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  • El primer orgasmo de mi suegra

    El primer orgasmo de mi suegra

    El sexo es el resultado de dos pasiones Sentí una explosión de placer cuando me corrí en ese culo jugoso que tiene mi mujer, encendí un cigarro y me recosté en la cama, Jorge quiero pedirte un favor me dijo Claudia, mi madre quiere visitar una hermana y me pidió que te dijera que si la podemos llevar, le dije que podríamos ir el fin de semana y así aprovechamos para salir, bien me dijo ella saldremos el viernes cuando salgas del trabajo.

    Ese viernes salí temprano del trabajo empacamos y pasamos por la casa de Julia que es la mama de mi mujer, su marido no la pudo acompañar ya que tenía que trabajar el fin de semana, durante el trayecto hilamos hablando de la familia, hasta que tocamos el tema del sexo, mi mujer le hizo una broma sobre que iba a estar sola esos dos días, se rio pero también hizo un suspiro, nos comentó que con su marido ya no tenían relaciones y que ella creía que se debía a que el tenía otra mujer, mi suegra es una mujer que a pesar de tener 45 años se mantiene muy bien, unos pechos aun parados y un culo realmente muy rico, su boca es sensual y me imagino que si ella lo quisiera y se preocupara mejor por su figura seria fantástica.

    La plática subió de tono cuando hizo un comentario muy suspicaz, dijo:

    -la vida con Adrián, ha sido un poco difícil con decirles que en 20 años de casados aún no se lo que es tener un orgasmo.

    Aquellas palabras provocaron un silencio el cual rompí por la situación y le dije:

    -Bueno eso quiere decir que este fin de semana no va a ser nada especial.

    Seguimos hablando y llegamos donde su familia, nos llevamos una sorpresa ya que no había nadie en la casa y un vecino nos dijo que la hermana de ella desde hacía una semana se había ido para donde su madre.

    Le dije a mi mujer y a su madre que para no desperdiciar el viaje el cual había durado 4 horas, nos quedáramos en un hotel y que disfrutáramos del campo ese fin de semana, las dos aceptaron y nos trasladamos a un hotel en las afueras de la ciudad, por la noche decidimos visitar la discoteca que había en el hotel, baile unas dos canciones con mi mujer y luego saque a mi suegra quien ya se había tomado varios tragos de ron, le dije que como se sentía y me contesto que desde hacía tiempo no salía y disfrutaba, que envidiaba a mi mujer porque si lo podía hacer, no sé porque saque el tema del orgasmo y le pregunte que si era cierto su comentario a lo que me contesto:

    -mire Jorge disculpe lo que dije pero es que he estado mal con Adrián pero es la verdad.

    Claudia se sentía un poco mal porque, andaba con su periodo y nos dijo que se iba para la habitación, me pidió que me quedara con su mama ya que se estaba divirtiendo le dije a mi suegra que ya regresaba y acompañe a Claudia a su habitación se tomó dos pastillas para dormir y la deje, al regresar mi suegra me dijo que bailáramos un bolero que a ella le gustaba, sentí como su abrazo despertaba una sensación de erótica, la sangre fluyo a mi pene de tal forma que sentí una erección misma que también sintió Julia, sentí pena e intente retirarme.

    -por qué tan esquivo Jorge?, que no te de pena yo siento igual o acaso crees que soy de madera, tu olor a hombre me ha despertado un deseo morboso y aunque eres el marido de mi hija no lo puedo evitar.

    Nos quedamos en la pista besándonos, ella acariciaba mi pene con su pierna sentí sus gemidos acompañados de temblores corporales, no pude más y le dije que subiéramos a la habitación, al cruzar la puerta se me abalanzo de una forma que me hizo perder el equilibrio, sentí como esa fiera dentro de Julia salía y se mostraba sexualmente agresiva, ella había llevado una botella de ron a la habitación, saco delicadamente mi verga se tomó un trago y reteniéndolo en su garganta comenzó a mamarme, fue una sensación extraña el licor y su boca sensación que me provoco una lujuria, me dijo que no sabía muy bien como mamar sin embargo lo hacía de forma maravillosa, aun mas cuando intentaba tragársela toda, tome un cigarro ya que es algo que me gusta cuando me están mamando y disfrute su ardiente mamada.

    Le dije:

    -Julia quiero que sientas mi lengua en tu pepa.

    Ella se retiró de mi verga chorreando semen el cual saboreaba ardorosamente, le hice lo mismo que ella, tome un trago de ron y comencé a mamarla, inmediatamente sus gemidos fueron en aumento, jugos procedentes de su ardiente pepa comenzaron a brotar de mi boca, ella apretaba una almohada con furia y pasión, al tiempo que yo introducía mi dedo en ano aquella sensación nueva para ella provoco un quejido que debió haberse escuchado por todo el hotel, sus movimientos cadenciosos al principio se volvieron agresivos e iban en aumento, hasta que sentí unas contracciones en su vulva y en el ano, mi suegra me daba su primer orgasmo y lo disfrutaba a plenitud, continué mamándola suavemente por varios segundos más.

    Su respiración se fue normalizando y con la cara cubierta por la almohada, me dijo que tenía pena no por lo que hacíamos si no por sus quejidos, le dije que estaba bien que expresara sus emociones, le introduje mi pene y estaba complemente mojada la penetración le produjo elevar nuevamente su lívido y comencé a disfrutar aquella mujer que a través de sus besos mostraba una necesidad reprimida durante años, le dije que quería penetrarla por el culo y me dijo que nunca lo había hecho, quise responderle pero solo logre decirle “voy a hacerte suave mami”. Comencé a introducir mi verga suavemente estaba tan excitada que ella misma retrocedía su culo para metérsela toda, sus quejidos lastimeros me excitaban aún más la estaba disfrutando cuando me dijo “dame toda tu leche Jorge”, esas palabras hicieron que estallara en una corrida dentro de su culo, al mismo tiempo que ella gritaba envuelta en su segundo orgasmo, la saque con una sensación de placer y agotamiento.

    Esa noche mi mujer no despertó y al día siguiente salimos de compra y mire a mi suegra hablando con Claudia, por la noche esta me dijo que su madre la había dicho que había pasado la mejor noche de su vida, que después que la deje se encontró con alguien y bailo toda la madrugada y me pidió que no lo comentara con su padre.

  • Tarjetas black (Parte 4)

    Tarjetas black (Parte 4)

    A la mañana siguiente cuando Yeimy llegó a su despacho vio sobre la mesa un sobre cerrado. En él, unas palabras escritas a mano: “Espero que estés de acuerdo”. Lo abrió inmediatamente.

    Sr. Director,

    Como bien sabe, el asunto que me trajo aquí ha quedado resuelto sin consecuencias ni pérdidas para nuestra empresa. Más adelante mi secretaria en Madrid le remitirá el informe final con todas las conclusiones, responsabilidades y consecuencias laborales y económicas. Ni que decir tiene el carácter estrictamente confidencial de este asunto.

    Ello no hubiera sido posible sin el eficaz trabajo de la Sra. Yeimy Villaescusa del Dpto. de contabilidad. Su resolución y capacidad de trabajo en cualquier circunstancia es asombrosa. En fin, es todo un ejemplo de eficiencia para todos sus compañeros. A fin de evitar que se vuelvan a producir hechos como los sucedidos estos últimos años, le comunico que dicha trabajadora pasará en lo sucesivo a ser mi nuevo enlace aquí. Su carga laboral como contable se reducirá en un 50%, a cambio de asumir el control económico de la Junta Directiva y sus miembros. Evidentemente, la Sra. Villaescusa necesitará su refuerzo como Director para este cometido.

    La Sra. Villaescusa pasará a depender de las oficinas centrales y más concretamente de Dpto. de Auditoría, del que soy delegado para América. Tendrá rango y remuneración de tercer orden, es decir, equivalente a subdirectora.

    Volveré dentro de seis meses como hasta ahora, pero pasaré a mantener un contacto quincenal con la Sra. Villaescusa vía email. De todas formas si tiene usted algún asunto que comunicarme puede seguir haciéndolo directamente.

    Atentamente,

    D. Roberto Serrano

    Evidentemente, Yeimy se quedó alucinada. Cuando Róber le dijo que tendría su recompensa ella había pensado que el Delegado se referiría a alguna gratificación económica, nada más. Si el Director no se oponía, y no estaba en condición de hacerlo, la contable ascendería a los pisos más altos de la empresa y con un sueldo que bien conocía dado el departamento en el que trabajaba. Evidentemente, ¡claro que estaba de acuerdo!

    Al ser viernes estuvo muy ocupada en la oficina. En cuanto llegó a casa le explicó a su marido el compromiso que les había surgido para el sábado y se fue a comprar al súper. A él no le había hecho mucha gracia dado que al igual que Don Roberto tendría que partir de viaje al día siguiente.

    Fue mientras hacía la compra cuando se le ocurrió la idea, invitaría a alguien más a la comida. En el fondo no le hacía ninguna gracia encontrarse con ese depredador en casa. Aunque Yeimy dudaba que Roberto tuviera pensado poseerla en su propia casa ella sabía lo osado que era, así que cuantos más fueran mejor.

    Mensajes de Whatsapp:

    Yeimy: Hola Sofi! Qué haces?

    Eva: Nada, estudiando francés, a ver si este año apruebo

    Yeimy: Oye, tienes planes para el sábado?

    Eva: Voy a ir a competir en el puerto con las amigas, ya te lo dije!!

    Yeimy: Pues anúlalo, tienes que venir a comer a mi casa. Estoy metida en un buen lío. Va a venir a comer el Delegado. Ayúdame!!

    Eva: El Delegado!!

    Yeimy: Sí

    Eva: Ostia tía!! Me lo podías a ver dicho antes de que pagase la inscripción!

    Yeimy: No te preocupes, te devolveré lo que te haya costado.

    Eva: Y qué quieres que haga yo?

    Yeimy: Nada, es que si estamos sólo nosotros tres Roberto se va a aburrir.

    Eva: Aaaa, bueno. Pues no te preocupes, yo me encargaré de que se divierta, si él quiere…

    Yeimy: Oye, qué no te estoy pidiendo que hagas nada, eh? Sólo que vengas a comer.

    Eva: OK Me lo comeré… J Oye, como es a comer me da tiempo a ir a correr. Estaré a tu casa a las 12

    Yeimy: OK. Pero no llegues tarde!

    Eva: Chao y gracias por la invitación!

    Eva se había convertido en su amiga y confidente desde que comenzó a trabajar en la filial farmacéutica. Era una divorciada con dos hijos a su cargo, ya que su padre se había marchado al extranjero desentendiéndose de sus hijos casi por completo, de hecho su ex había formado una nueva familia allí. Por lo demás, Eva era una mujer madura moderna, independiente y súper sexy. Siempre iba a trabajar con falda y aunque éstas no fueran demasiado cortas, le bastaban para presumir de sus larguísimas y contorneadas piernas. Era alta para ser mujer y eso ya era mucho, y no sólo estaba delgada si no en forma ya que llevaba unos años corriendo a pie de forma habitual, le gustaba cuidarse. Por suerte para Eva, resultaba atractiva para los hombres, porque realmente Eva no sabía estar sola, siempre tenía pareja y cuando no la tenía era bien porque estaba con alguien casado o bien porque estaba liada con dos hombres a la vez. Pero como mujer rubia e inteligente que era sabía que no debía mezclar el placer con el trabajo, así que según sabía Yeimy, Eva solo se había liado con un compañero casado y que a buen seguro mantendría la boca cerrada.

    Al día siguiente, Yeimy se encontraba hipernerviosa y en cuanto desayunó tuvo que comprobar que todo estaba preparado para quedarse tranquila, la comida, la música, la vajilla, etc. De todas formas Roberto no se hizo esperar, llegando poco después de las 10 h. sorprendentemente vestido de manera informal con unos vaqueros y una camiseta, que a Yeimy le pareció le quedaban de muerte. Tras enseñarle su casa, el jardín y la piscina Roberto les pidió amablemente darse una ducha. Al parecer le gustaba el ciclismo pero dado lo complicado de llevar consigo una bici o de circular por carreteras desconocidas optaba por hacer spinning en el gimnasio del hotel tal y como había hecho aquella mañana, sin tiempo para ducharse. Había tenido que dejar la maleta preparada la noche de antes para desocupar la habitación para el check-out antes de las 10h. Eso les dijo, pero Yeimy descubrió la verdad 5 minutos después.

