Autor: admin

  • Intercambio con un ex (1)

    Intercambio con un ex (1)

    ¡Hola a todos! ya me conocen por los relatos que he publicado, soy Lau y mi esposo es José. Y hace unos domingos atrás fuimos a visitar a unos familiares a una ciudad vecina. Almorzamos y después se empezó a levantar una tormenta que nos hizo decidir salir rápidamente hacia casa.

    A mitad de camino se largó una fuerte lluvia, que no nos dejaba casi avanzar, veníamos a paso de tortuga por la ruta. Y casi llegando a nuestra ciudad, nos detiene un grupo de Bomberos diciendo que los accesos al centro estaban cortados por agua. Que deberíamos esperar.

    Así que nos acercamos a una estación de servicio que estaba abarrotada de gente por la misma causa que nos detuvimos nosotros. Al entrar todos mojados, ya que hicimos una carrera desde el auto hasta la entrada bajo un diluvio, José me dice: ¿Viste quien está ahí?… Al mirar veo que era Marcos, mi primer noviecito, fue él quien me desvirgo, fue mi primera vez.

    José sabía bien eso, yo se lo he contado mil veces y entre ellos se conocían muy bien porque fueron al mismo colegio secundario. Hacía muchos años que no lo veía, debido a que Marcos hace años se fue a vivir a otra ciudad.

    Enseguida, nos saludamos, José con un abrazo a él y un beso a su pareja y yo le di un beso a cada uno. Nos amontonamos en un rincón y nos pusimos a charlar, dado que la espera iba a ser larga.

    Nos contamos un poco de nuestras vidas, hasta que Marcos cuenta que Claudia es su actual pareja, que estuvo casado y se separó hace varios años y hace dos que está con ella. Ellos iban a nuestra ciudad por trabajo e iban a estar tres o cuatro días en un hotel cerca de casa. La charla se fue degenerando cuando José cuenta a Claudia que Marcos fue mi primera vez. Y ahí aproveche en despacharme y contar todas sus andanzas que provocaron nuestra rápida separación.

    Ella con toda naturalidad y una sonrisa dice: ¡¡¡mira de lo que me vengo a enterar!!! Desde ese momento la conversación fue hacía de cómo había sido ese polvo entre risas y gente que prácticamente escuchaba muestra conversación por el amontonamiento.

    Luego José no sé con qué motivo les contó que hace un tiempo empezamos a ser una pareja liberal. Dado que eso lo sabe muy poca gente, y menos nuestros conocidos.

    Ahí Claudia, se interesó de sobremanera de cómo era eso, así que tuvimos que explicarles de nuestras aventuras con lujo de detalles, mientras las horas iban pasando y la lluvia cesaba.

    Casi llegada la noche y mientras comíamos algo, un bombero grita que en media hora iban a habilitar las calles para poder llegar al centro de la ciudad. Nos dirigimos a nuestros autos, y vimos a Claudia con su larga melena negra suelta, un jogging negro muy ceñido y zapatillas del mismo color. La verdad es que durante todo el tiempo que estuvimos en la estación no me pude imaginar que Claudia tenía semejante culo que se marcaba en ese ajustado pantalón, se adivinaban perfectamente sus curvas y no pudo José evitar poner la mirada sin disimulo.

    -Voy a ir a por un trapo, le digo a José al subirnos al auto

    -¿Que vas a limpiar?

    -Voy a darle una limpiada al piso, lo has dejado todo lleno de babas…

    Sorio, fue tan evidente que lo mejor era no decir nada, cualquier cosa que dijera no aclararía nada. Si yo me había percatado, seguramente Claudia y Marcos también lo habrían hecho, ¿cómo se sentiría ella?, ¿sería algo que la excitaría?

    Después de casi 15 años con José, llegamos a un nivel de complicidad máximo, solo con ver mis gestos, podía saber que pensaba en cada momento y a mí me sucedía lo mismo con él. Ese nivel de complicidad también se cumplía en la cama, yo sabía en cada momento lo que lo pone cachondo y él conoce lo que a mí me gusta.

    Aquella misma noche llegamos tarde y cansados a casa, pero hicimos el amor, me colocó al estilo perrito, sé que esa posición le da un morbo especial, por tener la posibilidad de imaginar que era otra con quien estaba, yo lo conozco y seguro seguía manteniendo el recuerdo del culo de Claudia, cuando me cogía, seguro que era el culo de Claudia el que veía. -¿Te gusta mi cola o la cola de Claudia que estas imaginando? Le pregunto.

    Con una sonrisa, me dice: -la tuya, pero cuanto me conoces que sabías que estaba pensando en el terrible ojete de ella.

    Ahí comencé a moverme para que rápidamente se concentre en mí. Hasta que mis ojos fueron perdiendo el control al llegar al clímax, me encanta cuando llego y él intenta aplacar el deseo al compás de sus caricias, cuando gritamos juntos, cuando nuestros cuerpos nos traicionan y no lo podemos controlar.

    El clímax duró unos instantes maravillosos en el que los dos perdimos la noción del tiempo, después quedamos rendidos uno junto al otro hasta quedar dormidos.

    A la mañana siguiente nos despertamos desnudos, me acerque y me puse tras de él, al escuchar mi respiración, me pregunta si me cogería otra vez a Marcos. No supe que responder, tal vez le dije.

    -Pero lo que tú quieres es cogerte a Claudia. Y nos besamos entre risas. Nos vestimos y cada uno a su trabajo.

    Aquella pregunta me estuvo rondando por la cabeza durante la mañana, la verdad, es que sentía curiosidad por saber que había pasado por la mente de Marcos al volvernos a ver. Y aunque no se lo conté en ese momento a José yo también pensé en Marcos mientras cogíamos, deseaba saborear sus labios, me moría por sentir sus caricias, por saber cómo olía, como coge ahora que debe ser muy diferente a cuando éramos dos adolescentes.

    Después del almuerzo fui hasta el supermercado a comprar unos víveres y me encuentro por esas cosas de la vida otra vez con Claudia, nos pusimos a charlar y como estábamos muy entusiasmadas, la invite a mi casa a tomar un café. Por mi cabeza me seguía preguntando, si a ella le pasaría algo semejante de lo que a mí me sucedía, intentaba adivinar en sus gestos y palabras algo que la delatara, algo que me hiciera albergar la esperanza de un día poder concretar algo.

    La verdad es que no había nada que me diera esperanzas, ella siempre era de lo más políticamente correcta, aunque también tengo que decir que mi trato hacia ella era igual de correcto, por lo que seguramente ella podría estar pensando lo mismo que yo.

    Paso la hora y yo me tenía que ir al trabajo. Habíamos hecho casi una amistad y quedamos para cenar los cuatro a la noche en casa sin consultar a José y Marcos que seguramente no tendrán problemas. La cena empezó con muchos tragos, y todos saben cómo me pongo cuando bebo un poco, así que tras la cena, todos estábamos de lo más animados.

    Noté a Claudia algo contentilla seguramente por el efecto del alcohol, cuando de repente me sorprende con dos besos de mejilla con mejilla, tras el enésimo brindis, que se convirtieron en dos sonoros besos de sus labios en mis mejillas, tanto es así, que se me quedaron marcadas de lápiz de labios uno en cada mejilla…

    Acto seguido las dos sonreímos y no pude evitar lanzarle un guiño, acompañado de una mirada, que decía mucho sobre lo que en ese instante deseaba.

    Las copas seguían llenándose, yo ya había dejado toda inhibición, digamos que mi comportamiento no cambiaba en nada al que normalmente tengo acostumbrado a José cuando estoy caliente, continuamos con un baile digamos un poco sensual, hablando alegremente y no parando de reírnos.

    Lo bueno como la música estaba muy alta, Marcos en una oportunidad se tuvo que acercar tanto que pudo rozar mi oído con sus labios, fue algo que podía haber evitado y que por supuesto no me dio la gana de evitar. Cada vez que le hablaba me acercaba más a él, pegaba mi cuerpo al de él. Hasta que aproveche para reprocharle de cómo me había gorreado, no con una sino con varias en aquella oportunidad, lo que provoco nuestra separación.

    Nuestra conversación no se parecía en nada una habitual, nos reíamos de Claudia, que según él nunca la había visto tan contenta como esa noche. Y me comentó que ella le propuso que le gustaría ser una pareja como lo somos yo y José. Una pareja liberal, que cada uno pueda estar con otro, pero sin mentiras y nada a escondidas.

    Los dos reímos durante un rato, mientras la música seguía sonando, me sentía como dentro de una burbuja ajena a todo lo que sucedía a mí alrededor y sé notaba que a Claudia le sucedía algo semejante, hacía tiempo que ya habían desaparecido las distancias de seguridad que habitualmente suele haber entre los dos.

    Tanto hablar tanto hablar comencé a sentir reseco y le pregunté a Claudia y José si querían tomar algo, pero al darme la vuelta buscándolos, vi que allí no había nadie, mientras hablaba apretada con Marcos había perdido la noción de la realidad y no me había dado de cuenta que seguramente habrían ido al baño.

    No había dado ni dos pasos cuando durante unas décimas de segundo un foco iluminó a José en la habitación que hablaba con alguien que tenía en frente y se funden en un abrazo con la chica que tenía delante que no podía ser otra más que Claudia, pero el alcohol a esa altura no me hacía pensar. De repente me quedé inmóvil observando la escena, pude acercarme a la puerta y solo la podía ver de espaldas.

    Me quede durante unos segundos inmóvil mirando, José la besaba metiéndole la mano que no perdía el tiempo y acariciaba su culito, ella también estaba teniendo un calentón y para nada permanecía pasiva, las manos se colaban por el interior de su camisa, mientras no paraba de sobarlo…

    Estuve a punto de acercarme a ellos, pero no lo hice, en mi cabeza comenzaron a abrirse un mundo de posibilidades. Otro motivo de no acercarme fue que, la escena de los dos metiéndose mano me había producido un morbo enorme, junto con las manos de Marcos que empezaban a recorrer mi cola.

    Tras un minuto observando la escena, perdida en mis pensamientos, ellos giraron y nos observaron, el rostro de Claudia cambió, hasta que Marco les dijo sigan.

    Nos quedamos mirándolos un momento más, la expresión de la cara de Marcos había cambiado por completo, me hubiera gustado saber lo que pasaba por su cabeza en ese instante…

    Tras un par de minutos donde ellos comenzaban a desnudarse, sentí como Marcos tiraba del brazo y me hablaba al oído.

    En ese instante sus manos rodearon mi cuello, permanecimos abrazados sin decir nada, necesitábamos saborear el momento, podía escuchar su respiración, podía saborear su aroma, nuestros labios se encontraron otra vez, después de tanto tiempo, nuestras bocas se unieron muy despacio al principio, rozando y volviendo a rozar, el respondió con caricias.

    Estábamos de pie, mis manos exploraban su cuerpo y a la vez desataban los botones de su camisa, los nervios hicieron que no pudiera desatar los dos últimos así los arranque de un ligero tirón. Mientras, mis labios besaban su cuello con avidez, sentía como toda su piel se erizaba cuando con ligeros chupetones recorría su cuello desnudo.

    Sentí como su corazón bombeaba a más velocidad. Seguimos pegados hasta la otra habitación. Entramos, en ella solo hay dos camas chicas, pero eso era lo que menos me importaba en ese momento…

    Yo estaba de espalda inmóvil mientras sus brazos rodeaban mi cintura, besaba mi cuello desnudo, sentía como su respiración se aceleraba a cada instante que pasaba, al momento que yo dejaba caer mi vestido al piso donde los pezones se marcaban al otro lado del sujetador mientras toda mi piel se erizaba.

    Retira con delicadeza el sujetador y comienza a acariciar mis pechos, los presiono con delicadeza, rozo con las yemas de sus dedos sus aureolas, mis labios continúan recorriendo su piel, mientras su mano se encamina dirección a mi entrepierna. Su tripa siente el roce de mis dedos sobre ella, de tal forma que mi mano puede colarse sin problemas entre la piel y su pantalón, sus dedos rozan mi tanguita por encima y seguro puede sentir a través de ellos la cálida humedad de mi vagina.

    Suelto el botón del pantalón, y ya sus dedos se cuelan en la tanguita, ahí me arranca el primer gemido involuntario, en ese instante mis caderas comienzan a moverse al compás de sus caricias.

    Muy despacio mi lengua recorre su pecho, besos, pequeños mordisquitos, chupetones, poco a poco la lengua baja, mientras, no hay un solo centímetro de piel que quede sin explorar. A la llegada al pantalón intento soltarlo, y caen hasta la altura de los muslos, lo miro a los ojos y sonreímos, los calzoncillos corren el mismo destino y su pija queda libre, que se encontraba en su pleno esplendor, mis manos se posan sobre ella, con mucha delicadeza, comienzo a masturbarlo. Aparta el pelo de mi cara, lo coloca tras los hombros, con la punta de la lengua comienzo a rozar el capullo con una delicadeza exquisita, con tranquilidad, la saboreo, la chupo.

    Me detengo por un instante para mirarlo a los ojos, me gusta mirar mientras lo hago, tras unos segundos de pausa, comienzo a acariciar sus huevos uno a la vez e introduzco toda esa carne erecta en mi boca, arriba y abajo mientras su miembro desaparece y aparece una y otra vez dentro de ella, succiono cada vez con más intensidad, haciendo el vacío y rozando con mi lengua todo ese tronco.

    Pocos segundos han pasado cuando el cuerpo de Marcos comienza a traicionarlo y lo atrapa el primer orgasmo, mientras siento como toda su musculatura se tensa en cada espasmo, lanzo varios disparos de semen que se cuelan entre mis tetas. No era lo que esperaba, pero ya está.

    Me pongo de pie y le rodeo el cuello con mis brazos, le apoyo mis pezones con leche caliente en contra el suyo, acaricio su espalda desnuda con las yemas de los dedos, la recorro casi sin tocar y siento como su piel reacciona y comienza a erizarse.

    Recorremos los escasos pasos que nos separan de una de las camas y caemos sobre ella, tumbados sobre la cama lo observo y pienso que hubiera pasado si no me hubiese gorreado en aquel momento. Durante mucho tiempo había imaginado ese momento.

    Termine de bajar su pantalón quedando ante mi completamente desnudo, al tiempo que también retiraba mi tanga. Sus dedos comenzaron a acariciar otra vez la ya empapada rajita, no pude evitar gemir de placer al sentir ese contacto, a la vez que mis piernas se abrían para facilitar la tarea.

    Su lengua recorría cada centímetro de mi anatomía siguiendo el camino que lleva a zona húmeda, mientras, en la habitación resonaba la respiración cada vez más descontrolada, todo mi cuerpo convulsionó cuando por vez primera hundió su lengua en lo más profundo, poco a poco fue recorriéndolo mientras degustaba mis maravillosos fluidos. Eso hizo que arqueara mi espalda y comenzara a moverme al compás de su lengua, abro las piernas para levantarlas, y entrelazarlas por encima de su espalda.

    Mi concha depilada conservando solo una fina tira de vello púbico en el centro, el clítoris hinchado, mientras su lengua no podía dejar de jugar con él, los dedos entraban con facilidad en ella, se colaban en mi interior.

    Cuando estaba en pleno disfrute en ese momento escucho su voz diciendo: -Date vuelta.

    Obedecí, supongo que al verme en esa situación hizo que toda su sangre se amotinara otra vez en su miembro que endureció.

    Sus dedos volvieron a explorar en lo más húmedo de mi ser, resbalaban arriba y abajo desde el clítoris hasta mi ano. Se lo notaba caliente, y enseguida me sujeto por las caderas fuertemente y tras una fuerte embestida su ya recompuesto miembro se clavó hasta lo más profundo, arqueo mi espalda para facilitar su penetración, para que sea más profunda y lanzó un gemido de placer.

    Sus palabras eran entrecortadas, se mezclaban con los gruñidos, gemidos y chirlos que sonaban en mi cola.

    Escuchar sus palabras hacían que me volviera loca, sus manos se aferraban con fuerza a mi cadera, su respiración cada vez era más rápida, más entrecortada, en ese instante perdí el control, comencé a sentir las primeras convulsiones, mi mano fue directo a mi clítoris que necesitaba un poquito de ayuda para explotar.

