Autor: admin

  • Pecados capitales (2)

    Pecados capitales (2)

    Aplacamos la sequía en la garganta con una refrescante cerveza esperando no mostrar evidencia alguna de los previos delitos cometidos. Me uní a Elma y su prima en la cocina en la preparación de un tentempié de pasada medianoche y un tutorial completo de “cómo ser una stripper exitosa”.

    Con la vergüenza en el quinto sueño, la timidez escondida y el pudor en otra dimensión, sincronizamos los movimientos escandalosos de Sofía que reinaba en experiencia y hermosura. Se detuvo mi atención en el filo de su trasero asomado bajo su bata y en el contorno de sus caderas meciéndose de un lado al otro con hipnotizante talento. Acomode mi embriaguez en el asiento ignorando cuán evidente se hacía mi deleite y Sofía no se molestó tampoco en disimular a quien iban dirigidos sus bailes de sirena.

    La cerveza venció al muchacho que cayó en un profundo sueño en el sofá mientras que otros simplemente se retiraron al notar la energía unilateral que a la diva de la noche y a mi nos envolvía.

    Maestra de las artes de seducción mostró de a poco su cuerpo esculpido con esmero cual Ferrari en exhibición.

    La bata abierta descubría su ropa interior a juego y la yema de sus dedos guio mi candente mirada por el sexy sendero de su abdomen hasta el centro de su pecho. Sus senos inmaculados, cintura diminuta y voluptuosas caderas quedaron expuestas al sin fin de obscenidades nacidas en mi cabeza, cuando la Ninfa tentadora con magistral encanto retiró lo que sobraba.

    Desafío los límites de mi inercia al sentarse a horcajadas en mis piernas. Explore con paciente ternura el mapa de su cuerpo; trazando rutas en su espalda hasta el valle de sus firmes y contorneadas nalgas. Mis manos descendieron por sus majestuosas montañas erguidas frente a mi cara deteniéndose en el mismo confín de sus anhelos.

    Aprendí el correcto orden de factores para sacarle provecho al producto con derroche de perder iones y reticencia de fricciones. Bajo la doble marea por los bordes del asiento aplacando el fulgor que aullaba en silencio. Me obsequió una noche de su trabajo que igual hubiese pagado después de tal maravilloso espectáculo.

    Ese día fue un rápido y completo curso al infierno. Lo viví como si fuese a morir al siguiente o bien resucitaba de nuevo a la vida.

  • Sexo en la habitación número 14

    Sexo en la habitación número 14

    En la habitación número 14 de aquel motel me cogieron varias veces por eso siempre la recuerdo y me gusta volver a ese lugar. 

    La primera vez un tipo de unos 45 años que conocí por una página de encuentros, fue un sábado de hace unos dos años atrás, el tipo llego algo serio y se veía cansado, se quitó la ropa y se acostó, dijo que venía del trabajo, vi su verga dormida, él era de piel blanca pero su pene se veía algo oscuro. Yo empecé a besar sus tetillas y su abdomen y acariciar sus huevos, él no hacía nada solo mirar a la tv en el canal de porno.

    Yo parecía desesperado esperando que su verga se parara, efectivamente después de unos minutos de acariciarlo se paró su linda polla, se puso dura y botaba líquido transparente, que rico, yo empecé a mamar.

    La habitación 14 era algo pequeña, pero con un baño amplio, olía la fragancia de motel de desinfectantes baratos, sábanas blancas y una base de mosaico donde estábamos sobre la colchoneta, me canse de chupar y ya quería tenerla adentro. Me senté encima de esa verga que era gruesa como a mí me gustaban, no me gustan las vergas flacas, solo gruesas. Le pues un condón y unté lubricante y la deslicé dentro de mi trasero. ¡Dolió! Rico, pero entró.

    Cabalgue un rato encima de él con un placer inmenso, él tenía una cara de tipo serio cansado y me imagino que casado, pero igual disfrutaba comiéndome mi culo.

    Nos paramos me puse de espaldas apoyándome en la cama y me empezó a coger desde atrás penetrándome suavemente, me dolía pero lo disfruté mucho. Ese día termino en mi boca y su rico semen escurrido en mis labios. Esa fue mi primera cogida en la habitación 14.

    Otro día con otro chico atlético joven que también puse un relato de cómo me comió en su habitación de la casa de él, lo invite a esa habitación, lo espere dentro de ese motel y él llegó rápidamente.

    Ese día me comió delicioso y sin condón, nos dejamos llevar de la calentura y no usamos preservativo. Yo me arrepentí después pero lo hicimos muy rico, el me la metía muy duro y yo gemía de placer, terminamos en la ducha mojados yo me puse de rodillas y se la chupe hasta que me echo su leche caliente en mi boca, gotas de leche espesa chorreaba en mis labios, recuerdo que le dije que me la merita otra vez para yo venirme con su polla dentro de mí. Me puso de espaldas dentro de la ducha, yo tenía su leche en mis labios saboreándome mientras me la metió otra vez, la tenía dura a pesar de que ya se había venido, yo me pajeé un minuto y solté mis chorros de leche en la baldosa. Fue un espectacular orgasmo en la habitación número 14.

    Hace pocas semanas volví a entrar con mi amigo moreno, la muchacha de la recepción me dijo que estaba disponible la 14 y de una le dije si, entre y esperé mientras llegaba mi amigo, puse el canal porno y unas lesbianas hermosas se hacían sexo oral, eso me excito mucho. ¡Me encantan las mujeres hermosas! Entro mi amigo el moreno dispuesto a cogerme en la habitación 14, parece que era el primer polvo del año de él, llegó con muchas ganas a besarme, y tocarme, me chupo el culo bien rico, yo me la metí sin condón, sé que es riesgoso pero confió en él cuándo me dice que el usa condón con otras personas.

    Me comió y me cogió delicioso, yo estaba encima de el con su polla dentro de mí y él me dijo que me viniera primero. Apreté mi verga y en segundos le eche mi leche encima de su abdomen, nos limpiamos en el baño y se acostó a ver porno mientras yo le chupaba sus huevos, él era un tipo muy duro de venirse, se pajeo varios minutos hasta que me hecho su leche en mi boca… en esa habitación 14 recibí leche de diferentes chicos, eso me excita mucho al recordar cómo me comían en aquel lugar, espero seguir gozando en ese lugar y tener espectaculares orgasmos y recibir mucho semen de aquellos chicos.

    Obviamente también espero llevar una linda chica de trasero grande y comérmela bien rico en aquella habitación del placer.

  • Follando con mi familia (3)

    Follando con mi familia (3)

    Verán les comenté el capítulo pasado que empezaba a follar con mi tía Fany, ahora es momento que les describa a mi madrastra Melissa, ella es parecida a mi tía, misma estatura, pero un poco más flaca, con tetas más chicas pero se le forma mejor el culo.

    Ahora mi historia sigue follando con mi tía, ella decía que iría a trabajar con ella, ella tiene una ferretera en su casa, entonces como no estaba Rodrigo porque él se iba a otro trabajo pues Fany contrataba a alguien a que cuidara y yo llegaba a la casa y mientras sus hijos se iban con sus abuelos ella me llevaba a su cuarto. Nos besábamos cada vez más intensamente, me tocaba la verga y me la jalaba, siempre le quitaba su pantalón y le dejaba su calzón y metía mis dedos, le pasaba los dedos en su vagina y en menos de 2 segundos estaba más húmeda que una alberca, me encantaba meterle los dedos y acostumbraba a ponerme arriba de ella meterla y ver cómo sus tetas le rebotaban. De ahí bajaba a su vagina y siempre había demasiado flujo vaginal pero lo limpiaba con mi lengua, y ella gritaba de placer, que lo hiciera más rápido, entonces movía mi lengua de arriba a abajo y metía mi pulgar y le daba un doble placer y luego subía pero mi pulgar que siguiera y lamía esos pezones que en cuestión de segundos estaban más duros que mi pene, entonces para finalizar se la metía duro y gritaba más y hasta me rasguñaba la espalda, era algo que me encantaba hacer y venirme adentro de ella, o en su boca o donde fuera más.

    Durante dos meses estábamos así cada sábado y a veces entre semana era placentero pero su esposo quería estar más en la ferretera pues es un huevon y quería estar sentado viendo la tele y solo atender, entonces para ella comenzaba buscar un nuevo trabajo pues no le gustaba estar haciendo nada, entonces decidido trabar en una tienda de un familiar.

    Al ser un negocio de la familia siempre había veces donde me pedía que fuera a trabajar y así era, pues nos podían cachar pero decía que me iba a dejar a mi casa pero nos íbamos a una calle sola por mi casa, nos besamos le metía los dedos, me la chupaba y hasta ahí.

    Ella con una semana se molestó de que no le daba pues dice que su esposo ya no la follaba tanto pues estaba menos atractiva que antes porque subió de peso, entonces los sábados luego tengo casa sola y ella no fue al trabajo y vino a mi casa, la metía a mi cuarto le daba duro me venía platicábamos un poco solo esperando a que se me llenara otra vez el pene y así, como 3 veces.

    Entonces cada sábado que estaba solo ella iba y lo hacíamos, se convirtió en algo que hacíamos demasiado, pero ya en mi casa ella se venía y parte de sus flujos me caían en la cara y saben deliciosos me limpiaba como gato y se la limpiaba así a ella y era cada vez algo mejor y mejor.

    Entonces un sábado ella viene y siempre empezamos en la sala de mi casa y ya calientes vamos a mi cuarto pero ella estaba ahí nos besábamos y cambió la cosa.

    -Sabes hoy no tengo ganas de tu cuarto

    -Entonces de que?

    -Del cuarto de mi hermana, porque ella siempre dice que folla muy bien, y me da curiosidad

    -Esta bien, yo también te quiero decir algo

    -Que cosa?

    -Pues ella luego se pasea en shorts cortos y ni usa calzón y se le ve su vagina, una vez traía uno aguado y alzó una pierna y ni se como le hizo pero se le veía su vagina con pelos muy rico, aparte luego esta solo en ropa interior y pues no te mentiré que me la llego a jalar también con sus calzones, entonces quiero que te pongas uno suyo, yo lo lavaré

    -Esta bien

    Entonces en la sala nos seguimos besando y le quite la ropa ahí, fuimos al cuarto corriendo yo atrás de ella y que placer ver cómo rebotan esas nalgotas.

    Llegamos al cuarto le di la ropa interior y se puso el calzón y era uno azul donde solo cubre la parte de enfrente y atrás tiene una tela transparente y se quiso poner uno de los brasier pero están chichona que no le cerraba entonces nos besamos más y ahí escucho que abren la puerta de la casa y grita Melissa

    -Quien está ahiii?!

    Entonces abre la puerta de su cuarto y nos ve, empieza a decir que no puede creer que estemos haciendo eso, entonces Fany se le acerca y le dice

    -Manita tú sabes lo que es follar, tienes una verga rica en casa y no la usas, créeme que me ha dado más placer del que crees.

