Autor: admin

  • Cita con una escritora de relatos

    Cita con una escritora de relatos

    Hola de nuevo.

    En este relato os cuento la historia que viví con una escritora de relatos para que veáis que los milagros existen!!!

    Siempre que leo relatos, lo hago con un protocolo concreto… Busco escritores/as de mi país, selecciono por temáticas y leo primero escritoras de temáticas que me atraen, (sexo con maduros, infidelidades, general, tríos, dominación…). Luego leo el resto pero siempre empiezo de esta manera.

    Así es como llegué a Nuria (nombre ficticio por supuesto) una escritora que hablaba de aventuras con maduros mezcladas con infidelidades.

    Escribí un comentario en su relato dejando mi email pero… pasaron días sin saber nada, con lo que imaginé que sería de nuevo una anécdota ya que lo he hecho muchas veces sin ningún resultado más que algún intercambio de fotos sin más.

    Un día recibí un correo de Nuria agradeciendo mi comentario y comentando un par de relatos míos, cosa que me sorprendió y alegró al mismo tiempo.

    Nos intercambiamos algunos correos en los que íbamos avanzando sobre relatos, temas que nos interesaban, un par de fotos intercambiadas… y algún que otro intento por mi parte fallido, como no.

    En mi último correo pensé que había forzado demasiado y estuve días sin recibir respuesta. “Lo has estropeado de nuevo chico”, pensé… “¿Qué debo escribir que siempre que llego a este punto, mis correos y contactos se pierden sin explicación?” pensaba una y otra vez. Siempre pensé que algo no hacía, ni decía bien, ya que llegado un punto, siempre me sucede esto que os acabo de contar… Missing L

    Al cabo de dos semanas recibí un nuevo correo suyo. Sorpresa!!!

    Antes de seguir dejadme que os cuente algo más de Nuria…

    Nuria tiene 28 años, rubia, un cuerpo con curvas, no delgado pero no gordo ni con exceso de carnes. En una de sus fotos estaba con bikini en la playa y se asomaban unos buenos pechos, sin despreciar su fabuloso culo. Era guapa, ojos lindos y tenía un buen cuerpo, no de modelo pero si buen cuerpo para mi gusto.

    Salía con un chico, pero no se entendía demasiado con él en el tema sexual. Tenía fantasías y él no estaba mucho por hacerle caso.

    Era de mi ciudad, Barcelona y su mirada era intrigante a la vez que explosiva.

    Bien pues abrí su correo y para resumir os diré que me hizo una confesión que no esperaba. “…he releído tus correos, tus relatos y experiencias y aunque no quería seguir escribiéndote porque yo misma me daba miedo, he pensado proponerte hacer un café para conocerte en persona y poder sincerarnos hablando de relatos, de sexo, de experiencias y fantasías, ¿querrías?…”

    Por supuesto le respondí que donde y cuándo, jajaja

    Quedamos un sábado a media tarde en un Starbucks del centro de la ciudad. 10 minutos antes de la hora ya estaba sentado en una mesa, con mi café y observando la entrada hasta que apareció Nuria. Iba con falda y camiseta y con una chaquetilla. Cara maquillada, no mucho, lo suficiente para realzar su belleza. Me vio, se acercó, dos besos de rigor y fue a pedir su café.

    “Que tal Nuria… ya tenía ganas de verte en persona, ¿tú no?” le pregunté al sentarse

    “Si, la verdad es que me apetecía conocerte Santi”

    Le cogí una mano y se la acaricié un momento cortito para hacer menos tenso ese primer encuentro.

    Hablamos de mucho y salió el tema de su relación, de su novio. Me confesó que era extremadamente efusiva y caliente y necesitaba sexo pero a la vez excitación y situaciones que la pusieran al límite de tensión para luego relajarse haciendo… ya me entendéis. “…se lo he dicho y confesado muchas veces que necesito situaciones excitantes para luego, mientras lo hacemos, llegar mucho más excitada al orgasmo y que sea así más intenso que en una situación normal, pero no me entiende, dice que estoy loca y que soy una enferma de sexo… Es frustrante, ¿verdad?”, me confesaba hablando de su novio.

    “Te entiendo porque yo también llegué a pensar que era raro, pero ahora no pienso esto. Creo que cada uno vive y debe vivir el sexo como le guste y siempre con respeto y compartiendo gustos, se puede hacer de todo. Por eso creo que si tu pareja no te da lo que necesitas tienes dos opciones, o la dejas o intentas buscar donde no tienes”

    “Ya pero entonces…” me decía Nuria “… es como engañarle. Me siento culpable si lo hago a escondidas con otro aunque sea lo que necesito”

    “Por supuesto lo mejor es ir con la verdad por delante. Por eso yo siempre diferencio entre infidelidad o engaño o complicidad. De todas maneras, si tus relatos son reales algo de ese engaño ha existido, ¿no?”

    Nuria me confesó que a veces ha necesitado ser infiel sin contar a su novio lo que hacía porque no lo quería perder, a lo que yo le dije que si ella pensaba de esa manera, tarde o temprano vería que no era su pareja ideal ya que eso le pesaría demasiado.

    Para no alargar este tema, vamos a lo que pasó al rato de charlar.

    “Mira Nuria”, le dije… “No sé si vienes dispuesta a ponerte al límite de tu excitación pero yo vine pensando en qué quiero pedirte, para probar si es verdad lo que me dices y ver si eres capaz de llegar a donde ni te imaginas… ¿me dejas empezar contigo?”

    “Jajaja, no sé, sí, jajaja”, rio ella un poco nerviosa. “No vine a liarme contigo ni a hacer nada, créeme, pero porque no un poco de juego, vamos!!!”

    “Quiero que vayas al baño y que te quites las bragas. Al volver, debes dármelas y ponerte en una posición donde pueda meter mi mano bajo tu falda y pueda masturbarte. Quiero intentar que te corras, pero controlando tus gemidos para ver cómo te excitas durante este rato… ¿hace?”

    “Esto es lo que me hace falta Santi… Voy”

    Se fue, y volvió dándome al sentarse sus braguitas que cogí con mi mano y me la aproximé a mi nariz oliéndolas y comentándole lo rico que olían y lo mojadas que las notaba en mi mano “ya ves como estoy Santi”, me dijo de nuevo.

    En el lugar donde estábamos, ella estaba en una especie de sofá y yo me puse sentado en una silla justo delante. Discretamente le puse mi mano por debajo de su falda y empecé a acariciar su pierna acercándome cada vez más a su entrepierna. Llegué al final y empecé a acariciar sus labios que estaban empapados y a hacer círculos en su hinchado clítoris mientras le hablaba suave cerca de su oído y ella abría sus piernas para facilitarme el trabajo.

    “Mmmm que mojadita que estas Nuria. Solo te dejo cerrar los ojos mientras te toco pero no puedes gemir demasiado alto para que no te oigan. Voy a meter un dedito en tu coño cielo porque quiero sentir como te corres en mi mano y como tiembla tu cuerpo de placer Nuria”.

    Seguí acariciando sus labios, metí un dedo y luego otro y con dos dedos dentro empecé simulando un mete y saca con ellos mientras que con mi pulgar acariciaba su clítoris.

    Se acercó a mi oído y susurraba “…mmm me gusta Santi, sigue y no pares que me corro rápido, mmm que bien tocas tío, que bien se mueven esos dedos que tienes, ahhggg ufffff, coy a correrme en nadaaahhh uuuhhh mmmm no puedo más Santiihhh”

    “Quieres correrte o vamos al baño y te la meto hasta el fondo y que mis huevos choquen contra tu culo… dime que quieres Nuria”.

    “Nooohhh ya no quiero que pares… ssshhhh shhhhh no puedo gritar pero no puedo parar”.

    Sus gemidos silenciosos aumentaban de ritmo y subían su tono, así que no me quedó otro remedio que tapar su boca con un beso mientras se corría con un gran orgasmo.

    Saqué mi mano, empapada de sus jugos y me llevé los dedos a mi boca, chupándolos. Ella se apoyó al sofá con los ojos cerrados.

    Pasados unos minutos me miró y me dijo “ha sido una pasada Santi. ¿Quieres ser mi novio, jajajaja?”… “De momento me conformo con ser tu amante y tu válvula de escape a todo lo que llevas dentro, que veo que es mucho… jajaja”

    Terminamos de tomar lo que habíamos pedido y quedamos para vernos en unos días donde si continuáis leyendo en la próxima entrega, sucedieron más cosas excitantes entre Nuria y…

    …Ya os contaré

    Espero os haya gustado mi relato

    Escribid a [email protected].

  • Mi primera vez con una trans (Cuarta parte)

    Mi primera vez con una trans (Cuarta parte)

    Así terminaba mi anterior confesión de «Mi primera vez con una trans – Tercera parte», que creo yo que lo tendría que re-titular, como «MI PRIMERA TRANS»:

    «¿La próxima vez no te gustaría probar hacer alguna que otra cosa más?», me preguntó…

    «No sé… Podría ser… Bueno… PUEDE ser… «

    Esa pregunta de Sylvia me quedó por días y días zumbando en mi cabeza, y muchísimo más la respuesta que le di: «Puede ser».

    ¿En realidad yo quería que Sylvia actuara, esta vez, como hombre? Pues me sentía como infiel hacia mi Primo, pues realmente, a mi Primo, lo amé, lo amaba en esos momentos y todavía, hoy en día, lo sigo amando. Pero, no dejaba de soñar ser cogido por otro, que no fuera él. Era algo superior a mi razón. Los sueños se hicieron casi diariamente. Incluso para tener relaciones con mi señora, aprovechaba esos pensamientos, para que mi pene tuviera una buena erección para poder tener con ella nuestras relaciones sexuales. Suena mal. Pero, es la verdad.

    Pero bueno, soñé, y hasta soñé despierto con Sylvia dentro de mí. Y unas semanas después, la fui a buscar a nuestra esquina.

    «¡¡Hola, mi amor!! La verdad creía que por lo que te había propuesto, te había perdido para siempre. ¡No sabés la alegría que me das! ¿Decidiste algo o querés seguir haciendo lo mismo que hasta ahora?», -me dijo, mientras me acariciaba mi muslo derecho.

    «Estuve pensando mucho en vos. Muchísimo. En lo que hemos hecho hasta ahora, pero principalmente, en la proposición que me hiciste cuando descansábamos después de pasar una hermosa hora. Mi respuesta, es: ¡¡sí!! Quiero «probar alguna que otra cosa más», que sólo vos me podés dar.», -le dije mirándolo fijamente a los ojos, e inclinándome hacia ella para darle un hermoso beso lleno de amor (no confundir amor con pasión. Son dos cosas muy distintas. Fue un beso de amor), mientras le pasaba mi mano izquierda por su entrepierna, sintiendo su bulto todo a lo largo de ésta, ya que por ahí se lo ponen, para que no se les note. Y agregué: «Pero, ¿cuánto me vas a cobrar por hacerme ese algo más?»

    «¡¡¡Mi amor!!! Capaz que no me creés pero yo también todos estos días estuve pensando en vos. Y también muchísimo. ¡¡A vos no te voy a cobrar nada más!!», -y me dio un hermoso beso lleno de pasión.- «Arrancá. Rápido. Vamos al mueble. Estoy que reviento de deseos. ¡¡¡Vamos!!!», me dijo.

    «¡¡¡Yo también estoy que reviento, mi vida!!!», y arranqué hacia el mueble.

    Llegamos al mueble, guardé el auto, en uno de los garajes, me bajé para cerrar la cortina metálica y cuando me doy vuelta, ella ya estaba esperándome a los pies de la escalera. Me tomó de la mano, me acercó a ella, se la llevó a su entrepierna y me dio otro beso apasionado, pero esta vez, además, lleno de lujuria, mientras me pasaba la otra mano por mi cola. Dejamos de besarnos y subimos las escaleras, ella delante de mí y sin soltarme la mano. Llegamos a la habitación, fui al baño a higienizarme el pene. Mientras lo estaba haciendo, entró ella se me acercó, para darnos un beso labial, y fue hacia el bidé para higienizarse el ano, y mientras lo hacía, empezó a jugar con su pene, el cual se le fue poniendo erecto, pero cuando se dio cuenta que la estaba mirando, lo tapó en seguida con sus manos. Luego que ella se levantó, me dio otro beso y fue hacia el cuarto. Lo que yo hice fue acercarme al bidé, sentarme y comenzar a higienizar también mi ano. Acto seguido salí del baño, entro al cuarto y la veo a ella, ya acostada, dándome la espalda, con su codo izquierdo apoyado en la cama y su cara mirando hacia atrás, para verme salir del baño.

    «¡¡¡Mi amor!!! ¡¡¡Qué divino que sos!!! ¡¡¡Vení de una vez a la cama!!!»

    Por supuesto que no la hice esperar. Me acosté contra ella, haciendo «cucharita», mientras nos dábamos hermosos besos apasionados llenos de lengua y amor. Demás está decir, que al darnos esos besos, no pude contenerme más, y con mi mano derecha fui directamente a agarrarle su pene, que en esos momentos, YA estaba bien pero bien erecto, duro y calentito.

    Al sentir mi mano agarrando su pija, Sylvia me dijo:

    «¿Te gusta mi pija, mi amor?», mientras agarraba mi mano y comenzó a pajearse con mi mando y la de ella.

    «Sí. Me gusta. Está bien calentita», le dije, y la seguí besando.

    Al responderle, se dio vuelta y quedó boca arriba, con lo que su pedazo de unos cuantos centímetros de largo (no lo sé exactamente, porque nunca supe calcularlo), y el ancho, hermoso, apetecible, quedó erecto, tal verga de barco, a la vista de mis ojos. Recuerdo que lo primero que hice besar a Sylvia con muchísimos besos con mucho amor, para luego comenzar a besarla apasionadamente.

    «Bajá, mi amor. Metete mi pija en tu boca. Saboreala», me dijo.

    «Ni falta hace que me lo pidas», le dije, y quedando perpendicular a ella, le besé esas hermosas tetas bien formaditas, sin dejar de agarrarle la pija, hasta que mi boca fue directamente hacia ese hermoso pedazo de carne caliente y me lo fui metiendo muy de a poco dentro de mi boca. ¡¡¡Qué placer sentir esa tibieza dentro de mi cavidad bucal, en mi paladar, y en mi lengua!!! Se la empecé a chupar con una suprema avidez y le pasé la lengua como si fuera un helado de cucurucho. ¡¡¡Y qué cucurucho!!! Mientras se la chupaba se la iba pajeando, y Sylvia, se meneaba de tal manera que me cogía dentro de mi boca.

    «Así mi amor. Así», me repetía a cada instante, «Te quiero, mi amor. Te quiero. Te deseaba desde el primer día que me subiste a tu auto»

    Al escuchar eso, se la empecé a chupar cada vez con más pasión y ligero, mientras ella, también me empezó a coger en la boca cada vez más ligero y con fuerza que sentía su pija cómo llegaba a mis amígdalas.

    «¿Te gusta mi amor?», me preguntó.

    «Mmmm», le respondí sin dejar de chupar y moviendo afirmativamente mi cabeza, confundiéndose con el movimiento que estaba haciéndole al chuparle la pija.

    En eso siento su mano derecha aprisionando la mía, comenzando a pajearme.

    ¡¡»Mi amor. No seas angurriento. Yo también quiero comerte tu pija!!», -me dijo, por lo que acerqué mis caderas hacia ella, quedando acostados los dos, en paralelo, y pegados, para que ella me la empezara a chupar. ¡¡Qué placer!!

    Y los dos empezamos a cogernos nuestras bocas, hasta tal punto que en muy pocos segundos, yo le acabé a ella en la boca, tragándose todo mi semen.

    «Mmmm, qué rico mi amor… me encanta tu lechita», -me dijo. Y agregó:- «… Ay… estoy por acabar yo ahora. ¿Qué hago? ¿Te acabo en la boca o la saco?»

    «Mmmmm… NOOO… no la saques. ¡¡¡Acabame en la boca!!!», le respondí.

    Y así fue. En dos segundos empecé a sentir las emisiones de su leche en mi boca. Sabroso elixir. Delicioso. La tragué prácticamente toda, pero me quedé con un poco en mi boca, para llevarle a su boca, su propia leche mientras nos dábamos un hermoso, húmedo y tibio beso, donde nuestras lenguas se repartían su leche. Luego de ese delicioso beso, me quedé con mi cabeza apoyada sobre sus tetas, y con mi mano derecha acariciando su semi fláccida pija, mientras ella jugaba con su dedo mayor alrededor de mi ano, y de vez en cuando, lo introducía un poquito dentro del mismo.

    «Mi amor. ¿Te das cuenta que yo te doy todo lo que vos deseás? Unas buenas tetas para chupar, un lindo culo para coger y una buena pija para que vos también la goces en tu boca o… ¿no querés que te haga gozar ahora, sintiéndola dentro de tu hermoso culito?», me dijo, y empezando a besarme con su lengua muy, pero muy suavemente. A lo que le correspondí los suaves besos, y le dije que sí, que me cogiera, pero despacio.

    «Quedate tranquilo, mi amor. Te voy a hacer gozar lo que nadie hasta ahora.»

    Por supuesto, que a esto, no le contesté, pues yo ya sabía lo que era sentir un buen pedazo de pija en mi culo, gracias a mi Mentor: mi Primo.

