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  • Los amigos de papá me hicieron su putita

    Los amigos de papá me hicieron su putita

    Mi papá solía traer a nuestra casa a muchos de sus compañeros de trabajo, tras un día arduo en la oficina, para beber y pasar el rato. A mi hermano Sebastián le saludaban como si fueran colegas de toda la vida: chocaban los cinco, le preguntaban cómo le iba con sus conquistas y comentaban sobre su equipo de fútbol. Pero a mí en cambio siempre me trataban con mucho respeto, imagino que era así porque mi padre estaba allí.

    Pero en una tarde me fui al baño para darme una ducha. Cuando terminé me di cuenta que no llevé conmigo mi bata, por lo que tuve que salir con una toallita muy pequeña remangada por mi cintura y con un brazo cubriéndome las tetas. Me topé con uno de sus amigos que quería entrar en el baño. Me miró de arriba para abajo sin mucha vergüenza, yo no sabía dónde meter mi cara porque estaba coloradísima.

    Me dijo con una gran sonrisa:

    -Hola Lola. Soy el señor López, el jefe de tu padre.

    Su propio jefe nada más y nada menos, pero yo no le hice mucho caso, me fui a pasos rápidos de allí pidiéndole disculpas.

    Un par de noches después, mientras yo estaba hablando con mi novio por el móvil, ese mismo hombre entró en mi habitación. Fue muy rápido, se disculpó y dijo: “Así que aquí es tu habitación, yo estaba buscando el baño, perdón Lola”. Y cerró la puerta inmediatamente. No le di mucha importancia pero más tarde entendería su extraño actuar.

    Una tarde me fui a la casa de una amiga, y cuando volví, ese mismo señor me esperaba cerca de la entrada de mi casa, apoyado en su lujoso coche y con una tarjetita en su mano. A mí me daba mucho corte mirarle a los ojos.

    -Hola señor López. ¿Vino con mi papá?

    -No, Lola, he venido por mi cuenta.

    -¿Y por qué?

    Yo me aparté un poquito para entrar en mi casa pero él me cerró el paso.

    -Tu papá va a perder el trabajo a manos de un muchacho más joven y activo. ¿Lo sabías? Por eso nos ha estado invitando a su casa, para mostrarnos cómo se las arregla solo, con un hijo que pronto comenzará la universidad y una hija muy preciosa que comenzará ya su segundo año de la facultad.

    -Eso es terrible, señor López. ¿Y por qué me lo cuenta a mí?

    -Porque si tú quieres, puedo hacer que tu padre no solo siga en la empresa, sino que suba de puesto.

    -¿Si yo quiero?

    Me pasó su tarjetita y dijo que me esperaría con otros hombres en un departamento ubicado en el centro de Montevideo. Yo me quedé muda, arrugué la tarjetita y le solté un sonoro bofetón. Le grité un montón de cosas y me daba rabia que ese pervertido no borrara nunca la sonrisa de su cara. No quise armar más escándalo porque tengo vecinas chismosas y repelentes que ya estaban mirando el show que monté.

    Esa noche discutí con mi papá al respecto, en su habitación, porque no quise que mi hermano escuchara. Me lo confesó todo, que su puesto apeligraba porque una persona que comenzó como auxiliar terminó escalando puestos y amenazaba con quitarle su lugar en la gerencia administrativa. Obviamente mi papá no sabía que su jefe me hizo una propuesta indecente, eso sí que le iba a enfurecer y ahí se iría al traste todo.

    Le vi tan triste y preocupado, así que decidí abrazarlo y quedarme a dormir con él para tranquilizarle un poco. Me dije para mí misma que yo iba a hacer lo posible para salvar a nuestra familia, que iba a hacer un sacrificio y aceptar la propuesta indecente.

    Al día siguiente le llamé a su jefe y tuve la conversación más surreal de mi vida:

    -Hola señor López. Soy Lola.

    -Hola putita.

    Me quedé cortada por unos segundos, vaya maneras del señor.

    -Voy a irme esta noche al edificio que me dijo… Lo haré por mi padre, por mi familia, usted esta noche tendrá mi cuerpo pero nunca mi alma.

    -¡Pfff! Me da igual, putita, la verdad. Ve junto a la señora Rosa en la portería a las cuatro de la tarde. Y trae unas almohadillas, que vas a pasar mucho tiempo de rodillas, ¡jajaja!

    -Imbécil, no le da vergüenza hablar así.

    -A las putas las hablo como quiero. Y tú eres una putita muy preciosa, cuando te vi salir del baño me dejaste muy caliente. Tengo unas ganas de ponerte de cuatro y reventarte el culo hasta que llores, marrana.

    La verdad es que me calentó un poco pues de siempre he fantaseado con el sexo duro, pero nunca lo he admitido por temor a lo que diría mi novio, que seguro lo terminaría contando a sus amigos, que yo le conozco bien al cabrón. Y si bien con mis amigas soy muy abierta, hasta ese punto no llego. Así que dentro de mí, la cosa se puso algo ardiente.

    -¡Marrano usted, viejo verde!

    A la tarde me “preparé”. Es decir, me puse ropa holgada, me despeiné adrede, nada de maquillaje y hasta incluso me comí una cebolla entre lágrimas para que esos perros no disfrutaran nada conmigo. Llevé mi carterita con tan solo mi móvil y la camiseta de mi hermano, que si en ese edificio iban a llenarme de semen, qué mejor trapito para limpiarme toda que ese pedazo de tela de odiosos colores.

    Envié sendos mensajes a mi papá y a mi hermano. Al primero le escribí: “Papi te amo un montón, no te preocupes por el trabajo que seguro lograrás demostrarle lo que vales. Voy a dormir en la casa de Andrea. TQM”. A mi hermano le envié: “Subnormal, ojalá te mueras”. En el fondo quiero mucho a mi hermano Sebastián y seguro que él lo sabe, pero no sé por qué me resulta más fácil insultarle antes de admitir que tiene un lugar en mi corazón.

    Cuando llegué al edificio tras abordar un taxi, me quedé sorprendida: era de lujo y para colmo mi pinta no congeniaba con ese lugar repleto de hombres trajeados y mujeres con vestidos carísimos que me miraban por sobre el hombro. Por suerte la señora Rosa vino rápidamente hasta mí y me agarró del brazo para llevarme a uno de los baños para funcionarios.

    -Así que tú eres la putita que va a hacerle la fiesta a esos hombres.

    -No soy ninguna putita, me llamo Lola.

    -¡Joooo! ¿Pero y ese aliento que tienes, querida? Y menudas pintas tienes, no sé qué vieron en ti. Por suerte me han pagado para que te arregle un poco…

    Me dijo que me quitara las ropas porque ella me iba a dar una ducha, yo le dije que eso lo podría hacer yo sola y en privacidad. La mujer me dijo que eso iba a ser imposible, porque le pagaron muy bien para asegurarse de que yo estuviera en condiciones, y que si me negaba, iba a traer a los de seguridad del edificio y entre ellos me iban a forzar a bañarme.

    No tuve mucha opción realmente, me quité las ropas holgadas y me metí bajo la tibia ducha. Ella se encargaba de mirarme con los brazos cruzados y la mirada maliciosa. Me decía “Límpiate allí, te falta allá”, etc. Luego se soltó más y empezó a tirar dardos: “Qué lindo chochito tienes, ¿no te gustaría depilarlo?”, “Ese culito seguro que es apretadito, tras esta noche no vas a poder sentarte durante una semana, jajaja”.

    Luego de la ducha, me dijo que me apoyara contra la pared y pusiera mi culo en pompa. Yo lo hice pero la verdad es que tenía muchísimo miedo, pensé que ella iba a tocarme, darme nalgadas o alguna perversión similar, pero no fue así:

    -¿Lola, ya practicaste sexo anal?

    -No, Señora Rosa…

    -Sé sincera, nena.

    -Diosss… la verdad es que ya puedo aguantar hasta cuatro dedos, pero no más… ¿Por qué?

    -Ay, por favor, como si fuera que no lo sabes.

    Introdujo en el ano su dedito, hizo unos círculos allí para ensanchar un poquito pero yo aguanté, me mordí los labios y arañé la pared. Luego metió una manguerita especial y me dijo que me iba a limpiar el culo porque esa noche iba a debutar por detrás. La hija de puta me llenó las tripas tres malditas veces, yo parecía una embarazada de lo llena que me dejaba. Tenía unas ganas de metérsela yo misma en su trasero para que sintiera el mismo martirio que yo.

    Cada vez que tenía las tripas llenas, debía evacuar en el inodoro como proceso de limpieza. Y así, a la tercera ocasión, ya solo salía agua limpia de mi culo. Yo estaba rojísima, fue súper humillante y cuando todo acabó pensé que por fin terminó lo peor de la noche. Pero qué burra fui al creer eso.

    Le dije que me dolía la pancita pero me respondió que pronto me pasaría. Me mostró luego un trajecito de mucama francesa, me dijo que ese iba a ser mi uniforme, era demasiado corto y me desesperé. Me pidió que me tranquilizara y me sentara en el inodoro, porque iba a maquillarme. Arregló mi cabello en una coleta y le introdujo pernos de pelos con terminación en forma de rosas rojas. Me delineó los ojos con color negro para resaltar mis ojos café, delineó también mis labios con un lápiz rosa pálido y así coloreármelos con un labial del mismo tono. Cuando me vi en el espejo me quedé muda, yo lucía preciosísima, como una actriz de cabaret… lástima la ocasión no era la mejor de todas.

    Me puso el collarcito de cuero, era bastante cómodo pues el interior estaba acolchado. Me ayudó luego a ponerme unas medias de red que llegaban hasta medio muslo, sin liguero. Y llegó lo peor, el trajecito de mucama: era de corsé, se iba a tardar su tiempo cosérmelo. Y por lo que se veía, era demasiado revelador, empujaría mis tetas para lucirlas en todo su esplendor, y por otro lado ni siquiera llegaría a cubrirme la mitad de mis muslos. Para colmo no iba a llevar ropa interior, nada de nada, con tan solo inclinarme ya se podía apreciar mis nalguitas y mi coño, fue demasiado vergonzoso al comprobarlo frente a un espejo.

    Y así llegó por fin las ocho de la noche, mientras yo trataba de luchar contra esos malditos tacos altos, con la Señora Rosa sentada y fumándose un cigarrillo mientras me aconsejaba.

    -Luces muy bien, Lola. Estás perfecta, nada que ver con la campechana que eras hace unas horas.

    -Señora Rosa, tengo miedo.

    -¿Ah, sí? Pues no tienes por qué. Relájate, querida. Sírveles el champagne, los bocaditos, muéstrales tus encantos. Por lo que sé te van a pagar muy bien.

    -Sí, un montonazo de dinero –mentí. Por lo visto ella no sabía que todo era un chantaje.

    -¿Ya terminaste con el caramelito de menta? ¡Ese aliento era terrible!

    -Sí, ya está todo, joder…

    Me acompañó hasta el elevador, y antes de que se cerrara la puerta me dijo que todo lo que yo necesitaba estaba en el bar de ese departamento al que iba: la bandeja, las bebidas, las copas, los bocaditos… y los condones también estarían ahí. Con las piernas y manos temblándome, presioné el botón del último piso.

    Cuando llegué y entré en la habitación que me indicaron, vi a ocho hombres maduros y trajeados en sillones que formaban un enorme círculo. En el centro había un colchón y un par de cámaras en trípode. La verdad es que por un momento pensé en salir corriendo de allí porque no me esperaba tanta gente pero me armé de valor por mi papá y nuestro futuro.

    Todos y cada uno de esos hombres me comían con la mirada, murmuraron mucho cuando yo avanzaba hasta el bar para coger la bandeja. “¿Ella es la hija de Javier? Joder”, “No te puedo creer, Señor López, pensé que nos estabas mintiendo”, “Vamos a pasar una noche de lujo, por lo que se ve”. El Señor López carraspeó para silenciarlos a todos y me llamó:

    -Oye, putita, ven aquí que te quiero presentar a los muchachos.

    -No me vuelva a llamar putita, marrano.

    -¡Es brava la nena! –dijo un señor.

    -Así me gustan las mujeres, seguro es toda una guerrerita en la cama también.

    -A pollazos te vamos a cambiar la actitud, Lola, ¡jaja!

    El señor López me ordenó que me sentara en su regazo. Yo estaba coloradísima y miraba solamente al suelo mientras ellos hacían comentarios obscenos acerca de mis tetas y mis piernas. Empezó a meter su mano bajo mi corto vestido de mucama. Gemí como cerdita cuando sentí sus enormes dedos jugar entre mis labios vaginales.

    -Estás húmeda, putita.

    -Ughhh… diosss… eso es porque me he dado una ducha, imbécil…

    -¡Jaja, qué marrana es, cómo le gusta!

    -¡Qué linda mucama tienes, pero parece que no tiene modales para hablar!

    -No te puedo creer, Don López, si mi señora me pilla…

    El señor dejó de manosearme: -Bueno, Lola, me alegra tenerte aquí con nosotros. Quiero que empieces a servir los bocaditos y la cerveza, que ya va a comenzar el partido, ¡el superclásico! Sé buenita y nosotros vamos a portarnos también bien contigo.

    -Está bien señor López –dije tratando de no gemir más porque el infeliz fue muy bueno tocándome y dejándome encharcada. Seguro que los demás podían ver en mi carita viciosa que aquello me gustaba, pero no les iba a dar el gusto de decírselos.

    Me ordenó levantarme y que comenzara a trabajar. Me dirigí al bar y comprobé que, como Rosa me dijo, ya había bocaditos listos para ser cargados en la bandeja. Miré a los hombres y estos ya observaban la previa del juego por la TV, sonreí y aproveché para escupir en algunos sándwiches, con toda la rabia del mundo.

    Al principio ellos estaban muy concentrados en la transmisión, así que realmente solo fue servirles cerveza y los bocaditos. Algunos que otros me daban cachetadas en el culo y me decían guarradas cuando estaba cerca, pero se nota que el fútbol corre por la sangre de los uruguayos porque aparte de eso, no me hacían mucho caso.

    Todo comenzó a desmadrarse cuando terminó el primer tiempo. Un maduro muy gordo me pidió que me sentara en su regazo. Nada más sentarme, me metió mano y me hizo una fuertísima estimulación vaginal con sus expertos dedos, yo por un momento me dejé llevar, cerré los ojitos y gemí. Me gustó tanto que perdí el control de mis manos y la bandeja se cayó, con los bocaditos y alguna copa.

    -¡Esta putita se corre rápido, Don López! Le falta más experiencia –dijo haciendo que sus dedos vibraran más y más fuerte dentro de mí.

