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  • Paro nacional (I): Un maduro me levanta

    Paro nacional (I): Un maduro me levanta

    Chocaron mi auto, lo llevo al chapista y me dice que tardara una semana en devolvérmelo.

    No me queda otra que dejárselo, cuanto antes lo arreglen mejor.

    Hacía tiempo que no usaba transporte público. Caminar para hacer combinaciones etc.

    Totalmente desinformado de la actualidad me voy a trabajar, no viene ningún transporte, se me hace tarde y decido tomar un taxi, casi no había, pero después de varios minutos consigo uno.

    El taxista me da las últimas noticias, habla del paro general de trabajadores.

    Yo no lo podía creer, tan desinformado de todo que ni me entere del paro. Inmediatamente envío whatsapp a mi trabajo, no puedo aguardar la respuesta, llamo al trabajo entonces. Nadie contesta.

    5 minutos después me avisan que estuvieron hablando de que hoy nadie trabajaría por el paro general, que estaba acordado en el grupo de trabajo, yo habiéndolo silenciado harto de sus chistes y videos no le prestaba atención.

    Ya estaba en camino, inmediatamente le digo al taxista que pare, no iba a seguir gastando. Me deja cerca de los lagos de Palermo en Buenos Aires.

    Allí decido caminar. No pensaba gastar un peso más en el caro taxi.

    Era de mañana, en los bosques de Palermo habían muchos caminando, corriendo, haciendo ejercicio.

    En mi caminar veo que un auto comienza a aminorar la marcha cerca de mí.

    Estoy jodido pensé, me iban a robar por ser rata y no pagar el taxi de vuelta a casa.

    Alguien me llama, me chifla, yo me hago el desentendido. Ya cuando es inevitable giro mi cabeza, un señor maduro de unos 55 años es quien va al volante.

    Me pregunta que hacía caminando, si es que iba al trabajo, que él podía alcanzarme por esto del paro de transporte.

    Le agradecí, le dije que era un colgado y no me di cuenta que tampoco me tocaba trabajar y quede en mitad de camino.

    El maduro insistió que me acercaría donde quisiera.

    Termine aceptando y me subí a su auto.

    Me preguntó cuántos años tenía, le dije que recién cumplía 27, él dijo que parecía mucho más joven, como de 20, Yo delgado, con pelo corto, morocho, vestido con un jean y una chomba.

    El maduro vestía un jean claro y una camisa clásica.

    Hablamos de todo un poco, de política, del paro de los trabajadores, y cuando íbamos en camino me dice que hoy el tampoco trabajaría, si pudiera tomar algo en mi casa.

    Me quede mudo, no iba a invitar a un desconocido, aunque parecía inofensivo a mi casa. Él maduro rápido de reflejos me dijo:

    «No hay problema, no vamos a tu casa, vamos a la mía a tomar algo»

    Seguía mudo, pero no dije que no, el me preguntó si tomaba tal o cual bebida y me llevo a hablar de lo que tomaríamos en lugar de preguntarme si quería ir a su casa o no.

    Llegamos y estaciona en su propio garaje.

    Al bajar me hace ir delante de él, hasta la puerta donde el abre y me hace pasar como una dama.

    Bebimos los tragos que tenía. Y comenzó a decirme cosas como que, le gusto verme caminar desde atrás.

    Que mientras iba por los lagos de Palermo me fue siguiendo despacito con la mirada fija en mi cola. El jean me calzaba muy bien y que quedo hipnotizado.

    Me puse nervioso, un frío recorrió mi espalda, nunca un hombre me había halagado y menos por mi parte trasera.

    Él me dijo que creyó que era gay, y que estaba de levante en la zona, y que después de haberme hablado se dio cuenta que no. Pero como ya estábamos en plan de charla amistosa se sinceró de sus primeras intenciones.

    «Tenes una cola divina pibe» dijo brutalmente el maduro.

    «no me dejarías sacarle una foto al menos?» propuso descaradamente

    «dale unas fotos y te vas y yo me quedo al menos con ese recuerdo para siempre y me pajeo» siguió en su propuesta.

    Me asusté, tenía ganas de salir corriendo. Pero accedí a las fotos con tal de que me deje ir, no vaya a ser que sea un loquito armado y sacado y me haga algo.

    Allí mismo en su living, me saque las zapatillas, me desabroche el cinturón y baje el cierre de mi jean, siempre de espaldas al maduro entrecano.

    Deje caer mi pantalón hasta el suelo. Él me dijo que me sacará el pantalón de mis tobillos pero que me deje las medias blancas.

    Usaba slip, me los baje rápidamente para no demorar más el trámite.

    «ufff pendejo que culito tenés» suspiró el maduro.

    Comencé a temblar, sentí los primeros clicks de su celular, vi el flash rebotando por todo el ambiente con foco en mi cola.

    Mi cola era chiquita, al ser delgado eran unas nalgas pequeñas pero paradas. Lampiño por naturaleza desde atrás se vería como una cola de una quinceañera.

    Cuando ya escucho una decena de flashes, decido pedirle que pare que ya era suficiente.

    Al girar lo veo a él con mi pantalón y mi slip.

    «dejame que te vista así te vas»

    Me di la vuelta nuevamente, lo oigo acercarse llega hasta mí, se arrodilla. Su rostro experimentado está a centímetros de mi cola.

    Toma un tobillo para que lo levante, pasa el slip, luego el otro tobillo, ya tengo el slip en mis pies.

    Muy lentamente sube el slip por mis pantorrillas. Llega hasta mis rodillas, yo ya no quería mirar.

    Más lento aun sube el slip por mis muslos. Siento su respiración en mi cola. Sus dedos están a centímetros de las nalgas.

    Baja increíblemente más la velocidad de subida de mi slip al llegar a la zona predilecta. Con la excusa de ponerme el slip sus dedos tienen contacto con mis nalgas.

    Giro mi cabeza porque la curiosidad me mataba, lo veo a él con la mirada clavada en la raya de mi culo a casi nada de distancia, sentía los aromas de mi culo húmedo indudablemente.

    Sus dedos por dentro del slip subiendo a mitad de las nalgas

    Cuando termina de subirme el slip, con disimulo se despide de mi cola pasando un dedo por la raya de mi culo, y lo veo llevárselo a la boca.

    Eso me perturbo, tome el jean de sus manos, me lo puse rápidamente me calcé como pude y salí corriendo de esa casa.

    En la calle corrí varias cuadras sin parar, estaba aturdido por lo que había vivido. Luego de varios minutos me di cuenta que nadie me estaba siguiendo.

    Veo un taxi, y sin dudar lo tomo, voy todo el camino pensando en lo que pasó, el taxista charlatán me habla también, no puedo prestarle atención. Al llegar a casa voy directamente a ducharme a sacarme toda esa sensación como de haber sido abusado.

    Al salir de la ducha, busco el celular para ver que ocurrió finalmente con el paro y con nosotros.

    No lo encuentro por ningún lado, me lo había olvidado en la casa del maduro.

  • Paro nacional (II): Boca abajo

    Paro nacional (II): Boca abajo

    Anteriormente por un paro nacional de trabajadores y por mi despiste me veo caminando en los bosques de Palermo. Allí un maduro se ofrece a acercarme a mi casa, charla va charla viene termine en su casa.

    El hombre maduro se confiesa creyendo que yo era gay y que le gusto mi cola cuando se ofreció a llevarme. El miedo me llevo a dejar que saque fotos de mi culo desnudo para tener material para sus pajas.

    Luego de eso huyo de esa casa desesperadamente, al llegar a la mía me doy con que me había olvidado el celular en donde hice mi espectáculo de desnudez.

    Estaba por darlo por perdido, pero la situación económica no da para estar perdiendo teléfonos celulares. Solo debía volver como un adulto a la casa del maduro, pedirle que me dé el celular y listo.

    Tome coraje y volví en otro taxi que andaba por ahí, luego de caminar varias cuadras. Ya no me quedaba más efectivo, me gaste fortunas en ese día de paro en taxis.

    El dinero me alcanzó hasta unas 20 cuadras antes de la casa del maduro, Así que seguí caminando todo el trayecto. Eran ya pasadas la media tarde, Hacía mucho calor.

    Yo estaba con unos bermudas y una musculosa. Al acercarme a la casa los nervios me invadían. Transpiraba por el calor y por los nervios.

    Toco el timbre y unos segundos después sale el maduro sorprendido.

    Le digo que vine a buscar el celular que me olvide, él amablemente me invita a pasar para buscarlo.

    Entro y comienzo a buscar por donde estaría, en los sillones abajo de ellos. Mientras el maduro me sirve una gaseosa fresca.

    Lo trato como si no hubiera pasado nada, le agradezco por la bebida. Él mismo comienza a buscar el teléfono perdido, me pide el número para llamarme.

    No sabía qué hacer, él tendría mi número y yo no lo quería ver más. Pero más importante era mi teléfono.

    Me llama y suena entre dos almohadones de un sillón. No recuerdo haberme sentado allí, sin duda era una treta para tener mi número.

    «bueno ahí tenes mi número por si te interesa algo más» dijo el maduro.

    Me retire sin decirle nada, mientras caminaba el largo trayecto a mi casa, me llegan whatsapp del maduro, diciéndome que me quede tranquilo, que era discreto y caballero.

    Estaba a punto de bloquearlo pero me dio curiosidad que me seguiría diciendo. Le agradecí por su promesa de discreción, le aclare que era solo heterosexual.

    En eso me envía las fotos que me sacó, nunca me había visto yo en fotos desnudo, me dio morbo ver mi propio culo morocho brillando por la humedad.

    La forma redondeada de mis nalgas era armónica, hacían juego con mi cintura.

    Siguió escribiendo loas a mi cola, y de cómo se encendió cuando pudo tocarla al colocarme el slip. Me describió los aromas de mi culo que percibió al estar a centímetros de mi hoyito.

    Yo no lo bloqueaba, me estaba empalmando leyendo las cosas que decía de mi cola.

    «me encantaría poder sacarte más fotos en mi cama» decía el último mensaje.

    En ese instante me detuve, me quede mirando la pantalla, mis dedos transpiraban. Estaba temblando, tal vez por el morbo de ser objeto de atracción de otro.

    «sólo unas fotos artísticas, son para mí, para tener aunque sea el recuerdo de lo que no voy a tener» siguió en su argumento.

    En eso siento un auto frenar donde estaba yo, era el maduro.

    «dale subí» me dijo sonriendo.

    Unos instantes estuve paralizado, pero termine subiéndome al auto.

    No dijimos nada, el solo manejo las cuadras de vuelta a su casa, bajamos y entramos a esa casa maldita.

    Me invitó a su cuarto prolijamente ordenado. Me dijo que me ponga cómodo,

    Me saque la bermuda, me saque la musculosa, y me baje el slip. Otra vez desnudo ante la mirada del maduro.

    Me pidió que me ponga boca abajo en su cama, obedecí.

    Empezaron los flashes. Me estaba sintiendo una puta.

    Me pidió que suba una pierna y la otra la deje estirada, hago las poses que me va indicando, siento los flashes.

    Se acerca, sus fotos son más cerca de mi cola, me pide que la levante un poco.

    Me pregunta si puede sacar fotos con su mano en mi cola, antes de que le responda algo me dice que si no quería estaba bien, me respetaría. Con la cabeza asiento.

    Sus manos grandes comienzan a rozar mis nalgas, una sensación extraña tengo. Me desagrada la situación pero no quiero que termine.

    Se escuchan las repeticiones de los flashes ya retratando sus manos en mis nalgas.

    Sus dedos comienzan a acercarse al centro, allí en la raya de mi culo. En la parte de arriba se detiene, como esperando mi aprobación. Al ver que no digo nada sigue su recorrido hacia abajo.

    No me pide que levante la cola, pero yo la levanto igual, ese movimiento abre mis nalgas y facilita el descenso de su dedo índice en la raya.

    Está húmedo, no tiene fricción, solo se desliza. Cuando llega a mi ano se detiene. Un segundo dedo llega en auxilio para separar mis nalgas.

    Los flashes se intensifican al tener en primer plano mi cerrado y virgen agujerito.

    Se me escapan pequeños jadeos, no quiero que se me note que estaba disfrutando ese momento.

    Veo que deja su celular con el que sacaba fotos de lado, puedo percibir que se está inclinando. Siento su respiración en mi cola. Nuevamente estaba tratando de absorber los aromas que largaba mi culo.

    Ambas manos ahora separaban mis nalgas, cada mano cubría la totalidad de mis pequeñas nalguitas morochas, su cara estaba casi pegada a la raya de mi culo, pero solo miraba y olía.

    Sentía su respiración subiendo y bajando a lo largo de la raya de mi cola.

    Evidentemente no iba a seguir de ahí, era hasta donde me pidió permiso, y yo no iba a decirle que siga.

    Entonces mi cola como con vida propia sube unos centímetros más, haciendo contacto con su nariz y su boca.

    No la separo, él tampoco se separa, están en ese constante roce. Él no se echa atrás, sino que aprovechando la situación saca su experimentada lengua y toma contacto con la raya.

    Lo pasa de arriba hacia abajo, y vuelve a subir. Una y otra vez.

    Se detiene en mi agujerito y allí su lengua me pierde. Me lleva a un éxtasis nunca vivido antes. Un placer que nunca sentí.

    Esa lengua estaba metiéndose donde nada antes se había introducido.

    Se me escaparon jadeos, ya no lo podía controlar.

    No sé cuantos minutos pasaron pero estoy seguro que fue casi una hora de la lengua del maduro en mi joven y virgen cola.

    Cuando se detiene, me doy vuelta respirando con agitación. El maduro necesita un respiro también, mis ojos se van hacia su paquete, estaba empalmado, su pantalón iba a explotar.

    Sentí la necesidad de complacerlo, y gatee hasta donde estaba, desabroche su pantalón y allí saltó una gorda y grande pija.

    Su vello púbico era colorado y entrecano. Tenía la punta ya lubricada con sus líquidos preseminales.

    Mis manos por primera vez tocaron una pija ajena. Estaba caliente.

    En esa posición con mis codos en la cama, mi cola parada mostrando un horizonte de la redondez de mis nalgas al maduro. Él estaba semi arrodillado en la cama, con su cola en sus antepiernas.

    Yo miro a sus ojos de abajo hacia arriba, mi boca se abre y casi sin control va hacia una única dirección. Hacia el miembro del viril maduro.

    Continuará.

  • Un beso y más: El juego de Emmanuelle

    Un beso y más: El juego de Emmanuelle

    Conocí a Emmanuelle hace algunos años atrás. Ella al igual que mi sobrina Kelly se acababan de graduar en jurisprudencia y por esos días vinieron de visita y pasaron en mi casa por toda una semana. Además de unas bien merecidas vacaciones, aquella visita tenia doble propósito, pues mi sobrina nos hacía participes a ese día tan especial para ella, pues semanas después en ese mismo verano, se nos casaba.

    Mi hermana Kashira se dedicó en atenderlas en esos días y mi convivencia con ellas fue un tanto esporádica. Obviamente siendo mujeres, esa relación de sobrina y tía era más estrecha que la de sobrina y tío; aunque debo decir, que mi sobrina es muy melosa conmigo y debo reconocer que es una bella mujer en todos los sentidos de la palabra.

    Emma, como le llaman, no se queda atrás. Con un metro y setenta centímetros, un busto de copa B y un trasero en los parámetros de 90 centímetros es un encanto. Especialmente cuando se le ve en bikini o con esa ropa de verano suelta y transparente donde en más de alguna ocasión me hizo soñar cuando prácticamente me mostraba sus tangas. No me atreví a nada más que a una entretenida conversación cuando tuvimos el tiempo, pues siendo tan bella, imaginé que había ya alguien con quien saciaba esos deseos ardientes de sus 24 años.

    Pasó la semana y nos despedimos con la promesa que en un mes y medio estaríamos presentes para la boda. Fue en esa despedida que mi hermana Kashira me hiciera saber que yo le había gustado a Emma. En forma de quien hace una broma me hacía saber que Emma se me quedaba viendo y que a pesar de mis 47 años, seguía alborotando las hormonas a mujeres jóvenes. Lo decía de esa manera, pues mi hermana creo que aun ignora que en mis últimos años, me he llevado a más chicas a la cama a quienes les sobrepaso unos 25 años. En promedio quizá sean chicas entre los 18 y 23 años, aunque de vez en cuando aparece alguna entre sus 30.

    Por mera curiosidad o por ese olfato masculino, ese día que llegaba la persona quien nos ayuda en la limpieza de la casa, fui a darle un vistazo a la habitación donde Emma había dormitado durante su estancia. Para mi sorpresa, me encuentro un par de pantis usadas que debí asumir eran de Emma y las había olvidado en una de las gavetas. Eran de color rosa y habían sido usadas, pues era evidente que tenía todavía la toalla femenina pegada, pues hoy en día las mujeres ocupan estas pequeñas toallas para no dejar esa mancha obvia en esa parte íntima de sus prendas y a la vez algunas de estas toallas llevan fragancias sensuales, y esta era una de esas, pues tenía fragancia de flores.

    Llegamos para la boda cuatro días antes, pues en California tenemos a muchos amigos y familiares. Recuerdo que renté un Mustang convertible color rojo, igual al que tengo en mi guarda coche que hizo pensar a mi sobrina y a Emma, que me había ido manejando por 48 horas para la boda. No lo desmentí hasta el último día que estuve ahí. Por esos días tuve más contacto con la bella Emma, pues obviamente ella tendría que ser la dama de honor de mi sobrina y estaba involucrada en todos los detalles.

    Mi otra hermana me hizo la misma observación que ya había hecho Kashira: – Le gustas a Emma. Todavía tienes tu pegue con las chicas de esta nueva generación. – me dijo, aunque yo no había observado nada de parte de ella. Platicábamos cosas triviales y por esos días estaba con la euforia junto a mi sobrina que habían pasado el examen estatal de la barra de abogados y ahora ya se les podía llamar abogadas a ambas. Eso me dio la excusa para hacerle un regalo, el cual consistió en un set de plumas en oro, engravadas con su título académico y su nombre, y aquello hizo que Emma además de darme las gracias, se acercara a mí con más confianza.

    El día antes de la boda, toda la familia tomamos desayuno juntos en un restaurante y de ahí cada quien se iría a hacer alguna función con respecto a la boda y obviamente ahí se encontraba Emma. Ese día después del desayuno se me acercó y me pidió si podría venir a su casa esa tarde para la cena, pues quería que yo conociera a sus padres, pero a la vez me pedía un favor del cual quedé bastante sorprendido:

    – Sé que es mucho abusar de su confianza, pero quiero darle la impresión a mis padres que usted está interesado por mí: hay cosas que me tomaría mucho explicarle y quizá no tenga sentido hacerlo.

    – ¿Y por qué no uno de tus contemporáneos? ¡Te doblo la edad! ¿Qué impresión tendrán tus padres de mí, especialmente siendo el tío de tu amiga?

    – ¡No se preocupe! Mis padres son muy liberales. Solo espero dar la impresión que usted y yo tenemos un poquito más que una simple amistad.

    – ¡Pensaran que soy el típico viejo rabo verde! – (quizás lo sea)

    – Sr. Zena, usted es muy joven, luce joven… no entiendo el porqué está soltero, aunque lo intuyo.

    – ¿Me llamaras así frente a tus padres? ¡Sr. Zena! – se ríe.

    – ¿Puedo comenzar a llamarlo Tony?

    Realmente no sabía el por qué de la farsa, y lo único que visualicé, fue el estar un poco más cerca de Emma, aunque me sentía incómodo, pues se trataba de la mejor amiga de mi sobrina. Aquel teatro se debería extender hasta ese tiempo de la boda, pues sus padres también iban a ser partícipes, y eso también me incomodaba, pues ahí estarían todos los de mi familia, incluyendo a mi hijo y no quería dar esa impresión que estaba detrás de las pantis de una jovencita, aunque Emma tenía ya sus 24 años.

    Cené con su familia y estos me dieron una muy buena bienvenida y no vi absolutamente ningún acto de sorpresa y todo se conllevo de lo más natural. Los padres de Emma son mayores una década más que yo, así que desde sus ojos ellos miraban a un ser más joven que ellos, al igual quizá, así como yo miro a una mujer de 40 hoy en día: la miro joven. Emma se miraba lindísima vistiendo esas faldas sueltas, blusa pegada a su plano y sensual abdomen, con unos zapatos de vestir que elevan su bien escultural cuerpo y realmente me dieron ganas de besarla, pero me contuve, no quería arruinar la confianza y la amistad. Nos despedimos temprano, pues el siguiente día era la boda y nos dimos un beso, casi rozando los labios el cual me sorprendió. Creo que ella lo quería igual que yo, pero ninguno de los dos nos atrevimos.

    Pasó el protocolo de la ceremonia y llegábamos a la hora final de la recepción, la cual tuvo lugar frente al mar del Pacifico, en una zona exclusiva de San Juan Capistrano. Sentí más cerca la presencia de Emma y por alguna razón me pidió que la acompañara a los jardines del lugar, mientras me daba indicaciones de cómo proceder: -Tómeme de la mano; actué como si fuésemos pareja. Muéstrese más cariñoso conmigo por favor. – Yo asistí y le puse mi mano por su cintura. Paramos y ella seguía dándome instrucciones en voz baja y lo único que vi, era un grupo de jóvenes a nuestro alrededor quienes departían unos tragos y fumaban algunos cigarrillos.

    Teníamos un par de minutos afuera cuando de una manera muy sorpresiva Emma me pide que le bese y con ese sentido de un jovenzuelo lleno de inseguridades le he besado sus labios, pero Emma pasa ese límite que quizá yo esperaba y siento su lengua queriéndose hacer espacio en mi boca. Le correspondí, aun en ese estado le correspondí y mi paquete reaccionó, pues al sentir ese beso, esos pechos puntiagudos contra el mío me excitó. No sé si fueron cinco o diez minutos y me excito aún más cuando ella me dice al oído: – Tony, baje un poquito sus manos hacia mis caderas, actúe como que si las deseara.

    Realmente las deseaba y aquel juego o broma me estaba ya gustando. No sabía cuál era el límite, pero yo no solo puse mis manos en su cadera, yo froté con delicadeza su bonito trasero y sentí ese grosor del relieve de su bikini debajo de ese vestido rojo bien ceñido a su sensual cuerpo que apenas llegaba a su rodilla. No sé si aquello le habrá excitado, pero ahora su lengua y la mía se enredaban como no queriendo soltarse. De hecho, le besé el cuello y no sabía si me había sobrepasado y solo pude observar como la piel de sus brazos se erizaba y ella me volvía a besar.

    Asumí que a alguien le quería dar celos o por lo menos a alguien quería definitivamente alejar. No sabía las razones del por qué, pero eso ya no me importaba. El problema que después de sentirla entre mis brazos, sentir su aliento, el perfume de su piel, me llegó la imagen de su bikini olvidado, el cual olí para rescatar ese olor exquisito de su sexo. Con mi miembro erecto y no sé si ella lo notó pues yo vestía un chaleco, me había elevado el calor que lo único que deseaba era comerme su conchita, quebradle el culo y oír esos gemidos y jadeos al hacerle llegar al paraíso. Sentí que no estaba tan lejos de aquel deseo, especialmente cuando ella me preguntó:

    – ¿Qué hace después de la recepción?

    – Ir a descansar, mañana debo de tomar un vuelo para mi casa.

    – ¡Pensé que venía manejando! ¿Y el coche?

    – Es rentado… si es igual al mío.

    – ¿Pensé que tendríamos un día o dos que compartir?

    – ¡Puedo postergar el vuelo si tú me lo pides!

    – ¿Puede?

    Creo que no hacía falta que me dijera que quería follar conmigo. Ya aquello había pasado del teatro, la broma o el juego. Se retiró no sin antes darme otro beso, pues ya anunciaban que los novios se despedían para iniciar su luna de miel. Vi como un hombre del grupo se le acercó y le dijo algo, pero ella le extendió unas palabras que no logré escuchar. Al yo pasar por el mismo lugar, él solo se me quedó mirando a los ojos y de alguna manera esquivó la mirada y me volví a unir a la euforia de la fiesta.

    Aquella noche Emma no manejaba, y su padre se acercó para comunicarle que ya se iban. Sin tener un acuerdo con ella, Emma le dijo a su padre que yo la llevaría a casa más tarde. Ya para este momento mis hermanas habían notado ese acercamiento de Emma conmigo, pero lo ignoraron y dejaron de sus bromas. Todos tomamos nuestros automóviles y es cuando Emma me dice:

    – Tony, por aquí hay un lugar muy bonito. Se ve la ciudad de San Diego y tiene una vista preciosa.

    – Pensé que iríamos a algún lugar más privado, donde podamos sentir el alivio de un aire acondicionado.

    – Tenemos mucho tiempo, la noche es joven todavía. ¡Vamos, veras que te gustara!