    Fueron unos instantes maravillosos en los que pareció que el mundo y el tiempo se habían detenido a la vez, por un instante habíamos olvidado todo lo que aquella noche nos había llevado hasta allí.

    Abrimos la pequeña cama y entramos en ella, quedando acurrucados, desnudos, no hablamos ni una sola palabra, los dos nos mirábamos a los ojos con una media sonrisa en los labios, estuvimos así durante unos minutos hasta que perdimos la conciencia y quedamos dormidos.

    No había pasado mucho cuando un ruido me despertó, en un principio estaba algo desorientada, tardé un par de segundos en situarme, solo cuando pude ver a José en la puerta recordé lo que había pasado. Fue entonces cuando miramos hacia el interior de la habitación y por el suelo de estaban esparcidas nuestras ropas, sujetadores y tangas se mezclaban con camisas y pantalones y con una sonrisa nos despedimos.

    A la mañana al despertar con Marcos nos asomamos a la habitación donde pasaron la noche ellos, que permanecen ajenos a nuestra presencia, Claudia estaba con las piernas todo lo abiertas de lo que es capaz, mientras José hunde su lengua en su coñito una y otra vez, está completamente entregada a él, permanece con los ojos cerrados moviendo la cabeza a derecha e izquierda, con el rostro congestionado, a la vez que con la mano presiona hacia ella la cabeza de José.

    Verla disfrutando como una loca, entregándose en cuerpo y alma, hizo que Marcos tenga sentimientos encontrados, era algo raro, una sensación diferente a todo lo que hasta aquel día había sentido, ser testigo de aquella escena no solo lo había hecho sentir celos, también lo había comenzado a excitar de una forma increíble.

    Pego su cuerpo desnudo al mío, permaneciendo mudos observando, sentí como su miembro había vuelto a crecer y presionaba sobre mi culo.

    Retiro el pelo de mis hombros y comenzó a besar el cuello desnudo, el estímulo de verlos ahí había conseguido ponerme a mil, sus manos comenzaron a colarse entre mis piernas, mis pechos y mi piel.

    Mientras en el interior de la habitación, ahora era Claudia la que introducía aquel pene en su boca, lo sujetaba con su mano y lo introducía en la boca con rápidos y acompasados movimientos, José permanecía erguido delante de ella, sus manos acariciaban su pelo, mientras su mirada se perdida en el techo.

    Para aquel entonces Marcos colaba con facilidad sus dedos en mi húmeda argolla, la recorría muy despacio, entraban y salían de ella, rozaban mi clítoris, se impregnaban de mis fluidos, gemía de una forma suave. Si no hubiera sido porque en el interior los gruñidos de José y Claudia enmascaraban los míos, hace ya tiempo que nos hubieran descubierto.

    El morbo fue total cuando José lanzó sobre la cama a Claudia, e hizo que se tumbara boca abajo y la mirada de esta, quedo clavada en la oscuridad de la puerta donde nosotros estábamos, sus ojos apuntaron directamente sobre nosotros. Su rostro decía que ella estaba en otro mundo, su boca entreabierta era un continuo jadeo cuando los labios de José se hundieron entre sus nalgas y comenzaron a lamer el ano y sus alrededores. Durante unos minutos su lengua recorrió una y otra vez cada uno de los rincones más sensibles de aquel estrecho agujerito.

    Estaría completamente lubrificada cuando José cambió la lengua por uno de sus dedos, lo hizo pausadamente, no sin antes humedecerlo con su saliva, poco a poco entro en el ano de ella, al principio su rostro se congestionó por dolor o placer, sus músculos se tensaron y las manos se aferraron a las sábanas de la cama…

    Primero un dedo, luego cambio y le introdujo el pulgar, poco a poco y tras unos minutos de gemidos que no me atrevería a definir, sus dedos comenzaron a colarse sin dificultad, Claudia había dejado de gritar y ahora gemía al ritmo que le marcaba José.

    Marcos estaba excitadísimo, su respiración estaba desbocada, toda su sangre se amotinaba en un mismo lugar, y yo aprovechaba a restregar mi culo contra su humanidad, mientras sus dedos no habían dejado ni un momento de jugar con mi clítoris.

    José no pudo resistir más la tentación, se incorporó ligeramente y separó las piernas de Claudia, ella permanecía boca abajo mirando hacia la puerta. El mango carnoso permanecía erguido como un bastón, su capullo asomaba brillante y sonrojado. Se situó tras ella y comenzó a frotar el capullo contra su cuevita para humedecer su verga, durante unos segundos estuvo rozándolo mientras Claudia clavaba su rostro contra las sábanas, podía escucharse su respiración acelerada.

    Un fuerte gemido resonó en aquella habitación cuando la pija de José se clavó por completo en el culo de ella, fue una embestida seca. Durante unos instantes permaneció inmóvil dentro de ella, saboreaba el momento, degustándola. No alcanzábamos a ver el rostro de ella, lo seguía teniendo clavado sobre las sábanas, mientras yo no podía dejar de mirar, comenzaron a escucharse ligeros gemidos ahogados cuando él comenzó a moverse, cada embestida iba acompañada de un gemido, entraba y salía de ella sin dificultad.

    En ese instante algo me sobresaltó, Marcos tomó mi mano y entramos en la habitación…

    José freno sus movimientos, mientras Claudia dio un grito tapándose con las sábanas. La sorpresa quedó dibujada en sus rostros.

    José con una media sonrisa entre sus labios a la vez que me miraba, no fue capaz de articular palabra, solo con sus manos nos llamó a la cama. Y reinicio sus movimientos dentro del culo de Claudia.

    Marcos pasó la mano por detrás de la cabeza de Claudia y la hizo agacharse con dirección a su verga y sin rechistar bajó la cabeza a la vez que soltaba las sábanas que cubrían su cuerpo. Comenzó a mamársela a la vez que su mano dejaba al descubierto el sonrojado capullo. En ese momento su rostro estaba dibujada la viva imagen de la lujuria, lo tragó siguió lamiendo como si de un helado se tratara, mientras su lengua trabajaba sin descanso, no dejaba de mirarme, su mirada era igual al de una prostituta que busca calentar a su cliente…

    La verdad sea dicha que lo consiguió, no quise ser menos me colocó de tal forma que pudiera chuparla yo también. Había una diferencia ella tenía la pija de José enterrada en el culo y yo todavía nada. Y estaba deseosa de ser mimada.

    Corro a Marcos me coloco frente a Claudia, en igual posición, en cuatro, me situó de tal forma que quedamos cara a cara, las dos estábamos arrodilladas una frente a la otra y sin perder tiempo la beso cuando ella tenía los ojos cerrados por el disfrute que le estaba proporcionando José.

    Continúa.

    Loading

  • Melanie y Arturo: El inicio

    Melanie y Arturo: El inicio

    Hola a todos, gracias por ingresar y leer mi relato, espero sea de su agrado.

    Quisiera comenzar por describirme, soy un chico de 25 años de edad, actualmente radico en Cuautitlán Estado de México, mido 1.65 y tengo un gran gusto por el deporte por lo que tengo un físico algo trabajado en el gimnasio.

    Desde muy pequeño siempre tuve afición por las cosas femeninas, ropa, ademanes, etc.

    Hoy en día no soy nada obvio, soy super discreto pero el intimidad me encanta convertirme en la nena que todo hombre desea.

    Dicho esto comienzo con mi relato:

    Cómo bien comenté mi afición por el deporte y feminidad siempre han sido de lo más grande, un día se me ocurrió una idea super alocada pero que me prendió muchísimo.

    En el gimnasio donde entrenaba había un señor ya maduro, justo como me encantan, con 53 años de edad, era alto, con barba, un cuerpo trabajado y con años de experiencia, velludo, voz de hombre dominante, desde que lo vi por primera vez en los vestidores me encantó pero tuve que disimular, semanas antes el me estuvo platicando algo acerca de su vida, era divorciado y actualmente vivía solo en un departamento, nada fuera de lo normal hasta que un viernes por la noche cuando ya habíamos terminado la rutina se apresuró a bañar y cambiarse, de el mismo salió decirme:

    Arturo: hoy tengo una cita con una chica algo especial

    Yo: ¿muy bien señor, su novia?

    Arturo: no, es algo pasajero pero me refiero a que la chica es especial

    Yo: jajaja no estoy entendiendo, ¿es algo menor que usted?

    Arturo: no solo eso… Ella es (hizo una pausa, tomo algo de aire, espero a que se retiraran un par de chicos que estaban ahí y me dijo…) ella es una chica transexual, haz escuchado hablar de ellas?

    Yo: Claro, nunca he estado con una pero dicen que es de lo mejor

    Arturo: son una adicción, la verdad desde que me separé me dispuse a probar cosas nuevas y tener más experiencias, a mi edad aplica la famosa frase “hoyo es hoyo” y créeme que hacerlo con alguien así es lo más rico

    Se alejo presuroso y con una sonrisa.

    A partir de ese momento sabía que lo quería para mí solita.

    Empecé a fabricar la idea de como hacerlo ya que actualmente soy muy muy de clóset por cuestiones familiares.

    Llegada la oportunidad resonó en mi cabeza el “es ahora o nunca”.

    Me llegó un mensaje a mi celular:

    Arturo: Oye, tengo un contrato que necesito revisar, ¿tu me podrías ayudar a revisarlo y orientarme? Si quieres te puedo ver en mi casa y nos vamos en mi auto al gimnasio para no llevar los dos carros

    Para mí suerte ese día había salido un par de horas antes de mi hora habitual del trabajo.

    Yo: claro que si, justo voy saliendo del trabajo, ¿puedes ahorita?

    Arturo: si perfecto, te paso mi ubicación, le dices al guardia que vienes a la torre… al departamento… para que te dejen entrar.

    Yo: vale voy para haya, llegó en 10 minutos

    En mi auto siempre traigo mis cosas de nena, todo absolutamente todo lo necesario por si acaso además de ropa deportiva.

    Llegué a su departamento y mientras arreglaba su computadora…

    Arturo: ¿te acuerdas de la chica que te platique en el gimnasio? No me aguanto nada, me dejó super caliente ese día y desde entonces ando así jajaja.

    Yo: lo supuse por qué el lunes no dejabas de ver a las chicas, incluso a mi que para colmo hicimos pierna y no me dejabas de ver cada en cada ejercicio jajaja

    Arturo: ¿como no!? Siempre usas ropa super pegadita y con los ejercicios se te hace un culote… ¿No quieres echarme la mano? Jajaja si quieres te doy algo de $$

    Yo: no es cierto, no me vas a dar nada y pues así no jajaja (hasta este momento sentí que estaba bromeando)

    Se paró a mi lado y me dijo super serio…

    Arturo: ¿si me ayudas a bajar la calentura?

    Saco de su cartera un 4 billetes de buena denominación.

    Yo: ¿es en serio?

    Arturo: si no te gusta el ambiente no, no estás obligado, yo como aprendí a ser abierto en más aspectos pues se me hizo fácil el ofrecimiento pero si quieres lo olvidamos mejor y amigos como siempre

    Yo: es que no me lo esperaba pero dame oportunidad de bajar por algo y puede que acepte

    Arturo: no, tu te vas a ir, mejor olvídalo

    Yo: no de verdad, solo espera y quizá te sorprenda más

    Arturo: está bien

    Baje como loco por mi mochila donde traigo todas mis cosas de nena.

    Al llegar el ya tenía una película para adultos reproduciéndose en su pantalla de la sala.

    Yo: ¿seguro que me vas a dar esa cantidad?

    Arturo: agarralo pero te tienes que rifar he jajaja ¿que traes en tu mochila?

    Yo: solo espera…

    Me metí a su recámara y comencé mi transformación:

    Medias a medio muslo con ligero, calzoncito tipo bikini en tela satín con pedrería a los costados en color negro, bra del mismo tipo, falda de tubo a la altura de la rodilla, pantiblusa de animal print, peluca negra lacia larga y tacones de plataforma.

    Por discreción aún no me puedo depilar por completo pero las zonas “importantes” si que están depiladas.

    Al salir me dirigí a la sala donde estaba pero antes de llegar se asomo al pasillo algo desconcertado por el sonido de los tacones, en cuanto me vio…

    Arturo: ¡Wow! Estás preciosa, vaya sorpresa que me diste

    El llevaba puesto un pants holgado gris y una playera blanca, estaba con huaraches pues se encontraba en la comodidad de su casa.

    Yo: (Haciendo la voz super femenina como siempre lo he practicado) Si lo crees? Esto era un secreto solo mío pero creo que ahora ese secreto se comparte tu, yo y tú amigo que tienes bajo tu pants jijiji

    Arturo: Te ves riquísima, ¿como te llamas?

    Yo: Melani pero tú me puedes llamar como más te guste

    Arturo: mucho gusto señorita yo soy Arturo pero desde hoy puedes llamarme “mi amor, mi vida, mi esposo”

    Yo: jajaja ¿ya hasta esposo? Entonces siéntate y déjame atenderte como si yo realmente fuera tu esposa y tú mi esposo.

    Me dirigí a la cocina y prepare algo de comer con lo poco que tenía en su refrigerador, el sonido de mis tacones y el sonido de la película de fondo era la más rica mezcla auditiva.

    Mientras estaba lista la cena le servi un tequila y se lo acerque.

    No decía nada solo me veía de arriba a abajo y sonreía.

    Arturo: toma conmigo y brindemos por ti belleza y sensualidad.

    Yo: y también por el secreto que hoy comparto con el macho que me encantó desde la primera vez que lo vi

    Brindamos 3 veces, pero, como yo casi no tomo, al tercer caballito ya me sentía mareada y por ende muchísimo más desinhibida.

    Arturo: desde hace mucho estoy buscando una nena de planta, que me atienda en todo aspecto como mujer

    Yo: me encantaría ser esa nena pero bien conoces mi condición fuera de “persona” de mujer, no podría estar así de tiempo completo.

    Arturo: es que eso justo es lo que busco, algo casual, discreto, romántico para los dos, aunque soy abierto a nuevas experiencias debo guardar cierta imagen ante la sociedad al igual que tú pero que te parece si este secreto y nuestra relación se queda solamente entre nosotros, el tiempo que tengamos para poder disfrutar y este departamento.

    Yo: todo me parece excelente, pero… ¿nuestra relación?

    Arturo: ¿Quieres ser mi novia Melani? Se que tienes una vida fuera de aquí, lo entiendo y acepto perfectamente, yo también tengo una vida aparte, debemos guardar las apariencias y únicamente solos y cuando tengamos oportunidad seremos novios y esposos

    Yo: Encantada de ser tuya, gracias por entender y aceptar todo

    Nos fundimos en un beso largo, romántico y que poco a poco fue subiendo de tono, su lengua comenzaba a danzar con la mia dentro de nuestras bocas, mis manos acariciando su espalda mientras que sus manos subían y bajaban por mis piernas, espalda, cuello, pecho… Nos olvidamos de todo, en ese momento solo éramos el y yo atrapados en nuestro mundo.

    Me levanto y sin dejarme de besar, con gran maestría comenzó a desnudarme solo quedé con la lencería y los tacones, me bajo el sostén y con gran habilidad me comió los pechos, jamás había sentido tanto placer y el me hizo sentirlo con solo acariciar mi cuerpo y comerme los pechos.

    Nos besamos y poco a poco me fue llevando a su habitación donde previamente me había transformado.

    Nos apartamos y con su mirada entendí todo:

    Baje poco a poco hasta quedar de rodillas ante el, baje su pants y bese tu pene sobre el boxer, olía delicioso, una mezcla de sudor, orina, semen… Olía a macho urgido por deslecharse.

    Baje su boxer y ante mi salió un pene delicioso, hermoso, lleno de vello y con las venas marcadas, no tan grande ni tan grueso, era perfecto para meterlo a mi boca y entregarme a el.

    Estuve chupando y gozando de sus gemidos por un buen tiempo…

    Arturo: que rico la chupas mi amor, es lengüita besa y chupa como diosa, sigue así chiquita

    -Siii que ricooo siiii

    -La chupas mejor que las mujeres mi amor que ricooo

    Podía sentir como su pene lanzaba sobre mi lengua pequeños disparos de líquido pre seminal, me encantaba sentirlo duro, caliente, goteando mi saliva y fluidos.

    Me levanto y nos recostamos en su cama…

    Yo: oye solo que no estoy depilada de todo el cuerpo, ¿te molesta?

