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  • El morbo por el culo de doña Felisa fue mi perdición

    El morbo por el culo de doña Felisa fue mi perdición

    La Real Academia Española define como morbo, al interés malsano por personas o cosas, y también como atracción hacia acontecimientos desagradables. Pues si señores, el morbo fue el causante de mi historia con Felisa, o mejor llamada doña Felisa como la conocen en el vecindario.

    Previo al relato, debo confesar mi adicción a los culos. Mi atracción por las mujeres comienza por el culo. Reconozco que me enloquecen casi todos los culos, con excepción de aquellos planos o diminutos.

    Trataré de describir a doña Felisa para que puedan medir el tamaño de mi locura. Ella es una señora española de 60 años aproximadamente, estatura que no pasa de 1,60 y un peso estimado de 65 kilos. De tetas más bien regulares pero que no pudieron escapar a la ley de la gravedad, aunque mantienen solidez y con pezones que se marcan en las prendas que usa. Su cuerpo aparece algo reducido cuando lo comparamos con su gran trasero que se lleva una buena parte de su peso, calculo que mide cuando menos 105.

    Lleva las arrugas relacionadas con la edad, pero no son importantes. Sorprendentemente para su edad, no tiene barriga. Su culo es magnífico, grande, pero de forma normal, es decir redondo y con las curvas del caso. Él fue sin duda el causante de la disparada de mi morbo. Aunque lo imaginaba con algo de celulitis y algún otro defecto, mi mente se había propuesto conocer en vivo ese aparato y darle con mi verga de solterón treintañero.

    La verdad es que no tenía bien en claro cómo lograr mi objetivo. Yo la había conocido en el almacén del barrio. Nuestra relación no pasaba más allá de los saludos convencionales al principio, y charlas intrascendentes al tiempo de conocernos. Embelesado por su majestuoso culo, la empecé a halagar con frases elogiosas hacia su figura, que la veterana agradecía con sonrisas.

    La ocasión se dio de casualidad. Regresando a casa con mi auto reconocí a doña Felisa esperando el bus lejos de nuestro barrio. Me acerqué y le propuse regresar juntos, propuesta aceptada inmediatamente. En el viaje, luego de hablar de trivialidades, después de pensarlo mucho, me armé de coraje y arriesgué diciéndole…

    … Doña Felisa, quisiera confesarle algo muy serio, ¿pero usted debe proponerme que no lo tomará a mal ni se enojará… puedo? Prométamelo por favor.

    … Marcos, me intrigas con eso de la seriedad. Dime que es, y prometo no enfadarme.

    … Seguro? ¿Está segura?

    … Pues sí hombre. Ahora me pica la curiosidad por saber de qué se trata.

    … Me cuesta un poco decirlo, pero ahí va. Desde hace tiempo tengo una fantasía amorosa con usted. Me encantaría tener la posibilidad de conocerla íntimamente. No sé si me entiende.

    … ¿Quééé? ¿Qué has dicho? Claro que entendí muy bien que quieres tener un rollo conmigo. Estás loco muchacho, no te das cuenta que soy una mujer casada con hijos y nietos. ¿Has pensado que puedo ser tu madre? ¿Me has mirado bien? Lo que dices es una locura total, me pregunto si estás bien de la cabeza.

    … No se enoje doña Felisa, recuerde que me lo prometió, y además sepa que no estoy nada loco. Es una fantasía que me gustaría cumplir porque usted me gusta mucho y su trasero me tiene alucinado.

    … Pero hijo, no te das cuenta de lo que me dices. ¿Qué te gusta mi culo? Tú estás loco. Para que sepas, soy una mujer casada honorable. Quítate eso de la cabeza por favor.

    … Bueno, si lo toma así, disculpe y no se enoje porque me lo prometió.

    Continuamos el viaje en silencio. Yo iba pensando si había dado un mal paso, y suponía que doña Felisa iría meditando sobre mi propuesta. Al llegar a la puerta de su casa se bajó y además de agradecerme el aventón, me dio un beso en la mejilla y me miró sin enojo.

    Pasaron los días y cada tanto la encontraba en el almacén donde volvíamos a dialogar, aunque empecé a percibir que me dedicaba sonrisas que me parecían insinuantes que un día me animaron a seguirla y decirle…

    … Doña Felisa, discúlpeme que insista, pero no puedo sacarme de la cabeza su negativa. Quiero que sepa que la propuesta sigue vigente, no se enoje.

    … ¿Otra vez con lo mismo? Yo no me enojo, pero me parece una locura eso que propones. ¿Es que no te das cuenta de mi edad y mis compromisos?

    … Es más fuerte que yo. No lo puedo evitar…Viendo que no se había cerrado a la propuesta, agregué… Prométame que lo pensará y me dará una respuesta definitiva…Le alcancé un papel con mi número de teléfono y le dije… Si está de acuerdo, llámeme por favor. Si no lo hace, sabré comprenderla

    … Ay, ay, este muchacho… Dijo, guardándose el papel.

    No pasaron unos días cuando recibo su llamada en mi celular…

    … Hola Marcos? Soy Felisa. ¿Puedes hablar?

    … Si señora, que gusto de oírla. Tengo todo el tiempo del mundo.

    … Hace varias noches que no duermo pensando en lo que me dijiste aquella vez en el auto y pensarás que estoy loca, pero tu propuesta me ha revolucionado la cabeza y despertado sensaciones que tenía olvidadas. Te digo que acepto, aunque con algunas condiciones porque tengo mucho miedo. No quisiera que nadie nos vea y que sea de la forma más discreta posible. No estoy para exhibiciones ni para armar un follón en mi familia.

    … Descuide que yo me ocupo… Dije relamiéndome… Iremos a un lugar donde nadie la reconozca. Dígame cuando y yo la paso a recoger con mi auto lejos de aquí y luego vamos a un hotel muy reservado que conozco.

    … Te va bien el miércoles a las dos de la tarde? Pancho, mi esposo, estará fuera de la ciudad y regresará por la noche, así tendremos tiempo de sobra.

    … De acuerdo. A esa hora la recojo en… Y le di las coordenadas donde encontrarnos.

    En el día y la hora convenidos estaba yo en el lugar indicado. Llegó a los cinco minutos muy bien vestida con una pollera que le marcaba como nunca su portentoso culo y una camisa haciendo juego. Se montó en el auto y partimos hacia el hotel por horas. Ambos estábamos nerviosos y en el camino casi no hablamos.

    Cuando ingresamos a la habitación, iniciamos el diálogo…

    … ¿Parece mentira, pero se hizo, está contenta doña Felisa?

    … Mira Marcos, si hemos de hacer lo que me supongo haremos, empieza por tutearme. No sé si estoy contenta, pero curiosa y nerviosa, bastante.

    … Vamos Felisa, relájate que la vamos a pasar muy bien… Dije mientras le hacía dejar la cartera sobre una mesa y la llevaba a sentarse en un sillón.

    … Es que esta situación me parece irreal. Un sueño que no quisiera que termine mal.

    … Esto aquí y ahora es muy real, y ya verás cómo te sentirás nuevamente una mujer deseada.

    … Qué más quisiera yo, espero que no te asustes de mi cuerpo y salgas disparado.

    … Todo lo contrario Felisa, estoy muy caliente y ya no puedo esperar más.

    Crucé un brazo sobre sus hombros y me acerqué para darle un beso en sus carnosos labios mientras fantaseaba pensando que esos labios me iban a chupar la verga. Felisa no abrió su boca, por lo que el beso fue en sus labios. Ni lento ni perezoso, mientras la vieja me miraba sorprendida, empecé a desabrocharle la camisa para luego levantarle el corpiño y empezar a tocarle las tetas. Masaje va, masaje viene y pellizcos en los pezones, poco a poco Felisa fue levantando temperatura. Ya se empezaban a oír sus gemidos.

    Tomé una de las tetas y me la llevé a la boca para chuparla y morder sus pezones. Hice lo mismo con la otra, y así repetí la tarea muchas veces mirando de reojo que Felisa tenía los ojos cerrados, los labios apretados y respiraba profundamente. Apoyé una mano en sus rodillas y la deslicé hasta su entrepierna para jugar con su chocho por sobre sus bragas. Metí un par de dedos por debajo del elástico y los introduje en su panocha. No me lo imaginaba por su edad, pero sorpresivamente la encontré bastante pringosa. Para completar la escena, tomé una de sus manos y la llevé a mi verga que ya estaba muy dura. Ahí fue que abrió los ojos y me miró.

    Le sonreí y haciendo un gesto de complacencia la invité a que jugara con ella. Era evidente que la situación la superaba y no sabía cómo proceder, por eso la tomé de la mano y la llevé hacia la cama. Ella me dejaba hacer, le quité la camisa y le bajé la pollera.

    El espectáculo que se ofrecía a mis ojos no distaba mucho del que me había imaginado. Ella lucía una amplia bombacha para contener un culo de grandes dimensiones enmarcado por un par de piernas rellenas con pequeñas várices asomando. Cerré los ojos y para mis adentros me preguntaba si era capaz de seguir con aquello. El morbo pudo más.

    Mientras ella me miraba como inquiriendo que parte del libreto venía a continuación, me quité muy rápido mis ropas y quedé desnudo con mi pene enhiesto apuntando hacia doña Felisa.

    No es que mi instrumento sea algo extraordinario, pero al verlo bien erguido, Felisa abrió muy grande sus ojos y me dirigió una mirada cómplice.

    … Esto es para ti… Dije tomándole la mano y apoyándola en mi falo.

    … Vaya, vaya, parece que esta aventura valió la pena con solo ver esta maravilla me doy por satisfecha. Hace rato que no veo una cosa tan linda como esa. ¡Años, que va!

    … Ya la vas a sentir toda adentro tuyo Felisa, te aseguro que te va a gustar mucho.

    … Se me hace agua la boca.

    … Antes vamos darles un poco de alegría a nuestros sexos. ¿Hagamos un sesenta y nueve, sabes cómo es?

    …. Coño Marcos, que no soy una caída del catre. Ponme a prueba y vemos que resulta.

    Antes de acostarnos le quité la bombacha y el corpiño. Tal como imaginaba el culo lucía un poquito de celulitis, pero a pesar de su tamaño guardaba las formas y realmente me gustaba. Su entrepierna mostraba una concha muy peluda con vellos entrecanos. Separé el pelambre y me dediqué a comerle la almeja a la viejita. Su sabor me gustó, lo encontraba más sabroso de lo que esperaba así que me dispuse a darle con todo lo que mi boca y lengua tienen en su repertorio. Mi lengua se hizo un festín recorriendo todo el interior de la vagina, con amplia satisfacción de ambos.

    A todo esto, Felisa tomó mi verga con sus dos manos y antes de engullirlo en su boca me dedicó una bella paja que tuve que interrumpir para no correrme. Debía tener una garganta profunda porque se tragó todo el aparato y aún tenía espacio para jugar con él con su lengua. Sus labios carnosos me dieron unas chupadas fenomenales que me calentaron aún más. Cada tanto me clavaba unos dientes aunque sin hacerme daño. Estaba embelesada jugando con mi polla, y se veía muy feliz y gozando al extremo.

    Entretenido con su vagina comencé a profundizar mis embestidas moviendo mi lengua en todo su interior buscando todos los rincones. Llegado el momento de acariciar su clítoris, con solo dos lamidas Felisa se vino con un orgasmo que sacudió su voluminoso cuerpo al tiempo que daba gritos apagados de goce. Cuando se calmó un poco le dije…

    … Felisa querida, parece que te gustó la jugadita de mi lengua, ¿no?

    … Hombre, eso estuvo genial, no recuerdo que me hayan comido el chumino en tan buena forma como tú lo has hecho. Me has llevado al cielo con esa lengua endiablada que tienes.

    … Eso fue el principio, porque ahora te voy a dar una cogida como nunca en tu vida gozaste.

    … Sabes una cosa, eso estoy esperando desde hace tiempo y ya tenía perdida mis esperanzas. El pobre de Pancho ya no me atiende como me gustaría.

    Dado el tamaño de la señora, no tenía claro cuál era la mejor manera de follármela; me decidí por ponerla de espaldas e intentar darle caña de esa forma. Aparté como pude sus piernas buscando abrir el panorama. No bien divisé el interior de su raja, apoyé mi tranca en el coño y me mandé. Me costó un poco porque la lubricación no era mucha, lo cual hizo que Felisa se quejara un poco de dolor porque mi picha es un poco gorda. No obstante ese inconveniente la penetración llegó al fondo. Muy despacio empecé los movimientos de vaivén esperando que el conducto vaginal se adaptara al tamaño del intruso. Cuando mi amante dejó de quejarse comencé a darle más duro…

    … Qué cosa tan buena Marcos, estoy gozando como una muchacha. No te pares, sigue, sigue que me encanta.

    … Me costó pero ya la tienes toda adentro Felisa. Qué bueno que te gusta que te cojan duro. Seguro ya lo tenías olvidado.

    … Es verdad, hace años que no me hacían sentir tan bien follada. Ya creía que era cosa del pasado. Estoy embelesada con tu polla.

    … Tienes una vagina muy estrecha y eso me hace gozar a mí.

    Seguimos diciendo guarradas mientras yo seguía dando garrote hasta que ella no pudo más y apretándome los brazos, me dejó saber de otro orgasmo tan violento como el anterior. Eso fue como una invitación para que yo también me corriera llenándola con mi leche.

    Felisa quedó despatarrada en la cama mordiéndose los labios y acezante, no paraba de contarme cuanto había gozado con ese polvo. Calmado yo también y aplacada mi calentura, viendo el espectáculo de la veterana completamente en bolas junto a mí y chorreando de su vagina mi semen, comencé a preguntarme si eso era lo que había querido. Me agarró un bajón y con la excusa de que tenía que orinar me marché al baño.

    Frente al espejo me miré y conteniendo las ganas de largarme, traté de serenarme pensando que aún no había ni empezado a gozar del culo que me había llevado a esta aventura. Decidí que ese culo me seguía atrayendo por lo que había que seguir con el plan y salir airoso.

    Volví a lecho. Felisa me recibió con una sonrisa de oreja a oreja. Era evidente que estaba gozando como hacía tiempo no lo hacía. Tan entusiasmada estaba que tomó mi verga dormida y se la llevó a la boca para volver a darle vida. Lo hizo con tanto empeño que lo logró. Por mi parte, me apropié de su culo para tocarlo con mis manos y tantear la profundidad que había para llegar a su esfínter.

    … Oye, no estarás pensando darme por el culo, ¿verdad?

    … Por supuesto. ¿Qué pensabas? Acaso no te dije que me había enamorado de ese portentoso culo que llevas.

    … No te había tomado en serio. Me parece que esa polla gordita me va a hacer daño.

    … No me digas que nunca lo hiciste por ahí?

    … Pues fue hace mucho tiempo. A Pancho no le gusta.

    … A mí sí me gusta y te voy a dar caña por ahí y te va a gustar, te lo aseguro. Pero antes, te ruego que vayas al baño e higienices tu recto. No quisiera encontrarme con alguna sorpresa desagradable.

    Obediente, partió hacia el baño. Me acerqué a la puerta y escuché cuando la ducha del bidet limpiaba la cañería de doña Felisa.

    Cuando regresó, me miro y con los ojos me dio a entender que ya estaba en condiciones.

    … Prométeme que si me duele, te detendrás, ¿vale?

    … Sí Felisa, pero te prometo que nada te va a pasar. Debes tener confianza.

    La puse boca abajo y empecé mi faena. Primero pasé mis manos por toda la superficie acariciándole, luego chupé y lamí ese portento de culo, para terminar abriéndole los cachetes y pasar mi lengua por toda la raja y chuparle el agujero. Felisa no esperaba esto último y cuando sintió mi succión dio un brinco de sorpresa y me animó a seguir. Unté un par de dedos de un pote de vaselina que había llevado para la ocasión y metí dos dedos en el agujero y esperé su reacción.

    Sólo hizo un leve movimiento con lo que entendí que no había problemas. Para asegurarme despaché un tercer dedo que tampoco molestó. Me dije para mí que el campo ya estaba expedito y tomando mi dura verga apoyé el glande en el hoyo.

    La vieja no se quejó cuando la cabeza de mi miembro quebró la resistencia de su esfínter y gracias al aporte de la vaselina mi falo se fue deslizando suavemente en el recto de Felisa. Empecé el bombeo yendo de menor a mayor mientras le castigaba las nalgas con cachetazos…

    … ¿Hombre, porque me atizas esos mamporros? ¿No te gusta lo que haces?

    … Porque me gusta, te pego. Es como una caricia Felisa. Me gusta mucho romperte el culo.

    … Pues a mí también me está gustando. Temía que me doliera pero la estoy pasando bomba. Siento esa picha gorda que me llena toda.

    … Espera un poco que te lleno de leche. Te va a gustar más.

    … Que me haces con la mano? Dijo cuando sintió que le pellizcaba el clítoris.

    … Te hago una pajita para que goces más.

    … Sabes? Me gusta, sigue, sigue, no pares que me corro.

    … Y yo también. Dije, apurando mis embates cada vez más profundos y repetidos.

    … Pareces una máquina Marcos. Que bueno, me corro, me corro, ahhh.

    … Y ahí va mujer. Y me descolgué con un polvo que salió desde lo más profundo mi interior.

    … Siento tu corrida, la siento, ¡que gozada!

    Cuando acabé me dejé caer sobre Felisa abrazándola. Y ahí terminó el encantamiento del morbo que me había llevado a esa situación. Satisfecho éste último, me dieron ganas de volarme. Sentía que no tenía ánimo para mirar la cara y cuerpo de esa mujer mucho mayor que yo. Ya no me importaba el culo de Felisa, sino poder acabar con esa fiesta. Rápido la invité a vestirnos para marcharnos.

    En el auto, mientras regresábamos al punto del encuentro donde debía dejarla, pensaba como me iba a sacar de encima ese problema. A todo esto, la cara de ella rebozaba de felicidad. Cuando la dejé respiré aliviado. Por un lado, me sentía satisfecho de haberme culeado a doña Felisa y por otro, un tanto avergonzado.

    Mi historia con Felisa terminó muy rápido. No hubo segunda oportunidad, porque un par de días después, recibí su llamado disculpándose porque no quería repetir porque temía que Pancho o alguno de sus hijos nos viera y se armara la de San Quintín. Me dijo que lo había pasado bomba y que siempre recordaría mi verga y la sesión de sexo que habíamos tenido. Respiré aliviado.

  • Mi hermana y yo desnudos en las calles (3)

    Mi hermana y yo desnudos en las calles (3)

    Somos dos hermanos y en la parte anterior pasamos momentos de masturbación pública donde Helen de 22 años llegó a correrse en la puerta de un vecino mientras que Alex de 20 años se masturbó en la ventana de una vecina, ahora los 2 hermanos teníamos en mente tener sexo en una pequeña preparatoria en la que estudiaron hace años.

    (Helen)

    Después de que mi hermano se viniera y proponer ir a la preparatoria me agaché y limpie un poco el semen en la punta de su pene.

    -¿Hermana está bien si te digo que pareces una puta o una perrita?

    Ya sin más remedio solo le dije que no me llamara puta y caminamos una casa más antes de entrar a un callejón de regreso, ya ahí fuimos hacia la derecha rodeando un muro que pertenecía a la preparatoria donde entraríamos.

    -Las luces son más fuertes aquí y casi no hay sombras, aquí me siento más libre.

    Mi hermano mientras corríamos daba pequeños toques a mi culo y yo me mojaba viendo que realmente era verdad lo que decía, éramos perfectamente visibles para todos y estábamos rodeados de casas con familias dentro.

    -¿Helen acá no hay un velador en la prepa?

    Yo conocía que el velador era un señor que vivía cerca y en vez de cuidar se iba a casa para volver antes de finalizar su turno, de esa forma ganaba dinero mientras evitaba su trabajo.

    -los muros frontales ya se pueden saltar en esta parte está más bajo, ve tu primero.

    Me esperaba que mi hermano tuviera un plan con maña al dejarme subir primero pero cuando sentí que me tomo de los muslos y lamió desde la mitad de mi vagina hasta mi ano yo solo salte para cruzar aguantando el gemido.

    -Agarra el celular rápido, pero si no quieres no tengo problema con cogerte en la calle.

    Tomé su celular a través de las columnas y mi hermano también paso al otro lado estando los dos dentro de la escuela.

    (Alex)

    Noté rápido que mi hermana estaba juzgándome con la mirada. Le pregunté en forma de burla si apoco no le gustaban esas lamidas.

    -Me lamiste hasta el culo animal, ni que me tuvieras que lubricar en ano.

    De burla solo le dije que ahí le daría en otro momento porque quería condones para eso, imaginarlo me calentó.

    -Ni creas que me la meterás ahí además yo no quiero con condón, te traje aquí para que me la metas así y quiero que si un día me la metes por el otro lado también sea así sin condón.

    Mi hermana ya dejaba salir con facilidad que era una perra y como primero de 4 lugares fuimos a la cafetería donde mi hermana se subiría al mostrador dejando a la vista su culo, cuando estaba por lamer su vagina ella hablo.

    -pero quiero que también me lamas el culo como antes porfa, lámeme el anito.

    Sin decir nada abrí los labios de su vagina y metí la lengua también jugando un poco con los dedos, ella ya estaba mojada y los dos pensábamos en como sería hacer estas cosas con público.

    -Solo méteme los dedos y lame mi culo.

    Helen gemía mucho pero no muy fuerte, y al pasar la lengua por su culo subió el volumen, ella lo disfrutaba mucho.

    -Sigue hermanito no pares hasta que me corra, ya me tiemblan las piernas.

    Cuando presioné mis labios en su ano y di vueltas con la lengua ella se dio la vuelta y yo seguí metiéndole los dedos solamente hasta que ella se corrió dejando salir algunos chorros.

    -No sabía que me iba a gustar que me mamaran el culo, mis amigas lo decían pero no les creía.

    Helen se bajó del mostrador de la cafetería y después de tomarle unas cuantas fotos sobre las mesas del comedor fuimos a un salón que fue tanto suyo como mío en tiempos diferentes.

    -¿Sabes que quiero hacer aquí? Te haré como al profe C… cuando reprobé su materia.

    No sabía que mi hermana había hecho algo con un profesor, pero no me sorprendía, me senté en el escritorio después de otras cuantas fotos a Helen en las sillas de clase.

    -que rico se les ve a los hombres el pene cuando se sientan y abren paso.

    Esperé mientras Helen acercaba su cara a mi pene obviamente duro.

    -No sé si te lo han hecho antes, pero te daré la mejor mamada de tu vida y así sacaré más material para fotitos.

    Helen comenzó a chuparme la polla sin llegar a meter toda, lo sacaba de su boca y chupaba con los labios sin tenerla dentro de la boca, daba lamidas cerca de mis testículos y a lo largo llenando mi pene de saliva, lo mejor era cuando se lo metía hasta al fondo y daba vueltas con la lengua.

    -¿Ya esas cerca?

    Helen habló con mi pene en la boca, se escuchó muy lascivo y sin contestar su pregunta la tome del pelo para hacerla ir más a fondo y sacarla varias veces hasta que la saque de su boca y me masturbe sintiendo su saliva en mi pene.

    -En mi cara hermanito, y en mi boca un poco.

    Helen saco la lengua y después de disparar un chorro a su boca todo lo demás lo repartí en varios chorros por su cara, mientras me corría grababa un vídeo y tomaba fotos.

    -Que rico, no sabía que el tuyo era dulcecito

    Helen no se limpió y mi semen escurrió a sus tetas en no mucho tiempo.

    -Vayamos a la oficina, tengo algo pendiente ahí

    La puerta de la oficina estaba cerrada pero vimos que una de las ventanas no tenía seguro así que entramos por ahí, Helen se sentó encima del escritorio y pidió que la grabara mientras ella comenzaba a hacer twerk.

    -El perro del director me la debía porque no despidió a un profesor que me tocó una vez.

    Helen comenzó a orinar bajo el escritorio mientras se metía un dedo en el culo.

    -Quisiera que la noche fuera eterna, tengo tantas ganas de correrme y correrme en esta oficina que hasta podría volver a la prepa.

    Apunto mi pene a Helen y ella rápido se agacha para volver a chupar con ganas.

    -Me gusta tu pene, es especial porque es de mi hermano. Ahora te cumpliré lo que dije.

    Helen me lleva de la mano al escenario de la escuela que está rodeado por todos los salones y oficinas.

    -Imagínate que todos los salones están llenos y que hay clases, imagina que tienes público frente al escenario, y vamos a coger.

    Helen se acuesta en el suelo del escenario y me pongo encima para frotar mi pene en su vagina.

    -Ya deja de frotar y mételo, ¿O quieres que te salte encima?

    Se la metí algo rápido pero mi hermana ya no era virgen así que sabía cómo manejar esto, pero cuando empujé más a fondo ella gimió algo alto y se tomó los pechos comenzando a acariciar sus pezones.

    -La sentí en la barriga, métemela así hasta el fondo Alex.

    A los ratos cambiábamos de posición, de misionero a de perrito y luego estirando las piernas de mi hermana sobre mis hombros. El choque de escuchaba bastante y sus gemidos hacían eco en el lugar vacío.

    -Sigue sigue que ya me voy a correr.

    Ella estaba en 4 pero con los brazos sobre el escenario y las piernas estiradas cuando comienzo a sentir como se corre y la sensación hace que yo termine y fue dentro de ella.

    -No lo saques, bótamela toda dentro y mañana me tomo una pastilla.

    Después de la cogida tomé unas fotos de Helen y la acerqué la polla para que la limpiará.

    -Con gusto te la chupo papi, no había sentido tan rico el sexo como hoy

    Deje que mi hermana chupara un poco limpiando de mi pene sus propios fluidos y algo de semen mío.

    -Ya son las 3 de la mañana ¿Quieres hacer algo más? Te puedo hacer otra mamada o si quieres nos vamos.

    Mi hermana hablaba con su mano agarrando mi pene y su cara a un lado.

    -¿O es que quieres unos sentones? ¿Quizá también un anal?

    Asiento con la cabeza y le digo que quiero probar su culo, pero ya es algo tarde y debemos ir a casa.

    -Yo digo que hay tiempo.

    Antes de seguir nuestro camino ella me hace sentar y se coloca de espaldas sobre mi metiéndose mi polla en la vagina y comenzando a saltar.

    -¿Así te gusta hermanito?

    Después me recuesto por completo y ella se sube completamente encima de mi para seguir saltando.

    -Ya me voy a correr otra vez, me encanta tu verga.

    Helen salió y se corrió encima para después acercar su culo a mi cara y ordenar que comience a lamer.

    -Si quieres un anal primero lubrica la zona papi.

    Comienzo a lamer su ano dejando bastante saliva mientras que Helen gime dejaba caer su saliva en mi pene, estábamos haciendo un 69.

    -Métela despacio y cógeme rápido para que nos podamos ir.

    ¿Última parte?

  • Un rapidín en el estacionamiento con Hugo

    Un rapidín en el estacionamiento con Hugo

    Hace unos meses, cuando empezábamos a tener sexo Hugo y yo, la verdad yo andaba muy ganosa; Bernardo casi no me cogía, solo se la mamaba o se la jalaba; mis jefes de viaje y con pocas opciones para coger por mi cuenta, que no fueran conocidos de Bernie, así que Hugo era mi principal opción, pero como era casado y su novia trabajaba en la oficina también, no era fácil que se escapara o escaparnos para coger. Ese día le mandé fotos mías en ropa interior para irlo animando, esperando que hubiera oportunidad de al menos un rapidín.

    A la hora de la comida nos dijeron que tendríamos que quedarnos algunos para terminar unos reportes, entonces Hugo dijo que iría por la comida y yo me salí unos minutos antes para que no sospecharan. En realidad, yo lo esperé en mi coche y él le dijo a los de seguridad que iba a llegar un pedido de comida, que se lo guardaran, que no avisaran a la oficina; entonces me alcanzó en mi coche, que estaba en el estacionamiento del edificio.

    Yo estaba en el asiento de atrás, obvio, estaba con un blusón azul y me había quitado los leggins, sólo estaba en tanga. Se subió Hugo al coche.

    Hugo: Andas calientita, Ana.

    Yo: Bastante –me abrí un poco más el blusón para que viera mejor mis tetas; él me lo abrió más-.

    Hugo: Me encantan tus tetas, canija.

    Ana: ¿Ah, sí? Pues date gusto –él me manoseaba las tetas, abriéndome el blusón y bajándome el brasier y yo le agarré el paquete, se le puso duro rápido; me mordí los labios– mmm se está poniendo bien dura.

    Hugo: Así me la pones, Ana.

    Yo: Pues hay que aprovecharla, ¿no?

    Hugo: Toda tuya, mamacita –entonces le abrí el pantalón, le saqué su verga dura y me incliné para mamársela-.

    Yo: La tienes bien rica, Hugo… -se la lamí, le di unas chupadas y después empecé a mamársela poco a poco.

    Hugo: Ay, pinche Ana, la mamas delicioso, canija –él solo me levantó el blusón para poder verme las nalgas-.

    Yo: tienes una verga muy rica…

    Hugo: ¿Te gusta? Saboréala, Ana.