    Yeimy buscó en el vestidor una toalla sin estrenar y fue al baño a dársela al delegado. Tocó entonces a la puerta y cuando este la abrió no pudo evitar echar un vistazo a aquella cosa que su dueño tan bien sabía utilizar. Le colgaba apenas turgente. Nada hacía sospechar en aquel pene flácido la poderosa arma de invasión y dominación que podía llegar a ser. Yeimy le tendió con desconfianza la toalla, por un instante pensó que su futuro jefe podría hacerla entrar en el baño y una vez dentro obligarla a hacer lo que él quisiera. Pero se limitó a coger la toalla aprovechando, eso sí, para dejar caer algo en la mano de su anfitriona y mirándola fijamente a los ojos le dijo escuetamente:

    ―Dáselo a tu marido… sin que se entere.

    Se trataba de un comprimido de Valium de 10 mg. Yeimy se quedó perpleja, pero Roberto cerró de inmediato la puerta sin darle tiempo para apelar nada. La colombiana se guardo el comprimido con la sensación de haberse escapado por los pelos. Una vez abajo pensó con malicia que debería haber aprovechado la ocasión para dejarlo seco con una buena mamada, al menos así se habría quedado tranquila.

    Juntos Fede, Róber y Yeimy se sentaron en la terraza a charlar un rato y tomar una cerveza. Discutían sobre la actualidad internacional, tan convulsa en aquellos días cuando sonó el timbre. “Por fin, Eva” pensó Yeimy con alivio. Podrían empezar a comer.

    Yeimy no pudo evitar una sonrisa ante el gesto de extrañeza de Roberto, a quien nadie le había advertido de que iría más gente. Tras las presentaciones el Delegado no tuvo reparo en preguntar si debían esperar a alguien más, respondiendo Yeimy raudamente de forma negativa, añadiendo que ya podían pues pasar al comedor.

    Para enfado de la anfitriona, fue entonces la rubia quién pidió darse una ducha antes de comer, aprovechando Roberto la oportunidad para sugerirle a la rubia darse un chapuzón rápido en la piscina en lugar de ducharse. Eva arguyó que no había llevado traje de baño pero Roberto propuso que Yeimy le dejase uno, y resignada la anfitriona tuvo que aceptar cuando todos la miraron.

    A pesar de que Yeimy escogió entre sus bikinis el que más le apretaba, este le quedaba bastante suelto a la rubia dada la diferencia de medidas entre ambas. Una vez mojado fue aún peor, las tetitas de Eva amenazaban con escapar por todos lados al igual que la braga que pronto dejó claro que la flacucha apenas debía tener vello en el pubis.

    Roberto comenzó a jugar con Eva, ambos bucearon, rieron y como si fueran unos críos Roberto lanzaba por los aires a la rubia de pie sobre sus hombros. Eva aún sabía hacer la voltereta en el agua tanto hacia delante como hacia atrás, cuando al hacer dos giros consecutivos hacia delante el bikini no aguantó y dejo al aire el escuálido culito de la juguetona. Todos se echaron a reír ruidosamente salvo Yeimy, que dirigió una mirada de reprobación a su amiga. Al poco Roberto y Eva gritaban y reían con complicidad. Sin que los anfitriones se dieran cuenta el Delegado pronto aprovechó para tocar bajo el agua la tostada y cálida piel de la rubia en zonas restringidas, o incluso para pellizcar suavemente uno de sus duros pezones.

    Una vez fuera Eva y Yeimy se pusieron al sol mientras que Fede y Roberto tomaban otra cerveza. Cuando salieron del agua Eva se dio cuenta de que no le bastaba con secarse por fuera. Sentía su sexo cálido y húmedo por dentro. Roberto la había preparado, sin que ella sospechara cuales eran las verdaderas intenciones de aquel hombre. Eva sería la trampa en la que Federico caería con gusto.

    ― ¡Madre mía! Como está la amiga de tu mujer. Rio Roberto

    ― Vaya que sí.

    ― No te importa si me la follo, verdad. ―dijo Roberto con intriga.

    ― ¿Qué? ―se sorprendió Fede.

    ― Que si te la estás tirando tú, yo paso de líos.

    ― ¡Qué dices! ¡Qué lástima!

    ― Ah sí, pues si eres listo esa no sale de aquí sin chuparnos la polla ―dijo Roberto retando al marido de Yeimy.

    ― Sí, claro, delante de mi mujer ―renegó Fede.

    ― Faltaría más, delante y a cuatro patas…¿tendrás lubricante? ―preguntó rápidamente el invitado.

    ― Estás de coña. A Yeimy no le va eso.

    Roberto se quedo cayado mirando con extrañeza a Federico. Hasta que cayó en la cuenta de que Yeimy le habría engañado, dado que la cara de su marido reflejaba sinceridad y frustración a partes iguales. Entoces se le ocurrió una idea divertidad

    ― ¡Eva! ¡Ponte aceite que te vas a quemar! ―gritó Roberto.

    ― ¡Ven y échame tú, anda! ―respondió Eva tendida en la toalla.

    Y con discreción le comentó a Federico: ― Ves, ha traído aceite…

    Yeimy en cambio sí se levantó, ya que su amiga le soltó un contundente “Lárgate”. Le ordenó a Federico que la acompañase adentro a ayudarla con la comida, pero al entrar ella subió al piso superior para espiar a los que se habían quedado junto a la piscina. Al principio Roberto cumplió escrupulosamente la solicitud de Eva, untándola con protección solar de los pies a la cabeza. En cambio aquel maldito pronto volvió cruzando la estrecha espalda hasta llegar al escurrido trasero de su amiga. No se detuvo ahí, metió dos dedos en el huequito y sin ninguna resistencia estos se introdujeron en el sexo de Eva. La pobre estaba mojadísima.

    Yeimy no podía evitar sentir celos y rabia al ver a su zalamera amiga junto a Roberto, así que no tardó en bajar de nuevo y gritar desde la puerta. ― ¡Venga! ¡A comer! ―se desazón con ambos se transmitió sin querer en el tono de voz.

    En cuanto todos estuvieron sentados a la mesa a Yeimy le quedó claro que su amiga estaba encantada con los claros presentimientos que auguraban que iba a echar un polvazo de los que no se olvidan. La colombiana estaba segura de que la muy zorra hasta habría hecho las primeras indagaciones acerca de las armas de su futuro “agresor”.

    Eva estaba cachonda, notaba un hormigueo premonitorio en su chochito, tenía las tetas durísimas y los pezones marcados bajo el bikini casi le dolían. Ardía en deseo de ser follada, y lo único que deseaba comer estaba justo bajo el pantalón del hombre que tenía sentado justo delante de ella. De buena gana se habría metido bajo la mesa a darse un buen festín.

    Sin pensar donde ni con quien estaba, Eva se quitó una de sus sandalias y estirando su larguísima pierna fue tanteando el terreno, subiendo sin dilación hasta palpar la estaca de Roberto. Este no puso trabas a la descarada rubia, si no que separó ligeramente las piernas sin miedo ante las hostilidades de Eva.

    Nada de lo que pasaba bajo la mesa escapaba al escrutinio de la anfitriona. Estaba enojada con la zorra de su “amiga”, con el cabronazo de su jefe y amante y con el imbécil de su marido que parecía no enterarse de nada. Yeimy vio la sandalia abandonada por su amiga junto a una de las patas de su silla, lo que le confirmo que Eva estaba sobándole el paquete al Delegado en su propia casa. Cuanto más se divertía su ardiente amiga con su “otro hombre”, con el hombre que la había gozado y hecho gozar la última semana, más crecía su rabia.

    Roberto se levantó y se dirigió hacia el mueble bar, solo llevaba puesto ese el polo azul marino que también le quedaba. De repente Yeimy se dio cuenta de que estaba sentada en el sofá mirando pasmada como Eva, su más íntima amiga mamaba con ímpetu de la erecta polla que galantemente le ofrecía su marido. Roberto acudió junto a ella al sofá con dos copas y su pesado miembro en horizontal al suelo. Le ofreció una de las bebidas pero Yeimy no respondió. No podía, la joven esposa contemplaba atónita como su amiga succionaba a su marido de forma magistral. Primero le masturba, luego empleando sus labios cuidadosamente engullía cuanto podía, la sacaba de su boca y la volvía a tragar casi entera. La muy zorra miraba a Federico mostrando como se comenzaban a formar filamentos de saliva que pendían de su inflado prepucio hasta su sucia boca. Entonces él mismo se la agarró y sujetándole ligeramente la cabeza le restregó la polla por toda la cara embadurnándola de saliva. Le dio un par de suaves puyadas en su boca abierta y le volvió a dejar hacer a ella. La verdad es que Eva se esforzaba, le pajeaba con una mano mientras chupaba el resto de su rabo adelante y atrás, succionaba con fuerza el capullo, se la tragaba de nuevo casi entera, utilizaba su propia saliva para hacer cochinadas y ruidos obscenos, y de pronto la levantó para dejar así los testículos al alcance de su boca. Una auténtico putón, como todas las divorciadas jóvenes y guapas, pensó Yeimy.

    Habían llegado a los postres y precisamente cuando Eva parecía haberse calmado, todo se precipitó. Se ofreció a ayudar a la anfitriona y cuando se levantó la mirada furiosa de Yeimy se dirigió agudamente al tapizado rojo mate de la silla, o más bien a la mancha oscura que había en el centro del asiento.

    ― ¡Serás guarra! ¡Mira cómo has puesto la silla! ―gritó como loca.

    ― Ay, lo siento.

    Había sido un cúmulo de circunstancias, lo excitada que había llegado presintiendo sexo, lo cachonda que la había puesto el seductor Delegado y lo grande que le quedaba el maldito bikini. Y entonces escuchó a Roberto en tono de sentencia.

    ― Desde luego si estuviésemos en la oficina yo mismo le daría unos buenos azotes por cochina, pero ésta es tu casa Federico. Tú verás lo que haces.

    Todos miraron entonces a Fede, que tardo en reaccionar pero una vez se puso en pie lo hizo con determinación. Se fue hacia ella y agarrándola del antebrazo la hizo seguirle. Se volvió a sentar y ordenó ― ¡Sobre mis rodillas! ―cuando Federico tiró de ella la alta rubia casi se cae del otro lado, de modo que tuvo que apoyar las manos en el suelo y su trasero pronto recibió el primer manotazo. Aquel se lo dio sobre el bikini azul pero entonces estiro de este hacia arriba y la tela se introdujo entre las nalgas de la escarmentada como si llevase tanga. Federico acarició el culo de la rubia trazando un círculo y le asestó cuatro sonoros azotazos que hicieron encenderse el carrillo derecho de la divorciada. ― ¡ah! ¡Ush! ¡aaah! ¡Ssh! Gemió ésta totalmente complacida con el castigo. Después Federico introdujo unos instantes su dedo medio en el empapado y caliente coño al tiempo que agarraba del cuello a la rubia, y al sacárselo le atizo un último azotazo. Se puso en pie para sacarse la verga delante de ella. No tuvo que obligar, ni tampoco que ordenar. La delgada amiga de su esposa llevaba horas con ganas, y se la agarró y chupo con tanta fuerza como alivio.

    Volviendo en sí, Yeimy vio que su amiga masturbaba a su esposo a toda velocidad, eso sí, con el glande metido en la boca, jugando con su lengua y babeando. Entonces llegó el clamor de su marido y de la boca de su amiga comenzó a manar esperma a chorros que se escurría luego por su mano. Sin dejar de masturbarlo se echo hacia atrás, pero en cuanto vio el glande tapado casi por completo de esperma se lo volvió a meter en la boca y dejarlo limpio. Federico, atento, no dudo en rebañar su leche de la mano de Eva con dos dedos para dárselos a chupar después.

    Para sorpresa de todos y regocijo de Roberto, Federico aun no había acabado con la rubia. Tras follarla oralmente unos segundos, la agarró del moño y la hizo tumbarse con sus tetitas sobre la mesa, ofreciéndole su retaguardia a una despiadada invasión. Yeimy no podía creer que aquel semental fuese su marido, estaba tan excitada que empezó a acariciarse el sexo por encima del pantalón. Vio que Roberto hacía lo propio.

    Federico la comenzó a follar fuerte y rápido. Estaba tan encendido que no había perdido ni ápice de erección. Los golpes de cadera, jadeos y gemidos rebotaban en las paredes al igual que lo hacía las pelotas del marido de Yeimy contra el clítoris de la rubia. Eva no tardo en petrificarse y estremecerse entera con su primer orgasmo. Federico se fijó entonces en sus espectadores, y con chulería hizo a la flacucha subir la rodilla de ese lado para que así estos pudieran ver mejor como se la metía y sacaba del sucio chochito. Puso tanto ímpetu al follarla que un par de platos y varios cubiertos cayeron al suelo de la mesa, a cuyos bordes Eva se aferraba para aguantar las arremetidas de Fede hasta que pronto un segundo orgasmo la hizo desplomarse sobre platos y demás.

    En ese momento Yeimy vio como Roberto se ponía en pie y se acercaba a la pareja con un bote de color naranja en la mano. Se lo ofreció a Federico con gesto serio.

