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  • Yago (VI): Otra vez, el coronel

    Yago (VI): Otra vez, el coronel

    El capitán Salazar se despertó con un gran dolor de cabeza; y vio al cabo junto a él con la cabeza ensangrentada y sin sentido. Pero, en ese mismo instante, entró el sargento Diez, que se quedó quieto en la puerta como si hubiera visto al diablo.

    – ¡Pasad!, y ayudadme sargento. No os quedéis ahí parado… o, ¿es que no veis?

    – ¿Que pasó?, mi capitán.

    Salazar, no quería que el sargento supiera la verdad.

    – ¡Se ha mareado!. Mirad, que golpe se ha dado

    Cogió uno de los pañuelos que Gabriel había dejado sobre la cama, y empezó a limpiarle la sangre que tenía en el cuello y encima de la oreja.

    El sargento le miraba sin poder evitar que el capitán se diera cuenta de lo que llamaba su atención.

    – ¡Si!, ya sé lo que estáis pensando. Me lo he follado, ¡si!…

    … pero, no veis que culo tiene este cabrón. ¿Acaso a vos no se os antoja?

    El sargento, indeciso, guardó silencio. El nunca se había follado el culo de un muchacho… pero, ese culo le parecía algo extraordinario.

    -¡Aprovechad, ahora!. Está inconsciente; y no se va a negar, ¡sargento!

    El sargento, que estaba de pie junto a la puerta, tan solo acertó a cerrarla.

    Y todavía en el suelo, Salazar se arrimó al cabo, lo suficiente como para calzárselo y empezar a darle buenos meneos.

    El sargento miraba embobado. Y poco a poco, se fue calentando.

    – ¡Animaos, sargento!. ¡Os aseguro que no os arrepentiréis!…

    … ¡venid!, ¡acercaos!.

    Se levantó (un poco mareado) y dejó que el sargento ocupara su lugar; sorprendiéndose gratamente, cuando vio la herramienta que gastaba ese desgraciado. Luego, empezó a colocarse el calzón y a remeterse la camisa…

    … sin dejar de contemplar el culo del sargento, mientras disfrutaba del cabo.

    – Menudo culo se gasta este cabrón, pensó…

    De pronto, Gabriel despertó; y miró hacía atrás.

    – ¡Ah!, sois vos, le dijo al sargento…

    … ¡que bien lo hacéis!… ¡seguid, os lo ruego!…

    Después, miró al capitán, que le observaba atentamente, y le mantuvo la mirada, desafiante…

    – ¡Bueno, ya!, ¡dejadlo!. Tenemos que regresar. ¿Hay alguna novedad, sargento?

    El sargento lo miró con cara de “me has jodido, cabrón”, y la sacó. Se recompuso rápidamente y…

    – ¡No!, mi capitán. Le esperábamos para seguir con el registro en el piso superior.

    – ¡Muy bien!. Entonces, regresemos…

    Sin embargo, en la alcoba del Duque, todo estaba empezando a relajarse.

    La tarde había sido intensa; y ya eran casi las siete…

    … aunque, el Duque y su secretario, daban la impresión de no querer terminar.

    – No sabéis, como he disfrutado de vuestra compañía Sr. Duque, dijo Sarasola.

    – ¡Mmm!… moi aussie, ¡mon cheri!. Poseéis un cuegpo magavilloso. ¿No cgeéis, Etienne?

    – ¡Ya lo cgeo!, Sire.

    Muy a su pesar, el Duque se incorporó y…

    – ¡Bueno!, me temo que tenemos que empezag a pgepagagnos paga la cena, cogonel.

    – ¡Si!, será mejor que vuelva con el regimiento, antes de que se me haga tarde.

    El coronel, se levantó, y pidió un barreño con agua templada; necesitaba adecentarse un poco.

    – ¡Etienne!, encaggaos de que el cogonel esté bien atendido. Yo, todavía voy a dag una cabezada.

    Las caballerizas ya estaban cerradas. Pierre y Nandillo decidieron cerrar hoy un poco antes. Necesitaban bañarse tranquilamente y acostarse. La mañana les esperaba muy madrugadora.

    Subieron al primer piso…

    … y vieron a Yago tendido, boca abajo, y completamente dormido. Le echaron una manta por encima, y se quedaron mirándole durante un rato.

    Nandillo, miró a Pierre, que también le miraba; y se mordió el labio inferior…

    – ¿Te gusta?, preguntó…

    – ¡Oui!, mon cheri… me gusta mucho.

    – ¿Más que yo?

    – ¡Es difegente!…

    Le cogió del brazo; y tiró de él, para llevárselo al otro rincón. Allí lo tenían todo preparado.

    Sin embargo, en el salón de recepciones acababan de encenderse las luces. El Chambelán, encargado de que la cena resultara del agrado de todos, mandó encender las cinco lámparas que iluminaban el gran salón; en el que se habían colocado mesas y sillas suficientes, como para que todo resultara espectacular.

    Salazar, perfectamente uniformado para la ocasión, fue indicándoles la posición a cada uno de sus soldados. Posición en la que deberían permanecer durante toda la cena. Y luego, subió; y se quedó en el primer escalón de la escalera, para recibir a los comensales que ya empezaban a bajar.

    Algunas damas, le saludaban muy divertidas, mientras miraban abajo en busca de algún galán. Y en muy poco tiempo, el salón presentó un aspecto de lo más concurrido y mundano. Congregando a un buen número de invitados, que elegantemente vestidos, esperaban que el Marqués y sus hijas hicieran acto de presencia.

    Beatriz , la mayor, fue la primera que asomó.

    No, del todo; porque iba jugando con el pañuelo que llevaba su padre, anudado al cuello, y que graciosamente le daba un toque alegre a ese traje gris perla; hasta que, miró a los invitados, antes de empezar a bajar la escalera, y sonriendo, de esa manera tan particular que ella tenía, lo soltó. Y después, agarrando a su padre del brazo, empezaron a bajar la escalera, lentamente; seguidos de Blanca, la hija menor del Marqués y Hervé de Clementsy, lugarteniente al mando de la escolta del Duque.

    Los invitados empezaron a aplaudir…

    … y poco a poco, D. Pedro y el Conde, que esperaban abajo, pudieron acercarse a saludar al Marqués y a sus dos hijas.

    El Duque, esperó arriba, unos minutos; y antes de bajar, se hizo anunciar.

    El Chambelán, se asomó a la escalera, y con un gran bastón, dio dos fuertes golpes en el suelo; y anuncio:

    – ¡Su excelencia, el Duque Marcel Bertrand de Choisely!

    El Duque apareció ante todos, completamente altivo. Empezó a bajar la escalera, muy ceremonioso; y al llegar abajo, se hizo paso entre los invitados, hasta llegar a situarse frente al Marqués. Hizo una reverencia.

    – ¡Su excelencia!

    – ¡Sr. Duque!.

    El Marqués, correspondió a su reverencia, con otra…

    Y Naturalmente, el Marqués, que ya estaba acostumbrado a esos aires que el Duque se daba, y mirando a sus invitados, con cara circunspecta, le presentó sin muchos aspavientos.

    – Me he enterado de que partís para Versailles, mañana mismo. ¿Es así?, o me equivoco, Sr. Duque.

    – Me temo que oui, ¡Sire!. Le pgometí al gey, que mi estancia con ¡vuestga excelencia! no llegagía a pasag de un mes.

    – Y, entonces… ¿ya lo teneis todo preparado?

    – Cgeo que si, ¡excelencia!…

    Y miró a su secretario que estaba a su derecha.

    Etienne retrocedió un poco, mirando al suelo, y dijo:

    – Tout est prêt, Sire (todo está preparado, Señor)

    Luego, empezaron a ocupar sus lugares; y Choisely se quedó de pie mirando a la puerta de entrada, pensativo…

    Desde el lugar que ocupaba Sarasola, junto a Blanca y Hervé, podía ver con toda claridad, la escalera en la que Salazar daba paseillos, incansablemente; mientras vigilaba a sus chicos, sin necesidad de tener que moverse demasiado.

    Al principio, con la charla y la gracia natural de la hija del Marqués, y los divertidos comentarios del lugarteniente, el coronel se mantuvo entretenido; disfrutando de la comida y el vino de la zona. Sin percibir, en absoluto, el interés suscitado por él en el capitán Salazar; que desde hacía rato, le miraba insistentemente…

    Pero, hubo un momento en que, mientras le permitía a uno de los camareros terminar con su servicio, se sintió observado.

    Y su curiosidad natural, quiso que, disimuladamente, mirara en todas direcciones, para ver de quien se trataba.

    Salazar no pudo esquivarle. Tenía los ojos clavados en él.

    Y terminaron encontrándose…

    Al capitán no le importó, en absoluto; ya que estaba perfectamente al tanto de sus actividades, fuera de servicio. Pero, ahora, debería hacer un segundo movimiento, para poder conseguirlo, sin llamar mucho la atención.

    El coronel se la ponía dura, desde que bajó de su caballo; y dejó, a la compañía, en manos del oficial de guardia.

    Esperó con paciencia a que la cena llegara a su fin; y antes de que sonaran los primeros compases para que empezara el baile, en honor a los enviados reales, se acercó al Marqués y le preguntó, al oído, si quería algo especial para esa noche.

    El Marqués, le miró de reojo, e hizo un gesto, que venía a decir que no lo había pensado todavía. Pero, entonces Salazar, haciendo una reverencia, se separó de la mesa y se dirigió a la puerta de entrada.

    Por supuesto, el Marqués, maestro del disimulo, observó ese movimiento; y cuando lo vio situado junto a ese sargento, recién llegado, que había colocado en la puerta principal, supo lo que quería.

    Levantó la cabeza y mirando al capitán, le indicó que se lo mandara.

    Salazar, como siempre, supo que decirle al sargento; que le hizo el correspondiente saludo militar, seguido de un sonoro taconazo, e inició la marcha, en dirección al grupo en el que se encontraba el Marqués.

    – ¡Su excelencia!. Me manda el capitán Salazar.

    – ¡Ah!, si… ¡gracias, sargento!. Con discreción, seleccione a dos de sus soldados y llévelos hasta mi alcoba. Colocadlos a ambos lados de la puerta. Y esperad a que llegue. No tardaré mucho.

    – ¡Como mandéis, excelencia!

    En opinión del Marqués, Salazar tenía un gusto exquisito seleccionando machos. Y se quedó mirando el culo del sargento Diez, mientras se retiraba.

    Casi inmediatamente empezaron a sonar los primeros compases de la segunda pieza de baile. Un minué.

    Beatriz, el Conde, Blanca y Hervé; además de otras damas, con sus respectivas parejas, ya estaban colocadas formando un pasillo, para seguir bailando… como era debido.

    Y otros, empezaban a tomar posiciones, dentro del salón, atendiendo a sus intereses. Por ejemplo…

    D. Pedro, que ya tenía su corte de divertidas damiselas, escuchando atentamente sus ocurrencias. Mientras Sarasola, intentaba localizar al desparecido capitán; poniéndose en evidencia, ante los ojos del Duque, que no le perdía de vista, y se había dado cuenta de las intenciones de Salazar.

    Claro que, él, también estaba poniéndose en evidencia ante los ojos del lugarteniente Clementsy; al que no dejaba de mirar con descaro, mientras bailaba con Blanca.

    Pero la mayoría de los invitados estaban pendientes del baile, atentos a los todos cambios; y no se daban cuenta de este tipo de cosas,

    Sarasola, que ya se había olvidado del capitán, apoyado en una columna, miraba a los caballeros que bailaban, disimuladamente…

    Y así, estuvo durante un buen rato. Hasta que, de repente, sintió unas manos que le tocaban tímidamernte; y se dio la vuelta, para ver quien tenía el atrevimiento de tocarle el culo.

    – ¡Ah!, sois vos… dijo, sorprendido gratamente.

    – ¡Disculpad coronel!, no he podido evitar la tentación. Me tenéis hechizado.

    Sarasola, sonrió con mucha picardía, y echándole el brazo por los hombros, se lo llevó a uno de los pasillos que bordeaban el gran salón.

    – Le aseguro, capitán, que nunca había sentido unas manos tan bien colocadas sobre mis posaderas… ¡jajaja!

    El capitán, que hasta ese momento, no sabía muy bien a que atenerse, también solto una caracajada….¡jajaja!

    Y tras unos pasos, alejándose del bullicio de la fiesta; casi, estaban solos.

    Poco a poco, fueron alejándose… en dirección a la torre.

    Como estaba oscureciendo, al pasar frente al cuerpo de guardia, el capitán subió la voz para que no les dieran el alto.

    Y luego, atravesaron la imponente puerta de madera, con cuidado de que no se la oyera demasiado.

    Nada mas atravesarla, y antes de subir arriba, se entregaron a un intenso magreo.

    – ¡Me tenéis loco!, mi coronel.

    Salazar le había echado mano al culo; y le estaba dando un buen masaje entre las nalgas; mientras, Sarasola sopesaba ese pollón; y le comía la boca, con ansia.

    – ¡Ah!, capitán. Como me gustáis…

    … os gustaría follarme el culo ¿verdad?

    – Lo ansío, impacientemente, mi coronel.

    Sarasola, se dio la vuelta y se apoyó en los escalones de la escalera de caracol…

    – ¡Ahí, lo tenéis!…

    … ¡es vuestro!, capitán.

    Salazar le mordió esos prietos y redondos cachetes, y metió la cara entre sus piernas; buscando ese olor a macho, que tanto le gustaba.

    Luego, le desabrochó el calzón; y dejó que ese culo respirara.

    – ¡Que buen culo tenéis!…

    … y ¡que bien lo vamos a pasar!, ¿verdad, mi coronel?.

    – Solo tenéis que dejaros llevar por vuestro deseo, capitán. Esta noche soy vuestro.

  • Espiando a mis padres

    Espiando a mis padres

    Hola mis queridos y queridas, desde hace mucho que no paso por acá, no le he dedicado el tiempo que se merece, he estado ocupada y distraída y ademes me fui de vacaciones y deje mi compu acá en Santiago, bueno paso a contarles bien resumido como fue que vi a mi madre acariciar delicioso a mi padre en mis vacaciones.

    Fui con mi familia a una playa del litoral central, mis padres, mi hermana, mi cuñado y yo, mis padres rentaron una casa cerca de la playa con todas las comodidades, una habitación para mi sola, otra para mi hermana y Jorge y la principal para mis papás.

    Los primeros días no paso mucho, paseos a la playa, mi bikini pequeño se perdía entre mis nalgas y el sostén apenas cubría mis pezones, lo que atraía las miradas de los hombres y uno que otro piropo, y también el enojo y desprecio de las mujeres, Jorge aprovechaba cada ocasión para manosearme el culo o los pechos, estaba desesperado porque se lo chupe o poder cogerme, pero no tengo muchas ganas de estar con él.

    Una noche salimos a la plaza mayor, solo mi hermana, Jorge y yo, bebimos algo en un pub y luego me devolví sola a la casa, me sentía cansada y quería dormir. Entre muy despacio y en la sala no había nadie, me fui directo al baño para prepararme para dormir, ,luego salí y antes de entrar a mi habitación escuche un ruido en la habitación de mis padres, me acerque de curiosa y pude ver que la luz estaba encendida, me fije que sobre la mesa del comedor había una botella de vino vacía, me acerque más y pude oír a mi madre reír y decirle algo a papá que no pude entender, en la puerta de la habitación quedaba una gran rendija por la cual se podía ver directo a la cama, en ella estaban mamá y papá, el sentado sobre la cama con el torso desnudo y mi madre recostada sobre la cama vestida con una camisola semi transparente al lado de papá, él le acariciaba los pechos, que son más grandes que los míos, mi madre es delgada y tiene un buen culo y grandes pechos y demás está decir que se roba las miradas de los hombres mayores y también de los de mi edad, papá se levantó de la cama y se quitó el bañador, el que no podía esconder su excitación, mamá lo miro sonriendo le dijo –Tienes algo para mi ahí -mientras se acercaba a la orilla de la cama, papá se acercó diciendo –Ya sabes cómo me gusta que te la tragues, a esa altura mi entrepiernas ya pedía a gritos a mis dedos y mis pezones ya estaban duros de lo caliente que estaba, mamá sin usar las manos metió la verga, o lo que cabía de ella en su boca, suavemente se la metía y sacaba de la boca, luego papá se recostó y mi madre siguió saboreando el miembro erecto de su marido, el gemía y movía sus caderas cogiéndose la boca de su mujer –No pares que ya acabo -le dijo el entre gemidos, mamá siguió succionando su miembro y por los gemidos de papá pude deducir que estaba acabando, ella seguía con la verga en la boca -¡Te lo tragaste? -Pregunto el, ella asintió sin dejar de saborear el duro miembro de papá –Me encanta que te vengas en mi boca -le contesto para luego volver a meterse el ya un poco flácido miembro de papa en la boca, (ya se de quien herede mi gusto por el semen) mi mano derecha ya estaba en mi mojada vagina, acariciando mi clítoris cuando escuche el ruido de la puerta de calle, rápidamente corrí a mi habitación para que no me sorprendiera mi hermana y cuñado espiando a mis padres, estaba tan caliente y necesitaba que mi cuñadito me quitara la calentura, desnuda y masturbándome sobre la cama pude oír a mi hermana como disfrutaba de la rica verga de Jorge, tuve que conformarme con masturbarme y me quede con las ganas, las que me sacaría unos días después, pero eso es otra historia que en los próximos día les contare.

    Espero que les guste, pronto volveré a escribir, les mando un besote húmedo y caliente donde ustedes quieran, como siempre suya,

    Carolina.

  • La venganza será terrible

    La venganza será terrible

    Era uno de los días más calurosos del año, un día de esos irrespirables, estaba en la escuela junto a mis compañeros, en clase de máquinas térmicas, cuando golpea a la puerta la ayudante del director para avisar que podíamos retirarnos a nuestras casas por las condiciones climáticas. Una condición excepcional, pero que nos alegraba a todos. Agarramos los útiles y casi salimos corriendo. Eran las diez de la mañana, temprano para volver a casa, pero que mejor.

    La escuela es técnica y somos todos varones, así que se pueden imaginar la monotonía de la rutina. Tengo 18 años, me llamo Federico, un nombre un poco largo por eso casi todos me llaman Fede. Un compañero con el cursé todos los años es mi mejor amigo, Horacio, le decimos Rulo, imaginarán porque, rubio y pelo enrulado, es judío y en la adolescencia se suele ser muy cruel, los primeros años lo discriminaban, le decían recortado y cosas peores, eso lo aisló un poco y me hizo su cómplice en muchas cosas. En esta relación de amistad yo era el inteligente y él que me parasitaba, pero no me molestaba.

    Volviendo a ese día, iba a regresar temprano a casa y como estábamos terminado las clases y yo no debía ninguna materia, podría jugar prácticamente todo el día en la consola. Un día anterior había comprado el nuevo FIFA, que mejor que llevar a casa a Rulo y poder entrenar para jugar en línea. Rulo en la escuela estaba en problemas, debía muchas materias, pero como siempre no le importaba.

    Le mando un mensaje a mamá, pero no me contesta, supongo que salió de casa para comprar algo o alguna otra cosa. Rulo conoce a mi madre, se llama Rocio y creo que está enamorado de ella, como muchos otros de mis compañeros, son todos unos pajeros, como yo. Vivo con mi madre solo desde que mi papá la dejo por su secretaria, bueno ella sabe lo que es eso porque también fue su secretaria hasta que dejo a su primer mujer y se fue con mi madre.

    Mi madre es un caso especial, es hermosa por donde se la mire, tiene cerca de cuarenta años, creo o unos menos, pero la edad no pasa para ella. Antes de trabajar con papá era modelo de varias revistas de fitness y aunque no lo necesita económicamente, en algunas ocasiones hace algunos trabajos. Tiene un cuerpo espectacular, un culo y unas tetas de infarto, la panza como una tabla de lavar, impresionante. Una vez en el colegio, en una clase libre, se pusieron todos de acuerdo y me esperaron con una revista donde mi mamá estaba en la página central, acostada con un biquini violeta diminuto en la arena, brillaba por la luz de una puesta de sol. Hicieron una fila y apenas entro a la clase, empezaron a pajearse y acabar arriba de la revista, pasaba uno atrás del otro, hasta Rulo acabo en la foto. Un charco espeso y blancuzco traslucía la cara de mi madre. Yo en un principio me enojó, pero Rulo me toma de un brazo y empieza a pedir que acabe sobre mi madre. El aliento a los gritos y la excitación de las masas hicieron que no tuviera otra escapatoria que sacar mi verga y masturbarme sobre mi madre, fueron dos chorros fuertes de semen, un alivio inmediato. No les voy a mentir, otras veces me había pajeado pensando en mamá, pero nunca delante de otros.

    Llegamos a casa, a Rulo lo mando a mi habitación, que se encuentra en la planta alta, para preparar la consola, mientras yo voy a la cocina a tomar unas latas de gaseosa de la heladera. No podía creer lo que veo por la ventana que da al patio trasero, estaba mi mamá, toda desnuda bajo el rayo del sol, estaba sobre una reposera en pompa con el culo mirando el cielo, pero no es todo, se metía y sacaba el dedo medio de su mano derecha, del culo. Se estaba masturbando el ano, a unos metros mío, era la imagen más hermosa que había visto en la vida.

    Fue un instante que duro unos segundos, la conciencia me hizo razonar, Rulo había subido a mi habitación y tendría el mejor palco para ver a mamá. Subo corriendo a mi habitación tratando de no hacer ruido, pero rápido para impedir que Rulo se asome por la ventana, pero fue tarde.

    Apenas abro la puerta lo veo con la pija en la mano izquierda y con el teléfono móvil en la derecha, estaba grabando a mi madre pajeándose, no lo podía creer. Corro y me abalanzo hacía él, lo tomo del brazo para sacarle el teléfono pero sólo logro que acabe sobre mis pantalones, un asco. Yo no quería gritar, en voz baja le dije.

    -Vamos Rulo, vamos.

    -espera, espera, un poco más

    -No dale bajemos es mi madre.

    Lo tomo del brazo y logro despegarlo de la ventana, lo arrastro hacia abajo y salimos sin hacer mucho ruido. Afuera quiero matarlo, intento varias veces de sacarle el teléfono pero no lo logro. Dejo que se vaya con la promesa de que arreglaríamos cuentas. Me apresuro a entrar de nuevo a casa haciendo como si llegara por primera vez.

    Entro y cierro fuerte la puerta, para que escuche, cosa que logro. Mi madre entra a la cocina y sale a mi encuentro. Estaba cubierta con una toalla grande, la misma toalla en la que estaba acostada, chorreada en transpiración.

    Me dice.

    -Hola Fede, ¿qué haces tan temprano?

    -Nada, nos largaron antes por el calor que hace.

    -Yo estaba tomando sol, pero es insoportable, vos también estás transpirado.

    Mientras me dice esto pasa su mano derecha por mi cara secando las gotas de sudor que se escurrían, la misma mano que hacía unos pocos segundos usó para tocarse y unos de sus dedos entrar y salir del ano. Mi pija quería escapar del pantalón.

    -Bueno me voy a duchar y vuelvo.

    Se va caminando por la escalera en dirección al baño, no podía sacarme de la cabeza la imagen de ella masturbándose, pero tampoco lo que había hecho Rulo, lo quería matar. Voy a mi habitación a cambiarme, sacarme la ropa del colegio y ponerme unos pantalones cortos. Bajo y me quedo en el sofá del living mirando Tv mientras espero a que mi madre termine de ducharse.

    Luego de media hora termina de ducharse y baja, tiene el pelo mojado y un vestido fino que usa de entrecasa, casi no la podía mirar por vergüenza, el subconsciente me hacía sentir culpable. Se sienta a mi lado.

    -Qué cara ¿qué te pasa?

    -Nada

    -¿Algún problema en la escuela?

    -No todo bien.

    -Vamos, arriba el ánimo

    Se acuesta y apoya su cabeza mojada sobre mis muslos tocando mi verga, enseguida se pone dura. No sabía qué hacer para disimular, no quería que se diese cuenta que estaba excitado, pero ella la acomodaba sobre el pene, no sé si se daba cuenta pero es muy probable que sí. Estuvimos como una hora en esa posición hasta que termina la película. Cuando termina se levanta y se sienta arriba mío jugando y me da un beso en la frente. Puedo sentir sus nalgas que se derriten sobre mí, podía sentir cada milímetro de su culo, era maravilloso.

    -¡Vamos Fede! Cambia esa cara

    Se levanta y se va a la cocina yo no tengo otra alternativa que subir al baño y hacerme una paja, ya no aguantaba más. Ya aliviado voy a mi habitación, ahí recibo un mensaje en el móvil, era de Rulo. El muy hijo de puta me manda el video de mi mamá pajeándose, no podía sacar la vista del móvil, era fascinante como se metía el dedo en el culo, eyaculo mirándolo. Enojado lo llamo.

    -Rulo, no seas hijo de puta, bórralo

    -jajaja estás loco, quiero que lo vea todo el mundo, es hermosa, es una yegua.

    -¡No! En serio te voy a matar, bórralo

    -Jajaja podemos negociar.

    -¿negociar que cosa?

    -El video

    -¿Dinero?

    -No, a tu mamá

    -Estás loco, que quieres con ella

    -La quiero grabar teniendo sexo.

    -Estás enfermo, te voy a matar.

    -No te pongas así, te puedes poner de acuerdo con ella, pedirle permiso

    -No, ni loco y menos que te cojas a mi madre

    -No Fede, no quiero tener sexo con ella la quiero grabar teniendo sexo, no me importa con quien.

    -Pero está sola, no sale con nadie.

    -Eso no es mi problema, te doy dos días sino lo publico en las redes

    Me colgó, lo quería ir a buscar a la casa y cagarlo a trompadas, no iba a solucionar nada, estaba en un callejón sin salida, no sabía que podía hacer. Mi mejor amigo me estaba chantajeando.

    Llega la noche y me encuentro en el comedor con mi madre para cenar. Me ve preocupado en la mesa, no podía disimular la situación, tendría que buscar la manera de contarle.

    -¿Qué te pasa? Todavía estas con esa cara de culo.

    -Nada

    -Vamos, es mentira, se te nota

    -No te puedo contar.

    -¿Por qué? ¿Te pasó algo?

    -No, pero si no te enojas te cuento

    -No me voy a enojar soy tu madre. Te lo prometo.

    -Está bien. Cuando salí del colegio vine con Rulo y te vimos desnuda.

    -Bueno no es tan grave, estaba tomando sol.

    -Te estabas masturbando.

    -Sí perdón, no sabía que ibas a venir antes.

    -Pero eso no es todo. Te grabó. Y no me quiere dar el video.

    -Pero es tu amigo. ¿Qué quiere?

    -Me dio dos días sino lo sube a la red. Quiere grabarte teniendo sexo.

    -Qué hijo de puta. Tenemos que hacer una cosa, le vamos a seguir la corriente. Lo llamas y le dices que venga mañana, ya se me va a ocurrir algo. No te preocupes hijo, esto lo vamos a resolver juntos.

    No la vi muy preocupada, me dio un beso en la boca y sabio a su habitación. Me sorprendió su tranquilidad, pero seguro ya sabía cómo asustar a Rulo.

    Tomo el teléfono y le envió un mensaje a Rulo. Le aviso que al día siguiente pase por casa a eso del mediodía. No le digo más nada.

    Era sábado y mi madre sale a correr a la mañana hasta el mediodía cuando regresa a casa. Eran las once de la mañana y Rulo toca a la puerta, se había adelantado unos minutos.

    -Llegas temprano, sorete.

    -Por qué tan agresivo. ¿Tu vieja?

    -Está corriendo, llega en un rato.

    -¿Ya sabe, le contaste todo?

    -Si

    Esperamos sentados un rato, casi no nos dirigimos la palabra. Escucho las llaves golpear en la puerta, era mi madre, llega unos minutos antes del mediodía. Estaba vestida con unas calzas y una remera con la que corre. Estaba empapada en transpiración, era otro día caluroso. Traía en sus manos un envase con agua mineral.

    -Hola chicos. ¿Me estaban esperando?

    -Sí –dijo Rulo

    -Rulito, me contó Fede que lo estás extorsionado.

    -Bueno, yo le quiero cambiar el video… ¿ya le contó?

    -Sí, ya me contó Fede, está muy mal lo que haces, pero si es lo que quieres, vamos, habla.

    Me sorprendió lo rápido que fue al tema que no me dejó dormir en la noche. Parecía un trámite que quería saldar.

    -Bueno, vamos a la habitación y le digo que tiene que hacer.

    Subimos a la habitación de mi madre en silencio, se escuchan los pasos golpeando los escalones de madera, una cuenta regresiva a lo inesperado. Entramos a la habitación.

    -¿Me puedo ir a duchar?

    -No, no hace falta.

    -Bueno, rápido que quieres que haga.

    -¿Quiero que Fede te chupe el culo?

    -¿Fede?

    -Sí

    -Pensaba que vos me querías coger.

    -Shhhh, vamos quiero grabar.

    -Fede, ¿quieres? ¿No te da asco?

    Yo no podía creer la suerte que tenía, un sueño hecho realidad, como me iba a dar asco meter la cabeza en el paraíso.

    -No Ma.

    -Bueno, ven.

    Me dio la orden a la que nunca me podía negar. Se para al frente de la cama, se baja las calzas y la una diminuta tanga que llevaba, queda desnuda, con el hermoso culo al aire, se inclina apoyando los brazos en la cama y me lo ofrece. Rulo ya estaba grabando con su móvil.

    Acerco la cara a unos pocos centímetros del culo, puedo sentir el olor a una mezcla de transpiración y perfume, era un almizcle que me atraía. Con las dos manos separo sus nalgas y estiro mi lengua para alcanzar su esfínter. Siento el gusto a mujer y ya no puedo parar, empiezo a chupar con desesperación cada arruga de su ano, subo y bajo con la lengua por su raya, estaba por explotar.

    Mi madre mira a Rulo por sobre su hombro y le ofrece el agua que traía en sus manos cuando entró de la calle.

    -Toma, pajero, te vas a deshidratar.

    Yo no podía dejar de chupar, mientras Rulo grababa, se hidrataba y mi madre gemía.

    -Ahora, Rocío, ahora que te la meta en el culo.

    Mi madre gira y me mira, asiente con su cabeza, con una sonrisa en la cara transpirada.

    Cuando tengo su consentimiento me bajo el pantalón y toma mi pija erecta y la dirijo al agujero. Apoyo el glande en el ano y empiezo a empujar despacio, pero no por mucho tiempo, empujo con fuerza y se la logro meter, ella suelta un fuerte suspiro. Siento que me aprieta con fuerza el pene, pero eso me excita más y empiezo a bombear. Lo meto y lo saco del culo, ya no me importaba si Rulo me estaba grabando, sólo pensaba en ese hermoso culo que me estaba cogiendo. Entraba y salía con fuerza, hasta que no aguanto más y acabo adentro, no sé con cuantos chorros de semen la lleno, pero cuando saco la verga ya más flácida, veo como le chorreaba una línea de semen hacia su vulva. Los dos agitados y cansados nos desplomamos en la cama, fue en ese momento que nos dimos cuenta que Rulo estaba tirado en el piso de la habitación, no entiendo nada, qué le había pasado.

    -Mira, se desmayó.

    -No hijo, está inconsciente, lo drogué con la bebida

    -pero ¿Por qué?

    -Ahora va a pagar con la misma moneda el hijo de puta.

    Mi madre lo tenía todo planeado, la venganza sería terrible.

    -Vamos Fede, es tuyo, rómpele el culo, yo te grabo con tu móvil.

    No entendía nada, pero le hago caso, estaba tan excitado que necesitaba otro culo.

    Entre los dos le sacamos la ropa, lo arrodillamos en la cama y le pusimos una almohada para levantarle el culo. Cuando veo el culo, veo mi venganza, mi madre comienza a grabar, apunto el agujero y se la meto con fuerza, era más apretado que el agujero de mi madre, pero después de un rato empieza a ceder, en unos minutos acabo y ella me muestra contenta el video.

    La tarea estaba completa, lo vestimos y con mi madre lo llevamos a su casa, lo dejamos a un costado en el jardín de entrada, iba a despertar en unas horas.

    Ahora él era nuestra víctima, le mando el video a su celular de cuando acabo en su culo, mi madre tuvo la destreza de no perder ningún detalle de su cara y de su culo roto.

    Todo había salido bien, con Rulo nos cruzamos en el colegio pero no dijo nada, no me podía ver de frente, sabía que lo tenía atrapado y no podía hacer nada.

    Con mi madre comenzamos una relación muy especial. Nos hicimos adictos al sexo. Me tenía todos los días y a cualquier hora disponible para hacerle el culo y cualquier cosa que se nos acorriera. Ahora podía acabar en su cara y no sobre una revista.

  • Relato pos carnavalero (1)

    Relato pos carnavalero (1)

    Domingo de carnaval, Barranquilla City, 30º de temperatura, 3: PM, de la mano de unas Águilas mi esposo, el chico y yo en la Troja, lugar salsero concurrido de gente con fulgor carnavalesco, la sangre hirviendo en todo mi cuerpo después del sin retorno, el chico sin mirarme a la cara, yo tratando de leer sus pensamientos y hay Dios -me decía- yo que hago ahora.

    Salimos y me quede estupefacta al escuchar la parla de mi esposo al taxista para que nos consiguiera hotel. En resumidas cuentas el tiempo se acortaba cada vez y mi primera vez con dos hombres, bueno llego el momento y toco la puerta cuando mi esposo me dice que tome el control Dios Dios me preguntaba qué voy hacer. No sabía por dónde empezar, así que decidí acariciarlos a ambos en el pecho mientras veía ese brillo en los ojos de mi amado que me decía que siguiera. Luego bajé mi mano a su pene erecto mientras el chico también se anima a tocarme y al besar mis pechos yo le beso sus tetillas y su cuello, Ufff. Siento su respiración entrecortar y al momento él baja guiando su mano a mi vagina y fue como si activaran la perra que hay dentro de mí. Me estremecí y decidí sentarme en la cama mientras les agarraba sus penes a los dos y de inmediato metérmelos a la boca para lamerlos suavemente.

    Primero a uno luego al otro y meter ambos en mi boca. Me sentí la dueña de los dos en ese momento, sentí que yo tenía el control. Mi esposo me empuja a la cama de inmediato, el chico empezó a lamer mi vagina, sentí que mi cuerpo se estremecía de placer, luego lo separe de mí y mi amado me pregunta: “que quieres?”. A lo que mi respuesta fue “quiero que me lo entierre”. Me penetró suavemente al tiempo que empezaran sus movimientos, yo tomaba el pene de mi esposo y lo metía en mi boca para lamerlo con gran placer. Ambos me acariciaban tan suave que sentía que volaba de tanto placer, el chico me besaba en la boca, en las tetas con tanta pasión que creí que se iba a venir, su pene entraba y salía de mi vagina, a la vez acariciaba mi clítoris que creció como un capullo de flor, era tanto el placer que sentía al ver a mi esposo mirarme mientras este joven chico me penetraba que parecía transportada a otro espacio.

    Decidimos separarnos y esta vez tumbé al chico para subirme sobre él y demostrarle la verdadera mujer que habita en mí, la fiera, la puta que soy en la cama, me meneaba tan rico que ya él no aguantaba y me tuvo que parar; yo estaba emocionada y en esos momentos sentí que yo tenía el mando. Es entonces cuando mi esposo acariciando suavemente mi ano con gel para poder penetrarme y obtener una doble penetración, uuufff, placer nunca antes experimentado, esta vez sí transportada a otra dimensión desconocida para satisfacción de los tres. Oh placer inmenso cuando mi esposo comienza a meter y sacar su pene de mi ano al casi coordinado con los del chico que moviéndose torpemente pero deliciosamente, en esos momentos. Yo era la heroína de dos guerreros en guerra de placer por una doble penetración, el chico me dice que no aguanta más y decidimos que era el momento del final más placentero que hayamos tenido los tres.

    FIN

  • Mi adolescencia (Capítulo 47)

    Mi adolescencia (Capítulo 47)

    Me tenía totalmente paralizada. Además, me tenía agarrada la muñeca derecha y no me dejaba despejarme por tanto de la reja gris de la ventana. Iñigo no quería dejar de recrear la pose de la foto de Pilar y hasta me estaba haciendo daño por lo agresivo de su acción. En esos momentos empezó a chispear y a llover lentamente. Esto me dio un motivo más que razonable para obligarle a parar y a continuar la fantasía en otra parte que no fuera allí. Pero a pesar de la llovizna, Iñigo no se disuadió de la idea de irse, y siguió restregándose contra mi pantalón y agarrándome la muñeca con fuerza para que no soltase la reja de la ventana. Solo cuando la lluvia se volvió mucho más agresiva y abundante reaccionó. Y no era para menos, porque en solo unos minutos se puso a diluviar de forma terrible y a llover descomunalmente (tampoco era tan raro, estábamos a principios de Abril). Por lo que se soltó de mí, cogí el pañuelo rosa del suelo y nos fuimos corriendo a guarecernos de la lluvia. Avanzamos muy poco, solo unos metros de dónde estábamos pero, aunque seguíamos estando en la calle, era un sitio donde poder cobijarnos y protegernos de la intensa lluvia. Y, justo en ese momento, pude notar que aunque yo estuviese hecha un desastre con el pelo mojado y la ropa empapada no era motivo para que Iñigo dejase de desearme.

    Debo decir que la lluvia tiene algo de embriagador y afrodisiaco, pues el estar así los dos tan mojados y agitados (por la mini carrera que echamos para guarecernos del agua) nos sentimos más atraídos que nunca el uno por el otro. Había cierto erotismo en todo eso y aunque hasta ese momento yo no había disfrutado absolutamente nada (lo de estar agarrada a la reja de la ventana excitó muchísimo a él pero no a mí) ahora sí que lo estaba. El debió percibirlo perfectamente, pues me giró y me puso contra la pared y volvió a restregar su entrepierna contra mi culo al tiempo que me acariciaba por detrás los pechos por encima de la camisa. Por supuesto seguía habiendo riesgo de que alguien nos viese, al fin y al cabo seguíamos estando en esa calle del pueblo, pero dado lo mucho que estaba lloviendo mis miedos se disiparon, ya que era muy improbable que alguien pasase por allí y si pasara lo haría corriendo que ni se figaría en nosotros. O a eso al menos es de lo que me autoconvencí a mí misma para persuadirme de que nadie nos vería haciendo eso. Por lo que me dejé llevar y disfrutar por los restriegos, tocamientos y caricias de Iñigo.

    Todo iba de maravilla cuando di un pequeño sobresalto cuando noté que Iñigo empezó a acariciar con su mano mi culo por encima del pantalón. Lo acaricio con fuerza al tiempo que decía para sí mismo: “Umm, como te queda este pantalón blanco, te queda de vicio, te queda mucho mejor de lo que le quedaba a Pilar”. Siguió metiendo la mano y llegó a mi entrepierna, la cual acarició con más intensidad. Esas caricias por encima del pantalón eran muy eróticas. A mí me excitaron y, como suele ocurrir siempre en estos casos, todo se empezó a acelerar. Pues cuando quise darme cuenta Iñigo estaba desabrochándome el cinturón marrón que llevaba y abriendo el pantalón. Me puse muy frenética con esto. Quise pararle. Era una locura. Una locura total. Estábamos en medio de una calle de un pueblo y cualquiera podía vernos. Vale que diluviaba muchísimo pero eso no era motivo suficiente para pasarnos tanto y desmadrarnos tanto. Intenté quejarme. De nada sirvió. Cuando quise ya pararle los pies ya me había bajado el pantalón y me estaba colocando para introducir su pene erecto dentro de mí. Y así fue. Empezó a embestirme por detrás una y otra vez al tiempo que no dejaba de tocarme las tetas por encima de la camisa. Todo era muy erótico y embriagador: la incesante lluvia, el morbo de llevar la ropa de Pilar en esa foto, el hacerlo casi en el mismo sitio que la foto y, sobre todo, el riesgo de que alguien nos pudiese ver. Visto objetivamente era un riesgo grandísimo, ahora me parece una locura total, pero en su día me dejé llevar y no pensé en la posible gente que pudo pasar por allí bajo la lluvia.

    De repente Iñigo paró en seco, y me giró, tiro del pañuelo rosa hacía abajo para forzarme a arrodillarme, estaba claro que quería una felación pero ahí yo me puse firme y le paré los pies. Le dije un rotundo “No”. Eso le paralizó. Más que por el medio grito que le pegue por la mirada que le eché. Porque le eché la misma mirada que el día del incidente en el ascensor y le di a comprender, solo con mi mirada, que si seguía en ese plan iba a cabrearme como aquel día y que es posible que esta vez ya no hubiese arreglo. Sentí su miedo. Pude ver su miedo en sus ojos. Se paralizó. Lo cierto es que estaba un poco ridículo empapado por la lluvia y con el pene erecto apuntando hacia mí. No quise darle tiempo ni para que se lo pensara. Ya habíamos tenido suficiente morbo para una tarde. Ya había complacido de sobra el morbo por la foto de Pilar vestida así en ese mismo sitio. Ya no iba a consentirle más. Una cosa es que nos dejásemos llevar por las fantasías y otra que se ciegue tanto que me obligué sumisamente a hacer cosas que yo no quería. Por lo que me subí las braguitas y el pantalón blanco, me metí la camisa por dentro, me abroché el cinturón marrón y volví a mirarle. Él tardó en reaccionar. Estaba frustrado aún con el pene erecto que no menguaba pero mi determinación era firme. Por lo que empezó a vestirse. Y vaya que sí le costó, porque el pene no dejó de estar muy erecto todo el rato y le costó meterlo por dentro del pantalón. No me gustaba frustrarle sexualmente, pero había ciertos límites que no había que pasar.

    Era inevitable que al cortarle el rollo así se viene Iñigo abajo anímicamente y le diese un bajón. Pues durante todo el camino de vuelta en coche a casa no dijo ni una palabra. Aunque, a decir verdad, tampoco me apetecía mucho a mí hablar. Solo quería llegar a mi casa. Quitarme esa ropa empapada de la lluvia y darme una ducha caliente. Con el calentón sexual no nos dimos cuenta que habíamos estado mucho tiempo bajo la incesante lluvia y fue un milagro que no nos cogiésemos ninguno de los dos un buen resfriado. De todos modos, al llegar a mi portal y despedirnos, pude comprobar que ya no estaba tan enfadado y frustrado ya que nos despedimos con un sentido beso en los labios y quedamos para el día siguiente. Al día siguiente le tendría ya lavada, secada y planchada la ropa de Pilar para que volviese a colocarla de nuevo en el armario sin que ella se diese cuenta.

    Al día siguiente le di la ropa ya planchada a Iñigo para que la volviese a dejar en su sitio y, tal y como era de esperar, me empecé a poner nerviosa y agobiarme por este tema, pensando que Pilar le pillaría y le exigiría explicaciones. Siempre he sido muy dada a comerme la cabeza y, aunque sabía que él estaba loco por mí, siempre tenía cierta inseguridad por Pilar por haber sido su novia antes durante tanto tiempo. Por lo que solo deseaba que volviese cuanto antes a dejar esa ropa en el armario y que saliese de su casa lo más rápido posible. Lo cierto, es que estas fantasías de la ropa de mis amigas estaba empezando ya a cansarme. Sé que a Iñigo le encantaba y las disfrutaba, pero a mí me estaban agobiando ya un poco y empezaba a desear que las fantasías entre él y yo se centrasen únicamente en mi propia ropa. Esa tarde, mientras esperaba que él volviese, me dije a mi misma que no haríamos más fantasías así. Y ya tenía preparada mentalmente cómo se lo iba a decir a Iñigo, es decir, de forma directa y clara.

  • Casa sola, Carlos manda y yo obedezco

    Casa sola, Carlos manda y yo obedezco

    Hola, espero no se olviden de mí y de que leo todos sus comentarios, de verdad esos me sirven mucho para seguir mejorando y seguir platicando mis vivencias…

    Ahora regresamos a mis épocas de preparatoria, donde iba a escuela de monjas allá en Mixcoac que de verdad somos más locas las de escuelas religiosas que de cualquier lado, tenía 18 años y mi uniforme era parcialmente horrible era una falda tableada calcetas blancas una blusa de 3 botones que se abría en cualquier movimiento y un chaleco azul, yo como niña buena que era cambiaba radicalmente cuando Carlos pasaba por mí: me quitaba las licras que usaba ya que era normal que nos voláramos las faldas según para que se nos viera todo yo siendo alta era más fácil que me hicieran eso, en ese entonces ya me delineaba mi pubis el cual me lo recortaba chiquitito y me dejaba solo una rayita muy coqueta que yo sabía que le encantaba, llevaba una tanga rosa extra chica siempre he usado ropa interior entre más pequeña mejor me encanta y me gusta que no se noten, las calcetas a los tobillos paleta en la boca y adiós chaleco ya que sabía que siempre que me saludaba me jalaba hacia el esperando se abriera mi blusa para ver mis tetas.

    Paso como siempre a buena hora por mi algo serio por el tráfico que de pronto se ponía medio mandón y eso me volvía loca, como siempre llevaba un short flojito en el cual yo podía meter mi mano en el, yo notaba ya una pequeña erección cuando me dijo, “ok quiero que me la chupes y no digas nada YA”, yo solo asentí y obedecí, se la chupe rico como le gusta ahí en el trafico mientras los que iban en los camiones podían ver la mamada que le estaba dando a mi Carlos, en eso me dijo “arrodíllate en el sillón y sigue mamándomela pero quiero que te levantes la falda para que te vean la cola”, yo me puse de mil colores y voltee a ver quién estaba o a quien me quería presumir, yo en ese momento estaba súper empapada pero no sabía si obedecer o que pasaba, en ese momento me grita mientras me jala la blusa para que se abriera «a mamar» y me jalo de la cabeza hasta al fondo, no sabía si espantarme y bajarme corriendo o disfrutar lo que estaba sucediendo… No se cuanta gente me vio la cola al aire yo estaba chupando ese pito que me volvía loca de arriba a abajo yo seguía sin parar cuando empecé a sentir como se ponía más dura en señal de que pronto acabaría, me grita «quiero que te los tragues todos, no quiero que ensucies nada!!!» y un instante después sentí sus chorros de semen en mi boca en mi garganta el primer chorro casi me ahogo pero me los trague todos hasta la última gota, se lo limpie a lengüetadas y cuando me iba a levantar para besarlo me aventó al asiento, me dijo «te portaste bien, sabes que siempre serás mi chica pero el día de hoy serás mi puta así que vístete no me veas no me hables».

    Yo no sabía que pasaba llegue a casa y me sentía satisfecha pero a la vez usada y sucia, pero sabía a qué Carlos le pasaba algo o quizás era solo una etapa de sentirse superior, yo quería complacerlo si solo era sexual y así fue, le llame: -hola bebe como estas- bien y tú? yo aquí un poco cansado no he podido dormir el trafico estuvo horrible perdón si… -no te preocupes me gusto sentirme así además que show dimos verdad!!! Creo que media ciudad conoció mi culo al aire aunque yo te vi muy tranquilo con la chupada que te dé por cierto que rico pito tienes si sabes que me encanta verdad- jajaja si ya sé que te gusta mamármela y tragarte toda mi leche solo falta que me regales ese culito tuyo que ya le traigo ganas…- OOOK oye tengo casa sola mis papas no están así que te puedes quedar a dormir… termina la conversación.

    Pasaron las horas y nada dieron las 7 las 8 o las 9 yo ya me había bañado me había depilado completamente mi panochita me había depilado completamente toda, me puse crema en todo mi cuerpo, me había cepillado el cabello, yo era la más feliz del mundo andando desnuda por toda la casa, suena el teléfono: -Alejandra? oye tus tíos pasaran ya que vienen de Michoacán no sé si se queden o no así que quédate pendiente para que les abras ok- UPS.

    Suena el timbre y solo me da tiempo de ponerme mi bata de baño -quien- esperas a alguien más?- la verdad espero a…- pues mejor abre la puerta antes de que haya problema- ok.

    -Híncate- oye pero llegaran mis…-híncate perra!!!- ok ok ok – sabrías que venía que bueno que ya estas lista- pero…- a mamar ándale que no vengo de humor- …le desabroche el pantalón que traía, ya se le asomaba la cabeza por el bóxer así que solo lo jale lo volteé a ver y suspire mientras me lo metía poco a poco a la boca, empezaba a sentir su erección en mi boca como cada vez que se la chupaba más y más iba creciendo ese pito entre mis manos y mi boca, a los pocos minutos me mete a la sala y me inclina en el agarrándome de la cola con su manos y levantándome un poco le queda mi rabo en la cara así que me empieza a lamer la panocha de arriba a abajo y mi ano estaba a su alcance entonces me pasaba la lengua de arriba a abajo entre mi raja y la cola yo estaba lista para que me la metiera hasta al fondo estaba gimiendo como una putita cualquiera cuando me ordena nuevamente -cállate!!!, no te quiero escuchar así que punto no hables!!!- solo obedecí y me abandone al placer, en eso se detiene y me dice -desnúdame y quiero que te acerques a mí me hagas sentir tu desnudes y me muerdas cada parte de mi cuerpo-

    Yo sabía que era mi deber obedecer además estaba súper excitada, opte por quitarle la camisa mientras se la abrí le mordí el pecho le mordía los brazos mientras se la deslizaba por la espalda lo rasguñaba mientras le dejaba sentir mis tetas en su pecho me le embarre a todo lo que pude, le quite los zapatos y termine de quitarle el bóxer con los dientes entonces no perdí la oportunidad de morderle el trasero que lo tenía más duro que el mío por adelante se lo chupe poquito solo para morderle la cabecita y le mordía las piernas y eso me excitaba más aun, cuando termine me pregunta- donde se sienta tu papa???- le contesto con señas así que él se sienta en su lugar con las piernas abiertas y me dice- ándale putita que traigo ganas de cogerte y que le des la espalda que te voy a nalguear solo porque me da la gana- eso me gusta aunque como soy algo blanca luego si me marca mucho las nalgas de las nalgadas entonces solo obedecí, me senté sobre sus piernas acomode su pitote entre mis nalgas y con mis flujos solo me deje caer poco a poco y dejarlo entrar hasta el fondo, se sentía riquísimo como en cada sentón que le daba le desaparecía su animal dentro de mí, él tenía una vista privilegiada además de que me agarraba las nalgas a diestra y siniestra más las nalgadas al derecho y al revés yo estaba ya adolorida pero satisfecha, me aventó y me dijo- ok putita ya voy a terminar los quieres en la boca o en la raja- mi regla acababa de pasar entonces sabía que no podría embarazarme entonces le dije- relléname de tu leche que la quiero toda dentro de mí- sin dudar me agacho en el sillón boca arriba me tomo por la cintura se acomodó de tal forma que me empezó a coger con fuerza y placer yo para ese entonces ya gemía a todo lo que daba no me importaba si alguien me escuchaba yo seguía gimiendo cual perra cuando lo veo con esa carita de ya no aguanto más lo alcanzo a sujetar con mis piernas para que no se saliera y siento sus chorros de leche en mi cuca, ahhhhhh que rico orgasmo tuve al verlo terminar en mí!!! Esa escalofrío ese recorrido eléctrico por todo el cuerpo, en ese entonces estaba la ropa tirada sin bata oliendo a mi macho llena de leche las nalgas rojas cuando escucho el timbre…

    MIS TÍOS!!! Lo agarre con toda su ropa y lo metí a mi cuarto!!! yo solo me puse la bata me despeine más todavía y puse mi cara de sueño, al quinto timbrado salí preguntando- quien?- yo Rodolfo que no te dijo tu papa que pasaríamos? si tío pásenle- hola hija como estas bla bla bla oye está caliente la casa- me hice la desentendida, les dije pasen si quieren les preparo la recamara de ellos o bajo cobijas aquí a la sala, subí corriendo y entre al cuarto quise vestirme ponerme algo pero Carlitos no me dejo, no sabía qué hacer cuando me dice- en 30 min estoy listo para otro así que ya tu sabes si subes a tiempo o me salgo así desnudo este quien este- y me saco del cuarto!!!

    Bajo a atenderlos y platicaban jajajaja no sabía si se irían o se quedarían yo baje cosas pero mmmmm estaba Carlos arriba y no sabía que hacer!!! 30 min después les digo ok voy al baño regreso, cuando entro al cuarto ahí estaba este sentado en mi cama con el pito parado, le dije “ok no hagas tonterías quédate aquí no hagas ruido te deslecho y ya ok”. Así que avente la bata le pase mi lengua a su pito delicioso yo tenía lubricante de ese sabor fresa escondido y zas!!! Me senté en el de frente y empecé a girar mi cadera así como le gusta como lo vuelve loco, arriba abajo círculos en 8´s para volverlo loco le mordía el pecho lo rasguñaba le dije “quieto que no se puede escuchar nada!!!” Así que hice más movimiento de cadera luego sentándome completamente en el dejándolo entrar en mi raja hasta el fondo más y más cuando escucho un grito de mi tío- hija estas bien???- si tío!!! Ya voy espera!!!

    Así que lo tome del cuello le di un beso de esos que derriten a cualquiera y antes de separarnos me ahogue un orgasmo enciame de el ahhggg cuando siento su respiración mas rápida entonces seguí bombeándolo hasta que sentí como esas venas de su pitote se querían deslechar YA!!! mmmm que rico que delicioso otro más, me levanto y así escurriendo me puse la bata y baje, no me dieron tiempo de disfrutar, salí corriendo y los despedí con beso y abrazo y oliendo a fresa.

    Cuando subo con mi Carlos así toda embarrada de sus mocos y mis fluidos solo me recosté a su lado nos abrazamos y dormimos toda la noche…

    Que más hice con Carlos??? pffff esas ya son otras historias…

  • Zorra Plateada y Tasy

    Zorra Plateada y Tasy

    Zorra Plateada, vestía con un vestido floreado de generoso escote y zapatos marrones. Tasy llevaba unos jeans cortados haciendo un short, camiseta blanca apretada, en la que se marcaban sus grandes pezones, y zapatos grises. Estaban en la barra de un bar. Escuchaban como cinco amigas, pasadas de copas. Hablaban de cómo se masturbaban.

    Rita, 25 años, rubia, ojos, azules, largas piernas, buenas tetas y culo subido, decía:

    -Yo empecé a masturbarme con peluches y con la almohada. No pensaba en nada. Lo hacía por las cosquillas que me producía. Ahora Imagino que alguien aparece y me fuerza. Imagino situaciones lésbicas. Me tengo masturbado por la mirada de una chica en un bar, sin haber pasado nada entre nosotras. También uso un vibrador que tiene una especie de mariposa para el clítoris… Así son mis masturbaciones.

    Le siguió Victoria, 22 años, morena, tetas pequeñas, cuerpo de modelo.

    -Yo fantaseó con situaciones ya vividas con hombres. También pienso en chicas. Me lo monto con una chica, cuando no lo hago con dos, con tres, o con cuatro. Cuando uso el vibrador lo que más me excita es sentir mis gemidos. Pero lo que me hace venir más rápido es recreándome en un buen oral que me hayan hecho.

    Después de Victoria habló Claudia, 20 años, morena. Con todo bien puesto.

    -Yo lo hago de mil maneras. Me imagino que dos chicos con los que ya cogí me hacen una doble penetración. Comiendo un coño que ya comí. Recordando una buena mamada. En un auto con chico o con chica… En un lugar público… Lo dicho, lo hago de mil maneras, y lo hago tenga o no tenga pareja.

    Y acabó diciendo Chayna, 23 años, de color, alta y con un cuerpazo.

    -Yo para masturbarme veo porno lésbico… Gay… De todas clases, aunque me vengo antes con el porno lésbico. Espero a que se venga la chica y me vengo con ella. Cuando no veo porno imagino escenas de las películas. Y tengo un vibrador tan grueso y tan largo que si alguna de vosotras os lo metieseis en el coño os lo rompería.

    Rita, le dijo:

    -Romper te rompería yo a ti, te rompería a besos.

    Chayna dijo lo que todas estaban esperando:

    -¿Y si acabamos está conversación en mi apartamento, chicas?

    Al rato se iban las cinco amigas.

    Tasy, estaba sentada a la barra al lado de Zorra Plateada, y le dijo:

    -¡Qué bien se lo van a pasar esas! Lástima no poder ir con ellas.

    Zorra Plateada, que había ido a aquel barrió buscando compañía femenina, le preguntó a Tasy:

    -¿Eres lesbiana?

    -¿Quién lo pregunta?

    -Odette.

    -¿De qué parte de Sudamérica eres?

    -Eso que importa. Estoy de vacaciones y busco compañía femenina.

    -No tienes cara de lesbiana.

    -Soy bisexual. Trabajo de docente y…

    Tasy le dio la mano. Zorra Plateada se la estrechó.

    -Yo soy Anastasya. Mis amigas me llaman Tasy, y también Rusita. Soy mecánica y lesbiana, y no soy lesbiana por ser mecánica, ni soy mecánica por ser lesbiana.

    -A mí quienes me conocen me llaman Zorra Plateada. y hoy quisiera pasar un buen rato. Una lesbiana seguro que me lo puede hacer pasar.

    -Vaya. Alguna vez me tengo masturbado pensando en una situación como esta. Una hetero que me pide que se la haga disfrutar.

    -¿Me vas a dar placer?

    -Nos lo daremos. ¿Tomamos otro tequila o nos vamos?

    -Nos vamos.

    Al rato estaban en la habitación del hotel de Zorra Plateada. Nada más cerrar la puerta, Tasy que era más alta que Zorra Plateada, le agarró las manos, se las levantó, la arrimó a la pared y le comió la boca. Zorra Plateada, cuando Tasy y ella dejaron de saborear sus lenguas, le preguntó:

    -¿Qué rol quieres desempeñar?

    -Me es indiferente.

    Zorra Plateada le quitó la camiseta a Tasy. Le cogió las esponjosas tetas con las dos manos. Su lengua lamió sus areolas y pezones. Sus labios los besaron y chuparon. Sus dientes dieron pequeños mordiscos a los pezones, todo sin dejar de magrear las tetas. Tasy, le dijo:

    -Me estás haciendo arder, cariño.

    Luego Tasy le quitó el vestido a Zorra Plateada. Llevaba puesta una lencería roja. Le dio la vuelta. La puso cara a la pared. Quitó su sujetador y lamió la espalda por la columna de abajo arriba al tiempo que le acariciaba las tetas, unas tetas medianas con grandes areolas negras y buenos pezones, y en las que se veía el blanco que su bikini no dejara broncear. Besó su cuello. Mordisqueó los lóbulos de sus orejas. Zorra Plateada giró la cabeza. Se volvieron a besar. Luego, Zorra Pateada, se volvió a dar la vuelta. Le quitó a Tasy los vaqueros cortados, las bragas y los zapatos, se agachó y le comió el coño, un coño jugoso y totalmente depilado. Tasy, acariciando el cabello de Zorra Plateada, comenzó a gemir.

    Al rato…

    -Como sigas me vengo.

    Zorra Plateada dejó de comerle el coño. Se levantó, y cogidas de la mano fueron hasta la cama. Allí, le dijo Tasy a Zorra Plateada.

    -Échate boca abajo en la cama.

    Zorra plateada se echó. Tasy acabó de desnudarla. Luego acarició sus nalgas. Besó su cuello. Lamió la columna de arriba abajo. Al llegar al culo acarició las nalgas. Las abrió y pasó la lengua desde el coño hasta el ojete. Se lo folló con la punta. Repitió el recorrido varias veces.

    Cuando Zorra Plateada ya estaba buena de ir. Tasy, poniéndose de lado, le puso el coño empapado de jugo en la boca y comenzó a comerle el de Zorra Plateada, que no estaba menos mojado.

    Se comieron como dos lobas. Hasta que no pudieron aguantar más. Zorra Plateada, le dijo a Tasy.

    -¡¡¡Me vengo!!!

    Tasy le respondió corriéndose en su boca.

    Parecía que las sacudía un temporal. Tuvieron dos orgasmos inolvidables.

    Al acabar de correrse, tumbadas boca arriba en la cama, le dijo Zorra Plateada a Tasy:

    -Así que eres mecánica.

    Tasy, se incorporó un poquitín, sonrió, la besó, y le dijo:

    -Pues sí, y te voy a cambiar otra vez el aceite, bonita.

    Se agradecen los comentarios buenos y malos.

  • Una noche, mi hermana y yo

    Una noche, mi hermana y yo

    Era verano, hacía calor y era de noche. Yo estaba tumbado en el sofá viendo una película antigua que echaban en la televisión. La habitación sólo estaba iluminada por el tono azul que emitía la pantalla del televisor. Aunque era ya tarde, las dos o las tres de la madrugada, no tenía sueño ya que la película era muy buena. Mi hermana mayor se había ido a la cama hacía ya varias horas, y no había vuelto a salir de su habitación, así que me encontraba como el dueño y señor de la casa.

    Es por eso que al terminar la película que estaba viendo cogí el mando de la televisión y puse el canal erótico. Mi familia tiene puesta una clave para que mi hermana y yo no entremos en determinados canales, sin embargo, yo me hice con la clave un día que sorprendí a mi padre viendo el susodicho canal. Pero bueno, El caso es que mis padres no estaban, se habían ido de vacaciones y no volverían hasta diez días más tarde, así que como estaba sólo y sabía que nadie me iba a ver decidí masturbarme tranquilamente y disfrutar del momento.

    Con el ajetreo que suele haber en mi casa son pocas las veces que consigo estar tranquilo para poder dedicarme a mí mismo. Aun así preferí asegurarme de que nadie me iba a molestar, así que fui hasta la habitación de mi hermana para comprobar que estaba dormida. Al llegar, abrí la puerta con cuidado para no despertarla y miré por la abertura. La luz que entraba por la ventana era suficiente para vislumbrar que dormía, además su respiración acompasada indicaba que estaba profundamente dormida. Volví hasta el salón me quité el pantalón que llevaba y me tumbé en el sofá sólo con una camiseta y mis bóxer. Cambié de canal, introduje las cuatro cifras de la clave de acceso y ante mí aparecieron unos anuncios en los que salían mujeres desnudas que te invitaban a llamar a un número de teléfono.

    Habían pasado apenas cinco minutos desde que había sintonizado el canal cuando aparecieron los títulos de una película. El título era poco imaginativo, al igual que lo suelen ser los de este tipo de películas. Y el argumento era aún menos imaginativo. Pero eso no importaba, los tíos somos por lo general más visuales que las mujeres. En la película aparecía una mujer rubia bastante bien dotada, por la naturaleza y por el cirujano, que viajaba en un tren para ver a su querida hermana que estaba hospitalizada por culpa de un accidente de coche. En el compartimiento del tren estaban ella, un cura (este personaje me hizo mucha gracia) y un hombre muy apuesto. No llevaban ni dos minutos de película y ya se notaba que iban a montárselo el hombre y la rubia porque no paraban de enfocar como se miraban y como el hombre miraba el escote de la rubia. Aprovechando que el cura se durmió, empezó la trama sexual de la película.

    Primero la rubia se levantó para coger algo que había debajo de su asiento, con lo que su culo quedaba justo a la altura de la cara del hombre que luego me enteré que se llamaba Joe. Pues eso, que al tío se le puso dura, bastante más que a mí, que por el momento no me había excitado ya que mi afán por ver los errores de guion de las películas me impide concentrarme en otras cosas. La rubia, después de mucho buscar, encontró lo que buscaba debajo del asiento. Se sentó de nuevo, y de nuevo empezaron a mirarse. Ella sacó su pintalabios y empezó a pintarse los labios muy sensualmente. Nuestro amigo Joe estaba que no cabía en el pantalón. Cuando termino de pintarse los labios, se puso de pies y empezó a buscar algo en una maleta que estaba justo encima del asiento de Joe, por lo que la tenía justo en frente suyo.

    De pronto el tren freno y la rubia se cayó encima de Joe. Se iba a levantar cuando Joe le puso las manos en los pechos y la trajo de nuevo hacia sí. Empezó a besarla y a manosearle los pechos por encima de la ropa. Ella se desabrochó un botón de la camisa y sus pechos entraron a escena. Eran redondos y tenía los pezones duros como piedras. Su siguiente paso fue meter su mano bajo su falda y empezar a juguetear con su tanguita casi transparente. En este punto fui yo el que no cabía en el calzoncillo. Me lo quité y me quedé sólo con la camiseta puesta. Fue Joe el siguiente en quitarse el pantalón y mostrar al mundo lo que la naturaleza le había dado. Sólo diré que la naturaleza había sido muy generosa con nuestro amigo Joe.

    La rubia con cara de sorpresa al ver el enorme miembro se acercó y empezó a chuparlo sin contemplaciones. Entonces la cámara enfocó al cura que se despertaba. Miró lo que tenía enfrente (el culazo de la rubia, que sólo llevaba el tanguita rosa transparente) y después de tragar saliva se subió la sotana y tras mostrar su también desarrollado miembro empezó a manosear el culo de la rubia que no interrumpió su desenfrenada succión del mástil de Joe. No estaba mal la película, a pesar del argumento. Me estaba cascando una buena paja gracias a la rubia y sus dos amigos. Imaginaos la escena, yo en camiseta en el sofá del salón de mi casa, sin ropa interior, a oscuras y viendo un canal porno. Pues estando así oí un ruido en el pasillo. Se me paró el corazón. Pensé en mi hermana y en la vergüenza que me haría pasar si me pillaba en aquella situación. Rápidamente cambie de canal, me puse dos cojines encima y escondí mi calzoncillo detrás de mí. Esperé mirando hacia la puerta pero mi hermana no apareció.

    El corazón me latía a mil por hora y mi sentido del oído estaba a tope. Volví a oír otro ruido, pero como ahora estaba atento supe lo que era, esta vez había sido la puerta de la habitación de mi hermana al cerrarse. Eso quería decir que mi hermana me había pillado viendo una película porno, y era posible que incluso me hubiese visto masturbándome. El hecho de pensar que mi hermana me había visto masturbarme me excitó de nuevo, así que no me importó lo sucedido y pensé que si había vuelto a la habitación, lo más seguro es que no volviese a salir, por lo que podía volver al canal de la rubia, Joe y el cura. Volví a marcar la clave y allí estaban otra vez, aunque habían cambiado de posición, además, había un cuarto miembro, una revisora del tren que estaba mostrándole a la cámara su sexo rasurado en triángulo. La escena era bastante buena.

    Las dos mujeres estaban haciendo un 69 y sus pechos chocaban contra el estómago de la otra, era delicioso. Mientras, Joe estaba penetrando a la revisora del tren que estaba debajo, y el cura estaba culeando a la rubia que estaba encima. Una escena digna de la mejor paja. Y eso estaba haciendo yo, masturbarme cuando me fije en uno de los cristales de las vitrinas que hay junto a la tele y que reflejan la puerta del salón que está justo detrás del sofá. Se me volvió a parar el corazón cuando me pareció ver a mi hermana reflejada. Me volví a fijar y allí estaba. Justo en el quicio de la puerta dispuesta a salir de mi ángulo de visión si me giraba. Mi hermana me estaba espiando mientras me masturbaba. No me lo podía creer pero así era. Cuál fue mi sorpresa cuando me fije mejor y después de que el televisor emitiese una intensa luz blanca, me di cuenta de que mi hermana tenía su mano metida debajo del pantaloncito corto de su pijama. Entonces se me ocurrió una idea perfecta.

    Traté de acomodarme de tal forma que mi hermana me viese perfectamente. Si quería excitarse yo la iba a ayudar. Situado como estaba, mi hermana podía ver perfectamente mi miembro erecto y yo podía verla mientras fingía que miraba la tele. Empecé a masajearme el pene. Mi hermana se estaba conteniendo la respiración mientras aceleraba el ritmo de su mano bajo su pantaloncito. Seguí masturbándome un rato hasta que mi hermana dejó escapar un ligero gemido que llegué a oír, con lo que rápidamente desapareció de mi ángulo de visión, seguramente hacia su habitación. Había ayudado a mi hermana a que se masturbase. Era excitante. Sólo que pensándolo mejor, la única que se había beneficiado de eso era mi hermana. Por eso decidí hacer lo que hice para conseguir mi recompensa. Esperé un buen rato junto a la puerta de la habitación de mi hermana, lo suficiente como para que se durmiese, lo cual no sería muy tarde ya que seguramente estuviese cansada después de lo ocurrido.

    Cuando creí que ya había pasado suficiente tiempo giré el pomo de la puerta y empujé. Me acerqué hasta mi hermana y escuché para asegurarme de que estaba dormida. Me quedé observándola. Ahí estaba mi hermana, a medio metro de distancia. Era una mujer en toda regla, tenía dos años más que yo y dos tetas muy bien puestas. Alguna vez me había fijado en ella como mujer, pero en el fondo era mi hermana y aquello nunca había pasado de unos simples pensamientos. Pero ahora era distinto. Estaba frente a mí, con una pierna fuera de las sabanas y mostrándome su culito en pompa cubierto sólo por su pantaloncito y puede que por unas braguitas. Pero eso lo descubriría enseguida. Tras cerciorarme de que estaba completamente dormida conseguí quitarle las sabanas por completo. Le toqué la rodilla y el corazón se me disparó una vez más. Ella ni se inmutó. Presioné un poco y conseguí situarlas boca arriba con los brazos hacia los lados y las piernas ligeramente abiertas.

    En ese momento me di cuenta de que mi hermana no estaba dormida, se estaba haciendo la dormida pero no lo estaba. Eso quería decir que aceptaba por el momento lo que estaba haciendo. Saber eso me excitó aún más. Coloqué mi mano sobre su vientre y el calor que desprendió me resultó muy agradable. La cama era lo suficientemente grande, así que me tumbé a su lado. Subí mi mano arrastrando su camiseta y llegué hasta sus pechos. Eran firmes, nunca creí que podría manosear los pechos de mi hermana, pero hay estaba. Acerqué mi cara y chupe el pezón, fue genial chuparlo mientras sabía que seguramente en ese momento mi hermana estaría abriendo los ojos para mirarme. Chupé un poco más y manoseé la otra teta con cuidado pellizcando el pezón. La solté y me levanté de la cama. Ella se giró como si estuviese dormida volviendo a ponerme el culo a mano. Aproveché la situación y se lo toqué. Tenía un culo perfecto. La nalga me cabía perfectamente en la mano y estaba prieta.

    Metí los dedos bajo la cintura del pantalón y comprobé que no llevaba bragas ni tanga. Me levante, me situé a los pies de la cama y volví a colocarla boca arriba. Me acerqué a su pantaloncito y metí un dedo entre la pernera y su pierna. Subí poco a poco por sus muslos y sus ingles hasta llegas a su rajita. No me lo podía creer. La tenía a mi entera disposición y ella se estaba dejando. Agarré el pantalón por la cintura y se lo bajé. Se lo quité del todo y lo tiré. Que vista. Un triangulito rasurado parecido al de la rubia de la película apareció ante mí. Le doble las rodillas para acomodarme mejor y acerque mi cabeza hasta su rajita. Sople y no se movió. Chupé sus ingles y tampoco se movió. Mordí un poco sus labios mayores y tampoco se movió. Yo estaba disfrutando como un loco y ella también iba a hacerlo. Chupe, chupe, chupe, lo que quise y más, de arriba abajo y en remolino, ella empezó a mover las caderas levemente. Arriba y abajo. Cuando llevaba ya un rato paré. Me puse a la altura de su cabeza de manera que mi pene quedaba a la entrada de su vagina y mi pecho se apoyaba sobre sus tetas desnudas.

    Me acerque a su cara y le dije susurrando: «Sé que estás despierta». Pero no abrió los ojos. Así que la besé. No abrió la boca. «No seas tonta, quieres esto tanto como yo». De repente con sus manos cogió mi cabeza y empezó a besarme de una manera que me impresionó. Separó su cara de la mía y sin decir nada sonrió. Se puso encima de mí y empezó a masturbarme. «Te lo debo» me dijo mientras me hizo una de las mejores mamadas de toda mi vida. Supongo que era no sólo porque mi hermana lo hacía muy bien sino por el morbo que me daba aquella situación. Fue espectacular. Como estaba exhausto se abrazó a mí y empezó a besarme, hasta que después de un rato estuve de nuevo en acción. La abracé contra mí y metí dos dedos en su rajita, ella empezó a gemir y al ver mi pene otra vez erecto lo agarró y se lo metió poco a poco. Movía sus caderas lentamente, acelerando la velocidad poco a poco. Estaba a punto de correrme por segunda vez mientras tenía a mi hermana montada sobre mí gritando de placer.

    Cuando me corrí dentro de ella permanecimos un rato abrazados hasta que mi pene volvió a estar flácido y salió de su excitada rajita. Nos quedamos dormidos y me desperté por la mañana con el cuerpo como nuevo y abrazado a mi hermana desnuda. Durante los diez días que mis padres estuvieron fuera lo hicimos a todas horas y en todos los lugares de la casa, incluso lo hicimos en público.

    FIN.

  • Una cuñadita bastante putita

    Una cuñadita bastante putita

    Julián está casado con Beatriz, tienen alrededor de 30 años y no tienen hijos, son felices y Julián se porta muy bien con ella. Pero el diablo mete su cola y a ese feliz hogar llegó Marianita, la hermanita menor de Beatriz que vive con sus padres pero, como les surgió un viaje de negocios dejaron a la nena con su hermana mayor para que no esté sola. Mary tiene 20 años y está en la facultad, como no podía abandonar sus estudios se perdió el viaje y ahora pasaría unos días con su hermana.

    Las dos hermanas son muy lindas mujeres, Beatriz es más corpulenta, un buen par de tetas y una cola para mirarla pasar. Mary es más menudita, tiene un precioso par de tetitas redonditas y un culito chiquito y bien parado.

    Pero en algo se diferencian las hermanas, Beatriz es dulce, cariñosa y tranquila, en cambio Mary es una polvorita, no para un segundo y es capaz de dar todo vuelta en un abrir y cerrar de ojos. Julián es un tipo fiel y tranquilo, su cuñada podía estar tranquila viviendo ahí que nunca se propasaría con ella… pero Julián no podía estar tranquilo con Mary, y ahora veremos porque.

    Julián es pintón y a Mary le gusta. En sus cortos 20 años tiene una vasta experiencia sexual con jóvenes de su edad pero a ella le gustan los maduros y para ella, su cuñado estaba en ese rubro y encima, primero en la lista!!

    En esos días de convivencia, Mary andaba de entre casa vestida muy sugestiva, alguna remera sin corpiño, algún shortcito apretadito, o una mini bien cortita.

    El fiel esposo se empezó a alterar y estuvo a punto de sugerirle a su mujer que hable con su hermana para que esté un poco más recatada, pero después se arrepintió por miedo a ser tomado como un exagerado.

    En su cerrada mente se iba anidando el bichito de la lujuria de ver a su cuñadita y desearla, aunque después reprimía esa posibilidad… y todos sabemos lo que ocurre cuando reprimimos esas cosas…

    Mary estaba decidida a hacerle estallar la cabeza, las miradas pícaras, las risitas, alguna caricia al pasar, algún beso en la mejilla pero muy caliente iban preparando el camino.

    Había logrado que Julián piense todo el tiempo en ella, pero se dijo que tenía que dar un paso más porque no le quedaban muchos días.

    Esperó que Julián se fuera a bañar, calculó el tiempo que tardaba en desvestirse y abrió la puerta como si no supiera que él estaba ahí, y lo encontró desnudo como quería, y le salió tan bien que lo agarró de frente, en medio del baño, sin poder taparse. Julián tiene un cuerpo bastante cuidado en el gimnasio y porta un obús que siempre fue la envidia de sus amigos. Julián se quedó duro, parado en medio del baño y Mary riendo y regodeándose le dijo:

    -Perdón, mientras lo miraba de arriba a abajo. Dicho esto salió del baño y se sentó en el sofá del living disfrutando el éxito obtenido.

    Cuando Julián salió del baño y pasó al lado de Mary esta le dijo:

    – Como envidio a mi hermana!!!

    Julián, haciéndose el desentendido le dijo:

    – por qué?

    -Porque se come ese trozo que tenés cuñadito!

    Él acercándose le dice:

    – Callate que si te escucha tu hermana vamos a tener problemas.

    -Problemas vas a tener si no me das a probar esta! Le dijo mientras, aprovechando la cercanía le acarició la verga por encima del pantalón.

    -Sos muy atrevida!!! -dijo Julián dando un paso atrás- Esto está mal… sos la hermana de mi mujer… estás acá porque tus papás me tienen confianza…

    -Mis papás están lejos, saben cómo soy y por eso no me dejaron sola, y yo no quiero irme sin probar esta.

    Dicho esto se estiró para adelante y volvió a acariciar la pija de Julián que ya estaba bastante dura.

    -Guauuu!!! -Dijo Mary- parece que mis caricias te gustaron!! -y sin soltarlo continuó- Upa!!! Esto sigue creciendo, se me hace agua la conchita!!!

    – Y que querés, no soy de fierro -dijo mi amigo- y Beatriz está en la cocina y si nos ve cagamos!!!!

    Y dicho esto volvió a correrse para atrás y se fue del living.

    Beatriz, por suerte para Julián, no sospechaba nada, estaba en la más grande de las inocencias, preparaba la cena mientras Mary se bañaba y luego se sentaron a cenar.

    Julián estaba incómodo y perturbado, Mary salió del baño con una musculosa larga, sin corpiño y con una tanguita que ante el menor movimiento quedaba al descubierto.

    Toda la situación y esa imagen tenían a mi amigo súper excitado, cenaron y se fueron al living a ver un poco de televisión.

    Al rato Mary se quedó dormida despatarrada en el sillón, sus tetitas casi escapaban de la musculosa, y como estaba tirada para atrás, su remera se levantó y dejaba ver el triangulito de la tanga justo encima de su conchita.

    Ante ese espectáculo la pija de Julián palpitaba por salir de sus pantalones, y para disimular, beso y acarició a su mujer como para que crea que la excitación venía por ella.

    Lo creyó porque le dijo al oído: – Como te pusiste con mis besos! quedate tranquilo que esta noche te lo calmo.

    Terminó la peli que estaban mirando y Beatriz intentó despertar a Mary pero esta dormía profundamente.

    -Porque no la llevas a la habitación. Dijo su mujer.

    -Dejala que cuando se despierte se va a ir sola -dijo mi amigo que quería estar lejos de la tentación.

    – No seas descortés, llevala que no te cuesta nada.

    Julián alzó a Mary, la mano derecha, debajo de sus piernas rozaba la parte baja de la cola, la mano izquierda, por debajo de sus brazos, corrió un poco la remera dejando una tetita afuera. La pija le explotaba dentro del pantalón y un frio sudor recorría su cuerpo. La llevó a su habitación, la acomodó en su cama y al instante Mary dio un salto y se colgó del cuello partiéndole la boca de un beso. La muy turrita se hacía la dormida para tener la oportunidad de atacar a su cuñado.

    -Mirá que sos turra! -dijo mi amigo

    -Turra no, putita y me quiero comer ese ganso -dijo Mary volviéndole a manotear la pija- Y ahora abrazame porque si no grito!

    Julián rendido se tiro en la cama y Mary se subió encima y mientras lo besaba refregaba su concha contra la dura pija de mi amigo, que para esta altura ya era de acero.

    Mary le dijo: -Quedate tranquilo que lo del grito era un chiste, jamás haría una cosa así, lo único que quiero es coger con vos y ahora andá con mi hermana antes de que sospeche.

    Julián salió de esa pieza a punto de estallar, su mujer estaba desvistiéndose para dormir y él la tomó de la cintura y la tiró a la cama y sacándole lo que le quedaba de ropa le hizo el amor como hacía mucho tiempo no hacían, claro, en su cabeza solo estaba Marianita, mientras lamía la concha de su mujer pensaba si la conchita de Mary tendría el mismo sabor, Beatriz gemía de placer y él subió y se la enterró en la concha, mientras su gran pija entraba en esa concha acostumbrada a recibir semejante pedazo, él besaba la grandes tetas de su mujer. Como sería el sabor de las tetitas de Mary?, serían tan dulces?

    Beatriz estaba muy caliente y después de acabar entre gritos y espasmos le pidió que le haga la cola

    -Amor, partime el culo que hace mucho que no entras por ahí! meteme todo ese mástil quiero que me cojas hasta que pierda el sentido!

    Julián agarró el aceite lubricante de la mesita de luz y dilató bien el culo de su mujer… se la puso despacio, era consciente de la poronga que tenía y sabía cómo hacérsela entrar toda.

    Su mujer gritaba en cada embestida y cuando la empezó a bombear sus gritos y jadeos se fueron convirtiendo en una especie de clamor y cuando sintió que el chorro de leche de Julián le llenaba el culo, tuvo un orgasmo descomunal como hacía mucho tiempo no tenía. Se quedaron dormidos abrazados y rendidos. Ella flotando en el paraíso y él pensando en Mary.

    A la mañana siguiente los tres se levantaron temprano, Mary tenía facultad y Julián y Beatriz a sus respectivos trabajos.

    Beatriz desayunó rápido y fue a retocar su maquillaje mientras mi amigo y su cuñadita terminaban de desayunar.

    Mary le dijo a Julián:

    – Le diste duro a mi hermanita anoche eh?

    – Que, nos escuchaste? -contestó él.

    -Obvio, por como gritaba Bea seguro que la partiste! y puedo asegurarte que te la cogías pensando en mí.

    – Y para que te voy a engañar -dijo Julián- sí, estaba pensando en vos.

    – Bueno, te voy a confesar algo -dijo Mary- mientras los escuchaba me hice una paja imaginándome que me estabas partiendo al medio con tu pijaza. Una de las mejores pajas que recuerde, porque yo también quedé muy caliente de sentir tu verga entre mi conchita y había empezado a tocarme cuando sentí los gritos de ustedes y te digo que fue una paja grandiosa!

    Salió Beatriz de maquillarse y Mary le dijo:

    – Vayan tranquilos que yo tengo un ratito más y levanto la mesa.

    Al atardecer volvieron y todo fue tranquilo, cenaron y se fueron a dormir «sin incidentes».

    Al otro día era sábado, Beatriz trabajaba hasta el mediodía y Julián no. Normalmente se quedaba un rato más en la cama y ese sábado no fue la excepción. Se durmió nuevamente y soñó que estaba en un colectivo, sentado del lado de la ventanilla, al lado de él estaba sentado una mujer con vestido azul y un antifaz, no podía ver su cara.

    De repente se da cuenta de que estaba desnudo, su pija estaba bien parada y la enigmática señora, al darse cuenta, se agacha y se la empieza a chupar, él la tomaba de la cabeza y acompañaba el movimiento…en ese momento se despierta y ve que es Mary la que está prendida a su verga lamiéndola y tragándola de una manera más que golosa. Imposible negarse a esa altura. Mary está totalmente desnuda y él la trae hasta poner su cara entre sus piernas y le empieza a lamer su coñito muy lentamente, juega con su clítoris lamiéndolo en círculos haciendo gemir a Mary, que ahora acariciaba sus huevos y luego comienza a tragarse esa pijota con mucha maestría.

    Julián lame muy bien su concha y con dos dedos masajea su muy mojado agujero, en círculos, excitando cada centímetro de su vagina y haciéndola estallar en un orgasmo prolongado.

    Mary le empezó a decir: -Dame toda tu leche en la boca!

    Y así, mientras él se devoraba todos sus jugos, le llenó la boca de tibia leche que Mary se tomó íntegramente. Después de ese 69 quedaron abrazados y en silencio. Muy calientes los dos.

    -Tenés el pedazo más espectacular que me haya comido jamás, además sos un maestro con tu lengua. Los amigos con que cojo no saben otra cosa que meterla, acabar y listo, vos sos un capo!

    -Vos sos muy dulce también, y la chupas como nadie -dijo él- y lo de la maestría te lo da la experiencia de los años.

    La pija de Julián estaba más blanda y todavía escapaba un poco de leche que al darse cuenta, Mary empezó a lamer y con sus lamidas la despertó nuevamente y cuando la tuvo bien dura le dijo.

    -Ahora la quiero adentro de mi concha y se le montó arriba, la calzó en la entrada de su cuevita y se dejó caer, provocando que se le enterrara todo el pedazo hasta los huevos. Pegó una exhalación y se le caían lágrimas de los ojos, y luego se empezó a mover rítmicamente, gozando de semejante tronco.

    Volviendo a Beatriz, llegó a su trabajo y se encontró que por un inconveniente del dueño, ese día no abrirían, así que se dijo:- Bien! me voy a pasar un tranquilo sábado con mi maridito y mi hermanita. Lo llamo y le aviso… mejor no, llego sin avisar y los sorprendo!

    Nunca se imaginó cuanta sería la sorpresa para todos… llegó a su casa, entró sin hacer ruido y le pareció sentir voces en su habitación… se acercó sigilosamente y al entrar se encontró con el espectáculo… su marido tendido en la cama y su hermanita cabalgándolo salvajemente.

    -Nooo!!! Pedazos de hijos de puta!!! Como me pueden cagar así!!! -Y el llanto ahogó el resto.

    Julián intento hablarle pero Mary le dijo:

    -Esperá, dejame a mi. Vos quedate acá.

    Se llevó a su hermana a la cocina y tardaron más de media hora.

    Nunca supo Julián de que hablaron pero volvieron a la habitación, Mary se recostó a su lado y Beatriz hizo otro tanto luego de desvestirse.

    Una de cada lado lo empezó a besar desde su cuello y el lóbulo de sus orejas, hasta llegar a su pecho y mordisquear cada una un pezoncito.

    Julián intentó que le explicaran a que se debía esto, que habían hablado pero las dos lo hicieron callar y nunca quisieron decirle de que habían hablado.

    Ahora bajaban con sus besos y se dirigieron a la pija de Julián que después de tantas idas y vueltas, comenzaba a lucir todo su esplendor.

    Jugaron con su pija un buen rato, lamiéndola y dejándola muy dura hasta que Beatriz se puso de espaldas para que su marido la empernara como era habitual. Mary, sentada al lado besaba en la boca a Julián y empezaba a tocarse cuando él con sus dedos se hacía cargo de la situación.

    Cada una de las hermanitas tuvo un soberano orgasmo y entonces llegó el turno de la cola de Mary, que se puso en cuatro y su hermana se encargó de lubricarle bien el agujerito y colocar la punta de la verga de su marido para que la penetre. Consiente del arma que portaba, fue muy despacio, ese culo estaba acostumbrado a recibir visitas pero la herramienta de Julián era otra cosa.

    Las lágrimas volvieron a salir de los ojos de Mary y los dolores pronto se fueron convirtiendo en gozo, y en cuanto se pudo acomodar comenzó a comerle la concha a su hermana, ella comenzó a gozar como loca y enseguida acabó. El espectáculo fue muy fuerte para Julián que también acabó dentro de Mary y luego Mary también estalló entre espasmos.

    A partir de ese día, Beatriz fue propensa a los tríos. Cada tanto traía alguna amiga o algún amigo y era fiesta asegurada.

    Que fue lo que se dijeron esa mañana, nunca lo supo, y si bien, la intriga lo volvía loco, con el tiempo prefirió no enterarse y seguir disfrutándolo.

  • Conociendo a mis compañeros de trabajo (1)

    Conociendo a mis compañeros de trabajo (1)

    Me atraía su voz muy sexy, es extrovertido y muy divertido, un tanto loco, ya era nuestra tercer cita e íbamos caminando por una calle solitaria y un tanto oscura para ir del restaurant al auto, me tomó de la mano y me detuvo, se puso frente a mí, me tomó por la cintura y me besó, tenía unos labios carnosos y me besaba muy sensual, suave y lento pero con ese beso me hacía sentir su deseo, nuestros cuerpos se fueron acercando al punto que mis senos ya estaban pegados a su pecho, sus manos seguían en mi cintura pero pegándome a su cuerpo y pude sentir como su verga iba creciendo y mi mente estaba totalmente concentrada en sentir ese pedazo de carne y comérmelo era el próximo paso, pero actúe como inocente palomita y lo dejé creer que él era el que lo pediría pero no sería esa noche, ya que no tenía mucho en esa empresa ni quería darme tanta fama tan rápido baja.

    Más tarde esa noche ya estando en mi departamento él me envió un mensaje que decía lo siguiente:

    Pasé una noche genial a tu lado, me encantó besarte no puedo dejar de pensar en ello, encendiste mi pasión, espero no se haya notado mucho.

    Yo le respondí: si lo noté, yo estaba igual que tú, esperó pronto se repita pero por hoy ya me dormiré, gracias por tan agradable noche te veo mañana.

    Y así lo dejé por esa noche, al siguiente día como él era del equipo de supervisores, me tuvo casi todo el día haciendo otras cosas para poder estar cerca de mí, pero no podíamos tocar el tema pues todo el tiempo estábamos rodeados de personas y así pasaron varios días y los mensajes de texto cada vez más reveladores y atrevidos, hasta que se atrevió a decir:

    Me gustaría conocer ese lado que no conozco de ti, me gustaría pasar una noche contigo.

    A lo que yo respondí: estaría rico poder conocernos de esa manera.

    Nos quedamos de ver el fin de semana, yo me arreglé con un vestidito corto azul y unas zapatillas en color beige, debajo una tanga y brassiere blanco de encaje, mi cabello lo sujete con una ligera coleta.

    Entramos al motel y era una habitación bonita, un tanto amplia y como era de noche estaba iluminada a media luz, perfecto para el momento, entramos y nos tomamos nuestro tiempo, puso música, yo deje mi bolso y me arreglé otro poco, me acerque a él bailando sensualmente al ritmo de la música que había puesto y con un abrazo y un beso empezó una gran tiempo.

    Nuestros cuerpos estaban unidos moviéndose al ritmo de la música, movimientos lentos y con cada movimiento mi excitación iba en aumento, sus manos recorrían mi cuerpo, sus labios subían y bajaban por mi cuello, mis manos ya se habían abierto paso entre su camisa y su pecho, noté que tenía tatuajes en el pecho y me aleje unos centímetros para verlos y con una sonrisa perversa y un ligero empujón lo arrojé sobre la cama, subí a la cama sobre el que permaneció acostado y comencé a besarlo, mis manos recorrían su pecho y sus brazos y lo arañaba con mis uñas ejerciendo una ligera presión, ahora eran mis labios los que recorrían su piel, el, permanecía inmóvil, solo lo escuchaba gemir, gozar y eso me prendía más, como lo he dicho antes me gusta tomarme mi tiempo para gozar y hacer gozar y no teníamos prisa, comencé a bajar por su pecho y él sabía hacia donde me dirigía y se acomodó una almohada en la cabeza para tener una mejor vista, desabroché su cinturón y su pantalón, él se enderezó un poco para ayudarme a bajarlo hasta sus rodillas y ahí estaba, duro, firme, grueso, un largo normal, más que redondo yo diría que ligeramente ovalado, una cabeza no muy grande pero bien definida pero lo mejor de todo era lo gruesa que estaba esa verga

    Sin detenerme a pensarlo me la lleve directo a la boca y es que me encanta llevarme vergas a la boca y sí que estaba gruesa, me la metí a la boca lo más adentro que pude y comencé a subir y bajar por esa verga tan gruesa que me llenaba la boca, era algo rico, me tomó de la coleta que llevaba y me empezó a coger violentamente por la boca y gemía, eran movimientos fuertes y rápidos, lejos de incomodarme, me gustó, yo seguía su ritmo, me dijo que me pusiera de rodillas y así lo hice, él se paró encima de la cama y continuó cogiéndome por la boca, me la metía tanto que hacía que me atragantara, eso me excitó mucho más, ya que yo estaba de rodillas sobre la cama la posición era muy cómoda, yo solo me enfocaba en tragar esa verga, jamás me imagine cuanto aguantaría este hombre si correrse en mi boca, no las conté pero si debieron pasar al menos unas 5 canciones entre que me cogía por la boca y me dejaba chupársela, una de las cosas que más me gustan es con la lengua recorrerla todita, sentir lo duro de una verga con la punta de la lengua es riquísimo, también besarla por los lados como si me estuviera comiendo una paleta con los labios solamente, yo seguía con el vestido puesto, me sacó la verga de la boca y me dijo baja de la cama.

    Nos bajamos de la cama y me puso de espaldas a él, me besaba el cuello mientras sus manos iban bajando por mi cuerpo, llegó al límite de mi vestido y comenzó a subirlo, me agarro de las nalgas y me dijo al oído, están listas? Subió más y descubrió mis senos, el pezón se asomaba un poco ya que por la posición a gatas de al principio así habían quedado y los pellizco, una corriente eléctrica me corrió por la espalda, chúpalas le dije: me giro y se sentó en la cama, yo me incliné levemente y jaló mi brassiere para sacar mi seno, se lo llevó a la boca y lo lamió completamente, me chupo el pezón y me daba pequeños mordiscos, ya estaba yo muy mojada, término por desabrochar mi brassiere con una facilidad que me sorprendió, y me lo quitó por completo, mis senos quedaron en su poder, los tomó en sus manos y sabía cómo apretarlos y ser agresivo en sus movimientos causando un ligero dolor que causa placer sin llegar a lastimar, los míos ya no eran gemidos, ya eran gritos de placer, siguió lamiendo y besando mis pechos pero su mano bajo a mi vagina, me rozaba por encima de la tanga, pasaba a mis nalgas y me daba nalgaditas, me separó un poco de él y me giró, me daba mordiscos en las nalgas que me hacían sentir como descargas electrizantes por toda la espina dorsal de puro placer, fue bajando mi tanga y separé un poco mía piernas, el aprovechó y metió sus dedos entre mis piernas y de tan húmeda que estaba no tuvo problema en meterme dos dedos y me empezó a coger con sus dedos y me daba de nalgadas. Así te quería tener, me decía, retorciéndote de placer, me sacó sus dedos, se puso de pie y puso sus dedos en mis labios y los Lamí, el me besó en el cuello y me tomó de mi coleta y tirando con fuerza hacia atrás me dijo “acuéstate que ahora si vas a gozar”.

    Lo miré y me senté en la cama, así, de frente a él me fui recorriendo hasta estar completamente dentro de la cama y el subió detrás mío, yo lo recibí con las piernas abiertas, tomó su verga entre sus manos y la puso en la entrada de mi vagina, me la dejo ir toda así sin más, grité, se sentía más gruesa de lo q se veía, que rico dolió, pero el sin detenerse por mi grito, me la metía y me la sacaba rápido, duro, me la metía tan rico, cada embestida me hacía gritar, mis uñas arañaban su espalda y tuve un orgasmo, mi vagina tuvo contracciones riquísimas tanto que hasta lo sacó cosa que el aprovecho para tenderse y pedirme que lo montará, súbete me dijo: cógete a tu gusto, tome su verga y me la metí, uy se me fue hasta adentro me empecé a mover como si fuera la última vez que fuera a coger, la sentía rozarme en cada pliegue en cada pared dentro de mi vagina, me olvide de él, cerré los ojos y sólo gozaba, mis movimientos eran rápidos y con un ritmo que pronto me llevaron a un segundo orgasmo, él sonrió y me dijo ey golosa gozaste? Y yo le respondí que sí, que bueno porque ahora viene lo bueno me dijo él y me preguntó: te gusta a gatas?

    Como respuesta me puse a gatas a la orilla de la cama ofreciéndole todo mi culo al aire, bajó de la cama, me tomó y me la ensartó, arañe las sabanas, que me empieza a bombear y tenía razón, faltaba lo bueno, con cada embestida hacia que todo mi interior cimbrase y eso me causaba mucho placer, sus testículos pegaban en mi clítoris y se sentía delicioso, fue una deliciosa eternidad, que aguante tenía este hombre, su manera salvaje de cogerme me tenía al límite, yo estaba agradecida de que pudiera durar tanto, en eso sonó su celular, era el taxista al que le habíamos pedido que volviera por nosotros, él le respondió que estaríamos esperándolo abajo en 20 min y colgó, tomó algo de la mochila que llevaba, era algo pequeño, me dijo: ven, indicándome que me pusiera de pie y me puso de frente a un muro y a mi lado izquierdo quedaba un espejo, lo que llevaba en su otra mano lo tomó y pude ver que era un lubricante, puso en sus dedos y me lo untó en el ano, que sensación tan rica, tan suave pero….

    -Por ahí? -Pregunté

    -Si mami quiero escucharte gritar de placer

    -Si por mi vagina se sentía grande como se iba a sentir por mi culito?

    Me puso la punta de su verga en la entrada del ano, me incliné y me tomó por las caderas, empujó y mi ano no cedía, volvió a empujar y empezó a abrirse camino, tal como él lo quería grité, me dolía pero quería más, empujó y por fin me lo metió todo, tomó mi cabello y me lo jaló hacia atrás, fue una sensación de dolor y placer, que rico coger así como esa noche de una manera tan salvaje, me la metía con fuerza cada embestida yo gritaba porqué eran más que gemidos, con el jalando de mi cabello y mis senos rebotando con cada metida de verga era espectacular la imagen en el espejo, tuve un orgasmo que me escurrió por las piernas y el al sentirlo comenzó a gemir ese rico gemir de un orgasmo y se vino dentro de mi culo, que rico lo sentí palpitar dentro de mí, me echó toda su leche, tomamos una ducha un tanto rápida y nos vestimos, al bajar el taxista ya estaba ahí ya dentro del taxi, nos comentó que ya tenía unos minutos ahí porqué seriamos su último pasaje del día pero que no nos marcó porque no nos quiso interrumpir, creo que le toco escuchar mis gritos, respecto a el supervisor me despedí de él y dejé la opción abierta a una nueva cita.