Autor: admin

  • De puta cara a gatita dócil

    De puta cara a gatita dócil

    De cuclillas en aquella enorme cocina abierta al salón donde mi tío se follaba a aquella rubia platino siliconada de no más de 25 años, cuatro años mayor que yo, a la que veía disfrutar con cada penetración, veía como mi tío le metía toda la polla en su vagina y como ella al sentirla dentro gritaba escandalosamente de placer, yo por mi parte me estaba comiendo aquella enorme polla, mirando como le gustaba a aquel oligarca ruso sexagenario de 62 años para ser exacta, mis manos se deslizaban por aquel duro tronco empapado en mi saliva a la vez que mi boca se llenaba y vaciaba con esa polla que me parecía increíble que la tuviera tan grande y tan dura, supongo que alguna pastilla azul habría obrado su efecto ya en él.

    Todo empezó cuando mis tíos me ofrecieron ir una semana con ellos a Ibiza, mi tío tenía que cerrar un importante negocio mientras que mi tía y yo nos divertiríamos yendo de compras, bañándonos en la piscina de aquella enorme villa que tenían mis tíos allí en un lugar idílico en el monte, pero con unas magníficas vistas de los acantilados, del mar y de las calas, pero unas semanas antes de irnos todo se torció, a mi tía la tuvieron que operar debido a un accidente y no podría viajar, fue ella la que me convenció junto como mi madre que a pesar de todo acompañara a mi tío, estaría sola aunque con la promesa de mi tío no dejarme mucho tiempo sola y en vez de un mes solo estaríamos dos semanas, lo justo para cerrar en negocio.

    Los primeros días fueron como habíamos planeado, mi tío se iba a trabajar y yo me quedaba disfrutando de aquella maravillosa piscina que parecía no tener fin y que daba la sensación de unirse al mar, junto a ella había un precioso cenador con una carpa y un colchón enorme blanco donde me tumbaba mientras leía y esperaba que regresara mi tío para arreglarnos e irnos a cenar, pero aquella noche no fuimos solos, su cliente nos invitaba a cenar en su barco, un barco impresionante donde conocí a Alekséi, un oligarca ruso de 62 años y a su preciosa esposa, una modelo siliconada de 25 años que no paraba de reírse de todo.

    Tras esa cena vino otra y luego otra, ya no solo íbamos a cenar, sino a comer o a pasear en el barco, mi tío me comento que si me podía usar como gancho para cerrar el negocio y a mí la verdad no me importaba, estaba disfrutando con el lujo que el ruso desplegaba a nuestro alrededor y parecía funcionar, hasta que una tarde mi tío llego a casa antes de lo previsto, traía mala cara, se le veía disgustado y al preguntar me comento que Alekséi le había pedido hacer esa noche algo especial, le había pedido cerrar el negocio y celebrarlo con un cambio de parejas, que pasaríamos la noche follando mi tío con su esposa y yo con Alekséi.

    Se había encaprichado de mí, le gustaban las chicas jóvenes y aparte de ser 4 años más joven que su esposa, estaba en su punto de mira, Alekséi no creyó a mi tío de que yo era simplemente su sobrina, yo tenía que ser por fuerza su amante y por consiguiente esa noche suya si quería cerrar el negocio, al principio me quede sin palabras, veía a mi tío abatido con un negocio millonario que se iría de seguro al traste y aunque me repugnaba la idea intente convencer a mi tío de que no pasaba nada y que lo haría siempre y cuando mis padres no se enteraran nunca, yo sabía que mi tía habría hecho eso por su marido seguro, pero mi tío era inflexible en la decisión que había tomado, me prefería a mi libre de aquella locura que al negocio cosa que me lleno de orgullo.

    Esa noche la cena iba a ser en la villa de mi tío, me había prohibido salir de mi cuarto y él intentaría arreglarse y convencer a aquel oligarca ruso y a eso de las nueve de la noche el catering ya estaba montado con los camareros esperando cuando, Alekséi y su esposa entraban en la villa, se sentaban en el salón mirando por el ventanal y disfrutando del atardecer mientras tomaban unos cócteles, los tres hablaban amistosamente cuando empecé a bajar por las escaleras con paso firme y saludándoles a todos, no quería dejar colgado a mi tío, después de todo lo que había hecho él por mí y aunque su cara era de enfado sabía que por dentro era de alivio, ya que de momento no había encontrado ninguna otra forma de salvar el negocio.

    Bajaba como una princesa por las escaleras con un vestido rojo largo ceñido a mi figura, abierto por un lateral hasta casi mis caderas, muy escotado por delante sin dejar ver mis pechos, pero insinuándolos, la espalda totalmente abierta hasta donde la espalda pierde su nombre con dos tirantes finos sobre mis hombros que sujetaban el vestido sobre mi cuerpo, unos zapatos rojos con mucho bacón y debajo del un tanga negro de hilo semitransparente que apenas tapaba mi sexo, el pelo recogido con un moño, los labios pintados de rojo pasión al igual que mis uñas, bien maquillada, tenía que estar realmente guapa porque todo el mundo me miraba con la boca abierta, incluidos los camareros.

    Mi tío se adelantó al principio de las escaleras para darme la mano con una cara muy seria, preocupado y enfadado, pero a la vez que con las cuencas de los ojos humedecidas me estaba dando las gracias, el papel que estábamos representando tenía que ser perfecto así que unimos nuestros labios para besarnos uno y dos veces, pero el tercero no era necesario y sin embargo fue el más prolongado, sentí un no sé qué por el cuerpo y veía a mi tío sorprendido también con nuestros besos.

    La cena fue elevándose de tono, corría el champagne, corrían las caricias y besos entre mi tío y yo, entre Alekséi y su esposa, el catering se retiró y ya solo nos quedamos los cuatro en la casa, fue el momento en que Alekséi empezó a comer a besos a su esposa y estaba esperando algo más de nosotros, en el último momento mi tío se resistía a besarme así que tuve que tomar la iniciativa y le bese e hice lo posible para que él me besara y acariciara también, hasta que Alekséi me reclamo y senté junto a él mirando con miedo a mi tío empecé a besar y acariciar aquel viejo ruso metiéndole mano por debajo del pantalón a la vez que le iba desabrochando los botones de la camisa, Irina que así se llamaba aquella muñeca rusa ya medio desnuda se lanzó sobre mi tío sin darle tiempo a reaccionar comiéndoselo a besos y tumbándole en el sofá.

    Necesitaba un respiro, aquello era más duro de lo que yo había pensado y aprovechando que la botella de champagne estaba vacía me levante a la cocina a coger otra y después de abrirla sentí a Alekséi detrás de mí, se había desnudado por completo y me agarraba los pechos por detrás sintiendo un pene erecto por encima de mi vestido, me besaba el cuello una y otra vez mientras que sus manos no paraban de sobar mi cuerpo, se apoyó sobre la encimera e hizo que me agachara y le hiciera una mamada, cayéndose la botella al suelo.

    Aquella noche mi trabajo era el de puta y debido al negocio millonario era una puta bien cara que haría todo lo que se la pidiera, le estaba poniendo un preservativo a la vez que se la chupaba, me incorpore y poniendo una pierna encima de la encimera, abrí mi vestido por la zona de la raja y empecé a jugar con su polla sobre mi tanga, Alekséi sin inmutarse me miraba de arriba abajo, recostado sobre la encimera con los codos apoyados en ella no se movía, simplemente esperaba, esperaba a que su puta lo hiciera todo.

    Sin pensármelo más aparté hacia un lado el tanga cogí su polla y la fui metiendo despacio en mi vagina, su polla poco a poco, centímetro a centímetro iba ganando espacio dentro de mi cuerpo, lo que en un principio era repulsión por aquel hombre ahora era deseo, empecé a mover mis caderas adelante y atrás, hacia delante en busca de su polla que se metía y desaparecía dentro de mi vagina, hacia atrás para volverla a meter, en ocasiones rompía el baile de mis caderas para meterla y dejarla allí dentro de mi vagina mientras acercaba mi cuerpo a él y nos besábamos.

    Al principio mi vagina lo recibió con desagrado, metiéndose incluso con algo de dolor, pero ahora húmeda y mojada disfrutaba cada vez que me acercaba a él introduciéndose su polla cada vez más, Alekséi, simplemente miraba y gemía, sus manos seguían sobre la encimera de la cocina, los gemidos detrás de mí cada vez más altos, mis gemidos empezaban aparecer cada vez que aquella polla me penetraba, la verdad que vieja, con o sin pastilla era una polla enorme y dura que estaba haciendo que me olvidara por un momento de con quien estaba.

    Por fin Alekséi movió sus brazos y cociéndome de las caderas fue el quien empezó a follarme, rápido y duro, metiéndomela hasta el fondo de mi vagina provocando los primeros gritos en mí, gritos que hicieron que mi tío mirara y se quedara mirando hasta que Alekséi se corrió, saco su polla con el preservativo lleno de su leche y empezara a besarme, quite la pierna de la encimera y él aprovechó para quitarme las tirantas de mi vestido cayendo al suelo.

    Ahora era yo la que estaba inmóvil, inmóvil y desnuda delante de él, solo los zapatos de bacón y el tanga de hilo ladeado sobre mi sexo, por detrás mi tío veía a su sobrina desnuda solo con unos zapatos delante de un viejo que la manoseaba, que la cogía en brazos y que desaparecía con ella subiendo las escaleras entre risas de los dos con la botella de Dom Perignon en la mano, habríamos la primera habitación que encontramos y cerrábamos tras nosotros, unos pasos más y Alekséi me tiraba en la cama entre risas, jugábamos al gato y al ratón, él quería cogerme y yo le pegaba con la almohada, por un instante me olvide de su edad, reíamos y nos besábamos, me llamaba su niña y yo le contestaba mi abuelo.

    Al final me cogió estrechándome entre sus brazos empezó a besarme, sus labios fueron bajando por mi cuello, devorando mis pechos con mis pezones en su máximo esplendor, vertiendo el caro champagne sobre mi cuerpo, bebiendo y lamiéndolo, quitándome el tanga y empapándome de ese oro líquido mi sexo, llegando a meter la botella en mi vagina y sentir las burbujas del champagne dentro de mí, llenándome la vagina como si fuera una copa y bebiendo de ella, repasando los labios, el clítoris, profundizando con su lengua mi vagina burbujearte y con sabor a champagne.

    Estaba tan excitada esta vez que no veía el momento en que me volviera a follar, en que volviera a meter su polla en mi coño, que la hundiera hasta el fondo dejándola allí bebiendo de mis flujos que ya empezaban a salir de mi vagina, ahora su polla si entraría libremente y sin esfuerzos, quería gemir, gritar de placer cuando me la metiera, quería tenerle dentro de mí y él lo sabía, sabía de mi excitación y me castigaba por eso, se subía con su boca llena de champagne y me besaba pasándomela a mí, volvía a verter líquido sobre mí y volvía a lamer todo mi cuerpo.

    No quería que se escapara, lo tenía rodeado con mis piernas moviendo mi cuerpo como una gatita en celo, realmente me estaba comportando como una de sus putillas, sintiendo su polla sobre mi sexo, entrando levemente por momentos un centímetro en mi coño y sacándola, mi cuerpo estaba sudoroso y pegajoso, Alekséi me miró fijamente, dejo de moverse, de besarme, era algo hipnótico porque acabe por no mover ni un músculo, relajando mis piernas y mi cuerpo, notaba su polla metida levemente en mi vagina y mirándome a los ojos, iba metiendo su polla suavemente y despacio en mi interior abriéndome la boca y metiendo aire en mis pulmones para soltarlo después despacio con un gemido largo y silencios, me estaba llenando y disfrutando de cada centímetro de su polla, sintiendo esta vez su piel sobre la mía sin preservativo, su polla se metía y metía cada vez más, cada vez más rápido, cada vez más fuerte, ninguno de los dos apartamos la mirada el uno del otro, un poco más, un poco más y aahh! aahh!!

    Si, ya está, cerrando los ojos de placer mis piernas templaban involuntariamente cuando sentí esa quemazón en el vientre, mis gritos se oían altos y claros en toda la casa cuando mis flujos empezaban a salir de mi interior, pequeños chorros de líquido transparente salían de mí como si me estuviera meando, sabía que era posible, pero nunca lo había experimentado, Alekséi me seguía follando cada vez más rápido, haciendo de mí una muñeca chillona como su mujer hasta que él explotó también lanzándome su esperma en el interior de mi coño, llenándomelo todo y desplomándose sobre mi cuerpo pegajoso.

    Ni un minuto de descanso, ni un segundo su polla bajo de esa posición de dureza y ya me follaba a cuatro patas, provocando en mí un segundo orgasmo, no tan intenso, pero si igual de delicioso, aquel hombre tenía algo no sé qué era, pero hacia que me abriera de piernas en el momento que me lo pidiera, la noche sin dormir y a la mañana siguiente seguimos follando en su barco pero esta vez él y yo solos, ni mi tío ni su mujer sabían nada, no estaban invitados aquel día en que mi amante de 62 años volvió hacerme ver el cielo con cada penetración en alta mar, meciéndonos con las olas y a la vista de toda la tripulación.

    El día termino, una noche y un día para salvar el negocio de mi tío convirtiéndome en la puta de su socio, al principio puta si, al principio mi cuerpo fue de aquel oligarca ruso, besado, sobado y follado a la fuerza como una puta, pero a las dos horas era besado, acariciado y follado por alguien que yo quería que me follara convirtiéndome en su gatita dócil más puta aun y que había dejado que depositara su carga de semillas blancas dentro de mi vagina disfrutando de cada momento con él.

    A la mañana siguiente me hice la dormida cuando mi tío entro temprano en mi habitación, se sentó a mi lado y con los ojos llorosos me pedía perdón, dándome un beso en la frente y dándome las gracias mientras se incorporaba, le sentía todavía allí de pie mirándome y nuevamente note como se sentaba, me acariciaba la cara apartándome el pelo de ella y me volvía a besar.

    Esta vez un beso en los labios, esta vez se tomó su tiempo en besarme teniendo nuestros labios unidos durante unos segundos, al marcharse abrí los ojos y con mis dedos sobre mis labios sonreía de felicidad.

  • Las maduras siempre son especiales

    Las maduras siempre son especiales

    Ya había tenido sexo con maduras, pero siempre hay algo diferente, como con todas.

    Conmigo trabaja una compañera, desde hace años divorciada, mediana estatura, tetas de madura y unas nalgas redonditas que se ven bien bajo los pantalones vaqueros, realmente sabía poco pero pues en el día a día se entera uno de cosas, de repente cuando me veía estresado se acercaba y me daba unos apretones de cuello y espalda era buena con el masaje, al punto de ponerme la piel chinita y obligarme a cerrar los ojos pero con esta pandemia no podemos tener contacto físico y tenía tiempo que no lo había hecho.

    Una tarde salí de una junta muy alterado y se acercó y me toco la espalda para masajearme y le digo no Valeria no puede nos corren y me dijo algo que me puso… “creativo”, me dijo, lo que tú necesitas es un masaje de pies a cabeza hasta en las nalgas, y me quede con la imagen de siempre que me toca el cuello lo hace muy bien.

    Y le contesté vale saliendo podemos ir a mi apartamento y creo que ahí me puedo estirar para que lo haga bien, aceptó y esperamos la salida. Cuando íbamos saliendo me entro una llamada, me llego familia de visita y tenía que cambiar el plan, ya íbamos en el carro y escucho todo. Le comenté y me dice pues podemos ir a otro lado, entendiendo la indirecta le digo bueno hay un lugar aquí cerca y nos queda rápido para regresar por su carro.

    Llegamos a un motel que estaba a cinco minutos del trabajo y para suerte solo había habitaciones con jacuzzi, pedí una y entramos, le pedí permiso para bañarme en la regadera me mentalice para evitar la erección, salí envuelto en toalla, me vio, me pidió que me acostara en la cama y empezó el masaje.

    Empezó normal con el cuello estuvo así pasando de cuello y cabeza a espalda costillas brazos, manos, poco a poco era más suave como caricias pero en un momento volvió a ser más intenso, yo estaba solo con la toalla encima que antes de acostarme boca abajo me desabroche y la puse así encima.

    Ella siguió con el masaje ahora desde los pies y naturalmente poco a poco fue subiendo por las piernas y los muslos donde se concentró muchísimo. Siguió subiendo y llego a mis nalgas; me las apretaba con ambas manos como recreándose en ellas, después bajó de nuevo a los muslos recorriendo con ambas manos cada uno casi hasta arriba, en un momento llego hasta arriba y con los dedos purgares de nuevo apretaba mis nalgas, pero en una de esas subidas que con la mano que quedaba en la entrepierna acarició mis huevos que reposaban en la cama así de manera sutil como sin prestar atención como si fuera natural, a partir de ahí lo hizo de la misma manera hasta arriba pero concentrándose en mis nalgas.

    Me pidió que me volteara y siguió con el masaje, ahora en mi pecho y brazos hasta las manos apretando duro la palma de las manos pero se apresuró mucho supongo que para empezar con las piernas porque duro menos que al principio, casi de inmediato se cambió a las piernas y a los muslos, me subió un poco la toalla y su manos subieron poco a poco cada vez más en cada pasada, casi hasta llegar a la ingle hasta que se animó y lo hizo, solo llegaba hasta la ingle apretando los muslos tocando mis bolas con el dorso de su mano, yo solo le decía que lo hacía muy rico, alternaba entre muslos y en uno de esos cambios con la palma de su mano me agarro los huevos por un momento, acariciándolos los con sus uñas un poco para después cambiar al otro muslo así lo hizo unas tres veces hasta que en la tercera o cuarta acarició mis huevos más tiempo y además puso su mano en mi verga que ya estaba parada bajo la toalla y me empezó a masturbar, cuando hizo eso con mi mano derecha busque sus nalgas y las empecé a acariciar esto como que le dio más excitación porque se agacho y me empezó a mamar la verga de forma espectacular, se la metía hasta la garganta y la lamia riquísimo, se pasó en medio de mis piernas y la siguió con la mamada ahora me chupaba las bolas ensalivándome todo.

    En un momento me dijo “no aguanto más” y sin pensarlo se paró, se quitó el pantalón y se clavó en mi verga dejando salir un gemido penetrante, estaba muy mojada pero se sentía apretadita, me cabalgaba con locura cada salto veía desde mi ángulo como se enterraba mi verga y en el recorrido gritaba, como poseída, la jale hacia mi para besarla y aproveche para quitarle la blusa y el sostén, al sacarle todo le empecé a mamar las tetas, y ella empezó a retorcerse más empecé a sentir como se venía en mi verga de una forma abundante ahí la empecé a coger mas rápido y me grito, “si cabrón cógete bien duro a esta puta” lo que me calentó mas, use mis manos para apretarle las nalgas y aprovechando le empecé a dedear el culo, me dijo “tu si sabes”.

    La levante y la puse en 4, después la empecé a penetrar desde atrás y me dijo “métemela en el culo” no quise desaprovechar, alcance crema que estaba en el buró y nos lubriqué, acto seguido se la metí, y todo lo intenso empezó a venir, gemía como loca, solo gritaba “házmelo duro, tenía tiempo que no me cogían así” la empecé a nalguear y se puso más cachonda, me jaló hasta el sillón del Kama Sutra, me sentó y de espaldas a mi; solita se volvió a enterrar toda mi verga en su culo y de nuevo empezó gemir como poseída al parecer le encantaba que se la clavaran así.

    La cambie de nuevo volteando hacia mi para poder besarla mientras la cogía y esta vez se la clavó en la panocha y me empezó a besar con desesperación, cabalgándome como al principio, empecé a sentir como me empezó a chorrear de nuevo, y me dijo “ay papi, esto está mejor que solo masajearte” soltando un gemido en mi oído que me hizo chorrear mi leche en su panocha cuando se dejó caer casada al terminar de venirse.

    Ahí nos quedamos abrazados terminando así el primer round.

  • Mi vecina madura (5): Marta la vecina del E

    Mi vecina madura (5): Marta la vecina del E

    Soy Raúl, contador, vivo en un edificio que parece estar rodeado de milfs maduras. Después de conocer a Lucy mi vecina hot, en una escapada a su casa volviendo en bolas me pesco Marta, mi vecina del fondo. A diferencia de Lucy la vi más formal, vestía un trajecito tipo tailleur, con una camisa entreabierta y una especie de saco, abierto adelante, descalza sé que volvía o se iba a trabajar.

    -Como esta vecina, volvía del departamento de Lucy tenía un tema con el…

    -No me explique nada. El sábado puede venir a darme una mano con unas cosas que tengo que ordenar. Espero no le disguste.

    -Para nada Marta, sábado no trabajo, a qué hora

    -Vengase a la hora que le quede bien, yo a las 9 ya estoy despierta

    -A las 10 estoy ahí Marta

    Entre y vi que me relojeaba el culo desnudo al entrar y le sonreí.

    Parecía que íbamos a tener otro sábado de superacción.

    Ese sábado amaneció un tanto feo, que mejor para pasar la mañana con mi vecina nueva. Me puse un jogging ajustado que me marcaba bien el paquete, zapatillas y una remera manga larga que también me marcaba el torso, me miré al espejo todo ajustadito una manteca para la MILF hambrienta.

    Salí hacia su puerta, toque timbre y cuando la puerta se abrió casi me infarto, que pasaba en este edificio con las maduras por favor.

    Marta más alta que Lucy, digamos 1,70, lucía una camisa atada a la cintura que dejaba ver dos poderosas tetas que pugnaban por salirse, un mini short de jean que se le metía todo en la cola con los bolsillos sobresaliendo y ojotas.

    -Buen día Raúl, que te paso, no te gusta lo que ves

    -Todo lo contrario, Marta, no lo puedo creer lo bien que estas, una diosa infartarte, perdóname el comentario un poquito desubicado

    -Ayyy Raúl, por favor te conocí con la cola al aire, que me hagas ese comentario habiéndote visto así es un elogio para mí, veni pasa –me dijo dándome un beso en la comisura de los labios– vos también tenés lindo culo – y me dio un toque en la cola al pasar sonriendo cómplice.

    Efectivamente cuando pase y giro un terrible orto, grande, regordete, más que la de Lucy, impecable también con alguna marquita, pero más rellena pugnando por comerse todo el mini short entero.

    -Prepare algo para desayunar si querés, enseguida te muestro lo que necesito me des una mano.

    Trajo café, medialunas, una torta. Cada vez que iba a la cocina no podía quitarle los ojos de encima a semejante culo, encima a propósito la perra lo movía para todos lados, el amigo ya se empezaba a pagar indisimuladamente con este jogging apretado.

    Charlamos mientras desayunábamos, mucho comentario con doble sentido, así como no podía sacarle los ojos de encima de ese culo, a lo que un par de veces me pesco y sonrió, también notaba que me relojeaba el bulto, alguna vez inclusive se mordía el labio inferior.

    -Bueno, si estás listo te muestro lo que necesito que me des una mano Raúl, venite por acá por favor.

    La seguí hacia su habitación con su culo moviéndose alevosamente delante mío, ya a esta altura pura provocación, o era idea mía.

    -Mira necesito colocar esta repisa, esperame que me subo y te muestro

    Y ahí fue la debacle total, se sacó las ojotas y se subió sobre un sillón pequeño estirándose hacia arriba con una repisa, con la visión total de su culo a la altura de mi boca.

    -Fijate como la ves acá

    -Maravillosa Marta, digo, perdón

    -Ayyy… Raúl, no me estas prestando atención me parece a la repisa, algo te distrae.

    Me dijo mordiéndose un dedo y poniéndose en punta de pie empinando más el culo. No di más, me desencaje y me tire de cabeza sobre el orto de Marta, metiendo mi boca entre sus nalgas, con mi lengua empecé a buscar su conchita y note que bajo el short no había ropa interior. Jugando me encontré con una vagina grande, carnosa, rica, que devoraba la tirita del short, se perdía entre medio de las cachas. Comenzó a chorrear jugos mientras gemía y se apretaba contra la pared.

    -Ayyy Raúl que haces, mamá, ahhh… que atrevido que sos mmm…

    La tome de la cintura y la tire sobre el sillón, cayo boca arriba y se empezó a desatar la camisa para liberar sus tetas, bien redondas con dos pezones hermosos, grandes saltaron eyectadas.

    Empecé a chuparle las tetas, lengua, algún leve mordisco mientras Marta luchaba con mi pantalón para sacármelo, de pronto la tomé de la cabeza y le hundí mi lengua en su boca alevosamente. Tomé el botón de su short y lo desprendí sacándolo quedando una vagina empapada de fluidos totalmente depilada para mí, jugosa, grande y rica. Comencé a chuparla y lamerla mientras le daba con los dedos, Marta se retorcía y aullaba tomando sus propias tetas y chupándose los pezones. Mi jogging ya había volado junto con mi remera y zapatillas. De pronto empezó a estremecerse mal, poner los ojos en blanco para arriba, por mi juego doble y recibí en mi cara un squirt de jugos y fluidos como un chorrazo.

    -Ah ahhh, cuantas veces sos capaz de hacerme acabar Raúl, soy multiorgásmica, y eso que todavía no probé ese vergon que tenés…

    No pudo terminar que me tiro hacia atrás y engullo mi pija entera en su boca, ahora con un espejo podía ver su tremendo culazo hermoso, grande. Lamia mi pija como un chupetín, lo engullía hasta el fondo y lo mantenía entero en su boca mientras jugaba con sus uñas en mis pelotas.

    La levante de los hombros, la giré y en cuatro la embestí y le hundí mi pija en su conchita empapada. Otro grito, a pesar de ser grande era un poco estrecha pero mi pija se abrió paso rápidamente entre tanto jugo y fue a fondo

    Un bombeo rápido y frenético entre sus abundantes jugos era el resultado de su excitación, la tomaba de la cintura y apreciaba su precioso culo, empecé a darle algunos chirlos en sus nalgas y se excitaba más y más. Después la tome de los pelos como una rienda como una yegua, lo cual me ayudaba a encajarla con todo. Así la cabalgaba sintiendo las bolas empapadas por la cantidad de jugos que destilaba. La muy puta gritaba y se movía como una perra en celo mal, decidí darla vuelta y cogerla viendo sus tetas de frente mientras jugaba con mi mano en su clítoris, me metía su pie en mi boca, hermoso para chuparlo y la veía cada vez más desbocada.

    -Ah… me voy Raúl de nuevo ahhh… aaah que hijo de puta que sos esa pija por favor

    Alcance a deslecharla tres veces más y la saque cuando un segundo chorro de squirt me baño la pelvis y el torso, seguía tocándose más y más mientras se retorcía.

    -Y ahora el postre contador, que le parece, está dispuesto y se me aflojo

    Me dijo chupándose los dedos, inmediatamente saco un consolador de abajo del sillón enorme y empezó a chuparlo y jugar con su clítoris, insaciable.

    -Larga eso Martita acá tenés algo real

    -Ayyy Raúl que rápido se repone que sorpresa mgh..

    Le hundí la pija en su boca hasta el fondo para preparar el gran final, mientras me embebía los dedos con la cremita que había arriba de la mesita de luz, oh casualidad.

    Gire y arme un 69 pero directo con mi lengua a su culo, con crema y dedos

    -Ah guacho como sabias mmgh mmm…

    Y le hundí la cabeza en mi pija hasta el fondo y la sostuve ahí mientras ya colaba 1 y después dos dedos en ese culo cerradito pero que ansiaba pija más que nada.

    Empezó a mover el culo como cabalgando, entonces intensifique dedos, lengua, apretaba y soltaba.

    -Dale guacho, no me hagas desear más rómpeme el orto puto

    -Sus deseos son ordenes Martita.

    De pronto ya lubricado la mande despacio para que la vaya sintiendo hasta que di un empujón final hasta el fondo

    -Ahh que hijo de puta me vas a partir al medio la puta madre que buena pija por favor, matame dale

    Empecé un bombeo frenético en su culo tomándola de la cintura, la sacaba un poco y la volvía meter hasta el fondo, con la base del tronco había encontrado su clítoris y la puta de Marta gemía como una loba, gritaba puteaba, gemía sin parar.

    -Nunca me cogieron así guacho vas a ser mío sabes, mío solo ahora, Lucy que espere, jajaja

    -Callate Marta y disfruta este cacho de pija que te estas comiendo.

    Sentía mi pija ya en su culo un poco dilatado pero apretadito, hermoso, grande, no podía para de cogerme a esta yegua que no paraba de gozar.

    Le levante una pierna y la apoye en el apoyabrazos del sillón, así pasándole la mano por abajo empecé a masturbarle el clítoris mientras le seguía cogiendo el culo mal. Ahí sí que sentí que se sacudía frenética, mal, se tiraba de los pelos, gemía, gritaba.

    -Mas, mas Raúl, dame más la quiero todaaa, ah, ahhh… ahí viene otrooo.

    Otro polvo precipito una descarga de fluidos de su concha que me salpicaban los huevos, pero yo seguía en lo mío, de pronto sentí que venía la descarga mal.

    -Ahí bueno contador, no piensa parar, toda adentro de mi culo escucho quiero toda la leche adentrooo aaah asiii…

    Tres largas descargas se vaciaron dentro del culo de Marta, se desplomo sobre el sillón y yo arriba de ella todavía con la verga adentro.

    -Hijo de puta todavía la tengo adentro turro… no doy más, nos damos un baño y vemos las estanterías, porque de vermghh

    No la deje terminar, le comí la boca y me deje caer con Marta sobre pecho.

    -Tranquila Martita, tenemos tiempo, déjame reponerme

    -Dale, y después te cuento que tengo algo pensado con tu vecinita del B, Lucy no sé, me dieron ganitas de cogérmela con vos. Tengo algo planeado muy muy caliente, te va. Arreglemos para la noche, vos estas ocupado hoy no

    -No Marta, para nada.

    -La llamo y arreglo todo venite a las 9 bebé.

    Evidentemente las maduras de mi edificio son insaciables. Para eso estamos.

  • Las experiencias de Carlos (4): Anuncios, Mary y Mechi

    Las experiencias de Carlos (4): Anuncios, Mary y Mechi

    Al otro día Carlos es despertado por Marian que le anuncia que está preparado el desayuno.

    Al llegar a la cocina se da cuenta por la forma en que visten que el auto los está esperando abajo. Marian desayuna rápidamente y besando a Carlos se despide susurrándole al oído –me llevo tu número de teléfono, te voy a llamar –y Carlos sonríe.

    Quedan solos Mabel y Carlos terminando de desayunar, es entonces cuando Mabel le dice –por lo bueno que has sido conmigo y mi nieto, sin contar a sus amigos y mi dolor de culo y vagina, te voy a hacer un regalo que creo te gustará mucho.

    –Sabes porque te he contado, que participo de grupos exclusivos de sexo donde conozco muchas amigas y amigos con los cuales hacemos reuniones –agregó.

    Carlos asintió con la cabeza y Mabel continuó hablando –una vez por semana te voy a mandar el nombre y la historia de una amiga para que la conozcas. También le pediré que venga a visitarte si la invitas con una cena o una salida al cine. Si se gustan tendrán sexo y podrás complacerla bien ya que a través de mis notas conocerás sus gustos y necesidades. ¿Te parece bien?

    Carlos contestó tomándolas de las manos –Es un regalo hermoso, claro que lo acepto y espero no decepcionarte. También espero que no dejemos de vernos.

    –Eso seguro, si me lo permites te visitaré periódicamente claro y no creo que puedas decepcionarme –terminó diciendo Mabel y agregó–aún estoy tratando de entender todo lo que hice anoche no contigo sino con mi nieto, nunca lo hubiese pensado siquiera, pero se nota que eres especial.

    Luego tras darle un beso salió del departamento.

    La vida continuó, las cosas en la ciudad volvieron momentáneamente a la normalidad y Carlos volvió entonces a retomar sus tareas diarias.

    Un par de días más tarde Carlos recibe un mail de parte de Mabel que decía lo siguiente:

    “Carlos.

    Te acerco los datos de una muy querida amiga llamada Rosa, tiene 43 años es casada así que no dispone de mucho tiempo. Le gusta el sexo vaginal y anal, no le gusta el oral y por eso nunca lo practica.

    Le gusta usar consoladores, pero hechos con verduras, zanahorias, pepinos. También es muy adicta y la calientan como a mí los insultos mutuos mientras coge, es una reina que tendrás que tratar como una sirvienta. Fuera del acto debes ser muy educado y refinado con ella, hazla sentir muy inteligente.

    Besos”

    Carlos leyó eso y le contesto que siendo lunes podría invitarla el día viernes.

    Cerró la computadora.

    Cenó y estaba por acostarse a dormir cuando le tocaron el timbre. Atiende y del otro lado la habla Dani diciendo que pasaba de visita.

    Carlos pensó al menos me chuparán la pija antes de ir a dormir.

    Abre la puerta entra Dani que le da un beso y atrás de Dani entran dos chicas hermosas.

    –Estas son Mechi y Mari amigas mías y de Marian –Explica el chico.

    Y acercándose a Carlos le dice –son dos transexuales amigas de total confianza que alegan necesitar un lugar donde dormir esta noche. La verdad es que después que escucharon nuestras experiencias contigo quieren conocerte, en realidad que te las cojas, pero yo nada te dije, así por eso quedamos en que necesitan donde dormir.

    –Lamentablemente a mí me esperan en mi casa y no me puedo quedar así que te las dejo –agregó y dirigiéndose a las chicas dijo–chicas ya está arreglado, Carlos no tiene problemas en que se queden aquí esta noche, pórtense bien y hasta luego –y dando un beso a Carlos se fue saliendo por la puerta.

    –Bueno chicas, sé que se llaman Mechi y Mari, pero no quien es cada una, me cuentan un poco –dijo Carlos–prefieren tomar café, cerveza o alguna bebida más fuerte.

    –Yo soy Mechi –dijo una de ellas–y te acepto una bebida más fuerte si tienes.

    Carlos la miró y vio una chica de alrededor de 20 años de 1.60 m, muy hermosa de cabello lacio castaño claro por debajo del hombro, una remera color verde claro ajustada al cuerpo que mostraba un par de tetas de no menos de 95 de busto. Usaba pantalones vaqueros, pero se veía que tenía un largo y hermoso par de piernas aparte de un culo bien parado y salido ya que tenía una cinturita chica. Carlos sabía que esas tetas y ese culo eran prótesis, pero nada es perfecto se dijo.

    –Ya te traigo un whisky Mechi –dijo Carlos–y para vos Mari, que preferís.

    –para mí una gaseosa nomás –respondió Mari

    Carlos la miro y vio casi a una diosa, Mari era dos veces más linda y escultural que Mechi que ya de por sí era impresionante, de alrededor de 1.66 m algo más alta que Mechi, cabello más rubio y mucho más corto, su busto era un poco mayor unos 100, vestía una camisa también de un color verde claro, pero una mini color verde oscuro en lugar de pantalones y su cola, que decir era impresionantemente linda.

    Les trajo La bebidas y se sentó a charlar con ellas un poco.

    –Son muy bonitas chicas, que hacen estudian trabajan porque calculo que el colegio ya lo terminaron.

    Si ya lo terminamos– dijo Mechi –pero aún no sabemos que vamos a hacer

    –dedíquense a modelar –agregó Carlos demostrando un supuesto desconocimiento del sexo de las dos

    Ambas se rieron y Mari dijo –Carlos no te queremos mentir, pensamos que Dani te había explicado que somos chicas trans.

    –Ehh –dijo Carlos demostrando un asombro inexistente–nunca lo podría averiguar, que lindas que son.

    –chicas trans o sea que están operadas –agregó Carlos

    –Bueno ella sí –dijo Mechi– pero yo aun no, no sé si operarme–

    –Miedo o eres activa –pregunto Carlos

    –No, ambas somos pasivas 100% –contestó Mechi– pero le tengo miedo al postoperatorio ya tengo los documentos de mujer, ambas los tenemos.

    Mari sonriendo le dice –quizás no sabías si estamos no operadas pero seguro que ya sabías que somos trans, también estoy segura que sabes que lo de necesitar un lugar para dormir es simplemente una excusa.

    –Quizás sí pero no soy de deschabar a nadie –respondió Carlos– y ahora que nos sinceramos me cuentan un poco todo esto.

    Ambas ríen y Mechi dice –somos muy cercanas a Marian y Dani y nos enteramos que habían pasado por aquí.

    –Chismosos –dijo Carlos

    –No, no es que directamente lo contaran –dijo Mari– te explico. Ayer me junte con Marian y Dani y resulta que me di cuenta que estaban bastante doloridos –y agrega– teníamos algunas cajas que mover para una reunión dentro de poco y les costaba agacharse y cargarlas.

    –No son chicos de hacer deporte y es raro que justo a ambos les pase, en especial a Marian, supusimos que les habían pegado –y agregó– así que los interrogamos hasta que nos explicaron que había pasado. Eso nos dio curiosidad.

    –¿te imaginas? Lo conozco desde chico y nunca lo vi así exagerando tanto –cuenta Mari

    –pero no pasó de allí –agregó– anoche paso por su casa para ver cómo estaba y me recibe Mabel en igual estado, ni a trabajar había ido. Siguiendo el relato de Marian no fue muy difícil deducir el resto.

    –o sea –dice Mechi–c on un par de cogidas has dejado casi de cama a 3 personas que tienen sexo bastante seguido. O sea… eso hay que experimentarlo.

    –ya estás enterado de todo –finaliza Mari

    –Bueno chicas, son muy exagerados, no crean todo lo que les dicen. Ahora les voy atraer toallas por si quieren bañarse –agregó Carlos y les entrego una toalla a cada una– hay agua caliente o fría como quieran.

    –Si no te molesta nos bañamos ahora –dijo Mari– y siempre que podemos lo hacemos juntas.

    –chicas la casa es vuestra –contesto Carlos– yo me voy mirar un poco de televisión, cualquier cosa me avisan.

    Las chicas tomaron sus carteras y entraron al baño para bañarse.

    Antes que terminen de hacerlo Carlos se dirigió a la cocina y comenzó a preparar la cena.

    Un rato después escucha que las chicas salieron del baño, entonces va hacia ellas diciendo –chicas hay que preparar donde duermen.

    Al llegar a ella queda impactado, ambas están en mini corpiño y una tanga que solo cubre adelante, nada más, Mechi en color negro y Mari en color blanco para hacer juego

    –no tienes que preocuparte –dijo Mari– nos explicaron y acatamos las reglas de la casa.

    Ambas se miraron y rieron.

    –Bueno entonces les digo que la cena ya está lista –respondió Carlos aún impactado ante esos dos cuerpos de diosas casi desnudas que estaban frente a él.

    Terminaron de comer y se dirigieron a la cama. Evidentemente compartirían a misma cama, eso ya no tenía discusión.

    Carlos había estado usando la computadora desde la cama con el televisor grande de la habitación como pantalla y la dejó encendida.

    Antes de acostarse les dijo –me toca bañarme a mí, miren un poco la tele o jueguen con la computadora que ya vuelvo.

    Se baño tranquilo pensando en el festín que lo esperaba en la cama.

    Terminó de secarse, se puso un calzón y salió a la habitación. Cuando entra ya las chicas están desnudas, Mari totalmente desnuda mientras que Mechi usando una tanguita que solo le cubría la parte delantera.

    Al verlo Mechi le dice –mira que eras chanchito Carlos, nunca nos lo dijeron.

    –no sé de qué se trata, pero soy inocente –dijo Carlos riéndose.

    –Encontramos unas películas porno en la compu, están lindas –agregó Mari– estuvimos viéndolas y realmente estamos calentitas, acóstate entre nosotras dale.

    Carlos se quitó el calzón y se acostó entre las chicas.

    –Mm mira la pija que nos vamos a comer –dijo Mechi y ambas se pusieron a reír.

    Carlos agarra a Mechi y le empieza a besar las tetas, juega con la lengua y esos botones mientas con las manos le acaricia la concha a Mari y le introduce 2 dedos.

    Al igual que hizo con Mabel proyecta en ambas placer y deseo pero por ahora moderadamente.

    Ambas chicas gimen, Carlos ahora le chupa las tetas a Mari y juega con el agujerito del culo de Mechi.

    –Espera un poco –le dice Mari– acóstate, queremos besarte un poco– y comienzan juntas a chuparle la pija y los huevos a Carlos que se está deshaciendo del placer y a su vez proyectándolo.

    Ambas lo chupan con gran maestría, Mechi se la mete en la boca y haciendo garganta profunda de un solo empujón la pija desaparece adentro. Lo extraordinario es que comienza a mover la cabeza y el falo baja y sube solo unos centímetros sin desalojar la garganta que la aprisiona.

    Mientras Mari le chupa los huevos y la cola alternándose entre ambos.

    Carlos está en el cielo y proyecta aún más placer a ambas lo que hace que Mechi llegue a su primer clímax con la pija en la boca.

    Las chicas cambian y cada una toma el rol de la otra. Mari se traga la pija y hace lo mismo que Mechi quien ahora dedica su lengua y boca a los huevos y la colita de Carlos.

    Ahora es Mari quien llega al clímax solo mamando.

    Carlos ha buscado y encontrado la colita de Mechi donde ya juega con dos dedos entrando y saliendo y en el caso de Mari usa dos dedos en la vagina y dos en la colita.

    Ambas manos parecen moverse a 100 km por hora, lo hacen sin cuidado casi brutalmente. Una vez que los dedos entran Carlos los dobla para que raspen en los conductos donde se mueven. Esto hace que las chicas estén a full y tengan antes de darse cuenta dos clímax más cada una.

    Al cabo de un largo rato Carlos siente que está por acabar y lo dice, ya tiene los dedos acalambrados de tanto moverlos en el culo de cada una de ellas. Su pija explota en las bocas de ambas. Ellas tragan todo lo que encuentran y se limpian con sus lenguas.

    La pija baja su erección y las chicas lo ven, entonces comienzan a besarse entre ellas se besan las tetas, el resto del cuerpo. Mari se acuesta y abre las piernas y Mechi le chupa la concha.

    Carlos le acaricia el culo a Mechi que esta arrodillada entre las piernas de Mari, y siente como su pija se hincha nuevamente al contacto con esa colita. Entonces se coloca detrás de Mechi y comienza a penetrarla lentamente sin previo aviso.

    Cuando la pija empieza a entrar Mechi comienza a suspirar más fuerte, cuando ha entrado en su totalidad comienza el bombeo con fuerza y energía.

