Autor: admin

  • Un nuevo comienzo

    Un nuevo comienzo

    Hola les quiero seguir agradeciendo a todos los que me leen, aunque sé que mis relatos no son perfectos pero como ya lo dije antes son una terapia para mí, pero bueno hoy les contaré lo que sucedió después de esa noche tan extraña y tan intensa.

    Pasaron varios días en los que yo no salía de mi casa por miedo a que alguien me dijera que ya sabía mi secreto así que no asomaba ni la cabeza a la calle pero una mañana al salir de mi habitación encontré a mi mamá llorando y al preguntarle que tenía solo dijo, dime que no es cierto a lo que pregunté de que hablaba a lo que respondió lo que nunca hubiera querido ir, que te encontraron desnudo en la cama con el maestro.

    De inmediato sentí como un balde de agua helada por todo mi cuerpo, sentí mucha vergüenza y solo agaché la mirada mientras salieron lágrimas de mis ojos, ella entendió de inmediato gritándome ¡¡porque porque!! varias veces casi se me iba a los golpes mientras yo estuve a punto de decirle que yo me convertí en lo que era por culpa de aquel hombre que me forzó para pagar aquella deuda que ella tenía con el pero no pude.

    En ese momento ella me corrió de la casa mientras decía que no quería volver a verme, yo no respondí nada solo me fui a mi habitación llorando por un largo rato hasta que me decidí a hacer mi maleta, con cada prenda que guardaba me preguntaba a donde iría pues ya sabía que la vida en la ciudad era muy difícil, pasé toda la noche sin dormir pensando a donde ir ya que aunque me quedara en el mismo pueblo siempre seria señalado.

    Antes del amanecer me levanté para escribirle una carta de despedida a mi mamá donde le pedí perdón por no ser lo que ella esperaba y le dejé casi todo el dinero que tenía para luego salir a tomar el primer autobús que pasaba, por el camino a la parada del autobús escuché a unas señoras decir que habían corrido a golpes al profesor lo cual me dio mucho miedo, llegué a la parada del autobús para esperar solo unos minutos antes de que llegara.

    Al subir me di cuenta que casi iba vacío así que me senté en los asientos de en medio, el autobús arrancó y no pude evitar llorar, al llegar al pueblo siguiente mi sorpresa fue muy grande al ver que se subía aquel hombre desconocido que semanas antes me había tocado hasta venirme, de inmediato me reconoció sentándose a mi lado me saludó de nuevo fue muy amable haciéndome conversación pero yo contestaba con reserva.

    Pero el camino era largo haciéndome bajar poco a poco la guardia, en un momento me preguntó si iba por mas mercancía a lo que le respondí que no que iba a buscar trabajo, a lo que preguntó si ya sabía a dónde iba a trabajar pero obviamente no y pues así siguió todo el camino hasta que me dijo que él tenía un amigo que me podía dar un trabajo muy especial en el que además de dinero no me iba a faltar techo y comida.

    De inmediato captó mi interés sin perder tiempo le pedí que me contara mas pero me dijo que no me podía dar más información pero que él me podía llevar a cambio de algo, ¿a cambio de qué? Se quedó un rato en silencio hasta que contestó en voz muy baja, que me acompañes a un hotel un rato después te llevo con mi amigo, me quedé en silencio pensando en qué hacer con muchas dudas sabía que todo podía ser un engaño.

    Solo para no dejar pasar la oportunidad tontamente pregunté ¿a un hotel a qué? Aunque obviamente sabía que no era para dormir, el con una sonrisa me miró diciendo no te hagas yo sé que a ti te encanta la verga, se te nota a simple vista y me quedé con muchas ganas de que esa boquita me sacara la leche, su reacción me dejó helado ¿A dónde se había ido aquel hombre amable? Me quedé en silencio por un buen rato.

    Pero él lo rompió diciéndome que ya casi se bajaba, que decidiera pronto pero seguí en silencio, no podía tomar una decisión teniendo mil dudas en mi cabeza pero al ver que él se levantó y aun sin tener claro que hacer me levanté tras de él, al bajar del autobús mi reacción fue de sorpresa al darme cuenta que estábamos frente a un hotel no muy grande ni elegante pero con lo necesario para lo que él pretendía.

    Siguió caminando mientras yo lo veía alejarse aun con muchas dudas, respiré profundamente para luego seguirlo sin convencerme de lo que iba hacer, pidió una habitación mientras yo lo veía de lejos hasta que me dijo vamos, lo seguí con la mirada al piso no quería ver nada ni a nadie que me hiciera arrepentirme, al llegar a la habitación había solo una cama con un buró al lado y una ventana cubierta con cortinas rosas.

    Al cerrar la puerta se lanzó sobre mi cuello parándose tras de mí, yo sentía más miedo que excitación pero lo dejé seguir mientras sus manos poco a poco entraron bajo mi playera, subieron por mi abdomen hasta mi pecho pero al llegar ahí su reacción me sorprendió, sacó sus manos y se alejó de mí, yo con la sorpresa solo me giré para quedar frente a él, lo miré a los ojos que eran de asombro pero de inmediato se me acercó.

    Con desesperación me quitó la chamarra después la playera para luego quedarse asombrado de nuevo, que rico tienes tetitas de putita, me sentí avergonzado pero sin darme tiempo de reaccionar se lanzó sobre ellos con su boca, los succionaba luego los lamia sin parar mientras que sin darme cuenta se desabrochó el pantalón dejándolo caer, se alejó de mí y fue cuando pude ver su pene semi erecto era algo grande pero nada descomunal.

    Me tomó de la nuca con ambas manos para forzarme a arrodillarme frente a él, poco a poco lo lamí desde la punta para poco a poco meterlo a mi boca, despacio hasta tenerlo por completo, para luego empezar a meter y sacar con rapidez queriendo que todo terminara, después de unos minutos ya estaba como un tubo caliente, me detuvo para luego tomar un condón de su bolsillo del pantalón que aún tenía en los tobillos.

    Lo sacó del empaque para luego ponérselo con mucha destreza, me tomó de la mano para luego levantarme y empujarme a la cama, se acercó para quitarme los zapatos luego el pantalón con desesperación, por último los calcetines diciéndome ponte en cuatro perrita, así lo hice mientras él se desnudaba por completo, ya estando en la posición que me pidió me empujó un poco para adelante para darle espacio.

    De inmediato se acomodó tras de mi sin perder tiempo acomodó su pene en mi ano para luego empujar con fuerza, poco a poco fue entrando mientras sentía un mínimo dolor ya que su pene era algo grueso, al entrar por completo se quedó quieto unos segundos para luego empezar a sacar y meter despacio, sin esperarlo me dio una nalgada en cada lado lo cual me hizo quejarme pero él siguió moviéndose cada vez más rápido.

    Mis brazos poco a poco se cansaron haciendo que me cayera de cara al colchón pero él me pidió darle las manos lo cual no entendía pero de reojo vi que me daba las suyas así que hice lo que pidió, me tomó de las muñecas para luego jalarme levantando mi cara del colchón mientras usaba esa acción para tomar el control, para sacarlo estiraba sus manos mientras que para meterlo jalaba con fuerza lo cual hacia que me dolieran los hombros.

    Cuando comenzó con sus movimientos más intensos supe que estaba por terminar pero con el condón no me di cuenta en qué momento fue, pero después de unas fuertes embestidas más me soltó mientras yo me deje caer en la cama haciendo que su pene saliera, esta vez no sentí nada pero lo único que me preocupaba era que el cumpliera su palabra y me llevara a ver a ese amigo del que me habló tanto.

    Sin darme cuenta él se fue a la ducha mientras yo me sentía muy cansado, sin poder evitarlo me quedé dormido no sé por cuánto tiempo pero al despertar el ya no estaba, lo único que había a mi lado era una nota junto con una tarjeta la nota decía. Perdón por no esperarte pero ya se me hacía tarde, te dejo la tarjeta de mi amigo en cuanto llegues se la muestras y estoy casi seguro que el trabajo es tuyo espero volverte a ver un día para disfrutar ese culito de nuevo adiós.

    Yo me quedé desolado pensando en que me había visto la cara, sentía ganas de llorar pero eso no iba a solucionar nada así que me di una ducha lo más rápido que pude para luego irme ni me acordé de entregar la llave pero tampoco la tomé de la habitación, ya en la calle sin saber que hacer solo caminé por un buen rato hasta que tomé la tarjeta que me dio y tras unos minutos de observarla me decidí a tomar un taxi.

    Le hice la parada a uno para subirme de inmediato, le mostré la tarjeta pidiéndole que me llevara ahí, la ventaja que tenía era que esta ciudad estaba muy cerca de mi pueblo pero si me quedaba sin dinero no tendría como regresar, el taxi siguió hasta que después de casi media hora llegamos a una colonia donde las casas eran muy grandes a simple vista y el taxista me dijo ya llegamos mientras yo miraba que los datos fueran los de la tarjeta

    Así fue pero el pagar el taxi me cobró más de lo que esperaba dejándome casi sin nada, imploraba para quedarme con el trabajo toqué el timbre pero tardaron mucho en abrir tanto que pensé que no había nadie, ya cuando estaba a punto de irme abrió la puerta un hombre mayor como de 65 años pero vestido como jardinero de telenovela, que se le ofrece preguntó amablemente vengo por lo del trabajo contesté.

    Me dijo que esperara que iba a llamar a otra persona, sin darme tiempo de hablar se fue dejándome en la puerta un largo rato más, cuando por fin salió alguien era una señora como de 53 años con una cara muy seria y me volvió a preguntar que se me ofrecía le dije que iba por el trabajo pero ella me preguntó que cual trabajo entonces le di la tarjeta diciéndole que alguien me la dio que para que fuera a ver un trabajo ahí.

    Permítame un momento dijo sin dejarme decir nada como el otro señor alejándose con la tarjeta en mano, de nuevo estuve esperando un largo rato hasta que volvió la misma señora pidiéndome que pasara y la siguiera, así lo hice pasamos junto a un jardín muy bien cuidado hasta entrar a una mansión como de película, sin darme tiempo de observar nada me llevó hasta una oficina o despacho donde ya esperaba un señor.

    Tenía como 65 años muy bien arreglado aunque nada elegante pero la sorpresa fue verlo en silla de ruedas, lo saludé solo diciendo buenas tardes pero él me interrumpió para preguntarme quien me dio su tarjeta pero ni siquiera recordaba en ese momento si me dijo su nombre aquel desconocido pero como no supe decirle el nombre me pidió que se lo describiera, traté de ser lo más cercano posible a lo cual él respondió diciendo que ya sabía de quien se trataba.

    Le pidió a la señora que me recibió que nos dejara solos lo cual hizo de inmediato para luego preguntarme si el desconocido me dijo de que se trataba el trabajo pero no me dijo nada, muy bien contestó diciéndome que por el momento solo me podía decir que para hacerme saber cuál era el trabajo yo tenía que firmar un contrato donde yo me comprometía a no decir nada de lo que se hablara ahí aunque me quedara o no con el trabajo.

    ¿Está claro? Si señor contesté apresuradamente ven mañana a las 9 de la mañana dijo pero yo le dije que la persona que me dio su tarjeta me dijo que le explicara que no tenía a donde quedarme a lo que respondió que por esa noche me iba a quedar en un cuarto de servicio pero que si me quedaba con el trabajo me iba a quedar en una habitación junto a la suya, le di las gracias mientras el tocaba una campanilla para llamar a la señora.

    Unos instantes después llegó la señora preguntándole que se le ofrecía a lo que él respondió, llévelo a instalarse en una habitación de servicio luego sírvale algo de comer, ella obedeció de inmediato pidiéndome que la siguiera pero antes de salir le di las gracias a aquel hombre, yo me sentía muy contento y en ese momento no me preocupaba de que era el trabajo solo quería comer para luego descansar.

    Primero me llevó al que sería mi cuarto por esa noche, al entrar me sorprendió ver que era más bonito de lo que imaginaba, era más grande que el de mi propia casa con una cama matrimonial muy cómoda, un ropero y hasta un televisor, solo dejé mis cosas para luego acompañar a aquella mujer a la cocina, le ordenó a otra más joven que me sirviera de cenar ya que por la hora ya no era comida pero para mí fueron los tres alimentos del día.

    Comí como si llevara una semana sin hacerlo, después al terminar quise lavar los trastes que ocupé pero la señora mayor me dijo que no era necesario que mejor me fuera a descansar porque el día siguiente iba a ser muy largo para mí, la obedecí pero la verdad no podía dormir tratando de imaginar en lo que tenía que hacer si me quedaba con el trabajo, pensaba que tal vez tenía que cuidar aquel hombre cambiarle el pañal o darle sus medicinas.

    Pero lo que se me hacía raro era aquel contrato que tenía que firmar para no decir nada, pensaba que tal vez a él le daba vergüenza que supieran que usaba pañal en fin un montón de cosas locas alejadas de la realidad, sin darme cuenta el sueño me venció hasta la mañana siguiente que desperté por el ruido que hacían los empleados que se acababan de levantar, yo hice lo mismo ya que no sabía si me iban a llamar para algo.

    Cuando salí era como si no existiera todos estaban en lo suyo, fue hasta que aquella señora la mayor me dijo que podía seguir durmiendo otro rato pero le dije que así estaba bien, me dijo que podía ir al jardín si quería y que a las 10 me tenía que presentar en el despacho con el señor, así lo hice estuve como dos horas viendo aquel jardín lleno de flores hasta que me di cuenta de que ya casi era la hora indicada.

    Apenas iba entrando cuando la señora me dijo que ya me estaba esperando el señor, a lo que le respondí que aún no era la hora pero ella me dijo que me fuera acostumbrando, que así era el que decía una hora pero que al final el decidía en qué momento se hacían las cosas, sin decir nada me fui casi corriendo al despacho, toqué la puerta y escuché la voz del señor decir adelante así que entré pero él no estaba solo.

    Con él estaba otro hombre como de 45 años, de aproximadamente 1.75 de estatura, delgado, moreno claro, vestido elegantemente con un traje negro y corbata, el señor me presentó con el diciéndome que era su abogado que llevaba los contratos que tenía que firmar, lo saludé para después atender la indicación del señor de que me sentara, sin perder tiempo el abogado me empezó a hablar de lo que decía ese contrato mientras me lo daba para que lo leyera.

    Básicamente decía que mientras el señor estuviera vivo yo tenía prohibido hablar de lo que ahí se trataría aun sin firmar el otro contrato que era el del trabajo y que estando firmado igual tenía prohibido hablar de lo que se dijera o se hiciera en esa casa y mucho menos de lo que tuviera que ver con el trabajo que yo haría en esa casa, cuando terminó de explicarme me preguntó si tenía dudas a lo que respondí que no.

    Entonces me dio un bolígrafo para que firmara lo cual hice sin pensarlo, después me pidió mi identificación para ver mis datos aunque nunca supe si esos contratos eran legales ya que ninguno tenía mi nombre pero yo los respeté al pie de la letra, ya firmado me empezó a hablar del trabajo que era lo que en realdad me importaba, al principio le dio muchas vueltas como tratando de decírmelo sin asustarme o algo así.

    Pero cuando por fin se decidió fue directo al punto diciendo que básicamente el trabajo era de su amante, la verdad pensé que había oído mal así que le pregunté que a qué se refería a lo que respondió mira trataré de ser claro, si tu aceptas este empleo tu función será vestirte de nenita y complacerme sexualmente, pero yo no lograba entender eso de vestirme de nenita así que le pregunté sobre eso que era muy raro para mí.

