Autor: admin

  • La vergota de mi tío

    La vergota de mi tío

    Hola y gracias por darme un rato de su tiempo para leer mis relatos, me presento, mi nombre es Paulina y soy una mujer Tv a medio tiempo, esto quiere decir que aunque salgo vestida como mujer a la calle y realizó la mayoría de mis actividades en dicho rol, (p.e. atender mi negocio, acudir a reuniones familiares y de amistades, las compras de mi hogar, etc.), aún tengo algunos momentos en mi vida en que tengo que usar vestimenta de niño, básicamente para realizar algunos trámites de mi negocio, pues aún no me he decidido a realizar mi trámite de cambio de identidad, y todo lo relacionado a mi negocio y mi casa están con mi nombre de niño, de allí en fuera puedo definirme como una mujer en su totalidad sumamente femenina y amante de los hombres maduros, morenos y con buenas vergas.

    Actualmente tengo 30 años, estoy soltera y en este momento de mi vida no busco nada formal, por tal motivo tengo muchísimo tiempo libre para contar las vivencias que a lo largo de mi vida me han marcado o me han dejado un grato recuerdo y/o un rico sabor de boca. En esta ocasión les contaré de una deliciosa experiencia sexual que tuve cuando era una chiquilla de 18 años y que fue con un tío político, esposo de una hermana de mi mamá, el se llama Alfredo y en ese momento el debía tener 40 tantos años, alto, dueño de un físico excelente, pues en su juventud jugo fútbol americano y en ese momento era entrenador de un equipo infantil, es un hombre muy velludo…

    En fin, mentiría si no dijera que me llamaba mucho la atención ese hombre, sin embargo lo veía como un macho intocable por ser mi tío, además de que su trato hacia mi era sólo de tío a sobrina, pues afortunadamente mi familia acepto mi condición de chavo homosexual desde que me declare, y desde ese momento para mi familia siempre fui una niña más en el árbol genealógico, sin embargo, recuerdo que para ese momento aún no me había declarado como un travesti homosexual, por lo que mis gustos por la ropa femenina aún eran un secreto a voces entre mi familia, pues todas mis primas en más de alguna ocasión me llegaron a vender sus zapatos o su ropa que ya no usaban, y ante la mínima oportunidad que tenía yo para conseguirla, prefería pagar sus precios, arriesgándome justo a que le contaran mi secreto a alguien más, por tal motivo es que abiertamente todos mis familiares sabían que era cuestión de tiempo antes de que me desclosetara como una travesti más.

    Regresando a mi relato, mi tío Alfredo siempre fue muy decente y amigable conmigo y con mi familia, pero un día, en una comida familiar que hicimos en casa de los abuelos, el bebió un poquito de más y su trato conmigo fue muy diferente, el se acerco a platicar conmigo y de repente me susurró al oído:

    TA- Paulita, tu estas muy buena para tu edad y nada mas verte las nalgotas que tienes se me pone dura la verga!

    Yo me quedé sorprendida pues debido a mi físico afeminado y las curvas que mi cuerpo poseía ya en ese momento debido a un desbalance hormonal que padecí siendo más pequeña, recibía muchos comentarios lujuriosos en la calle y en mi escuela por parte de los hombres, sin embargo no esperaba escucharlo de un hombre que era mi tío, un hombre con el que jugué de niño al fútbol, y esa no fue la última vez, casos como ese siguieron siendo tan comunes, que hasta llegue a acostumbrarme a escucharlos. Nunca se lo dije ni a mí papá ni a mí mamá, pues pensé que no era tan grave el asunto y que lo podía manejar sola, además de que comenzaba a darme cuenta de que a los hombres les gustaban las chavas travestis de mi edad.

    Pero una noche ocurrió algo muy impactante para mí, hubo una reunión familiar en mi casa, yo estaba arreglándome para salir y necesitaba un poco de perfume de mi mama que olía padrísimo, así que me dirigí a su cuarto y empecé a oír ruidos extraños que venían del baño de mis Papas, se oían voces, pero no se entendía que decían y no sabia de quienes eran, entonces me dirigí hacia el patio trasero, justo a una ventana que daba del patio a la habitación de mis papás, puse una cubeta, y me asome por la ventanita del baño.

    Eran mi tío Alfredo y mi tía Lupe su esposa, hermana de mi mamá, ella estaba sentada en el excusado, mientras le chupaba la verga a mi tío Alfredo, me espante y quise bajarme, pero la curiosidad y la excitación no me dejaban, así que seguí viendo, me quede sorprendida al ver el tamaño de la verga que tenia mi tío Alfredo y de cómo mi tía Lupe se lo chupaba y lo masturbaba con mucha dificultad por su gran tamaño, apenas podía meter la cabeza de esa anaconda en su boca, después le agarraba los huevos, que también eran de un muy considerable tamaño y se los metía a la boca, de pronto note que yo ya estaba excitada por todo lo que estaba viendo, no lo podía creer, me seguía impactando el tamaño de esa verga, era demasiado grande, y mi tía siguió masturbándolo y chapándoselo por varios minutos, hasta que mi tío Alfredo comenzó a gemir como desesperado, y mi tía dejo de chupárselo y empezó a masturbarlo rapidísimo con ambas manos, entonces mi tío soltó un grito y de su gran vergota comenzaron a brotarle los chorros de leche, que mi tía comenzó a lamer y a chupar, que envidia me dio, así que me baje y me fui a mi cuarto, antes de que me descubrieran, cuando baje de mi habitación lista para salir a donde iba a ir esa noche, mis tíos estaban como si nada, cuando me despedí de mi tía, no pude evitar oler el aroma a macho que ligeramente tenía, aún después de que parecía que se había enjuagado con astringosol o algo así, y al despedirme de mi tío, me dijo:

    TA- Mmmmm… Que rico huele mi sobrinita! A toda una mujercita!

    Jamás mencione nada del asunto del baño, pero desde esa noche, todo había cambiado para mi. Comencé a masturbarme mas seguido (pensando en mi tío Alfredo y en su vergota, claro), me obsesione y conseguí películas y revistas porno de temática de incestos, comencé a tener más sexo con mi novio, quien no tenia nada de experiencia, pero le pedía que me dijera Paulita, o sobrina, y comencé a desarrollar un gran interés por las vergas grandotas, además de que obvio, intentaba por todos los medios espiar a mi tío Alfredo.

    Pero aquel gran día llego, un jueves por la mañana, mi novio me pasó a dejar a la casa después de los exámenes, me fui a mi cuarto y prendí la tele, en eso tocaron el timbre, fui a abrir y era mi tío Alfredo, le abrí la puerta y lo invite a pasar, me dijo:

    TA- Hola Paulita, es que se me hizo tarde, por tanto trafico, ya no alcance a tu papá en una reunión de trabajo.

    P- Descuida tío Alfredo, porque no lo esperas aquí? Ya le marcaste, o quieres que le marque para avisarle?

    TA- Si Paulita, me dijo que se desocupaba y me veía aquí en tu casa. Gracias sobrinita.

    P- Te ofrezco un vaso con refresco, agua, un café?

    TA- Agua está bien, gracias linda, que atenta y servicial eres, justo como todas las damas de tu familia!

    P- Gracias tio.

    Era la oportunidad perfecta, la casa sola, yo y mi tío Alfredo solos, pero pensé que el no se atrevería a decirme lo de siempre, estando los dos solos, así que me subí a mi cuarto resignada y puse una película porno con la intención de poder masturbarme, y bajarme lo caliente que me había puesto la presencia de mi tío Alfredo, así que saque un consolador que tenía escondido en unas cajas en mi closet, y mientras me masturbaba, pensaba en bajar y seducir a mi tío Alfredo, mientras mas me calentaba, más me decidía a bajar, pero me daba mucho miedo. Introducía y sacaba frenéticamente mi consolador de mi estrecho agujerito, y estaba casi por terminar, cuando abrieron la puerta, era mi tío Alfredo, hasta lo caliente se me quito, me subí mis femeninos boxers de encaje rapidísimo pero, no alcance a quitar la película. El entro y volteo a ver la tele y me dijo:

    TA- ves películas porno, sobrinita?

    Yo muerta de vergüenza le respondí:

    P- No tío, no es mía, me la encontré tirada en la calle.

    TA- Igual no tienes de que avergonzarte bonita, todos vemos porno… Puedo verla contigo?

    Claro que no me permitió responderle, se sentó en mi cama y no quitaba la vista de la pantalla, yo apenas pude taparme con una cobija las piernas y discretamente trate de subir mi femenino boxer de encaje, después de unos minutos, el me pregunto:

    TA- Te gusta lo que hacen ahí?

    A lo que rápidamente yo le contesté que no, pero mi corazón comenzaba a latir cada vez mas rápido debido a la excitación del momento, Mi tío Alfredo estaba muy cerca de mi, y me pregunto:

    TA- Te gusta la verga de ese tipo?

    Yo ya muchísimo mas cachonda le respondí con la cabeza que SI, estaba sudando mucho y mi respiración era un poco agitada, y nuevamente me pregunto:

    TA- Te gustan las vergas grandes?

    P- S… Si, mucho.

    Y entonces me soltó la bomba que llevaba mucho tiempo esperando, me pregunto:

    TA- Quieres ver una verga grande justo ahora?

    P- Lo deseo mucho…

    El se levantó de la cama y se giró en dirección a mi, entonces comenzó a desabrochar su pantalón, en ese momento yo no podía ni quería disimular mi cachondez, no apartaba ni un instante mi vista de su entrepierna, una vez que su fino pantalón de vestir estuvo en el piso y sólo existía la tela de su ligero boxer entre su vergota y yo, y justo en el momento en que comenzó a bajarlo, me quede sin respiración, pues al caer está última prenda al piso, ante mi apareció esa imponente vergotota que tanto tiempo me había hecho alucinar, hasta ese momento según recuerdo yo era la más grande que mis tiernos ojitos habían visto, era mas grande de lo que pensé, media 22cm (posteriormente en otro de nuestros encuentros pude medirsela), entonces, al ver mi tío Alfredo que estaba yo totalmente embobada con la visón, el me interrumpio, y me pregunto:

    TA- Y bien bonita, que te parece?

    Yo, sin vergüenza alguna le respondí:

    P- Deliciosa!!

    TA- Y… si sabes para qué sirve Paulita?

    P- Jaaahhh!! Por favor tío!! Te puedo asegurar que virgen no soy, y si, es la mas grande que yo he visto… Pero el cielo con mis labios si te hago tocar!!

    TA- Bueno princesa, eso lo tengo que calificar yo…

    Y sin pensarlo mas me levanté de mi cama, agarre a mi tío Alfredo de su gran vergota y lo lleve a la sala, lo senté en uno de los sillones, me hinque frente a el, le abrí las piernas, tome su enorme barra dura de carne masculina entre mis manos y comencé a mamársela, mmm, por fin pude sacar toda mi lujuria, estaba grandísima, apenas y cabía su gorda cabezota en mi boquita, casi era igual de gruesa que una de mis muñecas, le pase mi lengua de arriba abajo, poco a poco sentía como se iba poniendo totalmente durísima,, empecé a masturbarlo con mis dos manos mientras se lo mamaba, era tan largo que le podía hacer las dos cosas ala mismo tiempo, estaba deliciosa, con razón mi tía Lupe estaba tan enculada con el.

    Después de un rato, mi tío Alfredo me pidió que me pusiera de pie, entonces me desabotono mí blusa, mientras yo lo ayudaba a quitármela, el saco mis bubies del pequeño top que utilizaba bajo la blusa de la escuela y comenzó a chupármelas, me decía:

    TA- Que ricas tetas se te desarrollaron después de tu enfermedad, tu novio debe disfrutarlas mucho… pero en este momento son sólo para mí!!

    Al decir enfermedad, mi tío se refería a un severo caso de Ginecomastia que desarrolle en mi pubertad, y para no hacer el cuento tan largo, significa que mi cuerpo sufrió un desbalance hormonal y en vez de producir testosterona como un chavo puberto normal, mi cuerpo hizo todo lo contrario y produjo cantidades enormes de estrógenos, mas que cualquier hombre normal, provocando que los cambios en mi cuerpo se asentuaran a la inversa: mis cuerdas vocales se afinaron, mi pene y mis testículos no se desarrollaron y se quedaron muy pequeñitos, se me desarrollaron unas pequeñas pero bien formadas bubis, mis manos, pies, hombros y espalda nunca se ensancharon, al contrario, después de la pubertad se adelgazaron y afinaron, y el cambio más evidente a la vista sucedió en mi culo y mis caderas, literalmente se me desarrollaron unas nalgotas, herencia de las mujeres de mi familia. Pero en ese momento el comentario de mi tío, hizo que me sintiera muy bien, porque si bien mis pequeñas nenas no son las más grandes, son mías, son naturales y me defiendo, y a el en verdad parecían gustarle, pues me las succionaba durísimo, me dolía? Si, y mas cuando me las mordía, pero que rico dolía!! Con voz de puta ganosa le dije:

    TA- Hay tío Alfredo… que rico se siente!!

    P- Te gusta sobrinita? Así te las chupa tu novio también?

    TA- Ya quisiera que el supiera hacerlo la mitad de bien que lo haces tú tío!! O que tuviera una vergota como tú!!

    TA- Bueno, pues hoy yo soy tu novio y te mandaré con una sonrisa y una muy buena ración de verga a tu cuarto, quieres?

    P- Si por favor! De eso estoy pidiendo mi limosna…. Puedo volver a mamarte tu vergota Tío?

    Por mayor respuesta, el se acomodo otra vez en el sillón, abrió sus piernas y con su mano se zangoloteaba su gran verga, yo volví a hincarme ante el y se la mame de nuevo por varios minutos mas. (Jamás imaginé que está situación marcaría de una manera tan especial mi vida, pues a pesar de estar declarado gay abiertamente en ese momento y saber que ante todo me gustaban los hombres, a partir de ese momento no deseaba otra cosa que no fuera adorar a las vergas grandes, en ese momento decidí no desaprovechar otro momento más y decidí que siempre me portaría como una mujer sumisa y que quería estar hincada siempre que fuera con una gran vergota entre mis labios). Encerrada estaba en estos pensamientos cuando mi tío volvió a pedirme que me pusiera de pie, así que lo hice, me dio media vuelta, quedando mis gordas protuberancias femeninas frente a su cara, me despojo de mi diminuto short de la escuela, tomo mis pequeños boxers de encaje con ambas manos y con suma facilidad los rompió, eso hizo que me pusiera más cachonda todavía, y enseguida me dijo:

    TA- Tienes unas nalgotas de mujer, y caderas anchas, iguales a las de tu tía Lupe, voy a cogerte igual de rico que a ella y voy a hacer que te encules de mi, igual que ella!

    Yo me sentía soñada por esto que mi tío me decía, mientras me mantenía estática, con mi culo bien parado y apuntando hacia el, regalando mi mejor estampa a ese macho que era mi tío, una sonora nalgada en mi gordo glúteo derecho me despertó de mi nube rosa, tomo una de mis piernas la subió al sillón y comenzó a lamerme mi pequeño agujerito anal, mmmm, me pasaba su lengua riquísimo, sus bigotes me picaban también de una manera deliciosa, entonces introdujo uno de sus dedos en mi ansioso culito y comenzó a estimular mi próstata de una forma que me hizo venirme de inmediata, entonces sentí que un segundo dedo se unía a la tarea de estimular mi ano, mientras con su otra mano se recreaba acariciandome mis pompis y también me las besaba, en eso, sentí que retiro sus dedos de mi excitado orificio anal, y regresó a darme lengua con la deliciosa experiencia que poseía, pero me sorprendió que pegó totalmente su cara a mis femeninas protuberancias, como si quisiera entrar con su cara, pero lo que estaba haciendo era olerme mi culito y con su lengua trataba de alcanzar mi diminuta verguita, ante tal excitación, y como no llegaba muy bien, así parada abrí mis piernas, lo mas que pude, y me incliné para adelante, a modo que mis nalgotas quedarán mucho más levantadas, de esta manera le facilite la tarea, y ahora si, sentí como sus manos abrían mis gordas y carnosas pompis, y su lengua por fin llegaba a mi verguita, además de que ya podía meterla completamente en mi pequeño hoyito, era una sensación riquísima, muy diferente que con mi novio, jamás me había sentido tan excitada, por fin estaba con un hombre de verdad, mi excitación era tan grande, que ya no aguante mas, le dije:

    P- métamela ya tío Alfredo, ya no aguanto, ya la quiero sentir adentro de mi…

    TA- jejeje… igual de puta que tu tía!!! Te dije que te ibas a encular de mi!!

