Autor: admin

  • Una mamá ardiente

    Una mamá ardiente

    Soy una mujer sensible y sencilla, naturista, no me refiero a que practico el nudismo, sino que sigo una vida relacionada con la naturaleza, soy vegetariana y casi vegana. Ya de chica vestía como hippie, nunca tuve prejuicios con la ropa.

    Mi nombre es Noelia, tengo treinta y cuatro años, no soy muy alta y tirando a flaca. Todos me envidiaban la piel desde chica, blanca nieve y pelirroja como mi papá. Quede embarazada muy joven a los 16, fue una tragedia y una bendición, la bendición fue un hijo, Manuel que ahora tiene 18 recién cumplidos. La tragedia fue con mis padres, me tuve que ir de casa, el primer año fui a vivir con mi novio, él que me abandonó dos años después.

    Desde ese entonces aprendí a ser una mamá soltera. Me dedique casi exclusivamente a cuidar a mi hijo, darle la mejor educación que podía. Trabaje en cualquier cosa, cajera, limpieza, en un McDonald, pero siempre hacia artesanías en los tiempos libres. Las artesanías con el tiempo pasaron a ser mi forma de vida. Primero hacia collares y pulseras y los vendía entre mis conocidos y con el tiempo cerámica. Desde hace cinco años también doy clases de yoga a un grupo de gente mayor, en un pequeño club de la zona, aunque también a mujeres más jóvenes como mi amiga íntima Tatiana.

    Tatiana es naturista igual que yo, pero ella sí que no tiene prejuicios en mostrar su cuerpo, practica nudismo hace años y es mucho más liberal que yo con el sexo, tal vez porque es soltera no tiene los prejuicios que tengo yo con el cuerpo y principalmente por tener un hijo varón.

    Hace años que no estoy con un hombre, salí con varios pero nunca quise formar pareja. Tal vez por eso estoy todo el día pensando en sexo, supongo que nos pasa a todas las mujeres, pero tengo miedo que lo mío sea enfermizo, cada vez que puedo y estoy sola, me masturbo, trato de hacerlo en el baño porque acabo en fuertes chorros y mojo todo, de sólo pensarlo me llevo las manos a la vulva y la empiezo a frotar.

    Un día como tantos otros estaba en el vestuario con Tatiana, después de unas clases de yoga, la miro mientras se estaba duchando y le hago un comentario sobre su cuerpo, como un elogio.

    -Tati, ¿siempre te depilaste todo el cuerpo?

    -Sí, ¿Por qué? ¿Te gusta?

    -Sí, te queda bien y debe ser cómodo

    Le decía esto mientras me sacaba a ropa para meterme en la ducha. Ella tiene un cuerpo espectacular, sin una marca por el sol, brillaba por el agua recorriendo su cuerpo, parecía de metal, de bronce pulido.

    -¿y vos por qué no te depilas toda? Es más cómodo y a los hombres los vuelve locos.

    -Jajajaja ¿vos crees?

    -Claro tonta, vamos a ver

    Se agacha delante mío, mientras empezaba a caerme el agua sobre el cuerpo y me observa a unos pocos centímetros la vulva mientras me toma con sus manos de la cintura.

    -Date vuelta

    Me pide que gire y me inclina con sus manos, me quería ver al ano de cerca.

    -Bueno Noelia, tienes la piel muy blanca, es hermosa, sin un pelo perecerías de mármol, casi como una estatua griega, pero tienes un problema.

    -¿Cuál?

    -Nada grave, se cómo se soluciona. Cuando te depilas totalmente se te notaran manchas oscuras alrededor de la vagina y del ano, pero te puedo recomendar una chica que me depila y te puede hacer un blanqueado con láser y quedas como un bebe.

    -¿pero es seguro eso?

    -Claro, no pasa nada, yo me lo hice hace mucho, no me gustaba ir a la playa así. Yo tengo la piel más oscura que vos pero te puede arder un poquito más, pero los resultados son espectaculares.

    Después que salimos del vestuario me pasó el contacto de la esteticista y quedo en llamarla al otro día y concertar una cita.

    Al día siguiente la llamo, le explico que me quería hacer y ella, que se llama Esther, me da un turno para el otro día a la mañana, era un viernes, un día ideal porque podría faltar a las clases de yoga, ese día no es tan complicado.

    El viernes en casa queda Manuel, no le cuento nada de voy a depilarme y blanquearme, igual supone que iría a las clases de yoga como todos los días.

    Llego a lo de Esther, una mujer de unos cuarenta años, rubia y se notaba con algo de bótox en la cara. Comenzamos con una conversación donde me cuenta su experiencia en el trabajo y me toma los datos para llenar una planilla. Principalmente me consulta si tenía algunos problemas de alergias o problemas de salud. En ese sentido mi forma de vida me hace una persona sana.

    -Noelia, veo que no tienes ninguna contraindicación médica para este procedimiento, pero hay que tener en cuenta que tienes la piel muy blanca y siempre es mucho más sensible que las de las chicas de piel más oscura, por eso es decisión tuya, es probable que se irrite un poco la zona, pero los resultados van a ser buenos.

    -No hay problema, puedo aguantar, no sufro mucho el dolor.

    -Bueno, es como cuando te haces un tatuaje.

    Yo acepto pese a las recomendaciones de Esther, lleno unas planillas y la firmo, supongo que algo formal. Me lleva a una pequeña habitación donde había una camilla con unas sábanas celeste, a su lado una mesa de metal cromado con varios frascos y un especie de aparato con luces, que supuse era el láser.

    -Por favor desvístete y acuéstate en la camilla.

    Me desnudo y me acuesto en la camilla, ella mientras calienta la cera para depilarme, se podía sentir el olor que emanaba del pote que la contenía. Se pone una crema en las manos y me la empieza a pasar por toda mi vulva mientras masajea mis pelitos rizados y colorados, luego me levanta las piernas y hace lo mismo con mi ano, casi se le deslizaba un dedo adentro, pero quedaba en la frontera. Sentir el contacto con sus manos me excitaba, pero sabía que para ella es un trabajo al que está acostumbrada, igual se dio cuenta que me excitaba, el clítoris lo tenía hinchado y duro mientras le pasaba los dedos.

    -No te preocupes Noelia, a todas nos pasa cuando nos tocamos ahí. Te tengo que hidratar la zona.

    Yo no decía nada, sólo sonreía y la verdad me estaba hidratando.

    Toma la cera y me depila con una habilidad sorprendente, me manejaba en la camilla como un títere, me daba vueltas y abría el culo para pelarme toda.

    Después de unos diez minutos termina, toma un espejo y me muestra cómo me queda. Veo los labios rojos e hinchados de mi vulva, el ano igual rodeado de la piel enrojecida.

    -Bueno Noelia, ahora tienes que ponerte estos lentes por seguridad y te voy a pasar el láser. No te asustes, son pulsos de luz, vas a sentir frio porque te tengo que poner un gel para que haga efecto y no sientas nada.

    Estuvo pasando una especie de linterna con cable como media hora, no sentía nada, sólo veía un pequeño resplandor o era lo que me permitían ver los anteojos oscuros que llevaba puesto. Estuve arrodillada con el culo apuntando el techo como veinte minutos, hasta que me avisa que había terminado.

    -Listo, ya está. Vas a ver que está todo muy colorado, pero no te asustes es normal, van a ser unos días y después se empezará a blanquear e igualar todo el color de la zona.

    Cuando termina me pasa una crema y me pone unas gasas. Luego una tanga de tela descartable y me visto.

    Estaba contenta con el trabajo, ella dijo que me iba a quedar muy bien. Me voy a casa en el auto, no era un viaje muy largo unos quince minutos. Mientras estoy manejando puedo sentir la zona caliente y mojada, pero supongo que es normal por las gasas y la crema que me colocó.

    Llego a casa y me apuro en entrar, quería ir a la habitación y cambiarme la ropa, pero también quería ver cómo me había quedado y ver porque estaba tan caliente la zona. No veo a mi hijo, seguro estaba en su habitación con la computadora como casi siempre.

    En mi habitación me saco la ropa lo más rápido que puedo, me miro la tanga descartable que me puso Esther, veo que está toda mojada y cuando me la empiezo a bajar está un poco pegada a las gasas. Las gasas estaban adheridas a la piel, pero como colocó mucha crema las puedo despegar despacio. En el espejo puedo ver la razón, tenía toda la vulva roja e hinchada, igual que la raya del culo, parecía un bebe paspado por el pañal. No me imaginaba que tendría tan irritada la zona, me paso una toalla y me seco bien, pero esto hizo que casi al instante me empiece a picar.

    El ardor y la picazón se empiezan a hacer insoportables, decido taparme con una toalla e ir al baño a ducharme, en el pasillo veo a mi hijo que iba en dirección al living, me pregunta si me pasaba algo, pero le dije que no, tratando de mostrar naturalidad, se ve que mi cara hablaba por sí sola.

    En la ducha siento un alivio inmediato cuando empieza a caer el agua fría, pensaba que podía ser una solución definitiva pero no. Ya cuando me estoy secando puedo sentir el ardor en la zona, voy a mi habitación para terminar de vestirme y colocarme la crema que me dio Esther. La situación era muy molesta, no me pongo ropa interior, sólo un vestido de tela fina que uso de entrecasa.

    Bajo al living, mi hijo estaba sentado en un sillón mirando la tele, camino por delante de él en dirección a la cocina.

    -Ma. ¿Te pasa algo?

    -No, nada, ¿Por qué?

    -Caminas raro.

    -Bueno, es que hoy fui a depilarme y me pica un poco.

    -¿te depilaste toda?

    -jajaja ¡Manuel! eso no se pregunta.

    -¿Qué tiene de malo? Es normal, ahora todas las mujeres se pelan todas.

    -Tienes razón, yo también estoy a la moda, jajajaja

    -¿A ver cómo te quedo?

    -¿Estás loco? ¿Cómo te voy a mostrar? Soy tu mamá.

    -Jajajaja, dale que tiene

    -Claro, como si vos me mostrarías la pija si te la depilas.

    -Sí mira, yo me depilo todo, como no.

    Sin decir más nada, se baja el pantalón corto que llevaba puesto y me muestra la pija, sin vergüenza, como si nada, orgulloso y no era para menos, nunca pensé que tendría una verga tan grande, larga y gruesa. Le colgaba hacia a un costado, parecía que estaba medio excitado por la situación, pero que no le importaba mostrarla. Era verdad no tenía ni un pelo. Un tronco venoso limpio.

    Yo como si nada, trato de mostrar naturalidad.

    -jajaja, guarda eso asqueroso, yo no te voy a mostrar nada.

    Mientras le decía esto, la movía como un péndulo, era hipnótico. Luego se la metió en el pantalón nuevamente.

    -Que tiene, sos mi mamá, como voy a tener vergüenza. Yo me depile con la afeitadora y no me irrita. Tal vez si usaron cera te quemaron por eso te arde.

    -Le hice caso a Tatiana, viste como es insistió que me haga un blanqueamiento.

    -jajaja ¿un blanqueamiento anal?

    -Bueno… sí, ¿qué tiene?

    -No nada, como las actrices porno, ahora tengo más ganas de ver cómo te queda. Jajaja.

    -Ni lo loco, ya te dije que no te voy a mostrar.

    -Claro, seguro que te quemó con el láser.

    -puede ser voy a llamar a la chica que me depiló y le voy a contar que me pasa.

    Lo dejo a mi hijo mirando tele y me voy a la cocina para hablar tranquila con la depiladora, quería contarle que me pasaba y si tenía algún remedio. La verdad en ese rato que estuve hablando con mi hijo las cosas habían empeorado, el ardor y el calor eran insoportables, como no llevaba ropa interior me pasaba la mano por la raya del culo y lo sentía caliente. La llamo a Esther.

    -Hola Esther, te habla Noelia, pasé por la mañana.

    -Sí, hola, ¿Cómo estás?

    -Bien, pero tengo un problema, le verdad se mi irritó mucho donde me hiciste el blanqueamiento y tengo un ardor insoportable. No sé qué hacer.

    -Me imagino. Tienes la piel muy blanca y sensible. Te puedo recomendar alguna crema, pero mejor sería que consultes a tu médico de cabecera, puedes ser alérgica y no quiero que empeore la cosa, pero no te preocupes es algo pasajero de unos días. Cualquier cosa me llamas de nuevo.

    No me dio una solución inmediata, pero tampoco quería que se agrave el problema, no me quedaba otra cosa que consultar a un médico. El problema es que no concurro muy seguido a un médico, soy muy sana, sólo revisiones de rutina en una clínica, pero no quería ir con este problema y empezar a dar vueltas con turnos y doctores que no conozco. Me acuerdo que donde doy clases de yoga, que son todas personas mayores, hay un abuelo de 87 años, Pedro, fue toda su vida médico, ahora retirado, pero le podría consultar por ahí me puede recomendar algo. Busco el número de teléfono y lo llamo.

    -Hola Pedro, soy Noelia, su profesora de yoga. Perdone que lo moleste.

    -Hola Noe, que alegría, no es ninguna molestia. ¿Qué pasa?

    -No sabía a quién llamar y cómo usted fue médico.

    -Lo sigo siendo, pero ya no ejerzo.

