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  • Laurita y Doña Clara

    Laurita y Doña Clara

    Se acercaba la fecha de la fiesta de cumpleaños de su prima y Laurita queria un vestido acorde para la ocasion. No era muy pretenciosa pero si bastante coqueta y despues de hablarlo con su madre llegaron a la conclusion que lo mejor seria que Doña Clara, la modista que vivia a una cuadra, se encargara de hacerle un lindo vestido.

    Con esa finalidad Laurita concurrio al domicilio de Doña Clara, para decirle como queria que fuera su vestido. Laurita recordaba a la modista, que le habia hecho otros vestidos, el ultimo cuando cumplio sus quince, hacia ya tres años, como una señora muy mayor, quizas de 60 y tantos años muy adusta, muy seria y un tanto huraña, pero le gustaba como le quedaban las prendas que la mujer le confeccionaba.

    Cuando llego, toco timbre y una mujer muy mayor, mas de lo que recordaba Laurita, la recibio y la chica le dijo: «Hola soy Laurita y venia por el vestido para el cumpleaños» a lo que la mujer respondio «Ah si, tu mama me hablo por telefono, pasa y me explicas como queres el vestido». Laurita se percato de inmediato que la mujer la recorrio con la mirada de arriba abajo, penso que era una mirada profesional, la chica era bastante inocente y no percibio que la mirada de la mujer se detenia en las piernas y los pechos de la joven, que estaba vestida con un corto short de jean y una remera que realzaban su juvenil cuerpo bastante desarrollado para su edad.

    La mujer la hizo pasar a una sala y le dijo que se sentara en un sillon mientras ella traia una botella de licor e invitaba a Laurita con lo que le dijo que era un licor de naranjas que ella misma hacia. Laurita para no ser descortes acepto la bebida, que era muy dulce y tambien fuerte y se puso a explicarle como queria su vestido. Doña Clara no dejaba de mirar las piernas de la joven y de apreciar lo linda que era la chica, su largo pelo oscuro y su piel bronceada eran un iman para sus ojos y penso que era una de las chicas mas lindas que habia visto y verla como le hablaba de su vestido con entusiasmo mientras ella se la comia con la mirada la estaba excitando en grado sumo.

    Le lleno el vaso nuevamente, la chica le dijo que no tomaba alcohol pero Doña Clara le dijo que un poco no le iba a hacer mal. Laurita tomo otro sorbo y empezo a sentirse mas liviana, mas distendida a la vez que seguia notando una mirada intensa de Doña Clara sobre sus piernas y sus pechos, se sintio extrañada pero tambien un poco halagada de que la miraran asi, sobretodo una mujer mayor que habria visto otras chicas mas lindas que ella.

    Doña Clara le pregunto de que largo queria su vestido, la chica le dijo que no muy corto porque era un vestido de fiesta y entonces la mujer le dijo «Pero nena, con esas piernas tan lindas tenes que llevar algo corto, lo lindo hay que mostrarlo» y puso una mano en un muslo de Laurita y empezo a recorrerle lentamente la pierna mientras le decia, ahora con su voz extrañamente mas ronca, pensaba Laurita, «Mira lo que son tus piernas, sabes como les gustan unas piernas asi a los hombres» «Y a mi tambien» penso la mujer que ya se sentia muy atraida por esa deslumbrante chica.

    La joven no lo tomo a mal, dejo que le acariciara las piernas un rato a la vez que sentia algo extraño subir desde abajo, como un calorcito humedo en respuesta a las caricias de la mujer.

    Doña Clara dejo de acariciarle las piernas, se levanto del sillon y le dijo «Mira, vamos a hacer una cosa, te tomo las medidas, vamos a mi cuarto que alli tengo el centimetro» y la tomo de una mano guiandola al dormitorio.

    Laurita se encontraba en un estado vaporoso, entre el licor y las caricias de la mujer se dejaba llevar y siguio mansamente a la señora a su dormitorio.

    Una vez dentro, Doña Clara le dijo: «Te voy a sacar la ropa para tomarte las medidas porque asi te queda a medida, sabes» y Laurita vio, como en camara lenta, como la mujer le quiraba la remera. Laurita no usaba sostenedor y sus juveniles pechos quedaron expuestos, por poco tiempo porque la afiebrada mujer ya sin disimular su lujuria le tomo con cada mano un pecho y se lo acariciaba diciendole «Que ricas tetas tenes pendejita», se los apreto y sobo un rato buscando con sus dedos los pezones que ya estaban poniendose duros. Laurita no comprendia del todo el comportamiento de la vieja mujer pero si sentia que ese manoseo la excitaba y fue mayor cuando sintio que la boca de Doña Clara se apropio de un pecho y lo chupo con fuerza, su lengua y sus labios se tragaron literalmente el pezon de Laurita.

    «Doña Clara, que me hace «dijo la chica en medio de un suspiro de placer mientras la vieja modista le comia las tetas con furia, alternando un pezon con el otro y llevando a la veterana mujer a un grado de calentura que hacia mucho no sentia. Dejo momentaneamente los pechos de la chica y tomandola por la cintura empezo a besarla en la boca, tampoco hubo resistencia y las lenguas de las dos se confundieron en apasionado beso humedo, Laurita ya estaba en un estado de ensoñamiento y placer que se dejaba hacer todo lo que esa mujer quisiera hacerle.

    Las manos de Doña Clara bajaban por la cintura de la chica y le sobaban las nalgas y muslos mientras se seguian besando con ardor. La caliente vieja aproximo a la chica hasta la cama, empezo a quitarle el short y la dejo solo con una infartante tanguita negra que apenas tapaba el sexo de Laurita, la tumbo en la cama y empezo a lamerle la parte interior de los muslos chupetandolos ruidosamente mientras seguia subiendo por las piernas de esa belleza, hasta que llego a su conchita y lamio por encima de la tanguita, Laurita gemia de placer y empezo a decir «Doña Clara que me esta haciendo» sintiendo que su conchita estaba muy mojada por las chupeteadas que le daba la vieja. Doña Clara tomo por los costados de la tanguita de la chica y la bajo hasta la cintura y de un par de tirones se la saco, para de inmediato zambullirse de lleno en la mojada raja de la chica y lenguetearla con ardor lo que arranco un suspiro de placer de Laurita.

    Le introdujo la lengua entre los labios y estimulo su clitoris lo que ahora produjo un largo suspiro a la chica, que veia que si esa mujer continuaba se iba a desvanecer de placer, la lengua continuo excitando su clitoris y llego un momento en el que Laurita exploto en un orgasmo fenomanal.

    Doña Clara tambien estaba por explotar, subio sus lenguetazos por el cuerpo de la chica hasta llegar nuevamente a sus senos y los chupo mientras se frotaba contra la pelvis de la chica hasta que un furibundo orgasmo tambien la invadio dejandola exhausta.

    Luego de unos minutos, Doña Clara se levanto y tambien Laurita. Fueron a la sala donde le tomo las medidas y le prometio el vestido para la semana entrante.

    Luego Laurita se retiro y mientras caminaba hacia su casa sentia sensaciones extrañas, pero definitivamente le habia gustado. Lo que Doña Clara le habia hecho, habia disfrutado y pensaba que quizas deberia repetirlo.

  • Feliz cumpleaños abuelo Oscar

    Feliz cumpleaños abuelo Oscar

    Nunca pensé terminar enculada en la verga Oscar el abuelo de mi amiga Male y peor metiéndole los cuernos a Carmen, su abuela quien cuando estábamos de vacaciones en la escuela nos cuidaba y recibía en su casa a las afueras de la ciudad.

    Recuerdo que las vacaciones al cuidado de Carmen, eran geniales, ellos siempre tuvieron una cabaña de madera en el fondo de su casa, donde pasábamos todo el tiempo jugando a las doctoras o mamás con Male, Oscar llegaba de trabajar y siempre estaba dispuesto a ser de nuestro paciente.

    El encuentro fue todo como una coincidencia o quiero creerlo así, porque me resulta menos morboso.

    Oscar cumplía 60 años, y decidió hacer una fiesta grande a la que me invitó, yo desde la muerte de papá que no los veía, aunque siempre tengo los cuentos de Male, que dice y bromea que Oscar desde que se jubiló se ha vuelto el típico veterano canchero que se cuida mucho.

    Quede con Male para que me pasara a buscar e ir juntas ya que la casa queda lejos a las afueras de la ciudad. No me produje mucho porque Male me dijo que era muy informal la fiesta, entonces como era una noche de calor me puse una mini y un top escotado y sin sostén con unos lindos aros a tono con las plataformas.

    Cuando bajo Male, ya me da la primer señal que algo pasaría, me vio y dijo: «estas divina, se nota que la soltería te tiene encendida, jeje pero mirá que vamos a un cumple de abuelos no creo que pesquemos algo» Riéndome contesté: «jeje mas bien que se dónde vamos… pero quien sabe quizás termino dándole una alegría algunooo jeje» Ella no estaba muy distinta, solo que en vez de mini lleva calzas grises que marcaban sus nalgas.

    Llegamos y no había mucha gente 30 personas, pero lo que me impresionó fue Oscar estaba muy bien para su edad nadie diría que cumple 60, pelo y barba cenizado alto como siempre y corpachón, con su pancita pero con un paquete que se destacaba su pantalón de lino.

    El me abrazo fuerte, agradeció que estuviéramos y nos piropeó: «Llegaron las más lindas, y sin custodia jeje, miren que son osadas jeje me voy a desmayar ya, para volver hacer su paciente… como salíamos a jugar siempre»

    «Jeje custodia para qué, si te tenemos a ti para cuidarnos»- le conteste riéndome y acercadme a él para dale un nuevo beso y pasar a buscar a Carmen.

    La fiesta estuvo buena, salía y salía bebida con Male estábamos en un rincón tomando y riendo, pasamos muy bien ayudamos a Carmen con el pastel y fue ahí donde sentí que Oscar se preocupaba más por mi escote que por servir a los invitados, eso me cachondeó.