    P- Por favor cogeme ya!!

    TA- Claro mamita, hoy serás la mujer de un verdadero hombre…

    Me puse en posición de 4 en el sillón, abrí mis piernas y separe mis gordas nalgas para facilitar la penetración, el se colocó un condón, y se posiciono detrás de mí, después coloco su vergota justo en la entrada de mi ya en ese momento ansioso y húmedo agujerito anal, y comenzó a empujar, poco a poco y muy lentamente, mientras me propinaba fuertes nalgadas. Podía sentir su gorda verga desplazándose dentro de mi, comencé a sentir placer y dolor al mismo tiempo, que dolor tan riquísimo el que me causaba la deliciosa vergota de mi tío Alfredo, de tan grande que estaba y debido a que en ese momento de mi vida yo no estaba acostumbrada a semejantes sensaciones, no pude evitar que se me salieran un par de lágrimas, incluso en un momento dado, no pude evitar soltar un femenino gritito que bien pudo confundirse con un gemido, por esto mi tío Alfredo me pregunto:

    TA- Ya la sentiste toda hasta adentro Paulita?

    P- Si, hasta adentro, siento que me partes en dos tío!

    Entonces comenzó a moverse lentamente, sacaba la mitad de su gorda víbora y la metía ¾ de su longitud, permitiéndome acostumbrar al dolor, poco a poco iba subiendo el ritmo, hasta que el dolor cedió en su totalidad y fue reemplazado por un enorme placer, supongo que mi cara me delataba, pues el me pregunto:

    TA- Como se siente tener la verga de un verdadero hombre de ti putita?

    P- oooohh!! Riquisimo!!!

    Entonces, me paso sus fuertes brazos por enfrente de mi, como si me abrazara, y sin sacarme su vergota, se apoyo en sus rodillas y se echo para atrás, instintivamente abrí las piernas y me sujeté de su musculoso pecho para no caerme, y fue cuando todo lo bueno comenzó, el recostado en el sillón sólo me puso sus manotas en mis gordas nalgotas y me marco el ritmo de la cogida para que yo misma subiera y bajara en su vergota, más tarde me dijo que esa posición se llamaba “montar”, minutos después, el retomó la batuta y empezó a bombearme con el mismo ritmo de hace un rato, y poco a poco fue subiéndolo, hasta que yo comencé a gritar:

    P- aaaaahh aaaaahhh.

    Y cada vez me bombeaba mas rápido, hasta que tuve mi primer orgasmo de la tarde, que me duro como 1 min., pues el estímulo que me provocaba la fricción de su enorme vergota a mi próstata adentro de mi caliente hoyito era riquísimo, yo solo gritaba como loca, y el siguió cogiéndome todo el tiempo que mi verguita arrojó los pequeños disparos de semen, una vez que termine de correrme, mi tío Alfredo me pidió, no, más bien me ordenó que me acostará boca arriba, entonces tomo mis piernas y las puso sobre sus hombros y me empezó a penetrar de esta manera, me dijo que esa era su pose fuerte, y lo comprobé, sentía que su vergota me estaba destrozando mi culo y lo sentía mas adentro que estando yo arriba, pues tenia los 120 kilos de musculo que mi tío pesaba encima mio, el comenzó a cogerme durísimo otra vez, hasta que alcancé, gracias de nueva cuenta al delicioso estimulo a mi próstata mi siguiente orgasmo, sin mencionar los gritos de placer que me hacia dar, después de un rato, mi tío Alfredo se recostó en la alfombra de la sala con su vergota totalmente erecta apuntando al techo, me hizo la seña para que me montara arriba de el, no podía negarle nada a este macho, pues en ese momento me estaba dando la cogida más rica de mi corta vida, por lo que sumisamente me puse en cuclillas de frente a él, con mis piernas bien abiertas y con mis manitas separe todo lo que pude mis redondas y gordas nalgotas, para facilitar la penetración, y entonces, mi ansioso hoyito comenzó a devorar su grande vergota, tuve que detenerme en dos ocasiones para descansar, pero al final pude sentir los vellos de sus fuertes muslos en mis femeninos glúteos, entonces comencé a mecerme pero era muy doloroso, así que mejor me puse a dar brinquitos por un buen rato, mis pequeñas bubis saltaban de arriba para abajo, me encantaba como se miraban desde donde yo estaba, entonces mi tío Alfredo me sujeto por las caderas y comenzó a bombearme sin que yo me moviera, me cosas sucias que me excitaban más como:

    TA- Estas mucho más rica que tu tía Lupe… casi te cabe toda mi verga completa… eres una puta deliciosa!!!

    En esta posición me estuvo cogiendo unos 10 minutos más, mientras me besaba en los labios y me chupaba mis excitados pezones, de pronto, el empezó a gemir y me dijo con voz entrecortada:

    TA- Paulita… ya voy a terminar!!!

    No se si fue una orden, o una invitación, pero yo me retire su gran verga de mi hoyito, me puse de rodillas, le quite el condón, y me puse a mamar ese poderoso garrote de carne masculina, logre mirar la cara de sorpresa de mi tío Alfredo, por lo que sin dejar de masturbarlo y con la voz más putona que pude, le pregunté:

    P- Puedes terminar en mi boca?

    Supongo que esto le excito de sobre manera, pues por respuesta me tomo de la cabeza y me comenzó a meter y sacar su duro cetro de poder masculino de mis golosos labios, justo como si me estuviera cogiendo la boca, yo quería complacerlo, quería saborear su semen, quería sentirlos en los bordes de mis labios, quería lamerlos si se escurrían por el poderoso tronco de su dura verga, sabía por experiencia propia que a los hombres les gustaba ver esto, y parecía que con mi tío no era la excepción, justo cuando le estaba dando unos besos en sus huevos, mi tío soltó un bestial rugido, que me avisó de su deliciosa eyaculación y que apenas me dio tiempo de meter la gorda cabeza de su vergota en mi boca, entonces pude sentir los fuertes disparos de semen en mi garganta, tome con mis dos manos su grande verga, y seguí masturbandola hasta que le saque hasta la última gota, que con gusto trague ante la excitada y atenta mirada de mi tío.

    Miramos el reloj y eran casi las 4 pm, nos metimos a bañar juntos y todavía en la regadera le mame su vergota una vez más, hasta que de nueva cuenta termino en mi boquita, por cierto me hizo el siguiente comentario:

    TA- Tu tía es una excelente mamadora, pero tú le quitas el trono, y por cierto, ella nunca me a dejado terminar en su boca, y tu los saboreaste con verdadero gusto, además coges bien rico, has pensado en tomar hofrmonas para ponerte más rica?

    P- Quizá lo haga!

    TA- Pues ojalá me dejes seguir disfrutando de tu lindo cuerpo.

    P- Mientras sea sólo nuestro secreto, me encantara seguir siendo la puta de mi tío!

    TA- En un par de semanas tu tía Lupe saldrá a atender uno de sus negocios en Acapulco, yo tendría que acompañarla pero como ella se va desde el viernes en la noche, yo puedo argumentar que tengo algo de trabajo y que la alcanzó el sábado por la tarde, me gustaría que fueras a mi casa y te quedarás conmigo toda la noche, te gustaría?

    P- Me cogerás igual de rico que hoy?

    TA- Te cogeré mucho más rico que hoy, pues serás mi puta toda la noche, una y otra vez!!

    P- Que morbo! Reemplazar a mi tía Lupe por una noche!

    TA- Te gustaría ponerte algo de su ropa?

    P- En verdad podría usar algo de su closet?

    TA- Si, a mi me encantaría verte con uno de sus vestidos y sus tacones

    P- Y podría usar su tocador?

    TA- Lo que quieras! Ese día tu eres la mujer de mi casa!! Entonces aceptas?

    P- Siiiii! Ya quiero que pasen estas semanas!!

    Limpie un poco el desastre y trapee el piso para que cualquier olor a sexo se difuminara, y no delatara la deliciosa experiencia que tuve con mi tío, pues lo más probable es que cuando mi padre llegará, platicaría con mi tío en la sala, la misma en donde horas antes yo fui su puta.

    Posteriormente si tuve más experiencias igual de ricas con mi tío, 3 de ellas que tengo en mi mente como memorables es la de la Navidad del 2016, una rápida escapada que nos dimos un fin de semana a Tecolutla Veracruz, y claro, el delicioso viernes que me invitó a pasar la noche entera con el, aprovechando la ausencia de mi tía y mis primos, pero esas ya se las contaré en otra ocasión.

    FIN

    Por favor envíen sus comentarios a mi correo:

    [email protected].

  • En brazos de mi ex suegro

    En brazos de mi ex suegro

    Cuando llegué de Mendoza, al aeroparque de Buenos aires estaba con el ánimo un tanto decaído, había tenido sexo con Leonardo a más no poder y ahora volvía a la rutina.

    Estuve en el aeropuerto esperando mi valija cuando alguien al pasar me piropeó en forma un tanto soez diciendo:

    “Chiquita quisiera ser el almíbar de tus duraznos”

    Yo lo miré y él se encontró con su novia o señora y todo no paso de ese piropo, pero sirvió para levantarme el ánimo, en ese momento tomé mi valija, caminé con ella y al salir al hall de recepción me cruce con un señor muy apuesto diciendo:

    “Preciosa camina por la sombra que el sol derrite los bombones”

    Llegar y que te reciban así en pocos metros, levantan el ánimo de cualquier mujer y al traspasar la puerta de embarque y caminar unos metros escuché una voz llamándome por mi nombre, me di vuelta y vi a mi ex suegro:

    Nos saludamos con un beso en la mejilla y dije:

    C- Que haces acá

    E- Traje a la bruja (mi ex suegra) que se va un par de días a ver a su hermana

    Eduardo mi ex suegro era mi defensor delante de mi suegra, no sólo me defendió sino que fue mi apoyo dentro de esa relación; fue quien siempre me apoyo, así que mi comentario no molestó para nada, es más ambos nos reímos cuando dije:

    C- Ay para que gastaste en el pasaje, la hubieses mandado en la escoba.

    Se rio y dijo:

    E- No quiso ir porque no le andaba el GPS… Vas para tu casa?

    C- Si

    E- Bueno vamos que te llevo

    Yo siempre me llevé muy bien con él, y congeniábamos en la manera de pensar, es más nunca entendí como pudo casarse con ella, eran como el agua y el aceite.

    Estaba bastante sexy, si bien con la compañía de mi suegro, los piropos se acallaron pero no las miradas masculinas las que me cruzaban parecían desnudarme, llevaba mi cabello negro y suelto, maquillados mis párpados y un rouge en mi labio de color rojo y aros tipo argolla de color blanco, una remera sin mangas ajustada de color blanco que resaltaban mis senos redondos, una torera muy corta de jean, y unos pantalones de jean elastizados, sin bolsillo y súper ajustados que marcaban mis nalgas dándole un redondez impresionantes a mi cola y unos zapatos abiertos negros y alto con plataforma de corcho.

    A llegar a casa, invité a mi ex suegro a almorzar y dijo que no porque en una hora tenía una reunión en su trabajo, pero que si seguía en pie la invitación para la cena si aceptaba, por supuesto dije que si

    Al despedirnos su beso en la mejilla me turbó, sentí que estremeció mis fibras nunca un beso suyo me sacudió así, pensé que todo era un fantasía mía y que por los días vividos con Leonardo estaba así… digamos… sensible.

    En casa ese día me dedique a las tareas del hogar, a la limpieza de la casa y a preparar la cena, hacia demasiado calor ese día, así que preparé pollo frio con ensalada mixta y ensalada de manzana, compre helado para el postre.

    Eduardo llego a eso de las 20 hs., mi suegro es bastante apuesto y atractivo, mide 1,82 m., 57 años, cabello entrecano con castaño, lacio y suelto, fachero, buen cuerpo, con una muy pequeña pancita y musculoso, llevaba un pantalón de lino celeste y una remera blanca que insinuaba sus pectorales, nos saludamos con un beso y note que su mirada se dirigió a mí.

    Yo tenía mi cabello lacio (planchado), ojos apenas maquillados, mis labios con un rouge rojo suave, remera azul marino, con casi nada de escote y sin mangas , con breteles tomados por detrás de mi cuello algo ajustada que si bien no mostraban nada, insinuaban bastante y que tenía media espalda al descubierto, una pollera corta de fondo blanco con un estampado multicolor simulando flores y hojas, donde predominaba el color verde en varias tonalidades, mi pollera unos 10 cm por encima de mis rodillas y zapatos abiertos con plataforma de color hueso, esa pollera la estrenaba ese día.

    Nos sentamos en el sofá del living y charlamos un poco y nos sentamos a la mesa a eso de las 21 hs., cenamos, charlamos entretenidamente, preguntó cuándo volvía su nieto. Como era viernes y él no trabajaba pasamos a la sala de estar, encendimos la TV pero en realidad no vimos nada nos dedicamos más a charlar, hablamos mucho de mi vida, de la suya, ya que hacía unos 3 meses que no nos veíamos.

    En un momento de la charla note que mi pollera apenas tapaba mis piernas y a Eduardo mirándolas, me sentí un tanto incómoda, tomé mi falda e intente bajarla, pero duraba poco en esa posición, la tela de mi pollera rápidamente volvía a exhibir mis piernas. No sabía porque me sentía así, si fuimos juntos de vacaciones varias veces así que me vio con menos ropa, ya que mis bikinis eran bastante pequeñas.

    En un momento de la charla se tocó el tema de mi matrimonio con su hijo, me preguntó si estaba saliendo con alguien, le dije que no, pero me sonrojé porque me sentí incómoda con la pregunta y entonces surgió este diálogo

    E- Porque te pones colorada

    C- No se… porque… me tomó de sorpresa

    E- Bueno pero no me respondiste

    C- No… no estoy saliendo con nadie

    Yo respondía sus preguntas tartamudeando un poco con evidencias de nerviosismo

    E- No te pongas así al fin y al cabo fue mi hijo fue el que te dejó, hoy en día sigo sin entenderlo como pudo cambiarte por otra, sos muy hermosa, dulce e inteligente y una mujer casi perfecta…

    Mi incomodidad llegó al límite me levanté dispuesta a no seguir con esa charla y dije:

    C- Voy a preparar café

    Llegué a la cocina un tanto sobresaltada y nerviosa, encendí la cocina para preparar café, Eduardo llegó detrás de mí, cerró la llave del gas diciendo:

    E- El café mejor lo tomamos después.

    Y casi al mismo tiempo tomó con ambas manos mi cintura y dijo:

    E- Siempre soñé vivir esta situación, siempre te desee, estoy enamorado de vos desde el primer día que nos vimos y que fue creciendo en el tiempo… sé que no puedo hacer esto pero ya no aguanto más, mi hijo tuvo la posibilidad de tener un hembrón como vos, y yo oculté mis deseos, pero ahora sos libre, y no puedo seguir callando lo que siento por vos, te amo como nunca ame a nadie

    No pude reaccionar, jamás había pensado eso, él tomó mi cintura con ambas manos, apoyó su cuerpo contra el mío y siento su miembro vigoroso contra mi cola, y su boca besó mi cuello y mi espalda en la zona descubierta, yo me sentí estremecer, su dulzura al besarme sacudió mis fibras más íntimas, luego giró mi cuerpo yo permanecía inmóvil y callada, estaba sorprendida por la situación y él aprovechó ese momento para depositar sus labios en los míos

    Cuando pude reaccionar, intenté impedir su beso, quitármelo de encima, pero sus brazos me sujetaban con fuerza, durante segundos intente impedir sus besos, pero poco a poco mi resistencia se aplacó y él notó que yo ya no ofrecía resistencia, su beso era dulce, tierno, apasionado y me entregué, tomé con mis manos su cintura y empecé a compartir ese beso lo rodeé con mis brazos por el cuello, mientras mis pechos erguidos y duros se pegaban contra el suyo, abrimos la boca y nuestras lenguas se unieron en la profundidad y la pasión de ese beso que duró varios minutos.

    Cuando nuestras bocas se separaron dijo:

    E- Estar así con vos es lo mejor que me pasó en la vida, estoy enamorado de vos desde el primer momento que te vi, tuve miedo a tu rechazo, pero ahora me siento el hombre más feliz de la tierra, quiero hacerte el amor, quiero saciar en tu cuerpo tantos años de deseo.

    Me sedujo esa frase y dije

    C- Ahora me tenés… es una locura pero quiero ser tuya

    Abrazados y besándonos fuimos a mi habitación, nos abalanzamos sobre la cama y con él encima mío arreciaron los besos y las caricias, y fuimos desnudándonos, él tomó mi senos, los lamió y beso haciéndome vibrar, sentía mis pezones hinchados a punto de estallar de pasión y mi mano acariciando su pene erecto de grandes dimensiones, en ese momento solo tenía puesta una tanguita blanca, Eduardo la bajo mientras besaba y lamia mi vientre, mi cuerpo extasiado se revolcaba en la cama, y luego con su boca besó y lamió mi concha, sus dedos abrieron mis labios vaginales un profundo beso se apoderó de mi vagina, luego ingresó en ella su lengua y comenzó a lamerla y continuó durante dos minutos hasta arrancarle a mi cuerpo un orgasmo interminable, mientras su lengua, me seguía poseyendo, al saborear mis efluvios vaginales

    Cuando mi cuerpo se aquieto, tomó su pene con la mano y lo deslizo por mi vagina sin penetrarme, tomó mis piernas y las levanto hacia sus hombros, estaba a merced de Eduardo y deseando ser penetrada por él Vi como su glande se acercaba lentamente a mi conchita y al sentirla en la entrada de mi vagina, un profundo gemido nació de mi boca, mientras decía

    C- ahhh!!! Es hermosa, haceme tuya muero por sentirla dentro de mí

    E- Estar dentro tuyo es lo que más deseo en el mundo, te imagine de muchas maneras pero no pude imaginarte tan hermosa

    Empujo lentamente toda su pene dentro mío y yo me sentía plena… por Dios que grande y gruesa la tenía mi ex suegro!!! Poco a poco fue entrando en mi vagina, hasta dármela toda y empezó a bombear lentamente para luego hacerlo más rápido…

    C- Siiii… así por Dios haceme tuya, lléname toda quiero todo tu semen dentro mío

    E- Si amor, todo va a ser tuyo, estar así con vos es glorioso… abrite un poco más

    Ese momento era infernal, en esa posición me sentía poseída por completo, sus manos se apoderaban de mis tetas, los masajeaba, jugaba con mis pezones, su pene era dueño de mi vagina, ahora mis piernas rodeaban su cintura así podía sentir más su pene dentro mío. Le pedí cambiar de posición.

    Atendió mi pedido, me puse en cuatro sobre la cama, él se paró al lado de la cama y volvió a introducir su pene en mi vagina, y enseguida comenzó a bombear dentro mío, me tomó por la cadera y me bombeó más frenéticamente, me sentía en otro mundo, estaba gozando como pocas veces, jamás hubiese imaginado esto, pero mi ex suegro me estaba haciendo su mujer, sentirme poseída por él me daba más placer, mis jugos vaginales lubricaban ese placentero momento

    C- Si Edu así… seguime cogiendo… haceme tuya

    E- Si Claudia no voy a parar nunca, cogerte es lo mejor que me pasó en la vida

    Sentí que ya no podía contener un nuevo orgasmo, y dije;

    C- Para… para… voy a tener otro orgasmo pero no quiero que sea ahora

    El cumplió mi deseo, me la sacó, me acosté sobre la cama frente a él, abrí mis piernas y dije:

    C- Seguí no dejes de cogerme

    Crucé mis piernas tomando con ellas su cuerpo, nos besamos durante varios minutos, y dije:

    C- ahora quiero yo ser tu jinete

    Se acostó en la cama yo abrí mis piernas y me subí sobre él; metí muy despacio su pene dentro mío, al tenerlo así mi boca gimió profundamente, y comencé a cabalgar con deseo y pasión, mis pechos se bamboleaban mientras montaba a ese hombre que jugaba con mis pezones y me pedía

    E-«Dale Claudia, seguí así, me estas volviendo loco cogerte es lo máximo

    Estar así sobre él fue muy placentero porque era yo la que manejaba los tiempos y al ver su cara de gozo hizo que me calentase más aún, su gemidos, su pasión, me enloquecieron, y comencé a acelerar mi ritmo, subía y bajaba cada vez más excitada, cada tanto me detenía disminuía mi ritmo, recorría con mi vagina su erecto miembro y me detenía para sentirlo muy dentro mío, para luego aumentar mi ritmo, él me tomaba por la cintura, entonces dijo:

    E- Voy a acabar en cualquier momento, ya no me puedo contener

    C- Aguanta un poquito así lo hacemos juntos

    En ese momento su dedo comenzó a acariciar los bordes de mi ano, sentí un enorme placer tanto que me hizo acabar, cuando comencé a sacudirme su pene estalló, y su cálido, semen comenzó a recorrer mis entrañas, me recosté sobre él besé su boca y dijo:

    E- Gracias Claudia sos increíble, una diosa, nadie me hizo el amor como vos

    C- Yo también lo disfrute

    A la mañana, me levanté, fui a la cocina, me serví un café y medité un rato estaba mal por lo que había pasado, en eso andaban mis pensamientos cuando Eduardo apareció me quiso besar y yo giré mi cabeza para darle mi mejilla, me besó y dijo:

    E-Te pasa algo

    C- Si… lo de anoche fue un terrible error, pero sucedió, nos dejamos llevar por la calentura, lo disfruté pero terminó

    E- Porque decís eso

    Porque sos el abuelo de mi hijo, porque si se enterase de esto no nos perdonaría nunca y yo no toleraría eso, ni vos ni yo podemos hacerle eso, fue lindo pero nunca debimos permitirlo, así que esto quede como algo que sucedió pero que nunca debe repetirse… creo que lo mejor que podemos hacer es esto y que vos y yo dejemos de vernos por un tiempo… perdóname.

    Y eso fue el final de una alocada noche…

  • La culpa la tuvo el alcohol y la necesidad de ambos (5 -Fin)

    La culpa la tuvo el alcohol y la necesidad de ambos (5 -Fin)

    Silvia ahora que estaba en mis brazos sintiendo mi calor en su cuerpo y como mis manos acarician sus senos y nuestras bocas se besaban apasionadamente, había logrado vencer en ella lo que antes había en su interior todos estos días que se había ido lejos de Lima que era razón que le prohibía el incesto con un muchacho de 18 años hijo de su sobrina y los problemas y el escándalo con su familia si se llegara a saber le decía que no lo haga, pero al mismo tiempo también sentía el deseo de volver a sentirse una mujer amada y deseada por un hombre era más fuerte que logró dejar atrás todo y dejarse llevar por la pasión.

    Ahora era ella quién me quitaba la ropa, los botones de la camisa fueron casi arrancados por Silvia mientras besaba mi pecho su lengua subía y bajaba desde mi cuello hasta llegar a la mitad del cuerpo luego afloja la correa y me quitó el pantalón dejándome solo con el bóxer.

    -Manuel… te extrañé tanto… ¿no sé qué me has hecho para perder la cabeza por ti?

    Ella arrodillada mientras sacaba mi verga bien dura del bóxer y lo chupaba como si fuera su helado de su sabor preferido su lengua recorría desde el glande luego bajando muy despacio todo el cuerpo hasta llegar a los testículos que besaba y se los metía a la boca eso lo repetía varias veces…

    -¡Quéeee ricooo así así chupalo todito que ahora en adelante esta es tu pinga… aggg…!

    Y no se detuvo hasta que grité de placer cuando eyacule dentro de su experimentada boca que la abrió más para tragar todo el semen y luego pasar la lengua por la comisura de los labios para recoger lo que había afuera de la boca..

    -¡Aggg… Así toma toda tu lechecita… hasta la última gota como buena niña!

    Se levantó y me abrazo muy fuerte diciendo que me quería mucho y que estos días la hicieron meditar bastante sabia del peligro y que no era lo que debía ser pero no pudo quitar de su cabeza a mí y sus ojos se humedecieron seque sus lágrimas y la besé.

    -¡Vamos a bañarnos Manuel juntos el viaje fue agotador!

    Mi mano recorría su cuerpo con la esponja sus enormes senos de pezones marrones y grandes que estaban erectas debido a mis caricias luego baje a su abdomen que aún estaba en forma por el ejercicio que hacía en el gimnasio junto a mi madre y lo mejor de todo era sus caderas anchas y sus nalgotas que siempre fue su mejor atractivo para los hombres.

    Yo pegado atrás de ella bañándola como si fuera una niña y besando su nuca luego orejas y cuello tiró para atrás la cabeza buscando mi boca y nos besamos ahora esos besos eran más tiernos, mi verga estaba en su máxima erección en medio de sus grandes y apetitosos glúteos… estaba entre lo mejor su ano cuando suena mi celular…

    El sonido de la llamada nos hizo volver a la realidad, salimos rápido y contesté era mi madre que preguntaba como estábamos y sobre todo ella su tía me daba ganas de decirle que estaba muy feliz con la verga en su boca pero no.

    -Aló mamá si está bien la tía Silvia, la estoy acompañando porque está un poco triste… dentro de un rato más estoy de regreso a casa.

    Me dijo que está bien qué no me preocupe que me tomé todo el tiempo necesario para dejarla bien y como la había visto de semblante entonces le comenté que la vi algo confundida y por eso me quedé con ella.

    -¡Mamá ella se ha ido a la cocina a preparar al para comer ahí viene le doy el celular para que la saludes!

    Ellas conversaban mientras yo besaba sus tetas y las chupaba con si fuera un bebé,, Silvia trataba de disimular los gemidos luego ella le dijo a mi mamá que le perdone por quitarle a su hijo un momento pero que se sentía sola pero que ya luego se lo devolvería.

    -Nooo tía no te preocupes para que está la familia tu sabes que te queremos mucho y si está a nuestro alcance se hace… Recuerda no estás sola así que Manolito te acompañe el tiempo que tú quieras. Y disculpa que no pude ir pero tuve que llevar a la niña al doctor luego hablamos un beso y bienvenida y te quiero mucho.

    Creo que fue un error pasarle el celular porque otra vez empezó con el conflicto emocional de lo que era correcto, la eché a la cama y empiezo a besar sus muslos y fui subiendo hasta llegar a su sexo a diferencia de la primera vez estaba oscuro la habitación ahora la luz del día me brindaba definitivamente una mejor visión, ella se había depilado antes estaba descuidada porque no se sentía bella y nadie vería ahí, sus labios vaginales los besé y mordí levemente.

    -¡Ahhh… aaayy queee ricoo… Manuelitooo.. ahhh ahhh!

    Ahora era yo quien no soltaría su chucha hasta que grité de placer su cuerpo empezó a moverse cada vez más fuerte y sus gemidos también luego se estremeció por completo y soltó un grito y se orino de placer al llegar al orgasmo.

    -¡Ayyy… Diooos que maravillaaa…!

    Entonces la abracé fuerte y la besé su cuerpo aún temblaba de lo sensible que aún estaba la volteó y su esfínter empiezo acariciar y usando sus propios jugos lo usaba como lubricante primero fue un dedo luego dos para seguir con tres hasta que su ano parecía ya estar bien preparado para al fin poder ser disfrutado por mí era el único lugar que aún no lo hacía.

    -¡Tengo miedo nunca lo hice por ahí mi amor cuando el imbécil de mi ex marido me lo pedía no se lo permití. Me va a doler. Nooo!

    Le dije que lo haría con cariño y cuidado porque yo si la quiero mucho que confié en mí, tal vez ese también fue un motivo para que su marido se busque a otra porque no entendía yo y los hombres de la familia teniendo una mujer tan rica y de buen culo la había abandonado.

    -¡Ayyyy mi amooor me dueleee ayyy!

    Recién había entrado la cabecita y se moría de miedo y gritaba le digo que se tranquilice y se relaje porque si seguía así no se podría le di una almohada para que muerda si se sentía dolor, ahí estaba yo como experto a mis 18 años diciendo que hacer a una mujer de 52 años como si tuviera mucha experiencia cuando también era mi primera vez que le metía por el culo a una mujer.

    – ¡Así así relájate… al comienzo te va a doler pero luego te vas a gustar mucho!

    Y poco a poco fui invadiendo su culo hasta ese momento virgen sentía como se resistía su ano las paredes del culo se contraigan bastante y empiezo aumentar la fuerza de la penetración y fue cediendo la resistencia y entró la mitad de mi pinga, sus gritos ahora eran más fuertes pero eso no me detuvo para seguir empujando hasta meterlo todo.

    -¡Ayyy… Manueeel me matas… ayyy… ayyy!

    Sus gritos me hicieron dudar un momento en seguir con la penetración en su esfínter que al fin luego de mucho esfuerzo permitió que sea invadido y entrada todo haciendo una fuerte presión en el falo que por primera vez.

    -¡Aguanta un poco más… Silvia!

    Detuve por un momento la penetración pero sin sacárselo del culo como pedía para que su esfínter se vaya acostumbrando al grosor y tamaño del falo que por primera vez entraba mientras les besaba la cara.

    Luego de unos minutos Silvia parecía ya más calmada así que lentamente proseguí con el mete y saca… Ohhh sorpresa cambió los gritos de dolor por los de placer su respiración era agitada era como si hubiera sido la primera vez de una yegua al sentir la silla de montar y salta y salta tratando de botar al jinete para luego de tanto esfuerzo ser donada.

    -¡Ves Silvia te dije que luego del dolor viene lo rico que vas a sentir de ahora en adelante!

    A cada embestida que recibe sus nalgotas saltaban que rico se sentía su ano bien apretadito parecía un horno de lo caliente que estaba, me parecía un sueño que fuera yo quién le había roto el culo a la tía Silvia que tantos hombres en la familia siendo mi papá uno de ellos que se lo veían disimuladamente con deseo..

    -¡Ahh… ahhh… Manolito!

    -¿Te gusta?… Mi amor. A mi me gusta mucho que ricooo!

    -¡Siii… muchooo… se siente muy bien así… siguee… ahhh!

    En menos de un mes había cambiado mi vida sexual de ser un muchacho que bajaba su libido mirando revistas y películas porno y para luego terminar masturbando ahora ser un hombre que disfruta junto a una madura mujer de buen sexo y culminar rompiéndole el culo.

    Luego de un buen tiempo disfrutando de su cavidad anal sentía como llegaba a terminar y llenaba sus entrañas de leche caliente sujete fuerte sus caderas y empuje más fuerte sobre ella.

    Caí pesadamente en la cama exhausto y agitado ella se me acercó y pone su cabeza en mi pecho y podía sentir los latidos del corazón, Silvia se sentía protegida y amada en ese momento por mí, de ahora en adelante ella sería mi mujer cuando estemos solos pero delante de la familia todo seguiría igual.

    -¡Manuel quiero que esto dure lo máximo que se pueda yo siempre estaré acá para ti. Desde ahora yo seré tu mujer. Tanto tiempo sola y deprimida pero tu haz logrado que recobre la alegría en mi corazón. Te quiero mucho sé que eres joven y luego partirás y lo entenderé pero ahora eres mío y yo tuya.

    Cuando regrese a casa mi madre me esperaba me esperaba con ansias, haciendo miles de preguntas como la había visto, si me dijo porque había viajado así de repente etc. etc..

    -¡Madre ella está bien. No le hagas tantas preguntas déjala tranquila sólo apóyala como siempre lo ha hecho!

    Desde ese momento voy a su casa dejando pasar un día pero teniendo mucho cuidado en ser descubierto ahora en las reuniones familiares se le ve diferente alegre con una bella sonrisa todos preguntan el motivo y ella solo dice que el apoyo de ellos su familia y las charlas con el psicólogo le ayudaron mucho y sin que nadie lo noté me ve.

    Ahora ese culo que muchos ven cuando ella baila es mío y mi madre también está muy contenta por ella así que cuando ella me llama para que cualquier pretexto vaya no hay problema para eso está la familia para apoyarnos.

    FIN

  • Encuentro sexual de amor prohibido con anal incluido

    Encuentro sexual de amor prohibido con anal incluido

    Parte I: Los antecedentes

    La verdad es que ella siempre me gusto; la vi crecer, la vi hacerse mujer. Cuando se hizo una mujer, tan hermosa, sensual, unos labios gruesos, la piel canela más encantadora, tersa, unos muslos hechos por Dioses; y un trasero tallado a mano; desde entonces quise tenerla, quise hacerla mía. Pero como siquiera enamorarla? como acercarme?; siendo prohibida por ser un familiar muy, pero muy cercano a mi esposa, además 15 años menor que yo.

    Nunca le dije nada al principio, pero ya fantaseaba con ella cada vez que podía; siempre animaba y aceptaba a que fuéramos a la playa o la piscina, sólo para verla en traje de baño.

