Mi aburrido amigo Pepe: El inicio

Entre mis aventuras llenas de placer y lujuria, es el turno de Pepe un hombre de treinta y tantos con 1.84 de estatura y complexión media (empezó a bajar de peso), padre soltero, una ex manipuladora y una vida aburrida que cambió a mi llegada a su vida.

Yo soy una mujer bajita de 1.50 metros, una tetas promedio pero con aureola y pezones oscuros que por cierto son muy prominentes en su estado natural y al excitarme se vuelven más visibles y duros, mi conchita es muy apretadita, también soy gordibuena con unas nalgas envidiables, algo blanquita como dicen mis amantes pero según yo soy algo quemadita y con una voz y mirada de niña bien que a cualquiera descoloca mi personalidad en la cama.

Él había atravesado su cuarta vez de ruptura con su ex debido a varios engaños de parte de ella, con una vida de deudas, rutinas y un hijo que mantener a cuestas, su vida era un caos y en medio de ese caos vuelve a contactar a su amiga/conocida que por algunas ocasiones chateaba con ella pidiendo consejos y nada fuera de lo común y normal (esa era yo).

Siempre en nuestra época universitaria lo veía guapo e inaccesible pero cuando encontramos temas en común, aunque no nos habíamos visto después de la universidad aunque de saber de nuestra existencia del otro por amigos en común ya eran 12 años en total, pasando 3 años de esos chats, yo atravesaba una crisis con mi pretendiente y con el cual había tenido varios encuentros muy ardientes pero que de la nada terminaron abruptamente después de volver de mi visita que le hice, siendo así que me permitió acercarme a Pepe.

Pepe me escuchaba ay apoyaba, salimos un par de veces siempre queriendo levantar mi ánimo que estaba por los suelos en ese momento así que en una de esas salidas fui con la posibilidad de que pase algo y siendo honesta, por despecho.

Tomamos par de tragos, era tarde y él quería ir a un lugar donde podamos estar relajados así que me propuso ir a un hotel cercano, que siendo realistas, sabía que él también deseaba que pase algo. Llegamos al hotel, pusimos música y mientras tomábamos un jugo sin alcohol, el aprovechó para abrazarme a lo cual no vi mal pero entre sus ligeros jugueteos de vaivenes de sus dedos en mi piel, empezó a crecer un deseo en mi y fue así que nos besamos por primera vez y no es que me diera asco, solo que sus besos se sentían cálidos pero en mi mente estaba aún esa otra persona que me dolía según yo hacerle ese engaño aunque me ignora.

Sus caricias fueron más intensas y desesperadas que me despojó con lo poco que llevaba, era un Jumper/jumpsuit/enterizo sin ninguna ropa interior que le facilitó todo y su sorpresa fue que estaba totalmente desnuda ante él y empezó a comerme las tetas con vehemencia mientras mi mente se empezaba a bloquear a ese placer y de manera abrupta, la situación se me hizo incomoda y pedí parar. Por un momento vi su decepción pero lo aceptó, continuamos en el hotel, pasó un largo rato y él me abrazaba y besaba aun sabiendo que yo no podía estar al 100 por aquel hombre en mi mente y mi vagina.

De ese primer encuentro hubo más salidas pero sin ese fin hasta que me cuenta que ya tenía un lugar privado, un departamento y le gustaba invitarme a darle ideas de decoración, así que en un momento donde él salió temprano de su trabajo me invitó a visitar el lugar que aún le faltaban cosas pero tenía potencial.

Para ese encuentro yo estaba en mis días del mes, pero ese día estaba con tantas ganas que fui con la mera idea de darle placer y desestresarlo de su rutina así que lo jalé a la cocina y estábamos conversando normal, busqué la excusa perfecta para acercarme más a él y lo besé ferozmente que él no dudó en apretarme a su cuerpo.

Pepe besaba mi cuello y sus menos sé alternaban entre mi trasero y mis tetas, porque él sabía bien que estaba en mis días y podía estar un poquito incómoda pero lo caliente no me lo quitaba nadie y entre fajes de ropa simulando que me entraba a verga volteé y le comencé a sobar la verga y la tomé con mis manos encima de su shorts deportivo y sintiéndola cómo estaba de durísima y rica.

Lo miré a los ojos con tanta inocencia y lujuria que solo con mirarlo supo que quería tragarme esa verga que me llamaba a gritos a tenerla prisionera de mi boca y mi lengua.

Le saqué la verga a Pepe y la admiré tanto como pude mientras la acariciaba viendo cómo emanaba líquido preseminal que placía chuparla como paleta hasta que no pude más y la engullí. Pasaba mi lengua por toda esa rica verga, le succionaba ligeramente el glande y le pasaba mi lengua que lo hacía estremecer bajando hacia sus ricas bolas que empecé a lamer y luego juguetear con ellas para meter una por una a mi boca.

Con cada mamada la verga de Pepe se llenaba de mi saliva y me tomaba de la cabeza hasta meterme al fondo, tanto que me hacía lagrimear pero yo encantada de mamarsela y hacerle sentir que es un hombre muy deseado porque había algo en él que me prendía inconscientemente.

Entre mamadas le hice una paja rusa poniendo su verga en mis tetas y simulando que me cogía por ahí, aprovechando para pegarle lengüita a su cabecita bien rica y rosadita.

Sentí como se estremecía hasta que le pedí que por favor me tirara leche a la cara porque quería que me vea así toda enlechada y qué de paso, pe caiga en las tetas, así que al final terminé sirviendo esa rica leche y lo besé para sellar nuestro encuentro.

Con Pepe seguimos viéndonos y teniendo nuestras aventuras y por cuánto, más adelante les contaré aquellos encuentros.

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