    Carlos busca debajo de una almohada y saca el consolador que le había quedado de Mabel y se lo entrega a Mechi para que lo use en Mari.

    Mechi apoya el consolador en la cola de Mari y comienza a introducirlo hasta que llega a su tope, luego baja la cabeza y comienza a chuparle la vagina a su amiga.

    Carlos para entrar más agarra primero a Mechi de las caderas trayéndola hacia él y después para ayudarse la toma del cabello y tira hacia atrás para que la pija entre aún más en cada embestida.

    Al mismo tiempo proyecta en ellas mucho placer, deseo y lujuria, en gran cantidad, lo que hace que ambas comiencen a retorcerse debajo de él y a pedir más y más.

    –Dame así papi dame más, rómpeme el culito, destrózamelo –Gritaba Mechi casi desaforadamente ante el asombro de su amiga que también gemía ante los embates del consolador.

    Mechi ya no se ocupa de Mari y gime en voz alta casi grita lo que sigue asombrando a su amiga que nunca la vio así, Carlos sigue dándole con fuerza y pareciera que sin ser mujer tuviese varios orgasmos uno detrás del otro. Mari mientras se pajea con el consolador en la cola mirando la escena.

    Ya con los bombeos de Carlos el cuerpo de Mechi pasaba de estar casi vertical cuando Carlos la sacaba a horizontal pegada a la cama cuando Carlos la metía con fuerza.

    25 minutos después Carlos siente que debe cambiar, lo proyecta y Mechi entonces grita del placer al creer sentir que el semen caliente de Carlos le recorre su interior y cae recostada en la cama con un relax que pocas veces sintió, casi desvanecida por el relajamiento posterior a esa enorme tensión.

    Mari al ver a su amiga dijo –Guacho que le hiciste, la mataste, quiero lo mismo para mí.

    A lo que Carlos le responde –no te preocupes preciosa vas a sentir como nunca en tu vida.

    Mari mirando a su amiga acostada con los ojos cerrados aún le dice –te creo y espero que así sea, lo que vi me dejó muy caliente.

    Mechi se recupera y se acerca a Mari comienza a besarla delante de Carlos y le dice al oído –no entiendo cómo ni porque, pero te va a matar de placer, casi me desmayo –luego muy cansada se acostó boca abajo en la cama abriendo las piernas y detrás de ella Mari en cuatro comienza a chuparle el culo.

    Viendo esto Carlos se pone a mil y se para detrás de Mari, repitiendo lo que hizo con Mabel, la gira acostándola boca arriba y comienza a penetrarla vaginalmente con el consolador, al introducirlo completamente apoya la cabeza de la pija en el culo, y empieza a empujar hasta que esta es introducida íntegramente. Comienza a proyectarle a Mari lo mismo que había hecho anteriormente a Mechi, placer y goce con mucha intensidad.

    Entonces empieza a bombearla muy despacio fijándose cómo reacciona ella.

    Mari siente la oleada de placer sin saber de dónde viene y comienza a retorcerse en la cama. Cada vez que se mueve siente la dureza del consolador por delante y la dureza de la pija por detrás.

    Viéndola gozar Carlos aumenta la velocidad. Mari comienza a sentir que la pija entra y sale y empieza a chuparle los dedos que Carlos le mete en la boca, les pasa la lengua los mordisquea, quiere que le entren hasta la garganta, todo eso mientras llega el primer orgasmo anal y retuerce aún más.

    Carlos empuja y empuja, la toma del cabello y empieza a traerla hacia él cada vez que la mete. Le aprieta las tetas, le retuerce los pezones con los dedos, la agarra del cuello y aprieta lentamente. Mari empieza a gemir primero y a gritar tratando de contenerse después cuando los orgasmos empiezan a pasar.

    –Que me estás haciendo hijo de puta –grita– ¿cómo es posible que me hagas gozar tanto?

    –Las voy a reventar par de putitas, van a quedar de cama una semana con el culo abierto como una flor –contesta Carlos

    30 minutos después los movimientos son tan fuertes como lo eran con Mechi, pero con una diferencia a Mechi la bombearon 35 minutos mientras que a Mari fue alrededor de 45 siempre proyectándole deseo y placer.

    Mari estaba en el cielo, sentía como nunca antes había sentido. Se movía muy violentamente pidiendo más y más adentro. Deseo ser penetrada como una mujer ya que lo era, y así se lo hizo saber a Carlos quien cambió la cambió de posición y la puso en 4 patas en el borde de la cama, penetrándola analmente con el consolador y vaginalmente con la pija, todo sin dejar de proyectar, lo que hizo que Mari sintiera con igual o mayor intensidad. Explotaba de placer sintiendo como la pija entraba y salía con un movimiento más largo que el del consolador. Ahí fue cuando Carlos empezó a cambiar cada 10 minutos de la cola a la vagina y viceversa unos 30 minutos más.

    Mari estaba casi desfalleciente por el esfuerzo de las contorciones y pidió descanso cayendo boca abajo en la cama.

    Carlos la dejó al costado y tomando nuevamente a Mechi l hizo pararse, abrir los brazos y apoyarse en la pared abriendo las piernas y volvió a penetrarla. Su cadera a golpea con fuerza, cada golpe es como un martillazo y Mechi lo siente. 15 minutos después Mechi no aguanta más le duele el culo y está segura que hasta va a sangrar un poco. Carlos entonces termina dentro de Mechi llenándola de leche.

    Ella siente el semen que entra y le calienta las entrañas. Carlos la deja sobre la cama y se dirige al baño a lavarse un poco, las chicas siguen acostadas.

    Le sirve un whisky a Mechi y una gaseosa fría a Mari y se los acerca. Mari agarra la bebida y comienza a tomarla, el de Mechi lo dejan al costado, ella tiene los ojos cerrados.

    Ambas están acostadas boca arriba y al ver esos culitos Carlos asombrado siente que se excita nuevamente y rodeando la cama se sube arriba de Mari y vuelve a penetrarla analmente. Mari lo recibe sin decir nada y abre las piernas para que él entre más fácilmente. Mechi esta boca abajo al costado y no puede moverse.

    Carlos comienza a moverse y proyecta nuevamente placer a Mari. Acusa recibo ella y empieza a moverse levantando la colita para ser más penetrada.

    Mientras se mueve bombeando, Carlos le besa la nuca y la espalda, la mordisquea. 15 minutos después Carlos ve como el semen comienza a salir de la cola de Mechi, entonces apoyándose en las rodillas sin sacar la pija de la cola, le agarra la cabeza a Mari y le dirige la boca a la cola de Mechi. Ella entiende y comienza a chupar, Mechi levanta un poco la colita y empieza a gemir nuevamente.

    Al rato Carlos siente en orgasmo en Mari, entonces se levanta y acostándose sobre Mechi comienza a penetrarla analmente.

    Mari se le acerca al oído y le dice –déjala, la vas a matar– acábame en la boca a mí.

    Él se acuesta boca arriba y Mari se mete entre sus piernas y comienza a chuparle la pija sin usar las manos. Cinco minutos después Carlos acaba dentro de la garganta de Mari y simultáneamente ella tiene otro orgasmo.

    Carlos se levanta y vuelve a lavarse. Unos minutos después lo hicieron las chicas. Al volver Mechi comienza a tomar el whisky y dice –que nos hiciste Carlos, nos has reventado el culo hasta sangramos ambas un poco. Los chicos nos habían avisado de algo, pero nunca pensé que sería así –y Mari totalmente extenuada reafirmó con la cabeza.

    –Chicas, perdonen es me calentaron tanto que me perdí, no pueden comparar sus cuerpos con los de los chicos –respondió Carlos.

    –No se vos Mechi –dijo Mari– pero me quedo el culo reventado por lo menos por una semana. Nunca me pasó algo así y lo uso desde los 14 años, ni tampoco la tiene tan grande ni ancha.

    –Yo también –afirmó Mechi– pero como dice el dicho “el calavera no chilla” y realmente gocé muchísimo.

    Con esa conversación Carlos sentía su pija se ponía nuevamente en erección y las chicas la vieron. Se rieron y le dijeron acóstate que te vamos a hacer la chupada de tu vida.

    Si pero antes dijo Mari –¿por qué no me dejas sentar arriba, me gustaría que la vagina me duela como la cola del placer?

    Mari se asubió a Carlos y dejó caer su cuerpo de manera que la pija entraba por su concha.

    Al sentirla adentro comenzó a moverse despacio y a saltar sobre la misma, Mechi mientras le acariciaba y le chupaba las tetas. Carlos comenzó a proyectar nuevamente a Mari, que como enloquecida comenzó a saltar desesperada sobre la pija contorneándose hacia todos lados y asustando a la amiga.

    Así estuvieron por lo menos 10 minutos, hasta que Mari comenzó a gritar diciendo que tenía un orgasmo.

    Luego entre ambas comenzaron a chuparle la pija.

    Unos minutos más tarde nuevamente Carlos acababa en las bocas de ambas, llenándosela de semen que tragaron con gusto.

    Finalmente se quedaron acostados y todos se durmieron por lo cansados que estaban.

    Al otro día al despertarse Carlos se da cuenta que las chicas aún duermen junto a él. Se levanta se higieniza y va a la cocina a preparar el desayuno. Una vez listo llama a las chicas.

    Estas, así como se levantan totalmente desnudas salvo el tanguita de Mechi, van a la cocina a desayunar.

    Esto hace que la pija de Carlos reaccione nuevamente quede erecto.

    Sin advertir esto Mechi sale y va a cambiarse mientras que Mari trata de lavar las cosas en la cocina.

    Al verla así desnuda en la mesada Carlos se levanta se acerca a Mari por atrás y apoya la pija en la entrada de la concha. Ella recula y le dice –por favor estoy reventada y estoy segura que Mechi también si quieres te la chupamos, pero nada más por favor.

    Mari se arrodilla comienza a chuparle la pija, en eso Mechi se acerca y dice –comenzaron sin mí.

    Carlos deja de bombear y dice –Quieres chupar y les acabo en la boca.

    –Ay me encantaría –respondió Mechi

    En ese momento Mari se la vuelve a meter en la boca y comienza a chuparla, un instante después la comparte con su amiga hasta que él acaba en sus bocas y ve como ellas disfrutan compartiendo el semen.

    –Papi como nos dejaste, no vamos a poder coger por lo menos por una semana, que placer que sentí –dijo Mechi y le dio un beso.

    Un rato después las chicas se fueron y Carlos salió a trabajar pensando que los dos bombones que se había cogido.

  • Mi hijo y yo

    Mi hijo y yo

    Hola, me llamo Clara, tengo 54 años cumplidos hace unos días, estoy casada, tengo tres hijos, dos chicos y una chica y trabajo como limpiadora en un centro público. Físicamente soy rellenita, aunque dicen que tengo unas buenas tetas y un buen culo.

    Los que hayan leído mi anterior relato sabrán como me lo hice con el sobrino de mi marido, y era una relación a la que no estaba dispuesta a renunciar, se me ocurrió que para evitar problemas con su madre, mi cuñada, igual era bueno que ella se lo hiciera con mi hijo mayor, que parece sentir debilidad por las mujeres maduras, lo que ellos no sabían es que mientras ellos lo hacían en la piscina de su chalet, mi sobrino y yo les grabábamos desde el piso superior del mismo, así si mi cuñada se enteraba tendría con que defenderme.

    Lo que yo no esperaba es que eso tuviera consecuencias para mí, viendo la escena de como follaba mi cuñada con mi hijo comencé a fijarme en su polla, y en su cuerpo en general, y comencé a tener fantasías con él, y yo soy una mujer a la que no la gusta que las fantasías se queden solo en eso.

    Una tarde mi hijo y yo estábamos solos en casa, como era el mes de agosto y hacía mucho calor, yo llevaba una bata de andar por casa muy corta y escotada, mientras hablábamos de cosas banales procuraba que la bata se deslizara por mis muslos lo más arriba posible, dejando ver cada vez más y de otro lado intentaba que mi escote se abriera, note como mi hijo se empezaba a finar en mí.

    Decidí preguntarle por sus aventuras, siempre hemos tenido mucha confianza y me empezó a contar lo de mi cuñada, y también a hablarme de sus deseos de tener aventuras con las madres de sus amigos en esos momentos le interrumpí y con la voz más sensual que pude le dije:

    –Mi amor, eso será otro día, pero hoy quiero que sea conmigo.

    Y llevé mi mano hasta su polla que abultaba sobre unos pantalones cortos, después se los quité y los mismo hice con su short, me arrodillé delante de mi hijo y le dije:

    –No me extraña que tu tía y otras mujeres maduras estén loquitas por esta polla pero hoy va a ser para mí.

    Y arrodillándome delante de él llevé mi boca hasta ese lindo miembro, lo recorrí con mi lengua, mi hijo comenzó a jadear mientras decía:

    –Pero mamá ¿Qué me haces?

    Pero se le veía que estaba rendido que quería hacerlo conmigo.

    Después de lengüetearle la polla me pareció que era el momento de metérmela en mi boca, sus jadeos se hicieron más intensos, mientras yo seguía chupándosela, la verdad es que el hecho de que fuera la de mi hijo le daba mucho más morbo al asunto, su polla me resultaba muy especial y seguí chupándosela, en esos momentos recordé algo que a su padre le encanta, aunque le da vergüenza reconocerlo, e introduje uno de mis dedos en el interior de su culo.

    Mi hijo se hizo el despistado como si nada hubiera cambiado siguió disfrutando de mis mamadas, mientras yo seguía sintiendo algo muy especial, de alguna manera era como volver a follar con mi marido cuando era más joven y tenía más vigor, mi boca seguía jugando con su polla, hasta que el jadeo mucho más fuerte y dijo:

    –Mama que me corro.

    E inmediatamente un torrente de semen salo de su polla, intenté tragármelo todo, pero no pude evitar que una parte se escapara de mi boca y regara mi cuerpo.

    –Mama, ha sido estupendo, dijo él, pero somos madre e hijo, ¿No te parece que lo que estamos haciendo está mal?

    –Cariño, le contesté yo, estaría mal si eso afecta a nuestras vidas, pero, aunque yo folle contigo seguiré haciéndolo con tu padre, y tú, además de con tu tía, lo harás con otras maduras, yo te ayudare, hasta que encontremos una buena chica que me haga abuela, jajaja, este será nuestro secreto.