    Un día me atreví, estábamos en mi auto y se lo dije mientras puse mi mano en su pierna, le advertí que no quería ofenderle; y que no fuera a decir nada a nadie. Ella no se sorprendió mucho, no se alarmo ni formó una alharaca; me dijo que estaba bien, que yo también le gustaba algo (ahora creo que yo le gustaba un poquito más de lo que pudo aceptar ese día), pero que no era posible que pasara nada, que su muy ligada relación familiar con mi esposa no le permitía siquiera pensarlo; yo insistí y le pedí que lo dejáramos como un pendiente para ver si algún día pasaba; me dijo que ok; y le pedí un besito, uno muy pequeño; ella accedió y nos besamos (un piquito).

    Así que desde que sucedió aquel besito, nunca desistí. Toda oportunidad de estar solos la aprovechaba para tocarle el tema, ella nunca me rechazo de pleno, pero seguía negándose y diciendo que no.

    Una vez aproveché una oportunidad de oro para mí: ella necesitaba que yo consintiera que mi hijo fuera con ella a un viaje; y además necesitaba dinero para ella y mi hijo; le dije que debíamos hablar el asunto a solas; y nos vimos en mi auto; entonces le pedí que me permitiera tocarla; y renegando acepto, yo estaba algo tomado, así que seguro fui tosco, y para ella no fue algo agradable; además estábamos frente a su casa y temía por si salía su madre; pero yo lo aproveche, toque sus senos puntiagudos, duros y de tamaño agradable, caben en mi mano muy bien; luego hice que abriera un poco las piernas y abriera el cierre de su pantalón (lástima que no andaba en falda); así que metí mi mano entre sus piernas, se dejó, pero me decía que ya, que fuera rápido; sólo logré acariciar un poco su pubis y con la punta del dedo medio llegué a la entrada de sus labios vaginales; ella estaba mojada; le dije: pero si te gusta; y me contesto: “claro, yo no soy de hierro, pero ya, basta, saca tu mano”. Ese día para mí fue glorioso; un avance importante; y pensé que pronto consolidaría el asunto.

    Pero el asunto no fue ningún pronto. Yo siempre insistí; y ella siempre dijo que no; así pasaron más de 15 años (yo siempre insistiendo). Ahora ella tiene un hijo y está casada; pero eso nunca me detuvo.

    Yo me había mudado temporalmente de la ciudad a otra distante; pero siempre mantuve el contacto. Una vez por chat le pedí una foto donde pudiera ver sus partes y de tanto yo insistir me la envió; luego le pedí otras más descubiertas y también accedió de tanto mi insistencia; ahí supe que si era posible; y aproveche una visita que hice a la ciudad donde ella vive, la llame y comencé a pedirle que saliéramos, le escribí varios días, la persuadí, la reté y por fin accedió. Luego se presentó la pregunta del cómo y dónde; así que ese día acordamos, como fue, que la busque a la salida de su trabajo; cuando ella se montó en mi auto yo temblaba, no podía creerlo, no sabía qué hacer, pero me decidí y la llevé directo a un motel cercano, la adrenalina y el deseo me tenían nervioso; ella me dijo que estaba peor de asustada (estábamos en la ciudad donde ella vive).

    Mientras nos registramos en el motel hablamos poco, no nos tocamos, no nos vimos a los ojos; pero cuando entramos a la habitación, todo cambió. Pero eso es la II parte.

    Parte II: En la habitación del motel

    Luego de entrar a la habitación, la tensión que teníamos ambos cedió un poco, fumamos en la ventana, yo me había quitado la camisa, desvestirnos no era problema, ya antes nos habíamos visto con poca ropa el uno al otro. Le pregunté que como haríamos esto: con besos o sin besos; me dijo que como fuera surgiendo; y terminando la frase la bese, pero esta vez el beso fue diferente, no era un besito de picardía; enseguida note con sus besos que se entregaría, que estaba dispuesta. Pedimos comida y cervezas; yo necesitaba tonar algo, tenía la boca seca por la tensión y los nervios. Nos quedamos medio desnudos y comenzamos a besarnos en la cama; yo quería que trajeran el pedido y no fueran a interrumpirme. Luego de saborear las cervezas, volvimos a la cama, en mi mente pasaban mil ideas de cómo abordarla, de cómo penetrarla, no me decidía que hacer; le pedí que se recostara boca abajo pero de lado, ya no tenía los pantalones, no recuerdo si se los quite yo o ella, la bese otro poco, luego comencé besarla por el cuello, le bese la espalda, la acariciaba simultáneamente; ya estaba desesperado por penetrarla, pero debía ser pausado, teníamos bastante tiempo, aún que yo le tenía unas ganas guardadas increíbles; deje de besarle la espalda y aparte su blumer un poco y comencé a besarle las nalgas, rápidamente me llegue al culito, se lo besé y comience a chuparle el culo; al mismo tiempo le metí el dedo en la vagina, estaba caliente y mojada; la voltee un poco y le abrí las piernas, rápido llegué a su clítoris, se lo chupe suave pero firme, le daba con mi lengua; comenzó a gemir; creo que apenas estaba saliendo de la vergüenza y comenzó a incorporarse; entonces le quite las pantaletas y la puse en la posición clásica del escalador (como pollo en brasa), quería ver su cara y besarla; entonces la penetre; oh señor que exquisito momento!!!; de ella salió un leve gemido y arqueó su espalda; entonces la bese, la acariciaba y comencé a bombearla, a darle duro; mi pene entraba y salía de su vagina mojada, que ricura!!! Que disfrute!!! Yo estaba que estallaba, que acaba de primera; pero concentrado en durar lo más posible; y no es que sea precoz, pero tenía miedo que aquellas ganas guardadas me llevaran a un desastre; además ella me había dicho que no se estaba cuidando (no estaba tomando las píldoras); y que era mi responsabilidad la prevención; por lo que yo sabía que debía controlarme para acabar fuera de la vagina; ni loco hubiese intimado con la mujer que más he deseado usando condón. En fin paré; me baje de ella y me acose boca arriba; ella se quedó como quien pregunta y ahora; pero no, se montó sobre mí, cuando ella estaba buscando meterse mi pene, la besé y le dije al oído que me imitara, que quería que me lo chupara, no muy resuelta, se bajó un poco y agarró mi pene con toda su mano; pensé que quizás no tenía tanta habilidad para mamar y le daba pena; pero no, fue lo contrario, primero me lo besó; y al instante se lo metió en la boca, me lo chupaba con suavidad mientras me pajeaba; hay señor que rico lo chupa, es delicada pero a la vez agresiva; me lo mamó por un buen rato, ella parecía no importarle seguirlo mamando, pero yo estaba que acababa; y aunque hubiese sido glorioso acabar en su boca, yo quería seguir cogiéndola; así que la tomé para que se montara; lo agarró ella misma y se lo metió por su vagina que estaba igual de mojada; se lo metió todo y comenzó a menearse; mientras yo le apretaba duro las tetas y se las chupaba; la agarraba de la nuca y la besaba; la hice pegarse a mí; levante la cadera y comencé a bombearla desde abajo; se escuchaba el choque de mis testículos con sus nalgas; duro le deba y ella gemía; hasta que sentí que comenzó a tener contracciones en sus piernas; y la bombee más duro hasta que acabo. Luego la hice bajar de mí y las puse en cuatro con la cara pegada a la cama, con el culo bien parado; se la metí, la bobee y le di duro, hasta que no pude aguantar, ver es inmenso trasero trigueño desplegado para mí; y entonces se la saqué y le acabe en la espalda, encima de sus nalgas; acabe una cantidad bastante grande para mi estándar; creo que era esa emoción; sentía que el corazón me iba estallar. Ese fue el primero de tres que echamos ese día. Seguro será irrepetible. Pero los otros serían mejores.

    Luego de comer y beber un poco; echamos el segundo; eso fue una exploración de nuestra sexualidad; me lo volvió a mamar; hay que bien lo hace; probamos una gran variedad de posiciones, tanto en la cama como en otros muebles que había en la habitación; vívido recuerdo que por último la puse en cuatro en un diván de la habitación (en el lateral), su cuerpo quedaba trabado, de tal manera que cuando le daba no quedaba espacio a esquivos ni a alejarse, a cada bombeo la penetración era completa, hasta el final, profunda, en esa posición nos quedamos el mayor tiempo, yo seguía dándole y dándole; en ocasiones ella abría sus grandes nalgas; y entonces la penetraba más profundo aún, podía ver su cara de satisfacción; pero al final hice que las soltara, yo quería sentir esas ricas nalgas chocando contra mí; hasta que nuevamente le acabé en las espalda.

    Después conversamos un rato; recuerdo que le dije que lo mejor de estar con ella era que podíamos conversar con libertad de temas comunes, cosa que no podía hacer con ninguna otra amante que pudiera tener. Entonces en la conversa aproveche para pedirle el culito; me dijo de inmediato que no, que eso debía doler. Entonces le pregunte que si a su edad nunca lo había hecho; me dijo que si pero que muy superficial y que no le había gustado por que le incomoda. Enseguida pensé; que ya me había dicho que no estaríamos juntos nunca; y ya habíamos echado dos; así que seguí insistiendo; le dije que se lo haría delicado; no me contestó más nada. Seguido le dije que debía ayudarme mucho para el tercero, que me iba a tardar un poco más, al menos que mediera el culo; se sonrió y me acosté boca arriba; enseguida ella se acomodó acurrucada entre mis piernas y agarro mi pene y comenzó a chuparlo; no me cansaría de decir que lo mama divino; me deje mamar por un largo rato, esta vez no tenía miedo de acabar y lo disfruté más; ella me lo chupaba y me lo seguía chupando; entonces la hice poner sobre mí, en la posición del 69; ella me lo chupaba, me masturbaba y chupaba; yo mientras le estaba chupando desde el clítoris hasta el culo, un ratico le mamaba el culo y otro ratico le chupaba la pepita del clítoris; ya se me había puesto la verga tan dura que me dolía; nos paramos de mamar y la puse en la misma posición que comenzó todo, boca abajo pero de lado; entonces le metí mi verga tiesa por su rica vagina, le levanté una pierna y la puse en mi hombro izquierdo; y le comencé a dar; ella gemía y se chupaba los labios, me pedía que le diera, que le diera más; pare un rato de bombearla para bajarme a chuparle el culo otra vez; pero esta vez yo quería lubricar su culo con mi saliva; luego me subí otra vez y le metí la verga por su cuquita; mientras comencé meterle un dedo por el ano y la seguía lubricando; entonces así recostada boca bajo de lado, le puse la verga en la puertica del ano, no dijo nada; así que comencé a tratar de encajarle la cabeza de mi verga en ese culito que se había abierto un poquito, pero se veía estrecho; entonces yo también me recosté de lado, pero ya mi verga estaba presentada en la puertica del culo; y entonces le metí el dedo de mi mano derecha en la cuquita para mojarlo y comenzar a darle con el dedo en el clítoris. Mientras le frotaba el clítoris comencé a empujar la verga hacia dentro de su culito, se comenzaba a meter, cuando me dijo: me duele; yo le comencé a sisear al oído, pero no paré de frotar su clítoris; luego comencé a empujar su cadera contra mí y ella comenzó a menearse y empujándose contra mí; ella se menea como una diosa latina que es. En ese juego de empuje y gemidos entro la cabeza de mi verga en su culo; gimió pero no paró de menearse; así que comencé a bombearla; ya entonces mi pene le había entrado a la mitad; la tome por las caderas y me la monte encima, de manera que quedé boca arriba y ella acostada sobre mí; yo me pude mover poco, pero ella se encargó del asunto y se meneo y se meneo hasta que acabó. Para ese entonces todavía no había entrado mi verga hasta lo profundo, pero no sabía si aguantaría, además ella ya había acabado; así que la lleve a la posición original y levante su muslo hasta mi hombre izquierdo y comencé a darle, suave pero firme; le di y la bobee, ella ya estaba gritando y agarraba las sábanas retorciendo; yo quería seguir dándole, seguir disfrutando tal divino momento, quería intentar metérselo por ese culo hasta lo profundo; pero al cabo de un rato no aguanté más y acabé; le llene ese culo de leche; entonces me recosté a su lado por un rato; para suspirar y bajarle la presión al corazón que me iba a estallar. Nos paramos, bañamos, vestimos y nos fuimos. La deje cerca de su casa y me fui. A los días me volví a mi cuidad de residencia; no nos hemos vuelto a ver íntimamente; pero ahora nos comunicamos en secreto por teléfono y abiertamente, tenemos planeado volver a hacerlo; mientras tanto no enviamos fotos y videos eróticos; y hasta masturbándonos por teléfono, pero esa es otra historia.

  • Yo y mi circunstancia

    Yo y mi circunstancia

    Tengo 42 años, cumplí recientemente 10 años de casada con mi marido que tiene 45. Tenemos un hijo de 8 años.

    Por razones de trabajo mi marido sale de viaje de martes a viernes. Lleva así un par de años, pues aceptó esta propuesta a condición de mejorar sus perspectivas profesionales y económicas. Yo me dedico al hogar, además de llevar a mi hijo al colegio, ayudarlo en las tareas y llevarlo al Taekwondo dos días a la semana. Como tengo tiempo libre, aprovecho para asistir al club y hacer ejercicio y reunirme con mis amigas o mi familia.

    Que mi marido esté de viaje parte de la semana no me afectó pues no eran muchos días. Más bien al contrario, nuestra relación de fortaleció en todos sentidos. En el plano íntimo mejoró sustancialmente pues el hecho mismo de no estar juntos cuatro días a la semana contribuía a que nuestras relaciones fueran con más deseo por esperadas. Por ejemplo, el viernes que llegaba, según el itinerario del viaje, lo esperaba con un mensaje explícito, si ya estaba dormida, desnuda y si estaba despierta vestida lo esperaba con una rica cena pero con una falda corta o vestido corto, con o sin ropa interior. El caso es que lo esperaba con gusto y él, aunque cansado, aceptaba con gusto mis insinuaciones, por lo que las relaciones eran frecuentes cada fin de semana y muy satisfactorias. Así llegará muy noche o de madrugada teníamos relaciones. Sin embargo, había ocasiones en que los días en que no estaba me quedaba con más deseo, no insatisfecha pero sí con el deseo a flor de piel; sobre todo, en ciertos días, por ejemplo, en mis días fértiles, en que me sentía demasiado golosa. Vivo en un lugar donde hace calor, cerca del mar, la vestimenta es veraniega, uso vestidos y faldas cortas o bermudas o shorts. Mi naturaleza es coqueta, extrovertida, siempre sonrió y miro a los ojos a las personas, lo que provoca que envié mensajes que se malinterpretan, sobre todo con los hombres, ya sea por cómo me visto, mi sonrisa o simplemente mi forma de ser, pero tampoco soy una mujer fácil ni me dejo impresionar tan fácilmente ni ando buscando aventuras. Tampoco caigo en la vulgaridad. Sé de mi situación de mujer casada y de las consecuencias que puede provocar una mala decisión. El caso es que considero que estoy en un muy buen momento de mi vida, en la que me siento muy bien. No somos ricos pero no tenemos problemas económicos, mi hijo todavía es pequeño y controlable. Me siento y estoy joven; bien conservada, sigo atrayendo las miradas de jóvenes y señores, pues soy alta, delgada, trigueña y trato de disfrutar cada momento.

    En uno de esos días en que me sentía así, es decir, en mis días fértiles, repito, golosa, sensual y sexual, coincidió en que fui a llevar a mi hijo al Taekwondo. Su maestro es un joven, como de 35 años, obviamente con buen cuerpo y bueno, esa vez por las rutinas que se hicieron se quedó con el torso desnudo y me llamó la atención su musculatura y no dejé de mirarlo. Él es muy atento y respetuoso, pues además esa es la filosofía de esa disciplina. Pero esa vez él se dio cuenta que lo miraba, no pudo evitarlo ni yo evitar verlo.

    Para la siguiente sesión me puse una falda corta, de color rojo y una playera blanca ceñida; me puse tacones y debo confesarlo, lo hice al propósito, además de que hacía mucho calor y pues como decía, soy coqueta, lo hice para saber cómo reaccionaba. Así que, durante la sesión de entrenamiento, busqué sentarme en lugar estratégico donde me pudiera ver. Así que cuando me miraba cruzaba las piernas, lo miraba o me volteaba a platicar con alguna mamá, pero con las piernas cruzadas. Finalmente terminó la sesión con los niños y nos retiramos tanto los niños como los padres. Volteé a verlo y sentí cómo me siguió con la mirada hasta salir del lugar.

    A la siguiente semana nos citó en forma individual a los padres para entregarnos un reporte/evaluación del desempeño de los niños así como el resultado de una selección para participar en una exhibición y competencia en una provincia del país. Cuando supe el día que me tocaba asistir con él, me puse unos shorts blancos, con unas sandalias. Fui con mi hijo, pero hubo un momento en que el niño salió con unos amiguitos y el profesor aprovecho y me dijo que era una señora muy guapa y atractiva, que si aceptaba una invitación a cenar. Lo hizo porque ya sabía que mi esposo salía de viaje en la semana, supongo que lo registró en una de esas ocasiones en que había un evento entre semana y no iba mi marido. No acepté la invitación, le dije que era una mujer casada y que no tenía ningún sentido, pues ya me sabía esa historia de invitaciones y que no me faltaban.

    Pasaron los días, yo seguía llevando a mi hijo a sus sesiones dos veces por semana y haciéndole el juego de que lo miraba y él me miraba…pero nada más. En una ocasión apareció en la mañana en mi casa, pues mi hijo había olvidado algunas de sus cosas un día anterior. Me sorprendió, yo estaba sola, la señora que me ayuda estaba arriba. Lo invité a pasar, yo vestía unos leggins blancos, ajustados, y una camisa negra sin sostén, pero estaba descalza, y no dejaba de mirarme de arriba a abajo: le invité un refresco y cuando fui a la cocina por un vaso sentí sin verlo su mirada en mi trasero. En la cocina había dejado mis zapatillas la noche anterior. Deliberadamente me las puse, para que mi silueta se estilizara mejor y pudiera verme en esos leggins ajustados pero con tacones. Cuando regresé, se impactó al verme, lo sentí nervioso y volvió a llenarme de cumplidos, que ni los recuerdo, pues siempre son los mismos y ya no me sorprenden venidos de un hombre que busca algo más. Insistió en invitarme a cenar y pretendió acercarse a mí, lo paré en seco, tomé las cosas de mi hijo y las llevé caminando a otro lugar de la casa, pero con la intención de que viera mi trasero con leggins y en tacones. Lo estaba provocando y me divertía. Le di las gracias y lo miré fijamente a los ojos y le dije enfáticamente: “si pretendes seducirme y llevarme a la cama estas equivocado”. Se disculpó y se retiró, como decimos, con la cola entre las patas. Después fui a mi recamara a verme en el espejo para comprobar cómo me miraba con esos leggins y tacones. Me reí y comprobé porque se había puesto tan nervioso y porque estaba tan insistente. Debo reconocer que me veía muy bien.

    En el fondo sabía que yo tenía parte de culpa de lo sucedido. Pero me cuesta trabajo ser de otra forma. Empecé a cambiar mi forma se ser con él y las cosas se calmaron. La relación con mi marido seguía excelente, nunca le dije nada y aunque sabe de mi forma de ser no me cela, tiene una confianza casi ciega en mí, que a veces no es tan buena en una relación, pues a mi parecer, a veces la incertidumbre juega un papel importante en un romance. Las relaciones íntimas seguían en su apogeo, disfrutables, a pesar de 10 años de casados o por eso mismo, pero, como decía, esos intervalos de los viajes ayudaban mucho a que nuestra vida sexual se mantuviera plena, pues la espera intensificaba nuestro deseo. Si a esto le agregamos los mensajes por teléfono y lo que nos decíamos nos provocábamos más, por ejemplo, en ocasiones le enviaba un mensaje en que le decía que estaba muy caliente, que hacía mucho calor y que había salido en minifalda al supermercado y que no tardara en regresar pues los hombres se me insinuaban y me decían cumplidos. Esto lo ponía al tope, pero era un juego a final de cuentas.

    Con el paso de los días, se nos informó el día de la exhibición y competición en una provincia de la que no diré su nombre. Había que quedarse una noche. Fue un fin de semana, por lo que fue mi marido. Todo transcurrió normal. En la noche se programó una cena. Al siguiente día mi hijo participaría en una de las competencias, por lo que, en un momento, al final de la cena, mi marido dijo que estaba cansado y se subiría a dormir con el niño. Y así fue, yo, le dije, estaré un rato más y me subo al cuarto. En la mesa en que me encontraba estaban algunos padres de familia, pero después llegaron a ocupar algunos de los lugares de la mesa tres profesores, entre ellos, el de mi hijo, que se sentó a mi lado. Conversamos un rato y después les dije que ya me retiraba. Él se ofreció a acompañarme al elevador. Pero en el trayecto me dijo si no aceptaba tomar una copa, le dije que no, que estaba cansada y que me esperaba mi esposo y mi hijo. Insistió. Acepté, le dije que siempre y cuando no nos demoráramos. Nos recomendaron ir a una especie de bar-disco del mismo hotel, así que nos encaminamos a ese lugar. Había mucha gente, había fila para entrar, pero fluía la fila. Así que nos formamos. Los de la entrada nos dijeron que hiciéramos una sola fila, para que fuera más rápido la entrada; así que él me tomó de los hombros y se colocó detrás de mí. La fila se apretaba en algunos momentos, por lo que nos reíamos por la situación. Conforme íbamos llegando a la puerta de la entrada, había menos espacio entre una y otra persona, por lo que sentí como se me acercaba por detrás y se pegaba a mi cuerpo, me decía al oído: “tranquila” “no pasa nada”, y juntaba su cuerpo al mío. Yo llevaba un vestido rojo, más o menos largo, pero ajustado, lo que hacía que resaltaran mis caderas y mi trasero. Se me acercaba más y más y empecé a sentir su miembro en mis nalgas. La gente se apretujaba y nos reíamos como idiotas. Sentí como iba creciendo su miembro y como lo frotaba contra mis nalgas y me decía al oído: “no me digas que no te gusta”, yo le respondía que no, que no me gustaba, pero le hacía el juego, pegaba mi trasero más hacia él y movía mis caderas de repente. Finalmente entramos al bar-disco, mucho ruido, un poco oscuro y pedimos algo de tomar.

    Le volví a decir que solo unos momentos y nos íbamos. Me dijo que solo tomáramos un trago y bailáramos una melodía. Supuse el porqué. Así lo hicimos. Bailamos una canción romántica y me apretó hacia su cuerpo. Sentía sus brazos fuertes como rodeaban mi cintura y sobre todo, sentía como pretendía acercarme su miembro. Yo me retiraba un poco y luego me le pegaba. Me quiso besar pero lo rechacé. Le dije que ya teníamos que retirarnos. Aceptó. Salimos y nos dirigimos al elevador. Me invitó a su cuarto, le dije que no, sobre todo cuando me dijo el número de cuarto, el cual estaba junto al mío. Subimos en el elevador y me dijo que le diera una oportunidad. Lo sentía excitado. Lo miré a los ojos y luego volteé a mirarle de reojo su miembro, totalmente erecto. Yo ya estaba un poco mojada y ciertamente excitada. Le dije que sí, pero que no debía. Además de que mi esposo me estaba esperando.

    Llegamos al piso en que estaban nuestros cuartos y nos despedimos con un beso en la mejilla, y en ese momento me dio una tarjeta de su cuarto y me dijo susurrando: “Te espero mañana temprano, como a las siete de la mañana, nadie sospechara”. (La competencia era a las 11: 00 hs., pero con el desayuno y demás, apenas había tiempo).

    Llegué al cuarto, mi hijo ya dormía y también mi marido, quien despertó cuando llegué. Me duché y después me fui a dormir. No dejaba de pensar en lo sucedido, en lo que había hecho. Ya no sabía si ir a sus cuarto al otro día temprano o no. Dormí poco. La curiosidad se apoderaba de mí. Me desperté a las seis y media. Me volví a duchar. Mi esposo todavía dormía. Me puse unos shorts y una playera, y le dije al oído a mi esposo que iría hacer un poco de ejercicio al gimnasio del hotel. Él sólo asentó. Bajé al gimnasio, como coartada, por cualquier cosa. No había casi gente: hice bicicleta unos minutos y subí nuevamente al piso.

    En el elevador seguía dudando. Llegué al piso y tomé la decisión: me dirigí a su cuarto y abrí la puerta con la tarjeta. Escuché el ruido del agua de la ducha. Se estaba bañando. Me senté a la orilla de la cama. Salió en una bata blanca, de las que dan en los hoteles; me vio y se sonrió como nuca antes lo había visto. Supongo que yo también. Me dio sus manos y yo le di las mías para levantarme y me abrazó, dejé que me abrazara. Me besaba en el cuello. Yo no sentí deseo de besarlo, solo de sentir su cuerpo. Después me pidió que le quitara la bata. Desanudé la cinta y se la abrí. La bata cayó al piso y vi todo su cuerpo desnudo. Un cuerpazo. Eso me puso nerviosa, mi corazón palpitaba al contemplar su cuerpo desnudo. Nunca había visto el cuerpo de un hombre tan perfecto. Los músculos marcados: hombros, brazos, espalda, piernas, nalgas, pero lo que más me llamó la atención fue su abdomen, que ya se lo había visto, pero no completo. Sus músculos abdominales súper marcados. No pude evitar sentir como me humedecía con solo contemplarlo, lo toqué todo, pero solo recorrí su cuerpo con mis manos, no lo besé ni nada. Sólo lo miraba: y luego su miembro, el cual empezó a erectarse. Debo decir que tenía mucho tiempo sin ver el miembro de otro hombre. Yo creo que desde mis noviazgos con otros hombres. Estaba grande, grueso. Lo acaricié con mis dos manos e intenté masturbarlo, sentía cómo crecía más y más y cómo se humedecía en la punta, saliendo un poco de fluidos. No pude evitarlo y como sabía que estaba recién bañado, me lo llevé a la boca: lo acariciaba con mis labios y luego lo metía todo a mi boca. Después de 10 años sé lo que le gusta a un hombre y cómo hacerle una buena mamada. Entre mí pensé en hacerlo eyacular rápido y que ya se acabara todo. Él me retiró y empezó a quitarme los shorts y luego la playera. Lo hizo delicadamente. No traía ropa interior pues ya sabía lo que me esperaba. Me empezó a acariciar toda, no me dejé besar en la boca; me gustó sentir otras manos, otra forma de caricias aunque siempre iguales, manos buscando lo mismo. Después me colocó en la orilla de la cama, de rodillas y me puso en cuatro, como se dice, y en esa posición inició el recorrido de sus dedos en mis piernas, mis nalgas y por supuesto mi vagina. Fue increíble cómo me acariciaba, suave, fue lo que más me gustó.

    Omito entrar más en detalle sobre todo lo que me hizo y después yo le hice. Fue simple sexualidad, no más. Me dejé ir, como se dice. Eso sí, con preservativo, que ya los tenía listos. En una hora me cogió en diferentes posiciones. Pero por el ano, no, me negué rotundamente cuando lo quiso hacer. Tuve dos orgasmos, no se me van a olvidar, increíble en tan poco tiempo, ya no sé si gemía o gritaba o estaba en silencio. No recuerdo, sólo sé que en ciertos momentos en que me sentía muy excitada me preguntaba cosas y yo le respondía. No recuerdo bien…pues sentía perder el conocimiento al estar disfrutando de esa manera con un hombre que tenía un cuerpazo. Cuando estuve encima de él, Intenté dominarlo con mis movimientos de caderas, de arriba abajo o en forma circular, con la experiencia de 10 años de casada, pero su miembro se mantenía firme y no fue tan fácil provocarle las eyaculaciones. Yo tocaba con mis manos su abdomen, duro, como una piedra, todo marcado, eso me excitaba demasiado cuando estuve encima de él. Quedé exhausta, después de casi una hora: miré el reloj, me puse mi short y mi playera. Nos dimos un beso en la mejilla y nos despedimos. Me dirigí a mi cuarto, que estaba al lado.

    Llegué a mi cuarto, mi esposo se estaba duchando, mi hijo ya estaba listo con su uniforme. Salió mi esposo de la ducha y yo me metí inmediatamente a bañar. Me sentía rara pero con mi autoestima muy alta. Los eventos transcurrieron. Pasaban por mi mente muchas cosas, sabía que yo había provocado llegar a esa situación. No había vuelta atrás. Lo había vivido y por qué no decirlo: disfrutado.

    Ya en la noche, cuando llegamos a la casa, mi marido me dijo que el sábado tenía deseos de tener relaciones conmigo, pues el vestido que traía se me veía muy bien, mostrando mis curvas y mis piernas con una abertura por delante y que lo había excitado, pero que se sentía cansado y pues iba a ser difícil pues el niño compartía el cuarto con nosotros. Así que esa noche, después de bañarnos juntos, nos metimos a la cama y empezamos a besarnos y a acariciarnos. Sentía a mi marido muy deseoso y con mucha energía. Por supuesto que lo disfruté, pero no dejaba de pensar en ciertos momentos en que en la mañana me había cogido otro hombre y que me había hecho disfrutar, como estaba disfrutaba ahora, como toda una hembra deseosa. Estando encima de mi marido, cabalgando y cabalgando, lo sentía gozar, con su miembro firme. Luego, en un momento, en que yo empezaba a excitarme, pues me conoce bien, me dijo que en la mañana, en el hotel, cuando entró al baño para ducharse, escuchó en el cuarto de lado como una pareja tenía relaciones sexuales y que eso lo había excitado, pero lo que más le había excitado es que, al acercar su oído a la pared, logró escuchar ciertos diálogos, por lo que yo le pregunté, ¿cómo cuáles? Para mí que eran amantes pues él le preguntaba a ella si le gustaba cómo se la estaban cogiendo, si se la habían cogido así alguna vez; ¿y que respondía ella?, le pregunté, pues ella decía: “nunca, nunca me han cogido así”; ¿ni tu esposo? preguntaba él: “no, ni me esposo me ha cogido como tú” y ¿por qué? «porque nunca he probado una verga como la tuya”, y luego le preguntaba que si le gustaba y ella le decía: “dame duro”, “no pares”, «no me las saques». Cuando me dijo esto me empezó a excitar más, luego le dije a mi marido que qué más había escuchado y él me respondió: también escuché que le preguntó que qué era ella para él y que ella le respondía: “soy tu puta”, “soy tu puta”, “soy tu puta”.

    En ese momento mi marido y yo llegamos a un orgasmo infinito…

  • Lucía y los amigos de su hijo

    Lucía y los amigos de su hijo

    Los amigos de Daniel quieren festejar el fin de curso de su universidad en una alberca a unos 30 minutos de la ciudad que les presto algún amigo de sus compañeros, su idea es ir el sábado al mediodía, pasar la noche en la enorme terraza o en una de las 2 habitaciones y regresar el domingo por la tarde, aprovechar y comprar algunas cervezas y cena en el asador. Daniel no quería dejar a su madre deprimida y sola en su casa por lo que mejor decidió no ir, después de platicarlo con sus 3 amigos, los cuatro coincidieron en que la mejor opción era invitar a Lucía, era divorciada muy bella, muy sonriente y alegre pero últimamente estaba algo deprimida por su soledad, no salía con nadie y sus pocas amigas estaban con sus maridos u amantes pasando de ella, aparte tendrían la oportunidad de verla en bikini, cosa que agradaba hasta a su propio hijo debido a su escultural cuerpo de poco menos de 1.60 con abdomen plano debido al constante ejercicio que también dejaba sus piernas fuertes y marcadas y una pequeña cintura que hacía ver más grandes sus ricas tetas y resaltaba su enorme par de nalgas que volvía loco a todo el que lo viera. Para Lucía no era muy agradable la idea de pasar su fin de semana rodeada de 4 jóvenes con ganas de beber, pero era más divertido que quedarse en casa sola y tratar de masturbarse debido a la sequía sexual en la que se encontraba desde su divorcio.

    En el camino Juan, el más intrépido y bien parecido del grupo, saco el tema de las cervezas y con ayuda de Arturo, el gordito, y Gonzalo, el rubio atlético sin mucho cerebro, convencieron a Lucía de parar en una licorería a comprar las cervezas que querían. Entraron todos al local donde el empleado pregunto a Juan de donde habían sacado a tan deseable mujer y cuanto les cobraría, cosa que Juan negó explicando que no era una puta para coger, el tendero le dio una pequeña bolsa de plástico con un polvo y explicó que lo disolvieran en la bebida de la bella mujer para volverla la puta que querían, Juan algo confundido pero a la vez emocionado con la ilusión de poder disfrutar con esa escultural hembra guardo la bolsa sin que nadie lo viera y fue a reunirse con sus compañeros, ya de regreso en el auto Lucía iba un poco cabreada por las miradas y gestos que le hizo el empleado al salir pero decidió no darle más importancia.

    Llegaron al lugar, era una alberca grande con camastros para tomar el sol y un jacuzzi donde fácilmente cabían 4 personas, los 4 hombres en cuanto entraron se quitaron todos sus camisas quedando en bañador y saltaron al agua, Lucía preparo algunas botanas, las dejo a los chicos y se tiró a descansar en la enorme sala de la terraza. Los 4 muchachos estaban en la alberca tomando algunas cervezas, se divertían y saltaban al agua apostando quien lo hacía mejor, Lucía tomo una cerveza que le ofreció uno de los muchachos y se dispuso a relajarse, todavía no terminaba la cerveza y empezó a fijarse en los jóvenes, no había notado antes que ya eran hombres, eran más altos que ella y tenían buenos cuerpos, excepto Arturo que era más bien gordito pero muy simpático, en cuanto termino la cerveza fue él quien le entrego otra para que no tuviera que levantarse y cuando se retiró Lucía no pudo evitar pensar que su miembro podría ser también bastante gordo, más tarde le apetecía tomar el sol y fue a vestirse con su bañador que encontró inadecuado para dicho fin al ser muy tapado y decidió usar su bikini, era diminuto y pensó que así también daría un espectáculo agradable a los amigos de su hijo que sabía la veían con deseo, cuando fue a uno de los camastros a tomar el sol ahí estaba Gonzalo y fue a él al que le pidió untar un poco de crema solar en su espalda, el muchacho accedió enseguida y Lucía se tumbó boca abajo y desabrocho la parte superior del bikini para facilitar la aplicación de la crema que Gonzalo fue extendiendo por toda su espalda, acariciando la piel y llegando a rozar las grandes tetas de la madura por los laterales, primero fue cuidadoso y al no recibir queja lo siguió haciendo con más descaro, cosa que divertía a la madre de su amigo, tanto que le pidió seguir untando la crema por la parte de atrás de sus piernas y el muchacho disfruto cada roce que llevaba hasta bien arriba y por la parte interna de los muslos de la bella mujer que solo atino a reprimir sus gemidos por el placer que le causaba el masaje, en un momento cuando el chico volvía a la parte alta de su espalda sintió un bulto duro dentro del bañador del muchacho y se dio cuenta que estaba excitado y por placentero que era recibir las caricias del hombre joven dijo que era suficiente y Gonzalo se tiró al agua para que sus compañeros no vieran su excitación.

    Un rato después fue Juan quien se acercó un momento con ella a darle otra cerveza fría e invitarla a unirse con ellos en el agua cosa que rechazó Lucía y se volvió a relajar, un minuto después los amigos le pedían que regresara la pelota que había salido de la alberca y la mujer se levantó de su camastro para dar unos pasos y regresar el juguete, cuando estuvo casi en la orilla de la alberca levanto los brazos para lanzar la pelota y cuando vio la cara de asombro de todos se dio cuenta que no volvió a amarrar la parte superior del bikini y ofrecía una vista inmejorable de sus grandes tetas a los 4 nadadores, incluido su propio hijo, un tanto apenada y otro tanto excitada se dio la vuelta y regreso a tomar el sol, imaginando nuevamente que los amigos de su hijo estarían empalmados al máximo después del espectáculo se dio cuenta que estaba excitada con ellos.

    Empezaba a oscurecer y los 4 amigos salieron del agua para preparar la cena y jugar videojuegos, Daniel ya estaba algo tomado, sus amigos no dejaban de darle cervezas al igual que a su bella madre pero él, al no estar acostumbrado, hacia más evidente su borrachera hasta que se quedó dormido en uno de los amplios sillones de la terraza, los 3 amigos volvieron a la alberca invitando a Lucía pues necesitaban 4 para jugar, no con muchas ganas acepto y se unió a ellos. En el juego era meter una pelota en unas pequeñas porterías y los contrarios trataban de quitarle la pelota, en medio de la confusión y dentro del agua los muchachos aprovechaban para rozarla y tocarla fugazmente una y otra vez, ella se daba cuenta que sus roces eran cada vez más descarados pero no decía nada, incluso empezaba a disfrutarlos mientras ella también acariciaba los desnudos torsos y sentía las 3 duras vergas de hombre a través de los bañadores, en un momento Juan que era de su mismo equipo la cargo para que no le quitaran la bola sus contrincantes quedando abrazados dentro del agua, Lucía rodeo la cintura del chico con sus piernas y este la cargaba caminando por la alberca con las tetas en la cara, lo que provocó que la calentura de ambos subiera aún más.

    Con las grandes tetas de la madura en la cara Juan hizo algún movimiento que libero los duros pezones y teniéndolos a su disposición comenzó a lamer y chupar mientras sus manos recorrían las nalgas y piernas de Lucía que estaba como en una nube sintiendo como su cuerpo reaccionaba a esas caricias que hacía tiempo no sentía, inconsciente de sus actos y nublado su juicio con la calentura la bella dama comenzó a descender para tener frente a frente a su compañero que no dejaba de besar el cuello y ahora pegaba los labios a los de ella besándolos vorazmente mientras la madura sentía ahora la verga del muchacho rozar su vulva por sobre el bañador, ella con suaves movimientos se daba placer por sobre la tela con la barra de carne que sentía estimulando a ambos a seguir besándose y acariciando todo su cuerpo, Juan, como cualquier hombre, y teniendo a esa rica madura sobre el no aguanto más y comenzó a eyacular en el agua apretando más el cuerpo de la madre de su amigo, Lucía estaba todavía muy caliente pero no hubo tiempo de reaccionar al sentir que Gonzalo la tomaba por atrás y la cargaba dando vueltas por el agua, hasta que el chico se acercó a una orilla y la hizo recargarse.

    Ahí estaba Lucía aún muy caliente para poder pensar, con ambas manos sobre la orilla de la alberca, con el musculitos de Gonzalo pegado a su espalda que recargaba y restregaba su dura verga entre las apetecibles nalgas de la madura y con sus manos amasaba las tetas a su antojo, la madre de su amigo lejos de molestarse giro su cabeza para encontrar los labios del joven y besarlos al tiempo que ahora era ella la que movía sus nalgas para sentir la polla ya desnuda de su temporal pareja entre ellas, el chico en un movimiento metió su falo entre las piernas de la dama para así rozar la vulva, cosa que la mujer agradeció apretando su piernas y subiendo el ritmo, estaba disfrutando tanto que no se dio cuenta cuando le arranco la parte baja de su bikini para, ahora sí, hacer contacto piel con piel mientras Lucía se volvía a acomodar en la misma posición y veía como salía la cabeza del falo del hombre de entre sus piernas sintiendo como él se tensaba por completo aplastando sus tetas en sus manos y teniendo un orgasmo que floto en el agua al igual que el de su compañero había hecho hace unos minutos.

    Apenas se retiró Gonzalo de su espalda sintió unas manos tomar sus caderas que la levantaron casi sacándola del agua, sus piernas aún colgaban de la orilla y las mismas manos tomaron sus nalgas separándolas y dejando al descubierto su sexo y su culo tan deseado, fue ahí donde metiendo la cara completa entre esas bellas nalgas Arturo comenzó a lamer y chupar todo cuanto alcanzaba, iba desde los muslos hasta las nalgas donde daba pequeños mordiscos y regresaba hacia abajo pasando por el centro de estas y lamiendo con ganas el agujero del culo para seguir bajando a lamer los mojados labios vaginales haciendo que la madura se estremeciera y comenzara a gemir de manera más audible, cuando creía que por fin llegaría su orgasmo Arturo salió del agua y la jalo de los brazos para sacarla por completo de la alberca solo para hacerla sentar en un camastro cercano, él sin permiso, la hizo recostar e hincando frente a ella abrió sus piernas para seguir con su trabajo bucal que tanto gustaba a la madura, con una maestría inesperada, lamia y chupaba cada rincón de la mujer que solo sentía placer y se dejaba llevar hasta por fin estallar en un delicioso y esperado orgasmo con un grito que espanto un poco a los otros y que dejo la cara de Arturo bañada en sus jugos, todavía estaba temblando Lucía del fuerte orgasmo cuando sintió que el regordete, subía por su cuerpo hasta dejar su verga sobre las tetas de la madura, con las piernas a los lados de ella, tomo sus tetas apretando su verga en medio y empezó un vaivén que siguió excitando a la madura que veía muy cerca de sus labios como aparecía y desaparecía entre sus tetas la gorda cabeza de la verga, Arturo tomo su cabello y acercando su verga a los labios de Lucía empujo para alojarla dentro de una cálida boca que comenzó a recibir chorros de semen caliente en su interior y que tuvo que tragar ya que la gorda verga no dejaba espacio en su boca para otra cosa.

    El gordito en vez de retirarse dejo su verga en la boca de la madura que entendió el mensaje y comenzó a chupar limpiándola de todo resto, cuando estaba lista él la sacó y se acomodó para colocar sus también gordos huevos al alcance de la lengua de la madura que sin recibir instrucciones lamio y metió entre sus labios alternando uno y otro. De pronto sintió que alguien separaba sus piernas y acariciaba su sexo que había quedado más sensible gracias al orgasmo, provocado por quien ahora volvía a meter su verga en la boca de la madura haciendo creer que le dislocaría la mandíbula de tan grande que tenía que abrir sus labios para alojar al intruso. Su vagina era explorada por dos delgados pero largos dedos que sacaban jugos de su interior y escurrían por el agujero de su culo hasta el colchón donde estaba completamente abierta de piernas recibiendo caricias de dos hombres, de pronto sintió otro dedo hurgar en su agujero trasero metiéndose poco a poco hasta sentir que se unía a los otros dos que jugaban en su vagina dentro de ella.

    Una voz hizo que el gordo se apartara de su lugar para dejar ver como Juan se colocaba sobre ella entre sus piernas, sobando y lamiendo sus tetas y su cuello llegando a estar ahora cara a cara viéndose a los ojos trataba de penetrarla sin atinar, Lucía bajo su mano entre los dos cuerpos para tomar la punta de la verga y dejarla en la entrada de su vagina, Juan con una enorme sonrisa fue empujando poco a poco sin parar hasta llegar a chocar sus huevos con las nalgas de la mujer que acaba de hacerlo feliz. Él al sentir el cálido y húmedo interior de la mujer de sus sueños comenzó un fuerte y continuó meter y sacar que no satisfacía a su compañera sexual pero no dejaba de hacerla sentir un extraño y continuo placer, Juan no aguanto mucho a ese ritmo y comenzó a gritar y convulsionarse al tiempo que Lucía le pedía que se saliera y no se corriera dentro, con el placer volviéndolo loco el amigo de su hijo no escucho los ruegos llenando su interior con una cálida corrida que hizo llevar a la mujer a una excitación aún más fuerte que habría provocado su segundo orgasmo de no haber sido porque el joven se retiraba de ella dejando su lugar al musculitos de Gonzalo que sin ningún preámbulo le clavó su verga hasta el fondo llegando más profundo que su compañero y que cualquier otro que hubiera disfrutado de la madura que aullaba del dolor y placer que le causaba su nuevo amante, el cual cansado de la posición de misionero la levanto, acostándose ahora el en el camastro y jalando a Lucía para colocarla sobre él, la mujer sabía bien su función y estando a horcajadas sobre el amigo de su hijo ella sola se ensarto nuevamente su enorme verga que ahora sí pudo apreciar y entender como llegaba tan profundo, estando bien llena inicio un movimiento de cadera lento y continuo que hacía ver el cielo a Gonzalo mientras sus manos recorrían las tetas y todo el cuerpo de la bella mujer, que a su vez acariciaba el definido torso y brazos de su joven amante, se recostó sobre él y lo beso con pasión, con esta nueva postura él tenía a su disposición las nalgas de la madura que disfrutaba a su antojo y hacia aparecer su ojete a la vista de sus compañeros que esperaban su turno para seguir cogiendo a la madre de su amigo, Gonzalo susurraba en el oído de su amante que era lo mejor que había tenido en el mundo, que era la mujer más deseable y con la que más pajas se había hecho, que estaba enamorado de ella desde niño y que siempre iba a estar agradecido con ella por hacerlo cumplir sus fantasías, Lucía sintió como Gonzalo aumentaba el ritmo bajo ella y lo calmo pidiendo que durara un poco más, él aguanto cuanto pudo pero al sentir como la madura convulsionaba apretando su miembro con las paredes vaginales exploto en su interior logrando llegar al orgasmo al mismo tiempo llenando las piernas de ambos del flujo abundante de la bella dama.

    Gonzalo levanto a Lucía y la dejo descansar, ella seguía disfrutando de su reciente orgasmo y trataba de entender como ese chico sin mucha experiencia la había hecho acabar de tal forma, estaba ensimismada recordando que los 3 amigos de su hijo habían derramado su semen dentro de ella, aunque Arturo lo había hecho solo en su boca intuyo sus intenciones de hacerlo de nuevo cuando lo vio caminando hacia ella con su gorda verga apuntando al cielo.

  • Infiel con mi sobrino

    Infiel con mi sobrino

    Hola mis amores espero que hayan tenido una buenas vacaciones de semana santa, sé que llevo mucho tiempo sin escribir un nuevo relato y es que mi marido ha comenzado a sospechar de mis aventuras y no me ha dejado otra opción que abandonar a mis amantes por temor a que me descubra.

    Para mis nuevos lectores me presento, mi nombre es Mayra soy una señora casada y madre de 2 hijos, aunque actualmente tengo 35 años me conservo bastante bien gracias al ejerció. Tengo un par de tetas grandes que le quitan el hambre a más de uno, piernas torneadas y unas nalgas grandes redondas y como siempre nunca faltan mis fotos para que me conozcan mejor.

    Desde mi último relato mi marido comenzó a espiarme y vigilarme, por lo que tuve que decirles adiós a mis amantes. Mi vida ha vuelto a ser cotidiana nuevamente, me dedico únicamente a las tareas del hogar y cuidar de mis hijos, aun que deje de tener mis encuentros casuales continúe vistiéndome sexy usando mis faldas, blusas, vestidos ajustados y escotados como a mí me gustan.

    Mí día a día volvió a ser rutinario y así siguió hasta que mi marido me dijo que su hermano y su familia iban a venir con nosotros a pasar las vacaciones de semana santa. La noticia lleno de gusto a toda la familia de mi marido ya que llevaban 3 años sin verlo y estando todos reunidos en casa de mis suegros llego mi cuñado junto a su familia, los fui a saludar y darles la bienvenida, le di un abrazo a mi cuñado y a su esposa, pero no veía a mi sobrino Jorge o Jorgito como le decíamos de cariño y pregunte por él.

    En eso un chico alto, robusto y muy guapo se me acerca dándome un abrazo con mucha fuerza diciéndome que era Jorgito, no me lo podía creer la última vez que lo había visto era un chico delgado y bajo de estatura pero ahora era todo un hombretón. En ese momento todo mi interior se sacudió con solo su abrazo, llevaba 10 meses sin ver a ninguno de mis amantes y ahora me ponían a semejante manjar enfrente de mí.

    Mi rajita se puso caliente con un simple abrazo, sin ninguno de mis amantes que me complacería, con mi marido que no me atendía lo suficiente y aun que me masturbaba no quedaba satisfecha, era como un volcán ardiendo y Jorge me había hecho hacer erupción.

    Para celebrar la llegada de mi cuñado prepararon una comida familiar, durante el festejo no dejaba de pensar en una forma de llamar la atención de Jorge pero no fue necesario ya que llegue a atrapar en varias ocasiones a Jorge mirando mis grandes tetas. Volver a tener la atención de un hombre joven me calentaba tanto, quería acercarme más a Jorge para romper el hielo me senté a su lado no sin antes desabrochar un botón más de mi blusa regalándole un generoso escote y comencé a preguntarle cualquier tontería, me sentía muy excitada como una leona cazando a su nueva presa.

    Rápidamente tomamos confianza y continuamos hablando casi toda la fiesta, le saque un poco de información sobre qué tipo de mujeres le gustan y esas cosa, para intentar seducirlo use mi mejor arma o mis tesoros como les digo a mi tetas de cariño, me inclinaba de más o exageraba mi risa para que mis tetas rebotaran y llamara más su atención y por supuesto que Jorge no fue la excepción.

    No despega sus ojos de mis grandes tetas me las comía con solo verlas, seguimos hablando cuando mi suegra me llamo para que la ayudara en la cocina, de mala gana me levante para ir con mi suegra paro antes le di un beso en la mejilla rosando levemente sus labios y por ultimo un vistazo de mi culazo, m e sentía muy excitada provocando a Jorge.

    Al acabar la fiesta mis cuñados se quedaron a dormir en la casa de mis suegros y como ya no había espacio para Jorgito mi marido se ofreció en hospedarlo en nuestra casa, cuando escuche eso se me ilumino mi cara estaba encantada con la idea de tener a Jorge a mi entera disposición.

    Llegamos a mi casa y mi marido se fue a acostar a nuestra recamara, lleve a Jorgito a la habitación que iba a ocupar, mientras me seguía note como su mirada se fijaba en mis nalgas y nuevamente la calentura se apoderaba de mi cuerpo. Tome unas sábanas para preparar la cama y estando inclinada meneaba mis nalgas para provocarlo y al terminar de alistarla fingí que me tropezaba cayendo juntos a la cama.

    Mientras caímos lo abrace apretando su cabeza en mis tetas, le restregué un poco mis tetas y Jorge se puso rojo, lo quería dejar excitado y por el bulto que se formó en su pantalón dio resultado, estando a si de cerca de Jorge mi rajita empezó a mojarse, había estado tanto tiempo sin estar satisfecha que si no fuera porque mis hijos seguían despiertos me hubiera devorado a Jorgito esa misma noche.

    A la mañana siguiente me levante muy temprano por lo ansiosa que estaba y aprovechando que todos seguían dormidos me dirigí a su habitación, como no tenía seguro entre sin hacer ruido, Jorge estaba dormido solo en bóxer con una playera, estando junto a él le susurre al oído buenos días Jorgito, pronto se despertó y estaba extrañado por mi presencia y antes de que dijera algo le di nuevamente los buenos días besándolo.

    Su verga rápidamente se puso dura escapando de su bóxer, necesitaba una buena verga no me resistí más y coloque mi mano sobre su verga para sentirla, la tenía muy dura y grande, empecé a masturbarlo lentamente pero me dije a mi misma contrólate Mayra no es momento con toda mi familia en casa.

    Salí de su habitación con mi rajita toda mojada, me fui a dar un bajo para calmarme pero estaba muy cachonda, tuve que recurrir a mis deditos nuevamente para tranquilizarme pero la verga de Jorge seguía en mi cabeza.

    Pasaron unos días y yo seguía con mis insinuaciones, con Jorge en mi casa me vestía sexy con jeans que levantaran mis nalgas y por supuesto acompañado con un buen escote todo lo que fuera para provocarlo y por su forma de verme dio resultado, me encanta la forma en que me miraba con deseo, Solo hacía falta la ocasión de estar solos pero con toda la familia en casa era imposible además de que se estaban acabando las vacaciones.

    El sábado en la tarde mientras estaba todos reunidos otra vez en casa de mis suegros, mi marido y mi cuñado se pusieron a tomarse unas cervezas, aunque nunca me ha gustado que mi marido tome por que no se detiene hasta emborracharse en esta ocasión lo deje ya que era mi mejor oportunidad de estar con Jorge.

    Mientras mi marido y cuñado se emborrachaban me acerqué a Jorge sin que nadie me viera para decirle que no tomara ninguna cerveza y que me acompañara esta noche, cuando se lo dije Jorge se puso como loco dándome un beso, sabía perfectamente cuales era mis intenciones.

    Durante el trascurso del día no dejábamos de comernos con las miradas, ambos estábamos ansiosos creo que hasta yo era la que estaba más porque mis pezones ya estaban duros solo de imaginarme que iba a pasar esa noche. Siendo las 11 de la noche le digo a mi cuñada que me despida de mi suegra que ya me voy con mis hijos a mi casa porque ya era tarde y mi esposo ya estaba borracho y no se quería ir.

    Antes de que me fuera mi cuñada me dijo que era algo peligroso que me fuera sola con mis hijos y que Jorge se fuera de una vez conmigo, tal como lo había planeado esa noche iba a probar la verga de mi sobrino, apenas conteniendo mi excitación le dije gracias.

    Llegamos a mi casa y mis hijos ya estaban dormidos, Jorge me ayudo a llevarlos a su recamara y cerciorándome que estuvieran profundamente dormidos me dirigí a la sala lista y cachonda para atender a mi sobrino.

    Apenas llego y mi sobrino Jorge me sorprende besándome con fuerza, sin nadie que nos interrumpiera me deje llevar por mi calentura, me empezó a masajear mis tetas y a darme besos en mi cuello, seguimos besándonos y lentamente los jugos de mis rajita empezaron a mojar mis bragas, Jorge estaba tan excitado que en su desesperación me rasgo mi blusa sacando mis tetas frente a él.

    Solo reacciono diciendo que ricas tetas tía y con una glotonería se lanzó a chuparlas con fuerza, sentía su lengua recorriendo cada centímetro de piel de mis tetas, sus labios atrapando mis pezones apretándolos suavemente, alternaba entre mis tetas sin dejar de estrujarlas.

    Ya no aguantaba más de lo excitada que estaba, mi cuerpo entero ardía a cada beso y chupetón de Jorge, nos empezamos a quitar quedando desnudos me moría de ganas de probar su verga y justo ahí en mi sala me arrodille a mamarle la verga.

    Abrí mi boca y rápidamente me trague toda su verga dura, la saboree completamente su cabecita su falo y hasta sus líquidos pre seminales, empecé a chupársela con todas mis ganas, 10 meses sola y al fin tenía una verga joven otra vez, se la lamí toda de arriba abajo.

    Jorge solo daba pequeños gemidos tratando de contenerse y no correrse, baja el ritmo para de mi mamada para que no se corriera y aguantara más, para ese momento mi rajita estaba chorreando por lo mojada que estaba necesitaba sentir la dura verga de Jorge dentro de mí.

    Me lo lleve a mi recamara para continuar sin que nos fueran a ver mis hijos, Jorge me siguió besando y acariciando mis tetas y nalgas. Llegamos a mi cama y de inmediato me aventó en la cama y se lanzó sobre mí acomodándose en medio de mis piernas.

    Sin decir media palabra me clavo toda su verga en mi rajita, cuando sentí su verga entrado me arrancando un fuerte gemido de placer, me penetro con mucha facilidad mi rajita está deseosa de volverse a sentirse llena.

    Susurrándome al oído que rica esta tía comenzó a mover sus caderas, sentía como entraba y salía de mi rajita, con un movimiento lento me estaba dando una cogida tan deliciosa que tanto extrañaba, lo comencé a besar y acariciar su espalda mientras le decía que rica cogida me estás dando Jorgito.

    Que lo llamara Jorgito no le gusto ya que comenzó a aumentar la velocidad y fuerza con la que arremetía a mi rajita, me dijo que ya no le llamara Jorgito que ahora ya es todo un hombre, estaba tan caliente que solo le respondí si mi amor eres todo un hombre antes de mis gemidos me ahogaran nuevamente.

    Eso éxito tanto a Jorge que movía sus caderas de manera eufórica taladrándome hasta lo más profundo de mi rajita, me estaba cogiendo tan duro y tan rico que tenía que morder mi labio para no gritar de placer ante el bombeo incesante de jorque que en ese momento me decía que era solo suya.

    Sus constates embestidas no tardaron en hacerme que mi cuerpo se comenzara a estremecer, mi rajita comenzó a palpitar atrapando con fuerza la verga de Jorge arañando su espalda mientras un fuerte orgasmo se apodero de mi.

    Que placer me estaba dando mi sobrino con su rica verga, al poco tiempo Jorge no asunto más y termino explotando en mi rajita llenándome de leche, ambos caímos cansados revolcándonos de placer en la cama Y como era de esperar no tardo ni 10 minutos cuando su verga ya estaba dura y con mi marido en casa de mi suegra gustosa le volví a abrir las piernas, esa noche cogimos hasta quedar agotados.

    Me dejo completamente satisfecha y llena de leche tanto que al día siguiente apenas podía sentir mis piernas por la tremenda cogida que me dio y no se diga de la recamara que tuve que cambiar todas las sabanas y abrir toda la ventana para que se fuera el olor.

  • Primera infidelidad de nuestra amiga argentina

    Primera infidelidad de nuestra amiga argentina

    Les cuento, una prima mía (tiene una casa en un country) y cuando era chica iba mucho, después cada vez menos.

    Mi prima, tiene mi misma edad, pero nada que ver conmigo jeje, está de novia con el mismo chico de siempre (estoy segura que fue el único que se la cogió), estudia en la UCA, y es toda correcta.

    Ese fin de semana, me había peleado con mi novio, entonces, como estaba lindo y hacía calor, la llamé y me fui al country. Estuvimos todo el día en la pile con un par de amigas y amigos de ella (yo los conocía a todos, pero hacía mucho que no los veía). El verano para nosotras es medio hot (al menos para mí), porque andamos con esas trajes de baño que estamos casi en bolas jaja.

    Uno de los chicos, llamémoslo Mateo, me estuvo tirando onda durante el día, me jodía cuando estábamos en la pileta y todo eso, es más haciéndose el boludo mientras jugábamos en la pileta, un par de veces me toco el culo, pero me hice la tonta, reconozco que era uno de esos días que una está caliente, no sé porque pero era así.

    La cosa es que arreglamos para hacer a la noche en lo de mi prima una reunión con los chicos del country, éramos un montón, pero todo muy tranquilo, muchos de novios y los que no estaban de novios no pasaba nada, eran todos “RESPETUOSOS” jeje.

    Bueno la cosa es que se acaba la bebida y Mateo me dice si no lo acompaño a su casa a buscar más. Bueno, vamos caminando, me pone la mano en el hombro, no le digo nada (yo había tomado un poco de más), y yo lo tomo de la cintura, nada raro para dos pendejos que se conocen desde hace años.

    En el camino, me empieza a chamullar, que estaba muy linda y blablabla, trata de meterme un beso, y le corro la boca y seguimos caminando a su casa.

    Bueno la cosa es que llegamos a su casa, yo estaba tranquila ya que no iba a pasar nada, porque sus viejos estaban durmiendo arriba, ahh como hacía calor, yo estaba con una pollerita y una tolera (para los que no saben que es les digo que es como una remera, pero cortita).

    Estábamos en la cocina y me mete un beso, y lo dejé como estaban sus viejos estaba segura, les digo en serio segura que no iba a pasar nada más que un apriete.

    Les sigo contando, me mete un beso, y lo sigo, nos besamos cada vez más fuerte y me empieza a poner la mano debajo de la tolerita y me empieza a tocar las tetas, la verdad me estaba empezando a calentar, y después con la otra mano me empieza a tocar la cola por debajo de la pollera y yo ya estaba recaliente y para dejarle bien caliente, le meto la mano sobre el traje de baño y le toco la pija, ya la tenía reparada y le metí la mano por debajo del traje de baño y se la empecé a tocar jaja. En ese momento pensé que nos estábamos yendo a la mierda, que nos íbamos a quedar recalientes y nada más.

    Pero no, de una se baja el traje de baño, se sienta en una silla y me lleva la cabeza como para que se la chupe, para frenarlo le digo que sin forro no se la chupo (estaba segura que no tenía ninguno encima, ¡boluda! saca del traje de baño uno y se lo pone (se ve que tan santas no eran las pendejas, iba preparado para cogerse a alguna).

    Bueno, la cosa es que se lo pone, y no me quedo otra, se la empecé a chupar de a poco, como me gusta a mí, se la chupé durante un rato, ahh yo estaba vestida, no me había sacado nada, no se olviden sus viejos estaban arriba. La cosa es que después me lleva para que me siente en la silla arriba de él, pero enfrentado a él, con las piernas abiertas fuera de la silla, ¿me explico?, yo estaba vestida, pero sentía su pija enorme y calentita a través de la bombachita, así estuvimos un rato besándonos, lo dejaba que me tocara la cola, hasta que en una de esas corre la bombachita ¡y si!, ¡me la puso!, me terminó cogiendo arriba de la silla.

    Yo estaba remojada y caliente, me empezó a coger hasta que acabé, pero lo hice en silencio, no podía gritar ni gemir, él también me acabo adentro (con el forro puesto obviamente).

    Ni bien acabamos, se saca el forro, se lava en la cocina, y volvimos como dos chicos buenos a la reunión.

    Obvio cuando volvíamos nos matamos a besos y me `puso todas las manos en el culo que pudo, y me gustaba que me tocara la cola, los dos seguíamos calientes, nos quedamos con ganas de matarnos en la cama, me decía que siempre me quiso coger, pero pensó que nunca se iba a dar, más estando yo de novia.

    Al día siguiente me volví y no volví a ir al country, así q no lo vi más.

    Esa fue la primera vez, que después entendí me porté como una trolita, y me gusto, me calenté.

    Otro día les cuento alguna otra cosa que me haya pasado.

  • Desde que tengo memoria quise follar a mi tía Isabel

    Desde que tengo memoria quise follar a mi tía Isabel

    Hace tiempo concurrí con mis padres al cumpleaños de mi tío Mario.

    La idea de mi tío era que concurriera con mi novia, pero esta a último momento tuvo un problema familiar que le impidió acompañarme y tuve que resignarme a una forzosa y aburrida soledad.

    Pero por otra parte no era algo tan funesto. Estar solo me permitiría disfrutar a destajo mirando a mi tía Isabel que sin dudas estaría espléndida una vez más.

    Porque desde que tengo memoria quise follar a mi tía Isabel.

    Tan antiguo era ese sueño, que puedo decir sin lugar a dudas que sus piernas fueron mi primer objeto de deseo.

    Les cuento.

    Isabel, por ejemplo, se ha caracterizado siempre por vestir sus piernas con finas medias especialmente elegidas para realzar la monumental belleza de las mismas.

    ¿Cómo describirlas?

    Son perfectamente torneadas y su longitud se acrecienta por esos zapatos de excelente gusto y fino tacón que invariablemente utiliza.

    A veces utiliza medias negras, otras veces las elige blancas, y los zapatos son siempre al tono como una exuberante muestra de buen gusto.

    Probablemente conocedora de su estética, las faldas menos osadas le quedan unos 10 centímetros por sobre sus rodillas. Y sus camisas o vestidos son entallados para que los tipos como yo puedan soñar con los senos redondos que cobijan.

    Isabel es rubia, muy rubia. Su pelo cae hasta los hombros y acompaña todos sus movimientos con una gracia cautivadora.

    Y ahora, a los 40 años mi tía política es una verdadera hembra que merece vivir para ser follada sin descanso.

    Pero claro. Yo solo tengo 20 años y encima soy su sobrino por lo cual Isabel fue siempre un objetivo inalcanzable.

    Recuerdo que cuando la vi por primera vez no pude resistir soñar con ella en la soledad de mi cama. Fue una obsesión enfermiza.

    En cuanta reunión familiar hubiera no podía despegar mis ojos de ella. Y mis novias siempre fueron malas copias de su imagen y semejanza. Claro, no existiría otra igual por más que me esforzara en buscarla.

    Pero volvamos a la fiesta de cumpleaños de mi tío.

    Les decía que, completamente abandonado a la soledad, no me quedó más remedio que sentarme en un lugar apartado del bullicio para beber sin perder detalle.

    Habría unos cien invitados y la gran casa estaba decorada con esmero para hacer de la fiesta algo inolvidable.

    Una casa grande, de dos pisos, con jardín y piscina, toda ella construida para ser disfrutada en fiestas como esa.

    ¡Y las mujeres! ¡Que mujeres! Estaban verdaderamente atractivas a pesar de su mediana edad. Es que las mujeres se refinan con la edad. Y para mi gusto, el refinamiento es más valioso que la juventud.

    Pero de todas ellas, mi tía Isabel se llevaba lejos las palmas.

    Desde mi sitio preferencial, que me permitía observar todo pasando inadvertido, no quitaba los ojos del cuerpo de Isabel. Esta vez se había pasado con esa falda ultra corta. Y como hacía calor, llevaba sandalias de tira muy fina y tacón aguja que me calentaban doblemente porque me imaginaba chupándole dedo a dedo sus uñas prolijamente pintadas de color rojo.

    Al principio todo muy formal. Saludos, charlas de grupos, en fin, lo usual.

    Me acomodé con un whisky como quien espera ver Inglaterra-Argentina por Tv en directo desde Wembley instalado en el salón de su hogar.

    Más tarde empezó el baile.

    Y merced el tiempo pasaba, la fiesta se hacía cada vez más loca en la medida que el alcohol corría como un río desbocado en las gargantas de los invitados.

    Segundo whisky.

    Mi tío Mario era uno de los que más daba señales de que su borrachera esa noche alcanzaría niveles estratosféricos.

    Isabel solo bebía champagne del mejor. Una vez había escuchado de sus labios que era la única manera de evitar las incomodidades del día después.

    Todos bailaban frenéticamente y sus movimientos cargados de alcohol eran cada vez más desprolijos.

    Noté que algunas mujeres perdían la línea, porque de tanto en tanto me regalaban un involuntario vistazo de sus senos escapándose de breves vestidos sin sujetador.

    Otras se dejaban manosear por sus acompañantes emitiendo como única oposición una risa descontrolada y permisiva.

    Hasta mi tía, por un instante, encendió mi polla al mostrar una braguita hilo dental blanca profundamente metida dentro de sus durísimos y redondos muslos, cuando un invitado, que no era mi tío Mario, la acarició sin vergüenza.

    Y mi polla creció aún más cuando noté que a consecuencia de esa acción, la cara de mi tía se transformaba en la de una vulgar puta en celo.

    Eso para mí fue una señal para rechazar mi tercer whisky. Porque de pronto comprendí algo:

    Si podía mantenerme sobrio para cuando todos en el lugar sucumbieran, tal vez obtuviera más que una solitaria y monumental paja recordatoria del evento.

    Así que esperé. Y con mucha paciencia china, seguí mirando.

    Pasaron unas dos horas y noté que algunas parejas ya se metían mano sin descaro en sitios oscuros.

    Otras se marchaban de la fiesta tan calientes que era fácil predecir que follarían en el auto antes de llegar a destino.

    No los aburriré con detalles.

    Ya entrada la madrugada, mi tío Mario dormía patéticamente la mona en un sillón con el brazo estirado y sin soltar de su mano una botella semivacía de ron. Un rato más tarde, la música se apagó y ningún invitado, excepto yo, quedaba en el ya silencioso lugar.

    De pronto caí en cuenta que mi tía Isabel tampoco estaba en la habitación y me levanté de mi sitio para buscarla.

    Recorrí sin suerte tres o cuatro habitaciones y la cocina quedándome solo por buscar en el jardín al que salí despreocupadamente.

    Solo unos pasos más allá de la puerta, una visión me dejó paralizado.

    Mi tía, de rodillas, mamaba la polla de un hombre al que reconocí de inmediato como el que le había echado mano durante la fiesta.

    Ella estaba significativamente borracha. Mamaba como todo hombre desea que una hembra se la chupe. La tragaba completa en su garganta. El hombre, apoyaba su espalda en un árbol y bebía una copa, mientras que con su mano libre empujaba la cabeza de mi tía con un movimiento despreciativo y lento de vaivén.

    Noté cuando el hombre acabó por su expresión de placer y sus palabras «Eso putita, eso, trágala toda».

    Un hilillo de semen corría por la comisura del labio de mi tía y ella lascivamente pasaba su lengua para saborearla en su boca.

    Mi odio no tenía límites: El muy granuja, seguramente amigo de mi tío Mario, se me había adelantado.

    Pero me contuve y seguí observando.

    Una vez acabado, el tipo la levantó y la besó en la boca mientras subía su falda hasta la cintura.

    Una vez más sentí mi polla reventar cuando la tanguita de Isabel quedó al descubierto y el tipo, apenas apartando el hilo dental, la penetró con un instrumento impresionante, levantándola literalmente del suelo.

    La tomó de sus nalgas con ambos brazos y la sacudió con tanta violencia que mi tía apenas pudo ahogar sus gritos de placer orgásmico.

    Luego la bajó y ella mansamente se arrodilló de nuevo a limpiar con la lengua esa asquerosa polla.

    «Eso putita, pasa la lengua así, así mamita», decía el maldito. Y mi tía obedecía.

    No sé qué tiempo pasó, hasta que, al fin, mi tía acompañó al fulano hasta la puerta de salida.

    Desde mi escondite pude apreciar que el andar de mi tía era vacilante por el alcohol. Y que su belleza estaba potenciada.

    Cuando la puerta se cerró, la seguí con la mirada.

    Ella se sacó el vestido, quedando solo cubierta por su tanguita y sus sandalias doradas de tacón y dejando al aire unos senos de bisturí que semejaban los de una veinteañera por su perfecta redondez.

    Era la primera vez que veía a Isabel desnuda y lo que tenía ante mis ojos superaba largamente cualquier imagen que mi imaginación onanista hubiese creado en la soledad de mi cuarto.

    Fue entonces que decidí salir de mi guarida en las sombras.

    Ella estaba tan embotada por el alcohol que apenas se sobresaltó.

    «¡Marcos!», me dijo apenas sobresaltada.

    «No sabía que aún estuvieras en la casa.»

    Isabel, en su borrachera, no tenía conciencia de su desnudez. Permanecía a duras penas de pie en el centro de la estancia sin atinar siquiera a taparse con las manos.

    Tardé casi un siglo en recorrer silenciosamente los escasos pasos que me separaban de ella.

    La visión que me regalaba era perturbadora.

    Al fin ella quedó distancia de mis manos y la tomé de su culo.

    «¿Marcos! ¿Qué hacés? Tu tío…??!»

    Tomé sus caderas y acerqué mis labios a los suyos. Su lengua no se resistió y nos fundimos en un lascivo beso.

    Yo comencé a acariciar su culito y a chuparle el oído, mientras le hablaba en tono muy bajo.

    «Vamos tía, voy a hacerte mí puta. Quiero regalarte toda la leche que guardo desde que te conozco».

    Ella intentaba separarse y me decía con terror, pero en voz muy baja, como si supiera que lo que acontecería era imparable:

    «No Marcos… No por favor… No me hagas el amor. No puedo… soy la esposa de tu tío».

    Y yo no pude evitar decirle:

    «Vamos putita, sé cómo te gusta mamar pollas, he visto tu arte. Tendrás que chuparla muy bien para comprar mi secreto».

    Supongo que ella se rindió a lo inevitable, porque nuevamente se hincó pero ahora era mi polla la que mamaba llevándome en cada segundo, un paso más cerca del infierno.

    Cuando ya mi polla estaba a reventar, la detuve.

    Quería llenar su coñito.

    Por un momento tuve la vívida visión de verla preñadita de mi leche y mintiéndoles a todos, inclusive a mis padres, sobre el origen de su pancita.

    La senté en el sofá, y sin quitarle las sandalias procedí delicadamente a bajarle la braguita.

    Luego alcé sus piernas por arriba de mis hombros e introduje mi dura tranca en esa conchita ya muy lubricada por leche ajena.

    Creo que Isabel se olvidó que el que la estaba follando era su sobrino. Sus movimientos eran sensuales y de su boca escapaban gemidos de placer apenas audibles.

    Yo no quería que el momento acabara nunca.

    Fue la follada más larga que aún hoy recuerde haber tenido jamás.

    Hasta que exploté y sentí mi leche caliente inundar su cuevita.

    Tardé interminables segundos en desagotarme. Y ella acabó conmigo todo el tiempo.

    Encima, cuando la saqué, me la volvió a chupar.

    ¡Qué cuerpo fenomenal estaba haciendo mío! De solo verla me empalmé otra vez.

    Pero ahora iría por su culito.

    No necesité lubricarlo. Mares de semen viajaban canalizados por su cola. Solo hice un empujón y la mujer, que hasta hace un rato era mi tía, tuvo cargada mi tranca totalmente dentro de su recto.

    Y allí la volví a acabar.

    Mientras lo hacía, con ella en cuatro patas y yo arrodillado en el sofá, contemplé compasivamente a mi tío que seguía inconsciente en el sillón ¡Pobre borracho cornudo! ¡Que patético era! Solo un infeliz podía preferir el licor a una hembra tan puta como su esposa.

    Yo le había perdido el respeto.

    Una vez que me relajé, mi tía se acostó en el sillón.

    Mientras se dormía, yo pasé mi lengua por todo su cuerpo y chupé uno a uno los dedos de sus pies y las tiras de sus sandalias.

    Y cuando ya exhausta cayó dormida, no pude contenerme y la cogí una vez más, y una vez más la llené de leche.

    Al acabar me di el lujo de decirle «putita eres mía» al oído.

    Solo entonces, me vestí, la tapé pudorosamente con una frazada que busqué en su alcoba y con el sol asomando en el horizonte, regresé caminando a mi casa, jurándome a mí mismo que no sería la última vez que Isabel sería mía.

  • Mis machos del campo: Vuelta al tráiler

    Mis machos del campo: Vuelta al tráiler

    Al llegar al campo lo primero que hice fue bajar las provisiones que traía, en seguida llegaron los chicos que habían visto mi camioneta desde su casa. Mi estado era deplorable, mi ropa y zapatos embarrados, y creo que en la cara se me notaba el cansancio después de la fiesta de sexo con los hombres de la cuadrilla que me habían socorrido en el camino. Al entrar en la casa empezaron a manosearme y besarme, la verdad es que ya mi relación con ellos había pasado de ser simplemente sexo a un cariño muy especial, que ellos también sentían por mí, era su puta y su hembra, pero había más que eso entre los cuatro.

    Les dije que estaba muy cansada por la tensión nerviosa y lo largo del viaje -aunque no les conté que había tenido una noche de sexo imparable con los cinco desconocidos- de modo que les pedí que me dejen descansar hasta la cena y después haríamos algo. La verdad es que tenía ganas que me cojan, pero estaba agotada, sucia y con sueño. Me di una larga ducha y me recosté, varias horas después sentí llegar a Ricardo y luego a los mellizos, entendí sus ansias de cogerme así que entre besos y manoseos prepare la cena para los cuatro, ellos sabían que el postre era yo, así que pese al cansancio que sentía me deje coger por los tres, pero uno por uno, no me sentía físicamente en condiciones de hacer una fiesta de grupo, ellos sabían cómo cogerme y lo que me gustaba, pasamos un buen rato, pero cuando termino el ultimo ¨turno¨ les pedí que me dejen, quería lavar la ropa que había quedado terrible, descansar y poner en orden mis pensamientos.

    Saque todo de los bolsillos de mi pantalón y allí encontré un papel con un número de teléfono y una nota de los hombres de la cuadrilla ¨amor, sos hermosa, vení a visitarnos nuevamente, lo vamos a pasar fantástico¨. Seguramente cuando nos despedimos mientras me manoseaban las nalgas, alguno de ellos había metido la nota en el bolsillo trasero del jean. Mi cabeza era un torbellino, recordé mi llegada al campo, los chicos espiándome desnuda, la cogida que me dieron los tres en el arroyo y las interminables cogidas que me dieron tantas veces, pero esto de coger con desconocidos era nuevo, había sido la presa fácil de cinco hombres mayores que jamás había visto en mi vida y casi tengo un orgasmo soñando con la cogida que me dieron en el tráiler.

    Al despertarme busque el viejo teléfono que estaba en el escritorio, para hacerles un mensaje, pero no había señal, quería verlos, quería que me cojan nuevamente, me sentía la más puta de las putas, una perra en celo. Después de varios intentos salió el mensaje, ¨me gusto lo que pasó, ustedes me dieron la mejor cogida de mi vida¨ a lo que respondieron en el acto pidiéndome que fuera hacia donde estaban ellos o que les dijera donde estaba para venir a buscarme. Respondí que iría yo, pero con la condición que no haya fotos ni videos, al llegar me entregan todos sus teléfonos, yo los guardare hasta el momento de regresar. En el acto respondieron accediendo al pedido, (los tenía comiendo de la palma de mi mano). Mi respuesta fue ¨mañana temprano estaré allí, besos¨. Durante el día los chicos vinieron varias veces, pero no me deje coger, les dije que no me sentía bien y los conforme con una rica mamada a cada uno, quería estar en forma para los hombres. Prepare cosas para llevar, tenía un consolador y lubricante que usábamos siempre, un baby doll rojo, que era el favorito de Carlos y los chicos , que al vérmelo puesto siempre decían que ese me hacia el mejor aspecto de puta. A la tarde saque las chapas patentes de la camioneta, eran cuatro tornillos que me aseguraban que los hombres no podrían identificarme, además había usado el teléfono viejo, así que tampoco tendrían mi número, tomé mis precauciones pues más allá de todo no quería que alguien supiera de esto.

    Esa noche casi no dormí por la ansiedad, me levante a la mañana temprano, tome la camioneta y el bolso con mis cosas y emprendí camino, con toda precaución, había mucho barro y no quería quedarme encajada nuevamente. Al llegar, estaban todos sentados a una mesa afuera del tráiler, vi la alegría en su cara y de verdad también me alegré, estaba ansiosa por que me cojan, además ya había planeado como hacer todo. Sin bajar de la camioneta les pedí sus teléfonos, que me entregaron en el acto, luego baje y los bese uno por uno mientras sentía las manos tocándome por todos lados, les dije que se sienten y comencé a poner las condiciones. Veía como accedían a todo lo que propuse, me sentí una reina con su corte de machos alzados. Primero vendrán de a uno, quiero que sorteen su turno y lo respeten, luego descansaremos un rato y ahí harán conmigo lo que quieran. Realmente estaban mudos de sorpresa, se notaba que nunca habían estado en una situación similar. Cuando todos respondieron dándome su palabra, subí al tráiler con mi bolso, trabe la puerta por dentro, me desnude, me maquille y me puse el baby doll. Cuando estuve lista golpee una de las ventanas, se arrimaron todos a ver a través del vidrio, empecé a bailar de la forma más sexy y erótica que pude, los tipos aullaban al verme, cuando los vi bien calientes les grite: ¨que venga el suertudo que me va a coger primero¨, abrí la puerta y entro uno que prácticamente me arranco el baby doll, me levanto en brazos mordiéndome los pezones y me llevo a la cama grande del fondo, yo ya estaba toda mojada y recaliente, corrí las cortinas de la ventana para que los demás me vean cogiendo con su compañero, mientras le chupaba la pija no les saque los ojos de encima a los de afuera, veía su cara de deseo como leones en celo, le puse lubricante en la pija al que me estaba cogiendo, me puse en cuatro patas y el tipo me la metió en el acto por el culo, mi mayor placer es que me den por el culo, y mientras gozaba como una perra, apoye mi cara en la ventana mirando a los de afuera, seguro que tenía una cara de puta terrible, y mi placer aumentaba viendo como los tipos se pajeaban mirándome.

    Acabe varias veces, como cada vez que me cogen por el culo. Los de afuera gritaban y golpeaban la puerta, ya los tenía alzados y listos para cogerme, en realidad mi idea fue esa, calentarlos viéndome cogiendo con uno y dejar que después me agarren entre todos. Y así pasó, cuando abrí la puerta el primero me cargo en brazos, los otros me manoseaban por todos lados, uno le grito al que ya me había cogido que traiga el colchón grande, que tiraron detrás del tráiler, allí se abalanzaron sobre mí los cuatro que todavía no habían cogido, uno me metía los dedos en la concha otros dos mordisqueaban mis pezones y yo manoseaba y chupaba la pija que tenía más cerca de la boca. Cuando pude me monte en uno y grite casi implorando que alguno me la meta por el culo, cosa que uno de ellos ya estaba a punto de hacer, los otros dos me metían la pija en la boca un rato cada uno y el que ya había cogido sentado en una silla se pajeaba tratando que se le pare de nuevo. Yo como siempre perdí la noción del tiempo y de las veces que acabé, cuando ellos terminaron estaban exhaustos y yo destruida, me chorreaba leche por todos lados. El que ya me había cogido se arrimó pidiéndome una mamada y aunque ya estaba atragantada de tanto mamar, se la chupé y me trague hasta la última gota de leche. Luego me tire de espaldas, agotada y hambrienta, ya era casi mediodía y la humedad y el calor agobiaban. Uno de los hombres trajo agua que tome con avidez, tenía la boca pegoteada y el gusto a leche de varios de los hombres.

    Ellos insistían en saber de mí, querían que siguiera viaje con ellos, que les prometa que iba a volver, yo a todo respondía que más adelante veríamos que sucedería, por ahora confórmense con esto. Me paré, busque las llaves de la camioneta y busque el viejo teléfono, tome la camisa de uno de ellos, me tape la cara y les dije que me tomen todas las fotos que deseen. Con la cara tapada, me tomaron fotos de todos lados, incluso uno en la que se veía mi boca chupándosela a dos de ellos. Terminada la ¨sesión de fotos¨, pedí mi teléfono, me vestí y subida a la camioneta con las puertas trabadas, le pase por bluetooth las fotos al teléfono de uno de ellos, mientras los pobres miraban sin entender nada, cuando termine de enviar las fotos, abrí el vidrio, les devolví sus teléfonos. Les dije sonriendo: el que tiene las fotos se las pasa por bluetooth al resto, quiero que se pajeen por mí y para eso no les hace falta mi cara. Puse en marcha la camioneta, los hombres reían y gritaban que me quede, los salude tirando besos con la mano y emprendí camino de regreso. La cabeza me hervía, nunca pensé que podría sentir tanto placer como ese día, las fiestas con Carlos y los chicos habían sido geniales, pero dejarme coger sin límites por cinco desconocidos a los que maneje a mi antojo era lo mejor que me podía haber sucedido y jamás me sentí tan puta como en ese momento.

    Ya me estaba aproximando al campo de Carlos, ahí me esperan mis chicos, pero eso, es el inicio de otra parte de la historia.