Autor: admin

  • Una pareja lo hace frente a mi casa

    Una pareja lo hace frente a mi casa

    Llegué a casa del trabajo. Viernes. Qué diferentes eran los viernes a los treinta largos de edad que cuando se era más joven. Sobre todo ahora que uno estaba casado y vivía con su mujer e, incluso tenía un pequeño en casa.

    Mi mujer y el pequeño pasarían aquella noche en casa de mis suegros, ya que al sábado siguiente ella trabajaba y la casa de mis suegros le evitaba un buen trayecto de coche.

    Pero vamos, tener la casa para mí no implicaba lo que significaba en una mentalidad de alguien más joven. Una noche solo en casa era sinónimo de cerveza, pizza y tele. Por eso me había detenido en un supermercado de camino a casa. Cuatro latas de medio litro de cerveza (cerveza Ámbar, una de Zaragoza, en esta ocasión) y una pizza fue todo lo que compré.

    Ahora la pizza se calentaba en el horno, de las cuatro latas quedaban tres y yo descansaba en el sofá viendo la tele. Estaba siendo un verano caluroso y yo vestía solo unos shorts del pijama. La ventana abierta traía algo de frescor, pero el calor seguía siendo asfixiante.

    Comí la pizza y me terminé otras dos latas de cerveza. Vi una película y luego jugué un rato a la consola.

    Así se me pasó el tiempo. Era ya tarde. La una y media. Cerré la ventana, abrí la nevera en busca de la última lata y me subí a la terraza.

    Vivía en una casa de dos plantas. La parte de arriba tenía una terraza que quedaba frente a un parque tranquilo. Era una terraza bastante coqueta en la que se estaba muy cómodo. Las farolas de la calle eran de esas nuevas de led cuyo foco sólo ilumina hacia abajo, así que en aquella noche sin luna la terraza estaba oscura y tranquila, dejando ver un cielo todo lleno de estrellas. Me eché en una tumbona, abriendo la lata y aspirando los olores que venían del parque. Una brisa llegaba hasta aquella altura, aliviando algo el calor. Se veía que ninguno de mis vecinos andaba en casa. Nada raro en mi barrio ya que era un barrio joven y los fines de semana estaba bastante solitario.

    Allí estaba yo tomando cerveza y medio adormilado cuando escuché un coche llegar y aparcar justo abajo de mi casa, en el espacio entre ella y el parque. Suponía que sería algún vecino de vuelta que no quería usar el parking subterráneo que tenían aquellas casas o alguna pareja que iría a la zona de bares que no quedaba excesivamente lejos. Así que pensé que tras detenerse el motor escucharía abrir y cerrar las puertas. El motor se detuvo. Si. Pero las puertas no se abrieron. Además se escuchaba música provenir del coche. No muy fuerte, pero se escuchaba.

    La curiosidad hizo que me levantara y que, acercándome a la pared, me asomara por encima del borde de la pared de mi terraza. Es cierto que era difícil que desde abajo me vieran, pero mi instinto me hizo que me acercará a la pared por si acaso.

    Eran unos aparcamientos en batería los que había debajo en mi casa. Sólo un coche estaba allí aparcado. Era un monovolumen Citröen aparcado de frente a casa. Dentro una pareja charlaba y estaba abriendo una bolsa de cartón de las del McAuto que había cerca de casa. Genial, pensé, mañana tendré restos de ketchup en la puerta fijo.

    Me fije en que era una pareja joven. Gracias a la gran luneta del vehículo los podía ver perfectamente. Él, un polo azul y vaqueros de esos slim. Ella una falda blanca y una camisa negra, con los botones superiores abiertos. Él luciendo moreno, se veía que había estado ya en la playa ese año, mostrando unos brazos musculados. Ella de pelo rizado y abundante, rubia, con gafas de pasta negra.

    Lo más llamativo para mi es que, desde mi posición, veía los muslos de ella, ya que la falda se situaba a medio camino entre las rodillas y la cintura. Eran buenos muslos, sí señor. Aunque su visión duró poco, ya que se puso la bandeja de cartón donde viene la bebida encima, para comerse su hamburguesa y se tapó toda.

    En fin, volví a mi tumbona y a mi lata de cerveza.

    Pasados unos minutos escuché lo que temía: cosas caer al suelo. Mi levanté y volví a mirar, pegado a la pared, hacia abajo. Habían terminado de comer las hamburguesas y patatas y habían tirado los restos por la ventanilla al suelo.

    Hijos de puta, pensé. Mañana tendré la puerta llena de mierda gracias a vosotros.

    Sólo tenían los grandes vasos de refresco todavía en el coche. El seguía en la misma posición pero ella estaba girada, con la espalda apoyada entre el respaldo del sillón y la puerta del coche. Así podía ver mejor sus muslos. Estaban también morenos, aunque menos que los de su chico. Estaba sin zapatos. Supuse que los tendría a los pies tirados, pero la guantera me los tapaba. La verdad es que aquella posición era sugerente. No enseñaba mucho pero lo que enseñaba sirvió para ponérmela morcillona.

    La pareja reía mientras apuraban los refrescos. El muy cabrón del tío parece que se lo terminó porque con un movimiento lento lo dejó caer por su ventanilla abierta. El vaso golpeó en el suelo, perdiendo la tapa de plástico y desparramando el hielo en el suelo. Hijo de puta, volví a pensar, no sabes lo que es una puta papelera o qué? El tío se encendió un cigarro y se quedó allí fumando, hablando con su chica, que apuraba el refresco. Yo me volví a mi lata y le día un sorbo. Luego me fui para adentro en busca del baño. Necesitaba mear algo de los casi dos litros de cerveza que tenía en el cuerpo. Lo hice sin encender ninguna luz. Apoyé la mano en la pared de azulejos, me saqué la polla bajando la cinturilla el short y miré como el chorro iba saliendo. Con un suspiro terminé y la volví a guardar, ya habiendo perdido el estado morcillón que tenía antes.

    Volví a la azotea. Le di un sorbo a mi lata, que ya estaba en las últimas, y volví a mi esquina junto a la pared para mirar si la pareja se había ido.

    No, no lo había hecho. El vaso de ella ahora también estaba en el suelo de la calle tirado. Y del cigarro de él no había rastro. Se lo había quitado de la boca. Pero porque ahora tenía la boca entretenida en otra cosa. Él estaba girado ahora hacia ella. Inclinado sobre ella mejor dicho. Una mano estaba sobre el borde del sillón de la chica y con la otra sujetaba la cara de ella por la mejilla. Se estaban besando de forma apasionada. La falda de ella estaba más subida, casi al borde de enseñar la ropa interior. Desde mi posición lo veía perfectamente. Veía la cara de ella con los ojos cerrados, veía las dos lenguas bailando un sensual baile juntas… y vi la mano de él, que abandonaba el borde del sillón para subir por el muslo de la chica hacia arriba. Eso bastó para subir la falda lo necesario para ver una ropa interior de color celeste. No es lo único que subió: mi polla ya estaba erecta.

    El chico recorría la cara externa del muslo… se pasó a la interna… la chica abrió algo más las piernas sin dejar de comerle la boca. Ahora yo veía perfectamente la ropa interior de la chica. Un triángulo celeste enmarcado por su morena piel y la falda blanca que se encogía ante la exploración del chaval. Al final el chico llegó a su destino y empezó a acariciar a la chica por encima de su ropa interior. Creí escuchar un gemido de ella, aunque no estoy seguro, la verdad.

    Ella seguía besándolo, con sus manos sujetando la cabeza de él. Una de mis manos, a esa altura, estaba ya entretenida también con mi polla. Notaba que había manchado ya algo hasta el short. La escena me estaba poniendo a mil. Deseaba y rezaba porque fuera a más.

    Y fue a más.

    El chico cambió de posición, abriendo la camisa de la chica. Quitó todos los botones lentamente. Un par de tetas asomaron bajo un sujetador blanco. Se las veía grandes aprisionadas por la prenda. El chico agarró el pecho derecho de la chica y se lo sacó por encima del sujetador, sin quitárselo. Lo pude ver perfectamente. Tenía las marcas de haber estado tapado con el bikini. La piel del pecho era más clara que la del resto del cuerpo de la chica. Y eso me gustaba. El chico retiró su cara algo para ver la teta de ella, la miró a la cara, la morreó y bajó la boca hacia el pezón. No pude ver como se lo chupaba pero intuía que lo hacía bastante bien porque la chica tenía la cara hacía atrás, los ojos cerrados tras las gafas y las manos sobre la cabeza de él. Yo diría que estaba disfrutando.

    Aproveché para deslizar mis shorts hasta mis tobillos. Iba a pajearme con aquella parejita.

    El chico se deleitó con el pezón un par de minutos. Luego se incorporó y miró de nuevo a su novia. Ella sonrió, lo apartó hacia el sillón de él, y se quitó las gafas que dejó sobre el amplio salpicadero. Se quitó también la camisa y el sujetador al completo, dejando ya libres dos grandiosas tetas. Ya sin nada de sujetador se veían tal como eran: dos tetas jóvenes y firmes, con los pezones erectos. Ella se empezó a recoger el pelo rizado en una cola, así que me imaginé lo que iba a venir a continuación. Algo que confirmó ver como él se desabrocha el pantalón y se lo bajaba. La polla del chico quedó allí expuesta, erecta. Él mismo se la agarró y le dio un buen par de meneos, aunque pronto la soltó ya que la chica se puso de rodillas sobre su sillón y se la agarró con fuerza. De rodillas sobre el sillón, le comía la boca al chico al mismo tiempo que lo pajeaba.

    Mi polla estaba ya como os la podéis imaginar.

    La paja de la chica fue sustituida por una felación. Se movió ella algo para tener una buena posición y empezó a comer. En la posición que estaba ella, la falda se había bajado tapándole de nuevo. No le veía el culo ni el coño, pero si veía un bamboleo sin igual de las tetas que se movían al son de la mamada. Con una mano se apoyaba en el sillón de él para no caerse y con la otra apretaba el nabo que se comía. Lo hacía con fuerza, de forma contundente.

    Yo le estaba dando a mi polla también un buen meneo ya.

    La chica se detuvo. Levantó la cabeza algo, incorporándose y besó al chaval, dejando la cara cerca de él. A continuación volvió a echarse ella hacia atrás y pude ver como dejaba caer un largo hilo de saliva sobre la polla del chaval. Luego volvió a bajar a comérsela. El chaval puso una mano sobre la cabeza de ella, acompasando sus movimientos. Con la otra presionaba los pechos que se movían entre la palanca de cambios y su sillón. El lavado de nabo que le estaba haciendo era de aupa, y eso se traducía en la cara del chaval. El subió un poco la pierna izquierda, y pareció una señal para que la chica cambiará de “menú”. Siguió con la mano meneando el nabo del novio, pero bajo la cabeza algo más con el objetivo de comerle los huevos. Él abrió algo más las piernas para que ella pudiera hacerlo.

    Contuve la respiración, detuve mi paja y me asomé algo más. No veía nada como ella se estaba deleitando con sus huevos… pero la cara del muchacho lo decía todo.

    En ese momento, unas luces iluminaron la calle. Di un paso atrás. Vi que era un coche de la Guardia Civil que entraba en la calle. También vi como el chico con la mano echaba el cuerpo de la chica contra el sillón y que ella se mantenía agachada con la cabeza entra las piernas de él.

    El coche de la Guardia Civil pasó lento. Pero pasó. Yo temía que aquello hubiera roto la pasión de la parejita y que tras ello se fueran. Afortunadamente fue girar el coche de la benemérita la esquina, y ellos volver al show.

    Ella volvió a la paja y a la comida de huevos. Y él a disfrutar. Ella volvió a incorporarse algo para volver a meterse la polla en la boca. Pero también hizo algo que me llamó la atención. El chico se dejó resbalar algo sobre el sillón del coche y ella usó un dedo de la mano para jugar con su ano. Mientras le comía la polla yo podía ver como recorría la circunferencia del ano del novio y como el dedo, incluso se aventuraba a entrar tímidamente.

    No fue durante mucho tiempo porque la chica se echó hacia su sillón. Dejando de nuevo la espalda apoyada en la puerta del vehículo, levantó las rodillas y se deshizo de su ropa interior. Desde donde estaba pude verle perfectamente el coño. Totalmente depilado. El chico fue ahora el que comió. Puso sus dos manos sobre las caderas de la chica y se afanó en comerle el coño. Ahora era ella la que cerraba los ojos, e, incluso se mordía un dedo. Ahora si estaba seguro yo de escuchar los gemidos de ella. Eran gemidos y suspiros mezclados que en el silencio de la noche llegaban perfectamente a mis oídos.

    Yo seguía con mi paja, aunque ya tenía que detenerme a menudo, porque la leche llamaba ya para salir y el sudor empezaba a recorrer mi cuerpo.

    Vi como el chico, además de meterle la lengua a ella, usaba un par de dedos para aumentar el placer de la novia. La situación era muy morbosa.

    Y lo veía todo desde mi palco particular.

    El chico no fue tan caritativo con la chica porque su comida duro mucho menos que la de ella. Se sentó en su sillón de nuevo, con la polla apuntando al techo, sacó un condón de algún sitio, se lo puso y le dijo algo a la chica. Ella se incorporó, se quitó la falda, pasó por encima de la palanca de cambios, se sentó encima de él y agarrando la polla se la metió dentro. Lo hizo del tirón, sin dudarlo lo más mínimo.

    Desde donde yo estaba veía los huevos del chaval, y sobre ellos el culo de ella. Al igual que el pecho, tenía bien a las claras las marcas del bikini, delimitando una zona de piel mucho más clara que el resto del cuerpo. Veía los músculos de ella contraerse al moverse sobre la polla del novio, los de su culo y los de su espalda. El chico colocó una mano sobre el culo de ella y la apretó. Estaba siendo una monta sin contemplaciones.

    De nuevo un coche, maldita sea, apareció por la otra esquina, iluminando con sus luces la calle. Era un coche normal. Otra vez me chafarían el espectáculo…

    Para mi sorpresa la chica no se detuvo. Siguió con lo suyo mientras pasaba el coche. Estoy seguro que los que iban dentro de este segundo coche vieron perfectamente lo que ocurría porque enlenteció su paso el coche. Pero no se detuvo. Siguió adelante. Como seguía adelante la rubia. No se paraba y los movimientos cada vez eran más fuertes. El chico golpeó el culo de la chica de un manotazo y escuche su gemido. Ese se había corrido, algo que confirmó que la chica detuviera su cabalgada.

    Apoyó ella una mano en su sillón y sonriendo se volvió a él. El chico sujetaba la polla con la mano. El condón se veía lleno de semen. El muy cabrón, para no perder la costumbre de lo que había hecho con los restos de la comida, se lo quitó y lo tiró por la ventanilla. Mismo camino que siguió un pañuelo con el que terminó de limpiarse.

    La chica estaba todavía desnuda. Yo aproveché para terminar mi paja, ya que notaba que la tenía a punto. Me la agarré y empecé a meneármela mientras miraba aquella desnudez.

    Pero parece que no era el único que necesitaba terminar. La chica miró hacia atrás y luego abrió las piernas y empezó a masturbarse. Se veía que no había terminado. Podía ver perfectamente su coño. Y veía como se metía un par de dedos. Veía la cara de placer, y veía como la chica se separa los labios del coñito enseñándole el sonrojado interior al novio que sonreía al lado.

    Mis movimientos sobre mi polla se hicieron más duros. Noté como un chorreón de mi leche volaba fuera de mi polla hasta la pared y el suelo de la terraza. Le siguieron tres más, dejando un charquito brillante en el suelo.

    La chica seguía a lo suyo. Sus movimientos eran furiosos. Veía los dedos entrar y salir de ella cada vez de forma más contundente. Y lo que tenía que pasar pasó. La vi morderse el labio, soltar un par de gemidos y parar el movimiento. Veía sus tetas moverse al ritmo de la respiración que empezaba a relajarse.

    Miraba al novio con la boca abierta, allí desnudo, sudorosa y despatarrada. El chico se acercó y la besó. Debió decirle algo que la hizo reírse.

    A continuación volvió a vestirse. En cinco minutos el coche se había ido.

    Quedaba como recuerdo de todo el suelo de la calle lleno de cartones de hamburguesas, un condón rebosante de leche, un pañuelo sucio y mi propia leche manchando mi terraza. Mi subí el short. Agarré mi lata de cerveza y sorbí lo que quedaba. Lo escupí al momento. Se veía que el polvo había durado tiempo y la temperatura de la cerveza la hacía asquerosa.

    Me metí en casa en busca de algo con que limpiar mi semen del suelo.

    Mañana tendría que limpiar la puerta de casa de los otros restos de la noche.

  • Sin parar

    Sin parar

    Me gustaría despertarme y…
    Desayunarte. Comerte entera. Saborear cada rincón de tu cuerpo. Devorarte. Hasta saciarme de ti.
    Sin parar.
    Beberte. Hasta sacar todos los jugos de tu manantial  encharcado. Hasta llenar mi boca  de ellos. Hasta deleitarme. Dándote placer. Degustándote. 
    Sin parar.
    Poseerte. Una y otra vez. Hasta sentir como mi miembro llena todo tu interior. Fusionándonos juntando nuestras caderas… Sintiendo tu calor. Tus gemidos.
    Sin parar.
    Rozarte. Juntando nuestros cuerpos. Con ansia. Hasta agotarnos. Sudar contigo. Rozando nuestros pechos. Sintiendo tu contacto. Sintiendo tus pezones erectos.
    Sin parar.
    Acariciarte. Por toda tu piel. Que sientas el calor de mis manos. El contacto de las yemas de mis dedos. Hasta llegar al centro de tu placer. Y ahí provocarte…
    Sin parar.
    Provocarte. Con mis palabras. Que sientas mi aliento en tu nuca. Mis susurros en tu oído. Acrecentando tu humedad. Siendo cada vez más atrevido, más obsceno…
    Sin parar. 
    Besarte. Llenar de besos tu cuerpo entero. Deteniéndome donde se que te estremeces. Tu punto mas sensible. Hasta hacerte temblar. Temblar de gusto. Arquearte de placer. Chillar llena de  pasión. 
    Sin parar.
    Contemplarte. Verte sonreír. Ver tu cara de satisfacción. Después de tu explosión de placer. De tu éxtasis supremo. De la culminación de tu deseo. Alegre. Contenta…

     

  • Vuelo a Lanzarote

    Vuelo a Lanzarote

    Voy por trabajo a la isla de Lanzarote. Es una de las islas pequeñas del archipiélago. Es temprano y aún voy medio dormido. Por suerte no hay retraso en la salida del vuelo. Vamos pocos pasajeros y hay poca gente en la sala de la puerta de embarque. Sentada enfrente de mí hay una chica. Lo primero que me llama la atención es su llamativo abrigo de color rojo bermellón. Sin proponérmelo cruzamos la mirada y aparece una incipiente sonrisa en sus labios. Es atractiva. La expresión de su cara es sensual.

    Tiene la melena castaña y lleva gafas. No sé qué tiene esta mujer pero me resulta interesante. Su pelo castaño. La forma de moverse. Esas gafas que le dan ese puntito sexy. A través de ellas se ven unos grandes y bonitos ojos. Me la quedo mirando cuando se desprende del abrigo. Lleva traje de ejecutiva, falda y americana gris marengo y medias. Tacones. Unos tacones de vértigo. Eso me gusta. Una falda de tubo hasta la rodilla. Con una raja que deja insinuar la continuación de sus piernas. Se desprende también de la chaqueta y aparece una camisa blanca. Recorro su cuerpo lentamente con la mirada. Me fijo y aprecio como se insinúa su sujetador bajo la blanca tela.

    -Mmmm -Sexy y atractiva, pienso…

    Ahora el cruce de miradas es seguido. Esos ojos marrón oscuro, casi negros, me han cautivado. Son preciosos. Es como si tuvieran una fuerza magnética que me obliga a mirarla. Su intensidad me atraviesa. Sus ojos se posan en mí con mayor interés.

    Nos llaman para embarcar. Nos ponemos a la cola y no puedo evitar girarme para ver dónde está. Y no hace falta que busque. Esta solo dos personas por detrás de mí. Su mirada se clava en la mía. De nuevo esos ojos. Transmiten intensidad. Determinación. Diría que hasta poder. Seguridad en sí misma. Me atraen.

    Pasamos el último control de billetes antes de meternos en la pasarela. Suena mi teléfono y atiendo la llamada. Me concentro en ella. El trabajo… uuuffff. La cola va avanzando y entramos en el avión. Es temporada baja y aún no hay mucha actividad en la isla, así que no han llenado el avión.

    Por un momento no soy consciente que esos ojos me observan. No me quitan ojo de mi espalda. Esos ojos negros sin yo saberlo me están desnudando en su mente. Esa mente trabaja a un ritmo vertiginoso quitándome la americana azul marino. Casi me arranca la corbata. Me arrincona contra la pared. Me desnuda con ansia. Abre mi camisa. Besa mi pecho. Sus manos palpan mi entrepierna. Me provoca. Hace que la desnude a ella. Que abra su blusa desabroche su sujetador y lama sus pechos. Chupe sus pezones. Remangue su falda. La acaricie. Su mano se mete en mi bóxer negro… Hasta que la azafata la saca de su ensoñación preguntándole por su asiento. Ella se lo dice y la azafata le indica que su asiento es junto aquel caballero.

    Yo ya estoy sentado y acomodándome. Me ato el cinturón y busco el ebook de mi novela preferida en el móvil para empezar mi habitual lectura en los vuelos. Al poco tiempo ya tengo a mi lado otro pasajero.

    Cuando se sienta a mi lado, al desviar la vista de mi lectura, lo primero que veo a la altura de mis ojos es como una falda se sube hasta arriba de una pierna. Al sentarse veo la parte superior de sus medias a medio muslo.

    -Mmmmm – eso me gusta. Me atrae. Es mi debilidad.

    Levanto la vista y la veo. Es la mujer de los ojos negros. Ahora aquella incipiente sonrisa es ya completa. Nos saludamos y nos deseamos un buen viaje. Noto un ligero sudor cuando sus ojos perforan los míos. La atracción entre ambos es evidente.

    Entablamos una conversación sobre temas habituales como motivo del viaje, a donde íbamos, en que trabajas, como nos llamamos, etc.

    -Jazmín.

    – Bonito nombre…

    Al poco tiempo se le cae el móvil al suelo y cuando me agacho para cogérselo puedo ver bien de cerca sus piernas. Eso hace que mi cuerpo reaccione.

    Esta mujer me atraía. No pude evitar mirar su escote. Se veía y se adivinaba la continuación de ese canal sugerente de entremedio de sus pechos. Vi parte del encaje de su sujetador. Todo eso unido al brillo de sus labios se juntó para provocar mi erección. El calor recorría mis venas. Imaginaba sus labios sobre los míos.

    La semitransparencia de su blusa blanca. Lo zapatos de tacón de aguja. Las medias. La falda adherida a sus caderas. Sus curvas. Todo se juntaba y coincidía con mis gustos. Las uñas pintadas de un color granate… Igual que sus labios. Empecé a sentir un poderoso deseo hacia ella. No sabía que me ocurría. La excitación se apoderaba de mi cuerpo.

    No sé qué ocurrió que se le volvió a caer el móvil. Cayendo hacia mis pies. Esta vez se agachó ella. Y sin duda tuvo que percatarse del bulto de mi entrepierna. Era imposible que no lo viera en mis pantalones. La cuestión es que una de sus manos la apoyó en mi muslo para incorporarse y eso para mí fue casi irresistible provocando un agradable cosquilleo en mi cuerpo. Se me aceleró el pulso. En ese momento bajaron las luces del avión. La iluminación era muy tenue. Quedo todo en penumbra.

    Me dijo que perdonara por ello. Le conteste que no tenía importancia. Que incluso que me gustó. Se rio. Le dije que no pensara mal de mí por ello.

    Coincidía que en toda nuestra fila solo estábamos los dos sentados. Pedí una manta para taparme ya que tenía algo de frio. Me ofrecí a compartirla. Y aceptó.

    No pude evitar la tentación de deslizar mi mano bajo la manta hasta rozar su muslo con el dorso de mi mano

    Tenía miedo de su reacción. Pero al ver que no decía nada avance posándola sobre su pierna empezando a acariciarla.

    Ahora sí que note su reacción. Note su mano sobre mi pierna, sobre mi muslo. La metió entre mis piernas acariciando la cara interna de mi muslo. Cerré los ojos. Es mi parte más sensible. Que me toquen ahí me excita mucho. Su tacto no me calmó los nervios. Al contrario, me electrizó. Ella a su vez separo sus muslos. Su perfume flotaba en el aire llegando hasta mí. Me inundó llegando hasta mi cerebro.

    No hizo falta decir nada. Nos fusionamos en un largo beso. Profundo. Intenso. Mi lengua entro en su boca y se enlazo con la suya. Ambas lenguas danzaron dentro de su boca hasta saciarnos el uno del otro a la vez que sentía como acariciaba mi pene por encima de mi pantalón.

    Cuando saque mi lengua de su boca fue ella la que continuó besándome pero metiendo la suya en mi boca. Eso me gusto. Su iniciativa me sedujo. Que invadiera mi boca buscando mi lengua me calentó. Mucho. Mmm…

    La combinación de los besos con sus caricias me puso muy cachondo, provocándome una ola de calor que recorrió mi cuerpo, intensificándose entre mis piernas, por lo que mi mano fue acariciando ahora sus muslos buscando su tanga a la vez que la otra acariciaba uno de sus pechos

    Note como su respiración se aceleraba. Nos contagiábamos la excitación. Abrí los botones de su blusa. Y bese sus pechos por encima del blanco encaje. Note como endurecían sus sensibles pezones. Mi lengua los lamio sobre la delicada tela y notaba como se ponían erectos. Mi mano noto su humedad sobre la fina tela del tanga. Lo aparte a un lado. Y empecé a explorar su vagina. Con cuidado. Estaba mojada. Pude ir metiendo despacio un dedo a la vez que se me mojaba de sus jugos. Eso me permitió meter un segundo dedo. Esta chica era puro sexo. Estaba tremendamente excitada. Después de moverlos muy despacio hacia fuera y adentro masturbándola saque los dedos y acaricie suavemente su clítoris. Haciendo círculos. Hacia arriba. Y abajo. A la vez que los besos eran cada vez más intensos y húmedos. Muy húmedos…

    Ella no perdió el tiempo. Aflojo mi cinturón, bajo mi cremallera, metió su mano bajo mi bóxer y saco mi pene. Joder que sensación más gustosa fue sentir su suave mano sobre mi polla y notar sus suaves caricias

    Me tenía a mil. Me estaba gustando lo que me hacía. Su mano solo me rozaba. Acariciaba mi sensible piel con las yemas de sus dedos. Me estaba enloqueciendo esa caricia tan delicada. Yo deseaba más contacto. Que abarcara todo el tallo de mi pene. Desde abajo hasta mi glande. Pero lo que me hacía… la delicadeza y la dulzura que empleaba en su caricia me estaba matando. Mmm… tuve que ahogar mi jadeo besándola.

    Luego paso a acariciarme con toda su mano. Realmente ahora empezó a masturbarme aunque muy muy despacio. Los dos nos dábamos placer con nuestras manos y acallando nuestros gemidos con largos y húmedos besos.

    Llego un momento en el que ella empezó a tensarse. A temblar. Apretaba mi polla con fuerza. Insistí en mis suaves caricias sobre su clítoris. Y note como su mano se posaba sobre la mía apretándola contra ella. Y exploto en un orgasmo tremendo. Ahogó su jadeo contra mis labios a la vez que se tensaba su cuerpo y estrangulada mi pene con su mano. Fue tremendo verla así. Sentirla correrse bajo mis caricias y regalarme su silencioso orgasmo de aquella manera.

