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  • La vecina rica del N.º 3

    La vecina rica del N.º 3

    Thais es una señora de alrededor de unos 40 años, la cual vive en una unidad habitacional en la casa N.º 3, su aspecto físico es de una señora delgada con pechos no muy grandes, caderas un poco amplías y su trasero no es muy proporcionado. En cuanto a su personalidad es muy soberbia al igual que ser una persona muy jactanciosa en lo económico, pero también hay momentos en los que es conocida por emborracharse a un punto exagerado, está acción no tendría nada de malo salvo porque ha tenido encuentros íntimos con algunos vecinos jóvenes, pero que nunca se había atrevido a intentarlo con un chico virgen.

    Al pactar con la apuesta estuvo dándole muchas vueltas a ese asunto, la charla se había suscitado el sábado lo que pasó fue una noche del día viernes de la siguiente semana, en la que Thais tenía la necesitada de tener sexo, por lo que intentaría ver si su marido sentía algo de pasión, por lo que entró al cuarto con una bata de baño y se la fue quitando lentamente, se subió a la cama para comenzar a coquetear lo besaba de una manera apasionada, por otra parte su marido la dejo de besar, para dormir, al notar que no iba a haber nada mejor se puso la bata de baño y bajo a tomar un vaso de agua para poder calmar las ansias que sentía.

    Al ver por su ventana vio pasar a su joven vecino, sin dudarlo salió y le pidió ayuda con algo dentro de su casa, él accedió tan solo al ver como su bata cubría parte de su cuerpo de su vecina, en sí su vista brevemente se fue a la zona del pectoral de la agitada ama de casa.

    Al entrar, Thais cerró la puerta, antes que el joven pudiera voltear vio que la prenda que esa mujer portaba se había caído, sus ojos miraron de arriba abajo a esa hembra completamente desnuda desde la oscuridad de la noche, una erección no se hizo esperar por encima del pantalón, Thais dirigió su mano a la entrepierna para sentarlo en el sillón, bajo el pantalón del chico para sacar su verga, inicio con una mamada en el momento donde el líquido seminal fue expulsado, al compás de unos cuantos gemidos.

    Thais usaba su lengua para lubricar ese trozo de carne, el calor del ambiente hizo que se subiera encima de esa polla virgen en la posición de la vaquera, cuando colocó su vagina y dio el primer azote se excitó mucho al reencontrar la emoción que hace mucho no sentía, siguió bajando hasta que se tuvo un orgasmo con una pequeña corrida, al recuperar el aliento de esa experiencia, es cuando un dildo con la forma de pene sale de su humedecida vagina.

    Al recuperar el aliento, se relajó sobre el sofá, la tranquilidad no duraría mucho, ya que escucho a una de sus hijas bajar por las escaleras, se apresuró a esconder rápidamente su juguete debajo de su sillón y se puso su bata para dormir, pero se trataba de su hija mayor llamada Isabel, a esta última le sorprende que su mamá aún esté levantada y le pregunta:

    Isabel: ¿Qué haces aquí abajo mamá?

    Thais: estaba viendo un video en mi teléfono, ya sabes que a tu papá le molesta la luz, y ¿tú que haces aquí?

    Isabel: vine por un vaso de agua.

    Thais inicio el camino a la cama mientras su hija tomaba su agua en la cocina.

    Para Isabel hasta ahora tuvo un pretexto para que su mamá dejara de masturbarse no obstante eso no significaba que no le gustara al contrario en cierto modo parecía ser excitarte cada vez que tenía una aventura con algún vecino, en la mayoría de veces era una espía.

    A la mañana siguiente todo fue un día completamente normal con la diferencia de que faltaban 3 días para la fiesta de su hija menor, Elvira. Salió de su casa para ir al centro a comprar algunas cosas, Thais caminaba entre las tiendas, aunque se encontró con Herí ella se ofreció a llevarla a una tienda más grande, cuando se dirigían a allá, se rompió el silencio con una pregunta:

    Herí: ¿Ya te lo cogiste?

    Thais: no, pero me masturbe pensando en él.

    Herí: creo que deberías planear una estrategia

    Thais: como si tuvieras una

    Herí: ¿Y qué dirías si ya la tengo? –Al decirlo su voz lo decía con picardía. Esto hizo que impactara Thais no obstante dejándola pensativa. Herí al notarlo sonrió.– Estoy bromeando no tengo ninguna, solo te estoy tomando el pelo.

    Al decirlo se río un poco, que para Thais reaccionó de manera molesta, mientras agregaba: ¡Qué mala eres! Al mismo tiempo Herí le dijo para que se aligera el momento: no te pongas tus moños, para que veas que no soy mala voy a ayudarte a regresar a casa con lo que necesitas.

    Cuando iban de regreso Herí le comento un aspecto muy importante para la apuesta que la haría más emocionante.

    Herí: qué te parece si quién se folle a ese virgen lo grave en video, tengo en mi casa unas mini cámaras que graban para tener una evidencia los datos se comparten a tu teléfono celular con la fecha y la hora del momento. Thais se sorprendió al escucharlo de Herí, pero estaba de acuerdo.

    Cuando fue el tercer día. Durante la fiesta de Elvira, fue un poco cara, ya que sus padres quisieron consentirla este año, empero la familia también aporto a la celebración, dio inicio a las 4 y terminaría a las 8 de la noche, en lo único que estaban limitados era en bebidas, aunque Thais decidió salir por más cerveza, en lo que regresaba vio que el chico venía del centro y le pregunto que si no quería estar en la pachanga, el joven se sintió extrañado de lo que le estaba diciendo por qué nunca había tenido ese placer, él estaba arreglando, ya que regresaba de una salida, pero se dijo: estas cosas no suceden con frecuencia.

    Le aviso a su madre por teléfono y se quedó, una cosa si era segura al momento de que él entró a muchos invitados les sorprendió verlo, sin embargo se pudo acoplar perfectamente al cumpleaños, pasadas las horas los familiares y unos invitados se empezaron a retirar, nuestro amigo virgen se quedó un rato más para ayudar a recoger la basura, a doblar las sillas del evento y quitarle los manteles de las mesas para que día de mañana se quite la carpa, Elvira e Isabel terminaron casadas, tanto que se fueron a dormir temprano al igual que el esposo de Thais.

    El muchacho cuando terminó de acomodar la última silla se encontraba dentro de la carpa su vecina estaba en la casa la cual había ido al baño, el joven espero dentro de la carpa para despedirse, en eso escucho como alguien bajo los escalones, tenía los ojos perdidos en el su teléfono hasta que volteo a verla bajar con ropa de lencería muy sexy, se acercó lentamente hacia el joven, este se quedó anonadado al verla, lo toco justo en su entrepierna, mientras le decía: quiero que me cojas.

    Por lo que pasaron a la sala donde el joven agarro uno de los manteles, lo extendió sobre el suelo, ella no pudo contener sus besos apasionados y con un deseo tan grande que de a poco a poco lo iba desnudando hasta que al retirarle su calzón, se encontró con su miembro viril semi erecto, se dirigió arrodillarse a mamarla, su boca bajaba y subía como toda una chupitos, la excitación del momento hizo que el joven, agarrara la cabeza de su vecina y la hundiera para sacarla, repitiendo la misma acción una y otra vez, hasta que se vino encima tenía su boca aún adentro así que se tuvo que comer sus mecos como toda una puta.

    El joven al terminar se sentó en el sillón a la vez que ella le dio un beso en su boca y lo acompañó mientras platicaban un poco de lo que pasó.

    Thais: ¿Te gustó?

    Él solo pudo contestar: sé que eras mamona, pero no que mamaras tan bien.

    Thais: muchas gracias es bueno saber eso… Pero todavía tengo ganas de más… En eso toca el miembro del joven, este crece tantito. Ante la sorpresa Thais respondió: al parecer no soy la única que quiere un segundo round. El joven preguntó: ¿No necesitaremos condones?

    Thais: no hacen falta yo me operé de mi última hija por lo que no los necesitamos, a pesar de eso es mejor un bailecito para que tu miembro se recupere por completo.

    Se para ponerse a bailar de manera sensual mientras la lencería se resbala de su cuerpo hasta estar como su invitado.

    Al terminar ella lo miraba con una pequeña sonrisa pícara al ver que la polla de su vecino estaba lista, le pidió que mantuviera su espalda recta, mientras que ella estiró sus piernas por alrededor de su sillón, mientras que sus manos se apoyaban de él y comenzaba a montar su polla, durante las primeras embestidas que daba estaba marcando un ritmo lento pero firme, para dar un poco más de sí, pero su cadera ya no le molestaba para más de diez sentones, hizo un esfuerzo para subir y bajar con ese culito que no era pronunciado, empero, si sabía mover su cadera cada que bombeaba, hasta tener un segundo orgasmo más rico, para poder sostener mejor los movimientos que hacía.

    Lo mejor es que seguía sobré el pene del virgen para cambiar de posición, donde sus pies tienen contacto con sus nalgas, mientras que sus manos siguen envueltas en la espalda, dio otros cinco sentones más, ambos trataron de controlar la excitación, si bien más ella que iba por tener otro orgasmo, de lo cual siguió moviéndose los suficiente en esta ocasión ella culminó de manera múltiple cuando descansaron el muchacho le indico que debía poner su vientre sobre el brazo del sillón dándole todo control de su vagina para que él comenzará a penetrarla dentro marcaba una velocidad lenta al principio, aunque un comentario por parte ella fue: házmelo más fuerte mi amor.

    Es cuando comenzó a marcar un ritmo más acelerado con el fin de llegar más adentro escuchando los gemidos de la dama teniendo dos clímax. Al recuperar su último aliento le dijo Thais: vas a penetrarme una última vez, pero está vez quiero que lo hagas más fuerte. Es cuando mejor se van a la mesa de la casa pone una pierna recargada y la otra estirada en el suelo dejando bien abierta su concha que sigue estando todavía húmeda sus brazos se extendían por la mesa.

    El joven al verlo le introdujo falo, manos de él separaban sus nalgas al mismo tiempo que meneaba sus caderas empujando dentro de los recovecos de la vagina de la vecina, de manera rápida, mientras que sus manos escapaban para tocar los pechos de Thais. Ella completamente excitada decía: Sigue así… Cariño… Quiero que lo hagas más rápido… ¡Métemela entera!

    Siguió moviéndose hasta que el joven le indico que se vendría pronto. Thais exclamó: quiero que te corras en mi cara.

    Thais se encontraba semi agotada y excitada, pero quiso dar lo mejor de sí para complacer a su visita dando la última mamada, este también estaba igual que su vecina por lo que se corrió en su cara mientras abría la boca al recibir esa lefa caliente.

    Thais: estuviste genial para ser tu primera vez.

    Vecino: muchas gracias creo que debo irme ya, si no me van a regañar

    Thais: ándale. Pero ten mi WhatsApp para hablarte cada vez que se pueda.

    Cuando se fue el joven ella en su celular vio los videos que grabó con las cámaras que su amiga Herí le dio para que pudieran ser válidas en esta apuesta. Mientras que en el cuarto de Isabel estaba desnuda con un dildo mientras se corría y se quedaba dormida de la excitación.

    ¿Continuará?

  • Profesora de matemáticas

    Profesora de matemáticas

    Hola amigos, soy Soledad, la señora Soledad o la profe Soledad, 42, soltera, alta buenamoza, relativamente bonita, pelo negro, grandes tetas y mejores pezones, cuerpo aún firme y bien cuidado, amante del sexo o más bien como me dijo mi sicóloga, casi ninfómana, por lo que acá estoy solterona pues ya no me casaré y gozando de, hasta ahora durante mi vida caliente, de unos 43 hombres de diferentes edades, tallas, cuerpos, vergas y semen.

    Puede que sean algunos más, yo creo no es mucho, pero tampoco poco y estoy orgullosa de que aún cace alguno que me gusta y tenga dos amantes activos que me dan satisfacciones muy agradables a pesar de sus años. Ahora, como verán, he sumado un campeón maratonista de la cama y de solo 18 años. Estupendo.

    Hago clases de matemáticas en colegio fiscal y aprovecho de hacer clases particulares en mi departamento, generalmente de recuperación a mis propios alumnos y a los que me pidan dejarlos bien para los exámenes de fin de año.

