Autor: admin

  • Enamorándome de Dianita (10)

    Enamorándome de Dianita (10)

    -Te puedes ir María y déjanos solos, que nadie me moleste está claro. -le dijo Tony.

    -Si joven. -le contesto María.

    -Si quieres te espero abajo mientras te cambias. -le dice Amber con una sonrisa pícara y mordiéndose el labio inferior.

    -Nada de eso, tú te quedas aquí, ¡además viniste porque quieres coger o no!

    -Pero que bruto eres Tony, yo no vine a coger contigo, solo viene a ver como estabas ya que no habías ido a la U. -le dice Amber.

    Entonces si no viniste a coger, no te incomoda que haga esto, Tony deja caer la toalla y queda totalmente desnudo, con la verga erecta apuntando a Amber, -pero que carajos haces Tony, porque te quitas la toalla, -¡no es obvio!, -le dice Tony caminando hacia donde Amber.

    Al bajar la mirada Tony puede ver que los pezones de Amber se le ponen duros, marcándoseles en la blusa, Amber por su parte no puede apartar la vista de la polla erecta de Tony, se muerde el labio nuevamente y estira su mano para agarra la verga de Tony, y empezar a pajearlo suavemente, para luego dejarse besar por Tony lascivamente, ya presa por el deseo se desviste quedando completamente desnuda frente a Tony.

    -Y eso que no viniste a coger. -le dice sarcásticamente Tony.

    -Eres un idiota, no vine a eso, pero ya que estamos así no voy a desaprovechar tu hermosa verga. -le dice Amber.

    Tony pone bruscamente de rodillas a Amber, para que le empiece a mamar la verga, con las manos en la cabeza Tony le agarra el cabello y hace que se trague toda su polla, haciendo que Amber se ahogue y empezar a toser, con lágrimas en los ojos Amber le dice a Tony, -pero que animal eres me vas a asfixiar imbécil, no puedes ser cariñoso, -¿para qué?, si esto es solo sexo, además tu eres la que quieres mi polla yo no te busque, -le contesta Tony.

    Amber sigue haciéndole la felación a Tony, le pasa la lengua por los testículos, se los mete en la boca y los chupa, para subir por todo el falo hacia arriba del glande, lo escupe y se lo mete nuevamente a la boca, con la mano lo masturba con un ritmo acelerado mientras lo sigue chupando, haciéndolo llegar al orgasmo y recibiendo toda la leche en su boca, Tony la toma del cabello y lo jala hacia atrás bruscamente, saca su polla y le llena la cara de leche, con dos dedos le recoge el semen que Amber tiene en uno de sus ojos y se los mete en la boca a Amber para que los limpie.

    La pone de pie, y la empuja hacia la cama, quedando Amber sentada en el colchón mirando fijamente a Tony, se termina de subir y escucha cuando Tony le dice que se dé la vuelta y se ponga en cuatro que le va a reventar el culo.

    Amber traga saliva, pero le hace caso a Tony y se coloca en cuatro, cuando ya está acomodada siente una fuerte nalgada que la hace gritar de dolor, -Ah, ah, ah, no seas bruto Tony trátame bien por favor, con la mano pintada en su nalga derecha Tony le da otra nalgada igual de fuerte en la izquierda, quería dejarla marcada, para sentir que era de su propiedad como si de un ganado se tratara, con mucha lasciva Tony con su mano le pega en la vagina a Amber no tan fuerte como las nalgadas, pero tampoco fue nada sutil, haciendo que Amber se mojara y le saliera un pequeño chorro de su esfínter por la excitación que tenía.

    -Así me gusta, que tu cuerpo me muestres lo perra que eres, -le dice Tony cuando vio salir el chorro de Amber.

    -Cállate y métemela ya. -le decía Amber

    Tony apunta su verga en el coño de Amber y sin miramientos ni sutileza se la mete de una estocada, Amber se aferra fuertemente a las sábanas de la cama, por lo salvaje que estaba siendo penetrada, Tony la toma de los cabellos y los jala fuertemente haciendo que Amber tensara su cuerpo, como si de una yegua se tratara, la estaba montando con violencia, en la habitación solo se podía escuchar el golpe que producía cada vez que Tony chocaba su pelvis con el culo de Amber, como si de aplausos se tratara.

    Los ojos de Amber se pusieron en blanco al sentir que ya llegaba al orgasmo, a pesar de lo violento le gustaba ser sometida por Tony, ambos llegaron al orgasmo simultáneamente, -Uf, uf, fue brutal Tony, -le dice Amber, -aun no terminamos, -le dice Tony.

    Amber abre sus ojos cuando siente que Tony deja caer saliva en su ano, y lo frota con sus dedos, con su polla aun erecta empieza a meterlo en el culo de Amber, -Suave por favor que me vas a partir en dos. -Le gritaba implorando Amber, pero a Tony no le importaba el sufrimiento de Amber solo quería saciar su calentura, se imaginaba que a la que estaba penetrando era a Diana y quería hacerla sufrir.

    Cada vez que la penetraba le daba fuertes nalgadas haciendo que estas se tornaran rojas, Amber ya no estaba disfrutando, con lágrimas en sus ojos le rogaba que parara, no podía apartarse ya que Tony con una mano seguía agarrando sus cabellos fuertemente y con la otra le seguía pegando en las nalgas, hasta que Tony no aguanto más y llego al orgasmo llenando por completo de leche el rojo culo de Amber.

    Ya con su polla flácida, se sale del culo de Amber y la deja tirada en la cama, con lágrimas en sus ojos y quejándose del dolor que tenía en su culo, Tony entra al baño, se limpia la polla y cuando sale, ve que Amber sigue tirada en la cama desnuda y aun con lágrimas en sus ojos, -ya te puedes ir, ya no te necesito quiero estar solo. -le dice Tony.

    -Y solo te vas a quedar, desde hoy no me vuelvo a preocupar por ti, pero antes quiero saber porque me trataste tan mal, sé que eres un animal idiota, pero nunca me habías tratado así en todo el tiempo que llevamos juntos, esta vez te pasaste, -le dice Amber con lágrimas en sus ojos, ella sabía que amaba a Tony y por eso aguantaba todas las humillaciones que le hacía, pero al final siempre terminaba buscándola ese era su consuelo.

    Si quieres una disculpa no lo voy hacer, pero por ser tan complaciente si te puedo explicar, tú no tienes la culpa, todo esto que paso hoy fue por Diana, me desquite contigo, cuando te estaba penetrando el culo, estaba pensando que era a ella la que estaba sometiendo, no es nada personal, ahora ya te puedes ir, -le dice Tony.

    -Así que mientras me estabas cogiendo estabas pensado en ella. -le dijo Amber.

    -¡No!, solo cuando empecé a cogerte por el culo, no seas melodramática, ya supéralo.

    -¿Entonces todo mi sufrimiento de hoy fue por culpa de Diana?

    -Así es. -le dice Tony déspotamente.

    -Ok, te voy ayudar a que te vengues de Diana, pero quiero estar allí para ver como sufre, y quiero que lo que sentí hoy, ella sienta el doble de dolor, está claro. -Le dijo Amber

    -Está claro, esa es mi chica. -le dice Tony con una sonrisa maliciosa.

    Amber entra al baño de Tony para acicalarse y vestirse, cuando lo hace sale del baño, y planea con Tony todo lo que le harán a Diana, -escúchame tu no puedes acercarte a Diana, pero yo sí, le echare en su bebida un somnífero, y la llevare hasta el estacionamiento, allí tú la cargaras y la llevaras a un lugar que nadie sepa, la amarraremos y podrás saciarte todo lo que quieras con ella, -le dice Amber.

    Me gusta tu plan, tú solo has que se beba el somnífero y yo me encargo de lo demás, y sabes que esto solo podemos saberlo tú y yo, nadie más está claro, -Le dice Tony, -tranquilo, pero quiero saber dónde la llevaras, -pregunta Amber, -A la casa campestre que tiene mi padre a las afueras de la ciudad, ya verás como nos vamos a divertir, le voy a reventar el culo que no podrá sentarse por lo menos en un mes, -ja, ja, ja, reían los dos.

    Sofia por su parte, seguía esperando que Thiago la buscara, no podía entender que un hombre no le prestara atención, si todos se morían por estar con ella, pero Thiago no, “que me pasa con este chico pensaba, estoy segura que él y Dianita deben tener algo, no tengo como demostrarlo pero algo me dice que así es, su novia es linda, pero no creo que sea por ella, en el faro me demostró que si me desea, pero algo lo contiene, tengo que buscar la forma de poder estar a solas, estoy segura que no podrá contenerse”.

    Estando en la Universidad, Amber está mirando a Dianita que se encuentra hablando con Natalia, y pensando en voz alta dice, -no sabes lo que te tiene preparado Tony, vas a sufrir y mucho. Se le sale una leve sonrisa al decir todo esto, -y que es lo que Tony le va hacer Diana, le pregunta Sofia, sacando de sus pensamientos a Amber, -¿qué?, nada pero que dices, -le contesto Amber.

    -Acabas de decir que Tony le tiene preparado algo a Diana y la va hacer sufrir y no me mientas, sabes cómo me pongo. -le dice Sofia.

    -Está bien, te diré, tú eres mi amiga y además estoy segura que no te importa lo que le pase a esa infeliz. -le dice Amber

    -Te escucho, dilo de una puta vez.

    Pero que impaciente, escúchame muy bien, Amber le miente por miedo a lo que Tony le pueda hacer si se entera que otra persona sabe de su macabro plan y le cuenta otro plan a Sofia, diciéndole qué todo tiene que ver con la manera de Tony de dejar sin trabajo al papá de Diana, que de esta manera piensa someterla, -y a quien se le ocurrió este grandioso plan, -le dice Sofia sarcásticamente a Amber.

    La verdad en gran parte a mí, pero Tony tiene su toque jajaja, -me lo supuse, pero porque tu estas involucrada si Diana hasta donde yo sé no te ha hecho nada, -pregunta Sofia, -directamente no me ha hecho nada, pero tú sabes que Tony y yo tenemos nuestros encuentros, ayer me trato mal por culpa de Diana, literal me rompió el culo, me cuesta estar sentada, le confiesa Amber a Sofia.

    Pero eso no es culpa de Diana, es culpa tuya, por estar con un animal como Tony, pero me da lo mismo, eso es cosa de ustedes, hagan lo que quieran, después que no se metan con Thiago, -le dice Sofia, -lo siento, pero sabes que después de lo ocurrido Tony se la tiene sentenciada a Thiago y según me dijo Diana es la clave para todo, -le confiesa Amber, -Con Diana hagan lo que quieran, pero a Thiago no lo toquen está claro, -le dice muy molesta Sofia, -eso al que tienes que decírselo es a Tony no a mí, -si algo le pasa a Thiago a los dos les va a ir muy mal me entendiste, -le dice Sofia y se va dejando sola a Amber con cara de sorprendida.

    Sofia llama a Tony -¿hola como estas?, ya sé que se la tienes sentenciada a Thiago, pero te advierto, con él no te metas si no quieres entenderte conmigo, -le dice Sofia. -Y tú quien putas te crees para venir a amenazarme a mí, -le contesta Tony.

    Sabes que con una sola llamada a tu padre puedo hacer que te quiten todos los privilegios que tienes, no tientes tu suerte conmigo Tony, -le dice Sofia, -por el momento no me interesa Thiago, pero más a delante me las va a pagar porque se las voy a cobrar y tú puedes hacer lo que te dé la gana, -le dice Tony colgando el teléfono. Tengo que tener vigilado a este imbécil, y Amber es la clave de todo esto, Sofia estuvo vigilando a Amber ya que no le creyó el plan que le conto, sabía que había algo más en todo eso.

    Después de la reunión del papá de Dianita con el papá de Cristian, todo salió bien, y decidieron trabajar juntos, esa era la manera que encontró el papá de Dianita de hacerle pagar todas las humillaciones a él y sobre todo a su princesa, Alfonso sabía que si la empresa del papá de Tony no ganaba ese contrato se vería muy mal económicamente por todos los despilfarros que había hechos todos estos años y por estar pagando para que Tony pueda terminar con sus estudios, ya que fue la única condición que puso la madre de Tony antes de morir, ya que si no terminaba la carrera las empresas dejarían de pertenecer a ellos, ese fue lo que puso en su testamento.

    Dianita estaba feliz, ya que su padre le conto como le fue en la reunión, por fin podría estar tranquila, ya podía estar con Thiago, sin tener que pensar en Tony, bueno eso pensaba ella, llamo a Thiago para encontrarse en el centro comercial quería invitarlo a tomar algo y celebrar con él la buena noticia, quedaron en eso cuando Amber la vio sin querer y le aviso a Tony, que era el momento exacto de poner en marcha el plan, ya que Dianita estaba sola, Tony se dirigió al centro comercial a encontrarse con Amber.

    Dianita estaba sentada en una de las mesas del centro comercial, y sintió cuando Amber se le acerco, se extrañó de su saludo, pero no le presto tanta importancia.

    -Hola Diana como estas, que haces por acá sola, ¿estas esperando a alguien?, -pregunto Amber

    -Si estoy esperando a Natalia, quedamos en encontrarnos acá. -Le dijo Dianita, mintiéndole.

    -Qué casualidad yo estoy esperando a Sofia, quedamos en hacer unas compras. -(eso no era mentira.)

    -Pero déjame y te invito algún refresco, nunca nos hemos sentado a conversar. -decía Amber

    -No es necesario, tranquila.

    De igual forma Amber se levantó y compro los refrescos, por lo que aprovecho para echar el somnífero en la bebida de Dianita, en ese preciso momento llego Sofia y se dio cuenta de todo lo que había hecho Amber con la bebida de Dianita, no se acercó enseguida prefirió esperar para ver que tramaba Amber, cuando llego con las bebidas a Dianita no le quedó más remedio que aceptar la bebida, le dio dos sorbos, y unos diez minutos después empezó a sentirse mareada, Amber le mandó un mensaje de texto a Tony para saber dónde estaba, este le contesto que ya estaba en el estacionamiento del centro comercial.

    Amber aprovecho que aún estaban solas y levanto a Dianita de su silla, la llevaba casi cargada con dificultad, la metió en el elevador y se dirigió al estacionamiento, donde Tony las esperaba, Dianita en su pérdida de conciencia solo decía Tony a donde me llevas, pero no podía con su cuerpo, hasta que perdió la conciencia y Tony la cargo y la metió en su carro, para llevarla a la casa campestre de su padre, Tony y Amber entraron al auto, y empezó a besar a Amber, para luego decirle, -Después que le parta el culo a esta puta, te voy a tratar muy bien, te lo has ganado, esta vez seré cariñoso, y le da otro beso, Amber solo sonreía, pusieron el auto en marcha y salieron del centro comercial.

    Sofia se dio cuenta de todo, afortunadamente su auto estaba cerca del de Tony, pero ninguno de los dos se percató de eso, puso en marcha su auto y comenzó a seguirlos, en al auto Sofia llamo a Amber para saber qué le diría.

    -Aló Amber donde estas ya estoy llegando al centro comercial.

    -Discúlpame Sofía, pero se me presento un problema con mis padres y me toco irme del centro comercial, luego te cuento. -le dijo Amber.

    -Pero pudiste haberme llamado antes para no llegar al centro comercial, ahora que voy hacer yo sola aquí. -le mentía Sofia.

    -Aprovecha y cómprate algo lindo, -le dijo Amber sonriendo.

    -Eres una idiota. -le colgó Sofía.

    Así que me estas mintiendo perra, pensaba Sofia en voz alta mientras seguía conduciendo, se le ocurrió una idea a Sofía, esta es mi oportunidad para que Thiago caiga a mis pies, si le ayudo a salvar a Dianita, tendrá que estar solo conmigo, o si no Tony podrá hacer lo que quiera con ella, que fácil me lo pusiste Tony se decía Sofia. Tomo su teléfono y le marco a Thiago.

    -Hola nunca llamaste, -le dijo Sofia

    -Quien habla, -contestaba Thiago ya que no tenía registrado el número de Sofia.

    -Ya veo porque no lo hiciste ni siquiera guardaste mi número que malo eres.

    -¿Sofia?, -respondía Thiago

    -Para tu fortuna así es.

    Ahora escúchame muy bien Thiago, y no me interrumpas hasta que termine de hablar, ok, -Sofia no quiero que pierdas tu tiempo conmigo, no estoy interesado, -le contestaba Thiago, -si me escuchas estarás, más que interesado se trata de Diana, -te escucho, -le dijo Thiago.

    -Dianita está en peligro, Tony la tiene y no se a donde la lleva, muy seguramente para hacerle pagar todo lo que tienen pendiente, -pero que estás diciendo sabes donde esta Tony.

    -Para tu fortuna lo voy siguiendo, todo paso en el centro comercial, antes decirte a donde se dirige que estás dispuesto hacer por esa información Thiago, -le pregunta Sofia.

    -Y que me asegura que no te estas inventando esa historia, para obtener lo que quieres, -pregunto Thiago, -eso es fácil llámala y veras que no te contestara, -no cuelgues, -le dice Thiago, le marca a Dianita, pero no contesta.

    -Thiago está llamando a Diana, ¿Qué hacemos?, -dice Amber tomando su celular.

    -Apágalo. -Dice Tony

    Cuando Thiago vuelve a marcar el teléfono se va directamente a buzón, preocupado retoma la llamada de Sofia, -que es lo que está pasando, -dice Thiago, -parece que ya comprobaste que lo qué te digo es verdad, -Sofia por favor dime donde está llevando Tony a Dianita, te lo suplico, tú no eres mala persona no dejes que le pase nada malo a Dianita por favor.

    Tienes razón no soy mala persona, pero te quiero a ti Thiago, te vuelvo a preguntar que estarías dispuesto hacer por saber dónde llevan a Dianita, -lo que sea necesario, -contesta Thiago desesperado, -eso era lo que quería escuchar, me acabas de dar la certeza que ustedes dos tienen algo y es más que una simple amistad, ¿te la estas cogiendo?, contéstame, -eso no viene al caso, por favor dime donde esta Dianita, -no me has contestado, -dice Sofia.

    -Está bien, si estamos saliendo no como que quisiéramos, pero estamos juntos, -contesta Thiago.

    -Y tú noviecita lo sabe.

    -No ella no sabe nada y no la involucres.

    -Ok, después hablamos de ese tema.

    Ahora escúchame muy bien Thiago, te voy a decir donde llevan a Dianita, pero la única condición que te exijo es que tienes que coger conmigo, tienes que hacerme tu mujer, y después de eso tienes que dejar a tu novia y a Dianita para solo estar conmigo, si aceptas estas condiciones te digo donde la llevan, si no lo haces cuelgo y Tony hará lo que quiera con ella me entiendes.

    -Está bien yo hago lo que tú quieras, pero por favor dime donde la llevan, -contesto Thiago sin pensar en las consecuencias, lo primero era salvar a Dianita luego resolvería el tema con Sofia.

    -Thiago no estoy jugando y otra cosa Dianita no puede saber del trato que tenemos tú y yo entendiste.

    -Está bien, acepto ahora dime donde llevan a Dianita, pero yo también tengo una condición, si no llego a tiempo a salvar a Dianita este trato se anula, lo tienes claro.

    Está bien es un trato, me parece justo, ya te envió mi ubicación, para que me sigas por el GPS, Tony se dirige a las afueras de la ciudad, creo que va a la casa campestre de su padre, y date prisa que cualquier cosa puede pasar en esa casa.

    Continuará…

    Si te ha gustado el relato, por favor, no dudes en dejar un comentario y una valoración, lo apreciare mucho. Siempre agradezco las muestras de apoyo de los lectores, son muy importantes para mí.

    Loading

  • Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (9)

    Mi esposa Cinthya y mi viejo jefe (9)

    Ella estaba nerviosa lo podía notar, pero no retrocedía, los dos viejos quedaron en silencio unos segundos claro no por sorpresa y mucho menos porque respetaban a mi esposa, sino porque en sus mentes depravadas imaginaban el sin fin de guarradas que podrían hacer con ella.

    -Santa mierda, ¡Cinthya! -dijo don Mario, con la voz gruesa, los ojos entrecerrados.

    -¡Qué rica estas mamacitas! -gruñó don Ernesto, más cerca de ella- eres una diosa.

    Cinthya bajó ligeramente la mirada, nerviosa. Se mordió el labio inferior mientras jugaba con sus dedos. Le costaba sostenerle la mirada, como si no terminara de creerse lo que había provocado. Pero no dijo nada, ni retrocedió. Solo se sonrojó mientras miraba a un lado, eso pareció encender más a los viejos.

    -¿Qué pasa Cinthya? -dijo don Ernesto, mientras esbozaba una sonrisa lasciva.

    -Emm jeje bueno es que es la primera vez que uso algo así.

    -Jaja, pero mírate nada más, si estás hecha para esto, el culazo que te cargas con esa tanguita jeje. – le dijo don Ernesto mientras la observaba.

    Ella se río bajito, casi escondiendo la sonrisa. Se cubrió sus tersas nalgas con las manos, como queriendo protegerse, pero al hacerlo empujó sus tetas hacia adelante haciendo que se levantarán aún más. Fue un reflejo inconsciente, quizás, pero bastó para que los ojos de ambos hombres brillarán ante tales delanteras a su disposición. La figura de Cinthya frente a esos dos desgraciados hacía preguntarme cómo era posible tal situación, una belleza frente a dos ogros vulgares que la observaban con devoción.

    -Vamos, damita -dijo don Mario, sentándose en el borde del sofá. – Acércate jeje.

    -¿Nos vas a hacer sufrir mirándote nomás? Anda, siéntate aquí con nosotros jeje

    Ella dio un paso lento, caminó hasta quedar frente a ellos, se detuvo con una sonrisa. Sus ojos brillaban entre el miedo y la emoción. El vestido que había usado antes ya no existía y solo quedaba esta versión de mi esposa, expuesta, delicada, sensual. Don Ernesto viendo la duda que mi esposa tenía, se levantó y claramente tenía una erección considerable formada dentro de sus pantalones, era imposible que Cinthya no se diera cuenta de eso.

    Al viejo no le importo y con una sonrisa burlona se puso detrás de ella quien no se movió, don Ernesto se recreó con las portentosas nalgas de mi esposa quien permanecía de pie, hasta que el viejo la tomo de la cintura y se apegó a ella. Apenas sintió la apuntalada que le dio don Ernesto, Cinthya dio un leve brinquito acompañada de una leve risa nerviosa.

    -¡Ay! Don Ernesto, no seas vivo jaja.

    -Pos lo siento culona jajaja no quería lastimarte jeje solo que tu cuerpito nos provoca. – dijo el viejo mientras pasaba sus manos por el vientre plano de mi esposa.

    -Ernesto deja que la damita nos regale una vueltecita ¿no? Jajá- mencionó don Mario

    Don Ernesto no demoró ni un segundo y se apartó de Cinthya dejándola libre para que cumpliera el pedido de don Mario.

    -Emm jeje bueno como usted ordene don Mario jeje- Cynthia terminó de decir eso y lentamente giró su cuerpo frente a ellos, mostraba cada curva de su delicioso cuerpo, enfundada en esa maravillosa lencería, sus nalgas apenas cubierta por ese diminuto hilo hacía que los viejos no puedan respirar.

    -Pero acércate un poco más Cinthya, no temas jeje- mencionó don Mario

    -Claro que no jaja- Cinthya se acercó animada hasta quedar al alcance de los viejos.

    -Otra vueltita culona jeje- don Ernesto ordenó y con una sonrisa Cinthya de forma automática lo hizo. Lentamente volvió a girar sobre su sitio mostrando su anatomía a detalle. En ese instante Cinthya estaba de espaldas a los viejos y don Mario con audacia le dio un azote al culo de mi esposa, de inmediato Cinthya se quejó.

    -¡Ay! Quien fue- sonriendo, terminó de girar, mientras se sobaba el lugar donde le dio el azote.

    Ambos viejos se carcajeaban por la “travesura”, mientras observaban a mi esposa quejarse sin tanta convicción.

    -Todavía se ríen jeje, quien fue- Cinthya trataba de sonar molesta pero su sonrisa la delataba.

    -Acá, fue mi compadre Ernesto- mintió el viejo Mario. Para Cinthya eso fue suficiente y como una adolescente se lanzó hacia don Ernesto con la intención de reclamarle según ella.

    -Eso me dolió don Ernesto jeje -dijo eso mientras se subía al sofá y se abalanzaba sobre él.

    -Es que te cargas unas nalgotas jeje- decía el viejo mientras era “atacado por Cinthya”, y aprovechando la posición en la que se encontraban esta vez sí le dio azote, a lo cual Cinthya no lo tomo a mal y siguió con su arremetida, entre el forcejeo mi esposa no podía apartar la vista del bulto de don Ernesto y empezó a rozarlo “sin darse cuenta”, varias veces lo hizo y hasta en algunas ocasiones lo apretó con complacencia de mi jefe, quien no desaprovechó ningún segundo en apretar las nalgas y las tetas de mi mujer con la excusa de hacerle “cosquillas” para liberarse.

    A todo Cinthya ya estaba adentrada al juego morboso y mientras jugaba con don Ernesto, el viejo Mario se acercó y le acarició el muslo suavemente, subiendo por el borde de la liga.

    Cinthya se dio cuenta de eso, pero con total descargo le sonrió a don Mario aprobando sus caricias, y don Ernesto seguía con el ablandamiento de mi esposa quien ya respiraba agitadamente sobre él. En un momento don Ernesto detuvo sus manos.

    -¿Puedo? Le preguntó don Ernesto, acercando su rostro al de ella.

    Cinthya lo vio y sus ojos se cruzaron.

    -Por supuesto jeje- dijo Cinthya

    Y entonces don Ernesto la besó por segunda vez durante la noche. No fue un beso largo, ni desesperado. Fue lento, suave y húmedo, pero con la carga de un deseo contenido. Como si sellaran algo que ambos sabían que no iba a detenerse ahí. Ella suspiró mientras cerraba los ojos, no lo detuvo. Y yo seguía viéndolo todo; con el corazón roto y las manos apretadas. Ese beso entre ambos bastó para cambiarlo todo. Cinthya abrió los ojos con lentitud cuando don Ernesto se separó de ella.

    -Anda Mario vamos a quitarle esto a la culona jaja – dijo don Ernesto señalando el liguero que estaba en la cintura de Cinthya. Don Mario sin perder tiempo comenzó a querer quitarle el liguero a Cinthya, pero lo que ambos viejos no esperaban es que mi esposa por voluntad propia ayudara a quitarse aquella prenda, esto no hacía más que demostrar que ella estaba dando su consentimiento para todo lo que podía venir. Don Ernesto volvió a besarla mientras ella terminaba de quitarse el liguero y lo lanzaba lejos.

    -Te gusta, ¿verdad culona? -le dijo don Ernesto, mientras su mano recorría con calma el cuerpo de Cinthya.

    -Mírate damita al principio tan calladita, tan recatada jeje -añadió Mario que ya buscaba quitarle el sujetador.

    -¡Yaa! No sigan esto es su culpaaa

    -Jajaja no nos culpes culona, esto es lo que tú quieres ejeje- le respondía mi jefe

    Ella estaba entregada al momento y el viejo don Mario al fin pudo liberar las tetas de mi esposa, los cuales se mostraron desafiantes frente a don Ernesto quien hábil y vorazmente comenzó a devorarlos. Para Cynthia fue totalmente liberador y demostrando su calentura animó a que don Ernesto siga.

    -¡Ahh!. ¡Sii!!- gemía mi esposa al tener a don ernesto comiéndole las tetas

    -¡Que ricoo! ¡Don Ernesto uhm!

    -¿Te gusta que te coma las tetas culona?

    -¡Sii me encantaaa ahhh!

    A todo esto, don Mario era el espectador en primera fila y yo estaba escondido mientras mi teléfono grababa la evidencia de mi infiel mujer. Mientras mi esposa y mi jefe estaban enganchados en su momento don Mario se puso de pie y con astucia y complacencia de Cinthya comenzó a acariciar sus redondas nalgas, de arriba hacia abajo, cada vez más atrevido el viejo empezó a darle besos a la espalda de Cinthya bajando peligrosamente hasta llegar a sus nalgas que recibieron los sucios morreos, don Mario disfrutaba de la parte más deseada de mi esposa.

    -¡Don Mariooo que hace jeje! -dijo mi esposa volteando a verlo.

    -Solo te doy un trato especial damita jeje- decía don Mario mientras le daba una leve mordida a las nalgas de Cinthya.

    -Jaja ay con cuidado sii

    Los dos viejos rieron de forma vulgar por la respuesta de Cinthya. Los tres seguían en su mundo disfrutando el momento don Ernesto saboreando las tetas de Cinthya y don Mario recorriendo sus carnosas nalgas a placer, y claro mi esposa entre ellos disfrutando las caricias a su cuerpazo.

    -Te ves tan rica mamacita -dijo don Ernesto. Igual cuando estábamos en el agua ¿recuerdas? Jeje.

    -Umh don Ernesto, eso solo era un juego ahh- respondió ella con malicia cada vez más evidente como si esos dos viejos con sus halagos sucios y manos ansiosas, hubieran despertado algo que yo no supe encender. Y lo peor de todo era que mi esposa no se veía confundida, estaba entregada al momento. Mario deslizó los dedos dentro de la tanga de Cinthya quien sorprendida.

    -¡Vamoss, despacio don Marioo!- susurro mi esposa.

    Los dos viejos se inclinaron al mismo tiempo, besando su cuello y sus hombros, la rodeaban. La adoraban y ella dejaba hacer todo mientras mantenía los labios entreabiertos. Y en medio de todo eso mi teléfono seguía grabando todo lo que estaba aconteciendo. Presenciando el momento exacto en que mi esposa dejaba atrás cualquier duda y se entregaba por completo.

    Estaban rodeándola, besándola, tocándola con una lentitud casi ceremoniosa. Cinthya no se resistía y no ocultaba nada. Su cuerpo respondía con naturalidad, su piel vibraba ante cada caricia, y su respiración hablaba por ella, más que cualquier palabra. Yo observaba desde mi escondite, sin atreverme a respirar demasiado fuerte. Entonces, la vi moverse.

    Fue sutil al principio. Su mano bajó lentamente por el pecho de don Ernesto. Sus dedos se deslizaron con delicadeza sobre los botones de su camisa abierta. Lo miró a los ojos. Ya no con timidez ahora había algo más profundo, más decidida. Y, por primera vez, fue ella quien se inclinó hacia él.

    -Yoo quierooo… -susurró, apenas audible- Quiero hacerloo… Mientras tomaba la verga de don Ernesto sobre su pantalón, con deseo.

    Se arrodilló frente a él con movimientos suaves, sin dejar de mirarlo, sus manos se apoyaron en las gruesas piernas de don Ernesto, y sus labios se acercaron lentamente a su entrepierna. Yo contenía el aliento, no podía creer que mi esposa tomara la iniciativa para aquello.

    Pero justo cuando estaba por llegar, don Ernesto posó una mano firme sobre su hombro desnudo y la detuvo.

    -Jajaja ¿Qué quieres hacer mamacita? – dijo don Ernesto, esperando su respuesta, retándola.

    -Emm quiero… Quiero tenerlo en mi boca – dijo mientras claramente se sonrojaba.

    -¿Qué quieres tener en tu boca Cinthya? -seguía el viejo preguntando mientras la tomaba de su bello rostro.

    Ella no respondía, trataba de decir algo, pero poco audible para mí por lo alejado que estaba.

    -¡Dilo culona! – gritó el viejo

    -Quiero… ¡quiero mamar su verga! – dijo Cinthya mientras lo veía los ojos, y era manoseada por don Mario. Seguidamente sin esperar una respuesta empezó a desabrochar la bragueta de don Ernesto. Era la primera vez que Cinthya llevaría un miembro a su boca y lo más jodido de todo era que no era el mío, si no el de ese viejo. Pero intempestivamente el mismo viejo la detuvo.

    -No, culona -dijo con voz ronca pero segura. No a mí… primero a mi compadre.

    Ella se quedó quieta mientras lo veía confundida.

    -¿A… don Mario?

    Ernesto río, despacio, como quien disfruta cada segundo del control.

    -Claro… primero debes atenderlo a él, se lo ha ganado ¿no crees? He estado esperando esto desde la primera vez que te vio.

    -Amm pero yo quería que usted sea el prim…

    -¡Ya te dije que el primero culona! -La autoridad que tenía sobre ella era total.

    Ya no dijo nada más, Cinthya parpadeó, como procesando lo que acababa de oír. Miró a don Mario, que ya la observaba con esa expresión cargada de deseo, con la bragueta medio abierta y los ojos clavados en ella como un lobo que por fin tenía frente a sí a su presa. Cinthya se mordió el labio, sus mejillas volvieron a enrojecer, como si una nueva oleada de pudor la atravesara. Pero no se levantó. No se cubrió ni retrocedió. Giró lentamente sobre sus rodillas, quedando frente a él. Sus ojos buscaron los suyos por un instante, como si necesitara confirmar que aquello estaba bien… o que al menos tenía permiso de sí misma para hacerlo.

    -Está bien… susurró mi esposa aceptando la orden. Yo apenas podía respirar. Sentía cómo la sangre me latía en los oídos. ¿En qué momento ella se convirtió en esto? ¿En qué momento dejó de mirar atrás? ¿En qué momento dejó de ser mi esposa dulce y delicada? Vi cómo sus manos se acercaban a don Mario. Y aunque lo hacía con delicadeza, su cuerpo no temblaba se inclinó hacia él, cerrando los ojos un instante y comenzó. Mi jefe la observaba con una sonrisa torcida, como si cada segundo fuese parte de un plan mayor. Como si ese acto de cederla a su amigo primero fuera parte de su dominio absoluto sobre ella.

    La vi acomodarse entre las piernas de don Mario con una mezcla de nerviosismo y obediencia. Con algo de torpeza Cinthya saco el miembro de don Mario, era la primera que metería a su boca, no era la más estética, algo morada y de cabeza ancha digna de la edad, al tenerla entre sus manos dudo un segundo, pero de inmediato y ante la mirada de los viejos empezó a pasarle la lengua como si de una paleta se tratase, eso fue al inicio hasta que las palabras de don Mario la animaron a más.

    -Que rico lo haces damita, pero, mételo en tu boquita ah.

    Cinthya obediente trago la verga de don Mario lentamente, como si fuera talentosa o una prodigio empezó a mamar la verga del viejo hábilmente, la torpeza inicial había desaparecido. Tenía los ojos cerrados, pero por acto de placer los abrió. Su mirada subía de vez en cuando hacia él, como buscando una reacción, una aprobación. Don Mario soltó un suspiro áspero, cargado de deseo.

    -Eso es, mamacita… así… muy bien…

    Apenas escuchó el jadeo de Don Mario, algo dentro de ella pareció desbloquearse. Su ritmo se volvió más fluido, más seguro.

    Y yo no podía moverme, mi esposa… la mujer que solía temblar solo con besarme el cuello, ahora estaba de rodillas frente a ese viejo, entregando algo que, hasta entonces, me había negado a pedírselo. Y lo hacía con una entrega que no conocía. Como si lo hubiera deseado como si lo hubiera soñado. Don Mario jadeaba su mano se enredó en el cabello de ella, sin apretar, solo acompañando el movimiento. La guiaba, la elogiaba y le murmuraba frases que yo apenas lograba entender, pero que no necesitaba traducir. Cinthya no se detenía, su respiración era agitada, su espalda arqueada con naturalidad.

    Cada gesto suyo parecía una mezcla de concentración y placer… como si dar ese acto fuera parte del deseo que la quemaba por dentro. Y al costado, don Ernesto observaba apoyado en el respaldo del sofá, con una sonrisa satisfecha. Su mirada no era la de un espectador casual, era la de un hombre que se sabía dueño del guion. Sabía que ella estaba ahí, en ese punto, porque él lo había decidido así.

    -¿Ves lo que provocas, culoncita? Jeje -le dijo entre dientes, sin apartar la vista. Abre los ojos culona mírame mientras se la chupas a mi compadre, como toda una puta jajaja.

    Cinthya levantó la vista, justo como él lo pedía. Sus labios seguían succionando la verga de don Mario, pero su mirada ahora estaba clavada en don Ernesto. Ya no era sumisión lo que transmitía. Era algo distinto y nuevo, sus gemidos ahogados con la verga de don Mario excitaban más a mi viejo jefe. ¡Glop glop! Se escuchaba en el lugar. El viejo Mario soltó un gruñido ahogado y se reclinó hacia atrás, sin dejar de acariciarle el cabello, temblando apenas. Y Cinthya, como si lo sintiera, bajó el ritmo. Lo controlaba, lo manejaba, ya no era una aprendiz y tampoco dudaba.

    -Esoo jaja que pasa Mario, ¿tan bien lo hace la culona? – mientras se reía como desgraciado. Don Ernesto se levantó despacio. Dio un paso hacia ellos, don Mario abrió los ojos y se río, jadeando.

    -Ya es tu turno, compadre… -dijo, sacando su vieja verga de la boquita de mi esposa, ella dejó caer un hilillo de saliva por la comisura de sus labios, producto de la verga que estaba mamando hasta ese momento.

    Cinthya respiraba agitada tratando de recuperar el aliento, se limpió los labios con disimulo y alzó la vista hacia don Ernesto.

    -¿Ahora si? Mm -preguntó ella, con voz baja y sonriendo.

    Él la miró, se agachó. Le tomó el rostro con ambas manos, con una ternura que no esperaba ver.

    -Ahora sí, culona -fue su respuesta.

    Cinthya se giró lentamente, con el rostro aún sonrojado y los labios húmedos, sus ojos buscaron los de don Ernesto con una mezcla de ansiedad y entrega, él ya la estaba esperando, de pie frente a ella, con esa mirada suya cargada de dominio y deseo que tanto odiaba yo, pero que, en ese instante parecía tener un extraño poder sobre ella, Cinthya no dijo nada al principio, solo lo miró como pidiendo permiso con la respiración agitada y aún arrodillada, solo vestida con la tanga de su lencería.

    A ver culona que tal eres mamando la verga de tu macho jajaja-dijo don Ernesto con voz grave, mientras dejaba caer su cinturón. Cinthya asintió, pero no bajó la mirada, esta vez lo sostuvo con una seguridad temblorosa, como si supiera lo que iba a hacer, pero necesitará que él lo confirmara. Ella sonrió emocionada, y con una desesperación evidente desabrochó el pantalón de don Ernesto, metió la mano y tomó la verga del viejo que ya estaba semi erecta apuntando hacia ella.

    Cinthya no dijo nada y mientras veía aquel mástil empezó a masturbarlo delicadamente sin quitarle la mirada a don Ernesto, tanta era la excitación de mi esposa que de un solo movimiento se metió la verga a la boca, mientras sus ojos estaban clavados a los de mi jefe.

    -Esoo… Eso es… murmuró don Ernesto, apoyando una mano en su nuca así, culona… así me gusta. -decía el viejo suspirando de gusto.

    Ella comenzó despacio, con movimientos suaves, casi delicados, respirando por la nariz, sus manos se apoyaban en los muslos de él para sostenerse mientras su cuerpo se mecía con ese ritmo natural que tan bien conocía, sus ojos nuevamente se alzaron por un instante, buscando su reacción, y don Ernesto le respondió con un suspiro largo y profundo que se le escapó entre los dientes

    -Uff… culona… estás hecha pa esto- dijo, acariciándole el cabello con los dedos gruesos-

    Cinthya respondió con un leve sonido, uno que no supe si era un gemido o un intento de hablar, pero no se detuvo, se acomodó mejor, inclinándose con más libertad, como si la emoción del principio se estuviera deshaciendo, como si ahora quisiera que ese momento nunca termine.

    -Ahhm ¿así está bien don Ernesto mm? -preguntó sacando la gruesa verga de su boca, apenas apartándose para mirarlo.

    -Más que bien, culona… lo haces muy rico… no pares- respondió él, mirándola con los ojos entrecerrados, y con una sonrisa repugnante, como si ya estuviera al borde.

    Ella sonrió, levemente, y volvió a tragarse la vara de carne, con más profundidad, no le importaba la dificultad ella lo hacía con total entrega.

    -Lo haces muy bien mamasota ahh sigueee -continuó don Ernesto, bajando la voz. ¿te gusta mamarlo, nalgona? ¿te gustan nuestras vergas?

    Ella volvió a detenerse por un instante, lo justo para mirarlo con las mejillas encendidas y decir:

    -¡Siii me gusta mmh!.. Me encanta su verga donnn- mientras se lo metía otra vez a la boca y succionaba con desenfreno.

    Don Ernesto no se pudo controlar más ante tales declaraciones de Cinthya, la tomó de su cabello con fuerza y empezó a follarle la boca con desesperación, las violentas arremetidas hacían que Cinthya se atragantara más, sus quejas así lo hacían parecer, pero en ningún momento hizo algún movimiento para quitarse a su verdugo, sus tetazas se bamboleaban al ritmo de las arremetidas del viejo y su rostro de princesa se tornaba rojo por la falta de aire.

    -¡Haa culona, así chúpalo todo esta verga es para ti! -vociferaba el viejo.

    -Jajaja tranquilo compadre deja que la mamasota descanse- decía don Mario riendo al ver a Cinthya.

    Fue por eso que don Ernesto terminó con el “martirio” de mi esposa. El viejo se recostó en el sofá mientras ella recuperaba el aliento, ella se quedó de rodillas mientras seguía respirando fuerte, en sus labios se dibujaba una sonrisa, a pesar de lo violento que fue el viejo ella aún sonreía, se acomodaba el cabello que había quedado desordenado por culpa de mi jefe.

    -Ya culona vente pa aca, deja de descansar- ordenó el viejo mientras se terminaba de quitar lo que le quedaba de ropa y le tendía la mano. Cinthya obediente se levantó y le dio la mano para ser guiada.

    -Lo siento compadre, pero, ya te regalé la primera mamada de la culona- le decía a don Mario quien solo los veía y aceptaba lo dicho manteniéndose en su lugar. Ella era guiada y le regaló una sonrisa a don Mario para que aguantara. Ella ya estaba encima de don Ernesto, otra vez estaba a punto de follar con él y no había nada que lo impida y de hecho ella no quería que nada lo impida. La lanza del viejo estaba desafiante casi en la entrada de mi esposa, ella se mordía el labio y se reía por el roce entre ellos.

    -¿Lo quieres culona?

    -Uhmm siii por favor -susurraba ella

    -¿Quieres que te lo meta culona? – decía el viejo con una mueca perversa en su arrugada cara.

    -Ya don Ernesto no sea maloo ahh- respondió ella mientras se relamía los labios.

    -Debes pedírmelo, nalgona jeje

    -¡Don metame la ver…gaaa! – el grito de Cinthya fue largo y liberador

    Mi jefe ya estaba dentro de ella otra vez, había logrado tenerla otra vez, pero en esta ocasión no había ninguna trampa solo era ella entregándose por placer. Cinthya estaba totalmente inmóvil con la cabeza hacia atrás, su fuerte respiración hacía que sus pechos se elevaran aún más frente a los ojos del viejo, la espalda quebrada su vientre plano sobre la panza peluda del viejo no hacía nada más que sorprender por lo irreal de esa imagen.

    -¡Ahhhh! -fue lo siguiente que salió de su boca.

    -Eso culona siéntelo jajaja

    -¡Ayyy nooo que gustoo!

    -Carajo Cinthya cómo aprietas muchacha.

    -Don por favor no se muevaa ¡ahh!- suplicaba mi esposa.

    -Jaja como que no me mueva culona jaja- respondía el viejo mientras la tomaba de la cintura delicada. El viejo no hizo caso a los pedidos de ella y empezó a moverse lentamente dentro de ella, Cinthya era una belleza delicada así que no había ningún problema para el viejo cargarla. Para ella fue una sensación de placer total.

    -¡Noo don Ernesto!

    -¡Por favorrr despacio ahhh!

    -¡qué ricooo!

    -¿Me extrañaste culona? -preguntó el viejo mientras pasaba sus manos por la espalda de ella.

    -Umhhh siiii

    A todo esto, el viejo empezó a acelerar las arremetidas y Cinthya cada vez gemía con más fuerza.

    -¡Ayy don sigaaaa!

    -¡Me encantaaa!

    Las manos de mi jefe tomaron las nalgas de Cinthya y con más fuerza que antes empezó a follarla subiendo y bajando sobre su verga.

    -¡eso culona ahh te gusta que te folle el jefe de tu marido! – le gritaba.

    Loading

  • Mi hijo pequeño y Vanesa la abuela de su amigo Pedro

    Mi hijo pequeño y Vanesa la abuela de su amigo Pedro

    Mientras mi hijo mayor y yo, estábamos comenzando a desarrollar, de una manera muy confusa, planes para llevar a otras parejas al incesto, mi hijo pequeño, que hacía unos meses había cumplido los dieciocho años, seguía con sus aventuras, un sábado por la noche, más bien de madrugada, me aviso que no vendría a casa a dormir, sino que se quedaba con su amigo Pedro en casa de la abuela de este. Cuando varios días después pude quedarme a solas con él, esta fue la historia que me contó.

    Esa noche fui con Pedro y algunos amigos más a una discoteca, Pedro bebió esa noche más que nosotros y en el momento de salir de la misma se encontraba claramente borrachos, nos dispusimos a llevarle a su casa, pero Pedro se opuso:

    -No quiero ir a mi casa, si mi padre me ve así me da cuatro ostias, mejor llevarme a casa de mi abuela.

    A nosotros nos daba igual, además ese señor si veía a su hijo así, igual se mosqueaba con nosotros también, así que aceptamos su idea, Pedro llamó por el móvil y le respondió una voz muy sensual, era la de su abuela Vanesa, cuando Pedro le pidió quedarse en su casa ella aceptó. Así pues, nos encaminamos a casa de la abuela de Pedro, al llegar vimos claro que Pedro no podía ir solo, y de otro lado estaba relativamente cerca de mi casa, así que quedamos con los otros amigos, que yo acompañaría a pedro hasta su destino y después me iría por mi cuenta a mi casa, tras esto ellos partieron.

    Siguiendo las indicaciones de mi amigo nos fuimos a casa de su abuela, al llamar al portero automático, nuevamente, una voz muy sensual nos contestó y abrió el portal, subí a mi amigo en el ascensor, la puesta de la casa de su abuelos estaba entreabierta, cuando entramos me quedé sorprendido, me encontré con una mujer que apenas superaría los sesenta, pero me pareció muy sexy, además llevaba una bata transparente que dejaba a la vista una ropa interior de lencería muy sexy, cuando vio a su nieto dijo:

    -Cariño, creo que te hace falta dormir la mona.

    Y me condujo hacia una habitación con una cama individual, donde al parecer dormía Pedro cuando se quedaba en casa de sus abuelos, Pedro pregunto dónde estaba su abuelo, y ella le explicó que ese fin de semana se había ido de pesca con unos amigos, no dejaba de parecerme una estupidez que alguien se fuera de pesca teniendo semejante sirena en casa.

    Tras dejar a Pedro tumbado en su cama ella me dijo:

    -Muchas gracias por traerle cariño, y no te preocupes por él, va a dormir tranquilamente varias horas más.

