Mi vecino y sus hijos

Uno de mis ligues era el vecino que vivía en la puerta de al lado de la mía, un día llamó a la puerta y me dijo:

-He visto que el cornudo de tu marido ha salido, y he venido a follar contigo.

-Por mi encantada, le respondí, desabrochándome la camisa y dejando al descubierto parte de mis tetas.

Después llevé mis manos hacia su bragueta, él estaba de pie y yo sentada, se la desabroché y le bajé los pantalones y los calzoncillos y su adorada polla quedó al aire, estaba deliciosa, me la llevé a la boca y comencé a lamérsela, él se puso a gemir, mientras se quitaba la camiseta, quedándose completamente desnudo, estaba buenísimo.

Después me quité la blusa, y me saqué las tetas del sujetador. Yo sabía que era algo que a él le gustaba muchísimo y me metí su polla entre las tetas, así estuvimos un poco, pero él me dijo:

-Vecinita, yo estoy completamente desnudo y tu apenas te has quitado la blusa, creo que es necesario que nos ocupemos de tu ropa.

Comprendí que llevaba razón y me puse de espaldas a él, apoyada sobre una mesita que hay en el salón, el se arrodilló y primero me subió la falda y me la dejó recogida en mi cintura, después pasó a ocuparse de mis bragas, eran unas bragas bancas diminutas, con sus manos me las fue bajando hasta dejarlas sobre mis rodillas, en ese momento puso sus manos sobre mi culo y dijo:

-Adoro tu culo, vecina.

Me lo acarició un rato, después terminó de bajarme las bragas y me pidió que dejar de apoyarme sobre la mesita, al hacerlo mii falda cayó al suelo, solo me quedaba el sujetador, pero él poniéndose detrás de mí, me lo desabrochó y luego me lo quitó, de esta manera nos quedamos los dos completamente desnudos.

Le hice sentarse en el sofá y yo me puse encima de él, llevé mi coño hasta su polla, que en ese momento estaba durísima, e hice que esta entrase dentro de mi coño y a continuación me puse a cabalgarle, los dos nos pusimos a gemir, él me preguntó:

-¿Follo mejor que tu marido?

Yo me reí y le respondí:

-Por supuesto, por eso follo contigo, ¿Y yo follo mejor que tu mujer?

-Muchísimo mejor.

Al rato de estar cabalgándole, pensé que debía de cambiar de posición, así que me di la vuelta, sin sacar su polla de dentro de mi coño, de esta manera mis tetas quedaron al alcance de su boca y el se puso a besármelas, mientras con sus manos se dedicó a acariciar mi culo, mientras me decía:

-Menudo culo tienes, vecina, no se como tu marido no está siempre sobándotelo.

Seguimos así hasta que sentí como un orgasmo alucinante inundaba mi cuerpo, pero me di cuenta de que si polla continuaba dura, así que bajándome de encima de él, me senté a su lado en el sofá y acerqué mi boca hasta su polla, antes de hacer nada le dije:

-Menuda polla tienes vecino.

Se la estuve lamiendo un poco, pero para él esto no parecía ser suficiente, puesto que sacando mi boca de su polla se levantó del sofá, se puso de pie, cogiéndome por las caderas, me hizo tumbarme en el sofá con las piernas bien abiertas e introdujo de nuevo su polla dentro de mi coño, y se puso a follarme de una manera salvaje, creí que me iba a volver loca de placer, lo hizo hasta que sintió que se acercaba él al orgasmo, en ese momento la sacó de mi coño, y se puso a meneársela hasta que se corrió y dejó que su leche se desparramara sobre mi cuerpo.

Cuando terminamos de follar, nos pusimos a hablar de nuestras cosas, yo de lo soso que era mi marido en la cama, y él de sus problemas con sus hijos, lo que hizo que les prestará atención.

Un día, mientras cocinaba, el hijo de mi vecino, debía de tener unos veinte años, vino a verme el hice pasar, parece que sus padres no estaban en casa y se decidió a hacerme un visita, noté como el chico me miraba con ganas, yo llevaba una camiseta de estar en casa, lo que le permitía verme las bragas, que por cierto eran transparentes y de color negro, yo no le daba importancia hasta que el chico que se encontraba muy relajad, cogiendo en sus manos un pepino que tenía para hacer una ensalada, me dijo:

-Oye Isabel, ¿Te metes alguna vez uno de estos por el coño?

Su pregunta me devolvió a la realidad de que tenía ante mi a un hombre, pero a la vez sentía que a sus veinte años seguía siendo un niño, así que le di un bofetón y fingiendo indignación le dije:

-¿Pero tú que te has creído so sinvergüenza? Yo soy una mujer decente y casada y esa forma de hablar es propia de las putas, ¿Tú crees que yo soy una puta?