    A lo que respondió para que me entiendas tú te tienes que vestir de mujer, maquillarte como mujer, en fin actuar como mujer y estar atento para cuando yo te llame a mi habitación, la verdad no sabía si lo que había escuchado era una broma o algo así pero no me quedé con la duda y se lo pregunté, ¿es una broma? Pero él en un tono muy serio me contestó que a él no le gustaban las bromas, que yo era libre de firmar o no.

    Su abogado me dio el otro contrato diciéndome que lo leyera con calma, que lo que no entendiera se los preguntara, en concreto el contrato decía lo que él ya me había dicho pero también decía que yo no podía tener relaciones con nadie más a menos de que él me dijera con quien o me diera permiso para hacerlo con quien yo eligiera, así que pedí que me explicara eso a lo que respondió que a veces iban amigos suyos y que si el me lo pedía me tenía que acostar con ellos.

    Seguí leyendo pero ya lo último era que siempre debía usar ropa de mujer además de que cuando estuviera con el yo no debía hablar para nada, pero lo que me dejó con la boca abierta fue el sueldo, era más de lo que yo pudiera haber imaginado aparte de que tendría todas las comodidades que quisiera, ya la única duda que tenía era si firmar o no pero entre los dos me empezaron a presionar para que lo hiciera así que sin pensar en las dimensiones que iba a tomar esto lo hice.

    Pero aun estando ya firmado hubo otro inconveniente que fue que el señor me dijo que me tenía que hacer unos exámenes de sangre para ver que todo estuviera bien, pero que si algo salía mal el contrato se anulaba, tomó su campana para llamar a la señora y decirle que le dijera al chofer que me llevara al laboratorio que él ya sabía, ella me pidió que la acompañara a buscar al chofer le dio la orden que cumplió de inmediato.

    Fue hasta que estaba en el coche que empecé a preguntarme ¿Qué hice? Ya me estaba arrepintiendo pero ya lo único que me podía salvar era salir mal en los exámenes pero obviamente tampoco quería eso, llegamos al laboratorio y el chofer entró conmigo dirigiéndose de inmediato a la recepción, no escuché que le dijo pero de inmediato me pasaron a tomarme las muestras, cuando salí el chofer les dijo que era urgente a lo que le respondió que fuera por ellos al día siguiente.

    La verdad me sorprendió ya que tardan más tiempo en entregarlos, nos fuimos a la casa pero ese día ya no hice nada más que pensar en lo que había hecho, pero más en lo que tenía que hacer, esa noche casi no dormí así que me levanté algo tarde, al salir del cuarto la señora me dijo que fuera rápido al despacho que ya me estaba esperando el señor, así lo hice pero él estaba con alguien que a simple vista parecía mujer pero no lo era.

    El señor me dijo que salí bien en los exámenes que fuera con ella a comprar lo que necesitaba, la verdad no me esperaba nada de eso pero obedecí, nos fuimos en un taxi que ya nos esperaba en la calle, todo el camino ella fue haciéndole bromas al taxista como si ya se conocieran, ya en la tienda ella me preguntó mi talla y me dijo que ella se encargaría de todo, mientras yo la seguía a distancia ya que no me sentía cómodo.

    La verdad no supe ni a que fui si ella escogió todo pero como yo no sabía tampoco me opuse, cuando regresamos a la casa me pidió que la acompañara al segundo piso, entramos a una habitación la cual me dijo seria mía de ahí en adelante, ya adentro y sin rodeos me dijo quítate la ropa, ¿perdón? Que te quites la ropa quiero ver que te vamos hacer, yo no quería pero no tuve más remedio que hacerlo sin otra opción.

    Mirando al piso me quité la chamarra pero al quitarme la playera ella dio un grito diciendo ¡¡ay tienes bubis!! No sabes lo que eso le gusta a algunos hombres, yo me quedé mirando al piso avergonzado para luego quitarme los tenis, desabrochar mi pantalón y bajarlo junto con mi bóxer, al verme volvió a dar otro grito para decir ¡¡estas depilado!! De nuevo no dije nada pero ella me pidió que me diera una vuelta.

    Me dijo que ya no tenía mucho que hacerme que me metiera a bañar, de nuevo sin decir nada lo hice, no estuve mucho en la regadera ya que no quería hacerla esperar, me puse una bata que estaba ahí y al salir me pidió que me sentara en una silla mientras ella acercaba unas cosas según ella para hacerme pedicura, yo no entendía nada solo la deje hacer lo que decía, después me pintó las uñas con un color café escuro para luego repetir la misma operación con las manos, después me pintó los ojos con colores no tan oscuros ya que según ella me favorecían, por último los labios con un color parecido al de las uñas.

    También debo decir que me depiló un poco de ceja para por ultimo ponerme una peluca de color negro que me llegaba a los hombros, después me dijo que me vistiera con la ropa que había elegido señalándome la cama, para luego dejarme solo, aun no lograba asimilar lo que estaba pasando y me preguntaba si ya me había vuelto loco pero en ese momento entendí que loco me volví aquella noche en que aquel monstruo me forzó.

    Sentía ganas de llorar pero me aguanté, me acerqué a la ropa para ver que era, lo primero que tomé fue una tanga negra, la observé por unos minutos pensando en que se sentiría traerla puesta, lentamente me la puse hasta que fue entrando entre mis nalgas hasta quedar muy ajustada, la sensación era muy extraña más para caminar, después tomé una falda negra e igual me la puse lentamente hasta quedar en su lugar.

    Me llegaba a media pierna haciéndome sentir más extraño aun ya que apenas me dejaba dar un paso, por ultimo una blusa rosa que tenía solo un tirante muy ajustada pero faltaba el toque final, unos zapatos de plataforma negros descubiertos de arriba, eran como de cinco centímetros de altura o tal vez mas pero para mí era demasiado ya que aparte los sentía pesados pero me los tuve que poner me gustaran o no.

    Justo cuando terminaba ella tocó a la puerta preguntándome si ya estaba listo a lo que respondí que sí, cuando entró y me vio dijo ¡¡guau estas irreconocible!! Me pregunto si ya me había mirado a lo que respondí que no, ella me tomó de la mano mientras decía que esperaba llevándome a un espejo de cuerpo entero que yo ni había notado, cuando me miré supe que ella tenía razón estaba irreconocible no parecía hombre disfrazado de mujer.

    Parecía que estaba mirando a una autentica mujer lo cual me dejó sorprendido en verdad, te ves divina me dijo ella a lo que respondí con una mirada no muy amigable pero me dijo que no la mirara así porque de ahí en adelante me tenía que acostumbrar a ser una linda mujercita, y tenía razón eso decía el contrato, ella se despidió diciéndome que regresaría todos los días para asegurarse de que yo me arreglara adecuadamente.

    Cuando se fue me quedé mirándome al espejo por un largo rato hasta que un timbre me hizo reaccionar, era la señal de que el señor quería que fuera a su habitación, quería ir rápido pero los zapatos me lo impedían así que como pude llegué, toqué la puerta para entrar luego de oír su voz decir adelante, él estaba sentado en la cama y al verme noté que su mirada cambió, sus ojos me recorrieron de arriba abajo mientras me decía acércate.

    Así lo hice mientras él se ponía de pie para bajarse el pantalón, no llevaba ropa interior así que pude ver su pene totalmente flácido pero las sorpresas seguían, abrió un cajón para sacar algo totalmente desconocido para mí, era un pene de goma con unas cintas elásticas, lo metió en su pene como si fuera una armadura y luego se amarró las cintas por atrás, después tomó un condón junto con una botella de lubricante diciéndome.

    Pónmelo mientras se acostaba en la cama, como pude lo abrí ya que estaba muy nervioso, se lo puse dándome cuenta de que el pene que se puso que tiempo después supe que era una prótesis era muy grande para el tamaño del condón, en verdad parecía su pene erecto, después me ordenó que me subiera a la cama a la altura de su pene para en pocas palabras montarlo pero dándole la espalda.

    Antes de hacerlo intenté quitarme la ropa pero él me dijo que no, que mientras él no me lo pidiera no hiciera nada, me subí como el me lo pidió para luego oírlo decir que le pusiera lubricante, se lo puse para luego con mi mano esparcirlo por todo el condón, después el mismo hizo a un lado el hilo de la tanga para dejar libre mi ano mientras yo entendí y abrí mis nalgas para acomodarlo en mi entrada que iba a sufrir un poco.

    Poco a poco me fui dejando caer mientras mi ano se abría como si esa fuera una llave pero era muy poco si no es que nada flexible así que mientras más entraba más me dolía ya que también era más grueso de lo común, por momentos me detenía pero solo segundos hasta que por fin sentí que había llegado al fondo, me detuve para acomodarme poniendo mis manos a los costados y luego empecé a sacarlo.

    Después meterlo hasta que dejé de sentir dolor, ya estando mi ano más dilatado empecé a moverme más rápido tanto como podía, hasta empezar a sudar mis manos se cansaban mientras mis piernas me dolían pero no podía dejarme caer sobre él, no sé cuánto tiempo estuve así y tampoco sabía si él se iba a correr con eso que se puso la verdad todo era nuevo para mí pero después de unos minutos más el empezó a gemir.

    Unos cuantos movimientos más de mi parte bastaron para que el me pidiera detenerme, así lo hice para después empezar a sacar su pene de mi interior, así como me subí me bajé dejándome caer de rodillas en la alfombra del piso, al ver su pene por el condón bajaba un pequeño hilo de sangre lo que el notó y desatándose las cintas me pidió que se lo quitara para luego pedirme que lo fuera a lavar al baño lo cual hice de inmediato.

    Ya en el baño aproveché para limpiarme la sangre que aun salía ya al salir me pidió que lo guardara en el buró junto con el lubricante a por cierto al lavar la prótesis me di cuenta que el si se había venido, después me dijo que había hecho un gran trabajo y que ya me podía ir a mi habitación que en unos minutos me llevaban la cena como no podía hablar frente a él le hice una reverencia como en las películas para luego irme.

    Ya en mi cuarto me di cuenta de que el maquillaje se me corrió con el sudor así que me lo quité con unas toallitas que estaban en el tocador para luego quitarme todo y volver a ser yo aunque las uñas me las dejé igual, tal como lo dijo el señor me llevaron la cena, al terminar me acosté para quedarme dormido sin darme cuenta.

    A partir de ese día todo fue muy diferente aunque con seguridad les digo que no me desagradaba ser la nena del señor aunque no todo fue bueno para mí gracias por leerme y perdón si es que mi relato es largo, hasta pronto.

  • La profesora Mariella

    La profesora Mariella

    Cuando llegó la nueva profesora Mariella de matemáticas en reemplazo del profe Marcelino que ya se estaba jubilando calentó a todos en el colegio a profesores y alumnos que estábamos en plena pubertad con las hormonas bien alborotadas

    Tenía el cabello largo y negro con raya en medio que llegaba a los hombros bonita de cara era de piel blanca media chinita tendría unos 32 años aproximadamente de un cuerpazo espectacular que parecía una vedette de buenas tetas y lo mejor era su trasero grande y bien puesto…

    Yo contaba con 18 años y era mi último año de secundaria, lo único bueno era que me sentaba en la primera fila del salón y cuando daba su clase observaba cada detalle de su cuerpo, ese culazo de grandes nalgas que me tenía bien caliente e hipnotizado yo siempre fui muy bueno con las matemáticas pero me costaba mucho poner atención cuando ella explicaba que casi reprobó su curso en cambio otros si no se salvaron y reprobaron.

    Cómo toda mujer bella sabía que todos estaban locos por ella y siempre paraba muy seria y era muy estricta que mandó a varios alumnos a la dirección por enviarle besos volados o decirle piropos muy subidas de tono, pero lo peor fue cuando Jiménez no se pudo aguantar más y aprovecho que se sentaba al final del salón y se bajó el cierre y empezó a masturbarse mientras escuchaba su clase justo cuando cerró los ojos imaginando que se la estaba tirando ella lo descubrió y lo mandó a la dirección y lo expulsaron.

    Pero conmigo ella cometió una injusticia cuando yo estaba en clases de historia y la profesora Patricia me dijo que la ayudara llevando unas láminas gráficas a su carro, pero antes que la esperé un momento mientras iba a la dirección y la vi pasar por mi lado y se dirigía al baño de profesores la salude amablemente apenas me respondió y vi como movía ese culazo que de sólo imaginar tuve una erección y luego vi que también pasaron tres alumnos.

    Después de un rato salieron corriendo y se fueron por otro lado del pasadizo y apareció Mariella toda molesta y alterada y de frente me acusó que yo la había estado espiando cuando entro al baño por más que dije que yo no había sido igual seguía gritando que todos salieron del salón de profesores y me llevó a la dirección sino era que la profesora Patricia abogaba por mi diciendo que yo estaba ahí porque la estaba ayudando me expulsaban también.

    Solo me suspendieron una semana y la escuche decir mientras esperaba afuera de la dirección que no estaba segura que era yo pero de todas formas había que poner disciplina aunque sea inocente y así sucedió, siempre tuve muy buenas calificaciones y me salvaron de perder el año y termine así la secundaria.

    Ya tengo 20 años había pasado dos años desde que sucedió eso y regrese al colegio a recoger a mi hermano menor y llegó y no lo encontré ahí recién me entero que ya se había ido con la madre de su amigo y estaba en la casa ya cuando estaba por retirarme cuando la veo a Mariella ahora estaba mucho mejor ya tenía 35 años ese pantalón marcaba todo su culo grande y apetitoso.

    La seguí de lejos mientras la grababa con la cámara del celular sin que se diera cuenta y entró a un restaurante e igual hice, cuando luego entró y se sentó a su lado una señora que reconocí que era la madre de un alumno del colegio y se pusieron a conversar luego ella le alcanzó unos billetes que contó Mariella y después cada una mirando antes salieron en diferentes direcciones vaya sorpresa así que la profesora tan respetada disciplinada y estricta de lo correcto cobraba para mejorar las calificaciones y todo yo lo había grabado.

    Debía pensar rápido que hacer no podía perder esta oportunidad que me ponía la vida así que la seguí ella volvió al colegio y subió a su automóvil rápidamente subí a un taxi y fui detrás de ella, mientras enviaba la grabación a mi correo electrónico para tener bien segura la prueba contra ella, vivía en una casa que por su apariencia no se veía muy bien.

    Algo nervioso pero seguro de sacar algo bueno para mi toqué la puerta después de unos segundos ella abrió no me reconoció al inicio eran tantos los alumnos que pasaron por su clase que era normal que pasara. Cuando me presente después de un momento sabía ahora quién era le dije que era el alumno que había sido suspendido injustamente y ahí preguntó en tono molesta quién me había dado la dirección de su casa y que deseaba

    Le dije que se calme que sólo quería hablar con ella y si podía entrar a su casa para estar más tranquilos no quiso y casi gritando me dijo que no teníamos nada que conversar, ya no estaba en el colegio para aguantar sus gritos como la última vez y también grité más fuerte y dije que entonces todos sabrían de lo que había visto y le enseñe el video su cara se puso blanca del susto y cambio por completo y me dejó entrar.

    – ¿Podemos llegar a un acuerdo y así no tendrías problemas en el colegio y tampoco perderías el trabajo Mariella?

