Baños clausurados (4)

En casa Tadeo ya no sabía qué hacer para no escribirle a Emma o realizar algún tipo de contacto con ella. El resto del día anterior no habían cruzado palabras, incluso llegó a pensar que no lo quería ni mirar.

Habían pasado dos días después del acontecimiento del sexo oral, en el baño de discapacitados. No habían vuelto a hablar de nada, más allá de algún pedido específico, laboral y escueto. Nada más.

Esto lo tenía un poco perturbado y decidió conversarlo con su hermana. Pero luego lo pensó mejor y decidió que por ahora sería mejor no decirle nada, al fin y al cabo eran mellizos pero no tenían porque compartir todo… todo.

Al tercer día de lo sucedido, Tadeo entró en la oficina sin decir mucho. Definitivamente era más tarde de lo que se había imaginado. Carlos le increpaba a Ricardo que no había pago a los proveedores en fecha y él no podía liberar los productos a tiempo para que lleguen a los comercios. En medio de esa discusión el grandote (Ricardo) ya no parecía tan temible como su figura lo demostraba. Y esa distracción ayudó a Tadeo a llegar sin levantar mucha evidencia de su horario.

Se sentó en su compu empezó a abrirla, eran casi cerca de las 10:30 y se suponía que debería estar ahí a las 9.

La noche anterior no le había sido fácil dormirse. Estaba preocupado y excitado por lo sucedido con Emma. Esa calentura y la imposibilidad de continuar con ese tipo de encuentros lo tenía inquieto. No entendía por qué ella lo ignoraba, al fin y al cabo Emma pretendía lo mismo que él. Eso le había hecho saber en un momento que recordaba con muchísima nitidez:

“-ahhh la quiero en la cara y en la boca… dame esa leche que es mía ¡me la merezco! La vengo calentando desde hace meses.”

¿Que había pasado? Nada parecía lógico. En su cama pensaba y recordaba todo lo que había pasado. Intentando reconocer si pudiera haber hecho algo que a ella le hubiera molestado. Pero no, no encontraba nada. Cada vez que repasaba lo sucedido invariablemente se le despertaba una excitación tremenda y su miembro involuntariamente corcoveaba.

En uno de esos momentos decidió que debía dedicarse un poco de placer o no se iba a dormir más. Aprovecharía la excitación que le traía esos recuerdos cada vez que los pensaba. Así que quería hablarlo con alguien pero no con su hermana y menos con un compañero de trabajo. Los amigos descartados de primera, no le creerían. Agarró su celular y buscó “chat sexo anónimo” y abrió uno de los enlaces que aparecieron.

La página pedía que se creara un “nick” y que aceptara unas condiciones que no leyó y que estaba convencido que nadie leía nunca.

Eligió un nombre ficticio “Dario” y entró en el chat. Un sin fin de mensajes avanzaban a un ritmo muy rápido no daba para leer ninguno entero y menos los que llevaban códigos que no entendía.

-Flaco-22cm: ¿quién para paja? Paso foto

-Romibienputa: ¿alguien de mi edad? (18-20)

-Maduro_53: ¿quién muestra culito en tanga? Tengo la verga bien dura a punto de acabar, mando video

-Feli_21: mi novia se fue con las amigas alguien para sustituirla

-Putito19: ¿ACT real?

-Belucalentona: califico, manden fotos

-PelirrojaZN: algún maduro en la sala para esta nenita

-Albañilpendejo: tributo

-Rafa: Ft X Ft

Así eran muchos mensajes y se iban tan rápido como aparecían en la pantalla. Decidió escribir:

-Dario: ¿te cuento lo que pasó en la oficina?

No pasó nada.

Y de repente se abrió una pestaña con alguien que se llamaba “maduro18cm”. Preguntaba qué había pasado, “Dario” le contó más o menos lo que aconteció. Y “maduro18cm” contestó con un mensaje que solamente era un emoji de una cámara de fotos.

Tadeo pensó “no tengo fotos si es lo que quiere”. Intentó copiar el emoji del mismo chat para pegarla y agregarle un “NO” pero algo pasó. Se abrió un nuevo cuadro que contenía una foto, de una pija bien parada y con toda la cabeza afuera. Estaba sacada desde arriba y por lo que se veía era grande. Entendió que ese emoji indicaba que le habían mandado una foto. Luego mandó otra foto de su mano como masturbando la pija y le dijo “¡lindo relato! ¿Pasas fotos?”