    -Sí, tiene razón. No sé si podrá ayudarme.

    -Sí hija, cuenta, eres como una nieta para mí.

    -Gracias Pedro, le cuento, hoy me fui a depilar a la mañana y cuando vine me ardía mucho la zona, es insoportable, llamé a la chica que me depiló y me dijo que llame a un médico.

    -Pero era la primera vez que te depilabas.

    -No, no, pero está vez usó un láser para blanquear la piel.

    -¿blanquear? ¿Cómo cuando hacen un blanqueamiento anal?

    -… Siii

    -Lo más común es que te haya quemado si tienes la piel muy sensible. Pero no te puedo recetar algo sin ver, te puedes mantener húmeda la zona para aliviar el ardor. ¿Quieres que te pase a ver?

    -pero no quiero molestarlo, si quiere me puede recomendar a alguien.

    -No hay problema Noelia, puedo pasar mañana a la mañana y te receto algo, no tengas miedo.

    -Bueno, gracias Pedro.

    Me sorprende que un abuelo conozca sobre blanqueamiento anal, pero no le doy importancia. Le paso la dirección de mi casa y quedo con que pase a eso de las 9 de la mañana. Como iba a ser sábado mi hijo no estaría en casa, juega al futbol en inferiores y es una rutina que no pierde por nada del mundo, igualmente le comento que iba a venir una doctora a visitarme, una mentira piadosa.

    El sábado mi hijo sale temprano para el club, cerca de las siete de la mañana, yo siempre sigo durmiendo un rato más, pero ese día no pude dormir bien en toda la noche, el calor y la picazón me hacía dar vuelta por la cama. Como a las ocho y media me doy cuenta que el doctor llegaría en media hora. Me apuro a vestirme, voy al baño y hago mis necesidades, entienden, como todos los días, me limpio con papel, lo mejor que puedo tratando de no raspar mucho, de repente tocan el timbre.

    Como todo viejo, seguro que era Pedro que había llegado unos minutos antes. Me visto con una remera larga con la que duermo y me pongo una tanga que tengo a mano. Corro a la puerta y estaba en lo cierto era Pedro, un hombre flaquito, arrugado, sólo algunos pelos canosos sobre las orejas y unos bigotes blancos que ocultan los labios, su mirada profunda de unos ojos claros y cansados lo acercan a la imagen de un poster navideño.

    -Hola pequeña.

    -Hola Pedro, no lo esperaba tan temprano.

    -Costumbres de un hombre viejo.

    -jajaja, no se tire a menos.

    -ya tengo 87, puedo ser tu tatarabuelo

    -Pedro, no es tan viejo

    -jajajaja, no me mientas.

    -vamos a la habitación.

    Me acompaña, iba detrás mío con un maletín de cuero, típico de los médicos de hace treinta años. Llego a mi habitación, ni siquiera tuve tiempo de armar la cama.

    -Perdón Pedro, no pude armar la cama.

    -No te hagas problema, sube a la cama y muéstrame como tienes

    Me acuesto boca arriba, me saco mi ropa interior y levanto la remera. Pedro se coloca una pequeña linterna en la cabeza y arrima su cabeza a vulva.

    -abre bien las piernas.

    Le hago caso y con sus dedos fríos comienza a mover mis labios vaginales de un lado para otro. Toma un especulo de metal y me lo introduce en la vagina mientras acerca su cara para revisar la zona. No sé si esto era necesario, pero él era el médico y lo dejaba mirar con tranquilidad.

    -Bueno Noelia, por favor date vuelta que te voy a revisar culo.

    Yo obedecía, internamente exhibirme de esa forma me gustaba, hacía tiempo que un hombre me veía de tan cerca y me tocaba, sólo una fantasía, él era un viejito que podría ser mi abuelo. Me arrodillo sobre la cama y dejo el culo en pompa, estaba entregada como un avestruz hundiendo la cabeza en la tierra. Doblo el cuello para espiar en el espejo los movimientos de Pedro. Veo como acerca la cabeza a mi culo, luego se chupa el dedo índice de la mano derecha y lo empieza a meter en el ano.

    -Noelia tengo que revisar si la tienes alguna molestia del lado de adentro.

    Me explicaba como dándome una excusa, yo no le podía decir nada, la verdad estaba muy excitada. Revuelve durante unos treinta segundos el dedo, yo veía su mirada clavada en el culo. Luego veo que retira despacio el dedo y se lo lleva a la boca y lo chupa lentamente, no podía creer lo que veía en el espejo. Puedo ver la entrepierna de su pantalón y se notaba un bulto, realmente lo había excitado. Yo estaba segura que el dedo había salido sucio de mierda del culo, hacía apenas unos minutos que había cagado. Verlo saborearme me terminó de excitar.

    -Bueno Noelia, por suerte es sólo exterior, es una quemadura no muy grave pero se te pueden hacer algunas ampollas. Te voy a recetar una pomada y te la pasas tres veces por día. También un antibiótico para prevenir alguna infección. Si se revientan las ampollas, te cubres con unas vendas para quemadura, pero cuanto más aire entra mejor.

    -Gracias Pedro, ¿Cuánto le debo?

    -Nada niña. ¿Cómo le voy a cobrar a mi profesora?

    Por la cara creo que me quería pagar a mí. El viejito resultó ser un degenerado, pero me gustó.

    Me fui a duchar, Manuel llegaría dentro de una hora. Estaba excitadísima pero casi no me podía tocar por el ardor. Cuando llegara mi hijo lo iba a mandar a comprar a la farmacia.

    -Hola Manuel, puedes ir a comprar esto a la farmacia.

    -¿Ahora? Vengo de un partido, estoy cansado

    -Dale, por favor, yo no puedo ir

    -Bueno, ahora voy, pero que te dijo la doctora.

    -Que me había quemado, por eso me recetó una pomada y antibióticos

    -¿antibióticos?

    -Bueno dijo que me iban a salir ampollas y tengo que tener cuidado en curarlas

    -¿vas a poder sola?

    -Sí, creo que sí

    Se va a comprar las cosas que le encargue, me sorprende lo interesado que estaba en si podía curarme sola, con lo caliente que estaba tal vez veo un interés donde no lo hay, pero la idea de que me quiera ayudar en algo tan íntimo me empezaba a excitar. Me visto con la remera larga que uso para dormir, la misma con la que recibí al doctor, no me coloco nada debajo.

    El reloj dibuja el paso del tiempo, media hora, una hora, pierdo la cuenta.

    -Hola, por qué tardaste tanto

    -Tuve que pasar por otra farmacia, no tenían esa crema, decían que casi no se usa.

    -¿pero la compraste?

    -Sí, acá está. Bueno, me voy a bañar, ¿te pongo crema en el culito?

    -Salí degenerado, anda a bañarte que puedo sola.

    Va hacia el baño y no puedo dejar de pensar en lo interesado que estaba en mí, ideas incestuosas que me excitaban, era increíble lo que estaba pasando. Escucho el agua de la ducha, él ya se estaba bañando. Tomo el pomo de crema y lo miro, era hora de empezar a untarme las partes con ella, pero me quedo pensando, había algo en mi subconsciente que no me dejaba, algo lujurioso que no me lo permitía. Mi sexo había tomado una decisión por mí, quería hacer partícipe de mi salacidad a Manuel.

    Espero a que cese el sonido del agua, indicio claro de terminar con la ducha, unos pocos segundos pondrían a mi hijo atravesando el pasillo hacia su cuarto, cuando está ocurra pediría su ayuda.

    -¡Manu! ¡Manu!

    -Sí Ma, ¿Qué pasa?

    -Por favor… ay tapate, otra vez con la pija al aire, soy tu mamá

    De nuevo se muestra desnudo, orgulloso de su larga poronga, con la toalla sobre los hombros, como si no le importara, al contrario parecía contento de mostrarla.

    -Vamos Ma, como si nunca hubieses visto una.

    -Dale, tapate, no la muevas así.

    -Jajaja, ¿Qué quieres?

    Se cubre con la toalla, pero la imagen era lo suficientemente fuerte como para no borrarla de mis retinas, su desnudez me excita y alienta a proponerle que me cure.

    -te iba a pedir si me podes ayudar

    -Sí, claro ¿con qué?

    No sabía cómo decirle, pero no aguanto más y se lo digo.

    -Mira no llego a pasarme la pomada atrás y tengo miedo de lastimarme.

    -¿En el culo?

    -Sí, bobo, el culo. ¿Puedes o le pido a mi amiga?

    -Si si si, date vuelta.

    Yo ya estaba entregada, necesitaba mostrarle el cuerpo. Le doy la espalda y me levanto la remera, dejo el culo al aire y apoyo las manos en la cama.

    -Qué lindo agujerito.

    -No seas bobo ¿Cómo lo tengo?

    -hermoso.

    -no, bobo, está muy quemado.

    -Está rojo como una quemadura de sol, pero no está tan mal.

    Mientras me decía esto siento que pone un chorro largo cerca del ano y lo empieza a desparramar con el dedo. Sus yemas rozaban los pliegues de mi esfínter, lo hacía lentamente.

    -Mira, como me pones.

    Miro sobre mi hombro y está nuevamente desnudo, pero ahora con la pija erecta, apuntando el techo, era gigante.

    -Dale. No seas tonto, guarda eso.

    -Mira como lo tengo, ¿me la chupas?

    -¿estás loco?

    -Dale, no seas tonta.

    Cuando dijo esto ya tenía su pija a unos centímetros de mi cara, ya no podía decirle que no. La agarro con fuerza y me la llevo a la boca, no podía parar de chupar.

    Desde ese momento empezó otra historia, después de mamarla por un rato largo, deje que me la ponga con toda sus ganas por donde quiera. Me vine de forma impresionante cuando me cogió la vagina y acabe varias veces cuando me rompía el culo.

    Fue el principio de una relación que continua, gracias a mi amiga ahora tengo un hombre con una enorme poronga en casa.

    Me hice insaciable y me liberé con el cuerpo como nunca antes lo había hecho, hasta un día con otra escusa recurrí al dedito de mi viejito doctor.

  • Una mujer joven y hermosa para otra madura y creo aun bella

    Una mujer joven y hermosa para otra madura y creo aun bella

    La muchacha estaba súper buena, no podía dejar de mirarla, fue el martes de una semana pasada del otoño en un ciber al que voy para ver mis mails, escribir aquí, etc. Morena clara de 1.64 m de estatura, breve cinturita, tetazas, unas piernotas de campeonato y cara redonda muy típica de la mujer mexicana, con los labios pintados en marrón, las enormes pestañas naturales negrísimas igual que su cabello largo y sedoso, de manos delicadas y movimientos ultra femeninos, poseía un vestido de cuadritos rojos con negro y blanco cerrado por un largo zipper por atrás, zapatos negros de tacón bajo atados con hebillas negras.

    Estaba junto a mí, mientras de reojo la miraba, a veces ella hacia algún movimiento y el vestidito se alzaba y me permitía un ojazo a sus lindas y torneadas piernas ¡Qué envidia! ¡Joven, guapa, sexy! Mientras que yo ya terminando la quinta década de vida… ¡Carajo cómo se va el tiempo! Ella debió notar mis miradas porque también de reojo me miró, simulé con una estúpida cara estar muy concentrada en mi monitor. Noté que escribía algo y a veces abría una pestaña de Facebook. En cierto momento su lapicero cayó cerca de mi pie izquierdo, me agaché a recogérselo y pude echar un brevísimo vistazo a sus piernas perfectas.

    —¡Gracias señora! —Me dijo.

    —De nada linda.

    Luego se levantó para recoger de la impresora una hoja, me giré discretamente para verla y pude notar su silueta perfecta de mujer joven, alrededor de 18 años. ¡Que piernas madre de Dios! Pensé ¡Dichoso el follador de tan hermosa mujercita! Recogió su mochilita y se fue. Más tarde decidí al salir del ciber ir por un diario para mi padre que ha estado unos días en mi casa porque está un poco enfermo y vino a nuestra ciudad natal, se quedó en la casa de mamá, ella falleció hace 5 años, yo vivo sola y ahora desde el año pasado con papá ¡La volví a ver en la calle! ¡Diosa, pensé! Papá estaba recostado en la salita, a sus 89 años ya se le nota lo cansado. Cuando volví del trabajo en el bar a las 4 de la madrugada con un frío espantoso, lo fui a ver a su cuarto y parecía un bebé, nada que ver con aquel hombrón, blanco, de porte de mandamás, siempre guapo, que nos abandonó por su churry y que ahora ella lo mandó con mi medio hermano desde Tijuana porque está viejo. Papá cree aún que está de paseo conmigo en la ciudad… Pobre.

    En fin esto me ha complicado un poco la vida pero lo atiendo como puedo y… lo quiero a pesar de todo, ahora él me dice Julia, esto, Julia aquello, creo que ya se le olvidó que yo nací hombre y a veces no se acuerda de cosas. La casa es pequeña y Lora mi hermana, se da sus vueltas para darle de cenar, lo acompaña y se retira a su casa como a las 11 de la noche, afortunadamente vive cerca. Volviendo a la chica, la miré en la calle y después me la encontré otra vez en el ciber.

    —¡Hola! —La saludé. Me miró y dijo

    —¡Hola señora! ¿Cómo se llama?

    —Julieta pero me gusta que me digan Mara

    —¿Mara?

    —Sí.

    —¿Qué significa?

    —Mujer triste creo… ¿Y tú?

    —Perlina

    —¡Vaya que bonito nombre! ¿Cuántos años tienes?

    —Acabo de cumplir 18 años

    —¿Sabes que eres muy bella, verdad?

    —¿Le parece?

    —¡Vaya que sí! Has de tener muchos pretendientes.

    —Uno, pero él no me hace mucho caso.

    —¿Te invito un café aceptas?

    Con la cabeza aceptó. Nos fuimos cerca de una cafetería y platicamos. Ella para nada se dio cuenta que era un transgénero. Me contó cosas de un novio mujeriego que la hacía sufrir. Yo solo me limité a escucharla y a gozar de su belleza. Nos despedimos y le tomé las manos diciéndole…

    —Todo va a salir bien, ya verás, no debes estar triste por un tipo. Hay muchos hombres aun para ti.

    Así comenzamos a vernos en el ciber y en el café una o dos veces por semana. Me enteré que no conocía a su papá y vivía con su madre que trabajaba en una empacadora, era hija única y vivían en su casa su abuela, ella y su madre, estudiaba el primer semestre de administración turística, era franca, necesitada de amor e inteligente. Una mañana en el café le platiqué de lo que era yo, se sorprendió mucho y me bombardeó con preguntas ¿Cómo, por qué, cuando, para qué? Como pude le expliqué de mis sentimientos desde la infancia por ser mujer. Al principio se retiró un poco de mí y yo le di ese espacio, luego me marcó a mi celular para ver si la podía acompañar a una exposición de pintura a la casa de la cultura, acepté y nos vimos una tarde, ella iba muy linda con un vestido veraniego de tirantes, el pelo suelto y bien maquillada, con zapatillas verdes del color del vestido, yo de pantalón vaquero y blusa de manga larga, pasamos a la exposición, disfrutando de los cuadros expuestos y salimos más tarde a tomar un café en uno de los coquetos cafés del complejo cultural. Estaba ella melancólica y supe que podía aprovechar para que se abriera un poco más que de costumbre, así que le pregunté

    —¿Eres virgen?

    —No…

    —¿Cómo fue?

    —Pues verás, mi novio me llevó al departamento de un amigo y comenzamos a acariciarnos y besarnos hasta que perdimos el control, acabamos follando, fue mi primera vez, él me hizo suya y yo me dejé, aunque unos instantes después me sentí mal por ello y te juro que me siento sucia cada vez que le permito tomarme

    —¿Por qué?

    —Pues porque mamá no creo que se ponga muy contenta si se entera.

    —Es cosa tuya no de tu mamá ¿No te gusta estar así con él?

    —No es eso… es que sé que no me ama de verdad

    —¿Y eso?

    —Pues nunca me regala nada ni me habla de amor ni nada de esas cosas, una lo sabe. Mara ¿Tu coges con hombres?

    —Sí y a veces con mujeres.

    —¿Qué dices?

    —Sí le doy a todo.

    Me miró con sus ojazos negros, dulces y sin mover sus enormes pestañas.

    —¿Qué significa mi amistad para ti? Digo, es que tu podrías ser mi madre o hasta mi abuelita y…

    —Espera Natalia, solo soy tu amiga y nada más, no me mal interpretes, eres importante como amiga para mí, aunque me debo reconocer que me gusta estar contigo porque eres muy hermosa pero más que nada porque estoy a gusto contigo.

    —Y yo contigo también.

    Luego llegó el otoño y entre mi trabajo, los cuidados a mi padre y el nacimiento de mi primer nieto los días se fueron como agua, ella me enviaba mails y mensajes a mi celular, poco iba yo al ciber por falta de tiempo, de repente una mañana llamaron a la puerta de casa, era ella.

    —¡Que milagro! Pasa, pasa ¿Qué haces por aquí?

    —Tenía ganas de verte y… me invitas un café

    —¡Claro tonta entra!

    Mi padre se hallaba en la pequeña salita dormitando enfrente del televisor, le bajé el volumen sin que papá se percatara de nada.

    —Pasa siéntate, es mi papá… el casi no oye, ni se va a despertar —le serví su café bien caliente a Naty y nos sentamos en la mesa de la cocina— ¿Qué te trae por acá?

    —Pues necesitaba una amiga, ayer vi a Manolo abrazado de una tipa, una güereja, iban muy contentos, ni siquiera se percató de mí. Comenzó a sollozar, sus hermosos ojos se inundaron de lágrimas. Guardé silencio.

    —Sigue —la animé.

    —Pues eso, que lo vi, nadie me lo dijo, por la noche le llamé y ni siquiera me contestó. No pude dormir ¿Qué hago, que te parece?

    —Me parece que ese cabrón ya te dejó claras las cosas ¿O no?

    —Si Mara, estoy muy triste.

    La abracé y ella soltó todo su llanto, nos levantamos y quedamos abrazadas un buen rato, le acaricié su cabello largo, negro y sedoso. Quedamos fundidas en un abrazo apretado.

    —¿Quieres otro café?

    —No, me gustaría emborracharme. Mamá fue a Oaxaca a reparar unos empaques y la abuela se quedó en casa de una tía, la hermana de mi mamá, puedo y quiero emborracharme ¿Tienes tequila o algo de licor?

    —No, pero voy a comprar.

    —Pero, tienes que irte a trabajar.

    —No, hoy no abrimos, yo descanso domingos y lunes ¡Gracias a Dios es lunes!

    Dije y salimos a comprar licor y cigarrillos. Un rato después tomábamos unas cubas bien frías. Llevé a papá a la recámara a que descansara, llegó la tarde y cuando comenzaba a obscurecer nos salimos al patio a ver las estrellas, era noviembre y ya se distinguía la constelación de Orión saliendo por el oriente, recargadas en el tanque de agua fumamos y miramos al cielo. La abracé y ella volvió a sollozar. Nos metimos de nuevo a la cocina y le preparé un sándwich a ella y otro para papá, se lo llevé al viejo y regresé rápidamente, ella se había desparramado en el viejo sofacito de la sala, su vestido de cuadritos rojos y blancos similar al uniforme que usan las chicas de bachillerato se alzó dejando sus piernas que se mostraran generosas. Me senté enfrente de ella en el viejo sillón café.

    —¡Qué a gusto me siento aquí en tu casita Mara! ¿Nada más viven tú y tu papá aquí?

    Sin poder dejar de mirar esas hermosas piernas nacaradas le contesté.

    —Por el momento, es que papá vivía lejos y ahora regresó conmigo, creo que su “vieja” ya no lo quiso cuidar más.

    —Es una carga para ti ¿No?

    —Pues no tanto, es muy tranquilo, ni sombra de aquel señor de carácter fuerte que fue y que mi madre amó hasta el último día de su vida.

    —¿Por qué somos tan idiotas las mujeres? ¿Tú que piensas Marita?

    —Somos iguales, ambos sexos unos idiotas. Los hombres por sexo hacen lo que sea y nosotras porque nos amen hacemos lo mismo ¿No te parece?

    —No sé, pero Manolo me dejaba siempre muy puta, muy caliente.

    —¡Cuéntame!

    —Pues verás, yo de chica me dedeaba un poco, más que nada porque sentía rico, soñaba en esos momentos conque un muchacho guapo me besaba y que eran sus dedos los que iban entrando en mis carnes ¡Me sirves otra copa!

    —¡Claro nena!

    Le serví más brandy con hielos y cola, mientras encendí otro cigarrillo.

    —Anda dame una fumada —le pasé el cigarrillo y ella lo chupo con deleite marcando su labial en el filtro, me lo regresó— luego Manolo me alcanzó un día afuera de la escuela, como no era muy sociable me puse roja y él bromeando me acompañó a casa, yo sentía un cosquilleo pero casi no dije una palabra, a sus preguntas solo contestaba con monosílabos. Ni siquiera le dije mi nombre, hasta unos días después. Poco a poco fuimos saliendo, a mamá no le dije nada ¿Para qué preocuparla? Yo estaba hipnotizada con sus piernas, a veces lograba ver sus pantaletas blancas.

    Siguió platicándome de su novio y su fracaso con él mientras yo me acercaba peligrosamente a ella, de repente puso su mano izquierda en mi pierna.

    —¡Mara! ¿Por qué me dejó?

    —No sé chiquilla —la abracé y acerqué tomando su carita con mis dos manos a mis ojos.

    —Deja de llorar, ese idiota no merece una lágrima tuya, que se quede con su putilla güereja de quinta.

    Ella me miró y por el efecto del alcohol acercó su boca a la mía y nos besamos intensamente sin poder despegarnos, metí mi pierna hasta que mi rodilla tocó su vagina y ella se encajó en mí, frotándonos, no pude más, sabía que era mi oportunidad y sin pensarlo más metí mi mano derecha a su pepa, estaba húmeda y tibia, ella solo abrió mucho los ojos y se dejó llevar por esas sensaciones calientes e imparables que no podíamos detener. Mojé mis dedos en sus jugos y los llevé a su boca, ella como que no entendía nada, pero por intuición se los metió a la boca y los chupó, me arrodillé enfrente de ella y separé sus piernas para bajarle las pantaletas de encaje, se las quité por completo y subió sus piernas en mi cuello y mis hombros, comencé a besar esa dulce vagina introduciéndole mis dedos frotando su clítoris ella se arqueó de placer gimiendo delicadamente “mhhh, ahhh. Sigue Mara, sigue”.

    No pude más y me bajé rápidamente mis pantaletas liberando mi pene que estaba a punto de ebullición, recostándola en el sofá levanté su pierna izquierda y la alcé hasta colocarla en el respaldo, guie mi pene a su vulva y lo empujé suavemente, encontró su camino hacia el placer máximo. Unos momentos después ella se inclinó lo más que pudo hacia adelante intentando con su mano derecha bajarse el cierre trasero del vestido, por lo que le ayudé, lo bajé y liberé de su prisión su par de tetas bien formadas, redondas, suaves y mamé un pezón y otro una y otra vez, mordisqueándolos a mi antojo, ella se venía una y otra vez, logré recostarla levantando su culo lo más posible y untando mi dedo anular de la mano derecha con sus propios jugos vaginales busque su ano y suavemente le metí mi dedo hasta adentro, ella se excitó aún más y me pidió que me desnudara para verme mejor, quedé pronto sin nada de ropa, solo mi pene y su par de compañeros delataban mi condición de hombre pero el resto de mí es el cuerpo y cara de una mujer madura pero cuidada, algo culona y con tetas aun deseables y bellas, me senté encima de esa belleza semi desnuda, medio tapada con su vestido, ella comenzó a mamarme las tetas y mientras yo la dedeaba un poco por la vagina y otro poco por el culo se vino, mientras jalaba mi pene hacia su boca donde yo me derramé en chorros ardientes de semen que se tragó por completo ¡Qué puta! Después les contaré más.

  • Cómo perdí la virginidad (2)

    Cómo perdí la virginidad (2)

    Es un señor alto, corpulento, con algo de panza y blanquísimo, sin pelos, salvo el vello púbico y eso me excita… Y sí, tengo mis morbos…

    -Bienvenido, Jorge… -me saludó el profesor de Geografía tras estamparme un sonoro beso en los labios mientras su brazo derecho me sujetaba por la cintura…

    La verdad es que yo estaba muy nervioso; iba a entregar por primera vez mi cuerpo de putito y nada menos que a dos hombrotes…

    -Vamos, Jorge, vamos al dormitorio… -me dijo el señor Romero y ahí me llevaron entre los dos…

    -Bueno, Jorge, desnúdate… -me ordenó el señor Romero mientras él y el señor Abaroa se sentaban en el borde de la cama para mirar el espectáculo…

    -S… sí, señor… -contesté atribulado, entre nervioso y caliente…

    -Te voy indicar que prenda ir sacándote…

    -Lo que usted diga, señor Romero…

    -Sentate en el piso y sacate las zapatillas…

    -Sí, señor…

    -Ahora parate…

    -Sí, señor…

    -Sacate la remera… -y me la saqué mientras me sentía cada vez más caliente…

    -Mmmmhhhh, ¿qué me decís, Abaroa?… Mirá qué lindo pechito que tiene… Sin un pelo, suave…

    -Es un verdadero hallazgo este chico… No tenemos que dejar que se nos escape, Romero…

    -Despreocupate, lo tengo bien agarrado con eso del egreso o el aplazamiento… Si se porta bien, lo hacemos egresar, pero si se hace el difícil…

    -Je, buena idea, Romero… ¿Y vos que decís, Jorge? ¿te vas a portar bien?…

    -Sí, señor Abaroa…

    -Decilo…

    -Me… me voy a… a portar bien, señor Abaroa… -prometí mientras por dentro me crecían cada vez más las ganas de probar esos dos penes…

    -Bien, lindo, ahora sacate el shorcito…

    Me encanta decir “sí, señor” cada vez que me dan una orden, y eso dije antes de quitarme el short y queda totalmente desnudo ante los dos sátiros madurones…

    -Muy bien, Jorge, ahora date vuelta… -me ordenó el señor Romero…

    -Sí, señor… -y obedecí…

    -¡Mirá, Abaroa! ¡mirá el culo que tiene!…

    -¡Sí! ¡el culo de una nena tiene!…

    -¡Tal cual! ¡un culo para darle pija!…

    -Sí, pero yo quiero que antes me la chupe…

    -¡Claro! ¡A mi también! ¡Y que trague toda la leche!…

    -Preparate nene, vení acá en cuatro patas…

    -Sí, señor Romero… Voy…

    Y me acerqué como un perrito a los dos hombres… ¡Ay, moría de ganas de ser alimentado a pija y leche!…

    Estuvieron hablando y decidieron que yo empezara por el señor Abaroa…

    -Primero vas a chupármela, Jorge…

    -Lo que usted quiera, señor Abaroa…

    -Abrí la boquita, mocoso…

    ¡Ay, qué pija grande tiene! Tanto que me costó metérmela en la boca, pero al final lo conseguí y empecé a chupar… ¡Qué delicia!… Y mientras yo la chupaba el señor Romero me acariciaba la cabeza, los hombros, el cuello, los pezones… ¡Me tenían ardiendo esos dos sátiros!…

    -¡Vamos, Jorge, dale! ¡haceme acabar y trágate toda mi leche!… –le escuché decir al señor Abaroa…

    Y no tardó mucho en acabar e inundarme la boca con su leche, para después caer de espaldas en la cama…

    -¡Tragá, Jorge! ¡tragá todo! –me ordenaba el señor Abaroa y yo obedecí y tragué hasta la última gota de ese licor delicioso…

    Después le tocó el turno al señor Romero, pero quiso que antes de chupársela le lamiera los huevos…

    -S… sí, señor… Yo… yo hago todo lo que ustedes me digan…

    -¡Qué buen putito sos!… me elogió y empecé a lamer esos huevos que tenían buen aroma y sabor…

    Los estuve lamiendo un rato hasta que él me ordenó:

    -Bueno, basta, Jorge, ahora chupámela y a tragar toda mi leche… Con Abaroa te queremos bien alimentado…

    -Sí, señor… -y me puse a chupársela con entusiasmo y las ganas de que me llenara la boca con su leche…

    ¡Ay, qué lindo fue tragarla toda!… Y el goce no iba a terminar ahí, porque después de un rato, cuando repusieron fuerzas, me usaron el culo…

    (continuará)

  • Continúan los eventos con mi hija

    Continúan los eventos con mi hija

    Que tal amigos, 2018 y apenas reportándome, pero la verdad que 2017 fue un año muy ocupado, aparte de lo que se vivió en la Ciudad de México con el sismo, pero afortunadamente toda mi familia bien así como espero que al igual sus familias estén bien.

    Sin más que comentar pues diré que después de la experiencia con mi hija en aquel diciembre del 16 se vinieron muchas cosas interesantes, todo el año pasado se hizo una relación a escondidas con mi hija. La propuestas de estar ella y yo en un lugar encerrados se hizo, fue en el mes de enero, acordamos en un fin de semana que no iban a estar conmigo con la excusa de que iba a pasar el fin con unos amigos, y como siempre era yo el encargado de llevarlos a donde tenían que ir pues se dio la ocasión. La lleve a un motel lujoso y bonito, el momento lo ameritaba así que no me medí y dicho por mi hija le encanto.

    Por ser la primera vez que fuimos a un motel, y ya acordado entre ella y yo, se visto y arreglo espectacular para la ocasión. Al llegar al motel quedo maravillada, al igual yo pues nunca había entrado a un motel con esas características, las otras no se merecían tanto. Si alguien ubica el motel boutique de periférico sur en la Sky Suite, puede darse una idea de porque mi hija quedo encantada. Al llegar no espero y se metió de inmediato a la alberca, sin más preámbulo hice lo mismo, le pregunte si quería ordenar algo de comer o si quería tomar algo, “por el momento algo de tomar estaría bien” me respondió, al pedirle que se le antojaba me dijo que lo que yo quisiera, que estuviera fuerte y que fuera para la ocasión, obviamente para ese día había pedido en el bar una Dom Perignon, le ofrecí la copa y bebió lentamente, solo me regalo una mirada y sonrisa hermosa recostando su cabeza de lado sobre sus manos seguido de un “gracias papá, te luciste, como siempre, con nosotros, mi mamá te conoce bien y dice que siempre sabes hacer de los momentos especiales más que especiales” después vinieron las interrogantes de porqué no funciono lo de mío con su mamá y las explicaciones veraces y ciertas fluyeron, estuvimos un rato en la alberca, jugando, besándonos, platicando sobre lo bien que la habíamos pasado esa noche en casa, enterarme cuantas parejas sexuales había tenido hasta ahorita mi hija y que al igual no era el único hombre mayor en su corta vida sexual.

    Decimos prender el jacuzzi y estar otro rato ahí, sin olvidar los besos y el toqueteo, hubo un momento en que intento chupármela debajo del agua, seguido de risas porque no pudo. Después de un rato de jugueteos cachondos y de admirar la mujer (porque ya no era una niña, y mucho menos era mi hija la que estaba ahí conmigo) y de ver ese hermoso cuerpo que solo me hacía recordar a su madre en su época de juventud (obviamente no se lo decía, creo que no hubiera sido apropiado, solo lo pensaba) me pidió que nos metiéramos a bañar. Me pidió que me saliera primero y que lo esperara en la cama.

    Cuando salió del baño me dejo estupefacto, portaba un baby doll blanco de encaje, pegado a su hermoso cuerpo, acompañado de un liguero y medias y unos guantes blancos largos, imagínensela, 19 años, 1.68, piel blanca, senos firmes, redondos y de tamaño considerable, unos pezones rosados que se asomaban a través del encaje, una cintura divina, no de avispa, pero con forma y delgada junto a ese vientre plano, una caderas notables de un culo hermoso, eso era lo que más llamaba la atención de mi hija, a donde fuera, esas nalgas grandes, redondas y duras, de una piel lisa al compás de una piernas bien trabajadas por su pasión al gimnasio al igual como su papá.

    Poso enfrente de mí, yo todo estúpido ante su cuerpo. Fue un evento hermoso aquel, seguido de besos y caricias, de palabras de deseo, de pasión, apretándola toda a mi cuerpo, antes de penetrarla, nos comimos a sexo oral mutuo haciendo el famoso 69, acostados, parados, de lado, hasta que la hice correrse y lamer todo su coño lleno de líquidos, ocupamos las dos camas para ese acto, extasiados y con la verga aun parada (debo confesar que para ese día me prepare, quería dar todo de mi así que ese día tome Cialis y Priligy, ahí se los dejo al costo) así que estaba a todo lo que da, mi pene súper erecto y con un flujo sanguíneo notable al saltarse mis venas, no quise despojarla de su hermoso atuendo así que solo le pedí que se montara en mí y me cogiera haciendo de lado su tanga (que por cierto era divina, encaje enfrente y un hermoso corazón por detrás que dividía los hijos, hermoso, me cogió y la cogí como quiso, como quise, haciéndola tener otro orgasmo en esa ocasión, por mementos todo se convertía en periodos salvajes y en otras haciendo el amor, de ver la cara de mi niña llena de éxtasis y sentirme dentro de ella, toda mojada, parecía que el medicamento iba a hacer que aquello nunca acabara.

    A cada metida solo escuchaba el “si papi” “mas, mas, mas” “rico, rico, rico” y era espectacular escuchar el “me vengo, me vengo” y los tremendos gritos que daba, yo estaba en otro mundo, con otra mujer, esa no era mi hija, era una mujer diferente, era toda una puta en la cama.

    Cogimos de lo más rico y en todas las posiciones que se pudo, me dejo seco por así decirlo. La primera vez que tuvimos sexo platicamos de los métodos anticonceptivos así que me pidió le pusiera el implante subdérmico, así que anduvimos sin problemas ese día, sabíamos que podía llenarla las veces que quisiera.

    Llegamos en un punto como todo ser vivo que se cansa y necesita reponer energías, pedimos comida, teniendo un momento tranquilo de disfrutarnos y platicar, retomar lo sucedido y decirnos lo que más nos había encantado de ese momento y de nuestra primera vez, teniendo una bonita vista panorámica de la ciudad. Ese día como nuestro check out era al día siguiente decidimos bañarnos, salir y recostarnos un rato, tomando lo que quedaba de la botella, platicando y riendo, besándonos, no sin antes de tomar una sienta hacerlo nuevamente, pero esta vez de una manera más tranquila y mirándonos a los ojos (eso por un momento me preocupo, pues sabía que existía un sentimiento de padre a hija, pero sabemos que cuando hay sexo, todo puede cambiar) me valió un culo y seguí dándole al punto de terminar y escuchar un “te amo mucho papá” respondí con un “también te amo mucho mi niña“ y nos acomodamos ambos para descansar un rato.

    En la madrugada del domingo nos despertamos y cogimos otro rato, pero después ya había un poco de problemas ya que entre risas y facies de dolor me decía que ya estaba muy rosada, entonces decidí dejarla en paz, no sin antes insinuar con mis dedos al empezar a estimular su ano escondido entre sus nalgotas, pero solo se rio y me dijo “estate pa, aun no, nunca lo echo por ahí, pero ya abra tiempo” respete y nos acordamos, al día siguiente nos despertamos, bañamos, desayunamos, y retomamos el día.

    Nos fuimos a casa a pasar el día viendo películas y comiendo cualquier cosa que se le antojara. Desde ese día nuestras escapadas a la mejor oportunidad que tenemos se han vuelto más comunes, siempre los fines de semana que no me toca verlos, cuando estamos en casa los fines de semana si se puede nos echamos un rapidín, si no pues ya sería entre semana después de clases. En las vacaciones nos fuimos a Ixtapa, nos la pasamos bien, yo solo observaba como la miraban los demás ya que me pregunto si se podía poner un bikini tanga a lo cual no podía decir que no, tuvimos varias ocasiones en esas vacaciones, creo que la mucama nos escuchó teniendo sexo que cuando salimos de la habitación se nos quedó viendo feo y más después de escuchar a mi hija decirme “apúrate papá” fue tan divertido.

    He de decir que el tener esta relación con mi hija (porque al final en eso se ha convertido ya) me ha revivido, me hace feliz, me he vuelto más estricto en mi alimentación y en la actividad física para mantenerme, (no lo niego, sigo teniendo mis aventuras con las otras si cuidándome, con las chicas del gimnasio y del trabajo y con citas en Tinder), pero me gusta mucho saber que ella es muy feliz y se siente bien con esto, me lo hace saber cada vez que lo hacemos, cuando está en casa o salimos de paseo los fines de semana o de vacaciones, cuando me marca y en sus mensaje.

    Hasta ahorita nos ha ido bien, no hemos sido descubiertos ni por su hermano, mi niño vive en su mundo de videojuegos sin descuidar la escuela, mientras mi niña y yo nos disfrutamos a lo máximo.

    El problema ahora es que recientemente su mamá, después de 7 años de divorcio me ha mandado mensajes muy sospechosos, de que si recuerdo las veces que lo hacíamos, de nuestra primera vez, que cuando se puede ir a cenar o algo más, sorprendido y con la duda de que si será que voy a estarme cogiendo a hija y mamá. Ahora si les contare que sale después.

    Cuídense mucho, disculpen la tardanza y espero no haberlos aburrido.

  • Con mi concuño y mi suegro

    Con mi concuño y mi suegro

    Hola, me tarde muchísimo en publicar, solo espero que algunos de mis seguidores aun estén activos. Pues por donde empiezo, jajajaja, son muchas cosas, pero vámonos despacio ahora que ya regrese de nuevo y estoy en casa, les contare poco a poco que es lo que paso y lo que ahora si se desarrolle.

    El año pasado pues ya saben, me despedí de Don Carlos, actualmente no se ya nada de él pues se fue a estados unidos, con mi primo pues cogimos de nuevo pero se portó muy grosero esta vez así que lo mande a la chingada y ni al caso de contarles, el doctor pues dejo de trabajar en consultorio cerca de mi casa y pues ahora solo estoy en contacto con él a través del celular, pensé que hasta ahí había terminado mi etapa de infiel, pero bueno cual es mi sorpresa y pues paso algo que yo nunca imaginaria. A mediados del año pasado nos fuimos a vivir a casa de mi esposo, ya que su mamá se complicó de sus enfermedades, yo pues ya se imaginan iba más de chacha que a otra cosa, afortunadamente mi esposo no fue tan cabron que los fines de semana que el descansaba se ocupaba de su mamá y de los quehaceres de la casa y a mí me daba tiempo de ir a visitar a mi mamá.

    Al principio todo estaba bien, normal diría yo, hacíamos la limpieza mi cuñada y yo, la comida y así, esperábamos prácticamente a que llegaran mi suegro, el esposo de mi cuñada y mi esposo de trabajar para atenderlos, ya después de llegados ellos mi esposo y mi suegro atendían lo que hacía falta, pero que hablar del huevon de mi cuñada que nunca hacia nada. La familia de mi esposo no tiene mucho, yo lo sabía muy bien desde el día uno que empecé a andar con él, por eso es que vivíamos en casa de mi mamá, la casa era solo de una planta con 3 recamaras y los demás espacios correspondientes, mi cuñada y su esposo ya tenían 2 niños, mi bebe apenas iba para el año y meses, se tuvo que aclimatar lo que era la recamara de mi esposo y sacar a los hijos de mi cuñada, sabíamos que era solo temporal así que no hubo mucho problema.