    -Estás mal Estefanía, es como mi hijo, no como como tú consolador

    -Vamos, tranquila, sé que te puede animar

    -No hay nada, que asco verlos así

    Fani se le acerca y le besa el cuello, le tapa los ojos y me pide que me acerque

    -Quítame tus manos, que le diré a todos lo que hacen

    Entonces me dice que le bese el cuello y lo hacíamos los dos, entonces Melissa pide que paremos y Fany le empieza a quitar su pantalón y le sigue diciendo que pare. Cuando el pantalón se cae vemos que traía un calzón color mamey pero estaba húmedo, yo al verlo se me paró y Fany le quito las manos y le dijo que disfrutara.

    Entonces Fany le dio un beso, mientras yo le besaba el cuello y con mi mano le bajaba el calzón, entonces me voltea a ver y me besa Melissa, entonces nos besamos y voleta y ahora otra vez con Fany, le quito el calzón y veo su vagina con más pelo que Fany pero se me antojaba mucho comerla, entonces Fany me pone atrás de Melissa y le empiezo a pasar mi pene por las nalgas y Melissa empieza a gemir.

    -Les dire algo, no dire nada si logran hacer un recuerdo que no voy a olvidar de lo rico.

    Entonces ella se sienta en la equina de la cama mientras yo me iba a agachar a chuparla y Fany me detiene y me dice que ella primero yo sigo besándola mientras se escuchaba como se la chupaba, Melissa me la empieza a jalar y que rico, le quito la blusa y le dijo a Fany que ahora se quite el calzón, pero Melissa en sus ganas de rápido se lo quita y rompe un poco, pero dice solo hay que hacer esto ya.

    Entonces se la metí y estaba muy caliente pero tan húmeda que entraba sin problema mientras Fany la besaba pero no solo eso, vi como Melissa le metió los dedos y como las tetas rebotaban, entonces seguí hasta que baje a chuparle su vagina y sabía distinta a la de Fany pero igual de rico, entonces siento como me jala el cabello y me sube, yo quedo acostado y Fany se sienta en mi verga y Caro en mi cara, meterla y chuparla al mismo tiempo es algo tan delicioso, pero ahora le tocaba a Fany que se la metiera y se la metí mientras se besaba con Melissa y se la chupaba, pero Melissa dijo que nunca había chupado nada, entonces me la chupo y yo a Fany mientras Fany a Melissa, era un triangulo mamatorio, luego lo volteamos y les dije que no aguantaba y me quería venir, se agacharon las dos, y con la boca abierta me vine en la boca de las dos, y se besaban con mi semen.

    De ahí ambas me dijeron, quédate con los calzones, esto es un recuerdo, ahora follo con las dos, aunque no hemos hecho un trío no he parado haciendo tríos, ni parado de follar.

    Pues hay noches donde Melissa se mete a mi cuarto y la follo, pero con ella primero la chupo y luego la meto, porque gime más rico y se humedece mucho más, luego con Fany y lo hacemos hasta en la casa sin problema, follar con ambas es muy bueno.

    Todavía conservo los calzones de aquel día.

  • Su mujer me hizo a amante de mi jefe

    Su mujer me hizo a amante de mi jefe

    «Me puse a chuparle la pija y después quiso que lo monte. Lo hice, y por el culo y la concha. Termine destrozada, me dolía todo el cuerpo pero feliz de ser cogida por semejante tipo

    Cuando conocí al hombre que me convertiría en su amante, yo trabajaba en una multinacional, con un buen puesto en el área de relaciones públicas, estaba infelizmente casada con Ricardo desde hacía 10 años, sin hijos, con una vida aburrida, y sin decidirme a la separación. Con 35 años, achanchada, no cuidaba mucho mi figura, y solo me vestía elegante para algún evento de la empresa.

    Una mañana, nos sorprendió a todos el despido del gerente financiero, y el nombramiento de uno nuevo. Nadie supo los motivos, por lo menos a mí nivel. Como trabajábamos en distintos pisos, pasaron dos semanas sin conocerlo. Fue en ocasión del cumpleaños de mi gerente, que me invito a su casa que lo conocí. Yo había ido algo arreglada.

    – Nati, te presento a Jorge Torres, el nuevo Gerente Financiero. Jorge, ella es Natalia Carrasco, de Relaciones Publicas, una colaboradora excelente te aseguro.

    – Un gusto Natalia, permítame presentarle a Mara, mi esposa. Dijo él.

    – Un placer conocerlo Sr. Torres, le deseo lo mejor en su gestión. Sra. un gusto conocerla.

    – Por favor Natalia, sin formalidades, sos subgerente, podemos tutearnos.

    – Gracias Jorge.

    – Lo mismo te digo Nati, un gusto conocerte. Dijo la mujer.

    Ni se como pude articular esas palabras. Que tremendo hombre por favor… cerca del metro noventa, supuse que rondaría mi edad, vestido de ropa sport, pero de excelente calidad y un gusto perfecto. Y la mujer, hermosa realmente, y muy cordial. En ese momento, ni me imagine la historia que vendría…

    Como no era una cena, sino distintas mesas con cosas para picar, las charlas eran muchas. Vi que Mara estaba sola, sin hablar y me acerqué.

    – ¿Aburrida?

    – Y… entre que no conozco a nadie y parece que temen acercarse…

    – Son buena gente, pero entre que tu marido es portentoso, por así decirlo, y Gerente…

    – Tontos… ¿hace mucho que estas en la empresa?

    – 10 años, desde que me recibí.

    – Bien, es bueno tener estabilidad en el trabajo. Nosotros si bien tuvimos tres mudanzas, es el precio que hay que pagar por el trabajo de Jorge y su crecimiento.

    – ¿No son de Bs.As.?

    – No, de Rosario. ¿Sos casada?

    – Sí… digamos…

    – ¿Estás en pareja?

    – No, casada, pero no muy bien…

    – Ah, que pena. Nati, gracias por charlar conmigo.

    – Por favor Maca, un placer.

    – Perdón Nati, te la robo, nos estamos yendo mi amor. Dijo Jorge.

    – No hay problema Jorge.

    – Jorge, no seas rudo, Nati se acercó muy amablemente a charlar viendo que estaba sola.

    – Me disculpo Natalia, pero estoy con dolor de cabeza.

    – Entonces mejor que vayan. Que descansen.

    – Vos igual Nati. Dijo Maca y nos despedimos con besos en las mejillas.

    Los días pasaron y me llamó Jorge por el interno.

    – Hola Natalia, soy Jorge Torres.

    – Hola Jorge, buen día, en que te puedo ayudar.

    – Maca se enojó mal conmigo por mis formas, y peor porque no llegó a pedirte tu nro. de celular, y me ordenó directamente que te lo pida. ¿Vos serías tan gentil?

    – Por supuesto Jorge, toma nota. Dije y se lo pasé.

    – ¿Te molestaría si te agrego como contacto Nati?

    – No, por favor, adelante.

    – Gracias. Y te paso el celular de Mara.

    – Con todo gusto.

    – Gracias, nos vemos uno de estos días.

    Cortamos y como cuando lo conocí, me sorprendían los modos, tan cuidados de hablar. Un rato después me llamaba Maca para ir a tomar un café cuando yo saliese de la empresa. Acepté y nos encontramos en un bar cercano.

    La charla iba de ropa a noticias, me contó que había sido secretaria de Jorge, y que desde ese momento estaban juntos. En un momento dado me dijo:

    – Sé que no soy tu amiga, ni tengo la confianza, pero… ¿Tenes problemas económicos que te vestís tan…?

    – Mal, lo reconozco. Te soy sincera, es como me siento, mal, mi matrimonio se va a pique, engordé por eso también… y lo peor que la boluda no se anima a separarse. Y gracias por decírmelo, duele, pero sos honesta, leal.

    – Entiendo, pero sos joven Nati, dejate de jorobar… si te separas en este estado… difícil encontrar algo mi amor… ni para diversión…

    – Sabe cuánto hace que no me divierto…

    – No puedo ayudarte mucho si vos no te ayudas… Yo necesito ir a un gimnasio para mantenerme en forma, ¿Qué te parece si vamos juntas? De a dos es más fácil.

    – Podría ser…

    – Dale, tómalo como que me ayudas a mí…

    Y una semana después, los lunes, miércoles y viernes, nos juntábamos cuando salía del trabajo, íbamos al gimnasio y los viernes, a cenar juntas aprovechando que su marido tenía partido de futbol. Y yo también empecé a vestirme mejor para ir a trabajar.

    Una mañana, bajaba para ir a comer un tostado en el bar de enfrente y me encontré con Jorge en el ascensor.

    – Epa, que bonita que estás Natalia.

    – Gracias Jorge…

    – Me contó Maca que se hicieron buenas conocidas, que van al gimnasio juntas, y cenan juntas los viernes.

    – Sí, la verdad es que establecimos una linda relación, ya casi llegando a amistad.

    – Que bueno, me alegro. ¿Adelgazaste?

    – Un kilo solamente. Me faltan varios todavía.

    – Te repito, estas muy bonita, son una linda mujer. Y por lo me conto Maca, tenes que salir adelante.

    – Gracias otra vez.

    Ni pensar que me estuviera seduciendo pero me hizo bien que me diga lo que me dijo. El viernes estábamos yendo a cenar con Maca y a boca de jarro, me preguntó:

    – ¿Alguna vez le fuiste infiel a tu marido?

    – Nunca, ni lo he pensado…

    – ¿Y tenes buen sexo por lo menos con él?

    – Olvidate… poco y malo, me corrijo, muy poco y muy malo. Por lo menos para lo que necesito de un hombre. Dije sin ponerme colorada.

    – Que desperdicio, por favor… un tarado tu marido…

    – ¿Vos, le fuiste infiel?

    – Mmm… con un hombre no…

    – Epa, que sorpresa…

    – En Rosario tenía una amiga que cada tanto nos encontrábamos y la pasábamos muy bien.

    – Nunca estuve con una mujer…

    – Es lindo, distinto.

    – ¿Jorge sabe?

    – No solo sabe, me impulsa, me alienta. La segunda vez que nos encontramos con esta chica, no me pude callar y le conté, esperando que reaccione mal, pero me pareció leal. Y le encantó.

    – Wow… que fuerte…

    – Fuerte fue cuando un día estábamos en casa, en el cuarto de invitados las dos, dándonos con todo, y cuando terminamos lo vimos parado en la puerta del cuarto, brazos cruzados y sonriendo. Te juro que casi nos da un infarto.

    – ¿Qué hiciste?

    – Podes creer que como una boluda me tapé con la sabana… no yo lo puedo creer. Él largo la carcajada y se fue al living… Con Sil, la chica, nos bañamos, vestimos y fuimos a la cocina y el tipo, lo más tranquilo, tomando un café, nos dijo “Muy hermoso, realmente excitante.” Sil se fue y me senté a hablar con él.

    – ¿Pelearon?

    – Nati, imposible pelear con Jorge cuando no quiere pelear… Lo había dicho en serio. Y no sabes como hicimos el amor esa misma tarde, me partió al medio.

    – ¿Nunca se juntaron los tres?

    – No, Sil nunca quiso, era lesbiana y casi fóbica de los hombres… una pena…

    – ¿Vos alguna locura?

    – Sí, por supuesto… hacerme una paja mirando porno…

    – Jajaja… sos tonta…

    Un mes después, mi cuerpo entre la dieta, y el gimnasio había cambiado, Maca me impulso a comprar ropa y el estúpido de mi marido ni se daba cuenta. De charlas de ese tipo, sobre sexo, bisexualidad eran normales con Maca. Un miércoles en el gimnasio me dice:

    – Nati, Jorge se va a EEUU esta noche, vuelve el domingo. ¿Queres que cenemos el viernes en casa, y disfrutamos la pileta? Es más, te podes tomar unas vacaciones de tu marido.

    – No es mala idea… ¿No le joderá a Jorge?

    – Para nada, sabe que somos amigas.

    – Bueno, mañana le aviso a mi tonto marido…

    – Dale…

    El viernes después del gimnasio, fuimos a su casa, en un country. Nos pusimos las mallas, y nos dimos un baño antes de cenar. Yo la miraba a Maca y su cuerpo, en bikini y era espectacular. Ella se dio cuenta y se sonrió.

    – Perdón, se me fueron los ojos. Dije.

    – No hay problema… Pero mejor, que vayas a mi cuarto, hay un espejo grande y te mires boluda… No tenes nada que envidiarme…

    – Maca, dale…

    – En serio te digo, creo que tenes que abrir la cabeza Nati, mirarte bien al espejo y vas a reconocer que tengo razón. Tenes la autoestima baja, producto de que tu marido no te valora, no te disfruta… Te aseguro que…

    – ¿Qué Maca?

    – Que estas muy apetecible, por decirlo en forma elegante.

    – Puede ser…

    – Jorge mismo me lo dijo, que estas muy linda, en sus palabras: “muy cogible”

    – ¿Tu marido te dijo eso?

    – Sí, y tiene muy buen ojo… casi tan bueno como el mío…

    – Nunca te pregunte, vos tenías tus permitidos con Sil, ¿Y él?

    – Solo una vez me enteré, y fue porque él me lo dijo, y el muy desgraciado hasta me presento a la chica. Me morí de celos, te lo aseguro, pero no pude decir nada. Prefería que viera chicas y no chicos. Jajaja.

    – Obvio…

    – ¿Sabes por qué me la presentó?

    – Para darte celos supongo.

    – No, para hacer un trio conmigo y la chica. Desde ese momento, una vez por mes nos encontrábamos en casa. Le encantaba verme con la chica y tengo que reconocer que verlo con ella me ponía muy caliente.

    – Wow…

    – Me acuerdo y mi conchita también se acuerda…

    – Cerda…

    – Muy cerda…

    Preparamos la cena y tomamos entre las dos una botella de vino blanco, y volvimos a ir al lado de la pileta, con otra botella de vino.

    – ¿Qué sexo te gusta Maca? Pregunté ya bajo los efectos del alcohol.

    – Depende Nati, depende la pareja, la circunstancia, de varias cosas. Pero normalmente soy sumisa, me dejo hacer. ¿Vos?

    – Algo que nunca tuve con mi marido, sexo duro. Ojo, lo de él era simple, apenas se la chupo un poco, me la mete, cinco minutos y listo… Nada de apretar una teta, el culo, muchísimo menos meterme un dedo en la concha y el culo.

    – Me muero si me toca a mí un marido así… Bueno, con Jorge andarías a las maravillas, le gusta el sexo duro. Y yo que soy sumisa…

    – Gozas con todo guacha. Ni que lo digas… hasta con la chica era sumisa, con Sil, y con la que él llevaba… Me volvía loca que ella me coja la concha y el hijo de puta, dándome por el culo… Pero primero le hacía el culo a la pendeja, mientras yo le chupaba la concha…

    – Re wow… que caliente por favor…

    – Pregunta directa y brutal: ¿Cogerías con Jorge?

    – No, no cogería con tu marido. Es tu marido. Vos sos mi amiga Maca. Te pareceré boluda, pero no lo haría.

    – Para nada boluda, si muy leal… y agradezco eso. De corazón te lo digo. No sabes cuantas “amigas” se lo quisieron levantar.

    – Me puedo imaginar… también nena…

    – Ahora es cuando por boluda, pierdo a una amiga y gano una hija de puta que puede cogerse a mi marido tranquilamente…

    – ¿De que hablas Maca?

    – Nada, una boludez… perdoname… el vino…

    – Entiendo o creo entender… Te aclaro algo… tengo mucho alcohol encima, quizás me arrepienta a los treinta segundos o mañana, y no sé cómo puede terminar… ¿Me entendes?

    – Sí Nati…

    Ma puse de pie y me quite la parte de abajo de la bikini y la de arriba, me senté en la reposera con las piernas abiertas y la mire a Maca que no decía nada.

    – Quiero experimentar… chupame la concha. Dije.

    Maca me miró, sonrió mientras se corría y se puso a chuparme la concha, que ya estaba mojada. Nunca había experimentado esa sensación, mi marido en diez años nunca lo había hecho, mucho menos una mujer porque nunca estuve con una.

    Tome sus cabellos e hice que hunda su cara en mi concha, ella chupaba caliente, con muchas ganas, me metía la lengua y después jugaba con mi clítoris, pera volver a meterme la lengua. Fueron minutos y minutos de placer hasta que me saco un orgasmo hermoso, algo que hacía rato no experimentaba. La solté y ella se sentó a mi lado.

    – Me encantó, chupas como los dioses desgraciada.

    – Y no sabes como me calentaste tomándome de los cabellos… estoy super caliente.

    La tome de los cabellos y la atraje hacia mí, para darnos un tremendo beso, y mientras le apretaba los pechos y le metí dedos en la concha. Ella gimió y se puso a chuparme las tetas mientras yo le metía dedos. Enseguida tuvo un orgasmo y me miro a los ojos. Entendí a la perfección porque seguí, y ella siguió gimiendo y chupándome los pechos. Probé llevar un dedo a su culo y ella me miró sonriendo y me dijo:

    – Soy muy puta en las manos correctas… ahora soy tu puta…

    Metí un dedo en la concha, lo moje bien y de allí, al culo, directo. Y lo fui metiendo, de a poco, y ella gemía y cada vez chupaba con más pasión mis pechos. Luego un segundo y un tercero. Maca era un infierno chupando mis pechos y llevo una mano a mi clítoris para acariciarlo…

    – Maca, hermosa, te quiero coger…. Dije y ella tuvo un tremendo orgasmo anal…

    Nos recompusimos y tomando la botella de vino y los vasos fuimos al living.

    – Esperame Nati. Dijo y desapareció por un pasillo.

    Cuando volvió lo hizo con un bolso.

    – Son mis juguetes… usa lo que quieras y cogeme… Me dijo.

    – ¿Tenes un par de consoladores?

    – Sí.

    – Bueno, chupame la concha y méteme consolador en la concha. Y vos metete uno igual…

    – Si Nati. Dijo sin mirarme.

    Del bolso tomo dos consoladores y se puso a chuparme y meterme el consolador en la concha, mientras ella hacía lo mismo. Mi primera vez con una mujer, una sumisa, y era genial. Me puso a mil que me chupara y me metiera el consolador… Ella chupaba y gemía como loca. Al poco tiempo, tuve otro orgasmo y la detuve.

    Mire el bolso y había un arnés con un consolador tremendo. Ella me ayudó a ponérmelo, la puse en cuatro en el sillón y desde atrás le daba con todo. Ella arqueaba la espalda y empezó a gritar de placer.

    – Soy tu puta Nati, podes hacer conmigo lo que quieras. Dijo y llevo un dedo a su culo y lo enterró.

    – Ya voy a llegar a ahí. Le dije.

    Al cabo de varios minutos, ella dio un grito tremendo y tuvo otro orgasmo. Saque el Strap-On de la concha y lo apoye en su orto y comencé a enterrarlo. Ella gemía como loca de placer. Lo metí todo y me puse a imitar a los hombres, no al mio claro, dije a los hombres cuando le hacen el culo a una mujer, tomándola de la cintura y dándole con todo.

    – Maca, sobre lo que dijiste de Jorge… mmm… me encantaría romperte el culo así, mientras le chupas la pija. Dije y le di un consolador…

    – Sí Nati.

    Puso el consolador frente a ella y lo empezó a chupar con todo, como si fuera la pija de Jorge, en medio de gemidos y gritos de placer. Verla me puso a mil, y fue el momento en que me quebré y desee ser cogida por el culo por Jorge. No dije nada y más fuerte le daba a Maca. Tuve un orgasmo y enterré el consolador con todo. Maca tuvo un orgasmo y nos quedamos quietas.

    Me salí del culo de Maca, me saque el arnés y me senté en el sillón. Maca hizo lo mismo y me dio un tremendo beso.

    – Wow… gracias… me hiciste gozar como loca. Dijo Maca.

    – Pues por ser mi primera vez, yo debo decir que me encantó romperte el culo… someterte…

    – A mi más Maca.

    Tomamos un vaso de vino, y las dos fuimos al cuarto de invitados y nos acostamos. Enseguida nos dormimos. Cuando despertamos, las dos nos reímos… nos dimos un beso y bajamos a buscar nuestras mallas al parque. Solo nos pusimos la parte de abajo.

    – Me encantó como me sometiste, me pusiste super caliente, y cuando me la metiste por el culo…

    – Después quiero ver como te metes el consolador en el culo y más tarde, como me cabalgas con el consolador en los dos lados.

    – Sí Nati. Dijo Maca.

    Sábado y domingo fue a puro sol, y sexo, como nunca antes en mi vida, y siempre, invariablemente, yo como domina y Maca como sumisa. El domingo a la tarde, me llevó a mi casa, y ella fue a buscar a Jorge al aeropuerto.

    El lunes estaba trabajando y veo que Jorge se acerca a mi oficina.

    – Permiso, ¿tenes un minuto?

    – Hola Jorge, por supuesto. ¿Cómo estuvo el viaje?

    – Excelente por suerte. Te traje este perfume.

    – ¿En serio? Gracias, no te tendrías que haber molestado.

    – Por favor, un gusto. Dijo él y me puse de pie para darle un beso y agradecerle.

    – Wow… ¿Dónde quedó la subgerente gorda, con ropa de vieja? Estás espectacular.

    – Gracias, pero no te creo… ni una palabra.

    – Tenes que creerme, en serio lo digo. Me dijo Maca que pasaron el fin de semana juntas…

    – Sí, pensé que te había avisado…

    – No… ¿Se divirtieron? Me preguntó con una sonrisa pícara.

    – Lo pasamos muy bien… Dije sonriendo.

    – Me alegro… Nos vemos luego. Dijo y se fue de mi oficina.

    Había algo en su mirada, que me daba a entender que sabía lo que habíamos hecho. La llame a Maca y me dijo que no le había dicho ni una palabra. Cuando baje a almorzar al bar, me sorprendió ver entrar a Jorge.

    – ¿Puedo sentarme con vos?

    – Por supuesto Jorge.

    – Comiendo ensalada, con razón el cambio en tu cuerpo.

    – Ensaladas y gimnasio, las dos cosas se conjugan.

    – Esas dos cosas y un buen sexo, la mejor receta. Dijo Jorge sin quitarme la vista de los ojos.

    – Puede ser… Dije tratando de disimular mi sonrisa.

    – Los dos somos de nivel gerencial, no tenemos que rendir cuenta si nos tomamos un rato. ¿Vamos?

    – No te entiendo Jorge. ¿A dónde queres que vayamos?

    – ¿Vamos? Preguntó nuevamente.

    Terminé mi ensalada y fuimos a buscar su auto en silencio y en silencio fuimos a un hotel alojamiento. Sin hablar entramos y nos desvestimos. Si con traje era hermoso, desnudo… por favor que hombre… Me puse de rodillas y comencé a chuparle la pija, que sin ser descomunal, era grande en serio, al punto que por lo ancha me costaba metérmela en la boca. Enseguida se puso dura como piedra y fue cuando me tomo de la cabeza y me cogió la boca con todo, era un animal, yo como podía, respiraba, escupía la saliva que me provocaba y me dejaba hacer por esa bestia.

    Me cogió la boca hasta que acabo bien en mi garganta haciéndome tragar todo su semen. Y volvió a cogérmela, hasta que estuvo bien dura… Cuando estuvo a su gusto, me puso en cuatro en la cama, y el parado detrás de mí la enterró hasta el fondo de mi concha haciéndome dar un tremendo grito por el grosor.

    – ¿Te gustó coger a Maca? Me preguntó sin dejar de moverse.

    – Eh…

    – Nati… nadie me tiene que contar nada… la conozco a mi mujer.

    – Me encantó, es una puta divina. Dije con total desparpajo.

    – Me alegro… y sí, en buenas manos, es una puta inigualable, como vos querida… Dijo y se me helo la sangre.

    – Puede ser…

    Me dio varios chirlos en el culo y saco su pija para apoyarla en mi orto y me asusté.

    – Por favor Jorge…

    – ¿Queres meterte dedos mientras me la chupas?

    – Sí. Dije sin pensarlo dos veces.

    Y por varios minutos me fui metiendo dedos hasta casi meter mi mano completa. Nunca lo había hecho, mucho menos me habían cogido el culo con algo tan grueso, y de eso hacía muchos años. Él estaba acostado y le dije que estaba listo. De nuevo me puso en cuatro y la fui metiendo. Me dolía pero muchísimo menos que si no me hubiera metido dedos.

    Y fue bestial la forma en que me cogió el culo, tomándome de la cintura y manteniéndome casi en el aire. Parecía un martillo neumático por como entraba y salía de mi culo. Cuando acabo, lo hizo bien adentro de mi culo, inundándolo de esperma. Se salió y le chupe la pija dejándola bien limpia. Fui al baño y el pidió dos whisky`s.

    – Sos un animal… y yo que estoy fuera de estado… me destrozaste…

    – Me encanta como te entregas, como una buena amante.

    – Desgraciado…

    – ¿Le vas a contar a Maca?

    – Ni loca… sos su marido…

    – Claro, por eso no me contaste que le rompiste el culo.

    – ¿Cómo sabes?

    – Conozco a mi mujer Nati… cuando me dijo que iban a pasar el fin de semana juntas, supe que le gustaba y que iban a terminar cogiendo y conociendo sus gustos…

    – ¿Le dijiste eso?

    – No… no es necesario. Supongo que también te conto nuestro encuentros con Ali, una chica de Rosario.

    – Sí, me contó…

    – Bueno… Esto es claro Nati, me encanta cogerte, si te soltas un poco más, vas a ser la amante perfecta. Sin obligaciones de días, ni horarios. Tenemos ganas, nos juntamos. ¿Tu marido?

    – Le pienso pegar una patada esta misma noche… Basta de miseria sexual y de nada de amor.

    – Bueno… y si te enganchas con alguien, y queres que nos sigamos viendo, encantado.

    – Sos un hijo de puta…

    – Al que le encanta cogerte… chupame la pija.

    Me puse a chuparle la pija y después quiso que lo monte. Lo hice, y por el culo y la concha. Termine destrozada, me dolía todo el cuerpo pero feliz de ser cogida por semejante tipo.

    Volvimos a la empresa y me dolía todo. Con el pretexto que tenía que cortar con mi marido, le avise a Maca que no iba al gimnasio. Cosa que fue cierta ya que cuando llegué a casa le dije que lo nuestro había terminado. Creo que no se sorprendió, armo dos bolsos y se fue. Al día siguiente pasaría por el resto de las cosas.

    Al día siguiente, la llame a Maca para contarle.

    – Excelente, es lo que tenías que hacer hace rato.

    – Sí… ¿Le contaste algo a Jorge?

    – No, pero el desgraciado me preguntó que tal cogías anoche. Mi cara me vendió.

    – Que hijo de puta…

    El viernes estábamos yendo para cenar, cuando él la llamo y le dijo que ponga el altavoz.

    – ¿Van a cenar?

    – Sí amor, como todos los viernes, vamos con Nati a cenar.

    – Bien… estoy en casa, preparando un asado, con unos buenos vinos mendocinos. Las espero. Chau.

    – Es un hijo de puta… Dije.

    – No lo dudes… algo se trae entre manos. Dijo Maca y yo pensé en su pija y casi me largo a reír.

    Llegamos y estaba en el quincho, con un short y una musculosa. Saludamos y nos dijo:

    – Pónganse las mallas y disfruten.

    – No traje malla, no pensé… Dije y me miro sonriendo.

    – Te presto una Nati. Dijo Maca y al rato volvimos con él.

    – Tomen una copa de vino, después van a la pileta… Entre novedades, cosas para festejar y que tengo para contar, en total son cinco. Maca, di un número del uno al cinco.

    – Cinco. Dijo Maca.

    – Las pienso coger a las dos por el culo y la concha esta noche, y mañana y el domingo.

    – Hijo de puta… Dije.

    – Nati un número.

    – Jorge, no puedes decir eso… yo…

    – Un número… me interrumpió.

    – Cuatro.

    – Maca, Nati es mi amante.

    – Jorge, por favor, como le vas a decir eso a Maca. Maca, en serio, esta loco…

    – Creo que no… sabe todo Nati…

    – Maca, un número.

    – Uno.

    – Soy el nuevo presidente de la empresa en Argentina.

    – ¿En serio mi amor? Felicitaciones, que feliz que me pone ver como creces… ¿Cuándo te dijeron?

    – En EEUU, pero hoy se oficializo. Dijo

    – Felicitaciones Jorge, que gran pasó. Dije.

    – Nati, un número.

    – Dos, voy detrás de Maca.

    – Como a ella le gusta. Perdón… Entre las condiciones que puse para ser presidente de la empresa, una fue tener la autoridad total, poder reemplazar gente a mi criterio. Nati, tengo claro que Giménez es un inútil que vive pisándote para no ponerse en evidencia. Sos la nueva Gerente de Relaciones Públicas.

    – ¿Qué decís loco?

    – Lo que escuchaste, o aceptas o te vas de la empresa, pero no dejas de ser mi amante, claro.

    – Cerdo desgraciado, claro que acepto.

    – Queda el tres… otro de los puntos que me autorizaron es a dar un aumento de sueldo al nivel gerencial, para retener a los buenos, y que no como pasa que los tientan de otras empresas. El aumento es del 50% Nati. Vas a cuadruplicar tu sueldo actual.

    – Sos un animal… te adoro…

    – Gracias…

    – ¿Cuál de los dos me eligió y cuándo? Porque esto lo armaron entre los dos. Pregunté.

    – Te dije que era inteligente. Dijo Maca.

    – Fue Maca, cuando nos conocimos. Dijo Jorge.

    – ¿Por qué Maca?

    – Porque sos hermosa, aunque en ese momento no parecías y de inmediato tuvimos buena onda. Le dije a Jorge que me gustabas y me dio vía libre. El domingo cuando llegó, le conté y por eso el lunes te dijo de ir al hotel.

    – No me dijo de ir al hotel, solo “Vamos”. Desgraciado…

    – Escuchame, esto es entre los tres, nada que ver con lo laboral ni la opinión que tengo sobre vos laboralmente. Ni la gerencia es un premio por ser mi amante.

    – Entendido… ¿Me explican como va a funcionar esto?

    – Como te dije, sos mi amante. Maca, tu amante, y cada tanto, nos juntaremos los tres… Dijo Jorge.

    – Wow… vamos a la pileta, esto se está poniendo caliente. Dije.

    Las dos nos metimos en la pileta y la tome del pelo a Maca.

    – Hija de puta, te juro que te voy a hacer mierda…

    – Sí Nati.

    – Cuando salgamos, vas a buscar tu bolso, lo traes y te sacas la malla putita.

    – Sí Nati.

    Nos quedamos un rato besándonos y tocándonos en el agua y salimos. Maca fue adentro.

    – ¿Falta mucho para comer? Pregunté.

    – Puede faltar mucho si necesitas tiempo… Dijo Jorge sonriendo.

    Maca volvió y se sacó la malla.

    – Toma un consolador y métetelo en el culo y mostrale a Jorge como me chupas la concha mientras te preparas el culo.

    – Sí Nati.

    Ella se separó los cachetes y le mostro al marido como se enterraba el consolador en el culo y de inmediato se puso a chuparme la concha.

    – Se nota que estás muy caliente Maca, que chupada que me está pegando Jorge…

    – Veo….

    Estuvo así hasta que me saco un orgasmo y llame a Jorge.

    – Quiero chuparte esa hermosa pija. Dije.

    Él se paró a mi lado y la saco del short ya dura. Mientras la chupaba Maca que chupaba la concha y no paraba con el consolador en el culo.

    – Que hermosa pija, por favor… que placer chuparle la pija a tu marido Maca… Dije tomándola del pelo y haciendo que entierre su cabeza en mi concha.

    Disfrute un rato de esa pija y le dije a Maca que se levante, me puse en cuatro en el césped y me fui metiendo dedos en el culo, hasta abrirlo lo suficiente.

    – Maca, suelta ese consolador y mira como tu marido me hace feliz cogiéndome el culo mientras me chupas la concha.

    Ella hizo un 69 y me empezó a chupar la concha mientras Jorge me empezaba a enterrar la pija en el culo. Jorge se puso loco, y me daba con todo mientras Maca me chupaba y veía como él me cogía como animal…

    – Así mi macho, dame con todo, y que esta putita vea como me haces gozar.

    Escucharme fue ponerlo a mil a Jorge y me daba con todo, hasta acabar bien adentro de mi culo.

    – Se bueno, dale para que te limpie la pija y después límpiame el culo Maca.

    Ella hizo las dos cosas y me puse la malla y le di un tremendo beso a Jorge.

    – Te tocas solamente y vas a pasar un fin de semana de mierda porque ni Jorge ni yo vamos a parar de tener sexo y vos nada. No te toques hasta que diga. Le dije.

    – Sí Nati.

    – Cuando quieras Maca pone la mesa Jorge.

    – Puede ir poniéndola. Dijo y Maca se fue a buscar las cosas.

    – Nunca la vi tan puta y sumisa… Dijo Jorge.

    – Espera que la suelte más tarde… la estoy macerando.

    A partir de ese momento fue un fin de semana de locura. Por momentos estábamos las dos sola, en otros yo con Jorge y en otro los tres.

    Ya pasaron cuatro meses de esa noche, sigo siendo la amante de Jorge y por lo menos una vez por semana nos encontramos, con Maca, nos encontramos por lo menos dos veces por semana después del gimnasio y los tres, casa quince días…

  • Cobré mi fantasía

    Cobré mi fantasía

    Hola, mi nombre es, uhmm mejor que me conozcan por Don Juan… bueno resulta ser que me siento muy heterosexual y tengo un gran gusto por las mujeres, me fascina el cuerpo de las mujeres y más cuando las tengo desnudas y las hago venirse con mi tan grande y negro pene (pinga), que mide tan solo unos 17cm de largo, pero es grueso según me dicen todas las mujeres con la que he estado, y dicen que es perfecto.

    Bueno para ir al grano en esta historia real… soy cubano pero hace ya unos 10 años estoy viviendo en China. Tengo mi esposa china la cual me gusta mucho, llevamos casi 10 años casados y tenemos una muy buena y bonita relación pero por desgracia ya no tenemos sexo, no porque yo no quiera, sino porque ella ya perdió su apetito sexual y cuando lo tiene será tal vez una vez al mes o hasta una vez cada dos meses por eso no puedo saciar mis grandes ganas sexuales que me atrevo a decir que es casi todos los días o 4 días a la semana, yo y mi esposa solíamos tener sexo todos los días, a veces hasta dos veces al día, pero ya eso se acabó y de todos los días a casi nada e imagínese que nos bañamos hasta junto a veces pero nada, mi apetito sexual es el mismo sexual es el mismo pero al final termino masturbándome en las noches, y es aquí donde comienza mi relato producto a una fantasía que un día se formó en mi cabeza.

    Hace un par de años, un día en la noche entré al Instagram y comencé a mirar fotos del buscador y me topé con una foto de una chica muy guapa y se veía que estaba buenísima con tremendo perro cuerpazo pero cuando entro a su perfil y continuo de curioso me doy cuenta que era una chica transexual, repentinamente me dije a mi pensamiento: «en una noche de locura cualquiera yo creo que le doy pinga»…

    Y fue ahí donde mi curiosidad se convirtió en una fantasía donde quería saber que se sentía singarse a una trans pero al mismo tiempo me sentía que no podía porque no me atraen los hombres para nada, ni aunque sean amanerados porque me gustan las mujeres demasiado.

    A eso de las 2 am continuo despierto porque no tenía que trabajar el día siguiente por lo que estoy acostado en el sofá mirando la tv, me entran ganas de singar pero no puedo con mi mujer y la única opción que tengo es Manuela (mi mano), o sea rallarme la yuca y es cuando decido acudir a uno de esos vídeos porno donde comencé mirando uno hetero pero luego por primera vez decidí entrar a la categoría “trans” y fue ahí donde me hice una de las mejores pajas de toda mi vida mirando cómo dos chicas trans singaban, el chorro de leche fue descomunal.

    Al día siguiente estoy mirando chicas en una aplicación de ligar y para mi suerte o desgracia me topo con el perfil de una brasileña transexual que para ser honesto no era bonita pero tenía cara de mujer y un pelo muy largo, su perfil decía: “adoro las locuras”, cuando le escribo “Hola”, no pasaron ni 5 minutos y me contestó, comenzamos a hablar, me dijo que le gustaban las pingas negras pero de los americanos, como yo hablo inglés y lo escribo noté que su inglés no era muy bueno por lo que le dije que yo era de los Estados Unidos y que estaba trabajando en China.

    Me preguntó si yo quería que me la follara, al momento le dije que sí pero si me pagaba, no quería hacerlo gratis porque en mi interior me sentía que era tener sexo con un hombre y como dije antes no me gustan los hombres pero me atrae mucho la figura femenina de las trans. Ella aceptó pagarme lo que era al cambio unos 200 dólares en aquel tiempo, me envío su dirección y como no era tan lejos fui a su casa en la noche, la verdad que se veía mejor en la foto pero ya estaba ahí, le iba a pagar 200 dólares y tenía cara de mujer pero no bonita, cuando entramos lo primero que hice fue tomar el dinero que y ella lo tenía al lado de la cama en la mesita de noche, me desnudé y automáticamente comenzó a mamarme la pinga, honestamente…

    Yo creo que lo único bueno que tenia esa trans era la clase mamada de pinga que le dio, se la metía completa en la boca y la llenaba de saliva, se la pasaba por toda la cara, la olía, se daba con mi pinga en la cara y me decía una otra vez: -so good, so good, I like it so much (muy buena, muy buena, me gusta mucho)- se metía los cojones en la boca, volvía a mi pene presionaba mi cuerpo para hundir mi pene completamente en su boca, así estuvo por unos 5 minutos, luego agarró un condón y me lo puso con su boca… aquí comenzaba ya la acción de mi fantasía.

    Acto seguido se puso en posición de 4 puntos, se hecho bastante gel y aun así su culo flaco se sentía bastante apretado hasta que mi pinga gruesa comenzó a entrar poco a poco mientras ella gemía: -haaaiii haaaiiii-… hasta que entró completamente y comencé a darle pinga, a veces yo pensaba que el vecino de al lado podría estar escuchando, pero la realidad es que me vine muy rápido como a los 5 minutos.

    Cuando terminamos nos quedamos conversando por un rato no muy prolongado y tomándome una cerveza, me comenzó a enseñar fotos de su supuesto novio negro americano que estaba en los Estados Unidos, le enseñó algunos vídeos donde él se la estaba follando, al rato la pinga se me paró otra vez y me dijo que le dolía el culo pero quería probar mi leche, comencé a masturbarme y me vine en su cara, esa puta lo disfrutaba como si fuera helado, terminó tragándosela y me dijo, sabe dulce tu leche.

    Me puse la ropa y me fui, después de eso me sentía un poco arrepentido pero al final terminamos follando una vez a la semana y acordamos que me pagaría 150 dólares cada vez que me la follara, así estuve aproximadamente como dos meses, la última vez me pagó 100 dólares, pero después de eso más nunca quise follarmela más porque comenzó a hablarme de que quería tener un novio. Pero la otra verdad es, que después de esa trans quería probar una que fuera bonita y de cierta forma lo logré, pero eso será en otra historia, no en esta. Jejeje.

  • Mi esposa, la puta de la empresa (III)

    Mi esposa, la puta de la empresa (III)

    Como nunca enfrenté a Gaby tras descubrir todos los mensajes en su teléfono durante el tiempo que estuvo inconsciente por el accidente, supongo que ella pensó que todo seguía normal. Lo normal era que yo no revisara su celular, así que lo dejaba descuidado por ahí como siempre.

    Yo aprovechaba esos descuidos para enviarme cada conversación sospechosa y todos los archivos que pudiera encontrar en ellas. Después, ya solo, generalmente en el trabajo, me encorvaba sobre mi teléfono para revisar cada detalle.

    -¿Mañana en el mismo sitio? – Decía un tal Andres.

    -Si mi amor, como siempre

    -¿Te llegó el dinero?

    -Si corazón, gracias. Me compré lo que me pediste.

    Otra conversación decía:

    -No puedo esperar al jueves para verte, deberíamos vernos más, un día contigo no es suficiente – Decía Juan Pablo.

    -Jajaja amooor, sabes que mi agenda es ocupada, mucho trabajo, pero siempre saco el rato para ti

    -¿Y los sábados ¿No podrías los sábados?

    -imposible, mi esposo está encima

    Era mentira, si quisiera lo podría hacer los sábados también. De varias conversaciones similares deduje dos cosas, una era que tenía un calendario muy estructurado para ver a los sujetos, y dos, que le sacaba dinero. No cobraba por follar como una puta, pero el contrato tácito era medio de sugar daddies, todos le enviaban dinero para cosas que ella les decía que necesitaba, pero yo sabía que no.

    Generalmente esas revisiones terminaban en una paja en el baño cuando empezaba a ver el material audiovisual. Mi esposa en cuatro, boca arriba, chupando, fotos y videos amateur que me generaban un enojo enorme pero a la vez una excitación incontrolable. Mi favorito era uno en el que salía chupando el trozo a un tipo arrodillada en cuatro sobre la cama, el ángulo tomaba un par de nalgas bien iluminadas y empinadas que se movían al ritmo de su cabeza.

    -Me gusta tu verga mi amor, encaja muy rico en mi boca – Decía Gaby.

    -La chupas como nadie – Le respondía un tipo al que no se le veía la cara mientras ella sacaba su lengua y repasaba esa verga desde la base hasta la punta para terminar con una risita.

    Me sentía un perdedor. A pesar de que casi a diario me follaba a Gaby y ella parecía disfrutarlo, el saber que se veía con todos esos tipos a mis espaldas me mataba. Cómo sabía que siempre tenía sus escapes a medio día, a un motel convenientemente cercano a su trabajo y siempre pedía la habitación 201, yo me iba a espiarla escondido en la habitación 202. A veces iba solo, a veces me llevaba a una puta.

    Cada ocasión era una puñalada en el corazón para mi, aunque me excitaba y me satisfacía, oír como mi esposa intimaba con alguien más era muy fuerte. Un día se rebosó mi copa.

    Era martes, yo estaba en la 202 pegado a la pared solo. Oí los ruidos normales, los gemidos de siempre. Me enojé y me excité. Iba en medio de una paja cuando me llegó una conversación.

    -Ya no lo amo, las cosas han cambiado – Decía Gaby. ¿Hablaba de mí?

    -¿Y por qué no lo dejas? tú eres una mujer increíble, puedes vivir la vida que quieras

    -No sé, él ha hecho muchas cosas por mi, siento que estoy medio en deuda

    -¿Y el sexo?

    -Normal, él se esfuerza bastante, pero nunca es tan rico como hacerlo contigo. Yo finjo para que no se sienta mal

    -Déjalo, vente conmigo

    -¿De verdad? ¿Me llevarías a vivir a tu casa?

    -ufff claro que sí, sería un honor tenerte para mi

    -Lo pensaré

    Seguidamente gemidos y gritos. Estaba furioso, ella no solo me dejaba en ridículo frente a otro hombre sino que consideraba dejarme. Salí de allí descontrolado directo al prostíbulo donde pedí dos chicas para equilibrar mi orgullo. No solo era enojo y dolor, también era temor de que ella efectivamente decidiera dejarme, si algo había mantenido todo aquello era que Gaby seguía siendo mi esposa y a pesar de que otros se la cogían, aún me la podía coger yo.

    Tal vez por la media botella de whisky que me había tomado, tal vez porque ya era hora de definir todo aquello. Esa noche cuando llegó a casa la estaba esperando ebrio sentado en nuestra sala. Gaby llegó con su bolso y su vestido de oficinista apretado, vaya culo que se mandaba, los que nos la cogíamos nos estábamos comiendo un buen pedazo.

    -Amor, ¿cómo estás, qué haces? – Me dijo algo sorprendida.

    -Siéntate por favor – Le dije tajante. Ella se sentó.

    -¿Qué pasa amor?

    -¿Qué pasa amor? pasa que lo sé todo maldita puta, sé que te follas a tus compañeros de trabajo y quien sabe a quien más, sé que follas en el motel Avenue los medios días, sé que siempre pides la habitación 201, la grande, con todos los juguetes, sé que te escriben mensajes y te mandan videos y fotos… los he visto todos… Lo sé todo, sé que te dan dinero y sé que hoy le dijiste a uno de tus amantes que ibas a pensar en dejarme – Lo solté todo.

    Gaby me miraba fijamente, no era sorpresa, no era miedo, me miraba con seguridad. Colocó su bolso en el suelo pausadamente, cruzó sus piernas y se dejó caer en la silla completamente.

