Mi mejor amigo me feminizó (parte 3)

Durante la semana todo fue normal, comencé a usar la peluca y la ropa que me dejó Daniel y de vez en cuando me miraba en el espejo, haciéndome alguna que otra pose para ver si en verdad me veía bien.

– ¿Qué estoy haciendo? Esto no me gusta… Pronto va a llegar…

Daniel tenía por costumbre llegar a las 6 de la tarde todos los días y su rutina era comer algo, bañarse y ver algo juntos en la televisión.

Yo debía cumplir con hacer la limpieza durante el día y cocinar para mantener todo en orden, a veces me quedaba algo de tiempo extra para descansar, pero aun así no me terminaba de sentir bien del todo.

Cuando nos sentamos a ver la tele puso una peli donde una chica usaba un plug anal y le daban varios hombres a la vez.

Me levante del sofá y fui por papel para cuando estuviera a punto de acabar, pero antes de eso me tomo del brazo de golpe.

-Espera, voy a buscar algo primero, quédate aquí viendo la tele. – Me dijo mientras entraba a su habitación y volvía con un plug con forma de corazón en el tope.

Se sentó nuevamente en el sillón y aún con la verga afuera me quedó mirando mientras sostenía el plug y me dijo:

-Dime que prefieres, ¿usar este plug, o hacerme acabar tu con tus manos?

Cuando lo escuche me quede helado, ¿Qué le estaba pasando? Yo no soy gay, porque debería hacer esas cosas si no quería…

– ¿Estas bromeando verdad? Jajaja No haré nada de eso…

-Te daré una tercera opción en ese caso, solo porque soy alguien bueno y quiero que te sientas bien… Me haces acabar con tus manos, usas el plug, o salimos a pasear un rato, decide o lo haré yo.

Cuando dijo lo último sentía que el corazón se me saldría del pecho, ¿Qué iba a hacer? Si alguien me veía y me reconocía por la calle, ¿Cómo explicaría todo esto? Estaba entre la espada y la pared…

-Espera… No, no harías eso… No puedo salir a la calle así…

-Entonces elige el plug o tus manos, elige ahora o vamos a salir a dar una vuelta.

Mi corazón se estaba acelerando tanto y entre los nervios solo cerré mis ojos y llevé mis manos a su verga. Sentía como esa cosa palpitaba y no quería verlo, solo me enfoqué en la película y no le dije nada.

Luego de un rato sentí como soltaba semen por el suelo y manchaba un poco mis manos, se sentía tan extraño, estaba temblando como si tuviese frío y el aún no se levantaba del sofá.

– ¿Si te enteraste que ya acabé cierto?

-Si… Lo pude notar, manchaste todo, hasta mis manos.

– ¿Entonces porque todavía no me has soltado si ya acabé? ¿Acaso te gusta sentirla?

Sentía cómo mi cara se ponía roja por completo y quitando mis manos de su miembro me levanté y me fui a lavar mientras que Daniel apagaba la televisión y se iba a dormir.

Cuando salí del baño me fui a mi habitación y me percaté que había dejado el plug en mi mesa de noche.

-Idiota…

Me desvestí y me acosté a dormir, pero me costaba conciliar el sueño, me movía de un lado a otro, la película y lo que había hecho, de alguna forma me gustó, era como haberme tocado yo mismo y necesitaba hacerlo… Llevé mi mano hasta mi pene, pero era inútil, no podía hacer nada, veía el plug tan cerca y recordando a la chica de la película pensé, «¿Que se sentirá usar uno?».

Entre mi curiosidad y mis ganas de masturbarme comencé a acariciar mi culo y tomando el plug intenté empujarlo, pero dolía un poco. Me lleve el plug a la boca y lo llene de saliva para ver si ahora entraba, entre la angustia y el tira y afloja con el hecho de si hacerlo o no, decidí apoyar mi cara sobre la almohada y levantar mi culo, apoye el plug en la entrada de mi ano y empuje hasta que solo quedó el tope afuera.

Se sentía tan extraño y a la vez tan diferente, intentaba apretar, pero sentía como si se metiera más cada vez que lo intentaba, estuve un buen rato y me percate que mi pene estaba goteando líquido preseminal. Pasado un poco de tiempo me lo saqué y me dormí.

Al otro día desperté y el plug había desaparecido de mi habitación, me arreglé como de costumbre, me puse la peluca, falda, top y una lencería negra. Cuando salí de la habitación vi una nota otra vez en la mesa junto a una bolsa.

«Estaré ausente un par de días, pero te deje un regalito para que te diviertas en mi ausencia».

Busqué en el interior y al sacarlo me di cuenta que se trataba de un dildo con base para pegarlo en algún sitio, al verlo pensé en que estaba loco, como se le ocurría que iba a usar esta cosa para divertirme.

Fui a prepararme algo para comer y me puse pálido del susto. Daniel se había llevado todo lo que había para comer y para preparar, me dejó solo en el departamento sin nada más que ropa femenina y algo de dinero en el mostrador de la cocina para que fuese a comprar las cosas yo… Dios… ¿Cómo se supone que haré esto ahora?

Si quieren saber que ocurrió después denle apoyo a este relato amores, iré subiendo los partes de esta historia cada semana, espero lo disfruten mucho.

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