Autor: admin

  • ¡Yo puedo con los dos!

    ¡Yo puedo con los dos!

    Abby se encuentra de pie en la lujosa habitación de un hotel cinco estrellas, vistiendo su sexy lencería ante dos hombres acostados en la gran cama. Llevan puestos solamente sus bermudas y observan a la dama con deseo.

    Este es mi desafío: un 1 vs. 2. Yo soy una experta en el 1 vs. 1, nadie me gana ahí, los dejo rendidos. Me es muy fácil dominar a un hombre, con mi sexy figura y unas pícaras miradas ya los dejo expuestos en aquella área en la que no pueden disimular. Ya hasta me aburría, por ello hoy toca un nuevo desafío.

    Analizemos a mis rivales: noto que uno me mira con unas ganas descaradas, y el otro me observa tímido, casi con miedo. Necesito más que esta primera impresión para plantear mi estrategia. Les hago el gesto y vienen a mi. El “descarado” llega primero, para disgusto del tímido. No pierde tiempo, comienza a tocarme. El otro se acerca a acariciarme con más calma y curiosidad, noto su respiración entrecortada. Es el momento para chequear el material: aprieto sus paquetes con las manos. El del chico tímido está bien dura. ¡Eso es!, me voy a encargar primero de él mientras aguanto al otro, no voy a tardar nada en dejarlo fuera de juego.

    El descarado ahora es el toquetón, me toca la cola, las tetas, no para con sus manos. Pude comprobar tras el chequeo que se trae un paquete grande, a diferencia del de su amigo.

    Ya es tiempo. Voy a la cama, que me vean bien en todo mi esplendor antes de empezar. El toquetón enseguida se mete entre mis piernas, no creo que sepa hacer un buen cunilingus, lo que sí sabe es decir zafadurías. El tímido se acerca lentamente, lo llamo con cariño:

    —Vení mi vida, hay espacio acá. Sacate el pantaloncito que quiero tocarte.

    Como me lo esperaba, su pene está que apunta al techo. Empiezo a manipularlo. Este tipo de pijas son complicadas porque, al ser tan duras, no hay mucha flexibilidad. El colega tiembla, diría que es virgen pero no, le salva no haberse acabado en mi mano.

    El zafado me metió dos dedos y hacía bailar la punta de su lengua en mi clítoris. Eso me dio un latigazo de placer que me hizo dejarme llevar pero lo detuve rápidamente. Si me hacía llegar al orgasmo, eso me dejaría rendida por unos cuantos minutos y este zafado aprovecharía para hacerme todas las guarradas que se le ocurran.

    Es momento de pasar a la acción, le pido a ambos que se pongan los condones. Me pongo de cuatro, doy mis buenas nalgas al zarpadito para que se entretenga mientras que yo pongo en marcha mi plan con el tímido. Por suerte los nervios no le traicionan a éste último y reacciona a mis labios. Lo estoy excitando bastante con mi felatio, y eso que solo estoy dandole “besitos” nada más, cuando se lo haga con buen ritmo lo dejo fuera de juego fácil. El problema llega cuando el colega de atrás me empieza a dar duro, haciendo sonar mis nachas con su pelvis, por lo que mi cuerpo se balancea a su ritmo. No podía hacer así mi movimiento maestro, así que flexiono mis piernas para aguantar mejor y tener más estabilidad ante estas embestidas. Ahora si puedo continuar. Al ratito el chico larga unos suspiros, sin embargo, el colega de atrás me sigue dando batalla. Se habrá motivado aún más con la posición en la que quedé, con mis nalgas bien turgentes, eso hace que se prendan como fuego. Si no se controla, él solito se dejaría fuera de juego, así que bien. Lo malo era que en esta posición, con un pene duro como el que tengo enfrente, se hace difícil de manejar e incómodo, con mi frente dándole a ratos golpecitos en el ombligo al chico… ¡Maldición!, esto se está complicando.

    ¡Ya!, insisto un poco más pero no puedo metermela mucho y me están por dar unos calambres en el cuello. Decido que es momento de rotar:

    —¡Cambio! Ahora vos, bebecito, quiero que me des duro y parejo por mi colita, y vos, loquito, trae tu verga para acá.

    «Uy, de una» dijo el zarpadito inquieto. El chico de atrás me daba despacito, acariciándome la espalda, deleitándose con el mujerón que tiene delante suyo. Con el pene largo y flácido del zarpadito no había problema, lo manejaba como una palanca de cambio. Eso sí, no paraba de murmurarme babosadas de calenturiento: «Uy si, mira lo que son esos labios de petera», «uff, lo que estás, así, chupá, cometela toda». Dios mío, prefiero que los hombres así se queden callados, llegó a decirme «ay si, chupame los huevos, comeme las bolas, por favor…». Yo le sonreía con cara de guarra nada más y seguía con mi felatio.

    El chico de atrás empezó a darme con un ritmo más firme y duro, aumentando la velocidad pero apenas me dio el gustito porque se salió y eyaculó al poco rato. Me giré y le dije:

    —Uy bebé, me dejaste la cola llena de leche, mmm… —y me acaricio la cola.

    Él me miró extasiado, completamente rendido. ¡Listo!, el primero ya quedó fuera de juego, ahora me toca encargarme del idiota y ya está.

    Prácticamente para mí es misión cumplida, sin su compañero no puede hacerse el vivo ahora, necesita refuerzos. Me acuesto boca arriba, con una almohada para estar bien “agustín”, abro las piernas y lo llamo con el dedo. Se acomoda y empieza a darle, aferrando sus manazas a mis tobillos. Aquí es simple, le hago unos gemidos de actriz porno, como si fuese que me está acabando, se emociona y luego ya es cuestión de recibir su leche para finalizar. Pero no, la cosa es que, sí le excitaban mis sexys jadeos pero no bastaban, tenía práctica el guacho. Lo aguanto un poco para pensar en algo más. Mientras, me toco lascivamente las tetas y le lanzo miradas obscenas. Parece ser que le gustó eso porque se puso como un burro, ¡hasta empezó a bufar y todo! Al ratito, saco su pinga y me regó el abdomen con semen recién horneadito. ¡Aish, pero qué fácil!, bastaba con que le ponga cara de guarra y ya (?). ¡Facilito!, mucho toro pero no aguantó tanto, se quedó rendido en la cama junto a su compañero.

    «Si querés usar la ducha no hay problema» me dice el chico tímido y guapo, ahora con una cara seria. Me doy una rica duchita tibia, me visto con mi muda extra de ropa y salgo. El zarpadito estaba roncando y el otro en el sofá comiéndose un sandwich. Me mira con una sonrisita y me dice: «tu regalito está en la mesita de la esquina». Me voy a revisar, saco los billetes que estaban atajados por un pesado cenicero, le saludo con la mano, una sonrisa más y me voy.

    Mientras caminaba por los pasillos de aquel lujoso hotel, contaba la buena y generosa cantidad de dinero que había hecho. Miré mi teléfono, no me había tomado más de media hora acabar con esos dos, iba justo a tiempo para ir con mis amigas a ver esa peli en el imax y luego ir de compras al shopping ¡Yujuu!

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    Las mujeres que ya han hecho un trío con dos hombres ¡repórtense!, y comenten cómo les ha ido con el desafío.

  • Primer relato de mi gran curiosidad

    Primer relato de mi gran curiosidad

    Cada vez que estoy mucho tiempo sin acostarme con una mujer, mi cabeza empieza a ir a lo que, desde años, ha sido la fantasía de probar una polla, y descubrir algo más de mi mismo, pero hasta ahora, por vergüenza o miedo, nunca he actuado…

    Hoy me he leído un montón de relatos que me han hecho masturbar más de 3 veces… y todavía tengo gana pero sobretodo he decidido de actuar.

    Este relato describe lo que me gustaría pasara por mi primera vez con un hombre.

    El hombre debería ser casado, más joven que yo pero sin exagerar, unos 35 /45 sería perfecto.

    Tendría su vida familiar y eso me protege de encontrar gente que se pueda enamorar y pedir más de lo que voy a poder dar.

    Lo perfecto sería que le pase lo que pasa a mi, es decir tener gana de chupar y también miedo a buscar.

    Me veo encontrando alguien en un hotel, beber dos cervezas, hablar un rato para romper el hielo, y pues subir a la habitación con el corazón a mil y empezar a quitar sus pantalones, los calzoncillos, y poder tocar su pollo antes de ponérmela en la boca… nada de besos hasta que no empieces a calentarme.

    Después quien sabe, puede ser que me ponga loco y haga todo lo que me pidan o puede ser que me siento incómodo y me vaya demasiado pronto.

    Quien sabe.

  • Cornuda y muy consiente

    Cornuda y muy consiente

    Un día de tantos, en mi consultorio, mientras descansaba entre paciente y paciente, miraba algunos videos sobre sexualidad y estimulación de parejas, de repente suena mi celular y era nada más y nada menos que una pareja de años atrás, con la cual teníamos sexo en noches interminables y llenas de juegos y fantasías.

    Resulta ser que André, este francés de uno noventa, con un miembro inolvidable como sus lamidas de clítoris, estaba en pareja y a ella no le agradaba el sexo oral, el decide consultarme, ya que a mí, si hay algo que me gusta en este mundo, es la oralidad en el sexo; André estaba consternado, necesitaba darle una salida casi urgente a esta problemática, lo convoco a una sesión y el me propone venir con ella.

    André y Nuria, llegan al consultorio dos semanas después de mi charla con André, al verlo debo confesar que sentí atracción casi inmediatamente, creo que el morbo de verlo con ella me despertaba la idea de ser yo quien le muestre a ella como una mujer se siente cuando una lengua la penetra y es lamida con pasión, Nuria es alta y de piernas interminables, traía un vestido de algodón ceñido y se percibía a simple vista que llevaba bragas muy diminutas, el pelo le llegaba a la cintura y su escote no hablaba de una mujer que no comprenda la lujuria. Yo sabía que ese día tenía que ser la escucha de la situación y que André jugaría a seducirme de alguna u otra manera.

    Los haga pasar al salón sensorial, un espacio donde todo invitaba a sentirse erótica, desde el perfume a la decoración, una fusión de estilos vintage y romántico, como algún disparatado cuadro de sexo colectivo donde se percibía el ardor de mis ideas.

    Nuria empieza a conversar conmigo sin entrar en un encuadre de charla terapéutica, estaba ansiosa y tensa, le digo mientras le tomo las manos, ¿Nuria sabes a qué viniste hoy?, ella me contesta, SI!, y me dice, André no comprende que no le veo la gracia al sexo oral, entonces le contesto yo, Bueno, vamos a empezar una terapia donde podamos llegar a una conclusión que los satisfaga a los dos, ella responde, a los tres, porque para André eres como una musa del sexo y yo al amarlo decido entender porque te tiene en ese lugar.