    Llegamos a un lugar donde había otros coches estacionados a un lado de la calle. Quizá unos cuatro vehículos alejados unos de los otros y donde parejas llegan a tener un encuentro íntimo bajo la luz de las estrellas, viendo el mar del Pacifico y a lo lejos las luces de la ciudad de San Diego. Se puede notar como los vehículos se mueven en esos compas del vaivén de una buena faena. Solo recordaba mis días de joven y a mis 47 años aquí estaba con una chica de 24.

    Nos estacionamos y Emma comenzó con los besos. Me miró a los ojos mientras me bajaba el cierre del pantalón, y bajo la luz de la luna comenzó a masajearme el falo con una de sus manos mientras nos comíamos a besos. Con los minutos llegó hasta mi miembro que con ansiedad ya espera esos labios que minutos antes causaron que se levantara con gran ímpetu y que comenzara a gotear por la excitación. Mi glande desapareció entre sus labios y lo mamó a como pudo, pues en un vehículo compacto deportivo, era un tanto incómodo. No tomó mucho en tomar otro rumbo cuando me dijo: -Haz tu asiento lo más que puedas para atrás. –Y mientras lo decía, Emma con una agilidad muy femenina se quitó las ligas y el bikini, y como lo esperaba, tenía al igual al que encontré en la habitación de mi casa, esa toalla diminuta con ese olor a popurrí de flores. Con una flexibilidad extrema, se vino sobre mí aun con su vestido puesto y me tomó el falo y se lo metió centímetro a centímetro lo más que pudo.

    Con el asiento reclinado al nivel más favorable, hemos seguido con los besos mientras mis manos llegan a sus ricos glúteos y mis dedos invaden la rajadura de sus nalgas. Su vagina y mi verga producen tanta lubricación, que embarro mis dedos para explorar ese rico culo. Pienso que lo rechazara, pero Emma lo recibe con honda excitación. La posición es incomoda y el vaivén no es tan fluido, pero tanto debe ser la fuerza de excitación de una chica de 24 años, que aunque no sienta lo fuerte de una embestida y con tener mi verga adentro de su caliente vagina y dos dedos haciéndose paso por el canal trasero, Emma me gime en el oído y me dice: ¡Tony, me vas a hacer acabar! – Yo le sacudo el ano con mis dedos, los cuales han dilatado ya su esfínter y entran y salen sin mucha resistencia; siento el vibrar de su vagina y sus piernas se vuelven temblorosas y explota con un jadeo y su vaivén intenta aligerarlo, mientras mis dedos salen y entran tan rápido y fuerte como un taladro en su rico culo.

    Se recupera y me da una sonrisa y se escucha que alguien aplaude desde el coche más cercano, pues ha visto lo que sucede en mi coche e intuye que la rubia Emma ha logrado un orgasmo bajo la luz de la luna en un Mustang descapotado. Esto la hace reír y luego decir:

    – ¡Han escuchado que me has hecho acabar!

    – ¿No te incomoda?

    – ¡Para nada! ¿Tú qué crees que han hecho ellos, o están haciendo?

    Su respuesta me encendió y esa sensación de ser divisados por otros, como que le agregaba adrenalina a una ya elevada excitación. Me quería venir en ella y aunque ya estaba mi verga bien ensartada en su vagina y de por si un riesgo, no quería llenarle el hueco de mi esperma sin su permiso. Lo hablamos y me sorprendió su respuesta: ¡Follame el culo!

    Con la certeza que éramos vigilados por otros, pero que al igual que nosotros ellos hacían lo suyo propio, aunque en nuestro caso era más visible por ser un coche convertible, Emma asume la posición de perrito y tiene al frente al Océano Pacifico y las luces de San Diego, mientras por atrás, le asomo mi verga y se la apunto a su rico culo. Emma apenas exponía sus piernas pues seguía con su lindo vestido y yo solo tenía el cierre abierto para poderla penetrar. Estábamos tan excitados que no nos importó lo que había alrededor y mi verga se fue hundiendo en el apretado y exquisito culo de la bella rubia Emma.

    Una leve brisa marina nos golpeaba y distorsionaban en algo los jadeos de Emma. Quizá por ese sentido de que nos veían a la distancia, pues era una noche de luna llena, quizá eso me quitó la concentración y solamente taladraba el grandioso culo de esta linda chica y fue ella la que nuevamente se venía. Al igual que la primera vez me lo anunció más que con sus gemidos: – Tony, dame así, exactamente así, fuerte y rápido, me vas a hacer acabar de nuevo. – Yo simplemente le di hasta verla con esos movimientos de contorsionista. Esta vez sus gemidos fueron más largos y su temblar más intenso y le taladro el culo con todas mis ganas y el coche se balancea de un lado al otro a los compas de nuestro ritmo y me voy en su culo. Siento como la electricidad me recorre el cuerpo y siento como Emma me aprieta con su culo la verga, como si me estuviera ordenando.

    Recobramos la compostura minutos después y con todas esas sorpresas que se pueden encontrar en la cartera de una dama, sacó unas toallas húmedas y me ha limpiado el falo y se ha limpiado ella. No se ha puesto el bikini, pues realmente esta tan mojado que imagino le incomodaría y lo pone en esa gaveta frontal frente a su asiento en el coche. Con el factor suerte, estamos ya relajados cuando alguien a lo lejos grita: -¡La policía!

    Han llegado dos policías y nos han alumbrado con sus lámparas y solamente nos han preguntado si estamos bien y a Emma le han pedido su identificación por parecer menor de edad. No sé si estos policías pueden captar el olor a sexo, pues es lo único que puedo oler además del rico perfume de Emma. Eran las 2 de la mañana de un día domingo y aquella noche nos quedamos en un motel cerca de ahí, donde hemos pasado la noche follando una y otra vez. Dos veces más le he partido el culo a Emma y me he comido su concha donde obtuvo múltiples orgasmos.

    Todo hubiera pasado desapercibido o al menos bajo la apariencia de lo más normal hasta el día siguiente que mi hermana Kashira se va conmigo donde tendremos un almuerzo con el resto de la familia. También estará Emma, pues como dama de honor, su presencia fue requerida para el encuentro y agradecerle a todos por sus esfuerzos. Mi hermana se sube al Mustang y abre la gaveta del coche para guardar una pequeña cartera y encuentra el bikini aun mojado de Emma y me dice con una sonrisa:

    – Tony, no me digas que le hiciste el amor a Emma en este coche. No creo que ni tu hijo hace ya estas cosas de guardar los pantis como trofeos de caza.

    – ¿De qué hablas? –y me señala el bikini color rojo de Emma.

    No sé cuál era aquel misterio de Emma y a quien quería mandar un mensaje. Nunca se lo pregunté. Desde esa vez tuvimos tres encuentros más, pues ella vino a mi casa a solas unos meses después y yo correspondí visitándola cuando me reunía con mi familia en California. Siempre fue un sexo rico y sin ningún compromiso. Le conté lo del bikini olvidado en la gaveta de la habitación y del que encontró mi hermana en el coche: Parecía que le gustaba ese sentido que mis hermanas supieran que ella había sido mi mujer y siempre que tuvimos sexo, siempre me dejó su prenda íntima en el bolsillo de mi traje. Hoy recibí una tarjeta en el correo donde se me hace partícipe de la boda de Emma y también encontré otra nota adjunta que decía:

    – Sr. Zena, le ruego pueda asistir y si es posible de venir unos días antes, pues realmente deseo que sea usted ese recuerdo especial de mi despedida de soltera. Si puede, nos pondremos de acuerdo al confirmar. Besos y por favor dígame como le gustaría que vistiera para mi despedida de soltera.

    [email protected]

  • Amor brutal

    Amor brutal

    Daisuke es hermoso así.

    Aunque, para ser justos, Takeru piensa que Daisuke siempre es hermoso.

    Especialmente hermoso, se las arregla para que el momento y él sea doblemente hermoso, las caderas trabajan un ritmo constante y brutal y observan cómo su polla desaparece en la boca extendida de Daisuke. Sus adorables ojos marrones son anchos y suplicantes mirando a Takeru incluso cuando las lágrimas brotan y se deslizan por sus mejillas, no sufre, él es feliz con este amor duro y salvaje que él desea de Takeru.

    Una reacción física normal, cuando uno está amordazado o asfixiado, los ojos húmedos son casi una constante expresión. Las lágrimas se desencadenan por muchas cosas, físicas o emocionales, y Takeru es un estudiante meticuloso de las reacciones humanas en todo su esplendor. Daisuke llora ahora simplemente porque la polla de su amo señor y novio estrangula su aire y le causa convulsiones en la garganta, lágrimas cayendo sobre sus pestañas antes de que otro empujón los suelte para deslizarse por sus mejillas enrojecidas. Ojos mojados, mejillas mojadas, se está creando de nuevo esa conexión de ambos.

    Boca mojada también, y vuelve de nuevo, empujando su polla profundamente y luego quieto para poder sentir la garganta de Daisuke contraída a su alrededor. Habia olvidado esto, y al principio se sentía tenso, al principio, pero Daisuke aprende rápido cuando se trata de las cosas que Takeru está dispuesto a enseñarle.

    Takeru fué el primero en enseñar a Daisuke lo que era la palabra brutalidad, así comenzó esta relación, aún quedaba mucho por aprender, pero a Takeru le gusta pensar que al menos le enseñó a Daisuke cómo tomar esa brutalidad, encontrar placer en ella y querer buscarla desesperada.

    Sin duda le gusta cuando Takeru lo folla despiadadamente.

    Se detiene para que Daisuke pueda respirar, perfectamente sincronizado, por supuesto. Las fosas nasales le brillan cuando jadea por aire, los labios revolotean contra la cabeza de la polla de Takeru, la saliva gotea.Takeru pasa una mano patentada por el cabello de la persona a quien tiene de rodillos y desnudo, fláccido de sudor como está. El mismo sudor que humedece su cabello hace que el resto de él resplandezca y Takeru puede verlo Daisuke se arrodilla completamente desnudo ante él.

    Hermosa piel, tan suave y lisa. Takeru no diría que la piel de Daisuke es su parte favorita de él simplemente porque todo él es su favorito, pero aún así. Él desea mucho que Daisuke esté desnudo tanto como sea posible para poder disfrutar de esa hermosa piel y lo que sea que Takeru desee se esfuerza por conseguir.

    Daisuke todavía está buscando aire, pero el tiempo se ha agotado, empuja su polla de nuevo y deja que Daisuke se atragante solo para ver cómo se le cierran los ojos mientras lucha. No le da tiempo para adaptarse, simplemente levanta su ritmo brutal de antes, sus dedos todavía en el cabello de Daisuke. Los ruidos son dulces para sus oídos, los ruidos físicos resbaladizos, húmedos, obscenos y los gruñidos y arcadas que Daisuke no puede evitar.

    Hace una pausa y Takeru se lo permite, deja que su mano caiga por el cabello de Daisuke. Este lo mira, no intenta quitarse las lágrimas de la cara o la baba de su barbilla. Él es un desastre, pero él es el desastre de Takeru.

    -Por favor-. Dice Daisuke, su voz es ronca y su rostro ya está sonrojado, pero Takeru imagina un rubor aún más profundo floreciendo debajo de su piel. Él le sonríe.

    – Solo tienes que preguntar -. Dice a la ligera y alimenta su polla de vuelta a la boca de espera. Su control, siempre de hierro, siempre presente, se afloja y permite el orgasmo que había estado construyendo libremente. Si el ritmo había sido brutal antes, ahora es despiadado, sus caderas como un pistón, apenas le dan tiempo a Daisuke para respirar, está vomitando más, babea más, pero Takeru no se detiene. Daisuke ha pedido esto después de todo y él le dará lo que quiere y lo que quiere no es gentileza porque asi es este tipo de amor entre ellos

    Mantiene los ojos abiertos porque es ese tipo de hombre, pero admira la forma en que Daisuke cierra los ojos, la forma en que sus rasgos se vuelven flojos ya que Takeru lo usa para su placer. Enredó ambas manos en el cabello de Daisuke, por lo que sus intentos instintivos de alejarse de la cosa que lo amordazaba no pueden ir a ninguna parte. Refrenar el deseo inherente del cuerpo de mantenerse vivo simplemente con una mano implacable. Mantiene a Daisuke en su lugar fácilmente, sus manos acunando el frágil cráneo de Daisuke mientras se lo folla

    Sus embestidas se acortan, más como pinchazos que golpes y empuja en profundidad una última vez cuando Daisuke se ahoga, ejerciendo presión sobre su cabeza para mantenerlo en su lugar, incluso mientras lucha. Baja por la garganta de Daisuke con un suspiro y se retira cerca del final para poder ver cómo su semen sale de la lengua

    Daisuke abre los ojos, se ve aturdido y satisfecho, su pequeña lengua rosada sale corriendo para lamer lo que no termina en su boca. Entre sus piernas, su polla cuelga dura y roja y Takeru retrocede para admirar la vista. Saca un pañuelo, limpia su polla ablandada de la saliva de Daisuke y su propia liberación. Siente la incomodidad de manejar su polla sensible solo vagamente; no es importante, así que no le importa.

