Autor: admin

  • Inicios de crossdresser

    Inicios de crossdresser

    Como ya les he comentado soy gay totalmente pasivo dado que conecto con mi identidad femenina.

    Esa identidad femenina se reafirma cada vez que siento el pene de mi novio adentro, sumado a esto el me trata como su mujer.

    Siempre he tenido que ocultar esto, me visto como se vestía un hombre hetero, pero normalmente uso tanga y siempre estoy depilado.

    Decidí comprar lencería femenina para usarla cuando tenga sexo con mi novio, está llegó a la casa justo en los días en los que mi novio estaba de viaje por tema de trabajo.

    No me podría quedar de sentir placer anal con esta lencería nueva así que fui sin vergüenza alguna a un sex shop y compré un consolador.

    Quería que fuera de un tamaño parecido al pene que me ha dado placer durante tantos años, es decir el pene del mejor hombre que conozco jeje

    Compré un dildo como de 18 cm, llegué al apartamento me puse la lencería y puse una buena cantidad de lubricante tanto en mi ano como en el dildo.

    Antes de conocer a mi novio practiqué con dildos pequeños y luego me acostumbré al pene de él.

    La sensación de un dildo es diferente pero igualmente placentera, pero no sé compara con la del pene de mi novio.

    El caso es que me estaba metiendo ese dildo por el ano una durante más o menos media hora, aunque no era lo mismo al pene de mi novio.

    Decidí hacerle una video llamada para que el viera como ese dildo entra en mi ano centímetro a centímetro, me dijo que se me veía muy bien la lencería.

    El empezó a masturbarse mientras veía mis nalgas y ese dildo entrando lentamente por mi ano.

    Final él eyaculó y nos despedimos.

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  • Los amigos de preparatoria

    Los amigos de preparatoria

    Todo comenzó cuando algunas amistades de preparatoria quisieron reunirse, algunos que aún teníamos comunicación y otros que ya no.

    En la reunión había de todo y se hablaba de todo, sin tabú. Yo solo me mantenía al margen, solo escuchando hasta que me percaté que unos amigos estaban consolando una amiga que no tenía mucho que se había dejado, contó la historia, la consolamos y cuando fue mi turno de abrazarla, uff sentí unas mamilotas y que por su blusa translúcida se alcanzaban a ver parte superior de ellas como del bra de encaje que llevaba, y con sus leggins negros que se marcaban las líneas de ese rico bikini.

    Ellos hablaban y yo no podía de ver y de imaginarme como se verían rebotando. Se empezaron a ir y cuando ya solo quedábamos 5 (3 hombres y 2 mujeres) el más aventado dijo de broma, “bailemos a la amiga”, creí que ella se molestaría, pero le sigo la corriente, con la petición de que fuera en ropa interior. Yo no sabía que tan en serio hablaban, cuando empezó la música, una pareja de amigos, decidieron irse antes de que se calentarán más las cosas.

    Ya solo quedaba ella, el amigo aventado y yo.

    Yo, solo me estaba manteniendo al margen, hasta que el otro pidió relevo por qué tenía que subir a su recamara.

    Un poco penoso, solo hacia meneos muy suaves (pero en el fondo moría por verle esos pechos), empezó a acariciarme y mi amigo no lo pensó y empezó a revivir, ya estando en bóxer, eso empezaba a notarse, mi amiga entre risas dijo “Uy creo que alguien más quiere divertirse” no sabía, si le molestaría o pediría que me quitara.

    Sabía que tenía novia, y mientras decía, espero no se moleste, y cuando reaccione ya me estaba sacando la verga e inmediatamente llevándose la a la boca, no la chupaba, la devoraba con tanta saliva, que solo veía como le escurría. Empezó acariciarme los testículos con sus uñas, que sabía lo que hacía, no tardó en que me vine.

    El otro amigo ya bajaba y entre broma decía que ya habíamos empezado sin él.

    La tumbamos sobre el sillón y mientras ella nos hacía unas buenas mamadas, yo no pude esperar que por la prisa termine rasgando su blusa, y wow, que apretadas estaban, que en el momento que le baje el bra, saltaban.

    Nos decía que le teníamos que aguantar toda la noche que si no, ahí le paramos, nos dio unas pastillas, que en media hora y con lo excitado que estaba, mi miembro ya estaba listo para empezar a penetrarla.

    De misionero y de perrito, no cambiamos en el sillón, el amigo le rogaba por una doble penetración, pero se negaba, decía que era virgen.

    Cuando le tocó el turno al amigo de penetrar, ella se le montaba, y mientras me la mamaba y me veía con carita de todo el deseo, sabía lo que tenía que hacer, me pase a ver sus ricas nalgas y empecé a penetrarla por su ano, gritaba de tanto placer, que de un solo empujón, ella ya se lo había metido.

    Y ahí estábamos cumpliendo una doble penetración y ella tan excitada que cuando terminamos en la cama, ella seguía con orales y montadas una tras otra.

    Nunca había hecho un trío, pero el verla ella entre los dos, es un deseo de toda mujer tener dos vergas.

    Amanecimos ella se mostraba algo distante, nos despedimos y cada quien a su rumbo, nunca había tenido una cercanía con ella, más que de compañeros, nunca me contaba cosas ni nada, pero esa vez pensé que era un sueño hasta que recibo un mensaje, diciendo que le había gustado, que no sabía esa parte de mí.

    Desde entonces cuando su ex se lleva a sus hijas, me echa un mensaje, para terminar de conocernos, y hasta cuándo nos reunimos con los demás, siempre sacamos temas pícaros, que le terminan excitando, y los terminamos en su casa, o en motel de paso. Quien lo diría que después de que en la prepa, casi no nos hablábamos, ahora seamos inseparables, y siempre muy bien unidos.

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  • La hetero curiosa

    La hetero curiosa

    Hace años, después de que mi primera pareja lésbica y yo lo dejásemos, me sentí en la necesidad de experimentar con más mujeres. Durante meses no conseguí nada, solo sexo fortuito con chicos (algunos de ellos bien dotados) pero mis ganas de cruzar piernas con una mujer incrementaban conforme pasaba el tiempo. Tanto fue mi necesidad que tuve que crearme un perfil en una app de citas, app que tengo demonizada. Tras varios días con mi perfil rondando y hablando con algunas potenciales mujeres dispuestas a complacerse conmigo pero que ninguna cumplía con mis estándares psico-físicos, me crucé con Leticia.

    Leticia en la foto aparecía como una chica de 18 años (justos los que yo tenía) blanca de piel, pelirroja, con ojos claros y un cuerpo esbelto y elegante. Su figura no era curvilínea, todo lo contrario, pero aun así se me hacía muy muy atractiva. Quizás fuese por su mirada, sus finos labios, su color de pelo… deslicé e hice match. Era mi momento.

    Ella y yo comenzamos a hablar, todo bien, muy amigable pero algo recesiva. Según me contó nunca había tenido relaciones con chicas y quería animarse a probar ya que más de una vez ha sentido atracción por mujeres y al parecer yo tuve la suerte de ser uno de sus intereses. Los días pasaron y seguimos hablando, esta vez por WhatsApp, la confianza fue suficiente al tanto de 6 días por lo que decidimos quedar y pasar la noche en mi casa. Las dos sabíamos lo que queríamos.

    Mi outfit no fue demasiado atrevido, ya que era verano me tenté por usar un top y pantalones cortos y ajustados. Como siempre, no llevaba sujetador y solo fui con unas braguitas. Tomé unas deportivas, el bolso y me dispuse a acudir a la quedada.

    Cuando la vi venir su belleza fue aún mayor en persona, era guapísima e incluso su cuerpo se veía más atractivo en persona. “Las fotos le pasaron una mala jugada” pensé mientras venía. Nos saludamos con un fuerte abrazo lleno de risas y emoción. La tarde fue muy llevadera, no dejamos de hablar ninguna de las dos, no dejamos de mirarnos ni dejé de pensar en lo que iba a hacer con ella. Y para más emoción, iba a ser la primera en estrenarla en el mundo lésbico.

    Cuando ya se hacía tarde fuimos directas a mi casa, mis padres la saludaron como si fuese una amiga más, sin saber que esa “amiga” iba a acabar en mi cama fuese como fuese. Como era verano decidimos meternos a la piscina del patio durante el anochecer. Hacía un tiempo espectacular a esas horas y estar al remojo sentaba muy bien al cuerpo. Las dos nos pusimos un bikini, vernos así aumentó nuestra tensión sexual y las hormonas sobrevolaron nuestros cuerpos. Al principio compartimos piscina con nuestros padres jugando con una pelota, un retrato muy familiar. Cuando cayó por completo la noche mis padres decidieron irse.

    -No os quedéis hasta tan tarde. -Dijo mi madre mientras se secaba.- Ah y de nuevo, encantada de conocerte Leti, espero que pases una buena noche.

    Una vez se fueron mis padres, Leti y yo nos quedamos sentadas en el borde de la piscina hablando de la vida. Típico momento reflexivo, estábamos pegadas una a la otra, con nuestros muslos rozando y nuestros hundidos pies jugueteando. La miré a los ojos y tras coquetear un poco entre nosotras la besé. Ella no se resistió, se dejó llevar por mis besos aunque con mucha timidez. Entendía la sensación, era su primera vez con una mujer por lo que fui lenta y suave, dejando que ella llevase la iniciativa y animándola a tocarme guiando sus manos hacia mi cintura. Conforme iba pasando el rato nuestro beso iba siendo más intenso, nuestros cuerpos se iban pegando cada vez más y nuestras miradas pedían sexo ya de ya.

    -¿Te está gustando? -Pregunté con mis labios a milímetros de los suyos.

    -Si… no pares…

    Nos besamos de nuevo. Nuestro respirar se fundía y cálidos soplidos salían, nuestros corazones bombeaban sangre sensibilizando aún más nuestras pieles, nuestros ojos cerrados nos veían en una fantasía erótica sacada de una secuela lésbica de Crespúsculo.

    -Tócame.

    Al decirlo agarré la mano de Leti y la llevé a uno de mis pechos. Cuando lo agarró no paró de manosearme por debajo del sujetador y jugar con mi pezón mientras nos besábamos.

    -¿Te gusta?

    -Me encanta…

    -¿Quieres comerme las tetas?

    -Si por favor.

    Me quité el sujetador. Mis pezones estaban erectos, esperando a que una boca hambrienta los chupase. Leticia tímidamente comenzó a lamerme las tetas, mirándome de reojo y disfrutando de mi cuerpo. Yo me dejé amamantar por ella, sus lamidas y chupetones me estaban dejando hipersensible y muy cachonda. Mientras ella me chupaba una teta yo me estaba manoseando la vulva.

    -¿Quieres probar las mías Mónica?

    -Me encantaría.

    -Las mías no son tan grandes como las tuyas.

    -Me da igual, sácatelas.

    Leticia dejó al descubierto sus pechos. Efectivamente, no eran muy grandes pero eran los pechos más lindos que había visto jamás. Además sus pezones rosados y endurecidos decoraban la vista.

    -Son preciosas. -Dije mientras las tocaba.

    Me acerqué a comerle las tetas. De alguna forma su piel recién mojada por la piscina sabía muy bien. Le besé todo el pecho, hambrienta jugueteé con sus pezones. Sentirlos duros en la punta de mi lengua le daba mucho placer, me estaba comiendo a una chica que estaba increíble.

    -Venga, quítate la braga. -Dije a susurros.

    -¿No nos verán tus padres?

    -Su habitación no da al patio, no nos verán, te lo prometo.