Tadeo no tenía fotos pero el interlocutor no paraba de mandarle fotos de su verga dura y pajeandose.

No le convenció la propuesta de chatear con alguien que no chateaba y mandaba fotos solamente. Así que volvió al porno clásico y busco un video que le calentara. En la categoría Oficina de su página de referencia habitual. Básico y letal.

Pensando en eso estaba cuando vio un mensaje del chat interno que usaban en la oficina que le llamó mucho la atención. Marta le pedía que fuera a su oficina que necesitaba ayuda de él, además aclaraba que golpeara la puerta que ella misma le abriría. Eso le llamó la atención, generalmente era Emma la que se encargaba de anunciar a quien entraba y también abrirle la puerta.

Convencido que la mentira sobre el apagón eléctrico del apartamento, y que el celular se quedó sin batería, por eso no escuchó la alarma, no eran muy sólidas como excusa de su llegada tarde, con todo eso en la cabeza caminaba hacia la oficina de Marta.

Por lo menos iba a poder ver a Emma una vez doblara del pasillo hacia su salita previa a la oficina de la gerenta.

Se llevó una gran desilusión cuando se percató que Emma no estaba en su despacho. Avanzó y ladeó la mesa de trabajo de ella para llegar a la puerta de la oficina de la gerenta, golpeó tres veces.

La puerta se entre abrió y Marta con el índice de forma vertical en sus labios, le daba a entender que no hiciera ruido y mantuviera silencio.

-Shhh

Entró dio un paso dentro de la sala y rápidamente Marta cerró la puerta tras él. Se quedó sin aliento y totalmente sorprendido, su cerebro le decía debes irte de este lugar pero su cuerpo no respondía.

La imagen con la que se encontró lo superó ampliamente.

En el sofá de tres cuerpos frente a la televisión estaba Emma, subida, en 4 patas, sin camisa y con la minifalda toda recogida por encima de la cintura. Traía un antifaz que le impedía ver, una mordaza rosa en forma de bola que le impedía hablar y lo más impactante en su culito hermoso, tapando su ano se veía un círculo como de goma negro.

Mientras intentaba desentrañar lo que ocurría en esa oficina Marta le empezó a susurrar en el oído.

-Ustedes se han portado muy mal. Se todo lo que hicieron en el baño para discapacitados. Y si bien se también que la mayor culpable en ese hecho fue Emma, también tengo claro que tú la buscaste todo este tiempo. En este trabajo se te cuida, se te toleran muchas cosas… por ejemplo tus repetidas llegadas tardes y nadie te llama la atención. Será momento que empieces a dar algo a cambio de todo lo que hago por ti. ¿Estás de acuerdo o debo hablar con los abogados contables para comenzar tu desvinculación de esta empresa?

En ese momento Tadeo se debatía entre dos fuerzas, salir corriendo de ese lugar o liberar el depravado sexual que llevaba dentro. Los últimos días los había vivido en ese límite constante, en esa cornisa. Por momentos la lujuria y el morbo le ganaban y otras veces la conciencia y la moral le decían que eso estaba muy mal.

La miró a los ojos y vio determinación, no había enojo, ni sarcasmo. Era como si Marta ya supiera lo que iba a pasar.

-¿qué debo hacer?

-Por ahora solo tienes que acercarte y retirarle con cariño y gentileza el dilatador anal.

Había tomado una decisión y no sabía lo que implicaba. Pero no aguantaba más esa dualidad. Iba a seguir por esa senda y estaba convencido que le faltaba crecer mucho para poder lidiar con lo que se venía, pero nadie nació sabiendo. Así que iba a confiar en su instinto y seguir para adelante.

Se acercó a Emma que seguía expectante, tomó el dilatador anal por la base y empezó a tirar hacia afuera. Lo primero que sintió al acercarse, en su movimiento de autómata, fue el olor a sexo que tenía Emma. Reconoció un brillo que corría por las piernas de ella y sobre todo por la parte interna, sus labios vaginales que eran grandes colgaban todos brillantes y babosos producto de una excitación evidente. Reconoció que sobre las nalgas también existía un brillo que cubría su ano y parte de las nalgas. Tomó el dilatador y empezó a retirarlo, Emma se movió un poco, levantó al cola y bajó su pecho como si tuviera una coreografía aprendida. No miró, ni le llamó la atención que alguien le moviera su juguete sexual.

