Mi vecino maduro y mi esposa (1): Año nuevo, por ella (parte 2)

Salí y ya afuera le envié un mensaje a Karin, le pedí que saliera para hablar, pero no recibí contestación, así que me dirigí al departamento y vi desde fuera de su puerta, estaban besándose y acariciándose, me sentí celosa así que, sin pensarlo mucho, decidí tocar la puerta para interrumpirlos, ella se sorprendió un poco por mi presencia, así que tuve que entrar en personaje.

C: ¿qué haces aquí Yes?

Y: vine a buscarla, ya que la habíamos perdido desde hace un rato

C: tuve que venir por unas cosas

Y: si ya veo

C: bueno, no es lo que parece

Y: no me explique nada, ya somos adultos, en fin, la esperamos allá

DJ: disculpa, ¿Yes verdad?, ya que estas aquí nos puedes hacer un favor

Y: claro, de que se trata

DJ: Íbamos a ir por unas sidras para brindar, las trae el hijo de Carmela y quiere que lo alcance en la avenida, pero como entenderás no me puede ver con ella y encima debemos preparar las uvas para el brindis, podrías ayudarnos con las uvas

C: sí claro, quédense aquí y prepárenlas, después que José se las lleve a la fiesta

Y: supongo que está bien, aunque después subiré un rato a mi departamento, necesito descansar

Así don José sacó a mi tía de su departamento, mientras preparamos las uvas, don José me trato como si yo fuera su mujer, me las dio y me pidió que las lavara, mientras lo hacía pasaba detrás de mí y me tomaba de la cintura, me besaba en la nuca y me daba una palmada en el trasero, a mí me encantaba lo que estaba haciendo, termine la tarea encomendada, finalmente puse las uvas en charolas y le dije que ya se las podía llevar, él las tomó y yo lo detuve, lo tome de la cabeza y le di un beso en la boca, él me separó y me pidió que lo esperara en el departamento de Carmela mientras iba a dejarlas.

En cuanto salió, le envié otro mensaje a mi esposo diciéndole que estaba en el departamento de su tía, tras esperar unos minutos escuche el ruido de la entrada, me asome y don José ya estaba volviendo, envié otro mensaje avisando que ya estaba entrando. Apenas cruzó la puerta se abalanzó sobre mí, me cargó y me puso en el sillón de la sala, el mismo lugar donde estaba antes con Carmela, me subió el vestido y se dirigió a mi entre pierna, estaba super húmeda y apenas sentí su lengua tuve otro orgasmo, era increíble como con tan poco había logrado hacerme venir dos veces en la noche, el siguió dándome sexo oral, sabía que ya no pararíamos, así que tome de nuevo mi móvil para ver si había respuesta, al no haberla envié otro mensaje más, don José lo noto.

DJ: ¿qué haces con el móvil zorrita?

Y: nada, envió un mensaje

DJ: ¿con quién mensajeas?

Y: con mi marido

DJ: debe estar buscándote

Y: quizás, puede que venga para acá

DJ: puede ser, tampoco es que me importe

Y: ¿qué tal si nos encuentra o Carmela? deberíamos subir a mi departamento

Él aceptó, se quitó de encima, yo aproveché para avisar a Karin que iríamos a nuestro departamento y seguir pidiéndole su aprobación, aunque no veía respuestas, confiaba en que estaría viendo al menos las notificaciones, así como estábamos subimos por las escaleras, yo abrí la puerta, pasamos adentro y la cerré de nuevo. Nuestro departamento era diferente al de él, si no teníamos lujos, lo tenemos bien arreglado y decorado, antes de pasar a nuestra habitación revise de nuevo y no había notificación, ya no tenía más tiempo que darle para contestar, decidí por misma y solo le notifique que lo iba a hacer.

Abrí la puerta de la habitación, él entró detrás de mí y me cargó de nuevo, paso como si fuera su propia habitación y me puso en la cama, no me dio tiempo ni de cerrar la puerta, de nuevo me abrió de piernas e introdujo sus dedos, ya estaba muy mojada y no necesitaba más lubricación, recordando mi intento de que mi esposo pudiera vernos, volví a comentarlo.

