Universitarias a la cama: Fernanda

En mi vida universitaria fue de las épocas que más sexo casual he tenido hoy quiero relatarles unas de esas historias. Me encontraba en 7 ciclo a solo 2 años de terminar la carrera, pertenecía a la selección de karate de la universidad y nos preparábamos para el campeonato universitario nacional. Un día en los entrenamientos apareció como nueva estudiante Fernanda venia de la carrera de Administración de empresas 18 años recién comenzaba su carrera universitaria, de piel mestiza clara, ojos y cabello negro con rostro de niña.

La recuerdo el primer día que llego tenía un mechón de pelo pintado de verde, llego con un polo deportivo rosado y un pequeño short que realzaban sus hermosas piernas con un trasero alto y firme. Tenía un cuerpo Fitness se notaba que hacia ejercicios, desde el primer día mostro cualidades para el Karate, podía estirarse sin problemas y sabia como cuadrarse dentro del tatami.

El Sensei converso con ella, había representado a su colegio en karate a nivel nacional y entrenaba en los talleres deportivos que brindaba su municipio, no era principiante ya que tenía experiencia el sensei vio un gran potencial en ella, faltaba pulir algunas cosas pero si daba los resultados que esperaba la podría incluir en la selección que representaría a la universidad en el Campeonato Universitario.

Así que la invito a que entrenara con nosotros los de nivel Avanzado, la primera vez que me encontré con ella me saludo con una sonrisa en el rostro y unos ojos brillosos, diciéndome mi nombre y el de mi compañero para luego retirarse de forma campante lo cual me sorprendió ¿De dónde nos conocía? –dije Mi compañero Erick que estaba a mí costado me respondió:

-Debe ser una acosadora

El Sensei me ordeno a que le enseñara unas Katas así fue como logre entablar una amistad con Fernanda y conocerla más, conversando con ella después de los entrenamientos me conto que me conocía porque había salido en la sección de deportistas destacados el año pasado, la universidad termino en primer lugar a nivel nacional y este año nos preparamos para lograr el bicampeonato, también de una nota que tuve en la Revista Universitaria. Por eso que me conocía yo ni me acordaba de esa nota. Ver la infraestructura y el apoyo que les brinda la universidad a los deportistas fueron los motivos que la llevaron a matricularse en esta institución.

Las siguientes semanas fue de duro entrenamiento, una noche saliendo de clases me la encuentro en el paradero esperando el bus, yo iba con mi moto una hero ignitor 125 cc le pregunte por donde vivía y casualidad vivía en un distrito aledaño al mío así que le dije que la podía llevar le alcance un casco ella me lo recibió con miedo.

Era la primera vez que se subía a una moto y tenía un poco de miedo, enrollo sus brazos fuertemente sobre mi pecho sentí cómo su cuerpo se pegaba al mío mientras la moto arrancaba con suavidad. Le dije que se sujetara bien, que no había problema, y ella asintió sin soltarme en ningún momento. Durante el trayecto apenas habló, pero podía sentir su respiración acelerada y cómo, poco a poco, sus brazos dejaban de estar tensos y se acomodaban con más confianza alrededor de mí.

Al llegar a su distrito reduje la velocidad y le pregunté dónde podía dejarla. Me indicó una calle tranquila, con casas bajas y poca iluminación. Cuando me detuve frente a su casa, se bajó despacio, se quitó el casco y me devolvió una sonrisa tímida.

—Gracias —me dijo—. Pensé que me iba a caer todo el camino.

—Lo hiciste bien para ser tu primera vez en moto —le respondí bromeando.

Se rio y por un momento se quedó ahí, de pie, sin despedirse de inmediato. Me contó que le había gustado el entrenamiento, que el ritmo era más duro de lo que estaba acostumbrada, pero que eso la motivaba aún más. Yo le dije que tenía talento, que si seguía así el sensei no dudaría en llevarla al campeonato.

Antes de irme, me pidió mi número “por si algún día necesitaba ayuda con las katas”. Intercambiamos teléfonos y me despedí. Mientras me alejaba, no pude evitar pensar en lo rápido que se había integrado al grupo y en esa mezcla de inocencia y determinación que la rodeaba.

Desde esa noche empezamos a escribirnos con más frecuencia. Al principio eran solo mensajes sobre entrenamientos, horarios y técnicas, pero poco a poco las conversaciones se fueron alargando, volviéndose más personales. En el dojo, la complicidad también empezó a notarse: miradas que duraban un segundo de más, sonrisas después de cada corrección, roces inevitables al practicar.

Yo sabía que algo se estaba gestando, una tensión silenciosa crecía con cada día de entrenamiento. Y aunque en ese momento ninguno de los dos lo decía en voz alta, ambos éramos conscientes de que esa historia apenas estaba comenzando.

Un día después de los entrenamientos me quede en el gimnasio haciendo brazo, los demás compañeros fueron a los baños a cambiarse después de un rato ya cansado procedo a dirigirme a los baños a cambiarme ya no quedaba nadie el sitio estaba vacío así que decido tomar una ducha.

