Autor: admin

  • Laura, la esposa de mi cuñado (2)

    Laura, la esposa de mi cuñado (2)

    Después de dejar a la esposa de mi cuñado en el departamento bien llena de mi leche y de la de un extraño comimos mi suegra esposa y yo en la terraza, luego fuimos a relajarnos en la playa y luego de unas horas se nos unió Laura, tenía una cara contradictoria, por un lado sonreía por todo, incluso sola, como niña acordándose de alguna travesura, y por otro lado, se notaba un poco apenada y pensativa, conmigo desviaba la mirada, hasta que en un momento nos quedamos solos

    – nunca había hecho esto

    – a que te refieres?

    – nunca había engañado a mi marido, ni había dejado que alguien me tratara así y mucho menos había tenido algo que ver con un desconocido

    – te creo que no lo hayas hecho antes, pero no me has dicho y aunque lo hagas no te creería, que no lo has disfrutado

    – eres un estúpido! No sé qué me pasa pero si, lo disfrute mucho aunque es la última vez que hago esto, espero contar con tu discreción y que quede como un secreto de un desliz para los dos

    – por mí no te preocupes, no voy a decir nada a nadie, pero no creo que sea la última vez

    Dije esto último acariciando discretamente su pierna mientras ponía algo más de la pastilla en su bebida, iba subiendo mi mano pero ella se retiró porque se acercaba mi esposa para invitarnos al mar, chapoteamos un rato y más tarde decidimos regresar todos a la habitación pero a medio camino mi suegra la pidió a mi esposa acompañarla a una tienda para comprar algún bronceador, dejando otra oportunidad para estar solo con Laura.

    Entre al elevador y la acorrale contra el espejo del fondo, le susurre en el oído que me ponía caliente con ese bikini, sin decir nada la bese metiendo mi lengua en su rica boca, baje hasta sus tetas que saque del bikini, seguí bajando por su abdomen hasta encontrar sus labios inferiores, se notaban un poco irritados por el ajetreo que tuvieron en la mañana y decidí darles alivio con mi legua, ella abrió las piernas para darme mejor acceso y yo lamí y chupe toda su entrepierna, desde el culo hasta el clítoris y de regreso haciéndola estremecer, el elevador se detuvo y llegamos a otro piso que no era el nuestro con la casualidad que era el de nuestro amigo del spa. Al principio no supimos que hacer hasta que abrí la puerta y la empuje al interior del departamento donde nuestro amigo estaba sentado en el sofá de la sala con la rubia cabalgándolo. Nos vieron entrar pero ignorándonos por completo siguieron en lo suyo, Laura quiso dar media vuelta pero la abrace por atrás mientras recargaba mi cabeza en su hombro y le decía al oído que disfrutara en espectáculo de las tetas de la rubia en constante sube y baja frente a nosotros, baje una mano por su abdomen y la metí entre su bañador y su vagina para poder tocarla a gusto, la otra mano subió a sus tetas que seguían fuera del bañador, apoyaba mi verga entre sus nalgas y ella instintivamente comenzó a frotarse al sentir que metía dos dedos en su vagina.

    La empuje hasta el sillón donde estaban los vecinos inclinándola para que apoyara sus manos en las rodillas del vecino teniendo la cara a escasos centímetros de la vagina de la rubia que era rellenada, quedo como hipnotizada y aprovechando eso le ensarte mi verga de un empujón desde atrás, comencé a bombearla al ritmo que la rubia saltaba y las dos mujeres tuvieron un orgasmo al mismo tiempo.

    Tome a Laura del cabello dirigiéndola como si fueran riendas de una potra hasta el balcón con vista al mar, se tomó del barandal con sus manos y cuando estaba bombeando más intenso mi celular sonó con el tono de mi esposa, desclave a mi pariente y la deje en la misma posición mientras recogía mi bañador del piso para contestar el teléfono. Mi esposa me avisaba que ella y su madre tardarían 1 hora más porque los que estaban de pesca habían pedido que pasaran a comprar algo de cenar y ellos llegarían también en una hora aproximadamente. Mientras estaba en la llamada la rubia de grandes tetas se arrodilló frente a mi metiéndose mi verga a la boca y dándome una mamada deliciosa, termine la llamada y volviendo mi vista al balcón vi al vecino penetrando sin cesar a la esposa de mi cuñado que ya gritaba de placer. No queriendo ser menos tome a la rubia, colocándola en la misma posición que Laura en el barandal y comencé a penetrar su vagina, a pesar de su humedad apretaba bastante y dejaba entrar mi verga hasta el fondo, teniendo a la rubia cogida de sus enormes tetas aprecie su culo que aparecía y desaparecía al empujar sus nalgas en cada embestida y lo tome como una invitación para entrar en el, con mi verga escurriendo jugos la pose en la entrada y comencé a empujar, ella gemía más fuerte, gritaba en ingles hasta que le rellene por completo, deje mi verga en el fondo unos segundos y me llamo la atención que el vecino ahora estaba tirándose a Laura en posición de misionero y la llenaba de leche, se retiró de ella y pude ver como escurría semen de su vagina, reaccione cuando la rubia movió su culo adelante y atrás para cogerse ella sola, la tome de las caderas y acelere el ritmo hasta provocarle un orgasmo intenso a juzgar por sus gritos, vaciándome en su intestino de una forma deliciosa.

    Laura sentada en el piso veía como fallaban las piernas de la rubia y se dejaba caer, acerque mi verga su cara y sin decir nada comenzó a lamerla y limpiarla con la lengua, cuando estaba bien limpia la metió en su boca y comenzó a mamarla haciendo que recuperará la dureza, me tire al piso sobre ella y la ensarte por su vagina, estuve un rato así hasta que cambie a su culo que me recibió con agrado ya que estaba lubricado por los jugos que escurrían de su vagina, seguí cogiéndome así a la esposa de mi cuñado cuando sentí las manos de la rubia acariciar mi espalda y abrazarme, me mordió la oreja y el cuello y se me ocurrió una emocionante idea, abrace a Laura y rodando en el piso hice que quedara sobre mí, luego le pedí que girará sobre mi verga para quedar de espaldas a mí, abrí sus piernas y ella se movía sobre mi haciéndome gozar, con señas invite a la rubia a acercarse y ella sin pensarlo bajo su cabeza y dio una larga lamida a la vagina de Laura que abrió los ojos y quiso retirarse pero entre la rubia y yo se lo impedimos, la rubia hacia estremecer a Laura y yo sentía como apretaba más mi verga con su culo al sentir la lengua que saboreaba su clítoris, seguimos así un buen rato y sentí en dos ocasiones como Laura mojaba la cara de la rubia son sus orgasmos, cuando la extranjera cambio de objetivo y comenzó a chupar mis huevos que no resistieron mucho y termine por llenarle el culo de leche a la esposa de mi cuñado, nos quedamos en la misma posición, yo tirado bocarriba con Laura sobre mi aun con mi verga en su culo y la rubia se tumbó a mi lado basándome con ganas, mi verga estaba queriendo recuperar su erección pero en ese momento alcance a ver el barco en el que habían ido a pescar mis familiares llegando a la playa, y me levanté como resorte, tome a Laura de un brazo y casi arrastrándola la metí al ascensor para ir a nuestro departamento, apenas alcanzo a meterse a dar un baño y yo a tirarme en la cama de mi habitación cuando entraron todos comentando que morían de hambre y que estaban exhaustos de esta larga jornada pero muy satisfechos, igual que yo.

  • Era criada y la convirtieron en puta

    Era criada y la convirtieron en puta

    Lola tenía 19 años cuando llegó a la ciudad. Venía de un pequeño pueblo cerca de la capital. Su tía conocía a Manuel, un señorito de los de entonces, que vivía con su mujer y sus tres hijos en un casoplón de la capital. Fue ella la que la recomendó a Manuel para que le sirviera en su casa. Lola se había quedado huérfana de padre solo un año antes y tuvo que ponerse a trabajar entonces para ayudar a su madre y por lo tanto, dejar sus estudios.

    Lola era una chica muy prudente, tímida como ella sola, pero muy buena persona. Era además una moza muy guapa, con unos ojos azules herencia de su padre y el pelo color azabache como su madre.

    Un lunes por la mañana, su tía le presentó a Manuel. Llegaron a su casa, el casoplón del que os hablé y llamaron a la puerta. Abrieron al poco. Era Josefina, la mujer de Manuel.

    -Buenos días, saludó Pepa, la tía de Lola.

    -Buenos días, contestó Josefina muy seria. Pasen por aquí.

    No les hizo ni sentarse y se quedaron de pie hasta que apareció Manuel. El si las invitó a sentarse.

    -Anda mujer, tráeles un café a las dos.

    Josefina desapareció rumbo a la cocina y volvió al cabo de un rato con dos cafés.

    -¿Y no les traes algo de comer? Anda, no seas rácana. Tráeles unas pastas también.

    Volvió al cabo de un rato con una bandeja de pastas. Lola no se atrevía a coger ninguna y fue Manuel el que casi la obligó a coger. Pepa comía una de chocolate.

    Cuando terminaron de comer y se bebieron el café, con Lola mirando todo el rato a Manuel como esperando su aprobación, este le hizo unas preguntas a Lola a modo de entrevista.

    Venía recomendada por Pepa, por lo que no iba a ver ningún problema en que Manuel la contratase. Las preguntas eran un mero trámite.

    Lola se dio cuenta porque la entrevista no duró más que unos minutos.

    Manuel se levantó y dio un beso a Pepa. Se acercó a Lola para repetirlo, pero esta se alejó un poco.

    -Anda, no seas tímida, le dijo Pepa.

    Lola se acercó muy despacio a Manuel y chocaron sus mejillas. Este apenas rozó su cara con sus labios. Lola se puso roja de vergüenza.

    Antes de irse, Manuel le comentó a Pepa que tenía que comprarle ropa para el servicio. Un delantal, una cofia, unos guantes y algo más de ropa para estar en casa. Mudas limpias y unos zapatos cómodos. Dos pares mejor.

    Sacó un fajo de billetes de su cartera y se los dio a Pepa. Lola no había visto en su vida tanto dinero junto.

    Dijeron adiós al unísono y salieron de la casa.

    -Ya puedes darme las gracias, le dijo Pepa al salir. Si no conociera a Manuel hace años no habría podido recomendarte.

    Lola le dio las gracias en voz baja y siguió andando.

    Llegaron a la tienda de Julián. Este tenía toda la ropa que necesitaba porque se dedicaba a eso precisamente. Surtía de uniformes y demás a todas las sirvientas y criadas de la ciudad. Su tienda era la más visitada.

    Ese día solo había una mujer en la tienda y la señora de la limpieza, que estaba barriendo de un lado a otro de la tienda.

    -Hola Pepa, la saludó Julián. ¿Qué puede hacer por ti?

    -Necesito esto para mi sobrina.

    Sacó una nota del bolsillo que Lola no sabía cómo había llegado allí.

    Al parecer tenía apuntado todo lo que necesitaba.

    Julián se fue al almacén y volvió con casi todo. Le entregó un vestido a Lola para que se lo probase. Creía que sería de su talla.

    Lola entró en el probador y se quitó la blusa primero. Julián tenía colocado un espejo pequeño estratégicamente para ver a los clientes, ya que solo había una pequeña cortina que hacía de puerta.

    Miró los pechos a Lola, que los tenía bastante bien. Pese al sujetador se dio cuenta de ello.

    Tras un buen rato de probarse todo, Pepa pagó y salieron de la tienda.

    Comieron en casa de esta y el día pasó rápido.

    Lola durmió junto a Pepa en la misma cama.

    A eso de las doce, Lola veía la hora en el despertador que había en la mesilla, por la luz de la farola que se reflejaba un poco, oyó unos gemidos.

    Se giró y vio un hombre que estaba encima de su tía. No lo conocía de nada, no era su tío. Esos días estaba en el pueblo, trabajando en el campo, mientras ella estaba en la ciudad.

    El hombre se movía arriba y abajo encima de su tía. Gemía como un cerdo apareándose. Ella era virgen y nunca había estado con un hombre, pero sabía por lo que había visto en los animales del campo, que era lo que estaban haciendo los dos.

    El desconocido empezó a acelerar el ritmo, mientras su tía se agarraba con más fuerza a su espalda.

    La cama temblaba como si fuera a romperse. Lola no sabía dónde meterse. Pensaba que su tía supondría que seguiría dormida, para hacer el ruido que estaban haciendo. Ahora cayó en la cuenta, de que su tía le había dejado unas pastillas, al lado del vaso de agua de la mesilla, que había en su lado de la cama. Supuso que eran somníferos para que se los hubiera tomado y ahora estuviese profundamente dormida y no tuviera que escuchar todo ese escándalo.

    Un rato más y su tía empezó a desgañitarse a gritos y el hombre encima de ella, siguió gimiendo al máximo.

    Al poco el hombre dejo de moverse y se paró. Se salió de su tía y Lola pudo ver algo en la punta de su pene. Un líquido blancuzco salía de su miembro. Era semen, pero ella no tenía ni idea de que era eso.

    Lola intentó dormirse, pero no durmió bien. A eso de las cinco de la mañana estaba despierta.

    Pepa preparó el desayuno. Ella no se atrevió a preguntar qué era lo que había pasado la noche anterior. Se suponía que estaría profundamente dormida y que no se habría enterado de nada.

    Tras acabar de desayunar, se despidieron. Era el primer día de Lola en casa de Manuel.

    Esta le deseó suerte y Lola se fue para la casa de Manuel.

    Tocó el timbre y tardaron un poco en abrirla. Manuel en persona abrió la puerta un buen rato después. Lola se echó la chaqueta por encima porque era temprano y hacía mucho frío, justo cuando esté abría la puerta.

    -Buenos días. Le dijo Manuel. Pasa, pasa.

    Lola entró más rápido de lo habitual y se tropezó con una madera que tapaba la puerta por debajo, para que no entrara tanto frío. Cayó sobre el pecho de Manuel, y este la retiro hacía atrás. Su mano tocaba su pecho izquierdo. Lola se ruborizó.

    Olvidado este incidente, Manuel le dijo a Lola por donde debía empezar ese primer día. Debía recoger la ropa sucia que su mujer había dejado en su habitación y lavarla. Luego le indicaría más cosas para hacer.

    Después de recoger la ropa y lavarla, Manuel le indicó que podía fregar el suelo de la cocina, y que más tarde debería preparar la comida.

    Lola se dispuso a fregar el suelo. Cogió un estropajo y un cubo con agua y lejía. Se agachó en el suelo y empezó con la limpieza.

    Su culo se movía mientras limpiaba y Manuel se quedó mirándolo. Sentado en su sillón que daba a la cocina, contemplaba como Lola se movía y entonces metió su mano bajo su pantalón y empezó a tocarse el pene.

    Al poco su polla estaba dura y empezó a meneársela, lento, despacio. En esto estaba, cuando su mujer bajó por la escalera. El soltó su pene y se puso a disimular indicándole a Lola que se había dejado un rincón sin limpiar.

    -Cariño, ¿qué te apetece comer hoy? le preguntó su mujer.

    -Pues dejemos que Lola nos sorprenda.

    ———————————

    Después de comer, Manuel le dijo a Lola que podía descansar, no era necesario que hiciese nada más hasta la hora de la cena.

    Ella se retiró a su cuarto. Se quitó la cofia y el delantal y se dispuso a tumbarse en la cama.

    Se durmió rápidamente.

    Se despertó sobre las ocho porqué la llamó Josefina.

    Tendría que preparar la cena. En un principio no sabía que cocinar. En la nevera tenían de todo y se decantó por una merluza en salsa verde.

    Josefina se despidió, volvería a eso de las nueve, ya que iba jugar su partida de mus de todos los lunes.

    Lola y Manuel se quedaron solos en la casa. Manuel insistió en ayudarle con la cena.

    -Es Ud. muy amable, le dijo ella.

    -No es nada Lola.

    Un rato más tarde Manuel empezó a preguntarle cosas, como era su vida en el pueblo, que tal con su madre y con su tía, que si tenía novio, todas esas cosas.

    Lola hablaba poco y casi contestaba con monosílabos.

    -Eres muy guapa, deberías tener novio. Le dijo él.

    -Ahora no tengo tiempo de pensar en eso. Además los hombres solo piensan en un cosa.

    -Imagino. Por cierto, ¿tú eres virgen?

    Ella se ruborizó hasta las cejas. Se le cayó el cuchillo al suelo.