    Me inclinó hacia mi derecha para quedar acostado de espalda contra la cama, y ella empezó a besarme las tetillas moviendo ligero su lengua sobre ellas, para luego seguir pasándome la lengua por mi abdomen, y con ésta levantó mi pija que estaba apoyada sobre mi pubis, se la metió en la boca sin usar sus manos, y comenzó a chuparla. Mientras lo hacía, se fue corriendo hacia abajo, hasta quedar los dos en línea. «Abrió» mis piernas hacia ambos costados. Sus piernas quedaban fuera de la cama. Si nos miraban de arriba, parecíamos el signo de la paz de los hippies. Una vez en línea, siguió chupando mi pija mientras con su dedo, no sé de qué mano, ni me importaba, empezó a jugar y metérmelo dentro de mi ano, que sinceramente, yo lo sentía que latía y que sólo se iba abriendo (aunque no pasara realmente). Como dije, me puso un dedo, y comenzó a cogerme con él. Dejando de chupar, me dijo:

    «¿Te gusta, mi amor?»

    «Ayy, sííí… uff… me… encanta… seguí…»

    «¿Qué te gusta? ¡Que te chupe la pija o el dedo en tu culito?»

    «Tu dedo en mi culito… y también que me chupes la pija».

    «Ahora te voy a poner otro dedo, para que empieces a gozar mucho más.»

    Y dicho y hecho. Me metió otro dedo más y el placer en este momento se duplicó, y ahora me cogía con dos dedos. Mientras, fue subiendo cada vez más hasta enganchar mis partes traseras de mis muslos con sus hombros, por lo que mi ano quedaba, cada vez que ella subía, más levantado de la cama. Al llegar a estar en esta posición, dejó de chuparme la pija y empezó a lamerme mi ano, una y otra vez, hasta que empecé a sentir, que introducía parte de su lengua dentro de mí. Y cuando su lengua estaba adentro, la movía de una manera exquisita. ¡¡¡Ay, ay, ay, por favor… qué placer que me estaba dando!!! Siguió chupándome el culo hasta que dejó de hacerlo y empezó a subir cada vez más hasta quedar arrodillada en la cama, quedando su pija en la misma entrada de mi culo. Se inclinó y nos dimos un hermoso beso de lengua. Mientras nos besábamos sentí su pija rozar mi culo, me ericé todo y la miré a los ojos, como pidiéndole algo.

    «¿Querés que te la meta, mi amor?»

    No le respondí, simplemente, la miré otra vez a los ojos y moví afirmativamente mi cabeza, entrecerrando mis ojos. Creo que no daba ni para decir una palabra.

    Se retiró de mi boca, se apoyó en sus rodillas, se puso saliva en sus dedos de la mano derecha, la pasó en y dentro de mi culo, agarró su pedazo, y empezó a penetrarme. Como se lo había pedido: despacio. Muy despacio. Era tanto el placer que sentía, que en determinado momento, le pedí que me la metiera de una vez.

    «Dale. Metémela. Por favor. Meteme toda tu pija dentro mío. ¡¡Daleee!!»

    «Tus deseos son órdenes para mí», me dijo, y empezó a meterla más y más fuerte hasta que finalmente, sentí un dolor, y que prácticamente su pija, tocaba mi próstata.

    Una vez toda adentro mío, comenzó a cogerme. Yo con mis piernas hacia arriba apoyadas en sus hombros, y ella agarrándolas para no caerse y además, para abrirlas o cerrarlas más, según lo que ella quisiera que yo sintiera.

    Y qué les voy a contar con respecto a lo que yo sentía, que ya no sepan algunos de los que están leyendo esto ahora. Placer. Placer. Y más placer…

    Cada vez que ella entraba más en mi culo, yo levantaba mis caderas, como para que su pija entrara más y más adentro mío, por lo que ella me dijo:

    «Mi amor. ¡¡Cómo te movés!! ¡¡Qué hermoso culito que tenés!! ¡¡Me enloquecés!!».

    «Seguí, mi vida. Seguí cogiéndome.»

    «¡¡Ahí voy, mi amor!! Estoy por… a… ca… bar… teee… agghhhh», y sentí fácil unos cuatro estertores de su cuerpo y los «chorros» dentro de mi culo, y ella se tiró arriba mío apretando mis piernas sobre mi pecho, y comenzamos a besarnos en forma apasionada primero, para pasar a besarnos con pequeños besos llenos de cariño y amor después.

    «Mi amor. Te pasaste. Gracias por darme tu hermoso culito», dijo mientras me seguía besando delicadamente.

    «No, mi vida. Gracias a vos, por darme tu hermosa pija. Me hiciste viajar por todo el universo.», le dije, devolviéndole esos besos tan delicados.

    «¿Cuándo pasás a buscarme otra vez?»

    «En cuanto pueda, mi vida. En cuanto pueda. Vos también me enloqueciste. Te adoro. Te repito. Me encantó sentir tu pija dentro de mi culito, como le dijiste vos.»

    «Es la verdad, mi amor. Me encantó tu culito».

    Ella salió de encima mío, y nos quedamos los dos boca arriba, mirando el techo, y recién ahí nos dimos cuenta que éste era todo un espejo. Nos miramos nuestras pijas, y con mi mano derecha empecé a acariciar suave y mimosamente su pija. Ella, a su vez, con su mano izquierda empezó a acariciar de la misma forma mi pija. Nos miramos al espejo del techo, nos reímos, nos inclinamos, y nos dimos un hermoso y apasionado beso de lengua de despedida, que ninguno de los dos quería que sucediera. Pero fue de despedida.

    Ya nos veríamos alguna que otra vez más.

    Para los que quieran comunicarse conmigo

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  • Mi experiencia con el orgasmo anal

    Mi experiencia con el orgasmo anal

    He vivido muchas experiencias con chicas y algunas las he contado por este medio y una pregunta que siempre me hacen los lectores, es que si en realidad lo que cuento es verdad acerca del orgasmo anal y si el orgasmo anal solamente es una ficción de mis escritos.

    La verdad que no recuerdo con cuantas chicas he estado, pero de seguro son más de 130 o 140. Chicas de todas las edades y etnias y quizá solo con dos o tres no tuve sexo anal. No recuerdo el por qué, pero debió ser en esos inicios de mi sexualidad cuando joven. La verdad que yo comencé en mis andadas desde muy joven y en mis primeras tres experiencia sexuales, siempre hubo sexo anal, aunque debo admitir no recuerdo que en esas ocasiones las chicas hayan experimentado un orgasmo anal.

    La primera chica o mujer por decirlo, fue la psicóloga Olga y quien era colega de mi madre, con ella recuerdo haber experimentado por primera vez ser testigo de un orgasmo anal. Yo era mucho más joven que ella y podríamos decir que con su experiencia me sedujo y terminamos en un hotel que ella misma pagó. Recuerdo que en esa ocasión ella iba de una manera lenta explicándome como tratarla y no hacerle daño con mi pene, al que ella describía de un buen tamaño y grosor y el cual alabó durante el acto. Comenzamos con una posición de cucharita, ella de lado en la cama y yo penetrándola por atrás, para que luego ya con su dilatado esfínter, ella se montó sobre mí en una manera inversa y me expuso su tremendo culo de 33 años y el cual me di gusto ver como mi verga entraba y salía hasta verla explotar en un orgasmo fascinante que segundos después me hizo acabar a mi dejándole ir la descarga número tres de esa faena.

    Ya mayor conocí a la Dra. Desiree, una mulata muy hermosa que creo es una de las pocas que prefieren el sexo anal, al convencional. Fue la primera mujer que intentó explicarme lo del orgasmo anal y me dio información hasta antropológica del mismo. La Dra. Desiree fue una de las primeras que tuve sexo anal de una manera ruda. Ella asociaba lo tosco, el dolor con el placer y de una manera brutal le gustaba que le abriera el culo y quizá fue la primera mujer multiorgasmica que conocí. Era fascinante ver cómo vivía sus cadenas de orgasmo que hasta llegué a cuestionarla, porque siempre pensé que exageraba. La verdad que la Dra. Desiree era belleza de mujer con un contenido grande de sensualidad.

    La que siempre fue tímida y que fue bastante difícil de llevarla a la cama, fue a la dentista y Dra. María de los Ángeles. Una tica, que la podría describir de las chicas más livianas y flacas que me he cogido, aunque debo decir que tenía un culito bastante pronunciado, aunque carecía de pechonalidad. Aun así, ella es una chica muy bella, de bonito rostro y es que María tiene rostro de Ángel. Como repito, me tomó mucho tiempo en llevarla a la cama y cuando ocurrió el sexo anal llegó como el palo número tres de esa noche, y ella me dio esa impresión que lo había sufrido y que realmente no lo había gozado. Fui delicado con ella, pero aun así, siempre me dio esa mirada de dolor, de insatisfacción, pero aun así, lo hicimos varias veces. Fue hasta hace poco que me admitía que lo hacía de darme esa impresión por pena. Me dijo que sentía un placer al sentir mi verga en su culo, y que no sabía si era orgasmo, pero tenía sensaciones que la estremecían con enorme placer, pero debido a todos esos tabús que existen en nuestras sociedades, se le hacía difícil admitir que le gustaba ser penetrada por el ano.

    En todos estos años he conocido a tantas mujeres y estos escritos me llevaron a conocer a Laisy, una chica joven nicaragüense inquieta y curiosa por conocer el sexo. Nunca he estado con ella en la cama, pero tenemos una relación muy cercana y somos como esos amigos con derecho de conocer la intimidad del otro. Ella me hablaba de no poder llegar al orgasmo, pero eventualmente con sus amigos lo encontró y curioseando con el sexo anal, ella dice que le fascinó. Tiene solo 20 años, a punto de cumplir 21, pero dice que siente rico sentir una verga en su estrecho culo.

    De esa manera he conocido a muchas, muchas mujeres y creo que lo más extraño que me ha pasado en estas experiencias, es con la colombiana Diana. Ella es una de esas mujeres que no son egoístas y que comparten sus aventuras y mucho más con sus amigas. Ella me ha puesto en contacto con más mujeres que mis amigos más aventureros que he tenido. Todas quieren experimentar lo que ella ha vivido y me lanza a mí como esa persona que les mostrara que el sexo anal puede ser muy excitante y satisfactorio. Me envió a muchas de sus amigas, pero me quedé anonadado al ella contactarme con su sobrina de solo 18 años. Quería que su sobrina tuviera una noche de placer. Sabía que su sobrina había tenido sus decepciones sexuales con sus contados novios y un día de una manera bastante desapercibida me la envió a casa.

    Tiffany al contraste de su tía Diana, es blanca o de tez clara. Es la única diferencia, pero lo demás, tienen un bonito rostro, hermosos melones y un culo de una talla 98 o quizá más. Tiffany sabía a lo que venía y sacarle un orgasmo chupándole el clítoris fue de lo más sencillo, sacarle otro en posición de misionero y de perrito fue de lo más común, pero nunca se esperó acabar con solo chuparle el culo. Esa chica al igual que su tía, gozó de su primer orgasmo anal de esa manera. La penetración fue más fácil desde ahí y con solo 18 años, lleva contados unos 36 orgasmos anales en dos semanas. Cogió conmigo una noche y el siguiente día volvió y estos encuentros no han parado en dos semanas. Hoy su tía esta celosa, pero sabe que su turno también llegara.

    Si tienes preguntas escríbeme y honestamente intentaré darte una respuesta.

    [email protected]

  • Buscando a Pilar

    Buscando a Pilar

    Cómo conozco muy bien sus horarios espere el momento adecuado para buscarla a la salida de su trabajo el día lunes que su enamorado no iba a recogerla y salir de mis dudas de una vez…

    -¡Hola Miguel… ¿Qué milagro, que haces por acá?

    Se veía espectacular con ese pantalón que marcaba su figura muy bien su culo de nalgas paraditas y senos apetitosos aun me gustaba solo que su madre había hecho realidad mis fantasías y Pilar ya tenía al imbécil de su enamorado que gozaba de ella…

    -¡Hola Pilar…! ¿Podemos hablar un momento?

    Me dijo que si y fuimos a conversar a un restaurante que estaba cerca y pedimos dos coca-colas heladas, mirándola a los ojos le pregunté porque había dicho eso de la reconciliación entre su mamá y yo, no tenía porque decirlo porque a la señora Nelly yo la respeto mucho y sólo somos amigos al igual que con ella y tú sabes cómo es Martín luego podría haber problemas entre nosotros y todo por una broma de ella.

    -Está bien Miguel no te preocupes por eso mi hermano no sabrá nada, pero tampoco me mientas no soy nada tonta como mujer me he dado cuenta la forma en que ves a mi mamá y ella también a ti, acaso ya olvidaste como antes me veías y buscabas…

    Trague saliva y me mantuve lo más calmado que pude y negué todo que de seguro era su imaginación como podía ella pensar que su madre una mujer de 42 años podía fijarse en mi.

    -Ay Miguel pareces olvidar que yo conozco muy bien a mi madre su temperamento y sé que ella por culpa de mi hermano y sus celos todo este tiempo ha renunciado a ser mujer y volver a tener alguien a su lado, es una gran madre y estoy muy orgullosa de ella pero también es de carne y hueso y necesita de un hombre…

    Yo estaba completamente asombrado de lo que me decía, creí que tendría problemas con ella al saber que tenía algo con su mamá pero no estaba de acuerdo y entendía la situación.

    -¡Cuanto Martín me contó el accidente que tuviste con el cierre de tu pantalón y como mi mamá lo solucionó y luego tu repentino interés hacia ella ya me hizo sospechar y de ahí los veía a los dos con más atención y ves no me equivoqué!

    Ya no podía negar nos había descubierto como dije era mucho más astuta que su hermano ahora sólo quedaba esperar que cumpla de no decir nada a Martín le pedí eso y también que no lo sepa su madre para evitar que se sienta avergonzada.

    -Está bien no les diré nada a nadie será un secreto entre los dos, sólo hay una pequeña condición.

    Ahí se me heló la sangre que cosa podía pedir a cambio de su silencio… ¿dinero tal vez? Ahí iba a tener problemas porque no tenía nada.

    -Jajaja cambia de cara no te asustes Miguel lo que te voy a pedir es por pura curiosidad nada más como te dije conozco a mi mamá y como mujeres hemos hablado mucho sobre sexo sólo quiero ver lo que la tiene tan feliz… Vamos ahora mismo acompáñame tengo las llaves del departamento de Luis y como está fuera de la ciudad por dos días no hay problema… Es lo único que te pido.

    Su pedido no me era nada desagradable al contrario me parecía estupenda pero tenía que parecer un poco renuente a su deseo y le dije que no ahora era Pilar quién se sorprendió ante mi respuesta porque ella sabía que antes yo moría por ella, pero quería jugar un rato con ella y su curiosidad todo esté tiempo que había ido a su casa me había enseñado que Pilar era muy terca y engreída siempre le gustaba salir con su gusto.

    -¡Ya Miguel vamos de una vez no te hagas de rogar más y si es por mi mamá ya te dije que no le voy a decir nada esto sería nuestro secreto!

    Haciéndome él que aceptaba a regañadientes le digo que sí y nos dirigimos al departamento del imbécil, cuando llegamos la notaba algo nerviosa y abrió la refrigeradora y me ofreció algo para beber así que pedí una cerveza y Pilar tomó otra para ella y tomó un buen sorbo.

    -¡Bueno para los que hemos venido Miguel déjame ver que es lo que hizo que rompiera su promesa mi mamá de respetar la memoria a mi papá!

    Ella se sentó en el sofá esperando ver lo que ahora la hacía gozar y gritar de placer a su mamá y volvió a tomar otro sorbo de cerveza veía en sus ojos la misma mirada que tuvo Nelly la primera vez así que afloje la correa y luego el pantalón y lo dejé caer sus ojos viendo el bulto grande que había en el bóxer al igual que ella yo también estaba ya algo caliente y confiado en el buen tamaño de mi verga muy despacio lo saqué de su encierro.

    -¡Ohh que grande lo tienes! Con razón mi mamá olvidó su promesa también tanto tiempo con hambre y tiene ahora todo eso para ella era seguro que cayera…

    Sus mejillas se pusieron rojas y su lengua la paso por los labios entonces me acercó más a ella aprovechando lo sorprendida y excitada que estaba cuando estuve a centímetros de su cara le pregunté si quería tocarlo ella no me contestó así que cogí su mano e hice que lo agarre.

    -Vamos Pilar ya lo vistes ya mataste la curiosidad ahora no te quedes con las ganas de tocarlo… Vamos no tengas miedo que no muerde jajaja.

    Su mano sujetó fuerte en medio del falo y se quedó como hipnotizada unos segundos viendo el tamaño y grosor le agradecí a mi padre por la herencia recibida mentalmente, ahora que la tenía al igual que a su madre al principio no iba a dejar pasar la oportunidad.

    -Ahora sube y baja tu mano en la verga para que veas como aumenta más su tamaño… hazlo Pilar.

    Obedeció y empieza a subir y bajar su mano en mi verga logrando que ahora si llegará a su máximo tamaño. Qué rico sentir su mano en mi pinga pero esto recién estaba empezando ya no era el muchacho de antes con quién ella jugaba su mamá me había enseñado muy bien ahora y ahora yo tengo el control.

    -¿Ves que rico se siente bien duro entre tus dedos ahora chúpalo para que también sepas lo rico que es su sabor?

    -¡Nooo… Miguel sólo quería verlo nada más!

    A estas alturas no iba aceptar un NO la cogí fuerte de la cabeza e hice que lo chupe a la fuerza amenazando que si no lo hacía su enamorado podría enterarse que ella me trajo a su departamento para tener sexo, me preguntó si sería capaz de hacer eso y le dije que sí.

    -Jajaja Miguel no hay necesidad de que me amenaces, solo dije que no para saber cómo era tu reacción vaya como haz cambiado si se ve tan rico sería tonta si no lo probaría…

    Empezó dándole de lenguazos al glande como si fuera un helado sus manos acariciaban mis piernas luego se lo fue tragando de a pocos hasta tenerlo casi todo en la boca al comienzo tuvo unas arcadas por el tamaño del falo pero ella no se dio por vencida y siguió hasta el final lograr tragarlo por completo.

    -¡Ahhh así… así… qué ricoo… Pilarcita chúpalo como tú sabes… ahh ahh!

    Y vaya que si sabía chupar una pinga la hija definitivamente de tal palo tal astilla era igual que la mamá de caliente cuando tenía una verga dura en la boca, ahora ya tenía a las dos en mis manos…

    Mi verga entraba y salía de su boca con rapidez al mismo tiempo sus manos ahora jugaban con mis testículos y no se detuvo hasta que logró que soltara un grito de placer cuando llegue al clímax y recibió toda mi leche que salió con fuerza a su garganta que recibió con muchas ansias tragándolo todo…

    -¡Aggg qué ricooo… así chúpalo bien hasta la última gota… ahhh!

    La leche que antes era sólo de exclusividad para su madre ahora también seria para ella.

    (Continuará…)

  • Una noche con mi padrastro

    Una noche con mi padrastro

    Mi madre y mis hermanas estaban de vacaciones y mi padrastro y yo por razones de trabajo nos quedamos en casa. Mi familia viajo el viernes a la tarde llegado el sábado. Luego de un día de mucho trabajo regrese a casa salude a mi padrastro y fui a mi habitación. Estaba entre dormido cuando siento que se acuesta al lado mío, lo mire y en ese momento el manoteo mi miembro y comenzó a acariciármelo para luego comenzar a besarme la oreja y pasando su lengua por mi cuello comenzó a descender a la vez que me bajaba el pantalón, no tardo en comenzar a chuparme la pija, su boca cálida abrazo mi verga y comenzó a tragársela lentamente, su mano comenzó a acariciarme los huevos y de repente sentí como los jugos de mis entrañas dilataban mi ano. Segundos después uno de sus dedos entro en mi ano y comenzó a cogerme lentamente sin dejar de chuparme la pija. En mi interior sentía ganas de que me cogiera pero tenía una pija enorme y eso me frenaba por miedo al dolor.

    Minutos después se sentó sobre mi pija y se me metió en su culo, su pija apuntaba directo a mi boca mientras él me miraba como sabiendo que se la deseaba, tomo mi mano y la llevo a su vergota y comencé a masturbarlo mientras él se movía lentamente, yo no me di cuenta que tenía la boca abierta y el tomándome de la cabeza me inclino hasta su pija metiéndomela en la boca. Minutos después comenzó a orinarme en la boca, trague todo lo que más pude y luego siguió orinando sobre mi cara y mi pecho, después se inclinó hacia atrás y continuo cabalgando sobre mi pija, comencé a pajearlo hasta que de repente un gran chorro de semen salta de su pija empapando mi mano y cayendo como lluvia sobre mi pecho y mi mano, junto con mis dedos ese néctar y lo lleve a mi boca para beber lo más que podía. Momento después se acuesta a mi lado antes de que yo eyaculará dejándome muy caliente y con todas las ganas, su enorme falo seguía erguido apuntando al techo. Manoteé su pija y el me saco la mano y se puso de costado dándome la espalda, intente tomarla nuevamente pero me la saco otra vez.

    Me sentí despreciado y tenía bronca, luego él se durmió llegada la media noche se dio vuelta, yo estaba se espalda y el apoyando su pija entre mis piernas me pregunto si me dejaba, le dije que no porque la tenía muy grande y me insistió varias veces finalmente me dijo que solo la puntita, en mi interior yo la quería adentro y acepte. Me puse en cuatro y luego de salivarme el culo y su pija me la metió un pedazo a su vez me empezó a hacer la paja. Por momentos su pija se salía y se metía una y otra vez. Comenzó a alterarse y con sus manos separo los cachetes de mi culo y me dijo que lo tenía redilatado. Y me la metió un buen pedazo y di un grito de dolor pero en mi interior era de placer él se frenó y la saco para luego metérmela nuevamente la mantuvo un rato en esa posición yo le decía que me dolía y si la tenía toda adentro y me tomo la mano llevándola a su pija para demostrarme que faltaba la mitad y sin mandarla más adentro comencé a sentir su semen caliente en mi culo y largué un grito de placer. Me tomo fuertemente y me la mando hasta los huevos y tirándome sobre la cama continuo cogiéndome y masturbándose hasta hacerme acabar… rato después me dijo que si no contaba nada a mi madre él tenía una amiga para presentarme lo cual acepte.

  • La primera vez que me cogen

    La primera vez que me cogen

    Hola soy un chico tv de closet y les quiero contar la primera vez que me cogieron.

    En esa ocasión me encontraba en mi casa solo ya que mis padres habían salido y estarían fuera todo el fin de semana y tendría la casa para mí solo y podría andar vestida de nena todo el tiempo, así que después de desayunar y hacer algunas cosas en casa, escogí la ropa que usaría y después de ducharme tome una crema con aroma de mi mama y la unte en todo mi cuerpo, después me puse un bra con relleno y una blusa, me puse una tanga y una minifalda que apenas me cubría las nalgas, me pinte las uñas de manos y pies y procedí a maquillarme, y por ultimo me puse unas zapatillas y una vez que termine de arreglarme me mire en el espejo y me agrado mucho como me veía realmente parecía una nena y por mi forma de vestir muy muy putita cosa me que encanta ser.

    Me puse a ver videos porno de chicas como yo en mi computadora y comencé a ponerme muy caliente, en esos momentos deseaba tener una verga para chupar y después me penetrara por primera vez, aunque ya había chupado muchas veces una verga nunca me habían penetrado y era algo que más que nunca deseaba en esos momentos.

    Me pare para ir a la cocina por un poco de agua ya que me había dado sed y supongo que por estar tan distraído viendo los videos nunca me di cuenta que alguien había entrado a mi casa, estaba de espaldas a la puerta de la cocina cuando sentí que alguien estaba ahí, entonces esa persona dijo “mira, mira nada más que tenemos aquí” al escuchar su voz supe que era mi primo y sentí un miedo terrible y muchos nervios, el volvió a decir “no sabía que tenía una prima aquí y mucho menos que estuviera tan buena y por si fuera poco se ve que es muy putita”, sin voltear a verlo le pregunte “qué haces aquí? y cuánto tiempo llevas viéndome?”, me dijo “el suficiente como para decir que te veías muy bien empinada y se ve que tienes unas nalgas riquísimas primita o debo decir primo? y estoy aquí porque mi tío me pidió de favor venir a ver tu casa en lo que tu regresabas de la universidad y me dejo sus llaves para poder entrar, te estuve marcando a tu celular y te mande mensajes para avisarte que venía y como no me contestabas y mucho menos veías mis mensajes pensé que estabas en la universidad”, sentí como se paró detrás de mi muy pegadito y me hablo al oído, “sabes te ves bien sabrosa me gustan las nenas putitas como tu primita”.

    Al oír eso me volví a poner muy caliente ya que sentí su verga en mis nalgas, comenzó a besarme el cuello, y sus manos empezaron a subir y bajar en mis piernas, yo estaba sin moverme y demasiado caliente, me seguía besando el cuello, el lóbulo de las orejas (cosa que me prendió aún más) y sus manos seguían acariciando mis piernas y mis nalgas.

    Me di la vuelta y él se separó un poco de mí, me vio y dijo “de verdad pareces una nena te ves muy bien putita”, se acercó me abrazo y me beso en la boca, jamás había besado a otro chico y la sensación me gusto así que le correspondí el beso y sus manos no dejaban de acariciar mis piernas y nalgas las cuales abría y con la yema de los dedos acariciaba la entrada de mi culito, eso me estremecía y ponía mucho más caliente.

    Le acariciaba la verga sobre el pantalón, que para esos momentos ya la tenía bien dura, le desabroche el pantalón, se lo baje junto con el bóxer y le acaricie la verga y los huevos, comencé a ponerme en cuclillas frente a él y al tener su verga a la altura de mi boca se la empecé a chupar, primero le pase la lengua por la cabecita y me comía su liquido transparente que ya tenía, le daba besitos mientras que le acariciaba los huevos, me metí toda la verga en la boca y comencé a chupársela, “uuuy putita que rico la mamasss, siiii, asiiii, trágatela toda putitaaa”, y al decir esto me empujaba toda su verga hasta el fondo de mi boca, una y otra vez entraba y salía su verga de mi boca provocándole gemidos de placer y el “aaaah putita que ricooo, que ricooo me la mamasss, sigueee, aaaah que ricooo putitaaa”.

    Se la chupe tan rico que de pronto me dijo “me voy a venir putitaaa” y soltó un largo gemido acompañado de un “mmmm ahí te van mis mecosss, putitaaa” y me comenzó a echar sus mecos en la boca, me los trague y le chupe la verga hasta que salió la última gota de su rica leche, le limpie la cabecita con la lengua y tomándome de la mano me ayudo a ponerme de pie, me quito la minifalda, la tanga, la blusa, el bra y al ver mis pequeñas tetas dijo “uffff putita tienes las tetitas de una nena” y se puso a chupármelas alternadamente, me hacía gemir y decir “ayyy, ayyy, primo que ricooo, que ricooo”, y le volví a acariciar la verga que ya estaba otra vez dura, entonces me volteo y comenzó a jugar con mi culito ensalivándolo y tratando de meter sus dedos, después de un rato logro que dos de sus dedos entraran y entonces me dijo “chúpamela, llénala de saliva para que entre putita”, así lo hice se la deje bien lubricada y me puso de perrita, puso bastante saliva en mi culito y puso la cabecita en la entrada, en ese momento con toda la calentura que tenía le dije “es mi primera vez nunca me han cogido” y al decirle esto me dijo “ayyy putita me toco estrenar que ricooo putitaaa”.

    Sentí como empujaba la verga para que entrara y acariciándome la espalda y las nalgas me decía, “aflojaaa, aflojaaa, putitaaa ya entro la puntitaaa”, sentí un dolor fuertísimo y le grite que lo sacara que me dolía mucho, él se quedó quieto y me dio una nalgada que al momento de sentir relaje mi culito y el aprovecho ese instante y me metió de un solo golpe toda la verga, grite, bufe y le pedí que me lo sacara, “sacamelooo, por favor sacamelooo”, él se rio y volvió a nalguearme diciendo “te la comiste todaaa putitaaa, la tienes hasta el fondo del culo putitaaa. Te acabo de tronar tu ejotito putitaaa ya eres toda una putitaaa hecha y derecha, eres mi putitaaa”.

    Se quedó inmóvil mientras pasaba el dolor intenso que tenía y después comenzó a salir poco a poco de mi culito, una vez que lo saco todo volvió a meterlo despacio y así comenzó a salir y entrar de mi culito.

    Una vez que paso el dolor empecé a disfrutar de su verga y de lo rico que me estaba cogiendo, salía, entraba y se movía de una forma por demás deliciosa, “ayyy primooo que ricooo me coges, que ricooo me cogesss deliciosooo ayyy, no paresss por favor no paresss, mmmm primooo que ricooo”.

    El no dejaba de decir “putitaaa, que rico culito tienesss, está súper apretadooo ayyyy que ricooo me aprietas la vergaaa”.

    No paro de meterla y sacarla a un ritmo delicioso para después sujetarme de la cintura y empujar su verga hasta dentro de mi culito y comenzar a venirse entre gemidos y gritos, “yaaa, me vengooo, que ricooo me exprimes putitaaa, uffff que ricooo”, terminó de venirse y dejo un ratito su verga dentro de mí, cuando la saco sentí como su leche escurría por mis piernas.

    Se recostó en el piso y yo aún lado de él, entonces acariciándome las nalgas me dijo, “acabo de estrenar este culo y además que rico mamas primita, y vamos a tener todo el fin de semana para nosotros putita, así que este culito va a comer toda la verga que quiera”, le di un beso y le acaricie la verga.

    Espero les haya gustado mi historia.

    Un beso a todos y todas.

    Bye.

  • Compañera de oficina, solo es sexo

    Compañera de oficina, solo es sexo

    Debíamos completar un informe para una licitación, quedarse después de hora en la oficina era todo un pequeño caos, por suerte, todo resultó más fácil de lo pensado, terminamos superando un poco el horario habitual. Los empleados se fueron retirando, solo quedamos Susana, Vivi, Dany y yo para ultimar detalles.

    Susana y Dany se retiraron, juntos, nos dirigieron una mirada cómplice. Terminarlo bien y antes del tiempo estimado, nos puso de buen humor. Tenía tiempo extra para mí solo, como hasta las cuatro o cinco de la madrugada, según lo estimado.

    Mientras fue por café, sentí que era el momento ideal, la ocasión hace al ladrón, yo quería robarme ese tesoro que formaba parte de mis fantasías pero no había encontrado en ella ningún gesto para intentarlo, decía ser esa mujer fiel y honrar el sacramento del matrimonio.

    Compartimos el café y de pronto se descorrió el telón, cambió la escena de la honestidad y convicción de fidelidad, el silencio y las miradas dieron un giro impensado. La buena onda era evidente, hacía tiempo que le había echado el ojo, pero no se me daba, pensé que era tiempo de quemar las naves, el ahora o nunca, algún gesto me hacía intuir que ella estaba la misma sintonía.

    Le propuse una travesura, aprovecharnos de este tiempo libre.

    -La empresa te invita a cenar, y después… te llevo a tu casa.

    La pausa, exprofeso, en “después” fue el anzuelo que mordió sin escuchar lo que seguía.

    -Y después… vemos el después. Acepto, vamos a cenar!

    El primer game me dio ventaja, elegí un rinconcito alejado de todos. Buen vino, café y la invitación a un whisky on the rocks, aceptado fue el segundo game y premio. Subimos al auto, sin preguntar me metí en el primer telo que encontramos, ingresamos a la habitación tomaditos de la mano, como noviecitos. La tenía regalada.

    -Acá sirven un whisky Premium…

    Mientras se desvestía preparé el hidromasaje, nos metimos en él. Aproveché para mirarla, llenarme los ojos con ese cuerpo que me desveló más de una noche. Sin ser muy bonita, era atractiva, buena figura, lindas piernas, tetas y caderas armoniosas, una boca como me gusta, los treinta y cinco los tenía bien puestos.

    El whisky y el relax de las burbujas acariciando la piel crearon el momento propicio para que la mujer pueda entender que este desliz, justificarse haciendo el alegato emocional como prólogo a dejarse llevar por el erotismo de la relación transgresora.

    -Doce años de convivencia y dos de casada cambiaron la forma de ver mi relación, tener otra visión, replantearme el sentido de la honesta esposa, afloran sentimientos irreverentes respecto del sacramento matrimonial. Entender que la lealtad prevalece sobre la fidelidad de la carne. Aceptar que entres en mí era la propuesta disruptiva inaceptable… hasta ahora, pero esta noche sentí el gusto de sentirme deseada, que debía aceptarte, esta era mi oportunidad de pasarla bien, disfrutarte y disfrutarme, que sería solo sexo

    La saqué de la bañera, tomándola de la cintura, atraje contra mí. Nos besamos largo y profundo en la boca, lengua hasta la garganta, hasta quedar sin aire. Al mismo tiempo tomaba las nalgas con toda la mano y apretaba cuanto podía de esta carne ardiente temblorosa.

    Nos revolcamos, enlazados, mamé sus tetas hasta empalagarme de pezones, navegué por su vientre hasta ahogar mi sed en el mar de su conchita. Giramos cambiando de posición hasta matarnos en un glorioso 69. Acabó demasiado rápido para su gusto.

    Se deslizó hasta quedar con la pija entre las tetas, ella apretarla con las dos mamas, cuando empujo alcanzaba a pasarle la lengua por la cabeza.

    -Quiero que me la metas, que me cojas ya. No puedo contener la ansiedad por sentirla.

    Respondí, montándola entre sus piernas. Entra fácil, en dos golpes hasta el mango, elevé sus piernas, talones sobre mis hombros, empujando con fuerza hasta cortarle la respiración en cada llegada a fondo. Los gemidos se interrumpen con quejidos propios del fragor, batirme con furioso apremio por darle la brusquedad requerida.

    Nos movimos con la dureza que la ansiedad, comenzó a tener orgasmos, en continuado, gime y se retuerce, ahogada en sus propios gemidos. Aprovechando lo último de su cadena de orgasmos acabé dentro de su conchita, olvidé preguntar si se podía, toda la calentura acumulada por ella ahora se transformaba en caliente semen disparado en ella. Sin sacarla, presionando, nos besamos profundo y prolongado.

