La dominada

Iba al baño, apurada, no porque tuviera ganas, sino porque alguien le había pedido que se filmara tocándose para él. Y eso le encendía todo el cuerpo, el baño al que iba era de su trabajo, no le importaba, esa sensación de sexo, peligro y dominación la hacían mojarse toda antes si quiera, de llegar a sacarse una prenda. Le encantaba ese momento donde él de la nada le pedía que hiciera algo sexual, como la vez que delante de su marido se tuvo que quedar quieta porque bajo el agua él le metía dedos, simulando zambullirse, la orilla quedaba un poco lejos, pero igual su marido le reprochó algo, porque quizás, su cara fue muy obvia.

Pero no le importó en ese momento, y en el fondo, tampoco le importó cuando su marido vio los videos y las fotos que él le había sacado mientras la cogía o ella le chupaba la pija. El video mostraba claramente que él la había dominado, porque le hacía decir cosas que nunca había dicho, porque se escuchaban los cintazos que él le daba mientras ella le pedía por favor que siguiera cogiéndole el culo porque estaba llegando a su primer orgasmo vía anal. El temblor de ella en la cámara en ese momento y el pedido a su hombre que la abrace.

Todo eso y mucho más aguantó su marido, porque después de hacer alguna escena de celos, no se fue de la casa porque le dijo que la amaba y que no iba a poder vivir sin ella. Es cierto que ella dejó de ver a su hombre por un tiempo, tiempo en el que su marido confirmó que ella aunque no anduviera con otro, ya era de otro. Porque cuando le quería meter un dedo al menos en el culo, en ese culo que el otro le había hecho mierda mientras ella se acababa, ella le sacaba el dedo. El mensaje era claro, el culo no es tuyo, aunque no lo vea más, el culo es de él. Y el marido seguía porque en el fondo le gustaba eso, los deseos sexuales a veces asustan a sus propios dueños.

Como a ella, que nunca se hubiera imaginado encontrarse con quien la tratara, como ella soñó siempre que la trataran. Nunca se imaginó cuando empezó a buscar contactos con él, porque le gustaba un poco, que se iba a transformar en el dueño de su cuerpo y que además, eso la excitara tanto. Ella al principio, sólo quería esa otra relación de charla que no supiera su marido, como para descargar un poco esa sensación de no estar con la persona correcta para su verdadera Eli.

Pero nunca se imaginó, aunque lo quería hacer, que ya el primer encuentro físico iba a terminar sudada, acabada y gozando más que nunca y lo que era mejor, sin culpa alguna, lo que le permitió en ese momento, volver a su casa como si nada y empezar a coger con su marido, como su hombre le pedía. Porque hasta en eso cogió con él, hasta en la cama con su marido, hasta en esos momentos él estaba en su cabeza cogiéndola y no su marido. Y ella también disfrutaba de eso, de usar a su marido y someterlo, ahora, a los verdaderos gustos de ella y de su amante.

Así que esperó un tiempo, y volvió, no podía pasar más tiempo sin acabarse con ganas, sin sentir que la sometía aquél que era dueño de su cuerpo, y en el que ella confiaba entera, no sabía porqué, pero sólo se entregaba a lo que ella sentía sin analizar tanto, y eso le gustaba también, porque eso superaba todo, la hacía vivir una vida nueva, su vida más real.

Por eso cuando llegó al baño, pensaba sólo en si a él le gustaría ese video, si lo haría bien, apenas se empezó a tocar, siguió disfrutando porque no eran sus dedos los que la tocaban, sino la pija de su hombre y mientras cerraba los ojos, parecía sentir el olor de su cuerpo, el olor de la leche en su cuerpo, llevar su acabada por toda su casa, tener el gusto de su pija en la boca, todo lo que él la hacía hacer le gustaba, incluso las cosas que quedaron pendientes despertaban en ella ese deseo tan fuerte de volver.

Ella con él podía ser la puta que siempre sintió ser, y se sintió también desde el primer momento muy cuidada y sin ser cuestionada. Querida y deseada sin dudas, sobre esa putez que la hacía ser la esclava sexual de su hombre. Golpearon la puerta, volvió al trabajo, toda acabada envió rápido el video, la compañera que iba a entrar al baño ni se imaginaba lo que había pasado ella en ese momento.

O quizás ella también tenía su video que mandar, después de todo, sobre el sexo, ella aprendió que todos tienen algo para esconder, incluso su marido y ella esta vez, estaba dispuesto a tratarlo de otra manera, porque ya que ella se había sometido a otro, parece que no era la única a la que le gustaba eso, y su marido también se sometió pero a ella. Era el momento de hacerse mujer y cumplir como ama del cornudo, parece que eso le había gustado mucho.

La respuesta llegó enseguida, el dueño de su sexo le contestó que estaba muy bueno el video y que de noche se haría una buena paja viéndolo. Ella sonrió, los dos sabían que el sexo era una parte, que también habían congeniado muy bien en otros aspectos, por eso él era su dueño, porque cuando la cogía, lograba cogerla en todo su ser.

Sonrió, dejó el celular en su bolsillo, y volvió al trabajo no sin antes sentir, su entrepierna húmeda y deseosa de más, como siempre.

Loading

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *