¡Hola! Disculpas a mis lectores pues por un error al subir mi relato anterior quedó inconcluso. Les relato aquí el bukkake al final de la partida de póker.
Finalizo el relato ahora ya de regreso de Argentina, y en pocos días les subo mi aventura en Buenos Aires invitada por Tib.
Cuando entré totalmente desnuda, les encantó, algún aplauso, algún “Ohhh” y pasé dos veces frente a los ex jugadores de póker, ex jugadores pues ya ni se acordaban del juego ja ja.
Les dije que me encantaría sorprenderlos con algo, pero solamente a los que se atrevieran a desnudarse.
Tommy y Sam fueron los primeros en comenzar a desvestirse, para dar el ejemplo, y el resto lo fueron haciendo de inmediato.
Me quité los stilettos para no enredarlos en el plástico que cubría el colchón que habían puesto Sam y Tom en el piso, y me arrodillé.
Lentamente comencé a mojar mis dedos con saliva y a masturbarme mientras los concurrentes se iban acercando. En general masturbaba mi concha, pero a veces estiraba el brazo hacia atrás y me acariciaba el culo, tanto raya como orificio.
Era evidente que todos se excitaban. Hice una rápida mirada a todos, pese a que me gusta cerrar los ojos al pajearme), y vi a casi todos erectos, y uno de ellos… ¡Uhhh! ¡Que verga! Gruesa y larga… no pude menos que pensar que “ojalá pueda pagar y me busque en el futuro”.
Al verlos ya erectos, Tommy dijo: “Acérquense amigos, pueden acariciar”.
Se abalanzaron sobre mí, tetas y culo fueron sobados, acariciados y besados o chupados (lo cual sí se lo permitimos), en la medida de lo posible me seguía masturbando y los incité a hacerlo.
Cuando vi que ya todos se masturbaban, aunque sin dejar de tocarme, lamerme o chuparme, hice una seña, convenida previamente a Tommy y Sam.
Tommy conectó el cañón proyector de imágenes a su teléfono, y Sam se tendió en el piso.
Ya proyectando imágenes a la pared, monté a Sam y Tom filmó en primer plano el momento en que me entró la verga y comencé a subir y bajar sobre Sam, con la concha bien estirada alrededor de la verga de Sam.
Fueron uno o dos minutos, todos se masturbaban, algunos miraban de cerca nuestros cuerpos y otros contemplaban las imágenes proyectadas a la pared.
Me salí de Sam, me puse en cuatro y Tommy pasó el celular a Sam para que filmara.
Mi marido se ensalivó la pija, me ensalivó generosamente el esfínter y siempre con Sam filmando primer plano, me la fue metiendo de a poco, la sacaba, volvía a meter cada vez más y cuando estuvo metida hasta los huevos, hizo un poco de delicioso vaivén, los concurrentes se pajeaban desesperadamente.
Tommy hizo cuatro mete saca rápidos, frenéticos, y se salió de mi culo.
Sam cortó la filmación. Yo volví a arrodillarme y con picardía abrí la boca y saqué la lengua, al tiempo que hice a todos señas de acercarse.
Ya con todos a menos de medio metro de mi cuerpo, llegó el espera de Tommy, recto a mi cara el primer chorro y a mis tetas el resto. “Gracias” le dije mientras me corría semen hacia los labios.
El siguiente fue Sam. Se fue hacia atrás y dirigió su chorro hacia raya del culo, no fue mucho, ya le quedaba poco ja ja, pero lo sentí correr hacia el estriado y algo pudo seguir hasta mi concha.
Extasiada, cerré los ojos y dejé que el resto hiciera lo que quisiera, no tenía dudas, quería que todos me acabaran encima.
Lo fueron haciendo, tetas, cara, una vez abrí la boca y alguien aprovechó, otro en la espalda, más abundante que Sam, y el último también en mis tetas.
Cuando terminaron, no podía autorizarles más que eso, me puse a masajear todo mi cuerpo con la leche que me corría por todos lados. ¡Habían acabado siete hombres sobre mí! Un placer difícil de transmitir de mi mente a palabras escritas. De todos modos, algo a repetir, sin duda, y si son más machos, mejor, esto no cansa, y se siente muy muy bien.
Pasé a ducharme, y al regreso ya todos ellos se habían limpiado con toallitas de un paquete que había llevado Tommy.
Fui a la ducha desnuda y desnuda volví. Ya con los tacazos puestos.
Improvisé algo, un juego mínimo pero divertido. Hice formar un círculo a los invitados desconocidos. En el centro del círculo Tom y yo.
Me hizo girar varias veces para desorientarme, y al detenerme, aún con los ojos cerrados , señalé a un invitado. “¿Quisieras chuparme la concha? ¡Claro que sí!, exclamó eufórico.
Me acosté de nuevo sobre el colchón, evitando las manchas de semen ja ja, y abrí bien las piernas. Le di como tres minutos de tiempo chupándome la concha sin restricciones, concha, clítoris, todo.
Nos levantamos y solamente dijo “¡Una delicia!” Fue el fin de la reunión. Les repartí mi tarjeta, ofreciendo mis dos tipos de servicio. Estoy segura de que algún nuevo amigo/cliente saldrá de esta reunión.
Uno de ellos preguntó si de verdad soy casada. Y obvio, respondí que sí y que el que me contrate, si lo desea podrá comerme frente a mi marido (eso excita a todos y cada uno de los hombres que conozco íntimamente, y también y especialmente a mi marido).
Será hasta el próximo relato, acerca de mi ida (sola pues Tommy estaba ocupado) a Buenos Aires, invitada por Tib, a algo muy especial. Y se sumó un almuerzo sin sexo posterior, con una famosa, que Tib me prometió que disfrutaremos juntos (ojalá).
Un beso a todos.
Sofía.
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