    André se acerca, estaba mirando los libros y los cuadros pintados por mi marido, y los invitó a sentarse frente a mí. Comienza la sesión y André me pide que le explique a Nuria porque él me había llamado dos semanas atrás, les comento a la pareja que este era un espacio donde ellos podían explayarse y que me interesaba saber qué buscaban ambos y que necesitaban los dos por separado.

    Nuria vuelve a repetir que deseaba entender porque el, su pareja había elegido contarme y traer a mi consultorio, y directamente le pide a el que me bese y le demuestre que ya no sentía cosas por mí, yo quedo atónita, sonrió amablemente y le digo Nuria, yo soy una mujer muy sexual, cualquier hombre me recuerda por mi desenfado y mi libertar en el sexo, no es algo nuevo en mi vida que un ex, me llame y me diga que recuerda mis cogidas de horas y mi mamadas interminables, que el sexo oral para mí es como agua o aire al respirar y que me especializo en sentir goces de todo tipo, yo notaba al hablar que Nuria dejaba ver claramente alguna excitación con esta situación, sus pezones se ponían duros y su vestido se acortaba sobre sus piernas a los efectos de sus manos que acariciaban muy lentamente sus piernas, André la miraba como aturdido y le dice, Nuria que quieres en verdad, en casa hablamos otra cosa, que te pasa, ella lo mira y le dice quiero y deseo verte chuparle la concha a ella, con énfasis y señalándome con las dos manos, me mira y me dice, que hace rato tiene la fantasía de vernos porque el solo habla de cómo yo gimo y acabo mientras él me daba sexo oral, me suplica y me pide por favor mientras abre las piernas y me muestra su vulva debajo de esas bragas color tiza, con una mano le toca la pija a André y la otra la usa para abrirse el vestido y mostrarles las tetas, unas tetas hermosas y puntiagudas, esas con formas de peritas dulces que invitan a chupar y lamer mientras la masturbas.

    Entonces los miró y les digo bueno, está bien, André cambia la cara y besa a Nuria, me paro me acerco y me desnudo por completo, ella acerca su nariz a mi vagina y huele, me mira y me acerca las manos me abre los labios y le dice a el que me bese el clítoris, él se arrodilla y sube una de mis piernas al sillón y comienza a lamerme la concha de una forma suave y muy muy agradable, ella me sostiene de los glúteos y mira atentamente como el me la chupa y la saborea, se pone de pie y me besa los pezones, yo la acaricio y le beso los de ella, me calienta mucho Nuria, y la beso como si fuéramos las amantes perfectas, André chupa mi concha y yo masturbo a Nuria, la siento a Nuria en el sillón y le abro las piernas, André por detrás de mi gran culo lame y pajea mi concha y se comienza a sacar la ropa, desvisto a Nuria y me hinco a sus pies, André comienza a cogerme el culo y Nuria toca mi concha y me dice, nunca se me puso así de húmeda, la miro y le digo déjame que te muestre como, y soy yo la que se la comienza a chupar mientras André me sigue cogiendo, como puedo explicar de qué forma Nuria abría las piernas, deseaba literalmente que yo entrara toda en esa concha hermosa, empieza a eyacular sobre mi lengua y voy metiendo de a dos dedos, la dilato y sigo, me acerco para que los tres cuerpos formen uno solo, y le digo a el que siga chupándole la concha mientas yo por debajo acostada se la chupo a él, ella lo deja y él estaba extasiado de placer con esa conchita dulce de Nuria, me trago esa pija dura por minutos, ella grita, gime, pide, patalea, los huevos de André eran grandes como los de un toro, de a uno los voy metiendo en mi boca, y con las dos manos lo todo y pajeo, hasta chuparle el culo y generarle una erección superlativa, en eso abro un cajón y saco un cinturón con un pene prominente y de color rosa, me lo pongo y le pido que le haga el orto a Nuria, yo la cojo por la concha y le chupo fuertemente los pezones, se los muerdo y juego, la beso y la cojo con pasión y mucha calentura, le agarro las piernas y me la subo encima, la coge por el culo y nos besamos los tres, las tres lenguas eran inseparables, el me mete los dedos en el culo y con la otra mano la masturba a ella, logramos una cogida a compasada y Nuria acababa sin dejar de agradecer, mientras acababa ella lo miro a él y le digo ahora Nuria va a aprender a chupar conchas ella, me siento sola en un sillón él se masturba adelante de las dos y Nuria comienza a besarme el clítoris y lamer la concha de forma exquisita, me mira y me dice, esto quería cogerte y verlos coger, él me cuenta todo lo que sos y eso me tenía frenada, ahora si ahora si quiero coge así de libre, yo la acaricio y la levanto la pongo sobre mí y nos besamos profundamente, las dos seguimos cogiendo y André nos esparce leche por los cuerpos.

    Fue una de las sesiones más hermosas, tres veces al año hacemos un encuentro sensorial y Nuria es un excelente aprendiz de Maga del sexo…

  • Dueña de casa muy erótica (historia contada por Romy)

    Dueña de casa muy erótica (historia contada por Romy)

    Mi nombre es Romy, tengo 38 años un “casi” marido y dos niños, tenemos una buena situación económica, yo trabaje hasta los 34 años como contadora de una importante empresa internacional pero renuncie para cuidar de mis hijos, este trabajo me dejo un buen respaldo económico que he sabido manejar.

    Con mi marido nos iniciamos en el mundo swinger hace años, teníamos una vida sexual amplia, pero nos hemos ido apartando ya que el visita a muchas “conocidas” que les gusta tener a dos o más hombres en la cama sin competencia, yo por mi parte disfrute mucho de esas “fiestas”, pero no sé por qué me fui alejando, tal vez no quería asistir sola y que te vieran como la “necesitada”.

    Tengo buena figura, soy rubia, muy blanca y con un gran busto coronado con unos pezones grandes, gracias a Dios mis tetas no están caídas a pesar de mis hijos, mis caderas son amplias y mi abdomen aun es plano gracias a una máquina para ejercicios y que, como buena descendiente de alemana, me ejercito en ella con disciplina.

    Le pedí a mi marido que volviéramos a nuestras citas swinger, pero se negó:

    -“Tengo varios compromisos y citas con las esposas de mis amigos – me dijo

    -Y a mí me tiene en el abandono! no tengo sexo hace más de un año desde cuando fuimos a Brasil de vacaciones! -le grite.

    -Bueno… te compensare… te enviare a algunos amigos… tengo que hacer algunas llamadas, pero los enviare hoy.

    Mi entusiasmo con la idea fue creciendo, volver a tener varios hombres en la cama aumento mi excitación, la última fiesta que habíamos tenido en esas vacaciones estuvo fenomenal, solo en una noche tuve sexo con más de 10 hombres, había probado vergas de todos tipos y experimentado orgasmos múltiples como nunca.

    Mi marido se había ido a su trabajo y mis hijos al colegio, la empleada no venía hoy así que era un muy buen día para una maratón de sexo desenfrenado. Me desnudé y me puse una bata blanca de algodón sin nada debajo. Pasaron un par de horas y nada, yo continuaba con mi imaginación erótica de hombres poseyéndome por todos lados, llevándome a la boca sus diferentes penes grandes y duros, saboreando sus líquidos, pasando mi lengua por sus glandes para excitarlos al máximo.

    Estaba en eso, sintiendo como salían líquidos de mi ardiente vagina cuando sonó el timbre, salte de golpe, corrí a la puerta y abrí la puerta con rapidez:

    -Buen día señora, venimos a ver el tv cable.

    Era un hombre y su joven ayudante… -no los envio mi marido?

    -Bueno, no se quien habrá echo el reclamo – contesto el joven.

    -Pasen, fui yo la que los llamo, se me había olvidado por completo, adelante!

    El hombre era muy atlético unos 35 años, note que miraba el escote de mi bata, la que había abierto un poco más coquetamente. Le ordena a su ayudante que revisara las conexiones de la caja de tv cable.

    -La caja está en el dormitorio, pase Ud. por aquí – le dije.

    El joven se dirigió al dormitorio, mientras que me yo quedaba a solas con el hombre.

    -Es Ud. una mujer muy atractiva – me dijo con mirada lasciva.

    Yo, ni corta ni perezosa, abrí aún más mi bata, él se acercó a mí, aparto la bata hacia los lados dejando mis pechos al descubierto, sus caricias en mis pezones eran suaves… yo lo tomé del cinturón y lo empecé a atraer al sillón mientras que el acariciaba mis tetas con más confianza. Me recosté en el sillón con la bata abierta, abriendo completamente mis piernas, el saco su miembro con rapidez… era muy grande y grueso, me penetro de inmediato sin dificultad ya que estaba muy mojada. Sentía que su verga iba entrando con cada embestida más y más adentro hasta estar completa en mi interior. Con cada embestida mis gemidos iban aumentando y mi excitación iba al máximo, yo estaba en el cielo gozando, cuando en eso ingresa al salón el joven:

    -Hey, eso sí que esta bueno… yo trabajo y Ud. jefe se divierte! -dijo con alegre voz.

    Espérame, termino con tu jefe y sigo contigo – le dije.

    El hombre no se inmuto y siguió penetrándome, al cabo de unos minutos sentí su chorro caliente de semen en mi interior, saco su verga ya flácida aun goteando, yo rápidamente me la llevo a la boca y succiono las últimas gotas del espeso líquido, ahora el trabajo está completo y se recuesta en sillón.

    El joven se había desnudado, era más delgado que el hombre, pero también muy bien dotado, su verga era gruesa y muy encorvada hacia arriba, lo atraje hacia mí, lleve su glande duro y brillante a mi boca, sentía como sus líquidos entraban en mi boca, no quería que eyaculara aun, así que me incorpore del sillón y tomándolo de su verga lo lleve al dormitorio.

    Estaba ansioso, lo recosté en la cama y me subí sobre su pene, con el semen que me salía y mis abundantes líquidos su verga chapoteaba en mi interior, el tremendo y duro miembro entraba y salía con suavidad al mover mis caderas con una suave cadencia, mi excitación era grande, a los pocos minutos de moverme llego mi orgasmo volviéndome una loca desenfrenada gritando y gimiendo. Me recosté sobre el joven que aún no terminaba en mí, esperando iniciar una nueva cabalgata.

    El hombre nos observaba desde la puerta, se había desnudado completamente y se acercó a la cama. Tenía nuevamente su pene erecto, se acercó por detrás mío, me separo las nalgas y su glande duro buscaba mi ano. Yo no opuse resistencia, un poco de dolor seguido de un golpe de excitación me incorporo de nuevo, se sentía delicioso, mi ano se expandía como nunca y mi lujuria también. Mi ano sentía la textura del tronco de su miembro y su glande llegaba muy arriba con cada embestida.

    Empezaron a penetrarme al unísono yo gritaba de placer, a los pocos minutos estallaba de nuevo en un orgasmo y ellos simultáneamente conmigo, llenándome de semen nuevamente.

    -Bueno, nuestro trabajo termina aquí señora, nos vamos – dijo el joven.

