La propuesta de mi amigo (2)

El comienzo fue sencillo, la amistad con su esposo me permitía años de conocimiento y pude avanzar las primeras charlas sin dificultad. Hasta llegué al tema de su pareja, sin demasiada sospecha, porque era lógico que yo hablara de el, era socialmente, el vínculo que nos unía. Así que cuando le dije algo así como que mi amigo era la envidia de la barra, por la relación que tenía con ella, que ella además era linda y enseguida seguí hablando para que esa frase pasará desapercibida, ella me hizo una mueca que me permitió ingresar al terreno que yo quería. Bueno, le dije, ninguna pareja es el sueño todos los días, pero ustedes la llevan bastante bien. Si, pero no te creas que tanto.

Bueno, a veces hay problemas y ciclos pero nada que no se solucione charlando y con propuestas nuevas, dije ya seguro que entraba en un espacio nuevo de nuestra relación. Jaja, si, me gustaría, aunque es raro hablar esto con un amigo de mi pareja. No le digas nada, bueno, y si se lo decís no me importa, pero la verdad es que si, que me gustaría probar otros caminos, pero Martín no es muy abierto a esas charlas.

Eso me llamó la atención, porque quizás Martín era el responsable de que la relación esté en ese lugar y esto que me había pedido a mí, era como respuesta a algo que ella le había propuesto, sin que ella supiera claro.

Te prometo que esto será algo nuestro nomás, no le voy a contar nada a él, quizás los pueda ayudar algún día hablando con él, pero sin que él sepa que sé algo más. Si, es lo mismo, igual, si querés decíselo, aunque me gustaría saber que puedo confiar en vos, yo he planteado muchas veces que intentemos hacer otras cosas, llevamos 15 años de pareja, y si ustedes se piensan que sólo los hombres tienen fantasías o ganas de sexo se equivocan, el tema es que Martín me bloquea cuando quiero hablar de sexo, no siquiera escucha una mínima propuesta, nada. Y no es que yo le vaya a hablar de cosas raras, solamente quiero hablar de sexo.

Ahí me di cuenta que Martín me había pasado un tema para resolver que él no quería o no podía hacerlo. Quizás sus estructuras eran más antiguas y firmes de lo que dejaba ver y lo ponía incómodo esa situación, decidí avanzar.

¿Y qué cosas te has quedado con ganas de hablar sexualmente? ¿Fantasías? ¿Intercambios? ¿Cambio de roles? ¿Prácticas SDM? Fui bien al fondo para saber su reacción, a ver cuán lejos estaban sus pensamientos de esos lugares.

Su cara fue de sorpresa y asco, pero sentí que había logrado posicionarla en un lugar de comodidad para la charla.

No, o si, es que no lo sé, no hablar de sexo con tu pareja, sólo quedarte para cumplir con lo básico termina siendo una bomba, y dentro de esa bomba hay muchos pensamientos y sentimientos que no sé hasta qué punto son reales.

Bueno, pero entonces algunas cosas de esas pueden ser ciertas, estaría bueno que hablaran y que se animaran a hacerlas, qué lástima que aquél sea tan trancado. ¿Vos has hecho algo de eso? – ¿Algo de eso? ¿A qué te referís? – A alguna de esas cosas que has dicho. – Si alguna hice si, jaja, pero yo no he tenido pareja de tanto tiempo como ustedes, de hecho ahora estoy solo, pero si, para mí la sexualidad es un espacio muy abierto donde tenemos muchos de nuestros temas más escondidos y la verdad, hay que perderle el miedo, yo en el sexo disfruto sin catalogar.

Busco ese momento con mi pareja, de hecho lo hago apenas comenzamos la relación, para no estar perdiendo el tiempo, si ella está abierta a jugar, seguimos, si tiene muchas pavadas, mejor cortamos. No me ha ido mal, por eso te entiendo, he hablado cosas que nadie se imaginaria con mis parejas, nadie. Y después que hemos dejado, no he dicho a nadie lo que hablamos, el sexo, merece muchísimo respeto, porque hay mucho de cada uno involucrado.

Su gesto ya era mucho más relajado, así que seguí con mi operativo ablande. Muchas veces las cosas que ocultamos del sexo, sólo están en nuestras cabezas, ni siquiera las queremos hacer, pero compartir con alguien más en confianza ya nos permite mirar eso que teníamos dentro de nosotros, verlo afuera y ya no nos asusta tanto, no nos paralizamos, menos cuando la otra persona tampoco lo hace.

¿Y qué cosas has llegado a hacer?

Muchas menos de las que hablamos, como te digo, la experiencia a veces, sirve más como un calentamiento mental que como una actividad a realizar.

¿Pero qué cosas por ejemplo?

Si excitación era palpable, sus ojos, la boca, su forma de tragar saliva y respirar, así que aproveché para incluirla a ella, aunque no fuera del todo cierto.

Por ejemplo, ¿Querés que te cuente una de vos? ¡¿De mi?! Su sonrisa le permitió sacar un poco los nervios y la excitación. Si, de vos, ¿te acordás de Camila?

Si claro que me acuerdo, fue tu última novia, bueno, al menos la que yo conocí. Jaja si, ella, bueno, con ella hablábamos de vos.

Abrió la boca y los ojos mientras sonreía, quedó muda esperando que continuara.

Es que una vez antes de aquella salida ¿te acordás? que fuimos al shopping y seguimos un rato más de noche por la rambla. Bueno, ese día habíamos tenido relaciones antes de salir y ella en el medio de todo, me dijo, vas a ver a la novia de tu amigo. Yo quedé medio sorprendido porque muchas veces jugábamos a poner a otras personas en la cama, pero hasta ese momento no había sido una persona tan cercana, era más bien hablar de terceros sin darles tanta forma. Sin embargo le seguí el juego y le pregunté ¿te gusta? No, a vos te gusta, ella estaba arriba de mí, con sus manos en mi pecho, con la cabeza hacia el techo de ojos cerrados, y siguió su historia. A vos te está que el otro día de noche le mirabas el culo.

Yo te juro María que no había sido consciente de eso, y quizás no lo hice, pero como te dije antes, no juzgar a la pareja cuando pone un tema sobre la cama en medio de una relación sexual, es fundamental para la pareja.

-Si ¡tal cual! No puedo creer que estemos hablando de esto, por favor terminá de contarme.

Ni bien dijo eso, vi a Martín aparecer por atrás de ella, quedaban unos metros para que llegara, así que le dije no sé qué cosa de una comida. Ella al principio no entendió nada, y cuando me iba a pedir que siguiera, Martín dijo, Hola volví.

La cara de ella fue un poema, su desilusión se notó, Marín también la notó pero no dijo nada, creo que se sintió contento que estuviéramos en algo avanzado, así que optó por no ahondar en ese detalle. La excitación de ella era evidente. Yo me reí, y enseguida empecé a hablar con él como si nada, eso sí, cuando nos estábamos yendo, a la pasada, apreté un poco de la mano que no estaba del lado de él. Ella no se sorprendió y me apretó también suavemente. El contacto, ya estaba hecho. Y las ganas, habían nacido en ese mismo momento.

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