    ― Disfruta de su culo. ―creyó Yeimy entender al Delegado.

    No se equivocaba. Fede derramó un chorro de aceite en el surco que dividía los pequeños glúteos de la rubia y otro más a lo largo de su rígido astil. Eva permanecía inmóvil, ajena a todo. Federico se giró entonces hacia su esposa mirándola con resentimiento un segundo y sonriéndole en seguida con malicia, al tiempo que se la meneaba para cubrir bien toda su polla con aceite. No se anduvo con remilgos. No iba a pedirle permiso como a su ñoña esposa, ni siquiera la iba a avisar. Deseaba follar el culo a una mujer de una vez por todas, pasara lo que pasara y le había tocado a ella. Beneficiándose de la relajación en que Eva estaba sumida colocó la punta justo frente al agujerito arrugado y empujo con decisión.

    ― ¡¡OooooOoooh!! -aulló con espanto la descuidada divorciada. Sí, la sentía dentro, pero no en su agradecido coñito. El marido de su amiga se la había metido de golpe en el culo, como ningún hombre lo había hecho antes. Por un momento pensó que Federico había desgarrado su esfínter, y como pudo le propinó varios puñetazos en el pecho. Pero no serviría de nada y ella lo sabía.

    Al sentir el enfado de Eva Federico la agarró con fuerza de las caderas clavándole las uñas, y con un segundo arreón hundió el palo mayor en el culo de la enrabietada rubia.

    Eva tuvo que reconocer que Federico la había sorprendido, había atravesado su ojete y le daría por el culo a placer. Sabía que cuando una mujer no quiere ser sodomizada debe rechazarlo y apretar el culo para imposibilitar la penetración, pero ella si quería. Tenía experiencia, mucha experiencia. No es que a Eva le encantase especialmente aquello, pero siempre se sentía atraída por hombres seguros que la dominasen sexualmente, de esos a los que les gusta follarle el culo a su novia o mujer de vez en cuando. Y la verdad es que sólo esperaba que Fede continuase lo que había empezado.

    Sin embargo Eva, en pompa sobre la mesa tomó por el culo a Fede apenas un minuto. El marido tiró cuanto estorbaba en la mesa y la hizo subirse y separar las piernas. Le estrujó las tetas con ambas manos y lamió hambriento aquel coño de grandes y carnosos labios hasta beberse el almíbar del tercer orgasmo de la rubia. Se volvió a embadurnar la polla con aceite y se la clavo por el culo ahora boca arriba, esta vez con apenas un pequeño respingo por parte de la rubia. Yeimy se corrió en el sofá viéndolos gozar, el flujo caló el pantalón vaquero dejando un amplio cerco de humedad. Yeimy sabía que era la primera vez que Fede sodomizaba a una mujer, y quería que ésta también gozara, por lo que intercaló lametones con sodomía una vez más. La última vez que Eva sintió la verga de Fede entrar en su culo gimió de puro gusto y le pidió que no volviese a sacarla. Federico se dio cuenta de que debía realizar su ataque final. Primero muy lentamente gozo de ver entrar y salir su pollón del culo de la amiga de su esposa, después con unas estocadas contundentes la hizo aullar de nuevo, y finalmente, hizo algo que dejo perplejos a todos.

    ― ¡Agárrate! ―gritó Federico tomándola por las nalgas para alzarse con ella encima, haciéndola cabalgar el vilo.

    En volandas, Eva se sujetó con fuerza al cuello de Federico, cuya polla seguía firme en su trasero. Apretó sus largas piernas alrededor de la cintura del macho. Fede empezó a alzarla y dejarla caer ensartando su culo con rudeza. Entre jadeos y gruñidos Yeimy se dio cuenta de que el miembro de su esposo volvía a convulsionar dentro de su mejor amiga, aquella mujer complaciente y generosa. Viéndo a su marido vaciarse con satisfacción en el culo de Eva, la joven esposa pensó que todo había sido culpa suya. Presa de la desazón y la ira Yeimy decidió que soportaría que su marido la sodomizara. A partir de ese momento siempre llevaría lubricante en el bolso. Aunque aquella forma de amar le doliera, no sería peor que el suplicio y la humillación de verle gozar con otra mujer.

    Cuando Federico se despertó a la mañana siguiente, no había rastro de Eva, ni de Roberto, ni de la fiesta. Le sorprendió que su mujer no hiciera ni un solo comentario sobre lo ocurrido, pero cuando Yeimy comenzó a desayunar de pie en la cocina en vez de sentarse, Federico tuvo un mal presagio.

    ― ¿Por qué no te sientas? ―le preguntó.

    ― Es que tengo prisa. Tengo que…

    Federico no siguió escuchando. Se levanto y sin mediar palabra la empujo por la fuerza sobre la mesa de la cocina.

    ― ¡Estate quieta! ―le advirtió a Yeimy.

    De un tirón Federico le bajo a su mujer el pantalón del pijama y las bragas. Yeimy tenía todo el culo enrojecido como si le hubiesen propinado una azotaina. Su culo parecía escocido, pero cuando Federico hizo intención de separar las nalgas de su mujer esta gritó intentando zafarse.

    ― ¡No por favor! ―suplicó Yeimy.

    ― ¡Cómo! ¿Ese cabrón te dió por detrás? ―preguntó Federico.

    ― ¡Sí! ―respondió su esposa entre sollozos― Se corrió dos veces…

  • Los vecinos (Parte II)

    Los vecinos (Parte II)

    Los intercambios con los vecinos siguieron por varias semanas, nos veíamos día y noche en la casa de uno o del otro para hacer una buena orgía pero con el tiempo comenzamos a ir a escondidas con la esposa del otro, yo comencé un día que no trabaje, mi esposa estaba cansada y yo la tenía como roca así que fui con la vecina y al llegar me dijo:

    -vecino que necesita? No está mi esposo ahorita -yo me metí a la fuerza y la bese, le metía la lengua y ella se dejó fácilmente al separarnos le dije:

    -vamos a coger un rato tu esposo llega tarde.

    -no sé, ese no era el trato que teníamos de coger solo cuando estuviéramos los 4 –respondió ella.

    Yo empecé a masajear sus tetas y le dije:

    -no quieres que te la meta en vez de que te masturbes.

    Ella entre gemidos me dijo “siiih metemelaaah”. La empine y me saque el pito, le desabroche los pantalones le baje la tanga roja que llevaba y se la subí de golpe, me movía frenético y ella gemía como loca “ay amor me encantaaaaah”, acabamos muy rápido y se la saqué y la dejé de rodillas en el piso con mi semen escurriendo de su vagina.

    -nos vemos luego vecinita -ella solo pudo decir “ajaaah”.

    Mi vecino lo descubrió rápidamente y me reclamo pero yo le dije que no exagerara, a la semana siguiente un día en el que llegue temprano a casa note que la puerta estaba sin llave o sea que Jocy había dejado pasar a alguien y al entrar encontré a Jocy llena de semen, ella estaba en tanga y sin brasier y jugaba con el semen que estaba en su boca como si fuera comida. Me molestó mucho pero sabía que el trato se había acabado, tome a Jocy y le pregunté ¿Que había pasado? Y ella me dijo:

    -fue el vecino, me dijo que tú querías, me encantó amor quiero más.

    Ella parecía ida, fui a la casa del vecino pero no me abrió el sino su esposa y sería me dijo que pasara, yo acepté, ella me dijo que me sentara y lo hice. Comenzamos a hablar y le dije lo de mi esposa y ella me dijo:

    – si me dijo mi marido lo que hizo mmmh -ella gimió y se me hizo raro al ver mejor note que tenía un vibrador clavado- meeeh dijo que se la cogería muchoooh -ella solo parecía balbucear y entonces salió el vecino desnudo.

    -ah hola vecino ¿Cómo está? -yo le reclamé:

    – no seas descarado rompiste el trato.

    -tú también lo rompiste pero no me emputo -me relaje un poco- mira hay que hacer otro trato podemos entrar a la casa del otro y usar a la esposa del otro pero quiero que hagamos algo primero.

    Yo curioso le pregunté

    -¿Qué cosa? -vi cómo se ponía duro y dijo

    – quiero que nuestras esposas cojan con más hombres como un gangbang.

    La cabeza empezó a darme vueltas pensé en decir si y en decir no.

    -Y quién conseguirá a los hombres? -porque preguntaba eso? No quería ver a Jocelyn con tantos hombres no sentía tanta confianza.

    – yo los consigo ya los tengo seleccionados todos bien dotados la van a pasar bien ¿le vas a negar eso a tu esposa?

    Yo miré el piso y le dije:

    – ok hoy en la noche quiero que sea lo más pronto.

    Me imaginé todo lo que pasaría y salí duro de la casa del vecino, mi pene iba a explotar y llegué corriendo a mi casa. Jocy estaba desnuda pero limpia yo ni me le acerque solo le dije:

    – querías más verdad puta hoy te van a dar muchos más -ella me miró confundida.

    – ¿Cómo que muchos?

    Me saque la verga y me la jalé mientras le decía:

    – van a venir y te van a hacer un gangbang puta y no quiero que dejes de coger hasta que todos estén satisfechos ok?

    Acabe en el piso y mi esposa empezaba a gotear, yo me fui al cuarto a dormir. Mi celular me despertó y vi que era un mensaje del vecino que decía: ya los conseguí van a ser 8 o más depende si se apuntan otros más a las 6 estamos en tu casa. Me dio horror y morbo imaginarme a 8 hombres cogiéndose a mi esposa al mismo tiempo pero a la vez me ponía duro, salí corriendo y le mostré el mensaje a mi esposa.

    – mira cuántos te van a coger puta -ella sonrió y dijo:

    -ay son muchos me voy a arreglar bien.

    Yo enojado por su indiferencia me senté en el sillón y vi porno a todo volumen en la sala fácilmente me pajee 5 veces. Ya eran las 5:30 y comencé a organizar todo puse una charola con condones y varios platos de comida, moví los sillones y fui a ver a mi esposa que vestía una falda negra corta hasta sus nalgas, una blusa azul de vestir y una tanga que me mostró, parecía una secretaria porno con sus pezones asomándose entre a blusa ya que no traía brasier.

    Se hicieron las seis y yo prepare unas cosas más, unos dildos, afrodisíacos, Viagra, látigos, cuerdas y todo un kit masoquista por si acaso.

    Llegaron un poco tarde a las 6:10 y yo les abrí, primero entro mi vecino muy trajeado con la vecina de la mano que vestía un vestido rojo corto y pegado, sus tetas se veían gigantes y más porque podía notar que tampoco traía bra. Luego entraron uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, NUEVE, DIEZ Y ONCE eran muchos más de los que esperaba todos altos (algunos más que otros) y de cuerpos trabajados aunque no llegaban a ser exagerados. Yo les invite comida o algún afrodisíaco pero prefirieron no aceptar y entonces mi esposa salió meneando la cintura y con unos lentes que tenía para leer, se notaba que quería parecer secretaria sexy yo me puse duro de verla y los chicos también, veía unos bultos grandes entre sus pantalones y yo les dije:

    – toda suya.

    Enseguida se abalanzaron sobre ella y la vecina las besaban intercaladamente y luego les desvistieron súper rápido el vestido de mi vecina salió de un solo jalón y a mi esposa le rompieron la blusa y su falda yo me senté y vi con desprecio mi pene que estaba firme, mi vecino me acompaño y les daba indicaciones.

    -hagan que pruebe su semen.

    Ellos la arrodillaron y le la metieron duro por la boca, la vecina succionaba como perra en celo y los tipos que estaba con mi esposa me miraron esperando que dijera que hacer.

    -hagan lo que él diga. -Les indique dándole la batuta al vecino.

    Ellos sin pena se la sacaron y le la clavaron a mi esposa en su boca, ella parecía ahogarse pero gemía. Mi esposa babeaba y ponía los ojos en blanco con cada estocada en su boca y la vecina era más hábil se movía en círculos jugaba con su lengua y se las metía enteras. Pasaron cinco minutos y el primero lleno la boca de mi esposa de semen, era mucho y le escurría por los lado de la boca, se lo pasó sin chistar y empezó con el que sigue, pasaron 20 o 30 minutos de ver a mi esposa mamando verga y ella ya estaba llena de semen en su cara y su boca era un mar de líquido blanco, mi vecina seguía en su labor dándoles la segunda dotación entonces mi vecino dijo:

    -ya hombre ya cójanselas duro y por favor préñenlas a las perras de nuestras esposas. -yo dije que sí y grite:

    -por favor hasta que se desmaye la puta caliente de mi esposa.