    -Ya sabía que lo sabías – dijo y yo me quedé helado.

    Se hizo un silencio.

    -Quería ver cuánto ibas a aguantar, pusilánime, quería ver hasta dónde ibas a llegar viendo como se follan a tu esposa a diario y tú ahí, sin hacer nada, compartiendo, perdedor. Sé que me espías en el motel, te he visto. Sé que has visto mi teléfono, quería que lo vieras – me dijo.

    -Maldita, traidora – Le dije con odio.

    -Lo que sea… yo me voy, tengo mucho que vivir y no será con un tonto como tú

    Lo siguiente fue una faceta de mi que nunca imaginé. No soportaba la idea de perderla, tampoco soportaba sentirme como me hacía sentir. Me levanté de la silla y corrí hacia ella, asestó un golpe en su frente. Gaby cayó desmayada. Fui rápidamente por unas cuerdas y algo de cinta. Amarré a mi esposa de pies y manos y cubrí su boca con la cinta. Mi auto estaba dentro del garaje de la casa y la llevé hasta la cajuela, la metí ahí.

    Yo tenía un proyecto. Una pequeña cabaña alejada de todo en la que guardaba esperanzas de un retiro pacifico junto a Gaby. A ella no le parecía muy emocionante y nunca me apoyó en el proceso de construir y adecuar el lugar. Para entonces solo estaba en obra gris y tenía un cuarto muy precario con una cama de tablas sin colchón.

    El trayecto era de más o menos una hora hasta el sitio alejado. Bajé del auto y abrí la cajuela, los ojos abiertos y temerosos de Gaby se encontraron con los míos. Entre gemidos trataba de decirme algo pero por la cinta no podía. La cargué y la llevé adentro. La dejé sobre la cama de tablas y le quité la cinta de la boca.

    -¿Qué haces imbécil? suéltame!!! – Me gritó

    -No mi amor, tú no me vas a dejar, y me vas a pagar todas las que me has hecho

    Acto seguido bajé mis pantalones y mi verga se asomó apuntando al culo parado de Gaby. Ella, completamente inmovilizada, no pudo hacer mucho para evitar que le quitara parcialmente la ropa. Escupí en mi mano y esparcí el fluido sobre mi verga para llevarlo al coño de mi esposa, ahora mi rehén.

    -nooo, déjame!!! – Gritó.

    No hice caso, me la follé por el coño y por el ano y descargué mi leche sobre su cuerpo tendido.

    -¿Qué haces? ¿Te has vuelto loco? no puedes tener así – Me dijo llorando.

    -¿Te das cuenta de lo que me has hecho tú? Esto es poco – Le respondí y me senté en la cama a su lado mientras vibraba un teléfono recibiendo un mensaje, el teléfono de Gaby.

    Lo tomé y abrí el mensaje.

    -¿Mismo lugar misma hora? – Decía un tal Daniel.

    -¿Qué le respondo? – Le dije a Gaby, ella me miró y bajó la vista.

    Me quedé dormido allí a su lado. A la mañana siguiente desperté, ella aún dormía. Aterricé de la locura que estaba cometiendo, secuestro y violación. La desaté y se despertó.

    -Vamos – Le dije.

    Nos subimos al auto y emprendimos la marcha de vuelta a casa sin saber que sería de mí.

    -¿Por qué lo hiciste?- le pregunté.

    -¿Por qué hice qué? – Respondió.

    -¿Por qué te los follas a todos?

    -Me parece rico, y los controlo, me dan dinero

    -¿No te es suficiente con lo que te doy? ¿Con lo que tenemos?

    -No se trata de eso, no sé, me gusta, se siente rico

    -¿Pensaste en mí al hacer todo esto?

    -Al principio, luego ya no me importó

    -¿Cuanto llevas haciéndolo?

    -Un par de años

    Le conté como me enteré, le conté cómo la espiaba y lo que hacía. Como coleccionaba sus videos, dejé salir todo. Al terminar mi historia llegamos a un semáforo y me detuve, la volteé a ver. Sus ojos me miraban con sorpresa e interés.

    -Llévame a ese prostíbulo – me dijo.

    Aquello me tomó por sorpresa. Más aún cuando Gaby se quitó el cinturón de seguridad y se inclinó sobre mí para abrirme la bragueta y sacarme la polla.

    -Llévame a ese prostíbulo – Repitió.

    Así fue. Llegamos al lugar. Las chicas que ya me conocían se sorprendieron al verme llegar con una mujer. Entramos a una estancia y nos sentamos. 7 putas desfilaron frente a nosotros.

    -¿Cuál escoges siempre? – Me preguntó Gaby sonriendo.

    -Varias, pero mi favorita es Carolina – Dije apuntando con un dedo.

    Carolina será!!! – Gritó fuerte ella.

    -Buena elección

    -Sí, pero no aquí, vamos a la 201 – dijo Gaby.

    Tomé la ruta conocida. Esta vez con mi esposa en mi auto y no en el de alguien más. Carolina iba en silencio.

    -Entonces Caro,¿ tú eres la que se folla mi esposo mientras me espían?- Dijo Gaby jovial.

    Carolina no supo qué responder, se quedó callada mirándome. Llegamos al motel, casi por instinto me dirigí a la 202… Gaby se adelantó a la 201, se giró, me miró sonriendo.

    -Ven mi amor. Ven Caro – Nos dijo.

    Estaba como pez en el agua, se fue desnudando y estirando su cuerpo. Su espalda se arqueó con sus brazos en alto y su culo hermoso se empinó ante mí.

    -Bienvenidos a mi reino. ¿Quién quiere una chupada? – Dijo Gaby sonriendo.

    Gaby caminó hacia mí, se puso de rodillas y sacó mi verga para empezar a chuparla. Carolina esperaba a un lado.

    -Ven querida, este hombre está pagando por algo – Le dijo Gaby a Carolina invitando a ponerse junto a ella para chuparmela entre las dos.

    Un mensaje llegó al teléfono de Gaby. Respondió algo y volteó el aparato mostrándome la pantalla.

    -¿Gaby qué pasó hoy? ¿no nos íbamos a ver? – Decía.

    -Lo siento, se me presentó algo más importante – respondió ella. Y me sonrió.

    Con la experiencia de haber estado allí mil veces Gaby lideró toda la situación. Nos llevó de esquina a esquina y nos puso como quiso. En un momento nos llevó hasta el arnés. Se subió sin mayor inconveniente y quedó con las piernas flexionadas y el culo abierto hacia mi.

    -Ven papi, dame por el culito que yo sé que te gusta – Dijo Gaby.

    Me puse detrás del delicioso culo de mi esposa y tras posar mi glande entre sus nalgas empujé, un experimentado ano me recibió abriéndose para dar paso a mi verga.

    -Ufff que rico papi, cometelo todito – Dijo Gaby.

    Como todos los demás que se lo comen a diario – Se oyó la voz de Carolina que fumaba un cigarrillo sentada en el otro extremo de la habitación.

    -¿Tienes algo que decir perra? – Respondió agresivamente Gaby deteniendo el bamboleo de nuestra interacción.

    -Yo seré una prostituta, pero tú eres una verdadera mujerzuela. Espero que sepas lo que haces – Eso último fue para mí. Carolina tomó sus cosas, se vistió rápidamente y salió del lugar.

    Gaby y yo nos quedamos un rato follando. Después tomamos el auto y nos dirigimos a casa.

    -Entonces, ¿queda olvidado lo del secuestro y eso?- Le pregunté al llegar.

    -Sí, queda olvidado. No te preocupes

    Mientras nos cambiábamos para dormir no pude evitar preguntarle algo importante.

    -¿Y ahora qué? – Le dije. Ella entendió lo que le preguntaba.

    -Ahora ya lo sabes todo. Debes decidir si quieres tener una parte de mí o no tener nada. Los fines de semana son tuyos – Me dijo y se acostó a dormir.

    -¿Te seguirás viendo con todos?

    -Sí. Pero mira el lado positivo, ya no tienes que andar hurgando en mi teléfono, yo misma te mandaré los videos y las fotos.

  • Me cogí a un taxista

    Me cogí a un taxista

    Hola para los que no me conocen soy Fernando, actualmente soy estudiante y trabajo medio tiempo, para que se den una idea de mi mido 1.75 cm, peso como 85 kg, soy gordito y no soy muy masculino y cada vez me está gustando más ser femenino.

    Este relato me paso hace poco iba saliendo de una fiesta en la madrugada, la fiesta fue en el estado de México y me quedaba muy lejos para mi casa por lo que no me quise arriesgar y preferí pedir un taxi de aplicación. Tuve mucha suerte y me tocó como conductor un señor grande como de 60 años, tenía la piel morena, canas pronunciadas, un poco gordo como robusto, a pesar de tener esa edad, se notaba que intentaba cuidarse para no aparentar su verdadera edad, me senté al frente porque tenía unas cajas con ropa en los asientos de atrás, al inició del viaje fuimos hablando de deportes, noticias, comida y muchas cosas, cuando me empezaba a quedar sin tema de conversación el me pregunto su tenía novia.

    Le respondí que no porque sigo indeciso con mi preferencia, no se porque pero la pregunta me puso caliente aunque intente que no se diera cuenta, también note que se interesó porque disimuladamente se agarraba el pantalón. A mitad del camino estuvimos hablando de como nos gustaban las chicas y toco el tema que el también pasó por una etapa de duda. Me calentó saber que él también tuvo relaciones con otros chicos.

    Como fue viaje de estado a ciudad pasamos por un camino que yo no conocía con anterioridad, por lo que me provocó un poco de desconfianza, cuando pasamos por una avenida con mucho tráfico tuvimos que esperar en ese momento el coloco su mano en mi pierna, dándome a entender que quería coger conmigo, como no me pareció feo y me gusto me acerque para decirle que no había problema con que lo hiciéramos. Salimos para una calle cerrada como callejón y en el carro me empezó a besar con mucha fuerza, me dijo que no lo hacía hace mucho tiempo y se le noto cuando le desabroche su pantalón, tenía una verga enorme junto con unos huevos que no me cabían en la mano.

    Le mame la verga un buen rato hasta que se me canso la boca por más que intente hacer que se corriera, no lo logre pero la deje lo suficiente húmeda para que me entrará y no me doliera. Nos empezamos a desvestir y se sorprendió por lo pequeña de mi verga aunque también me la mano un rato. Bajamos los asientos y me acomode para que me la pudiera meter, le encantó mi culo porque estuvo agarrándolo para tomar impulso y metérmela completa.

    Me calentó mucho cuando agarró mi pecho y los empezó a chupar con gran fuerza aunque no deje que me mordiera los pezones. Después hicimos un 69 hasta que por fin se corrió en mi boca, aunque fue mucha su descarga, me dijo que todavía aguantaba unas 2 veces, fue muy respetuoso porque me decía si quería parar antes de ir demasiado lejos. Me puse en 4 contra la ventana y le pedí que me diera con todo, me abrazó del estómago y no dejo de darme hasta que se quedó sin fuerza, su segunda corrida me la dejó en el culo, no fue tan fuerte como la primer pero sentí su leche caliente en mi, se acercó a mi culo y empezó a mamarlo hasta que me corrí y creo que se molestó un poco porque mi corrida mancho el asiento.

