Autor: admin

  • Sexo mientras hablo por teléfono

    Sexo mientras hablo por teléfono

    Soy gay totalmente pasivo, esto lo decidí tras darme cuenta que el placer anal es mejor que usar mi pene.

    Sumado a esto mi pene es pequeño, esto nunca me produjo inseguridades porque tenía claro que mi rol en el sexo era ser el pasivo, por la facilidad con la que mi ano se abría y el placer que me producía meter dos dedos por ahí.

    En todo caso tuve la fortuna de conocer a mi novio y actualmente llevemos una relación de 12 años.

    La historia que les quiero es acerca de como mi novio me cogió mientras hablaba por teléfono con mi hermana

    Actualmente vivo con mi novio en un apartamento, vivimos allí hace 6 años y al principio los vecinos pensaron que éramos amigos pero luego se fueron dando cuenta.

    Mi novio es financiero y trabaja en una multinacional, ese día mi hermana me llamó para saber cómo estaba, acostumbramos tener sexo más o menos 4 veces a la semana y ese día mi novio llegó bastante excitado, se sacó el pene y yo con un gesto le dije que espere a que acabe la llamada.

    Pasaron 10 minutos y aún no así que me dijo al odio que yo me acostara de ladito o de cucharita y el hacía el resto.

    Me bajo la pantaloneta que tenía e hizo la tanga a un lado para poder chupar mi ano. Por cierto uso ropa interior femenina hace como 8 años, lo hago porque hace sentir libre y así reafirmo mi rol femenino en la relación lo cual me encanta.

    El caso es que mi novio estaba dilatando mi ano y yo estaba bastante relajado hablando con mi hermana, empiezo a sentir como mi ano se traga todo el pene y mi novio se empieza a mover lentamente.

    Al contrario de la fantasía que se ve en las películas porno, no se me escapó ningún gemido tan solo me relajé y dejé que mi novio me penetrara placentera mente, sentir como mi ano se abre para dejar que entre todo el pene de mi novio es algo que me encanta.

    El seguía cogiéndome silenciosamente mientras yo hablaba super relajado con mi hermana quien entre otras cosas me preguntó por mi novio. Jaja si ella supiera…

    Sentir el pene de mi novio adentro y profundo me hace sentir super tranquilo, protegido y seguro lo que hizo que la conversación con mi hermana fuera más fluida.

    Finalmente siento como no culo se llena de semen y también siento como poco a poco el pene de mi novio pierde su erección, luego el saco su pene de mi ano y fue por toallas para limpiarme.

    Si cogemos sin condón, pero es por qué nos tenemos mucha confianza, yo solo pruebo el pene de él, y él solo prueba mi culo.

    Después de limpiarme yo quedé en la misma posición y él se fue a ver su show de luchitas de wwe por Netflix y yo quedé ahí con las nalgas al aire jeje.

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  • Mi esposa con Alex, single de Twitter

    Mi esposa con Alex, single de Twitter

    Que tal amigos míos, aquí nuevamente Axl, un esposo cornudo que le encanta ver a su rica esposa Candy siendo poseída y cogida por otros hombres…

    En esta ocasión les vengo a platicar lo último que hicimos, esto fue el domingo 23 de febrero de este año.

    Esa mañana amanecí muy pero muy caliente, me fui a trabajar y se me ocurrió escribirle a nuestro single de planta Alex al quien contactamos por X (twitter), le propuse un rico encuentro y así empezó el plan, para no hacer esto tan largo les contare desde que llegamos al motel.

    Al entrar a la habitación Candy se seto en un sillón, Alex en la cama y yo en el potro del amor, así estuvimos platicando de todo un poco, Alex entro a darse un baño y Candy se sentó en la cama, donde yo me puse a hacerle compañía también, platicamos, jugamos y comencé a besarle el cuello, manosearle las tetas, las nalgas, todo esto con ropa, cuando escuché que Alex ya iba a salir, le dije al oído que yo solo quería ver, a lo que ella me sonrió y me dijo que estaba bien.

    Cuando Alex salió del baño, salió completamente desnudo, con esa verga colgando, se sentó en la cama con nosotros dejando a Candy en medio, seguimos platicando, viendo tv y cuando me voltee veo que mi esposa ya estaba acariciando de la forma más natural esa verga que se iba a comer, seguimos viendo tv y él ya le estaba metiendo mano en la blusa y fue cuando comenzaron los besitos cachondos, él le decía que le encantaban sus nalgas mientras se las agarraba, yo me levante para ir por unas cervezas y al darme vuelta él ya la tenía acostada en la cama besándola y sin blusa, ella llevaba un rico coordinado color coral, con brasiere de encaje y una tanga que con su piel blanca la hace ver muy sexy.

    Yo me volví a sentar en el potro del amor y solo veía como le chupaba las tetas, y la masturbaba por encima de la tanga, fue bajando poco a poco con unos besos, mientras ella se quitaba la tanga, hasta llegar a su vagina y comenzó a darle un rico oral mientras le metía uno que otro dedito, Alex me aventó la tanga en la cara, y estaba mojadita de lo excitada que ya la tenía.

    Se topo con la sorpresa de que estaba completamente rasuradita, suavecita y muy sexy, ahí estuvo dándole oral, yo solo escuchaba como gemía, y veía como se hundía en sus piernas.

    Así la tuvo un rato y luego se levantó y puso su pene a altura de la cara de mi esposa, ella enseguida sin dudar ni pensar se la metió a la boca y el la seguía masturbando, ahí cambiaron os gemidos y se escuchaba como si se estuviera ahogando mientras gemía a la vez por la metida de dedos que le estaban dando, no pude evitarlo y me acerque para chupar un poquito de esos ricos jugos, ella solo me aparto y entendí que solo debía ver, me acosté a lado de ella y volteo a besarme mientras Alex le pegaba con su verga en la cara, así estuvieron un rato hasta que Candy le pidió que ya se la metiera.

    Nuevamente le abrió bien las piernas y comenzó a penetrarla de una forma suave y lenta mientras la besaba y ella volteaba a besarme a mi de vez en cuando, Alex empezó a darle más y más rápido y ella gemía mas y más fuerte, así se la estuvo cogiendo por un buen rato, yo solo veía como rebotaban sus tetas con cada envestida y la escuchaba gemir, con lo que me gusta tanto ver como entra una verga en la vagina jugos de mi esposa, ella se movía al ritmo de las embestidas de Alex, Candy lo acariciaba, le agarraba las nalgas para aumentar las embestidas y ella solita se abría bien las piernas para que le entrara más.

    Él de vez en cuando le sacaba la verga para frotarla en su clítoris y masturbarla, después de un rato en esa posición ella se voltea y se pone de perrito bien empinada como tanto le encanta y empieza a mover las caderas como sabe hacerlo muy bien mientras Alex solo la nalguea y empieza a dejar rojitas sus nalgas, se las abría y acariciaba su ano de una forma tan sexi mientras aumentaba sus embestidas, empezó a darle cada vez mas duro y la tenía jalando del cabello y la nalgueaba mientras ella gritaba de placer y apretaba las sábanas al mismo tiempo.

    Cambiaron de posición, ella poniéndose de ladito y levantando una pierna, una posición que a ella le encanta y logra llegar al orgasmo muy rico, así la estuvo cogiendo otro rato hasta que se la saco y volvió a masturbarla hasta que la hizo tener un rico squirt mamándole las tetas escuchando un orgasmo tras otro, terminaron por un rato y se recostaron un rato, ella en el pecho de él, dándome las nalgas a mi hasta que comenzó a masturbarlo otra vez para conseguir otra erección que llego muy rápido, ella lo beso y se montó en el mientras seguían em ese beso tan apasionado.

    Candy solita se acomodó y se metió la verga de nuestro amigo para comenzar a cabalgar de una forma muy rica mientras me veía a los ojos y me decía que me amaba, esas palabras me pusieron a full y ya no aguanté, tuve que masturbarme mas y mas fuerte hasta venirme mientras veía a mi esposa coger con otro.