    Ella, no muy segura de mi respuesta, decidió quitarse las bragas quedándose totalmente desnuda. Me hundí en la piscina quedando al borde y encarando sus piernas, ella las abrió y las apoyó sobre mis trapecios y se inclinó un poco hacia atrás para dejar más al descubierto su vagina. Era una vulva preciosa, rosada y depilada mojada por las gotitas de agua de la piscina. Yo procedí a lamer poco a poco su húmedo coño. Fui jugueteando con mi lengua entre sus labios pasando de vez en cuando por su ano.

    Comencé con sus esponjosos y suaves labios externos para luego poco a poco ir metiendo mi lengua más dentro de ella, comenzó a soltar leves suspiros en señal de que estaba disfrutando de mi oral, yo di un paso más y metí uno de mis dedos dentro de ella mientras lamía su clítoris. Al parecer esto último le gustaba más ya que sus gemidos fueron más altos pero también retenidos para solo ser escuchados por nosotras. No paré hasta sentir sus piernas temblando sobre mí.

    Una vez acabado mi oral, salí de la piscina y nos tumbamos en una de las tumbonas. Ella se puso sobre mí, nos besamos de nuevo apasionadamente sin dejar tiempo a tomar un respiro arrastrando nuestras pieles.

    -¿Qué tal? -Pregunté.

    -Increíble, se te da muy bien esto.

    -Soy experta jajaja. -Le di un beso de agradecimiento- Sabes que te toca ¿no?

    -Si, no me juzgues eh, nunca he hecho esto.

    -Tranquila.

    Me quitó la braga, me abrí de piernas y aún tumbada me dejé comer por ella. Estaba disfrutando muchísimo de sus lamidas, de su mirada mientras me comía la vulva, de como me sonreía al escucharme gemir y de su cuerpo encorvado haciendo que su mojada figura se viese divina. Yo de mientras me estaba masajeando las tetas y pellizcándome los pezones para sentirme más excitada de lo que estaba. Rodeé su cara con mis muslos presionándola aún más hacia mi vagina. Después de ello se puso sobre mi a besarme de nuevo pero esta vez ella arrastró sus dedos sobre mi vientre hasta llegar a mi vulva y me los metió enteros. Concretamente me metió dos dedos.

    Mientras me besaba ella comenzó a dedearme el coño con mucha pasión, mi vagina chapoteaba, mi cuerpo vibraba, mis tetas temblaban y yo gemía como loca en su boca hasta que llegué al orgasmo y solté un squirt. Después de ello me metió sus dedos hasta el fondo de mi boca y volvió a masturbarme apasionadamente para volver a alcanzar un orgasmo acompañado de un squirt y otro chillido de placer. Esta vez esparció mis fluidos sobre mis tetas y comenzó a chupármelas soltando leves gemidos. Yo descansé disfrutando de ella comiéndome los pechos a la vez que acariciaba su pelo.

    -¿Vamos a mi habitación? -Dije cuando acabó de comerme los pechos.

    Las dos nos pusimos los bikinis y cubriéndonos con toallas nos fuimos directas a mi habitación haciendo el menor ruido posible. Al llegar nos tumbamos una al lado de la otra, volvimos a desnudarnos tirando los bikinis al suelo y comenzamos a besarnos intensamente abrazadas juntando nuestros cuerpos y gimiéndonos entre suspiros. Jugueteamos con nuestras lenguas, nos mordíamos los labios, jugábamos con nuestros pechos y nos pellizcábamos los pezones, todo riéndonos y mirándonos con una pasión exagerada. Yo quería que ella volviera a comerme el coño, por lo que extendí la toalla en la cama y puse mi vagina sobre su cara mientras ella seguía tumbada.

    Leticia empezó a lamerme la vulva suavemente con la punta de su lengua, yo me notaba hipersensible, sentir su punta recorrer mis labios bajos tan lentamente pero a la vez intensamente me estaba dejando sin aire. Ella empezó a lamerme rápidamente, esto me excitó aún más. Comencé a gemir mientras me agarraba de las tetas y desviaba mi mirada por el placer de su oral. A su vez empecé a arrastrar mi coño por su cara con rápidos movimientos de cadera para masturbarme con ella. Así conseguí llegar a otro orgasmo, solté otro chorro que mojó la cara entera de Leticia y gran parte de su pelo.

    Su rostro estaba rojizo y muy mojado, me sonreía con sus ojazos bañados en mis fluidos vaginales. Ver su cara así de mojada era algo increíble, era bellísima. Me tumbé sobre ella para volver a besarla y saborear sus mejillas con suaves lamidas. Las dos estábamos muy sudadas por el calor de la habitación pero nos daba igual. Bajé mis besos a su cuello, seguí bajando por todo su cuerpo hasta llegar a su vagina. Fui besando distintas partes de su vulva. Luego fui jugando con su clítoris succionándolo y lamiéndolo con la puntita de mi lengua, eso la excitó tanto que comenzó a revolcarse del placer.

    Le dije que se tumbase boca abajo, me hizo caso. Dejó su culo encarado a mi, comencé a besar y agarrar sus nalgas soltando algún que otro azote para hacerla chillar. Acerqué mi boca a su ano y empecé a lamerlo en círculos lentamente mientras yo me masturbaba lentamente. Su ano era muy suave, los músculos de su perineo palpitaban repetidamente por el jugueteo de mi lengua, sus nalgas vibraban levemente y ella soltaba ligeros suspiros por el disfrute de mi oral. Pegué mi boca a su ano hundiéndome aún más entre sus nalgas y comencé a lamérselo con más intensidad.

    Leticia empezó a masturbarse metiéndose los dedos enteros en su vagina y a gemir agitadamente, sus piernas temblaban sin parar y sus glúteos se contraían alrededor de mis mejillas. Ella alcanzó el orgasmo, se quedó temblando en esa posición mientras se iba relajando, yo seguí besando su ano pero más pausadamente.

    Leticia se volvió a tumbar boca arriba, nos volvimos a besar pero esta vez lentamente.

    -Quiero probar algo. -Dije riéndome-.

    Abrí el famoso cajón de mi mesilla de noche para sacar un vibrador. Me tumbé apoyando mi espalda en el cabecero de mi cama, ella se tumbó sobre mi dejándose caer de espaldas a mí, con su cabeza a la altura de la mía. Se abrió de piernas dejando al descubierto su vagina. Encendí el vibrador y con él comencé a masturbarla a la vez que jugueteaba con una de sus tetas. Ella empezó a gemir con su boca pegada a mi oído, sus gemidos venían acompañados de su cálido aliento que me hacía cosquillas.

    Su sudoroso cuerpo se retorcía de placer sobre el mío, mis tetas estaban aplastadas por su espalda y los dedos de mis pies jugueteaban con los suyos. Comenzamos a besarnos de nuevo mientras yo seguía masturbándola con el vibrador, ella me gemía en la boca y me pedía con la mirada que no parase. Leticia alcanzó el segundo orgasmo que la dejó temblando sobre mí y gritando de placer.

    Hundí mis dedos en su vulva para mojarlos y metérmelos en la boca para saborear sus fluidos. Volví a meterlos para que esta vez ella los saborease. Nos besamos compartiendo saliva, sudor y fluidos.

    -¿He conseguido hacerte bisexual Leti? -Pregunté irónicamente-.

    -Creo que me has hecho lesbiana. -Dijo ella riéndose-.

    -Bueno pues vamos a acabar haciendo un clásico de las lesbianas. Así te dejo completamente estrenada

    Tras besarnos de nuevo nos pusimos una frente a la otra, cruzamos nuestras piernas y juntamos nuestras vulvas. Empezamos a frotarnos entre nosotras, ella torpemente ya que era su primera vez. Los labios de nuestras vulvas se arrastraban unos sobre otros. Subimos la intensidad de nuestro frote haciendo que nuestros pechos comenzasen a botar sin parar. Mientras nos tijereábamos nos mirábamos muy sensualmente, con la lujuria en nuestros ojos nos gemíamos en señal de que nos lo estábamos disfrutando como nunca.

    Tras estar un largo rato follando en esa posición alcancé el orgasmo y mojé el cuerpo entero de Leticia con un gran chorro, soltando a la vez un gemido que quizás sonó por toda la casa. Yo me dejé caer, ella se puso encima para besarme y acabar así nuestro sexo.

    Limpiamos todo, echamos la toalla a la lavadora, nos duchamos juntas besándonos bajo el chorro de agua y nos fuimos a dormir desnudas en posición cucharita y sin manta alguna, totalmente descubiertas al mundo.

    Esta sería mi historia con la heterocuriosa quien terminó siendo bisexual por vuestra queridísima autora.

    ¡Muchos besos!

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  • La mirada (en la playa)

    La mirada (en la playa)

    En unas vacaciones en la playa, los primeros días transcurrieron con normalidad, pero una tarde vi a una mujer de unos 38 a 40 años jugando con un niño. No era una diosa pero a pesar de tener un traje baño recatado de 2 piezas transmitía Sex appeal.

    Tenía algo hipnótico y no podía dejar de verla, ella al comienzo fue indiferente, pero al rato de verla noté que comenzó a fijarse en mí. Cambie de lugar en varias ocasiones y ella me seguía con la mirada. Al acercarme se intensificaron las miradas. Yo viéndola fijamente y ella viendo un rato y luego disimulando mientras jugaba.

    La playa tenía un oleaje moderado. En una ocasión ella salto para evitar una ola y se le salió la mitad del seno, yo bajé la mirada y vi su pezón. Al darse cuenta se volteó y se arregló, cuando giró hacia mi nuevamente hizo un gesto abriendo los ojos como diciendo ops mientras se tapaba la boca con la punta de los dedos.

    Al cabo de un rato de intercambio de miradas el niño salió y ella se quedó. Ahora cuando se le bajaba la parte superior del traje de baño se lo acomodaba de forma sensual y me guiñaba el ojo.

    Estando ya más cerca y por el vaivén de las olas, nos tropezamos, ella sonrió, bajo la mirada y puso una expresión de “que tienes para mostrar”. Sin que ella desviara la vista acomode mi short de forma que ella pudiese ver mi miembro bajo el agua por unos segundos. Al verlo, me miró a los ojos y se mordió el labio inferior.

    Luego me ubique a cierta distancia detrás de ella que al ser arrastrada por el oleaje me restregaba el trasero en el miembro a la vez que yo la acariciaba en sus partes íntimas.

    Repentinamente se alejó y su rostro cambió, había regresado el niño con un señor. Los tres comenzaron a jugar. Posteriormente el señor la abrazó y se besaron. Yo la miraba para recriminarle. En un momento en el que estaban abrazados ella me guiño el ojo y se mordió el labio nuevamente, esto me excitó sobremanera pero me pareció un juego peligroso y me retire a la orilla para evitar problemas.

    La vi salir del agua y colocarse bronceador de manera sugerente y viéndome de forma sensual. Llegó el señor y yo me regrese al agua.

    Al poco tiempo ella entro nuevamente al agua y fue directamente a donde yo estaba iniciando nuevamente todo.

    Al final de la tarde cuando se iban de la playa, disimuladamente me guiño el ojo y me lanzo un beso.

    Durante la noche recorrí varios lugares tratando de encontrarla pero fue infructuoso.

    Al día siguiente desayunando en el hotel vi que ellos también estaban desayunando en el mismo lugar, luego se retiraron del restaurant.

    Estuve en la playa hasta el mediodía pero no aparecieron, me fui a comer y recorrer. A las 3:40 pm regrese y no estaban.

    Al rato la vi entrar con el niño a la playa usando un traje de baño aún más recatado, sin embargo me resultaba más sensual que el día anterior, intercambiamos miradas, luego caricias y roces furtivos bajo el agua. Ya no podía resistir, teníamos que estar juntos.

    Decidí esperar en el lobby del hotel a ver qué pasaba. Vi salir al señor con el niño. Ella bajó, se acercó a la recepción y regresó al ascensor. Yo la seguí y al entrar en el ascensor nos besamos y nos acariciamos apasionadamente, todo en ella era erótico: su fragancia, lo terso de su piel, su aliento, sus caricias, lo húmedo de su entrepierna, la forma de agarrarme el pene por encima del short.

    Fuimos a mi habitación, se notaba indecisa, pero al volvernos a besar el deseo venció a la duda. Ya no había marcha atrás, al entrar nos desvestimos entre besos y caricias, antes de que me diera cuenta estábamos haciendo el 69. Su sabor era embriagante, sus labios carnosos y húmedos.

    En minutos se estaba corriendo el Kentucky Derby. El ritmo iba en aumento, sus movimientos eran irresistibles, sus besos adictivos. De repente y sin bajarse, paró y comenzó a rozar su clítoris por mi vientre hasta que tuvo unas contracciones que me hicieron acabar, se le erizó la piel y quedó tendida en la cama.

    Apenas me recuperé aproveche para besar cada parte de su cuerpo. Al llegar al único lugar que no había saboreado pude apreciar que palpitaba y cada vez que lo rozaba con mi lengua se contraía a la vez que ella se retorcía y gemía, para mí eso fue una invitación. Así estrené su lado oscuro mientras la estimulaba para tener un nuevo orgasmo. Yo seguí la exploración del lado oscuro hasta que me vacié en ella.

    Ella vio la hora, me dijo “Nunca me sentí tan deseada, esto es una locura”, se vistió me dio un beso y se marchó.

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  • Profesora particular (13): Adiós a las clases y…

    Profesora particular (13): Adiós a las clases y…

    -Pero, Lucas, ¡no lo dirás en serio!

    -Sí, sí. A ver, has cumplido con tu parte con creces y ya está. No hace falta que vuelvas más a mi casa, Esther.

    -Pero… me he acostumbrado… o sea… no me molesta, al contrario.

    -Ya, pero no. Cuando te hice el chantaje con las fotos y eso… bueno… mi intención era poderte… quiero decir… ya sabes. Nunca creí que te conformarás en “darme clases” tanto tiempo.

    -Es que… ya ves… o sea… al principio me sentí obligada, pero después… me gusta venir.

    -Te lo agradezco, de veras. Pero ya está. No puedo arriesgarme tanto. El otro día, una vecina estuvo hablando con mi mujer y le dijo que te ve venir a menudo y le preguntó si es que vienes a comer con nosotros. No supe qué excusa inventarme y creo que Juani sospecha algo. Estuvimos discutiendo. No sabía cómo justificar que vinieras vestida como… bueno, ya sabes. Y por qué venías tan pronto si solo estaba yo en casa.

    -Seré más discreta, no temas. A partir de ahora…

    -No, no puede ser. Además, a ti tampoco te interesa que se arme un escándalo. Tus padres tendrían un gran disgusto.

    -¡Y mi novio!

    -Sí, exacto.

    -Bueno, y a dar clase a los chicos sí puedo venir ¿verdad?

    -No, no. Ellos están sacando muy buenas notas y no es lógico que les sigas enseñando. ¡Si son los mejores de sus clases!

    -¡Pero van a tener un disgusto! ¡Como yo!

    -Mira, fue un juego, ya te digo, tenía la intención, no te lo niego, de darte una lección. Habías sido muy antipática conmigo, muy borde. Reconozco que deseaba humillarte. Hablando claro, follarte bien follada y ya está. Para que te bajaran los humos.

    -¡Seré buena y amable contigo! ¡Dejaré que me hagas lo que quieras, de verdad! ¡Y cuánto quieras! Y no hace falta que me des ningún dinero. ¡Seré muy obediente, incluso sumisa! ¡Por lo menos, deja que venga una vez por semana!

    Tuvimos esta conversación hace más de veinte días, en una cafetería. Desde entonces no nos hemos visto más ni he acudido a su casa. Sus hijos me mandan mensajes y me ruegan que vuelva. Amenazan que van a volver a suspender. Pero Lucas lo dejó muy claro. Me he sentido utilizada y, sí, humillada. Ayer recibí una cantidad inmensa de dinero en mi cuenta. De parte de Lucas. No sé cómo tomármelo. Quiero pensar que es de agradecimiento, pero creo que quiere que me sienta como una cualquiera.

    Y después tuve un disgusto aún mayor. Sin que yo lo supiera, Gustavo, mi novio, un día me había visto por casualidad vistiendo muy sexy y enseñando demasiado por la calle. Yo volvía de dar clases a los chicos y solo llevaba un vestido muy corto y sin bragas, como me había ordenado Lucas. Gustavo no me dijo nada, pero desde entonces me espió varias veces, cuando iba al mediodía a dar clases a Lucas, saliendo de la universidad para ir a darla a sus hijos, volviendo después… Me estuvo tomando fotos para que no le pudiera negar cómo vestía y por fin, un día me preguntó que por qué iba como una cerda por la calle.

    Yo, claro, le dije que por qué me preguntaba eso y que no sabía de qué me hablaba. Y claro, me enseñó las fotos. En una se me veía completamente el culo bajo la faldita, poco más que un cinturón, me quería morir de vergüenza. Pero es que en otra llevaba un vestido muy escotado y sin sostén. Después me mostró, muy disgustado, unas en qué los pantaloncitos muy cortos dejaban mis nalgas al aire y marcaban mucho mis labios vaginales. En las siguientes el top era tan estrecho que casi no me cubría ni las aureolas…

    Me preguntó, muy agresivo, si es que trabajaba de puta. Me supo muy mal, pero no sabía qué decirle ni qué excusa poner. Y menos cuando me preguntó que por qué iba a esa casa a las dos del mediodía si no tenía clase hasta las cinco. Y por qué no salía hasta las ocho si las clases a los chicos eran de 5 a 7. Intenté que no se disgustara y le besaba y acariciaba.

    -No te enfades, Gustavo. No tiene importancia. Sabes que me gusta ir como quiera, sin que nadie me diga cómo debo vestir. Y sí, es cierto que algunos días voy más tiempo a dar la clase. Es porque… o sea… los chicos… bueno, les cuesta y necesitan más atención.

    -¡Pero si ellos no vienen hasta las cinco!

    -Oh, no… esto… a ver…

    -Esther, no puedo confiar en ti. Creo que es mejor que lo dejemos.

    -No, Gustavo, de verdad. ¡Sabes que te quiero!

    -Pues dame alguna explicación, que sea mínimamente convincente.

    -Gustavo, no seas celoso, los celos no son buenos. Yo… o sea… mira, espera, no te enfades – le acaricio las mejillas y le intento dar un beso en la boca, pero él aparta su cara – Oye, de verdad, yo no quiero que lo nuestro se acabe, al contrario, te quiero de verdad. Te lo voy a demostrar. Mira, para que veas cuánto te amo y quiero que seas feliz, hoy te voy a dejar hacer algo que nunca antes, con ningún novio… Sé que a los hombres eso os flipa y te agradezco que nunca me lo hayas pedido, ni siquiera insinuado, que me hayas respetado como una señorita. Ven, ven, Gustavo.

    Me subo la falda hasta la cintura y me bajo las bragas hasta los tobillos. Él casi ni me mira. Le doy la espalda, me arrodillo y pongo los codos en la butaca. Levanto el culo para él, sabiendo que la visión será irresistible.

    -No, Esther, vístete. No estoy de humor. Déjalo.

    -Gustavo, no lo entiendes. Mira – contorneo el culo, me introduzco un dedo en el ano y luego lo huelo y lo lamo. Le guiño un ojo. Luego me penetro el ojete con un par de dedos. Abro el agujero para mi novio – Voy a dejar que me folles el culo. Serás el primer novio a quien se lo permito.

    -Esther, eso es una guarrada. Una señorita no…

    -¡Es para que veas que para mí eres importante! ¡Dejaré que me encules! – sollozo.

    -¡Me daría asco, Esther! Nunca me imaginé que… cada vez veo más claro que no eres más que una puerca. ¡Quién sabe lo que habrás hecho en esa casa!

    -No digas eso, Gustavo. ¿Es que acaso no te gusta mi culo? – lo contorneo muy sexy.

    -Por favor, no seas tan cerda. ¡Nunca pensé que eras tan marrana!

    -¿Pero por qué? – lloro – ¿Porque en prueba de mi amor te ofrezco mi culo?

    -¡Tápate y vete de mi casa, cerda!

    -No, ven, ven, por favor, Gustavo – lloro a lágrima viva, me levanto y le abrazo.

    -¡Déjame, Esther!

    No lo suelto. Aunque se resiste, le beso apasionadamente y empapo su cara con mis lágrimas. Consigo bajarle la cremallera del pantalón y sacarle su verga, muy empinada. Sé que le atrae follarme el culo. Me pongo de cuclillas y empiezo a mamar su pene y todavía crece más en mi boca. Desabrocho los botones de mi blusa y acerco sus manos a mis pechos, por encima del sostén. Enseguida me lo baja por debajo y me los magrea. Quiero convencerlo de que él es muy especial para mí, así que me aparto y vuelvo a ponerme en pompa para él.

    -¡Venga, sé el primer novio que me encula! – le agarro su pene y acerco su glande a mi agujerito trasero -¡Quiero tu polla caliente en mi culo!

    -¡No, Esther, eso es asqueroso! Además, te iba a doler.

    -¡Seguro que no, quiero ser la novia más cariñosa!

    -¡Hacer eso es de guarras!

    -¡Venga, va, así, así! ¿Es que no te da placer?

    -¡No quiero a una cerda por novia!

    -Tu polla desea mi culo ¡déjala hacer! -siento que crece en mi mano.

    -¡Puerca, Esther! – me insulta, pero es porque está dolido y consigo que me penetre bien adentro y empieza un mete-y-saca que me encanta, me llega muy al fondo y no resisto mi primer orgasmo – ¡Toma, toma! ¡Seguro que te gusta!

    -¡Sí, sí, fóllame el culo! – gimo y sollozo.

    -¡Ya veo que te encanta! ¡Te corres como una puerca! ¡Quién sabe cuántas veces te han dado porculo!

    -Me gusta, sí, porque te quiero. ¡Eres el primer novio que me parte el culo! -en eso no le engaño – te lo prometo, ah, hum, sí, así, dame bien fuerte! ¡Ay, me corro, me cooorro!

    Mientras me folla bien mis entrañas, mi novio me da nalgadas, quizá demasiado fuerte, pero no me quejo, quiero que disfrute del momento. Cuando al cabo de unos minutos de se corre dentro de mí, yo vuelvo a tener un orgasmo al sentir su esperma caliente y abundante. Él aumenta sus embestidas, sus insultos y sus nalgadas. Después de unos minutos en que yo me corro varias veces más, Gustavo saca su pene de mi culo.

    -Vale, ya está, Esther. Me has convencido todavía más que eres una cerda.

    -¿Pero es que no te ha gustado? – me coloco bien la falda mientras noto que el semen rebosa en mi culo y se desliza por mis muslos, juntándose a mis jugos.

    -Es una vergüenza que una chica educada se deje hacer eso y que además le guste.

    -Porque eres mi novio y te quiero -me pongo las braguitas y el sostén, las lágrimas corren por mis mejillas.

    -Ya no somos novios. No te quiero ver más. ¡Eres una guarra!

    -¡No es cierto, Gustavo!

    -¡Vete, Esther! ¡Me has demostrado que eres una puerca!

    Nunca hubiera pensado que mi novio era tan intolerante y rencoroso. Es cierto que últimamente estaba más serio y reservado. Incluso se veía que cada vez era menos cariñoso y que casi no deseaba ni que hiciéramos el amor. Pero yo no le daba importancia, pensando que siempre hay altibajos en una relación. Mi idea de darle mi culo para que viera cuánto le quiero había resultado mucho peor de lo que pensaba y por lo que parece tan solo le hizo ratificarse en su idea de dejarme por ser una puerca. ¡Quién se iba a imaginar que no le encantaría follarme el culo, tan deseado por tantos hombres!

    Dice que es algo él que encuentra asqueroso. Pero bien que se corrió y me llenó el ano con su leche. A ver, algo de razón tiene en pensar que soy una fresca, y eso que no sabe nada de lo que he estado haciendo durante estos últimos meses. Nunca había probado tantas y distintas pollas. Realmente he sido una mamona de cuidado. Además, es cierto que mi culo hasta hacía poco virgen y sagrado, últimamente me lo han follado no sé cuántos amantes. Ahora me arrepiento de no haberles dejado también que me follaran bien el coño, pero siempre pensé que eso era algo que debía reservar para mi novio. Era una manera de sentirme menos infiel. ¡Y mira cómo me lo paga!

    Desde ese día, Gustavo no me devuelve mis llamadas ni mis mensajes. Hace una semana que me he enterado de que ya está saliendo con otra. Se trata de Marga, una chica de muy buena familia y, aparentemente, muy fina y recatada. Supongo que a Gustavo le agrada que parezca tan educada. Pero yo la conozco de hace años, cuando hacíamos bachillerato en la misma clase. En esa época, se lo montó con muchos chicos e incluso parece que con chicas. O por lo menos eso es lo que se decía. Tenía fama de haberse tirado a todo el instituto. A mí nunca me cayó bien. Era muy creída y prepotente. Es cierto que es muy guapa. Aunque creo que yo lo soy mucho más, la verdad.

    Podría decirle a Gustavo lo que sé de ella, pero seguro que no me iba a creer, pensaría que se lo digo por celos.

    Así que me temo que su adiós es algo definitivo. Vaya, que en unos pocos días me quedo sin novio y sin mis alumnos tan especiales. Estoy bastante triste y desanimada. Por lo menos, este domingo voy a visitar al señor Garboz. Espero animarme un poco y pasármelo bien allí. Él siempre es muy amable conmigo.

    Cuando me ve entrar tan triste, se preocupa por mí. No me apetece nada de la espléndida merienda que me prepara y le cuento mis penas. Él me escucha pacientemente y me consuela con un largo abrazo, muy cálido. Estoy tan reconfortada que no me quiero apartar de él. Me dice que si no tengo ganas de que me tome fotos, que no pasa nada, que comprende que no esté de humor. Se lo agradezco, pero le digo que él no tiene ninguna culpa. Además, me hace una ilusión especial porque le traigo una sorpresa. Así que él prepara las cámaras y los focos y todo y yo voy a cambiarme a la habitación de al lado.

    Sabiendo que le gusté tanto cuando me vio por primera vez en la playa con mis bikinis de niña, he estado buscando en el armario y encontré uno. Tiene el fondo blanco y un estampado de flores pequeñitas, rosas, rojas y violeta. Era mi preferido. En esa época, este bikini, claro, no tenía nada de sexy. Yo aún no tenía nada de pecho. De hecho, es el primero que tuve, porque hasta entonces iba a la playa sin nada en la parte de arriba y solo con las braguitas. Pero ahora, con mi cuerpo de mujer, es increíble cómo me queda. ¡A ver si le agrada!

    Cuando salgo solo con el bikini minúsculo, Joaquín aplaude con ganas. Me dice que le encanta y más cuando sabe que el bikini es de verdad de cuando era pequeña. Enseguida me toma fotos en todas las poses posibles. Sé que se me ve todo cuando simulo que hago un castillo en la arena. La parte de arriba apenas me cubre los pezones, dejando todas las tetas al aire. Cuando le doy la espalda y me arrodillo, separo algo las piernas para que quede la vulva y el ano al descubierto. Simulo posturas de yoga y en todas ellas se lo enseño todo al señor Garboz.

    No puedo evitar mojar las braguitas y que el flujo resbale por mis muslos. Me gusta que él se dé cuenta de que me excito y deseo que en las fotos se vea. Al cabo de muchas poses y bailecitos, procurando enseñarlo todo, me dice que él hoy tiene también una sorpresa para mí, unos regalos. Le digo que gracias, pero que no es mi cumpleaños.

    -Esther, tú eres un regalo para mí, así que… Abre los paquetes, te lo mereces.

    -¡Oh, Joaquín!

    -Ya ves. Creo que estos días te irá bien ¿verdad? Mientras no te eches otro novio…

    -Pues… ¡la verdad es que sí! ¿Quiere que los pruebe ahora, aquí con usted?

    -Sí, claro, por supuesto. En realidad, ya ves, también es un regalo para mí. No te quites el bikini de niña, no. Quedará muy bien. Espera, que preparo la cámara de vídeo. Y pongo más luz, que quiero que se vea bien.

    Me siento en el sofá y me abro de piernas. La braguita me queda en una ingle y el señor Garboz enfoca bien la cámara en mi chichi húmedo y sonrosado. Pongo en marcha el vibrador y me acaricio en clítoris con él. Tomo también el dildo transparente y me lo introduzco. Sé que con el efecto lupa se me ve completamente mi vagina.

    -¿Quiere que también juegue con un tapón, Joaquín? – pregunto entre suspiros y mordiéndome los labios de placer.

    -Sí, hija, sí.

    Lamo el plug más pequeño, una verdadera joya dorada, lo chupo y me introduzco la punta en la boca. Después, me penetro el culo con él. Siento mucho placer, suspiro y gimo, miro a la cámara y me relamo. Hincho el pecho sabiendo que el bikini se aparta de mis pezones y los enseño totalmente. Tomo otro de los tapones, este es plateado y más largo, quizá unos veinte o veinticinco centímetros, y más grueso.

    Me saco el dildo y durante unos segundos dejo que el flujo resbale hasta mi ano y me lo unto bien con él. Me vuelvo a meter el dildo en el chichi y casi me corro de placer. Enseguida, con un poco de presión consigo meterme el plug grande hasta el fondo de mi culo. Ya solo se ve el brillante que tiene en la parte posterior.

    Mi admirador aplaude. Lloro un poco, no sé si de emoción, de placer o de tristeza. Pero sigo masajeándome el clítoris mientras noto que el dildo casi se junta al plug en mis entrañas. Los presiono para sentir más placer y consigo que todavía se introduzcan algunos milímetros más, quizá un par de centímetros. Siento mucho placer. Todavía quedan más juguetes por probar. Agarro un consolador que imita un enorme pene, con sus testículos y todo, y lo beso y lamo. Lo chupo y simulo una mamada. Me lo dejo enteramente dentro de la boca y la punta me llega hasta la campanilla. Tomo otro vibrador y con él me masajeo las tetas. Doy más intensidad de vibración al del clítoris y me siento morir de placer.

    Empiezo entonces una serenata de ayes y uyes y me voy corriendo no sé cuántas veces. Cada veinte segundos me voy sacando el dildo del coño y voy lanzando chorros de squirt a presión. Y a cada chorro, gritos de placer. Cuando parece que ya no tengo más fuerza para correrme, agarro otro dildo. Este es flexible, como de goma de color rosa, y lo junto al transparente. Al principio solo me entra la punta, pero mi vagina flexible consigue que me quepan los dos por completo, aun con el gran tapón en el culo. Sigo corriéndome y eyaculando como una fuente. El señor Garboz aplaude y sé que le gusta por el bulto en su bragueta.

    Después de casi una hora de orgasmos, él me felicita. Entonces, satisfecha, pero agotada y triste por todo lo que me pasa, me viene una llorera que no puedo evitar. El señor Garboz me abraza para consolarme.

    -Señor Garboz, usted pensará también que soy una cerda.

    -Hija, no, ¡de ninguna manera! ¿Es que acaso haces algo malo?

    -Bueno… no sé… o sea…

    -Oye, es que ya ves, ni siquiera te he tocado nunca ¿verdad?

    -Sí, eso es cierto, Joaquín. Aunque, si usted quisiera… usted sabe que le tengo afecto y… o sea…

    -No, no, ya sabes que soy un hombre casado y que quiero mucho a mi mujer. Nunca le he sido infiel. Aunque ella es muy mayor y para mí no es ya tan atractiva como antes, solo hago el amor con ella. Pero bueno, si le fuera infiel con alguien, tú serías la primera elegida.

    -Gracias, Joaquín – aprieto más mi cuerpo prácticamente desnudo al suyo – de verdad, su mujer no tendría por qué enterarse, podemos hacer lo que usted desee, seré su muñequita.

    -No, no, hija. Me halaga lo que dices. Entiendo que ahora, sin novio y eso, tú… y sin las clases…

    -Pues sí, la verdad, me había acostumbrado a tener tanto sexo y ahora…

    -Pero bueno, con lo guapa y elegante que tú eres, hombres no te faltarán.

    -Ya, eso, seguro, sí… o sea…

    -Oye, mira, tú sabes que yo solo quiero tus videos y tus fotos para verlas y, bueno, no te negaré que no lo utilice para masturbarme o para excitarme para estar luego con mi esposa. Pero, si quieres, tengo unos amigos que… bueno, no te lo tomes a mal, quiero decir que ellos… son señores educados y elegantes, ¿eh? Uno está casado, Perico, pero por lo que me dice, hace años que no tiene sexo con su esposa. Y luego está Coque, todo un caballero, viudo. A ver, yo ya les he hablado de ti y, no te enfades, les he enseñado alguna foto tuya, solo las más discretas, y claro, para cualquiera de ellos tú serías un regalo. Te tratarían como a una princesa. Te colmarían de regalos. Nos conocemos desde que éramos niños, son muy buena gente.

    -¿Y les han gustado las fotos?

    -¡Pues claro, hija!

    -A ver, no sé, no me importaría conocerles. No para nada… no sé… o sea… solo para… conocerles.

    -Lo que hicierais, no es cosa mía, yo os iba a presentar, si tú quieres y luego ya…

    -Pues si son buena gente, no le digo que no, señor.

    Cuando volvía a casa, tuve la mala suerte de ver a mi novio con Marga, paseando abrazados y acaramelados. Sentí un pinchazo agudo en el pecho. Él no me vio. Reconozco que la tía, con los años, se ha puesto aún más guapa y atractiva. Pero no me extrañaría que siga siendo un pendón. Gustavo llevará unos cuernos de palmo. Quizá ella será más discreta que yo y le tendrá engañado y contento. En fin.

    Después supe que ella y Gustavo ya hacía semanas que se estaban viendo, mucho antes de que él decidiera dejarme. ¡Vaya, que el muy cabrón, me había sido infiel! ¡Y luego va y me trata a mí de infiel y de ser una cualquiera!

    En el próximo relato te contaré las últimas semanas de curso en la universidad. Y verás como te esperan algunas sorpresas. ¡Espero que desees leerme! ¡Hasta muy pronto!

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  • Así da gusto cerrar un negocio

    Así da gusto cerrar un negocio

    Soy farmaceuta, trabajo en un laboratorio, así que tengo contacto con varios tipos de cliente.

    Pero nunca me había sentido tan fuera de base como una reunión que sostuve con un nuevo cliente y su jefa de compras que, por Dios, sabe lo que quiere y como lo quiere.

    Llevaba varias reuniones y visitas a una clínica a la cual, quería venderle varios insumos farmacéuticos, después de reuniones y reuniones, acuerdos y demás, por fin había logrado la aprobación, solo faltaba, la firma de ambas partes. Por lo cual, programe una última reunión con la jefe de compras de la clínica. Y programe mi viaje para ese fin de semana, con la intención de firmar el acuerdo el viernes y tener sábado y domingo para relajarme ya que era en una ciudad costera de mi país.

