Autor: admin

  • ¿Dominada?

    ¿Dominada?

    No dejo de pensar por qué me tienes así. En mi muñeca derecha, tu corbata; en mi muñeca izquierda, mi fular, ambas prendas amarradas a los barrotes de la cama.

    Han sido muchos días de miradas, de roces, de frases llenas de dobles sentidos e insinuaciones, y también con nuestros más y nuestros menos, con nuestros ánimos y apoyos mutuos y, por supuesto, con nuestras discusiones.

    Por eso me gustó tanto que me invitaras a tomar una última copa en el restaurante del hotel al que ese sábado te propuse salir a cenar para olvidar nuestras rencillas y desencuentros, antes de volver cada uno a su casa.

    Caballeroso, me quitaste la chaqueta y pediste que nos sirvieran mi vino blanco favorito y propusiste un brindis: “Por los buenos momentos pasados y por los que vendrán”…

    Cenamos y charlamos plácida y distendidamente. Con la-segunda botella de vino blanco, las palabras eran más fluidas y, poco a poco, mas pícaras y punzantes. A mitad del postre, me pediste disculparte un minuto; para ir al baño, supuse…; pero al momento regresaste con la tarjeta de una habitación del hotel. Solo me dijiste: sube…, yo voy enseguida.

    Subí por el ascensor y recorrí el pasillo hasta llegar a la habitación, notando como el corazón me latía acelerada e intensamente.

    Apenas entré, sin llegar a cerrar la puerta, te encontré justo detrás, apoyado en la puerta con la botella y dos copas en tus manos.

    Dio tiempo a un sólo sorbo de la copa, el siguiente ya lo degusté en tus labios. Te quitaste tu corbata azul cobalto y aflojaste mi pañuelo de rayas, quitándolo por encima de mi cabeza y deslizándolo por mi cabello. Me llevaste de la mano a la cama, me puse cómoda y vi cómo te quitabas tu ropa para mí. Lo confieso, hacía mucho tiempo que deseaba verte así.

    Te subiste a la cama, me bajaste la cremallera de los botines y me los quitaste, y te tumbaste a mi lado. Tu dedo índice rozó mi frente, mi nariz, mis labios y siguió bajando por mi cuello en una caricia suave…; cerré los ojos y noté como el tacto de tu mano cambiaba. No sé en qué momento cogiste la corbata y el pañuelo pero ahora están en mis muñecas y estoy atada a la cama, y sé que deseas verme dominada.

    Desabrochas mi camisa blanca y mi sostén con cierre delantero, dejando mis senos expuestos. Juegas con ellos, pellizcando mis pezones, dejándolos sensibles, en ese punto intermedio entre el dolor y el placer. Tus labios siguen bajando por mi vientre, llegas al pantalón, lo bajas con rudeza junto a mi ropa interior. Tus manos siguen bajando, me quitas las medias.

    De hecho, lo que realmente te gustaría es tenerme completamente desnuda y expuesta, pero no pensaste que, al atarme primero, luego no podrías quitarme la camisa y el sujetador. Y tus labios vuelven donde lo habían dejado. Continúas bajando, con tu lengua que recorre todos mis rincones, por momentos suave, por momentos fuerte, hasta dar con el punto justo en que se acelera mi pulso y mi respiración, sigues cada vez más rápido y estoy a punto de llegar… y entonces te detienes.

    Deseas ver una mirada suplicante por mi parte, pero estoy decidida; es un placer que no te voy a dar.

    Me miras desafiante, con una mano entre mis piernas y otra ascendiendo hacia mis pechos. Me los masajeas con intensidad, me aprietas el pezón izquierdo mientras tu pulgar se mueve en círculos sobre mi clítoris, cada vez más rápido, introduces el índice y corazón en mi vagina, los extiendes y encoges haciendo que me retuerza, cada vez más mojada, rozando el orgasmo, casi tocándolo… para que vuelvas a detenerte, dejándome de nuevo a las puertas del cielo. Has ganado. No puedo pasar por esto otra vez y tú no te vas a detener hasta verme suplicar.

    Así que sí, te lo ruego: “Por favor, desátame”. Y me miras triunfal. No me muevo mientras me desatas, dejo que te confíes. Tanto dentro como fuera de la cama soy más rápida, más hábil que tú. Con un veloz movimiento quedo por encima tuyo, no te lo esperabas, pero a estas alturas ya nada importa. Deseo sentirte tanto como tú a mí. Tu miembro entra hasta lo más profundo de mi cuerpo para gozo de los dos, provocando los gemidos de ambos. Me muevo, te cabalgo, con tus manos guiando mis caderas, con el roce de nuestros sexos llevándonos al éxtasis, llegando al unísono a una explosión de placer. Caigo exhausta sobre tu torso y tus brazos me rodean.

    A nuestro lado yacen tu corbata y mi pañuelo, igual que nuestros cuerpos, entrelazados. Pero no lo olvides: tanto en la cama, como fuera de ella, mi pañuelo queda por encima de tu corbata.

  • Vincent superó mis expectativas (parte 3)

    Vincent superó mis expectativas (parte 3)

    He vuelto después de unos meses… Y he vuelto deseosa de hacerlos palpitar, jadear e imaginar mi historia con Vincent la cual apenas empieza. Si no has leído la parte 1 y 2 te recomiendo hacerlo antes de leer el siguiente relato.

    Siento el sonido de la película de fondo un poco lejano, las velas están casi consumidas por completo y el olor a sexo en la sala de mi casa es impresionante. Estamos sudados, jadeando y llenos de nuestros fluidos después del mejor sexo qué he tenido en mi vida, estoy temblando y con mi conchita aún resentida después de que Vincent me la partiera de esa manera, por Dios entre más me acuerdo más excitada me pongo.

    – Beca, nunca me había venido tan fuerte – Me dice Vincent mientras mira al techo algo incrédulo

    Volteo a mirarlo y muerdo mis labios

    – Siento que quiero más, me siento muy satisfecha pero es como si necesitara más de ti

    Vincent sonríe y voltea a verme

    – Eso tiene solución…

    Se acerca a mi y empieza a besarme el cuello mientras baja por mis pechos, los coge con sus enormes manos y empieza a chupar mis pezones

    – Ahhh, están muy sensibles – Le digo mientras lo miro con el ceño fruncido y mordiendo mi labio

    – Están deliciosos, pero tengo sed de tu conchita

    Escuchar esto hizo que me mojara inmediatamente, soñé tantos años con que Vincent me tocara, me hablara sucio y me hiciera suya todos los días

    Empieza a bajar por mi abdomen y se detiene a mirar mi conchita hinchada y mojada después de la deliciosa faena que tuvimos, se acerca a ella y pasa su lengua por el centro

    – Vincent, chúpame por favor… Te necesito – Le digo mientras observo esa escena y muerdo mis labios de la excitación

    Vincent se vuelve loco con mis palabras y empieza a chupar deliciosamente mi conchita, la abre con los dedos y pasa su lengua desde la entrada de mi vagina hasta mi clítoris. Siento que me la come como si fuera un plato delicioso, empieza a succionar mi clítoris y a meter dos dedos en mi cosita

    Los dedos de Vincent son unas 5 veces los míos, sus manos de jardinero son grandes y con venas brotadas… Esos dedos me hacen maravillas

    – Vincent mi amor, siento que voy a explotar – Le digo gimiendo y casi llorando. ¿Les ha pasado que cuando están cogiendo y se está sintiendo demasiado bien sienten ganas de llorar? Es como si las emociones no tuvieran por donde más salir y el placer fuera tanto que solo puedes llorar. Así me siento en este momento, les juro que nunca me había mojado tanto como en este momento

    – Quiero sentir como te corres en mi lengua, como esa conchita palpita en mi boca…

    – Sigue, sigue, sigue, si así, justo ahí…

    Siento que ya viene, mis piernas empiezan a temblar y siento un calor desde la planta de los pies hasta mis mejillas… Y ahí está, otro delicioso orgasmo apoderándose de mí, empezó a gritar porque no puedo controlarlo, convulsiono delicioso mientras Vincent sigue pegado a mi conchita…

    El orgasmo va cesando pero siento que duró muchísimo, empiezo a temblar por lo sensible qué quedo mientras acaricio la cabeza de Vincent la cual sigue atrapada entre mis piernas

    – Beca, me estoy volviendo adicto a verte venir… Me dice Vincent mientras sube por mi abdomen dejando besos a su paso

    Lo miro y agarro su rostro con ambas manos, lo beso con mucha intensidad saboreando mis propios jugos, me excita ver su boca y barbilla mojadas por mis juguitos.

    – No quiero que te vayas, duerme conmigo

    – Beca, no creo que sea prudente con tus padres afuera

    – Con mayor razón quiero que duermas conmigo, por favor necesito tenerte cerca… Además estaremos solos hasta mañana en la tarde. Por fis, ¿si? – Le digo mirándolo como perrito

    – Antes me causaba ternura tu rostro así pero ahora me calienta, me recuerda cuando te la estaba metiendo…

    – Dios Vincent, no me hagas calentar otra vez

    Él sonríe y me da un beso.

    – Esta bien, me quedaré a dormir esta noche

    No puedo más de la felicidad, no veo la hora de restregarle mis nalgas en ese paquetote qué tiene mi Vincent… «Mi Vincent» Se escucha delicioso, ese hombre será mío a partir de ahora y lo dejaré seco de tantas cogidas que tendremos…

    Continuará.

  • La sumisión: La venganza de Rosy

    La sumisión: La venganza de Rosy

    El tipo de al lado en el pub dejó la copa, me miró y musitó: la hostia, tío…, ¿y qué pasó?

    No le conocía de nada, pero necesitaba desahogarme con alguien. Sorbí el whisky y le dije: me dijo que si quería seguir con ella debería cumplir un requisito; un solo requisito. Ya ves, sólo una cosa. ¿Y tú?, preguntó el otro. Pues, que sí, accedí. ¿Qué podía hacer?… ¡me pilló in fraganti saliendo del puticlub! ¿Y cuál era esa condición? Acabé la copa y pedí otra al barman. ¿Una más?, invité a mi compadre.

    Lo que quería Rosy era sencillo. Que fuéramos los dos al puticlub del que me pescó saliendo. Accedí.

    La noche del viernes quedamos y nos presentamos allí. Rosy sonreía sospechosamente y yo estaba muy escamado. Le hice varias preguntas pero no obtuve sino risas y un beso. Tengo curiosidad, Ramón, nada más. Entramos en el ambiente oscuro del local. Rosy echó un vistazo por todo el lugar. Vio un reservado esquinero y me dijo que quería ir allí. La cosa comenzó a pintar bien, me dije. La tomé por la cintura y nos dirigimos al rinconcito. Nos sentamos en el amplio sofá escarlata. Llegó Conchi, la camarera y le pedimos bebidas. La música ambiente y las luces nos permitían ver al resto de los clientes. Pasaron un par de camareras en topless y tangas. La rubia echó un vistazo y nos dijo si queríamos compañía. No, no, dije. Pero Rosy cortó y le preguntó si quería tomar algo con nosotros. Se acercó al sillón que estaba frente al sofá. Era menuda y sus pechos altos, tiesos, con pezones de grandes aréolas, puntiagudos. ¿Cómo te llamas? preguntó a Rosy. Adela, respondió, mientras llamaba a Conchi. Un vodka, pidió la rubia. Otro para mí, dijo Rosy. ¿No quieres otra copa?, me preguntó. Otro whisky, pedí.

    La chica dijo que se llamaba Alma. Acercó el sillón y se ofreció a tener relaciones con los dos. Sus tetas me gustaban y su cintura agradable. Olía a un perfume insinuante. Colocó una mano sobre el muslo de Rosy y me miró inquisitivamente. Sus ojos eran profundos. Con mucha suavidad acariciaba el muslo de mi mujer. Rosy no puso obstáculo; al contrario, relajó las piernas y abrió confiadamente los muslos. Yo sentí una excitación inesperada. Aquello no estaba en los planes… al menos, no en los míos. Había consentido en ir al puticlub como muestra de obediencia a Rosy, simplemente. No iba mucho por allí; ni mucho menos era un habitual.

    Mientras bebía vi que Alma (si es que se llamaba así) había acercado el sillón al sofá. Sus rodillas estaban pegadas a las de Rosy. Sumergió la mano por debajo de la falda de ella. Rosy se repantigó con los muslos abiertos. Alma metió las dos manos en la abertura de la falda y con una gran habilidad sacó las braguitas de Rosy. Me las tiró al pecho y comenzó a manipular la entrepierna de mi mujer. Rosy respondía con movimientos y se oía su respiración agitada. Alma estaba completamente agachada sobre Rosy, que jadeaba. Se bajó la falda y la chica se sentó entre los dos. Metió la mano en la blusa de Rosy y magreó sus tetas, que eran muy grandes. Desabotonó la blusa y Rosy se quitó el sostén. Las dos tetas quedaron al alcance de la chica. Yo estaba francamente caliente. Mi pene estaba endurecido.

    Alma acarició y beso los pechos de Rosy. Besó los pezones rosados y puntiagudos y comenzó a chuparlos sonoramente cogiendo con las dos manos las tetazas. Mi sorpresa fue mayor cuando mi mujer también agarró los senos de la chica y los empezó a toquetear. Ella los llevó a los labios de mi mujer. No esperaba que Rosy los besara y se metiera entre los labios los pezones de aréolas gigantes de la otra mujer. Rosy lamía y chupaba con fruición los conos de los pezones. Mi polla apretada en el pantalón comenzó a dolerme. Tenía una gran erección.

    La chica se separó de Rosy y se agachó. Estiró a Rosy que quedó con el pubis en la parte baja del sofá. Alma bajó la cabeza y le abrió los muslos al máximo. El vello del pubis de Rosy recibió las caricias de la chica. Luego se amorró en su vulva.

    Inesperadamente Rosy puso su mano en mi bragueta y apretó la tranca. Trató de bajar la cremallera, pero la postura lo imposibilitaba. Alma estaba haciéndole un cunnilingus sonoro y Rosy subió las piernas abiertas para que la boca experta de la chica hiciera su labor. Sacátela, me ordenó. Yo me abrí la bragueta y saqué el mango tieso y caliente. Rosy gemía. Me lo agarró y comenzó a bajar y subir el prepucio. De repente se corrió entre jadeos en los labios de la mujer. Ahora a él, le señaló a la mujer cuando recuperó el aliento. Alma se vino a mí y me cogió la polla con las dos manos. Y después de masajearla se la metió en la boca. Estaba caliente y comenzó a lamerme la troncha. Rosy se arrodilló a su lado y se la arrancó de la boca. Fue ella quien con la lengua llena de saliva me hizo una mamada. Cuando estaba cerca del paroxismo. Me apretó la base de la polla y evitó que me corriera. Besó a la chica y las dos lenguas juguetearon entre sí. Yo observaba. Rosy le dijo algo al oído a Alma y me puso el coño a la altura de la boca. Se lo abrí y comencé a lamerlo. Estaba perlado de flujo de su corrida anterior. Chupé y sorbí. Alma había salido.

    Ahora regresó la mujer. Se quitó el tanga y le dio a besar el chocho a mi mujer. Estaba completamente rasurada. La rajita era estrecha. Rosy la beso, la abrió como si fuera una concha y metió su lengua en ella. La relamió y me la ofreció. Fóllatela, me ordenó. Alma se puso a cuatro patas en el apoyabrazos del sofá y yo se la endilgué por el coño. A mi espalda, Rosy me acariciaba los huevos mientras montaba a la otra. Poco a poco, dijo Rosy. Yo obediente sacaba y metía la verga hasta dentro de la chica. Acaríciale el ojete, ordenó. Yo obedecí. Notaba la voz muy agitada de mi mujer. Sin duda estaba super cachonda con esto. Mi dedo redondeaba el ojo del culo de la chica. También yo estaba ardiendo. Rosy puso su culo pegado al mío. Notaba cómo lo frotaba. Me ponía a cien. Volví a joder aquel chocho estrechito de la mujer.

    Rosy jadeaba mientras. No podía más y me vine con un grito de placer dentro del coño de Alma. Escuchaba a Rosy gemir. Caí sobre la espalda de la chica mientras me vaciaba en su cavidad sexual. Se la saqué y me giré. Abrí los ojos y me quedé helado. Rosy tenía entre los labios una tranca negra monumental. Un pollón gigantesco, venoso, tieso. Se lo metía y sacaba con fruición. El hombre apretaba contra los labios y forzaba los labios de mi mujer. Rosy tenía aquella polla llena de babas que caían por todo el mástil brillante y nervudo. La giraba entre los labios y sorbía muy ruidosamente el glande. El tipo le agarraba la cabeza para follarse la boca de Rosy. Sus pelotas bailaban golpeándole la barbilla. Empujaba, sacaba, volvía a arremeter. Los sorbetones de mi mujer se oían perfectamente. De alguna manera estaba absolutamente excitando por la escena.

    Me acerqué para ver detenidamente cómo el negro jodía a Rosy por la boca. La saliva resbalaba por los labios de mi mujer y caía sobre sus tetas. Mi pija se había puesto tiesa de nuevo. Yo no entendí qué pasaba, pero aquello me estaba gustando mucho. Deseé que el hombre se la tirase. Le hice una seña evidente. El hombre fue por detrás y empujó suavemente a Rosy. Le abrió el coño y se lo lamió. Se puso saliva en la mano y le llenó el chocho con la saliva. Mi mujer se abrió las labios del coño y el negro metió su polla con un par de golpes. Mi mujer gimió profundamente. Más, pidió, más. La tranca gigante la taladró y se fue moviendo dentro de la raja blanca. Las tetazas de mi mujer se balanceaban a cada arremetida. Yo estaba loco de deseo. Fui por delante. Rosy me miró con cara de éxtasis. Le puse mi picha en los labios y ella la tomó entera entre jadeos. El negro de la estaba follando a tope. La mamada de Rosy me llevo y al paraíso. Oí como el hombre se corría por detrás y yo me vine también dentro de la boca sedienta de mi mujer.

    No sé si fue la venganza de Rosy, pero aquella sumisión fue deliciosa. Mi amigo de barra no entendía nada. Se acabó la copa y se marchó con cara de pocos amigos, pensando que le había tomado el pelo.

  • El mejor sexo anal en la tienda

    El mejor sexo anal en la tienda

    Mi oportunidad laboral se hizo realidad cuando me encontré un anuncio en una revista que decía que se aceptaba personal en una tienda mixta en un pueblo cerca de la montaña, mi madre y yo viajamos al lugar y vimos las condiciones y nos parecieron muy buenas, cuando volvimos le enseñamos varias fotos a mi hermano y también estuvo de acuerdo.

    En una semana nos fuimos a ese lugar y alquilamos una bella casa detrás de la tienda donde yo trabajaría, la propietaria de la tienda era una señora mayor y comenzó a enseñar todos los detalles, al cabo de un mes todo funcionaba como ella quería.

    Cuando comenzó el verano tuve que quedarme sola en la tienda porque la propietaria tuvo que hacer un viaje por cuestiones familiares.

    Una mañana me levanté temprano y aprovechando que aún dormían mi hermano y mi madre, me duché y me fui desnuda a la tienda, me llevé en la mano la ropa y los zapatos para vestirme en la tienda, así lo hice y nadie me vio.

    Al día siguiente lo hice de nuevo y realmente me pareció muy cómodo, preparé algunas cosas en la tienda para no salir de detrás del mostrador e hice la prueba al día siguiente quedándome con una blusa puesta nada más y las sandalias, cuando se iban los clientes me sacaba las sandalias.

    Un día mi hermano fue a llevarme algo de comer y cuando llegó yo estaba de espaldas acomodando unas cajas, me dijo que hacía así y le dije que trabajaba así porque hay mucho calor. Su mirada no la podía quitar de mis nalgas, las tengo bien blancas y grandes y son bien duritos, regresé al sillón donde estaba y ahí ya no se podía ver nada porque quedaba detrás del mostrador.

    Hablamos un rato y nadie llegó, él me dijo que era muy arriesgado que estuviera así y le enseñé el jeans que tenía guardado bajo el mostrador, ese día me vestí delante de él y así nos fuimos a la casa.

    El sábado la tienda abría un poco más temprano y le dije a mi hermano que me levantaría más temprano, yo me desperté y fui a su cuarto y le llamé, me vio desnuda y me dijo si saldría así y le dije que si.

    Cogió algo de ropa y salimos desnudos los dos a la tienda, cuando estábamos dentro miré su pene y tenía tremenda erección, le dije que no podía quedarse así, que se masturbara lo más rápido que pudiera porque debíamos vestirnos lo antes posible porque podía llegar algún cliente, se sentó en la silla y comenzó a masturbarse, yo seguí acomodando las cosas y le decía que si ya se había venido y me contestó que no porque le daba vergüenza hacerlo delante de mí.

    Yo me acerqué a él y le dije que mirara mis nalgas, yo me las abrí y le dije que se masturbara entre mis nalgas, me roso el ano varias veces y gemí y el empujó el pene en mi ano y eso me hizo gemir aún más, le dije que era masturbarse y no meterme el pene en el ano, le dije que ya terminara y se viniera en mi culo, estar en mi ano si lo hizo venir rápido, me hecho el semen dentro del culo y se lo agradecí porque hacía tiempo no hacía nada por el culo y ya lo necesitaba.

    Pasé todo el día con una sensación muy agradable en el culo y me había quedado con deseos de hacerlo de nuevo, al atardecer lo mandé a buscar y se lo dije, el me ayudo a recoger las cosas de la tienda y cuando terminamos me desnude y le dije que me hiciera el amor por el culo, me puse en 4 y el detrás de mí me penetró sin mucha dificultad, me beso la espalda y frotó el pene en mi culo mucho tiempo, al ver que no me venía lo hizo más rápido y eso me hizo gemir y temblar las piernas, nos vinimos a la misma vez, la dejó dentro y la erección no le bajó, le dije que si quería repetir y dijo que si, yo también quería repetir y se lo dije, esta vez tardamos mucho más tiempo en venirnos, cuando terminamos me dijo que era muy lindo lo que hicimos, yo le dije que si y le bese la boca.

    Al día siguiente domingo nos fuimos para la tienda y nos encerramos todo el día y estuvimos haciendo el amor por el culo todo el día.

  • Mis pies llenos de semen se volvieron mi mina de oro

    Mis pies llenos de semen se volvieron mi mina de oro

    La foto de mis pies llenos de mecos empezó a circular por toda la universidad. La habían publicado en una página de fetichistas de pies (yo ni siquiera sabía que existía ese fetiche). Nadie sabía que era yo, porque no se me veía la cara en la foto, así que no me preocupé, pero hubo alguien que sí reconoció mis pies: mi amigo Sergio. 

    Pasaron varios días y la foto de mis pies empezó a tener muchos seguidores y comentarios en esa página, hasta que un día me llegó un mensaje de Sergio que decía: “Te quieres ganar $1500? Escríbeme”. 

    Le respondí el mensaje y le pregunté qué tenía que hacer para ganarme ese dinero, y me dijo que un amigo suyo se había obsesionado con la foto de mis pies, y le dijo “haría lo que sea por venirme en esos piesotes”. 

    Entonces mi amigo Sergio le dijo: “Yo conozco a la de la foto, y si pagas bien ella te podría dejar que se los toques y a lo mejor hasta que se los chupes”. Entonces su amigo ofreció $1500 si me dejaba chupar los dedos de los pies. 

    En ese momento me sentí algo ofendida, pero como yo necesitaba dinero, pensé que no sería mala idea ganar dinero fácil sólo dejándome chupar los pies, y acepté el trato. 

    El momento llegó, nos quedamos de ver en los salones de la escuela que siempre están vacíos y yo llegué primero. Me pinté las uñas de color blanco, me puse unos tacones altos y gruesos de plataforma, eran color rosa y se ataban a mis tobillos con un moño; y llevaba puesto un vestido blanco muy entallado. Llegó mi amigo Sergio al salón y me saludó, me dijo que su amigo estaba afuera y que ya estaba listo. Sergio me dio el dinero y salió.

    Su amigo entró muy tímido y me saludó; yo estaba sentada en el escritorio con las piernas cruzadas:

    —Ho… hola Paola, mucho gusto, soy Paco. 

    —Mucho gusto Paco, encantada… y… estás nervioso? 

    —Sí… un poco, nunca había hecho algo así. Y quería preguntarte, de verdad eres tú la de la foto? 

    —Je je, sí soy yo. Mis pies gigantes son inconfundibles, quieres verlos?

    —Eh… sí, sí quiero verlos! Es que me sorprende que seas tan chaparrita y tengas los pies tan grandes! ¿Cuánto mides y de qué número calzas?

    —Mido 1.52 m y calzo del 7, talla mexicana, 10 en talla americana. Pero te voy a dejar que tú mismo los veas y los sientas… quítame los tacones.

    Extendí los pies frente a él con mis tacones, se arrodilló y me empezó a desabrochar las cintas de los tobillos. Cuando me quitó el tacón y vio mis pie yo abrí los dedos y los empecé a mover jugando con ellos. Él se quedó paralizado viendo cómo movía mis dedos frente a su cara. Entonces le dije: 

    —Por qué no dices nada? Ya no puedes hablar? Necesitas ayuda con esa boquita?

    Entonces acerqué mi dedo pulgar a su boca y le empecé a acariciar los labios con mi dedo, hasta que él tomó la iniciativa y sacó su lengua para empezar a lamerme el dedo. Su lengua giraba alrededor de mi dedo y después la empezó a pasar entre mis demás dedos. Sentir su lengua mojada pasar entre mis dedos me puso muy caliente y me empecé a mojar. 

    Poco a poco empezó a chuparme los dedos uno por uno y también usaba su lengua. Yo tenía mi pierna derecha estirada hacia él y mi otra pierna estaba sobre el escritorio, con el tacón apoyado y me alcé el vestido para que se diera cuenta que no llevaba pantis. Entonces le dije:

    —Mira Paco cómo me tienes ya, estoy empapada!

    Paco alzó la mirada y vio que mi vagina estaba muy mojada. Entonces le dije: 

    —Si eso me provocas en un solo pie, imagínate los dos. Chúpame el otro por favor!

    Paco me quitó el otro tacón y empezó a chuparme el otro pie con mucho morbo. Me escupía en los dedos y luego se metía mi pie a la boca. Y mientras tenía mi pie metido en su boca, yo movía los dedos por dentro para que los sintiera. 

    Después de unos 5 minutos de chuparme los pies, le dije:

    —¿Y qué tal si ahora yo te ayudo a ti? ¿No te gustaría sentir estos pies todos mojaditos en la verga?

    —¿En serio?

    —Obvio es en serio, y no te voy a cobrar nada extra… ¿Te gustaría?

    Ni siquiera me respondió y simplemente se desabrochó el pantalón, se sacó la verga y se acercó a mis pies. Él estaba parado y como yo estaba sentada en el escritorio, mis pies quedaban a la altura perfecta para hacerle una paja. Sujeté su verga con mis plantas de los pies y empecé a masturbarlo de arriba hacia abajo. Después la sujeté con mis dedos y seguí haciendo los mismos movimientos de arriba a abajo lenta y rápidamente. En un momento le sostuve la verga metiéndola entre mis dedos del pie derecho, y con los dedos del izquierdo le empecé a acariciar el glande moviendo todos mis dedos.

    No pudo aguantar más y me dijo que iba a venirse. Yo me iba a voltear para que se corriera en mis plantas, pero me detuvo y me dijo que quería venirse encima, sobre mis dedos. Entonces se los extendí y se corrió inmediatamente. Se vino tan fuerte que una parte de sus mecos me cayeron en las tetas, otra parte me cayó en la pierna y mi espinilla quedó toda cubierta de su leche. Otra parte me cayó en el empeine de los pies, pero la mayor parte me quedó en los dedos como él quería. Su semen se me escurría entre los dedos y se sentía muy caliente y espeso. 

    Paco estaba súper agradecido y me dijo que iba a conseguir más dinero para ver si podíamos coger, pero yo le dije que no, que no era una puta, pero si quería volver a hacerlo con los pies, yo encantada. Nos despedimos, me puse mis tacones con mis pies cubiertos de mecos y salimos del salón.

    Al día siguiente desperté y mi teléfono tenía muchísimos mensajes de números desconocidos diciéndome que tenía los pies más bonitos que habían visto, que eran perfectos, etc. y otros mensajes ofreciéndome dinero para que me dejara chupar los pies, que me dejara tomar fotos de ellos y que dejara que se vinieran en ellos, entre muchas otras cosas. 

    Estaba sorprendida de todas las cosas que querían hacerme y me sentí muy halagada, porque mis pies tan grandes siempre me habían causado problemas de autoestima, pero ahora muchos los apreciaban; pero lo que más me sorprendió fue la cantidad de dinero que podía recibir. Y así mis pies me dieron la llave para empezar mi negocio en la universidad…

    Continuará.

  • Pelea erótica de parejas bisex

    Pelea erótica de parejas bisex

    Me llamo Nacho, pelo canoso, 53 años y viviendo con Rosa ya ni me acuerdo desde hace cuántos años… Violeta es mi pareja. Es una pelirroja de 49, de tez blanca y pecosa; unas tetas preciosas y un cuerpo de madura de lo más deseable.

    Viajamos mucho y conocimos a Toño y a Rosa en un crucero por el Mediterráneo. Tras compartir mesa e intimar, no tardamos mucho en descubrir que a los dos nos encantaba mezclar el sexo y la fuerza controlada. Toño es un maduro un par de años mayor que yo y Rosa, con sus 52 años, parece sacada de una revista de culturismo. Tiene de esos cuerpos cuidados en los que es difícil no fijarte. Tras copas y tragos en el régimen de “todo incluido” acabamos compartiendo lo que nos ponía a los 4 la lucha erótica. Rosa era, sin duda, la que más experiencia acumulaba. Los 4 nos caíamos genial… Un par de pelis hicieron que antes de llegar Creta ya hubiésemos tenido un par de sesiones, que trataré de contarlos con detalle.

    Tras la primera sesión de pelea erótica, entre Rosa y Violeta desnudas, acabamos los cuatro nos sentados en la colchoneta y hablando de lo que acababa de suceder durante los siguientes cuarenta y cinco minutos. Las bromas entre nosotros cuatro fueron mucho más alegres y amigables por el momento cuando les dijimos a las mujeres lo emocionante que era verlas hacerlo. Rosa y Violeta se dieron palmaditas en la espalda por lo que se hicieron. Creo que estaban tan sorprendidos como nosotros por algunas de las cosas que habían hecho en el calor del momento.

    Luego Rosa y Violeta compartieron una sonrisa maliciosa y Violeta me miró y dijo: «Tu turno».

    Rosa le dio un codazo a Toño en las costillas y añadió: «Sí». Toño y yo parecíamos estupefactos y Toño le dijo a Rosa: «¿Qué?»

    Rosa le devolvió la sonrisa a Toño y dijo: «Queremos ver a nuestros dos maestros luchar».

    «Queremos ver si eres tan bueno en la lucha libre como nos dijiste», intervino Violeta.

    Nuestras dos mujeres agarraron las cámaras mientras Toño y yo nos enfrentábamos. La única novedad de esta situación para Toño y para mí fue que apenas estábamos vestidos. Cuando éramos niños, habíamos luchado como lo hacen los niños. A veces realmente luchamos para ganar y otras veces simplemente jugábamos emulando los movimientos de nuestras estrellas de lucha libre de televisión favoritas. Estábamos bastante igualados en fuerza y habilidad y siempre fue un partido reñido, pero eventualmente uno de nosotros llegó a la cima y no siempre fue el mismo. Así que esta era la respuesta de cualquier hombre. Después de una breve discusión con las mujeres, se decidió que sería un combate de sumisión.

    Ahora podría entrar en una descripción técnica de los movimientos de lucha libre y los agarres que Toño y yo nos ponemos entre nosotros, pero todos habéis visto la lucha libre universitaria de ritmo rápido y el impulso de ida y vuelta, toma y daca, balancín que conlleva. No pasó mucho tiempo hasta que nos empapamos de sudor y ya avanzado el partido ocurrió la primera cosa interesante. Toño y yo estábamos de rodillas y habíamos entrelazado nuestras manos en una clásica prueba de fuerza y esta vista debió haber fascinado a las mujeres. Tanto es así que Violeta se acercó y empezó a jugar con nuestros traseros: «Mira cómo se flexionan sus músculos, Rosa, ¿no es increíble?».

    No sé cómo Rosa logró seguir grabando con una mano tocando su coño. «Eso es tan caliente», exclamó Rosa. La intensidad de nuestra lucha se relajó un poco y no pasó mucho tiempo antes de que Toño y yo comenzáramos a responder a la atención de las mujeres y aún más a Violeta acariciándonos por todas partes cuando muy pronto las cabezas de nuestras pollas se asomaban por la parte superior de nuestras diminutas g- cadena. Ah, y me gustaría decir que tengo un nuevo aprecio por las mujeres que usan tangas cuando descubrí la nueva sensación de una correa subiendo entre la raja de mi trasero.

    «Quiero apretar», dijo Rosa y Violeta rápidamente se movió para continuar la grabación mientras Rosa lograba sentir. «Sus traseros son tan duros y firmes, ¿no es así, Violeta?» Rosa preguntó pensando en voz alta.

    «No es increíble», respondió Violeta emocionada mientras comenzaba a tocarse los dedos con la mano libre.

    Rosa pasó los siguientes minutos apretando nuestros traseros y mirando nuestras pollas. Casi parecía que Rosa no podía decidir en qué quería centrar más su atención. Estaba claro que las mujeres estaban aprovechando esta oportunidad para hacer sus propias pequeñas comparaciones entre Toño y yo.

    Rosa salió de la alfombra, tomó su cámara y comenzó a hacer grabar nuevamente mientras Toño y me enfrentaba nuevamente para resumir nuestro concurso. «Tráeme su tanga, cariño «, gritó Rosa detrás de la cámara. “No dejes que lo haga, Nacho. Tráeme el slip de Toño. Creo que la pequeña sesión de manoseo con las mujeres y ahora los vítores nos habían dado a Toño y a mí una determinación renovada de ganar y otra enérgica escaramuza. La batalla fue de ida y vuelta durante otros quince minutos hasta que Toño finalmente logró atraparme en unas tijeras sentadas combinadas con una barra de brazo modificada que atrapó mis brazos por encima de mi cabeza”.

    Tanto Violeta como Rosa se tocaban furiosamente el clítoris mientras Toño aumentaba la presión. La fatiga y el dolor finalmente tomaron su herramienta y miré brevemente a Violeta, cuyos ojos estaban paralizados en la escena frente a ella. Esperaba verme desilusionarme, pero en cambio todo lo que vi fue a una mujer increíblemente excitada.

    «Ríndete, amigo», exigió Toño.

    «Eso es, bebé, lo tienes», animó Rosa, «Ahora desnúdalo».

    Toño me miró brevemente y luego a Rosa, quien le sonrió y dijo: «¡¡¡Hazlo, hazlo por mí, bebé!!!»

    Sin más vacilación, Toño se agachó, me quitó el slip y se lo arrojó a Rosa. «Ahí tienes, cariño», dijo Toño con orgullo. Rosa lo recogió y lo agitó hacia Violeta diciendo: «Mira lo que tengo», y luego comenzó a frotar mi slip en su coño.

    Me di cuenta de que mi polla semirrígida estaba completamente expuesta a la vista de todos en la habitación.

    «Ahora acaba con él, Toño», exclamó Rosa y Toño volvió a aplicar la presión.

    Pude aguantar otros diez minutos antes de sentirme completamente atormentado por el dolor y jadear en señal de sumisión a Toño: “Tú ganas, hombre. «Me rindo.» Toño instantáneamente me soltó y yo simplemente me quedé tirado en la colchoneta.

    Toño miró a Rosa y dijo: «¿Lo quieres, cariño?»

    Rosa miró a Toño y asintió con la cabeza.

    “Entonces llévalo bebé, un pequeño regalo de mi parte para ti. Continúe y reclame su premio”, le dijo Toño.

    Rosa no perdió el tiempo, se arrodilló entre mis piernas y comenzó a besar y lamer mi polla. Mi polla rápidamente comenzó a agitarse cuando ella tomó uno de sus pezones rígidos y lo pasó desde la base de mi polla rígida hasta la punta de la cabeza, donde se burló de él moviéndolo hacia adelante y hacia atrás sobre la piel sensible de su hendidura. Rosa siguió así hasta que alcancé una erección completa y pronto ella tuvo mi furia dura entre sus sexys tetas. La leche se filtró por todas partes mientras los apretaba y me follaba las tetas. No pasó mucho tiempo antes de que pudiera sentir que mis bolas se tensaban y podía sentirme acercándome al borde. Rosa, levantó la vista brevemente, me sonrió y dijo: «Adelante, pelea conmigo, Nacho, haz todo lo que puedas para resistir aunque sabes que ahora eres mío», y Rosa me guiñó un ojo.

    Con eso, Rosa renovó sus esfuerzos al comenzar a bombear y chupar mi polla muy fuerte. Cuando el líquido preseminal comenzó a salir de mi polla, Rosa sonrió, miró hacia arriba y me dijo: «Ya se acabó, Nacho, ven por mí, dámelo todo», y luego me chupó hasta el borde y se tragó todo el líquido. Mi semen mientras explotaba en su boca.

    Cuando Rosa terminó, me quedé allí sintiéndome completamente relajada y agotada.

    » Mmmm .» Eso estuvo delicioso», se burló Rosa de Violeta mientras movía mi polla hacia ella, «Supongo que Nacho tampoco puede soportar la presión», se burló Rosa de Violeta mientras la frotaba.

    «Perra», dijo Violeta enojada, «La polla de Nacho, «Es más largo y grueso que el de Toño, y puede correrse más y permanecer más duro que la polla de Toño en cualquier momento».

    Mi sentido del humor había regresado y dije sarcásticamente: «Cariño, ¿estás segura de que no te olvidaste nada?».

    La ira desapareció instantáneamente del rostro de Violeta y los cuatro compartimos una risa larga y dura. La aspereza desapareció por el momento, pero Rosa mantuvo las cosas maliciosas diciendo: «Bueno, eso es un gran alarde para una mujer cuya polla de marido ciertamente no parece muy dura en este momento», mientras agitaba mi polla fláccida hacia Violeta.

    “Está bien, entonces tendremos una pelea de gallos para resolverlo. Polla a polla, cabeza a cabeza. El hombre cuya polla permanezca más dura por más tiempo gana”, dijo Violeta.

    «¿No crees que Nacho ya ha tenido suficiente humillación por una noche?», dijo Rosa con tono astuto.

    “Veremos quién es humillado, así que prepara a tu hombre», exigió Violeta.

    «Está bien, le daremos a Nacho una hora y media para que se recupere, así no podrás decir que lo aniquilaron cuando lo chupé. Tanto Nacho como Toño han tenido un clímax cada uno, por lo que comenzarán igualados y el descanso nos dará a todos la oportunidad de Nacho de tomar una ducha para refrescarnos un poco”, dijo Rosa.

    «Me parece bien», respondió Violeta.

    “Entonces nos vemos en una hora y media, cariño. Es decir, si tu hombre puede levantarse”, dijo Rosa diciendo la última palabra.

    La ducha caliente se sintió genial mientras Violeta y yo nos frotábamos de pies a cabeza. Noté algunos moretones leves en las tetas de Violeta por los golpes que le había dado Rosa. Nos secamos con una toalla y nos acostamos juntos en la cama.

    “¿Cómo diablos se te ocurrió eso?” Yo pregunté.

    «Desde que empezó todo esto, Rosa ha estado alardeando de la polla de Toño y quiero que la calles», dijo Violeta.

    «¿Qué te hizo pensar que alguna vez pelearía con Toño?» Yo dije.

    «Muy simple. No habrá pelea de gallos ni pelea sexual entre Rosa y yo”, dijo Violeta con las cejas arqueadas y luego añadió: “Lo que es bueno para el ganso es bueno para el ganso”.

    “Además, Rosa y yo habíamos planeado este pequeño concurso entre tú y Toño de todos modos. Simplemente no sabíamos cómo lo lograríamos”, dijo Violeta.

    “Pero cariño, no sé si podré lograrlo. «Odio decepcionarte, pero no me gustan otros hombres». Le supliqué.

    “Y no me gustan mucho otras mujeres”, interrumpió Violeta, “pero algo sucede cuando compito con Rosa. Quedo atrapado en la competitividad de todo esto y cuando veo lo emocionado que te pones al verlo, me emociono. El contacto corporal y la estimulación que recibo de Rosa es sólo una parte de lo que me excita. Odio la idea de tener que lamerle el coño, pero ahora que lo he hecho y he descubierto que no me resulta repulsivo, quiero ser mejor que ella en ello. Quiero hacer todo mejor que ella. ¿Puedes entender esto?» -Preguntó Violeta.

    “Creo que estoy empezando a hacerlo. «Violeta, sé que puedes hacer todo mejor que Rosa», dije con una gran sonrisa, pero no sé si podré animarme a pelear con Toño.

    “No te preocupes cariño. “Rosa y yo pensamos en eso y creemos que sabemos cómo superarlo”, dijo Violeta.

    «¿Cómo?» Yo pregunté.

    «Eso es un secreto», dijo Violeta con una sonrisa.

    «Otra vez con los secretos, ustedes dos», dije mientras sacudía la cabeza.

    Violeta se dio la vuelta y miró el reloj: «Es hora, cariño», dijo.

    “Sé que puedes hacer esto por mí, cariño. «Realmente quiero ver tu polla vencer a la de Toño y quiero ver la expresión de la cara de Rosa cuando pierda».

    Mientras Violeta y yo nos parábamos y nos poníamos la bata, la atraje hacia mí y le dije: «Solo por ti, nena, haré lo mejor que pueda», y luego rápidamente agregué: «Será mejor que sea una gran pelea sexual entre tú y «Será mejor que Rosa y tú no perdáis».

    «No lo haré», dijo Violeta mientras ambos nos reíamos y luego volvimos al sótano para encontrarnos con Rosa y Toño.

    Cuando llegamos al sótano, Rosa y Toño estaban juntos en el sofá vistiendo solo sus batas y Rosa dijo: «Chico, eres un glotón de castigo, ¿no es así, Nacho?».

    «Sigue hablando basura, zorra», dijo Violeta con disgusto.

    También noté que Toño había colocado las cámaras de video en trípodes para que las mujeres no tuvieran que sostenerlas. Cuando miré a Toño, él simplemente dijo: «Idea de Rosa».

    Rosa se puso de pie y Violeta me dijo: «Adelante, siéntate, cariño , y ponte cómoda».

    Violeta y Rosa se acercaron a las cámaras de video y comenzaron a grabar, luego se dieron vuelta y se pararon entre Toño y yo frente al sofá. Violeta levantó la mano y desató la bata de Rosa y Rosa hizo lo mismo con la bata de Violeta. Luego ambas mujeres quitaron la bata de los hombros de sus rivales para que flotaran hasta el suelo. Violeta y Rosa ahora estaban frente a Toño y a mí completamente desnudas. Eran una vista hermosa. Ambas mujeres se habían peinado el cabello mojado hacia atrás y lejos de la cara. Comencé a sentir cosas moverse en mi ingle mientras miraba del arbusto rubio de Violeta al exuberante arbusto moreno de Rosa. Violeta y Rosa se quedaron allí mirándose mientras comenzaban a tocar sus senos y a pellizcarse los pezones haciendo que su leche fluyera libremente. Luego, ambos avanzaron hasta que sus pezones rígidos se cepillaron y luego continuaron cepillándose suavemente los pezones y tratando de empujarse y doblarse mutuamente en una prueba de fuerza. Rosa extendió la mano y comenzó a frotar el clítoris de Violeta y Violeta le devolvió el favor y luego se inclinaron hacia adelante y se dieron un largo beso. Mientras continuaban frotando sus pezones y comenzaron a presionar sus pechos entre sí mientras comenzaba la charla basura, «La polla de Nacho nunca vencerá a la de Toño, es tan dura como el hierro», dijo Rosa mientras miraba a Violeta a los ojos.

    Sabía lo que Violeta iba a decir antes de que lo dijera porque le había dicho la frase un millón de veces: «Bueno, la polla de Nacho es como el acero azul. Es tan dura que un gato no podría rascarla», dijo Violeta. Tanto Toño como yo nos echamos a reír ante eso y las mujeres nos lanzaron una mirada dura que nos hizo callar a ambos y de repente Toño y yo nos dimos cuenta de que las mujeres estaban jugando para siempre.

    «Bueno, hablar es barato y es hora de que descubramos qué hombre tiene la mejor polla», dijo Rosa.

    «Ya sé qué hombre tiene la mejor polla y pronto tú también lo sabrás», dijo Violeta contemplativamente.

    Violeta se arrodilló entre mis piernas, me desató la bata, metió la mano y sacó mi polla rígida. Violeta comenzó a besar y lamer la parte inferior de mi eje y rápidamente me llevó a la máxima dureza con su movimiento característico de hacer girar su lengua alrededor de la cabeza de mi polla. Me encanta cuando ella hace eso. Miré y noté que Rosa estaba trabajando con Toño y que su polla también parecía estar en plena atención.

    «Mira la polla de Nacho, Rosa, no hay forma de que Toño sea más duro que Nacho», dijo Violeta mientras le sonreía a Rosa.

    «Oh, Toño es más duro y va a doblar a Nacho por la mitad», respondió Rosa y luego agregó «mira lo duro que es Toño, la polla de Nacho no tiene ninguna posibilidad».

    «¿Estás lista, cariño?» Violeta preguntó mientras me miraba. Reconozco que sí.

    “¿Estás listo, Toño?” Rosa preguntó y Toño también estuvo de acuerdo.

    Violeta y Rosa nos sujetaron de las manos, nos levantaron y nos ayudaron a Toño y a mí a quitarnos la bata. Ese sentimiento de inquietud regresó nuevamente cuando las mujeres nos movieron a Toño y a mí para que nuestras pollas estuvieran a centímetros de distancia una de la otra. Violeta y Rosa luego se arrodillaron en lados opuestos de Toño y yo. Rosa comenzó a acariciar lentamente la polla de Toño y Violeta comenzó a acariciar la mía.

    «Veamos qué polla se mantiene más erguida», dijo Rosa mientras soltaban nuestras pollas y nos acercaban un poco más.

    Violeta le sonrió a Rosa y dijo: «Mira, la polla de Nacho es más dura y se mantiene más erguida».

    «Ya veremos eso cuando la polla de Toño doble la de Nacho hasta que le pida piedad a Toño», respondió Rosa.

    «Averigüemos quién es más largo», dijo Violeta y Toño y yo instintivamente nos sacudimos y cerramos los ojos cuando nuestras pollas hicieron contacto por primera vez. Luego alinean nuestras pollas desde la base hasta la cabeza para hacer una comparación lado a lado de nuestra virilidad.

    «Ver a Toño es un poco más largo», dijo Rosa alegremente.

    Suspiré esperando escuchar la decepción de Violeta, pero en lugar de eso escuché: «No te preocupes por eso, cariño, no puede ser más que unos pocos milímetros «, respondió Violeta.

    “Admítelo Violeta. Admite que la polla de Toño es más larga”, exigió Rosa.

    «Está bien, admito que la polla de Toño es más larga uno o dos milímetros”, le concedió Violeta a Rosa.

    “ ¡Síii! Ésa es para nosotros, Toño”, dijo Rosa alegremente.

    La alegría de Rosa duró poco cuando Violeta interrumpió su momento diciendo: «Ahora mira muy bien sus pollas, Rosa, mira cuánto más gruesa es la polla de Nacho. Nacho es mucho más grueso que Toño. Eso significa que tiene más polla que Toño y más hombre. Mira las pelotas de Nacho, su saco está pesado y lleno y el saco de Toño parece bastante insignificante». Violeta luego extendió la mano y ahuecó las pelotas de Toño y añadió insulto a la herida al decir: «Se sienten tan livianos que deben estar vacíos».

    «Bueno, nos ocuparemos de esa perra», escupió Rosa mientras alejaba la polla de Toño de la mía.

    Violeta no se rindió y dijo: «Comparemos las cabezas de sus pollas». Rosa estuvo de acuerdo y puso la polla de Toño nuevamente en contacto con la mía. Las mujeres bajaron nuestras pollas y las alinearon punta con punta y luego pusieron la cabeza de la polla de Toño encima de la mía y luego cambiaron para que la mía estuviera encima de la suya.

    «¡Oh mi!» Dijo Rosa con sorpresa.

    “ ¡Síii!” Violeta chilló. Te lo dije Rosa, te dije que Nacho tenía una cabeza de pene más grande que Toño y tenía razón. «Ahora admite que Nacho tiene la mejor y más grande polla», exigió Violeta.

    Rosa sacudió la cabeza con incredulidad y luego, de mala gana, dijo: «Admito que la polla de Nacho es más grande», y luego, con una sonrisa y aferrándose a su última esperanza, Rosa dijo: «aún queda por ver qué polla es la mejor».

    Violeta estuvo de acuerdo y con eso ambas mujeres soltaron nuestras pollas duras como una roca y ambas retrocedieron y golpearon nuestros estómagos y Rosa dijo pelear.

    Las dos mujeres empezaron a jugar con sus tetas y a frotarse el coño mientras nos animaban. «Vamos Toño, dóblalo por la mitad», dijo Rosa.

    «Tráelo cariño, bendícelo por mí», instruyó Violeta.

    Las mujeres pusieron una mano en nuestro trasero y nos acercaron aún más mientras Toño y yo comenzamos a frotar nuestras pollas en serio. Tanto Toño como yo habíamos perdido todas las inhibiciones en este punto mientras mirábamos nuestra pelea de gallos y a nuestras entusiastas esposas debajo de nosotros. Estábamos sudando de nuevo y confiando nuestras pollas el uno en el otro de nuevo, fue otra batalla de balancines por un tiempo. Durante varios minutos probamos nuestro manejo de la espada golpeando nuestras pollas de un lado a otro, luego las sujetamos y frotamos lentamente las cabezas de nuestras pollas y la sensación casi hizo que mis rodillas se doblaran.

    Rosa debe haber visto esto y dijo: «Eso es, cariño. Lo tienes huyendo ahora, sigue así”.

    «Espera, cariño, puedes con él, sé que puedes», animó Violeta.

    Podía sentir la presión comenzando a aumentar en mis bolas, así que, como un boxeador desesperado, traté de agarrarme al pene rival para tener unos segundos para recuperarme. Presioné la polla hacia adelante y sujeté la polla de Toño contra su estómago. Luego comencé a frotar mi polla contra la suya y Toño cerró los ojos y dejó escapar un breve gemido.

    «Buen movimiento bebé, ahora lo tienes contra las cuerdas, Nacho», dijo Violeta, su entusiasmo era obvio.

    Rosa, sintiendo que la fricción estaba afectando a Toño, levantó sus tetas y las apretó para que un largo chorro de leche empapara nuestras pollas. La táctica funcionó porque la leche nos dio mucha lubricación y eso redujo la fricción.

    Al final, los dos habíamos trabajado hasta el borde del clímax otra vez y todavía era un juego de cualquier hombre. Toño se echó hacia atrás momentáneamente rompiendo el contacto y dijo: «Vamos cara a cara». “

    Las chicas también sabían que casi debía haber terminado cuando se acercaron para ver de cerca la meta.

    Nos quedamos allí usando sólo las cabezas de nuestras pollas frotándolas. Finalmente perdí el control y comencé a correrme, pero Nacho estaba justo detrás de mí. Mi polla empezó a disparar semen por todo su estómago y su polla y su semen caliente me golpeó el estómago. Toño y yo luchamos por mantener los ojos abiertos mientras los cuatro mirábamos para ver qué gallo ganaría el concurso final. Todavía podía sentir mi polla palpitante mientras mi orgasmo disminuía y mi respiración se hacía más lenta. Cerré los ojos momentáneamente, incliné la cabeza hacia atrás y respiré profundamente.

    » Nooo «, gimió Rosa mientras yo levantaba la cabeza para ver qué estaba pasando.

    Miré hacia abajo para ver que la polla de Toño se estaba encogiendo rápidamente y que mi polla todavía estaba dura y palpitante.

    «Sí, sí, sí, perra de cabello oscuro, te dije que Nacho ganaría», dijo Violeta mientras Toño y yo nos quedábamos allí jadeando.

    «Ahora trabaja con él para mí, cariño, dale a Rosa un buen espectáculo para que nunca olvide tu Gallo de acero”, ordenó Violeta.

    Inmediatamente hice lo que Violeta me pidió empujando la fláccida polla de Toño, arriba, abajo, adelante y atrás. Luego recordó un truco que las chicas habían hecho antes. Sujeté su polla fláccida contra su estómago, le sonreí a Rosa y le dije: «mmmm».

    Rosa asintió y con los ojos todavía fijos en nuestras pollas comenzó a contar lenta pero constantemente: «Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez», y luego se detuvo.

    Violeta se levantó y caminó hacia Rosa, lo agarró por el cabello, lo sacudió y le exigió: «¡¡¡Dilo perra, dilo ahora!!!»

    «¡¡¡Bien bien!!! Lo diré”, suplicó Rosa y, mientras Violeta sostenía firmemente los mechones marrones de Rosa, Rosa miró a Toño y dijo: “Estás fuera, Toño”.

    Toño se quedó allí parado con los ojos cerrados.

    Entonces Violeta tiró de la cabeza de Rosa hacia atrás por el cabello para que me mirara a los ojos y ordenó: «¡Díselo!».

    «Tu polla es más grande y mejor que la de Toño y tu polla venció a la de mi marido hoy», dijo Rosa mientras sollozaba ligeramente ya que su orgullo obviamente había sufrido un tremendo golpe frente a Violeta.

    Violeta empezó a bailar un poco y dijo: «¡Ahora paga, zorra! Levántate y díselo. ¡Ahora!»

    «Toño, ahora tienes que contar diez para besarle las pelotas y decirle que tiene la mejor polla o tendré que sufrir una pena de humillación», dijo Rosa con lágrimas en los ojos.

    «¿Cuál es la pena?» -Preguntó Toño.

    “No puedo decírtelo”, respondió Rosa mientras Violeta comenzaba a contar hasta diez.

    Toño miró mis pelotas y luego volvió a mirar a Rosa mientras continuaba el conteo. Finalmente, cuando Violeta llegó a «Ocho», Toño sacudió la cabeza y dijo: «Lo siento, cariño, pero no puedo hacerlo», mientras Rosa sollozaba ligeramente y volvía a bajar la cabeza.

    Violeta estaba fuera de sí de alegría.

    “Esto mejora, Nacho. Podrás duplicar su humillación si besas las pelotas de Toño para demostrarme tu amor”, dijo Violeta.

    Amo a mi esposa por muchas razones y por todas las cosas que ha hecho por mí. Entonces, cuando ella lo expresó de esa manera, «demuestra tu amor», aunque ambos sabíamos que no tenía que demostrarle nada porque ambos ya sabíamos que la amaba, no dudé en arrodillarme y darle las pelotas a Toño. Un beso ligero. Además, conozco bien a Violeta y cuando ella dice cosas así suele ser un indicio de que es por mi propio bien. Tan pronto como hice esto, Violeta se enfrentó a Rosa y le dijo: “Mira, te dije que mi hombre haría cualquier cosa por mí. «Te dije que Nacho me ama más de lo que Toño te ama a ti».

    «¿Pasé la prueba?» Pregunté mientras le sonreía a Violeta.

    «Puedes apostar que sí», dijo Violeta con su voz sensual y sensual mientras me rodeaba con sus brazos y me daba un beso profundo y apasionado.

    “¿Cuáles son las sanciones?” Le pregunté a Violeta mientras miraba a Rosa.

    «Primero puedes ordeñarle las tetas y Toño pasa hambre esta noche», respondió Violeta.

    «¿Y el segundo?» Pregunté de nuevo.

    «Lo que quieras y Toño tiene que mirar», sonrió Rosa.

    «Oh, sí», dije mientras miraba a Toño, «al vencedor le corresponde el botín».

    Toño tomó asiento en un extremo del sofá mientras Violeta se sentaba en las colchonetas. Le dije a Rosa que se sentara frente a mí entre las piernas de Violeta para que esto le permitiera manipular las tetas de Rosa mientras yo las chupaba. Rosa se reclinó sobre el pecho de Violeta mientras yo me arrodillaba entre las piernas de Rosa y me inclinaba hacia adelante para chuparle los pechos. Violeta se agachó y le dio un buen pellizco a ambos pezones de Rosa y luego los pellizcó hasta que se pusieron duros y luego Violeta dijo: «Ella está lista para ti, cariño», y Violeta continuó empujando y apretando las tetas de Rosa hasta que hube succionado todo el dulce. Leche de sus suaves pechos.

    Cuando terminamos, le dije a Rosa que se diera la vuelta y lamiera el coño de Violeta. Mientras ella hacía eso, me follé lentamente a Rosa al estilo perrito, caminando hasta que escuché a Violeta gemir y arquear la espalda. Luego continué metódicamente follándome a Rosa, ocasionalmente sacando mi polla de su coño y provocando su clítoris con mi cabeza de polla de gran tamaño. Esto eventualmente la distrajo mientras golpeaba su sexy trasero contra mi ingle y aplastaba su coño contra mí. Puse mis manos en su trasero y la empujé suavemente mientras comenzaba a follarla más rápido y más fuerte. Rosa comenzó a gemir mientras mis bolas azotaban su coño. De repente, arqueó la espalda, echó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un largo gemido gutural desde algún lugar profundo de su interior mientras ella y yo llegamos al clímax al unísono.

    La victoria es realmente dulce.

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  • Economista, pruebo con otros hombres y deseo ser prosti

    Economista, pruebo con otros hombres y deseo ser prosti

    Me presento: soy Sofía, o Sofi. 28 años, rubia natural, 1.69 de estatura y 93 60 90 son mis medidas. Casada hace seis años con Tommy.

    Escribiré este capítulo inicial junto a Tommy, y él escribirá los que vengan a futuro, de acuerdo a lo que vea y yo le cuente.

    Tommy es ingeniero industrial en una importante fábrica de nuestro país, y yo soy Economista y trabajo como Asesora de Inversiones en banca privada de un banco internacional. Se pueden imaginar, nuestra situación económica es totalmente desahogada y no tenemos problemas.

    Actualmente estoy en proceso total de emputecimiento con la aprobación de Tommy.

    El motivo de comenzar a escribir aquí es que somos lectores desde siempre y hemos decidido cambiar radicalmente el papel del sexo en nuestras vidas, y deseamos compartir experiencias y recibir sugerencias.

    Yo nunca estuve con otro hombre. Aunque les parezca extraño, Tommy fue el primero en todo, absolutamente en todo. Y sé que antes de ponernos de novios él había debutado con un par de chicas. Pero desde nuestro noviazgo, solamente hemos tenido sexo, variado, satisfactorio y abundante entre nosotros.

    Entre nosotros no hay secretos, y a comienzos de enero, en una charla post sexo, Tommy me preguntó si yo sentía que me faltara algo respecto al sexo.

    Y mi respuesta fue honesta, le expresé que a veces siento curiosidad por saber como será estar con otro u otros hombres, que podría sentir? Les gustará mi actitud sexual a otros? Físicamente, no tengo dudas, queda mal que lo diga pero soy realmente muy linda, con hermoso cuerpo, tetas de película (modestamente), y una carita muy muy pícara cuando quiero.

    Por otro lado, los hombres, algunos bien caballeros y otros no tanto con quienes me cruzo o relaciono, no dejan de insinuarse o de dedicarme alabanzas, delicadas unas y otras no!

    Podemos hacer que te saques las dudas, dijo Tommy, no dudo de ti, tienes mi permiso y si quieres puedo estar presente o cerca, para que te sientas segura.

    Lo harías? Le pregunté.

    Obvio, confiamos el uno en el otro no?

    Sí, claro, y no quiero demasiado, solamente probar con dos o tres caballeros que sean serios, de buenas costumbres, a lo mejor alguno ya conocido. Y quiero otra cosa, que me intriga y me excita…quiero probar de ser la mejor puta del Uruguay, y la mas cara, quiero recibir dinero y ver que se siente ser pagada, venderme caro!

    Te animarías? Por mi parte adelante! Y me besó y me hizo el amor nuevamente.

    Decidida a probar fortuna y a ser la mejor en todo, tal como lo soy como esposa y en mi trabajo como economista ,comencé a pensar en el candidato ideal para mi debut con otro hombre, pensando en que esa primera vez no cobraría, pues todo sería bastante complicado justamente por ser la primera vez.

    Respecto a donde hacerlo, no quería correr riesgos, sería en nuestra casa en Punta Gorda, regalo de casamiento de los padres de Tommy, o en la casita de campo que hemos comprado, junto a un río en zona oeste de Montevideo, con una linda casa y una casita para el encargado, que además de cuidar todo, hace pequeños cultivos para su provecho, y nos acerca frutas o verduras cuando vamos, en general, fines de semana o feriados.

    Quería probar con otro hombre antes de irnos, a fin de enero 2024 en un crucero por la costa de Brasil, una semana, invitados por los padres de Tommy, que son de un super nivel económico, producto de vender en el mejor momento, un campo muy grande heredado por mi suegro. Actualmente, se dedican a vivir bien y nada mas, aunque el padre de Tommy, suele dedicarme algunas rápidas miradas que alguna vez he interpretado como interesadas o lascivas.

    Para comenzar mi aventura que espero me lleve a nuevos niveles de ingresos y de placer, no lo dudé, debería encontrar a alguien totalmente desconocido, o a un caballero muy conocido, de confianza, y muy muy reservado, pues no puedo ser consejera de inversiones y notoria puta; si es que me decido!

    No lo dudé, el ideal sería el Sr. Ricardo, una de las personas a quienes asesoro, con importantísimos ingresos por rentas, viudo, +50 de edad, prolijo, impecable siempre, y que no pierde oportunidad, nos reunimos una vez al mes, de hacerme halagos de buen gusto respecto a mi belleza. Siempre sin propasarse, y yo lo oigo sonriente pero sin hacer comentarios, con total seriedad tal como se debe proceder en un banco.

    Esperé al día de la visita mensual, pasamos revista a los vencimientos y renovaciones de inversiones, entrada de intereses, perspectivas de mercados y tasas, etc. En resumen, todo lo de rutina.

    Al finalizar la reunión, mientras yo mentalmente buscaba como proponerle tener hacer una cita fuera de mi trabajo, me pidió el número de telėfono al cual llamar para solicitar aumento de límite de sus tarjetas de crédito, pues antes de dos meses viajaría a Europa; y aprovechó para deslizar una de sus gentilezas de costumbre: “aunque no se si disfrutaré el viaje pues me pierdo una de estas reuniones con la mas linda economista, y no creo que tu marido te deje acompañarme”.

    Muy formalmente le di el teléfono de la central de tarjetas, pero le dije que dejara el tema en mis manos, que estaba dentro de mis funciones facilitarle ese trámite. Y agregué: “y no creo que mi esposo me deje ir al viaje, pero podríamos hablar de ese viaje tomando un café hoy después de mi salida del trabajo, le parece bien? “

    Sorprendido, dijo, que sí, coordinamos lugar y hora para llegar por separado y se retiró.

    Se lo comenté a Tommy, que lo conoció en una reunión de fin de año del banco, y le pareció excelente persona y me motivó para nuestro encuentro posterior.

    A las 18, nos encontramos, yo traté de llegar antes y lo esperé en una mesa apartada, que elegí expresamente. Llegó, ordenamos café y comenzamos a charlar.

    Trataré de resumir esta ya larga introducción. Ricardo estaba asombrado de que nos reuniéramos fuera del Banco, y pensaba que me había ofendido por el comentario del viaje a Europa. Lo tranquilicé, ninguna ofensa, “nunca me han ofendido tus comentarios personales., mas bien me han gustado, y en realidad quiero contarte algo muy íntimo y reservado”.

    Abreviaré todo el relato, le expresé lo que ya leyeron, que con mi esposo nos llevamos muy bien, incluso en el sexo (abrió los ojos desmesuradamente ante mi sinceridad), que me había preguntado que cosa me faltaba o deseaba en sexo, y que le contesté que probar con algún otro hombre.

    Y ahí no pudo contenerse y preguntó lo obvio: Y por que me contás todo esto?

    Y yo: Porque quiero que te animes a ser el primer hombre en mi vida además de mi esposo, se lo he planteado, él lo autoriza y quisiera estar cerca de mi en ese momento.

    Desde luego toda la conversación, in extenso, llevó mas de una hora y media.

    Y finalmente, llegó la respuesta de él. “Ni tendrías que preguntarme, sabes que siempre he deslizado comentarios sobre tu belleza, y lo único que espero es que esto pueda concretarse antes de mi viaje…o lo suspendo si es necesario! “

    Le dije, para ya sujetarlo definitivamente: pero si te vas en unos dos meses, y yo pensaba en pasado mañana, o sea el viernes de tardecita!

    Si? Ya? Que lindo, sí sí sí, y puso su mano sobre la mía. Y que pensás una hora? Dos? O mas? Donde?

    Ayyy Ricardo, no fijemos tiempo a una experiencia nueva para mi, totalmente nueva, no se, una, dos o tres horas, toda la noche, uno o dos días…como saberlo?

    Me has dado la sorpresa de mi vida. A donde iremos?

    Tommy quiere estar cerca, y yo me sentiría mucho mas segura, pensá que nunca estuve ni siquiera desnuda frente a otro hombre mas que Tommy, o mi médico obvio. Te parece bien si lo hablo con Tommy y te llamo? Puedo llamarte desde mi celular privado? Obviamente tengo un celular del Banco, que jamás usaría para esto.

    Así quedamos y nos separamos con un beso, discreto, de despedida. Con mi sensibilidad de mujer, supe que había llegado a fondo, y que ese hombre me deseaba. Sin dudas había elegido bien, al menos antes de ir a la cama. Nos pareció mejor hacerlo en casa, en pleno Montevideo, no nos alejaríamos, por si algo iba mal, Ricardo retornaba a su casa, y listo.

    Llamé a Ricardo, confirmamos para el viernes a eso de las 19 en casa, le pasé la dirección y le dije que confirmara su llegada para abrirle el portón del garaje y que pudiera entrar con su coche, que quedaría a salvo de miradas indiscretas, por mas que él es totalmente libre por ser viudo.

    El viernes antes de llegar al banco a las 11, me depilé a fondo, aunque casi no era necesario y me pasé crema suavizante.

    Al regresar a casa, riguroso baño de inmersión con sales refrescantes y perfumadas, perfume fresco, cítrico en el cuello y con notas de jazmín en la baja espalda y en los muslos. Lencería matadora color turquesa, tanga hilo atada a los costados y soutien bien ajustado, y ropa linda pero no espectacular, un simple vestido veraniego con estampado floral, por encima de la rodilla. Además, sandalias de taco alto, que la altura siempre nos hace lucir.

    Lógicamente, habíamos coordinado que Tommy llegaría mas tarde, dándonos tiempo a conversar y quizás jugar un poco, como novia nueva, pues así me sentía, y Tommy traería elementos, para la cena, del postre se encargaba Ricardo, que ya me lo había dicho al teléfono.

    Y todo transcurrió como lo había planificado. Llegó Ricardo tipo 7 y 20 de la tarde, con masitas de la mejor confitería de Montevideo para postre, yo tenía champagne en el refrigerador etc.

    Entró su coche, pasamos al living de la casa y retomamos toda nuestra conversación anterior, explicándole con detalles, el por que me atraía la posibilidad de probar con otro hombre, como la confianza mutua con Tommy lo hizo posible y demás, aunque me guardé para mas tarde u otro día mi intención de prostituirme y ser la mejor y la mas cara.

    Él siempre caballero, hizo avances en cuanto a comentarios sobre mi belleza, incluso nos besamos sin llegar a besos de lengua, y le hice saber por que lo había elegido: bien parecido, serio, maduro, seguramente confiable, viudo y por tanto sin problemas familiares. Y él agregó: y casi casi que diríamos que soy rico!

    Y yo: eso lo sé por ser tu asesora del Banco, pero el Banco y mi trabajo no intervienen en esto.

    Sobre las 20 y 45 llegó Tommy, les recordé que ya se conocían, y extendimos la conversación unos minutos mas, con mi marido expresando que siempre querría complacerme en lo que fuera. Y remató su conversación aclarando sus términos. “Hoy estaré aquí, sobre todo para tranquilizar a Sofi, y que se sienta respaldada, pero no quiere decir que los mire, salvo que me lo pidan o yo lo desee y me autoricen.”. “Y creo que ustedes tenían planes diferentes a escuchar un discurso mío.”.

    Yo, con miles de mariposas en el estómago y casi temblando, dije: debería desvestirme, mientras Tommy está.

    Animate, dijo Tommy.

    Por favor, me pidió quien iba a ser mi nuevo macho? Novio? Amigo con derecho? O quizás hasta cliente?

    Temblando, me quité el vestido, sin protocolo ni demora, lo bajé desde los hombros, y lo dejé caer. “No me animo a mas, dije. Quiero pero no me animo!”

    Vengan dijo Tommy, vamos a la habitación.

    Allí me dijo: quieres que te ayude? No te molesta si yo la desnudo Ricardo?

    Si, ayudame.

    Por favor, adelante, como se sientan cómodos.

    Deseando que todo comenzara, Mi maridito de abrazó, me besó y a dos pasos de mi nuevo hombre, me quitó el soutien. Mis tetas salieron disparadas, con los pezones re duros, desató la tanga y la dejó caer al piso.

    Instintivamente me cubrí la entrepierna con las dos manos, pero mi hombre, me separó las manos y dijo que me dejara ver, que nuestro invitado a partir de ese momento era mi hombre, que solamente así yo sabría que se siente estar con otro hombre.

    Me besó, muy muy amorosamente, me acarició las mejillas y se fue, diciendo que estaría a la orden si yo lo llamaba.

    Ricardo solamente dijo: Gracias Tommy. Y al ver que estábamos solos, se acercó y me acarició la cintura, me besó suavemente y tomando distancia, dijo: eres lo mejor que puede pasarme en la vida, escultural, bella!

    Comenzó a desvestirse, sin nervios ni pudor, y al fin pude ver lo que nunca había visto, el miembro de alguien que no sea Tommy,( bueno, sí he visto en películas ja ja, pero casi siempre de negros monumentales).

    Lo de Ricardo estaba a media erección, gruesa, muy gruesa y algo mas larga que la de Tommy, no podría quejarme de tamaño.

    No sé qué hacer le dije, quizás avancé muy rápido con mis deseos.

    No, no, ya verás, me dijo y sus manos vinieron a mis tetas.

    Sentí un fuego abrasador en ellas, los pezones se endurecieron más aún mientras me los pellizcaba suavemente y comenzaba a besarme. Sentí que ahora sí, aquello funcionaría. Mi entrepierna era fuego, y abrí la boca para facilitarle profundizar sus besos.

    En segundos me acariciaba toda y yo me retorcía, me metía la lengua a mas no poder y yo comencé a responderle, soy buena besando ji ji.

    Sus manos se aferraban a mi culo y subían a mis tetas o me acariciaban las mejillas. La verga, dura desde ya, se me refregaba, y mi concha respondía mojándose.

    No aguanté mas y me dejé caer de espaldas a la cama, las piernas abiertas. En segundos el señor a quien tanto respetaba en el Banco, me lamía la zona del clítoris, me pellizcaba los pezones y me hacía jadear. Toda mi vulva, escrupulosamente peladita, lo atraía, la chupaba, la lamía, a veces me metía la lengua y yo en el paraíso.

    Pero era evidente que no aguantábamos mas, yo por mi calentura, y él excitado y seguramente con larga abstinencia encima.

    Dejame buscar los forros, dijo.

    Que forros ni forros, metémela!

    No se si la sacaré a tiempo de no ensuciarte.

    No seas bobo! Quiero leche adentro! Soy sana, una señora sana!

    Y fue lo último que dije antes de soltar un grito tremendo de Ahhh!!!

    Me la metió de una, sin esperar, sin avisar, y mi concha húmeda respondió como un guante, cubriendo bien apretada la segunda verga en toda mi vida. El vaivén que me hizo fue espectacular, ni se cuanto duró, pero sé que gemía y gozaba como loca, hasta que de pronto él explotó dentro de mi, y sentí fuego, pero el fuego de la felicidad, no el del infierno, y él se dejó caer encima mío con la verga aún adentro.

    Me gustás putita, te tenía ganas.

    No me la saques y besame, quiero mas.

    Pero lógicamente la verga se le bajó y se salió de mi, y pude sentir el derrame de leche escapando hacia mi culo y las sábanas.

    Para nada me importó, acostumbrada a eso con Tommy, me situé en pose de limpiarle la pija, me encanta tragar esos restos de semen, y Ricardo no podía dejar de decir Sí sí, seguime chupando divina.

    Nos quedamos lado a lado, desnudos, mirándonos, y conversando. Por cierto yo que ría saber si me había disfrutado.

    Me encantaste, y quiero ir por mas, me acabé demasiado rápido, de tanto no coger y de tanto haberte mirado en nuestras reuniones. Tus tetas son divinas, y te las quiero chuoar mas, pero lo mejor fue tu actitud, esa timidez inicial…

    Yo tímida? Te voy a matar a conchazos! Ya vas a ver, quiero ser la mejor, me ves habilidades de puta?

    Hasta que no me entregues el trasero no lo sabré ja ja ja…eso determina si una putita es buena o no, pero sabés bien lo que me preguntaste? Te das cuenta?

    Claro que sí, me ha venido esa idea, pero no te la había mencionado, no quería que pensaras que ibas a estar con una desquiciada.

    Lo comencé a tocar y a besarlo, le acariciaba su hermosa pija sin parary de a poco empezó a endurecerse nuevamente.

    Sin dudar me puse encima de él en 69, y comencé a chupársela, suavemente, sin prisa, tomándole el gusto. Y él respondió, no le importó que mi concha estuviera llena de flujo y de semen, y me dio un tratamiento de lengua, y chasqueaba la lengua con gusto.

    Cuando vi que lo tenía nuevamente a punto, me puse de vaquerita sobre él, le di mi celular y de dije que filmara unos segundos mientras yo me montaba sobre su pija. Me filmó bajando sobre su linda poronga, mientras me iba entrando lentamente hasta el fondo. Allí tomé el celular, le envié el video a Tommy y solamente escribí: “Disfrutando, no vengas todavía”.

    Al instante recibí una foto de la pija dura de Tommy, acompañada de un emoticón de sonrisa, mostrando que obviamente no estaba nada molesto.

    Ya con Ricardo de dentro de mi hasta los huevos, (me entró toda), comencé a subir y bajar lentamente, mientras me inclinaba levemente sobre él, ofreciéndole mis tetas para caricias y para chuparlas. Eso le encantó, y más aun cuando pese a tener seguramente sabor a su pija en mi boca, me incliné a besarlo mientras aceleraba mi subir y bajar todo a lo largo de mi nuevo juguete, su verga.

    Enloquecida, me acabé, saltando como loca y moviéndome también hacia los costados, y al rato, volvió a inundarme de leche que sentí hasta mas tibia que la vez anterior.

    Esta vez me quedé yo sobre él, y sentí como se escapaban los fluídos desde mi concha y corrían por mis muslos.

    Volví a chupársela un poco y me filmó, le envié el nuevo video a Tommy y le dije: nada, creo que esta noche no venís, ni vamos a comer!

    Conversamos y bromeamos acariciándonos, comenzó a prestar atención a mis nalgas, dedicándoles besos, que se extendían a mi espalda, algún dedo acarició mi culito, y comenzó a decirme lo que yo intuí desde el día que lo invité, pues todos los hombres son iguales y Tommy se muere por mi culo. Ricardo también quería gozarlo, y de paso podría dijo, opinar sobre mis habilidades para putita, o mejor dicho, agrego yo, prosti de lujo.

    Yo, previendo eso, me había hecho los enemas que suelo hacerme, una garantía total, y manifesté, lo cual además es cierto, que “me encanta cuando me lo entuban despacito pero a fondo.”

    Hubo que esperar mas tiempo y chuparle mas la pija, pero al final se la dejé como mástil para bandera. Y entonces, en cuatro, le ofrecí el culo, diciéndole: preparámelo…

    Se tiró de cabeza, prácticamente metió su cara entre mis nalgas, y comenzó un buen trabajo de lengua en mi ano, aunque a veces me hacía disfrutar de algún lengüetazo en la conchita.

    Cuando lo tuve bien humedecido, me comenzó un trabajo de dedos, a lo cual le pedí foto y le pregunté si permitiría que Tommy nos viera.

    “Claro que sí, con gusto, que venga”.

    Llamé a mi maridito y le dije: vení rápido, me va a encular.

    Al instante estaba Tommy a nuestro lado de pija parada!

    Ricardo no se inmutó, siguió con su trabajo de dedos, uno… dos… gel… ”te puedo acabar adentro?”

    “No, por favor no, no me gusta cuando escurre hacia afuera, prefiero en la cara o en las tetas o en la boca, me encanta tomar.

    Me llenó el culo de gel, se untó el miembro y me preguntó si iba a aguantar.

    Claro! Pero por favor, despacio y sin parar! Meteme los huevos si entran!

    Se rio, hizo acercarse a Tommy y me apoyó la cabeza del pene en el esfínter.

    Lo movió como acariciando para centrarlo bien, y empujó tal como le pedí, sin prisa y sin pausa. La entrada de la cabeza me hizo rechinar los dientes, pero el resto fue una delicia. Lo sentí grueso y voluminoso, me llenaba el recto o al menos me pareció.

    Decidí motivarlo: Ayyy sí, que hermosa cogida, que verga que tenés querido, dame mas, mas… que bien que te elegí a vos!

    Me debe haber sodomizado al menos unos siete u ocho minutos, y ya a punto de acabar, la sacó y me la ofreció a la boca.

    Para qué! Me prendí a chuparla como ternero a la ubre de la vaca, recibí un par de chorros del poco semen que le quedaba, y se los mostré sobre la lengua y luego lo tragué. Seguí limpiándosela y luego me acosté entre ellos.

    No olvidé que Ricardo me debía una respuesta y le dije: Te parece que sería, hipotéticamente, buena putita? Y le guiñé un ojo a mi marido, que ya sabía de ese deseo.

    “Te auguro el mayor éxito” serás tremenda putita, de lo mejor y me anoto como cliente!”

    Que emoción! Me pagarías? De verdad?

    No lo dudes, eres tremenda, y puedo decirlo delante de tu marido, me has seducido totalmente, lamento que seguramente deberé irme.

    Irte? Ni lo sueñes, quiero mas pija! De verdad te está gustando? Me disfrutás? Me encantó que te sumaste a la idea de hacerlo sin forro y llenarme de leche, lo disfruto infinitamente!

    Sabés Tommy que el Sr. se atrevió en la oficina a sugerirme ir a Europa?

    Y Tommy: de verdad te lo dijo? Si te invita y te paga como puta por que no? Y yo puedo ir, y me pago los gastos, y nos divertimos… pensalo Ricardo.

    No tengo ni que pensarlo, Sofía vale lo que sea, yo puedo, y tengo ganas. Primero intimaremos a fondo yo con ella, también los tres, y luego, claro que viajaremos… te imaginas putita internacional Sofi?

    Sííí, lo que sea! Estaba con fantasías, y hoy… creo que ha nacido una nueva Sofía, Economista, asesora de inversiones y puta. Con toda discreción, claro.

    Me imaginan en esa doble vida?

    Sí.

    Claro que sí.

    Entonces decidido, a dormir un rato y nada de pensar en irte Ricardo, como te dije, quiero mas verga, y si no te ofende, quiero que me manoseen los dos al despertar y que me cojan! Mi concha es un fuego!

    La respuesta fue que mi amor me comenzó a tocar y chupar las tetas mientras me besaba con Ricardo. Al rato sin darnos cuenta agitados, Ruc y yo nos dormimos, y al parecer Tommy siguió mirándonos, admirado de mi cambio, toda una puta!

    Amanecía, y una lengua comenzó a pasearse por mi concha mientras un par de manos acariciaban mis tetas. Ricardo. Y al poco tiempo, alguien chupaba los dedos de mis pies, mi marido.

    Les respondí como se debe, besándolos de lengua, chupándoles las pijas, haciéndoles besos negros.

    Y no tardó Ricardo, esforzándose, el hacerme feliz nuevamente, esta vez en cucharita, mientras Tommy miraba desde cerca como entraba y salía en mí mi segundo macho.

    Ni que decir, le llevó un buen rato acabar, esta vez una modesta cantidad, que igual se sumó a lo que quedaba en mi vagina de todo lo recibido en los polvos anteriores.

    Cuando terminó y se la limpié chupándolo. Tommy le preguntó si le molestaría que me cogiera ja ja.

    “Para nada! Adelante, como si fueran esposos!” Y todos nos reímos.

    Sabiendo que a Tommy le encanta en cuatro, adopté esa posición, me la metió plenamente mientras Ricardo chupaba mis tetas extasiado, y comenzó a darme verga con todo hasta acabar, lo cual se aseguró de hacer cerca de la entrada de mi cuca. Así logró que me quedara chorreando, y para asombro de Ricardo, mi marido me chupó la concha, siempre en cuatro, tomándose todo.

    “Me encanta hacerlo” dijo.

    Seguimos jugando, conversando, haciendo planes…y planteando preguntas.

    Conseguiré clientes? Que te parece? Me pagarán como a la mejor puta de Uruguay? Soy lo suficientemente linda? Hay algo mas que deba aprender? Te gustó venir a nuestra casa?

    Y Ric respondía como ametralladora! Sí. Me parece seguro que consigas clientes. Seguro pagarán fortunas. Eres hermosa, y tu toque inicial de timidez, es encantador. deberías aprender a hacer doble penetración, y hacerte a la idea de que a veces atiendas dos clientes juntos. Sííí, ni siquiera deseo irme! Claro que ha sido una visita encantadora.

    Pues te quedas a desayunar, ya eran casi las 9 del sábado, y después tomamos sol y almorzamos, creo que no habrá mas sexo, estoy agotada!

    Que gentileza! Claro que me quedo!

    Y se quedó e hicimos lo que les propuse, desayunamos las patisseries traídas por Ric, ya me gusta llamarlo así , tomamos sol en bolas en el patio trasero, me acariciaron los dos al aire libre, y como final, dentro de casa, le permití a Ric lamerme largo rato la concha, algo que evidentemente lo vuelve loco, además de que le encanta mirar mi rayita super depilada, apenas rosada, y, modestamente, perfecta y hermosa.

    No podía dejarlo ir sin plantear la gran pregunta del día, la que sobrevolaba desde que le dije que quería ser la mejor puta.

    Cuanto cobrar? Y no fui tímida. Lo dije, quiero dos mil quinientos por encuentro… me lo pagarán? Y su respuesta fue categórica: seremos pocos, pero alguno podemos pagarlo y seguramente lo haremos.

    No hay dudas de que la atención ha sido buena?

    Excelente! Y el detalle, cuida la salud y acepta que te cojamos a pelo, eso vale mucho!

    Como conseguir clientes a ese nivel?

    Ambos hombres estuvieron de acuerdo: en fiestas sociales, por referencias de un cliente previo, o sugiriéndome con clase y distinción a alguien de confianza, con recursos.

    Mi trabajo y mi título universitario, así como mi condición de esposa consentida, serían puntos a favor.

    Y así poco mas o menos se cerró mi primera aventura, o mejor dicho “nuestra” , pues Tommy gozó enormemente, incluso mientras estuvo solo, y recibió los dos videítos de su inocente esposa siendo disfrutada y disfrutando enormemente con otro.

    La semana siguiente, haríamos el crucero invitados por mis suegros, y Ricardo manifestó que al regreso estaría llamándome para un nuevo encuentro, pago, a lo cual accedí como buena putita, contenta de comenzar a cobrar y cotizarme a ese valor.

  • Sexo con dos sectas

    Sexo con dos sectas

    Salí por la noche y me enteré que alguien me seguía durante más de una semana, traté de encontrar alguna calle larga para poder identificar a esa persona. Me di con la sorpresa de que era la hermana de mi mejor amigo. Ella tiene una pareja y dos hijos, entendí que tenía algo que decirme así que me fui a buscarlos y le pregunté a mi amigo por su familia, el me dijo que todos estaban bien y su mamá me comentó que me extrañaban y que debía salir con él porque andaba solo.

    Días más tarde vi continuamente a su hermana sin su pareja cerca de donde yo siempre transitaba y le saludé con un beso en la mejilla. Ella se puso colorada y pálida a la misma vez. Seguía mi camino cuando vi a su madre en el contra trayecto durante muchas veces, entendí entonces que ellas dos me estaban siguiendo, luego traté de dar con la idea de ellas para poder comunicarme y hacer una especie de diálogo respecto a porque estaban cerca de mi tantas veces, pero no me atreví. Ellas seguían buscando y buscando la forma de acercarse a mí, yo no me sentía intimidado ni nada por el estilo, me acerqué a mi amigo y comencé a platicar con él solo que él me evitaba.

    Un día escuché una conversación entre ellos, supongo que me estaban esperando la hermana de mi mejor amigo y su pareja. Él quería que yo salga con ella y le dijera de una vez por todas su caso. No entendí mas porque se acercaba su madre al árbol donde yo me escondía. Pero entendí que era algo muy importante, me dio tanta curiosidad que fui yo el que comencé a buscarlos.

    Fui a la casa de mi mejor amigo el día que él no podría atenderme, me espero su mamá y estaba muy acalorada, hablamos un rato y luego me comentó que tenía muchos proyectos pendientes, me mostró una faceta interesante de ella. Me habló con mucha confianza y se tocaba los senos, la cara y la cintura con mucha concentración. Se estaba excitando y lo hacía notar, me mostró con ironía su cintura y se veía de tanto jugar su sexo bajo el jean casi completamente expuesto. Entendía recién de que se trataba realmente, pero no creía que fuera una buena idea seguir saliendo tras de ella, porque ella era casada con tres hijos y además se trataba de mi mejor amigo.

    Pasaron los días y desaparecieron, no los vi durante mucho tiempo así de pronto vi a mi amigo con su novia caminando tras de mí y entonces creí que era un mal entendido lo que pasaba con su mamá. Me puse a hablar con ellos y cuando el se descuidó su novia me tocó la espalda y me hizo sentir una especie de sensación de calidez, hablamos bastante y salimos tres veces más, en una de ellas ella fue directa e insinuó que debíamos tener algo delante de su pareja. Entendí una broma, pero pregunto si sentía algo más por mi amigo cuando no le hice gustar la respuesta. Le hice entender que no tenía gustos extraños con alguien de mi propio sexo. Ella se molestó y dejó de hablarme por medio año hasta que entendí que cuando la veía ella se abochornó muchísimo.

    Un día encontré la respuesta a todo lo que sucedía, es que ellos estaban hablando en una frecuencia de radio libre, rindiendo cuentas a alguien más, sobre su negocio que era una secta, entonces no se trataba de un negocio sino de una especie de trata humana y vinculada a la esclavitud, que en realidad era un negocio de sexo o nada de eso. La verdad decían lo siguiente, que eran tres variables de especies humanas que convivían en una misma casa como si fuera una sola familia, era que mi amigo y su padre eran de una especie y encima eran pareja, su madre y su hermana eran de otra especie y no era más que aliadas para buscar pareja, finalmente su hermano y su cuñado eran de una tercera especie y no eran más que amigos. Pero juntos buscaban la posibilidad de encontrar grupos para la secta de su madre y hermana, lo veían como un negocio donde venían un porvenir contando sus vivencias en otros ámbitos diferentes a mi realidad, o sea practicaban sexo por la historia de la convivencia en secta y la vendían para correr con los gastos tradicionales.

    Meses más tarde vi a la novia de mi amigo y entendí que ella pertenecía al humano al que pertenezco, es que ella también estaba en secta pero de otro grupo de secta. Entonces vi la realidad y decidí pelear por no caer en secta.

    Me fui para todos lados a las iglesias, a los centros de cultura, pero nadie sinceramente me entendió o es que tenía timidez para nombrar una secta. Un día llegué a encontrar información sobre meditación y metafísica, llegué a ver información valiosa de cómo la gente tras humanizaba, entendía que era mi solución. Entre que estudiaba la meditación y buscaba información sobre la familia de mi mejor amigo, encontré que ellos en realidad seguían a tres personas, yo era la tercera. Tenían contacto sexual indirecto y al parecer sería casi igual porque al pasar por su casa y saber que ellos estaban en estado de secta con una de las personas vinculadas, se oían gritos de sexualidad tan claros que me dieron ganas de participar del acto. Me sentí a perder pero de la puerta de la casa no llegué a tocar el timbre.

    Una semana después entendí que la tras humanización llegaba a tener una especie de contacto que le llaman choque o contacto directo cuando a una persona la guían llevada de la mano a un viaje austral y es tan real que lo puedes observar e incluso sentir el calor corporal la naturaleza y los aromas mientras te guían. Me daba tantas ganas la sensación de poder hacer algo con la madre de mi amigo y su hermana que me animé a buscar las clases de este contacto. Lo logré, aprendí a buscar a una persona verla, llevarla y hasta tocarla, supuse que el resto lo tenía que hacer la secta.

    Me acerqué una vez más a la familia de mi amigo y vi que toda la información parecía retratar lo que ellos vivían. La primera persona con la que pude tener contacto fue con su novia que se me acercó furiosa a increparme algo y yo la evadí, pero a seis metros de ella traté de tras humanizar, lo estaba logrando, pero lo arruiné, porque ella entró en secta y se desvinculó de mi y vi en directo doble dimensión, yo tratando de tocarla y ella teniendo sexo con otra mujer de su secta, en realidad en el sentido de lo visible por la realidad ella estaba en trance como en un principio de epilepsia excitante que descubría parte de su actitud. Mi amiga se dio cuenta que estaba ahí y me trató de tapar los hechos unos minutos hasta que me despidió, ella llegó a tener sexo y un orgasmo rápido mujer a mujer. Paso mucho tiempo hasta que la volví a ver.

    Practicamos deporte con amigos de mi mejor amigo, y ellos llevaban mujeres al hemiciclo, me di cuenta que eran otras sectas iguales y que esas mujeres me intentaban tocar con su contacto de sectas, era casi el mismo tipo, ellos fingiendo también ser una familia, siendo también otro tipo de humanos, las mujeres eran casualmente mi tipo de humano. Ya me era fácil reconocer los tipos de humanos.

    Un día me lancé a platicar con la hermana de mi mejor amigo, ella se enamoró de mí según entendí, no sé si es por su constancia de buscarme que también se juntaba con mis encuentros de deporte con sus amigos, me atreví a encontrar una solución pero en eso me dijeron que todos eran parientes y yo era su único amigo, me puso un espacio determinado su pareja, entendí perfectamente que hacía otras cosas adicionales la secta y que intuye cuando tú tratas de acercarte físicamente a alguno de ellos. Bueno no fue un escándalo pero no quise dejarlo todo ahí.

    Dos semanas después entré en contacto con ella, estaba en casa y sabía que ella trataba de tocarme me acosté, comencé la meditación, la ubiqué la toqué y ella sin poder verme me agarró el miembro y lo comenzó a frotar hasta que no pude, la interné en la tras humanización nos vimos la agarré y nos comenzamos a amar. Era tan delicada y frágil que tenía miedo lastimarla, ella ponía su cuerpo con su fórmula de secta, yo ponía la imagen con la meditación, juntos nos movíamos como una especie de pareja opuesta en la razón, yo excitado y concentrado, ella llorosa adolorida y vehemente aunque su trance la hacía ver pálida casi ida, sin fuerzas mientras yo la resucitaba, su mirada era una pedida de salvación, la mía una cápsula de placer, su cuerpo estaba bajo el mío con una rendición, palabras exactas porque tenía tan suave la voz que entendía poco porque no completaba las palabras hasta que dijo tres veces amor, amor, amor.

    Su sexo era chiquito suave y muy joven, no podía creer nadie que tenía hijos por la fragilidad de su cuerpo, lo cual era cierto, no los tenía y sus hijos eran falsos pero esa es otra historia.

    No volví a verla hasta hoy pero si a su madre, que se me acercaba todos los días y no aguantaba más hasta que un día me acerqué a ella, hablamos y me guiñó el ojo, cuatro días después tuvimos contacto los tres, ella su hija y yo cada uno en otro lado. Pude agarrarla de la cintura a cada una de ellas como si estarían superpuestas, tuve sexo infinito por un instante con ambas y no se si sabían que yo podía tener las dos realidades pero era tan diferente la una a la otra que imaginé que mientras nos mirábamos podía engañar completamente a las dos. Su sexo de la mamá de mi amigo era un poco más grande que el de su hija, muy maduro, su cuerpo también era más duro y grande, grueso y frondoso, era la mujer más guapa de su barrio, la más imponente, su sexo decía eso, era así de segura, así de perseverante.

    Me abrazaba y me hidrataba con su intimidad, la sentí entendido, agasajado y su cuerpo se desaparecía en su miedo por la realidad y me dejaba solo sus manos en la espalda y una entrega expuesta, su sexo era pequeño y me cubría hasta parte del glande, pero era tan fornido que parecía más duro que la presión de una mano y más inteligente y viejo que años la fragilidad y suavidad de su hija, aunque cada una representaba otra episodio de mi vida en ese mismo instante, porque yo me identifiqué como más joven, cautelado por la madre de mi mejor amigo y despertando a su hermana, era una magia contradictoria, siendo sincero conmigo mismo, no era su primera vez de ninguna de las dos y yo llegué tarde a ser una de las tres personas de su vida, pero gozaron de mi en ese momento tanto que me dijeron con todo sentimiento como cinco veces amor…

    Unos días después, tomé a su madre a su hermana y a su novia en la misma cama, eran dos sectas diferentes pero se pusieron mujeres hermosas, se podría decir que ellas eran muy diferentes, la madre más alta y corpulenta, la novia más delgada y pronunciada, la hermana finita y flaquita. Madre e hija tiradas a la persuasión como al gobierno personal, la novia alejada y con desidia a la vez que se sometían a mi voluntad y se proponían entregarse pronto y sin perder nada. Me propuse llevarme algo más. Les hice el amor furiosamente, parecía gustarles tanto que me reprochaban diciéndome la misma palabra, querían complicidad, pero yo les di acción. Les seque los líquidos vaginales luego de darles también por el ano. Me buscaban casi todos los días para el contacto sexual, luego vi a su mamá todos los días tras de mi con más confianza, a su novia salir con mi amigo haciendo muecas irónicas y a su hermana cada vez saludando desde más lejos.

    Mi tarea es ahora encontrar una novia real para mí amigo, juntar a su hermano con su cuñado y salir de un proceso mitológico y entrar en una cama real. Claro también encontrar el resto de la secta.

  • Deseos

    Deseos

    En esta oportunidad quiero contarles un sueño húmedo específico que he tenido recurrentemente.

    Les describiré como es:

    Llego a un recinto que es como una fiesta, voy vestida con un arnés negro de cuerpo completo, y hay mucha gente, cada uno en lo suyo y también tienen arneses. Sigo pasando por muchas personas y comienzan a acariciarse y besarse entre todos, uno de ellos, un hombre alto, de unos 1.90, trigueño y acuerpado pero no gordo, me toma de la nuca y levanta mi rostro hacia él, me mete la lengua en la boca, para después besarme con pasión. Entre tanto, su mano libre viaja desde mis tetas hasta mis nalgas acariciando todo a su paso. Siento como de a poco se va poniendo duro, y siento la confianza de acariciarlo por encima de un látex que tiene como ropa interior.

    En unos momentos me lleva con él, aun besándome, hacia una habitación roja ambientada con látigos, correas, al estilo 50 sombras de grey. Estando ahí, me acuesta en la cama y se pone encima de mí, poniéndome un antifaz en los ojos, y solicitando específicamente no moverme de dónde estoy.

    En un momento comienza a besarme desde los tobillos, va subiendo succionándome la piel y besándome, pasando me la lengua a medida que sube. Cuando llega a la cadera, comienza de nuevo los besos desde mi frente hasta mi ombligo, pero comiéndome las tetas con delicia, chupándome los pezones y mordisqueándome un poco, poniéndome a mil a medida que lo hace. Cuando llega a mi ombligo, me besa de nuevo y procede a acariciarme la vagina, frotando suavemente mi clítoris produciéndome muchísimo placer, me mete dos dedos y encuentra un punto perfecto de placer, me pone a jadear y después me da el oral de mi vida, con la lengua pasándomela y haciendo tener el primer orgasmo.

    Después de ello, aun estando con los ojos cerrados, me acerca su miembro, y que miembro, le calculo unos 23 cm, grueso y venudo, decido meterlo en mi boca, haciéndole círculos con la lengua en la punta, chupándola con ansias, chupándola con ansias.

    En un momento dado, me quita el antifaz y me dice «no puedo contenerme más», me voltea y me pone en cuatro, y de una sola estocada me lo mete, y ufff Dios, que delicia, que ricura, lo tiene grande y potente. Me da como se debe, fuerte, en un momento me coge del cabello y me acerca a él, poniendo un brazo alrededor de mi cintura y con la otra me frota el clítoris, produciendo un placer intenso.

    En esa posición me tiene unos minutos, después me voltea y me pone sobre el para cabalgarlo, como se debe, haciendo círculos con mi cadera y hundiéndome más en él. Y ufff nos venimos los dos. Cogemos 3 veces más en todas las posiciones diferentes.

    Y ahí despierto.

    Si quieren más relatos, coméntenme!

    Hasta la próxima.

  • Segunda vez en una aplicación estando de novio

    Segunda vez en una aplicación estando de novio

    Ese día había salido del laburo de bastante mal humor, no recuerdo exactamente por qué. Yo tenía, en ese momento, 23 años. Era una tarde de primavera, no hacía demasiado calor. Se me dio por abrir la aplicación (tenía un perfil sólo con una foto de mi torso, en bóxer, como solemos hacer todos los activos que la usamos de trampa). Suele pasarme que el malhumor termina convirtiéndose en calentura.

    Enseguida me habló un chico de aspecto norteño, no demasiado lindo de cara, pero bastante nalgón y, sobre todo, depilado, cosa que me vuelve loco. Mi novio saldría del trabajo unas dos horas más tarde que yo. Yo estaba prácticamente ya llegando a casa, y él no estaba a distancia caminable, pero tampoco era lejos: serían diez minutos en colectivo. Me insistió tanto que terminé accediendo.

    Me besó no bien me abrió la puerta, me llevó a su habitación y empezó a manoseármela. Hizo un comentario al respecto de mi tamaño cuando me desabrochó el jean, me miró a los ojos y me dijo: «¿me dejás probar si me cabe entera?» a lo que sonreí. Lo hacía muy bien, y sobre todo se notaba que estaba disfrutándolo tanto como yo. Creo que eso fue lo que más me excitó. Cuando no aguanté más la necesidad de pasar a otra cosa, se la saqué de la boca y lo hice ponerse en cuatro. Obedeció sin chistar: creo que estaba esperando eso tanto como yo. Le bajé el short enseguida. Tenía aún mejores nalgas que lo que se veía en la foto, eran bien redondas y sin un pelo, bien suavecitas al tacto. Empecé a comerle el culo sin más. Ya con la lengua lo noté bastante estrecho, y me pregunté qué sentiría minutos más tarde cuando me lo cogiera.

    Lo nalgueé algunas veces mientras me alejaba para buscar el condón. Se quejó, pero no me importó: él me había insistido para que fuera. Una vez me puse el condón, lo lubriqué con uno o dos dedos. Ya con el condón puesto lo forcé a arquear la espalda y entré despacio. No se quejó esta vez. Me detuve a medio camino y me tomé unos instantes para acariciarle las nalgas un poco más. Entonces él llevó el cuerpo un poco hacia atrás y terminó haciéndome entrar por completo. Se sentía estupendo. Era bien estrecho pero a la vez se notaba que estaba acostumbrado a pibes como yo. Hasta entonces sólo había estado con un pasivo más (mi novio es versátil, si bien siempre es pasivo conmigo). Empecé a penetrarlo con ganas y lo escuché gemir de manera bastante amanerada, lo cual me excitó muchísimo: ¿cómo no iba a ser amanerado un pibe que se depilaba, que invitaba a un activo con esa facilidad a su casa, y que disfrutaba tanto que se lo cogieran que ni siquiera necesitaba masturbarse a la vez? Casi me dio bronca. Yo debería haber estado en mi casa, pero ¿cómo no iba a estar cogiéndome ese culo?

    Sabiendo que él era consciente de que yo no tenía mucho tiempo (se lo había dicho cuando hablamos por la App) me tomé una pausa para contemplar lo dilatado que estaba a ese punto, y volví a entrar. Se sintió tan genial como la primera vez. En algún momento le dije que estaba por acabar y por toda respuesta volteó a mirarme a los ojos. En ese momento casi deseé estar haciéndolo a pelo, pensé en lo mucho que me habría gustado preñarlo.

    Una vez que me quité el condón y le hice un nudo me hizo algún comentario al que no presté atención y me dio un beso en la mejilla. Nos vestimos, me acompañó a la puerta y caminé unas cuadras hasta la parada del colectivo, que vino enseguida. Siempre creí que al estar de nuevo con otro pibe que no fuera mi novio sentiría culpa, pero en ese momento sentía de todo menos eso. Había tenido la necesidad y punto.