    Una vez que su pecho pareció relajarse después de su explosión de placer saco la manta de encima de mis muslos y acerco su cabeza a mi entrepierna. Me tenía a tope. A puntito de correrme. Su mano me había masturbado a conciencia. Pero cuando sentí que desaparecía el contacto de su mano y era sustituida por la punta de su lengua sobre mi glande fue una sensación maravillosa. Volvía a repetir las suaves caricias que había hecho antes con la punta de sus dedos. Pero ahora sentía la humedad de su lengua recorrer todo mi pene. Dios santo que gusto me daba esta chica. Mmm… tenía que tener cuidado de no expresar en voz alta mis gemidos. Acaricie su melena castaña mientras se la metía en su boca. Esa calidez. La humedad de su saliva. Me estaba llevando al séptimo cielo. Mmm… y así siguió durante unos minutos que me parecieron eternos. Jugaba a la vez con mis testículos. Los acariciaba. Me los chupaba para luego volver a mi pene. ¡Dios mío! ¡Que gusto!

    Me volvía loco. Siii. Hasta que ya no pude más. Estaba a puntito de correrme. La avisé.

    -Me falta poco- le susurre. Asintió con su cabeza sin parar de chuparme. Hasta que empecé a sentir esa maravillosa sensación que es sentir como empieza a salir el semen de mis huevos, discurre a lo largo de mi pene y explota saliendo en varios chorros que se estrellaron en su paladar. No paro de chuparme hasta que no salió más y quede rendido. Luego pude ver su sonrisa con una gota en la comisura de sus labios. Le pase la mano por su mejilla y la atraje hacia mí para besarla. Ahí vi de nuevo el brillo de esos ojos cautivadores.

    La besé intensamente. Intensamente agradecido por el placer recibido.

    Aprovechamos la semioscuridad para cerrar un rato los ojos y relajarnos después del caliente encuentro. Lo que sucedió en el hotel de Lanzarote esa noche formará parte de otra historia.

  • Matrimonio de conveniencia

    Matrimonio de conveniencia

    Galicia, años 60.

    Venancia era una joven tímida, delgadita, de un metro cincuenta de estatura, pequeñas tetas y pequeño culo. Sus ojos negros eran grandes y su cabello castaño le llegaba a la cintura. Parecía tan frágil como una muñequita de porcelana. Muy joven se había casado con Anselmo, un hombre de setenta años, alto, casi calvo y seco. Era un matrimonio de conveniencia, de conveniencia para sus padres y para Anselmo, que por un puñado de tierra se llevara a una virgen, a la que cinco años más tarde tenía dominada, asustada, y pasando más ganas de polla que un sin techo de filetes de ternera.

    Venancia iba todos los días del caserón donde vivía a la iglesia y de la iglesia al caserón sin levantar la vista del suelo. No podía hablar con nadie si no quería probar el cinto de Anselmo. Cosa que ya había probado más de una vez al no levantársele la polla al viejo y echarle la culpa a ella. Encima era una mierda de polla, nueve centímetros le medía y era delgadita. Hasta tal extremo llegaron los enfermizos celos de Anselmo que contrató a Nuria, una tía de Venancia, para que fuese su sombra en el tiempo que él no estuviera con ella.

    Nuria, que tenía 40 años, era una mujer morena, de estatura mediana, bastante agraciada, pero también era una mujer oscura, con un apetito sexual desmedido y unas enormes ansias por llegar a ser rica.

    Venancia no tragaba a su tía, ya que sabía porque la tenía de criada personal, pero la cosa iba a cambiar una mañana que Nuria le llevó en una bandeja el desayuno a cama, y le dijo:

    -¿Si te cuento algo de mi hijo no se lo dices a Anselmo?

    -Nada le cuento a mi marido de mi vida.

    -Voy a pasarle la llave a la puerta, por si viene por ahí el viejo.

    -¡¿Tan peligroso es lo que me va a decir?!

    -Muy peligroso.

    Nuria cerró la puerta con llave y volvió a sentarse en el borde de la cama.

    Venancia estaba intrigada.

    -¿Qué es?

    -José Luis me va a enfermar por tu culpa.

    José Luis era el hijastro de Venancia, un joven delgado, alto y guapo de cara, que trabajaba de albañil.

    Venancia preguntó, intrigada:

    -¿Por mi culpa? ¿Qué le pasa a mi primo?

    -Que come poco, duerme poco y no hace otra cosa que pensar en ti. Nunca vi a un hombre tan enamorado.

    -No me engaña, tía, Anselmo le mandó tirar de mí.

    -No, nena, el pobrecito hasta te escribe poesías.

    -Ahora también es poeta.

    Nuria sacó un papel del medio de sus grandes tetas y se lo dio.

    -Esto es algo de lo que escribe:

    Venancia, leyó:

    Sé que soy menos que una pluma

    en el edredón de tu vida…

    Se que soy menos que la bruma…

    Se que no soy nada, querida,

    nada más que un pobre enamorado

    que se muere por besar todo tu ser.

    ¡Venancia, diosa del amor!

    ¡Que duro, que duro, es querer

    a quien nunca me dará su candor!

    Venancia le dio el papel de vuelta a su tía. Se bebió el zumo de naranja que le llevara. Bajó la cabeza, y le dijo:

    -Estuvimos enamorados.

    -Lo sé.

    -¿Quieres encontrarte con él?

    -No, soy una mujer casada, casada y honrada.

    -Casada, y maltratada.

    -Y honrada.

    -Todas somos honradas hasta que nos hierve el coño.

    -Yo no tengo esa cruz.

    -Tú eres tan zorra como todas.

    -Zorra lo será usted.

    -Lo soy, y no lo niego, pero yo no hago que se pajee mi hijo pensando en mí.

    Venancia comenzó a animarse.

    -¿Y usted como lo sabe?

    -Lo sé porque cambio su cama y me está dejando las sábanas amarillas.

    -¡Qué exagerada es!

    -¿Te corres con Anselmo?

    -Vamos a dejar el cuento.

    -¿Te haces una paja cuando no aguantas más las ganas?

    -Le dije que dejáramos el cuento.

    -¿Te imaginas hacer una paja tú y mi hijo frente a frente, tú acariciando tu coño y él meneando sus 20 centímetros?

    -¿No eran 18?

    -No ando con un metro midiendo pollas.

    -No hay miembros tan grandes.

    -El de José Luis los mide y es gordo, muy gordo, de los que entran apretados.

    -¿Y usted cómo lo sabe?

    -Lo vi haciendo una paja.

    -¿Y él la vio a usted?

    -Sí, estaba con los ojos cerrados pensando en ti, pero me oyó llegar.

    Venancia, suspiró, y dijo:

    -¿Qué me hará en sus fantasías?

    -Eso también te lo puedo decir porque se lo pregunté.

    -¿Qué me hace?

    Nuria quitó la bandeja de la cama y la puso encima de un mueble.

    -Comienza besándote.

    Nuria besó a su sobrina en los labios.

    Venancia empujó a su tía, y le preguntó, con cara de pocos amigos:

    -¿Por quién me ha tomado?

    Nuria se echó sobre su sobrina. Le agarró las manos, y le dijo:

    -Por una palomita que anda caliente.

    Nuria buscó los labios de su sobrina pero no los encontró, ya que Venancia movía la cabeza de un lado al otro.

    -Déjeme.

    Nuria, con una pierna entre las piernas de Venancia le frotaba el coño. Las tetas las apretaba contra las de su sobrina, que al querer escaparse de debajo de ella no hacía más que frotarlas, y esto la iba poniendo cachonda.

    -Voy a llamar a Anselmo si no me deja.

    Nuria, al abrir la boca su sobrina, le metió la lengua. Venancia se quedó quieta sintiendo la lengua de su tía acariciar la suya. Ya no ofrecía resistencia. Después de besar a su sobrina, largo y tendida, le dijo:

    -Te come las tetas.

    Le levantó el camisón. Venancia puso las manos encima de las tetas. Nuria pasó su lengua entre los dedos hasta que un pezón asomó entre ellos. Se lo lamió. Fue a por la otra teta. Venancia ya dejaba el pezón sobresalir entre los dedos, se lo lamió. Le quitó las manos de encima de las tetas y se las chupó, lamió y mamó durante unos diez minutos. Después le dijo:

    -Te come el culo.

    Le quitó las bragas. Venancia la ayudó levantando ligeramente su cuerpo.

    La mano de Venancia tapó el coño empapado y el ojete. Nuria, le levantó el culito a su sobrina, con las dos manos. Volvió a lamer entre los dedos hasta que Venancia los abrió y dejó el ojete al descubierto. Se lo folló con la punta de la lengua. Venancia quitó la mano. Nuria, le preguntó:

    -¿Quieres correrte?

    Venancia le cogió la cabeza con las dos manos, y le dijo, susurrando:

    -Sí, tía.

    Nuria, de una lametada, le limpió el coño de jugo. Después de tragarlo, exclamó:

    -¡Qué rico!

    Nuria le trabajó el clítoris… la respiración de su sobrina era cada vez más acelerada, supo que a nada que apurase las lamidas se correría. Las apuró, y Venancia, exclamó:

    -¡Me corro, tía!

    Venancia, desbordó. De su coño, latiendo, salió cantidad de jugo que Nuria se tragó como si fuese su bebida favorita.

    Al acabar de correrse, le preguntó Nuria a su sobrina:

    -¿Os arreglo una cita a José Luis y a ti?

    -No.

    -Eso es porque ahora estás satisfecha.

    -Eso es lo que se cree usted.

    -¿No quedaste satisfecha? ¿Te vas a hacer una paja cuando me marche?

    -Váyase tía, váyase y no diga tonterías.

    Nuria, cogió la bandeja y se fue, pero se quedó escuchando con la oreja pegada a la puerta para saber si se hacía una paja. Sintió el roce de los dedos de Venancia contra su coño. El chapoteo al entrar en su coño mojado, y el inconfundible «¡Aaaaah!» de un orgasmo.

    Nuria se guardó todo el día las ganas de hacerse una paja, aunque tentada estuvo una docena de veces a rascar el coño. Por la noche, cenando, le dijo a su hijastro:

    -Venancia está loquita por ti.

    José Luis, de la alegría, casi toca las palmas con las orejas.

    -¡¿De verdad?!

    Nuria iba a seguir mintiendo a su hijastro.

    -Sí. ¿Sabes comerle el higo a una mujer, hijo?

    -No, madre.

    -Te voy a enseñar a hacer gozar a una hembra. Levántate.

    De pie, al lado de la mesa, Nuria le tocó la polla a José Luis, por encima del pantalón.

    -Buena verga. La vas a hacer feliz.

    Le abrió la cremallera del pantalón, le sacó la polla, 19 centímetros y gorda. Se puso en cuclillas y se la mamó hasta que se corrió en su boca. Nuria se tragó la leche. Después se levantó, se desnudó, José Luis la aupó, Nuria se echó sobre la mesa de la cocina, y le dijo:

    -Lámeme el coño como si fuese un helado.

    José Luis pasó la lengua por aquel coño seco, hasta que empezó a lubricar.

    -La pepitilla -tocó el clítoris con un dedo- lame hacía arriba, hacia abajo, alrededor y hacia los lados.

    José Luis aprendió rápido… Minutos más tarde…

    -Mete y saca tu lengua en mi coño.

    José Luis metió y sacó la lengua en aquella vagina llena de jugo.

    Poco más tarde…

    -Ahora lame mi culo y folla mi ojete con tu lengua.

    Hizo lo que le dijo.

    -Ahora las tetas, hijo, magréalas y mámalas como si quisieras quitar leche de ellas.

    José Luis magreó y mamó las tetas de su madrastra con ganas atrasadas.

    El coño de Nuria ya comenzó a gotear y a mojar el ojete. Le dijo:

    -Métemela en el culo.

    Se la metió en el culo a presión.

    Unos minutos más tarde…

    -Quítala y métemela en el coño.

    Le dio canela fina en el coño.

    Al rato…

    -Otra vez en el culo, hijo, y dame con fuerza.

    José Luis hizo lo que le dijo su madre. Nuria metió dos dedos en el coño, se masturbó, y poco después, soltando un chorro de flujo que salió como sale de una botella la gaseosa que ha sido antes agitada, le dijo:

    -¡¡¡Me corro!!!

    La corrida fue grandiosa. José Luis, al ver aquel río de jugo salir del coño de su madre, le llenó el culo de leche.

    Al terminar, bajándose de la mesa, le dijo la madre:

    -Con esto te bastará para empezar.

    -¿Es qué hay más?

    -Mucho más, pero mañana es otro día.

    Era miércoles, a Venancia le tocaba limpiar la iglesia. Nunca la obligaran a limpiarla, se ofrecía ella, y aunque después de lo que había hecho con su tía ya no le apetecía, tenía que guardar las apariencias.

    Mientras Venancia estaba limpiando la iglesia, en el caserón, Nuria, sentada en la cama, desnuda, tenía al Seco, también en bolas, sobre sus rodillas. Con una zapatilla gris de felpa, con piso de goma negro, le estaba dando en las nalgas, a romper. Le preguntó al viejo:

    -¡¿Por qué me dabas con el cinto cuando era más joven, hijo puta?!

    -Por qué te gustaba, zorra.

    -¡¿Zorra, maricón?!

    Nuria le dio otra vez en las cachas, a romper.

    -¡¡¡Zaaaas!!!

    El viejo tenía el culo al rojo vivo, pero el muy cabronazo estaba empalmado.

    -¡¿No sabes dar más fuerte, putona?!

    Nuria le cogió la polla y se la ordeñó, al tiempo que le volvía a dar.

    -¡Ahora verás, viejo cabrón!

    -¡¡¡Zaaas!!!

    Nuria, que tenía el coño empapado, le preguntó a Anselmo:

    -¿Me das lo mío?

    Anselmo se levantó, empalmado, y con el culo al rojo vivo. Cogió por la hebilla el cinto de cuero de su pantalón. Lo dobló. Nuria se levantó y le dio la espalda. El viejo le azotó las nalgas desnudas.

    -¡Plis, plas, plas!!