    Alex le abría las nalgas frente a mí y podía ver como entraba y salía su verga de mi esposa, así estuvieron otro rato, ella solo con movimiento de cadera, alternando la velocidad pera después acomodarse y comenzar a dar unos ricos sentones, ates de terminar otra vez, ella se baja él la empuja para dejarla bien abierta y nuevamente penetrarla así y hacerla acabar por una vez más, ahí nuevamente se recostaron esta vez mas separados y ella al hablarme vio que ya me había venido en mis manos y solo se rio un poco para darme un beso y decir una vez más que me amaba.

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  • Su enorme pene negro

    Su enorme pene negro

    —Tú sabes el tiempo que llevo tras de ti… —gruñe él, recorriendo su cuerpo con las manos.

    Ella sonríe. Él la sienta frente a él, saca su enorme pene negro y lo deja frente a su cara. Ella lo toma, lo lame, lo escupe. Lo mete en su boca, hundiéndose hasta donde puede.

    Él gime, la sujeta por el pelo y la empuja más. Su saliva chorrea, su garganta se cierra. Intenta apartarse, pero él no la deja.

    —Trágatelo.

    Ella jadea, se atraganta, pero él sigue. Hasta que se harta y la suelta. La gira, la empuja contra el sofá, abre sus nalgas y frota su cabeza contra su coño mojado.

    Ella gime. Él la penetra de golpe.

    —Mierda… —gime ella, sintiéndose llena.

    Él la agarra fuerte y empieza a follarla. Duro. Sin pausa. Su cuerpo choca contra el de ella, sus nalgas tiemblan con cada embestida. Ella apenas puede respirar.

    —Eso… así… —murmura ella, abriéndose más para él.

    Pero él no se conforma. La levanta, la empuja contra la pared y la mete de nuevo. Más hondo, más fuerte.

    —Sabía que eras una putita… —gruñe en su oído.

    Ella grita, tiembla, el placer la desgarra. Su coño aprieta con fuerza, él lo siente y no aguanta más. Sale de ella, la tira al sofá y deja que su semen caliente caiga sobre su piel.

    Se quedan así, respirando fuerte.

    Ella sonríe.

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  • Alejandra mi mujer (de santa a diabla)

    Alejandra mi mujer (de santa a diabla)

    Con mi mujer nos conocimos hace 27 años, pero fue hace 11 qué nos sumergimos en el sexo liberal, ella tenía 40 recién complidos y yo 42.

    Siempre fuimos muy activos sexualmente, pero yo siempre fui un pervertido y ella más bien una santa mentalmente hablando. Si bien yo le propuse desde siempre hacer un trío un intercambio o que ella probara a otro sola, siempre me decía que no, que ella no era una puta…

    Los años pasaron y jamás dejé de jugar con mi mente y mis palabras. A la hora de tener sexo siempre le repetía mis fantasías y comencé a pedirle que se vistiera más sexi, provocativa, que mostrará sus atributos. Alejandra no es una mujer bella de rostro pero tiene buenas tetas grandes y firmes, una cola bien redonda y firme qué van bien acompañadas de buenas caderas y hermosas piernas.

    Una noche mientras cogíamos le propuse ponerse un micro bikini para irnos a la playa y para mi sorpresa, dijo que si, que le comprara uno a mi gusto y ella se lo ponía.

    Ale: ¿te vas a bancar qué todos me miren?

    Yo: Si, obvio, es lo que quiero…

    Ale: Dale, te voy a cumplir tu fantasía pero luego aguanta…

    Día siguiente a primera hora nos fuimos a una tienda y elegimos el bikini, super chico y de color blanco, pero aprovechando la oportunidad la hice comprar tangas bien chicas y calzas de varios colores a mi gusto para hacerla vestir provocativa… Una vez más para mi sorpresa ella se eligió unas blusas muy escotada y un par de short cortos, uno de jean y otros de tela amarilla casi traslúcido.

    Ese día me fui feliz y mi cabeza volaba imaginando, pero al llegar a casa se probó cada prenda y me volvía loco verla vestida así.

    Al siguiente día arreglamos con mi madre para dejarle nuestros hijos y nos fuimos solos a la playa, alquilamos una cabaña para pasar el día y ella vestirse tranquila sin tener que salir de casa así…

    La bikini era realmente pequeña, le quedaba toda la cola de afuera, adelante apenas cubría y las tetas cubría algo más que los pezones, una locura.

    Para salir encima se colocó el short amarillo y dado lo pequeño del bikini, la cola se lo tragaba todo y dejaba las nalgas muy repartidas, arriba una blusa blanca traslúcida y muy escotada… Desde que salimos de la cabaña hasta la playa fue un deleite para mi verla así, y fue un deleite para cada hombre. Podía notar los comentarios molestos de otras mujeres, las miradas y comentarios de hombres y cuando se lo decía a ella solo sonreí y me decía que era malo, pero pude notar que estaba a gusto.

    Esa noche cogimos como salvajes y cuando ella estaba cabalgándome, le metí un dedo en el culo.

    Eso la excitó tanto que sus gemidos y movimientos aumentaron de forma salvaje y me inundó con su acabada… Seguimos de misionero y entre besos y gemidos fue que me dijo…

    -qué rico sentí ese dedo, me gustó sentir la penetración en las dos partes.

    -si te gustó el dedo ¡imagina otra pija! ¿No quieres probar?

    -sí, quiero… ¡Quiero hacerlo contigo y con otros!

    Fue una noche de lujuria y al otro día pensé ya no diría lo mismo pero al tocarle el tema me volvió a repetir que si quería intentarlo, que buscará a alguien para el trío… por lo que le respondí que lo buscará ella a su gusto y para seguir sorprendiéndome busco una página hot y subió fotos de sus tetas, culo y algunas posiciones sin que se le viera la cara, “por las dudas me decía…”.

    Pero no fue en esa páginas que conseguimos a alguien. Al sábado siguiente nos fuimos a bailar y se vistió muy sexi.

    Pantalón blanco, tacos rojos y remera roja ajustada que marcaban mucho sus tetas y sus pezones, pude notar que estaba muy activa y muy insinuante, me besaba muy caliente, hacía que la abrazara por detrás y se movía provocando que mi pija estuviera muy dura.

    Pasó la noche y eso de las 3 nos fuimos muy alzados y con ganas de coger pero apenas subimos a la camioneta ella me dijo…

    -hoy estuve a punto de invitarte para hacer el trío…

    -¿viste alguien que te gustó?

    -si, está buenísimo y me miro toda la noche, solo que no se si querrá hacer algo así.

    -¡volvemos! Yo me quedo en la camioneta y tu búscalo, proponle… si quiere bien y sino cógetelo tu sola…

    -¡mmm! No, solo si acepta hacer el trío…

    -¿Estás seguro que te la vas a bancar?

    -¡sí, dale porfi!

    -¡OK! Regresa que lo encaro.

    Me quede a 2 cuadras del local y la vi partir, dejaba un rastro de seducción y me puse a imaginar como iba a ser esa noche, pero mi imaginación quedaría corta… 45 minutos después llega ella pero pude verlo a él más atrás parado contra un árbol esperando. Viene por mi ventana y me dice.

    Ale: ¿estás seguro? ¿No te vas arrepentir? El aceptó, parece que también tiene tus mismas fantasías…

    Yo: tráelo, no me voy arrepentir.

    Así que lo llamó y nos presentó, él se llama Marcelo y se sentaron juntos en el asiento trasero.

    Apenas salimos Ale me preguntó si podía jugar en el camino a lo que respondí que si y comenzó a besarlo de forma muy caliente… Les aseguro que besa muy rico con sus labios carnosos y esa forma impresionante que tiene de usar la lengua.

    Comenzó a gemir y él igual, hizo que acariciar sus tetas y desprendiendo su pantalón comenzó a pajearlo… Él se retorcía y yo apenas podía ver fragmentos por el espejo ya que debía cuidar el tránsito, pero sus gemidos me excitaban. Mi verga se puso dura y comenzó a babear y hasta mariposas en el estómago sentía.

    Llegamos al motel, pagué 4 horas de habitación y apenas entramos ella continuó besándolo sin parar.

    Me desnudé y acosté mientras ellos seguían su juego de seducción yo me hacía la paja… Fue cuando Alejandra me miró y me dijo.

    -¿me dejas disfrutarlo un ratito a mi sola?

    -si, yo te miro…

    -cuando yo esté con ganas te digo y participas, ¿sí?

    -¡si dale!

    En ese momento comienzan a quitarse la ropa, ella se arrodilla y agarrando con fuerza su verga que tenía forma de banana le pasa la lengua, babea bien y luego con delicadeza se la introduce en la boca… Comienza a chupar entre gemidos y los ruidos que produce la saliva se podía notar el estado de excitación que tenía, pero a su vez que aquello le estaba gustando a tal punto no recordaba cuando me decía que ella no era una puta… De pronto me mira, saca la verga de su boca y me pregunta si me está gustando… Respondo que sí y realizo la misma pregunta.

    Yo: ¿te gusta? Lo estas disfrutando.

    Ale: me encanta, tiene una pija riquísima, no sé porque no quise hacerlo antes.

    En ese entonces él entre gemidos le dice que se acaba y ella mete su verga nuevamente en la boca, aprieta y succiona mientras su mano se la exprime… Puedo ver claramente cuando deja salir su leche y ella traga, lo que jamás me había hecho a mi, tragar o simplemente sacarme la leche con la boca lo hizo esa noche a un desconocido… No pudo con todo y entre qué se ahogaba, abre un poco y deja caer leche por la comisura de sus labios qué le llega a las tetas lo cual desparramado con las manos sin sacar la pija de Marcelo de su boca.

    Luego se acuesta a mi lado, lo llama y comienzan a coger de forma cariñosa mediante besos, lengüetazos y chupones.

    Ella se retuerce de placer y el la enviste con cariño.

    Susurrando ale le dice que tiene una pija divina, que la está sintiendo toda bien caliente y dura, que esta divino…

    Ale: ¡ay! ¡Por favor, la quiero sentir así de dura en mi culo… Cambia!

    Ahí se pone en cuatro enfrente de mí y él se la comienza a meter por el culo, hasta los huevos… Ella se agarra de las sábanas, lo mira por encima del hombro y le dice, «rompeme el culo qué me encanta, llénalo de leche» y mirándome a mi esta vez me pide que le de mi pija para chuparla, así que me acomodo y ahí comienza nuestro primer trío oficialmente.

    Casi simultáneamente Marcelo y yo nos acabamos. Puedo sentir en batir de su leche en el culo de mi mujer, pero yo también me acabo, en su boca como siempre soñé, solo que con su grado de excitación por la acabada de Marcelo qué se lo había llenado y al embestir parte de la leche salía y caía sobre mis piernas, ella abría su boca y mi leche también caí sobre mí, corriendo por mis huevos…

    Fue una locura, una hermosa locura.

    Nos tomamos un respiro, una ducha, ellos se fumaron un cigarro mientras yo tomaba una cerveza y mal terminar Alejandra se sentó sobre la verga de Marcelo y comenzó a menear sus nalgas.

    Parecía que yo no estaba allí, pero de pronto se inclinó, me miro y me pidió que se la metiera yo también… «quiero sentir dos vergas a la vez, me dijo».

    Así que le dimos doble penetración, concha y culo batían los restos de leche qué ya Marcelo le había llenado, ella gemía sin parar y repetía constantemente que estaba muy rico, que quería más, me miraba por encima de los hombros y me decía que me amaba, lo besaba a él y le decía que estaba divino, que le gustaba mucho…

    Así estuvimos las 4 horas y al terminar me pidió que fuera y pagara hasta el mediodía, así que nos quedamos.

    Cuando vine de pagar ellos se duchaban juntos, luego lo hice yo y quedamos dormidos, pero de pronto desperté, la cama estremecía y los gemidos inundaban la habitación…

    Estaban cogiendo otra vez, ella encima, pero la pija de él le entraba por culo… Las sentadillas eran fuertes y por primera vez la sentí gritar, no fuerte ¡pero si gritar!

    Me levanté y me fui a la camioneta, los deje solos y media hora después aparecieron.

    Fuimos a dejar a Marcelo a su casa y ellos se despidieron muy acaloradamente.

    Ya en la camioneta me miró, sonrió y me dijo, «gracias por esta noche, me encantó, ya quiero más…»

    Yo le respondí que también me había gustado mucho, soñaba con verte así y se me hizo realidad, es más… ¡Me gustó más de lo que pude imaginar!

    Nos besamos con muchas ganas, nos dijimos que nos amábamos varias veces y partimos…

    Esa noche solo fue el comienzo, no podíamos imaginar todo lo que se nos venía por delante sexualmente y todo lo que íbamos a disfrutar.

    Soy cornudo si, pero feliz y bendecido.

    ¡Alejandra paso de ser una santa a ser un demonio sexual!

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  • Lavando el coche pasaron cosas con mi hermana

    Lavando el coche pasaron cosas con mi hermana

    Un día después de unas navidades iba a ser un día ocupado para mí; después de envolver el resto de los regalos para mi hermana de 39 años y mis sobrinas salí a la casa de ellos. Debía conducir como cientos y cincuenta kilómetros por el campo para llegar a su casa.

    Gozamos inmensamente a través del día y cuando vino la hora de mi vuelta, decidí cargar combustible y lavar el coche a través del carwash. Patricia, mi hermana, menciono que necesitaba un poco de leche del almacén y este se encontraba seguido mi donde yo iba a cargar combustible y lavar el auto.

    Patricia es agradable, una señora con el pelo hasta el hombro que se lo ata generalmente. Su estructura es la de un tamaño media, joven y yo siempre había fantaseado sexualmente pero nunca hubo un acercamiento de ese tipo, era un secreto que había guardo siempre.

    Mientras que Patricia subió dentro de mi coche, noté sus piernas bien proporcionadas, fueron cubiertas dentro de medias verde oscuro; estas combinaban con su falda verde claro. Al subirse La falda se había montado por encima de sus piernas y yo miraba fijamente.

    Como estaba un poco atrasado, puse mi mirada fija hacia arriba, hacia los ojos marrones grandes de Patricia… había una expresión allí que no podría explicar absolutamente. Me estremecí un poco cuando sentí las acometidas de la sangre que bombeaban en mi cuerpo.

    Ocultando mi sensación trate de comenzar una charla para cubrir mi confusión, nos dirigimos hacia el almacén, pero no podía olvidarme de sus piernas.

    Podría oír la tensión en la voz de Patricia y hablaba todavía con excesiva efusión sobre lo absurdo, cuando alcanzamos el almacén, Patricia dijo que ella iba a tomar su leche mientras que yo aprovisionaba el combustible al coche.

    Cuando la puerta se cerró de golpe se me cerró el corazón, dejando escapar un suspiro audible. Comencé a aprovisionar el combustible al coche y a echar vistazos hacia ella que se veía por la ventana del almacén. Vi a Patricia mirar a través de los compartimientos de los periódicos hacia mí, sucumbiéndome un poco. Retiro la manguera del surtidor y me dirijo hacia el carwash.

    Mientras que afinaba el código de la máquina, mi corazón se hundió y saltó en el mismo golpe que Patricia conseguía entrar en el coche, jadeando levemente después de aprovisionarse en la tienda. Podía oler alcohol en su respiración y ahora sabía porqué ella había tenido un comportar medio extraño en el viaje. Los licores siempre nos ponían un poco extraño a los dos, por eso Patricia no era ninguna excepción.

    La lavada del coche comenzó su ciclo y rodarnos sobre los ejes cuando los chorros de agua caían sobre este. Nuestros ojos mostraban satisfacción y en ese momento sabíamos lo que cada uno deseaba, pero nunca nos habíamos atrevido a pedir.

    Por un momento miraba lejos, avergonzado de mí, en ese momento dos cosas sucedieron; primero, los cepillos del carwash envolvieron el coche y borraba toda visibilidad del mundo exterior; en segundo lugar, mi hermana Patricia puso su brazo a través de mi hombro y se inclinó encima de mí, trayendo sus labios tan cerca de los míos, cosa que no podía resistir a un beso inevitable.

    Nos besamos profundamente; Probaba su saliva alcohólica, dulce mientras que ella resbaló su mano detrás de mi cabeza y me tiraba de mí hacia ella profundizando el beso. Desequilibrado como estaba, alcancé mi mano por encima de su pierna que estaban revestidas por las medias verdes. Mi respiración estaba agitada y sentía el calor que emana de entre sus piernas.

    Todavía besándonos, conseguía que mis dedos exploraban la maravilla que mi hermana ocultaba entre sus piernas. Un gemido bajo de lujuria se escapó de la boca de Patricia y comencé suavemente a introducir un dedo. Pero ella saco mi mano y pensé que era todo lo que me permitiría hacer. Yo me tranquilizaba pensando que ella iba a montar el cólera, pero no, ella dibujo con mi mano un círculo y se llevó mis dedos hacia su boca, forzándome con otro beso más fogoso aun.

    El sabor salado de sus líquidos sexuales mezclado con nuestra saliva, hacia despertar nuestros sentidos y demostraba que los dos necesitábamos más…

    Detectando mi necesidad ella rompió nuestro beso y llevó mi mano a mis labios de modo que pudiera probar gusto sus fluidos. Mientras que ella iba aflojando mi cremallera de los pantalones que cubría mi pene. Empujándome para atrás, ella se inclinó sobre mí, sentía poco a poco los labios aterciopelados resbalar mi polla, la sensación mojada de su boca bañó mi ser entero llenando me éxtasis que solamente ella me puede dar.

    Soltando toda la pasión, me encontraba con mi mano derecha en ambos los agujeros de ella, Patricia se cerraba los dientes un poco, bromeando sobre mi polla mientras que ambos vibrábamos a través de una acabada gigantesca, yo en su boca y ella sobre mis dedos. Patricia estranguló un poco mi pene hasta poder tragar todo el semen que tanto deseo.

    El éxtasis que mi hermana me daba me hizo arquear sobre el asiento, enterando mis dedos sobre su ano y su raja gimiendo en voz alta.

    Patricia entonces se incorporó y limpió su cara con la parte superior de su mano. Mientras ella se sacaba su falda, yo me acomodaba para seguir con otra batalla viendo que mi pene rápidamente lograba otra erección.

    Ella sin dudarlo se puso sobre mí e introdujo mi pene en su ardiente raja, Que ya estaba súper mojada. Empezamos un bombeo casi perfecto, ella me cabalgaba como una diosa y yo empujaba hasta tratar de llegar a su útero. Estuvimos así por lo menos como 10 minutos, cosa que hizo que los dos llegáramos el clímax juntos.

    Sin decir palabra, nos acomodamos la ropa y esperamos la luz verde que indicara salir del carwash.

    Los dos nos veíamos satisfechos por realizar lo que tanto deseábamos hace años.

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  • Gracias abuelo (2 de 2)

    Gracias abuelo (2 de 2)

    Me desperté mil veces mientras dormía y a la mañana, cuando me levanté, me miré al espejo y sonreí pensando que podía ser un buen día. No estaba dispuesta a regresar a Europa con un fracaso. Además, las imágenes que tenía de lo sucedido en la tranquera con mi abuelo, en vez de atenuar mis fantasías y la ebullición de mi sangre, mis deseos se habían agrandado y todo mi cuerpo me solicitaba concluir bien lo que había allí comenzado. Era un cosquilleo permanente entre mis piernas lo que estaba sintiendo y por eso le dije a mi madre que antes de retornar a España me gustaría saludar de nuevo al abuelo y a los tíos.

    Cuando íbamos en el auto con mi madre, yo sentía mi vagina caliente y me daba cuenta que mis pensamientos danzaban enloquecidos de excitación. Lo que podía pasar con mi abuelo era la idea que me ponía en ese estado. Yo deseaba que todo transcurriera bien, pero estaba un poco nerviosa, la idea de la familia en la casa esta vez me daba miedo, porque si se enteraban, el escándalo que se armaría sería monumental. Sin embargo, era esa sensación con el peligro, de temor y de estar transgrediendo las reglas sociales aumentaban mi adrenalina y mis deseos sexuales casi como una obsesión.

    Mi abuelo no era muy discreto y varias veces tuve que hacerle señas de que hablara más bajo, porque desde que me vio llegar comenzó a excitarse con mi presencia, daba vueltas por toda la casa, me miraba todo el tiempo y me hablaba de él, de todo estos días que había pensado en mí, en lo que había pasado y, hasta me dijo en la cocina: “Me acuerdo de ese chupón que me diste” y aproveché para decirle que debía buscarse una novia. El movía sus manos nervioso, me tocaba la cabeza y los brazos, y de a ratos se perdía en la casa, en las habitaciones o por el jardín, como si no soportara mi presencia en el campo o eso lo alterara demasiado.

    Así pasó toda la mañana, yo aproveché para charlar con la familia y tomar mates con facturas. A las 12 horas ya estábamos comiendo un asado y yo me ocupaba de servir la comida, como lo había hecho siempre desde chica, también me ocupaba de servirles el postre a todos. Pero cuando le servía a mi abuelo, yo lo miraba y le hacía una sonrisa y él se inquietaba. Él estaba sentado frente mío y yo disfrutaba con eso, casi me divertía de verlo cuando lo rozaba con mi mano expresamente.

    Cuando terminamos de comer ayudé a levantar la mesa, sabía que mi abuelo vendría detrás mío como lo había hecho toda la mañana y así fue. Entramos a la casa hablando de un pullover que tenía puesto y que yo le había dicho que le quedaba lindo. El aire era raro entre nosotros, los dos ya sabíamos que nos esperaba algo más ese día, y cuando volvimos al comedor, le pregunté si se iría a dormir la siesta.

    El me respondió que si, que se acostaría un ratito, entonces aproveché para decirle que traía algo para él y metí la mano en el bolsillo de mi pantalón sacando una pastilla azul de viagra. El me miró sorprendido y dijo: “Esa es la pastilla que dicen…” entonces le dije, “Si ¿queres tomarla? ¡Te dará energías!” y el asintió rápido con la cabeza. Pero antes habíamos estado hablando de los medicamentos que tomaba habitualmente porque yo quería asegurarme que no tuviera problemas de corazón.

    El me habló de su presión arterial y que estaba muy bien desde siempre. Mi abuelo se tomó la pastilla con una botella de agua fría que sacó de la heladera, se lo veía entusiasmado y hasta me hizo reír porque la daba vueltas en la boca, la mordía y no la tragaba, y tuve que decirle : “¡Pero trágala de una vez o te hará efecto en la lengua!” y así la tragó. Yo estaba tentada de la risa.

    El calor era muy fuerte y todos se fueron hacer la siesta, salvo yo que me senté debajo de la parra para leer un relato sobre incesto que me agradaba mucho, humedeciendo siempre mi vagina , pero no tuve que esperar demasiado mi abuelo había ya terminado su siesta y venia caminado en mi dirección. Estaba bien peinado y con una camisa a cuadros, parecía que se iba a una fiesta; entonces le dije: “¿Y abuelo, vamos a caminar o no?”

    Íbamos caminando cuando me dijo preocupado que estaba nervioso porque la pastilla no le había hecho efecto; entonces le expliqué que se quedara tranquilo, que la pastilla actuaba en el momento en que él lo necesitara y cuando estuviera bien excitado vería sus efectos. Eso lo calmó.

    El me llevaba tomada del brazo y me preguntó si no tenía algún pretendiente en el pueblo y le dije bromeando: “¡Noo para qué si dentro de tres días me voy y lo tengo que dejar!” Y nos reímos por eso. Luego dimos media vuelta y volvimos sobre nuestros pasos cuando le dije: “¡Abuelo, en el medio del camino no podremos probar tu pastilla!” y él dijo que estaba buscando el lugar, y yo le sugerí que fuéramos al galpón donde guardaban ellos los tractores y las herramientas.

    Entramos al galpón, cerramos el portón y nos dirigimos directamente al fondo hasta atrás de último tractor. Allí mi abuelo se paró frente mío y me quitó la campera que colgamos sobre una herramientas contra la pared. Me tomó la cara con sus manos, sonrió y me dio un beso en la mejilla izquierda y después en la derecha, yo lo único que no quería era que me besara en la boca y no lo intentó. El me abrazó contra su cuerpo y yo le respondí con mi brazo derecho por la espalda, mientras comenzaba a sentir su sexo duro sobre mi vientre cuando me apretaba. Enseguida comenzó a tocarme el cuerpo, levantó mi pullover y me acariciaba desordenadamente, como lo había hecho la primera vez.

    Yo le pedí que se calmara, que de esa manera podríamos disfrutar más de ese momento. Tuve que repetirle varias veces que lo tomara con calma porque estaba muy nervioso desde la mañana. De todas maneras, se mostró cuidadoso con lo que yo iba diciéndole, como un chico obediente. Le expliqué que teníamos tiempo, que todos dormían la siesta y que no saldrían hasta que el sol no aflojara.

    Intentó meter la mano por mi pantalón, pero como no podía hacerlo yo misma me lo desprendí y él me lo bajó hasta las rodillas. Después de acariciar un poco mis nalgas con movimientos circulatorios y tocar mi vagina sobre la bombacha me la terminó bajando totalmente, dejándome desnuda. Yo sentía el ambiente caliente del galpón en mis nalgas, en mi vulva y sobre todo mi cuerpo que ya sudaba, eso me excitó bastante. Enseguida él desprendió su pantalón y un bulto enorme sobresalió de su calzoncillo azul y exclamó: “¡Uy, creo que funciona!”.

    Mi abuelo sacó su sexo afuera y yo lo miré asombrada del tamaño que tenía, no había pensado que hubiera sido tan grande. Su glande parecía una flor abierta y su pene era extremadamente largo, grueso, duro, y rosado, descomunal, casi como el sexo de un caballo. Era una verga tentadora que pensé rápidamente en llevármelo a la boca para saborearla entera, pero solo le toqué sus testículos, que estaban redondos y duros y después tomé el sexo entre mis dedos y le dije: “Si, claro que hizo efecto, mira como estas”.

    Yo le propuse que si quería podía tocar mis senos; entonces mi abuelo metió de nuevo su manaza debajo de mi pullover y yo me levanté la remera que llevaba y dejé mis tetas al aire, porque no tenía corpiño. El las acarició y chupó mi seno izquierdo con su boca mientras apoyaba su sexo sobre mi vulva. Yo estaba radiante de gozo y sentía el primer espasmo de tanta excitación, estaba contenta y feliz de ese placer que invadía todo mi cuerpo. Le pregunté si quería que lo chupara y cuando me dijo que si, me agaché enfrente de su sexo y me lo metí entero en la boca.

    Su glande era tan grande que cuando tocaba mi garganta me daba arcadas, pero yo seguía chupándolo de afuera hacia adentro, succionando con fuerza para aumentar su placer mientras mi abuelo gemía con una respiración agitada. El hacía movimientos suaves como si me penetrara por la boca. Yo estaba agachada y sentía mi cola desnuda casi rozar el piso de tierra lo que aumentaba mi sensación exquisita de placer.

    Estar con el cuerpo desnudo en aquel galpón caluroso por el sol de enero, escondidos para que no nos descubran, chupándole el sexo a mi abuelo de 75 años que estaba por eyacular en cualquier momento, sin remordimientos ni culpas y dispuesta a disfrutar al máximo de ese encuentro, era algo tan intenso y emocionante, que solamente las mujeres que han vivido algo parecido pueden comprenderlo. Ningún novio podría ofrecerme ese estado de excitación.

    Mi abuelo me tomó de la cabeza y me levantó hacia arriba, entonces yo me di vueltas para que el metiera su pene en la raya de mi cola, que tanto me gustaba que lo hiciera. Yo no iba a parar hasta tener mi orgasmo y esta vez yo sabía que iba a lograrlo. Él quiso penetrarme en esa posición y me acomodé frente a la rueda grande del tractor, abriendo en compás bien mis piernas, mostrándole la cola a mi abuelo. El abrió más mis nalgas y apoyó ahí su sexo, y después de tocar apenas mi vulva con sus dedos, metió su enorme sexo duro en mi vagina totalmente mojada por el flujo que me emanaba desde el interior y comenzó a bombear.

    Yo sentía esa verga grande que entraba y salía potente en mi vagina, yo sentía como me iba perforando cada vez con mayor violencia y, en esa posición, era como si me estuviera haciendo una penetración anal porque repercutía a cada movimiento en el fondo de mi vientre. Su sexo llegaba hasta el fondo de mi hueco que era chico para el tamaño de su pene. Yo sentía como ese trozo de carne me entraba apasionadamente mientras miraba de reojo su cuerpo presionando contra el mío. Siempre me gustó mirar cuando me penetran, eso aumenta mi excitación.

    Yo estaba apoyada con mi cabeza sobre el hierro de la rueda para sostenerme y aunque los golpes de mi abuelo me hacían mal, no me importaba y sentía como su pene atravesaba mi cuerpo abandonado al placer, taladrándome las paredes internas de mi vagina. Mientras tanto, yo me acariciaba con fuerzas el clítoris y con la mano izquierda pellizcaba mis pezones humedeciéndome los dedos.

    Él no hacía un simple movimiento interno de bombeo, sacaba el sexo hasta casi salir su glande, como tomando impulso, y luego lo empujaba con todo su cuerpo fuertemente. Fue hasta que a mi abuelo se le escapó su sexo afuera, y yo aproveché para decirle que si quería meterlo en mi cola podía hacerlo y él me dijo que sí Yo escuché como se chupó su dedo que apenas rozó mi ano y enseguida apoyó su sexo sin encontrar el orificio de mi recto; entonces yo misma, tomando su pija con mi mano derecha, lo guie hasta la entrada de mi cola.

    Le expliqué que fuera metiéndola lentamente porque su cabeza era demasiada grande, pero él no me escuchó y, bruto como era, me la metió de un solo golpe. Yo sentí los tejidos de mi ano romperse, sentí algunas lágrimas que saltaron de mis ojos y mi cabeza que dio de golpe contra la rueda del tractor. Luego sentí como su palo de carne empujaba hacia adentro mis excrementos, como me venía una repentina ganas de hacer caca y, de golpe, el dolor se fue transformando en placer, una enorme sensación agradable y de delicia parecía nacer desde el fondo de mi útero reventado.

    Mi abuelo me culeaba con fuerza, sosteniéndome con sus dos manos por las caderas y tirándome hacia atrás al mismo tiempo que él empujaba con todo hacia adentro mío para que su sexo entrara más profundamente. A cada golpe que me daba en el culo, yo sentía que me repercutía en lo mas profundo de mi recto, hasta el duodeno parecía recibirlo. Y al mismo instante, sentía sobre cada centímetro de mi piel el gozo que me invadía.

    Mi abuelo no me culeaba como un ser humano, él me copulaba como los animales, desesperado por sus deseos de tantos años contenido y de pronto mi cuerpo se quedó tenso, mis piernas temblaron ante una especie de descarga eléctrica se deslizó por todo mi cuerpo, como si fueran golpes epilépticos que subían desde mis pies hasta la cabeza, desde mi ano hasta mis senos, desde mis tripas hasta mis sienes y mi orgasmo reventó con tanta fuerza que creí desvanecerme. La mezcla de miedo y de prohibido me había vuelto loca y yo quería que mi abuelo continuara porque mis orgasmos no se detenían, iban reventando unos tras otros.

