Mis dos hombres

Ya en la ciudad donde radicamos actualmente como Efra también vive aquí volvimos a reanudar nuestros encuentros con él, «volví a ser su puta» y él no desaprovechaba oportunidad para tenerme en sus brazos, me llevaban a un motel o cuando había oportunidad en nuestra casa me hacían suya satisfaciendo sus deseos, los de Efra de cogerme y desquitar sus ganas de lo que no podía hacer con su esposa y Armando de como su mejor amigo se coge a su mujer, sucedió que en ese primer año, nuestros hijos se fueron con sus abuelos a la ciudad de las montañas por lo que nos quedamos solos, ese fin de semana Efra llego y ya había planes de salir los tres, su esposa pocas veces quería socializar lo que él tomaba de pretexto para venir a nuestra casa.

Ese día salimos a un bar en el centro, tomamos un rato Armando veía como los hombres me veían, yo iba algo normal, una falda de mezclilla y una blusa, pero abajo llevaba una tanga azul, cuando llegamos a casa seguimos conversando en la sala y Armando siempre dejaba que Efra me tratara como su mujer por lo que él me abrazaba y me besaba.

Después de un rato Efra me quito mi blusa y comenzó a mamar mis tetas ante la mirada de Armando que le ayudo a quitarme la falda, yo ya estaba acostumbrada a ser la mujer de los dos, entonces comencé a mamarles la verga, alternando entre una y otra, Efra quien siempre se pone muy excitado se levantó y yo hincada seguía mamando mientras Armando nos veía o tomaba alguna foto, después Efra me empezó a coger mientras yo le mamaba a Armando, me tenían a su disposición.

Así estuvimos un rato, yo me monte en la verga de Efra y lo cabalgue por un buen rato mientras Armando jalaba su verga ahí al lado de nosotros, me pusieron de todas las posiciones que quisieron y yo gemía sin miedo pues estábamos solos y ya era casi de madrugada, así estuvieron hasta que ambos terminaron, como casi siempre Efra en mi vagina y Armando en mi culo, Efra después de terminar siempre necesita al menos media hora para reponerse, aun que aguanta más que Armando para terminar y Armando dura menos, pero se recupera casi de inmediato para seguirme cogiendo.

Como ya era tarde, le dijo Armando aquí quédate, y yo en broma le digo «si, para dormir con uno de cada lado» creí que no lo tomarían en serio y eso los calentó, que me llevaron a la habitación y ya en la cama volvieron a empezar a cogerme, acostados de lado y tipo de cucharita Efra me empezó a coger, mientras Armando me comenzaba a meter su verga por mi culo y comenzaron a penétrame los dos, fue algo delicioso pues así nunca me lo habían hecho, estábamos tan calientes y me decían que yo era su puta y que les encantaba como me cogían, eso me excita demasiado, «saber que soy mujer de los dos» hasta que otra vez me llenaron de su semen y quedamos ahí exhausto, nos quedamos dormidos.

Ya por la mañana ahí estaba yo, en medio de mis dos hombres, acaricie sus vergas, me bañe y me fui a hacer de desayunar, me puse un baby doll negro y mi tanga, así cuando ellos se levantaron ya en la mesa del comedor Efra me dice «que hermosa te ves así, chaparrita» se acercó y me repegó la verga que ya la tenía bien dura, Armando se estaba bañando mientras Efra no desperdició el tiempo y ahí en la cocina me puso a mamarle la verga «es algo que me encanta» me gusta ver su cara de satisfacción cuando lo hago, entonces me empino sobre la estufa y me empezó a coger nuevamente.

Yo estaba gimiendo y me dice «voy a partirte el culo chaparrita» y me apunto su verga y me la dejo ir de un jalón, me estaba bombeando y se escuchaba como topaban mis nalgas cuando llego Armando, volteo a verlo con mi cara de puta, y me pone su verga para mamarla, hasta que Efra lleno mi culo de su leche, eso le calienta mucho a Armando, y se cambió para el meterme su verga en el culo lleno de semen, resbala muy rico mientras yo mamaba la verga ya flácida de Efra.

Después de terminar, fui a lavarme y les serví de desayunar a mi esposo y Efra, que era como mi esposo también, me sentía curiosa de atender a los dos hombres que me cogían en la misma mesa, les sonreía, me sentía feliz. Y así fueron muchas las veces que entre los dos me hacían suya, ya fuera en nuestra casa o en un motel, hasta que se un chico que iba mucho a la farmacia logro tenerme, claro con la complacencia de Armando, pero es otra historia.

Loading

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *