-¡Si, soy una puta! ¡Soy la puta de los dos!
Y en ese momento un chorro de líquido salto de su mojada vagina.
-¡Haaa! ¡No pares Paquito por favor! –Grito Sandra-
La leche de Toño y los caldos de Sandra luchaban por salir por la raja de esta pero la verga de Paco no los dejaba pues él seguía bombeando la deliciosa vagina de la señora.
-¡Ya se vino! ¡Ya se vino! –Exclamo Toño que seguía de cerca el acto-¡Ábrele las piernas!
Paco obedeció, se separó de Sandra y le abrió las piernas. Los bellos de la pucha de la señora estaban todos mojados, los labios vaginales parecían inflamados y el semen le escurría por todos lados. Sandra alcanzo el pene de Paco, tenía ganas de llevárselo a la boca y así lo hizo, empezó a mamársela. La verga de ayudante llena de semen de su amigo y de los líquidos de su propia vagina ahora la degustaba Sandra, Paco le sujeto la cabeza y empujo su reata hasta la garganta, se le fue un poco más de la mitad produciendo gran salivación escurriendo con restos de la leche de su amigo.
La escena era tan caliente que a Toño se empezó a excitar nuevamente. Paco se acostó y Sandra se sentó sobre su polla quedando frente a Toño, los sentones que se daba sobre la verga de Paco eran descomunales. Toño empezó a masturbarse, se subió arriba de la cama y le metió la verga en la boca de la caliente señora, la tomo de los cabellos y le dijo.
-¡Chupa maldita puta!
Paco ya no aguanto, se vino dentro de Sandra, el chico también le dejo ir gran cantidad de semen. Sandra sentía que tocaba la gloria, sintió lo caliente de la leche de Paco que se la dejo en lo más profundo de su vagina. Toño volvió a venirse ahora en la boca de la Señora, esta se tragó un tanto y lo demás le escurrió por la boca, el cuello, tetas y cayendo otro poco en la cama.
Paquito, que ya se había puesto en pie, miro su teléfono.
-¡Santo cielo! Ya está llegando el chofer a dejar la mercancía para mañana.
Toño salto de la cama.
-¡Cierto va a llegar mercancía!
Sandra muy aturdida se levantó, tuvo que ser apoyada por los chicos pues sus piernas no le respondían, entre risas los tres empezaron a vestirse y a medio limpiarse rápidamente.
-¡Estuvo hermoso! –Dijo Paco- Señora, es usted increíble.
-¡Paquito me encanto! ¡Que polla tan grande tienes!
Toño acompaño a Sandra a salir por el costado del local. Checaron que nadie viera y salió rápidamente, ayudo que ya estaba oscuro. Con la blusa rasgada, sin bragas ni sosten y toda desalineada, llego a tocarse el cabello y noto que tenía gotas de semen, se dio prisa para llegar a su casa que estaba cerca, se esforzó por apretar sus músculos vaginales para que la leche de los chicos no se le saliera.
Se le hizo eterno llegar, pues no veía la hora de meterse al baño y limpiarse todo el semen que traía. Abrió la puerta, y al encender la luz de la sala lo que vio le dejo la sangre helada, ahí estaba Diego su esposo, pues su viaje se había pospuesto para más tarde.
Cuando su marido la vio toda desalineada se puso de pie de inmediato.
-¿Que te paso? ¿De dónde vienes? –ya muy alterado-
-Me quede a trabajar más tarde, me metí al archivo y ahí está lleno de polvo y…
-¡Mentira! ¡Vienes de revolcarte con alguien! ¡Marque a tu oficina y nadie contesto!
Diego se le acerco y era evidente que su esposa había sido follada ¡Y de qué manera!
-¡Maldita zorra! ¿Con quién te revolcaste? –grito-
Diego la tomo por los hombros sacudiéndola. Sandra no sabía que decir, aún estaba sorprendida pues lo que menos esperaba era encontrar a su esposo ahí.
-¡Déjame en paz! –Solo alcanzo a decir-
Y trato de zafarse de las manos de su furioso marido, pero este no la soltó por el contrario la sujeto más fuerte de uno de sus brazos. Sandra sintió sus piernas escurridas, no podía contener más la leche que se le escapaba por su vagina.
-¡Tenemos una hija! ¿Ese ejemplo le quieres dar? –Le grito Diego-
El cornudo esposo le tomo la quijada y quiso revisar su cuello, Sandra que sostenía cerrado su saco gris con sus manos pues había perdido el botón cuando Toño la desnudo, tuvo que soltar un extremo para quitar la mano de su marido de su rostro, en ese momento quedo al descubierto la blusa rasgada. Diego no daba crédito a lo que veía, su esposa venia sin sostén.
-¡Puta! ¡Eres una vil puta! Seguramente vienes sin calzones perra.
Y jalo a Sandra intentando meter la mano bajo su falda para corroborar si en verdad no traía su prenda íntima. Sandra reacciono empujándolo con fuerza. Por un momento pensó que ya no tenía caso ocultar algo tan evidente.
-¡Déjame, no te atrevas a tocarme! ¡Tú también te vas con tus putas y no te cuestiono! – le grito la infiel-
Pero Diego ya no entendía razones, se fue sobre ella y la empujo sobre el sofá, con una mano inmovilizo las de ella y con la otra busco bajo su falda y sintió que no traía bragas, busco la raja de su recién follada esposa la cual con todas sus fuerzas trato de evitarlo, pero no lo logro y los dedos de su marido tocaron su escurrida vagina.