    Nuria, caliente como una perra en celo, le preguntó:

    -¿Nos corremos, cabronazo?

    -¿Paja?

    -Tienes miedo a que se te baje, hijo puta. Pues que sea una paja.

    Sentados en la cama, frente a frente, el Seco y la Cachonda se comenzaron a masturbar.

    Poco después, viendo como Nuria metía y sacaba dos dedos de su coño, le dijo Anselmo:

    -¿Estás?

    -Aún no.

    -Pues apura o me corro antes que tú, cerda.

    Nuria se acarició muy lentamente. Cerró los ojos y pensó en Venancia. No tardó en decir:

    -¡¡Córrete viejo que yo ya me voy!!

    Nuria, con los ojos cerrados y temblando, se corrió. Anselmo vio salir el jugo de su coño y después de dos años, se volvió a correr.

    Al acabar, Anselmo, sacó mil pesetas del bolsillo del pantalón y se las dio a Nuria.

    -¿Está bien así?

    -Está.

    Al día siguiente, otra vez en la cama, desayunando, le preguntó Venancia a su tía:

    -¿Cómo está José Luis?

    -Mal, le dije la verdad, que nunca serás suya.

    -No se lo debió decir.

    -De sueños imposibles no se vive.

    -En el amor nada es imposible.

    -Eso me dice Carmiña. Está enamorada de José Luis y le pasa lo mismo que a José Luis contigo.

    -¿Y él sabe que ella está enamorada de él?

    -No, pero un día de estos se lo voy a decir.

    -Es muy guapa.

    -Sí, y virgen.

    Nuria dejó que Venancia fuese madurando…

    A la semana siguiente, a Venancia ya le dolían los dedos de tanta paja que se había hecho. Comiendo a la mesa de la cocina, le dijo Nuria:

    -Esta tarde se va Anselmo a la capital a arreglar unos papeles. ¿Te dijo que me quedo aquí a dormir?

    -No, no me dijo nada.

    -Es el momento ideal. No vais a tener otra oportunidad como esta.

    -No me tiente, tía, no me tiente.

    -Los dos solos… Desnudos… Le coges la verga… Se la chupas… Luego él te come el coño…

    -Calle que estamos comiendo.

    -¿Le digo que venga?

    -Me lo pensaré.

    -¿Eso es un sí?

    -Sí, vale.

    -Ya iba siendo hora. Te estabas consumiendo a pajas, nena.

    -¿Es bruja, tía?

    -No, soy mujer, y también te cambio la cama a ti.

    Eran las diez de la noche. Nuria había peinado a Venancia en la cama. La muchacha estaba sentada y desnuda de medio cuerpo hacia arriba, la otra mitad la tapaba la sábana. Nuria salió de la habitación y entró José Luis. Estaba vestido. Al ver las pequeñas tetas de Venancia con sus pequeñas y rosadas areolas y sus erectos pezones, se desnudó. Al estar en pelotas y ver Venancia su verga, acostumbrada a ver lo que veía, le pareció descomunal. José Luis se acercó a la cama, se sentó en el borde, y le dijo:

    -Eres más hermosa que una diosa.

    -¿Habla el enamorado?

    -Habla el hombre que te va a hacer feliz, aunque sólo sea por una noche.

    Se besaron, sin lengua al principio y con lengua después. José Luis, destapó a Venancia y se echó a su lado. Venancia iba a hacer todo lo que le hacía en sus pajas. Le cogió la verga y se la meneó muy despacito mientras le pasaba la lengua por el frenillo, por la corona y por el meato. Después se dio la vuelta, le puso el coño en la boca y se la mamó. José Luis se la comió y le metió un dedo en el ojete. Lo del dedo en el culo no lo esperaba. A Venancia se ve que le gustó ya que se incorporó y le puso el ojete en la boca para que se lo follase con la lengua. José Luis se lo folló bien follado. Después hizo algo que tampoco le pasara por la imaginación en sus pajas. Se dio la vuelta. Le cogió la verga a su primo. La puso en la entrada del ojete y empujando con el culo metió el glande. Besó a José Luis y después acercó su cara a la de él. Venancia tenía la cara ardiendo. Siguió metiendo la verga entre gemidos de placer. Al tenerla metida a tope, volvió a besar a su primo. José Luis, se corrió. Venancia sintió como la leche calentita de su primo le llenaba el culo. Su coño, chorreando, echaba por fuera. Sacó la polla y la metió en el coño, donde entró casi tan apretada como en el culo. Folló a José Luis a lo bestia. Su culo se movía a cien por hora hacia delante y hacia atrás. De repente se detuvo. El coño de Venancia apretó la verga de José Luis, lo soltó, y entre gemidos y bañándolo de jugo, le dijo:

    -Te quiero, Pepe Luis

    José Luis, la besó y corriéndose dentro de su prima, le respondió:

    -Y yo a ti, vida mía.

    ¿Quedaría preñada? ¿Acabarían juntos? ¿Se haría rica Nuria? Eso lo decidís vosotros que yo sólo escribí el relato para que alguna o alguno, se hiciera una buena paja.

    Se agradecen los comentarios buenos y malos.

  • Cogiendo con la mujer de mi amigo

    Cogiendo con la mujer de mi amigo

    Recién había llegado a la ciudad por cuestiones de trabajo, cuando al entrar a un bar me cruzo con Pablo, un amigo de la juventud, que hacía unos veinte años que no nos veíamos, y nos fundimos en un fuerte abrazo. Nos sentamos en el bar a compartir una café y hablar de nuestras vidas, donde le comento que estoy divorciado, con dos hijos mayores, y que me quedaba unos días por razones de trabajo, el me comento que se casó con la novia de la adolescencia y que tenía dos hijos ya mayores, y me invito para que esa noche fuera a cenar a la casa.

    Yo a su mujer la conocía desde joven, cuando estaban de novio, se llama Luján, era linda, con unas piernas infernales y un culo espectacular, me preguntaba ¿cómo se encontraría ahora?

    Llegue a la hora indicada, alrededor de las 22 hs, con un ramo de flores para Lujan y un buen vino tinto para mi amigo. Nos saludamos con mi amigo, y ver a su mujer Luján, me invadió una sensación de éxtasis, se encontraba hermosa, seguía teniendo las mismas piernas, y un culo tremendo, que al abrazarme hizo que le sintiera sus tetas sin sostén contra mi pecho.

    Nos sentamos en el living, ella frente a mí, que vestía una pollera corta, con unas botas tejanas y una blusa transparente que permitía que se le notara los pezones parados.

    Empezamos a conversar, mi amigo fue a la cocina a destapar el vino, y ella con las piernas entreabiertas dejaba ver su tanga blanca, metida en los labios de su concha… no sé si lo hacía a propósito o no se daba cuenta de la vista que me daba.

    Apareció mi amigo, y seguí la conversación, mi pija estaba endureciéndose, no podía dejar de mirar sus piernas y la tanga metida en su concha, llegó el delivery y mientras mi amigo…

    Mientras mi amigo Pablo, atendía al delivery, su mujer, me pide que le ayude a poner la mesa para cenar. Me acerque por detrás, le tome la cintura, y apoyándole mi pija dura, le dije al oído que volvería cuando no esté su marido para cogerla, ella, sorprendida me dice:

    – sos un desubicado!!! Soy la mujer de tu amigo!!

    – si sos la mujer de mi amigo que le muestra la tanga blanca, metida en la concha al amigo, parece que te gusta calentar braguetas, putita!!!

    Y volví a apoyarle mi verga dura, teniendo que retirarme al baño para disimular delante de mi amigo. La cena transcurrió con miradas insinuantes, hasta que llegó la hora de despedirme. Esa noche no podía dormir pensando como me iba a coger a Luján, había quedado muy caliente, tuve que masturbarme para calmar a mi amigote. Por la mañana me presento en la casa de Lujan, sabía que pablo no iba a estar por su trabajo hasta el mediodía; me abrió la puerta, y sin mediar palabra la atropelle y le arrincone contra la pared del living, empecé a besarle esos labios carnosos, mientras que una mano bajaba a su concha y la otra le sobaba las tetas, ella se resistía un poco, pero a su vez se entregaba, mientras le decía “voy a cogerte putita… te voy a dar la mejor cogida de tus últimos tiempos, dame tu mano toca mi verga putita, mira que dura esta… te la vas a comer toda…” ella empezó a decirme, “sos un hijo de puta!!!, pero me encanta hijo de puta, si cógeme de una vez…!!!”.

    La di vuelta la puse contra la pared, me baje, le corrí la tanga blanca y empecé a chuparle el culo, mientras la pajeaba en su concha, la muy puta empezó a gemir como una zorra, enseguida se mojó como un mar, lubrique bien su culo, y le apoye mi verga en su entrada, ella…

    – por ahí no, no me cojas por la cola…

    -ahhh, que lo tenés virgen putita, tu marido nunca te la puso por el culo, con lo hermoso que lo tenés?

    – NOO, nunca me cogió por el culo!!! ayyyy me calienta…

    Le empecé a meter la puntita de mi verga, le dolió, pero levantaba más su culo, y de un solo empujón se la metí toda, grito de dolor, pero luego comenzó a gemir… “Ayyy, sisi, dame así, cogeme… Me estas rompiendo el culo, me encanta… que pija hermosa, dame más”. Empecé a bombearla hasta que se vino con dos orgasmos seguidos… le saque la poronga de culo, y se la di para que me la chupara, la muy puta empezó a tragársela toda, me chupaba los huevos, y volvía a metérsela toda, yo le decía

    -te gusta chupar vergas??? tragala que es toda para vos, puta! ponela bien dura que quiero seguir cogiéndote, putita!!

    -si cogeme, me encanta chupar una buena verga como la tuya… damela, cogeme ya!!!

    La puse en cuatro y se la metí, de un tirón, la muy puta gemía y gritaba como una loca, y luego de bombear, se vino con dos orgasmos más, yo recaliente, se la saque, la agarré de la cabeza, le traje la cara contra mi pija empezó a chuparla como desesperada, hasta que le largue un chorro de leche infernal, que se lo trago todo la muy puta… y le dije:

    -de ahora en más, quiero que seas mi puta, mi amante, voy a cogerte por toda la casa, quiero cogerte en la cama de tu maridito cuando vuelva mañana, chauuu putita.

  • Masaje con final feliz

    Masaje con final feliz

    Era un día cualquiera en la sala de espera del masajista al que solía acudir por repentinos dolores de espalda desde hace tiempo. Siempre acudía a él porque era un antiguo amigo de mi adolescencia y me relajaban mucho el dolor sus masajes. Tras un rato de espera, salió uno de sus últimos pacientes del día y enseguida me llamó a la camilla para mi masaje ya que era su última paciente del día.

    Mientras me quitaba la ropa, me envolvía con la toalla y me tumbaba boca abajo en la camilla, él preparaba los aceites y cremas con los que me haría el masaje. Ya estaba lista y lo avisé. Enseguida vino, puso la luz tenue que pone habitualmente para los masajes y dejo caer unas frías gotas de aceite sobre mi espalda. Pero ese frío pronto pasó a ser sensación relajante gracias a sus manos que lentamente empezaban a acariciar mi espalda buscando los focos donde sentía más dolor.

    Fue poco a poco acariciando mi espalda por cada esquina mientras me preguntaba sobre mis dolores de espalda con un tono suave que pronto me erizaba la piel. Mi masajista era un chico rubio, con buen cuerpo, mirada penetrante y que cuando hablaba suave, te excitaba. Siguió hablándome suave mientras iba presionando cada vez más en mi espalda relajando cada esquina y cada músculo. Estaba tan relajada y disfrutando del masaje que, sin darme cuenta, deje escapar algún que otro suave gemido, del que se fue dando cuenta mi masajista.

    Mi masaje de espalda empezó a cambiar y tornarse más relajante pasando a ser masaje de cuerpo porque empezaba a pasar sus manos suaves y aceitosas por mis brazos. Como no le decía nada y notaba que estaba muy relajada, paso del masaje de brazos a bajar sus manos hasta mis piernas, que masajeó suavemente de los tobillos subiendo poco a poco al resto de la pierna.

    Empecé a sentirme un tanto excitada por sus caricias y no tardó en percatarse de ello, así que sus manos doblaron un poco la toalla que tenía en mi cintura para masajear mis piernas un poco más arriba. Noté frío otra vez sobre mis nalgas y me di cuenta que la toalla había desaparecido y unas gotas de aceite de masaje se resbalaban hacia mis piernas. Pero pronto me acarició lentamente recogiendo entre sus dedos las gotas de aceite mientras masajeaba mis nalgas e iba bajando poco a poco hasta encontrarse con mi vagina.

    Al darse cuenta que no me molestaba, empezó a masajearme suavemente el clítoris mientras notaba como mi cuerpo se estremecía, y dejó que un dedo se colara lentamente dentro de mí vagina excitada y jugosa a la vez que un poco juguetona. El calor que sentía iba aumentando y con ello unos suaves gemidos se escapaban de mi boca. Durante un rato solo se centró en jugar con sus dedos en mi vagina y masajear suavemente mi clítoris hasta que, tal era mi nivel de excitación, que me incorporé lentamente en la camilla, lo acerqué hacía mi cuerpo desnudo y resbaladizo y nos fundimos en un apasionado beso que encendió aún más esa llama que teníamos entre nosotros.

    Entre besos y caricias, le iba quitando la ropa y bajando mi mano en busca de su polla para llevármela a la boca. La acaricié suavemente con mi lengua mientras la tenía entre mis dedos hasta que, sin esperar más, me la metí entre mis labios haciéndole disfrutar como nunca mientras le echaba una de mis excitantes miradas felinas. No pasaría mucho tiempo hasta que, ardiendo de deseos, me tumbó sobre la camilla y me penetró salvajemente haciéndome tener orgasmo tras orgasmo mientras sus manos acariciaban mis pechos y sus labios buscaban los míos. Todo estaba llegando a su fin cuando, en pleno éxtasis tuve mi último orgasmo mientras su semen acababa resbalando sobre mi pecho.