    Un día común en el que estábamos haciendo las labores mi cuñada se puso muy platicadora y me empezó a contar todas sus aventuras que ya había tenido, yo me reserve ya que corría el peligro de que fuera con el chisme o que me chantajeara o algo así, solo me puse a pensar que todos tenemos secretos.

    Transcurrieron los días, y todo normal, el sexo con mi esposo era igual y rutinario, sentía que ya me estaba acostumbrando y viviendo solo de los recuerdos, con el doctor solo era de que algún día nos escaparíamos pero nada. Un día de haber terminado de coger con mi esposo en la madrugada para antes de acomodarme a acostar fui al baño, el cual quedaba cruzando las recamaras, tratando de no hacer ruido me dirigí al baño y escuche gemidos que venían del cuarto de mi cuñada, había escuchado a mi mamá cuando cogía con mi papá pero no era para nada excitante, pero en aquella ocasión me quede afuera de su cuarto a escucharla, como gemía y le pedía más, y como su esposo le decía «toma puta, toma» se escuchaba tan rico, yo solo cerré mis ojos y me imaginaba como se lo estaba cogiendo mientras tocaba mi vagina y mis pechos, empezaba a mojarme y a sentir como me corría, tenía un orgasmo, ahí, apoyada a la pared, solo sentí como mis jugos se resbalaban sobre mis piernas y trataba de controlar mi respiración, en eso…

    – Buenas noches.

    Abrí mis ojos y era mi suegro que iba dirección a su cuarto, me quede pasmada, no supe que hacer, cuanto tiempo estuvo ahí, como fui tan tonta en no fijarme, estaba que quería que me tragara la tierra, era mi suegro, no sabía qué hacer. Ya no fui al baño y me dirigí al cuarto, mi esposo ya estaba dormido y mi bebe estaba bien dormido, me quede la noche despierta y pensando en cómo actuar al rato. Amaneció y ese día era viernes, esperaba con ansias acabar el quehacer y salir a casa de mi mamá y dejar que ese fin borrara la escena de mi suegro de mí la cabeza. Mi cuñada estaba de muy buen humor ese día, pues no era para más, habíamos compartido un rico orgasmo aquella noche, ella con la verga de su esposo dentro y yo afuera con la escena para mi suegro. Acabe rápido y me fui a casa de mi mama, ya le había avisado a mi esposo que me iría antes. El fin de semana pasó muy rápido, no como quisiera que pasara yo, ya no quería regresar a casa de mis suegros pero no quedaba de otra, así que me aguante y a ver qué pasaba. Ese lunes transcurrió normal, ya cuando llegaron los hombres los atendimos y en cuanto pude me fui al cuarto tratando de no hacer contacto con mi suegro, aunque era evidente que el trataba de encontrarme con su mirada.

    Ya llegada la noche, preferí cenar en el cuarto viendo la tele, todos se fueron a acostar y me quede ahí, en la cama despierta, se escuchaba un silencio en toda la casa, al parecer los niños se habían dormido, mi bebe nunca hacia escándalo y cuando se iba a dormir dormía literal como bebe, y de la nada empezaron a escucharse esos sonidos de cuando estás bien mojada y te la están metiendo, aquellos de nuevo cogiendo, pero me aguante y no hice nada, trate de dormir pero no podía, así que decidí pararme y hacerme un te después de que ya no se escuchaba ningún ruido, al checar el reloj eran las 2 de la mañana y yo aún no podía pegar los ojos, ya en la cocina escuche «Tan tarde y despierta, de nuevo?» salte del susto y era mi suegro.

    -No lo había visto, como es que no hace ruido?

    Soltó una risa y continuo -Como la otra noche?

    Le pedí una disculpa y le dije que no volvía a pasar, que me sentía muy apenada y que fue por puro impulso.

    -Mi hijo si te tiene complacida? Si te llena? – me pregunto con susurro.

    -Esas son preguntas que no se hacen y es algo que no tengo porque responderle.

    Solo sonrió y se sirvió también del agua caliente que ya estaba, se preparó un café, tomo de él y se me quedo mirando -No hay necesidad de preguntar, tienes razón, con lo que vi, solo confirmo lo que vi en ti desde el día uno que te conocí, eres una putita – y nuevamente sonrió. Pero que le pasaba a este pendejo, pensé, soy la mujer de su hijo, tiene una hija, no se pone a pensar en eso? yo solo sonreí y tome mi taza de té para irme al cuarto, en eso me tomo del brazo.

    -No te enojes feriecilla, o ahora me vas a decir que no es cierto- me trate de zafar de el pero me agarro muy fuerte y no quería hacer ruido para que se despertaran los demás, «creo que se está equivocando señor» le dije con desagrado, en realidad no me llamaba para nada la atención el papá de mi esposo, no era Don Carlos, quien era un señor guapo y deportivo, mi suegro es alto, con un poco de panza, moreno, si se notaba que tenía mucha fuerza pues siempre se ha dedicado a la construcción pero pues eso que, no?

    Me pego a él casi haciendo que la taza de té la tirara en él, no me había percatado bien que el solo traía su playera y su bóxer, yo acostumbro en dormir en calzones pero aquella vez me puse una pijama para salir por él te, en cuanto me pego a el sentí que ya lo tenía bien parado, parecía un fierro pues no se dobló para nada, sentí un poco de asco y miedo al principio, pero sé que soy débil ante la presencia de vergas duras (si soy una puta, no estaba tan equivocado mi suegro) y que puedan darme una cogida rica, lo que hice fue solo quedarme muda y quieta, siempre a la expectativa de que iba a pasar.

    -Se te nota que eres bien puta Meli, y que te encanta la varga, crees que no los he espiado como cogen tú y mi hijo, desde que eran novios e inclusive ahorita que están en casa, y me lo confirmaste aquella noche que estuviste tocando con solo escuchar cuando se cogen a mi hija, sé que eres toda una puta y que te encanta.

    Empezó a tocarme las nalgas y a sobarme su verga bien parada en mi panocha, no sabía qué hacer, si gritar, aventarle él te encima, darle una patada, no sabía, me quede paralizada, poco tiempo después solo sentí como mi vagina se ponía caliente y húmeda. Solo me quede ahí, sin decir nada mientras mi suegro se daba gusto con mi cuerpo, agarrándome de mis nalgas, me apretaba mis pechos, de un momento a otro me di cuenta que ya no tenía la taza en mis manos y ya me sentía abrazándolo y disfrutando del faje que nos estábamos dando, porque ya respondía los besos y lo dejaba que me tocara toda, por debajo de la ropa.

    -Traes tanga hija de tu pinche madre, aaaa eres toda un puta, que rico se sienten tus nalgas mamacita, toca mi verga, tócala.

    Le seguía las ordenes que me daba y se lo saque del bóxer, era una verga dura, gorda y venosa, tenía unos huevos como los que me gustan, grandes, casi como el de su hijo, sin que me dijera ya me veía enfrente de su verga, le empecé a lamer los huevos y a masturbarlo, en eso me metí su cabeza en mi boca y empecé a mamársela con tal desdén que solo vi cómo se apoyó en la mesa.

    -Ah la mamas muy rico, no cabe duda que eres toda una puta. Eso me prendía mas, me prende que me hablen así, me olvide por completo que estaba en la casa de mis suegros, que en los cuartos estaban mi suegra en cama, mi cuñada y su familia y mi esposo y bebe en el otro. Pero me importo madres y continúe mamándole la verga a mi suegro. En eso me levanto y yo ya sabía a qué iba, me puse de espaldas y me baje mi pijama dejándome la tanga, solo escuche su voz de admiración y me dio una nalgada que sonó en el silencio de la casa «shhh no invente nos van a escuchar» volteándome le dije, no me hizo caso y me puso de nuevo de espaldas haciéndome de lado la tanga y en eso me la dejo ir toda, yo ya estaba tan mojada que no aguante y solté uno que otro gemido, se escuchaba como chocaban sus huevos en mi panocha mojada y el sonido de chaqueteo de su verga adentro de mí, yo estaba en el éxtasis completo, le había tomado la mano con señales de que me dedeara.

    -Quieres que te masturbe perra? quieres correrte puta? quien es tu macho puta?

    Yo seguía apoyada en la barra de la cocina, gozando, estábamos primero con la luz tenue, después cuando abrí los ojos de nuevo ya estaban las luces apagadas, los volví a cerrar y solo sentía como me daba duro, rápido, mientras me tocaba, yo ya estaba a punto de llegar cuando se escuchó una voz «les puedo acompañar?» abrí los ojos y salte del susto, tapándome la boca para que no saliera aquel grito de susto. Era el esposo de mi cuñada, parado a lado de nosotros.

    -Pinche Ernesto, avisa antes cabron. – le dijo mi suegro susurrando. Yo estaba con el susto al mil y toda tiesa de no saber qué hacer voltee a ver a mi suegro él se había apoyado en la mesa tratando de recuperar el aire. -Pues no se Meli, vuélvele a preguntar a la putita esta- Ernesto se dirigió a mí que quizás tenía un aspecto enfermizo por la sorpresa que solo me dijo «tranquila no pasa nada, mi suegro y yo sabemos que pedo aquí, quieres o no? En eso saco de su bóxer tremenda verga, bien parada, gruesa, cabezona, negra, no sabía qué hacer, solo sabía que estaba metida en un pedo enorme, que hacia?

    Me puse de rodillas y con cada mano agarre ambas vergas y empecé a mamarlas, obviamente la verga de Ernesto era un paquetote. Ellos solo se quedaron callados y veía su silueta de como disfrutaban, me tome el tiempo de pensar en que hacer mientras se las mamaba, así que me levante y dije

    -Esto no puede ser así -los mire a los dos- si ya está hecho esto quiero que me cojan pero no aquí, no así, que pinche chiste tiene.

    -Ves? te dije que era toda una puta, tarde pero aquí está esta cabrona -le dijo a Ernesto, este respondiendo con una sonrisa-

    Nunca lo había echo con dos a la vez, y si esta ves iba a ser la primera y ya estaba metida en este pedo pues que mejor que aprovecharlo al máximo, de todas maneras en unos meses me regresaba a mi casa y era muy raro que visitemos a la familia de mi esposo. Lo puta me ganaba.

    -Que propones? -me pregunto Ernesto-

    -Pues al menos quien quiere azul celeste que le cueste, no aquí, en otro lado, los 3, solos.

    Sonrieron y asintieron. No sin antes agarrarme mi suegro y ponerme de espaldas y me la dejo ir así de sopetón empezando a bombearme mientras mi concuño me ponía su tronco en mi boca, era una sensación riquísima, me salí de mi suegro y le pedí a Ernesto que me cargara, sin problemas me cargo y me ensarte ese palote, riquísimo, deje escapar un ligero gemido y empezó a darme rico en eso sentí como me metían un dedo en el ano, voltee y era mi suegro mientras se masturbaba viendo la escena me metía su dedo en mi ano. Mi concuño saco su verga, me elevo, me mamo mis pechos, y me dejo caer de nuevo sobre su verga, haciéndome gemir.

    -Ya, ya, ya, está bien, ya quedamos, ustedes me dicen.- me acomode mi pijama, me fui al baño y me limpie bien, me acomode el cabello, al salir del baño los vi ahí sentados en la sala platicando. Me dirigí rápido a mi cuarto, mi esposo estaba perdido en su sueño al igual que mi bebe, me acomodé y me empecé a tocar pensando en las escenas que habían pasado, pensando en esos dos palos que iba a tener en mis dos lados, hasta que me corrí sabroso, solo así pude dormir bien…

    Para mantenerlos aquí, en la siguiente les contare como me cogieron esos dos cabrones y otras cosas de esa casa, les dejo nueva foto de perfil y de portada, espero les guste. esa soy yo al desnudo, disculpen la herida de cirugía pero en el año pasado también la pase mal en cuanto a salud, me operaron de la apéndice, por eso también estuve fuera de aquí, pero poco a poco subo mis historias. Los quiero bebes.

  • San Valentín

    San Valentín

    Querido corazón:

    Por más que trato de recordar su nombre, no puedo mi estimado, trato y trato pero no puedo y tampoco recuerdo cómo lo conocí, así que le pondremos Javier, ¿sí?, ok. Pero sí recuerdo su aliento, su aroma de hombre, sus brazos y claro, también su edad: 48 años.

    Quiero comenzar recordando sus ojos, que eran de un tono café cristalino, con una sonrisa amplia en su rostro, cabello tupido por canas y descubierto de la frente por el escaso cabello, pestañas largas y risadas, pómulos bien definidos, dientes perfectos y una lengua deliciosa. Incluso sólo su recuerdo me hace suspirar y masturbar, al recordar el enorme placer que me brindó y cuando digo enorme, me refiero a los centímetros de su entrepierna.