    Bueno, vamos al caso.

    Un sábado estaba haciendo aseo y ordenando cuando suena el timbre. Creyendo que era un encargo que me tenía que llegar, fui a abrir sin reparar en mi vestimenta. Llevaba un peto corto muy ajustado y algo trasparente que no dejaba nada a la imaginación pues tengo los pezones muy grandes, café claros con una respetable aureola también café claras. Abdomen al aire y una minifalda en juego. Abajo una tanga pequeña y abajo zapatos de taco alto pues me gusta resaltar mi cuerpo.

    Abrí y para sorpresa total me encontré con Javier, un alumno de uno de los últimos años.

    -Vaya chico, que sorpresa ¿qué te trae por acá?

    -Señora Soledad, quiero que me haga unas clases porque ando flaco en mate con el profe Gallardo.

    -A ver amor, primero para ti acá soy la Sole, no señora porque me avejentas, jijiji.

    -Difícil avejentarla con ese cuerpo profe, y no me despegaba la vista de los pezones.

    -¿Te gusto Javi?

    -Perdóneme, pero no puedo dejar de mirar esos pezones.

    Bastó esa frase para que sintiera un mariposeo en mi vagina y para mejor mis pezones cobraron vida y crecieron erectándose. Me transformé en la ninfómana de inmediato.

    -Empecemos la clase Javi, puedes tocarlos a gusto.

    -Pero Sole ¿de verdad puedo hacerlo?

    -Te facilitaré la tarea Javi.

    Y dicho esto me saqué el peto quedando desnuda cintura arriba.

    -Tócamelos y chúpamelos delicia que me has dado unas ganas atroces… ¿Cómo andas en la cama?

    -Excelente según me dicen las minas que me he culeado.

    -Entonces no perdamos tiempo y vamos a la cama.

    Lo tomé de la mano y lo llevé al dormitorio que estaba con la cama desordenada. Tomé la ropa y la tiré fuerte sacándola toda y quedando solo el colchón con la sábana y las almohadas. Lo atraje y lo empecé a desnudar mientras el me sacó la tanga dejando a la vista mi matorral de pendejos suaves y abundantes. De inmediato y mientras nos besábamos se apropió de mi concha metiéndome los dedos y acariciándome la champa.

    Ya desvestidos seguimos besándonos y nos tendimos lado a lado, le tomé el pico y se lo acaricié, luego me bajé y empecé a chuparlo. Era de dimensiones ciclópeas, creo que de 20 centímetros o a lo mejor más con su escolta de dos bolas grande y peludas. Mientras me acariciaba entera y jugueteaba con los pezones que estaban durísimos y había alcanzado su mayor dimensión de casi tres centímetros cuando ya estaba muy excitada y caliente.

    -Avísame cuando vayas a eyacular amor.

    -No te preocupes pues soy un maratonista de la cama. Tendrás varios orgasmos antes de que te llene de leche. Ahora abre las piernas para penetrarte.

    Lo hice y me montó con las piernas bien arriba, tipo patas al hombro.

    Su tronco me quedó perfecto, entro muy ajustado y me lo metió integro. Nada raro pues con mi experiencia tengo una concha enorme y muy abierta igual que mi culo.

    -No te apures amor, bombea más lento pues así puedo gozar más y no molesta. Seguro que a tus minas les duele, pero como son jóvenes se la tragan y no dicen nada creyendo que es parte del placer ji.ji.ji… así está mejor mira que me tienes que hacer gozar como nunca pues es primera vez que monta un chico tan joven.

    Luego de un rato sentí los síntomas del orgasmo. Me vino y fuerte, escalofríos, tiritones y mis piernas para cualquier lado, lo gemí y lo grité fuerte, él se sonrió, pero siguió dándome sin parar. Obviamente a los tres minutos estaba nuevamente orgasmeando con la misma fuerza que le anterior y él dándome como si nada, luego unos minutos y otro más. Ahora sí que sentí como un mareo y caí lacea. Él se detuvo y me dejó descansar.

    -Mi celestial culeador, eres un monarca de las cachas… ¿cómo dejas a las chicas después de horas de culear?

    -Jajaja una hasta se desmayó y me dijo que no saldría más conmigo pues la iba a matar a pencazos, jajaja, al otro día me llamó para que la montara de nuevo. Otra quedaba como muerta de tanto orgasmo tenía que esperar que se pusiera bien para seguir. También me llamó en la tarde para seguir culeando pues estaba aún tiritando de las cachas anteriores y quería “regularizarse”. Las mujeres gozan mucho más que uno y me he dado cuenta de que somos nosotros juguete de ustedes y no al revés como dicen.

    Descansamos un rato y se quedó chupándome los pezones por lo que luego estaba caliente y le pedí que me penetrara… apuntó a mi ano y me preguntó si podía a lo cual me enderecé y saqué del velador mi suavizante y le pedí que me lo pusiera hasta bien adentro y que se colocara bastante en el pico.

    Me colocó de espaldas y me levantó bien las piernas, apuntó y me lo metió suavemente. Entró muy bien, me agradó y sentí que sus pendejos quedaban topándome las nalgas, o sea me lo comí completo.

    De nuevo una larga corrida de bombeos y de pronto eyaculó una formidable cantidad de leche. Yo, hirviendo, me seguí moviendo hasta que me vino el orgasmo. Los orgasmos de culo, en general son muy fuertes, pero este fue un terremoto. Perdí el control totalmente tiritando como condenada a muerte y como él se movía fuerte la leche me empezó a correr por las nalgas y a transformarse en merengue. Al final terminé con el culo blanco del semen batido y el hoyo me quedó abierto un buen rato por lo que sentí el aire fresco meterse en él. Muy agradable.

    Nos fuimos a duchar lo que dio para una enjabonada deliciosa y él quiso metérmelo nuevamente,

    -No mi amor esta bueno, aunque…

    Me bajé y le hice una chupada de película. Sin pensarlo me eyaculó en la boca, tragué con fruición la leche blanca, caliente, dulzona y nada de ácida.

    Este chico tenía todo magnífico.

    Nos tomamos un buen refrigerio y quedamos de que el volvería nuevamente ojalá los miércoles pues tengo la tarde libre.

    -¿Y los fines de semana?

    -Puta madre mi delicia sería fantástico, pues te vienes a pasar la noche con carta blanca para abusar groseramente de tu profesora de matemáticas… jajaja.

    Quedé feliz. Misionero, perrito, patas al hombro, riñones taloneados, secretaria, carretilla, etc. hicimos todas las poses que existen.

    Y tuve orgasmos sensacionales. Tragué la leche y me enculó causándome el orgasmo más violento en muchos años.

    Bueno espero les haya gustado la historia.

    Un beso donde más les guste y ya les contaré otras de mis aventuras sexuales.

    Sole.

  • Una fiesta, alcohol, mi hijo

    Una fiesta, alcohol, mi hijo

    Hace unos meses fue la fiesta de cumpleaños de una muy amiga mía y siempre hace enormes fiestas –ya publicaré varios relatos sobre mis travesuras en esas fiestas- y me acompañó mi hijo. Para variar hubo mucho alcohol y como es una casa bastante grande, había mucho espacio para lo que sea. Había gente en la alberca, en un par de barras que tiene, en las salas, en todas partes; y como siempre, te encontrabas con gente fajando o de plano cogiendo en lugares más o menos escondidos. Yo me puse a fajar con un güey en una de las salas y luego me cogieron discretamente cuando me metí a la alberca.

    Ya muy tarde, además de pues ser muy tarde, yo no estaba en estado como para manejar, así que Adriana, mi amiga, me insistió en que nos quedáramos a dormir mi hijo y yo; por supuesto acepté. Nos quedamos en la misma habitación porque había más gente que se quedaría y ocuparían los demás cuartos.

    Era un sola cama -matrimonial- y pues mi hijo -Beto- y yo nos acostamos. Ambos en ropa interior; bueno, yo una playera que me prestó Adri, sin bra y con mi tanguita. Beto, solo con sus boxers. Ambos estábamos tomados; yo me dormí enseguida, pero me desperté cuando sentí un bulto duro en mis nalgas y las manos de mi hijo agarrándome las tetas -estábamos de cucharita- me desperté, pero no reaccioné, me quedé quieta, haciéndome la dormida.

    -Estás bien buena, mamá. Tienes unas tetas y un culo de infarto; siempre te me has antojado. Un chingo de veces he visto cómo andas de puta, cómo te meten mano y quisiera ser yo -su verga se endurecía- quiero mamarte las tetas y la concha, quiero cogerte y llenarte de mecos. Hace rato vi como te estaba metiendo mano a placer, hasta te dedearon, seguro te mojaste de a madres -empecé a excitarme, la verdad es que el incesto ha sido común en mi familia.

    Beto bajó su mano a mi panochita -me gusta que te rasuras la papaya- me moví simulando que me estaba despertando -ya sé que estás despierta, mamá; también sé que estás caliente, estás mojada; sé que vas a dejar que te coja, sé que quieres que te coja, mamá -en ese momento metió la mano en mi tanga y empezó a masturbarme- me tienes bien pinche caliente, Ana.

    -No, Beto –le dije entre gemidos-.

    -¿Qué? ¿Solo andas de puta con otros? ¿Solo se las das a otros? Se me hace que hace tiempo que quieres que te coja, Ana. Por eso siempre que voy a verte andas medio encuerada por tu casa.

    -Siempre ando así por la casa.

    -Sí, pero te gusta provocar, mamá… quieres que te cojan, quieres que te coja su verga estaba cada vez más dura y grande-.

    -No, Beto, ya párale.

    -Te voy a meter mi verga, Ana –me susurró, entonces me abrió las piernas y me la metió-.

    -¡Beto, no! ¡Ay, no mames! –ahogué mi grito y gemía en silencio para que no nos oyeran-.

    -Estás bien pinche buenota, mamá –me bombeaba fuerte y rápido, me agarraba las tetas y pellizcaba los pezones-.

    -Puta madre, la tienes durísima, Beto.

    -Te gusta, ¿verdad? Te gusta mi verga, Ana –asentí– dímelo, dime que te gusta mi verga, dime que eres una puta.

    -No hables tan fuerte, Beto.

    -¡Dímelo!

    -Me encanta tu verga, Beto, la tienes súper dura…

    -¿Qué más? ¿Eres una puta, verdad, mamá? Te encanta que de ten verga.

    -Sí, sí, me encanta que cojan; me encanta la verga, Beto –me volteó, me puso de misionero, me dijo que me quitara la playera, me abrió las piernas y me la metió; me estuvo dando duro-.

    -Le pusiste los cuernos a mi papá, verdad, ¿Ana?

    -Sí, Beto.

    -¿Y a Gabriel?

    -Sí, también.

    -¿A Bernardo?

    -También.

    -Qué rico rebotan tus tetotas, mamá. Te cogías a los vecinos, ¿verdad? –asentí.

    -M-hm… sí.

    -Eres una puta… muchas veces oí como te cogían, cómo gemías, cómo pedías verga, cómo pedías mecos y me la jalaba imaginando que me lo pedías a mí. Por fin se me hizo.

    Después de unos minutos que me dijo que se la mamara, se paró al pie de la cama y me cogió la boca.

    -Te he visto mamar vergas; te vi mamársela a mi papá, a Miguel el vecino de Coapa; te vi mamársela al de la tienda; al del agua; a Gabriel, a amigos suyos… ay, qué rica boquita tienes, mamá.

    -Mmmm…

    -Te vi saboreándole la verga a Bernardo, a su cuate Omar, a su tío… y a otros culeros… y cómo se me antojó que me la mamaras, Ana.

    -Mmmm…

    -Ah, quiero que te tragues mis mecos –en ese momento me cogió la boquita más rápido, sentí cómo palpitaba su verga en mi boca y entonces me la llenó de su leche calientita; era bastante y me la fui tragando y seguí mamándosela-.

    -Putísima madre, ¡qué rico! Por fin se me hizo.

    Nos acostamos y él se durmió enseguida, la verdad yo sí tardé en dormirme; ya había tenido relaciones con familiares, pero nunca pensé que mi hijo me viera de esa manera.