    Se agachó a cogerlo y Manuel con ella.

    Estaba sudando de los nervios. Manuel le apartó el pelo y apoyó su mano en su cara. Lola no sabía qué hacer.

    Entonces el la besó. Ella retrocedió enseguida.

    -No seas tímida, mujer.

    -No puede… no pudo seguir hablando.

    -Eres mi criada y puedo hacer lo que me dé la gana, dijo cambiando el tono de voz.

    Volvió a besarla sujetando su cabeza para que no se separara.

    Ella forcejeó y se separó de él.

    Se acercó y le quitó el delantal.

    -En esta casa se hace lo que yo digo. Dijo con brusquedad y en voz alta.

    Le abrió la blusa y le acarició el pecho por encima del sujetador. Acabó quitándole la blusa y el sujetador.

    Lola se tapaba los pechos por vergüenza. Él se volvió más brusco y empezó a empujarla. Entonces la giró y le subió la falda. Le bajó las bragas de un tirón y se le metió de un golpe.

    -No, no, por favor. Suplicaba ella.

    -Ahora sabrás lo que es bueno, guarra.

    Empezó a entrar y salir, a ella le dolía mucho, hasta que empujando más fuerte, le rompió el himen. La sangre se escurría por sus piernas y caía al suelo, mientras oía como los gemidos de su jefe se iban volviendo más graves.

    -Ah, ah, ah, aaaah, gemía él.

    La penetraba con furia, con ansia, como si no hubiera un mañana. Lola se agarraba a la mesa de la cocina. Solo deseaba que acabara cuanto antes. Ya no le importaba haber pedido la virginidad, aún tenía su moralidad, eso no podía robárselo.

    Un rato más empujando y el termino corriéndose. Sintió como su semen la inundaba, solo que no sabía que era aquello. Y no gimió de placer como su tía. Gritó de dolor cuando se rompió su himen y se quedó quieta, de espaldas, cuando él se salió de ella.

    -Date la vuelta y vístete le dijo. Estaba con los pantalones bajados y los calzoncillos y su pene aún estaba medio erecto. Con unas gotas de semen en la punta, como el hombre que había estado con su tía.

    -Limpia el suelo antes de que venga mi mujer. Llamaré para que nos traigan comida preparada. Ya no te va a dar tiempo a hacer la merluza para la cena.

    Se subió los pantalones y la dejó sola en la cocina.

    Lola se arregló la ropa y se puso a limpiar el suelo de la sangre de su virginidad.

    Cenaron el matrimonio y Lola y la dieron permiso para retirarse antes de tiempo. Lola no levantó la cabeza del plato en toda la cena.

    Cuando se metió en la cama, lloró en silencio, con una rabia contenida, pero sin poder hacer nada. Si decía algo ¿quién iba a creerla? Aunque se lo dijese a su tía y la creyese, la despedirían, y ella necesitaba el trabajo.

    Con estos pensamientos se durmió, sin saber que al día siguiente sería peor todavía.

    Al día siguiente se levantó temprano, como era su costumbre y desayunó. Manuel y Josefina no se habían levantado aun y aprovechó para recoger la cocina y su habitación.

    Su baño, tenía uno dentro de su cuarto, no tenía más que ducha y ese día le había apetecido darse un baño.

    En el piso de arriba había un lavabo enorme con ducha y baño y decidió bañarse en él.

    Cogió su toalla y unas sales de baño que le habían dejado en su cuarto y subió al baño.

    Se desnudó y se metió en la bañera después de haber echado las sales y se relajó.

    Estaba boca arriba y sus pechos asomaban del agua. En ese momento Manuel estaba en el umbral de la puerta. Lola no podía verle.

    Se quitó el pantalón y el calzoncillo y se quedó en camisa. La barriga asomaba por debajo de la camisa. Entró en el baño y cuando llegó a la bañera, cogió la cabeza de Lola y acercó la boca hasta su polla.

    La pilló desprevenida y no pudo evitar que le metiera el pene en la boca.

    -Chupa, guarra, le dijo.

    Lola no podía resistirse porque le sujetaba la cabeza con fuerza. La dieron arcadas pero él la obligó a chupársela.

    -Como me muerdas te rompo los dientes y te echo a la calle a patadas.

    Lola no podía más, cerró los ojos y siguió chupándosela, hasta que se corrió en su boca.

    Después de correrse, se metió en la bañera con la camisa puesta.

    Lola le miró asustada.

    -¿Sabes un cosa?, le dijo, mi mujer y yo no follamos. No cumple con el deber sagrado del matrimonio y tú vas a ser mi puta. Una puta joven y guapa. Vas a hacer lo que te diga o te vas de mi casa. ¿Entendido?

    Lola solo pudo asentir y entonces Manuel le chupó las tetas. Sus tetas tan preciosas de una chica de 19 años. La camisa mojada rozaba el cuerpo de ella.

    Entonces se agachó y le metió un dedo en el coño y la masturbó. No sabía lo que era el sexo hasta ahora, salvo por lo que había visto hacerlo a los animales del campo, pero ahora estaba aprendiendo a la fuerza.

    Cuando la polla de Manuel volvió a enderezarse, se la metió. Ahora le dolió menos porque ya no era virgen.

    El subía y bajaba con fuerza sobre su cuerpo.

    Estuvo un rato con el mete-saca, pero no se corría.

    -Vamos, vamos, decía. Córrete, córrete.

    Su mujer debía estar a punto de volver y de ahí su prisa en terminar.

    -Vamos puta, apriétame más. Se refería a que le apretase con los músculos de su vagina, pero Lola no tenía ni idea de eso.

    Se agarró a su hombro con una mano y con la otra a la bañera y la empujó con más ansia.

    -Ah, ah, ah, joder, córrete ya, córrete ya.

    Lola se dejaba hacer y no decía nada.

    Al final terminó:

    -Aaaah, me corro puta, me corro, ¡me corrooo! ¡jodeeer!

    Terminó y se salió de ella como si no la hubiera violado, como si hubiera sido consentido.

    -Ahora puedes terminar tu baño. Y luego preparas la comida. Le dijo y salió del baño.

    Lola se quedó allí parada. No tenía fuerzas para nada. Su pesadilla acababa de empezar.

  • Mis mujeres (V): Dora (5)

    Mis mujeres (V): Dora (5)

    Al ver mi aguante separó su boca y me dijo:

    – Parece que aguantas mucho. ¿Es que no te doy gusto?

    – Me estás proporcionando el mayor placer de mi vida.

    – ¿Entonces?

    – Estoy tratando de aguantar, pues no quiero correrme sin habértela metido antes.

    – Estupendo – respondió expectante.

    La mire fijamente, pase una mano por debajo de sus brazos y otra por su espalda levantándola en vilo para recolocarla y depositarla de nuevo en el sofá con suma delicadeza.

    – No sabes cuánto te deseo, he soñado contigo todo el día -le dije entrecortado

    Y en ese momento me arrodillé ante ella, le abrí los muslos y separando la tela de las bragas me apropié de su sexo de su clítoris, lamiéndolo, mordisqueándolo, introduciéndole los dedos en la vagina una y otra vez hasta que toda ella tembló corriéndose en mi boca con un grito silencioso. Bebí el orgasmo femenino hasta que cesaron los temblores.

    – Eres un sinvergüenza, cuanto has aprendido.

    – Ahora me gustaría follarte y demostrarte lo que he aprendido ¿quieres?

    En sus labios una sonrisa lujuriosa mientras se desprendía de las bragas.

    – Follame lo deseo y no pierdas el tiempo en demostrármelo.

    Entonces, trepé por su cuerpo, me vino de pronto a la mente la imagen del aquel verano , el caballo montando la yegua, le da la vuelta tumbándola boca abajo, pasé una mano por su estómago haciéndola subir el trasero hacia mi erección y la penetré lentamente, pegándole el pecho a la espalda, besando su nuca, apretando dentro de ella, moviéndome en círculos sin sacar ni un milímetro la polla, simplemente rozando cada punto erógeno de su vagina, sosteniéndome tras ella con una mano y acariciándole esa dulce y blanda barriguita con la otra hasta que la oí gemir de nuevo, entonces bajé la mano a su pubis, encontré de nuevo el clítoris y lo pellizque suavemente con dos dedos, volvió a fluir la humedad, entonces ella bajo una de sus manos sacándome la polla mientras se introducía un par de dedos, se masturbaba y emitía otro tipo de gemido más desesperado y profundo.

    Se incorporó de golpe y colocándose de espaldas a mí:

    – Por el culo, ahora quiero que me lo folles.

    Realmente me sorprendió aquella petición. Pero sus palabras fueron muy convincentes, seguras. Y más cuando las volvió a repetir, mientras colocaba sus nalgas prácticamente delante de mi cara.

    – Ahora quiero que me encules, tranquilo no será la primera vez no está virgen, pero házmelo poco a poco.

    -¿Estás segura de que quieres eso?

    – No solo lo quiero sino que lo deseo.

    – Tienes un culo impresionante.

    – Gra… gracias.

    Se colocó en el centro del sofá. Estaba buenísima, la cara apoyada en los almohadones, con las tetas colgando como cocos de una palmera y el culo erguido y respingón.

    – ¡Así, perfecta, no te muevas! -exclamé.

    Me coloqué de nuevo detrás de ella, acaricié los muslos, los separé y aproximé el rostro al ano. Escupí en él, lamí a fondo el orificio, chupaba entre la raja del culo y con una mano le estimulaba la vulva, separando bien sus labios. En menos de un minuto, estaba de nuevo a punto. Ni corto ni perezoso, me situé en posición y metí mi polla entre sus nalgas buscando la entrada del jugoso y sensual ano. Lo tenía muy húmedo mezcla de los diversos flujos.

    –¿Quieres que te folle?

    – Sí -mientras giraba la cabeza y mirándome fijamente a los ojos- Métemela, fóllame de una vez y rómpeme el culo.

    Ella colaboró en el proceso, pues llevando una mano entre sus piernas, fue la encargada de colocar mi polla en su entrada, dejando así mis manos libres para apoderarme de sus tetas. Entonces, y de forma simultánea, yo empujé hacia delante y ella echó el culo hacia atrás. Fue progresivo cada vez ella se introducía un trozo más grande de polla en su intestino, enculandola cada vez más fuerte, apretó las nalgas de forma que en la penetración la polla contactaba con los glúteos y rozaba con más intensidad al entrar y salir. No podía creérmelo, estallaba mi cabeza a la vez que un orgasmo demoledor se apropiaba de mi cuerpo, el calor que inundaba mis testículos ascendiendo por la polla, haciéndome temblar todo el cuerpo, tan caliente, me estaba corriendo casi sin darme cuenta. Joder que gusto, me había vaciado por completo inundando su culo y la leche rebosaba por sus nalgas.

    Respiré agitadamente intentando volver a la realidad. Cuando lo conseguí estaba ella derrumbada sobre el sofá, totalmente relajada, con los labios entreabiertos y los ojos cerrados. En aquel momento era la imagen más hermosa de una mujer que había visto en mi vida.

    – Estás agotado ¿eh? -me dijo.

    – Sí, no puedo más -dije- Eres increíble.

    – Tú tampoco lo eres -me dijo besándome.

    Nos duchamos y vestimos rápidamente para trasladarnos a casa de Laura, llegamos justos a la hora fijada.

  • Nuestra primera vez compartiendo esposa (2)

    Nuestra primera vez compartiendo esposa (2)

    Hola a todos los lectores colentorros.

    Voy a continuar con las historias de los encuentros, eso sí consentidos, de mi mujer.

    Ya en el anterior relato les conté nuestro primer encuentro con un chico de unos veinte en un hotel de Barcelona, así que siguiendo la cronología, esto es lo que sucedió.

    Después de ese primer encuentro, nuestra relación sexual y psicológica alcanzó su máximo exponente, volviéndonos cada vez más colentorros, y compartiendo todas nuestras fantasías.

    Mi queridísima esposa había hecho contacto con un chico de unos pocos años menos, en ese momento tendríamos nosotros 37 y el unos 34, mucho mejor, porque a diferencia de nuestra primera experiencia, esta relación es más madura.

    Llamémosle J, nuestro nuevo amigo, se desplazó con un amigo a Tenerife, así que aprovechamos para conocerle en persona. Mi mujer estaba muy nerviosa, quería echarse atrás, no estaba segura de dar el paso, habiendo sido tan puta con el anterior encuentro. No dejaba de decir cosas como: y si no es como yo creo? y bla bla bla… eso iba diciendo en el coche, cuando llegando a la terraza, y de lejos, pudimos verlo…

    De pronto, la muy puta dice: qué bueno está!! para el coche!!, casi se tira de el, no me daba tiempo a detener el coche…

    Mira que eres puta y zorra, pensé para mis adentros. Después de calmarla conseguí aparcar, nos dirigimos a la terraza, y allí estaba, un tiarron de esos aragoneses, de 1,90 de estatura, fuerte. Tengo que reconocer que como tío que soy, Guau!! el tío está buenísimo… «Esta es otra perversión mía, que más adelante, mi mujer hizo realidad, pero esto es otra historia».

    Ahora volvamos con J. Llegamos y nos presentamos, la situación era un poco cortante, yo hablaba más con el que mi propia mujer, sé que esto le molestó un poco, así que ella, intervino, y cogió las riendas de la conversación. Al cabo de un rato, decidimos ir a casa para tomar algo y, bueno lo que pudiera surgir, esta era mi intención, estaba salido como una moto, y si hubiera sido por mí, dejaba que se la tirara en el parking. Pero bueno volvamos desde mis perversiones a la realidad. Hicimos el viaje a casa sin incidencias que destacar. Hablando de lo típico como el viaje, las visitas que había hecho, por nuestra parte… que visitar, lugares por los que pasábamos, etc., etc…

    Llegamos y nos sentamos en el salón que tenemos en la planta baja de nuestra casa. Al cabo de un rato, y yo con la polla dura, decidí ausentarme un rato con la disculpa de cambiarme.

    Tarde un huevo en cambiarme, estaba salido como nunca. Me acerqué a las escaleras, que tienen una cristalera enorme, donde se refleja toda la sala. Desde un reflejo, y por los sonidos que emitían, podía ver como se morreaban, no sé cómo llegaron a ello, pero ahí estaban los dos intercambiando besos. Decidí bajar un poco las escaleras, y entonces pude ver como él estaba de espaldas a mí, mientras mi mujer se había sentado sobre él, de frente, se estaban estregando sus partes a través de la ropa.

    La cosa se iba calentando y él estaba sobando las tetas, las muy puta gemía de gusto, pero se aguantaba para que yo, se supone no me enterara. Aproveché para coger la cámara y escabullirse en la cocina, desde allí podía verlos y además grabarlos.

    No pude resistir sacarme la polla y empezar a meneármela mientras grababa a la puta zorra de mi mujer dejándose meter mano por nuestro amigo J. Le metía mano por todos lados, así estuvieron un buen rato hasta que, por mala planificación, yo tenía que irme, así que, tenía que interrumpir, para partir todos de vuelta.

    Mi esposa tenía las bragas mojadísimas, la muy puta se colocaba la ropa, mientras miraba al buenorro de J.

    Mi mujer y J me llevaron al curro y luego los dejé, se supone que ella lo llevaría a Santa Cruz, en la misma terraza que lo recogimos.

    Imagínense la situación mía, parado en la entrada del curro, viendo como mi mujer se iba con un tío buenorro, a no sé dónde. Entré, y sin mediar palabra a mis compañeros, me fui a la oficina cerré la puerta, y me hice la mejor paja del mundo. Me imaginé todo tipo de cosas, como le comía la polla, como se metían mano, tuve que esperar a llegar a casa para enterarme de todo. Al parecer se fueron metiendo mano hasta que llegaron al parking, mi mujer llevaba puesto un vestido, así que fue fácil acceder a su entrepierna. Una vez se detuvieron en el aparcamiento, la cosa se intensificó, y mientras J le metía los dedos en el coño de mi mujer, ella le sacaba la polla y se la meneaba, así estuvieron dándole a la cosa, y con la lengua de J hasta la garganta, acabaron los dos corriéndose. Luego salieron del coche y en el ascensor le dio otro meneo que la dejo a 1000. Se lo pasaron de puta madre y yo otra vez sin disfrutarlo en vivo.

    Fue una experiencia muy enriquecedora, follamos como locos, recordando cada instante de su encuentro.