    Arturo: para nada, mírate, estás riquísima, si tienes vello en el cuerpo es lo de menos.

    Me beso completa, cuando llegó a mi parte de enfrente la devoró riquísimo, su lengua recorría desde mi rajita hasta la cabeza de mi pequeño, pequeñísimo pene.

    Me quitó el calzón…

    Yo: solo la hubieras hecho a un lado mi amor

    Arturo: quiero tenerte solo con tus medias, además, quiero oler tu calzoncito mientras te hago mia

    Yo: ya hazme tuya papi, quiero sentirte, quiero ser tu mujer

    Se colocó un preservativo y me unto bastante lubricante, colocó un par de almohadas bajo mi espalda e instintivamente puse mis piernas sobre sus hombros.

    Era deliciosa esa imagen proyectada en su espejo, una nena Travesti siendo tomada por ese hombre maduro.

    Sentí como su pene buscaba abrir pasó, mi chochito fue cediendo poco a poco hasta que sentí sus huevos chocar en mis redondas y grandes nalgas, se recostó un poco sobre mi, mis manos rodearon su cuello, nuestros jadeos eran cada vez más profundos.

    Arturo: que rico culito tienes mi amor, está súper cerradito, me aprietas riquísimo.

    Yo: Aaaah siii ¿te gusta papi? ¿Esta rico mi anito? No lo saques mi amor, déjame acostumbrar a ti aaah que rico se siente adentro mi amor.

    Comenzó a realizar movimientos muy lentos pero riquísimos, no ardía, no dolía, todo era un placer intenso, inmenso, delicioso, nuestra excitación aumentaba como si fuera espuma.

    Comenzó con su mete y saca, sus gestos, sus besos, sus gemidos era una combinación riquísima.

    Yo: me encanta como me lo estás haciendo papi pero también quiero ser tu puta

    Se ojos brillaron…

    Arturo: Ponte como la perrita que eres mami te voy a dejar el culo destrozado

    Obedecí, levante mi colita lo más que pude y pegue mi cabeza a la cama, me abría las nalgas para que el pudiera meterla más.

    Me lleno de lubricante y me la metió de un solo golpe, estaba en el limbo, con los ojos en blanco, gozando como nunca lo había hecho.

    Arturo: parate putita

    Se acostó en una esquina de la cama la cual daba perfectamente al espejo de cuerpo completo.

    Arturo: Montame y mírate en el espejo, mira tu cara de puta gozando y mira también tu pequeño penesito, ni siquiera se para pero como está goteando, eres y serás mía siempre perrita

    Yo: si papito, no funcionó para ser hombre, solo soy una putita sissy inútil a tu servicio mi amor

    Me monte en su verga y efectivamente, me penecito de sissy solo goteaba y salpicaba con cada senton que embobada me daba sobre ese hombre.

    Después de un buen rato montando y moviendome en círculos, sin sacarme su verga me empinó aún más cerca del espejo…

    Una nenita de 1.65 con medias y en tacones con un penecito goteando como nunca y atrás de mi un hombre maduro tomandome como su mujer y haciéndome ver estrellas con tremendo placer que me estaba dando.

    Arturo: ponte de rodillas puta

    Me arrodille ante ese hombre delicioso, se quitó el condón y antes que hiciera algo más tome su pene con mi mano y lo lleve a mi boquita, mientras se la chupaba lo masturbaba hasta que explotó en mi boquita, era demasiada leche así que tuve que sacarla, con su primer disparo lleno por completo mi boquita, me dejó la boca, la cara y los pechos llenos y escurriendo de su delicioso semen, tragué lo que tenía en mi boquita y con mis dedos y su verga recogí lo que tenía en mi cuerpo, se la deje limpiecita.

    Nos recostamos nuevamente y nos besamos sellando así nuestro secreto y relación…

    Arturo: eres una diosa en la cama chiquita, quiero tenerte siempre para mi

    Yo: si quiero mi amor, me encantó ser tu mujer

    Arturo: ¿tienes alguna fantasía mi amor? Al ser pareja quiero complacerte en todo y que tú me complazcas a mi, te advierto que soy super loco, morboso y sucio en la cama solo que hoy me tuve que contener si no te ibas a espantar jajaja

    Yo: ya somos dos por qué me encanta ser la sissy más sucia y morbosa, me encantaría intentar la lluvia dorada, tríos, exhibicionismo, quiero experimentar muchísimas cosas

    Arturo: espero aguantarte el ritmo mi amor jajaja

    Yo: a mí me encantan los hombres como tú, maduros, altos, velludos, debo confesarte que mi debilidad son los gordos, obesos, me fascinan los hombres así, gordos, muy muy gordos y una de mis fantasías es tener un trio así, dos hombres maduros, muy mayores, altos, velludos y gordos que me hagan suya como quieran y terminemos con la lluvia dorada

    Arturo: vamos a buscar candidatos chiquita, me encantaría compartirte con mis amigos

    Yo: encantada de ser tu puta mi amor

    Seguimos comiendo a besos y acariciando nuestros cuerpos, no cenamos, no fuimos al gimnasio, nos entregamos a la pasión completamente, desde entonces mantenemos una relación y actualmente abierta a conocer más hombres y en algún momento hacer mi trio soñado.

    Espero que les haya gustado, trate de hacerlo lo más corto pero rico a la vez.

    Estaré subiendo más y más aventuras que he tenido si les gusta.

    Saluditos y besitos a todos.

    Loading

  • El vecino me sorprende (1)

    El vecino me sorprende (1)

    Vivo en un piso alto y como buena travestida de closet me dedico los fines de semana a vestirme de mujer, primero me visto de forma sencilla para ser la domestica de la casa, para lavar, barrer y sacudir, mientras lo hago practico mis movimientos femeninos, uso plug en mi culito y me dejo ver cerca de las ventanas, así fue que un día note que justo en el edificio del frente había un hombre mirando hacia mi apartamento, la distancia no era mucha y yo sabia que el notaba que era una travesti, lo cual aunque me asusto, también me excito mucho, los días pasaron y para mí se volvió normal ver al vecino en su balcón en las tardes.

    Justo cuando yo estaba barriendo en vestido de faldita corta, poniendo agua a las matas vestida como una sirvienta, organizando los muebles vestida como una señorita, o fumando un cigarrillo cerca al balcón como una puta, yo notaba que el me miraba y aunque, no lo podría asegurar creo que también se masturbaba, así iba hasta que un día nos encontramos en el bus que yo tomaba para regresar del trabajo y luego de algunas señas comenzamos a conversar sobre el clima, el trancón y los precios de todo mientras íbamos de pie, como vivíamos cerca del fin de la ruta no paso mucho tiempo hasta que estuvimos sentados juntos y el bus casi vacío.

    Fue en ese momento que me dijo que sabia de mis gustos, le encantaba mirarme y esperaba que pudiera invitarlo en algún momento, yo lo mire sorprendida y luego de sonreír nerviosa le dije que seria posible, siempre y cuando me regalara algo de ropa femenina para usarla para él, el sonrió y mientras sacaba su celular para apuntar mi numero me dijo que también esperaba que lo ayudara a vestirse de mujer, pues era algo que deseaba, me dijo que ser una mujer dominante era una de sus fantasias, luego de apuntar mi número me envió un mensaje y confirmamos que ya teníamos nuestros contactos.

    Mientras llegábamos a nuestra parada me conto que era profesional, vivía solo desde hace menos de un año, me conto un poco sobre su trabajo y me pregunto varias cosas sobre mí, así conversando llegamos al lugar en donde nos bajábamos, luego de despedirnos me fui caminando y en un momento que gire note que se había quedado mirando mi trasero, mas tarde en la noche me escribió un par de mensajes preguntándome por la ropa que me gustaba y mis tallas, yo le conteste encantada mientras comía, más tarde antes de dormir me escribió para desearme buenas noches, al otro día mientras estaba en el trabajo me volvió a escribir.

    Esta vez para decirme que ya tenía todo listo, quería además saber si podía ir a mi apartamento el domingo para acompañarme y verme hacer todas mis tareas de doméstica, yo toda excitada le respondí que sí, entonces comenzamos a planear todo nuestro encuentro, el me dijo varias cosas que gustaría que hiciéramos, tenía una imaginación muy pervertida, me iba a obligar a usar toallas higiénicas femeninas, cambiarme de ropa varias veces delante de él, suplicar como una hembra en celo y me adelanto que también me había comprado un par de juguetes para mi culito.

    Yo prepare todo lo que habíamos acordado y cuando por fin llego el día de su visita lo estaba esperando en la puerta vestida de sirvienta como habíamos acordado, el llego en sudadera y con un morral, luego de entrar le serví un café y comenzamos a conversar mientras me miraba seguir poniendo agua a mis plantas, yo intentaba actuar normal pero estaba muy excitada, me encantaba como el me comía con su mirada y hacia de todo para tener que agacharme de forma que viera mis pantis y mis nalguitas, luego de terminar el café y ya sintiéndonos más en confianza me pidió que le mostrara las pantis parándome justo delante de él, yo obediente me puse de pie y después de levantar mi falda di varias vueltas colocándome cada vez más cerca de él, así fue como termine de pie entre sus piernas.

    Teniéndome así me pidió permiso para tocarme y mientras yo decía que si fue subiendo sus manos por mis piernas, como tenia medias de liguero me sentía muy caliente, muy excitada, entonces comenzó a levantar mi faldita mientras metía una de su manos entre mis piernas para tocarme el culito encima de las pantis y mi penecito ya mojado y durito, mientras me tocaba me dijo que tenia las pantis muy mojadas y el prefería las niñas limpias y secas, así que debía cambiarme, entonces abrió su morral y saco unas pantis blancas de encaje junto con una toalla higiénica femenina y me dijo que iba a cambiarme.

    Primero le coloco la toalla a las pantis que me había comprado mientras yo excitada notaba como su verga se iba poniendo mas dura debajo de su sudadera, luego me bajo las pantis lentamente mientras yo gemía como una linda señorita y me coloco las pantis nuevas, cuando estuve lista me pregunto si podía bailar un poquito en su regazo, yo encendida comencé a moverme mientras sentía sus manos en mis caderas, así me moví hasta que termine abierta de piernas sentada encima de mi vecino y sintiendo su verga caliente en mis nalgas, como el seguía con la fantasía de que era su sirvienta domestica me decía cosas sucias.

    Me decía que debía atenderlo, que debía obedecerlo y complacerlo si quería seguía a su servicio, yo en el rol de una sirvienta sumisa le respondía de la forma más femenina, dócil y sumisa, entonces el me pregunto si deseaba chupar su verga, si quería lamerla, yo le respondí que sí y poniéndome de rodillas delante de el puse mi carita encima de su sudadera para que el me tomara de la cabeza y me pasara su verga ya dura y caliente por toda la carita, luego de eso se bajó el pantalón de la sudadera y mientras me sostenía la cabeza me ordeno que comenzara besando la punta de su verga como una buena puta, yo lo obedecí y un rato después ya tenia toda su verga adentro de mi boquita.

    El me estaba penetrando por la boquita de rodillas, vestida como una sirvienta y mientras lo hacia se iba poniendo cada vez más dominante, más pervertido, así no solo me penetraba sino que sacaba su verga para pegarme con ella en la carita mientras me decía que era una sucia mariquita, una travestida y me ordenaba que le besara y chupara sus bolas, yo excitada y encantada lo obedecía, me encantaba como me hacia poner cada vez mas sumisa y obediente, me encantaba como jugaba con sus pies entre mis piernas mientras yo chupaba, mamaba su deliciosa verga, el comenzó a tocarme con uno de sus pies mientras me decía lo putica que me veía.

    Mientras me decía que era toda una hembra, que sentía que estaba muy caliente y que si no fuera por la toalla higiénica femenina que me obligaba a usar tendría las pantis muy mojadas como una putica sucia y barata, yo excitada me sobaba con su pie como una perrita en celo, estaba muy caliente, muy excitada, me encantaba lo humillada que me sentía mientras el me penetraba por la boquita, mientras me decía que era una sumisa, una travestida mariquita muy obediente, entonces el me tomo de mi pelo y levantando mi cabeza saco su verga de mi boquita mientras me decía que iba a meterme un juguete por el culito para que me fuera poniendo bien abierta y mojada para su verga.

    Yo lo mire asustada mientras me movía como una hembra en celo poniendo mis nalguitas al alcance de sus manos, así fue como quede sobre el de frente, con una de sus piernas entre las mías, así me tuvo mientras de su maleta saco un plug rojo, que vibraba a control remoto, mediano, me lo puso en la boquita y mientras lo besaba y lamia saco un lubricante que rápidamente puso en mi culito con sus manos, luego de ponerlo comenzó a tocar mi culito con sus dedos, metiendo uno o dos mientras me ordenaba que chupara el plug, que lo dejara bien lleno de saliva, yo obediente lo lamia, lo metía en mi boquita sintiéndome completamente humillada.

    Completamente sometida a ese hombre y dispuesta a obedecerlo y dejarlo hacer conmigo lo que deseara.

    En ese momento el me ordeno que le entregara el plug, entonces levanto mi faldita y lo metió con una de sus manos adentro de mis pantis, luego lo ubico y mientras comenzaba a presionar para meterlo en mi culito comenzó a tocarme con su otra mano entre las piernas haciéndome gemir, me tocaba sin quitarme el panti, me sobaba haciéndome sentir la toalla higiénica femenina ya mojada, me tocaba como a una hembra y me seguía metiendo ese juguete en mi culito mojado y caliente, cuando lo tuve adentro de ordeno que me pusiera de rodillas nuevamente y mientras lo hacia saco de su morral un collar de mascota rosado que tenía además un par de pulseras de cuero para mis manos.

    Entonces tomo mi cabeza con fuerza y después de colocármelo amarro mis manos con las pulseras para que solo las pudiera dedicar a tocar su verga, teniéndome así sometida tomo el control remoto del plug que había metido en mi culito y luego de activarlo para que comenzara a vibrar volvió a penetrarme por la boquita, esta vez comenzó a penetrarme más duro, lo metía más profundo como si abusara de mi por la boquita, mientras lo hacía me decía que era una puta, que tenia muchas ganas de semen, que era una hembra en celo, yo entre embestidas le respondía que sí, que era su perra, su puta, que deseaba su semen, quería su semen en mi boquita, tenía muchas ganas.

    Así estuvimos y mientras el no dejaba de aumentar la intensidad de la vibración en mi culito y humillarme sentía como su verga se ponía cada vez mas dura en mi boquita, como se ponía cada vez más caliente, entonces me tomo de la cabeza y después de meterla hasta mi garganta comenzó a venirse adentro de mi boquita mientras me decía que era una zorra, yo me ahogaba con su semen, lo sentía llenando mi garganta, sentía como el disparaba chorros de semen haciendo que los tragara, luego saco su verga un poco dejándome respirar pero solo para llenarme la boquita de semen y después saco su verga y la sacudió en mi carita para dejármela también llena de su leche tibia y deliciosa.

    Yo encantada volví a meter su verga en mi boquita cuando soltó mi cabeza, la metí y chupe todo el semen que podía, lo chupaba mientras sentía que salía de mi boquita chorreándome toda, el orgulloso me obligo a tomarme su semen y sin dejarme limpiar su verga, aun con las manos atadas me tomo del collar de mascota que tenia puesto y me hizo sentarme encima de el con mis piernas bien abiertas.

    Cuando me tuvo así metió una de sus manos entre mis piernas y mientras yo sentía como el plug en mi culito aumentaba la intensidad en su vibración comenzó a tocarme encima de mis pantis, haciendo que sintiera la toalla higiénica femenina que tenía puesta toda mojada mientras me decía que me iba a masturbar como a una mujercita, me iba a hacer mojar en las pantis como una señorita, como una mariquita sumisa, entonces comenzó a tocarme mientras me tenía así amarrada, mientras me humillaba diciéndome que sabia que estaba muy mojada, que desea venirme en las pantis como una hembra, yo entre gemidos le decía lo mucho que me gustaba.