    Ellos empezaron la faena no las dejaron respirar y ya tenían 5 vergas rodeándolas y se las clavaron donde pudieron mi esposa grito de placer cuando le clavaron una en la vagina, una en el culo y dos en su boca y como uno no hayan lugar sin piedad se la clavó en la vagina, ella no podía con tanto lloraba y gemía a la vez. Mi vecina correo con la misma suerte solo que ella tenía dos en cada orificio. Yo empecé a pajearme como loco y mi vecino me detuvo:

    – espérate creías que solo ellas disfrutarían traje unas amigas -marco un número en su teléfono y en 2 minutos tocaron la puerta y eran dos chicas rubias altas y acuerpadas se notaba que eran putas, pasaron y rápido a mamar verga- ves vecino ellas gozan verga y nosotros a estas putitas.

    Yo tomaba a la puta del pelo y se la clavaba duro, eso me recordaba a la luna de miel pero esto era consentido y me calentaba más. La primera descarga a mi esposa fue en su boca era mucho semen y apenas pudo tenerlo dentro, lo escupía y jugaba con el haciendo gárgaras luego siguió su vagina y soltó un gemido estremecedor. Su culo todavía estaba atravesado pero el tipo acabo rápido, mi esposa solo temblaba de placer y mi vecina que había perdido de vista estaba llena de semen. Los tipos descansaron y les dije tomen Viagra para que les ayude y ellos lo hicieron pero ahora ellos se turnaron empezaron con mi esposa otra vez en su vagina y culo “aaaj ya noooh aaah” decía cansada.

    -eso querías no perra ahora hasta que te preñen. -ellos la penetraban salvajemente.

    -dile a tu esposo cual verga te gusta más -y ella dijo:

    – aay la suyaaaah -yo no le tome importancia.

    Los tipos la montaron duro durante 30 hora y la soltaron yo creí que se habían cansado pero al ver mejor vi que mi esposa escurría más semen, luego otros 4 se ensañaron y le penetraron el culo y la vagina que ya estaba súper abierta como para que dos cupiera perfectamente mi esposa ya se venía por todo “aaah me vengooo”. Los tipos le daban sincronizados mientras unos salían otros entraban y así en todo momento mi esposa tenía verga rozando sus partes sensibles “aaah que ricooo soy su putaaaa”. Ellos le sonaban las tetas bruscamente y a mi esposa le encantaba. Los cuatro acabaron uno tras otro y mi esposa se vino otra vez “aaaah más semen por favooor”.

    Yo me vine en la boca de la puta y seguí penetrándola aún con la verga dura. Ya iban 6 de 11 y les dije que usarán a mi vecina también y con violencia hicieron que se besaran, ellas estaban idas se besaban y se decían cosas como que se amaban dos tipos las pusieron de perrito y se las cogieron durante 1 hora acabaron tanto que ya no cabía más en sus vaginas y yo me desespere:

    – faltan 4 para que los 11 se hayan cogido a mi esposa denle ya los 4!

    Y los 4 como animales la penetraron su culo y vagina estaban tan grandes que no había problema en tener 2 y 2 ellos solo duraron 30 minutos en abarca pero mi esposa ya no gemía estaba casi dormida y se me ocurrió algo había comprado una pequeña pila con cables para los pezones los estimulaba mientras tú cogías, fui por ellos y los conecte, en cuanto mi esposa los sintió despertó y gimió como loca.

    -espósenla y háganle lo que quieran con las cosas de la mesa.

    Y así fue la esposaron a las patas del sofá y la latiguearon un buen rato ella gemía de placer. Luego segunda ronda y ella más despierta que nunca movía las caderas rápidamente “aaaah coganmeeeee”, decía ella al sentir sus penes, acabaron de nuevo los 11 y luego la dejaron tirada un rato les dije:

    -quiero que le den hasta mañana ok? Voy a dormir -quité a la puta y me recosté en el sofá de donde veía todo.

    Desperté a las 6 de la mañana y mi esposa seguía con verga adentro de su vagina, mis vecinos se habían ido pero Jocy seguís disfrutando. Volví a dormir y cuando desperté eran las 8 de la mañana y estaba de perrito con dos vergas en el culo vi justo cuando acabaron y le dije:

    -ya dejemos, denle su última cogida pero ahora los 11 juntos a ver si vuelve a querer tanta verga.

    La cargaron y tres por detrás tres delante tres en la boca y dos eran pajeados por ella. Lloraba pero gemía a la vez todos acabaron casi juntos y mi esposa grito, la soltaron y se pajearon encima de ella quedó toda llena de semen.

    Pasaron los días y ella aún tenía el culo y la vagina algo abiertos fuimos con el ginecólogo y nos dijo que estaba embarazada, le contamos porqué queríamos abortar y él nos dijo que estaba bien aunque yo veía en él un candidato para que gozara de ella pero esa es otra historia.

    Aún hay más anécdotas por contar las iré subiendo según tenga tiempo.

  • Juan, el que siempre me quiere dar

    Juan, el que siempre me quiere dar

    Como sabrán por mis relatos, tuve una noche de puro sexo sucio con Andrés, Raúl y el novio de mi mejor amiga Valeria… esa noche se quedó grabada en todos los partícipes, mi primera noche con tres hombres turnándose por mis agujeros y para Juan, el novio de Vale, fue sublime por la manera en que me miraba luego de eso, con deseo, pasión.

    Resulta que se veía esquivo luego de eso conmigo y yo muerta de vergüenza por haberme dejado coger por ellos y haberlo disfrutado al máximo, vergüenza porque me comí a Juan, hace unas semanas me volvió a insinuar que quería una noche conmigo, a lo cual me negué, me negué a la petición de Juan porque no quería que Valeria por ahí se enteré y pierda su amistad, pero resultó que Jorge me avisó como a las 20hs que no iba a poder y Andrés ya había estado el día anterior por casa, (me turno cada 2 días con ellos sin que se enteren, creen que son exclusivos), y como estaba muy caliente (casi todo el tiempo estoy así), escribí a Juan para que me haga el favor… o hacerle el favor en todo caso.

    Me respondió enseguida, me dijo que vería cómo hacer para salir de lo de Vale, obviamente encontraría la forma de venir, así que me duché, me puse ropa de cama semitransparente, descorché un vino y lo esperé bien cómoda en mi habitación.

    A la media hora lo tenía frente a mi casa, oliendo rico, bien puesto, le abrí y apenas pasó la entrada se me abalanzó cómo perro en celo, correspondí sus besos y le pedí que se ponga cómodo, fui a traer más vino y lo encontré totalmente desnudo en la sala de estar, me acerqué, lo fui recostando en el sofá mientras me acomodaba abriendo las piernas para sentarme sobre él, cuando nos besábamos iba apartando a un lado mi diminuto atuendo para recibir la penetración que tanto buscaba, me senté toda y con movimientos circulares, comencé a disfrutar de su miembro dentro de la vagina que chorreaba como si hacía años que no era penetrada.

    Terminamos casi al mismo tiempo, mientras entre suspiros y gemidos me mordía los pezones, “ojalá Vale fuera tan rica como vos” me dijo lamiéndome las orejas.

    Me levanté y sentí cómo su rica leche me recorría la entrepierna, estaba más que mojada, me traje la toalla y me fui limpiando el semen a la par que limpiaba con mi boca su pene, “te quedarás más” le pregunté… “dije que iría a casa de un primo a dormir” me contestó… una sonrisa pícara le di, “entonces me terminarás en el culo como me gusta” le dije.

    Es increíble la manera en que me desea, supongo que soy rica, pero Vale es bella y me dio curiosidad su falta de deseo hacia ella, así que le pregunté por qué no disfruta del sexo con ella, cuando me iba a contestar lo detuve y fui a traer la botella de vino para no perder el hilo de nuestra conversación.

    Comenzó diciéndome que Vale es una linda mujer, los primeros meses era fuego, ardiente, un poco apática en la cama, sólo quería estar abajo, abrir las piernas y dejar que Juan termine, no gusta del sexo oral, apenas toca su pene, y como broche de oro, no da gemidos, no termina y al instante de terminar de coger, se levanta para no ensuciar la cama y va corriendo a ducharse…

    Me puse en el lugar de Juan y si yo fuese hombre creo que la habría dejado hace mucho tiempo.

    No podía creer lo que contaba, parecía que ella era diferente, ella empezó a tener sexo desde los 18 años, creí que los años contaban…

    (Continuará)…

  • Encuentro en el motel (Continuación)

    Encuentro en el motel (Continuación)

    El desgraciado es un semental, ya teníamos más de 3 horas culeando y él quería más, el encuentro prometía

    **********************

     

    Luego de que acabamos los dos nos quedamos desnudos mirándonos por el espejo.

    Yo pensé que el encuentro había culminado, quede pensando que había sido bueno pero quería más, en mi interior decidí llegar a mi casa y darle una buena cogida a mi marido, sin embargo, este desgraciado semental me tenía más sorpresas guardadas.

    Empecé a vestirme mientras él iba al baño, él se regresa con unas copas de vino y dice:

    Gerente: «porque te vistes, esto quieres que esto acabe por hoy»?

    Yo: «no, no quiero porque sigo cachua (excitada), y veo que tu verga está dormida»

    El me lleva hasta el baño, cuando entro veo que la bañera está llena y habían unos juguetes sexuales (los conocía por mi esposo) ver eso me dio ansiedad de usarlo, mi vagina se humedeció aún más, en ese momento me meto a la bañera y me pongo una funda que va en el dedo, la funda tenía unas bolitas, empiezo a meterme primero un dedo y con el otro dedo me pongo la fundo y me acaricio el clítoris, al tiempo que le mamo la verga, él ahí acabo y me pidió ir a la cama.

    Ya en la cama de nuevo, me senté en el medio con las piernas bien abierta, arriba en el espejo se veía todo el espectáculo que yo estaba haciendo, abrí las piernas lo que más pude y él empezó a graba con una filmadora, me asuste, pero al mismo tiempo me sentí en una película porno y deje que él siguiera con grabando pues eso me excitaba más, así que con el dedo medio empecé a abrir los labios de mi vagina muy húmeda y me acariciaba suavemente, al tiempo con el índice me acariciaba el clítoris, él viendo esto se masturbaba, de mi vagina salía mucho flujo, él lo aprovechaba metiéndome un dedo y lubricando su verga, él se bajó y empezó a ayudarme con la lengua suavemente por los lados y se retiraba y seguía él también masturbándose.

    Yo me miraba por el espejo, él se masturbaba y me grababa; ahí mi ritmo en la masturbación fue aumentando, me metí primero el dedo índice bombeando, luego metí el dedo medio y bombeaba más duro y rápido, él me pasaba la lengua de manera intermitente y seguía observando lo que yo hacía, yo gemía de placer era una masturbación muy rica pues yo estaba sintiendo demasiado, el también metió un dedo y lo saco húmedo para probar lo que de mi kuka salía, yo casi me venía, sin embargo, antes de venirme me levanto y me puso en 4, yo seguía mi masturbación ahora en 4 y él me metía la lengua en el culo, luego un dedo en el culo y lo mamaba (yo gemía de placer), me echaba aceite en las nalgas acariciándolas y seguía mamándome el culo, el aceite era tibio y me sobaba las nalgas mientras sobre el culo pasaba la lengua de arriba hacia abajo, de repente volvió a meter un dedo bombeo un poquito, lo saco y siguió con la lengua pero con movimientos circulares, él ya no aguantaba y sin dejar de masajear las nalgas me metió su verga por el culo despacito, la penetración fue suave y con las acaricias de las nalgas, de repente me dio una nalgada (yo seguía masturbándome en 4), yo me daba más rápido en el clítoris y gemía muy duro de placer, los movimientos eran más intensos, ambos mirábamos por los espejos la posición en la que estábamos, ya estábamos a punto de acabar y antes de que esto sucediera me lo saco y saco uno de esos juguetes que él tenía, era una verga de plástico de doble cabeza muy grande me metió una cabeza en la vagina y otra en el culo, él de alguna manera lo movía y yo me daba en el clítoris, la leche de mi vagina se salía de lo excitada que estaba, ya a punto de acabar él desgraciado vuelve a parar y se pone un condón con unas peloticas de distintos tamaños, cambiamos de posición donde yo me senté encima de él frente a frente mis piernas abrazaban su cintura y el movimiento era de allante hacia atrás, empezaron lentos y fueron acelerando, mi vagina estaba muy húmeda y ya no aguante mucho tiempo y logre tener un orgasmo gritando de placer al tiempo que él me llenaba mi vagina de semen, acabamos al tiempo pero yo logre tener un orgasmo.

    Después que acabamos nos empezamos a vestir, eran las 3 de la mañana y mi esposo no iba a creer que estaba trabajando, el gerente me pidió que continuáramos viendo, que me tenía una invitación especial, yo lo dudaba pero ese encuentro me marco, quería seguir experimentando cosas nuevas, a pesar que con mi esposo experimentaba mucho esta era una nueva etapa en mi vida, quedamos en hablar en el transcurso de la semana y me fui.