    Preguntó cuánto quería de dinero para borrar el video y guardar el secreto y me hizo dudar un momento no me caería nada mal un poco de dinero pero yo tenía en mente otra manera de cobrar mi silencio, luego me enteraría que se había casado y su marido había muerto y la había dejado con una hija pequeña y su madre estaba enferma y la ayudaba con su hija…

    -Tú sabes que el castigo que recibí era injusto e igual insististe que así fuera siempre me gustaste mucho pero nunca te falté el respeto Mariella… Ahora sólo quiero una disculpa tuya y que seas muy amable conmigo…

    Ella se levantó del sofá me pidió perdón varias veces pero que no podía hacer lo que yo quería que tuviera corazón y pensará en su hijita y madre que ella era la única que velaba por ellas y la necesidad de dinero para curar el cáncer la enfermedad de su madre la obligó a no hacer lo correcto..

    Ahora era yo quién tenía el control sobre ella pregunté si había alguien en casa y dijo que su mamá estaba en el hospital y su hija dormía había que ser rápido y aprovechar el momento le dije que se volviera a sentar y yo me puse delante de ella y afloje la correa y me baje el pantalón dejando ante sus ojos mi pene bien erecto ella no espera eso y volteó la cara para un costado.

    -Vamos Mariella ya sabes que hacer te iba a pedir dinero pero veo que tú lo necesitas más que yo… así que empieza de una vez antes que regrese tu mamá…

    Mariella dudo mucho así que tuve que recordar que si no lo hacía todos en el colegio se iban a enterar de lo que estaba haciendo ahí recién ella cogió con su mano el falo que tenía delante de ella y empezó a subir y bajar la mano no podía creer que la profesora más deseada del colegio me estaba masturbando su mano era suave y empezó aumentando la velocidad de sus caricias de seguro su intención era que acabará en su mano…

    -Ya estuvo bueno Mariella ahora quiero que te lo metas en la boca sentir esa rica lengua y que lo chupes rico… ¡apúrate recuerda el tiempo!

    Estaba totalmente resignada a su suerte y obedeció y empezó a darle con la lengua al glande al inicio haciendo que yo suspire de lo rico que lo hacía y luego se lo fue tragando muy despacio pero aun así tuvo unos arcadas cuando lo tuvo todo dentro de su cavidad bucal.

    – ¡glup, glup, glup!

    Vaya además de ser muy buena profesora de matemáticas también lo era chupando la verga su boca caliente y golosa me estaba haciendo gozar mucho, cuantas veces soñé con esto y también mis amigos del colegio pero sólo yo era el único que lo estaba haciendo realidad mis dedos jugaban con sus cabello mientras recibía una buena mamada de verga.

    – Así… así quee rico, chúpalo todooo… ahh bien que te gusta una buena verga dura…

    Y lo decía en serio porque ahora ella parecía disfrutar lo que al principio no quiso parecía una niña entusiasmada chupando su paleta de sabor preferido a dos manos y no se detuvo hasta que mi caderas se movieron cuando llegue al clímax del placer y eyacule gran cantidad de semen en sus boca que obligue a tragar sujetando su cabeza cuando quiso sacar el falo de su boca.

    -Aggg… me vengoo queee ricooo… así trágate todita tu leche como una niña buena… ahh…

    Vaya que buena chupada de verga que había recibido caí a su lado en el sofá ella fue en busca de una toallas húmedas para limpiar sus labios y me entrego para que yo también limpié mi pene pero le digo que ella lo haga y tuvo que obedecer, cuando sentimos ruido en la puerta rápidamente acomodé mi pantalón ella estaba algo nerviosa y nos pusimos a conversar cuando entró su madre me presento como un alumno y luego se retiró a la cocina.

    Me pidió en voz baja que borre la grabación y cumpla mi palabra como hombre y volvió su madre y la interrumpe y pregunta si me iba a quedar almorzar ahí aproveche y di las gracias pero no podía y me fui dejándola con ganas de decirme algo pero no podía por su madre.

    -Adiós señora un gusto conocerla y profesora Mariella no se preocupe seguiremos conversando… ¡Gracias por todo!

  • Sorprendido en la fábrica abandonada

    Sorprendido en la fábrica abandonada

    Cuando me pasó lo que voy a relatar; fui sorprendido en una fábrica abandonada haciéndome una paja y con uno de mis dedos acariciando mi ano.

    En la época en que esto sucedió, me encontraba realizando el servicio militar en Zaragoza. Por aquellos días estaba gozando de un mes de permiso por lo que me encontraba en la ciudad donde vivo, y vivía en aquellos momentos, y que no es otra que La Coruña.

    Aquel día había ido al puerto para buscar algún trabajo con el que ganar algo de dinero, pero no había tenido suerte. Había estado hasta las 2 de la madrugada y cansado de esperar encontrar algún trabajo, me dispuse a irme a casa y volver el próximo día, a ver si había más suerte. Llevaba 4 días de permiso y de momento no había tenido suerte.

    De camino a casa, pasaba por al lado de una fábrica que llevaba tiempo abandonada; prácticamente se encontraba en ruinas; al llegar a su altura, me vinieron ganas de mear, por lo que se me ocurrió entrar en la fábrica abandonada y ponerme a mear. Cuando saqué la polla y hube meado, la polla se me empezó a empalmar; llevaba tiempo sin pajearme, y además no terminaba de atreverme a ir por donde había encuentros homosexuales; lo máximo a lo que me había atrevido, era a ir a algunos aseos públicos, y siempre había salido corriendo sin llegar a ningún encuentro. Tan solo hacía algo más de un mes que me habían desvirgado en Zaragoza, y aunque me había gustado, el buscar quien te diera por el culo, me aterraba. Así que después de haber meado, me quedé con la polla fuera del pantalón, y a la vez que iba recorriendo la fábrica, llegué a una zona donde estaba en mejores condiciones. Aquel lugar parecía más despejado de escombros, hasta aquella parte todavía tenía la parte del techo. Así que allí me desabroché el pantalón, dejándolo caer hasta los tobillos, y con el slip sobre las rodillas, empecé a pajearme. Mientras con una mano acariciaba mi polla y huevos, con la otra mano, me empecé a acariciar el culo. Cuando empezaba a estar más salido, llevé la mano con la que acariciaba la polla y huevos, y empecé a acariciar los pezones, dándole fuertes pellizcos, y estirar los pezones hasta donde podía aguantar.

    De lo que no me había percatado, es que desde que había salido del puerto, un hombre me iba siguiendo, y por supuesto me vio entrar en la fábrica abandonada. El muy cabrón también había entrado sigilosamente a la fábrica, y espiaba lo que yo estaba haciendo.

    Cuando se dejó ver, yo me estaba metiendo un dedo en el culo, mientras con la otra mano me pellizcaba y estiraba los pezones. Al yo verlo allí, quedé petrificado; era lo que menos esperaba en aquellos momentos.

    Era un hombre que rondaba sobre los 40 años y un fuerte corpachón; era por lo menos 15 o 20 centímetros más alto que yo; si aquel tipo me suelta uno de sus brazos, me deja estampado sobre la pared. El muy cabrón no solo me había seguido desde que había salido del puerto, sino que además llevaba un rato espiando lo que hacía, y en cuanto vio lo que hacía no dudó en dejarse ver, y hacer acto de presencia.

    Tranquilo maricón, me soltó a la vez que me enseñaba su polla que ya llevaba de fuera. Hoy es tu día, estás de suerte, vas a probar el rabo de un macho. No vas a necesitar meterte el dedo en el culo, vas a tener este rabo para meterlo en ese culito vicioso que tienes.

    No me suelo equivocar; tengo un radar especial para los mariconcitos como tú. Cuando te vi en el puerto, sabía que esta iba ser mi noche de suerte, y veo que no me equivoque.

    Yo estaba paralizado y no sabía qué hacer. El cuerpo me temblaba y aquel tipo me daba más miedo que otra cosa. Me agaché para subirme el pantalón, pero él me ordenó que no lo hiciera. Quédate así, maricón, no quiero que te subas los pantalones. Ahora ya estaba a mi lado, y sujetando mis manos me hizo soltar el pantalón, el cual volvió a caer a mis tobillos.

    Tranquilo que no te voy hacer nada, solo vamos pasarlo bien, ya verás cómo vas gozar con esta polla, lo vas disfrutar más que con tus deditos.

    Llevó mis manos a su polla, y me dijo, tócala ya verás cómo te gusta, juega con ella que esta noche va ser toda tuya, te va entrar en ese culito toda ella. Mientras yo sujetaba con mis manos aquella polla; era grande y bien proporcionada, aunque todavía no estaba más que morcillona, ya se mostraba un buen falo; él me levantó la camiseta que llevaba, tirando por ella para arriba me la sacó, tirándola a un costado de donde estábamos. Ahora me abrazaba más a él, y acariciando mi espalda, bajó hasta mi culo. Con una de sus manos llevó un dedo a mi ano, y al intentar meterlo en mi culito; tenía unos dedos bastante gruesos; me hizo dar un pequeño quejido, ¡ah!

    ¡Uy, veo que estás cerradito!

    ¿No serás virgen, ¿verdad? Porque entonces vamos tener trabajo extra.

    No, le contesté, ya me desvirgaron.

    Después de escupir en su mano, volvió a intentar meterme un dedo en el culito, y aunque me hizo estremecer, ahora si había entrado una parte del mismo. ¡uy mariconcito, o mientes, o es que todavía no te han follado bien!

    Solo lo hice una vez; fue hace algo más de un mes que me desvirgaron, le dije.

    Siguió bajando sus manos por mis piernas, haciendo que el slip también cayera a mis tobillos. Luego subió a mi pecho, y con sus dedos me pellizcaba los pezones. Los tienes duritos, ¿debes estar bien caliente, ¿eh?

    ¿tienes ganas de polla, verdad mariconcito?

    Claro que tienes ganas de polla, y hoy estás de suerte, te voy preñar este culito y vas gritar de placer, ya verás que bien lo vamos pasar. Hay que suavizar este culito ahora que ya te lo han desvirgado.

    Termina de sacarte el pantalón y slip, mientras yo echo una meada que estoy que reviento.

    Terminé por sacarme el pantalón y slip, cuando él ya me sujetaba por un brazo y tiraba por mí. Ven vamos para aquí que es donde eran los vestuarios, y estaremos mucho mejor. Ni tiempo me dio a ponerme los zapatos de nuevo, me tenía aquel tipo en pelotas por completo, en aquella fábrica abandonada, y dispuesto a darme por el culo. Aquello parecía una violación, pero una violación consentida, al fin y al cabo, ya que después de la primera impresión, ahora lo estaba deseando con toda el alma.

    Efectivamente, allí parecía que era donde habían estado los vestuarios, y se encontraba en mejores condiciones. Casi me había llevado arrastras sin dejarme coger la ropa ni zapatos.

    Anda chupa un poco la polla así la vas preparando para poder metértela en el culito. Con sus manos me hizo agachar, mientras llevaba su polla a mi boca me ordenó, anda abre la boquita y ve lamiendo con cuidado de no morderla.

    Me sujeté a sus caderas, y abriendo la boca, fui lamiendo y chupando aquella espléndida polla. El muy hijo de puta, todavía le goteaba la polla después de haber echado la meada.

    Anda que no te de asco ya verás cómo te gusta.

    ¡Dios, aún le cayeron algunas gotas en mi boca, y la polla me sabía a meos! No era un olor muy fuerte, pero sí salado.

    Mientras yo le lamía y chupaba la polla, él se fue quitando la ropa, hasta quedar en pelotas igual que estaba yo.

    Ahora me agarraba por la cabeza, y mientras me ordenaba abrir bien la boca, él intentaba meter la polla todo lo más profundo que podía; en varias ocasiones me hizo toser, y casi me atraganto. El muy hijo de puta quería llegar con su polla a mi estómago.

    Después de un buen rato chupando aquella gran polla, me hizo levantar, me dio un mordisco en los pezones, mordisco que me hizo dar un grito, ya que mordió con ganas, luego fue subiendo por mi cuello, y al mordisquearme el mismo, me hacía temblar. Las piernas se me doblaban y parecía que tenían un baile particular, ¡aaaahhh, aaaahhh, gritaba mientras él me mordía el cuello!

    ¿Te gusta maricón, ¿eh?

    ¿Te gusta como te hago gozar, ¿eh?

    ¿Estás bien salido y caliente, ya me había fijado cuando te vi en el puerto; no hay mariconcito que se me escape.

    Después de comerme el cuello y pezones, se apoderó de mi boca, y además de morderme los labios con su lengua exploró toda mi boca. Chupó, succionó por todas partes, y mientras me mordisqueaba los lóbulos de la oreja, me susurraba, ¡que bueno estás maricón, tiemblas de lo caliente y salido que andas! Pues no te preocupes que esta noche has tenido suerte, te voy follar este culito que tienes maricón. ¡Joder mariconcito, sí que tienes un culito bien bonito! Redondito, pequeño y algo respingón, y parece que te arde por recibir una buena polla. Me iba susurrando mientras con sus manos exploraba todo mi cuerpo. ¡Joder como lo vamos pasar, te voy dejar bien preñado de leche este culito. Llevo una semana sin follar, y hoy tengo los cojones bien repletos de leche, ¡uuuuummm, que cosita rica encontramos esta noche!

    Me estuvo magreando, mordiendo y lamiendo por todo el cuerpo. Yo ya no paraba de temblar y gemir por todas las caricias que aquel tipo me estaba dando. Me tenía tan caliente y salido, que ya estaba ansioso porque me metiera aquella polla en mi caliente y desesperado culito.

    ¡Dios, yo no paraba de gemir como si fuera una gatita en celo, aaaahhh, mmmmm, aaahhh!

    Te gusta maricón, estás deseando que te meta la polla en ese culito vicioso, ¿eh? No te preocupes, que yo también lo estoy deseando.

    ¡Joder como me gustas maricón! ¡ummmm, que bueno estás!

    Seguía con sus manos magreándome por todas partes. Con sus dedos pellizcaba mis pezones, luego recorrió la polla y huevos, a la vez que con un dedo exploraba mi ano y susurraba, ¡estás calentito maricón! ¿estás deseando que te rompa este culito, ¿eh? ¿tienes ganas de polla verdad?

    Pues no te preocupes, que esta noche la vas tener toda dentro de tu culito.

    Yo no paraba de jadear y gemir, mientras acariciaba con mis manos aquella gran polla que estaba a punto de follarme y llenarme el culito de leche calentita y espesa, ¡aaaahhh, aaaahhh, gemía mientras no paraba de temblarme todo el cuerpo! Deseaba ser empalado por aquel falo majestuoso, quería que me llenara el culo de leche, y me hiciera gozar como lo habían hecho hacía ya algo más de un mes, el día que me desvirgaron.

    Luego de llevar un buen rato siendo magreado, sobado y explorado por todas partes, me hizo dar la vuelta haciéndome agachar hasta tener mi culito a su entera disposición, pasó su mano por la raja de mi culo, para luego de escupir en su mano, me fue metiendo un dedo en el ano.

    Vamos abrir un poquito este culito para que no te duela tanto.

    Fue metiendo un dedo, luego metía otro con cierta dificultad, cosa que me hizo dar un pequeño grito, ¡Ay!

    Tranquilo maricón, que ya verás cómo te va a gustar, y vas a gozar y querer que no te la saque, vas a disfrutar más que con tus deditos.

    Después de haber conseguido meter el segundo dedo, e ir abriéndome un poco el culo, yo no paraba de soltar quejidos, ¡ah! ¡ah! ¡ah!

    ¡Estás bien cerradito, maricón! Pero tu tranquilo, que luego ya verás cómo me vas a pedir más. Te vas a aparecer a la gata Flora, que cuando se la meten grita, y cuando se la sacan, llora.

    Cuando creyó tenerme bien preparado y caliente, Arrimó su polla a la entrada de mi culo, y poco a poco fue metiendo la cabeza de esta.

    Yo daba pequeños gritos, y le pedía que despacio, por favor, ve despacio.

    En cuanto dio entrado la cabeza de la polla, dando un movimiento de cadera, de una sola estocada me enterró toda su polla en lo más profundo de mi culo.

    ¡Dios, ya me había ensartado la polla! ¡uuuufff! Aquello me estaba haciendo sudar.

    Así, así, ya la tienes toda dentro. Vamos esperar un momento a que tu culito se a costumbre a mi polla, y luego ya no te dolerá.

    Me tenía bien empalado el muy hijo de puta. Me sujetaba por las caderas mientras me mordisqueaba la espalda, y con una de sus manos me acariciaba la polla y huevos.

    ¿así maricón, así, ya verás como tu culito se acostumbra y le da permiso a mi polla! Deja que se vayan conociendo.

    ¡Joder que estás bien cerradito y caliente, tienes un culito divino, mariconazo!

    Poco a poco empezaba aquel pedazo de macho a moverse. Así, así, mariconcito, ¿ves como ya no te duele?

    Grita y gime maricón, que te voy dejar bien preñado el culito. Ya verás como gozas de esta polla.

    Yo no paraba de dar pequeños gritos y gemidos, al notar como aquella polla me taladraba el culo, ¡ooohhh, oooohhhh, oooooohhhh, parecía una gatita gimiendo! ¡aaay, aaaayy, suspiraba de placer cada vez que notaba rozar aquella polla mi próstata!

    Cada vez me daba más fuerte y rápido, ¡toma polla maricón, toma polla, te voy dejar preñado este culito que tienes!

    Los 2 estábamos sudando a más no poder, y allí en aquella fábrica abandonada, solo se escuchaban los gritos de placer de aquella follada, y el plas plas plas, cada vez que sus pelotas y pelvis chocaban con mi culo.

    Empezaba ahora a dar gritos más fuertes cada vez que me culeaba, hasta que empezó a correrse dentro de mi culo.

    ¡Así, así, te voy preñar maricón, aaahhh, aaaahhhh! Y empezó a llenarme el culo de semen.

    ¿Dios que bueno estás maricón! Tienes un culito para estarlo follando toda la noche, ¡que gusto maricón, como me ha gustado follarte este culito!

    Cuando terminó de descargar todo su semen dentro de mi culito, agarró mi polla y empezando a meneármela, me hizo correr como hacía mucho tiempo que no lo hacía, ¡ooohhh, oooohhhh, me corro, me corro gritaba yo!

    Una vez que me hizo eyacular, sacó su polla de mi culo, me hizo girar, me agacho hasta su polla metiéndola en mi boca, haciéndome chuparla hasta que se la dejé reluciente.

    ¿Te gusta mi lechita maricón, verdad que te gusta, está rica, ¿eh?

    A tu culito también le gusta, mira como lo tienes. Lo tienes coloradito y ahora un poquito más abierto y suavizado. Mira como le entra ahora mis dedos, ¡Joder maricón, ahora sí que traga el cabrón, parece que tiene más hambre! ¿le ha gustado la polla eh?

    Una vez terminó de darme por el culo y follarme bien follado, empezamos a vestirnos. Para eso tuve que ir a recoger la ropa donde me había quedado.

    Luego de vestirnos, me preguntó que hacía en el puerto, ya que yo le parecía que estaba haciendo el servicio militar. Le dije que estaba buscando trabajo, ya que estaba con un mes de permiso, y necesitaba algo de dinero.

    Si buscas algo temporal, puedes venir mañana, y te presento a un chabolista que te puede dar algún que otro trabajo. Eso sí, pero vas tener que compensar por el trabajo, estoy seguro de que con ese culito que tienes no vas tener problema, estoy seguro de que le vas gustar un montón.

    ¡Dios, lo mismo que me gusta a mí me soltó, a la vez que me magreaba el culo con sus manos!

    ¡Joder, tienes un culito que está para comer, me iba diciendo a la vez que me restregaba su paquete! Me están entrando ganas de arrancarte los pantalones, y volverte a follar ese culito que tienes mariconcito.

    Después de un buen magreo y comida de boca, en el que estuvo a puntito de volverme a quitar los pantalones y volverme follar, nos despedimos quedando en vernos en el bar del puerto cuando quisiera ir, a él lo podía encontrar allí todos los días, solo tendría que preguntar por Fernando si no se encontraba en esos momentos, y me dirían donde encontrarlo.

    Me fui aquella noche feliz, contento y con el culo super abierto, lleno de semen y bien preñado.

    Si queréis escribirme lo podéis hacer a:

    [email protected]

  • Después de 2 años veo a mi prima

    Después de 2 años veo a mi prima

    Ella vive al norte del país, mide 1.65 aproximadamente. Es delgada de pechos pequeños, pero firmes, un culo igual, pero bien paradito, hermoso y ella muy bonita.

    Recuerdo que iba de vacaciones, a visitar a la familia solo íbamos mi papá y yo, en su casa estaban mi tío y ella, recuerdo al llegar mi tío le hablo para que bajara a saludarnos… cuando bajo me sorprendió apenas 2 años atrás la había visto y no la reconocía se veía muy buena en ese momento se me olvidó que era mi prima jaja… Pasamos algunos momentos con nuestros papas pero obvio señores vs chavos no hacíamos clic en las pláticas, ellos mismo nos ofrecieron que saliéramos mientras estos se quedaban en casa, pareciera que nos conectamos pues en el momento los dos encantados nos fuimos en la camioneta de mi papá… Uff esa camioneta!

    Siempre cotorreando los dos de broma en broma, al inicio el plan era ir a cenar y un bar, pero ella fue la primera que me comentó porque no ir por unas cervezas y para no arriesgarnos estacionarnos donde no nos vieran dentro de la privada donde ella vivía, hasta aquí no había ningún tipo de acercamiento sexual, provocativo o algo así.

    Fuimos por unas cuantas cervezas, al rato de estar platicando (ya en la parte trasera) después de más de 10 cervezas afloja uno el cuerpo le comenté que me había sorprendido cuando bajo que no la había reconocido incluso me gustó mucho, ella volteo a verme al tiempo que comenzaba a montarse sobre mi diciendo:

    – en verdad primo?

    Ese momento, fue cuando pensé “serás mía sin duda”, comenzamos a besarnos, había una gran calentura y deseo entre nosotros la besaba el cuello, hasta bajar a sus pechos mientras le iba quitando su blusa y bra, por un rato así estuvimos solo besando acariciando desnudos de la cadera hacia arriba. Para nuestra comodidad baje los asientos para que tuviera forma de cama y se viera menos por si pasaba alguien. Ahí fue cuando aprovechamos para desnudarnos por completo, estaba sobre ella tocando y sintiendo sus jugos en su rica vagina, no me dejaba pasar de ahí yo moría por chuparla y dedearla pero no me dejaba, y pasa a cogérmela entonces, mientras la calentaba ella me tomaba con pena la verga, como con miedo, fuimos poco a poco muy tierno pues sospeche que su actitud al detenerme y tener miedo después de haber sido aventada al inicio seguro era porque era virgen, ¡así era!

    Yo estaba encantado, cuando comencé a penetrarla ella se quejaba sin llegar a gritar, me decía al oído “así primo despacito”, cuando se la metí toda nos quedamos unos segundos así, yo me sentía en el cielo, yo ya no era virgen pero estar cogiendo con mi prima virgen! Uff lo mejor y más al gusto nada forzado.

    Después de unos minutos de besarla, besarle el cuello, las tetas, tocar su clítoris se calentó el momento, estuvimos buen rato solo en la misma posición típica de misionero, pues era su primera vez no podía exigir demasiado y menos en la calle jaja.