    Después me invitó a un café, yo me quedé sentado en el sofá, mientras ella iba a prepararlo volvió al poco tiempo y me lo trajo, en ese momento yo seguía contemplándola, no podía apartar mi vista de esas tetas grandes que tenía, ella me dijo:

    -Perdona que os haya recibido así, me gusta ir arreglada para mi marido, pero como soy vieja el ya no me desea y prefiere irse con sus amigos en vez de quedarse en casa conmigo.

    Le dije que me parecía una mujer esplendida y que si su marido no la sabía apreciar es que era sencillamente estúpido, ella me sonrió y me dio las gracias, después dijo:

    -Gracias, cariño, eres muy galante, creo que tengo la calefacción muy alta, y tengo calor si no te importa me quitó la bata.

    Y lo hizo quedándose en un conjunto interior de lencería muy sexy, creo que en ese momento ella se dio cuenta de que mi polla se había puesto durísima y dijo:

    -Perdona, no pensaba que ver a una vieja como yo así te iba a excitar.

    Se arrodilló ante mí y se puso a acariciarme la polla por encima del pantalón, después llevó sus manos a mis pantalones, me los desabrochó y de un golpe junto con el bóxer me los bajó, creo que sintió que yo estaba inquieto y me dijo:

    -No te preocupes cariño, mi nieto cuando duerme la mona no le despierta nadie en muchas horas, podemos estar tranquilos.

    Después se lanzó sobre mi polla y se puso a lamerla, mientras decía:

    -Menudo pollón tienes cariño, casi el doble que la de mi marido y la suya esta siempre arrugada, en cambio la tuya está bien dura.

    Con su lengua lamio mis huevos y poco después se la metió en la boca. Estuvo chupándomela un rato y debió de notar que miraba mucho sus tetas, puesto que sacándose mi polla de su boca se la metió entre ellas, aunque después volvió a chupármela, aunque parando un momento me dijo:

    -No sabes el tiempo que llevo sin ordeñar una polla en condiciones, a mi marido le cuesta un montón correrse cuando se la chupo, y con una sonrisa pícara añadió, y a sus amigos también.

    Y siguió chupándomela con toda naturalidad, se la notaba que tenía experiencia y con mucha hambre, parecía que era verdad que llevaba mucho tiempo sin comerse una en condiciones, no es extraño que me viniera rápido, ella no notó y se la sacó de esta manera mi leche fue a parar a sus maravillosas tetas, cuando deje de eyacular ella me dijo:

    -Mi amor, hacía años que no veía tanta leche junta.

    Pero, aunque viera que ella había disfrutado mucho así, yo no me conformaba con eso quería que esa vieja tuviera la mejor experiencia de su vida, así que cuando se puso de pie, me lancé sobre ella y arrodillándome ahora yo, la quité el tanga, ante mi vista apareció un coño delicioso y perfectamente depilado.

    La senté sobre el sofá, la abrí bien las piernas y llevé mi cabeza hasta su coño, ella sorprendida me preguntó:

    -¿Qué me vas a hacer, cariño?

    Mi respuesta fue sacar mi lengua, la introduje en el interior de su coño y comencé a comérselo, tenía un sabor delicioso, ella al sentir mi lengua comenzó a gemir, mientras me decía:

    -Cariño es la primera vez que me hacen esto en mi vida y es delicioso.

    Mi respuesta no fue con palabras, mi lengua siguió lamiendo cada centímetro del coño de esta mujer maravillosa, sus gemidos se fueron intensificando hasta que se corrió y soltó una gran cantidad de líquidos, en ese momento me levanté y ella se sentó de forma relajada sobre el sofá, ella estaba completamente desnuda, yo estaba desnudo de cintura para abajo, pero yo quería mostrarme desnudo ante ella, así que me quité la camiseta, ella se me quedó mirando y dijo:

    -Nunca hubiera pensado que hacer cosas con un chico de la edad de mi nieto fuera tan excitante, me dijo, pensaba que aún erais muy niños, pero viéndote y follando contigo se ve que ya sois hombres.

    -Pues ya ves que somos hombres, y con ganas de follar con una mujer como tú, le respondí.

    Y tras ello me fui hacia donde estaba ella, y la coloqué en la misma postura donde minutos antes la había comido el coño, pero esta vez hice que fuera mi polla, en vez de mi lengua, lo que se colocara a la entrada de su coño, y de un golpe se la metí.

    -Pero querido, dijo ella, con todo lo que hemos hecho, y tu polla está a tope, desde luego los jóvenes tenéis mucha más potencia que los sesentones.

    Me encantaba que lo reconociera y pensaba premiarla por ello, mi polla empezó a moverse dentro de ese coño tan apetitoso, mi deseo era volverla loca de placer, y oyendo sus gemidos parecía que lo estaba logrando, su coño era muy cálido, lo que había descubierto era propio de las mujeres muy calientes, sus gemidos fueron en aumento hasta que noté como se corría, en ese momento ella dijo:

    -Gracias, mi amor, por este rato tan maravilloso que me has hecho pasar, pero por favor no te salgas, quiero que tu leche riegue por completo mi coño, tengo la impresión de que mi vida sexual comienza ahora.

    Era eso lo que yo deseaba oír, así que seguí follandola de una manera salvaje, sus gemidos seguían siendo muy intenso, esa mujer se merecía todo, así que seguía moviéndome en su interior, hasta que ya no pude más, y tras un fuerte espasmo un montón de leche salió de mi polla y fue a parar al interior de su coño.

    -Eres maravillo mi amor, esta noche estoy recibiendo más leche en mi coño que en los últimos diez años.

    En ese momento me levanté de encima de ella y me puse de pie, ella se sentó de manera cómoda, y tras recuperarse un poco, se quedó mirando a mi polla y dijo:

    -¿Qué veo yo?, Leche, hacía años que no veía tanta leche, no puedo consentir que se desperdicie.

    E inclinándose un poco hacia delante llevó su boca hasta mi polla y con su lengua comenzó a lamer los restos de semen que se habían quedado en ella. Ante las caricias de su lengua mi polla reaccionó y se volvió a poner dura de nuevo, ella parecía impresionada, yo aproveché y le dije:

    -Pues el sueño de esta polla es follar a una mujer como tú en una postura muy concreta, ponte a cuatro patas.

    Ella obedeció y se sentó en el sofá en la postura que yo le había indicado, yo de pie me acerqué a ella por detrás, y de un golpe introduje mi polla dentro de su coño, ella al sentirla se puso muy caliente y se puso a gemir de una manera muy intensa, lo que me animaba a seguir con mis movimientos, ella nuevamente me lo volvió a agradecer:

    -Muchas gracias, mi amor, mi coño llevaba décadas sin sentir tanto placer y estar tanto rato con una polla en su interior.

    La verdad es que ese coño se merecía que tener una polla en su interior constantemente, así que seguí follandomela con ganas, esa hembra se lo merecía, se merecía esto y más, sentí como se corría, yo seguí follandola con muchas ganas, esa mujer era una verdadera diosa y se merecía ser follada con frecuencia, seguí así hasta que fui yo quien se corrió dejando su coño lleno de semen, ella al verlo, sonriendo me dijo:

    -Tranquilo cariño, con mi edad no me voy a quedar embarazada, jajaja, y luego añadió, creo que estaremos mejor en mi cama.

    Y me condujo hasta su habitación, allí me dijo:

    -Cariño en esta cama vas a sustituir a mi marido, que no la utiliza para lo que esta, así que mientras él está pescando, yo me dejo pescar, jajaja.

    Y poniéndose de rodillas delante de mí, añadió:

    -Voy a preparar esta caña.

    Arrimando su boca a mi polla se puso a besarla, y después se la tragó y comenzó a mamármela, la verdad es que lo hacía muy bien y mi polla no tardó en recuperarse, era increíble que su marido se hubiera ido a pescar en lugar de dejar que su mujer le pescara.

    En ese momento yo tenía un primer plano de sus tetas, que pese a su edad estaban estupendas, me agaché y se las besé, ella me dijo:

    -Gracias, mi amor, no sabes lo que esto significa para esta vieja, y después añadió, deja que yo te monte.

    Ella se puso de pie y fui yo quien me tumbé en la cama, ella se puso de pie encima de mí, y después se arrodilló, y por último aproximó su coño a mi polla y la introdujo en su interior.

    Después comenzó a cabalgarme, se le notaban las ganas y la experiencia, se movía con un vigor propio de una chica de mi edad, me puso las tetas encima de mi boca, y yo, por supuesto se las besé, después llevé mis manos hasta su culo y me puse a acariciárselo, ella me decía:

    -Mi amor esto es divino, nunca me hubiera imaginado hacérmelo con un chico joven como tú, bellísimo y con una polla fuerte y vigorosa.

    Después se giró y continúo cabalgándome, mientras me decía:

    -Mi amor, a mi edad nunca me imaginé esto, te adoro.

    Su cabalgada era bestial, pero al parecer no tenía bastante con mi polla y se puso a sobarse las tetas con sus manos. El resultado fue que tuvo un orgasmo brutal, pero siguió cabalgándome hasta que consiguió que me corriera, cuando lo hice se bajó y me dijo:

    -Mi amor mi coño llevaba muchísimo tiempo sin recibir tanta cantidad de leche, me has hecho muy feliz.

    Se bajo de mí y descansó un momento, pero se la notaba que era una verdadera ninfómana, así que me pidió que me pusiera de pie y nuevamente ella se puso de rodillas delante de mí, beso mi polla y dijo:

    -Me estoy enamorando de esta maravillosa polla.

    Y se la metió en la boca, comenzando nuevamente a hacerme una deliciosa mamada. Y como ya he comentado en esto era una verdadera maestra, mi polla recuperó pronto su dureza, pero ella parecía disfrutar jugando con ella, siguió chupándomela, aunque había ratos que se la sacaba de la boca y me masturbaba. Y mientras lo hacía me preguntaba:

    -Dime mi niño, ¿Esta polla la han catado muchas chicas de tu edad?

    Tuve la tentación de decirle que había sido mi madre la que me había desvirgado, pero me pareció pronto para ello, así que le dije que lo que me gustaba eran las mujeres maduras, ella me dijo:

    -Quizá algún día te presente a mi amiga Penélope, pero hoy quiero ser yo quien disfrute de esta maravilla.

    Y me la siguió chupando hasta que sintió que yo estaba a punto de correrme, en ese momento me la sacó de su boca y la puso entre sus tetas, y apretándolas con sus manos para mi polla, y siguió moviéndolas como si de un coño se tratara, con esta situación no tarde mucho en correrme y mi leche se extendió por sus tetas. Ella se puso de pie y besándome me dijo:

    -Muchas gracias, mi amor, no sabes las ganas que tenía de que una buena cantidad de leche bañara mis tetas, con mi marido imposible, y con sus amigos apenas les sale leche.

    Para mi era un honor haberla complacido, y me encantaba que no tuviera reparos en contarme que ponía los cuernos a su marido, pero en ese momento me vino a la mente el único de sus agujeros que no había penetrado y la pregunte:

    -¿Me dejarías que te la metiera por el culo?

    -Mi amor, dijo ella, ese agujero lo tengo virgen, pero si tu deseas meter tu polla en él, después del rato que me estás haciendo pasar, esto si que va a ser a la vejez viruelas.

    Yo la dije que lo había hecho algunas veces y se dejó guiar por mí, se puso a cuatro patas y se dispuso a recibir mi miembro, que ante esta perspectiva se había puesto muy duro, me puse de rodillas detrás de ella y poco a poco, quizá con algo de miedo de hacerla daño fui acercando poco a poco, y al llegar a la entrada de su coño se la metí despacito, pero ella dijo:

    -Mi amor, métemela de golpe, así será más rápido.

    Lo hice y ella soltó un grito de dolor, pensé en sacársela, pero ella insistió en que siguiera, así lo hice y sus gestos de dolor se transformaron en gemidos de placer, yo animado por sus gritos seguí moviéndome en el interior de su culo, que parecía haber estado toda la vida preparado para recibir mi polla comencé a moverme, ella se le veía que estaba disfrutado y me decía:

    -Mi amor, muchas gracias por hacerme esto, no pensaba que iba a gozar tanto.