La verdad era que sí, que yo era una puta, pero para mis planes era mejor que pareciera una dama, así que añadí:

-Debería de decírselo a tus padres, pero me pillas generosa, así que, si haces todo lo que te pido sin rechistar, no se lo dire.

La verdad es que el chico estaba nervioso, no sabía dónde meterse, así que le ordené acompañarme a mi habitación, una vez llegamos allí le ordené ponerse de rodillas y alzando una de mis piernas hice que mis bragas quedasen bien a su vista, y después, siguiendo con mi papel de dama decente, le dije:

-¿Es eso lo que querías ver so guarro?

El chico seguía nervioso, y fu en ese momento cuando le dije:

-Vas a quitarme ahora los zapatos, so pervertido.

Levanté mi pie y el chico de una forma muy sumisa me quitó los zapatos

-Muy bien guarro, añadí, ahora quítate tú los tuyos y túmbate sobre la cama.

Lo hizo y yo me puse sobre la cama encima de él, aunque en posición invertida y en ese momento le ordené:

-So cabrón de ti depende, si me comes bien el coño, por encima de las bragas, esto será nuestro secreto, sino diré a todo el mundo que eres un guarro que me has propuesto que folle delante de ti con un pepino.

-Pero Isabel yo nunca he comido un coño, trató de protestar él.

-Pues alguna vez tiene que ser la primera, y eso solo lo puedes hacer con mujeres guarras.

Él abrió su boca y con su lengua paso a lamer la zona de mis bragas que estaba encima de mi coño, desde luego no es lo mismo que te lo coman directamente, pero que te lo haga un jovencito virgen y encima atemorizado, jajaja, es algo que me daba mucho morbo y que compensaba lo de su inexperiencia, por lo que le dije:

-Venga so guarro, con más ganas que pareces un bebe, demuéstrame que eres un hombre.

Poco a poco fue haciéndolo mejor, su lengua, lo hacía cada vez mejor, no pude evitar quitarme la camiseta y quedarme con el tanga solamente, mientras el no dejaba de chupármelo, mis tetas quedaron al aire, yo me puse de rodilla encima de su cara, mientras el seguía comiéndome el coño, yo le dije:

-Vas aprendiendo, so cabron.

No pude evitar acariciarme las tetas, y el siguió comiéndomelo hasta que me corrí, en ese momento me puse de pie y poniéndome de espaldas a él le ordené:

-Venga niñato, lámeme el culo

Y le tuve un rato así, pero estaba muy caliente, así que le ordené:

-Venga cerdo, quiero que te desnudes ahora mismo, a ver que eres si eres un macho o un poco polla.

La verdad es que no estaba nada mal, incluso mejor que la de su padre, le ordené ponerse de rodillas, estaba muy mojada y me quité las bragas, me senté sobre la cama y llevé uno de mis pies hasta su polla, y se lo acaricié con ella, y le dije:

-No es que tengas una superpolla, pero bueno, para alguna desesperada puedes valer y hoy me pillas generosa, así que te voy a iniciar en el sexo, pero tendrá que ser bajo mis condiciones, a partir de este momento eres mi muñeco y ahora contigo lo que me apetezca cuando me apetezca, ¿Estás de acuerdo? Di si ama.

-Si ama, me respondió.

Le ordené tumbarse en la cama y yo me tumbé encima de él en posición inversa y le ordené:

-Cómeme el coño.

El sacó su lengua y comenzó a lamérmelo, no lo hacia mal del todo, en esos momentos yo incliné mi cabeza hasta su polla y abriendo mi boca me puse a comérsela, a veces interrumpía mi lamida, para decirle:

-¿Estas disfrutando, niñato?

-Si mi ama, respondía él.

La verdad era que yo estaba que me moría de ganas de tener una polla dentro de mi coño, así que cambié de posición, me puse encima de él y poniendo mi coño encima de su polla me puse a cabalgarle mientras le decía:

-Aprovecha niñato, pocas veces en tu vida vas a poder meter tu vulgar polla dentro del coño de una hembra como yo.

Después me giré quedándome de espaldas a él y seguí cabalgándole, lo estaba pasando divinamente, mientras con mis rodillas decidía el ritmo de la envestidas, hasta que el se corrió.

Yo me hice la enfadada y le dije:

-¿Niñato cómo te atreves a correrte sin mi permiso?

El parecía avergonzado y decidí seguirme aprovechando, así que le ordené:

-Quiero que te tumbes en el suelo ahora mismo.

Obedeció y en ese momento yo me puse de rodillas con mi culo a la altura de su boca y le ordené:

-Guarro quiero que me lo lamas.