    La suplicaba, le pedía que me penetrara, que llenara mi culito de semen y mientras lo hacía me excitaba todavía más de estar así de humillada por un hombre, de estar así suplicando que me hiciera suya, que me llenara el culito de semen, entonces sentí como me comencé a venir, me moje toda en las pantis, las deje llenas de mi semen mientras el reía y lo tomaba entre sus dedos para llevarlo a mi boquita mientras me decía que para que me llenara el culito de semen me tenia que cambiar de ropa para vestirme como toda una señorita y además él quería que también lo vistiera como una mujer, como la mujer de la casa.

    Continuará.

    Espero continuar este relato en una segunda parte, hace tiempo que no publicaba ningún relato y espero volver a retomar mi ritmo, agradezco mucho a quienes se toman el tiempo de calificar mis relatos, de comentarlos, eso me encanta, también me gusta mucho cuando me escriben contándome sobre sus gustos, gracias a eso he podido conocer virtualmente personas que disfrutan de lo mismo que yo y que tienen unas ideas deliciosas y excitantes.

    Loading

  • Agua, vapor y hormonas

    Agua, vapor y hormonas

    ¿Qué es lo que necesita una mujer después de un largo día estando ocupada y sin dedicarse ni quince minutos a ella misma? Exacto, un baño. Eso pensaba mientras conducía de vuelta a casa, pasando debajo de las farolas de la autopista que daban un toque nostálgico a la ruta, tomando salidas y rotondas rezando para no tener que pitar a algún gilipollas que se me cruzara por delante. Llegué a casa frustrada y cansada, estas últimas semanas habían sido agotadoras, entre el estudio, el trabajo, el gimnasio… no tenía tiempo para mi. Pero por fin era viernes y por fin era el primer día que haría nada durante el resto de la semana.

    Baje del coche y el gélido aire invernal chocó con la poca piel que tenía al descubierto provocando que un escalofrío recorriese todo mi cuerpo. Entré rápidamente a casa y fui a mi dormitorio a dejar el bolso y la chaqueta de cuero. Por los ronquidos supuse que mis padres ya estaban dormidos así que procuré no hacer mucho ruido al recorrer los pasillos. Fui al baño a abrir el grifo de la bañera para que comenzase a llenarse de agua, tras ello fui a la cocina para cenar lo que tocase mientras veía TikToks y respondía mensajes.

    Tras media hora, que ya eran las doce y algo de la noche, limpié el plato en el fregadero y fui al baño acompañada de una toalla en uno de mis brazos y el pijama en otro. La bañera ya estaba medio llena y el agua estaba en la temperatura perfecta, muy caliente pero no tanto como para quemarme. Comencé a desnudarme frente al espejo lentamente, mirando deseosa el vapor que emanaba del agua de la bañera. Tras quedarme en cueros empecé a mirarme al espejo y posar. “¿Hay avances?” pensé mientras buscaba algún aumento muscular, lo cierto es que sí, notaba mis biceps algo más grandes, mi culo más firme y mis muslos un poco más gruesos. No eran grandes cambios pero el que yo lo notase me puso muy feliz.

    Tras mi sesión de poses frente al espejo y hacer mis necesidades humanas en el indoro decidí comprobar una vez más la temperatura del agua. Metí un dedo, parecía normal, lo hundí más y estaba más caliente, perfecto para mi. Me metí lentamente, disfrutando del tacto del caliente líquido y fui tumbándome poco a poco en la bañera, sintiendo la superficie del agua abrazarme el cuerpo y tirar de mi hasta apoyar mis glúteos sobre el suelo de la bañera. Me acomodé tratando de estirar las piernas lo máximo que pude, apoyando mi espalda en la curva de la bañera y tratando de hundirme tanto como pudiese para refugiarme del aire del baño, el cual ahora me parecía helado.

    Tras encontrar la postura perfecta solté un profundo suspiro de alivio al encontrar por fin un momento de paz, un momento en el que el agua cálida masajeaba mi piel desnuda y me besaba a través del vapor. Tras mojar mi cabeza hundiéndola durante unos segundos y sacándola afuera del manto cálido que me mantenía relajada, cerré los ojos y disfruté del silencio, del leve sonido del agua moviéndose, del goteo del grifo y del ruido blanco de mi ya relajada cabeza.

    Tras un rato inmóvil sumida en mis pensamientos, comencé a acariciarme los pechos lentamente jugueteando con ellos y disfrutando del tacto suave bajo el cálido agua. Era una costumbre que fui desarrollando desde que me empezaron a crecer las tetas, las usaba como pelotas antiestrés y muchas veces empezaba a jugar con ellas sin pensarlo, automáticamente, incluso en público lo que algunas veces provocaba miradas curiosas o de desagrado. Los apretaba levemente, los toqueteaba, rozaba mis uñas con la piel de mis pechos, presionaba los pezones hasta que un leve dolor se hacía presente, me provocaban sensaciones que me encantaban, que me excitaban y hacían reir.

    Tenía ambas manos en ambos de mis pechos, instintivamente apreté mis labios con los dientes y fui bajando mi mano derecha por mi cuerpo, pasando por el vientre, el ombligo y el pubis semidepilado hasta finalmente llegar a mi vulva la cual comencé a acariciar en círculos sintiendo cada recoveco, cada pliegue y la suave textura de mi piel genital.

    Sonreí por el placer y solté varios jadeos mientras poco a poco iba aumentando el ritmo de mi toqueteo a la vez que aumentaba la presión de mi masaje pectoral. Abrí más mis piernas dejando mis rodillas asomadas sobre la superficie del agua y apoyadas en cada borde de la bañera, dejando que las gotas se deslizasen desde la punta más alta de cada rodilla hasta acabar de nuevo en el mar cálido donde se hallaba escondido mi curvilíneo y excitado cuerpo. Decidí meter dos de mis dedos en mi vagina, la penetración fue suave, delicada, lenta y placentera. Masajeaba la textura del interior de mi vagina con movimientos también rotatorios con suavidad para disfrutar de cada roce, del tacto húmedo y de la excitación en la que se sumaba mi delicado cuerpo de mujer hormonal.

    Saqué mis dedos para volver a acariciarme la vulva para luego pasar mis yemas por el perineo provocando contracciones musculares por lo excesivamente sensible que tenía esa parte hasta llegar a mi ano, donde apreté levemente con el dedo medio llegando a metermelo entero hasta el fondo de mi cálido y estrecho recto. Dejé de jugar con mis tetas y usé mi mano izquierda para toquetearme el clítoris mientras tenía el dedo metido en el culo.

    Mis leves jadeos se fueron convirtiendo en inocentes gemidos, el movimiento de mis manos provocaban oleajes en el agua de la bañera, mi cuerpo estaba ardiente y el vapor se movia caoticamente por mis suspiros ahogados por el placer que me estaba provocando mientras mantenía mis ojos cerrados tratando de concentrarme en las tantas sensaciones que me provocaba el dedeo de mis dos agujeros bajo el abrasador manto del agua. Después de acariciarme el clítoris metí dos dedos en mi vagina y comencé a follarme pasionalmente con una doble penetración que me provocó temblores, jadeos torpes y por último un orgasmo liberador que desembocó en un chorro vaginal hundido, dejándome rendida bajo el agua.

    Me saqué los dedos, los miré con hambre y pasión y decidí meterme los dedos que estuvieron en mi vagina en mi boca para luego probar el que estaba en mi culo. Me sentía una guarra pero increiblemente satisfecha, mi ano estaba palpitante y mi coño aún pedía acción. Mientras me chupaba los dedos mis ojos se desviaron hacia la alcachofa, una idea brillante cruzó en mi cabeza, haría lo que toda mujer hace cuando está cachonda en el baño mientras tiene a mano la alcachofa de la ducha. La agarré del mango, puse el agua a correr y ubiqué el chorro frente a mi vulva.

    La excitación volvió a apoderarse de mi, el agua de la alcachofa, la cual estaba aún más caliente, estimulaba mi rajita provocando que me retorciese de placer bajo el agua mientras sonreía y gemía felizmente por estar disfrutando de mí misma. De nuevo acerqué mi mano derecha a mi culo para meterme esta vez dos dedos hasta el fondo y comenzar a masturbarme analmente. La penetración fue más tosca que antes pero los músculos de mi ano se relajaron y permitieron el paso de mis dedos permitiendo que disfrutase de otra sesión de masturbación. El ardiente chorro que chocaba contra mi vulva y el mete-saca de mis dedos en mi culo hicieron que llegase a otro orgasmo, esta vez más intenso, soltando un gemido liberador que llevaba aguantando hace un buen rato a la vez que soltaba otro squirt bajo el agua.

    Cerré el grifo de la alcachofa con mis pies por pereza a levantarme de nuevo, me saqué los dedos del culo suavemente y de nuevo me los metí en la boca mientras sonreía contenta, como si me hubiesen regalado un helado en pleno verano.

    Terminé mi baño satisfecha. Destapé el desagüe, me levanté de la bañera con mi cuerpo desnudo goteando y siendo abrazado por el vapor que inundaba el baño, salí torpemente y agarré la toalla para secarme cada parte de mi cuerpo. Mientras me limpiaba era consciente de que la calentura aún no se me había ido. “¿Qué más podría hacer?” pensó mi cabeza lujuriosa. Tras secarme miré el pijama, decidí sucumbir a mis instintos nudistas: agarré mi pijama, salí del baño y recorrí los pasillos totalmente desnuda y a oscuras dando pasos discretos en dirección a mi cuarto.

    Al llegar cerré la puerta tras de mí, tiré el pijama a la cama y posteriormente salté yo. Me tumbé boca arriba, me abrí de piernas y tras escupirme la mano comencé a acariciarme de nuevo mis labios vaginales, los cuales no tardaron en humedecerse, mientras me apretaba los pezones para provocarme un dolor que me ponía en celo, todo ello mientras la luz de las farolas de la calle se colaban dulcemente a través de la persiana semiabierta.

    Mi toqueteo se transformó en un dedeo apasionado que hacía resonar mi vagina humedecida por toda la habitación, una masturbación que me provocaba gemidos, jadeos, deseos de llegar al orgasmo y a la vez seguir en ese estado de deseo sexual. Tras varios minutos tocándome agarré una de mis almohadas, la puse debajo de mi vulva mientras yo me sentaba de rodillas sobre la cama y comencé a cabalgarla tratando de conseguir el mayor roce posible entre la textura suave y a la vez rugosa de la almohada y mi humedecido y excitado coño. Mi cabalgata hacía que mis pechos, con los pezones firmes, no parasen de rebotar.

    Mis pies se retorcían por el placer, mis uñas agarraban con violencia la almohada, mi boca trataba de retener gemidos que deseaban salir y mi mente deseaba que llegase al orgasmo, cosa que pasó tras varios minutos. Mi último orgasmo, que desencadenó una cascada a presión que nacía de mi vagina y desembocaba sobre la almohada, consiguió derrotar mis deseos lujuriosos. Caí rendida aún con la almohada entre mis muslos, la cual había quedado marcada con un charco húmedo de fluidos de mi vagina.

    Con el cansancio que tenía acumulado y la pereza ganándome, decidí no limpiar la almohada. “Ya lo haré mañana” pensé guarramente. Me puse el pijama estando aún tumbada sobre la cama tan buenamente como pude y me dormí completamente satisfecha, acabando el día de la mejor forma que pude.

    Loading

  • Economista y prosti: Fiestas de fin de año (1)

    Economista y prosti: Fiestas de fin de año (1)

    Pareció frustrante. Los dos ejecutivos brasileños que debían venir a Punta del Este a encontrarse con Sam para negociaciones importantes, postergaron su viaje hasta la segunda mitad de enero.

    Me quedaba sin esos tres días en Punta, acompañada de Sam, lo cual me encanta, y quizás, (sólo quizás), se postergó conocer a dos posibles clientes de Brasil, que siempre me han resultado excelentes.

    En nuestro almuerzo de los jueves, (que esa semana fue miércoles pues el jueves hubiéramos comenzado en Punta), comentamos ese pequeño fracaso, pero yo sabía que mis fieles amigos no fallarían si les avisaba que volvía a estar disponible. Y además, Sam me encargó un informe económico de perspectivas 2026 para Uruguay, que mi compañía facturará a la suya.

    ¡Listo! Cero perjuicio económico, más bien, beneficio. Y, divirtiéndonos los tres como niños, me ayudaron a concretar una idea que tenía para este diciembre 2025.

    Tres días de agradecimiento a mis amigos, y obtención de nuevos amigos de ser posible.

    Y me ayudaron a pulir mi idea original.

    El viernes, invitación a arancel mínimo de 500, a amigos preferidos de Montevideo con limitación de servicio a una hora y media.

    Sábado, fiesta especial, con dos ingenieros bastante jóvenes, argentinos, que trabajan en la obra de construcción del nuevo Laboratorio Farmacéutico de Tiburón Blanco, recomendados por él, y dos señores más que invitaría Sam, con la misma idea. Invitación especial a mi amiga y secretaria técnica Maca y su marido Javi, si por curiosidad deseaban asistir y ver algo así por primera vez en su vida. Los asistentes invitados concurrirían sabiendo de mi actividad de putifina, y por ello, quien los invitó, Sam, se aseguró de que se interesan en mí, les mostró mi foto de “odalisca” y concurrían con análisis disponibles, por si deseaban tener sexo. Lo mismo hizo Tiburón con sus empleados, los ingenieros.

    Maca y Javi aceptaron ir, pues les intriga muchísimo verme en mi actividad putesca.

    Domingo celebración especial en la casa de campo, Tommy, su papá, mi papá y Sam. El hecho de que Sam pueda concurrir un domingo y en presencia de mi papá y mi suegro, ya habla de que tipo de integración está teniendo. Sin duda alguna, será parte del grupo embarazador.

    Ese día, como siempre después del almuerzo, cogimos intensamente, me dejó llena de semen por dentro y por fuera y en el intermedio entre la primera y segunda penetración, como siempre jugamos y conversamos, tendidos de costado frente a frente.

    Yo ya le había limpiado la pija chupándosela y comencé a acariciársela, estábamos acostados de frente, sonriéndonos y besándonos. En ese momento fue cuando me preguntó si aunque se daba cuenta de que lo del domingo era prácticamente “en familia”, él podría concurrir. A ello me apresuré a responder que sin lugar a dudas, pues ya sabe que tanto Tommy como yo, lo recibimos cuando y donde sea.

    De paso, mientras acariciaba su verga que ya respondía, le pedí que ya que iría a la casa de campo, que me ayudara a introducir a papá y mi suegro en el placer de la “pre ducha”, ya que Tommy también ha comenzado a gustar de eso… y yo… bueno, ya puedo decir que me gusta si me lo practica alguien importante para mi.

    La verga de Sam respondía hinchándose y endureciéndose al tratamiento manual que yo le daba. Cada vez me gusta más hacerlo, mientras me besan, charlamos o me acarician las tetas. Por supuesto también los huevos reciben su cuota de caricias. Les acaricio el pene lentamente, con suavidad, con mucho de caricia que no llega a masturbar.

    Lo que siguió fue una hermosa chupada en 69. Sin penetración, y cuando me avisó que estaba por acabar, me puse debajo de él, me acabó a full en las tetas, escurriendo hasta la última gota. Y de allí directamente a la pre ducha (abundante y caliente por cierto) y la posterior ducha. Una tarde hermosa, ¡que culminó cuando Sam me dijo la cifra que debo facturar por el informe de mi Asesoría a su compañía!

    El viernes fue un día tremendo. La invitación de fin de año a 500 aunque con limitación a una hora y media, suscitó un montón de reservas, tanto que habilité un día de la semana siguiente, el martes 23 de diciembre, para poder recibir la lista de todos los que se habían anotado

    Se imaginan que el viernes, no hubo nada mayormente reseñable. Solamente las visitas, desde las 7 am hasta las 9 pm, y los saludos por un buen 2026. Nadie objetó la duración de los encuentros, el arancel era bajísimo como agradecimiento por visitarme todo el año, y el tratamiento… bueno… con el sello de la casa.

    Pero el sábado, ahhh el sábado fue otra cosa.

    Los cité a todos a las 2 pm almorzados, y los recibimos con pequeños dulces y café, de rigor. A medida que llegaban, se hacían las presentaciones, diciendo muy vagamente quién era cada uno, aunque Tommy siempre se presentó como mi esposo. Les había pedido a Maca y Javi que llegaran los primeros, pues al no tener experiencia y no participar, solamente mirarían, no quisimos que expusieran sus rostros. Les obsequiamos unos lindos antifaces y así se protegieron.