A medida que lo retiraba notó que se ensanchaba y que esto implicó cierta molestia para ella pero salió sin mayor dificultad. La verdad no era ancho, ni largo. Apenas mayor a un marcador de pizarra.

-Ahora vuelve a meterlo despacio.

Tadeo estaba totalmente excitado su verga no daba más. Esa imagen y con la calma que ella tomaba esa masturbación anal era algo que nunca había vivido antes.

-ahora vas a meterle esto y lo va a usar todo el día.

El plug anal que tenía frente a su cara era más corto que el dilatador, pero considerablemente más ancho. Remataba la parte externa una gema color rosa.

Lo colocó en su ano y poco a poco se lo fue introduciendo hasta que se ensanchó lo suficiente como para que Emma se corriera hacia adelante y no dejara que la penetración continuara.

El ano estaba visiblemente abierto pero no lo suficiente, pasó la lengua lento. Le levantó todo el pubis haciendo que la cola quede más respingada y tuviera mayor acceso a su concha y su clítoris. Esto le provocó una oleada de excitación tremenda, la curvatura de su pija hacía fuerza contra su pantalón. Volvió a pasarle la lengua y con dos dedos se abrió paso entre los labios largos para entrar en su vagina lentamente. Tomó todo la baba que pudo de allí con los dedos y la colocó en su culito.

-mmmm

Luego volvió con el plug una vez más y esta vez si bien hubo resistencia logró introducirlo entero.

-aghghgh

Emma seguía en cuatro patas toda mojada visiblemente excitada pero no se movía.

Tadeo se paró tenía una erección que sus calzoncillos le hacían doler. Debía liberar su verga para que pudiera alcanzar su mayor erección y a la vez la curvatura a la izquierda natural traía. No se animó a desvestirse.

Marta sin decir nada se acercó y como si supiera lo que le pasaba a él, sin dejar de mirarlo a los ojos le bajó la cremallera. En ese momento se le escapó media sonrisa, como si hubiera cumplido su objetivo. Le liberó la pija a él y comenzó a masturbarlo con una mano.

Tomo uno de los breteles de su musculosa y lo dejó caer, luego hizo lo mismo con el otro y se agachó frente a él. No llevaba corpiño como era habitual en ella. Los pezones eran enormes marrones. La musculosa quedó en su cadera, parecía un cinturón sobre la falda holgada de azul intenso que traía puesta.

Él pensó “que par de tetas tiene”. Me encantaría acabarle en sus pechos y dejarle toda la leche ahí.

Ella tomó al igual que él los flujos de Emma y se los pasó por entremedio de sus tetas. Las juntó empujando con sus dos manos desde la parte externa de cada una y ajustó la verga curvada de Tadeo entre las dos enormes mamas. Era como si fueran hechos el uno para el otro, la pija se acoplaba perfectamente a la curvatura de la teta de ella.

Empezó un subibaja primero lento y luego cada vez más rápido.

-No voy a aguan…

-Shhh

Ella siguió sin decir nada y él no se pudo contener. Le acabó justo cuando su verga estaba muy abajo entre esas tetas así que la primera escupida de semen quedó toda entremedio. Con un movimiento rápido Marta puso su antebrazo bajo sus pechos levantándolos un poco y con la otra mano tomó la pija y siguió masturbándolo apuntando a sus pechos. Para que el resto de toda su eyaculación cayera donde ella quería.

Tadeo “Que paja rusa me hizo por dios, no pude aguantar nada”.

Marta “Que cerda que soy y como me gusta sentir la leche caliente en mi pecho y ese olor a eyaculación me moja toda”

Se paró y le susurró al oído:

-por hoy te podes ir pero mañana al final del día cuando todos se hayan ido te espero acá. Espero que dures un poco más que ahora.

Tadeo se subió los calzoncillos, sentía como la cabeza de la pija mojada por su propia leche se pegaba en ellos. Sin decir nada se dió vuelta y encaminó a la puerta. Cuando ya estaba por cerrarla la volvió a abrir para echar el último vistazo a esa imagen.

Marta ahora frente a Emma, le sacaba la bola rosada que hacía de mordaza y le decía:

-Chupa la leche que te traje, chupa la leche de mis tetas.

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