    Cabe resaltar que nunca había visto en persona a la jefe de compras de la clínica, siempre me había entendido otros cargos medios, si bien ella participaba de las reuniones virtuales, nunca la había visto en persona. En fin, viaje como tenía acordado y aquí comienza el este relato que sin lugar a duda ha sido de mis mejores experiencias.

    Llegue el viernes a la clínica poco antes de las 11 am, que era la hora programada. Me dijeron en la recepción, que la jefe de compras estaba ocupada en otra reunión que, si no había problema en esperarla, obviamente dije que ninguno y me quedé atendiendo otras obligaciones en el móvil y mi pc mientras esperaba. Luego de unos 40 minutos esperando, me llama la chica de recepción y me pide que la siga, me lleva a la oficina de la jefa. Al llegar ella me recibe en la puerta, y debo decir que me pareció una mujer despampanante, y sexy, sin el riesgo de parecer exagerado, proyectaba la imagen de típica actriz “nopor” que hacen el papel de jefas que seduce a empleados. Procedo a describirla.

    Tenía piel morena, como color azúcar, era esbelta, un cuerpo muy bien cuidado y conservado tenía 48 años, pero sin duda no los parecía. Tenía unos pechos firmes y por el escote de su blusa muy bien puestos. Una cintura trabajada, y la blusa que usaba la acentuaba muy bien, y una falda corta negra, que resaltaba unas nalgas de gimnasio, firmes, no muy grandes, pero si muy bien conservadas. Y unas piernas esbeltas, que provocaba besar, que junto a los zapatos altos que usaba, completaban la fantasía de cualquier hombre.

    -Hola, Miguel, mucho gusto. Pasa por favor.

    Debí haber quedado con una cara de idiota al ver tal mujer.

    -Hola doctora, buenos días, muchas gracias.

    -Nada de doctora por favor, solo llámame María José, ¿cómo te fue en el viaje?

    Yo: Ok María José, estuvo excelente gracias.

    MJ: Que bueno, entonces, pasemos a lo principal, ya me hicieron llegar la información todo ya está claro y las condiciones están listas, no era necesario que vinieras para un formalismo como una firma.

    Yo: No se preocupe, no fue ningún problema, además solo aproveche para sacar unas pequeñas vacaciones de fin de semana.

    MJ: Así, que interesante, ¿entonces te vas a quedar el fin de semana?

    Yo: Si, la intención es esa, aprovechar y quedarme hasta el lunes.

    Firmamos los documentos y conversamos respecto a otros aspectos del negocio sin importancia, habrían pasado unos 30 minutos, me disponía a salir, nos estábamos despidiendo cuando María José me increpa.

    MJ: ¿Qué vas hacer, ahora, tienes algún compromiso?

    Yo: Ninguno, por el momento, a no ser que me inviten (Lo dije en calor de la confianza que habíamos entablado) Ella levanto la ceja y me miró fijamente antes de decir.

    MJ: Te gusta los mariscos, te invito almorzar si me regalas 10 minutos termino algo que tengo pendiente.

    Yo: Ok, claro que sí, la espero, mejor, así me evito almorzar solo en mi habitación de hotel.

    MJ: Ok perfecto, si gustas me esperas acá mismo, en la oficina ya regreso.

    Salió de la oficina dejándome ahí sentado, al poco tiempo me trajeron otro café, luego de unos 10 o 15 minutos regreso, tomo su bolso y me dijo ¡Vamos!

    Sali detrás de ella, viendo cómo se movía su trasero al caminar y admirándola casi devorándola con la mente.

    Me dirigió a su auto, subimos y emprendimos el viaje al restaurante que ella quería.

    Hablamos de nuestra vida personal y supe que era separada, que tenía una hija de 21 años, que vivía fuera del país.

    En el restaurante mientras conversábamos de todo un poco, yo le hacía insinuaciones, más que por pretensión de algo, por confianza y cercanidad.

    Entre mucho que hablamos llegamos al tema del sexo.

    MJ: ¿Y cómo es tu vida de pareja?

    Yo: Pues actualmente no tengo, así que diría que cero, la verdad es que desde hace un tiempo deje de enfocarme en una relación, es más fácil vivir la vida a tu manera estando solo si no estás dispuesto a sacrificar cosas propias por la compañía de alguien más.

    MJ: Es cierto, pero siempre hace falta algo de cariño de vez en vez.

    Yo: Depende, si se trata de afecto, no es algo que la verdad me sea indispensable, no se quizás por vivir solo desde muy joven, y en el peor de los casos, mis amigos y familiares están ahí si lo necesito.

    MJ: Si pero aparte de afecto uno necesita algo más, yo por ejemplo desde que me separe hace 2 años, no he tenido una buena revolcada que me deje temblando.

    Yo: Vaya eso si no lo esperaba (dije tragando apuradamente el trago de vino que tenía en la boca).

    MJ: Que, que este separada o que me haga falta el sexo, al fin de cuenta los seres humanos somos físicos.

    Yo: Buen punto, pero, la verdad no imagino a una mujer como tú, con falta de oportunidades para tener sexo.

    MJ: Para que veas, hace rato tengo una arrechera acumulada.

    Yo: A como así, pues no sé, como diría mi gran amigo Arjona “cuente con un servidor si lo que quiere es…”

    María José se rio un poco y tomo un trago de vino, seguimos hablando de otras cosas, y al rato ella se fue al baño, yo aproveche para pedir la cuenta y pague.

    Al regresar, nos paramos de la mesa, y ya en el carro ella misma tomo la palabra.

    MJ: Entonces a donde vamos…

    Yo: No se dime tu… yo estoy de vacaciones, y tampoco es que conozca mucho, si quieres te invito a conocer mi cuarto de hotel… Rei maliciosamente.

    MJ: A rico, vamos pues.

    No daba crédito a lo que ella dije, pero esas palabras me encendieron, le di el nombre del hotel donde estaba registrado y nos fuimos inmediatamente, por el camino nos metíamos mano como podíamos, llegamos al hotel, subimos al ascensor y apenas abrí la puerta, ella me pego contra la pared y empezó a besarme desesperadamente, yo le respondía y le agarraba las nalgas hasta hacerle subir la falda.

    MJ: Ven vamos al cuarto, que no tengo mucho tiempo y quiero matar estas ganas.

    Ya en la habitación, termine de desvestirme y me tire a la cama, a ver como ella se despojada prenda por prenda de su ropa, admiraba ese cuerpo esculpido que tenía, se subió a la cama y empezó a besarme nuevamente.

    Me dio un gran sexo oral.

    MJ: Dios hace mucho no tenía uno de estas para mí. Decía mientras se tragaba mi verga y me practicaba sexo oral.

    MJ: Mmmm que rico, así gruesas como me gustan, mmmm rico.

    Yo: Que rico, que rico, sigue así trágala toda vamos.

    María José se subió encima mío y empezó a cabalgarme, se sentía super mojada y podía sentir como se ensanchaban las paredes de su vagina por la intromisión de mi falo.

    Yo le agarraba las nalgas mientras ella me cabalgaba y yo le besaba los senos.

    Al parecer erra super sensible en ellos, porque mientras más jugaba con mi lengua en sus pezones, podía sentir como cada vez se mojaba más.

    Yo la tomaba de las nalgas, tratando de levantarla y le hacia un mete y saca lo más rápido que podía, mientras seguía mordiendo y chupando sus senos.

    MJ: Ahí si papi, que rico dame así, vamos dame, no pares que me voy a venir vamos.

    Decía María José, mientras yo entregado en la faena.

    En un momento pude sentir como se tenía un orgasmo, tan intenso que me clavo las uñas en mi espalda.

    Ella seguía con trataba de recuperar el aliento, pero aún seguía sobre mi cabalgándome, ahora más lentamente.

    Seguimos besándonos y ella seguía cabalgándome, cuando me dijo:

    MJ: Papi, muy rico todo y me encantaría seguir, pero es mejor que termines pronto porque debo volver al trabajo.

    Yo: Si eso quiere la reina, eso tendrá.

    Dije mientras la volteaba, quedando en la típica posición de misionero.

    Y a fondo de dediqué a darle lo más rápido y profundo que podía.

    María José no dejaba de gemir.

    MJ: Dios vas a matarme, pero que rico, sigue así carbón, vamos dame más.

    Yo: Así eso quieres, quieres más… que quieres a ver dime.

    MJ: Quiero verga, quiero que me des con esa verga, vamos dámelo todo vamos…

    MJ: Sigue así que me voy a volver a venir, vente conmigo vamos, vente dame tu leche, lléname. Me decía casi gritado a oído mientras podía sentir sus uñas en mis nalgas.

    Al poco tiempo sentí como mi verga se tensaba y ensanchaba lista para vaciar mis pelotas, y ella casi al unisonó gemía profundamente en mi oído producto de su segundo orgasmo, mientras yo por mi parte la penetraba profundamente y soltaba todo mi esperma dentro de ella.

    Me tiré a un lado de la cama, para recuperar el aliento, ella al lado mío hacia lo mismo.

    MJ: Ufff que rico estuvo esto, como me hacía falta.

    Dijo mientras se paraba de la cama, rumbo al baño para asearse. Podía ver como bajaba de mi esperma por su pierna.

    María José me dio un beso y fua a organizarse, yo seguía tendido en la cama.

    Antes de salir ya de la habitación, me dijo:

    MJ: Descansa bien, que este fin de semana serás mío bebé, prepárate que me voy a quitar esta abstinencia contigo, y esa rica verga que tienes.

    Puedo decirles que ese fin de semana fue principalmente de sexo para mí, regrese más cansado a la oficina el lunes, de lo que sali, pero muy muy satisfecho y los huevos livianitos.

    Coméntenme si quieren que les relate otras experiencias con María José ese fin de semana.

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  • JP, un vecino que creí que era gay (2)

    JP, un vecino que creí que era gay (2)

    Cada vez me estaba gustando estar con él, es todo un semental, si hasta le conté a la Mirian y quiso conocerlo y al sábado siguiente quedamos de presentárselo y que como tu ese día ibas a ir a Cajicá con sus amigos a jugar y estabas en el parqueadero cuando llegó la Mirian y luego el JP a quien al entrar y cerrar la puerta nos besamos acariciándonos , la Mirian se acerca y los presento la Mirian expreso calificativos hacia el JP.

    -Buenas papacito mira la Tere con razón lo que se está divirtiendo si está mucho mejor que el Diego, mucho gusto encantada de conocerte.

    A lo que JP le responde.

    -Mucho gusto preciosa.

    La Mirian lo besa en la boca y dice.

    -Bueno vengo a comprobar todo lo bueno que me cuenta la Tere.

    A lo que JP responde.

    -Guau espero y sea buena prensa.

    Nos reímos entre las dos lo llevamos a la sala sentándolo y la Mirian le responde.

    -Espero y no sean puros chismes de cama, por qué vengo con ganas de comprobarlo personalmente.

    A lo que Mirian le pone su mano izquierda sobre su pantalón y luego levanta la mano y con su dedo índice le toca la quijada voltea la cara para besarlo y vuelve a acariciarme el pantalón, mientras yo le quitó el buzo Lacoste, que traía JP, la Mirian se para y soltándose el botón del pantalón, se baja la cremallera y dándose vuelta quedando de espaldas a los dos se lo baja mostrándonos su hilo dental tapando, su trasero y panochita, dejándonos ver sus redondas nalgas, levanta el pantalón lo dobla y lo coloca sobre una de las sillas del comedor, mientras yo le acaricio el pantalón a JP sintiendo su verga en erección debajo de sus pantalones y en ese momento sentimos que la puerta se abre.