    En el descanso se aflojan las ansiedades, fluyen las confidencias. Dijo que estaban buscando un hijo, como no llegaba el tipo se ponía mal, cree que la culpa por no lograrlo, desatendía sexualmente también. Sí, soy una malco… gida.

    -Anoche estuve pensando que tal vez estando a solas te daría esa oportunidad, estaba lista para acceder si me lo proponías, necesito satisfacción sexual, y…

    -Y…

    -No te enojes, pero en mi deseo por ser mamá, había jugado con… eso que estás pensando.

    No pudo seguir, escondió las lágrimas reveladoras de su deseo secreto.

    -Tranquila, no pasa nada, es como dijiste en el hidro, solo es sexo, solo será sexo.

    La coloqué con la cara contra el colchón, arrodillada, la cola en pompa, levantada hacia mi deseo endurecido. Le entré en la concha, garchando un buen rato, una buena ración de semen llenó por segunda vez la conchita. Le pedí que permanezca en esa postura, dije que para poder acariciarle las tetas desde abajo. Ambos sabíamos que esa postura favorece la permanencia del semen para… eso.

    En cucharita, las manos llenas de tetas, frotando los pezones, bien apretadita, moviendo las caderas, apretando el pene entre sus muslos, solo ese roce fue necesario para ponerme al palo. La tentación de tenerla tomada, desde atrás permitía jugar con sus nalgas, abrirlas, colocarme haciendo una tijera, el miembro entro de uno en la vagina, jugando a entrarle, pero sentir el calorcito del hoyo, jugarle con el dedo despertaba mis más oscuros deseos.

    Saqué la poronga y apunté al orto, empujé un poco, asido a sus caderas, acomodé para tener el ángulo y proyectarme en el ano. Era la postura para menos traumática, sobre todo las primerizas, me hice camino abriendo espacio para la cabezota, el resto fue tarea sencilla, pero agradable y excitante.

    De aquí en más la culeada se tornó inolvidable, una gimnasta del sexo, y sobre todo anal, con toda la energía puesta en ejercicio. La muy puta me cogía ella a mí, se movía a un ritmo loco, el recto aprisionaba al choto, dándole placer a tope.

    Cuando ella decidió me hizo acabarle con todo. Llegamos juntos, con la llegada de mi leche a su culito estaba teniendo un furibundo orgasmo.

    Quedamos enchufados un ratito más, luego retiré el choto del canal rectal. Nos lavamos y descansamos tomados de la mano, un nuevo whisky selló el trato, “solo es sexo”.

    Era tiempo de volver a nuestras rutinas, cuatro horas en el telo cubría su necesidad sexual. A los pocos días comenzamos a darnos con regularidad, una y a veces dos veces a la semana teníamos sexo, también se hizo adicta al sexo anal.

    Colaboré con ella para que tuviera el bebé que tanto buscaban con el marido. Nos hicimos muy amigos, unidos más allá de los convencionalismos Este sentimiento nació por una necesidad de sexo que se refuerza en cada acto.

    Alguna infiel necesitada mimos? Te escucho, bueno te leeré [email protected].

    Lobo Feroz

  • Historias de oficina (Temporada 2 – Capítulo 2)

    Historias de oficina (Temporada 2 – Capítulo 2)

    Tomé un sorbo mirando nuevamente mis cartas –cara de póker –pensé dando una pitada a mi puro. La camarera tomo mi vaso vacío cambiándolo por un nuevo trago.

    -Subo otros diez millones –dijo uno

    Un segundo jugador tiro sus diez millones sobre el poso, sus ojos se fijaron en mí, levante mi copa saludándolo

    -Me retiro –anuncio otro

    -Sr. Vask –dijo el crupier –¿apuesta o se retira?

    -Apuesto sus diez y subo diez más.

    Setenta millones de dólares aguardaban a un solo ganador, las cartas se dieron vuelta. Mis oponentes quedaron en silencio mientras tuvieron que ver cómo eran destruidos por una flor imperial, poderío Vask, nada lo iguala.

    -Hora de irme –anuncie poniéndome de pie –no pongan caras tristes, fue divertido.

    Tome el fino y estilizado vaso a mi lado terminando su contenido de una sola vez, tome mi puro dándole una pitada larga y profunda, con gusto a gloria.

    -Asegúrate que acrediten el dinero lo antes posible, tengo que realizar un viaje –dije mirando esta vez al crupier.

    -Así se hará señor, así se hará.

    -Bien –dije tomando una de las fichas.

    -Cien mil-anunciaba el pequeño rectángulo color rojo, con unas pequeñas letras doradas con el nombre del casino y abajo su respectivo logo.

    -Cómprate algo lindo –dije tirándosela al crupier.

    -Gracias Señor.

    Recorrí las mesas del casino buscando si había nuevas pretendientes, pero al no encontrarla me dirigí a la zona de las habitaciones, subí hasta la habitación quinientos ochenta y tres tomé el teléfono de la suite dispuesto a celebrar.

    -Soy Vask, mándenme algunas chicas –Ordene colgado al instante.

    La música sonaba fuerte dentro del piso que había rentado, la comodidad de las cinco estrellas era algo que se me había hecho una adicción, casi tan adictivo como el espectáculo que se desarrollaba delante de mí. La primera de tés blanca, ojos verdes, dorados cabellos, labios que te llevaban al paraíso y un busto prominente era la encargada del regocijo de su compañera. Ella era de tez oscura, cabellos color azabache, labios carnosos y una cola que haría fantasear a cualquier hombre. Sobre sus ojos realmente no tengo la menor idea, hacía ya varios minutos que se los habíamos tapado con una fina bufanda de seda a modo de venda. Ahora mismo lo único que podía hacer era gemir mientras era penetrada lentamente por un gran consolador introducido por su ano. Se hundían en el suave colchón de la cama king size mientras por mi parte las observaba sentado sobre la alfombra. Frente a mi tenía a mí preferida Kandy, tome nuevamente el pequeño tubo de cristal esparciendo el fino polvo blanco sobre sus pechos, sonrío mientras mi lengua iba recogiendo todo lentamente, coloque un poco sobre uno de mis pulgares acercándolo a sus labios. Kandy tuvo sumo cuidado envolvió mi dedo con sus labios cerciorándose de no derramar ni un solo fragmento del exquisito producto, relamió mi dedo hundiéndolo aún más en su boca. Si había algo que me volvía loco de ella era verla ronronear como si fuera una gatita, ver como se empapaba mirando a sus amigas jugar.

    De repente se escuchó un fuerte golpe, la puerta cedió abriendo de par en par, vi como dos sujetos entraron a la habitación.

    -Buenas noches Sr. Vask –anuncio uno de los sujetos.

    -El Sr. De Luca quiere verlo –anuncio el otro.

    Me tiraron mi ropa a la cara y casi sin tener tiempo de vestirme me sacaron llevaron hasta el estacionamiento donde me metieron en un auto. Los dos sujetos subieron adelante, tras una pequeña vuelta en U abandonamos el lujoso hotel. Uno de ellos era alto, con gafas oscuras, un cuerpo voluminoso de actitud agresiva e impulsiva me parecía algo estúpido. El otro era más bien delgado, de actitud más calmada, mucho más paciente y relajado.

    Tras un viaje que no sé cuánto tiempo duro, el auto tuvo un gran descenso en su velocidad, sea donde sea habíamos llegado. Baje del vehículo encontrándome en la parte trasera de lo que parecía ser una especie de negocio, podía escucharse el bullicio. La puerta trasera de ese gran lugar se abrió. El jefe había llegado, me observo de pies a cabeza. Intenté decir algo, pero fui silenciado por una fuerte bofetada por parte de mis acompañantes.

    Mire a cada uno de ellos mientras el Sr. De Luca cortaba un puro, acciono su encendedor de bencina creando una llama aspiro profundamente y soltó una gran bocanada de humo.

    -Alex, Alex, Alex –pronunció con un marcado acento italiano –¿Qué hice para que me trates con tanta irrespetuosidad?

    -Sr. De Luca estoy haciendo lo que puedo, pero no puedo juntar en dos días tal suma por favor, deme más tiempo.

    Me miró directamente a los ojos, observándome como si fuera la cosa más descartable del mundo. Hizo una seña con la cabeza y fui sujetado por sus hombres mientras le gritaba pidiéndole más tiempo, abrieron una reja que daba a un pequeño patio interno completamente cubierto de cementos escuché un fuerte gruñido y lo próximo que vi fueron las voraces mandíbulas de un enorme perro viniendo hacia mí. Me cubrí inmediatamente la Cabeza con los brazos temblando sin control. La cadena se tensó salvándome justo a tiempo.

    -Sr. De Luca por favor, necesito más tiempo por favor –el perro dio una nueva embestida, la cadena se tensó nuevamente –Sr. De Luca por favor. Lo conseguiré lo juro, por favor.

    Me miró escupiendo otra bocanada de aire, de un momento para otro el perro consiguió tomar una parte de mi fina ropa, me sostuve con fuerza de la reja escuchando como la tela se rasgaba. De Luca levanto su mano haciendo un solo chasquido. El perro se detuvo, me sacaron de ahí aun temblando –Tienes un día más –exclamó dando dos suaves cachetadas. Me metieron en el auto nuevamente llevándome casi hasta el hotel, doscientos metros antes de llegar el sujeto grande abrió la puerta tirándome aún en movimiento. No sé exactamente cuántas vueltas di sobre el asfalto hasta golpear contra un vehículo que estaba estacionado accionando la alarma. La vista seguía dando tumbos de un lado para otro, toque mi frente sintiendo un intenso ardor, baje mi mano descubriendo que estaba llena de sangre, incapaz de no temblar me di cuenta de que necesitaba ayuda, era momento de llamar a casa.

    Víctor

    Sus palabras siempre lograban herirme, tal vez era una forma de entender que me merecía todo lo que estaba pasándome. Por quinta vez el teléfono suena y por quinta vez cae en el contestador. Sabía perfectamente quien era, le había colocado un tono personalizado justamente para no preocuparme si atender o no.

    Observe mi vaso de whisky, habían pasado ocho meses desde la última vez que había consumido alcohol, pero en esta ocasión me sentía perturbadoramente débil ante mis vicios. Serví un nuevo vaso y tras un pequeño sorbo lo hice desaparecer, un nuevo año sin ella se cumplía, era su cumpleaños. Las horas pasaron, hora de dormir, ni siquiera tenía que irme de mi despacho solo arrastrarme para dormir en uno de los sillones.

    La oscuridad fue rodeándome poco a poco hasta que de pronto me vi caminando por las industrias, llevaba mi traje de antes.

    -Buenos días señor –comento alguien.

    -Víctor –saludo alguien más.

    -Un placer verlo señor Vask –comento un tercero.

    La puerta se abrió sola ante mí mostrándome un lugar reluciente e impoluto. Las mismas recepcionistas de siempre estaban ahí, sonrieron al unísono mientras me saludaban.

    -Muy buenos días señor Vask –comento una de ellas –hacia mucho no lo veíamos por aquí.

    -Sin duda –respondió la otra –por cierto, señor Vask la Sra. Lorena lo espera en la sala.

    -¿Lorena? –Hable por primera vez –Lorena está muerta.

    -Si señor –respondieron al unísono.

    Di media vuelta dirigiéndome a los ascensores, entre oprimiendo el botón automáticamente, pero al abrirse no era la gran oficina de gerencia sino mi despacho. Lorena se hallaba sentada en mi silla mirando unos papeles y acomodando sus carpetas, era como volver en el tiempo, verla ahí…de nuevo.

    -Llegas tarde… de nuevo –comento

    Me quede sin palabras, la observe buscando cualquier defecto. Algo que me dijera que no era, algo que me dijera que no estaba loco, pero no encontraba nada, era ella. Se levantó del mullido sillón para acercarse hasta mí.

    -Muchacho estúpido –dijo dándome un fuerte sopapo –¿Qué mierda haces con tu vida?

    -No lo sé

    -¿no lo sabes? –Exclamo lentamente mientras sus ojos se clavaban en los míos –muchacho estúpido. No sabes qué hacer con tu vida, con tu esposa ni siquiera con tu hija.

    Volvió a darme un nuevo cachetazo, pero en esta ocasión me vi envuelto por la oscuridad y al despejarse me encontré pisando mi casa anterior. Entre por la puerta principal encontrándome con mi madre.

    -Hijo por favor, piensa lo que estás haciendo. Mariza es la mujer indicada para ti, por favor no la alejes de ti –se acercó lentamente hasta que desapareció de repente –Reconoce a tu hija, haz lo correcto –pudo aun escucharse su voz.

    Lo siguiente que pude escuchar aun cuando no veía a nadie eran llantos, tarde unos segundos solo en reconocerlos, era Mariza.

    -Víctor amor.

    -Al fin podremos ser felices.

    -Te amo mucho más.

    -Sí, Acepto

    -¿Qué importa Michael?

    -Para mí siempre serás el mejor.

    -Eres todo dentro de mi corazón.

    -Eres lo único que necesito.

    -Estoy embarazada.

    -¿Realmente no te importa?

    -Tengo programada mi primera ecografía, me encantaría que vayas.

    -¿Porque nos haces esto?

    -Estoy yendo a la clínica, por favor aparece y volvamos a estar como antes.

    -No tengo donde dormir, perdí el pequeño departamento.

    -¿te llegaron los papeles del divorcio?

    -Habla con mis abogados.

    -Realmente no me importa tu dinero, luchare por lo que le corresponde a Ana.

    -Ana no te necesita.

    -¿Cuántas veces te pedí que aparecieras?

    -Nuestra relación ya está muerta.

    El suelo bajo mi se abrió dejándome caer en un vacío que parecía ser interminable. Hasta que de pronto mis ojos se abrieron. Desperté tirado en el suelo del mi despacho.

    -Víctor –pude escuchar la voz de Lucio –¿te encuentras bien?

    -Lucio –dije mientras intentaba ponerme de pie, una sustancia pegajosa cubría parte de mi cabello, rostro y pecho –¿Qué es esto? –pregunté apoyándome contra la pared.

    -Es… vomito. Señor Vask.

    -Que visión tan patética de mí mismo –exclame.

    -Al menos lo dice usted y no la gente –lo mire durante unos segundos sin decir nada –señor… su hermano llamo necesita hablar con usted.

    Logre recuperarme del fuerte golpe de la resaca y ese sueño de mierda.

    -¿Todo esto es por el cumpleaños de la Sra. Márquez? –pregunto.

    Nuevamente no respondí, solo me acerqué al escritorio tomando mi celular. Treinta llamadas perdidas, cincuenta y tres audios sin escuchar. Busque su número en la agenda llamando. Sonó solamente dos veces.

    -¡Víctor!

    -Por fin vuelves a la vida, apareces cuando menos te necesito.

    -Hermano estoy en un problema muy pero muy jodido.

    -Déjame adivinar ¿se te termino el dinero?

    -¡Van a matarme!

    -¿Qué fue lo que hiciste ahora?

    -Tome un préstamo de un mafioso de Las Vegas. Víctor te necesito.

    -No, necesitas mi dinero ¿exactamente cuánto debes?

    -Trecientos cincuenta millones.

    -¿Qué? –Exclame –¿Cómo hiciste para llegar a ese extremo?

    -Póker, de grandes posos. Y mujeres, muchas.

    -Juegos y mujeres, siempre dilapidaste todo lo que tenías en eso. Supongo que ahora quieres que lo resuelva todo. Lo siento hermano, pero tengo mis problemas también.

    -¡Víctor, por favor!

    -Encontraras la manera, siempre consigues salirte con la tuya, siempre fue así.

    -Víctor –alcanzo a decir antes de que cortara.

    Observe a lucio por tercera vez. Me devolvió una mirada llena de reproche, sonreí tranquilo.

    -Tengo que bañarme y estar presentable, buscare a Mariza y Ana, estuve pensando que hoy podría intentar pasar el día con ellas.

    -El auto estará a disposición –comento sonriente.

    Mariza

    Desperté con un increíble dolor de cabeza, a mi lado Eva comenzaba a vestirse. Trate de escuchar si había alguien más en la habitación, pero parecía que estábamos solas. En un momento sentí una fuerte nalgada, me di vuelta quejándome.

    -¿Ahora te molestan? Ayer te encantaban –comento riéndose.

    -Estúpida –vocifere –¿qué hora es?

    -Faltan cinco minutos para las nueve de la mañana.

    -¿Qué? –Grite levantándome prácticamente de un salto –es increíblemente tarde Eva.

    -Lo sé, hora de irnos.

    Nos dirigimos hacia su casa ya que era la más cercana, comenzando una restauración completa. Definitivamente estábamos en un estado deplorable, nos bañamos, acomodamos nuestro cabello, nos pusimos toneladas de maquillaje que ocultaran nuestras ojeras ¿por qué no existía uno que ocultase el cansancio? Sin duda la empresa que desarrolle algo así se haría un lugar en la historia.