    Cuando mi querida esposita hace estas cosas, me siento más unido a ella, y reconozco que la quiero más, si eso es posible, es maravillosa. Me encanta que le guste pasarlo bien para mí, o eso me gusta pensar, te diré como se lo pasa ella. Y sobre todo me encanta que sea tan puta.

    Como dice nuestro hijo, papa, te motivaste. A ver SI os escribo el tercer capítulo: la Convención. Como mi querida esposa acude a una convención de su empresa, y acaba jugueteando y calentando la polla de un coach madurito y muy calentorro.

  • Una oferta sin precedentes

    Una oferta sin precedentes

    – Quiero que te unas a mi hermano y a mí para un trío-. Dijo Takeru sonriendo desde su cama.

    -¿Qué?-. Daisuke dijo con los ojos muy abiertos.

    -Quiero que te unas a mí y mi hermano-. Takeru comenzó de nuevo.

    – Sí, no, te escuché… Pero ¿perdón? ¿Qué demonios te pasa? -. El cerebro de Daisuke no asimilaba la pregunta y mucho menos la imagen que acababa de vivir en ese momento, ver a Takeru y Yamato, los dos hermanos besandose de forma cariñosa y casi entrando en calor, era la primera vez que los veía, ellos se dejaron ver, no pudiendo ocultar mas el amor especial que se tenían el uno al otro, Daisuke los pillo casi sin darse cuenta, fué invitado por Takeru porque queria comentarle una noticia que no podía rechazar, al llegar a su casa, Daisuke entró por la puerta y al no ver a nadie en la planta baja de la casa, supuso que estaria en su habitación, al entrar a la habitación los pilló besándose, lo mas irreal era ver a Takeru debajo y Yamato arriba, metiendole la mano por debajo de los pantalones

    -No sé a qué te refieres, nos divertiríamos un poco, bueno, más que un poco -. Sonrió Takeru a su hermano y este le devolvió la sonrisa

    – Estás loco -. Dijo Daisuke, le desagraba la imagen de dos hermanos, y a la vez, sentía un poco de celos que la boca de Takeru no le estuviera besando a él.

    – ¿Espera, entonces ese es un no?-. Dijo Takeru levantándose rápidamente.

    -Exactamente, NO, de hecho, voy a fingir que nunca tuvimos esta conversación, ¿de acuerdo?-. Contestó enfadado yéndose de alli y sintiendo que esto, tal vez, es lo que sentía Ken cuando los veia a ellos dos juntos

    -Accederás a esto -. Takeru advirtió al chico que se alejaba.

    Daisuke casi tropieza por el pasillo, su visión es borrosa y llegó a la puerta de salida, Él se quedó allí tratando de entender todo, Incluso en estado de ebriedad, si lo estuviera, no podía creer lo que acababa de ver, no lo aceptaba, pero no sabia si era rechazo a que eran hermanos o que Takeru habia encontrado una boca especial, eso era lo que precisamente le molestaba, quizas el haberle evitado tanto tiempo habia hecho meya en Takeru y ahora habia buscado otra relacion, pero por otra parte, sentía que si el le llamó para esto era porque necesitaba llevar este amor especial un poco mas allá, un trío con Yamato, al menos sería un trío del que las humillaciones no estarian presentes, pensó en Ken, pero a decir verdad, ahora no queria pensar en él porque al mismo tiempo pensó en la imagen que habia visto anteriormente de ambos hermanos besandose y a decir verdad no era tan malo, se arrepintió y volvió de nuevo a la habitación donde habia descubierto todo, al llegar tocó a la puerta

    -Seguro que es él-. Dijo Takeru separandose de su hermano mayor y yendo hacia la puerta, al abrirla, se encontró con Daisuke y sonrió

    – Sabía que vendrías-. Takeru lo agarró por la camisa y cerró la puerta con su cuerpo fuera de su habitación, plantó sus suaves labios sobre los de Daisuke y forzó su boca abierta. Ambas lenguas luchaban por el dominio, mientras que Takeru disfrutaba del ligero sabor de la lengua de Daisuke

    -Takeru quien está en la puerta?-. Llamó la voz de Yamato

    – Es nuestro pequeño chico-. Dijo Takeru alejándose, para gran desilusión de Daisuke, y sonrió.

    Yamato apareció en la sala de estar, sonrió dulcemente a su hermano

    -¿Diversión?-. Dijo acariciandole el cabello a su hermano menor

    -Sí -. Contestó en voz baja y sintiendo esa caricia

    -Entonces -Comenzó Daisuke sientiendose entre expectante y con temblores.

    -Entonces  -dijo Yamato sonriendo y acercándose a él

    Takeru plantó cálidos y descuidados besos arriba y abajo del cuello de Daisuke y de su clavícula para que la tensión que tenía en su cuerpo se desvaneciera

    -¿Un trío?-. Preguntó Daisuke un poco nervioso.

    -Sí-. Dijo Yamato seductoramente mientras le quitaba la camisa y chupaba el pezón ya entibiado

    Takeru mientras tanto comenzó a chupar el otro pezón duro y Daisuke inclinó su cabeza hacia atrás, un gemido escapó de sus labios.

    -Sabía que te gustaría esto-. Takeru sonrió.

    Seguidamente empujó a Daisuke sobre sus rodillas y se bajó los pantalones revelando su polla larga, Daisuke de inmediato comenzó a chupar mientras Yamato se arrodillaba y comenzaba a tragarse las enormes bolas de su querido hermano pequeño

    Takeru gimió y empujó la cabeza de Daisuke hacia abajo mientras la lengua de Yamato lamía las bolas de su hermano

    La cabeza de Daisuke se balanceaba arriba y abajo sobre la polla de Takeru, amando complacerlo, e hizo un amplio barrido con su lengua sobre una vena.

    Él y Yamato, intercambiaron lugares, por lo que este ultimo tomó toda la polla de su hermano en su boca y se la tragó mientras Daisuke adoraba las pelotas de Takeru con su lengua.

    Este ultimo podía sentir que se le revolvía el estómago y sabía que estaba cerca, pero no quería terminar todavía.

    Apartó sus cabezas de su pene y dijo,

    – Vamos a prepararnos un poco

    Yamato sonrió, pero Daisike estaba confundido. Con un movimiento rápido, todas las ropas de Takeru estaban fuera de su cuerpo

    Yamato también se quitó toda su ropa mostrando su dura erección.

    Daisuke, siguiendo su ejemplo, sus pantalones fueron caidos y la ropa interior mostrando su polla gruesa medio dura.

    – Ven aquí Dai, he estado esperando las ganas de comerte demasiado tiempo

    Se arrodilló e hizo que Daisuke se pusiera de rodillas. Entonces, extendió el culo de Daisuke con sus manos e hizo un movimiento rápido de su lengua sobre el agujero, escuchándolo gemir por ello.

    Yamato se puso delante de Daisuke y este comenzó a lamerle el agujero, Yamato suspiró de placer cuando Daisuke introdujo su lengua.

    Mientras tanto, Takeru no dejaba de mover la lengua hacia adelante y hacia atrás sobre la entrada de Daisuke haciendo que estos ruidos que llenaban la habitación junto con los suspiros de placer.

    Finalmente empujó su lengua en Daisuke escuchándolo gemir por ello, y forró sus paredes internas con su lengua.

    Daisuke continuó moviendo su lengua dentro y fuera de la entrada de Yamato, preparándolo para más tarde, y asegurándose de que Yamato estuviera bien y mojado, se estaba viniendo muy arriba.

    Todos se quedaron así por un tiempo. La lengua de Takeru seguía entrando y saliendo con velocidad mientras la lengua de Daisuke se hundía más y más en Yamato. Cuando Takeru se levantó Daisuke gimió ante la pérdida de la cálida y húmeda lengua de su novio.

    – Levantaos -. Dijo Takeru sonriendo cuando lo hicieron. A él le encantaba estar a cargo.

    – Entonces, ¿cómo quieres ir? -Preguntó

    – ¿Qué quieres decir?» Preguntó Daisuke confundido.

    -¿Arriba o abajo?-. Takeru preguntó sonriendo.

    – ¿Parte superior o inferior? Oh… Ambos, supongo

    Takeru y Yamato levantaron sus cejas, pero Takeru podía decir que iba a divertirse.

    – Está bien -Dijo sonriendo.

    Daisuke se puso de pie mientras Takeru se fue para buscar algo.