    Poco a poco nos reunimos todos. Tommy chequeó los análisis de los cuatro caballeros. Con los dos Ings. hablamos brevemente saludando a Tibu en Buenos Aires (buena noticia) viene con su familia a Punta del Este todo enero, y piensa hacer dos o tres visitas “de trabajo” a Montevideo, para las cuales yo, que estaré también en Punta del Este iré a Montevideo). Y una gran noticia para sus dos empleados. Si decidían gastar ese día, sería a cuenta de unos bonos “muy generosos” que Tiburón les anunció (lo cual es normal en la industria farmacéutica, sumamente rentable).

    Confraternizamos, me fueron viendo… también observaron con atención a Mica, vestida con precioso vestido solero de estampado floral, mini sin exagerar, y obviamente sin usar soutien, pues no lo necesita dado lo pequeño de sus senos, aunque se notaban un poco los hermosos (los conozco bien) pezones.

    Con todos reunidos, era tiempo de iniciar la reunión. Había un cierto clima espiritual de expectativa que era evidente.

    Y yo había decidido “jugar fuerte” como decimos aquí. ¡Es decir, daría todo lo mejor de mí y de mi vestuario! Dispuse prendas tanto en la suite del primer piso como en el dormitorio auxiliar de planta baja, para cambiar de indumentaria donde la inspiración del momento me llevara.

    Finalmente, con Tommy como maestro de ceremonias, y Sam a la orden por consultas o explicaciones, comenzamos.

    Hice la primera pasada con mi querido “vestido fetiche”, strapless, elastizado, cubierto de lentejuelas plateadas y que hice acortar unos tres centímetros más, y eso que ya era mini.

    No volveré a decirles que todas y cada una de las pasadas fueron con altísimos tacos siempre a tono con los colores que vestí.

    La recepción fue buena a esta pasada, y quizás porque casi todos los interesados eran desconocidos, aplaudieron.

    Me cambié en planta baja, y salí con micro falda plisada, negra, y con un crop top rojo bien corto. Pasé bien cerca de los espectadores, ubicados todos en una sola fila de sillas. Pasé dos veces para mejor visión, caminando rápido para que de cierto modo la falda se levantara un poco.

    Y terminé esta pasada con subida al primer piso. Antes de lo cual Tommy invitó a los que quisieran (fueron todos, ja ja) a acercarse a la escalera. Obvio que el motivo era que me vieran mejor. Y no terminé solamente subiendo, bajé la escalera con los zapatos en la mano, lo que me permitió bajar dando saltitos y haciendo que mis tetas se lucieran agitándose.

    Quise alargar un poco la duración del desfile y calentar más a los concurrentes, decidí hacer más de las cinco pasadas que algunas veces hice. Y dando un vuelco al look anterior, me puse un vestido de fiesta (no sé si llamarlo así, y no sé si iría a una fiesta seria con él).

    Un vestido largo a los tobillos, falda negra y parte superior blanca.

    Arriba, de frente cuello halter y profundo escote en V hasta la cintura (pueden imaginarse como lucían mis tetas, que se veían bastante). La espalda, totalmente descubierta hasta la cintura.

    De la cintura hacia abajo, una obra de arte de mi modista, artesana consumada. Por delante, todo en color negro, una falda hasta los tobillos, con un corte triangular a la izquierda, en forma de largo triángulo, con vértice superior en la cintura y su base, de unos 20 centímetros en el tobillo. Con lo cual de dejaba toda la pierna a la vista, aún sin sentarme. Esa abertura, permitía vislumbrar mi tanga hilo de raso blanco.

    Y por detrás, todo en negro… pero… mi modista retiró un tira central, de cintura a piso, de unos 20 cm de ancho y colocó una tira de tul negro, no totalmente transparente pero casi. Se transparentaba mucho la raya entre las nalgas, y por debajo del tul salía el hilo de la tanga, que se bifurcaba justo al salir de la raja, para dirigirse un hilo a cada lado y completar la tanga.

    Eso era todo y no era poco, me había encantado cuando lo probé para ajustes en el taller de costura. Me sentía muy bien.

    Si de frente impresionó cuando aparecí, el efecto cuando me vieron de atrás fue espectacular. Algún audible suspiro, un par de silbidos y Maca que aplaudió durante toda la pasada, acompañada por Javi.

    Me retiré subiendo la escalera y con aplausos y silbidos. Un amigo entusiasmado le comentó a Sam que “Es tremenda y voy a ofertar más del arancel que me dijiste”.

    Ya en el dormitorio en suite de arriba, decidí pasarme a bikini. Y me puse uno amarillo limón, debajo es simplemente tipo tanga whale tail, para aún no mostrar todo. Delante triángulo mínimo que por primera vez iba a mostrarles el comienzo de mi landing strip.

    Arriba, un simple bandeau, pero con un aro metálico al centro, que lo angosta, dándole la forma de un 8 acostado, o un signo de infinito. Sin gancho ni atadura a la espalda, simplemente elastizado.

    Se imaginan, pese a bajar lentamente (ésta vez con los zapatos puestos), el lucimiento era total. Ya a la distancia algunos vieron el detalle de pelitos y los comentaban entre ellos, también vi que Maca le comentaba algo a Javi. Di las dos pasadas acostumbradas a lo largo de la fila de concurrentes.

    Uno de los Ingenieros dijo: “¿Podrías pararte de frente?” Lo hice, tres veces para más detalle, al comienzo de la fila, al centro y al final de la fila. Al estar frente a Mica y su esposo, no me contuve y les hice un guiño. Todas, todas las miradas evidentemente se enfocaron a mis pelitos. Varios agradecieron el detalle de pararme de frente.

    Decidí incrementar la apuesta en tema “malla de baño” y fui a cambiarme al dormitorio/vestuario de abajo. Al irme sugerí a Tommy: -Amor, ¿qué tal otra ronda de café a los señores? Y a la señora también, y señale a Mica.

    Me fui sintiendo las miradas en la espalda.

    Mientras tomaban café, elegí mi siguiente modelo de malla de baño. Un modelo llamado “de tirante” en singular, pues lleva un solo tirante al frente. Elegí color negro, para contrastar con mi cabello rubio y mi piel aún bastante blanca pues he tomado poco sol.

    Tan sencillo el modelo, que es casi nada… dos mínimos triángulos que apenas tapan las areolas. Abundante teta a la vista por debajo y por encima y a los costados en cada seno.

    Los triángulos unidos por un aro, el frente entre las lolas como las solemos llamar. Hacia atrás los triángulos unidos a la espalda por dos bandas de silicona transparente casi invisibles. Y al frente… al frente, centrada en el cuerpo una sencilla banda de stretch negro, apenas tres centímetros de ancho, que se inicia en el aro entre las tetas, y luego de pasar frente a la concha se transforma en un hilo grueso y reaparece en la espalda para subir y unirse a las bandas de silicona. Sabedora del atractivo de mis pelitos, los peiné hacia ambos costados, sobresaliendo de la tira de stretch.

    Al entrar, estalló un aplauso unánime, todos miraban el sacudirse de mis tetas, el balanceo del culo, firme y terso, y admiraban los pelitos que sobresalían a los costados del tirante negro.

    “Disfruten” dijo Tommy, “queda poco desfile por delante”.

    -Amigos, dije, debería terminar el desfile, ¿o gustan de alguna pasada?

    ¡Claro que pidieron más!

    Otra vez terminé subiendo la escalera hacia la suite, imagínense los aplausos y exclamaciones al ver mi trasero al natural, aunque yo creo que se luce más con algo de ropa.

    Ya estaba cerca del final de la presentación, y decidí dar otro golpe fuerte. Decidí lucir algo que me encantó al verlo en una vidriera en Madrid, de un sex shop por supuesto.

    Trataré de describirlo bien, es muy sencillo pero hermoso. digamos que se parece a un vestido strapless pero sólo en lo de strapless, ja ja.

    Un círculo elastizado, de cordón elastizado, de strass, que se coloca por debajo de los brazo, a la altura de las axilas.

    De él, cuelgan cordones de strass, en este caso los cristales los elegí multicolores. Los cordones son de tres milímetros de diámetro, y tienen largo variable, a los costados del cuerpo, llegan hasta la cintura, al frente, hasta medio muslo, pero se imaginan que con mi modista, los recortamos hasta que los del centro apenas pasarán de mi cuca, y hacia los costados, se iban acortando hasta encontrarse con los que llegan a la cintura. Los cordones, espaciados unos dos o tres centímetros entre uno y otro, “cubren pero muestran todo”, siguiendo los vaivenes del cuerpo.

    Por detrás, los recortamos a la misma línea de la cintura. Y ahí, se nos ocurrió un toque para mi gusto, genial.

    Atrás, a la altura de la cintura, adherida a mi cuerpo con un gran trozo de cinta doble faz, una gran moña de tela recubierta de lentejuelas multicolores. Piénsenlo, una moña del tipo de las “pajaritas” que usan los caballeros cuando visten black tie (nosotros lo llamamos smocking a ese tipo de traje).

    Prácticamente la moña es del ancho de mi cintura, y en los extremos, caen sobre cada nalga, y también al centro sobre la raja, tres anchas cintas.

    Al salir de la suite, Tommy apagó todas las luces, y me iluminó con una gran linterna de led. Espectacular efecto de esa luz sobre los cordones de strass.

    Y pueden imaginarse el efecto de mis adoradas tetas con sus pezones abriendo el espacio entre los cordones colgantes que me “vestían”. Era la primera visión casi a full de mis tetas sin cobertura. Les di tiempo de admirarlas, erguidas detrás de los cordones de strass, pero separando los cordones con los pezones. Por supuesto las sacudí al bajar y al pasar frente a todos, iluminada de frente por Tommy. Y luego vino la pasada en la cual Tommy me iluminó de atrás, luciendo mi moña de tela con lentejuelas, que daba un efecto tornasol.

    Era tanto el entusiasmo, que al irme decidí un obsequio adicional.

    Saliendo hacia el dormitorio del piso de desfile, habíamos colocado, aunque nadie le prestó atención, un biombo de tela semi transparente , hacia él me dirigía y súbitamente me arranqué la moña. Digámoslo con todas las letras, me quedó todo el culo al aire, ni siquiera el hilo de tanga de la pasada anterior, iluminado por la linterna de Tom.

    Un ahhh unánime se hizo oír. Como casi siempre (ja ja) no faltó alguien que exclamó:

    “¡Que culo tiene!”. “¡Y que tetas!” Agregó una voz que reconocí como la de Javi, el marido de Maca.

    Desde atrás del biombo Tommy me iluminó, y los concurrentes solamente veían mi silueta a través de la tela, como en un juego de sombras chinescas.

    Primero les mostré la silueta del moño que había cubierto mi trasero. Luego vieron mi silueta quitándome el “vestido” de cordones de strass. Y ahí Tommy apagó su linterna, se fue a su lugar original y encendió las luces.

    Mientras tanto, aún a oscuras, me puse un conchero de raso negro que sería la vestimenta de mi última pasada.

    Cuando hubo encendido las luces, Tommy dijo: -Por favor amor, la última pasada.

    Me había puesto los tacos más altos que tengo, que estaban reservados tras el biombo.

    Para mayor sensualidad caminé con la técnica de “quiebre de tobillo” que todas las modelos dominan y que yo había aprendido antes de concluir que no era lo mío el modelaje profesional, me faltan 10 cm de estatura y me sobran tres o cuatro cm de cadera y busto, para mi felicidad y la de varios ja ja.

    Esa técnica da la ilusión de alargar el paso e impresiona que las piernas son más largas.

    Éso sumado a que solamente vestía mini conchero, todos los pelos al aire, hizo que el ambiente se caldeara totalmente. De pasada vi a dos arreglarse la entrepierna, otro suspiró, Javi no paraba de hablar al oído de Maca.

    -Caballeros, dije. Aquí debería culminar mi presentación ante ustedes y ante esta pareja amiga que hemos invitado. Pero ustedes han sido muy generosos con aplausos y otras demostraciones… ¡y espero que sigan siendo generosos! Como muestra de agradecimiento, le pedí a Tommy, allí detrás del biombo que haga un sorteo. Los 4 invitados recibieron un número al llegar, número que identificará sus ofertas, si las hacen.

    Ahora, el ganador del sorteo podrá hacerme un lindo oral de 15 segundos si lo acepta. Y el ganador es…

    Tommy sacó un papel de entre las cuatro copias de los números entregados, el número tres. Se puso de pie uno de los Ingenieros y lo aplaudimos.

    Reorganizaron las sillas, el grupo se hizo más compacto. Delante del grupo se arrodilló el afortunado.

    Delante de él, a centímetros y a un metro del grupo, me quité el conchero. Esperé unos segundos tocándome las tetas, ¡tenía los pezones duros! Y entonces, lentamente como incrementando la expectativa, bajé una mano y con dos dedos, abrí los labios de mi concha, todos pudieron ver el interior rosado, glorioso.

    Con la otra manó acerqué su cabeza y le entregué mi fruta para deleitarse.

    Fueron solamente te 15 segundos, pero me lamió y chupó a gusto. Me dejó húmeda y caliente.

    Me retiré un paso hacia atrás y me exhibí totalmente desnuda. Maca me aplaudía. Me sentía bien debo decirlo. Me encanta desfilar, exhibirme, y así llevarlos a que me deseen. Además, terminan siendo clientes, y debo confesarlo, aún no me he sentido a disgusto con ningún cliente.

    Me retiré a prepararme para el inevitable encuentro, si es que ofertaban. No quise saber quién era el mejor postor.

    Luego, Tommy y Sam me contaron lo sucedido.

    -La mejor oferta gana, y el ganador puede comerla de inmediato, dijo Tommy. Y si hay igualdad, gana el que ofrezca dejarme estar y filmar para que el resto vea, aquí, proyectado al televisor gigante.

    El Número 4 pidió hablar:

    —Mientras la señora Sofía se prepara y viene, ¿no podemos disfrutar un poco de la señora presente como observadora? Me encantaría verla desfilar.

    Pero según me dijo Tommy, Maca no aceptó, sonrojándose y haciendo señas de “No” con la mano, mientras Javi le hablaba al oído.

    Se recibieron las propuestas, ¡los cuatro propusieron! No me sorprendió que ganara el Ingeniero, digámosle Fred, número tres, a 3.5 k, ¡excelente! Mientras que las otras tres ofertas, fueron de alrededor de 3 k.

    Eufórico, le dijo a Tommy que es soltero y que no le importa que lo vean conmigo el resto de los allí presentes.

    Tommy me comunicó el resultado en el dormitorio donde yo esperaba, y nuevamente las mariposas en el estómago, Fred tiene 32 años, era por lejos el cliente más joven que iba a poseerme. Pero me tranquilizaba que ya aunque fuera 15 segundos me la había lamido y que me había visto de muchas maneras. Iba a ser el Macho Nº 43, en casi dos años, dato para el amigo que alguna vez me preguntó.

    Me dispuse a vestirme, siempre jugando con el fetiche de novia. Mientras tanto, Tommy volvió al grupo, se reunieron todos, también Maca y su marido, que solamente escuchaban. Los dos amigos de Sam y el otro empleado de Tibu, querían saber cuándo podrían hacer uso de mis servicios, ja ja. Ya con arancel normal, pues el arancel especial que ofertarán era por poseerme al momento.

    Tommy, con mi agenda en mano, los llamó aparte, de a uno para darles día y hora según sus posibilidades y conveniencia.

    Asombrosamente, los amigos de Sam pidieron juntos para el lunes de tarde, como para poder hacerlo cuanto antes… ”Si a la señora no le molesta que vayamos los dos”.

    Sabedor de que no me molestaría, Tommy les agendó toda la tarde.

    ¡Sigue, con acción increíble! ¡Como come ese Ing!

    Loading

  • Doble infidelidad: Donde caben dos caben…

    Doble infidelidad: Donde caben dos caben…

    Este relato podría considerarse la continuación de “Doble infidelidad”, pero si no han leído el primero, no se preocupen, es un relato con historia propia.

    En casa del jefe.

    Don Julián, un varón que rondaba los cincuenta, se bajó los calzoncillos y se encaramó sobre su esposa que yacía en la cama a su lado. Ella era seis años menor, tenía un culo generoso y ese día dormía, al igual que su hombre, en ropa interior.