  • Mi familia colombiana y su secreto (14)

    Mi familia colombiana y su secreto (14)

    Este relato es 100% ficticio solo fruto de una fantasía personal

    A la mañana me desperté y me asee y baje a desayunar sin correr ni hacer mis ejercicios de forma habitual y esta vez sin desayunar tenía que llevar 70.000$ USA donde La Campanas rápido y discretamente y eso se hace mejor muy muy temprano cuando todos duermen y no hay miradas indiscretas ni chismosos…

    Pase al despacho de la Yaya a esperarla pero apareció Adelita con una bolsa de deporte e instrucciones.

    Llegue donde La Campanas sus hijas y empleados estaba ya de retira muchas de sus transacciones se hacen de madrugada La Campanas me recibió en su despacho con una bata de seda negra minúscula y por el tamaño de sus tetas muy escotada me dio un beso se sentó en la mesa

    LC: Madrugas mucho mi amor

    H: No es la cantidad habitual son 70.000$ USA.

    LC: Eso es mucha plata yo… (La Interrumpí)

    H: Debo decirte algo que no puede salir de aquí

    LC: Tranquilo soy como un sacerdote lo que me cuentes no saldrá de aquí…

    H: Jajaja, tu un sacerdote jajajaja te pega más abogada y el secreto abogada cliente creo que es mas de tu estilo.

    LC: Jajaja tienes razón eso es más mi estilo yo una licenciada jajajaja.

    Apareció Fabiola casi dormida muy desconcertada vestida con una vieja camiseta de futbol y unos pantalones contos desteñidos.

    Fa: ¿Que hace Hernán aquí?

    LC: Toma esa bolsa cuenta esa plata son 70.000 pavos despierta a dos de tus hermanas y acabar rápido.

    Fa: Pero… ( La Campanas interrumpió a Fabiola)

    LC: Obedece y haz tu tarea rápido

    La pobre Fabio obedeció sin rechistar y se fue

    H: Como te decía la persona a la que perteneces eses dinero aprecia la discreción y el anonimato aprecia la seriedad en los tratos y si queda complacida es posible que este no sea el único negocio que hagamos…

    LC: La Mad…

    H: Discreción

    LC: Si amor claro esta casa es siempre muy discreta y seria en los tratos pero para cantidades más grandes de 100.000 pavos o más te voy a dar un celular desechable con 100 pavos no se puede rastrear solo lo debes usa con el número que ya está grabado y si no contesto yo y solo yo saca la tarjeta quémala y tíralo…

    Se puso a 4 con el culo hacia mí con la bata tan minúscula que lleva puesta se lo vi todo solo llevaba una pequeña braguita negra con trasparencias que era engullida por dos enormes nalgas blancas fabulosas… Creo que lo hizo aposta esperando mi reacción y si quería guerra porque no dársela.

    H: Hay paisajes en este país dignos de ser enmarcados

    Se giró sonriente y complacida se puso de pie de una forma un poco patosa ya que es una mujer grande y con unos Kg de más se colocó de cara a mi muy sonriente y orgullosa y sin decir nada me entrego el celular.

    LC: Me disculpas un instante amor

    Abandono el despacho por una puerta lateral al fondo del mismo.

    Regreso al cabo dos minutos Aprox

    LC: Que despistada soy no te entregue la caja con el cargador y las instrucciones

    Volviendo a colocarse en la misma posición que antes pero esta vez la mi PUTA no llevaba bragas y abrió aún más las piernas mostrándome todo clarísimamente todo.

    LC: ¿Te complace más el paisaje ahora?

    H: Si mucho mas

    LC: Si lo deseas puedes enmarcarlo.

    H: No sé si tendré la herramienta apropiada para él trabaja

    LC: Jajaja yo estoy segura de que si jajaja

    Tocaron a la puerta era Fabiola

    Aceradamente intente ponerse de pie La Campanas y caballerosamente la ayude. Pero al agarrar le la bata se abrió y sus dos enormes descomunales tetas al natural por unos breves momentos ya que ella se apresuró a taparse de forma instintiva…Medio las gracias me entrego la caja y el celular sonriente y satisfecha y ordeno pasar a Fabiola que entrara

    Fa: Que sepas que mis hermanas están muy enojadas conmigo por despistarlas…

    LC: Yo me ocupo…

    Fa: ¿Le has dado un celular?, mama me dejas sin mi mejor cliente…

    LC: No amor es un cliente VIP y debe… sigue siendo tu cliente

    Se pusieron de acuerdo y yo me fui con el dinero Fabiola con un gran porcentaje más que contenta y La Campanas feliz,

    Llegue a la hacienda y me fui al despacho de la Yaya le di el dinero

    Y: Ya Jacobo echa todo el día para un mandado como este.

    H: Pues yo no

    Y: ¿Elisa sabe que la plata es mía?

    H: Yo no se lo dije como me dijiste, (Mentira) pero no es ninguna tonta y sabe sumar 2+2 y sabe que yo no manejo tanta pasta despertado a sus hijas para contar y preparar el dinero y se dejó los cuernos para hacerlo lo antes posible…

    Y: Jajajaja esa perra quiere complacerme y reconciliarse conmigo maldita se cree que no sé qué intento quitarme a tu abuelo estúpida, pero vamos a aprovechar de su interés por reconciliarse con la familia es una serpiente que hará lo que sea vendara a sus hijas si así cree tenerte o se abrirá de patas ella misma es una puta… No te fíes nunca de ella ni de lo que te diga.

    H: Recibido alto y claro…

    Y: Muy buen trabajo, prepárate para ir con Los Contreras…

    Me fui a la cocina me pille un café y le pedí a Adelita que me preparase un bocadillo.

    Me fui con mi café y un plato con 6 empandillas de carne que devore gustoso

    Me prepare con un chaleco antibalas y uno táctico una 1911 un Sig 226 y mi HK 416 mis armas blancas y mi revolver en el tobillo y una cantidad significativa de munición.

    Prepare el equipo de papa los chalecos como yo Una Beretta 92 FS una Glock 17 Fusil FAL modificado en Texas un cuchillo y su navaja y una cantidad significativa de munición.

    Fui a la cocina por mi bocadillo al salir de la cocina estaba Yonny y decidimos ir juntos en el carro con Jacobo El Bisonte y El Buitre que además de escuchar sus batallitas de conquista un pésimo concierto cumbia a tres voces lamentable…

    Llegamos a que en su día debió ser una espléndida y muy lujosa hacienda con caballerizas plaza de toros aeropuerto y helipuerto discoteca y casino etc., pero ahora era solo un conjunto deplorable y decadente de runas y edificios saqueados semi derruidos abandonados cubierto de polvo y basura recuerdos de tiempos mejores y un esplendoroso pasado.

    Papa y los demás se pusieron a recordar las fastuosas fiestas de hasta una semana de duración o más con putas y un total desenfreno de comida bebida muusica apuestas etc.

    El mapa que encontré esbozado a mano alzada señalaba unos lugares que triangulando sus ubicaciones deban un punto del que debíamos obtener algo más el lugar era un edificio que era una bodega polvorienta sucia oscura y semi derrumbada que tenía más o menos como a dos altura había los escudos familiares de todas las familias de los patrones del valle.

    Pensé que detrás de aquellos escudos habría algo movieron unas grandes cajas y una vieja escalera y así pudimos subirnos a la altura de los escudos de forma cómoda los escudos se movían y se hundían en la pared y rotaban los hundimos y rotamos a la vez en la dirección que estaban las haciendas de ambas familias (Pura suerte) y se abrió una trampilla en el suelo por la que bajaban una escaleras metálicas de mano fijadas a la pared.

    Mandaron a El Bisonte a los carros a por linternas las trajo y Yonny y yo bajamos por las escaleras con mucho cuidado por si había trampas en aquel hueco oscuro semi inundado y pestilente y apestoso agujero olía a cloaca.

    Al final de aquel nauseabundo lugar había dos cajas metálicas de color plateado con los escudos de las dos familias pintados en cauda de las cajas cerradas por 3 candados cada una volvimos a tras mientras los demás se reían de la peste que salía de aquel apestoso lugar, nos pasaron unas cizallas y cortamos los candados dentro había 4 cajas metálicas más pequeñas como si pones 6 baterías de coche juntas 3 a 3 pero unos 5cm más altas y con una cerradura parecida a los candados de bicicleta Los de los contreras pintados con los colores de la bandera Colombiana y los de mi familia pintados con los colores de la bandera de España algunas muy pesadas y otras no tanto

    Nos pasaron cajón de madera colocamos las y con una cuerda las subimos era imposible subirlas sobre el hombro Una vez fuera apestábamos y viajamos en cajuela de una de las camionetas éramos como dos mofetas.

    De camino a la hacienda hablamos Yonny y yo de su M4 que era chulada me dijo que era cortesía de “El Peleas” que si temía el dinero él podía conseguir a petición lo que quisiera en con las especificaciones y accesorios que quisiera tenía un conseguido y un armero muy bueno en plantilla por así decir.

    Llegamos a la hacienda y con la petes que despedíamos Adelita nos destinó a las caballerizas casi nos arrancó la ropa nos enchufo la manguera sin compasión la mangara con la que lavan las caballerizas nos dio con 20 pastillas de jabón, quemo nuestras ropas mis botas ya las había hecho a mi y a mis pies suplique y patalee que Adelita lo quemo todo con mi propio mechero mientras El Bisonte se hacía cargo de mis armas chaleco etc. y las de Yonny con las carcajadas de CR7 que terminaba de llegar.

    Nos llevaron ropa limpia y 10 litros de perfume nos vestimos salimos y El Bisonte le comentaba a la Yaya que dentro de aquellas cajas había una granada el las habida montado por orden de mi abuelo si no se habrían con la llave harían BBBUUUMMM!!!

    El abuelo le había dado una de las llaves a la Yaya y yo las había encontrado las otras 3 llaves en distintos lugares con indicaciones del abuelo

    Doña Enedina tenía otra pero desconocía donde podían estará las otras 3 y eso la ponía de mala uva.

    Le dije que dos estaban en la biblioteca camufladas en un viejo libro el arte de la guerra de SUN TZU y otra en un hueco en el despacho de la Yaya.

    Ene: La que más lee en casa es Ximena los demás no les gusta la lectura…

    Acompañe a Doña Ximena y Yonny al despacho y biblioteca particular de la Yaya antes del abuelo y tomaron el Corvette de CR7 se fueron a su hacienda.

    Mientras abrieron las cajas con seguridad entre Jacobo y El Bisonte y pasaron el contenido que venía en unos sacos de arpillera de una marca de café otras cajas de maderas limpias de aquel hedor y unas cartas a nombre de mi abuela

    Y volvieron en una hora con sus 3 llaves y la cuarta de Doña Enedina abrió las cajas e hicieron lo mismo que nosotros y pasamos al despacho de la abuela

    Doña Enedina Doña Ximena Don Nacho Yonny La Yaya Papa Jacobo y yo

    En el primer saco del abuelo había 48 lingotes de oro de 500grs cada uno

    En el segundo saco del abuelo había 500 Krugerrand de Oro

    En el tercer saco había dos bolsas negras con brillantes y esmeraldas verdes

    En la cuarto saco del abuelo había bonos al potador envasados al vacío por valor 4 millones de $ USA

    Los contreras tenían lingotes y monedas de plata rubís y topacios azules los mimos bonos que nosotros

    Doña Enedina Doña Ximena no se las notaba muy contentas pero a Yaya si nuestras cajas eran mejores

    Xin:¿Qué te llevarías si tuvieras que huir Yonny?

    Yon: El Oro

    Don N: Idiota los bonos no se rastrea

    Xin: Estoy rodeada de burros

    Y: ¿Y tú Hernán que te llevarías?

    H: Yo creo que los brillantes una vez tasados no pesan ni tiene el volumen del oro se pueden llevar con facilidad y ocultar en la ropa las botas y dos o tres pueden valer mucho y son complicados de rastrear… Leí que en la revolución rusa a la zarina y sus hijas le habían cosido brillantes en la ropa interior y sus vestidos si a ellos les valía mí también

    Xin: Respuesta correcta, ven deben leer burros hay brillantes y piedras preciosas que valen miles de dólares

    Y: El niño lee mucho

    Ene: Comadre no es un niño es todo un hombre y usa la cabeza cosa…

    Llegaron tía Eva Coral y Belindita Doña Ximena paso a Belindita al despacho y le mostro las piedras preciosas y a la bebe le gusto el oro y las esmeraldas yo le dije que como mujer debía fijarse en los diamantes y se los mostré y la niña armo un griterío le gustaron mucho.

    H: Con clase y buen gusto se nace eso no se puede enseñar tiene la gran genética de la Yaya la abuela y la mama…

    Con eso me las gane y me hicieron tío adoptivo de Belindita.

    Después de un rato más Yonny y yo nos fuimos a ver al cabron de “El Peleas” a ver si tenía un fusil M4 tan chulo como el de Yonny y Yonny quería un metralleta H&K UMP Calibre: UMP45 Cargador:45 o 60(Ampliado) proyectiles. Además de echarle un ojo a la hija de “El Peleas” que era un bombón

    Llegamos Yonny hablo con “El peleas” que nos pasó aun un sótano de un edificio anexo y allí había armas para equipar un pequeño ejercito

    Yo compre M 4 equipado con todo para fuerzas especiales un Ak 74 igual de modificado que el M4 y de polímero unos silenciadores y unos manuales como hacer Napal casero o bombas caseras etc

    Yonny se llevó la H&K UMP y una pipa Five-Seven y munición ultra sónica y el número de teléfono de Larisa la hija de “El Peleas”

    Nos volvimos a la hacienda deje las armas en su sitio le enseñe a Papa mis progresos con Jeep lo cargamos en el remolque hice una pequeña maleta y le dijo a la Yaya que me iba con papa a Cali la yaya armo la de dios y mientras ellos discutían…

    Vi como el burro de tío Rodolfo iba a romper la ventanilla del carro de mi tía Eva se había dejado las llaves dentro.

    Salí del carro de Papa y lo evite que hicieran añicos la ventanilla del coche, con un pelín de habilidad y un cordel se puede abrir la puerta de coche mi escusa es que soy mecánico se hacer esas cosas y quede como dios y además mi tía aprovecho para reclamar su carro nuevo y decir que en 2 o 3 días se iría a por su carro nuevo al concesionario de Papa.

    Nos pusimos camino a Cali sin avisar a Diana ni mis hermanas…

    A los pocos kilómetros de la hacienda nos pararon Los Rojas tenia laboratorios y buscaban a alguien reconocieron a Papa y pasamos llame a la Yaya y se lo dije por si les podía traer complicaciones…

    Llegamos a casa y a Diana casi le da un telele no tenía preparado nada y además tenían una cena con unos amigos ella y Papa

    Mis hermanas prepararon mi cuarto…

    H: Puedo ir a dormir a un hotel

    P: Jajajaja te va a atar a pata de la cama

    D: Amor que dices esta es tu cas tu sitio nada de hoteles…

    Mis hermanas se reunieron en el cuarto de Iris

    Llamamos a una pizzería y pedimos 3 pizzas pague el pedido y las llame para cenar aparecieron en chanclas tangas minis y sujetador a juego todo muy sencillo solo que con distintos colores Kata negro Iris rojo Yasmin violeta suave

    Se pusieron a poner la mesa y corta las pizzas etc ver moverse aquellas 3 moverse por allí de esa guisa se la pondría dura a San Pedro

    Una botella de Coca-Cola grande y nos pusimos a cenar

    K: Como soy la mayor debo decirte hermanito que no esperábamos que fueses así y nos llevásemos también… y te vamos hacer un regalo

    Ir: Elige un color

    H: ¿Cómo dices?

    Ir: Un color hombre di un color

    H: Verde

    Ir: No tonto rojo

    Iris se levantó de su sitio en la mesa y se plantó delante de mí me dio un beso con lengua y se sacó el sujetador apareciendo ante mi dos tetas color café con leche con un una pequeña aureola color café y un pezón en forma de grano de café oscurito me quede mirándolas embobado no esperaba el beso ni lo que siguió claro está.

    Ir: ¿Te gustan mis toronjas?

    H: Si claro a quien no son muy bonitas

    K: Ahora le toca al negro igual que Iris se levantó de su sitio en la mesa y se plantó delante de mí me dio un beso con lengua y se sacó el sujetador apareciendo ante mis ojos dos generosas tetas color café con leche con un una aureola oscurita pero menos que la de Iris color chocolate con leche tamaño galletas maría y un pezón en forma de macarrón gruesos duros parados, mirándolas por el tamaño de las tetas y el culo de Kata habían crecido generosamente de forma proporcionada se parecía mucho físicamente a Diana pero cuando aumenta zonas estratégicas quien se queja

    Yas: Hermana tienes las tetas más gordas

    K: Ya salió la envidiosa… (Se enzarzaron las 3 en una pequeña discusión).

    K: Que tenis las 3 una bella figura herencia de Diana claro esta y por lo general a los hombres los pechos y traseros luctuosos nos suelen gustar

    Ir: Jajajaja el novio de Kata no va saber qué hacer con tanta carne… (Se volvieron a poner a discutir, pero si el novio de Kata no disfrutaba de aquellos fabulosos obsequios de madre naturaleza o era marica o tonto integral).

    Yas: Ahora yo

    Yasmin se levantó he hizo la misma maniobra que sus hermanas solo que el beso tenía menos destreza por así decir y cuando se fue a sacar el sujetador se lio con el broche y fue un poco cómico la pelea que tuvo con él para sacárselo supongo yo fruto de sus notables y visibles nervios, cuando logro sacárselo aparecieron ante mis ojos dos senos muy bonitos en forma de pera redonditos muy apetecibles con una aureolo de tamaño medio ni tan grande como la de Kata ni tan pequeña como la de Iris con pezón redondito aplastado como un grano gordito de café su piel es color café con leche clarito y su aureola y pezón color chocolate con leche oscurito…

    Yas: ¿Te gusta mis bubis?

    H: Claro que si Yasmin tienes una hermosa figura y unas bonitas tetas. Además las 3 sois muy guapas dulces cariñosa amables educadas respetuosa atractivas y sexys…

    K: Gracias hermanito nos vas a sonrojar te tenemos que pedir un favor

    H: Si claro.

    K: Enséñale a besar bien a Yasmin como as probado no tiene mucha experiencia…

    Yas: Papa me vigila como un halcón…

    Bese a Yasmin en la boca despacio y con mimo jugueteando con nuestras lenguas bien rico

    Yas: Mmmm que rico más mas mas otro

    Volví a besar a Yasmin pero esta vea alargando un poquito más nuestro ósculo y los juegos de nuestras lenguas

    Yas: Mmmm que rico besas hermanito más quiero mas

    Kata e Iris se reían y bromeaban con las peticiones de Yasmin de más besos

    H: No ya no hay más aun no estas preparada para el siguiente paso debes ser paciente…

    Yas: No dime que es lo siguiente y lo hacemos lo que tu quieras…

    K: Hermanita ya tienes suerte con Hernán otro te hubieras manoseado las todo y al día siguiente te dolerían…

    Ir: La primero vez que comieron las bubis el muy burro me mordió me dolió mucho y se salió un morado…

    Yas: Tengo la cuca calentica…

    Ir: Jajajaja, perra eso es que te pusiste cliente a que te gusta esa sensación…

    Yo me fui a mi cuarto de deje a mis hermanas instruyendo a Yasmin.

    No quise seguir porque Yasmin es muy joven y seguramente virgen aun y no hay que olvidar que genéticamente Yasmin y yo somos medio hermanos no como con Kata e Iris que no son hijas biológicas de Papa y no sabíamos cuando podían llegar Papa y Diana,

    Me fui a leer a mi cuarto y después de un buen rato llegaron Papa y Diana que pasaran revisión a todos las recamaras a ver como estaban sus pollitos.

    Papa me dijo que al día siguiente madrugaríamos para irnos al taller le urgía entregar unos carros.

    Los tres siguientes días me los pase prácticamente viviendo en el taller con los coches que tenía esperando mi padre y mi Jeep hasta un día dormí en taller con el cabreo de Diana que no era lo que ella había planeado.

    La mañana de viernes llego Diana al taller y le monto una broca a Papa y tuve que ir al rescate de Papa

    H: Hola Diana

    D: Mi amor menos mal que te veo tu papa te tiene secuestrado… (Medio un beso).

    H: No día Diana que estoy todo sucio todo puerco y tu esta preciosa como siempre

    D: No pasa nada amor, y ves el niño siempre tan atento diciendo cosas bonitas.

    H: No le has dicho que ya acabamos con los coches y que habíamos pensado llevar a merendar y que me muestre su tienda…

    P: Yo había pensado ir a comer todos al restaurante Italiano ese que tanto te gusta si las niñas pueden…

    H: Yo tengo que bañarle y ponerme presentable tengo un hambre…

    La bronca de Diana bajo de intensidad a demás mis hermanas ya tenían sus planes y solo seriamos nosotros 3 y eso la gustaba a un más, llamo de forma inmediata y reservo una mesa para 3…

    Salimos en coche rumbo a casa durante el trayecto Diana le tiro de las orejas a Papa

    Yo subí a casa a bañarme y cambiarme de ropa mientras Papa y Diana atendían a Minerva hermana de Diana de las que mis hermanas no me habían dado las mejores referencias pero decidí ser encantador muy educado caballeroso y callado para intentar causar la mejor impresión…

    D: Amor esta es tu tía Minerva

    Le di dos besos cosas que la dejo un poco parada

    D: En España es costumbre dar dos besos

    Mi: Ya lo se

    H: Se quién es mis hermanas me han hablado mucho de usted y Diana también

    Mi: A mí también me ha hablado de ti mi hermana pero no me dijo que eres todo un hombre y tan bien parecido

    D: Victoria dice que se parece mucho a Don Julio

    Mi: Si es cierto.

    Decidieron ir al restaurante le abrí la puerta a mi nueva tía y eso le gusto y después a Diana y me senté delante con Papa y ellas detrás cotilleando

    Por si lo quieren saber Minerva tiene unos 55 años 1.62.m muy flaca y más plana que una tabla de planchar melena color azabache liso recogido en una trenza piel morena sin arreglar ni maquillar y no destaca por su belleza. Solterona con un carácter fuerte y seria cono un sargento de la legión bibliotecaria vestía zapatos negros con un poco de tacón falda negra por debajo de la de las rodillas y chaqueta de traje negra blusa blanca sin joyas me recordó a las viejas amargadas cuya meta en la vida es criticar todo lo que se mueve que van a la iglesia donde va mi abuela Marga

    Llegamos al restaurante les abrí la puerta del coche y la del local la silla para que sentara fui repelentemente educado y caballeroso durante la comida pase su tercer grado y cuando íbamos por los postres llamaron a Papa del taller que estaban allí tía Eva tío Rodrigo Jacobo y la Yaya.

    La visita de la Yaya además de inesperada era la primera al negocio de Papa desde su inauguración

    Llegamos y estaban allí esperadnos todos mi tía quería su coche después de probar como 10 coches mi padre la convenció para que se quedara con Toyota Land Cruiser Amazon de 2006 negro interior de cuero con todos los extras y blindado con motor suspensión dirección etc. modificados una puta tanqueta con solo 6.800Km venia de un embargo bancario.

    Pero la Yaya sorpresa quería un coche el de la teína de Inglaterra un Land Rover Discovery de 2006 negro blindado modelo de lujo y modificado por el blindaje

    Pero la abuela se fijó en un Lincoln Navigator de 2005 blanco con todos les extras posibles porque también era blindado y además cometí el error de decir que sería el coche que hubiera escogido mi abuelo y Jacobo y Rodrigo dijeron que si así que la Yaya se quedó con los dos

    Y: La comisión de los 3 autos es del niño

    P: Es mucha plata

    H: No la quiero dásela mis hermanas entre 3 no es tanto

    D: Gracias amor yo me ocupo

    Mi: Pero…

    H: Son mis hermanas solo pido que ahorren una parte

    Mi: Eso está muy bien…

    Discutieron por la pasta y en medio de las discusiones aparecieron mis hermanas se alegraron de ver allí a la Yaya y la familia pero mucho mas mucho con la noticia de mi regalo.

    Al final ante los pucheros de mis hermanas y Diana me volví esa misma noche con la Yaya mi Jeep a la hacienda.

    Guarde mi coche que estaba casi acabado solo le quedaban unos pequeños detalles una emisora focos antiniebla una capota rígida etc.

    Cenamos y durante la cena la Yaya nos dijo que México quería aumentar los envíos y que nos tocaba dar el callo además había que ir a México y USA a borrar del mapa algunos sujetos que importunaban a “La Reina” y al negocio y por acurdo que firmo mi abuelo debíamos hacer ese trabajito

    A mi abuela no le hacía gracia pero el aumento de envíos si y no habría una cosa sin la otra… Después de la cena y con una botella de Whisky Pappy Van Winkle’s reserva de 23 años tuve que tomar una copa mi tío me explico mis nuevas funciones que eran además de cuidar de mi abuela hacer unos cuantos viajes con él a México y ayudarle con el otro asunto me dio un cuaderno que era de mi abuelo y de el donde me instruía lo que se debía hacer en estas situaciones de forma muy concreta y las herramientas a emplear…

    Me tome un café para quitar el sabor del Pappy Van Winkle’s y me quede leyendo mis nuevos deberes y tratando de de asimilar mis nuevas funciones, me olvide del beso de buenas noches y las bendiciones de la Yaya y a la mañana siguiente me lo iban a recordar.

    Me quede dormido en el sofá del despacho de la Yaya pero debe ser por costumbre me desperté a la hora de todos los días y me dispuse a mi rutina diaria pero o sorpresa Jacobo estaba en pie, Jacobo que en ayunas intensifico de una forma increíble mi entrenamiento y clases de tiro y de vuelta a la casa la Yaya me esperaba en su despacho

    Adelita me dijo que la Yaya quería hablarme y que estaba en el despacho pase al despacho sudado y echo un asco pero hacer esperar más a la abuela no me pareció la mejor idea

    H: Buenos días Yaya bendiciones

    Y: Bendiciones, cierra la puerta (En un tono serio seco y menos cariñoso del habitual).

    Y: Unos días fuera de aquí y se te olvidan los buenos modales, ayer no pasaste a recibir tus buenas noches y bendiciones…

    H: Jacobo me dio una charla y me entrego ese cuaderno y me puse a leerlo entero era urgente hacerlo el abuelo era la bomba parecía saber lo que iba a pasar y sus consejos sugerencias etc. etc. etc. son oro molido…

    Y: Ni lo dudes mi amor tu abuelo era un hombre muy sabio debes hacerle en caso en todo lo que te haya escrito, pero pasarse un ratito por mi recamara no te hubiese quitado mucho tiempo y yo dormiría mucho mejor… Ven aquí y dame un beso

    H: Estoy sudado y echo un asco

    Y: Deja de decir tonterías ven aquí y bésame

    Me aproxime al sillón de la Yaya llevaba puesto una sencilla bata blanca de seda y zapatillas con un poco de tacón a juego con un pompón de pelo de adorno en ellas

    Le di un piquito y se molesto

    Y: Déjate de tonterías y compórtate como un hombre yo también soy tu mujer (A la vez que metía su mano por el escote de su bata sobre uno de sus pechos)

    Le di un beso y le metí un buen magreo en las tetas

    Y: Eso está mejor, no voy a admitir otra cosas desde Ya ahora ve a la asearte.

    Obedecí me fui a asear me vestí desayune y me pase toda la mañana con Jacobo aprendiendo el negocio…

    Después de comer me llamo mi madre Sofía para decirme que mi abuela Marga estaba hospitalizada y me quería de vuelta en España y además de todos modos tenía que irme mi visado de turista está a punto de caducar y no quería ir a una cárcel colombiana… Cuando La Yaya lo supo entro en ebullición llamo a mi padre y le ordeno venir a él Diana y mis hermanas.

