Autor: admin

  • Inolvidable oral

    Inolvidable oral

    Mi nombre es Ariel y tengo 38 años. Esto ocurrió con la mama del esposo de mi cuñada. Ella, Sofía, rubia de 61 años bien llevados. Tetas medianas pero bien firmes, pese a su edad y una cola grandecita. Ella se especializa en hacer masajes descontracturantes.

    Una noche festejando el cumpleaños de mi cuñada, Sofía pasa por detrás mío y me hace algunos masajes en mis hombros diciendo “que contracturado que estas!” Y luego sigue con mi señora que estaba al lado mío. A los pocos minutos le habla más de cerca de mi señora diciendo: “me lo tenés que dejar una medio horita y te lo devuelvo como nuevo!”. Se miraron y comenzaron a reírse a carcajadas. Pasaron las horas y ya cuando quedaban pocos invitados, solo los más íntimos, Sofía volvió a decirle a mi señora: “en serio te digo, si me lo dejas media horita te lo devuelvo como nuevo y te apuesto lo que quieras que cuando lleguen a tu casa no te vas a olvidar nunca de esta noche!”.

    Mi señora la miro casi con odio y le dijo: “por qué? que le vas a hacer?“. Sofía le respondió: “no pienses mal, toda la familia esta acá presente incluso mi marido (bastante más grande que ella ya que tiene 74 años) solo hago masajes, sino pregúntale a tu hermana como queda ella después de una sesión mía. Mis clientes quedan tan relajados que son otra persona…” y siguió diciendo, “no me ofendas con tus pensamientos”. Inmediatamente interrumpió mi cuñada afirmando los dichos de su suegra. Mi señora avergonzada por su desconfianza le contesto que si yo quería ella no tendría problemas. Yo acepte, claro, así que mientras acomodaban un poco el desorden de la fiesta me darían un masaje.

    Inmediatamente nos dirigimos a su casa que está justo al lado y entrando en una habitación ambientada con una camilla y varias fuentes feng shui ella me pidió que me desvistiera y que rodeara mis partes íntimas con una toalla, mientras ella se pondría su ropa para empezar. Hice lo que me pidió y me recosté boca abajo tal cual me indico. Cuando ella entro cerró la puerta y al darse vuelta note que traía una especie de ambo con el cierre abierto de tal forma que dejaba ver sus hermosas tetas. Comenzó los masajes y en un momento me dijo si quería ir más allá de un masaje, la mire con cara de no entender nada, ya que ni se me había pasado por la cabeza un “final feliz” y ella con total naturalidad dijo: “relájate y disfruta”. Acaricio mi entrepierna y llenando mi cola de aceite aromático introdujo un dedo en mi ano. Al exaltarme me pidió muy dulcemente acercando sus labios a mi oído que conservara la calma y que disfrutara. Paso su lengua por mi oreja y penetro el dedo, a los segundos mi erección fue total, me hizo dar vuelta y me puso sus hermosas tetas en mi cara las cuales chupe esta ahogarme. Siguió introduciendo su dedo en mi ano haciendo unos movimientos muy excitantes. Pocos minutos después estaba listo para acabar, al intentar explicarle me pidió que aguantara un poco más, saco su dedo de mi ano y metió mi pija en su boca. En ella tenía un preservativo el cual deslizo en mi pene con total profesionalismo y comenzó a hacerme la mejor mamada que tuve un mi vida.

    Después de unos minutos y diciendo ya es hora de terminar, volvió a meter su dedo en mi ano y me hizo acabar en su boca. Ella manejo mi eyaculación, nunca había experimentado un orgasmo así. Luego de vestirme volvimos a la fiesta y me pidió que guardara el secreto del tipo de masajes que hace y que la haga quedar bien en casa con mi señora. Y así fue…

  • Inicios como runner

    Inicios como runner

    Lo había intentado, sí. Lo había hecho. Pero con tanta presión de la tele, de la radio, en internet, en las redes… no lo había conseguido evitar. Se había convertido en una runner novata. La presión para practicar ese deporte que llamaban running, el correr de toda la vida, era bestial. Y ella había caído.

    Como buena runner novata se dirigió, antes de su primera sesión de running, al Decathlon que había cerca de Alcalá de Guadaira, una ciudad cercana a Sevilla. Allí se compró todo lo necesario para lo que pensaba hacer. Se vio en la cola para pagar con su cesta llena con unas mallas cortas de color negro, un par de camisetas ajustadas especiales de correr, una blanca y una rosa, unas zapatillas Nike rosas y blancas que casi no pesaban, un par de calcetines y un sujetador especial para la práctica del deporte. Si necesito algo más, volveré, pensaba, deseosa de llegar a casa e, iniciar, a la tarde su sesión de running.

    Era viernes, cierto. Y sabía que no era un bien día para iniciarse teniendo al otro día el fin de semana. Pero a eso de las 19 se desnudó dejando solo su tanga blanco y unos pequeños calcetines blancos que ni llegaban al tobillo, se ajustó las mallas, el sujetador, la camiseta rosa y se amarró las zapatillas. Ajustó el app que había elegido para controlar sus progresos y se fue al parque.

    Aguantó más de lo que había imaginado. El ritmo no fue malo para alguien que llevaba meses o años sin hacer nada de deporte. Eso la llenó de satisfacción y, cuando se estaba duchando ya en casa, decidió que saldría también a la mañana siguiente. Al fin y al cabo las sensaciones que tenía eran más que buenas.

    Laura, a sus 29 años, disfrutaba de un cuerpo bastante llamativo. Tenía una buena edad, claro, pero también tenía la suerte de que su cuerpo no engordaba con facilidad. Sabía que llamaba la atención de los hombres que la miraban con ganas. Un culo respingón, unas piernas fuertes y un pecho en su tamaño justo iban acompañados de una cara pequeña donde unas pocas pecas acompañaban a unos ojos azules que hacían suspirar a más de uno. Y una magnífica sonrisa, claro. Que para eso trabajaba como auxiliar en una clínica dental.

    La verdad es que ella era consciente de que llamaba la atención entre los hombres. Aunque ella se consideraba mujer de un sólo hombre, Antonio, su novio. Antonio era profesor interino y por ello llevaba unos años de un sitio a otro. Ahora estaba en Granada. Esa tarde del sábado volvería para estar hasta la tarde del lunes con ella, ya que el lunes era fiesta en Granada. La verdad es que tenía unas ganas enormes de estar con él, hablar con él y porque no, abrazarlo, besarlo y follarlo. Laura era una chica tradicional y conservadora en el sexo, pero tras dos semanas deseando la vuelta de Antonio estaba, literalmente, que se subía por las paredes.

    Pero eso sería la tarde del sábado. A primera hora del mismo sábado lo que sonó fue el despertador. Laura lo había puesto temprano ya que quería, como había planeado en la ducha, volver a correr un poco. Puede que ya Antonio notara el culo más duro aquella misma tarde, pensaba con una sonrisa en la cara.

    Se levantó de la cama. Se quitó la camiseta de fútbol con la que solía dormir y con su atuendo de runner se dirigió a una zona cerca. Era una especie de parque con zonas arboladas y caminos de tierra. A sus rodillas les vendría mejor ese material que el duro asfalto. Era temprano y no había nadie en el parque. Tras el estiramiento de rigor, activó el app y empezó su trote. Durante el mismo no se cruzó con nadie, sólo con una chica que paseaba un perro y un par de ciclistas que la adelantaron rápidamente. A los 27 minutos el app pitó indicando que había logrado algún objetivo de los que tenía en su memoria. Laura se detuvo poco a poco. Notaba el sudor que le corría por todo el cuerpo. La espalda de la camiseta estaba mojada. Empezó a caminar recuperando poco a poco la respiración y haciendo que su corazón fuera relajándose.

    Bebió algo de agua en una fuente cercana que estaba junto a una zona arbolada, y aprovechando que había un banco de madera cerca se acercó a él a estirar.

    Colocó una mano sobre el respaldo del banco y levantó unas de las piernas hasta agarrarse el pie con la otra mano. En esas estaba cuando empezó a escuchar algo. Era música, no demasiado fuerte, pero que se escuchaba con claridad.

    La ignoró y siguió a la suyo. Pero es cierto que la curiosidad la mataba por dentro. Por eso cuando escuchó unas risas y unas voces se acercó a la zona arbolada para ver que era.

    Había una par de primeras líneas de árboles que cruzó son problemas. Luego había una especie de seto de arbustos que consiguió atravesar por un hueco que encontró a la izquierda. Delante se encontró exactamente lo mismo. Tenía delante otro seto y otras dos líneas de árboles. Pero este segundo seto no tenía hueco ninguno. No podría atravesarlo. Pero si encontró un pequeño hueco por donde mirar. Allí, en aquella posición, escuchaba más fuerte la música y las risas así que acercó su mirada al segundo seto y miró por el hueco.

    Al otro lado estaban las dos líneas de árboles y a continuación un pequeño camino de tierra serpenteaba. Allí parado estaba un Megane negro con las puertas abiertas. De allí surgía la música. Las risas provenían de la parte delantera del coche. La boca de Laura se abrió al ver lo que allí ocurría y un pequeño gemido escapó de sus labios.

    Eran tres, dos chicos y una chica. Eran más jóvenes que Laura. Tendrían unos 20 años como mucho. Los chicos tenían los pantalones bajados hasta los tobillos. A uno de ellos la chica estaba realizándole una felación mientras que el otro chico estaba penetrándola por detrás. La chica llevaba los pantalones bajados hasta la zona posterior de las rodillas y sólo llevaba un tacón negro puesto. El otro descansaba junto al camino junto a lo que Laura pensó que sería un sujetador.

    Desde donde estaba, Laura lo podía ver todo sin miedo a ser descubierta. Nunca había visto nada similar, la verdad. Y, aunque su corazón se había tranquilizado tras la carrera, lo volvió a notar más que acelerado. También notó con una especie de sorpresa, culpa y sonrojo que sus pezones se habían puestos durísimos, que un escalofrío le recorría la espalda y que había empezado a mojarse sola. Aquella escena inesperada, allí en el parque, la había puesto cachonda.

    Miró hacia los lados. El trío joven no podía verla desde allí y cualquier otra persona que fuera por la otra zona, tampoco la vería. Para ello tendrían que atravesar el seto por el mismo hueco que ella había cruzado, y no creía que eso ocurriera.

    Por eso se puso a mirar la acción que le brindaban los jóvenes del otro lado. Los dos chicos eran delgados y altos. El que estaba penetrando a la chica lo hacía bastante fuerte. A ella se le notaban las manos marcadas en el trasero. El choque que se producía por las embestidas, ese sonido de piel contra piel llegaba a Laura mezclado con algunos gemidos que producían los tres jóvenes. Y eso aumentó la sensación de deseo de Laura. Sin darse cuenta notó su mano dentro de las mallas. Empezó a acariciarse, a masturbarse viendo la imagen. No era muy dada a hacerlo, es más durante aquellas semanas de espera a Antonio no se había masturbado pese a que sus ganas de sexo aumentaban por día. Pero en aquella situación no pudo evitarlo. Notó que estaba muy mojada. Los labios estaban mojados al máximo y sus dedos los recorrían lentamente, produciéndole una sensación maravillosa.

    El chico de delante, al que le estaba haciendo la felación la chica tiró un poco de la camisa que tapaba el cuerpo de ella. Dos pechos asomaron, ratificando que lo que había en el suelo junto al tacón era un sujetador. El chico se los agarró mientras le decía a la chica que se la comiera más fuerte. Laura lo escuchó con total claridad.

    Veía las manos de la chica apoyadas en los muslos del chico, manteniendo de esta forma el equilibrio ante las brutales embestidas que estaba recibiendo ahora del de detrás.

    Los dedos de Laura aumentaron su velocidad sobre sus labios. Podía notar su clítoris hinchado.

    El chico de detrás se detuvo.

    -Dani, vamos a cambiar porque yo ya estoy a punto de soltarlo todo.

    De esa forma los chicos fueron a cambiarse de posición. Cuando el de detrás se giró para ir hacia adelante, Laura lo reconoció. Era Raúl, un amigo de su hermano pequeño. Entonces el otro? Claro!! Mirando con más detenimiento vio que era Dani, otro de los amigos de su hermano. Una extraña sensación recorrió todo su cuerpo. Los había visto muchas veces en su propia casa, había hablado con ellos, incluso los había llevado en su coche. Siempre habían sido los “amigos de su hermano” y ahora ella estaba allí, espiándolos, deleitándose con la porno en directo que le estaban ofreciendo, y, por qué no decirlo, disfrutando con ello.

    Sabía que ambos tenían novias desde hacía bastantes años. Otras dos chicas del grupo de amigos de su hermano. Pero estaba seguro que la chica a la que se estaban tirando no era ninguna de ella. Mientras pensaba esto se dio cuenta que sus dedos ya no se deslizaban por los labios de su mojado coñito. Ahora entraban y salían del mismo. Los notaba totalmente empapados de su lubricante natural. Entonces se dio cuenta que, y le gustó la idea, iba a correrse ella también allí. La escena la había superado. Y la tenía hechizada. Y allí estaba protegida. Pensaba correrse allí.

    Y la idea ya fue más clara cuando la chica del trio se levantó limpiándose la boca y pudo comprobar que también la conocía. Era Clara, una chica que vivía no muy lejos de su casa. Había sido compañera de su hermano en el colegio, y aunque no era del grupo de amistades de su hermano, Laura si sabía que Clara tenía novio ya que los había visto a veces juntos. Y no, no era ninguno de aquellos dos.

    Mientras que pensaba esto vio como los chicos ya se habían cambiado de lugar. Raúl ya estaba delante, recibiendo la mamada de Clara. Dani estaba detrás de ella. Le había hecho levantar una de las piernas algo, hasta quedar apoyado el pie que conservaba el tacón en el parachoques delantero del coche. Le estaba tocando el coñito. Laura podía ver los movimientos de él y podía ver la parte interna de los muslos de Clara. Pero, a decir verdad, lo que mantenía la mirada de Laura era la polla de Dani. Era inmensa. Jamás había visto algo igual. Antonio no es que estuviera mal dotado, pero aquella polla que veía era monstruosa. No sabía si era la delgadez de Dani, pero el miembro erecto era… Laura aumentó la velocidad de su propia masturbación. No es que deseara que esa polla la follara a ella. No era eso. Pero estaba muy cachonda con todo lo que estaba pasando. Nunca habría imaginado a ninguno de los tres protagonistas de esa porno en directo en esos papeles.

    Dani penetró a Clara. Laura escuchó el gemido de la chica al verse penetrada por aquello. Clara alzó algo su cabeza pero al momento volvió a la polla de Raúl. Se veía que algo de experiencia debía tener en situaciones así.

    Laura notaba que estaba mojando incluso sus mallas. Se notaba los dedos empapados, que entraban deslizándose en su coñito. Estaba disfrutando mucho. La situación, el sentirse una voyeur, el hacerse un dedo en la calle… todo ayudaba a que la corrida estuviera mucho más cerca.

    Sin embargo, el primero en correrse fue Raúl. Laura vio cómo se empinaba un poco sobre sus pies y gemía. Se debía haber corrido en la boca de Clara. Vio como Raúl sacaba la polla de la boca de Clara y se inclinaba con una sonrisa a besar la frente de ella.

    -Trágatela, Clarita. Trágatela – oyó decir a Raúl. Clara pareció obedecer sin rechistar, ya que Raúl volvió a besarla en la frente.

    Sin el apoyo de Raúl, Clara lo tenía complicado para aguantar los arreones que le daba Dani. Por eso el propio Dani la hizo girar, hasta que las manos de la chica terminaron apoyadas en la parte delantera del coche.

    – Vaya corridón me he metido, tío – le decía Raúl mientras se volvía a subir los pantalones. – ¿Cómo lo llevas tú, tío?

    – Yo a ésta la reviento sí o sí. Verdad Clarita? A que te gusta que te den fuerte así?

    La voz de Clara sonó entre gemidos.

    -Me encanta tu polla, cabrón. Me encanta. Quiero que me des fuerte. Follame.

    Ante eso Dani le dio una sonora palmada en el trasero y la empujó con fuerza. Laura veía el culo del chico apretado al arremeter contra la chica. Y vio como la polla no entraba totalmente dentro de ella, aunque tras lo que le había dicho ella, él apretó más y la polla se le debió clavar más adentro a Clara. Laura estaba a punto de correrse también. La va a reventar, Dios, pensaba. A esa chica no le cabe ese pollón.

    Raúl estaba despreocupado en un lateral mirando el móvil. Laura imaginó que no era la primera escenita de ese tipo que protagonizaban los dos amigos de su hermano.

    Laura tampoco fue la segunda en correrse. Desconocía se Clara se habría corrido antes otra vez, pero pudo ver como arqueaba la espalda, levantaba algo más la cabeza y encadenaba una serie de gemidos algo más fuertes de los que iba soltando. Clara se corría siendo penetrada por aquella polla enorme.

    Parece que aquello gustó a Dani, ya que pasados unos segundos para que Clara se recuperara sus arremetidas contra la chica se aceleraron aún más. Y claro, no tardó mucho en llegar la corrida del chico.

    Laura vio los músculos de los glúteos de Dani apretarse, lo vio levantarse un poco y empujar a Clara contra el coche. Un largo y único gemido acompañó la corrida de aquella enorme polla. Clara estaba aplastada contra el coche por el peso del chico. Éste la besó en la mejilla y se retiró de ella, dejando que se levantara y sacando aquella polla de caballo del interior de ella. Un leve hilillo de semen le colgaba de la polla.