Y: dejamos la puerta abierta

DJ: dudo que nos oigan

  1. te aseguro que, si se escucha, los hemos escuchado a usted y a Carmela

DJ: ah sí, entonces ya sabes lo que puedo hacer

Y: algo así…

DJ: ¿te preocupa que nos oigan abajo?

Y: me preocupa que suba mi marido, a lo mejor nos está viendo (quise jugar con la idea para sondear si aceptaría que estuviera presente)

DJ: seguro que si nos viera se quedaría ahí afuera, dudo mucho que pudiera hacer algo

Y: yo creo que si entraría aquí

DJ: más le vale que no, recuerda mi amenaza

Y: ¿de verdad serías capaz de lastimarlo?

DJ: yo no juego con mi palabra

Y: y si no te hiciera nada y nos dejará hacerlo ¿aun así le pegarías?

DJ: tú en verdad quieres que lo golpee, ¿qué hombre permitiría que otro se coja a su mujer?

Y: no, claro que no

Deje el tema, me di cuenta que definitivamente estaba educado a la antigua, su machismo jamás le dejaría entender que hoy ya hay matrimonios abiertos a estas prácticas, como temía, si le dijera que éramos una pareja abierta solo nos metería en problemas. Ya estábamos en punto cuando escuche a alguien llegar en la entrada principal, considere que mi esposo podría haberle hecho caso a mis mensajes anteriores y estaba aquí para vernos, tome mi teléfono para preguntarle si había sido él y le dije que don José no dejaría que estuviera presente, prestando atención el ruido era abajo.

El hijo de mi Carmela dejo las sidras ahí ya que tenía que irse a otro compromiso, de inmediato se le escuchó salir, aun así, la posibilidad de que nos descubrieran era latente, así que mi última petición para mi marido fue que no subiera por su seguridad, que lo mejor que podía hacer por mí era vigilar que no nos interrumpieran, en es momento don José se retiró y me advirtió que era la última vez que permitía el móvil, me quería concentrada, así que deje a un lado el móvil y me centre en él.

Se comenzó a despojar de sus prendas, primero los zapatos y se desabotono la camisa, aunque siempre llevaba camiseta sin mangas, era la primera vez que podía ver su cuerpo descubierto, su piel era completamente morena, quemada por el sol, tenía muchos tatuajes, en su espalda, brazos, pecho y abdomen, también tenía una cicatriz larga en el vientre, como de un corte de una intervención quirúrgica o algo peor. De nuevo se escuchó un ruido abajo, habían abierto la puerta del departamento de Carmela, quise tomar de nuevo mi móvil, pero don José me lo quitó de mis manos y lo arrojó al piso, eso me molesto un poco y le reclame.

Y: ¿qué le pasa?

DJ: te dije que ya no quería distracciones

Y: eso no le da derecho a romper mis cosas

DJ: no te quejes, ya te lo había advertido

Y: aun así…

DJ: ya cállate o la próxima serás tú

Me habló de una manera muy fuerte y autoritaria, mi coraje se convirtió en temor y solo callé, me tomó de los brazos y me puso de rodillas, se desabrocho el pantalón y saco su miembro completamente duro, era de un largo normal, no mayor a 15 cm, pero estaba grueso, además, despedida un fuerte olor, seguramente él olor provenía de su liquido preseminal, ya que había estado apunto conmigo y con Carmela antes, era el momento de que desquitara su excitación. me lo puso en la cara y me lo ofreció.

DJ: mira zorrita, te gusta lo que ves

Y: si señor

DJ: acerca tu boquita

Y: ¿así señor? (me acerque abriendo mi boca como toda una zorra)

DJ: abre más, quiero que me la aguantes hasta el fondo

Así lo hice, abrí mi boca lo más que pude, y él me introdujo su pene con fuerza, inició un movimiento rápido, me estaba cogiendo por la boca.