    Yo: sí, me gusta cómo sabe…

    Hugo: Pinche, Ana, tan mamona que te pones y tan puta que eres. La neta jamás pensé tenerte así; mamándomela en el estacionamiento. Creía que solo ibas a dárselas a los jefes; pero ya vi que eres bien zorrita, canija.

    Yo: ¿Te gusta que te la mame, Hugo?

    Hugo: Cómo no, mamacita; además tienes una carita de puta, que no chingues –se la estuve mamando unos minutos, después lo monté poniéndole mis tetas en la cara; él me abrió por completo el blusón pero sin quitármelo, por suerte el brasier se abrochaba por el frente, así que liberó mis tetas sin problema-.

    Yo: Estás bien rico, Hugo.

    Hugo: Y tú estás bien buenota, Ana.

    Yo: Me calienta que me lo digan.

    Hugo: Pinches culazo y tetotas, canija –me senté en su verga dura, metiéndomela poco a poco-.

    Yo: Ay, no mames, qué rica verga; cómo necesito una buena cogida, Hugo; ¿cuándo nos echamos un hotelazo?

    Hugo: ¿Tanto así, putita? ¿No te atienden en casa?

    Yo: No, para nada; la tiene bien flácida, no se le para a menos que le cuente cómo me cogen.

    Hugo: ¿No mames, en serio? –asentí-.

    Yo: Me pide que le cuente cogidas que me han dado –empecé a montarlo moviéndome en círculos y de atrás hacia delante-.

    Hugo: ¿Y ya le contaste que te cojo, putita?

    Yo: Le conté la primera vez que me cogiste y las veces que te la he mamado.

    Hugo: ¿Y se le pone dura?

    Yo: Mucho; y yo me caliento recordando… mucho.

    Hugo: ¿Le vas a contar esta? –asentí.

    Yo: Sí; le voy a contar lo dura que se te pone y lo rico que me das verga –me bajó el blusón descubriéndome los hombros y las tetas; le acerqué las tetas a la cara mientras él me agarraba fuerte las nalgas-.

    Hugo: ¿Y no tiene ganas de ver cómo te cogen, Ana?

    Yo: Sí; ya me dijo que quiere verme coger con alguien –no teníamos mucho tiempo, así que empecé a apretarle la verga con mi panochita-.

    Hugo: Canija, me encanta que me la aprietes.

    Yo: Ah, ¿sí? Y a mí que me comas las tetas mientras me la metes –le puse mis tetas en la cara para que me las comiera-.

    Hugo: me enloquecen tus tetas, Ana…

    Yo: Son tuyas, papito.

    Hugo: pues cuando quieras te doy verga frente a Bernie, putita; que vea cómo se debe atender a una zorrita como tú, Ana.

    Yo: ¿En serio me cogerías frente a Bernardo? ¿Se te antoja? –aceleré mis movimientos para que se viniera-.

    Hugo: Agüevo que sí, putita; que el cornudo vea lo que es atenderte como la puta golosa que eres, Ana. ¿Y le cuenta que se las das a los jefes? –asentí- que se las mamas en su oficina, putita? –asentí de nuevo- ¿y se la jala cuando le cuentas?

    Yo: Yo se la jalo… me voy a venir, Hugo… vente tú también, quiero tus mecos.

    Hugo: Vente, putita, vente culona, ándale –me dio una nalgada-.

    Yo: Vente ti también, Hugo.

    Hugo: No, quiere venirme viendo tu culote, Ana –segundo después tuve mi orgasmo-.

    Yo: ay, me vengo, Hugo, me vengo… puta madre, ¡qué rico! ¡Ay, cabrón!

    Hugo: ¿Rico, putita?

    Yo: Ay, delicioso, no manches, cómo me hacía falta que me la metieran rico.

    Hugo: Ahora móntame de espaldas, culona –me acomodé como me dijo, entre los asiento de enfrente para poderme inclinar más y me viera mejor las nalgas- puta madre, qué culazo tienes, Ana.

    Yo: ¿Así se te antojaba?

    Hugo: Un chingo; todos los días antojas tu culo y tus tetas, canija –empecé a darme sentones en su verga-.

    Yo: Qué bueno que se te antoje, Hugo.

    Hugo: De madres, Ana –me dio una nalgada-.

    Yo: Y por qué a veces eres malo conmigo, ¿eh?

    Hugo: Para que no sospechen que cogemos, putita.

    Yo: Sobre todo tu novia, ¿verdad?

    Hugo: Agüevo, putita, sobre todo ella y para que no chismeen en la oficina. Pinche Ana, que culo tan más rico tienes; cuándo me lo vas a dar, ¿eh?

    Yo: ¿Quieres darme por el culito? ¿Se te antoja?

    Hugo: Tengo un chingo de ganas de darte por el culo, putita. ¿Se lo das a Bernie?

    Yo: Casi no doy el culo –mentí-.

    Hugo: Pero a mi sí, verdad, ¿Ana?

    Yo: En un buen hotelazo te lo doy, papito –sentí cómo se le ponía más dura su verga-.

    Hugo: Ahora sí me voy a venir, putita; me vas a sacar la leche a sentones, culona.

    Yo: Sí, papito, vente; ¡échamelos!

    Hugo: ¿En dónde los quieres, Ana?

    Yo: En dónde quieras, papito –me jaló hacia él, me agarró las tetas fuerte y sentí cómo se vino adentro de mi panochita; se vino bastante- ay, sí, vente, Hugo, vente, ¡ay qué rico!

    Hugo: Ay, no mames… puta madre me estoy vaciando, pinche Ana… ay, no mames… qué rico –me dio embestidas fuertes mientras acababa de venirse-.

    Yo: Ay, ¡qué rico te viniste… necesitaba esto!

    Hugo: Cuando quieras, putita.

    Nos vestimos y regresé a la oficina, él salió en su coche y solo le dio la vuelta a la manzana para que lo vieran volver a entrar los de seguridad. Por suerte nadie sospechó, pero como me enteraría después nos había grabado una cámara de seguridad. Pero gracias a mi buena relación con mis jefes no hubo problema alguno.

  • Te tengo miedo, pero también te tengo ganas

    Te tengo miedo, pero también te tengo ganas

    Aquí estoy, levantando la cara, viéndolo a los ojos con una mirada suplicante llena de deseo, entreabriendo los labios de la misma forma que mi mirada rogándole:

    —Cógeme, cógeme por favor

    —quiero ser tuya

    Él se desnuda lentamente dejando al descubierto todos sus tatuajes, ahora me doy cuenta que esta tatuado de pies a cabeza, algunos grotescos, otros bien delineados, su miembro sobresale de entre sus piernas, pero al igual que su cuerpo su pubis esta tatuado con una especie de demonio con colmillos afilados los cuales se van abriendo cuando su pene crece, se acerca, me chupa los pechos y los pezones mientras me restriega su miembro a la altura de mi vagina.

    Cierro los ojos mientras beso y lamo su cuello meneando mis caderas restregándome en su verga, toma mi mano y la coloca en su miembro ardiente y palpitante, está caliente, muy caliente, bajo la mirada para observarlo sobre todo el tatuaje que tiene y noto que tiene una enorme bola de carne en lugar de testículos, me explica a regañadientes que en la cárcel lo habían herido y que tuvieron que cauterizárselos por eso tiene esa enorme bola en forma triangular entre las piernas.

    No le digo nada empiezo a dirigir mi mando hacia arriba hacia abajo, masturbándolo con avidez, pasa un poco de tiempo, me toma de la cintura y me recuesta sobre su vieja cama, observo como se acomoda separando mis piernas doblándolas hacia mí, mientras el hongo de su verga busca desesperadamente la entrada de mi vagina, arqueo la espalda automáticamente al sentirla entrar lentamente en mí, es como un balde de agua helada en mi columna al sentirla abriéndose paso decididamente y con dificultad ahí donde el disminuido pene de mi marido entra sin problemas.

    Me llena, me repleta, se deja caer sobre mí, lo rodeo con mis piernas mientras siento su lengua recorrer mi cuello, sus tatuajes se deforman al aplastar su cuerpo con el mío, su respiración es pesada y ansiosa, sus caderas responden a mis ansias de hembra atacándome sin piedad con poderosas embestidas, apuñalándome duro y sabroso.

    La idea de estar cogiendo con esta lacra, enemigo de mi marido y del barrio me calienta, me excita, me enloquece, mis gritos de placer denotan un orgasmo interminable y placentero, cansada pero aun entregada a sus clavadas recuerdo como comenzó todo.

    Hace unos meses mi hijo, preparatoriano, empezó a reunirse con un grupillo de vagos del barrio ya que su novia es hermana de uno de ellos, por esta razón mi esposo discutía con el casi a diario, para mí no era tan malo, después de todo está en la etapa de la rebeldía.

    Fue en una plática de vecinas que me enteré que el hermano de la novia de mi hijo era un tipo cretino y agresivo que ya a sus veinte años había estado varias veces en la cárcel por varios delitos, en su mayoría por golpes y lesiones a terceros.

    —El dragón, así le dicen

    Me decía una de ellas y que aparte tienen cierta fama porque su papá aparte de ser un alto mando policiaco se dedica a la brujería junto con su familia y que precisamente ese día había salido en libertad por enésima vez.

    —Tengan cuidado

    Me dijeron una y otra vez al irme retirando de la plática, nerviosa y algo preocupada y en efecto no tardaron en empezar a tener problemas con mi marido por diferencias al estacionar sus carros viejos y patrullas fuera de la casa.

    Ahí fue donde lo conocí, rapado, un poco más alto que yo, con el cuerpo lleno de tatuajes, me imaginaba que de pies a cabeza, pues no tenía un solo lugar donde no tuviera un tatuaje, incluso los ojos los tenía pigmentados de negro completamente.

    El solo encontrárselo de frente daba temor pues se sabía que asaltaba, golpeaba y amedrentaba a los comercios del barrio a plena luz del día, pero igual, no le decía nada a mi hijo pues pensaba que era mejor que lo tuviera como amigo.

    En fin, para mi todo marchaba de regular a bien hasta que hace una semana sin saberlo mi hijo dejó que se quedara en la casa, al irse mi marido a su trabajo y el a la preparatoria me dispuse a seguir durmiendo un rato más, de repente escuché que la regadera del baño estaba abierta, refunfuñando me levanté y me encaminé hacia el baño que esta fuera del cuarto donde vivimos.

    No tiene puerta, solo una cortina y al abrirla con rapidez lo vi completamente desnudo, él ni siquiera se inmutó, solo me observó mientras con una escaneada rápida pude admirar su cuerpo, musculoso, joven, con sus músculos marcados a pesar de sus tatuajes, en especial el de la santa muerte que cubría desde su pecho hasta su ombligo.

    Y esa cosa que le colgaba a pesar de estar en calma se le veía un miembro de tamaño considerable, con un “uy, perdón” me alejé casi corriendo del lugar, ni siquiera sentí cuando se fue, no se despidió simplemente se fue.

    En el barrio cada año se hace un baile por la fiesta de Halloween a la cual acuden en su mayoría jóvenes y niños después de ir a pedir dulces a las casas y negocios y es esta ocasión decido ir más por la insistencia de mi esposo y mi hijo ya que el baile va a ser en la casa del papá de su novia y es una buena oportunidad para reconciliarse con él, me dice mi esposo.

    Después de pensarlo un poco decido disfrazarme de Mavis la chica vampiro de la película hotel Transilvania, un minivestido de látex negro a medio muslo escotado con trasparencias negras en el escote y brazos, mis medias negras con líneas rojas hasta el muslo, mi ropa interior negra, mis plataformas negras y mi maquillaje con labial negro y sombras del mismo color.

    Mi marido y mi hijo casi se van de espaldas al verme, incluso la novia de mi hijo se sorprende y es que de verdad me veo espectacular, el látex del vestido delinea hasta la más mínima curva de mi cuerpo, mis senos se ven redonditos y retadores mi breve cintura hace que mis caderas se vean apetecibles en fin todo en mi es lujuria en este momento.

    —Te ves espectacular, me dice mi marido con su disfraz de hombre lobo

    —¿Solo eso? —le pregunto

    —Espectacular, buena, sabrosa, chingona

    Entrar a la fiesta es lo de menos, pues no cave un alfiler en el caserío, todos van disfrazados de lo más sencillo a lo más grotesco, la decoración da miedo de verdad y a eso hay que agregar los altares a la muerte y fetiches de santería por todos lados, en fin, el baile continua hasta altas horas de la noche ya cuando casi todos o están borrachos o dormidos.

    De repente la alerta sísmica suena, todos empiezan a correr de un lado a otro, yo busco a mi hijo en medio de la gente, el dragón pasa por donde estoy y me da la mano para que lo siga, nos refugiamos en un cuartucho de láminas de cartón, entre risas me dice que es justamente mi hijo quien hizo la broma con su celular y las bocinas, no sé, en lugar de enojarme empiezo a reír, quizá por el alcohol que ingerí o porque simplemente salí de mi monotonía, mi marido me busca, pasa por la ventana del cuartucho y yo jalo al dragón para agacharnos y que no nos vea, estamos riendo juntos.

    No es la primera vez que tenemos un contacto, la primera vez fue tres días atrás cuando mi marido tuvo un problema con el carro, chocó y como no tenía seguro tuvimos que recurrir al papá del dragón, así que me tuve que subir en su motocicleta, como es la primera vez que me subía a una, me aferré a el de manera instintiva, hasta que casi al llegar a su casa en busca de su papá me di cuenta de que tenía mi cabecita recargada en su ancha espalda, me sentía tranquila sintiendo su respiración, mis manos rodeaban su estómago lleno de músculos, el separó mis manos con delicadeza, pues hacía unos minutos que ya habíamos llegado, obviamente con mucha pena me bajé de la moto.

    Y ahora aquí de repente estamos los dos, solos, el con su disfraz de payaso diabólico y su maquillaje todo corrido y yo con mi disfraz desafiante mirándonos a los ojos, sonriendo como un par de chiquillos, bueno el si lo es para mí, con mi respiración aun agitada, soy yo la que acerco mi cara y le ofrezco mis labios, lo beso tiernamente, el manosea mi cuerpo una y otra vez hasta que considera que es suficiente y hace que nos incorporemos, lo demás es historia, volviendo a mi realidad aprieto con mis piernas su cuerpo, lo abrazo, acaricio su espalda, busco su boca y lo beso como hembra hambrienta sedienta de placer.

    —Dame más, ah, perfórame más duro. —Gimo suplicante pegada a sus labios

    —¿Le gusta? ¿Le gusta como la monto?

    Me pregunta mientras se incorpora sobre sus rodillas junta mis piernas y las coloca sobre su hombro derecho las abraza con fuerza mientras de nuevo me embiste brutalmente llegando a lugares donde mi marido ni con todos sus esfuerzos ha podido llegar.

    —Ah, ay —chillo y grito de tanto placer

    —Si, si me gusta como me montas, ¡me encanta!

    De nuevo se coloca entre mis piernas, me penetra ahora con más facilidad, nos movemos rítmicamente, acompañados de un concierto de gemidos y grititos de mi parte, muevo la cabeza para ambos lados, con los ojos semi cerrados, concentrada en el gran gusto que me está dando este vago cuatro años mayor que mi hijo, chupa mis tetas que bamboleaban con mis movimientos, me agarra de las nalgas, me las soba sin dejar de moverse empujando su verga en mi interior.

    Estoy a punto de explotar de nuevo pero esta vez mi orgasmo se adelanta al sentir sus gruesos chisguetes de semen en mi interior, nos estamos viniendo juntos.

    Nunca había experimentado esto, siento sus chisguetes de semen dentro de mi mientras yo expulso al mismo tiempo mis fluidos.

    Lo tomo de la cara y lo beso con un beso apasionado, desesperado muy largo hasta que siento que termina de descargarse dentro de mí.

    Quedamos completamente desmadejados en la cama, él sobre mí, recostando su cara en mis tetas y mi vagina agradecida y aún ensartada por su exquisita verga, mientras acaricio su cabeza rapada contemplo detenidamente el cuartucho, con imágenes de la muerte por todos lados, altares en cada esquina con la pobre cama que de milagro no se desbarató con tanta acción.

    Todo pasa a segundo plano, nos besamos, acariciamos y nos desacoplamos lentamente mientras le digo palabras lindas cargadas de elogios.

    Mientras se viste contemplo sus tatuajes tratando de encontrarles forma.

    —¿Te da miedo?

    Le sonrío —no, para nada —le digo.

    —¿Cuándo te volveré a ver?

    Me acerco dándole un beso así desnudos como estamos.

    —Cuando quieras —le digo gustosa.

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  • Mi primera vez siendo infiel

    Mi primera vez siendo infiel

    ¡Hola! Algunos juzgan, otros dicen que está bien la infidelidad, que debe haber un disfrute de la sexualidad, pero esta vez les voy a contar las razones y motivos por los cuales decidí disfrutar de ella y como fue la primera vez donde fui infiel.

    Yo soy casada, desde los 18 años me embaracé y me junté con mi esposo, 6 años más tarde nos casamos por el civil y la iglesia, yo era muy feliz y nunca me faltaba nada, hablando en todos los sentidos.

    Antes de ser maestra trabajaba en una empresa en la cual duré 2 años, llevo aproximadamente 7 años ejerciendo lo que es mi profesión. Mientras trabajaba en esa empresa me hice muy amiga de Susi, era mi confidente y como toda chica hablábamos de lo sexual, chismes, problemas, etc.

    Yo le presumía todo lo que mi marido hacía y ella lo que su novio, cuando yo le contaba siempre me proponía un trío, la verdad nunca me agrado la idea al pensar que tenía que compartir a mi esposo con ella. Al pasar los días las visitas de Susi a la casa eran más continuas, mi esposo le echaba relajo y siempre la trataba con amabilidad, cosa que no veía mal ya que él siempre ha sido así de atento, con sus amistades, las mías y hasta con mi familia.

    Un día mi esposo fue por mí al trabajo, me espero en la salida, pero noté algo raro, Susi estaba mandando mensajes y él también, a lo mejor fue coincidencia pensé yo. Pasaron los días y Susi me presumió que le habían hecho el amor como nunca, que había tenido a un verdadero hombre y que iba a luchar por él, aunque fuera casado. Yo como amiga le dije que estaba mal obviamente, que podía destruir un matrimonio, pero me contestó que le valía, que ese hombre sería suyo, cabe recalcar que Susi tenía ya 2 hijos y nunca supo quienes fueron los papás, algo que ella misma me contó.

    Tiempo después mi esposo y yo entramos a ejercer de maestros, fue un logro de los 2 el poder ejercer, dejé la empresa, pero Susi me dijo que jamás iba a dejar de visitarme que seríamos amigas siempre.

    Al pasar los días e inclusive meses yo veía muy raro a mi esposo más alejado, en el sexo me complacía, porque si algo tiene es que siempre trata de que mis orgasmos lleguen primero, siempre para él está mi disfrute y luego el de él, algo que le reconozco, pero eso no implicaba verlo distanciado y raro.

    Un día estaba tan raro y de mal humor que presentí lo peor, así que no me quede con la dude y me puse a buscar en sus cosas, no encontré nada que lo pudiera incriminar, busque en su celular y tampoco escondía nada, hasta que encontré un disco duro en la mochila que se llevaba a la escuela, al momento de colocar el disco duro en una Smart TV me lleve la sorpresa de mi vida, tenía fotos y videos sexuales, con sus amantes. Si, desgraciadamente mi esposo me era infiel; comadres, amigas, vecinas, señoras que yo no conocía y hasta compañeras de la universidad de hace años, tenía una filmografía completa.

    ¿Le reclamé? Claro que sí, eran las 3 am cuando lo levanté a golpes y le reclamé, su defensa fue “no soy yo”, ¡que estúpido! Lo corrí, se llevó sus cosas y me quedé sola y destrozada al ver todas las porquerías que hacía con personas que creía que eran mis amigas.

    Me imagino que les habló a todas con las que tenía relaciones, porque dejaron de hablarme, no les reclamé porque bien dijo mi suegra cuando hablé con ella acerca de la situación “la señora eres tú, como tal debes conservar la clase y no dejarte, pero no dar espectáculos” así que no reclamé, no hice shows, pero si corrí a mi marido. Pasaron los días, mis hijos lloraban ya que querían a su papá, en especial la niña. Así que hablé con él para que fuera a verla a diario si era posible. Pasó un corto tiempo y me pidió perdón, me pidió una oportunidad y yo lo amo tanto que accedí, pero con mis condiciones, accedió y regresamos.

    Lo castigué sin mantener relaciones sexuales casi un año, aunque yo andaba deseosa prefería usar otros métodos.

    Le tenía mucho coraje, hablé con mi psicóloga y con varias amigas más, sus recomendaciones: perdonar y olvidar. Lo perdoné de corazón, pero no olvidé, y decidí hacer lo que él hizo, disfrutar mi sexualidad al 100.

    Así que le conté a un amigo… Aldo, conocido desde la primaria y con el cual nunca perdí contacto, aunque sea por Facebook manteníamos contacto, él era casado. Siempre fue muy buena persona, amigable, atento, jamás me falto el respeto hasta un día que me propuso que le devolviera los cuernos a mi marido con él, lo pensé y le dije “no”, la verdad no insistió, seguimos manteniendo contacto ocasional por medio de Facebook y WhatsApp, de vez en cuando lo proponía y mi respuesta siempre era la misma.

    En la primera escuela a la que llegué hice buenas amistades, salíamos asiduamente a tomar café compañeras maestras y yo, viajábamos juntas hacia la escuela, trabajábamos juntas, éramos inseparables… Un día decidimos que no fuera café como otras veces, decidimos pedir alcohol.

    Nos pusimos mal, ¡es decir ebrias! yo le había dicho a Aldo que iba a salir me mandaba mensajes muy atento él, aunque yo sabía que era lo que realmente quería.

    Les conté a mis amigas, mostré fotos de él y me animaron a hacerlo, ¡si! Me animaron a ponerle los cuernos a mi marido a devolverle el favor.

    Le hablé a Aldo y le dije que estaba muy mal, que si podía ir por mí, eran como las 11 pm. Accedió, fue por mí y me subió a su coche, yo estaba muy mareada, se detuvo en un Oxxo a comprarme un café para bajarme la borrachera, cuando regreso no lo pensé más y lo bese, fue al primer hombre que bese después de mi marido en 10 años.

    No voy a negar que me excite, tiro el café y me pregunto que si estaba segura, le dije que no, pero que quería saber que se sentía acostarme con otro, quería saber que sentía mi marido al estar con otras y tenerme a mí.

    Me llevó a un motel llamado San Marcos, tenía años que no visitaba un lugar de esos. Comenzamos a besarnos, me beso con una ternura y me volvió a preguntar lo mismo “estas segura?” no le conteste, solamente le quite la camiseta y empecé a besar su pecho. Me desprendió de mi blusa y de mi pantalón, quedé solamente en ropa interior, yo también le quité el pantalón y se veía la erección debajo de su ropa interior.

    Seguimos besándonos hasta que me acostó en la cama, me hizo a un lado la tanga y comenzó a lamer, lamía mi clítoris y mi vagina como si se la quisiera acabar, metió un dedo, no fue suficiente y le pedí otro más, metió 2 dedos en mi vagina los cuales entraban y salían mientras con sus labios y lengua chupaba mi parte íntima. Me moje demasiado hasta que le pedí que se subiera, no aguantaba más, y quería sentirlo dentro. Se colocó el preservativo y se subió, me abrió las piernas y metió su miembro en mí, me daba muy duro, sentía que en cualquier momento se venía él y me venía yo también.

    Mientras se movía me apretaba las tetas, yo solamente tenía mis manos en su espalda y mis piernas abiertas recibiendo cada embestida, hasta que decidió poner mis piernas en sus hombros; entraba y salía su miembro, yo solamente gemía y pedía que no terminará pronto, me gustaba lo que sentía, la adrenalina.

    Le pedí que parará y me puse en 4, le pedí que lo metiera y mientras estaba en 4 volvió a chupar mi clítoris y vagina, metía sus dedos mientras yo esperaba que introdujera su miembro, me estaba dando tanto placer que me voltee, le quite el condón y así acostada se lo chupe, estaba yo boca abajo y así se lo comencé a lamer, primero la cabecita hasta llegar al tronco y apretar sus testículos con mis labios, me pidió que me colocará boca arriba, accedí. Metió su miembro en mi boca y comenzó a moverse, entraba casi hasta adentro, mis ojos lagrimeaban, pero a él le gustaba.

    Le pedí que se colocará el condón de nuevo, lo esperaba en 4 y así me lo dio, yo solamente sentí como entró y no quería que lo sacará, se movía y mientras lo hacía me nalgueaba, me excitaba cada vez más y más hasta que no pude contenerme y llego mi orgasmo, se lo hice saber y no le importó, siguió moviéndose y embistiendo como si me quiera atravesar, mientras me daba duro y le pedía que no parará tomó uno de sus dedos y lo introdujo en mi ano.

    Al introducirlo le pedí más y que no parará, así lo hizo una mano me nalgueaba y agarraba de las nalgas y la otra mano la tenía dedeando mi ano.

    Decidí moverme yo, así que me pare de la cama y lo senté en el potro, abrí mis piernas, tomé su pene en mi mano y lo metí a mi vagina, comencé a moverme y a cabalgar sobre su pene mientras con sus manos apretaba mis pechos, me trataba suciamente, es decir, me jalaba el cabello, me decía groserías, me apretaba y chupaba los pezones con un sadomasoquismo exquisito, yo lo disfrutaba, seguí moviendo mis caderas en eso me venía yo otra vez, se lo hice saber y no aguanto más, se vino, sentí como su pene se volvió más y más erecto antes de arrojar la leche en el preservativo, fue exquisito sentir su eyaculación y la mía a la vez.

    Terminamos ambos y nos acostamos, me abrazo y para ese momento me di cuenta que ya no estaba tan ebria, que lo que hice fue producto de lo que yo en realidad deseaba: devolver los cuernos a mi marido.

    Comenzaron a llamarle por teléfono, eran aproximadamente las 2 am, me pidió que nos fuéramos, nos retiramos del motel y me llevó cerca de mi casa, espero a que entrará a esta y se fue.

    Seguimos mandando mensajes con el paso del tiempo, él se quitó las ganas conmigo y yo experimente por primera vez que era ser infiel.

    Tenemos contacto aún, a veces cuando la agenda nos lo permite y coincidimos tenemos sexo.

    Muchas veces las mujeres somos entregadas, agradecidas y pacientes con el marido. Pero cuidado, porque cuando nos cansamos y sobre todo descubrimos infidelidades, somos si, muy capaces de perdonar más no de olvidar, y es ahí donde nosotras exploramos y explotamos nuestra sexualidad y solemos ser más canijas que ustedes.

    Espero les quede claro que no me vendo, no me ofrezco, solamente les escribo como un método de terapia para desahogar y que ustedes lean algo de lo que una mujer es capaz de hacer.

    P.D. soy Wendy.

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  • Compartiendo a mi esposa con mi hermano (5)

    Compartiendo a mi esposa con mi hermano (5)

    Antes de salir de nuestro cuarto como es costumbre nos tiramos el mañanero unas ricas manoseadas, besos y su leche dentro del culo y habiendo ruido para que mi hermano escuchara, nos levantamos cuidadosamente a recoger nuestra ropa que aviamos dejado en la sala ya que la puerta del cuarto de mi hermano estaba cerrada.

    Aunque no nos importaba si salía nuestro hermano y nos veía desnudos a mi esposa y a mí, efectivamente la tanga de hilo no se encontraba en el lugar donde la habíamos dejado, obviamente cualquiera al ver la ropa desordenada pensara que no la quitamos y la tiramos donde cayera por la pasión y la calentura, pero en realidad la tanga había sido puesta en un lugar específico como antes ya había mencionado inmediatamente nos reímos como pensando lo mismo. Mi hermano había salido del cuarto mientras dormíamos vio la tanga la cogió la olio y la lamio y la soltó en otro lugar el cual no era donde la habíamos dejado. Marcela mi esposa se volvió a colocar la tanga y yo mi bóxer.

    Recogimos el resto de la ropa entramos al cuarto, mi esposa se volvió a colocar e mismo short gris corto que se había puesto el día sábado y el mismo top blanco para que se le marcaran los pezones oscuros, su tanga de hilo color amarillo oscuro resaltaba sobre el short pegado de tela delgada y algo de húmeda por delante y atrás por la leche que le había dejado en el culo, organizamos el cuarto.

    Y salimos a la cocina hacer el desayuno, al llegar encontramos en el lavaplatos un donde se evidenciaba que mi hermano efectivamente se había levantado a tomar agua cuando dormíamos, y claro también hacer algo con la tanga de hilo de mi esposa; al escuchar ya ruido en la cocina mi hermano sale del cuarto nos saluda y mi esposa coqueta se acerca y lo abraza para pegarle las tetas a él, mi hermano se sonroja pero deja que lo abrace, ya al terminar de preparar el desayuno nos sentamos en la mesa y mi esposa comienza la conversación diciendo:

    Marcela: Cuñado y como te pareció la ciudad

    Pedro: Muy bonita y acogedora

    Fabio: Que bueno que te gustara

    Marcela: Si dormiste

    Pedro: Claro que, si dormí bien, aunque hizo calor en la noche

    Fabio: Eso es normal hermano las noches aquí siempre son calurosas

    Pedro: Comprendo hermano, pero no es un calor molesto, es más es relajante

    Marcela: Cuñado entonces dormiste desnudo (Le pregunto mi esposa muy coqueta con intención de ponerlo nervioso, mientras abría un poco las piernas para que el viera debajo del cristal de la mesa como se le marcaba su panocha)

    Pedro: Eso no se pregunta Cuñada (Responde sonrojado y mirando disimuladamente bajo el cristal en dirección a mi esposa donde había abierto las piernas)

    Marcela: Eso es normal cuñado si tenías calor tú decides como dormir para que te sientas cómodo (Hubo un momento de silencio)

    Fabio: Hermano y estas listo para tu entrevista mañana

    Pedro: Oh si, ya tengo los formularios listos y toda la documentación necesaria que tengo que llevar

    Marcela: Nosotros esperamos que te vaya bien para que te quedes más tiempo con nosotros

    Pedro: En serio yo siento que los voy a incomodar

    Fabio: No hermano ya sabes que no vas a incomodar ya te dijimos que te quedaras con nosotros si te dan el trabajo para que te ahorres varios gastos

    Pedro: Pero hermano siento que estoy abusando de su confianza y amabilidad

    Marcela: Para nada cuñado no es molestia.

    Fabio: Ya está decidido te quedaras aquí y caso cerrado

    Marcela: Por cierto, la entrevista te la harán don Gustavo y don Carlos, este es al que vas a reemplazar.

    Fabio: Hermano, Marcela y yo te deseamos mucha suerte para el trabajo, ese puesto será tuyo y vivirás con nosotros

    Pedro: Muchas gracias a los dos y discúlpenme por tantas molestias

    Fabio: Es con mucho gusto hermano y además eres de la familia y nos tenemos que apoyar

    Ya terminamos el desayuno, mi esposa y yo organizamos la cocina, mientas mi hermano esperaba sentado en el comedor, ya habiendo terminado de organizar, nos dirigimos hacia la sala y colocamos una película de acción en el televisor, ya sentados todos juntos en el sofá grande mirando la película y comiendo unos snacks y refresco, mientras transcurría la película Marcela hacia movimientos sexy para que mi hermano mirara, él se ponía rojo y miraba disimulada mente y trataba de esconder la erección que tenía cogiendo un cojín del sofá.

    Ya al terminar la película entre los tres organizamos la sala y que se había ensuciado para los snacks y el refresco, también lavamos la ropa y procedimos irnos a bañar a eso de las 2:30 de la tarde igual que el día anterior dejamos la puerta abierta pero mi hermano apenas entro al cuarto cerro la de él, los nos sonreímos y nos entramos a bañar con las puertas del cuarto y las del baño abiertas, colocamos la ropa interior en el cesto de la ropa sucia que ya estaba vacío porque la que estaba ahí ya se había lavado.

    Ya luego de bañarnos nos vestimos como siempre yo le coloque un cachetero negro de encaje muy hermoso y también un brasier negro estaba ves ella quería lucir ropa interior del mismo color y a mí me coloco un bóxer negro (Todos mis boxers son tipo tela licrada. En algunos lados se les dice microfibra).

    Le coloque una falda tipo jeans ni muy corta ni muy larga color blanco y una blusa de esas en un lado tienen una manga y en el otro no color negro, ella a mí me coloco un pantalón negro y una camisa blanca, ya salimos del cuarto; mi hermano al sentirnos afuera salió también y nos fuimos en mi carro siendo más o menos las 3:30 pm a comer a un restaurante a las afueras, esta vez no tomamos licor ya que la responsabilidad llamaba yo manejaba y aparte al día siguiente teníamos que ir a trabajar mi esposa y yo, y claro mi hermano a una entrevista.

    Mientras comíamos en el restaurante hablábamos de cosas de la familia de cuando yo vivía cerca de ellos, cosas comunes y réinanos.

    Ya términos de comer nos dispusimos a salir llegando a casa nuevamente a eso de las 7 pm, al entra nos sentamos en la sala y decidimos poner otra película esta vez decidimos no comer nada, mientras transcurría la película mi esposa separa se excusa dice que va al baño, yo le digo que si paro la película mientras llega y me dice que no ya que se demoraría, ella se fue al baño hacer sus necesidades.

    Mi hermano y yo seguimos mirando la película y ya luego de unos 20 minutos mi esposa regresa ya solo con un camisón puesto y el short gris de la mañana pero sin brasier abajo se sentó nuevamente y terminamos de ver la película siendo ya las 9:15 pm más o menos; nos fuimos a los cuartos y mi hermano cerró la puerta al entrar.

    Continuará.

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  • Hotel Spa (parte 1)

    Hotel Spa (parte 1)

    Acabo de llegar aún lugar hermoso, de clima cálido rodeada por la naturaleza que tanto me gusta; me registro y me hacen entrega de la tarjeta mi habitación. Un chico muy amablemente me ayuda con mi maleta y me acompaña hasta mi habitación.

    Abre la puerta y es hermoso todo lo que veo, es una habitación grande que está ubicada en el primer piso ya que es un hotel pequeño con cabañas que rodean la piscina; las paredes son tipo madera, una cama amplia tiene un balcón en el cual hay una hamaca y el baño tiene una tina pequeña.

    Organizo mis cosas y me tomo el tiempo para relajarme en la hamaca escuchando el sonido del agua de la piscina y de las personas que allí se encuentran.

    Al caer la noche me dirijo al baño para darme un baño delicioso; la tina la lleno de agua pongo mucho producto para que surja la espuma y me sumerjo en él… ¡Wao! Que experiencia tan deliciosa nunca lo había vivido; tomo mi celular y empiezo a capturar momentos ahí en la tina; me tomo varias fotos posando muy sensual ya que me gusta tomarme fotos desnuda. Adorno mis pechos con la espuma y continúo tomándome varias fotos.

    Este momento de intimidad hace que me empiece a excitar así que grabo un video mientras amaso mis tetas con descaro, me gusta ver mi rostro expresando el deseo y placer que vivo en ese momento. Enfrente a la tina hay un espejo así que saco parte de mi cuerpo para que mis nalgas salgan del agua y poso de una forma levantándolas y tomo una foto de mi cuerpo de espaldas con ayuda del reflejo que veo atreves del espejo.

    En ese momento empieza a volar mi imaginación deseando que un hombre me coja delicioso por detrás así que dejo a un lado el celular y llevo mi mano a mi coño y me masturbo, gimo en aquel baño mientras empiezo a decirme cosas perversas

    –Que rico coño tienes… eso cosita andas ganosita ¿cierto?

    Continúo follándome con mi mano…

    ¡Ah, ah, ah… si… eso que rico se siente!

    De un momento se me viene a la cabeza alguien que me atrae mientras hundo más mi mano.

    ¡Oh… si dame duro por donde quieras… cuanto deseo en este momento tu verga en mi culo dándome con todo!

    Llevo un dedo a mi hoyito y me lo hurgo mientras continúo con mi follada.

    ¡Ah si eso dame duro papi!

    De un momento a otro siento espasmos en mi vientre y siento un rico orgasmo… al finalizar sonrió y me sumerjo nuevamente en el agua y disfruto de mi baño.

    Al otro día me dirijo al restaurante del hotel para desayunar y veo nuevamente al chico que me ayudo con mis cosas, es alto delgado, guapo, una mirada tierna, su cabello crespo y su color de piel blanca.

    –Señora buenos días, ¿le gustaría disfrutar de un masaje de relajación?

    –Me llamo Gabriela y si claro que me gustaría.

    –Si quiere señora Gabriela hacemos la reserva.

    –Si claro y ¿en qué lugar lo hacen?

    –Si usted gusta en su habitación, también de hace servicio a la habitación

    –Ah si claro mucho mejor. ¿se puede esta noche?

    –Si señora Gabriela; ya mismo separó su cupo

    –¡Gracias! –le sonrió amablemente y él se retira de la mesa.

    Llegando la noche me doy un baño para estar lista para el masaje, tengo un bikini muy pequeño de color negro ya que por mi color de piel blanca me gusta como me veo. Soy delgada de senos medianos cabello largo color borgoña ojos cafés y labios provocadores (si no me hablo bonito quien más lo hace… nadie). Mientras llega la señorita me pongo una bata blanca.

    Toc, toc… tocan a mi puerta y me dirijo abrir… cuando abro veo al chico de esta mañana.

    –Señora Gabriela buenas noches, soy el encargado de su servicio

    Quedo sin palabra porque nunca me imaginé que fuera un hombre que me realizara el masaje.

    –¿Puedo pasar?

    –Ah si siga

    –¿Pasa algo señora Gabriela?

    –Ah, pensé que sería una mujer quien hacia el servicio

    –Si quiere llamo a una compañera

    –No no no… claro que no, perdón si lo incomodé. Solo lo decía por como me miró. Solo me tomo de sorpresa nada más tranquilo. Si quieres puedes ir alistando todo

    El chico arma la camilla y todas las cosas que se requieren para el masaje.

    –Señora Gabriela, ya puede pasar

    No sé qué me pasa, pero este hombre me tiene nerviosa, pero a su vez emocionada porque él me va a realizar el masaje. Así que enfrente de él abro mi bata y lo dejo caer al piso; él sin disimular abre un poco la boca al ver mi cuerpo, paso a seguir me acuesto boca abajo.

    –¿Le puedo soltar el brasier?

    –Si claro quiero estar cómoda

    El chico suelta el brasier y lo retira de mi cuerpo.

    Pone música de fondo y enciende una velas aromatizadas así el lugar es agradable y relajante. Luego se va a lavar las manos y posteriormente se aceita las manos; empieza a dejar caer aceite por toda mi espalda haciendo que me estremezca por el frío del líquido.

    –Perdón señora Gabriela si la incomode

    –Me puedes llamar solo Gabriela

    –Está bien, Gabriela

    –¿Cómo te llamas?

    –Antonio, pero me puedes llamar Anthony

    Mientras él inicia con el masaje seguimos hablando.

    ­–Si en algún momento se siente incómoda me dices por favor –nos empezamos a tutear.

    –Si Anthony, solo quiero disfrutar de tus manos acariciando mi cuerpo –le respondo en modo perversa

    –Así será… Gabriela

    Él pasa sus manos con algo de fuerza por mi espalda haciendo que cierra los ojos y sin querer sale un gemido sutil… sube a mis hombros y amasa ahí varias veces.

    –Estas muy tensionada

    –Por eso vine a este lugar

    –Te ayudare a que te relajes en tu estadía

    –Es lo que más deseo

    –Verás que será inolvidable

    Continúa con el masaje amasando mi espalda bajando a mi cintura y por un momento se queda ahí haciendo círculos con sus nudillos. Deja caer más aceite por mis piernas y pasa sus manos desde abajo subiendo lentamente.

    –Gabriela separa un poco la piernas

    Así lo hago y él va subiendo a mis muslos rozando por mi entrepierna… ¡Ah! Que delicia sentir sus manos por mi cuerpo y estoy empezando a humedecer mi tanga.

    –¿Puedo soltar la tanga?

    –Si Anthony no quiero que nada me estorbe

    Él suelta los cordones de la tanga y levanto mis nalgas para que la hale y la retire… en estos momentos quede completamente desnuda y confieso que deseosa por este hombre.

    –Tienes un cuerpo hermoso Gabriela

    –Gracias Anthony y… tú no te quedas atrás

    Derrama más aceite por mis nalgas dejando caer no se si apropósito por mi raja… luego pasa sus manos abriendo mis nalgas y las amasa con algo de fuerza… siento como pasa sus dedos por dentro de mi raja llegando poco a poco con cada masaje a mi hoyito… con una mano desliza un dedo en medio haciendo que gime si querer. Abre mis nalgas y derrama más aceite bajando por mis entrepierna.

    –¿Te gusta?

    –Si, mucho

    Será mi imaginación o este hombre me está haciendo un masaje erótico… si es así me entrego totalmente a lo que quiera hacer este hombre.

    Baja nuevamente al inicio de mi pierna y va subiendo amasando y llegando a mi entrepierna rozando mi coño con la punta de sus dedos y se queda ahí amasando mi muslo y parte de mi nalga rozando cada vez más mi coño. Así que tomo la iniciativa y cada vez que para por mi coño levanto mis nalgas-

    –Gabriela gira por favor

    Me giro con ayuda de él quedando a su vista mis tetas y mi coño. Su mirada hace que moje cada vez más. Sin decir nada derrama aceite por mis tetas, bajando el hijo del aceite hasta llegar a mi ombligo.

    –¿Me permites acceder a todo tu cuerpo?

    –Adelante

    Se ubica a la cabecera de la camilla y lleva sus manos a mis tetas mientras cierro los ojos y me dejo llevar por ese momento placentero… hace círculos alrededor de mis pezones y luego pellizca suavemente. No sé si será mi imaginación, pero siento que roza con mi cabeza su verga porque la siento dura; así que arqueo mi espalda llevando mi cabeza para atrás y ayudo a darle placer.

    Él se retira de allí y derrama aceite por mi coño hasta llegar al final de mis piernas. Después se ubica al final de le camilla separando un poco más mis piernas y empieza a hacer masajes de arriba hacia abajo… levanta una pierna y hace masajes en mis dedos, planta y tobillo.

    –Que vista tan hermosa tengo

    –Ah si, ¿Y que más te llama la atención?

    –Tu coño depilado

    –También quiere recibir un masaje

    –Dile que ahora voy

    Suelta la pierna y hace lo mismo con la otra, luego se ubica a un costado de la camilla en ambas piernas va haciendo masajes hasta llegar a mis caderas. Se ubica dándome la espalda y empieza a dar masajes en la zona de la ingle llegando a mi entrepierna varias veces… cada vez más abre mi labios con cada masaje.

    –Separa más la piernas Gabriela

    Separo y empieza a dar masajes sobre mi vulva abriendo los labios y con un dedo hace círculos en mi clítoris.

    –¡Ah!

    Ahí se queda un buen rato estimulando suavemente luego se gira y con una mano amasa una teta mientras continúa estimulando mi clítoris.

    –Dime que sientes

    –Cosquillas muy deliciosas

    –Dime que deseas

    –Una follada con tres dedos

    Abre mi coño y desliza un solo dedo.

    –Dime, ¿te gusta?

    –Dame otro dedo

    –¿Así? –Introduce otro dedo

    –Dame otro

    –¿Así? –ya tiene los tres dedos dentro de mi coño hasta el fondo

    –¡Ah, si así!

    –Dime como te follo

    –Como si quisieras meter toda mano

    Empieza a follarme metiendo un cuarto dedo.

    –¡Ah, ah, ah si… Uy que rico masaje

    –Mojas muy rico Gaby

    –¡Dame más!

    –Dime que quieres

    –Hazme llegar a un delicioso orgasmo

    Continúa follándome aumentando la velocidad mientras amasa cada una de mis tetas con fuerza. Flexiono mis piernas y abro completamente mis piernas.

    –¡Uf! Que delicia ese coño dan ganas de una chupadita

    –¿Y qué esperas?

    –Lo quiero hacer después que te haga llegar para lamer tus jugos

    Continúa follándome hasta que siento deseos de orinar, nunca había sentido esto y de un momento a otro sale un líquido a chorro mojando a Anthony… él saca su mano y me hala hacia él al final de la camilla y empieza a lamer cada parte de mi coño que palpita, esto hace que sienta otro orgasmo intenso… hunde su lengua y luego juega moviendo rápido con la punta sobre mi clítoris haciendo que grite y sienta otro orgasmo… ¡Wao! Que hombre tres orgasmo seguidos.

    –¿Dónde habías estado durante todo este tiempo?

    –Ja,ja ja …¿Te gusto?

    –Me fascinó

    –¿Quieres más?

    –Si, quiero más orgasmos esta noche, ¿puedes?

    –Si, pero debo entregar mi turno

    –Te espero

    Me da un beso muy apasionado y me ayuda a levantarme y a colocarme la bata. Recoge todo y se retira de la habitación.

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  • Descubriendo lo coqueta que puedo llegar a ser

    Descubriendo lo coqueta que puedo llegar a ser

    Hola, soy nueva por acá y quiero contar algunas de mis experiencias de vida, ahora que estoy soltera, cosas que no llegué a pensar que me sucederían. Vengo de una larga relación donde me terminaron jodiendo, pero bueno, ese es otro tema y no suelo involucrarme con muchos hombres, parejas sexuales les juro que 3, aunque con lo último sucedido pues, aumentó un poco jaja.

    Soy de Perú y les daré algunos datos míos, pero obvio lo único que cambiaré será mi nombre y de las personas involucradas en los relatos. Soy una mujer que vive en Trujillo, aunque no nací en esa ciudad, vivo con una de mis hermanas mayores y su familia, el resto vive por su lado. Acá siempre seré María, tengo 32 años, físicamente soy de piel medio morena, algo baja que con fe llegaré a 1.65 cm.

    Carita bonita, de cuerpo soy de contextura delgada, no llegando a ser finita, pero si tengo mis buenos atributos, de trasero pues no es mi fuerte, pero ando en el gym por lo menos 3 por semana y algo tonificó, sobre todo mis piernas, en fin, un trasero regular aunque en 4 pues todo se ve mejor jaja.

    Lo que sí llama la atención son mis senos, soy 38D, tiene un gran tamaño y sobre todo son anchos, claro están medio caídos por el volumen que tengo, es natural que pase eso y bueno ya soy orgullosamente base 3.

    He tenido actividad sexual desde los 18 años y desde mi primera vez a ellos les fascinaba mis senos. Pues cuando me lograban prender bien les cumplía su deseo de hacerles una buena rusa, también por ello mis senos se gastan un poco. Hasta ahora me cuesta aceptar y sobre todo sentirme cómoda del todo con el tamaño de mi busto. Admito que es de las zonas que más me prende, pero tienen que saber llevar los tiempos, soy algo atípica creo yo para dejarme llevar.

    Porque sí, vengo de una parte de la selva, pero dejé mal paradas a mis paisanas porque no suelo ser tan caliente como mujer ya que no me involucro así nomás con otras personas inclusive tomando en consideración lo que he vivido en el último tiempo.

    Por eso en el sexo no soy de maratones, con que lo hagamos bien durante un periodo de tiempo regular genial y eso va diferente para cada mujer. Para mí con estar hora y media o a veces 2 entre preámbulos y demás está rico y también sé que a veces dejaba sin terminar alguna de mis parejas porque se demoraban mucho y una pues también se cansa estándole dale y dale. Sorry por hacer el inicio tan largo, pero si quisiera dar estos detalles para que entiendan más mi contexto, estaré compartiendo lo vivido porque siento igual que me excita la idea de que desconocidos sepan mis vivencias, les juro que es 100% real.

    Bueno aquí vamos, en sí ésta relato inicia con una vivencia que me sucedió el pasado mes de mayo, recuerdo que fue durante la primera semana que nos fuimos con 2 amigos a Pimentel, una playa al norte de Trujillo. Yo desde que ando soltera suelo hacer de vez en cuando estos viajes furtivos a playas cercanas al igual que lugares de campo y voy sola o también con mi grupo de amigos. En este caso estábamos Carlos, mi mejor amigo de años y Miguel igual otro gran amigo que desde ya afirmó que fue con este último con quién sucedieron los hechos.

    Porque con Carlitos, lo tengo más que claro y con el otro también pero ya verán como las circunstancias pueden darse aunque ahora igual Miguel lo sigo viendo como tal, un amigo y lo que pasó pues se dio y supongo que lo habrá aprovechado en su momento.

    Partimos temprano como a las 7 y fuimos camino a Chiclayo, es una ciudad antes de la zona de playa Pimentel, yo estaba medio aburrida y a la vez feliz porque tenía nuevamente celular ya que me lo habían robado en un concierto en Lima, en el Ultra que se celebró en marzo y ahí tengo otro relato más…

    Entonces Carlos pasó por mí junto a Miguel y me dijeron que hagamos algo por el feriado del 1 de Mayo, era entre semana, pero me gustan los planes así, que salgan de la nada. Pues alisté mi mochila, bolso playero con bikini y demás, vestido largo floreado porque amo ese estilo y partimos rumbo a la playita, recuerdo que hacía mucho calor, en el camino compramos bebidas y snacks, nos la pasamos cantando, yo colocaba el spotify, reíamos, igual nos actualizábamos de nuestras vidas ya que por el trabajo y demás cosas personales uno suele meterse en su mundo y está bien.

    Carlos nos comentaba que andaba saliendo con una nueva chica ya que, igual que yo andaba bloqueado emocionalmente, y que ahora con Jimena pues si la estaba pasando bien, conociéndose y todo lo que viene. Miguel andaba en la onda de no estar abierto también a interactuar mucho con las mujeres, no le había ido bien del todo, por su actitud es mas introvertido, aunque a veces saca a relucir un lado mas atrevido que hasta ese momento desconocía.

    Y por mi parte yo les charlaba que andaba viviendo el día a día, conociéndome más a mí misma; como les comento vengo una relación larga de unos 10 años aproximadamente y pues no es que todo haya sido malo, solo medio al final, pero no me había dedicado a disfrutar de actividades solas para mí o con mis amigos, pero de manera más seguida. Los tres íbamos haciendo chistes de nuestros traumas jajaja, tratando de ver el lado positivo de las cosas, pero mis amigos decían que la más jodida era yo y pues sí, tenían razón.

    Entre burlarnos de nuestras vidas, como les comento hacía mucho calor y conforme nos acercábamos a Chiclayo, se sentía aún más por lo que mi busto la pasaba medio mal ya que me estaban sudando, el vestido era bonito pero largo con un ligero escote, no suelo enseñar mucho, no es mi estilo y creo que solo tengo 3 vestidos a lo mucho que si siento que las dejo muy expuestas y rara vez digo, ya qué importa, que se alegren con la vista por lo menos.

    Llegamos a Chiclayo a media mañana y obvio fuimos a desayunar a un café que quería conocer hace ya buen rato (yo amo el café jaja). Fue ahí donde en el baño pude acomodarme mejor mis pechos y secarlos con una toallita debido al calor insoportable de la ciudad, ya que en la última media hora antes de llegar trataba de secar un poco del sudor, pero estamos en Perú y ya entrando a las ciudades hay muchos huecos, baches y esas cosas.

    Cuestión que en un primer intento de acomodar mis senos y a la vez con un pedazo de papel higiénico poder secar algo de paso, justo un imprudente estaba cruzando de carril sin señalizar por lo que Carlos casi lo topa e hizo que mi maniobra de ser lo más natural y recatada posible termine en que la mitad de mi seno derecho termine fuera de mi sostén, pero dentro de mi vestido claro. Lo que igual era incómodo porque me apretaba ya que no estaba ubicado en su lugar. Sólo aproveché para pasar un pedazo de papel y secar el lateral de mi pecho ya que era ese lado que estaba fuera del sostén. Además, que no quería que mi vestido se llene de sudor y se quede manchado unos minutos hasta que seque.

    Por lo que tuve que abrir considerablemente la copa de mi brassier del lado derecho para poder ubicarlo en su lugar y para colmo restos del papel higiénico se quedaron pegados del lateral por lo que tuve que sacar los pedacitos humedecidos y para eso pues jalé mi seno derecho hacia el medio junto al otro que si estaba en su lugar y como iba de copiloto, Miguel en el medio sentado atrás como todo el viaje, se ganó del movimiento y tuvo que haber apreciado medio seno juntándose con el otro aunque eso sin llegar a ver mi pezón en ese primer movimiento pero creo que desde ese momento incómodo Miguel se interesó aún más por mis amiguitas.

    Y para coronar la escena después de haberme sacado los restos de papel tocó acomodarme bien y fue donde sí le proporcioné una buena vista de mi seno derecho ya que estiré la copa y me la guardé lo más rápido que pude, habrán sido 3 o 4 segundos que en ese momento si estoy segura que Miguel me vio porque cuando acabé, giro la cabeza y encuentro su mirada clavada en mi pecho ya que iba apoyado entre los dos asientos delanteros sacando el torso hacia adelante. Le dije en son de broma, ya uno no se puede acomodar nada porque ahí están de mirones, pero lo dije en buen tono, igual como indirecta.

    Por otro lado, Carlos concentrado en el manejo me dice tranquila que para mí eres como un brother con tetas y si es verdad, hay mucha confianza y amistad detrás que da igual y culmina que termine de secarme cuando lleguemos a la cafetería y Miguel responde: Tranqui María, no fue mi intención y la culpa la tuvo ese idiota que se le atravesó a Carlos, todo fue muy rápido y algo brusco, eres un brother con tetas como dice Carlitos y se ríe.

    Me pasa pedazo de papel más abundante y me dice: Dale sécate lo que puedas porque el calor está horrible y señalando a su polo y al de Carlos también hace alusión a que andan un toque sudados y que se le pega a piel. Yo me río, tomo el papel y solamente me seco por encima de mi busto.

    Llegamos a la cafetería, lo primero me voy a los baños que son personales, recuerdo brevemente el momento incómodo en el carro, pero le resto importancia y salgo con la carita lavada y perfumada, lista para el lugar que está espectacular, muy arregladito con faroles, muchos tipo de planta y una terraza donde tienes una buena vista a un jardín interior mientras tomábamos nuestros cafés.

    Charlábamos que teníamos que aprovechar el día porque mañana jueves nos tocaba trabajar y debíamos por último llegar en la madrugada de vuelta a Trujillo porque entramos 9 am a las labores. Y asnillo fue, terminamos y partimos media hora más aproximada hacia la zona de playa Pimentel. Para esto yo ya me había colocado el bikini y salir disparada hacia el mar, de las pocas cosas que me dan paz y me relaja. Nos instalamos con sombrilla que alquilamos del lugar, pareos, chelitas para ellos porque yo con suerte a la cerveza una o dos latas suficiente.

    La playa estaba medio llena y Carlos con Miguel se fueron a echar el ojo a ver si encontraban alguna chica que les haga caso jajaja. Yo ya en bikini que por cierto era de uno bastante normal, tipo ropa interior clásica por debajo y la parte de arriba más o menos escotado, es un color azul ligeramente oscuro que siempre suelo usar, es de mis favoritos. Yo estaba reposando medio sentada apoyada en el bolso y tomando una cerveza que el calor no daba tregua, disfrutando de esos minutos sola.

    Hasta que aparecieron mis amigos y me dijeron para jugar vóley mientras Carlos dejaba mas latas dentro del cooler que recién habían comprado. Nos pusimos a jugar, era pasar la pelota entre los 3 y el que más veces perdía el control del balón iba a invitar los tragos en el almuerzo.

    Y así estuvimos jugando buen rato, claro que por el movimiento pues pechos se bamboleaban al ritmo de mis estiradas y algunos saltos que daba para devolver la pelota, era consciente de que ello podría desconcertar a mis amigos, sobre todo a Miguel que procuraba darme el pase con el balón mas seguido con la excusa de que le acomodaba porque si no perdía y yo para no dejar que la pelota caiga a la arena llegué hasta un par de ocasiones a tirarme a la arena para salvar el punto.

    Y sí, obvio que por tanto movimiento y mis ganas de no perder me esforcé y quedé primer lugar con menos pérdidas de balón a costo de que la parte superior de mi bikini estaba con una de las tiras hacia el costado y eso que era gruesa la tira, no de esas delgadas. Yo seguía jugando de lo más normal cuando ya casi finalizando para irnos almorzar los tres nos pusimos extra competitivos y lanzábamos la pelota con mas fuerza y rapidez.

    Además, que el sol era factor en contra porque opacaba nuestra visión, cuando acabó el juego porque ya teníamos hambre y Carlos me dice: Hey acomódate bien que ahora si ya se te están saliendo con ganas y Miguel afirmando con un sí María, guarda bien esos melones, estás desconcentrado y se mofa. Yo les hago caso, me arreglo ya que estaba concentrada en el juego.

    Y dijimos últimos 10 minutos así que a darlo todo. Donde Carlos y Miguel estaban con más pérdidas en el juego, yo ya me sentía ganadora y así fue jaja. Pero igual mantenía mi concentración y sobre todo las mimas ansias de ganar por lo que seguía saltando, riéndome, donde al final Carlos fue el perdedor cuando Miguel lanzándome la pelota lejos de mí logro dar un salto grande hacia atrás y devolver como pude a cualquiera de los dos que inclusive me caí jaja, y fue ahí donde Carlos ya estando en capilla interviene con la pelota y realiza cualquier cosa perdiendo su última chance.

    Con Miguel dijimos: trago gratis jajaja y yo en ese momento medio ciega por el sol ya recogiendo las cosas junto con los muchachos cuando Miguel que estaba más cerca de mi cogiendo sus sandalias me señala, amiguita tu última salvada nos ha regalado la vista de uno de tus pezones, se ríe y se da media vuelta como yéndose y mientras camina me dice alejándose: Solo son un par de tetas María, tranquila jaja.

    Me quedé como helada, sin actuar y recién cuando me dijo eso de espaldas, miro hacia mi bikini y efectivamente del lado izquierdo estaba medio pezón afuera y yo me moría de la vergüenza, solo alcancé a decir: No fue intencional, lo siento amigo, me acomodé al instante y salí tras ellos rumbo al restaurante.

    Carlos preguntó qué había pasado cuando ya estábamos sentados y Miguel suelta el comentario que ando medio exhibicionista y nos reímos todos, me molestan en buena onda y dije sorry muchachos pero es que con el movimiento del vóley pues cabía la posibilidad, Carlos agrega una broma diciendo que ando soltera y si ahora lo tuyo es ir enseñando más, pues adelante, que todo Pimentel se gane contigo, remontando con la frase: Abogada peruana (por cierto es mi profesión) visita las playas del litoral norte exhibiendo ligeramente sus partes íntimas. Todos nos reímos y ya me estaban agarrando para el buylling.

    Por la tarde salimos a pasear, modo fotos, comiendo cremoladas, todo genial y bueno ellos de rato en rato con su chela en la mano y no los culpo que el calor solo había bajado un poco. Ni con los gin del almuerzo que me tomé logré refrescarme del todo y la caminata pues me ayudaba a que se me pasé las 3 copas que tomé. Ya se estaba acercando el sunset y subimos a una pequeña loma donde se apreciaba mejor, era algo peligrosa, pero valía la pena. Ahí solo estaban pocas personas de los cuales un par de jovencitos, les calculo 20 años con suerte se nos acercan para pedir que le alguno de nosotros les tome unas fotos.

    Y pues mis amigos no son tan buenos en ello y yo amablemente me ofrezco, los chicos posan detrás del inicio del sunset, logro sacarles buenas fotos incluso con el ventarrón de aire que corría que hacía que me blusa blanca, clásica playera se abra y vuele dejándome en bikini que es normal, estamos en la playa pero lo que no es tan común es encontrarse con una chica linda y ahora lo afirmo con más orgullo, con un buen par de senos y peor aún que yo me agacho como medio sentada haciendo que mis pechos queden apretadas con mis rodillas. Yo creo que en ese momento ese par de muchachos felices miraban al celular, si claro…

    Por dentro pensé: Uy si que ando medio exhibicionista con poses algo sugerentes con mis pechos y dije que les alegre lo que resta del día y me reí para adentro. Luego cuando acabamos esos 5 minutos de fotos, mis amigos ya estaban metros más allá charlando y haciendo la hora. En eso los dos muchachos se acercan y se presentan. El más alto se llamaba Mauricio y el otro no tanto como su amigo era Javier, me agradecen, yo también me presento a lo que inmediatamente me dicen usted es muy bonita, suerte la de uno de ellos pensando que uno de mis amigos era mi pareja y les dije: ¡¡No!! Jajaja, ellos son de mis mejores amigos y andamos pasando el día, entonces

    Mauricio: Andas soltera, se te nota una chica alegre, gusto de conocerte y ya quisiera tener una chance de invitarte a tomar algo.

    María: Muchas gracias y me río diciendo, por lo menos te llevo unos 10 años sino son más y a ti también refiriéndome a Javier jaja.

    Javier: Si, ambos tenemos 19 años y estudiamos en Chiclayo y… Por pues intentando no se pierde nada, ya que dices que son de tus mejores amigos, nosotros andamos aquí solos pasando el día igual que ustedes, yo tengo enamorada, pero creo que a mi amigo Mauricio si le gustaste jajaja.

    María: Jajaja ustedes si que se pasan, les agradezco la invitación, pero así estoy bien, en serio chicos, gracias. Se los dije de forma educada.

    Ambos entendieron de buena forma y se despidieron, tanto Mauricio y Javier con un abrazo y un beso en la mejilla como si fuésemos conocidos al menos. Admito que me sorprendió su actitud, la seguridad y Mauricio fue que me abrazo un poco mas fuerte de lo normal al despedirse por lo que obvio pensé: Debió hacerlo para sentir mis senos y pensé que fascinación de éstos muchachos pero también comprendí la escena donde estaba yo agachada dándole una generosa vista donde mis mamas estaban apretadas entre sí y contra mis rodillas por mi posición de sentada; por un momento pensé en decirle no te pases pero dije, es un niño para mí y lo que le expresé fue directo.

    María: No creas que no sé qué ese abrazo fue para sentir mis… Y las sostuve ligeramente con ambas manos, pero me caíste bien y bueno ya nos estamos despidiendo, así que buena suerte

    Mauricio: Sorry, exhibido y se ríe, es que no quería perder la oportunidad desde que tomaste las fotos, con mucho respeto, se te ve muy sexy tus senos con ese bikini y tranqui, nos vamos, solo es un halago sincero.

    Javier: Si María, yo tengo enamorada, pero creo que es inevitable no fijarse, aunque sea unos segundos en esos hermosos senos y todavía remata diciendo: Con buena caída por el tamaño, se nota pero eso lo hace más atractivo, más natural

    Ya se habían sincerado respecto a mi físico

    María: Supongo que gracias, pero qué directos y suelto una risa nerviosa.

    Ahí recuerdo que llegaron mis amigos y me preguntaron si íbamos para pasear por otra zona de la playa ya que estaba oscureciendo y los chicos (Mauricio y Javier) se despiden alegres de mí.

    Miguel pregunta qué tal con los chibolos (así nos referimos a la gente joven en Perú). Yo les comento que todo bien, que tengo jale con los colágenos y que fueron atrevidos sobre todo uno de ellos al halagar mis senos, así les dije, palabras textuales. Ellos me responden que es normal, si se toparan con una mujer así de tetona pues tratarían de sacarle plática pero que como yo soy su amiga pues nada, con esos melones no pasa nada jajaja.

    Yo les digo solamente, hombres tenían que ser y también les sigo la broma. Luego de pasear y todo encontramos un buen lugar para cenar donde tenían coctelería de autor

    Llegando al local nos ubicamos en la zona de terraza donde había un bar la verdad bastante grande, ordenamos unas tablas marinas con pescado a la parrilla con mariscos y pulpo, bastante completa. Carlos que ya había pagado su apuesta del vóley se paró con Miguel y fueron a la barra y cuando regresaron venían felices con una botella de gin en mano, y les pregunté

    María: ¿No nos vamos más tarde a la noche? No podrás conducir así refiriéndome a Carlos

    Carlos: Ya vengo tomando cerveza desde la tarde y aunque fueron 4 latas, igual no podré. Además, que el restaurante está genial, quedémonos que habrá música en vivo con una banda local, ya averigüé.

    María: ¿En serio? Bueno vamos cenando y ya que compraron pues ni modo jaja.

    Y justo venía el mozo trayendo el hielo con unas Perkins violeta para combinarlo.

    Miguel: Brindemos por el día del trabajo, nos los merecemos y por esta escapada aunque sea hasta mañana y lleguemos trasnochados para el trabajo.

    Y todos empezamos a celebrar mientras trajeron nuestra orden de tabla marina, llegaba la banda en vivo que tocaban temas de Maná, Bacilos y ese estilo de música, el ambiente se estaba animando y junto a los tragos ya todos en el local estaban coreando las canciones. Fue entonces cuando nos paramos para estar más cerca de la banda que me topé con los niños que conocí en la playa.

    Mauricio: María qué gusto encontrarte por acá, hoy es mi día de suerte jaja

    Javier: ¡¡Si!! Hola María, cuánto tiempo jajaja. Te presento a mi enamorada, Carolina.

    Nos saludamos y también les presenté a mis amigos. La cuestión fue que nos agrupamos mientras coreábamos junto a la banda.

    Ellos tenían una botella de Jagger en su mesa y andaban de rato en rato, shot y shot. Yo también iba por la tercera copa de gin de la noche y como que me estaba chocando ya que andaba medio eufórica porque igual disfrutamos de ese tipo de bares con música en vivo. La noche estaba fresca y tenía puesto una blusa blanca medio holgada y cerrada hasta casi el cuello, la tela era fresca, delgada y eso ayudaba para ese clima playero. Junto con una falda estilo palazo casi hasta el suelo, la verdad andaba en mi estilo, recatada jaja. Pero entre que me animé con el ambiente y el alcohol ya estaba con todas las ganas de seguir la juerga.

    Fue donde me acaloré y desabotoné un botón porque ya sentía que me empezaban a sudar y me había puesto una brassier delgado para que sea igual de fresco que mi blusa, pero error porque luego entre todos saltando y mas pegados sentía leves roces con algo de toqueteos de parte de Mauricio e inclusive de mi amigo Miguel. Pensé que era por lo eufórico del momento y resté importancia.

    Al rato que Mauricio me toma de la mano para bailar ya que comenzaron a tocar una saliste y pues fue muy natural y me pegó a su cuerpo, bailaba bien y yo pues soy dos pies izquierdos, malísima tanto que igual le costaba llevarme, pero creo que volvían sus ganas de sentir mis pechos ya que a los minutos me arrimó bien a su torso y sentí que levemente estaban siendo aplastadas mis mamas.

    Le dije: Hey bailas bien pero ya sé qué quieres sentirlas…

    Continuará.

  • Día dos de mi esposa con un ex jefe

    Día dos de mi esposa con un ex jefe

    Como les había comentado en el relato anterior, mi esposa y yo de 21 y 22 años estábamos hospedando a nuestro ex jefe, Jorge, un señor mayor amigo de mi papá, recuerdo perfectamente que ese sábado después de toda la acción de la noche anterior, desperté y lo primero que vi fue a mi esposa Priscilla masturbando a Jorge, el miraba la mano de mi mujer subir y bajar mientras ella estaba recargada en su pecho, yo les hable, buen día, ellos respondieron pero seguían, así que algo en mí no encajaba, me excitaba ver esa escena.

    Pero a la vez no me gustó que Jorge y Priscilla empezaran sin mí, así que con algo de coraje le dije a mi mujer, amor por favor ve a preparar algo de desayunar porque ya hace hambre.

    Por mi tono ella no se opuso pues reconoció que estaba molesto, al salir de la cama se colocó la tanga que estaba tirado en el piso, se puso una camiseta mía para salir y se dirigió a la cocina, Jorge se quedó en silencio, aunque comenzó, no quería que te molestaras, solo que anoche conectamos muy bien y por eso me atreví a pedirle que me masturbara, yo solo le dije que no estaba molesto.

    Aunque por dentro temblaba de nervios y coraje a la par de mi excitación, él me dijo que lo había hecho sentir muy joven al haber compartido a mi esposa la noche anterior, yo le dije que todo se fue dando por la situación y el alcohol, pero que igual lo disfrutamos pues si no no habría pasado nada, solo que si le hice hincapié en lo del condón que eso no me había parecido, él se disculpó así que dejamos el tema y nos fuimos a la cocina.

    En la cocina Priscilla se movía de un lado a otro y la camiseta dejaba en ocasiones ver un poco de las nalgas, pero sobre todo le hacía justicia a las piernas bien trabajadas de mi mujer, Jorge iba en short y camiseta de tirantes, yo me coloqué un short y camiseta blanca, mi mujer nos indicó que nos fuéramos a la mesa del comedor, ahí estaban colocados los platos pero aun amontonados así que los coloqué.

    Noté que ella ya se había lavado la cara y se veía muy bien, tenía un brillo especial en la piel, resultado de la cogida de la noche anterior, en fin, comenzamos a platicar y tan pronto mi mujer se acercó a la mesa noté que Jorge le miraba las piernas y moría de ganas de tocarlas pero por lo ocurrido anteriormente solo se limitó a decirle a mi mujer que se veía muy bien, ella sonrió y continúo con la comida.

    Al terminar de desayunar les dije que yo me ofrecía a lavar los platos, así que Jorge se fue al sillón de la sala en donde se puso a revisar su celular, mi mujer se fue al baño, pensé que se pondría un short o algo, pero solo fue y unos minutos después salió bañada y con el cabello mojado, le comenté que había sido muy rápida, ella se cambió la camiseta por un camisón de mujer que le quedaba flojo, y debajo una tanguita color rojo, que se alcanzaba a notar por el camisón.

    Priscilla se dirigió al sillón de Jorge y se sentó a un lado con su tarro de crema, subió sus piernas al sillón y comenzó a frotarse un poco, Jorge miraba esperando lograr ver un poco más, Priscilla me dijo en voz alta que si le podía poner crema, le dije que estaba secando los platos pero que Jorge quizás podría ayudarle, ella le estiró el tarro y el sin dudarlo tomó crema y comenzó a untarla de pies hasta llegar a los muslos.

    Con cuidado metió sus manos en la entrepierna y yo miraba desde la barra de la cocina, notaba que cada que subía sus manos estiraba los dedos un poco esperando rozar la conchita de mi mujer, ella lo observaba, pero no decía nada, de pronto llegué yo y le dije que ya podía ayudarla, Jorge se levantó y notamos un poco su erección de lado, pero el rápidamente comento que se daría un baño, así que Priscilla y yo nos dirigimos a nuestro cuarto un poco.

    Después de que Jorge salió me encaminé yo al baño, Priscilla ya portaba su ropa, unos jeans y una blusa roja, mientras que Jorge se había colocado un pantalón de mezclilla y una camisa a cuadros, yo salí y me arreglé, no diré mucho solo que anduvimos todo el día en la calle paseando.

    Al llegar por la tarde, Jorge comentó que tomaría una siesta, pues veníamos de comer y habíamos caminado un rato, Priscilla aprovechó el espacio para preguntarme si estaba molesto o incómodo por lo ocurrido la noche anterior, le confesé que me puso muy caliente y que me prendía ver como Jorge no podía controlar el morbo, así que decidimos seguir jugando con la situación, por lo que comenzamos a fajar, de pronto ya estaba con mi mujer ensartada en mi verga, como yo estaba sentado con los pantalones en los pies y ella se había quitado su pantalón solo movimos su tanga un poco, pero antes de terminar escuchamos ruidos, era Jorge que ya había despertado.

    Así que nos vestimos y nos encaminamos al cine, mi mujer antes de irnos se fue a cambiar y se colocó un vestido que sostenía con sus pechos pequeños y era algo largo pues le llegaba arriba de las rodillas, se puso tenis y nos fuimos, ella me miraba como esperando que yo aprobara sus acciones así que yo le seguí el juego.

    En el cine, los tres compramos palomitas y refrescos, y noté que mi mujer se subía un poco el vestido y abría un poco las piernas, ella estaba entre Jorge y yo en los asientos así que estiré mi mano algo discreto y comencé a sobar su muslo, mi dedo meñique en ocasiones rosaba y sentía el calor de su concha, es entonces que me di cuenta que ya no llevaba la tanga, Jorge observó y me miró, yo moví la cabeza haciéndole un gesto invitándolo a unirse, así que igual estiró su mano y comenzó con su mano grande de maduro y algo callosa por el gym.

    Priscilla estaba ya muy caliente así que en ocasiones nos sobaba por encima del pantalón nuestros penes, así estuvimos casi toda la película y al terminar nos fuimos a casa, el plan era ir a cenar, pero la calentura ya estaba a tope.

    Al llegar a casa, mi mujer se levantó el vestido dejando ver su conchita, Jorge soltó un qué buenas estas, yo le dije que quería que jugáramos un juego, así que apagué todo y cerré las cortinas, la sala estaba oscura pero se lograba ver las siluetas, yo desabroche mi pantalón y mi mujer entendió el juego así que quedó desnuda, Jorge preguntó si también jugaría y nos reímos, le dijimos que si pero que a oscuras sería mejor, solo le dije, en la mesita dejé condones para que los uses, él dijo que si, así que el juego comenzó.

    Noté como Jorge se quitaba su ropa y la silueta que generaba era grande, para ser un señor maduro tenía cuerpo muy trabajado, incluso mejor que yo, pero la más contenta en notarlo fue mi mujer, yo me encaminé a buscar a mi mujer y comenzar a besarnos, Jorge solo nos intentaba mirarnos y se masturbaba, se acercó lo suficiente y nos dijo que ya sentía el calor de Priscilla.

    El comenzó a tocar los pechos de mi mujer y no paraba de decirle lo ricos que los tenía que eran pequeños pero deliciosos, y después los lamía, yo aproveche y bajé para probar la concha de mi mujer, ella estaba empapada, ya los dos en acción tomé a mi mujer, le di la vuelta de tal forma que quedaran sus nalgas a Jorge, el frotaba su verga haciendo una especie de sentadilla, yo la tocaba toda mientras la besaba, Jorge no perdía el tiempo, tomaba su pene y rozaba la entrada de mi mujer con él, ella lo disfrutaba.

    Yo solo le dije que no olvidara el condón, me levante y acercándome a la mesita le pase un sobrecito, él lo abrió y se colocó el condón, nuestro ex jefe tumbó a mi mujer en el sillón y comenzó a clavarla en cuatro, yo le di mi verga para que la comiera, después de un rato, le di yo y cambiamos la posición, ahora Priscilla ya muy empapada estaba viendo hacía arriba y Jorge se subió el condón y se acercó para poder metérsela, ya dándole de misionero mi mujer gemía de placer, yo les dije que iría al baño, pero ni caso hicieron, sin embargo.

    Me fui a la barra de la cocina y desde ahí los observé, escuchaba como Jorge le decía que la quería coger sin condón pero mi mujer no decía nada, hasta qué él le preguntó, ¿te la puedo meter sin condón?, ella le respondió que yo me molestaría si me daba cuenta, él le dijo que algo rápido, ella solo se quedó callada, yo que estaba masturbándome a poca distancia no cabía del morbo, quería saber si el cabrón se animaría a quitarse el condón, y así fue, se enderezó y se quitó el condón, escupiendo en su mano mojo la cabeza del pene y se dejó caer en mi mujer.

    Ella metió las manos y le dijo que no, pero él no la escuchó solo se desplomó y comenzó a besar su cuello, hizo unas embestidas antes de meterla pero mi mujer le decía que no porque yo llegaría y los vería, yo estaba a punto de venirme de la excitación, pero mi jefe solo procedió a darle un beso y meterle la lengua tan profundo y le metió toda su verga de un golpe, ella gritó de placer y colocó sus manos en la espalda del hombre, enterrando sus uñas y el dándole fuerte, de pronto él le dijo que se correría y ella le dijo que saliera, sin embargo, Jorge se aferró mas así que yo les dije que ya había regresado.

    Fingiendo no saber nada, Jorge salió rápidamente de mi mujer y sin poder aguantar aventó un chorro de semen sobre mi mujer mojándole toda su vagina y vientre, incluso un poco de sus pechos, yo prendí la luz y vi aquel espectáculo, sin poder más, me masturbé y le aventé mi leche en la boca a mi mujer, los tres estábamos tan cansados que solo nos limpiamos y nos fuimos a dormir los 3 a la cama de nuestro cuarto, no podía creer lo que estaba pasando y pensar que aún nos quedaban 5 días con él en casa.

    Esa noche nos quedamos profundamente dormidos oliendo a todo y bien sudados, yo seguía prendido por el morbo mientras veía dormir a mi mujer a y a Jorge.

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  • Vacaciones en Brasil (parte 1)

    Vacaciones en Brasil (parte 1)

    Les cuento unas de nuestras vacaciones en Brasil. Pasó hace unos años atrás.

    Viajamos en auto solos, paramos en distintos lugares hasta que llegamos a Canasvieiras. Recorrimos varias playas, todas hermosas. Hasta que unos chicos argentinos de la posada donde parábamos, hablando entre ellos contaban que habían estado en una playa nudista. Ahí José paro la oreja, luego nos acercamos a ellos para recopilar todos los datos para llegar. Nos dijeron que es una playa muy tranquila, con poca gente, guardavidas y un bar.

    La playa no quedaba lejos de donde parábamos 10 minutos en auto, luego se llega caminando. Siempre quisimos ir a conocer, pero por una cosa u otra nunca habíamos ido.

    Lo charlamos y al día siguiente después de almorzar en la playa de nuestra posada partimos con el auto, lo dejamos y empezamos a caminar tal cual nos dijeron los chicos. El día no era muy caluroso, nublado con nubes grandes, como de tormenta. En la mochila llevamos el mate y unas galletas.

    Ni bien llegamos, después de caminar unos 20 minutos, vemos muy poca gente, algunos con malla, los menos, la mayoría desnudos y a los pocos metros, los chicos de la posada en la orilla del mar, ahí me dio como un poquito de cosquilleo al verlos desnudos y saber que nos podemos volver a ver en la posada. Así que le dije a José, vamos a la otra punta de la playa para que no nos vean. Seguimos caminando y nos ubicamos a unos metros del agua, casi al final. La mayoría eran parejas gay y lesbianas, algunos chicos solos, y algunas parejas como nosotros.

    Así que le digo a José: -¿nos desnudamos? Ante una sonrisa me dijo: -Claro, a eso vinimos, te quiero ver desnuda delante de todos… jajaja.

    Él se sacó la malla primero, ya la tenía casi dura. Por eso se sentó enseguida, para disimular. Yo me saqué el corpiño, demoré en sacarme la tanga. Había unos chicos que se nos acercaron y no me gustaba. Al ratito llega otra pareja y se desnudan por completo, se acomodan cerca nuestro. La verdad que ya estaba caliente y me quería sacar la tanga. Ellos fueron los que me dieron coraje. Cuando me la saqué me di cuenta que estaba toda mojada, José también lo noto, y me dijo estás más caliente que yo. Nos reímos.

    Así que me dijo vamos al agua a ver si se me baja un poquito la pija y salió corriendo y yo detrás. Nos bañamos, el agua estaba hermosa, volvimos a nuestro lugar y empezamos el mate.

    Mientras tomábamos mate, se nos acerca la pareja que estaban cerquita nuestro, y nos pide si le convidamos uno. La situación que se nos acerque una pareja desnuda y nos hable a mí me calentó mal, estaba empapada. José se le noto al instante su erección, eso provocó risas, que Cristiano (era su nombre) diga: no pasa nada si lo los incomodamos nos vamos. Por supuesto que le dijimos que no molestaban. Ellos tenían más o menos nuestra edad, eran de un pueblo a unos 150 km de ahí, vienen todos los años de vacaciones y son nudistas hace mucho.

    El mate no les gustó mucho, así que Cristiano fue a buscar unas cervezas frías al bar y quedo Marcia sola con nosotros, ella era una mujer más alta que nosotros, con unos pechos grandes, flaca, pero con una cola y piernas bien marcadas.

    Llega Cristiano caminando con 4 cervezas, él también era más grande que José, más alto, con unos kilos de más, un poco de panza, pero portaba un pene gordo que se sacudía de una pierna a la otra.

    Dejamos el mate y empezamos a tomar cervezas, fueron varias vueltas, a las que se mezclaron algunas caipiriñas. José no podía disimular su calentura, tuvo la pija parada durante toda la tarde, era tema charla, risas. Iba al agua para bajarla, al bar y al ratito otra vez dura… jajaja.

    Ellos con mucha más experiencia que nosotros lo cargaban, aunque a Cristiano en algunas ocasiones también se le levantaba y todo era risas. La tarde empezó a caer, yo con varias cervezas encima y caipiriñas ya estaba un poquito tocada, me reía de todo y sobre todo estaba recaliente. Creo que todos se dieron cuenta de eso.

    Empezamos a juntar las cosas, a vestirnos y emprendimos el regreso hacia el auto caminando, charlando nos dijeron que tenían que esperar un bus a que los lleve a Canasvieiras. Así que le ofrecimos llevarlos, o casualidad su posada estaba a 7 cuadras de la nuestra. Los dejamos, pero antes ellos nos invitan a cenar juntos, aceptamos de inmediato. Llegamos a nuestra posada y ni entramos a nuestra habitación cogimos tan fuerte que creo que toda la posada nos escuchó. Estábamos tan calientes y yo un poquito borracha que no nos importó nada los gritos que di.

    Nos bañamos y descansamos un rato. Al salir de la habitación y al pasar por el patio estaban los chicos argentinos y uno nos pregunta si nos gustó la playa, nos habían visto y que estaban enojados por no haberlos invitado con mate… nos reímos todos. Seguimos la charla, mientras yo pensaba, estos me vieron en bola, que pensarán ahora, me habrán escuchado mis gritos del rico polvo que nos echamos recién. Nos despedimos y salimos hacia el restaurante donde nos juntábamos a cenar con Cristiano y Marcia.

    Cuando llegamos, ellos ya estaban sentados en una mesa con los lugares reservados para nosotros. Cuando se acerca el mozo Cristiano pide 4 caipiriñas. Nos reímos agregando unas pizzas para comer. Yo estaba recuperada, pero apenas terminé la primera caipiriña, me di cuenta que ya me reía de cualquier cosa, que me estaba calentando otra vez.

    Seguimos tomando, yo tomé una más y la tercera no me la pude terminar. Ellos tres no sé cuántas tomaron, pero todos ya estábamos muy alegres. Cuando nos levantamos de la mesa, fue como si se me hubiera movido el piso, todo se movía. Marcia me pregunta si estaba bien, le digo que sí, aunque me tenían entre ella y José para caminar derecha. Nos invitan a tomar un café a su posada que quedaba muy cerquita. Cuando llegamos, nos dicen si me quería acostar, porque no me veían bien. Me llevaron a su habitación, me acosté, creo que me dormí al segundo.

    Cuando llega el café, Marcia y Cristiano estaban desnudos y José sacándose los pantalones, eso me despertó de golpe, encontrarme en la cama con ellos desnudos, tan cerca. Mientras tomo el café, todo seguía moviéndose en mi cabeza, menos la pija de Cristiano que era un cristal de dura. Marcia me pregunta si me quiero sacar algo, y sin que llegue a responderle me quitó el vestido y mi corpiño.

    Cristiano con su vergota bien dura se acuesta al lado mío, no podía sacarle los ojos de encima, se acerca ella por la punta de la cama se sube y empieza a cabalgar despacio sobre él, yo no podía creer lo que veía, estaban cogiendo a mi lado, ella me empieza acariciar mis tetas. Yo estaba descolocada, no se me había pasado la borrachera, José me levanta la cola y me saca la tanga, mientras ella le ayuda y pasa su mano entre mis piernas, eso me voló la cabeza, nota que estoy mojada, sonríe y chupa los dedos con mi flujo, José se tira entre mis piernas con su boca y me empieza a chupar bien la concha. Ella me sigue tocando, tetas y todo lo que llega con su mano.

    Se tira encima de mí con su cuerpo me da un beso muy suave y me dice: la vamos a pasar genial. Se suman las manos de Cristiano sobre mí, mientras ella sigue cabalgando suave, cierro los ojos y siento que se acerca un muy rico orgasmo, que no lo puedo contener, empiezo a gemir fuerte a respirar profundo, sentir las manos de ellos, la lengua y los dedos de José en mi concha hacen que explote en un orgasmo formidable, donde gemidos mezclados con gritos salieron de mí que sin dudas se deben haber escuchado desde muy lejos.

    Quedo rendida boca arriba, sintiendo las manos de ellos tres que todavía recorrían mi cuerpo. José se arrodilla, se pone detrás de Marcia y empieza acariciar su espalda, tetas, caderas que seguían moviéndose sobre Cristiano, él tenía una vista privilegiada de ellos, comienza a darle unos chirlos en sus nalgas carnudas, hasta que se anima con sus dedos a presionar su ano. Ella de detiene y lo mira, quedo rígido, se asustó pensó que no le gusto. Al contrario, ella le dice: con un poquito de saliva, a lo que él enseguida puso en sus dedos y la penetro por el culo con dos dedos.

    Ella cambio el ritmo empezó a moverse más rápido, yo me puse al lado de José para tener mejor vista, y colocarle un preservativo y la empecé a tocar, primero las tetas y después su concha, tocando también la hermosa verga de Cristiano que entraba y salía.

    Ella dice: dame tu pija. José saca los dedos e inmediatamente le pone la pija. Ahí si se notaba que estaba a punto de estallar, empieza a moverse fuerte, a gemir, me acerco le chupo la oreja y le digo acaba bien rico. Ella en un segundo exploto en un orgasmo, junto con José que le daba embestidas bien violentas por el culo.

    Cae sobre Cristiano y José se tira sobre la cama a lado de ellos. Ella se incorpora y veo que Cristiano todavía sigue con su vergota bien dura. No había acabado. Ahí ella se tira sobre su pija con el culo apuntando a José y la empieza a chupar sacando todo el flujo que ella misma le dejo. Yo me arrimo desde los pies y se la agarro con una mano y con la otra le acaricio los huevos y el culo, me doy cuenta que le gusto que lo tocara, así que puse saliva en mis dedos y lo penetre hasta que comencé a frotar su próstata y me acerque con mi boca a esa vergota a la que chupábamos juntas, mientras nos besábamos.

    Notamos que él ya se venía, yo le frotaba cada vez más la próstata, no aguanto más y el primer lechazo fue sobre la cara y el pelo de Marcia, la segunda ella no dejo escapar una gota, fue toda a su boca, con la que siguió succionando. Caímos rendidos, yo sobre José mientras le seguía acariciando la pija, ya no tan dura.

    Nos pegamos un baño rápido, nos acomodamos los 4 rendidos en la cama. No estábamos cómodos, Marcia y yo al medio, nos dormimos hasta que notamos claridad. Durante toda la noche sentí las manos de Cristiano que me acariciaba, sobre todo el culo.

    Cuando nos levantamos ellos nos dicen que es su último día de vacaciones, que tienen el bus al mediodía. Quedamos en volvernos a ver. Nos vestimos y con José nos fuimos a nuestra posada, donde después de comer fuimos otra vez a la playa nudista. Al llegar caminamos hasta el mismo lugar donde estuvimos, nos cruzamos con los Argentinos que querían tomar mate con nosotros. A lado nuestro había una pareja gay, muy simpáticos y una pareja joven, donde solo ella estaba en toples. No pasó nada y después de andar desnudos toda la tarde volvimos a nuestra posada.

    Continuará… la historia con Marcia y Cristiano.

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