Mientras me estoy duchando escucho mi nombre, agarro mi toalla y me la coloco en la cintura era Fernanda que me buscaba, la muy atrevida se mete al baño de los hombres aprovechando que estaba vacío, para que se den una idea los baños están construidos en forma de L dividido en 3 secciones, primero están los lavaderos, segunda sección los urinarios y cabinas de inodoro y en la tercera parte que se divide con una puerta están las duchas, salgo de la cabina de la ducha y la veo abriendo la puerta de esa sección nos quedamos viendo frente a frente.

Fernanda llevaba puesto unos short Deportivo y una camiseta deportiva sin mangas que realzaban sus pechos, que rica se veía que hizo despertar a mi miembro.

-¿Qué pasa, Fernanda? – le dijo

-Te buscaba porque ya es muy noche y no creo que mi bus pase, crees que me puedas llevar

-Claro, espérame que me termino de bañar y nos vamos.

En eso sin querer la toalla se cayó al suelo y quede con el miembro empinado al aire, Fernanda se quedó paralizada sin saber qué hacer, miraba mi miembro detenidamente estaba desnudo frente a ella.

Comienza a morderse el labio lo que me da la señal y me lanzo encima de ella la agarró del brazo y la jalo hacia adentro, cierro la puerta de las duchas colocándole seguro por dentro.

Fernanda abre los ojos sorprendida sabiendo lo que está a punto de pasar, la empotro contra una pared, le alzo su camiseta y sostén comenzando a mamarle las tetas que pezones más sabrosos tiene luego poco a poco voy bajando hasta su ombligo, Fernanda empieza a gemir.

Le quito su camiseta y sostén dejándola semidesnuda, de ahí le bajo su short deportivo junto con sus bragas y observo un maravilloso coño, perfectamente recortado y comencé a chupárselo, Fernanda estaba como loca.

Fernanda se quita las zapatillas arrojando sus medias, short y bragas. Ahora si la tenía completamente desnuda para mí comenzamos a disfrutar de nuestros cuerpos.

-Que rica verga veo que tienes – me dice

-¿Quieres chuparla? – le digo

Fernanda se baja colocándose de rodillas y se mete mi miembro completo en la boca, que delicia, comienza a chupármela con su lengua comienza a dibujar círculos en la punta de mi glande, lo que me hizo excitarme demasiado poniendo a mi miembro como una vara de acero.

Ya no aguantaba más así que la levante y la cargue hasta la cabina donde me duchaba la llevo adentro y cierro con seguro la puerta de la cabina de la ducha. Le ordeno que se coloque en 4 patas sobre el piso de la ducha, Fernanda duda por unos segundos pero finalmente me obedece.

Bajo a lamerle la vagina estaba mojadisima por lo que sabía que estaba lista, sin pensarlo dos veces me coloco detrás de ella la agarro de la cintura y comienzo a penetrarla poco a poco, siento que algo se rompe pero no hago caso. Una vez que siento que la penetre hasta el fondo comencé a embestirla ferozmente.

Sentía como mis huevos chocaban contra su periné, Fernanda gemía muy fuerte, y yo aumentaba la velocidad, estábamos teniendo sexo duro en las duchas de la universidad.

Finalmente Fernanda comienza a desvanecerse perdiendo la conciencia por un momento estaba teniendo un orgasmo. Comienza a venirse embarrándome de semen y sangre, yo la sigo bombeando hasta que logro a eyacular en su interior con un fuerte chorro.

Caímos rendidos sobre el piso de la ducha yo encima de ella, me acerco a su oído

-¿Por qué no me dijiste que eras virgen?

-No quería quedar como una quedada, estuvo rico, el sexo es maravilloso.

-Tú también estas rica, sabes tienes un bonito cuerpo.

Mi miembro se retira de su vagina luego de terminar de eyacular completamente lleno de sangre, nos acomodamos en posición de cucharita sobre el suelo unos minutos. Luego nos reincorporamos y nos bañamos juntos, donde tenemos sexo una vez más.

Nos retiramos de la universidad casi a las 0 am el de seguridad se sorprende al vernos ya que creía que ya no quedaban alumnos dentro, no nos dice nada y nos abre la puerta y nos retiramos.

Desde ese día Fernanda se convirtió en mi follamiga, las primeras semanas luego de esa primera vez nos íbamos a los hoteles a hacerlo. Recuerdo una vez haber tenido el delicioso unas 7 veces en un día con ella, sin duda la había convertido en una adicta al sexo.

Cuando me gradué y comencé a realizar mis prácticas profesionales ya no disponía de mucho tiempo por lo que nuestros encuentros sexuales fueron disminuyendo, hasta que ella consiguió un enamorado.

Hay hubo un parón de casi 2 años sin comunicación, hasta que ella me contacto para contarme que se había graduado y ahora trabajaba para una empresa de Importaciones en el área de logística y que había terminado con su enamorado, desde esa fecha hasta el día de hoy que escribo este relato Fernanda sigue siendo mi follamiga.

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