    Todo terminó tarde y Male muy bebida quedó dormida en la sala, yo y Oscar la llevamos al dormitorio principal y ahí quedó. No había otra que me debía quedar, fue entonces que Carme me ofreció que me quedará, pero debía dormir en la cabaña donde habían llevado las camas cuando transformaron el segundo dormitorio en el taller de pintura de Carmen.

    Cuando me estaban preparando las camas, Oscar dice: «No molestemos a Male, que se quede en nuestra cama, yo no tengo problema, me vengo para acompañar a Manuela a la cabaña»

    Carmen dice «Me parece muy bien así Manuela no queda solita».

    No había traído ropa entonces como estaba me acosté, al ratito Oscar llegó de despedir a Carmen, yo me hice la dormida. Entonces vi cómo se quitaba su pantalón quedando en slip, se sentó en la cama junto a la mía y comenzó a tocarse mirándome, su paquete crecía y yo me fui calentando, y fue cuando saco su tronco todo erecto para masturbarse, cuando me corrió algo por dentro y el morbo fue mucho, sentí como que liberé mi pudor y no quería respetarlo más quería sentirme suya.

    Continuaba haciéndome la dormida y me gire para darle la espalda y moviendo mi sabana deje mi cola entangada descubierta. Al instante sentí como se me acercó y acariciando mi pelo, y de repente sentí como su otra mano se colaba por abajo de mi minifalda, con delicadeza me acariciaba la cola, yo como refunfuñando le movía la colita. Definitivamente se acostó en la cama junto a mí, y al oído me dijo «siempre fuiste muy obediente, sigue así que lo disfrutaras» se acomodó para cucharearme poniendo su miembro en mis nalgas y su mano en mis tetas yo lo franeleaba mientras besaba mi cuello, me empecé a empapar y exclame algo así: «quiero ser tuya hoy en tu cumple, te doy y nos damos este regalo, tu sos el paciente y yo tu enfermera que quieres??”

    Se paró frente a mí para decir «desde que llegaste quiero que me la chuparas mientras yo miro por tu escote»

    Como una niña obedecí, sin sacarle los ojos a su mirada y con ganas de descubrir lo que guardaba su paquete para ponerlo en mi boca me agache frente a él. El abrió un poco sus piernas, su verga estaba como queriendo estallar en su slip, le fui dando mordisquitos mientras con su mano en mi pelo me acariciaba consintiendo y disfrutando de mis mimos.

    Con la intensidad y el morbo del momento sin la experiencia de saber lo que más le gusta, comencé a buscarlo, despacio con mi lengua a pulir todo su glande, sin perder su mirada, con mis manos sujete su tronco y jalándole de abajo a arriba mi boca le daba una rica y húmeda mema, mientras mi concha ya se comenzaba a empapar y provocarme cosquilleos de necesidad.

    Baje totalmente su slip y puse mis labios en aquellos, sus testículos, que fui comiendo uno por uno, a mi antojo mientas su mano en mi cabeza se afirmaba demostrando que lo estaba disfrutando. De repente bruscamente me alzo y puso de espalda en la pared bajo mi tanga y subió mi minifalda, escupió sobre su pene para lubricarse, y lo puso directamente en mi ano y en un toque justo lo puso todo dentro haciéndome gritar de placer, quise acomodarme pero no tenía forma de salir, me estaba penetrando más mas haciendo de mi cola suya y disfrutaba y gritaba como una perra y más me calentaba verle por el espejo parecía poseído con la cara roja y ojo llenos de intensidad, iba y venía con para llenarme de placer, sentía latir su verga en mi culo cada vez más abierto.

    Parecía que se venía y astutamente se retiró, para pedirme que cambiemos que me quería ver de frente, se tendió en la cama estaba agitado, caliente, sudando y rojo, obediente me pare sobre él le pedí tomar su mano estirada para bajar suave para bajar sentadilla sobre él. Que al llegar abajo acomodó su tronco y suavemente con mi cola fui tragando centímetro a centímetro. Con toda su verga dentro mis manos en su abdomen a pura sentadilla lo cabalgue totalmente llena, viendo su cara desbordado de placer mientras sus venas saltaban de su cuello y sentía su cuerpo tenso para mantener su pene todo en mí, ya fue así que sentí como estallaba y terminaba dentro de mí y ahí sonreí de placer de haber dado a Oscar todo lo que quería de mí, curarlo como una enfermera a su paciente.

    Reposamos juntos en la cama mientras charlábamos de historias cuando yo era una chiquilla traviesa, cuando vino el segundo tiempo igual de intenso que el primero, pero yo tome el control y procure recibir lindas caricias en mis tetas y llenar mi vagina con su carne.

    Fue una noche distinta la que mantengo presente.

  • Mi amigo y las prendas de mi esposa (2)

    Mi amigo y las prendas de mi esposa (2)

    Después de semanas de haber tratado de asimilar, lo sucedido con mi amigo Martín y la prenda de mi esposa, decidí volver a invitarlo a mi casa, esta vez deje el canasto de la ropa una prendas mías y además de una tanga de mi esposa, sin que ella se diera cuenta, convivimos como de costumbre hasta que me pidió permiso de pasar al baño, le dije «adelanté estás en tu casa».

    Después de que el salió, disimule ir a la nevera por unas cervezas y pase por el baño, decidí entrar y fue tanto mi morbo que de inmediato abrí el canasto… y si efectivamente el muy desgraciado esta vez descargo todo su semen en la tanga de mi esposa, aún estaba algo espeso además de que escurría.

    Salí de inmediato y después de dejar las cervezas le pedí me acompañara a fumar, estuvimos charlando, por unos minutos hasta que decidí preguntar si mi esposa le parecía atractiva. Por la confianza que nos tenemos, él fue muy sincero, y me dijo: «tu esposa es muy bella y muy guapa, desde que la conocí me ha gustado y no para querer hacer una vida con ella, solo es un deseo, y creo que ya descubriste que me he masturbado con su ropa interior, pero fue inevitable, en ocasiones la imagino desnuda y me masturbado, pensando en ella…»

    Sus palabras me dejaron sin aliento, me causaron una erección que no podía disimular.

    Por la confianza que nos tenemos, le agradecí su sinceridad y le pregunté, si mi esposa aceptar algo con el aceptaría?, siempre y cuándo, la condición es que yo esté presente. El no tardo en aceptar y me dijo, “crees que ella quiera”, solo le dije, “tú deja todo en mis manos…”

  • Tambores y cornetas

    Tambores y cornetas

    Mi marido y yo, íbamos a desfilar en una procesión de Semana Santa un jueves por la noche de luna llena, cuando, sin esperarlo, Dios quiso que nos entregáramos a otros quehaceres.

    Él se había puesto ya el traje negro de hombre de trono; yo, por mi parte, me había vestido con la túnica de nazareno de color verde, color distintivo de la cofradía a la que los dos pertenecíamos desde hacía años, pagando religiosamente sus cuotas o diezmos.

    «Qué bien te queda la túnica, Mamen», me dijo; «Y a ti el traje, Carlos», le dije; «Ponte el capirote», me pidió; y me lo puse. «Misteriosa, Mamen», opinó; «¿Tú crees?», repliqué; «Apuesto a que no llevas nada debajo», indagó; «No, pensaba follarme hasta al hermano mayor de la cofradía durante la procesión», bromeé; «¡A ese vejestorio!», exclamó; «¡Quién sabe, quizá se le ponga todavía dura!», exclamé. Me quité el capirote.

    Tomamos llaves, móviles y algún accesorio más, y nos dispusimos a salir del piso; justo en ese momento sonó el timbrazo del domo.

    «Sí», contesté, «la lluvia… ¿llueve?… llueve, Carlos», dije en sordina tapando el micrófono con la palma de mi mano, «bueno… en ese caso… claro, claro, lo entendemos… sí, nos llegaremos por la casa hermandad de todos modos… gracias… gracias por avisar.»

    Así, con la túnica puesta tenía más morbo. Carlos no tardó en arrodillarse y meter su cabeza bajo los faldones de mi túnica para lamer mi coño; yo se la sujetaba con mis finos dedos tensos, por encima de la tela, para que no parase. Luego de hacer que me corriera, me izó con sus fuertes brazos y me llevó al dormitorio; me depositó en la cama, se sacó su empinada polla de la portañica de su pantalón, apartó de nuevo los faldones, subiéndomelos hasta el ombligo, dejando al descubierto la trémula blancura de mis muslos, la negrura de mi pubis, y me poseyó. «Así, Carlos, ah-ah-así, fuer-te, Carlos, ah», gimoteé al sentir su dureza en mi interior. La boca de Carlos mordía mis tetas a través del terciopelo de la túnica, y yo notaba la humedad de su saliva traspasando el grueso tejido. Oí los primeros jadeos de Carlos, los que anunciaban su orgasmo cercano. Oí mi nombre, sonoro entre sus labios: «Mamen, Mamen»; «¡Carlos!», grité, y su chorro caliente se vertió en mi carne. Oí tambores y cornetas en la calle. Oí el trueno que los silenció.

  • Trío por deserción en las filas

    Trío por deserción en las filas

    Ana quiso que le ayudara a escribir este relato que más que eso es un recuento de un buen evento que ella tuvo mientras me hallaba de viaje. Siempre hemos sido muy abiertos y no me molesta que ella se procure sexo en mis ausencias pero ella rara vez lo busca proactivamente. Cuando le ha pasado es por situaciones como la que ahora ponemos en voz de Ana:

    Me cogí a los dos al mismo tiempo cuando yo no pensaba cogerme a ninguno. Mi novio y yo hemos hecho tríos antes y creo que por eso al final me salió tan natural sin olvidar que para ese día yo tenía más de un mes sin coger.