    Se vuelve a meter los pantalones a medida, dobla el pañuelo y lo guarda para limpiarlo más tarde. Todavía lo mira fijamente, esperando pacientemente y extiende la mano para secar una mancha de semen que todavía brilla en su labio superior. Lo mancha con su pulgar y cuando presiona el dedo en los labios de Daisuke este se abre con facilidad.

    Takeru sonríe de nuevo.

    Después de todo, hay diferentes maneras de consumir a una persona y Takeru les enseñará a Daisuke de una forma u otra.

  • El cumpleaños de mi tía Sofi

    El cumpleaños de mi tía Sofi

    Mi tía Sofi, hermana de mi mamá, al ser mayor que mamá está un poco más arrugada, un poco más aplaudida tal vez, pero como es una tía «quedada», de las que dicen que se «quedó para desvestir santos»», a ella la vida le vale madres por así decirlo y, de seguro, se la pasa mejor que otras mujeres, le gusta la elegancia y al no tener perrito que le ladre ni gallo que le cante, se da buena vida y en su cumpleaños número 48, se las arregló con mis padres para que la acompañara a Puerto Vallarta a pasar unos 8 días, porque según ella, ya le hacía falta darse una desempolvada y tomar nuevos aires a la orilla del mar y gozando de la brisa, que allá en Vallarta es otra cosa, la fiesta nunca termina y la noche igual nunca acaba, todo es gozar y gozar hasta donde el cuerpo aguante.

    Mi tía es una mujer caliente, y en especial ella en lugar de armas tomar, es de penes mamar, porque ya desde antes, la había descubierto acabándose de criar» con la verga de mi papá, pero bueno, mientras todo quede en familia, no pasa nada.

    Total, nos fuimos o me llevó con ella, llegamos, nos hospedamos en el hotel Fiesta Americana por que todo estaba a reventar, tacaña no es, solo que muy calculadoramente pidió solo una habitación, nos establecimos, luego bajamos al bar a refrescarnos y ver como estaba el ambiente, yo echando lente con las gabachas para ver a cual tirarle el anzuelo, pensando que mi tía Sofi haría lo mismo con algún compa de su misma edad, pero nada, los planes ya los traía muy bien trazados.

    Nos aventamos unas piñas coladas para ir calentando motores, nos pusimos a bailar, en una de esas llega un tipo de aspecto extranjero y la invitó a bailar, ella aceptó y me quedé viéndolos pensando en que «este arroz ya se coció» y ahora sí Jonás a buscar una gringa pechugona de esas que con tres tequilas, ya andan buscando tubo en donde aventarse su «table dance» para que le aplaudan, me fui acercando al grupo de chavas ya medio entradas en calor con las bebidas y a pegar mi chicle, como a eso vienen a México, a chupar y a coger, a coger y a chupar, fue fácil enrolarme una, entre trago y trago su faje para ponerla a tono y a tiro, hasta se me olvidó que estaba de amo de compañía de mi tía.

    Ya calientes la gringa y yo, nos fuimos a los sanitarios y con permiso del Tío Sam, le subí la faldita corta que traía, le levanté la pierna y a darle de tallones a su vagina completamente depilada, empezó a retorcerse de placer y a darle de mamar al bebé, me prendí de sus pechos y a terminarme de criar que para eso son, le mamé sus pechos hasta que se vino, sentí escurrir sus líquidos, se bajó a mamarme la verga y condenada gringuita parecía becerra de año, mama que da gusto, si algo tienen es que creo que son expertas en esto de mamar vergas.

    Ya ardiendo de calientes, la senté sobre el tocador, le bajé la tanga, le deslicé mi dedo en su rajada color de rosa, y a darle dedo hasta ponerla con los ojos en blanco, de caliente ella misma se acariciaba un pecho y yo mientras prendido del otro, abrió sus piernas a todo lo que pudo y empezó otra vez a fluir su orgasmo espumoso y con ese olor a camarón o pescado medio oreado, en eso estábamos cuando entran otra pareja, nos vieron y quisieron regresarse, pero al darse cuenta de lo que hacíamos, se quedaron pasmados viendo como la tenía, mi verga no es muy grande, digamos que es regular y como se la estaba acomodando para darle cran, igual que a mí, les valió madre y se pusieron a un lado de nosotros a coger, aquí la cosa se puso chingona, porque mi gringa más se calentó y empezó a gemir como poseída pidiendo verga, se la acomodé en la entrada de su vagina y antes de empujársela le di su tallada en el clítoris, esto la puso a mil y como loca empezó a moverse, la otra pareja también no perdía detalle de lo nuestro, se la dejé ir y hasta se arqueo, la empecé a bombear y se vino copiosamente, me empapó la verga en un segundo, no sé cómo se abalanzó sobre la otra gringa y se empezaron a besar las muy cabronas, el otro cuate al ver esto también se la dejó ir hasta el fondo y pinche aulladero que se armó en los sanitarios, nos vimos a los ojos el otro cuate y yo y sin decirnos nada, nos cambiamos, las chavas siguieron besándose y nosotros les clavamos las vergas, las bombeamos, así como estaban arriba del tocador, luego las bajamos al piso, las pusimos empinadas una frente a la otra, y ahora sí don Simón, a coger se ha dicho, se las dejamos ir con tantas ansias que nada más se oía el chocar de los guevos en sus vaginas y el chasquido de los líquidos al entrar y salir de las vergas, yo ya no aguanté más y clavándole las uñas en las nalgas a la gringa, me vacié como loco adentro de su rajada, terminando con un largo y sonoro ahhhggg!!!, al otro cuate le pasó igual y también se la dejó adentro, yo me sequé mi verga con papel sanitario, medio me arreglé mi ropa y salí muy despistadamente y atrás de mí el otro amigo, apenas a tiempo porque en eso entraron como tres chavas más, muy pegaditas unas con otras.

    Ya de regreso al bar, mi tía Sofi, la encontré sentada en la mesa, toda encabronada porque no sabía a donde me había ido, le dije: es que me fui a hablarle a mi novia para decirle que si quiere venir, pero me contestó que no puede porque está en exámenes en la universidad, y como aquí la mayoría de chavas son gringas, esas son muy simples y no les agarro la onda.

    Mas encabronada todavía, dijo:

    -Jonás y como media hora hablando?

    No tía, es que no entraba la llamada y ya ve esos cabrones de Telmex, les vale madres su servicio… pero tía no se enoje, como la vi que ya tenía pareja y que andaba bailando muy pegadita con el tipo ese, pensé que yo ya no le hacía falta…

    En chinga me contesto: pues si pero el muy cabrón ya me quería llevar a la cama y ni siquiera sé que armas porta, que tal que me sale sádico el cabrón y me desmadra…

    Este comentario sí que me sacó de onda… pensé pues mi tía no se anda con medias tintas…

    Luego dijo, -nos tomamos la última y nos vamos, estoy algo agotada por el viaje y no hay que acabarnos llegando, llegando, poco a poco para que aguantemos el ritmo querido -me dijo con una voz ya más calmada.

    Nos tomamos la última piña y nos subimos a la habitación, en el elevador, me dijo:

    -… que había mucha gente en los teléfonos, por que como que hueles a una rara mezcla de aromas?

    -No tía, como dos o tres personas que estaban hablando me apresuré a contestarle, no será el aroma de tu pareja, porque yo vi que te traía muy pegadita y tú como que te le pegabas más… supuse que estabas a gusto con él…

    -Al principio sí -dijo ella- pero ya cuando me di cuenta de sus muy ansiosas e insanas intenciones y proposiciones, mejor lo dejé ir, porque una nunca sabe qué clase de bichos llegan a la miel y luego anda una sufriendo, pero no importa apenas vamos llegando, tú nada más mira y calla y llegaras lejos hijo… y diciendo esto me abrazó como si fuera su hijo, pegándome sus tetas en mi pecho.

    Llegamos a la habitación y le dije: -tía me voy a bañar para quitarme lo sudado y dormir a gusto, aparte de que es la primera vez que vamos a dormir en la misma habitación y no me gustaría que tuvieras una mala impresión de mi…

    Ella dijo: -ay hijo, no te preocupes, que yo ando igual, luego me bañaré yo, por lo pronto nos dormimos y mañana temprano organizamos las salidas y todo lo que vamos a hacer en estos días…

    Amaneció y ya con el nuevo día bajamos a desayunar, ahí estaban las chavas, pero como si nada, creo que de la borrachera ya ni se acordaban de la cogida que les dimos en los sanitarios, pero así son, mariposas de mil flores o sea vaginas de mil palos, cogen con el primero que se les atraviesa y si nos volvemos a ver ni te conozco.

    Durante el desayuno mi tía planeo toda la acción que íbamos a tener, salidas a conocer los alrededores allá por Mismaloya; la casa de Elizabeth Taylor y Richard Burton con el puente que atraviesa la calle y por la cual se comunicaban, como recuerdo de aquella legendaria película de la Noche de la Iguana; salidas a Punta de Mita y toda la zona hotelera de poca madre que está a la orilla de la bahía…

    Al tercer día de estar disfrutando de la «Dolce Vita» íbamos hacia un lugar que se llama Cruz de Guanacaste, mi tía vio un motel que se llama algo así como Puesta del Sol, en la curva que hace la carretera al rodear al aeropuerto, se le prendió el foco y me dijo:

    -Tengo ganas de aventarme un faje contigo en este motel, vengo caliente sobrino y quiero que me desahogues, el calor que hace aquí me acelera las hormonas y todo el día ando caliente y con deseos de coger, hoy que te metiste a la regadera te me antojaste y por poco y me meto contigo al baño, pero ya no aguanto más y diciendo y haciendo, como ella venía manejando el coche rentado, se metió en un santiamén al motel, pagó ella misma la entrada, ya en la habitación pidió el servicio de vinos y nos pusimos a libar, creo que eran como las diez de la mañana.

    Mi adorable tía Sofi es cabrona, distinguida y elegante, por principios de cuenta dijo que le sirviera una copa de vino y nos pusimos a platicar, a mi por dentro la sangre me estaba haciendo ebullición, realmente mi tía no está en edad de merecer, como que ya se le pasó el tren, pero solos y con la más sana intención de cogerme, la empecé a ver apetecible y más con el morbo de culearme a mi propia tía, yo también me fui calentando y entre copa y copa nos tomamos como dos botellas y platicona que es mi tía, el vino se fue subiendo, encendió la T. V. y ya saben, canales porno por si hace falta o se resiste la chava, todavía me dijo, hace mucho que no veo una de estas, refiriéndose a la peli porno que estaba pasando y ahí se armó el asunto que faltaba para romper las barreras morales, pero de morales nada más el nombre, porque, donde quiera se cuecen habas, o no?

    Ya entonados en los vapores del vino, mi tía empezó a ponerse romántica y yo a dejarme querer, nos miramos con deseos, pensé será muy mi tía pero de que me la cojo me la cojo, total con hacerle el favor y si nadie lo va saber, la oportunidad la pintan calva y un palito entre familia siempre es sabroso y excitante, como que se entra a otra dimensión del mundo… claro ella con más cancha en esto de la seducción agarro pichón…

    Se bajó los tirantes de su vestido y me ofreció sus pechos que no por estar caídos los iba a despreciar, empecé a juguetear con mi lengua y ellos a ponerse duros y dijo: -ay Jonás, hasta me haces rejuvenecer, siento escalofríos y me está gustando, que lengua tan suave y a la vez fuerte tienes Jonás. Mi verga con estos comentarios, se fue tensando, saben sabrosos las tetas y más como en este caso si son de mi tía, la mente calenturienta como la mía trabajaba a mil por hora pensando y saboreando, si mi tía está así de sabrosa y caliente, creo que mi mamá estará más buena todavía, entre pensar en mi madre y mi tía, se borraron los tabú y me desnudé para que mi tía se agasajara como debe ser y ella quería, y si quería verga de su sobrino, yo se la iba a dar hasta el piecito, toda para que le quedaran ganas de volver a coger conmigo…

    Ella ya entusiasmada y viendo que le estaba respondiendo como quería, se fue desinhibiendo y empezó a jugar con sus tetas y mi verga, que para este momento ya estaba dura, gruesa y lista para satisfacer la lujuria de mi tía Sofi, la dejé que se desatara y que le brotara lo puta que es y no quitaba la vista del espejo, estaba gozando y se sentía tal vez como en sus mejores tiempos de correrías sexuales, sabrá el tiempo cuantos metros de verga a recorrido mi adorada tía…

    Quiso acomodarse en el sofá y ahí me senté abierto de piernas para ofrecerle toda la verga que por herencia de familia a ella también le correspondía disfrutar, aventó a la fregada el vestido, se quitó la tanga y empezó el sube y baja en el palo encebado que era mi verga, es golosa mi tía, le encanta la verga, se la empezó a comer y a disfrutar viendo en el espejo como se le hundía en su vagina, esa vagina cogelona ansiosa de carne fresca y como una maestra mostrando una arrogancia digna de su clase, se comió la mitad de mi verga…

    …encantada de estar viendo entrar y salir la verga de su panocha, me gozó todo lo que quiso, yo también disfrutando la cálida tersura de la vagina de la hermana de mi madre, es sabroso y cachondo sentirse el macho de una mujer que es familia, la verga como que crece más, como que se hace más gruesa y la mente revuelve juicios y prejuicios y al punto de me vale madre, le clavé la verga a mi tía Sofi…

    Cuando la puse agachada, estuve a punto de venirme, ese inmenso calor que se produce en la vagina es para derretir a la mejor verga del mundo, ver y sentir mojada toda la vulva, sentir que gotean los líquidos que se producen al coger, contemplar el culo de mi tia esperando mi embestida, disfrutar viendo mi verga a punto de penetrarla, dejársela ir con suavidad y lentamente para hacerla rabiar de ardiente desesperación, sentirla estremecer en mis brazos, ver inmensa mi verga y perderla en su vagina hasta topar mis guevos con sus labios vaginales es la locura, se coge, a veces con monumentos de mujeres, pero ahora yo tenía a mi tía como una puta, cogiéndomela, viéndome la verga taparle por completo su calentísimo sexo, me estaba trastornando de lujuria… mi tía gemía y se movía desesperada, ansiosa de sentir lo grueso de mi verga hasta el fondo de su intimidad y se la dejé ir toda, grito y aulló de placer, se fue de bruces y yo caí encima de ella, sin sacarle la verga, así como quedamos arremetí contra de ella bombeándole a más no poder para saciarle sus ganas..

    Como pude la acomodé y de lado, se la dejé ir de nuevo, ella gozando dobló su pierna queriendo abrirse más para recibir más caña, es insaciable mi tía Sofi, mi verga de tanto bombearla, se fue inflamando y la sentía más gruesa, mis guevos también entraron en juego y servían de tope, es desquiciante contemplarse en el espejo viendo como la vagina de mi tía y mi verga se fundían en un mete y saca enloquecedor, es indescriptible acoplar las nalgas de mi tía en perfecto embone con mi verga, sus nalgas parecían que estaban hechas a mi medida, para cogérmela y darle toda mi verga…

    Queriendo descansar de su vagina, se acomodó y empezó a mamarme la verga, golosa como ella sola no perdía detalle de su actuación, una maestra mamándome la verga, tiene una boca experta en el arte de succionar la cabecita y hacer estallar la verga con todo y guevos, succiona creo que con su garganta y presiona con sus labios que me hizo reventar mis sentidos, a duras penas aguanté, realmente es experta, sus años los ha sabido aprovechar y ha tragado verga como solo ella sabe…

    Ya más relajado y controlando la situación la dejé que se agasajara mamándome la verga, se entretuvo y ella haciendo detener el tiempo gozando, realmente es una puta mi tía, me hubiera gustado habérmela cogido más joven, de seguro que me hubiera pervertido pero hubiera sido lo más chingón que me hubiera pasado, aunque nunca es tarde, ahora la tenía y hasta con el permiso de mis padres, porque sabiendo mi papá como es mi tía, de seguro el sí se imaginó o hasta algún trato hicieron a espaldas de mi madre para poder traerme a Puerto Vallarta y cogerme a su antojo.

    La acomodé sobre el sillón para que no se fuera a caer otra vez y de nuevo a bombearle con ganas su dilatada vagina, sus labios se veían abultados o inflamados de tanta verga que le había dado, sus panocha era un mar de líquidos, la clavé con fiereza, para hacerla explotar, para hacerla estallar de placer, pero la muy puta, se mantuvo bajo control y nomás no podía hacerla desfallecer, así seguimos cogiendo y ella gozando, es caliente e insaciable, no la llenan ni tres machos creo yo, pero no podía quedar mal, la familia es la familia y si mi papá la llena, yo su sobrino la iba a llenar más…

    Volvimos a cambiar de posición y ella feliz de tener sexo con su sobrino, si verga quería y por eso estábamos ahí yo no la iba a defraudar, me volvía a controlar y a sobarle las entrañas con mi verga, a metérsela y sacársela con ganas de desbaratarla y como dicen, gallina vieja no se cuece al primer hervor y así estaba yo controlando mi leche para no venirme y ella alargando el placer de tenerme a su disposición…

    Al fin se rindió mi caliente y libidinosa tía Sofí, de tanto darle duro con mi verga a su vagina, no aguantó más y susurrándole al oído: tía que buena estás… me tienes loco de tanto cogerte… me aprietas bien rico la verga… estas sabrosa y me gusta cómo se te va toda la verga hasta adentro… quiero seguirte cogiendo siempre… le dije: un día te vi que mi papá te estaba cogiendo, ella se estremeció ligeramente y volteando a verme contestó, como que me viste, le digo si tía, te vi claramente como gemías y suspirabas cada que mi papá te penetraba, estabas como loca, moviéndote como una poseída, así como hace rato que te la dejé ir toda, diciéndole todo esto y acelerando mis ensartadas, ella empezó a gemir y a decirme sobrino cógeme con fuerza… clávame tu verga… has que me acuerde de tu papá… despedázame la vagina sobrino… dame verga… quiero verga, mucha verga mi amor, hazme rabiar de placer, desmáyame con esa vergota que tienes, quiero, quiero, quierooooo, aaaahhh!!! Me vengo papasitooo!!!

    …y si se vino y se desmayó mi tía Sofi, se desmayó y cayó desmadejada, todavía la tuve así unos segundos más con mi verga a todo lo que daba, y no me quedó más que acelerar mis embestidas y vaciarme adentro de mi tía, la llené de leche, toda, toda mi leche se la dejé adentro, y la verga también hasta que solita volvió a despertar de su desmayo, y yo muy inocente le pregunté ¿tía que te pasó?

  • La novia de mi amigo

    La novia de mi amigo

    Al fin llegó el momento esperado. Hacía tiempo que deseaba que esto pasara y aquí estoy respirando hondo, disfrutando de mi victoria con la compañía de este cigarrillo que está por terminarse. Ah, suspiro tranquilo. No dejo de sorprenderme cómo el tiempo a veces parece pasar lento, muy lento, cuando el deseo se ve retenido por las circunstancias, y cuán rápido transcurre mientras la fantasía se concreta. Y asimismo cómo mi mente recrea a cada momento, desde que concluí lo que tanto anhelaba concretar, cada segundo, cada momento de aquella escena que a continuación paso a relatar.

    Como todos los fines de semana, salíamos con mi amigo a disfrutar de la noche, a conocer chicas y a pasarla bien. Un día yo no fui aunque mi amigo sí salió, con otros amigos, y terminó conociendo a una chica, de la cual se enganchó pronto. Apenas nos vimos me comentó todo, como solíamos hacerlo, y bueno, en el momento no le di demasiada importancia porque era común que cada uno contáramos nuestras aventuras y que, en muchos casos, exageráramos detalles e incluso mintiéramos para sentirnos mejor. Esta vez el insistía e insistía con que la chica que conoció era algo mejor que las anteriores. Yo tampoco le di esa vez importancia.

    Pasó un tiempo desde que la conoció hasta que salimos en barra: Ellos dos, yo y más amigos. Ay, bendito sea el día en que la conocí por primera vez a esa chica de baja estatura, pelo largo oscuro y enrulado, mirada ingenua, de naturaleza simple pero que, lo supe desde un principio, era capaz de albergar sensaciones furtivas.

    Yo tenía la ventaja de que al conocerla ella me dedicara algo más de simpatía natural y de tiempo de charla con respecto a los demás, ya que como era el mejor amigo de su novio era natural que eso pasara. Había más confianza. Me acuerdo que esa noche en que la conocí me había gustado lo suficiente como para sentirme mal, ya que se trataba la novia de mi amigo. Es por eso que preferí evitarla, por las dudas.

    Unas salidas más se sucedieron hasta que, llegado un punto, un día mi amigo me llama y me pregunta si la novia le había caído mal. Le dije que no, en un tono neutro, y él no me creyó y me contó cómo se habían dado las cosas, que me notaba esquivo con ella y con él también. Le di una excusa falsa, como para zafar de aquella situación, consiguiendo que no insistiera.

    Salimos otro día y para mi sorpresa noté que me gustaba cada vez más. Aquella noche no pude evitar charlar con ella. De a ratos me quedaba sólo en una mesa mientras los demás bailaban, momento en el cual pude conocerla algo más. Cada minuto me calentaba más esa mujer. Su pecho mirado de perfil hacía notar sus amplios y redondeados pechos que, resaltados por su remerita ajustada, parecían más grandes de lo que eran. Además de su cintura delgada, me encantaba la manera que tenía ella de mover las piernas, de cruzarlas, de exhibirlas con sensualidad. Pero lo que me encantaba era su boca; era una tentación permanente. No sé cómo hacía para que sus labios siempre luzcan húmedos, cosa que me incitaba al deseo como ninguna otra cualidad suya.

    Durante aquella charla, ya notaba que su simpatía era demasiado evidente como para que me sintiera como el amigo de su novio. Dudando de aquella situación, y con la ayuda del alcohol que habíamos consumido, más la música del lugar que también la tenía como oportuna aliada, acerqué mis labios a su oído y le dije que me encantaba cómo era y que en el futuro desearía conocer a una hembra como ella.

    Sin dudas me había entendido. Lo comprobé con su mirada ardiente y su labio inferior levemente arrugado revelando su deseo. Sin embargo, por pudor y seguramente por prudencia, exhibió una diplomática sonrisa y escapó rápidamente a la pista. Yo -para disimular- desaparecí de la mesa por un tiempo y me fui a quitarme las ganas con la primera chica que seduje.

    Más tarde, volvimos a reunirnos en la mesa de aquel pub entre todos. Éramos bastantes, pero a mí sólo me importaba ella, no me interesaba nada más en aquel lugar. De a ratos cruzábamos miradas y era inevitable que el deseo fuera cada vez mayor.

    Volvimos a la pista de baile, esta vez a bailar todos. Hubo un momento en que nuestros cuerpos se rozaron, haciendo que sólo con ese detalle mi miembro cobrara una rigidez que pocas veces había sentido. Tremendamente excitado de alguna manera volví a arreglármelas como para que eso sucediera de vuelta y volví a excitarme como nunca.

    Todo esto pasaba dentro de este lugar que de por sí era grande: había muchas columnas y contaba con una especie de subsuelo, con muchos sillones, y en la parte superior había una especie de semi-piso en donde estaban los baños. Mientras terminábamos de bailar, logré acercarme a su oído nuevamente. Le dije que la esperaba arriba.

    Fui lo suficientemente astuto como para ir enseguida para no levantar sospechas. Me quedé esperando un buen rato y por momentos me sentía nervioso por si venía alguien de nuestro grupo sorprendiéndome esperando a la salida del baño. Esa impaciencia sumada al deseo me volvió loco. Llegado un momento decidí entrar.

    Pasaron como quince minutos hasta que alguien entró. Deseaba que fuera ella, pero me decepcionó al saber que era un hombre el que había entrado. Entró una segunda persona a los dos minutos y por el ruido de tacos supe que era ella. Abrí la puerta, tomé su mano y conseguí en fracción de segundos encerrarla en aquel baño.

    La besé salvajemente mientras ella manoseó mi trasero con avidez. Le comí la boca como si la estuviera deseando desde hace semanas. Nuestras lenguas voraces chocaban, luchaban, lamiéndose mutuamente. Al tiempo que nuestras manos exploraban frenéticamente nuestras anatomías. La senté abruptamente en el inodoro, con la tapa baja, subí sus piernas bastante alto, y comencé a lamer su entrepierna.

    ¡No había tiempo! Teníamos que hacerlo a pura velocidad. Abrí más sus piernas para lamerle y succionarle el clítoris. Qué húmeda sentía su vagina. Mis dedos que jugueteaban nerviosamente en aquel lugar en vez de mojarse parecían inundarse de su sagrada secreción. ¡Cómo me calentaban sus callados gemidos! La combinación lengua dedos la volvía loca.

