Conocí a Jesús por una APP de contactos, y tras varias semanas hablando y compartiendo fotos decidimos quedar. Nos citamos en su kiosco, donde tenía un almacén con un sillón y podríamos estar tranquilos. Yo había tenido un par de relaciones con otros chicos, pero no habíamos pasado de alguna mamada y alguna paja. Al llegar al kiosco, Jesús me saludo con una gran sonrisa y me invito a pasar. Cerró con llave y nos dirigimos al almacén.
Al principio los nervios de ambos nos hicieron quedarnos de pie charlando hasta que ya tras unos minutos nos sentamos en el sillón. Seguimos hablando mirándonos fijamente hasta que de repente nuestros labios se juntaron. Un beso largo e intenso donde nuestras lenguas se buscaban. Nos desnudamos con prisas hasta quedar como nuestra madre nos trajo al mundo, y ya desnudos nos tumbamos en el sillón el uno al lado del otro. Jesús cogió mí polla y yo hice lo mismo. Comenzamos un sube y baja suave pero muy excitante. Nunca había estado tan excitado en tan poco tiempo con nadie.
Empezó a bajar por mi cuello hasta llegar a los pechos, donde comenzó a lamerme y dar pequeños mordiscos. Siguió bajando y cuando llego al ombligo yo casi estaba derretido ya. Rodeo mi polla y se dirigió con su boca a mis testículos. Al sentir su lengua casi exploto. Fue una sensación imposible de explicar. Pasaba la lengua por ellos y subía por el tronco hasta la cabeza. Subía y bajaba hasta que en una de esas se metió mi polla en la boca. Primero se metió la mitad para de repente meterse toda entera.
El gusto que me estaba dando Jesús era superior a todo. Tras un buen rato así saco su boca y volvió a bajar, pero esta vez buscando mas. Me subió las piernas y acerco su lengua a mi culete. Nunca había llegado a ese punto y una sensación de miedo me invadió, hasta que note la lengua de Jesús justo en mi agujerito. El chispazo que sentí me quito todos los miedos de golpe. Comenzó a lamer mi agujero con una delicadeza increíble. Metía su lengua en mi culo y a mí me encantaba.
Tras un rato así subió de nuevo a mi polla la cual se volvió a tragar, pero dejo mi culo aun en pompa. En ese momento sentí su dedo justo en la entrada de mi agujero, pero ni me inmute. Quería más. Estaba súper excitado. Siguió mamando y empezó a meter su dedo en mí. Era una sensación rara pero placentera. Iba con mucho cuidado y a mí me encantaba. Al rato note que intentaba meter un segundo dedo y me asuste un poco, pero pudo más la excitación y no proteste.
Estaba disfrutando lo que no pensé que podría disfrutar y mi polla ya no aguantaba más. Le dije que estaba a punto de correrme y el dijo que adelante sin soltar mi polla. Siguió con la mamada hasta que no pude más y me corrí en su boca. No dejo caer ni una gota. Se acerco a mí y me empezó a besar con toda mi leche en su boca. Me pareció riquísimo.
Él dijo entonces que le faltaba poco para correrse y entonces yo me agache, y le empecé a hacer una mamada hasta que al poco rato empezó a correrse también. Todo su semen fue a parar a mi boca y también me levante y le bese con pasión. Nos limpiamos y nos tumbamos un rato más en el sillón donde no dejamos de besarnos y tocarnos. Un rato más tarde nos despedimos prometiendo volver a vernos.
Fue la primera de las mejores experiencias que he tenido con otro chico, aunque las siguientes fueron a más. A la semana siguiente volvimos a quedar en el kiosco del placer, pero eso os lo contare más adelante. Si os a gustado y os a excitado un poco he cumplido.
![]()

Deja una respuesta