    Los acompañé a la puerta y me despedí de ellos.

    Me recosté un momento, pensaba ahora que haría con los amigos de mi esposo y al mismo tiempo recordaba lo que había sentido con los del Tv cable. Esto me enciendo de nuevo, mi imaginación también me llevaba a esa fiesta en Brasil, quería sentirme de nuevo multiorgasmica, sentirme explorada y acariciada por muchas manos, sentirme penetrada por diferentes vergas en todos mis orificios, estaba en eso cuando de nuevo tocaron a la puerta.

    Salte con rapidez pensando que eran los enviados de mi esposo… y nada… eran los que traían el nuevo refrigerador, ¡También lo olvide!, lo había comprado hace dos días ya que el nuestro era algo viejo y los nuevos modelos tenían cosas novedosas. Los que lo traían eran cuatro hombres jóvenes muy musculosos, lo llevaron a la cocina rápidamente sacaron el viejo y lo instalaron.

    -Bien señora, firme aquí y nos vamos – me dijo uno.

    No se irán – les dije con tono autoritario- dejé caer mi bata al suelo, dejando mi blanca desnudez a la vista. Me miraban con asombro, pasado unos segundos de silencio uno se me acerco y dijo:

    Señora, yo me quedo.

    Le tome de la mano y lo tire hacia el dormitorio, como suponía los otros lo siguieron.

    Se desnudaron rápidamente, se me acercan dos, les tomos sus penes blandos y los llevo a mi boca, mi trabajo de labios y lengua los pone duro en pocos minutos, los otros me acarician mis pechos y mis piernas. De nuevo siento un calor de excitación que sube a mi cara y pecho, mis pezones se ponen duros lo mismo que mi clítoris, siento que mojo mi vagina como nunca. Me recuesto y llevo los penes de los otros dos a mi boca, estos ya están duros. Estos dos lo tienen extremadamente grande, casi no puedo metérmelos en mi boca.

    Uno me abre las piernas y me pasa su lengua en mi clítoris y mi vagina, siento como expulso líquidos de mi vagina como si fuera eyaculación, me empieza a penetrar, haciéndome gozar. La sensación de los penes en mi boca y otro en mi vagina me hacen sentir una calentura que me hace estremecer de pies a cabeza.

    El que está vacante succiona mis pezones, que se endurecen y levantan más y se ponen más sensibles a cada chupada, no tardo en llegar al orgasmo que se presenta violento con muchas convulsiones de mi cuerpo.

    Mi vagina continúa expandiendo y contrayendo por el orgasmo continuo cuando el que me penetraba me llena de semen, el me sigue penetrando hasta que acaba su reserva de líquido, yo le pido al que atendía mis tetas que me penetre, lo hace y vuelve en secuencia mi orgasmo continuo.

    El siente las contracciones de mi vagina y también termina en mi con un gran quejido. Mi vagina está llena de semen, el que sale mojando mi ano y la cama.

    Pongo a uno de los vergudos, -de casi 30 centímetros-, acostado en la cama y me siento sobre él, siento que llega muy, muy arriba, me ataca una excitación feroz, de nuevo voy camino a un orgasmo, me controlo y le pido al otro vergudo que me lo ponga por detrás.

    -Creo que con esta le voy a hacer daño señora -me dijo.

    -No la quiero en mi culo, quiero sus dos vergas en mi vagina al mismo tiempo.

    Intentan poner su pene dentro de mí, pero es difícil, uno expulsa al otro. De repente logra su cometido, siento que me parte en dos, mis caderas y mis piernas las siento más alejada una de la otra, pero la excitación es grande, soporto un poco de dolor al comienzo, pero después desaparece y vuelvo a gozar. Los dos penes están dentro de mi vagina, casi en todos su largos. No tarda en llegar el orgasmo explosivo pero continuo por varios minutos, yo grito y jadeo como poseída y mis contracciones hace que ellos terminen simultáneamente.

    Me acuesto boca bajo exhausta y uno de los otros dos me penetra por el ano, lo disfruto ya que lo hace con suavidad y alarga mis contracciones y estertores, termina en mi eyaculando el poco semen que le quedaba, lo reemplaza el otro rápidamente y también termina dentro de mí.

    Los hombres se visten, les digo que no los puedo acompañar a la puerta, entienden y se van.

    Ya son la cuatro y debo arreglar el desorden, apenas camino, pero aún sigo sintiendo esas contracciones en mi vagina y mi ano que ahora si me hacen sentir completamente satisfecha. Cambio sabanas, limpio el suelo húmedo de líquidos míos y de ellos, doy vuelta los cojines del sillón que no había limpiado.

    Esta todo arreglado y sin vestigios de nada cuando llega mi marido y mis hijos:

    -Disculpa, no pude conseguirte a nadie, tal vez mañana – me dice mi marido.

    -No te preocupes, olvídate de eso, la verdad es que no tenía muchas ganas realmente.

    Ya no confiare en mi marido para ningún encargo, creo que me ocupare de mis propias cosas yo, eso me hace sentirme más realizada y libre.

  • Mi esposo me fue infiel

    Mi esposo me fue infiel

    Muy buenos dias tengan todos, no sabía que existía una página como esta donde muchas personas pueden contar sus experiencias de la vida, hace unos días que me entere esta página y he estado leyendo muchas historias algunas siento que son muy exageradas o ficticias y también muchas historias que se nota que son reales, despues de estos dias viendo diferentes historias me decidí relatar mi experiencia que me toco vivir.

    Mi nombre es Gabriela tengo 41 años llevaba 15 años de casada con mi ex esposo el se llama Eduardo tiene la misma edad que yo. Ambos somos de Guatemala y nuestra vida era bastante tranquila el es ingeniero y yo maestra regularmente yo regresaba a casa despues de medio día y el llegaba a eso de las 6 de la tarde y como toda pareja nos encantaba tener intimidad en la cama, me sentía afortunada de tener un esposo como él ya que era una persona dotada de su pene, la tenía muy grande y un día que teniamos relaciones decidí excitarlo muchísimo chupandosela y penetrandome hasta que tomé un metro que habia preparado para medirle el pene en su estado mas erecto y le media 21 centímetros!

    Me sorprendía ver que mi esposo tuviera un pene enorme y ver que la tenia bien cargada de semen que cuando eyaculaba eran abundantes cantidades, yo veía hombres asi solo en videos porno, por mi parte soy una mujer que es de cuerpo delgado con tallas bastante normales.

    Mi pesadilla empieza en el mes de octubre de este año donde al finalizar mi trabajo de maestra ya que los estudiantes entraron a vacaciones despues de clases virtuales me quedé sin mucho que hacer en casa a veces salia con un grupo de amigas a comer y pasear, preparaba la cena para mi esposo cuando de repente empezó a llegar mas tarde a casa llegaba casi a las 8:30 de la noche lo cual me ponia en que pensar, hasta le pregunte porque llegaba mas tarde y claro!

    Me respondio porque tenia mucho trabajo que hacer yo no le creí lo que me decia y solo lo olvidé. De repente cuando nos íbamos a dormir revisé su celular para ver si no me ocultaba algo por venir tarde a casa y no encontré nada, eso me tranquilizó bastante. Un día sabado por la noche estaba tan ansiosa de tener relaciones con él, lo empecé a tocar, a desnudarme para él y noté que no tenia muchas ganas de tener sexo, solo lo masturbé un rato y luego nos dormimos pensé que estaba cansado por el dia de trabajo que tuvo y lo deje dormir.

    De pronto otra noche me entro la curiosidad de saber si ahora si tenia ganas de tener sexo, de nuevo empecé a tocarlo y si se mostró con un poco mas de ganas pero de pronto noté que lo hacia por compromiso no tenia el mismo amor y pasión que teniamos antes, recuerdo que se la chupe y me pedia que lo hiciera mas profundo me decia que me la metiera toda a la boca pero claramente estaba que meterme 21 centímetros de su pene completo a mi boca no me cabia y se molestaba que no me entrara toda. Me penetro duro y rápido hasta que le dije que parara y le diera mas suave porque me dolia, a lo que me respondio que el queria meterla toda a mi vagina, empezó a darle mas despacio y no la metio toda yo estaba bastante excitada pero el no, y noté que no le daba placer no meterla toda yo queria que acabara pero el no acabó ya no quiso eyacular solo terminamos de tener sexo y se durmio sin acabar.

    Pasaron los dias y el seguia llegando tarde y ya no teniamos contacto alguno, eso me empezo a preocupar bastante, me puse a pensar que ya no tenia placer conmigo. Empezé a creer que el tal vez tenia a otra mujer o queria buscar a otra mujer que le diera el placer que el queria. Cada mañana antes de irse a trabajar se bañaba y yo entraba a la ducha a intentar masturbarlo para conseguir que eyaculara y se le quitaran por un rato las ganas pero no lo conseguí, si se dejaba masturbar pero se hacia el fuerte para no eyacular. Me preocupe bastante ver todas las actitudes que el habia cambiado y me propuse investigar por mis propios medios el motivo por el cual el habia cambiado mucho. Decidí hablarle a la secretaria de mi esposo para que me ayudara a averiguar si el estaba involucrado con otra mujer y me dijo que si se enteraba de algo me iba a decir.

    Pasaron unos cuantos dias y recibí una llamada de la secretaria diciendome que antes que saliera de su trabajo vió entrar a la oficina de mi esposo entrar a una mujer bastante atractiva y se quedó escuchando que planeaban una cena entre ellos dos en nuestra casa el día sabado, Yo estaba bastante sorprendida y enojada al mismo tiempo pero decidí esperar a ver con que me salia mi esposo, le agradecí a la secretaria por la informacion ya que para mi fue muy útil.

    Un día jueves me empezo a decir mi esposo que si queria pasar el fin de semana en la casa de mi hermana y me ofrecía dinero para salir a pasear ya que él tenia que trabajar todo el fin de semana y no queria que me quedara sola en la casa, siguiendole la corriente le dije que sí estaba de acuerdo y pensando que todo tenia sentido con respecto a lo que me dijo su secretaria, yo sabia que el estaba interesado por otra mujer y empecé a pensar en que hacer para poder enterarme de que iban a hacer en nuestra casa.

    De pronto me puse a pensar y pensar de qué podia yo hacer para ver que harian en mi casa mi esposo y la desagraciada de la mujer que no sabia quien era y ni como se llamaba, habia pensado quedarme ese día sabado en mi casa escondida en el closet de nuestro cuarto pero pensé que no era tan buena idea porque me podian descubrir o no podia ver con claridad lo que podia suceder, entonces seguí analizando y pensando que hacer para ver lo que ellos dos querian hacer, hasta que se me vino una idea de recurrir a la tecnología, pensé en ir a preguntar por un sistema de video vigilancia discreto con audio, el dia viernes que mi esposo se fue a trabajar desde temprano fuí a preguntar al centro comercial en donde hay un negocio de camaras de seguridad, entre y me atendio una señorita que me atendio muy amablemente y pregunto que necesitaba? Le comenté que andaba en busca de un sistema de video vigilancia que fuera bastante discreto que nadie lo pudiera ver y que sobre todo que grabara el sonido ambiente.