    Mi amiga Monserrat y yo salimos a cenar a un restaurante nuevo. Cuando íbamos de salida notamos que al lado habían abierto un bar nuevo y ella quiso entrar. No voy a entrar en detalles. Dos chavos muy guapos se nos acercaron, Eddy y Pablo. Resultaron representantes de una empresa de la capital y los habían enviado a un evento. Era su última noche y como estaban en el hotel de enfrente habían decidido pasarla de fiesta. Realmente se veían fuera de cancha y creo que se nos acercaron porque nos vieron igual a nosotras. Yo no estaba acostumbrada a salir sin mi novio pero él se había ido al sur a cubrir un interinato de 2 meses hacía ya casi 5 semanas. Desde el principio Eddy se le lanzó a Monse y ella fue receptiva con él desde el principio. Pablo hablaba conmigo pero era obvio que se dio cuenta, al menos al principio, que yo no andaba de ligue. Aparte, aunque ambos eran guapos y se veían bastante atléticos, el Eddy era más mi tipo y sentía cierta curiosidad por mirarlo. Nosotras nunca somos de andar ligando casual pero esa noche Monse le había entrado al trago con singularidad desde la cena y ya traía arriba una botella de tinto más 2 shots de tequila y 2 cervezas que yo no sé cómo pudo acomodarlas. El caso es que no pasó mucho rato sin que Monse dijera que nos fuéramos a su depto. Íbamos en mi coche, razón por la que yo no había tomado gran cosa. No la iba a dejar sola con 2 fuereños por inofensivos que se vieran. Igual el loft de Monse es lindo y propicio para las fiestas.

    Apenas subimos al carro y Monse comenzó a fajarse con Eddy en el asiento de atrás. Escucharla atrás admito que me subió un poco la calentura pero aún me sentía incómoda con la idea de ponerle el cuerno a David mi novio aunque yo sabía que él nunca se enojaría porque es muy seguro de sí mismo. La verdad los arrumacos pasaron a ser bastante desenfrenados y casi creo que si Monse no hubiera traído pantalón sólo Dios sabe lo que hubiera ocurrido ahí mismo en el coche porque sí alcancé a ver por el espejo que Eddy le metía mano por todos lados.

    Pablo se notaba algo nervioso y sólo hacía comentarios incidentales aquí y allá. De vez en cuando le echaba un ojo a mis piernas. Yo traía una minifalda de encaje porque era una noche particularmente calurosa y sandalias de piso descubiertas.

    Llegamos al departamento loft de Monse. Es una gran estancia de doble altura donde está la cocina con medio baño abajo y una segunda media planta donde está la recamara y un baño completo. La sala es tipo 1 2 y 3 bastante cómoda. Eddy y Monse siguieron con su faje después de que ella abrió 4 cervezas que sacó de su refrigerador. Yo me senté en un extremo del sillón más largo y después de quitarme las sandalias subí los pies descalzos poniéndome de frente a Pablo que ya se había sentado al otro lado. El sofá no es muy largo y mis pies desnudos quedaron casi tocando el muslo de Pablo. Estuvimos platicando sobre nuestros trabajos. Lo que ellos hacían era interesante y era una forma de ayudarnos a hacer como que no veíamos el faje de Monse y Eddy. Igual no pasó mucho rato para cuando ella volteó hacía mí y mientras jalaba a Eddy por las escaleras me dijo solamente: «con permiso amiga. Le pones botón a la puerta al salir». Pablo se quedó con cara nerviosa y volteó a verme: «ya nos dejaron». Seguimos hablando. Entonces él me preguntó si yo iba al gimnasio porque tenía piernas muy atléticas. «Sí» le dije «pero no lo son tanto». Sin pensar en las consecuencias le dije: «en serio toca mis pantorrillas, yo las quiero más firmes». Ella tocó con mano firme palpándolas. El contacto con su mano me hizo correr un escalofrío de mis tobillos a mi entrepierna. Me estremecí un poco pero Pablo no pareció darse cuenta. Se veía un poco nervioso aún, como no sabiendo qué hacer. De hecho yo no estaba segura ni de querer coger con él ahí en plena sala o de que siquiera el quisiera hacer algo conmigo aunque para mi ya se estaba convirtiendo en un tema de lugar más que de decidirse o no.

    Yo hundía mis pies en el sillón pero Pablo había bajado sus manos de mis pantorrillas a mis pies como sintiendo la piel pero casi masajeándolos. «Los tienes muy cuidados tus pies. Lástima que no te sientas satisfecha con tus piernas aunque las tienes bastante atractivas». Yo le contesté que no estaba satisfecha con mis piernas pero tampoco era que no me gustaran. «Por algo me pongo minifalda» le dije. El seguía acariciando mis pies y me preguntó: «entonces sí te gustan tus piernas?» Yo ya estaba entrando en plena calentura y le dije: «me gusta eso que estás haciendo con tu mano». El ya con el claro consentimiento comenzó a acariciar mis pantorrillas suavemente de arriba a abajo y yo no pude evitar comenzar a respirar fuerte. Yo sabía que Monse para ese momento debía estar ya por el segundo orgasmo y pensar en ello me excitaba imaginando al Eddy encima de ella. Pablo continuó acariciando mis piernas y pasó poco a poco hacia arriba. Yo separé un poquito mis muslos lo que él aprovechó para acariciarlos por dentro. En ese momento yo me deslicé hacia abajo lo que de manera irremediable llevó su mano hasta mi entrepierna. La sola proximidad de su mano me hizo escapar un gemido de excitación. Pablo no pareció perder la compostura. Yo comenzaba a pensar solamente en que me metiera la verga de una vez pero el parecía querer disfrutar el momento. Una vez que su mano estuvo en mi entrepierna comenzó a deslizar su pulgar por encima de mi pantaleta. Yo ya me sentía muy mojada y no pensaba. Solo sentía mis labios hinchados y deseaba que me los separara y me penetrara al menos con los dedos. Ya no recuerdo si gemí o grité o qué pero de pronto sentí que separaba mis piernas y súbitamente sentí su cabeza en medio mientras pasaba su lengua sobre la tela empapada. Yo puse mis pies sobre su espalda y comencé a menear mi cadera instintivamente y el comenzó a darme de lengüetazos rítmicamente. No pasó mucho tiempo para que lograra hacerme venir. Cuando eso pasó se incorporó un poco observándome como me convulsionaba de placer. Era curioso. Entre el tiempo que tenía sin coger y su manera de mirarme me vine bastante fuerte para ser un oral por encima de mi ropa interior. Cuando vio que comenzaba a pasar el clímax me dijo: «qué rico te vienes» yo me reí y lo jalé hacia mí. Comenzamos a besarnos pero yo no perdí mi tiempo. Comencé a buscar la hebilla de su cinturón tratando de facilitar que se quitara el pantalón. No recuerdo ya si lo logré yo o él me ayudó pero finalmente pude meter mi mano y agarrar su pene con toda mi mano. Él lo empujaba contra mi sexo por encima de mi pantaleta mientras comenzó a buscar mis pechos jalando hacia abajo mi blusa lo que no tardó en lograr. Yo seguía sintiendo ansiedad y ganas de que ya me penetrara. Le pregunté «tienes un condón?» Se incorporó y me miró por un segundo antes de ponerse de pie para buscar en la bolsa de su pantalón. Sacó varios y los puso sobre la mesita de centro. Hombre precavido coge por dos! Yo aproveché y me senté. Me quité la blusa y el sostén. Cuando él vio eso comenzó a quitarse la ropa de pie frente a mí. Yo no dejaba de mirar su pene erecto mientras se calzaba el condón. Me quedé recargada en el sillón y subí los pies. Él se hincó frente al sillón y se metió entre mis piernas. Me penetró fácilmente porque yo estaba muy mojada. Comenzó a moverse dentro de mí mientras yo lo jalaba contra mí sosteniendo su trasero. Su cuerpo era firme y yo estaba atenta a eso sintiendo sus embestidas cuando abrí los ojos y vi a Eddy mirándonos desde las escaleras. Estaba sólo en calzoncillos y era obvia la erección. Supe después que Monse se quedó dormida casi desde que entraron a la recamara y Eddy al principio quiso dejarnos solos pero cuando escuchó mis gemidos no pudo evitar la curiosidad de asomarse así que vio el show casi desde el inicio. Verlo ahí observándonos me puso más caliente y traté de que mi mirada le dejara claro que me daba cuenta que estaba ahí. Comencé a contonearme más fuerte mientras le sonreía. Eso pareció desinhibirlo porque comenzó a tocarse el paquete sin dejar de mirarnos. Pablo estaba concentradísimo en sus movimientos encima de mí. Lo tomé por el trasero con mis manos sin dejar de mirar a Eddy. No estaba muy segura de sí se daba cuenta que yo lo veía pero me excitaba mucho sentir su mirada, ver ahí de pie su bien trabajado cuerpo con aquella evidente erección en sus calzoncillos. Al mismo tiempo, sentir adentro la verga caliente y dura de Pablo moviéndose en mi vagina cada vez más lubricada. Empecé a llegar al clímax pensando en todo eso y cuando sentí los chorros de semen estrellándose en mi vagina me vine y me vine perdiendo contacto con mi entorno. Pablo se dejó caer en la alfombra exhausto y yo todavía duré unos segundos gozando de mi orgasmo por penetración, que desde semanas atrás me hacía falta. Por un momento me quedé en el sofá relajándome e imaginando que Eddy me miraba ahí desnuda y cogida.