    Al llegar a mi esposo me pregunto:

    Esposo: que ha pasado, porque llegas tan tarde?

    Yo: la cena se extendió

    Esposo: estuve muy excitado toda la noche pensando en ti

    Yo: yo también, créeme que he estado muy excitada

    Esposo: bueno, en la mañana nos desquitamos

    Yo: bueno, duerme, me bañare porque estoy cansada.

    Esposo: ok!

  • Intenciones ¿cambiantes o eternas? (Capítulo 1)

    Intenciones ¿cambiantes o eternas? (Capítulo 1)

    – ¡Maldita sea! ¡Me cogió la tarde en la consulta y no podré coger el bus del medio día!

    Ese pensamiento era el que tenía dominada la mente de Antonio, un chico que caminaba tan cojo como apresurado debido a su imperiosa necesidad de regresar nuevamente a su sitio habitual: la Droguería de su mejor amiga. Si no llegaba a tiempo, no podría firmar y sellar unos documentos que la Gobernación estaba exigiendo para renovar unas licencias de funcionamiento ya que él era el Regente de Farmacia a cargo de dicha droguería. Mientras llegaba a la portería ubicada frente a la parada del bus se tropezó bastante fuerte con alguien más alto y fornido que el con una buena cantidad de carpetas y documentos que quedaron totalmente desordenados y por no mencionar que el pobre de Antonio quedó adolorido por el hecho de caer de cara y narices al suelo.

    – ¿¡Estas bien!? ¡Dejame ayudarte, por favor! Decía el extraño joven una vez se había levantado del suelo y extendiéndole la mano a Antonio, el cual estaba impactado viendo su bello rostro, sonrisa y ojos tan brillantes como avellanas.

    – Muchas gracias ¡Que dolor! -dijo después de regresar a la realidad-

    – Te pido una disculpa, no me fijé por donde caminaba y te hice caer.

    – El que no se fijó por donde caminaba soy yo, soy yo quien te debe una disculpa.

    – Hagamos algo: ambos reconocemos que no tuvimos cuidado y lo dejamos así ¿Vale?

    – Vale. Oye rey, te tengo que dejar -decía el extraño joven terminando de recoger los últimos documentos y carpetas- Espero que te mejores del dolor.

    – Muchas gracias, lo mismo. Hasta luego.

    Siguió caminando hacia la portería con una extraña sensación y no era precisamente la causada por el dolor de la caída, sentía la mirada de aquel efebo que lo recorría de pies a cabeza ¿¡Por qué a él!? A Antonio nadie lo determinaba a excepción de sus padres (que en paz descansen), su mejor amiga Eliza, personas interesadas en que les hiciera algún favor o pervertidos sexuales que deseaban su atractivo culo (los cuales se lo hacían saber mediante actos obscenos o propuestas indecentes muy directas). En fin, logró salir del hospital y llegó a la parada de bus urbano. Después de 55 minutos de viaje y un transbordo en una ruta complementaria llegó a la droguería, donde Eliza lo estaba esperando para arreglar los pendientes.

    – ¿Que más papi? ¿Qué te dijo el doc?

    – Hola, todo igual: re-formulación de medicamentos, fisioterapia y control en 3 meses. Lo único fuera de lo normal es que un tipo me hizo caer, pero bueno, sigo vivo.

    – ¿¡Cómo así papi!? Cuénteme como fue eso.

    – Sencillo: venia pensando en los pendientes que hay que hacer aquí y cuando iba por el Restaurante Central me tropecé con un tipo, un poco más y me golpeo también contra una columna y me voy de cirugía plástica. -decía esto último con algo de ironía-

    – Ay no papi, fíjese por dónde camina que usted es muy torpe y mire lo que le pasó por sus afanes. Es verdad que necesitamos arreglar esto rápido, pero tampoco para que se venga matando. Venga le pregunto ¿Ya almorzaste?

    – Para nada, salí rápido de la consulta para acá y me voy a poner con los papeles y el inventario.

    – Primero ni desayunas y ahora no vas a almorzar ¡A este paso vas a quedar superflaco!

    – Mami, tengo dolor y tengo trabajo. Ni lo uno ni lo otro me da apetito. Tú sabes que mis prioridades son primero.

    – Esta bien, por ahora no pienso reprocharte más. En fin, dime como es el tipo con el que te tropezaste. ¿Era lindo?

    – Muñeca, te prometo que en la noche te cuento como es el. Solo te diré que me impacté al verlo. Mas bien hazme un favor: traeme las gotas de Morfina diluida en agua para que me calme este dolor.

    – Listo ¿Cuantas gotas son?

    – 23 gotas, 28.75mg.

    Eliza sabía perfectamente de la orientación sexual de Antonio, no solo no lo juzgó sino que también le ofreció un techo y una familia cuando la suya lo desterró por ser homosexual. Gracias a un instituto público estatal y a una beca que se ganó por su excelente desempeño académico logró sacar sus estudios adelante; y a pesar de sus múltiples recaídas de salud pudo graduarse como Tecnólogo en Regencia de Farmacia. El como agradecimiento decidió ser el regente de la droguería que ella decidió abrir después del divorcio con su esposo, ya que Eliza necesitaba apoyar a su pequeña hija y a su madre mientras el Estado le reconocía su pensión por vejez.

    Mientras un adolorido pero concentrado Regente de Farmacia decidía poner la casa en orden, el hombre con el que se tropezó en el hospital…

    – Así así así, ¡Más duro papi! Ay así ¡Que rico, mierda!

    Era el mismo que en ese momento se encontraba acomodado en 4 recibiendo las fuertes embestidas de un tipo por su muy abierto boquete anal con un aire demasiado denso con fuertes olores a “weed*” (Marihuana -aclaración del autor), semen y saliva.

    – ¿Quieres más? ¡Ahí tienes más! ¡Disfruta gomelito!

    ¡Plap! ¡Plap! ¡Plap! Era el sonido que se escuchaba cuando la pelvis del tipo golpeaba con el culo del efebo, un hombre insaciable que requería atención constante en su pene y culo, la cual gozaba en este momento bajo un ambiente lleno de placer y lujuria descontrolada con un hombre que conoce perfectamente su mapa sexual íntimo. Minutos después…

    – ¡Ya me quiero correr marica! -decía con el corazón a toda marcha y la voz agitada recibiendo descargas de placer originadas en su culo lleno de pene duro y parejo

    – ¿Dónde te quieres correr?

    – Pues, primero quiero satisfacer a mi pene. Así que quiero correrme inicialmente en tu culito y luego en tu boca. Hoy quiero doble round.

    – ¿Y no estás cansado con tanto que te he dado yo?

    – Para eso descanso mañana. Además, tengo ganas de culo, el Sildenafil* (*Viagra -aclaración del autor) ayuda muchísimo para la erección y quiero verte mientras te corres. Anda, ponte boca arriba que quiero preñarte el culo.

    – ¡Como ordene mi capitán!

    Para este hermoso efebo era una vista prodigiosa. Un pene apetitoso y un culo listo para ser perforado por el suyo. Afortunadamente sus dedos y su pene lo tenían lo suficientemente preparado, así que no tuvo mayor problema al introducir la cabeza de su pene.

    – ¡Vamos gomelo, hora de actuar como hombre!

    Estas fueron las palabras claves para ensartarlo hasta las bolas. Ahora era el efebo quien saciaba sus deseos de que su pene disfrutara en un sitio cálido y acogedor, el culo de quien minutos antes era quien lo ensartaba. A este curioso personaje le gustaba ese contraste: no soportaba estar sin un culo a su disposición, pero tampoco aguantaba mucho sin estar ensartado con todas las de la ley. El sexo era tan solo su refugio y su perdición. Al cabo de un tiempo con sus embestidas su pene le daba aquella sensación que le avisaba de lo inevitable: 3 enormes cantidades de leche con el que preñó a su amigo salieron de su pene mientras gemía por lo alto en esa oscura habitación. Lo siguió embistiendo por un rato más mientras su compañero se masturbaba y también llegó al momento cúspide de su placer: también lanzó enormes cantidades de leche, unas cayeron en el estómago del efebo y las otras en su cara, este último cogió y lamió seductora y lascivamente su corrida pues disfrutaba el sexo desde el inicio hasta el final.

    Ambos terminaron exhaustos, y a pesar de que se conocían por todos sus años de estar en la misma situación, parecía que esta situación fuera su perpetua costumbre: se querían como amigos, se gozaban como esposos mas no se amaban como tal, pues ambos liberales eran desde el fondo de sus almas. En palabras menos significa que ambos tienen disponibilidad absoluta del cuerpo del otro, se podían gozar sexualmente pero ninguno le debe fidelidad al otro ya que cada quien es libre de gozar del pene y del culo de quien lo desee.

    – Aun lo tengo parado ¿Te apetece algo más?

    – Dios santo, estoy cansado ¿¡Que más quieres!?

    – Solo una mamada, mientras me metes tus dedos bien ricos en el culo. Quisiera correrme por última vez.

    – Vale, solo porque eres tú. Si fueras algún otro imbécil ya lo habría mandado a volar.

    Se acercó a su mojado y rosado pene para lamerlo de pies a cabeza. Sabía que eso le encantaría al bello efebo ya que cada gemido le indicaba que estaba haciendo correctamente su trabajo, mientras este fumaba más “weed” mientras disfrutaba esa mamada tan placentera como parsimoniosa. Al rato abrió más sus piernas para dejar ver su ano para recibir esos dedos para recibir ese placer que muchas sociedades consideran enfermo y maldito, pero para este personaje solo era una forma de subir al cielo en medio de todas sus adversidades. Una vez la mamada iba en perfecta armonía con el ritmo de los dedos de su amante y ya finalizando de fumar sintió que su corrida se avecinaba, para lo cual empujó con sus manos a su amante para que se tragara por completo su pene (afortunadamente su tamaño le ayudaba) e instantes después le dejó su leche caliente y fresca recién salida de sus ricas bolas.

    – No te cansas nunca, ¿Verdad?

    – ¿Por qué habría de hacerlo? -preguntó totalmente desinteresado.

    – Porque en algún momento, esto tendrá que cambiar. La vida va avanzando, y no siempre tendremos el mismo deseo. Además, yo me estoy cansando de esto.

    – Lastima por ti baby, yo soy un encanto y puedo tener a cualquier cantidad de hombres a mi disposición. Mira este cuerpo nada más. – lo decía tocándose de forma sensual y provocativa.

    – Aja claro, a cualquiera. A cualquiera, menos “él”.

    – ¡Cállate Ramiro si no quieres que te rompa todo lo que se llama cara! -decía ya un efebo con la ira en su cabeza.

    – Pues yo me estoy cansando. Yo fui tu refugio cuando él te hizo lo que te hizo, lo menos que me merezco es que me grites como una loca histérica. Siempre te he pedido una oportunidad, siempre te he pedido algo aunque sea poco. Tal vez no digo que lo logremos, pero que al menos lo intentemos. De todos con los que he estado, tú eres mi mejor culito y mi mejor pene.

    – I’m sorry baby, pero yo no tendré ataduras, muchísimo menos contigo. Deja de quejarte y mejor disfruta, y ya que estas así de insoportable mejor me largo. De pronto consiga a alguien por Grindr para mañana…

    Con esta cruel sentencia, un efebo trastornado se disponía a viajar en su carro hasta su apartamento. Por mucho que Ramiro lo satisfaga, él no tiene lo que realmente necesita; y todo lo que necesitaba, se fue con el último adiós de “él”. Para paliar el dolor de sus heridas decidió refugiarse en las drogas y en el frenesí, en el día era uno de los más eminentes Químicos Farmacéuticos del Área Metropolitana, pero de noche era un ser sin alma que buscaba saciar sus instintos primitivos más bajos con seres que nunca volvería a recordar. Solo alguien había logrado satisfacerlo por más de una noche, pero pronto eso comenzaría a cambiar. No hay mal que dure 100 años ni cuerpo (ni corazón) que lo resista…

    Mientras tanto, en otro extremo de la gran urbe…

    – ¡Por fin terminé! Ya los documentos están en regla y ordenados, y todos los medicamentos están ordenados en sus lugares.

    – Bueno, mañana podremos reabrir nuevamente y a producir plata papi porque estamos muy apretadas.

    – En eso te doy la razón. La situación del país está muy difícil. -le decía con un tono preocupado-

    – Así es. Por cierto, me debes algo: ¿Cómo es el tipo que te hizo tropezar?

    – Ah, ese muñeco… era alto, con un cabello que le daba hasta los hombros, ni gordo ni flaco, más bien intermedio, unos ojos tan brillantes como hermosos de un color avellana, tenía una tez de piel tirando a leche. Parece que no se broncea mucho.