    Entras y vez a la Mirian, la saludas de beso en la mejilla y le das la mano saludando a JP que estaba abrazándome por el hombro y mis mano derecha sobre su pantalón y como estabas de afán por qué ya se te estaba haciendo tarde, seguiste al cuarto a limpiarte, a lo que la Mirian me dice sentándose en voz baja.

    -Ahí pensé que Diego ya se había ido, que irá a pensar.

    A lo que le respondo.

    -Fresca él es tan despistado que ni cuenta se ha dado que estás en calzones y ni tampoco vio mi mano que está acariciándole el pantalón.

    La Mirian baja la mirada y ve mi mano acariciándole el bulto de la verga al JP. Y se ríe, a lo que le digo.

    -Y está apurado por irse.

    Les ofrecí una cervecita esperando que te fueras prontito, nos dimos un beso en la boca con el JP y me pare a traerlas, al regresar JP estaba de pie y le doy la cerveza y nos volvemos a besar por unos breves segundos, JP se sienta Y saliste del cuarto con su sudadera, despidiéndose apurado por irse, saliste y enseguida me le arrodillo en frente de JP y le suelto el cinturón, el botón, y le bajó la cremallera y con las dos manos y levantando el trasero JP le bajó el pantalón a lo que la Mirian está a la expectativa, ve el bulto del bóxer y mete su mano agarrándole la verga.

    Mientras yo termino por bajarlo y Mirian empieza a mamársela y yo me le acercó a chuparle las huevas por varios minutos, para luego entre las dos se la lambemos recogiendo su tronco y encontrarnos chupando su glande varias veces ahí duramos más de 30 minutos entre mamadas y lambidas.

    El JP no se esperaba tener la fortuna de follarse a dos mujeres, así de lindas, menos.

    La Mirian fue la primera que se le montó agarrándole la verga, se la coloca en la entrada de la panochita y se deja rodar por su tronco y empezó a follárselo moviendo su trasero a toda mierda, yo soy más silenciosa pero a la Mirian le encanta pedir candela, decir groserías y estupideces y empieza y empieza a decir que le gusta su verga, que rico hace, anda follame papacito rico, guau así rico, si así rico mueve ese hijueputa culo cabron que me matas, eso gózalo papi que me quiero venir, eso hazme toda tuya que soy tu puta, vamos cabron muévete más rápido y cosas así le encanta expresarse mientras está follando.

    Termina viniéndose, se baja sentándose al lado y me montó, le agarro la Verga a JP y me la coloco en mi panochita.

    Me dejó rodar y arranco a follármelo a toda, con fuerza, sus manos acarician mi cuerpo sensibilizándolo más haciéndome sentir sensaciones deliciosas, rápidamente me vengo y me bajo al piso para mamarle la verga, mientras Mirian lo besa y se deja chupar los pezones.

    A lo que les digo.

    -Cuidado Mirian que le encanta dejar chupones en el cuerpo.

    JP se sonríe y sigo hablando.

    -Si me ha dejado varios y me ha tocado maquillarlos para que no se me noten, es un chupón empedernido.

    A lo que el JP responde.

    -Si y ustedes son dos chupones de verga miren como me la tienen.

    Nos reímos y seguí mamándole la verga por unos minutos más, JP se levanta y agarra a Mirian le da vuelta quedando ella de espaldas a él, la inclina sobre el sillón le abre las piernas, se agacha y la penetra follándola a toda velocidad, lo que hace que la Mirian, empiece a decir barbaridades y a disfrutar de la follada.

    Y así el pobre JP tuvo que complacernos a las dos dejándolo agitado pero feliz.

    Me quedo mirando a Lucia no sorprendido pero si pensativo.

    -¿Cómo no pensé en que algo así iba a suceder?, si estaba de afán pero por favor no darme cuenta me deja entre sorprendido y de mal genio, pero quien se iba a imaginar, pensé conocer a la Mirian como una mujer seria, de carácter fuerte y conozco a su esposo, el Orlando y a sus dos hijos ya grandecitos, pero la vida te da sorpresas y por eso si estuve pensando cuando iba en camino a recoger a mis amigos, el porqué la Mirian estaba sin el pantalón a lo que atiné en pensar que estaba y me excito el hilo dental que tenía dejando ver su hermoso trasero que para que está bien bueno.

    Y volviendo al tema central de la historia Lucia me sigue contando lo que pasó el domingo, a lo que continúa con su historia.

    -Bueno y continuando con lo que te he contado paramos un momento, fui a la cocina a sacar otras cervezas y me lo llevé para el cuarto a seguir follando en tu cama, en el televisor estaba presentando una carrera de autos, nos acomodamos para verla enrunchándonos metiéndonos entre el cubrelecho, hablamos de cosas y de chismes del conjunto, ¿sabías tú qué hubo un apartamento en el que venían hombres y eran atendidos por varias mujeres?

    A lo que le respondo.

    -En serio ¿y cuál apartamento era que no sabía? Lástima no haber sabido .A lo que me responde.

    -Jajaja ¿si te hubiera gustado visitarlas?

    A lo que le respondo.

    -Claro hubiera sido chévere haber ido.

    Me responde.

    -Te mato y boto tu cuerpo al río Bogotá en pedacitos.

    Y continuando con JP al rato me metí debajo del cubrelecho baje a mamarle la verga, mientras el veía la carrera, disfrute saboreándosela, lamiéndosela, chupándole las huevas, volvía a mamársela, varias gargantas profundas le practiqué y hasta una rusa que le hacía acompañada de una mamada intercalada de su glande.

    Luego me le monte encima le agarro la verga lo masturbo un poco y me restriego su verga contra mi panochita y trasero terminando en mi trasero penetrándome y comienzo a culeármelo, suavemente aumentando el ritmo hasta lograr una buena culiada, que duro más de 30 minutos, me vine dos veces, para luego cambiar de pose me volteo de espaldas a él y sigo culeando disfrutando, gimiendo y gritando con cada culiada, coloco mis brazos hacia atrás apoyándome contra la cama y levanto mis piernas logrando culear un poco más rápido hasta hacerme venir nuevamente.

    JP se para y va al baño a mear y al regresar me agarra de las piernas y me atrae hacia el estando boca arriba, me abre de piernas y me penetra el trasero y empieza a culearme a toda velocidad, siento su tronco en mis paredes anales entrar y salir sin compasión mi cuerpo a temblar al sentir sensaciones excitantes placenteras y que rápidamente me hacen venir en chorros de líquidos eyaculados de mi cuerpo.

    JP continúa dándome duro rompiendo mi trasero y lo siento venir en espasmos que golpean mi trasero se deja caer encima de mí colocando sus codos contra la cama me besa apasionadamente, terminando se acuesta al lado mío, me levantó voy a la cocina por más cervezas, prendo un cigarrillo, llevo las cervezas y él prácticamente se la toma de una, se levanta y se limpia la verga y nos acomodamos en la cama enrunchados.

    La carrera hacia rato había acabado y estaban dando un partido de fútbol americano, cambiamos a ver una película, estuvimos un buen rato y se fue terminando un delicioso día.

    Ahí termina ese día mi mujer su relato del excitante momento que tuvo con nuestro “amigo” y los dos hicimos el amor como enloquecidos de pasión, los dos estábamos excitados, recordando lo contado.

    Hasta acá llega este relato esperando que les haya gustado y espero sus comentarios de lo perversa que es mi amada mujer.

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  • Mi suegra

    Mi suegra

    Hacía 1 año y poco que estaba de novio con María, ella tenía 19 y yo 24, nos habíamos conocido en facultad a través de una amiga en común.

    Yo al principio no quería nada con ella, pero estaba solo, la me buscó, así que no me iba a negar, al principio pensé que iba a ser por un par de semanas, pero ya hacía un año que andábamos, me había presentado a la familia y a veces me quedaba a dormir en la casa.

    Los padres estaban divorciados y ella vivía con la madre, una hermana y un hermano menores que ella.

    La madre tenía unos 48 años 1.55 de altura, tetas grandes, un culo bastante bien para su edad, estaba de novia (amante) de un compañero de trabajo casado y de la misma edad que ella.

    Algún fin de semana que me quedaba a dormir en lo de mi novia, la madre se levantaba a cocina como había dormido, con un camisón que apenas le cubría el culo y una bata de seda arriba que quedaba a la misma altura.

    -Mamá, no podés andar así que está mi novio en casa

    -Es como si me viera en la playa, de hecho estoy más tapada, ¿no?

    En un momento la veterana me miraba y se sonreía, esta situación se daba una vez por mes o cada 15 días, cuando me quedaba a dormir algún fin de semana.

    Con mi suegro me llevaba muy bien, pero con el tío de María no me llevaba bien, porque habíamos trabajado en la misma empresa y yo había descubierto que metía la mano en la lata, él me había querido inculpar y yo había demostrado que el ladrón era él, porque los faltantes habían empezado antes que yo trabajara en la empresa y pasaron estando de vacaciones fuera del país.

    Mi novia y sus hermanos habían ido al cumpleaños de su tío y habíamos coordinado para que yo fuera a su casa y la esperara.

    Llegué a eso de las 21 h porque ese día me había tocado trabajar hasta tarde y trabajaba muy cerca de su casa.

    -¡Mi yernito! Pasa nomas, ponete cómodo que esta es tu casa.

    -¡Hola suegrita! Con permiso.

    Yo llevaba una mochila, porque esa noche íbamos a salir a bailar, así que le pedí para darme una ducha porque estaba con la misma ropa desde las 7 am.

    -Cómo no, pero venite que armé algo para picar sabiendo que venías y que mi hija va a demorar un poco.

    Había armado una picada y tenía un whisky y una hielera llena.

    Nos pusimos a charlar, comer y tomar, ya iba por el tercer whisky la suegrita y yo recién me estaba sirviendo el segundo cuando me dice.

    -¿No te ibas a duchar?

    -¡Si! pero no traje toalla

    -Andá que yo te alcanzo una.

    Entré al baño, abrí la ducha, cuando estaba terminando se abre la puerta y era mi suegra con la toalla. Estaba vestida con uno de sus camisones cortitos.

    -¿Ya se va a dormir suegrita?

    -Algo así, ¿te tomas otro con esta vieja?

    -Me visto y voy.

    -Sin tanto apuro.

    Me vestí, me perfumé y salí del baño descalzo porque la calefacción estaba encendida.

    Nos tomamos otro whisky y me dice:

    -¿Leíste el mensaje de la nena?

    -No, estaba en la ducha.

    -Dijo que van a demorar porque la tía se descompuso, así que tenemos un par de horas para charlar. Dijo mientras hacía la gran Sharon Stone del subdesarrollo cruzando las piernas y mostrando que no tenía bombacha.

    -¿Te puedo decir algo y no te ofendes? agregó.

    -Por supuesto que no.

    -Cuando te quedes acá, no hagas gritar tanto a la nena.

    -¿Como?

    -Si tonto, que no la hagas gemir tan alto.

    -Le pido disculpas suegrita, no sabía que hacíamos tanto ruido.

    -No te preocupes tontito… es que de escucharla, me dan ganitas y ya no sé como demostrártelo. Dijo cruzando de nuevo las piernas.

    -Pero soy el novio de María.

    -Pero nada… tengo un novio casado, ¿por qué no puedo tener un amante que sea parte de la familia?

    Se me vino encima poniéndome las tetas en la cara.

    -La nena no tiene tetas tan grandes, ¿no te las querés comer?

    Le saqué las tetas del camisón y empecé a comerme esos pezones oscuros pero chiquitos y bien respondones, mientras ella me había sacado la pija del pantalón y me masturbaba. Como ella no tenía ropa interior, se sentó en mi verga suspirando.