  • El infierno: Epílogo de encuentro casual y de voyerismo

    El infierno: Epílogo de encuentro casual y de voyerismo

    Después de aquel encuentro por cierto muy excitante; pasaron semanas, dos para ser más exacta; estaba en mi apartamento tomándome una copa de vino y por mi cabeza pasaban imágenes de aquella noche, no sé, pero me sentía ansiosa así que no aguanté más y me voy a mi habitación.

    Voy a la ducha, el calor del agua recorriendo por todo mi cuerpo hace que me sienta más ansiosa, pero evito tocarme porque quiero que sea en aquel lugar nuevamente. Me coloco un leggins tipo cuero negro y una blusa blanca con un escote que caía por mis senos, si, esta vez no usaría brasier; quería sentir el rose de la tela por mis pezones; uso unos botines negros y mi cabello largo recogido con una coleta alta.

    Llegando al bar piden mis cosas y me entregan el antifaz, me ofrecen una mesa y un trago. La música de fondo está muy amena para la situación, había parejas bailando que por cierto muy sensual; recordé aquella noche donde estábamos los tres ahí en aquella pista así que no lo pensé dos veces y con mi trago en la mano me fui a la pista cerrando mis ojos y me dejé llevar por el ritmo. Contorneaba mi cuerpo al ritmo de la música de un momento a otro sentí roces por mi cuerpo, fragancias deliciosas, manos que rozaban mi culo… yo seguía con los ojos cerrados y solo disfrutaba de aquellos roces.

    Pasado unos minutos me dirijo a la mesa nuevamente y pido otro trago.

    -Señorita, el caballero del balcón le envía este trago.

    Al recibir aquel trago veo que con él lleva una servilleta con una nota que decía:

    “No te he podido sacarte de mi mente hermosa, mis ansias por tenerte hicieron que llegaras nuevamente a mi”

    Al leer esas palabra supe de quien se trataba y mi respiración se agitó, si porque era lo que más deseaba; era verlo nuevamente.

    Miró hacia el balcón y ahí está imponente como siempre, vestía una camisa negra con los primeros botones abiertos y un pantalón del mismo color; tomo mi copa y le hago una señal de ¡Salud! Él baja y me da un beso en la mejilla…

    -Hola hermosa, como estás de atractiva esta noche

    -Tú no te quedas atrás Chris, como siempre muy guapo

    -¿Bailamos hermosa?

    Sin decirle una sola palabra lo tomo de la mano y lo llevo a la pista. Me toma por la cintura, esto hace que quede pegada a su cuerpo y sienta su falo; nos miramos fijamente, veo en sus ojos las perversiones más oscuras esto hace que lo tome por el cuello y le robe un beso muy apasionado. Siento el roce de sus dedos pasando por mi nuca y me aprieta con fuerza lo cual el beso es más intenso.

    Dejamos de besarnos dándole la espalda y meneo mi cuerpo levantando mis brazos haciendo que mi blusa se suba; él me toma por la cintura haciendo que sienta su cuerpo pegado al mío; con el movimiento de su cuerpo por el ritmo de la música se restriega en mi culo descaradamente al sentirlo solo muevo mis caderas en círculos para sentir su pedazo de carne.

    El movimiento cada vez es más intenso que siento mi entrepierna húmeda, sus manos viajan por debajo de mi blusa llegando a mis pechos… gimo sin darme cuenta al sentir sus dedos rodeando mis pezones haciendo que se pongan duros, recorre con su lengua mi cuello llegando al lóbulo de mi oreja para después morderlo… ¡wao!, este hombre me fascina; aprieta mis pechos, los amasa, pellizca mis pezones… sigo restregándome cada vez más estoy muy mojada.

    Él baja su mano a mi entrepierna y roza con sus dedos mi coño, por la textura de la tela hace que lo sienta muy rico, si porque tampoco llevo pantis… esta noche quiero comportarme como una puta sacar esos demonios que llevo dentro y entregarme a este hombre que tanto he deseado.

    Él abre la cremallera y mete su mano, separó un poco mis piernas para que él tenga mejor acceso, empieza a jugar con mi coño separando los labios para sentir mejor placer… hunde sus dedos esto hace que gime nuevamente, sigo bailando muy sensual, no solo me dejo llevar por la música sino también por las caricias que me da Chris… sentir sus dedos hurgando mi coño y a su vez amasando mis pechos con fuerza… sus manos son tan grandes que siento que abarca a las dos.

    -Como estas de mojada, no sabes cuantas noches he tenido en mi mente tu coño… hundirme en él y sentir nuevamente tu calor

    Esas palabras hacen que me excite cada vez más porque yo también he deseado a este hombre con locura.

    -Chris, hazme tuya

    -Esta noche seremos de cada uno

    Saca sus dedos y se los lleva a la boca mientras me observa con lascivia quedando mi coño palpitando, deseando por más.

    Me toma de la mano y me lleva al segundo piso y entramos a una habitación similar a la que estuvimos los tres esa noche, sin esperar nada me arrincona contra la pared subiendo mis brazos separando mis piernas y empieza a besarme con hambre voraz mientras restriega sus manos por mi coño… quiero que este hombre haga conmigo lo que quiera, quiero sacar las ganas que le tengo a este hombre.

    Me retira mi blusa y toma mis pechos llevándolos a su boca, lame, chupa, muerde cada uno; es como un depredador de tetas… sus movimientos cada vez son más intensos que gimo cada vez más duro hasta que no aguanto más y me corro en su mano.

    Luego, me toma por mis nalgas y me lleva alzada a esa X de madera que esta fija en la pared, me coloca las esposas que están a cada lado; después me despoja de lo que me queda puesto y separa mis piernas colocando las otras esposas también en mis tobillos. Al sentirme indefensa y al servicio de él hace que respire agitada…

    -¡Uff! ¡Así te quiero, toda para mí!

    Saca del cajón un vibrador negro y lo enciende, escuchar ese sonido hace que mi respiración sea más fuerte, se acerca a mí y empieza a pasarlo desde abajo recorriendo la parte interna de mi pierna y va subiendo despacio, mis ansias son cada vez más… me mira con lujuria llega a mi vulva y hace círculos sobre él y se queda en el clítoris… las vibraciones hace que me sobresalte y gime duro…

    -Esta noche estarás a mi merced

    Sigue su recorrido llegando a mis pechos haciendo círculos alrededor de ellos hasta llegar a mis pezones que se encuentran duros. Se acerca a mi boca y me besa apasionadamente tomándome por el cuello, mientras baja el vibrador nuevamente a mi coño y me tortura con este, mi respiración es cada vez más agitada… Él continúa besándome con vehemencia no para con lo que hace, esto hace que me sacude haciendo que suenen las cadenas; dejo de besarlo y gritó cada vez más… que sensación sentirme ahí dispuesta para él…

    -No hermosa, aún no te corras

    -¡Chris! Me torturas, por favor no me dejes así

    -Tranquila hermosa, te voy a llevar al infierno

    Va nuevamente al cajón y saca las pinzas de pezón

    -Chris quiero sentir ese dolor rico en mis tetas

    -Sé que te gusta el dolor, así que te complaceré

    Pone cada uno de ellos y los aprieta a mi elección; en frente hay un espejo y veo mi reflejo, que placer verme ahí me siento como la protagonista de una literatura erótica.

    Me suelta de las esposas me da un beso en mis muñecas y me gira quedando frente a la pared y nuevamente me coloca las esposas, al estar nuevamente indefensa me da unas cuantas nalgadas haciendo que el dolor me excite cada vez más.

    Escucho que abre nuevamente el cajón no sé qué ha sacado, pero estoy ansiosa porque no sé qué me espera.

    -Saca ese culo tan rico que tienes como si me lo ofrecieras

    Es tanta la excitación que paro mi culo para él.

    -Todo tuyo cariño

    -Uff, no sabes como me pusiste con esas palabras

    Todos mis orificios son tuyos

    Se acerca y siento algo viscoso pasando por mi raja, luego siento sus dedos recorriendo llegando a mi hoyito y hunde un dedo en él, esto hace que pare más mi culo, estoy deseosa por sentirlo. Mientras está ahí, con un carrito puntiagudo recorre mi espalda, esto hace que la arqueé; siento corrientes por todo mi cuerpo es una experiencia que nunca había vivido; ese carrito recorre por mi cintura, culo, piernas y sube nuevamente; ahora recorre por mis tetas haciendo que el dolor se intensifique cada vez más.

    -Chris te deseo mucho, tómame seré tu puta

    Deja de recorrer mi cuerpo con aquel objeto y pasa sus dedos por mi coño haciendo que me excite cada vez más, luego siento que saca el dedo de mi hoyito y pone algo frío por la entrada.

    -Esto te va gustar hermosa, solo déjate llevar

    -Confío en ti

    Siento aquel objeto entrar poco a poco, siento un ardor hasta sentir que mi hoyito lo succiona.

    -¡Woo! Ahora si ese culo tiene el toque que le faltaba

    Sentir el plug en mi culo hace que mi respiración se acelere más… mi coño palpita… mis tetas me arden… arde todo mi cuerpo…

    Chris me toma por la cintura y sin dudarlo se hunde en mi… ¡Ah, sí! Que sensación tan deliciosa sentir esa verga dentro de mí, empieza a embestirme con fuerza, mis nalgas se sacuden… mis tetas también y adicional se estiran por las pinzas… escucho su respiración agitada y el golpe de su pelvis contra mí culo… sentir esa doble penetración es lo más delicioso que he sentido.

    -Chris que rico, así dame más duro

    Me toma de mi coleta y hace que me acerqué a él.

    -¿Te gusta cómo te cojo?, ¿te gusta sentir mi verga dentro de ti?

    -Sí, es lo que había deseado desde aquella noche en el hotel… dame más de ti

    -Así va ser hermosa

    Me toma por el cuello y me aprieta un poco esto hace que se me dificulte respirar, pero me gusta.

    Sale de mí, se sienta en el piso quedando su rostro en mi coño y empieza a lamerlo, como puedo me acerco más a él para restregarme, pero él me castiga alejándose por momentos; esto hace que me desespere… me siento como una perra en celo ya que quería rozar mi coño. Chris me toma por mis caderas y hunde su lengua en mí, chupa y chupa jugando con su lengua mientras grito ¡Ah! Si dame más, tiemblo, mis piernas me flaquean si no fuera por las esposas me caería ahí… siento que me voy a correr cuando él se retira.

    -No Chris, por favor

    No dice nada solo suelta las esposas me gira nuevamente quedando frente a él y me las coloca de nuevo, pero solo de mis manos, luego me toma por las caderas y me alza haciendo que me clave nuevamente en él… sus embestidas son fuertes, coge la cadena de las pinzas con la boca y esto hace que con cada movimiento sienta dolor en mis tetas, se hunde en mí una y otra vez, quiero que me parte en dos, quiero correrme, quiero que esto no termine… me siento algo mareada mi respiración cada vez es más fuerte, mi cuerpo hierve.

    -¡Chris si así!

    -Dale hermosa lleguemos juntos

    Su respiración también es muy agitada… siento una corriente por mi cuerpo cuando él retira de un jalón las pinzas y gritó ¡Ah! Y exploto… él me aprieta y su respiración se pausa cerrando sus ojos. Juntos llegamos a ese clímax… nos quedamos ahí quietos por un momento.

    Me baja soltando las esposas y caigo rendida sobre sus brazos llevándome a la cama y juntos nos quedamos ahí tratando de calmarnos… me acaricia mi piel estando húmeda mientras nos besamos apasionadamente.

    -Esto no acaba aquí hermosa, no te dejaré ir; la noche continua

    -Así es Chris quiero más de ti

    Esta noche fue de sexo rudo, cuerpos con hambre en aquella habitación que era… ¡Nuestro infierno!

  • Cuarteto duro con unas viejas amigas

    Cuarteto duro con unas viejas amigas

    Este relato me sucedió hace poco, cuando mi esposa se encontraba fuera de la ciudad, mi amigo Edgar me propuso salir un fin de semana a un bar muy conocido de la ciudad de Teva, muy conocido porque iban personas de 35 a 50 años en búsqueda de aventuras y más que todo sexo.

    Pase por el departamento de mi amigo y salimos hacia el lugar. Entramos, tomamos asiento en unos lugares frente a la barra.