    -¿Qué haces osito mío? -dijo la mujer poco acostumbrada a salir de rutinas.

    -Lo que ves. -respondió su marido mientras le bajaba las bragas.

    El contacto con el coño peludo incrementó su deseo. Colocó el pene en posición y la penetró mecánicamente. Como siempre. La única novedad era el día y la hora. Nunca mantenían relaciones los viernes por la noche.

    La mujer, que se llamaba Margarita, gimió, un poco por seguir la rutina al principio. No obstante, aquel cambio de día y hora, aquella novedad, unida al roce, estaban excitándola más de lo que querría confesar.

    Por unos instantes se entregó al placer y olvido lo que le preocupaba. Su conciencia muda durante unos minutos.

    La mente de su marido, estaba en una situación parecida, quería decirle algo a su esposa, pero dudaba en la forma y en el momento. Finalmente, dando un último empujón, sacó su miembro, se tumbó a un lado boca arriba y agarrando su henchido miembro eyaculó, el semen mojando sus muslos, como si hubiese acabado de masturbarse en solitario.

    -Cariño. ¿Quién era el tipo al que tocabas el culo en la ducha? -soltó de repente.

    Margarita tardó en responder.

    Pero cuando habló, dijo muchas cosas interesantes.

    En la oficina.

    Martina estaba satisfecha. Su nuevo puesto no solo había supuesto un incremento sustancial del salario, si no que ahora podía mandar. Y entre las nuevas personas a su cargo estaba Gema. Su rival. Podría haberla despedido, pero eso no era ni práctico, ni oportuno, ni interesante. Así que se contentó con ponerla a prueba. Era injusto, quizás, pero los perdedores no solo son derrotados, si no que pasan a servir a sus nuevos dueños.

    -Necesito el nuevo informe para mañana. -le comunicó media hora antes de salir.

    Gema pensó en protestar. Aquella tarea llevaba horas y no era justo. Sin embargo se tragó su orgullo y se limitó a asentir.

    “Vaya, que fastidio.” Pensó Martina al quedarse sin poder acusarla de indisciplina. Pero bueno, todo se andaría.

    Mientras pensaba en todo esto recibió la llamada de don Julián, su jefe.

    -Martina, ¿qué tal lo llevas? Mira, te llamo porque estoy un poco decepcionado y no sé si tú podrías ayudarme.

    -Señor, sí claro. Necesita algo de mí. Relajarse quizás. Entiendo que lo de su esposa le afecte, yo puedo distraerle. Sabe que tengo pareja pero vamos. Si necesita, bueno, ya sabe… dígamelo y lo arreglamos.

    Julián la miró. Como no se habría dado cuenta antes. Esta empleada era una manipuladora de libro.

    Eso sí, jodidamente atractiva.

    “Quizás no le importe a mi mujer… o mejor aun, sería un regalo de…” pensó

    Y luego en voz alta añadió.

    -¿Te importa que llame a mi mujer? Espera aquí, Será un minuto.

    Martina negó con la cabeza contrariada, la preocupación reflejada en su rostro . Todo aquello empezaba a írsele de las manos. De repente tuvo miedo. Miedo a perderlo todo. Miedo a que haber vendido su cuerpo y su dignidad no sirviera para nada.

    Julián volvió y habló con claridad.

    -Mi mujer quiere que limpies la casa, cocines y friegues para nosotros.

    -¿Por qué motivo? -preguntó la aludida

    -Sabes muy bien el motivo. Mi esposa ha tonteado con un hombre más joven… pero la engañaron sabes.

    Martina tragó saliva y no dijo nada más.

    En casa del jefe.

    Lavar el inodoro. Pasar la bayeta por la taza dónde su jefe y la esposa de su jefe habían incrustado sus culos. Levantar la tapa y eliminar las manchas de orina, fregar el suelo.

    Todo había sido humillante.

    Luego puso la cena en la mesa de la pareja y se le permitió tomar un poco de queso y un vaso de leche en la cocina.

    Más tarde. Mientras fregaba los platos con las manos enguantadas en goma color rosa pálido. Notó la presencia de la mujer de su jefe a su lado, susurrándole al oido.

    -Tu marido folla muy bien.

    Martina se rebeló con la mirada. Es cierto que ella había incitado a su esposo a coquetear con esa mujer con el fin de que su jefe se inhibiera y mantuviese relaciones sexuales con ella. El plan funcionó, ella aseguró su ascenso, sin embargo Mario, que así se llamaba su marido, debió cometer un error… porque aquella bruja había adivinado todo.

    -Te queda muy bien esa carita de cabreo.

    Martina no aguantó más y replicó en voz alta.

    -Mi marido no se ha enrollado contigo. Como mucho te ha visto y tocado ese culo grande que te cuelga ahí atrás .

    -Así que te gustan los culos… eh. -replicó Margarita situándose a su espalda y presionando su coño contra el, en comparación, culito de su “criada”.

    -¿Qué haces? -replicó la joven terminando de lavar los platos.

    -Darte por culo… las mujeres lo hacemos así, sabes. Anda, bájate los pantalones. Espera que tienes las manos ocupadas. Tu sigue con tu tarea que ya me encargo yo.

    La dueña de la casa bajó los pantalones y las bragas de Martina. El trasero era perfecto, terso, firme y con una rajita deliciosa.

    La besó en el cuello.

    Y golpeó con su sexo el trasero de nuevo imitando el acto sexual.

    Se bajó sus propios pantalones y bragas. Echó mano a las tetas de Martina. Y movió sus caderas. Su sexo chocando contra las nalgas. Su respiración agitada.

    -¿Qué hacéis? -preguntó Julián desde la distancia.

    Había estado observando un par de minutos como el generoso trasero de su mujer cubría el culo de su empleada, contrayéndose con cada empujón.

    Su mano bajo el pantalón, masajeando suavemente el pene que empezaba a crecer.

    Margarita se dio la vuelta y Martina, todavía con los guantes de goma puestos, hizo lo mismo. De frente el varón pudo observar la diferencia de coñitos. Uno, el de su esposa, poblado por largos pelos negros. El otro, el de la joven, totalmente afeitado.

    Las mujeres, a su vez, se fijaron en el bulto del pantalón. Parecía que alguien hubiese montado una tienda de campaña ahí. La erección obvia, el pene prisionero empujando, queriendo romper la tela.

    -Vamos al dormitorio… los tres -ordenó Margarita.

    Allí, en la habitación Julián se dejó desnudar. Todavía de pie, la lengua de su mujer se encargó de atender su miembro, mientras que su empleada, también de rodillas, separó con las manos sus peludos glúteos y posó la punta de la lengua en el ano.

    Después de un rato, las dos mujeres se pusieron a cuatro sobre la cama. Julián penetró a su mujer primero. Luego, con algo de suspense, hizo lo propio con Martina.

    Martina. Has sido una chica muy mala. -dijo la mujer con la que compartía orgía.

    -Cariño, ¿que hacemos en esta casa con las personas traviesas?

    -Darles una buena azotaina. -respondió Julián.

    La mujer madura se sentó en una silla y Martina se recostó boca abajo sobre su regazo. Las piernas bien abiertas.

    El hombre se puso frente a la chica, muy cerca.

    Margarita le dio un azote.

    Don Julián introduzco su pene en la boca de la joven y los dedos de su esposa se hundieron en el sexo húmedo de la azotada que arqueó su cuerpo.

    Luego, todo fue muy rápido.

    Una lluvia de nalgadas dejando un culito rojo y la descarga de todo un jefe en la boca de su empleada.

    Fuera, hacía ya tiempo que la noche cubría todo de sombras. La luna, quizás intuía algo, ese algo que pasaba detrás de las puertas, al abrigo de la intimidad de una casa, de un dormitorio, de una cama donde los amantes, muchos, sin saberlo, cabalgaban bajo el hechizo del sexo.

    Loading

  • El tornillo inesperado

    El tornillo inesperado

    La campanilla de la puerta tintineó con un sonido metálico cuando Marcos empujó la pesada puerta de cristal de la ferretería “El Rincón del Hogar”. Tenía veintitrés años, complexión redonda y mejillas sonrosadas por el esfuerzo de caminar bajo el sol de la tarde. Su padre le había encargado comprar tornillos específicos para reparar la vieja estantería del garaje, y Marcos, distraído como siempre, había salido de casa con prisas.

    El interior olía a metal, madera y aceite. Estantes repletos de cajas, herramientas colgando de paneles perforados, y un mostrador de madera desgastada por el tiempo. Detrás de él, un hombre de unos cuarenta y cuatro años, con una camisa a cuadros que apenas contenía su torso ancho y fuerte, hojeaba un catálogo. Tenía brazos macizos, pelo entre cano recortado y una barba de varios días.

    —Buenas tardes —dijo Marcos, acercándose al mostrador—. Necesito tornillos de cabeza hexagonal, de unos cuatro centímetros.

    El tendero, que según la placa en su pecho se llamaba Héctor, levantó la vista y sonrió con una expresión amable.

    —¿Para madera o metal? ¿Y el grosor? —preguntó, apoyando las manos en el mostrador.

    Marcos parpadeó, tratando de recordar las instrucciones de su padre.

    —Eh… para madera, creo. Mi padre dijo que eran los que usó la última vez, pero no estoy seguro.

    Héctor soltó un suspiro juguetón.

    —”Los de la última vez” no me ayuda mucho, chaval. Ven, mejor te muestro las opciones —dijo, saliendo de detrás del mostrador—. Los tenemos en el pasillo de atrás, en los cajones bajos.

    Marcos lo siguió por el estrecho pasillo entre estanterías, iluminado por luces fluorescentes que parpadeaban levemente. Llegaron a una sección con cajones de plástico etiquetados. Héctor se detuvo frente a uno de ellos, marcado con “Tornillos para Madera”.

    —Aquí deberían estar —murmuró, y entonces hizo algo que tomó a Marcos por sorpresa.

    En lugar de agacharse con cuidado, Héctor se inclinó bruscamente, a cuatro patas, para abrir el cajón inferior. Su viejo pantalón de trabajo, tenso por la posición, reveló una raja considerable en la parte trasera, mostrando un vistazo de su piel, vello oscuro y parte de sus nalgas robustas. La escena fue tan inesperada, tan íntima en su crudeza cotidiana, que Marcos sintió un golpe de adrenalina.

    Un hormigueo familiar comenzó en su entrepierna, y antes de que pudiera reaccionar, sintió cómo su pene, grueso y largo, se erguía rápidamente, empujando contra la tela. La cremallera, que estaba abierta, cedió, y de repente, su miembro quedó al descubierto, sobresaliendo obscenamente entre los vaqueros.

    Marcos se quedó paralizado por lo que sentía en ese momento de revelación, la sangre latiendo en sus oídos por algo de asombro.

    Héctor, tras sacar una caja de tornillos, se giró mientras aún estaba de rodillas, quedando sentado en el suelo. Sus ojos, de un color avellana, bajaron directamente al regazo de Marcos cuando se golpeó la frente con algo cálido. No pareció sorprendido, sino más bien intrigado. Una sonrisa lenta se dibujó en su rostro.

    —Vaya, vaya —dijo Héctor, con una voz ronca pero calmada—. ¿Y eso qué es? ¿Vas a atracarme con ese cañón o es ese el “tornillo” que querías enseñarme?

    Y entonces recordó.

    Había salido de casa sin ropa interior, algo que hacía muchas veces por pereza, y en su prisa, tampoco había revisado la cremallera de sus pantalones vaqueros. Marcos enrojeció hasta la raíz del cabello. Intentó cubrirse con las manos, pero era inútil; su erección era demasiado grande para ocultarla. Tartamudeó una disculpa, pero las palabras se atascaron en su garganta.

    Héctor se rio, un sonido cálido y bajo.

    —Tranquilo, chaval. A tu edad, yo también me empalmaba con cualquier cosa. ¡La imaginación vuela! —dijo, sin levantarse. Su mirada era directa, sin vergüenza—. Y viéndome así, enseñándote el culo entero y en pompa, no me extraña que te hayas puesto así. Buena herramienta de trabajo manejas tú, ¿no? ¡Poco más y me sacas un ojo!

    Marcos apenas podía creer lo que escuchaba. Su mente gritaba que debía huir, pero su cuerpo, excitado y confundido, no se movía. Héctor seguía a escasos centímetros de él, aún de rodillas. El aire en el pasillo parecía espesarse.

    —La verdad es que llevo días sin correrme, y la vista no ha sido para nada mala. ¿Te importa si hacemos algo al respecto? Los dos.

    Héctor extendió una mano grande y callosa, y con un movimiento seguro, rodeó el rabo del chico y lo comenzó a masturbar. El contacto fue electrizante. Marcos, sin pensarlo dos veces, gimió con intensidad por lo que sucedía, dejándose llevar. Héctor hizo lo mismo, se desabrochó el pantalón y cogió su miembro, ya medio erecto y desde el suelo comenzó a pajearse.

    Los dos respiraban entrecortadamente, Marcos sintiendo el aliento cálido de la boca de ese hombre en la punta de su polla, y el silencio solo era roto por el leve zumbido de las luces.

    Fue rápido, intenso, y totalmente inesperado. Marcos, acostumbrado a la soledad de su habitación, no estaba preparado para la sensación de otra mano en él. El calor se acumuló en su vientre con una velocidad alarmante y notó como sus pelotas se encogían levemente.

    —Espera, para —logró decir, pero era demasiado tarde—. Voy a…

    Un gemido ahogado escapó de sus labios, y su cuerpo se tensó. Con una sacudida involuntaria, eyaculó. Pero en lugar de caer únicamente al suelo, su semen, abundante y espeso, salió proyectado directamente hacia el rostro de Héctor, que estaba justo en frente. Chorros blancos mancharon su barba, sus mejillas, y varios de ellos incluso alcanzaron su boca entreabierta y su lengua.

    La sorpresa fue total e impactante. Héctor parpadeó, atónito por la repentina y cálida humedad. Y esa sorpresa, combinada con la estimulación y la vista del joven acabando con tanto ímpetu, fue suficiente para él. Con un gruñido ronco, Héctor también llegó al orgasmo, eyaculando en grandes chorros que mancharon el suelo de linóleo y su propia camisa.

    Durante un momento, solo hubo silencio, respiración pesada y jadeante. Marcos, recuperando la conciencia de la situación, vio el desastre en la cara de Héctor y sintió una ola de vergüenza y pánico.

    —Dios mío… lo siento… no fue intencionado… —balbuceó, buscando desesperadamente algo con qué limpiar mientras chorreaba algo aún su polla empalmada.

    Héctor, sin embargo, comenzó a reír. Se limpió lentamente la cara con el dorso de la mano y luego lamió sus labios con una expresión pensativa.

    —No te disculpes, chico —dijo, su voz aún ronca y entrecortada—. Hacía tiempo que no recibía una… lluvia tan buena. Y brutal, por cierto.

    Se levantó con un quejido, arreglándose la ropa. Luego miró a Marcos, que seguía allí, con el gran rabo erecto intentando cubrirse por la vergüenza.

    —¡Uff, joder! —dijo Héctor, con un guiño—. ¿Y los tornillos? ¿Los de cabeza hexagonal, de cuatro centímetros? Creo que los tengo aquí. Serán tres euros con cincuenta.

    Le dio el dinero en mano, allí, junto con él, con manos temblorosas he intentó recolocar todo lo suyo apresuradamente.

    Y por lo otro… —añadió, bajando la voz—, considera esto otro como un servicio extra sin cargo. Pero la próxima vez, chaval, revisa la cremallera.

    Marcos, aturdido, asintió y salió de la ferretería con la cabeza baja, sintiendo aún el latido de su corazón y el aroma a metal y a sexo en el aire.

    Héctor lo vio marchar, sonriendo para sus adentros mientras limpiaba el suelo. Algunos días en la ferretería eran más interesantes que otros. Y ese, definitivamente, había sido uno para recordar.

    Loading

  • Rico trío con mi ex y su nuevo novio

    Rico trío con mi ex y su nuevo novio

    Resulta que desde hace un par de meses he estado mensajeándome con Danna, una ex novia de la universidad. De piel pálida, caderona y de casi 1.75 m, nos encontramos en Instagram y empezamos a platicar.