    Cuando terminamos y nos estábamos vistiendo no dejaba de besarme, me agradeció por el buen cardio. Por último continuamos el viaje hasta mi casa lo invité a pasar pero me dijo que tenía otros pasajes pendientes, quedamos de vernos otra vez y me pidió que usará una tanga o ropa de mujer para que le hiciera una rusa con mi pecho.

  • Filmando para clientes

    Filmando para clientes

    La segunda entrega terminó así “Que querría el cliente que pidió sesión privada?”

    En esta tercera entrega continuamos con la segunda sesión y rechazamos una interesante propuesta de un cliente.

    Ella en la cama boca abajo, con el dildo grande dentro de su vagina, yo con dos eyaculaciones en menos de una hora, y la sesión que apenas llevaba una hora recordamos lo que habíamos leído de no entregar todo al principio pero la interacción con los espectadores nos había llevado a eso. Estuvimos conectados un rato más sin mucha acción, ella se seguía tocando, vulva, pezones, incorporó un dedo que recorría la zona anal. Le sugerí que sacara el dildo de su vagina y colocara un huevo vibrador y con la cámara haciendo un primer plano jugara con un dildo chico en su ano y accedió. Sin apuro, ella se sentó en la cama y sintió como los veinte centímetros de dildo le presionaban el útero y toda su cavidad abdominal, me pidió que la ayudara a sacarlo y le dije que se parara y corriera la tanga y el dildo cayó al suelo haciendo un ruido primero al salir de su vagina dejando un gran agujero y luego al caer al suelo y rebotar por éste.

    Imaginarán que colocar en la vagina un huevo vibrador luego de tener una hora un monstruo dilatando, fue sencillo, diría que entraban una docena de huevos vibradores. Sus labios, si los vaginales, estaban hinchados de contener ese tamaño durante tanto tiempo, tuvo que hacer un esfuerzo para que el huevo no cayera al moverse en la cama, y buscó disimuladamente el punto donde ubicarse para el mejor encuadre de la cámara. Bajó el abdomen y el pecho recostándose en la cama dejando las rodillas apoyadas, con las piernas ligeramente abiertas, la vista desde atrás era hermosa, los labios no alcanzaban a cerrar todo el agujero que había, el huevo estaba en su interior y salía una pequeña parte del piolín para recuperarlo. Estaba sin encender.

    Ayudé con un poco de aceite acariciando sus nalgas, frotando su vulva y ano, en la cámara solo aparecía mi brazo frotando ese trasero devorador, el dildo lubricado lo empezó a pasar por sus labios, recorrió todo el perímetro de la vulva lo pasó de arriba abajo por la raya de su cola varias veces y fue aliviando la tensión del ano. De fondo había algo de música de cover de guitarras, suave, que incitaban a la tranquilidad, ella se dio cuenta que su ano iba aflojando y metió la punta del dildo, no era asidua a jugar así, ni a tener sexo anal, era una sensación totalmente nueva y yo la dejé que experimentara, capté unos primeros planos estupendos, y en el chat iban aumentando los espectadores.

    En un rato el dildo ya entraba la mitad, ella tenía sed y me pidió algo de la heladera, pero no soltaba el dildo ni dejaba de meterlo y sacarlo, para tomar agua dejó el dildo en la mesa de noche, tomó mirando a la cámara mientras yo llevaba a lavar el dildo y traía una toallita húmeda para limpiar la zona. Volvió a ponerse de rodillas con el culo hacia la cámara y le alcancé otro dildo, uno un poquito más gordo, tal vez de unos cuatro centímetros de diámetro, como un pene normal, ella se dio cuenta al agarrarlo, me miró, vi su brillo en los ojos a través del antifaz y lo volvió a frotar por su raya y ano que ya estaba algo abierto, esperando lo penetraran, le dije que le iba a poner lubricante y esperó unos segundos mientras yo le echaba un buen chorro y parte se deslizaba hacia adentro del ano y otra parte al interior de su vulva que todavía no se había cerrado del todo. Apoyó la cabeza, hizo algo de presión, el esfínter cedió y entró, así de una, la tercera parte del dildo, ella esperó unos instantes para comenzar a moverlo y le dije que iba a prender el huevo, cuando lo encendí se tensionaros los músculos de sus piernas, su vagina se contrajo y el ano apretó el dildo, de a poquito fue aflojando de nuevo.

    Ella estaba con los ojos cerrados, disfrutando de un dildo en el ano y un vibrador llevándola al orgasmo en la vagina, y llegó una notificación. Una usuaria recién conectada quería ver como la penetraba yo analmente y después quería ver como el semen chorreaba de su ano, demoramos unos instantes en contestar, nos miramos, ella encogió los hombros y asintió con la cabeza, pero en voz muy baja le dije que necesitaba que disimuladamente se diera vuelta, con la cara hacia la cámara sin sacarse el dildo, apagué unos instantes el huevo vibrador, cuando ella giró, quedó a su alcance el dildo grande que estaba en el suelo, lo comenzó a lamer sugerentemente y mientras la atención estaba centrada en cómo ella lamía el dildo e intentaba metérselo en la boca pero era más grande, yo saqué el dildo de su ano agarré la jeringa de semen ficticio, se la vacié en su intestino y volví a meter el dildo.

    Ella volvió a girar en la cama y se puso en posición, yo moví el teléfono de streaming y lo puse de costado para que enfocara mi pene entrando y saliendo de su ano, pero en el encuadre se veía la otra cámara, pero no había tiempo de corregir eso, yo ya estaba duro, me coloqué detrás de ella, le pedí que levantara su tronco porque su ano me quedaba muy alto, saqué el dildo que tenía restos de lubricante símil semen y lo dejé donde no se veía, arrimé mi cabeza al agujero y presioné, ella se estremeció y le pregunté si le dolía a lo que contestó que no, que le gustaba, sin penetrarla en su totalidad y solo usando la mitad comencé a entrar y salir. De a poco fui sintiendo sensaciones y ella estaba cómoda, reposaba su cabeza en la cama y dejaba que yo hiciera el trabajo. No me aguanté un en 3 oportunidades la metí hasta el fondo, hasta que los huevos golpearon su vulva, y ahí recordé que el huevo estaba dentro, lo encendí y comencé a sentir una nueva sensación, ella también, de la vibración profunda y el culo lleno. Hasta que con siete u ocho estocadas bestiales, derramé una nueva eyaculación en su ano. Allí se juntaron los líquidos, pero al sacar se iba a derramar todo.

    Saqué mi pene despacio, ella no había llegado al orgasmo, apagué el huevo, le dije que mantuviera su culo alto y moví de nuevo el teléfono de streaming para enfocarla de atrás y ahora le dije que se incorporara y volcara todo lo que tenía adentro que la estaban mirando, y empezó a salir semen a borbotones, poco primero, mas después, yo ayudé metiéndole dos dedos y manteniendo el agujero abierto, pero lo que no tuvimos en cuenta fue que al hacer fuerza para expulsar el líquido de sus intestinos, salió el huevo como un balazo de su vagina, cayó en el piso y rodó por la habitación, ambos nos reímos hacia la cámara y estaba terminando la función cuando aparece otra notificación. El usuario que más temprano había pedido una sesión privada.

    Nos preguntó en inglés si queríamos ir a una sesión privada y le dijimos que si, allí nos enteramos que éstas tienen un reembolso mayor para nosotros y un costo extra para él. Mi mujer interesada en lo que el cliente pedía y nos propuso que jugáramos con dildos grandes delante de él, solo el, y termináramos haciendo un fisting, meter el puño en la vagina o ano.

    Le contesté que no lo teníamos planeado y que ya estábamos por cortar la conexión pero que lo conversaríamos entre nosotros y que al día siguiente volviera por el chat una hora antes de finalizar y nos pidiera de nuevo iniciar una sesión privada. Allí nos dijo que su nombre era Nelson y que le gustaba nuestras performances y que iba a mirar con su mujer. Nos despedimos, cortamos la conexión y quedamos ambos sentados en el borde de la cama, ella con el culo volviendo a su lugar y yo exhausto después de tres polvos en un rato.

    Nos preguntamos si podríamos con esto, con la nueva propuesta, nos intrigó el por qué este tipo nos pedía esto, sería para imitarnos en la intimidad? Le habría pedido a su mujer y le quería demostrar que la gente normal también podía? Lo habría pedido en otros chats y nadie lo hace? O nos lo pidió porque nos vio nuevos?

    Le pregunté si se animaba, y me respondió que no sabía, y que quería saber qué diferencia había entre el dildo grande que tuvo hoy y mi mano, entonces trajimos un centímetro flexible y medimos.

    El dildo grande de hoy tiene seis centímetros que son casi 19 de circunferencia, el más grande que tenemos equivale a cuatro dedos hasta los nudillos, lo hemos intentado alguna vez y después de mucha lubricación pudimos, eso son algo más de siete centímetros de diámetro o veintidós y algo de circunferencia y mi mano tiene veinticinco y algo que equivale a un diámetro de ocho y algo. Cuando ella dijo que no, que no podía le recordé que la cabeza de un bebé tiene diez de diámetro y ya pasaron dos, no dijo ni que sí, ni que no.

    Nos bañamos, conversamos, cenamos y nos fuimos a la cama, ella no había llegado a un orgasmo hoy, le hice unos mimos, nos dimos unos besos y nos quedamos dormidos pensando en que el día siguiente, el tercero del streaming iba a ser desafiante, por el otro día, el cuarto, iba a ser el día que habíamos elegido para no conectarnos y hacer otra cosa. Pero para ese día teníamos que armar un video súper largo para dejar reproduciendo en streaming.

  • Soy una esposa infiel

    Soy una esposa infiel

    Casi siempre cuando mi amigo me quiere ver, envía un mensaje con la finalidad de que yo lo invite a mi intimidad y ese día tenía muchas ganas de sentir placer, así que le seguí el juego y quedamos en vernos por la noche.

    Pasé por él y cuando llegamos al hotel nos metimos a bañar, terminando nos acostamos en la cama y empezamos a besarnos, a tocarnos… comenzó a deslizarse hacía mi vagina para chuparme deliciosamente, era riquísimo y muy excitante, después de un largo rato se acostó y me dijo «ven súbete», pero en el cuarto había un sillón que me gustó para hacerlo ahí, por lo que le sugerí cambiar de lugar.

    Se sentó y espero a que llegara tocándose se enorme miembro, yo mientras caminaba hacia él sentí mi corazón latir más rápido, al llegar acomode su enorme verga y me senté suavemente hasta dejarme caer y sentirla hasta adentro de mí, tuve una feliz sensación, comencé a moverme cabalgando y sintiendo todo su miembro salir y entrar a mi gusto y a mi ritmo, sentía riquísimo pero me cansé y nos fuimos a la cama.

    En la cama se subió arriba de mi y me penetro intensamente, lo metía y lo sacaba rápido y fuerte, me besaba y lo cambiaba la intensidad, lo metía lento y lo sacaba despacio, durante un buen rato me cogió y me cogió haciéndome gritar y gemir de placer.