    Abrí los ojos y Eddy ya no estaba en el rellano de la escalera. «Voy al baño» le dije a Pablo. Me fui así desnuda con obvias intenciones. Hice el menor ruido posible. Eddy para no hacer ruido había dejado la puerta del baño apenas emparejada. Sobra decir que cuando abrí la puerta se sorprendió apenado de que lo encontrara masturbándose de pie junto al lavamanos. Cuando me vio entrar se cubrió apenado con sus manos y se recargó en el lavamanos. Aún tenía el bóxer. «Me imaginé que estarías auto complaciéndote pero tengo una idea mejor» le dije, para romper el hielo. Me miró sorprendido y me preguntó: «¿y Pablo?». «El acabó ya. Muy rico por cierto, pero presiento que tú todavía tienes batería» mientras dije esto jalé con una mano el elástico de su bóxer y metí la otra para tomar su miembro. Estaba duro y yo quería coger más. Le di unos jalones mientras le di un beso en la boca. Él no perdió el tiempo y me jaló hacia él por el trasero lo que me encendió otra vez. Nos besamos un poco más y creo que yo en algún momento le bajé o él se bajó el bóxer. Fajamos un poco de pie en el baño. Eddy tenía la estatura exacta para frotar su pene sobre mi clítoris y fue lo que hice un poco para entrar en calor. Lo tomé de la mano y nos encaminamos a la sala. Mientras bajábamos la escalera Pablo, que seguía recuperándose sobre la alfombra, empezaba a incorporarse pero aún antes de que nos viera le dije: «me traje un invitado de arriba que dejaron a medias» él volteó y sin apenarse le dijo a Eddy: «ahora sí hasta hermanitos de leche mi Eddy. Salimos suertudos». Eddy sólo dejó escapar una leve sonrisa. De pronto me encontré en medio de los dos de pie, manoseando mi cuerpo como no encontrando un lugar donde dejar las manos. Yo sentía la verga dura de Eddy apretarse contra mi trasero. Me dí la vuelta e hice a ambos que se sentaran en los extremos del sofá. Yo me recosté y comencé a darle a Eddy una mamada que lo puso más y más duro. Mientras tanto, comencé a sentir las manos de Pablo jugueteando entre mis piernas. Con mis movimientos le hice saber que era bienvenida la maniobra. Comenzó a usar sus dedos de varias formas y casi me hizo venir pero antes de eso tomé un condón de la mesa y sin dejarlos levantarse se lo puse a Eddy rápidamente antes de sentarme sobre su regazo al tiempo que lo dejaba penetrarme. Tenía una verga deliciosa y casi de inmediato comencé a moverme. Como era mi tercer orgasmo fue bastante fuerte y creo que grité o algo muy llamativo hice porque Pablo de nuevo tenía una erección mirándome y comenzó a masturbarse. Eddy no había terminado aún. Por lo visto a pesar de estar caliente largo rato era también de largo aguante. Me dejé caer al sillón para quedar en cuatro y poder darle una mamada a Pablo. Obvio Eddy entendió el mensaje y sin perder tiempo me penetró con presteza. Aquello fue delicioso. Eddy amasaba mi culo con fuerza y me jalaba de mis caderas para penetrarme más fuerte. Adoro que me cojan en cuatro y si puedo mamar un buen pene al mismo tiempo es juego redondo. Yo estaba tan caliente que empecé a tener varios pequeños orgasmos consecutivos uno tras otro tras otro.

    En medio de tanto placer me las arreglaba para seguir mamando y masturbando el miembro de Pablo. Los espasmos de mi vagina se iban haciendo más y más intensos cuando de pronto Pablo estalló eyaculando en mi cara. Sentí los chorros de semen caliente estrellándose calientitos en mi cara y en mi boca. Eso me encanta y casi de inmediato comencé a gritar en un orgasmo increíble. Sentí como me escurrían chorros de líquido en la vagina y supe que Eddy se estaba viniendo de sentirme venir a mí. Fue delicioso venirme y sentir esos espasmos intensos con tanta lubricación y la verga de Eddy. Terminamos echados los tres en el sofá. Callados, respirando fuerte, recuperándonos de la faena.

    Me quedé dormitando un poco sobre el sofá con mi cabeza en el regazo de Pablo y mis pies sobre las piernas de Eddy. La verdad no me di cuenta cuanto tiempo dormité pero de pronto entre sueños comencé a sentir que Eddy acariciaba mis pies. Fue una sensación placentera y me quedé quieta sintiendo que comenzaba a excitarme pero sin saber si ellos estarían ya recuperados. De pronto levantó una de mis piernas y comenzó a chupar los dedos de ese pie mientras con la otra mano acariciaba mi pantorrilla y avanzaba hacia arriba. Ahí sí ya no pude aguantar el gemido y lo dejé escapar. Siguió besando mi pie y fue subiendo sus besos a lo largo de mi pierna poco a poco. Yo comencé a sentir calientes e hinchados mi clitoris y los labios. Comenzó a frotarme con la palma de la mano apenas casi sin tocarme y ese contacto incompleto hizo que deseara aún más el ser penetrada otra vez. Era una calentura igual o peor que antes de comenzar con Pablo. Yo ya casi por reflejo separé mis piernas lo que Eddy aprovechó y se dirigió directo a meter su lengua en mi vagina. Comenzó a darme de lengüetazos desde afuera de abajo hacia arriba metiendo de pasada su lengua entre mis labios y presionando con fuerza mi clítoris. Yo coloqué mis pies sobre la espalda de Eddy que incrementó la fuerza de sus ataques. Tenía mi trasero firmemente atrapado con sus manos y me jalaba hacia él lo que me excitaba más. Pablo despertó por el alboroto y comenzó acariciarme el torso pero terminó concentrado en mis pechos besándolos. No me costó mucho trabajo encontrar su miembro porque nuevamente estaba erecto. Comencé a masturbarlo con las mismas fuerzas que yo me estaba excitando. De pronto lo sentí venirse en mi mano salpicándome en la cara con su semen lo que siempre me ha encantado sentir. Eso hizo que nuevamente comenzara a tener un orgasmo mucho más intenso que todos los anteriores. Apenas comencé a venirme Eddy se incorporó dejando mis pies sobre sus hombros. Me penetró sin preguntar justo cuando estaba en el clímax de mis espasmos y comenzó a venirse él también. Haberme levantado las piernas hizo que sintiera profundamente su verga adentro de mí y eso hizo que me viniera aún más fuerte. Claramente sentí escurrirme entre mis jugos y su semen. Siguió un poco más sobre mí hasta que exhausto se dejó caer igual que Pablo. Solo de relatar todo esto siento que quisiera volver a vivirlo pero hay muchas otras historias que contar.

  • Nunca cae mal una buena madura (3)

    Nunca cae mal una buena madura (3)

    La señora Marilú empieza a recoger sus ropas que estaban regadas en el dormitorio de mi primo ya quería marcharse para ella ya era suficiente sexo por ese momento, pero para mí aún faltaba más ya sabía lo rico que chupaba la verga su experimentada boca hasta tragarse toda mi leche y también su chucha rica y jugosa y bien caliente cuantas pingas se habría tragado pero ahora había sido mía, había chupado su sexo hasta hacerla gritar y probar sus jugos sus tetas y pezones las había tenido en mi boca, sabiendo que tal vez nunca más se podría repetir de tenerla de nuevo a mi merced no iba permitir que se fuera no antes de gozar también de su culo.

    – Déjame que me vaya ya es tarde… alguien puede subir y no vamos a saber que decir… ya me voy…

    Me puse delante de ella y no la dejé salir del dormitorio, a mis 18 años estaba de nuevo listo para cumplir ese sueño que tantas veces tuve…

    – No puedes irte aún Marilú quiero cogerte por el culo y no tengas miedo que nadie va a subir ya los vi están todos durmiendo bien borrachos.

    – Vaya me resultaste bien arrecho jovencito pero ya estuvo bueno por ahora, no olvides que te aprovechaste que me quedé dormida eh…

    – Si pero tampoco olvides que luego te gustó y pediste más y más pinga… Vamos no seas mala. Por favor.

    Qué cara habré puesto de pena que luego de haberle rogado bastante aceptó y ella misma se acomodó en la cama y puso en posición para mí con sus manos abrió sus nalgotas dejando a la vista su culo…

    – Ya ve metiendo despacio no seas bruto si te digo que te detengas lo haces…

    Me sorprendió que así de fácil se deje ser penetrada por el culo pero luego de ver su esfínter me di cuenta que ya varias veces había tragado vergas, bien tenía razón cuando decían que era bien traviesa…

    Acomodé la cabeza de la verga a la entrada del culo y fui empujando despacio y entró de a poquito hasta tenerlo hasta la mitad, aún apretaba las paredes de su ano me detuve unos segundos y luego de un empujón lo metí todo…

    – ¡Agggg… despaciooo… Agggg!

    Sentir como grito de dolor me calentó más y bien sujeta de las caderas anchas que tiene empezó a ser cabalgada como la perra que era…

    – ¡Ahh… ahhh… despacioo que me dueleee!

    Al contrario a su pedido acelere las embestidas más ella resoplaba aguantando el dolor inicial de como su esfínter se iba acostumbrando a mi pinga luego calló unos segundos solo sentía su respiración agitada.

    Di dos palmazos a cada nalga que se pusieron rojas y seguía con el mete y saca hubiera querido que durada más pero tenía razón ya había amanecido y cada vez era más peligroso para los dos y empezó a jugar con la mano en su vagina.

    – ¡Ayyy qué ricoooo siguee… siguee… me encanta sentir tu pingaaa en mi culooo!

    Fueron los mejores 27 minutos dándole por el culo a Marilú hasta que explote cuando llené su intestino de semen y no la deje hasta botar la última gota dentro de ella y perdiera la erección en su culo…

    Cayó pesadamente en la cama agitada su ano parecía una boca abierta de donde salía semen fui al baño y moje una toalla que le alcanzó se limpió algo y se puso su ropa y yo también y bajamos sigilosamente hasta llegar a la primer piso donde dormían mis padres en el sofá abrazados, ella caminando despacio hasta la puerta con los tacos en la mano se fue…

    Volví a subir ahora si a descansar después de haberla cogido bien a la señora Marilú como siempre lo imagine, olvidé contar que cuando me dio tremenda chupaba de verga en el baño la estaba grabando con el celular y luego en el dormitorio también eso me aseguraba que volvería a tenerla de nuevo para mí.

  • Comidas familiares (Parte 1.2)

    Comidas familiares (Parte 1.2)

    Después de digerir el delicioso desayuno familiar, comencé a reparar algunas cosas de la casa. Por lo general, sólo el fin de semana lo tengo libre para ocuparme en ello. Así fue como inicié el día, en total libertad de prendas de vestir, únicamente con zapatos deportivos como seguridad aislante, pues me encontraba reparando un apagador y no quería tener un accidente. Me dediqué al trabajo casero de reparación durante un buen tiempo.

    Casi al terminar, ya recogiendo la herramienta. Pasaron mis hermanitas, llevaban una bolsa de aguacates para la comida, habían ido a la despensa que teníamos en un cuarto arriba, en el cual madurábamos las frutas o verduras que comprábamos inmaduras, pues aprovechábamos los precios más bajos en ese estado.

    Se notaban decididas, y ¿por qué razón?, el ingrediente principal del guacamole de la familia era el caldo de panocha, pero sólo podía ser elaborado por uno que tuviera la consistencia y sabor adecuado.

    -Mami quiere que la ayudes con la preparación.

    -No te tardes y no olvides lavarte perfectamente.

    -Ahorita voy.

    Tras recoger todo mi tiradero de herramientas y dejar las cosas lo más decentemente posible, fui a lavarme para ayudar en la cocina.

    Justo a tiempo, llegué cuando mami terminaba de moler los aguacates e iniciaba la cata de los flujos de mis adoradas hermanitas.

    -No… no, para nada, necesitas madurar más, ya casi estás en tu punto, pero aún te falta Sandra, a ver si con tu primer parto aceleras tu sabor. Veamos tú preciosa… ay no, no puede ser cariño, no estas para nada ni cerca, algo estás haciendo que te desbalancea el sabor. Así ¿cómo vas a prepararle a tu hermano buena comida? Niñas, acuérdense que al corazón de un hombre se le llega por el estómago, y más su hermano. No crean que porque las tiene bien atendidas ahorita, las va a tener como prioridad siempre, cualquier suripanta allá afuera les puede quitar la verga de las panochas. Entiendan niñas.

    -Ya ma, no nos trates como unas escuinclas (niñas en lengua nahuatl).

    -Entonces, pónganse las pilas mamacitas, aquí tienen que tener bien atendido al señor de la casa, no importa que sea su hermano, tienen que tenerlo bien comido y bien cogido. ¿A poco creen que únicamente teniendo la panocha bien mojada y abierta siempre que quiera él, con eso es suficiente?, no mis reinas, o se ponen a machetearle duro a la cocina o se abstienen de cipote hasta que puedan hacer un plato de comida decente. Vean que diferencia en el sabor, esto es de Sandra, esto de Roxana y esto es mío, esa es la diferencia. Se tienen que corregir, algo de lo que hacen les está afectando el sabor.

    -Vamos mami, no las regañes, si ya saben que siempre las voy a tener bien rellenas de verga como mis mujercitas de la casa. No me voy a cansar nunca de ustedes.

    -Ni digas mijo, en esta casa se come bien, nada de comer en la calle. Para eso tienes a tres mujeres. Las panochas de aquí bastan y sobran para tenerte bien atendido mijito, de por sí, toda la semana partiéndote el lomo trabajando y estas flojas sin saber cómo calentar un pocillo de leche, se les quema el agua por no ponerse a lo suyo y encima todavía, con el sabrosísimo caldo de panocha familiar completamente natural y lo echan a perder con sus excesos.

    Tuve que cambiar el tema antes de que la reprimenda siguiera, cogí a mi mami de sus nalgotas y la deposité en la mesa, la abrí de piernas y comencé a abrirle el chiquito con las manos, en tanto que con señas, apuraba a las regañadas princesas a verter el aguacate en su sabroso anito de reina putona e incestuosa. Una vez vaciados todos los ingredientes, la halé lo suficiente para que quedara volando desde la cintura para abajo, sólo apoyada en los riñones sobre la tabla, la endilgue de una sola estocada, enculándonla furiosamente y revolviendo la salsa de guacamole. Por lo general, se mezclaba en su almeja, pero por su gravidez, debíamos tener cuidado de alguna infección vaginal que pusiera en peligro a nuestro adorado e incestuoso bebé.

    Tras una rigurosa preparación, mami terminó orgasmando analmente, su puchita expelía sabrosísimos juguitos que eran recogidos en un recipiente por mis princesitas. Una vez terminado el trance orgásmico, la volví a depositar completamente en la mesa, donde al desenchufarme de su culito, la salsa verde de aguacate salía liquida y bien mezclada con todos sus demás ingredientes. Mismos que eran depositados en el recipiente con los caldos de amor de mi mami.

    -¿Ven?, par de huevonas (flojas), así les debe de quedar un sabroso guacamole casero. Pobre de la que no mejore, porque le quito todos los derechos cogederos. Y no la dejo quitarse las ganas, así se les pudra la panocha por abstinencia.

    Nota del autor: Quiero agradecer a todos los que leyeron y sobre todo a quienes valoraron el relato anterior. Me disculpo por lo breve del relato, pero me encuentro cansado por el trabajo, sin embargo no quería dejar pasar tanto tiempo entre uno y otro relato. Trataré de ir mejorando y de desarrollar más la trama.

  • Todo es tuyo cuñada, todo, todo

    Todo es tuyo cuñada, todo, todo

    Soy Juan, el tercero de una familia de varones, vivimos en la ciudad de Puebla, México, mi hermano mayor es Pedro quien se casó hace como 3 meses con una señorita muy guapa y también muy caliente, desde que andaba de novio con ella, le dije que yo la había visto en situaciones no muy adecuadas para su conducta, pero él me dijo que sólo hablaban de ella por lo buena que estaba y que le era muy fiel a él.

    No me hizo caso y finalmente se casó, la boda estuvo alegre y muy concurrida por los amigos de ambas familias, salieron de luna de miel por la ruta maya y otros lugares de playa en el pacífico mexicano, regresaron y se instalaron en un departamento que ya desde antes había comprado mi hermano, muy cerca de nuestra casa.

    Al fin mi cuñada, nos frecuentamos mucho, ella muy coqueta a sabiendas de que yo estaba enterado de sus aventuras antes de la boda, no cambió para nada, casi siguió igual y sucedió que una tarde que pasé por su departamento con la intención de hablar con mi hermano, para un préstamo por que me faltaba dinero para un negocio, la encontré a ella arreglándose para salir.

    —Hola Ailyn… cómo estás?… se encuentra mi hermano?

    —No… hoy por la mañana salió hacia San Luis Potosí, tiene una reunión con sus proveedores, dijo que regresaría en dos días, o sea para el jueves… pero pasa, no te quedes parado en la puerta.

    —Bueno, sí… pero si no está él y como veo que estas terminando de arreglarte, a lo mejor soy inoportuno.

    —No que vá!!! Tú siempre eres muy bienvenido a la hora que vengas, por algo eres mi cuñado consentido, siéntate… si ciertamente iba a salir, pero ya no… quieres tomar un refresco o mejor si quieres un trago… con este calor que está haciendo…

    —Gracias cuñada, pero ya me incomodé contigo, te eché a perder tu salida y mejor me voy, ya regresaré cuando esté mi hermano…

    —No… no te vayas… mira te invito un trago, yo estoy un poco acalorada y me pensaba tomar un jaibol antes de salir… de qué te lo preparo?

    —Igual que el tuyo, para no dar más molestias…

    Muy solícita me sirvió el jaibol, y se sentó en el mismo sofá donde estaba yo, empezamos a platicar de muchas cosas y después del primer jaibol, el segundo, siguió la plática y luego el tercer jaibol, de todo platicamos, hasta se nos olvidó mi hermano y que estábamos en su departamento.

    —Oye cuñada —le pregunté— y ya encargaron a mi sobrino?

    —Pues en esas andamos cuñado, cualquier día de estos nos aceptan el pedido, porque tu hermano es medio flojo para eso de encargar, tengo que andarlo correteando y nomás un ratito y se le olvida o se le acaban las ganas, pero sí estamos puestos para encargar, aunque yo no quiero muy bien… hay que disfrutar la vida y el cuerpo cuñado, porque luego con los hijos se acaba todo… diciendo esto se levantó y fue por el cuarto jaibol.

    —Tienes razón Ailyn, hay que vivir la vida por que se acaba.

    —Toma cuñado, vamos a brindar por el gusto de que estés visitándome.

    Y diciendo esto se me acercó con el pretexto del brindis, nos tomamos el trago y colocando su vaso sobre la mesa de centro, se paró a un lado de mí, levantándose la falda de su vestido, me mostró sus suculentas nalgas, no traía nada debajo y su apetitosa vagina apareció ante mi vista.

    —Te gusto cuñado? se te antoja? o eres igual de frío que tu hermano.

    Ante esta insinuación tan evidente, no me quedó más que pararme atrás de ella, tomarla por la cintura rodeándola y pegándome a su cuello la empecé a besar, sentí como se estremeció con mis caricias, mis manos se fueron directo a su entrepierna para buscar su depilada vagina.

    Empezó a suspirar y a retorcerse en mis brazos, seguí pegado a su cuello, pasándole la lengua por toda su piel, ella se quiso zafar de mis brazos, pero más la aprisioné hacia mí y le empecé a susurrar en su oído:

    — Cuñada, estas buenísima… tienes una vagina sensacional, te la he visto y me ha dejado con mi sexo paralizado… he estado esperando este momento y ahora que te tengo, soy capaz de violarte…

    —No cuñado, no lo hagas… soy la esposa de tu hermano… no lo hagas por favor…

    Aunque su voz parecía sincera, de antemano sabía que estaba fingiendo, puesto que en lugar de separarse de mí, más se pegaba a mi cuerpo.

    Lentamente le fui levantando el vestido, para poco a poco ir desnudándola, su vestido, lo único que traía puesto cayó al piso y la tuve completamente desnuda, de espaldas a mí, le acaricie toda su piel, haciéndola retorcerse de placer, le di la vuelta y ante mis ojos quedó tal como vino al mundo pero ya con sus 25 años encima, tomé con mis manos sus pechos, los acaricie suavemente, consiguiendo que sus pezones se endurecieran con mis caricias, su vagina protegida por unos abultados labios, me incitaron a la lujuria, empecé a besar sus pechos y a acariciar sus nalgas, ella se volvió a estremecer por efecto de las caricias, me fui bajando muy lentamente hacia su sexo, adelantando mis manos y mis dedos para ir suavizando sus reacciones, la sentí humedecida, bastante húmeda y casi podía sentir sus contracciones.

    Al llegar mi boca a su obligo, me detuve y empecé a jugar con mi lengua dentro de ese pequeño orificio, mis dedos se introdujeron en su vagina y un ahogado sollozo salió de su garganta, largo y gutural, tensionando sus hermosas piernas y todo su cuerpo arqueándose hacia atrás voluptuosamente.

    La recosté sobre el sofá, ella adivinando mis intenciones, abrió sus piernas y me ofreció su deliciosa y enorme vagina completamente afeitada, que al contacto con mi lengua palpitó ansiosamente.

    —Juan, mámame… mámame la vagina… quiero sentir tu lengua que penetra por mis labios, tómame y hazme enloquecer de pasión…

    Ella con un movimiento pélvico abrió completamente esa hermosa flor vaginal, mi lengua recorrió suavemente esa delicada piel interna de su vagina, lamiendo con lujuria y sorbiendo los líquidos que empezaron a fluir incontrolables… Presionando con la lengua sus paredes, la hice que se retorciera de placer.

    —Más… más fuerte Juan, me enloquece sentir tu lengua rosar mi clítoris, hazme fuerte quiero desahogar las ansias contenidas en mi cuerpo.

    Recorrí toda su vagina con mi lengua, succionando su clítoris de manera que lo tuve en mis labios presionándolo y mordisqueándolo, con lo que mi cuñada no aguantó la caricia y exhaló un tremendo grito que inundo el departamento.

    —Aghhhh No pares cuñadooo…

    Su cuerpo se convulsionó en mis brazos, y de su rosada vagina empezó a manar un torrente de líquido demasiado enervante para mis sentidos, aroma delicioso penetraba en mis fosas nasales, mi paladar disfrutaba el salobre sabor de estos líquidos que fluían y fluían de su intimidad.

    Repuesta de sus espasmos del orgasmo que acaba de tener, subida sobre el sofá empezó a desvestirme, empezando por la camisa para terminar con mi trusa y una vez en pelotas, inició una de las mamadas más deliciosas que en mi vida me han brindado las mujeres que por mis brazos han pasado… singular maestría desplegó mi hermosa y caliente cuñada.

    Ella sabe utilizar sus habilidades para hacer disfrutar a cualquier hombre y se las arregló para engullir suavemente la carne gruesa y maciza que ante sus ojos le ofrecía, su boca es de seda, sus labios son de una frescura sin igual, que convierten su caricia bucal en una subida al cielo, sabe succionar con delicadeza y vigor que me hizo estremecer, mis músculos se tensaron preparándose para eyacular en su boca… más ella, diestra en estos menesteres del sexo, sabiamente dejó enfriar mi pene, con lo que pude recobrar el control.

    —Juan, cuñado, cuánto ansiaba este momento de tener tu verga en mi boca, soñaba contigo, me imaginaba, tragándome este delicioso y enorme pene que tienes… estás tremendo cuñado…

    —La tremenda eres tú Ailyn, estás de poster cuñada, eres genial con tu boca, es la gloria de las glorias, por poco y me vengo, un segundo más y te vació mi leche.

    —Sí, me di cuenta que estabas a punto de explotar, pero no, todavía quiero gozar tu visita y esta oportunidad que me da la vida de tenerte para mi sola…mira, esto solo lo hago cuando verdaderamente tengo para mí un verdadero hombre y tú eso eres.

    —Gracias cuñada, tus halagos me llenan de vanidad, pero no, no soy tan así como dices…

    Y mientras yo hablaba volvió su boca a darme las delicias de sus caricias, mi pene entraba y salía de su boca como un pistón, su saliva lubricaba todo mi sexo y su deslizamiento era de una suavidad que pronto me volvió a poner a punto de explotar…

    Suavemente le retire su boca de mi verga y la coloqué recargada sobre el sofá a manera de tener su trasero a mi alcance, la vista era esplendorosa, sus posaderas y su hermoso cáliz vaginal quedaron a mi vista alucinándome, ella muy lujuriosa hacía que sus labios vaginales se contrajeran rítmicamente produciéndome una irresistible atracción hipnótica, y embelesado por la visión me hicieron tomarla de sus caderas para poco a poco ir penetrándola, llenando su vagina centímetro a centímetro, perdiendo en ese volcán ardiente de su sexo todo lo grueso y largo de mi verga, ella jadeando empezó a pedir.

    — Más… quiero masss… llena mi cuerpo con tu sexo cariño me estas enloqueciendo… ay qué ricooo!!!

    —Todo es tuyo cuñada, todo, todo… te gusta?… verdad que te gusta?

    —Me encanta cuñado Juan… me encanta, eres fenomenal…

    —Solo te estoy disfrutando Ailyn… estás divina y tu trasero es a la medida de mis deseos…

    Inicié un lento y suave bombeo, disfrutando el espectáculo de las nalgas de mi cuñada, con el dedo empecé a acariciar su ano, con un suave y persistente frotamiento circular, con lo que mi cuñada se tensó y aspirando desesperada, abrió desmesuradamente sus nalgas, aproveché y sacando mi sexo se lo restregué directamente en su ardiente círculo anal, provocándole un alarido de placer que unidos a su estremecimiento la hizo irse de bruces sobre el sofá, empinando más su espectacular culo, acelere mis bombeadas y sujetándola con firmeza, la obligué a soportar el castigo que con mi verga le estaba dando…

    — Ayyyy cuñado por favor ya Juan, que me matas…

    No le hice caso y con más fuerzas la estuve penetrando hasta el tope de manera vertiginosa… sus líquidos empezaron a escurrir por sus labios vaginales y por sus muslos, la sala se llenó de olor a sexo, fuerte y penetrante, poniéndome más caliente y desenfrenado en mis embestidas con una mezcla de placer, coraje y venganza, sabiendo que estaba disfrutando cogiéndome a la esposa de mi hermano, por un instante pensé en propinarle unas fuertes nalgadas para hacerla sufrir, pero me contuve y aceleré mis embestidas, clavándole mis dedos en sus nalgas, con lo que la enloquecí más en su desenfrenada desesperación por alcanzar el orgasmo teniéndola ya al borde del mismo, tomando mi verga se la saqué y le di unas talladas a lo largo de sus dilatados labios vaginales, pasando por su ano con lo que soltó un largo “agghhhh”.

    Al escuchar esto, se la clave con fuerzas de un solo golpe hasta el fondo de su vagina, su orgasmo empapó completamente mi verga, la veía salir y entrar bañada de esa blanquecina espuma y líquidos vaginales que brotaron impetuosos y sin control de su intimidad… sin fuerzas cayo completamente de bruces en el sofá y yo sobre de ella, clavándole aún más mi sexo, así nos quedamos por unos instantes, respirando agitadamente y yo conteniendo a duras penas mi eyaculación.

    Cuando recobró las fuerzas lo coloqué boca arriba y abriéndole las piernas, me dispuse a darle una soberana mamada a su inundada vagina, me encanta el sabor del orgasmo, es mi delirio disfrutar en mi boca los líquidos orgásmicos, le masajee con mi lengua toda su dilata vagina, ella lentamente fue entrando nuevamente en calor y pronto ya estaba ardiendo de placer y voluptuosa se retorcía en el sofá gozando desesperada mis caricias…

    —Te la voy a meter de nuevo Ailyn, le dije quedamente… te la voy a clavar hasta que sientas que te parto en dos, a ver si así puedo calmar tus ganas y tu insaciable placer hermosa cuñada mía… sé que te encanta la verga y no puedes ver una que no pruebes, pero ahora sí te voy a dejar sin fuerzas, si mi hermano no te satisface, veré que puedo hacer yo…

    —Ay cuñado, si ya me tienes al borde del desmayo, me has hecho sentir lo máximo que nunca había sentido… me estoy derritiendo en tus brazos y me enloquecen tus caricias…

    —Si ya me di cuenta que te enciendes fácilmente, también sé que te encanta la verga y que no puedes estar sin que te tengan ensartada… pobre de mi hermano que le has puesto adornos en la frente, pero de que estas buena, estas buenísima y no voy a desaprovechar esta oportunidad de cogerte hasta que explotes buenísima cuñada…

    —Si Juan, cógeme a tu antojo, que el ardor que me consume por dentro solo tú estás logrando apagarlo, me contestó la muy descarada.

    Arremetí con mi verga en contra de ella, se la dejé ir hasta el tope y nuevamente el mete y saca de rigor, hasta producir espuma en su vagina, ella cerraba sus ojos y arqueaba su cuerpo recibiendo el vigoroso vaivén de mi verga al penetrarla, más le daba y más contracciones sentía de su vagina, los dos arreciamos el ritmo hasta que con un ahogado grito volvió a venirse en todo lo largo y grueso de mi verga, empapándola con su candente orgasmo y escurriendo lo demás…

    Seguí sin bajar mi ritmo de bombeadas sobre la intimidad de mi cuñada, la sentí desfallecer y recobrar al mismo tiempo sus fuerzas, abriéndome con sus dedos sus labios vaginales, como queriendo ser penetrada hasta traspasar su entrañas, arqueándose hacia adelante no perdía detalle de cómo entraba y salía empapada mi verga de su vagina, la vi disfrutar lujuriosamente la visión que esta acción le provocaba…

    —ayyyy Juan, qué me estás haciendo cariñooo!

    —Nada cuñada… nadaaaa solo te estoy metiendo mi verga cuñada… te la estoy clavando porque sé que eres terriblemente insaciable, sé que te encanta la verga… mira cuñada que sabroso entra en ese volcán que tienes por vagina.

    Al mismo tiempo arremetía con fuerzas sobre su sexo, haciendo saltar gotas de los líquidos de ella y míos ya mezclados en nuestra cópula.

    Bajé ligeramente el ritmo de mis acometidas para recobrar fuerzas preparándome para la recta final de la cogida que le estaba dando a mi cuñada…

    —Ailyn, ¿porque eres tan cogelona cuñada? ¿No puedes vivir sin verga, verdad?

    —Si tú supieras lo que sufro cuñado cuando pasa un día y no tengo sexo… siento que me ahogo, siento que me vuelvo loca… soy adicta al sexo Juan… desde que en la secundaria empecé a coger, no lo he dejado de hacer… me fascina sentir la verga recorrer mi intimidad… me encanta mamarle la verga a mis amantes… solo así soy feliz y me siento mujer.

    —Pues que suerte la mía… desde que te conozco siempre te me antojaste, te veía las nalgas y me imaginaba mamándote la vagina, me imaginaba metiéndote la verga así como ahora… mira cuñada siente como se te va toda mi verga hasta el fondo… siéntela, gózala cuñada…

    —La siento cuñado, estoy sintiendo como me vas penetrando siento como late esa vergota que tienes, siento como va a explotar y me va a quemar toda tu leche caliente… ay cuñado, cuñadooo…

    —Vente cuñada, vente en la verga de tu cuñado, cómetela toda y trágate mi leche… así… asiii…

    Ambos arreciamos los movimientos, la tomé por sus tetas y apretándoselas con fuerzas, le arranqué el último orgasmo de esta cogida, al mismo tiempo yo me venía a torrentes dentro de ella…

    Desfallecidos los dos nos quedamos recostados en el sofá, al poco rato sentí como mi verga iba perdiendo su dureza y se escapada de la vagina de mi cuñada, suspiré profundo y buscando su boca nos besamos apasionadamente…

    —Cuñada eres sensacional, que deliciosa forma de coger tienes y que boca tan exquisita para mamarme la verga… me has cautivado… quien fuera mi hermano para estar cogiéndote día y noche… sé que verga me iba a faltar para llenarte.

    —Si Juan, más bien te sobra, por primera vez, me siento satisfecha de haber cogido, también yo desde que te vi sentí los deseos de cogerte y hoy me has calmado y colmado mis ansias…espero que no sea la primera y última vez que me visitas… estaré esperando, estaré ansiando tu regreso… vuelve pronto cuñado…

    Lentamente me fui vistiendo y mi cuñada igual, al terminar la tomé de las manos la atraje hacia mí y le di un beso en su boca, ella correspondió y sin decir palabra, salí del departamento de mi hermano, sin saber si volvería a traspasar esa puerta al paraíso prohibido, donde mi cuñada dijo que me estaría esperando…

    FIN

  • Yo no quería sexo con mi primo, pero mi marido sí

    Yo no quería sexo con mi primo, pero mi marido sí

    Hola, soy Beka y tengo 39 años, la historia que les voy a contar pasó en marzo del 2018.

    Y bueno, pues resulta que mi esposo Ed es un hombre que adoro, es el amor de mi vida, la verdad solo tengo ojos para él, si bien no es guapo pero es muy simpático, agradable y nunca es aburrido y menos en cuestiones de cama, siempre estamos inmersos en fantasías que provocan encuentros tan intensos y tan ricos como nunca los había tenido. Hemos tenido todo tipo de fantasías, tríos con una mujer, tríos con un hombre, yo con otro, pero últimamente traía en la cabeza la fantasía que lo hiciera con mi primo Edmundo, un año más que yo.

    Él vive en un poblado al poniente de la ciudad donde radico, de donde es originaria mi familia, vive con mis tíos ya que aún es soltero a pesar de su edad, ya que tiene muchas mujeres con quien pasar el rato pero no quiere sentar cabeza, dice que para que hacer sufrir a una pudiendo hacer feliz a varias. Él tiene un buen trabajo y está por terminar su casa para irse a vivir solo, bueno pues bien mi esposo se daba cuenta que mi primo es muy querendón conmigo, siempre me está abrazando y diciendo piropos, yo aunque no lo veía mal si me daba cuenta de cierta predilección de él hacia mí pero para mí él era como mi hermano algo que mi esposo dudaba mucho, más de él hacia mí, decía que él me quería coger y yo siempre le decía, claro que no, somos como hermanos a lo que él me alegaba que mis verdaderos hermanos no me trataban así. Cierto día que estábamos en cama me pregunta que si lo haría con mi primo con mis respuesta de siempre, nooo. Pero él seguía con sus dudas y me decía que mi primo me quiere coger, entonces el empezó a fingir que era mi primo y me preguntaba cómo reaccionaría si mi primo empezaba a besarme y jugábamos a eso, el hacía el papel de mi primo y yo me resistía pero al final cedía, ya que al final era mi esposo y él decía.

    – Ves, caíste.

    – Ah pero es porque eres, tú.

    – Bueno si pero estoy seguro de que con él también lo harías.

    – Claro que no, nunca, él le diría a todo mundo y yo no quiero andar en boca de todos.

    – Obvio no le diría a nadie, porque él va a querer seguir cogiéndote.

    Y así eran nuestras pláticas en la cama, yo iba unas tres o cuatro veces por año a casa de mis tíos, pero a mi esposo no le gustaba ir, por lo que siempre se quedaba con algo de celos y dudas, más que me invita a irnos al río a tomar cervezas y alguna ocasión me invitó a la playa, pero como solo a mí, mi esposo dice obvio no vas a ir, y obvio quiere contigo.

    Un día de semana santa que me dispongo a llevar a mi madre y hermana a visitar a mis tíos, mi esposo no nos pudo llevar por cuestiones de trabajo, ese día me puse una blusa blanca un poco escotada y una falda negra un poco más arriba de la rodilla dejando ver mis piernas torneadas y un poco de mis senos son caer en lo vulgar, al llegar a casa de mi tía nos recibe ella con mucha alegría, nos disponemos pasar unos dos tres días con ellos, nos sentamos en las mecedoras del jardín platicando de todo y de nada, minutos más tardes llega mi primo Edmundo, saluda a mi mama con un beso y una abrazo, luego a mi hermana y al último a mí, pero siento que conmigo se queda un poco más abrazado y el beso me lo da cerca de los labios, se me hizo un poco raro pero traté de no darle mucha importancia aunque por mis pensamientos me puse algo nerviosa pero traté de olvidarlo, algo que fue difícil porque mi primo se excedía en piropos hacia mí.

    Más tarde me dice mi primo, primita acompáñame a hacer unas vueltas a lo que yo asentí y le dije vamos, nos subimos a su camioneta y fuimos a recoger unas cosas a una ferretería, luego pasamos por un helado que me invitó y me dice ya solo dejamos esto en mi futura casa porque mañana viene un trabajador y las va a usar, llegamos a su casa nos bajamos y me dice pásale, la casa estaba casi terminada, estaba amueblada y solo le faltaban unos detalles para habitarla, me dice ponte cómoda, prendió el clima de la sala y me dio una cerveza para mitigar el calor que hacía, noté que él se había cambiado, se había quitado los pantalones y camisa y traía unas bermudas, pero con una playera en la mano, así que pude ver su cuerpo que no es atlético pero no está nada mal, al verlo me sonrojé y agaché la mirada, algo que él alcanzó a notar y me dice.

    – ¿Por qué te chiveas prima? ¿Nunca has visto a un hombre sin camisa?

    – Jaja, si primo solo que no esperaba verte así.

    – Mira ven, toca mi abdomen, estoy haciendo ejercicio.

    Para mí que es muy difícil decir que no, me paré algo confusa y nerviosa, pero tratando de disimular le digo.

    – Jajaja, a ver si es cierto, oye si está duro.

    Al tocarlo noto que su abdomen está duro y me quedo unos segundos así como perdida disfrutando de eso, él toma mi mano y me dice.

    – No es lo único duro que tengo primita.

    – Primooo, estás loco.

    – Los bíceps primita ¿Pues qué pensabas?

    – Jajaja, perdón.

    – Jajaja, ¿A poco pensabas que me refería a mi…?

    – Si –Diije apenada.

    – ¿Cómo crees primita que te voy a decir eso? Somos primos,

    – Lo sé.

    – Aunque debo de confesar que si no fueras mi prima desde hace mucho hubiera intentando algo contigo.

    – ¿En serio?

    – Claro prima, eres hermosa.

    – ¿Tú crees?

    – Definitivamente, quizá empezaría así, te tomaría de la cintura. –Me toma de la cintura y me atrae hacia él.

    – ¡Primo!

    – Te acariciaría la mejilla y te diría que eres la chica más hermosa del mundo.

    – Jaja, hasta crees.

    – Me acercaría a tus labios y te daría un beso.

    Él va acercando lentamente sus labios a los míos y yo estoy entre excitada y asustada, se queda a milímetros de mis labios, se detiene y no sé qué hacer, estoy confundida, una parte de mi desea sentir sus labios pero otra me dice detente, pero al final acerco yo un poco los míos de tal manera que se juntan pero acto inmediato me retiro diciéndole que estamos locos no debemos de hacer eso, me volteo dándole la espalda pero él me empieza a rodear con sus brazos diciéndome.

    – Lo sé prima, pero este mundo es de locos, ya no sabemos que está bien y que está mal, pero lo único que quiero hacer ahora es besarte.

    – Pero primo, no es posible, eres mi primo y estoy casada.

    – Lo sé pero eso no es importante ahorita, lo único importante es tu deseo y mi deseo, ¿O me vas a negar que no lo deseas?

    – No, cierta parte de mi lo dese…

    No acabo de decir la frase cuando siento sus labios carnosos, suaves, húmedos y tibios en los míos, aunque trato de resistirme un poco al final cierro los ojos y le correspondo, siento su lengua tratar de entrar a mi boca a lo que le empiezo a dar acceso y empiezo a sentir como su lengua empieza a jugar con la mía, trato de pensar que solo será un beso, pero empiezo a sentir sus manos que me toman el trasero y con la otra me empieza a acariciar un seno, trato de retirarla pero sus fuerzas son mayores.

    – No primo, por favor.

    – Vamos prima, solo un poco, me encantas y si no pasa nada ahora nunca pasará.

    Mis gritos de no primo cada vez son más opacos, él retira su mano de mi trasero pero la mete bajo mi falda, en un segundo no sé cómo hace un lado mis bragas y siento su dedos en mi vagina, que ya está muy húmeda, así mis réplicas de “No primo” empiezan a cambiar por jadeos y gemidos de mi parte, siento como se está calentando todo mi cuerpo, retira su mano de mi vagina y empieza a acariciar mis piernas y mis caderas.

    – Estás tan rica primita.

    – ¿Si?

    – Siempre te he deseado.

    Me empieza a desabotonar mi blusa, quitándomela lentamente mientras no paramos de besarnos yo sigo tocando su dorso un poco sudoroso algo que me gusta sentir, me desabrocha el sostén con mucha habilidad lo que me confirma sus dotes de Don Juan, siento su cuerpo con el mío, su pecho con el mío es una sensación deliciosa, pienso en mi esposo pero trato de justificarme que también es su fantasía, me empieza a besar el cuello y eso me va poniendo cada vez más caliente, empieza a bajar a mis senos dándole besos, chupadas, mordiditas, yo trato de desabrochar sus bermudas pero no puedo, ya quiero sentir u verga en mis manos, en su boca, dentro de mí, Edmundo al ver que no puedo lo hace por mí, quitándoselas de una patada yo aprovecho para quítame la falda y mis bragas quedando completamente desnuda, al ver que se iba a quitar los boxers lo detengo y me arrodillo frente a él, noto su verga ya erecta bajo su prenda interior, voy bajándolos lentamente dejando al descubierto su pene erecto, depilado, lo vi exquisito, lo tomé con mis manos y suavemente lo empecé a introducir en mi boca teniendo esa sensación inexplicable, al sentirlo duro pero suave por fuera y caliente, intente meterlo todo pero era grande, un poco más que el de mi esposo, por lo que quedó una pequeña parte fuera de mi boca, empiezo a hacer los movimientos naturales de una buena mamada, entra y sale, le empiezo a lamer desde sus testículos hasta la punta y veo como se estremece, solo atina a decir -¡Wow, qué rico prima! El me sujeta la cabeza con sus manos y me acaricia el cabello a la vez que lo apartaba un poco para ver mi cara dándole un rica chupada, así estuvimos un rato hasta que me sujeta de los hombros y me hace poner de pie, me carga y me lleva al sofá, me sienta quedando el frente a mí y solo puedo ver su pene erecto cerca de mí por lo que procedo a llevármelo a mi boca de nuevo disfrutando de nuevo esa sensación de tenerlo duro solo para mi placer, me aparta un poco y hace que me recargue en el respaldo del sofá abriendo mis piernas y dejando expuesto mi sexo, me mira a los ojos y después de una mirada pícara va metiendo su cabeza entre mis piernas, me dice que huelo muy rico, a sexo, a cachondez, se acerca y me da un beso en clítoris para posteriormente sacar su lengua e introducirla en mi vagina a lo cual yo me recuesto un poco y cierro los ojos para dejarme llevar por el placer, -Oh primo que rico lo haces, sigue no pares- empieza cada vez a darle más intensidad a esa chupada, me recorre toda casi hasta llegar a mi ano donde yo me estremezco de placer, después se concentra en mi clítoris y empieza a meter su dedo medio e índice a la vez que sigue con su lengua, el placer es indescriptible hasta que en poco me vengo en un orgasmo y grito de placer, lo mira mirándome con un cara de placer por haberme hecho venir tan rico, se pone al lado mío y me pregunta:

    – ¿Te gustó primita?

    – Me encantó primo, pero está mal, no me siento a gusto.

    – Entiendo que te sientas así, pero es algo que nos debíamos prima, deseándonos tanto tiempo en silencio.

    – Es que yo no te deseaba, te quiero como hermano.

    – ¿Entonces por qué accediste?

    – Es que es difícil para una mujer como yo abstenerse y tú tienes tus habilidades para convencerme dije sonriendo.

    – Jaja primita, de haber sabido desde hace mucho que lo hubiera intentado.

    – Quien sabe, quizá te hubiera dicho que no, quizá este era el momento justo para que yo me dejara llevar en algo que sabemos que está mal. ¿Qué tal si se enteran mis tíos, mi mamá, mi marido?

    – Te prometo que esto quedará entre nosotros prima, no te preocupes por eso, no le voy a decir a nadie que te cogí.

    – Jajaja pero no me has cogido.

    – Aun no terminamos nena.

    – No sé primo, quizá mejor lo dejemos así.

    – ¿Y así me vas a dejar? Como tú ya te viniste. (En eso tenía razón)

    – Bueno primo que te parece si solo te masturbo, es que ya dejar que me penetres es otra cosa.

    – Me parece bien pero quiero segur besándote.

    – Me encanta la idea –dije-

    Por lo que estando a su lado noto que su pene estaba a medias aguas, así que procedí a tomarlo con mis manos y empezar a masturbarlo, notando que cada vez se va hinchando más hasta llegar casi a su tamaño de hace rato, oigo que me dice, -dame otra mamadita prima, please- Así que empiezo a acercarme a su pene mirándolo a los ojos y veo que me mira como lo voy metiendo a mi boca, solo cierra los ojos y exclama –¡Oh! Empiezo con ese movimiento de vaivén y él me toma de la nuca para acompañarlo, así estuvimos un rato hasta que me jala un poco ce los cabellos para empezarme a besar a lo que yo correspondo no sin dejar de masturbarlo, me empieza a acariciar los senos y de pronto está otra vez en mi vagina con su mano, empiezo a excitarme, a lo que él se para y me voltea en el sofá.

    – No primo

    – Solo esta vez mi reina, quiero penetrarte –Me lo dice al oído desde atrás.

    Solo siento como su pene se va introduciendo en mi vagina abriéndome poco a poco, al principio suavemente, aunque no quería no me podía resistir, en ese momento él era mi dueño, cada vez empezó a darme más duro jalándome los cabellos y arqueándome hacia atrás mientras me daba las envestidas.

    – ¿Quieres verga primita?

    – Si primo, dámela toda.

    – Toma putita.

    – ¡Ah, Ah, Ah, Aaarrggg!

    Me hace venir en una explosión de placer, él se sale en ese momento al darse cuenta de que yo había terminado, empieza a jalársela con la mano, me hinca y se viene en mi cara, abro mi boca para probar esa leche que tanto deseaba, termina de salir hasta la última gota y yo me saboreo de todo lo que me he comido, vaya que tenía mucha leche, se fue al baño y yo quedé rendida en el sofá, me trae un pañuelo para limpiar y me acerca mi cerveza que estaba a medio tomar.

    – Prima quiero ser tu amante.

    – Estás loco Edmundo, no puede ser, solo fue esta vez y ya.

    – Quiero hacerte sexo anal.

    – ¿Ahorita?

    – Al rato, dame unos minutos.

    – Jajaja estás loco, -Le dije empezando a recoger mi ropa.

    Me empiezo a vestir y me dice desilusionado.

    – ¿No lo vamos a hacer otra vez?

    – No, debemos de irnos, se van a preocupar porque no llegamos.

    – Ok, prima, pero esto no acaba aquí.

    – Jaja no sé, puede que sí, puede que no, tini tini tini…

  • Una amistad erótica entre mi amigo JulioG y yo

    Una amistad erótica entre mi amigo JulioG y yo

    Autora Sarah preguntas al autor julioG:

    1- ¿Que significa el sexo para ti?

    2- ¿Qué es lo que más te excita en la cama?

    3-¿A la hora del sexo eres dominante o sumiso? Ambos?

    4- Te gusta los juguetes sexuales o prefieres la imaginación y complicidad?

    5- Cuál es tu preferida sexo anal

    Sexo oral y postura sexual ideal para un orgasmo pleno

    Respuestas:

    Mucho. Es con lo que más disfruto en esta vida. El placer el morbo todo es sensacional

    2. Oír los gemidos de la mujer verla temblar de gusto

    3. Muchas veces dominante. Pero también me excita mucho la iniciativa total de la mujer

    4. Todo. Pero los juguetes ayudan y es un complemento que rompe la rutina.

    5. Sexo oral me vuelve loco. La mujer tumbada yo encima y sus piernas en mis hombros. También ella en 4 en el borde de la cama y yo de pie detrás.

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    Preguntas del autor julio G a la autora Sarah

    Postura sexual que más morbo te da o que más te excita

    #: El perrito jijiji o en la cocina el sentado en una silla y yo sentada pero dando la espalda mientras me mete duró y salvaje

    Fantasía que aun te queda por hacer realidad

    #: Tener sexo en la noche al aire libre en una plaza o afuera de la ciudad en un paraje

    Tipo de sexo que más te satisface oral… vaginal… anal…

    #: Oral y vaginal

    Que es lo más te gusta hacerle a un chico

    #: Chuparle el pene morderle el cuello y la cola