    Luego fui subiendo, sin detenerme hasta sus pechos, los manoseé sin delicadeza, los recorrí con mi alcoholizada lengua y volvimos a besarnos. Quiso que nos detuviéramos, me pidió que me parara. Bajó bruscamente mis pantalones, con esa mirada como que sólo existiera mi erecto pene. Lo miraba fijamente como si lo deseara como nunca. Lo tomó con su mano derecha, abrió grande su boca y lo comió y lo chupó. Yo estallaba de placer. Su mirada que, antes era ingenua, ahora era libidinosa, sabía chupar muy bien y además la situación de que alguien entrara y nos sorprendieran me excitaba mucho.

    Siguió succionando, mamando, succionando, mamando hasta que le subí el vestido, busqué su tajo y la penetré brutalmente. Cogimos, cogimos y cogimos sin parar, como dos amantes enfurecidos por la calentura de la noche. Acabamos con un gemido tan profundo como sincronizado. Empapados de sudor y satisfechos bajamos a seguir con el circo.

    Desde aquella noche no dejamos de vernos, de tiempo en tiempo, como buenos amantes.

    FIN

  • Un día de frio con mi maestra

    Un día de frio con mi maestra

    Bueno hoy les contare algo que me sucedió hace aproximadamente 3 meses, fue cuando aún yo estudiaba.

    Estaba en una preparatoria pequeña de acaso algunos 6 salones, casi todos nos conocíamos, alumnos y maestros, yo me llevaba bien con la mayoría de los maestros y maestras, me gustaba hacerles platica a los profesores y así perder tiempo en la clase. En fin, un día viernes llegue a la prepa, y no había casi alumnos ya que ese día amanecimos a 5 grados (°C) con sensación de -1, no sé qué pensaba al ir a la escuela en esa condición del clima pero en fin.

    Ya estando en la escuela subí las escaleras y me dirigí a mi salón, el plantel era un edificio viejo que antes había sido departamentos, mi salón está ubicado en el último piso, entre al salón y estaba ahí mi maestra de inglés una mujer de estatura promedio se podría decir, delgada, piel morena, pechos del tamaño de una mano no eran tan grandes pero tenían buena forma, estaban en su lugar redondos con una pezón cafecito, poco trasero y piernas delgadas, sacara no era la mejor, pero aun así te incitaba a querer dártela, tiene el pelo corto hasta los hombros (en lo personal me gustan las mujeres de cabello oscuro y largo ) usa lentes para ver que eso le dan un plus ya que una mujer con lentes se ve más atractiva.

    En fin, entre al salón;

    Yo – Buenos días, Teacher

    Maestra – Buenos días, joven y ese milagro que llego temprano?

    Yo – Me caí de la cama Teacher jaja

    Maestra- Hay joven pensé que no vendría, está haciendo demasiado frio.

    Yo – Si verdad, no crea, a medio camino me quería regresar para mi casa.

    Maestra – jajaja

    Después me senté en un banco saqué mi celular y me puse a jugar, paso aproximadamente una hora y no había llegado nadie más al salón.

    Le dije a la maestra;

    Yo – será que no vendrá nadie Teacher?

    Maestra – no se joven ya deberían de haber llegado

    Después de esa breve platica salió al tema de que hacer para pasar el tiempo, a lo que la maestra me dijo: -¿qué le parece si jugamos basta joven?

    Yo le conteste que si pues no teníamos nada que hacer.

    Después de un rato de estar jugando basta, la maestra me dijo que había descargado en su celular un nuevo juego el cual consistían en hacer preguntas o escoger un reto, decidimos jugar y ahí fue donde empezó a ponerse interesante el asunto, salieron preguntas incomodas, cosas muy personales que justo le tocaban a mi maestra, yo fascinado en saber sus respuestas ya que ella contestaba con toda sinceridad, escogíamos puras preguntas y ningún reto ya que sabíamos que los retos podrían estar algo fuertes, pero en una ronda la maestra eligió reto, dijo; -que tan fuerte puede estar el reto.

    Vaya oportunidad, no lo podía creer el reto que le había tocado era besar a la persona que estuviera más cerca de ella, o sea yo.

    La maestra solo me miro y no dijo nada, le dije: -maestra no tiene que hacerlo es solo un juego.

    Claramente por dentro si quería que me lo diera ya que con las preguntas anteriores me había prendido y no solo quería besarla quería cogérmela.

    La maestra no dijo nada, solo se fue acercando poco a poco hasta quedar frente a mí y me beso el beso fue suave, tierno y rico, pero a la vez se sentían las ganas de algo más que un beso.

    No me considero un experto en cómo hacer sentir placer a la mujer pero tenía que hacer algo para poder pasar a algo más hay que un beso, así que mientras nos besábamos puse mi mano en su cara y haciendo una caricia suave en su mejilla baja hasta su cuello lento y suave el tacto sentía como su piel comenzaba a erizarse, con mi otra mano rodee su cintura y acariciando su espalda baja haciendo movimientos de circulo, arriba y abajo por su espalda con la yema de mis dedos, eso proco que dejara de moverme e hiciera su cabeza hacia atrás dejándome besar su cuello, lo cual hice. En ese momento ya sabía que era lo que sucedería, ya no había forma de detenernos, así que metí mi mano debajo de toda la ropa que traía hasta tocar su espalda y comenzar a bajar la mano por debajo de su pantalón, mientras seguía besando su cuello y pasando la lengua por sus orejas.

    Sentía como estaba caliente mi maestra, ella comenzó a desabrocharme el pantalón, de pronto se agacho y con sus manos comenzó a jalarme la verga, después comenzó a besarla y poco a poco se la fue metiendo en la boca y comenzó a mamármela, vaya que lo hace muy bien estaba extasiado con lo que estaba haciendo, pasaron algunos 15 min y la levante del suelo ya que estaba de rodillas la subí a un mesa banco desabroche su pantalón y solo le saque una pierna del pantalón y la otra quedo con el pantalón puesto pero hacia un lado e igual con su calzón color coral que es como un roza opaco con encaje al frente muy bonito, me acerque a la puerta del salón y puse el seguro, regrese con la maestra y comencé a introducir un dedo en su vagina la traía rasurada sin ningún pelo era estrecha su vagina muy bonita no le colgaban los labios aun, estaba empapada, acerque la cabeza de mi pene y comencé a empujar suavemente, ella con su brazos hacia atrás para detenerse del banco solo movía su cabeza atrás y miraba para arriba, soltaba pequeños gemidos sabía que no podía hacerlo fuerte o alguien se daría cuenta, comencé a empujar cada vez más rápido era genial, no podía creer que estaba cogiéndome a mi maestra, sentía como estaba su vagina tan calientita y húmeda que daba paso a mi verga entrara y saliera después de un buen rato ya sentía como se acercaba el momento de venirme a lo que ella me miro y dijo: -quiero probarlos. Yo seguía dándole, sacaba y metía justo cuando sentí que me venía la saque ella se arrodillo abrió su boca y deposite todo mi semen en su boca ella me miro y se pasó todo de un bocado, fue increíble.

    Ella se levantó y comenzó acomodarse la ropa, al igual yo me subí el pantalón y nos quedamos en total silencio, pero yo me había quedado con ganas de mirarle las tetas así que le dije:

    -maestra puedo morderle una bubi?

    Pensé que me diría que no ya que era una pregunta muy estúpida eso debí de hacerlo mientras cogíamos, pero vaya mi sorpresa ella dijo que sí, me acerque ella levanto su blusa junto con su brassier y dejo al descubierto un bonito pecho le pase la lengua por su pezón y le di una mordida leve no tan fuerte pero sí que se marcara la mordida, en eso escuchamos la voz de otro profesor subiendo las escaleras, rápido se acomodó la blusa y yo quite el seguro de la puerta, me senté y saque mi celular e hicimos como que nada paso, era el prefecto quien entro al salón y me dijo que me podía retirar que por la falta de alumnos, podía irme.

    Tal vez perdí clases ese día, pero me fui bien contento a casa.

    Si les gusto mi historia de lo que me sucedió por favor comenten.

  • El amigo de mi hijo me hizo su mujer (III)

    El amigo de mi hijo me hizo su mujer (III)

    Pasaron los días y las visitas de Adrián eran constantes y en cada oportunidad que teníamos terminábamos juntos en la cocina, mis encuentros con Adrián se convirtieron en lo más anhelado de mi día a día, incluso mientras hacía mis quehaceres del hogar esperaba con ansias su llegada.

    Su solo presencia me provocaba, poco a poco nuestros encuentros fueron aumentando de magnitud sin cruzar la línea del sexo. Estando en unos de nuestros encuentros casuales chuponeando mis pechos Adrián volvió a pedirme algo nuevo, esta vez quería ver mi vagina “por favor señora Isabel déjeme ver su coño, nunca he visto uno en persona “estaba tan entregada a Adrián que acepte sin dudarlo pero le advertí que solo podía mirar.

    Me senté en el borde de la mesa subiendo mi falda y quitándome las bragas, abrí mis piernas dándole viste completa de mi vagina, me sentía algo apenada ya que desde que mi marido no me toca he dejado crecer un poco el vello de mi entrepierna, los ojos de Adrián se iluminaron al ver mi vagina no despegaba su mirada.

    “Que maravillosa pose señora Isabel”. Sus halagos comenzaron a calentarme, siguió mirándome fijamente y me pidió que si podía abrir más mi coño para verlo mejor, volví a obedecerlo y con mis dedos separa los labios de mi vagina.

    Nunca nadie me había visto con tanta lujuria como Adrián en ese momento, el bajo su pantalón sacando su miembro completamente duro, volví a recordarle que solo podía mirar y me respondió que no me preocupara que solo se quería masturbarse, se colocó en medio de mis piernas y comenzó a masturbarse.

    Me sorprendió lo excitado que estaba, su mano tenía un movimiento casi frenético, estando a centímetros de mi entrepierna comencé a sentir un hormigueo en mi vagina, accidentalmente daba pequeños picotazos en la entrada de mi vagina que me asían suspirar, Adrián lo noto y fue acercando más su miembro a mi entrada.

    Comenzó a frotar la cabeza de su peno por toda mi vagina, le dije que no lo hiciera tan directo pero no le importo y continuo restregando su glande “Se siente bien señora Isabel“, solo alcance a responder que no lo haga tan duro, sentí como mi vagina comenzaba a tener espasmos “parece que lo está disfrutando, verdad señora“.

    No respondí nada, comencé a sentirme muy bien y mi vagina empezó a mojarse, el pene de Adrián hacia que me estremeciera toda, su lenta incitación hacía temblar todo mi interior, el placer me fui nublando que sin darme cuenta Adrián metió su glande en mi vagina.

    Deje que lo hiciera pero le dije que solo la punta, se sentía tan bien que leves gemidos fueron escapando de mi boca “su coño está muy apretado y caliente señora Isabel“ abrí más mis piernas y Adrián comenzó a moverse lentamente sacando y metiendo su glande en mi vagina.

    Llevaba tanto tiempo desatendida que el miembro de Adrián se sentía magnifico, podía sentir como la punta entraba y salía de mi interior, por un momento estaba a punto de pedirle que la metiera toda, mi vagina no dejaba de palpitar ansiosa por sentirlo completamente dentro de mí, pero la idea de engañar a mi marido aun me detenía.

    Mi vagina comenzó a estrujar su glande sin control tratando de evitar escapara de mi interior, Adrián no se contuvo más y de una sola embestida me lo metió todo, un fuerte grito de placer quiso escapar de mi boca pero rápidamente me tape la boca “No pude soportarlo más señora Isabel, necesitaba sentir completamente su coño”.

    Por un instante perdí mi cabeza, la sensación de sentirme llena nuevamente fue asombrosa. Al fin habíamos cruzado la última línea del sexo, intentando no verme tan ansiosa lo recrimine un poco aunque por dentro también quería que sucediera.

    Adrián llevo mis piernas a sus hombros y desde esa posición comenzó a penetrarme con fuerza, la forma en que su miembro se restregaba todos los rincones de mi vagina y como arremetía buscando llegar a los más profundo de mi era tan placentero.

    La fuerza de con la que arremetía contra mi vagina era brutal, mi marido jamás se hubiera podida igualar el vigor de Adrián “su coño está muy mojado señora Isabel y no deja de apretarme“. Adrián era muy hábil para ser su primera vez, sabía exactamente como golpear mis puntos débiles.

