Mis inicios gay

Soy peruano de la selva, a mis 18 años viajé sólo sin avisar a papá quien era un alcohólico en provincia, llegué a casa de mi tío de quien tenía su dirección, para ellos fue una sorpresa, le dije que papá se dejaba y que mi idea era trabajar en Lima, salí a una fábrica que para mí buena suerte me recibieron en el momento, sé que fue un poco sufrido, pero logré mi sueño, allí conocí a Danilo quien me dijo que podíamos compartir el cuarto, es así que me fui a casa de mi tío y me traslade al cuarto de Danilo con quien pagaríamos en partes iguales.

Así que me instalé, hasta que un día, mientras regresaba a casa me senté al último del bus y me encontré una revista de gay con fotos explícitas que me causó curiosidad, lo guardé en mi mochila para verlo al llegar a casa, nunca había visto algo así, allí en casa en el baño me masturbe viendo esa revista por primera vez, era impresionante ver enormes pollas perderse dentro del culo de otros; aunque a decir verdad, yo tenía la pinga chica y pensaba que las fotos eran editadas.

Así estuve a escondidas haciendo eso; pero revisando en internet ubique que habían cabinas para gays en una avenida conocida en el centro de lima; por lo que aprovechando un fin de semana salí a una cabina y miré videos gay donde me masturbe varias veces, estaba arrecho; luego contacte a Francisco quien decía ser versátil, pasivo, la verdad que no entendía mucho de opciones, pero me dijo que le gustaba la pinga y a veces daba, me envió una foto de un culazo, lo cual me impresionó y quedamos que podía visitarlo a su casa que era por un cerro fuera de la ciudad.

Llegué a la dirección que me señaló; eran como las 9 de la noche cuando llegué a la dirección que me dio, ya me estaba esperando; era un hombre cuarentón grueso, que lo primero que me preguntó si en verdad tenía 18 años; porque parecía de menos, le mostré mi documento de identidad y luego caminamos rumbo a su casa, mientras me preguntaba como entre al mundo gay, le conté la historia; pero que nunca había penetrado una persona.

La verdad que su casa era cuesta arriba al cerro y así llegamos sudando a su casa; pues era época de verano y vivía en la última y solitaria casa del cerro. Tenía luz; pero creo que le daban de la parte de abajo, es así que me dice hemos sudado mucho, debemos bañarnos; porque no se puede cachar sudados, me llevó a un ambiente donde había un cilindro lleno de aguay dijo que allí nos íbamos a bañar se desnudó y de espalda y vi su culo y su pinga venosa que colgaba; eso me asustó mucho y me pasó por la mente olvidar todo y regresar a casa; pero decidí seguir adelante, mi pinga era pequeña comparado con la de él; me dijo que no debía asustarme pues era normal eso; nos bañábamos mientras veía mi culo de reojo.

La verdad que estaba asustado pues me dijo que tenía el culo bien formado y duro; mientras me tocaba con sus manos gruesas; lo noté morboso; luego de bañarnos se puso al filo de su cama y me dijo necesito tu pinga, cachame me dijo; la verdad que me nublé en ese momento, mi pinga no se paraba; quizás porque me había masturbado en la tarde o quizás por los temores que tuve; no sabía qué hacer, estaba desesperado; pues él me decía; ¡necesito cachar! Que te pasa me decía, o me cachas o te cacho me dijo.

Estaba asustado al final le dije que lo intentemos de nuevo; empezó a tratar de mamar mi pinga donde me dijo: creo que tú te has masturbado porque tu pinga huele a leche, le dije que si; ¡aun así no se paraba! Los nervios me delataban en ese momento. Se acercó y me dijo: entonces tienes que mamar mi pinga, le dije que no importaba pues no quería hacerte sentir mal y accedí con miedo porque me habló fuerte, estaba dura y venosa cuando empecé a mamarlo, me decía que despacio; pues no había mamado una polla nunca, era mi primera vez; me empezó a gustar.

Mientras él llenaba mi culo de saliva intentando meter su dedo en mi ano, me dolía la verdad, se dio la vuelta y me dijo que me iba a meter su pinga en mi culo, le dije que tenía miedo, a lo que me respondió que lo haría con amor; mientras me besaba la boca al cual accedí.

Salió raudo a su cocina y regreso con una botella de aceite lo paso por mi culo mientras decía que tenía un hermoso culo, la verdad que los nervios eran fuertes, me golpeaba y rozaba mi ano con su pinga, me excitaba sentir eso; era una sensación placentera; hasta que de pronto sin avisar me introdujo toda su pinga dentro de mi culo que me hizo gritar del dolor; mientras llorando le decía que lo saque, el me presionaba fuerte sus piernas contra mi culo, sentía que me había partido el culo, lo sentía todo dentro mío; llorando le decía que no se mueva porque me partía el culo y me dolía mucho cuando se movía más y más.

Dejó de moverse y seguía echado sobre mí no se movía; luego se empezó a mover despacio mientras le aguantaba la pinga dentro mío, me decía que no lloré; pero la verdad que me dolía mucho; mientras se movía despacio; me decía que aguante un poco más; porque se venía; hasta que sentí la chorreada interna dentro de mi culo, cuando saco su pinga fue terrible para mí porque me ardía todo, me toque el culo roto mío y pude ver sangre en mis dedos.

Era como la media noche cuando nos bañamos de nuevo; yo tenía el culo super adolorido y quería salir rumbo a mi cuarto; me dijo que debía quedarme pues no había movilidad a esa hora. Así amanecimos y a las 7 am nos despertamos mientras me servía un rico desayuno; prometimos volver a vernos y nos despedimos y me embarcó rumbo a casa.

Está fue mi primera experiencia sexual gay dolorosa que sin querer me convirtió en pasivo gay.

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