Él sacó su lengua y se puso a lamerme el culo, es ese momento me di cuenta de que había hecho un buen descubrimiento el siguió lamiéndomelo hasta que me corrí

Varios días después paseando por la ciudad vi a su hermana, tendría un poco más de dieciocho años besándose con un chico, nada fuera de lo común, pero dadas mis relaciones con su padre sabía que eso no le iba a agradar a su madre, así que me decidí a sacar partido de la situación, esperé a que estuviera sola en casa, pero oi como se disponía a salir de casa, en ese momento abrí la puerta y le dije:

-¿Dónde vas señorita?, ¿No será a verte con él chico de ayer? Creo que tendré que hablar con tus padres.

Ella se puso nerviosa, creo que pensaba que su madre la iba a imponer un castigo muy fuerte, al verla así me di cuenta y le dije:

-Bueno no se lo diré a tu madre, pero a cambio tú y yo tendremos que tener una conversación sobre hombres y mujeres.

Ella vio el cielo abierto y yo la hice una señal de que me siguiera, cuando entramos en mi casa, la indiqué que cerrara la puerta y nos fuimos al salón, una vez allí la ordené ponerse de rodillas y le dije:

-Me parece que eres un poco joven y que necesitas que alguien te hable de la relación entre hombres y mujeres.

Acto seguido me subí la falda y me bajé un poco las bragas, lo suficiente para dejar mi coño al aire y le dije:

-Mira, esto es lo que nos distingue a las mujeres, tener un coño peludo como este.

Me senté en el sofá con las piernas bien abiertas, de manera que mi coño se quedó ante su vista, y después le dije:

-Y otra es que tenemos tetas, ¿Tú tienes tetas?

Le alcé la blusa y dos pechos de pequeño tamaño, pero bellísimos aparecieron ante mis ojos, en ese momento le dije:

-No están mal, pero tienen que crecer, y luego añadí, ¿Alguna vez has probado como sabe el coño de una mujer?, me hizo un gesto negativo con su cabeza y yo le dije, pues todas las mujeres deberían de probarlo, mete tu lengua dentro de mi coño.

Ella estaba nerviosa, pero fue obediente, y se puso a lamerme el coño, al poco yo la pare y le dije:

-Me parece jovencita que te hace falta una lección sobre el asunto y yo te la voy a dar, pero antes desnudémonos para estar más cómodas.

La hice quitarse la blusa y sus pechitos quedaron definitivamente al aire, después la ordené quitarme la falda, ella muy sumisa obedeció, la hice quitarse la falda por lo que se quedó con unas bragas diminutas como única prenda, en ese momento le ordené sentarse en el sofá al revés, con la cabeza apoyada en la zona de sentarse y sus piernas sobre la zona de reposo, mientras yo me iba desabrochando la camisa y me la quité en ese momento solo mi sujetador cubría mi cuerpo, en ese momento inclinándome volvía poner mi coño al alcance de su boca. Ella entendiendo bien mis deseos, introdujo su lengua en el interior de mi coño, yo al sentirla le dije:

-Jovencita estoy viendo que con un poco de entrenamiento vas a ser una puta de primera.

-Seré lo que tú quieras, mi ama, me respondió.

Me puse de rodillas en el sofá, encima de ella, con mi coño al alcance de su boca, ella seguía chupándomelo de una manera increíble, parecía que llevaba comiendo coños mucho tiempo, yo me di cuenta del potencial que tenía, y lo cierto es que la muy zorra no tardó en lograr que me corriera, en ese momento yo le dije:

-Jovencita, no está mal, pero la maestra Isabel te va a enseñar como hacerlo bien.

Le pedí que permaneciera tumbada en el sofá con las piernas bien abiertas, y yo poniéndome boca abajo, a cuatro patas, llevé mi boca hasta ese coño tan tierno, y sacando mi lengua me dispuse a comérmelo.

Ella al sentir mi lengua se puso a gemir mientras decía:

-Ama esto es alucinante nunca había sentido algo así.

-¿Ni siquiera con el chico del otro día?, le pregunté.

La chica negó con la cabeza mientras sus gemidos se hacían más intensos, hasta que logré que se corriera y sus líquidos fueron a parar a mi boca, me parecieron deliciosos, después le dejé un momento para que se recuperara y le dije:

-Zorrita, ¿Te animas a que nos lo hagamos mutuamente?

-Si a ti te apetece, mi ama, me respondió.

Puse mi coño sobre su cara, mientras yo llevé mi boca hasta su coño y me puse a chupárselo, me supo delicioso, mientras su lengua hacia verdaderas maravillas dentro de mi coño. Mis tetas se restregaban sobre su vientre, todo ello me daba un placer increíble, no tardamos las dos en corrernos nuevamente, cuando lo hicimos la chica me dijo:

-A partir de hoy seré tu puta y hare todo lo que quieras, no es necesario que me chantajees.

Quizá podía ser el principio de una relación muy interesante para las dos.

Loading

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *