Autor: admin

  • El contrato

    El contrato

    Me subí al carro mientras me acomodaba la blusa y el peinado… No quería parecer tan zorra llegando a mi casa… Emilio se subió al auto y acelero con rapidez.

    -Tengo que ir a recoger arriendo antes de que ese guevon se duerma -me dijo y paso su mano por mis muslos… De una manera suave y dominante.

    Yo seguía calientica, trataba de disimularlo pero la realidad es que quería más…

    Sentía como me chorreaba la vagina y eso me arrechaba… Mis tetas y mi boca olían a verga, mis manos tenían ese aroma a sus partes íntimas… Me acomodaba para ventilar mi entrepierna y que mi olor le llegara a él… Empezaba acomodarme la blusa y empezaba a tirar cara de buscona.

    -bueno a ver si me llevas a mi casa pronto también -le dije mirándolo como con ganas de todo menos de llegar a casa.

    -tranquila muñeca, yo no me demoro acá y salimos para tu casita -lo dijo en tono encantador… Y me acaricio el muslo con fuerza. Yo me ladee sacando mis pechos como entregándoselos a placer. El saborío con sus ojos pero enseguida siguió conduciendo.

    En cuestión de unos minutos habíamos llegado a donde Emilio debía recoger la renta. Se bajó rápidamente ya que el señor lo esperaba afuera de la casa. Mi raja seguía escurriendo leche y estaba cada vez más inquieta y en la cara se me notaba.

    Entre miradas vi como el señor inquilino me reconoció… Le hice familiar y el a mí también en alguna ocasión pasada le vi en alguna reunión con mi pareja. Era un señor no muy agraciado pero tenía algo… Emilio se interpuso entre nuestras miradas y recibió el dinero seguido de un estrechón de manos y volvió a subir al carro.

    – ahora si vamos para tu casita -me dijo mientras prendía el carro- pero te toca consentirme mientras llegamos -y de nuevo deja ese paquetote al aire al borde del timón. Mientras yo me saboreo y me acerco de repente Emilio me agarra la cara con fuerza y me dice al oído -esto apenas empieza perrita… -Con brusquedad me acerca a su bulto y simplemente me dejo llevar, lo busco con mi boca y me engullo su verga una y otra vez.

    – eso así me gusta, bien perrita -susurraba mientras mi lengua no podía dejar girar alrededor de su glande mientras lo sacaba y lo metía en mi boca. Sonaban mis chupadas y se intercalaban con sus gemidos. Su verga sabia agria y dulce, sucia y olorosa pero muy ancha, gruesota y me tenía ardiendo de nuevo, era jugosa y venosa, me hacía sentir perra y sucia.

    De un momento a otro se orilla y parquea… Por la mamada que le estaba pegando no me había percatado que estábamos afuera de mi casa, mi sorpresa era tal porque pensé que me iba a meter a un motel a culearme. Pero no, me llevo a mi casa. Sin embargo yo seguí mamándole esa estaca que empezaba a lubricar ese saborcito que me pone cachonda…

    -me vas hacer venir en tu boquita… Pero no quiero, quiero estallarte otra vez ese chochito.

    Para ese momento ya llevábamos varios minutos parqueados afuera de la casa, yo seguía empedernida en lamer de arriba abajo mi trofeo, utilizaba mi lengua para deslizarla en su anchísima verga, hasta que ni me percate que mi madre me whasapeó… Le dio haber causado gracia que llegara en la caninita del tío de mi novio (no estábamos bien) y todavía no me bajaba…

    De un momento a otro me agarra del cabello, me hunde y me mete toda su verga hasta mis amígdalas. Sentía su verga palpitar en mi garganta y me forzó aguantar con su cosota en mi boca, hasta que empiezo a toser y me libera dejándome un poco de su líquido seminal en mi boca. La maniobra me había hecho llorar y correr el maquillaje.

    – bájate que vamos para tu cuarto -me ordeno, se bajó del carro y a duras penas me dio tiempo de organizarme.

    – pero como se te ocurre… En mi casa no!, están todos -le dije un poco sorprendida.

    Él no me paro bolas y se bajó del auto. Entramos a la casa y estaba mi madre con sus suculentos pechos y una blusa escotada. Me recibió con sorpresa pero al mismo tiempo cuando se dio cuenta que venía con el tío Emilio le causo mucha picardía, sin embargo con sus miradas y sonrisas dio aprobación a la situación. Que entre manoseos y el rostro de ambos era obvio lo que sucedía. Tengo la particularidad que cuando estoy arrecha se me nota en la cara. Al igual que mi mama.

    Después de saludar Emilio le pidió prestado el baño a mi mama. Mi mama le indico el camino al baño social que estaba enseguida a la sala y al cuarto de mi hermana. Emilio fue hacia baño y mi madre se desentendió de la situación. Lo voltee a mirar y me hacía señas con el dedo de que fuera. Me estaba desafiando, quería comerme al frente de todos en el baño de mi casa y macarme como su perra, hacia lo que se le diera la gana conmigo, ante su poder y estatus social solo me atraía más y cedía a sus bajos deseos. Por un momento me resistí pensando en lo que me podía decir mi madre o que mi hermana se diera cuenta. Sin embargo estaba arrechísima y hasta mi ano palpitaba con esa vergisima de Emilio. Sin que mi madre se diera cuenta me metí en el baño con el.

    Era pequeño el baño y encerrado. Emilio no perdió el tiempo y me puso de frente al espejo y se puso a mis espaldas. Y me dijo al oído…

    -Te voy partir ese culito -decía mientras me subía la falda y buscaba mi tanga.

    -Aquí no porque no puedo gritar –conteste, le respondí con voz de sedienta de verga e inicie a mover mi culo buscando su erección.

    -Está bien, hoy no me quedo con tu culito pero igual todos se van a dar cuenta de la culeada que te voy a pegar -me dijo mientras desabrochaba su pantalón y salía esa vergisima apestosa y mojada. Enseguida Emilio me empezó a lamer el cuello mientras me despojaba la blusa dejando al aire mis abultados pechos que terminaron encajándose en sus manos… Con sus dedos apretaba mis pezones y me excitaba tanto que me esforzaba por no gemir… Con su penesote delicioso empezaba a rozar mi vulva y mi culito con paquetote…

    -Por mi te rompo ese culito ya mismo -me decía al oído mientras hacía presión sobre mi ano para que tremendo pene entrara. Sin embargo me incline un poco y entro húmedamente en mi vagina. Estaba inundada y conservaba un poco de su rica leche en mi vulva. No había pasado más de dos horas desde que me cogió en el parque.

    Sentía su pene más grande que todas las veces, la posición me encantaba porque me llenaba hasta al fondo, su pene grueso y tieso empezó a entrar y salir suavemente mientras disfrutaba de la textura de miembro… Le veía su cara de placer mientras jugaba con mis senos y me respiraba agitadamente en mi oído…

    – mira te como en el baño de tu casa como si fueras mi putita -me empezó a decir mientras lo empezó meter y sacar con más fuerza… Mis tetas empezaron a moverse y empecé a gemir suavemente ante la sensación de su pene que se empezaba a hinchar y me estremecía por dentro.

    – dame más -le susurraba con piedad y le miraba por el espejo a su cara lujuriosa y perversa…

    Inmediatamente empezó aumentar el ritmo de su cogida y me empezó a detallar y tocar los pechos de nuevo ante el movimiento tan delicioso que hacían. El espejo se empezaba a empañar con mi aliento mientras Emilio se descaraba y empezaba a darme de una manera muy fuerte, incluyendo nalgueadas y jalones del pelo. Era una armonía absoluta y había que ser muy ingenuo para no darse cuenta de lo que estaba sucediendo en ese baño.

    – estas preparada para firmar el contrato? -me decía con seriedad mientras lo interrumpía el sonido del mete y saque húmedo- ¿aceptas ser mi zorrita de tiempo completo? -me preguntaba mientras aumentaba el ritmo empezaba a escucharse palmadas húmedas producto de las embestidas que recibía…

    El ritmo seguía aumentando, la fricción era más fuerte, hacía mucho más ruido… El vidrio se empañaba por completo y olor de nuestros sexos se apodero del baño, nuestro cuerpos aumentaban de temperatura y empecé a sentir sus gotas de sudor al igual que las mías…

    – uhmm, uhmmmm -gemía envuelta en placer y le seguía su jueguito excitante- encantada de ser tu perrita de tiempo completo… Ay que rico… No pares uhmmmm -decía cada vez más duro mientras él me respondía con más energía y brusquedad… Me decía guarradas y me humillaba… Me hacía sentir entregada a su verga, a sus deseos y a su poder… Me excitaba que lo hiciéramos ahí… Intentando lo imposible: no hacer ruido. Me excitaba todo lo que me proponía… Me excitaba el aroma que se generó en ese lugar tan pequeño…. Me excitaba fallarle a mi novio… Me excitaba sentirme perra y sucia en mi propia casa…

    -prepárate zorrita que te voy a dar de comer -me decía mientras soportaba sus embestidas salvajes, sentía su verga caliente e hinchada, llena de jalea para mí.

    -don Emilio por favor lléneme de su lechita -le suplicaba mientras buscaba más ritmo de su parte hasta que su verga inmensa empezó a palpitar y disparar semen dentro de mí.

    -Errrhhhmmm gemía como un animal mientras descargaba toda su miel en mi vulva que a su vez seguía bombeado y estremeciéndome…

    -ay que rico tu lechita -Decía mientras seguía moviéndome mientras estallaba de sensaciones, mi vagina palpitaba por dentro mientras el saco lentamente su vergisima dejándome chorreando semen entre mis piernas… Enseguida Emilio acaricio mi vagina y con un dedo recogió un poquito de semen y lo llevo a mi boca… -para ti muñequita -me decía mientras saboreaba su jalea espesa… La verdad era un sabor muy particular.

    – te voy a limpiar esa vergeta -le decía mientras terminaba de chuparle el dedo, que verga tan jugosa pensaba dentro de mi mientras me arrodillaba y daba media vuelta para quedar con ese bulto de carne al frente mío… Palpitaba como si rehusara a morir… Conservaba su tamaño a pesar de que ya estaba un poco flácido, estaba untado de fluidos, sus bellos crespos también estaban húmedos y sus guevas sudadas… Todo un manjar que empecé a deleitar con mi boca y lengua mientras su sabor a macho sucio me ponía a palpitar mi clítoris…

    -yumm… Yummmi… -recorría desde sus testículos hasta su glande, mientras el gemía y hacia como un animal aullando -arrghh… Eso zorrita comételo todo, desde el primer día que te conocí sabía que ibas a terminar con mi verga en tu cara -(la verdad siempre fui coqueta con él, desde que lo conocí me llamo la atención porque se hablaba mucho de el en la familia, era el tío adinerado de mi novio, dueño de varias propiedades, y además un señor que a pesar de que no tiene un cuerpazo es simpático).

    Seguía pegada a su glande y se empezó a hinchar de nuevo… Mi vagina estaba lista para recibir esa pollisima de nuevo… Empecé a mamar con más fuerza…

    – quieres más verga, definitivamente sos tan puta como me lo imagine -inmediatamente me saco mi premio de mi boca y me puso la verga en mi cara… Era tan grande que sus guevas olorosas quedaron en mi mentón y todo su chimbo jugoso llegaba hasta mi frente, yo sonreía y sacaba mi lengua para seguir estimulando sus testículos que sabían más a sudor pero igualmente me encantaba.

    – si aceptas ser mi esclava y estaba sometida a mis más sucios y bajos deseos, tienes que mamármela hasta llenarte de la boca de mi leche -me decía mientras me acariciaba el cuello mientras su verga recobraba vida- mi sobrino tiene una deuda conmigo que quedara saldada con vos, aquí en tu casa ya se dieron cuenta que ahora me perteneces -me decía mientras me agarraba el cuello y me ahorcaba pero sin brusquedad, mi lengua seguía haciendo de las suyas… Todo lo que él hacía me ponía cada vez más cachonda…

    – acepto ser la puta más puta y más sucia para ti -le dije mientras mis manos agarraban ese mástil de carne y mi boca se esforzaba para metérselo de nuevo semejante polla. Emilio gimió de placer y enseguida me agarro más bruscamente mi cabeza y empezó a engullirme todo su penesote hasta mi garganta, aguante con verga unos segundos y enseguida empezó a follar mi boca con furia.

    – glugh glugh glughh -sonaba mi boca mientras aumentaba el ritmo mi mamada, follada de mi boca, mi saliva salía desde mi boca bajaba por mi cuello y por mis tetas hasta encontrarse con el sudor que había en mi pecho…. Su verga empezaba a hincharse de nuevo y palpitar.

    – eso así mamacita… Ya vas a firmar el contrato -me decía mientras me miraba mis ojos que lagrimeaban mientras aumentaba sus embestidas a mi boca… Me parecía un poco doloroso pero me encantaba complacer a mi nuevo dueño.

    – arrrrghhhh -exclamo con furia mientras sentía como botaba jalea a borbotones dentro de mi garganta… Empezaba a tragar y seguía mamando… Estaba poseída por semejante semental mientras sus líquidos chorreaban de mi boca a mi cuerpo, mis pechos y mi vagina seguía llenita de él…

    – eso tómatela toda… Es tu manjar zorrita y te alimentare de seguido -decía mientras apenas terminaba mi banquete asegurándome de dejar esa verga limpia bien limpia, mientras poco a poco perdía tamaño y rigidez, termine de chupar desde la cabeza hasta testículos de nuevo y me levante…

    – yummmy papacito, sabes delicioso -apenas estaba recuperando el control de mi ser- me puedes llenar de tu lechita cuando se te antoje y donde se te antoje -le decía mientras acariciaba su pene que salía de mi mano por lo ancho.

    Emilio me beso con lengua y me agarro del cuello y me separo…

    – me tengo que ir -dijo mientras se arreglaba y recuperaba la compostura. Al cabo de un par de minutos salió y dejo un par de billetes de 100 en el comedor.

    Yo bastante apenada, salí del baño y fui directamente a mi cuarto… No tenía cara para dar explicaciones…

  • Juan, el que siempre me quiere dar (Final)

    Juan, el que siempre me quiere dar (Final)

    Continuando con mi relato, estaba diciendo que Vale empezó muy temprano a tener relaciones sexuales, incluso en uno de los tantos viajes que realizamos del curso, pude escuchar sus gemidos cuando tenía sexo con su ex… por eso me pareció extraño que no disfrute ni haga ruidos cogiendo con Juan… él no la tiene grande, es tamaño normal diría, unos 17cm seguro, y es muy rico… no entiendo en realidad lo que sucede con Valeria… ni idea.

    Pude notar que Juan me contaba apesadumbrado la situación, lo vi triste y como tampoco soy de piedra, me acerqué y lo besé como nunca lo había besado, y fui masturbándolo mientras le lamia los labios e iba bajando lentamente hasta chuparle la pija y los huevos, con bocanadas profundas lo hacía suspirar… me encanta escuchar al hombre hacer esos ruidos de placer, mientras chupaba le miraba a los ojos, le pedí que se ponga bien y que deseaba su semen en la boca, «nadie coge como vos», me decía mientras me sujetaba la cabeza contra su pene.

    No tardó mucho y se vino en mi boca, no dudé y me tragué el esperma mientras le pasaba la lengua por la punta… estaba tan caliente, ni cuenta me di que mi celular estaba sonando, era Valeria, justo ella!, me escribió diciéndome que estaba viniendo, enseguida la llamé y le dije que no estaba en casa (si supiera que me estaba tragando el semen de su novio), por suerte no llegó, hubiera sido peor, tengo tanta fortuna puesto que ella nunca avisa, tan solo va cayendo por casa siempre, me salvé.

    Nos quedamos tranquilos y Juan miraba mi cuerpo, mis pechos, me apretaba las nalgas y me dijo «es increíble la capacidad sexual que tenés, nunca habría imaginado cogerte, cómo podés apartar amor de sexo por la manera en que sos», «y cómo soy?» le pregunté, «elegí bien las palabras que vas a decir por favor» le pedí.

    Me dijo que cómo puedo yo estar con otros hombres sin sentir amor… le respondí que no es que no sienta, de hecho que el hombre debe atraerme, tampoco voy a abrir las piernas a cualquiera, elijo los penes que me penetrarán, no soy fácil, tampoco difícil, si quiero coger, tengo ganas y un tipo o varios y me atraen, no veo inconveniente en dejarme manosear, apretar, le aclaré que los tipos no me hacen suya, yo los cojo, yo los hago míos.

    Me interrumpió y entre besos me dijo «quiero tu culo, ponete de cuatro», me excitó eso, lentamente fui hacia el balcón mientras lo miraba y lo llamaba con mis dedos… «que vas a hacer» me preguntaba, «querés cogerme el culo» le decía mientras me tocaba las nalgas tentándolo «entonces vení aquí», no pensé en nada, hay otros departamentos frente al mío, cualquiera nos podría ver o escuchar, no me importó y me coloqué de perrito por la baranda del balcón y fui empinándome para recibir su pija por atrás, «la tenés bien dilatada» me decía mientras me sujetaba de la cintura y bombeaba su miembro metiéndolo y sacándolo, si es que supiera que la tengo floja como vagina por el pedazo de pene de Jorge…

    Mientras me penetraba iba diciéndome que le gusta darme duro, me daba esporádicas nalgadas en tanto que su bombeo se hacía cada vez más fuerte, inigualable el sonido de sus huevos golpeando mis partes, en eso se viene a chorros, mientras suspiraba de placer, me llenó el culo de leche, apenas terminó, nos metimos de vuelta a la casa, no quería que nadie nos vea, encima mi jefe vive en uno de los departamentos de enfrente.

    «Vení, duchate conmigo» le pedí, accedió sin problemas… mientras estábamos bañándonos, me pregunta con cuantas personas estoy saliendo, lo miré y le contesté que con las que necesito, a él no puedo mentirle, le hablé de su compañero y de Jorge y que solo eran ellos dos… le pedí que no toquemos nada de esos temas y que él puede estar conmigo cuando esté necesitado de sexo, «me voy a quedar a vivir entonces aquí si es por falta de sexo» me respondió.

  • Me coge mi sobrino

    Me coge mi sobrino

    Hola gente bonita de esta estupenda página, hoy quiero platicarles de una rica y deliciosa cogida que me dio mi sobrino (hijo de mi cuñada y mi concuño el cual me cogió también y del cual ya les conté en un relato anterior).

    Esto sucedió una tarde en mi casa, mi sobrino llego buscando a mi marido que quedo en prestarle unos libros y conseguirle unos folletos para una tarea, esa tarde yo traía puesto un vestido sin mangas y cortito, coordinado de bra y tanga en color negro y zapatillas, después de saludarnos, me pregunto por mis hijas, le dije que llegarían tarde porque iban a ir al cine con sus amigos, me pregunto por mi marido y le conteste que aún no llegaba, lo senté en la sala y le ofrecí algo de tomar mientras esperábamos a mi marido.

    Yo estaba sentada frente a él y notaba que de vez en cuando me veía las tetas por el escote de mi vestido y tampoco perdía detalle de mis piernas, sobre todo cuando yo por descuido las abría un poco, platicábamos de todo un poco, y le dije “oye que guapo y grandote te has puesto eh”, me dijo “gracias tía”, le dije “has de tener a muchas chicas tras de ti”, solo sonrió y me dijo “sabes tú también estas muuuy guapa eh tía, y además para serte sincero tienes un buen cuerpo y unas piernas muy lindas que ya quisieran muchas niñas de mi edad tener y así de guapa como estas que se cuide mi tío porque has de traer babeando a muchos hombres”, le sonreí y le dije “gracias que lindo eres sobrino”, y siguió diciéndome cosas así y eso a mí me estaba poniendo inquieta y sinceramente algo cachonda, ya que tampoco dejaba de verme las tetas y las piernas, y note que el también estaba algo cachondo ya que se le comenzaba a notar su verga semi parada sobre el pants que traía.

    Entonces le dije “deja marcarle a tu tío para ver si ya viene”, y me senté junto a el ya que el teléfono estaba cerca de donde él estaba sentado, le marque y le dije que había venido Erick por los libros y folletos que le iba a prestar y me dijo -amor dale los libros los deje en la mesita del teléfono y dile que los folletos se los paso a dejar en la noche, estoy por entrar a una junta. Mientras yo hablaba con mi marido mi sobrino coloco una mano sobre mi pierna y comenzó a deslizarla desde mi rodilla hasta el borde donde llegaba mi vestido, yo seguía hablando con mi marido y como no le decía nada el continuaba haciéndolo y ahora sus caricias eran sobre mis dos piernas y ya estaba más pegado a mí, yo por inercia separe las piernas y sus caricias inmediatamente subieron de tono, al grado de subir mi vestido mucho más de lo que de por sí ya estaba y sus manos estaban a punto de tocar mi tanga, poniéndome cada vez más cachonda, supongo que el no haberle dicho algo o el no haber retirado mis piernas él lo tomo como una clara invitación a que siguiera haciéndolo y tomo el control de la situación (cosa que me encanta en los hombres) termine de hablar con mi marido, me pare del sillón y le dije “óyeme que te estas creyendo eh?”.

    Él también se paró y se puso de frente a mí y con toda la seguridad del mundo me contesto “mira tía no te hagas la santita, ni la señora decente porque no te queda, sé que le andas aflojando las nalgas a varios y entre ellos a mi papa”, yo me quedé sorprendida y sin saber que decir y mucho menos que hacer, el continuo y me dijo “estas bien buena y hace mucho tiempo que tengo ganas de darte una buena cogida y disfrutar de tu boca de mamadora que tienes tía, así que te parece si mejor en lugar de estar perdiendo el tiempo hablando mejor lo aprovechamos antes de que lleguen mis primas o mi tío y me das las nalgas”.

    “Y empieza por chuparme la verga puta”, y diciéndome esto se quitó rápido el pants y el bóxer y su verga quedo ante mi vista, me tomo las manos y las coloco sobre ella, yo que ya estaba más que caliente comencé a deslizar mi mano sobre ella de arriba a abajo y con la otra le acariciaba los huevos, se sentó en el sillón y me jalo hacia él y quede hincada frente a él y su verga justo a la altura de mi boca, así que la abrí, saque la lengua y comencé a pasarla sobre la punta de su verga rodeándola y lamiéndola sin dejar de acariciarle los huevos, oía sus gemidos, después de eso su verga se puso completamente dura y fue entonces que comencé a darle una muy rica mamada, me la metía por completo hasta el fondo de la garganta y sentía sus huevos chocando con mi barbilla, al sacarla de la boca pasaba mi lengua por toda su rica verga haciéndolo gemir y decir “siii, asiii, que ricooo mamas, putaaa, uuufff te la comes delicioso perrita, es la mejor mamada que me hayan dado, sigue, que ricooo me la chupas”, para esto él ya me había sacado el vestido por encima de mí y me había quitado el bra para acariciar mis tetas y pezones.

    Seguía chupándole la verga y de vez en cuando con toda la verga dentro de mi boca alzaba la vista para ver su cara de felicidad, el continuaba gimiendo y no paraba de decirme que se la estaba chupando muy rico, estiro una mano y comenzó a bajar mi tanga para acariciarme las nalgas y meter sus dedos en mi panocha y culo, después de eso me dijo “ven acá putaaa siéntate en el sillón”, lo hice el abrió mis piernas y comenzó a chuparme la panocha, metía toda su lengua lo más profundo que podía sacándome gemidos y gritos de placer, yo empujaba su cabeza para que no dejara de chuparme la panocha y me hizo tener un gran orgasmo, al grado de comenzar a pedirle que ya me cogiera, “por favor méteme la vergaaa, ya te quiero sentir adentro, ya cogeme”.

    Me acomodo con las piernas sobre sus hombros y me dejo ir toda su rica verga hasta el fondo de mi panocha, se quedó quieto por un momento para después comenzar un riquísimo mete y saca y diciéndome “asiii que ricooo, se te va todo mi pito, que ricooo me lo aprietas putaaa”.

    “Te gusta bebe, te gusta cómo me como tu vergota?”, “Siiii puta me gusta mucho, te la comes delicioso, eres una puta” y eso me gusta mucho.

    “Ahora te quiero en 4 puta”, me puse como me lo pidió y apenas se acomodó detrás de mí, me la volvió a dejar ir de un solo golpe hasta sentir como sus huevos chocaban con mis nalgas, me daba nalgadas y me acariciaba las tetas muy rico.

    Me decía “así te quería tener puta, de perrita y con mi verga hasta el fondo putaaaa”, “siii bebe que rico me la metes, me encanta tu verga, mmmm no pares bebe que delicioso me estas cogiendo”.

    “Siii zorra te la comes muy rico, aaah que rico, puta, eres una perra bien cogelona, aaah quien es mi puta? Yo bebe soy tu puta, tu perra, aaah, que rico, que rico bebe”.

    “Antes de que me venga quiero que me montes puta, móntate en mi verga, zorrita”, rápido se acostó en el piso y lo monte agarré su verga con mi mano y la puse en la entrada de mi panocha y comencé a bajar lentamente en su verga, hasta que la tuve completamente adentro, comencé a moverme en círculos sobre su verga y no paraba de sobarme las tetas y dar leves pellizcos en mis pezones, después de eso comencé a subir y bajar sobre su verga, “aaaah, bebe que rico, me fascina tu verga bebe”, el me abría las nalgas y jugaba con mi culito pasando un dedo por todo mi culo y trataba de meterlo, cosa que me encantaba y me hacía gemir y gritar como la puta que soy.

    Entre gemidos y gruñidos me dijo que se iba a venir que donde quería sus mecos.

    “Mmmm, aaaah, uuufff, yaaa, me voy a venir puta, donde te echo mis mecos, puta?”. “Donde quieras bebe”, me sujeto de la cadera hundió toda su verga y se vació dentro de mi panocha, gritándome toma mis mecos perra.

    Sentí como exploto dentro de mí y apreté lo más que pude su verga para exprimirlo y no deje de hacerlo hasta que sentí que se vacío completamente.

    Me desmonte y le chupe la verga para probar su lechita junto con mis jugos, se la limpie y después de eso nos paramos y besamos como locos, me dijo “ah que buena cogida me diste tía, eres bien puta y coges riquísimo”, le dije “gracias sobrino tú también coges delicioso y tienes una verga muy rica”.

    Me volvió a besar y dijo “quiero probar tu culo puta”, le dije “si bebe pero eso será en otra ocasión ya que no tardan en llegar tus primas y tu tío”.

    Nos vestimos le de los libros que había ido a buscar y nos despedimos con un rico beso.

    Espero les guste esta rica aventura con mi sobrino y ya saben espero sus comentarios y sugerencias en [email protected]

    Bye besitos a todos.

  • Nunca esperas que te pase a tí

    Nunca esperas que te pase a tí

    Después de cuánto tiempo me entero que mi jefe se ha estado cogiendo a mi mujer antes de que yo le diera permiso.

    Me gusta el placer de escuchar a mi mujer revelarme sus secretos mientras estamos cogiendo, sé que nuestro ex jefe ahora; solo mi jefe le había dado sus cogidas en dos o tres ocasiones de las cuales yo estaba enterado pero ella guardaba algo más, esa sensación ese placer de sentir la infidelidad y mostrarse urgida de placer no sé cómo empezó todo pero de lo que si estoy seguro que es parte de lo que nos ha ayudado en nuestro matrimonio.

    Una ocasión me mando el jefe a conseguir un producto ya a la hora de salida cosa de 40 a 50 minutos y mientras mi mujer en ese entonces trabajaba también para él le pidió que le buscara una muestra de un producto mientras yo regresaba, resulta ser que a mi regreso ella estaba según buscando la muestra y nuestro jefe estaba ya arriba en su oficina y todo cerrado; conociendo a mi jefe sabía que habría aprovechado la oportunidad de cogérsela; yo la abrace porque fui a dejarle el producto a mi jefe y según estaba llamando por teléfono se oía hasta abajo su voz; mientras aproveche para fajármela un poco y ella estaba muy caliente, seguí manoseándola y metí mi mano por detrás tocándole sus nalgas y su culito la sentí mojada y le dije estas muy excitada ella asintió con la cabeza y seguí manoseándola pero sentí pegajosa mi mano y le dije esto no es tu flujo esto es semen háblame con la verdad te cogió el jefe; no tuvo oportunidad ella dijo que si yo seguí cachondeándola pero le dije que nos fuéramos y que iba a renunciar por lo sucedido, comencé a preguntarle que paso y muy inocentemente simplemente se dejó llevar; mientras me la cogía me decía como la puso pero que lo primero que le pidió fue que le mamase la verga según ella de muy buen tamaño yo me excite al mismo tiempo que me la cogía ella me contaba todo y que se los hecho en las nalgas y en el culo fue rico recordar esos momentos durante varias semanas después de varios años yo regrese a trabajar ahí; de los cuales ella ya no trabaja más, ella después de 10 años me confiesa que seguido le daba sus cogidas en la oficina y que 2 o 3 veces más le pidió que pidiera permiso a la jefa que era su esposa, para salir y se la llevaba al hotel el cabrón de mi patrón, me excita demasiado pensar esas cogidas que aprovechaban cuando yo salía de la ciudad y regresaba ya tarde y que en ocasiones solo abría la puerta de su oficina y el la llamaba cuando se salía su esposa que rico le dije yo mientras me contaba, que ella dejaba de hacer lo que estaba haciendo y que se encerraban para que el la disfrutara, que siempre ella comenzaba con una buena mamada y después la volteaba en posición de misionero hasta que el satisfacía sus ganas le sacaba la verga y comenzaba a salpicarle el culo y las nalgas o en el piso o pared según sus ganas a lo cual ella dice que le excitaba demasiado, cuándo me estaba contando yo le decía que era una puta pero que sentía rico lo que me contaba y hacia a escondidas me vine con ganas esa noche llenándole la panocha de semen y ella gimiendo de placer que tardo en terminar; ahora ya no lo hace porque tiene mi permiso incluso sus dos últimas salidas con su ex patrón mi patrón y con otros amigos, ella se va muy tranquila porque sabe que yo la consiento para hacerlo y que nos gusta deleitarnos con lo que experimenta con cada uno de ellos.

    Pero un día que no se la esperaba mi patrón le dije que quería platicar con el de varios puntos a lo cual el accedió y me dijo pues de una vez para empezar comencé pidiéndole varias cosas que me faltaban como su empleado en algunas accedió en otras negocio pero yo estaba seguro de dar el paso que quería solo era para poder relajarnos era plática y le dije lo siguiente no lo tiene que escuchar absolutamente nadie y me dijo a cabron que pasa si es algo muy delicado y me dijo pues subámonos al carro nos cerramos en el carro pinche calorón que hacia dentro pero nadie más tenía que escuchar lo que sigue:

    Comencé directo y ya al grano, mire mi mujer quiere acostarse con usted él se puso de mil colores; sé que tal vez nadie más le allá echo una propuesta así pero es algo que queremos experimentar lo que paso aquella primera vez cuando renuncie ya quedo en el pasado no se preocupe, sé que lo han hecho en varias ocasiones e incluso las dos últimas salidas que han tenido yo le di permiso lo hubiesen visto se puso súper nervioso colorado y sudando yo también pero ya no sabía si era por la pena o por el pinche calorón que estaba dentro del automóvil; también le aclare que yo no era del otro bando si no que era un estilo de vida muy abierto comparado con el tradicional y que en lo más mínimo me interesaba tener contacto de ese tipo con él; caray no sé qué decir la verdad que me sorprende la gran comunicación que tienes con tu mujer y la verdad es otro nivel te agradezco la confianza y créeme que de amigos por los años que llevamos de conocernos es algo que me sorprende a gran escala porque en pareja muy pocas logran pasar a ese nivel te agradezco la confianza y el comentario; no dijo que si pero tampoco que no, pero sé que en algún momento él le hará la llamada que nos haga llegar a mi esposa y a mí a disfrutar de algo y con alguien que nos ha ayudado en secreto a nuestra intimidad.

  • Mis machos del campo: Sigue la historia

    Mis machos del campo: Sigue la historia

    Con el tiempo me voy poniendo cada vez más insaciable y morbosa. La relación con Carlos es muy buena en todo sentido, acepta y le encantan mis encuentros con los chicos, al principio cada vez que iba sola al campo me pedía que le cuente con lujo de detalles las fiestitas sexuales, después sin que los chicos sepan puso cámaras por toda la casa, yo las activo antes de los encuentros y grabo todo, después le llevo el cd a casa y Carlos lo mira con deleite conmigo recostada en su vientre mamándole la pija, confieso que me encanta saber la calentura que le despiertan ¨mis películas porno¨. Muchos veces pasamos horas, el mirando como cojo, chupo pijas y me hacen de todo y yo mirando de reojo y chupándosela. Él es mi macho y lo sabe, yo soy una perra reputa que le encanta ser cogida y sometida de todas las formas posibles, hemos inventado juegos tan morbosos con los chicos que mantienen firme el deseo de ellos por agarrarme cada vez que pueden.

    Las visitas al campo generalmente son a mitad de semana, aunque a veces no aguanto las ganas de tener a mis machos y salgo cuando la calentura me desborda. A veces la hora y media que tardó en llegar se me hace eterna por el deseo de llegar a que me cojan por todos lados.

    Tiempo atrás un día que había terminado mi tarea con los papeles de Carlos estaba recaliente y decidí salir para el campo, ya era casi de noche y amenazaba llover, Carlos me pidió que no vaya pero me entendió, con la condición que sea prudente al conducir. Al principio iba despacio, pero la ansiedad por coger me desbordaba, así que iba demasiado rápido en el camino de tierra quería salvarme de la tormenta inminente y llegar al campo y coger con mis chicos sintiendo el ruido inspirador de la lluvia sobre el techo de chapas.

    Unos kilómetros antes de llegar, al costado del camino pase un campamento de una cuadrilla de máquinas cosechadoras con sus obreros, que al verme pasar me gritaron toda clase de obscenidades, cosa que me encanto, les toque unos bocinazos y los salude con la mano sonriéndome. Seguramente se habían detenido por la amenaza de tormenta. Pocos minutos después de pasar por ese lugar se desato la tormenta y un aguacero terrible, bajé la velocidad pero estaba oscureciendo y casi no veía, en una curva perdí el control y fui a parar fuera del camino en un lodazal que se había formado. Tarde unos minutos en reaccionar, tome el teléfono para llamar a Carlos o a los chicos para que me fueran a buscar, la señal siempre era débil o inexistente en la zona y no pude comunicarme, me baje de la camioneta sin saber qué hacer, me estaba mojando toda y moría de frio y de miedo, estaba lejos del campo y salvo la cuadrilla de máquinas cosechadoras no había nadie en kilómetros a la redonda, ya estaba oscuro y pasar la noche solita ahí me pareció aterrador, decidí ir bajo la lluvia hasta el campamento a pedir ayuda, tal vez ellos pudieran remolcar mi camioneta del lodo con algún tractor.

    Camine más de media hora, hasta que vi la luz de la casilla del campamento, llegue empapada, aterida de frio y embarrada. Había perros que al verme arrimar ladraron con pocas ganas, escuche las risotadas de los obreros dentro del tráiler, me arrime a la puerta y golpee, no puedo describir la cara de sorpresa de los cinco hombres al verme en el estado que me encontraba. Me hicieron pasar me dieron un café caliente y me ofrecieron pasar a la pequeña ducha del tráiler, mientras me desnudaba escuchaba algunas risas y murmullos del grupo, apenas salía un hilo de agua, me duche largo rato, por suerte el agua salía tibia y me saco el frio terrible que tenía encima. Uno de ellos golpeo la pequeña puerta y metió su mano con una toalla, una camisa y un pantalón limpios. Me seque y me puse la ropa lo mejor que pude, cuando salí todos me clavaron la vista, uno de ellos me ofreció su lugar en la mesa, les conté lo que me había pasado y uno de ellos respondió riendo, desgracia con suerte, la tormenta la trajo aquí, los otros rieron y yo me sonroje más de la cuenta. “No tenga miedo –dijeron- somos todos buena gente, aunque eso sí… hace semanas que andamos por el campo sin ver a nuestras novias, amantes o esposas”.

    Entendí perfectamente que quiso decir, reaccione rápido para que no se pongan nerviosos… sabía que estaba en sus manos, sola, con cinco hombres calientes, en el medio de la nada, con una lluvia torrencial afuera y me encantaba que me cojan varios machos así que hable clarito para ellos y respondí, “soy una mujer grande se lo que quieren, puedo dárselos pero con la condición que no sean bruscos o violentos conmigo, si me tratan bien los complaceré a todos, sean buenos conmigo y yo seré mucho más buena con ustedes”. Yo sabía muy bien cómo manejar machos alzados y además ya había evaluado la situación. Lo que menos esperaban era la respuesta que les di, ya los tenía semicontrolados y disfrutaba eso, además me había calentado pensando en lo que vendría. Los hombres se hacen mucho los machos, pero cuando una mujer toma la iniciativa se cohíben y son ellos los temerosos, de modo que me pare sobre la mesa y empecé a bailarles despacito mientras me quitaba la ropa, iba mirando a los ojos a uno por uno y los notaba cada vez más calientes, cuando quede toda desnuda me tire sobre la mesa con las piernas abiertas y con voz sensual les dije… “querían una puta, acá la tienen” ¡Todos me manoseaban y uno se acomodó como para cogerme, lo pare en seco y les ordene que se desnuden todos, “quiero ver pijas” les dije y ahí sí, me monto el primero, pero no alcanzo a meterla y acabó, empezar a sentir leche tibia me estaba poniendo fuera de mí, “quien sigue?”, pregunte gimiendo, ahí empezó a cogerme otro mientras yo tome a dos de la pija y tirada sobre la mesa empecé a mamárselas y ahí se desato la fiesta, me tiraron en el piso sobre un colchón de una plaza que no daba lugar para coger cómoda, yo gritaba sin parar alentándolos… “vamos!! Para esto quieren una puta?? Vamos, denme pija papitos, quiero pija por todos lados”.

    Mientras uno me cogía, alguno trajo una crema y me dio vuelta, me puso en cuatro patas y me la dio por el culo, mi mayor deleite era ese, otros me manoseaban y un par se acomodaron de alguna forma adelante y me hacían mamarles las pija, no me daba cuenta cual era cual, solo sé que estuve mamando leche y sintiendo la pija de alguno de ellos en el culo. Se ve que era verdad que hacía rato que no cogían porque me llenaron de leche por todos lados, cuando terminaron de cogerme todavía era temprano, yo me puse la camisa prestada y los veía satisfechos y agotados. Trajeron un poco de fiambre y gaseosa, me pareció que estaban atemorizados porque nunca hubieran esperado una reacción así de una mujer desconocida. Yo me estaba poniendo cada vez más alzada y quería más y más pija, no les di detalles de mi vida ni de mi viaje, cuando me preguntaron el nombre les dije que me digan perra, puta, yegua o lo que se les ocurra, que para ellos ese era mi nombre, uno grito: “esta es una hembra carajo!!!”. Ahí mismo me alzo en hombros y me llevo a un camastro de dos plazas que estaba al fondo del tráiler -debía ser el del jefe- allí me estuvieron cogiendo sin parar, por suerte estábamos en medio de la nada, porque a sus embestidas bestiales yo respondía con alaridos de placer más aun bestiales. Tuve pijas por todos lados pero les pedía por el culo y la boca quede bañada y llena de leche.

    No sé cuándo me dormí. Sentí llover toda la noche y que cada tanto alguno se ponía a mi lado me acomodaba y me cogía, no sé si soñaba o era verdad, pero pase una noche de película. Mi destino era ser perra de cualquier grupo de machos que me tuviera a su alcance. El próximo relato les cuento como siguió la cogida de los obreros y su puta.

  • Marielena y Doña Elvira (Parte 5)

    Marielena y Doña Elvira (Parte 5)

    Doña Elvira estaba sentada en su jardín, lo que le permite atisbar a su vecina, a la cual ya han pasado varios días sin ver mientras piensa lo afortunada que es de tener una vecina tan despampanante y sexy como esa. Más afortunada aun porque la chica ha aceptado compartir la cama de Doña Elvira y disfruta de sus caricias y chupeteos. Elvira no es ingenua y sabe que esa preciosura debe tener más amantes, sean ellos o ellas, ya vio cuando Don Alberto se la cogió, que a Marielena también le gusta tener sexo con hombres.

    Doña Elvira solo piensa que la chica, tenga o no tenga otros amantes, siempre acepta las invitaciones de Doña Elvira para disfrutar juntas y para ella eso es suficiente. En esos pensamientos estaba cuando suena el teléfono, Elvira lo atiende, se trata de Don Alberto, que después de saludarla le dice «Elvira porque no invitas a tu vecina, yo llevo unas cervezas y nos encontramos en tu casa, esa pendeja me vuelve loco y me la quiero coger de nuevo». Elvira duda unos instantes, pero luego piensa lo excitante que sería ver como Don Alberto se coge a la nena y le dice «Bueno, la voy a invitar, le voy a decir que venga vestida de colegiala como vino la otra vez y te vas a caer de espaldas cuando la veas, del morbo que tiene».

    Elvira corta y la suerte está de su lado porque al volver al jardín ve que Marielena se dispone a tomar sol y yendo a su encuentro, sintiéndose una vez más excitada por la sensualidad de esa chica le dice «Hola nena, porque no venís mas tarde a casa a tomar algo, también va a venir Don Alberto».

    «Bueno, Doña Elvira, me quedo tomando un ratito el sol y después voy».

    «Nena, ponete ese uniforme del colegio que te queda tan lindo que Don Alberto te quiere ver».

    «Bueno, a mi también me gusta el uniforme, es como cuando iba al cole de nuevo» dijo Marielena sonriendo.

    Más tarde, en la casa de Doña Elvira ya había llegado Don Alberto que estaba ansioso por ver a la nena y finalmente, anunciándose con su vocecita llego Marielena. Aunque ya la había visto, la vieja mujer quedo impactada, y el viejo verde quedo con la lengua afuera. Marielena estaba ataviada con su pollerita a cuadros cortísima mostrando sus increíbles piernas y una blusa blanca con corbata, se había hecho dos colitas en el pelo y su carita aniñada y picarona la hacían parecer una infartante colegiala de esas que vuelven locos a los hombres (y mujeres) y se dan vuelta a verlas.

    Marielena se dio cuenta de la cara de los dos viejitos y acercándose a Don Alberto le dijo «Le gusta mi uniforme, es muy cortita la pollera, una vez cuando iba al cole un señor muy mayor me toco la cola, no supe que hacer, pero me acuerdo de la cara del viejo, se babeaba todo».

    Don Alberto también se estaba babeando, se puso detrás de la chica y levantándole la corta pollera, tomo con cada mano las nalgas de la chica y las acaricio. «Como te estaba tocando, así como yo te estoy tocando nena» la voz le salía como con un ronquido lujurioso mientras le tocaba las nalgas y su verga ya estaba dura como una piedra. Don Alberto fue consiente en ese mismo momento que quería cogerse por el culo a esa belleza.

    Doña Elvira se puso frente a la chica y le paso las manos suavemente por los pechos, mientras le decía «Como no te van a querer tocar nena si estas buenísima» y le fue sacando los botones de la blusa hasta abrírsela y dejar en libertad los senos de la muchacha. De inmediato empezó a chupárselos y la chica empezó a suspirar de excitación, tenía a un viejo verde sobándole las nalgas por detrás mientras le frotaba su verga contra las piernas y la otra, su vecina, le comía con entusiasmo las tetas.

    Doña Elvira, pasados unos minutos de chuparle las tetas a la chica, le dijo, con voz tomada por el deseo, “vení vamos al cuarto” tomándola de la cintura la llevo al dormitorio, Don Alberto los seguía, siempre sobándole las duras nalgas a Marielena y pensando cómo sería el goce de penetrar por el culo a esa pendeja.

    Doña Elvira termino de desnudar a Marielena y la hizo sentar a su lado en la cama, de inmediato empezó a besarla en la boca y la chica respondía, mientras una de las manos de Elvira estimulaba la mojada concha de la chica, le metió un dedo y luego otro y los gemidos y suspiros de la muchacha se intensificaron.

    Mientras tanto, el caliente viejo se arrodillo en el suelo y se puso a acariciar las piernas de esa belleza, mientras le pasaba la lengua por el muslo acariciaba con su mano la suavidad aterciopelada de esas piernas.

    Doña Elvira bajando su lengua llego a los pechos y se puso a mamárselos con fuerza, estimulando a lengüetazos los pezones de la chica.

    Don Alberto, desde abajo, acariciando y lamiendo los muslos veía con creciente calentura las mamadas de Doña Elvira y la cara de la chica, con los ojos entrecerrados y la boquita entreabierta, en clara muestra de que estaba gozando de las caricias y chupetazos que le prodigaban estos dos lujuriosos viejitos.

    Doña Elvira tomo con suavidad a Marielena y la puso acostada boca arriba y de inmediato se puso a chuparle la concha, siempre hundiendo dos dedos en la encharcada cuevita, haciendo que la chica gimiera de gusto. Mientras Don Alberto ataco los pechos de Marielena, chupándolos con fruición, los pezones estaban bien duros, el viejo sentía que su verga estaba por reventar y le dijo a Doña Elvira, «Déjamela Elvira».

    La tomo por la cintura y la puso boca abajo, Marielena se dejaba hacer, sabía que todo era disfrute e imaginaba que ahora el viejo la iba a coger.

    Don Alberto se zambullo sobre las nalgas de la chica y se puso a tocarlas, las abría, las cerraba, hundió su lengua en el culo de la muchacha y Marielena gimió de satisfacción.

    El viejo se colocó encima de Marielena, jugo con su verga sobre la encharcada concha de la chica y luego presiono sobre el cerrado culito de Marielena. Cuando la chica se dio cuenta que querían perforarle el culito se empezó a agitar y remover.

  • Mi madrastra Viviana (Tercera parte)

    Mi madrastra Viviana (Tercera parte)

    El día del matrimonio de mi papa con Viviana en el mes de diciembre, ella lucía un vestido strapless claramente blanco, totalmente ceñido al cuerpo, lo que pronunciaba la curva de sus ricas y grandes tetas, además de marcar su cintura y su culo paradito, cada vez que la veía con ese vestido en el altar, la recepción, la cena, el baile, me daban ganas de cogerla de la mano, arrastrarla hasta los baños y romperle ese vestido para poder metérselo con todas mis fuerzas en el día de su boda. Pero no siempre obtenemos lo que queremos, ese día ella estuvo siempre al lado de mi padre, ocupada con los invitados, casi ni me determino. Aunque días antes habíamos tenido un par de encuentros sexuales rápidos en el baño y la cocina, cuando mi papa salía a la tienda, le llegaba por detrás le levantaba el vestido (que llevaba en las dos ocasiones), corría su tanga y empezaba a metérselo tan rápido como podía, mientras con una mano le cogía el cabello y le metía los dedos de la otra en su boca para que no hiciera mucho ruido y le susurraba al oído que era la mama más rica y perra de todas por aceptar casarse.

    En el mes de enero entre en la universidad y tuve que mudarme a la capital del país, con la promesa de ir a visitarlos siempre en cada puente festivo y días de vacaciones, una noche antes de irme mi papa y Viviana me invitaron a cenar y a tomarnos algo de despedida, Viviana iba con un vestido negro muy corto y pegado al cuerpo, tanto que se notaba su diminuta tanga, también llevaba medias veladas y tacones, cenamos y nos fuimos para la casa donde mi papa destapo un de sus botellas de whisky, no la tomamos y a la mitad de la segunda botella mi papa se quedó dormido, lo recosté en mi hombro y lo lleve a su cama, estaba como una roca, cuando salí Viviana se me tiro encima:

    (Voz baja)

    V: pensé que nuca caería… Ummm… No aguantaba más hijo… Ya estaba muy mojada (tomo mi mano y la puso en su chochita, luego me quito la camisa)

    J: si estás muy mojada mami, el alcohol te pone más perra de lo normal (le levante el vestido)… sabías que terminaríamos así… por eso ese vestidito que me la tiene tan dura (la puse de frente contra la pared para que levantara ese culo)

    V: una madre debe darle la despedida a su hijo como se debe, para que me recuerdes hasta que vuelvas… cuando regreses también te tendré una sorpresa, ahora métemelo que todo este alcohol me tiene muy caliente

    J: como ordenes mami (le quité la tanga, le comí un poquito la chochita y se lo metí)… siiii… mami que mojada estas…

    V: hijo me vengo ¡siii! que rico dame La despedida, despide a tu mama ¡ohhhh!

    J: baja la voz nos pueden escuchar (mientras le metía los dedos a la boca).

    Así seguimos un rato, el alcohol ayuda a aguantar mucho más, así que había que aprovechar. Luego le di la vuelta le quite el vestido con esas ganas que parecía que lo estuviera rasgando, le quite el brasier y la deje únicamente con los tacones, la alce y se lo empecé a meter así, ella se movía como una desesperada, no aguante mucho así por el peso, así que la descargue en el sofá para continuar con la faena, la abrí de pierna y empecé a metérselo tan rápido como pude, hasta que me vine dentro de ella, la excitación de saber que mi papa estaba en el cuarto, que no íbamos a volver a tener sexo en meses hizo que todo se sintiera mucho mejor, hasta el punto que al terminar nos besamos, nunca antes lo habíamos hecho. Al día siguiente me fui, con más ganas de quedarme que nunca, pero con la esperanza de volver lo más pronto posible.

    A los 3 meses en abril, volví para la semana santa, llegue un viernes en la noche, al siguiente día en la mañana mi papa se fue de viaje de trabajo hasta el día lunes (claro que era una excusa, mi papa siempre ha tenido de amante una ex con la que estuvo mucho tiempo, yo nunca le reproche que le pusiera las cachos a Viviana, por obvias razones, incluso antes de que pasara algo con ella), me alegre porque sabía que eso significaba que tendría sexo de bien venida con Viviana, claro que nunca me imaginé la sorpresa que me tenía, apenas se fue mi papa la empecé a tocarle esas tetas ese culo, a darle nalgadas, pero ella me decía que no que esperar hasta la noche, que hasta la noche tendríamos sexo, así que me dio una mamada y una rusa con sus tetas para bajarme los humos, así que salí a visitar a unos amigos para llegar en la noche.

    Entre a la casa y la puerta de la habitación estaba cerrada, pero la luz estaba prendida así que toqué, ella me dijo puedes seguir hijo, apenas la vi toda la sangre se mi fue a la otra cabeza, Viviana estaba ahí parada con el vestido blanco que había usado en la boda, estaba idéntica, mismo peinado, mismas medias, mismo liguero e igual de rica y provocativa:

    V: te gusta mi sorpresa hijo, note como me mirabas en la boda hace unos meses atrás, muchas veces me comiste con la mirada

    J: ma… mama estas demasiado rica, soñé con comerte en la boda miles de veces (la cogí de las nalgas y la acerque a mí para besarla)

    V: quiero que me hagas todas las cosas ricas que pensaste ese día en la boda hijo.

    Yo estaba pasando mis manos por todo su cuerpo, ese vestido resaltaba sus tetas y su culo, quería metérselo inmediatamente, pero quería seguirla viéndola con el vestido, así que me desnude, me acosté en la cama y la invite a que cabalgara mi miembro como solo ella sabe hacerlo, pero vestida de novia, sin quitarse nada, ella muy obediente se acomodó el vestido y se corrió la tanga blanca y comenzó a saltar:

    V: ¡Sí! Hijo ummm ahhhh que rica noche de boda (paraba de saltar y empezaba a mover sus caderas en círculos)

    J: mami que rico te mueves con ese vestido te ves tan tierna y tan puta mientras saltas en el pene de tu hijo.

    V: ¡ahhhh! Hijo extrañe tu verga ummmm que rico se siente siiii ¡dame! ¡Dame! Más…

    J: mami he soñado con la lencería que tenías ese día…

    Sin decir nada se lo saco, se puso al lado de la cama y se quitó el vestido, tenía un corset blanco, una tanga diminuta blanca y unas medias largas con encaje además del ligero y me dijo «si es exactamente lo mismo que use esa noche», eso me puso demasiado caliente, así que me levante de la cama y la empuje para que se pusiera en cuatro, le quite la tanga y la cogí del cabello, le empecé a partir esa chochita con toda mi fuerza, ella solo gritaba cada vez más fuerte, luego le di la vuelta le quite ese corset, lo tire lejos y puse sus piernas en mis hombros para poder metérsela lo más profundo posible:

    V: ¡siii! Que profundo me la estás metiendo ah ah.

    J: Feliz noche de bodas y feliz bienvenida a las vacaciones, eres la mejor mamá, esposa y puta…

    V: Que ricas vacaciones serán… ummm, no aguanto ¡más!!!

    Luego de esa espectacular experiencia con Viviana, guardamos el vestido para que no se estropeara y seguimos teniendo sexo hasta que mi papa llego el lunes, el resto de la semana santas estuvimos en familia, de vez en cuando mi papa salía a hacer diligencias o se demoraba un poco, en ese momento nos pegábamos un rapidin con Viviana, donde nos cogieran las ganas, el baño, la cocina, la cama, el sofá, contra la pared, literalmente donde fuera.

    El último día de mis vacaciones, muy tarde en la noche me levante a tomar agua, y vi a Viviana en una video llamada en la sala, estaba con audífonos y hablando muy pasito, pero me acerque sigilosamente para escuchar, lo que escuche para mi sorpresa, era que estaba contando cuando tuvimos sexo con ella vestida de novia, además pude ver que el chat era con su hermana que vive en Austria, pero bueno esa es una historia que vendrá después…

  • (1) Squirting (eyaculación femenina)

    (1) Squirting (eyaculación femenina)

    No sé el tiempo que ha transcurrido, tampoco que me ha ocurrido, y no recuerdo nada. He despertado de una forma extraña, es como el que vive una vida y se cambia a otra, pero si se quién soy e intento no modificar nada, que nadie se dé cuenta de mi alteración y siento que una mano se posa en mi hombro derecho, giro la cabeza en su dirección y descubro un rostro de mujer desconocido para mí, me preparo para afrontar el problema, acerca su rostro a mi oreja y me habla en voz muy baja, tengo alguien a mi izquierda y empiezo a escuchar ruido ambiental, donde hay mucha gente, ruido de vasos, risas, y me centro en esa presencia cercana, y ahora el sentido de la vista vuelve, estaba en la más profunda oscuridad, he leído mucho sobre esto que me ocurre, se denomina tránsito, y es como la muerte, ese tránsito es un salto apoyado en la muerte, dicen que es muy arriesgada esa forma de huida y eso me da que pensar ¿de qué huyo?

    Esta madrugada lo lograste, me siento despistada, fuera de juego, no controlo nada de mí y he pedido el día libre, he mentido en la causa, pero es que el orgasmo no termina, queda un residuo que no me deja pensar, parece que sigues ahí dentro, aun te siento ¿Qué me has hecho?

    – ¿Quién eres?

    Aventuré medio sonriendo, intenté el gesto bromista ya que no recordaba nada, y pensaba en el salto.

    – Deja ese juego, me aseguraste que mi frigidez desaparecería de inmediato y eso se ha cumplido. Pero lo que me aterra es como lo conseguiste.

    Seguí empleando el mismo tono ausente y de guasa. Intentaba recordar pero sin conseguirlo, el salto nunca deja puentes.

    – Ahora todo ha cambiado, no será como cuando eras virgen, y lo bueno es que tendrás orgasmos diferentes, debes aprender a controlar… te –Dije con cierto tonillo.

    – No seas cretino, me dijiste que el primer paso era entrar en frío, es decir, me metiste el penetrador en seco. Y a pesar del fuerte dolor que sentí, tú afirmaste que la cura estaba en ese proceso, el orgasmo tiene dos vertientes, placer y dolor, y yo tenía la réplica del orgasmo en frío, como si fuera las réplicas de un terremoto, ese residuo que se pierde lentamente mientras se aleja.

    – No me has hablado de tus pezones.

    – Como piedras, así permanecen desde entonces, y si me roza algo siento cierto gustillo que termina en una ligera molestia, como si los hubieran usado de mala forma.

    – ¿Qué recuerdas?

    – Lo tengo difuso por qué flotaba, me untaste algo en los pezones y luego sentí que algo los rozaba, no me parecieron tus dedos, no sé.

    – Fueron tus manos, te lo ordené yo.

    – ¡No me jodas! ¿Tan fuera de juego estaba?

    – Si, y no estabas fuera de juego, decías de aguantarme dentro el máximo tiempo posible, por si era la única vez que lo conseguías.

    Silencio por su parte, aproveché para remachar la obra. Sus recuerdos me iban a proporcionar más clientas y mucho dinero.

    – Y supongo que no recordarás la misión que tienes que cumplir hoy.

    Titubeo, iba a decir algo y callaba.

    – No lo recuerdo – Dijo con cautela.

    – ¿Recuerdas el palmeral?

    – ¿Te refieres a la zona rocosa?

    – Exacto, sabes que son calas pequeñas, allí debes exhibirte, además mostrar una postura descarada, y mostrar la vulva elevando la pelvis, como si quisieras provocar la penetración de primer desconocido que pasara.

    – No recuerdo nada, y no lo comprendo.

    – ¿Qué has sentido cuando te lo he recordado?

    Respiró hondo rozándome la oreja con sus labios.

    – Un extraño gusto en el vientre, y que se va transformando en lo contrario, en desagradable.

    – Es normal, pero tú misma puedes elegir la dosis de dar a los ojos de los tíos que pasen por el palmeral.

    – No entiendo.

    – Puedes tomar el sol desnuda, pero con anzuelo – Me reí por dentro por la idea.

    – No comprendo lo del anzuelo – Respondió con duda.

    – Te acuestas boca arriba en la toalla, encoges las piernas y las separas un poco, y que tu vulva llame la atención debido a que allí mismo te pones un tampón y procura que cuelgue un cordoncito, además que sea de color.

    – ¡Joder tío!, que retorcido eres.

    – Te equivocas, y yo te aconsejo que lo hagas cuando lo precises, es decir, que se vea que entre los labios mayores hay cierto fluido escarlata, a muchos les podrá a cien.

    – No lo sabía ¿Cómo lo sabes?

    – No es nuevo para mí, todas mostraban el mismo reparo, pero luego cambiaban de opinión, y algunas me dijeron que les gustaba ver el penetrador con su sangre.

    – ¿Qué tienes que hacer hoy?

    – Cuando termine de desayunar volver a la habitación, tengo que trabajar, muchos datos que investigar, en la central esperan mis informes.

    – ¿hablarás de mi caso?

    – No, tu caso sigue abierto, necesito saber que experimentas cuando hagas lo que te he dicho, exhibir tu vulva y sobre todo ese sentido contradictorio, es decir, placer por lo que muestras y desasosiego por si alguno se pasa de rosca.

    – ¿Qué hago si alguno se me insinúa?

    – Pon listón, despista un poco su velocidad de penetración.

    – No comprendo eso de listón.

    – Simple, el tamaño como ejemplo o si es caballo de carreras, si solo va a meter y nada más, y puedes utilizar otro sistema, es una forma de conocerle, pajearle allí mientras mira tú vulva, de esa forma puede evaluar si el tipo está limpio, ya que nada de paraguas.

    – ¡Tío! No salgo de mi asombro ¿Dónde aprendiste todo esto?

    – Absurda tu pregunta, es sencillo, una mujer. No existe otra forma.

    – Dime algo de ella.

    – Mujer de cierta edad, nunca se lo pregunté, pero podía estar entre los 50 y 60, se mantenía en forma, la veía correr en una senda que iba paralela al río, era principios de verano, yo estaba pescando en un recodo del río, donde altos juncos me ocultaban de la mirada de las truchas.

    Ella pasaba por detrás de mí despacio, iba haciendo ejercicios de estiramientos y se detuvo cerca de un árbol que se acostaba hacia tierra alejándose del agua, allí tenía su bolsa, se desnudó completamente metiéndose en el agua, nadó un poco ya que el río cubría algo más de tres metros y salió del agua despacio, por el rabillo del ojo vi que me miraba, yo a mi bola.

    Y ella movió ficha en mi dirección, se recostó en el tronco, su espalda quedó en paralelo con la tierra y sus piernas colgaron a ambos lados del tronco, su vulva enviaba señales en mi dirección, me señalaba.

    – ¿Qué hiciste?

    Responder a su llamada, recogí el sedal despacio, debía dejar que su mente trabajara, tenía la cabeza ladeada y me veía perfectamente. Y una vez guardada cogí la cámara fotografía y me dirigí hacia ella, ella no se movió, más tarde supe que sabía todo lo que iba a ocurrir, debió de pensar que pasaba hambre.

    Y le dije de hacer algunas fotografías, sin embargo me puso el precio, si pasaba la prueba sería toda suya, podría hacerla todas las fotografías que quisiera.

    – ¿Qué prueba era?

    – Yo era joven, no tenía los veinte, y quizá eso a ella si le ponía, coger a un novato, un principiante. Sin embargo yo temblaba de pensarlo, y ella remachó más los clavos, me dijo que deseaba una penetración lenta y descansar dentro, ella quería sentirle quieto en su interior, estaba en contra de los caballos de carreras.

    Ella sonrió divertida.

    Y sin modificar la postura que tenía, tomó posesión de mi penetrador, es evidente que creció a toda velocidad y tuve que pensar en problema que tenía que afrontar el lunes, alejando el pensamiento del sentir de su mano.

    Cambió de postura y me olisqueó la entrepierna, así como echó atrás el prepucio examinándole y de nuevo olisqueó, debí de pasar la prueba ya que sonrió.

    Y acostándose en la manta que tenía, me dijo que la penetrara muy despacio, y que si me corría no me preocupara, que la mañana era joven.

    Ella ya estaba humedecida, ya que entré despacio y sin problemas y cuando llegué al fondo me detuve, ella con sus manos me atrajo más y sin dejar de mirarnos me dijo que muy bien, y que ahora era el momento de sentir el semen en el fondo de su vagina.

    Yo no quise moverme, sentía cierto gustillo y eso no quería que terminara, yo tenía poca experiencia, ya que solo follaba con amigas, nunca pagué dinero por sexo, me asustan las enfermedades y ante mi sorpresa, ella movía las paredes de su vagina, permanecía inmóvil, pero yo sentía como pajeaba con la vagina, algo increíble y que yo ignoraba, y por mi respiración ella supo que yo llegaba a mi fin y se lo dije entre jadeos, ella se ralentizó debido a que le gustaba lo que me estaba produciendo y exploté, ella dejó estimularme y me apretó más contra su cuerpo.

    Me dijo que sentía mis latidos al eyacular y luego llevó una de sus manos junto al penetrador, salí semen al exterior y otra sorpresa, lo olisqueó también, sonrió diciendo que olía a hierba, ella ignoraba que yo era un abusón de la escarola, un día si otro también, comía ensaladas de escarola, tomate y pimiento asado incluso en invierno.

    Iba a retirarme de su interior, pero ella negó con la cabeza, dijo que le gustaba sentir como el penetrador se recogía, como iba disminuyendo de tamaño, y sonriente me dijo que había que ejercitarle, y cuando salió cogiéndole en su mano dijo que ella sabía cómo hacerlo, pero lo importante no era el largo, no, el ancho le gustaba más.

    Se puso en pie y el semen la escurría por la parte interna de sus piernas separadas, dijo que esa sensación le ponía a cien, sentir como dejaba el rastro húmedo y la suave brisa le enfriaba y terminó metiendo en el agua, dijo que iba a alimentar a las truchas.

    Ella estaba alojada en un hostal del pequeño pueblo, y después de comer me preguntó si tenía algún rechazo por su edad, yo no dije nada, era evidente, pero el asunto no iba por ahí, quería que la mordiera el clítoris y no sabía cómo decírmelo.

    Lo de morderle era una forma de expresión, y se acostó cruzada en la cama, yo arrodillado en alfombra entre sus piernas y me dijo que le separa las piernas, que eso le excitaba, ella opuso un poco de resistencia, pero yo empleé más fuerza y una vez separadas fue simple, no era la primera vez, pero si el tamaño del clítoris, era enorme nunca había visto ese tamaño, le dije que podía pajearla si quería, y esa vez la sorprendida fue ella, era un pequeño penetrador, disponía de prepucio y un glande acorde con el tamaño y además debía de ser de casi dos centímetros y sin esperar su respuesta, le mojé con la boca y luego empleé dos dedos, humedecer y el movimiento adecuado, su mano cogió mi pelo para controlar mi cabeza, gimió de inmediato, y me dijo que mordiera, no le hice caso alguno, quería saber si el clítoris eyaculaba algún fluido, pero no, el clítoris no dispone de uretra, y gritó apretando mi cabeza contra su vulva, me apartó y tirando del pelo me gritó que había llegado el momento de galopar, de meter.

    Y si, tenía prisa, aunque yo procuraba pensar en otras cosas, como por ejemplo sus reacciones, y claro yo exploté en menos de cinco minutos, y fue descendiendo su movimiento de empuje, hasta que se detuvo del todo, resopló y me miró sonriente, y me dijo.

    – Ha sido un buen polvo, hacía tiempo que no me follaban así y me ha encantado el entreacto, esa diminuta pajita, y me ha gustado como la humedecías mientras movías tus dedos.

    Por lo que me cuentas, hay más. Me refiero a que no se trata de tumbarte en la cama y separar las piernas.

    Así es, el sexo es infinito, todo depende de cada uno de nosotros, tengo una vecina, está casada pero él tiene dos problemas, el alcohol y el juego, poco sexo y la vecina un día me mandó a un recado, el puente fue mi madre, digo puente ya que iba al mercado y me dijo que aprovechara y le hiciera el favor, yo era joven, y lo único que conocía era las pajas de las chicas del colegio, había una que iba a ser sexóloga, y anotaba todas nuestras reacciones, pero nada de meter, y la vecina me preguntó si no me importaría hacerla más recados, yo me encogí de hombros, me daba igual y una tarde noche, cuando le subí una bolsa de patatas de diez kilos me hizo el primer pago.

    Me dijo que esperara un poco y segundos después apareció desnuda, cuando tuvo el penetrador entre sus dedos yo exploté. Yo tenía cierto ataque de nervios, y ella dijo que tan solo era cuestión de tiempo, prácticas y todo iría como es debido y dos meses después la tía se pasó, sin decirme nada le metió en su boca, y exploté de inmediato, pero ella no hizo nada, me miraba divertida moviendo su lengua, supuse que sabía lo que hacía.

  • Mi show de stripper (V): Final con mi hermana

    Mi show de stripper (V): Final con mi hermana

    Anteriormente en el día de mi cumpleaños luego del almuerzo familiar en el cuarto de mi hermana un juego termina con ella boca arriba y yo con mi pija en su boca logrando una mamada de antología que termina explotando en su boca, llenado de leche su cara y su pelo.

    El despertar de mis padres de su siesta corta el momento y vistiéndome rápido me retiro del cuarto de mi hermana sin que nadie diga nada.

    Todo el día estuve pensando en lo que pasó, podríamos completar el sexo incestuoso o deberíamos parar?

    Ninguno se escribió hasta la noche, cuando en mi casa comenzaron a llegar los primeros invitados. Los primeras bebidas, las primeras picadas.

    Llegan más personas, amigas y amigos, con regalos y ánimo de pasar una buena noche de fiesta. Las anécdotas y charlas de risas clásicas están en auge.

    Mi hermana no viene, ya casi parece que no va a aparecer, tengo un par de amigas que cuando hay onda tenemos sexo. La calentura que me quedo me llevó a comenzar la tarea de seducción para por lo menos lograr tener una de esas amigas para coger cuando todos se fueran.

    Trago va, trago viene logré convencer a una amiga, de esas bien putitas, con minishort que cuando camina se le ven las nalgas. Y hasta se le transparenta la ropa interior.

    Aprovechaba cuando pasaba para tocarle el culo y ella me guiñaba el ojo aprobando ese juego de acoso.

    En eso estaba cuando tocan el timbre, era mi hermana.

    Estaba infartante, un vestido rojo apretado al cuerpo, escote pronunciado, sus piernas se podían apreciar desde sus tobillos hasta unos centímetros de sus nalgas.

    Me dio un regalo y dándome un beso me dijo que lo abriera cuando todos se fueran.

    El quilombo que me había metido por no esperar un poco más, ahora tendría que buscar la manera de decirle a mi amiga que no pasaría nada esa noche.

    Ya bailando varios querían hacerlo con mi hermanita de veinte años, se acercaban demasiado, sus manos iban a la cadera, rozaban su cola, la acompañaban a apretarse a su cuerpo.

    Mientras tenía a mi amiga bailando conmigo, buscando tocar mi paquete cuando tenía oportunidad.

    Ya entrada la madrugada, varios empezaron a irse, quedamos pocos. Algunos ayudaban a acomodar un poco el desastre que quedó. En un momento solo quedamos los tres, mi amiga y mi hermana.

    Ambas tiraban indirectas de lo tarde que era, ninguna sospechaba que la otra buscaba tener algo más esa noche.

    Finalmente tomando valor le digo a mi amiga que mi hermana no podría irse a casa sola porque mis padres la matarían si llega con lo que tomó.

    Era una mentira, mi amiga me mira como incrédula por la excusa estúpida que busque, y se retira dando un portazo.

    Cuando regreso al living, ya no estaba mi hermanita, me dirijo a mi cuarto y estaba ella sentada en la punta de la cama, con mi regalo al lado.

    Cuando abro esa caja era un disfraz del zorro (ver parte I y III)

    Me quedé helado, y la miré a los ojos.

    «es una fantasía que tengo hermanito, ponételo» dijo ella.

    Fui al baño y salí vestido con esa tanga para hombres, una capa y el antifaz.

    «bailame hermanito» ordeno ella.

    Y una vez más comencé a moverme, haciendo mi show despertando sus más bajos instintos.

    Ya sacándome la diminuta prenda que contenía mi pija, ella se pone de pie, y también se mueve sensualmente como queriendo mostrar que el serpenteo de su cuerpo provoca que sus curvas se vean más sensuales.

    Solo vestido con el antifaz me ubico detrás de ella apoyándola descaradamente. Ella solo se refriega con mi cuerpo.

    Mi pija esta al palo, parada como nunca, no aguanto más y le rompo el vestido rojo, ella pareció no importarle, estaba más pensando en lo candente del momento.

    Su tanga roja se la arranque de un tirón. Mi lengua se encontró con su lengua y nos hicimos uno con nuestras manos tocando todo el cuerpo del otro, nos revolcamos en la cama matándonos a besos apasionados.

    Baje luego besando sus tetas, cada una de ellas, mientras ella jadeaba de placer.

    Seguí bajando hasta su conchita rosita. Sus labios vaginales me dieron la bienvenida y mi lengua las recorrió sin dejar espacio sin humedecer.

    Mi lengua se introdujo en su interior y ella por reflejo cerró las piernas, sus manos empujaron mi cara hacia ella, gritó de placer y arqueo su espalda.

    Me separé dándole tiempo para que recupere aire. Me dirijo a un cajón y saco la tanga blanca que me había dado en el club.

    «es una fantasía que siempre tuve» le digo.

    Ella se queda helada, no dice nada, me mira aterrorizada.

    Voy poniéndole la tanga entre sus piernas y ella se pone temblorosa, tiene un reflejo de querer cubrir su vagina y sus tetas.

    Se ve el número de teléfono y su nombre y el corazón.

    Una vez encajada la tanga la doy vuelta buscando que levante la cola, corro esa usada tanga blanda al costado y me ubico en la entrada de su conchita.

    Ella gira su cabeza como arrepintiéndose de todo lo que está pasando.

    Mi pija de más de 20 centímetros está ya en la entrada de su cueva.

    Cuando entra la cabeza en su húmeda vagina, ella exhala un «nooo»

    Sigo empujando y ella dice

    «esto está mal, no debemos seguir»

    Sigo entrando y ella exhala nuevamente diciendo:

    «aaaah, aaaay por favor no sigas»

    Llegué hasta el final, entre y comencé a bombear mientras agarraba sus tetas.

    «por favor no sigas, esto está todo mal, y vos ya me habías cogido y lo sabías» dijo mi hermana suplicando.

    Seguí bombeando y ella jadeaba en cuatro.

    Ya cada vez menos se quejaba, ya no decía que no siga.

    Me salí de ella y me tumbe boca arriba, ella dudaba de seguir,

    Me dice que esto no estaba nada bien, que habíamos ido demasiado lejos, pero mientras una pierna va cruzando al otro lado de mi cuerpo.

    Se ubica en posición de cabalgue y me sigue diciendo que debemos parar.

    Se deja caer y entra con facilidad mi miembro.

    Comienza a cabalgar diciendo que pare, que no siga, yo no me muevo en absoluto.

    Sus uñas se clavan en mi pecho mientras se mueve con furia en círculos buscando que mi pija toque todo su interior.

    Estamos en ese vaivén, y ella se recuesta sobre mi cuerpo y me muerde el cuello. Y el hombro.

    No para, y sigue pidiendo que deje de penetrarla.

    Nuestros cuerpos ya sudan, y se deslizan perfectamente, sigue mordiéndome y arañándome hasta que sucede lo inevitable.

    Acabo adentro de ella, siento como una cantidad enorme de leche estalla dentro de ella,

    Seguimos moviéndonos unos minutos más como buscando recuperar fuerzas, pero terminamos exhaustos.

    Cuando saco mi verga de su conchita la leche se desparrama por sus piernas y por mis huevos y por su tanga blanca.

    Dormimos abrazados esa noche hasta el mediodía del otro día, ninguno fue a trabajar. Nos tomamos el día.

    Por dejarnos llevar por la lujuria ahora estábamos preocupados por haber acabado adentro y la posibilidad de dejarla embarazada.

    Seguimos cogiendo igual ya con profilácticos, pero un par de veces más termine adentro sin protección.

    Ya paso un mes de la primera vez que lo hicimos, y ya lleva una semana con retraso menstrual.

  • De nuevo con ese machazo vergudo que me saca lágrimas

    De nuevo con ese machazo vergudo que me saca lágrimas

    Después de la tremenda verga que me metió el enorme tipo que me folló hacía diciembre el tipo ese enorme del que les platiqué la otra vez, me percaté con el correr de los días que el hombrón no aparecía más por el bar seguramente para que nadie se diera cuenta de que me folló a mí una “traviata”, ni siquiera me quiso decir su nombre, yo tenía curiosidad, de quién sería y a pesar del dolor que me provocó semejante culeada con su enorme animal también debo reconocer que me gustó después cuando me lo hizo más suave. De hecho, muchos hombres nunca reconocen haberse acostado conmigo, en fin, los días pasaron a mi no me gusta mucho esa época del año porque el frío, las bajas ventas en el bar, me provocan mucha nostalgia, cené sola con mi padre en navidad, Lora mi hermana, se fue a Playa del Carmen con su esposo y sus hijos a pasar allá la navidad y me acosté temprano.

    La serie de explosiones producidas por los cohetones no me dejaban dormir y tampoco tenía sueño, me bajé a la cocina a buscar una botella de brandy que guardaba allí y me serví un poco, decidí salir a caminar un rato por las calles cercanas, me puse una blusa, vaqueros, botas con peluche, un suéter azul y mi abrigo, solo me retoqué los labios, me puse un gorro de peluche y Salí a la calle después de cerciorarme que papá estaba bien dormido. La gente deambulaba de un lado a otro pese al intenso frío, me senté en el parque solitario a ver a las personas pasar, un rato después me puse en camino a casa, me di cuenta que necesitaba sexo, un hombre que calmara mis ansias. Al no hallar a nadie en la calle me tuve que meter mi consolador, ahhh, así enculada por ese pene falso me dormí más calmadita.

    Abrí el bar el martes, aunque hubo poco movimiento yo esperaba que llegara el hombrón aquel del pene de 20 centímetros pero, no, no llegó. Los habituales clientes de muchos años desfilaron ese día por el bar. Una que otra plática caliente con algunos de ellos y ya. Dos noches después cerré y me fui a casa ¡Ahí estaba el viejo Volkswagen esperando con su dueño! ¡Hola nena! ¡Hola grandulón! ¿Qué haces por aquí? ¡Pues ya ves! Vine por ti ¿Nos vamos? Me trepé al autito cochambroso y nos fuimos al motelito ¿Cómo te llamas? Dime Peter ¿Y tú? Mara. Bonito nombre. Pronto legamos al motel de paso de carretera, la verdad es que yo me sentía feliz, había logrado calentar a un verdadero macho quien pese a su edad se veía bastante bien.

    Nada más entrar y ya estábamos besuqueándonos y tocándonos por todas partes, él estrujaba mis nalgas y mis tetas a su gusto encima de la ropa. Por el frío llevaba unos vaqueros y abajo una licra y mis pantis de putita. Brasier y una blusa debajo de una zamarra negra de piel y botas. Rápidamente me desnudé para este semental al tiempo que él se bajó los pantalones y los calzoncillos, brotó su enorme arma, negra, venosa, brillante, cabezona… mhhh, se me hizo agua la boca y no pude contenerme más lo besé y me lo metí a la boca, él estaba parado recargado en el mueble del lavabo, tomó mi cabeza entre sus manos y acariciando mi pelo me empujaba suave pero insistentemente hacia él. Gemí de gusto por mamar tan rica verga. Me alcé el brasier para que viera mis tetas y me senté encima de él de frente ambos sobre la cama, me las mamó goloso. Se siente tan bien le dije… Sigue. Así encimada apunte su enorme verga a mi culo el cual estaba relleno de vaselina para que se pudiera deslizar en él ese vergón pulsante. Separé mis piernas lo más que pude y me senté en su miembro, poco a poco y con esfuerzo y paciencia me entró la cabezota, ahhh, un poco más y entró la mitad, un poco más y me metí tres cuartas partes, supe que no me entraría más, así que empecé a cabalgar encima de mi macho apretaba el culo para que el disfrutara más, sentía la enorme presión dentro de mí.

    Un rato después mientras yo me miraba en el espejo de la cabecera de la cama me pidió que me diera vuelta y quedara encima de él pero de espaldas, lo hice con el pito adentro, me giré y quedé enculada dándole mis nalgas encima de su panza. Comencé a moverme de nuevo, sentía por momentos que me cagaría pero sabía que no era posible porque estaba limpia, era el tremendo esfuerzo de culo por dilatarse y empujar hacia afuera ese pedazo de carne dura que tiraba de adentro hacia afuera y así de nuevo otra vez, mi culo ardía de calor, él me tomó de las caderas empujándome hacia arriba para ver cómo me entraba esa madrezota. Yo quedé bien ensartada, como nunca en mi vida ¡Lo tenía todo adentro! Lo cual se me hizo increíble pero delicioso.

    Él se incorporó un poco y se puso de rodillas con su verga dentro de mí, yo quedé empalada con mis piernas abrazando su cintura y nos venimos al mismo tiempo, chorreando semen mi culo pedía a gritos que ya se saliera de mi porque estaba a punto de dolerme. Pero aguante como toda mujer a su macho hasta que este quede satisfecho. ¡AHHHH! Gimió el cabrón y se vino por segunda vez. ¡Hijo de puta, que aguante tiene pensé! Luego se relajó y pude desenchufarme suavemente, él se asomó a mi culo bien abierto y metió dos dedos, mientras yo me masturbé con sus dedotes hurgando en mis entrañas. Nos fuimos a la calle y nos despedimos. Ahora tenía un hombre para mí.