DJ: cómetela puta

Y: mmm (Yo estaba atragantada y solo pude responder con un gemido)

DJ: eso, que rico mamas

Y: ¡agh! (hacia arcadas, no me cabía en la garganta)

De nuevo se escucharon voces afuera, así que guardamos silencio mientras aún continuaba chupándole la verga, con su mano me daba pequeñas cachetadas y de momentos acompañaba mis movimientos con su cintura, no es por presumir, pero a mi esposo siempre le ha gustado como lo hago y parece que ahora a don José también lo disfrutaba. me detuvo y me ayudo a levantarme, me acerque al apagador y reduje la luz para que no se notara que estábamos ahí, volví con él y me dio la vuelta, me pego una nalgada en cada lado y subió el vestido dejándolo enrollado a media cintura.

Me puso en la orilla de la cama y me coloco en cuatro, yo baje la cabeza y pare las nalgas, quería darle una vista espectacular, una chica joven ofreciendo sus perfectas nalgas en vestido, medias y zapatillas. repentinamente sentí su miembro caliente rozando mi entrada, me lo restregaba para incrementar aún más mi deseo y me remató pegándome en las nalgas con su miembro, yo ya no soportaba más.

Y: ya métemela

DJ: ¿qué quieres zorra?, no te escucho

Y: ya métame su verga

DJ: ¿así estás educada?, pídemelo como la buena puta que eres

Y: por favor don José, ya cójame con su verga

La colocó de nuevo y de poco en poco pude sentir su calor rozar mis pliegues y finalmente, de un empujón invadió todo mi interior, con apenas sentirlo hasta adentro me sentí plena, comenzó con un mete y saca en el que cada vez que entraba me hacía soltar un gemido, era una sensación increíble, soportarlo en esa posición fue complicada, me daba fuertes embestidas, seguramente por las ganas que me tenía, yo llegue al orgasmo, así que mis rodillas pronto perdieron sus fuerzas, yo ya temblaba cuando él empujaba mi interior, hasta que cedieron y me deje caer en la cama. como estaba me soltó otra nalgada, me jalo hacia la orilla y me dio vuelta, me tomo de las zapatillas y las levanto, así tal cual, abierta de piernas hacia él, volvió dirigir su miembro a mi vagina y me penetro sosteniéndome de los tobillos.

Era admirable su aguante, por más que me embestía no cedía la posición, seguramente quería tenerme así por el mayor tiempo posible, es vanidad femenina, pero estaba segura que le encantaba como me veía en esa pose, me sentí orgullosa de saber que todo mi esfuerzo por arreglarme había valido la pena.

Pero lógicamente no pudo sostenerse por mucho tiempo y sin salirse dentro de mí, me llevó más al centro de la cama y en la posición del misionero me siguió penetrando, aprovecho para descubrirme lo que aún me faltaba de ropa exceptuando el vestido, mis pechos quedaron a su disposición, los tomó y los besaba con locura, pasaba su lengua por mis pezones y los estrujaba, estaba disfrutando con perversidad mi cuerpo, así hasta que puso su cara frente a la mía, lo miré con deseo, me encantaba como me lo estaba haciendo, así que yo misma lo bese en la boca, el me correspondió y me introdujo su lengua, a la vez que otro orgasmo invadía mi cuerpo.

Ya me costaba respirar, estaba extasiada pero también se debía a que el peso de don José me estaba superando, yo apenas pasaba los 60 kg y el estaría cerca o más de los 100 kg, era una gran diferencia para mí que apenas tenía con los 70 de mi marido, rodee con mis brazos su espalda, no me alcanzaban así que mantuve mis manos sobre su espalda, llegando al orgasmo una vez más, clave mis uñas en su espalda.