    Me dijo que con mucho gusto si me podia ofrecer lo que estaba buscando, me enseñó un sistema de 10 camaras bastante pequeñas pero de alta resolución y tambien con sus micrófonos y me explico que era un sistema de seguimiento en vivo lo cual me interesó aun más acordamos que si lo iba a adquirir y de una vez el tecnico iva a llegar ese día viernes por la tarde lo unico malo que si gasté bastante dinero en esas camaras pero sino era asi no podia enterarme de que me podia esconder mi esposo, volví de regreso a mi casa y despues de almorzar llego el tecnico a instalarme las camaras y todo lo demás, le indiqué que necesitaba una camara en la cocina, dos camaras en la sala, una camara en los dos baños y cuatro camaras en nuestra habitación, empezo a instalar una por una de manera que las iva colocando escondida junto a objetos de decoracíon y tambien los micrófonos los iba colocando hasta dentro de los peluches que teniamos en la habitación, tardo unas 3 horas en colocar y configurar las camaras y me dejo todo programado para ver en mi celular lo que estaba pasando en tiempo real, fue muy sencillo de utilizar y no se miraba absolutamente nada de las camaras instaladas.

    Esa tarde recibí la otra vez una llamada de esmeralda la secretaria de mi esposo y me dijo bastantes datos que se habia enterado de la mujer que entraba a la oficina de mi esposo, me dijo que se llamaba Jimena y me mando por whatsapp su perfil de Facebook le agradecí bastante por seguir ayudandome y rapidamente busque su perfil y woo! Me sorprendí al ver las fotos de esa desgraciada mujer era totalmente atractiva de unos 30 años con un cuerpo perfecto tenía unos enormes pechos, una cintura bien delgadita y un par del nalgas grandísimas y muy firmes de pelo negro liso, piel clara, tenía bastantes fotos donde presumía su perfecto cuerpo y fotos bastantes provocativas con shorts y faldas bastante cortas y blusas bastante escotadas, al ver cada foto me causaba tanto enojo pero ya tenia preparado todo para ver que ocultaban.

    Esa noche de día viernes yo estaba bastante molesta pero queria ocultar mi molestia a mi esposo para que no notara que ya estaba enterada que me escondía algo, dieron las 8 de la noche y él llego a casa lo recibí bien, cenamos y le dije que empezaría a preparar mis cosas para irme el dia de mañana sabado por la mañana a la casa de mi hermana ella vive bastante lejos de la capital de donde vivo yo, mi esposo me dio dinero para pasar ese fin de semana y me dijo que no me preocupara que el iba a estar trabajando todo el dia sabado y medio dia de domingo y tenia que quedarse a dormir en su trabajo le dije que estaba muy bien, yo ya tenia mucho sueño y me fui a dormir.

    Al dia siguiente temprano me despedí de él y me fuí pero no a la casa de mi hermana! Pagué un hotel cercano y activé las camaras por medio de mi celular y ya estaba viendo todo lo que pasaba en mi casa vi y escuché cuando mi esposo salio a trabajar y me quede todo el día esperando que llegara la noche para ver que podia suceder no me quedo de otra que quedarme en el hotel a ver televisión y esperar. A eso de las 6:45 de la tarde mas o menos cabalmente vi que entraron a mi casa era mi esposo con esa mujer con la tal Jimena estaba tan decepcionada y enojada ver que mi esposo habia llevado a otra mujer a nuestra casa lo que mas me molestaba era la manera que iba vestida esa mujer iba con un vestidito y le digo vestidito porque era totalmente corto! Iba enseñando las piernotas las nalgas se le miraban grandísimas y los pechos super grandes y bien firmes, me dieron ganas de llegar a la casa y reclamarle pero decidi aguantarme y esperar a ver que mas pasaba, se sentaron a cenar y mi esposo vi que salió de la casa y entró con una botella de licor estaban cenando y tomando unos cuantos tragos, al terminar de cenar se quedaron platicando claramente se escuchaba como la mujer esa le decia que le gustaba bastante pasar tiempo con el y escuche cuando le dijo a mi esposo aprovechemos que estamos solos en tu casa…

    Mi esposo le dijo vamos a sentarnos a la sala, se levantaron del comedor y se fueron a sentarse al sillón de la sala vi como poco a poco la mujer empezo a tocarle la entre pierna a mi esposo y luego vi que se levantaron y subieron a la habitación al entrar los dos se empezaron a besar muy apasionadamente se escuchaba claramente el sonido entre beso y beso ya que los microfonos estaban muy bien posicionados podia ver como el perro de mi esposo la besaba y le agarraba esas grandes nalgas, despues mi esposo viene y le empieza a besar y lamer como loco ese par de tetas enormes que tiene, le estaba besando los pechos mientras le agarraba las nalgotas que no le alcanzaban las manos para agarrarlas completamente, luego viene la tal Jimena y tira a mi esposo a la cama y se sube encima de el a seguirse besando y tocandose poco a poco la mujer esta iba bajando hasta que se sorprendió al ver el enorme pene de mi esposo bien parado que se le miraba dentro del pantalón escuche que le dijo: hay mi amor todo eso me voy a comer, mi esposo le contesta: claro que sí todo eso es tuyo, viene la Jimena y le desabrocha el pantalón y le dice: que pene tan grande que tienes mi amor me la voy a disfrutar completita se la sacó del pantalón y se la empezó a chupar como toda una perra mi esposo se miraba como se disfrutaba de placer que se la estuvieran chupando se agarraba de las sábanas de la cama y la Jimena le llenaba de saliva ese enorme pene se escuchaba como succionaba entre cada mamada y mamada mi esposo se miraba como se retorcía de placer porque su amante se la metia toda a la boca la Jimena era toda una puta mamandole el pene a mi esposo le daba todo el placer metiendose esa enorme verga de 21 centímetros a la boca completita y llenandola de saliva, Jimena estaba disfrutando esa enorme verga que supuestamente era solo mía!

    Yo solo miraba por medio de las camaras como le estaban haciendo sexo oral a mi esposo. Luego de que se la chupara se empezo a quitar el vestido que llevaba y se quedo solo en ropa interior, tenia puesto un calzón negro con rojo que era juego con su brasier donde guardaba esas enormes tetas mi esposo se sentó en la orilla de la cama y Jimena agarró su gran pene y lo metió en medio de sus pechos y lo empezo a masturbar o como dicen por ahí… A hacerle una paja rusa…

    Cómo se miraba su gran pene en medio de esas grandes tetas que lo estaban llenando de placer despues el desgraciado de mi esposo vi como se acuesta en la cama y le pide que le ponga esas enormes nalgas en la cara, muy de acuerdo la maldita Jimena se sentó en la cara de mi esposo, le estaba comiendo ese par de nalgotas empezaron a hacer el famoso 69 mientras él le comia las nalgas ella le chupaba el gran pene que estaba super duro y parado, a todo eso ya eran las 9 de la noche y ellos seguian comiendose el uno al otro, llego el momento donde mi esposo le quitó el calzón y le empezó a lamer la vagina, era una gran concha que tenía estaba excitado lamiendole la vagina y la Jimena estaba gimiendo del placer hasta que le pidio desesperadamente que le metiera el pene, mientras yo estaba super enojada y con ganas de ir a mi casa a sacarla y alegarle a mi esposo, pero me guante el enojo y vi como mi esposo la puso en cuatro y saco de su billetera un condón y se lo puso y vi como su enorme pene de 21 centímetros entraba en la vagina de otra mujer!!! Wooo me quedé sorprendida!!!

    Como mi esposo estaba disfrutando meter todo su pene completamente en la vagina de una mujer, mi esposo tenía enfrente un par de nalgas enormes se escuchaba como tronaban sus testiculos en las nalgas de Jimena se escuchaban los enormes gritos de placer de esa perra lo hicieron de todas las formas posibles le chupaban el pene a mi esposo eran las 11 de la noche y ellos seguian disfrutándose en la cama hasta que Jimena le pide a mi esposo que se acueste porque ella queria subirse encima de mi esposo, él se acostó y ella se subio y se metio ese grandísimo pene que se miraba como latía de lo parado que estaba Jimena empezo a cabalgar encima de mi esposo al punto que los dos estaba gritando del placer se miraba como su pene entraba y salia rapidamente de la vagina de esa mujer y la cama se movia de un lado a otro de pronto llegaron a un punto tan elevado de excitacíon en el cual Jimena al estar subida encima de mi esposo le agarra las manos a mi esposo en lo que le sigue brincando y le logra quitar el condón y era tanta la excitacion de mi esposo de tener encima a una mujer de enormes pechos y nalgotas a no resistir mas y ver como gritaba de placer hasta que no aguantó la brincadera que tenia Jimena sobre el enorme pene de mi esposo y vi como sacó exageradamente ríos de semen, estaba viendo con mis propios ojos como mi esposo eyaculaba adentro de la vagina de otra mujer y sin condón eran cantidades grandes de semen que la vagina de Jimena no aguantó y se miraba como se salía el semen de su vagina, mientras Jimena decía mi amor acabame adentro, quiero tu leche dentro de mí, quiero sentir tu semen caliente correr por mi vagina y mi esposo encantado de eyacular adentro se una mujer tan tetona y culona sin condón quede sorprendida del desastre que estaba en mi cama era una cantidad inimaginable de semen que habia regado mi esposo, era semen de semanas sin eyacular y lo peor que la mayoria estaba adentro de la vagina de su amante esa noche se quedaron desnudos a dormir y yo ni dormí esa noche de lo asombrada que habia visto.

    Pasó la noche y al dia siguiente que era domingo se despertaron desnudos se cambiaron y se fueron yo llegué como si nada hubiese pasado a mi casa mi esposo me recibió y me quede con eso guardado por un par de semanas hasta que me enteré que la tal Jimena estaba embarazada de mi esposo y claramente como no lo iba a estar si le llenaron la vagina de semen y lo peor que era semen de mi propio esposo.

    Al final el me confesó todo y terminamos el se fue con esa maldita mujer porque la habia embarazado, nunca se entero de la trampa que le puse de las camaras y estoy segura que hoy en día siguen cogiendo como perros. Yo sigo mi vida dia a dia desahogandome de mis experiencias vividas.

  • Reencuentro con un viejo amigo

    Reencuentro con un viejo amigo

    Los contextualizo antes de iniciar el relato, somos de Colombia,  vivimos en una ciudad situada al sur del país, somos profesionales, yo soy 8 años mayor que mi pareja, tenemos 11 años de relación, me pase un mes cortejando a mi señora, por lo que le pedí la mayor sinceridad posible en nuestra relación, ya yo había tenido relaciones tormentosas y ya estaba por los 29 años y quería tener una estabilidad en lo emocional, ella a pesar de sus escasos 23 años era muy madura y centrada, de pocas relaciones serias, más buen aventurera, de una generación más liberal por toda la ola del Internet y las redes sociales, en cuanto inicie a frecuentarla me dejo muy en claro que no quería tener problemas, que con mucho gusto me recibiría en su casa, pero que si solo quería algo pasajero se lo hiciera saber, así comenzó nuestro idilio, con la sinceridad, la confianza y sin tapujos por delante.