    Mientras le decía esto con mis manos acariciaba su polla que se recuperaba, en esos momentos él me dijo:

    –Está bien mama, este será nuestro secreto, pero quiero pedirte una cosa, déjame chuparte las tetas igual que cuando era niño, no lo recuerdo, pero me apetece.

    –Claro que, si cariño, le dije yo, mama no te puede negar nada.

    Me desabroche la bata, el me la tiró al suelo, no llevaba sujetador por lo que me quede con una tanga de color rojo, mi hijo al ver mis tetas al natural se quedó como hipnotizado:

    –Me encantan mama, me dijo

    –¿Más que las de tu tía?, dije yo dibujando una sonrisa en mi cara que indicaba a mi hijo que estaba bromeando.

    –Mucho más, dijo él.

    –Jajaja, lo que sois capaces de decir los tíos por echar un polvo dije yo, y añadí, venga chúpamelas.

    Él muy obediente llevó su boca a mis pezones y comenzó a besármelos, después me dio unos pequeños mordiscos y se introdujo uno de ellos en su boca.

    –Amor lo haces muy bien, dije yo.

    Él estuvo chupando mis pezones un rato, hasta que llevó una de sus manos a mi tanga y tocó mi coño por encima de él, le notó húmedo, después metió su mano por debajo de este y con un movimiento rápido me dejó desnuda, yo a él le tenía desnudo de cintura para abajo, pero quería verle completamente desnudo, así que le subí la camiseta que llevaba y se la quité, había visto el pecho de mi hijo desnudo muchas veces, pero verle a él completamente desnudo me pareció un dios.

    En ese momento él también me miro completamente desnuda, era la primera vez que veía, o al menos eso creo, mi coño, yo lo llevo peludo, pero en estos momentos en que mi actividad sexual estoy dudando sobre afeitármelo. Como decía sentí que él miraba mi coño peludo, y me dijo:

    –Mama me dejas comerte el coño, me apetece mucho, además quiero que me ayudes a mejorar mi técnica.

    –Por supuesto cariño, dije yo, las madres estamos para educar a nuestros hijos, también en el terreno sexual.

    Me senté en el sofá con las piernas bien abiertas, mi hijo se arrodilló ante mí y acercó su cabeza a mi coño, y después introdujo su lengua en mi interior, a su padre no era algo que le agradara mucho, bueno de jóvenes si lo hacíamos, aunque para ello me obligaba a llevarle bien depilado, pero de casados el perdió el interés por hacerlo, y yo por afeitármelo.

    Sentir la lengua de mi hijo dentro de mí me hizo recordar mis tiempos de joven, pero era algo muy especial, el me demostraba que bueno, aunque se pudiera mejorar algo, era un buen comedor de coños, desde luego se lo podría dejar a alguna de mis amigas, jajaja. Agarré su cabeza y la aplasté contra mi coño, el siguió comiéndomelo, el muy cabron me hizo correrme tres veces, hasta que decidí que se había ganado el premio mayor, bueno el segundo mayor y apartándole su cabeza de mi coño le pregunté:

    –Cariño, ¿Cómo vas de condones?

    Él se quedó un poco sorprendido y dijo:

    –Bien, me quedan unos cuantos.

    –Pues dado que yo te los compro es justo que yo pruebe alguno, le dije:

    El desnudo se fue a su cuarto y volvió con el paquete.

    –Si tú quieres mama, vamos a usar más de uno, me dijo.

    –Claro que quería, le hice tumbarse en el suelo, después me tumbé a su lado y sacando mi lengua de la boca comencé a lamérsela y a darle besitos en la polla, el comenzó a jadear y su polla se puso durísima, lo que aproveché para colocarle el condón y se la meneé un poco mientras le decía:

    –¿Así que esto es lo que ven las mujeres antes de que te las folles? No me extraña que se vuelvan locas.

    Me puse de rodillas encima de mi hijo y enchufé su polla con mi coño, y me la fui introduciendo despacito al principio, sentir la polla de mi hijo dentro de mí me proporcionó algo especial que no había sentido ni con su padre, ni con ningún otro hombre, era un calor y una sensación muy especial.

    –El por su parte comenzó a jalear s ve que mi niño estaba gozando, el me dio:

    –Mama esto es increíble, estoy disfrutando contigo más que con ninguna otra chica.

    –Mi amor me encanta que me digas eso, pero el asunto es que disfrutes a tope con cada mujer que estes.

    Yo seguía jugando con la polla de mi hijo, quería que fuera verdad que conmigo disfrutaba más que con ninguna, el llevó sus manos a mis tetas.

    –Tienes las mejores tetas que he visto mama.

    Las palabras de mi hijo me regalaban el oído, y aunque supiera que eran fruto de un momento de placer hacían sentirme feliz, seguí moviendo su polla dentro de mi coño para darle todo el placer del mundo hasta que mi hijo gritó:

    –Me corrooo mamá.

    Y noté como su leche salía de su polla, aunque fuera dentro de un condón, en esos momentos, yo había tenido varios orgasmos, me salí y le besé dulcemente en la boca, mientras le decía:

    –Mi amor me has hecho muy feliz.

    Después con mi mano le quité el condón, aunque tenía ganas de una cosa muy especial e hice que su leche cayera en mi cuerpo. Y después me lo restregué, quería que el semen de mi hijo pasara a formar parte de mi cuerpo, en esos momentos dije:

    –Es una buena inversión lo que gasto en tus condones.

    En esos momentos mi niño me hizo una nueva petición:

    –Mama quiero tener mi polla entre tus tetas, ¿Me dejarías?

    –Por supuesto mi amor, le respondí

    Me tumbé en el suelo y mi hijo se puso encima de mí, y a continuación puso su polla arrugada entre mis tetas. Yo aprovechando que, en parte por los kilos que tengo demás mis tetas las apreté de manera que la polla de mi hijo se quedó entre ellas como si se tratara de un coño, el comenzó a moverse como si de uno se tratara hasta que su polla recuperó todo su vigor, en esos momentos mi hijo me pidió:

    –Mama quiero que volvamos a follar, pero esta vez quiero ser yo quien me ponga encima, quiero que veas que soy un hombre y hacer que me veas como a todo un macho.

    Por supuesto le dije que sí, me tumbé en el suelo y me abrí bien de piernas mi hijo se puso el condón, después introdujo dos de sus dedos en mi coño y los meneo en mi interior un rato, y vio que yo estaba muy húmeda, me restregó su polla por la zona de mi coño, para endurecer aún más su polla y cuando a sintió a punto introdujo su polla dentro de mi coño mientras me decía:

    –Adoro tu coño mama, me encanta es tan caliente, más que ningún otro de los que he probado.

    Se movía dentro de mí con mucha pasión se le notaba que era un macho buen follador de los que pueden volver loca a una mujer, me di cuenta de que iba a querer repetir, aunque supiera que no era para mí, sino que iba a ser una de tantas que disfrutara de esa polla.

    Acordonándome de lo que él me había ello, levante mis manos y le acaricié le pecho, tenía un hijo tan bello, mientras pensaba esto sentía su polla moverse en mi interior, tuve varios orgasmos seguidos, el hecho de que él me llamara mama mientras follábamos le daba morbo al asunto a la vez que parecía una nueva forma de demostrar el amor entre una madre y un hijo.

    Al cabo de un rato él me dijo, nuevamente:

    –Mama, me corro.

    –Hazlo, cariño, dije yo, pero echa tu leche encima de mi barriga.

    Sentí como, aunque fuera dentro de un condón, mi hijo se corrió dentro de mí, después se salió, y al quitarse el condón su semen, que, pese a llevar ya varias corridas continuaba siendo muy abundante, cayó sobre mi barriga, yo le pedí que me lo restregará por ella, y él lo hizo. Tras ello nos volvimos a besar, él me dijo:

    –Mama te adoro, seré solo tuyo.

    Le insistí en cómo debía de ser nuestra relación era fabuloso lo que en esos momentos estábamos experimentando, pero eso no nos debía evitar tener contacto con otras personas que, sin duda nos iban a hacer pasar ratos maravillosos y le volví a recordar lo de que debía hacerme abuela.

    En esos momentos mi hijo me volvió a sorprender con otra petición:

    –¿Mama me das tu culo?

    Por supuesto no le iba a negar nada a mi príncipe, así que le dije:

    –Por supuesto cariño es todo tuyo, ¿lo has hecho alguna vez por ahí?

    El me confesó que poquitas veces, con alguna amiga muy calentona.

    –Pues hoy tu amiga calentona seré yo, le dije:

    Me puse a cuatro patas y él se colocó detrás de mí, primero me acaricio el culo y me dijo:

    –Mama, tienes el mejor culo que he visto.

    Después comenzó a darme besitos en él, y después me restregó la polla para ponerla bien dura, y por último se puso detrás de mí, y me la metió muy despacito, parecía que tenía miedo de hacerme daño.

    –Tranquilo cariño, no soy virgen tampoco por ahí, le dije.

    Parece que mis palabras le animaron a follarme de una manera más decidida, comenzó a moverse con más fuerza, como con rabia, era un ritmo que me encantaba, pero deseaba que mientras hiciera otra cosa y le pedí:

    –Cariño, sigue así, pero me encantaría que además metieras tus dedos dentro de mi coño.

    Él me hizo caso y sentí como sus dedos se movían en mi interior, en esos momentos sus dedos me masturbaban, mientras su polla me sodomizaba, mi mente se fue a una de mis fantasías nunca realizadas, hacerlo con dos tíos a la vez. Pero la realidad no era menos agradable, mi hijo me estaba volviendo loca, me corrí varias veces, el con sus dedos dentro de mí lo notaba.

    En un momento dado sin sacármela del culo, después de una de mis corridas, llevó sus dedos a la boca y los chupo, gimió y dijo:

    –Esta delicioso, mama.

    Siguió atacando mi culo, hasta que no pudo más y se corrió, mi culo se llenó de su leche, hubiera seguido follando con él, pero se nos estaba haciendo tarde, sus hermanos podían llegar en cualquier momento y poco a poco fueron llegando, así como mi marido, preparé la cena, y nos pusimos a cenar, durante la misma mis fantasías se dispararon, me imaginaba a mi haciéndolo con mi otro hijo, o con los dos juntos, o a mi hija haciéndolo con sus hermanos, ¿Y por qué no con su padre?

    Pero algo me devolvió a la realidad, sentí como un pie poco a poco se deslizaba a lo largo de mis muslos hasta alcanzar mis bragas, mientras pensaba esto veía como mi hijo, mayor con el que acababa de follar me sonreía de una manera especial.

    Y no se si fue un sentimiento de culpa, pero esa noche cuando estaba en la cama con mi marido, me lance sobre él y follamos de una manera muy intensa

  • Un último baile

    Un último baile

    Apenas son las seis de la tarde, pero de pronto cae la noche. Las nubes negras ocultan el cielo entre estruendos y dejan lugar a la oscuridad. Las primeras gotas gruesas de lluvia dan paso en pocos segundos a un diluvio al que pronto le acompañan un viento abrumador, truenos que resuenan entre los edificios y relámpagos que interrumpen la penumbra. El torrente de agua inunda las estaciones de metro y las carreteras; en cuestión de minutos todo el tráfico está colapsado.

    Decenas de personas corren por la acera tratando de protegerse de la tormenta con sus paraguas, capuchas, carpetas de oficina o lo primero que tengan a mano y puedan usar para taparse. Una de ellas es Clara, a la que la ha pillado por sorpresa al salir de su trabajo. Cuando encuentra el primer bar de camino, se refugia en él.

    Se sienta en la primera mesa vacía y se pide un café caliente. Mientras se lo toma trata de secar sin éxito la blusa blanca empapada que se ha transparentado dejando ver sus enormes pechos alojados en su sujetador de encaje rojo que apenas puede sostenerlos.

    La lluvia continúa sacudiendo con fuerza las ventanas y el aire brusco que corre afuera entra como un tifón en el interior cada vez que se abre la puerta.

    Sea por el frío o por un sexto sentido, un escalofrío gélido recorre su espalda cuando la última persona entra al bar. Se gira curiosa y no puede más que quedarse paralizada al ver al hombre que ha entrado… “Juan…” murmulla con una voz inaudible. El hombre moreno que acaba de entrar, metro ochenta, complexión normal, ni musculoso y delgado, pero con una sonrisa cálida es su exnovio. Desde que cortaron hace 4 años no se habían vuelto a cruzar.

    Él enseguida se fija la sexy mujer con cabello castaño recogido en una coleta dejando descubierto su rostro que irradia sensualidad. En su esbelta figura que emana feminidad por todos los costados, desde su redondo culo hasta sus pechos firmes y gigantes.

    –¡Clara! ¡Cuánto tiempo! No esperaba verte aquí. –le dice sonriendo. Realmente se alegra de verla.

    Se acerca a la mesa cuando ella le ofreció sitio en la silla vacía y se tomaron un café juntos. Y después otro. Como la lluvia no cesaba y ella no podía irse a su casa, cenaron allí mientras se ponían al día de sus vidas. Aunque su relación no había funcionado, ambos tenían un buen recuerdo del otro. Después de la cena pidieron un combinado (él ron con cola, y ella ginebra con refresco de limón).

    –Veo que no has cambiado el ron todavía –Sonríe ella.

    –Ni tú la ginebra –le corresponde.

    Y tras esa copa, varias más.

    Lejos de parar, la tormenta aumentaba su intensidad y dieron más de las doce. Se quedaron solos en el bar con la inquisidora mirada del camarero que esperaba que se fueran para cerrar.

    –Clara, no te lo tomes de modo erróneo, pero dado que la tormenta no para y yo vivo cerca… ¿Por qué no pasas esta noche en mi piso? Con este tiempo no es recomendable que te muevas.

    Clara no se lo pensó demasiado, las opciones que tenía no eran muchas: o aceptaba la propuesta de Juan o se buscaba una pensión cerca.

    Al llegar a su casa, Juan puso a funcionar el tocadiscos y se sirvieron otra bebida mientras sonaban los Gun´s and Roses. Sentados en el sofá, con la mesilla auxiliar enfrente haciendo las veces de minibar, comenzaron a charlar de los diferentes caminos que habían tomado cada uno y de anécdotas del pasado. La atmósfera que crearon era cálida, se sentía como si no hubiera pasado el tiempo. “¿Recuerdas aquella vez que nos colamos en el cine y lo hicimos en la última fila?” “¿O la vez que nos pillaron tus padres?” Ambos sonreían y estaban pasando un buen momento recordando el pasado.

    Cuando comenzó a sonar Don´t cry, ambos cruzaron miradas. Una pequeña chispa encendió una hoguera apagada años atrás. Era su canción favorita. Recuerdan cómo les gustaba bailarla pegados.

    –Juan, ¿Por qué no un último baile?

    Él aceptó y, bajo la luz tenue del salón, se acercaron hasta tener sus frentes pegadas. Ella pasó sus brazos por su cuello y juntó sus manos detrás de su nuca. Él la agarró con sus dos manos por la cadera. Comenzaron a moverse lenta y sensualmente. Sus bocas están tan cerca que sienten el cálido aliento del otro. Sonríen con complicidad. Durante los poco más de cuatro minutos de la canción sus miradas se conectan. Sienten el calor que emana de sus cuerpos mientras se mueven al unísono con coordinación.

    Un poco perjudicados por el alcohol, ambos caen rendidos encima de la cama y se quedan dormidos. Ella se había quitado su blusa y se queda con sus bragas y sujetador de encaje rojos. Él en pantalón vaquero sin camiseta.

    A las pocas horas, Juan, todavía medio dormido y atontado, se despierta con el tacto de la mano de Clara en sus pantalones. Poco a poco nota cómo desabrocha uno a uno los tres botones del pantalón. La mano de Clara llega a sus boxers negros. Se los baja por el elástico hasta colocarlo debajo de los testículos, dejando toda la polla fuera y comienza a acariciarla con la yema de su dedo índice.

    Él por su parte comienza a bajar su mano a través del fino encaje de sus bragas hasta rozar la parte superior de su vagina, en donde se encuentra un cuidado vello púbico, suave y sedoso al tacto. Comienza masajeándolo con sus dedos mientras su polla lentamente va irguiéndose erecta, aumentando también en el grosor dejando en relieve las venas que brotan desde la base hasta el glande que Clara cuidadosamente está acariciando.

    Juan continúa con el masaje bajando hasta los labios de su vagina, cada vez más lubricados y calientes, para seguir con el índice dibujando figuras en su clítoris.

    Ambos están muy calientes. Ambos están emanando fluidos lubricantes en sus partes.

    Él se levanta para, acto seguido, quitar las bragas de Clara y dejar al descubierto su busto. Se ocupa también de quitar sus pantalones y ropa interior. Con ella tumbada y entregada boca arriba en la cama, comienza a emplear su lengua. Inicia en la oreja, recorriendo todos sus lóbulos para bajar por su cuello, donde la besa apasionadamente.

    La siguiente parada son sus grandiosos pechos, sobre los que deja caer un poco de saliva para lamer el pezón que se torna duro mientras con su mano acaricia el otro… su lengua sigue el recorrido del flanco de su cadera hasta llegar a la zona superior del pubis. Desde ahí hace un salto a sus rodillas para lamer la parte interior del muslo, muy despacio, hasta llegar a su vagina, en donde comienza poco a poco a lamer los labios mayores para, ayudado de sus manos que abren la vagina, pasar al interior y terminar en el clítoris con movimientos circulares y firmes.

    Clara corresponde a todo este masaje con gemidos, muchos gemidos, mientras agarra a Juan por su cabellera.

    Afuera se siguen escuchando estruendos de la tormenta y destellos de los rayos entran cada pocos segundos por la ventana.

    Es ahora ella quien se levanta y tumba a Juan en la cama. Se coloca la cabeza cerca de sus partes y, levantando su pierna izquierda, coloca su coño mojado en la cara de Juan mientras agarra su polla y, ya en la posición del 69 perfecta, comienza a masajearla mientras la lubrica toda con saliva. Su lengua recorre varias veces el glande bordeándolo y produciendo algún que otro espasmo que genera que se escape un poco de líquido preseminal del que se hace cargo.

    Continúa metiéndola bien dentro varias veces, desde la punta hasta la base, en su boca. Él, por su parte, continúa su masaje clitoriano lingual, con sus manos manteniendo el coño bien abierto. La zona está muy caliente y lubricada, lista para ser penetrada.

    Ambos gimen de placer. La tormenta todavía continúa, la lluvia golpea las ventanas y el viento da golpes en la persiana.

    Continúan el acto con ella sentándose encima de su polla a cámara lenta. A él le gusta mirar y ve cómo su polla va desapareciendo dentro del coño de Clara. Ella se eleva y baja varias veces para continuar frotándose de adelante hacia atrás, rozando ambos su vello púbico con la polla bien insertada dentro.

    Clara aumenta el ritmo.

    Juan agarra sus pechos. Los lame. Muerde el pezón. Juega con su lengua en las glándulas areolares. Coge los dos senos y hunde su cabeza en ellos.

    Ella se deja caer un poco hacia atrás para agarrarse con sus manos a los tobillos de Juan y comenzara a empujar hacia delante y hacia atrás su cadera con la polla bien introducida. Cada vez más rápido, aumentando el ritmo y la presión hasta que, coincidiendo con el silencio posterior al estruendo colosal de un trueno ambos gritan al unísono:

    –¡Ahhh! ¡Siii! ¡Siii!

    La polla de Juan comienza a palpitar y a expulsar una enorme cantidad de semen en el caliente coño de Clara. Puede sentir cómo los músculos de su vagina se contraen entre su glande haciendo que las últimas gotas de su leche salgan entre espasmos.

    Ambos se quedan dormidos tras el acto y duermen desnudos y abrazados.

    A la mañana siguiente Juan se despierta y, al mirar a su lado, nota que Clara no está, tampoco su ropa. Está solo en la cama, con una nota en la almohada:

    –Gracias por este último baile. Te quiero.

  • La amiga de mi prima (1/2)

    La amiga de mi prima (1/2)

    Agosto (en plena ola de calor). Primer día.

    Eran las cinco de la mañana y mi padre nos tenía a mi madre y a mí revolucionados.

    –Venga, ¡tomaos rápido la tostada! Hay que aprovechar la madrugada para salir. Es cuando menos tráfico. –decía ante la mirada inquisidora de mi madre.

    Estábamos en plena ola de calor y en Madrid, aún de madrugada, empezaba el día sudando gracias a los más de veinte grados que azotaban nada más levantarme.

    Cuando me metí en el coche, lo primero que hice fue bajar la ventanilla para no asfixiarme en el horno en que era nuestro coche. Aún contenía el calor de la tarde anterior.

    Yo estaba enfadado con mis padres cuando me contaron los planes para esas vacaciones. El mismo de todos los años, realmente. No hacía ni dos días que había cumplido los dieciocho años. Mi mayoría de edad. Y yo quería celebrarlo a lo grande con mis amigos, pero mis padres no me dejaron: nos íbamos a Sierraniebla, el pueblo de mis tíos y en donde mi padre había crecido. Hoy sábado comenzaban cuatro días de fiestas patronales que celebramos cada año con mis tíos.

    Aunque me daba pena no coger una buena juerga, la idea de reencontrarme otro verano con mi prima Sara y sus amigas me excitaba. Especialmente por su amiga Lucía.

    Mientras recorríamos cientos de kilómetros bajo el sol abrasador, con las ventanillas bajadas que dejaban entrar aire caliente, yo estaba ensimismado pensando en Lucía. La última vez que la vi, el año anterior, se había convertido en toda una mujer, sus pechos abultaban tímidamente bajo su camiseta y sus largas piernas me tenían loco y excitado. Pero lo que más me gustaba de ella era su sonrisa con los hoyuelos que se marcaban. Sin haber besado a ninguna mujer todavía y, por supuesto, virgen, yo creía estar enamorado de ella.

    Tras varias horas con varias paradas en gasolineras y áreas de servicio, para repostar y disfrutar del aire acondicionado de los bares, al fin llegamos al pueblo un poco antes de las doce de la mañana.

    Mis tíos salieron a recibirnos para ayudarnos a descargar todo el equipaje. En la vieja casa, mis padres se instalaban en la habitación de la planta baja, al lado de la de mis tíos. A mí me tocaba instalarme en el cuarto al lado de la habitación de mi prima Sara. La planta de arriba siempre nos tocaba a los niños. Aunque ya no éramos tan niños.

    Sara era un par de años mayor que yo, pelo largo moreno que caía en suaves ondas y unas diminutas pecas en que se concentraban por su nariz y mejillas que acentuaban su pícara sonrisa que exhibía entrecerrando sus brillantes ojos marrones. Nos peleábamos mucho de niños, para disgusto de nuestros padres, aunque con el tiempo estábamos reforzando nuestra relación, a medida que nos íbamos haciendo mayores. Siempre estaba haciéndome rabiar y gastándome bromas pesadas (este verano no iba a ser diferente… bueno… un poco sí).

    Saqué mi ropa de la maleta y la guardé en el viejo armario. La madera del suelo crujía con cada paso que daba. Abrí la ventana para dejar entrar un poco de brisa fresca y me tumbé en la cama unos minutos, estirando mis brazos agarrando los barrotes de metal que estaban en el cabecero. En Sierraniebla no hacía tanto calor como en la capital, pero aún así el ambiente era sofocante.

    Casi me quedo dormido cuando mi tía gritó ni nombre para que bajase. Salimos al patio exterior, cada uno con una silla plegable, y nos sentamos a tomar un aperitivo, mis tíos, mis padres y yo.

    –¿Dónde está Sarita? –preguntó mi padre.

    –Pues estará al llegar, ha salido con sus amigas a la verbena que está en la plaza. –respondió mi tía.

    –Estará hecha toda una mujer. ¡Desde el verano pasado no la vemos! –siguió mi madre.

    –¡Pues sí! Los dos están hechos todos unos adultos. ¡Mirad a este muchachote! –continúa mi tío mientras me da una fuerte palmada en la espalda que casi me tira de la silla.

    A los pocos minutos apareció Sara, con la mirada seria de su madre penetrándola:

    –¡Señorita, te dije que no llegases tarde! ¡Te estamos esperando para comer!

    –¡Perdona mamá!

    Sara abrazó a mis padres y a mí me dio un pellizco en el brazo a modo de saludo.

    –¡Cómo has crecido, primito!

    Yo me quedé estupefacto. Mi prima había cambiado mucho este último año. Diría que estaba más alta. Estaba muy morena y sus pechos se habían desarrollado tanto que eran gigantes.

    Durante la comida, en el salón–cocina de la planta baja (la zona más fresca de la casa) mis tíos y mis padres se pasaron la comida poniéndose al día y por momentos la conversación se tensó con temas de tierras y herencias… pero finalmente el ambiente siguió su curso natural y alegre.

    –¿Y bien jovencitos? ¿Esta noche vendréis a la verbena? –preguntó mi tío.

    –¡No papá, me llevo a este conmigo a una fiesta privada con mis amigos! ¡Luego si eso nos aparecemos por allí! ¿Te parece bien, primito?

    ¡Yo asentí, qué remedio! No tenía ningún amigo en el pueblo. Así que siempre me tocaba ir con mi prima a todos lados.

    Tras la larga sobremesa, todos nos fuimos a dormir una siesta durante las horas de más calor. Cuando ya era casi de noche, nuestros padres se estaban preparando para ir a la verbena (era el primer día de cuatro y ellos siempre aguantaban las cuatro rondas de fiesta) mientras yo y mi prima salíamos hacia la plaza para encontrarnos con sus amigos.

    Al llegar, allí estaban: Lucía, Amparo, Borja y uno nuevo: Jonathan. Los conocía de todos los años, aunque siempre creía que no les caía muy bien. De allí nos fuimos al bajo de la casa de Amparo en donde nos esperaban varias botellas de licores, cervezas y un equipo de música para pasar las primeras horas de la noche.

    Agarramos todos una cerveza y comenzamos a bailar. Tenía la sensación de que todos sus amigos me clavaban la mirada. Bailamos alguna canción lenta. Amparo y yo, Sara y Borja, Lucía y yo, Sara y Jonathan…

    –Espera… –le dije a Lucía mientras veía cómo Jonathan le comía la boca a Sara.

    –¿Es que tu prima no te ha dicho que tiene novio?

    Me pilló por sorpresa, pero continué pegado a Lucía. Al fin y al cabo, era mi objetivo de esas vacaciones: poder besarla y… ¿por qué no? ¿quizá tener sexo por primera vez?

    De tanto beber, no pude seguir el ritmo y, tras vomitar en la calle tuve que irme a casa. Sara me acompañó antes de regresar a la fiesta.

    –¡Los de ciudad no aguantáis nada eh! –me dijo descojonándose de mí.

    Me dejó en el cuarto y se fue de nuevo con sus amigos.

    Yo, después de haber vaciado mi estómago, me encontraba un poco mejor y, tumbado en la cama, recordaba el baile con Lucía. Como nos pegábamos para bailar lento. Me estaba empalmando y comencé a frotármela. Hasta que se me puso dura. Entonces proseguí y cuando estaba en el clímax, la imagen de Sara besando a Jonathan se me vino a la cabeza. Intenté borrarla en ese momento, pero ya era tarde, me estaba corriendo.

    Segundo día:

    Al día siguiente, por la mañana temprano salimos toda la familia de excursión. Caminamos durante unas horas por las verdes praderas y bosques. A través de las ramas de los árboles se iba filtrando la luz de la mañana. Olía a tierra húmeda y a flores mientras los pájaros que anidaban en la copa exhibían su canto. El sendero que seguíamos terminaba en el río. ¡No podía faltar un verano sin un chapuzón en el río!

    Sentados en la orilla, nos comimos los bocadillos de tortilla que mi tía había preparado la tarde anterior y había envuelto en papel de aluminio. Todo estaba en silencio, que únicamente interrumpía por el murmullo del agua. Nuestros padres se mojaron los pies y comenzaron el camino de regreso. Sara y yo nos quedamos un poco más.

    –¡Ahora os alcanzamos, viejales! –les gritó Sara.

    Sara se sentó a mi lado y comenzamos a charlar:

    –No sabía que tenías novio.

    –Bueno, es un rollo, vamos a ver en qué da. Pero eso no es lo importante, primito. He visto cómo te comes con la vista a Lucía. ¿Te gusta?

    –Diría que sí, Sara.

    –Estás de suerte, –me dio una colleja– ayer hablé con ella. Y también le pones mucho. ¡Quiere hacérselo contigo!

    –No me gastes bromas. Ya no somos unos niños.

    Sara se puso seria.

    –No es una broma. Te lo digo de veras. Quiere hacerlo contigo, me ha dicho que está cansada de los chicos del pueblo. Ninguno le gusta.

    Mi cara cambió de semblante. Me mostré interesado. ¿Perdería mi virginidad?

    –¿De verdad?

    –Sí. Pero me ha pedido que te diga una cosa muy importante. Si tú quisieras follar con ella tendrías que hacerlo a su manera. Es muy tímida y no quiere que la veas desnuda. Tendrías que seguir unas normas.

    –Sí, claro –dije extasiado– ¿Qué tengo que hacer? ¿Le regalo flores? ¿La invito a cenar?

    –No. Es más fácil que eso. Estas son las dos instrucciones que has de seguir, como cuando éramos niños y teníamos nuestras claves para salir a jugar, yo os ayudaré:

    –Uno: Durante la verbena, hoy te irás conmigo a casa antes que el resto. Nuestros padres no volverán hasta altas horas, como siempre. Allí la esperarás desnudo encima de la cama.

    –Dos: No la puedes ver y no le puedes hablar.

    –Muy sencillo. Solo debes recordar y cumplir dos cosas.

    –Sara, ¿Cómo no la voy a ver?

    –Sencillo. Te pondrás una venda en los ojos.

    –Vale, y, ¿cómo voy a saber cuándo entra ella y sale de la habitación? ¡A ver si voy a estar esperando desnudo y entra alguien!

    –Fácil: yo te dejaré en el cuarto y me iré golpeando dos veces la puerta. Esa será tu señal para desnudarte y ponerte la venda. Ella entrará y cuando terminéis ella dará tres golpes en la puerta que sepas que está del otro lado y podrás quitarte la venda.

    Aunque la proposición era extraña, tampoco tenía otras opciones. ¡Lucía había accedido a acostarse conmigo!

    –¡Acepto!

    Sara sonrió. Y acto seguido se metió al río a darse un chapuzón sin quitarse la ropa. Salió empapada y no pude evitar quedarme embobado viendo sus enormes pechos balanceándose mojados a través de la camiseta acercándose a mí. ¡Pero debía centrarme! Esa noche tenía que darlo todo.

    Al llegar de nuevo a casa, todos se fueron a dormir la siesta correspondiente. Yo no podía, estaba tan nervioso que no pegué ojo. Me quedé tumbado pensando en esa noche. Lo había imaginado tantas veces, y… ¡hoy iba a ocurrir! Un ruido me distrajo de mis pensamientos en la habitación de al lado.

    Me acerqué todo lo despacio que pude para que no crujiese la madera y, aunque la puerta estaba cerrada, a través de la cerradura antigua pude ver cómo dentro estaba Sara tumbada metiendo su mano a través de las bragas masturbándose y soltando algún que otro leve gemido. Me empalmé de golpe. Al mirar mi pantalón haciendo las veces de tienda de campaña, moví mi pie derecho haciendo que la madera rugiese y, asustado, corrí a mi cuarto de nuevo.

    Esa noche repetimos. El bajo de la casa de Amparo tenía todo preparado. Comenzamos a beber y a bailar. En un momento dado, Jonathan me ofreció un trago de su bebida… se lo acepté y, según daba el primer sorbo, escupí todo de golpe, salpicando a Amparo. El muy hijo de puta había puesto tabasco en la bebida.

    –Los de ciudad sois muy delicados –dijo señalándome con desprecio.

    Comenzó a reírse a carcajadas hasta que le interrumpió el puño de Sara.

    –De mi primo sólo me rio yo, ¡subnormal!

    Ese fue el germen de una acalorada discusión entre la pareja que culminó con mi prima cogiéndome de la mano y yendo directos a la casa.

    –¿Estás bien? –pregunté.

    –Sí, primito. –la notaba triste–. Tranquilo. Ahora céntrate en lo tuyo. ¿Recuerdas el plan?

    –Sí: dejas el cuarto. Dos golpes. Me desnudo y coloco la venda. Al terminar espero tres golpes para quitármela.

    –Eso es.

    Y así lo hicimos. Cuando Sara dejó la habitación golpeó dos en la puerta. Me desnudé, me tumbé en la cama y me puse la venda. Al rato, el crujir de la madera anunciaba la llegada de Lucía. Sentía cómo tiraba su ropa al suelo.

    La cama chirrió cuando se subió en ella. Se tumbó encima de mí, desnuda. Podía sentir el calor de su cuerpo. Se inclinó para besarme con mucho cariño y acto seguido se sentó en mis piernas para comenzar a menear mi polla que ya estaba erecta desde el minuto cero. La acercó a su generoso vello púbico y comenzó a frotar para seguir con los labios de su vagina restregándola. Yo estaba gozando como nunca. No me había imaginado que eso era tan placentero. ¡Y además con Lucía!

    Sentía sus flujos vaginales, calientes, mientras mi polla rozaba su coño y… de repente… me corrí. Mi polla espasmódica expulsó varios chorros de semen. Mi inexperiencia hizo que apenas durase unos minutos. Acabé con mi torso salpicado de semen. Ella se levantó rápidamente y se fue.

    Escuché los tres golpes en la puerta.

    Me quité la venda y me limpié. ¡Menuda mierda!

  • El hijo y las nuevas tetas de su madre

    El hijo y las nuevas tetas de su madre

    No sé si lo que voy a contar a continuación cuenta como infidelidad o no, necesito saber sus opiniones.

    Mi nombre es Marcela, tengo 42 años y les cuento que hace exactamente un mes y medio me operé las tetas. Lo que me hice fue levantármelas (las tenía un poco caídas por haber amamantado a mis tres hijos) y me las agrandé también, ahora soy una milf rubia con dos melones como tetas.

    Ahora bien, mi hijo mayor de unos 19 años se volvió absolutamente loco cuando me vio con semejantes globos, se convirtió en un auténtico pajero. Todo el tiempo lo cachaba mirándome las tetas y no lo disimulaba, se quedaba quieto con la boca abierta como si fuese un bobo. También yo tengo la culpa por vestirme con ropa ajustada y escotada mostrando media tetas.

    Esto para mí no es un problema y lo considero como algo normal, lo malo de esto es que me gustaba y me sigue gustando que mi hijo mayor se babosee por mis pechos, que ocurra esto me calienta y me excita. Sucede que como fue mi primer hijo le tengo cierto cariño especial, además está bastante grandote y es guapo como su padre. Entonces lo que les quiero decir es que hace dos semanas ocurrió algo entre mi hijo mayor y yo.

    La cosa es así, estábamos los dos solos en casa y yo me encontraba sola en la cocina. Él se me acercó hasta allí para contarme algo. Luego de decirme esto yo le respondo y mientras le estoy respondiendo observo con atención como el agacha su mirada para ver mi escote y mis tetas. Este accionar por parte de él sumado a que no había nadie más en casa me sobreexcito de manera ridícula e hice algo que hasta a mí me sorprendió. Yo fuera de todo tipo de contexto me agarré mis tetas con mis dos manos y mientras me las apretabas procedí a preguntarle lo siguiente.

    –¿Te gustan mis nuevas tetas?

    –Siii, me encantan –dijo él sin tapujos.

    –¿Te gustaría tocarme toda? –le pregunté.

    –Siii –dijo él nuevamente.

    Entonces lo tomé de la mano y me lo llevé a su habitación. Allí ya dentro me coloqué detrás de la puerta y de un solo movimiento me levanté lo que tenía puesto y quedé en tetas enfrente de mi hijo. El abrió sus ojos como nunca y en menos de un segundo se abalanzó hacia mí.

    Él literalmente me empezó a manosear mis pechos, los apretaba y los estrujaba con sus enormes manos. Yo estaba cumpliendo un sueño y me dejé llevar por la situación. Él me preguntó si yo le dejaba chuparme las tetas y no lo pensé dos veces, le dije que si de una.

    Él agachó su cabeza y agarrando mis pechos con sus manos se llevó mis pezones a su boca. Entonces los empezó a succionar, a morder y a chupar todo a la vez.

    Esto no terminó ahí, yo me olvidé de que era mi hijo así que le empecé a tocar el paquete que tiene entre sus piernas y bueno sucedió lo que debía suceder, su pene no tardó nada en ponerse erecto y bastante duro, por lo cual, sucedió lo siguiente.

    Él se bajó su pantalón luego de estar yo tocándole el pene por unos minutos y como la tenía bastante grande y hermosa decidí agacharme y llevármela a la boca. Primero usé la lengua para lamérsela por todas partes y luego como toda buena mujer me la tragué por completo. Después de eso se la chupé por no sé cuánto tiempo y la faena acabó con una paja que le hice con mis tetas y haciéndolo acabar sobre ellas.

    Esto que les acabo de contar fue hace dos semanas, luego de eso sucedieron varios hechos aislados en donde me tocó un par de veces las tetas. No volví a practicarle sexo oral desde aquel día.

    Ahora bien, ¿soy una mujer infiel por dejar que me hijo mayor me toque las tetas y de haberle practicado sexo oral una sola vez?

  • En el salón de masajes

    En el salón de masajes

    Entramos al SPA, nunca habíamos entrado a uno de este tipo y estábamos nerviosos. Nos recibieron 2 mujeres muy bien arregladas con uniformes de enfermera.

    Nos cobraron y nos explicaron donde estaban las áreas comunes. Nos mencionaron que había gente desnuda en las áreas comunes y que podíamos estar igual o en ropa interior.

    Me pidieron una tarjeta para los cargos extras. Terminamos el papeleo y nos dijeron que podíamos esperar en el jacuzzi, la sesión que empezaría en 30 minutos.

    Nos sugirieron tomar algo mientras esperamos.

    Fuimos a nuestro privado y vimos unas batas, sandalias y un pequeño sofá con toallas encima.

    Nos desnudamos mientras nos besábamos y nos acariciamos.

    Pero todo bajo control porque no queríamos adelantar el momento.

    Habíamos contratado un masaje en pareja y esperábamos el momento.

    Salimos y decidimos ir por un trago al jacuzzi, solo teníamos una bata y mucha actitud.

    Llegamos al jacuzzi, era como para 10 personas y solo había una pareja ella como de 25 él alrededor de 40, estaban desnudos. Obvio el agua cubría sus genitales, pero ella mostraba sus bubis de buen tamaño y en su lugar.

    Saludamos amablemente a la pareja y nos sentamos en una pequeña mesita al lado del jacuzzi, pedimos un par de copas de vino y empezamos a relajarnos.

    La pareja ya empezaba a juguetear debajo del agua.

    Yo empecé a besar a Karla, para agarrar calor.

    El vino empezaba a hacer su labor de “calentamiento” lentamente.

    Habían pasado alrededor de 15 minutos y la hostess se acercó, amablemente nos comentó que había un problema con la reservación y que se retrasaría media hora más, pero amablemente nos dejó un par de copas de vino, de cortesía.

    Fue en ese momento que le propuse, a Karla, quitarnos la pena y meternos al jacuzzi. Los vecinos ya estaban más entretenidos con sus bocas y manos así que pasaríamos desapercibidos.

    Aceptó, tomé las dos copas, las puse cerca del jacuzzi. Ella tiene unos pechos pequeños, pero muy bien puestos, sin embargo, tiene un precioso trasero, y ella lo sabe, así que se deslizó la bata de espaldas al público para mostrar obviamente su mejor lado.

    Yo, aunque soy flaco tengo un poco marcado el cuerpo del ejercicio, entonces no fue una mala vista.

    Karla se dio la vuelta y caminó con seguridad hacia el jacuzzi, obviamente nuestros compañeros, voltearon para observar toda su fisonomía. Tiene un monte de Venus perfectamente recortado, con poco “pastito”. Así que la escena fue agradable para todos.

    Entramos al jacuzzi y empezamos a hacer plática con los compañeros. Yo sé qué a lo mejor no era lo más agradable, porque ellos ya estaban un poco más encarrerados, pero amablemente nos responden, no sacaban las manos del agua para mantenerse entretenidos, nos preguntaron si era la primera vez que estábamos ahí, yo respondí, si, era muy obvio y ellos solamente sonrieron, “Les va a gustar”, contestó la chava.

    Estaba deliciosa el agua caliente, tomamos nuestras copas, decimos salud y continuamos charlando, sobre trivialidades; a los 3 minutos llegó la hostess y les comentó que estaba lista su sala de masaje.

    Ellos terminaron sus bebidas y salieron del jacuzzi. Fue la oportunidad de observarlos. Ella tenía un cuerpo muy bien trabajado. Él era normal, aunque no gordo. Sin embargo, ya tenía una erección regular, pero no le importó que lo notáramos. Se despidieron amablemente y tomaron hacia el salón.

    Nosotros nos quedamos jugueteando un poco. Karla tomó mi miembro y lo acarició un poco, yo hice lo mismo, jugar un poco con su clítoris. Seguimos charlando alrededor de 5 minutos con besos, con caricias y el vino.

    A los 5 minutos aproximadamente, regresó la hostes y nos comentó que la disculpáramos, pero había un retraso más porque uno de los masajistas venía retrasado y nos agradecía que esperáramos más.

    Fue entonces, al ver esa belleza, que se me ocurrió, además de aceptarle las copas de cortesía, comentarle que podría entrar a acompañarnos al jacuzzi. Ella sonrió y nos dijo que no estaba permitido que ella participara con los visitantes, me sentí un poco incómodo por el rechazo, pero solo atiné a decirle salud.

    Continuamos calentando el momento, nos besábamos apasionadamente y también nos pajeábamos un poco.

    Fue cuando escuché la voz de la hostes preguntar, si había espacio.

    Cuando volteé la vi con su bata y le dije “obviamente”, ella deslizó la bata y vi su cuerpo en toples. Fue una gran sorpresa porque creí que nos había rechazado.

    Creo que vi a mi cara de sorpresa y me dijo, “ante todo está el cliente”, le pregunté que si quería un trago y me dijo que sí, pidió un Margarita y se metió en el jacuzzi.

    Karla me dio un pellizco porque sabía que había disfrutado el momento. Aunque estoy seguro que ella también, tenía un cuerpo perfecto, unas bubis de buen tamaño, abdomen marcado y una pequeña tanga negra que solo tapaba lo mínimo.

    Comenzamos a platicar en él jacuzzi y ella se volvió a disculpar por la tardanza, cosa que yo agradecí ya que la teníamos de compañera en el jacuzzi.

    Le hicimos algunas preguntas de cómo funcionaba el lugar y nos platicaba que regularmente el lugar, lo visitaban hombres solos, que pedían paquete completo, sonrió pícaramente, que pocas parejas se atrevían a visitar el lugar y que le daba gusto vernos disfrutando.

    Alrededor de 10 minutos se acercó el mesero y le susurró al oído algo y ella amablemente nos comentó que estaba listo el salón de masajes, pero que la masajista, al final, no había podido llegar, que si no nos importaba ella iba a tomar su lugar.

    Yo estaba realmente feliz porque era un monumento de mujer así que ella sería mi masajista.

    Salimos del jacuzzi, nos pusimos la bata los tres y caminamos al salón, entramos y ya nos esperaba el masajista. Era un hombre de 25 años con un cuerpo trabajado de gimnasio con una gran sonrisa, nos recibió muy amablemente y no pidió que nos acostáramos boca abajo en las camas destinadas para el masaje y que nos relajáramos.

    Nos despedimos de las batas y nos acostamos boca abajo.

    Empezamos el masaje, nos untaron aceite, recorriendo nuestra espalda, las piernas, el cuello es decir todo el cuerpo.

    Supongo que la hostes, había recibido entrenamiento para estos casos porque realmente estaba disfrutando él masaje.

    Alrededor de los 10 minutos nos pidieron que nos pusiéramos, boca arriba, de vez en vez cruzaba miradas con Karla con ojos de pasión.

    Pude ver como el masajista frotaba su cuerpo y como su cara se pone roja de la excitación.

    Poco a poco empezó a acariciar sus senos y cada vez se acercaba más a su pubis.

    Los masajistas se miraron como dando luz verde, entonces empezaron a tocar sexualmente nuestros cuerpos.

    Él tenía su uniforme completo y la hostes, que por cierto se llama Marina, tenía la bata con la que habíamos salido el jacuzzi,

    En ese momento les comenté que no era justo, que nosotros estábamos completamente desnudos y ellos aún estaban con ropa.

    Solo se miraron y el joven se quitó la camisa el pantalón y bajó su bóxer. Tenía un miembro prominente y estaba un poco erguido. Creo que fue una buena vista para las chicas.

    Marina se quitó la bata y bajó su tanga. Ambos estaban completamente depilados.

    Prosiguieron con el masaje, aunque realmente ya era algo muy sexual. Creo que ambos disfrutábamos la vista y nuestra excitación ya era notable.

    El masajista empezó a meter un par de dedos y acariciar el clítoris de Karla, Marina ya empezaba acariciar mi miembro y notar que crecía. Me preguntaba de vez en vez sí lo disfrutaba, aunque no era necesario responder. Escuchaba a Karla, hacer ruidos propios de la excitación que tenía.

    Creo que al masajista le había gustado el trasero de Karla, porque le pidió que se volteara boca abajo. Sigue masajeando sus nalgas, mete sus dedos, desde atrás, rozando la puerta trasera con aceite.

    Marina tomó mi mano y la puso en su trasero, obviamente yo empecé a acariciar sus nalgas para agradecer el gesto. Iba acercándola, un poco hacia adelante, como si ella no lo notara, al cabo de un par de minutos. Se volteó un poco para que pudiera acariciar su vagina, creo que empezaba a calentarse por la vista o por los gemidos de Carla porque se notaba húmeda.

    El masajista empezó a acariciar el culito de Carla, que con el aceite no oponía resistencia.

    Ella siempre había disfrutado que rozara esa parte, pero no me había dejado penetrarla. Metió los dedos, medio e índice en la conchita húmeda y recargaba el pulgar en su anito rosa.

    Ella subía y bajaba la cadera para tomar ritmo, cada vez más rápido. El pulgar ya iba en la primer falange, se escuchaba la respiración alterada y empezaba a dar pequeños gritos, yo sabía que estaba a punto de terminar, conozco bien esos sonidos.

    Me di cuenta que los tres mirábamos ese trasero subiendo y bajando.

    El masajista le pidió que se diera la vuelta.

    Creo que quería que ella también participara, porque tomó su mano y la puso en su miembro. Ella sabía qué hacer con él así que empezó a subir y bajar.

    Los cuatro ya estábamos realmente excitados, habían pasado alrededor de 10 minutos más. Karla jaló el miembro a su boca y empezó a lamerlo. Obviamente el masajista se acercó lo suficiente como para con una mano, magrear las tetas de Carla y con otra seguir dando masaje en clítoris.

    Yo hacía lo mismo, ya tenía dos dedos adentro de la vagina de Marina, sabía que también estaba a punto de tener un orgasmo. Todos empezamos acelerar nuestros ritmos. Yo estaba a punto de venirme, cuando Marina acercó su boca a mi miembro y lo introdujo. Sabía lo que hacía ya que la sacó, justo al momento para eyacular fuera.

    Me retorcí sobre la cama por el placer, ella se relajó un poco y se quedó recargada sobre mí, de modo que mis dedos terminarán su labor, ella pegó un pequeño gemido y chorreó un poco, había llegado también. Me llevé sus jugos a mi boca para probarlos. Ella terminó de sobar mi miembro para sacar toda la leche. Me dio tiempo de voltear y ver cómo se retorcía Carla por el orgasmo. Y como la leche del masajista caía en sus senos.

    Había sido casi un orgasmo simultáneo. Nunca lo había visto cuatro a la vez.

    Acercaron unas toallitas húmedas y nos secaron. Tomaron sus batas y salieron sin decir nada.

    Carla y yo nos miramos con esos ojos de placer y sonreímos.

    Al cabo de unos 10 minutos, nos levantamos y nos sentamos en el sofá que estaba del otro lado de la sala.

    Dimos un sorbo al vino y nos recostamos para descansar un poco, había sido una tarde inolvidable.

  • Mi vecina madura (6): Noche de milf’s y dominación

    Mi vecina madura (6): Noche de milf’s y dominación

    Después de mi mañana con Marta, la cosa prometía para la noche. Salí de la casa de Marta y me pedí algo para comer, siestita reparadora y a prepararme para la noche.

    -Hola lindo, ya hablé con Lucy está de acuerdo así que te esperamos a las 21, venite que la vamos a pasar bomba.

    El audio de whatsapp de Marta preanunciaba una noche agitada. Descanse, me duche tranquilo y me prepare para la cita.

    A las 21 horas golpee puntual, Marta me recibió con una larga bata negra bastante cerrada, algo ocultaba la milf perversa.

    -Pasa que Lucy ya vino, nos está esperando en la habitación.

    Me pareció raro, todo, pero viniendo de estas putonas podía esperar cualquier cosa, y buena.

    -Ponete cómodo bebe

    Me quité la camisa, el pantalón y yo también les traje una sorpresa a las milf.

    -Que te parece Marta, es adecuado para la noche.

    Me había comprado un slip de cuero, que me marcaba bien el paquete y me dejaba la cola casi al aire.

    -Ni que hubieras sabido lo que venía bebe a ver

    Se agachó sin quitarse la bata y me dio unos lengüetazos en el bulto, giro y me apretó los cachetes del culo y otro lengüetazo y mordisco en la cola. Paso por detrás mío y me vendo los ojos con un pañuelo de seda, perfumado.

    Me agarró de la mano y me llevo hacia la habitación. Todo a media luz, con el conocido aroma a sahumerio penetrante, una música hipnótica, sugerente, envolvente.

    Entramos, me paso las uñas por el pecho mientras me chupo un pezón, rozándome con sus dedos paso por detrás y me quito la venda, lo que vi me puso absolutamente al palo.

    Marta lucía una especie de body negro que le apretaba las tetas para arriba, medias de red con portaligas y unas botas cortas con taco. Y aquí la sorpresa sobre la cama estaba Lucy, con un body de red ajustado, que solo le dejaba al aire el culo y la concha, atada y amordazada, gimiendo.

    -Me dio ganas que hoy nos cojamos los dos a esta trola sabes, así que mira que traje.

    Abrió un cajo y saco un strapon, un cinturón con una poronga negra de goma, casi como mi miembro. Lucy tenía una gagball, una de esas mordazas con una bola de goma en la boca, todo producción de ambas.

    Me acerque a Lucy le baje un poco la mordaza y le di un tremendo beso de lengua, giro en la cama y quedo boca arriba. La puse cerca de la cama con la cabeza para atrás y le empecé a coger la boca.

    -Ehhh… Esperame Raúl, yo quiero participar también mamá…

    Marta se tiró de cabeza en la conchita de Lucy y empezó un combo de dedos y lengua terrible. Le cogía la boca a Lucy que no dejaba escapar un centímetro y veía como se le ponían los ojos en blanco por la cogida que le estaba haciendo Marta, gemía sin parar, pero no paraba de chupar, se retorcía en la cama, pero sin largar mi poronga, pedazo de trola, al contrario, excitada sacaba la lengua por debajo de mi tronco y me lamia los huevos. Marta se calzo el strapon, lo unto con un aceite que tenía en un mueble y se le empezó a meter a la rubia.

    De pronto metió un grito de placer que ahogue con mi pija y se estremeció, tembló, veía como Marta le chupaba las tetas mientras se la iba metiendo toda lentamente, Lucy seguía aullando a esta altura, pero no sacaba mi pija de su boca. Entonces Marta arremetió y se la mando toda de una, tremendo pijon de goma todo en la conchita de la rubia y bombeaba frenética, fuerte mientras la agarraba de la cintura, las tetas le bamboleaban locas. La lengua de Lucy más el espectáculo de la cogida que le estaba haciendo Marta, además de pajearle el clítoris con los dos hacía que estuviera por acabar.

    -Me voy Luuu… Ahhh…

    Descargué 4 lechazos seguidos en la boca de la perra rubia, al tiempo que acababa con el strapon adentro gracias a Marta.

    La desaté y le dije al oído.

    -Ahora vamos por la revancha, vamos por la perra Marta

    Mientras distraída se sacaba el strapon con el cinto la tome por atrás rápido y le ate las manos, Lucy se sacó la mordaza y se la calzo a la morocha.

    -Ahora vas a ver perra, vamos a cogernos a esta puta Raúl, con una doble pija.

    -Mmmgh que hacen están locosmgh

    Le sujete los brazos por atrás mientras Lucy la ataba y le ajustaba la mordaza. Ahora era Lucy la que se calzaba el strapon y lo ajustaba. Viendo el culo de Marta la unte con el aceite y la ensarte la concha.

    -Cogele la boca Lucy, dale que le hacemos la doble

    Lucy se lanzó sobre las tetas macizas de Marta y empezó a morderle los pezones, la morocha gemía y gritaba ahogada con la mordaza mientras se retorcía con mi pija que bombeaba en su jugosa concha sentí que se estremecía, temblaba y la saque un poco para permitir una descarga de suerte furiosa, mas salía a chorros más se calentaba.

    -Mira que puta que es, como chorrea, dale Raúl vamos a cogerla los dos

    Se afirmó el cinturón poronguero y me acosté boca arriba., la levante a Marta de la cintura y le ubiqué mi pija en el agujero de su culo, arrodillada en la cama. La morocha movía la cabeza como no queriendo saber nada, Lucy me dio una tremenda chupada de pija y así jugosa por sus jugos le agrego el lubricante. Se paró delante de Marta y le empezó a chupar y morder las tetas.

    -Mmgh, hijosomgh de putagh…

    No alcanzo a terminar que Lucy le separo los cachetes y la empujo sobre mi pija que entro de una

    -Ahhh… –gritó la trola. La solté y le tomé los brazos de atrás para manejar yo.

    Así agarrada la empecé a bombear, Lucy empoderada se paró adelante y le dio varios bifes en la cara, Marta en lugar de sufrirlo se calentaba más y más. Le daba con azotador con flecos que saco de un cajón en las tetas, cuando la tuvo bien a punto la empujo sobre mí, se calzo sus piernas en sus hombros y lubricando el pijon de goma la ensarto sin piedad. Se arrojó sobre los dos y empezó un ritmo demoledor de doble penetración, frenético. En un espejo que recién vi en el techo veía el rostro desencajado de Marta, de atrás le desate la mordaza y deje que grite.

    -Ustedes son unos hijos de puta, me van a romper todo, culo, la concha con esas pijas pedazo mmmgh

    Me levante la tire a Lucy en la cama boca arriba con su pija de goma y la tire a Marta arriba. Ahora así con el culo limpio para mi me acomode bien y la ensarte en el culo, y ahora si la doble la manejaba yo. Chirlos abundantes en esos cachetes hermosos que se ponían rosaditos.

    -Dale duro Lucy –al tiempo que la rubia empezó a darle pequeñas cachetadas también en la cara.

    Mientras la cabalgaba, saltando sobre su cola para clavarla más fuerte Lucy le hundía la pija de goma en su concha, en eso se aceleró y descargo otra carga de suerte al tiempo que emitía un grito de placer. Al sentir el orgasmo Lucy se salió de debajo y se puso en cuatro al lado de la morocha en la cama.

    -Hay pija para mí todavía le queda resto contador

    Agarré una pija de goma más grande, aunque la del cinturón y empecé a aplicarle a una y otra pija de goma y carne. Marta más relajada se acomodaba para una nueva acabada, pero Lucy estaba en llamas, la acción con el cinturón la había dejado recaliente. Se empezaron a lengüetear mientras me las cogía a ambas por el culo, agarré otros dos consoladores más chicos y se los enterré en sus conchas y ahora si a full con las dos. Saltaban se chupaban las lenguas, se mordían las tetas mientras las culeaba mal. Mientras la visión me enloquecía y las cogía más y más fuerte, y ahora fui a fondo a cada una y sentía que venia

    -Vengan putas, tómense la leche en la boca así comparten.

    Se empezaron a besar mientras sentía que venía la leche, sacaron la lengua y les deje 5 abundantes lechazos en sus lenguas que compartieron y tragaron.

    Quedamos exánimes, me deje caer en la cama y se pusieron ambas sobre mi pecho. La visión de los culos en el espejo de arriba ya me empezaba a hacer efecto, iba a ser una noche larga.