    – Quien sabe si será médico o que.

    – Quien sabe. No creo que me lo vuelva a encontrar, igual son como estrellas fugaces. -decía con un leve tono de nostalgia en su voz

    – Papi, no sea bobo. De pronto encuentra a alguien más.

    – Después de esa vergüenza que pase, dudo muchísimo que vuelva a intentarlo. En fin, subamos a la cama y recemos el Rosario.

    – Vale. ¡Bebe, suba ya a la cama! -Eliza llamaba fuertemente a su hija-

    Alguien con exceso de confianza y alguien con falta de confianza. Un contraste demasiado curioso en función de las circunstancias.

    “Estaría dispuesto a llorarte toda mi vida, si tan solo así logro entender que tú no eres para mí.

    – Pensamientos en el silencio”.

    ******************************

     

    Por ahora, el final de esta primera entrega. De antemano quiero dejarles los siguientes avisos:

    1. No será una historia larga, será corta pero si concreta.

    2. El nombre del efebo se conocerá después, así que paciencia.

    3. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

    4. Esta obra solo fue escrita para CuentoRelatos y las demás plataformas que solo yo como autor determine en el futuro. Cualquier publicación sin mi autorización se considerará plagio y será penado en virtud del ordenamiento jurídico existente y del Derecho Internacional.

    5. Posiblemente no seré constante con las publicaciones, pues todo dependerá de mi actual estado de salud. De antemano, la fidelidad será algo que se agradecerá.

    No siendo más por el momento, me despido desde la República de Colombia no sin antes agradecerles por leer hasta el final. Sean honestos, sean libres, pero lo más importante: sean felices.

    – Nexus

  • El primer orgasmo de Rocío

    El primer orgasmo de Rocío

    Era verano. Estaban debajo de un roble, echados boca arriba sobre la hierba, enamorados hasta la médula, pero su amor era una bomba. Si sus padres se enteraban de que estaban juntos empezaría una guerra en la que habría sangre, ya que sus familias se llevaban a matar. No eran Romeo y Julieta, ni sus familias eran los Montescos y los Capuletos, la de él eran los Jaranas y la de ella los Mata Mulas.

    Rocío, rubia, de pelo largo, ojos azules, delgada, de tetas pequeñas y carita angelical, besaba a Fermín, que era delgado, moreno, de ojos azules y muy guapo, y después le decía:

    -Hagamos el amor, Fermín.

    -¿Estás segura?

    -Sí, quiero quedar embarazada. Y que sea lo que Dios quiera.

    Roció cogió la mano de Fermín y la puso sobre su teta izquierda. Con su mano cerró la de Fermín para que la acariciara. El joven, con un empalme bestial, acarició aquella pequeña teta, suave como la seda y dura como un limón. Los besos se volvieron apasionados. No eran besos con lengua. Ni siquiera sabían que se podían dar así, eran labios con labios. Rocío llevó la mano de Fermín la otra teta. La acaricio, diciendo:

    -Podríamos escapar juntos de este pueblo maldito, Rocío.

    -Nos encontrarían. Debemos enfrentarnos a ellos.

    Rocío llevó la mano de Fermín con la suya por debajo de la camiseta hasta una teta y después hasta la otra. La polla de Fermín, al sentir las tetas calentitas, quería romper el pantalón. Rocío siguió hablando.

    -¿Tienes miedo?

    -Ahora mismo tengo más miedo de hacerte daño a ti que miedo de tu padre.

    Roció le llevó la mano hasta su chocho y con su mano apretó la de Fermín contra él por encima de las bragas, bragas que estaban mojadas. Comiéndose a besos, Roció, metió la mano de Fermín con la suya dentro de sus bragas. Fermín acarició su coño empapado. Rocío comenzó a gemir.

    -Hagámoslo ya, Fermín.

    Fermín le quitó la camiseta. Rocío le llevó la cabeza a sus tetas. Fermín se las chupó. Rocío quitó la falda y las bragas. Le quitó a Fermín la camisa, los zapatos, el pantalón y los calzoncillos. Vio la polla empalmada y no supo qué hacer con ella. Se echó sobre la hierba. Fermín se echó sobre Rocío. La muchacha era virgen. Al meterle el glande le rompió el himen. Rocío se mordió los labios y los ojos le lloraban con el dolor. Fermín, que también era virgen, al tener el glande dentro del pequeño chocho, se corrió.

    Rocío, sintiendo como la llenaba, le dijo:

    -Sigue, amor, no pares.

    Fermín siguió metiendo su gorda polla muy despacito en el estrecho chocho hasta llegar al fondo. Luego le preguntó:

    -¿Te dolió mucho?

    -Sí, pero más me dolería que no fueses tú quien me desflorara.

    Media hora más tarde, cuando ya Fermín se corriera tres veces dentro de Rocío, la joven, le dijo:

    -Si las mujeres se corren, creo que me voy ¡Ohhh!

    Rocío tuvo su primer orgasmo. Fermín, al ver a Rocío correrse, gimiendo, sacudiéndose y con los ojos en blanco, vio tanta belleza que quedó asombrado. En aquel momento supo que valía la pena morir por ella.

    A acabar de correrse Rocío, y de limpiarse, le dijo Fermín:

    -Voy a hablar con tu padre. Le voy decir que nos queremos.

    -Te puede pegar un tiro, y si eso ocurre moriría de pena.

    Rocío besó a Fermín.

    -A tú padre le gustan los hombres sin miedo, ¿no?

    Rocío volvió a besar a Fermín.

    -Los admira.

    -Tengo una idea. Si me falla, tu padre me mata, si no me falla, convencer a mi padre de que me deje ser feliz no será difícil.

    -¿Cuándo vas a hablar con él?

    -Cuando volvamos al pueblo

    -Entonces hagamos de nuevo el amor. Para nosotros puede que no haya mañana.

    Fermín volvió a subir encima de Rocío. La polla, entraba y salía apretada del pequeño chocho, pero ahora ya no había dolor, todo era placer.

    Unos quince minutos más tarde, Rocío, a punto de correrse, subió encima de Fermín. Lo folló con una dulzura exquisita… Cuando sintió que iba a tener su segundo orgasmo, besó a Fermín, y le dijo:

    -Córrete conmigo, amor.

    Fermín, sintiendo como el chocho de Roció le apretaba la polla y la llenaba de jugo, se lo llenó de leche. Rocío, estremeciéndose, le susurró al oído:

    -Te quiero.

    Al volver al pueblo, Fermín fue a su casa, cogió una pistola. Volvió a encontrarse con Rocío, y juntos, fueron a casa de la muchacha. Enrique, el padre de Rocío, estaba en el jardín en una hamaca, al ver venir a su hija cogida de la mano del hijo de su peor enemigo, se levantó de la hamaca. Antes de que dijera nada, Fermín, a su lado, quitó la pistola, y le dijo:

    -Su hija me ama y yo amo a su hija más que a mi vida. Si no me va a dejar que siga con ella -le dio la pistola- quíteme usted la vida, sin ella no la quiero para nada.

    Enrique cogió la pistola, miró para su hija y para Fermín, y le dijo:

    -¡Vaya par de cojones que tienes! -le devolvió la pistola- Dile a tu padre que venga a hablar conmigo. Es tiempo de enterrar el pasado.

    Dicho y hecho, el pasado fue enterrado

    Se agradecen los cometarios buenos y malos.

  • Así me masturbo. Como una puta perra

    Así me masturbo. Como una puta perra

    Hoy os contaré algo que es muy común e importante en mi vida, por no decir que esencial, y no es nada más y nada menos que el proceso para mi sagrado de la masturbación. Ninfómana consumida, no tengo vergüenza ni reparo en reconocer, que a falta de hombre que cual perra me ponga a cuatro patas y me folle hasta dejarme preñada, necesito a diario una sesión de masturbación intensa, que me haga sentir húmeda, me recuerde lo sumamente sumisa que soy, el deseo interior que tengo de sentir la fuerza y brutalidad de un macho, abrirme de piernas y mostrar mi flor al mundo, gritar y gemir tan alto que todo la ciudad escuche que hay una hembra en celo clamando una buena follada.

    Son las 12 de la noche, y como en todos aquellos días en los que no tengo a nadie que me pueda saciar como mujer, ha llegado el momento de la sagrada y divina masturbación. El niño duerme, y ya nadie puede impedir que saque fuera la perra que llevo dentro.

    Voy a mi cuarto, y cojo todo lo necesario. Una falda roja de cuadros, finas medias de rejilla, altos tacones de aguja, y lo más importante, un pequeño tanga de hilo, de esos que rozan el coño al andar, los que paso a paso se te clavan entre tus nalgas, y asoman a la vista cada vez que te agachas como una puta deseosa de comer una buena polla.

    Ya vestida como una princesa come pollas, me dirijo a la cocina, y cojo mi lubricante favorito, una botella de aceite, el mismo que se usa para comer, nada mejor para mojarte el ano antes de una buena follada. Ya sólo falta lo mejor. Una buena polla de goma, larga y ancha, como si de un buen caballo se tratase.

    Con todo ello, me dirijo al salón, apago las luces dejando sólo la tenue luz de una vela, y comienza el ritual. Dejo el pene en el suelo, reservando para el final. Las prisas me entran, la respiración comienza a ser profunda. Excitada me siento, dejo mi cuerpo caer sobre el sofá, y me abro de piernas, todo lo que puedo. Lentamente, llevo mi mano hacia abajo, metiéndola en mi falda, y colocando mi mano abierta sobre la totalidad de mi carnosa vagina. Comienza el masaje. Apretando con fuerza, rozo mi vagina, por encima de mi tanga, ya metido completamente entre mi culo. Cierro los ojos, y disfruto. Mi vagina comienza a palpitar. Mis labios están cada vez más abiertos, como si gritasen por recibir algo dentro.

    No lo puedo aguantar, tengo que penetrarme. Como poseída, rompo mis medias, con una de mis manos aparto mi tanga, y con la otra… la otra va directa hasta dentro. Junto dos de mis dedos, y con fuerza los empujo hasta que me llegan dentro del alma. Pum… pum… pum… con fuerza me rompo el coño con los dedos. Suenan cada vez que entran y salen. Comienzo a gemir, comienzo a morder mis labios. ¡Qué puta soy! Soy una zorra, una guarra, una cerda, lo único que merezco es que me den pollazos en la cara, sé que lo estás pensando igual que yo. Sé que ahora mismo muchos de ustedes me meterían la polla por la boca hasta que llegue a mi garganta y se correrían dentro de mí. O quizás tirarían de mi pelo mientras echan su leche en mi cara.

    Me siento genial, me gusta sentirme así, sentirme follada, pero necesito sentir la fuerza, sentir el desgarro, sentir el dolor, sentir que me abren el culo sin pensar en mí. Me quito la falda, quedando sólo en tanga y medias. Me tiro al suelo desesperada. Que perra me siento. No puedo evitar ponerme a cuatro patas, llevar mi cara al suelo, alzar mi culo como una hembra en celo. Agarro la botella de aceite, la abro. Aparto mi tanga, pegado a mi ano. Vuelco la botella, la invierto, juntando la boquilla de la botella sobre mi culo, casi metiéndomela dentro de lo mucho que lo deseo. Meto dentro la punta de la botella. Entra con fuerza, y me duele. Me duele mucho, grito como una perra. El aceite comienza a salir, me llena el culo por dentro. El resto sale, mojando todo el suelo. La botella se termina, no me cabe dentro y la saco, tirándola al suelo.

    Me froto el coño, con una mano. La otra, la llevo a mi ano, y me meto dentro el dedo corazón. Comienzo a follarme el culo. Ahora mismo, veo el cielo. Lo deseo, lo amo, lo necesito. Quiero estar siempre así, empotrada, penetrada, unida a un macho. Ummm. Fóllame! Grito fuertemente.

    Alzo la cabeza, y como quien ve a un dios veo la enorme polla de goma. Me está llamando, me está esperando. Parece que cobra vida. Quiere que esta noche sea su hembra, su perra. La pongo de pie en el suelo, no lo puedo aguantar. Voy a ser su puta esta noche. Me levanto y de cuclillas, lentamente me dejo caer, sentándome encima. La punta de la polla comienza a violar mi ano. Comienza a entrar en mí. Como la polla de un macho. De un señor maduro. De esos que me azotan mientras me follan. Ya está dentro. Ha entrado dentro de mí. Como una puta, porque es lo que soy, una sucia puta, comienzo a follarme. Me levanto y me dejo caer, una y otra vez, mientras mi ano es follado. No lo puedo aguantar, la excitación se adueña de mí. Mi vejiga va a reventar. Con la polla dentro, me pongo a cuatro patas. Ahora soy una perra, alzo la pierna, y comienzo a mearme encima. Mi orina cae por mis piernas. Me siento sucia, me siento perra, me siento inútil.