    Por primera vez yo tenía orgasmos múltiples que saturaban de placer hasta en mis sienes. Fue recién cuando se cansó de perforar mi culo que mi abuelo se detuvo sacando su sexo de adentro y se apoyó fatigado sobre mi espalda. En ese momento, sentir el peso de mi abuelo apoyado sobre mi espalda y su sexo, aún duro porque todavía no había eyaculado, pegado por el sudor y los flujos sobre la raya de mi cola era una sensación divina donde yo hubiera querido detener el tiempo.

    Yo pensé que allí abandonaría, pero volvió a penetrarme por la vagina, siempre con más fuerza, como si le hubiera dado rabia no haber eyaculado en mi cola. Allí yo experimenté de nuevo su sexo y sus manos que hurgaban entre mis nalgas para abrirlas más y meter más profunda su pija que ya no encontraba lugar en mi vagina llena de su carne. Mi abuelo seguía tomándome de las caderas y me penetraba fuerte; entonces yo me corrí para apoyar la cabeza sobre la goma de la rueda y poder soportar los golpes contra mi cuerpo, hasta que exploté en otro orgasmo que sentí venir desde el interior de mi estómago.

    No tenía necesidad de tocarme el clítoris ni de pellizcarme mis pezones. Hubiera querido gritar ese orgasmo del incesto que ya no me asustaba y me estaba dando tanta satisfacción que el cuerpo mío me parecía chico para tanto deleite, pero tuve miedo de que me escucharan desde afuera y gemí con una respiración fuerte y ahogada que mi abuelo también sintió y respondió con un bombeo mayor y con su propio gemido de placer, hasta que sacó su sexo medio muerto de mi vagina.

    Yo me paré y volví a chupar su sexo sucio de su esperma, de mi flujo y de mis propios excrementos, limpiándolo con mi lengua, mientras que él continuaba haciendo movimientos de penetración en mi boca y me decía que creía que ya había “escupido”. Lo chupé mucho, por todos lados, hasta que quedó bien limpio, y mi abuelo sacó su sexo de mi boca para ponerse el calzoncillo y terminar de vestirse. El volvió a acariciar mi vagina toda mojada, que comenzó a hacer ruidos extraños, eructando llena de aire, producto de ese sexo que venía de abandonarla, como si se quejara por eso…

    Él se sentó sobre una bolsa de soja y se puso a armar un cigarrillo. Yo lo hice en el piso, apoyándome en el tractor porque estaba casi desvanecida, todo mi cuerpo temblaba aún de dolor y de placer y sentía la sangre que latía por todas mis venas. Nunca en mi vida había tenido un polvo con esa intensidad; entonces yo también me vestí y los dos nos reímos cuando cada uno sacó de su bolsillo una toallita blanca para limpiarnos las manos. Después salimos del galpón y caminamos hasta la tranquera charlando de todo y de nada, y volvimos a la casa.

    Recuerdo que las marcas de esos orgasmos me quedaron pegado a la piel durante muchos días y mientras regresaba en el avión, cuando todos dormían, yo pensaba en mi abuelo, en el campo y en el galpón y, debajo de la manta que nos habían dado para cubrirnos, yo me acariciaba tiernamente la vagina por encima del pantalón. Esas vacaciones habían sido inmemorables para mí, tenía la sensación de un viaje perfectamente terminado. Yo retornaba contenta y feliz.

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  • Llevo a mi esposa a un cine porno

    Llevo a mi esposa a un cine porno

    Hola nuevamente, como ya había explicado antes cuando descubrí que mi esposa Noemi, era una gran puta en bruto me habían surgido varias fantasías, entre ellas verla coger con desconocidos.

    Un día entramos a una estación de tren y vemos en la galería un letrero donde se veía una publicidad de un cine porno, a lo que le preguntó si se animaría, a lo que me pregunta como es adentro. Si bien yo no conocía, suponía que entrabas veías las películas y de seguro al menos sexo oral te iba a tener que hacer como mínimo.

    Pero ella me pregunta si habrá más parejas y tipos solos, por lo que veíamos entrar. Y si le contesto, de seguro alguno se debe prender con alguna pareja.

    Ella me dice así como que no quería a nadie con nosotros a lo que contesto si entramos al menos a uno de seguro le vas a tener que chupar. Hasta ahí era todo suposición mía, repito no sabía como era dentro, pero era más fantasía mía que eso pasara.

    Cuando preguntamos en boletería por el precio de las entradas, hablando con el boletera había un tipo de esos desagradables que le faltó querer pagar las entradas cuando vio a mi esposa, una morocha delgada, tetona y con lindo culo, y unos labios qué era de imaginar que la chupaba bien. Al ver esa situación más quería entrar yo, fue así que pagamos las entradas y antes de entrar a la sala mi esposa fue al baño, al salir había justo en el pasillo un grupo de muchachos que la siguieron con la mirada, algo muy común también.

    Al entrar a la sala ya la película estaba corriendo así que como costaba ver por el cambio de luz, nos pusimos en la segunda o tercer fina empezando de atrás para delante, al poder ver mejor, se puede apreciar que eran todos hombres, si bien algunos eran gay, había otros que no.

    Al costado nuestro había un muchacho al que otro le estaba haciendo un buen oral y al otro costado donde ella estaba para ser más exacto había otro dos muchachos viendo la película. Yo empiezo a besarla mientras miramos la película desprendiendo a la vez la camisa que tenía ella dejando sus pechos a la vista de todos, nunca imagine que eso sería como tirar un pedazo de carne en un río con pirañas.

    En cuestión de segundo el tipo que estaba a mi lado, me dijo déjame que se las chupe por favor y paso por encima de mí, los otros dos del lado de ella hicieron lo mismo, otros más se acercaron, no sé cómo hicieron pero en segundo la habían desnudado toda, y ya tenía pijas en la cara en la boca, otros apretaban y chupaban las tetas, o le metían los dedos.

    Le devoraban la boca con semen, hasta que aparece el tipo que había visto en la boletería la toma de un brazo la lleva para un rincón apoyándola contra la pared, saca un pedazo de pene dos veces el mío, y se lo clava en su conchita, se veía como hacia bailotear las tetas con cada envestida, luego la hace arquear más y veo que se escupe la mano mojando la cabeza de su pene y se la clava en su colita haciendo pegar un grito a lo que aprovecha el pendejo de al lado y le pone la pija en su boca, haciendo hacer garganta profunda.

    Nunca había imaginado semejante situación, el tipo después de un rato se lo ve gruñir y larga un alarido, mientras da los últimas envestidas llenando su culito de leche, el muchacho que le estaba dando por la boca ya le había llenado la garganta y había sido reemplazo por un pendejito qué se dio el gusto también de cogerla. Estuvo así desnuda pasando de mano en mano como una hora, la cogieron como siete tipos más o menos en ese ese lapso.

    Cuando ya la veo que me hace seña qué no quería más me acerco y la empiezo a coger yo mientras otro le descarga leche en su cara una vez que le descargue yo mi leche, se fue se limpió y nos fuimos al pasar por la entrada estaba el tipo al que se la cogió primero el que era desagradable, la mira y le dice gracias por ser tan putita me alegraste el día, ella solo atino a mirarlo sin decir palabras y nos fuimos, en el viaje de regreso a casa me comento que le había gustado y que esperaba que a mi también me haya gustado y que no me moleste que haya sido tan puta.

    Después de eso volvimos otras veces, pero en todas fueron distintas.

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  • Confesó que me fue infiel

    Confesó que me fue infiel

    En mis anteriores relatos, les comenté que con mi ex nos divertimos mucho en lo que se refiere al sexo, donde fuera y nos dieran ganas, buscábamos la forma de saciar nuestros deseos y fantasías; esta vez no fue igual.

    Por cuestiones de trabajo de ambos, se nos dificultaba vernos por las tardes o días seguidos, la verdad a mí no se me ocurrió que haría lo que me contó, ya que nunca había mencionado que ella tenía esa “fantasía”.