    Era abrumadora la sensación de placer que tantos años extrañe, a cada embestida de su miembro mis sentidos me abandonaban, mi cuerpo entero se estaba tensando, mi vagina hizo los mismo aprisionando el miembro de Adrián, “me corro señora Isabel“, entre las convulsiones de su pene y la presión de mi vagina pude sentir como se corría llenado todo mi interior, era la primera vez que tenía un orgasmo tan fuerte en mi vida, aun sin recuperarme Adrián se acercó a mi besándome mientras él seguía moviendo sus caderas en mi interior.

    Todo era muy intenso, nos levantamos de la mesa y como señal de agradecimiento me arrodille a chuparle su pene, lo limpie todo con mi lengua y boca, terminado me acomode mi falda y blusa, Adrián tomo mis bragas negras y me dijo si las podía conservar como regalo, gustosa se las di.

    Esa misma noche mientras esperaba a que mi marido regresara mí vagina seguía temblando por Adrián, recordar la forma salvaje en que me poseyó hacia que regresara el sentimiento de culpa, estaba teniendo una aventura y engañando a mi marido, aun peor con el amigo de mi hijo pero no podía negar que lo estaba disfrutando.

  • Marielena y Doña Elvira (Parte 2)

    Marielena y Doña Elvira (Parte 2)

    Habian pasado dos días desde el encuentro amoroso de Doña Elvira con su escultural vecina. Dos días que la joven no se mostraba en el jardín tomando sol ni daba otra señal de vida. La casa de su vecina parecía estar sin ocupantes y Doña Elvira llego a pensar que ya no vería más a ese bombón que había tenido la suerte de llevarse a la cama.

    Al tercer día, estando Doña Elvira sentada al frente de su casa mientras empezaba a anochecer, un taxi estaciono frente a la casa de su vecina y descendió del mismo la chica que tanto obsesionaba a la madura señora… La chica estaba vestida de forma espectacular, con un corto vestidito negro y zapatos de taco alto y se dirigió a la puerta de su casa con un andar un poco tambaleante. Doña Elvira fue hasta la puerta y le dijo «Nena, estas bien?» Marielena se dio vuelta y con un tono de voz gangoso le dijo «Doña Elvira, me parece que tome un poco de más».

    La vieja fue hasta su encuentro y lo primero que percibió fue el aliento un tanto alcohólico de la chica, luego quedo deslumbrada por la belleza de la muchacha que la volvió a excitar acordándose de todo lo que le había hecho un par de días antes. La tomo de la cintura y le dijo «Si estas un poquito mareada dejame llevarte hasta casa hasta que te recuperes un poco». Marielena la miro con picardía y le dijo: «Me va a invitar con una cervecita de nuevo Doña Elvira», «Mejor descansas un poco hasta que se te pase, estuviste tomando mucho? le dijo la caliente mujer pensando en tener de nuevo esa beldad. Deseaba hacerle de todo ahora que la tenía en ese estado y la iba a aprovechar lo más que pudiera. La chica le contesto «Estuve en el cumpleaños de una amiga y me parece que tome un poquito de más» La mano de Doña Elvira se afirmó más en la cintura de la muchacha y la fue llevando hacia su casa, la chica se dejó llevar dócilmente.

    Ingresaron a la casa y Doña Elvira no perdió ni un minuto en llevar ese bombón al dormitorio. Sin soltarle la cintura la llevo hasta la cama y le dijo «Nena mejor que descanses un poco, déjame que te saque el vestidito y te tiras un ratito» Marielena le dijo «Si, tengo calor sáqueme el vestido Doña Elvira». Ni corta ni perezosa la excitada vieja le bajo el pequeño cierre del vestido que cayó hasta el suelo dejando a la escultural chica solo con una tanguita blanca y sus tacos altos. Doña Elvira se situó detrás de la muchacha extasiándose con la vista de ese cuerpo, una espalda increíble, unas nalgas duras y unas piernas de diosa y no se pudo aguantar más.

    Se pegó al cuerpo de la chica y aferrándola por los brazos empezó a lamerle el cuello y los hombros. Marielena respondía emitiendo pequeños suspiros. Las manos de la vieja se movieron hacia adelante y atraparon los duros melones de la impresionante joven y los aferraron y acariciaron y con sus dedos buscaba los pezones que se ponían duros con todo este manoseo. Así estuvieron unos minutos y de repente la chica le dijo, con su voz gangosa «Doña Elvira puedo pedirle algo?» a lo que la madura mujer, enloquecida de deseo contesto con voz ronca «si mi amor pedime lo que quieras». «Me gusta que me toque las piernas y me las chupe porque tengo mucha sensibilidad en los muslos, me enloquece si me hace eso» «Te hago lo que quieras preciosa» contesto Doña Elvira que además ya tenía pensado chupar y acariciar todo el cuerpo de esa diosa. «Vení nena» y la vieja se sentó en la cama y puso a Marielena de espaldas a ella con la vista de sus nalgas y piernas cerca de su cara.

    Empezó a bajarle la tanguita muy despacito y la chica respondía con suspiros por lo que se avecinaba. «Inclínate un poco amor», le pidió la vieja y la chica se inclinó hacia adelante mientras la vieja se extasiaba acariciando esos suaves muslos, los acariciaba por fuera y por dentro y acerco su cara hasta empezar a lamer la delicada piel de la chica, subiendo y bajando los lamidos hasta que se puso a lamerle las nalgas y volvía a bajar por los muslos. Marielena estaba totalmente fuera de sí, le encantaba sentir esas manos acariciándole los muslos sin parar y la lengua subiendo y bajando por sus piernas, sentía que estaba totalmente mojada y al borde de tener un orgasmo…

    La vieja también estaba que no aguantaba más y tomando a la chica de la cintura la atrajo hacia la cama y la puso boca arriba, siguió chupándole las piernas pero no pudo más y se dirigió a comer esa mojada concha, lo que hizo con desmesurados chupetones que arrancaron grititos de placer de Marielena, sumando a los lengüetazos, la vieja metía dos dedos dentro da la concha y enloquecía al clítoris de la chica con sus lamidos y llego a meter dos dedos en el culo de la muchacha que gemía de placer y de repente se estremeció en un largo orgasmo. Doña Elvira siguió chupando y chupando hasta que no pudo contenerse más y frotándose contra las piernas de la chica tuvo un monumental orgasmo. Después las dos se quedaron dormidas y al despertar el día siguiente Marielena se vistió apresuradamente y le dijo a Doña Elvira «Voy a tener que decirle a mi tía que me quede en lo de mi amiga, hasta luego Doña Elvira».

    Y se fue, dejando satisfecha, por el momento, a Doña Elvira.

  • ¡Cumpliendo la fantasía de una amiga!

    ¡Cumpliendo la fantasía de una amiga!

    Hola de nuevo amigos lectores. Este relato ocurrió ya hace unos meses.

    En aquellos tiempos yo estaba con ganas de coger a una compañera de clases, solíamos hablar poco y aunque esta guapa nunca me hizo el feo. No es de las típicas mujeres guapas mamonas y cerradas, esta era a toda madre, puedo decir que “jalaba chido” con todos y por lo tanto (como yo) todos los hombres se la querían comer.

    En aquellos tiempos de exámenes finales solíamos reunirnos varios compañeros en su casa ya que ella accedía sin ningún problema pues la mayor parte del tiempo sus papás no estaban y esto no era impedimento de estar ahí ya que sus padres les daban la libertad de hacer lo que fuera siempre y cuando no pasara el límite con sus responsabilidades en su hogar.

    ¡En fin! Aquel viernes por la tarde saliendo de la universidad mis compañeros se dirigían hacia su linda casa y después de ausentarme del trabajo con un justificante que me lo accedieron sin problemas me dirigí por mi cuenta hasta allá. Llegando el vigilante me pidió a quien buscaba y le di el nombre y apellido de mi compañera para lo cual me dejó pasar no sin antes llamarla a su casa para verificar dicha visita. Me estacioné, toque la puerta y me dio la bienvenida muy cortes. Ahí dentro vi a los demás y después de saludarnos nos dimos a la tarea de investigar el tema que nos tocaba cada uno para después juntar los trabajos y hacer un mural y el proyecto de investigación que nos tocaba representar. Valió la pena las horas invertidas ahí pues nos quedó extraordinario digno para exentar esa materia. Siendo viernes y para celebrar un poco el trabajo que habíamos realizado mi amiga Karen (La de la casa y compañera) nos ofreció una botella para celebrar aunque ya estaba comenzada no se la negamos y así nos fuimos sirviendo unos cuantos vasos. Las horas pasaban y mis compañeros tenían que irse pues donde estábamos está algo retirado de la ciudad. Yo me ofrecí a llevarlos pero Karen me pidió quedarme pues nosotros dos éramos los líderes de ese proyecto y como el proyecto lo entregaríamos el lunes la excusa era en ensayar y delimitar puntos del trabajo.

    Ahí mismo les pedí un uber a mis compañeros para que se fueran tranquilos mientras yo me quedaba más de la cuenta para solo cambiar unas cosas e irme después, ellos no sospecharon en lo absoluto pues todos éramos compañeros y nadie tiraba indirectas o quedaban con la idea que algo iba a pasar, nos pidieron más bien que el trabajo quedara bien para poder librarnos de la materia tan pesada y disfrutar nuestras vacaciones, todo dependían de nosotros dos. Así comenzamos a quitar y agregar cosas al proyecto de investigación hasta que perdimos la noción del tiempo y terminamos hasta media noche. Estando ahí le pedí un vaso de agua pero ella en vez me de eso saco otra botella y me dijo “Ya que estás aquí vamos a comenzar esta” yo le dije “Me parece pero solo un poco porque tengo que manejar y estoy lejos de casa”.

    Ya sabía que teniéndola a ella media ebria me abriría las piernas así que todo quedaba en mí. Así estuvimos charlando sobre cosas sin sentido. De los chismes en la uní, los maestros, las compañeras y un sin fin de cosas hasta que decidí tirarle una indirecta: -“Últimamente no he tenido nada de acción, veré si saliendo de aquí cae alguien o tendré que llamarle a alguien no importa que sea alguna escort”- Ella solo sonrió y me dijo “Ay como eres” cabe decir que espere más pero no pasó, me desvió el tema. Me acerqué a ella más de lo debido pero parecía no captar hasta que le dimos fin a la botella y ya con nuestros últimos vasos servidos me confesó una historia que me puso demasiado caliente:

    “Mira, pasa que donde trabajo, ¿Si recuerdas el versa color vino que en una ocasión pasó por mí en la universidad? Pues mi jefe iba manejando, digamos que ando con él pero nos limitamos por su esposa, sé que estoy mal pero me atraen los señores y él es un buen partido aunque sea por un tiempo nuestra relación porque se irá de vacaciones con la familia y estará fuera por un rato indefinido y supongo ya no lo veré, la cuestión aquí es que nos veremos hoy sábado por la noche pero quiero cumplirle una fantasía suya y también mía pero aún no estoy segura”.

    Yo solo me quedé un poco sorprendido pero era de esperarse. Se carga un cuerpo que hasta parece que los dioses la hicieron. Ella sabía lo que tenía y más allá del dinero que tiene ese señor (qué mi amiga ni necesita) supongo sabía cogerla a mil maneras por algo estaba “enamorada” entre comillas obviamente ya que le lleva sus buenos años y muy aparte de eso, es un señor con familia. Yo fui directo y le pregunté “¿Y qué clase de fantasías comparten ustedes?” Mientras bebía mi whisky. “Es tanto fantasía de él que mía, él quiere estar con un travesti o bueno no tanto así, si no un hombre vestido de mujer pero que se vea de lo más femenina”. Yo solo me limite a reírme y le respondí “No me digas, ahora si me hiciste reír, yo pensé que era 100% hombre y sale con eso”, a lo cual Karen respondió “Sé que suena muy vulgar y feo pero es lo que quiere y yo igual, de solo pensarlo me dan ganas de meterme mano pero me he estado aguantando estas pinches ganas para cuando hayamos conseguido a alguien, él no quiere contratar por internet por desconfianza y veras que yo tampoco por lo mismo y me pidió que yo buscara a alguien dispuesto a hacer esto pero ahora lo veo difícil porque no tengo a nadie en mente”.

    Por mi mente pasó en preguntarle más pero sería comprometerme así que decidí ir hacia atrás “Y si tienes ganas porque no me dejas quitártelas” ella solo me sonrío y me respondió “De ninguna manera, a menos que…”. Ya sabía que me iba a involucrar en su fantasía pero de ninguna manera accedería pero me propuso un acuerdo que al menos me hizo pensarlo. “Si me quieres tener al menos ayúdame en esto, sé que ando con él pero le comentaré que igual participarás y no creo haya problema, eso creo, solo te vestirás de mujer y con la misma nos iremos a un motel que es ahí donde lo haremos”. Yo le dije que me dijera en sí que querían hacer y que de ninguna manera me iba a dejar tocar por un tipo y si la ayudaría con esto le pondría la condición de que yo igual quería cogerla sin más. Ella lo medito y quedamos así: “Mira por la mañana te marco, te aviso y te digo cómo quedo con el” Yo accedí, y me despedí de ella diciéndole “Que ganas tengo de cogerte” en tono de burla para lo cual ella solo se rio y me dio un “Hasta luego, cuídate”.