    Yo laboraba para ese tiempo en un municipio retirado a 2 horas de la ciudad, por lo que podía regresar solo los fines de semana a visitar a mi querida, en semana teníamos contacto telefónico, por MSN o el chat del Facebook, no teníamos nada, pero hablábamos mucho, de nuestros días, de nuestros gustos, en ocasiones las conversaciones se tornaban picantes, lo que me daba a entender que ella era muy caliente, me confesó que había compartido fotos desnuda a varios amigos suyos, también que había tenido muchas parejas sexuales y que le gustaba hacer de todo, que no tenía problema en experimentar.

    Pasado un mes de visitarla cada mes decidí dar el paso y declarármele, ella acepto y pude comprobar todo lo ardiente que es, para su edad era muy pero muy experta, la verdad me sorprendió, por lo que ese día le hice no una pregunta sino una afirmación «este mes no estuviste sin acción» y en sus labios se formó una sonrisa picarona y sus ojos cambiaron el brillo, así entonces me confesó que a los pocos días de que nos conociéramos ya tenía planeado atender a un viejo amante, que por cosas de trabajo visitaría nuestra ciudad por 3 días, y era uno de los tantos a quienes le había compartido contenidos sexuales, su amigo se hospedó en un hotel céntrico de la ciudad, a donde ella lo visito, él le había pedido cumplir ciertas fantasías y ella aceptó encantada.

    Mi esposa es de 1,60 cm de alta, cabello negro, labios carnosos, ojos grandes, tiene unos pechos enormes (ideales para hacer las rusas), un buen trasero y unas piernas muy bonitas, con su amante hacia 3 años no se veían, habían hecho el amor 2 veces dijo ella, pero nada del otro mundo por premura de tiempo, además de que ella tenía pareja y se le hacía difícil escaparse, se habían contactado por Facebook y así planearon todo.

    Así me conto su aventura mi amada esposa: «Él llegó el lunes en la mañana directo a trabajar, quedamos de vernos a la 1 pm y almorzar juntos en el hotel, almorzamos, hablamos de la familia, los amigos y de otras cosas, subimos a la habitación, en el camino nos besamos, entramos a la habitación y los besos se hicieron más ardientes, el me empezó a tocar, me quito la blusa y el sostén, me beso los senos un buen rato y me tocaba la vagina por encima del pantalón, luego me quito el pantalón y las tangas y me hizo un oral delicioso, me vine y él se paró, se quitó la camisa, abrió el cierre del pantalón y me hizo arrodillar para que se lo chupara, así juiciosa lo hice por unos 5 minutos, me paso el condón se lo coloque y él se acostó en la cama y yo me subí, no aguante ni 10 minutos y me volví a venir, él me puso en cuatro y me penetro duro, con una mano me tocaba el clítoris y con la otra metía su dedo gordo en mi culito, me tenía súper caliente, me lo saco de la vagina y lo metió en mi ano, me dolió un poco pero al minuto ya estaba otra vez gimiendo de placer me lo metía y sacaba rápido, y no quitaba su mano de mi clítoris por lo que de nuevo me vine, me lo saco, se quitó el condón y me pidió que le hiciera una rusa, esa era una de las fantasías, acabar en mis tetas y en mi cara, y así fue no duró ni 2 minutos y se vino.

    Nos acostamos en la cama, hablamos un poco y me puso su pene en la mano, se volvió a poner duro, se colocó el condón y se subió en posición de misionero, luego me puso en el borde de la cama con mis piernas en su cuello y me hizo duro y profundo, me hizo venir mucho, me pidió que me dejara hacer por el culo sin condón, acepté y me puse boca abajo en la cama y el me penetro con mucha fuerza, preguntando si me gustaba o si quería más duro, se vino dentro de mi ano.

    Entre al baño me lave, me recosté en la cama y él se sentó en un silla a verme y a decirme que me veía mejor en persona que en las fotos que le había enviado desnuda, que tenía las tetas más grandes que hacía 3 años.

    Me pidió que fuera a la silla y me puso a chupar, le puse el condón y me subí, lo cabalgue hasta que nos vinimos, me chupo los senos y me pidió que le limpiara el pene con mi boca.

    Me duche, ya eran las 6:30 pm, tenía que estar en casa a las 7 pm, me pidió que al otro día fuera vestida con una minifalda, me despedí y le dije que así lo haría.

    El encuentro del segundo día fue a las 7 am, él tenía que trabajar a las 2 pm, me fui vestida en minifalda, tacones y una blusa con un escote, me veía muy puta vestida así, llegué al hotel lo espere a que desayunara, cuando estábamos sentados me pidió que me quitara el panty y se lo pasara, obedecí, luego me pidió que abriera las piernas y le mostrará la vagina, había mucha gente, pero lo hice, me dijo quiero ver como te tocas y me toque por unos 5 minutos, subimos a la habitación antes de entrar me pidió que al entrar me quitara la blusa y el sostén y me quedara solo en la minifalda y los tacones, entramos y en la puerta me desvestí, me hizo voltear me subió la minifalda, me agachó y me empezó a chupar la cuca desde atrás, se sentía genial, me llevó a la cama y me dijo que quería cumplir otra fantasía, lo mire y sacó el porta cepillo de dientes, quería penetrarme la panocha con su pena y meterme el porta cepillo por atrás, se sentó en la cama, me hizo subir y cumplió su fantasía, me penetro por delante y por detrás a las vez, lubrica muy bien el porta cepillo y me entró fácil, nos vinimos juntos.

    Bajo a la recepción por unos documentos y cuando volvió, me pidió hacer el 69, así pasamos 10 minutos, me pidió hacerme de lado y saco 2 condones se puso uno él y el otro se lo puso al control remoto del televisor, me penetro con su venga por el culo y me metió el control remoto por la vagina, me hizo gritar, pero me gustó, me vine 2 veces y él se vino en mi boca, me hizo tragar el semen, ya se había hecho tarde eran cerca de las 12 y tenía trabajo, me duche y quedamos de vernos al otro día igual 7 am.

    El día miércoles me fui vestida muy sport, jeans, camiseta y tenis, desayunamos, nos besamos como una pareja normal, subimos a la habitación, él se desnudó y me puso a mamar, me dijo que quería que lo hiciera venir y me tomara el semen, así lo hice, lo masturbe y se la chupe hasta que se vino, me tomé toda su leche, me desnudo, me hizo un oral metiendo sus dedos en mi vagina, me hizo venir delicioso, me contó que la gente del hotel le había dicho que yo tenía pinta de prepago y que gemía muy rico, me dio vergüenza pero también morbo, me pidió que nos ducháramos, en el baño me enjabono mi ano y su pene y me lo metió, me decía que yo estaba muy rica, que lo hacía mejor que las putas, que gemía como una perra, y me penetraba con mucha fuerza, se me salían los gemidos de dolor y de gusto, me lo saco y se vino de nuevo en mis tetas y mi cara, salimos a la cama, dormimos un poco y el de nuevo me empezó a hacer un oral, me puso caliente y me pidió que lo dejara meterlo sin condón en mi vagina, le dije que si y así cumplió la última fantasía, me penetro en varias poses, me hizo venir 2 veces, antes de eyacular dentro.

    Pase 3 días geniales, no podía incumplir a mi amigo, ni esperar 1 mes para tener sexo»

    Así iniciaron las confesiones de mi esposa de sus aventuras antes de que iniciáramos nuestra relación, espero haya sido de su agrado, nos vemos pronto para otra aventura.

  • El sacrificio de mi mujer

    El sacrificio de mi mujer

    La infidelidad tolerada de mi esposa con su jefe llevaba años. Él era su verdadera pareja, su hombre. Los viajes que hacían la acercaban cada vez mas a él, y la distanciaban de mí. El sexo y el amor eran para Julio, no para mí.

    Era normal que Silvina me avisara que partía de viaje con Julio. Viajes donde desataban su pasión y su amor. Una amor enfermizo que la llevo a entregarse a el de las formas mas transgresoras.

    Era agosto de 2017, y la consabida partida de ambos. El destino Laguna de los dioses. Lo ignorado por mi, el culto que los dos compartían por religiones umbanda. La despedí como siempre, pero extrañándome el desgano con que ella lo hizo, como si ya nada importara.

    Era viernes por la noche y antes de la partida del día siguiente pasaron la noche juntos, Julio y Silvina.

    Ella se ducho y desnuda se dirigió al lecho donde el apenas cubierto por una sábana la esperaba. Camino descalza sintiendo que el frio en sus pies se trasladaba al resto de su cuerpo. Sus pezones erectos fue su primer sintoma de excitacion.

    Cuando entro en la habitacion Julio corrio las sabanas, dejando al descubierto la perdicion de Silvina, el pene descomunal al que ella se habia rendido hace años. Se costo junto a el, y lo abrazo. Los besos eroticos de ella metiendo su lengue n la boca de el, dieron comienzo a la preparacion del coito. Las manos de el hicieron el resto. Manoseo cada centimetro del cuerpo de Silvina, sus tetas pesadas y suaves, su vientre de mujer madura y su sexo competamente depilado.

    Las manos dieron paso a la boca de Julio, succiono los pezones de forma lenta y suave hasta endurecerlos al maximo, mientras los quejidos de ella se desparramaron por toda la habitacion. Bajo recorriendola con la lengua, por su vientre, hasta la concha y tal como le gustaba a ella, abrio al cueva sexual penetrandola con uno de sus dedos. La masturbo lo mas intenso que pudo, la chupo hasta que ella le pidió por favor que la cogiera.

    Y asi lo hizo, Se coloco entre sus muslos y la penetro hasta el fondo. Los chillidos de hembra de Silvina no se hicieron esperar, y el ritmico movimiento de el entrando y saliendo de la concha la llevaron pronto al extasis. Ella no resistia mucho la primera penetración. Tal era el placer que acabo con un descontrol total de su cuerpo, lo que la llevo a orinarse encima. Julio guardo su esperma. La noche recien empezaba y vendrian mas contactos luego.

    El resto de la noche la pasaron amandose y cogiendo. Fueron 3 orgasmos de ella, antes de que el descargara su semen dentro de mi esposa.

    Ls luces del amanecer los despertaron. Sabian ambos lo que vivirian ese dia. Mientras se vestian el volvio a preguntarle lo mismo que le preguntaba hace dias.

    – Estas segura Silvina de lo que vamos a hacer?

    Ella mirandolo a los ojos se acerco y despues de besarlo en la boca le respondio

    – Cada vez mas segura , amor.

    Una hora mas tarde, ya viajaban en la caomioneta de Julio hacia su destino.