Se detuvo de nuevo, se recostó y me hizo subir encima de él, de frente tome su pene y lo puse en mi vagina, así lo monte, puso sus manos en mi trasero y acompañaba mi movimiento de cadera con sus manos, por lo lubricada que estaba sentía que llegaba muy en el fondo de mi útero, mi orgasmo más intenso de la noche estaba por llegar, levanto su cabeza y chupo mis pezones de nuevo, ahora cada tanto los mordía, yo ya no podía con tanto placer, necesitaba terminar, así que aceleré mis movimientos de cadera, el entorpece los suyos, hasta casi quedarse quieto, entonces lo supe, los espasmos en su miembro se hicieron notar, soltó un fuerte bufido y comenzó a disparar su semen dentro de mí, yo me vine junto con él.

Se detuvo y se quedó así, quieto con su pene dentro de mí, sentí su líquido mientras escurría, hasta ese momento me percaté que ni siquiera había utilizado un condón, todo había ido tan rápido que no lo había tomado en cuenta, yo también estaba impaciente por sentirlo, además, con mi marido usamos el implante anticonceptivo, así que no le di mucha importancia.

Nos recostamos un momento para descansar, ya más conscientes nos percatamos de que ya habían pasado las 12, seguramente nos estarán buscando, nos levantamos y nos vestimos, salimos del departamento, no sin antes recibir otra nalgada de su parte mientras me día “muy bien zorrita, lo conseguiste”. No me podía engañar a mí misma, era como él decía, si bien él me había chantajeado, de algún modo yo había aceptado caer en su juego, no le dije a mi esposo sobre lo ocurrido, le mentí para ir a la fiesta y le mentí para poder estar a solas con don José, la verdad es que había sido capricho mío acostarme con él y lo había conseguido.

Regresamos a la celebración, cada cual se acercó con los suyos, yo estaba segura que a estas alturas mi esposo ya había leído mis mensajes y estaría enterado de lo concurrido, así que actúe con normalidad y lo felicité por el año nuevo y por sus cuernos, no esperaba que don José se acercara con semejante cinismo, encima lo abrazó y lo felicito, el muy sinvergüenza también lo felicito por ambas cosas, al menos así lo entendí y seguro que mi esposo también porque se puso rojo.

Tras unos minutos más nos retiramos del lugar y fuimos a nuestro departamento, lo tome de la mano ya que yo estaba impaciente por tenerlo ahora a él, entramos y lo bese para llevarlo a la cama, pero alcance a recordar que no había tenido tiempo de recoger la habitación, así que le pedí un momento para hacerlo, pero él también estaba desesperado ya que no me dejó cerrar la puerta, entro y vio el desastre que había en la habitación, yo me moría de vergüenza, aunque teníamos una relación abierta no le había podido contra lo ocurrido, sentía que le había sido infiel pues no me había dado su consentimiento, encima no se enteraba por mi sino por las huellas del pecado.

Por el contrario, mi marido me sentó en frente suyo, me tomo de las nalgas y me pregunto qué había ocurrido, yo preferí decirle que se lo comentaría después, ahora quería estar con él, hicimos el amor de una manera intensa pero rápida, las gana estaban a tope y necesitábamos desahogarnos, llegamos pronto al orgasmo y por fin tuvimos un momento de intimidad, sin tapujos le conté lo que ocupa a este relato.

Para cerrar, debo decir que fue una experiencia diferente a las que habíamos tenido con otras personas, el hecho de que don José no fuera consciente de nuestra relación abierta impidió que Karin pudiera estar presente y de alguna forma, me obligó a ocultar las cosas para que pudiera ocurrir, esto tuvo su lado bueno en cuanto al placer, pues lo viví de manera más intensa, sin embargo, provocó roces en nuestra relación, lo que se agravaría aún más con los sucesos futuros.

No diría que me arrepiento de como hice las cosas, pues como lo he expresado con mi esposo, esto se trata de vivir los deseos de los dos y este se había vuelto mi deseo, y aunque no es justificación, mi esposo había fantaseado con esto y me había clavado la espina, él mismo había dado pie a sus cuernos, encima don José se comportó como un patán y de una manera dominante, si alguna mujer lee esto me apoyara, como mujer me disgustaba su actitud, pero por alguna razón ese tipo de hombres nos provocan un deseo sexual difícil de negar, estaba escrito que don José se volvería nuestro corneador.

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