    Él era un señor casado, muy reservado, tenía un hijo y me contaba que sus pasatiempos eran trabajar, trabajar y trabajar y que era la primera vez que salía con alguien de mi edad.

    Te contaré: fue un día soleado, eran eso de las 14:30 horas y me llamó por celular para que concretara una cita, ya que debido a su trabajo su agenda era muy apretada y necesitaba hacerse de un tiempo para poder verme, aparte de que por las tardes jugaba golf con su hijo.

    En fin, la cita fue en uno de los tantos hoteles que están sobre Avenida Tláhuac.

    Yo llegué y él esperaba ya en la habitación, me apresuré a la recepción y contemplé el rostro de la señora que me miraba como a una «putita» y no sé si por mi forma de vestir, mi apariencia o porque me veía muy pequeño, pero eso no me importó, llamó a la habitación y me dijo que podía pasar.

    Al entrar lo encontré muy nervioso, con la descripción que antes mencioné, pero pude notar cierto bulto en sus pantalones, ya despierto. De verdad era enorme o tal vez muy grueso.

    Se bajó los pantalones en cuanto me vio, se recostó en la cama y sacó su miembro de un tamaño prominente, muy grueso y lo comenzó a frotar arriba y abajo, con una mirada excitante, seduciéndome, incitándome para que lo chupara.

    Yo, únicamente me quedé en ropa interior y me monté sobre él, succioné sus pezones, lamí su pecho, su vientre, su cuello y finalmente ese enorme pedazo de carne que me esperaba para ser devorado y comenzaba a ponerse baboso ya que él comenzaba a lubricar debido a su fuego interno. ¡Qué rico lo tenía!

    Cabeza rosada, venas alteradas, erección firme, buen tamaño, grosor delicioso, testículos grandes y unas piernas bien torneadas.

    ーNo me gustan los besos ーreprochó él.

    ーOk ーcontesté. Y en ese momento comencé por encarcelar su erección entre mi pequeña boquita, lamiendo todo, succionando, saboreando cada centímetro de lo largo y su grosor que llenaba mis labios. Lamí sus testículos, jugué con ellos, los metí ambos en mi boca y su cara se contrajo de placer y con mi pequeño dedo comenzaba a sobar su glande que despedía un poco de semen, dirigiéndolo hacia mi boca para poder probarlo.

    ーVen para acá y bésame ーdijo.

    一Pero… yo creí 一. Me interrumpió y me besó, con pasión, metiendo sus dedos en mi ano, mientras que con su otra mano pellizcaba una de mis nalgas.

    ーNo me gusta besar hombres, pero tienes una boquita muy ardiente ーcontestó él.

    Sonreí y lo besé con pasión. Incluso podía sentir su lengua recorrer toda mi boca, mi cuello, mis orejas, mis pezones y finalmente envolvió con su lengua mi pene, que añoraba ser succionado. No pensé que los casados la chuparan tan rico y profundo.

    ーAhora voltéate ーme ordenó.

    Y enseguida me puso boca abajo, separando mis nalgas y ofreciendo mi cavidad a sus ojos, a sus dedos y a su boca que reposó sobre mi abertura, lamiendo y lamiendo, metiendo y sacando, me perforaba como si fuera algo delicioso, cálido y resbaloso que se introducía en mí.

    Me daba nalgadas que marcaban mi piel y mi alma con sus manos, sus caricias eran más rápidas y cada vez aplastaba y frotaba más mis nalgas, contra su boca y su lengua.

    ーTe la voy a meter, espero la aguantes toda bebé ーdijo.

    ーSí, papi, te quiero sentir dentro ーcontesté.

    Y en segundos sentí su miembro recorrer mi ser, con embestidas profundas, me cogía con pasión, el sonido era excitante, sonaba demasiado su pelvis contra mis nalgas, sus vellos rosaban mi piel, su barba jugueteaba con mi cuello y sus manos jugaban con mis pezones.

    Pensé en la idea enloquecedora de ser su hijo y que por las noches se metiera en mi cuarto para hacerme el amor muy suave, rico, profundo, en nuestra intimidad de la noche. Imaginé que me besaba, que me tenía en sus sábanas, entre sus piernas y sentía su caricia paternal por sobre todo mi cuerpo.

    Pero mi ensoñación se terminó en el momento que me dijo que estaba por venirse, pero sólo lo haría viéndome a los ojos, quería contemplar mi rostro y ver cómo él se vaciaba y saciaba entre mis piernas.

    Me giré y contemplé su rostro, un tanto rojo por el placer que se acumulaba en sus mejillas.

    Me cogió de misionero, muy fuerte, yo tenía que aferrar mis manos a su espalda para soportar las dulces embestidas. Me besó los labios vertiendo toda su pasión en cada beso, acunó mi rostro entre sus manos y pude ver el clímax de su placer en sus cristalinos ojos.

    Sacó el condón y me ofreció el hirviente semen sobre mi pecho, lo probé con mis dedos para deleitarme con el sabor y esencia masculina que este hombre poseía. Sin duda alguna la pasé muy bien entre la cama del hotel, las sábanas, en los brazos de aquel hombre y sobre todo la pasé muy bien entre sus piernas.

    ————————-

    Querido corazón, lamento mucho el no haber subido relatos, pero he estado un poco ocupado.

    Sin duda alguna no me olvido de ti, siempre te pienso en mis más eróticos pensamientos, en cambio te deseo, te deseo, un feliz día de San Valentín.

    No olvides usar condón, pasarla muy rico entre el sexo, el amor y sobre todo en tus orgasmos.

    Tu afectísimo Isra.

  • Diario de una ninfómana: Mi boca y mi sexo eran suyos

    Diario de una ninfómana: Mi boca y mi sexo eran suyos

    «Querido diario:

    Los días son bastante aburridos en la casona que tiene mi hermana con mi cuñado en las afueras de Buenos Aires, me tenían hastiada. De repente se me ocurrió escribir en una página de citas de la web: «Me llamo Yenny y tengo 35 años». En hobbies puse que me encantaba coleccionar ropa de varias épocas. Me fascina la ropa interior femenina y me vuelve loca cuando me miran cuando estoy desnuda con tangas y corpiños.

    Soy muy bonita. Un poco grande para estar sin pareja pero no ando apurada. Me gustan mucho los hombres y siempre necesito que me hagan cariño, por eso tuve muchos machos que me cogieron todo el tiempo. Cuando conozco algún chico que no me hace nada, rápidamente lo descarto. Hay muchos hombres que matarían por mi cuerpo y saborear mi sexo, aunque hay otros que… mejor perderlos.

    Luego de días de tener la regla me dio muchas ganas de que me hagan el amor. Fue allí que decidí tirármele a mi cuñado aprovechando que mi linda hermanita estaba fuera de la ciudad haciendo trámites del divorcio con su marido anterior. Ella iba a cobrar una buena tajada del dinero que tenía el papá de mis sobrinos. Ese guanaco era un empresario bien acaudalado que también había tenido una historia conmigo.

    La cuestión era que mi lindo cuñadito quedó solo en casa y yo estaba solita en mi habitación. La verdad es que le tenía muchas ganas y él también a mí y me daba cuenta porque siempre le gustaba mirarme el culo y no lo culpo. Tenía unas lindas lomas.

    Era viernes a la noche y Germán pidió unas pizzas para cenar. Me llamó para comer y yo baje al living comedor. Ambos nos sentamos uno frente al otro, él me miraba todo el tiempo. Me había puesto una remera ajustada con un buen escote para que se me vean bien las tetas. Ger comía un bocado de su porción y me miraba a los ojos y yo le sonreía, comía otro y me miraba las tetas y así estuvimos durante toda la cena. Hablamos de algunos temas de actualidad y después de la sobremesa me fui a mi habitación.

    Mientras estaba escribiendo por whatsapp a una amiga sobre el bombón de mi cuñado, se me vinieron unas ganas intensas de que él me hiciera suya. Lo imaginaba tocándome toda mi entrepierna y manoseando mi culo. Comencé a tocarme despacio, metiéndome la mano por debajo de mi pantaloncito corto. La verdad era que ya no aguantaba más, me ardían mucho los labios de mi vagina. Ni dude en meterme uno de mis deditos dentro de mi húmeda y cálida cueva, pero desistí y saqué mis dedos de allí. Fui directamente a encáralo a él.

    Cuando bajé las escaleras lo encontré semidesnudo secándose el pelo, después de haberse dado un buen baño. ¡No podía creer que lo tenía cerca de mí y casi desnudo! Me preguntó:

    Germán: – ¿Pasó algo Rebeca?

    Yo: – Nada mi amor, es que me sentía solita.

    Germán: – ¿Mi amor? Pero así me dice tu hermana.

    Yo: – Bueno es que… siempre me gustaste Ger.

    German: – Y a mí me rompes la cabeza. Estás muy fuerte Rebeca.

    Después de semejante alago y sin mediar más palabras caminé hacia él y me fui hacia su boca. German me agarró muy fuerte y me metió la lengua como si estuviera loco. Me empezaba a dar cuenta que estaba con un perfecto seductor, un degenerado que le gustaba culear a cuanta zorra se le cruzara en su camino.

    Allí empezó a conquistarme con sus dedos manoseando mis pechos. Sus manos se deslizaban milimétricamente por todas mis partes íntimas. Apretaba mis pechos y yo no me quejaba, quería que lo hiciera más veces. Cuando él me sacó mi pantaloncito, luego fue por mi tanguita roja y cuando ambas prendas se deslizaban bajando por mis piernas, German metió un dedo en la cola. Me metía y me sacaba su dedo índice que se colaba por mi ano, mientras mi cuñado contemplaba en silencio mi precioso culo. Siguió con su juguetona lengua saboreando mi orto. ¡Debo confesar querido diario que me encantaba eso! Después metió su boca y lengua por mi conchita. La tenía toda mojadita y él saboreaba todos mis jugos.

    – «¡German era un bruto!»

    Él siguió lamiendo mis partes íntimas una y otra vez. Me levantó como un animal y me dio vuelta haciendo la «69» mientras ambos estábamos sentados en el sofá del living comedor. Yo agarré su pija y empecé a pajearle y chupársela toda. ¡Me encantaba! Mi cuñado me decía cosas, creo que eran cochinadas, cuando descansaba de chuparme mi culo y mi vagina metía sus sucios dedos en mí. Me gustaba mucho todo lo que me hacía.

    Chupé tanto su falo que sentía como me dolía la boca. También tenía mi boca llena de su semen, aquel que probara mi hermana. Ahora yo saboreaba ese manjar de dioses, me daba cuenta que era toda una puta y podía ver como satisfacía a mi cuñadito. Ya no me importaba que él fuera el novio de mi hermana, lo quería todo para mí.

    Me tenía boca abajo y de repente me dio vuelta como una media. Lo miré a los ojos y ambos nos besamos (él probo su propio semen de mi boca) y después me tiró al sillón. Allí me puso en cuatro y me cogió como un vigoroso hijo de puta. Me metía la pija con fuerza para escucharme gemir y suplicar, pero le suplicaba que no me sacase su pija de mi concha. Así estuvo un buen rato hasta que explotó dentro de mí. No tenía preservativo así que sentí toda su leche como se escurría entre mis labios vaginales. Ambos sudábamos sexo por tanta lujuria de media noche y nos dimos una buena ducha.

    Al otro día vino mi hermana y nos saludamos como siempre. Mi cuñado la recibió con un beso en sus labios. Los mismos labios que habían probado mi sexo y mi boca».

    FIN.

  • Vacaciones de verano con mi tía (III)

    Vacaciones de verano con mi tía (III)

    Después de la noche tan espectacular que tuve con mi tía Claudia caí rendido de casación, la luz de la ventana me despertó, me tía seguía desnuda dormida boca abajo sobre la cama y para darles los buenos días no se me ocurrió nada mejor que darle un beso en su culazo

    –Buenos días tías –dije acomodando mi cabeza en su culazo

    – ¿Qué hora es Toño? –pregunto estirándose en la cama

    –Las 11 tías –respondí

    –Se nos fue toda la mañana –dijo levantándose de la cama –será mejor que te des una ducha mientras preparo el desayuno

    Mi tía se vistió poniéndose una bata corta gris, me dio un último beso y se fue a la cocina, por mi parte fui a ducharme, estando bajo el agua aun no podía creer que me hubiera cogido a mi tía Claudia a placer, hicimos todas las posiciones que tanto soñé con hacer con ese culazo, tantas fantasías por fin hechas realidad

    Salí de la regadera rápidamente me vestí y fui a buscar a mi tía en la cocina, estaba preparando unos huevos estrellados, se veía muy sensual con la bata puesta, apenas le cubría el culazo y resaltaba sus curvas, me acerque por atrás abrazándola y besándola

    –Que rico huele tía –menciones arrimándole mi verga a su culazo

    –Quieto Toño –dijo aventándome con su culazo –se me van a quemar los huevos

    Volví a acercarme a ella pero de repente sonó el teléfono

    –Lo más seguro es que es tu tío –me dejo el sartén de los huevos y se fue a contestar la llamada, tardo unos 5 minutos hablando con mi tío y regresando me dio el teléfono para hablar ahora conmigo, duramos unos minutos hablando me pregunto cosas como ¿Cómo estaba? ¿Si la estaba pasando bien? Y ¿Qué tal me parecía Acapulco?, solo pude responder que ¡Magnifico!