    Siempre fue muy abierta conmigo y me confesó que una vez le había propuesto un trío a su novio pero no hubo quorum. Después él le sacó el tema, se le había prendido el morbo de ver cómo otro se coge a su novia pero no terminaba de convencerle la idea.

    Danna me propuso que yo fuese ese tercero pero sin que él se enterara de que habíamos sido novios.

    Los mensajes fueron subiendo de tono pero como su novio no terminaba de convencerse nos resultaba difícil arreglar un encuentro.

    Se me ocurrió planear una salida con mi prima Alexa (a veces nos hacemos pasar por novios y salimos con sus amigos o los míos así que no hubo problema con eso) y tratar de que ellos se cruzaran con nosotros. Se lo propuse a Danna y le gustó la idea (no le dije que en realidad Alexa era mi prima).

    Quedamos en que nos encontraríamos en un bar y diríamos que éramos amigos de la universidad, según Danna sólo así podríamos hacer el trío.

    Fue un viernes, Alexa y yo llegamos al bar, comenzamos a tomar algo y a los pocos minutos llegó Danna, sensual como siempre, de la mano de un wey bastante fachero. Nos presentamos afectuosamente, los invité a quedarse en nuestra mesa y se fue dando la charla muy amena, estuvimos como tres horas juntos.

    Esa noche Alexa y yo lo hicimos en el auto para terminar el juego. Me dijo que si el plan era hacer un intercambio de parejas, me di cuenta de que Alexa coqueteaba con el vato y aparte él no dejaba de ver las tetas de mi prima con deseo. Esa cita significaba un avance.

    Al siguiente día le escribí a Danna para saber qué había pasado y me dijo que cuando regresaron a su casa le preguntó a Uriel, su novio, qué opinaba de mí. Todas las respuestas fueron favorables, le siguió planteando la idea del trío y en el camino sin mas Danna le dijo:

    “Cojamos con Angel, ¿qué te parece? lo conocemos, es sano y tiene novia por lo que no habrá problema y a mí me parece muy mono”.

    Para convencerlo Danna le dio una manoseada de pija, follada por culo y la aceptación de él. Si alguien sabía convencerte de algo era Danna, una de las mejores peteras con las que he estado.

    Seguimos escribiéndonos, no queríamos dejar enfriar la situación porque si su novio lo dudaba todo el plan se bajaba en dos segundos. Así que acordamos un encuentro para el siguiente sábado en la casa de ellos. Yo supuestamente no sabía nada del plan y a la reunión también irían otros amigos de Danna, eso creía Uriel.

    Llegó el sábado, me presenté en su casa, me abrió él, justo salía Danna de la cocina y se acercaba hacia la puerta para saludarme, estaba con un pantalón holgado, una blusa blanca que dejaba ver sus redondas tetas y sus pezones marcados, y en sus pies unas sandalias plateadas.

    “Pregunté por el resto de la gente” y Uriel me dijo que al final no pudo ir nadie, me invitó una cerveza y comenzamos a charlar los tres.

    Me senté en un sofá de un cuerpo y ellos frente a mí en uno mas grande, pasaron los minutos y seguimos con las cervezas, ellos empezaron a ponerse muy cariñosos. Danna se levantó para ir a la cocina a buscar más alcohol y cuando volvió se sentó junto a mí, hablándome muy de cerca, noté que Uriel me miraba fijo mientras ella pasaba su mano por mi espalda. Me seguía hablando, cada vez mas cerca del rostro, hasta que me agarró y me dio un beso en los labios. Uriel se sobresaltó, y yo, en plena actuación, dije:

    —Danna, ¿qué onda? Ahí está tu novio.

    —Tranquilo, está todo hablado—. Dijo y me dio un beso más largo.

    Él seguía expectante a toda la secuencia en el sofá, no perdía detalle de lo que hacíamos, respondí a sus besos de forma apasionada, mientras apretaba fuerte sus nalgas. Cuando acaricié sus tetas ella empezó a gemir de placer, vi que él se agarró la pija que se marcaba a través del pantalón.

    Bajé un poco el pantalón de Danna, metí la mano y comencé a dedearla, estaba muy calientita y mojada. Mientras tanto en el sofá, y ya con el pantalón bajo, Uriel empezó masturbarse viendo cada detalle de la escena. Ella lo miró y le preguntó:

    —¿Esto es lo que querías bebé?

    Uriel asintió con la cabeza y siguió machacándose.

    —¡Qué grande tienes la verga papi! Te calienta mucho esto, ¿no?—. Le dijo Danna gimiendo.

    Me bajó el pantalón y se arrodilló frente a mí, comenzó a chuparme la verga y entre lamida y lamida miraba a Uriel morbosamente, como mostrándole lo mucho que disfrutaba de probar otra verga. Después de un rato la acosté en el sofá, fui directo a su conchita, depilada al ras. Ella gritaba muy fuerte, gemía y gozaba, entonces se vino, sus jugos eran dulces, él ya había acabado una vez pero seguía con la verga parada, masajeándosela.

    Danna se levantó y me llevó a la habitación, Uriel nos siguió. Se tiró en la cama y nos llamó para jugar juntos con ella. Nos tomó de la verga y se las llevó juntas a la boca. Yo disfruté pero Uriel se veía nervioso. Me puse el forro y mientras ella seguía chupándosela a Uriel se la metí, entro fácil, seguía muy lubricada. Subí sus tobillos a mis hombros para poder lamer sus pies largos, pálidos y rasposos

    —¿Te gustan mis pies Angelito?

    —Me encantan nena—. Le dije dándole una bofetada.

    Su cabello estaba revuelto, su cara era de máximo placer y podía sentir cómo latía su concha que estaba pronta a acabar, sentí en mi verga una fuerza que intentaba expulsarla.

    —Ahhh por diosss —. Gritó ella, que acabó por tercera vez.

    Le froté el clítoris muy fuerte, sus piernas temblaban, le metí el dedo índice y anular en la concha y la masajeé fuerte, preparándola para Uriel que la puso en cuatro, no aguantó mucho el vato y Danna fue hacia mí.

    La subí en mí dándome la espalda, metí sus piernas debajo de las mías. Ella siguió chupándosela a Uriel que estaba perdido en medio de este trío. Yo estaba por correrme, Danna volvió a acabar y cuando saqué mi verga una catarata de flujo cayó sobre mi pelvis.

    —Tómate tus jugos zorrita—. Le ordené tomándola del cabello, me lamió sorbiendo su leche, luego besó a Uriel pasándosela. Lo tiró boca arriba en la cama y comenzó a cabalgarlo, dándole un respiro a mi verga.

    Danna acabó una vez más sobre él empapándolo con un nuevo squirt, me agarró la verga sin forro y se la llevó al culo.

    —¡Siii eso quería, dos vergas solo para mi!—. Gritaba mientras nuestras vergas la empalaban.

    —Sí así así más duro soy tu puta papi aaaah—. Gritaba Danna con el rimel corrido en sus ojos.

    Volvió a acabar, su ojete era fuego ardiente, le pregunté si se lo llenaba de leche y me dijo que la quería en la cara. Le di vuelta agarrándola del cabello y la puse de rodillas frente a mí, llamé a Uriel con la cabeza, ambos comenzamos a pajearnos en su cara hasta acabar primero yo y luego él, la leche le caía por la boca escurriendo hasta sus hermosas tetas.

    Me aparté, ella se puso de pie y se dieron un beso largo y apasionado, yo me metí al baño, ese momento era de ellos, yo ya no tenía nada que hacer.

    Cuando salí del baño me crucé con ella en el pasillo, me dio un beso en la boca.

    —Estuviste genial corazón, extrañaba coger contigo.

    —Yo también te extrañé muñeca.

    —Después podemos hacer un cuarteto con Alexa.

    —¡Sí! Estoy seguro de que a ella le encantará.

    Nos besamos otra vez. Hablamos un poco y quedamos en repetir pronto.

    No solo repetimos sino que Danna y yo lo hemos hecho sólo nosotros dos en mi casa y en moteles.

    Loading

  • Mi nueva secretaria es exhibicionista y puta

    Mi nueva secretaria es exhibicionista y puta

    Como han notado en mis relatos anteriores, no me llamaban la atención mujeres menores, pero cuando mi secretaría renunció todo cambió. Mi secretaria a quien llamaré Mari, había sido secretaria en el despacho del papá de un tío, después en el despacho de mi tío, en donde inicié mi vida como abogado y también fue mi secretaria, con Mari fue con quien experimenté muchas cosas por primera vez.

    Además de ser una mujer muy atractiva, pulcra, organizada, puntual, inteligente, ordenada y con iniciativa, era muuuy sensual y ardiente, en resumen, la secretaria que todos quisieran, así que cuando me dijo que ya se retiraba porque quería disfrutar a sus nietos, además de que se sentía cansada físicamente, deseaba pasar más tiempo con su familia, no la intenté convencer de lo contrario, porque ella se merece todo, trabajó más de 50 años, desde muy jovencita ella se hizo cargo de su madre y de sus 3 hijos, a quienes sacó adelante con su esfuerzo y dedicación.

    Para no hacer la historia más larga, antes de que Mari se fuera, le pedí únicamente una cosa, que fuera ella quien entrevistara y eligiera a la mujer que ocuparía su lugar y le diera una capacitación, le encargué mucho que eligiera con cuidado a quien sería mi nueva secretaria, ya que ella sabía lo importante de sus funciones, Mari estuvo de acuerdo y durante dos semanas vi u desfile de mujeres de todas edades, tamaños y estilos, finalmente Mari me dijo que ya había elegido a la nueva secretaria, a quien llamaré Sol.

    A la mañana siguiente me la presentó, yo miré un tanto incrédulo a la jovencita que Mari eligió para que ocupara su lugar, no pasaba de 25 años, Mari al ver mi desconcierto me guiñó un ojo al tiempo que me decía: “ella es Sol, es una mujer joven, pero muy inteligente, con una redacción impecable, capaz de mantener el archivo en orden, así como de llevar una agenda a la perfección y con disponibilidad absoluta para los requerimientos extraordinarios que usted tenga”, esto último, lo dijo guiñando el ojo nuevamente, Mari añadió sonriendo de forma sexy, “si le parece bien, desde mañana y durante quince días me encargaré de ponerla al tanto de todo el trabajo que deberá realizar”.

    Yo quedé aún más desconcertado, pero accedí confiando en el buen juicio de Mari, me distraje con otras actividades y olvidé ese detalle, pensaba en lo joven que era esa secretaria y que tal vez no podría con el trabajo que dejaba Mari.

    Así transcurrió el mes, Mari instruía cuidadosamente a Sol, algunos días estaban en el archivo, otros días me acompañaban a los juzgados, algunos otros hablaban por teléfono para presentarla por esa vía a clientes, incluso le enseñó a prepararme el café casi tan perfecto como el que ella preparaba, finalmente llegó el día de la despedida, para lo cual Sol unos días antes me había sugerido organizar una comida de despedida, con lo cual estuve de acuerdo, cuando Mari se despidió de mí, me abrazó fuerte y me dijo al oído, “mi niño, te dejo en las mejores manos, cuida mucho a Sol, ella es como yo cuando era joven, si me necesitas para algo no dudes en llamar”, dio media vuelta y se marchó, no pude evitar verla partir con nostalgia recordando todo lo que viví con ella.

    La mañana siguiente llegué al despacho y ahí estaba Sol, con su rostro infantil en el lugar que antes ocupaba Mari, le di los buenos días, me dirigí a mi privado, apenas me senté Sol tocó a la puerta con una taza de café, casi idéntico al que me preparaba Mari, me informó de los pendientes que había, me entregó documentos para firmar y me preguntó si se ofrecía algo más, todo eso me sorprendió gratamente, durante el resto del día, solicité documentación, datos y encargos, los cuales fueron cumplidos a la perfección.

    Así transcurrieron varios días, Sol demostraba que era muy capaz de sustituir a Mari, desempeñaba a la perfección todas sus tareas, era pulcra en su imagen, a pesar de su belleza juvenil y atractiva figura, alta, esbelta pero con curvas pronunciadas, tetas medianas, unas nalgas levantadas, redondas, cadera amplia, piernas firmes, torneadas y cabello castaño, a ella no la veía con deseo sexual, como había sucedido con Mari hace algunos años, mi preferencia siempre había sido por mujeres mayores.

    Los días transcurrían con aparente normalidad, Sol, a pesar de vestir elegante, se movía de tal manera que empezaba a llamar mi atención, cuando se inclinaba lo hacía de tal forma que su hermoso culo quedara a vista o cuando se sentaba frente a mi escritorio para entregar algún documento se agachaba deliberadamente o por descuido para que las telas de sus blusas dejaran ver sus tetas, en otras ocasiones, su falda me dejaba ver sus muslos torneados más de lo normal.

    Al principio pensé que sólo estaba imaginando cosas, no obstante, al poner más atención me percaté que no imaginaba cosas, por el contrario, noté que Sol disfrutaba mostrarme su cuerpo, ya que sonreía cada vez que lo hacía, también percibí un brillo especial en sus ojos cuándo se inclinaba para mostrar su cuerpo de forma provocativa.

    A partir de ese momento empecé a mirarla con atracción sexual, ese brillo en sus ojos y su sonrisa sexy, encendieron una chispa en mí que me hizo ver de forma diferente a Sol, ya no sólo como una jovencita, sino como una mujer muy sensual, al poner más atención al comportamiento de Sol el deseo sexual empezó a crecer dentro de mí, ese deseo se manifestaba en mi pene que crecía cuando Sol exhibía su excitante cuerpo, ese deseo que aumentaba peligrosamente cada día.

    Pasaron varios días sin novedad y con una muestra más que evidente de que a Sol le gustaba excitarme, tal vez notó el bulto que crecía en mi entrepierna, o la excitación reflejada en mis ojos, no lo sé, pero seguro estaba que ella disfrutaba mostrarme su cuerpo y ver cómo me calentaba, así duramos unos días hasta que una mañana en la que llegué antes que Sol al despacho por compromisos previos, todo sucedió.

    Ese día tuve una diligencia de carácter judicial muy temprano, normalmente tardaba tres o cuatro horas en ese tipo de actuaciones, pero ese bendito día fue muy rápido, en menos de una hora, todo se había resuelto, así que me dirigí al despacho muy satisfecho, eran las 7:05 cuando llegué, no había nadie, me senté en la sala de espera, llamé a mi cliente para darle la buena noticia y me puse a perder tiempo en redes sociales, de pronto escuche que alguien metía la llave a la puerta para abrir, miré la hora y faltaban 30 minutos para las 8, según yo, todos empiezan a llegar 8:30, entonces veo entrar a Sol, para mi sorpresa no iba vestida como de costumbre, formal y elegante, sin dejar de ser sexy, casi siempre con conjuntos de falda o pantalón y blazer.

    Esta ocasión iba con tenis, una falda deportiva que apenas cubría su culo que hacía lucir al máximo sus torneadas piernas, una chamarra deportiva abierta y debajo de esta un top sin sujetador que dejaba ver su vientre plano y sus pezones erectos debajo de la tela, no llevaba maquillaje, pero tenía el rostro muy rojo, no entendí ¿por qué?, sino hasta después. Al momento que me vio se quedó sorprendida sin saber qué hacer ni qué decir, hubo un silencio incómodo que rompí con un “buenos días Sol, te ves increíble”, ella sonrío y sólo atinó a decir “gracias licenciado”.

    En seguida balbuceó “vengo así porque antes de venir acá paso al gym y hoy no me dio tiempo de cambiarme”, yo para tratar de que se calmara porque se veía bastante turbada porque no esperaba verme a esa hora en el despacho, me acerqué ella para saludarla con un beso en la mejilla como siempre hacía y ayudarle con su mochila y ropa de trabajo, pero se puso más nerviosa, todo sucedió en un instante, al momento de saludarla, traté de tomar su mochila, su ropa de trabajo cayó al suelo, al igual que las llaves, yo con su mochila en mis manos me agaché para recoger su ropa de trabajo.

    Ella también se agacho para recoger las llaves, lo que me permitió ver una diminuta tanga, así como algo asomando por su vagina, ella lo notó, trató de incorporarse de inmediato, pero perdió el equilibrio, por mi parte entre la vista maravillosa de su cuerpo y su posible caída, dejé su mochila y su ropa de trabajo en el suelo para evitar que Sol cayera, con una mano la sujeté de su brazo para evitar cayera, con la otra mano la tomé de la cintura para ayudar a incorporarse, entre todo eso que sucedió en segundos, vi que lo que salía de su vagina era parte de un pequeño vibrador de los que se controlan por medio del celular.