    Llegue cerca del mediodía a la nueva casa de Víctor, tras el divorcio abandono la anterior mudándose a una casa mucho más modesta,

    La nueva propiedad tenía un gran portón de roble en la entrada, luego de eso había una gran fuente y detrás comenzaba la fachada. Con dos árboles a la vista y un color marfil se alzaba imponente. Tenía tres escaleras que daban acceso a la puerta principal, había una escalera central y una en cada extremo. La seguridad me saludo apenas dándome algo de atención, ingrese por la gran puerta encontrándome con Lució que justo se encontraba ahí sin nada que hacer más que revisar su Smartphone.

    -Srta. Márquez –exclamó apenas me vio, se acercó tomando mi mano dando un pequeño y fugaz beso –que gran alegría me da verla. La pequeña Ana estaba impaciente por que por fin viniese.

    -Lo siento, me prepararon una bienvenida y no pude decirles que no. Fue algo sorpresa.

    -No se preocupe, como siempre es un gusto cuidar a la pequeña señorita.

    -Te lo agradezco enormemente Lució ¿Dónde está?

    -Está afuera jugando con Lushu ¿quiere que la busque?

    -No, no te molestes. Yo lo haré.

    -Srta. Márquez disculpe, me olvidaba de decirle. Ana pesco un pequeño resfriado, ha estado con tos, fiebre y un poquito de dolor corporal.

    -Gracias Lucio, me haré cargo.

    Me despedí rápidamente dirigiéndome a la puerta que comunicaba con el patio trasero de la casa. Tal y como me habían dicho mi pequeña jugaba con su mascota, le había puesto el mismo nombre que su caricatura preferida. La serie se trataba de un perro que podía hablar y tenía aventuras con su amiga Tipy, una simpática gatita color burdeos con una mancha blanca sobre el ojo.

    El Lushu de verdad era un Golden Retriever que Ana misma había elegido de un refugio al que la llevé, extrañamente Víctor se ofreció e insistió muchísimo para que el animal permaneciera en su casa. Tardó tres años en reconocer de forma legal a su propia hija, solo la insistencia de su madre lo hizo darse cuenta de su error. Ahora un perro traído de la calle era recibido con honores pensando que puede usarlo para limpiar sus errores, inentendible.

    Me acerque a ellos tratando de no ser vista pero el maldito perro me detectó enseguida, sus orejas se pusieron erguidas y de inmediato me vio, corrió a ciento setenta kilómetros por hora derribándome.

    -Abajo, Lushu quieto –grité con fuerza mientras trataba inútilmente de levantarme. Ana río al mismo tiempo que se tiraba arriba también –Ana ¿tú también?

    -No soy Ana. Soy Tipy.

    Ana tenía apenas 5 años. Es una niña dulce y encantadora, aunque de vez cuando el lado Vask aparecía convirtiéndola en una nena desobediente con actitud desafiante.

    Sus cabellos eran dorados, siempre lo llevaba suelto cosa que hacía que le llegara casi hasta la cintura. Sus enormes y hermosos ojos eran tan claros que podrían ser comparados con un estanque de cristalinas aguas del mediterráneo. A pesar de las mentiras que la prensa dijese Víctor no se acercaba en lo más mínimo a una figura paterna para ella, a tal punto era esto que ni siquiera Le decía papá solo lo llamaba Sr. Vask.

    La persona que ocupaba ese lugar era sin lugar a duda Michael. Desde el primer momento estuvo a completa disposición a tal punto que el día del nacimiento estaba en la habitación junto a mi y Eva.

    -¿Vas a entrar conmigo? –pregunte a mi amiga segura de la respuesta.

    -Lo siento, no puedo –respondió mirando el suelo.

    -¿Qué? –Respondí casi susurrando –¡Eva por favor!

    -No puedo perdóname por favor -respondió al borde de las lágrimas –tengo un problema con la sangre, me desmayo casi al instante al verla.

    Me sentía tan sola y devastada, toque mi vientre sintiendo como se movía. La enfermera entró unos segundos después sonriéndole de oreja a oreja a mi sádico amigo.

    -Haber papi, si queremos entrar a la sala de parto debemos usar la ropa adecuada ¿quieres acompañarme? –agregó.

    -Él no es el padre –respondí.

    -Ohh mil disculpas ¿Qué quieres hacer? Podemos esperar al padre unos minutos, pero si la dilatación aumenta debemos intervenir.

    -Podría ser que llegue. Le avise antes de salir para acá. Esperaré unos minutos.

    -¿Podría darnos unos minutos? –Pidió Michael, la enfermera acepta retirándose –es una insensatez lo que estás haciendo.

    No respondí, no tuve el valor ni la fuerza.

    -Estas cometiendo un error… no seas estúpida.

    -¡Cállate, ya no quiero que hables! –Grité cerrando los ojos mientras sacaba todo mi odio, mi frustración –puedes irte si así lo deseas.

    Sin siquiera verse afectado por el comentario se acercó a mí, tomo mi mano y la beso.

    -Permíteme decidir, deja que disipe las dudas que hay sobre ti –no respondí –esta niña perdió a su padre desde un primer momento, no permitas que pierda a su madre dentro de ese quirófano.

    -Tengo miedo –confesé –estoy aterrada, me siento abandonada y muy infeliz.

    -Entrare contigo, no voy a dejarte sola. Lo prometo.

    Tras lograr sacarme de encima a ambos, empezamos el camino a casa nuevamente pero lamentablemente nos encontramos con Víctor en su sala.

    -Buenos días –saludó

    -Buenos días –respondí –hija ve a jugar con Lucio mientras papá y mamá hablan –le pedí soltando su pequeña mano.

    Ella simplemente sonriente como siempre, le gustaba pasar tiempo con Lucio siempre le daba dulces y la dejaba comportarse como ella quisiera. Era uno de los pocos empleados que se mantuvieron fieles a Víctor mientras intentaba salir de su alcoholismo.

    -¿Cómo has estado?

    -Bien. Te extraño… mucho.

    -Gracias por cuidad a Ana –comencé diciendo evitando su comentario.

    -Es mi hija en todo caso ¿no?

    -Qué bueno que al fin te hayas dado cuenta.

    -¿Que?

    -Ya me escuchaste –comente enojándome nuevamente

    -Escucha… no quiero pelear más ¿está bien? –Dijo conteniendo su bronca, me di cuenta –estoy esforzándome desde hace dos años para poder recuperar a mi hija.

    -Yo tampoco quiero pelear más, no me interesa. Me causa gracia como decís una y otra vez que es tu hija ¿seguís con tus dudas? pude haberme acostado con Michael, con algún guardia de seguridad, con los cientos de hombres que me cruce mientras atravesaba ese mundo de mierda en el que me metieron para poder destruirte.

    No dijo nada, solo se mantuvo indiferente a mi comentario, observo a Ana y nuevamente me miro a mí.

    -¿podemos hacerlo, aunque sea por ella? –Comenzó diciendo nuevamente– Yo creo que podemos resolver los obstáculos que están matando nuestra relación.

    -Nuestra relación ya está muerta –respondí mientras llamaba cariñosamente a Ana– tú mismo fuiste ese gran obstáculo que nuestra relación no pudo saltar.

    Tome la mano de mi hija y salimos rumbo a casa sin mirar para atrás, al llegar nos encontramos con la Sra. Ruiz la ama de llaves de casa.

    -Muy buenos días Sra. Márquez –dijo ofreciéndome su mano– muy buenos días Srta. Márquez –dijo imitando el gesto con Ana.

    -Buenos días Sra. Ruiz ¿alguna llamada?

    -No Señora, solo más invitaciones para usted –dijo al momento que se acercaba a un pequeño mueble a su lado.

    -¿Algo importante?

    -Casamiento, casamiento, una invitación de un grupo político de derecha, invitación a programas televisivos y este sobre sin remitente ni ningún tipo de nombre.

    Lo tomé extrañada y lo abrí rápidamente. Fotos…mías de Eva y los strippers.

    -Gracias Sra. Ruiz, pasaré a mi despacho –dije ocultando el sobre contra mi pecho –¿podría llevar a Ana a tomar el desayuno?

    -Si Sra. Márquez.

    Entre casi corriendo a mi oficina y me comunique inmediatamente con Eva –A mí también me llego –respondió inmediatamente. Por más que llamamos e investigamos a ambos strippers ambos aseguraban que jamás intentarían algo así ya que su principal regla era la discreción.

    Intente pasar el día con Ana, pero entre las llamadas de la fundación, las llamadas de los canales que me llamaron para dar una nota sobre la entrega de los premios Nobel. Definidamente la fama no era algo que se me diera fácil de tolerar, pero toda esta atención no hacía más que hacer crecer aún más la fundación, estábamos a un solo paso de que las principales marcas del país aportaran la cantidad de dinero que sea con tal de figurar en nuestra lista de manos amigas, un destacado grupo que la revista The voice of América presentaba todos los años usando las referencias que le dábamos.

    La noche llego, Ana como de costumbre había vuelto de la casa de su padre con un carácter súper inflado e inaguantable.

    -Ya deja de responder –explique con toda la paciencia que me quedaba– ahora hija por favor, termínate tu comida.

    -No quiero comer esta basura –tomo un puñado de su plato aventándolo sobre la mesa– ¡quiero pizza!

    -Hay muchas familias en el mundo que no pueden darse el lujo de comer la comida que estas tirando.

    -No me importa, papá dice que jamás seré una de esas personas –dijo tirando nuevamente un puñado de comida solo que esta vez al suelo.

    -¡Deja de tirar comida Ana!

    -Papá me deja tirar toda la comida que quiero.

    -No estas con papá estás conmigo.

    -Papá esta siempre conmigo, papá me quiere.

    -Anita estoy muy cansada, por favor hija termina tu comida para que por fin pod…

    No alcance a terminar mi oración, tomando un puñado más de comida logro la tirarla sobre mi –¡estas castigada! –grite con ferocidad, pero a Ana parecía no importarle, siempre que pasaba días con Víctor tenía que soportar cosas por el estilo. Me levante dispuesta a tomarla de la oreja y tal vez soltarla en algún momento, pero la pequeña se escapó corriendo por debajo de la mesa.

    -Ana a tu habitación.

    -No quiero –respondió sacándome la lengua antes de nuevamente comenzar a correr.

    Fue ese el momento que la vida, el destino, Dios o alguna otra fuerza sobrenatural eligió para pensar que ya había sido suficiente. La puerta del gran comedor se abrió y Michael ingreso por ella cargando su bolso al hombro, Ana se quedó inmóvil, lo observo acercarse y agacho la cabeza ocultando sus manos sucias tras ella.

    -Ana –comenzó diciendo –por lo que veo estás portándote muy mal. Lávate las manos y ve a acostarte. No quiero tener que repetirlo

    -Está bien Muky –respondió simplemente.

    Rápidamente cumplió con la orden subiendo las escaleras inmediatamente. Ana era también una niña brillante sabía perfectamente cuando Michael estaba enojado con ella. Siempre imagine que se debía a que era la principal figura paterna que tenía y el hecho que el apenas le hable o ni siquiera se digne a mirarla debía ser para ella un castigo muy grande. En cuanto al sobrenombre Muky es debido a que cuando apenas comenzaba a hablar jamás había podido llamarlo por su nombre por lo que creo uno.

    -Es increíble que te haga caso a ti y a mí apenas me registra.

    -Buenas noches –comenzó diciendo ignorando mi comentario– Srta. Márquez tengo un poco de experiencia en eso de dar órdenes, creo poder con una niña de cinco años

    -Claro por favor como se me ocurre pensar en eso –dije tomando mi cabeza con ambas manos y masajeándome las cienes- ¿sabes lo que me dijo? Papá esta siempre conmigo, papá me quiere ¿entiendes? –Exclamé con ganas de llorar– Papá me quiere –repetí– ¿te das cuenta? Ni siquiera se desde cuando le dice papa, creo que lo usa conmigo solamente porque sabe que me lastima y Víctor… esa porquería. Le está llenando la cabeza en mi contra, estoy segura

    -Relájate ya, Ana te ama, es solo que no entiende que no estés a su lado todo el tiempo.

    -Me lastima enormemente no poder hacerlo –me lleve las manos al rostro ocultando mis lágrimas –estoy perdiendo a mi hija.

    Se acercó aún más abrazándome –no la vas a perder– me abrace fuertemente a él mientras me relajaba al ritmo de su respiración. Acaricio mi cabello y dando un beso en mi frente me soltó.

    -Tengo algo para ti.

    Puso su bolso sobre la mesa y comenzó a buscar entre la ropa. Saco una pequeña cajita envuelta en un papel de regalo.

    -Ten –dijo entregándomelo en mano y besando mi mejilla– feliz cumpleaños.

    -¿Cumpleaños?

    -Ya pasaron las doce de la noche –agrego sonriente– ¿Lo olvidaste de nuevo?

    -Muchas cosas se me olvidan hace tiempo, soy un desastre últimamente.

    -Tranquila, relájate.

    Tomo mi mentón levantándolo y con una mirada profunda se acercó finalmente para besarme.

  • El voluptuoso cuerpo de mamá (VII)

    El voluptuoso cuerpo de mamá (VII)

    “Mi culo es tuyo ahora, podes usarlo cuando quieras y donde quieras”. Esa frase giraba por mi cabeza una y otra vez, no me lo podía creer, follarme a mi tremenda madre que encima se estaba convirtiendo cada día más sexy y voluptuosa, su comportamiento iba cambiando, como si desprendía de ella una mujer radiante, segura, provocadora, y más con el producto del gimnasio que ejercía lograba tener una imagen bien tallado y sin nada fuera de su lugar. Ahora que me acuerdo, siempre tuve un cierto gusto en las chicas, me agradaba la idea de que tengan abdomen plano sin ningún rastro de gordura y mi madre era una de ellas, no llegaba a tener abdominales pero si bien marcado su figura. Pero eso sí, lo que me obsesiona y me vuelve loco es su cola, no sé cómo no me he podido fijar en ella antes, capaz sea que durante todos estos años ha usado ropa ondulada que le quedaba grande y que no se le marcaba su cuerpo.

    Empecé a escuchar un sonido familiar, no sabía de dónde provenía y me estaba volviendo incomodo que se repitiera la melodía a cada rato, me estaba molestando y sentía la necesidad de que se acabé. Luego de unos segundos mi mente entró en razón y me di cuenta que lo que estaba escuchando era el despertador, rápidamente estiré mis brazos y lo apagué. Ya era el día siguiente, mi pija me estaba matando, estaba demasiada dura como todas las mañanas, abrí los ojos y pude visualizar a mi madre sentada al costado de mi cama mirándome con una sonrisa, sus pelos ondulados y desordenados la hacían más atractiva, llevaba puesto un babydoll negro transparente que le llegaba hasta apenas taparle su tanga negra, su piel se transparentaba un poco a través de ese conjunto, era magnifica mi madre y ni hablar de sus tetas que dejaba visible gran parte de ellas, solo tapando lo justo y necesario, con solo ver su gran tamaño te daban ganas de apretarlos y comerlos para siempre. Su rostro emitió una expresión alegre al ver cómo le comía con la vista, se aproximó y dijo.

    -Bebe, al parecer ya estás despierto –Me dijo mientras me acariciaba el pelo con su mano– ya era hora dormilón

    -Qué hora es?

    -Las 11… tu padre llegara dentro de media hora así que mejor que ya te vayas levantando

    -Ahh cierto

    Me puse triste al escuchar eso, tener a mi padre en casa me arruina todos los planes que tengo en mente hacer con mi madre, sé que no tengo que estar deseando que mi papa regrese a casa, pero no puedo pasar de alto todas las cosas que le hizo y le hace a mi mama, me da bronca que le esté engañando.

    -Te preparo el desayuno –Añadió al ver la expresión de mi cara

    Se levantó de donde estaba sentada, al hacer tal movimiento sus pechos se movieron hacia arriba y abajo varias veces, madre mía! Que pechos que tiene mi progenitora! Se balanceaban de acá para allá. Se dirigió a la puerta dándome la espalda y pude ver su tremenda cola entangada solo cubierta hasta la mitad por su babydoll, por lo tanto mitad de su culo para abajo lo tenía completamente desnudo. Inmediatamente empecé a babear de tal espectáCULO que me estaba dando, mi pija se puso como una roca de lo duro y empalmado que estaba, tenía que tener este culo a mi disposición ahora mismo.

    -Esperaa –Le dije con un sonido medio gentil

    -Que sucede cariño? -Mirándome sin mover su cuerpo, que aún seguía de espaldas a mí

    -Quiero cogerte ma

    -Ahora?… -Asentí con la cabeza– Pero… está por llegar tu padre dentro de un rato

    -No te preocupes… lo haremos rápido

    -Ay no sé hijo… tengo cosas que hacer antes de que él llegue

    -Pero mirá como estoy –Me saqué la sabana de encima y le mostré lo empalmado que la tenía– No me podes dejar con este dolor

    Ella pareció que empezó a dudar, le notaba en su mirada, no quería correr el riesgo de que su marido llegue justo mientras estemos en plena faena.

    Una cosa que aprendí es que al estar enfrente de una chica no hay que dudar y mostrarse seguro, y eso fue lo que hice, sin más preámbulos me levanté de la cama con lleno de energía y me dirigí directamente a su cola. Tenerla tan de cerca su culo parecía más grande y redondo, podía sentir el calor que desprendía su cuerpo en mi cara, le levanté con mis manos su conjunto transparente y quedó ante mis ojos su gran perfecta cola dividida por solo una raya placentera. Por impulso propio saqué mi lengua y empecé a lamerle ambos cachetes.