    Mi polla seguía moviéndose dentro de su culo, noté como se corría, seguí moviéndome en el interior de su culo, hasta que me corrí y se lo llené de leche. Podíamos haber seguido follando, pero Pedro podía despertarse en cualquier momento, así que debíamos terminar los dos nos duchamos y nos vestimos.

    Cuando su nieto se despertó, nos encontró conversando y entonces Vanesa le dijo a su nieto:

    -Mi amor, tus amigos son muy agradables, tráelos aquí más a menudo.

    Loading

  • El temor y el deseo

    El temor y el deseo

    Después de mi primera vez, dolorosa y traumática a la vez, pasaron días para recuperarme del dolor que tenía al ir al baño y en todo; pero a la vez las ganas de volver a hacerlo, mi trabajo transcurría muy bien, es así que Mi compañero de cuarto Danilo tuvo que regresar a su pueblo y el alquiler me salía muy caro por eso tuve que buscar uno más pequeño, es así que encontré unas cuadras cerca, pero la verdad, que me moría por penetrar, es así que pasado dos meses después de recuperarme fui al centro de lima a las cabinas y encontré a un hombre versátil en línea con quien entable conversación y nos vimos en la esquina para ir a un hotelucho gay en un pasaje.

    Al salir vi a un hombre alto con unas grandes piernas que acercó y me preguntó si era Miguel, le dije que si; pero que en el video lo gordito quizás por eso era culón, me dijo que las cámaras no muestran la realidad, es así que salimos al hotel donde pagó todo y entramos a una habitación, fui al baño a miccionar y al volver lo vi boca abajo con el culazo enorme boca abajo sobre una almohada, me dijo “cáchame, porque luego me toca a mí”, le dije si podía mamarlo, ahí echado me mamó la pinga que al final me dijo “que a las justas me harás cosquillas”, eso me intimidó, subí sobre él y le penetré sin saliva al cual se quejó y dijo que así no era, pues le dolió un poco; no sé si lo hizo por burlarse o no sé, pero al final eyaculé en su culo.

    Se dio la vuelta y pide observar con los ojos absortos una gruesa y larga polla que me asustó, le dije que “eso no lo voy a aguantar y que era muy grande”, me dijo “que culo que ya recibió pinga aguanta lo que sea y que no tenga miedo”; porque el vino a qué lo cachen y a cachar; quise salir y se puso en la puerta mientras veía colgar esa enorme pinga asustado me agaché y empecé a mamarlo hasta verlo crecer y ponerse duro; temblaba para mis adentros, me quejaba con ganas de querer llorar pero me empezó a gustar esa pinga que boto un líquido cristalino me dijo que no me preocupe porque aún no eyacula.

    Me dio la vuelta y empezó a chupar mi culo, que a cada chupada me causaba sensaciones de deseo y lujuria, “este culo va a ser mío hoy” me dijo mientras que metió un dedo en mi culo, me dolía, pero a la vez me excitaba, era una sensación rica y placentera. Sentía que se dilataba mi culo, hasta que sentí los 2 dedos dentro mío; pero si que me dolía y le decía que por favor despacio que me duele mucho, me levantó el culo y me puso en posición de perrito mientras sentía la cabeza de su pinga apuntar a la entrada de mi ano; hasta que de pronto sentí la cabeza ingresar.

    Yo pujaba mientras me ponía la sabana en la boca diciendo muerde la sabana, me metió la pinga con fuerza que me tiré a la cama y él no me soltó cayendo sobre mí y la pinga entrando totalmente, traté de soltarme pero él no se movía y empujaba despacio mientras mordía mi cuello y espalda, yo lloraba del dolor; porque sentía que me partía el culo; fue extremo y duró esa buena penetración que mi culo latía, lo sentía así.

    “No te muevas, me decía, porque te va a doler más”; sentía atravesado su pinga dentro de mi ano y el dolor era grande que le dije que lo sacara o que eyacular ya, empezó a moverse poco a poco, hasta que como loco empujó una y otra vez que al final eyaculó en gran cantidad que la leche salía por entre mis piernas, sacó su pinga y me ardía todo, la cama tenía sangre y leche me puse a llorar sentado, mientras veía su pinga rebosar de felicidad y lujuria,” me caché el culo más rico de mi vida” me dijo.

    “No sabía que eras virgen” me dijo, lo miré asustado y lloroso a lo que se acercó me abrazó y se echó junto a mi en la cama diciendo que ya todo pasará y que no me preocupe, me besó en los labios que estaban temblorosos y temerosos. Lo miré y le dije que no pensaba probar una pinga como esa, me pidió que lo mamara le dije que había sangre, me dijo que era mi sangre y que no había problema, lo mamé hasta dejarlo limpio por completo; al final le dijo que con mi pinga chica no calificaba para ser activo, que mejor debía tomar el camino de ser pasivo.

    Nos duchamos, cambiamos y salimos del hotel, nos dimos la mano y nos alejamos, quedando en volver a vernos en algún otro momento.

    Tenía miedo en mi cuarto porque aún latía mi culo, fue una experiencia muy fuerte y traumática para mí, que dije para mis adentros que ya no lo volvería a hacer de nuevo.

    Compré una cremas para curarme de la rotura anal que me hizo y cada vez que tocaba mi culo lo sentía abierto.

    Esa fue la experiencia más fuerte y dura que tuve.

    Loading

  • Transporte sorpresa

    Transporte sorpresa

    Ella estaba por regresar de un viaje de 7 días al Caribe (en otra ocasión les contaré sobre ese viaje), habían sido días de anhelo y deseo constante, algunos mensajes motivadores y fotos más que reveladoras que hacían este regreso cada momento más deseado.

    Ella avisó a qué hora aterrizaba y aprovechando la falta de conectividad en el vuelo, él aprovecho para trasladarse al aeropuerto a esperarla. De camino al aeropuerto pasó a una farmacia, compró una pastilla sobre la cual había leído buenas referencias, supuestamente esta pastilla motivaba el líbido de las mujeres en gran manera.

    Por fin recibió el mensaje “ya aterricé, tomaré mi equipaje y te aviso a qué hora sale el camión”, a lo que él le respondió “Perfecto, avísame cuando tengas tu equipaje en mano antes de comprar tu boleto”.

    Una vez con equipaje en mano, ella de manera diligente, lo informó y como respuesta obtuvo una foto en su WhatsApp, era la imagen de la entrada del aeropuerto. Él estaba esperándola en la comodidad de su camioneta, amplia, con vidrios entintados.

    A la salida de ella del aeropuerto, ella lo vio y lo besó, como se besan las parejas que se han extrañado, pero había algo más en ella, algo en su mirada.

    Al subirse a la camioneta, él le dio una botella de agua y la pastilla recientemente comprada, ella no preguntó y se la tomó.

    El avance en el tráfico de la ciudad transcurrió entre plática sobre los generales del viaje y un poco de caricias.

    Ella, como buena viajera venía con jeans y una blusa muy cómoda, pero nada especial.

    Antes de llegar a la caseta, ella tocaba la pierna de él con más “interés”… al momento de cruzar la caseta le pidió orillarse y pasarle de su maleta la ropa que estaba encima. De manera muy obediente el atendido la solicitud.

    Le paso la ropa y antes de subirse, ella le pidió que esperara abajo de la camioneta con el argumento de que quería que guardara la ropa del cambio.

    El ambiente pronosticaba un camino interesante por delante…

    Ella le paso la ropa, y el no volteó a verla, pero al momento de guardar la ropa en la maleta, él encontró unos jeans, una blusa y un bra.

    Al subir a la camioneta, ella vestía una blusa escotada sin bra, lo cual dejaba ver su escote, la caída natural de sus senos y sus pezones sumamente excitados que se transparentaban y se hacían notar debajo de la blusa; al bajar la mirada, ella se había puesto una minifalda… ella solo se recargó en la puerta subiendo una pierna en el tablero y con una sonrisa pícara le dijo “ahora si, vámonos”.

    Al retomar el camino ella empezó a acariciarlo con mayor intensidad, las caricias fueron respondidas.

    Él debía tener ojos en el camino, el cual ya era oscuro y manos para ella… ella lo besaba con pasión y empezó a acariciarlo sobre el pantalón para desabrocharlo y buscar con interés y casi necesidad sacar esa verga que ya la esperaba con una erección que se notaba.

    Finalmente ella lo hizo, la saco y empezó a masturbarlo mientras lamía la cabeza, de pronto paso a empezar a succionar como si de ello dependiera su vida, con necesidad, desesperación y una excitación notable.

    El respondió acariciándola y buscando la forma de llegar a su vulva, lo cual ella notó y a modo de ayuda, se retiró la tanga que tenía puesta debajo. Mientras eso sucedía, el bajo los tirantes de su blusa para dejar sus senos al descubierto.

    La oscuridad de la autopista, con la complicidad de los vidrios entintados, eran los perfectos cómplices para esta situación.

    Pero no debía ser así, por lo que mientras ella mamaba, el decidió bajar los vidrios y en cada acercamiento a un vehículo o camión, otorgaba el cambio de luces para llamar la atención y al momento de pasar a un lado, reducía la velocidad para compartir la vista.

    Al pasar a los nuevos cómplices, ellos respondían con un cambio de luces el cual fue interpretado como agradecimiento.

    Venía el momento de ella, el Cruise control fue un gran aliado, ella, semidesnuda empezó a ser acariciada. Su vulva hinchada, excitada, empapada, fue sujeta a la intrusión de un dedo… después dos… ella quería más, llegaron a los 3 y ella empezó a retorcerse de placer, gemía mientras empapaba el asiento del copiloto. Pero ella quería más.

    Con el avance de la autopista, su desnudez fue compartida con más de un afortunado.

    Ella regreso en más de 3 ocasiones a deleitar su boca con la verga de su hombre.

    Mientras el buscaba retribuirle con estimulación y caricias. Sus pezones estaban duros, necesitados… la humedad que se desprendía de su vagina era usada por él para estimular sus pezones… ella también pedía que esa humedad la llevara a su boca, no solo a la de él, sino también a la de ella quien decía que el sabor era delicioso.

    En mas de dos ocasiones se detuvieron antes de llegar al orgasmo, no era necesario hacerlo puesto que al llegar a casa, les esperaba un espacio diferente con mayor comodidad para terminar juntos.

    La llegada a casa era cada minuto más próxima, ambos necesitaban que esto sucediera.

    Finalmente llegaron, ella como pudo recogió lo que pudo de ropa y pidió una chamarra para cubrirse un poco sin tener que vestirse en su totalidad y así poder caminar a casa lista para que, después de 40 minutos de estimulación mutua, por fin pudiera recibir ella el semen que tanto anhelaba…

    Loading

  • Donde todo comenzó. La fantasía que desató el fuego en mí

    Donde todo comenzó. La fantasía que desató el fuego en mí

    Esta es la primera vez que me atrevo a contar esta anécdota. Siempre he sido muy tímida en lo que respecta al sexo, demasiado cohibida, aunque sé que dentro de mí arde un fuego que he tenido que mantener bajo control. Lo sé porque, a lo largo de mi juventud, siempre tuve fantasías que moría por hacer realidad.

    Así que hoy les contaré la primera que logré cumplir.

    Como ya mencioné, soy una mujer tímida, y creo que eso siempre me ha dado un aire especial a los ojos de los hombres, sobre todo de los que son mayores que yo. Soy chaparrita, con muslos firmes y caderas generosas, algo muy característico de las mujeres latinas. En aquel tiempo trabajaba en el negocio familiar para ayudarme con los gastos de la universidad. Estaba apenas entrando a mis 20´s y la fiesta, las reuniones y la diversión estaban a la orden del día.

