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  • Le echo un polvo rápido a mi madre (III)

    Le echo un polvo rápido a mi madre (III)

    Desde lo de aquel domingo en el súper, me he aficionado a acompañar a mi madre a comprar. Además de interesante, es súper excitante. Preparamos una lista y nos vamos a hacer la compra.

    El problema fue, que ese domingo se había dormido y mi madre se levantó tarde. Yo también me había quedado dormido, por lo que nos fuimos más tarde de lo habitual al supermercado.

    Aparcamos lejos de la puerta, porque estaba casi todo el parking lleno, y tuvimos que andar un rato hasta entrar al centro comercial. Quedaban solo dos carros libres cuando llegamos. Cogimos uno y subimos.

    Al entrar en el súper, estaba todo lleno de gente. Yo me quedé parado con la lista en la mano.

    -Olvídate de hacerlo aquí, me dijo mi madre.

    Me quede callado y seguí andando, metiendo productos en el carro.

    Cuando terminamos de comprar y pagar, pensé en ir al lavabo y hacerlo allí, pero tampoco. Los lavabos estaban llenos de gente. No sé si era por la hora o qué.

    -Anda, que vaya plan.

    -Tranquilo hijo, y me sonrió. Mi madre planeaba algo.

    Bajamos al parking y mientras mi madre dejaba las cosas en el maletero, me tocó el paquete. Me masturbó un poco por encima del pantalón. Me puse cachondo y saqué la última bolsa y la ayudé a meterla en el coche y salí corriendo a dejar el carro.

    Nos metimos en el coche en el asiento de atrás. La verdad es que como estaba lejos de la entrada, nadie pasaba por allí en ese momento. Estaba todo el mundo dentro del centro comercial.

    Nos tumbamos y nos comimos la boca. Saqué los pechos de mi madre del sujetador sin quitárselo, ni siquiera la blusa y le chupé los pezones. Mi rabo enseguida se puso tieso.

    Mi madre se bajó como pudo los pantalones y las bragas y me dispuse a metérsela.

    Me coloqué entre sus piernas y la penetré despacio, aunque sabía que no tendríamos mucho tiempo.

    Justo acababa de metérsela, cuando sonó un golpe en el cristal.

    Mi madre miró hacia el sonido. Yo me giré y vi una porra que tocaba el cristal. Era el vigilante. ¡Mierda! Pensé.

    Hizo un gesto con la mano para que saliéramos. Nos vestimos como pudimos, en realidad no estábamos desnudos del todo y salimos del coche.

    -Vaya, vaya, dijo muy burlonamente. He pillado a una pervertidora de adolescentes y a su conquista. -¿No le da vergüenza a su edad? Podría ser su hijo.

    Nos quedamos callados.

    -Carnet de identidad. Nos pidió.

    No hicimos nada.

    -Vamos, los carnets.

    Tuvimos que sacarlos y dárselos.

    -María Soledad Sánchez López. Leyó. José Luis Pérez Sánchez.

    Se quedó pensativo.

    -¡Hostia puta! Si son madre e hijo. Vaya, vaya. He pillado a un par de incestuosos. Vamos, acompáñenme.

    Nos hizo seguirle por el parking, hasta que llegamos a una puerta que decía: “No pasar”. La abrió y pasamos a un largo pasillo. Una puerta nos esperaba al final. Marcó un código y la puerta se abrió. Nos hizo pasar a nosotros primero.

    Sin duda era el cuarto de los vigilantes, porque estaba todo lleno de monitores, con cámaras de vigilancia en todos lados, incluso del parking. Seguro que nos habían grabado haciéndolo aquel domingo. Solo que ahora ya me daba todo igual. ¿Qué iba a hacer ese tío?

    -Siéntense ahí. Nos indicó. Había dos sillas detrás de nosotros.

    Nos sentamos y siguió mirando nuestros carnets.

    En ese momento me di cuenta de que a mi madre le asomaba un pecho del sujetador. No debía haberle dado tiempo a ponérselo bien y ahora le salía, mostrando el pezón.

    El vigilante debió darse cuenta, porque se levantó y se dirigió a nosotros.

    -José Luis, dijo y no lo vi venir. Un guantazo cruzó mi cara.

    Cuando pude darme cuenta, me había puesto las esposas y había atado mis piernas a las patas de la silla con unas bridas.

    Tenía cogida a mi madre de las manos y ella no se resistía.

    -Vamos a ver, que podemos hacer para que no llame a la policía y os denuncie.

    Miró alternativamente a mi madre y a mí.

    Empujó a mi madre contra un catre que tenían en el cuarto. Sujetó las muñecas con bridas a una barra que atravesaba desde el techo al suelo.

    El muy cabrón se bajó el pantalón y el calzoncillo. El cinturón con la porra descansaba en la mesa.

    Yo intenté moverme pero me era imposible.

    Desnudó a mi madre. La blusa no pudo quitársela del todo, porque estaba atada por las muñecas.

    Se había dejado la camisa puesta. Tenía la polla morcillona, con un glande morado. No estaba circuncidado y tenía tripa.

    Mi madre no le miraba.

    -¿Cuantos años debes tener? Le preguntó. ¿45, 46, 47, 48?

    Mi madre no respondió.

    -Da igual, estas buenísima.

    La besó, aunque mi madre giró la cabeza para evitarlo, este la obligó.

    Luego le chupó las tetas y para entonces, ya estaba erecto.

    -Vaya por dios, no tengo condones aquí, dijo. Pero pareces una mujer sana y limpia. Lo haremos a pelo.

    -Ni se te ocurra, cabrón. Le dije.

    -Cállate niñato. Ahora sabrás como se folla a una mujer.

    Se acercó a mi madre y sin mucho cuidado, se la metió. Mi madre gimió.

    No sé qué le había pasado, pero no reaccionó. Ni se movió ni protestó. Solo había gemido y ya.

    El gordo empezó con el movimiento. Su barriga botaba con cada embestida, yo no quería mirar, pero el cabrón estaba mirándome todo el rato, para que viera como hacerlo, ya que había dicho que ahora sabría cómo se follaba a una mujer.

    Enseguida empezó a resoplar. Estaba gordo y no aguantaba mucho. Ojalá se ahogase el muy hijo de puta, pensé.

    A los cinco minutos se movió más rápido, como si le diera un ataque de epilepsia y se corrió con un gemido.

    -¡Aaaahhh!

    Aquel cuarto tenía que estar insonorizado, por lo que nadie iba a oírle.

    Sacó su polla ya floja y entonces se oyó algo.

    -Chissszzz. Chisporroteó un walkie que había justo a su lado.

    -¿Luis, me recibes?

    Lo cogió y contestó todavía jadeante.

    -Aquí estoy.

    -¿Qué te pasa? Te oigo fatigado.

    -Nada. Deberías venir. Ya verás que sorpresa.

    Al poco se oyó la puerta, pero no se abría. El gordo debía haberla bloqueado, porque el otro no pudo entrar hasta que este la desbloqueó.

    Apenas dejó una rendija abierta para que entrara. Supuse que no querría que nadie pudiera ver nada desde fuera. Aunque solo ellos podían entrar allí.

    -¿Qué tenemos aquí? Sonrió mirándonos su compañero.

    Yo seguía atado y mi madre también, que parecía haberse quedado en otro mundo, porque no se la oía protestar ni moverse.

    -Vaya, vaya. Que parejita.

    El gordo le dijo a su compañero que éramos madre e hijo.

    -Así que son madre e hijo, ¿eh? dijo poniendo voz como de malo de película barata.

    -Tienes que probarla tú también. Le dijo el gordo.

    -Claro. Dejó el walkie junto al otro y se bajó los pantalones. Se los quitó del todo y la camisa también y se quedó desnudo. Este era más delgado que el otro.

    Comenzó a masturbarse, hasta que se le puso dura. Se acercó a mi madre y quiso que se la chupara. No pude evitar intentar levantarme y casi lo consigo. El tal Luis me dio una buena hostia y caí al suelo.

    El recién llegado se folló a mi madre en la postura del misionero y luego la puso a cuatro patas y se la volvió a follar así.

    Volví a intentar levantarme y el gordo me volvió a abofetear y me volví a caer al suelo.

    Perdí el conocimiento justo cuando el tal Luis intentaba follarse a mi madre por el culo.

    Desperté de repente en el coche. Estaba sentado en el asiento del conductor con mi madre al lado vestida. Tenía una cara horrible y el pelo revuelto.

    El motor estaba encendido y ambos vigilantes estaban a los lados del coche.

    Uno me hizo un gesto para que diera marcha atrás y el otro me indicaba que no venía ningún coche.

    Iba súper despacio temiendo lo peor. Entonces, al llegar a la barrera, el más delgado levantó la barrera.

    -Parking gratis para nuestros amigos. Dijo.

    Yo aceleré y salí de allí todo lo rápido que pude.

    No dije nada en todo el camino.

    Al rato desperté. Mi madre estaba sobre mí, con mi polla dentro. Notaba la humedad de su coño y la de mi eyaculación. Habíamos follado.

    -Ya te dije que te olvidaras de hacerlo en el súper. Me dijo mi madre.

    Todo había sido una pesadilla. Nada de eso con los vigilantes había pasado.

    -Pero la semana que viene cambiamos de súper, ¿eh? Le dije a mi madre muy serio.

  • Una carrera inesperada

    Una carrera inesperada

    Todo comenzó la madrugada de un sábado, en ese tiempo trabajaba en taxi. Tipo 3 de la madrugada, estaba esperando pasajeros a la salida de unos pub por el lado de calle Brasil, cuando se acercan dos mujeres las que me piden que las lleve (venían bien pasadas de copas), “claro” les digo, “hacia donde se dirigen?”. Me dan la dirección y emprendemos rumbo, pero antes me piden pasar a un lugar a comprar cigarros, se baja una a comprar me ofrecen una bebida y la que se queda conmigo en el auto, era una madurita de unos 40 años muy guapa, la otra de unos 25 años.

    Entre conversación típica, nombre, edad, estado civil y esas cosas me dijo su nombre, pero la llamaremos Patricia. En eso ella me cuenta que llevaba 3 meses que se había separado, vivía sola con su hijo, pero ese día habían salido a olvidar las penas y no tenía ganas de llegar a su casa, por lo que me pidió que las llevara a comprar más copete, algún clandestino (taxista siempre conoce donde conseguir cosas en las noches). En eso llega su amiga y las llevo a comprar al clandestino, un poco apartado del centro.

    Cuando llegamos a comprar, Patricia le pide a su amiga que baje a comprar dos cervezas y para mí una bebida, seguimos platicando y me pide pasarse al asiento delantero, a lo que le digo que sí. Nos pusimos a hablar, la tenia de frente y pude observar que tenía grandes tetas y unas buenas piernas, a esa altura ya me había entrado el diablo y tenía la posibilidad de que pudiera pasar algo jejeje… le comencé a decir que era muy guapa (lo que era verdad) ojos color miel, pelo ondulado, muy linda de cara, etc… Ella respondía a mis piropos de la misma forma, cuando de la nada le planto un beso y ella me responde sin problemas.

    Fue un beso muy caliente, al tiro le metí las manos apreté sus tetas, toqué la entrepierna y noté que tenía una vagina muy caliente y mojado el jeans, ella tampoco dejó pasar la ocasión y me tocaba el pene por encima de mi jeans. En eso apareció la amiga, ella se pasa nuevamente al asiento trasero, me dejó muy caliente el beso así que nos fuimos rumbo al centro otra vez. Ya sabía que Patricia había quedado prendida y que buscaba diversión y yo no dejaría pasar la ocasión. Nos detuvimos en cerca de una plaza, ellas se bebieron las cervezas, yo mi bebida.

    Con Patricia bajamos del auto y ahí comienza todo lo bueno de esa noche… comenzamos a besarnos localmente y meternos manos, yo recorría sus tetas, apretaba su culo. Ella hacia lo mismo conmigo, (no importaba que estuviera la amiga dentro del auto), las caricias fueron en aumento, abrí un poco se blusa y corrí su sostén, hasta tener sus tetas a la vista y se las comí, que tetas tenía, su pezón duro lo mordía y chupaba, ella daba suspiros de satisfacción, le propuse que fuéramos a un motel, me dijo que no, pero si tenía ganas de ir a un mirador, nos subimos al auto y fuimos al sector oriente (por la costanera norte).