    Ya no me decía nada, solo me dejaba actuar, era obvio que había aceptado lo que su hijo le pedía, sus defensas que ejercía antes ya no se hacían presente, agarró su pelo y se lo acomodó a un costado para estar más cómoda y se apoyó contra la pared del dormitorio, colocó su culo en pompa abriendo un poco las piernas.

    Por mi parte, ahí estaba yo, arrodillado lamiéndole cada milímetro de su cola, de a momentos le mordía ligeramente sus glúteos sin hacerle daño, era increíble tener a este culazo solo para mí, su piel era tan suave, cálida y bronceada. Le abrí los cachetes de su cola un poquito, estaban muy firmes que me costaba hasta que lo logré y ahí estaba oculta su fina tela de la tanga en el medio cubriendo lo justo y necesario, le di varias lamidas por encima de la tanguita provocándole suspiros de placer, luego de unos segundos cuando mi mama ya estaba bastante excitada, le corrí la tanga a un costado y sus partes íntimas quedaron al descubierto, pude verle su concha, los labios estaban demasiado rosado y muy grandes, en el medio se notaba un líquido medio transparente, definitivamente eran sus fluidos, hundí mi cara en ella y arranqué a chuparle su divina vagina, le pasaba la lengua a lo largo de su rajita llegando a tocar de a momentos su ano, el sabor que me brindaba era fascinante, no paraba de absorber sus labios y clítoris. Estar lamiendo su chocho por momentos me agarraba ganas de penetrarla por ese agujero, pero me acordé de que no lo volveríamos a hacer por ese lugar.

    Estuve pensando varios segundos mientras seguía en mi labor, hasta que se me ocurrió que podía usar lo que compré del sexshop, le di un largo lengüetazo que por un momento mi lengua se hundió en su agujerito provocándole un último gemido y me dispuse a buscar tal objeto.

    -Qu… Quee? -Preguntó sorprendida al ver como abandonaba mi labor

    Agarré la mochila que estaban todas las cosas que compré y empecé a revolver todos los objetos de su interior hasta que hallé lo que estaba buscando.

    -Ma… alguna vez… usaste esto? -Dije sacando un consolador violeta de mi mochila

    Mi madre se quedó sorprendida al ver tal instrumento largo, no se lo esperaba ni en lo más mínimo que su hijo le mostrara tal cosa, sus ojos se abrieron repentinamente y su mano se lo llevó a la boca tapándola sorprendida. No decía nada, solo atinó a negar con la cabeza ante tal pregunta.

    -Pero nunca sentiste la necesidad de… usar esto?

    -Emmm… en realidad… -Le costaba decir estas cosas enfrente de su hijo– lo he pensado… algunas veces pero nunca me… animé

    Se me hacía difícil de creer lo que me estaba diciendo, yo sé que mi padre no la toca a mi madre hace bastante tiempo y por esa razón me imaginaba que tenía algún juguetito escondido por ahí, pero al parecer no, mama siempre fue bastante rescatada en estos tipos de cosas y siempre le fue fiel a su marido, así que por un lado tiene sentido lo que decía.

    -Está bien, vos solo déjamelo a mí –Añadí con cierta ternura

    Reanudé mi camino de vuelta al culo de mama sin esperar respuesta, la notaba que estaba nerviosa por lo que le estaba por hacer, fui dando pequeños besos a su cola para que se relajara, mientras tanto coloqué la punta del consolador sobre su húmeda rajita pasándoselo a lo largo de sus labios vaginales cubriéndolo completamente de sus fluidos, la tensión de sus piernas se desaparecían a medida que el placer le dominaba. Mi plan era penetrarle con este dildo así que le abrí sus cachetes con una mano y su agujerito del culo se le abrió ligeramente, empecé a hacer círculos alrededor con mi lengua dándome el gusto de probar su tremenda cola, nunca me cansaría de comer este culazo. Continué con mi hazaña y deje la punta del instrumento en la entrada de su concha, ejercí presión con mi mano a medida que se la incrustaba.

    -Ayy… es muy grand… -De una sola estocada se lo metí hasta el fondo-Ahhhh

    Al recibirlo tan de repente, por alto reflejo elevó su pierna izquierda por la inmediata embestida, lo cual me dejo más accesible su vulva, ejercí un mete y saca en su cavidad mientras la punta de mi lengua jugueteaba con su otra cavidad. Se escuchó un golpe afuera de la habitación, pero no le dimos la más mínima importancia, siempre andan gatos merodeando por el vecindario, así que reanudé la penetración a mi bella madre.

    -Ahhh… ahhhh… mmmm… ahhhh –Gemía constantemente

    Mama permanecía apoyada contra la pared con sus ojos cerrados y su culo en pompa pero de un momento a otro sus piernas se tensaron y su mano apretó mi cabeza contra su cola para que no dejara de lamer su orificio. Era señal que le estaba gustando, por esa razón aumenté la velocidad del consolador.

    -Ohhhh siiiii –Exclamó ella mientras llegaba al orgasmo con la mitad de su cara apoyada en la pared

    Los sonoros gemidos de mi madre eran lo único que se hacía presente en toda la habitación hasta que una voz ronca se dejó escuchar.

    -Pero queee?!

    La voz era familiar, muy gruesa y con un tono alto, mi madre y yo nos percatamos de ese sonido al instante. Miramos hacia la dirección de dónde provenía. Ahí había una figura alta que nos estaba mirando a ambos, no logré distinguir quien era hasta que pasaron unos segundos que mi vista se hizo más clara, era nada más ni nada menos que mi padre con su valija en mano y en estado de shock. No podía creer lo que estaba viendo en ese momento, su expresión se tornaba en enfado a medida que iba pasando el tiempo.

    Mi corazón latía a mil por horas, ni siquiera podía moverme, era como si mi cuerpo se hubiera congelado de inmediato. Mi padre, en cambio, reaccionó a la situación y lo único que hizo fue irse del cuarto llevándose la maleta con él.

    Mi cabeza fue empujada hacia atrás por la mano de mi madre, lo que consiguió separarme de su cola. Fue corriendo a recoger la bata del suelo y se lo colocó lo más rápido que pudo.

    -Te dije que no teníamos que hacerlo!!! –Me dijo fulminándome con su mirada antes de abandonar la habitación con un portazo.

    La arruiné, realmente arruiné todo, el ruido que habíamos escuchado antes no eran de los gatos, era mi padre entrando a la casa, y como había oído gemidos de seguro que había pensado que yo había traído a una chica a casa o, lo peor que podría imaginarse, su mujer metiéndole los cuernos con otro, pero ni se asemejaba por la cabeza que el amante de su esposa fuera su propio hijo.

    Mi mente quedó en blanco, no sabía que hacer ahora, si ir a la cocina para ayudarle a mi mamá en su pelea que estaba teniendo con mi padre o quedarme en mi cuarto y no perjudicar por las dudas con mi presencia. Estaba analizando todas las opciones mientras me ponía de vuelta mi short para sentarme en mi cama. Luego de tanta espera y escuchar discutir a mis padres caí rendido en la cama en un profundo sueño.

    ………..

    Era increíble la capacidad que tenía yo para dormir aún en casos problemáticos, me podría pasar un día entero durmiendo, pero como todos los días mi madre era la que me levantaba cada mediodía o tarde dependiendo de la ocasión y esta vez no me vi interrumpido mi sueño por ella. Al despertarme miré la hora de mi celular y marcaban las 15:40 pm, caminé por el pasillo de casa en busca de alguien, primero me topé con la habitación de mis padres y no había nadie, luego por el baño pero tampoco, hasta que llegué al comedor y la única que estaba ahí era mi madre, sentada en el sillón tapándose la cara con sus manos llorando.

    -Eyy maa qué pasó? -Dije mientras me sentaba al lado de ella abrazándola

    Sus lágrimas no cesaban, cada vez lloraba más en mi regazo, me quedé abrazándola mientras buscaba con la mirada a mi padre, pero no estaba, solo su valija, la sensación que se respiraba era de preocupación, triste, ambos habíamos llegado a tan lejos que trajo consecuencias, pero lo más importante es que nos teníamos el uno al otro, se disfrutaba cada vez que estábamos juntos. Pasaron los minutos hasta que se fue tranquilizando todo y habló mi madre entrecortada.

    -Alex… lo perdimos… lo perdimos…

    -Qué?? Que perdimos?! No entiendo.

    -Tu padre… no nos quiere más… en casa… dijo que –Y volvió a llorar, mi madre que era una mujer bastante alegre todo el tiempo, me rompió el corazón verla en este estado. Le aparté el pelo de su cara con mi mano mientras trataba de seguir hablando.- que dejemos la casa… para antes de las 6.

    Miré al reloj del comedor y solo quedaban menos de 3 horas, era un desgraciado mi padre, si antes lo odiaba por meterle los cuernos a mi madre, ahora lo odio más por dejarnos en la calle.

    -También me dijo que… no iba a presentar cargos en nuestra contra… solo que abandonemos la casa… y que… no nos quiere ver más en su vida, me dijo que era una zorra que como me atrevía a acostarme con nuestro hijo y…

    -Ya ya no hace falta ma… además no sos nada de eso! Es más soy el hijo más afortunado de tener a una madre como vos. Sabes cuantos hijos hay en el mundo que ni siquiera se comunican con sus madres, ni un solo “hola” le dicen, y nosotros tenemos la más libertad que puede existir, te puedo asegurar que siempre voy a estar a tu lado acompañándote, vas a ver cómo vamos a salir adelante. Ahora va! Vayamos a juntar nuestras cosas que no queremos tener más líos con ese hombre –Me levanté y le di un beso en el cachete para animarla más.

    Tenía que ponerme en el papel del hombre fuerte, llevarla adelante yo, no era momento de estar deprimido porque si ella me vería mal iba a ser peor, necesitaba a alguien que le ayude en esto.

    Mientras armaba la valija al igual que mi madre deprimida, estaba tratando de pensar que podríamos hacer, a donde ir, con cuánta plata dependíamos, si podríamos sobrevivir por unos días, todo se me daba vuelta en la cabeza, no sé si estoy armando la valija bien o que llevarme, lo que sí sé es que no le podría joder con nada más a mi padre, no le podría ni ver a la cara.

    Una vez que terminamos de empacar todo, nos subimos al auto que tenía mi madre y empezamos el viaje rumbo a la nada, solo la plata con que contábamos no era suficiente para pagar ni una sola noche en los hoteles de la ciudad, no nos quedó otra que dormir en nuestro auto. Ambos estábamos muy tristes, casi ni nos hablábamos el uno al otro, ella se recostó en la parte de atrás del auto como pudo mientras yo no pude pegar un ojo en toda la noche, el cuerpo voluptuoso de mi madre no cabía en su mini cama que improvisó en los asientos de atrás. Así estuvimos 2 días más hasta que me llegó un mensaje en el móvil de mi amigo Max.

    -Axel en dónde estás?

    -Estoy casi afuera de la ciudad.

    -Pero qué pasó? Hoy fui a tu casa y tu papá me contestó que ya no estaban ahí, que se habían ido, pero a dónde?

    No le podía contar lo que realmente pasó, nos iba a tratar como unos degenerados y claramente se alejaría de nosotros.

    -Lo que pasa es que hubo un problema en casa y nos fuimos de ahí con mi madre y ahora estamos en busca de algún lugar en donde quedarnos.

    Estaba con el celular en la mano hasta que salió una ventana de anuncio “Batería baja, por favor recargue el celular”. Mierda! Para el colmo no tenía en donde enchufarlo. Pasaron 5 minutos hasta que volví a recibir un mensaje de Max.

    -No puedo creer lo que me estas contando, no entiendo como tu padre les pudo hacer eso, pero no te preocupe, le acabo de preguntar a mi hermana y dijo que sí, se quedan en casa, tengo un cuarto libre que no hay problemas que lo usen, avísenme cuando estén afuera así les abro.

    Cuando todo pensaba que iba mal, una pequeña luz apareció en el fondo del túnel, era increíble, mi mejor amigo de la infancia nos acaba de salvar del aprieto que estábamos, él siempre tan tímido y resguardado, sabía en cualquier momento cuando me encontraba mal y no dudaba ni un segundo en acudir a mi casa para ayudarme.

    Le avisé con urgencia a mi madre y se puso contenta a más no dar, bajó el pequeño espejo que tenía adelante para arreglarse el pelo y emprendimos el camino hacia la casa de Max. Menos de 15 minutos ya nos encontramos a Max y Guili en la puerta de su casa con un abrazo, su hermana, estaba vestida con una remera negra escotada en forma de U dejando ver gran parte de sus pechos y un jeans azul apretadísimo marcando sus tremendas curvas y su gran cola redonda, Dios! Es perfecto ese culo!

    -Como andas Elizabeth? Hace mucho que no te veía. -Dijo Guili terminando de saludar a mi madre.

    Ver esos divinos cuerpos abrazándose bien pegados eran diosas de admirar, casi que no podías ver la diferencia entre cada una. Estábamos tan embobados mirando con Max que al terminar de abrazarse ambos nos miramos pervertidamente y sonreímos, en nuestras mentes pasaba algo perverso y lo sabíamos.

    Luego fue Guili quien nos invitó a pasar a la casa y nos enseñó todos los lugares, en el transcurso veía tan animada a mi madre cuando Guili hacía chistes que nos olvidamos de todo sufrimiento y culpa, sentir a gente tan amable y bondadosa nos hacía bien. La casa era grande, lo que más nos gustó fue la piscina y los cuartos, en estos días calurosos lo que mejor nos vendría era meternos bajo el agua.

    -Madre mía, lo fatal que sería ver a tu madre en bikini –Dijo Max, dándome una palmada en la espalda

    -Jajaja y tu hermana? Ni me quiero imaginar lo buena que estará!

    Ya se me estaba empalmando con tan solo pensarlo, ambos reímos y nos unimos a la charla que ejecutaban las chicas. El día transcurrió de lo más normal, ellas preparaban la cena mientras nosotros poníamos la mesa, charlamos muy alegremente los 4, luego miramos una película hasta que se hizo medianoche y nos fuimos cada uno a nuestros respectivos cuartos, en la habitación había 2 camas de 1 plaza, pero se me ocurrió la idea de juntarlas.

    -Son muy simpáticos… a Max lo conocía pero a Guili solo de vista en el cumple de él por lo que me acuerdo. -Acotaba ella mientras se sacaba la ropa para dormir

    -Sii, la Guili es más complicada a veces pero luego se van a entender –Le decía mientras observaba su cuerpazo en ropa interior.

    -Ay a mí ya me cayó bien Guili, no sé, tiene un sentido del humor muy particular que me agrada

    Nos acostamos sin más preámbulos y caímos rendidos por el sueño enseguida. Al día siguiente desperté sin la compañía de mi madre, se habrá levantado más temprano sin dudas. Me levanté y mi cuerpo estaba sudado, dios! El calor de esta mañana me estaba matando, salí únicamente con el short puesto a buscar a los demás, ni en el living, la cocina y los cuartos los encontraba, que raro, estaba todo muy silencioso, hasta que oí unas risas cerca de donde conducía a la piscina. Apenas llegué y los encontré a los 3 metidos en el agua, mi madre y Guili estaban en una pelea de cosquillas para ver quién era la ganadora, ambas en bikini, metiéndose manos por todo su cuerpo, lo más impresionante eran los grandes pechos de mi madre que se cubría por un pequeño top que generaba la impresión de si hacías un poco de fuerza se iban a terminar liberando y los de Guili no se quedaban atrás, eran un poquito más chiquito que los de Eli pero con buen volumen y redondez.

    En la esquina estaba Max, bobado observando esta divina pelea en su máxima plenitud, me hizo un gesto que me meta a la piscina apenas me vio, yo accedí a todo gusto, poniéndome al lado de él para ver quién era la triunfadora en este duelo tan divertido.

    -Uff esto sí que es una obra de arte –Añadió él al momento que se sobaba su entrepierna

    El muy desgraciado se estaba tocando bajo el agua mientras observaba a su hermana y a mi madre en esa lucha de cosquillas. Es que tenía razón, ver esos tremendos cuerpos pegados uno al otro daba terrible morbo, en algunos momentos llegaban a rozarse incondicionalmente los pechos lo que producía que el diminuto top de ambas estén a punto de soltarse. Sus risas salían de sus bocas, que estaban casi a pocos centímetros de distancia, en una de esas veo que Guili empieza a tener el control y mi madre no le queda otra que huir de las manos de su contrincante, empieza a nadar lejos.

    -Ahh no… de mí no vas a huir –Dice Guili, que sale tras ella nadando dejándonos a nosotros una vista espectacular de su culo cubierto por esa diminuta bikini tan ajustada que no le cubría absolutamente casi nada.

    Se me empalmó enseguida la polla, miré enseguida a Max que al parecer aumentó la velocidad al ver a su hermana con ese conjunto y me atreví a preguntar.

    -Siempre que vienen a la piscina ella usa estos tipos de bikinis?

    Mi duda era algo patética, pero la curiosidad me ganó y como a Max lo conozco desde que éramos chiquitos sabía que le podía preguntar cualquier cosa.

    -Sii, por lo que sé todos sus conjuntos de baño son así, hasta algunas veces cuando llego de la facu me la encuentro en ropa interior.

    Dios! Eso sí que debe ser grandioso, encontrarte a la más popular y buenaza del colegio, más en ropa interior en tu propia casa sería cosa de no creerlo.

    -Ahhhh!!!

    Un grito del otro lado de la piscina nos llamó la atención, al parecer Guili había conseguido su objetivo y la agarro por atrás a mi madre que quedó arrinconada en el borde de la piscina, ahora sí mamá no tenía escapatoria.

    Mi madre empezó a tratar de liberarse pero al momento en que Guili reanudó con las cosquillas, se dio cuenta que no podía hacer nada y desistió en querer escapar. Las cosquillas empezaron a disminuir y se convertían de a poco en caricias.

    Las manos de Guili recorrían la espalda y cintura de mi madre despacio. Con Max no lográbamos ver nada de lo que sucedía y entender por la ubicación que nos encontrábamos, así que a toda velocidad al unísono nadamos hasta ellas para ver que ocurría.

    Las chicas no se enteraron cuando llegamos, seguían en lo suyo, mi madre se encontraba con los ojos cerrados y la boca abierta al mismo tiempo que Guili seguía en su tarea de acariciar la bella piel de mamá. Sus manos se posaron ahora en la parte delantera tocando el abdomen mientras que sus pechos se apretaron contra la espalda de su contrincante, que al parecer dejó de serlo al momento que arrinconó a su rival consagrándose ganadora. Las tetas de ambas se apoyaban en algo provocando que sobresaliesen por los costados y parezcan todavía más grandes.

    Esto se estaba convirtiendo bastante excitante, ver a las chicas en ese estado, una casi aprovechándose de la otra. Cuando me di cuenta ya mi mano estaba acariciando mi pija por impulso propio y Max hacía lo mismo.

    Volví a mirar la escena y ahora Guili empezó a acariciar la parte de abajo de los pechos de mi madre y su pelvis hacía un movimiento de arriba y abajo contra la cola de mi madre, frotando esa parte también. Mi madre se dejaba hacer, su respiración se agitaba y dejó caer su cabeza hacía atrás apoyándola sobre el hombro de la chica. Mi madre empujó ligeramente su cuerpo hacia atrás despegándose del borde lo cual permitió que las manos de Guili lograran acariciar libremente los pechos a su completa disposición, cuando estaba por acercar sus manos a su tan preciada objetivo sonó el timbre de la casa alarmándonos a todos.

    -La pizza!!! -Exclamó mi madre, que salió de la piscina rápidamente a recibir al repartidor de la comida.

    Todos nos quedamos con cara de mala gana al ver que ocurrió eso, mi madre nos llamó enseguida para que vayamos a comer, Max y yo nos acomodamos como pudimos nuestro bañador y salimos para la cocina.

    Durante el almuerzo charlamos de todo menos de lo sucedido, era como si nada hubiera pasado. Mis ojos no pueden evitar dirigirse al escultural cuerpo de esas mujeres en aquellas diminutas prendas, por no hablar que sus pechos se mueven al reírse.

    -El día sí que está caluroso –Añade Guili

    -Ni dudarlo, que bueno que tienen piscina –Dice mamá, mirándolos a ambos

    -Durante el año ni se usaba, ahora que empezó el verano vamos a vivir arrugados –Comenta Max refiriéndose al agua, todos nos reímos

    -Jajaja que les parece si esta noche después de cenar jugamos a un juego de mesa? -Guili

    -Dale!! Está buena la idea –Acota Max mirándome como esperando que le acompañe con la respuesta

    -Sii porqué no –Dije aceptando a la propuesta

    Solo queda mi madre en decidir, se la notaba con cierta duda, como si algo saldría mal en lo que le estaban sugiriendo, respiró profundo y habló.

    -Está bien, no creo que sea tan malo el juego

    Nos alegramos y así quedó decidido para la noche, en la tarde salimos al shopping a despejarnos un poco. Yo estaba ansioso por lo que podía llegar a suceder esta noche, tenía una sensación de que algo interesante va a suceder.

    Ya de noche, estábamos terminando de cenar cuando Guili dijo:

    -Me imagino que no se olvidaron del juego no? -Al momento que sacaba de un cajón unas cartas

    -Mmm de que va el juego? -Preguntó mamá

    -Vamos a jugar al “Uno”, el que gane le tendrá que dar una apuesta al que pierda y el tiempo que dure el castigo lo decidirá el ganador si es que se requiere.

    Tras terminar de comer, nos sentamos en los sillones del living tal que nos podríamos mirar a la cara entre todos y acto seguido Guili empieza a repartir las cartas a cada uno.

    Durante el trayecto del juego nadie acotaba nada, se notaba que había cierta competencia en el ambiente, aunque sé lo competitiva que es mi madre y no le gusta casi perder. La primera ronda la termina ganando Guili, y el que termina perdiendo fui yo.

    -Te reto a decirme que es lo que más te excita de una chica -Pregunta Guili

    Me sorprendo al oír esa pregunta, miro a mi madre y a Alex y están igual que yo, empiezo a dudar en responderla pero no me niego.

    -La cola, sin dudas

    Me ruborizo un poco al confesar tal respuesta.

    -Wuau! Pues el de tu madre sí que está muy bueno –Añade Guili, mirándola a ella.

    Mamá se pone roja de inmediato y mira hacia abajo como si se encontrara en un puente sin salida.

    -Emm pasemos a la siguiente ronda, dale! -lanza ella con tal descaro por haber perdido y la acotación de su amiga

    Esta vez es Max quien reparte las cartas, el que gana la ronda soy yo y la perdedora es Guili, se han intercambiado los roles ahora, llegó la hora de mi venganza por hacerme tal pregunta.

    -Bueno, la apuesta es –Hago una mini pausa para dejarlos con la intriga

    -Y cuál es? -Pregunta nerviosa Guili

    Quería hacerle un reto que no pueda cumplirlo y que esté casi al mismo nivel que lo que me preguntó.

    -Ponte de pie y sácate el short

    Todos miramos a Guili a la expectativa de cómo iba a reaccionar, yo estaba segurísimo que no lo aceptaría pero para mi impresión se levantó del sillón y con ambas manos se lo fue bajando, de a poco fue apareciendo una tanga rosa con un moñito en la parte delantera. Se lo sacó por completo mientras levantaba una pierna, y luego la otra para quitárselo.

    La verdad es que ya estaba un poco excitado viéndola así, ella se sentó nuevamente cruzando las piernas dejando ver el contorno de las mismas lo que hacía todavía más grande sus muslos, que tremendas piernas!

    Comenzamos una ronda nueva, mi madre se coloca primera ganando y pierde Max, que queda impaciente a recibir su reto. Todos sabíamos que mi madre iba a pedir una apuesta bastante leve.

    -Pues… tu castigo será que te saques la remera y pantalón –Añade mi madre, dejándonos de piedra ante su petición

    Max parece no oponer objeción, es más, se lo ve más dispuesto que a los demás, se saca todo lo pedido por ella y se queda con un bóxer. Mutuamente las chicas se miran y dan una risita.

    En la próxima ronda la gana Guili y pierde mi madre, que es la primera vez en acariciar la derrota.

    -Quiero que… te saques todo y te quedes únicamente con las bragas –Acota Guili

    -Qu… quee?!?! -Pregunta mi madre con gran exaltación

    -Una apuesta es una apuesta – le responde ella juguetonamente.

    Con Max nos miramos sorprendidos y regresamos la vista para no perder detalle de lo que estaba por suceder. Como mi madre no tenía otro remedio más que aceptar, se levantó y empezó a sacarse la remera que llevaba puesta, dejando a la vista el sujetador, luego continuó con el jean, desabrochando sus botones, y comenzó a bajárselo hasta dejarlo en el piso, mientras tanto nadie quería apartar la vista de mi madre, podíamos ver esas piernas torneadas y su entrepierna que era cubierta por una tanguita negra. Ahora solo le quedaba por sacarse el sostén, mi madre ya estaba roja de nerviosismo, pero como ella es bastante competitiva sé que no se iba a quedar atrás, se dio la vuelta dejándonos ver su enorme y redonda cola, esa tanga ajustadísima se le metía por los cachetes dejando su culo al descubierto…

    Casi que no me había dado cuenta, y ya estaba con la pija parada otra vez.

    De pronto, mamá desabrocha su corpiño y nuevamente gira hacia nosotros sin soltar aquella prenda, permanece mirándonos unos segundos dudando si tenía que terminar su reto o no, y de repente se despoja del sujetador liberando sus pechos sin nada que los cubra. Ya las he visto varias veces pero aun así no deja de asombrarme de tal preciosidad, son tan grandes y redondas que te incita a probarlos. Miro a los chicos y se quedaron perplejos ante tal vista, pude asimilar la erección que cargaba Max.

    -Que buenos pechos que tienes Eli –Dice Guili

    -Es verdad, estoy sin palabras –Acota Max

    -Emm gracias –Añade mi madre sonrojándose cada vez más

    Volvimos a la partida, pero es casi imposible no despegar la vista ni 10 segundos sin ver esas tetas balanceándose por cada leve movimiento. Por otro lado, a Max se lo ve cada vez más ansioso por ganar.

    -Uno!! -Dice Max anunciando que solo le queda una carta en la mano

    Su tan preciada victoria acabó llegando, tirando una carta de color verde junto con un grito de entusiasmo, pero para su desgracia en el final de la ronda el perdedor fui yo.

    -Mierda! -Reclama él, al enterarse de que era a un chico al que tenía que decirle la prenda-Bueno si no queda otra… al menos para estar todos parejos, tenés que estar igual que yo

    Se refería físicamente, él se encontraba en boxers así que tenía que sacarme casi toda mi vestimenta. Me daba algo de pudor estar así, pero no me podía quejar, mi madre se encontraba exactamente igual y exhibiendo más todavía, me saqué toda la ropa dejando solamente la excepción.

    Fuimos avanzando en el juego hasta quedarnos todos completamente desnudos y a medida que pasaba el tiempo nos íbamos acostumbrando a permanecer en tal estado. De vez en cuando, Guili se levantaba a buscar alguna que otra bebida exhibiendo todo su magnífico cuerpo, la muy forra sabía que la estábamos viendo y movía su gran cola de una forma tan sexy que era alucinante, no me quiero imaginar lo que sería metérsela en ese culo. En eso, mi madre me lanzaba una mirada desafiante al ver como la observaba, estaba celosa.

    Yo mismo me preguntaba cual iban a ser los próximos retos, no quedaba en nosotros ninguna ropa que sacar, la siguiente ronda se nos hizo interminable, tirando cartas de aquí para allá, hasta que la ganó Guili poniéndose primera y en último lugar mi madre.

    -Quiero que… -Añade ella dándose golpecitos con sus dedos en la pera en forma pensativa– te frotes con tu hijo por su espalda

    Mi madre abre completamente los ojos sorprendida.

    -En serio? -Pregunta porque no asimila que Guili es capaz de cometer algún tipo de incesto o aceptarlo.

    Para mamá y yo no sería ningún tipo de problema en ejecutarlas, pero nos asombramos por esos dos hermanos que quieran ver algún tipo de incesto o no les haga ninguna molestia respecto al tema.

    -Sip –Asiente ella con la cabeza

    Mi madre sin mostrar rechazo, se levanta y empieza a frotar su cuerpo en el mío, noto sus suaves pechos clavándose en mi espalda. Luego se coloca a mi costado y sigue haciendo lo mismo lo cual mi brazo frota levemente sus tetas y abdomen. Como si no le importara las reglas de que era solamente por la espalda, se pone enfrente mío ya dejándose llevar y me da un morreo de lo más delicioso con sus tetas, por la cara, pecho y hasta incluso llega el masaje a mi pija, haciéndome sentir gran placer. Acerca sus preciosos pechos de nuevo pero esta vez mi polla queda rodeado en ellas. La suavidad y calidez de su piel es una delicia, entonces empieza a subir y bajar a la vez que su manos oprime sus redondeces haciéndome ver el cielo.

    -Listo!! -grita Guili

    Mi madre detiene la espectacular cubana que le estaba haciendo a su hijo al escuchar el límite que le impuso la ganadora de la ronda. Es verdad, el que ganaba tenía el derecho de poner un cierto tiempo al reto, mamá en menos de mostrarse cortante, está de lo más normal ante sus espectadores, parece que se cansó de mostrarse inferior a los otros. Admito que hubiera deseado que nunca llegara a su fin ese momento con mi madre.

    Una vez que todos estábamos en nuestros respectivos lugares decidimos darle continuación al juego, es inevitable no cruzar miradas y ver más de lo común. Por suerte esta vez gano yo la ronda y el que pierde es Guili.

    -El castigo para vos será… subirte encima de tu hermano y que se froten mutuamente –Digo con cierta intuición.

    Mi madre me mira como queriendo saber qué es lo que tramaba, pero en cambio Guili se levanta sin regañar y el asombrado aquí es Max que no se la puede ni creer lo que le está por suceder. Él se agarra de la estrecha cintura de ella y admira como ambas piernas de su hermana se colocan a cada lado de su cuerpo para a continuación sentir como todo el cuerpo de su divina hermana se recuesta sobre él.

    Los dos se encontraban desnudos, uno encima del otro, si nosotros no sabríamos que eran hermanos, no dudaríamos que eran una pareja de novios felices.

    -Vamos Guili, el reto era que te frotes con él –Acoto queriendo ver la acción

    Guili comienza a mover su cuerpo hacia adelante y atrás, haciendo que sus pechos quedaran a la altura de la cara de Max cada vez que hacía para adelante y cuando regresaba su cuerpo para atrás, la polla de Max llegaba acariciar el clítoris de su hermanita, provocándole algunos gemidos.

    Max ante tanto erotismo y provocación de ver los redondos y apetitosos pechos de su hermana enfrente suyo, no aguantó más que empezó a chupar esas preciosas protuberancias cada vez que le llegaban a su boca.

    -Ahhhh… mmmm… -Gemia Guili por el placer que sentía en sus tetas y concha

    La vagina de Guili sacaba flujos que empapaba la pija de Max facilitando el contacto de ambos sexos.

    Mi pene esta tieso al ver tal escena, observo a mi madre que parece que se encuentra igual de excitada que yo, me acerco a su lado y dirijo mi mano a su entrepierna notando lo mojada que está. Ella al verme a su lado, sonríe y rodea mi falo con su mano masturbándome, mientras contemplamos a los hermanos en su reto, me encanta lo que veo que decido no ponerle fin al castigo.

    Max al ver que Guili se estaba cansando, eleva ligeramente el cuerpo de ella haciendo que se separen por un instante y coloca su polla apuntando hacia arriba permitiendo que ahora todo su miembro entre en contacto con la conchita y culo de su hermanita.

    Su hermano arranca a un ligero movimiento de arriba abajo pasando todo su pene por la concha y culo de ella proporcionándoles un tremendo placer a ambos.

    Parece que están cogiendo realmente, los gemidos de ellos es lo único que se escucha en la casa, el cuerpo de mi madre se empieza a arquear por el inminente orgasmo que le está brindando mi mano. Se ve tan sexy mamá, con sus labios rojos y esos ojos maquillados a la perfección dándole un toque más de belleza, que no resisto ante su preciosidad y me arrodillo para lamerle su concha recorriendo sus labios y clítoris hasta hacerla correr, me trago todos sus jugos que ella me brinda dejándola en un trance.

    Vuelvo mi vista a los chicos, Max se encuentra agarrándole la cola a su hermana y dándole suaves palmadas mientras sus sexos se frotan mutuamente hasta que Guili da un grito de placer y se corre. Max aumenta la velocidad de sus movimientos que da a entender que está a nada de llegar al clímax, lo cual lo logra soltando todo su semen en la perfecta cola de su hermanita.

    El único que no se había corrido era yo, mi madre estaba sumisa recobrando el aliento, podía acabarle en donde quisiera, pero no me decidía.

    Opté por arrodillarme en el sofá dejando mi pija a la altura de su cara, le apunté mi polla a su boca. Sin decir nada, ella abrió apenas los labios y sacó la lengua para lamerme la pija, cuando sentí que el orgasmo era inminente, me acomodé bien y coloqué la punta de la pija apuntando a su hermosa cara, me hice la paja rápidamente.

    -Ahhh maaa… te voy a llenar de leche… ahhhh… abrí bien la boca…

    Los primeros y más abundantes chorros cayeron en su mejilla, moví un poco la pija y cayeron en sus labios y parte adentro de su boca. Respiré profundo ante tanta corrida.

    Volví a sentarme, todos estaban recobrando el aliento después del tan inesperado juego. Pasaron unos segundos y Guili se levanta de repente de donde estaba con toda su cola y entrepierna de semen, camina hasta donde está mamá y saca la lengua pasándosela por toda la cara recolectando mi reciente corrida. Cuando ya no tiene más semen que limpiar, con mi corrida ya en la boca se acerca a los labios de mi madre y le da un beso, la cual no la rechaza sino que todo al contrario, sus lenguas empiezan a entrelazarse saboreando mi semen.

    La escena lésbica que protagonizaban mi madre y Guili era de los más excitante, estando ahí sentadas besándose lentamente como si disfrutaban los labios de la otra, con tan solo verlo estaba teniendo una erección otra vez, luego Guili se separa un momento de mamá y dice.