    -Clara, tía, ha sido la ostia. De las mejores veces jeje – dijo Dani con la respiración entrecortada.

    -Yo he disfrutado mucho también -oyó decir a Clara. – Sabéis que esto me pone muchísimo y desde que salí ayer lo estaba deseando.

    Dani le terminaba de limpiar el pollón con un pañuelo. Clara hacía lo mismo y empezaba a subirse un tanguita blanco que andaba enredado con sus pantalones. Raúl estaba a un lado callado. Y Laura estaba tras el seto corriéndose. Fue justo cuando Raúl se limpiaba con el pañuelo. Había intentado aguantar la corrida, no correrse todavía y seguir disfrutando del dedo que se hacía ante el espectáculo, pero ya no podía más. Con los labios apretados para que de sus pulmones no saliera ningún gemido se corrió. Y fue un orgasmo maravilloso que la llevo a tener que apoyar una rodilla incluso en el suelo. Hasta un hilo de saliva le resbaló por la boca hasta el suelo. Sacó al fin sus dedos de su interior y pudo comprobar como estaban completamente llenos de sus fluidos.

    Al otro lado del seto los chicos estaban ya dentro del coche y Clara terminaba de colocarse el sujetador que había recogido del suelo. Luego entró en la parte trasera del Megane con el tacón que también había recogido del suelo en la mano. El coche arrancó y se fueron.

    Laura se incorporó. Comprobó como tenía las mallas manchadas de fluidos. El estado de la braguita que llevaba era aún peor. Estaba completamente empapada, así que decidió quitársela allí mismo. Miro hacia los lados y no se veía ni se escuchaba nada. Rápidamente se quitó las zapatillas se bajó las mallas, deslizó y se quitó las braguitas y volvió a ponerse las mallas. Aprovechó la braguita y se limpió los dedos en ella, o por lo menos lo intentó. Luego no sabía qué hacer con ella así que la dejó allí tirada, empapada de sus fluidos. Se volvió a colocar las zapatillas y con cuidado de que nadie la viera salió del escondite. No se veía nadie en los alrededores. Se dirigió de nuevo a la fuente en la que había bebido antes. Se terminó de limpiar los dedos, se echó agua en la cara y bebió para quitarse esa sensación de boca seca que la machacaba. Con las manos apoyadas en la fuente vio su reflejo en el agua que corría en la fuente. Estaba sonrojada. Pero bueno, cualquiera que la viera pensaría que era de correr. De correr de otra manera claro. De hacer running.

    Se miró la entrepierna para ver si no marcaba mucho al no llevar ropa interior y vio que no. Que se disimulaba bien, al igual que los restos de fluidos que manchaban toda la malla. De todas formas se echó algo de agua sobre ella. Así quien la viera pensaría que era sudor, o agua de la propia fuente. Los pezones, que todavía estaban algo erectos, eran bien tapados por el sujetador deportivo que llevaba bajo la camiseta.

    A continuación se dirigió con paso rápido a su casa. Todavía era temprano y no habría mucha gente en la calle. Necesitaba una ducha. Necesitaba quitarse el sudor y algo más de la piel. Así que allí se dirigió sintiendo a cada paso, todavía, una sensación de ardor en su coñito. Lo notaba al rojo vivo, hinchado, deseoso, cachondo.

    Esperaba que su novio llegara con ganas de jaleo a la tarde. Pensaba follarselo durante toda la noche. Hoy no había nada ya que pudiera salvarlo.

  • El bosque: Continuación

    El bosque: Continuación

    Tengo 18 años cumplidos hace pocos días y modestia aparte soy un lindo chico, delgado, con lindas piernas y un buen culo. Me da un poco de vergüenza decirlo, pero… pero soy… soy putito.

    En el comienzo de esta historia les conté que cierto día, incapaz de resistir ese influjo que el bosque ejercía sobre mí me metí entre los árboles y fui capturado por dos viejos que viven ahí, en una cabaña… Me llevaron a esa casa, me violaron y gocé locamente… Ese día me hicieron de todo, me llenaron de semen y me esclavizaron, me convirtieron en su mucama putita, con la obligación de ir todas las tardes a la cabaña vestido con esa ropa sexy que tengo: una camiseta blanca sin mangas, muy ceñida, y un mini short de jean celeste que descubre la parte inferior de mis nalgas…

    ¡Esos dos faunos me tienen en un estado permanente de éxtasis y caliente todo el tiempo!

    Y ayer dieron un paso más… Me llevaron de compras a la ciudad… ¿Y que compraron? se preguntarán ustedes… ¡Compraron para mí un uniforme de mucama!…

    Yo quería que la tierra me tragara, de tanta vergüenza que sentía ante la vendedora…

    -¿En qué puedo servirles, señores?…

    -Estamos buscando uno de estos uniformes de mucama que ustedes venden… –explicó el señor Gervasio…

    -¿Talle?…

    -Es para él…

    -Ah, caramba… -dijo la vendedora mirándome con sus ojos agrandados como platos…

    -Espero que no se escandalice, mi estimada…

    -No, a mi edad, tengo cincuenta, no me escandaliza nada… Además, es linda la mucama…

    Me llevaron al probador y tuve que ponérmelo… ¡Qué vergüenza y qué excitación a la vez!…

    -¿Qué le parece? –le preguntó el señor Rolando a la vendedora…

    -¡Le queda hermoso!… Bueno, a un chico tan lindo no debe haber nada que le quede mal…

    Y la humillación siguió, porque me llevaron de regreso en un taxi, con el uniforme puesto y mi otra ropa en la mano…

    -Al bosque… -le indicó el señor Gervasio al chofer, otro viejo, que no dejaba de mirarme por el espejo retrovisor…

    Llegamos y el señor Rolando dijo:

    -Estás precioso, Yoyi… ¡precioso!… Tan precioso que tengo ganas de darte pija ya… ¿Y vos, Gervasio?…

    -¡También! ¡claro! Pero que no se desnude, me lo quiero culear así, vestido de mucama…

    -¡Genial! –aprobó el señor Rolando y me hicieron inclinar sobre la mesa del living; me subieron la falda del uniforme hasta la cintura, me bajaron el slip y el señor Rolando fue a buscar la vaselina mientras yo temblaba de ganas…

    Me dieron pija por el culo y tuve que chupárselas a los dos y tragar toda esa leche que me enloquece de tan rica…

    Me fui con el culo lleno de semen y la orden de volver a la tarde siguiente, listo para empezar a trabajar como mucama…

    -Y te venís vestido con el uniforme…

    -Ay, señor Rolando, pero… ¿y si me ve alguien?…

    -No me gusta repetir una orden, ¿está claro?…

    -S… sí, es que… es que me muero si me ve alguien…

    -Pedime perdón por retobarte…

    -Ay, señor…

    -¡QUE ME PIDAS PERDÓN, TE DIJE!…

    Su tono me asustó y un poco me excitó también…

    -Pe… perdón, señor… ¿A qué… a qué hora quieren que venga?…

    -Te lo había dicho, a las tres de la tarde acá…

    -Está bien, señor…

    Tuve suerte, porque no me crucé con nadie mientras corría hacia el bosque vestido de mucama

    -¿Y? ¿te vio alguien, putito?… –quiso saber el señor Gervasio cuando me recibió…

    -No, por suerte no…

    -Bueno, entrá y ponete a trabajar que hay mucho que hacer… Vas a barrer todo, limpiás el baño y la vajilla que hay en la pileta de la cocina y le pasás lustre a los muebles, seguime que te muestro los elementos de limpieza y te explico un poco… Y esmerate, porque si sos una buena mucama te vamos a premiar con lo que más te gusta, jejeje…

    Claro que me esmeré y me apuré, ansioso por recibir mi premio…

    Y claro que me premiaron…

    Cuando terminé mi trabajo de mucama los dos se pusieron a revisar todo y estuvieron conformes…

    -Trabajo bien la mucama, ¿cierto, Gervasio?

    -Coincido, se merece una buena ración de pija…

    Me dieron esa buena ración y antes de dejarme ir el señor Rolando me dijo:

    -Mañana a las tres de la tarde otra vez acá, putito, y vestido de mucama…

    -Vamos a ir de visita… -agregó el señor Gervasio…

    -¿De… ¿de visita?…

    -Sí, queremos que conozcas a un amigo…

    (continuará)

  • Mi nuevo amigo de Internet

    Mi nuevo amigo de Internet

    Este es mi primer relato, así que primero me gustaría describirme brevemente.

    Tengo 23 años, soy estudiante universitario de último semestre y trabajador de medio tiempo. En lo físico, mido 1.80 m, peso 75 kg, suelo ir al gimnasio con regularidad, y aunque no tengo cuerpo de modelo, me mantengo en forma y, según me han dicho, tengo unas bien torneadas piernas y trasero. En lo sexual, se diría que soy de rol «inter», pero siempre he preferido el de pasivo, aunque nunca le he huido al de activo.

    Lo que les contare me sucedió hace aproximadamente 2 años.

    Como ya dije, estudio y trabajo, por lo que no tengo mucho tiempo para conocer personas, así que hace dos años decido poner un anuncio en una página web de clasificados. Realmente solo buscaba alguien con quien pasarlo bien, pues de momento estaba centrado en la carrera, pero no tenía mucha esperanza, pues esas páginas están llenas de anuncios. Pero cuán grande fue mi sorpresa cuando apenas un par de días después de colocarlo, recibo una «consulta» (como le llaman en el sitio a los mensajes enviados a un anuncio) que decía: «Hola me llamo Juan (así lo llamare), tengo 40 años, me intereso tu anuncio, yo tengo tiempo y sitio hoy mismo, si te interesa envíame un mensaje 55…». En ese momento no sabía cómo reaccionar, pues si bien era lo que estaba buscando, siempre que se contacta a alguien por internet hay que irse con cuidado, pero gano más la curiosidad y la calentura (y vaya que en ese momento tenía bastante), así que le envié mensaje. Para aumentar mi sorpresa, resulta que estaba muy cerca de mí (como a 10 minutos de mi universidad). Charlamos un poco, luego me envió su ubicación y acordamos vernos en un par de horas muertas que yo tenía entre clases por la tarde.

    Por fin llegó la hora en que tenía que salir en camino, y yo tenía varias emociones encontradas, por un lado tenia algún tipo de miedo y pensé en cancelarle ahí mismo y zanjar el asunto, pero por otro lado el pensar en hacerlo me llenada de adrenalina y me impulsaba más a intentarlo, y al final esto, aunado a la calentura y las ganas de tener sexo (pues tenía un buen tiempo sin él) ganaron y me puse en camino.

    Me ahorrare el viaje y demás. Pero lo describiré súper rápido. Como dijo, tenía alrededor de 40 años, más pequeño que yo (como 1.70) y un poco de barriga, pero nada grave.

    Cuando entramos a su casa yo aún estaba nervioso, pero ansioso, caliente y ya excitado por lo que estaba imaginando que iba a pasar. Me ofreció un vaso de agua y platicamos un rato. Luego pasamos a su cuarto para «ver la tele» sentados en la cama, luego poco a poco empezó a acercase, acariciar mis piernas y mi espalda. Yo ya no aguantaba más y empecé a besarlo súper apasionadamente. Estuvimos así un par de minutos, luego él se levantó y yo tras él y nos besamos ya de pie, entonces el empezó a desvestirme, primero la playera, luego yo mismo me quite los zapatos y el pantalón hasta quedar solo en bóxer. Seguimos besándonos y el empezó a masajearme el trasero, lo cual me prendía aún más, pero todo llego a su clímax cuando, por encima del bóxer, separo mis nalgas y empezó a masajear la entrada de mi ano con un dedo, eso fue la locura, lo estaba disfrutando mucho, en automático fui en busca de su pene con mis manos, no me fue nada difícil encontrarlo, pues para ese momento también él tenía ya una vigorosa erección. Empecé a desabrochar su pantalón a la par que él se sacaba la playera, sin perder tiempo le baje el pantalón y el bóxer de una y al fin pude ver lo que hasta ese momento solo había imaginado. Seguimos besándonos un rato más, a la par que el seguía masajeando mi ano, ahora ya por debajo del bóxer, y yo lo masturbaba suavemente.

    Luego me hizo recostar en la cama y comenzó a besarme todo el cuerpo, haciendo especial hincapié en mis pezones, lo cual a mí me ponía aún más excitado. Después empezó a hacerme sexo oral, el cual yo disfrute sin recato. Acto seguido me hizo dar la vuelta para quedar, según me dijo el, «con la cola al aire» y empezó a darme un increíble «beso negro», para ese momento yo ya solo me limitaba a disfrutar sin más, mientras tanto el seguía dilatando mi ano usando su lengua y sus dedos, hasta que por fin me dijo que quería penetrarme, momento que yo llevaba ya un rato aguardando con impaciencia.

    Así que tomo un condón de su buro y me ofreció un poco de lubricante. Primero intentamos, yo acostado, el sobre mí y mis piernas en sus hombros, pero era muy difícil, pues su pene es un poco grueso y esa posición me causaba dolor al penetrar, así que cambiamos sitio, él se acostó y yo me «senté» en su pene, al principio fue doloroso, pero ya no estaba dispuesto a arrepentirme, quería sentirlo dentro, así que solo soporte el dolor y poco a poco fue desapareciendo, a la par que yo comenzaba a «cabalgarlo», primero despacio, con cuidado y con movimientos cortos y conforme mi cuerpo se acostumbraba, más rápido y con movimientos más largos, buscando que la penetración fuera más profunda (me gusta sentirlo así). Estuvimos cogiendo así por un rato (cabe señalar que esta es de mis posiciones favoritas), luego regresamos a la primera, pero esta vez la penetración fue sin problema, pues mi ano ya estaba totalmente acostumbrado a él, esta fue una parte muy excitante, pues mientras me penetraba, con una mano me masturbaba a la par de besarnos, yo estaba disfrutándolo tanto, que por momentos ya no tenía ni la capacidad de seguir besándolo, pues solo podía gemir por el placer que estaba sintiendo. Igualmente estuvimos así un rato, y luego sucedió la que ahora es mi parte favorita de ese gran día: se incorporó, tomo mis tobillos y los empujo, haciendo que mi trasero se elevara, y luego empezó a penetrarme suavemente, pero el ángulo que había logrado con este movimiento fue tan perfecto, que cuando comenzó a penetrarme fui presa de un placer que, sinceramente, no había sentido antes, a cada embestida mi cuerpo se estremecía de placer, no quería que acabara nunca y él se dio cuenta de cuanto lo estaba disfrutando, pues empezó a aumentar la velocidad de las envestidas, yo no podía parar de gemir y estremecerme, y justo cuando pensé que no podía ser mejor tomo mis tobillos, los junto y yo llegue al paraíso, en esa posición la fricción era mayor al igual que mi placer, yo no podía hacer otra cosa más que gemir y pedirle que no parase, quería que me cogiera así por siempre. Después de un rato, intentamos una nueva posición, esta vez me puso a cuatro patas en la orilla de la cama, para ese momento yo ya estaba totalmente a su merced, me tomo de la cadera y empezó a darme embestida tras embestida, luego, con su mano izquierda me tomo del cuello para hacerme levantar, mientras con su mano derecha empezaba a masturbarme, fue una sensación increíble el sentir como me penetraba a la vez que me masturbaba, lo disfrute tanto que me hizo terminar en el orgasmo más intenso que he tenido jamás, perdí totalmente el control de mí, me convulsionaba como si me estuvieran dando shoks eléctricos y, según el mismo me conto después, gemía descontroladamente. Después de esto, yo estaba tan extasiado y fatigado que solo me deje caer en la cama, mientras el seguía cogiéndome hasta que el también termino.

    Me habría encantado seguir con él y repetirlo en cuanto ambos nos recuperáramos, desafortunadamente tenía que volver a la universidad, así que nos limpiamos, me vestí y me dispuse a irme, no sin antes agradecerle la experiencia con un buen beso.

    Esa fue la primera, de varias increíbles veces, que estuve con «Juan».

    Espero les haya gustado. Si es así, háganmelo saber, para contarles las siguientes ocasiones y también sobre otro amigo que encontré por ese mismo anuncio.

  • Un sábado noche en Sevilla

    Un sábado noche en Sevilla

    Mónica y Manu eran pareja desde hace años. Ambos habían tenido parejas anteriores, pero desde que se conocieron se habían mantenido fieles. Ambos disfrutaban con el sexo, un sexo que ya sobrepasados por ambos los treinta, era diferente que hacía unos años, pero ambos estaban contentos con su vida sexual. No eran la típica pareja que echaban el polvo de la semana y listo. Ellos disfrutaban cuando lo hacían.

    Vivían juntos hacía ya tiempo y, aunque últimamente el trabajo les robaba más tiempo del que les gustaría, tenían muchos planes de futuro. Entre ellos buscar niño.

    Pero mientras llegaba ese momento se divertían saliendo a tomar algo con los amigos, viajando, practicando deportes… Entre esos deportes, el sexo, podríamos decir. Cierto es que no eran una pareja liberal en el sentido de intercambios o prácticas de tipo exhibicionista pero era cierto que entre ellos no había límites y que, con el tiempo, ambos se conocían y sabían como volver loco al otro. Veían películas porno juntos e incluso visitaban páginas web sexuales cuando estaban juntos.

    Aquel sábado por la noche habían cenado en casa. Y como hacía frío se habían quedado en el sofá viendo, bien acurrucados, una serie de Netflix. Tras un par de capítulos, Manu cogió el portátil y empezó a navegar por internet sin ton ni son, visitando multitud de páginas sin orden. Visitó una de relatos eróticos y mientras que leía el relato empezó a notar una erección.

    -Oye, Mónica, lee este relato. Uffff. Yo lo estoy haciendo y me está poniendo a mil.

    Mónica se giró y colocaron el portatil sobre la mesa para que ambos pudieran leer al mismo tiempo. El relato contaba la historia de un chico que había conocido a otra pareja a través de una web de anuncios y relataba toda una serie de encuentros sexuales a más escabroso uno de otro.

    – El relato está genial, verdad. Pero en esas páginas de anuncios en realidad todo lo que hay es lo mismo. Niñatos, buscafotos y salidos esperando pajearse con algo. – dijo Mónica.

    -La verdad es que si – contestó Manu. – Como fantasía el relato está genial, pero la realidad de esas páginas es la que es.

    – Mira – dijo Mónica alargando la mano hacia el ratón – Echa un vistazo a esta página de anuncios que visitamos hace tiempo. Todo lo mismo.

    Mónica entró en los anuncios que había disponibles en Sevilla.

    – ¿Ves? Lo mismo una y otra vez. Yo creo que lo que cuenta el relato sólo pasa en la mente del que lo ha escrito – dijo Mónica volviéndose a girar y dándole de nuevo al play de la tele.

    Manu se quedó mirando el portatil un poco más. Viendo los anuncios que había en la página. Hasta que vio uno que acababan de publicar que parecía sobresalir entre los demás.

    “Pareja joven de 19 y 20 años busca otra pareja que quiera ver como lo hacen. Cada uno con su pareja. Sólo para ver y ser vistos. Abstenerse chicos solos y gente que quiera marear la perdiz”

    Manu se animó y mandó un mensaje de respuesta, explicándoles a la joven pareja quienes eran ellos y dejándoles un mail que no usaba mucho por si estaban interesados. No le comentó nada a Mónica ya que ella estaba ensimismada con la tele y, además, sabía que no contestarían al mensaje.

    Al rato dejo el portatil, abrazó a Mónica y empezó también a ver la tele.

    En la serie que veían aparecía una actriz que ponía loco a Manu. Obviamente Mónica lo sabía. Por eso cuando en una escena de sexo salió desnuda la actriz, Mónica alargó la mano y la colocó sobre el pijama y el pene de Manu.

    – Tranquilo, campeón eh? No te pongas a mil y me salpiques la tele jeeje

    Como respuesta obtuvo una serie de besos de Manu en el cuello y una mano de él que se escurrió por debajo del pijama de ella, en busca de sus pechos.

    Pero el sonido del móvil de Manu los interrumpió.

    -Quién coño será a estas horas? – dijo Manu alargando la mano y cogiendo el móvil.

    Su cara sería un poema porque Mónica le pregunto que qué le pasaba.

    – Es un mail. Es que antes mientras estaba en la página de anuncios esa y vi uno que me llamo la atención y contesté. Y ésta es la respuesta de ellos.

    Mónica puso una cara rara y se acomodó. El mail decía lo siguiente:

    “Hola. La verdad es que puede interesarnos. Nosotros buscamos lo que pone el anuncio. Otra pareja que quiera ver como lo hacemos y dejarse ver mientras lo hace. Somos nuevos en esto y por eso no queremos nada más. Sin contacto físico. Sólo ver. Nosotros estamos tomando algo en la zona de Nervión. Si estáis interesados podéis decirnos algo a través del whatsapp.”

    A continuación venía un número de teléfono.

    Mónica miró a Manu.

    – Qué quieren? Follar con mirones?

    – Si, eso parece. Me pareció excitante el anuncio y les contesté. No pensaba que contestarían pero…

    -Pufff. Qué edades dicen que tienen?

    -19 y 20.

    -19 y 20? Manu… jajaja Son niñatos a nuestro lado jajaja.

    -Ya ya, lo sé, pero…

    -Lo veo una pasada Manu. La verdad. Además estamos aquí tranquilos y salir ahora…

    .Ya Moni, si sólo les mandé el mensaje por curiosidad. Nada más. En serio.

    – Además, seguro que será un anuncio falso de esos que sólo buscan que les mandes una foto desnudo y tal. Dame el número que han mandado, lo voy a poner en el buscador de Facebook, a ver si está allí dado de alta. Verás cómo es el típico cuarentón barrigón que anda un sábado tocándose la polla.

    Copiaron el número de teléfono en el buscador de facebook y, bingo, estaba dado de alta asociado a una cuenta de la red social. Sin embargo no era un cuarentón barrigón como se temía Mónica, sino que era el perfil de un chico que encajaba con lo que decía el anuncio. Un chico de unos 20 años, alto, con el pelo corto, delgado, que en algunas fotos se jactaba de algunos tatuajes y del coche que tenía. Había una chica, con el pelo castaño que se repetía en más de una foto.

    -Ah. Pues parece que me equivoqué – dijo Mónica. – Parece que no es un cuarentón caliente, sino un niñato caliente.

    -Eso parece. Y la novia no está mal eh?

    -En serio Manu te gusta esa niña? Si se le ve un cuerpecillo de niña todavía.

    -Ya ya, pero imaginar que buscan lo que buscan me pone a mil

    Mónica lo miró arqueando las cejas.

    – En serio Manu?

    – Te estoy siendo sincero.

    – Ya te vale tío -dijo Mónica, alargando la mano para coger su propio móvil.

    – Qué vas a hacer?

    – Tú que crees? Les voy a mandar un mensaje.

    -Pero Mónica yo creía que tú habías dicho que…

    -Sólo mando el mensaje para que veas que pondrán algún problema para no quedar, ya verás. Serán una parejita de niñatos bebiendo y sin saber que hacer.

    Sin embargo un cuarto de hora después habían sido varios los mensajes que se habían intercambiado. Y parecía que sí, que la cosa iba en serio y era tal como decían en el primer mensaje.

    Mónica miró a Manu.

    -Quieres verlos follar entonces?

    -Te mentiría si te dijera que no, cariño

    Mónica les mandó un nuevo mensaje y quedaron en verse los cuatro a la una y cuarto de la mañana en la puerta principal del Centro Comercial Nervión, un centro comercial que está junto al campo de fútbol del Sevilla.

    Mónica y Juan se ducharon y vistieron. Salieron de casa y a la hora convenida estaban donde habían quedado.

    Los vieron venir de lejos. Eran la parejita que habían visto en las fotos de Facebook. Él, alto y delgado, con un corte de pelo de estos modernos y un pendiente. Ella bajita, con el pelo recogido en una cola que se rizaba algo, vistiendo una falda negra ajustada, unos leggins y unas botas marrones. Los ojos de ella eran muy oscuros. La pupila y el iris se confundían por su negrura. A Manu le gustó desde el principio.

    La sensación de Mónica hacia ambos no fue tan buena. Él le parecía un niñato de cuidado y ella una putita que ni hablaba, que solo hacía lo que le decía el otro.

    Se presentaron, sin atreverse a darse besos, solo con la mano. La verdad es que los cuatro estaban algo cortados, sin saber muy bien que hacer o decir. Manu fue el que dio la idea de tomar algo para conocerse. Se dirigieron a un bar cercano y pidieron algo de beber. Manu, Mónica y el chico pidieron una copa. La chica un refresco.

    -¿Cuántos años dices que tienes? – le preguntó Mónica cuando estaban sentados.

    – El mes pasado cumplí los 19 – contestó ella con una voz suave, casi infantil.

    Hablaron de todo y de nada. Ninguno se atrevía a sacar el tema que los llevaba allí, hasta que cuando iban a terminarse la copa, el chico les comentó que allí cerca un piso donde podrían tomar algo más, ya que la chica vivía allí con los padres, pero éstos no estaban ese fin de semana en Sevilla. Ella sólo asentía.

    Se dirigieron hacia el piso. No hablaron casi nada por el camino. Era un bloque en una zona buena. De esos con zona ajardinada cerca de las facultades que hay en la zona. La chica les pidió que no hicieran ruido, por favor, ya que eran casi las dos y media de la noche y no quería llamar la atención de ningún vecino.

    Subieron al ascensor y bajaron en la tercera planta. Entraron en el piso. Era un piso amplio y bien amueblado. Se notaba que la familia de la niña era acomodada.

    -Poneos cómodos en el salón – les dijo el chico. Hemos comprado antes algo de bebida y la tenemos en la cocina. Voy por ella.

    Mónica se quitó el abrigo. Manu se le quedó mirando. La verdad es que era una tía espectacular. Llevaba bajo el abrigo un sueter rosa que le marcaba todo el pecho y la cintura. Y unos vaqueros que realzaban sus piernas, bien formadas y fuertes gracias a los deportes que practicaba, fundamentalmente el padel. Como zapatos llevaba unas Adidas blancas, lo primero que había cogido de casa.

    La chica joven también se quitó el abrigo. Bajo el mismo lo que llevaba era un sueter de pico bajo del que asomaba una camisa blanca. La chica pidió los abrigos y los colocó en un perchero a la entrada del salón.

    Se sentaron en el sofá. Manu y Monica en uno, y la chica en otro. Formaban una L. La chica se dió cuenta que sobre una mesa que había entre los sofás había una foto de una pareja, seguramente sus padres, y la volteó. Los miró luego y sonrió.

    Al poco llegó el chico. Llevaba una bolsa con una botella de ginebra y otra de ron, una cola y un par de tónicas, junto a una bolsa de hielo.

    Se sirvieron otra copa todos, menos la chica, y siguieron hablando, aunque ahora si empezaron a hablar de sexo. El chico les dijo que llevaban algo más de medio año juntos, pero que les iba la marcha de todo tipo y que follar delante de extraños les ponía mucho. Sabían que un par de veces mientras lo hacían en la calle los habían mirado y eso les ponía a mil. Por eso se habían animado a poner el mensaje.

    -Y por eso estamos nosotros aquí – dijo Mónica sonriendo.

    Manu la miró. Mónica se echó atrás en el sofá y colocó una mano hacia arriba como diciéndole a la pareja que a qué estaban esperando. La parejita se miró, dejaron sus vasos sobre la mesa y empezaron a besarse. La verdad es que eran besos muy normalitos. Se veía que la chica no estaba cómoda. El novio la empujó levemente hacia atrás y siguió comiendole la boca y el cuello. Manu miró a Mónica y ésta le hizo un gesto como indicándole que no estaban viendo nada especial. Manu volvió a mirar a la pareja. El chico le había metido la mano bajo el sueter y la camisa y se veía que jugaba con los pequeños pechos. También vió como la lengua de él entraba y recorría la boca de ella. Se veía que él intentaba hacerlo lo mejor posible pero ella seguía incómoda. La empujó algo más y Manu y Mónica pudieron ver la otra mano del chico entrar bajo la falda y empezar a tocar los muslos de la chica. El espectáculo no era nada del otro mundo. Cierto. Pero la polla de Manu empezaba a hincharse bajo su vaquero.

    El chico se levantó, se descalzó y se bajó los pantalones. Tenía un pene largo y delgado. Iba depilado y tenía un tatuaje de un tribal en una pierna y algo parecido a una estrella cerca de donde nacía la polla. Una polla que ya lucía semierecta. La chica se acercó a él y empezó a mamársela. Lo hacía lentamente, dejando asomar una pequeña lengua rosada. Su boca era pequeña y la polla del chico, pese a ser delgada, se la llenaba completamente. Hacía la felación con los ojos cerrados. El chico mantenía sus manos en sus propias nalgas, que apretaba al son de la lengua de la chica. El chico miró hacia el otro sofá como buscando la aprobación. Mónica no dijo nada, pero una sonrisa asomaba a su cara. La polla de Manu estaba ya bastante dura y marcando en el pantalón. El chico se volvió de nuevo para mirar como su novia se la comia.

    Mónica miró a su novio y con una sonrisa en la cara y mirando los pantalones, dijo:

    -A ti se ve que te está gustando el espectáculo eh?

    Manu no sabía que contestar así que se contentó con sonreir. Aunque lo siguiente que le dijo su novia lo dejó sin palabras.

    -Sacatela y te la meneas, anda.

    Cierto que Manu dudó unos segundos, pero al momento tenía su polla en la mano. La polla de Manu era menos larga que la del chico, pero mucho más gruesa. Cuando la sacó ya lucía en toda su plenitud. Se empezó a tocar el glande lentamente, esperando que el espectáculo diera más de sí, o que Mónica se animara y se la pudiera follar allí mismo.

    El chico detuvo a su novia en la felación, momento en que ella abrió los ojos y vió a Manu masturbándose. Manu diría que le vió cara de deseo al verle la polla. El chico también se giró y al ver a Manu meneándosela, parece que adquirió energia.

    -Bajate eso, que voy a follarte, cariño. – le dijo a la pequeña chica.

    Ella obedeció. Se sacó el sueter, se abrió la camisa y se quitó el sujetador. Unas pequeñas tetas rosadas asomaron. Su chico empezó también a masturbarse mientras. Ella se subió la falda. Y bajó hasta las rodillas los leggins. Unas pequeñas bragas con dibujos asomaron. Pero también se las bajó. Un pequeño y rosado coñito vio la luz. No estaba completamente depilado. Se veía que llevaba algo de tiempo sin hacerlo y un incipiento vello de tono claro asomaba. Manu paró de masturbarse para mirarlo bien, aunque la verdad fue que no puedo verlo mucho, ya que el chico la penetró al momento, levantandole las piernas.

    Las primeras acometidas fueron bastante lentas pero a Manu le entusiasmaron. Los pequeños pies de la chica, calzados todavía con las botas marrones, descansaban sobre los hombros del chico. Y éste se afanaba en su cometido. Pequeños gemidos salían de la chica, junto con sonidos de esfuerzo de la boca del chico.

    Manu se descalzó y bajó los pantalones. Ahora se podía masturbar con total tranquilidad. Y la verdad es que lo estaba disfrutando. La polla estaba hinchadísima de ver aquello.

    Mónica lo miraba sonriendo. Y de pronto dijo:

    -Parejita, os importaria que mi chico se acercara para ver mejor el espectáculo?

    Manu no se esperaba que ella dijera eso.

    – Sin problemas, que se acerque – le contestó el otro chico entre embestida y embestida.

    Manu no perdió un segundo y se acercó. De cerca pudo ver el cuerpo de ella, delgado, pero fuerte. De pequeñas formas pero de un color que a él le encantaba. Tenía los ojos cerrados ante la follada del novio. Miró desde allí a Mónica. Ésta sonreía. Vio como la polla del chico entraba y salía de aquel pequeño coñito peludo. Volvió a mirar a la chica y ahora sí tenía los ojos abiertos. Vio aquellos ojos oscuros cruzarse con los suyos y luego vio como ella bajaba la mirada hacia su polla erecta.

    El chico la empujaba ya bastante fuerte y los gemidos habían ganado intensidad. Manu volvía a masturbarse. Pensaba que quizás podría correrse sobre la chica con algo de suerte. El chico estaba tumbado totalmente sobre ella, produciendo un sonido al penetrarla que volvía loco a Manu. La chica le dijo algo al novio al oido. Éste se incorporó quedándose sentado en el sofá con la polla llena de fluidos y muy roja. La chica se levantó, se descalzó, se quitó totalmente los leggins enredados en su ropa interior y se sentó sobre el chico. Con la mano agarró la polla y lentamente se la introdujo. El chico ya estaba entretenido sorbiéndole los pezones. Manu los tenía a pocos centímetros y podía verlo todo. Incluso sentía un olor dulzón que le gustó. Aumentó la fuerza en la masturbación y dio un pequeño paso hacia la pareja para poder ver todo mejor. La chica cabalgaba al novio lentamente, con movimientos amplios pero muy lentos. Miró a Manu y a su polla y abrazó al novio. Le dijo algo y éste parece que le dijo que vale. A continuación siguiendo con la cabalgada al novio se giró y abrió la boca en dirección a la erección de Manu. Manu la miró a la cara, a esos ojos oscuros y pudo comprender lo que quería ella. Se aproximó más, y la lengua de la chica empezó a jugar con su hinchado glande. Era una lengua rosadita y pequeña, que le recorria el glande y jugaba con la parte donde se unía éste con el tronco del pene. Manu se estaba volviendo loco. Se acerco aún más y la chica abrió un poco más la boca. Parecía imposible que le entrara el pollón de Manu en la boca. Pero entró. El glande desapareció dentro de la boca de la chica, aunque, la verdad con esfuerzo. Manu notaba que su pene ocupaba toda la boca de la chica, que ella abría la boca al máximo de su capacidad.

    Entonces recordó a Mónica. La miró. No se había dado cuenta hasta ahora, pero ella estaba en el sofá. Ya no llevaba los vaqueros, ni la ropa interior ni las zapatillas. Sólo le quedaba la parte superior de la ropa y unos calcetines rosados. Estaba tocándose mirando el espectáculo. Al final parecía que era de su agrado. Alargó Manu la mano y la posó sobre la cabeza de la chica que se la comía. Ella lo miró y esa mirada lo pusó cachondísimo. Quería correrse mirando esos ojos. De eso estaba seguro. Vio también como el chico no perdía de vista la masturbación de Mónica, mirándola por encima del hombro de la novia.

    La voz de Mónica se escuchó de nuevo.

    -Pareja, no quiero romperos el rollo y sé muy bien lo que ponía el anuncio y lo que hemos hablado, pero creo que os gustará una propuesta. Hacemos un pequeño intercambio de parejas??

    Manu detuvo a la chica que se la comía. También ella se detuvo en la cabalgada al novio. Se miraron entre sí tal como Manu miraba sorprendido a Mónica. Manu iba a negarse a eso. No quería ver a Mónica follada por otro, pero antes de que dijera nada, la chica dijo:

    -Vale, estamos de acuerdo. Pero me follará con condón vale?

    Mónica miró a Manu. Manu no sabía que decir y casi sin darse cuenta vio como su cabeza realizaba el movimiento mostrando su acuerdo en la exigencia de la chica.

    -Perfecto entonces. – dijo Mónica – Ven para acá cariño, dijo mirando al chico, y traete tu también un condón de esos.

    Antes de poder asimilar lo que estaba pasando, Manu noto los brazos de la chica alrededor de su cuello y la pequeña lengua entrando en su boca. Notaba la caricia de los pequeños pezones erectos contra su cuerpo. El roce del vello púbico de la chica, el calor de su coñito.

    Notaba el frío de los pies de ella contra los suyos. Notaba el perfume que llevaba puesto. Notaba su dura polla contra ella. Y todo le conducía a lo mismo: quería follarse a aquella joven.

    Empezó a jugar también con la lengua de ella, enredándose ambas lenguas. Llevó sus manos al culito de la chica y la apretó contra sí hasta notar como su polla quedaba aprisionada entre ambos cuerpos. La chica gemía en el beso de puro deseo. Ella estaba de puntillas para poder llegar a la boca de él. Pero bajó y el miró un poco hacia abajo para ver esos ojos que lo tenían loco desde hacía algunas horas. Ella colocó las manos sobre la cintura de Manu y bajó a seguir la mamada que estaba realizando antes en el sofá. Manu vió como se introducía el glande en la boca y colocó sus manos sobre la cabeza de la chica para acompasar sus lametones.

    Miró a Mónica y al chico. No había habido preliminares. Mónica estaba tumbada en el otro sofá bocarriba y el chico estaba sobre ella follándosela. Las manos de ella descansaban sobre el culo de él, empujándolo, como queriendo que se la metiera más hondo. Más y más hondo.

    Manu nunca habría pensado que Monica fuera tan lanzada en ese aspecto del sexo. Cierto que no habían tenido esperiencias similares a ésta anteriormente, pero la vió muy suelta. Eso sí, estaba seguro de la fidelidad de ella. Era simplemente que, al final, la situación la había puesto cachonda.

    Miró de nuevo abajo y miro con deleite la felación que la chica le estaba practicando. Le fascinaba cuando con la polla en la boca ella lo miraba. Era preciosa y esa cara con su polla allí ufffff. Con una mano le estaba en aquel momento sujetando la polla que le entraba en la boca y la otra la tenía bajo sus testículos, sujetándolo mientras mamaba.

    -Párate. Voy a follarte vale? -le dijo a la chica, y ésta se detuvo en la mamada. Con la mirada que le echó le demostró que estaba deseándolo.

    -Pero póntelo, por favor – le indicó señalando con la mirada la caja de condones que descansaba sobre la mesa. Manu asintió, cogió uno y lo abrió y empezó a deslizarlo por la polla. Le iba algo justo, pero serviría.

    La chica se tumbo en el sofá y abrió las piernas, indicándole el camino. Manu se encaminó hacia aquel lugar que tanto ansiaba. Pero antes escucho un par de fuertes gemidos al lado. El chico descansaba sobre Mónica ya sin embestirla. Parece que se había corrido ya. Cruzó la mirada con la de Mónica. Sin palabras vio que ella le decía que disfrutara con lo que venía.

    Se colocó entre las piernas de la chica, presionando con sus rodillas para que ella se abriera algo más. Vio el pequeño coñito rosado, con el clítoris hinchado y rojo. Los labios, entre el incipiente pelo, brillaba de lo mojada que estaba. Dirigió la polla con la mano hasta la vagina de la chica y empezó a rozarla. Es verdad que con el condón no era lo mismo pero era, aún así, una sensación maravillosa. Recorría con el glande los labios vaginales de ella. Ella estaba con la cabeza hacía atrás, con los ojos cerrados y a cada roce gemía de placer. Joder, como necesitaba follarse a aquella pequeña lolita. Apretó el glande contra el coñito y vio como poco a poco cedía y la polla se abría camino hacia dentro de la chica. Es verdad que le costaba, pero iba entrando.

    -Si te duele, avisame, vale? – le dijo a la chica. Ella asintió. – No quiero hacerte daño.

    -No te preocupes, si eso te aviso – contestó ella manteniendo los ojos cerrados. – Pero metemela ya, por favor.

    Esto bastó para que Manu apretara. La polla se deslizó hacia adentro. Un gemido algo más fuerte salió de la boca de la chica.

    – A ver que eres capaz de hacer, Manu.

    Era Mónica que se había levantado y ahora estaba junto a ellos viendo como penetraba a la chica.

    -Quiero ver como te follas a esta jovencita.

    El novio de la chica que estaba a punto de follarse también estaba allí, mirando como su chica estaba debajo de él, a punto de recibir sus acometidas.

    Eso bastó para que Manu iniciara un rítmico movimiento. La chica se movió algo acomodándose mejor antes los primeros empujones de Manu. Una vez adquirida la posición apretó a Manu entre sus piernas.

    Manu endureció las acometidas. La situación de saberse observado, mientras se follaba a otra, por su propia pareja y por la pareja de la chica le tenía cachondo perdido. Aparte, claro está del poder de ponerle a mil que tenía aquella chica. Cada vez daba más fuerte. Quería reventar aquel pequeño cuerpo que se aferraba al suyo y que gemía cada vez con más fuerza.

    Notaba el sudor que empezaba a recorrer su cuerpo. La chica también empezaba a sudar bajo él. Los brazos de ella volvieron a agarrar con fuera su cuello y su lenguas volvieron a encontrarse. Al mismo tiempo Manu sentía como ella rodeaba, o lo intentaba, su cuerpo con sus piernas.

    -Vaya, vaya, parece que la niña lo está pasando más que bien eh? – oyó la voz de Mónica con un tono burlón. – Venga cariño, demuestrale a la niña lo que vales.

    Las siguientes embestidas debieron dolerle a la chica, aunque no dijo nada. Pero debieron dolerle porque le dolieron hasta a Manu. Pero no se detuvo. Siguió taladrando aquel coñito. Quizás fuera a la quinta o sexta embestida de aquella tanda cuando notó que el condón se rompía por la fuerza de la follada. Pero siguió adelante. No podía detenerse ahora. Ella debió notarlo también, porque entre gemidos y sollozos le dijo que no parara, que siguiera.

    -No vayas a detenerte. Sigue follándome. No te pares. Dame. Dame.

    Sintió las uñas de ella rasgando su piel de la espalda cuando ella se corrió. El orgasmo le vino de repente y la hizo arquearse bajo su peso. Manu sentía como ambas pieles parecían pegarse y como un gemido todavía más fuerte escapa de aquella boca. Su glande, ya sin estar aprisionado dentro del condón, golpeaba como un martillo el interior de la chica. Manu lo notaba. Y quería más. Quería más.

    Pero el deseo era enorme y ya llevaba un rato follándose a aquella pequeña preciosidad. Quiso aguantar la corrida, pero no pudo y notó como su semen fluía hacia el interior de ella. Gimió de placer al sentir como su leche llenaba aquel pequeño coñito. Quedó durante unos segundos inmóvil, sintiendo como fluía todo hasta ella. La miro a los ojos. Estaba destrozada, pero también tenía una mirada de placer indescriptible.

    -La has dejado lista del todo- dijo entre risas Mónica. Luego se dirigió al chico que se la había tirado hacía unos minutos. – Dónde está el baño?

    -Te lo indico espera.

    Ambos se fueron para el baño. Manu se agarró la polla, se incorporó y la sacó poco a poco. Ella, incorporada también sobre sus codos miraba también la escena. La gruesa polla salío enredada en el roto condón. Un hilillo de semen colgaba del glande y otro pequeño hilillo se deslizó escapando del coñito de ella hacia el el protector del sofá.

    -Pues si que se ha roto – dijo Manu.

    – Ya veo. Pero no te preocupes. Eso si, no se lo digas a él, por favor.- Le dijo.

    -No, no te preocupes. Nadie lo sabrá.

    Ella se incorporó totalmente. Le alcanzó un paquete de pañuelos de papel y y la bolsa, ahora vacía donde su novio habia traído las botellas.

    -Limpiate rápido y echalo todo dentro de la bolsa y cierrala.

    Así lo hizo Manu. Cuando los del baño volvieron todo estaba dentro de la bolsa. La chica entonces dijo que iba también al baño a lavarse. Se llevó la bolsa para deshacerse de ella.

    Luego de vestirse todos, se quedaron unos minutos de charla. El novio de la chica fumaba. Hablaban de trivialidades sin querer pararse en lo que hacía poco tiempo ocurría en aquel salón. Ya cada uno con su pareja real estaban sentados en un sofá apurando los minutos.

    Llegó el momento de la despedida. Ahora si se dieron besos en la mejilla. Manu se sonrió al pensar lo poco que era eso comparado con lo que habían disfrutado hacia nada. Pero era lógico pensaba, que tras el climax llegara algo de enfriamiento y de no saber que como reaccionar.

    Mónica besó a la chica y al chico. A éste además le dío un toque en el culo entre sonrisas. Manu le dio la mano al chico y un par de besos a la chica. No sabía que decirle así que no le dijo nada. Pero si escuchó como, durante el intercambio de besos, ella le susurraba un “te espero”

    Mientras conducía hacia casa, con Mónica callada al lado, sólo hacía pensar sobre que quería decir la chica.

    Llegaron a casa. Y empezaron a desvestirse para ponerse el pijama.

    -Al final la noche no ha estado tan mal, Manu. La verdad es que me ha gustado. El chaval ponía de sí, pero debo reconocerte que tú follas mejor. Eso sí, la experiencia ha estado genial. No lo tomes a mal, pero me ha gustado follarme a ese niñatillo. Incluso puede que le haya enseñado algo jajaja. Además lo de verte follandote a aquella chica ha sido tremendo. Vaya cara que tenía la zorrita al sentir tu polla dentro- decía Mónica mientras se metía en la cama.

    – La verdad es que si. No me imaginaba que la noche terminara así con esta experiencia nueva pero no ha estado nada mal. Debo reconocerte que tú también follas mejor que ella jajaja – contestó desde el baño Manu.

    – Gracias por la parte que me toca jaja- contestó Mónica. – Bueno, una noche es una noche. Una nueva experiencia para nuestras vidas sexuales no? Jajaja. Pero no se te vaya a ocurrir la idea de que esto se vaya a repetir eh? No pienso tirarme a más tios por tí. Y tampoco quiero que te vuelvas a follar a otras tías eh? Qué te corto lo que sabemos!!

    -No seas tonta, cariño- contestó Manu desde el baño donde ya no tenía los pantalones puestos. – No voy a follarme a ninguna otra.

    -Así me gusta, que sé que esto te ha gustado. Pero lo dicho, no quiero ni pensar que te vayas a follar a otras.

    – Tranquila, cariño. No voy a follarme ningún otro coñito nuevo. – decía estas palabras mientras sujetaba un papel que había resbalado del bolsillo de su vaquero.

    En el papel ponia con letra temblorosa:

    “el otro teléfono es el de mi novio. El mio es xxxxx. Llamame”

    -Tranquila cariño. No voy a follarme ningún conito nuevo. Te lo aseguro.

  • La terraza del bar

    La terraza del bar

    Era viernes por la noche y mi “A” llegaba en el autobús, ambos habíamos tenido una semana sin complicaciones y yo estaba ansioso por verla, abrazarla y estar con ella.

    Como de costumbre, ella llegó en bus desde su preciosa ciudad costera y yo fui a recogerla, hacía una temperatura de primavera espléndida, así que en vez de con el coche fui andando a esperar que llegara. Cuando por fin llegó su autobús y se bajó nos fundimos en un fuerte abrazo y nos besamos con ansiedad, ella traía unos leggins así que al tocarla pude sentir perfectamente su culo redondito y me puse a cien. Cogí su maleta y decidimos ir dando un paseo a mi casa para dejar la maleta y que fuera al baño después del viaje que había realizado, para salir a la calle tranquilos a tomar unas cervezas y cenar y disfrutar de la maravillosa noche que hacía.

    Cuando llegamos a la casa se fue directamente al servicio y al bajarse los leggins y las bragas me dijo que me acercara y le tocara el coño, yo sin pensarlo lo hice y noté que lo tenía completamente mojado y lubricado, lo que me dio tal subidón que me la quería follar en el acto, pero ella me apartó con una sonrisa malévola, sabiendo cómo me había puesto, y me dijo que quería ir a cenar primero y que le divertía mucho tenerme loco. Así que se sentó a orinar y después de hacerlo yo también nos fuimos a la calle.

    Iba muy guapa, con una blusita blanca ceñida que le marcaba los pechos y destacaba su pelazo negro ensortijado, que junto a los leggins negros lucía completamente su cuerpo, es alta, esbelta y delgadita, a la vez que con curvas, una mujer madura y sexi. Nos dispusimos a pasear y buscar un bar donde sentarnos en una terraza, lo que nos costó bastante, hasta que tuvimos la suerte de encontrar uno donde una familia se estaba levantando de una mesa e inmediatamente nos sentamos nosotros. El camarero tardó un poco en atendernos y nos pedimos dos cervezas y unas tapas.

    Relajados aunque llenos de tensión sexual y disfrutando de nuestra compañía nos dimos cuenta de que en la mesa de al lado había dos hombres que nos estaban llamando la atención, les pregunté que querían y uno de ellos le dijo a “A” que se le había caído el encendedor al suelo debajo de la mesa, ella se levantó de su silla y al agacharse para cogerlo puso el culo en pompa justo a la altura de la mesa de ellos que se quedaron descaradamente mirándoselo con los ojos que se les iban a salir de las órbitas, luego ella se sentó y con una sonrisa les dio las gracias, a lo que ellos respondieron que de nada también sonriéndole.

    Tendrían entre unos 45 o 50 años, con un aire de seriedad aunque agradables y educados, desde la proximidad de nuestra mesa a la suya llegaba un olor agradable a colonia. El que avisó a “A” de que se le había caído el encendedor era moreno, alto, llevaba traje aunque se había quitado la chaqueta y estaba en camisa con las mangas remangadas y unos zapatos negros impecablemente limpios y brillantes, se le notaba fuerte y era más bien delgado, su acompañante también alto y pelo castaño oscuro iba vestido con un polo y vaqueros de vestir, este era sin embargo de constitución más gruesa aunque fuerte también (se notaba que habían pasado el día de trabajo), tenían acento de otra ciudad pero también de Andalucía.

    Se ve que al estar los dos solos les vino bien tener alguien con quien hablar y empezaron a charlar sobre el tiempo y cosas banales, hasta que el moreno le preguntó a “A” si le importaba que se sentaran en nuestra mesa y ella le dijo que por supuesto, aquello de que ni ellos ni mi pareja se dirigieran a mí también para preguntar me hizo sentirme algo ignorado pero me dio un puntito de una extraña excitación acumulada a la que ya llevaba.

    Ya sentados en nuestra mesa apenas se dirigían a mí y entablaron un diálogo entre los tres, ellos le contaron que eran de Almería y que se encontraban de viaje de trabajo, que habían estado por toda Andalucía y que ya mañana iban para su casa, que se les había hecho tarde y aunque estaban cerca estaban cansados y habían decidido quedarse a disfrutar de esta ciudad y dormir aquí y mañana salir tranquilamente. “A” le preguntó a que se dedicaban y le dijeron que eran socios, sin dar más explicaciones. Había ido pasando el tiempo y ya llevábamos tres cervezas por lo que estábamos un pelín achispados. El más delgado dijo de tomar otra y ella le dijo que no le apetecía, entonces el llamó al camarero para pagar y “A” dijo que de ninguna manera y me dijo que pagara yo, entonces él dijo que si pagábamos nosotros ellos nos invitaban a una copa en su hotel, que tenía una cafetería muy agradable, miré a “A” y ella me asintió con la cabeza, entonces le pregunte que donde tenían el hotel y me contestó que casi al lado de donde estábamos.

    Una vez llegamos a la cafetería del hotel nos sentamos en una mesa, pedimos una copa cada uno y esta vez el que era más castaño le dijo al camarero que se lo cargara a la habitación, continuamos con una charla muy agradable hasta que se hizo el típico silencio y el más moreno me dijo que suerte tenía de estar con una mujer tan simpática y más con lo guapa que era, que ellos llevaban más de una semana de viaje y echaban de menos a las suyas, entonces le conté que nosotros no vivíamos juntos y que aunque llevábamos muchos años sólo nos veíamos los fines de semana, a lo que él me dijo riendo que entonces se podía imaginar lo que habíamos hecho antes de salir, como yo estaba ya muy achispado no le mentí y le dije que la acababa de recoger y que aún no habíamos hecho nada.

    Al decirle esto, en un tono que no era insultante pero si algo jocoso e irónico me dijo que vaya tío estaba hecho, mientras me dijo eso y de la forma más natural puso suavemente la mano sobre el muslo de “A” que estaba ya bastante bebida también, a lo cual ella hizo como si no se hubiese dado cuenta y continuó tan normal, yo me quedé mudo y noté como la polla me quería romper el pantalón sin saber cómo reaccionar a lo que estaba sucediendo, y continuó diciendo que en cuanto llegara a su casa mañana lo primero que iba a hacer era echarle un buen polvo a su mujer, a mi chica se le escapó una risa y dijo “¡eso es un hombre!”, y el subió un poco la mano hacia su entrepierna, su compañero para rematar dijo que mariquita estaba hecho y que él también lo primero que iba a hacer era dejar bien satisfecha a su mujer y que con una como la que yo tenía eso no podía ser. Yo no me podía creer que con lo que me estaban diciendo y de la manera de la que me estaban hablando y sobando a mi pareja lo que estuviese sintiendo era una excitación que me nublaba sin saber que contestar.

    Era ya bastante tarde y el camarero vino para avisarnos de que ya era la hora de cierre de la cafetería, que lo sentía pero que por favor fuéramos terminando, el moreno quitó la mano del muslo de “A” y tomándola por la cintura y mirándola le dijo “vamos a la habitación y nos tomamos algo del mini bar mientras seguimos charlando”. Así que nos levantamos los cuatro y yo los seguí como un autómata.

    Al entrar en la habitación y cerrar yo la puerta la empezó a morrear cogiéndole el culo metiendo las manos por dentro de los leggins y ella no se resistió ni dijo nada, mientras esto sucedía el castaño se quitó el polo, apareciendo una barriga cervecera, pero cuando se bajó los vaqueros y el slip blanco que tenía apareció una gran polla morcillona que destacaba sobre todo por lo gorda que era, el moreno la soltó y la sentó en la cama frente a la polla de su compañero que se encontraba de pie y ella sin dudarlo se la metió en la boca y se la puso dura como una piedra, mientras él también se sacó una buena polla que tenía durísima y ella iba de una para otra dando unos gemidos que yo diría que hasta tuvo algún orgasmo mientras se las chupaba.

    Ya los tres desnudos, mientras yo me encontraba sentado en un sillón en una esquina de la habitación, la tumbaron en la cama y empezó primero el moreno a follársela mientras el otro le tenía metida la polla en la boca, los gemidos eran cada vez más intensos y el olor a sexo lo invadía todo, estuvo un buen rato follándosela, provocándole varios orgasmos intensos como nunca yo la había visto y ella daba gritos de placer que eran ahogados por la enorme polla de su compañero dentro de su boca hasta que se cambiaron, el castaño le ensartó su polla en el coño que estaba chorreando de fluidos mezclados y ella dio tal grito de placer que se tuvo que oír en toda la planta donde estaba la habitación del hotel, tenía los ojos vueltos y cada vez que la embestía parecía que la iba a partir en dos y ella parecía que se iba a morir de tanto placer. Yo ya no pude aguantar y me saqué la polla para masturbarme (me corrí en cuanto me la toqué).

    El castaño al verme me dijo que con esa mierda de polla así estaba mi mujer de necesitada y que a partir de aquel momento no le iba a faltar quien se la follara bien. Le sacaron las pollas y el castaño se tumbó con la polla que la tenía con las venas marcadas, el capullo mojado goteando y tan gorda que impresionaba y el moreno dirigió a mi mujer para que se sentara sobre la polla de su compañero, él se fue al baño y trajo un bote de crema con el que empezó a untarle el culo que ya tenía algo dilatado por la excitación y le introdujo varios dedos hasta dejárselo bien abierto, entonces lentamente le metió toda la polla en el culo y una vez dentro empezaron a follársela como bestias, ella entre gemidos gritó que por fin la estaban follado bien, que quería morirse con esas dos pollas dentro de su culo y su coño y empezó a tener un orgasmo encadenado al siguiente y cada vez más fuertes hasta que reventaron las dos pollas dentro de ella y se corrieron los tres a la vez en el orgasmo más brutal que jamás podía imaginar, llenándole el culo y el coño de semen

    Ella estaba fuera de sí, se quedó exhausta y jadeando, se tumbaron en la cama y tras descansar un momento el moreno le dijo que si quería podía ducharse, ella le dijo que si, y al levantarse un caño de leche cayó al suelo mientras un reguero continuó chorreándole por el interior de los muslos, entonces se le doblaron las rodillas teniendo que sentarse al borde de la cama para no caerse, así estuvo hasta que se recuperó un poco y se fue a la ducha. Mientras me dijeron que si había aprendido y que era mucha mujer para mi que no comprendían como seguía conmigo y además viéndonos sólo los fines de semana, yo asentí con la cabeza. Cuando salió de la ducha, ya vestida y con el pelo húmedo se levantaron y uno se puso por delante morreándola y el otro por detrás besándole el cuello y sobándole las tetas por encima de la camiseta, a ella le cambió la respiración entrecortándosele y entonces el castaño que estaba por detrás le dijo susurrándole al oído que su compañero ya le había preparado el culito para su polla y que en breve la tendría dentro.

    Entonces al despedirnos ellos nos pidieron nuestros números de teléfono sin darnos los suyos y dijeron que pronto tendrían que ir a la ciudad de ella que estuviese preparada porque la iban a llamar y que cada vez que recibiera una llamada de un número que no conocía podrían ser ellos.

  • El carnaval de Tepoztlán

    El carnaval de Tepoztlán

    Hola, mi nombre es Paulina, soy una mujer Tv a medio tiempo, esto quiere decir que aunque salgo a la calle y realizó la mayoría de mis actividades como mujer (atender mi negocio, acudir a fiestas de amigos y reuniones familiares, las compras de mi hogar, etc.), aún tengo que hacer algunas cosas más en mi faceta de niño, básicamente es acudir a alguna dependencia del gobierno a realizar algún trámite de mi negocio o casa, pues aún no realizó mi trámite de cambio de identidad y aunque mi familia está al tanto y de acuerdo con mi homosexualidad, prefiero mantenerme con mi identidad de varón, pues no me siento lista para dar ese gran paso en mi vida. Regresando al relato, actualmente tengo 30 años, vivo sola, cerca de la estación de metro Tlatelolco, me quedé soltera hace un par de meses, y este relato trata precisamente de la etapa posterior en la que estoy viviendo después de este rompimiento, en la cual estoy dando rienda suelta a mi puteria, (lo acepto) pues es la única forma en la que pude despejar mi cabeza y olvidarme de mi ex.

    Este relato es justamente el resultado de uno de esos ataques míos de puteria, tiene lugar en el pueblito de Tepoztlán Morelos, y ocurrió apenas hace 2 semanas en la festividad anual de aquel lugar que se conoce como el carnaval de Tepoz, Decidí escaparme aquel fin de semana en plan de soltera, lejos de mi ciudad, mi familia, mi negocio, lejos de todos, básicamente buscaba “lo que fuera en donde fuera con quien fuera”, y resulto que fue algo muy rico.

    Apenas días antes, estaba perdiendo el tiempo en mi face, cuando algunas de mis amistades comenzaron una plática entre varios de nosotros a los cuales una de mis amigas nos había etiquetado, en esa publicación estaban terminando de ponerse de acuerdo para acudir en grupo al carnaval ya mencionado, ya saben, rentar habitaciones compartidas, economizar gastos en grupos, compartir autos, etc. Yo con anterioridad ya había visitado este pueblo y puedo aceptar que el lugar por si solo me encanta, y dicha festividad era el pretexto perfecto para despejar mi cabeza y con suerte, encontrar a un macho para que atendiera ciertas necesidades femeninas que en ese momento en mi cuerpo pedían a gritos ser calmadas. Sin embargo, a pesar de que sabia que sería divertido pasar el rato con mi grupo de amigos, preferí no confirmar mi asistencia y buscar alojamiento por mi cuenta, de esta manera si me llegaba a sentir mal o quería estar sola, podría hacerlo, y si quería en cambio estar con ellos, podría argumentar que de última hora si pude escaparme, era el plan perfecto. De inmediato comencé a buscar alojamiento por medio de las páginas de Internet que ofrecen sus servicios en televisión, ya sabía yo que en este tipo de situaciones las habitaciones duplican su costo, además de que se escasean pues es una festividad que atrae demasiado a la juventud, por lo que casi desisto de mis deseos de asistir al evento, sin embargo, la suerte me sonrió y encontré una habitación en una posada de lujo que tenia calificación de 5 estrellas, se llama “la posada del Tepozteco” y sólo de mirar las fotos de las habitaciones me dieron ganas de que el fin de semana llegará ya, así que sin más dudas, reserve la habitación, llegándome de inmediato el correo de confirmación de dicha reservación, sin más, y muy feliz, me dediqué a esperar a que la semana terminará pues apenas era martes, el plan era que llegará el viernes, trabajar el día normal, pero llevarme mis maletas listas para llegar a la terminal de autobuses del sur después del trabajo, y llegar a tepoztlan ese mismo viernes, (a mis empleados les di el sábado libre).

    Llegó el día esperado y fue un viernes pesado, muchos clientes, mucha gente, mucho estrés, para ese día había seleccionado vestir unos leggins color negro con verde fosforescente, lo atractivo de estos leggins son las grandes transparencias que tiene a los costados, desde mi cadera hasta el tobillo, se mira demasiado sexi pues debido a dichas transparencias, no puede usarse con nada más que con una muy pequeña tanguita, para que la tela no se asome a los costados, acompañe mi atuendo con una blusita de tirantes blanca, una sudadera negra y mis cómodos adidas, mi cabello largo, como lo traigo ahora sólo lo agarre con una cola de caballo, un maquillaje muy discreto y los accesorios básicos que toda mujer utiliza del diario, quería que mi viaje fuera cómodo, así que apenas nos dieron las 6 pm les di la orden de cerrar, apenas 15 min mas tarde les estaba pagando yo su sueldo semanal, y listo, cada quien tomó su camino, yo solicité un Uber para que me llevará a la terminal de autobuses del sur, este no demoro mucho en llegar, por lo que mientras terminaba de despedirme de mis trabajadores el señor del Uber aprovechó para subir a su cajuela mis maletas, la verdad es que parecía que iba a un viaje de 1 mes o algo así, porque yo no escatime en seleccionar ropa ni complementos, maquillaje, accesorios, y sólo para darles una idea, para este fin de semana (lo que me restaba del viernes, sábado y domingo) llevaba 15 pares de zapatos, entre zapatillas, botas, flats y tenis, sólo para estar segura que tendría ropa suficiente para cualquier ocasión jijiji. El camino a la terminal de autobuses sucedió sin más contratiempos, sólo el típico tráfico de viernes en quincena ya conocido por todos los habitantes de mi hermosa CDMX, el abordaje del camión de la línea de autobuses también fue un poco pesada, pues al haber carnaval en el destino del viaje se escasean los viajes por lo que la línea de autobuses se ve obligada a mandar más salidas, mi autobús estaba programado para salir de la terminal en un horario de 6:35 pm y fue saliendo casi a las 7:15 pm, esto último provocó que ya una vez de camino a Tepoztlán, apenas para llegar a la caseta de la salida a Cuernavaca, nos hiciéramos casi hora y media, por lo que al final, un viaje que regularmente es de 1 hora y 40 min, en esta ocasión se prolongó a casi 3 horas y media, todo por el maldito tráfico de la gente que deseaba llegar ya sea por medio de autobuses o en su propio vehículo al “carnaval de Tepoz”

    El autobús llegó a la terminal del lindo pueblito mágico casi a las 11 pm, por lo que el viaje y el día en general me dejó molida totalmente, baje del autobús con un horrible dolor en el cuello que me mataba, el dolor no me dejaba ni pensar. Al llegar al posada en la que me hospedaría, el hombre que me recibió en la recepción, un tipo de unos cuarenta años, de 1,90 m aproximadamente, de muy buena contextura física, velludo, cabello chino, bigote bien cuidado y una vocesota, en fin, casi tengo un orgasmo sólo de mirar a este varonil ejemplar del sexo masculino, obviamente el se percató de la reacción que me provocó su presencia, sin embargo, ni siquiera este macho que derramaba testosterona por cada poro de su piel podía hacer que en ese momento yo olvidara del feo dolor que sentía en mi cuello. El se presentó como Silverio Sánchez, y resulto ser el dueño de este establecimiento, por lo que mientras llenaba mi hoja de registro, me pregunto:

    S- Se siente Ud. mal Srita.?

    P- Si un poquito, el día fue pesado en mi negocio en la capital, y el viaje para llegar aquí no ayudó mucho más.

    S- Lo se, puedo percatarme en su rostro, pues refleja el dolor que siente en su cuello y cabeza.

    Mientras me acompañaba a la habitación asignada, le platiqué más detalles de los dolores que me atormentaban en aquel instante. Ya al entrar a la habitación, me dijo:

    S- Yo soy masajista y tengo un certificado como quiropráctico, si Ud me lo permite Srita, con 2 movimientos en su cuello, puedo sacarle la contractura.

    P- Oh! Adelante por favor, cualquier cosa con tal que el dolor desaparezca.

    A continuación, se colocó detrás de mí y con sus dos brazos, me tomó por debajo de los míos y sus manos tomaron mi cuello, movió mi cabeza con un par de tirones que sonaron con un crack cada uno y mágicamente, el dolor, comenzó a ceder. Me aflojó todo el cuerpo y de no ser por este hombre que me sostenía, me hubiera caído al piso.

    S- Se siente Ud mejor señorita?

    Me preguntó sin soltarme y mientras me continuaba proporcionando un ligero masaje en mi cuello, a lo que yo totalmente sorprendida le contesté:

    P- Si!!! Woooow!! Si mucho muy mejor de hecho!!

    Alli fue cuando me di cuenta, que el contacto con su cuerpo, hacía que sintiera su bulto apoyándose sobre mi redondo culo.

    Un poquito más y listo, me dijo sin dejar de masajear mi cuello.

    Yo ya casi no sentía dolor alguno y si sentía el bulto que me apoyaba, crecer y la verdad, no me disgustaba, por lo que hábilmente di un par de pequeños brinquitos hacia atrás, excusándome en que me provocaba un poco de cosquillas, hasta que me soltó. Entonces le dije:

    P- Muchísimas gracias!. No sé que hubiera hecho sin su ayuda, sinceramente yo creo que no hubiera ni podido disfrutar del carnaval.

    S- Pues en verdad me da mucho gusto poder ayudar a mis clientas. Por favor llámame por mi nombre, soy Silverio Sánchez y soy el dueño de este establecimiento, por temporada alta me veo obligado a cubrir un turno completo en recepción, pues una de mis muchachas está de incapacidad por embarazo.

    P- Bueno pues es un alivio tenerlo en la recepción, de nuevo muchas gracias.

    S- Adelante, disfrute su estancia.

    A eso de las 11:30 pm estaba por fin instalada en mi habitación, la cual considere valía cada peso que yo había pagado, pedí algo ligero para cenar y mientras llegaba me di una ducha rápida, y ya no salí hasta el otro día. Desperté a eso de las 8 am por el ruido que provenía de las calles, y que no cesó en toda la noche, sólo había disminuido pero el carnaval continuaba día y noche, así que me di otra ducha sólo para quitarme el olor a cama, me dispuse a prepararme para salir al pueblo, así que comencé la difícil decisión de seleccionar que me pondría….. y me decidí por un diminuto jumpsuit de flores, este apenas lograba cubrir mi gordo y redondo trasero y por su tela de licra se pega demasiado a mi cuerpo, como una segunda piel, en la parte de arriba es topless por lo que mis hombros y espalda quedan al descubierto, lo acompañe con unas lindas sandalias tipo romano, me hice un maquillaje express pero procuré poner especial atención en mis ojos, pues creo que mi mirada siempre me ha abierto puertas ( y braguetas…… jijiji), está vez me hice una linda trenza en mi cabello y me puse algunas pulseras, anillos, un lindo collar con un dije de flores y unos aretes a color con la tela de mi jumpsuit, un poquito de “Paris Hilton tradicional” y listo, salí a la calle.

    Todo el ambiente era de fiesta, mucho alcohol, obviamente drogas, música….. y muuuuuuchos hombres, pero lamentablemente ninguno llamó mi atención, pues después de haber mantenido una relación con un hombre como Fernando, mis expectativas se mantenían muy altas, así que casi desilusionada y con la visión de que este día no sería el efectivo para encontrar al macho que me iba a satisfacer mis necesidades femeninas de verga, me dediqué sólo a pasear, desayune unos ricos itakates en uno de los puestos de comida, baile con los famosos chinelos y hasta incluso participe en un concurso de tomar cerveza con un grupo de chavos y chavas que conocí en la fiesta, ya por la tarde de ese sábado y con el nivel de alcohol un poco elevado, me dirigí de vuelta a mi hotel, estuve a punto de llevar conmigo a un tipo que conocí en uno de los bares a los que entre, estuvo muy pegado a mi toda la tarde, bailamos, cachondeamos un rato, pero lo que no me convenció fue que su paquete no se sentía tan abultado, ( lo acepto, me encantan las vergas grandes), y como no quería quedarme con la duda y a sabiendas de que las opciones de macho para esa noche eran ya muy escasas, me aventure a preguntar por el tamaño de su “amigo”, a lo que tristemente me contestó “son 15 cm, pero te garantizo que te haré gritar, pues lo sé mover como un Dios”, mi respuesta fue un ” Gracias, yo te llamo “ para que al final me dijera, “ Que! Le tuviste miedo?” ……… Así que con dicha decepción regrese caminando con rumbo a mi hotel, me encontraba realmente cansada, al entrar me encuentro nuevamente a Silverio en la recepción, que con una sonrisa me recibe y me pregunta:

    S- Como siguió de su cuello señorita?

    P- Súper bien eh! La verdad es que en todo el día ni siquiera recordé que ayer me mataba el dolor.

    S- Ojo, que por lo general ese tipo de dolores, si no son tratados con los masajes pertinentes, vuelven… Pero si ud. quiere, más tarde, a la hora que me desocupo, puedo subir a su habitación y le repito los masajes y en forma más completa….

    Me quedé pensando y recordando su masaje y consecuente “apoyo” del día anterior…. Y respondí:

    P- Me encantaría, si es que para Ud. no es molestia, ya sabe en qué habitación estoy.

    Le dediqué una sonrisa de lo más coqueta posible y me dirigí a mi habitación contoneándome de la manera más puta que pude.

    Ya en mi habitación pensé las cosas con calma y claridad, obviamente estaba un tanto ebria por las cervezas que había tomado previamente, además de que aquel tipo del bar con el que estuve bailando lo único que hizo fue prenderme y ponerme cachonda, así que porque no? Por supuesto que Silverio me gustó desde el principio cuando me recibió, así que sin saber con claridad lo que sucedería, me propuse a seducirlo y a tener en mi cama a este delicioso madurito está noche, pues mis necesidades de verga no podían satisfacerse por si solas, me mentalice también en que aceptaría lo que fuera por parte de Silverio, así fuera una verga muy pequeña, (aunque debo aceptar que le pedía a las diosas de la verga que no fueran crueles conmigo), me tranquilice al pensar en la altura de Silverio, pues por muy pequeña que fuera su dotación masculina, un hombre alto nunca está desproporcionado de ningún lado, habla mi experiencia femenina…… Jijiji, pero aceptaría feliz lo que Silverio trajera colgando entre las piernas, así no fuera una como la de Shane Diesel, pues era más fuerte mi cachondez y las opciones para apagarla eran nulas. Pensé también en la forma en que lo recibiría, no podía simplemente usar un sensual conjunto de lencería, pues como tal no tenía claro si Silverio caería en mis redes de seducción o si me rechazaría, y sinceramente no quería quedar como mensa, tampoco podía cambiarme de ropa y ponerme algo más sugestivo o provocativo, pues de la misma forma no podría argumentar el motivo de mi vestimenta, así que se me ocurrió usar una pijama muy sexi que me gusta mucho, es de Victoria Secret de la línea PINK!, Es de 2 piezas, (top y short), color blanco con detalles de encaje en color rosa palo en todos los bordes, la tela es de seda y da una apariencia satinada, además es muy ajustada y se me dibuja una figura muy exquisita, con el atuendo seleccionado y a la espera de enfundarse en mi piel, me dispuse a darme un baño, básicamente para quitarme el olor a sudor y la combinación de alcohol y cigarro que hubiera podido impregnarse en mi cuerpo en la fiesta del carnaval, obviamente también aproveche para darme una limpieza interna a conciencia, pues para mi es muy importante que durante el sexo no salgan olores raros por ningún lado, una vez que me sentí limpia y fresca, me unte cremas aromáticas por todo mi cuerpo, y así con la desnudes de mi cuerpo me maquille de una manera muy sencilla, apenas con unas capas de rímel en mis ojos y brillo en mis labios, un poco de perfume Euforia de calvin Klein, sólo un poco para dejar un lindo aroma en mi cuello, muñecas y sobre el top de mi pijama, cuándo me sentí lista me mire mire al espejo de cuerpo completo que estaba en la habitación, me gustó la imagen que me regaló, algo sencillo pero coqueto, y ahora si, con todo listo me dispuse a esperar a Silverio.

    Como a las 11 de la noche, golpean a la puerta de mi habitación, yo fingía ver televisión, aunque en verdad esperaba ansiosa a su llegada, sin embargo no quería parecer una fémina ansiosa de verga, así que casi con cara de aburrimiento lo invité a pasar y me explicó lo siguiente:

    S- Lo que tengo que hacer es volver a realizar las maniobras de la mañana, y después puedo masajear un poco la parte adolorida pero ya recostada en la cama, que bueno que se puso su pijama así puedo untarle aceite relajante.

    P- Oh! Si, dele con fe por favor.

    Yo me di vuelta a la espera, pero esta vez a diferencia de un día anterior, no traía zapatos por lo que mi 1.70 de estatura se veía pequeño junto a su 1.95, entonces, cuando cruzo sus brazotes por atrás de los míos y puso sus manotas en mi nuca, igual a como lo había hecho durante el día anterior, tuve que pararme de puntitas, provocando que mi regordete culo se levantara y quedara mas cerca del abultado miembro de Silverio, está vez nuestros cuerpos quedaron totalmente pegados, así que de inmediato sentí su dura verga apoyarse en mis femeninas protuberancias. Al sentir tan delicioso contacto, se me salió un gemido sincero y profundo, totalmente femenino, por respuesta, Silverio recargo aun más descaradamente su bulto sobre mi trasero y sus manos dejaron mi nuca y comenzó a acariciarme mis bubis por encima de la delicada tela de mi pijama, dedicando especial atención en mis pezones, que ante el contacto de sus dedos, se endurecieron al instante. Yo respondí moviendo mis femeninas caderas en marcados movimientos circulares, aceptando sumisamente lo que me hacía, mientras tanto sus labios besaban mi cuello, y me dijo:

    S- Te gusta así?

    P- Mmmmmm….. me encanta!

    Le conteste yo, mientras de mi boca se escapaba otro gemido, ya no era un gemido femenino, era definitivamente el gemido de una puta.

    Me dio vuelta 180 grados y me besó en los labios decididamente, nuestras lenguas, jugaban y sus manos ahora, se metían en mi diminuto short, hurgando hasta llegar a mi ansioso hoyito de placer, claramente me estremecía con el contacto de sus roces y decidí no permanecer estática por lo que comencé a acariciar su bulto, que ahora parecía explotar y dejaba adivinar un gran tamaño a través de la tela del pantalón.

    Nos separamos un instante para desvestirnos mutuamente, mientras Silverio se desabotonaba la camisa, me arrodillé para quitarle sus zapatos, sus pantalones y el boxer, y una vez que estas prendas dejaron de ser un estorbo, ante mi apareció una magnífica verga de unos 20 cm, erguida y gruesa, que apuntándome de frente me invitaba a devorarla. Pero lo que más me llamo la atención fueron sus gigantescos par de huevos que se colgaba, en verdad no les miento! Eran enormes! Cada una debía medir lo que mide una pelota de tenis! Embobada estaba en esta agradable visión por lo que el tuvo que decirme:

    S- Y Bien señorita….. es esto lo que querías? O acaso me equivoco?

    P- No… No te equivocas, es justamente lo que estaba buscando para hoy.

    S- Pues es que parece que no te gustó……

    P- Noooo, en verdad disculpa mi cara! Pero es que te cargas unos huevotes!! Nunca había visto unos tan grandes!! No inventes!! En verdad son enormeeeeees!

    S- Y te gustan así?

    P- La verdad si! Que los tengas así es un verdadero Plus, pues también tienes una verga muy rica…….

    S- Porque no eres bien educada y lo saludas de beso.

    No planeaba hacerme del rogar, por lo que de la manera más sensual que pude comencé a besarla empezando por el ojo de su cabeza, que para ese momento ya me regalaba cristalinas gotas de su delicioso líquido preseminal, bajando por toda la extensión de su larga vergota, hasta que llegue a sus gigantescas bolas, y ahora si, una vez que mis labios conocían todo el territorio de su gran hombría, me dispuse a propinarle una magnífica mamada que este hombre nunca olvidaría, por lo que abrí mi boca e introduje la mitad de esa deliciosa anaconda en ella y comencé a chupársela con la maestría que puedo presumir que tengo. Cada centímetro de piel de esa masculina herramienta, fue lamida, y chupada con verdadera pasión, me detenía en el glande, absorbiendo el líquido preseminal que le brotaba.

    Me detuve un instante en mi ardua tarea y saqué totalmente su vergota de mi boca, sólo para pedirle que se acostará en la cama y una vez que lo hizo, me acomodé de cuclillas frente a él y seguí chupándole la verga con verdadera devoción. Me encanta chupar una buena verga, grande, dura, gorda, siempre me gustó, desde chiquilla……y se lo demostraba a cada uno de mis machos, en un determinado momento, Silverio me ordenó darme la vuelta, quedando en una posición de 69, posición que Silverio aprovechó para empezar a darme un delicioso beso negro como se debe dar. Silverio resulto ser un verdadero experto en esto, su lengua penetraba mi esfínter, ensalivándolo y sus dedos se alternaban con su lengua, para insertarse en mi agujerito, que cada vez se dilataba más y más. También me encanta recordar la deliciosa sensación de cosquilleo que me provocaba el bigote de Silverio en mi ano, Dios bendito! Que delicioso me comió el culo este hombre!!

    Los huevotes que adornaban la verga de Silverio, que como ya hice hincapié con anterioridad, eran gigantes, pues apenas podía sujetar de una en una con una de mis pequeñas manos, y a las cuales les dedicaba buena parte de mi atención a consentirlas, pues las besaba con suma devoción mientras mi mano bajaba y subía por su cetro de poder masculino.

    Estaba ya sumamente cachonda, ya no aguantaba más y deseaba poder tener a este hombre dentro de mi, así que de la forma más puta que pude, me incorporé prácticamente sentándome sobre la cara de Silverio, que continuaba propinándome una de las que hasta el día de hoy a sido de las mejores comidas de culo que me han dado, y justo cuando nuestras miradas se cruzaron le dije casi a tono de súplica:

    P- Quiero sentir está vergota dentro de mi, puedes cogerme ya por favor papi?

    S- Esperaba que me lo pidieras hermosa putita!

    Fue lo que me dijo, al mismo tiempo que me daba una sonora nalgada en mi voluptuoso glúteo derecho, señal universal que todas las putas conocemos y que significa: “cambio de posición”, su mirada totalmente controlada por la lujuria me indicó que quería cogerme de perrito, por lo que me puse sumisamente en cuatro, apoyando los codos y mis rodillas en la cama, con mi culo apuntando en su dirección, quedando totalmente a merced de este macho e invitándolo a penetrarme.

    P- Métemela ya por favor!

    Le supliqué, y sentí su glande enfundado en un preservativo apoyarse en mi hoyito y comenzar a presionar. De esta manera, presionando poco a poco, su vergota, entró por completo en mi interior, mentiría completamente si les digo que no me dolía, sin embargo, y sin subestimar la gran verga de Silverio, estoy acostumbrada a vergas mucho más grandes, por lo que de pronto sentí sus grandes huevos chocar con mis bolitas en señal inequívoca que la tenía toda adentro. Toda puta entenderá el sentimiento de satisfacción que esto provoca, pues para mi Silverio sólo era una conquista más, una verga más en mi historia, un maduro más que se me antojo y lo lleve a mi cama.

    Me moví en círculos, acomodando y sintiendo toda la geografía de esa verga dentro de mí. Sus manos aferraron más fuerte mis caderas, y comenzó a meter y sacar su gruesa herramienta masculina en mi húmedo agujerito. De verdad que era una delicia, Silverio sabía hacerlo muy bien, sus movimientos, variaban el ritmo. Por momentos eran rápidos y parejos, luego más lentos, pero la sacaba toda hasta dejar solo la gorda cabeza de su vergota metida en mi culo y de un empujón enterrármela hasta el fondo, luego otra vez más rápido, o la sacaba toda, escupía en mi hoyo bien abierto y la enterraba otra vez, o la dejaba bien metida y me la movía en círculos, además de esto, de vez en vez me propinaba nalgadas en mis dos protuberancias femeninas, o me daba jalones de cabello, demostrando que el mandaba allí, y por momentos sobaba mis bubis, en fin, Silverio en verdad sabia lo que estaba haciendo, y yo estaba revolcándome del placer recibido.

    De pronto Silverio me saco por completo su vergota y me puso boca arriba, tomo mis piernas y las coloco en sus hombros, mi hoyito bien dilatado quedó a su disposición y lo penetró sin problemas, iniciando un nuevo mete y saca rápido y placentero. Yo a esta altura, deliraba, Silverio me estaba dando una cogida, justo como la necesitaba, como hacía tiempo no recibía. Gemía y aullaba del placer y no tardé en explotar en un abundante orgasmo, sin necesidad de tocarme, derramando mi semen sobre mi vientre. Silverio seguía con sus mete y saca, como si fuera una maquinita de relojería, seguía dándome verga con el mismo ritmo que al principio, y no parecía cansarse, Silverio parecía tener la vitalidad de un chavito y yo, bueno, en realidad lo estaba disfrutando y mucho. Volvió a sacarla, se incorporó de la cama y me ordenó que me pusiera de rodillas y se la volviera a mamar, por lo que en mi papel de niña puta y sumisa volví a devorar su dura vergota, hasta que tomándome de la cabeza, me marcó el ritmo de la mamada, parecía que me cogía la boca, yo solo podía abrir mi boca todo lo que mi fisionomía me permitía, de pronto sentí inflamarse su verga y entre sus rugidos de gozo, Silverio me pidió permiso para terminar en mi boca. Con movimientos afirmativos, le indiqué que siguiera, aceleró más aún y varios fuertes chorros de leche de macho inundaron mi boca, los cuales me tragué con gusto. Su cremoso y abundante semen tenía un sabor exquisito, sin embargo no pude evitar que un poco se derramará, pues de sus grandes huevos no paraba de salir este tan delicioso y preciado líquido masculino, por lo que no dude en recogerlo con mis dedos y llevarlo a mi boca para degustarlo, acción que pude notar le gustó a Silverio.

    Termine de limpiar la verga de Silverio con mi boca, y lo disfrute muchísimo, la verdad es que siempre me ha gustado mucho el sabor del semen, desde que lo probé por vez primera y desde allí se me hizo adicción, lo he probado de tantos machos, de todas las edades, y puedo decir incluso que de casi todas las etnias, y mi favorito es siempre el de un macho maduro, hay diferencia en el sabor? Claro que por supuesto que sí! Un placer que sólo una putita puede apreciar.

    Mientras Silverio y yo fumábamos unos cigarrillos, recostados en la cama, descansando de la increíble cogidota que acababa de darme me dijo:

    S- Tengo algo que confesarte bonita, ayer en la mañana cuando llegaste a la recepción, y te di masaje en el cuello, no pude contenerme y apoye a propósito mi verga en tus deliciosas nalgotas, y como me pareció que no te molestaba, seguí adelante, por eso me aventure a ofrecerte hacerlo de nuevo, quería ver si podíamos llegar a lo que acabábamos de hacer, pues desde que te vi me gustaste mucho.

    P- Pues también debo confesar entonces que tu también me gustaste desde que te vi, casi tengo un orgasmo nada más de verte y sentirte detrás de mí. Debo preguntar, ese anillo que traes en el dedo anular significa que eres casado?

    S- Discúlpame bonita, si, soy casado y se que debió ser lo primero que te debería haber dicho, te ofrezco una disculpa y si me lo ordenas me retiraré.

    P- Descuida, no me molesta ser la puta de un papi casado que además me gusta mucho. Además mentiría si te dijera que no buscaba que sucediera esto. Necesitaba un buen macho que apagara mis necesidades femeninas y gracias a Dios te encontré.

    Terminamos de platicar y nos fundimos en un beso de lo más cachondo, mientras mi traviesa mano jugueteaba con su miembro, que semierecto amenazaba con despertar totalmente de nuevo, mis instintos de puta lo buscaban, así que me agaché y nuevamente se la volví a mamar, despacio, gozando con mi lengua cada centímetro de esa deliciosa verga. Después de mamársela por un largo rato, me monté con mis piernas abiertas sobre él y con una mano, apunté su cosota hasta la entrada de mi ansioso culo, y fui sentándome en él, devorando con mi pequeño agujerito sus duros 20 centímetros de verga, hasta que penetró en su totalidad. Apoyado mis manos en sus hombros, comencé a subir y bajar por ese tronco venoso. Sus manos tomándome de la cintura marcaban el ritmo y el movimiento de su pelvis hacia arriba, no hacía otra cosa que ensartarme más aún, provocándome espasmos de placer, cada vez que su vergota llegaba hasta el fondo de mi culo, esta vez parecía querer metérmela con todo y huevos, y me lo hacia saber al decirme:

    S- Querías verga puta? Toma! Toma!

    P- Ahhh! S….si! Que r….rica vergota!!!

    S- Está noche serás mi puta!! Sólo mía!! Dilo!!!

    P- Siiii p….papi hoy quieroooo tuuu v….verga sólo p….para mi solitaaaaa!!

    Después de varios minutos de coger en esta posición, le supliqué que volviera a cogerme como perrita, pues la verdad es que por la curvatura natural de su verga, está posición me había encantado, así que me puse en cuatro, como al principio en el borde de la cama, él parado detrás de mí, me tomó de las caderas, apunto su grande verga a mi estrecho hoyito y me penetró con vehemencia. Ahora, sí, me estaba bombeando de una forma infernal, sus arremetidas, eran estocadas, que me perforaban más y más. Las oleadas de placer que me inundaban, impedían que dijera cualquier cosa, solo gemidos eran los sonidos que emitía. Los movimientos acelerados me llenaban cada vez más, y por la fuerza de sus embestidas, quedé con la cabeza apoyada en la cama, los brazos extendidos y mi culo abierto totalmente recibiendo la verga completa de Silverio y acostumbrándose al ritmo acelerado y fuerte que este macho ordenaba, ¡que aguante tenía este ejemplar masculino!. Por momentos la sacaba entera y sentía el vacío que me provocaba, pero rápidamente, volvía a llenarme el culo de carne dura y caliente.

    S- Toma más verga puta! La pedías a gritos!! Atáscate putota!!

    Silverio me repetía esto, y parecía estar como poseído pues el ritmo de las arremetidas que me daba era intenso y duro, además, me jalaba del caballo y me propinaba fuertes nalgadas que estoy segura se podían escuchar hasta el pasillo, para este punto yo ya no era dueña de mis sentidos, las oleadas de placer, me hicieron terminar nuevamente en más de una ocasión, pero quería seguir siendo cogida por más tiempo. Me sentía una hembra en celo, en manos de un verdadero semental. El clásico ruidito de plaf, plaf, que se escuchaban con los choques contra mis nalgas, me calentaban más aún. No puedo asegurar cuanto tiempo me estuvo cogiendo Silverio, sin embargo si puedo asegurar que está ocasión al menos fue de casi 1 hora , y está vez no me pidió permiso para nada, solo sacó su durísima verga de mi culo y empezó a acabar, haciendo que sus inmensos chorros de semen bañaran mis grandes y redondas nalgotas. Sentí algunos disparos entrar en mi abierto y sensible ano, y al final volvió a enterrármela nuevamente sólo para terminar su tarea y eyacular sus últimos lechazos dentro de mi, Silverio siguió moviéndose un par de minutos más hasta que la pija perdió su dureza y solita salió acompañada de un torrente de semen, que se escurrió entre mis piernas. Ahora, sí caímos exhaustos sobre la cama, y entonces pudimos hablar, yo le dije:

    P- Muchas gracias por esta noche…. En verdad muchas gracias, no sabes cuanta falta me hacia.

    S- Bueno bonita, pues muchas gracias a ti por permitirlo.

    P- Eres muy bueno en esto, lo sabías?

    S- Y tu! Haces maravillas con esa boquiita! Ya quisiera yo que mi esposa la mamara como tú!

    Ya repuestos y después de una ducha reparadora, que nos dimos juntos, en la que por supuesto que aproveché para brindarle otra mamada hasta hacerlo acabar en mi boca nuevamente, me pregunto:

    S- Tengo que regresar a mi casa, pero podría escaparme en la mañana y pasar el resto del día contigo, si tu quieres claro……

    P- Claro que quiero!! Ya te estoy extrañando!!

    Pase el domingo completo encerrada con Silverio en la habitación, y por la noche, cuando se supone que tendría que haber subido a mi camión de regreso a la ciudad de México, Silverio me convenció para llamarle a mis empleados y darles el día lunes libre y quedarme a pasarlo con el, por lo que fueron dos noches magníficas de sexo, Silverio, un temible semental, que me cogió no menos de tres veces cada día y logró satisfacer mis necesidades de puta que pronto volverán a exigir la compañía de este macho.

    Es muy probable, que mis viajes a Tepoztlán, sean cada vez más frecuentes en el año. Porque esperarme al siguiente carnaval si todo el año hay festividades en ese lindo pueblito.

    FIN

    Agradezco sus comentarios, críticas y cualquier cosa que gusten decirme a mi correo:

    [email protected]

  • Laura, la esposa de mi cuñado

    Laura, la esposa de mi cuñado

    La esposa de mi cuñado era chaparrita 1.60 de cara bonita con ojos oscuros, labios carnosos, piel blanca, unas buenas tetas, abdomen plano, piernas fuertes y un culo realmente impactante, el gimnasio se le notaba y ella lo sabia, sacaba provecho con su ropa siempre sexy pero sin nada de vulgaridad, sus 37 años le sentaban muy bien y no pareciera que Laura tenia un hijo ya adolescente.

    Al ser mi pariente política la idea de disfrutar de ella era recurrente pero difícil de llevar a cabo sin armar un escándalo familiar, hasta que me llego ayuda.

    En una ocacion un cliente nos había invitado a toda la familia a vacacional en un departamento que tiene en Cancún y hacia allá fuimos. El departamento esta en un lujoso edificio de 15 pisos con spa, alberca y playa privada. Al ser temporada baja casi no había gente ocupando los departamentos y podíamos disfrutar de todas las instalaciones mas cómodamente, otro grupo de huéspedes consistía en 3 hombres y una bella rubia que no se apenaba al mostrar su escultural cuerpo solo tapado con un bikini diminuto y pasearse cómodamente dejando a todos embobados, un día que estaba cómodamente en la alberca mirando como paseaba la rubia uno de sus acompañantes se acerco.

    -esta buena la muchacha no?

    -disculpa no quise molestar pero es inevitable admirarla.

    -no te preocupes, para eso la trajimos, es una amiga que con un poco de motivación nos complace en todo a los 3

    -vaya que suerte tienen ustedes

    -veo que tu también tienes suerte, la chaparrita esta muy apetecible

    -jaja así es, lastima que es mi cuñada, solo puedo ver sin tocar

    -te propongo un trato, yo te doy de la misma motivación que usamos con mi amiga para tu disfrutes a tu cuñada

    -a que motivación te refieres?

    Me mostró en su mano una pastilla blanca y me dijo

    -con un poco que raspes de esta pastilla y la mezcles en su comida o bebida se va a deshinibir, si agregas un poco mas, su calentura será incrementando gradualmente, tienes que ir midiendo para no propasarte y le provoque un calentón que quiera meterse el edificio entero en su coño para sasiarce

    -me gusta tu idea, cuanto me va a costar esta pastilla?

    -nada, solo que si logras la focos adecuada me vas a tener que prestar a tu cuñada para disfrutarla yo también, y en agradecimiento yo te puedo prestar a mi amiga

    – tenemos un trato amigo

    Dije mientras nos dábamos la mano y el me paso 1 pastilla

    Tenia que ser cuidadoso con los efectos, no quería que su esposo fuera el surtido que se beneficiara de mi trato y dejarme a mi con las mismas ganas de siempre.

    En los 2 siguientes días fui poniendo un poco de la pastilla en su bebida sin que nadie se diera cuenta y note un cambio, estaba mas alegre y vestía ahora bikinis mas reveladores que los trajes de baño que usaba normalmente, se portaba mas cariñosa y se acercaba mas a todos poniendonos nerviosos. Mi oportunidad llego un día en que los hombres irían de pesca temprano y yo me quede con la escusa de no sentirme bien, todos nos despertamos temprano y yo me dirigí al spa a donde sabia que Laura iría tras despedirse de su esposo e hijo no sin antes espolvorear lo ultimo que quedaba de la pastilla. En el spa entre por los vestidores de hombres y fui al jacuzzi común para esperar ahí ansioso a Laura, cuando creí que no vendría o que la pastilla había hecho efecto y se estaba bajando la calentura con mi cuñado apareció frente a mi, llevaba un bikini rojo que resaltaba mas sus curvas y al verme camino hacia mi con una sonrisa hipnótica

    -no esperaba encontrarte aquí, te sientes mejor?

    -si, pero no quise arriesgarme a echar a perder la pesca si tenía una recaída a media jornada

    -pues que bueno que estas aquí, así puedo disfrutar este bello spa en compañía de un atractivo hombre

    Dijo esto último tendiendome su mano para ayudarla a entrar al agua, estaba sentado en el asiento de la alberca y ella se colocó frente a mi, le dije que se sentara y me dijo que prefería estar de pié porque al ser chaparrita el agua la cubriría , estuvimos platicando un buen rato hasta que le propuse ir a una parte de esa alberca que tenia un hidromasaje, ella sin dudar me dijo que era toda mía para llevarla a donde quisiera, la tome de la mano y caminamos hasta al lugar, encendí el mecanismo y las burbujas empezaron a saltar y mover el agua, se incomodo y me pidió ayuda porque sentía los chorros en su cara, la jale hacia mi y cuando estuvo cerca se colgó a mi cuello y con sus piernas rodeo mi cintura, inconcientemente la rodee con mis brazos y baje una mano a sus nalgas para sostenerla mejor, al estar en ese abrazo podía sentir su tetas apretarse a mi pecho y su vagina rosando mi erección, cosa que ella también debía sentir, sin decir nada nos fuimos acercando poco a poco hasta que nuestros labios se rozaron y en ese momento todo cambio, metió su lengua en mi voca y la paseaba por todos lados, mordia mis labios y luego los volvía a besar, paseaba sus manos por mi cabello, cuello, hombros y brazos, había despertado la lujuria y se dejaba llevar.

    Yo ya no aguantaba y quería cogerla tanto como ella a mi, jale su tanga a un lado y metí mi mano para acariciar su agujero trasero, ella solo suspiraba y se empezó a mover para rosarse mas conmigo, frote el dedo indice en él y lo fui metiendo poco a poco hasta llegar al fondo, jugué un rato con mi dedo dentro y lo saque para meter mi pulgar y con otros dos dedos sobaba su vagina por fuera, luego los metí para sentir su calidez interior, se delegó de mis labios para empezar a gemir cada vez mas fuerte, con la otra mano libere una de sus tetas y la sobaba y pellizcaba su duro pezón haciendo que sus gemidos se convirtieran en gritos al empezar a correrse en mi mano, tuvo unos fuertes espasmos y me apretaba los hombros hasta que se relajo un poco y volvió a besarme con deseo.

    Bajo su mano para retirar mi bañador y sacar mi verga la apunto en su entrada y fue bajando lentamente, sentí su calor y como iba apretando hasta que llego al final y se quedo unos segundo ahí para subir lento hasta casi sacarla y volver a bajar, iba lento pero subiendo la velocidad constantemente hasta volverse un frenético saltar y saltar, se quedaba hasta abajo y movía sus caderas de lado a lado para después reanudar sus saltos, me estaba llevando al cielo sentir todo su cuerpo entregado cuando sentí como se volvía a convulsionar con mi verga en su interior, deje que se calmara un poco y así cargada la lleve al otro lado de la alberca donde el agua estaba tranquila, todavía ensartada hasta el fondo tuvo un poco de cordura y me dijo.

    -esto esta mal, siempre había tenido ganas de hacerlo pero esta mal, aunque me encanta, no se que me pasa que no puedo dejar de sentir placer, me estas volviendo loca

    -dices que esta mal pero sigues clavada en mi verga moviendote

    -no se porque pero no puedo dejar de hacerlo, dame más

    Así como estaba sentada sobre mi se movía lento y con un dedo volví a jugar con su culo, se levanto saliendo de ella, tomo mi verga con su mano y guió a su culo, al estar en el agua estaba ya lubricado, se dejo caer un poco hasta que entro la cabeza y dio un gemido, fue bajando hasta quedar completamente empalada por su culo y se detuvo, la levante un poco y luego la baje para empezar a cogerla así.

    La cargue y llevé fuera del agua con mi verga aún en su culo, entramos al área de bastidores de hombres, la desclave, la puse empinada en una banca de madera y volví a meter mi verga de un empujón hasta el fondo de ese apretado ano, empece a moverme y ella acompañaba mis movimientos, en un momento me quede quieto y comenzó a clavarse sola, lo dejaba adentro y hacia círculos con la cadera, tome su cabello a modo de riendas y sus pellizcaba sus tetas, anuncio su próximo orgasmo con un grito y empezó a convulcionarse otra vez mientras apretaba mas mi verga con su culo, sentía que me exprimia y deje salir la leche que tenía acumulada para rellenar sus intestinos.

    Termine de vaciarme hasta el fondo y me recoste sobre su espalda, saque mi verga de su interior y me senté en la banca, se sentó en mis piernas y se acurruco en mi pecho.

    -nunca había tenido un orgasmo por el culo, no se que me haces que solo quiero complacerte.

    – son las ganas que teníamos acumuladas

    – teníamos? Yo todavía quiero más

    Se inco entre mis piernas y metió la verga en su boca, la sacaba y la volvía a meter, lamia el tronco y llegaba hasta abajo para hacer lo mismo con los huevos, los metía entre sus labios y llenaba de saliva, volvió a la punta del pene y lo metió hasta el fondo, me estaba dando la mejor mamada que había recibido alguna vez cuando note que alguien entraba al vestidor, trate de avisarle pero no le importo y siguió succionando con mas fuerza, el intruso no era otro que mi proveedor de «motivación» se acerco atrás de Laura y con señas me pidió permiso, se lo concedi y la tomo de la cadera levantandola y quedando a su dispocision sus agujeros, sin ningún preámbulo bajo su bañador y metió de un jalón la verga en la vagina, cuando sintió la invasión quiso voltear pero agarre su cabeza y empuje hacia abajo para impedirlo y de paso meterle mi palo hasta el fondo. Mi ahora cómplice enseguida estaba nombrando con un ritmo frenético y Laura comenzó a sentir placer otra vez, tenia una verga de un desconocido en su vagina y la mía en la boca, en un momento los dos la soltamos y ella sola seguía moviendo su cuerpo para continuar exprimiendo nuestros miembros, mi socio la tomo del cabello, la levanto dejando libre su boca y girando su cabeza le dio un buen beso, me pregunto si me importaba que se la adueñara un momento y dije que era suya, se acostó en el piso sobre una especie de tapete grande y la hizo subir sobre él para volver a cogerla ahora Laura a él. Yo estaba sentado todavía en la banca viendo como la esposa de mi cuñado cabalgaba a un desconocido y como los disfrutaban ambos, el metía mano por todo su cuerpo y ella gritaba por el placer, al parecer se estaba corriendo otra vez, ahora en el miembro de un extraño, el la jalo hacia abajo para tenerla abrazada y con sus manos separaba y juntaba sus nalgas dejandome ver como su culo aparecía y desaparecía con ese juego, me éxito tanto esa visión que me levante colocabdome atrás de ellos, mi nuevo amigo calmo el movimiento y dejo las nalgas separadas para poder meter poco a poco mi verga otra vez en ese culo qie tanto deseaba, Laura al sentir mi invasión comenzó a gemir y retorcerse del placer hasta que le deje mi miembro enterrado hasta el fondo, queriendo dejar que se acoplara a tener una doble penetración nos quedamos quietos y ella sola fue la que empezó un rítmico vaivén en medio de los dos cuerpos que la poseían.

    Tardamos un poco en acoplarnos pero logramos tomar un ritmo que nos gustaba a todos y mi pariente política se volvió a correr como loca entre gritos de placer apretandonos los miembros con sus espasmos, todavía no terminaba cuando encadenó otro orgasmo y luego otro, hasta pensé por un momento que había exagerado en la dosis de la droga. Sus venidas terminaron por derrumbar el aguante de mi socio que entre gritos se corrió en el interior de Laura que lo motivaba gritando que le dejara su cueva inundada y que le diera su leche, cuando termino su eyaculación se quedo quieto al no podersepararse por estar los dos sobre él, tome a Laura de la cadera y la levante desclavando la verga que tenia en la vagina y dejando caer una mezcla de fluidos que salia de su vagina sobre el abdomen de el desconocido, diriji a Laura hacia los lavabos caminando con dificultad y algo de gracia pues no quería sacarle la verga del culo, poso sus manos sobre el mueble y continúe la cogida mientras veía su rostro de placer en el reflejo del espejo, cambie de agujero metiendosela ahora en la vagina, si unos cuantos bombeos y regrese a su culo, estaba a punto de llegar y decidí terminar ahora en su vagina, imponiendo mas velocidad a mis movimientos empece a vaciarme en su interior, Laura tenia otro orgasmo al sentir mi leche en su interior y termino de exprimir mis huevos por completo.

    Al separame de la esposa de mi cuñado la solte y sus piernas no la pudieron sostener quedando tirada sobre el tapete del vestidor con leche saliendo de sus agujeros y marcas en todo su cuerpo del ajetreo al que fue sometido. Nuestro compañero salia de una ducha y al verla así se exito de nuevo y acercándose a Laura le metió la verga en la boca y comenzó a moverse como si estuviera cogiendo su vagina, parecía una muñeca sin movimiento alguno, solo se retorcida cuando le dejaba la verga en la garganta y no podía respirar, después de unos minutos así el vecino se levanto y masturbandose sobre ella avento su corrida sobra su cara y pelo, cuando termino, se vistió con su bañador y antes de salir del vestidor paso a mi lado dandome un golpe en el hombro diciendo

    – que suerte tienes al tener una mujer como esas a tu dispocision

    – fue gracias a ti

    – solo porque ya me vació los depósitos, porque con gusto le echaría otro polvo

    Me dio una bolsa de plástico con otras tantas pastillas y salio del vestidor.

    Laura estaba derrotada en el piso y llena de semen. La levanté y metí en una de las duchas para lavarla, apenas se podía mantener en pie, la seque y puse su bikini, después del baño ya estaba exitado otra vez pero se hacia tarde y nuestra familia comenzaría a echarnos de menos, la lleve a su habitación, afortunadamente no había nadie en el departamento y la deje descansar en su cama.

  • Lindo amor por mi tía

    Lindo amor por mi tía

    Pues mi tía siempre la he visto como una mujer muy atractiva y desde que ya era un puberto me masturbaba pensando en ella. Yo soy hijo único.

    Mi tía es por parte de mi mama y ellas son solo dos mi tía es la mayor y mi papa eran él y otros dos hermanos ellos se fueron para el extranjero así que solo tengo un familiar que es mi tía. Ella también vive aparte.

    Y claro cuando era más chico y mi tía iba de visita y como solo había un baño yo a lo que ella terminaba de bañarse entraba rápido a bañarme ya que ella dejaba la ropa interior en el baño y yo aprovechaba para olerla lamerla y masturbarme con ella ya que la dejaba a un lado y no la mojaba con agua.

    Ella vive en la ciudad y nosotros en un pueblo a 1 hora de la ciudad.

    Termine mis estudios y entre a la universidad a los 18 años.

    Y dio la casualidad que la universidad quedaba a la vuelta de la esquina de la casa de mi tía mi mama hablo con ella para que me dejara quedar en su apartamento ya que ella no se caso.

    Bueno mi tía acepto encantada ya que me ahorraba el viaje y quedaba a 3 minutos de la universidad.

    Bueno llegue al apartamento de mi tía era pequeño una sala comedor un patio con el lavadero para la ropa dos cuartos y un solo baño solo para los dos y recordé lo del baño de mi casa cuando ella me hacia la visita todo normal la primera semana en casa de mi tía pero yo triste ya que cuando entraba después del baño de ella no encontraba su ropa interior y yo que me había esmerado en coger clases en la universidad en la tarde para poder bañarme después de mi tía y masturbarme con su rica ropa interior como lo hacía en casa con su visita y lo podía hacer eso me entristecía y no me masturbaba pase una semana sin masturbarme de lo triste aunque seguía mirando a mi tía con deseo.

    Luego de esa semana sin lograr nada espere que saliera mi tía y preste atención a algo que yo no había notado que debajo del fregadero había una perta y vi como ella la había y sacaba un seste lo destapa y metía sus tangad ahí yo fui muy distraído esa semana ya que ni siquiera en el tendedero de ropa había visto ni una sola tanga ni un solo brasier dejo su tanga ahí tapo el cesto lo metió debajo del fregadero y cerró la puerta claro que la puerta no tenía ya era solo una puertecita y yo pensaba que ahí estaban las cosas de aseo y como estaba en casa ajena no tocaba lo que no era importante para mí al ver eso me bañe me fui para la universidad y puse mi plan en marcha

    (Se me había olvidado decir mi tía era muy linda conmigo y yo podía lavar mi ropa pero ella no me dejaba y ella la lavaba aunque yo su lavaba mis bóxer)

    Bueno llegue de la universidad y como ya tenía mi plan en marcha comimos mi tía y yo luego le dije que tenía mucha tarea y que iba a quedarme hasta muy tarde haciendo tareas de la universidad ella dijo claro no hay problema pero yo sabía que al otro día era domingo y los lunes no tenía clase no había necesidad de quedarme haciendo tareas bueno me encerré en mi cuarto a ver una película y cuando ya vi que era la 12: 30 de la madrugada salí de mi cuarto y me dirijo al fregadero y de ahí abro esa puertecita y saco el cesto le quito la tapa y vaya tesoro que encontré un precioso tesoro de tangas muchos estilos de bragas para ser precisos tanga hijo cachetero calzón bóxer femenino de encaje y claro por supuesto también brasieres eso era u gran tesoro y lo empiezo a por lamer y me quito mi bóxer ya que solo dormía en bóxer

    Ya con mi verga erecta de la emoción de tan delicioso tesoro proceso a masturbarme cuando de repente escucho la voz de mi tía que me dice que haces yo me asusto y con vergüenza comienzo a voltear suave y lento tapándome la verga erecta al terminar de voltear mi sorpresa mi tía en ropa interior muy sexy era un conjunto transparente de brasier y tanga de hilo con un diminuto triangulo y como era todo trasparente dejaba ver esas tetas ricas ella era toda de piel color melocotón no era ni blanca ni morena ni negra era color melocotón mejor dicho como café con leche esas tetas eran hermosas era copa 36 y como su brasier era trasparente dejaba ver ese hermoso y delicioso pezón color marrón oscuro y muy grande su aureola y su punta esta parada y sobresalía de su brasier y al bajar un hermoso y jugoso coño peludo delicioso que era la fuente de tantas fantasías mías y muchas masturbadas en casa cuando iba de visita había visto la fuente de tan ricos jugos y olores cuando me masturbaba con sus calzones era tan bello ver ese coño peludo que se veía por la tanga de hilo trasparente que tenía y como era de triangulo pequeño todo su hermoso vello púbico no cabía en esa tanga de hilo se puso más dura mi verga que también era peluda (aun la tengo peluda) y quedo con la boca abierta

    Mi tía ahí mismo me dice así te quería ver mi sobrino que tanto quiero me encanta que hagas eso con mi ropa interior pensé que nuca las ibas a encontrar ya que en tu casa era una cosa y aquí otra se abalanzo sobre mí se arrodillo me quito las manos que estaban tapando mi verga dura y se la comenzó a chupar yo aún no lo creía mi tía a la que tanto deseo le tenía me estaba chupando la verga luego de 3 minutos se paró y me llevo de la verga a su cuarto y me dice esta noche vas hacerme todo lo que te has imagino con mi ropa interior nos dirigimos a su cuarto y dejamos ese sesto afuera entramos a su cuarto se tiro en la cama

    Y yo comencé a besar los dedos de sus pies subí abrí sus piernas y chupe sobre su tanga de hilo que estaba muy mojada luego se la quite con morbo pero con delicadeza ya que yo no quería dañar tan hermosa prenda al quitarla sigo chupando ese hermoso y delicioso coño peludo y le metía la lengua y le alzaba las piernas para también poder lamer su lindo ojito del culo y meterle mi lengua y comerme esos ricos sabores dejo de chupar para seguir subiendo por su vientre y encontrarme con esas linda tetas le desabrocho el brasier se lo quito chupo esas ricas tetas y pezones les doy suaves mordisco a esos erectos pezones subo a su cuello y llego a su boca donde nos comenzamos a besar apasionadamente y los chupamos las lenguas ella con sabor a mi verga y yo con sabor a su estupendo coño y luego le digo a mi tía ponme el condón para no embarazarte ella me dice tontico penétrame así y déjame toda la leche adentro la seguí besando y meto los dedos en su coño jugoso y muy mojado lleno de sus fluidos bien espesos y blancos ese coño era una delicia era muy mojado y cada vez se mojaba más salía mucho flujo delicioso y espeso y blando ya mis dedos y mano parecían como si le hubieran hecha crema de manos pero recién salida del frasco acaricio su clítoris mientras la masturbo luego noto que ese preciado botón se pone más duro y erecto tanto que siento como sale como 2 cm de sus labios vaginales hacia afuera y lo masturbo aún más y mi tía se moja más procedo a la penetración y fue exquisita sentir como mi verga se iba del todo 20 cm de largo con 7 de grosor mi verga se deslizaba y se bañaba de ese majar blanco y espeso comienzo con me mete y saca nos seguíamos besando pero también el cuello y bajaba a sus ricas tetas para deleitarme chupando esos deliciosos pezones ella era orgasmo gemía gritaba y media dame rico sobrino más duro más me encantas estaba esperando este momento luego termino yo dentro de ella y ella gime en un rico orgasmo y se corre también y me llena de delicioso fluido mi torso dejo que mi verga adentro para que escurra y nos besamos la saco aun erecta y dura llena de ricos fluidos de mi tía al terminar de sacarla ella misma solita sin decirle nada se pone en cuatro como perrita y me dice sigamos sobrino rómpeme el culo bajo le chupo el culo rico y le meto lengua durante 5 minutos su hoyito anal y a esa rajita rica con pelitos rica y deliciosa que abre el camino al placer del culo me acomodo y le dejo ir mi verga blanca por tanto fluido espeso que tenia de su rico coño y se la hundo toda ella gime del placer al sentirla entrar comienzo el mete y saca con una mano acaricio sus tetas y la otra Masturbo su coño después de un buen rato ella tiene un rico orgasmo y moja toda mi mano cambio de mano y con la mano mojada acaricio sus tetas y les doy un rico baño de sus fluidos y meto la otra en su coño luego termino dentro de su culo y lo inundo de mi leche ella también tiene su orgasmo y moja mi otra mano que llevo a mi boca saco mi verga aun recta rápido hacemos un 69 y mi tía comienza a chupar mi verga llena de sus fluidos y saborea su culo y yo comienzo a chupar ese delicioso coño peludo era muy rico después termino en su boca y ella en la mía nos acomodamos le penetro de nuevo su coño ya cuando iba a terminar lo saco ella tiene su orgasmo masturbo mi verga y le baño ese lindo hermoso delicioso y frondoso coño peludo de mi leche también su vientre y sus tetas me tiro a un lado nos abrazamos nos besamos y nos dormimos juntos

    Ya al otro día despertamos nos besamos hicimos el mañanero mi tía salió desnuda a la cocina yo detrás de ella desayunamos seguimos a su cuarto a follar todo el domingo solo parábamos para comer no hubo necesidad de bañarnos ese día ya desde ese día dormíamos juntos y follabamos todos los días mi tía ya me dijo que desde ese día ella lavaría mis bóxer ya el cesto de esa ropa interior lo pasamos para su cuarto me enseño su cajón de ropa interior muy grande mucha ropa interior parecía un tienda de ropa interior y me dijo a que yo la hecho así sucia mis bragas y brasieres y hasta que el sesto no esté lleno no la lavo yo le dije que rico tía puedo seguir masturbándome con ella me dijo claro sobrinito pero delante mío y yo le dije tía y cuando esté lleno el cesto yo seré quien lave toda esa ropa interior dijo que si y también desde ese día nos bañamos juntos.

    Paso en mis años de universidad y claro aún lo sigo haciendo con mi tía ahora ya tengo 25 y todo fue desde mis 18 años aún vivo con mi tía ya que trabajo en la misma ciudad y ella me dijo que me quedara en su apartamento para reducir gastos.

    Después les cuento como estuve también con mi madre.

    Espero les guste es mi primer relato

  • Cuando necesite algo, sabe dónde encontrarme

    Cuando necesite algo, sabe dónde encontrarme

    – “Kiarita, ven a mi oficina”. Ella estaba sonriente puesto que parecía haber conseguido lo que pidió. Fue a dejar sus cosas a su casillero y se dirigió a la oficina del director. Entró a su oficina, la secretaria se había retirado-«mejor, así me es más facil coquetearle»- lo dijo para sus adentros.

    Le tocó la puerta y salió a recibirla. Ella pasó y lo abrazó agradeciendo su amabilidad. El la vio a los ojos, le sonrió y le dijo:

    -“Kiarita quiero darte una lección de vida, hay mujeres que nacieron para ser respetadas, deseadas, queridas por los varones; nos pueden atraer, nos pueden excitar, pero, nos gusta procurarlas, tratarlas con amabilidad, ser caballerosos y respetuosos. Y las hay como tu, chicas que intentan ser o parecer, imitar o querer ganarles a otras congéneres, esas son las que no nos inspiran el más mínimo respeto, nos producen lástima, desprecio por su comportamiento y a su vez, muchas ganas de poseerlas. A mi me gusta usarlas y pisotealas más de lo que ya están. En la mínima oportunidad quebranto su patética integridad.

    Te acercaste a mi por querer ser mi nueva alumna favorita o tener tratos preferenciales, bueno en primera: nada en esta vida es gratis, que trato preferencial me brindas tu a mi para yo quiera hacer lo mismo.” – Le acaricia el rostro –“El segundo punto, el que nos trajo hasta aquí, fue que tú quieres competir con tu compañera por mi condescendencia, pero ella pertenece al primer grupo de mujeres que te comenté. Por supuesto que la deseo, indudablemente si pudiera follarla lo haría gustoso, claro que le coqueteo y me excita su cuerpo, pero, también se ha ganado mi cariño y aprecio, soy condescendiente con ella porque me nace, porque me gusta serlo.

    Yo pude ver en tus ojos que quieres ese trato pues, debes darme algo que compense y valga mis atenciones, mi amabilidad y los beneficios para contigo… Viniste buscando algo y lo encontraste…”

    Dicho esto, comenzó a manosearle las tetas, a pellizcarlas con los dedos. Ella lloraba callada con el ánimo por los suelos. Solo lloraba y buscaba hacerse bolita, pero él no la dejó, siguió manoseándola y pegándola hacia él. Subió una mano a su cara y la acarició toda de forma libidinosa, con los dedos le estiraba los labios y los lamia lascivamente. La aprisionó en la pared de su oficina, pegando su cuerpo contra el de ella, aplastando sus tetas a ella le produjo dolor y él se envolvía en la excitación que le provocaba el roce de los senos y la dominación que ejercía en ella.

    –“Fui tan estúpida e ingenua” -Pensó ella. – Estaba tan metida en sus pensamiento y recriminaciones personales que no hizo nada cuando el comenzó a desabotonar su blusa. Ella se quedó inmóvil y se puso a recordar.

    Horas antes de esa situación. Recordando su conversación previa.

    Ella se dirigió a su oficina porque necesitaba realizar unos trámites, debía hacer unos movimientos importantes que son tardados y costosos. Sin embargo, la dirección puede otorgar fichas de apoyo al estudiante: las fichas amarillas que sirven para realizar ese papeleo sin un costo y las fichas moradas, pero solo se pueden otorgar tres, para liberar el trámite completo. Es a lo que ella aspiraba.

    Al llegar su secretaria la hizo esperar unos diez minutos porque se encontraba ocupado, no le dio mucha importancia, pero cuando se abrió la puerta de su oficina salió una compañera de curso, – “esa estúpida, precisamente esa perra”. Estaba un poco molesta porque él la hiciera esperar por estar precisamente con ella y más porque el director traía en su mano una ficha morada y se la dio a la secretaria para que la sellara y fuera valida. Se la entregó a la chica –“Muchas gracias por su ayuda”. – Ella se despidió de beso de él. – “Para eso estoy” le respondió él. Al salir la chica, Kiara le dijo zorra en voz baja.

    Ella se levantó esperando que no escuchara el director y parecía que no, lo saludó de beso y le dio un abrazo al director, el le correspondió el abrazo y la invitó a pasar.

    Se sentaron en sus respectivas sillas, ella cruzó la pierna e irguió su postura, comenzó a exponer su petición, la observaba atentamente y respondió:

    -“Kiarita me encantaría ayudarla pero se me terminaron las fichas” – ella no pudo evitar fruncir la boca.

    -“Sin embargo, por ser usted, haré una excepción. En la tarde solicitaré la impresión de otra ficha, no la puedo tener antes porque debo meter algunos oficios”- ella sonría maliciosamente –“ja ja, lo tengo comiendo de mi mano”.

    Esas palabras le estaban retumbando en su mente, lo volteó a ver, volviendo a su realidad y él ya estaba chupando sus pechos, chupaba uno mientras pellizcaba el otro pezón, el mordió fuertemente. Empezaron a rodar lágrimas por sus mejillas no se sabe si de dolor o de impotencia.

    Se detuvo unos instantes la volteó a ver y la giró pegando su cara contra la pared. Besó su mejilla, se dirigió hasta su oreja chupándola después lamió el cuello, al mismo tiempo manoseaba sus nalgas, las magreaba con fuerza, estrujándolas, nalgueándola. Cuando sintió que ya no aguantaba más, se bajó el pantalón, sacó su pene erecto era bastante grande parecía que le iba a doler.

    Le levantó la falta de tablones, bajó sus pantaletas y la penetró de una embestida. Ella comenzó a llorar más fuerte, a él no le importó y comenzó a follarla sin miramientos, ella lloraba y gimoteaba por molestia y por resignación. El le tapó la boca y utilizó su cara como impulso para follarla más y más fuerte, le lastimaba la cara, le dolía su puchita, la tomó del cabello y lo jaló con fuerza haciendo que se arquera. Cada vez la follaba con más fuerza, más intensidad. Estaba gimiendo cada vez más el director, le apretó del cuello y mordió fuertemente su hombro, ella se quejaba fuertemente pero su mano le ayudaba a amortiguar el ruido. Por cada embestida apretaba los dientes contra su hombro femenino. No dejó de morderla hasta que se corrió dentro de ella haciendo gemidos secos de excitación y culminación. Al terminar, besuqueó su cuello, su mejilla, su espalda en lo que recuperaba el aliento.

    Al estabilizar su respiración se separó de ella, acomodándose la ropa. Se dio la vuelta se fue al escritorio. Ella se quedó sollozando y se deslizó por la pared hasta quedar sentada en el suelo abrazando sus pantorrillas. Abrió el cajón para sacar la ficha morada, tomó el sello y marcó la ficha.

    Se levantó y se dirigió hacia ella. –“aquí tiene su ficha”. Dijo eso y se la aventó a los pies. El regresó a su silla.

    Ella somnolienta y débil tomó la ficha, se levantó como pudo, medio arregló la blusa y camino lentamente hacia la puerta. Cuando estaba en el umbral él le dijo: – “Cuando necesite algo, sabe dónde encontrarme”. Ella siguió caminando sin responder.

    Espero les haya gustado, agradecería mucho sus comentarios n.n