    El ambiente estaba ameno, había personas bailando y con mi amigo pedimos una botella de tequila, la cual fue servida casi de inmediato. Charlábamos muy ameno con mi compa cuando siento que alguien le llama la atención a Edgar y se percata que se trataba de una amiga suya de la infancia, la cual no había visto hace mucho tiempo. Empezamos a platicar y a beber con Domenica quien era muy simpática y amena.

    Los tragos no faltaron y pude notar que Dome tenía un tremendo y delicioso trasero, el cual resaltaba con su pantalón ceñido, pupera y una blusa que dejaba ver unos tremendos melones. Ella nos comentó que estaba divorciada y que buscaba pasarla bien. Empezamos a bailar los tres, cuando no lo pude creer y de coincidencia veo que en ese lugar estaba Naty, una amiga de mi esposa con quien hemos follado algunas veces; ella se acerca y apegándose a mí me dice al oído que soy un cerdo, le respondí que ¿por qué? y me dice que me ha estado observando y que tengo intenciones de culear a la chica que está con nosotros refiriéndose a Dome.

    Le dije que no lo comentara con mi esposa y me dice que no había problema siempre y cuando sigamos la fiesta con ella también. Le dije que claro no había problema incluso sería un placer. Les presenté a Naty a mi amigo Ed y a Dome y nos pusimos a charlar, bailar y tomar. Al cabo de una media hora Ed me dice que vayamos a su departamento, a lo que Dome y Naty dijeron que si inmediatamente y yo pues ya sabía en qué terminaría todo eso.

    Fuimos en mi vehículo, mi amigo Edgar manejó y Dome se fue de copiloto, mientras Naty y yo fuimos a la parte de atrás. La puta de Naty se apegó a mi sobándome la verga por encima de mi ropa y yo metí mi mano debajo de su falda para oler su vagina y terminé sacando su calzonario. La zorra de Naty estaba empapada y me hizo olerlo, teniendo un delicioso olor a fresa madura. No desaproveche la situación y baje mi mano para sobarle el clítoris mientras la puta se mordisqueaba los labios y se estrujaba las tetas. En un momento veo que Naty estaba demasiada arrecha y quería sacarme la verga para mamar, pero ya habíamos llegado al departamento de mi amigo.

    Entramos y fuimos directamente a la sala. Puse música suave y empezamos bailar en parejitas. Naty estaba conmigo y al son de la música la zorra empezó a desvestirse. Dome dijo que no esperaba esto así abiertamente, sin embargo, Naty se acercó a ella y empezó a besarle mientras le sonaba las tetas. Dome empezó a desnudarse y Ed y yo también lo hicimos.

    Les hicimos arrodillar a las dos zorras para que nos mamen y nos hagan parar bien los cipotes.. mamaban tremendamente y Dome se dirigió a mi pene metiéndose hasta el fondo. Naty por su parte tomaba sus enormes tetas y poniendo el pene de Ed en medio, le pajeaba duramente!! Hay que reconocer que mi amigo Edgar tiene un pene prominente también, alrededor de unos 20 cm de chorizo, el cual la puta de Naty se lo comía enteramente. Mientras me mamaba Dome podía notar sus enormes tetas y nalgas que tenía…

    En los hombros y pechos tenía unas pecas deliciosas que me excitaban, así mismo, la veía y acariciaba su cabello rubio mientras la puta me metía la lengua en la uretra y me sobaba el trasero con sus manos… Esto provocaba unos espasmos en mis testículos que estaban a punto de estallar con semejante felación de la hembra.

    Ed me dice que quiere perforar el ojete de Naty y yo me propuse a partirle el ano de Dome. Les pusimos en cuatro patas a ambas y abrimos sus nalgas. Cogí mi pene y le metí poco a poco en el orto a Dome hasta que entró todo quedando una escena bien arrecha con esas nalgotas enormes y mi falo clavado en medio de su culo. Empezamos a darle con todo a éstas dos putas por un buen rato, la zorra de Naty se corría a chorros en cada embestida de mi amigo.

    En un momento le hago una señal a Ed para intercambiar y ahora yo me prestaba a encular a Naty. Un tremendo hueco dejado por mi amigo que me dejaba ver hasta las entrañas de la puta. Mi amigo Edgar se acostó y ahora Dome empezó a cabalgar con su vagina. La perra subía y bajaba con ese culazo corriéndose en cada movimiento hasta que escucho que suena el teléfono de Dome. Mientras tenía el pene de mi amigo adentro, la puta contestó y le decía al marido que está en lo que acordaron y que le extrañaba y cosas así.

    Saqué mi pene del ojete de Naty y mientras Dome seguía hablando con su marido, me puse atrás de ella y empecé a meterle mi pene erecto suavemente. La zorra sentía mucho placer y no podía disimular con el marido, mientras tanto Ed succionaba sus tetas y al mismo tiempo los dos clavábamos sus agujeros. La cabrona colgó la llamada y nos dijo: ¡¡malditos hijos de puta denme con todo!! Y así lo hicimos…

    Empezamos a cabalgar duro a perra por un buen rato mientras chorreaba squirt por litros. Al cabo de un momento la puta empezó a gritar y pude ver que salía leche de las tetas el cual mi amigo le succionaba con todo el placer, yo por mi parte le tomaba de las caderas y me saciaba con el roce de mi pene en su recto, que me apretaba con el miembro de amigo en su vagina.

    Me hice a un lado y me acosté boca abajo y era el turno de Naty. Le ordené que se suba y me cabalgue la puta. ¡Que tetas que tiene está zorra! Mientras me cabalgaba me di el trabajo de mamar y mordisquear esas deliciosas enormes tetas que tiene. Mientras tanto mi amigo Edgar se puso atrás de ella y como es un cerdo también, empezó a darle por el ojete. En un momento la puta se dio la vuelta y empezó a besarse con mi amigo y le pide que meta su verga en la chepa también.

    Mi amigo Ed sacó su pene y empezó a juntarlo al mío en la vagina de Naty, yo me asombré un poco porque jamás había hecho eso. Empujó un poco hasta que esa verga entró y sentía el pene duro de mi amigo junto al mío penetrando al mismo tiempo a Naty, una cosa deliciosa.

    Le dimos con todo a la perra por un buen rato hasta que la cabrona en sí mismo ya no podía más, se corría a chorros encima mío, sudando y llenándome de la leche de sus tetas en mi boca.

    Estuvimos así un buen rato, pero a un lado estaba esa ricura de Dome que debía ser bien cogida por mi para volver a repetirla. Entonces Naty y Ed se hicieron a un lado y me levanté de la cama. Tome a Dome y la puse al filo de la cama. Viéndola fijamente y tomando mi pene empecé a sobarle el clítoris de arriba hacia abajo con mi glande hinchado. La puta me dijo que quería quedar preñada y que su marido la había dado permiso porque por él no puede concebir. Al oír esto le ordené que se ponga en cuatro abriendo bien las nalgas así lo hizo y empecé a clavarle la verga en su vagina mientras sonaba con mi pulgar su ojete.

    Le metí la verga de una manera frenética mientras la puta arqueaba su trasero y se excitaba más. Le di por unos 10 minutos mientras a mí lado Ed le daba con todo por el ojete a Naty. Al cabo de un momento empecé a terminar dejando todo mi semen dentro de la chepa de la putita de Domenica quien gritaba de placer moviendo sus nalgas. Al rato veo que se dirige a mi amigo y le dice “estás listo”, y veo que mi amigo saca su pene del culo de Naty y se dirige a la chepa de Domenica para luego de unos segundos, dejarle toda la leche dentro de su vagina; al rato pude ver cómo el semen de los dos machos escurría de la chepa de Done, quien se tocaba y probaba con sus labios ese néctar de Ed y yo.

    Nos sentamos un rato los cuatro en la cama y empezamos a platicar, le pregunté a Naty que donde estaba Juan y me dijo que estaba de viaje.

    Dome así mismo nos contó que su marido le había dado permiso para que se acostara con alguien con el objetivo de quedar preñada, que suerte de nosotros ¿no? Acordamos entre todos en meternos en la cama los cuatro debajo de las cobijas y apagar la luz hasta el día siguiente. Dome y Naty al medio y los dos machos a los lados. Pude ver que estás dos putas empezaron a hacer el amor, sobándose se las tetas y se besándose mientras Ed le daba pene a Naty de ladito y yo hacía lo mismo con Dome…

    Intercambiábamos de hembra con mi amigo y yo sentía el calor del culeo de todos en esa misma cama. A la mañana despertamos los cuatro y fuimos a desayunar. Pase dejando a Dome y a Naty en sus casas y yo me fui a la mía. Tenía hinchados y con un leve dolor de mis testículos por tanto sexo que les di a este par de zorras.

    Si te gustó el relato escríbeme para seguir con más.

  • La influencer influenciada (cap. 3): Texturas

    La influencer influenciada (cap. 3): Texturas

    Durante el trayecto, fueron conversando de tonterías. Del tiempo tan malo que les había tocado, de lo complicado que estaba el centro para aparcar y cosas por el estilo.

    Lara le escuchaba hablar; y bien sea por la incapacidad que tenía Juan Ignacio de mirarla mientras conducía o por el devenir tan desinteresado de la conversación que mantenían, comenzó a sentirse mucho más tranquila, incluso relajada.

    Notaba cómo le palpitaba el coño cada vez que regresaba mentalmente a su asiento y volvía a ser consciente de donde se hallaba. Incluso fue capaz de ignorar cuán lejos se encontraban, pues todo el recorrido lo hicieron hablando y distrayéndose.

    Él vivía a las afueras, en un barrio de obra nueva que apenas haría seis o siete años de haberse construido.

    Finalmente, tras internarse entre aquella maraña de pisos dispersos, localizó su bloque, metió el coche en el garaje y cuando lo hubo aparcado, apagó el motor.

    En ese momento apoyó su mano derecha sobre la pierna de Lara, mientras acompañaba tal acto diciendo.

    -Ya hemos llegado, pequeña-.

    -¡Sí que vives lejos, eh! Pensé que íbamos a pasarnos la ciudad. -Dijo ella visiblemente sorprendida.

    -Jejeje. -Rio Juan Ignacio.

    -Tienes razón, pero es una zona mucho más tranquila que el centro. Ya lo has visto viniendo. Todo lo que hemos tardado en salir y poder coger la circunvalación-.

    -Ya, eso sí. -Dijo una Lara que, a ojos de él, se apreciaba visiblemente más a gusto.

    La guio por el garaje hasta que ambos se toparon con el ascensor. Una vez dentro, pulsó el número dos y subieron.

    En el momento en que Juan Ignacio abrió la cerradura de su apartamento, se apartó con decisión, invitándola con un gesto a entrar en primer lugar.

    Ella accedió al interior y, tras de sí, pudo escuchar el estridente golpe que propinó la puerta al cerrarse. Un estruendo que sintió en lo más profundo de su ser.

    A penas comenzaba a asimilar ese acontecimiento cuando él, que recién acababa de desprenderse de su abrigo, ya la estaba dirigiendo hacia el salón, marcándole el camino con su mano apoyada en la parte baja de su espalda.

    Una vez allí, le acompañó hasta el fondo, donde le hizo sentarse en un sofá de enormes dimensiones con la forma de una ”ele”.

    En su afán por aparentar ser un buen anfitrión, le ofreció algo de beber.

    Ella le pidió agua y, cuando regresó con el refrigerio, trajo su vaso en una mano mientras en la otra portaba un vaso solo con hielo.

    Una vez los dispuso en la mesa, se acercó a un mueble bar situado a la izquierda de la habitación, y luego de extraer de la vitrina una botella de bourbon semivacía, volvió al sofá con ella.

    -¿No quieres probar un poco? Tengo también Coca-Cola por ahí. -Le preguntó.

    -No gracias. Es un poco pronto para beber-.

    -¿Pronto? jejeje. Sí son casi las cuatro de la tarde. Seguro que los sábados empezáis a beber antes tú y tus amigas-.

    -jaja. ¡Qué va! Cuando salíamos lo hacíamos más tarde. Pero a penas salgo ya. -Dijo ella.

    -¡Pequeña! Tienes que disfrutar más de la vida, que estás en una edad muy bonita. ¿Cuántos años tienes, que no me acuerdo ahora?

    -Veinte. ¡Oye, que sí que salgo! Pero cada día bebo menos, eso es verdad-.

    -Bueno. Luego si te animas, bebes de mi copa y arreglado. -Indicó Juan Ignacio.

    Lara observaba a su alrededor. Ya no se encontraba tan alterada, aunque le seguía costando mucho cruzar la vista con él, y sobre todo, poderla mantener el tiempo necesario antes de apartarla y volver a resultar esquiva.

    Juan Ignacio se sentó junto a ella, a la izquierda, casi rozando su cadera con la suya.

    Comenzó a hablarle en un tono distendido. Repasando un poco la historia que habían tenido desde el mismo momento en que se habían conocido en un chat, hasta toparse con el día que les abarcaba…

    También estuvieron reviviendo anécdotas, y al final del todo, le confesó que siempre había tenido muchísimas ganas de conocerla. Algo que, por otro lado, Lara ya sabía, pues era un interés común que se daba entre todos los maduros con los que se relacionaba.

    Para ese entonces, la confianza ya era mutua y atendía a las miradas con menos evasión. Se creía tan a gusto que incluso se atrevió varias veces a soltar algún que otro vacile o broma, que enseguida era respondida con otra todavía más intensa por parte de él.

    -Eres una preciosidad, cielo. Seguro que te lo dicen mucho. ¡Y muchos! jejeje. -Concluyó, mientras emitía una breve carcajada.

    -Qué bobo. ¿Quién me lo va a decir?

    -¡Hombre que no! ¿O es que los chicos de tu entorno se han vuelto bobos? Si no, no lo entiendo-.

    Ella rio. Visiblemente risueña por el cumplido.

    A estas alturas, la mano de Juan Ignacio llevaba ya un rato bailando y dejándose posar a lo largo y ancho de toda la pierna de Lara.

    Cuando se mantenía de pie, su vestido no alcanzaba a cubrir sus rodillas, pues su vuelo quedaba algo así como a un palmo de las mismas. Pero el estar sentados tanto tiempo había provocado que esa parte de la tela retrocediera lo suficiente para apreciarse con nitidez una gran parte de sus muslos.

    En algunas ocasiones, subía con sutileza ese trocito de tela, que a su juicio, estorbaba completamente. Hasta llegar a un punto que era evidente si se comparaba lo descubierta que se mostraba esa pierna con la otra.

    A Lara no parecía molestarle, pues no hizo amago alguno que indicase incomodidad.

    Y así era. Se sentía sosegada y disfrutaba mucho haciéndose la tonta, mientras ese hombre maduro acariciaba su pierna y subía su vestido pensando que no se daba cuenta.

    Mientras ella estaba hablando, él la interrumpió de repente.

    -¡Oye! jejeje. Me acabo de acordar de una cosa. ¡Casi se me olvida!

    -¿De qué? Miedo me das, jaja-.

    jejeje. Pues de qué te dije que vinieras para darte un masajito en la tripa. Para ayudarte a ir al baño. ¿Te acuerdas?

    Ella rio nerviosa, pero a esas alturas, ya quedaban bastante lejos aquellas sensaciones paralizantes que tanto temor le habían causado.

    Reconvertida la inseguridad en una sensación más reconfortante y con la impresión de poder contar ahora con la fortaleza suficiente, se estimó preparada para dejarse llevar y encarar casi cualquier tipo de efeméride.

    -¡Es verdad! Jaja. Yo tampoco me acordaba para nada, en serio-.

    -Ven, ponte aquí. -Dijo Juan Ignacio, mientras juntaba las piernas y señalaba con la otra mano donde quería que se sentase ahora.

    -¿Seguro? Igual te peso mucho. -Dijo Lara.

    -Jejeje. -El rio amistosamente y corrió a corregirla.

    -En absoluto, pequeña. Si eres muy delgadita. ¡No pesas nada! No entiendo cómo no se te ha llevado el viento antes-.

    La mano que hasta ese momento había yacido sobre su pierna, pasó a alojarse ahora en su espalda, donde, a base de propinarle diversos golpecitos, logró que terminara de decidirse y se alzara del sofá.

    Una vez que se levantó, la agarró de la cintura con ambas manos y la situó delante suyo, para a continuación girarla con ligereza y disponerla levemente sobre sus rodillas.

    Era como una muñeca para sus ojos.

    Debido a su altura, su peso actual y a sus prominentes brazos, podía manejarla casi como si fuese un cojín.

    Eso le volvía loco, pero no valía propasarse antes de tiempo. Debía ser paciente y eso lo sabía. Iba poco a poco, pero sin detenerse nunca del todo.

    En cuanto ella misma terminó de acomodarse, notó la presión que su culito ejercía sobre sus piernas.

    Una vez la tuvo montada encima suyo, comenzó a separarlas poco a poco, hasta que el trasero de Lara hiciera contacto con el cojín del sofá, quedando abrazada entre los cuádriceps de Juan Ignacio.

    -¿Estás a gusto? -Le preguntó al oído, empleando para ello un tono susurrante.

    -Sí, estoy bien. -Fue lo único que ella alcanzó a articular.

    En ese instante la abrazó, rodeándole el vientre con sus brazos. Mientras él hacía eso, ella poco a poco iba relajando el cuerpo, hasta terminar su espalda recostada sobre su barriga, esa que, a la hora de estar sentado, le costaba más trabajo disimular.

    Cuando entendió que ya se encontraba preparada, empezó lentamente a levantarle el vestido por la parte delantera.

    Pero el culo, apoyado sobre el sofá, impedía que pudiera seguir subiéndolo más arriba, por lo que le pidió que se inclinase un momento, para así retirar por completo esa parte de tela trasera que le impedía avanzar en el descubrimiento de su precioso abdomen.

    Ella se escoró un poco hacia delante, circunstancia que él aprovechó para subir el vuelo del vestido hasta la altura de la cintura. Una vez hubo liberado ese trozo de tela, volvió a sentarse corriendo, como queriendo evitar así que su culo al desnudo, tan solo interrumpido por un ”culote”, pudiera ser visto por él.

    Pero evidentemente, había sido testigo de su preciosa imagen. Estaba detrás, por lo que al inclinarse, durante unos breves instantes, pudo tenerlo justo delante de sus ojos; solo para él.

    Cuando Lara retornó a su sitio, él continuó subiendo la tela del vestido. Esta vez logrando superar sin dificultades la zona de la pelvis, que alumbró a aquel ”culote” por su parte anterior.

    Era un conjunto blanco y liso por ambas caras, a excepción de los laterales, que bordados con gran lindeza parecían describir formas florales.

    Al rebasar esa altura, notó como Lara emitía un profundo jadeo, que hubiera sido imperceptible de no ser por el hecho, o más bien por el deleite, de tenerla apoyada sobre su pecho y barriga.

    Eso le estimuló de una manera casi descontrolada, animándolo a seguir decididamente con su propósito. Sin distraerse demasiado prosiguió levantándoselo, para descubrir por primera vez su pequeño ombligo… Un ombligo que se esculpía sobre un vientre plano y tono de piel claro, carente de cualquier imperfección.

    El ascenso concluyó cuando se aproximaba a escasos centímetros del sujetador.

    Al ir a rebasar esa línea, Lara le detuvo.

    -¡La tripa! No sigas, que te vas a pasar de ahí. -Dijo empleando un timbre de voz suave.

    -Jejeje. Es verdad, pequeña. Es que me he despistado un poco-.

    -Sí… claro. Solo un poco. -Sonrió finalmente Lara.

    -Es que tienes un cuerpazo. Lo había visto en algunas de las fotos que me enviabas, pero siempre te tapabas la cara. No había podido verte en conjunto hasta ahora-.

    -Ya… Lo hago por seguridad. Que luego esas imágenes terminan donde ya sabes. -Dijo ella.

    -Jejeje. Es verdad. En páginas guarras. ¡Eh! -Apuntó Juan Ignacio de forma burlona.

    Aquel comentario, tan espontáneo como atrevido, la hizo reír brevemente y asentir con empatía en señal de entendimiento. Risa que se vio alterada hasta su interrupción, al ser consciente de cómo, sin previo aviso, se había lanzado ya a acariciar su vientre, empleando para ello sus dos inabarcables manos.

    Lo palpaba sin respetar un orden determinado, pero manteniendo cierta armonía en sus movimientos. De vez en cuando le rozaba la pelvis, dejando que la yema de alguno de sus dedos se deslizase unos milímetros por debajo de su ”culote”, para huir enseguida de allí como haría un chavalín después de haber cometido una travesura.

    -Lara, para ser tan delgada, tienes unas caderas preciosas, muy marcaditas. -Dijo Juan Ignacio mientras aprovechaba para adherirse a ellas con ambas manos.

    -Jaja. ¡Pues gracias! Es por genética, sobre todo, mi madre y mi hermana también tienen caderas anchas. -Le nació responder.

    -Pero tú las tienes muy bonitas, ¡eh! Muy voluminosas. Te aseguro que para lo delgada que eres, sorprenden. -Apuntó él.

    Algunos minutos después de empezar a ser manoseada por aquel hombre, fuese por eso, por los nervios o por la exposición directa al frío del salón al que su tripa estaba siendo sometida, comenzó a sentir algunos retortijones. Una especie de calambres que surgían en su bajo vientre, y que desde luego, no eran desconocidos para ella.

    Lara se revolvió un poco, al tiempo que se llevaba las manos a esa zona del abdomen. En cuanto lo hizo, Juan Ignacio le preguntó, empleando para ello un tono dulce.

    -¿Tienes ganas de ir al baño, princesa?

    -Creo que sí… Un poco. -Respondió ella.

    -Ven, levántate y vamos, te acompaño. -Le sugirió Juan Ignacio.

    Ella se levantó, pero esta vez, lo llevó a cabo sin correr a ocultarse con urgencia tras su vestido.

    Primero se puso en pie, y sólo entonces, dejó caer la tela con cierta parsimonia. Lo que a él le permitió poder presenciar su culo con más calma, y no tan solo durante unos instantes como hacía un rato.

    La tomó de la mano y la dirigió hacia el baño, donde esperó a que entrase para, de inmediato, hacerlo también él.

    -Siéntate en la taza, cariño-.

    -Pero me da vergüenza que me veas y que estés aquí, delante de mí-.

    -¡No digas tonterías, pequeña! No te voy a ver nada. Te bajas las bragas y el resto del vestido ya te cubre todo. -Expuso Juan Ignacio con la clara intención de calmarla.

    -Ya… ¿Pero si huele o algo? Me da muchísima vergüenza que me veas haciéndolo-.

    -Nada de ti me da asco, cariño. Eres una preciosidad, una monada. Me gusta todo de ti. ¿Me oyes? ¡Todo! -Reafirmó él.

    -No sé…

    Mientras ella dirimía con sus dubitaciones, él se giró para buscar algo con la mirada… Cuando lo encontró, se aproximó al váter y lo puso al lado. Era un pequeño taburete.

    Se situó enfrente de Lara, cogiéndola de las caderas y susurrando directamente en sus oídos que no estaba ocurriendo nada. Casi al mismo tiempo, se disponía a moverla lo suficiente como para conseguir, gracias a un controlado empujón, sentarla sobre la taza del inodoro.

    Una vez allí, hallándose delante, posó sus manos sobre sus rodillas.

    -Tranquila, pequeña. Esto es de lo que habíamos estado hablando antes. De darte unos masajes y de que pudieras ir al baño-.

    -Ya… Pero no sabía que ibas a estar conmigo-.

    -Claro que sí, cielo. Yo lo que empiezo lo acabo. -Dijo Juan Ignacio sonriéndole, mientras buscaba hacer coincidir su mirada con la suya.

    -Si quieres empiezo yo. ¡Venga, quita! Que me pongo. -Exclamó él, mientras una enorme mueca de corte pícaro deformaba su rostro.

    Lara rio. Lo hizo de forma inconsciente y genuina. Le había conseguido extraer una pequeña carcajada, algo que sin duda contribuía a que se relajara y se acercase un poco más a él.

    Juan Ignacio se volvió a sentar, y nada más hacerlo, volvió a insistirle con que se bajara las bragas.

    -¿Seguro que quieres que lo haga? Última oportunidad. -Le avisó ella.

    -Completamente, pequeña. Lo que empecemos juntos, juntitos lo terminaremos-.

    Ese comentario suscitó cierta ternura en ella.

    No veía otra salida; además, en el fondo de su ser, tampoco tenía del todo claro que tuviese la necesidad de encontrarla o de que existiera.

    No estaba aterrada ni excesivamente incómoda. ¿Se estaría entonces volviendo totalmente loca? ¿Estaba a punto de ocurrir aquello?

    Terminó sus reflexiones sin un punto y seguido.

    Después de devolverle una sonrisa, algo menos rígida que al principio, simplemente comenzó a hacerlo. Se bajó las bragas y las soltó hasta que estas terminaron encontrando acomodo sobre sus botines.

    Juan Ignacio saltó de su taburete, abalanzándose sobre ella con sumo cuidado y procediendo a retirarle el vestido por encima de la taza, con intención de que éste quedase arremangado de alguna forma alrededor de su cintura.

    Una vez hecho esto, acercó su asiento todavía más, la cogió de ambas manos y le dijo.

    -Vamos cariño. Ponle empeño. Estoy contigo-.

    Alternaba gestos vivarachos con otros cuyo aspecto se tornaba más serio, algo que solía coincidir con las veces que la notaba haciendo fuerza. Esto enternecía a Juan Ignacio hasta unos extremos que no era capaz de omitir.

    Acariciaba su cara mientras ella procuraba complacer de alguna manera sus exigencias.

    Durante el impasse que existía entre aquellos momentos en los que apretaba y se relajaba, acariciaba su vientre con alguna de sus manos, para así poder sentir cómo este, al comenzar de nuevo el proceso, se endurecía y distendía al compás de sus intentos.

    Al poco tiempo de comenzar, logró expulsar algunos gases. Pedos cuyo sonido, no solo golpeó sus caras, sino también todos y cada uno de los baldosines que cubrían ese baño.

    Algo que ocasionó que Lara se ruborizase y se pusiera roja como un tomate.

    Juan Ignacio acarició sus mofletes con cariño, mientras mirándole a los ojos procuraba tranquilizarla.

    -Jejeje. Mi pequeña. Es algo natural. No te preocupes lo más mínimo. ¿Me oyes?

    -Sí… -Exclamó.

    Respuesta que, si bien no sonaba esplendorosa, lejos quedaba ya de asimilarse a aquel timbre, discreto y retraído, que la había caracterizado desde que se habían visto las caras por primera vez.

    Cuanto más tiempo pasaba apretando, más pedos y con mayor frecuencia solía expeler. Evento del cual Juan Ignacio se vanagloriaba, tratándolo de demostrar acariciándole la cara o directamente verbalizando.

    Lo que más le ponía, aparte de la coyuntura por sí misma, era poder conectar con alguien de una manera tan íntima como esa.

    Poder conocer sus secretos, cada defecto, aprender a apreciar todos los olores, a amar y encariñarse con cada sabor de aquella persona a la que adorase, implicaba tal éxtasis para él, que desde hacía mucho tiempo, no podía pensar en otra cosa…

    En un momento dado, se escuchó un sonido diferente que emergió del interior del váter. Similar al que hubiese hecho una piedra al caer sobre un estanque.

    Lara lo había conseguido.

  • Compartiendo a mi esposa con mi hermano (2)

    Compartiendo a mi esposa con mi hermano (2)

    Llegó la mañana del sábado nos tiramos el mañanero como de costumbre los fines de semana ya que entre semana por la hora de trabajo de ella casi no había tiempo, pero uno que otro día si nos tirábamos el mañanero, pero los sábados y domingos sí que nos dábamos ese gusto.

    Nos levantamos a eso de las 8:30 am yo me coloqué una pantaloneta y un camisa; mi esposa se colocó un short corto muy pegado y ceñido de esos que son licrado muy ajustado como un bóxer femenino color gris claro, se le marcaba todo su culo y su coño partido, marcándosele también su tanga color verde y claro mirándosele algo de humedad porque habíamos terminado de coger.

    Y en la parte superior de sus tetas se colocó un top blanco un poco transparente sin brasier abajo marcándosele sus deliciosos pezones oscuritos, cabe resaltar que siempre dormimos desnudos, pero al levantarnos nos colocamos la ropa interior del día anterior y algo de ropa mientras que decidimos bañarnos y organizarnos para salir o a veces permanecíamos desnudos todo el día en la casa hasta organizarnos para salir o no salíamos y nos quedábamos todo el día desnudos y disfrutando, pasándola rico.

    Ya siendo las 8:50 am suena el timbre de la puerta mi esposa y yo estábamos en la cocina preparando el desayuno juntos, al escucharlo miramos por la cámara del timbre y vemos que es mi hermano, de inmediato mi esposa sale abrirle. Al entrar ella lo saluda de abrazo y beso en la mejilla, pues mi hermano y mi esposa se llevaban muy bien; el queda con la boca abierta por lo sexy que estaba ella, ya lo saludo yo y lo invitamos a sentarse y desayunar.

    Ya sentados en la mesa mi hermano disimuladamente no le quitaba el ojo a mi esposa de sus pezones marcados y de su coño y culo, como era una mesa de vidrio se veía todo por debajo, notándosele a mi hermano la erección dentro de su pantalón por ver a mi esposa a si desprendiendo feromonas de sexo, a mí me agradaba eso y no le mostraba importancia y seguíamos desayunando, en la mirada de mi esposa se veía que ella también ya le había visto la erección de mi hermano dentro del pantalón tanto que daba su risa picarona y nos miramos ella y yo, mi hermano inocente de que ya nos habíamos percatado de eso.

    Marcela: Cuñado como te fue en el viaje camino aquí

    Pedro: Muy bien, realice mi viaje en horas de la noche

    Marcela: Por eso llegaste temprano

    Pedro: Disculpen si los incomode al llegar tan temprano y sin decirles que ya había llegado y tocar la pueta sin antes llamar o saber si estaban en casa.

    Fabio. Tranquilo hermano, no estamos incomodados solo pensamos que llegabas en horas de la tarde o ya en la noche.

    Pedro: Si eso pensé yo, pero decidí llegar temprano para conocer un poco la ciudad y para ubicarme un poco donde queda la empresa para donde voy el lunes a la entrevista

    Marcela: Lo mismo digo, no estas incomodando al llegar temprano, antes mejor ya en la tarde salimos todos juntos para que conozcas

    Pedro: Están seguros no quiero incomodar mucho y dañarles los planes del fin de semana

    Fabio: No hermano no hay problema

    Marcela: Por cierto, Pedro donde es la entrevista

    Pedro: Es en una empresa de confecciones como gestor de recursos humanos, se llama La Naranja ese es el nombre de la empresa.

    Marcela: ¡Oh! Ese el nombre de la empresa donde yo trabajo, Ojalá si te den el trabajo tu estarías remplazando a don Carlos; si te dan el trabajo yo sería tu secretaria, pues yo soy la secretaría del gerente don Gustavo y la del gestor de recursos humanos que es don Carlos, pero veo que ya no va trabajar más con nosotros, estoy ya casi segura que el trabajo será tuyo cuñado

    Pedro: me alegra saber eso Marcela

    Ya terminamos de desayunar y seguimos charlando ya en la sala de la casa, mi esposa cruzaba las piernas las abría mientras hablábamos y hacia movimientos sexys para que mi hermano la mirara y tiraba su sonrisa pícara, ya siendo las 12:30 pm, le decimos a mi hermano ven te mostramos el cuarto donde te vas a quedar durmiendo y lo llevamos al cuarto que estaba al frente del de nosotros, esperamos sea cómodo para ti, él lo miro desde la entrada y mi esposa pasando enfrente de él y rosándole las tetas le dice pasa mira tú cuarto acomódate organiza tus cosas, mientras que mi esposo y yo nos bañamos para organizarnos para salir.

    Él se queda organizando en el cuarto, nosotros salimos y pasamos al cuarto del frente a nuestra alcoba, pero no cerramos la puerta y al entrar a bañarnos tampoco cerramos la puerta del baño ya que siempre nos bañábamos así y nunca cerrábamos la puerta del cuarto o el baño ni siquiera para orinar o cagar cualquiera que entrara al baño ya que somos esposos y vivíamos solos y estábamos acostumbrados a estar así en casa.

    Pero a mi esposa y a mí no nos incomodaba que mi hermano estuviera en casa y en el cuarto del frente; sobre todo a mí no me importaba que el la viera desnuda o nos escuchara tener sexo o la viera sexy y mire con morbo con ganas de comérsela, a mi esposa también le provocaba morbo eso por tal motivo actuaba sexy y coqueta con él.

    Marcela mi esposa es una muy sexy, hermosa y coqueta pero respetuosa, aunque ya aviamos hablado de la posibilidad de hacer tríos y que ella me hiciera cornudo a mí y yo cornuda a ella, por eso ella actuaba coqueta con ciertos hombres del agrado de ella y yo dejaba que todos los hombre la miraran con morbo y ella me dejaba ver otras chicas con morbo y lujuria, eso nos excita, cada que salíamos aprovechábamos ella coqueteaba y yo miraba discretamente pero con morbo a las chicas y al llegar a casa follábamos rico.

    Por eso no nos molestaba que mi hermano la mirara antes a ella le gustaba provocarlo y más que yo ya le había dicho a ella que un día mi hermano Pedro ya tomado me dijo “hermano te casaste con una mujer muy buena y rica; que rico seria romperle ese culo y dejarle toda mi leche a dentro” yo no le dije nada pero me causo morbo y seguimos tomando como yo era el que manejaba solo me tome dos copas pero el sí quedo borracho y mi esposa también lo sabía y también le causaba morbo ya que yo le había contado; por tal motivo ella era más coqueta y cariñosa con mi hermano, aparte de eso siempre se la han llevado bien como cuñados él es 2 años mayor que mi esposa.

    Cuando yo le había dicho a mi esposa que mi hermano venia y que si le resultaba el trabajo se quedaría viviendo con nosotros ella recordó lo que le había dicho de lo que pensaba mi hermano de ella, Marcela me dijo que le den el trabajo y se quede viviendo con nosotros para ver cuánto tiempo se demora en romperme el culo y llenármelo de leche como te dijo el cuándo vivíamos cerca de la casa de tus padres y añadió para ver si me rompe el culo y me da leche como tú lo haces y me follas, me sonrió picara y no dijo nada más. Por eso a mi esposa no le incomoda que el fuera o la viera como estaba.

    Continuará.

  • Economista y prosti: Mi marido, papá y mi suegro, como nunca

    Economista y prosti: Mi marido, papá y mi suegro, como nunca

    Esta vez, pretendo actualizarlos en un avance en la relación, de incesto digamos, con papi y mi suegro.

    Ya habíamos estado una noche los cuatro juntos (obviamente se suma Tommy); pero yo tenía ganas de algo muy muy especial, que ya he practicado con Tommy y su papá, y que me enloquece, la doble vaginal.

    Traté de no estar con papá ni mi suegro por más de una semana, a fin de que “acumularan”, y entonces armamos con Tommy los contactos del caso para tener una noche libre con ellos, aquí en Montevideo.

    La idea, igual que otras veces, ¡proponer algo que ni mi mamá ni mi suegra pudieran aceptar! Ja ja.

    Una noche de juego de cartas en nuestra casa… y se quedan a dormir todos…

    -¡Ni loca! Un aburrimiento total, dijo mi suegra.

    -¡Ni atada! ¡Mire si voy a mirarlos jugar a las cartas, invito a mi consuegra a cenar afuera y cada una a dormir a su casa! Dijo mamá.

    ¡Eso y lo de invitarlas al campo, no falla! Combinamos todo para un día que yo no tuviera clientes, y lo hicimos.

    Llegamos todos a casa después de las 6.30 pm. Tom y yo, y después de las 7.30 pm. Los “invitados familiares”.

    ¡Yo había traído elementos para cena fría comprados en un local de Pocitos que nos encanta… todo listo!

    Por supuesto, el tema era sexo y sexo… así que me preparé completa, y decidí provocarlos desde el comienzo, más bien entretenerlos y excitarlos, más que provocarlos.

    Lo conversamos un ratito con mi amor, y decidí hacerles una especie de desfile, pero con los cambios de ropa un poco espaciados, a medida que el entusiasmo avanzara.

    Para recibirlos en la puerta de casa, comencé con un conjunto de gym, soutien deportivo negro dos talles más pequeño que el correcto, las tetas desbordando, y una calza verde limón, metida absolutamente entre las nalgas. El pelo rubio atado en una coleta alta y zapatillas deportivas.

    Llegó papá, y me asomé a la puerta a recibirlo, sin importar que algún vecino me pudiera ver. Se asombró de mi look, lo besé en la puerta, en los labios, y respondió entusiasmado. Ya acostumbrado a que tengamos sexo, nos fuimos a sentarnos a un sofá del living y a besarnos y manosearnos (más él a mí que yo a él). Vino Tommy y se sumó a la diversión. A los diez minutos, con mi cara toda ensalivada y la calza casi debajo del culo, tuve que ir a recibir al papá de Tommy. Cuando me vió se rio y me dio tremendo beso en el jardín del frente, ya perdiendo la vergüenza ja ja.

    Entramos, me acomodé entre mi papá y mi suegro que se divertían con mi cuerpo, mientras Tom en el piso, acariciaba mis pies y mis piernas.

    Tocaba sus bultos y vi que ya estaban creciendo, pero yo quería prolongar la previa. Me paré y fui a cambiarme.

    ¡Regresé vestida como para que se les terminara de parar! Toda en color turquesa. Solamente lencería y tacos. Stilettos negros, medias y liguero, tanga hilo y corpiño media copa turquesa. Antes de salir del vestidor me miré y, la verdad, me gusté.

    Aparecí y les hice una pasada de desfile. Conociendo sus gustos, les exhibí particularmente el culo, sin dejar que me tocaran. Luego fue el turno de las tetas, que ofrecí generosamente a mi marido que las dejó al aire completamente, poniendo por debajo de ellas la media copa del soutien.

    Dejé que me las miraran bien y me las chuparan y acariciaran los tres y volví a levantar la media copa cubriéndolas hasta el pezón. Me senté nuevamente entre mi padre y mi suegro y Tom vino a pararse detrás de mí. Nueva ronda de besos y manoseos de parte de los tres, que no se cansan de hacerlo (ni yo de recibir sus “halagos”). Tenía en mi boca saliva de mis tres machos más cercanos, y eso me ponía a mil. A causa de eso, decidí seguir con mi plan de diversión previa.

    Volví a irme al vestidor, habiéndoles dicho que me esperaran sin ropa alguna. Así lo hicieron, y yo volví con mi amada boa blanca de plumas, que ya he usado con algún cliente. La boa de plumas mide más de dos metros. Me la coloqué por encima de un hombro, cayendo por detrás hasta la raya de mi cola, por delante la dirigí y sostuve con una mano por entre las tetas cayendo hasta mi cuca y tapándola. En la otra mano, como si fuera un cono helado, traía un gran consolador anatómico, negro, completo en su base simulando testículos y con una gran ventosa para adherirlo a alguna superficie. Caminé entre ellos, parados desnudos, sin cubrirse los miembros erectos.

    Me acerqué a cada uno, les restregué el culo y las tetas mientras lamía el consolador. Había ubicado previamente un pequeño asiento de cuero, que al ser muy liso permite que se adhiera el consolador. ¡Me acerqué al asiento, coloqué firmemente el consolador negro que quedó recto y amenazante!

    Lentamente frente a ellos me despojé de la boa de plumas, y comencé a masturbarme ensalivándome una mano.

    Bastó una señal y Tommy se arrodilló y me lamió la concha dejándola aún más húmeda. Le hice señas de retirarse.

    Y entonces me situé sobre el asiento (un taburete o banquito le llamamos en Uruguay) las piernas bien abiertas, las manos a la cintura…y comencé a bajar lentamente sobre el erecto consolador.

    Confieso que lo gocé. Me lo fui metiendo lentamente flexionando las rodillas, comencé a subir y bajar un poco más cada vez hasta que me entró toda, entonces aceleré y el trío que me miraba (y admiraba, je je) comenzó a batir palmas. Los veía, las vergas duras, los ojos clavados en mi, las respiraciones agitadas. Bajé el ritmo y me salí del consolador negro, los miré, les sonreí y me giré dándoles la espalda.

    Quedé sobre el dildo como si estuviera en reverse cowgirl. Comencé de nuevo a metérmelo, ya mojado de mi licor. Mis manos abrían mis nalgas para que vieran todo. Y de nuevo a subir y bajar, ahora gimiendo suavemente. Era obvio que no resistirían mucho mas. Me salí esa hermosa verga de silicona negra.

    -¿Les gustó?

    La respuesta fue que me rodearon a manosearme de arriba a abajo.

    Debía frenarlos, no quería coger aún y debía descomprimir todo.

    -¡A ver si me consiguen uno de verdad! ¡Me encantaría! Y mientras lo piensan, nos vestimos un poquito y cenamos.

    Fui al vestidor a ponerme una tanguita y un babydoll rosados, desde luego transparencia total; mientras ellos se vistieron con sus boxers y camisa o camiseta simplemente.

    Cenamos, nos reímos, comentamos acerca de la sorpresa, nos desafiamos a conseguir uno similar pero no artificial sino humano. Logramos “enfriarnos”.

    Luego de la cena, sin siquiera hablarlo, nos refrescamos, higiene bucal y nos fuimos sin siquiera planearlo rumbo al dormitorio.

    Ni fue necesario pedirlo, al llegar se iban desnudando nuevamente. Y yo pensaba que hacer, no lo había pensado ja ja. Y me acordé de una vieja película de Sofía y Marcello, repetiría lo de Sofía, pero mucho mas atrevido.

    Los besé a los tres y les dije que ya volvía. Me fui al vestidor, me coloqué medias y portaligas (liguero) negros, tanga y corpiño haciendo juego, zapatos de taco muy altos también negros… y en el celular puse música adecuada a striptease.

    Ustedes se lo imaginan.

    Mi striptease fue lento, con muchas sonrisas, aplausos cada vez que terminaba de sacarme alguna prenda. Me encantó ver como sus pijas pasaban de semi erectas a “cilindros de piedra” mientras avanzaba mi actuación. Y llegó el momento esperado por todos: -¡Soy vuestra puta, aprovechen!

    De espaldas en la cama, aquello fue un torbellino de lenguas y manos sobre mi cuerpo. A veces se turnaban o se cedían el lugar, a veces se chocaban. Mi boca no daba abasto a besarlos recibir su saliva, enredar las lenguas. Mi concha era un lago de salivas. Mis tetas estaban enrojecidas de tanto que las manoseaban, igual que mi culo.

    A veces alguna verga se acercaba a mi boca y era meticulosamente chupada y lamida, pero sin hacerlos acabar.

    Cuando tomamos un respiro, dije: “venga papá” y lo hice colocarse al borde de la cama con las piernas apoyadas en el piso. Me metí su verga hasta el fondo, de espaldas a él, y con cuidado incliné mi torso hacia atrás para que él me sostuviera con sus brazos, mis piernas caían sobre las de mi padre

    -No se mueva todavía, le dije. Y Tommy le dijo a su padre: “ahora vos papá”.

    Tomás entendió de inmediato. Se puso inclinado sobre mi, un pie sobre la cama, y puso si verga en la entrada de mi concha, encima de la verga de mi papá. Empujó y empujó, yo sé que gritaba pero no recuerdo que gritaba. Me dolía y me gustaba. Y al final entró.

    -¡Muévanse! ¡Los quiero los amo!

    Mi papi poco y nada podía moverse, pero algo lograba, Tomás sí lograba un mejor vaivén. Yo les pedía: “mas pija mas pija” “leche, quiero leche, quiero que me llenen”. Y allí Tommy completó el ciclo y dejó de pajearse para meterme la verga en la boca. La acabada de papá llegó primero, luego la de Tomás y me sentí no se si en el paraíso o en el infierno. Golpes de leche en mi concha que me llenaban, y eran de mi padre y de mi suegro, sus pijas todavía dentro de mí cuando mi marido me llenó la boca de esperma. Tragué todo lo que pude, algo se resbaló por mis labios.

    En segundos, mis tres machos mas queridos estaban tirados en la cama, y yo, la Economista de alto nivel yacía con ellos llena de leche. Y les limpié las pijas chupando, como debe ser.

    Era casi la media noche, al otro día a las 7 am. Tommy se iba a trabajar, así que me dio varios lengüetazos de concha, me besó y se fue a dormir un pico, diciéndome: “te amo más que antes!”

    Me quedé sola con mi padre y mi suegro, los tres desnudos, manchados de leche, acariciándonos. No lo podía creer, y al mismo tiempo me felicitaba por haberlo logrado. ¡Me sentía muy feliz!

    Mi padre y mi suegro se dedicaron a acariciarme, mimarme y conversamos largo rato.

    -Te amo hija, no me arrepiento de haber cedido a tu requerimiento de coger.

    -La putita de la familia, que felicidad que mi hijo te comparta así.

    -Graciasss, cada vez soy mas feliz, ¡durante años me perdí esto! ¡Ahora estoy super cogida por los hombres que amo, y otros me pagan como diosa! Ja ja.

    Me les exhibía, los montaba y les restregaba mi concha sobre la cara, me lamieron el culo… y al final, los tres en la misma cama, nos dormimos.

    Estoy programada para despertarme mas o menos a la hora que se despierta y levanta Tommy y usualmente desayunamos juntos. Pero esta vez, me despertó a eso de las 5 am una verga que trataba de meterse entre mis nalgas. Las manos de la misma persona me acariciaban las tetas y me di cuenta que era mi suegro.

    Respondí mimosa, mordisqueándole un dedo y atrayéndolo a besarme. Me encanta despertar así.

    -Te voy a culear, me dijo. -Me lo imaginaba, respondí.

    Papá se despertó y se dio cuenta de lo que pasaba: -¿Te va a hacer la cola?

    -Sí papi…

    -Yo te la preparo…

    Me pusieron boca abajo, y mientras mi suegro desde un costado me daba su pija a chupar, papi me lamía y chupaba el esfínter sagrado.

    Finalmente, papá me dijo: -En cuatro nena. Lo obedecí, tomó de la mesita de noche el gel, y comenzó a untarme el ano, no les mentiré, a veces metió parte de algún dedo. -¡Está preparada Tomás, yo le abro las nalgas y quiero ver como la cogés!

    ¡Eso me puso a delirar de caliente! ¡Mi padre abriría mis nalgas, para que mi suegro me penetre en el culo! ¿Que mas puedo pedir?

    Sentí mis nalgas abrirse, me colocó mas gel, y entonces Tomás me penetró sin espera ni aviso. Una sola embestida y me la metió hasta que sus huevos me tocaban la cuca. Papá miraba como me entraba y salía y disfrutó viendo cuando mi suegro me hizo el tradicional mete saca.

    Sabiendo que no me gusta que me acaben en el recto, la sacó y yo me di vuelta y le ofrecí mis tetas. Hermosos segundos de paja rusa y me descargó el semen en ellas. Semen que como me gusta hacer, recogí con mis dedos y me lo llevé a los labios.

    Ya Tomas, levantado, se preparaba el desayuno. No quiso “molestarnos” viniendo a ver.

    Su padre aprovechó a ducharse y se fueron ambos juntos, Tomas a su casa y Tommy a su trabajo. Papá y yo quedamos solos, y eran cerca de las 7 y yo comienzo mi trabajo a las 11 de la mañana… teníamos tiempo…

    Yo tenía puesta solamente una bata larga, blanca y le dije que fuera al dormitorio y me esperara desnudo.

    Salí del vestidor estrenando un juego de lencería de un sex shop, blanco, tanga hilo, con una abertura en la parte delantera justo frente a la concha que permite caricias, juegos o penetración. Haciendo juego, el soutien, de copa entera, pero cada copa con un corte de arriba a abajo, que deja escapar el pezón.

    Se imaginan, no intercambiamos palabras, solamente caricias, él me tocaba toda, y yo le masajeaba el pene. A solas, solamente mi padre y yo. Me chupaba los pezones y me restregó la verga en los labios de mi concha, en la abertura de la tanga, una delicia.

    Me sacó el soutien y la tanga, caímos a la cama y me tiré encima de él a restregar todo mi cuerpo sobre el suyo. Le decía de todo al oído, cuanto lo quiero, como me calienta, que lo deseo, que me puede tener cuando y cuanto quiera, como me gusta y las sensaciones que me provoca recibir o tomarme su leche, la leche que me dio origen.

    Ambos en llamas, nos dimos vuelta, y con él el misionero, me hizo abrir las piernas, y mirando como me entraba, me la fue poniendo centímetro a centímetro. Cuando estuvo toda adentro, se dejó caer sobre mi y empezó el vaivén mientras me chupaba las tetas o nos besábamos.

    Mi mente volaba de placer, ¡y se transmitió ese placer a mi cuerpo que comenzó a temblar, mis piernas se sacudían y tuve un hermoso orgasmo con mi padre! Pasado eso, él siguió la faena y me llenó de leche cuando fue su turno de acabar. ¡Que disfrute! Mi padre tirado encima de mi, con la pija adentro y habiendo acabado ambos, y diciéndonos cosas lindas.

    Se animó a lamerme la concha y besarme, volábamos de placer, solos, como enamorados recientes, que de alguna manera somos.

    Yo sé, no es para todos, ni para la mayoría, pero para aquellos pocos que se animen, que estén de acuerdo en intentarlo, sin imposiciones de uno al otro, y obvio, que sean mayores de edad: ¡Inténtenlo! Es un placer indescriptible lo de padre e hija (supongo que también madre e hijo). Se experimentan sensaciones muy especiales, sobre todo cuando se hace al natural, sin látex.

    Sentirse penetrada y llenada del semen que nos originó, es indescriptible.

    Quise decirles esto, que no sé si logra transmitir lo que siento, pero siento el deber de decirlo.

    Jugamos, nos besamos al infinito y nos preparamos, él para volver a su casa y yo para retomar mi trabajo en la Asesoría Financiera.

    Nos despedimos a puro beso en el jardín.

    ¡Esa noche con Tommy hicimos de todo, solos y sin visitas! Cada vez nos entendemos y nos amamos más.

    Y yo aproveché para hacerle un pedido especial:

    -Amor, quiero pedirte algo muy especial, si no te parece bien, o si te molesta, me lo dices y no se hace…

    -¿Qué es?

    -Vas a pensar que estoy loca… quiero coger con don Roque (nota: es el cuidador de la casa de campo, ya saben de él).

    -¿Y por qué me parecería mal? Hasta es previsible.

    -¡Es que me gustaría seducirlo sola, que se piense que te soy infiel! Ja ja. Podríamos ir un viernes después del trabajo, te vuelves aduciendo una emergencia de trabajo el sábado, y me quedo solita.

    Tommy cada vez me complace mas, nada le molesta. Pero me hizo un pedido especial: -Me encantaría si logras pasarme algún reel o foto.

    -No lo dudes, te complaceré en todo lo que quieras.

    Y así fue que en el mes de agosto, me cogí a don Roque, recuerden que este relato de ahora, el de don Roque y otro más, que no sé si se los relataré, completan lo atrasado.

    ¡Hasta la próxima! Besitos.

  • Amparo, una profesora muy provocadora

    Amparo, una profesora muy provocadora

    Todo comenzó a principios de curso, sabíamos que había venido una profesora nueva al instituto pero aún no sabíamos quién era, todo el mundo decía que estaba muy buena y que no es la típica profesora que tienen todos los institutos, al llegar a clase, una mujer pelirroja nos dio los buenos días a mis amigos y a mí, al verla, los dos nos quedamos fijamente mirándonos, me quedé bloqueado, sin saber ni qué hacer ni que decir.

    Nos fuimos a clase, llegábamos tarde al abrir la puerta de la clase allí estaba ella, nos dejó entrar amablemente y me senté en un pupitre, mientras se presentaba, se llamaba Amparo, había llegado recientemente a la ciudad y era el primer año que daba clase a chavales de 18 años.

    Nada más sentarme, no pude evitar fijarme en el escote que llevaba, al verla, mi cabeza empezó a pensar “que buena está, debo de estar soñando o en el cielo” entonces me di cuenta de que tenía las piernas ligeramente abierta, podía ver claramente que debajo de la falda roja de tela que llevaba y de los pantis no llevaba nada, ni siquiera un tanga o unas braguitas cortas, nada.

    Amparo al verme que estaba garabateando, me dijo “¿puedo saber que estás haciendo?” yo embobado ante el monumento que tenía delante de mí, empecé a tartamudear mientras miraba para todos los lados, no sabía que decir, la profesora, al darse cuenta de donde estaba mirando, lentamente cruzó las piernas mientras le explicaba que había dormido un poco mal por la noche y me estaba costando mantener la atención pero que había escuchado hasta la última palabra de la proposición que Óscar mi compañero que tenía a mi lado había dado.

    Amparo sin quitarme la vista de encima, se levantó lentamente bajándose la falda mientras le relataba todo lo que habían dicho hasta el momento, ella por su parte se acercó hacia a mí y me cogió el block de notas, al abrirlo, me encontró un dibujo en el que estaba ella desnuda mientras la penetraba.

    Al descubrir dicho dibujo, ésta se quedó boquiabierta y me dijo ¿qué es esto, me lo puedes explicar? Todos los de la clase se echaron a reír mientras yo avergonzado no supe que decir. Al terminar la clase, me quedé en el pasillo mientras todos mis compañeros se fueron a casa, Amparo quería hablar conmigo y yo mientras trataba de buscar una explicación para darle cuando ella me preguntara pero las palabras no me salían.

    Cuando ya tenía más o menos un discurso preparado, me quedé paralizado en la puerta de la clase al encontrarme a mi profesora desnuda con unos pantis y unas sandalias de tacón sobre la mesa del profesor. Al verla, tartamudeando, le dije “que… quer… querías hablar conmigo”.

    Amparo me dijo algo mosqueada “¿qué pasa, que nunca has visto a una mujer desnuda?” “porque por lo que veo mientras estoy dando clase te pones a dibujarme desnuda” mientras me sonreía, me acerqué a ella y me puse de rodillas y le empecé a lamer su chocho peludito mientras le pasaba las manos por los pechos empezó a gemir jadeando fuertemente de placer.

    Se incorporó mientras le lamía los pezones diciéndole “que ricas están” mi profesora no paraba de gemir estaba súper cachonda, lentamente, deslicé mi mano hacía el clítoris y empecé a frotárselo unos instantes.

    Continué disfrutando de esos hermosos pechos, era imposible parar de lamerlos mientras Amparo me decía “disfruta cariño” agarrándoselas para metérmelas en la boca mientras ella se pasaba los dedos por el clítoris.

    Acto seguido, empecé a frotarle el clítoris haciendo que ella empezara a gemir cada vez más fuerte hasta que ella me dijo ¿me enseñas lo que escondes debajo de esos vaqueros? Inmediatamente me desabroché el pantalón sacándome el pene, al verlo se quedó boquiabierta y suavemente me la agarró con su mano derecha y se la metió en la boca, tras una buena mamada, le quité las sandalias mientras me acercaba los pies a la boca para que se los chupara.

    Posteriormente le puse su pie izquierdo sobre mi pene, y enseguida me preguntó ¿quieres que te pajee con los pies? Estaba ansioso, ella me dijo que era una de las cosas que más le gustaba hacer y así yo aproveché para frotarle el chocho, empezó a gemir salvajemente. Tumba con las piernas abiertas sobre la mesa del profesor, le metí se la metí nuevamente en la boca mientras ella se tocaba el clítoris.

    Amparo se puso de pie contra un pupitre mientras le rompía los pantis lentamente la penetré por coño, cada vez la follaba más fuerte y eso a Amparo le ponía más cachonda todavía.

    Me tumbé sobre la mesa del profesor nuevamente, Amparo se puso encima cabalgándome pero eso duró muy poquito ya que yo empecé a penetrarla muy fuerte de nuevo hasta que finalmente se puso de rodillas en el suelo echándole toda la leche sobre su bonita cara.

  • Baja calificación en química

    Baja calificación en química

    Soy una estudiante universitaria de 20 años. Actualmente soy becada y por lógica entre semana me dedico al estudio. Los sábados son la excepción ya que como muchos universitarios toman el día para salir de la rutina ya sea organizar algún convivio, ir a alguna fiesta o de plano no salir para evitar las desveladas que estás llevan.

    Soy una alumna dedicada. Muy guapa, se podría decir que algo perfecta pero nadie lo es. Mi ego está un poco elevado ya que tengo todo en esta vida. Hace un poco más de un año terminé con mi novio el cual tuve una relación de más de 3 años sin embargo pretendientes no me sobran, solo me dedico a la universidad y los sábados a las salidas a las plazas con mis amigas.

    La gente mayor siempre me llamo la atención. Mi novio era 5 años mayor supongo de ahí viene el gusto. Equis. En la facultad nunca tuve percance en las materias que dan sin embargo a finales del semestre pasado tuve un pequeño bajón en la materia de química y aunque no me interesaba tanto sabía que en el examen final pasaría sin problemas. El día del examen final no era el examen común donde te dan una hoja y respondes sino que era una hoja en blanco donde sólo debíamos anotar nuestro nombre y por lista tendríamos que pasar con el maestro y el ahí nos diría el problema para resolverlo.

    Ahí me tenían dando insultos en mi cabeza porque de una forma sabía que podría guiarme por un examen común y al saber que el maestro dictaría un solo problema para realizarlo no tendría el tiempo suficiente para responder. En fin, a cómo iban pasando mis compañeros alcanzaba a ver qué el maestro les decía que estaba mal o bien aun así ahí mismo les daba la calificación final y el desempeño en su clase. Cabe decir que algunos iban felices con su 6 pero yo no podría darme esos lujos ya que una calificación así mancharía mi historial académico y adiós a la beca y a las cosas buenas.

    Ya era mi turno así que pase con el maestro y me dicto el problema, era cosa sencilla sin embargo al momento de darme calificación final me mencionó que había bajado en su último parcial y posiblemente pasaría con un 6 o 7 yo solo le dije un “ojalá sea un 8” el soltó una pequeña risa y me dijo que ahora trataría de promediarlo, tardo un poco y me dijo que había alcanzado un 6.4 que todo era por el último parcial y eso quito demasiadas décimas. Yo en estas circunstancias no podría hacer mucho y ya se sabía que el maestro era un poco coqueto con las alumnas así que me hice la desatendida y le comenté si había algo más que podría hacer para lo cual me mencionó que no, que el último parcial era la clave pero al salir un poco bajo por eso el promedio salió así. Yo no podía quedarme con esa calificación así que le dije si podríamos hablar más tarde y parece que capto la indirecta con un “Te veo a las 3 pm en el otro salón”.

    Ya sabía a qué iba pero era eso o desperdiciar mi beca y aun así estar castigada. No me desagradaba hacer algo malo con el maestro ya que aunque ya tenía sus años encima él era muy guapo y me gustaba su clase así que no podía perder mucho. Llegó la hora y lo encontré solo en el escritorio le pregunté si podía o habría manera en subir mi calificación y él me dijo que si, que era una manera rápida y sencilla y yo le contesté que si cuál era (?) y el solo me comentó “cierra la puerta y las cortinas” a cómo pude cerré lo más rápido posible y una vez que me di la vuelta vi cómo desabrochaba su pantalón para dejar ver su miembro que no era tan largo pero si algo grueso. Me pidió que solo lo masajeara rápido y así lo hice. Mientras lo tocaba le pregunte si está era la manera en subir mi calificación y él me dijo que si siempre y cuando me esforzara.

    Y bueno, ya ahí tocaba disfrutar, mientras lo masajeaba de arriba y abajo ya era hora de meterlo a la boca, solo use mi lengua y con eso fue suficiente para hacerlo venir, aunque todo lo dejo en mi boca lo tiré en el recipiente de la basura ya que no quería dejarlo en el piso. No tardamos ni 10 minutos, nos acomodamos y comenzamos hablar de la calificación. Él ya sabía que era alumna becada y por el “esfuerzo” que hice me puso una calificación aceptable, me despedí de él y al bajar las escaleras mientras le escribía un mensaje a mi mamá donde había pasado la última materia me dijo que iríamos a comer juntas como felicitación. Me siento feliz por eso…