    -Mañana quieren jugar otro juego? -Pregunta, poniendo una carita de nenita juguetona

    Continuará…

  • Venancio el viejo tendero (Parte 3)

    Venancio el viejo tendero (Parte 3)

    Los siguientes días seguimos coincidiendo el viejo tendero y yo, en el bar en el que solíamos parar. Y como ya era costumbre, cada vez que coincidíamos en los aseos, el viejo tendero, me metía mano todo lo que podía.

    Antes de entrar en el water, había una pileta para lavarse, luego había un urinario, y al fondo estaba el water. El sitio no era muy espacioso, y al pasar hacia el water, era muy fácil rozar al que estaba lavándose, o meando en el urinario. Pues cada vez que yo iba a mear, era casi seguro que me encontrara con el viejo Venancio, y por supuesto él siempre se aprovechaba; cada vez era más descarado, hasta llegó a bajarme los pantalones, y además de sobarme el culo, llegó a meterme un dedo en mi hoyito. La verdad es que aquello me gustaba, pero me cabreaba y me ponía nervioso que cualquiera que entrara nos pillara en aquella situación.

    No te preocupes, me solía decir el viejo tendero, si alguien quiere entrar, cuando abra la puerta, no va poder, ya que esta tropezará con migo, y antes de que pueda entrar, ya nos abremos acomodado. Venancio, tenía razón en aquello, pero yo seguía poniéndome nervioso cada vez que nos encontrábamos en los aseos. Y como si aquello fuera una premonición, el viernes por la noche; ese día estaba yo solo en el bar, y en un estado un poco eufórico, ya que había bebido bastante; al ir al aseo a mear, como casi siempre sucedía, al poco, entró Venancio, y como cada vez, empezó a meterme mano. No tardó en ponerme cachondo, hasta que consiguió bajarme los pantalones y slip, y arrimandose a mi espalda, sin dejar que saliera del urinario, empezó a sobarme el culo, para luego agarrarme la polla y empezar un suave meneo, mientras con la boca me mordía la nuca, me susurraba lo bueno que estaba, y que quería follarme allí mismo.

    En aquel momento perdí la noción de donde estaba además de la razón. Echando la mano a su paquete, le saqué la polla, empezando a menearsela. Nos pusimos tan cachondos, que no fuimos capaces de parar. Me giró hacia él, y poniendo sus manos sobre mis hombros, me empujaba para que yo me agachara, y le chupara la polla.

    Anda se bueno, y abre la boca y hazme una mamada, que estoy que reviento. Justo cuando estaba tragando aquella verga, se abrió la puerta, y aunque esta no pudo abrirse de todo, el que quería entrar, pudo ver perfectamente en que situación nos encontrábamos el viejo tendero y yo.

    El que quería entrar, y nos había pillado en aquella situación, no era otro que el camarero del bar.

    ¡Joder! Exclamó esté, pues si que lo pasáis bien, ya veo como os lo montaís. Dejarme pasar a mear, que estoy que reviento.

    Mientras nos componíamos, dejamos que abriera la puerta y pasara. Yo me estaba incorporando a la vez que con una mano, me subía el slip y pantalón, cuando pasaba el camarero a mi costado. Joder con el ciego, no sabía que te gustaban estas cosas, y que culito tienes cabrón, decía a la vez que me acariciaba con su mano el culo; me tienes que dejarlo probar.

    No te pases, Marcos, le soltó, Venancio, el viejo tendero. Este culito ya tiene dueño, y quien lo deje bien satisfecho.

    ¡Joder! Os pillo en plena función, y sois tan cabrones de dejarme sin poder participar de la fiesta. Anda no ser malos, y si esperáis un momento, termino de cerrar el bar, y me uno a la fiesta.

    Sin dar tiempo a que habláramos nada más, el camarero salió como si fuese un rayo, mientras cerraba la puerta del bar, y apagaba las luces, Venancio, me iba diciendo que estuviera tranquilo que no pasaba nada, y me decía que, Marcos, también le gustaba follar con tíos.

    ¿Tú no sabías que a, Marcos, también le va esto?

    Pues la verdad es que no tenía ni idea, le contesté.

    Pues estate tranquilo que él no va decir nada. Anda deja de abrocharte el pantalón, y vamos a seguir con lo que estábamos haciendo.

    No sé, le contesté, esto me ha puesto muy nervioso, le decía, mientras el viejo tendero, me sujetaba las manos, llevandolas hacia sus hombros, de esa manera se arrimó más a mí, mientras con su boca me empezaba a dar mordiscos suaves por el cuello. Aquello me hizo extremecer de placer, y la polla volvía a ponerse dura.

    Bajó sus manos hacia mi cintura, empezando a volver a desabrocharme el pantalón. Iba muy despacito, no quería que yo me volviese a asustar. Dejó que fuese cayendo el pantalón poco a poco, mientras metía sus manos por dentro de mi slip, a la vez que me lo iba bajando.

    Así nos volvió a encontrar el camarero. Nada más abrir la puerta, Venancio me apretó más a él, para que yo no me asustara.

    El camarero quedó parado junto al marco de la puerta, contemplando lo que Venancio me iba haciendo; Me di cuenta que el viejo tendero había levantado una mano, haciendo una seña a este. Poco a poco me iba haciendo agachar, hasta que me puso a la altura de su polla. Anda abre esa boquita, y sigue con la mamada que me estabas haciendo.

    Sujetado con mis manos en la cintura de Venancio,

    Abrí la boca y volví a tragar aquella maravilla de verga.

    ¡Así, así, que boquita más rica tienes! ¡oooh, princesita, como me gusta!

    Fue entonces cuando noté las manos del camarero que me acariciaban el culo. Poco a poco fue acariciándome por la espalda y pecho, hasta que llevó la camiseta que tenía puesta, hasta mis hombros. Luego llevó sus manos a mis tetillas, acariciándolas y pellizcando ligeramente los pezones, ¡Joder! Las tienes bien duras, debes estar caliente a tope, ciego, soltó el camarero. Luego fue bajando por mi vientre, hasta llegar a mi polla, acariciarla y agarrar los huevos. Con una de sus manos, terminó de bajarme el slip y pantalón, me hizo levantar una pierna y me sacó el pantalón y slip, luego hizo lo mismo con la otra pierna, hasta que terminó de sacarme el pantalón y slip. Lo apartó a un costado con una de sus manos, sin dejarme de acariciar con la otra la polla y huevos. Ahora mientras yo seguía chupando la polla del viejo tendero, Marcos el camarero, me hizo abrir un poco las piernas, acariciandome con la mano que tenía libre, el culo, a la vez que con un dedo me exploraba el ano. Se coloco mejor, y soltando la polla, me sujetó las piernas, haciendo que abriera más el culo, hasta que noté como una lengua recorria todo mi ano y perineo. Di un respingo y abriendo la boca di un suspiro de placer que fue ahogado por la polla del viejo tendero al meterla hasta la campanilla.

    Después de un buen rato chupando la polla del viejo tendero, y ser acariciado y lamido el ano por Marcos el camarero, Venancio me pidió que parara, y sacándome la camiseta que tenía enrrollada en el cuello, me hizo poner de pie. Me dio la vuelta, y una vez me sacó la camiseta dejándola caer al suelo junto al pantalón y slip, hizo que apollara las manos sobre la pared, agarrandome la cintura, y tirando por ella para que estuviera un poco inclinado.

    Vamos ver lo bien que te ha lubricado ese culito, Marcos. Llevó uno de sus dedos a mi ano, y empezó a meterlo dentro, ¡ay! Grité al notar entrar el dedo. Será mejor que lubriquemos un poco más este culito, dijo el viejo; ¿no tienes nada para lubricar, Marcos? Como no sea un poco de mantequilla que uso para los sándwiches, contestó el camarero. Eso nos puede valer le respondió el viejo, Venancio.

    En unos segundos ya estaba de nuevo el camarero, y en sus manos traía un poco de mantequilla. Deja que se lo unte yo. Y mientras Marcos el camarero me untaba el ano e introducía con sus dedos la misma en mi hoyito, el viejo me daba mordiscos en la nuca y hombros. Mira como me tienes, me decía Venancio, el viejo tendero, llevando una de mis manos a su polla; ya veras como vas gozar de ella esta noche, princesita.

    Una vez terminó, Marcos, el camarero de untarme la mantequilla, el viejo, volvió a sujetar de la cintura, tirando de ella para que me inclinara un poco. Puso la punta de su polla en la entrada de mi ano, y dando una estocada me introdujo su polla hasta el fondo. Dí un suspiro, a la vez que me erguía un poco. El viejo me sujetó fuertemente con sus manos sobre mi cintura, volviendo a clavarme la polla en lo más hondo de mis entrañas; esta vez hasta me hizo poner de puntillas; ve despacio, le pedí.

    ¡Así, así! Ya te tengo, princesa, ahora eres toda mía. ¡Goza mi amorcito!

    Agarrado a mi cintura, tiró por mí; ven, vamos para aquí, me decía mientras tiraba por mi cintura, y me tenía clavada la polla en lo más hondo de mí culo.

    Se colocó delante de la puerta, quedando apoyada su espalda sobre ella, así yo quedaba mirando al frente de aquel pequeño pasillo. Delante de mí, se encontraba Marcos, el camarero. Se acercó hacia mí, dejando que con mis manos me sujetará sobre él. El muy cabrón, tenía el pantalón bajado hasta los tobillos, y la polla la tenía tiesa a más no poder; se notaba que el cabrón se había estado haciendo una paja, viendo como el viejo me clavaba la polla en el culo. Agarrado con una mano en su cintura, con la otra mano agarré la polla del camarero, llevándola a mi boca y empezar por lamer la punta de la misma, biendo que ya la tenía toda de precumen. Con cada envestida que me daba el viejo, se iba metiendo un poco más la polla de Marcos en mi boca, ¡ooohhhh! Que gusto, decía el camarero, sujetándome con sus manos la cabeza, y haciendo que tragara más su polla, mientras el viejo me estaba enculando.

    Quiero que me dejes probar ese culito, me decía, Marcos, mientras me seguía follando por la boca, y el viejo tendero me seguía dando por el culo.

    Ya llevábamos un buen rato follando; más bien siendo yo follado por la boca y culo, cuando, Venancio, el viejo tendero, empezó a darme unas mayores envestidas, y dando unos suaves alaridos, empezó a descargar su semen dentro de mi culito, ¡oooohhhh! Me corro princesa, ya me corro, ¡oooohhhh!

    El viejo tendero pegado a mi espalda y sin terminar de sacar su polla de mi culo, me besaba la espalda y acariciaba con sus manos mis huevos, polla y tetillas.

    Eres mi princesa, me decía el viejo tendero. Me fue poniendo de pie, mientras su polla iba saliendo de mi culo, a la vez que notaba como me iba escurriendo parte de su semen. Una vez me tuvo de pie, me dio la vuelta y sujetando con sus manos mi cara, me besaba y mordía los labios.

    Ahora si quieres puedes dejar que Marcos, te la meta.

    Estoy que no me tengo de pie, las piernas se me doblan, no se si daré aguantado, le contesté.

    Espera, dijo Marcos, y al momento apareció con una silla, se sentó sobre ella, y tirando por mí, me fue sentando sobre su polla. Una vez me tenía bien ensartado, empezó a mover su cintura. Pero de aquella manera no estábamos cómodos, así que me hizo levantar, me giró hacia él, y me hizo subir a horcajadas sobre él.

    Ahora que sí me tenía bien ensartado sobre su polla, me hizo colocar las manos sobre sus hombros y de esa manera que cabalgara sobre su polla.

    Con la boca, el camarero, mordía mis tetillas, y clavando sus dedos en mi culo, me ayudaba a subir.

    Al poco rato, Marcos se erguía y sujetándome por las piernas, me apoyó la espalda a la pared, y dando fuertes envestidas y grandes alaridos, empezó a correrse dentro mía, ¡aaaaahhhhh!, cabrón que bueno estás, ¡aaaahhhhh!, dios, que culo tienes, me vas dejar los huevos secos.

    Una vez descargó todo su semen en lo más profundo de mis entrañas, me fue dejando bajar las piernas, para quedar de pie frente a él. Con su mano agarró mi pequeña polla, y meneándomela, hizo que me corriera. Esto tenemos que volver a repetirlo, ciego. Lo hemos pasado de maravilla, y tienes un culito divino para follarlo.

    Me ayudaron a vestir, y una vez estuvo todo en orden y nosotros compuestos, Marcos el camarero nos invitó a tomar unas copas, de esa manera charlábamos un poco, y nos poníamos de acuerdo en repetir aquello. Y no tardó mucho en repetirse, ya que al día siguiente fue cuando volvimos a repetir. Pero eso sería entre los 3, ya que antes de subir a casa, Venancio, el viejo tendero, me volvió a dar por el culo.

    Después de haber quedado para el día siguiente y haber terminado de beber las copas, salimos los 3 del bar, encaminandonos para ir cada uno a su casa.

    Los 3 íbamos caminando juntos, ya que llevábamos la misma dirección. Al llegar a la altura de la tienda casa de, Venancio, nos paramos y el viejo tendero nos invitava a tomar la última copa en su casa. No dijo Marcos el camarero, yo llevo prisa, mañana tengo que madrugar y hoy voy cansado. Yo dije que ya había bebido bastante, y estaba algo borracho.

    Como queráis, dijo el viejo Venancio, pero entonces deja que te acompañe hasta tu casa. Bueno le contesté; yo os dejo, dijo Marcos, mañana nos vemos.

    El viejo y yo, seguimos caminando hasta llegar al portal de mi casa. Al llegar, abrí la puerta, y el viejo Venancio, sujetándome por el brazo, me dijo, espera, vamos fumar un cigarrillo antes de que subas para casa.

    Bueno le contesté, mientras él sacaba el tabaco y me colocaba un cigarrillo en la boca.

    Medió fuego con su mechero, y luego de guardar el tabaco y mechero en el bolsillo, agarró mi mano llevándola a su paquete y restregar mi mano por todo su bulto; ¿mira como me tienes, no te apetece repetir?; tengo ganas de volver a follar este culito, me decía, sobándome con su mano el culo.

    Estoy cansado y medio borracho, mejor que lo dejemos para mañana, le decía yo. Pero el viejo tendero, no paraba de sobarme el culo y agarrarme la polla. Nos van ver, le decía, pero el viejo Venancio, no paraba. Ya me estaba desabrochando el pantalón, y tenía una mano dentro, con la que me acariciaba los huevos y polla. Anda, se bueno y deja que te vuelva a follar.

    Estás bien salido hoy, joder para que nos van ver, le decía. Me empujó hacia dentro del portal, cerró la puerta, y seguía con su cometido, que no era otra cosa que intentar bajarme los pantalones y meterme mano hasta conseguir ponerme tan cachondo, que dejara de resistirme.

    Ya había conseguido bajarme parte de los pantalones y slip, cuando le dije que parara, que le hacía una paja, que allí era peligroso y nos podían encontrar en plena función.

    Dejó que le sacara la polla, la cual estaba bien tiesa, la hija de puta, eso que hacía poco que me había llenado el culo de semen.

    Si quieres vamos a mi casa y te follo en la cama; hoy me he tomado una viagra enterita, y ando más salido que cuando tenía 15 años. Te juro que hoy te estaré follando toda la noche, me decía el viejo Venancio; pero el muy cabrón, no paraba de meterme mano e intentar bajarme por completo los pantalones y slip, los cuales ya los tenía a la altura de las rodillas. En una de las ocasiones logró darme la vuelta, y pegándome a la pared, arrimó su polla a mi culo, y cuando yo intenté agacharme para sujetarme el pantalón y slip, y no se me cayeran a los tobillos, antes de que pudiera subirlos, ya me había clavado su polla en lo más hondo de mi culo.

    Di un suspiro de placer, mientras Venancio, me tenía bien sujetado, ¡así mi amor, así, deja que te folle! Y sin perder el ritmo, empezó a culearme.

    Metía y sacaba su polla de mi culo a un ritmo endiablado; parecía que estaba poseido; y después de un buen rato en el que me estuvo culeando, empezó a gemir, ¡oooohhhh! Que gusto, ¡oooohhhh! Como me gusta, princesa, ¡ya, ya, ya me corro!

    Mordió mi nuca, y poco a poco fue parando de dar envestidas.

    Cuando sacó la polla de mi culo, aún la tenía tiesa y bien dura; mira como la sigo teniendo, princesa, me dijo el viejo Venancio; ¿porque no vienes a dormir hoy con migo?

    No, si voy me vas reventar, y además estoy cansado y sigo medio borracho. Bueno, contestó el viejo Venancio, pero sin dejarme subir los pantalones y slip, agarró mi polla y empezando a menearla, la metió en su boca, luego metió un dedo en mi culo, y hasta que me corrí en su boca, no me soltó.

    Una vez me subí los pantalones y slip, y estuvimos listos, me dio una palmadita en el culo, diciendo, bueno pues hasta mañana princesa. Mañana lo pasaremos de maravilla, ya verás.

    Me fui hasta el ascensor, y me despedí de Venancio, hasta mañana, le dije.

    Nada más entrar en mi casa, me fui a la cama. Ese día iba dormir como nunca, el culo bien follado y abierto, y repletito de semen.