    Una tarde que estaba ya por cerrar la tienda, llegó un hombre. Era la primera vez que lo veía por ahí; se notaba que no era del vecindario. No tendría más de 42 años y vestía un pantalón algo formal, pero con la camisa un poco desabotonada. Se notaba que hacía algo de ejercicio, pues se le marcaban los pectorales y… sus pezones. Tengo que confesar que los pezones de los hombres me prenden demasiado; es algo que siempre noto en ellos.

    No había nadie más ahí, así que me acerqué para atenderlo. Él notó enseguida lo mucho que me había atraído desde el primer momento. Me miró con una sonrisa pícara mientras se acercaba al mostrador, sosteniéndome la mirada un segundo más de lo necesario.

    —Parece que llegué justo antes de que cerraras… —dijo con voz grave y pausada.

    —Sí… apenas iba a cerrar —respondí, sintiendo que mis mejillas se sonrojaban sin poder evitarlo.

    Él inclinó ligeramente la cabeza, con una curiosidad que me hizo temblar.

    —¿Te molesta si me tardo un poco? —preguntó, bajando la voz apenas lo suficiente para que sonara íntimo.

    —No… para nada —dije, jugando nerviosamente con mis dedos—. ¿Buscabas algo en particular?

    Se acercó un paso más, tan cerca que podía oler un toque de su loción amaderada.

    —Creo que encontré justo lo que estaba buscando —susurró, dejando que sus ojos bajaran a mis labios antes de volver a mirarme a los ojos.

    Sentí un calor que me subía desde el cuello hasta las mejillas. La forma en que me miraba, tan segura y tan llena de deseo contenido, me hizo tragar saliva.

    —¿Y qué es lo que buscabas exactamente? —le pregunté, mi voz apenas un susurro.

    Él sonrió, esa sonrisa de quien sabe exactamente el efecto que tiene en ti.

    —Algo… inesperado —contestó, dejando que la palabra flotara en el aire como una promesa.

    Fue entonces cuando algo me recorrió la espalda: la certeza de que no era casualidad que estuviera ahí. Su presencia tenía un aire casi hipnótico, como si supiera exactamente qué botones presionar para que yo misma me ofreciera.

    Sin apartar la vista de sus ojos, llevé la mano hasta el borde de mi falda. Con un gesto casi imperceptible, me la subí apenas un poco. Él no se movió, pero la intensidad de su mirada me hizo temblar.

    Tomé mis bragas con los dedos y, con un atrevimiento que me sorprendió, me las quité con un suave movimiento. Él no dijo nada. Sus ojos, oscuros y profundos, parecían devorar cada detalle.

    Cuando se las entregué, su mano rozó la mía con una suavidad deliberada, y sus labios esbozaron una sonrisa casi imperceptible. Se las llevó a la nariz y las olió despacio, como si ya supiera a qué sabía mi deseo.

    Sacó una tarjeta de su bolsillo y la dejó sobre el mostrador, sus dedos rozándome apenas un instante más de lo necesario.

    —Llámame si quieres saber qué más he notado de ti… —dijo, su voz un susurro cargado de promesas.

    Y así, sin más, salió por la puerta. Me quedé ahí, temblando y con un calor que me quemaba por dentro, preguntándome si acaso ese hombre ya me había visto mucho antes… y si, tal vez, yo misma lo había invitado sin saberlo.

    La tarjeta seguía ahí, esperando ser levantada. Mi cuerpo también. Y, aunque no lo sabía en ese momento, aquella entrega inesperada era solo el principio.

    Loading

  • Micaela y sus sobrinos (9 – final)

    Micaela y sus sobrinos (9 – final)

    Anteriormente:

    El marido de Micaela llega de sorpresa e interrumpe la sesión caliente que estaba teniendo ella con sus sobrinos.

    El esposo intenta tener relaciones con Micaela pero luego de una pobre actuación queda rendido durmiendo en la cama matrimonial.

    Micaela se pone una bata de baño y va hacia el living y allí sus sobrinos deciden no quedarse con las ganas y comienzan a seducirla hasta que cede a sus bajos instintos.

    La tía termina cayendo sobre el falo de su sobrino Marcos que está sentado en el sillón. Además, tiene por detrás a Agustín que la besa con intensidad mientras ella sostiene con su dulce mano el miembro de 20 centímetros de su otro sobrino.

    La bata solo está atada por la cintura por el cinturón de una forma caprichosa, pues sus tetas están al aire y por detrás Agustín ha levantado la prenda para que se aprecien las nalgas maduras de la tía.

    Micaela tiembla mientras sube lentamente y se deja caer para sentir el tamaño monstruoso de la pija de su sobrino en su interior.

    Intenta no hacer ruido pero se le escapan pequeños jadeos mezclados con gritos sordos. Ella siente que cada embestida de su sobrino suena como un campanazo en la casa.

    Agustín toma de los hombros a su tía y la hace recostar de espalda sin que se salga de la cogida de Marcos. Allí se menea para sentir mejor el caliente falo de su sobrino y recostada sabe que Agustín querrá participar de alguna manera, usando su boca.

    La abre, y deja que su sobrino introduzca su miembro entre sus labios que buscan aprisionar la carne.

    Agustín empuja para que se abra paso en la boca y llegue hasta la garganta. Micaela da arcadas, pero no de asco como con su marido sino porque el mástil de su sobrino ha tocado la campanilla.

    Ella está acostada de la mejor manera para recibir la mayor cantidad de carne de su sobrino. Desde esa posición puede ver las enormes bolas de Agustín bambolearse, se embriaga con el olor que emana y se excita mucho más haciendo que comiencen a caer líquidos de su interior lubricando todo, bañando la pija de Marcos.

    Se entretiene tragando, enroscando su lengua en el falo, mientras siente como taladra suavemente su otro sobrino.

    Aprovecha que tiene la boca llena para jadear sin hacer ruido, sus pechos erectos son presa de las manos de sus sobrinos que las tocan con descaro.

    De repente Agustín saca la pija de la boca de su tía y al instante Marcos hace lo mismo con la vagina. Ella no entiende que pasa en principio.

    Solo están cambiando de rol, ahora Agustín acomoda a Micaela como una muñeca de trapo poniéndola en cuatro sobre el sillón y se inclina para comerle el culo y la concha.

    Micaela se tapa con fuerza la boca pero Agustín toma sus manos poniéndolas hacia atrás como si estuviera esposada.

    Marcos aprovecha la situación y pone su pene a golpear la cara de su tía quién ve también la oportunidad de usar su miembro como bozal.

    Siente la enorme pija de Marcos en su boca y lo chupa con desesperación mientras Agustín hace lo mismo con el culo de ella.

    Está comiendo la pija de su sobrino como si no hubiera mañana, y pierde el sentido del tiempo y la razón. La saliva se cae en el sillón y los líquidos de su vagina chorrean por su pierna manchándolo todo.

    Agustín se pone detrás de ella y sin preámbulo ensarta a su tía que cierra los ojos de placer.

    Luego de varios minutos así se detienen y sacan sus miembros de los orificios de su tía.

    Marcos alza a Micaela y la lleva como una bolsa de papas a la entrada del cuarto matrimonial donde duerme su esposo boca arriba roncando y babeando.

    Micaela pone cara de terror, les dice que no mientras intenta golpearlo en la espalda con sus manos.

    La dejan de pie y ella mira a ambos, no sabe que va a ocurrir.

    Agustín entonces la alza con destreza para poner sus piernas alrededor de su torso.

    Ella susurra que por favor se detengan, que ya era demasiado.

    Pero los sobrinos parecen no querer detenerse.

    Agustín deja caer por el propio peso a Micaela y ella siente como sus labios vaginales abiertos le dan la bienvenida al falo de su sobrino.

    Ella clava las uñas en la espalda de Agustín para amortizar el grito de placer que quisiera dar.

    Sube y baja con delicadeza y ella siente que se va a desmayar de tanto que está gozando.

    Perdida en el éxtasis siente que por detrás se pega Marcos. Y ella lo besa con pasión.

    Pero Marcos no solo quiere su lengua entremezclada con la suya. Ubica la cabeza del enorme glande en el ano húmedo y dilatado de su tía.

    En las sucesivas subidas y bajadas deja que vaya puerteando y le gusta la situación a la tía.

    Finalmente sucede lo inevitable, apoyados contra la puerta Agustín por delante y Marcos por detrás logran que Micaela, su tía, se deje penetrar doblemente.

    La cabeza enorme del glande de Marcos se hace paso con facilidad al tener las piernas abiertas de esa manera. Marcos ayuda esta vez tapando la boca de su tía para que lance el grito de placer que tanto necesita.

    Se siente el chasquido por toda la casa de los cuerpos desnudos, transpirados y llenos de líquidos sexuales.

    El esposo de Micaela parece querer despertarse pero no lo logra, mientras ella sigue dejándose penetrar por sus sobrinos que no paran en la tarea de hacerla gozar.

    Otros tantos minutos transcurren hasta que de forma coordinada ambos miembros eyaculan una cantidad enorme de leche que sacude el interior de su tía, haciéndola temblar de placer.

    Bajan a Micaela para que esté de pie pero no puede, sigue temblando teniendo más orgasmos luego de que las pijas de sus sobrinos salen de su interior.

    Intenta sostenerse de Marcos pero sus manos desfallecen y solo logra arañar sus pectorales.

    Micaela nuevamente pierde el conocimiento mientras tiene espasmos de placer en su interior.

    Pasan un par de horas y Micaela siente que la despiertan.

    Es su esposo que está a su lado en la cama. Ambos desnudos.

    “apa como te deje cansadita mi amor eh” le dice mientras se pone de píe buscando ropa para cambiarse.

    Micaela está sin la bata, desnuda pero llena de leche que sigue saliendo de su culo y su vagina. Su esposo no se dio cuenta, cree que es todo producto de su virilidad.

    El esposo toma la bata que uso Micaela hace unas horas y se la lanza a la cama.

    “dale vestite que tenemos que ir a ver que hacen esos sobrinos”

    Ambos salen caminando de la mano al comedor y solo pueden ver que los sobrinos Marcos y Agustín están en la pileta nadando.

    Sale el esposo de Micaela hacia afuera y les grita en forma de burla:

    “¿ustedes no se cansan nunca de nadar che? a ver si se consiguen unas novias para ponerla aunque sea así no están acá todo el día jajaja”

    Fin

    Loading

  • Mi colaboradora favorita (1)

    Mi colaboradora favorita (1)

    Hace aproximadamente año y medio, en mi oficina, sucedió un cambio de personal.

    Honestamente esto es algo que no me generaba el mayor interés, la relación con dicho departamento siempre se ha centrado en comunicaciones cordiales y saludos, siempre apegado a lo estrictamente necesario:

    -Buenos días.

    -Buenas tardes.

    -Hay alguna llamada que deba ser atendida.

    -Traerán documentación, podrías apoyarme a recibirla.

    -Recibiremos a un cliente, serías tan amable de acompañarlo a la sala de juntas.

    Fuera de ello, la comunicación no avanzaba mucho, hasta que vino este cambio.

    Me notificaron que ingresaría nuevo personal, para lo cual solicite el CV para conocer un poco respecto a los antecedentes y capacidades. Honestamente no me generó mayor interés que el de dar la bienvenida a las instalaciones.

    En cuanto llegó, mi atención se centró únicamente en informarle las actividades que por mi parte necesitaba que fueran atendidas y listo.

    Pasaron las semanas y algunos meses, hasta que un día, la vi con un vestido bastante elegante, de look de oficina pero más ejecutiva. Pude ver su silueta, y como se marcaba su cadera. Lo único que pensé era que tenía un gran potencial. Es importante señalar que la comunicación con ella era muy corta y breve, con cierta característica de inseguridad y reserva por parte de ella.

    Con el paso de las semanas, dentro del marco de cordialidad, continuó la comunicación breve, pero un día sucedió algo fuera de lo normal.