    Yamato lo miró, sonriendo, y dijo:

    -¿Estás listo?

    – Tan listo como siempre estaré, supongo-. Dijo poniéndose nervioso. Todavía no podía creer que él estaba haciendo esto.

    – No te preocupes, Takeru te tratará bien -. La sonrisa de Yamato se amplió un poco

    -Es bueno saberlo -. Dijo sonrojándose un poco.

    Takeru regresó con una botella de lubricante en la mano y una sonrisa en su rostro.

    -¿Listo? -. Sonrió, abriendo la botella de lubricante.

    -Sí, Estoy listo.

    – Comencemos entonces-. Dijo Takeru sonriendo cada vez más.

    Exprimió un poco de lubricante en su dedo y algo en el dedo de Daisuke para preparar a Yamato

    Empujó su dedo tan lento que Daisuke empujó su dedo en Yamato. Ambos hombres suspiraron de placer.

    Ambos movieron sus dedos dentro y fuera con la velocidad ganando y el gemido continuó, cada vez más fuerte.

    Tanto Daisuke como Takeru presionaron en un segundo dígito y usaron más velocidad. Yamato comenzó a hacer gemidos entrecortados mientras que Daisuke seguía jadeando cuando una nueva ola de placer lo venció.

    Takeru golpeó algo en Daisuke que envió un manojo de nervios completamente nuevo estallando y arqueó su espalda esperando tener esa sensación otra vez. Daisuke finalmente encontró la próstata de Yamato y comenzaron a frotarla con su dedo recibiendo un gemido después de un gemido de Yamato.

    Takeru agregó un tercer dedo que estiraba a Daisuke aún más y este podía sentir una sensación de ardor cálido, pero a él le gustaba.

    Este empujó su dedo anular en Yamato y él siguió gimiendo por ello. Queriendo más.

    -Está bien, eso es suficiente, vamos a empezar esta fiesta-. Dijo Takeru quitándole los dedos.

    Tanto Daisuke como Yamato se pusieron de pie y este último se inclinó sobre la cama de su hermano, esperando que Daisuke empujara.

    Daisuke, arriba del todo de emoción por ejercer de activo de vez en cuando, alineó su polla con el agujero de Yamato, la persona por quien siempre tenía un gran respeto mientras que Takeru alineó el suyo con la entrada de Daisuke y Takeru empujó con un buen aire enviando a Daisuke a Yamato, ambos hombres gimiendo simultáneamente.

    Tanto Takeru como Daisuke comenzaron a mover sus caderas un poco y todos seguían gimiendo de placer.

    Takeru comenzó a ganar velocidad y envió a Daisuke un rebote hacia Yamato y volvió a su polla

    -Dadme mas, joder -. Dijo Yamato, dejandose amar, ya que parecia que estaba siendo follado por su hermanito pequeño a pesar de tener a Daisuke encima de el sobre su espalda

    Así que Takeru comenzó a embestir y golpear a Daisuke donde él estaba entrando y saliendo de Yamato con mucha más velocidad que antes.

    Takeru follaba duro y rápido queriendo complacer a los dos hombres de su vida y queriendo complacerse profundizando en el agujero apretado de Daisuke.

    Este ultimo seguía golpeando la próstata de Yamato y obteniendo gemidos entrecortados de él y Takeru también comenzó a golpear la próstata de Daisuke, este podía sentir que nuevas oleadas de placer lo sobrepasaban.

    Los tres estaban cerca y cuando Yamato le dio la mano, Takeru se retiró y él y Daisuke y él empezaron a masturbarse y querían correrse sobre la cara de Yamato.

    Este estaba boquiabierto y listo esperando el semen caliente y salado de ambos hombres.

    Daisuke se vino con un suspiro metiéndolo todo en la boca de Yamato y Takeru se vino con un gruñido golpeando a su hermano un poco en la mejilla.

    Lamiéndolo, Yamato, Daisuke y Takeru colapsaron en la cama de este ultimo y se quedaron dormidos con las piernas enredadas y los cuerpos cerca del uno del otro, y juntos los tres, también fueron uno, si no chupaban, el otro metía, y otro se dejaba meter, se sentían los reyes del universo, o al menos, de aquella habitación.

  • Trío con dos chicos morenos

    Trío con dos chicos morenos

    Tengo 24 años. Soy alta, de unos 1.80 m, soy delgada, de pechos medianos y nalgas respingadas, soy de tez morena. Soy maestra de primaria, y trabajo por las mañanas. Vivo en un departamento junto con otras chicas. Como ellas trabajan, por la tarde cuando llego a casa nunca hay nadie. A veces vemos películas juntas. Hace apenas vimos en una de las películas una escena donde claramente hubo un trio. Un par de morenos con una chica. Posiblemente de ahí se deriva todo…

    (Si eres una chica que tiene dudas o curiosidad respecto a estas experiencias, no puedes perderte al final del relato más sobre mí)

    Era por la tarde, y entonces como es habitual me encontraba sola en el departamento. De pronto llegan a mi puerta dos muchachos jóvenes, de unos 23 o 24 años, argumentado que vienen de visita. Yo no sé cómo es que llegaron ahí y me encuentro muy confundida. No sé ni porque pero los invité a pasar. Yo traía un pequeño vestido, lo cual noto que ellos se me quedan viendo. Les invite un vaso de agua. Ellos me dicen que aprovechando que están ahí, deberíamos de ir a bailar…

    No sé cómo ni cuándo, pero llegamos a la pista únicamente estos dos altos y delgados aunque marcados morenos, y yo. Yo me pongo en medio y comenzamos a bailar. ¡Vaya par de nalgas se carga cada uno! Estamos bailando los tres y de pronto pegamos más nuestros cuerpos. Y comenzamos a «perrear». A mí me gusta sentir sus cuerpos… de pronto siento la rica y dura verga que se le está poniendo al tipo que está detrás de mí. Yo me siento apenada y algo desconcertada. Pero en el fondo me siento muy excitada. Entonces decido cambiar de lado y probar la otra (verga) para ver si pasa lo mismo y ¡vaya sorpresa! el tipo trae con que querer y yo comienzo a sentir una sensación caliente en su cuerpo. Me gusta el roce de ambos cuerpos y más porque al parecer solo estamos ellos dos y yo.

    De pronto no sé cómo ni por qué, pero estamos en un cuarto. Ambos chicos morenos me están quitando el vestido corto que traigo y me comentan que desde que me vieron querían hacerlo. Y entonces para hacerme sentir más cómoda ellos se quitan la camisa y los jeans. Se quedan únicamente en un diminuto y ajustado bóxer blanco frente a mí. Me siento muy excitada ante tal situación y más al notar sobre el bóxer semejante verga que se le ve a cada uno de los morenos. Yo comienzo a salir y me acerco a cada uno de ellos. Con mis manos curiosas las comienzo a tocar (las vergas) por fuera lentamente. Ellos parecen sonreír y me dicen que adelante que podía verlas. Así que me acercó más y me hinco frente a ellos.

    Con ambas manos jalo cada uno de los bóxer hacia abajo. Al mismo tiempo salen de manera inmediata y, hasta resorteando, dos grandes vergas: ¡gruesas, largas y muy derechitas! pero sobre todo cabezonas. ¡uff! me encuentro muy excitada y de inmediato toco cada una de las vergas con cada mano. Uno de ellos me dice que adelante, que la pruebe. Y yo sin dudarlo me la llevo a la boca. Es tan grande que ni me cabe toda en la boca. Pero aun así parezco una becerra.

    Decido juguetear y chupar ambas, turnándome. Primero una y luego otra. Una y otra. Es sorprendente con qué ganas, con que intensidad se las mamo. Los tipos comienzan a soltar algunos sonidos de placer, lo cual logra excitarme más y hacerme saber que lo estoy haciendo bien… ¡vaya! mi pantie comienza a humedecerse mucho. Sin duda estoy muy excitada. Mientras estoy mamando una, la otra la chaqueteo (masturbo). De pronto las acerco más a mí. Trato de mamar ambas a la vez y llevarme a la boca la cabeza del pene de cada uno. Me siento desesperada por querer hacer eso, pero también muy excitada. Quiero ambas vergas. Entonces me quito el bra y las tallo contra mis pechos.

