Autor: admin

  • Mi primera cita escort

    Mi primera cita escort

    Mi único y Gran Ice… mi torbellino mi locura mi hambriento deseo de que haga conmigo todo.

    Darle el más excitante de todos los placeres tanto como el me da a mí. Quise que me venda… quise ser su escort, su esclava, su sumisa, su puta, su spaniking quiero convertirme tan suya para que nunca me olvide.

    Llego el día que me publiqué y le di mi primera salida. Como explicarlo, como describir semejante locura… él estaba lejos muy lejos y yo lo sentía tan cerca tan que no se puede explicar solo puede vivirse como lo hicimos. Me llamo para preguntarme si estaba lista y dije si ya estoy para que explote el placer entre los dos. Nunca se imaginó mi cliente el placer que estaba generando a terceros. Lo hicimos con mi cliente sin que sospeche que mi gran Ice estaba a mi lado, que cerca lo sentía Dios… Fue mi primera experiencia de la que vendrían más. Salí del lugar desesperada por contactarlo por sentirlo y estaba lejos pero vaya…

    Que hizo sentirse a mi lado… Belleza pura, confianza al 100 nunca nadie va a superarlo soy tan suya y el tan mío que juntos volamos a los placeres más altos.

    Q

  • Mi primera vez en mamar un pene (2)

    Mi primera vez en mamar un pene (2)

    Se acomodaron entre risas y silbidos de nuestra parte y se presentaron, Julio el que estaba junto a mí y Fabián el que estaba con mi amiga…

    Y Uds.? Preguntaron casi al unísono…

    -Pues yo me llamo Mariela… casada por las tres leyes!, riendo y guiñándoles un ojo mientras me señalaba mi pulsera del tobillo, pero con permiso de mi marido para conocer gente!

    -Y que tan íntimamente puedes conocer gente nueva? Preguntó Julio mirando mi tobillo y recorriéndome las piernas con una mirada lujuriosa…

    -… lo suficiente para intimar cuando sea posible, contesté riendo y apoyando mi mano en su pierna, soy muy abierta, pregúntale a mi amiga Anita! Riendo y pasándole la palabra mientras Julio y yo nos sonreíamos sin quitarnos la mirada de encima…

    Riendo de manera descuidada dijo: -pues sí, la verdad es que Marielita tiene la fama de ser muuuuy abierta! Jajajaja

    -jajajaja, que van a decir nuestros nuevos amigos dije, riendo y dejando que Julio me tocara las piernas mientras me decía: -pues yo quiero conocerte más abiertamente! Diciendo esto mientras me acariciaba un muslo le dije: pues déjame terminar de contarle a mi amiga mi vivencia y vemos que se pude hacer… sonriéndole en signo de aceptación le contesté empezando a excitarme por la situación…

    Volteando a ver a mi amiga de nuevo, me acomodé en mi lugar y continué la historia con la mirada atenta de nuestros nuevos galanes…

    Casi al mismo tiempo nos trajeron otra ronda de bebidas y brindamos por la nueva amistad, dando un trago a mi vaso, reinicié la conversación:

    -no iba a dejar que se fuera dejándome así, de manera que me volví a sentar en el sillón y le abrí las piernas dejándole ver mi raja más que lista para recibirlo…

    (Está platicándome como perdió su virginidad y la primera vez que beso un pene…) le dijo mi amiga a su pareja mientras el asentía con una mirada intensa hacia mí, Julio también me veía incrédulo de que les estuviera platicando esas intimidades…

    Volteando a verlos, hice una pausa y les dije a mis dos nuevos amigos: -tengo la vagina muy velluda desde que soy una adolescente y a la fecha la tengo más todavía!, riendo y bajando la mirada para señalarme entre las piernas mientras sentía la mano de Julio acariciarme la pierna y decirme: -eso lo tengo que ver!

    Ahorita? Le pregunté riendo mientras hacia el ademan de que fuera a abrir la piernas para ellos…

    Mi amiga se apresuró a sacar su teléfono celular y les enseño una de las fotos que nos tomaron en la reunión de despedida de soltero a la que fuimos y estando desnudas nos retrataron…

    Ambos se quedaron boquiabiertos…!

    -Wowwww… que ricaaaasss! -Julio volteó y me dijo sin dejar de acariciarme las piernas mientras los demás parroquianos se daban cuenta de que algo empezaba a desarrollarse entre los cuatro…

    -se ve que son bien calientes, pero tú eres casada, no tienes problema con eso?

    -mira, ves mi pulsera?, sabes lo que significa? -le dije acercándome a centímetros de su cara- soy una hotwife, tengo permiso de mi marido de acostarme con quien me guste… -dándole un ligero beso en sus labios mientras le tomaba su mano y la llevaba a mis piernas subiéndosela hasta llegar a mi tanga…

    Al sentir mi vagina el apretó la tanga diciéndome… soy bien caliente!

    -yo también! Casi grito, y regresando a mi conversación le dije a mi amiga:

    Me acomodé en el sillón y empecé a moverle las caderas en franca invitación, con una mano me subí la minifalda y con la otra me acariciaba la raja dejándole ver lo empapada que estaba ya…

    -Marielaaa… es peligroso!, me dijo él en voz baja y acercándose le dije: -quieres esta cosita que está sin estrenar?, mira que después no respondo si ya la encuentras con más práctica…

    Hincándose enfrente de mí se bajó los pantalones y se sacó la verga erecta de nuevo…

    Se acomodó y lo recibí con inmensa alegría y excitación, despacio primero, solo la punta…

    Y poco a poco me penetró profundamente… me salió un poco de sangre que rápidamente limpiamos antes de que se manchara el sillón y me siguió dando un buen rato hasta que la voz de mi madre de nuevo se escuchó:

    -niñaaaa, sigues ahí? No has ido por mi encargo?

    ….

    -No pares! -le dije a mi maestro mientras el seguía cogiéndome con rudeza ya acostumbrada a su pene, lo jalé hacia mi cara y le dije: dámela adentro!, quiero sentirte venirte adentro!

    Cuando se vino sentí claramente como su semen me llenaba la raja y a partir de ese momento de mi vida vivo para repetir esas sensaciones, soy una mujer muy fácil de convencer en acostarme con alguien si me gusta, y de hacerlo, tengo que probar su semen y recibirlo… por los dos lados, dije sonrojándome un poco al voltear a ver a julio y repetirle mientras lo veía a su cara muy cerca, me gusta por los dos lados nene…

    Julio me acariciaba las piernas mientras me dijo: pues te la doy como te guste putita…

    Me acerqué a darle un beso de lengua mientras le decía: pues más te vale papi porque ya me calenté!

    Volteando a ver a mi amiga le dije: -vamos?

    -los cuatro? Dijo sonriéndome sabiendo lo que estaba pensando yo; le sonreí de regreso y le dije:

    Sí, los cuatro, así nos conocemos bien entre todos…

    Jajajaja, reímos nosotras mientras ellos se miraban complacidos de poder haber conectado este par de hembras ansiosas de tener sexo en este viernes delicioso…

    Pagamos la cuenta y salimos los cuatro bajo la mirada de aprobación de los demás parroquianos que se daban cuenta de que algo había surgido entre los cuatro…

    Llegamos riendo y abrazados al coche, nos subimos Julio y yo atrás y mi amiga con su galán adelante, arrancamos rumbo al motel que solíamos visitar ambas cerca de santa fe.

    Me acerqué más a Julio y le pegunté en voz baja: que piensas corazón? Acariciándole la pierna subiendo mi mano hacia su paquete que podía verse ya erecto sobre su pantalón…

    Abrazándome fuerte me dijo: pienso que una mujer como tú no es fácil de conocer, pero pienso volverte a ver y cogerte muchas veces más!

    Besándome intensamente mientras me acariciaba las piernas y yo le apretaba el pene sobre su pantalón le dije separándome un poco tomando un respiro:

    -Pues mira, quiero serte honesta: tengo marido, un amante de planta y ando con un jovencito que es mi sobrino también… si no tienes problemas con eso, yo encantada! -Le dije sonriéndole genuinamente, me caía bien el muchacho y por mi parte, no tenía problema en agregar otro macho a mi grupo…

    Pero faltaba ver como cogía este hombre que me iba fajado en el coche mientras mi amiga platicaba alegremente con si galán, me da gusto cuando la química se da entre las parejas de manera espontanea, en mi caso, mientras me hagan reír y me la pase a gusto, les doy lo que quieran pedirme…

    Y eso era justamente lo que planeaba hacer!, quería dejare hacer lo que me pidiera mi macho en turno para darle todo el placer que pudiera experimentar por primera vez conmigo!, eso me hacía muy feliz y sabía que después me buscaría continuamente para darme más de su semen que empezaba a desear recibir por todos lados.

    Llegamos rápidamente al motel y entramos en el garaje de la habitación, mi amiga volteó a vernos divertida y dijo: espérense tantito hasta que entremos no? Riendo escandalosamente; tienes razón Anita, vamos? Le dije a mi galán saliendo por la puerta al tiempo que los demás hacían lo mismo.

    Pues sí, dijo mi amiga acercándose a mi tomándome de la mano, mientras nuestros hombres se daban una palmada en señal de celebración, vamos! Dije caminando con mi amiga enfrente de ellos dejándolos vernos las nalgas al tiempo que caminábamos hacía las escaleras…

    Ahí es donde empieza la diversión, normalmente camino meneando las caderas y con la minifalda que traía, no tenía duda de que ambos podían ver perfectamente mis nalgas mientras subíamos las escaleras con ellos detrás, mi amiga lo sabía y me dijo:

    -Vas a querer con los dos nena?

    -Sí pero primero quiero darles un buen show contigo… quieres?

    -sabes que siempre quiero contigo Marie, les damos un lesbian show?

    -sí pero primero quiero bailar contigo!

    Continuará…

  • Jóvenes estudiantes y marchosas

    Jóvenes estudiantes y marchosas

    Iba yo en búsqueda de sexo porque el sol ya está aquí y que queréis que os diga… el calor, la poca ropa que empezamos a llevar, la primavera…y o que sé…

    Como no tenía planes y uno ya tiene una edad como para intentar ligar en condiciones, me propuse ir a un club donde a veces hay parejas que buscan un hombre para pasar un rato con ellos. Un club swinger de mi ciudad, pero al llegar allí, era el día de descanso y estaba cerrado. Mi gozo en un pozo!!!

    Volví a montar en mi coche y desilusionado volvía a mi rutina habitual cuando…

    …Un par de chicas de unos 20-22 años pasaron por el paso de peatones y mientras yo las miraba embobado, ellas reían y charlaban de lo suyo. Faldas cortas y camisetas con unos escotes dignos de esa edad y con esas risas, unos movimientos que hacían temblar sus camisetas y… mi polla, jajaja.

    Sin querer, os lo prometo, toqué el claxon de mi coche y del ruido ellas y yo mismo nos asustamos y levantando la mano les pedí perdón… que bochorno!!!

    Al levantar la mano ellas se acercaron (creían que las llamaba) y vinieron hacia mi preguntándome si quería algo.

    Pensé que era el día apropiado y todo se ponía de cara porque llevaban en la mano unos numeritos de esos sorteos que hacen para viajes de estudios, ya sabéis. Les pedí de nuevo disculpas y…

    “Perdonadme… os miraba al pasar y sin querer…”

    “Que susto nos ha dado, jajaja… Pero… ¿qué quería?”

    “Por favor, no me hables de usted… No quería nada… bueno… si, oye, ¿vendéis números? ¿Para qué son?”

    “Nos vamos a Italia al acabar la carrera el año que viene y estamos sorteando un patinete eléctrico… ¿le interesa? ¿Nos compra alguno? Jajajaja”

    “Puede que sí”, les dije… “Podría incluso compraros todo el bloque de números”

    “¿¿¿Cómo???” Dijo sorprendida la más alta de ellas. “¿De verdad harías esto?… vale mucha pasta!!!” dijo en un tono poco elegante, más bien un poco barriobajero.

    Laura y Ana no eran dos estudiantes de esas pijitas con dinero, no, para nada… Eran más bien chicas con pinta de alcohol, chulillas… guerreras, vamos. Cuando vi por donde iban, arriesgué y les propuse que les compraba todo ese bloc de números si me proponían a cambio algo que me convenciera. Me vendí como un tipo con pasta (el coche que llevaba me ayudó, un Mercedes de mi Empresa jeje) y que tenía ganas de pasarlo bien esa tarde.

    Se apartaron de la ventanilla del coche y empezaron a hablar, a medio discutir entre ellas y a elevar la voz con lo que yo oía que la más alta, Ana, le decía a Laura que con un par de chorradas podía vender los números y tener la tarde libre… “Total que puede pedirnos, que se la toquemos jajaja???” “Estás loca Ana… y si es un mal tío y nos hace una putada?”

    “Mirad chicas (interrumpí)… Soy un buen tipo no tengáis miedo y solo quiero pasar un buen rato con dos jovencitas como vosotras… Vosotras ponéis los límites y según que me dejéis hacer, os compro más o menos números… Vamos será divertido, subid al coche”

    Un par de minutos más discutiendo y finalmente subieron en los asientos traseros. Antes de cerrar la puerta, Laura, la más desconfiada, preguntó que donde iríamos con el coche, a lo que yo respondí que si lo preferían, aparcaba el coche y nos íbamos a algún bar de la zona.

    “Lo prefiero” dijo Laura, a lo que yo les dije “Esperadme aquí que vuelvo en dos minutos” y me fui a un parquing cercano a dejar el coche.

    Volví al sitio y les propuse ir a un bar que había en esa misma calle. Entramos, nos sentamos y pedimos bebidas.

    Laura preguntó “¿Qué nos darás por los números y que quieres a cambio?

    “No vayas tan rápido, jajaja” le dije. ¿Cuánto valen todos los que lleváis?”

    “Llevamos 40 número y a 5 € son 200€” dijo Ana. “¿te los quedaras todos?”

    “La verdad es que no quería gastarme tanto hoy jajaja, pero, un trato es un trato… Os puedo dar 200€ y me dais la mitad de los números, con lo que si acabáis vendiéndolos todos, sacareis en total… a ver… 300€, ¿verdad?”

    “¿Podemos hablar a solas Ana y yo?

    “Por supuesto” les dije… “Voy a los lavabos y a la vuelta me decís que hacemos”

    Me levanté y las dejé hablando mientras iba al baño. A la vuelta estaban las dos riendo con lo que pensé que era una buena señal.

    “¿Y qué?… ¿habéis llegado a un acuerdo las dos?

    “Nos tienes que decir que tenemos que hacer” dijo Ana… Estamos preparadas”

    “Bien, haremos un juego. Os iré pidiendo cosas y cada vez que las cumpláis, os pagaré 10€ y me daréis 1 numerito, ¿ok?… Os pediré 10 cositas a cada una y así llegaremos a esos 200€ y yo tendré los 20 números. Si me animo y depende de donde lleguéis igual seguimos. Para que no haya dudas, serán cosas atrevidas, excitantes y algunos juegos relacionados con sexo… ¿Aceptáis?”

    “Si pero con unos límites” dijo Laura “Imagino que querrás pedirnos cosas atrevidas pero no voy a hacer nada contigo, ok?”

    “Eso (recalco Ana), no nos puedes pedir que hagamos nada de sexo con nadie”

    “Nooo tranquilas… Empecemos y vemos como avanzamos, será divertido ya veréis”

    Tenía que empezar por cosas suaves para que no se asustaran, sobre todo Laura, la más desconfiada.

    “Ana… empezarás tú. Ve al baño pero moviendo tu culete bien sexy para que te vean esos chicos que hay allí sentados”

    Ana y Laura se rieron juntas con una mezcla de diversión y de nerviosismo. Ana se levantó y fue al baño moviendo sus caderas hasta que uno de esos chicos le silbó, jajaja.

    Al volver dijo “que vergüenza”… Le di los 10€ y le dije a Laura que me dijera de qué color llevaba su ropa interior “Las dos piezas blancas…” Le di sus 10€ y dijo, “¿Ya está? ¿Solo eso?”

    “Sí, toma 10 € para ti y otro numerito para mi”

    “Eso no vale!!!” se quejó Ana y de seguido nos reímos los tres “jajajaja”

    Así pasamos unas cuantas pruebas tontas hasta que llevaba gastados 60€ pero ellas se estaban animando.

    “Vamos a otro bar que nos tienen ya muy vistos y esos chicos al final pensarán que queréis algo con ellos jajaja”.

    “Por mi si ese rubio quiere algo que me lo diga” dijo Ana.

    “Pues antes de irnos vas a hacer la última prueba con él”, le dije a Ana. “Ve al baño, quítate las braguitas y se las regalas… Envuélvelas con papel higiénico, mucho papel y dile que no lo abra hasta que hayamos salido del bar. Nos iremos corriendo hasta el bar que hay en la otra calle para que no nos vean… ¿ok?… Si lo haces te compro dos numeritos, jajaja”

    Ana con una carcajada se levantó, fue al baño y al poco rato salió, nosotros estábamos pagando y al vernos como encarábamos la puerta, fue y le dió al chico ese papel con sus bragas y le susurró algo al oído. Salimos corriendo entre risas.

    “Que fuerte tía… le acabo de dar mis bragas a un tío bueno que no conozco de nada y ahora voy sin nada, jajaja… si me lo encuentro otro día que le digo, jajaja… que fuerte jajaja”

    Entramos en otro bar y les dije que quizás era mejor seguir en un sitio más discreto. “¿Te fías de mi si vamos a mi coche ahora Laura?… allí podemos hacer mejor las últimas pruebas”

    Y aceptaron. Fuimos al parquing y entraron en la parte trasera del coche y yo en el asiento de copiloto. Lo habíamos pasado bien y estaban muy relajadas y con ganas de pasarlo mejor aún. Las pocas escenas rematadas por la última, nos habían subido la excitación a todos y yo quería más

    “Mirad… Llevo gastados 80€ y la verdad es que no me he llevado nada. Me gustaría ser más pícaro y poder pediros cosas más atrevidas. Cuando queráis lo dejamos y ponemos fin… Ahora… 10€ a cada una si os quitáis sujetador y tu Laura sujetador y las braguitas”.

    Se miraron, sonrieron y se quitaron lo pedido. Las veía muy animadas así que me atreví a la siguiente prueba

    “Ahora quiero ver lo que escondían estas prendas… Tenéis que enseñarme pechos, culete y coñito”.

    “Como te pasas tío” se quejó Laura.

    “Mira yo estoy que no puedo más Laura… que me pida lo que quiera que quiero vender todo el paquete de números, jajaja” y dicho esto se quitó la falda y levantó su camiseta para mostrarme sus pechos y bufff que pechos tenía, grandes, preciosos. Se bajó la camiseta y se giró para mostrarme su culo al que le di un leve cachete splash. “Eh, eh… eso te va a salir más caro, eh? Jajajaja”.

    “Ahora te toca a ti, Laura”.

    Laura se quitó también su falda, se levantó su camiseta y de la misma manera me enseñó sus pechos, más pequeños pero más erguidos que los de Ana. Iba totalmente depilada y al girarse vi un culo de modelo, jajaja… bufff. “¿no me das cachete a mí, tío? jajaja”.

    Después de decirme esto y propiciado por la posición que tenía, se giró hacia Ana dándole un morreo que no esperaba. Ya no había marcha atrás. Había llegado donde quería. Empezaron a besarse con gemidos leves y a tocarse entre ellas por todos los lados. Era un espectáculo!!!

    Se animaba la cosa y mientras se besaban le di dos cachetazos más fuertes y sonoros mientras que a la vez y cuando terminaba con el segundo, metiendo mi mano en su mojado coño le dije “como estoy tocándote y viendo lo mojada que estas te compro uno nuevo pero quiero estar 10 segundos así… Estás excitada Laurita y me gusta que lo estés. Que rico coño tienes Laura… delicioso!!!”

    Laura empezó con leves gimoteos y siguió con sus besos y toques con Ana.

    Las dejé hacer un rato y me puse en el sitio de pilotaje del coche. Les dije que nos íbamos a un lugar más seguro pero que siguieran durante el camino… que les daba 20€ más si seguían.

    Sin decir nada arranqué el coche y salimos mientras por el retrovisor veía como se devoraban. Ana empezó a tocar el coño a Laura hasta que se corrió como una loca mientras yo iba conduciendo y mirando. Fuimos a una montaña cerca de la ciudad y aparqué en un sitio lejano y solitario. Habían parado y estaban las dos relajadísimas (creo que Ana también se corrió).

    “Que pasada” dijo Laura “Nunca había estado tan perra como hoy… bufff… lo del bar me ha puesto a mil y lo del parquing… bufff, ¿Verdad Ana?”

    “Si, si… una pasada tia”

    Estaban a punto de caramelo y muy excitadas las dos!!!

    “Sé que tenéis ganas de más, estoy seguro y que necesitáis algo para poneros dentro de vuestros mojaditos coñetes… ¿o no? Voy a venir aquí con vosotras, me sentaré en medio y la que quiera puede subirse y clavarse mi polla como desee. Con eso os compro lo prometido… ¿Quién empezará?”

    Bajé del coche, abrí la puerta rasera y entré. Me puse entre las dos y me bajé los pantalones quedándose mi polla hinchada, erecta y mirando al techo.

    Ana se subió primero y me dijo “no te corras dentro que no tomo nada” y encaró la punta en su mojadísimo coño y mientras se sentaba y hacía que entrara lentamente empecé a sobarle sus duros pechos y a pellizcarle los durísimos pezones por encima de su camiseta. Empezó a follarme como una loca mientras decía con palabras entrecortadas… “Ufff, ohhh no te puedes correeerrr prometemelo vamos, Diosss Laura que pollaca tiene este tioo voy a corrermeee ahhhhggg me corrooo”

    Se corrió y se tumbó encima de mí y le dije que saliera o me corría.

    Laura se subió al instante y le dije: “No podré resistir Laura… estoy a punto de correrme cielo” y respondió “Esa mojigata de Ana no toma nada pero yo si… puedes correrte sin miedo tío”

    Y se puso encima, apuntó con mi polla su entrada y se la metió de un solo golpe empezando a moverse como si le fuera la vida en ello… “Uauuuu que ganas de polla tenía… este cerdo ha conseguido follarnos a las dos con la tontería de los numeritooosss y uuiiii que polla tienes tio… uuuauuu buffff Dios mío que folladaaaa ahhhh no tardo ni medio segundo en correrrmeeee ehhh ahhgggg diooosss miooo”

    “Me corro Laura… toma mi leche para ti… que bien follas zorraa ahhhggg”

    Y nos corrimos los dos y al pasar un rato nos quedamos medio dormidos los tres. Volvimos al mundo y saldamos la deuda, me quede con los numerito y las volví al semáforo donde nos habíamos conocido tres horas antes.

    Me despedí de ellas pero me quedé las braguitas de Laura como recuerdo.

    No me tocó ese patinete, aunque me lo pasé genial con Ana y Laura.

    Espero os haya gustado mi relato

    Escribid a [email protected].

  • El tío y su sorpresa

    El tío y su sorpresa

    Hola una disculpa por no escribir antes pero tuve algunos problemas que me impidieron hacerlo, hoy les contaré sobre mi segundo encuentro con el tío de mi amigo pero esta vez me daría una sorpresa que ni en mis más locos sueños hubiera crido vivir, esta vez iré más directo a lo sucedido esperando les agrade.

    Después del encuentro con el tío como le diré para no repetir tanto que es el tío de mi amigo, no tenía ganas ni de salir, tanto así que no fui ni a mi cita ni a hacerme los exámenes que me ordenó hacerme el médico, pasaron tres días desde que me despedí del tío, fueron unos días muy largos para mí ya que no podía dejar de pensar en lo sucedido, fue muy placentero en verdad pero también muy peligroso y mi miedo más grande era que alguien lo supiera.

    No quería salir porque también creía que alguien me diría algo ya que si bien recuerdan ya una vez me habían traicionado contando mi más grande secreto, pero una llamada me cambió los planes, era el tío que brevemente solo me dijo, te espero a las tres de la tarde en la salida del pueblo, sin darme tiempo de decir algo terminó la llamada lo cual me dejó muy indeciso y confundido ya que no sabía si ir o no, después de tanto pensar solo me dejé llevar tomando la decisión de ir.

    Me arreglé según yo lo mejor que pude aunque mi ropa era toda muy parecida, pero sabía que para el si yo hubiera ido desnudo mucho mejor, así que solo me apuré para llegar a tiempo, todo el camino iba muy nervioso sintiendo que todos me miraban como sabiendo a donde iba, al llegar al lugar acordado tuve que esperar unos minutos a que el llegara, cuando vi su camioneta acercarse me sentí más nervioso aun.

    Cuando se detuvo me subí de inmediato sin esperar a que cerrara la puerta aceleró provocando que mi corazón casi se me saliera del susto, después de un rato en la carretera llegamos al pueblo donde días antes se bajó aquel hombre del autobús que espero recuerden, después de unos minutos más llegamos a un rancho no muy grande pero era bonito a simple vista, nos bajamos de la camioneta y yo lo seguí hasta entrar a la casa.

    Sin darme tiempo de observar me pidió que lo siguiera, subimos unas escaleras hasta llegar a una habitación no tan grande como la de su otra casa, sin darme tiempo de observar una vez más me sorprendió al ver que ya se estaba quitando la camisa, después de hacerlo me tomó de la mano haciéndome quedar frente a él, sin decir nada me sacó la playera que traía puesta para luego de un fuerte empujón hacerme caer en la cama.

    Sin perder tiempo me quitó los zapatos casi a jalones para luego de igual manera bajarme el pantalón junto con la ropa interior, se alejó un poco mientras se desabotonaba el pantalón acercándose del lado derecho de la cama, me tomó de la mano para luego jalarme con fuerza hasta dejar mi cabeza colgando haciéndome quedar con mi boca a la altura de su pene y en mis ojos chocaban sus testículos haciéndome comprender lo que él quería.

    Abrí poco a poco mi boca pero él no quería perder tiempo lo metió abriéndome la boca con su grosor, en unos segundos ya lo sentía como si estuviera en mi garganta provocándome arcadas, mi saliva era tanta que ya no la podía retener en mi boca cayendo por mis mejillas hasta llegar a mis ojos me ardían tanto que apenas y los podía abrir, al tiempo que él se apoderó de mis chichotas como él les decía mientras las apretaba con fuerza.

    Era muy doloroso pero no podía detenerlo ya que estaba como loco metiendo luego sacando su pene, cada vez más rápido hasta que sin esperarlo se vino en mi boca haciendo que una gran cantidad al menos para lo que yo había visto terminara en mi boca, mientras otra cantidad salía por mi nariz haciendo que me ahogara al tiempo que el sacaba su pene, con mucho esfuerzo logré calmarme mientras el de rodillas en el piso me observaba.

    Sin saber que hacer o decir solo esperaba que el me dijera lo que seguía pero después de un rato solo dijo vístete ya nos vamos, no saben la frustración y la desilusión que sentí en ese momento, de nuevo me sentía usado pero no dije nada solo obedecí, me limpie salimos en silencio bajamos hasta la camioneta, al subirme vi la hora dándome cuenta que apena pasaba de una hora desde que llegamos hasta este momento, en mi cabeza habían muchas preguntas.

    ¿Dónde quedó el macho de la noche pasada? ¿Para qué fui? ¿Lo volveré a ver? Entre otras que no sabía cómo responder, todo el camino me la pase así hasta que llegamos donde pasó por mí y me dijo bájate es mejor que no nos vean juntos, mi decepción creció pero lo más inesperado fue cuando me dijo mañana te vas en un taxi y que te baje lo más cerca posible pero que no te lleve hasta mi rancho, ¡¡¿Qué?!! Dije en mi pensamiento.

    Mientras que a él le dije que no podía que tenía cosas que hacer pero él me dijo, si vas te prometo que no te vas a arrepentir y que el día de mañana lo vas a recordar toda tu vida, sin dejarme decir nada se fue dejándome con tanto coraje que por todo el camino hasta mi casa lo maldije tantas veces que hasta perdí la cuenta, al llegar a mi casa tenia tanto coraje que me metí a mi cuarto para no volver a salir hasta el día siguiente.

    Ya por la mañana me levanté aún muy molesto me di un buen baño sabiendo que no podía dar explicaciones de mi molestia me fui a la calle, comí algo por ahí mientras empecé a pensar en ir o no y sin querer mi mente regresó a aquellos momentos después de la fiesta excitándome de inmediato como pocas veces me pasa, mi respiración aumentó mientras yo sabía que ya no tenía mucho por hacer aunque más de una opción tenia.

    O me iba a mi casa a masturbarme o buscaba a alguien por ahí o me iba tragándome mi orgullo y mi coraje al rancho del tío, pero la primera opción no me agradaba mucho, la segunda era muy arriesgada y la tercera era la mejor pero eso significaba entre otras cosas aceptar que el tío podía hacer conmigo a su antojo pero era más fácil aceptar eso para mí, sin pensarlo dos veces tomé el primer taxi que vi le dije a donde me llevara lo cual hizo de inmediato.

    Unos kilómetros adelante cuando mi excitación iba pasando comencé a arrepentirme pero mi mente estaba dividida, si iba ya no había marcha atrás pero por otra parte podía obtener más de un beneficio, tanto rato estuve pensándolo que sin darme cuenta ya estábamos llegando al lugar, seguí pensando en que hacer sin tomar una decisión hasta que la voz del taxista me trajo a la realidad, ya llegamos dijo mientras yo aun con mi mente desconectada le contesté ok gracias.

    Me bajé para luego pagarle e irme con dirección al racho, no estaba lejos de donde me bajé del taxi, en menos de diez minutos ya estaba en el rancho, al llegar vi al tío hablando con unos empleados así que no me acerqué hasta que el me miró pero siguió con sus empleados, después de unos minutos por fin se alejaron y él fue a donde lo esperaba yo diciéndome que bueno que viniste perdón por lo de ayer pero hoy te prometo que va a ser inolvidable para ti.

    No dije nada solo lo mire mientras él veía como los trabajadores con los que estaba se iban en una camioneta, después me dijo vamos adentro a lo que no dije nada solo lo seguí hasta una sala, siéntate dijo mientras él iba por unas cosas que dejó en su camioneta, así lo hice pasaron unos minutos hasta que el regresó con unas bolsas con bebidas alcohólicas como para una fiesta, de inmediato entendí lo que él quería o al menos eso creí.

    Pensé que él quería que tomáramos como en la fiesta para pasarla igual así que me entusiasmé un poco, de inmediato sacó varias botellas preguntándome que quería tomar a lo que contesté que lo que el tomara estaba bien, después de todo lo único que yo quería era emborracharme para pasar un buen rato con él, empezamos tomando tequila aunque he de aceptar que no me gusta beber pero si eso serviría para conseguir lo que quería lo haría.

    Después de unos tragos me di cuenta que el apenas lo había probado mientras que yo ya empezaba a marearme, pero seguía tomando cuanto me sirviera, después de un rato mas ya me costaba hasta sostener el vaso pero él se veía como si nada, de pronto se escuchó el timbre de la puerta y el salió de prisa a abrir, yo me sorprendí un poco ya que no me agradaba la idea de que alguien nos interrumpiera o me vieran así pero ya no podía hacer nada.

    De pronto volvió pero tras de él venían tres hombres más de los cuales dos me eran conocidos, uno de ellos era amigo de mi papá mientras que el otro fue mi profesor en la primaria, casi se me sale el corazón de la impresión de verlos ahí mientras empezaba a apoderarse de mí un gran miedo, el de inmediato nos presentó pero solo al tercero no lo conocía, nos dimos la mano y se sentaron para comenzar a beber con nosotros.

    Yo estaba muy confundido sin saber que hacer pero ellos actuaban como si en verdad fuera una reunión de amigos, contaban chistes mientras seguían bebiendo, yo dejé de beber tan apresuradamente pero algo me tenía muy intrigado cuando el profesor preguntó ¿cómo iba la carne? el tío solo le dijo que ya se estaba marinando a lo cual todos se empezaron a reír, minutos después el desconocido como llamaré al tercero volvió a preguntar lo mismo.

    Esta vez la respuesta fue que ya casi estaba pero yo seguía sin entender, donde estaban haciendo la carne sino había nadie o eso parecía, sus risas de nuevo me dejaron intrigado no lograba entender como una carne les hacía tanta gracia, pero no me gustaba la situación por lo que decidí irme pero oh sorpresa, al tratar de levantarme casi me caigo con lo ebrio que ya estaba, a donde vas me preguntó el tío le dije que ya me quería ir.

    Pero él me dijo que no que ya en un rato nos íbamos pero yo insistí lo que a él no le pareció, diciendo nos vamos a tener que comer la carnita aun sin estar lista y me tomó por atrás lo cual me sorprendió mucho, intenté gritar pero él me tapó la boca mientras que el profesor se acercó para ayudarle, intenté soltarme pero con mi estado de ebriedad no tenía fuerza ni para intentarlo, el profesor me tomó de los pies y juntos me sacaron cargando.

    Me subieron por las escaleras para luego llevarme a la habitación de un día antes, mientras los otros dos nos seguían, fue cuando entendí que yo era la carne que tanto esperaban y que esperaban que estuviera muy ebrio para hacerme lo que quisieran sin resistirme, también entendí que ya lo habían logrado pero mi miedo de dejar que el profesor y el amigo de papá supieran mi secreto me hacían resistirme hasta más no poder.

    El profesor es un hombre delgado de 1,70 de estatura aproximadamente, en ese entonces tenía como 52 años, moreno, cabello negro corto, el amigo era el más alto de todos midiendo aproximadamente 1.78, moreno, como de 56 años, cabello negro con algunas canas y siempre usaba sombrero, el desconocido era el más viejo de todos con 65 años aproximadamente, gordo, moreno como de 1.64 de estatura además de que usaba un bastón todos con bigote.

    Al entrar a la habitación me lanzaron sobre la cama, yo intenté levantarme pero antes de que lo hiciera el tío ya estaba sobre mi impidiendo que me moviera, me dijo que ya no me resistiera que al fin a eso había ido a disfrutar pero igual intenté resistirme, cuando estaba tratando de liberarme sentí como alguien se subía sobre mis pies para evitar que me moviera, yo pensaba que había sido el profesor pero él estaba a un lado de la cama.

    El tío se bajó no sin antes sujetarme ambas manos, era muy fuerte mientras que yo no tenía la fuerza para liberarme en ese estado, el otro hizo lo mismo sujetando mis pies y entre los dos me acomodaron como un día antes, el profesor se acercó para desabotonarme el pantalón, les pedía que me soltaran que no quería pero el desconocido se acercó y me tapó la boca con su mano, entre todos me inmovilizaron sin darme oportunidad de intentar algo.

    Con mis manos sujetadas sobre mi cabeza mis piernas sujetadas lo más fácil lo hizo el profesor al desabotonarme el pantalón para poco a poco bajarlo, intenté de nuevo liberarme pero nada resultó, mientras el cambiaron de posición el amigo con el profesor sujetándome este ultimo los pies mientras que el amigo me quitaba los zapatos luego los calcetines para luego sacarme el pantalón con mi ropa interior, al parecer ninguno notó antes mi entre pierna depilada.

    Pero cuando lo hicieron el comentario del amigo fue que en verdad se veía que era una putita, al oír eso solo quería desaparecerme de ahí o que todo fuera una pesadilla pero todo era verdad, de pronto el profesor tomó mis pies pera levantarlos haciendo que mis rodillas casi llegaran a mi pecho, lo cual aprovechó el amigo para lanzarse con su boca sobre mis nalgas recorriendo entre ellas con su lengua de arriba abajo, al principio no sentía nada pero sabía que eso no duraría mucho.

    Con sus manos separó mis nalgas para seguir recorriendo con su lengua entre ellas pero su bigote me provocaba una sensación rara, sin darme cuenta estaba dejando de luchar mientras que mi corazón empezaba a latir más fuerte de lo que ya lo hacía, mientras que sin dudas comenzaba a excitarme, aunque una parte de mi aun luchaba por no sentir, pero fue inútil mi pene comenzó a crecer mientras que esa corriente eléctrica me llegó antes de lo esperado.

    Mientras que de nuevo intenté soltarme para no sentir más pero era imposible así que sin más remedio me vine lanzando una cantidad de mi leche que le llegó hasta al tío, fue cuando me soltaron todos fue para desnudarse antes de que yo reaccionara, fue así que el tío me tomó por ambas manos y de un jalón hacerme caer al piso lo que hizo que me diera un fuerte golpe en la cadera pero a él no le importó, me puso de rodillas frente a él.

    Para luego quitarme la playera que aun llevaba puesta, sin perder tiempo metió su pene el cual ya estaba erecto en mi boca, lo metía y lo sacaba casi por completo de forma violenta, pensaba que de nuevo iba a terminar en mi boca pero esta vez no tardó mucho en detenerse, lo sacó para casi llevarme arrastrando frente a la cama donde ya estaba acostado el desconocido desnudo, era la primera vez que tenía a la vista sus penes.

    El del desconocido era el más pequeño pero un poco grueso, el del amigo era un poco largo pero delgado mientras que el del profesor era aún más largo que el del tío pero parecía delgado, me puso frente al desconocido para luego de un empujón lanzarme sobre él, apenas y pude meter las manos para no caer sobre él mientras el tío me ordenó chupárselo al desconocido, yo dudaba en hacerlo ya que el amigo y el profesor me miraban riendo.

    Pero el tío me dijo que no los mirara que su turno era más tarde, solo me agache en poco para quedar con mi boca sobre su pene mientras que sin notarlo mis nalgas quedaron totalmente expuestas al tío el cual aprovechó para tomarme de las caderas e intentar meter su pene en mi interior pero su estatura y la mía complicaban todo, yo ya tenía el del desconocido en mi boca mientras el tío seguía intentando acomodarse.

    Entre tantos intentos lo logró, entró poco a poco provocándome un pequeño dolor pero nada que no pudiera soportar, con sus manos en mis caderas no tardó mucho en penetrar mi interior por completo quedándose quieto por unos segundos, cuando volvió a moverse provocó que el pene del desconocido entrara y saliera con cada embestida, el ritmo cada vez era más intenso lo que hiso que sin esperármelo el desconocido se viniera en mi boca.

    La verdad no tardó mucho lo que hiso que mi boca quedara llena de su leche que tenía un sabor diferente a lo que muchas veces había probado, no sé cómo describirles el sabor que tenía pero era un poco desagradable pero no pude evitar tragármela toda, mientras el tío aumentó la velocidad lo que en la ocasión anterior significó que estaba por venirse, no tardó mucho en cumplirse la predicción, él se vino dentro de mi mientras que de su boca salían gruñidos más que gemidos.

    Después de algunas embestidas más el sacó su pene sin provocarme más que irritación tanto en mi interior como en mi mente, con mucho esfuerzo me incorporé tratando de no caerme no sé si por el alcohol o por lo que estaba pasando pero tenía las piernas sin fuerza, el desconocido aprovechó para levantarse y yo para dejarme caer en la cama, sin perder tiempo el amigo se me acercó para tomarme de la cadera con fuerza.

    Sin fuerza para nada solo me dejé hacer a su voluntad, me puso de rodillas con mis nalgas levantadas y mi cara en el colchón, se subió a la cama puso sus pies casi a la altura de mis rodillas para luego acomodar su pene en mi ano empujándolo con fuerza, casi de un golpe lo metió por completo a lo que ya no sé si sentí algo, con sus manos en mi espalda comenzó sus movimientos suaves pero poco a poco fue acelerando haciendo que se moviera hasta la cama.

    La verdad no hubo sorpresas fue tan rápido que ni él se lo esperaba ya que empezó a decir algunas groserías mientras me daba un par de golpes en la espalda haciéndome dar un grito, de inmediato lo sacó para luego bajarse de la cama mientras que yo solo me acosté con mis nalgas expuestas, un silencio se apoderó de la habitación hasta que escuché la puerta cerrarse, de inmediato sentí que alguien se sentaba en la cama lo que me hiso recordar que aún faltaba el profesor.

    Poco a poco giré la mirada para asegurarme que era el, mientras el me miraba sin hacer ni decir nada, hasta que se acostó de lado quedando su cara frente a la mía, la verdad me sentí muy avergonzado ya que yo le tenía un gran respeto pero con el tiempo entendí que él era igual a los demás, el comenzó a acariciarme la espalda con su mano izquierda, después bajó a hasta mi nalga derecha acariciándola para luego apretarla con fuerza.

    Yo sentía muy caliente mi cara mientras notaba que su pene se movía como con vida propia, sentía ganas de llorar mientras no pude evitar que un par de lágrimas salieran, a lo que él respondió diciendo vete a bañar, lo que me dejó confundido ¿Qué? Solo atine a decir a lo que él me volvió a repetir vete a bañar en esa puerta está el baño señalándome una puerta dentro de la misma habitación, aun sin poder comprender así lo hice.

    Me sentía muy confundido por cómo se había dado todo, tenía mucho miedo, no sabía que hacer sabía que esto me podía traer muchos problemas, de inmediato abrí la llave del agua, estaba helada pero no me importaba solo me preocupaba que alguien supiera lo que había pasado, no sé cuánto estuve en la regadera pero el agua fría me despertó por completo, cuando terminé me cubrí con una bata que estaba en el baño.

    Al salir lo primero que vi fue al profesor masturbándose, la verdad no me esperaba eso ya que yo creía que me había pedido ducharme para irnos pero no era así obviamente, al verme se sentó a la orilla de la cama quedando frente a mí, me dijo ven mientras sonreía a lo que no supe que hacer, si bien ya tenía fuerza para irme de ahí verlo esperándome me confundió aún más, bajé la mirada y sin mirarlo a él ni pensarlo caminé hasta quedar delante de él.

    De inmediato desamarró la bata dejándola caer, yo seguía sin levantar la mirada no quería verlo a los ojos mientras que lo único que veía era su pene que era aún más grande de lo que creí, el sin decir más me jaló para luego empezar a besar desde mi ombligo subiendo a mis tetas, lo hacía suave y lento sacando su lengua de vez en cuando, mientras yo intentaba no mirar, poco a poco sus manos fueron bajando hasta llegar a mis nalgas acariciándolas para luego sorpresivamente apretarlas, después bajó hasta mis piernas para luego volver a mis nalgas, sin dejar de besar, lamer y succionar mis tetas.

    Sin esperarlo mi cuerpo comenzó a reaccionar, mis latidos aumentaron mientras mi respiración era más agitada, dando se cuenta de inmediato el profesor deteniendo su accionar se puso de pie para empujarme a la cama y tras observarme unos segundos me tomó por ambas pantorrillas para luego levantar mis pies para luego meter los dedos de mi pie derecho a su boca lamiéndolos de una manera que nadie lo ha vuelto hacer hasta hoy.

    Después lo sacó para lamer la planta de ese mismo pie provocándome cosquillas, después hiso lo mismo con el pie izquierdo lo cual me gustó mucho, después de unos minutos puso mis pies en sus costados para seguir besando mis tetas, quedando mis piernas en sus caderas, yo estaba casi perdido en ese momento ya no me importaba nada solo quería que el siguiera y así fue siguió para después de un rato subir hasta mi cuello yo sentí muchas sensaciones nuevas.

    Estaba totalmente metido en lo que él me hacía solo sintiendo sus manos en mis piernas, sus labios en mi cuello pero lo que aún me sorprendió más fue cuando sin esperarlo me besó en la boca y yo no me resistí como tantas veces lo había hecho con otros, nuestras lenguas se unieron por varios minutos hasta que el poco a poco se levantó mientras yo lo veía con gran dificultad para enfocarlo, tomó un tubo de lubricante que usó para masturbarse.

    Se puso gran cantidad en su mano para luego impregnar su pene totalmente, separó lo más que pudo mis piernas pidiéndome que las sostuviera con mis manos, acomodó su pene en mi ano empujando despacio pero era tanto el lubricante que se fue hasta el fondo sin resistencia, sin sacarlo volvió a besarme los labios mientras se movía lento sin sacarlo mucho, mientras yo trataba de abrir más mis piernas, poco a poco se fue moviendo más rápido.

    Aunque estábamos frente a frente mi mirada estaba perdida hasta que esa sensación de corriente eléctrica nació en mi interior recorriendo hasta llegar a mi cabeza, mis dedos de pies y manos, fue así que ya no pude más viniéndome sin control, mientras el aumentaba la velocidad para luego de unos segundos venirse también dentro de mí, unas embestidas más y terminó vencido sobre mí, poco a poco sentí como su pene iba saliendo de mí.

    Después de un rato se levantó y yo me acosté a lo largo de la cama para darle un poco de espacio para acostarse a mi derecha, al ver su pene noté que tenía un poco de sangre así que solo se me ocurrió limpiarlo con mi boca lo que él aceptó sin decir nada, al terminar me recosté sobre su pecho quedándonos dormidos mientras él me abrazaba, pero… a la mañana siguiente un grito muy fuerte nos despertó, era la empleada que entró a hacer la limpieza y nos vio desnudos.

    De inmediato nos levantamos mientras ella salió corriendo nos vestimos y justo en ese instante llegó el tío a ver qué pasaba, después el profesor le contó lo que pasó a lo que él respondió que no pasaba nada que el hablaría con ella pero para colmo la conocía y era la chismosa del pueblo así que mi miedo aumentó al grado de que tomé la decisión de irme de nuevo y al lugar menos pensado pero eso se los cuento en el siguiente.

    Gracias por leerme hasta pronto.

  • Me vuelven a romper el culo en el parque de Santa Cruz

    Me vuelven a romper el culo en el parque de Santa Cruz

    Hacía una semana que había ido de cruising al parque de Santa Cruz, y había estado toda la semana reviviendo la gran follada que me había dado aquel joven negro. Soñaba con aquella tremenda polla en mi culo, y lo mucho que me había hecho gozar. Sobre todo cuando me había cogido en sus brazos, y había terminado por meterme toda aquella polla dentro de mi culito. Y luego ver como miraban aquellos 2 jovencitos con aquella cara de asombro y lujuria, al ver cómo me daba por el culo aquella tremenda polla, que no me extraña que no pudieran aguantar las ganas de volver a pajearse.

    Esas imágenes se me estuvieron repitiendo en mi cerebro toda la semana. Y no pensaba en otra cosa que volver a ese parque, y ver si tenía suerte y me volvía a encontrar al joven negro para poder volver ser follado.

    Así que ese viernes a las 10 de la noche, volví a dicho parque.

    Cuando llegué a Santa Cruz, eran las 10:35 de la noche, y ya la noche empezaba a reinar. Pero antes de entrar en el parque, me fui a tomar una cerveza por si veía aquel semental. Después de pasar una hora y haberme bebido 2 cervezas, como no lo había visto, salí de la cervecería, y me dispuse a incursionar en el parque.

    Iba sin prisas, y con el culito bien preparado para ser follado. Llevaba puestos unos tejanos, zapatillas deportivas, una camiseta Adidas, y por supuesto no llevaba slip; así estaría más cómodo.

    Cuando dentro del parque estaba llegando a un bosque que quedaba cerca de Bastiagueiro, miré que en el interior del mismo, había movimiento de gente, así que me propuse echar una ojeada y ver si tenía suerte. Fui entrando poco a poco, y enseguida descubrí a 2 hombres que estaban con los pantalones en los tobillos, y uno se la estaba chupando al otro. Luego un poco más alejado, había otra persona viendo el espectáculo. Me quedé un poco viendo aquellos 2 hombres, y de paso ver si descubría a más gente en aquel bosque.

    No llevaba más de 5 minutos cuando ya tenía rondándome a 2 hombres, uno era de mediana edad, y el otro de unos 30 años. Tan pronto me echó el ojo el maduro, no dudó en abordarme, y ver si tenía suerte.

    Hola, me dijo nada más llegar a donde yo estaba. Y echando mano a mi trasero, me invitó a ir con él. Se sacó la polla, y enseñándomela, me pedía que se la cogiera con la mano. Cógela y hazme aunque sea una paja. Me llevó la mano a su polla, y nada más tocarla con la mano, ya él me abrazó, pidiéndome que se la meneara. Mira como la tengo, ¡aaahhh! Gritó al notar como le agarraba la polla con mi mano. Sin dejar de abrazarme, me empezó a soltar el cinturón, y seguido desabrocharme el tejano, y bajarlos hasta los tobillos. Joder, si vienes sin calzoncillos, me dijo mientras agarraba mi polla y huevos, para seguir luego con mi culo, ¡ufffff! Qué bueno estás, anda agáchate y chupa un poco la polla, me decía mientras me iba empujando con sus manos.

    Me agaché, y cogiendo la polla con una mano, mientras con la otra me sujetaba en su cadera, engullí aquella polla en mi boca.

    ¡Oooohhh! Que boquita más tierna tienes. Así, así, trágala toda, anda que ya verás cómo luego te va follar ese culito. Ya verás cómo te va gustar, y lo bien que lo vas pasar.

    Mientras le iba chupando la polla, el con una de sus manos, me iba tocando el culo, hasta llegar al ano y empezar a meter un dedo, ¡joder! Si ya lo tienes bien lubricado, putito.

    Me sacó la polla de la boca, y me dio media vuelta, y así agachado como estaba, me arrimó la punta de su polla, y de una sola estocada, me clavó su polla dentro de mi culito, ¡ooohhhh! Grité cuando noté toda su polla dentro de mí.

    Ya está, yate la he metido toda, ¡aaaahhhh! Qué bueno, ¡dios que culito! Ya verás cómo te va gustar, me decía, mientras empezaba a mover sus caderas en un movimiento rápido.

    Con las manos me subía la camiseta hasta los hombros, para que de esa manera le quedara mi espalda al desnudo, y así poder acariciarla. Mira como nos están viendo, mira cómo ven que te estoy follando. Fíjate como se la cascan a tu salud.

    Llevaría unos 10 minutos dándome por el culo, cuando me agarró fuertemente por las caderas, y dando unas estocadas más profundas, empezó a gritar, ¡aaaahhhh! Me corro, me corro, ¡aahhh! Que gusto, ¡ooohhh! Dios que bueno has estado.

    Terminó de correrse dentro de mi culito, sacó su polla, y dándome una palmadita en el culo, se despidió diciéndome que tenía prisa.

    Joder, si llevaba una semana salido, ahora me habían dejado caliente a más no poder, el culo abierto y lleno de leche, y la polla chorreando semen. Levanté los pantalones, y buscando un papel en el bolsillo, me abordó el mirón que se la estaba cascando a mi salud, antes de que diera sacado el papel del bolsillo.

    Casi me tira al suelo cuando me abordó. Ya traía la polla de fuera y venía empalmado como un burro. Y seguramente, desesperado por estar viendo como el maduro me estaba follando.

    Deja que te la meta, que me has puesto la polla como un burro, y estoy que no aguanto más.

    Y sin más preámbulos, se agarró a mis caderas, y de una vez me largó su polla dentro, ¡oooohhhh! Soltó el mirón nada más meterme la polla dentro de mi culo, y empezando con un mete saca a toda pastilla.

    Fue tan rápida la cosa, que además de casi tirarme al suelo, no pude más que quedarme agachado y apoyado con las manos en el suelo a causa del ímpetu con el que me la metió y empezó a follarme.

    Se notaba que el pobre estaba desesperado, y más que una follada, aquello parecía una violación.

    Y la verdad es que poco duró, ya que no tardaría ni 5 minutos, cuando empezó a correrse, ¡ooohhh! Me corro, me corro, ya, ya, ya me voy, ¡ooohh!

    Cuando terminó de vaciarse dentro de mis entrañas, sacó la polla de mi culo, para luego ayudarme a levantar, y echar mano a mi polla, para hacerme una paja, y me corriera yo también.

    No, deja que no quiero correrme todavía, le dije.

    Quieres seguir follando, me preguntó.

    Sí, le contesté, pero ahora voy dar un paseo y salir de aquí, así descanso un poco.

    Nos terminamos de vestir, y salimos de aquel bosque los 2 juntos. Fuimos caminando hacia Bastiagueiro, a la vez que íbamos fumando y hablando.

    Al llegar a Bastiagueiro, nos despedimos, dando yo media vuelta, y seguir por el parque, ahora rumbo a Santa Cruz.

    Al llegar a la altura del bosque donde me habían follado, volví a ver movimiento, por lo que volví a entrar en dicho bosque.

    Ahora había más movimiento que cuando había estado siendo follado. Pero como lo que pude ver no era que me llenara mucho, luego de un buen rato en dicho bosque, salí, y seguí rumbo a Santa Cruz.

    Cuando llevaba unos 25 metros fuera de aquel bosque, me percaté que detrás de mí, venía siguiéndome otro maduro.

    Cuando llegaba a la altura de donde me había follado la semana pasada el joven negro, me desvié hacia aquella zona. Allí había algunas mesas con bancos, y pegado al borde de la costa, había una barandilla de madera, haciendo una especie de mirador, desde donde se contemplaba la bahía de La Coruña.

    Aquí fue donde me paré, y sacando un cigarrillo y encenderlo, me apoyé en dicha barandilla, y mientras fumaba aquel cigarro, contemplaba la maravillosa vista que se podía apreciar desde allí.

    No había casi terminado de encender el cigarro, cuando hizo presencia el maduro que me venía siguiendo desde el bosque donde me habían follado hacía ya una hora.

    Cuando llegó a donde yo estaba, me saludó con un hola, para seguir con que bonita vista que se puede ver desde aquí, ¿verdad?

    Sí, le contesté.

    Hace una buena noche para pasear, seguía hablando él.

    ¿Eres de por aquí?

    No, le contesté, soy de La Coruña.

    Cuando había terminado de contestarle, él ya estaba a mi costado, echando la mano a mi trasero, y empezando a sobarlo, me dijo si me apetecía hacer algo con él.

    Tienes un culito muy apetecible, me dijo, sin dejar de sobarlo.

    Como yo no le decía nada, él seguía con el sobado de mi trasero, para seguir hacia el cinturón, aflojarlo, y empezar a desabrochar el tejano.

    Cuando estaba terminando de desabrocharme el pantalón, tiró de la camiseta hacia arriba, y que saliera fuera del pantalón. Entonces metió las manos para bajarme el tejano, y fue cuando se dio cuenta de que debajo no llevaba nada más.

    Nada más meter sus manos, se encontró con mi polla que estaba tiesa, y mi culito que estaba deseoso y caliente por recibir una buena polla en él.

    ¡Joder! Sí que estás empalmado eh. Me decía mientras acariciaba mi polla, y con la otra mano iba empujando mis tejanos hacia abajo.

    Antes de que estos me cayeran a los tobillos, me pidió que le sacara su polla. Cosa que empecé a hacer. Le aflojé el cinturón, le desabotoné el botón, y bajé la cremallera, y metiendo la mano por el slip, tiré hacia abajo, liberando una bonita y buena polla, la cual empecé a acariciar, y bajarle la piel del prepucio, dejando que se viera la cabeza de aquella bonita polla.

    Mientras tanto él me subía la camiseta hasta el cuello, para apreciar el pecho y tetillas, las cuales pellizcó con fuerza, y decirme, joder que bueno estás, anda agáchate, y chúpame la polla que te la voy meter.

    No me hice de rogar, y agachándome, llevé aquella bonita polla a la boca, empezando a mamarla con todas las ganas que tenía.

    No me dejó mamarla ni 2 minutos, cuando me ordenó levantarme, y hacerme girar para darle el culito, y pudiera follármelo.

    Me colocó las manos en la barandilla, luego de sacarme por completo la camiseta. Tiró de mis caderas para que quedara inclinado, y de esa manera tener mi culito a su entera disposición.

    Metió un dedo en mi ano, y soltó ¡joder! Ya lo tienes bien abierto, maricón. ¿Ya te han follado esta noche?

    Sí, le contesté.

    Pues ahora te lo voy follar yo.

    ¡Joder que culito tienes! Te lo voy llenar de lechita, este culito tan rico que tienes. Hoy tengo los huevos bien cargaditos, te voy dejar bien preñado.

    Se sujetó a mis caderas, y llevando su polla a la entrada de mi culo, fue metiendo la polla lentamente.

    Ya la tienes toda dentro, dijo, a la vez que soltaba yo un suspiro de placer, ¡ooohhh!

    No paraba de gemir desde que noté la polla dentro de mi culito, y las piernas me empezaban a temblar por aquel placer que estaba sintiendo.

    Gime, gatita, gime, que esta noche tu macho te va hacer gozar, y te va llenar este culito tan divino que tienes, de lechita.

    Llevaba por lo menos 10 minutos taladrándome el culo con aquella bonita polla, y yo no paraba de gemir, ¡oooohhhh!

    Mira cómo te hace gemir tu macho, me decía aquel maduro.

    Te gusta cómo te folla tu macho, ¡ehhhh! Verdad que te gusta, gatita. Ya verás que hoy vas llevar una buena ración de polla y leche.

    Aún no había trazas de que aquella follada terminara, cuando apareció allí un joven.

    Era el joven negro que me había follado la semana pasada.

    Cuando nos dimos cuenta, ya lo teníamos allí pegado a nuestro costado.

    Fue cuando le dijo el maduro que si quería follarme, tendría que esperar a que él terminara.

    Tranquilo, le dijo el joven negro, yo espero a que tú termines.

    El joven negro se quedó mirando para mí, y le dije que se acercará.

    Saca la polla que te la voy chupando, le dije.

    Cuando el maduro vio la tremenda polla que se gastaba el joven negro, soltó, ¡joder! La hostia puta, como vas quedar gatita, si te mete esa polla, eso te llega hasta la boca del estómago. Te va quedar el culito para el arrastre.

    Cuando me acercó la polla el joven negro, la agarré con una mano, y la llevé a la boca. Era larga, pero no era nada gruesa. Así que metí la cabeza y la succionaba sin demasiados problemas.

    Joder que te gusta la polla gatita, me decía el maduro.

    Eres toda una viciosa, me estaba diciendo, cuando ya se empezaba a correr. Ya gatita, ya te voy llenar de leche, ¡oooohhh! Ya, ya, ya me corro, ¡oooohhhh! Toma gatita mi leche. Toma, toma, toma.

    ¡Dios! Sí que tenía los huevos bien repletos de semen aquel hijo puta, me había llenado bien el culo de leche. Era tanta, que me estaba escurriendo por las piernas abajo.

    Cuando terminó de soltar todo el cargamento de semen que tenía, y se hubo repuesto un poco, sacó la polla de mi culo, y dando unas palmaditas en mi culo, dijo, has estado estupenda gatita, tienes un buen culito, espero que no sufras con tremenda polla que te está esperando.

    Me agaché y cogiendo el pantalón, lo levanté un poco para meter la mano en el bolsillo, y sacar un trozo de papel, y limpiar un poco el semen que me escurría por las piernas y salía por el huequito de mi culo.

    El joven negro, había sacado otro papel, y me ayudaba a limpiarme un poco. Tienes la polla que no para de gotearte semen, me dijo. Pero no te preocupes, que yo te haré correr de placer.

    Me iba diciendo el joven negro, mientras me ayudaba a limpiarme un poco, y de paso aprovechaba a meterme mano.

    Espera un poco a que descanse, le pedí.

    Ven, vamos a sentarnos en el banco, y subiéndome los tejanos y aguantarlos con su mano, para que no me cayeran a los tobillos, y así pudiera andar mejor, me llevó hacia el banco.

    Nos sentamos, y sin esperar, me sacó por completo los tejanos, sacándome también las zapatillas deportivas que llevaba. Luego se sacó su pantalón y camiseta que traía, y abrazándome me llevó a sus piernas, haciendo que mis piernas salieran por el otro lado del banco, y de esa manera, quedáramos cara a cara, yo sentado sobre su regazo y abrazado a él.

    Empezó a besarme por toda la cara, mordió mis labios, para luego pasar su lengua por ellos, terminando por meter su lengua en mi boca. Jugamos con ellas y saboreamos toda la boca, el la mía, y yo la suya.

    Luego me fue mordiendo por el cuello, cosa que me hacía temblar y dar suspiros y gemir de placer. Siguió bajando por los hombros dando mordiscos, luego apartándome con sus manos, fue bajando hasta las tetillas, para succionarlas, y dar pequeños mordiscos.

    ¡Dios! Aquel joven negro si sabía tratarme, aquello más que follar, era hacer el amor. Ya me tenía a punto de caramelo, y él también debía de estar listo, pues notaba su polla tiesa como un mástil, la notaba pegada a la mía, y me rozaba los huevos.

    Me sujetó por las piernas, pidiéndome que me levantara un poco, para ayudarlo, que me iba meter la polla así sentados. Me incorporé un poco, y como si fuese un muñeco, me levantó en brazos, luego me dijo que me sujetara en su cuello, que iba colocar su polla en la entrada a mi culo.

    Ve ahora bajando poco a poco. Cuando notes que te hace daño, para y avísame.

    Fue entrando aquella larga polla en mi culo, hasta que noté que no iba más. Me dijo que ahora fuese subiendo poco a poco, y luego bajase poco a poco otra vez.

    Y así cabalgando lentamente sobre su polla, fuimos empezando a movernos.

    Cada vez la cosa iba a mayor velocidad, y notaba como la polla se me enterraba más y más, hasta que en un momento, ya la tenía toda dentro.

    ¡Ohhh dios! Si llevaba toda la noche gimiendo sin parar, ahora más que gemir, daba grititos de placer, y hasta lloraba de gusto.

    No sé cuánto tiempo llevábamos así, lo que sí sé, es que los 2 estábamos sudando por todo el cuerpo, y le estaba dando un mordisco en su hombro, ya que estaba corriéndome como si fuese la explosión de un volcán.

    ¡ohhh dios! Si aquello continuaba, me iba a desmayar de placer. Tenía los ojos en blanco, y unas tremendas ganas de morderle el cuello y chuparle toda la sangre.

    Ya no puedo más, le decía, ¡ay dios! Ya no puedo más.

    Ya falta poco, mi amor, aguanta que ya estoy por venirme. Y en menos de 2 minutos, empezó a convulsionarse y a clavarme la polla con más ímpetu, hasta que explotó en una larga y abundante eyaculación.

    ¡Dios! Aún estuvimos 3 o 4 minutos sentados sin movernos, y notaba como iba saliendo su polla de mi culo, e iba resbalando su semen fuera de mi culito.

    Una vez ya medio repuestos, nos levantamos, luego nos limpiamos un poco, nos volvimos a sentar contemplando la bahía de La Coruña, y el cielo estrellado.

    Y allí sentados, estando todavía en pelotas, estuvimos durante unos 15 minutos, abrazados el uno al otro.

    Terminamos por vestirnos, y ambos juntos salimos del parque.

    Una vez fuera del parque, nos despedimos con un beso en la boca.

    Esa noche iba bien cansado y el culo súper abierto.

  • Nuestra amiga argentina otra vez con el bruto del portero

    Nuestra amiga argentina otra vez con el bruto del portero

    Hola hermosos, antes que nada esto se me está transformando en un vicio. ¡No sé si es bueno! Cuento todo lo que me pasa, me expongo mucho, pero empecé a escribir solo para contar las cosas que hago, como si fuera una terapia.

    Por eso, no sé, estoy pensando en si esto es lo último que cuento.

    Lo que les voy a contar lo voy hacer de una manera distinta, les voy a contar lo que me pasa ahora, lo que siento ahora y que no sé cómo va a terminar el día.

    Sábado 3 de mayo del 2014

    Son las 14 Hs.

    Como casi todos los sábados estoy sola en casa, a pesar que no puedo decir que estoy mal atendida, me levanté calentita, pero calentita con ganas de hacer alguna trampita, no se… de sentirme putita, muy putita con alguien (a veces me pasa eso).

    A la mañana a eso de las 11, me puse un pantaloncito corto (porque no hace mucho frío) y fui a comprar puchos, estaba Juan (el encargado) y me dice “Hola nena, tus papas ya se fueron, si necesitas algo avísame”, le digo que gracias pero con esa mirada de pervertido me estaba cogiendo.

    Y aquí estoy, no sé qué hacer, me quedo acá, o bajo a verlo, sé que a las 17 hs,, está en la puerta, recién baje al garaje y hay un solo auto (porque en el edifico hay poca gente, los fines de semana generalmente se van todos a la mierda).

    Tengo ganas que me hagan sentir y portarme como “la putita de alguien”, de solo pensarlo, me mojo.

    A Matías no lo voy a llamar, ya sería regalarme mucho, ah, voy a llamar a mi compañera de la facultad, no es lo mismo, pero por lo menos es algo distinto, no, no es lo mismo, hoy quiero una pija, ponerme de rodillas y chuparla como una puta… por eso pienso en el encargado, me sentiría humillada chupándosela a él en ese lugar mugriento y eso me calienta.

    Voy a llamar a alguna amiga si quiere venir a casa, y así se me pasa el día y me saco esta idea de la cabeza…

    Son las 15,30 Hs.

    No encontré a ninguna amiga, ¿qué hago?, mi calentura de hoy es grande, sigo pensando en ir a buscar al encargado, pero sería distinto, me imagino portándome como una trolita, seguro que no se lo espera (jaja yo tampoco pienso que puedo hacer algo así), no sé, estoy dando vueltas ¿qué hago?, mis viejos hasta mañana no vienen, tengo todo el campo libre, ¿voy a ese lugar mugriento donde me cogió el otro día?

    Por otro lado pienso que la vida es una y hay que vivirla, ¿pero así?, está mal, pero esto me da adrenalina, me excita y mucho.

    Son las 16, 20 Hs

    ¡No se q hacer! Recién un amigo me mandó un mensaje, le conté esto y me dijo anda y comételo, obvio que otra cosa no me iba a decir, doy vueltas, fui a mi placard a ver, si es que me animaba, que me ponía y elegí una pollerita, de esas que son cortas, pero normales (no tanto como para que se me vea la cola) y una blusa, estoy nerviosa, con la boca seca, me toco, no sé qué hacer… en menos de una hora me podría estar cogiendo el encargado, ¿me animare?

    Son las 16, 45 hs.

    Sigo nerviosa, me calienta mucho la adrenalina de lo prohibido, como eso. Me tengo que dejar de mentir, si se cómo voy a terminar, me voy a vestir a ver si me decido o no.

    Son las 17.15 hs.

    Ya estoy vestida, no me puse corpiño ni bombacha, estoy nerviosa pero caliente, es una locura lo que voy a hacer, pero no me puedo detener, listo, bajo a ver si está.

    Son las 17,30 hs.

    No lo puedo creer, baje y no estaba, ¡qué HDP!, ¡no me digan que hoy no va a bajar!, podría ir a la portería, pero eso ya es mucho, aparte no sé si estará su mujer, que mal, más caliente me dejó, estoy sin bombachita y me estoy tocando, en un rato bajo otra vez.

    Son las 18 hs.

    Hablo por mensaje con un par de chicos, le conté, lo que me está pasando y me dijeron que vaya y me lo coja (obvio que otra cosa me van a decir).

    Bajo a ver si esta, estoy nerviosa, con mucha adrenalina, la boca seca, pero la calentura es mayor, si está, en un rato me voy a estar dejando coger por el encargado, ¡que loca que estoy!, pero no puedo quedarme con las ganas, es como una fuerza extraña que me domina…

    20 hs.

    Estoy de nuevo, contando como terminó mi tarde, que ya sabía cómo iba a terminar. A las 18 hs. cuando lo bajo estaba, ¡que cagaso me dio! las piernas me temblaban y la calentura era muy grande, no podía creer lo que estaba por hacer no sé porque si yo solita estaba buscando esto, ¡nadie me obligo!

    Lo veo y la charla fue más o menos así (dentro de lo nerviosa que estaba, más no me acuerdo).

    Yo; Hola Juan.

    Juan: Hola nena ¿qué haces?

    Yo: Juan vengo a buscar una bombita de luz (se acuerdan que esa fue la excusa que puse la vez que me cogió).

    Juan: nena, déjame de joder, este es mi laburo, con lo linda y fina que sos debes tener muchos chabones que quieran estar con vos (es muy bruto hablando), ¿que soy un caprichito pa vos? ¿Estar con el encargado es algo nuevo para contárselo a tus amigas?, no me vas a decir que te enamoraste de mi jaja Yo laburo acá nena, no quiero quilombos, lo de la otra vez, esta, paso, no lo tendríamos que haber hecho, no me jodas, no juegues.

    Nooo, me hizo sentir para la mierda, me bajo a la realidad de una patada, porque si, el encargado es un capricho para mí, pensé en un segundo ¿qué hago? me vuelvo y quedo como una boluda, caprichosa, calientapijas, que ni el portero me quiso coger, o me porto como “una mujer que sabe lo quiere”.

    Yo: No sos un capricho, bahh, no sé qué sos, pero quiero mi bombita por eso baje.

    Juan: ¿tas segura nena? pensalo ¿estas segura??

    Yo: Si Juan

    Se me acerca y me dice al oído, que si quería jugar a la putita, jugábamos, pero que lo haga en serio, le digo que sí.

    Me lleva a ese cuarto mugriento, y una vez adentro, no es que me lleva hasta la pared, me empuja contra una pared y se pone tras mío y me empieza “amasar” como un bruto las tetas, y ya sentía como su pija se le iba parando y me la apoyaba como un animal, ya me estaba entregando.

    Ni bien me toca las tetas obvio que se da cuenta que no tenía corpiño, y me dice que era muy putita que ya había ido preparada y me arranca, literalmente, me arranca la blusa (después cuando me la puse me di cuenta que me había arrancado un par de botones).

    Mientras me seguía amasando las tetas, me preguntaba si me gustaba, y le decía que si, después me pone esas manos enormes debajo de la pollera y vio que no tenía bombacha, uyyy, como se puso, me decía que era lo más puta que había y que me iba a recoger. Todo eso me calentaba más, le decía a todo que sí, de una, me mete un dedo en mi concha, que ya taba toda mojada, ya me tenía loca, faltaba que me sacara la pollera y ya estaba desnuda.

    Me da vuelta y me pregunta si me iba a portar como una putita, le digo que sí, entonces me dice, ¿sabes lo que tenés que hacer?

    Me pongo de rodillas, le empiezo a acariciar su pija a través del pantalón, ya la tenía reparada, le desabrocho despacito el pantalón, le meto la mano a través del calzoncillo, hasta q encuentro mi premio jeje. Le bajo los pantalones y despacito le empiezo a acariciarlas piernas, los huevitos, le doy besitos en la pija, con la punta de la lengua le acaricio la punta de su pija y así hasta que se la empiezo a chupar, y él me decía mirame putita mientras me la chupas, y yo lo miraba, cuanto más me humillaba, yo más me calentaba.

    Después me hace poner de pie y mientras él; se saca el pantalón, me dice que me saque la pollerita, y se quedó mirándome y me decía que no podía creer una pendeja tan fina, con tanta guita que estuviera cogiendo ahí con él, eso también me calentaba.

    Con nada de delicadeza, me da vuelta, me lleva hasta una mesa, me inclina (yo taba parada pero la mitad del cuerpo sobre la mesa, ¿me explico?), y de una me la pone así en la concha, yo estaba relubricada y me empieza a coger como un animal, tanto tanto hasta que me hizo acabar.

    Después se sienta en el sillón y me dice que me ponga arriba y empiece a cabalgar, y me dice hacelo bien quiero ver tu cara de putita mientras lo haces (como me humillaba el HDP, pero me gustaba), me pongo arriba de él y empiezo a cabalgarle como una bestia, mientras él me besaba las tetas, me metía un dedo en la cola, yo no decía nada, mi cuerpo ya era de él, lo único que quería era gozar y que me gozara, así tuvimos un rato hasta que siento que me mete dos de esos dedos enormes en la cola y me hizo acabar de nuevo.

    Después me dice que me ponga de rodillas que me iba a acabar en la boca, (no sé, sentía que me humillaba, pero eso me calentaba más), hago eso, me pide que lo mire mientras me acababa, y me terminó acabando en la cara mientras yo le miraba.

    Después que acabó se empezó a vestir, no decía nada, nada, me sentía como una puta que había hecho su trabajo, y yo hago lo mismo.

    Nada, lo único que me dice es que me quede tranquila que no se lo va a contar a nadie, y que yo tampoco lo cuente y otra vez que lo piense bien, porque si lo busco de nuevo, me va a coger en serio. Me quedé pensando, si esto no fue cogerme en serio, ¿que será para él coger en serio?

    Bueno, subí, me duche, y me puse a contar lo que hice. No sé cómo estoy, por un lado contenta porque hice lo que quería y por otro lado mal, porque digo, ¿Por qué tengo que hacer esto?? Soy muy, muy trola, me mata la adrenalina de estas cosas prohibidas.

    Besitos.

  • Convertida en su esclava sumisa

    Convertida en su esclava sumisa

    La noche se acercaba y algo en mí hacia mi piel estremecer. Como para que no fuera así, me estaba por convertir en su sumisa… que locura, que adrenalina… pero les aseguro que de extrema excitación.

    Fuimos por unos tragos a un lugar tan hermoso como él sabe que me gusta y seguramente lo pensó muy bien antes de llevarme, ese lugar es tan increíble como él.

    Comimos rico y tomamos más aun, al punto que lo único que quería era que ponga su cadena en mi cuello y explotar de placer.

    Llegamos al departamento donde pidió que me cambie y que vuelva gateando al living, donde iba a colocarme la cadena con la que hizo que recorra por todos lados, inclusive bajar la escalera y subirla… mmmm… placeres.

    Se sentó en el sillón donde nunca dejé de comerlo entero, de besarlo por donde se me ocurra y lamer cada centímetro de su piel.

    Se levantó y me llevó gateando al dormitorio dándome chirlos con la cadena cada vez más intensos, nos paramos frente al espejo donde de rodillas pide que le coma la pija, como buena sumisa acepto y lo devoro, me saca, me pega, le como la pija, me pega y así sucesivamente… me lleva sobre la cama empieza a cogerme y yo ya empapada de placer me dejo, juro que dejo que haga cualquier cosa hace perder mi mente, mi cuerpo lo maneja como quiere… es un espectáculo de hombre. Es sin dudas un poderoso… me toma de los pelos fuerte muy fuerte, me para frente al espejo toma mi celular, me pone mirando al espejo en cuatro y empieza a filmar como me penetraba… entraba y salía de un modo increíble… me pide que lo mire una y otra vez… no puedo, me desarma, pide nuevamente que lo mire y me mata de placer, sigue grabando y me murmura… “me vas hacer acabar hija de puta”, ahí fue tremendo estalle de placer y él también.

    Fue una noche tan maravillosa que la recuerdo al escribirla y siento como se acelera mi corazón y mi adrenalina avanza.

  • Angélica, mi hermanita menor

    Angélica, mi hermanita menor

    Hace un tiempo hice contacto con una persona que escribe aquí por eso sé que cuando lea esto sabrá quién es, mi nombre es Johan tengo 25 años y soy piloto naval de combate en mi país que por razones obvias omitiré, tengo buen físico, mido 1.80, levanto pesas y me mantengo en forma.

    Angélica mi hermanita de 19 años estaba conmigo y desde hace un año disfrutamos del sexo juntos, ella es blanca mide como 1.65, unas hermosas tetas firmes y paraditas con unos pezones espectaculares, unas nalgas firmes y grandes y una concha perfectamente depilada para que se pueda ver mejor sus labios rosaditos, como les decía ella y yo disfrutamos del sexo a plenitud y mi idea de contactarla a ella es porque al igual que yo mantiene relaciones con su hermano así fue como empezamos a conversar pero Angélica solo de leer lo que yo escribía ya que hemos probado de todo y ahora quiere una iniciación lésbica y todo iba bien pero de pronto se interrumpió la conexión y Angélica ya se estaba masturbando con su consolador desnuda a mi lado y ya estaba toda mojada y es cuando me dice que está a punto de un orgasmo y que ahora tendría que dárselo yo.

    No lo pensé dos veces me levante de mi silla y me quite el pantalón como ella estaba sentada mi pene le quedo a la altura de su boca así fue como entre la excitación de estar a punto de un orgasmo me empezó a dar una mamada de película ya que vemos muchas con frecuencia y mientras ella mamaba se introducía con más ganas su consolador hasta que por fin tuvo un espectacular orgasmos que mancho toda la silla con sus jugos.

    Se levantó y se acomodó en la cama en cuatro patas y con su mano empezó a pasarla por su concha para llenarla de sus jugos y luego la deslizaba por su ano y se introducía un dedo, ya yo estaba listo detrás de ella con mis respetables 21 cm. de pura carne listo para metérselo si compasión, le puse la cabeza en la entrada de su ano y poco a poco se lo fui metiendo esta que su cara de dolor desaparecía por la de placer mientras le daba por el culito ella gemía de placer y solo pedía más, mas y yo con más furia le daba más así estuvimos un buen rato cuando me dijo no me acabes adentro lo quiero todo en mi boca así fue que se lo saque y me la empezó a mamar de nuevo hasta que tuve un orgasmos que los chorros pegaban a las paredes de su garganta. Yo le decía te gusta puta te gusta y ella respondía si pero quiero más.

    Vamos a darle una mamadita para que se pare de nuevo y así fue como con unos cuantos lenguazos se volvía poner dura como el acero, ahora si no te perdono le abrí las piernas para disfrutar de esos labios tan rosados que tanto me gustan se lo acercaba y lo pasaba de arriba abajo por toda esa rajita hasta que dijo que no aguantaba más que se lo metiera a lo que se un solo empujón se lo metí hasta el fondo y pude ver que le dolió por la forma como abrió sus ojitos, así fue como vino el mete y saca y sus gemidos y gritos de placer no se hicieron esperar entre sus gritos solo decía “me vengo, me vengo, no pares, rómpemelo, soy tu puta personal soy lo que tú quieras pero no pares·, ya se sentía el volcán haciendo erupción que era su concha toda húmeda con sus jugos y yo le seguí dando hasta que me dijo “dame tu leche dámela toda dentro de mi…” y yo también tuve uno de mis mejores orgasmos con ella luego que le descargue toda mi leche se lo deje un rato dentro y ella lo saco y lo volvió a mamar para limpiarlo bien como ella dice no le gusta que se desperdicie nada.

    Ahora ella quiere probar con una mujer puede ser bisexual o simplemente lesbiana pero ella quiere probar que se siente chupárselo a una mujer.

    Espero que les haya gustado.

  • Mi cuñada había sufrido un desliz amoroso

    Mi cuñada había sufrido un desliz amoroso

    Por mi trabajo viajo por todo del país, un día regresando de una zona costera decidí pasar a descansar en una casita que tienen mis suegros para vacacionar.

    Cuando me aproximaba a la casa vi las luces encendidas y pensé que mis suegros había llegado de vacaciones por lo que solo pasaría a saludarles, al llegar note que el carro que se encontraba era el de mi cuñada una chica rubia bronceada de 20 años, delgada, pero con senos grandes y firmes y un culito paradito y respingón.

    Ella se encontraba un poco deprimida pues había sufrido un desliz amoroso, cuando llegue le dije que descansaría un rato y luego seguiría mi camino, ella me ofreció que almorzáramos juntos pues no se sentía muy bien sola, esta chica se encontraba en un traje de baño muy pequeño, sus hermosos senos se querían salir, venia de la playa por lo que note como las gotas de agua acariciaban su piel bronceada sus pezones comenzaban a marcarse por lo que me dijo que se cambiaría y luego almorzaríamos. La puerta entre abierta me permitió observarla totalmente desnuda como se colocaba suavemente crema por su cuerpo era una visión realmente extasiante. Luego salió con otro traje de baño más pequeño que el anterior una vez sentado se cayó un cuchillo al juntarlo pude ver que algunos vellitos dorados se le salían del su traje y su vagina se marcaba sutilmente, mi pene empezó entonces a crecer y creo que ella lo notó ya que volvió a botar otro cuchillo pero esta vez al juntarlo vi como abría las piernas y se las acariciaba hasta tocar todo su sexo, terminamos de almorzar y nos recostamos en unas hamacas por un rato, el movimiento, la brisa, me había relajado bastante, más aún al observar cómo se delineaba su figura a través de hamaca, era una chica realmente de muy buen ver.

    Ella me dijo que antes de que me marchara porque no me daba un baño, lo cual no me pareció mala idea, fuimos a la playa y estando en el mar ella me comentó que se le hacía muy difícil verme como su cuñado pues siempre había querido tener algo conmigo, y ahí estábamos los dos solos ella me pidió que si me podía dar un beso no como cuñada sino como mujer a lo que accedí sin pensarlo dos veces. Ese beso encendió las pasiones que ambos habíamos reprimido durante tanto tiempo nuevamente mi pene respondió al estímulo, pero esta vez y bajo el agua ella me lo acaricio delicadamente a la vez me decía que todo esto era natural que no me preocupara, la tome por la cintura y la acerque aún más, ella estaba deseosa de ser tomada, comencé a acariciarla y besar sus senos ella entonces me atrapo entre sus piernas y comenzó a moverse en una forma muy sugestiva y me dijo que era mejor que saliéramos ya que alguien nos podría ver.

    Estando en la casa me dijo que ella quería ducharse alguna vez conmigo, a lo que le dije que ese sería el mejor momento para hacerlo, ya en la ducha comencé suavemente a desnudarla y note como su piel comenzaba a erizarse, una vez desnuda no podía cree lo que veían mis ojos esa chica era realmente una mujer hermosa, ella comenzó a quitarme el traje de baño y al quedar mi pene expuesto le dio un gran beso mi mente se nublo en ese momento. Comenzamos así a enjabonarnos mutuamente, sentía como al pasar mis manos por su piel desnuda ella respondía al estímulo, la visión de cómo la espuma bajaba y quedaba expuesto su cuerpo era increíble.

    Ella comenzó entonces a besar mi cuerpo sentía como sus labios recorrían mi espalda, me estaba enloqueciendo, sugirió que fuéremos a un lugar más cómodo por lo que así mojados nos dirigimos al cuarto, colocamos los paños sobre la cama y nos recostamos ella boca abajo y yo a su lado podía ver como las gotas recorrían su pompis y se internaban en su vagina, comencé a acariciarle la espalda con mi lengua, bajando mis manos por sus piernas, esta chica que siempre había visto como una hermana, está en la cama desnuda y deseosa que la tomara.

    Se volvió boca arriba y tomándose los pezones me sugirió quería que los chupara inicie entonces mi recorrido de todo su cuerpo con mi boca, para ese entonces ella acariciaba suavemente su labios vaginales buscando el cómo excitar su clítoris.

    Procedí entonces a bajar por su vientre con mis labios y conforme iba bajando ella comenzaba a excitarse cada vez más, baje entonces y ya ella había abierta sus piernas comencé así la más dulce de las caricias que había sentido mi cuñada alguna vez, su vagina estaba totalmente húmeda y sus labios vaginales estaban rosados he increíblemente grandes a su máximo esplendor, al excitar su clítoris con mi lengua ella exploto en un orgasmo majestuoso, como jamás había visto, me dijo que ya quería ser tomada, a lo que le respondí que aún faltaba más, conforme nos besábamos la empecé a masturbar con mis dedos, ella hizo lo mismo conmigo sus tersas manos acariciaban mi pene en una forma excepcional, en ese momento volvió a explotar su cuerpo con otro orgasmo más intenso que el anterior.

    Bajo hasta mi pene y con su boca hecha agua por el placer comenzó a chuparlo era una sensación increíble ahora era yo quien estaba enloqueciendo mi turno de gozar llego y llego increíblemente.

    Nos recostamos y me dijo que por favor no la dejara solo que conmigo se sentía una mujer deseada, nos quedamos dormidos y al rato empecé a escuchar sus gemidos se estaba masturbando, algo en mi despertó vigorosamente el momento de penetrarla había llegado me volví y le dije que terminaría su orgasmo pero esta vez conmigo dentro de su ser, accedió sin vacilar, la tome delicadamente y en un par de segundos ella estaba temblando por el placer, sus gemidos de gozo volvían cada vez más intenso el momento.

    Esta chica había descubierto mis pasiones que no conocía, el momento de finalizar llego y los dos con movimientos rítmicos terminamos exhaustos.

    Desde esa vez cuando mi trabajo es por esa zona ella se va para la casita y me espera deseosa de experimentar cosas nuevas.

  • La vida sexual de Sara

    La vida sexual de Sara

    Mi nombre es Sara, tengo 36 años. No he sido madre, aunque tengo un hijo y una hija de mi segundo matrimonio, a los que adoro. Soy morena, atractiva, con todo bien puesto, buenas tetas, buen culo… Soy, según dicen, una mujer de bandera.

    Os voy a hablar un poquitín de mi vida sexual.

    LA MASTURBACIÓN

    A los 19 años me masturbé por primera vez. Fue en el aseo de una peluquería. La peluquera, una morenaza, estaba peinando a una mujer rubia, alta, de grandes tetas y culo de película, de esas que los hombres giran la cabeza al verlas pasar. Era la única clienta. Saludé y me senté. Había tenido suerte… Me tocaba después de la rubia, a la que le decía la peluquera:

    -¿Por dónde iba?

    -Por el semáforo.

    -Era el semáforo de un paso de peatones. Yo estaba a punto de correrme. La gota que hizo rebosar mi coño fue una rubia, que estaba tan buena como tú, y que casi atropello si no freno bruscamente. Se acercó para llamarme la atención y me vio con las bragas en una pierna y la mano en el coño. A la sorpresa inicial, siguió una sonrisa. Sacó la lengua de su boca. Miró para la mano con la que me estaba dedeando, se lamió los labios, y ¡Pum! Me corrí. Tuve un orgasmo tan fuerte que me encogí y di con la cabeza contra el volante. Cuando acabé de correrme sentí los pitos de los coches que estaban detrás del mío y vi a la rubia alejándose. El semáforo ya había cambiado a verde.

    -¡Quién me diera estar allí!

    -Estabas, Margot, estabas.

    La rubia, bromeó.

    -Tienes buen gusto, Salomé.

    -¿Cómo fue tú último homenaje?

    -La última vez que me masturbé fue pensando en una jovencita que me mirara en un bar y que cuando miré para ella, bajó la cabeza y se puso colorada. Supe que le gustaba. Probablemente era un virguito al que su timidez no le permitía dar el siguiente paso, y yo, estando casada, sólo podía hacérselo dar con mi imaginación. Llegué a casa, me metí en el baño mediado de agua, con sus sales… Cerré los ojos y la vi desnuda, acaricié su clítoris, que se elevaba como un titán sobre su vulva, después, moví mis dedos de abajo arriba, desde mi ojete al clítoris, hice círculos con dos dedos sobre él, luego metí dos dedos en mi coño y acaricié mi punto V, ese agujerito por donde meamos, después acaricié mi punto G. Vi la cara de la jovencita. Metía su cabeza entre mis piernas y me lamía el coño. Aceleré los movimientos de mis dedos y me corrí como una loba.

    La dueña de la peluquería, le dijo:

    -Me acabas de poner a cien, Margot.

    -Cuando acabes con la chica, si quieres cerrar…

    -Cierro.

    Cuando dejó de hablar sentí la humedad en mis bragas. Me fui al aseo y hice lo que decía ella que hacía. Me senté en la taza y mojé dos dedos con saliva. Busqué el clítoris que ella se tocaba y lo encontré a la primera. Deslicé dos dedos de abajo arriba… Hice círculos sobre él… Estaba empapadita… Metí un dedo en el coño y acaricié el punto Ú, que según dijera ella es el agujerito por donde meamos. Busqué el punto G y no lo encontré, o mejor dicho, no me dio tiempo a encontrarlo. A mi mente vino la cara de la rubia metiendo su lengua en mi coño. Sentí un hormigueo en todo el cuerpo. Comencé a temblar. Se me nubló la vista y un placer indescriptible recorrió mi cuerpo. Había tenido mi primer orgasmo.

    Al salir del aseo, me dijo la peluquera:

    -¡Vaya homenaje te has dado, bonita!

    Me habían oído gemir. Bajé la cabeza y me sonrojé.

    -¿Te importa volver mañana?

    Sabía porque me lo decía. Me fui, pero si me llegan a pedir que me quedara a jugar con ellas, quedaría sin dudarlo una décima de segundo.

    LAS GEMELAS

    Mis abuelos vivían en el pueblo. Fui a visitarlos un verano y conocí a dos pastorcillas gemelas que se llamaba Manuela y Pilar, Pilar, la pobrecilla era muda… Nos hicimos amigas. Una noche dormimos las tres en la misma cama. Al ser verano la ropa de la cama sobraba, la ropa de la cama y la nuestra. Estando desnudas, me dijo Manuela:

    -¿Nos hacemos un dedo juntas?

    -¿Y si vienen tus padres?

    -Nunca vienen. ¿Lo hacemos?

    Las gemelas tenían un cuerpo muy delgadito, con pequeñas tetas y un culo pequeñito y redondito. Manuela se dio la vuelta y metiendo un brazo por debajo de su cuerpo se acarició en clítoris. Yo, que estaba en medio de las dos, hice lo mismo que ella. Me estaba acariciando cuando sentí una lengua lamer mi culo, le dije a Manuela, en bajito:

    -Tu hermana me acaba de lamer el culo.

    Parecía extrañada.

    -¡¿No te gustó?!

    -¿Qué pretende con eso?.

    -Que te des la vuelta para comerte el coño y hacer que te corras.

    Me picó la curiosidad.

    -¡¿Lo hiciste con tú hermana?!

    -Sí, nos ordeñamos mutuamente

    -¿Pero las que se ordeñaban no eran las vacas?

    Manuela, no me contestó. Habló con su hermana.

    -Ven Pilar. Estas de ciudad…

    Me di la vuelta y vi como Pilar comenzó a lamer el culo de Manuela, que dejó de acariciarse. Se arrodilló. Puso el culo en pompa. Abrió las piernas y dejó que su hermana le lamiese el coño y el culo. Viendo aquella escena me puse como una perra en celo. Metí dos dedos y comencé a masturbarme, muy lentamente…

    Pasado un tiempo, vi a Manuela con su cabeza incrustada en la almohada para silenciar los gemidos de aquella inmensa corrida que le estaba sacando su hermana.

    Al acabar de correrse se puso panza arriba, y me dijo:

    -Deja que Pilar te haga correr.

    -¿Qué diría la gente si se enterase?

    -¿Y quién lo va a predicar, Pilar?

    Yo estaba deseando sentir la lengua del Pilar entre mis piernas, pero lo disimulé, y le dije:

    -Sólo un poquito, y si no me gusta paras, ¿vale, Pilar?

    Pilar, asintió con la cabeza.

    Me arrodillé, puse el culo en pompa. Pilar, a cuatro patas, volvió a lamerme el culo. Manuela, se puso detrás de Pilar y le hizo a ella lo mismo que me estaba haciendo a mí. Tres veces estuve a punto de correrme y las tres le quité el coño del alcance de la lengua a Pilar para seguir disfrutando de las caricias de su lengua. Me sentí sucia y me importó una mierda, es más, gocé de la sensación. A la cuarta vez que le quité el coño y le di el culo, Pilar, bajó la cabeza, siguió lamiendo y ya no pude evitar que me viniera. Le dije:

    -¡Ay que me corro, Pilar!

    Me respondió Manuela:

    -Pilar, también.

    Los ojos se me nublaron, y temblando, me derretí de placer.

    PEDRO

    Mi hermano Pedro, que era un chicarrón, una noche fría de invierno, estando mi madre con mi padre en el hospital, (se había roto una pierna) vino a mi habitación, y me preguntó:

    -¿Puedo dormir contigo, Sara? Me muero de frío.

    Levanté la manta y las sábanas, y le respondí:

    -Ven. Yo tampoco consigo entrar en calor.

    Se puso a mi espalda en posición fetal con un brazo rodeando mi cintura. Al ratito se estiró y sentí su polla tiesa entre mis nalgas. La mano del brazo que tenía en mi cintura subió hasta mis tetas y me las magreó. No le mandé parar. Al mover su culo hacia delante y hacia atrás y su polla rozar mi ojete, me puse tan cachonda que me dieron ganas de aullar como una loba. Levanté el camisón y abrí las piernas. Mi hermano sacó la polla del calzoncillo, me apartó las bragas para un lado y la quiso meter. No le entraba. Me di la vuelta. Le cogí la polla con la mano y al sentir el contacto ya se corrió. Le di un beso, y con el coño empapado, me volví a dar la vuelta para dormir, ya que oyera decir que los hombres al correrse se les baja la polla y ya no valen para follar, pero la cosa no era así. Al ratito, la polla de mi hermano estaba otra vez tiesa y buscando mi coño. Subí encima de él. Aparté la braga para un lado. Cogí la polla y la fui metiendo. Entró tan apretada que pensé que me iba a romper. No fue así… Al rato ya la polla me daba placer. Follé a mi hermano hasta que vi que se iba a correr, en ese momento se la saqué y se corrió fuera. No podía quedar con aquel calentón. Acaricié mi clítoris para correrme. Mi hermano, al ver cómo me hacía una paja, se pajeó conmigo y nos acabamos corriendo mirándonos a los ojos.

    PAQUITA

    Mi tía Paquita. Era una mujer de 40 años muy hermosa, morena y flacucha. Una tarde que estábamos haciendo entre las dos la cama de matrimonio de su casa. Recuerdo que me dijo:

    -¿Ya te metió el soldadito, Braulio?

    Le respondí:

    -Me reservo para la noche de bodas.

    -Pero te harás alguna pajita. ¿A qué sí, cochina?

    Mentí.

    -Yo no hago esas guarrerías.

    Se acercó a mí por la espalda y me hizo cosquillas.

    -Mentirosa. Las haces. ¿A qué sí?

    Caí boca abajo en la cama, y sintiendo sus tetas en mi espalda, le dije:

    -ja,ja,ja. Sí, sí, las hago, ja,ja,ja. ¡Para! Ja, ja, ja, ja…

    Se quitó de encima. Me levantó la falda y me bajó las bragas. Me besó las dos nalgas, me las abrió, me pasó la lengua por el ojete, y me dijo:

    -Así que haces pajas, guarrilla.

    Volví a mentir.

    -Muy raramente.

    -¿Quieres qué te siga calentando?

    Caliente ya estaba, por eso le dije:

    -Ya que estamos…

    Se quitó una zapatilla y me calentó el culo con ella. «¡Plas, plas. plas!»

    -¡¿Por qué me pegaste?!

    -Por mala. Date la vuelta.

    Me di la vuelta y, agachándose, besó mis tobillos, el interior de mis piernas… Al llegar a mi coño peludo le sopló, y me preguntó:

    -¿Quieres que te lo coma?

    -Ya que estamos…

    -¿Sí o no?

    -Come.

    -Desnúdate.

    Me puse en pelota picada. Ella seguía vestida, le pregunté:

    -¿Tú no te vas a desnudar, tía?

    -Cada cosa a su tiempo.

    Me besó con lengua, me comió las tetas, me metió dos dedos en el coño y me masturbó. Me puso caliente como una perra. Ya jadeaba y me iba a correr cuando dejó de tocarme. Se puso de pie, y me dijo:

    -Desnúdame.

    Me levanté de cama. Le quité el vestido, el sujetador y las bragas… Me cogió por los pelos con su mano derecha, llevó mi cabeza a su coño peludo, y me dijo:

    -¡¡Come, puta!!

    Lamí su coño mojado. Era mi primer cunnilingus y no tenía ni puñetera idea de lo que hacer, pero lamí, y lamí con ganas lujuriosas.

    Tres o cuatro minutos más tarde, mi tía se echó boca abajo sobre la cama y me dijo:

    -¡¡Cómeme el culo, guarra!!

    A mí, si hay una cosa que me joda, es que me llamen por mi nombre, y era lo que decía ella, una puta y una guarra. Agarré su zapatilla negra con suela amarillo de goma que había dejado en el piso de la habitación y le di con ganas atrasadas. «¡¡¡Zaaaas, zaaaas, zaaaaaas!!!» Le dejé el culo al rojo vivo, y después le dije:

    -¡Aquí putas y zorras somos las dos, coooño!

    -Sí, ama.

    Me di cuenta de que era un juego. ¡Un juego! Pues me iba a aprovechar.

    -¡Cómeme el coño, putona!

    -Sí, ama.

    Lo malo fue que aquel juego me quedaba muy grande. Fue darme media docena de lametadas en el coño y ya me corrí en su boca. Luego sería mi tía la que se corrió en la mía.

    EL TRÍO

    Ya estaba casada con Braulio. Un día que el jefe de Braulio (un vejestorio) vino a cenar a casa se encaprichó de mí. Para poder disfrutar conmigo nombró a mi marido jefe de ventas.

    Braulio me convenció para hacer un intercambio de parejas. Yo pensé que era con el jefe y su mujer, pero el jefe, el muy hijo de puta, era un mirón y se iba a pajear mirando cómo nos lo montábamos mi marido y yo con el jefe de ventas que tenía la compañía en una sucursal de América, un negro de casi dos metros. Su mujer era una negrita, delgadita y preciosa. Cuando la vi se me hizo la boca agua. Follaría mejor con ella que con su marido.

    Después de la cena, en la habitación nupcial de un famoso hotel. Me iba a llevar una grata sorpresa. La negrita se me acercó y me besó, y el negro besó a mi marido, que era tan hijo puta y maricón como su jefe, jefe que ya se había sentado en un sillón.

    Al rato estábamos desnudos ellos y yo, ya que el vejestorio sólo se había sacado la polla.

    La negrita tenía unas tetazas, fina cintura, anchas caderas y su culo redondito, estaba duro como una piedra. Su piel era aterciopelada, sus labios de seda, y su sonrisa angelical.

    El negro era todo músculo y tenía una verga que llenaría el coño más exigente…

    Voy al grano.

    Desnudas sobre la cama, la negrita, con sus gruesos labios me comió primero la boca y después las tetas, tetas que saboreó como si fueran pasteles. Bajó al pozo y su lengua hizo maravillas en él. Sabía cómo comer el culo, el clítoris, el coño y la vagina y a la cadencia justa, ni más ni menos. Cuando quiso que me corriese, me cogió de la cintura, y me dijo, en inglés:

    -Come.

    Comiéndomela, me corrí en su boca. La negrita se tragó mi flujo y disfrutó de cada gota.

    Al acabar de correrme nos pusimos en posición horizontal e hicimos un 69. Yo, mientras le comía el coño, vi como mi marido se la clavaba al negro en el culo. Y como el viejo en el sillón, se la pelaba. El negro giraba la cabeza besaba a Braulio y se masturbaba su tronco de carne, y yo, yo ya estaba otra vez que echaba por fuera.

    La negrita tardó en correrse, pero cuando se corrió soltó un chorro de flujo que hizo una charquita sobre la sábana. El segundo chorro ya no dejé que se desperdiciara…

    Acabé con la cara perdida de jugo, corriéndome otra vez, y exclamando:

    -¡¡All for you!!

    Al acabar de corrernos, tenía unas ganas locas de follar con el negro. Necesitaba saber que se sentía con una verga de aquel calibre dentro del coño. No iba a tardar en saberlo. El negro se apartó de mi marido, me cogió en alto en peso, y despacito, me clavó aquella tremenda verga en el coño. Estaba tan llena que mi marido, después de cambiar y lubricar el condón, no era capaz a metérmela en el culo. No había espacio. Con los besos en la boca del negro, al que rodeaba por el cuello con mis brazos, y con la lengua de mi marido en mi ojete, mi coño se fue dilatando y amoldándose a la negra verga… Al final, Braulio, pudo meterla en mi culo.

    La negrita se sentara en otro sillón al lado del vejestorio y se estaba metiendo dos dedos en el coño peludo.

    Yo veía como se masturbaba ella. Ella miraba como la polla de su marido y la del mío entraban y salían de mi coño y de mi culo…

    Transcurridos unos minutos vi cómo se le iban cerrando los ojos. Sus gemidos subieron de tono, y dijo con su dulce voz:

    -I´m coming, I´m coming. I´m coming…

    Comencé a correrme viendo cómo se corría la diosa de ébano. ¡Tuve un orgasmo inolvidable! Largo e intenso. Más largo que el de la diosa. Su marido y el mío no se corrieron en mi coño y en mi culo, se reservaron para correrse dentro de ella.

    VICENTE

    Dormía yo en mi habitación una noche de sábado que mi marido y sus hijos se fueran a Roma cuando llega mi suegro borracho, se confunde de habitación y se echa sobre mi cama. Encendí la luz, y le dije:

    -¡La pillaste, buena, Vicente!

    -A ver si es verdad.

    -¿Lo qué?

    Vicente traía ganas de guerra.

    -Que te pillo buena.

    -¡Anda, anda! Vete a dormir la mona!

    -¿Cuánto tiempo hace que no te corres como es debido?

    Me estaba acabando con la paciencia.

    -¡A dar por culo a otro lado, Vicente»!

    -Hablando de dar por culo. ¿Qué te apuestas a que te enculo y te corres como una loba?

    Me puse en las mías.

    -¡Largo de aquí, viejo verde!

    Mi suegro se levantó de la cama, y todo chulo, me dijo:

    -Tú te lo pierdes.

    -Una tripa colgando, eso es lo que me pierdo.

    Vicente, se enfadó.

    -De mi polla se puede decir que es delgada, que se hizo para agujeros apretados, pero que es una tripa. -levantó un dedo- ¡Jamás!

    No pude evitar reírme.

    -¡Ala, ala, a dormir el pedo!

    Se sentó en la cama y se puso a quitarle los cordones a los zapatos.

    -¡Te dije que te fueras para cama!

    -Y es lo que estoy haciendo.

    Me tuve que poner seria de nuevo.

    -¡A tu cama, borracho!

    Con los cordones en la mano se echó sobre mí. Forcejeé con él, pero pesaba más de setenta kilos. Salió con la suya. Acabé con las manos atadas a los barrotes de la cama.

    -¿Qué me vas a hacer?

    No me contestó. Se levantó y salió de la habitación. Por la manera de caminar supe que no estaba borracho, Deduje que no se había equivocado de habitación. Volvió con unas tijeras en la mano. Me asusté:

    -¡¿Que vas a hacer con eso?!

    Se arrodilló en cama. Cogió el camisón. Lo picó a la altura de mi ombligo y lo fue cortando hasta dejar mis tetas al descubierto, después lo rajó con las dos manos, y me dijo:

    -Relájate y disfruta.

    -¿Me vas a violar?

    -No, te voy a hacer disfrutar.

    -Pero yo no quiero.

    -Si cuando te ponga la polla en la entrada del ojete me dices que no te la meta, te juro que no te la meteré.

    Vicente me comió las tetas. El hijo puta sabía cómo hacerlo. Al poco de empezar a comérmelas tenía los pezones duros y tiesos como las astas de un toro. Luego besó mi clítoris por encima de las bragas, que ya las tenía mojadas. Creo que al verlas se vino arriba. Volvió a coger las tijeras, que había dejado encima de la mesita de noche, y las cortó por debajo y por los lados. Iba a ocurrir lo que jamás pensé que ocurriría… Al lamer unas cuantas veces desde el ojete al clítoris, mi coño se empezó a correr como un río. Al acabar de correrme, me besó con la boca mojada de mi jugo. Yo, con el calentón del momento, le chupé la lengua, después le dije:

    -Desátame.

    -No.

    -Si paras ahora no le digo a tu hijo nada de lo que me hiciste.

    Su respuesta fue volver a comerme las tetas. ¡Cómo las comía el hijo puta! No me cansaré de decirlo. Después, me puso dos cojines debajo del culo e hizo virguerías con su lengua en el coño y en el ojete. Veinte minutos más tarde, puso la punta de su larga y delgada polla en la entrada de mi ojete, y me preguntó:

    -¿Quieres que te la meta en el culo?

    Habrá quien no lo entienda, pero sólo yo sé cómo estaba de caliente. Eché mi culo hacia delante y con la puntita dentro, y le dije:

    -Síííííí.

    Me la metió hasta la mitad. Me la quitó. Me desató las manos. Se echó boca arriba en la cama, y me espetó:

    -Métela tú y goza todo el tiempo que quieras.

    Lo monté. Acerqué la polla al ojete y la metí hasta el fondo echando el culo hacia atrás. Me sorprendí a mí misma besando a mi suegro, dándole las tetas a mamar, follándolo con mi culo, frotando mi clítoris y haciendo retardar el orgasmo, para lo que paraba de moverme cuando sentía que me venía. Lo retardé hasta que sentí su leche en mi culo, en ese momento no aguanté más. Al correrme, mis espasmos fueron terribles. Me mareé con el placer que sentí. El orgasmo que tuve fue bestial.

    EN EL CINE

    Estaba en el cine mirando Habitación en Roma. A mi lado estaba una chica con el pelo corto. En un momento dado sentí que me tocaba una pierna. La mire y se la quité. Miró hacia otro lado para que no le viese bien la cara. Volvió a tocarme la pierna. Acerqué mi cabeza a la suya, y apartándole la mano, le dije:

    -Te va a caer un bofetón que te voy dejar la boca al revés.

    Al rato puso la mano sobre mi rodilla. Le di con mi mano en ella, pero no la apartó. La mano subió por el interior de mis muslos, que estaban juntos. Tocó mi coño con el canto de su mano. Se la quité de mala manera. Esta vez fue ella la que acercó su cabeza a la mía y me dijo:

    -¿Quieres que me arrodille delante de ti y te la coma? El acomodador es amigo mío.

    -¡No!

    -Seguro que tu jugo sabe a miel.

    -Quieres dejarme mirar la película.

    -Que sosa eres, hija.

    Dejó de hablar y de tocarme. Eché de menos su mano y su voz.

    Al rato, su mano se posó de nuevo en mi rodilla y esta vez subió por la pierna arriba. Al llegar arriba la metió de canto y rozó con él mi coño. Abrí un poquitín las piernas. La palma de la mano acarició mis muslos de arriba abajo y de abajo arriba. Mi coño empezó a mojar las bragas. Abrí las piernas de par en par, las estiré y me eché hacia atrás. Su mano entró dentro de mis bragas, Sus finos dedos exploraron mi húmedo sexo. Me metió un dedo en el momento en que se besaban las dos chicas de la película. Un gemido se escapó entre mis labios. Al ratito me corría. Después de corterme, a chica me cogió la mano, me la llevó a su coño y sorpresa, no tenía coño, tenía una verga larga, gorda y dura. Estaba mojada. Masturbé la verga hasta que se corrió. Poco más tarde nos estábamos masturbando las dos. Ella, él, o lo que fuera, me masturbaba a mí, y yo masturbaba su polla… Nos volvimos a correr casi al mismo tiempo.

    Al acabar la película vi como era. Era una rubia preciosa, delgadita, con un cuerpazo y que no llegaba a los 20 años. Le sonreí, me sonrió y nos fuimos cada una por su lado.

    LA ORGÍA

    Fue un regalo de cumpleaños de mi marido después de pillarme masturbándome viendo una orgía en una página porno.

    La reunión fue en un castillo. Salí de mi habitación desnuda, luciendo mis hermosas tetas y el negro vello de mi coño. Llevaba una máscara en la cara, una corona de oropel en la cabeza y un velo de novia de unos diez metros de largo. Al salir de la habitación, cuatro macizos, que parecían hijos de Schwarzenegger en sus buenos tiempos, en pelota picada, y con grandes aparatos colgando, me escoltaron hasta la sala del trono. Los dos de delante eran rubios, los de atrás eran morenos. En sus manos llevaban antorchas encendidas.

    Al entrar en la sala del trono, un moreno, anunció:

    -¡Su majestad… la Reina Sara!

    Vi a tres muchachas, rubias y macizas, y otros dos macizos. Se inclinaron ante mí. Mis escoltas portadores de antorchas las pusieron en su lugar en las paredes. Una de las rubias me puso una venda por encima del antifaz… Acto seguido sentí una lengua entrar en mi culo, otra lamer mi clítoris, dos bocas, una mamando una teta y otra la otra. Una lengua lamiendo mi espalda y otra lamiendo mi ombligo. Dos manos dándome cachetes en las nalgas y una boca besándome con lengua… No tardé en correrme. Poco después estaba tumbada en la alfombra de leopardos que cubría parte del piso de la sala del trono. Veinte manos recorrieron cada rincón de mi cuerpo… Diez bocas comían la mía cuando me volví a correr. Y me volví a correr con doble penetración, y comiendo dos coños al comerme el mío… Me corrí tantas veces y de maneras tan diferentes, que aquella noche me sentí reina del universo.

    DIANA

    Desde el primer día que entré en casa de Braulio, su hija Diana, que era dos años más joven que yo trató de enredarme para que su padre viese que no era trigo limpio. Estaba tan buena que un día que me besó casi me dejo ir. Fui más lista que ella, Al haberme besado la tenía pillada por los pelos del coño. Hicimos un trato, ella me dejaba en paz y yo no le decía a su padre lo que había hecho. Aunque me prometí a mí misma que acabaría follando a aquella rubita, alta, de ojos verdes, tetas grandes y precioso culo.

    Un martes de carnaval, en el baile del Casino, Diana iba disfrazada de Tormenta, la de los X Man, lo sabía porque salió así disfrazada de casa. Yo entré en el salón de baile disfrazada de Jessica Rabbit. Teníamos las caras tapadas con un antifaz. Al rato la llamé a bailar. La gente no nos quitaba ojo de encina. Bailamos la canción: Bailar pegados», con una pierna metida entre las dos piernas de la otra y con nuestras tetas estrujándose. Con sus labios casi rozando los míos y mirándome a los ojos, me preguntó:

    -¿Quieres venir conmigo al picadero de mi padre?

    La miré, extrañada. No sabía que su padre le prestase el picadero. No le podía hablar o reconocería mi voz. Asentí con la cabeza.

    -Me gusta. Hazte la muda. Yo haré de chica mala.

    Nos fuimos. Minutos más tarde estábamos bebiendo dos copas de champán en el picadero, un ático de lujo.

    Diana se quitó el traje blanco y los zapatos y se quedó en pelotas, besándome me fue desnudando, hasta que quedamos las dos sólo con el antifaz, luego me dijo:

    -Échate boca arriba en la cama, preciosa.

    ¡Y una mierda! ¡¡Me la iba comer enterita!

    La eché boca abajo en la cama y, arrodillada entre sus piernas, lamí su espina dorsal desde el culo al cuello, volví a bajar lamiendo, le abrí las cachas y le metí la punta de la lengua en el ojete. Abrió las piernas y lamí su coño y su culo. Un cuarto de hora más tarde, más o menos, le di la vuelta. Nos comimos las bocas, después le lamí chupé y mamé aquellas grandes y deliciosas tetas con areolas rosadas y grandes pezones. Bajé a su coño, totalmente depilado, e hice con mi lengua círculos sobre su clítoris. Ella, moviendo la pelvis, buscaba que mi lengua acariciase sus labios vaginales y que la follara, pero no se la di, fui aumentando el ritmo del remolino, hasta que sentí que me decía:

    -¡¡Me corro, mamá, me corro!!

    Diana sabía desde el primer minuto que bajo el disfraz de Jessicca Rabit estaba yo.

    Después sería yo la que me corriese en su boca.

    DAVID

    David, que era un chico rubio, alto, de ojos verde, delgadito y muy tímido. En su vida se había hecho una paja. Lo supe el día que entré en el aseo y vi que para orinar cogía la polla con dos dedos y con papel higiénico.

    -¡¿Qué haces, hijo?!

    El susto que se llevó fue de campeonato.

    -Orinar, Sara.

    Le cogí la polla con la mano, y le dije:

    -La polla se coge así, hijo. No hay ningún pecado en tocarse lo que es de uno.

    La polla de David alcanzó una erección inmediata.

    -¿Qué me estás haciendo. Sara?

    Aún no le había hecho nada, pero al tener la polla tiesa en mi mano, me calenté y comencé a hacerle una paja.

    -Esto no está bien, Sara.

    -¿Te gusta?

    -Sí, pero…

    Le callé la boca con un beso. Luego, le pregunté:

    -¿Quieres hacer el amor conmigo, hijo?

    -No le puedo hacer eso a papá, ni a papá ni a Dios.

    Me puse en cuclillas y se la mamé. El pobrecito, al ratito ya se corrió en mi boca. Me encantó su leche fresquita y calentita. Quise dejarlo mear e irme a mi habitación a hacerme una paja como un mundo, David, me echó la mano a la cintura, y me dijo:

    -Quiero hacer el amor contigo, Sara. Apréndeme.

    Nos fuimos a mi habitación. Le enseñé a besar, a comer tetas, el coño y a masturbar a una mujer, lo que me supuso dos deliciosos orgasmos. Cuando subí para cabalgarlo y hacerlo llegar al paraíso de nuevo, era tanta la excitación que tenía que al entrar la cabeza de su polla en mi coño me corrí inundado su polla y sus cojones con mi jugo. David, me preguntó:

    -¿Tan fácil llegáis al clímax las mujeres?

    Le quise contestar pero no pude, su polla entrando en mi coño me produjo otro orgasmo, y al tenerla toda dentro un tercero, un cuarto y un quinto. En menos de dos minutos me había corrido cinco veces. Jamás me había pasado ni me volvería a pasar.

    Se agradecen los comentarios buenos y malos.