    CONTINUARÁ.

  • Cuando una puerta se cierra, unas piernas se abren

    Cuando una puerta se cierra, unas piernas se abren

    Un día te levantas, y tu vida da un giro de 360º y te descompone todo lo que tenias asegurado. Descubres que tu mujer, con la que llevas desde los 18 años como novios, mas de 15 de relación, ha empezado una relación paralela con un compañero de trabajo, y de repente, todo se termina. Son las navidades, la peor época del año para quedarte solo, y te refugias en el alcohol, que lo único que hace es, que al día siguiente, el problema se combine con la resaca.

    Pasan varios días así, con mis mejores amigos intentando tirar de mí, porque la familia, dadas las fechas, aun no saben nada, poniendo escusas de trabajo y stress para no acudir a las citas navideñas.

    Juan, mi mejor amigo desde hace muchos años, ha pasado recientemente por una situación similar, pero provocada por una infidelidad de él. Se lio con una chavala 12 años mas joven, que cuando presentó al grupo de amigos, nos cautivó a todos. Ruth, era encantadora, muy madura para sus 22 años, y estaba buenísima. Entre nosotros, los chicos del grupo, siempre envidiamos la suerte que había tenido Juan, de cautivar a semejante criatura. Rubia, de melena, con unos penetrantes ojos azules, no muy alta, con un cuerpo esbelto y unos turgentes pechos de un buen tamaño, que no dudaba en resaltar con prominentes escotes y ajustadas camisetas.

    Un día de resaca mañanera, me despierta su llamada.

    —Buenos días, gruño con la boca pastosa, pasó algo? Le pregunto

    —La vida, Sergio, pasa la vida, y tú de botella en botella, por una tía que no te merece. Dúchate que paso en 10 minutos a buscarte y desayunamos

    —Ok, te espero abajo, contesté, y colgué

    Para mi sorpresa, Ruth, aparece sola. Me subo a su coche, nos damos dos besos, como solíamos hacer siempre y le pregunto extrañado por Juan.

    —Hoy trabaja fuera, estamos solos, luego se nos unirá

    —Perfecto, vamos a Pandora, necesito un buen café, respondí

    Llegamos a la cafetería, y pedimos unos desayunos mediterráneos. El tiempo transcurría demasiado rápido a su lado. Era una tía increíble, y yo me sentía muy atraído por ella desde el día que la conocí, pero era la chica de mi mejor amigo. Intocable para mí

    —Tú tendrías algo conmigo?

    —Cómo? La pregunta me pillo por sorpresa y me descolocó

    —Me has oído perfectamente, tú te enrollarías conmigo?

    —Por supuesto que sí, sin lugar a dudas, respondí, si te hubiera conocido en otras circunstancias y no fueses la chica de mi mejor amigo

    —Y si le dejara?

    —Serias la ex de mi mejor amigo, igual de intocable

    —Quedan pocos tíos con ese respeto por la amistad, la verdad, me contestó. Sabía que no eras como los demás. Y si te dijera que él está de acuerdo?

    —Me lo tendría que decir el, la verdad, y aun así, me costaría creerlo

    —Te lo dirá, no te preocupes. Lo hemos hablado. Pero si aceptas, esta conversación, no la hemos tenido. Tu no sabes nada, que todo parezca idea suya. Y no me avises de cuando va ser ni como

    La miré, sonrió, y empecé a reírme con ganas.

    —Estás loca, jajaja, casi me lo trago!!

    Ella también rio, pero no dijo nada. Terminamos de desayunar y la acompañé a su trabajo. Juan se iba a demorar y no le podía esperar.

    Cuando la dejé, fantaseaba en mi cabeza con lo que me acababa de decir, y una poderosa erección se produjo en mi pantalón. Tuve que acomodar discretamente mi polla para no llamar la atención en la calle.

    Juan me llamó pasada una hora más o menos. Quedamos para tomar unas cervezas y luego comer algo.

    Después de unas cuantas, y hablar de toda la situación, que yo empezaba a asimilar, me comenta:

    —Vamos a cambiar de tema, tengo un problema muy gordo, me dice

    —Y eso?

    —Tengo a Ruth, como loca por hacer un trío. No sería la primera vez, ya lo hicimos, en verano, de vacaciones en Sevilla, con una amiga suya de allí. Fue tremendo, la verdad. Pero ahora quiere probar con tío

    —Joder, vaya plan no? Le dije

    —Pues sí, y la verdad que se lo debo, porque con su amiga, fue por iniciativa mía

    —Pues no se que decirte, respondí, sin saber muy bien que esperaba

    —Me he fijado como la miras, y como te mira ella. Serías el candidato perfecto

    —Bromeas?? Yo con vosotros? Con ella delante de ti? No creo ni que me empalmase

    —Ya lo estas solo de pensarlo jaja, dijo señalando mi pantalón, que lucía un bulto considerable

    Me ruboricé un poco y me excusé

    —Joder, la situación es morbosa, desde luego, y un halago que me lo pidas tío, pero de ahí a hacerlo…

    —Tienes razón. Olvídalo, es el alcohol, jaja pidamos algo de comer

    La comida transcurrió sin volver a hablar de tema. Pasaron unos días y llego fin de año. Juan me dijo, de celebrarlo en su casa, a las afueras de la ciudad, un grupo de amigos. Quedamos sobre las 10 allí.

    Me extraño mucho no ver aparcado fuera nada más que su monovolumen de 7 plazas, que apenas usaba. Seremos pocos, pensé, mientras aparcaba la moto.

    Justo cuando me baje, me llega un mensaje de el.

    Pasa cuando llegues y sube, estamos arriba.

    No conteste y entre directamente. La chimenea crepitaba, y el ambiente era muy cálido. En el piso superior se oía música. Empujo la puerta de la cual salía “Hotel California” de los Eagles. Música poco apropiada para una fiesta que empieza, pensé, hasta que vi el tipo de “fiesta”.

    En el cuarto, sobre una antigua cama de barrotes, estaba Ruth, tendida, en tanga, con los brazos atados al cabecero y los ojos vendados. A su lado Juan, me indicó con un gesto que no hiciera ruido y me acercara. Ruth, desnuda, estaba mucho mas buena de lo que me había imaginado. Sus tetas eran grandes y firmes, sus pezones erguidos y duros, desafiantes. El fino tanga insinuaba un pubis completamente depilado. Juan le pellizcaba los pezones con una mano, y con la otra acariciaba su vulva, que ya dejaba marca de humedad en la tela de su ropa interior. Mientras mi cuerpo de acercaba a la cama mi cabeza decía vete.

    Juan me indicó que me desnudara, él ya lo estaba. Mientras lo hacía en silencio, le susurro.

    —Ahora vengo

    —No tardes, estoy muy caliente, jadeo Ruth               

    Juan se me acercó y me invitó a tomar su sitio. Me senté en la cama, junto a ella y el se acerco por el otro lado, per se quedó de pie, mirando.

    Acaricié sus pechos con suavidad y dio un respingo. Atrapé sus duros pezones con los dedos y estiré un poco hacia arriba. Pase a tomar uno entre mis dientes, y deslice la mano bajo el tanga. Estaba empapada y muy excitada. Mis dedos entraron dentro de ella sin problema. Hice pequeños círculos en su clítoris, que alternaba introduciendo los dedos dentro de la vagina, que ya chorreaba sus flujos. Me arrodille entre sus piernas y le baje el tanga. Mi lengua se posó en el clítoris y comencé a lamerlo y succionarlo. Dos dedos se introducían dentro de su vagina, y al salir los deslizaba entre sus piernas buscando lubricar su ano. Estaba como loca, jadeando y gimiendo.

    —Métemela, Métemela susurró entre contoneos

    Yo me había olvidado por completo de Juan, que seguía de pie, mirando y masturbándose muy despacio.

    Seguí con mi boca y los dedos, hasta que los espasmos fueron más continuos y empezó a gritar:

    —Me corro, me corro, ah, ah, ah

    Sin terminar de correrse, aproxime mi polla a su vagina y se la metí de golpe, sin dificultad, hasta el fondo, acompañado de un jadeo suyo. Estuve unos instantes quieto, mientras su interior me acogía cálidamente y le daba tiempo a acomodarse al tamaño de mi polla. Después comencé a moverme rítmicamente dentro y fuera, durante un rato. Me agache y le bese la boca. Me respondió con su lengua dentro de la mía, en un profundo y húmedo beso. Justo en ese momento, Juan completamente empalmado, se acercó y le quitó la venda de los ojos.

    En cuanto se hizo a la tenue luz, vio mi cara y se separó un poco.

    —Felicidades, le susurró Juan

    —Y esto? Dijo ella.

    —Tu regalo, te gusta?

    —Por supuesto, sigue follándome, dijo, mirándome.

    Sin decir nada, seguí mi ritmo de embestidas profundas, no podía aguantar mucho mas.

    Juan, le desató las manos. Se tumbo en la cama, e hizo un gesto para que ella se pusiera encima. Primero se la chupo un poco, mientras yo me afané en lubricarle el ano.

    Se coloco sobre él y se introdujo toda su polla dentro. Tras cabalgarlo un poco, puso el culo en pompa, ofreciéndome entrar en él.

    Lo hice primero con un dedo, dos, y luego aproximé mi polla. Empuje el glande, que con cierta resistencia, consiguió entrar dentro. Fui metiendo todo el miembro, y lo dejé, una vez más, acomodarse. Comencé a bombear despacio, primero, pero la estrechez de su culo, y su calidez, mas el calentón del rato anterior y la situación en su totalidad, hicieron que el ritmo aumentara, a la vez que Juan lo hacía desde abajo, y noté que me venía un orgasmo.

    Me corrí dentro de su culo, entre jadeos, como hacía tiempo que no lo hacía. Todavía empalmado, me salí de ella, y Juan, en un rápido movimiento, tomo mi sitio, y empezó a encularla con fuerza.

    Yo me tendí en la cama, y Ruth, tomo mi polla con la boca, y me comenzó a hacer una esplendida mamada.

    Juan, mientras se follaba su culo, comenzó a estimularle el clítoris, y al rato, los dos se corrieron a la vez. Juan salió de culo, y puso su polla cerca de la mía, para que nos chupara las dos.

    Al poco tiempo, estábamos listos de nuevo.

    Ruth miró complacida su trabajo, y dijo:

    —No esperaba empezar así el año, como me ponéis! Voy a limpiarme un poco

    Se dirigió al baño, mientras se podía ver una buena cantidad de semen caer desde su culo, piernas abajo. Volvió enseguida, ya limpia.