    Para tener tres hijos y casi 50 años, tenía la conchita más estrecha que la hija, bien calentita y mojada, empezó con el sube y baja, suspirando cada vez más.

    -Con razón la nena chilla, si tenés una verga cabezona y gruesita, ufff que rico comerse una verga de la mitad de mi edad, soy una vieja degenerada.

    -No sos una vieja degenerada, sos una mujer madura mal atendida y si querés saber por qué chilla tu hija, vamos a su cama.

    -¿A la de la nena?

    -Te estas garchando al novio, no me digas que te da cosa garcharlo en la cama de la nena.

    -Ay, me da cosita.

    -Verga te voy a dar, que te pensás, ¿que no me daba cuenta los domingos cuando cocinabas como me movías el culo y me mirabas?

    Me paré, le di un chirlo en una nalga y le dije:

    -Caminá para el cuarto, ¡dale te digo!

    Ella iba riéndose como niño que está haciendo una travesura.

    -Acostate de costado como haciendo cucharita y vas a ver por qué chilla la nena

    Ella se acostó de costado sacando culo, yo me desnudé del todo y le acerqué la cabeza de la pija a la rajita, se la ponía y se la sacaba, la penetraba solo con la cabeza, sin ponérsela hasta el fondo, entraba y salía, le punteaba el culo y volvía a la conchita, eso enloquecía a mi novia y se ve que a la madre también.

    –Ay pendejo hijo de puta, ponémela toda, no me hagas sufrir.

    -¿No querías saber como se calienta la nena? Así se calienta.

    -Ay por favor, por favor cogeme, metémela hasta el fondo. meteme la pija.

    Se la mandé hasta el fondo y gritó.

    -¡Ay animal, siii cogeme como te cogés a la nena, dame pija sii! Pija pija pija ¡aaaah!

    Mi suegra estaba gozando y yo también, esa conchita apretaba y yo lo sentía.

    Volví a sacársela y a jugar con la cabeza en la entrada, le punteaba el culo y volvía a la conchita, ella culeaba hacia atrás para clavársela y yo se la sacaba.

    -Dame la pija nene… no me hagas desear, por favor.

    Se la metía hasta el fondo con un mete y saca furioso y mi suegra gritaba de placer.

    -A vos no tengo que taparte la boca, así que gritá tranquila perra. Tenés la conchita más apretada que tu hija, me encanta!

    Volví con el juego y cada vez le punteaba más el culo, ella no decía nada y yo seguía intentando.

    -¿Le tenés ganas a mi cola?

    -Obvio suegrita, y se la voy a comer.

    -Pero entonces vamos a mi cuarto.

    Entramos, abrió la mesa de luz y sacó un tubito de lubricante, se puso en la cola, me puso en la pija, se puso en cuatro.

    -Dale, hacele la cola a tu suegra y se cacheteó el culo.

    Apunté al culo, se le iba metiendo y ella dio un culazo y se la metió hasta el fondo.

    -Rompeme el culo, ¡dale!

    Ahí si, me aferré a las caderas y aplaudía mi pelvis contra sus nalgas, clap clap clap estuve así 5 minutos y ya estaba transpirando de tanto cardio.

    -Haceme concha culo, dale que contigo quiero todo.

    Empecé frente fondo, 5 culeadas en el culo y me iba a la concha, 5 y al culo, por más estrecha que fuera, yo metía de una hasta el fondo, ella gritaba de placer, ya era como el cuarto orgasmo y yo me estaba aguantando.

    Escuchaba que sonaba mi teléfono y por el ringtone era María. Me salí del culo y fui a atender.

    -Hola amor ¿cómo estás?

    -Bien ¿y vos nena?

    -Ahora mejor, pero nos asustamos con mi tía.

    -Ima… imagino dije, porque mi suegra estaba arrodillada frente a mí, chupándome la pija.

    -¿Estás bien?

    -Si, haciendo… tiempo con tu madre hasta que llegues.

    -Uy, que garrón tener que bancártela.

    -Y bueno… es familia de alguna manera, ¿no?

    -Amor, nos vamos a quedar acá, soy la única mujer mayor de edad, así que voy a cuidarla. Perdón, sé que íbamos a ir a bailar, pero ta…

    -Tranquila, no hay problema, yo me voy para casa en un rato.

    -O quedate ahí a esperarme, que mañana al mediodía voy para ahí.

    -No quisiera incomodar a tu madre.

    -¡No incomoda! gritó mi suegra.

    Puse manos libres.

    -Mamá, cuidámelo, que no se vaya por ahí y se garche a alguna puta.

    -No, tranquila que yo lo tengo bajo control.

    -¡Oigan, estoy acá! dije

    -Jajajaja. vos cuidá a la arpía de tu tía, que yo te cuido a tu novio.

    -Pero portate bien mamá.

    -Ay nena, más que cogérmelo no va a ser.

    -¡Mamááá!, ya estás en pedo, perdonala mi amor.

    -Es una broma mi vida, tu mamá sería incapaz. andá a cuidar a tu tía y mandale un beso, si eso no la mata jajaja.

    -Byeee

    Mi suegra ya estaba de rodillas mamando de nuevo, dejando mi verga a tono.

    -¿Queres tomártela, que te la de en la cola o en la conchita?

    -¿Y por qué no las 3 cosas? No son ni las 11 de la noche y tenemos más de 12 horas hasta que llegue la nena. Me voy a empachar de pija.

    Empezó a atragantarse con la pija, meta mamar y mamar, la puse de nuevo en 4, esa vez en el sofá del living y se la clavé hasta el fondo en la concha, la suegrita gritaba de placer y yo le llené la concha de leche bufando

    -Aaaah suegrita, ahí leva la leche de su yerno.

    -¡Aaaay siii que bien se siente tener la concha llena de leche joven! Decí que me vaciaron y no tengo útero, si no con gusto tenía un hijo tuyo, imaginate que iba a ser hermano e hijastro de la nena jajaja.

    -Preciso darme otra ducha, estoy como si hubiera salido del gimnasio.

    -Voy contigo, quiero bañarme y volverme a mojar contigo nene.

    Nos fuimos a la ducha, empecé a enjabonarle las tetas, ella se lavaba la concha de donde bajaba la lecha que le había dejado adentro.

    -Estabas cargado nene, ¿la nena te tiene mal atendido?

    -Acuérdese suegrita que hace 2 semanas que no me quedo a dormir acá y esta semana ni vi a su hija, porque laburo.

    -Pobrecito mi yernito, voy a tener que ponerlo a tiro.

    Me masturbaba, me lavo bien la pija y se agachó a chupar, digan que hay caldereta y el agua caliente viene por gas, porque estuvimos cerca de media hora en la ducha, por primera vez besé a mi suegra en la boca, me la había mamado, me había cogido el culo y la concha, pero ella no me quería besar, porque eso “generaba compromiso”.

    -Señora, acá el compromiso lo tengo con su hija y no con usted, mi único compromiso con usted, es llenarla de leche cada vez que nos podamos ver.

    Se puso de espaldas agarrada de las canillas del a ducha, la empotré y le di verga. Ella pedía que a agarre del pelo, del cuello, que la ahorque hasta casi perder la consciencia, en un momento me empezó a pegar en el brazo porque no podía respirar, así que la solté y empezó a gritar que le llenara el culo de leche, yo no aguantaba más y le dejé la descarga en los intestinos.

    Nos terminamos de lavar, secamos y volvimos al living. Yo estaba solo en bóxer, ella se puso de nuevo su camisón cortito con una tanga bien calzada en el culo, nos servimos otro whisky y pedimos algo para cenar.

    -Vos poné lo que quieras en la tele y tirate en el sofá, que yo ya vengo.

    Estaba liquidado y me dormí por un momento, ni cuenta me día que había llegado el delivery, me despertó si suegra dándome algo para tomar que no sabía que era.

    -Esto te va a dar energía y te vas a poner bien loco para garcharme.

    Estábamos comiendo y empiezo a sentir algo muy raro, parecía que estaba con mi suegra, pero no era mi suegra, o sea la veía cambiada.

    -¿Que me diste?

    -Un tecito loco, yo también tomé un poco.

    La veterana me había drogado y estaba alucinando, nunca había estado en ese estado, mis sentidos estaban como más abiertos.

    Agarré a mi suegra, le llevé al cuarto, la tiré en la cama y me puse a chuparle la concha, pero para mí, estaba tomando agua como un perro sediento, mi suegra me agarraba del pelo y nombraba a un actor de Hollywood, cada uno estaba en su alucinación.

    Cuando miro para arriba la veo moviendo sus manos como si estuviera pajeando a 2 tipos y chupándosela de manera alternada, la veterana era fiestera en serio. Le levanté las piernas y con ojos cerrados se la empecé a meter con todo, ella gritaba el nombre del ex marido y cuando abrí los ojos veía el cuerpo de la prima de mi novia que acababa de graduarse de enfermera y tenía cara de putón patrio, o sea que estaba garchando a mi suegra y a la prima de mi novia en un mismo acto, le levanté más las piernas y se la encajé en el culo ¡y ella empezó a gritar que quería que la preñara por el culo como si fuera un travesti!

    Estaba totalmente loca esa mujer, solo le faltaba un empujoncito que le daba el té de hongos, a mí no me importaba yo me estaba garchando a mi suegra y a la prima Laura por el orto, yo escuchaba la voz de Laura que decía siii garchame como te garchas a mi prima, estaba en un mundo paralelo, pero el de mi suegra era peor. me sentaba en el borde de la cama y ella se sentaba en mi verga (o en la de quien ella creía que se sentaba), le saque fotos con mi verga en el culo, ello nos grababa con su teléfono, así se iba a masturbar en el baño del banco en el que trabajaba a la hora del almuerzo.

    -Quiero mirarte mientras me cogés.

    Nos pusimos en misionero, ella me pedía que le escupiera en la boca, se chupaba las tetas mientras le daba verga y pedía más.

    -¿Qué pasa, no te garcha bien tu novio? ¿no te de verga que tenés que buscar más verga?

    -Nunca me alcanza, ¡no hay hombre que pueda saciar mi sed de verga!

    -No sé si te vas a saciar, pero hoy te voy a dar verga hasta que caiga muerto.

    Seguí con lo poco que me quedaba de fuerza, ella me hizo parar y se puso a mamar, se ensalivó un dedo y empezó a tocarme el culo, me lo fue metiendo sin prisa y sin pausa, hasta que llegó a la próstata, estuvo un minuto o dos estimulándola, hasta que le largué un chorro de leche en la boca, me sacó el dedo y siguió chupando y lamiendo hasta que se me murió la verga.

    -Que rico, leche fresca y joven.

    Eso fue lo último que escuché, porque caí rendido y me quedé profundamente dormido.

    Me desperté con la luz de la mañana y con el pito duro, porque mi suegra estaba mamándomela de nuevo.

    -Cómo está suegrita…

    -Anoche me faltó el tercero.

    -¿No se acuerda?

    -Cuando tomo el tecito pierdo la conciencia y si no me acuerdo no pasó.

    Así que siguió chupando hasta que largué lo último que tenía en los huevos.

    Me preparó el desayuno, me lo trajo a la cama y me pidió que me vaya a la cama de mi novia, si no cuando llegara íbamos a estar garchando de nuevo.

    Le mordí una teta y me fui para el cuarto de mi novia, me volví a dormir…

    Siento algo frío y era el culo desnudo de mi novia que había llegado de la calle y se metía desnuda en la cama.

    -Dale, pegame una cogidita con la cabecita de la pija que tanto me gusta y hace días que no nos vemos y dame lechita.

    -Tu madre nos va a escuchar.

    -Que va a escuchar si duerme como una roca, dale dame pija.