    De un momento a otro me recuesto en la cama boca arriba y quiero que ahora me la chupen a mí. Ambos morenos se miran y sueltan una sonrisa de picaros. Así que uno decide quitarme la panti y él nota que estoy muy húmeda. Mientras que el otro se dirige a mis pechos. Ambos comienzan la acción: ¡mientras uno me chupa mis ricos pezones, el otro comienza a mover su lengua justo en mi clítoris! ¡Es una verdadera delicia! Yo suelto unos cuantos gemidos. Ellos lo hacen más y más rápido… y de pronto lento. Gimo y gimo una y otra vez, lo hago como toda una putita. Pido ¡más y más! Me gusta lo que siento y me gusta sentirme deseada y que me satisfagan.

    De pronto no sé cómo, uno de ellos me voltea con cierta rudeza, pero que a mí ni me incomoda en absoluto. Y su gruesa y morena verga entra sin más preámbulo. ¡Toda!

    Yo suelto un gran gemido y digo: ¡Oooh! Santo cielo, ¡que verga! pffs.

    Momentos después, casi instantáneo, me ponen de perrito, a cuatro patas. Y me sigue penetrando. Y el otro chico comienza a estimularme con sus dedos mi rico culo. Él está frente a mí. Lo hace en una posición en la que yo puedo tocarle su verga y mamársela al mismo tiempo. Me encanta con se siente. El tipo me la saca y me la mete, desde la cabeza hasta dejármela ir toda. Y el otro no deja de estimularme el culo. ¡Quiero! y yo sé que ambos me van a culear (coger). Pero no pongo resistencia alguna.

    De pronto uno se pone a lado de otro y se turnan para penetrarme. ¡Me gusta jugar! Metida uno, metida el otro. Una verga y luego otra. Yo siento claramente la diferencia de una verga y luego la otra. Ambas gruesas. Aunque mientras ellos se turnan, yo les pido que me den nalgadas. Ellos no dudan en hacerlo. Y ¡Zas! ¡Zas! ¡La pinche putita sonríe! Tanto que uno de ellos nota que me gusta algo la rudeza y me toma del cabello.

    De un momento a otro me vuelven a voltear boca arriba y acostada. Y mientras uno vuelve a mamar mis pezones, el otro me levanta las piernas y me chupa el culo, parece tener experiencia. Yo, sin duda alguna, siento mucho placer. Ellos en el fondo saben que no es mi primera vez. (¡Y realmente no lo es, no es mi primera vez!)… Pero aun así él lo hace excelente: su lengua, sus labios en mí apretado ano. De pronto comienza a introducir un dedo, luego dos. Yo intentaba gemir pero el otro moreno me pone su verga en la cara para que se la mame. Yo lo hago. Yo se la mamo. ¿Y cómo no mamar tan rica verga? Y pffs, el otro tipo no para: mete y saca sus dedos de mi ano… y cuando menos lo siento, me mete su verga. Yo grito de dolor. Pero de pronto pasa. Pasa del dolor a un rico placer. Sin duda, la verga no me entra toda. Mientras el otro tipo no dice nada y, mediante un pequeño gesto, se baja de la cama y se pone a lado de él.

    Me ponen de perrito nuevamente. Y uno decide montarme y me la deja ir por el culo. Durante un poco rato saca y mete su gruesa verga mientras yo gimo. Poco después se ponen de acuerdo y uno se acuesta. Me subo a él para montarlo, y me la deja ir por la vagina. Yo comienzo a moverme como solo yo sé hacerlo. Mientras lo hago, uno de ellos me inclina hacia adelante para así dejar mi culo libre y ¡Zaz! a la perrita la penetran doble. Por el culo y chepo (vagina).

    ¡Vaya! yo gimo y lo hago con mucha fuerza. Ambos me ayudan a moverme. «Si mami muévete» me dicen. Yo gimo y gimo, y al mismo tiempo me dan nalgaditas. Eso me excita aún más. Continuamos así un instante. De repente yo pido más. Ellos meten y sacan sus vergas al mismo tiempo. Una y otra vez. Cada vez más rápido. Yo lo estoy disfrutando mucho y de repente parezco estar extasiada.

    Y cuando menos sienten la rica leche de ambos comienza a escurrir por mis piernas. Yo sonrío de placer. Me siento satisfecha. Una culeada (cogida) como pocas. Yo sin duda soy la que las lo ha disfrutado más.

    Y sin que me diera cuenta desperté de tan erótico sueño. Algo ansiosa, pero satisfecha… Y muy mojada.

    *********************************

    Como se darán cuenta, lo que les he compartido se trata solo de un sueño erótico que tuve hace unas noches. Me pareció interesante compartirlo.

    Más sobre mí: Soy una joven que le gusta mucho el sexo. Me gusta mucho disfrutarlo. Actualmente tengo un novio con el que puedo complementarme y compartir experiencias y charlas. Juntos hemos vivido varias cosas. Me gustan mucho las pláticas, anécdotas o fantasías sobre sexo. Me gustan las vergas (penes) que son gruesas, de buen tamaño y de tono canela o morenas, pero sobre todo derechitas y cabezonas ¿Y a quién no? Mis parejas sexuales NO son variadas. Solo he cogido con 5 diferentes y se la he chupado solo a 7. Por lo que no me considero a lo que llaman (ojo) una puta. El pasado mes de noviembre (2017) hice un trio con mi actual novio y un joven amigo de él. Yo sigo sin conocerlo a él. El muchachito tenía una verga muy rica, gruesa y larga. Si como mujer estás pensando hacer un trio con dos hombres, te diré que es una experiencia muy rica y placentera. Sin duda es algo que recomiendo ampliamente. Es doble placer. Imagínalo. Yo comencé leyendo relatos porque tenía la curiosidad. Me termine de animar cuando una amiga me conto sobre su experiencia. ¿Saben? El estar con dos hombres es una fantasía muy habitual, así que no te sientas rara. También las mujeres que han hecho un trio son más de las que imaginas, solo que muy pocas realmente hablan de ello.

    Dependiendo del éxito y los comentarios que tenga este relato, les compartiré mi experiencia real sobre el trio que les mencioné…

    Finalmente diré que tengo mucha curiosidad, desde hace tiempo, de experimentar con una mujer. Por lo que estamos buscando, junto con mi novio, una chica linda para hacer un trio, o bien para compartir fotos o video llamadas, o platicas calientes.

    Saludos.

  • Deseos fogosos

    Deseos fogosos

    Mi lengua surcó tus pechos carnosos
    Escaló una cumbre, lamí tu pezón
    De azúcar moreno sabroso el botón
    Tus labios de cera gemían gozosos

    Caliente tu cuerpo, deseos fogosos
    Invaden mi ser y me transformo en león
    A mi leona quiero follar con tesón
    Fiero el rugir en tus pliegues golosos

    Sacas mi polla, con ganas te ocupas
    Mi glande en tu boca, como un sol rojo
    Nace y se esconde, ¡qué bien, ay, la chupas!

    A gatas te pones, atrás te cojo
    Gritos de placer, aullidos de lupas
    Mi cipote explota y tu coño mojo 

  • Mi prima me hace sexo oral

    Mi prima me hace sexo oral

    Me llamo Franco, tengo 20 años y esta historia sucedió tiempo atrás, desde chico siempre fui bastante apresurado para todo lo que tiene que ver con mujeres, solía convencer a mis primas de «jugar» a darnos besos a tocarnos y cosas así, estos jueguitos los hacía con casi todas mis primas pero con una en especial siempre hubo una conexión más interesante, se llamaba Constanza, era por mucho las más bonita y creo que la especial atención que le tenía fue haciendo que ella igual nunca le perdiera la diversión a nuestro juego, a medida que fueron pasando los años más o menos los juegos con mis otras primas acabaron, simplemente nos hacíamos los tontos con el tema y nunca más lo hablamos, me imagino que muchas se habrán arrepentido de haberse andado dando besos con lengua con su primo, pero con Camila el juego nunca se acabó de hecho cada vez se fue poniendo más interesante, ella siempre fue la más atrevida, recuerdo que dejaba que le toque los pechos bajo el sostén, manosearle el culo, no se hacía ningún problema de hecho ella misma me seguía el juego y me masturbaba sobre la ropa o me pedía que le muestre mi pene cuando lo tenía erecto, los años la habían dotado muchísimo, ella era muy preocupada con su figura salía a trotar e intentaba mantenerse siempre bonita, medía cerca de 1.65, de pelo castaño, delgada con un culazo y unos pechos preciosos, además de un rostro que parecía sacada de una revista de modelos, cada vez que nos juntábamos por alguna reunión familiar nos hacíamos los tontos y nos apartábamos a algún lugar y «jugábamos», aún sin pasar a mayores solo besos con lengua y roces con ropa de mi pene erecto frotándolo a su vagina y su culo.