    Resulta que en el trabajo que ella consiguió, hasta donde ella me había comentado, la mayoría eran mujeres y los hombres que trabajan con ella eran más jóvenes, así que no le di mucha importancia, aunque me imaginé que sería muy difícil para cualquier hombre no fantasear con ella, sus piernas, su culo redondo y que me encantaba, sus tetas del tamaño perfecto, su mirada que tenía cuando deseaba algo, eran difíciles de que no voltearan a verla, además de que ella me decía que no me preocupara por los “niños” aunque todos dos o tres años menos que ella.

    Para no aburrir, aquí está lo que me dijo un día que estábamos a punto de coger después de por lo menos un mes si nada de nada.

    Estábamos ya sin casi sin ropa y acostados en la cama, beso tras beso, le empecé a sobar las tetas, a besar su cuello, le quite el bra, me baje a besar sus tetas, mientras bajaba una mano por su espalda y tocaba sus nalgas sobre su panty, ella solo gemía y decía que no parara, que me extrañaba mucho.

    I: no pares, en verdad me hacía falta sentir tus manos

    Me distrajo un poco su comentario pero seguimos con el faje, comencé a bajar por su abdomen dándole besos y separando sus piernas de poco en poco, hasta tocar su entrepierna ya con humedad en el panty, ella solo gemía y me apretaba a su cuerpo con sus manos e intentaba dirigir mi cabeza a sus labios, me resistí un poco y le dije que lo tomara con calma, que la quería saborear toda.

    I: aaaah, es que tu si sabes lo que quieres.

    A: ¿qué dijiste?

    Me soltó y se me quedó viendo asustada, me detuve y me incorporé hincado entre sus piernas.

    I: te tengo que confesar algo, no te molestes, lo dije porque me acosté con un chico del trabajo.

    La verdad, aunque muchos fantasean ver a su mujer con otro o con tener un trío, cuando te dicen eso no sabes cómo reaccionar, me le quedé viendo y me senté a su lado.

    A: no que no tenía que preocuparme por nadie de tu trabajo.

    I: sé que te dije eso, ¿pero recuerdas que la semana pasada nos quedamos hasta tarde para entregar el reporte mensual?

    A: si, la verdad muy tarde.

    I: ok, ese día, estábamos ya por terminar el reporte y como todos estábamos cansados y con hambre, se nos ocurrió pedir comida, pero nos dijeron que como ya era tarde, no la podían entregar, solo la podrían preparar y que alguien fuera por ella, así que tres de mis compañeros y mi jefa se fueron por la comida, yo me quedé para seguir trabajando junto con Adrián.

    A: ah, con que si me dices su nombre, noto mi enojo y continúo.

    I: es un “niño”

    A: pues ni tanto, porque logro convencerte de coger con él, más bien abusado el cabrón.

    I: no te enojes más, cuando vio que se fueron los demás por la comida, se me acercó y me dijo que si no quería otro café, le dije que si y me dijo ahorita se lo traigo, le dije que lo acompañaba, así servía que estiraba las piernas, él iba atrás de mí y cuando llegamos a dónde estaba la cafetera y estaba por servirme el café, me abrazo por atrás y me apretó entre el estante de la cafetera y su cuerpo, intenté voltear y soltarme pero me no pude..

    A: no pudiste o no lo intentaste.

    I: lo intenté, pero por miedo a tirar la cafetera me detuve y solo la puse en el escritorio, me pego más su cuerpo y puede sentir su verga ya dura en mis nalgas, le dije que ni se le ocurriera seguir, pero me dio la vuelta y sin soltarme me dio un beso e intento meter su lengua, pero no lo deje, como pude logre meter mis brazos entre su cuerpo y el mío y lo separé, pero me tomo de las nalgas y me dijo al oído, la deseo desde que la vi, es muy difícil verla todos los días y llegar a mi casa a masturbarme, imaginarme entre sus piernas y tocar sus nalgas…

    Le dije que estaba loco y que solo era un niño, logre soltarme y salí de ahí, pero la verdad me excite un poco al oír eso, nunca imaginé que un “niño” quisiera estar conmigo, yo solo escuchaba y no decía nada, tenía mucho coraje pero también un poco de morbo por lo que pasaría después.

    A: ¿entonces que más pasó? ¿Estábamos a punto de comernos y me detuviste por un beso?

    I; no te entiendo, ahora quieres saber que más pasó, si estás muy enojado.

    A: pues si, no creo que ahí hubiera quedado, si no le diste una cachetada o le dijiste algo como para que no lo volviera a intentar, ¿o si?

    I: la verdad no, cuando iba de regreso a mi lugar, como te dije, note que esa situación me excito y note que empezaba a mojarme, estaba a punto de llegar a mi silla, cuando me alcanzó y me dijo que lo disculpara y que no volvería a suceder, que era muy tonto de su parte, al ser yo su jefa, le dije que pensaría si habría consecuencias o no por lo que intento, él se fue entre espantado y yo creo con frustración al no poder llegar más allá; cuando me senté, sentí más mi humedad y me prendí aún más, y como tú y yo habíamos estado sin coger por un buen rato desde que comenzó este trabajo pues la verdad, no supe bien como reaccionar.

    A: a mí no me eches la culpa, los dos tomamos nuestros trabajos y nos dijimos que éramos solo nosotros y nadie más.

    I: lo sé, pero en ese momento, me nubló la calentura y tome la decisión.

    A: ¿de cogerte a ese güey, por lo que te dijo?

    I: no te molestes mas, la verdad si, me sentí muy cachonda, así que le llame a los que fueron por la comida y me dijeron que tardarían un poco más por qué le faltó algo y que tuvieron que regresar a recogerlo, me levanté de mi lugar y lo fui a buscar a su lugar, lo encontré sentado en el escritorio, con la cabeza entre sus manos y con los ojos cerrados, cuando sintió que estaba ahí, los abrió y se paró frente de mi, no supo que decir ni hacer, entonces le tome la mano y lo lleve al área de servicio sin decir nada, al entrar ahí, le dije ahorita me dejas como estaba o mejor te vas, no lo dudo y me beso muy fuerte, muy rápido, muy mal la verdad, se notaba que eran sus primeros besos…

    Me acerco a su cuerpo y sentí que otra vez se le ponía dura, le puse mi mano en su verga y el me tomo de las nalgas, le dije que con calma, pero no le hizo caso, me intento bajar el pantalón, pero era tan brusco que no pudo, lo separé un poco y yo me baje el pantalón, cuando me vio con el pantalón en los tobillos, abrió aún más sus ojos e inmediatamente se me abalanzó a besarme las piernas y me bajo mi ropa interior, me tocó con brusquedad mis labios, pero como sintió que ya estaba húmeda, me metió un dedo, me dolió un poco, pero mi calentura era más, así que lo deje, me intentaba comer mis labios, literal era muy “novato”…

    Aun así me excitaba su forma de intentar, lo ayude un poco separando más mis piernas y tratando de guiarlo, aún estábamos parados, le dije que se detuviera y que me dejara como hacerlo, subió la mirada y se puso de pie, le baje el pantalón y sus calzones juntos, su verga de buen tamaño y dura ya tenía líquido que tanto me gusta.

    A: en serio me cuentas hasta con detalles, así sin más.

    I: pues mira como estás, ya estás otra vez con la verga dura.

    A: pues si no es de palo

    I: eso si, entonces lo comencé a masturbar, el aprovecho para volver a besarme y me agarraba las tetas sobre la ropa, mis gemidos eran un poco más fuertes y él me dijo al oído, así te imaginé varias veces, pasó sus manos por mi espalda y llegó hasta mis nalgas las separó e intentó meterme un dedo a la vagina, lo ayude separando una nalga con mi mano y con la otra seguía masturbando, cuando sentí más humedad entre mis piernas, le dije que se sentara en el piso, pero me dijo, así no, así que me volteo, me separa las nalgas y me metió su verga de un golpe a mi vagina…

    Estaba por decirle que lo disfrutara más que no fuera tan brusco, y sentí que se vino, me lleno de su leche que fue bastante y se salió, ni siquiera me dejó a mi tener un orgasmo, nada, cuando lo volteo a ver me dice que muchas gracias por cumplir su fantasía, y que además era su primera vez, yo no podía creer lo que escuche, así que le dije que jamás dijera nada y que para la próxima vez lo tomara con más calma y que no fuera tan brusco, me dijo que estaba bien, y que si estaba así de rica como me imagino, solo me quedo ponernos de nuevo la ropa y regresar a nuestro lugar de trabajo. ¿Me tienes que decir algo?

    A: la verdad no sé qué pensar, aunque me enojé, también me excité escucharte y con todos los detalles que pusiste, sigo sin pensar más allá.

    I: entonces, que va a pasar con nosotros, ¿nos afecta?

    A: pues la verdad si, porque me dijiste que no tenía que preocuparme de nada ni de nadie y ve con lo que saliste, entiendo un poco lo de la calentura y quien no quisiera estar contigo, bien sabes que siempre eh dicho que estás muy bien y muy sabrosa, pero la verdad si me siento un poco mal.

    I: pero contigo quiero seguir, tu si me haces disfrutar, sabes dónde y como tocar y besar para prenderme.

    A: pues eso pensé, pero creo que no puedo más con lo que me sigo imaginando, mejor lo pensamos los dos y decidimos.

    Nos vestimos y la lleve a su casa, no nos dijimos ni una solo palabra, al llegar nos dimos un beso y se bajó del carro, entro a su casa y me fui.

    Días después nos marcamos, pero solo para vernos y terminar nuestra relación, en ese momento no lo supe digerir.

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  • Capítulo 1: La espera

    Capítulo 1: La espera

    Estuve esperando en la estación del Metro unos veinte minutos y ya los fluidos se empezaban a dejar caer por mi pierna derecha. No sé si por la cantidad o la dilatación de mi esfínter.

    Ya no podía esperar más. Mi media estaba empapada y la vergüenza estaba apareciendo.

    Había viajado por treinta minutos en esa moto hacia la estación y no estaba pensando en nada. “¿Ya vas a dormir?”, me preguntó Rey cuando me subí a la moto. Pero yo no pude responder. Estaba en pausa. Sólo volví a hablar para decirle que me dejara allí, en Andalucía. Rey entendía cuando yo no quería hablar. Y sabía que si me tenía que dejar ahí, era porque no quería que lo vieran conmigo.

    Y ahí estuve hasta que Doni apareció en su ruidoso vehículo, aturdiéndome con su luz directo a mis ojos.

    Yo estuve quieta hasta que él se acercó a mí. Se quitó la chaqueta y me la colocó a mí.

    “¿Estás bien?”, preguntó arrugando la cara entre risa y extrañeza.

    Asentí y lo abracé. Sus manos se posaron en mi espalda baja y su mano izquierda se deslizó despacio hasta el final de mi minifalda, llegando a tocar mi piel mojada.

    “¿Leche?”, rio con malicia.

    “Sí”, asentí empezando a temblar.

    “¿Cuántos?”, dirigiendo sus dedos hacia el origen del viscoso líquido.

    “Cuatro”, no podía mentir ni despegar mi frente de su hombro.

    “Entonces fue una buena noche”. Apretó fuerte mi glúteo y terminó de limpiar su mano en mi rostro. “Vamos”, tomó mi mano y me dirigió hacia su moto.

    Siempre me gustó de Doni que no le importaba nada, no disimulaba nada, sólo disfrutaba mientras me hacía sentir a salvo.

    Me llevó a su casa. Me hizo entrar primero como siempre mientras dejaba a Terry, su moto, en la posición correcta. Yo esperé de pie, aun chorreando semen, en el medio de la oscura sala.

    Doni no demoró en regresar a abrazarme, tocar mis piernas semidesnudas y advertirme que no siguiera dejando salir el lubricante, porque él no tenía del de tarro. Así que me esforcé por apretar para que no escurriera más.

    Doni comenzó pronto a desnudarme. En un par de minutos me había dejado en el suelo, bocabajo, con sólo mi minifalda puesta.

    Apretaba mi cintura con sus manos. Devolvía de repente alguna a mi culo en busca del espeso líquido para así llevarlo a mi boca y luego besarla desde su posición. Se separaba para escupir mi rostro y metía más profundo un par de dedos allí abajo.

    Yo gemía intensamente aunque cansada y él sin preguntar, acercaba la punta de su llave a mi nariz. Yo inhalé con fuerza. Dos veces.

    No había terminado de volver a respirar cuando Doni estuvo completamente dentro de mí.

    “No importa cuántos, ni dónde ni cómo”, esa cuquita es mía.

    “Sí, papi”, intenté decir con su mano tapando mi boca completamente con su enorme mano.

    Dos de los largos dedos de Doni entraron a mi boca casi en su totalidad mientras sin preocuparse en más que su propio placer metía y sacaba sus 18-19 cm de carne erecta y cruda de mis entrañas cuatro veces ya preñadas.

    Mis arcadas lo excitaban notoriamente. Su pene se entiesaba más cada vez que salía completamente y violentamente entraba en mí.

    “¿Quieres más lechita, princesa?”, preguntó gimiendo como cuando ya está a punto de venirse.

    “Sí, papi. Por favor dame tu lechita”, mi voz desesperada le rogaba que agregara más semen a mi colección de la noche.

    Pero en lugar de eso, detuvo las embestidas enterrándose completamente dentro de mí, haciéndome sentir sus tibias y mojadas bolas en mi perineo. Y así, su caliente orine empezó a llenarme como un enema a chorro, violento como era todo con Doni.

    El éxtasis en que me encontraba me hacía levantar el culo lo más alto que podía mientras Doni me sostenía con ambas manos la cintura para controlar mis movimientos y poder dejar todo de sí dentro de mí.

    Me embistió un par de minutos más, ordenándome que apretara el culo hasta que al fin me pidió “puja, maldita perra, puja”. Y mientras sus meados calientes salían de mí con fuerza, su leche se disparaba en mi intestino. Haciendo temblar cada milímetro de mi piel.

    Me besó una mejilla. Se levantó.

    “Limpia antes de irte”. Y se fue a dormir.

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  • En el sonido de la noche

    En el sonido de la noche

    Mi fuego se hace brusco e inerte. Detallando esta desnudes mía, confinándome a los sonidos de las tinieblas… Avisándome que tú vienes:

    ¡Oh noche de vampiros…!

    Tiemblo más de regocijo que de miedo A esta inquietud que retumba en mi vida: Se acerca la sorpresa de tu venida.

    Hoy no sé qué pasara. Mañana es un misterio más que inaudito. Mi voz aún intangible por tu presencia quiere gritar. Más no osa apartarse de aquí.

    Tu sombra se acerca asechando los miedos. Sobornando a este segundo, que se abduce abierta y firme sobre mí.

    Ves: No comprendo mucho.

    La oscuridad se hace aún más fuerte: Aparece tu cuerpo falto de toda seriedad, transfigurando mi cuerpo, en el traje de Eva. Tu pasión destruyendo ante mi necesidad, en esta tu novena visita, en doce lunas.

    Tu cuerpo se desprende en mil agasajos: Un vampiro ¡Tú! Se hace humano. Destruyendo lo dantesco a una barbarie de ternuras y besos.

    Te atreves a seguir. Transitando a las partes más blandas mi cuerpo… hoy mujer, hoy terrestre… ¡Hoy única!… mañana, mañana, no lo sé. Todo desaparece, todo se hace, una llamarada de amor eterno.

    Para resumir esta canción. “En un acto sexual”

    Sigues ante mí: Tus labios enfundados de coraje y ternura aprietan mi sed, arrugan mi carne, y tus dientes casi perforan la epidermis de mi cuerpo. Presa de tus colmillos.

    Ahora eres un hombre. Ahora buscas entre mi cuerpo la esencia de la vid para poder subsistir.

    ¿Qué seguirá mañana?

    Yo no lo sé ¿Y tú?

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