    En el camino, nos fuimos masturbando mutuamente, ella se baja los pantalones y deja ver esa concha exquisita, depilada como me gusta, por sus años la tenía. A todo esto su amiga se acostó a lo largo del asiento trasero y se quedó dormida o se hizo, pero iba con los ojos cerrados. Seguimos en lo nuestro, le metía los dedos ella solo gemía, jugaba con el clítoris hasta que exploto tubo un orgasmo que se retorció de placer, sus jugos abundaban en mi mano, se notaba que hace tiempo no tenía sexo, ahora era mi turno, ya tenía el pene muy duro y necesitaba que me estimulara, ella se inclina y comienza a darme una chupada increíble, que manera de mamarlo Patricia, lo recorría entero, lamia la cabeza, yo estaba a full (nunca me habían hecho sexo oral mientras manejaba, que rica sensación) ella seguía haciendo su trabajo, estaba a mil, cuando le digo me voy, explote cómo nunca dentro de su boca, se tomó toda la leche, fue una experiencia única, la adrenalina de ir manejando y que te lo chupen, woww muy rico, nos acomodamos, como pudimos seguimos en camino hacia el mirador, cuando íbamos subiendo el cerro me dice “tengo que orinar, puedes parar”…

    Detuve el auto, Patricia baja, en eso despierta su amiga, también se baja, ellas se reían y Patricia me llama y me dice si la puedo ayudar a subir sus pantalones, como buen caballero, la ayudo y note que culazo tenía esa mujer, me puse por detrás y nuevamente tuve una erección le dije “aquí te como toda”, ella se sonríe, la amiga que estaba parada al lado, solo miro y dijo “los espero dentro del auto”. La apoyo sobre el maletero queda todo ese culazo y su rica concha a mi disposición, me bajo el pantalón y se lo meto todo de una por la concha, ella dio un pequeño grito de placer, comencé un mete y saca rápido, ella solo gemía, me decía que no parara, “dame dame rico uyyyyy dale no pares, me vengo me vengo!!!”. Bombeo cada vez más rápido hasta que llego su orgasmo, dio un grito de placer y sus jugos abundaban en mi pene, ahí le digo, “este culito tan rico, no me lo pierdo”, pongo la cabeza a la entrada del ano, estaba bien lubricado así que entró sin mayor problema, empecé a bombear despacito luego más rápido, ella gemía y me pedía que la culeara así de fuerte y rápido daba suspiros de placer mientras la bombeaba por el culo le metía los dedos por la concha, “toma ricura te gusta cómo te lo meto?”. “Si si dame rico, lléname el culo de leche dame rico… mmmm rico, más rápido”, hasta que siento las cosquillas que voy acabar, le digo “toma toda tu leche” y reviento otra vez, le llene el culo de rica leche, yo estaba exhausto, nos quedamos quietos unos segundos, saco mi pene de su culo, se sube los pantalones nos miramos y nos besamos, esta vez más calmadamente.

    Patricia me dice “gracias hace tiempo no lo pasaba tan bien…” devolví el cumplido, con un yo tampoco… Nos subimos al auto y la lleve a su casa, al llegar le pregunto, “nos volvemos a ver?”, me dice, “no lo creo”, nos damos el último beso, me pasa un billete y me dice por la carrera, pega es pega.

    Ya eran cerca de las 6am, llame a mi colegas y fuimos por el desayuno, de todos los días, claro este era unos de los tantos felices que tomaba…

  • La madre y su hija para mi

    La madre y su hija para mi

    Me pareció un déjà vu. Cuando conocí a Denise, estaba en mi clase historia y quede impactado. Esa cara me era muy familiar, la conocía y no sé de dónde. Aunque es bajita y parece una niña. Sé que tiene diecinueve y su culo redondo, las grandes tetas que querían escaparse del escote me atraparon. Por supuesto… Cinthia.

    Durante mi juventud tuve una novia hermosa, la viva imagen de esta niña, luego no s porque nos separamos y en un parpadeo, ella estaba casada y embarazada. Casi me olvidaba de Cinthia, hasta hoy.

    Denise es idéntica a su madre, de quien estuve enamorado. Y a quien trate por todos los medios de ver nuevamente. Así que llegaba muy temprano para verla llegar y esperaba a la salida para ver si por ahí se aparecía. Después de días por fin la vi. Aunque ya pasaron muchos años. Parece que el tiempo no pasa para ella. Sus tetas siguen igual de ricas y esas caderas se han vuelto una invitación a montarla. Ambas están buenísimas.

    Cuando supe que Cinthia se divorció, trate por todos los medios de acercarme a ella y cuando por fin logré con pretexto bobo acercarme a ella y platicar, no dude en invitarla a salir. Se sorprendió mucho de verme y me dijo que Denise ya le había platicado de mí. Espero que no sea para decirle que me hipnotizan sus pechos en clase. Salí con Cinthia un poco por mi deseo de cogérmela y otro tanto por estar cerca Denise y su rico culo.

    Dos citas después ya estábamos en los besos y fajando muy rico en el auto. Pero su Denise nos interrumpió y aunque al principio nos espantó. Denis, no dejaba de ver la erección que seguía abultándose en mi pantalón y que su madre había conseguido, frotándome la verga momentos antes. Y que con esa mirada sucia de su hija me la seguía poniendo dura.

    Varias citas y besos después logre entrar a su casa y mientras cenábamos o veíamos la televisión, yo miraba a Denis pasearse en pijama por la casa, por las noches usaba pantalones de pijama que se metían entre sus nalgas. Y en cuanto pude tener a su madre, pagaba las consecuencias. Además de que me encantabas las caderas de Cinthia me enloquecían, el pensar en su hija me ponía duro, podía estar dándole verga a la madre y cerrar los ojos para imaginar a la hija.

    Aunque esperábamos a que Denise se durmiera, yo podía escuchar como abría su puerta, caminaba por el pasillo hasta nuestra habitación. Nos espiaba. Le gustaba escuchar como gemía su madre cada que le metía la verga. Así te lo hacía con más furia para que ella gritara y la pequeña supiera te estaba gozándolo. Luego la escuchaba ir de regreso a su habitación.

    Una noche, mientras su madre se daba una ducha, me encargue de dejar emparejada la puerta. Para que Denise pudiera vernos coger. De nuevo la escuche deslizarse hasta la puerta, después de mamarle la panocha Cinthia la puse en cuatro. Impidiendo que pudiera ver la puerta. Sabía que Denise estaba ahí. Podía sentir como se frotaba en silencio. Termine en las nalgas de su madre, espere a que el sueño la venciera. Luego salí y fui directo al cuarto de Denis, puse mi verga aún con restos de semen y con el sabor a su madre en su boca. Al principio brinco, pero con el dedo índice le indique que guardara silencio. Sostuvo mi verga en sus manos y comenzó a besarla, yo retiraba las sabanas para poder sentir sus tetas. Por fin esas pinche chichotas en mis manos. Su boca succionaba mi Verga y mis manos jugaban con sus pezones.

    —¿Te gusta pequeña zorra?

    —Denise asentía sin deja de mamar y con la mirada fija en mí. Cuando termine en su boca, y después de que trago mi semen. Aclaró un poco su garganta y me confesó «la que me gusta es mamá» pequeña pervertida.

    Pasaron unos días y en cuanto pude estar a solas con ella le propuse mi idea.

    —¿y si logro que estés con tu madre?

    —Me mataría, es solo una fantasía. Me parece hermosa.

    —Solo una vez, ad más yo tengo mucho más que perder que tú.

    Acepto y por la noche después de mucha labor de convencimiento. Logre que su madre se pusiera una venda en los ojos y se dejara esposar a la cama. Aunque no estaba muy convencida. Pero la convencí a base de besos y promesas de amor. Le hice creer que era un juego y que se divertiría. Aunque no sabía lo que le esperaba.

    Después de tenerla sujeta de pies y manos a la cama y vendarle los ojos, la desnude y vi que traía puesta lencería nueva, comencé por hacerle de lado la tanga. Mientras chupaba sus tetas, estimulaba su clítoris y aunque quería retorcerse, los movimientos que podía hacer eran mínimos. Fui bajando a besos poco a poco, hasta llegar a su sexo. Me encantaba su sabor así que estuve entretenido con mi lengua un rato. Luego me aleje y puse un poco de música. Denis ya esperaba fuera de la habitación y la traje de la mano hasta el borde de la cama. Le tome la nuca y la arrodille hasta ir si cara quedo a la altura del sexo de su madre. Sin emitir sonido alguno movió sus labios y me dio un “Gracias” sincero.

    Sin pensarlo, se fue sobre ella. Su lengua parecía la de una puta experta y no la de Pequeña que yo creía. Su madre jadeaba y gemía sin control, aún más que conmigo. Yo ya sobaba las tetotas de Denise y le bajaba el pantalón de pijama, sobaba sus nalgas y ella separaba las piernas para déjame ver su culo.

    Me coloqué tras Denis y por fin pude sentirla. Mi verga se hundía en ella y lograba arrancarle unos quejidos deliciosos. Su madre de inmediato quedó paralizada.

    —¡¿Qué es eso?!

    Denis no paraba de mamarle la panocha y yo no paraba de penetrarla, mi verga se perdía entre sus nalgas.

    —¿dime qué pasa?

    Cinthia insistía en saber que pasaba.

    —Quítame esto, desátame

    Con sus gritos ahora parecía un poco histérica. Así que tuve que, muy a mi pesar sacar mi verga de ese joven y jugoso culo e ir hasta Cinthia y retirarle la venda.

    —¡¿Denis?! ¿Que crea qué haces? ¿y tu enfermo? ¡Suéltame ya!

    Por supuesto no le hicimos caso, Denis seguía mamando con toda la pasión del mundo, sostenía las piernas de su madre para evitar que se moviera y aunque de la boca de su madre salían solo maldiciones, su cuerpo estaba muy excitado y de a poco sus gritos se mezclaban con pequeños gemidos.

    —¡para hija! ¡paraaa!

    —Disfruta mamá, te amo.

    Por fin me atreví a poner mi verga en su boca y aunque al principio no aceptaba. Su boca fue cediendo. Y mi verga entraba hasta su garganta, no tenía manera de impedírmelo.

    —esggto esggggta mal pagggga yggga Denisggg

    Pero no dejaba de mamarme la verga, incluso ahora me estaba dando la mamada más rica del mundo. Aunque su cara de enojo e impotencia por no poder moverse, sabía que estaba muy excitada, pero también furiosa.

    Cuando sentí que me venía, me aleje y ella me miró con rencor, quería que todo acabara y yo que se postergará lo más posible. Fui por Denis y la senté justo en la cara de su madre.

    —No no no no ¿qué haces?

    —vamos, chupa a tu hija.

    —¡no, Denis Baja de aquí por el amor de Dios!

    Ahora estaba penetrándola a ella y aunque seguía con sus alegatos, el entrar y salir de mi verga la hizo entrar en calor, cambiaba un poco las quejas y entre las lágrimas que escurrían de sus ojos se escuchaban sus gemidos.

    —Esto no está bien, y ya verás cómo te va a ir Deni

    —No paraba de ser la mamá estricta, pero su lengua comenzaba a asomarse, lenta y tímidamente lamia el clítoris de su hija. Más y más hasta que chupaba como si fuera el helado más delicioso del mundo. Denis le tomaba los pechos con ambas manos y apretaba sus pezones. Gemían y hasta en eso eran muy parecidas. Cuando la hija llegó al orgasmo sobre la cara de su madre, se deslizó hasta quedar sobre el pecho de su madre. Y madre e hija se fundieron en un beso apasionado. De verdadero amor.

    Sus lenguas jugaban, de verdad lo estaban disfrutando. Yo era el espectador más feliz del mundo. Separe las piernas de Denise para poder penetrarla e ir a penetrar a su madre de un movimiento, salía de Cinthia e Iba a la hija, así sucesivamente. Ellas parecían dos adolescentes enamorados y no separaban sus labios.

    —Eres la más hermosa mamá

    —estás loca.

    Por fin conversaban pero seguían fundidas en besos y con el vaivén de mis embestidas. Estaba por explotar y fui hasta sus labios. Mientras se besaban mi semen rebotaba en sus mejillas y ensuciaba sus labios

    No impedía que siguieran besándose y ahora además de su saliva, compartían mi semen.

    Solté a su madre de la cama y lejos de enojarse o salir corriendo. Abrazo a su hija y le beso los pechos, mamaba sus pezones y jugaba con su cuello. Ahora Denis estaba derritiéndose de placer.

    —Eres mi pequeña princesa.

    —Te amo, te adoro mamá.

    La empino y su lengua recorría desde el clítoris hasta el ano de su hija, logrando que su hija se retorciera de placer y que mi verga volviera ponerse dura. Mientras ella empinaba a su hija yo la empine a ella. Metí mi verga en su cola, al unísono sus pechos rebotaban a causa del vaivén que provocaban mis embestidas sobre su culo y que hacían que su cara se hundiera en el culo de su hija. No aguantaba más.

    Mi leche inundó su cola y ella pujaba sin dejar de mamar a su hija. Cuando acabamos, Nos recostamos y los tres nos quedamos dormidos, abrazados y besándonos. Compartiendo nuestros sabores.

    Ahora tengo de putas a la madre y a la hija.

    @MmamaceandoO en Twitter.

  • El baño de la duda caliente (2)

    El baño de la duda caliente (2)

    Mi nombre es Ana y soy la novia de Webmonster. Este relato es como una continuación del relato anterior con el mismo nombre pero más que continuación es mi relato de lo que realmente pasó en ese baño. Para entender algunas cosas debes leer aquella historia primero. ¿Cuánto es real y cuánto es ficción? Te invitamos a imaginarlo.

    Lo vi pasar y de inmediato me gustó y decidí que tenía que tirármelo. En un primer intento le escribí mi celular en una servilleta y se lo puse en la bolsa del pantalón a la pasada. La verdad no vi si lo vio o no. El caso es que pasó mucho rato y no se reportaba. La verdad yo estaba un poco desesperada porque sentía que se me escapaba.

    Cuando vi que tomaba demasiado tiempo pensé que tal vez no le había gustado pero también pensé que a lo mejor él estaba pensando llamarme después pero nosotros nos íbamos de la ciudad al día siguiente. Yo no le había dicho a XXX porque soy bastante orgullosa y si el chico me rechazaba no quería que sucediera frente a él. No quedaba de otra más que involucrarlo a él para ver qué sugería. Esa negociación está en la primera parte de éste relato así que pasemos a la verdadera acción.

    Lo jalé al baño sin que opusiera la menor resistencia.

    Yo empezaba a sentirme mojada y con los labios turgentes de las ganas de ser penetrada.

    Cuando entramos a donde están los lavamanos yo pensaba fajármelo ahí en el propio baño y proponerle irnos los 3 al hotel pero me di cuenta de que uno de los cubículos estaba abierto y vacío. Era mi oportunidad.

    Lo seguí llevando de la mano y nos metimos al cubículo.

    Una vez dentro cerré la puerta y puse el seguro.

    Me recargué en la pared y me quedé viéndolo.

    -¿Qué pedo contigo? -me dijo.

    Yo sólo sonreí y seguí mirándolo. Realmente era guapo y sexy. Yo ya me sentía mojada pero estaba disfrutando todo aquello.

    Se me acercó un poco y me puso la mano en el vientre. Yo no pude evitar sentir que me estremecía de calentura.

    -¿Acostumbras dejarte jalar al baño de mujeres tan fácil? -Le pregunté.

    -Aquí todos me conocen y ya saben cómo soy -me respondió y me empezó a besar.

    Mientras estábamos fajando me preguntó con quién venía.

    -Con mi novio -contesté.

    El rio un poco sin dejar de manosearme y besarme.

    -qué cabrona eres -me dijo.

    -Si quieres sorprenderte él sabe lo que está pasando aquí pero eso es asunto entre él y yo que entenderás mejor si te vas con nosotros.

    Él se limitó a ponerme la mano en el trasero y me dijo:

    -pues vamos viendo.

    Yo puse mi mano en su paquete y comencé a abrir su pantalón. Cuando yo empecé a hacerlo él comenzó a abrir mi vestido por enfrente como Dios le dio a entender y apenas lo apartó a los lados me metió la mano en la pantaleta. Yo estaba muy hot y cooperé disfrutando como sentía que sus dedos resbalaban fácilmente de ll mojada que estaba. Casi me olvidé de terminar de sacar su verga y me limité a dejarlo hacerme. Con la mano libre me manoseaba por todos lados.

    -¡Qué bárbara qué buenota estás! -me dijo y agregó- déjame cogerte.

    -¿Traes condón? -le pregunté.

    Él hizo un monosílabo a manera de negativa.

    -Así no se puede -le dije.

    -Déjame penetrarte anal -me dijo.

    -No me gusta -le respondí y lo aparté un poco de mí pero él siguió con su dedeo en mi vagina casi haciéndome venir.

    Yo estaba muy muy excitada y pensaba. Él se separó un poco y terminó de sacarse el miembro comenzando a masturbarse frente a mí.

    -Enséñame las tetas -me dijo

    Yo me las saqué por encima del sostén con una mano mientras con la otra me masturbaba viéndole a él hacer lo mismo. Decidí acercarme haciendo el gesto de darme la vuelta y él me tomó por los hombros ayudándome en la estrechez del cubículo. Mientras hacía eso le dije:

    -penétrame bien pero anal no por favor.

    Apoyé lis manos en la pared inclinándome un poco. Él parecía de mi estatura pero yo traía zapatos de plataforma así que la posición era favorable. Me levantó apresuradamente el vestido y rápidamente me bajó la pantaleta. Casi de inmediato sentí sus dos manos manoseando y hurgando en mi trasero.

    Apenas le iba a decir que se apurara cuando pude sentir su pene buscando mi vagina. Bajé mi mano por delante y lo guie logrando que me penetrara un poco brusco pero delicioso. Casi de inmediato comenzó a moverse una y otra vez. Ya que me tuvo ensartadita pasó sus manos adelante tomándome un hombro con una y con la otra buscó uno de mis pechos. Estaba por decirle que no fuera a venirse adentro cuando sentí que me empujaba más fuerte y me resigné porque eso me excitó más y empecé a venirme bien rico.

    No había terminado de venirme cuando se salió y me dio la vuelta parándose enfrente de mí. Yo seguía sintiendo aún espasmos en mi vagina y en mi vientre. El comenzó a masturbarse mientras veía mi cuerpo moverse recargada contra la pared.

    -Ándale -me dijo- enséñame tus tetas otra vez.

    Yo había comenzado a tocarme otra vez para terminar mi orgasmo. Me encantó verlo ahí masturbándose frente a mí. Me aparté bien para los lados el vestido y me solté el sostén que era de broche frontal. Lo vi mirando mis pechos cuando de pronto se vino estrellando sus chorros en mi vientre. Eso me encanta y mientras él seguía jaloneando su pene yo comencé a untarme en todo el abdomen su semen que seguía salpicándome. Acto seguido se me acercó y untándose también la mano en su propio semen desde mi abdomen resbaló la mano hacia abajo metiéndome los dedos y haciéndome venir otra vez mientras me besaba en la boca.

    Descansamos un momento y luego cuando vio que yo tomaba papel para limpiarme el me ayudó a secarme el semen de mi piel.

    Salí primero yo del baño y él después. El resto de la historia la conocen. No me fue mal esa noche.

  • Asiento trasero (Compilado)

    Asiento trasero (Compilado)

    La siguiente es una compilación. Quise recordar una serie de cosas que me ha tocado ver entre Ana y nuestros invitados.

    A Ana y a mí cuando hacemos tríos, en ocasiones, si hay viaje en automóvil, nos gusta a ambos que ella se vaya al asiento trasero con el invitado y yo mientras manejo, escucho y de vez en cuando miro.

    Más que relato es una relatoría de muchas escenas fugaces de los vistazos que yo echaba mientras conducía rumbo al motel o al departamento.

    1. Ana con blusa de tirantes y minifalda de encaje negro. Pantaleta blanca. Apenas avanzamos un par de cuadras y escucho a Ana jadear escandalosamente al momento de llegar al primer semáforo. Giro la cabeza y puedo ver a Alonso inclinado chupándole un pezón al aire de Ana quien tiene las piernas tan abiertas que puedo ver su pantaleta blanca y la mano de Alonso masturbándola por encima de la tela.

    2. Podía verlos por el espejo besándose. De pronto, dejo de ver la cabeza de Ana. Giro levemente sin dejar de avanzar y puedo ver que ella se ha inclinado a abrir el cierre de Edgar que ya tiene una evidente erección.

    3. Estaba lleno el motel y nos tocó hacer fila en los coches. Ana estaba recostada con Marco encima de ella. Yo echo un vistazo y miro claramente que Ana tiene el pantalón y la pantaleta hasta los tobillos y mientras se besa con Marco empuña firmemente su pene y se roza con la punta el clítoris sin dejarlo que la penetre.

    4. Esta vez había hecho el esfuerzo de no mirar y concentrarme en escuchar. Al estar haciendo fila en el motel siento la mano de Ana en mi hombro derecho. Yo giro la cabeza y ella está sentada sobre las piernas y de espaldas a Alex. Ella se había puesto un vestido rosa muy cortito y adherido al cuerpo. El vestido estaba levantado hasta la cintura. Ella claramente no tenía la pantaleta y mientras le daba la espalda a Alex se movía rítmicamente sobre él mientras ella me miraba sonriente con cara de excitación.

    5. Luz roja en el semáforo. Ana toca mi brazo como si lo jalara hacia ella. Volteo y ella acostada me mira sonriente y jadeante con su blusa hasta el cuello mientras Javier está encima de ella enfocado en chuparle el pezón de su pecho izquierdo.

    6. Pagué la entrada al motel pero todavía avanzamos unos 150 metros hasta la habitación así que la acción se retomó atrás. Entré a la cochera y me bajé a cerrar la cortina. Regresé al coche porque recordé el seguro para niños. Cuando abrí la puerta y se encendió la luz encontré a Ana recostada con las piernas desnudas muy abiertas y Ricardo dándole 2 dedos de mete saca. Me fui para el otro lado y apoyé la jugada masajeando los pechos de Ana para que tuviera un buen orgasmo antes de bajarnos a seguirle en la habitación.

    7. Semáforo luz roja. Me doy la vuelta para echar el respectivo vistazo. Ana al centro piernas abiertas tocándose por encima de la ropa. Alex a la derecha besándola en la boca mientras Juan Luis está concentrado en sacar los pechos de Ana por encima del escote.

    8. De camino al motel Ana me pidió bajar a comprar un par de botellas de agua. Al regresar al coche escucho jadeos. Ana estaba recostada detrás de mi asiento. Sus piernas muy abiertas con la pantaleta desplazada a un lado y Gilberto inclinado dándole toquecitos con su lengua en el clítoris.

    9. Alonso nuevamente invitado. Me bajé rápidamente del coche a cerrar la cortina eléctrica y entré al cuarto a cerrar las cortinas y encender el aire. Hacía calor. Me senté en el sofá deseando ver entrar a Ana con Alonso quizás con la ropa ya a medio quitar. Al no entrar pronto recordé que nuevamente olvidaba el seguro de niños. Abrí la puerta y encontré a Ana sólo en pantaleta sentada con las piernas abiertas sobre Alonso mientras éste se divertía con los pechos de ella.

    10. Me bajé haciéndome pipi corriendo al baño. Ya había cerrado la cortina. Al salir del baño no entraban aún. Al salir a asomarme. Encontré a Horacio de pie al otro lado del carro penetrando a Ana que estaba en cuatro en el asiento gimiendo como loca.

    11. Ana me empieza a sacar conversación de cómo hay fila para entrar al motel y por el espejo los veo a ella y a Pablo sentados normal. Aquello era inusual. Volteo a ver la escena. Pablo con el pene de fuera siendo masturbado por Ana que parece hacerlo muy tranquila mientras conversa.

  • Don Beto y el chico lindo (Parte 2)

    Don Beto y el chico lindo (Parte 2)

    Hacia ya unos cuantos dias que Don Beto queria repetir su visita a la pension de Doña Lita, donde habia conocido a un espectacular chico rubio, de los mas lindos que habia visto, para volver a disfrutar de ese cuerpo, de solo pensar en lo bueno que estaba y todo lo que le haria, se le ponia dura la verga imaginando cuando penetrara nuevamente esas blancas y redondeadas nalgas.

    Llamo a Doña Lita para decirle que esa tarde iria para encontrarse con el chico- La vieja bruja le empezo diciendo que el chico, debido a lo bueno que estaba, ya tenia varios «clientes» que, como Don Beto, querian cogerse ese manjar, Don Beto le dijo que le pagaria bien sus servicios y finalmente la mujer le dijo que fuera por la tardecita que se lo iba a tener «disponible». La mujer manejaba esa pension para estudiantes como fachada ya que algunos de los chicos tenian rtelaciones con hombres mayores, casi todos viejos verdes como Don Beto. No todos los chicos se prestaban a coger con viejos, solo eran dos o tres pero el que estaba mas bueno de todos era Lalo, un joven rubio de cara aniñada, y un cuerpo espectacular, cintura estrecha para ensancharse en las caderas y un par de nalgas duras y saltonas que continuaban en unos muslos llenos y pantorrillas torneadas, sin vellos, con una piel suave como la de un bebe. La propia Doña Lita al verlo se excitaba y pensaba que le gustaria a ella tener una verga para cogerse ese bombon, lindo como una chica pero no afeminado.

    Lalo, a sus 18 años ya habia tenido innumerables amantes y era consciente que su cuerpo enardecia a los hombres mayores entre los que se encontraba Don Beto. Al enterarse que esa noche nuevamente lo venia a visitar, el chico le dijo a Doña Lita que se iba a poner bien sexy para calentar al viejo, a lo que Doña Lita le dijo «No te preocupes que ya esta bien caliente contigo» y el chico sonrio complacido.

    Cuando Don Beto llego a la pension, Doña Lita lo llevo hasta la sala donde esperaba el chico, que se levanto del sillon para saludar y el caliente viejo tuvo una ereccion al ver esa preciosura solo ataviado con una tanga negra que tapaba apenas su sexo y ademas tenia puestas unas medias con liga negras hasta medio muslo que enardecio aun mas a Don Beto, que ya no se aguantaba.

    Doña Lita dijo «Viste que lindo que esta Lalo, es una preciosura» y le acaricio un muslo desnudo viendo la cara del caliente viejo que miraba con los ojos desencajados mientras su boca se llenaba de saliva.

    No pudiendo esperar mas, Don Beto tomo de la cintura al chico diciendole «Vamos a tu cuerto», con voz enronquecida por el deseo.

    El chico lo guio por el pasillo y Don Beto no podia apartar la mirada de esas nalgas y piernas que iban delante suyo calentandolo y alargo una mano para apretar una nalga del muchacho sobandola todo el tiempo hasta que llegaron al dormitorio del chico.

    Ni bien traspusieron la puerta Don Beto tomo de la cintura al chico apretandose contra su cuerpo, haciendole sentir toda su ereccion mientras buscaba besarle en la boca. El joven paso sus brazos por detras de la cabeza del viejo y entrelazaron sus lenguas con fervor, el viejo le chupaba los labios y lengua mientras sus manos bajaban a tocar la dureza y redondez de ese culo, sobandolo sin cesar mientras continuaban sus besuqueos entre gruñidos y suspiros de placer.

    El viejo llevo al chico hasta la cama, lo hizo sentar a su lado y mientras seguia besandolo en la boca, empezo a acariciarle un muslo sintiendo la suavidad de las piernas y las medias, a cual mas suaves y su mano aumento la presion sobre esas impresionantes piernas, subiendo y bajando por sus muslos hasta las rodillas y subiendo de nuevo hasta alcanzar la piel desnuda para volver a bajar en una caricia que enloquecia al viejo.

    Dejo de besarlo para que se acostara y le empezo a lamer el cuello, bajando por su pecho y deteniendose en los pezones del chico que empezo a gemir de placer, le envolvio con la lengua un pezon y chupo fuerte, el chico se removio y agito ante el chupeteo a sus pezones.

    Don Beto ya no podia con su ereccion, siguio bajando con su lengua por el abdomen del chico, por las caderas y llego a los muslos. Continuo chupando esa preciosa piel y ayudandose con las manos fue quitando las medias hasta sacarsalas del todo, una pierna primero y luego la otra, sin dejar de lamer las pantorrillas y subir por los muslos notando que el chico suspiraba y hasta empezaba a notarsele una ereccion bajo su tanga.

    El caliente viejo se desprendio los pantalones liberando su dura verga y se acerco hasta la cara del chico que avidamente empezo a chuparsela. Don Beto se dio cuenta que la excitacion lo estaba llevando al limite, pero queria acabar en el culo del chico. Lo tomo por la cintura para ponerlo boca abajo y le empezo a quitar la tanga para sacarsela del todo y se empezo a dedicar a esas portentosas nalgas blancas que lo enloquecian. Las sobo, apreto, abrio y cerro con fuerza, el chico suspiraba previendo lo que iba a ocurrir y sintio como el viejo se zambullia sobre sus cachetes chupandolos salvajemente mientras buscaba con locura meterle la lengua en el culo, llenando de saliva toda la raja y las nalgas. Don Beto no podia mas, se irguio sobre el chico y con una mano guio su verga hacia el preciado orificio del chico, se apoyo y empujo metiendole la cabeza, el chico grito de dolor, el viejo empujo de nuevo y metio hasta la mitad su pito para volver a empujar y metersela toda. Empezo a moverse primero despacio, luego mas fuerte mientras el chico se agitaba bajo el cuerpo del viejo que disfrutaba sintiendo como el culo apretado del pendejo le proporcionaba gran placer, hasta que en una embestida acabo dentro del culo del muchacho, en medio de un gruñido de placer sintio como se derramaba su semen en las entrañas del chico, que seguia gimiendo, de dolor o de placer, o por ambas cosas.

    Despues de un rato, ya recuperado Don Beto se retiro del cuarto del chico que quedo despatarrado en la cama, con sus doloridas nalgas rezumando parte del semen que el viejo verde le habia inoculado.

    Al despedirse de Doña Lita, luego de pagarle bien, le dijo «ese chico me gusta mucho, esta buenisimo, cuidamelo que voy a venir de nuevo»

    Doña Lita le dijo «Bueno, pero mira que hay varios calientes con ese bombon».

  • Haciendo el amor con mi hermano

    Haciendo el amor con mi hermano

    Bueno diré que soy una mujer de baja estatura soy la mayor de cinco hermanos y dos otras hermanitas, las cuales son bellísimas al igual que yo. Tengo senos chicos, nalgas llenitas no gordas pero bastante para las manos de mi hermano Enrique, mi monte de venus es bien velludo que hasta por la raja de mis nalgas sobre salen, según me ha dicho Enrique.

    Sucede que había dado cuenta de que le gustaba a mi hermano y para comprobar mis dudas quise verificarlo; así que una tarde estando en casa de nuestra abuela en una reunión familiar pude asegurarme de que mi hermano tenia ansias locas de penetrarme, ya que al verme sentada en el sofá con mis piernas abiertas mientras descansaba mi cabeza sobre el mueble de unos tragos que me había dado. Al volver a mirar a donde mi hermano estaba sentado junto a la abuela, note que se había quedado embelesado mirando mi entrepies, mire a ver que veía y note que mi monte de venus sobresalía como un hoyo hormiguero, mostrándose entre mis pantalones. Algo me toco dentro y le di una sonrisa mientras abría mis piernas más amplias para que tuviera mejor visión. Enrique rápidamente se puso una mano entre sus pies apretando su pinga, mientras se mordía los labios, la abuela y un tío que estaban con nosotros no se habían dado cuenta de lo que estaba sucediendo a su lado. Esa misma tarde la abuela tuvo que salir al bingo y el tío se marchó con ella, dejándonos a solas donde Enrique vino hacia mi tomándome de las manos me levanto y uniendo nuestros cuerpos en un abrazo llegamos al cuarto de nuestro tío. Ahí me tiro sobre la cama subiendo su cuerpo sobre el mío. Me sentía como atrapada mientras mi hermano me sujetaba las manos sobre la cama y movía su cuerpo sobre el mío calentándome por dentro y haciéndome sentir que lo deseara, cruce mis piernas por su espalda y forzándolo con ellas cayó de espaldas sobre la cama donde mi cuerpo quedo sobre el de él, y aprisione mi monte de venus sobre so pinga y comencé un movimiento sintiendo como de dura se le ponía quedando entre la raja de mi monte velludo. También sujete sus manos sobre la cama mientras nuestros ojos se fijaban con un calentón tremendo, fuego de deseo salían por ellos haciéndome tomar una decisión y solté una de sus manos baje mi blusa dejando mis tetas salir al aire lo que hizo los ojos de Enrique abrirse de sorpresa y quedarse mirándome los pezones los cuales son como dos tapones de color rosado, para su gusto. Volví a presionar sus manos sobre la cama para que no pudiera tocarme las tetas, pero el lentamente fue subiendo su cabeza y abriendo su boca metió mis tetas en ella chupándome los pezones como si fueran dos dulces de caramelo. La decisión estaba hecha ya me había decidido a entregarme a él, y mientras bajaba mi cabeza para besarnos de lenguas, tocaron a la puerta, rápidamente nos separamos y cuando fui a ver era mi otro hermano con nuestra prima Gladys, interrumpiéndonos de algo que tanto deseaba Enrique.

    No pude contenerme después de aquella primera tarde con mi hermano Enrique, tuve que buscar la forma de seducirlo, quería estar segura de que lo que ocurrió entre nosotros no fue solo ese día, sino que debería continuar. Pues para poder verificar si era cierto que le gustaba o me deseaba lo invite a mi casa una tarde que estaba sola, mi marido se había marchado al trabajo y los nenes estaban en la escuela. Mientras Enrique se había quedado en la sala mirando televisión, yo me di una ducha refrescándome para el momento que le iba a brindar a mi hermanito. Escuche que alguien había tocado a la puerta y mientras me vestía de una manera provocativa para los ojos de Enrique, escuche que entraron mi prima Gladys y un supuesto novio. Salí del cuarto, con unos pantaloncitos cortos que de tan ajustados que estaban, se mostraba a toda perfección mi chocha marcando la raja a través de ellos, mis nalgas firmes y paraditas formaban el filo del pantaloncito, más una blusa escotada que descubría parte de mis tetas, mis pezones sobresalientes e hinchados por un frio que entraba por la ventana marcaban perfectamente entre la blusa rosada. Di un beso al aire a mi prima y salude a su supuesto novio de tantos que tiene, con una mirada picara. Los dos me miraron de arriba a abajo por todo mi cuerpo e inmediatamente sabiendo que Enrique seria el atrevido les pregunte quien de ellos podría afeitar mis piernas. Enrique salto de su sillón cayendo detrás de mi de rodillas con su cara casi metida entre la partidura de mis nalgas, sonreí felizmente porque mi intención fue esa que mi hermanito me afeitara mis muslos y piernas. Me suplico que le entregara la rasuradora y crema lo cual hice de inmediato, al rato sentí sus manos frotándome la crema por mis muslos con una suavidad sensacional, sentí cositas correrme por la sangre y gustoso pensamientos vinieron a mi mente imaginadme que me tenía en la cama desnuda haciéndome lo mismo, de rato a rato volteaba mi mirada hacia atrás para asegurarme que era mi hermanito Enrique el que me frotaba los muslo y piernas con la crema. Luego la rasuradora comenzó a bajar lentamente raspando mis muslos primero, cuando mi hermano me dijo: «Luz, puedo subirte los shorts por tu parte trasera, tienes pelos debajo de tus nalgas», mi prima abrió los ojos sorprendida y su novio solo me miraba al bollo! Lo que inmediatamente le dije a Enrique «haz lo que tú quieras» metió su mano por entre mis pantaloncitos cortos y levantándolos descubrió mis blanquecinas nalgas, redondas y llenitas de dulce carne para sus ojos, lo que note cuando al verlo con el rabo de mi ojo mientras se mordía los labios y relamía mirándole las nalgas a su sabrosísima hermanita mayor. Sentí como metió un dedo entre el short dejándolo adentro mientras aguantaba el filo para poder afeitarme debajo de mis cachetes traseros.

    Forzaba su dedo entrándolo hasta que logro tocarme el monte velludo en mi entrepie, su dedo quedo encima de mi bollo tocándome las pantis al cual Enrique comenzó a subir y bajar lentamente por la raja mojadita hundiéndolo por entre ella para sentir mi clítoris sobre su dedo. Uy que rico se sentía pero tenía que disimular que lo que sentía era la rasuradora raspándome los muslo, y solté un gemido que mi prima y su supuesto novio se dieron cuenta, pero no dijeron nada. Luego Enrique con un dedo sobre mi chocho y con otro dedo entre mis pantis levanto el filo para poder meterme otro dedo y rozándome los pelos vaginales me entro una electricidad que corrió por todo mi cuerpo, casi me vine en ese instante, pero abrí mas mis piernas permitiéndole que metiera el dedo bien adentro del rotito húmedo y mojadito lo cual hizo de inmediato. Comenzó un rodeo dentro del hoyito mientras con tres de sus dedos rozaba mis labios vaginales haciéndome sufrir porque me cogiera esa misma tarde. No pude resistir más y sacudiendo las piernas lo obligue a que sacara sus dedos de adentro de mis pantis, chocho, y labios vaginales, salí corriendo hacia la ducha, y desnudándome completamente no pude resistir mientras el agua caí sobre mi cuerpo, me masturbe dos, tres hasta creo cuatro veces, estuve par de horas en la ducha, y cuando termine en un orgasmo inmenso pensando que era mi hermanito quien me masturbaba, salí enrollada en una toalla, mire hacia donde estaba la visita pero ya se habían marchado, mi hermanito estaba de nuevo sentado en la misma esquina con su mano entre sus piernas aguantando una tremenda erección que lo tenía loco por mí.

    Sonreí y le dije: «Enrique chulo, ahora te toca a ti entrar al baño y darte una ducha fría». Me miro de arriba a abajo y antes que entrara deje mis pantis sobre la tapa del inodoro para que tuviera el uso de ellas mientras sé que se masturbaría pensando en mí. Al rato salió, me encontraba mirando por la ventana todavía en la toalla, me había solo puesto unas pantis rojas que se hundían entre mis nalgas, mire hacia atrás y ahí parado frente a la puerta del cuarto de mi hija se encontraba mi hermanito mirándome y mordiéndose los labios, lo invita a la ventana para hablar de lo sucedido, pero como solo llevaba puesto un bóxer con abertura en la bragueta quise ver si lo que había sucedido entre nosotros unas horas antes era en serio, metí mi mano entre la abertura atrapando un pene endurecido, gordo largo como por lo menos de 8 pulgadas y media me puse contenta al tener ese pingon en mi mano, comencé a frotárselo de arriba abajo, por varios minutos juguetee con la cabeza sintiendo con un líquido resbaloso salía por el ojito de ese buen pingon que tiene mi hermano Enrique, el dio un salto y cayó de espaldas sobre la cama de la nena, ahí volteé a mirarlo fijándome que su pingota se había salido de su escondite, e inmediatamente caí de rodillas frente a el agarre su pingota y mirándolo a los ojos mientras en se aguantaba con sus codos hacia arriba en la cama, mirándome le dije: “este será el favor que te debo por la primera vez, que me chupaste las tetas y los pezones», reímos y sin quitar mi vista de la suya baje mi cabeza abriendo mi boca me metí la punta lentamente hasta bajarle por el pellejo mojándole su pingota con mi saliva para darle la mamada que tanto deseo que yo su propia hermanita le diera. Chupe, mame, succione, lamí, comí y trague su leche que salía por aquel ojito lleno de dulce jugo saladito. Enrique gimió, grito, pidió que siguiera mamándoselo sin parar y así lo hice!

    Tuvimos otros varios encuentros a solas en mi apartamento, esa noche mi marido había llegado borracho hasta el culo y cayó en la cama noqueado inmediatamente se acostó. Lo moví varias veces para despertarlo pero no contestaba, así que decidí ir a la cocina donde Enrique se encontraba con las luces apagadas tomándose unas cervezas ya que había rompido con su prometida; sentí el dolor de su corazón, y mis lágrimas comenzaron a salir, mientras parada frente a la puerta de la cocina y el voltio a verme, me tomo de la mano y me arrimo a él, unimos nuestros cuerpos en un abrazo cual me hizo sentir feliz ya que no tenía el calor de mi marido para apoyarme, el de mi hermano era mucho más mejor. Fui sintiendo como Enrique frotaba mi espalda mientras bajaba sus manos por la tela fina de mi bata transparente dejándolas sobre mis nalgas. Apretó fuertemente mis cachetes traseros y de nuevo volví a sentir corriente por todo mi cuerpo, corriente de tener un macho tan rico como lo es mi hermano Enrique. Pues sobándome las nalgas fuertemente las apretó expulsándome hacia el sentí su pinga pararse de inmediato y quedar firmemente entre la raja de mi chocho, mis pelos vaginales rosaron su pingon mientras nuestros cuerpos hervían del gusto y calor que nos brindábamos. Al rato escuche a mi marido llamarme, y solté a Enrique sin primero dejar de darle un beso de lengua, le dije: «Ya regreso, espérame aquí», sentí sus ojos clavados a mi trasero mientras volteaba la esquina de la puerta de la cocina para ir a atender al borrachón de mi marido. Luego regrese a la cocina, Enrique había prendido la luz y estaba mirando por la ventana a mi amiga y vecina que también estaba loca como yo de ser penetrada por mi hermanito. Enrique, Enrique, le grite dos veces, se voltio hacia mí y pude ver que todavía tenía tremenda erección, lo mire primero a su pingon y luego a los ojos, diciéndole: «Puedes ir a la tienda necesito unos cigarrillos para el cabron que duerme en mi cama!». Enrique sonrió y de inmediato salió a lo que le pedí. Mire hacia la ventana de mi amiga y vecina con un furor por dentro ya que quería quitarme al macho de mis noches, mi propio hermano. Pero me propuse a hacerlo mío y solamente mío, al regreso de la tienda me había acabado de duchar, salí con la toalla que casi ni cubría mi cuerpo, porque la más grande pertenecía al borrachón de mi marido, y asimismo con mi pelo mojado me uní a Enrique en la sala con la luz prendida para que la puta de mi amiga viera que yo también estaba necesitada de ese grandioso pingon.

    Note que Enrique me miro las nalgas, y acercándome a él tome su cuello bajándolo hacia mí, ya les dije que soy bajita de estatura, y besándolo por el cuello le dije: «seré tuya, cuando quieras». Y nos separamos! Al siguiente día, hubo una pelea entre mi marido y yo donde Enrique intervino, como mi marido es era el que pagaba la renta, no tuve otra opción que pedirle a Enrique que se marchara a vivir con nuestro tío, y que yo pasaría a verlo de vez en cuando. Pero se enfureció conmigo y dejo de hablarme por tres largos meses, si tres largos meses que tuve sufriendo y pensando porque no me buscaba, tenía que buscar la forma de pedirle perdón, y la única manera fue formando una pelea con mi marido marchándome del hogar con mi hija e hijo, a vivir en una dirección nueva donde nadie supiera. Esos tres meses fueron de furia, infierno, lamento, y atracción hacia mi hermano. Pero no hubo nada que me detuviera estuve varios días pensando cómo le pediría disculpas, así que un martes por la tarde decidí darle una llamada, la cual el recibió con mucha alegría, le dije: «hola papi, tanto tiempo que no te comunicas conmigo», contesto: “es que no quiero saber nada de tu marido, y por eso me he mantenido aislado de ti». Continuamos nuestra conversación la cual termine invitándolo a mi casa para explicarle que ya no vivía con el estúpido de mi marido y me había mudado hacia otro local. Le di la dirección y luego después de colgar rápidamente me di una ducha, refrescándome para nuestro encuentro, me puse los pantaloncitos cortos que tanto le gustaban, los cuales use aquella tarde cuando me metió el dedo mientras afeitaba mis muslos. La blusa esta vez era más revelada y sin brassier, para que viera lo que se iba a comer esa misma noche. No sabía si él tenía el mismo pensamiento que yo, pero tenía que hacer que me perdonara por haberle pedido que se marchara de casa, mientras vivía con mi ex-marido. Estuve segura de que mis pantaloncitos cortos mostraran completamente mi chocha, mientras me miraba al espejo de la puerta notando que si se veía tremendo bollo con una raja que cualquier hombre desearía comerse incluyendo a mí hermano Enrique. Volteé y mis nalgas perfectamente formadas en aquel short me dieron una sensación que no tuve otra manera que sobármelas para calentarme. Mis hijos regresaron de la escuela y les dije que su tío venía a verlos en un par de horas la nena se puso más contenta que el nene, ya que él lo adoraba tanto que estaba un poco enfadado con él por no venir a vernos en tres meses.

    Enrique llego a eso de las 6:00 de la tarde pero los chiquillos ya estaban durmiendo, corrí hacia la puerta entre nerviosa y contenta a abrirle, posándome del marco mientras lo miraba a sus ojos, el noto mi cuerpo y mirándome de arriba abajo, mordió sus labios, sus salivas salían por su quijada, y me tire sobre el entregándole un beso en los labios y besándolo por varios minutos sin despegar mis labios de los suyos mientras chupábamos nuestras lenguas. Lo invite a entrar y mientras caminaba frente a el pude percibir que clavaba sus ojos a mis nalgas mientras caminábamos hacia la cocina. Que alegría sentí por dentro ya sabía que Enrique y yo pasaríamos una noche de amor, lujuria y puro sexo sin la presencia de aquel estúpido de mi ex-marido. Al entrar a la cocina note que el busco la mejor manera para sentarse en el comedor mientras no quitaba su vista sobre mí, me pare frente a la estufa para chequear la cena que estaba preparando para nosotros, y al voltear mi rostro para mirarlo note que tenía sus ojos clavados directamente a mi entrepie, subió su vista para verme a los ojos donde le brinde una sonrisa coquetona, la que lo obligo a soplarme un beso cual me convenció y tomándolo de la mano terminamos abrazados uniendo nuestros cuerpos en la sala para bailar una música suave que busque en la estéreo; sentirme entre sus brazos fue para mí una grandiosa felicidad ya que desde que me había separado de mi marido no había tenido nada con nadie de la vecindad. Quise sentir de nuevo esa pingota como aquella noche en la cocina de mi último apartamento, bueno el apartamento del cabron ex-mío, así que deje caer mi cuerpo hacia atrás presionando mi chocho sobre la pinga de Enrique la que al sentirla dura y gruesa me hizo soltar un gemido de placer y lujuria. Enrique me tomo de la cintura y recostando mi cuerpo sobre un mueble de la sala busco una sábana para acostarse conmigo, cubriendo nuestros cuerpos. No sé qué me paso, pero volteé su rostro hacia el mío, plantándole un beso de lengua en la boca, al cual el acepto y mientras nos besábamos trataba de reprenderme diciéndome que me calmara porque los chiquillos estaban en el cuarto y podrían salir y vernos. Se apartó de mi fue a ver a los chicos y regreso volviéndose a cubrir con la sabana, junto a mí, voltio mi rostro al suyo y me planto un delicioso beso mientras metía su mano por entre mis shorts, buscando mi chocho peludo, y lográndolo comenzó a sobarme por encima de los pantis mientras continuábamos besándonos de lenguas. Por fin mi plan de disculpas había sucedido, y el aceptándolo me besaba con locas ansias al igual que yo. Sentía sus manos apretándome el bollo como queriendo arrancarme los pelos para guardarlos de recuerdo, luego metió su mano entre mis pantis sentí como busco rápidamente la raja de mi chocha y penetrándome un dedo me obligo a apretarlo sobre mi mientras levantaba mi cuerpo para sentir ese dedo entrarme completamente hasta lo más profundo. No podía gritar aunque quisiera su lengua enredada con la mía no me lo permitía, pero si podía pensar el gustazo que mi hermano me estaba dando al igual que recibía mis abrazos y besos calientes indicándole que si quería ser su mujer.

    Al rato volvimos a soltarnos ya que me hijo de 9 en edad había salido para ir a orinar, nos encontró en el mueble abrazados, pero como estaba medio dormido solo dijo: «hola tío, y siguió a su destino». Enrique y yo nos miramos a los ojos y esperamos que el chiquillo regresara al cuarto, pero para disimular me levante y me dirigí al cuarto con la nena, esperando que mi hijo regresara para ponerlo a dormir de nuevo y continuar con mi hermano nuestro romance. Como a eso de las 10:00pm me quede dormida en la cama con los chiquillos, pero me despertó mi hermano que se acercó a mi quitándome el camisón que me había puesto que pertenecía a él, descubriendo mis tetas, y mientras me las mamaba me iba pasando la lengua por todo mi cuerpo hasta quitarme los pantis con sus propios dientes. Me levanto en sus brazos y cargándome hacia la sala de nuevo me recostó sobre el mueble, se arrodillo frente a mi aparto mis piernas y comenzó a comerme el chocho velludo, su lengua me comenzó a dar sensaciones que al ver su cara cubierta de mis pelos vaginales comencé a mover mis caderas con un ritmo suave para que Enrique gozara de la chocha de su querida hermana. Mira hacia la ventana y note que la luz de la luna alumbraba directamente donde estábamos Enrique y yo. Pero no me importo que los vecinos que al otro lado de ventana a ventana tenía una fiesta vieran como mi hermano me comía la chocha pero como estaban quizás borrachos no se darían cuenta. Enrique luego de varios minutos comiéndome se levando, se bajó el calzoncillo dejando salir el huevo más grande largo y duro que jamás había visto en otro hombre incluyendo a mi ex-marido. El huevo que mame durante una tarde especial que pasamos cuando le metí la mano por la bragueta y luego me comí en la cama de mi hija. Lo miraba mientras se subía sobre mi cuerpo aparto los pelos vaginales con su pingota y puso la cabeza primero metiéndola lentamente hasta lo último haciéndome gemir de un delicioso grito que casi despierto a los chiquillos. Me sujete de sus hombros y bajándolo hacia mi volvimos a besarnos mientras lo agarraba fuertemente sentía como ese pingon rompía mi tela haciéndome su mujer. Suspiros, gemidos, gritos de placer recibía mi hermano por el oído izquierdo dejándole saber que estaba dispuesta a que me chingara toda la noche, no quería que me lo sacara, pero la excitación fue demasiada que nos venimos a la misma vez. Nos recostamos de lado a lado mientras Enrique me preguntaba de quien era todo mi cuerpo, mis tetas, nalgas, chocho, labios lengua, y completamente de arriba abajo. Le contestaba: «tuya, tuya, tuya, toiquita, toiquita». Sé que esas palabras quedaron grabadas en su mente para siempre y así lo quería yo, que recordara como fue nuestra primera noche de amor, lujuria, sexo y pasión. Pero me enoje un momento con él, pueden creer que me dijo que la culpa de que me deseara la tuvo una de nuestras primas, no dos, Gladys y Barbie las dos putitas se estaban gozando a mi hermano primero que yo! Y también me confeso que había tenido relaciones con nuestra tía, Guille, y mis otras dos hermanas. En realidad me enfurecí pensaba que yo era la única hembra en la familia que tenía relaciones sexuales con mi hermanito, pero al ver no fue así me levante enojada y me dirigí al inodoro, el tocaba suplicándome que le abriera pero conteste con furia, ¡ESPERA, QUE TERMINE!

    Él atrevido busco la forma de abrir la puerta y me encontró con las piernas abiertas y los pantis en mis tobillos orinando, se sentó en la tina sin quitarme la vista de encima, me miraba primero a los ojos y luego bajaba su vista a mi bollo, estaba frisada y no podía orinar, pero no decía nada, él me dijo: «mea quiero ver como el chorro de tu orina sale por ese rotito delicioso, y moje todos tus pelos vaginales». Sentí un escalofrió e inmediatamente mi orina comenzó a salir… Chorros y chorros de meao caen al agua del inodoro mientras mi hermano miraba su deseo. Al terminar fui a secarme la chocha mojada de meao, pero él se tiro frente a mí de rodillas y me pidió que se lo permitiera a él, lo mire enfurecida, pero esos ojos de macho bellaco me convencieron y le entregue el papel higiénico, aparte mis piernas y rápidamente metió su mano para secarme la chocha. Estiro la otra mano para tocarme las tetas por debajo de la blusa, pero no lo deje. Cuando termino se levando frente a mí, mis pantis, y pantalones todavía estaba bajados, fui a subirme las pantis y me reprendió diciéndome: «déjame a mí, hacerlo». Que cabron, como me convencía a que hiciera todo lo que quisiera conmigo. Me subió las pantis para luego estirar el filo de estas, soltándolo de cantazo para que chocaran con mis nalgas obligándome a unir mi cuerpo al suyo mientras me apretaba las nalgas, sobándomelas con fuerza y deseosos gustos. Terminamos y sin separar nuestras vistas, camine hacia mi cuarto, la puerta de baño era frente a frente al cuarto donde mirándolo note como saco su pingota, frotándola para que la viera, le di a entender que la deseaba buscando unas pantis blancas y otra camiseta, larga hasta mis muslos, vi como orinaba. Me acosté junto a los chiquillos, no antes de cerrar la puerta con cerradura. Al rato toco pidiéndome que lo dejara entrar, acepte y abrí, se sentó junto a los chiquillos mientras me miraba a los ojos, note cuando beso la nena en su nuca y al nene también, y caminando hacia mi sin quitar nuestras vistas de encima del uno al otro, unimos nuestros labios besándonos apasionadamente, por varios minutos, le pedí se acostara a mi lado, pero como hermanos, a lo que acepto, y acomodándose me pidió que echara mis nalgas hacia atrás, para ponerlas sobre su pingota endurecida, así lo hice, pero me detuvo y levantándome las pantis metió ese grandioso huevo entre mis nalgas pillándolo con mis pantaletas. Me abrazo y acerco sus labios a mi oído pidiéndome que lo perdone por haberme confesado que se había tirado a nuestras primas, y una tía, mas mis dos hermanas, que bellaco fue lo que pensé y acepte sus disculpas. Agarre su mano y la puse entremedio de mis tetas, Enrique luego comenzó a quitarme el camisón volviendo a dejarme desnuda sobre el pecho, me besaba por el cuello hasta que llego a mis pantis, levanto el filo para ver mi bolluda chocha, y me las quito dejándolas en mi tobillo de la pierna izquierda. Trato de levantarme para llevarme a la sala de nuevo, pero no lo permití, lo agarre del cuello y comencé a besarlo, ahí mismo junto a los chiquillos que dormían a mi lado me abrió las piernas metió su cara en mi hoyo hormiguero, mamándomelo como nunca nadie me lo había mamado antes. No pude resistir y comencé a moverme al vaivén de su lengua, me estaba viendo pero aguante hasta que Enrique se subió sobre mi metió su pingota dentro de mi hoyito húmedo y caliente, me clavo de solo un cantazo y comenzamos a movernos bestialmente, mi chocha votaba humo. Me acosté al otro lado de la cama cubriéndome con la cobija, como al rato sentí que me chupaba la semilla de mi vagina, comencé a moverme, del gusto y al mirar por debajo de la sabana era Enrique de nuevo, es un bellaco infernal, lo cogí por la cabeza y comencé a mover mis caderas, ya que sentía otro orgasmo y antes de venirme de nuevo lo alce sobre mi cuerpo, le cogí su pingon y me lo metí todito por el roto de mi monte velludo. Como la primera vez pero ahora con su huevo dentro de mí, levante mi cuerpo al aire con el suyo encima de mí, para penetrarme su maceta hasta lo más profundo. Me penetraba como un animal cuando coge a una bestia y la clava haciéndola gritar, aullar, chillar, y gozar, como nunca. Le suplique basta ya, Enrique, basta ya, pero el cabroncito no quería desapegarse de sobre mi así que lo deje que continuara comiéndome como él quisiera. A los pocos minutos sonó el teléfono y nos despegamos, así desnuda me levante cogí el teléfono y conteste la llamada. Eran como las 7:00pm de madrugada, estuvimos toda la noche haciendo el amor, y cuando cogí el teléfono era para él, tomo la llamada y luego abrazándome me dijo: «tengo que irme», nos dirigimos hacia la sala después de vestirnos, y antes que se marchara me cogió en sus brazos besándome los labios con un beso apasionado, me dijo: «Luz te amo», esas palabras quedaron grabadas en mi corazón y hasta el día de hoy soy la hembra de mi hermano Enrique, aunque se haya casado y yo tenga otro hombre, siempre buscamos nuestras escapaditas para poder realizar nuestros momentos sexuales. En realidad les diré que hacer el amor con mi hermano es algo que jamás olvidare, y gracias a Dios que todavía estamos jóvenes para continuar con nuestros encuentros secretos.

  • La culpa la tuvo el alcohol y la necesidad de ambos

    La culpa la tuvo el alcohol y la necesidad de ambos

    Aún recuerdo la fecha como si fuera ayer un 12 de diciembre, era verano y la temperatura estaba muy alta y en las noches se hacía muy difícil descansar así que sólo usaba unos bóxer para dormir pero no había problema para ir al baño porque mi habitación estaba en el primer piso alejado de los otros dos dormitorios de mis padres y hermana pequeña ubicados en el segundo piso.

    Era sábado y había llegado mucha gente familiares y amigos y el motivo era por el aniversario de bodas de mis padres la casa había quedado chica, ya se había hecho tarde así que nos despedimos de casi todos y nos fuimos a dormir mi hermana y yo cada uno a su cuarto.

    Como el ruido de la fiesta era muy fuerte usé unos audífonos para escuchar música mientras me quedaba dormido, como tengo el sueño ligero sentí que abrían la puerta de mi cuarto y voces reconozco una de ellas era la de mi madre que se notaba algo mareada…

    – ¡Con cuidado acuéstenla despacio no se vaya a despertar mi hijito!

    – ¿Y no le vas a quitar la ropa? Se le va arrugar toda, recuerda que mañana va ir donde la tía Bertha…

    La cama se movía mucho imagino porque lo estaban acomodando para que duerma y yo me hacía el dormido dándole la espalda luego apagaron la luz y se fueron, no era justo estaba muy molesto que metieran a un borracho a mi cama sentía su respiración volteó y pongo mi celular en función linterna para ver quién era y ¡Sorpresa! era Silvia la tía de mi mamá que estaba tapada con una sábana.

    Silvia había venido sola porque su esposo la había abandonado para irse con otra mujer más joven dejándola a sus 52 años muy mal tuvo que recibir ayuda psicológica y el apoyo de todas las mujeres de la familia que siempre la invitan a todas las reuniones familiares para que se distraiga.

    Bajó la linterna y muy despacio y al mismo tiempo voy quitando la sabana que las cubría y vi su enorme trasero sólo estaba con el calzón de seda y brasier rojo, imaginen como me puse si estando sólo en mi cama estaba con la verga dura ahora que tenía a la tía Silvia que uno de sus atractivos para los hombres era su culazo grande estaba a mi lado en mi dormitorio los latidos del corazón estaba acelerado.

    Con mucho cuidado acerqué mi cuerpo al de ella hasta estar bien pegaditos y sobaba mi erección en su culo que estaba bien blandito si despierta me haría el dormido pero nada ella seguía con los ojos cerrados así estuve un buen rato como no decía nada tomé más confianza y bajé el bóxer y puse mi verga dura en medio de su enorme trasero y comienzo a dar movimientos pélvicos teniendo listo el papel higiénico para limpiar al instante mi leche y no dejar huella de nada.

    Pero me quedo quieto del susto cuando ella tira el culo para atrás con fuerza y empezó ahora a sobarlo ahora había cambiado los roles,, sería que era una reacción involuntaria o se habría excitado teniendo en cuenta que su marido la había abandonado ya dos años y no sentía una buena verga buen tiempo en su riquísimo culo.

    (Continuará…)

  • Chantaje (IX): Un paso a lo prohibido

    Chantaje (IX): Un paso a lo prohibido

    A partir de aquella tarde todo había cambiado, las miradas, los disimulados roces de nuestros cuerpos, la intención de mi hermano Antonio por volver a revivir aquellos momentos tan candentes, la adrenalina que surgía tras cada momento en que estábamos en casa, de que alguien pudiera darse cuenta de lo que sucedía entre dos hermanos. Toño siguió acompañándome a mi trabajo, como costumbre que cada fin de semana, mis padres podrían salir sin precaución alguna pues su hijita quedaba bien resguardada por su hermano mayor, situación que nos favorecía, pues la relación era cada vez más abierta, me sentía protegida a pesar de que sabía que mi hermano seguía grabando mis eventos lo cierto es que sabía bien que esos videos los utilizaba para desahogarse cada que podía.

    Era un viernes por la tarde cuando mi celular suena, al tomarlo veo que se trataba de un mensaje de mi hermano mayor quien me preguntaba ¿Dónde estaba? ¿Qué si quería ir al centro a dar la vuelta? Me dijo donde me esperaría y si quería ir que contestara rápidamente pues él estaba cerca de ese lugar, no tuve nada que pensar pues en realidad era viernes y no tenía nada que hacer, así que le envié un mensaje contestándole que me esperara donde me había dicho. Al salir de bañarme nuevamente mi celular comenzó a timbrar reviso quien era y era Toño que decía hermanita ven sexi como tú solo sabes hoy quiero presumir a mi hermanita consentida, por mi mente paso que más que presumirme quería excitarse jejejeje y le conteste que sí.

    No sabía que ponerme, estaba buscando, pero no me decidía, entre tanto que busque en el guardarropas, decidí ponerme una blusa floreada que al inclinarme se me ve todo el pecho, una minifalda blanca corta muy pegada, el largo de la mini, me llega a nivel de la muñeca de mi mano con los brazos estirados, unas plataformas floreadas para hacer juego con la blusa. Al bajar a la sala para despedirme de mamá, me vio de pies a cabeza y me pregunto ¿Valery a dónde vas? No me dijiste que fueras a salir, pensé que irías con nosotros a festejar a tu tía y pasar el fin de semana con tus abuelos, lo siento mamá sabes bien que trabajo los fines de semana y aparte voy a comprar unas cosas, y bien sabes que no se puede dejar la casa sola, si es cierto hija, pero bueno, haber cuando podemos disfrutar de salir en familia, si, lo se mamá, yo creo que hay que planear bien una salida que te parece, perfecto pronto la haremos.

    Al ver mi celular y checar la hora ya era tardísimo, me despedí con un beso en la mejilla y salí aprisa dirigiéndome a la parada y esperar el micro que me llevara al lugar citado; al llegar al centro comercial me dirijo a donde habíamos quedado, pero no lograba hallar a mi hermano, y justo cuando intentaba mandarle un mensaje recibo uno de él que decía: que hermosa te vez hermanita, sabes te estoy grabando pero quiero que me complazcas hermanita y excites a cuan hombre te ve, con todo esto una sonrisa se apoderaba de mí y solo conteste está bien así se hará.

    Ahí en el centro comercial si me descare, me inclinaba se me subía un poco más la mini, me agachaba discretamente, y los hombres que llegaban haberme pues me chuleaban, así todo el rato que estaba en el centro comercial, y una de las señoras que andaban de compras se dio cuenta de que se me quedaban viendo y de que no tenía brassier, al salir me dijo, señorita no trae brassier verdad, le conteste que no, y disculpe mi curiosidad me dijo y pantaletas le dije no, me dijo no sea bárbara, sabe a los peligros que se expone, yo le conteste que no, que me era normal más por el calor que hacía, y no tiene miedo, a que le pase algo, yo le dije que no y que la verdad ya en confianza le confesé que me excitaba y que no iba andar diciendo que no traigo ropa interior y ya no me dijo nada.

    Minutos después llego mi hermano y me pregunto qué tanto platicaba con la señora y le comente lo sucedido solo se carcajeaba de lo que le había dicho aquella mujer, le dije hermanito demos una vuelta al centro comercial, como dos amigos caminábamos pausadamente el tiempo se nos iba con tal tranquilidad caminamos unos cuantos minutos hasta que llegamos a una accesoria de ropa de mujer ahí nos detuvimos y comencé a husmear, entre la ropa buscaba algo pero no sabía que era, así que mis ojos se volcaron al ver la ropa íntima.

    Ahí en aquel lugar me acerco lentamente a mi hermano y le digo al oído: “¿a ver Toñito que me vas a comprar?” el, no atino a decir nada, estaba muy nervioso, así que al ver que no reaccionaba le dije: quiero que me escojas algo, entonces me pregunto: ¿para ti hermana?, sonreí y le dije quiero ver que gustos tienes. De inmediato me pregunto mi talla y le dije: ¿adivínala perverso?, de inmediato supuso que era talla mediana y me lo hizo saber, le dije, que bien sabes de tallas perverso, bueno, busco la talla mediana, tomo un gancho diciéndome: “esta me gusta para ti Valery”, el comentario me hizo gracia, diciéndole: ¿pretendes que me ponga este calzoncito?, dijo “si”, sonriendo, ahora escógeme algo como si fuera para tu novia, dándome un bóxer blanco, me reí y le dije ¿cómo para tu hermana escoges una tanga y para tu novia un bóxer?, ¿no crees que debería ser al revés?, me dijo no, noooo, y no, yo sólo estoy cumpliendo órdenes tuyas, tú me dices y yo escojo ¿o prefieres escoger tú? Ya no te pongas así de moroso, fue mi respuesta, ¿quieres seguir o prefieres que escoja yo?, ¿me había devuelto la misma pregunta?, me contesto, quiero seguir escogiéndolos, claro si tú quieres, solo me sonreí y nuevamente me dijo: ¿tú que crees?, en eso se acercó una vendedora de piso y nos dijo quieren que los ayude, puse cara como de no saber y la vendedora me dijo ¿quiere algo especial para su esposa?, ambos reímos, no se mi hermano pero yo me reía de los nervios, le dimos las gracias y proseguimos.

    Mi hermano vio una tanga tipo brasileña y me dijo ¿cuál te gusta más la blanca o la azul marino? Le dije agarra las dos para no discutir, pegó un brinquito dándole las gracias, eres muy bueno y me dio una palmada en la pierna, justo debajo de mi nalga; yo estaba que no cabía de gozo y animado busco un hilo dental que encontró de color amarillo con corazoncitos rosas al frente y lo dijo triunfante: este se te vería increíble, abrí los ojos y le dijo: oye no te pases, puso cara de tristeza y ofuscación, riéndome me dije no te preocupes yo también ya lo había visto y tenía ganas de comprarlo, pero también quiero una blanca y otra color carne ¿puedo? ¡Claro¡ déjame ayudarte a buscarlas, riendo le dije: pues mientras no quieras ayudarme a probármelas no hay problema, como de rayo me contesto, no, no creo, porque en la ropa interior no hay forma de probársela hasta que no la paguemos, así que vas a tener que probártela en casa; por primera vez me había puesto roja y le dije: pues en la casa tampoco eh pervertido; no hay problema respondió.

    Seguimos buscando cuando de pronto vi a la distancia a una conocida y rápido le dije: vete a, a la zapatería (que estaba cerca de donde estábamos) y ahorita voy por ti, que ahí viene Laura. se fue un poco apresurado, llego mi amiga y nos saludamos nos pusimos a platicar, en algún momento de la plática señale a mi hermano, Laura giró el rostro hacia donde él estaba sentado con cara de aburrimiento, seguimos platicando hasta que nos despedimos, luego me acerque con mis 5 prendas en la mano y le dije ¡imagínate si te ve escogiéndome los calzones¡ se río de buena gana, me acerque diciéndole la próxima vez vienes solo a comprármelos, ¿no?, bueno sólo sí tú quieres, si, fue mi respuesta, le dije que mientras platicaba con mi amiga había visto algo que quería ¿Qué es Valery? una pantaleta negra con encajes, le dije con voz mimosa ¿me la compras hermanito?, me contesto con una condición ¿si también te llevas una roja?, bueno pero también quiero un brassier rojo (escogí uno también de encaje, creo que era un coordinado) ¿sí? le dije y uno negro de media copa y uno blanco casi transparente.

    Total que vamos a la caja y pagué 9 calzones y 3 brasier, antes de salir me dijo que pasaría al baño, esperé a que saliera, salimos y nos fuimos rumbo a la parada y ahí le dije: voy a tirar el calzón que me viste, me acabo de poner el hilo dental, no quise dejar mi calzón en el baño, cuando veas un bote de basura me dices para que lo tire, no lo tires se te veía muy bonito, pero que pervertido eres le dije y tú para que lo quieres, se puso de todos los colores posibles, la verdad no sabía que decir, busque entre las bolsas y saque un pequeño envoltorio y lo metí a la bolsa de la camisa, bueno, que se te quede de recuerdo, pero sí alguien se entera de esto lo voy a negar y nunca te lo voy a perdonar ¿entendido Antonio? Pues no que no traías calzones, era para ver la cara de la señora tonto y ambos reímos de nuestras travesuras.

    Ya de regreso a casa en el camión subió una chica, como iba lleno, ella parada yo sentada lógico como llevaba mi blusa escotada me veía bien mis pechos, no sé por qué pero atraje su atención, de seguro se dio cuenta que no tenía brassier, yo discretamente me inclinaba y ella igual discreta me veía y veía mis piernas, después le dije te llevo tus cosas: me contesto que sí, le hice platica, ella bajaba unas ocho cuadras antes, le pregunte primero y donde me dijo que iba abajar, llegada a su parada le di sus cosas sin dejar de mirar mi pechos. Al llegar a nuestra parada solo le comente que no habría el fin de semana nadie en casa, que estaríamos solos, y como era costumbre aquellos teporochos en la calle, no sabía si me daba miedo, lo cierto es que los muy cabrones ya me conocían que al verme dejaban de hacer lo que estaban haciendo para mirarme como me acercaba y los muy osados se sobaban su paquete, pero aquel hombre, muy insolente se sacaba su pene y se lo meneaba, mi hermano creo que no se había percatado de todo eso, pero a lo lejos veía su lujuria, pensé que si mi hermano se daba cuenta esto terminaría mal. Pasamos como si nada creo que al verme acompañado no fueron capaces de decirme de cosas, ya en casa preparamos algo rápido de cenar y nos dispusimos a ver la televisión hasta que nos ganó el sueño y enseguida nos fuimos a dormir.

    Al siguiente día muy excitada, decidí empezar a enseñar algo más, me puse una mini muy sexy, sin pantis, sería lo más rico que hubiera hecho, me puse mi blusa también muy cachonda y mis zapatillas abiertas. Salí como siempre a dar una vuelta por las calles donde vivo, el solo sentir que mi vagina estaba al descubierto me éxito bastante, entonces me encontré a Antonio, de ahí nos dirigimos a casa estuvimos platicando un rato ya que el venia de hacer ejercicio, comenzamos a platicar de estupideces, alocándome de vez en cuando dando unos giros para que mi falda se alzara con el aire, el parecía no notarlo, tenía que llamar su atención más, me senté en el suelo con mis piernas hacia adelante dejando mi falda muy arriba, él se sentó justo en frente de mí, entonces comenzó a mirarme, quería disimular pero movía mis piernas para llamar más su atención, note que tuvo una erección, eso me éxito hasta mojarme, no pude aguantarme más y abrí las piernas para que me mirará toda, me paré y le dije que pasáramos a la casa, nos metimos rápido, fuimos a la cocina, le serví un poco de jugo para que se hidratara de tanto ejercicio pero aun así notaba aquella erección, desayunamos cereal y nos apuramos hacer el quehacer de casa. Por la tarde fui a la cocina a preparar la comida y me encontré con mi hermano, inmediatamente se puso colorado, él se fue de la cocina sin decir más. Podía ver como se ponía nervioso y me esquivaba, pero cada vez que le daba la espalda sentía sus ojos clavados en mi culito respingón. De una manera u otra me ponía súper caliente, me empezaba a masturbar pensando en mi hermano, no lo podía creer.

    Al siguiente día por la mañana me desperté, era un poco tarde, pensé que Antonio había salido a hacer algo de ejercicio; pensando esto, bajé a la cocina por un vaso de leche, tenía puesta una bata de seda que me había regalado mi madre, era rosada, muy fina, no llevaba ropa interior pues hacía mucho calor y dormí desnuda, solo cuando me levante me puse la bata. Cuando entré me di cuenta de que ahí estaba mi hermano con su abdomen desnudo, solo llevaba el pantalón del pijama; se veía tan sexy, estaba desayunando y me preguntó si quiera algo de desayunar, le dije que sí, la verdad no tenía hambre pero quería estar ahí para verlo más tiempo, entonces me dijo que el haría algo para mí y me senté, comenzó a preparar el desayuno y se le cayó una cuchara, entonces aproveché esto para abrir mis piernas y que viera mi lindo coñito depilado, pensé que si lo había visto pues se tardó un poco en levantarse. Luego comencé a idear planes para hacer que se excitara con mi presencia, quería notar una erección en su entrepierna, quería verlo excitado. Entonces tuve una idea, me acerqué a él por detrás como para ver que preparaba y entonces hablé.

    Quiero leche, le dije en un tono medio meloso. El giro su cabeza hacia mí y me miro a los ojos luego me dijo: Enseguida te la doy. Esas palabras me excitaron mucho, sabía que no pasaría nada entre nosotros, pero ya había entrado al juego y estaba dispuesta a seguir. ¿Puedes darme una salchicha? Me gustan mucho y además combina muy bien con los huevos lo dije en un tono natural. Su sonrisa y el brillo en su mirada me hicieron saber que él tenía pensamientos sucios con su hermana. Así que disimuladamente vi su entrepierna, tenía un gran bulto, lo cual hizo que me mojara mucho, una vez listo el desayuno nos sentamos a la mesa y entablamos una conversación normal, cuando terminé de comer me dijo que iría a ducharse, entonces me quede ahí un rato; pensando en él y en lo loca que me volvía su presencia, decidí ir a mi cuarto pero al subir las escaleras en silencio, escuche gemidos en el cuarto de mi hermano, la puerta estaba entreabierta así que no hubo problema en que yo viera lo que pasaba, estaba sentado en su cama masturbándose, aquella visión me excitó aún más.

    No sé si él sabía que yo estaba ahí detrás de su puerta viéndolo e intentando no masturbarme, el movimiento rápido de su mano me excitaba mucho, y al verlo correrse lo oí gemir, fue un gemido fuerte y delicioso, su leche salto y cayó en el piso y en su pecho. Entonces se quedó ahí, inmóvil, con la verga todavía erecta, dura como una roca, sí que estaba excitado, después de unos minutos de estar así se levantó y entró al baño; yo me fui a mi cuarto. Después de eso cada que veía a mi hermano recordaba lo que había visto y me mojaba, procure salir más de casa para no encontrármelo, aunque no fue necesario porque él estaba muy ocupado con la escuela; así que no nos habíamos visto y, cuando lo hacíamos, actuábamos normal.

    El viernes por la noche me propuse provocarlo, estaba sentado en el sofá de la sala viendo la TV, me puse una mini falda muy sexy con una blusa a juego y zapatos altos, estaba a punto de salir cuando Toño se levantó y me siguió hasta la puerta: ¿A dónde vas? A bailar con unas amigas. ¿Por qué vas tan arreglada? Hay que lucir bien. Se quedó callado y me miro a los ojos, pensé que tenía planeado desvirgarme esa noche. No sales. Me hice la indignada aunque por dentro estaba feliz ¿Qué? ¿Estás loco? Yo me voy. Entonces me tomó en sus brazos y entre forcejeos me llevó hasta la sala y me sentó en el sofá. Tengo que cuidarte y no me arriesgaré más.

    Después de una discusión acalorada cedí, prefería tener acción a discutir con mi hermanito, fui a mi habitación a cambiarme, me puse un bóxer de los que dejan ver la mitad de las nalgas y una blusa de tirantes a juego, sin sujetador. Bajé y me senté al lado de mi hermanito quien se quedó con la boca abierta, le quite el control remoto y comencé a cambiar de canal hasta que llegue a un canal porno. ¿Te molesta si le dejo ahí? se quedó atónito y me dijo que no con la cabeza. Después de varios minutos de ver la peli decidí continuar con mi plan. Volteé a verlo, estaba empalmado; el bulto que tenía me puso más cachonda y le dije: ¿Te molesta si me masturbo? Es que estoy muy mojadita. El brillo en sus ojos me hizo sentir un escalofrío lo que produjo que mis pezones endurecieran, esto lo volvió loco y se lanzó sobre mí, me besó la boca mientras acariciaba mis tetas y pegaba su bulto en mi coñito, el roce que producía me hacía mojarme mucho más, me besaba con mucha pasión y entrega, entonces lleve mi mano a su entrepierna y comencé a frotar su verga por encima de su pantalón.

    Mámamela, me dijo con la voz entrecortada. Me acerque a su miembro dubitativamente, pero era indudable que tendría que hacérselo. Cuando puse mis labios sobre el pene, sentí que exhalaba ese especial aroma a macho, sinceramente me excite muchísimo, comencé a chupárselo. Seguí mamándoselo con todas mis ganas, él me pidió que se lo hiciera más rápido y más fuerte, seguí sus indicaciones y al instante pude apreciar como sus rodillas se estremecían y su cuerpo adquiría rigidez. Entre contorsiones y ahogados jadeos, su hinchada y excitada herramienta comenzó a hincharse, en el inequívoco síntoma que antecede a la eyaculación. Casi enseguida percibí una cremosa humedad en mi lengua y unos instantes después un espeso chorro de cálido fluido se derramo en mi boca, en ese momento retire el miembro de la boca y algunos chorros de semen bañaron mi cara, mientras yo se la seguía meneando con mi mano.

    Expelió el resto de su espeso moco sobre mi mano, un torrente interminable de esperma se esparcía sobre mis dedos, regándolos con el blancuzco semen que brotó abundante de su miembro. Cuando termine de tragar las espesas pruebas de los espasmos finales que habían saltado en mi garganta, con mi lengua le acaricie el embadurnado miembro que aún después de eyacular conservaba su tamaño triunfante. Él sonreía y me acariciaba, al tiempo que yo limpiaba los restos de semen que cubrían mi cara, mi mano y mi antebrazo, él muy atento me miraba lascivamente.

    Al siguiente día no iría a trabajar pues Estefanía me había mandado un mensaje que se cancelaba el evento, en casa cada quien encerrado en su habitación, mis padres en su cuarto y mis dos hermanos (Jesús y Juan Carlos) estudiando, ese día parecía tan aburrido que cuando vi llegar a mi hermanito Toño se me ocurrió la idea de salir por la tarde, me acerque a él y le dije que saliéramos que estaba aburrida y que no iría a trabajar, pero que ese sería el pretexto para que me acompañara, si más asintió y me dirigí a la habitación de nuestros padres a decirles que me iba al trabajo y que Antonio me acompañaría mis padres tan solo me dijeron vayan con cuidado y cualquier cosa al celular ok. Entendido papi.

    Me vestí con un pequeño vestido café que apenas cubría mis nalgas y un poco de mis piernas, unos zapatos que se amarran en la pantorrilla con cintas negras, mi bolso y ya caliente estaba dispuesta a todo, fuimos de compras por el centro, yo caminaba adelante aparentemente sola mientras mi hermano me seguía a corta distancia atento de lo que yo hacía, pues comencé por pasear unos minutos por la tiendas del centro para buscar la tienda apropiada mientras los hombres me miraban algunos incluso me decían piropos algunos muy atrevidos pero todos me agradan y me calentaba aún más al saber que me deseaban, eso provoca que mueva más el culo al caminar.

    En una tienda en la cual venden ropa tanto para hombre como para mujer se encontraba atendiendo un chico como de 18 años aproximadamente agradable complexión media se notaba un poco tímido pero no dejaba de verme pasear por la tienda yo caminaba y me agachaba a ver los productos, se acercó y me ofreció su atención, le respondí que deseaba una falda, me pregunto que si algún tipo en especial, a lo que respondí que me agradaban las faldas muy cortas, sonrió y me dijo ya veo, mirando mis piernas discretamente además luces muy bien agrego, continuamos coqueteando mutuamente, tome algunas de las más cortas y no me decidía, al poco momento entro Antonio fingiendo ver también la ropa, el joven no le ponía mucha atención ya que me atendía de lo lindo; Antonio solo le dijo estoy observando no buscaba nada especial por lo que el joven continuo su labor conmigo .

    Le pedí ayuda al joven le dije que necesitaba su opinión lo cual agradeció, entre y me probé la primera era una pequeña azul corta de tablitas, salí a donde el joven y pedí su opinión, pareció encantarle la vista me di una pequeña vuelta que se levantó un poco la falda, regrese al probador, me coloque ahora una aún más pequeña gris y muy ajustada también tableada en la parte baja , nuevamente pedí la opinión del joven el cual estaba más caliente ya que note entres sus piernas se le paro la verga, modele la pequeña mini y entre nuevamente al probador, en esta ocasión llame al joven, un tanto nervioso se paró en la puerta, le dije entra que el zíper esta atorado, entro y le pedí lo abriera él pudo ver mi tanga y arrime mi culito a su verga estaba completamente dura, sabiendo que se encontrara mi hermano afuera me excite mucho más el joven me dio un apretón de nalga, en ese momento me hinqué y saque esa verga en verdad estaba de buen tamaño y completamente dura, la chupe sin parar él estaba que no lo creía, me pare y deje que mamara mis senos y me metía los dedos a la vagina, Toño escuchaba todo pegado a la puerta, no sé qué tiempo paso pero sé que fue rápido que me echo sus espermas en mi boquita, uuufff, salí, y mi hermano afuera con tremenda erección esperando llegar a casa para desquitar su pasión, salí de la tienda y le dije al joven me llevo la falda gris que te parece si después paso a pagarte lindo, sonrió me dijo regresa cuando quieras por la ropa que se te antoje.

    Rumbo a casa mi hermano me fue arrimando su ya parada verga, me magreaba a su antojo, sabía que habíamos vuelto a las andadas, aquellos fajes que me daba ya no eran con temor, no sabía a donde pararía eso, la verdad era tan excitante el calentar a mi hermano, lo cierto es que ya había probado su verga en mi boquita y su lechita.

  • Cinco minutos de casi nada

    Cinco minutos de casi nada

    Desde hace varios meses, casi medio año en realidad, mi libido ha disminuido mucho. Sigo masturbándome todos los días, pero mis deseos por acostarme con alguien, ya fuera estar con prostituta o vestirme como una para ser penetrada hasta ser llenado de semen habían perecido casi en su totalidad.

    Ya que no he escrito nada en varios meses, supongo que volveré a presentarme: Tengo 22 años; soy bisexual y aunque no me considero atractivo en ningún sentido, hasta mediados de los 21 me acosté con una buena cantidad de hombres y mujeres (Ya que he estado en varias orgías, no tengo idea de cuántas hayan sido en realidad). Con mujeres suelo ser dominante y con hombres son bastante sumiso. Me gusta usar lencería con ambos.

    Hace un par de días estaba en el trabajo preparándome para salir temprano, ya que tenía que ir a ver unos papeles, pero, por alguna razón me dio por entrar a un chat gay de la ciudad (soy de Puebla), me puse el nick “llénamedesemen.Mediodía.Centro” (creo que es un nombre muy específico). Estuve ahí unos 5 minutos, pero no encontré nada. EL único Nick que me llamó la atención era tal “Gordo.Maduro.Catedral” que buscaba besos, carisias y sexo oral por la Catedral de Puebla. El lugar a donde tenía que ir, está a unos 10 min. Así que intenté contactar, pero no obtuve repuesta alguna y ya tenía que irme, cerré el chat.

    Mi asunto tardó muy poco en ser resuelto, así que me dirigí al Zócalo para pensar contemplar un rato la ciudad. Hacía mucho calor así que fui al asta bandera a sentarme, pues ya no había asientos disponibles. Para entretenerme un rato, volví a entrar al chat, pero agregué mi teléfono y esperé un ratito. No recibí ningún mensaje, pero hubo otro Nick que me llamó la atención: “Gordo.Español.Zocalo”. Logré llamar su atención escribiendo que también estaba por ahí, por lo que me mando un par de mensajes. Ya que el sujeto no usó los “¿?” no entendí si era activo o pasivo, pero antes de preguntarle me llamó por teléfono. Sólo me dijo la calle en la que se hospedaba y me pidió que me apresurara, pues no tenía mucho tiempo, además de que me pidió que comprará condones. Después de comprarlos, yo le llamé para que me diera la dirección exacta, además aproveché para contarle algo que había olvidado, en esos momentos llevaba medías con liguero y una tanga amarilla debajo del pantalón, al escucharlo, me dijo que realmente no le importaba y me dio el número del lugar.

    El lugar estaba a unos cuantos metros de la farmacia en la que compré los condones. Su fachada dio la impresión de ser una vecindad común o corriente, pero una vez que entré, el lugar era bastante pintoresco. Volví a llamar y me guío por el edificio hasta llegar a su departamento. Él era una persona de unos 40 años de más o menos 1.80 de altura, piel muy blanca y casi calvo, me abrió la puerta y pasamos directamente a su habitación me volvió a repetir que tenía poco tiempo e, incluso fue a traer un par de relojes despertadores. Una vez que lo pude ver mejor, él era bastante gordo, eso junto con lo demás que mencioné, me excitó mucho, pues es el tipo de hombres que me gustan más. Empezamos a besarnos y rápidamente nos quitamos la ropa. Él era bastante velludo y con un pene de unos 5 cm. Al verse desnudo lo vi temblar ligeramente, así que nos seguimos besando en la cama. Él era completamente sumiso, así que me dediqué a probar cada parte de su cuerpo mientras él permanecía inmóvil. En un momento, vi que su pene estaba erecto y empecé a chuparlo, le gustó bastante y mientras seguía con su miembro en la boca me pidió que no lo penetrara, ya que le dolería mucho un pene de 20 cm.

    Lejos de molestarme o decepcionarme, simplemente asentí a su petición. No es la primera vez que me pasa, en más de una ocasión me he topado con personas muy poco experimentadas o muy sensibles al dolor, además, el sujeto me seguía pareciendo gracioso, y seguí chupándosela por un par de minutos hasta que me dijo que ya se le había acabado el tiempo. Mientras nos vestíamos no dejó de disculpase y me mencionó que vivía con su madre y no tardaría mucho en volver. Esa era la razón por la que tenía poco tiempo.

    Se siguió disculpando mientras nos despedíamos, pero yo me sentía bien por lo que había pasado, incluso si fue algo tan raro y corto. Después de eso, fui a comer un emparedado.