Autor: admin

  • Una noche universitaria

    Una noche universitaria

    El primer año en la universidad fue el típico año de adaptación, coger el ritmo de estudio, hacer nuevas amistades, etc.

    El segundo año es siempre mejor que el primero, sigues conociendo a gente y entablando más amistades.

    En una asignatura una parte del examen era la presentación de un tema por un grupo de estudiantes, para ello quedábamos para recoger información, redactarla, aprenderla y ensayar nuestra presentación. (lo típico).

    Ese grupo de trabajo estaba formado por 3 chicas (dos de ellas vivían en casa de sus padres y una al ser de fuera vivía en el típico piso de estudiantes).

    Después de varios ensayos acordamos que la presentación de unas diapositivas que incluimos con el trabajo la haríamos la chica que vive en el piso de estudiantes y yo, cosa de la que me alegre porque tendríamos que ensayar aún más que los demás y lo mejor aún, los dos solos.

    Quedábamos muchas tardes en sus piso para estudiar el trabajo y su presentación, estábamos tan a gusto los dos que el tiempo pasaba volando y muchos días se nos hacía de noche estudiando, muchas noches me ofrecía cenar con ella porque la relación con sus compañeras de piso no era muy buena.

    (Problemas de chicas…)

    Cada vez más se acercaba la época de los malditos exámenes y quedábamos para estudiar no sólo el trabajo de grupo sino también otras asignaturas.

    La presentación del trabajo la teníamos a mediados del mes de julio (¡Qué calor!) unos días antes a esto las dos compañeras de piso de mi amiga se marcharon a sus respectivas ciudades ya que terminaron mucho antes los exámenes y para que mi compañera no estuviera sola en el piso me invitaba a comer, merendar y hasta a cenar. Pasaba con ella más tiempo que con otra persona, siempre claro está basando nuestra relación en los exámenes y en la pura amistad.

    Un día antes a nuestra presentación estuvimos en una famosa cata universitaria, con lo que perdimos tiempo para acabar nuestros ensayos, así que tuvimos que merendar deprisa y ponernos a estudiar el trabajo y como no, nos dieron las tantas estudiando y ensayando, apagábamos la luz del salón y dejábamos el flexo enfocando a la pared mientras practicábamos nuestros papeles para el gran día. Ya era de noche y paramos un poco para cenar y descansar, después de cenar con el calor que hacía subimos un poco a la azotea del piso donde habitualmente ella aprovechaba para tomar el sol y estuvimos un poco charlando y relajándonos para poder seguir estudiando.

    Cuando bajamos de nuevo al piso el cambio de temperatura era brutal, el calor era sofocante y decidimos ponernos más a gusto quitándonos un poco de ropa. Ella se cambió de ropa y se puso un pijama de dos piezas pequeñas que me hicieron abrir mis ojos y descubrir toda la belleza de su cuerpo, además al cambiarse se impregno con un poco de perfume que me excitaba mucho más; yo me quite la camiseta y me quede en vaqueros.

    Con aquella calor nuestros ánimos para estudiar eran prácticamente nulos, además creo que los dos teníamos la cabeza pensando en otras cosas que hacer juntos y no precisamente era la de estudiar.

    Ella sacó un par de copas de ron, tenía la costumbre de cuando no se podía concentrar tomarse una copa y bueno pues yo tome otra, así pasó el tiempo pero ya no fue una sola copa sino varias y nos relajamos demasiado, entonces yo le propuse un juego, nos íbamos haciendo preguntas de examen muy concretas y el que no la acertara tendría que beberse un chupito de ron, a ella le pareció bien la idea, sacó unos vasos pequeños pero cambio el ron por tequila, un limón y un poco de sal, la fiesta estaba servida, ya sabíamos los dos que acabaríamos muy mal con la ingesta de tanto alcohol.

    Así que empezó el juego y como las preguntas que nos hacíamos eran tan concretas y rebuscadas pues la botella de tequilla bajaba y bajaba y cada vez más no acertábamos a contestar bien a las preguntas y cada vez más se nos escapaban las risas.

    No podíamos seguir bebiendo a ese ritmo, de lo contrario acabaríamos con el tequila y con una resaca de campeonato, por eso ella sugirió cambiar de juego ahora se trataba de que si no se respondía correctamente teníamos tres opciones:

    ―Decir la verdad a una pregunta del otro.

    ―Hacer un prueba que el otro ordenara.

    ―Quitarse una prenda de vestir.

    Con una regla, y es que no podíamos elegir la misma opción sin antes haber elegido las otras dos.. ¡un juego tan infantil y que se convirtió en el detonante de una noche de estudio sin igual!

    Como os podéis imaginar habíamos bebido tanto que era raro que acertáramos a las preguntas, cuando comenzamos el juego todo era muy inocente, pero se nos acabó la imaginación y todo paso a ser más picante:

    ―¿Con cuántos chicos/as has estado? ¿ Les has puesto los cuernos alguna vez? ¿Eres virgen? ¿Te masturbas? ¿Con quién tienes sueños eróticos? ¿Con quién querrías hacerlo?

    ―Haz el pino apoyándote en la pared. Chupa fuerte el limón, Baila lo más sensual que sepas. Haz flexiones encima de mi sin llegar a tocarme.

    ―Zapatillas, relojes, calcetines, vaqueros…

    Así hasta que paso lo que los dos estábamos deseosos de que pasara, ya sólo estábamos en ropa interior, yo en calzoncillos largos y ajustados, ella en sujetador y braguitas a juego. Pudimos contemplar nuestros cuerpos semidesnudos, ella no intentaba tapar su cuerpo para nada y eso que mis ojos la miraban muy fijamente, estaba guapísima.

    Con sólo la luz del flexo su cuerpo estaba compuesto de sobra y de luz haciendo ver sus curvas de un modo mucho más seductor para mí y después de mantener el cruce de miradas nos echamos a reír nos cogimos de la mano y nos fuimos para el dormitorio y sin más dilaciones dejamos salir lo que toda la noche llevábamos deseando.

    Nos desnudamos en la oscuridad de la habitación que sólo se rompía por lo poco de luz que entraba del exterior por entre los huecos de la persiana. Nos pusimos en la pared donde iba a parar la luz, nos veíamos completamente desnudos y con nuestros cuerpos llenos de pequeñas gotitas de luz que nos hacían ver nuestros cuerpos muchos más sugerentes y daban una impresión más morbosa.

    La verdad es que con las copas que llevábamos de más nuestra vista era ya un poco deficiente y nuestras manos hacían las función de ojos, con ellas palpábamos nuestra desnudez y descubríamos las maravillas de los cuerpos.

    Para mí era una situación muy erótica el poder contemplar el cuerpo desnudo de mi compañera tapado por la oscuridad y a la vez insinuado por los pequeños puntos de luz que en su piel iban a parar, al moverse la luz cambiaba de posición en su cuerpo y eso me excitaba aún más y me dejaba alucinado, con lo que podía ver y con lo que mis manos palpaban.

    Estuvimos bastante tiempo con nuestros sugerentes cuerpos insinuados en aquella pared entre las sombras y la poca luz, acariciándonos y besándonos sin prisas…

    Hasta que terminamos acostados en la cama, nuestros cuerpos estaban ya bastante sudorosos y nuestros ritmos cardiacos parecían estar acompasados.

    Nos besábamos delicadamente por todo el cuerpo mientras nuestros cuerpos se juntaban más y nuestros sexos se rozaban haciendo los preeliminares de una noche movidita.

    Podía notar como sus pezones se fueron endureciendo, mis manos apretaban su trasero con la intención de unir nuestros cuerpos al fin.

    Y por fin pude notar como poco a poco ella me dejo descubrir el inmenso placer al sentir como sus labios me dejaban entrar en lo más profundo de su cuerpo acompañado de unos pequeños gemidos y unos movimientos muy lentos y suaves que con maestría ella realizaba, yo no quería causarle ningún dolor y deje que mi compañera marcara el ritmo y seguía al pie de la letra las pocas “instrucciones” que ella daba.

    Y si buena fue la noche que pasamos, para mí fue también algo precioso despertarme junto a ella, con nuestros cuerpos desnudos en la cama, con las sábanas alrededor, enrolladas en nuestros cuerpos. Si algo me gusta es este tipo de despertar, poder besar a mi pareja, poder acariciar todo su hermoso y delicado cuerpo desnudo, me encanta estar mucho tiempo en la cama con mi pareja admirándola.

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  • Me dejé dominar y disfruté

    Me dejé dominar y disfruté

    Lo conocí, ¿realmente lo conocí?, bueno no importa.

    Todo empezó con una de esas decisiones impulsivas que tantas veces cambian nuestras vidas, estaba en una cafetería cercana a mi trabajo, ese día me había demorado, por trabajo, y me había tocado desayunar sola, sin mis compañeros que ya habían regresado a la oficina.

    El lugar estaba más lleno de lo habitual, seguramente por la hora, mientras desayunaba intentaba leer el periódico entre el bullicio del lugar, lo de siempre, atentados, guerras, cuando alguien amablemente me preguntó:

    ―Disculpa, está todo lleno, ¿te importa si me siento contigo para tomar un café?

    En una ciudad tan grande como es esta, donde que te salude el vecino es un éxito después de varios años, el que alguien te pida irrumpir en la intimidad de tu mesa me rompió los esquemas, estaba a punto de decir que lo sentía que estaba esperando a más gente, cuando al mirarle simplemente salió de mi garganta un…

    ―Por supuesto, además estoy casi terminando.

    ―Muchas gracias, -me respondió- llevo un rato a la “caza” de un hueco y esta imposible.

    Pidió su café y una tostada, por alguna razón no me atrevía a mirar su rostro y me limitaba a mirar sus manos, de reojo, mientras intentaba parecer muy interesada en el editorial del periódico.

    No soy fea, tampoco os imaginéis que soy una musa, mido como un metro setenta con tacones llego sin dificultad al metro setenta y cinco, una altura muy aceptable para la gente de mi generación, tengo el pelo castaño oscuro y unos ojos azules que le encantan a todos los que me conocen, estoy casada, nadie es perfecto, pero no lo llevo mal, no estoy a punto de divorciarme ni nada por el estilo.

    No penséis mal, pero lo que os acabo de contar era lo que pasaba por mi cabeza en esos momentos.

    No estoy delgada, pero tampoco soy una “bolita” y tengo unos senos que a más de uno le han hecho volver la cabeza y cuando llevo blusas abiertas he pillado a algún que otro compañero tratando de ver mas allá del sujetador.

    ―¿Vienes mucho a esta cafetería?

    La pregunta me llego de improviso, no esperaba escuchar nada de sus labios, suponía que terminaría de desayunar y con un cortes, adiós, se marcharía.

    ―¿Perdón? -dije en un intento de ganar tiempo y ordenar las ideas.

    ―Preguntaba si vienes mucho a esta cafetería.

    ―Si, normalmente desayuno todos los días a aquí, ¿y tú?

    ―En alguna ocasión.

    Nuevamente el silencio, el silencio entre el bullicio de la cafetería, no se me ocurría nada inteligente que decir y preferí callar.

    Ahora no lo podía evitar sus ojos estaban clavados en mis ojos, su rostro a la vez duro y suave, su forma de mover las manos mientras hablaba parecía querer decir mas que su boca.

    Yo había terminado de desayunar e intentaba llamar la atención del camarero, pero Manolo, como siempre, parecía mirar siempre al otro lado del local.

    Simplemente miro, levanto la mano y Manolo se acercó rápidamente.

    ―Me trae la cuenta, la de la señorita también.

    Dirigió su mirada hacia mí.

    ―Si me lo permites.

    ―Señora, y si te lo permito -por alguna estúpida razón me salió lo de “señora”.

    ―Muchas gracias -una sonrisa afloro a sus labios, su cara pareció iluminarse y sus ojos grises centellearon.

    Manolo ya estaba junto a la mesa con la nota de papel manchada de grasa de churros, tostadas y demás alimentos.

    Pago rápidamente, y se dispuso a levantarse, por alguna razón yo empecé a recoger mis cosas lo más rápido que pude, bolso, gafas de sol, periódico…

    Es más alto que yo, parece que está en forma, un poco de barriguita, pero quien no tiene un poco, su traje esta perfecto, con esas arrugas en la ingle, no sé por qué miro la ingle. Pensé.

    ―Disculpa no te he preguntado si querías tomar algo más, he dado por sentado que habías terminado.

    ―No, si, quiero decir que ya había terminado, muchas gracias por la invitación, no tenías…

    ―Permíteme que te invite a otro café, ¿si tienes tiempo?

    ―Bueno, no… tengo que regresar…, bueno, si es rápido.

    Caminamos un par de manzanas hasta un hotel cercano que tiene una cafetería de lo más simpática y acogedora.

    Hablamos durante unos minutos mientras tomábamos un magnífico café, negro, puro y con ese amargor que hace revivir a los muertos.

    De repente fuera de conversación lo dijo.

    ―Acompáñame a una habitación.

    ―¿Cómo?

    No dijo más, simplemente se levantó, tendió su mano, mano a la que yo me agarre sin más.

    Caminamos hasta la recepción, todo fue muy rápido como en una película que pasa a doble velocidad.

    El número de la habitación estaba, en números de latón, en la puerta, 745…, 745…, 745… Abrió la puerta y me cedió el paso.

    Corrió las cortinas, encendió la lámpara de las mesillas y se sentó en una de las butacas de la habitación, mientras yo permanecía como congelada en el centro de la habitación, mirando con cara de “no soy yo” a todos lados.

    Escuche su voz como si viniera del fondo de mi cerebro.

    ―Desnúdate.

    ―No sé que piensas, pero…

    Comencé a decir mientras dejaba el bolso junto a la televisión y comenzaba a quitarme la chaqueta.

    ―No pienso nada, simplemente te pido que te desnudes.

    No me llegaban las palabras a la boca, mi cerebro me decía ¡sal corriendo!, mis piernas no obedecían, y mis manos ya estaban desabrochando la camisa.

    En un momento estaba mi camisa, mi sujetador, el pantalón a juego con la chaqueta y las bragas en el suelo, las medias cortas estaban aun en mis pies.

    ―Del todo… -un silencio que me pareció eterno- por favor

    Me agaché a quitarme las medias y sentí como mis senos quedaban colgando, como oscilaban con mis torpes movimientos a la pata coja.

    Nuevamente, ahora si totalmente desnuda, me quede quieta en el centro de la habitación. Él me contemplaba sentado en su butaca, una de esas sillas con brazos que hay en casi todos los hoteles.

    ―¿Hasta dónde? -pronuncio esas dos palabras, esa pregunta, como quien pronuncia una orden.

    ―¿Perdón? -nuevamente queriendo ganar tiempo

    ―Que hasta donde quieres llegar.

    ―No me hagas daño, por favor. -fue más una súplica que una petición

    ―Ven aquí

    Camine los tres pasos que me separaban de donde él se encontraba.

    ―Arrodíllate

    Me arrodille, quedando frente a él.

    ―Un poco más cerca.

    Arrastre las rodillas por la alfombra hasta quedar entre sus piernas separadas.

    ―Hazlo

    No penséis que esto es algo de hipnotismo, alguna facultad paranormal o que se trata de alguien con poderes sobrenaturales, yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo, y lo estaba ¿disfrutando?, no sé si disfrutando, pero me sentía húmeda, muy húmeda y con un nivel de deseo como hacía tiempo que no sentía.

    Sin preguntar que debía hacer comencé a bajar la cremallera de su pantalón y a sacar su polla, estaba medio dura, en esa pose que muchas de vosotras conocéis.

    Agaché mi cabeza y comencé a lamerla poco a poco, hasta que creció y trasformo en una preciosa polla, grande, dura, consistente.

    ―Métela en la boca, toda, hasta el fondo.

    Le he mamado en múltiples ocasiones la polla a mi marido, a él como a todos los hombres, yo creo, le gusta que se la chupen, nunca me ha gustado que eyaculen en mi boca y las pocas veces que lo ha hecho he tenido que salir corriendo a escupirlo todo. ¿Querrá hacerlo en mi boca?, no, no quiero, si me lo pide le diré que no, pensaba mientras comenzaba a introducir su sexo en mi boca y a subir y bajar la cabeza rítmicamente, mientras se la sujetaba con mi mano derecha.

    ―Pon tus manos en la espalda.

    Solté su polla como si me hubiera dado calambre, enlace las manos en mi espalda mientras seguía bajando y subiendo la cabeza… durante unos largos minutos, el seguía con las manos sobre los reposabrazos de la butaca, según veía de reojo, mientras yo seguía con mi tarea.

    ―Métela toda, no dejes nada fuera.

    Me detuve por un momento mientras mi cerebro intentaba “digerir” sus últimas palabras. No podía, es imposible, me haría vomitar, debía faltarme como tres dedos y ya la notaba chocar contra mi garganta, no, no estaba dispuesta…

    Mi cabeza lentamente comenzó a bajar, más y más, hasta que nariz choco contra la tela del pantalón, sentía como entraba en mi garganta, como la llenaba, me faltaba la respiración, pero sin embargo continúe bajando la cabeza con mis manos entre lazadas a la espalda, hasta quedar “empalada” por su sexo.

    Pasaron unos eternos segundos cuando note su semen espeso, caliente, estrellarse contra mi garganta.

    No, no podía vomitaría, iba a vomitar, seguro que lo haría.

    Con un gesto casi brusco retire mi cabeza, la lance para atrás hasta sacar su sexo completamente de mi boca.

    En la boca quedaba una mezcla de saliva y semen, por un momento pensé en escupirla, en correr al cuarto de baño para deshacerme de aquellos líquidos que ocupaban mi boca.

    Desde mi postura, arrodillada frente a él, con las manos enlazadas a la espalda lo mire, vi sus ojos, su gesto tranquilo, y… me trague el contenido de la boca, lo trague todo, como nunca pensé que podría hacerlo. Mi sexo estaba húmedo, deseando recibir ese sexo que había tenido en mi boca, que había mimado, que me había llenado.

    Lentamente se levantó de la butaca, aun vestido con su traje y con la polla saliendo por la bragueta, se acercó a la cama y comenzó a desvestirse, tranquilo, sin prisa, dejando la ropa bien colocada en la silla que estaba junto a esta.

    Yo seguía en la alfombra, desnuda, de rodillas, con las manos enlazadas a mi espalda, esperando, con mi sexo húmedo, con los ojos fijos en su figura…

    Por fin termino de desnudarse, se tumbó en la cama, con su polla medio flácida, y…

    ―Ven aquí, túmbate a mi lado.

    Lo esperaba, lo deseaba, lo temía…

    Lentamente me incorpore y me tumbe en la cama, a su lado, reposando mi cabeza en su pecho, sintiendo su respiración y su corazón. Su mano se posó en mi hombro, sentía pasar su brazo por mi espalda, con ese sentimiento de protección que necesitaba, que añoraba.

    Paso el tiempo, casi me adormecí, mi sexo seguía húmedo, deseando que me penetrara, sentirle en mi interior, sentía ganas de acariciarme, como hacía muchos años que no lo sentía.

    Tomé su sexo en mi mano y lentamente con suavidad comencé a acariciarlo, a “pajearle”, su polla respondió poco a poco, poniéndose dura, tan dura como la había notado en mi boca, tan dura como la deseaba en mi sexo.

    ―Arrodíllate en la cama.

    No lo pensé, me puse en cuatro, como dicen, él se levantó y vino a ponerse tras de mí, con una mano en mi espalda me indico que quería que mi cabeza quedara sobre la cama, sus manos tomaron mis manos y las llevaron a mi espalda, mis manos se enlazaron ellas solas sin que ni siquiera tuviera que insinuarlo.

    Sentí su polla en la entrada de mi sexo, entrar poco a poco, un poco más, cada vez más dentro cada vez más llena, empezó a salir y a entrar, una, dos, tres… Perdí la cuenta mi cabeza cada vez más llena de placer, se sensaciones, me llego, me llego el placer, me inundo el placer, como nunca antes había sentido como deseaba sentir, como sabía que se podía sentir.

    Su polla salió, salió de mí, por un momento sentí ganas de gritar de decirle que no se fuera que siguiera que aun podía sentir más, más…

    ¡¿Qué hace?!, no, por el culo no, nunca lo he hecho por el culo, ¡no!, me dolerá.

    ―¡¡No!!, por favor, ¡No! -las palabras salieron por mi boca, pero no me moví, seguí en aquella posición en la que le ofrecía mi sexo, mi culo y mis palabras sonaron como una súplica y no como una orden.

    ―Silencio, no hables…

    Su polla, húmeda con mi humedad, comenzó a entrar en mí. Sentí como se abría paso, como me penetraba, lentamente como ante su dureza mi ano se rendía y se hacía cada vez más y más ancho, más accesible.

    Estaba dentro, totalmente dentro, su sexo me llenaba sentía un sabor en mi boca que nunca antes había sentido, su mano comenzaba a acariciar mi clítoris, y el placer mezclado con un cierto dolor me llenaba el cerebro, hasta que estallé, y él en mi sentí como me llenaba, como me saturaba.

    Me dejé caer, sobre la cama, sentí como se salía, como me quedaba vacía, tranquila, relajada…

    El resto fue rápido, la ducha, vestirnos, el ascensor, una despedida en la puerta del hotel y de regreso a la oficina, sintiendo como mis bragas se impregnaban de él, mientras se salía de mi ano, de mi sexo.

    La mañana siguió, mis compañeros siguieron con sus bromas y yo, pensando en lo que había pasado sin saber claramente que es lo que había pasado.

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  • Mis sesiones de sauna

    Mis sesiones de sauna

    Si alguien me lo hubiese dicho unos meses antes yo habría contestado que eso era una locura. Me refiero a que fuese a tener la primera experiencia lésbica de mi vida a los cincuenta años.

    Amo a mi esposo, sí, pero a nuestra edad lo sexual es materia esporádica y el caso es que eso no es motivo de reproche del uno con el otro. Ambos nos conformamos con las cosas tal y como están, aunque puede que él tenga una amante. No sé qué pensar, creo que a mi marido ya no le queda entusiasmo ni para eso.

    Como otras tardes de noviembre, Basilio, mi esposo, me lleva con el coche hasta el centro de hidromasaje para mi sesión de sauna. Me despido de él dándole un beso y entro al complejo para dirigirme a vestuarios a quitarme la ropa. Frente al espejo desnuda, valoro mi físico y no me engaño diciéndome a mí misma que aún conservo gran parte de mi atractivo juvenil. Quizá la piel no sea ya tan suave y tersa, los senos tan firmes y duros, pero mi rostro es amable como hace años y los hombres de mi edad aún se vuelven por la calle a observarme.

    Emmanuelle no es un hombre, es una mujer diez años mayor que yo que elogia siempre mi belleza. La conocí en la sauna, donde nos hicimos amigas y llegado un momento decidimos compartir cabina de vapores y acudir coincidiendo las mismas tardes a la misma hora. Era tan amable que de ningún modo podía confundir yo las palabras con las que describía la lozanía de mi cuerpo. No podía pensar de ella que…

    De modo que hubo una primera vez que me acarició un brazo y no la rechacé, un día puso la mano sobre una de mis piernas y yo tampoco reaccioné. Aun así nuestra amistad crecía, hasta que un día me propuso entrar a la sauna sin cubrirnos con la toalla. Lo hicimos, lo acepté por no parecer una mujer remilgada y después de estar desnudas la una frente a la otra varios minutos me hallé relajada. Pero ocurrió que tras un buen rato la intuición me llevó a comprender que aquello nos conducía hacia otro tipo de relación entre nosotras, una relación nueva.

    El amor con una mujer es genuino, lo sentí. El amor con una mujer diez años mayor que yo es sensual y gozoso. El amor con Emmanuelle es distinto y estoy dispuesta a exprimirlo.

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  • Piso compartido

    Piso compartido

    Karlota, tras su separación tuvo que optar a compartir su piso, si quería llegar a fin de mes.

    Las primeras compañeras de piso fueron Mirta y Raquel, dos jóvenes estudiantes de 22 y 23 años que venían a la universidad. Las dos utilizaban la misma habitación. Más tardes vino Jorge, de 18 años, que utilizó la otra habitación más pequeña.

    Karlota tenía cuarenta y cinco años, pero físicamente aparentaba menos, a pesar de que no se cuidaba mucho. Cuando llegaron las chicas a su casa comenzaron a asesorarla y animarla a atender su imagen un poco más.

    Mirta comenzó a maquillarla y también la ayudaba con la depilación. Primero eran solo las piernas, pero pronto ya se atrevía con la depilación de su pubis, que marcó un antes y después en sus relaciones, con una mayor confianza que hacía que se contaran sus confidencias de tipo sexual. Karlota llegó a regalarle un succionador de clítoris y algún otro juguetito sexual, pues le confesó que, en los periodos de abstinencia, que eran muchos, recurría a la masturbación para satisfacerse. Mirta se lo agradeció dándole un beso en la boca e invitándola a pasar una tarde juntas con los nuevos regalos, pero un día que estuvieran solas en la casa, pues con Raquel no tenía ese grado de complicidad.

    Raquel se había partido una pierna y actualmente estaba en periodo de recuperación. No asistía a las clases en la universidad pues aún tenía muchas dificultades de movilidad. Un día a la semana acudía la ambulancia para llevarla a sesión de rehabilitación y cada día tenía que masajear su pierna con una crema especial, tarea que hacía su compañera Mirta.

    Ahora venía un fin de semana largo pues el lunes era festivo y Mirta y Jorge se iban a sus casas.

    Raquel habló con Karlota para que la ayudara con su pierna, a lo que no tuvo inconveniente, al contrario, era una satisfacción ayudarla, según le dijo.

    El viernes por la noche ya tuvo que masajear su pierna. Raquel se colocó en su propia cama, con una camiseta y un pantalón corto. Karlota le masajeó su pierna arriba y abajo, llegando hasta las mismas ingles, algo que a Raquel ponía un poco tensa ruborizándose cuando Karlota pasaba sus manos por allí.

    -Yo creo que es bueno masajear también tu otra pierna, pues como apenas caminas le viene bien -le dijo Karlota

    -Si gracias, la verdad que te lo agradezco, pero no quiero darte más trabajo, en este fin de semana que tienes libre de oficina -contestó Raquel.

    Karlota ponía abundante crema en sus manos y la extendía por sus piernas, y se entretenía en sus ingles, que ya las estaban poniendo cachondas.

    Karlota le dijo que su pantalón se estaba manchando de crema, y que mejor se lo quitaba. Sin esperar su respuesta desabrochó el botón, lo agarró con las dos manos y tiró de él, sonrojándose nuevamente Raquel y llevando sus manos hacia su pubis para intentar ocultarlo, pues no tenía nada debajo.

    -No te preocupes, somos ambas mujeres y además yo puedo ser tu madre -le dijo Karlota.

    Tras estas palabras se relajó un poco y poco a poco fue separando sus manos y dejando su pubis a la vista, algo que le produjo una mayor satisfacción a Karlota.

    Al continuar con el masaje se fue relajando y separando sus piernas, dejando su sexo más a la vista, el cual ya daba señales de un poco de excitación, por algunas gotas que asomaba en su pubis.

    Al darle las buenas noches Karlota se acercó para darle un beso en cada mejilla y decirle que no dudara en llamarla si la necesitaba.

    Raquel le contestó que tocaría la campana de su mesa de noche para avisarla si necesitaba levantarse por la noche para ir al baño, pues no podía moverse sola.

    Karlota asintió a su propuesta.

    Estando ya en la cama Karlota pensó que era mejor que durmieran juntas, pues ella tenía un sueño profundo y podría no oírla cuando la llamara.

    Fue a la habitación de Raquel y se lo planteó. Para llevarla a su cama la cogió en brazos, observando que seguía solo con la camiseta por lo que una de sus manos se posó en sus nalgas desnudas.

    La recostó en su cama y luego fue a traer sus muletas.

    Raquel le diO las gracias por lo bien que la atendía y se acercó a darle un beso en la mejilla abrazándose. Karlota aprovechó y pegó sus labios a los de Raquel dándose un intenso beso. Sus piernas desnudas se tocaban y también sus pubis, pues Karlota se había quitado su camisón al acostarse en la cama, ayudando luego a Raquel a quitarse su camiseta. Así continuaron las dos desnudas una junto a la otra.

    Raquel estaba un poco tensa y le dijo que ella no era lesbiana, que le gustaban mucho los hombres.

    Karlota se sonrió y le contestó que a ella también le gustaban los hombres y no por eso dejaban de gustarle las mujeres también.

    Karlota comenzó a masajear los pechos de Raquel, quien se iba relajando y empezando a estar más a gusto.

    -Son muy bonitos y me gusta tocártelos -le dijo Karlota.

    -A mi me gustan más los tuyos que son más grandes y me gustaría comértelos -le contestó Raquel, ya totalmente desinhibida.

    Karlota acercó sus pechos a la cara de Raquel para que pudiera chuparlos, a la vez que acercaba su mano a aquel joven chochito para masajearlo.

    Al momento Raquel empezó a dar pequeños gemidos de satisfacción y más aún cuando fue la lengua de Karlota quien continuó acariciando su pubis, que tenía completamente depilado, recorriendo su raja y su clítoris, produciéndole una explosión de placer que la hizo llegar al orgasmo.

    Raquel acercó su boca para chuparle el chocho de Karlota para devolverle el favor y hacerla llegar también al orgasmo.

    Sus manos estaban aferradas a sus glúteos mientras su lengua recorría todos los rincones de sus labios vaginales y el botón mágico de su clítoris.

    Karlota pudo apreciar que bajo la apariencia de timidez Raquel era una experta comiendo coños, algo que aprendió en el internado femenino de la Residencia religiosa donde estudió, según le contó más tarde.

    Mirta llamó que regresaría una semana más tarde por enfermedad de su madre, algo que tanto Karlota como Raquel celebraron, aunque Jorge si regresó el lunes.

    Esa misma noche Raquel precisó ir al baño y la acompañó Karlota, desnudas como mismo estaban en la cama fueron hacía al baño, encendieron la luz y allí estaba, con la única luz de la luna que entraba por la ventana, Jorge masturbándose en el lavabo. Se quedó de piedra, rojo como un tomate y no podía ni articular palabra, ellas también se quedaron mudas.

    -Jorge ayúdame con Raquel -le dijo Karlota como si nada.

    Se subió el pantalón de pijama y se acercó a ayudar.

    -Jorge ¿te parece bien que tu estés vestido y nosotras desnudas? -dijo Karlota.

    Jorge se quitó la camiseta y Karlota lo ayudó a quitarse el pantalón, saltando como un resorte su joven instrumento.

    -Esto necesita relajarlo un poco, que no es nada sano esta tensión -le dijo Karlota mientras agarraba su polla con la mano.

    Raquel seguía sentada orinando y Karlota acercó la polla de Jorge junto a su cara.

    -Chúpala Raquel, que este chico necesita ayuda para que pueda dormir relajado, -le dijo Karlota.

    Raquel se la introdujo en su boca y empezó a chuparla como una poseída, mientras Karlota lo abrazaba por detrás restregando el chocho a su culo y masajeando sus tetillas.

    Raquel consiguió que soltara su leche que se tragó sin rechistar, compartiéndola luego con Karlota en un intenso beso de ambas jugueteando con sus lenguas. Los gemidos de placer de Jorge fueron continuos mientras de corría.

    Después de llevar a Raquel hasta la cama, Karlota le pidió a Jorge que se quedara con ellas, para que la sesión fuera completa.

    Karlota dirigió la polla de Jorge hasta el chocho de Raquel, que abrió los ojos como platos, no se acababa de creer lo que estaba sucediendo.

    Jorge estuvo en un continuo mete y saca de aquella polla en aquel chochito mientras Karlota la besaba y le acariciaba sus tetas.

    Raquel dio señales de llegar al éxtasis con un gran grito que inundó toda la habitación.

    Karlota agarró la polla de Jorge y comenzó a chuparla hasta limpiarla de la última gota de esperma. Al momento ya estaba empalmada otra vez. No se lo podía creer.

    -Ahora te toca a ti, que te meta hasta dentro ese cipote maravilloso -le dijo Raquel.

    Karlota se puso a cuatro patas en el suelo, sobre la alfombra, con el culo en pompa dirigido hacia donde estaba Jorge, quien se agachó, comenzó a pasar su lengua por el ano para ensalivarlo bien, acariciándolo con sus dedos e introduciendo uno dentro, luego dos hasta conseguir que estuviera suficientemente relajado para introducir su polla sin hacerle daño. Antes untó su orificio anal con el lubricante que tenía en su mesa de noche.

    Poco a poco fue jugando con la punta de su polla en la entrada de su culo y despacito lo fue introduciendo no sin ciertos quejidos al principio y gritos de satisfacción más tarde por parte de Karlota, que también dio sus gritos de satisfacción al llegar al orgasmo con la polla de Jorge dentro de su culo y Raquel viéndolos mientras se acariciaba su chochito y también llegaba a un nuevo orgasmo.

    Durante esa semana estuvieron muy activos los tres, y planeando como harían cuando llegara Mirta, pues no querían dejar de disfrutar de los nuevos juegos de la casa.

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  • Familia complicada (5): Venganza

    Familia complicada (5): Venganza

    En los días siguientes no pasó nada digno de mención, Laura me evitaba, yo estaba preocupado, no tan solo le había hecho daño a Flor, que sabía que había sido mucho, ella lo había aguantado como una campeona, sino que me empezaba a cuestionar mis supuestos dones de macho alfa. Esto lo noto mi padre, después de una sesión bastante dura en gimnasio, donde ya no me tenían tanta consideración, por seres más chico. Es más, yo notaba que me hacían esforzarme al máximo.

    Padre: que es lo que te anda pasando.

    Fer: Nada, ¿por qué?

    Padre: Enfrentarte a Tomas, que tiene 40 años, y es mucho más lento y menos ágil que tú y no pudiste vencerlo. Eso se llama distracción, una cosa a la vez, un problema a la vez. Concéntrate y enfócate.

    Fer: si, papá, ya entiendo.

    Padre: Que te tiene tan desconcertado.

    Ahí le conté todo a mi padre, todo lo acontecido con Flor, omití por supuesto lo de Laura, no era tonto. Estábamos sentados en la camioneta, después de mirar un rato al frente se empezó a reír, y me empezó a hablar de la paciencia, de los tiempos, de la excitación de las mujeres, y que había momentos para ser rudos y otros para ser delicado.

    Pero eso lo iba a tener que aprender yo con la practica, es más me dijo que le avisara para dejarme la casa libre, vi cierto toque de orgullo en sus ojos, después me dio dinero y me dijo que todavía no quería ser abuelo, así que me cuidara, yo estaba de cuadros, mi padre se había comportado mucho mejor de lo que esperaba, me dio ánimos, y hasta consejos, no lo podía creer y hasta me sorprendió.

    En cuanto a Laura no pudimos hacer nada de nuestras sesiones de exhibicionismo, ya que mi padre se había empeñado en que todos los fines de semana asistiéramos a eventos de artes marciales en ciudades cercanas, y me metió a eventos amateur de Jiu-jitsu donde perdí por muy poco contra un contrincante mucho mejor que yo. Uno de Muay Thai, donde hasta escuche decir al entrenador de mi rival a mi padre.

    Coach: Mi muchacho es más grande y pesado que tu chico.

    Padre: Si, no hay problema es exhibición nada más.

    Después de tres asaltos termine perdiendo por puntos, pero con un sabor a victoria enorme, los dos eran más grandes en edad y peso. Y su experiencia era de muchos más años que yo. Y sin embargo no desentone, fui un hueso muy duro de roer. Mi padre grababa cada pelea y después me decía mis errores, y en realidad fue por falta de experiencia no porque no supiera. Eso me dio un gran salto anímico.

    Tuve dos encuentros más de MMA, aunque estos fueron en lugares más peligrosos y los peleadores eran de barrios marginales, de esos que están acostumbrados a las peleas callejeras desde niños. Una perdí también por puntos y por poco, y la otra la gané, muy claramente por sumisión.

    En cuanto a Flor después de un par de semanas de esquivarla y poner escusas como mi entrenamiento, tuve que juntarme con ella, lo hicimos en su casa, y en su habitación o más bien dicho en su salita de estar, que esta antes de está. Su madre nos trajo cosas para comer y nos dijo que salía por una hora al supermercado.

    Flor: ¿Te pasa algo, he hecho algo mal?

    Fer: Me he sentido mal, porque te hice daño, y no disfrutaste como merecías

    Flor: Haa es eso, jaja -se puso colorada- Si me dolió y mucho, pero es porque es muy grande, a parte mi madre me dijo que era normal, la primera vez. Y cuando se fue el dolor, sentirte dentro fue la sensación más placentera de mi vida.

    Fer: ¿Le contaste a tu madre? ¿Y cómo sabes que la mía es grande?

    Flor: Si, no tengo secretos con mi madre, ella sabe todo desde el principio y me ha apoyado. En persona solamente he visto la di mi padre y la tuya es mucho más grande, y las otras las he visto en videos porno.

    Fer: Se la has visto a tu padre erecta. –Yo no quise decir que yo también se la vi al mío.

    Flor: Si, cuando era chica sentía mucha curiosidad, y los espiaba, hasta que una vez mi padre en su oficina llamo a mi madre, yo fui al rato a ver qué pasaba, mi padre la tomo del cuello y la ahorco, la hizo arrodillar y empezó a penetrar su boca, mi madre largaba baba y abría mucho la boca le costaba respirar mucho, estaba roja casi bordo yo pensé que le hacía daño y salí corriendo a defenderla, mi madre me llevo a mi cuarto y me explico algunas cosas, con los años me fue explicándome todo.

    Fer: Eso es muy fuerte, y fue la única vez que viste algo

    Flor: No desde ese momento fue una rutina espiarlos cada vez que podía, he visto como mi padre a poseído a mi madre de múltiples formas, algunas que ni me imaginaba, lo mismo es todo consensuado y mi padre con la edad que tiene ya no puede como antes así que utiliza muchos juguetes. Mi madre sabe que los observo y me ha explicado todo.

    Fer: Acércate -le dije mirando a mi erección, que se notaba mucho- tu madre tardara.

    Flor: Ahora mismo se fue para que podamos hablar porque estaba preocupada, pensé que después de entregarme a ti no me hablarías más, aunque ella me dijo que no era así.

    Ella se arrodillo y saco mi pene, estaba muy hinchado y con su cabeza llena de líquido pre seminal, ella paso su lengua y se metió la cabeza como si fuera un chupetín. Tome su nuca y ella entendió todo, abrió su boca, y me sorprendió casi entro todo, falto muy poco para que su nariz tocara mi pubis, hasta ahora solo llegaba hasta la mitad.

    Fer: ¿Y esto? -Dije ante la sorpresa con una sonrisa

    Flor: Es que he estado practicando con una banana, mi madre me ha dicho que a los hombre como tú les gusta la garganta profunda -Mierda con su madre jaja.

    La mamada siguió y fue brutal, en varias ocasiones su nariz tocaba mi pubis y mis huevos chocaban contra su barbilla, había mejorado muchísimo y me estaba dando un placer y morbo estratosférico, y no aguante más y acabe en su boca abundantemente, pero no dejo escapar nada, también me di cuenta de ese detalle.

    La levante y lleve hasta su cama, le levante la falda baje su bombacha, seguían siendo infantiles.

    Y empecé a comer y succionar su mojada, dulce y rosada vagina, mientras la masturbaba con dos dedos, ella acabo al instante, estaba excitadísima, pero seguí, y en el segundo orgasmo me enderece y me puse un preservativo, levante sus piernas y las puse en mis hombros, y con mi pene la empecé a masturba pasándoselo de arriba y abajo, punteándola cada tanto, hasta que la penetre suavemente, ella gimió y en su cara no había dolor como la primera vez, sino que estaba roja y tenía una mirada de deseo, seguí penetrándola hasta que entro todo, según su jugos vaginales lubricaban la penetración fui aumentando la velocidad, hasta que sentí que acabo agarrando fuerte las sabana y mordiéndose los labios.

    Yo me saque el preservativo y comencé a masturbarme cuando ella me vio y estaba repuesta se acercó a mi abriendo la boca acabe en su boca otra vez, de reojo mire el espejo que estaba enfrente y vi el reflejo de la madre que juntaba la puerta.

    Después de eso nos acomodamos, hicimos algo de la escuela y yo me fui. No vi a su madre, tampoco dije nada, no sé qué alcanzo a ver y que no. Al llegar a casa Laura estaba discutiendo con su madre Gabriela, acaloradamente, parece que no le gustaba el nuevo noviecito de Laura, yo pasé de largo sin meterme.

    Ya en el gimnasio después del calentamiento me apartaron y trajeron un chico muy fuerte, pero relativamente nuevo, rondaba los veinte años, el tema es que lo vi como un esparrin, y mi padre y el profe estaban encima mío, y me mostraban todas las posibilidades de terminar la pelea victorioso, el resto de la semana fue igual, pero con otros contrincantes, y el fin de semana de nuevo a un lugar de mala muerte para enfrentar a un peleador de la zona marginal, al cual vencí claramente.

    Yo sabía lo que pretendían, el musculito contaba con fuerza y tamaño, pero no con técnica, por eso mis contrincantes, y el tema de ir a pelear a esas zonas de clase baja es experiencia y templanza, como los peleadores rusos los enfrentan a osos, no es para ganarle al oso, sino para que no tengan miedo al enfrentamiento. En el gimnasio la semana que siguió fue más tranquila, con más técnica.

    Con Flor no nos juntar esa semana y yo tenía muchísimas ganas, ya le estaba agarrando el gustito a nuestros encuentros. El sábado mi padre me dijo que no saliera que lo tendría que ayudar, cosa que se tomó como algo natural en la casa ya que tanto yo como mi padre no decíamos nadas de los torneos que asistíamos. Cerca de las 21 h, mi progenitor recibió una llamada, y partimos.

    Llegamos al parque de la ciudad, un parque enorme, donde se conjugaban naturaleza con distintos escenarios, por ejemplo una plaza central, fuentes, un anfiteatro, un museo, y un estacionamiento grande en medio de estos dos últimos, este estacionamiento era aprovechado por los jóvenes de la ciudad, un grupo que tenía autos, los de las motos, los de las bicis que tenían una pista o circuito cerca, y adolescentes que iban de picnic, ya estaba anocheciendo y a esas horas ya quedaban los grupos o comunidades ligadas a los autos y motos, casi todos preparados, cada quien con su tribu urbana.

    Nosotros llegamos y me pareció raro encontrar en otras camionetas a mis compañeros de gimnasio, eran 6 camionetas y seriamos un grupo de 20 personas en total, cuando vi que, en la punta más alejada del estacionamiento, estaba el grupo de rugby de mi escuela, con el musculito incluido. Era un grupo como de 12, las camionetas avanzaron casi juntas y quedaron enfrentadas a los autos de estos.

    Padre: Ya es hora, ten confianza en ti mismo hijo- Me puso la mano en el hombro y me abrazo.

    Descendimos todos de las camionetas, todos los del equipo de rugby no sabían que pasaba, y los de los demás coches que estaban por la zona también miraban intrigados. Todos nos pusimos en fila frente a sus autos, y de espalda nuestras camionetas. En esa parte del estacionamiento no había cámaras, siempre se rompían por casualidad. Mi padre se adelantó y encaro al musculito que ya me había individualizado.

    Padre: Tú pelearas con mi hijo, uno contra uno. Y lo que pase aquí, se queda aquí. Como hombres.

    El musculito tiro la lata de cerveza que tenía en la mano y se encamino donde estaba yo, el olor a marihuana, cubiertas quemadas y combustible se mesclaba en el ambiente, yo no estaba nervioso, estaba ansiosos, sentía latir mi corazón pum, pum, pum. Mi respiración, y sentía mucho calor, sentía mi cara y mi cuello tenía fuego, la adrenalina corría por mis venas como si fuera sangre. Y pensé para mí, le arranco la cabeza, le voy a arrancar la cabeza.

    Él se acercó a mí y tiro un golpe hacia mi cabeza, pero muy anunciado, y ahí vi todo, mi entrenamiento, mis ejercicios, y mi práctica, lo vi todo como en cámara lenta, vi el movimiento de su hombro, y lo poco que giro de su cadera.

    Fue fácil esquivarlo, le conteste con un jab que impacto en su cara. El contesto, yo di un paso al costado, y golpeo con un gancho buscando su hígado, y sobre la misma rodillazo a su estómago, que impacto, pero le hizo poco daño, el tomo con su mano izquierda mi rodilla contra su estómago, y con la derecha me lanza dos golpes a la cabeza tipo martillo, yo me cubro pero debido a su fuerza me hacen daño igual, al tercer golpe tomo su brazo y hago presión sobre su codo y hombro, lo que él me suelta para evitar que y aplique una llave sobre su brazo, pero al salir conecto un codazo sobre su pómulo.

    Nos separamos jadeando, él me miro y corrió hacia mí para teclearme, algo que habíamos practicado, por cierto. Lo dejo pasar y tomo de la cintura bien firme, lo levanto y dejo caer, fue un golpe durísimo, hasta para tipos que practican el rugby, quedo conmocionado, me acerco y empiezo a dar golpes de martillos sobre su cara, él se cubre y patea mi costado, pero retengo su pierna, giro y aplico una llave sobre su rodilla, lo escucho chillar del dolor, aplico más presión y lo siento gritar y crujir su rodilla, no se rompió, pero yo quería humillarlo, como él lo hizo conmigo.

    Suelto su rodilla, y me lanza un golpe, que fue casi testimonial porque ni fuerza tenia, inmovilizo su brazo y empiezo a dar codazos contra su cara, uno tras otro, con mucha técnica, con mucha fuerza, todo esto hasta que alguien me toma desde atrás, y me inmovilizan los brazo, pero yo quería seguir e intento zafarme.

    Sigo peleando para liberarme, hasta que escucho Fernando, ya está. Miro la escena y mi padre con mi profesor me tienen agarrado uno de cada brazo, el musculito en el suelo atendido por sus amigos, casi inconsciente, con la cara destrozada, sangrando y con varios cortes. Mi padre se acerca al grupo toma la cara del muchacho, la ve y les dice a los amigos.

    Padre: Llévenlo al hospital, va a estar bien, pero que lo vean. Esto termina acá, pero si quieren pelear que sea uno contra uno, como hombres. Sino nos llaman y peleamos entre todos.

    Todos asintieron, yo sabía que ahí estaban sus amigos que eran tres, el resto eran miembros del equipo, pero no eran amigos del musculito, a muchos les caía muy mal. De ahí nos fuimos directo a un gran resto bar, donde mi padre estaba exultante. Pedimos pizzas y cervezas, podía ver el orgullo en los ojos de papá, no paraba de reír y lanzar chistes a sus amigos, yo bebí cerveza por primera vez con mi padre. Volvimos como a las tres de la mañana a mi casa, mi padre un poco tocado por el alcohol, era la primera vez que lo veía así.

    Fui a la cocina a tomar agua, no podía dormir, tenía muchas emociones a flor de piel. Estaba en la barra con mi vaso, y aparece Laura. Vestía un camisón transparente y ropa interior, muy sexy, alcanzo a saludarme apenas, nos quedamos mirando el uno al otro, sin decir nada, el aire se cortaba con cuchillo, había mucha tensión entre nosotros en ese momento. No había encendido las luces, apenas no iluminábamos con la claridad que entraba del jardín. Y de la nada empezamos a escuchar muchos ruidos que venían de la habitación de nuestros padres, eran gemidos de Gabriela, parecía que la estuvieran matando realmente.

    Laura: Ja ja parece que tu padre ha venido muy juguetón están noche.

    Fer: Si, estaba muy motivado. -Dije acordándome de su cara de felicidad, hacía tiempo que no veía al viejo así.

    Me levante para dejar el vaso en su lugar, más que nada para dejar de mirar el cuerpo de mi hermanastra, ya parecía yo un lobo mirando a su presa. Ella me vio mejor ya que me acerque a la ventana de la cocina y me dio la luz de afuera. Mientras tanto los gemidos de mi madrastra habían cesado.

    Laura: ¿Qué te paso en la cara, por qué estas así? -Dijo esto acercándose a mí, quedamos muy cerca.

    Fer: Nada, puse en su lugar a un imbécil.

    Nuestros ojos estaban clavados en la otra persona, no podíamos dejar de mirarnos, ella pasaba su mano por sobre los moretones de mi cara, y yo alternaba entre mirar sus ojos y su boca. En unos segundos y sin pensarlo la bese, o ella me beso a mí, no sabría decirlo. El beso que empezó tierno y romántico, se fue convirtiendo en posesivo y muy sensual, era una lucha entre nuestras lenguas, labios y dientes, ya que terminábamos mordiéndonos los labios entre nosotros.

    Ella llevo sus manos a mi nuca y yo las mías a su cintura, masajeando el nacimiento de sus nalgas, la traía hacia mí y la apretaba contra mi cuerpo con fuerza, hasta que nos separamos por falta de aire y un hilo de saliva quedo entre nosotros, había sido un beso pornográfico, con mucho deseo, la excitación de ambos era evidente, yo con un gran bulto en mi pantalón y ella con los pezones en punta y respirando por la boca buscando aire, no parábamos de mirarnos a los ojos y jadear. Íbamos a seguir cuando escuchamos pasos en la escalera y la vos de su madre.

    Gabriela: Cariño te subo algo. ¿Qué necesitas? -Mi padre contesto casi inaudible.

    Padre: Shhh no vallas a despertar a los chicos. Y necesito otra mamada tuya jaja.

    Ambos salimos disparados, yo hacia mi habitación y Laura al comedor, creo que para subir por la escalera principal y no ser vista por su madre. Ya en mi habitación intente calmarme, tenía la respiración y las pulsaciones a mil, y no era porque casi nos pillan. Era por el beso, no sabía que demonios me estaba pasando con mi hermanastra y peor aún, ella sentiría lo mismo que yo. Nuestros padres tuvieron sexo otro rato más, aunque más tranquilos. Yo me tuve que masturbar pensando en mi odiosa, caprichosa y sensual hermanastra.

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  • Decadencia filial: Un acuerdo inesperado (2)

    Decadencia filial: Un acuerdo inesperado (2)

    Los personajes de este relato tienen las siguientes edades:

    Víctor (20 años), Julia (43), Carla (21 años), Paula (18 años), y Manuel (19 años).

    En cuanto Carla y Paula llegaron a casa de la tía Julia, pasó poco tiempo desde que su madre se había marchado, y Julia abrió unos refrescos para que sus sobrinas las tomaran con ella y con su hijo Víctor. No los habían visto desde que este se fue a la universidad. Estaba más tonificado y en forma. Estaba claro que hacía ejercicio. Su tía también estaba más atlética de lo que la recordaban.

    Más tarde, en el salón, mientras se tomaban unas cervezas y se ponían al día, Julia les preguntó a las chicas si habían tenido novios o si seguían siendo vírgenes. A Carla le resultó extraño e inquietante escuchar preguntas tan directas y personales salir de la boca de su tía. Mientras las dos estaban sentadas frente a ellos, ya más relajados por el alcohol, Víctor sugirió jugar a un juego. Julia apoyó la idea de su hijo, le dio unas palmaditas en la pierna y se levantó del sofá anunciando que tenía uno estupendo en la otra habitación. Víctor la siguió.

    Carla le comentó a su hermana sobre lo inoportunas que habían sido las preguntas que les había hecho Julia, por lo que Paula le dijo que estaba siendo exagerada y que no debía tomárselo tan en serio.

    Carla esperaba que al menos el juego cambiara el ambiente incómodo de la noche.

    Víctor estaba muy inquieto y había aprovechado ese momento a solas con su madre para manosearla.

    —Hijo, cálmate. Sé que te gusta mucho este juego y que nuestra relación cambió después de esa noche de borrachera. Fue divertido mientras jugábamos los dos solos, pero ahora están tus primas y no quiero incomodarlas demasiado.

    Víctor asintió con la cabeza y la abrazó apretando sus nalgas. Julia suspiró y le aconsejó que no hiciera eso en la sala.

    —Bueno, volvamos que hemos estado aquí mucho tiempo.

    Durante el juego, Julia acababa de confesar que había tenido sexo con un hombre a cambio de mucho dinero cuando aún estaba con el padre de Víctor. El juego era una locura. Era un juego de verdad o reto, pero con una ruleta y un tablero cuyo incentivo era decir verdades más atrevidas a medida que uno avanzaba. Paula no había entendido bien las reglas, pero igualmente siguió jugando y acabó confesando que se había besado con el ex de Carla.

    A su hermana no le hizo ninguna gracia y la miró con el ceño fruncido mientras tomaba una carta para jugar su turno. Eligió un reto y, al leer las instrucciones, gruñó al ver que decía: «Propinarle al jugador masculino más cercano un baile erótico hasta el siguiente turno». Todos los demás suspiraron y se rieron.

    —Mierda… este culo es demasiado.

    Durante el reto Víctor se disculpó con su madre por no poder controlarse, aunque no era cierto. Carla estaba haciendo círculos con el culo sobre su entrepierna. Julia se rio y le dijo que no era con ella con quien debía disculparse, sino con su prima.

    —No te preocupes, Víctor. No eres el primer miembro de la familia que…

    Paula interrumpió para preguntar a quién le tocaba el siguiente turno.

    Víctor esbozó una pequeña sonrisa y le pidió a Carla que le alcanzara una tarjeta. Ella se quedó quieta un momento, por lo que pudo contemplar mejor sus nalgas. Luego ella suspiró, se inclinó hacia adelante y consiguió que tuviera ante él la vista más increíble del culo de su prima en esos jeans ajustados. Víctor sujetó fuerte sus caderas para mantenerla sobre su regazo. Ella se inclinó hacia atrás, empujó su culo contra su evidente erección y le entregó la tarjeta.

    «Besar al jugador de la izquierda durante un minuto». Víctor había leído antes de sacar su “tarjeta comodín”, que le permitía pasar ese reto al jugador opuesto, es decir, a Paula.

    —¡Maldición! Esto está muy mal.

    Carla tenía toda la razón. Acababa de frotar el culo contra su primo delante de su madre, la cual no se perdía ningún detalle.

    Aunque hay que reconocer que Víctor es atractivo, fornido y fuerte, y se lo veía muy tonificado con su camiseta sin mangas. Por lo que, para Paula, mientras su hermana estaba sentada sobre él, la idea de estar en su lugar se le había pasado por la cabeza una o dos veces.

    —Deja de lamentarte y hazlo.

    Paula se puso entre las piernas de su hermana y la atrajo hasta entrelazar sus labios. No era la primera vez que se besaban. Una vez tuvieron que hacerlo en una fiesta, insistiendo en que le “enseñara” cómo hacerlo. Pero esta vez era diferente, con su tía mirando, la cual parecía encantada de que el pene de su hijo palpitara contra el culo de Carla. Para ella parecía imposible tener un momento de paz. Además de su hermano, ahora se sumaba su primo. El minuto del reto pareció una eternidad. Mientras las tetas de Paula la frotaban, Víctor la embestía por el otro lado. Él es atlético y alto, no como su primo. Manuel es macizo y pesado, por lo que las embestidas en el culo de Carla siempre eran aterradoras.

    Ella se aseguró de morder los labios de Paula con fuerza para que supiera que estaba enfadada por lo que había hecho con su ex novio.

    Carla se sintió aliviada cuando su tía interrumpió para decir que el minuto ya había terminado. Empujó a Paula para que se apartara, se bajó del regazo de Víctor y se sentó contra la pared, bebiendo grandes sorbos de la botella que tuviera a su alcance. Se sentía algo perturbada, no como su hermana, que parecía lo contrario ante lo que estaba pasando.

    De inmediato, a Carla le llamó la atención que Julia se arrimara tanto a su hijo, rodeándolo con un brazo para empezar a frotarle el pene con la otra mano por encima de los pantalones. Víctor parecía encantado con que su madre le hiciera eso. De hecho, se aseguró de que mantuviera su mano allí cuando ella tiró los dados, movió su contador y tomó su carta, mostrándose muy emocionada.

    —¡Oh sí, esto podría terminar el juego!

    Con los ojos desorbitados, Julia examinó el texto y las otras cartas que había sobre la mesa. Estaba claro que iba a dar un anuncio. Su idea de que así terminaría el juego parecía fascinarla.

    Carla, por otra parte, solo quería irse y olvidar esa noche. Sin embargo, mientras Julia se aclaraba la garganta, su mano se deslizó dentro de los pantalones de su hijo y sostuvo su pene mientras sonreía.

    —Bien, chicos, esto es todo: el juego lo termino yo siendo la ganadora y Víctor es el gran perdedor.

    Víctor no podía creer que hubiera llegado tan lejos y que se iba a salir con la suya. La situación no podría ser mejor para él. Su madre lo estaba masturbando mientras les leía las instrucciones a sus primas, una de las cuales solo un momento atrás había terminado de frotar el culo contra su pene. Estaba tan excitado por lo que pasaría a continuación. El juego era tan retorcido y eso a él le encantaba.

    Julia anunció a todos que ganaría si realizaba el reto más extremo de su tarjeta: provocarle a otro jugador un orgasmo. Sus sobrinas pusieron cara de asco al darse cuenta de que iba a hacer eyacular a su propio hijo.

    Víctor tuvo que intervenir y explicarles la situación y de cómo habían llegado a esto. Su madre trató de disuadirlo, pero cuando él le señaló su mano puesta sobre su pene, fue ella quien se ofreció a contarles. Les dijo que a su hijo le gustaba el porno de incesto y que lo había sorprendido viendo uno de esos vídeos. Más adelante, ella sacó el tema cuando jugaron a este juego por primera vez y se ofreció a ayudarlo a cumplir esa fantasía. Así durmieron juntos todos los días siguientes. Incluso Julia pagó algunos vídeos a los que su hijo no podía acceder sin suscribirse a sitios de internet.

    Víctor les comentó a Carla y a Paula que para él era un sueño que participaran en esto y que haría cualquier cosa por ellas si compartían su pene con su madre. Por desgracia para Víctor, rechazaron la propuesta, aunque accedieron a besarse, ya que lo habían hecho antes.

    Mientras le acariciaba las tetas y el culo a su madre, su destreza oral lo tenía a punto de explotar en cualquier momento. Gritó y acabó en su boca. Les dio las gracias a todos por el recuerdo increíble que guardaría para siempre. Las dos hermanas se fueron directamente a dormir sin mirarlos.

    Más tarde esa noche, mientras intentaba disimular su erección mientras sostenía encima a su madre, Víctor le comentó que lo anterior había estado increíble.

    —Así es, Víctor. Aunque siento que fuimos demasiado lejos con tus primas. Pobre Carla. Seguro que le resultó muy incómodo.

    Víctor insinuó que a algunas personas les costaba más aceptar lo excitante que podía resultar el incesto. Aunque también pensó que Paula podría haberse soltado un poco más si su hermana no hubiera estado allí. Al final, desvió la conversación fuera de los remordimientos y volvió a estimularse con su madre, hablando sobre sus primas, sus sobrinas, y sus increíbles cuerpos. Básicamente, tuvieron sexo durante lo que restaba de la noche.

    Cuando Carla se levantó aquel sábado por la mañana, se sentía fatal. Despertó a su hermana y le insistió en que volvieran a casa en ese mismo momento. Ni Julia ni Víctor intentaron convencerlas de que se quedaran. De hecho, Víctor accedió a que se llevaran su coche. Después de todo lo que habían hecho por él y su madre, se lo habían ganado.

    Ambas estuvieron de acuerdo en que nunca debían hablar de lo sucedido.

    Carla se consoló pensando que por fin volvería a casa, donde todo era normal. Al menos a su madre nunca se le ocurriría provocarle un orgasmo a su hijo.

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  • Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (2)

    Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (2)

    Esa misma noche le di la noticia a Cinthya, ella por supuesto se emocionó demasiado, y por lo inesperado de la invitación tuvimos que hacer el equipaje esa misma noche, ya que al día siguiente saldríamos cuando apenas llegara yo de trabajar. Por obvias razones no informe nada a mis compañeros del trabajo no quería, que crean que yo era un “favorito” del jefe.

    Después de todo los preparativos enrumbamos hacia el club que estaba a casi 3 horas de camino en automóvil, durante el trayecto hablábamos de varias cosas y de lo que haríamos en el club y también de lo agradecida que estaba mi esposa con don Ernesto. Hasta ese momento aun no le había preguntado nada de lo ocurrido en la fiesta de cumpleaños, el por qué se dio vuelta frente a él y que le dijo para que ella se ría de esa forma. Así que trate de investigar un poco.

    -¿Cariño, te cayó bien don Ernesto verdad? –tratando de sonar animado

    -Mmh la verdad sí, yo pensé que sería el típico jefe cascarrabias, pero no jeje, me pareció un señor gracioso y ocurrente jaja, y ahora que nos invitó a estas pequeñas vacaciones me agrada más jeje.

    -Ocurrente? –le dije pensativo. ¿porque lo dices?

    -Si cariño ocurrente, decía cada cosa que me hacía reír.

    -¿Cómo qué? -buscando sacarle información

    -Lo digo porque cuando estábamos conversando, él me dijo que, si le podía mostrar mi vestido, y yo le pregunte porque y el me dijo que quería comprarle uno igual para alguien especial. Me pareció tan tierno de su parte, cariño-su voz tenía un tono de ternura.

    -¿Y entonces? -yo escuchaba atento

    -Bueno yo me levante para mostrarle el vestido y me dijo “puedes dar una “vueltita” hágame ese favorcito señora Cinthya “, y yo le dije está bien pero no me diga señora don Ernesto, solo dígame Cinthya, y él acepto él trato y así lo hice me di la vuelta para que viera todo el vestido completo.

    -¿Y que más te dijo? –le decía con un tono más serio.

    -Emm nada más cariño y después de eso me invito a bailar, bueno me reto a bailar jaja. Como te digo cariño tu jefe es muy ocurrente cuando dice las cosas, pero sobre todo es agradable.

    Cinthya siempre veía lo bueno de las personas, cuando la empezaba a conocer también pude ver que ella era alguien que ayudaba a los demás sin importar quienes sean, condición social o edad, mientras ella pudiera ayudar a alguien lo haría, todas las personas que la conocían siempre se llevaban una buena impresión de ella, no solo por su físico que impresionaba a todos a su alrededor, cada vez que caminaba por las calles y avenidas, sino también por su simpatía, amabilidad, carisma que mostraba con cualquiera que la saludaba, así era ella sin prejuicios presta a ayudar a quien lo necesite. Eso mismo también fue lo que me enamoro de ella.

    ¿Algo malo de ella? De las pocas cosas malas o cuestionables que podría tener ella es su actitud competitiva y aventurera, en ciertas ocasiones por eso mismo se enfrentaba a situaciones poco favorables, en una ocasión me conto que una de sus amigas le pidió ayuda para repartir preservativos, por temas de campaña salud. Ella no lo iba a hacer, pero cuando su amiga le dijo que no se “atrevía” para ella fue como si la desafiaran y al final lo hizo, también me conto curiosamente que fue ella la que repartió más porque la mayoría de sujetos iban a pedirle preservativos a ella.

    En fin, llegamos al club de inmediato nos registramos como invitados de Ernesto Mendoza, apenas llegamos nos llevaron a nuestra habitación para instalarnos y ponernos cómodos, después de unos momentos llaman a la puerta, al abrir encontré a don Ernesto.

    -Buenas noches don Ernesto -estrechándole la mano

    -Epa Héctor, hace un momento me avisaron que llegaron y vine a saludarlos.

    -Gracias don Ernesto llegamos hace unos momentos y nos estamos instalando.

    -Que bien y donde esta tu esposa? -Dijo riendo

    En ese momento salía Cinthya del baño. Ella como siempre alegre demostrando una sonrisa.

    -Hola don Ernesto, gracias por la invitación.

    -¿Cómo va Cinthya? Veo que muy bien –lo dijo echándole una mirada rápida. Espero que “disfruten mucho” estando acá.

    -Muchas gracias, y disfrutaremos mucho, ¿verdad cariño?

    -Por supuesto –dije devolviéndole la sonrisa y aceptando

    -Bueno entonces no los interrumpo mas terminen de instalarse y dentro de una hora los veo en la recepción para darles un recorrido.

    Seguimos instalándonos, y terminamos ya habían pasado 40 minutos desde que don Ernesto nos dio la bienvenida, entonces le dije a Cinthya que ya debíamos ir a la recepción para que don Ernesto no este esperando.

    -Vamos cariño

    -Dame un momento me pondré algo más cómodo si

    -Está bien, pero yo me adelanto

    Sali de la habitación y me dirigí a la recepción, cuando llegue pude ver a don Ernesto hablando con un sujeto yo diría que de su misma edad o algo cercano, a medida que me acercaba a ellos, notaron mi presencia y le dijo algo al otro sujeto y se me quedaron viendo, hasta que llegue a saludar.

    -Héctor te presento a mi socio y amigo Mario Gutiérrez.

    -Mucho gusto señor Mario

    -Así que tú eres Héctor, aquí Ernesto me ha platicado mucho de ti -dijo riendo Mario

    -Cosas buenas claro-agrego

    -Por supuesto

    -¿Héctor y donde esta tu esposa? –pregunto mi jefe

    -En un momento nos acompaña, sabe cómo son las mujeres.

    -Jajaja pues si las conocemos bien.

    Seguíamos conversando de trivialidades hasta que Cinthya hizo acto de presencia, un top de tirantes ancho con escote amplio que mostraba sus deliciosos pechos y un short azul veraniego que levantaba aún más su trasero redondo y firme, dejando al descubierto su bellas y tonificadas piernas y unas zapatillas que para nada le quitaban juego. los dos veteranos quedaron prendados de la belleza y sensualidad que destilaba mí esposa, ella no buscaba ser el centro de atención de aquel lugar. Cinthya era así le gustaba vestir bien solo eso, sin maldad, solo siendo ella.

    -Lamento la tardanza don Ernesto

    -Wao Cinthya valió la pena la espera -dijo viéndola de la cabeza a los pies.

    -Jaja gracias don Ernesto.

    -¿Hey Ernesto no me presentas a esta bella dama? -dijo Mario

    -Cierto Cinthya te presento a un colega mío Mario Gutiérrez

    -Solo dime Mario. -mientras le daba un beso en la mano

    -Que caballero, mucho gusto Mario. Encantada de conocerlo-decía mi esposa amablemente

    -El gusto es realmente mío.

    -¿Don Ernesto nos iba a mostrar algo? -interrumpí tratando de sonar menos brusco

    -Si Héctor ya que estamos todos les mostrare el lugar.

    -Bueno Ernesto te dejo con tus invitados, yo me retiro ya nos veremos-decía el viejo Mario echándole una última mirada al culo de mi esposa, ella ni se percató. Además, es un hombre mayor no iba a hacer un escándalo por eso muchos se quedan viéndola, así lo deje pasar como siempre.

    Como imagine don Ernesto estaba más atento a Cinthya, durante todo el recorrido que nos dio bromeaba con nosotros, Cinthya se divertía y todo el momento tomaba mi mano lo cual me alegraba y animaba. El club si que era bastante grande tenía campos de tenis, golf, restaurantes, tiendas, pasamos por el disco bar y finalmente llegamos a la piscina que era bastante grande.

    -Finalmente esta es la piscina. ¿qué te parece cinthya?

    -Sí que es grande en verdad.

    -Bueno si lo es, pero ya mañana lo comprobaras tu misma.

    -Mmm si tal vez jeje. –le contesto mi esposa

    -Pues ¿cómo que tal vez? Debes venir es más yo te voy a traer cargando si es necesario.

    -No como cree jajaja. ¿está bien vendremos verdad cariño? -ambos esperaban mi respuesta

    La verdad es que yo tengo un trauma con las piscinas y playas que nunca los supere, por eso Cinthya dijo “tal vez” y no dijo la razón por no hacerme quedar en ridículo a mí. A lo que solo respondí con un leve ” si claro”.

    -Perfecto Héctor, así debe ser pues. Decía el viejo

    -Bueno entonces así quedamos los veré mañana entonces ahora tengo que ver algunos asuntos ya sabes Héctor siempre hay trabajo.

    Nos despedimos de él y volvimos a la habitación.

    -¿Y si iremos a la piscina mañana? Me preguntaba Cinthya alegremente

    -No lo sé ya sabes que no puedo entrar al agua.

    -Amm entonces mejor vamos a otro lugar igual el club es grande y podemos hacer otras cosas juntos, tenis o golf siempre quise aprender jeje.

    -Pero ya quedamos con don Ernesto y si no vamos tal vez se moleste al fin y al cabo él nos invitó.

    -En eso tienes razón cariño, pero entonces como vamos hacer?

    -Lo eh estado meditando y mejor será que vayas tu y yo inventare algo para no ir.

    -¿Estás seguro? Si no vas prefiero yo tampoco ir. -decía desanimada mi esposa

    -Debes ir al menos tu queda bien por mí.

    -Bueno está bien -algo desanimada-. pero recién son las 9 ¿por qué no vamos al disco-bar?

    -Bueno está bien será mi compensación por lo de mañana. Mientras me acercaba a ella y le daba un beso tierno.

    Nos dirigimos al disco-bar y había algo de personas. Entramos y pedimos unas bebidas para animarnos, la música sonaba y Cinthya me lleva a la pista, no soy bueno bailando, pero hago el intento la música es movida y Cinthya lo sabe bailar, cada movimiento que ella hace demuestra sensualidad, su anatomía así lo permite, me llena de orgullo tener una esposa así de bella. Termina la música y regresamos a la barra. Al fin se desocupa una mesa y lo tomamos. Platicamos y nos divertimos. Otra vez Cinthya quiere salir a la pista y yo la sigo, hago lo que puedo, pero nomás no sirvo para bailar y ella lo sabe, pero entiende que lo intente, solo me sonríe.

    Ahora soy yo quien la lleva a bailar, pero mientras hacia mi mayor esfuerzo por casualidad le doy un pisotón, ella se queja, pero de inmediato se ríe por lo ocurrido y volvemos a la mesa.

    Ya casi 1 hora desde que entramos al disco-bar, al no bailar solo bebíamos los tragos mientras hablábamos de cosas triviales, podía ver que Cinthya se movía al compás de la música mientras estábamos en la mesa, era más que obvio que deseaba bailar y yo estaba a punto de tomar nuevamente su mano y llevarla a pista de baile, pero una voz conocida me interrumpió.

    -Epa mira nada mas donde los encuentro, ¿están divirtiéndose? Yo pensaba que ya estaban en su habitación. -nos sorprendió don Ernesto quien se presentaba.

    -Don Ernesto que sorpresa solo venimos a conocer el bar un rato, ya que aún es temprano. -respondía.

    -Eso sí, ¿pero qué pasó por qué no están divirtiéndose en la pista?

    -Solo estábamos descansado un momento don Ernesto -respondía mi esposa esbozando una sonrisa

    -Uy pues como son los jóvenes de ahora se cansan muy rápido. ¿Les importa si me uno a ustedes?

    -Claro que no don Ernesto por favor acompáñenos-respondí, con cordialidad.

    Mientras conversábamos, don Ernesto no dejaba de ver las piernas de Cinthya que estando sentada se podía ver aún mas de ellas debido a que el short que estaba usando se subía bastante dejándolas al descubierto. Mientras esto sucedía Cinthya conversaba con total naturalidad, supongo que ella no se daba cuenta de lo que acontecía. Mientras hablábamos mi móvil sonó, traté de ignorarlo, pero seguían insistiendo y vi que era mi madre quien llamaba así que no tuve mas remedio que salir a contestar.

    -Enseguida vuelvo, tal vez sea urgente -dije mientras mostraba el móvil

    -Acá te esperamos cariño.

    Respondí la llamada, mi madre preguntaba donde estábamos, a lo cual tuve que explicar todo y sumado a que me contaba sus cosas pasaron varios minutos hasta que me despedí y de nuevo volví al disco-bar, desde la entrada podía ver que Cinthya y don Ernesto conversaban amenamente y se carcajeaban. Cuando empezó la música nuevamente, don Ernesto tomo a Cinthya de la mano y la llevo a la pista ella se dejaba llevar mientras reía.

    La música es movida Cinthya parece una profesional, pero el viejo no se queda atrás al menos lo hace mejor que yo, pido otro trago es mejor que solo quedarme viendo, pienso yo, la música sigue y ellos se siguen divirtiendo por momentos me parece ver que él posa su mano en el vientre plano de mi esposa, pero no lo puedo asegurar otras parejas me impiden la visión. Pienso que estoy mal y no le tomo importancia además que haría ¿reclamar? Algo que no estaba seguro. Luego de un rato ella vuelve, pero don Ernesto se va a la barra, ella esta agitada pero contenta.

    -¿Cariño que pasó porque tardaste?

    -Mi madre ya sabes.

    -¿Pasó algo? -la sonrisa se le desvaneció por un instante.

    -No, claro que no. Y bueno veo que estabas bailando con don Ernesto.

    -Si amor mientras esperábamos me invito a bailar.

    Justo en ese momento don Ernesto volvía con unas bebidas.

    -Ya traje algo para refrescarnos.

    -Sí que baila don Ernesto. -dijo mi esposa sonriéndole.

    -Solo te sigo el ritmo. -ambos rieron.

    -Pues bueno entonces espero que al rato de descanses, tú me sigas el paso eh -denotando un tono desafiante.

    -Jaja que gracioso ¿eso debo decirlo yo no cree?

    Era obvio que Cinthya lo tomaba como un reto el cual no iba a querer perder. Terminaron sus bebidas rápidamente, me sorprendió el hecho de que ella no es de beber así, pero lo atribuí al cansancio y querer refrescarse. Apenas terminaron y otra vez don Ernesto la tomo de la mano y la llevo a la pista, bailaban más acompasado, note que la música era un merengue y se notaba que ella llevaba el ritmo y el la seguía muy bien de hecho, yo me sentía algo mareado nada serio, pero si el alcohol empezó afectarme.

    Otra vez las demás parejas tapaban la visión de los cuerpos de Cinthya y mi jefe, la música de pronto ya no era movida era más lenta y de tono sensual veía a las parejas bailar más pegados, en mi mente me decía seguro que Cinthya no baila así con don Ernesto.

    Al fin pude verlos, pero me sorprendí al verlos en la tenía agarrada de su cintura al límite de sus tonificados glúteos y la otra mano sostenía la de ella, ambos reían y hablaban, de que se reirán me preguntaba, pero más importante porque Cinthya no objeto nada, hacen un movimiento más y chocan sus pelvis ahora si están completamente juntos. No evitan la carcajada se divierten. Bueno ya estuvo bueno me digo a mí mismo esperaba que Cinthya volviera e irnos del lugar.

    La música sigue y de nuevo los pierdo de vista, apenas veo el rostro de ella, se nota que la está pasando bien se divierte y esta agitada y sudada, pero eso la hacía ver más sexi, la música se detiene y veo que vuelven a la mesa. Ahora si me voy me decía. Pero antes que diga algo el viejo me interrumpe.

    -Qué bueno que los invite, esta es la mejor vacación que he tenido después de mucho tiempo.

    A mí no me quedo más que sonreír y agradecerle otra vez por la invitación. Y mi esposa secundo lo que dije.

    -Gracias don Ernesto no me divertía así hace mucho-decía mi esposa mientras se abanicaba con sus manos.

    -Si cariño, pero ya debemos irnos. -justo en eso el viejo de nuevo habla.

    -No Héctor quédense un rato más. -nos insistió

    -No lo sé don Ernesto Cinthya ya la veo cansada.

    -Aah cierto no puede bailar más ¿verdad Cinthya? -con un tono retador.

    -Yo volví a la mesa por usted don, pensé que ya no podía más jeje.

    -¿Así? Pues entonces un último baile, andando.

    Ya no me tomaron en cuenta, solo se fueron a bailar, al menos ya es el último y nos vamos me dije para tranquilizar mis celos.

    Empezó la música otra vez era una movida, ya lo bailaban otra vez riendo y hablando, seguían y no se daban tregua pude notar gracias a que había pocas parejas bailando que ella le decía algo así como “ya quieres descansar” y el solo negaba. De pronto la música se cambió y ahora era de un tono sensual pero rítmico las otras parejas bailaban, pero era algo muy erótico al hacerlo, entonces pude ver a ella dudando si bailar igual que las otras mujeres que estaban ahí, entonces el viejo le dijo algo que ella solo se rio y puso su típica carita desafiante y le dijo “si lo voy hacer” regalándole una sonrisa.

    Lo que paso a continuación me dejo impactado y confuso, Cinthya dio media vuelta quedando de espaldas a él y comenzó a moverse de forma sensual, sus caderas se movían al ritmo de la música mientras bajaba poco a poco hasta casi llegar al suelo.

    La cara del viejo reflejaba lo atónito que quedo con esa imagen que tenía frente a él, parece que no resistió más porque de inmediato se apegó a ella, la tomo con una mano y la otra la puso en su cadera las demás parejas hacían lo mismo y así lo bailaban, pero Cinthya era la más sensual, no había comparación con la imagen que ella regalaba, sus 88-59-93 eran lo más erótico que esa pista haya visto por mucho, pero lo más extraño es que un tipo que podría ser su padre o hasta abuelo era el afortunado que estaba bailando con ella y en ese momento era el único dueño de sus movimientos.

    La música sigue y ahora mi bella esposa inclina su cuerpo hacia delante dejando su redondo y perfecto culo a la vista de aquel viejo quien queda hipnotizado y solo observa incrédulo del espectáculo, pero al ver al rededor todas las chicas así lo bailan y así lo toma Cinthya un simple baile, ahora se da vuelta y lo mira a los ojos riéndose, y en sus labios de ella se lee levemente ” ya está cansado”. Esto parece despertó a don Ernesto que la toma de la cintura y la atrae hacia el ahora si están pegados completamente las tetas de ella tocan el pecho de él. Se ríen y conversan, pero ya no puedo ver más por el momento,

    Se abre la pista y ellos siguen ahí al lado de algunas otras parejas, de pronto ella tropieza y va a caer pero los brazos del viejo evitan que eso suceda pero al hacerlo él se arrima hacia ella presionando su pelvis al culo de ella y sus brazos la tiene sujeta de la cintura, observo que ella se ríe de lo acontecido, no le toma mucha importancia como el viejo la tiene sujeta, veo que él hace un ademan de que la va soltar pero no, solo lo hace para atraerla de nuevo con más ímpetu pero nada Cinthya no reacción mal, ellos vuelve a reír sin más. Al fin la suelta y vuelven a la mesa conmigo, y yo ya quería encarar a don Ernesto, pero no tenía el valor para hacerlo delante de todos.

    -Caramba, estuvo bueno la música no me cansaba así desde hace mucho.

    -Cuidado don Ernesto no se lo tome tan en serio.

    -Jaja tranquilo Héctor está bien, eso no fue nada. ¿¿Verdad Cinthya??

    -Si no es nada yo puedo seguir jeje

    -Si me di cuenta cuando casi te caes jajaja.

    -Hay solo me tropecé es todo jajaja

    Yo no dije nada de eso no querían que sepa que yo vi todo. Además, Cinthya no lo tomo a mal así que tal vez yo haya exagerado lo que vi.

    -Bueno ahora si nos vamos.

    -Si está bien cariño

    -Entonces yo también me retiro. -dijo don ernesto

    Así salimos del bar y caminamos rumbo a las habitaciones charlando.

    -Entonces los veo mañana en la piscina.

    -Si claro don Ernesto ahí estaremos jeje-mientras pensaba seriamente en si debía seguir lo acordado con Cinthya.

    -Pues entonces ahí nos encontramos. Hasta mañana cinthya espero otro desafío como esos eh. -Mientras se despedía dándole un beso en la mejilla

    -Si claro jeje.

    Nos despedimos y llegamos a la habitación. Y decidí confrontar a Cinthya.

    Continuará.

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  • Mi cuñada y mi hijo, induciéndola al incesto

    Mi cuñada y mi hijo, induciéndola al incesto

    Los que hayan leído mis anteriores relatos saben que tengo relaciones sexuales con mi hijo mayor con quien comparto las experiencias que tenemos cada uno, en uno de mis anteriores relatos conté como mi hijo se lo hacía con su tía, mi cuñada, y en dos de ellos como yo me lo hacía con el hijo de mi cuñada, mi sobrino y como había notado que en él se despertaban sentimientos incestuosos hacia su madre. Cuando, poco antes de follar un día, lo comenté con mi hijo este me dijo:

    –Pues estaría muy bien que los dos lo hicieran, de hecho, deberíamos intentar extender lo que hacemos nosotros a todas las madres y todos los hijos que conocemos, así haríamos que fueran más felices, ¿Qué te parece si la próxima vez que va a ver a la tía la comienzo a lanzar indirectas para irla metiendo poco a poco esta idea en la cabeza?

    –Si tú crees que puede hacerlo hazlo, mi amor, dije yo, pero debes de tener mucho cuidado de que nuestro secreto no salga a la luz y eso nos perjudique mucho.

    Después de esta conversación, como otras veces volvimos a follar con mucha pasión. Y mi hijo llevó adelante su idea como nos cuenta en este relato:

    Esa tarde había quedado con mi tía porque ella iba a estar sola en casa, cuando llamé al timbre de la puerta de su chalet, vi que se abrió, mi tía me estaba esperando detrás de la puerta de manera que no se la pudiera ver desde fuera, nada más entrar yo cerró la puerta, entonces me di cuenta de que solamente llevaba una camisa rosita, totalmente desabotonada, de manera que dejaba ver completamente su ropa interior, era un conjunto de lencería blanco muy sexy, como para que uno no se quedará extrañado al saber que mi primo se hacía pajas con esas prendas.

    No me dio tiempo a reaccionar, se echó sobre mí y me acaricio el pecho mientras me decía:

    –Gracias por venir sobrinito, y con voz insinuante añadió, vamos a pasarlo muy bien.

    Rápidamente se puso de rodillas ante mí, y sin perder tiempo me bajo los pantalones y los shorts, mi polla se quedó al aire, ella al verla dijo:

    –No sabes las ganas que tenía yo de volver a contemplar esta maravilla de la naturaleza.

    Y cogiéndola con su mano la empezó a acariciar, hasta tenerla bien dura, y después se la metió en su boca y comenzó una mamada sensacional, desde que había estado la última vez con ella me lo había hecho con varias mujeres maduras, pero sentir la boca de mi tía sobre mi polla me pareció algo fantástico, recordé la primera vez que lo habíamos hecho cerca de la piscina, eso hacía que mi tía fuera algo especial para mí.

    Me la estuvo chupando un rato hasta que dijo:

    –Cariño no está bien que te atienda en la puerta, ¿No preferirías que pasáramos al salón?

    Hubiera follado con ella en cualquier lugar, pero llevaba razón el salón era un sitio más apropiado para que una tía y su sobrino se demostraran su amor jajaja.

    Fuimos dela mano hasta allí y una vez que llegamos, primero la besa apasionadamente y después la empujé hasta el sofá, allí le saqué ese par de maravillosas tetas que tiene del sujetador y se las deje al aire, tras ello me fui hacia ella y abriendo mi boca me puse a chupárselas, ella empezó a gemir, sin dejar de hacérselo, llevé una de mis manos a sus braguitas y la acaricie el coño por encima de ellas, después deslicé mi mano por debajo de ellas y volví a acariciar su coño, mi tía gemía en esos momentos de una manera muy intensa, quería llevarla hasta el orgasmo. Estuvimos en esta postura hasta que se corrió. Cuando lo hizo me dijo:

    –Gracias sobrino, tienes una polla divina y sabes utilizarla muy bien.

    –Es cosa de familia, dije yo.

    –No lo dirás por tu tío, él la tiene normalita y bueno no es que folle mal, si hubiera sido así no me hubiera casado con él, pero tú lo haces mucho mejor que él.

    –Pues no sé cómo lo hará, pero el que tiene una buena tranca es tu hijo, ¿No te has fijado en ello?

    –No la verdad él es aún un niño, respondió ella.

    –De niño nada, ya tiene 18 años, y el otro día nos encontramos en el baño de la discoteca, y cuando bailó pegado con una chica se ve que se calentó y se le notaba un bulto de un buen tamaño.

    Esto era mentira, pero quería despertar la curiosidad de mi tía por su hijo y que empezara a verle como algo sexual.

    –Bueno ya está bien de chachara, dijo ella, nosotros a lo nuestro.

    Se arrodilló ante mí, y volvió a meterse mi polla en su boca y continuo con la mamada que le había hecho interrumpir antes, como ya he dicho mi tía era una mamadora de primera, su boca hacia maravillas con mi polla, hasta que vio que me iba a venir se la sacó de su boca, y la cogió con su mano, y me la meneó hasta que me corrí, procuro que toda mi leche fuera a parar a su cara, y con voz picarona me dijo:

    –Dicen que es bueno para el cutis.

    Yo estaba alucinado con la mamada, y sabía que debía de agradecerle lo que acababa de hacer por mí, la hice sentarse en el sofá y me arrodillé ante ella, como un devoto ante su diosa, primero besé esas tetas tan divinas que tiene y después fui bajando por su vientre hasta que llegué a su coño, mientras mis manos no dejaban de acariciar sus muslos, introduje mi lengua en su coño, tenía un sabor delicioso, oírla gemir aumentaba mi excitación, busqué llegar a cada milímetro de su coño, mientras ella apretaba mi cabeza contra su sexo y decía:

    –Cariño me estas volviendo loca de gusto.

    La verdad es que era eso lo que pretendía, y oírla aumentaba mi deseo, tenía una tía adorable, seguí atacando su coño hasta que ella estalló en un orgasmo muy fuerte, como me demostraron su grito de placer y la cantidad de líquido que salió de su coño.

    Tras ello me pidió que me pusiera a su lado, me beso en la boca con cariño y pasión y me dijo:

    –Muchas gracias, mi amor me has hecho muy feliz.

    Luego llevó su mano a mi polla, que se había vuelto a poner dura, me la acaricio un poco y llevándose sus manos a sus tetas me dijo:

    –Deja que tu pajarito se caliente en mi nido.

    Se tumbó en el sofá y yo puse mi polla entre sus tetas, ella las apretó con sus manos y yo comencé a moverla como si fuera un coño, la sensación que experimenté fue deliciosa, mi tía tenía unas tetas que además de bellísimas, con su calor mi polla se puso a tope de nuevo.

    –Tía quiero follarte de una vez, le dije.

    Por mi encantada, cariño.

    Al parecer tenía muy medido el sofá, pues se puso en una postura en que su coño quedó a la altura de mi polla de rodillas, una postura un poco complicada, pero para una hembra como ella lo que haga falta, saqué del bolsillo de mi pantalón un paquete de condones, y me puse uno, después me puse de rodillas y no sé cómo, llevé mi polla a la entrada de su coño y la penetré, ella se puso a gemir yo también estaba gozando mucho, pero debía de mezclar el placer con los negocios y la pregunté:

    –Dime tiita, ¿Te lo haces con alguno de los amigos de mi primo? Seguro que muchos de ellos te desean.

    –No cariño, solo follo contigo, además de con tu tío, y los amigos de mi hijo son aún muy niños.

    Yo seguía con mi follada, mi tía seguía gimiendo, pero yo continué diciéndole:

    –De niños nada yo a los 18 ya llevaba años haciéndome pajas pensando en ti, seguro que a mi primo le encanta el sexo.

    Mi tía en ese momento me contó lo de que sospechaba que su hijo la espiaba cuando follaba con mi tío. Yo le dije que era algo normal, y le dije que era mucho mejor que un jovencito como él se estrenara con una mujer madura como ella a que lo hiciera con alguna puta, o con alguna chica inexperta, y le volvía decir lo de que la polla de su hijo era grande.

    Después seguimos follando mi polla se movía dentro de su delicioso coño, notaba como ella estaba disfrutando de una serie de orgasmos, yo no quería correrme, prefería que mi polla siguiera disfrutando de ese maravilloso coño, ella me dijo:

    –Cariño cambiemos de postura.

    Me hizo sentarme en el sofá, ella se levantó y se colocó delante de mí, tenía un culo delicioso, buscó una postura apropiada y puso su coño encima de mi polla y luego lo fue bajando hasta que este esté se tragó mi miembro, otra vez mi polla volvía a estar en el paraíso, llevé mis manos hacia delante y acaricié sus tetas, sus gemidos aumentaron, ahora era ella quien llevaba el control, y lo hacía divinamente, estaba sometiendo a mi polla a un ritmo divino, ella seguía teniendo orgasmos y a mí me tenía controlado buscaba mi máximo placer, pero frenaba cuando veía que me iba a correr, mi tía era una puta maravillosa. De nuevo una idea brotó de su cabeza y dijo:

    –Volvamos a cambiar de postura.

    Me pidió que me pusiera en el sofá de lado y ella se puso delante de mí, de manera de mi polla entro en contacto con su culo, ella se movió un poco de manera que su coño se colocó al lado de mi polla, y a continuación, se la metió en el interior de su sexo y siguió moviéndose de una manera muy placentera, nuestros gemidos de placer se mezclaban en la habitación, en esos momentos sentí que no podía más, se lo dije y me corrí dentro de su coño, aunque fuera con un condón de por medio, creo que la dije algo parecido a:

    –Te adoro tiita.

    Ella me sonrió, tiene una sonrisa muy sexy. Y luego añadió:

    –Yo a ti también sobrino, pero sobre todo adoro a tu polla, levántate.

    Siguiendo sus indicaciones yo me puse de pie, ella se sentó en el sofá llevó sus manos hasta mi polla y dijo:

    –Vaya, veo que el soldadito está agotado después de la batalla tan intensa que ha tenido, debemos reanimarle.

    Ella me quitó el condón, cogió mi polla con su mano y se puso a acariciarla, y ante los mimos de mi tía mi polla reaccionó, y mi tía dijo:

    –Veo que el soldadito, tiene ganas de seguir peleando.

    Viendo a mi tía así desnuda y sonriendo ¿Qué polla no se iba a poner dura?, la mía desde luego se puso, ella se levantó del sofá y me hizo una seña para que me sentara yo, ella se arrodilló ante mí, me besó un poco la polla y me colocó el condón, después dijo:

    –Deja que la tía te cabalgue.

    Por su puesto la hice caso, ella se puso se puso de pie en el sofá, se situó de espaldas a mí y se agachó, encajó su coño con mi polla y en esta postura comenzó a cabalgarme, la muy zorra sabía cómo llevar el ritmo, mientras follábamos en esta postura, sin dejar de hacerlo, pensé que era un buen momento para reanudar el ataqué, y la pregunté por la sexualidad de su hijo, ella me confesó que algunas veces entraba en su ordenador y que había visto que visitaba paginas porno, sobre todo de mujeres maduras.

    –Natural dije yo, a los chicos jóvenes nos suelen gustar las mujeres maduras, soñamos que sean ellas quien nos inicien.

    Mi tía me confesó que sospechaba que su hijo la espiaba cuando follaba con su marido, en este puto tuve la impresión de que a ella lejos de molestarle esto la excitaba, era algo que debíamos de aprovechar.

    Ella seguía moviéndose encima de mí, no pude contenerme y llevé mis manos hacia sus tetas, ella intensificó su ritmo, me di cuenta de que estaba teniendo varios orgasmos, la verdad es que mi tío tenía una inmensa suerte de tener a una hembra como ella en la cama todas las noches, aunque ello le supusiera llevar cuernos. Ella sabía muy bien cómo evitar que me corriera, y yo no tenía ganas de hacerlo.

    Al cabo de un rato mi tía me volvió a pedir que cambiáramos de postura, yo me tumbé en el sofá, y ella se puso encima de mi apoyando sus manos en el sofá, volvió a follarme marcando un ritmo delicioso, yo en esta postura lo tenía más fácil para acariciar aquellas tetas que tanto me gustaban.

    Pero era inevitable que me corriera y así se lo anuncié mi tía se sacó mi polla de su coño, y me pidió que me pusiera de pie, ella se volvió a sentar en el sofá, me acaricio la polla, después me quitó el condón, y se metió mi polla en su boca, comenzando de nuevo a mamármela, mi polla no pudo aguantar mucho tiempo este ataqué y me corrí en el interior de su boca, ella se lo tragó todo y dijo:

    –Esto es delicioso, más que una tarta.

    Descansamos un momento, y nos besamos apasionadamente, no me importaba que mi tía tuviera su boca llena de mi leche, al meter mi lengua dentro de ella sentía un sabor delicioso, alguna vez con mis dedos había probado mi leche, pero hacerlo dentro de la boca de mi tía le daba un sabor muy especial, mi polla se recuperó rápidamente y yo le dije:

    –Tiita, echamos otro polvo, me despiertas tantas ganas que estaría follando contigo hasta que mi polla no pudiera más.

    –Cariño mi coño es completamente tuyo.

    Después llevó su mano a mi polla y la acarició, ante el contacto de su mano mi miembro reaccionó, quería estar dentro del coño de mi tía. Cuando la vi muy dura la hice una nueva petición:

    –Túmbate, quiero ser yo ahora quien se ponga encima.

    –Si ese es tu deseo mi amor, dijo mi tía.

    Ella se tumbó sobre el sofá y abrió sus piernas sin dejar de acariciar mi polla, yo con mi mano acogí el paquete de condones, y me puse otro, después me tumbé sobre mi tía en el sofá, y con mi mano coloqué mi polla en la entrada de su coño y la introduje en su interior, nuevamente mí tía volvió a gemir, lo que aumentaba su excitación, después de un primer momento, llevó su mano a mi pecho y comenzó a acariciármelo.

    Tener a una mujer como mi tía debajo de mi me hacía sentirme muy hombre, desde luego había tenido fantasías con muchas mujeres maduras, entre ellas la mujer con la que estaba en esos momentos, pero siempre había pensado que se trataría de fantasías que nunca podría llevar a cabo en la vida real, y allí estaba yo, follándome a una mujer como ella, procuré marcar un buen ritmo, ella gemía de una manera muy intensa lo que me llevaba a pensar que estaba consiguiendo hacerla muy feliz, seguí moviéndome, y entonces una idea brotó de mi cabeza y la pedí:

    –¿Tiita podría llamarte mama?

    –Cariño llámame como quieras, pero fóllame, dijo ella.

    Y comencé a llamarla mama mientras mi polla seguía jugando con su coño, hasta que de repente ella dijo:

    –Mi niño, ¿No te apetecería follar el culo de tu mami?

    Ella había entrado en el juego, no le podía decir que no y de otro lado follarme ese culo tan divino que tenía hubiera sido un sacrilegio, así que acepté, ella se puso a cuatro patas y yo poniéndome detrás de ella introduje mi polla en su interior, ella comenzó a gritar de placer, me parecía algo increíble, mientras decía:

    –Sigue mi niño rómpele el culo a tu mami.

    Y yo como un hijo obediente, jajaja se lo rompía me movía en su interior ella estaba disfrutando mucho hasta que tuvo un orgasmo impresiónate, poco después era yo quien me corría llenado su culo con mi leche, ella me beso y me dijo:

    –Muchas gracias mi niño, por la tarde que me has hecho pasar.

    Cuando salía de su chalet yo tuve la impresión de que había logrado despertar deseos incestuosos en ella.

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  • Recién estrenada como mujer trans (8)

    Recién estrenada como mujer trans (8)

    Era mi primera semana estrenada como mujer trans, este último mes había pasado muy rápido, tan rápido como todo lo que había vivido que nunca me imaginé que sería parte de mi historia. Como les contaba, soy una chica trans, mido 1.82 m y en mi primer mes pasé de tener novia y jugar fútbol, a ser compartida ahora con Diego, un chico hermoso que quería que fuera su novia.

    Estaba en un nuevo régimen de ejercicio y dieta para moldear mi cuerpo de chico deportista, a mujer fit, alta, con piernas largas, definidas y musculosas, y un culo que todos se querían comer. Había dejado que mi novia me convierta en cornudo, tuve mi primera experiencia gay, chupándole la verga a Diego en una fiesta en el departamento de mi novia, y este último fin de semana, ese mismo chico me quitó la virginidad mientras estaba convertida en mujer de pies a cabeza por mi propia novia y sus amigas, definitivamente no era el verano que tenía planificado 5 semanas atrás.

    Los días seguidos a la noche en que me entregué como mujer a Diego, no tuve mayor contacto con mi novia. Esos días el trabajo me mantenía ocupado, aunque cada momento que podía, no dejaba de pensar y revivir cada instante que pasé con Diego, casi no pensaba en mi relación con Tania, era muy raro.

    A mitad de semana estábamos mirando televisión en la noche, Tania fue al cuarto y al minuto me llama, estaba en la cama vestida con un body negro/transparente con tul y encaje, muy apretado y que contenía sus hermosos pechos que querían salirse del conjunto, y por atrás le entraba en su raja desde arriba de sus caderas, dejando esas nalgas grandes al aire libre. Mi paquetito se puso durísimo y la excitación me llenaba, me tiré encima de ella y la empecé a besar, me desnudé muy rápido, la abrí de piernas en posición misionero y le metí mi herramienta.

    Comencé a follar a mi novia y ella empezó a gemir de placer como siempre cuando le hacía el amor. De pronto cerré los ojos y dejé que el morbo se apoderara de mí, empecé a oír mis gemidos de placer en los de ella, veía a Diego desde la misma posición en la que estaba Tania, pero él follándome, comencé a hacer ruidos como él y me dejé llevar.

    Cogí a Tania y le di la vuelta poniéndola en 4, la estaba follando con furia y ella gritaba de placer. Mientras tanto seguía con mis ojos cerrados e imaginaba que era Diego follándome, en efecto, estaba loca, jajaja, pero mientras más dejaba mi mente volar, más sentido tenía todo para mí. Por momentos abría los ojos y veía el culo redondo de Tania y me imaginaba que así de rico se vería mi culo cuando me follaba Diego.

    Lo sé, estaba loca, pero estaba gozando mi locura, en eso estoy segura que mi novia debió haberse fijado de que tenía los ojos cerrados en el espejo y se movió abruptamente, se dio la vuelta sentándose en la cama con cólera en el rostro

    -¿Qué te pasa? ¿estás pensando en Diego?

    No sabía que decirle, me encontraba en un estado de excitación intensa

    -¿eso es lo que está pasando? ¿eres una marica a tiempo completo ahora?

    Sus palabras hacían que mi erección se mantuviera al 100%, me excitaba lo que me decía, ella me miró a los ojos, respiró profundo y se volvió a echar en la cama abriendo sus piernas.

    -cierra los ojos marica de mierda, no quiero que me mires

    Obedecí y dejé que me vuelva a colocar en su chochito para seguir follando.

    T: así Diego, fóllame, aaggh, necesito un hombre de verdad que me haga sentir como una mujer, aaggh, así, así, folla a tu marica

    Todo esto me tenía al borde de la locura, en eso Tania me movió y se dio la vuelta, se puso en 4 otra vez y levanto su cola

    T: folla mi culo Diego, folla este culazo ya que no tengo vagina como las mujeres, folla a tu marica, ¡dame como a una perra!

    Le metí mi paquete hasta el fondo cerré los ojos y empecé a vivir un estado de placer único, sentía que Diego me estaba follando, dejaba que los gemidos y gritos de Tania hablaran por mí, mientras que a la vez me imaginaba que era Diego quien me estaba follando, estaba mal de la cabeza, pero gozando como nunca. Tania comenzó a sobar su concha con su mano,

    T: ¡¡así Diego, sigue, aaghh, que placer, aagghh!! ¡qué placer me das Diego! Sigue, no pares, hazme mujer, reviéntame el ano, ¡aagghh! Que rico siento amor, ¡que rico!

    Tania empezó a tener un orgasmo increíble y a gritar como una puta, esto me llevó a las nubes y empecé a correrme en su culo mientras apretaba sus nalgas fuertemente. Los dos colapsamos sobre la cama, extenuados, respirando muy fuerte.

    -ven acá marica de mierda, tómate todo el semen que me dejó Diego

    Me ordenó Tania, y como la sumisa que soy, no perdí un segundo en lanzarme sobre su ano y comencé a tomarme ese líquido espeso que salía de su culo, que premio. Cuando terminé, Tania se levantó y se fue al baño diciéndome: “no eres más que una marica”.

    Ese fin de semana me vi con Diego, fuimos al cine y de ahí a follar al hotel, si bien me daba un placer increíble, regresando a casa tenía que estar con Tania y me sentía muy conflictivo. Estaba en una posición de gozar de sexo con ambos, pero no me sentía tranquilo como pareja con ninguno de los dos.

    Decidí conversar con Diego y explicarle que no podía estar con él como su novia oficial, aún tenía mucho que aprender y decidir si quería realmente hacer la transición. Aparte estaba el hecho de que tenía que trabajar ya que hasta ahora me daba cuenta de lo que costaba ser mujer: el cabello, maquillaje, tanning, uñas, pestañas, cejas, pedicure, manicure, depilación total, gimnasio y ¡ropa!, un costo brutal. Diego lo tomó con mucha calma.

    El próximo viernes decidimos ir a un bar con Tania, se había puesto muy guapa, como siempre. Tenía unas bragas de color rojo con encaje transparente y de cintura baja, la tanga le levantaba aún más su culo hermoso y redondo, lo acompañaba con un brasier que hacía juego, empujando sus tetas ricas más arriba.

    Llevaba un vestido negro de cuerina que se estiraba un poco y le quedaba totalmente ajustado al cuerpo, le cubría hasta la mitad del muslo dejando ver unas piernas torneadas y bronceadas, el vestido era sin mangas, pero le cubría la espalda totalmente y terminaba en el cuello con un cierre atrás hasta la parte de debajo de la cintura. Era una delicia, la miré, y por un minuto quería ser ella. Yo iba vestido como chico, con pantalón de vestir y corbata, pero debajo tenía una tanga en V de color negro, con los tirantes altos y el hilo que me acariciaba de una manera deliciosa mi raja con cada paso que daba.

    Nos sentamos en una mesa alta y comenzamos a ordenar tequilas. Después del cuarto shot y varias canciones bailando, el licor ya estaba poniéndonos muy alegres, la conversación se tornó pícara, hablábamos de poses que habíamos realizado, la vez que follamos en las escaleras de emergencia del edificio donde su tío tenía su firma de abogados, cuando me mamó la verga sentados atrás en un taxi sin que el conductor se diera cuenta, etc.

    En eso, Tania me dice que había un chico que no dejaba de mirarla y de sonreírle, me di la vuelta y lo vi, era un chico bastante bien parecido. No hicimos mayor caso y seguimos bebiendo, ya estábamos medios borrachos, sobre todo y ella, la conversación ya se tornó más íntima, me preguntó porque no me había molestado cuando me fue infiel con ese muchacho en su fiesta.

    -amor, me excitó mucho cuando me di cuenta que cuando follamos estabas imaginando que lo hacías con él

    -¿de verdad mi vida?, ¡cielo!

    -esa noche que estabas follando con él en la habitación y que yo estaba en la sala con Diego, cada que te escuchaba gemir y gritar de placer me ponía muy cachonda (le hablé de mi en femenino sin darme cuenta), y la excitación hacía que le mamara la verga a Diego más fuerte, más rápido y con más morbo

    -wow cariño, ¿te hubiese gustado verme en lugar de solo oírme?

    -creo que si amor

    En plena conversación, Tania se paró y me dejó ahí sentado. La seguí con la mirada mientras ella iba donde el chico que la observaba toda la noche, me parecía un papacito, alto como yo y de buen cuerpo. Intercambiaron sonrisas, ella le quitó el trago al chico de la mano, se lo tomó y se fueron a bailar por un buen rato. Yo los miraba con mucha atención mientras me terminaba mi trago y el que ella había dejado ahí.

    El chico solo tenía ojos para Tania, mientras que ella de tanto en tanto volteaba a mirarme, siempre con una sonrisa pícara y con cara de estar gozando y no solo del baile. Tania se dio la vuelta y lo cogió de las manos al chico para que la abrazara de la cintura mientras ella rozaba su culo contra el paquete de él, subía y bajaba dulcemente mirándome, levanté mi vaso y le sonreí lo cual ella entendió que le estaba dando luz verde a que siga con su juego, mientras tanto, mi tanguita ya estaba totalmente mojada de líquido por mi excitación al ver todo ese espectáculo, estaba muy cachonda y deseosa de que no parase ahí la cosa.

    En pleno baile, Tania lo dejó al chico bailando solo y vino caminando a la mesa como pantera a su presa y me dijo que la siguiera. Fuimos al baño de hombres, la borrachera la tenía totalmente desinhibida. Fuimos de frente al privado del fondo. Tania me bajó el pantalón y descubrió mi tanguita mojada

    -¡de verdad que estás echa una marica!!perra!, te pusiste uno de mis calzones

    Yo no atiné a nada, Tania me empezó a dar una mamada increíble y con mucha furia, yo estaba demasiado cachonda. En eso me mete un dedo en el culo y empieza a bombearme a la vez que succionaba mi paquetito, no pude más y me corrí en su boca. Ella tragó un poco de leche, pero la mayoría la mantuvo en su boca, se paró y me besó, estuvimos así 30 segundos compartiendo con nuestras lenguas esa leche deliciosa.

    -¿quieres verme follar a ese chico?¿te gustaría que te sea infiel?

    -me encantaría verte amor, quisiera ver cómo te penetra ese macho y verte gozar como toda una puta, no me serías infiel porque estaría ahí contigo, consintiendo todo

    -ok cariño, te voy a volver cornudo esta noche, o quizás una perra cornuda

    Salimos del baño, me dirigí a nuestra mesa y pagué la cuenta. Ella fue a buscar al chico el cual estaba confundido con la manera en que ella lo había abandonado, lo tomó de la mano y lo llevó a bailar otra vez. Tania se giró de espaldas a él otra vez, esta vez se agachó y empujó su culo contra el chico y le comenzó a bailar en perreo, el muchacho la cogió de la cintura y la apretaba contra él.

    Tania se paró otra vez y le bailaba de espalda muy lento, doblaba el cuello para hablarle al oído y me percaté que le empezó a besar y a morder la oreja, seguro que volviéndolo loco. De ahí se giró de nuevo, puso sus brazos en el cuello del chico y lo empezó a besar, mi erección regresó al 100%, se me hacía agua la boca y se me estaba saliendo la leche por los ojos disfrutando de ver a mi novia besando a otro hombre.

    Después de 20 minutos en ese plan, Tania viene a la mesa con el chico, me lo presentó, se llamaba Jorge y mis primeras impresiones eran ciertas, era un papacito de ojos verdes, trigueño claro. Tania le había dicho que yo era su compañero de cuarto y que ya era tarde así que nos teníamos que ir, pero que estaba invitado a venir con nosotras (o nosotros como le dijo), aceptó y llamamos un taxi.

    Yo me senté adelante y los dejé que se pusieran cómodos atrás, mientras que entablaba una conversación con el taxista, Tania y Jorge estaban en un besuqueo atrás, estoy segura de que Jorge podía saborear mi semen de la boca de Tania, pero eso no lo detuvo para nada. Yo seguía conversando con el taxista para que no les preste atención y de reojo los miraba, ella tenía una pierna encima de las de él, y Jorge exploraba los muslos de Tania con la mano mientras se besaban, de vez en cuando ella abría los ojos y me miraba con complicidad, que perra que era mi novia pensaba yo.

    Apenas llegamos, Tania y Jorge se fueron al sofá, yo preparé unos tragos de cuba libre y brindamos. Tania ya estaba que ardía de excitación así que se paró, lo cogió de la mano a Jorge y se empezaron a besar con desesperación. Tania me hizo una seña con una de sus manos por detrás de ella, dejé mi trago en la mesa y me acerqué detrás de ella.

    Lentamente le bajé el cierre del vestido mientras besaba su espalda y se lo empecé a bajar hasta quitárselo por completo, ahí estaba yo desnudando a mi novia mientras que se besaba con otro hombre. Jorge seguía en su besuqueo con mi novia y manoseaba todo su cuerpo, yo no me aguanté y me paré detrás de él y pasé mis manos por su pecho para desabotonar su camisa y Tania se lo quitó.

    Me paré contra su espalda y otra vez pasé mis manos por su cintura y desabroché su pantalón, me agaché y se lo empecé a quitar junto con los zapatos y las medias. En esa posición le bajé el bóxer, y su falo erecto empezó a golpear el cuerpo de mi novia, aproveché para darle un beso y un mordisco en sus nalgas, no sé si le gustó, pero no dejaba de besarse con mi novia, me fui al sillón y me empecé a desnudar, me quedé solamente con la tanguita de Tania puesta y totalmente mojada.

    No perdí tiempo y me empecé a masturbar mirándolos, las sensaciones eran indescriptibles, estaba demasiado excitada, me faltaba la respiración y mi corazón estaba a una velocidad no muy saludable estoy segura. Tania se puso de rodillas y empezó a lamer la verga de Jorge, la cual era del mismo tamaño que la mía, 15 centímetros. Tania pasaba su lengua por ese tronco, muy lento mientras lo miraba a los ojos con la cara de perra más puta que le había visto en mi vida.

    Seguía masturbándome y estaba ya a punto de correrme cuando veo a Tania mirándome, y con un dedo me llamó donde ella estaba. Fui y me arrodillé a su costado, se me derretía la boca viendo cómo se metía ese pedazo de carne y como lo chupaba. Tania puso su mano en mi cabeza y me jaló hacia ella, sacó la verga de Jorge de su boca y cogiéndola de la base me la pone en mis labios

    -prueba cariño, se ve que deseas tener esta vergota en tu boca, cómetela toda, está riquísima.

    Si tienen la oportunidad de compartir una verga con sus esposas o novias, se los recomiendo, este momento tan sublime fue realmente divino. Ahí estaba por primera vez compartiendo la verga de un hombre con mi novia, Tania estiró su mano y sacó su celular de su cartera que estaba tirado al costado, se lo dio a Jorge y capturó en la pantalla a esta preciosura de mujer mamándole la verga junto a su novio.

    Después de gozar de ese falo por un minuto, Tania y yo empezamos a lamer de arriba abajo el tronco, una de cada lado, nos mirábamos y comenzamos a besarnos, nuestros labios se tocaban con amor, mientras una verga estaba entre ambos. Comenzamos a turnarnos, chupando el falo de Jorge, 10 segundos a la vez cada una, estaba llena de saliva y con las venas a punto de estallar, después Tania masturbaba ese tronco desde la base mientras yo chupaba el fresón y me metía la mitad de esa barra en mi boca.

    Era delicioso el momento, de ahí Tania se metía todo el pene de Jorge mientras yo le chupaba los huevos, ¡olía a macho! No pude más, me levanté y me retiré a la habitación. Tania y Jorge siguieron ahí en lo suyo, gozando de sus cuerpos.

    En la habitación fui al baño a secarme el sudor, me limpié un poco y comencé a maquillarme, mientras que de la sala ya se oían los primeros gemidos de mi novia, Jorge ya estaba follándose a mi novia. Me hice un maquillaje rápido, pero si le puse cuidado a mis ojos, añadí mis pestañas postizas y me puse el lápiz labial rojo de sabor a fresa de Tania.

    Los primeros gritos de mi novia atravesaban las paredes, me puse mi brasier con las siliconas para tener un poco de busto, maquillé mi pecho en esa zona. Mientras que oía a Tania gritarle a Jorge: “!así!!así!”, me puse unas medias de net negras que me cubrían casi toda las piernas, agarré otra tanga de Tania que me quedaba apretadísima de color rojo para hacer juego con el que ella tenía puesto, me solté el cabello ya que había salido al bar con el cabello amarrado en un ‘man bun’, y salí de la habitación.

    Casi me corro en ese momento de la imagen tan hermosa, excitante y llena de morbo, Tania estaba en el sofá en cuatro, con las manos y la cara apoyadas en el respaldar, mientras que Jorge le llenaba la concha con su verga, parado al borde del sofá. Tania ya gritaba como siempre, disfrutando de ese macho, me asfixiaba el verla así.

    No se me ocurrió otra cosa más que acercarme y ponerme igual que ella a su costado, en cuatro, con nuestras piernas y brazos tocándose, me volteé para mirarla, su rostro hinchado de placer, nos empezamos a besar, éramos un par de lesbianas ahora. Sentía sus gemidos en mi boca mientras nos besábamos y también los golpes de la verga de Jorge en su interior, Tania estiró su brazo y me cogió de la cintura mientras nuestros labios seguían compartiendo el placer que sentía mi novia.

    Jorge debe haber estado alucinando y teniendo la sesión de sexo más excitante de su vida, de repente sentí su mano acariciar mis nalgas y sentí una corriente de electricidad en mi espalda. El chico se metió los dedos a la boca y me los metió en el ano, lubricándome y dilatándome, repitió eso varias veces, yo empezaba a gemir y a separar mis labios de los de mi novia, gozando yo también de este macho.

    Jorge seguía bombeando la concha de mi novia, ella tenía la cara agachada contra el respaldar del sofá y sus gritos eran más seguidos, cogí su mano y a besar su oído y a suspirarle.

    -te amo Tania, te amo mi vida, goza cielo, goza

    Y con ello Tania tuvo su primer orgasmo de la noche. Su cuerpo cayó sobre el respaldar, estaba extenuada, agitada, Jorge no perdió tiempo y con un movimiento rápido se colocó detrás de mí, sentía como su fresón recorría mi raja, besándola, sentí como soltó saliva de su boca cayendo en mi orificio y de un golpe me penetró. Uumm, estaba probando la segunda verga en mi vida, no era el tamaño de Diego, pero me estaba llenando muy rico, el morbo era más fuerte que todo. Empecé a gemir de placer casi inmediatamente, Jorge apretaba mis caderas con sus manos y me estaba bombeando con la misma fuerza que le había estado dando a mi novia 30 segundos antes, con razón la llevó al éxtasis.

    Apenas se comenzó a recuperar, Tania se sentó en el sofá a mi costado, mis gemidos la despertaron de su estado de reposo. Con una mano sacó mi paquetito de la tanguita y me empezó a masturbar muy suave mientras me hablaba

    T: así perrita, uummm, goza de esa verga, ¡uummm!, dale Jorge, dale a la perrita, uummm como le gusta, ¿verdad putita?

    -aagghh, si, si, me encanta, uummm, que rica es su verga

    T: uummm, dale papito, dale a esta mariquita, ¿te gusta ese culito?

    J: ¡sí!, aahh, que culo tan rico tiene esta marica, aahh, está apretadito, que rico aprieta mi verga

    T: si papito, dale, mira la suerte que tienes, te llevaste dos culos ricos y redondos para culear

    Tania sonreía y echaba risas, su mano seguía masturbándome ahora más rápido

    T: así marica, goza como la perra que eres

    Todo esto nos estaba llevando al punto máximo, me empecé a venir en el sofá mientras soltaba un grito de placer y Jorge no pudo más, me dio una última perforada que lo sentí en mis entrañas y soltó chorros de semen dentro de mí, ¡aagghh! Que rico, este macho me llenó todita

    T: ¡wow cariño! Hiciste lo que yo no pude, haz hecho que se venga en tu coñito, eres una perrita, marica de mierda

    Se acercó y nos besamos, Jorge se salió de mí, se acercó a nosotras y compartimos un beso triple por primera vez, créanme, si pueden hacer eso con sus parejas, ¡háganlo!, que rico de verdad. Después de unos minutos así, Jorge ya se estaba recuperando. Tania terminó de limpiar la leche que quedaba en su verga, tomó la que tenía yo en mi coñito y me lo escupió en la cara.

    -¡toma marica!!eres una puta sucia!

    Me sentí tan perra y excitada.

    Jorge jaló a Tania y la echó en el sofá, se puso en frente y la empezó a penetrar otra vez, haciéndola gemir al instante. Me paré en el sofá y me senté en la cara de mi novia, ella comenzó a lamerme el culo y a chupar mi paquetito y mis huevitos. Me estaba excitando otra vez, acerqué mi rostro y jalé la cara de Jorge hacia mí y nos empezamos a besar mientras él follaba a mi novia. Todo era increíble, Tania estaba siendo follada por Jorge, ella me chupaba la verga y metía sus dedos en mi coño, mientras yo me besaba con ese macho que me estaba volviendo cornudo una vez más. Tania se corrió otra vez y Jorge no aguantó más tampoco llenando la concha de mi mujer con su líquido viscoso.

    Nos sentamos los tres en el sofá, nadie hablaba, solo se oían nuestros jadeos y la respiración forzada de cada uno. Tania se paró y recogió la ropa de Jorge, lo ayudó a vestirse, intercambiaron teléfonos y le llamo un taxi. A Jorge se le veía un poco desconcertado, seguro pensaba que se iba a quedar toda la noche, pero Tania lo despidió, volteó y me miró

    -vamos a la recámara que aún no termino contigo y quiero venirme dos veces más por lo menos

    Esta última hora y media de sexo nos había quitado la borrachera, así que follamos un par de horas más. El sábado salí con Diego y me volvió a follar y llevarme a las nubes. El domingo regresé a mi estado de confusión, no sabía si quería ser hombre, mujer o una marica casual de closet, solo sabía que este verano estaba disfrutando del sexo al máximo.

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  • Un problema de territorialidad con los vagabundos

    Un problema de territorialidad con los vagabundos

    Llevando 4 meses de trabajo en la clínica, todo iban bien en nuestro trabajo sobre todo en lo económico pues ganamos super bien, nuestra vida de casados, las visitas ocasionales a los vagabundos todo excelente… Hasta que un día algunos problemas surgieron.

    Y fue durante nuestra visita a Héctor y Antonio, para esa ocasión mi esposa no se puso ropa interior y se puso un vestido corto que básicamente se lo puso para cubrir su cuerpo al salir de casa arropada por la oscuridad de la noche porque técnicamente era como ir desnuda.

    Llegamos a la zona, Antonio recibió de beso a mi esposa. Nos sentamos para platicar un rato con ellos, mi esposa como siempre y ya casi que automáticamente se dirige a sentarse en las piernas de Antonio, como siempre he dicho para Antonio mi esposa es como un trofeo que tiene que enseñar.

    Durante la plática Antonio de vez en cuando besaba el cuello de mi esposa, mientras manoseaba sus pechos y los apretaba, situación que calentaba el ambiente, a tal punto que terminó quitándole el vestido por la parte de arriba dejando sus pechos al descubierto. Héctor y yo habíamos quedado de espectadores viendo como Antonio estrujaba los pechos a mi esposa. Antonio empezó a lamer y chupar los pezones de Erika, por lo que Héctor se levantó para hacer lo mismo con el otro pezón de mi esposa. Para mí era maravilloso ver semejante escena a orilla de calle con otros vagabundos viendo como trataban a mi esposa.

    Mi esposa se incorporó y se puso de rodillas, sacando así las vergas de Antonio y Héctor, hoy estaban sucias pues no se habían dado el baño habitual, aunque ella acostumbrada simplemente empezó a mamarles la verga a ambos asegurándose de pasar su lengua a cada centímetro incluyendo sus huevos, el placer era mutuo yo disfrutaba viendo a mi esposa, mi esposa disfrutaba de sus vergas, Héctor y Antonio disfrutaban de la boca de mi esposa, todos contentos.

    Héctor tomó la iniciativa de querer empezar a penetrar a mi esposa por lo que termino de quitar el vestido. Mi esposa se puso en cuatro y Héctor comenzó a penetrarla poco a poco, mientras que Antonio seguía con la verga adentro de la boca de mi esposa.

