Está historia sucedió hace un tiempo. Mi esposa (Lu) y yo (Nicolás) llevamos 25 años juntos, nos conocimos terminando el colegio, y hoy tenemos 43 los dos. Ella siempre fue muy linda, con un cuerpo muy bueno, pechos algo pequeños pero sus piernas y su cola aún hoy son muy llamativos.
Todo comenzó como un juego mientras teníamos relaciones, a mi siempre me gustó explorar en el sexo, proponerle juegos y cosas nuevas. Un día jugando, le propuse imaginar que hacíamos un trío y para mi sorpresa ella me siguió el juego, no sin antes asegurarse que en realidad solo era un juego.
La verdad que ese día me excité muchísimo. Recuerdo que luego de terminar ella me preguntó medio desconfiada si solo había sido un juego porque no creía que me gustara ver como otro hombre la penetraba (en realidad sus palabras fueron “ver como otro hombre me la mete”). Con el pasar del tiempo, a veces repetíamos esa fantasía y le íbamos agregando detalles, incluso ella comenzó a agregar ribetes a la historia, imaginando que el tercero le acababa en la boca o que se la metía por atrás.
Una tarde, hacíamos el amor mientras nuestros hijos estaban el en colegio (los dos trabajamos desde casa) y se me ocurrió proponerle que cumplamos esa fantasía. Al principio no quiso saber nada, le gustaba como fantasía y le excitaba mucho imaginarlo, pero no estaba dispuesta a hacerlo. Yo opte por no presionarla ya que los dos debíamos estar de acuerdo y no quería que ella se sintiera incómoda. Cuestión que poco tiempo después, salió el tema y me dijo que si yo la cuidaba y respetaba que si ella quisiese cancelar en cualquier momento automáticamente se terminaría todo, estaba dispuesta a hacerlo.
Le dije que buscásemos a alguien que no conozcamos, no sé bien por qué, pero me pareció que íbamos a estar los dos más desinhibidos, y que iba a dejar que ella eligiera a quien ella le gustase. Bajo una aplicación de citas, y al poco tiempo teníamos al candidato.
Finalmente llegó el día. Ella se había producido y estaba realmente hermosa. Se había puesto un conjunto de ropa interior colaless negro y lila, una camisa bien ajustada que mostraba el contorno de su cintura y un pantalón negro que marcaba muy bien la cola que tenía.
Llegamos al hotel, muy nerviosos los dos, pero Esteban (quien evidentemente no era la primera vez que estaba en una situación así) comenzó a sacar temas de conversación que nos fueron distendiendo, sumado a unas copas de vino que nos ayudaron a entrar en clima. Estábamos sentados los tres en un sillón, con Lu sentada en el medio de los dos, cuando en medio de una charla distendida, ella casi instintivamente apoyó su cabeza en el hombro de Esteban. Él entrelazó los dedos de la mano con ella, acarició su cara y comenzó a besarla.
Ella correspondió el beso y con su otra mano buscó la mía. Esteban bajó a su cuello, y luego la sentó sobre él, arrodillada sobre el sillón, y sin dejar de besar su cuello y boca comenzó a desabotonarle la camisa. Ella en seguida le levantó la remera y se la sacó. Esteban tenía un físico trabajado, sin dudas había dedicado varias horas de gimnasio. Ella se levantó, le sacó el pantalón a Esteban, nos agarró de la mano a los dos y nos pusimos los tres de pie, se dio vuelta y empezó a besarme, al tiempo que Esteban la tomaba de la cintura y la apoyaba desde atrás. Ella comenzó a mover su cadera frotando la pija de Esteban con su cola.
Yo aproveché a sacarle el pantalón y el corpiño, así ahora lo frotaba con su colaless, mientras yo chupaba sus tetas. Me di cuenta que a los dos les gustó, porque él enseguida la apretó contra su cuerpo y comenzó a acariciarle sus pechos y ella dejó escapar un pequeño gemido, así que di unos pasos para atrás y los deje seguir con su goce. Ella se dio vuelta, se arrodilló frente a él, le bajo el bóxer y quedó con su pija frente a su cara, tenía un tamaño promedio, muy similar al mío, y lentamente comenzó a meterlo en su boca.
Yo parado atrás, veía a mi mujer arrodillada en colaless y moviendo su cabeza para atrás y para adelante frente a otro hombre que, con una mano en su nuca, seguía los movimientos de su cabeza. Luego se levantó, y mientras se besaban, se acercaban lentamente a la cama. La recostó sobre la cama y ella le dijo que fuera cuidadoso, ya que únicamente había tenido relaciones conmigo, el asintió con la cabeza, le sacó la ropa interior y comenzó a gatear lentamente entre sus piernas como un león a punto de cazar a su presa, bajo su pelvis y comenzó a penetrarla suavemente al tiempo que Lu arqueaba su espalda y cerraba los ojos mientras ahogaba un grito de placer.
Esteban le susurró al oído “listo, ahora ya tuviste otra pija más adentro tuyo”. Eso la encendió todavía más, puso sus manos en el culo de Esteban y empujó con fuerza hacia ella. Esteban retrocedía lento y embestía con fuerza. Lu gemía una y otra vez, incluso comenzó a decirle “dale, cogeme, cogeme toda”, una frase que a mí me decía cuando ya estaba muy caliente; yo los veía y mi excitación iba en aumento, ya me había sacado la ropa y miraba esa escena tantas veces imaginada. Lu comenzó a llamarme con su dedo índice, me acerqué y me dijo “arrodíllate acá, quiero chuparte la pija” y eso hice.
Luego se giró, mientras me seguía chupando, y quedó en cuatro. Esteban trató de metérsela por el culo, pero ella no quiso, entonces siguió cogiéndola por adelante. Se escuchaba el ruido de la pelvis de Esteban chocando con el culo de Lu. La hizo acabar al menos tres o cuatro veces hasta que él le acabó en las tetas y la cara. Lu me miró y me dijo: “esto todavía no se terminó, ahora te toca a vos”, se puso en cuatro otra vez y cuando se la estaba por meter, me dijo “no, vos por la cola”, así que sin dudarlo, empecé a hacerle la cola, pero yo ya estaba demasiado excitado y ella lo noto, porque enseguida me dijo “acábame cuando quieras, pero no la saques, quiero que me llenes el culo de leche”.
Al oír esto ya no pude aguantar más y acabé adentro de su culo. Quedamos los tres acostados en la cama, ella en el medio de los dos, mirándonos en el espejo del techo prácticamente en silencio.
No sé si volveremos a repetir la experiencia, pero sin dudas no la vamos a olvidar.
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