    Termine de hablar con mi tío y le devolvía el teléfono a mi tía, me señalo que ya estaba listo mi plato sobre la mesa y me fui a sentar para comer mi desayuno, mi tía acabo de hablar con mi tío y se sentó enfrente de mí, la bata de mi tía no estaba bien cerrada y lentamente se fui abriendo dejando escapar una de sus tetas.

    –Se me escapan –dijo riendo y cubriéndose de nuevo

    Yo me estaba excitando, mi verga comenzaba a ponerse dura pero antes de mencionar algo mi tía Claudia se levantó.

    –Me voy a duchar, termina tu desayuno que nos vamos a la playa –dijo cerrándose bien la bata –y nada de espiarme en el baño

    Acabe mi desayuno y me fui directo al baño para repetir lo de anoche con mi tía, pero esta vez estaba cerrado el baño con seguro, sin nada que hacer me fui a la sala a ver televisión mientras esperaba a mi tía, dure casi una hora esperándola y solo puedo decir que valió por completo la espera la pena

    Llegamos a la playa y mi tía de inmediato llamo la atención, traía puesto un pareo color azul con estampados blancos que cubrían el mismo bikini color negro que había comprado después de lo sucedido con el vestidor, unas gafas de sol y un sombrero de playa.

    Nos ubicamos en unas sillas de playa para acomodarnos y por si no fuera suficiente con todos los mirones que tenía, cuando se despojó de su pareo quedando solo en bikini luciendo un tremendo escote y su gigantesco culazo se robó todas las miradas de media playa

    Algunos eran muy descarados y uno que otro se atrevía a sacar su celular y disimuladamente le tomaban foto, pensé que eso incomodaría a mi tía pero al contrario me dijo que ella ya estaba acostumbrada a las miradas de los fisgones, que siempre le pasaba lo mismo cuando salía con mi tío y que lo mejor era ignorarlos

    Hice caso al consejo de mi tía Claudia y los ignore concentrándome solo en ella, se dio la vuelta acostándose boca abajo resaltando su magnífico culazo y me pidió que por favor le untara bloqueador a su espalda

    –Por supuesto tía –respondí encantado

    Saque la crema bloqueadora de su bolsa y comencé a derramarla por su espalda, en ese momento era la envidia de todos en la playa, me sentía muy orgullo no solo porque todos me veían con celos por estar con semejante mujeron sino también porque era el segundo hombre después de mi tío que se había montado ese tremendo culazo como lo confeso mi tía la noche anterior.

    Comencé a untar bloqueador por toda su espalda, bajando lentamente hasta llegar a su culo para saltar hasta sus piernas bien torneadas, no podía dejar de mirar su culo al momento de untar el bloqueador, tenía unas ganas tremendas de sujetar ese par de nalgas y darles una fuerte nalgada

    Lentamente fui pasando y rosando mi mano por su culo sin que los entrometidos y curiosos se dieran cuenta, mi tía solo estaba relajada por el masaje que le daba a su espalda.

    –No te olvides de lo más importante –dijo mi tía regalándome una sonrisa pícara.

    Con su aprobación y que sin que nadie nos viera unte bloqueador en sus nalgas dándoles un pequeño masaje, tenía mi verga muy duro pero con tanto mirón no podíamos hacer nada, continúe hasta que mi tía me dijo que con eso bastaba y que muchas gracias.

    Me quede muy duro y para no pensar tanto en mi tía, me metí al mar esperando a que bajara, mientras tanto mi tía seguía rodeada de mirones, estuvimos casi todo el día en la playa, comimos, nadamos y a punto de caer la tarde nos regresamos a la casa. En cuanto estuvimos solos me lance sobre ella besándola

    –Tranquilo Toño –dijo mi tía calmándome– tenemos todo la noche para eso, dúchate para quitarte los restos de arena primero.

    De in mediato me fui a duchar, me metí y salí del baño en menos de 5 minutos solo me enrede la toalla en mi cintura y aun con mi cabello mojado fui a buscarla en la cocina, mi tía se había quitado el pareo y solo estaba con su bikini puesto, la mire de arriba abajo admirando su culazo y me perdía en sus grandes tetas. Ella me estaba preparando un sándwich.

    –Que rápido te duchaste Toño –menciono riéndose y dándome el sándwich– come algo primero.

    Mi tía sabía perfectamente que no aguantaba más y mi verga estaba a punto de reventar, la tenía tan dura que se escapaba de la toalla, pero ella seguía tomando su tiempo y prolongando mi espera. En un acto de desesperación me levante de la mesa la tome por la cintura y le di un beso largo, la voltee de espaldas empinándola sobre la mesa y me incline a besarle su inmenso culo.

    –¿Tanto así te gusta mis nalgas? –pregunto mi tía.

    –Me encanta tía y no soy el único –respondí sin dejar de besarle las nalgas– todos en la playa no dejaban de verte.

    Seguí apretando su culazo, moví a un lado la tela del bikini para tener mayor acceso a su coño, comencé a lamer alrededor de sus labios y clítoris lentamente, mi tía no tardó en reaccionar y gemir por lo que le estaba haciendo, pase mi lengua por todo su coño hasta que sentí que ya estaba bien húmeda.

    Me quite la toalla que tenía puesta y enfile mi verga a la entrada de su coño clavándosela toda de una embestida, no quería perder nada de tiempo así que rápidamente acelere el movimiento de mis caderas, mi verga entraba y salía fácilmente de su húmeda y caliente vagina, mi tía Claudia se retorcía de gozo en toda la mesa a cada embestida que le daba y sus gemidos fueron aumentando.

    Mi tía no paraba de gemir a cada estacada que le daba a su culazo, deslice mis manos sobre su espalda quitando el nudo de su bikini dejando libre sus tetas, le apreté con ambas manos mientras seguía dándole duro, en ese momento estaba tan excitado que mis embestidas eran tan fuertes que la mesa se comenzó a mover de lugar.

    –Detente Toño –articulo mi tía entre gemidos– vas a terminar rompiendo la mesa. Vamos a mi recamara.

    Apenas pude detenerme, mi tía me tomo de la verga con su mano y apretándola me llevo todo el camino a su recamara. Se sentó en la orilla de la cama con mi verga en frete de su cara me dio un beso en la punta e introdujo mi verga en su boca dándome un leve corta pero intensa mamada, se acomodó nuevamente sobre la cama abriéndose de piernas formando una V. Me acomode en medio de sus piernas y ella tomo mi verga con su mano dirigiéndola a la entrada de su coño.

    –Ahora si Toño con todas tus fuerzas.

    Me deja caer sobre ella metiéndosela toda, nuestras caras quedaron una frente a la otra y nos comenzamos a besar, seguí bombeando su coño sin parar, le comía las tetas mientras chocaban nuestras pelvis, mi tía tenía una cara de deleite que me motivaba a seguir dándole más duro, sentí como su coño ejercía más presión en mi verga.

    —Me vengo Toño —susurro mi tía a mi oído.

    Todo su cuerpo se sacudió y comencé a sentir las contracciones de su coño sobre mi verga, dando un fuerte grito mi tía se terminó viniendo manchando las sabanas de la cama con su orgasmo. Ya no aguantaba más estaba a punto de eyacular, intente salirme y correrme afuera pero mi tía me sujeto con sus piernas mi espalda atrapándome con ellas.

    –Córrete dentro de mí –dijo mi tía besándome.

    La inmensa presión en mi verga y ese beso me hicieron soltar una lluvia de leche que inundo por completo el coño y útero de mi tía Claudia, me recosté sobre sus tetas mientras disminuía el ritmo de mis embestidas .Mi tía continuaba atrapándome con sus piernas mientras me acaricia el cabello. Termine de eyacular y nos dimos un beso largo y placentero.

  • Le rompen el culo a mi prima

    Le rompen el culo a mi prima

    Continuación de “De mal cogida a amante multiorgásmica”.

    Hola, soy Manu, ya saben paisita, 19 años, ojos verdes, cabello roo tinturado. Perdí mi virginidad, realmente perdida porque no sentí nada y estuve en una relación sentimental unos años más hasta que conocí a José. José fuera de ser mi amigo es mi amante. Yo amo a José con todo mi corazón y mi vida y gracias a él me he descubierto como una mujer dueña de mi sexualidad, pero esclava del amor que le profeso. José es moreno (yo le digo negro), de buenas piernas, buen porte, elegante, inteligente buen conversador, aunque de rostro no muy agraciado es capaz de enamorar si te quedas junto a él un rato.

    En mi anterior relato les narré como inició realmente mi vida sexual con José, en una fiesta familiar. Desde ese día a pesar de seguir con mi novio, no hacía más que pensar en José, en su cuerpo, en sus caricias y en su enorme, enorme y jugosa verga. Me desconocía teniendo fantasías de el por toda mi casa. Pero José no me escribía y empezaba a pensar que solo fui una noche. Igual no habíamos quedado que fuera nada más, pero me había encantado y quería saber de él. Así pasó diciembre y nada y luego enero. Mi novio me había pedido que le diera su regalo de navidad y reyes. Yo solo pensaba en José. Pero dado que no sabía de él, decidí seguir con mi vida con mi novio. Acepté y fuimos el 26 de diciembre a mediodía a un motel. Con el nuevo descubrimiento sobre mi sexualidad pensé que eso ayudaría así que esta vez fui más activa y menos «india quieta». Al llegar al motel me lancé sobre mi novio y lo besé con la lengua, metí mi lengua e su boca, al terminar el beso dejé caer un ligero hilo de saliva y luego recorrí con ella sus labios. Eso me excitaba algo, sin embargo, a medida que cerraba los ojos veía la imagen de José y mientras recordaba su cuerpo, recorría con mi lengua el cuerpo de mi novio. Mi novio estaba súper excitado. Me apartó rápidamente de él cuándo pasaba mi lengua por una de sus tetillas y casi a la fuerza me empujó sobre su pene, ya erecto, yo me lo metí en la boca y se mamé. Pero de nuevo la imagen de José me acosaba, y empecé a mamarlo como una perra imaginando el pene de José en mi boca. El desubicado de mi novio ni siquiera se dejó mamar bien el pene cuando me empezó a empujar durísimo para que se lo chupara más duro. Se notaba que estaba casi a punto. Así que me saqué su pene (no verga, verga la de José) de la boca y me dispuse a metérmelo en mi vagina que gracias a ser activa me había hecho mojar. Le dije que me quería hacer arriba y me puse cual amazona sobre él.

    Con mi vagina mojada el pene de mi novio entró súper fácil aunque evitar las comparaciones era lo difícil. Me sentí dueña de la situación cual amazona salvaje lo empecé a cabalgar. Mi novio estaba extasiado. Pero demasiada emoción lo excitó mucho y eyaculó muy rápido. Eso sí yo a diferencia de anteriores ocasiones con él pude llegar a estar más cómoda. Él se recostó y yo juntó a él. Mientras él se dormía yo bajé mi mano a mi vagina aún húmeda y llena de semen y me empecé a masturbar. No dejaba de pensar en José. Extrañaba todo de él, su cuerpo definido, su piel, hasta su cara, pero sobretodo su boca, sus dedos y su hermosa verga. Comencé un movimiento más rápido y comencé a meter un dedito, lo metía rápido e intentaba con el pulgar imitar le movimiento de José sobre mi sonrojado clítoris. Mi imaginación voló y deseé que José estuviera ahí mismo, sobre mí, con mi novio dormido al lado, deseé que me penetrara fuerte, duro, muy duro con esa vergota, deseé que me besara el cuello con ternura o con fuerza, metí más al fondo de mi vagina mi dedo y me frote más fuerte, mi orgasmo rápidamente, con casi la misma intensidad de los que tuve con José, de nuevo mi vagina eyaculó, y mientras ocurría un escalofrío recorrió mi columna, y mis piernas abdomen y cuello convulsionaron, no lo pude aguantar y lancé un grito, como de gata ahogada. Mi novio ni siquiera lo notó. Eso me daba tristeza. Tantos años juntos y siempre estaba dormido mientras yo tenía un orgasmo. ¡Que idiota! Pero no me interesaba. Quería disfrutar mi orgasmo. Me relajé y dejé que las últimas convulsiones de mi vagina me fueran sumiendo en un sueño. Quería descansar, dormir algo, e ir a casa de mi prima, lo haría esa misma tarde, era la manera más directa de saber de José. Nada me preparaba para lo que viviría esa misma tarde.

    Llamaron a la habitación a eso de las 4. Nos vestimos y salimos. Le pedí a mi novio que me dejara donde mi prima. No la veía desde la fiesta. Y había estado muy seria conmigo desde entonces. Pero era mi único contacto con José. Al llegar, me despedí de mi novio y entré rápido a la casa donde días atrás había tenido 5 orgasmos. No pude creer mi suerte. José estaba allí. Como siempre en pieza de mi prima y mi prima había salido con su novio. La confianza que le tienen es mucha por eso a veces lo dejaban quedarse allá. Intentando disimular la emoción con timidez, pero también queriendo reclamarle, entré a la habitación.