    Durante un verano ella vino a mi casa a quedarse unos días, cosa que me tenía bastante contento, una tarde que mi familia salió al centro de la ciudad que quedaba bastante lejos y nos daba un buen tiempo a solas, aprovechamos de subir a mi pieza, le saque unos condones a mi hermano pensando que podía ser mi día de suerte y quien sabe tendríamos nuestra primera vez, le mostré el condón y le propuse que tuviéramos sexo pero Camila no se mostró muy interesada, es entendible, que su primera vez sea con su primo no es como para andárselo contando a sus amigas precisamente, tomó el condón y lo dejó en el velador, justo ahí me tomó el pene que ya lo tenía afuera y comenzó a masturbarme echándose saliva en las manos, se sentó al borde de la cama mientras yo estaba de pie, no dije nada, solo estaba esperando tener la mejor de las suertes y la tuve, se metió la mitad de mi verga dentro de la boca, era la primera vez que me hacían sexo oral, la sensación era increíble, sentir en mi pene su saliva tibia mientras me la seguía chupando y me la seguía chupando sujetándome el pene con una mano y usando la otra para masajearme los testículos, recuerdo lo excitante que era mirarla hacia abajo con mi pene metido en su boca, tenía la verga más parada que nunca, estaba durísima y con las venas muy marcadas, me recosté en la cama para relajarme y disfrutar más el momento ella se subió encima y me empezó a lamer los testículos, pasándome la lengua desde abajo hasta la punta de mi pene llenándolo de saliva y dándole unas mordidas suaves con unas miradas excitantes, tomó mi pene con ambas manos y se rio diciendo que parece que me gustó mucho porque no me había visto el pene tan parado nunca, realmente estaba durísimo, me comenzó a masturbar desenfrenadamente mientras me miraba sonriendo, se lo metió de nuevo a la boca e intento tragárselo entero, llegó a hacer arcadas pero Camila era jugada ella realmente disfrutaba mi pene seguía intentando hasta que pudo meterlo entero dentro de su suave boca, recuerdo bien esa sensación exquisita de suavidad y humedad caliente que tenía en la punta del pene que le llegaba a tocar la garganta, la tomé del pelo y comenzó a chupármelo muy rápido mientras con una de sus manos me masturbaba, estaba realmente excitada con mi pene se notaba que lo estaba disfrutando mucho, yo ya no daba más y le dije que iba a terminar, pero no le importó ella siguió y siguió hasta que sentía como me iba a correr, le jalé muy fuerte el pelo para que no se quitara y le tiré todo mi semen dentro de la boca, era muchísimo estaba tan excitado que le solté unos chorros de semen adentro y no le solté el cabello hasta tirar la última gota que me quedaba, sacó mi verga de su boca y se comenzó a reír diciéndome que me había pasado un poco aún con algo de líquido blanco entre los labios, desde ahí cada vez que se da la ocasión nos ponemos a “jugar” con mi prima el mismo juego, a ella le encanta “jugar”.

  • Encuentro sexual

    Encuentro sexual

    Una tarde calurosa de primavera iba de visita a casa de una amiga en Galicia. Yo llevaba mi falda negra de tubo favorita y una blusa roja con buen escote.

    Llego al portal de mi amiga, entro y me dispongo a coger el ascensor cuando llega un bombón rubio que me resulta familiar pero no recuerdo de quién se trata. Entramos los dos en el ascensor sin hablarnos hasta que, de repente, el ascensor se para y nos quedamos atrapados. Intentamos pedir ayuda pero nadie nos oía. Yo no llevo bien los espacios cerrados así que pronto empecé a ponerme nerviosa. Él intentaba calmarme hasta que al fin caí en la cuenta de que aquel bombón era uno de mis grandes amigos músicos. Le pregunté y, tan pronto como descubrimos que nos conocíamos, empezamos a acercarnos.

    Al momento nos olvidamos de nuestro alrededor y empezamos a besos cada vez más intensos. Nuestras manos recorrían nuestros cuerpos apartando la ropa de por medio para estar más cerca. Él comenzó a besarme el cuello y pronto siguió bajando a mis pechos mientras yo me dejaba llevar y empezaba a gemir. Entre tanto, mis manos se colaban en su pantalón en busca de su polla hasta acariciarla y llevármela lentamente hacia mi boca. Enseguida empecé a notar cómo disfrutaba de mis caricias y de mi mamada, especialmente cuando hacía garganta profunda, mientras le echaba una mirada traviesa.

    La temperatura estaba subiendo descontroladamente hasta que le rogué que me penetrara contra el cristal del ascensor. No tardó en atender mis súplicas y rápidamente me cogió, me puso contra el cristal y suavemente me metió su polla en mi coño mientras me besaba. Poco a poco subí la intensidad junto con los gemidos mientras le pedía que me azotara. En ese momento, ya nos habíamos olvidado que estábamos en un ascensor, y no nos importaba nada más que nuestro disfrute.

    Un buen rato después de varias posturas, dejé que se corriera en mi boca mientras me tragaba parte de su semen y el resto resbalaba entre mis labios bajando hacia mi pecho mientras le echaba una de mis fugaces miradas traviesas.

  • Invierno caliente

    Invierno caliente

    Era una fría noche de invierno y yo me encontraba en el sofá de mi casa preparada para ver una película cuando, de pronto, me llama un amigo para salir a tomar unas cañas. Al principio dudé porque tenía mucho frío pero después lo pensé mejor y acepté la invitación. Quedamos en una hora, así que, sin perder más tiempo, me fui a preparar. Cogí mis vaqueros estrechos favoritos que me realzan mucho la figura, una bonita blusa oscura, mis tacones y una preciosa chaqueta de cuero; me maquillé un poco y salí en busca de mi amigo. Iba rompedora aquella noche.

    La noche empezó bien. Pronto me encontré con mi amigo, entramos en el bar y nos pedimos unas cañas. Estuvimos hablando durante largo rato entre risas y miradas. Algo estaba empezando a pasar entre nosotros dos. Acercó su silla a la mía y puso su mano sobre su pierna, cosa que me sorprendió bastante. Terminada la caña me preguntó si me apetecía dar un paseo aunque la noche estuviera un poco fría. No me lo pensé dos veces, por lo que salimos del bar para dar un paseo. Nos estábamos alejando un poco de los bares y de las viviendas en dirección a la playa cuando, de repente, nos paramos, nos miramos y poco a poco nos fundimos en un apasionado beso, Ese beso era la chispa que hacía falta aquella noche.

    Sin perder mucho más tiempo, nos fuimos hacia su coche que, casualmente, no estaba muy lejos. Nos sentamos en los asientos de atrás y fuimos rompiendo el hielo a suaves besos y caricias desabrochando ropa que empezaba a sobrar. Él bajaba por mi cuello a besos y me empezaba a hacer disfrutar mientras seguía bajando por mi pecho hasta que se coló lentamente entre mis piernas haciéndome gemir cada vez más. Estaba disfrutando de aquel momento, con la mente en blanco y solo dejándome llevar por el placer que sentía, hasta que no aguantaba más y deseaba llevarme su polla a mi boca. Así que lo aparté con cariño y, como ya estaba duro, me arrodillé en el asiento y me llevé su polla a mi boca para jugar con ella mientras él disfrutaba y gemía con los movimientos de mis labios en aquella rica mamada.

    Tras un rato ninguno aguantaba más, queríamos sexo. Mientras él se colocaba el preservativo, yo me iba colocando para que me empotrase duro contra los asientos. Fue metiéndola poco a poco mientras me acaricia y sentía como los gemidos iban aumentando a la par que sus embestidas. Aquella noche estaba siendo de locura mientras nosotros disfrutábamos del buen sexo. Pasaban los minutos mientras íbamos cambiando de posturas y yo iba teniendo orgasmo tras orgasmo hasta que, en pleno éxtasis sentí como el semen de mi amigo resbalaba por mi espalda.