Autor: admin

  • Nuestra amiga argentina le pone cuernos al novio por forro

    Nuestra amiga argentina le pone cuernos al novio por forro

    Si, y hablo de mi novio, que se joda por forro, y estas son las cosas que si no cuento acá, ¡no se las puedo contar a nadie!

    Anoche, sábado, íbamos a salir unas parejas, pero al final decidimos juntarnos en la casa de mi novio, cuando llegué, ya me di cuenta que estaba tomando desde hacía rato.

    Con él me llevo re bien, pero lo único que tiene de malo, es que cuando se pone a tomar, se va de mambo, y se queda totalmente dormido, como muerto, y sabe que eso me embola. Cuando llegué y vi que ya estaba tomando casi me voy a la mierda, como les dije eso me embola, pero me quedé, con cara de culo, pero me quedé.

    Y como iba a pasar, a las 2 de la mañana, veo que se había quedado totalmente dormido en un sillón (como le pasó más de una vez), que calentura me agarre, porque la verdad, pensaba terminar cogiendo, ayer, bah, como muchas veces tenía muchas ganas de que me cogiera.

    Mi enojo era tan grande, que agarre mi saquito para irme a la mierda, y Javier, un conocido/amigo de él, me dice que también se iba y llevaba a una pareja, que si quería me llevaba a casa.

    A Javier lo conocí el fin de semana pasado cuando nos juntamos todos en un country, me impacto, es re lindo, blanquito, rubiecito, como a mí me gustan, con el cuerpito bien marcado, lo único que no es muy alto (como a mí me gustan), pero igual, no podía dejar de imaginarme como sería su pija jeje, y ese día, un poco a propósito, un poco, porque era más fuerte que yo, reconozco que un poco lo histeriquee, cosa que mi novio se dio cuenta, nos pelemos, pero nosotras tenemos un arma para zafar, “la conchita” jaja, una buena cogida, y todo arreglado.

    Bueno la cosa es que ayer dejamos a la pareja que llevábamos y me lleva a casa (que eran muy pocas cuadras), obvio que en el viaje me pregunto el porqué de mi cara de culo, y le conté, que me embola lo que hace mi novio.

    Llegamos a casa, estaciona el auto enfrente, y seguimos hablando de lo mismo, yo le decía que mi novio es un boludo, que no puede hacer eso, que me había vestido, arreglado para él (yo estaba con una mini color negrita y medias largas con unas botitas cortas) y sentada en el auto la pollerita se me levantaba bastante, ¿me explico?

    Javier, me decía que no me ponga así, que no era para tanto (en realidad mi juego era ponerme en víctima, en necesitar un consuelo, para ver que hacía él, en un momento hago como que mi voz se resquebraja, como angustiada, como que me iba a poner a llorar (todo obvio a propósito, para ver que hacía Javier).

    Javier, me abraza, me dice que no me ponga así, que no es para tanto, y yo me empiezo a jugar, pero a jugar mal, casi a regalarme, porque mientras me abrazaba, le digo: “ves un novio como vos tendría que tener, no tomaste nada, mira lo bien que estas, y el otro boludo dormido, en vez de estar conmigo”, creo que más ya no le podía decir, ¿no?

    Javier, mientras me abrazaba, tímidamente me da un beso en el cuello, otro, le digo que no, que no siga, que no estaba bien lo que estaba haciendo (MENTIRA ME MORÍA PORQUE ME BESARA TODA), pero por suerte me sigue besando el cuello, y yo le digo, ya con voz muy suavecita, bien de puta, que no… que por favor no siga… pero seguía, y empezaba con mi oreja, a chupármela… a besarme la cara y no falto mucho para llegar al beso en la boca, un beso suave al que yo le respondí igual, con un beso suave.

    En poco tiempo los besos suaves se convirtieron en comernos la boca, y que sus manos empezaran a acariciar mis piernas y mi mano en su pierna muy, muy cerca de la pija, que no se la llegue a tocar, para dejarlo más caliente.

    Ya, después de un buen rato, como si fuéramos dos adolescentes, que nos estábamos matando en el auto, su mano había llegado a acariciar mi conchita, y me jugué, bah, me regalé otra vez, le digo: “no Javi, acá en la puerta de casa no”, y me dice: “¿vamos a un lugar tranquilo, donde estemos solos?, ¿esto queda entre nosotros?”, otra vez con una voz muy suave le digo: “pero está mal, yo estoy de novia con Tomy” todo esto mientras nos seguíamos acariciando y yo moría porque ¡me tocara toda!

    Javier me dice: “Tomy está dormido, yo no, y te das cuenta lo despierto que estoy, ¿no? “, le digo: “no se… hace lo que te parezca”.

    La verdad es que no lo podía creer, como les dije cuando lo vi me impactó y pensar que me estaba tocando por todos lados, yo ya entregada a él, fue como algo inesperado que jamás pensé que me iba a pasar, pero como también les dije, desde que lo vi, no podía dejar de imaginarme como sería su pija, como sería en bolas, si vestido me encantaba, suponía que en bolas, me iba a poner loquita.

    Lo único que esperaba, es que no fuera tan boludo y me llevara a otra calle oscura, yo quería que me llevara derecho a un telo. Arranca el auto, y por suerte, sin decirme nada se mete en el telo ¡más cerca que había! Para no quedar tan regalada le dijo: “¿Te parece Javier?, está bien Tomy se quedó dormido, pero ¡no sé si cagarlo!”

    Me parte la boca, me dice: “nena, me pusiste al palo, y vos también estás caliente, no nos vamos a quedar ¡así!” eso quería escuchar yo, le doy un beso, y entramos en el cuarto, que lindo momento, que caliente que estaba, que ansiosa, de que llegara el momento en que me cogiera, de todo lo que íbamos a hacer.

    Esto es lo que me gusta, la intriga de saber qué es lo que Javier iba a hacer, porque cada chico tiene su estilo, su forma, y no sabía ¡cual era la de él!

    Ni bien entramos, nos empezamos a besar, me saca la blusa, el su camisa, me saca el corpiño, todo, así de parados, me empieza a besar las tetas, le acaricio su cabeza mientras me las besa, y él con una de sus manos, sobre las medias me empieza a tocar la conchita, pero no suavemente, desesperadamente, me la empieza a tocar, y yo con esos movimientos inconscientes que tenemos nosotras, empiezo a abrir mis piernas, y él cada vez me tocada y me besaba todo mi cuerpo.

    Me da vuelta, me apoya sobre la pared, parecería como que hubiera adivinado lo que me gusta, me baja la pollerita, las medias, y me saca la bombacha (yo lo ayudaba a que me desnudara), así yo de espalda, apoyada sobre la pared, me empieza a besar la cola, a comérmela, y a meterme los dedos en la conchita, otra vez, abrí mis piernas ¡que ya temblaban!, no sé cómo hizo, se puso de rodillas, yo seguía parada, agarrada de la pared, me la empieza a chupar, a comérmela, a meterme la lengua, y yo ya estaba gimiendo, gozando, diciéndole: “no… no sigas… por favor no sigas…”, por suerte no me hacía caso, seguía, seguía metiéndome los dedos y chupándomela, yo ya había puesto uno de mis pies en la mesa de luz, para regalarle mejor ¡mi conchita!

    Y siguió, hasta que me robo el primer orgasmo de la noche, que así de parada ¡quede temblando! Nos vamos a la cama, ¡y POR FIN!, me encuentro con esa pija que tanto esperaba y era como yo pensaba, blanquita, con pocos pelitos, y se la empiezo a acariciar, despacio, pasarle la lengüita por la punta, rodeándole la punta de esa hermosa pija, hasta que se las empiezo a chupar toda, como loca, ¡que linda pija! Para mí era como cumplir un sueño jeje

    Javier me empieza a dar vuelta para hacer un 69. Cosa que no me niego, es más ¡moría por hacerlo!, y mientras me comía su pija, él ¡me comía la conchita! Otra vez me metía la lengua los dedos, aprovechando todos mis jugos, en la cola, y con mis gemidos y mis movimientos, le demostraba que eso me gustaba, seguimos así, hasta que mi segundo orgasmo fue en su boca, y ya no disimulaba nada lo caliente que estaba, y lo que me gustaba coger ¡con él!

    Pero ya llegaba el momento de coger ¡en serio! Busco una de las posiciones que más me gustan, me pongo arriba de él, me clavo su pija ¡en mi concha! ¡Y empiezo a saltar sobre ella!, veía su carita de placer y ¡más me calentaba!, me dice: “Caro, no puedo creer estar ¡cogiéndote!” y yo le contesto: “yo tampoco, pero cógeme, cógeme toda, soy tuya, hoy soy tuya”, y él me dice: (todo esto mientras me cogía, con lo cual yo ya contestaba cualquier cosa) “quiero que seas mi putita hoy”, y si, le digo que voy a ser ¡su putita!

    Me sigue cogiendo así yo arriba de él, pero me inclino apoyando mi cuerpo sobre el de Javier, ¿me explico?, y él aprovecha a ponerme de nuevo los dedos en la cola, y yo gemía, mostraba ¡que me gustaba!, y así seguimos, yo moviéndome como loca y el bombeando desesperadamente hasta que acabamos los dos, ¡casi juntos! Yo ya iba por ¡mi tercer orgasmo!

    Después, de eso, como siempre viene la parte más difícil, los dos en bolas en la cama, esperando unos minutos, o no sé cuando, depende de cada chico hasta que la pija se le empiece a ¡parar de nuevo!

    En ese rato, me dijo, que desde que me vio, también lo impacté. Y que jamás pensó en que me iba a coger, yo le dije lo mismo (pero obvio que no le iba a demostrar como soy) y le dije que era la primera vez que lo cagaba a mi novio, que ni sabía, ni quería pensar cómo llegamos ¡a eso!

    Pasaron unos minutos y mis manitos traviesas fueron a su pija, que por suerte ni bien la toque se le empezó a parar enseguida, y obviamente se la empecé a chupar de nuevo hasta que se le paro bien parada, mientras me decía: “Caro, sos una HIJA DE PUTA, no me podes hacer calentar tanto” y eso me daban más ganas de ¡chupársela!

    Me agarra de la cintura, me hace poner en cuatro, y me empieza a coger de nuevo, la sacaba la ponía y me tocaba la cola, yo notaba que sus manos y sus dedos iban cada vez más cerca de mi culito, se juega, y mientras me cogía me empieza a poner un dedo en el culo, y yo digo (no sé por qué): “siii, bb asiii”, saca la pija de la conchita y me la apoya en la colita, no le digo nada (con los dedos que me había puesto ya estaba bastante dilatada), y me la empieza a poner de a poquito, “ayyyyyy”, le digo esa mezcla de placer y dolor, hasta que de a poco, muy de a poco (el guacho se nota que sabía cómo hacer una cola), me la mete toda, y yo no daba más ¡del placer! ¡Y yo gemía, gritaba! ¡Gozaba! Estaba totalmente entregada, era una trola cualquiera, pero no me importaba que me estuviera cogiendo un conocido/amigo de mi novio que me encantaba. ¡Por lo lindo que es! Era mucho el placer que sentía.

    Así, me estuvo dando por la cola hasta que acabamos los dos de nuevo, ¡casi juntos!

    Yo ya había tenido cuatro orgasmos, ya me sentía bien cogida, y habían pasado ¡casi dos horas!, nos quedamos recuperándonos en la cama los dos en bolas tocándonos, acariciándonos un rato y ya me quería ir, para mí ya estaba cumplida la noche.

    Al levantarme de la cama, con la mano le rozo la pija, ¡y no!, se le empieza a parar de nuevo, y eso para mí es ¡irresistible!, se la sigo tocando y se le seguía parando, se la empiezo a chupar ¡de nuevo!, le pido que se siente en la cama y yo en el piso de rodillas mientras se la seguía chupando, y me dice: “querés la lechita” “siiii”, le digo “quiero la lechita”, y se la chupé hasta que me la mete toda en la boca y me llena la boca ¡de leche!

    Me fui al baño, me lave ¡y nos fuimos!, estamos cerca de casa, a la vuelta sobre lo que hablamos es que esto quedaba entre nosotros, porque a ninguno de los dos nos convenía que nadie se enterara, y creo que va a ser así, porque el viejo de Javier tiene negocios con el viejo de mi novio y si de esto alguien se entera, no se el quilombo que se puede armar.

    Por eso, y como dije al principio estas cosas las cuento solo por acá, porque todos tenemos necesidad de contar lo que hacemos y yo encontré este lugar.

    Obvio, mi novio se enteró que me llevó Javier a casa ¡y le embolo! Que se joda por forro, por tomar como un boludo ¡y quedarse dormido!, hace como dos horas que hablamos y seguimos peleados, pero la que tengo que estar enojada soy yo, ¿o no?, así, que ni idea que voy a hacer a la noche jeje (me deje coger por su amigo y encima me hago la ofendida jaja)

    La cosa es que ayer, sábado no me llamó en todo el día, ya eran las 22 hs. y estaba embolada en casa, encima mi viejos se iban a una fiesta de cumpleaños, bah, una reunión, pero seguro llegaban tarde y yo algo quería hacer, pero a esa hora no iba a llamar a ninguno de “mis amigos”, iba a quedar como regalada y que estaba en bolas, jaja, ¡ni en pedo me muestro así! Jaja

    Así que se me ocurrió llamar a mi amiguita Pau, jeje (la que siempre cuento que es lesbiana), con quien cada vez estamos más juntas, me está volviendo muy lesbiana esta pendeja, pero me pone loquita, sabe hacerme gozar.

    La cosa es que la llamo, le cuento lo que paso, y que estaba sola en casa y me dice que ella estaba al pedo, pero me dice de venir a casa, porque nunca había venido ¡y la quería conocer!, la verdad es que no le podía decir que no, pero le aclaro que vamos a estar re tranquilas, porque mis viejos salieron, y si bien pensaba que llegaban tarde, no sabía a qué hora iban a venir.

    Mientras Pau, venía, mi vieja, hincha bolas, como todas, me manda un ws para ver si yo iba a hacer algo, le digo que no, que le dije a una amiga que venga a casa, porque estaba embolada, y le pareció re bien, porque me dice que le parecía que iban a llegar bastante tarde, que la reunión estaba buena, y todo eso.

    En casa, como siempre, estaba la loza radiante a full, así, que hacía calor, yo estaba así nomás, con una pollerita corta de jean, zapatillas y una remerita larga

    Llega Pau, entra en casa y me da un beso en la boca, un piquito, ¡como si fuéramos novias!, le muestro la casa, intentó hacerme algo en el cuarto de mis viejos, le digo que no, pero en serio, ni en pedo, bueno le muestro todo y vamos a la cocina a prepararnos algo ¡para tomar!

    Nos quedamos en la cocina, mientras estoy de espada buscando unos vasos en la alacena, se me tira encima y empieza, ella atrás mío a abrazarme y tocarme las tetas y besarme el cuello, le digo que no… Que no… en casa que no, pero sigue, me mete la mano por debajo de la remerita y cuando siento sus manos calentitas sobre mi cuerpo no me puedo resistir, ¡y ella lo sabe!

    Saca una de las manos y las pone debajo de mi pollerita acariciándome la cola, cosa que me encanta con la suavidad que lo hace, ya no me movía solo quería disfrutar (sabía que mis viejos iban a tardar en llegar).

    Me saca la blusa, me quedo en bolas (no tenía corpiño jeje), yo seguía de espalda, y ya gimiendo sintiendo sus caricias, y su otra mano ya estaba debajo de mi bombacha sintiendo como estaba toda mojada y me dice: “menos mal que no querías hacer nada nena, ¡sos re calentona!, ¡estás re lesbi nena!”, me doy vuelta y nos matamos con esos besos de lengua que nos damos.

    Mientras nos matábamos con ese beso, con su mano ya me estaba tocando mi conchita, y yo ya ¡no daba más!, me siento en la mesada de la cocina, me saca la bombachita y me empieza a chupar la concha poniéndome los dedos y yo sola acariciándome mis tetas, hasta que me hace acabar ¡y cómo!, en mi casa ¡en mi cocina!, estaba en bolas, con Pau sacándome ¡el primer orgasmo!

    Me hace poner de espada apoyada sobre la mesa de la cocina, con una mano me sigue acariciando las tetas y con la otra me sigue metiendo los dedos en la vagina mientras me besa la espalda, yo ya estaba ¡re caliente!, siguió así, un rato largo, quería disfrutarla, me gustaba lo que me hacía sentir la dejaba que me hiciera lo que quisiera hasta que me saca ¡mi segundo orgasmo!

    Pau se sienta en una silla y me dice: “ahora me toca a mí”, y como soy agradecida se la empecé a chupar su conchita, despacio, como sé que a ella le gusta, a lamer su clítoris, a meterle los dedos de a poco, hasta que la hice acabar, pero con la calentura que tenía acabo como ¡una zorra!

    No se cuánto tiempo había pasado pero no menos de una hora, hora y media, le digo que nos teníamos que vestir, que no sabía cuándo llegaban ¡mis viejos!

    Nos fuimos al living, prendimos la tele, nos pusimos a ver una peli y obvio nos quedamos dormidas, a eso de las 4 de la mañana llegan mis viejos, les presento a Pau que no la conocían y mi vieja de metida y de forra le dice: “Pau, no te vas a ir a esta hora, ¿no te querés quedar a dormir acá?, total Caro tiene ropa de dormir para prestarte” y Pau, bien HIJA DE PUTA, le dice: “y si no es molestia, preferiría”.

    Y la HIJA DE PUTA, se quedó a dormir, subimos a mi cuarto, le digo: “ni se te ocurra hacer nada, están mis viejos” (aunque el cuarto de mis viejos están en la otra punta).

    Ah mi cuarto es en suite, o sea tengo un baño en el dormitorio, agarro mi pijama para ir a cambiarme al baño y Pau me dice: “forra, no me vas a decir que no te vas a cambiar delante mío”, que HIJA DE PUTA, como me maneja ¡y eso me gusta!, me empiezo a sacar la ropa y cuando estaba en bolas, me tira en la cama y entierra su cara en mi conchita, le digo: “no… están mis viejos”, y me dice: “no grites y listo” y la turra me hizo acabar de nuevo, pero ¡sin poder gritar!

    Lo hizo para demostrarme que conmigo hace lo que quiere, sé que es así, y eso me gusta ¡y lo sabe!

    Bueno, ella se puso el pijamita que le di, se acostó en la otra cama que tengo, yo en la mía, dormimos, nos despertamos, obvio no perdió la oportunidad de despertarme chupándome la conchita, así me desperté, y acabe enseguida, nos vestimos desayunamos y se fue.

    Ah, a la tarde mi novio me mandó unos whatsapp pidiéndome perdón (obvio que yo sabía que lo iba a hacer) así que a la noche salimos y con una linda cogida todo arreglado jeje.

    El sábado a la noche, festejamos el cumple de un amigo de mi novio en el campo del amigo (del que cumplía años) en Cañuelas, que es cerca de donde vivo.

    La casa del Campo era grande, con lo cual algunas parejas nos íbamos a quedar a dormir, pero la mayoría a la noche se volvían (no son más de 70 Km).

    La cosa es que había mucha, pero mucha gente, habían contratado a gente para que hiciera corderos, chanchitos ¡y mozos para que sirvieran la comida!, y todo eso, mi novio, como hace siempre cuando esta con sus amigos se ponen todos a tomar y mucho, y se pone medio en pedo, eso, ya conté que eso me embola.

    En un momento, me acerco a él, cuando estaba tomando con sus amigos y ni bola me dio, ufff, como me calenté, me molesto un montón y me hizo sentir para la mierda, y me voy, me prendo un pucho y me voy a caminar, alejándome de todos, sola, la verdad estaba re enojada y quería estar sola, pensaba que no puede ser tan boludo y que esto nos va a traer problemas, estaba mal ¡en serio! Y aunque no me crean era una noche que quería estar con mi novio, dormir con el ¡y no hacer nada malo!

    Estaba caminando sola, ya a unos, que se yo, 50, o 60 metros de donde estaba toda la gente, y de la nada aparece Javier, se ve que estaba atento a lo que yo hacía (ya conté que Javi hace poco cuando mi novio hizo lo mismo y se quedó dormido me termino cogiendo, es re lindo y dulce).

    La cosa, es que me sorprendí cuando lo vi y le dije:

    Yo: ¿Qué haces acá Javi?

    Javi: nada, me sorprendió que así sola te alejaras.

    Yo: y si, viste el forro de Tomy, otra vez chupando con los amigos, ¡ya está en pedo el boludo! ¡Me embola eso!

    Javi: bue, sabes como es.

    Y nada, no sé cuántas cosas más me empezó a decir, es re dulce, me gusta cómo me habla, me tranquiliza, me da confianza, me hace olvidar de todo lo que me embola, ¿me explico?, no nos conocemos mucho (aunque me re cogió), pero sabe cómo hablarme, me pasa su brazo por el hombro y empezamos a caminar por el campo, ya bastantes alejados de la gente, baja su mano, me la pasa por la cintura y yo hago lo mismo.

    Ni quería pensar en lo que estábamos haciendo, como tampoco en que podía pasar algo, estaba segura que Javi, más que unos besos no me iba a dar, ¡estaba mi novio en el mismo lugar!

    Caminando llegamos hasta un especie de galpón que quedaría a unos 200 metros de donde estaba toda la gente, me apoya sobre la pared del galpón y me empieza a besar, acepto sus beso, y nos comemos la boca, mientras le acaricio su cabeza y nos metemos las lengua ¡hasta la garganta! Ah, ¡detalles que no se si les interesa!, como no hacía frio, yo estaba con una pollera, no muy cortita, pero sin medias, unas botitas y una remerita, un poco abrigada.

    Mientras nos besábamos, ya me empecé a calentar y levantaba mi pierna entrecruzándola con la suya, él me mete la mano por debajo de la blusa, me saca a la mierda el corpiño, y me empieza a tocar las tetas, me levanta la blusa y me las empieza a comer, yo ya estaba entregada, y le agarraba la cabeza para que me las comiera más y le decía: “siii. siii, así bebe, me gusta” (reconozco que yo también había tomado, con lo cual no es que estaba en pedo pero más jugada, arriesgada, que si no hubiera tomado nada).

    Deja de besarme las tetas, pero me tenía medio en bolas, con la remera bien arriba y las tetas al aire, me empieza a besar de nuevo, me mete una mano debajo de la pollerita, va derecho a mi conchita, ve lo mojada que estaba, me mete la mano por debajo de la bombachita y me la empieza a tocar, y yo ya estaba re caliente, es el momento en que las piernas ¡me empiezan a temblar!

    Le desabrocho el pantalón, le saco la pija, se la acaricio, me agacho y se la chupo (todo rápido, no como me gusta a mí, que es hacerlo despacito, pero no había mucho tiempo), me levanta, me agarro de su cuello, el me levanta las piernas, las cruzo en su cintura ¡y me clava su pija!, no sé por qué, pero me acuerdo que le decía: ”cógeme así, cógeme así hermoso” estar cogiendo en el medio del campo, con el viento que era como una caricia ¡me calentaba mucho!

    No hizo falta mucho tiempo, creo que casi nada, para que acabáramos ¡los dos juntos!

    Nos vestimos, y volvimos caminando ¡cada uno por su lado!

    Fui derecho a buscar a mi bolso, agarré otra bombachita, fui al baño, me lave me cambié, lo voy a ver al forro de mi novio, seguía con sus amigos, pero al menos algo de bolilla me dio, le di un besito en la boca, me quede un rato con él, y después fui con las chicas.

    Con la cantidad de gente que había nadie se dio cuenta que Javi y yo ¡habíamos desaparecido!

    Pero la noche ¡no terminó ahí! Con Tomy éramos una de las parejas que nos íbamos a quedar a dormir, pero yo estaba segura que con lo que había tomado, se iba a quedar dormido (como le pasa siempre).

    Pero esta vez ¡no fue así!, se fueron los que se volvían, vamos al cuarto que nos habían dado y el forro estaba re caliente, me empieza a besar a tocar ¡y terminamos cogiendo! Me cogí a dos ¡en la misma noche! Y lo peor fue que me calentó, me gustó que me cogiera pensando en que hacía un rato me había cogido su amigo así que me termine de sacar la calentura que me había agarrado con Javi (porque la cogida que hicimos fue muy rápida) y mi novio, me hizo hasta la cola, que a pesar de lo que había tomado me la hizo bastante bien jeje (no tan bien como otras veces) pero lo suficiente, parta hacerme acabar varias veces.

    A la mañana, nos despertamos, hicimos el religioso mañanero, comimos un asado y nos volvimos.

  • Yaneth, una rica, penosa y erótica sorpresa

    Yaneth, una rica, penosa y erótica sorpresa

    Hasta ese día después de unos años que me di cuenta que su nombre era Yaneth. También ese día descubrí que hablaba muy bien el español y que realmente no era hija del Dr. Patel, sino cuñada del doctor, pero también ese día descubrí lo que las mujeres hablan entre si y pueden ser tan directas y sin tabús al hablar del sexo con libertad entre ellas. También aquel día, la preciosa Yaneth se llevó la sorpresa de su vida.

    En nuestra vecindad mi cuñada y quien siempre me presenta como su hermano, pues nos queremos como hermanos, ella es muy bien conocida en la ciudad y obviamente en la colonia, pues ella se apoderó de las ventas de las casas en esta zona. Mucha gente la conoce que es de descendencia persa, pero poca gente sabe que ella es multilingüe, pues habla además de inglés, su idioma materno, español, francés y portugués a la perfección, y también se comunica en ruso y alemán, aunque no los domina a la perfección como los otros. Y como vivimos juntos y mi hijo le llama madre a ella, muchos asumen que somos marido y mujer.

    Por tanto, muchos asumen que también soy de descendencia persa, especialmente cuando me dejo crecer la barba y eso es lo que esta preciosa chica de nombre Yaneth pensaba, al igual que asumía que mi cuñada/hermana Kashira, era mi esposa. Aquel día lo había descubierto y lo chistoso fue como se lo decía a su amiga y quien solo hablaba español, pues en esos días que le celebrarían el retiro de los consultorios al Dr. Patel, había llegado desde Chile, pues la celebración era en grande:

    – Sabes… -le dijo. – Este muñeco que está aquí es mi vecino. Su nombre es Tony, si hubiese sabido que era soltero, ya me lo hubiese comido todo.

    Me sorprendió, pues con su cabello pelirrojo, piel blanca con algunas pecas en su rostro y su espalda, con unos ojos azules de tono claro, nunca imaginé que ella hablara español, pues siempre sus saludos fueron en el idioma local que es inglés, y lo que me dio una risa interior, es que ella no sospechaba que yo también dominaba el idioma y creo que ella asumía que solo hablaba inglés y mi supuesto idioma persa, del cual no hablo ni una palabra, bueno, si puedo decir algunas frases. No le dije nada, pero ella se dirige a mí hablando en inglés, como traduciendo lo que le acaba de decir a su amiga:

    – Le he dicho a mi amiga, que usted es nuestro vecino, y que nos ha venido a ayudar a poner las luces de D.J. y a extender las carpas. Mi amiga nos visita de Chile y no sabe hablar inglés.

    – Hi. –me dijo su amiga y me extendió su mano.

    No le quise decir que yo también hablaba el idioma y me contuve disfrutando de su plática picaresca y donde me daba cuenta, lo abierto y morbosas que también pueden ser las mujeres entre sí:

    – ¡Qué hermoso muñeco te fuiste a traer! ¿A poco no le has tirado tus calzones a su cara, teniéndolo tan cerca?

    – Me acabo de dar cuenta que es soltero… siempre pensé que ellos eran pareja, pero son hermanos.

    – Bueno, ahora lo tienes a tu disposición para ti solita.

    – ¿A poco no se te antoja a ti también?

    – ¡Claro que es un dulce tu amiguito! Si tuviera la oportunidad me lo comería de pie a cabeza.

    – ¿Dónde empezarías? –le preguntó Yaneth.

    – ¡No se! ¡Todo lo de ese muñeco esta rico!

    – ¿Qué edad le calculas?

    – ¡Qué importa! Está como quiere… pero le calculo unos 38.

    – ¡Creo que tiene unos 44!

    Su plática prosiguió mientras yo me tomaba el tiempo haciendo algunas conexiones en la sala. Su hermana mayor, la esposa del Dr. Patel se había ido al aeropuerto por la familia del médico que venía a la fiesta de retiro. Tampoco nos conocíamos muy bien, pues por estas zonas del mundo la gente casi no interviene o convive mucho como comunidad. Me llamó la atención la pregunta que la amiga de Yaneth le hacía:

    – ¿Qué tan grande crees que la tenga?

    – Pues a juzgar de la medida de sus zapatos, pues calza grande, creo que fácilmente le llega a unos 20 centímetros, sino es que mas. ¡Es alto el hombre!

    – ¿Se te hacen agua los calzones?

    – ¿A poco a ti no?

    – ¿Le darías el poto a tu amiguito?

    – ¡Aunque me haga sufrir se lo daría por verlo gozar!

    – ¡Acuérdate 20 centímetros!

    – ¡No seas así de mala! ¡Me asusta, pero me gusta! –le contestaba Yaneth.

    – ¿Te imaginas ese pico entre tus piernas?

    – ¡Por favor, no seas así! Ya lo imagino y créeme que ya estoy casi a punto de pedírselo.

    Aquello lo dijo en una voz más sugestiva en un sentido de broma. La verdad que esta chica de nombre Yaneth siempre se me antojó, aunque no sabía su nombre. Es de esas chicas flacas, delicadas; quizá mida uno metro sesenta y cinco, siempre vestida muy sensual, raras veces la he visto con pantalones vaqueros, tiene una edad indeterminada, pero no creo que pase de los 30. Este día está con un pantalón corto y puedo ver que viste bajo de ellos una prenda pequeña, un bikini reducido. Tiene un bonito trasero y de pechos de niña, aunque son sólidos y puntiagudos y los hacen notables. Me gustan sus labios y esa mirada azul de sus ojos y nunca pensé que ella dijera que yo se le antojaba. Tuve que controlarme para no permitir una erección y para no reír con lo que hablaban.

    Terminé y me estaba despidiendo, cuando su amiga me dijo algo en español que me pareció chistoso y que Yaneth debería de traducirme y obviamente oculto el mensaje atrevido de su amiga que en forma de broma decía:

    – ¡Tony, muchas gracias! Mi amiga aquí se lo quiere petar, y si usted se lo pide, ella dice que está dispuesta a darle hasta el poto. ¡Gracias!

    Yaneth solo sonrió y ella me lo tradujo de esta manera en inglés: -Dice que muchas gracias por su ayuda y que lo esperamos mañana por la noche en la fiesta. – Me sonreí con ellas y me despedí con un beso en la mejilla de ambas. No entendí plenamente lo que dijo su amiga, pero para eso tenemos el internet y buscar el significado de esos regionalismos. Lo intuía, pero averiguando entendí que Yaneth, me la quería mamar y que si se lo pedía, estaba dispuesta a darme el culo.

    En la fiesta tuve poco contacto con ambas, solo bailé una canción con la amiga de Yaneth, y como la música era elevada, no pude saber lo que esta mujer intentaba decirme. Le di las gracias y busqué a Yaneth para darle una sorpresa y ver si en realidad quería coger, como lo había dicho en esa plática con su amiga un día antes. La vi junto a su cuñado, el festejado médico y lo único que le dije en inglés, para luego decirle todo lo demás en español fue lo siguiente: -“Yaneth, may I have a word with you”? (Me permites una palabra contigo) – La tomé de la mano y ella se dejó llevar y nos alejamos del bullicio donde se pudiera entender lo que le iba a decir en español para su sorpresa. Y de esta manera se lo dije:

    – Yaneth, sabes lo mucho que me gustas y te he imaginado conmigo haciendo cosas que mejor me reservo decir. Si tú lo deseas y quieres, te espero en mi casa. Este es mi teléfono, o solo llega y toca el timbre. ¡Te estaré esperando!

    Sus ojos se desprendieron de mi vista con un gesto de pena. Vi una sonrisa nerviosa aparecer y solo preguntó: ¿Hablas español? Sentí su mano temblorosa y solo le di un beso en la mejía y le volví a repetir: – Si lo deseas igual que yo, te estaré esperando.

    Me retiré a media noche, ya mucha gente se había ido. Me hundí en el yacusi haciendo espera, mientras miraba la televisión en mi habitación. Como a la una y minutos de la mañana, llega un texto a mi celular que decía:

    – Tony, llego en minutos.

    – Solo abre la puerta, está sin llave, sube las gradas y busca la habitación donde se escucha la televisión.

    – ¿Y su hermana?

    – No te preocupes, ella duerme en el sótano. Nunca sube hasta aquí.

    – Deme cinco minutos y ya llego.

    No escuché ni cuando abrió la puerta principal y de repente veo que se asoma por la puerta de mi habitación. Ya no estaba con su vestido de gala, había llegado con pantalones cortos y una pequeña blusa. Me hace un ademán con su mano algo nerviosa y la invito a pasar y le pido que le eche llave a la puerta. Yo estoy ya completamente desnudo en el yacusi y Yaneth se acerca. La invito a que se sumerja conmigo y así lo hace. Se quita su blusa, pausadamente se remueve el sostén, veo sus pequeños pechos de pezones claros, como rozados. Tiene un abdomen plano, típico de una chica flaca y prosigue a removerse su pantalón corto y me permite verla vestir de un bikini diminuto de color uva. Se mira lindo al contraste de su piel clara. Veo que tiene pecas en sus pechos y posteriormente en su espalda. Su conchita totalmente depilada y veo sus nalgas con una bonita curva y es lo primero que le toco cuando se mete a la pileta. Lo hago como jugando, para que pierda la pena y la sorpresa de verse ahí con un hombre desnudo. Es Yaneth quien comienza la plática.

    – ¡Que sorpresa me ha dado! Nunca pude imaginar que hablaba español.

    – ¡Creo que la sorpresa fue mía! ¡Nunca imaginé escuchar de ti esas palabras!

    – ¡Que pena! ¡Realmente eso fue penoso!

    – Lo siento Yaneth, pero honestamente lo goce. No podía sorprenderte junto a tu amiga mientras hacían plática. ¿De veras deseabas mamarla?

    – ¿Usted que cree?

    – Estas aquí no… entonces debo creerte.

    No salimos de la pileta, nos secamos mutuamente y Yaneth quedaba fija viéndome el miembro erecto y del cual dijo quería sentir en su culo. Lo tomó entre sus manos y lo acarició con un sutil masaje y me dijo: ¡Tienes un miembro muy hermoso! Me gusta como luce, me encanta. – Lo dijo mientras tomaba posición para llevarse mi glande a su boca. Lo besaba tiernamente para luego convertirse en una rica mamada donde su lengua masajeaba desde mi glande a los testículos y se metía lo más que podía de mi verga erecta. Ver a Yaneth mamando, es ver a una niña con su paleta disfrutando.

    Yo quería también probar su concha, así que la acomodé en la cama, posición misionero y comencé con una mamada a sus dos pequeños pechos, bajé poco a poco por su abdomen hasta llegar a su ombligo. Descubrí mas pecas que se me hicieron sensuales y determiné besar cada una que encontrara. Para mi sorpresa tiene pecas hasta en su conchita y los labios. Yaneth es de conchita pequeña, de vientre reducido así que ya me imaginaba como mi pene disfrutaría de ese apretón de sus paredes. Me gustan las chicas reducidas, pues esa sensación carrasposas de sus paredes de su vientre, son más evidentes, especialmente si la chica domina esos músculos y te manda esa energía, cosa que supe que Yaneth goza hacer.

    Me comí su concha por unos quince minutos, para luego en esa posición del misionero, le asomé mi glande y comenzó un terremoto sexual, pues Yaneth realmente goza del sexo, en el cual es muy participativa, ya sea con sus gemidos o seduciéndote con sus palabras lo mucho que le gusta ciertas acciones. Al principio fue con un movimiento armonioso y lento, pues ella misma me lo dijo: Su miembro es bastante grueso y bastante grande… por favor vaya lento, quiero gozar lentamente, permita que mi conchita se acomode y se ajuste a esta rica invasión.

    Lo hicimos lento, y a Yaneth le gustan los besos prolongados y sentir una buena mamada en sus pechos cuando le están penetrando así en posición de misionero. Solo aceleramos el ritmo, cuando sintió esa señal divina, que las baterías se cargaban para explotar en un orgasmo. Como dije, su pelvis reducido me envía esas señales, ese vibrar de su vagina y como sus labios me aprietan mi verga y como choco y es evidente ese hueso frontal de su pelvis. Me pide que revolucione mis embestidas y así lo hago por un minuto y llega su orgasmo. Gime, jadea, me dice lo rico que está y no para de mover su pelvis para luego besarme y decirme al oído, que quiere sentir que me vaya en ella. Lo dice con una voz melosa y constante, y con ese apretón de su vagina que no puedo hacer mucho para contenerme y a los minutos me vengo en su concha.

    Pasamos al baño de rutina y ella se acurruca y mira como mi esperma escurre de su rica concha y siendo la primera de la noche y que no había cogido por unos cuantos días, aquella mancha blanca deslizándose de su rico y apretadita concha, era abundante. Nos bañamos y aprovechamos para tocarnos y ella se concentró en restregarme la verga que en minutos volvía a recobrar energía, se volvía a poner erecta y tomar de nuevo grosor. Le pregunto que como lo quiere hacer, y Yaneth me confiesa que le gusta la posición de perrito o en cuatro, y que prefiere la cama.

    La cargo hacia la cama y en cuatro aprovecho para meterle la lengua de nuevo en su rica y fresca concha… tiene un olor delicioso, sabe rico, saladita y es quizá por eso que me gustan mucho las almejas y ostras: tienen un sabor extraño, pero excitante. Al principio le doy a la orilla de la cama, pero luego me subo a la cama y ella inclina más su cuerpo haciendo una curva espectacular y ahora su culo apunta al cielo de mi habitación y yo tengo su concha y casi metiéndolo mi verga en vertical. Debo abrir mis piernas y sus nalgas me quedan entre medio y mi verga sale y entra en ese precioso manjar, que inclusive en esta posición se siente apretado. De aquella manera me anuncia su orgasmo diciendo: Tony, no pares, dame, así, dame, fuerte mi amor, fuerte cariño, rómpeme como quieras… dame. – Y se fue. Yaneth se fue de bruces por la sensación y yo tuve que acomodarme para seguirle taladrando su concha.

    Se limpió las secreciones de los jugos vaginales que eran abundantes en su corrida y luego me pregunta: ¿Cómo me quieres? – no pude contenerme y le dije que me diera el culo en esa misma posición. Ella me lo hizo saber:

    – ¿Sabes que tienes un miembro más grande que lo ordinario? Si lo quieres debes tener mucho cuidado. Te lo doy porque me gustas mucho y realmente quiero sentirte en todo mi cuerpo.

    A Yaneth le comí el culo a placer y creo que tuvo un orgasmo en ese preámbulo. Sus nalgas no son las más impresionantes, pero para una chica flaca, tiene un trasero simétricamente con una bonita curva y en cuatro la vista es espectacular. Jugué con su rico culo con todos mis dedos, hasta que me di cuenta que ya no hacía gestos de incomodidad al sentirlos adentro de su ano: Su esfínter estaba lo suficientemente dilatado.

    Le tomé de la cintura y le asomé mi glande. Solo dijo: ¡Con cariño mi amor! – Me tomé mi tiempo ver como desaparecía mi glande y posteriormente cada centímetro del tronco de mi verga, hasta me mis huevos pegaban en contra el hueso de sus nalgas. Era obvio que estaba en la gloria con este rico culo apretando mi verga y verlo totalmente sumido en este precioso culo es un espectáculo ha parte. Pompeé este culo hasta que Yaneth así me lo hizo saber con sus movimientos. Hice lo mismo y me subí a la cama y desde esa posición vertical, miraba como mi verga perforaba el pequeño ano de esta pelirroja de nombre Yaneth.

    En esa posición no podía ver si Yaneth se masturbaba, y el chasquido de mi verga saliendo y entrando, mas el golpeteo cuando chocaba en sus nalgas era tan delicioso que en minutos Yaneth me vuelve a decir que se viene: Así mi amor, así, dame así, no pares, más fuerte, dame, me vengo, me vengo.

    Aquello me excitó tanto que después de sentir la corrida de Yaneth, yo le dejo ir mi segunda descarga. A las 3 de la mañana, estábamos de nuevo bañando y seguíamos tocándonos como al principio. Me gusta como coge Yaneth, es una pelirroja muy sensual y tiene eso típico de muchas flacas que tienen una cocha bien apretadita y un culito obviamente también muy apretado. No sé como aguanto mi verga, pero la verdad que es cuestión de experiencia y creo que Yaneth la quería sentir en su culo que se compenetro a disfrutar.

    Cogimos hasta las cinco de la mañana y se fue porque debería amanecer en su habitación para no despertar sospechas. Aquel día solamente lo hicimos una vez analmente, pues era obvio que el culo de Yaneth lo iba a resentir, pero semana después lo volvimos a hacer. Con Yaneth tenía en ese tiempo polvo seguro al solo cruzar la casa, pero un año después de este encuentro, donde también celebraban el retiro del Dr. Patel, sorprendentemente le dio un paro respiratorio, o por lo menos algo así nos contaron y la hermana de Yaneth se movió a la Florida y dejé de verla. Fue una rica experiencia que le llegó como una penosa sorpresa a una atrevida Yaneth.

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  • Sexo con un padre de familia

    Sexo con un padre de familia

    Hola soy Laura,

    Soy una chica joven, de piel canela, de estatura baja, de cabello liso, tenga las nalgas redondas y muy firmes, diría que es mi principal atractivo, acompañado de mi rostro que aparenta tener menos edad, mis senos son pequeños por lo que no me gusta usar sostén, siempre ando con tops y blusas que permiten mis senos estar libres de cualquier apretón, muchas veces es muy visible que no uso sostén y se me nota los pezones, en verdad no me molesta lo que vieran es más ni hago caso, tengo 23 años, soy mama de una nena, soy la presidenta del aula de clases al cual pertenece mi hija.

    En una reunión, conocí a un chico parte de la directiva de la escuela, desde la primera vez que lo vi, me dejo impresionada había algo en su sonrisa que me cautivaba algo en esa mirada que llamaba mi atención, y bueno yo tenía que mantener contacto con él porque tenía que entregarme los carnets estudiantiles, y así empezó todo, primero con mensajes aunque a veces me confundía, recuerdo claramente cuando hable con una amiga y le enseñe los mensajes le dije no se hay algo en el que llama mi atención, y entonces un día me escribió porque tenía que entregarme un carnet que me hacía falta de un pequeño y me dijo que le de la dirección de mi casa para hacer me la entrega que apenas se desocupe de lavar su carro venia y así fue le di la dirección y el vino hasta mi casa me subí a su carro, no encontramos el carnet.

    Luego de eso estuvimos conversando de muchos temas, en eso mi hermano llego y él tuvo que mover el carro para que mi hermano pueda estacionar la moto, recuerdo que le conté sobre que deseo hacerme un tatuaje en la pierna el aprovecho la oportunidad para tocármela y preguntarme aquí, fue algo lindo en ese momento llego el papá de mi hija yo lógicamente estaba tratando de coquetear.

    Cuando en ese el momento que vi llegaba al papa de mi hija, me puse muy nerviosa el simplemente actuó normal sumándole a eso también en ese instante paso mi papa y yo sentía que todas la ilusiones que tenía en ese momento se fueron al piso, luego de eso él se despidió, pero yo estaba equivocada luego del eso, el tomo más confianza me mandaba mensajes más comprometedores yo encantada sonreía tras cada mensaje, él decía que quería que le mande un beso y que quería verme, yo muy incrédula le di la dirección y le dije si no llega a las 12:30 en punto pues qué pena, ya yo que salía él estaba ahí al frente mi piel se puso helada estaba muy nerviosa me sudaban las manos por poco y temblaba y ahí fue me robo nuestro primer beso luego fueron dos, tres y así luego de eso él me dijo que me llevaría a dar una vuelta yo me negué le dije que no que debía ir a mi casa ya en el camino a mi casa pensé en porque estoy dejando pasar esta oportunidad así y le dije ok está bien lléveme a dar la vuelta.

    Nos fuimos por una vía algo desolada, el buscaba unas cabañas para pasar el rato anduvimos en su carro casi por una hora luego en una guardarraya el freno nos besamos infinidad de beses ah este punto yo estaba muy excitada ya que él me besaba mi cuello y ese era mi punto débil en ese momento ya de regreso en ingreso a un motel que había en el camino yo si estaba algo sorprendida pero dentro de mi si quería estar ahí si lo deseaba entramos yo trataba de negar mis impulsos y logro bajarme el pantalón y hubo una pequeña penetración en ese momento yo le dije está bien, hagamos el amor, pero usemos preservativo, en eso me desvestí y empezamos con el jugueteo previo el sobaba su verga fuera de mi vagina varias veces hasta que me penetro, yo estaba tan excitada él, estaba encima mío y yo disfrutaba cada vez que el la sacaba y la metía luego de eso yo me puse encima, para mí era algo complicado porque luego de 6 años de costumbre de solo coger con el papá de mi hija estaba con un hombre diferente, que me hacía correr varias veces, su forma de acariciar mis pechos de besarme era algo único, debo agregar que soy ninfómana, que puedo pasar cogiendo todo el día y noche, a más de eso soy multiorgásmica, me corrí muchas veces cuando un hombre me gusta y me coge bien, es decir, como debe de ser, me llamó la atención la firmeza de su verga, el tamaño era normal algo grande, y los más importante es que él no se corría, por lo que su verga no bajaba ni su tamaño ni su dureza, cada vez la sentía más rica y me llenaba más a fondo mi vagina, esa sensación me hacía correrme más seguido.

    Ya llevaba 6 corridas estando montada sobre tan rica y dura verga, en eso él me dio vuelta poniéndome en cuatro y empezó a hacerme sexo oral, me abrió bien las nalgas y luego puso su lengua en mi vagina subiendo hasta la entrada de mi culito, la sensación era deliciosa, en un momento sentí la punta de un dedo entrando a mi culo pero por lo excitada que estaba no hice caso y seguí disfrutando, en eso sentí otro orgasmo, luego sin dejarme recuperar entre orgasmo sentía que mi culo ya no tenía un dedo sino dos y luego tres, lo alternaba metiéndolos en mi vagina, al mismo tiempo su lengua hacía su trabajo, no supe cuántas veces me corrí mientras lo hacía, ese evento de sexo oral habrá durado unos 25 minutos aproximadamente, en eso me pidió que me acueste boca abajo que esto aún no terminaba, su verga seguía más tiesa y grande, en eso me acarició la cabeza de pene en la entrada de dilatado ya culito, ya supe lo que venía y me dio mucho miedo ya que alguna vez lo hice con el papá de mi hija y me partió porque yo no estaba excitada, pero esta vez era diferente sentía como la cabeza de su pene acariciaba mi vagina y mi culito haciendo serruchito, y luego en cada pasada me daba una punteada en mi vagina y una más pequeña en el orificio mi culo, cada vez me sentía mejor, mi culo estaba cada vez más húmedo y ya correando el semen de mi vagina que a través de verga lo lubricaba, en eso sentí otra vez una punteada en mi culito, pero esta vez fue más fuerte y tuvo repetición, me empezó a bombear por allí y cada vez sentía que de a poco me iba entrando la cabecita, lo mejor era que no me dolía, a más de un ligero dolor, pero la excitación era más fuerte, sentí que entró la cabeza y de a poco su pene estuvo en el fondo de mi culito, cada momento era más rico, ahí me dio verga por un buen rato entre boca abajo y de perrito.

    Luego sin sacármelo me hizo quedar sobre él cabalgándolo y en verdad que quise contar cuantos orgasmos tuve pero creo que llegué a 5 y de ahí perdí la cuenta, mi culo se acomodó perfectamente a esa rica verga, hasta cuando sentí que ya no podía más, me bajé y me acosté de lado pidiéndole que ya no más, que por ese día yo ya avanzaba a nada, estaba muy sudaba y cansada, en eso sentí otra vez su verga en mi culo, pero esta vez fue de un solo golpe, me agarró del cabello y me dijo “querías verga, aquí la tienes, así que ahora aguanta puta, y me pegó una ráfaga de verga por el culo mientras me jalaba el cabello y me hablada muchas obscenidades, “que rico culo tienes perra, te gusta mi verga, te gusta tenerla en tu culo, te gusta cómo te culeo, etc.” me excitó mucho y cuando sentí que me orinaba, no pude más y salí corriendo al baño, no alcancé y me orine, era y más grande orgasmo que había tenido en mi vida. De Ahí le di las gracias y al otro día seguíamos, cabe decir que el nunca eyaculó, y su verga se quedó dura pero él si se veía muy cansado.

    Fueron 4 horas de culeo ese día, luego de eso nos retiramos el me llevo a mi casa y nos despedimos hasta el siguiente encuentro.

  • Un ángel quiere coger

    Un ángel quiere coger

    Sabía que nos caíamos muy bien ambos y que había cierta química sexual con esta chica que muchas veces llame Ángela y aunque es lo mismo, ella siempre me corregía que su nombre era Ángeles. Bueno, la realidad no teníamos mucha comunicación, pues ella es la esposa de un empleado que trabaja para la compañía de bienes raíces de mi hermana. Las pocas veces que la vi me pareció tan sensual y especialmente de cómo vestía, que honestamente se me antojó. Tiene una mirada que no sé cómo explicar y aunque su rostro no sea el más bello quizá, su aptitud de chica tímida, de ademanes de recatada me atraían, aunque en las fiestas que daba mi hermana ella siempre apareció con bonitos vestidos cortos que permitían en algo ver sus lindos muslos.

    A pesar de tener dos hijos y ella redondear los 33 años, tiene un cuerpo como si nunca hubiese parido, aunque sus pechos tienen un volumen espectacular que esos críos debieron deliciosamente haberse amamantados al igual que algunos que quizá pasaron a saborearlos antes a que fuese madre. Realmente se me antojaban al igual que ese trasero que exhibía y el día más oportuno que tuve, le hice saber mis intenciones, dado que su querido marido coqueteaba con otras chicas. Recuerdo su pregunta:

    – Sr. Zena, ¿usted sabe que soy casada?

    – Sí, pero no soy celoso. –le dije.

    Ángeles sonrió, pero eso abrió en algo más la confianza, pues las barajas ya estaban en la mesa, era cuestión que ella decidiera levantar las suyas y jugárselas. Pasó un buen tiempo y creo le habré insinuado una aventura meses después, pero ella siempre me esquivaba, se rehusaba a acercarse, pues luego me di cuenta por medio de mi gran amiga colombiana Diana, que su marido Ale, como le llamaban, era el típico macho celoso y obviamente Ángeles evitaba sufrir esos embates de celos, que según Diana, eran los sinsabores que de vez en cuando se daba entre ellos. Creo que a Ale, ella lo había cachado en alguna movida, así que por esos días le daba cierto espacio a su mujer, aunque yo no le caía tan bien a Ale, pues entre las mujeres de la compañía, era del conocimiento de todas, esa condición que me dieron de pica flor.

    Bueno, la verdad que me sorprendió el día que me habló por teléfono en la mañana. A punto de tomarme un café estaba cuando sonó mi celular. Me imaginé cualquier chica con las que me veo, menos que fuese a ser Ángeles:

    – ¿Sabes quién te habla?

    – ¡Realmente no lo sé, aunque tu voz me suena familiar!

    – Soy Ángeles… ¿te gustaría desayunar conmigo?

    – ¿En dónde?

    – ¡En mi casa!

    Creo que la casa de Ángeles son de las pocas que todavía tienen línea de teléfono alámbrica y más que todo, creo que lo tienen porque su marido quiere tenerla controlada. Obviamente fue lo primero que le pregunté, aunque yo ya lo sabía, puesto que regularmente mi hermana me da ciertos detalles de las funciones de la compañía, en caso yo deba intervenir en alguna emergencia y yo sabía que el tal Ale, debería estar manejando hacia la ciudad de Charlotte, en Carolina del Norte, cuatro horas afuera de la zona para cerrar un trato de venta.

    – ¿Y tú marido?

    – Si regresa hoy, regresará hasta bien noche… su hermana lo envió hasta Carolina del Norte el día de hoy. Tony, discretamente verifique si es verdad y si lo confirma, aquí lo espero para que desayunemos.

    La verdad que yo escuché otra cosa: Si lo verifica, aquí lo espero para coger. Eso es lo que realmente me quería decir. Me fui hacia su casa con ese nerviosismo que siempre padezco en una experiencia como esta, pero llevaba la confianza que en lo que se esperaba de dar placer a una chica que quizá lo venía deseando tanto como yo, no le podía fallar, pues un día antes le había dado una tremenda cogida a Sheri, una de mis amiguitas, y no tenía esa tensión para explotar a las primeras.

    Llego, Ángeles me abre la puerta, es primera vez que entro a este lugar. No tiene maquillaje, no lo necesita, pero si viste un pantalón de algodón, bien pegado a su cuerpo donde puedo o creo imaginar una tanga. Su blusa es color roja y con su pantalón deportivo negro le hacen ver muy juvenil. Su hijo mayor está en la escuela y el menor de cuatro años, está viendo caricaturas en la televisión.

    Hemos venido deseando esto por mucho tiempo, así que solo le dimos un bocado a un omelette que Ángeles preparó y le he puesto mi mano en una de sus piernas y nos hemos besado. Nos besamos apasionadamente como si de enamorados se tratara. Yo voy vestido formal, pues ese es mi estilo regular, y Ángeles busca sentir mi bulto entre mis piernas. Creo que ella está más adelantada y deseosa que yo y es cuando me apodero con mis dos manos de sus nalgas… No siento ningún relieve de ropa interior y sospecho que debajo de ese pantalón, debe haber una tanga.

    Se asegura que su niño este entretenido en el televisor y nos adentramos a uno de las habitaciones… no es la matrimonial, es la recamara del hijo mayor… la cama no es muy grande. Le meto mis manos entre el pantalón y corroboro es una tanga. Masajeo brevemente ese rico culo que se me ha antojado por más de un año y luego le desabrocho su sostén. Sube sus brazos y le despojo de su blusa y el sostén también cae… Como lo imaginé un día: Areola grande y café, pezones puntiagudos y bien erectos. No sé cuánto tiempo se los mamé, mientras Ángeles solo gemía como fiera en brama.

    No nos fuimos a la cama… Nos acomodamos en una cobija sobre la alfombra y le quité su pantalón deportivo que estaba pegado a su piel. Esa tanga color oro no le cubría nada… Su concha es grande, abultada de labios y clítoris descomunales. Tenía depilada la concha, solo con un arbusto formando un triángulo. Se lo chupé quizá por un par de minutos, pues Ángeles tenía por misión, probar mi verga… ella me lo dijo de esta manera:

    – Tony, méteme cada milímetro de esa preciosa verga.

    Mi palo se asomaba con esa presión entre mi ropa interior estilo bikini… era obvio esa mancha mojada y Ángeles lo había sentido entre sus manos… ella la quería sentir, la quería gozar y sobre su espalda, espero los segundos que me tomo para despojarme de todo y me fui sobre ella y mi falo se hundió lentamente en el orificio de esta preciosa mujer. Cogíamos como locos, con una enorme violencia como si quisiéramos demostrar el poder de cada quien… ella elevando sus caderas y yo con un golpe intenso chocando con mis testículos en su zona del perineo. Fue un maratón donde le taladré su panocha, como muy buena mexicana identifica su parte íntima y ella pidiéndome que no dejara de hundirle mi verga. Creo que llegamos a los 20 o 25 minutos en ese golpeteo erótico y ella encontró el paraíso y solo me dijo: ¡Tony, me vengo!

    Su orgasmo fue maravilloso, si mi verga hubiese tenido la tensión de no coger por días, en ese momento me hubiese hecho acabar, pero no, seguía con mi verga erecta y la puse en cuatro, ahora sobre la cama donde duerme su hijo mayor y quien ahora está en la escuela. Mis embestidas siguen violentas y no siento sensación de acabar… así que le doy por minutos. A esta chica le gusta el sexo de poder… no es cuestión de delicadeza, a ella le gusta que se la hundan y fuerte. Le pegué con todas mis ganas por minutos y quizá pasaron algunos diez o doce…. Yo sudaba y al igual ella transpiraba… le veía su espalda con la evidencia de la faena. Ángeles en cuatro se mueve como una diosa y sintió el piquete que la hizo sentir y nuevamente acabar y fue un orgasmo fantástico. Gemía, jadeaba, y no sé si dijo algo así, que en la algarabía emocionante del sexo no logré escuchar muy bien: ¡Mierda, que corrida más rica! ¡La corrida de mi vida… que importa pecar! -algo así.

    Quizá hubiese acabado en su concha, pues sentía esas sensaciones de sus espasmos vaginales, que me emocionaban y me hacían vibrar… pero de repente la puerta se abrió y Ángeles y yo quedamos como pasmados al ver a su hijo de cuatro años entrar y preguntarle a su madre cuando yo la tenía en cuatro bien clavada: ¿Estás bien mamá?

    Ella lo ha contemplado y lo ha arrullado así desnuda. Lo vuelve a poner en la vía de la televisión y de repente Ángeles se da cuenta que son las 10 de la mañana y me pregunta:

    – ¿No te puedes ir?

    – ¡Estaba a punto, pero entró tu hijo!

    – ¡Que sorpresa, por un momento pensé era mi marido!

    – ¿Es primera vez que le pones los cuernos?

    – Si, es la primera vez, aunque él se, me los ha puesto muchas veces.

    – ¿Entonces esto es venganza?

    – ¡No lo creo! ¡Quizá hubiera cogido contigo igual!

    No le pedí permiso, no hubo protocolos ni argumentos. Me fui por algunos minutos y le chupé con gran intensidad su rico culo… que no podía negarme que se lo cogiera. Se lo cogí con gran intensidad, lo taladré como si este fuera el último culo que me cogía y fue ella quien vio la luz de un nuevo orgasmo y esta vez, si me fui junto con ella. Ella dijo algo así que no recuerdo por esa tensión de estar en territorio desconocido:

    – ¡Eres un ángel para coger Tony!

    – ¡Ángeles, y tú eres una diabla para fornicar! – le dije.

    Solo habían pasado unas tres horas, de ocho a once de la mañana… estuve ahí hasta las cinco de la tarde: imagínense todo lo que pudimos hacer. Ángeles me dijo que nos comunicaríamos en clave por internet… así que espero esa próxima llamada y ya le recomendé a Alejo a mi hermana para esos trámites de venta, donde este tipo este lo más lejos posible, mientras le dejo caer algunos cuantos polvos a su mujer.

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  • Con el albañil de mi padre

    Con el albañil de mi padre

    Nuestro baño necesitaba unas cuantas reformas, por lo tanto, mi padre llamo a su albañil de años, un hombre de nombre Martín, de 45 años, alto, delgado, cabello color chocolate, ojos oscuros y sin nada de barba, no es lo que se dice atractivo, pero tampoco es desagradable.

    Este hombre llego, hablo con mi padre y le dijo que luego de almorzar podría empezar a trabajar

    -Quédate a almorzar con nosotros- le dijo mi padre.

    -Será un placer- fue la respuesta de Martín.

    Yo y mi madre nos encargamos de poner la mesa y cuando me coloque al lado de Martín para poner su plato él deslizó su mano por mi cintura hasta detenerse en mis nalgas dándome un fuerte apretón, a mí me encanto que este hombre me manoseara con todos ahí presentes, me acerqué más a él y fingí que necesitaba alcanzar la sal que estaba en el otro extremo de la mesa, aprovecho este tiempo que le di para tocar mi trasero por completo.

    Me senté en la mesa estando ya muy excitada y notaba que apenas apartaba la vista del escote de mi vestido, luego de almorzar mi madre le pidió a mi padre que la lleve a la casa de su hermana.

    -¿Necesitas algo Martín?- Le pregunto mi padre antes de irse.

    -Si, el pegamento del que te comenté.

    -Bueno, dame un rato y ya te lo traigo.

    -Yo empezare a preparar los materiales- dijo Martín.

    Todos se despidieron, levante y limpié la mesa, luego de unos minutos me di cuenta de que solo quedábamos el albañil y yo en la casa.

    -Me voy a ver unas cosas de la facultad- le avise

    Pero no pude dar ni dos pasos en dirección a mi dormitorio porque Martín me lo impidió, me abrazo por detrás y me empezó a besar el cuello.

    -Tú no te vas a ningún lado.

    -¿Qué haces?- le pregunte estirando mi cuello hacia atrás para besar su boca.

    -Te gusto que te manoseara, entonces te va a gustar mucho más como te voy a follar.

    -Fóllame- le respondí, hasta yo misma me asombré de esta respuesta.

    Me dio vuelta, me agarro el trasero con ambas manos y me dio un apasionado beso mientras levantaba mi vestido y me acariciaba mis nalgas que solamente llevaba una braga muy pequeña.

    Luego me desabrocho los botones que tenía el escote de mi vestido y me saco los senos para masajearlos y morder la punta de mis pezones a la vez que le pasaba la lengua a mis pechos.

    Con una mano me quito mis bragas, me tomo fuerte de mis nalgas y me levanto, yo quede con mis piernas enredadas en su cintura, luego me sentó en el borde de la mesa que unos minutos atrás habíamos almorzado, me subió el vestido para ver mi vagina y me pidió que me abra de piernas.

    Abrí mis piernas lo más que pude enseñándole mi vulva que ya estaba lista para él, se inclinó puso su boca en mi entrada vaginal y empezó a lamber dentro de mi clítoris, me dieron escalofríos de tanto placer.

    -Ay Martín- no dejaba de repetir entre gemidos y el hombre aumentaba la velocidad de su lengua dándome más estremecimientos de placer.

    Me mordisqueo el clítoris y me metió sus tres dedos mandándolos bien hasta el fondo.

    -Me corro- le dije en ese momento tan lleno de placer, no se detuvo y siguió comiéndome la vulva, le llené su rostro de fluidos y aun continuo.

    -Martín, tengo ganas de orinar- le advertí antes de soltar mi lluvia dorada.

    A él no le importo en lo más mínimo porque hasta que no le orine en su boca no le puso fin al sexo oral.

    Después se quitó su pantalón y su bóxer mostrándome su pene, aunque no pude verlo por mucho tiempo porque ya estábamos ansiosos por hacerlo, necesitaba tener a ese hombre adentro mío.

    Me puse en el borde de la mesa y enrede mis piernas en su cintura haciendo presión, me apoye en mis codos para verlo a los ojos y él me mantuvo sujeta de mi cintura para acercarme más a su cuerpo, por lo tanto, quedamos bien unidos.

    Empezó con las embestidas, lentas y sensuales al principio para hacerlas más salvajes luego, en todo momento pude ver su expresión, este hombre estaba que ardía, me miraba con total lujuria mientras se mordía los labios y note que le gustaba ver como mis senos se movían cuando aumentaba de velocidad, se inclinó y me dio muchos besos en los pechos hasta llegar a mi boca para besarme, en ese momento se hicieron más profundas las embestidas hasta que me agarro de la cintura y me dio vuelta poniéndome de espaldas, en esa posición me empezó a dar muy fuerte por mi trasero y beso mi espalda.

    Me besaba la espalda y luego me lleno de besos tiernos la mejilla hasta me estire lo más que pude y le robe un pequeño beso en la boca, a él pareció gustarle porque me empezó a dar mucho más fuerte e iba alternando sus manos para darme nalgadas, me daba unas cuantas bien fuertes con su mano derecha y luego seguía con la otra hasta que me dejo las nalgas bien rojas, se concentró mucho en dejarme marcas, pero sus embestidas siempre fueron rudas.

    Pasaron unos cuantos minutos así, luego cambiamos de posición y ya no seguimos más en la mesa porque me dio vuelta otra vez, me levanto y me puso contra la pared más cercana, me dio un profundo beso al mismo tiempo que se vació en el interior de mi vulva dejando todo su semen adentro mío.

    -Martín- susurre.

    -Hermosa- me dijo, después se sentó en una silla y yo me senté en sus rodillas estando completamente desnuda y recién follada por él.

    Miro sus materiales y dijo: -Tendré que empezar a trabajar antes que tu papá venga.

    -Dame un par de besos más- fue mi respuesta final hasta que lo convencí de dejar su trabajo para después e hicimos el amor dos veces más.

  • Amantes

    Amantes

    Patricia siempre se había sentido intrigada por los rituales antiguos y el poder que tenían. Como maga experta, siempre estaba buscando nuevas formas de aprovechar ese poder. Cuando se encontró con un ritual que permitía a las parejas espirituales intercambiar cuerpos, supo que tenía que probarlo.

    Miguele, un médium talentoso, fue el socio perfecto para este experimento. Juntos unirían sus espíritus a los de Fede y Sofía, una pareja cuya relación carecía de pasión y emoción. Fede y Sofía tenían una vida sexual tranquila y sin incidentes, sin sexo oral y poca conexión física. Patricia y Miguele, por otro lado, disfrutaban haciendo realidad sus fantasías más salvajes y empujándose mutuamente a nuevas alturas de placer.

    El ritual estaba previsto que tuviera lugar una noche de luna, rodeado de velas y música suave. Cuando comenzó la ceremonia, el aire estaba cargado de anticipación. Patricia llamó a Miguele, quien apareció ante ella con una sonrisa traviesa. Sus miradas se cruzaron y el ritual comenzó.

    Las manos de Miguele recorrieron el cuerpo de Patricia, provocando escalofríos por su columna. Exploró cada centímetro de ella, dejando un rastro de besos y caricias a su paso. Cuando llegó a su vientre, plantó la semilla de su conexión, despertando su deseo. Sus labios bajaron más abajo, provocándola y saboreándola a medida que avanzaban. Los gemidos de Patricia llenaron la habitación mientras él la complacía con su lengua, enviando olas de éxtasis a través de su cuerpo.

    La boca de Miguele ejerció su magia sobre ella, llevándola al borde del placer y viceversa. La devoró con un hambre que encendió su propio deseo, su lengua bailando sobre sus puntos más sensibles. Patricia se retorció debajo de él, perdida en las sensaciones que él creaba.

    A medida que el ritual continuaba, sus espíritus se entrelazaron y los límites entre ellos se desdibujaron. Patricia sintió la esencia de Miguele dentro de ella, guiando sus movimientos y aumentando su placer. Juntos alcanzaron alturas de éxtasis que ninguno de ellos había experimentado antes.

    Cuando finalmente volvieron en sí, habían cambiado. Patricia sintió la presencia de Miguele persistiendo dentro de ella, un recordatorio de su experiencia compartida. Y en cuanto a Fede y Sofía, su conexión se había revitalizado, su pasión se había reavivado por la intensidad del ritual.

    Desde esa noche, Patricia y Miguele supieron que habían entrado en contacto con algo verdaderamente mágico. Su vínculo se había profundizado y sus deseos se habían liberado de maneras que nunca habían imaginado. Y a medida que continuaban explorando los misterios del antiguo ritual, sabían que sus vidas nunca volverían a ser las mismas.

    El poder de la magia y el deseo los habían unido de maneras que nunca podrían haber predicho, cambiando para siempre el curso de sus destinos. Y cuando abrazaron su nueva conexión, supieron que las posibilidades eran infinitas. La magia del ritual había desatado una pasión que ardería brillantemente por toda la eternidad.

  • Ninfómano (Capítulo 6): Le chupé los huevos al viejo del súper mercado

    Ninfómano (Capítulo 6): Le chupé los huevos al viejo del súper mercado

    Qué maravilla mi vida. Voy a la universidad, no trabajo, y tengo tanta, pero tanta suerte, que puedo tener sexo con quien yo quiera (ummm, bueno, casi con quien yo quiera). ¿Ustedes aman a los abuelos?, porque hoy les voy a contar cómo metí en mi boca los enormes testículos del abuelo que atiende el super mercado de mi pueblo. ¡Viejito sinvergüenza!.

    Como de costumbre fui al súper a buscar mis papas fritas, sí, las mismas papas fritas que me robé en una de mis aventuras y que me costaron terminar encerrado en una celda con un policía morboso y bien guapo, pero esa es otra historia que ya he contado en un capítulo anterior.

    Tomé las papitas del estante, y fui directo a pagar, quiero que sepan que a este viejito ya lo conocía, tiene años atendiendo el súper, y es muy amable, hasta parece cariñoso, pero nunca había tenido acercamiento con él, ni siquiera una pequeña conversación, hasta que la oportunidad se dio así de repente (ya saben cómo es la vida).

    Puse las papas en el mostrador, él las tomó para pasarlas por la máquina registradora, las pasó, pero no me las entregó, las sostuvo en sus manos mientras me miraba, y me dijo: “siempre vienes al súper tú solo, y compras exactamente lo mismo, ¿te gustan mucho las papas verdad?, a lo que yo le respondí que sí, que las amo.

    “Ven un momento conmigo al almacén para que me ayudes a sacar unas cajas, el chico que me ayuda no vino hoy y estoy saturado de trabajo allá atrás, demasiadas cajas que revisar y ordenar, te daré una caja de papas gratis si me ayudas”.

    Yo encantado acepté, una caja de mis papas favoritas tan solo por ayudar un poco, es algo que no se puede rechazar.
    Ambos fuimos a la parte de atrás, al almacén, el señor abrió la puerta y entramos, enseguida me señaló la caja que quería para que sacara a la parte de ventas, pero cuando fui a agacharme para tomarla, él tomó mi mano con un poco de rudeza, y la metió en el interior de sus calzones, el viejito ya tenía el cierre del pantalón totalmente abierto, sabía lo que quería.

    Me asusté un poco, pero no retiré mi mano de sus partes íntimas, se sentía rico, notaba que tenía unos huevotes y además no estaba afeitado, tenía una selva dentro del calzón. A los pocos segundos de haber metido mi mano en su calzón, me dice: “yo sé quién eres, aquí todos los homosexuales de los alrededores te conocemos, nunca dices que No al sexo, y eso me gusta”.

    Le respondí, que sí, que disfruto mi sexualidad, y que no perdono a nadie, que dejara de hablar tanto y que se dejara chupar los huevos, que ya estaba excitado por lo rico que se sentía tener mi mano metida en su enorme calzón.

    Permaneció callado y me hizo señas con su cabeza como queriendo decir, adelante, has lo que quieras; y eso hice, bajé poco a poco su calzón, y lo que salió de ahí, fue un hermoso pene gordo, rosadito y peludo, y como ya saben, el olor de un hombre rellenito es delicioso, puro olor a pene concentrado, pero en él, el olor era aún más fuerte en sus huevos peludos, así que no esperé ni medio segundo y metí mi cara entre sus huevos, los olí, los besé y luego comencé a lamerlos hasta que terminé metiéndolos en mi boca como pude.

    Él no paraba de gemir y de decirme que tenía tiempo sin tener sexo, y que no parara de chuparle los huevos hasta que se le saliera la leche, y así lo hice, chupé sus huevos lo más rico y lento que pude hasta que el viejito se vino; quedé un poco desilusionado porque su semen era escaso y excesivamente espeso (la edad no perdona), sin embargo, tener esos huevotes llenos de canas metidos en mi boca y escuchar sus gemidos fue más que suficiente para mí.

    Cuando terminamos, el me ayudó a levantarme, me abrazó, y me dijo esto: “voy a despedir al chico que me estaba ayudando y tú serás mi nuevo ayudante los fines de semana, quiero que seas mi bebé, te daré lo que me pidas si me das cariño, me ayudas y me chupas los huevos de vez en cuando”.

    Le dije que lo pensaría, y que le daría respuesta al siguiente día, el aceptó, volvió a darme un abrazo y luego un beso con lengua bien cochino. Salimos del almacén, y como lo prometió, me dejó tomar el equivalente a una caja de papitas fritas, no me las dio directo en el almacén para evitar malos comentarios de los clientes. Tomé mis papitas, me despedí del señor y le dije que al día siguiente estaría temprano en el súper para darle mi respuesta. Yo, la verdad, salí de ahí con ganas de más huevos.

    Les cuento que regresé, todo se puso más caliente de lo que esperaba. No se pierdan el siguiente capítulo, porque ese viejito será mío.

  • Un buen masaje para mi cuñada

    Un buen masaje para mi cuñada

    Todo comenzó, cuando mi computadora se descompuso en pleno semestre, le comenté a mi madre de comprar otra, ya que salía muy caro el repararla, a lo que ella me dijo, que por el momento no se podía, que si era urgente le pidiera prestada la suya a mi hermano, el cual vive a solo unas casas de la nuestra. Mi hermano tiene solo un año mayor que yo y está casado con Margarita (1.55 de altura, de complexión media cabello chino, ojos claros, piel blanca y con unas nalgas que no tienen idea) mi cuñada. Un día ella llegó a mi casa, cansada después de su trabajo, me comento que se sentía muy cansada, que si por favor le hacía piojito.

    Lo primero que pasó por mi mente fue no tiene nada de malo, a lo cual accedí, nunca la había visto como mujer hasta ese día, al tenerla tan cerca recostada boca abajo en mis piernas con una almohada de por medio pude observar su cuerpo de espaldas, lucía un pantalón el cual le quedaba ajustado debido a su enorme trasero y una playera polo roja, poco a poco sintiendo su suave pelo chino, el olor que ella desprendía y poder observar sus nalgas sin que se diera cuenta, me excitó de una manera que nunca imaginé.

    Las cosas se repitieron con lo mismo unas cuantas ocasiones más, después le comente que le daría un masaje que yo era bueno dándolos, a lo cual accedió, solo en la espalda y con su playera. Entre nosotros comentábamos que si lo que hacíamos estaba mal, a lo cual nos respondíamos que no estábamos haciendo nada malo, hasta que el día llego, le dije que su playera me molestaba, que se la subiría, que de cualquier manera tenía el brasier, su piel era de una suavidad increíble, mis dedos jamás habían sentido tal sedosidad, lo cual solo me excitaba demasiado. Ella me dijo que se sentía rara, me dijo que sintiera su corazón, y puso mi mano en su pecho, pude sentir como su corazón latía aceleradamente, le dije que yo me sentía igual, que al verla me ponía muy nervioso, no dijimos nada solo nos observábamos, nos acercamos lentamente y de pronto, ya estábamos besándonos apasionadamente, sus labios eran tan dulces y cálidos, que sentía que los míos se derretían en los suyos.

    Comencé a tocar su cuerpo, sus pechos, sus nalgas, sus piernas, su rostro, la lujuria nos envolvía a ambos no podíamos detenernos, nos detuvimos un par de ocasiones pensando que lo que hacíamos estaba mal, pero pronto lo olvidábamos y seguíamos con lo nuestro. Ese día no paso de un agasajo, pero supe que a partir de ese momento no importaba como, pero la haría mía.

    Como lo desee, el día de cogerme a mi cuñada llego, me encontraba en la casa solo llegando temprano de la uni, nos habíamos puesto de acuerdo para llegar temprano. En cuanto nos vimos nos besamos como unos enamorados deseosos por mostrarse su amor, nos desvestimos y por primera ocasión pude admirar su cuerpo desnudo, ella se sentía avergonzada de si, creía que estaba gorda y fea, le comente que estaba loca, que tenía un cuerpo fantástico y que no tenía nada de que avergonzarse. La recosté en la cama y después fui bajando lentamente saboreando su cuerpo con mi boca, hasta llegar a su concha, estaba comenzando a mojarse, tenía un olor suave. Me dispuse a saborearla, metiendo mi lengua hasta lo más profundo, sintiendo lo caliente y lo húmedo que estaba, mi lengua no paraba de saborear tan buen manjar, de pronto observe como su clítoris crecía ante mis ojos, no podía creerlo era ligeramente grande, al menos para mí ya que mis anteriores conquistas lo tenían muy pequeño, saque mi lengua de su vagina y comencé a saborear su clítoris, mientras una de mis manos dedeaba su vagina con la otra descubría su clítoris para poner tomarlo entre mis labios y poder lamerlo con todo gusto, ella solo gemía de placer me decía que no parara, que le encantaba, después de un rato no pudo contenerse y se corrió con mi boca en sus concha.

    Acto seguido, mi pene se sentía tan duro por saber lo que estaba haciendo y con quien lo hacía, pero nada de eso importaba, yo me moría de ganas de meterle mi verga y ella me pedía que ya lo hiciera, así que simplemente no me resistí y lo hice, la penetre, no podía creer lo bien que se sentía estar dentro de ella era algo fantástico, lo disfrute mil veces más que mi primera vez, estaba tan húmedo y cálido y podía sentir como su vagina estrujaba mu pene una y otra vez, mis labios besándola apasionadamente, tocando y besando sus pechos dulces, pequeños comparando con su proporción de trasero, pero firmes y duros debido a la excitación del momento, primero yo estaba encima de ella, después ella quiso montarme, en esa posición pude sentir el dominio de su caderas, primero con movimientos de adelante hacia atrás, después movimientos circulares, me sentía extasiado, recuerdo que por mi mente paso el sentimiento de envidia hacia mi hermano, debido a que el pudiera tener semejante mujer con él todas las noches y que no la tratara como debiera.

    Cambiamos y ahora ella se colocó de espaldas a mí, montándome de revés, sentía como si fuera un sueño, no podía creer como su vagina era penetrada por mi pene y como sus nalgas se habrían ante mi mostradme todo su esplendor, mis manos no tardaron en apretarle las nalgas, mis manos no podían alcanzar a cubrirlas por completo su trasero tan suave y tan blanco, diciéndole que la deseaba, que me encantaba follar con ella y ella respondió que también lo disfrutaba que era una sensación diferente muy placentera sentir el pene de su cuñado penetrándola sin control.

    Por ultimo me dijo que quería que la tuviera a gatas, se acomodó en cuatro y pude observar ese culo que tanto deseaba enfrente de mí, no me pude contener y mi lengua volvió a saborear su vagina, para luego seguir follándola como hacía unos momentos esa posición la disfrute mas ya que sus nalgas eran todas para mí, mi pene entraba y salía de una manera violenta, ella trataba de ocultar su placer en gemidos, no podía gritar ya que alguien pudiera escucharnos pero era evidente que se moría por expresar lo que estaba sintiendo, mis manos acariciaban sus nalgas lentamente, hasta que una de ella se deslizo poco a poco hacia es orificio que se habría delicadamente ante mis caricias, al principio se resistió un poco pero al final termino cediendo al sentir como mi saliva recorría su ano hasta su vagina la cual seguía siendo penetrada por mi pene, mi dedo pulgar de mi mano izquierda termino por entrar en su agujero sus gemidos fueron más fuertes y mi excitación mayor, no podía creer lo que estaba sucediendo, tenía a mi cuñada, a la esposa de mi hermano a gatas en mi cama siendo penetrada por sus dos orificios por mi verga y mi dedo.

    Esa corrida fue espectacular termine algo cansado lo habíamos disfrutado mucho, nos besamos un rato, nos cambiamos y ella se retiró, no sin antes abrazarme y besarme dulcemente, de ahí en adelante seguimos follando, cuantas veces podemos, tratando de ocultarnos para que nadie sospeche nada.

  • Mi exuberante hermana mayor

    Mi exuberante hermana mayor

    La historia que voy a contar puede que me haya cambiado la vida para siempre. No lo sé. Ya veremos dentro de algún tiempo. De momento lo estoy disfrutando.

    Mi nombre es Miguel, tengo 20 años y estoy en segundo año de universidad. Mis padres se han jubilado en septiembre pasado y decidieron volver a su tierra donde tenemos una finca con huerto y eso. Mis hermanos son mayores y cada uno vive en una ciudad. La mayor vive en Barcelona y el segundo en Salamanca. Por tanto yo me iba a quedar durante el curso solo en nuestro piso de Madrid, sin tener unos padres cerca que te controlen. No han sido muy pesados, pero cuanto más lejos mejor. Lo cierto es que este curso pasado pintaba de lo mejor cuando mis padres me comunicaron que se quedaban en la finca y que iba a vivir solo. Para ellos fue muy fuerte, su niño se iba a quedar solo en Madrid, pero para mí era la bomba.

    Y así fue. Al principio la verdad es que desvarié un poco. Siempre había en mi casa fiesta con bastante alcohol, chicas que enseguida se iban a la cama con uno, o con varios. En ese tiempo por primera vez estuve con tres tías a la vez y lo peor de todo es que ni siquiera sabía cómo se llamaban dos de ellas. Fue una época especial que me duró hasta el final del año. En Diciembre mis padres habían recibido varias quejas de vecinos sobre mi comportamiento y ellos querían cortar por lo sano. Una solución era volver; descartado por ellos, así que me cortaron las alas. Hablaron con los padres de mis amigos y aunque somos mayores de edad, las familias que influyen imperan el respeto. Ya no pude volver a dar una fiesta porque mis amigos se excusaban por sus padres. Se jodió el chollo. Además, mi hermana mayor, que se llama Marta, se había separado del marido y había pedido el traslado. Y la trasladaron de hospital (es psicóloga) y se vino a Madrid. Por tanto se vino a casa a vivir y a controlarme. Mi hermana tiene 28 años y la verdad es que está muy buena. Tiene buenas tetas y unas curvas de escándalo, pero eso será después.

    Lo cierto es que empezamos a vivir con roces, pues yo no quería estar atado, y ella sí me ataba. Poco a poco la cosa se fue normalizando y ya no discutíamos. Todos los días cuando ella llegaba a casa se duchaba y se ponía el pijama. En mi casa tenemos calefacción central, y la verdad es que hace mucho calor. Así que dormimos con pijamas de verano. Siempre se ponía pijamas de tirantes con pantaloncito corto, y cuando veíamos la tele por la noche a la mínima le veía las tetas o el «cachete» del culo. La verdad es que no me importaba porque no me fijaba en ella como una tía, pero ¡joder!, ella era una tía.

    Un sábado por la noche en febrero, estaba lloviendo a mares; mis amigos tenían exámenes y decidí quedarme en casa. Mi hermana me dice:

    -¿no sales?

    -Pues no. Ninguno sale y además, con el tiempo que hace no me apetece.

    -Y tu chica?

    -Cortamos hace quince días. Ahora no salgo con nadie.

    Ella se metió en la ducha y al rato salió con su pijamita. Yo llevaba un chándal y una camiseta. En la tele estaba un partido del Real Madrid, que estaba a punto de terminar.

    -Terminará pronto ¿no?

    -Diez minutos.

    -Pedimos una pizza?

    -Venga vale.

    Pedimos unas pizzas, y nos dispusimos a cenar. Mi hermana como nunca había hecho conmigo empezó a interesarse por mis amigos, con las chicas con las que había salido y todo eso. La verdad es que estaba muy dicharachera para lo que era ella. Seguimos cenando y conversamos. Yo le pregunté acerca de su separación y ella me contó que Gerardo, mi cuñado, era un pendón. A la mínima se liaba con compañeras del hospital (es médico traumatólogo) y encima con amigas suyas. Por eso había pedido el traslado, para no estar cerca de él ni de ellas.

    Nos pusimos a ver una película en el sofá y resulta que era una un poquito fuerte. Ahora no recuerdo el título, pero es una en la que la protagonista es Paz V. Había escenas de sexo explícitas, y la verdad, yo estaba un poco excitado.

    -¿Parece que se te despierta?

    Me puse colorado. Se me había empalmado delante de mi hermana y ella lo sabía. Contraataqué.

    -Creo que tú tampoco te quedas corta. Ella se había puesto un cojín encima y los pezones se le marcaban pues los debía tener duro.

    -Una no es de piedra, y entre lo que ve en la tele y lo que tiene en casa lo normal es los tenga así. Además, una está un poco desatendida.

    La conversación era muy rara en relación a dos hermanos. Si hubiese sido otra chica me hubiese lanzado, pero era mi hermana.

    -Además, creo que tú tienes un pene más grande que el de la película. el de la película en cuestión tenía un aparato enorme.

    -Pues no. Es más pequeño.

    -Déjame ver para comparar…

    ¿Qué había dicho mi hermana? ¿Qué le enseñara la polla? ¿Empalmada como la tenía? ¿Estaba loca?

    Y se acercó a mí.

    -Venga, no te de vergüenza. Enséñamela.

    Y me bajé el chándal. Mi polla se marcaba por debajo de los bóxer, y parecía que iba a estallar. Me hizo un ademán, y me bajé los calzoncillos. Zas. La polla saltó como un resorte. Mi hermana se empezó a reír y dijo:

    -Vaya empalmada que tienes chaval, pero no me extraña, con este aparato las tienes que dejar rendidas.

    La verdad es que la tengo muy normal, pero al parecer mi cuñado tiene una un «poquito» más pequeña.

    -Creo que no está mal.

    Y se acercó más y me dice:

    -¿Cuánto te mide?

    Y no me dejó decir nada. La cogió con sus manos, extendió una y dijo:

    -Más o menos andas por los 16 cm.

    De verdad, me estaba manoseando la polla, jugando con ella como el que hace otra cosa, y yo estaba que no podía más. La erección no bajaba y de repente me dice:

    -Uhh, lo que echa de menos una algunas veces.

    -Será porque quieres. Porque la verdad, es que estás muy buena.

    -Te parece que estoy buena?

    -Tienes un tipazo y unas tetas que quitan el hipo.

    Y la pregunta que hice, no sé por qué la hice.

    -¿Qué medidas tienes?

    Y se desnudó, quedándose con un tanguita blanco como única prenda.

    -Mídeme.

    Cogí la cinta métrica de costurera y me dispuse a medir.

    Pecho: 92 cm. bastante bien

    Estómago: 65 cm. bien conservada

    Cintura: 93 cm. bien proporcionada.

    -Lo que pasa es que con las bragas no se puede medir bien.

    -Tú lo quieres es verme el coño, jodido.

    -Pues la verdad, es lo justo (todavía mi polla estaba erecta)

    Y se bajó lentamente la tanga tarareando la musiquilla de un striptease.

    Vaya coñito que tenía mi hermana. Lo tenía afeitado por los lados aunque sí tenía una buena mata de pelo.

    -Te gusta? Y se dio una vuelta sobre sí misma para deleite mío.

    -Uhauuu. Maciza! si no fueras mi hermana te follaba ahora mismo (no sé por qué me salieron esas palabras)

    Y ella se acercó a mí, y me dio un morreo de campeonato. Morreo al que correspondí metiéndonos la lengua. Seguidamente me enganchó del culo y empezó a restregarse sobre mí.

    Yo estaba como una moto pero pensaba la locura que estaba haciendo. Por otra parte mi hermana mayor estaba como una salida metiéndome mano por todos los lados. Me agarraba del culo, se restregaba, estaba en definitiva muy excitada. De repente me soltó:

    -ven aquí mi amor.

    Y se metió mi polla en su boca. Empezó a hacerme una mamada como ninguna otra mujer me lo había hecho.

    Diooos! En ese momento tenía una excitación enorme junto con un miedo por lo que estábamos haciendo. No pude aguantar mucho y me corrí en su boca. Ella no paró y se lo tomó todo. Siguió chupando hasta que se me puso blandengue.

    Nuestras respiraciones eran altas, sudábamos pero no nos decíamos nada. De repente se tumbó encima de mí en el sofá y empezó otra vez a besarme. Nunca había estado con una chica tan activa. Me sobrepasaba todo. Me cogió de la mano, nos levantamos y nos fuimos a su habitación.

    Me dijo en voz baja:

    -Disfruta!

    Me tumbé en la cama y ella me ofreció su conejo a mi boca. Estaba empapado. Empecé a chupárselo y a meterle la lengua por todos los lados. Yo creo que chorreaba. Me caían jugos por la cara de lo excitaba que estaba. De repente noté como mi polla recibía otra ración de boca. Otra vez estaba a punto. He de decir que si bien no tardé mucho en correrme, pude hacerlo bastantes veces. Mi polla estaba otra vez tiesa (como para no estarlo) y su conejo rebosaba de jugos. De repente paró y me dijo susurrando:

    -Ahora vamos a gozar.

    Se sentó encima de mí y se la metió de una vez. Entraba de vicio pues estaba muy dilatada. Empezó a follarme y la verdad es que hasta ahora no me había fijado en su cara, más por vergüenza que otra cosa, pero en este momento vi a una mujer que estaba buenísima disfrutando de un polvo como nunca lo había hecho antes. Tenía una expresión de gozo increíble. De repente me iba a correr y sólo acerté a suspirar:

    -me corr…

    -Siiii…

    Y me corrí dentro de ella. Ella siguió follando con toda mi leche dentro hasta que se puso morcillona. Se la sacó se agacho, poniendo el culo en pompa y empezó a chupármela otra vez. Era insaciable.

    Descansamos un momento sin decirnos nada. A mí empezó a ponerse la polla en buen estado y en ese momento me dije que ahora me tocaba a mí. La tumbé, ella sonrió y se la metí. Empecé un mete saca muy despacio como a mí me gusta, ya que de esa manera aguanto más, y sé que a las mujeres les gusta esa sensación. Sacaba la polla de vez en cuando y se la restregaba por el clítoris. Se retorcía cada vez que lo hacía. Se volvió y me ofreció su culo en pompa:

    -Sigue así. En mi vida he gozado tanto.

    Se la metí de nuevo, y empezó a moverse ella. No tardé mucho en correrme. Me empujó, me tumbé boca arriba en la cama, y me dijo:

    -Chupa este helado mixto. Seguro que te gusta.

    Y empecé a chuparle el conejo con una mezcla de sabor impresionante. Por primera vez en mi vida estaba probando mi semen pero mezclado con el sabor de una mujer. Yo la oía a ella jadear. Se cambió de posición y volvimos a hacer un 69. Otra corrida. Ya casi no me salía nada. Nos tumbamos, nos relajamos sin decir nada, hasta que ella cambió de posición y me dijo:

    -Tío, me hacía falta uno como este. Muchas gracias.

    -para mí ha sido una gozada.

    -Pues si quieres podemos seguir haciéndolo todos los días. Ya no necesitas a ninguna pendona para follar. La tienes en casa.

    Y desde entonces, follamos como locos. Salimos por ahí los fines de semana y si vamos a sitios que no nos conozcan nos comportamos como novios. Lo hemos hecho en su coche, en casa de algún amigo, y lo hacemos de todas las formas posibles.

  • Romance incestuoso entre una tía amazónica y un sobrino princeso

    Romance incestuoso entre una tía amazónica y un sobrino princeso

    Esta es la historia de Tom, un joven escuálido de 18 años que, tras graduarse, decidió que quería estudiar arquitectura, pero, para su mala suerte, no existía ninguna universidad en su ciudad en donde pudiera estudiar dicha carrera. Afortunadamente, y tras una breve investigación, Tom descubrió que, en una ciudad a varias horas de viaje de su casa, si había una universidad en donde podría estudiar para arquitecto, por lo que se tendría que mudar allí para poder seguir con sus estudios.

    Tom le explico a sus padres el plan que tenia de irse a vivir a la otra ciudad para poder estudiar la carrera que le gustaba y les pidió ayuda para poder rentar un departamento, pero estos le recordaron que no sería necesario alquilar nada pues, en dicha ciudad, vivía Marón, su tía, y ella le podría permitir vivir con ella hasta que se graduar. Esa misma tarde, el padre de Tom llamo a su hermana menor, le explico la situación y esta, con mucha alegría, accedió dejar que su sobrino se quedase con ella.

    Una semana después, Tom empaco sus cosas, se despidió de sus padres, se subió a un colectivo, y partió rumbo a la casa de su tía. Algunas horas después, Tom llega a la casa de su tía, y es recibido por la misma, la cual era una mujer soltera de 35 años de edad, de gran estatura, con un cuerpo muy musculoso pero muy femenino, el pelo corto y castaño, unas tetas grandes como dos pelotas, un culo gigantesco, y vestía con una ropa deportiva súper ajustada que ayudaba a resaltar sus ya de por si enormes atributos femeninos.

    “¡hola tía!” exclamo Tom, con alegría

    “Pero, ¿cómo está mi amado sobrino?” pregunto Marón quien, emocionada, levanto a su sobrino como si fuese una pluma, y le dio un potente abrazo

    “¡tía… cuidado!” exclamo Tom, quien apenas podía respirar

    “¡perdón, es que me emocione!” exclamo la milf, y bajo con delicadeza a su sobrino “¡pero que guapo te has puesto! Estas para comerte a besos, papi rico”

    “¡gracias… tú también eres bonita!” exclamo Tom, avergonzado

    “¡que tierno!” exclamo Marón, y beso a su sobrino en la mejilla “eres, sin duda alguna, el joven más apuesto que he visto, pero te falta musculo. De todas formas, no te preocupes, que tu tía te dará una rutina de primera para que dejes de verte tan delgado”

    “¡no, gracias! A mi jamás me gusto entrenar, soy del tipo más intelectual” dijo Tom, mientras agarraba su mochila

    “¡permíteme ayudarte con eso!” exclamo Marón, y Tom se quedó sorprendido al ver como su tía era capaz de cargar todas sus valijas sin apenas esfuerzo

    Al ingresar a la casa de su tía, a Tom se le cayeron las llaves de uno de sus bolsillos y, al inclinarse para recogerlas, le dio a Marón una perfecta visión de su trasero.

    “¿a qué hora sale a pasear ese perro culazo, papi?” pregunto la milf, mientras se pasaba la lengua por la boca

    “¡tía, que atrevida!” exclamo Tom, quien se sintió incomodo por aquel comentario

    “¡vamos, fue solo un alago! ¿Es que acaso una tía no puede hacerle un cumplido a su sobrino? ¿O es que tu novia es muy celosa?”

    “no, no tengo novia, pero, de todas formas, no deberías hacerme ese tipo de comentarios porque soy tu sobrino”

    “¡era broma, no exageres! Viviendo aquí, aprenderás que tu tía es muy liberal”

    Tras dejar el equipaje de Tom en la sala de la casa, tía y sobrino se fueron a sentar a la mesa de la cocina.

    “bien, no sé si mi hermano te dijo algo, pero, si quieres vivir en mi casa, deberás cumplir a raja tabla tres simples reglas”

    “¿y esas cuáles son?” pregunto Tom, con curiosidad

    “primera regla: mi hora de entrenar es sagrada. A no ser que sea un asunto de vida o muerte, más te vale no interrumpir mi rutina, o despertaras mi furia, y créeme que no te gustaría verme enojada. Segunda regla: el azúcar está completamente prohibida. Con esto me refiero a que no puedes traer ningún postre ni dulce a esta casa y, si deseas darte un antojo, deberá ser fuera de mi morada. Tercera regla y la más importante de todas: ¡yo no mantengo holgazanes! Si quieres vivir conmigo, deberás darme algo a cambio”

    “¡Me parece justo! Mañana mismo buscare trabajo entonces”

    “no, no me refería aportar dinero, me refería a hacerme unos favorcitos”

    “¿Qué clase de favorcitos?”

    “te lo diré cuando llegue el momento. Pero bueno, esas son mis reglas, de resto puedes hacer lo que se te dé la gana”

    “¡entendido!… por cierto, creo que lo mejor será que vaya desempacando ¿en qué cuarto de la casa me voy a quedar?”

    “eso lo veremos luego, pero, por ahora, te recomiendo que aproveches este día para pasear y conocer el barrio, ya que este será tu hogar por varios años”

    “¡si, creo que tienes razón!” exclamo Tom, contento, y le dio un beso en la mejilla a su tía “¡nos vemos, Tía Marón! ¡Gracias por todo!”

    “¡no hay de que!” exclamo la milf, mientras veía como su sobrino salía de la casa “¡es un jovencito de lo más adorable! No puedo creer que no tenga novia, aunque, por un lado, creo que será mejor asi, porque a ella no le agradaría lo que estoy por hacer”

    Tras pasear por todo el barrio, Tom regreso a la casa, paso el resto del día charlando con su tía y, al anochecer, ambos cenaron una nutritiva comida que Marón había preparado.

    “¡estuvo delicioso!” exclamo Tom, contento “¡eres muy buena cocinera, tía!”

    “si, estuvo delicioso, aunque ya se me antojo comerme mi postre”

    “¿no habías dicho que el azúcar está prohibido en esta casa?” pregunto, confundido

    “¡pero yo no me estoy refiriendo a comer azúcar!” exclamo Marón, con una voz muy suave y dulce, mientras se acercaba a su sobrino “¡es hora de que me hagas uno de los “favorcitos” que te pedí!”

    Una vez que estuvo lo suficientemente cerca de Tom, Marón metió su mano dentro de los pantalones de su sobrino y le agarro el miembro.

    “¡tía!” exclamo el joven, exaltado, mientras intentaba alejarse un poco

    “¡tranquilo, tengo experiencia!” le susurro la milf al oído, y luego le paso la lengua por la mejilla “¡te vez tan lindo estando nervioso!”

    “¡no… esto no está bien!” exclamo el joven, mientras intentaba resistirse inútilmente “¡mi mama es muy católica, y ella siempre dice que el incesto es un pecado!”

    “¿Así que eres un niño de mami? ¡Pues ahora yo seré tu mami!” exclamo Marón, y beso apasionadamente a su sobrino en la boca

    Durante el lascivo beso, la tía enredo la lengua de su sobrino con la suya para evitar que este pudiera despegar sus labios de los suyos, al tiempo que lo masturbaba con un potente agarre. Finalmente, tía y sobrino rompieron el incestuoso y apasionado beso, pero sus bocas siguieron unidas por un hilo de baba.

    “¡tía… yo!” exclamo Tom, mientras pito estaba erecto como una roca y todo su cuerpo temblaba como una gelatina

    “¡no digas nada!” exclamo la milf, mientras abrazaba cariñosamente a su sobrino “¡no pienses en nada, solo déjate llevar por la lujuria y comparte este enorme placer conmigo!”

    Al escuchar las palabras de su tía, Tom dejo de resistirse, y esta lo cargo en sus brazos como si fuese una princesa.

    “¡ven, mi princeso hermoso!” exclamo Marón, y luego beso a Tom “deja que tu amazona te lleve a su nido de placer”

    Marón cargo a Tom hasta su habitación y, una vez allí, lo acostó suavemente sobre la cama. Luego, la milf despojo a su sobrino de toda la ropa que este tenía puesta, y se colocó encima de él.

    “¿nervioso?” le susurro Marón al oído “es normal si es tu primera vez, pero no te preocupes ¡tú tía sabe lo que hace!”

    La milf comenzó a lamer y a besar todo el escuálido cuerpo del jovencito, mientras que este gemía y se retorcía de placer. Luego, la mujer centro la atención en el pito erecto de Tom, y le dio una buena chupada, al tiempo que le hacia una paja rusa con sus enormes tetas.

    “¡este es el mejor pito que he probado en toda mi vida!” pensó Marón, mientras le daba sexo oral a su sobrino “¡sus gemidos me vuelven loca! ¡Son tan lindos y tiernos!”

    “¿Cómo puede ser que algo tan malo se sienta tan bien?” pensó Tom, mientras todo su cuerpo se retorcía al recibir la chupada de Marón “creo que voy… voy a…”

    Al no poder aguantar más, Tom eyaculo dentro de la boca de Marón, y la relleno con su esperma.

    “¡tía… lo siento mucho!” exclamo, nervioso, pero esta se tragó todo el semen que tenía dentro de la boca

    “¡que delicia!” exclamo Marón, y volvió a darle un beso a su sobrino “¿listo para que la tía te quite la virginidad?”

    “bueno… antes de eso… me gustaría… sentir tu cuerpo” dijo Tom, quien ya no estaba tan avergonzado

    “¡que tierno de tu parte!” exclamo Marón, mientras se sentaba en la cama, y hacia una pose de fisicoculturismo para que sus músculos se notaran mejor “¡mi cuerpo es todo tuyo!”

    Al tener una visión perfecta del amazónico cuerpo de su tía, Tom comenzó a lamerle y besarle los bíceps, los tríceps, las piernas, los abdominales, y todo musculo que pudiera ver. También aprovecho para chupar y deleitarse con las tetas de la escultural mujer.

    “¡tía… eres bellísima!” exclamo Tom, entre besos y carisias “¡te amo!”

    “¡y yo a ti, mi hermoso sobrino!” exclamo ella, y luego se abrió de piernas “¡ahora dale a la tía una buena chupada de coño!”

    Tom, sin dudarlo, acato las ordenes de su tía, y comenzó a lamerle el clítoris.

    “¡justo allí mi amado niño!” exclamo Marón, entre gemidos, mientras le agarraba la cabeza a su sobrino “¡SIGUE, SIGUE!”

    Al no aguantar más, Marón termino cubriendo la cara de su sobrino con sus jugos vaginales, y este se pasó la lengua a través de la cara.

    “¡es muy dulce!” exclamo Tom

    “¡pero que romántico eres!” exclamo Marón, y beso a su sobrino

    “tía… me preguntaba… si podías sentarte en mi cara” dijo Tom, con ciertos nervios

    “bueno… ya que lo pides tan amablemente”

    Tom se acostó sobre la cama y Marón dejo caer su enorme culazo sobre la cara de su sobrino.

    “¿te gusta, mi cielo?” pregunto la milf, excitada, mientras agitaba su enorme trasero

    “¡es un sueño hecho realidad!” exclamo el joven, y comenzó a lamerle el ano

    “¡MIERDA!” exclamo sorprendida Marón, mientras todo su cuerpo temblaba “¡parece que no eres tan inocente como pensaba, pequeño pervertido!”

    “¿quieres que me detenga?”

    “¡yo jamás dije eso!” exclamo ella, mientras se movía de un lado al otro “¡mete tu lengua tan adentro de mi culo como puedas, amor!”

    Tras haber recibido un intenso beso negro, Marón se reposiciono, y se preparó para colocar la verga de su sobrino dentro de su coño.

    “¡espera, tía!” exclamo Tom “¡no podemos seguir!”

    “¿Por qué no?” pregunto la milf, confundida “¿ya no te gusta?”

    “es que debemos usar protección”

    “¡tienes razón! Y para colmo, no tengo ninguno” dijo Marón, pero luego se le ocurrió otro día “pero aún podemos usar mi “agujero de emergencia” ¿te gustaría?”

    “¡más que nada en este mundo!” exclamo Tom, con gran alegría

    De un solo y fulminante sentón, Marón le arranco la virginidad a su sobrino, y los dos comenzaron a tener una sesión de sexo anal tan intensa que hizo temblar toda la cama.

    “¿te gusta?… ¿TE GUSTA?” grito la milf, mientras el pene de Tom entraba y salía de su culo, y luego lo empezó a estrangular con su mano derecha “¿quieres que esta guerrera amazónica te domine? ¿Te gusta que sea ruda contigo, mi hermoso princeso?”

    “¡me encanta!” exclamo Tom, quien apenas podía respirar debido al potente agarre de la milf “no tengas piedad conmigo, tía ¡SOY TODO TUYO!”

    Finalmente, ambos amantes no pudieron aguantar más, y ambos tuvieron un orgasmo al unísono. Luego, Marón se acostó al lado de Tom, y este se acurruco junto a su amada tía.

    “¡fue la mejor noche de mi vida!” exclamo el joven, mientras besaba el enorme bíceps de su tía

    “¡la mía también!” respondió ella, y le paso la lengua por la cara

    “creo que mañana no voy a poder caminar, pero valió completamente la pena” dijo Tom, mientras comenzaba a sentir un intenso dolor muscular en la pelvis

    “¡pues más vale que te recuperes, porque mañana deberás volverme a “pagar la renta”! No olvides la tercera regla”

    “pues será mejor que me vaya acostumbrando entonces. Aunque, si te soy completamente honesto, no me molestaría morir mientras tengo sexo contigo”

    “¡que dulce eres! Pero no te preocupes, te daré una rutina de ejercicios para que puedas fortalecer tu pelvis”

    “bien, hablaremos de eso mañana, ahora debo ir a mi cuarto”

    “¡este es tu cuarto!” exclamo Marón, mientras envolvía la cintura de su sobrino con su enorme brazo “la verdad, le mentí a tu padre cuando le dije que tenía un cuarto de más en esta casa, pues mi idea era que compartiéramos la cama. Además, un buen princeso debe dormir con su guerrera amazónica”

    “¡en eso estoy completamente de acuerdo!” exclamo Tom, con alegría, y luego volvió a besar a su tía “¡estoy muy feliz de quedarme aquí contigo!”

    “¡y yo también estoy feliz de que te hayas venido a vivir aquí, mi hermoso sobrino!”

    Luego de darse un último beso, ambos se quedaron profundamente dormidos, esperando con ansias el día de mañana.