Diego quedo inmóvil cuando comprobó que la pepa de su esposa estaba inundada de semen, Sandra se cubrió la cara con sus manos, ella esperaba que su marido la abofeteara. Por un momento todo quedo en silencio, Sandra sintió que su corazón latía acelerado por el miedo y escucho la respiración agitada de su esposo, el cual no decía nada, cosa que le intrigo y descubrió un poco su rostro y vio que Diego observaba sus dedos empapados de la leche de Toño y Paco.
-¡Me va a golpear! –Pensó-
Ella dejo de oponer resistencia, Diego le saparo las piernas dejando al descubierta su vagina, con sus dedos le abrió la raja y gruesas gotas de leche salieron haciendo burbujitas. Sandra solo cerró los ojos y espero. Sintió como su marido volvió abrirle la vagina.
Diego se lanzó sobre ella pero no para golpearla, si no para besarla, le metió la lengua en la boca, besando todo su rostro, su cuello y empezó a mamarle las tetas. Sandra muy sorprendida abrió los ojos. “¿Qué diablos hace?” pensó la infiel, pero su marido empezó a jadear chupándole desesperado los pezones. Los dedos de Diego se hundieron en la raja enlechada.
-¡Me excita pensar que te metieron la verga! –Dijo el marido-
Sandra se enderezo pues permanecía acostada en el sofá, Diego no dejaba de mamarle los pechos y de meterle los dedos en la raja.
-¡Te llenaron la pepa de leche! Parece que un toro se vino dentro de ti.
Sandra no sabía que decir ante la reacción de su marido. Diego se incorporó, se abrió el zipper y saco su polla la cual estaba bien erecta. Se le acercó al rostro de su amada, esta con desconfianza se la metió a la boca y empezó a mamarla.
-¡Así, chupa puta! Te cogieron bien rico ¿Verdad?
Sandra no dijo nada solo clavo la mirada en la de él y siguió mamando, le sorprendió la erección pues ya tenía mucho tiempo que Diego no lograba mantener su pene tan firme y duro, en verdad estaba muy caliente.
Sandra le chupo los cojones, se esmeró en darle la mejor de las felaciones a su marido, el cual estaba gozando como nunca. Se dispuso a penetrarla, la desnudo completamente y se preparó para darle la estocada, vio que la leche le seguía saliendo, eso lo excito más. Le metía y sacaba la pinga, saliendo esta batida del semen de los carniceros. La pucha de Sandra estaba ya roja de las embestidas de los chicos y ahora de su marido. Diego escuchaba como su verga batía el semen que aún tenía su esposa en la vagina.
La puso en cuatro para penetrarla por el culo, le abrió el ano, también se veían restos de leche que le había escurrido hasta ahí, aun así Diego le empezó a mamar el gran trasero de su infiel esposa, le metía la lengua en el ano, le metió los dedos, su erección era plena, sin lastima le metió toda de una sola vez, el cuerpo de Sandra a pesar que el pene de Diego era más chico que los que se acababa de comer, aun así su cuerpo se estremeció, Diego siguió metiendo y sacando pues el ano ya estaba bien trabajado por las enormes vergas de los carniceros.
-¡Puta que sabrosa estas! –Murmuraba diego- ¡Maldita zorra! Estas llenísima de leche, creo que te follaron todos tus compañeros de la oficina. ¿Quién te cogió?
Sandra por un momento dudo en decírselo.
-¿Fue alguien del trabajo? Anda dime, me encantaría saber quién te lleno de leche.
Diego cogía con fuerza el culo de su esposa. E insistía.
-Dime, anda dime con quien cogiste. No me voy a molestar, es más, perdonaría tu infidelidad y te daría permiso que lo sigas haciendo.
Sandra vio que su esposo hablaba con sinceridad y le dijo:
-¡Fueron los chicos de la carnicería, ellos me cogieron, los dos!
Diego sintió mucha excitación al escuchar que dos hombres le habían metido sus vergas a su esposa. Ya no aguanto, chorros de semen salieron sobre el ano y la raja de Sandra, era el mejor orgasmo en años que había tenido. La leche de Diego y lo que quedaba de la de Toño y Paco se mezclaron en los agujeros de la excitante Sandra con sus dedos se exprimió toda le polla, hasta sacarle la última gota de leche.
Diego abrazo tiernamente a su esposa. -¿Ya no estas molesto? –pregunto ella-
-No mi amor, entiendo que te he descuidado mucho, esto que hiciste yo tengo más culpa que tu.
-¿Entonces me perdonas?
-¡Claro que si mi amor! es más, como te decía, tienes permiso de que esos chicos te cojan cuando quieras. Diego vio su reloj y se levantó rápidamente.
-¡Tengo que irme a mi viaje! Se me hace tarde.
Se vistió rápidamente y se fue, no sin antes darle un apasionado beso a su mujercita, la cual quedo desnuda en su cama, con la vagina y el ano escurriendo de semen.
Sandra se acariciaba la pepa, mezclando las tres leches que ese día habían inundado sus ricos agujeros.
Fin.
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