    Llegaron y la Yaya les dijo que me iba a España Diana casi se cae redonda y mis hermanas se abrazaron a mi

    Tuve que explicarlo todo detalladamente la Yaya quería esconderme en la sierra o casarme Diana quería adóptame y papa tuvo que explicar que la solicitud de la nacionalidad y que las cosas ya estaban en marcha mi abuela se enojó mucho porque no tuviera desde bebe la nacionalidad soy nieto suyo si o si colombiano por imposición dijo que llamaría al Letrado Cien Fuegos y a dos o tres personas más con cargos políticos en la provincia que le debían favores y que en un mes yo tenía los papeles listos…(Cosa dudosa pero la Yaya tiene mucho poder quien sabe).

    P: Marga es como tu abuela de Hernán

    Y hay exploto la Yaya

    Y: que dices esa bicha no quiere al niño como el quería tu papa y le amo yooo.

    En medio del terreno llego Jacobo echando más leña al fuego diciendo que contaba conmigo para los próximos envíos y el trabajo para “La Reina”

    Diana y papa casi se mueren

    D: Mi niño ya trabaja para la familia ¿Desde cuándo?…

    Y: Claro hija para eso le hemos preparado…

    Al final y para suavizar las cosas decidí que pondría dinero del mío en los próximos envíos y el asusto de “La Reina” se pospondría hasta mi regreso en 10 o 15 días

    Para tranquilizar más a Yaya se ocurrió:

    H: Me gustaría llevarme a mis hermanas a España y que conozcan…

    Jaz: Siii

    P: Gran idea campeón pero Yasmin tiene clases

    D: Y no tiene pasaporte amor.

    Jaz: Pero eso…

    K: Yo me voy a Miami con Hugo de vacaciones

    Ir: Yo si me da permiso mi jefe quiero ir pero no tengo plata para el pasaje…

    H: El billete te lo pago yo no te preocupes

    Y: Yo hablo con tu jefe prepárate que te vas y te daré plata para el viaje…

    La yaya es más lista que el hambre y sabía que yendo conmigo Iris yo volvería a Colombia no me quedaría en España.

    D: yo me voy con los niños siempre quise ir a España y su Papa nunca me llevo…

    P: NOOO ni hablar de eso si te ve Sofía se monta la tercera guerra mundial además tienes asuntos acá…

    Así las cosas reservamos los billetes en ese mismo momento nos volvimos a Cali casi 1.400€ de billete por persona ya que no podíamos elegir al día siguiente tomamos el vuelo durante el vuelo le esplique a Iris algunas cosas que debía saber y que debíamos ser discretos… Después de 11 h horas de vuelo llegamos a Madrid y de allí en AVE a Valencia.

    De la estación a el gimnasio (GYM) y de allí al hospital a .ver a mi madre y a Marga.

    Marga no se había tomado su medicación y había bebido más de la cuenta y se había caído redonda al suelo como un saco de patatas y ahora estaban tratando de poner en orden las cosas y según Marga matándola de hambre si no hace ella la comida o es comida típica irlandesa está mal y es una bazofia… Yo hable con mama y le explique la presencia de Iris allí y que quería que la tratase como si fuese mi prima y nada de malos rollos etc.

    Mama se comprometió a ser una excelente anfitriona seria como la hija que nunca pudo tener…

    A si las cosas me lleven a Iris a merendar una buena horchata y fartons le encanto se comió unos 8 fartons después nos instalamos en el piso que tiene mi tío Claude para nosotros mejor mas indecencia y si mi padrastro Patrick se emborrachaba no tendría que darle incomodas explicación y que nos viéramos en situaciones delicadas…

    Aquella noche llamamos a Colombia a la Yaya y Papa y Diana para que supieran que habíamos llegado bien… Cenamos en una pizzería Iris encantada y la verdad además de una botellas de agua refrescos y café no debía haber mucho más en casa.

    Mi madre se puede decir que odia verme parado así que me endoso abrir el GMY y abre a las 7:00h de la mañana y cierra a las 22:00h pera mi madre nunca llega a casa antes de 23:30 o las 24:00h

    Llegamos a casa de tío Claude nos instalamos cada uno en una habitación.

    A la mañana siguiente me levante a 5:30h y me fui al GYM en ayunas así aria mi circuito de ejercicios y además preparar el GYM y la abriría a los clientes a las 7:00h aproveche para hablar con Brígida la limpiadora del GYM y de casa de mi madre y de tío Claude par que se pasara por casa tío Claude un par de días a limpiar planchar y si podía nos hiciera algo de comer que le cobrase a mi…

    A las 9:00h y con mi madre ya en el GYM me fui a casa de tío Claude de camino a casa yo me tome un café americano y un buen pincho de tortilla de patatas y me lleve para Iris que esperaba que aun durmiera chocolate y churros para que desayunara algo.

    Llegue he iris seguía dormida llevaba puesto un pijama de dos piezas blanco como con unos ositos le dije que como era mi única hermana en España tenía algunos privilegios desayuno en la cama ir de tiendas de vistitas turistas por la comunidad valenciana etc.

    Se lo comió todo y mis planes le encantaron se ducho preparo y volvimos al GYM, una vez allí mama le hizo un tour por el GYM se la presento a todos como mi hermana yo mientras me cambie de ropa me vestí de calle y a las 12:00h volvimos al hospital para que Patrick y Mama hablasen con los médicos del estado y evolución de Marga.

    Una vez pasada la consulta y ver a Marga le dije a Mama que teníamos que hacer algo de compra y unos recados y nos fuimos Iris y yo, que iris no vino para estar encerrada en hospital cuidando de alguien que ni conoce.

    Me la lleve de comprar a una gran superficie comercial le di 400€ que se gastó en un visto y no visto en ropa zapatos y complementos menos mal que papa me había puesto una parte del dinero que gane en Colombia en la cuenta, pero ella estaba feliz le advertí que no me le dijera nada a mi madre volvimos a casa cenamos unas tapas volvimos y a dormir y repetimos esta rutian cambiando visitas turísticas playa (En la que Iris estreno su primer bikini ya que Diana no les deja usarlos en Colombia) cine etc.

    Hasta que el lunes de la segunda semana a la hora de dormirse presento Iris en mi cuarto vestida con un batín de seda negro y minúsculo descalza ligeramente maquillada y muy sexy.

    Me dio un pico y se metido en mi cuarto

    Ir: Mi obligación como mujer de la familia es cuidar de ti…

    Dejo caer el batín dejan solo llevaba un minúsculo casi in perceptible tanga ge negro de hilo con el triangulito que cubre el coño transparente y dos lazadas en sus caderas las desato y lo dejo caer quedando totalmente desnuda sesenta a los pies de mi cama con la piernas abiertas dios que visión más deliciosa.

    Ir: Me vas a hacer el amor como si fuera tu esposa, pero como me entere que te follas a alguna de esas guarras del gimnasio te mato

    H: ¿De qué guarras hablas?

    Ir: No te hagas el tonto

    H: No me hago nada

    Ir: No lo sabes de verdad, la cubana gorda esa la flacucha rubia teñida de la piscina y las de musculitos de la sala de pesas babean como perras cuando te ven y la cubana te espía cuando entrenas se le caen las bragas mirándote…

    H: Jajaja en serio no lo sabía.

    Ir: Y quiero saber ¿Con qué mujeres de la familia has estado?

    H: Con tía Eva con tía Saray

    Ir Esas dos perras no saben tener las piernas cerradas y luego se quejan de lo que hacen sus esposos…

    H: Y Alex…

    Ir: quuueee!!! Has estado con esa mimada y consentida de Alejandra

    Se enfadó muchísimo cerro y cruzo las piernas y cambio el gesto dulce y sexy de su rostro

    H: No follamos solo le comí la almeja un par de veces y dormimos juntos lo juro

    Ir: Jajajaja y va de espera… ¿Y con mi mama?

    H: Nooo, está casada con Papa la bese y le toque las tetas porque me obligo…

    Ir: Mi mama siempre quiso un varón y le llegaste tú y quiere reforzar lazos contigo debes hacerle el amor aunque solo sea una vez. Pero ahora vamos a coger tú y yo pero con una gomis no quiero una barriga aun…

    H: ¿Eres virgen?

    Ir: Noooo, pero mama cree que si así que si pregunta tú me desfloraste tú vas a ser mi cuarto hombre y espero que el mejor hasta ahora

    Tenía muchas ganas de follar y más al pibonazo de mi hermana, se tumbó boca arriba con la patas totalmente abiertas pille un condón del cajón de mi me mesa me desnudes y me puse a la faena

    Comencé con besos en la boca subes delicado sega por el cuello besitos y mordisquitos Iris cerro los ojos se relajó y comenzó

    Ir: Papito siiii que rico siiii, no pares papito

    Continúe dándole besitos hasta llegar a sus pechos redondos turgentes con los pezones tiesos y duros apuntando al techo lo comencé a besar a chupas y que mi lengua jugase con sus pezones

    Ir: Aaah que rico siiii, no pares Dios no pares no pares no pares

    Seguí bajando en dirección a su ombligo Iris se retorcía de placer entre gritos y gemidos mientras mi lengua jugueteaba con su ombligo besaba chupaba y mordisqueaba aumentado el volumen de sus gritos y gemidos

    Ir: Ah que rico Papito si, no pares papito papito papito no pares no pares no pares

    Seguí mi descenso hacia su cuca que con mi primer beso soltó unos hilitos de sus jugos

    Ir: Hernán amor

    Mi polla estaba a esas alturas dura como el mármol me coloque entre sus piernas coloque la cabeza de mi polla a la entrada de su coño introduje la cabeza de mi rabo en el interior de Iris inundada y súper lubricada pero al contrario de mis tías mucho más apretado pero caliente como un tizón

    Ir: Amor la goma.

    H: Tranquila se lo que hago relájate y disfruta que con la apretadito que lo tienes vamos a gozar los dos mucho.

    Dos buenas envestidas y mi hermana estaban relajada y rendida a mí.

    Me la seque de aquel paraíso

    Ir. nooo métemela quiero más y más duro más duro más duro…

    H: Un minuto me voy a poner el condón tranquila nena.

    Me coloque el condón y se acabaron la delicadezas quería caña pues caña iba a tener la iba a follar sin piedad como a mis tías menudas PUTAS tenía en la familia.

    Comencé con un dentro fuera dentro fuera fuerte y vigoroso empotrándole mi rabo hasta el fondo como un semental empotra a una yegua, como única respuesta por parte de Iris eran gritos y gemidos cada vez más y más altos sin quejas ni peticiones de que frenara… Pase a comerle las tetas acompasado como mis envestidas manos de Iris se agarraron a mi pelo con fuerza y vigor hasta que me corrí sin compasión como un animal.

    Al acabar Iris con una enorme sonrisa en la cara me comió a besos y me advirtió

    Ir: Como mires a otra te saco los ojos eres mío no voy a dejar eres mío. Prometedme que cogeremos bien rico estos días veras lo PUTONA que puedo ser…

    Le dije todo lo que quería escuchar en aquella situación no tenía muchas opciones, nos quedamos dormidos acurrucados y como a las 4 de la mañana Iris se despertó pidiendo más guerras y volvimos a follar.

    CONTINUARA…

  • Continuación de El bosque (3)

    Continuación de El bosque (3)

    -Sí, más lindo que nunca… -coincidió el señor Rolando y también el señor Cristino, que agregó: -Hay que tenerlo siempre así, vestido de mucama… Y ya lo imagino con el pelo largo… ¡Va a parecer más nena que nunca!

    -Sí, aunque la otra ropa no está nada mal… Ese short, la camiseta ajustada, en fin, iremos viendo, lo importante es que el chico obedezca y venga vestido como le ordenemos…

    Los otros dos coincidieron y el señor Gervasio dijo: -Ahora tengo ganas de darle el biberón…

    -Tres biberones va a tomar, ¿eh, Cristino?…

    -Claro, va a tomar una buena ración de leche y no va a dejar ni una gota… ¿Oíste?

    -Sí, señor Cristino…-y formaron un círculo alrededor de mí, que tuve que arrodillarme…

    -Empezá por la visita, puto… -me ordenó el señor Rolando y entonces fui de rodillas hacia el señor Cristino, que ya se había bajado los pantalones y el calzoncillo y exhibía su pija todavía muerta… Me la metí en la boca y fue hermoso notar cómo crecía y se iba endureciendo con el trabajo de mis labios y mi lengua… Chupé y chupé con pasión hasta que por fin esa pija me soltó varios chorros calientes… Yo estaba tragando todo pero no me dieron tiempo, porque el señor Gervasio me ordeno que fuera hacia él y empezara a chupársela… Fue excitante hacerlo mientras tenía en la boca algo de la leche del señor Cristino y esto se repitió, porque cuando el señor Gervasio se derramó y yo estaba tragando ese semen no terminé de hacerlo que ya estaba chupándosela al señor Rolando…

    Fue maravilloso sentir la boca inundada de semen y empezar a tragarlo mientras ellos jadeaban echados en la cama…

    Ay, pensé, que repongan fuerzas y me la den por el culo… ¡Sí, me encanta sentir el semen caliente en el fondo del culo!… Les reconozco que soy cada vez más puto… ¡Muy puto!… Quiero ser mucho más puto que el más puto de todos los putos… Quiero tragar kilos de vergas y litros de leche…

    Bueno, momentos después los viejos sátiros estuvieron en condiciones de volver a darme, esta vez por el culo…

    -Subí a la cama y ponete de rodillas… -me ordenó el señor Rolando mientras sacaba un pote de vaselina del cajón de la mesita de noche…

    Cuando estuve en la posición ordenada debí aplicar vaselina en las pijas de los tres y no imaginan cuánto me calentó eso…

    Y enseguida las penetraciones… Una pija detrás de otra y yo gozando como un poseso, jadeando, gimiendo y hasta gritando… Ellos se burlaban y eso me excitaba todavía más…

    -Sos muy puto…

    -S… sí, señor Rolando…

    -Decilo o no hay más verga…

    -¡No! ¡Eso no! ¡Por favor!