    Se tumbo entre nosotros, y yo, instintivamente, lleve una mano a su vulva. Su clítoris permanecía hinchado y húmedo. Comencé a frotarlo suavemente, mientras le mordisqueaba un pezón. Juan atrapo el otro en su boca mientras un dedo se perdía dentro de su vagina. Ella tomo nuestro miembros con sus manos, pajeandonos muy lentamente. Se giró sobre mí, y mi polla se introdujo en su coño, entera, de golpe. Se fundió en un beso apasionado y húmedo mientras notaba como elevaba su culo, ofreciéndolo a su chico. Noté como la polla de Juan se enterraba dentro de ella bien profunda. Comenzamos de nuevo el juego, pensé. Yo apenas podía moverme bajo ellos, siendo los envites de Juan los que marcaban el ritmo de aquel polvazo. Estuvimos un buen rato en esa postura. Juan se salió. Fue al mueble del fondo y vino con varios cinturones. Ayudo a Ruth a salirse de mí, y me incorpore, mientras la tumbaba a ella en la cama, boca arriba. Le separó mucho las piernas y le un tobillo a cada lado del cabecero. Por instinto, hice lo mismo con sus brazos. Así de expuesta, indefensa, estaba aun más sexy si cabe. Juan se tumbo sobre ella y empezó a follarla de nuevo. Yo arrimé mi polla a su boca, tome la cabeza con las manos y comencé a follarle la boca, provocándole varias arcadas y que salivara mucho. El ritmo de Juan era frenético a estas alturas por lo que supuse que estaba a punto de correrse, pero Ruth lo hizo primero, entre jadeos y espasmos, y con la boca llena de mi polla, deseosa de follarmela otra vez. El momento no se hizo esperar, Juan salió de dentro de ella para tomar mi sitio en la boca diciendo:

    —Follatela, que esta deseándolo!

    Y le empezó a follar de nuevo la boca entre jadeos y gruñidos, mientras se corría en el fondo de su garganta

    Yo me situé entre sus piernas, me deleité viendo sus labios hinchados y enrojecidos, y se la metí hasta el fondo. Comencé a bombear con fuerza y ganas, como queriendo romperla en dos, y note que me iba a correr. Casi no me dio tiempo a sacarla, para correr a su boca, y metérsela entera de nuevo, donde descargue todo. Juan se afano con la boca y los dedos en su entrepierna, arrancándole un nuevo orgasmo.

    Tras ello, caímos derrotados en la cama. No comimos las uvas de la suerte, pero dimos las campanadas. Fue una noche memorable. Nos retiramos a darnos una ducha, ellos en el baño de arriba y yo en el cuarto de invitados, donde me ofrecieron quedarme a pasar la noche.

    Al día siguiente, por la mañana, desayunamos los tres juntos. Ruth, comento que habíamos hecho realidad uno de sus sueños más húmedos. Me alabó como amante, y a Juan, le agradeció complacerla en todo lo que le pedía.

    —Tengo varias ideas muy morbosas, comentó Ruth. Ahora sois dos, los que no me podéis negar nada

    —Todo se puede estudiar, dijo Juan

    —Por mi parte, estoy disponible, si queréis

    Continuará.

  • Profas oaxaqueñas (Parte 2)

    Profas oaxaqueñas (Parte 2)

    Como hace 3 años, trabajé en un pueblo alejado a 6 horas de la capital de Oaxaca, ahí conocí a una amiga maestra llamada Marisol con la que congenie rápido, nos hicimos amigas, ella tenía 40 años, era de mi estatura, morena, muy chichona y culona como yo, cuando salíamos a las calles del pueblo a comprar a las tienditas o de paseo, los señores maduros descaradamente nos veían las nalgotas y nos mandaban besos, nos chiflaban y en ocasiones los señores ya borrachos nos decían:

    -Mamazotas a donde van con esas mendigas nalgotas, que culote se cargan maestras.

    -Profas en esos pizarrones si meto mi marcador, cabronas muevan esas nalgotas pendejas.

    Un 15 de septiembre en ese pueblo se celebra el grito de independencia al igual que todo el país, el presidente del pueblo y su gabinete nos invitó a tomar cerveza, a lo cual accedimos pero solo tomamos unas cuantas, después del grito como a la 1 am. Nos dieron a tomar mezcal, yo nunca lo había tomado y solo tome una copa pues no me agrado del todo, mi amiga Marisol sí estuvo tomando, yo me fui a mi cuarto pues ya no quería tomar, como en una hora llego mi amiga a su cuarto que esta junto al mío hablando fuerte acompañada de un señor, que al asomarme por la ventana que unía los cuartos era nada menos que el presidente del pueblo.

    Estuvieron tomando y charlando, después se quedaron callados y me asome y me sorprendió ver como estaban en la cama acostados besándose y el señor manoseaba las chichotas y nalgas de mi compañera, después ambos se fueron desnudando, mi amiga con una panocha semirasurada y un tremendo trasero, el señor gordo pero con un pene súper erecto y muy peludo.

    El señor alzo las piernas de mi amiga en posición de misionero y empezó a penetrarle su vagina con gran fuerza, yo podía ver como ese pene salía y desaparecía dentro de la vagina peludita de mi amiga, mientras ella gemía y gritaba al ser penetrada, el señor le decía leperadas como:

    Asi te quería coger pendeja maestra, que buena estas pinche profa, asi ábrete de piernas puta y mi amiga en lugar de enojarse lo disfrutaba. Luego mi amiga se montó sobre el presidente y se daba unos sentones con fuerza, me sorprendi lo bueno que movia todo ese culazo al ritmo mi compañera sobre ese pene bien erecto, por lo que el señor solo alcanzaba a gemir de los buenos sentones de mi amiga, el señor gritaba y se derramo llegando ambos al orgasmo.

    Los dos terminaron sudados y cansados, él se vistió y salió discretamente dejando a mi amiga desnuda y tirada en la cama, al otro día en la escuela mi amiga estaba como si nada y yo jamás le dije lo que había visto por temor a que nuestra amistad saliera perjudicada y hasta ahora seguimos siendo buenas amigas aunque ya no trabajamos juntas.

    Es un regalo navideño para los lectores, relato corto por Navidad.

    Las profesoras maduras Rosario, Jimena, Sol y Lucero, aun no se conocen, estan todas en sus diferentes casas con sus familias, apenas las van a mandar a trabajar, sin saber que ellas van a coincidir en el mismo pueblo y en la misma escuela.

    La profa Rosario (Chayo) vive con su marido el Señor Andres de 55 años y su hijo Andrecito de 11 años, viven en una casa regular, una cocina, una sala y dos recamaras, una donde duerme su hijo y otra donde el marido Andres se culea a su esposa la profa Chayo, una camita donde por las noches Don Andres le entierra sus 9 cm de pene bien erectos y duro en la panochota de la profa.

    Aunque en los ultimos meses el pobre de don Andres ya no le da mucha batalla a su voluptuosa y golosa esposa, ya que la profa es una fiera en la cama, mueve con ritmo desenfrenado todo su culisimo encima del pobre marido.

    Chayo: Asi mi amor metemela toda quiero sentir tu verga adentrandose en mi panochota mi amor.

    Andres: hay amor que rico te la meto, tu panocha me muerde la punta de mi vergon.

    Chayo: uff, que ricos sentones me doy en tu verga esposo mio, haaa

    Andres: Mi chayo eres toda una diosa en la cama que rico que seas mi linda esposa ufff

    Chayo: si mi amor cogeme hazme tuya cabron soy tu hembra

    Andres: Mi amor extrañare cuando te vayas lejos a trabajar de maestra, extrañare estas nalgotas ufff

    Chayo: si mi amor, pero no te vayas a venir, te conozco y presiento que ya te vas a deslechar.

    Andres: Si, lo siento amor pero tu culote se mueve mucho, me vengo haaa

    Chayo: Nooo amor… ya te veniste nooo

    Andres: Lo siento amor pero ese culote tuyo se mueve como una batidora, lo siento amor ya me desleche.

    Y así como la mayoria de las noches de pasión, la pobre señora Chayo tiene que desmontarse de su esposo, aun con ganas de seguir cabalgando esa verga, pero pues su marido ya esta deslechado y su verga empieza a perder la dureza y tamaño encogiendose hasta quedar pequeñita. Por tal motivo la profa Chayo se pone su tanguita y se duerme un poco triste por no haber tenido un orgasmo que la relaje y la haga feliz.

    Sin saber que las otras profas a las que conocera posteriormente estan pasando por la misma situacion, como la profa Sol:

    La profa Sol es una señora madura que vive en la casa de sus suegros con su esposo Jaime (Jaimito), y su hijo de 10 años, tambien para poder solventar su economia y comprarse la casa que ellos siempre han soñado, su esposo Jaime tuve que aceptar que su linda esposa Solecito tenga que trabajar de profesora en un pueblo alejado de la ciudad y de su familia, su esposo por dentro esta triste pues es algo celoso y aun no acepta que su linda esposa se vaya a trabajar lejos, pero sobre todo esta preocupado de que esas nalgotas de su esposa sean deseadas por las personas del lugar donde ira a trabajar, el es celoso ya que sabe que en las noches de pasion no puede darle mantenimiento total a esas nalguisimas de su esposa Solecito.

    A la profa Sol le gusta que su esposo la penetre con sus piernotas al hombro, mientras se besan y su marido clava sus 10 cm de carne en su chango peludo de la profa sol, un chango hambriento que se devora con facilidad el platano dominico de su pobre esposo, el marido la bombea por escasos 5 minutos, y la señora Sol se tiene que conformar con ese mantenimiento tan corto, aun asi ama a su esposo, aunque en ocasiones tiene que dedearse a escondidas para poder satisfacer su apetito sexual.

    Por mi profesión como maestra he conocido muchos pueblos, mucha gente y profesores, tanto en la escuela como en las marchas y plantones por lo que tengo muchas cosas que contar tanto mías como de compañeras con las que he convivido. Espero sus comentarios y sugerencias, solo contestare correos de mas de 15 renglones ya que asi me demuestran su tiempo e interes a mis relatos y les respondere de la misma manera. Mi correo es [email protected] para los que deseen establecer un contacto más permanente conmigo, gracias… Feliz navidad a todos y todas.

  • Lo que pasó el 25 al lado del nacimiento, a escondidas

    Lo que pasó el 25 al lado del nacimiento, a escondidas

    Ese año estábamos celebrando, entre otras cosas, que nos habían elegido como pareja para servir en la iglesia. 

    Preparábamos adultos para que hicieran su primera comunión y la confirmación después.

    Un tipo de evangelización exprés.

    La comunidad nos respetaba y añoraba vernos servir juntos.

    Eloína y yo recibíamos constantes invitaciones para dar pláticas y servicios a grupos que la iglesia apoyaba.

    Como era de esperarse, para navidades, celebraríamos juntos.

    Eloína en ese entonces tenía 34 años de edad. Una mujer de 1.58 cm de estatura. Delgada, tez morena, ojos rasgados, labios carnosos, sonrisa practicada y muy agradable.

    Lo que hacía atractiva a Eloína era su radiante feminidad, cómo caminaba, y sus gestos siempre muy delicados.

    Para mí, Eloína representaba una conquista. Para ese entonces yo tenía 24 años de edad. Mi tez es blanca y de cuerpo esbelto y rayando en lo atlético. Con 1.84 de estatura, Eloína se sentía atraída hacia mí y yo hacía ella.