    Ya con unas pequeñas copas encima pase por unas cervezas y me fui a casa pensando en lo que iba hacer si en caso el jefe le diría a Karen que no habría problema con la condición que le había puesto. De solo pensar en ese hermoso cuerpo voluptuosos hizo que yo ardiera más y me puse a ver videos de tríos para ver cuál era la mecánica, sé que no iba a ser lo mismo pues yo iría vestida de mujer y me desagradaba esa idea pero con tal de estar cogiendo a Karen haría que se me pasara ese pésimo rato. Ahí estuve entretenido viendo videos; algunos buenos y otros malos hasta que decidí acostarme solamente pensando en Karen y en su hermosa figura. Como sea aquí les dejo unas fotos de ella:

    Desperté más tarde que de costumbre, generalmente los sábados suelo levantarme temprano para ver algún partido decente pero esta vez desperté casi al mediodía, tomé mi teléfono y oh sorpresa 3 llamadas de Karen y un mensaje con el texto: “Responde el teléfono, te interesa”. Algo me decía que ya había trato pero faltaba ver qué más me pedían así que le marqué y la saludé para después proseguir le dije: “Si Karen disculpa acabo de despertar, me desvié por unas latas y termine algo cansado pero dime qué sucede” a lo cual me dijo “No te preocupes mira, ya hablé con él y me dijo que no hay problema, será un trío pero con la condición que vayas vestido de mujer, no te será difícil pues de cuerpo no estás mal y con maquillaje estarás espectacular”. Yo no sabía cómo responderle a eso y le dije “¿Y cómo me vestiré? Si sabes que no ando por ahí comprando ropa de mujer para luego ponérmela ¿Verdad? Y luego ¿La peluca? ¿Las prendas? ¿Maquillaje?”.

    Yo solo quería cogerla y no importara si otro estuviera mientras la penetraba pero como la única condición era esa pues era un precio que tenía que pagar. Ella me contestó “De eso no te preocupes con una peluca negra que tengo y las prendas te las presto, ven a mi casa acá te maquillo y nos vamos en mi coche”. Ya había quedado todo ahora solo me quedaba esperar hasta la noche e ir a su casa para el arreglo pero como les dije, era un precio que tenía que pagar y teniendo ese cuerpo de Karen moviéndose encima mío me latía esa idea.

    Pasaron las horas de lo más rápido quizá las ansias y la adrenalina lo hicieron más excitante, llegue a casa de Karen y me hizo pasar a su cuarto y para sorpresa habían dos vestidos de noche sobre su cama. Ella me dio la opción de escoger entre uno blanco que al parecer me iba a quedar demasiado ajustado y otro amarillo similar, yo escogí el amarillo pues parecía bonito pero sabía que entrando al motel no me iba a durar puesto por eso decidí ese color. Ella con su “buena elección” me hizo confiar en mi intuición y ahí estuve a merced de ella, me maquillo de lo más rápido y ahora venía la transformación. Le propuse que nos cambiáramos al mismo tiempo y ella dijo que no había problema. Le dije que me compartiera una tanga y me saco todo un cajón entero de esas prendas, parecían eran sus favoritas. Escogí una color morada totalmente lisa y el bra del mismo color, mientras me cambiaba lograba ver cómo ella optaba por una micro tanga color negra que dejaba al aire su hermoso trasero blanco bien bonito, mentiría si les dijera que no se paró mi pene y ella se dio cuenta y me dijo “Guarda esas ganas para al rato, después de mucho tiempo al fin voy a coger rico y cumplir una fantasía”. Yo solo le dije “No te pases, solo tócalo, ya quiero tenerlo dentro de ti” y ella solo sonreía y decía “luego, ten paciencia”. Terminamos de cambiarnos. Nos vimos al espejo y parecíamos todas unas zorras, sabíamos que la noche iba a estar muy macabra y nos dirigimos al motel, cabe mencionar que al salir de su casa el vigilante me quedo viendo y le pregunto a Karen que si a qué hora había entrado su amiga (o sea yo) ella dijo que no había problema y que me iba a dejar a casa. ¡Que oso!

    Mientras íbamos a nuestro destino ella me decía lo que tenía que hacer: “Mira, el solo quiere que te comportes como una mujer, haz lo mismo que yo, habla poco y solo dile si a todo, él no te va a coger, solo quiere una compañía medio hombre y mujer para mí y eso lo disfrutaremos los tres”. Yo solo al ver a ella en ese vestido me excitaba tanto que estuve a punto de masturbarme ahí mismo en su coche pero mala idea, ella me dijo que llegando haríamos eso así que decidí esperar. Llegamos al motel y nos confirmaron que nos esperaban en la suite, nos estacionamos y nos fuimos directo al cuarto, yo ya estaba prendido en primera por la situación y en segunda porque era un hecho que iba a coger con Karen. Tocamos y nos abrió su jefe, Karen lo saludó de beso y abrazo diciéndole “Amor, te extrañe, no quiero que te vayas, mira, aquí tienes un pequeño regalo” nos presentó y no dije ni una palabra, solo le sonreí y le di la mano. Nos ofreció una copa y yo por mi nerviosismo me la tomé demasiado rápido y le pedí otro vaso más. Ahí me tenían a mí en la pequeña barra bebiendo esa botella yo solo mientras ellos hablaban y se besaban como si no se habían visto en años (Y en si fueron semanas que no se habían visto). Hasta que por fin tocaba la acción.

    Karen habló primero y dijo “Hey Ana, puedes venir aquí conmigo, tengo ganas de besarte” (Me había cambiado de nombre para hacerlo más realista). Yo solo dije si con la cabeza, me acerqué y la besé, la tomé de la cintura mientras ella me tomaba del cuello y nos fundíamos en un beso muy pasional. Su jefe sólo mencionaba “Que rico es ver a dos mujeres besarse, quiero que sigan mientras me quito la ropa”. Y así fue, no abrí los ojos para no verlo, yo quería disfrutar a Karen y ahí estaba, teniéndola frente a mí besándola, ella siguió en lo mismo, no nos despegamos del beso hasta que poco a poco comenzó a quitarme el vestido amarillo, como era de cierre en la espalda solo lo bajo y cayó al suelo y ahí dejó ver la tanga que me había prestado, yo hice lo mismo y al igual que ella también la dejé en esa micro tanga que tanto me excito, solo abrí los ojos para verla y era un sueño tenerla ahí besándola y con esas bragas que me ponían tan caliente. Seguimos besándonos hasta que note la respiración de alguien cerca y era el jefe de ella, nos despegamos, nos vimos y para eso ella ya estaba masturbando a su jefe. Los tres estábamos parados, yo continué con lo mío, la tomé de la cabeza y la volví a besar y ella me respondió mientras con la otra mano masturbaba a su querido jefe. Ella dejó de masturbarlo y me tomó de la cara (parecía excitada) hasta que nos fundimos en un gran beso de lengua. Note que el jefe estaba detrás de mí pero poco me importó, solo sentí como su pene se acercaba a mi pequeño trasero, sentía cómo lo pegaba pero no me disgustó pues yo estaba disfrutando mucho. Se acercó a nosotros dos, tomó de mi mano y lo acercó a su pene, sabía que tenía que masturbarlo.

    Mientras besaba a Karen ella me tenía rodeada con sus manos yo solo la tenía de la cintura y con mi otra mano masturbaba al jefe. Así estuvimos un rato hasta que Karen vio lo que hacía, sonrió y se agachó, yo seguí en lo mismo, vi como Karen comenzaba desde lo más bajo del pene tomarlo con sus manos y su lengua parecía tallar todo ese pene que más allá de estar largo estaba grueso. Vi como se lo metía hasta el fondo mientras el jefe la tomaba de la cabeza y hacía que se ahogara con su miembro. Yo me agache para ver más de cerca y al hacer esto Karen me pregunto “¿Quieres probar?”. Yo solo dije “Un poco” el jefe sonrió de lo tímido que lo dije y dijo “No te preocupes si no quieres, me conformo con que me lo toques”. Sin más, Karen siguió chupándolo y llenarlo de saliva, me acerqué y le di un beso en su glande, Karen me vio con ojos de lujuria y nos fundimos en otro beso, no tardamos pues su jefe nos puso en medio su pene y ahí siguió ella mientras yo me limitaba a masturbarlo. Seguimos un rato hasta que le quito el bra a Karen y me pidió que le quitara la tanga, yo solo obedecí. La acostó en la cama, se subió encima de ella y se puso a una distancia como para poner en medio su pene de sus grandes pechos. Ella solo apretó y solo veía como las ajustaba de modo que simulaba una cogida con sus pechos. Yo a lo mío, comencé a tocarla ahí abajo mientras le ponía un poquito de saliva y ya sentía lo húmeda que estaba, sabía que en algún momento iba a explotar.

    El jefe la puso de a perrito y ver ese hermoso trasero en esa posición hizo que eyaculara un poco. No sabía qué hacer, Karen solo agarraba con fuerza las sábanas de la tremenda cogida que le daba así que me quite la tanga y comencé a masturbarme, así estuve hasta que escuché que se iba a venir, se acomodó Karen de forma que se la tiraran en su rostro pero qué sorpresa, el jefe dijo “Para ti no va, es para tu amiga que por lo visto anda perdida, ven acércate” Ya en ese momento poco me importaba, yo solo quería eyacular en el cuerpo de Karen y no me importaba si para eso tenían que llenarme a mi primero la cara. Fue ahí donde me acerqué e hice lo mismo que Karen, solo saqué la lengua y puse una posición de esperar, el jefe acercó nuestras caras y al ver que estaba tardando Karen volvió a hacerle sexo oral, cuando estaba a punto nos volvió a pegar de rostro a rostro y ahí fue donde disparó aquel líquido espeso en una parte de mi cara y del de ella, Karen solo se acercó a mí y limpio aquella rastros que quedaban, ahora le tocaba a ella…

    Sabía que ya había cumplido ahora me tocaba disfrutar, yo fui rápido y lo introduje y a darle. Era la gloria, apretadita, sus quejidos eran de lo mejor, el jefe solo decidió sentarse y ver esa escena. Entre mi calentura solo le decía “No sabes lo delicioso que es tenerte así”. Ella solo se retorcía de placer sin decir nada, la puse arriba de mí y ahí seguimos un buen rato hasta que se me ocurrió hacerle un anal de antología, sabía que tenía que ser preciso sin que le doliera y ahí fui, la moví, le puse saliva y lo mismo en mi pene y poco a poco fue entrando, ella gritaba más de la cuenta pero no me detuve, la tomaba de su gran trasero y ahí estuve hasta que vi como su jefe se acercó y vacío más esperma sobre la cara de Karen, ella solo se quejaba así que decidí sacarlo y tomé a Karen del cabello y la puse de rodillas, ella entendió y ahí me fue haciendo un rico sexo oral, se volvió a acercar su jefe y le hizo lo mismo. Era el paraíso en ese momento hasta que de nuevo el jefe se vino pero ahora apuntó a sus pechos, al ver eso yo estallé y la bañé toda su cara.

    Terminamos cansados y nos acostamos. Mientras el jefe se metió al baño yo me puse a platicar con Karen, le decía que era lo mejor en ese momento, ella lo había disfrutado y yo igual. Le dije que esto quedara entre nosotros pues no sería bonito que me tuvieran en otro concepto y ella con su “No te preocupes tontito, ya sabía que eras de confianza esto quedara entre nosotros” la bese para sellar ese juramento y ahí quedo. Salió el jefe y dijo que tenía que irse pues tenía que ir a hacer maletas y hacer unos arreglos por parte de las vacaciones de su familia. Se despidió muy cortes de mí y de Karen y salió. Nos quedamos nosotros dos ahí hasta que decidí quitarme todo lo que tenía puesto, me bañe y volví a ser yo mismo. Al ver a Karen con ese hermoso trasero desnudo me dieron por volverme a masturbar y así fue, como ya estaba dormida solo la rocié en ese hermoso trasero blanco donde pocos la han visto, me cambie y salí del motel con destino a mi casa. Llegue y solo me acosté, al día siguiente había un mensaje de ella dándome las gracias por esa pequeña fantasía que había cumplido. Más que fantasía era un capricho pero bueno, al fin disfruté de ella y fue una muy buena noche para los tres…