    Saco la polla de mi culo, la rozo por mis pechos, y la llevo hasta mi boca. Comienzo a hacerle una felación. La recorro de arriba abajo con la lengua. El sabor es indescriptible, sabe a sucio, a perra, a pasión, a maldad. Me la meto dentro de la boca y chupo con fuerza. Mi coño frota mi vagina mientras, fuerte con ansias, estimulando mi clítoris.

    No lo puedo aguantar, me corro. Comienza a salir, comienzo a correrme, a mojarme entera. Un charco se forma en el suelo, yo caigo rendida.

  • Ana Cecilia (2): El plomero me destapa el caño

    Ana Cecilia (2): El plomero me destapa el caño

    Después de la primera vez que el plomero me culeo salvajemente desvirgando mi culito mi mentalidad cambió completamente, ahora yo había dejado de ser «señorita» para convertirme en toda una mujer, la tremenda culeada que recibí había borrado cualquier signo de masculinidad en mí, ahora orinaba «sentada» como toda una mujercita, depilaba todo mi cuerpo constantemente y aplicaba cremas suavizantes, arreglaba mis pies para mantenerlos libres de asperezas, cuidaba mucho mi cabello y decidí dejar que me creciera, me lavaba diariamente la colita por dentro usando un producto para lavado vaginal… Así mi colita siempre olía rico, para trabajar y salir a la calle siempre iba vestido de chico, pero debajo de mi ropa de hombre siempre usaba delicada y sexy lencería, todo el día andaba cachonda recordando cada detalle de mi desvirgación anal. Antes de la terrible culeada que recibí yo acostumbraba abordar el metro en la estación bellas artes porque era la más cercana a mi domicilio, pero ahora utilizaba la estación Allende para pasar frente al taller de mi plomero tratando de verlo, porque yo estaba ansiosa por probar nuevamente su deliciosa verga después de un mes logré verlo en la puerta del taller platicando con una mujer, cuando me vio se limitó a saludarme muy formalmente:

    – Buenos días joven Jorge… Ya se va a trabajar?

    – Buenos días señor Ramón… Gusto en saludarlo.

    Me dio mucho coraje que me saludara de manera tan fría, pero comprendí que no quería que la gente se enterase que me había cogido, en varias ocasiones se repitió la misma escena… Pero me di cuenta que casi siempre estaba acompañado por alguna mujer, la mayoría más bien feas… Hasta que un día lo vi abrazando a la dueña de la fonda donde yo acostumbraba desayunar los sábados, así que el siguiente sábado mientras desayunaba en la fonda le hice la plática a la señora:

    – Oiga doña Lola, el otro día la vi muy platicador con don Ramón el plomero… Es su marido?

    – Jajaja… No joven Jorge ese cabrón lo único que quiere es cogerme pero la verdad es que no se le va a hacer, porque es muy mujeriego… Anda con un chingo de viejas y yo la verdad no estoy para aguantar a un cabrón borracho… Qué lo conoce usted?

    – Pues… Si en alguna ocasión me tomé unas cervezas con él y me pareció un tipo muy agradable doña Lola.

    – Pues ojalá allá y usted no tenga los mismos gustos de ése cabrón, si viera que viejas tan feas se anda cogiendo… No es para menos pues don Ramón está bien feo y panzón, en cambio usted se ve muy finito y educado no confíe mucho en ese guey.

    Con la información que me dio doña Lola decidí jugármela, estaba deseando que me cogieran otra vez y el único macho disponible para mí era el plomero, me hubiera gustado darle las nalgas a un hombre más guapo… Pero aún me daba miedo exhibirme ante otros hombres así que era: buscar a Ramón o quedarme con las ganas de probar verga. Recurrí al viejo truco de solicitar otra reparación en el baño. El sábado después de repasar mi depilado y lavarme la colita fui a buscar al plomero… Cuando llegué sonriendo socarronamente Ramón me dijo:

    – Qué tal joven «Jorgito»… Qué se le ofrece?… No me diga que quiere que le destape el caño otra vez, jejeje.

    Sentí como me ruborizaba y haciendo un esfuerzo para no mostrarme nerviosa le dije:

    – No don Ramón ahora quiero que me arregle la regadera porque está goteando mucho… Puede ir hoy por la tarde a repararla?

    – Como no joven voy a su casa como a las 2 de la tarde… Sirve que me invita a comer jejeje.

    – Bueno don Ramón está bien lo espero a las 2 de la tarde… No me vaya a fallar.

    En chinga me fui directo a la vinatería… Compré 2 botellas de vodka, jugos, cervezas y cigarros, el chico que me atendió me dijo:

    – Qué… Vas a tener fiesta?

    – No… Sólo es una reunión con unos amigos.

    – Oye tu vienes todos los sábados a comprar cervezas y vodka… Que eres muy fiestero? a ver si algún día me invitas.

    – Si cuando haya una oportunidad te invito a mi casa para tomarnos una cerveza, bueno hasta luego gracias.

    Salí de la vinatería y me dirigí a la farmacia para comprar una caja de condones. En cuanto llegué a la casa guarde las cervezas en el refrigerador y de inmediato me quite mis horribles ropas de hombre, decidí usar ropa muy provocativa para excitar a Ramón, primero me unte mucha vaselina en mi hoyito, me puse una tanga rosa con muchos holanes, medias súper transparentes color natural sujetas con un ligero también rosa, un brassier haciendo juego después me puse una faldita de mezclilla muy cortita que apenas me cubría las nalgas me puse una blusita blanca con los hombros descubiertos, una peluca rizada que llegaba hasta media espalda, maquillaje, perfume, aretes, pulseras y listo! Estaba lista para ser culeada. Comencé a cocinar mientras tomaba vodka con jugo de naranja, quería emborracharme porque sabía que estando ebria estaría más desinhibida, estaba extremadamente cachonda urgida de verga mi culito me hormigueaba de excitación… Como presintiendo la verguiza que iba a recibir aproximadamente a las dos y media llegó Ramón mientras me encontraba en la cocina, como yo había dejado la puerta entreabierta entró diciendo:

    – !Yuju!… Joven Jorge, señorita Cecilia… Ya llegó el plomero para destaparle el caño! Jejeje.

    Desde la cocina le grité:

    – Pasa Ramón… Cierra la puerta… Estoy en la cocina.

    Se asomó a la cocina y recorrió con la mirada de pies a cabeza y me dijo:

    – Ahorita vengo voy a revisar la regadera… No me tardo.

    Y cargando su caja de herramientas se dirigió al baño, yo lo seguí diciéndole:

    – No hace falta que revises el baño… Todo funciona perfectamente, volteó a verme y me dijo:

    – Entonces para que chingados me hiciste Venir?

    – No te hagas pendejo Ramón… Te llamé para que vinieras a cogerme, o qué estoy tan fea y jodida que sólo me desquintaste y luego me botaste así no más?… He visto a las pinches viejas que te andas cogiendo y aunque no soy mujer te aseguro que estoy mejor que cualquiera de esas pinches brujas.

    – Huy mamacita no me digas que estás celosa… ¡No mames Cecilia! Si te cogí fue porque tú me rogaste que te rompiera el culo… ¡Yo sólo te hice el favor no mames! Sólo falta que quieras que me case contigo, eso me pasa por andar de caliente cogiéndome putos.

    – ¡Puto… Puto?! Mírame bien cabrón… Dime si parezco hombre, estoy más buena que cualquiera de tus pinches brujas!!!

    – Ya, ya… Cálmate, tranquila no grites y dime… Que chingaos quieres.

    – Lo único que te pido es que me dediques un poco de tiempo que me vengas a coger de vez en cuando, no te pido mucho… Solo que vengas a visitarme y que no me botes así nada más… Porque eso me hace sentir como una basura.

    – Ok mamacita… Invítame una cerveza y platicamos con calma… OK?

    Logró tranquilizarme y llevé su cerveza y mi vaso con vodka y naranja, prendimos sendos cigarros y comenzamos a hablar.

    – Mira María Cecilia… Agarra la onda me gustó mucho culearte pero no me conviene que alguien se pueda enterar, imagínate como mis amigos se burlarían de mí, sé que vestido de mujer te ves muy buena y que estás mejor que la mayoría de las viejas que me cojo, pero ponte en mi lugar, no me conviene que se enteren que te meto la verga. Si no fuera por eso vendría seguido a meterte la verga, disfrute mucho con tus nalguitas y muchas veces me pongo caliente cuando me acuerdo de la verguiza que te di.

    – Bueno tienes razón… Pero si tú no le dices a nadie yo menos, no quiero que la gente se entere de que me visto de mujer y que me gusta mucho que me cojas, así que nadie se va a enterar… Solo quiero que sepas que cuando quieras yo siempre estaré disponible para darte las nalgas.

    – Bueno pues no se hable más y trae esas ricas nalguitas para acá.

    No tuvo que pedírmelo dos veces, de inmediato fui y me senté en sus piernas, comenzó a meterme mano principalmente en mis piernas y nalgas, besándonos con mucho gusto mi falda era tan cortita que no le costó mucho trabajo llegar a mis nalguitas, corrió el hilo de la tanga y metió un dedo en mi hambriento culo, yo solo suspiraba y lo dejaba dedearme a su gusto. Sólo dejamos de besarnos para beber, después de un tiempo me dijo:

    – Ahora si mamacita saca la verga de mi pantalón y mámame la verga.

    En chinga me puse de rodillas y temblando de emoción y calentura saque de la trusa esa hermosa verga que tanto me había hecho sufrir y gozar, como loca me puse a lamer a, besar y a chupar esa deliciosa verga, mientras mi macho se las arregló para alcanzar mis nalgas con una mano, así mientras yo mamaba con entusiasmo él metía sus ásperos dedos en mi colita, después de un tiempo me dijo:

    – Órale mami vamos a la cama ya me pusiste bien caliente y quiero meterte la verga.

    Mientras él se desnudaba en la recámara yo llevé las bebidas y cigarros depositándolos en el tocador, ya estaba completamente desnudo fumando con la verga bien tiesa, con mucha prisa me quite la falda y la blusa lanzándome como loca sobre esa rica vergota, comencé a chupar con desesperación y cuando se sintió listo me dijo:

    – Órale mamacita ponte en cuatro patas como perrita porque ahí te va la verga.

    Cuando me empine en el colchón de inmediato apoyé mi cara y mi pecho en la cama jale los cachetes de mis nalgas y abierta de patas y elevando mi trasero le dije listo papi taládrame el fundillo

    – Sientes la punta de la verga en tu culo mamacita.

    – ¡Ay si papacito ya clávame tu rica vergota! ¡Quiero que me la metas hasta los huevos! ¡Me estoy muriendo de ganas de que me culees! ¡Cógeme ya papi no me hagas sufrir! ¡Cógeme, Cógeme ya papito por piedad! ¡Necesito tener tu verga en el culo!

    – pues afloja las nalgas mami porque ahí te va la verga.

    De un solo golpe me clavó toooda la verga hasta el fondo, yo no pude evitar lanzar un gritito pues me dolió:

    – Te dolió mamacita… Quieres que te lo saque?

    – ¡No, no lo saques sigue cogiéndome! ¡Cógeme más duro quiero sentir tu verga dentro de mi cola! ¡Culéame más fuerte rómpeme el culo papacito!

    – pinche Cecilia te estás volviendo bien puta se ve que te gusta la verga.

    – ¡Ay si papi me ENCANTA tu verga! ¡Cógeme, cógeme más lléname el culo de leche!

    Mi adorable picador sacaba casi toda la verga de mi hoyito y de golpe me la volvía a clavar hasta el fondo, sentía como sus peludos huevotes chocaban con mis nalguitas provocándome mucho placer y dolor, estaba quemándome de cachonda me sentía de lo más puta siendo culeada de forma tan rica, minutos después le dije a mi macho:

    – Papi déjame sentarme encima de ti… Quiero darme de sentones en tu verga, si papi?

    Aceptó y desenchufándonos se acostó boca arriba y de inmediato me puse en cuclillas y tomando su adorada verga con mi mano la dirigí a mi hambriento culo y poco a poco me fui empalando en la verga de mi plomero, sentía como mi ano iba tragando centímetro a centímetro esa delicia de verga hasta que mis nalgas toparon con su panza, apoyé mis rodillas y acomodándome bien comencé a moverme…

    Primero lentamente disfrutando del placer de sentir esa linda verga perforando mi culo, mi pene estaba a punto de reventar de lo tieso, conforme mi fundillo se adaptaba fui aumentando la velocidad de mis movimientos hasta que de plano me daba ricos sentones recorriendo toda la longitud del camote de mi macho… El acariciaba mis piernas y mis nalgas abriéndolas para facilitar el delicioso mete y saca, me hubiera gustado tener chiches para que mi macho me las chupara, pero me conforme con sentir sus manos estrujando mis pezones sobre el brassier.