    Cambiamos a la posición de perrito arriba de la cama, ahí si la sentí toda hasta dentro y me cogía duro y rápido, gritaba de placer, me sentía muy bien hasta que por fin sentí todo su semen dentro de mi vagina, algo riquísimo. Descansamos un rato acostados en la cama.

    Yo estaba muy caliente y quería más, así que tomé suavemente su pene, la acaricié suavemente, le di un par de chupaditas y al fin la metí dentro de mi boca para saborearla una y otra vez, sabía que él o estaba disfrutando porque escuchaba sus gemidos de placer.

    Le di sexo oral hasta ponerla nuevamente dura y casi de inmediato me colocó de espaldas para penetrarme otra vez, en esta ocasión la metió despacito, la sacaba igual de lento y la volvía a meter, yo lo disfruta cada segundo, mucho rato fue así hasta que me acomodo boca arriba en la cama y de posición misionero me la volvió a meter en esta ocasión duro, fuerte y hasta dentro, muy rico lo hacía una y otra vez, mientras me cogia yo sentía todo mi cuerpo estremecer, me gusta mucho sentirla fuerte y adentro y así fue no sé cuánto tiempo, pero si fue mucho hasta sentir nuevamente su semen caliente y escucharlo gemir de placer, me hizo sonreír y recordar lo bien que me la paso con él.

    Nos comenzamos a vestir y salimos del hotel para al final despedirnos con un tierno beso y yo con muchas ganas de repetirlo otra vez.

  • Con mi cuñada

    Con mi cuñada

    Cuento cómo fue mi primera vez que estuve con la hermana mayor de mi esposa.

    Tengo 34 años, y llevo casado 3 años con mi mujer. Hace como un año nos pasamos a vivir junto al departamento de mi cuñada Camila, una señora de 40 años, bien conservada, con unas buenas tetas, unas nalgas que se nota que hace ejercicio, aunque tiene un poco de barriga, pero eso no le quita los demás atributos. Ella es divorciada y tiene una hija que ya va por la universidad así que casi siempre mi cuñada pasa sola. De como surgió este deseo y el coqueteo entre los dos será para un próximo relato, este es de como fue nuestra primera vez.

    Un sábado un amigo de Camila y de mi esposa las invitó a una fiesta de matrimonio, mi mujer y yo estábamos de lo mas reacios de ir, puesto que era muy tarde, apenas a las 9 pm empezaba el evento, pero Camila no tenía quien la acompañe así que fuimos con ella. Camila estaba muy guapa, con un vestido de coctel, al igual que mi esposa, ambas muy lindas pero en ese momento la que me prendía era mi cuñada. Tenía un escote que permitía ver sus lindos y grandes senos.

    Ya en la fiesta, bailamos y bebimos, los tres nos divertimos y ya estábamos entraditos en calor. Cerca de las 11 pm mi esposa estaba casi borracha, así que salimos al departamento. Al llegar a casa, vaya sorpresa que el abrigo de Camila no estaba en el auto junto al de mi esposa, ella lo quería mucho así que decidimos volver a por él. Mi esposa ya se quedó en la casa acostada, no daba más.

    Al llegar de nuevo a la fiesta, el amigo de Camila ya entrado en copas nos pidió que nos quedáramos y cómo decirle que no, así que con mi cuñada decidimos quedarnos y bailar un poco, esta vez ya más apegaditos, la agarraba por la cintura, a ratos rozaba sus pechos, los veía de reojo cómo se movían y ella lo notaba y me miraba con una risa de complicidad.

    Cerca de la 1 am tomamos el abrigo y nos escapamos del anfitrión de la fiesta, y antes de prender el auto nos quedamos mirándonos.

    -Camila: te puedo hacer una pregunta? Pero me contestas con toda sinceridad.

    -Yo: claro cuñadita.

    – Camila: este vestido está muy escotado? (lo decía mirándose y con una sonrisa coqueta).

    -Yo: (con las ganas que le tengo y sin más rodeos) es un lindo vestido, realza sus hermosos senos, se ven sus lindas piernas y una delgada cintura. De seguro dejó a más de uno loquito esta noche.

    -Camila: o sea que mis senos son hermosos para ti? No deberías decir eso, mira que soy tu cuñada. Además mi hermana tiene la misma talla.

    – Yo: puede ser, pero los de mi esposa ya los conozco.

    – Camila: acaso quieres conocer otros? Los míos?

    -Yo: (decidí arriesgarme) sí, por qué no, si tú me lo permites, ( me fui acercando de a poco). Tus senos me vuelven loco, desde hace mucho tiempo que los deseo, quisiera comerlos a besos.

    Seguí acercándome y Camila no daba señales de no querer, mejor se acomodó mas hacia el asiento y me miraba directo a los ojos, como para ver si en realidad me atrevía. Yo seguía diciendo lo mucho que me gustaba, puse mi mano encima de la copa del vestido, empecé a acariciar sus dos pechos. Camila veía como la acariciaba sin levantar a ver. Me acerqué más, hasta que metí mi mano al interior y saqué su seno izquierdo, lo seguí acariciando, era grande, con el pezón durito y negrito. Saqué su otro seno, fue maravilloso tenerlos en mi mano, y sin más, los empecé a chupar, a pasar mi lengua por ambos, mientras Camila daba gemidos contenidos de placer.

    Mordía suavemente sus pezones, poniéndolos en mi cara. Cuando sin más continué por el cuello hasta llegar a la boca de Camila. Empecé rozando sus labios con los míos, luego de unos besos robados hasta que se transformaron en unos besos apasionados, con nuestras lenguas jugando, mojadas, primero dentro de su boca, luego dentro de la mía. No era suficiente, empecé a subir su vestido hasta meter mis dedos en su vagina. Ya estaba muy mojadita, que su interior estaba empapado. Ella bajó mi bragueta y trató de coger mi pene, pero ya estaba duro y bien apretado al pantalón. Logró sacar mi pene por la bragueta, con una mano empezó a hacerme una paja mientras seguíamos con los besos, en su boca, en sus tetas.

    De repente empezó a salir otras personas de la fiesta así que nos cubrimos y empecé a manejar. Pensé que esta oportunidad no la iba a dejar pasar así que me desvíe para ir por un motel.

    -Yo: no quiero que dejemos esto sin terminar. Y tú?

    -Camila : yo tampoco, pero ya es muy tarde, y no podemos quedarnos por acá.

    -Yo: lo sé, por eso me he desviado.

    Llegamos al motel, sin dejar tiempo de arrepentirnos ya estuvimos en la habitación. Entramos y antes de que Camila se diera vuelta la abracé por la espalda, con mis dos manos en cada teta empecé a besarle el cuello mientras bajaba su escote. Le di vuelta y fue un festín mirar esos senos grandes, blanquitos como me gustan y con pezón negrito, los besé hasta más no poder.

    La acosté en la cama y poco a poco fui bajando hasta llegar a su vagina, le hice sexo oral, me la comí, su vagina, su clítoris que lo tenía hinchadito y me excitaba más escuchar sus gemidos de placer. No aguanté más y puse mi pene dentro de esa vagina que ya estaba bien mojadita pero aun así mi pene entró apretadito de modo que Camila dio un suspiro profundo. Mientras Camila gemía de placer yo le chupaba las tetas y le daba más duro. No decíamos nada, era solo cuestión de dejarnos llevar por el deseo y la ganas, fue una satisfacción terminar dentro de mi cuñada, verla toda empapada, acostada con sus tetas grandes y mojaditas, ver mi pene dentro de ella.

    -Camila: No puedo creer lo que hicimos, no creí que iba a ser así, tú que siempre estás tan cortés y serio.

    -Yo: no me pude resistir con lo buena que estás, desde hace tiempo que te deseo.

    Creí que en ese momento le entró el remordimiento a Camila, y que iba a salir corriendo, pero parece que era una prueba a ver qué tantas ganas tenía de estar con ella, pues lo que dijo después de un momento lo confirmó.

    – Camila: Estuviste muy bien cuñadito, desde hace tiempo también quería que pasara esto, me gusta como me miras, me haces sentir deseada, que aún estoy guapa. Pero no creí que eras tan liberal en el sexo, creí que eras solo de besos y caricias.

    Después de un rato nos duchamos para ya salir, cuando la vi que se ponía de nuevo su tanguita, la bese nuevamente y tomé su mano y la puse en mi pene, ella empezó a masturbarme.

    -Yo: ven cuñadita, quiero sentir tus tetas en mi pene.

    Me senté al filo de la cama y la guie para que se arrodillara, le puse mi pene entre sus tetas a lo que Camila empieza a masturbarme, y luego unos pequeños lamidos con su lengua a la cabeza de mi miembro, que para entonces ya estaba más duro y venoso. Después comenzó a besar mi pene y se lo metió todo en su boca, hasta el fondo, lo chupaba muy rico, sabía que no era su primera ves. Me lo chupo bien ensalivado, lo mordía lo lamía, lo apretaba duro con sus labios, se daba de golpecitos en su mejilla (creo que eso lo vio en alguna porno y lo quiso hacer).

    Tuve que esforzarme por no terminar en su boca ya que quería ponerla en cuatro y ver ese culito mientras la penetro. Me acosté con mi pene bien empinado y tomé a Camila para que se montara, empozó moviéndose poco a poco, como con recelo porque estábamos de frente y la miraba a sus ojos. Para no intimidarla la incliné hacia mi para tener chupar sus tetas, a lo que a gritos empezó a cabalgar mi pene como toda una experta. Daba sentones duros y luego cuando llegaba al orgasmo lo movía suavecito, sentía como sus fluidos empezaban a chorrear hasta que se detenía. Con mi pene aún duro era mi turno, y mientras chupaba sus tetas empecé a moverme, es la posición que más me gusta porque tenía sus nalgas en mis manos, sus tetas en mi boca y la penetraba duro, cosa que Camila gritaba de placer y sus fluidos mojaban todo mi pene.

    Llegó el momento de ponerla en cuatro, todo mojados con sus fluidos y aún sentía que mi pene entraba muy apretadito, de seguro tenía tiempo esa vagina sin que la penetraran. Mientras bombeaba en esas nalgas miraba por el espejo de la pared como se movían sus tetas. La abracé por detrás y terminé nuevamente, era imposible aguantar más. Todo fue gozo y complicidad, sin decir mucho habíamos hecho casi todo. En mi mente pasaba que nos faltó la posición del 69, pero pensaba que en la próxima de seguro lo hago.

    Nos duchamos nuevamente, para eso ya eran casi las 3am. Mi esposa no me llamaba ni nada, pero la hija de Camila le había llamado un par de veces. Camila le habló a decirle que estábamos atrapados por el anfitrión, que estaba de copas y no podíamos dejarlo en tremendo desplante y que estábamos en camino, hasta que llegamos al departamento.

    -Camila: Esto que hicimos no lo puede saber nadie. Fue la calentura del momento. No quiero tener tremendo lío con mi hermana.

    – Yo: De eso no te preocupes. Lo que sí no te puedo prometer es que sea la primera y última que lo hacemos. Es la primera vez que engaño a tu hermana y es porque te deseo tanto, y no dejaré de hacerlo.

    – Camila: estás loco, esto no vuelve a pasar. Mejor hablamos otro día.

    Esto nos pasó hace como un año, desde entonces hemos tenido dos encuentros más, que contaré en otros relatos.