    Todo eso además de sorprenderme, me excitó tremendamente, una vez de pie su enrojecido rostro quedó cerca del mío, con una mano la sostenía por la cintura, con la otra su brazo, el rubor en sus mejillas había aumentado, parecía que le explotarían, nos miramos unos segundos fijamente, nuestros labios se acercaron, sentía su respiración agitada cerca de mi rostro, su olor a hembra caliente; todo eso me llevó a besar sus labios, ella respondió con avidez, nuestras lenguas se enlazaron en un envolvente juego caliente y húmedo, la mano que tenía en su cintura bajó a sus nalgas redondas y firmes, al recorrer su dos nalgas sentí algo extraño, pero no le di importancia en ese momento, con mi otra mano la abracé por la espalda para acercarla más a mí.

    Sentí sus tetas en mi pecho, ella me abrazó con ambos brazos mientras me decía que estaba muy caliente, metí una mano debajo de falda y otra debajo de su chamarra deportiva, el contacto de su suave y caliente piel nos calentó más a los dos, mi erección ya era muy notoria, ella frotaba su vagina y sus piernas en mi verga mientras continuamos besándonos, miré el reloj de la oficina, faltaban poco más de 15 minutos para las 8, así que teníamos el tiempo justo para un mañanero rápido e intenso.

    Parece que Sol me leyó la mente, nos separamos un instante, me quité mi saco, camisa y pantalón, al mismo tiempo ella se quitó rápidamente su chamarra deportiva y su top, quedándose únicamente con la falda, sus tetas quedaron libre, las empecé a besar, tenía los pezones duros los jalaba y mordía un poco provocando gemidos en Sol, con una mano le sujeté la espalda, la otra fue directo a su vagina, su tanga estaba mojada y caliente, había fluidos entre sus muslos, se notaba que ese vibrador había estado haciendo lo suyo, hice a un lado la tanga, retiré su vibrador provocando un gemido más intenso a Sol.

    Recorrí con la palma de mi mano sus labios llenándola de sus tibios fluidos, me la llevé a la boca para oler y saborear esos jugos, al hacerlo me puse de rodillas para quitarle la tanga por completo, después de disfrutar su aroma la deje a un lado, cargué a Sol para poner su culo sobre su escritorio, se escuchó un golpe hueco, al separar sus piernas alcancé a ver el objeto extraño que sentí en su culo y causo ese golpe hueco, era un plug anal, vaya con mi secretaria, era una putita muy caliente, eso me excitó aún más, le dije “eres una putita muy caliente”, ella sonrío y me dijo “estoy muy caliente, sólo quiero coger”.

    Sin esperar más, separé sus piernas para poner mi cabeza entre ellas, su concha estaba mojada, brillante, empecé a recorrer sus muslos con mi lengua, ella soltaba gemidos cada vez más intensos, al tocar sus labios vaginales con mi lengua sus gemidos aumentaron, con sus manos empujaba mi cabeza hacia ella como si me quisiera tener dentro, estaba muy caliente y mojada, el sabor de su concha era delicioso, me incorporé un poco, ella me dijo “oooh no pares”.

    La tumbé por completo sobre el escritorio separé lo más que pude sus piernas para dejar a la vista una conchita bien depilada y mojada, deseosa de ser comida y penetrada, metí un dedo, después dos, mientras mi lengua besaba, mordía, jala su clítoris que en ese momento estaba muy sensible, Sol gemía y se retorcía de placer, metí un dedos más, dentro estaba deliciosamente caliente y mojado, Sol tomó con sus dos manos el brazo de mi mano que la estaba masturbando para masturbarse más intensamente, usando mi mano como un dildo, eso me calentó al máximo.

    Dejé que ella llevara el ritmo de mi mano, con mi lengua intensifiqué las caricias a su clítoris, con mi mano libre apretaba sus tetas y pezones, hasta que sentí una explosión tibia en cara, las piernas de Sol temblaban al tiempo que ella se contorsionaba de placer.

    Después de unos segundos, Sol se incorporó, diciendo “ahora es mi turno Licenciado”, tomó mi dura verga con una mano, con otra acariciaba mis huevos al tiempo que nos fundimos en un beso apasionado, ella relamía sus jugos que escurrían por mi barba, mis manos recorrían su cuerpo, uno de mis dedos llegó a su dilatado ano, pero ella me dijo, “espere Licenciado”, se puso en cuclillas para besar la cabeza de mi pene, al sentir sus labios una corriente de placer recorrió todo mi cuerpo, Sol recorría mi falo desde los testículos hasta la cabeza de una forma maravillosa, antes de engullir todo.

    Estaba dando una de las mejores mamadas de mi vida, podía sentir lo suave del interior de su boca, ella de pronto arqueaba, sacaba mi verga de su boca para tomar aire y seguir mamando, si continuaba así me iba a venir, así que saqué mi polla de su boca, la levante para ponerla nuevamente sobre el mojado escritorio, separé sus piernas, su vagina palpitaba de lo excitada que estaba, me dijo “cójame fuerte, lo quiero dentro”, sus mejillas estaban completamente rojas, ambos teníamos sudor y fluidos corporales mezclados en nuestro cuerpo.

    Apunté mi cabeza hacia su vagina, antes de meterla pasé la cabeza de mi pene por todo lo largo de su caliente y mojada concha, ella gritaba, llevándose una mano a la boca para tratar de ahogar un poco el ruido, tomé sus piernas para separarlas más y metí mi polla de un solo golpe, Sol dejó escapar otro grito, adentro era delicioso, muy mojado y caliente, su vagina era estrecha a pesar de lo mojada que estaba sentía que me succionaba el miembro cada vez la metía y sacaba con fuerza, el ritmo e intensidad provocaron un movimiento excitante en sus tetas, solté sus piernas para acariciar sus tetas, apretar y jalar sus pezones, lo que parecía calentarla aún más.

    De pronto se llevó su otra mano a la boca para ahogar los gritos, su cuerpo se tensó, sentí como mojaba mi verga con sus jugos, eso me puso a mil, mis movimientos aumentaron, el ruido de nuestros cuerpos chocando mezclado con sus jugos era muy excitante, sus piernas temblaban mientras me sujetaba fuertemente de mis brazos, se mordió los labios al tiempo que dejaba escapar más jugos dentro de su vagina, en ese momento no aguanté más y deje escapar chorros de mi leche dentro de su vagina, nos detuvimos unos segundos, yo me incliné para darle un apasionado beso, sentía como su vagina se contraía con mi verga aún dentro.

    Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo los dos volteamos a ver el reloj de pared, eran las 8:02, al mismo tiempo nos volteamos a ver a los ojos, no hacían falta palabras, estábamos excitados mi verga se estaba recuperando y ella quería más sexo, lentamente saqué mi pene de du mojada vagina, los fluidos escurrían desde su vagina hasta su culo adornado por su plug, pasando por sus muslos e ingles, Sol se incorporó, al ver mi verga embarrada de leche me dijo vamos a limpiarla y a estimular su recuperación, porque queda poco tiempo, en seguida se puso de rodillas y lamió toda mi polla, para tragarla nuevamente toda.

    Yo tomé su cabeza y empecé a follarla por la boca, mi verga estaba nuevamente durísima, así que la saqué de su boca, le ayudé a levantarse, la giré para que se apoyara en el escritorio dejándome su culo listo para coger, primero recorrí sus duras nalgas, las besé las apreté, le dí unas nalgadas, hasta enrojecer la zona, se enderezó, con sus manos separó sus nalgas, dejando a la vista el plug, yo lo giré y saqué lentamente, lo volví a meter y sacar varias veces, hasta que Sol me dijo, “de prisa licenciado, ya casi llegarán”, entonces miré de nuevo el reloj, eran 8:08.

    Entre la adrenalina y excitación, me incliné para besar y morder esas ricas nalgas, después metí dos dedos para separar su ya dilatado culo y meter mi lengua, tenía un sabor espectacular, Sol gemía, me puse de pie, pasé mi mano por su vagina embarrando todos nuestros fluidos en su culo y mi verga, acerque la cabeza de mi falo a la entrada de su ojete y de un movimiento metí todo mi miembro, ella gritó, dejó caer su pecho sobre el escritorio, con sus manos separó sus nalgas, yo empecé a embestir con fuerza, había momentos en los que me detenía con sus manos, otros momentos en los que pedía “más, más, no pare”, miré nuevamente el reloj, eran 8:11.

    Mis movimientos aumentaron de intensidad y fuerza, el golpeteó de nuestros cuerpos mojados y los gemidas era excitante, Sol gritó más fuerte, sentí una salpicada en mis muslos y pies, se estaba corriendo nuevamente, sus piernas temblaban, apretaba mi verga con su culo, no pude más, salió de mi pene un chorro caliente, después otros más, sentía la palpitación de su ano en mi verga, poco a poco fue perdiendo dureza y tamaño, miramos de nuevo el reloj, eran 8:13, retiré mi pene de su hoyo, mi semen escurrió, una parte por sus muslos otra parte directo al suelo.

    Era un espectáculo ver así a Sol, ella limpió mi verga son su lengua, le dije que se fuera al baño a limpiar y vestir mientras yo limpiaba el desastre, el olor a sexo impregnaba el ambiente, abrí ventanas, sequé nuestros fluidos del escritorio y del suelo, rocié lo que me encontré a la mano, rápidamente me vestí y salí del despacho, eran 8:22.

    Me fui a dar un baño al gym que voy, regresé más tarde, alrededor de las 10:30, al entrar había personas en la sala de espera, lo primero que hice fue oler varias veces, no había ningún olor a sexo ya, miré el suelo donde minutos antes Sol se había venido varias veces todo en orden, “saludé a Sol”, ella me miró sonrió, me guiño un ojo y siguió con su trabajo, llegué a mi privado, todo en orden, me senté para empezar a atender mis pendientes.

    Enseguida llega Sol con mi café, esta vez se para junto mí, no frente al escritorio como era habitual, estira su brazo para poner mi taza de café en el otro extremo, poniendo sus tetas en mi rostro al tiempo que dice “cargado y muy caliente, como le gusta licenciado”, me deja mudo, con una sonrisa en los labios, camina hacia la puerta, moviendo su culo exageradamente, voltea, me lanza un beso, cierra la puerta y se va a hacer sus trabajo.

    Esa es la primera de muchas…

    Loading

  • Intercambio con un ex (2)

    Intercambio con un ex (2)

    Las dos emprendimos el mismo juego morboso, una provocaba y la otra la seguía. Marcos con su mano pudo alcanzar mi culo y acariciarlo, sus dedos pudieron calar dentro de mi vagina que estaba chorreando. Movía el culo con ligeros movimientos circulares y dejaba escapar un gemido cada vez que mi boca se liberaba de Claudia.

    Claudia levanta la cabeza sobre mí y clava sus ojos en Marcos con una mirada mitad burlona y mitad pícara, como invitándolo a que de una vez haga lo mismo que le estaban haciendo a ella, todo sin haber cruzado ni media palabra, solo con gemidos.

    Marcos observaba a su mujer, creo que nunca había consentido que practicase sexo anal por su cara que no salía del asombro todavía, pero la tenía a su lado con otro, comportándose como una autentica fulana. Todo aquello supuso para mí, una mezcla de morbo y sorpresa, nunca se hubiera imaginado que Claudia se pudiera llegar a comportar de ese modo.

    Hacía rato que se había borrado de su rostro el sentimiento de culpa, ahora se sentía segura, disfrutaba con el morbo de la situación y parecía querer retarnos a ver quién era capaz de hacerlo mejor.

    Claudia me estaba comiendo por completo, me pellizcaba los pezones, me lamía el cuello. Cerré los ojos al sentir como Marcos frotaba su pene por mi concha.

    Permanecía con los ojos cerrados, concentrándome en sus caricias, concentrándome en la deliciosa sensación de sentir el roce de nuestros sexos hinchados. Con los ojos cerrados podía distinguir la mezcla de gemidos, escuchaba sin dificultad la respiración entrecortada de Claudia a pocos centímetros, escuchaba los pequeños gruñidos de José, que seguía clavando su pija en las entrañas de Claudia. Saboreaba el momento, abría el culo para invitar a Marcos que de una vez se decida a clavarme su estaca.

    Pero Marcos con su erecto pene entró sin dificultad en mi cálida concha, resbalaba en su interior, colándose hasta lo más hondo de mi ser, no era lo que estaba esperando, pero me gusto, comenzó a cabalgar sobre mí, sus manos se posaron en la entrada de mi culo mientras se movía. Respiraciones entrecortadas comenzaron a escucharse en aquella habitación.

    Claudia continuaba frente a mí, se arqueaba hacia atrás con la mirada perdida y la boca entreabierta, mientras José la magreaba con fuerza, le proporcionaba chirlos.

    Ya me había olvidado de todo, empujaba con fuerza con mi cuerpo, para que se clavara lo más hondo posible esa no tan grande pija de Marcos, buscando impulso para poder acometer mejor, sentía los golpes de mi cadera chocando con el suyo.

    En un segundo de lucides, volví a ver a Claudia que seguía ensartada por el culo, y la mano de José que le frotaba el clítoris, su cuerpo se tensaba con cada acometida y los gritos de ella eran de locura. Cada vez los movimientos más descontrolados y rápidos habían llegado al punto de no retorno…

    Los ojos de ella se clavaron a los míos, su pelo alborotado recubría parte de su cara, los ojos cargados de deseo subieron para ver a Marcos, que seguía bombeándome, su boca entreabierta suspiraba con dificultad, estaba a punto por lo que solo tardó unos instantes en acabar, comenzó a lanzar ricos gemidos, al tiempo que José saca su pija y le desparrama varios chorros de semen que salieron disparados e impactaron sobre la espalda.

    Claudia se acercó a mi oído, y me dijo -No puedo más, ¡qué bien coge tu marido! Cayendo sobre la cama entre mis brazos que estaban firme para mantenerme en cuatro por las embestidas de Marcos.

    No se cortó seguía gimiendo, se nota que el orgasmo había sido muy profundo. Verla, sentirla, escucharla, hizo que me descontrolara y le pedí que me toque para ayudar a que yo llegue a mi orgasmo, giro sobre sí misma y con su boca comenzó a chuparme al tiempo que su pareja entraba y salía con fuerza de mi ya hirviente cueva.

    Un placer infinito se apoderó de mí y Marco retiro su pija de mi concha y varios disparos de semen inundaron la cara de ella que seguía pegada a mi concha chupándola.

    No pude evitar mirar entre mis tetas como ella, lamía varios hilos de líquido viscoso que colgaban de mí y de la pija de Marcos. Permanecimos en la misma posición durante unos segundos, podía escuchar como poco a poco su respiración iba recobrando su ritmo normal.

    Los cuatro nos tumbados sobre aquella cama, tras la tempestad llegó la calma y no supimos bien cómo reaccionar, se notaba que para Marcos era una situación incómoda. Creo que nunca imaginó que su pareja era capaz de llegar a tanto. Enseguida me di cuenta y tras aquello cada cual se quedó con su pareja abrazado.

    Al rato sin que nadie emitiera una sola palabra, sentí que la cabeza me daba vueltas y durante los primeros minutos no sabía bien si todo lo que recordaba era real o solo eran los efectos del alcohol. Me levante para dirigirme a darme una ducha e invite a Claudia a que me acompañe, era la que más sucia estaba con la leche derramada sobre ella.

    Allí bajo la ducha, fui yo la que con una esponja llena de jabón le acaricié todo el cuerpo, aprovechando a rozar mis labios por su piel. Ella estaba entregada, al secarnos, aparecimos desnudas ante ellos que seguían tirados en la cama exhaustos.

    Claudia fue la que rompió el silencio y dijo: -Marcos estos es lo que yo quería, lo vamos a repetir todas las veces que sea necesario. Creo que disfrutaste volver a coger a Lau, tanto como yo disfrute de José.

    Era media mañana y si bien José entra a su trabajo a eso de la 10, era hora de levantarse, bañarse y e ir. Y yo ya era tarde, así que llame para poner una excusa de que no me sentía bien.

    Ellos se vistieron y salieron con José…

    Loading