    -Ughhh… cabrónnn… suficienteee…

    -Joder con la nena, es muy bocona. Sé obediente y recoge lo que has tirado…

    -Ufff… sí señor –dije arrodillándome en el suelo para recoger lo que se había caído. Tenía que tirarlos al basurero pero buscaría una forma de servírselos de nuevo sin que se dieran cuenta.

    Pero mientras recogía, el gordo tomó de mi collar y me atrajo hasta sus piernas, agarró mi mentón y me ordenó que abriera la boca porque me iba a dar de tomar cerveza. Vació media latita de cerveza que apenas pude tragar. Con los ojos cristalinos, con algo de la bebida escurriéndoseme de la boca y algo mareada, traté de reponerme pero él me sostuvo del hombro:

    -Oye, putita, ¿de qué club eres?

    -De Nacional, señor… pero no soy fanática…

    -¿Sabes que mi señora no entiende una mierda del fútbol? Una vez festejó gol cuando la pelota se fue al lateral… ¡jajaja! Pero tú entiendes, ¿no?

    No creo que le importara mucho mi respuesta porque metió mano entre mis tetas y empezó a magrearlas descaradamente. A mí me dolía un montón porque se notaba que era un bruto. Uno de sus amigos se levantó del asiento y, colocándose detrás de mí, levantó la faldita de mi vestido para revelar mis carnes:

    -Hace rato que no tenía frente a mis ojos un culito como este, prieto, jugoso y con mucha carne –dijo dándome nalgadas.

    -No puedo creer que la hija de Javier esté aquí, eres increíble don López.

    Se arrodilló y metió un dedo en mi culo. Empezó a jugar, haciendo ganchitos y dibujando círculos adentro de mí.

    -Uffff… por favor no muy fuerte señorrrr… -gemí mientras su dedo empezaba a follarme el culo con velocidad.

    -Mira putita, será mejor uses esa boquita para otra cosa que no sea quejarte –dijo el gordo.

    Se abrió la bragueta y sacó su tranca venosa y larga. Tomó un puñado de mi cabello e hizo restregar su glande entre mis labios. Era enorme y me iba a desencajar la mandíbula si me atrevía a dejarme follar por la boca. Como vio que yo no quería chupársela, tapó mi nariz y esperó a que yo abriera la boca para respirar. Me la metió al fondo cuando no pude aguantar más, y me folló la boca violentamente sin hacer caso a mi rostro coloradísimo y los sonidos de gárgaras. Su panza y su vello púbico me golpeaban toda la cara, la verdad es que ese señor me pareció todo un puerco y maleducado.

    Repentinamente me soltaron, dejaron de macharme la boca y el culo, y me quedé tirada en el suelo tratando de respirar normalmente. Me sentía mareada y sobre todo, muy cabreada. Al parecer el segundo tiempo iba a comenzar y querían continuar viéndolo. El Señor López me ordenó muy rudamente que me levantara y que siguiera sirviendo. Me arreglé el vestido y, bastante cachonda, seguí sirviéndoles bocaditos sucios y bebidas escupidas sin ellos darse cuenta.

    No sé cuánto terminó el juego, yo no estaba con muchas ganas de saberlo. Unos festejaron y otros se enojaron, y yo temblaba como loca porque el final del juego llegó y ellos se dedicarían a mí. Estaban borrachos, estaban eufóricos, se olía la testosterona en el aire y yo estaba a merced.

    Tras servirles unas bebidas, otro señor me ordenó que me sentara en sus piernas para tocarme las tetas y culo tímidamente mientras veía las mejores jugadas del partido (así me enteré que ganó mi equipo por dos a uno). Mientras yo gemía y me restregaba contra él porque era muy gentil y sensual, el jefe ordenó que apagaran la televisión. Casi me caí al suelo del susto cuando dijo “enciendan ya las dos cámaras”, pues claro, me había olvidado que iban a filmar.

    Temblando como una poseída, me levanté y les llené las copas de champagne a todos, y al terminar de servirle al último, el señor López me ordenó que me colocara en el centro del círculo, parada sobre el colchón. Uno de sus amigos se acercó a mí y me entregó una mascarilla veneciana para ocultar mi rostro (pero dejaría mi nariz y boca libres).

    -Póntelo, putita, que si papi se entera que sus compañeros de trabajo te cocieron a pollazos…

    -Diossss… Son todos unos cabrones hijos de putas –dije poniéndomelo.

    -Te juro que todavía creo que esto es un sueño, don López, ¡la hija de Javier!

    -¡Ya está grabando!

    Me ordenaron que me quitara las ropas. Yo temblaba un montón y realmente habrá sido patético cómo quedó filmado. Me costó demasiado deshacerme de tan ajustado traje, me ayudaron dos hombres a desatármelo, y al final me quedé solo con un collar, las medias de red y los tacos altos, parada en el centro.

    -Vamos a comenzar un jueguito, Lola.

    -¡No diga mi nombre, que se va a grabar, viejo verde!

    -Ah, pero putita, vamos a editar el sonido y ponerle música de fondo para que no se oiga. Escucha con atención. Somos ocho hombres, si logras que los ocho nos corramos en tu boca en menos de cincuenta minutos, tu padre va a obtener un aumento salarial del 50%. Solo puedes usar una mano, y desde luego tu boquita. Con la otra mano te vas a tocar tu chochito, ¿entendido? Cuando logres sacarle la leche a uno, beberás un traguito de cerveza y posteriormente deberás limpiar la polla recién ordeñada, usando solo tu lengua. ¡Cuidado, algunos tenemos mucho aguante, así que ponle empeño!

    -¿Has traído las rodilleras, putita? ¡Jajaja! Se bajaron las braguetas. Tragué saliva presa del desconcierto, no podía ser verdad lo que me dijo. Empezaron a hablar entre ellos, a beber de las copas. Cuando me dijo que el tiempo empezaba a correr, rápidamente me armé de valor. Me dirigí hacia el gordo pues ya se había follado mi boca y seguro que se quedó con las ganas de correrse, probablemente lograría sacarle la leche muy rápidamente.

    Nada más me acerqué a su asquerosa polla, me tomó del cabello, bruto como siempre, y me folló violentamente hasta la garganta. Yo me retorcía como si estuviera poseída, me iba a matar, me iba a asfixiar, ni siquiera sabía dónde poner mis manos, instintivamente quise salirme pero el gordo era muy fuerte y me atajó hasta de mi collar. Por suerte, tal como sospeché, él ya estaba al borde del orgasmo. No tardé en sentir su leche en mi boca, y muy para mi mala suerte, llegó incluso a escurrirse la leche por mi nariz puesto que el maldito me la clavó hasta el fondo cuando se corrió.

    Me quedé ahí, arrodillada y con la cabeza reposando en uno de sus muslos, tratando de recuperar la respiración. El gordo me tomó del mentón y me dio de beber un trago de algo fuertísimo que me quemó la boca y todas mis tripas. Pero hice fuerzas porque tenía que limpiar su tranca. Me dio un leve zurrón en la cabeza cuando toqué su polla:

    -¡Solo usa la lengua para limpiar, putón!

    -Ughh… Valeeee…

    Fue ridículo, y de hecho ellos se reían mientras me veían limpiándosela a lengüetazos, con mis manos apoyadas en mi regazo. Como estaba morcillona, fue muy difícil que se quedara quieto ese pedazo de carne, y debía corregir constantemente mi cabeza y mi lengua para poder hacerlo bien. Tras poco más de un minuto, y con la lengua muy cansada, el gordo me acarició el hombro:

    -Muy bien, Lola, has cumplido conmigo. Te quedan siete más… ¡Arre!

    -Joder… ¡son unos hijos de puta!

    -Uy, la hija de Javier sigue con esa actitud peleona. En fin, tic tac, tic tac, ¡jajaja!

    El hombre de al lado se inclinó desde su asiento y me agarró del collar para llevarme violentamente hasta su tranca. Se puso a masturbarse groseramente frente a mi atónita mirada, pero rápidamente su jefe le ordenó a todos que la única que iba a masturbarles era yo. Tragué saliva, puse mi mano en su polla y me la metí en la boca. No sé qué fijación tienen los hombres con metérmela hasta el fondo, pero por lo visto les gusta hacerlo. A mí me mareaba y apenas podía respirar, pero puse muchísimo empeño para poder ordeñarle rápido.

    Con el correr de los hombres, perdí la noción del tiempo, perdí la sensibilidad de mi boca y hasta la de mi lengua. Me sentía tan sucia, una ramerita barata que buscaba pollas nada más ordeñar una. Les hacía una paja con mi mano mientras con la otra me tocaba mi coñito para poder excitarles más rápido, metí la puntita de mi lengua en las uretras de esos viejos, mordisqueé esos trocos y hasta aprendí que chupando los huevos, se corren más rápido. Bebí la cerveza, limpié las trancas solo con mi lengua. Me gradué de puta esa noche.

    -La próxima vez te vamos a comprar un piercing para que te lo pongas en la lengua, la vamos a pasar de lujo contigo, Lola.

    -Escupe antes de chupar la polla, puta.

    -No pongas carita fea cuando te tragas mi corrida, marrana.

    Cuando llegué al séptimo hombre mi cara era una mezcla de sudor y semen. Respiraba por la boca porque mi nariz ya estaba repleta de leche, de la comisura de mis labios se escurría semen sin parar, mi cabello antes bonito se había desparramado todo, uno de mis ojos lo tenía entreabierto porque una maldita gota de leche se fue allí, cuando un viejo se corrió violentamente. Mi cara estaba rojísima y me encontraba muy mareada de tanta cerveza.

    -Hip… señorrr… ¿cuánto tiempo me queda? –dije agarrando la carne del séptimo hombre.

    -Pues lo siento Lola, hace veinte minutos que perdiste.

    -¡Jajajaja!

    -Si es que… son unos cabronazos, les voy a matarrrr….

    -Claro que sí, Lola, claro que sí. Ahora vamos a jugar otro juego. Ponte de cuatro patas, trata de poner el culo en pompa. El Señor Mereles, al que no has podido llegar a chupársela, te va dar una rica pajita con sus dedos. Si logras aguantar diez minutos sin correrte, tu padre va a recibir… ¡Un 70% de aumento!

    -¡La puta, don López, por qué no me da a mí ese aumento!

    -Hip… cabroneeesss… quiero ir al baño para lavarme la cara…

    -Nada de eso, putita. Vamos, que no tenemos todo el tiempo del mundo.

    -Pues vale señorrrr…

    Me coloqué de cuatro patas. Estaba muy mareada, me costaba mantener el culo en pompa sin balancearme. Por eso vinieron dos hombres y me sujetaron de la cintura. Otros pusieron la cámara justo frente a mi carita de cerda viciosa, seguramente para no perderse nada de mis expresiones.

    Sentí que alguien me magreaba el culo mientras me decía guarradas. Algo de carne magra y yo qué sé, ya no podía entender nada de todos modos con lo borracha y cachonda que estaba. Me metió un dedo en el culo y empezó a jugar adentro. Con su otra mano se dedicó a masturbarme, pasando sus dedos entre mis abultados labios vaginales, tocando mi puntito de vez en cuando. Yo empezaba a gemir mientras los otros hacían comentarios obscenos. Se sentía tan rico y quería correrme pero tenía que aguantar por el futuro de mi padre, pero es que joder qué bien se sentía la mano del señor jugando ahí.

    Aguanté muy bien, sin muchas quejas, incluso cuando metió un tercer dedo en el culo mientras dos entraban en mi coño. Tiempo atrás yo lloraba de dolor cuando me lo hacían, pero no sé si era porque yo estaba volada, borracha y muy cachonda, pero tampoco me dolió mucho cuando metió cuatro dedos hasta casi sus nudillos en mi culo. Sacaba y metía, sacaba y metía, su otra mano apretaba mi puntito y lo sacudía.

    El señor dejó de darme tan rica pajita, y con sus dedos jugando en mi culo, le escuché hablar por su móvil:

    -Hola querida, estoy aquí con mis amigos del trabajo.

    -Uffff… señor por favor sea más gentil conmigo mmffff… -murmuré porque su mano era muy brusca follándome el culo.

    Uno de los hombres cogió la cámara e hizo zoom apuntando mi cara. Dicha cámara estaba conectada al televisor HD de la sala, y de reojo vi mi carita de vicio, toda enrojecida y repleta de semen, viéndome gesticular del dolor porque los dedos del señor se ensañaban con mi culito.

    -¡Jajaja! Deja de ser tan preocupada querida mía, simplemente estamos tomando una cervecita tras ver un buen partido de fútbol.

    -Oohhhh diossss… me va a romper en dos pedazos… díganle por favor que afloje el ritmo… uffff…

    -Shhhh, silencio putita, no queremos que le descubran a nuestro amigo –me dijo uno de los dos hombres que me sujetaban.

    -No soy ninguna putitaaaa… joderrrr…

    -Vale cariño, trataré de no excederme con las bebidas. Te quiero mucho… Sí, adiós.

    -¡Mffff… Uffff… Señor por favor, ¡va a romperme el culo! –grité cuando escuché que cortó la llamada.

    -Mi señora casi te oye, furcia, te vamos a castigar.

    -Noooo… no castigos… perdóooonnn… es que dueleee…

    Me volvió a meter mano en el coño, jugando entre mis hinchadísimos labios vaginales, metiendo dedo y tocando mi puntito. Yo ya no disimulaba, me encontraba berreando y babeando del placer. Sabía que tenía que aguantar pero era imposible, para colmo los hombres que me sujetaban, empezaron a magrear mis tetas y a meter dedos en mi boca para que los lamiera.

    Y me corrí, mordí el dedo de uno de los señores, que rápidamente lo quitó para que no le lastimara más. Arañé el colchón, vi de reojo en la tele que puse una cara feísima, abriendo mi boquita repleta de semen y gritando como cerdita mientras babeaba de placer. Me sentí tan decepcionada conmigo misma porque no fui capaz de aguantar más de cinco minutos. Los hombres me soltaron, se rieron de mí, viéndome retorcerme de placer en el colchón. Uno de ellos me tomó otra vez del mentón y vertió cerveza en mi boca, como castigo por volver a perder su maldito juego. Se fueron a sus asientos y el señor López, tras servirse de una copa de champagne, me habló:

    -Perdiste, Lola, te corriste en tan solo tres minutos… y treinta y dos segundos exactos, sí. Vamos a jugar a otra cosa, ¿vale?

    -Tiempo… hip… ¡Tiempo de descanso, señor!

    -Nada de eso, puta. Quítate la mascarilla un rato porque te voy a poner esta pañoleta para cubrir tus ojos. No te preocupes porque te va a gustar.

    Se inclinó para cegarme con ese pedacito de tela negra. Me dijo que me iba a gustar, solo por eso me desesperé un montón.

    -Muy bien. Ahora no puedes ver una mierda, y eso es bueno. Uno de los seis hombres a quienes se las has chupado te va a follar bien follada, y cuando termine de hacerlo, te quitaremos la pañoleta y vas a tener que adivinar quién fue. Si adivinas, le aumentaremos el salario a tu papá un… ¡100%!

    -Joder don López, quisiera follarla yo –dijo uno, no sé quién.

    -No, venga, don López, déjeme a mí, por fa, mi señora es una remilgada y no mojo desde hace rato.

    -¡Te pago ahora mismo si me deja a mí, señor López!

    -¡Suficiente, amigos! Van a sacar un palillo de estos seis que tengo. El más largo, se la monta, así de simple.

    La verdad es que me sentía de todo menos afortunada, con tantos borrachos maduros con ganas de darme carne de la buena. Pasaron un par de minutos eternos para mí, pues estaba esperando al ganador, tirada en el colchón, tratando de que el alcohol, el olor a semen y el cansancio no me vencieran.

    -¡Sí, puta madre, he ganado yo! –dijo un hombre con voz potente.

    -Felicidades, pues comienza ya.

    -Ayyy, diosss… por favor sea amable conmigo, señor… -dije al desconocido ganador.

    -A las putas las trato como se me antoja, ¿entiendes?

    -Se nos está poniendo blandita la nena, ya no es tan respondona.

    Como yo estaba acostada boca abajo porque estaba muy mareada, el hombre me tomó de la cintura y me dio media vuelta como si yo fuera una muñequita de juguete. Abrió mis piernas con una facilidad inusitada, me agarró de mis tobillos y las levantó. Luego reposó la punta de su pollón humedecido en mi rajita, restregándolo poco a poco para mi martirio, pues se sentía muy rico. Pero yo no iba a admitir que me estaba poniendo muy caliente.

    Alguien, otra persona, o creo que fueron dos, me sujetaron nuevamente muy fuerte de la cintura, como para evitar que yo me retorciese mucho:

    -Es por precaución, Lola, verás, el que te va a follar es un auténtico toro. Es bien conocido por ser tan cascarrabias, y seguro que contigo se desquitará toda la rabia por el mal día de hoy en la oficina.

    -Peeerooo… ¡yo no tengo la culpa de su mal día, señor!

    -Hace años que no follaba con una chica tan linda como tú, con este chochito tan chiquito y apretadito como el que seguro tienes.

    -Joooderrrr… -su polla cada vez se restregaba más fuerte por mi rajita -. Por favooorrr… sea gentiiilll…

    -No me hables así, puta. Te voy a dar lo tuyo, por puta y por bocona.

    Y me la clavó hasta el fondo. Chillé fuertísimo y me retorcí, arqueé la espalda y arañé el colchón. Ya supe por qué sus amigos me sujetaban tan fuerte, porque follaba muy rápido y violento. Por suerte yo estaba lubricada y ciertamente a gusto porque de otra forma sería un martirio para mí. Su enorme pollón entraba y salía con demasiada facilidad, y el cabrón gemía como un caballo o algo similar, era asqueroso. Me di cuenta de que tenía que adivinar quién me estaba metiéndola, así que traté de prestar atención a los detalles.

    Sus amigos me soltaron y, casi inmediatamente, el hombre dejó mis tobillos y se acostó sobre mí, aumentando el ritmo de sus envites, podía sentir su aliento a cerveza y escuchar sus bufidos asquerosos de animal. Me decía guarrerías y cosas terribles, vaya que era un maleducado, y cada vez que yo gemía por la forma brusca en que me follaba, me metía su lengua asquerosa hasta el fondo de mi boca para callarme.

    Y se llegó, me la clavó hasta el fondo otra vez y se corrió dentro de mí. Vi las estrellas, grité muy fuerte y me retorcí como si estuviera poseída. Sentí toda la lechita desparramándose dentro de mis carnes, y para qué mentir, se sentía tan bien. Poco a poco fue bajando su ritmo mientras yo estaba tirada como un muñeco de trapo, dejándome hacer. Me besaba las tetas, me lamía la boca y mi nariz, ese olor a alcohol era muy fuerte pero me estaba acostumbrando.

    -Mmmgg… ¡Se ha corrido dentro! No quiero quedar… hip… embarazada…

    -Pues estás de suerte porque ya no puedo tener hijos, Lola.

    Se levantó y tras unos minutos en donde les oía moverse a mi alrededor, el señor López me quitó la venda:

    -Adivina adivinador, Lola. ¿Quién te folló de estos seis hombres sentados?

    -Dios mío, señor… ¿Cómo voy a saber?

    -Pues trata.

    -Joder… -vi a todos esos compañeros de trabjo de mi padre, sentados, sonriéndome -. Pues el viejo calvo, no sé…

    -Me decepcionas, puta. Fallaste, te folló don Carlos –me señaló al tal Carlos, que me sonreía y levantaba su copa de champagne-. Como castigo, tomarás este vasito de cerveza. Abre la boca, puta.

    -No quiero, así que gracias…

    Tapó mi nariz y nada más abrir la boca vertió la bebida. Asqueada y cabreada, me tumbé en el colchón mientras uno de los hombres se dirigía a mí. Me puso la máscara veneciana y me dijo:

    -Vaya, putita, no es hora de dormir aún.

    -¿Y ahora… hip… y ahora quéee?

    -Pues has perdido tres veces ya, Rocío. Creo que es hora de otro juego, ¿no? Ponte esta gabardina, iremos todos afuera para dar un paseo. Quítate la mascarilla, que esto no lo vamos a filmar. ¡Vamos a dar un paseo por la plaza frente al edificio!

    Pensé que me iban a dejar vestir al menos, pero no. Me quitaron los zapatos de tacón porque no había forma humana de usarlas en mi condición, quedándome solo con las medias de red. Uno de los señores me prestó su gabardina, me la pusieron y de brazos me llevaron hasta el elevador. Bajamos hasta el primer piso y posteriormente nos fuimos a la plaza. Los hombres se sentaron en un banquillo más alejado, y me quedé sola con el señor López.

    -Lola, quiero que te ofrezcas a un muchacho que va a venir por este lugar. Es un chico con anteojos cuadrados, un auxiliar contable de nuestra oficina. Cóbrale unos dos mil por follar.

    -Hip… ¿Quéee? ¡Estás loco, viejo! –Dos mil.

    -400% de aumento salarial.

    -Diossss… míooo… 400%.

    -Yo y los demás estaremos viéndote desde el banquillo del fondo. ¡Ánimo, putita! –me dio una nalgada y se fue con sus compañeros.

    Yo estaba hecha una calamidad. No sé qué hombre en este mundo querría estar conmigo, con mi cara hecha un desastre, borracha y sin ropas más que una gabardina y medias de red desgastadas. Ni siquiera sabía cuánto tendría que esperar al chico. 400% de aumento salarial, madre mía, ya pensaba salir corriendo de ahí y arrastrar a mi papá hasta el centro comercial más cercano.

    Vi a un muchacho de veintitantos, trajeado, proveniente de una oficina. No sabía si era él la persona con quien debía encontrarme, pero cuando vi los anteojos cuadrados lo confirmé. Me armé de valor para acercarme y hablarle, de todos modos con tanto alcohol en las venas no me fue difícil.

    -Pss…. Pstttt… -le llamé.

    -¿Me estás llamando a mí?

    -Papi… ¿Te ha enviado el señor López?

    -¿Pero qué cojones, cómo lo sabes?

    -Dos mil y soy tuya –le dije abriendo la gabardina y mostrándole mi completa desnudez. 400%. 400%.

    -Joder qué asco –seguramente vio que estaba bañada en semen -. Pues ya veo, Don López me llamó por el móvil para que viniera a buscar una “sorpresa” en la plaza. Así que eres tú la “sorpresa”. Mira, marrana, resulta que tengo una novia que aún no quiere follar conmigo y por eso estoy con las hormonas reventando. Por lo visto don López lo notó. Así que mira nada más, me mandó a una putaca como tú. ¡Qué grande es mi jefe! ¿Vamos a mi coche?

    Me llevó del brazo hasta su vehículo, estacionado cerca. Me introduje en el asiento trasero y me acosté. Estuve a punto de dormir hasta que el muchacho me dio un pellizco en una teta. Le mandé a la mierda porque no es forma de tratar a una chica, por más cansada y borracha que estuviera.

    -Ya me quité las ropas, nena, y tengo puesto el forro. Ahora siéntate sobre mí que te voy a dar lo tuyo.

    -Hip… vale papi… tranquilo y dulce, por favor…

    -¡Ja! Una puta como tú merece ser taladrada sin piedad. Sube, que tengo que ir junto a mi novia dentro de unos veinte minutos.

    Pobrecita la novia, porque su chico de follar poco sabía. Era el ser humano más torpe, brusco y grosero que he visto y oído en mi vida. No tardó más de cinco minutos, vociferando lo muy puta que soy. Yo bostecé para cabrearlo porque mucho habló de “taladrarme” y poco lo demostró. Realmente no creo que haya muchas cosas más interesantes que contar al respecto, salvo que vi a una chica que se tropezó en la calle mientras el muchacho esquelético me follaba. Cuando se corrió, me salí y le reclamé el dinero bastante molesta porque no gocé nada. Así pues, volví junto a los hombres trajeados que estaban charlando en el banquillo.

    -Hip… el dinero, señor López… aquí está…

    -¡Le has cobrado los dos mil, jaja! Quédatelo para ti, Lola. Lo prometido es deuda, tu papá tendrá un aumento del 400% y seguirá trabajando con nosotros. Volvamos al depa, que por si no lo has notado, yo aún no te he follado. Y necesito meterte la tranca hasta el fondo para cerrar este trato, ¿vale?

    -Ojalá te mueras camino al edificio, cabrón.

    -Me gustaba más cuando te ponías buenita. ¡Ahora volvió la puta perra, jaja!

    -No soy… hip… ¡ninguna puta! –vociferé mientras me tomaban de los brazos para volver.

    De vuelta al departamento, me hicieron acostar en el colchón. Volvieron a ponerme la mascarilla, encendieron las cámaras, y el señor López con un amigo se empezaron a desnudar frente a mí mientras los otros miraban. Ellos fueron los dos únicos a quienes no se las he chupado en el primer juego, así que imagino que querían descargarse ya.

    Se colocaron cada uno a sendos lados míos, desnudos y con sus enormes pollas morcillonas a centímetros de mí. Mientras, yo de rodillas, me quitaba el vello púbico y semen que se me había quedado pegado en mis labios por las marranadas que hice anteriormente.

    -Cáscame la polla, puta, que me cuesta un poco “armarme”, jaja.

    -Vale, don López.

    -A mí también, y ponme un condón porque no te quiero preñar, puta -dijo tirándome un condón.

    -Diosss… por favor sea gentil, señor.

    Con cada mano en una polla, fui chupándoselas alternativamente mientras sus amigos se sentaban y se masturbaban a mi alrededor. No tardó la polla del jefe en armarse a pleno, pero me costó más ponérsela dura al otro, a quien tuve que chupar sus huevos y lamer el tronco de su polla para ponerlo a tope y forrarlo. Me sentía tan caliente, con el alcohol haciendo de las suyas, me dejé llevar por el deseo, mirando de vez en cuando la película porno que mostraba en la TV, una película porno en donde yo era la protagonista.

    El amigo del señor López se acostó en el colchón y me ordenó que me acostara encima de él. Así lo hice, reposé mi cabeza en su velludo pecho mientras mis manos se clavaban en sus hombros. Me dijo que no me atreva a arañarle porque su señora le iba a pillar las marcas, y que yo me iba a arrepentir. Me dio un miedo tremendo cómo lo dijo así que muy sumisa le dije que no iba a arañarle si me follaba duro.

    Y mientras su pollón entraba en mi encharcado agujero y me arrancaba un gemido, el señor López se arrodilló detrás de mí y me sujetó de la cadera. Pude sentir la cabeza caliente de su tranca queriendo entrar en mi culo, la verdad es que eso me alarmó, nunca he follado por el culo, y no quería que un hombre tan marrano y detestable como él fuera quien tuviera el privilegio.

    -Te voy a romper el culo, puta.

    -Señor… diosss míooo… por favor no por atrás, aún no lo he hecho por ahí… ufffff…

    -Pues ya se puede meter cuatro dedos en tu culo, no sé por qué te pones así, Lola.

    -Sepárale las nalgas, voy a filmar su agujerito.

    -Ughhh… diossss…

    -Mira la TV, puta, ¿ves ahí este hoyo que tienes? Está en alta definición, no te pierdas los detalles. ¿Ves cómo puedo meter mi dedo con facilidad? Y ahora dos… Ves qué fácil. Es tu ano, putita, y está bien ensanchado.

    -Es asquerosssooo… no miren, ¡dejen de ver la TV, apaguen esooo!

    -Jajaja, qué cosas dices, es el culito más hermoso que he visto. Como verás, ya he metido tres dedos y tú apenas lo sientes. ¿Ves? Mira cómo agito…

    -Ufff… ¡Ughhh joderrrr! Ojalá le metan dedos a usted, ya veremos si “apenas lo siente”, ¡cabrón!

    Pero la verdad es que me ponía a cien ver mi culo sometido en la TV. Chillé cuando, tras retirar sus dedos, escupió en mi agujerito. Vi, mordiéndome los labios, cómo metía la punta de su polla muy forzadamente en la entrada. Poco a poco fue introduciendo el glande mientras yo me retorcía como una loca, si seguía así iba a arañar a mi amante que me follaba por el coño.

    -Nooo… uffff… Duele… dueleeee don Lópezzz… –apenas podía hablar bien porque su socio era un buen follador.

    -Joder qué apretadito tienes el culo, siento que me va a reventar el glande por la presión.

    -Ughhhmm… es demasiado grandeeee… Diosss santoooo me voy a morir aquiiii…

    -Vale, vale, marrana, no te pongas así, se ve que aún no estás lista para que te den por el culo, y no es plan de romper un juguete tan lindo como tú tan pronto.

    -Uffff… uffff… gracias… ufffff… –ya no pude hablar mucho porque su amigo me metió la lengua hasta el fondo, besándome por varios minutos. Yo estaba tan caliente y tan feliz porque mi culito estaba a salvo, que empecé a chupar la lengua del hombre mientras el señor López se conformó con follarme el culo con tres dedos.

    -Mira cómo quedó de dilatado tu culo, puta. Mira la TV.

    Casi me desmayé del susto, podía ver el enorme agujero que me hizo e incluso aprecié mis propias carnes interiores gracias a que quedó tan ensanchado y vejado. Me excitó muchísimo cuando vi, un poquito más abajo, la polla de su socio taladrándome sin piedad el coñito, enrojecido e hinchadísimo. Los otros hombres se levantaron y se acercaron para separar mis nalgas, quitando fotos, filmando, metiendo dedos y escupiendo adentro. Se sentía tan rico que pensé que me iba a desmayar del gusto.

    Mis ojitos se pusieron blancos, empecé a gritar cosas inentendibles mientras poco a poco mis extremidades perdían la sensibilidad. Me corrí como una cerda mientras mi maduro amante seguía follándome con todo. A mi alrededor todos se masturbaban y me miraban con deseo, por primera vez en la noche me sentí la reina del lugar, siendo admirada por todos esos hombres, siendo la dueña de sus pajas.

    Creo que terminé por desmayarme sobre el pecho del hombre que aún me follaba, con los dedos del señor López jugando dentro de mi culito adolorido, y el semen de los demás cayendo sobre mis nalgas. Uno me tomó del collar y me obligó a tragar la leche que se le escurría de su polla, y yo gustosa acepté antes de perder el conocimiento.

    Cuando abrí los ojos, estaba sobre la hermosa y enorme cama del departamento. No sé cuánto tiempo pasó, pero allí estaban los ocho tíos hablando entre ellos, a mi alrededor. Todos ya vestidos como si no hubiera pasado nada. Había un par sentados en el borde de la cama, con sus manos acariciándome dulcemente. Uno de ellos era el señor López.

    -Ha sido una gran noche, Lola, la hemos pasado muy bien. Tenemos que irnos, nos esperan nuestras esposas en casa. Tú no te preocupes porque esta habitación tan bonita la hemos alquilado solo para ti. Duerme en la cama lo que resta de la madrugada, al amanecer vendrá Rosa con tus ropas y te acompañará hasta la salida, ¿vale?

    -Señor López estoy demasiado mareada… madre mía…

    -Tranquila, duerme ya. Y no te preocupes por tu padre, mañana le comunico de su aumento salarial. Le diré que lleve a su hermosa hija a pasear por el shopping y le compre lindas cosas, porque se lo merece. Por cierto, el jovencito con el que follaste en el coche, es el que pretende quitarle el puesto a tu padre… Pero ya no.

    -Hip… ¿Ese esqueleto?… Pues folla como el culo…

    -¡Jajaja! Qué marrana eres, Lola. En fin, adiós bonita. Tienes mi número por si quieres repetir.

    -En la puta vida volveré a repetir esta guarrada, viejos pervertidos… hip…

    -Pues algunos de mis amigos aquí se quedaron con las ganas de montarte. ¿Piénsalo, vale? La recompensa será muy grande.

    Me besó en la boca. Y los otros siete hombres hicieron fila también para meterme lengua, y yo muy cansada y tirada en la cama, poco hice para oponerme. Alguno me magreó el coñito, otro me mordió el muslo, uno me metió un dedo en la boca para que lo chupara. En fin, me alegró un montón saber que todo había terminado. Enredada entre las mantas, me dormí.

    Al día siguiente me despertó Rosa. Me ayudó a cambiarme y me acompañó hasta la salida. Me dijo que pediría un taxi pero yo le dije que le llamaría a alguien muy especial para que me buscara. En menos de quince minutos, mi hermano Sebastián llegó en su coche de mierda (en serio, es feísimo) para recogerme.

    -Lola… ¿Qué haces en este lugar? ¿No iba a dormir en la casa de tu amiga?

    -Cállate, ¿sí? Vayamos a tomar un café, que tengo resaca…

    -Qué dices… ¿Resaca? ¿Estuviste aquí con tu novio, no es así, flaca?

    -No te pongas celoso, Sebastián. Simplemente… arranca el coche.

    -¿Ese trapito que llevas en la carterita es mi camiseta? ¿Por qué está tan sucio?

    -¡Arrancaaa!

    -Está bien, está bien, vamos a una cafetería… Pero no traje dinero conmigo.

    -Pues yo invito el café, idiota. Mira, tengo dos mil…

    ————————

    Gracias por leerme, queridos lectores de CuentoRelatos. Espero que les haya gustado el texto tanto como a mí me ha gustado escribirlo.

    Besitos!

    Lola.

    Si quieres hacerme un comentario, envíame un mail a: [email protected], no busco sexo, absténganse.

  • Al final, acabando con el enfrentamiento entre Dora y Juana

    Al final, acabando con el enfrentamiento entre Dora y Juana

    La rica y experimentada boca de la señora Dora me hizo disfrutar de una excelente chupada de verga como sólo ella sabía hacerlo hasta eyacular y tragarse todo y luego después succionando hasta la última gota de semen, me dejé caer en la cama para recuperarme del placer recibido… Ella muy lentamente se fue quitando cada prenda de vestir hasta quedar desnuda mostrando sus senos grandes de enormes pezones erectos y una bien depilada vagina donde se notaba sus labios hinchados ya con humedad…

    Se acerca hacía mí también y me quita toda la ropa y se echa a mi lado poniendo su cabeza en mi pecho, parecía una niña abandonada que buscaba protección…

    – ¿Luis dime la verdad te gusta estar conmigo? Porque yo disfruto mucho de ti, sé que eres el enamorado de mi hija pero desde ahora serás también mi hombre porque cada vez que me tocas y me coges haces que me haga más de ti y ya no puedo evitarlo…

    Su mirada era de una mujer de 52 años totalmente enamorada que ya no le importa el compartir con su hija un hombre, luego me diría que su marido tenía problemas de erección ya propios de su edad por lo cual estaba muy mal atendida en el sexo.

    Para combatir lo caliente que siempre estaba hacía mucho ejercicio en el gimnasio para tratar de desfogar al menos en algo su libido que tenía mucho tiempo acumulado y cuando me conoció no era que fuera pobre por lo que le caí mal sino que tuvo celos de Liz y puso como pretexto eso para que no se dieran cuenta su esposo y menos su hija…

    -Luis te pido que me perdones por todo los malos momentos que te hice pasar y quiero que sepas que siempre me sentí atraída por ti y cada vez que los veía juntos sentía celos, pero ya sé que tú quieres a mi hija y soportaste todo por su amor.

    La abracé fuerte y le dije que ya pasó que no tenía que decirme nada más que ahora lo que importa es lo que sentimos en este momento junto, pero Dora insiste en seguir.

    -Déjame proseguir por favor… Cuando esa noche entraste en el dormitorio de mi hija y me cogiste bien rico haciendo que lo disfrute como hace mucho tiempo no lo hacía con un hombre entendí porque Liz no te quiere perder y ahora yo tampoco, a mi esposo lo quiero es un buen hombre que cuida de mi muy bien como tú también lo harás con mi hija a futuro cuando te cases con ella, ahora que seremos familia busquemos ser felices todos juntos…

    Llegamos a un acuerdo los dos de ahora en adelante a la luz del día seremos suegra y yerno que se respetan y quieren mucho para la alegría de don Juan y Liz y cuando llegué la noche del pecado somos un hombre que complace a una mujer que necesita de una verga joven y dura que haga vibrar a todo su cuerpo.

    Nos besamos nuestras bocas se devoraban entre sí juntando las lenguas con mucha desesperación, ahora sí era oficialmente mi otra mujer en la familia, ella se montó sobre mí y con su mano cogió la verga que la dominaba por completo ahora y buscando la entrada de su vagina caliente se sentó encima y de a pocos fue entrando en ella…

    -¡¡Ahhh… mi amooor que ricooo… ahhh… tan durooo que estaaa… ahhh… ahhh… !!

    Y sus movimientos de caderas eran suaves pero firmes sobre el falo que para entonces había alcanzado su máxima erección al contacto de una rica y jugosa chucha ya bien lubricada por los jugos de ella, cabalgaba como una amazona y sus tetas saltaban al ritmo de sus saltos sobre mí

    -¡¡Ayyy ayyyy… mi dios que ricooo… ayyyy!!

    Eran sus palabras al sentir como entraba y salía la verga de su chucha caliente su respiración iba en aumento se mordía los labios y su mirada era hacía el techo, fueron 25 minutos de puro movimiento de caderas de ella hasta que su cuerpo se estremeció y llegó al orgasmo…

    -¡¡Aggg… Dioooos… ahhh… Siii… teee amooo… mi machooo… ayyyy… meee… vengooo…!!

    Su cuerpo agitado y temblando cayó encima mío nos besamos ella aún estaba sensible por el placer que recibió minutos antes, yo aún mantenía bien dura la pinga en su cavidad mojada y caliente luego que sus jugos mojaron mi abdomen.

    Ella luego volvió a recuperar su posición inicial sobre mí, nuevamente sus movimientos de caderas empezó ahora más fuerte y rápido mis manos cogían sus enormes tetas mis dedos jugaban con los pezones hinchados y duros luego de nuevo llegó a tener otro orgasmo.

    -¡¡Ahhh… ahhh… Siiii… siii… siii…!!

    Ahora volteó dándome la espalda y volvió a meter el falo en su vagina ella quería más y yo también, ahora podía ver sus enormes nalgotas saltar sobre mí era un bello espectáculo como se movían cada vez que entraba y salía mi verga de ella.

    -¡Así qué rico… mamita… está es tu pinga también… así como te gusta dura!

    -¡Siiii… mee… gustaaa… muchooo… ayyyy!

    Cuando inclinó un poco más su enorme trasero que subía y bajaba veía sus labios hinchados y brillosos tragarse el pene, ya era demasiado aguantar más ante la visión excitante y el sentir de cómo sus paredes de la vagina se contraían apretando mi verga y consiguieron que llegué al clímax y eyacular cuando otra vez volvía a gritar a llegar al orgasmo.

    -¡Aggg Doraaa… siiiii… agggg!

    -¡Ayyyy… eres miii machooo ahhh!

    Regresó a mis brazos y ahí quedamos juntos hasta que el cansancio nos venció y nos quedamos dormidos, luego cuando desperté ya era hora de regresar a su casa…

    Pasaron varios meses y todo transcurría como como queríamos Dora y yo teníamos días para nosotros y otros para la familia su esposo y mi novia se sentían felices de cómo nos llevábamos nosotros, luego al final de año Juana se fue de la casa a trabajar a otro lado cuando llegó a tener un enamorado.

  • Mi alumno de inglés

    Mi alumno de inglés

    Pasados 3 años del accidente de mi esposo, que me dejara viuda a los 28 años, daba clases en dos colegios y con las clases particulares de inglés a alumnos particulares tenía ingresos suficientes para tener un pasar cómodo sin preocupaciones económicas.

    Mis padres vivían en Córdoba y la familia de mi esposo, cada vez me frecuentaba menos. Eso me hacía un poco solitaria, lo que hacía que mis compañeras de colegios insistieran en buscarme algún «amigo» conveniente.

    No me interesé en las oportunidades que me sugerían, pero el paso del tiempo fue mitigando mi pesar y ahora que habían cesado las propuestas, sentía necesidades afectivas e inclusive, físicas.

    Soy de 1.65 m. de altura, tengo un cuerpo armonioso, pelo ensortijado castaño, bastante bonita y con busto provocador y la cola firme y bien marcada. Miraba a veces películas porno en la T.V. que me ponían muy cachonda. A veces me masturbaba para calmar mis ansiedades. Pero al no frecuentar ambientes mixtos, debía conformarme sola a mí misma.

    Un día, en el grupo de alumnos del sábado a la mañana, noté que uno de mis alumnos, miraba descaradamente mis pechos insinuados por una remera algo escotada.

    -Pablo -le dije- no estás prestando atención.

    -Perdone miss Daniela -contestó con algo de rubor en sus mejillas.

    La verdad, que lejos de molestarme, esa noche, pensando en el asunto me sentí algo excitada. Pablo, es un muchacho apolíneo de 18 años, muy buen mozo, que siempre luce bronceado perfecto y su presencia en los gimnasios, le da un cuerpo musculoso que es tentador para algunas de las compañeras de estudio.

    Me dormí esa noche, pensando en Pablo y en su interés por mis pechos. La falta de un hombre en mi vida me dejaba un poco a merced de alguien que mostrara interés por mí, Dejando de lado prejuicios de diferencias de edad y la condición de alumno-profesora que debía haber respetado.

    El sábado siguiente, no dejaba de pensar en lo que había sentido con este muchacho. De todas formas, con algo de malicia nuevamente, me puse una camisa abotonada al frente con 2 o 3 botones desprendidos. Por supuesto, Pablo nuevamente me observaba entusiasmado y no me perdía mirada a mis pechos ni a mis piernas cuando subía los escalones que separaban el living del comedor diario.

    A primera hora de la tarde, llamaron a mi puerta y me encontré con una señorea muy bien puesta, que me dijo:

    -Profesora, soy la madre de Pablo, su alumno -se presentó y agregó:- Pablo tiene compromisos deportivos los sábados por la mañana y me pidió que le solicitara a Ud. a pesar de no acostumbrar, si podría darle lecciones los sábados por la tarde.

    -Normalmente no doy clases por la tarde -le dije- pero haré una excepción con Pablo. Dígale que el próximo sábado venga a las seis y lo atenderé especialmente.

    Cuando se marchó la madre, sentí inquietud por mi decisión y nuevamente me puse nerviosa y esperé con ansias el próximo sábado, que atendería a solas a Pablo.

    Cuando llegó Pablo la tarde del sábado, me había puesto un vestido con cierre el frente y falda mini, que mostraba mis bien formadas piernas. Siempre saludaba a mis alumnos particulares con un beso y esta vez fue un poco más húmedo el contacto de sus labios en mi mejilla.

    – Hola miss Daniela -dijo- gracias por darme esta oportunidad…

    – No hay porqué -agregando- espero que aprovechemos la tarde.

    Él, me miraba a los ojos y parecía como si supiera mis pensamientos non santos para con él.

    – Haremos un intermedio en la clase -dije cerrando el libro y abanicando mi vestido dejé que se desprendiera otro botón del mismo- ¿Tomamos algo fresco? Tengo calor y estoy sofocada.

    Creo que se estaba dando cuenta de mis íntimos deseos, porque me siguió a la cocina donde serví un par de vasos con refresco helado. Se quedó detrás de mí y me dijo murmurando sobre mi hombro:

    – Si tiene sofocación, debiera usar algo más liviano. -dijo con picardía.

    – Para que me mires los pechos -siguiendo su juego- como hiciste la otra semana.

    – Es que me encantan -dijo. Y agregó:- en realidad es Ud. tan hermosa, que me quedaría todo el tiempo mirando su cuerpo.

    -¿Te me estás insinuando? -y agregué:- Eres muy joven y yo soy grande para ti.

    Poniendo sus brazos a cada lado de mi cuerpo, se apoyó en la mesada y arrimando su boca a mi oído, dijo:

    -Me calienta tanto sentirla cerca -murmuró en mi cuello- Ud. sigue sofocada y me cuesta mucho controlarme.

    -Mejor será controlarnos -advertí.

    -para mí, es imposible miss Daniela -dijo.

    Me tomó por la cintura y apretándome a su cuerpo, busco mis labios con pasión inusitada y repentina. Le respondí con la ansiedad que venía de años sin tener caricias ni relaciones con ningún hombre. Este atractivo muchacho me excitaba tanto, que no podía controlar mis actos.

    Nuestras lenguas se empujaban con violencia, mis manos en su nuca, apretaba su boca a la mía y sus brazos empujaban mi cuerpo contra el suyo. Sentía su miembro presionar sobre mi pelvis ansiosa. Los jugos me empapaban la vagina y la excitación ya era incontrolable.

    -Hazme tuya -rogué- quiero sentirte dentro mío.

    -Es hermosa y la deseo tanto -dijo mientras desprendía mi vestido.

    Me quitó mi ropa interior y poniendo mis nalgas sobre la mesada de la cocina, se puso en cuclillas y besó mi vagina. Con desesperación, tiraba de sus cabellos, mientras su lengua lamía mi clítoris.

    -Por favor. Necesito que me penetres ya -grité.

    Su miembro, bastante considerable, se acomodó en los labios de mi vagina. Y de poco a poco, fue penetrando mi sexo.

    Mi pelvis embestía la suya con violencia y su mete y saca era cada vez más rápido.

    -La voy a llenar con mi semen -decía en medio de suspiros y jadeos.

    -Sigue… Sigue… No te detengas. Asiiiii… Asiiii… Ahhh

    Pablo, jadeaba ruidosamente y llegué a un violento orgasmo mientras lo sentía eyacular en mi vagina mezclando su semen con mis jugos explotando.

    El reposo posterior a semejante orgasmo, fue muy tierno. Me dijo en mi oído, si quería que fuéramos al dormitorio a lo que accedí de inmediato. Quería compensar esta tarde, años de soledad. Y vaya si lo compensé.

    Fuimos amantes durante 2 años, hasta que se puso a noviar con una chica y fuimos espaciando nuestros encuentros… Fue un amante impetuoso y el sexo que practicábamos era intenso y hermosamente violento.

    Danino

  • Amor de hermanos

    Amor de hermanos

    Al poner su mano sobre mi miembro me quedé asombrado y sorprendido ya que no aparentaba ser gay, luego me invito a bajar con él y acepte, caminamos unas cuadras y nos metimos en un montecito, se arrodillo y comenzó a chuparme la pija hasta hacerme acabar, luego se paró y nos dimos un beso de boca pasando todo mi semen a mi boca, y me pidió que se la chupara, le dije que no me gustaba pero el insistió empujándome a su miembro y bajándose los pantalones saco una gruesa poronga, me tenía la cabeza de los pelos y me inclinaba con mucha fuerza yo seguía negándome pero me dio varios golpes en la cabeza, trate de alejarme pero no podía ya que me dominaba completamente, me hizo arrodillar y casi metiéndome su pija en la boca me ordeno que se la chupara, me tomaba de la cabeza y me metía la pija profundamente una.

    Y otra vez sin parar ni un momento, minutos después me tiro al piso y me obligo desnudarme mientras me sujetaba del cuello, me acosté boca arriba y el tomándome de las piernas me colocó las rodillas en el pecho y de repente sentí su miembro abriéndome el ano y penetrándome con brutalidad comenzó a cogerme mientras él me tapaba la boca con su mano, para que no se escucharan mis gritos, a medida que más profundo me cogia mas me empezaba a excitar pero seguía fingiendo que me dolía hasta finalmente me lleno el culo de leche.

    Rápidamente se vistió y se fue. Me pare y me vestí y comencé a caminar a mi casa mientras caminaba sentía su semen recorrer mis entrañas y chorreándome por el ano mojándome el calzoncillo, al llegar a mi casa entre a mi habitación y veo a mi hermano mayor durmiendo completamente desnudo con su pija parada queriendo tocar el cielo, me acoste en mi cama y no dejaba de mirarle la pija, rato después comenzó a amanecer y no pude contenerme más y me senté al borde de su cama, él tenía el sueño muy profundo así que me anime a tocarle la pija, lentamente comencé a masturbarlo, en eso lo miro y veo que estaba despierto mirándome, intente pararme pero rápidamente coloco su mano sobre mi pene dándome a entender que todo quedaría entre nosotros, comenzó a masturbarme y minutos después me pido que se la chupara y a medida que se la chupaba sentía como se me dilataba el ano, minutos después sentí como su leche entraba en mi boca hasta lo más profundo de mi garganta, me incorpore y me fui a mi cama, nos quedamos mirándonos por un momento y luego él se levantó de su cama y se sentó a mi lado y lentamente se fue acomodando y comenzó a chuparme la pija hasta que de repente siento su dedo metiéndose en mi ano y comenzó a cogerme con su dedo sin dejar de chuparme la pija, hasta que me hizo acabar en su boca.

    Al llegar la mañana nos dispusimos a desayunar el tomo mi taza de café con leche y me dijo que desayunáramos en la habitación dejando a mis hermanas en el comedor, al entrar a la habitación comenzó a masturbarse y largo toda su leche dentro de la taza del desayuno y me dijo que haga lo mismo luego de masturbarme y dejar mi semen dentro de la taza del desayuno intercambiamos las tazas y luego de revolverlas la tomamos.

  • Rox, la madura de Toluca

    Rox, la madura de Toluca

    Quiero platicarles lo que me sucedió hace ya algunos años, soy un hombre común y corriente, más común que corriente y con un buen trabajo en el desarrollo de sistemas. En la época que sucedió el siguiente relato yo rentaba un departamento para mí solo en una zona de nivel medio en la ciudad de México, por lo que a veces después de llegar de trabajar y no tener algo mejor que hacer, entraba a contactar amistades o una nueva posible conquista como siempre lo hacía mediante los chats que en esa época existían para “Ligar” pero esta vez iba a intentar conoce a alguien de igual edad a la mía o mayor de ser posible, así que ya sobre eso me adentre a un foro de gente de más de 40, se me había vuelto una fantasía conseguirme a una MILF (aunque ya anteriormente tuve experiencia con una mujer mayor empleada de mi madre años atrás cuando yo contaba con 20 años de edad, después contare esta aventura).

    Para este relato yo contaba con 30 años de edad y ya había vivido varias experiencias con chicas conocidas por este medio, en un momento se me metió la idea de tener una relación con una mujer mayor a mi aunque ya había contactado en alguna ocasión con algunas mujeres mayores, solo nos habíamos dedicado a calentar por teléfono, hacíamos llamadas donde nos dedicábamos a tener llamadas calientes y a masturbarnos mientras hablábamos y expresábamos nuestros sentimientos hasta realizar la descarga nuestros obscuros y ardientes instintos, todo esto por teléfono.

    Por lo regular las relaciones que había tenido, era con chicas menores a mi edad, cuando yo tenía 30 años tuve “amiguitas” y relaciones donde ellas eran de 19 años en adelante, casi no tuve relaciones con chicas de mi edad.

    Mi trabajo de programador, me permitía poder llevar una vida privada y holgada lejos de familiares, por lo que podía pasarme el tiempo que quisiera platicando con mis futuros contactos y en esta ocasión tuve éxito con varias damas, pero fue solo con una señora en las que basare mi relato con quien tuve una plática cordial y no fui bateado en el intento ya que siempre fui cortes en ese aspecto y lo que se pudiera dar era algo que se iría dando si la chica lo permitía. Así tuvimos varias sesiones de pláticas vía chat y después por el famoso en su tiempo MSN Messenger (por este medio es que conocí a varias chicas que en su debido momento y si me lo permiten podre platicarles). Continuando mi relato con la señora madura de Toluca, Rox (así la llamare) y yo nos fuimos conociendo más, nos describíamos y contábamos nuestros estatus, a veces nos hacíamos llamadas telefónicas para platicar, al inicio de la amistad me tuvo la confianza para decirme que era estaba divorciada, que vivía con sus hijos y con la madre de ella. Poco a poco la relación fue creciendo hasta que me invito a visitarla, ella vive en Toluca, estado de México, yo como en esa época no tenía alguna relación y como la primera intención de conocerla fue para ver si salía algo sexual (para que negar que no fue mi primera intensión, de contactar a una dama madura), acepte dicha invitación ya que los fines de semana no tenía compromiso con nadie así que tuve varios viajes donde ella se encargó de ir por mí a la terminal de la ciudad de Toluca en su auto y me daba un tour por la ciudad y sus alrededores por varios fines de semana, conocí con ella algunos de los puntos de interés de la ciudad y en uno de esos viajes me llevo al nevado de Toluca, cabe aclarar que la señora físicamente era como cualquier dama de su edad sin grandes atributos físicos, no voy a exagerar diciendo que Rox era una belleza que pudieran incitar el libido con el que había yo iniciado esa relación, su forma de vestir aseñorada y tal vez influenciada por un ex esposo que le había inhibido cualquier punto de sexualidad, también el tener una formación moral religiosa y su dedicación a su hogar y sus hijos había influido a que su arreglo personal no fuera destacado y que no tuviera esa cachonderia que incitaría a uno a pecar con aquella damita, para mi se había vuelto en una amistad de fin de semana para no aburrirme sin tener planes en el día los fines de semana, regularmente los planes en mis fines de semana eran nocturnos.

    Un día me llevo a su casa, no estaban sus hijos y me presento a su madre, la señora me trato muy amable, y casi nos dejó solos en la sala, entonces sentados en la sala de su casa, ella me dijo que me veía cansado que porque no me recostaba un rato, y me presto sus piernas para recostar mi cabeza, mientras ella me acicalaba el cabello, como les decía, ese día no estaban sus hijos y su madre se había ido a su cuarto a tomar una siesta, por lo que estábamos solos en la sala, yo ya empezaba a calentarme debido a las caricias que ella me propinaba, y ella me hacía platica mientras me acicalaba y trataba de darme un masaje, ya parecía gato ronroneando en sus piernas, en algún momento ella me propuso que para no hiciera un viaje cansado mejor me quedara esa noche en la recamara de su hijo, pero la verdad eso me dio pánico (me estaba cabreando), me sentiría comprometido pasar la noche ahí con dos señoras, sentía que me iban a ver como el novio de la señora (ja ja ja) y que después ya no iba a salir de esa casa, porque sería como el novio oficial de Rox (lo mío eran siempre chicas menores que yo), aparte su mamá estaba ahí en la cocina y de repente iba por la sala, si Rox hubiera vivido sola tal vez me hubiera animado pero en fin, yo tuve que salir corriendo de su casa debido a que me estaba calentando las caricias que me hacía y había provocado que se me parara la verga y ya no iba a responder de mí, pero todo ese prejuicio me detenía, en fin esa tarde solo fue de cachondear, ya en mi departamento la calentura hizo que me hiciera chaquetas mentales con ella y me puso a analizar la situación lamentando el no haber seguido el juego de esa tarde, por lo que en una plática con ella días después planeábamos alguna otra visita a su ciudad y se fue dando que empezamos a cachondear y poco a poco se fue dando el tema de que le había huido esa tarde en su casa, y que por su mamá no habría problema debido a que tomaba pastillas para dormir y que me hubiera quedado y que tal vez la hubiéramos pasado bien, en fin que me fui enterando de su situación, que se había divorciado del padre de sus hijos pero que no había tenido relación con ningún otro hombre y que su ex esposo solo había cumplido como ser el padre de sus dos hijos pero que no tenía ninguna experiencia, y que cuando trato expresar su sentir en el sexo la tachaba de piruja y que no podía ni moverse ni gemir, etc. porque eso era de mujeres de la calle, en fin que después de saber esto y con la calentura a flor de piel, le dije que yo me encargaría de que ella conociera un poco más del placer del sexo, así que le hacía sugerencias sobre si lo podíamos hacer en su carro en el bosque al nevado de Toluca, ella me dijo que esa tarde que me llevo se le había antojado algún escarceo sexual en el bosque, en fin hubo fantasías que cumpliríamos, y le cuestione que como se imaginaba que fuera un encuentro entre nosotros, así que fantaseamos de las cosas que al parecer ella no había hecho, como el meterse una verga en su virginal boca, el tener otra verga que no fuera de su marido dentro de ella sin condón y que le llenara su capullo de leche caliente varias veces, en fin era el momento de sus peticiones, así que planeamos que un siguiente fin de semana iría a visitarla a Toluca, para hacer realizar nuestra fantasía, así que le sugerí que fuera por mí, pero que la quería que fuera en una falda o vestido pero sin ropa interior y con su conchita depilada, sin nada de vello púbico y de ahí veríamos si nos íbamos a su casa o realizábamos todo lo planeado en la intimidad de un motel.

    El resto de los días solo calentábamos motores, nos hablábamos y me decía que se sentía excitada de pensar en lo que haríamos ella estaba nerviosa y de mi parte la calentura y adrenalina por estar con aquella señora hacia mi mente volar y tener erecciones por el solo hecho de lo que podría ser.

    Llego el día acordado, así que viaje a Toluca y ella iría por mí a la terminal de autobuses como siempre lo había hecho, pero esta vez iba a ser diferente por las indicaciones que le había hecho para su atuendo de ese día, yo esperaba verla y que el solo verla me provocara una erección, esa tarde tuvo algunos inconvenientes porque tuvo visita de familiares y estaban sus hijos, pero aun así ella llego con un poco de retraso, que la verdad al principio llegue a pensar que se había arrepentido de hacer esa locura, ya que por ser una dama hecha y derecha nunca había hecho algo inmoral en la calle o loco para su formación de dama.

    En fin, después de una corta espera ella llego disculpándose por la tardanza, se notaba que ella estaba un poco tímida y nerviosa, sus nervios provocaron que al pasar por mi frente a la terminal se le detuviera su auto y en ese momento se le activo la alarma, ocasionando que las miradas se centraran hacia ella, eso la puso más de nervios por que no podía apagar la alarma, se tuvo que bajar destapar el cofre (fue cuando me di cuenta de que había cumplido lo que le había solicitado que fuera con un vestido) los nervios la estaban matando supongo que su prejuicios de señora respetable y podría haber alguien que la reconociera y le cuestionara que estaba haciendo afuera de la terminal, vestida así y recogiendo (bueno eso sería después, lo de la *recogida*) a un desconocido, en fin pudo apagar la alarma me subí a su auto, nos saludamos, la plática nerviosa de los dos, de cómo me había ido en el trayecto del DF a Toluca, le pedí me llevara a un cajero automático, y para ir rompiendo el hielo y no se enfriara el motivo de mi visita, le acaricie la pierna y no vi reacción de su parte de negarse a aquella caricia así que fui subiendo mi mano hasta meter mi mano bajo su falda mientras ella conducía (ahí fue donde me di cuenta que no llevaba ropa interior y con su concha depilada) estaba caliente y húmedo en su entrepierna, no sé si por el calor del ambiente, por sus nervios o por la excitación de ella al saberse que iba conduciendo con mi mano en su entre pierna acariciando su intimidad y que posibles miradas externas pudieran captar el momento.

    En fin que después de recorrer algunas calles y decidir en donde haríamos realidad nuestra aventura, obviamente su casa ya no sería posible, así que nos metimos a un motel de la avenida paseo Tollocan, una vez que nos asignaron una habitación metió el auto al garaje, cerraron la cortina y aprovechamos para acariciarnos, mientras le besaba, ella bufaba excitada, solo pude meter la palma de mi mano para sentir una vez más su calentura y ver que estaba ardiendo, así que nos estábamos dando un buen faje en el auto, pero en verdad que la situación me puso caliente y nos fuimos hacia la habitación que estaba en un piso superior así que como buen caballero que soy (bueno ni tanto porque si no, no les estaría contando este relato) deje que ella fuera delante de mí, mientras subíamos levante su falda para que morbosamente pudiera ver sus nalgas al natural, ya que como les había dicho no llevaba ropa interior, así que le acariciaba las nalgas o pegaba mi cara en ellas mientras subíamos, la verdad que aunque no era una mujer con exuberantes atributos, ese era un momento lleno de sexualidad y morbo que evocaba esa escena, era más que suficiente para empalar aquella mujer deseosa de aventuras, a la edad que yo tenía en ese momento, era mejor tener mi palo dentro de esa hembra madura que tener que hacerse justicia de propia mano, presintiendo que esa mujer daría una sesión de sexo diferente, aunque ella no tenía mucha experiencia según lo que me había dicho y después confirme lo que me había confiado, ya que después de subir a la habitación, entre beso y beso nos fuimos quitando la ropa, hasta que la deje desnuda tratando de recorrer su cuerpo y que ella se sintiera en confianza, y creo lo logre porque no hubo falsos pudores de su parte, en un momento en que yo me estaba quitando mi camiseta, ya no tenía pantalón ni calzón, tenía mi verga bien parada roja e hinchada ya que el sexo se podía sentir en el ambiente, ella me había levantado el lívido con sus caricias, entonces ella aprovecho que yo me estaba sacando la camiseta cuando sentí dolor en mi pene (ustedes sabrán como duele cuando esta tan sensible y de repente no usan bien los dientes al manipularlo nuestros órganos sexuales), ella se había metido mi verga en su boca y la estaba mamando de una forma que me lastimaba, no sabía cómo hacerlo y por ello me había producido ese malestar, pero lejos de molestarme me sentía afortunado de estar con aquella dama que estaba decidida a complacerme ya que aunque nunca había hecho sexo oral por sus creencias y prejuicios que le habían formado (ella veía todo eso como sucio y anti natural), pero en ese momento junto a mí se estaba despojado del velo de cualquier prejuicio moral complaciéndose a sí misma por tantos años de ayuno sexual y a mí me estaba cumpliendo una fantasía de estar con una mujer mayor que yo.

    Terminando de quitarnos el resto de la ropa y la recosté en la cama, y mientras recorría su cuerpo con besos y caricias, le cuestione si quería que me pusiera un condón, y la respuesta que me dio fue la misma que ya habíamos hablado por el chat, que quería sentir mi leche en su interior la mayor cantidad de veces que fuera posible, y que lo que yo quisiera hacerle y enseñarle (yo accedí consiente de que era una mujer que no había tenido varias parejas sexuales y era una mujer limpia). Así que continuamos calentarnos mutuamente con besos y caricias, con mi pene frotándolo es su caliente vagina, ya estábamos ardiendo los dos, mi verga ya estaba presionando su pucha y babeando liquido pre-seminal sobre ella, así que en la posición de misionero que es la clásica y que ella conocía perfectamente, fui introduciendo mi palo ardiente dentro de su húmeda y ardiente cueva, que ya estaba lista para abrazar a su viril intruso, en verdad que fue delicioso poseer a esa gran dama y poder realizar nuestra fantasía los dos, mientras nuestros cuerpos se encontraban unidos nos besábamos y acariciábamos, pareciera que lo deseáramos de hace mucho tiempo esa unión, besaba sus tetas maduras como una frágil fruta metía el botón de su pezón en mi boca y los succionaba, en realidad no supe si le agradaba o no (alguna mujeres no les gusta que les toquen esa parte) pero ella decía que estaba para lo que yo quisiera, en verdad es toda una dama, no hubo palabras fuera de lugar o “elevadas de tono” en ese momento de pasión, solo nos dedicamos a que ese encuentro fuera como lo habíamos planeado o lo más cercano, pasado un tiempo de estar cogiendo rico, por lo caliente de la situación y por toda la carga de la aventura, aventé dentro de ella mi primera carga de leche, solo sentí recorrer una descarga de energía por mi cuerpo y ella solo gemía y sentía que su cueva de placer estaba exprimiendo mi verga con la suavidad de su vulva, solo sentía lo caliente de nuestros líquidos y como su interior oprimía a mi pene, se sentían los espasmos de nuestros sexos, aunque la primer descarga había hecho un poco de estragos en mi ser por la descarga sexual de nuestro primer encuentro, continué acariciándola y tratando de no salirme de su interior, continuaba con un movimiento suave de mete y saca, su pucha aún estaba caliente y deseosa de más leche, y ese era el plan desde un inicio así que no podía fallarle, por lo que la voltee con una almohada bajo su cadera, para que elevara sus nalgas (esa posición me pone a 1000) al ponerla en esa posición mi lívido regreso recargado, por lo que le volví a sumir mi palo en su ardiente cueva del placer, que estaba más que húmeda ya que contenía mi leche de la anterior descarga, solo la agarre de sus caderas mientras la veía empinada ante mi entregándome su bello cuerpo de dama, mientras yo la penetraba con fuera, esa posición y verla así sometida hacia que mi pene se pusiera vivo otra vez, solo le abría las nalgas para poder ver mi pene como entraba en aquella pucha ardiente y depilada a petición mía, mi ego estaba a más del 100%, me estaba cogiendo a aquella dama que había hecho por mí lo que para ella era una locura, estaba cogiendo con un hombre menor que ella, que la estaba tratando como dama y como puta de común acuerdo, conmigo no se tendría que limitar a hacer, sentir o decir lo que le vinera a la cabeza ya que conmigo podría expresar lo que quisiera, eso creo que fue lo que a ella le dio el valor para ser mi puta esa tarde, en mi mente solo estaba su imagen de ella empinada, con sus nalgas abiertas y con mi pene entrando y saliendo de su puchita ((en este momento que escribo esto estoy en un cyber con la verga parada y con la excitación de revivir lo que escribo siento que mi verga esta húmeda y a un lado hay una chica, eso lo vuelve excitante)) en fin que esta excitación le agregue una nalgadas a sus maduras nalgas, y me apoyaba en ellas para infringir más fuerza en mi entrar y salir, apretaba sus nalgas y luego se las volvía a abrir, la calentura fue tal, que nuevamente me vacié dentro de ella, la sostuve de sus caderas sin quererme separarme ni un milímetro de su ser, propine una estocada hasta lo más profundo posible y sentir como mi tenia nuevamente espasmos, el típico placer de un orgasmo y como si mi verga tuviera la posibilidad de extenderse más de su tamaño y se tratase de una serpiente tratando de reptar en su interior, soltando su caliente elixir de mi ser hacia su cueva, ella solo gemía despacio ya que no estaba acostumbrada a hacer todo eso o expresar sentimientos, yo no podía dejar de bufar mientras desflemaba mi chile dentro de ella, esta segunda venida de mi pene fue más placentera que la primera vez, pero aún no se terminaba la faena, yo le había prometido que tendría mi néctar dentro de su capullo en más de una ocasión, así que descansamos un poco, ya con un poco de más cordura recorrimos la habitación platicamos un poco, ella sin pudor alguno mostraba su cuerpo desnudo ante mí, estábamos los dos desnudos en esa habitación que era el cómplice de nuestra furtiva reunión sexual. Habiendo recargado baterías de mi parte, decidí continuar con la faena que había prometido a ella, así que una vez más nos dedicamos a nuestro encuentro donde gozamos esa tarde de nuestros placeres carnales, una vez más llenaba su cueva de mi jugo seminal, y ella regocijada de tener la leche caliente en su interior, cosa morbosa el tener a esta dama recatada y por tanto tiempo retenida de los placeres, con mi leche en su interior y además con la pucha depilada a petición mía y sin ropa interior, llegaría a su casa donde estarían sus familiares y pasar junto a ellos con mi leche escurriendo de su interior, eso me volvía una bestia en mi ser y parecía un toro bufando mientras mis espasmos y mi verga regordeta ardiente y roja estallaba en su interior una y otra vez, hasta caer a su lado fumigado de tanto placer, ya se le hacía tarde por lo que nos tuvimos que dejar el cuarto de motel que fue nuestro cómplice de aventura, Me fue a dejar a la terminal debido a que no podría ir a su casa por sus familiares que las visitaban. Yo regrese a la CDMX en ese entonces llamado DF y en el transcurso del viaje mi mente solo iba recordando el encuentro de hace unos minutos y como a veces los autobuses “Caminantes” no van llenos permitió que me pudiera sacar mi pene un rato para recordar el momento anteriormente vivido y dedicarle una exprimida más a mi verga, dedicándola a mi señora Rox, aun tuve lechita para descargar y poder llegar a descansar ese día a mi departamento, después de una grata experiencia con esta real y dama.

    Aunque la relación no paso a mayores no pudimos repetir el encuentro por factores fruto de nuestros prejuicios, de mi parte yo no quería un compromiso mayor con aquella dama y ella a su vez se alejó un poco al no ver mi interés por ella. Hoy en día aún tenemos contacto por whatsapp, y en algún momento hemos tocado ese tema tiempo después llegando a la conclusión de que nuestros prejuicios sepultaron lo que pudo ser otros encuentros, aunque ya pasaron varios años yo no descarto el tener una reunión donde podamos completar esta historia, ya que en algún momento después de esa reunión ella me indico que estaba para complacerme, aunque ella por cuestiones familiares y económicos a veces es difícil contactarla, yo casado y con familia hace que limite un encuentro nuevo entre nosotros.

    Espero que la historia haya sido de su agrado y en un futuro si me lo permiten les contare la primera vez que estuve con una señora cuando yo tenía 20 años y ella empleada del negocio de mis padres tendría entre 30 y 40, y otras aventuras más, hasta pronto.

    Contacto: [email protected].

  • El peluquero

    El peluquero

    Debido a mis horarios me cortaba el pelo en la peluquería que me quedaba al paso sea donde sea. Una tarde paso por una peluquería y veo que estaba abierto a pesar de ser horario de descanso, entro y para mi sorpresa la peluquera era una chica trans. Le pregunte si me podía cortar el pelo y dijo que si y me senté en el sillón y me colocó la bata mientras charlábamos comenzó a cortarme el pelo y en eso siento que apoyaba su miembro sobre mi brazo derecho luego el izquierdo, yo pensé que era por casualidad y sin intención, pero sus roces fueron cada vez mayores.

    Mis manos estaban en el respaldar del sillón y en eso apoyo su miembro sobre mi mano y lo dejo allí por un buen rato luego lo hizo en la otra mano, yo con disimulo moví mi mano y acaricie su miembro, ella se movió un poco para que mi caricia sea más larga, luego me dijo que ya estaba y comenzó a sacudirme el pelo que cayó sobre la bata, cuando sacudió el cabello sobre mi pecho bajo su mano hasta mi entrepierna y acaricio mi bulto. Luego me desprendió la bata y mientras yo me paraba dijo que cerraría un rato el negocio y cerro con llave la puerta y al bajar las persianas se acercó a mí y me empujo a un sofá y rápidamente se arrodillo y me desprendió el pantalón y comenzó a chuparme la pija.

    Luego se paró y subiéndose la minifalda dejo a la vista una fina y larga pija. Puso un pie sobre el sofá y su pija en la puerta de mi boca y rápidamente me la metí en la boca y comencé a chupársela, luego de unos minutos me dijo si me dejaba coger y le dije rotundamente que no, pero ella insistió una y otra vez.

    Debido a mi negación me dijo que si no me dejaba llamaría a la policía y diría que entre a robarle, su tono amenazador era firme y decidido, mientras yo pensaba me dijo que me arrodille en el sofá y finalmente acepte e inmediatamente me penetro mientras me decía que como podía ser que no la reconociera si íbamos a la primaria juntos y estábamos en el mismo grado y hasta teníamos el mismo apellido aunque ningún parentesco.

    En ese momento supe quién era, me relaje y comencé a gozar de la pija de mi amigo Juan, mi compañerito de banco por muchos años. Finalmente su semen entro a mi culito llenándome de felicidad.

  • Mi hermano gemelo me come la cuca

    Mi hermano gemelo me come la cuca

    Tengo un hermano gemelo, su nombre es Sebastián, y siempre hemos hecho todo juntos, dormíamos juntos hasta que crecimos y nuestros padres decidieron que era mejor que cada quien tuviera su cuarto, porque cuando tuviéramos una relación pudiéramos tener privacidad, aun así, seguíamos durmiendo juntos, ya sea yo en su cuarto o él en el mío.

    Todo transcurría con normalidad hasta ese día, mi hermano no fue a la universidad porque estaba resfriado, yo no tuve mi última hora así que me dirigí a casa, mis papas no estaban ya que se encontraban en un viaje de negocios, me dirigí al cuarto de mi hermano y escuche unos ruidos extraños, me asome a la puerta entreabierta y lo que vi me dejo con la boca abierta, mi hermano estaba de pie completamente desnudo y su novia estaba en cuatro a orillas de la cama, ella estaba mordiendo una almohada y gemía por lo bajito, el en cambio le pegaba unas fuertes embestidas mientras la tomaba de la cintura, no sabía por qué pero no podía apartarme de la puerta, estaba viendo como toda una voyeur, y me estaba excitando demasiado, sentía mis bragas demasiado mojadas, me subí la faldita, y me hice a un lado la ropita interior y comencé a masturbarme con lo que veía, en algún momento él se giró un poco y su miembro erecto quedo a mi vista, no podía creer lo que veía, en tantos años jamás me había fijado que mi hermano poseía una enorme verga, gruesa, cabezona y bien depiladita, la muy zorra de su novia pronto se prendió en ese monstruo y comenzó a chuparla como si de una paleta se tratara, la lamia y se la metía a la boca, la sacaba, se la restregaba, pronto mi hermano se quedó quieto, y ella apresuro el movimiento de la mano logrando que él se viniera en la cara de la tarada, también me corrí en mi mano al ver esa imagen, cuando regrese en mí, me pare de la puerta y salí corriendo de ahí, tomo el bolso que deje en la sala, y salí a la calle, tome mi teléfono, y le marque al cabeza de nabo.

    -Hey, como sigues?

    -(Se escucha un poco agitado) mejor muchas gracias, ¿ya vienes a la casa?

    -Sí, ya estoy cerca de la casa, salí temprano de la uni.

    -Ok, aquí te espero. (Cuelga el teléfono)

    Camine a la casa, un poco agitada aún, y cuando entre estaban los dos en la sala, un poco acalorados, entre y la salude a ella, le di su abrazo a mi hermano, y me retire a mi habitación, a los 5 minutos, él entro por la puerta de mi cuarto y se acostó en la cama, a mi lado.

    -intentas dormir?

    -no, solo estoy descansado, fue un largo día.

    -a veces siento que te alejas de mí, preciosa.

    -no es eso, es solo que ahora estas con ella, y no me gusta meterme.

    -no es meterte tú eres mi hermana, y siempre tendrás tu lugar.

    Me gire para abrazarlo, pero mi pierna rozo su miembro morcillón, y este se levantó, fingí no darme cuenta de lo que estaba pasando, me quede abrazada a su pecho musculoso y respire en su cuello, el me apretó más contra sí, y así nos quedamos un rato, él se quedó dormido, y en algún momento me soltó, me senté en la cama, me mire al espejo y no podía creer lo que estaba pensando, sin embargo lo vi, su pene estaba semi erecto, lo estimule un poco hasta que se puso firme, y comencé a tocarlo de arriba abajo, a pasarlo entre mis dedos, a besarle la punta y lamerlo, cuando me di cuenta estaba mamando como una puta desesperada, jadeaba y mi chochito estaba escurriendo, me puse en 4 y seguía mamando ese rico manjar cuando de repente sentí un par de dedos traviesos hundiéndose en mi interior, gemí, y los dedos comenzaron a andar por mi clítoris, mis labios y seguían metiéndose en mi interior, perdí la cordura y subí hasta su boca, nos dimos un beso tan apasionado y tan ardiente que quedaron los restos de saliva, me ordeno que llevara mi culo hacia su cara y así iniciamos un 69, mi boca se comía su miembro y el magistralmente iniciaba una felación en mi cuquita, su lengua recorría por lo largo mi conchita y sus labios atraparon mi clítoris quien fue duramente mordisqueado y chupeteado, su lengua trataba de introducirse en mi interior asiduamente, saco la lengua castigadora de ahí y paso a mi perineo y a mi culo, el cual se comió con tantas ganas, le metió la lengua y con sus dedos penetraba mi vagina, entre gemidos aumentamos el ritmo hasta que él se vino en mi boca y yo en su cara, sentí como se bebía todos mis jugos y de la misma manera me trague su leche, nos enderezamos, me dio un beso en mi frente y me dijo “siempre mi adoración, mi consentida”.

  • Masturbándome con las bragas de mi tía

    Masturbándome con las bragas de mi tía

    Hace poco en las vacaciones de semana santa, visité a mi familia en León Guanajuato, para pasar un rato agradable con la familia y los amigos, tengo 18 años. Al llegar a la residencia de mis padres vi a mi tía Pilar, es un muchacha joven a punto de llegar a los 30, con 28 años de edad, es bajita como de 1,60, pero tenía un culo bien paradito que con cualquier short lo daba a relucir y unas tetas firmes no muy grandes, pero sí muy atrayentes. Cuando me vio me saludo de beso, pegando sus tetas demasiado a mí, logrando que se me parara, por fortuna no vio y me di la vuelta rápido saliendo de la casa, ella es prima de mi mamá y la veo apenas dos veces al año.

    Trataba de verla de lejos y así sobarme la verga imaginando que la tenía gimiendo en su cama, siempre usando blusitas y shorts como no tenerla siempre parada.

    Pase bien mis vacaciones con mi familia, yendo a nadar y esas cosas, hasta que el último día de vacaciones cuando todos se fueron a una piscina que quedaba cerca de la residencia, le pedí a mi tía las llaves de la casa pues quería cargar mi celular, y ella sin peros me las dio diciéndome que el cargador se encontraba en su cuarto.

    Cuando entre en la casa y subí a su habitación encontré le cargador y conecte mi teléfono, pero del lado izquierdo del cuarto en una esquina se encontraba un buro, la curiosidad terminó por ganarme y me acerque, abriéndolo lentamente, empecé a buscar entre sus prendas íntimas hasta que encontré un conjunto muy lindo que era una tanga rosa con un sostén de encaje, lo cual hizo que mi verga sé parara. La muy puta de seguro se cogía a su novio con esa lencería.

    Tomé las prendas y las puse sobre mi pene empezando a masturbándome pensando en ella en diferentes posiciones, y gimiendo como una completa puta diciendo mi nombre una y otra vez, por último llene toda su ropa de mi leche y sin remordimiento la puse con todo y leche en el cajón excitándome más la idea que se lo pondría con todo y mi semilla.

    Al salir de la casa con mi celular cargado me preguntó que qué porque tarde tanto y solo me limité a meterme a nadar mientras la veía en bikini.

    Espero algún día cogérmela o a alguna milf.

  • Cris, mi profesora de inglés (II)

    Cris, mi profesora de inglés (II)

    Desperté en una cama extraña, en una habitación desconocida, me sobresalté hasta que todas las imágenes de la noche anterior llenaron mi cabeza haciéndome sonreír. Estaba solo en una cama revuelta la poca luz que se filtraba por la ventana apenas me permitía apreciar los detalles de la estancia. Me incorporé y noté algo bajo la palma de mi mano. Lo agarré. Era el vibrador de la noche anterior, en un impulso me lo acerqué a la cara y lo olí. Una nueva sonrisa afloró a mi cara.

    Me levanté, me puse el bóxer y salí del dormitorio. Oí ruidos procedentes del fondo del pasillo. Lentamente abrí la puerta de la cocina, vi su silueta velada por la luz que entraba por la ventana, llevaba puesto un albornoz.

    – Buenos días – dije.

    – Hola. ¿Qué tal has dormido?

    – Muy bien, como hacía mucho tiempo, no recuerdo cuando me quedé dormido.

    – Antes que yo… ¿Pones una cara muy graciosa cuando duermes? – rio traviesa.

    – ¿Ah sí? así que me estuviste observando.

    – Bueno… tú antes lo hiciste conmigo… ¿no?

    – Uf… ya lo creo –dije afirmando con la cabeza.

    – Verás… lo de anoche…

    Me quedé callado esperando que continuara.

    – No suelo acostarme con desconocidos y menos con quien y como lo hicimos… -continúo dubitativa.

    – ¿Y cómo lo hicimos? –Interrumpí– yo sólo recuerdo una noche de sexo espectacular con una mujer hermosa.

    – ¿Te pareció espectacular? –dijo con esa sonrisa de mujer mala que ya había visto.

    – Si –afirmé convencido.

    – ¿Querrás darte una ducha mientras preparo café?

    – Me sentará bien para despejarme.

    – Ya sabes dónde está el baño, tienes toallas… mientras hago café.

    Me di una ducha larga, tenía un montón de cosas en mi cabeza y el agua ayudaría a ponerlas en orden. Cuando terminé me sequé, me enrollé una toalla a la cintura y seguí el olor del café reciente. Ella seguía con el albornoz, estaba de espaldas a la puerta. Me puse a su espalda sin que me oyera y rodeando su cintura con mis brazos apoyé mi cabeza en su hombro izquierdo. Ella dio un respingo.

    – Joder que susto me has dado, un hombre medio desnudo y por la espalda… -soltó una carcajada.

    – Serás…

    – ¿Zorra? –completó ella

    – Iba a decir bruja, pero vale. ¿Te ayudo?

    – No, ya está todo, el café está terminado de salir.

    Mientras desayunamos, con mi interrogatorio, me llevó a conocer ciertas intimidades sorprendentes.

    – Me da vergüenza. No pienso contarte nada más.

    – ¡No seas dramática!

    – Tuve pareja. Después él me dejó, y seguí viviendo sola.

    – ¿Por qué te dejó? -pregunté sorprendido.

    – Pues la verdad no lo sé. Supongo que encontraría otra mujer más dispuesta, más guapa… Un día vino a casa y me dijo que lo nuestro había terminado. Después se dio la vuelta y se marchó, sin dejarme preguntar el porqué. De eso hace ya casi dos años, lo tengo superado. ¿Y tú? ¿Tienes pareja?

    – No ¿Y tú?

    – Sí, y gracias a ella recupere mi autoestima es complicado entenderlo se llama Catherine.

    – ¿Una mujer? -cara de sorpresa.

    – Sí, es mayor que yo y si te dijera que es mi sumisa.

    – ¿Es buena en la cama? -reconozco que lo solté con crudeza y después de un prolongado silencio.

    – Es una mujer que entiende que necesito ciertas cosas para acostarme con ella, saldría corriendo para no volver jamás a dirigirle la palabra si así no fuera. Y me siento a gusto con ella sometiéndola y ella aceptando su sumisión.

    – Eso es mezquino, la pobre estará enamorada de ti y que pienses eso de ella es un poco ruin.

    – Yo no he dicho que el amor no exista. Solo digo que ella quiere estar conmigo y a mí me resulta cómodo estar con ella.

    – Algún día llegará alguien que le haga perder la cabeza, cambiar y entonces te rechazará.

    – Quizás tengas razón, quizás sea egoísta pero mientras tanto voy a seguir disfrutando con y de Catherine.

    – ¿Y dónde te has dejado a Catherine? -Me comenta que por su trabajo viaja a menudo.

    – ¿Me quieres explicar por qué demonios estoy yo aquí? -susurro con los dientes apretados.

    – Me lo he pasado muy bien. Gracias, tenía ciertas ganas y contigo lo he pasado muy bien.

    – No hay de qué, tengo que darte también las gracias.

    -Siento haber sido tan brusca. Reconozco que los mujeriegos me enferman y creí que tú eras uno de ellos.

    – Disculpas aceptadas. Si hay algo en lo que pueda ayudarte, no tienes más que decírmelo.

    – Hablaré con ella, no te preocupes -soltó con ironía.

    – ¡No te burles! ¿Podías enseñarme el piso?

    – Ya sabes… todo es confidencial, espero de tu silencio… Pero antes voy a ponerme otra cosa -Mientras me tira una servilleta a la cara.

    La seguí hasta el dormitorio y apoyado en el quicio de la puerta observé como se quitaba el albornoz, debajo solo llevaba un tanga negro con un pequeño dibujo.

    – Te sienta muy bien -comenté.

    – Gracias.

    – Pero me gustaría que te pusieras otra cosa… -dije mirándola a los ojos.

    – ¿El qué? –preguntó poniéndose a la defensiva.

    – Esto –dije sacando un collar que había visto la noche anterior.

    Le di el collar, no puso resistencia y cuando lo tuvo puesto le enganché una cadena a la argolla.

    – Ahora estás perfecta ya puedes enseñarme –di un pequeño tirón de la cadena a la vez que recogía un látigo.

    – ¿Y eso? –contestó más relajada.

    – Es una forma segura de demostrar quién es el que manda ahora.

    No presté mucha atención a sus explicaciones mientras me mostraba las habitaciones, hablaba de la decoración… yo solo tenía ojos para su cuerpo, verla caminar delante de mí llevando solo el tanga mientras en mi mano sujetaba la cadena que iba hasta su cuello era más de lo que necesitaba para excitarme. Me deshice de la toalla que llevaba a la cintura y tiré de la cadena.

    – Ven aquí –ordené

    – ¿Por qué me excitas tanto? –pregunté.

    – No lo sé… ¿Porque eres un cabrón?

    – Y tú mi perra y las perras van a cuatro patas -Le señalé con la mano y sin rechistar se agachó.

    – ¿Así? –preguntó mirándome desde el suelo.

    – Vamos –le ordené, mientras le daba un pequeño golpe con la empuñadura del látigo en su culo.

    Comenzó a gatear, deslizándose por el parquet mientras yo veía sus caderas moverse delante de mí notando un cosquilleo en los genitales. Llegamos al salón y la situé en el centro de la alfombra.

    Recorrí su cuerpo con el látigo, dando golpes ocasionales en sus caderas y en su culito. Le ordené levantarse y colocar las manos sobre la mesa.

    – No te muevas -Mi mano izquierda hizo círculos alrededor de su cadera y se deslizó hasta el tanga, enganché un dedo debajo de la tela empapada y lo arrastré hacia un lado, exponiendo su coño bien afeitado.

    – Ya estás tan mojada, estas bragas están en mi camino.

    – Quítalas -suspiró quedándose casi sin aliento ante el tirón en la tela cuando fue arrancada de sus caderas.

    – Te haré obedecer, separa bien las piernas e inclínate sobre la mesa.

    – Yo… no puedo… no sé… -su tartamudeo era casi incoherente.

    – Te tomaré como yo lo desee, llenando cada hueco de cualquier forma que me agrade -Mientras con las suaves hebras de cuero del látigo le frotaba acariciando entre sus labios y haciendo círculos sobre su hinchada abertura.

    -¡Por Favor, por favor! -mientras presionaba su culo hacia atrás en contra mío.

    – Creo que puedes… y veo que estás lista para implorar por servirme -. Deslicé el mango a su apertura metiéndole un centímetro dentro de su coño y palmeando su expuesto clítoris con el cuero en un suave movimiento.

    – ¡Por Favor, por favor! -mordiéndose los labios.

    – ¿Por favor qué? -mientras le entraba un poco más y me detuve.

    – Por favor, déjame servirte, eres mi amo.

    -Muy buena elección -empujé el suave mango dentro de sus profundidades, aplastando la polla contra sus nalgas.

    Continué metiendo el mango adentro y afuera, alternadamente acariciando y abofeteando su clítoris. Su respiración se aceleró, sus brazos, presionando contra la mesa estaban sacudiéndose a medida que se acercaba al clímax. Introduje el mango más allá, acariciando aún más profundamente en su interior, haciéndola jadear hasta que estaba casi gritando de éxtasis. Pero entonces el mango salió.

    – ¡No! -Giró para enfrentarse… su cuerpo desnudo, su coño expuesto, los labios recubiertos de sus propios… -No, por favor…

    Levante una mano y posé un dedo en los labios para silenciarla.

    – Si no puedes cumplir serás castigada -Sus ojos se ampliaron ante mi advertencia.

    – Sí amo

    – Pon tus manos juntas delante de ti.

    Su pecho se oprimió y ella accedió. Até sus muñecas con el extremo de las tiras del látigo. Pasé alrededor de su cuello a fin de que sus manos quedaran al nivel del pecho, tiré hacia abajo entre sus pechos y entre la holgura de sus piernas, sujetando el mango en la parte baja de su espalda. Ella bajó la mirada sobre sí misma y seguro se preguntaba que era aquello. Bajé la mano siguiendo al látigo hasta su coño, donde deslicé tiras entre sus labios hinchados. Su cara ardió cuando presioné hacia atrás, con la cadena del cuello sujeté por la espalda el látigo para que se colocara ajustado hacia arriba entre las nalgas de su generoso culo.

    – Quiero que te frotes contra él mientras caminamos. Eres mi sumisa ahora -Y le indique dirigirse a la habitación.

    – ¿Te gusta la sensación de algo duro entre tus piernas, verdad?

    – Sí, amo me gusta.

    – Te complace tener algo frotando contra tu coño y tu culo.

    – Sí, amo me complace.

    – Creo que te gustaría meter algo grande en ambos.

    Su cabeza se levantó de repente una fracción de centímetro antes de que el tirón de la correa la volviera a la posición sumisa. Desenvolví el látigo de entre sus piernas y de alrededor de su cuello pero lo mantuve atado en sus muñecas. Levante sus pechos, haciéndolos hincharse entre mis manos y los presioné juntos. Raspé con las uñas los pezones, las rosadas puntas se sensibilizaron hasta tal punto que estremeció por toda la espalda hasta las caderas, atrapé ambos pezones entre los pulgares e índices, haciéndolos rodar con un firme tirón que la hizo tambalearse hacia adelante.

    – De rodillas -Cayó de rodillas, apretando sus manos unidas en sus pechos. Deslicé una mano alrededor de mi polla enseñándosela. Inclinándose hacia adelante, se relamió los labios y abrió la boca para tomarla.

    – ¿Qué crees que vas hacer?

    – Lo siento, Amo. ¿Qué le gustaría que hiciera? -puso cara de sorpresa.

    – Chúpalo. No has demostrado ser digna de mi polla todavía – , mientras le extendía el mango del látigo.

    – Tu misma, cógelo y hazlo.

    Abriendo la boca, relajó la mandíbula e inclinó la cabeza hacia atrás para tomarlo. Llevándose la barra dentro de su boca, saboreando restos de su propia excitación. Lo introdujo hasta la parte trasera de su garganta, relajando los músculos y entonces lentamente lo retiró succionándolo con un húmedo beso. Pasaba la lengua a su alrededor, de arriba hacia bajo. La contemplé tomar el mango del látigo profundamente hasta su garganta otra vez y me maravillé por la estoica expresión que mantenía. Cuando retiraba el mango, la saliva lo recubría y bajaba deslizándose por un lado. Lamía más y abrió la boca para volver a tomar pero le hice una seña para que se detuviera.

    – Abre tus piernas.

    – Sí, Amo -todavía arrodillada, apartó sus rodillas más ampliamente y me miró.

    – Tómalo… y follate con él, introdúcelo adentro y luego quizás podrás tomar mi polla en tu boca.

    Hice que ella misma se observara por el espejo tomando el mango en su interior.

    – Pon tus manos sobre mi polla y deja el látigo como está.

    Inmediatamente movió sus manos atadas, a la base de mi polla, bombeándola a ritmo en su boca. El mango permaneció suspendido, medio enterrado en su coño mientras ella se mecía y tragaba. La agarré de los hombros con más fuerza y ella la llevó más dentro de su garganta, apretando la base, golpeando las bolas contra su barbilla. Su lengua se curvó alrededor del eje cuando se lo empujé en contra de la parte trasera de su garganta. La tenía cogida fuertemente por los hombros para que a la vez el mango del látigo se mantuviera dentro de ella. Le acaricié el cabello y de golpe me retiré, soltó un gruñido. Se le notaba increíblemente excitada sentada sobre sus rodillas, atada y montando el grueso mango. Me arrodillé delante de ella, agarrando el extremo expuesto del mango se lo bombeaba con lentos y constantes empujes. Ella alzó sus caderas intentando tomarlo más profundo, quizás para terminar lo más rápido posible.

    – ¿Estás muy cerca?

    – ¡Sí, Amo! ¡Más, por favor!

    – Te recuerdo que no tienes permiso para correrte todavía.

    – Entiendo, Amo, pero… -levantó la cabeza bruscamente cuando paré de golpe y agarrando los pezones tiré de ellos.

    – Oh, Dios ¿qué me vas hacer?

    – Has sido muy buena. Inclínate sobre la cama apóyate con los antebrazos y con los codos cerca de tus pechos. Ella se movió con precaución, las piernas ampliamente abiertas, la espalda arqueada con su culo en el aire. Sus muñecas atadas colocadas en contra de su pecho. Pero lo que más excitaba era el puño del látigo emergiendo entre sus muslos.

    – ¿Te gusta mi látigo, esclava? -le pregunté mientras se lo sacaba.

    Me pareció comprender su preocupación y levanté una mano para detener su innecesario nerviosismo.

    – Tranquila, no lo usaré para flagelarte. No es algo que me guste hacer y no tengo interés en lastimar tu hermosa piel.

    Su aliento salió con un bufido quizás de alivio ante la posibilidad de unos azotes. Sumergí una mano entre sus piernas para acariciar sus labios abiertos.

    – Estás tan mojada, resbaladiza -mientras presionaba con dos dedos en su abertura y acariciaba sus paredes interiores.

    – Por favor, detente… ¡no puedo soportarlo!

    Un tercer dedo se deslizó dentro, mientras el pulgar estaba en su culo, descansando allí, no penetrando pero empujando en el apretado músculo mientras acariciaba su vulva desde el interior. Me arrodille, con las manos separé sus nalgas y coloqué la lengua entre ellas para lamer desde los hinchados labios rosados de su coño hasta la entrada de su ano. Ella tiraba hacia atrás intentando intensificar el contacto en contra de mi cara. Los dientes rasparon su clítoris, mordisqueando y pellizcando, haciéndola gritar, jadear e implorar. Cambiando el tempo cada vez que ella se aceleraba. Su coño se apretaba con fuerza por la necesidad de algo que lo llenase, y sus fluidos me recubrían los labios y la barbilla.

    – Tengo algo más para ti. Has sido muy buena pero creo que necesito que me demuestres el placer de ser domada.

    Unte los dedos con los flujos de su vulva y los presioné dentro de su boca, chupó y lamió con fruición.

    Giró la cabeza contra la cama, esforzándose para observar lo que estaba yo buscando dentro de la bolsa. De una caja saqué un vibrador del tamaño de un huevo conectado a un mando y el frasco del aceite. Se lo enseñé.

    – Umm… ¿Qué vas hacer?

    – Sin preguntas, esclava.

    Me arrodillé delante de ella y, acariciando los hinchados labios de su coño con dos dedos, me incliné y pasé la lengua sobre su mojada carne rosada. Más de sus jugos gotearon por sus labios y muslos cuando mordisqueé sobre su atrapado clítoris, de un lado a otro. Con el aceite unté generosamente la canal entre las nalgas mientras empujaba el huevo dentro de su mojada vulva. Lo había enchufado sin que ella se diera cuenta. Se ciñó primero violentamente en contra de la estimulación pero después rítmicamente se aflojó y se apretó nuevamente cuando se percató de que mi polla apuntaba la entrada trasera.

    Ella gritó, mordiéndose los labios, tirando del cuero atado a sus muñecas, su vulva y su culo se contraían salvajemente mientras gradualmente la estiraba del pelo, empujando más profundamente hasta que seguramente ardiendo por el placer y el dolor combinados. Gritó.

    – ¡Por favor! Jadeaba, sacudiendo sus caderas de un lado a otro, cuando la intensidad se incrementó.

    Su cuerpo se combó cuando abofeteé sus nalgas, movía sus caderas, gimiendo y suplicándome que me detuviera y a continuación rogando por más, las crueles vibraciones del huevo en su coño y mi polla en su culo la arrastraron, derrotando a la inútil resistencia, llevándola hacia el precipicio. Yo también tenía que luchar para controlar la ola de inmenso placer/dolor.

    – ¡Amo, por favor!

    – ¡Ahora! córrete conmigo.

    Un profundo rugido se desgarró de su garganta cuando empujé una última vez dentro de ella, encontrando también mi liberación.

    – Amo -me susurró.

    Tumbado a su lado la observaba en silencio su cabello rubio cayó hacia adelante semi ocultando sus ojos.

    – Esto no tiene que terminar aquí. Me sentí atraído por ti inmediatamente. Necesitaba tenerte. Por la forma en que as aceptado ser dominado y yo me he esclavizado. Quiero más. Podemos hacerlo juntos.

    – Corre el riesgo, podemos…

  • Nuestra amiga argentina no se resiste a Matías

    Nuestra amiga argentina no se resiste a Matías

    Hola hermosos, yo sigo contando las cosas que me pasan ¡que no las busco! ¡En serio! pero se dan solas, y como siempre no se decir “no”, recién llego y me puse a escribir lo que me pasó.

    Ya sé, no tengo arreglo.

    Ayer a la tarde nos juntamos las chicas, éramos 4 en total a tomar el té en la casa de la hermana de Matías (¿se acuerdan?), para lo que no saben es un chico muy muy lindo, rubiecito que a mi me puede, de chicos nos dimos unos besos, pero hará, no sé un mes o más, una mañana que voy a la casa de mi amiga y no estaba, terminamos cogiendo, y otro día me paso a buscar por casa y fuimos a coger jeje.

    Aunque cierta cosa me daba, no me jodía que hubieran arreglado en la casa de él para ir, total era un té de chicas buenas que se juntan para hablar boludeces. Cuando llego faltaba solo una, la llamábamos al celular y no contestaba, entonces la hermana de Matías me dice: “mira voy con Cori (la otra chica que estaba) al Súper a comprar las cosas para el té, y quédate acá por si viene Agus”. OK le digo.

    Antes de irse me dice: “Por las dudas te aviso, esta Matías durmiendo, pero ni en pedo se va a despertar, se acostó tardísimo anoche”.

    Cuando se van pienso: ¿Qué hago? ¿Voy al dormitorio de Matías y veo qué onda? Pero me dije: CARO, PORTATE BIEN, ¡NO HAGAS CAGADAS!

    Entonces, voy a la cocina para hacerme un té, y de golpe aparece Matías ¡en calzoncillos!, me pregunta que hacía ahí. Le cuento que nos juntamos a tomar el té y las chicas fueron al Súper, y yo me quede esperando a Agus (obvio él no sabía nada que íbamos a ir) .

    Obviamente con la calentura que nos tenemos se puso atrás mío y me empezó a besar la oreja y a abrazar, le digo que está loco, que va a venir Agus. ¡Que se deje de joder!

    Entonces me dice: “sabés como nos despertamos los hombres ¿no?”, no hacía falta que me lo dijera, ya sentía como me estaba apoyando su pija en el culo. Le sigo diciendo que no mientras me empieza a acariciar las tetas, ya me estaba calentando, no sé si por la adrenalina de hacerlo ahí, en ese momento o por lo que me calienta este pendejo que es hermoso.

    Le digo que basta, pero esos basta que en el fondo una dice: seguí, seguí… yo estaba con esos pantalones largos que son de bambula, amplios, que no tienen botones, solo un elástico. Entonces, el de espaldas a mí, empieza a bajar la mano y me la mete por debajo del pantalón, hasta que me toca la conchita. Yo estaba en esos momentos en que me pasa que me caliento y no sé lo que hago, estaba toda mojada, muy calentita, no se ¿me entienden cuando una está así? No sé cómo hizo, pero con la otra mano se saca el calzoncillo y empecé ahí si a sentir su hermosa pija bien dura apoyada en mi colita, yo ya no daba más, me da vuelta y me lleva mi mano a que se la toque, entonces me arrodillo y se la empiezo a chupar, pero no despacito como hago siempre, me la meto de una en la boca y le pego una buena chupada.

    Me sube arriba de la mesa de la cocina y le digo de nuevo que basta, va a llegar Agus o las chicas. Y no me dio bola, me levanta la remera y me empieza a manosear las tetas, me saca el corpiño, y me las empieza a chupar desenfrenadamente.

    Me estaba dejando en bolas y yo estaba sentada en la mesa con las piernas abiertas él en el medio y sentía su hermosa pija a través del pantalón, no dábamos más de la calentura que teníamos, aparte la adrenalina de hacerlo ahí sabiendo que podían llegar aumentaba más mi calentura.

    Entonces le dije algo que casi nunca digo, le dije: “¡cógeme, por favor! ¡Cógeme!”, me dijo que no tenía forros (el boludo ¡nunca tiene forros en la casa!) le dije que no importa que me coja igual (sabía que por la fecha nunca iba a quedar embarazada, bah una nunca sabe, pero en ese momento me importo un carajo). No sé, en menos de un segundo me saco el pantalón y la bombachita ¡yo ya estaba totalmente desnuda! Y me la mete de una, con lo caliente que estaba, estaba súper lubricada, mientras me cogía, dejó de ser lo caballero que siempre fue, me decía que era su putita que cada vez que vaya me iba a coger, que era muy puta, no sé, todo eso me calentaba más y le decía que sí, que voy a ser siempre su putita, que me va a coger siempre, y le pedía que me cogiera más fuerte, así hasta que acabamos los dos.

    Terminamos y me fui cagando al baño a vestirme y él hizo lo mismo, después nos quedamos en la cocina un rato, dándonos unos hermosos besos, pero el HDP, me seguía metiendo la mano en la cola por debajo del pantalón seguíamos calientes, hasta que escuchamos que llegan las chicas del súper.

    Entran las chicas, lo saludan y el HDP, le dice a mi amiga que estaba haciéndome un té, porque a mí me gusta siempre que me sirvan, todas dijeron jaja, yo no sabía dónde meterme.

    Bueno, después llego Agos y nos pusimos a tomar el té como 4 chicas buenas, y de buena familia, hablando de ropa, de nuestros novios, todas boludeces, yo lo único en lo que pensaba era en la cogida que me habían dado hacía un ratito.

    Después me paso a buscar mi novio, a eso de las 20 hs. obvio terminamos cogiendo. ¡Me cogí dos chicos en un mismo día! Soy un desastre. Hace un rato me dejo en casa porque mañana se levantaba temprano para ir a jugar al golf con unos amigos

    ¿Me entienden por qué escribo lo que hago? ¿A quién le puedo contar esto?

    Besitos a todos, ah, no me arrepiento, que linda cogida me dio Matías, nunca la voy a olvidar, jeje