    Estaba yo por salir de mi oficina, así que me acerqué al lugar de trabajo de ella para pedirle apoyo con un tema muy sencillo y cuando ella volteó, pude ver que usaba una blusa escotada que dejaba ver de una manera elegante su senos. No pude no verlo, fue algo tan rápido que de manera inmediata cambié mi mirada y cerré la conversación. Ella notó que me había fijado de una forma distinta, la mirada y reacción de sorpresa y asombro, no pudo ser ocultada. Había quedado como un adolescente viendo su primer par de senos en una revista de adultos. Honestamente me sentí mal por ello y me retiré de la oficina.

    Paso una semana y en el siguiente encuentro resulto algo extraño, yo tenía ese pensamiento de haber mirado lo que no debía y sobre el cual no sabía como lo había tomado ella, no quería que personal de mi oficina se sintiera incomodo…

    Al llegar, ella estaba en su escritorio, y al acercarme a saludar ella se inclinó hacia adelante, dejando ver una blusa escotada, juntó los brazos para apretar sus senos, volteó hacia abajo a mirarse y subió la mirada de forma coqueta y sonriente para decirme “Buenos días”.

    En ese momento mi sonrisa fue inevitable y le respondí de la misma forma, dándole los buenos días. Aquí se percibía ya una intención y aceptación de ella, eso hizo que mi sangre corriera más rápido y que mi mente me llevara a pensar en situaciones que pudieran suceder. Con el paso del día, el pensamiento no dejo mi mente por lo que al cierre con plena decisión, me acerque a ella y con el argumento de tener una comunicación más ágil, le pregunte si era viable que le escribiera al número de trabajo, a lo cual ella me respondió que no… que mejor le escribiera al personal y me dio su número.

    En el acto lo guardé directo en la plataforma de mensajería y le envié un mensaje para abrir la conversación.

    Vía mensaje le agradecí la cortesía de darme su número y establecí que no la buscaría en horarios fuera de trabajo, a lo cual ella me pidió que tuviera la confianza para buscarla en cualquier hora.

    Esto ya estaba empezando a cocinarse, cada límite que yo deseaba poner con ella; ella lo derribaba y me abría más y más las puertas.

    Con el paso de unos mensajes, se acabaron los puntos de conversación y se hizo un silencio, en un momento de tensión podía ver la plataforma la palabra “Escribiendo…” para luego desaparecer… esto se repetía continuamente. Yo estuve a punto de escribir “Dale enviar”, pero recordé que la paciencia es una virtud que en su debido momento, rinde frutos. Y así fue. Por fin le dio enviar.

    En su mensaje iniciaba con un agradecimiento porque siempre la había tratado con respeto, dándole su lugar y refirió al incidente de mi mirada, con el cual me dijo que no me preocupara, que no quería que me sintiera incómodo. Después refirió al segundo incidente diciendo que esperaba que me hubiera gustado la vista. A este mensaje adicionó que yo le parecía un hombre muy atractivo e interesante a quien le gustaría conocer y cerro preguntando sobre mi opinión de ella.

    Tuve que leer y releer ese mensaje, era demasiado bueno para ser verdad. No quería interpretar de forma equivocada o darle un sentido que no tuviera, pero el texto era claro directo.

    Ahora, era mi turno de contestar…

    Pero esta respuesta vendrá en la siguiente parte del relato.

    Loading

  • Fui infiel a mi esposo con su tío

    Fui infiel a mi esposo con su tío

    Soy de la selva, casada con hijos, conocí a mi esposo en una fiesta, con quien me casé a los 18 años y resulta que al año de vivir juntos llegó su tío de la ciudad de Tarapoto a visitarnos; era un hombre cuarentón, apuesto, alto y fuerte que se veía joven.

    Mi esposo lo recibió muy bien y lo instaló en la sala de nuestra casa ya que solo teníamos un cuarto, donde dormíamos con mi esposo y mi bebé de meses, el tío aceptó quedarse hasta que mi esposo regrese pues se lo había pedido ya que tenía que ir a trabajar a 5 horas de la ciudad y prefirió quedarse por una semana hasta que mi esposo regrese del trabajo.

    Esa noche a eso de la medianoche, salí al baño a orinar y lo vi masturbándose sentado en la ducha ya que el baño estaba junto a la ducha; vi su gran polla gruesa y grande, la verdad nunca había visto algo así, porque la de mi esposo era delgada y pequeña.

    Mi mente voló en ese instante por la excitación que me había causado y tenía curiosidad de probar algo así, lo vi salir a la sala donde estaba su cama. Mientras yo volvía a mi cuarto a buscar una toalla para ir a ducharme; pues buscaba provocarlo al pasar por su lado, lo vi avergonzado, hice soltar la toalla ya que me di cuenta que me miraba y me agaché mostrando todo mi culo provocativo, levanté la toalla y fui desnuda al baño.

    Dejé la puerta abierta por si venia, me metí a ducharme; mientras mi mente volaba a 100, mi mente sucia quería probar algo semejante, estaba muy caliente, cuando de pronto me doy la vuelta y lo veo desnudo con la verga dura detrás de mí, me dijo si no me molestaba bañarse conmigo, también porque hacía calor; le respondí que ¡no! mientras le miraba su gran polla.

    Se acercó y me besó en los labios, al cual accedí mientras tocaba con mis manos su gran verga venosa y dura que a duras penas lo podía agarrar; me enjuagó el cuerpo que estaba con jabón y me envolvió con la toalla para cargarme a su cama en el piso levantándome en brazos y me llevó a su cama; un colchón en el piso de la sala, me echó, me abrió de piernas y me metió su verga que entró a duras penas que me hizo suspirar de pasión, haciéndome gemir de placer y me cachó con unas ganas enormes de pasión.

    Me preguntó si me estaba cuidando, le dije que si, con la T de cobre, eyaculó dentro mío hasta sentir que la leche escapaba entre mis piernas y mi culo, me dio la vuelta e intentó penetrarme por el culo, le dije que no porque mi esposo lo había hecho, pero su verga no era tan grande como la de él y paró diciéndome que le tenía ganas a mi bonito culo.

    Esa noche cachamos hasta decir basta; luego me puse a dormir en su cama, viendo en el como un perrito aguantado y se echó detrás mío y en todo momento rozaba su verga a mi culo ya que estaba yo desnuda, me excitaba los pezones y me chupaba el culo, besando mi cuello y espalda, sentía el roce de su verga en la puerta de mi ano diciéndome que si entraba.

    Me di la vuelta y le dije que no; a lo que él me dijo: “entonces mámalo”, me agaché y lo mamé, pero no eyaculaba y mis labios no aguantaban, le dije que duerma y me rogó de nuevo “por favor quiero tu culo” hasta que le dije que lo haríamos por el culo; pero que yo me sentaría para ver si resistía esa verga grande.

    Se echó boca arriba; mientras yo me sentaba en su verga, sintiendo como me abría de a poco el ano, yo gemía del dolor, pues era grande mientras me chupaba los senos, hasta que de pronto se empezó a mover con fuerza que me abría más el culo y me hacía gemir que me daba ganas de llorar. Mientras me decía: “aguanta perrita rica y apretada”; hasta la fuerza del golpe de sus piernas con la mía sonaba con fuerza que al final se vino dentro de mi culo.

    Fue fuerte lo que me pasó; tenía el culo destrozado y lleno de leche que al final se echó detrás de mi sintiendo su verga flácida; mientras me decía: “que rico culo me he comido sobrinita hermosa”.

    Al día siguiente como al mediodía llegó mi esposo con la noticia que no se concretó el trabajo y mi tío que pensó quedarse más días; se tuvo que ir a su pueblo; quedándome con las ganas locas de su verga enorme.

    Esa noche mi esposo me metió por el culo, pero no se dio cuenta a pesar que me ardía todo intenté aguantar mientras me decía “que rico culo tienes mi amor”.

    Esa fue la primera infidelidad a mi esposo, aunque mi conciencia estaba sucia yo me decía que lo gozado no me lo quitaban.

    Loading

  • Socorrista enseña a mi mujer algo más que a nadar

    Socorrista enseña a mi mujer algo más que a nadar

    Mi mujer y yo vamos asiduamente a la piscina y hace unos día me había comentado que el nuevo socorrista le había hecho unas indicaciones sobre su forma de nadar para evitar malos vicios y mejorar el estilo.

    Ese día me pareció extraño que el socorrista estuviera dentro de la piscina con sus manos sobre el cuerpo de mi mujer, una en su barriga y otra me pareció que sobre sus pechos, sustentada mientras ella hacía movimientos natatorios, aunque pasando yo nadando cerca me pareció que una mano de mi mujer se agarraba al bañador del socorrista y no precisamente sólo a un trozo de tela. Eso sólo fue un instante, ella se incorporó para conversar sonriendo frente a frente sin que ninguno de los dos sacara sus manos de debajo del agua, muy cerca el uno del otro.

    Terminadas las tandas de largos salimos para ir a las respectivas duchas, el caso es que ella se adelantó sin que se percatara que yo salía detrás, cogió la bolsa de la taquilla y en vez de ir a la ducha de las mujeres, entró en el cuarto del socorrista, supuse que algo tendría que decirle. Me fui a la ducha de los hombres y mientras me daba un agua no dejaba de pensar en qué tendría que decirle al socorrista.

    Al salir de las duchas, envuelto en mi toalla, me paso por la puerta del cuarto del socorrista que está medio abierta y veo en el suelo un bañador igual al de mi mujer, a la vez escucho unos jadeos que me resultan familiares, lo siguiente visión fue de algo que me dejó petrificado, contemplé a mi mujer desnuda, de pie, mirando a una pared, con las manos apoyadas sobre la misma y al socorrista también desnudo que la estaba penetrando desde atrás, agarrando sus tetas y cada vez que le clavaba su verga ella soltaba un leve gemido.

    Él le decía en cada clavada si le gustaba, si quería que le follara así, ella de vez en cuando respondía con un prolongado “siii” o un deseado “sigue” “no pares” hasta escuché de ella un “no te corrasss todaaviaaa” lo dijo de una forma que yo sabía que se estaba corriendo ella y seguro quería tener más orgasmos aún, ella suele tener varios cada vez que lo hacemos.

    Nunca habíamos probado esa postura, entre otras cosas porque ella y yo no somos de la misma altura y sería imposible si ella no se sitúa más arriba del nivel del suelo.

    Estaba claro que lo estaban disfrutando los dos y yo no sabía qué hacer, si irme, si interrumpir, si sumarme, en realidad no me vino ninguna de las tres reacciones, sólo contemplaba la escena. El hombre, que supongo se dio cuenta de la corrida de mi mujer, paró para decir que estaba a punto correrse y en realidad tampoco quería hacerlo porque le estaba resultando de lo más placentero el polvo que estaba echando.

    Se sentó en el banco que tenía detrás con su polla apuntando al techo, mi mujer dio unos pasos para atrás y se sentó encima, clavándose dentro de nuevo el falo del hombre y ahora era ella la que movió su redondo culo arriba y abajo mientras por su vagina se deslizaba ese falo a punto de explotar.

    El hombre acompañaba el movimiento sus manos sobre las caderas de mi mujer, jadeaban los dos hasta que los jadeos de ella se volvieron gemidos y le empezó a decirle “córrete, venga, lléname de leche por dentro, venga” todo ello mientras pasaba de un movimiento rítmico a dejar caer su culo sobre la entrepierna del socorrista cada vez con más fuerza, hasta que el hombre la inmovilizó sobre él a la vez que lanzaba un silencioso alarido. Así se quedaron unos segundos inmóviles para seguido salir a la vez una risa floja a los dos.

    En ese momento salí de mi trance y me fui a mi vestuario, en mi cabeza seguía la escena que acaba de ver y de entre la toalla sobresalía mi miembro en plena erección, sin pensarlo dos veces me la empecé a menear, aún resonaban en mi los jadeos, gemidos y palabras de mi mujer, algo que me excita mientras lo hacemos y ahora no tardó en llegarme el orgasmo, dejé que la leche saliera a escape libre sin dejar de menearla.

    A la salida de la piscina pregunté a mi mujer “¿qué tal?” ella me dio un piquito en la boca y me respondió con cara sonriente “muy bien”.

    Loading