    Recibida la invitación para cenar en su casa junto con su familia en esa navidad, acepté y pregunté los detalles pertinentes para respetar las costumbres familiares.

    Nada fuera de lo normal, una familia muy tradicional que gustaba de compartir y celebrar felizmente.

    Conocí al tío de Eloína, un tipo sumamente agradable que de lo único que hablaba era de las veces que bebía alcohol y las aventuras que cada copa le acompañaba.

    El papá de Eloína era un tipo sumamente atento, divertido y de carácter muy ligero.

    La hermana de Eloína, era de tez blanca, un poco más refinada que ella y muy fiel a su novio que no estaba presente.

    La madre de Eloína era la figura seria de la familia.

    Me hablaba en tonos más firmes.

    Me hacía preguntas que hacían que el resto de la mesa guardara silencio.

    Pero mi picardía y falta de pena hacía que mis respuestas se volvieran entretenimiento y amenidades.

    Después de proceder con todas las tradiciones al rededor del nacimiento, me invitaron a que me quedara a dormir en la casa.

    Específicamente en la sala, al lado del nacimiento.

    Acepté, ya que era de madrugada, y digamos que no andaba en una zona muy segura de la ciudad.

    Pusieron un par de sábanas y una almohada en el sofá más grande de la casa y me indicaron que ahí podía dormir.

    A lo que acepté sin chistar.

    Todos nos despedimos a nuestras respectivas camas muy felices.

    Mientras yo contemplaba la frialdad de la sala, la quietud, el silencio, y mi soledad, comencé a quedarme dormido.

    Justo cuando apenas bostezaba, escuché ruidos en la cocina, que estaba conectada al comedor, que conectaba, a su vez, la sala, donde yo estaba.

    Entre abrí los ojos y vi una silueta distinta.

    Eloína venía cargando sábanas y almohadas.

    Ella venía cubierta con una chamarra debajo de un abrigo muy afelpado.

    En efecto estábamos bajo cero grados centígrados.

    Se me acercó y me susurró al oído:

    No te levantes, me pidió mi mamá que te trajera esto, porque al parecer la noche será muy fría.

    Yo me sorprendí, porque pensé que yo no le caía muy bien a la madre.

    Eloína me preguntó si necesitaba algo más.

    Yo le dije que no, que todo estaba muy bien, que estaba muy agradecido con ella y su familia.

    Asintió, me regaló esa sonrisa que la caracterizaba y perfeccionada con la edad, se dio la vuelta y acto seguido…

    La alcancé con mi brazo izquierdo, la tomé del brazo.

    Viró hacia mí con cara de asombro.

    La tomé de la cintura por encima de ese afelpado abrigo, la acerqué hacia mí.

    Me miró con una cara de inocencia que no sé si lo hizo porque sabía que me iba a provocar más aún.

    La comencé a besar.

    Eloína es de las mujeres que besa demasiado bien.

    Sus labios carnosos se deslizaban entre los míos.

    Su piel tan suave me invitaba a recorrerla con mis mejillas, ya que al ser una parte muy sensible de mi cara, aumentaban la temperatura de mi cuerpo.

    Lo cual me excitaba aún más.

    Eloína poco gemía, estaba enfocada en darme placer, por lo menos con sus labios.

    Dejaba que recorriera su cuello con mis labios, y descubría más su cuello cuando mi lengua comenzaba a rozar la parte inferior de sus oídos.

    Apenas gemía, se escuchaban sonidos muy ligeros pero puntuales.

    Me estaba comunicando que en efecto, se estaba excitando.

    Le mordía la parte inferior del oído, ya sabes, ese inicio redondo y suave que como que cuelga de la oreja.

    Ella gemía más.

    Antes de continuar, la acerqué a la pared.

    Atinadamente su espalda pudo activar el interruptor para apagar la luz.

    Apenas se hizo la obscuridad Eloína me volvió a alcanzar los labios.

    Ella estaba esperando órdenes.

    Eloína no iniciaba, era yo quien lo tenía que hacer.

    Fui desabrochando cada capa de su esbelto cuerpo.

    Su aliento fresco a menta delató que antes de venir a visitarme usó pasta dental y enjuague bucal para ir a dormir, o bien, para impresionarme.

    Bajé el cierre de Eloína de aquella chamarra entre abierta…

    Gracias a que el nacimiento estaba cerca de la ventana que daba a la calle, había una luz que nos ayudaba a entre ver lo que estaba pasando.

    Eso y más las luces del nacimiento y árbol de navidad, iluminaban la escena creando una penumbra de colores muy poco común.

    Pude ver la línea que separaba sus pequeños senos dirigir mi mirada a su esbelto y casi plano vientre.

    Cuando vi su ombligo me bajé a besarlo.

    Mientras yo estaba ahí, sentía sus manos meter sus dedos entre mi cabello.

    Yo deslizaba mis manos por su vientre hasta descubrir sus senos.

    Quería que sintieran el frío y se pusieran erectos inmediatamente.

    Le mordí un poco el vientre.

    Metí mi lengua a su inexplorado ombligo.

    Subí mis manos y las dirigí con la mayor suavidad que pude hacia sus pezones.

    De tamaño mediano, suaves, pero firmemente erectos.

    Ella me seguía revolviendo el cabello.

    Estaba dispuesta a todo lo que yo quisiera.

    Pero yo no lo sabia.

    Por lo tanto la puse a prueba.

    Comencé a llevar sus senos a mi boca. De esos senos que por el tamaño uno de ellos cabe bien dentro de la boca.

    Me los comía pero sin ser áspero, trataba de ser tierno pero sentía que me la quería comer.

    La volví a besar llevando mis manos a su cuello.

    Introduje mis dedos en su boca, y bajé mis mano dentro de su pantie.

    Eloína se había depilado completamente.

    Entonces le dije: conque venías preparada eh.

    Sólo gimió asintiendo.

    Bajé mis manos a sus nalgas.

    Sentí la felpa del pants que estaba usando.

    Desnudé sus lisos y tersos glúteos.

    Pasamos de estar en la pared, hacia el sillón.

    Quería que se apoyara ahí, mientras yo la manoseaba.

    Ambos quedamos frente al nacimiento.

    Ella, que estaba de espaldas a mí, me volteó a ver.

    Nuestras miradas se cruzaron y sentíamos cómo toda la culpa se nos venía encima.

    Estábamos fornicando sin estar casados, frente al nacimiento y el árbol de navidad.

    Para ese momento ella sintió mi pene que se comenzaba a endurecer. Lo que hizo que presionara sus nalgas sobre mi pantalón.

    Aunque ella no iniciaba, hacíamos buen equipo, y en ese momento no fue la excepción.

    Se volteó y suavemente me comenzó a bajar el cierre del pantalón y decidí ayudarla, ya que era de mezclilla y se ajustaba muy bien a mis piernas.

    La volví a besar y le pregunté que si era seguro lo que estábamos haciendo, ya que no quería que su mamá, su papá, su hermana, y su tío, nos vieran.

    Me dijo: no sé… pero tú dime qué hago.

    Presioné su cabeza hacia abajo.

    Ella ya sabía que hacer.

    Puto frío!, cuando sentí su aliento en mi glande y después su lengua, sentí un gran alivio.

    Me la estaba mamando, en la sala de su casa, mientras yo tenía de frente al nacimiento, cuando todos, supuestamente dormían.

    La adrenalina subía por todo mi cuerpo.

    Sentía culpa, miedo, y frío!

    La tomé del cuello y la volví a subir hacia mi cara.

    Mi verga dura y babeada comenzaba a sentir el frío.

    Le pregunté: ¿quieres que te coja?

    Asintió gimiendo.

    La volteé.

    La empiné.

    Su vientre y senos estaban sobre el borden del largo del sofá.

    Su culo desnudo estaba enfrente de mi verga.

    Me bajé a lamerle la vagina y seguía gimiendo.

    Yo cargaba un condón en mi chamarra.

    Lo saqué y mientras lo abría, la volteé y le dije que me la mamara otra vez.

    Eloína era muy rápida para eso.

    Entonces, ya me lo estaba parando más aún.

    Le dije que se volteara de nuevo para ponerme el condón.

    La volví a empinar y madres.

    Nunca había sentido una vagina tan caliente por dentro.

    O no sé si era el puto frío.

    Pero me la cogí sin vergüenza. Sin pena, sin pudor. Ya valiéndome todo.

    El hecho de tener el nacimiento frente a nosotros nos excitaba más.

    Una locura.

    Yo seguía cogiéndomela, sostenía sus senos con mis manos.

    Qué ricas nalgas.

    Qué puto frío.

    Enredé su cabello que le llegaba debajo de los hombros en mi muñeca y comencé a tirar para atrás.

    Veía cómo su cara se levantaba.

    Sostuve con mi otra mano su cuello, mientras metía y sacaba mi verga de su vagina.

    Mientras se escuchaba el clac clac…. Clac del vaivén.

    Antes de venirme, me arranqué el condón y le pedí que se bajara a mamar.

    Y le indiqué que quería que se lo tragara todo.

    Ya que además, para mi buena suerte, no teníamos otra opción mejor.

    ¿Dónde escondíamos mi semen?

    Y no me quería venir dentro de su vagina.

    Le pregunté si quería que le avisara, y me dijo que no.

    Que yo decidiera cuando venirme, ya que de igual manera se lo tragaría todo.

    Uff qué puto alivio fue venirme dentro de su boca.

    Acto seguido.

    Y sorprendidos de que pudiéramos hacerlo con tal facilidad.

    Nos vestimos de nuevo.

    Vi cómo se subía el pants cubriendo sus nalgas mientras yo le di una nalgada justo antes de que se lo volviera a subir completamente.

    Me recostó en el sofá, me tapó muy bien, dio un beso en la boca, sonriendo, y me dio las gracias.

    Se fue, y yo dormí como un bebé.

    Al otro día, su perra me despertó de un salto en el sofá.

    Ya se oía movimiento en la cocina.

    Eran ella y su mamá.

    Me invitaron a la mesa para tomar café.

    Al poco tiempo ya estaba reunido con la familia, platicando, y desayunando como si nada hubiera pasado…

    Cuando terminamos me ofrecí a lavar los platos.

    Aunque no quisieron, era demasiado tarde.

    Entonces, Eloína se levantó a ayudarme.

    Se me acercó y me susurró al oído lo siguiente:

    En la mañana fui la primera en entrar a la cocina, y al acercarme para ver si estabas dormido, vi tirado el condón.

    La perra por poco y lo agarra, entonces lo escondí en la bolsa del pantalón…

    Y con un guiño de su ojo, me dijo: Al rato lo tiro.

    Sin duda esa ha sido una de las veces más atrevidas que cogimos Eloína y yo.

    Aunque justo me acabo de acordar la vez que nos peleamos, saliendo de misa un domingo…

    Continuará…