    Como pude cumplí y me volví a dormir…

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  • Una relación con mi prima de lo más ardiente

    Una relación con mi prima de lo más ardiente

    Como buen universitario, me encontraba en verano, un día cualquiera, estudiando en mi casa por la mañana. Aquel día lo pasaría tranquilamente yo sólo, al menos eso creía y gracias a Dios que no fue así.

    Mis padres se fueron a pasar el día a casa de unos amigos en plan de comida con los viejos amigos, estas reuniones para mi suponían que podría disponer de la casa a mis anchas y me dejarían estudiar.

    Estos planes se empezaron a fastidiar a eso de las 11 am cuando recibo un mensaje de un amigo, le contesto diciéndole el plan que tenía, bueno pues para eso de las 11:45 am ya tenía la visita de unos amigos/as dispuestos a que le cocinara uno de mis suculentos platos de pasta y así fue, para las 14 ya estaba mi casa llena de amigos comiendo la verdad no me desagrado la idea.

    Para eso de las 15:30 se fueron ¡y recibo un mensaje de mi prima! Estaba enfadada porque se enteró, no sé cómo, que los había invitado y no a ella, al final le dije que se viniera para hablar y solucionar de alguna manera la papeleta.

    15:45 llega mi prima toda enfadada, al final después de hablar e invitarle a un plato de arroz con leche se calma.

    Empezamos a reírnos y cada vez la conversación se vuelve más caliente, hasta que empieza a chuparse un dedo mojado en la leche, al ver que mis ojos se abren como platos no se le ocurre otra cosa que poner una cucharada del postre en uno de sus hombros y me invita a que me lo coma, yo sin pensarlo le doy un buen chupetón y empiezo a besarle en cuello, mientras con mis manos le desabrocho los pantalones para acariciarle su conejo, nos levantamos del sofá y empezamos a despelotarnos como posesos, me empuja y se va corriendo semidesnuda por el pasillo hacia mi habitación.

    Aquella imagen no se me borrará nunca (no creo que deba volver a describirla ya que creo que lo he hecho en otros relatos).

    Llego detrás de ella a mi habitación, ella se tira a la cama y yo lo mismo nos quitamos la poca ropa que nos quedaba…

    Empezamos a comernos la boca y su lengua me vuelve loco, dios como besa la condenada.

    Le agarro sus brazos y mi boca va bajando por su cuerpo hasta llegar a sus pechos que como, no los beso, juego con sus pezones y los mordisqueo, siento que eso le excita, salgo corriendo para el salón recojo el poco arroz con leche que quedaba, vuelvo a mi habitación y cubro su ardiente cuerpo serrano con el dulce postre, se lo voy extendiendo con mis manos por entre sus pechos, frotándolos con suavidad, llego hasta su ombligo y le cubro sus perfectos muslos, y riéndose me dice:

    ―Cómo te gusta esto de llenarme de algo bueno para comerme ¿eh?

    Yo entusiasmado por ver su precioso cuerpo lleno del postre y sin dejar de lamer con mi boca y saborear su tersa, fina y ardiente piel le respondo:

    ―Uf, Dios mío, estas buenísima, te podría estar comiendo toda mi vida.

    Después empiezo a pasar mi boca por todas las partes que tienen postre de abajo a arriba, parándome a deleitar su precioso y humeante conejo, sus duros y perfectos pechos, su cuello y por fin llego a su boca, con la que me deleita con gran maestría, hasta que toma ella la iniciativa nos damos la vuelta me coloca a mi debajo y en un perfecto 69 le saboreo todo su rasurado conejo mientras su cuerpo se arquea y da pequeños gemidos de autentico placer, rodeo todos sus muslos, juegos con sus labios y ella como poseía se lanza a por mi rabo que para entonces ya estaba con un subidón de campeonato…

    Sin pensárselo se lo introduce del todo en su boquita y me arremete grandes mamadas que hacen que me tiemble casi las piernas, yo quiero ver como se corre antes que yo y como mis manos empiezo a jugar con su clítoris a la vez que le doy lametazos y lo rodeo con mi boca… esto la estremece y compruebo como de repente llega a un orgasmo descomunal.

    ―Aaaaah, ufff

    No se lo podría creer, se había corrido antes que yo y eso nunca antes había sucedido, lo cual hizo que trabaja más y más mi rabo, cuando veía que me iba a correr paraba y me daba besos para luego volver con las mamadas descomunales, así varias veces hasta que me dijo:

    ―Tu sólo te corres cuando yo te diga y no antes.

    Pues así fue cuando ella dispuso me sobo con sus pechos y después con sus manos hasta que me corrí y fue a parar por todo su cuerpo que ardía.

    ―Como me has hecho correrme antes que tú, tienes un regalo… ¡Pide!

    Yo lo tenía claro y no dudé ni un segundo, nos levantamos de la cama, subí en mi escritorio apartando un poco la pantalla del ordenador y comencé a penetrarla con suaves movimientos mientras mis manos se fundían por sus curvas.

    Ella se recogía su larga melena para que no nos estorbara con unos movimientos de cuello que me ponían a cien.

    Pasados unos minutos la levante, la puse de espaldas a mí, le puse su pie derecho encima de la mesa, a lo que ella me miró y sonrió, le acaricie un poco su conejo y seguidamente la penetre, nunca había probado esa postura y me gusto tanto como a ella que me agarraba con sus manos la cabeza y ofreciéndome su lengua, las embestidas cada vez subían más de fuerza en una casi nos caemos.

    Llegado un punto en que los dos estábamos ya fuera de este mundo, con unos gemidos increíbles, le pasé uno de mis dedos por su culito calentón y sin hacerle caso le metí uno de mis dedos, cosa que no le sentó mal, poco a poco le fue dilatando su culito hasta que no pude más y se la quería meter por aquel ardiente hueco.

    La puse como si fuera un ladrón y fuera a cachearla, las manos apoyadas en la mesa y le separé las piernas lo más que pude, para entonces ella ya sabía lo que se le venía encima y no puso nada de resistencia solo me miro y me dijo:

    ―Ten cuidado por favor.

    Le abrí con mis manos sus cachetes y le propiné unos buenos lametones en su conejo que le doblaron las piernas, después sin más dilaciones le puse mi rabo en la puerta de aquel glorioso culo que humeaba de calor.

    Llegar a meter la cabeza de mi rabo fue algo costoso y tanto a ella como a mi nos dolió un poco, pero una vez superado aquel primer momento todo fue más fácil, los movimientos eran muy suaves y llegue a dejar de moverme un poco para que se acostumbrara, mientras que le acariciaba los pechos y le besaba las espaldas.

    Cuando noté que estaba más tranquila proseguí con los movimientos hasta que llegaron a ser cada vez más fuertes y rápidos siempre por indicaciones de ella.

    ―Si, si, si, dame primo, dame, offf, aagg.

    Le sujetaba por la cintura mientras le embestía con gran fuerza, vi que con unas de sus manos se acariciaba su conejo y sin dudarlo empecé a frotárselo, fueron varios minutos que jadeamos como nunca lo habíamos hecho, del desgaste las piernas se nos doblaban a los dos, ya podía sacarla y volverla a meter entera y ello nos proporcionaba un placer increíble, al poco comprobé que había llegado a otro orgasmo.

    Su cuerpo estaba inmerso en una serie de espasmos y convulsiones de placer

    Creo que le dio rabia volver a tener un orgasmo antes que yo, se dio la vuelta, se puso enfrente de mí y de un salto se subió encima de mi agarrándose a mi cuello, yo con una mano la sujete y con otra prepare mi rabo para penetrarle su incansable conejo, que estaba muy húmedo.

    Una vez dentro empezó a moverse como una loca y mirándome con unos ojos de lascivia increíbles para ver mi reacción, podía ver como mis ojos perdían el sentido y me besaba por momentos, dándome pequeños mordiscos en los labios.

    Yo sabía que no podía aguantar más aquella postura porque mis piernas no eran capaces de seguir, la apoye un par de veces contra la pared propinándole fortísimas embestidas que le encantaban y pedía más y más…

    No pudiendo proseguir con aquello me aproxime a la cama y caímos los dos, pero ella no quería parar hasta ver como me corría y siguió encima de mi moviéndose y haciendo que no parará de penetrarla, tenía una cara un tanto de loca posesa…

    De pronto paro, se levantó y se puso de espaldas a mí, de rodillas, se la volvió a meter y con las piernas subía y bajaba, yo intentaba no correrme para que aquello no parase nunca, pero fue tanto su empeño que no pude más y se le dije que me iba a correr, ella entusiasmada se dio la vuelta, me propino un par de sacudidas con las manos, se puso en la trayectoria esperando mi semen, cuando me corrí solté un grito y ella a recibirlo por todo su cuerpo otro igual.

    Para cuando se fue eran aproximadamente las 18:30.

    Este encuentro fue el mejor que tuve con ella.

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  • Saliendo del placard

    Saliendo del placard

    Desde que conocí a quien es mi novio, me sentí atraída por su forma de hablarme. Es muy caballero y delicado conmigo. Resalta todo atractivo físico que yo pueda tener y no menciona nunca mis defectos desagradables.

    Es un hombre de aspecto masculino. Siempre vestido formalmente. Tranquilo y pulcro.

    Nuestra diferencia estaría es importante. Yo tengo 22. Él 45 años.

    Físicamente también somos diferentes. Él mide 178, pesa 80 kilos. Su cabello es negro. Su piel morocha clara.

    Yo mido 160, peso 58 kilos. Y mi piel es blanca. Mi cabello es castaño.

    En la calle soy un chico común de barrio.

    En la intimidad de mi casa me convierto en la mujercita que espera ansiosa la llegada de su novio.

    Todos los días lo espero bien higienizada, perfumada y con ropa sensual. Me visita cuando sale de su trabajo. Siempre estoy ansiosa por verlo. Y espero sus palabras de halagos a mi ropa femenina (hasta hoy somos novios únicamente en la intimidad).

    Al llegar, él se ducha. Dice que debe estar limpio para sentirse bien a mi lado.

    Luego de bañarse.

    Con una toalla ceñida a la cintura, se sienta a mi lado. Compartimos café y charla de novios. En todos los encuentros nos damos infinitos besos y caricias que nos conducen a un estado muy alto de excitación sexual.

    El movimiento de sus manos inquietas debajo de mi ropa indica que su deseo a llegado a un punto sin retorno. Entonces, entre beso y beso, me quita la ropa. Yo ayudo con mis manos a que caiga la toalla ceñida a su cintura.

    Luego él, ya desnudo me carga en brazos llevándome hasta la cama. Yo disfruto la visión de su pene erecto por mí. Porque desperté en él, el deseo de hacerme suya con urgencia y con mucha vehemencia. Cuando se deja caer sobre mí, me hace sentir pequeña e indefensa, bajo el peso de su cuerpo en la cama.

    Confío ciegamente en que no me causará daño. Y me entrego en cuerpo y alma.

    Hasta fundirnos en un solo cuerpo que palpita al unísono.

    Sincronizamos nuestros movimientos cadenciosos acompañados por suspiros y gemidos de gozo. Hasta explotar él dentro de mis entrañas, para luego recuperarnos.

    Mientras disfrutamos las mieles orgásmicas, hablamos del morbo que me provocaría salir a la calle vestida como una mujer y actuar como tal.

    Mientras estoy entre sus brazos en posición de cucharita. Él me acaricia la piel. Su respiración pesada y pausada resuena en mi oído y la brisa de su aliento me acaricia la nuca y cuello. Así hablamos sobre mi transición.

    Esas conversaciones me calientan mucho y a él le provocan una fuerte erección… por lo que terminamos entregándonos a la batalla del amor una vez más hasta quedar destrozada pero feliz

    Besos Berta.

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