    -Hola Manu- me dijo con una sonrisa en sus labios. Era una sonrisa tierna, me hacía sentir halagada y a la vez estaba tranquilo. Se levantó de la cama, vestía un pantalón azul, con camisa blanca, empecé a notar que a él siempre se le veía un cuerpo tallado, con brazos fuertes, definidos pero delgados. Es decir, José es tallado, con músculos súper definidos pero no es súper musculoso. Se ve muy estético. Se me acercó y me besó con ternura la mejilla mientras ponía con ternura su mano derecha en mi cintura. Sus labios me besaron lentamente, rozando con ternura mi mejilla, dirigiendo luego sus labios hacia mi oreja, donde respiró con tranquilidad, generándome excitación, me sonrojé y mi vagina comenzó a lubricar.

    -Te extrañé -me dijo. Y me hizo dar vueltas la cabeza. Aunque quería reclamarle el no haberme escrito, se me escapó un suspiró. El me abrazó y empezó a besar mi oreja, mientras me decía: -Mona hermosa, mi Manu, te extrañe tanto- Con cada palabra de él mis ganas de resistírmele desaparecían (¡aunque no creo que me le quisiera resistir nadita!). Su mano jugaba con mi cabello y la otra acariciaba suavemente mis nalgas. El seguía hablando y respirando sobre mi oreja y cuello. Yo me erizaba y el empezó a bajar a mi cuello. Yo solo me dejaba hacer. De repente se paró un momento y me miró de manera inquisidora.

    -Hueles a jabón chiquito ¡bandida! – En Colombia esa es un expresión para decir que fuiste a un motel, ya que en lo moteles dan, ¡hijueputa!, ¡en absolutamente todos!, la misma marca de jabón chiquito. Él se retiró lentamente de mí. Yo lo sentí como un reclamo. Pero ninguno de los dos podíamos reclamar. ¡Él era casado y yo estaba de novia con otro que acababa de dejarme semen en la cuca! De todas maneras, el siguió divertido y sonriendo. Yo estaba algo molesta porque dejó de besarme.

    -No me escribiste nada, después de… de… de lo que hicimos. Pensé que no te importaba. – Le dije. Realmente eso me había importado. Antes de que mi novio regresara a mi vida, José y yo habíamos alcanzado mucha confianza, era mi amigo y lo quería muchísimo. Más de una vez me había pedido salir y yo tímida lo había rechazado. Pero el cariño por él era mucho. Y ahora también el deseo. José se rio ante ese reclamo.

    -Manu me bloqueaste desde que volviste con tu noviecito, que según veo te acaba de volver a dejar ¡malcogida!- Mi cara expresó lo idiota que me sentía. Los había boqueado de todas las redes. De Whatsapp, Instagram y Facebook, incluso ¡para llamadas! José lo notó.

    -No te preocupes tontica, me gusta que lo hayas disfrutado.-Terminó con esa sonrisa tierna, que no indicaba satisfacción ni orgullo. Decidí irme, me sentía tonta y además sentía que me podía merecer su desprecio. Gire lentamente. En ese momento él se movió rápido y me abrazó por la espalda. Sentí su paquete en su pantalón sobre mis nalgas. Comenzó de nuevo a hablarme, esta vez algo más rápido mientras me tocaba tetas, culo y me tocaba sobre el pantalón. Respiraba sobre mí. Y yo sentía que el deseo y el amor se mezclaban formando una ardiente lujuria. Hábilmente, cosa que lo caracteriza, bajo levemente mi pantalón y tanga un poco, quedaban arriba de mis rodillas, pero mi vagina, depilada y rosada quedaba al aire libre. Su mano empezó a tocar primero mis labios vaginales a los que acariciaba con mucha ternura. Así me gusta, que no vaya directamente al clítoris, porque puede doler, él fue a los labios lo cuales rápidamente se pusieron blanditos y mi liquido vaginal empezó a salir sin freno y yo empecé a agitarme. Adoraba a José. Era todo Amor y sobretodo Sexo. Al notar mi lubricación José se apoderó de mi clítoris al que acarició, así como estábamos. El abrazándome por la espalda, con mis tangas a media pierna y la puerta abierta. La pieza de mi prima que de última en el corredor del segundo piso. Y tiene la de mi abuela al lado que siempre está dormida. Mucho más rápido que las anteriores veces y que incluso ese día en el motel me acerqué a un orgasmo. Puse mi mano junto con la de José y juntos masturbamos mi clítoris, en menos de 10 segundos, yo ya me estaba doblando incapaz de contenerme, con exquisitas contracciones de mi vagina abdomen, cuello y posteriormente piernas. Estas últimas siguieron sus movimientos convulsivos hasta que tuve un nuevo squirt luego del cual continuó mi orgasmo.

    José me dejó sobre la cama mientras un gritico de gata ahogada salió de nuevo de mi boca. Ya era incapaz de dominar mi voluntad. No tenía fuerzas y sin embargo quería más de él. El sacó su verga de su pantalón, muy erecta, grande dura, con esas hermosas venas recorriéndolo, con un glande rojo y brillante. Yo no podía casi moverme y mucho menos resistirme a que me la metiera en la boca, aunque nada deseaba más que esa verga en mi boca. Se la mamé casi sin fuerza debido a mi orgasmo. José la metía suevamente mientras yo me recuperaba hasta que ya tomé una posición más activa. Le garré el tronco con mi mano y empecé a llenar de saliva esa enorme verga dura y jugosa. La posición era algo incómoda. Yo me sentía como una perra hambrienta. En ese momento José con mí boca sobre su pene y mi pantalón a media pierna me tomó de la cintura y como si estuviésemos haciendo un numero circense, se quedó parado con mi vagina en su boca, mientras que me sostenía por la cintura y yo quedaba cabeza abajo chupando su pene mientras él permanecía parado. La sangre comenzó a fluir hacia mi cabeza y de no ser porque José se apodero de mi vagina lubricándome con un escupitajo la posición seria intolerable para una primeriza como yo. Me chupó un momento y de nuevo mi placer fue mayor que mi deseo de chuparle esa rica verga. Suevamente me puso sobre la cama de mi prima y sin cerrar la puerta de la habitación me acomodó en cuatro y empezó a chupármela desde atrás. Yo solo me dejaba hacer.

    Con mis pantalones a media pierna y exponiendo mi vagina y culito dejaba que me metiera dos dedos y chupara mi vagina. Yo era solo placer. De repente escupió en mi ano y un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando lamio mi culito y levemente metió la punta de su lengua en él. ¡Mmmm que placer! ¡No sabía que mi ojetito podía darte tanto placer! Chupaba al mismo tiempo vagina y ano yo me desmayaba de gusto. Yo seguía en cuatro y levantaba mi culito Metió sus dedos en mi vagina y los movió rápido lo que de inmediato me hizo venir. Con José me venía muy rápido. ¡Con él era súper precoz! ¡Una ORGASMAEADORA PRECOZ! ¡jajajaja!¡Y ni siquiera me la había metido! José me escupió sus dedos y luego me metió su dedo índice y medio en la vagina y el pulgar con mucho cuidado en la entrada del ano sin penetrarlo. Me hizo un tipo de pinza y ¡Uff que placer!! Yo quería esa hermosa verga en mi concha o, quien sabe, hasta en mi culo. Me quedé en cuatro y mientras de nuevo José con esa pinza me sacaba otro orgasmo. Este fue más cortito. Yo solo sentía placer. José se sacó la verga del pantalón y me la metió. No sé qué tenía esa verga grandota. Debía ser el grosor, pero sentí un nuevo orgasmo con esa penetración. Ahí en cuatro la fuerza me abandonaba con cada orgasmo. José notando mi humedad no empezó suave. Me la metió duro. QUE placer!! Me daba con fuerza, con ímpetu. Las paredes de mi vagina rápidamente le abrían paso a ese pedazo de carne grueso y rico. Yo me sentí una puta, una perra en celo cediéndole a él lo que se le antojara. Mi cuerpo se preparaba para otro gran orgasmo, pero ese día tenía otra sorpresa. Mientras José me sacaba gemiditos que se transformaban en gritos se oyó la voz de mi prima desde la puerta en el primer piso. Mi tía había salido y en el camino le informó que yo estaba en la casa. Estaba enojada y venía insultando. Como si hubiese peleado con su novio. De hecho, lo había hecho. En ese momento descubriría a quien correspondía la sombra que vi mientras José me culeaba la noche de las velitas. Continuará.

  • Marielena y Doña Elvira (Parte 4)

    Marielena y Doña Elvira (Parte 4)

    Pasaban los días y como siempre Doña Elvira hervía de deseo por su vecina, no verla la desesperaba. Hasta que finalmente una tarde la vio en el jardín, tomando sol y se apuró a llegar hasta el muro que separaba ambas casas.

    «Hola nena como estas?» pregunto Doña Elvira a lo que su vecina contesto «Bien y Usted como esta Doña Elvira?»

    «Deseando verte» contesto sin contenerse la excitada mujer, sabiendo que la tía de la chica generalmente no estaba a esa hora.

    «Estaba deseando verme? quiere que vaya un ratito a su casa» pregunto la muchacha con voz suave y provocadora. «Si, nena, la última vez me dejaste con muchas ganas» dijo Doña Elvira que estaba caliente solo con ver esa impresionante nena. La chica estaba tomando sol sin corpiño y solo verle las tetas jóvenes y duras enloquecía a la mujer que se babeaba sin control.

    «Bueno, voy un ratito» y agrego «Sabe Doña Elvira que encontré en el ropero el uniforme del cole que usaba y me lo probé, quiere que me lo ponga así me dice que le parece’».

    «Si nena, te debe quedar lindo el uniforme, ponételo que te espero» dijo la afiebrada mujer, en el colmo de la excitación que sentía por esa pendeja infernal.

    Al cabo de unos minutos apareció Marielena ataviada con su uniforme escolar y la visión casi provoca un infarto a Doña Elvira. Su pollera a cuadros apenas le llegaba a medio muslo y completaba el atuendo con una blusa blanca y corbata a cuadros. Estaba descalza sobre el césped y así paso por el murito que llevaba a la casa de Doña Elvira… Le dijo provocativamente «la pollera me queda un poco cortita pero todavía me entra. Le gusta Doña Elvira?»

    La afiebrada mujer la tomo de un brazo y la llevo al interior de su casa, tratando de controlarse para no abalanzarse sobre esa diosa y cubrirla a besos antes de entrar. La llevo directamente al dormitorio. Marielena se daba cuenta de la calentura terrible de su vecina y que se le iba a tirar encima como un animal en celo.

    Para provocarla aún más, con picardía y voz sensual la chica volvió a decirle «le gusta cómo me queda el uniforme Doña Elvira».

    «Como me calentas nena te voy a chupar toda», la tomo por la cintura y se apretó junto a ella besándola en la boca a lo que respondía Marielena, que se empezaba a mojar sabiendo por anticipado el disfrute que le iba a proporcionar su caliente vecina.

    La mujer subió sus manos hasta atrapar con cada una los preciosos senos de la joven y se los empezó a apretar, la chica le pregunto con voz sensual «le gustan mis tetas Doña Elvira». Por toda respuesta la mujer le paso la lengua por el cuello provocando sensaciones deliciosas en la muchacha. Doña Elvira busco con avidez los pezones de Marielena y empezó a chupárselos con locura mientras le desprendía la blusa y se la quitaba junto con su corbata.

    Doña Elvira quiso ver al monumento que tenía enfrente y dejo de chuponearla para mirarla: la chica estaba solo vestida con su corta pollera, sus piernas espectaculares desnudas y entonces puso a la chica de espaldas, le paso las manos por debajo de los brazos y reanudo su manoseo de tetas mientras la besuqueaba y lamia en el cuello y hombros. Se pegó a Marielena y se frotaba contra las nalgas de la chica. Marielena se dejaba llevar en esa vorágine, siendo totalmente consciente que era el objeto de deseo de esa mujer y como tal, se dejaba hacer de todo en forma pasiva.

    Doña Elvira estimulaba los pezones de su vecina y los ponía duros y con las manos abiertas agarraba y amasaba los monumentales pechos de esa pendeja mientras se seguía frotando contra la dura cola de Marielena. Decidió sacarle la pollera y de un tirón se la quitó, admirando la espectacular cola y le apretó las duras nalgas. No aguantando más la brutal calentura que tenía, la llevo a la cama , la puso boca abajo y empezó a chuparle las piernas, subiendo por sus muslos mientras Marielena gemía y suspiraba de placer, llego a su cola y la beso y chupo metiéndole la lengua entre las dos nalgas y busco su culo chupándolo y queriendo penetrarlo, siguió hasta su empapada concha y la lamio y con su lengua estimulo el clítoris y un brutal orgasmo hizo vibrar a la chica mientras la mujer se subía sobre la chica y frotaba su mojada concha contra las nalgas de Mariaelena hasta que sintió llegar un terrible orgasmo y luego cayo derrumbada al lado de su querida y deseada vecina. Quedaron así por un rato, luego Marielena se levantó, busco sus ropas y se despidió diciendo «Hasta mañana Doña Elvira, me gustó mucho» y dejo a Doña Elvira con una expresión feliz en su rostro además del olor y sabor de esa rica pendeja en su boca.