Autor: admin

  • Mariposas en la entrepierna

    Mariposas en la entrepierna

    Daisuke encontró su piel hormigueando, su mente brillaba con destellos de placer, necesitaba aliviarse, su entrepierna le estaba avisando muchísimmas veces, tal vez era porque Ken acaba de hacerle una mamada y todavía sentía ganas de más sexo, sí, eso era precisamente lo que sentía, todavía no estaba suficientemente aliviado

    Aprovechando que Ken habia pedido permiso para utilizar su baño para enjabonarse la boca porque él en su vida era muy pulcro, Daisuke intentó automasturbarse a si mismo, como si su textura, todo sobre su polla fuera doblemente deliciosa si lo hacía él mismo.

    Se puso en marcha en la cama tratando de encontrar una posición que funcionó finalmente, con el abdomen, el cuello y la espalda adoloridos, encontró uno que funcionaría, pero era ligeramente incómodo, en la cama, con las rodillas por la cabeza, los brazos tensos mientras ayudaban a mantenerlo en posición, la columna vertebral curvaba casi de forma poco natural.

    Estaba casi allí, con la lengua casi alcanzando la punta de su media polla dura cuando Ken entró. Su pene dio una contracción, más que eso cuando Ken soltó un gemido bajo, seguido por el sonido de su toalla tocando el suelo.

    Verle desnudo era sólo el estímulo que la polla de Daisuke necesitaba endurecerse lo suficiente paso, para cepillar la piel sensible de su miembro contra su lengua. La belleza desnuda de Ken era al parecer un ingrediente clave en esto. Sólo el hecho de él mirandolo hizo que Daisuke envolviera sus labios alrededor de la punta de su polla y lanzar bajos gemidos de deseo.

    Inclinó sus caderas más hacia su boca, tratando de alcanzar la mayor cantidad de su polla como pudo. parte de ella estaba ya casi en su boca Él queria mostrar a Ken muchas cosas,entre ellas que era experto en hacer muchas locuras con su cuerpo y esta era una de ellas. Simplemente estaba mostrando su cuerpo para el disfrute de Ken y para el el suyo propio.

    Esto último se hizo oficial cuando el ruido sordo de las rodillas de Ken en la cama junto a él le dio a Daisuke el primer sabor de sus primeras gotitas líquidas y calientes

    No se molestó en mirar y ver lo desnudo que estaba Ken, apenas oyendo las palabras que le susurraba en un delicioso tono

    -Muerdelo, y gracias por lo que estás haciendo, no sabia que erás tan elástico -. replicó, concentrado enteramente en su miembro ahora cooperante.

    -Solo quiero que disfrutes de mi y de mis locuras -. Contestó con el rostro en tensión debido a la locura que estaba soportando, Ken le sonrió y le acarició el brazo que estaba temblando diciendole

    -No dejo de repetirlo pero me encanta tu cuerpo, tu boca, tu boca me fascina; tu mente me enloquece… y tu miembro… tu miembro me vuelve loco

    Se quedó observando como Daisuke intentaba agarrarse su propia polla y luego le dijo

    – Viendote así me provocas, sabes cuales son mis intenciones, provocas mi lado más salvaje, mi lado más sucio… quiero sudar contigo, terminar exhaustos

    -No te detengas y haz lo que tu mente salvaje está pensando, sea lo que sea hagamoslo juntos

    Obedeció Ken y terminó tumbándose en la cama junto a él y empujando la polla de Daisuke dentro de su boca, la postura para este último cada vez era más dificil pero ya tenia su propio miembro en sus manos, su cuerpo temblaba no resistiría mucho tiempo

    -Me gustaria que nos bañaramos en tu propio semen los dos, dejame hacer a tu cuerpo reaccionar

    Buscó sus labios para poderlos besar, estaban casi llenos de espermas y se quedaron unidos en un beso seguido de una lucha de lenguas aunque Ken lo que queria era mordisquear todo el contorno de la boca de Daisuke, de arriba a abajo incluido una mordedura de labios a la misma vez que su mano estaba ya dentro del ano de Daisuke, fué de arriba a abajo de forma muy rapida solo para provocarle una fuerte estimulación, pero el tambien encontrró esa postura muy incómoda y no queria malestar en ninguno de los dos asi que su dedo mojado fué de nuevo el pene de Daisuke directo a estimularlo con más devoción que las otras veces

    -Me encanta follar tus agujeros Daisuke, ya sea con mi mano o con mis dedos -. Su respiración era tan irregular como lo fue la contestación de Daisuke

    -Te amo -. Fué como una exhalación que necesitaba sacar de sus entrañas

    -Te amo más, y quiero que terminemos como estamos, sudados y empapados ¿recuerdas que somos uno?

    -Lo tengo grabado muy a fuego, no hemos perdido nuestro juego, todo sigue ahí

    -Siempre amor, aunque tomemos caminos distintos y nuestras personalidades cambien, seguimos estando unidos porque no puedo escapar sin la luz que me da tu sonrisa

    No tardo mucho en hacerse realidad porque el pene de Daisuke explotó con aquellas palabras tan hermosas de Ken llegadas desde el corazón, el mismo Ken esparció el semen por todos lados mieentras besaba a Daisuke en la boca de forma dulce, este ultimo se fue desestensando poco a poco hasta quedar en una posición recta en la cama, dejandose besar y lamer por Ken quien mientras duraba el beso y alguna que otra lamida para limpiar a su chico, tenia puesta la palma de su mano justo en el corazón

    Una buena regada para dos cuerpos ávidos de pasión infinita.

  • Por error terminé cogiendo con la señora Dora (2)

    Por error terminé cogiendo con la señora Dora (2)

    Liz me dijo que cuando sus padres se vayan a dormir me escabulle a su dormitorio pero nada seguían bailando y tomando y la señora Dora no me perdía mirada, ya cansado y algo mareado por la falta de costumbre salí a tomar aire a la terraza y me senté mirando como brillaban las estrellas y me quedé dormido. Cuando ya eran las 5 de la mañana me desperté y fui al salón ya no había nadie sólo la empleada que estaba limpiando y me dijo que la señorita Liz le había dicho que subiera a su dormitorio, ella sabía que no le caía a su patrona pero como Liz la trataba bien era nuestra cómplice en la casa.

    Subí lo más rápido las que pude las escaleras y llegué a la puerta de su dormitorio y mirando para ambos lados para no ser visto ingresé sólo estaba prendida la luz del baño que alumbraba la oscuridad del lugar y ahí en la cama mi amor Liz me esperaba viendo la hora no había tiempo que perder me quité los pantalones y luego el bóxer y me eché a su lado levanté la sabana que la cubría y ahí estaba ella sólo en calzón y brassier su cabello castaño acaricie sentía su respiración y también olor a bebida ella también había tomado esa noche le susurró al oído… “Amor demoraste mucho que hasta me dormí, pero Juana me dijo que acá estabas pero no me contesta”.

    Puse mi verga en medio de sus nalgas y empiezo a sobarlo era excitante cogerla en su dormitorio a pocos metros de distancia donde dormía doña Dora si supiera lo que estaba por hacer de seguro me echaba de su casa. Sólo el reflejo de la iluminación del baño alumbraba el ambiente eso lo hacía más excitante y emocionante como no reaccionaba por lo que había tomado de más de seguro con su prima decidí yo hacer todo y lentamente bajé su calzón hasta las rodillas y después quitárselo.

    – Mi amor no te preocupes acá esta tu cachero que te va a poner a gozar tú solo disfruta…

    Besé su cuello y hombros mientras mi mano acariciaba sus nalgas y abriéndolas un poco y bajé y las besaba hasta llegar a su vagina sus labios estaban calientes y metí la lengua hasta que empezó a humedecer soltando unos leves gemidos, como un perro lambia su sexo y preparé la verga y lo fui metiendo bien pegaditos en la cama le respiraba la nuca y ya con lo lubricada que se encontraba Liz la penetración fue fácil y rápida.

    – Choc… choc… Choc…

    Era el sonido que hacía mi verga cuando entraba y salía de su chucha jugosa ella empezó a reaccionar a la penetración ahora sus gemidos eran más seguidas y fuertes cuando su mano buscó la mía y la llevó a sus senos me quedé helado mis dedos tocaron unas enormes tetas de pezones grandes y duros.

    ¡No era Liz sino su madre! como dije la única diferencia eran sus senos ella los tenía más pequeños en cambio Dora los tenía grandes y apetitosos. Ahora no sabía qué hacer si continuar o salir corriendo del dormitorio ella estaba súper caliente, era ella ahora quién movía el culo y tiraba para atrás y adelante mi verga estaba en su máxima erección y seguía su mano sobre la mía mi haciendo que acaricie su enorme teta su respiración era acelerada.

    – Ahh… ahhh… ahhh…

    Ya más calmado y excitado empiezo a darle duro a doña Dora ella que nunca me quiso y me discriminaba ahora se estaba tragando su chucha madura mi verga ya no tenía miedo porque el escándalo no la favorece la acomodé y la puse en posición perrito si con su hija era rico con ella era espectacular esas nalgotas grandes y duras por su trabajo diario en el gym eran mías las abrí como si fuera un pan enorme y metí mi verga en medio y empuje su vagina me recibió con gusto.

    Ya el movimiento de su cuerpo siendo poseído por mí y la penetración la hizo reaccionar poco a poco y cuando volteó la cabeza para atrás para ver quien se la estaba cachando me vio ya para eso el día estaba claro y me reconoció sus ojos parecían querer salirse de su cara por la impresión.

    – Nooo que estás haciendo suéltame… ahhg… miserable… ahhh…

    Lo poco que le quedaba de reparo ante la situación peleaba con el placer que sentía cuando entraba y salía mi verga de su caliente chucha y yo no hacía caso a nada solo seguía cabalgando sobre ella.

    – Nooo… ahhh… dejameee… ahhh… le voy a decir a Liz loo… ahhh que estas haciendooo… ahhh… Dios nooo…

    Yo seguía pegado a ella como un perro mientras mis manos masajeaban sus enormes tetas que luego sabría que era su punto débil.

    – Dora que ricooo no te resistas bien que te gusta mi verga dura… eres una puta caliente así así dime te gusta o no? Si no quieres entonces me detengo y me voy…

    Ya para eso Dora no era más la señora de buena posición y respetable había caído en la calentura estaba como una perra deseando ser cogida por mí su cuerpo temblaba cada vez que daba embestidas sobre sus nalgotas.

    – Nooo. Sigue ahhh No pares… ahhh

    Ya conocedor que era dueño de la situación me hacía rogar parando la penetración por momentos y ella se desesperaba quería más y más pinga.

    – Como se dice es de buenos modales pedir las cosas por favor Dora.

    – Siii por favor no te detengas quiero que me caches. Así así rico… Ahhh

    (Continuará)

  • Una madurita se vuelve mi vecina y algo más

    Una madurita se vuelve mi vecina y algo más

    Después de 2 años de vivir en la vecindad, 1 año solo y 1 año con mi pareja, llega al departamento del frente una mujer de unos 40 o 45 años, delgada pero con sus cosas donde deben de ir, morena, de cabello negro poco más abajo de los hombros, 1.65 de altura, bonita de cara aunque con gesto serio que no daba señas de tener buen carácter. Desde que llego me llamo la atención, ya que al parecer vivía sola con un perro rescatado de la calle, el mismo me permitió una primera plática con ella cuando la vi paseando en la calle al perro en cuestión y me atreví a comentarle que a dos calles de nuestro edificio hay un parque donde podía pasearlo más cómodamente. Ella me agradeció la información y sin más, dio vuelta y se fue.

    Después del primer encuentro, nada fructífero, mis expectativas eran pocas y solo nos limitábamos a saludarnos cuando nos encontrábamos en el patio común o el estacionamiento. Un día de fin de semana la vi fuera de su departamento platicando con una de las dueñas del edificio, al pasar solo salude cordialmente como siempre y seguí mi camino, a mitad de la escalera recordé revisar el buzón y regrese, cuando iba llegando al buzón que esta frente a la entrada de la vecina madura escuche la conversación que tenía con la dueña.

    Dueña: es bastante guapo, atento y hasta coqueto, lo malo es que hace 1 año aproximadamente trajo a vivir con él a una mujer.

    Vecina: guapo? más bien esta buenísimo, se ve que va al gimnasio, lo de la mujer es una lástima, pero no dejo de pensar en quitarme estas ganas de coger con él.

    Dueña: jajaja sino te conociera diría que realmente te lo quieres coger, me sorprendes con en esa faceta.

    Vecina: créeme que después de la enfermedad de mi marido, que consumió todos nuestros recursos y todo el placer que nos dábamos, estoy en sequia total, no he tenido amante desde hace más de 3 años, creo que ya hasta tengo telarañas

    Dueña: pues yo creo el estaría encantado de quitar esas telarañas y tu deberías dejar que lo haga

    Si mis sospechas eran ciertas ellas estaban hablando de mí y me abría una posibilidad de poder cumplir mi fantasía con esa madurita, paso un tiempo en el que nada había cambiado, no sabía cómo poder hablar un poco más con la vecina sin que mi esposa se diera cuenta, aunque si note que era un poco más sonriente conmigo, hasta que un sábado después de comer, regresaba a mi apartamento y la encontré en el estacionamiento llorando frente a su auto, pregunte si todo estaba en orden y ella limpiándose las lágrimas y tratando de disimular me dijo que sí.

    -estas segura? tal vez te pueda ayudar en algo.

    -la verdad es que no quiero molestar ni quitarte tu tiempo con tonterías.

    -nada de eso, si puedo hacer algo cuenta con mi ayuda.

    -en realidad creo que si puedes, es que… y desvió sus oscuros ojos hacia la llanta de su auto la cual estaba desinflada y yo con una pequeña risa me acerque

    -una llanta sin aire no debería ser motivo para ver esos bellos ojos llenos de lágrimas, tome su barbilla para levantar su cara y dije, abre la cajuela que yo me encargo de cambiarla.

    Con una cara visiblemente sonrojada me dio las llaves del auto y me dijo

    -te lo agradezco mucho, soy una inútil, mi marido hacia todas estas cosas y yo nunca puse atención por si algún día necesitaba hacerlo.

    -no sé porque no está tu marido aquí pero si él no está, puedes contar conmigo para sustituirlo en lo que se te antoje, dije con doble sentido.

    Se sonrojo y me dispuse a cambiar la llanta de repuesto, al estar en pleno sol comenzamos a sudar y le comente que no tenía que quedarse aquí y que con uno que sintiera este candente sol era suficiente. Entro en su casa agradeciéndome de nuevo y diciendo que me esperaría adentro con algo para tomar y refrescarme.

    Al terminar de cambiar la llanta y guardar la herramienta estaba realmente acalorado y con la camisa mojada, me acerque a su puerta y toque, escuche un leve grito de, pasa, te deje la puerta abierta.

    Al entrar, recibí con agrado la sensación de frescura en la sala con el aire acondicionado y vi en la mesa un par de cervezas, en eso, salió de una habitación con un camisón grande que le llegaba unos centímetros abajo de las nalgas y dejaba ver un lado de sus tetas, me dejo con la boca abierta. Estaba muy sexy y recién bañada, ella se dio cuenta pero trato de disimular y me pidió sentarme a su lado en el sofá.

    Por más que trataba de poner atención en su plática me distraía demasiado su escote, su linda sonrisa que ponía cada vez que desviaba mi mirada de ese par de tetas para ver sus ojos era algún tipo de coqueteo que no sabía bien cómo interpretar y después de terminar la primer cerveza se levantó para ir por otra a la nevera dejando ver como contoneaba ese apetitoso trasero al caminar, llegando a la nevera se agacho sin bolar las rodillas dejándome ver en todo su esplendor ese culo y ese par de piernas que largas y delgadas hacían más atractivo el culo donde terminaban.

    Estaba tan embobado que no me di cuenta cuando se enderezo con un par de cervezas en la mano y comenzó a caminar sensualmente hacia mí y parándose a unos centímetros de mis rodillas pregunto.

    -te gusta lo que viste?

    Con cara de avergonzado y todavía medio hipnotizado por la forma de su caminar respondí en automático que sí, lo tomo a bien con una sonrisa y me dijo que así le gustaban los hombres, sinceros.

    Tomamos las nuevas cervezas en lo que seguía la plática mientras el camisón dejaba ver sus piernas y el comienzo de una tanga blanca que apenas podía apreciar, apure la cerveza para poder pedir otra y ver el espectáculo de su cuerpo al caminar, cosa que dio resultado con la diferencia de que esta vez hizo los movimientos aún más sensuales y como en cámara lenta, al volver a estar frente a mí me volvió a preguntar si seguía gustándome lo que veía y ya más envalentonado le dije que solo por eso había apurado la cerveza, ella con voz de niña mimada dijo que se sentía apenada de que no me pudiera pagar más que con esas cervezas pero que si podía hacer algo más por ella, me refiero a algo más que solo verme y desearme desde lejos, cuando apenas iba a decir unas palabras me interrumpió diciendo que no era necesario que se lo confirmara con palabras ya que los «hechos» dijo señalando mi abultada entrepierna, hablan por sí mismos, lo que tu desees que haga dalo por hecho, conteste después de tragar saliva, como respuesta me entrego la cerveza, y se sentó a horcajadas con una rodilla a cada lado de mis piernas y cuando quiso descender sintió mi verga que topaba en su vagina y se estremeció, hizo otros dos intentos de volver a sentarse sobre mi hasta que se alejó un poco y luego volvió a acercarse dejando mi verga entre su vagina y mi vientre, solo separados por la poca ropa que teníamos, eso termino por vencer todas mis fuerzas para contenerme y dejando las cervezas de lado la abrace y comencé a besarle esos ricos labios, ella correspondió el beso lo que me dio más ánimos para empezar a tocar todo su cuerpo.

    Estaba sobre mí y empezó a mover lentamente su cadera haciendo que nuestros sexos se frotaran entre sí, acariciando sus piernas fui arrastrando el camisón hasta dejar sus nalgas a mi alcance fuera de todo estorbo y empecé a masajearlas y magrearlas, eran muy suaves y firmes, ella no dejaba de comerme la boca y jugar con nuestras lenguas, tome la orilla del camisón y lo termine de sacar por sobre su cabeza, lo que dejo desnudo su cuerpo ahora solo cubierto por su tanga, por fin pude ver al desnudo esas tetas que tanto deseaba y no me decepciono, no eran muy grandes pero eran firmes aun y con unos pezones duros y parados, rodeados por unas aureolas pequeñas solo un poco más oscuras que el tono del resto de su piel, eran una invitación a saborearlas y no las hice esperar, metí mi cara entre esas bellezas y empecé a besar lamer y morder toda el área hasta llegar a uno de sus pezones para después ir a saborear el otro, ella gemía y me apretaba la cabeza, sus gemidos me dieron a entender que eso la gustaba tanto como a mí, subía por su cuello, llegaba a sus labios para saborearlos y regresaba a sus tetas mientras mis manos acariciaban su espalda nalgas y piernas, metiendo los dedos entre la tanga y su piel pude sentir su raja del culo el cual pase a saludar con unas caricias circulares que la hicieron estremecer, luego seguí mi camino hasta sentir la humedad de su vagina y ahí fue donde metí primero un dedo y luego otro jugando y sintiendo su cálido y húmedo interior, estaba entregada, era mía y ella me lo confirmo al decirme al oído.

    – haz conmigo lo que quieras, sigue dándome tus dedos, mételos hasta el fondo, hazme sentir mujer otra vez, dame más! más! dijo entre gruñidos cuando empezó a retorcerse sobre mi sentí como me jalaba hacia adentro y apretaba mis dedos con su vagina, estaba explotando en un orgasmo solo con mis dedos, me estaba excitando más aun con esa sensación hasta que se relajó un poco y se dejó caer en mi hombro.

    Quería más, apenas recupero el aliento me dio las gracias y saco mi sudada camisa, acaricio mi cara, cuello y pecho, se separó de mí y dando un beso cálido hizo que su boca siguiera el camino de su mano hasta llegar a mi pantalón el cual desabrocho y deslizo junto con mis bóxer dejando libre mi inflamada verga, dejo mis pantalones en los tobillos, acaricio mi verga, la agarro firme con una mano, y veía con cara de lujuria como no alcanzaba a cerrarla al rededor, utilizo su otra mano para tratar de cubrirla, al dejar la cabeza libre con unas gotas de pre-semen en la punta, acerco su boca y saco su lengua para saborearla y de paso darme una lamida, esa caricia bucal me hizo estremecer, me vio a los ojos con cara de traviesa cuando bajo una de sus manos hasta tocarme los huevos y sopesarlos, bajo la cabeza y sacando su lengua los ensalivo por completo, metió uno y luego otro en su boca succionándolos y luego con esa lengua tan hábil fue subiendo por el tronco hasta la punta de mi verga que sentía reventar, estando en sus labios cerrados, una de sus manos cargando y acariciando mis huevos y la otra en la base me lanzo una sonrisa para después abrir los labios e ir metiendo esa verga poco a poco hasta la mitad, donde se detuvo solo para regresar hasta casi sacarla de su boca y volver a meterla un poco más.

    Me volvía loco con esa mamada y cada vez que la metía lo hacía un poco más al fondo hasta que sentí como topaba con su garganta, la volvió a sacar, agarro aire y de un jalón la metió hasta donde estaba y siguió aún más, ya casi se tragaba todo y decidí ayudarla empujando su cabeza hasta poderla meter del todo, era delicioso, sentía su garganta apretar y jalar aún más hacia adentro, se salió un poco solo para volver a repetir esa garganta profunda una y otra vez, yo tenía su cabello agarrado y dirigía su cabeza como si me estuviera masturbando con su boca, cuando sentí cerca el orgasmo le dije que iba a correr y ella sin decir nada sola volvió a meterse mi verga hasta adentro y al topar su nariz en mi cuerpo saco su lengua lo más que pudo para acariciar con ella mis huevos que al sentir esa caricia explotaron dejando salir todo lo que tenían lo cual fue a parar directo a su garganta, no dejo salir una sola gota y cuando termine de expulsar todo me dio otra pasada con su lengua y dejo todo tan limpio como antes.

    Al estar todavía disfrutando de mi orgasmo ella se levantó y cuando iba dar media vuelta la tome de la mano, la gire hacia mí y le ordene que me terminara de desnudar, cosa que hizo inmediatamente, luego se volvió a dar vuelta y la tome de su tanga jalándola, yo todavía sentado agarrando su única prenda pude ver esas ricas nalgas que tenía frente a mí y se me antojo darles una buena nalgada seguida de un mordisco y unos besos, deslice su erótico calzón hasta sus pies y la agache para que lo recogiera, teniendo su culo enfrente, tome sus nalgas separándolas para poder admirar mejor ese agujero que me dejo impactado por lo rico que se veía y admirando también esa vagina tan sabrosa que estaba más abajo escurriendo jugos, metí mi cara entre sus nalgas y saque mi lengua para degustar esos dos orificios por igual, lamia desde la parte más baja de su vagina hasta terminar remolineando mi lengua en su agujero trasero y volvía a la vagina metiendo le lengua para seguir sacando más jugos.

    Estaba disfrutando a lo grande al tener sus agujeros a mi disposición y ella estaba estremeciéndose con cada caricia, me anuncio entre gritos que se correría si continuaba así, metí aún más empeño en mis caricias bucales hasta que sentí como salían más jugos de esa rica y esponjosa vagina. Casi se cae al piso al sentir que le fallaban las piernas, la retuve con mis brazos y la deje que sentara sobre mis piernas lentamente, mi verga ya estaba para otra vez y salió de entre sus piernas llena de jugos que salían de ella, con una sonrisa y agarrando la punta con su mano dijo.

    – así que esto se siente tener una verga entre las piernas

    – hay otra manera de tenerla que tal vez te guste más.

    Giro su cara para darme un beso mientras subía y bajaba su mano por el tronco y acercaba la cabeza a su entrada para llenarla de jugos, no pude aguantar más y la levante, la hice girar y volver a sentarse sobre mí con sus piernas por fuera de las mías, al ya no tener estorbos mi verga fue entrando y abriendo su vagina poco a poco, bajaba muy lento para sentirla y hacerme sentir cada centímetro que entraba hasta tocar fondo con la punta cuando sus nalgas tocaron mis piernas, se relajó un poco y di un golpe de cadera hacia arriba arrancándole un grito de placer, luego otro y otro, ella empezó a saltar mientras estaba empalada y me hacía sentir su apretada vagina, yo acariciaba todo a mi alcance y mordía y lamia sus tetas hasta que sentí como acelero el ritmo y contraía una y otra vez sus músculos internos apretando todavía más mi verga, un grito me indico que su orgasmo estaba pasando y así como la tenía me levante del sillón cargándola con mis brazos bajo sus piernas y dándole lo más fuerte que pude, la levantaba y dejaba caer para sentir como llegaba hasta el fondo y ella solo seguía gritando y pidiendo más, se deshacía en orgasmos múltiples mientras me apretaba cada vez más hasta que explote en su interior.

    Le di vuelta y la acosté en el sillón, todavía estaba dentro de ella y cuando me salí un chorro de esperma y liquido salió de su vagina manchando el mueble, me recosté a su lado para reponerme, ella volteo a verme y me dio las gracias con un beso largo. me puse de pie comenzando a vestirme, me dijo que me quedara más tiempo, conteste con un tono autoritario que eso no lo decidía ella, que yo sabría cuando venir y cuanto quedarme a disfrutar de ella, mientras, me tenía que esperar lista para cuando me dieran ganas de regresar con su sexo completamente depilado, algo de comer y beber, que fuera a sacar una copia de las llaves y las dejara escondidas en el vestíbulo para entrar cuando se me diera la gana, a partir de ahora ella era mía y yo sabría qué hacer y cuando hacerlo. Me quede unos segundos callado esperando su respuesta, tal vez me propase y lo había echado a perder, mi vecina dudo unos segundos y con la cabeza viendo aun al piso, dijo.

    – ya tengo la copia de la llave, te la dejo en la maceta al lado de la puerta.

    Vaya con la madurita, tenía razón, era una sumisa y necesitada de macho, era lo mejor que me había pasado.

  • Gianella y la pareja mayor

    Gianella y la pareja mayor

    Gianella hace dias que esta buscando un trabajo para ayudar con los gastos en su casa. Como le pasa a mucha gente, el dinero alcanza para lo mas indispensable, el sueldo de sus padres se va volando y la chica quiere seguir sus estudios para lo cual conseguir un empleo es necesario.

    Esa mañana, al hacer las compras en el almacen de su barrio, se fijo en las ofertas de trabajo que los vecinos publicaban en una pared del mismo almacen. No habia muchas, pero una le llamo la atencion: decia «Matrimonio mayor necesita chica para ayudar en tareas de la casa».

    Gianella tomo la direccion, que era a unas 10 cuadras de su casa y decidio que despues de hacer las compras iria hasta alli para mostrar su interes por el aviso.

    Una vez en su casa se cambio, se puso un ligero vestido de verano y unas sandalias bajas. Gianella tenia un fisico atractivo, habia hecho deporte desde niña, era mas bien alta, usaba su pelo largo y suelto y muchos hombres la miraban, jovenes pero tambien viejos, y algunos le decian cosas subidas de tono, que la chica ignoraba. La muchacha notaba que los jovenes no le llamaban mucho la atencion pero los hombres maduros y algunos muy maduros la hacian fantasear y se preguntaba porque tenia esa obsesion con los mayores.

    Una vez, al pasar por una plaza, dos viejitos comentaron mientras ella pasaba «Mira que cosita mas rica, si esta para chuparla toda» y a pesar del comentario Gianella se sintio un poco halagada y hasta excitada… Imaginar que esos dos viejos la acariciaban y la chupaban por todas partes la puso un tanto cachonda, y la idea le quedo dando vueltas en la cabeza por un rato.

    En camino hacia la direccion del aviso, Gianella se preguntaba cuales serian las tareas que deberia hacer, esperaba algo sencillo porque ella recien terminaba el secundario, su preparacion era poca pero «tareas de la casa» tambien las hacia en su hogar por lo que no seria nada muy dificil, confiaba.

    Al llegar a la direccion indicada, Gianella toco timbre en la puerta de una vieja casa de dos plantas y al cabo de unos segundoa la puerta se abrio y una señora mayor aparecio, la chica dijo «Vengo por el aviso de trabajo» a lo que la vieja mujer le hizo pasar.

    En el interior, la señora la guio hasta lo que parecia ser el living, Un señor tambien muy mayor estaba sentado frente al televisor y cuando la chica entro el hombre apago el televisor y la miro con interes. «Con demasiado interes» penso la chica al ver que el viejo la miraba de arriba abajo y sus ojitos brillaban…

    «El es mi marido, Don Cosme y yo soy Doña Selva, vos como te llamas, preciosa» dijo la vieja, a la chica le llamo la atencion que le dijera preciosa y la mirara con un raro interes, todo parecia ser muy raro (y morboso pensaba Gianella)

    «Yo me llamo Gianella, tengo 19 años y estaba buscando un trabajo por eso vine » dijo la joven y accedio a sentarse en un sillon ante la invitacion de la vieja mujer, que se sento a su lado, mientras el viejo se sentaba frente a ellas en otro sillon.

    «Ya veo, sos muy joven, y ademas sos muy linda» dijo Doña Selva, que le miraba sin disimulo las piernas, que al sentarse se exhibian hasta medio muslo y el bronceado resaltaba mas las lindas extremidades de la muchacha…

    «Aca es facil lo que te pedimos, ayudar en la casa, limpiar un poco y esas cosas que nosotros que estamos muy viejitos ya nos cuesta hacer» dijo la mujer sin dejar de mirarle las piernas.

    Gianella percibio claramente que los dos viejitos la miraban con lujuria contenida, sintio que un estado morboso la invadia y se imagino a esos dos maduros tocandola y se empezo a mojar de excitacion.

    «Pero vos sos muy joven y con ese cuerpo vas a poder hacer todo eso, verdad ricura» dijo la vieja y para sorpresa de Gianella la mujer alargo una mano y le empezo a acariciar un muslo.

    Gianella no dijo nada y permitio que la vieja le acariciera la pierna en caricias ascendentes y descendentes que calentaron a la mujer que con voz ronca dijo «Mira que piernas tiene esta pendeja Cosme» y siguio tocandola, subiendole mas la pollera ante la perplejidad de la chica.

    Gianella miro en direccion al viejo y vio que el hombre se estaba tocando la entrepierna mientras miraba con ojos lujuriosos como su mujer acariciaba las piernas de la joven.

    La chica sentia las manos de la mujer subir y bajar por sus muslos y no hacia nada, era la primera vez que una mujer la acariciaba asi, sentir esas caricias y a la vez ver al viejo pajeandose mientras la tocaban la fue encendiendo y empezo a sentir algo raro entre sus piernas, como que empezaba a mojarse.

    Las caricias a esa monumental nena estaban calentando al maximo a la vieja, que ademas de seguir acariciando esas preciosas piernas se inclino sobre la chica y busco besarla, al no lograrlo le paso la lengua por el cuello y le busco lamer la oreja.

    Gianella intento evitar los labios de la vieja sobre la suave piel de su cuello pero a la vez noto que los chupetones la excitaban a mas no poder, mientras veia la monumental paja que se hacia el viejo, que ya gemia de placer, viendo como su mujer disfrutaba de la chica.

    La vieja señora, en la cuspide de la excitacion, tomo de un brazo a la chica y la levanto del sillon, se puso detras de ella y busco con frenesi despojarla del vestido. Al cabo de unos segundos, sin que Gianella se resistiera la despojo de su vestidito y la nena quedo solo ataviada con una minuscula tanga blanca, lo que hizo delirar a los dos viejos. Doña Selva tomo por la cintura a la chica que ya se dejaba manejar sin voluntad y la acerco hasta donde estaba el viejo pajeandose.

    Al tenerla al lado, el viejo baboso la tomo por las piernas, la acerco a su boca y empezo un chupeteo en las piernas de la joven que hicieron mojar mas a Gianella, sumado a que la mujer le agarraba desde atras las tetas y se las apretaba sin consideracion, la chica estaba alcanzando un grado de excitacion que nunca penso, ante la salvaje acometida de esos dos «viejitos».

    El hombre se levanto, con una brutal ereccion y tomando a la chica de la cintura dijo «vamos al cuarto, me voy a coger esta pendeja» y empezo a arrastrarla hacia el dormitorio. La vieja seguia acariciando sin cesar los pechos de Gianella y entre los dos, empujandola al punto que la chica perdio sus sandalias en el esfuerzo que hizo por resistirse, finalmente la introdujeron en el dormitorio.

    El viejo desaforado obligo a la chica a acostarse boca arriba y se lanzo por las tetas de la chica, tocandolas y apretandolas y luego empezo a chuparle los pezones, mientras Doña Selva se posicionaba entre las piernas de la chica y comenzaba una chupada de concha sobre la tanguita de Gianella primero y luego con movimientos bruscos le quito la tanga y le hizo una chupada memorable.

    Gianella estaba en una nube de placer y a la vez de perplejidad, no podia creer la manera que estos dos viejos la habian llevado a la cama y le proporcionaban tanto placer, sus suspiros y gemidos se acrecentaron cuando sintio como la lengua de la vieja envolvia su clitoris y se paseaba por su jugosa conchita hasta que exploto en un orgasmo que nunca habia sentido, emitiendo un sonoro gemido que hizo que la vieja se esmerara en los chupeteos que le estaba dando a esa preciosa nena. El viejo continuo chupando y apretando los pechos de Gianella, hasta que sintio que su verga iba a reventar. Tomo a la casi inconciente muchacha y con ayuda de la vieja pusieron boca abajo a la chica, le puso bajo su vientre un par de almohadas y se irguio sobre la chica con la intencion de taladrarle el culo. Tomo las nalgas de la chica y las abrio y metio su lengua en profundidad, Gianella suspiro una vez mas, pero se dio cuenta de las intenciones del viejo. Dijo «No, por favor» a lo que el viejo, enloquecido por cogerse ese joven culo, se esforzo por meter su duro miembro, le costo al principio, empujo mas y parte de su verga entro en el cerrado orificio de Gianella, que volvio a decir «No, por favor » en un grito apagado mientras el viejo en un supremo esfuerzo se la metia toda dentro del culo. Por un instante no se movio, luego empezo a cogerla de a poco hasta que intensifico las embestidas y en un momento no aguanto mas y le lleno el culo de leche en una eyaculacion monstruosa.

    Demoro en salirse de la chica hasta que quedo derrumbado sobre un costado, lo que aprovecho la pervertida vieja para seguir chupando la concha de la chica, que ya casi no sentia estimulos, lo ultimo que habia sentido era como le habian taladrado el culo y sentia un ardor que nunca habia sentido…

    Luego de un tiempo, los dos viejitos le dijeron a Gianella que se bañara y vistiera, que estaban contentos con ella y que podia empezar a trabajar el dia siguiente.

  • El cuarto caliente

    El cuarto caliente

    Deshecha la cama, el cuarto caliente
    Las dos mujeres, las blusas abiertas
    Ambas preñadas, han sido cubiertas
    Por un varón bestial, bello y potente

    Esperan hijos, no hay más aliciente
    Verse sus cuerpos crecer tras las puertas
    La rubia acerca sus labios alertas 
    Chupa un seno de la morena, ardiente

    Con densos tragos, la leche succiona
    Suspira, amiga, absorbida de gusto
    Estruja la teta, ay, la muy tragona 

    Ahora se turnan: la rubia, en su busto
    Aplica la otra su boca mamona 
    Relame el blanco manjar sin regusto

  • Le pego un polvo rápido a mi madre (II)

    Le pego un polvo rápido a mi madre (II)

    El relato anterior lo publiqué como Microrelatos, pero esta vez ha dado más de sí y lo he publicado en Amor Filial, aunque también podría ser una fantasía erótica, también lo pongo en otra categoría.

     

    ************************

     

    Mi madre últimamente me tiene muy liado con sus compras. Que si vamos a la pescadería, que si vamos a la carnicería y que si vamos a la frutería. Yo solo quiero estar en casa, viendo porno en mi habitación y haciéndome pajas por doquier. Jeje, por doquier, digo. Parezco un tipo antiguo.

    El caso es que el domingo se levantó temprano. Sobre las ocho o así. La oí trastear en la cocina y luego meterse en la ducha.

    A los cinco minutos me llama.

    -Hijo, me he dejado la toalla fuera. ¿Puedes traérmela?

    Joder mamá, que pesada eres, pienso. ¿Por qué te levantas tan pronto un domingo por la mañana, eh?

    -Ya voy, le digo.

    Cojo la toalla y se la llevo. Abro un poco la puerta para no verla desnuda. Pero ella me invita a entrar. Ha abierto la mampara de la ducha y el agua cae sobre ella.

    Esta de frente a mí en pelotas. Sus tetas y su chocho apuntan a mí. No lo lleva depilado.

    Estira la mano y coge la toalla.

    -Gracias hijo, me dice.

    Yo me he puesto cachondo al verla así y mi polla se pone dura enseguida. Mi madre ha vuelto a cerrar la mampara y a mí me ha dado un calentón tremendo. Me bajo el pantalón y el calzoncillo y no me ocurre otra cosa que cascármela en el baño.

    A los 3 minutos o algo más, me corro en el váter. Tiro de la cadena mientras ella sigue duchándose. Imagino que piensa que estaba meando. Me he limpiado bien y me pongo un poco de papel higiénico en el pene. Es algo que me enseño mi padre para que no manchara los calzoncillos, ya que siempre salen unas gotas de semen, después de carrete, aunque te limpies bien.

    Más tarde desayuno y mi madre me comenta que quiere que la acompañe al súper.

    -Es domingo, es temprano y acaban de abrir, por lo que no encontraremos casi gente, me dice.

    La miro serio, no me apetece mucho el plan.

    -Anda, acompáñame. Luego te dejo todo el día libre para ti.

    Me enseña una lista tremenda que tiene. Pienso un poco y si luego me deja todo el día libre, como ha dicho, aceptaré.

    Cogemos el coche y nos vamos al súper. Aparcamos cerca de la entrada y cogemos un carro.

    Subimos en el ascensor y entramos en el súper.

    Recorremos varias zonas y vamos metiendo todo en el carro. Pero ahora ha vuelto a empezar con su cháchara.

    Se agacha a coger unos espárragos de la estantería de abajo e inclina su culo al máximo. Podía haberse agachado en cuclillas, pero no, quería ponerme cachondo otra vez.

    El vigilante pasa junto a nosotros. Nos mira, pero sigue con su ronda.

    Cuando desaparece, me acerco a ella y froto mi paquete contra su culo.

    -Aquí no hijo, que pueden vernos.

    Subo y bajo frotando mi polla contra ella. Ella sigue agachada y no protesta.

    Nos vamos a la zona de congelados, pero yo estoy más caliente que esta mañana en la ducha.

    Mientras coge unas verduras, le agarro una teta con la mano izquierda. No hay nadie todavía a esas horas, solo el vigilante, pero está lejos de nosotros.

    Antes de irnos de allí, le meto mano por el pantalón y deslizo su braga un poco y le acaricio el clítoris.

    -Hijo, aquí no, te he dicho. Cuando lleguemos a casa.

    No puedo más. Estoy a cien. Vuelvo a sobarle la teta, esta vez las dos, y sigo frotándome contra su culo.

    En ese momento suena la megafonía.

    -Por favor seguridad. Acuda a caja 3.

    Vuelve a sonar.

    -Por favor seguridad. Acuda a caja 3.

    La caja 3 está en la otra punta. Saco a mi madre de los congelados y la llevo a un mostrador, mientras el vigilante se aleja y nos deja solos en el súper.

    La inclino un poco hacia delante en el mostrador y le bajo el pantalón hasta las rodillas, bajo sus bragas y como aquella vez en la cocina, se le meto de un tirón.

    -Ugh, gime.

    Comienzo con el bombeo, mientras miro hacia las cajas. Espero que el vigilante no nos vea.

    Tampoco me preocupa que haya cámaras y que puedan vernos.

    -Ah, ah, gime mi madre. Hijo aún quedan muchas cosas que comprar, me dice ella en pleno polvo.

    Acelero más y más por si vuelve el vigilante y nos pilla.

    Al poco veo que se acerca por el rabillo del ojo. Doy unos empujones rápidos y me salgo de mi madre mientras me corro. Creo que algo de semen ha caído dentro de mi madre y unos goterones salpican el mostrador.

    Le subo las bragas corriendo, y ella se sube el pantalón. Yo hago lo mismo y justo en ese momento el vigilante llega a nuestra altura, pero no ha visto nada.

    Terminamos de comprar y pagamos y salimos de allí.

    Mi madre me dice que la espere, que tiene que entrar en el baño a limpiarse el chocho, ya que me he corrido en parte dentro de ella, como sospeché.

    La señora de la limpieza esta con el baño de hombres. Yo espero fuera y cuando se va, voy a entrar también al baño, pero mi madre me llama desde dentro del baño de mujeres.

    Entro y no hay nadie. He dejado la compra fuera, en el suelo.

    -Anda, se bueno, me dice, y acaba lo que empezaste.

    Me sienta en la taza y se sube encima mío y hecha el pestillo.

    -Podrían robarnos la compra, le digo.

    -No pasa nada, olvídate de la compra.

    Se baja los pantalones y las bragas y se la clava con pasión. Mi polla esta tiesa de nuevo.

    Después de haber eyaculado, duro más, por lo que lo hacemos de forma lenta y pausada, saboreando cada subida y bajada suya.

    -Mi niño, que bien me follas. Me dice. Tu padre nunca me lo hizo así.

    -Gracias mamá. Es un placer.

    -Claro, es mucho placer. ¡Ah, ah, ah! ¡Me corro, mi niño!

    -¡Mamá! podrían oírnos, la regaño.

    -No, no, nadie nos oye. Sigue, sigue.

    Ella sigue subiendo y bajando, yo sigo saboreando sus fluidos con mi polla. Sintiéndola como nunca y muerto de gusto. Ella se corre entonces.

    Cinco minutos más y me corro yo. Me agarro a las paredes del baño y eyaculo de nuevo, con menos intensidad por la corrida anterior, pero todo dentro de ella.

    Se sale de mí y me limpia el pene y ella se limpia el chocho. Se pone las bragas y el pantalón. Yo me visto también y ella sale primero para ver que no haya nadie.

    Me hace un gesto para que salga y la sigo.

    Las bolsas de la compra siguen ahí en el suelo. Las cogemos y nos metemos en el ascensor. Nadie nos ha visto.

    Mientras bajamos le digo:

    -La próxima vez quítate la blusa y déjame chuparte las tetas.

    -El próximo domingo hijo, el próximo domingo.

  • Mis mujeres (IV): Dora (4)

    Mis mujeres (IV): Dora (4)

    Mire a través de la ventana de la habitación. Hacía un día espléndido a pesar de estar en pleno invierno. Los rayos solares proporcionaban un acogedor calorcito y me encontraba feliz bajo aquella agradable calidez. Tenía la frente apoyada en el cristal y miraba hacia la nada, completamente ignorante de que aquello no había terminado aún. La voz de mi madre me hizo volver a la realidad despertándome de mis meditaciones, a una realidad sorprendente, me quedaban pocas horas para tenerla cerca.

    – Dora tiene que ir a LGR, está cerca de escasa una hora de coche, pasar por su casa, quiere ir de compras y visitar a unas amigas y solicita tu ayuda.

    Y cuál era la ayuda? Había quedado para cenar con las amigas y tenía para hacer de canguro para el hijo de una de ellas, la verdad que no me lo pensé dos veces, estar cerca de ella, de paso vendría mi abuelo para unos asuntos suyos pero después volvería en autobús. En LGR, ella fue por su cuenta y yo acompañe a mi abuelo, después comimos juntos en la zona de tascas, dejamos a mi abuelo en el autobús y nos dirigimos a su casa, la de mis tíos.

    Nada más traspasar la puerta me acerque a ella y la pegue contra la pared del pasillo.

    – No deberíamos, comentó en voz baja.

    – ¿Qué es lo que no deberíamos?

    Ella empezó a agitarse cuando le puse sobre sus hombros mis brazos. Apenas nos separaban unos milímetros, por allí no podía pasar ni el aire. Notaba sus pechos agitarse por la presión de mi torso y sus caderas atrapadas por mis piernas. Un delicioso aroma entraba por mi nariz. Me empujó para poner distancia entre ambos.

    – ¡Ahora no! me gritó, mientras marchaba por el pasillo

    – ¿Por qué?, con fuerza y por detrás la cogí de la cintura.

    – ¡Te he dicho que ahora no! volvió a empujarme.

    – ¿Y dejarme así? Yo seré un sinvergüenza según tú dices, pero tú eres una guarra que te has aprovechado y jugado conmigo como has querido y cuando te ha apetecido.

    Mis palabras le alteraron de tal manera que cuando se revolvió de golpe ya no tenía un rostro amable y cálido, sino hirviente y lujurioso, a la vez recriminando mis palabras, pero no le dio tiempo, le rodee con mis brazos para inmovilizarla y su boca fue invadida por mi lengua. Pasados unos segundos percibí cómo se iba relajando dejándose llevar y esto me hizo estar más excitado si cabía. Baje su mano derecha al bulto de mis pantalones. Ante un suspiro de ella, no vacile ni un minuto, lleve mis manos hacia la cintura y empecé a levantarle el pullover que a la vez le hacía de corto vestido. Ya no era suficiente sentirla de aquella forma, quería notar el calor de su piel y percibir en mi lengua el sabor de los pezones a través de la tela del sujetador. El calor era abrasador, le quemaba la piel, se apartó un poco y echó la cabeza hacia atrás, apoyándose en la pared.

    – Ven sinvergüenza, pero te recuerdo que esta guarra tiene una cena y no quiere llegar tarde.

    Cogiéndome de la mano, con una leve sonrisa, abandonamos aquel lugar del pasillo entramos en una sala. La atrape de las caderas y la alce para posarla en algún sitio, con un vistazo rápido me decidí por el sofá, la pose con delicadeza sin apartar ambas bocas ni separarme de ella. Una vez colocada tal como deseaba, mis labios abandonaron los suyos y mis manos empezaron a hurgar sobre la ropa, se despojó del pullover. Al mismo tiempo que la besaba, deslice los dedos por debajo de la cinturilla de los leggings, recorriendo la goma elástica de las braguitas rozando el vello púbico, luego continué por las caderas y quedarme parado en la base de la espalda, acariciando con los pulgares para introducir las manos totalmente por debajo de la tela, recorrí las nalgas apretándolas, buscando la unión entre ellas hasta dar con el coxis, presionándolo, escurriéndose ahí con el índice una y otra vez hasta sentir que la espalda se arqueaba contra mí, empecé a oír jadeos saliendo de su boca, continué el recorrido por las nalgas, bajando por su grieta, acariciando y apretándole el ano a su paso, para abandonarlo en pos del perineo, deteniéndome aquí entre los labios buscando la humedad, impregne los dedos en ella y volviendo a subir por las nalgas, deteniéndose un poco más en la entrada del ano para acabar de nuevo en la base de la espalda.

    Me apercibí que sus piernas temblaban y se abrían sin poder evitarlo. Le di un beso y la mire a los ojos leyendo la pasión en ellos, luego lamí sus mejillas, su barbilla, sus manos desabrocharon el sujetador y sus pechos saltaron como accionados por un resorte, se los acaricie suavemente me arrodille y aferrándome a los leggings se los fui deslizando por sus caderas para bajarlos por sus muslos.

    Mis labios bajaban a la par que mis dedos, caminando por sus muslos con tiernos lametones y delicados besos, me incorporaba y volvía de nuevo a los pezones mordisqueándolos suavemente con cierta malicia y escabulléndose hacia el ombligo, por fin los leggings abandonaron sus pies, ella soltó las manos de mis hombros y me sujetó la cabeza, abrió más las piernas inclinando hacia delante las caderas, instándome con sus manos a que la besara donde en esos momentos era imprescindible, pero la ignore.

    Quería ser yo quien marcase los tiempos, me senté en el sofá y le indique que se pusiera de rodillas mientras le señalaba el bulto del pantalón.

    – Eres un sinvergüenza, cuanto has aprendido.

    – Tengo buena profesora.

    Se arrodilló entre mis piernas y llevando una mano hasta mi entrepierna, comenzó a deslizarla sobre mi miembro. Me frotaba la polla sobre el pantalón con la palma abierta, apretó la mano, agarrando mi pene con firmeza, describiendo su contorno por encima de la ropa.

    – Parece que tu amiguito va a estallar ¿eh?

    Sus diestras manos abrieron mi cinturón y desabrocharon mis pantalones, bajándolos lentamente y quitándomelos por completo. Después repitió el proceso con mis boxers, pero se quedaron enganchados en mi torturado pene, así que tuvo que manipular mi polla para liberarlos, lo que provocó nuevos pinchazos de placer. Por fin, los soltó y fue deslizándolos lentamente por mis piernas, de forma absolutamente enloquecedora.

    Mi polla surgió orgullosa de su cautiverio, estaba completamente enhiesta, pegada a mi ingle, con el rojo capullo asomando, brillante por los líquidos pre seminales que de allí habían surgido. Yo miraba hacia abajo, contemplando sus maniobras. Sus pechos colgaban sobre mis rodillas, como fruta madura, sus ojos estaban fijos en mi erección, con el brillo de la lujuria reflejado en ellos. Colocó sus manos a los lados de mis caderas y poco a poco, aproximó su boca a mi entrepierna. Por fin, apoyó la lengua en la base de mi miembro, lentamente la lamió desde abajo hasta la punta, como su fuese un helado. Comenzó entonces a chuparla muy despacio, con su lengua, con sus labios, pero sin emplear nada más, pues sus manos se habían apoyado en el suelo. Por fin, introdujo mi glande entre sus labios, y mientras lo mantenía así, comenzó a describir movimientos circulares con su lengua alrededor de él. Poco a poco fue levantando mi polla, poniéndola en vertical, usando para ello tan sólo su boca. Cuando la tuvo en posición, apretando con fuerza los labios mientras lo hacía, deslizando su boca por todo el tronco, ciñéndolo con su garganta, hasta que llegó al fondo tragándola entera. Se mantuvo así unos segundos, haciéndome sentir el calor y la humedad de su boca alrededor de mi polla, que estaba a punto de estallar.

    Por fin empezó una mamada en toda regla, subiendo y bajando sobre mi cipote, chupando, mordiendo, lamiendo, pero siempre con la boca, sin separar las manos del suelo.

    CONTINUARA…

  • Mi cuñada, mi difícil obsesión (III)

    Mi cuñada, mi difícil obsesión (III)

    Luego de aquél encuentro en la casa de mis suegros, me pasé la semana preparando el fin de semana que me iba a pasar, con mi cuñadita en el cual se iba a recibir de puta. El jueves por la noche, me despedí de mi familia que partía unos días a la costa.

    Al otro día a primera hora llamé a Cecilia y le dije que el fin de semana era nuestro y que se preparara. La note un poco nerviosa, pero decidida a que me la coja, me dijo que tenía todo arreglado y quedamos en encontrarnos a las 1600 hrs en su casa.

    Le dije que se prepare, que la quería hacer mía de doctorcita muy sexy y que los arreglos corrían por su cuenta… me pase la mañana esperando que corriesen las horas. A las 1600 horas estaba en su casa con un par de sorpresitas para hacer más morbosa la estadía. Cuando toque el portero, me dijo que me tiraba las llaves por el balcón ya que no podía bajar así… yo pensé que no estaría lista, pero al abrirme la puerta ahí estaba ella, con un delantal transparenta y bien cortito, que dejaba translucir un corpiño de encaje negro y una tanga descomunal del mismo color, ni bien nos vimos nos dimos un beso apasionado y yo la hice dar una vueltita para observar su colita, uno de mis objetivos del día.

    Luego de esto, mostrándole mi más que incipiente erección buscando salir de mis pantalones, le dije que me recomienda doctora. Ella me llevó me tomo dulcemente por la cintura y nos dirigimos hacia un sofá que tiene y me dijo «Ahora lo voy a desnudar para revisar»… comenzó a sacarme la camisa y mientras me desprendía los botones se prendía a mis tetillas como una bebé hambrienta. Luego me bajo los pantalones, se arrodilló y mientras me bajaba lentamente los calzoncillos, se puso mi picha en la boca de una y comenzó a mamarla, cuando arrojó mi prenda interior me hizo recostarme sobre el sofá y comenzó a besarme los pies… fue subiendo lentamente… hasta que nuevamente estaba tomando el biberón y cada vez con más deleite… al rato yo ya estaba con ganas de echarle unos buenos chorros de semen, pero ella me dijo espera… agarró una caja y tomó una tableta, me la dio en la mano y me dijo «Para no quedar embarazada, cuando yo te diga ponémela»… entonces se levantó el delantal, se corrió la tanga y me suplicó que le introdujese la tableta rápido, su sexo estaba empapado y la tableta se deslizó en su interior con suma facilidad… ella dijo «Ya está», y saltó sobre el sofá, tomó mi pene, mientras con la otra mano se corría su bombacha y se introdujo la picha hasta el fondo y me dijo «Dejame que cabalgue que quiero tu lechita bien adentro» y empezó a moverse a un ritmo desenfrenado, yo me las arreglé para asirla de sus nalgas y lentamente con la mano derecha pude llegar a rozarle la roseta trasera, se puso como loca… la mezcla de nuestros jugos lubricaban el canal y yo aproveché para ir untándole el ano y mis deditos para introducírselos suavemente adentro, sentí sus cachetes tensarse, le dije que se tranquilizase que le iba a gustar se fue aflojando y yo lentamente iba ganando espacio en su interior, ella se movía a un ritmo desenfrenado y yo con mi dedo incrustado hasta el máximo de su alcance en su culo, jugaba en forma circular y habría sus entrañas… el clímax llegó al máximo y los dos explotamos al mismos tiempo, mis huevos se llenaron de sus jugos y cayó exhausta arriba mío.

    «Esto ha estado muy bueno, lo necesitaba mucho» dijo… yo le conteste «no te hagas problemas, esto recién está entrando en calor».

    Nos pasamos el resto de la tarde chichoneando y hablando pavadas, yo pensando el mejor momento de llevar a cabo mi próximo y vital paso, que mi cuñadita se comporte como una verdadera putita. Mi puta.

    Durante la comida platicamos de sexo, calentando el ambiente, nos fuimos al living y ahí le propuse jugar a un jueguito, que le había traído unas sorpresitas y que ella tenía que adivinar que eran, por supuesto que para eso debía taparle sus ojos para que no espiase, cosa que aceptó. Tome un paquetito de una lencería exclusiva y se lo entregue para que se vistiese para mi, con un conjunto de encaje rojo y portaligas y medias a tono. Cuando apareció nuevamente por el living lucia como una verdadera zorra. Estaba despampanante su sola presencia me produjo una rápida erección. Tomando un pañuelo de seda rojo procedí a taparle los ojos y darle un par de vueltas para observar lo buena que estaba. Sin perder demasiado tiempo le entregue el primer desafío, cuando abrió el primer paquetito, comenzó a analizar su contenido y me dijo «Unas bolitas, ¿para qué son?», le dije que le iba a lubricar su colita y se las iba a introducir una por una… me dijo que le parecían muy grande y que solo en toda su vida le había entrado el dedito y eso había ocurrido solo esa tarde, esto aumento mi calentura colita virgen , le dije «vos relajate… que no solo te van a entrar las bolitas, sino algo más que tengo ganas que te entre»… luego fue desenvolviendo y adivinando el resto de los paquetitos, lo que no sabía eran sus colores, así me fue diciendo corpiño, bombachita, minifalda, botas, portaligas, blusa… etc., cuando le desaté el pañuelo quedó sorprendida, delante de ella tenía un equipo que sería la envidia de más de una puta…

    Una minifalda leopardo, una blusa corta ultra transparente, un juego de bombacha y corpiño negro, la bombachita con un corte en la conchita para no perder el tiempo, medias y portaligas haciendo juego y un par de botas negro… Me dijo «¿Vos estás loco, y esto para qué es?», yo le dije tranquilamente «Para vos, este fin de semana vas a ser la hembra más puta del lugar, y toda para mí».

    Nos besamos apasionadamente aprovechando a bajar el corpiño por debajo de sus tetas y succionárselas alternativamente como un bebe hambriento, bajando la mano a su tanguita note su humedad y calentura, al rato estaba en cuatro sobre el sofá parecía toda una perrita en celo mientras la bombeaba con fuerza, me sorprendió que no tardó mucho en correrse y caímos los dos exhaustos sobre el sofá.

    Ya repuesto la chicaneaba para que cambie nuevamente de vestimenta…  pese a que puso algo de resistencia, al fin aceptó, con la condición que la deje cambiar sola en su pieza, petición a la que accedí… al cabo de media hora regresó al living. Me quede sorprendido, era una puta que estaba rebuena, con la camisa transparente y sus pechos buscando escaparse de su corpiño, la mini leopardo que permitía ver sus ligas y sus cachetes traseros y se había pintado sus sensuales labios con un rojo fuerte, realmente estaba para el infarto… «te gusta…estoy lista»… le respondí «todavía no»… la hice ponerse en cuatro sobre su alfombra y ahí estaba su culito parado apuntándome, no me costó nada comenzar a olérselo primero y luego empezar a saboreárselo con su prenda interior… con su mano derecha hice que se corriera la bombacha, evidentemente le gustaba y quería más así que le ensarte la lengua en su culito y se lo fui abriendo a fuerza de lengua, deditos y la ayuda de sus jugos que venían de la vagina, cuando la sentí lubricada, sin dejar de jugar en su trasero, tome las bolitas y le unté vaselina, no quería ninguna negativa, me costó meterle la primera, espere unos segundos y esto fue milagroso, se relajó y le fui introduciendo una por una mientras gemía como una loba en celo… cuando terminé de introducir la última le dije «ahora sí estas lista», le acomodé la ropa desde atrás y ella se quedó mirándome con una cara como diciéndome «y ahora la cortas», pero no pronunció palabra y se incorporó…

    Cuando le dije «Vamos», me dijo «no pretenderás que yo salga así», luego de unos cortos minutos accedió a salir así, pero pidió ponerse una especie de pilotín arriba, ya que era muy respetada y conocida en el edificio y no quería que la vean así sus vecinos. Accedí con la condición que ni bien subiese al auto, se lo tenía que sacar. Ya en el mismo, fuimos platicando hasta que le sugerí que me mame la pija, mientras me dirigía hacia un lugar de putas, acabé en su boca antes de llegar. A las pocas cuadras pare el auto, le tire un billete de 10 dólares y le dije que tenía que hacer la esquina hasta que a mí se me ocurra y que la iba a estar vigilando, la baje del auto y partí, ella quedó como confundida, yo di una vuelta, pare el auto y me dirigí a ver el espectáculo…

    Allí la tenía en la esquina a mi cuñadita la doctora haciendo de puta para mí, realmente estaba buenísima al lado de las otras, al principio la observe discutir con una de ellas que aparentemente quería que se fuese a otro lugar, la cosa iba mejorando, luego pasaron un par de autos y uno se detuvo frente a ella, charlaron por espacio de cinco minutos, uno de los integrantes del auto bajo y mientras discutían comenzó a tocar sus tetas, se ve que no llegaron a un acuerdo, pues subió al auto y partieron. El espectáculo me excitaba y pensaba en las bolitas que le había ensartado en su culito, como lo sentiría, al cabo de media hora, donde pararon un par de autos más y cuando me disponía a ir a sacarla del juego, se acercaron un par de chicos de unos dieciocho años, empezaron a hablar con ella… y lentamente la fueron rodeando, uno de ellos se puso por detrás y le metió una mano por debajo de la pollera, Cecilia, se movió hacia delante, pero ahí estaba el otro chico, quien la apretó por delante y tomó una de sus tetas, ahí estaba mi cuñadita toqueteada por todos lados por dos machos, la situación era harto caliente… pero yo la quería solo para mí así que me acerque, pegué un grito, la escena se detuvo y ahí estaba mi cuñadita toda desalineada, con una teta en el aire y una de sus medias rotas, los chicos quizás pensaron que era el fiolo de la mina, así que para evitar problemas, mientras yo me acercaba más hacia ella decidieron irse en otra dirección, cuando me acerqué a ella la abracé y metí una mano por debajo de la pollera y su bombachita y comprobé que las bolitas permanecían ahí y que ella estaba empapada… caminamos una cuadra y nos metimos a un motel, el que atendía debe haber pensado una puta más, así que sin chistar me indicó un cuarto, el cual pagué rápidamente, ni bien entramos al mismo la bese, la hice poner en cuatro sobre la cama, le baje la bombachita, le fui sacando una bolita tras otra, luego se las hice saborear como si fuesen el manjar más exquisito mientras le jugaba con tres dedos dentro de su culo, evidentemente habían hecho un buen trabajo de amolde y le dije «Ahora puta lubricame la pija que vas a saber lo que es bueno», luego de unas mamadas a lo largo de mi pene, la di vuelta y la ensarte sin contemplaciones, gimió como una loca, le dije que le iba a romper el culo bien roto y que gimiese todo lo que quisiera, que ahí no la iba a escuchar ni su mamita, y que le iba a sacar toda su calentura y telarañas y me iba a recompensar por todas las pajas que me había hecho hacer.

    Cuando el pene ingresó hasta el fondo de su interior pareció quebrarse, pero poco a poco fue agarrando el ritmo y a gritar «si rompeme el culo, quiero que sea tuyo y me lo inundes de leche», cuando empezó a jugar con su mano derecha sobre mis huevos parecía el acabose, retomé el ataque como un toro bravío, hasta que lance todo su semen en el interior de su canal, luego le retire el pene sin contemplaciones, tal es así que gritó «más despacio me duele», yo le dije «abrite el culo con las dos manos que quiero ver bien como te entró la leche», una vez al observar ese ex virginal culo, abierto y con leche que salía de su interior a borbotones le dije «Ahora sos mía, sos mi puta» y en recompensa tenés este regalito, extraje un consolador y le dije desde ahora este o este (señalando mi picha), ella me dijo «sí mi amor»… ahí la hice estrenar el chiche con una fenomenal paja mientras la observaba, luego caímos los dos en la cama rendidos y horas más tardes regresamos a su casa.

  • Don Beto y un lindo joven

    Don Beto y un lindo joven

    Don Beto tenia un gusto acentuado por los chicos jovenes y no lo disimulaba cuando estaba en la plaza y miraba con lujuria a los muchachos que le parecian apetecibles. No siempre era facil para Don Beto conseguir alguna de esas preciosuras para llevarse a la cama y entonces recurria a los servicios de Doña Lita, una mujer de su edad, unos 70 años, que regenteaba una pension y, conociendo los gustos de Don Beto, a veces le proveia de chicos dispuestos a tener sexo con viejos como Don Beto.

    Doña Lita tenia un pensionado para estudiantes y reconocia a simple vista cuales de los chicos podian ser «reclutados» para saciar a hombres como el viejo Beto.

    Por supuesto que sus «servicios» no eran gratuitos y una vez que encontraba algun joven bien parecido, de lindo cuerpo como le gustaban al viejo verde, y que ademas aceptara una relacion con un hombre maduro, ella le cobraba a Don Beto, que gustoso le pagaba si su «candidato» satisfacia al depravado viejito.

    Doña Lita habia visto, con el correr del tiempo, que no eran pocos los chicos que aceptaban acostarse con hombres maduros, ella misma arreglaba los encuentros y en el pago de sus servicios incluia una habitacion para que Don Beto pudiera disfrutar a sus anchas de estos jovenes.

    Esa tarde, Doña Lita llamo por telefono a Don Beto y le dijo: «Tengo una preciosura como te gustan, un chico rubio de 18 años, tiene un cuerpo divino, unas piernas y una cola que parece una chica, si queres venite esta noche que te lo presento «

    El viejo lujurioso le contesto que esa misma noche iria y su mente calenturiante no pudo dejar de pensar en como seria esa «ricurita».

    Don Beto no podia con la impaciencia y se aparecio por la pension apenas empezo a anochecer. Doña Lita lo recibio y lo guio hasta una sala donde estaba el chico sentado en un sillon. Don Beto casi se desmaya al verlo, el chico estaba desnudo a no ser por una minuscula tanga blanca que le tapaba apenas su sexo.

    Era rubio, como le habia dicho Doña Lita, tenia rasgos delicados, un fisico espectacular ni delgado ni gordo, como le gustaban a Don Beto que no podia apartar la mirada de las piernas del chico y venciendo su lujuria se sento en un sillon frente a el, comiendoselo con la mirada.

    Doña Lita dijo, refiriendose al chico » Lalo, este es Don Beto, el señor del que te hable, porque no le servis un trago»

    El chico dijo, levantandose, «Si señora Lita, ya le sirvo» y se dirigio hacia una mesa donde habia una botella de whisky sirviendo una buena medida mientras el afiebrado viejo lo miraba pasar, las piernas y la cola que tenia esa belleza eran impresionantes y Don Beto experimento una ereccion brutal y solo pensaba en cogerse ese manjar.

    El chico se acerco a Don Beto y le dijo «Aqui tiene Don Beto» y le dio el vaso para sentarse luego al lado de Doña Lita. La mujer se dio cuenta que el viejo estaba que se moria por tirarse encima del muchacho y decidio seguir calentandolo. Dijo » Verdad que es precioso este chico?» y empezo a acaricierle un muslo para el delirio del viejo verde y agrego «Y a Lalo le gustan mucho los señores mayores, verdad Lalo? » mientras recorria con lentitud la pierna desnuda del chico.

    El chico dijo, con voz suave que enloquecio a Don Beto «Si, siempre me gustaron los señores grandes, desde que era más joven»

    «Y eso que todavia sos joven» dijo Doña Lita, que ahora subia su mano por el pecho desnudo del joven y se detenia en el pezon, rozandolo con sus dedos.

    Lalo dijo, con una coqueteria casi femenina «Ay no, ya soy grande, tengo 18 años Doña Lita».

    La vieja mujer decidio que era hora de entregarle al viejo Beto lo que habia venido a buscar y le dijo al chico «Porque no vas a tu cuarto con Don Beto asi se conocen?»

    El chico se levanto y le dijo al viejo «Quiere venir a mi cuarto Don Beto?»

    Ahora si reacciono el viejo verde y levantandose del sillon con una manifiesta ereccion dijo «Claro, nene mostrame tu cuarto»

    El chico tomo de un brazo a Don Beto y lo guio por el pasillo rumbo a su pieza. El viejo iba detras del chico admirando su cola y sus piernas pensando «que nalgas y piernas divinas, esta tan bueno como una nena» y sentia como su boca se llenaba de saliva.

    Una vez dentro de su cuarto, Lalo cerro la puerta y quedo parado frente al caliente viejo, esperando la arremetida del pervertido hombre que dando rienda suelta a sus deseos tomo por la cintura al chico y alargo su boca hacia la del chico, beso sus labios y busco su lengua a lo que el chico respondia con ardor.

    Las manos de Don Beto bajaron de la cintura hasta aprisionar las nalgas del chico y las apretaron y acariciaron sintiendo la suavidad y dureza de esas carnes mientras el duro bulto del viejo se frotaba contra las piernas del joven.

    Don Beto se sentia en la gloria disfrutando de ese cuerpo enloquecedor, ahora le acariciaba las piernas mientras seguian entrelazados en un beso de lengua y sentia que su ereccion ya estaba empezando a ser insoportable…

    Lo fue llevando hacia la cama, siempre acariciandolo y besandolo. Don Beto se detuvo por un instante, se quito los pantalones con dificultad por la terrible ereccion que tenia mientras el chico miraba expectante y sabia que ese viejo caliente le iba a taladrar el culo en pocos minutos.

    Don Beto hizo que el chico se sentara en la cama y empezo a chuparle los pezones, a lo que el joven respondia con suspiros de placer, las manos del afiebrado viejo seguian acariciando las piernas, le calentaban esas piernas y las nalgas del muchacho y ya casi no podia aguantarse…

    Lo tomo con delicadeza por los brazos e hizo que se acostara boca abajo, puso un almohadon bajo su vientre y se dispuso a gozar de esa cola que se le ofrecia majestuosa y deseable. La acaricio con delicadeza primero, con mas rudeza despues, abriendo y cerrando los cachetes y viendo con lujuria el cerrado orificio del chico que en breve iba a cogerse, hundio su cara en las nalgas del chico chupando y chupando todo lo que podia hasta que se concentro en el hoyo del chico y su lengua empujo profundamente como para penetrarlo. El chico gimio con fuerza y Don Beto redoblo sus chupeteos, con una calentura que ya no podia aguantar. Metio un dedo en el culo del chico y lo movio, el joven se movia inquieto, resoplando de placer, ahora fueron dos dedos los que se introducian en el ano del chico que suspiraba ante la intrusion de que era objeto su cola. El chico sabia lo que venia, ya habia cogido anteriormente con hombres y ese momento previo a la penetracion siempre lo enloquecia de placer. Don Beto siguio lamiendo sin cesar mientras dedeaba el culo de Lalo hasta que no pudo mas, iba a reventar si no lo cogia y subiendo por encima del chico dirigio con una mano su endurecida verga al mojado y dilatado hoyo del joven. Empujo un poco y su verga se introdujo un poco, el chico gimio de dolor, el viejo empujo un poco mas y otro poco mas hasta introducirle la mitad de su pija, luego de un instante lo embistio con fuerza y se la metio toda. El chico aullo de dolor, nunca se acostumbraba a que al principio las cogidas a su culo le hacian doler.

    Don Beto ahora que tenia todo su miembro enterrado en el culo de su joven amante, empezo a cogerlo lentamente primero, para ir intensificando las embestidas de a poco. Sentir como el culo del muchacho le apretaba su verga lo hacia delirar de placer, siguio embistiendo y sintio que se venia, unas embestidas mas y con un visceral gruñido de placer eyaculo llenando de leche el culo del joven.

    Despues de unos minutos se salio del chico, quedo de costado reponiendose un rato mientras sentia los suspiros del chico a su lado, le beso la espalda y se levanto de la cama. Se vistio con tranquilidad y al salir de la pension, Doña Lita le dijo «Te gusto el muchacho que te consegui?»

    «Esta divino, voy a venir de nuevo, Lita, guardamelo para mi» y Doña Lita sonrio complacida.

  • Flavia, mi preceptora

    Flavia, mi preceptora

    Mi nombre es Gabriel, 28 de enero estaba con mi familia disfrutando los últimos días de mis vacaciones en Pinamar con mi madre, su pareja y los hijos de ambos reponiendo energías para iniciar el último año de mi escuela industrial. Así que como tal estábamos disfrutando lo que iban a ser nuestros últimos días de playa.

    Esa mañana, estábamos tomando sol, luego de haber estado en el mar, estábamos en ronda de tomar mate; fuimos a comprar bizcochos de grasa para acompañar los mates que pronto Andrea cebaría (la hija de la pareja de mi madre), al volver me sorprendí gratamente ya que mi madre estaba hablando con Flavia.

    Flavia, fue mi preceptora en 5° y lo sería también en 6°, creí desfallecer al verla, yo estaba enamorado de ella, imagínense lo que sería para mi verla con una pequeña bikini color amarillo patito, que mostraba parte de sus excelentes senos y una muy diminuta bombacha que mostraba el resto de ese dotado cuerpo.

    Ella estaba divorciada hacía 6 años tenía dos hijas de 20 y 18 años, Lorena y Rocío, ellas habían heredado el aspecto buen físico de su madre… pero yo no tenía ojos más que para mí “prece”. Se quedaron con nosotros, ya que mi madre y Flavia se habían hecho muy amigas durante el año escolar: Pero para mí solo existía Flavia, ella me volvía loco, la amaba en todo no solo físicamente, su manera de ser, su dulzura, su sonrisa, era la mujer perfecta.

    Por la noche salimos con mis hermanos postizos y las hijas de Flavia, a bailar pero terminamos tomando algo y caminando. Al día siguiente y a pesar de haber dormido poco fui a la playa solo por verla, estaba solo con mis viejos y Flavia, era hermoso poder estar casi a solas con ella, almorzamos en la playa como queriendo disfrutar al máximo. Después no nos vimos hasta el día siguiente, nuestro último día en las playas.

    Y esa jornada de playa fue maravillosa, cuando Flavia llegó a la playa creí desfallecer llevaba una más pequeña bikini negra, con vivos dorados, que dejaba más al descubierto sus senos, y su bombacha con dos triángulos, unidos por un cordón, cabello recogido, atado por detrás, haciendo gala de su hermosa y estructural figura, verla así hizo que la desee con todas mis fuerzas. Me volvía loco, desde mi posición ver una buena parte de sus senos erguidos, redondos y aterciopelados.

    Ese fue el final de nuestras mini vacaciones juntos, y esos pocos días que pasamos juntos fueron, al menos para mí maravillosos, comprendí fehacientemente que era amor lo que sentía por ella, no era solo deseos, había mucho más, ella era el amor de mi vida, me encantaba verla sonreír, escuchar su voz suave, ver sus ojitos marrones ese hoyuelo que se le formaba cuando sonreía y esos celos que brotaban cuando alguien la miraba, estaba perdidamente enamorado de una mujer de 42 años, aunque parecía de 30 o menos, pero tenía la misma edad de mi madre

    Volví a Bs As, ella lo haría 2 días después, ya que su ex marido pasaba a buscar a sus hijas que seguirían de vacaciones con él 10 días más.

    Yo, después de esos días que pasamos juntos tenía en mente solo lugar para Flavia, pero sabía que sería casi imposible, por un lado estaba la relación escolar que nos unía, segundo ella podría ser por edad mi madre, pero estaba decidido no podía seguir así estos días juntos no admitía otra cosa, debía buscar el momento para decirle lo que sentía por ella.

    Ella vivía a la vuelta de la casa de mi madrina y trate de encontrarla “casualmente”, mis 2 primeros días no conseguí nada. Nuestro encuentro fue casi de casualidad al 3 día, ella salía de su casa y yo casi me la lleve por delante. Nos dimos un beso y ella se mostraba alegre de verme. Charlamos un rato ella ya sabía que había ido a visitar a mi madrina y dijo:

    F- Me podrías acompañar, compro un par de cosas en el supermercado y después podemos tomar unos mates, ¿sí?

    Por supuesto que acepté su propuesta, quería verla y salvo alguna sorpresa iba a estar a solas con ella. Como siempre estaba hermosa, con esa ropa se la veía, atractiva, elegante y sexy, ya que su ropa ajustadita marcaba sobremanera los atributos de su curvilíneo cuerpo

    Flavia media 1,63 m., su cabello era largo hasta la altura de sus senos, generalmente lo usaba suelto, ondulado de color castaño claro con mezcla de mechitas rubias y con un corte desordenado y salvaje, de piel levemente trigueña cejas finas, ojos eran marrones delineados y sus párpados en un tono de beige, sus labios eran finos en un excitante color rosa pálido, su cara es de rasgos delicados, que le daban un toque de dulzura, aunque así maquillada le agregaba una inusitada sensualidad, el día se presentaba caluroso y húmedo y Flavia estaba vestida para la ocasión y llevaba aros tipo argolla dorados, llevaba una blusa abotonada en su frente, de fondo blanco con un estampado tipo zig – zag de color negro y gris y una pollera corta, color azul marino ajustada que marcaba su pequeña cintura, sus caderas e insinuaba los cachetes de su cola, su falda mostraba sus buenas piernas unos 10 cm por sobre las rodillas y unos zapatos altos, con taco tipo aguja que insinuaban más las dotes de su cuerpo.

    Luego de preparar el mate, fuimos al living. Yo no sabía hacia que parte de su cuerpo dirigir mi vista, sus senos se notaban imponentes, a pesar que su blusa era levemente holgada, sus caderas, su cola su carita angelical sus torneadas piernas…

    Charlamos un rato largo, hablamos de lo bien que la pasamos en esos días que estuvimos juntos, de mi madre, de sus hijas de “mis hermanos” y de lo bien que nos llevábamos a pesar de no tener la misma madre.

    Salimos al bacón yo iba detrás de ella deleitándome con el movimiento de sus caderas y cola admirando sus movimientos insinuantes. Ella vivía en el décimo piso por lo cual era imponente la vista de la ciudad, mientras ella me mostraba y me explicaba la magnífica vista de la ciudad y yo pensaba en la vista magnifica que ella me estaba ofreciendo con su hermoso cuerpo.

    Después de un rato tome mi celular y le dije si quería ver las fotos que nos sacamos en la playa había fotos de todos nosotros como en familia, pero las dos últimas eran un tanto hot, una era con su bikini negra y vivos dorados, como fue una selfie estábamos muy juntitos y los dos tomándonos por la cintura, en la otra ella estaba sola semi acostada en la playa, pero por la posición el corpiño de su bikini mostraba mucho de su seno derecho al verlas dijo:

    F- Estoy demasiado sexy en ambas fotos… bah en realidad estoy insinuando mucho en ambas fotos prométeme que nadie más las va a ver si en el colegio las llegan a ver, mi carrera docente se puede terminar, por más que digamos que fueron fotos inocentes nadie me va a creer.

    G- Por supuesto que no las va a ver nadie más, soy muy egoísta para que los demás vean la hermosa preceptora que tengo.

    F- Hey, gracias por el comentario, pero no corresponde que un alumno le diga esas cosas a su preceptora.

    G- Bueno tal vez no, pero todavía no empezaron las clases así que todavía no sos mi preceptora, en todo caso sos mi ex preceptora.

    F- En eso tienes razón, pero siempre vas a ser mi alumno, y siempre vas a ser mi alumno preferido, porque debo confesar que siempre te sentí distinto a los demás, y el otro día cuando nos sacamos esa selfie y tu mano me tomó por la cintura sentí que me estremecía el roce de tu piel.

    Hubo un silencio nuestras miradas se cruzaron, nuestros dedos se entrelazaron y dijo:

    F- Nunca pensé que algo así podría pasarme, jamás pensé que podría enamorarme de alguien que podría ser mi hijo y menos que fuese mi alumno, sé que es una locura, pero no me puedo controlar, sos algo especial y espero que lo manejemos con cuidado y en el más absoluto secreto.

    Nos miramos a los ojos, la tomé por la cintura, ella se puso en puntas de pie tomo mi cuello y un beso muy suave y dulce sello ese primer contacto tan deseado. Nuestras bocas se separaron y ella dijo:

    F- Este es el beso más tierno, el más deseado y el más hermoso, te amo con locura.

    G- Yo también te amo sos lo más hermoso, lo desee desde el primer día que te vi, pero nunca pensé que ese deseo si hiciese realidad

    Ella me tomo por la cintura yo hice lo mismo y comenzamos a besarnos a desearnos a enloquecernos durante varios minutos.

    Luego me miró con dulzura y dijo:

    F- Vamos a mi habitación quiero ser tuya… hace mucho tiempo que no deseo a nadie como a vos

    Cuando Flavia tomó mi mano y me llevó a su habitación mi cuerpo se estremeció, iba a tener lo más precioso y deseado

    Nos acostamos aun vestidos en la cama, ella sobre mí besándonos y acariciándonos apasionadamente, y con mis manos sobre su pollera acariciando su cola, la pasión iba envolviéndonos en medio de besos de lengua. Ella no paraba de calentarme sus besos me enloquecían, sus manos casi con desesperación desprendieron el cinturón de mi pantalón bajo el cierre, y mientras continuábamos besando el dedo índice de su mano, jugo con mi pene totalmente erguido, un profundo gemido nació de su boca.

    F- Siii, así mi amor, quiero que vibres en mis brazos y que este momento juntos sea inolvidable.

    Su lengua con desesperación ingreso en mi boca, y la pasión de ese beso duró varios minutos.

    Su mano seguía jugando con mi pene, mi pene, bajó mi slip besó y lengüeteo mi bajo vientre mientras su mano acarició mi pene y la habitación se llenó de gemidos, me miró y dijo:

    F- Tenés un hermoso pene y ahora lo voy a saborear por completo.

    Su boca se arrimó a la punta de mi pene, le dio un pequeño beso y deslizó su ardiente lengua por el contorno de mi glande, luego introdujo una parte en su boca y lo succionó un par de veces, saboreándolo y llevándome a una excitación increíble, sentía sus labios rodeando mi pene succionándolo muy suavemente. Segundos después su boca se apoderó de él totalmente, y ahí empezó a deglutirlo con su lengua lenta y suavemente como quien quiere prolongar al máximo ese momento, yo acariciaba su cabello, gemía y sentí que nunca había vivido nada igual, mi amor por Flavia era enloquecedor.

    Ella me estaba transportando a un momento sublime, su boca recorría mi pene y volvía a tenerlo totalmente en su boca, jugueteando con su lengua, con sus labios, succionándolo cada vez más increíblemente, recorriéndolo por completo, sin sacarlo de su boca, sus labios lo saboreaban, llegaban hasta la punta y volvía su boca lentamente a tenerlo por completo, estaba viviendo una sensación increíble e inolvidable, su suavidad su dulzura, su pasión me estaban enloqueciendo, Flavia me transportaba a momentos increíbles por primera vez no quería acabar para seguir estando dentro de su boca disfrutando a pleno ese momento, luego de un par de minutos ella comenzó a succionarlo más aceleradamente pero con la misma suavidad rodeando mi pene con sus labios, su boca seguía recorriendo mi pene, entonces me di cuenta que por más que lo intentase no podía prolongar más ese momento, ella me incentivo para que acabase diciendo:

    F- Dame toda tu lechita quiero y adoro sentir su sabor en mi boca.

    Sus palabras fueron casi una orden para mí, un profundo gemido nació de mi boca sentí mi pene eyaculando en el interior de su boca invadiéndola, sus labios continuaban succionado y su garganta comenzó a saborear mi semen, volvió a introducirlo por completo en su boca lo succionó con desesperación un par de veces y comenzó lentamente a retirarlo de su boca, saboreando y deglutiendo hasta hacer suya hasta la última gota de semen, cuando ya mi pene se hizo flácido y no tenía ya vestigios de semen, lo retiro de su boca y mirándome dijo:

    F- Fue hermoso tenerlo en mi boca

    G- Fue sublime sentirme dentro de ti, sos una diosa

    F- Voy a lavarme la boca, ya vengo mi amor

    Volvió y se detuvo frente a la cama, movió sensual y provocativamente su cuerpos para que la desease más aun, llevó sus brazos a su cabello y jugueteó con ellos unos segundos, me miró dulce pero provocativa a la vez, luego llevó sus manos a la cintura y se quitó la blusa, y luego la pollera quedándose con un diminuto conjunto de corpiño y bombacha de color beige claro con ribetes blancos, luego de acariciar su cuerpo, retiro una a una esas prendas dejando su increíble y perfecto cuerpo desnudo ante mi vista y avanzó hacia mi acostándose sobre la cama a mi lado, yo la tome por la cintura y dije:

    G- Sos increíble Flavia… hermosa, perfecta por donde te mire… te deseo desde ese primer día que entraste al aula.

    F- Yo también te deseo, me gustas mucho, nunca pensé sentir algo así por un alumno pero estoy disfrutando este momento y cuando más estoy con vos más caliente me pones…

    Volvimos a besarnos, a acariciarnos, recorriendo nuestros ardientes cuerpos, su piel era tersa… suave, besé sus labios, lamí sus pezones, los que poco a poco se irguieron dentro de mi boca, luego de ello ella se instaló sobre mí no cabía duda que ella quería manejar la situación, yo no opuse ninguna resistencia después de lo vivido hace instantes la deje hacer… la calentura existente entre los dos era mucho más que evidente.

    Yo quede sobre la cama, ella se colocó sobre mi abriendo sus piernas y quedando mi cuerpo entre ellas, flexionó sus piernas y quedo sentada sobre mi vientre, entonces comenzó a besarme y a chuponearme yo con mis manos rodeaba su cintura, luego de un par de minutos su cuerpo comenzó a moverse sobre mi vientre, movió un poco su cola abrió más sus piernas entonces mi pene erecto deseoso quedo entre sus nalgas, sus movimientos eran suaves, delicados, mi pene por sus movimientos empezó a deslizarse por la raya de su cola por su ano, mi boca gemía gozando ese momento y ella dijo:

    F- Sabia que te iba a gustar… y a mí también, me enloquece tener tu pene entre mi nalgas, sentirlo así deseoso… vigoroso, me encanta sentirlo así, poder disfrutarlo y gozarlo gozándolo por completo.

    No dejó que le respondiese su boca se hundió en la mía se detuvo unos segundos y continuo con sus movimientos haciendo que mi pene siguiese deslizándose por la raya de su cola, durante unos segundos movió su cuerpo lentamente haciendo que mi pene gozase las puertas de su ano.

    Luego seguimos besándonos, sus movimientos continuaron, y mis manos tomaban su cintura, sus nalgas, luego levantó un poco su cuerpo de mi vientre haciendo más amplio el recorrido de mi pene en su cola, iba y venía desde la puerta de su concha a la puerta de su ano, la calentura que teníamos a esa altura era terrible, entonces se movió un poco sus piernas se separaron un tanto de mi cuerpo sintiendo como mi pene se colocaba a las puertas de su vagina que a esta altura de los acontecimientos estaba muy lubricada… ella movió su cuerpo y mi pene entro por completo en su vagina, los dos gemimos profundamente, ella se echó sobre mí y me beso casi con desesperación y dije

    G- Es hermoso sentirte así

    F- Ya lo creo que es hermoso, sentirlo así dentro de mí es inigualable

    Volvimos a besarnos y entonces continuaron sus movimientos de vaivén haciendo que mi pene recorriese su vagina introduciéndose en ella desde la punta a la base, sus movimientos suaves y delicados se fueron acelerando lentamente, los gemidos los gritos de placer y de gozo comenzaron a hacerse continuos, mis manos sujetaban sus nalgas con firmeza y su voz entrecortada dijo:

    F- Quiero que acabemos juntos, quiero que juntos disfrutemos ese momento

    Entonces ella imprimió mayor velocidad a sus movimientos, su boca gemía constantemente, aferré con más fuerza sus nalgas, luego de unos segundos su boca gimió profundamente, su vagina comenzó a contraerse y un sinfín de orgasmos se apoderaron de su cuerpo al mismo tiempo que mi pene se contraía lanzando en su interior interminables torrentes de cálido semen, su cuerpo se movía lentamente como quien desea atrapar cada gota lanzada, nos besamos con desesperación, mi lengua recorría su boca, nos quedamos así besándonos disfrutándonos durante varios minutos. Luego se separó de mi cuerpo y dijo:

    F- Lo mejor que hice fue aceptar que me gustabas, que quería estar con vos, que quería ser tuya y gozar en tus brazos… te amo.

    G- yo también te amo, y este momento será inolvidable en nuestras vidas, te amo, te deseo y si este es un sueño no quiero despertar jamás.

    F- Por suerte no es un sueño, te amo, sos lo mejor que me pasó en la vida.

    Luego gozarnos nos fuimos a almorzar, ella se sentó sobre mí y en medio de besos caricias y abrazos, no dimos de comer uno a otro, por la tarde volvimos a tener sexo varias veces, y en complicidad con un amigo dije que pasaba el fin de semana en su casa cuando lo pasé con Flavia. Ese fin de semana fue inolvidable, mucho más cuando esa noche fue mía por completo, fue cuando en medio de un torrente pasional, me ofreció su cola.

    Ella fue mi preceptora de lunes a viernes disimulando lo que vivíamos fuera del ámbito escolar y durante ocho meses fue mi novia, mi esposa, mi amante y cada encuentro lo vivimos tan pleno de pasión como este.

    Lo nuestro finalizó cuando sentimos que la pasión y el deseo ya no eran lo mismo. Flavia y mi madre se hicieron amigas, razón por la cual ella y yo no veíamos varias veces. Y ese vernos hizo que la llama del deseo no se agotase, así que a pesar de tener otras parejas siempre revivimos esos instantes de pasión.