    Era un mete y saca de las embestidas de Héctor, los pechos de mi esposa se movían por el movimiento brusco, mi esposa estaba bastante excitada los pelos de Héctor se humedecían por los fluidos de mi esposa, en un momento disminuyó el ritmo y le cedió el puesto a Antonio, e intercambiaron lugares.

    Antonio le comenta a Héctor: ¡Que ya la has dejado abierta!

    A lo que Héctor le responde: Es de tanto que usa ese culo esta putita. Ante el comentario mi esposa solo rio y dijo: ¡Y quiero que lo sigan usando!

    Antonio empezó a penetrar a mi esposa, era muy excitante para mi ver como se turnaban para cogérsela, en esos intercambios se había llegado a un punto en que Héctor la penetraba con la suficiente fuerza como para mover a mi esposa hacia adelante, sacándola poco a poco en medio de la calle hasta dejarla en medio a la vista de todos los grupos de indigentes, aunque claro ellos ya sabían lo que sucedía con mi esposa pero probablemente algunos nunca lo habían visto en persona, la emoción de los vagabundos se hacía sentir.

    Pero mi esposa y Héctor regresaron hacia nuestro respectivo lugar y nos alejamos más de la orilla para más “privacidad”, se sentaron y mi esposa continua con un oral a ambos estando en cuatro siempre, pasando su lengua desde la punta de sus vergas hasta sus peludos huevos para luego chuparlos, las vergas de ambos estaban relucientes de saliva bien lavadas por la boca de mi esposa, ella estaba bien concentrada en lo que estaba haciendo y yo bien fuera de si viendo a mi esposa.

    Un sonido de una nalgada fuerte y el estremecer de mi esposa nos sacaron del transe, era el vagabundo que se había incorporado la última vez, cuando lo vi ya tenía su verga de afuera masturbándose, mi esposa gira su cabeza para verlo y él le dice:

    -¡Hola zorra! Solo tenía algo de frío y vi que estabas ofreciendo el culo así que meteré mi verga aquí para entrar en calor.

    Sus palabras fueron como hipnóticas pues mientras lo decía nadie se movió a la vez que el sin mediar palabra empezó a penetrar a mi esposa, con una forma serena y tranquila. Mi esposa gemía de una forma suave ante el lento placer que le ofrecía ese vagabundo y para ahogar esos gemidos Antonio le metió su verga en la boca para que continuara haciendo su trabajo.

    Este vagabundo fue como un fantasma solo apareció de la nada y directo a penetrar a mi esposa, sin pedir permiso ni nada… Sobaba el culo de mi esposa con mucha delicadeza disfrutando de su suave y blanca piel, su verga entraba y salía de una manera tranquila disfrutando seguro de todo el interior de mi esposa.

    Todo iba perfecto entre todos, intercambiaban de lugar, mi esposa tenía orgasmos, cabalgaba hacia sus posiciones favoritas, los 3 vagabundos de igual forma disfrutando a estas alturas de la noche ya Héctor había acabado en la boca de mi esposa, Antonio estaba terminando sobre su cara y faltaba nada más el último… pero una voz nos volvió a interrumpir.

    El vagabundo que faltaba por terminar se detuvo en seco, y los otros dos se pusieron de pie, yo me quedé extrañado por la situación y mi esposa seguía en cuatro…

    -Así que esta es la famosa puta que viene por las noches –dijo viéndola

    Por cierto, quien había llegado era otro vagabundo… de aspecto muy descuidado probablemente uno de los más descuidados, pero con cierto aire de diferencia con los demás…

    Antonio inmediatamente le salió al encuentro, ¡eh Julio!

    Vaya sorpresa tenía el mismo nombre del abuelo de mi esposa…

    Ya sabes que aquí es muy raro que vengan mujeres y no la compartes le dice de manera seria a Antonio, lo que él le responde: ¡Pues no te hagas pues ya sabias además siempre ella ha decidido con quien estar de puta!

    El vagabundo que se estaba cogiendo a mi esposa se detuvo y abordó a Julio, explicándole la situación, pero seguían hablando… Por lo que mi esposa también se incorporó se puso a la par mía, mientras lo hacía Julio la miraba de reojo inspeccionándola.

    -Oye ven –dijo Julio a mi esposa… Y ella un poco dudosa se acercó … entonces Julio le apretó los pechos y los pezones… Son duros y firmes dijo él.

    -Ahora ponte en cuatro que voy yo… Mi esposa no hizo caso a esa petición de igual forma yo me rehusé, entonces nuevamente Julio empezó a discutir con Antonio… Hubo un momento en que se separaron de nosotros… y Antonio luego regresó a hablar con nosotros dos.

    Antonio tranquilamente nos dice: Les voy a explicar… Julio viene siendo como el jefe de esta calle junto a mí, somos los que más atentos somos dentro de lo que cabe, yo paso en esta esquina de la calle y el en el otro extremo y así nosotros cuidamos a nuestra gente ya que no hay nadie que vele por nosotros y a veces somos víctimas de otras personas.

    -Pero es obvio que Julio ya sabía –dije interrumpiendo.

    -Si, pero Héctor y yo siempre hemos hablado con él, a manera que no interrumpa nada, pero ya no se puede hacer más… Y… -Antonio nuevamente es interrumpido por Julio.

    -Bueno… aquí hay dos opciones –dijo Julio

    Se bajó lo harapos dejando ver su verga y sinceramente no era grande, pero si gruesa, era como un cono… según recuerdo la cabeza era delgada pero que el resto de su verga se engrosaba… era como un cono… no hay otra explicación. Pero eso sí, una verga bastante sucia más que el otro vagabundo.

    -Muy bien putita te incas a lamerme toda la verga o ya no regresan, y si regresan Héctor y Antonio se van… – sentenció por ultimo.

    Se nos heló la sangre pues vaya situación en la que nos habíamos metido y llevarnos de por medio a Héctor y Antonio.

    A la vez reaccioné y le dije: -Bueno pero con la condición que te tomemos un examen…

    Julio se río y dijo que él no se iba a someter a ningún examen… entonces ambos nos negamos… Le sugerimos preservativos también ya que no queríamos estar en el embrollo nuevamente de estar haciendo tantos exámenes, análisis, tener que dar más explicaciones, etc…

    La negociación llegó a punto muerto… por lo que solo preguntamos qué era lo que quería… Cogerme a la puta de tu esposa por supuesto, que sea mi puta, pero frente a todos… Lo haré 4 veces, eso no paga la cuota pero con eso basta por hoy… Muy bien dije, pero hagamos lo que te he dicho… preservativo o exámenes… Nuevamente llegamos a otro punto muerto.

    Hablamos con Antonio por aparte, y sinceramente decidimos retirarnos pues no era justo que ellos dos perdieran su “hogar” por culpa de nosotros, por lo que agarramos nuestras cosas, mi esposa se besó por última vez con Héctor y Antonio… Ellos le dijeron algo a ella que la animó y la hicieron sonreír, también se despidieron de mi de manera triste pero levantándome el ánimo….

    De camino en el auto hablamos sobre lo sucedido, ella estaba muy triste porque quiérase o no les hemos tomado mucho cariño a ellos y que saliera ese tipo de repente era bastante molesto, nos sentíamos casi que impotentes… pero bueno… llegamos a nuestra casa, nos duchamos y dormimos hasta las 10 am del día siguiente… En la noche ambos teníamos turno.

    Mientras transcurría el día y nos alistábamos para ir a trabajar, abordamos nuevamente el tema sobre qué hacer… si definitivamente ya no ir y buscar aventuras por aparte o hacer el sacrificio… Por el momento decidimos buscar aventuras por aparte y diciendo eso, mi esposa llevó en su bolso el otro vestido de enfermera que queda muy corto por si sale algún paciente caliente para que solo la tocase, cosa que esa noche no fue así…

    Habían pasado ya dos semanas desde se incidente por lo que empezamos a pensar diferentes opciones, la primera fue invitarlos a nuestra casa cosa que al pensarlo bien decidimos que no, lo siguiente fue llevarlos a otro sitio, pero siempre íbamos a ser vistos por lo que tampoco contaba con una opción.

    Y hablando de opciones recordé los dos tipos de la tienda y al chico de la gasolinera… Por lo que se lo comenté a mi esposa y me pidió tiempo pues ya seria presentarte como una puta y seria su etiqueta al entrar a la tienda o ir a la gasolinera…

    Días después mi esposa me dice que si estaba decidida, pero para comenzar con el chico de la gasolinera, por lo que pusimos rumbo a ese lugar con la esperanza de encontrarlo y pues no estaba pero era porque su turno comenzaba a las 11 de la noche y faltaba una hora por lo que decidimos esperarlo y finalmente llegó pero esperamos mas mientras recibida el turno… Finalmente el chico estaba desocupado por lo que mi esposa se baja, yo me quedé en el auto por el momento.

    Cuando la vio, él se quedó pálido sus ojos directo a sus pechos por los pezones marcados por su blusa transparente y su mini falda negra, mi esposa lo saludo y hablaron un rato, los vi reírse, sonreírse y el chico volteo para todos lados y asintió con la cabeza todo rojo y casi sudando, mi esposa regresó al auto y me comentó que ella le había hecho mención sobre cuando la vió desnuda en los baños, el chico le preguntó que quienes eran los que estaban atrás esa vez y ella le explicó.

    Además, le preguntó si de verdad se iba a dejar coger a la vista de todos fuera del auto y ella le dijo que Sí y que aprovechaba a decirle que aún seguía dispuesta si es que no se acobardaba como la última vez y asintió con la cabeza, entonces caí en cuenta que había sido eso que se había puesto rojo…

    Entonces yo la interrumpí y le pregunté: ¿Entonces que estas esperando mi amor?

    A que venga el coordinador del turno para no dejar solo los surtidores, mas fue la pregunta cuando el coordinador llegó, un par de minutos de espera mas y estaba listo, en ese momento no sabía que excusa o que había dicho a su jefe, pero lo dejo ir…

    El chico entró al baño de hombre, mi esposa bajo rápido y fue tras él, esperé tal vez unos 10 minutos dándoles tiempo, y después me bajé y entré al baño de hombre de manera silenciosa, solo se escuchaban los pujidos de mi esposa y vi una de las escenas mas excitante y morbosas de mi esposa… ella apoyada en un lavamanos mientras el chico le daba por su ya resbaladiza vagina y así estuvieron un par de minutos, yo me regresé al auto pues únicamente quería saber si lo estaba disfrutando y su rostro hablaba más que sus palabras…

    Tal vez habían pasado unos 20 minutos en total cuando el chico de la gasolinera sale del baño, pero mi novia no… Y eso me llenó de mucha curiosidad, entonces el jefe se acerca a él, intercambian un par de palabras y el asiente con la cabeza, entonces el jefe de él rápidamente toma camino hacia el baño de hombres, eso me tomo por sorpresa…

    Espere un par de minutos más e hice lo mismo ir de manera discreta al baño para ver que ocurría y nuevamente escuchaba a mi esposa gemir, mientras el tipo le decía mil y una cosas sobre lo buena que estaba y lo puta que era, nii los vagabundos le decían tales cosas a mi esposa, entonces el señor que la cogía le pidió que se sentara sobre los lavamanos y empezó a meterle los dedos en su vagina y a hacerle un oral, así que me retiré al auto para esperarla… Al yo salir y subirme al auto, el chico de la gasolinera salió apurado hacia el baño y con la misma salió… supuse quería darle alguna indicación o algo…

    A los minutos salió el que es jefe del chico, luego mi esposa ya con el vestido puesto… Se subió al auto y busco a abrazarme rápido, y me comentó todo lo que había sucedido, incluyendo que le ofrecieron trabajar en esa gasolinera de edecan… cosa que rechazó, entonces le dieron una hoja de los horarios de ambos, después de eso fuimos a casa, se dio un buen baño y nos dispusimos a dormir.

    Aun gozábamos de días libres en el trabajo y pretendíamos ir a la gasolinera nuevamente pues el coordinador iba a estar de turno nocturno, pero en esto hacía falta algo… esa pizca de morbo que nos gustaba y era ver el contraste de mi esposa bien aseada con sus cremas, piel blanca y por otro lado lo descuidado de los vagabundos con su piel quemada o con cayos por el roce con el suelo, ese contraste de una niña a la par de unos señores que le duplican la edad… Además, su fama de puta ya seria en dos lugares en la ex constructora y en esa gasolinera… y ya que caímos en el tema de “puta” eso mismo fue la solución al problema.

    Como había mencionado al principio de todo ella era muy buena en la resolución de problemas y como dije, la solución el mismo problema lo estaba dando… era darle lo que quería pero hacerlo ceder ante las insinuaciones para luego nosotros obtener lo que queremos, en resumen aplicar algo similar a psicología inversa, con la vestimenta más sexy, provocativa y un detallado maquillaje, pasamos por la tienda pero mi esposa ignoró por completo a los dos que atendían, y pusimos manos a la obra esa noche…

    Llegamos a la ex constructora, Héctor y Antonio pelaron los ojos cuando nos vieron pues sabían que si llegábamos era para aceptar, le pedí a Antonio que nos guiara hasta donde dormía Julio y así lo hizo, la situación era un poco tensa, mi esposa estaba nerviosa y yo atento a lo que sucedía, Antonio y Héctor nos seguían de cerca por cualquier cosa… Llegamos y a Julio le brillaron los ojos cuando vio a mi esposa, la saludo de beso en la mejilla y mi esposa le correspondió.

    Tomaron asiento frente a frente en unas cubetas que tenían al revés, mi esposa en todo momento trató de dirigir ella la conversación, yo me mantuve al margen pues no quería que el tipo se exaltara, Antonio y Héctor se fueron para no hacer número.

    Durante la conversación mi esposa abría de vez en cuando sus piernas para darle visión de sus labios vaginales, o se acercaba a Julio para que sintiera su aroma, Julio se mostraba algo inquieto y hacia preguntas bastante directas, o cosas así, llegados a un punto mi esposa le ofreció un baile improvisado pero siempre con su ropa puesta, Julio encantado aceptó y a medida mi esposa baila, ella bajaba su culo entre medio de las piernas de Julio o se sentaba de frente a él, era una táctica similar a la que aplicamos con Antonio y los demás… Julio ya estaba decidido sacando su verga… Mi esposa le sonrió y con su dedo jugó con el glande.

    Era el punto que queríamos, mi esposa le empezaba a decir que le gustaría saborearla y que como se ha de sentir adentro de ella, o que cuando ella estuviese en su casa dormir con todo su semen adentro, eso puso a mil a Julio y le subió el vestido completamente… ella lo detuvo y le dijo de manera solloza y tierna que quería el favor de él y a cambio podría obtener lo que quisiera cuando quisiera… Julio entre regañadientes aceptó a cambio que mi esposa se quedara a dormir con él esa misma noche…

    Vaya giro mas inesperado…. Era cuestión de decidir rápido, aunque habíamos logrado que aceptara pero no contábamos con esa petición, ahí nos dimos cuenta que tonto no era… ¿Solo dormir? Preguntó mi esposa…

    -Si –dijo Julio de una manera escueta.

    Mi esposa suspiró y le dijo que estaba bien, que no habría problema siempre y cuando sea solo dormir, por lo que Julio acepta el trato, ya eran cerca de las 11 de la noche probablemente por lo que el hacer eso no sería tan complicado pues a fin de cuenta el sueño ya rondaba entre nosotros.

    Julio rápidamente fue acomodar unos cartones y a improvisar una almohada para mi esposa, todo detrás de unos muros pues querían “privacidad”, mi esposa se alistó para dormir con el tipo o al menos intentar dormir con él… algo que ni Antonio había logrado. Ella sensualmente se quitó todo quedando totalmente desnuda ante él, Julio no cabía de la emoción nuevamente su erección era muy notoria…

    -¡Espera! –dijo Julio…

    Yo también me quitaré el pantalón así dormiremos más cómodos, mi esposa se puso bastante nerviosa pues no sabía si mientras ella durmiera el intentaría algo, ella me vió a mi y le hice saber con señas que estaré al pendiente, por lo que ella se acostó de cucharita con el vagabundo.

    -¿No olvidas algo? preguntó Julio…

    -¿Qué cosa? dijo mi esposa…

    -Pues el beso de buenas noches… -dijo Julio.

    Entonces agarró el mentón de mi esposa y la giró a la boca de él para besarla, beso que mi esposa le correspondió y así estuvieron unos minutos, hasta que se separaron… la verga de Julio seguía al máximo de su erección, su glande estaba apoyada en un glúteo de mi esposa y babeándola toda con su liquido preseminal… Al final después de tanto lograron dormirse.

    Se hizo aproximadamente las 6 am… mientras yo había quedado clareado toda la noche, solo con un par de vagabundos haciéndome compañía, mi esposa despertó, mientras que Julio se había separado de ella en el transcurso de la noche, pero igual forma ella lo despertó, cuando ya estaba en sus 5 sentidos se logró levantarse, charlamos un rato y quedamos en regresar mas tarde por la muestra, el cual aceptó.

    Esta fue una de las noches mas complicadas para mi esposa y para mi, pues no sabíamos si Julio se quería aprovechar pero afortunadamente pudo mas el sueño, espero poder compartir mas adelante la siguiente experiencia pues es mas pesada y no todo es color de rosa en lo que se cuenta aquí.

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