    -¡Decilo!

    -Soy… soy muy… muy puto…

    Así me tienen esos tres sátiros…Me dan verga pero a cambio de humillarme y ayer, después de haberme culeado a fondo, el señor Rolando dijo;

    -Se me ha ocurrido algo… -y contó: -Saquemos a pasearlo…

    -Explicate… -pidió el señor Gervasio…

    -Quiero que lo llevemos a tomar algo a una confitería…

    -Exhibirlo decís… -imagino el señor Cristino…

    -Tal cual, que sea una puta callejera… A ver si podemos sumar otra verga… -Y yo escuchaba erizado de pies a cabeza, excitadísimo…

    -Cuando el pelo le crezca lo sacaremos vestido de mucama, pero por ahora que se ponga el short y la camiseta… -dijo el Señor Rolando…

    A la tarde siguiente me llevaron a una confitería con esa ropa y ya les voy a contar lo que pasó…

    (Continuará)

  • La chica, la pelirroja

    La chica, la pelirroja

    «La chica, La Pelirroja, cada día

    Veo: sube al bus en la misma parada

    Y sé que su trabajo es la abogacía

    Porque lo he oído: conversación robada

    La miro y me mira, si fuese ordalía

    Juzgaría que la tengo enamorada

    Nunca una palabra nos hemos dicho

    Nada podrá alimentar a ese bicho.»

     

    Entre los papeles que dejó olvidados en mi casa el día que se marchó, encontré esta poesía. Sin duda, debió escribirla en esa época que coincidimos en el autobús, tantas veces. Es cierto que lo miraba, pero nunca, nunca, se me habría ocurrido imaginar que lo amaría como llegué a amarlo. ¡Ah, el poeta!

    Como cualquier poeta, Ricardo, barbudo, peludo y muy delgado, era un idealista: de todo hacia una abstracción que, lógicamente, nada tenía que ver con la inmediata realidad. Supongo que conmigo también la hizo: yo era La Pelirroja, y se enamoró de mí. Claro que, todo tiene su fin.

    La primera vez que me acosté con Ricardo, jamás la olvidaré, era primavera. Una brisa tibia recorría el paseo marítimo y lo reconocí sentado en un banco, con una pequeña libreta en su regazo; escribía. «Hola», le interrumpí. Ricardo alzó la vista confuso. «Eh, hola», dijo; «Soy la del autobús, ¿no te acuerdas de mí?», pregunté; «Sí, sí, tú… eres…». Ricardo guardó la libretita en su bandolera, me dio sendos besos en ambas mejillas y comenzamos a andar juntos sobre las blancas baldosas cuadriculadas. Horas más tarde, en una habitación de una pensión barata, después que me estuvo follando durante más de media hora sin eyacular, es la ventaja de tener una mente distraída como la suya, después que hizo que me corriera dos o tres veces, como ninguno llevamos condón, le chupé su gruesa polla hasta que eyaculó en mi lengua.

    Nos fuimos a vivir juntos.

    «Vivir juntos»; vivir junto a Ricardo, mientras duró, era delicioso. Cada mañana, antes que sonara el despertador, una caricia suya me desperezaba; una caricia que se iba convirtiendo en algo más sólido: en besos sobre mis tetas aún cálidas, en lametones entre los labios de mi chocho húmedo, en el pollazo final recorriendo mis entrañas hasta hacerme estremecer y llegar a un placentero orgasmo. Mi cuerpo lo agradecía y mis compañeros de oficina también, pues todos me señalaban cuando llegaba mi buen aspecto, mi saludable cara relajada, incluso me decían que me encontraban más prieta, menos flácida: el ejercicio matutino, es lo que tiene.

    «Ven más abajo y prueba mi sexo.

    No puedo más. Si sigues, Julia, me corro. Mi semen espera entrar en tu carne. Así, de espaldas. Penetro. Despacio te follo»…

    Fueron estas líneas las que me hicieron presagiar el final de nuestra relación. ¿Quién era esta «Julia»? No, no es que yo le registrara, es que en su despiste creador, Ricardo había olvidado una página rota, sacada de una libreta, junto a la papelera de la cocina, y yo la leí. «Julia».

    «Julia, tu cuerpo esbelto me sobrepasa. No sé si besarte, comerte, follarte o venerarte. Entraste en mi vida, desnuda, serena, y ahora soy una hoja de pámpano agitada por la tempestad. Tu boca caliente enloquece mi polla, tu coño calma mi hervor. Julia, te amo; por ti, lo dejo todo.»

    Así terminaba el escrito epistolar, así lo leí, así supe que Ricardo me abandonaba. «Julia, ¿quién eres, Julia?»

    «¡Julia!, ¡¿quién es Julia?! ¡¿quién, Ricardo, quién?!», gritaba histérica por la casa mientras iba acercándome al dormitorio. «¿Quién, Ricardo?», preguntaba cuando entré; «Un personaje», respondió; «¿Lo dejas todo por un personaje?»; «Sí, ella ahora es todo para mí, vive en mí»: «¿Y yo, Ricardo?»; «Fuiste también un personaje». Lo entendí todo.

    Me quité el pijama. Desabroché los botones de la camisa y quedaron mis tetas expuestas en la penumbra. Me saqué el pantalón levantando primero una pierna y luego la otra. Me acerqué a los pies de la cama para poder contemplar a Ricardo en calzoncillos tumbado de espaldas sobre nuestra cama. «Nuestra cama». Luego me arrodillé sobre el colchón, entre sus piernas y liberé su cipote de la leve tela; lo tomé con mi mano derecha, incliné mi espalda y lo metí entre mis labios, más adentro, hasta que pontocó sobre mi paladar, y comencé a mamarlo, abajo, arriba, con suavidad. Oía sus jadeos cada vez que mi lengua lamía su frenillo estirado; su cipote había engordado tanto que yo sólo podía respirar por la nariz para no asfixiarme. Noté la calentura del glande, sé que se correría si continuaba. Paré. Monté sobre su pubis y su empinada polla me ensartó con facilidad, penetrando dentro, desgarrando mis estrecheces, haciéndolas más sensibles. Mis tetas se mecían como globos sobre su cara, siendo capturadas por su boca a intervalos, siendo chupadas, casi masticadas por sus tensas mandíbulas. Iba a ser nuestro último polvo. Una apoteosis de fluidos y temblores orgásmicos nos esperaba. Pero tardaba. Exhausta por el esfuerzo, me dejé caer sobre su cuerpo. Entonces, Ricardo me volteó sin sacarme su venoso miembro ensanchado y cabalgó sobre mí, poseyéndome, entera, con mis brazos estirados en la almohada, enlazando sus dedos con los míos, sin darme tregua. Yo creía morirme; era más placer del que mi cuerpo podía soportar. Ricardo gritó, ronco, casi furioso; yo solté un lastimero quejido cuyo eco pude oír rebotado en las esquinas de todo el dormitorio; y sentí su chorro caliente en mi interior.

    «Oh, mi poeta, ¿cuándo volverás, cuándo volveré yo a ser de nuevo tu personaje, tu Pelirroja?»

  • En el trabajo

    En el trabajo

    A veces me hundo tanto en mis pensamientos y perversiones que prefiero escribirlos, me encanta recibir mensajes y saber que les gustan mis relatos. Les admiro.

    ¿Cómo empezar a describirlo?

    Kique era un hombre de más de 35 años pero menos de 40, era gordito, tez blanca, ojitos de color miel muy cristalino, barba, cabello corto y no tan alto aunque él era 5 cm más alto que yo.

    Para ser sincero mi estimado corazón, no era realmente guapo, pero era muy simpático y me trataba como si yo fuera un muñequito a punto de romperse. Sí, de porcelana.

    Lo conocí por medio de una aplicación, pero la verdad querido corazón, lo hice esperar bastante, porque era muy obsesivo y me resultaba un poco aterrador enredarme en sus piernas, así que después de tanto tiempo fijamos una fecha para nuestro encuentro.

    Fue un día martes, a eso de las 14:30 horas. Me mandó la ubicación y esperaría en esa dirección hasta que abriera la puerta de su trabajo. Cuando llegué me encontré en una purificadora de agua, me excitaba la idea de hacerlo en las instalaciones.

    ーHola, al fin te conozco ーcomentó.

    ーQué tal, ya era hora que nos viéramos ーrespondí.

    ーClaro, me has hecho esperar bastante, espero valga la pena la espera, pasa ーdijo.

    ーClaro que la valdrá ーrespondí con una sonrisa cínica en mi rostro.

    Enseguida pasé a un patio grande, me encontraba dentro de la purificadora observando las máquinas, y algunas camionetas que salían para repartir la debida agua. En fin.

    ーAdelante, pasa, sube al 1er piso y al terminar las escaleras hay un cuartito del lado izquierdo, ahí espérame ーdijo.

    ーClaro ーcontesté. Y seguí las instrucciones para poder seguir el juego ya que se encontraba un supervisor en la planta baja.

    Llegué inmediatamente a la puerta del lado izquierdo subiendo la escalera y me encontré con una habitación que tenía un clóset, una cama y una pequeña televisión.

    No tardó ni cinco minutos en subir, entró en la habitación y comenzó a besarme. Introdujo su lengua en mi boca, reclamando los besos que no le había dado en todo el tiempo de espera. Sus manos recorrieron mi cintura encontrando camino hacia mis nalgas.

    ーQué ricas están, son más paraditas en persona ーdijo.

    ーNo es lo mismo en las fotos, ya que no puedes tocarlas ーrepuse.

    ーNo las tocaba pero me masturbaba muy rico viéndolas e imaginándolas siendo mías ーcontestó.

    Su comentario me tomó un poco por sorpresa pero él masajeaba mis nalgas como si fueran las últimas que él fuera a tocar y yo sentía ya su erección contra mi pene, enseguida bajé mis manos y comencé a tocarle y frotarle el bulto porque, ¿qué es un beso sin agarrón de bulto?

    Enseguida liberé su tremenda erección y comencé a frotar su miembro: arriba, abajo, arriba, abajo. Él apretaba los ojos para forzar el placer acumulado en su entrepierna y que recorría cada fibra de su ser.

    ーChúpamela, cómetela bebé ーdijo.

    ーEnseguida lo haré ーcontesté. Y me puse de rodillas para poder succionar su hombría. Era un pene de tamaño normal (15 cm), pero era grueso, qué rico, comencé a chuparlo, lamerlo y olerlo. Tenía ese olor masculino en los genitales, unas venitas ricas y una cabeza rosada. Le pasaba mi lengüita por su glande y él gemía, introducía toda su hombría en mi boca y él aferraba sus manos a mi cabeza y así estuvimos por un momento más.

    ーLo chupas muy rico, bebé ーdijo.

    Pero enseguida me levantó y bajó mi pantalón para poder oler y manosear mis nalgas sin ningún impedimento de alguna prenda.

    Me recargué sobre la cama que se encontraba en la habitación, ofreciendo mis nalgas a su plena vista y él empezó a lamerlas, debo recalcar que su barba me raspaba pero era un placer indescifrable, además comenzaba a introducir su lengua en mi cavidad que estaba muriendo de ansias por ser ultrajada y violentada por un miembro ardiente.

    Con toda su cara recorría mis nalgas, se atascaba bastantemente delicioso, incluso sus mejillas se encontraban manchadas con su propia saliva, con el ritmo de su lengua comenzó a dilatarme para sumergir su apreciado falo en medio de mis nalgas.

    Al estar preparado se levantó y se puso un preservativo para que comenzara a sentir mi suave y estrecho trasero.

    Introdujo su pene y me hacía gemir como a una putita, claro, no podía gemir muy fuerte porque nos escucharía su supervisor, así que con una mano tapó mi boca mientras me follaba, aferró sus dedos a mis mejillas y su misma mano absorbía y disipaba mis gemidos al mismo tiempo que su pene gozaba entre el estrecho camino de mis nalgas y mi ano.

    ーMe gusta el ángulo que tengo, te mueves muy rico ーcomentó.

    ー¿Te gusta cómo me muevo? me encanta que tu pene me llene ーrepuse.

    Y él apretaba mis nalgas mientras taladraba con su delicioso pene y comenzaba a montarme más fuerte, duro, delicioso.

    Las embestidas hicieron que se moviera la cama en varias ocasiones y decidimos cambiar de posición, así que se recostó sobre el suelo y ahora yo comencé a montarlo, brindándole la vista de mis nalgas para que pudiera ver cómo entraba su falo súper tieso y cómo rebotaban mis nalguitas a la hora de enterrarme en su miembro.

    Estuvimos así por media hora más y al momento de concluir su orgasmo apretó ambas manos a mis nalgas y se vino dentro de mí, obvio en el preservativo.

    ーYa me vine bebé, te movías como putita y tu cintura me encantó, mis manos se la pasaron muy divertidas aferradas a ella, quiero coger de nuevo contigo ーcomentó.

    ーGracias, a mí también me gustó, me encantó el toque de tus manos ーdije.

    Me levanté de su pene, el condón salió y claro tenía su lechita derramada en esa burbuja de látex, la cual se veía deliciosa y era bastante, después me dijo que tenía meses sin haber tenido sexo.

    Me subí el pantalón, arreglé un poco mi atuendo y pude salir de esa pequeña «oficina» y justo antes de salir a la calle me detuvo y me besó, arrimando su cuerpo de nuevo al mío y me prometió nos volveríamos a ver y claro su erección comenzó a despertarse otra vez.

    —————————

    Amado corazón: disfruta tu cuerpo, puedes entregarte en cuerpo y alma al placer y dejar un poco de tu esencia en cada cuerpo, en cada fibra. Sólo recuerda cuidarte, alimenta tu cuerpo y tu espíritu con lo que más te gusta, nunca dejes que tu llama se apague y con ello tu persona. Sé tú mismo.

    Uno puede ir por el mundo regalando besos, abrazos, caricias, pero de vez en cuando es una buena idea regalar orgasmos, es como «hacer caridad» porque claro, ayudas a quienes más lo necesitan.

    Con toda mi alma,

    Isra

    No olvides leer mis demás relatos.