    La culeada continuó unos minutos hasta que mi macho me pidió que me acostara de espaldas en la cama porque me quería coger «de patitas al hombro» me desclave y rápido me puse las almohadas bajo mis nalgas, entonces mi macho tomó mis tobillos y los apoyó en sus hombros, yo guie su dura verga hacia mi abierto culo y me la clavó toda hasta los huevos, yo lo abracé por el cuello jalándolo hacia mí y comencé a besarle la boca mientras le decía al oído:

    – Ay papi que rico me coges… te gusta cogerme papi? Te gustan mis nalgas papito?

    – Si mamacita estás bien rica… Me gusta tu culito y me encantan tus nalguitas tan suavecitas.

    – ¡Cógeme, Cógeme más fuerte papi! ¡Rómpeme el culo como la primera vez! ¡Dame verga papi clávame tu verga hasta el fondo!

    Mi macho estaba aguantando mucho ya teníamos más de una hora cogiendo y él no se venía y yo estaba a punto de tener un orgasmo mi verga comenzó a pulsar anunciando mi inminente venida jadeando le dije:

    – Ya me voy a venir papacito! Ay papi que rico! ¡Cógeme más fuerte que me voy a venir! ¡Métemela toda cógeme más fuerte! ¡Ay que rico me coges! ¡Métemela toda ay que rico! ¡Me vengo papi! ¡Cógeme!

    Entonces mi verga comenzó a arrojar chorros de leche mojando la barriga de mi macho, tuve un orgasmo espectacular, quedé totalmente despatarrada debajo de mi hombre hasta que pude recuperar el aliento, entonces me ordenó:

    – Límpiame la panza con tu lengua quiero que te tragues todos tus mocos.

    Se tumbó a mi lado boca arriba y de inmediato me puse a lamer toda su panza comiéndome mi propia leche mientras le sobaba la verga y los huevos, cuando terminé salí de la cama y preparé unos tragos, bebimos y le dije:

    – Oye papi tú no te has venido…

    – No… Pero así puedo seguir culeándote un poco más, así que acuéstate de ladito en la cama porque te voy a coger de cucharita.

    Terminamos nuestros tragos y fuimos a la cama hice lo que me pidió y se colocó tras de mi me hizo levantar mi pierna mientras él dirigía su verga a mi culo con su mano libre me sujeto de la cintura mientras me clavaba su rica vergota, cuando su panza topó con mis nalgas sujetó mi pierna para mantenerla levantada y comenzó un delicioso mete y saca riquísimo yo lanzaba mi fundillo hacia él tratando de que su verga entrara más, me gustó mucho está posición, desde atrás el besaba mi cuello y orejas diciendo:

    – Te gusta cómo te meto la verga Cecy? A poco no te encanta como te culeo… Te estoy volviendo bien puta… Te gusta ser una puta comevergas?

    – Ay si papacito me encanta sentir tu vergota rompiendo mi colita… Ay es tan rico tener una verga tan rica en mi colita… Es tan rico estar completamente ensartada… Me gusta cómo me coges papi! Hazme lo que quieras! ¡Mi culo es tuyo papi! ¡Quiero ser tu puta! ¡Me gusta ser puta! ¡Cógeme, cógeme más fuerte! ¡Ay papi me matas! ¡Me encanta como me rompes el culo!

    – ¡Huy mamacita que rico culito tienes! ¡Se ve bien rico como te tragas toda mi verga por ese rico culito! ¡Nunca imaginé que fueras tan puta! ¡Toma verga puta! ¡Te voy a dejar el culo abierto como pozo puta! ¡Aprieta el fundillo puta porque ya me voy a venir!

    Sentí que mi macho aceleró sus estocadas y supe que se iba a venir, automáticamente apreté mi culo y comenzó a llenarme el fundillo de rica leche, poco a poco fue bajando la intensidad de la culeada hasta que se dejó caer sobre mi completamente exhausto. Sentir todo su peso sobre mi cuerpo y la sensación de su verga parada completamente hundida en mi culito despertó sensaciones muy agradables para mí, me gustó sentirme avasallada y sometida por ése macho.

    Finalmente su verga perdió rigidez y de mi abierto culo comenzó a escurrir parte de la leche que mi macho había descargado dentro de mi cola, me levanté de la cama y sin limpiarme y con las piernas temblorosas después de la feroz culeada fui a la cocina para preparar la comida para mi hombre, la leche fluía por la parte interna de mis piernas empapando mis medias, me ponía cachonda esa imagen de mí, despeinada, con el culo abierto y la leche escurriendo por mis piernas…

    Yo era la viva imagen de la puta recién cogida, radiante de felicidad serví la mesa y llamé a mi hombre para que se sentara a comer… Comió completamente desnudo, me encantaba ver su verga flácida colgando, porque me sentí orgullosa de haber ordeñado esa hermosura con mi boca y mi culito, es una sensación de orgullo muy excitante saber que a los hombres se les ponga dura la verga, es muy gratificante que los hombres te vean con lujuria y quieran meterte la verga aun sabiendo que no eres mujer, cuando te culean tu satisfacción es doble porque te están satisfaciendo sexualmente y la satisfacción mental porque sabes que eres capaz de poner calientes a los muchos… me sentí como una auténtica mujercita dando de comer a su esposo después de una tremenda culeada.

    Después de comer mi macho se bañó, se vistió y se despidió prometiendo volver el sábado siguiente… Se despidió de mí con un buen beso y azotó mis nalgas desnudas fuertemente dejando la marca de su mano en mi trasero…

    Pensé que por fin iba a tener mi ración de verga cada sábado… Pero fue una falsa ilusión porque el pinche plomero primero vino a cogerme después casi un mes, después se ausentó casi tres meses… Esta última vez me culeó, me pidió dinero prestado… Se lo di y jamás volvió… jamás. Yo estaba completamente perdida de calentura hice algo que jamás imaginé fui a conseguir un consolador, me costó mucho trabajo pero por fin conseguí uno, negro de látex de 30 centímetros de largo, el tipo del bazar donde lo compré me vio como bicho raro pero a mí me valió madres, ahora podría quitarme lo cachonda, casi todas las noches me masturbaba mientras me clavaba el consolador en el culo, no era igual que una verga de verdad pero de momento me servía, porque siempre andaba muy cachonda y deseosa de verga.

    Eran memorables mis noches de soledad… Añorando la verga perdida y destrozando mi culo furiosamente con el consolador hasta que me venía copiosamente para terminar comiendo mis propios mocos… Solo así podía dormir tranquila.

  • La curiosidad de ser una edecan

    La curiosidad de ser una edecan

    Este es mi primer relato espero no aburrirles.

    Todo pasó cuando decidí ir al estado de Toluca por motivos de trabajo me tuve que instalar en un hotel céntrico por unos días, por casualidad me decidí ir al estadio pues ese día había partido por mientras estuve ahí para matar el tiempo. En eso vi a las edecanes y me entró la curiosidad de vestir como una de ellas (¡Ojo! No soy gay pero siempre hay una curiosidad, hay algo no se) ellas con sus cuerpos bien formados que parecían haber caído del cielo, total salí del estadio con esa imagen y me fui a realizar los trabajos pendientes por parte de la empresa donde estoy que al fin y al cabo eran labores no tan tediosas y que lo termine esa misma noche.

    Con días de descanso y sin ningún pendiente decidí ir a comprar unas cervezas para aligerar el sueño y en mi mente se quedó esa imagen de las edecanes del estadio, tener ese físico que sabiendo cualquier hombre lujurioso daría lo que fuera por tener una pero yo iba más allá, a pesar de mi físico delgado y mi manera de hablar no iba a ser difícil compararme con una de ellas así que me di a la tarea de al día siguiente comprar ropa y accesorios de mujeres para ver qué tal quedaba. Esa misma mañana decidí comprar lo necesario en un tianguis (si, no iba ir a una plaza a comprar ese tipo de cosas por miedo a que alguien conocido me viera) y fue tan fácil que hasta tiempo me dio de escoger, recuerdo que compré una tanga de encaje blanca con su respectivo bra, una peluca oscura y algunos maquillajes no tan caros.

    Decidí cambiarme de hotel a uno más económico y vacío pues no quería que los demás me vieran saliendo vestido así, para darme valor decidí beberme 2 six por si me entraba el remordimiento de no hacerlo ya que mi idea iba más lejos que solo modelar ropa de mujer si no salir vestida como una tal. Bueno no me fue difícil pues como les decía mi físico es muy delgado y mi piel muy blanca pues con la peluca ya se imaginarán, me costó ponerme el vestido que había comprado y los tacones me quedaron ajustados (nada mal por $100 pesos mx) en fin me acomodé a que todo quedara bien y al momento de verme al espejo pensé “madre mía pero que voy hacer, me veo como toda una puta edecan”.

    Mi calentura ya había pasado raya y sin remordimiento baje, dejé la llave y a caminar… cabe recordar que de una escala del 1 al 10 me veía mujer un 9 pues caminar con vestido ajustado y tacones no era lo mío así que decidí acabar en un buen bar y dejar pasar las horas a ver qué sucedía, al son de las cervezas solo tenía en mente llegar al cuarto, prender el iPad y ver cualquier video porno que encuentre en el internet con tal de sacar el delicioso néctar pero me espere, los halagos no se hicieron esperar pero termine ignorándolos pues iba convertido en mujer y no quería involucrarme en nada con nadie y menos estando así. Estuve como 2 horas en ese bar hasta que decidí así que aborde un taxi y me fui a mi destino.

    El chofer era un tipo gordo sin gracia y al parecer iba con aliento a alcohol el cual me hizo desconfiar pero después de hablar con el perdí el miedo, por un momento decidí explicarle mi “experimento” pero me negué a hacerlo al fin de no conseguir nada mejor iba a esperar pues ya tenía planes en llegar solo a mi cuarto y hacer de las mías en eso me distraigo viendo el Instagram y veo a una conocida en traje de baño que literal me puso el pene súper erecto que si no hubiera tenido la bolsa lo más seguro es que el chofer se hubiera dado cuenta. Mi mente no dejó de pensar en aquella amiga tan santa y posando de esa manera así que me imagine a ella estando en una situación como la mía, el chofer algo ebrio pero conversador y ella sola e inocente con él así que mi idea fue coquetear con el chofer sin llegar a nada pero fallé. Comenzamos una plática amena y un poco subida de tono pues a cómo iba vestido me veía como toda una zorra y decidí seguirle su juego, le comenté que iba algo limitado de efectivo pero si me espera bajando del hotel le pagaba lo restante o mejor aún, usted dígame de qué manera le pago el resto. Solo lo pensó y en mi mente pensaba (proponme algo, proponme algo) y si, así fue, comenzó con su típica frase “señorita usted está guapa pero no puedo pedirle algo así pero ya que usted tiene la iniciativa desearía qué me masturbe total, cerca de su hotel estamos y conozco una calle donde no es transitada y usted dirá” yo solo le dije “está bien pero solo eso, nada más”.

    No lo podía creer iba a tocar un pene que no era mío pero bueno eso me lo gané ya que mi calentura estaba hasta el tope. El inclino su asiento y se bajó el cierre y bueno aquí inicio yo, le tocaba su pene (qué no era más grande que el mío, solo era grueso) y hacía lo que siempre me hacen las chicas, primero un movimiento suave para lo último hacerlo con demasiada fuerza, a él solo lo veía con los ojos cerrados y diciendo “así” “más fuerte” “pasa tu lengua en la puntita” pero bueno esto último no lo iba hacer, el tipo parecía ya por venirse que le dije “ESPERA” y fue ahí donde me tomó de la cabeza y me lo puso enfrente de mi cara, sin más que hacer solo le di un beso en su glande y todo su esperma pasó a su tablero y un poco en el cabello (peluca) cuando terminó decidí volver acariciarle su pene tal cual y cómo estaba lleno de espermas (no me dio curiosidad pero ni de hacerle nada) solo deje se relajada y justo cuando me pidió que lo volviera hacer le dije “está bien pero ahora sea rápido” hice el mismo procedimiento solo que ahora estaba tardando así que saqué mi iPhone y le puse un video porno para ver si así terminaba rápido pero ni así, tuve que usar mi lengua y llenarle de saliva su tronco para ver si así acababa pero parecía negarse así que aplique mi plan B masturbarlo mientras mi lengua pasa por todo su glande, tronco y huevos y si… termino y volvió a mojar el tablero y parte de su volante.

    Terminó, decidió dejarme en mi hotel y me dio las gracias al cual yo subí, me quede en tanga y a complacerme a mí mismo. Esta fue una aventura que queda de parte mía pues siempre habrá una curiosidad y no siempre hay que quedarse con las ganas de hacerlo.