    Estuvimos no mucho tiempo, alrededor de 20 minutos cogiendo de ratos rápido y duro y luego leve ella no paraba de gemir y decirme al oído que le gustaba mucho, así estuvimos hasta tener un hermoso y escultural orgasmo los dos juntos, yo tuve tiempo de salir me vine fuera de ella cayendo mi debe sobre su abdomen y pechos, solo se los embarre en su mismo cuerpo, no se limpió, nos cambiamos y seguimos tomando las cervezas que sobraban.

    Parecíamos novios, solo abrazados besándonos, tocándonos en ratos por todos lados aprovechando que estábamos tomando.

    Después de ausentarnos un rato ya hasta nos andaban buscando recuerdo haber dicho que habíamos ido a cenar, luego a un bar y nos quedamos platicando fuera de la casa. Quien podría sospechar después del tiempo sin vernos? Era justificable la ausencia. Jajaja

    Estuve en la ciudad por 10 días aproximadamente. Nos vimos algunos otros días en la ciudad besándonos, como novios andábamos, fajábamos cuándo podíamos le metiste mano bajo su tanga y la masturbaba cuándo podíamos aún en lugares públicos ella igual me hacía lo mismo… pasaron alrededor de 9 años para volver a vernos… sin que pasara nada, incluso como si no hubiera pasado nada, pensé “pues quedó en cosa de desmadre de adolescentes»… Otros 5 años después nos encontramos igual anduve de vacaciones, menos días, ya cada quien con su pareja, ella casada y con un hijo… lo que pasó paso y allá se quedó…

    31 de Diciembre del 17’ después de regresar a mi ciudad… me confiesa que quiere y desea alguna aventura clandestina pues se le hace muy excitante que su amante fuera su primo, ya veremos qué pasa pues la distancia no ayuda, tengo el deseo de poseerla de nuevo y cogerla por todos lados pues ahora ya tiene más experiencia, menos miedo y no es por echarme flores pero soy muy bueno en la cama… por cierto ya tiene 28-29 años y sigue igual como la describí… no importa cuánto tengamos que esperar, estoy seguro que cuando tengamos la oportunidad la aprovecharemos al máximo…

  • Chupa las tetas de mami

    Chupa las tetas de mami

    Apenas habían trascurrido cuatro meses del fallecimiento de mi esposo cuando por primera vez sentí el deseo de meterme a la cama con mi propio hijo de apenas dieciocho años, pero dicho deseo rápidamente lo deseché diciéndome que eso es algo anormal pero con el paso del tiempo lo fui deseando aún más hasta convertirse en una obsesión, pero no contaba con el valor para seducirlo y que me hiciera suya y como último recurso y aprovechando su cumpleaños lo invité a festejarlo en alguna playa del pacifico mexicano eligiendo en especial las de Oaxaca donde se localiza Zipolite la playa nudista.

    Ya en la zona hice que un taxi nos llevara a ella y mi hijo dudó en entrar, pero viendo que yo ya me quitaba la poca ropa que tenía puesta no tuvo más opción que imitarme.

    Ya desnudos entramos a dicha playa donde yo disimuladamente miraba su verga haciendo cálculos de su tamaño estando parada y por el contrario procuraba que me mirara en especial mi vagina, por cierto ya depilada aunque no en su totalidad, me procuré una delgada línea de vellos la cual no solo atrajo la atención de mi hijo también la de otros visitantes. Con ello ya había logrado su atención pero aún faltaba lo más difícil, hacer que estuviera dispuesto a cogerme lo que aconteció ese mismo día.

    Ya en la intimidad del hotel, de nueva cuenta me saqué la ropa frente a mi hijo y lo insté a tomar un baño juntos, su verga se puso dura, pero trataba de que no lo viera y ya, bajo la regadera comencé a enjabonarlo con mis manos yendo con sutileza, llegué a sus nalgas y con lentitud las fui moviendo al frente hasta que toqué su verga ya bien dura, emitió un prolongado suspiro antes de quedar de frente a mí y preguntarme si de verdad lo quería, “no cariño, no lo quiero, lo anhelo, he pasado noches en vela anhelando este momento, solo espero que no me rechaces y me hagas tuya”.

    Como respuesta me abrazó fuertemente y comenzó a besarme con una pasión indescriptible y con sus manos fue acariciando mi cuerpo en especial mis nalgas y frotaba su verga en mi ardiente panocha. Luego de cortar el agua me condujo a una cama donde en misionero me fue metiendo la verga con cierta lentitud y con ello mi sangre hervía con más intensidad hasta que le supliqué que ya la metiera toda, por cierto su verga mide 20 centímetros y atendiendo a mi suplica con solo dos movimientos me la metió entera. Con gemidos y jadeos fui acompañando sus bombeos y unos ocasionales “así papi, soy toda tuya, has que tu mami sea la mujer más feliz del planeta” y él por su parte no cesaba de decir, “mami, mami que panocha más rica tienes y coges de los más lindo, ay mami eres un amor”. Luego levantó mis piernas para hacerme una penetración más profunda donde después de más de veinte minutos se vino dejando su leche dentro de mi…

    Después de tomar un buen baño él me cuestionó preguntando:

    —Mami esto es solo temporal y por el momento que estamos viviendo o será algo más permanente? porque a mí me encantaría coger contigo hasta el día que tu decidas.

    Y yo le contesté:

    —Mi amor a mí me encantaría poder ser tu mujer, pero no descarto la idea que tú consigas una pareja con la cual vivas el resto de tu vida y a mí me atiendas ocasionalmente…

    -Mira como me has puesto mami, estoy a punto de reventar el pijama.

    Clavé la mirada en su abultada.

    -Uffff, hijo miooo, menuda polla asoma por ahí! que grande y dura está.

    -Sigue tocando mami, por favor, alíviame está presión.

    Agarré su durísima polla y suavemente empecé a menearla de nuevo produciéndole un enorme placer.

    -¿Te gusta como lo hago? ahhhh, que dura la tienes, como me gusta.

    Sus manos agarraron mis tetas y empezó a acariciar mis grandes pezones provocando tal deseo el uno hacia el otro que nos fundimos en un profundo beso.

    -que gusto me das hijo mío, que placer

    Su boca empezó a lamerme las tetas, apretándolas, mordisqueaba mis pezones, succionándolos con tantas ganas que los dos gritábamos de placer.

    -Siii, siiii, chupa hijo, chupaaaa las tetas de mami, ahhhh que gustooo.

    Se puso de pie frente a mi y con la polla enfrente de mi cara la acercó a su boca. No tuvo que decirme nada, empecé a chuparla frenéticamente, gemía como loca.

    -que ricaaaaa, ahhh, que caliente y dura la tienes.

    -Siiii mami, siiii, que gusto, está dura y caliente por ti mami.

    Estaba mamándole la polla con tal frenesí que hizo que no aguantará mucho más.

    -Me voy a correr mami, me corroo, me corroo, si, si, sii, ahhhh.

    Su corrida fue explosiva, me metió la polla hasta el fondo de la garganta, el potente chorro de semen golpeó mi paladar inundándome la boca, escapándose entre mis labios mientras él gemía de excitación.

    Viéndome tan excitada, mi hijo me dijo:

     -Mami, túmbate y ábrete de piernas, te voy a comer el coño hasta que te corras en mi boca.

    -Siii, por favor, siiii, cómeme el coño, siiii, no aguanto maaas, estoy muy caliente.

    Su lengua saboreaba los chorros que emanaban de mi coño a la vez que chupaba mi duro clítoris sin parar.

    Los espasmos del placer producido hacían que mi cuerpo se pusiera rígido, cerrando mis piernas contra su cara.

    -Me corrooo hijoooo, ahhhh.

    De mi coño emanó una gran cantidad de jugos que él tragaba y saboreaba jadeando. Su lengua lamió mi esfínter también empapado y dilatado a la vez que introducía su dedo en el. Me puse a cuatro patas.

    -Follame hijo, follame por los dos lados, dame por el culo, quiero sentir tu polla en mi culo, nunca lo hice por atrás.

    -Siii, siiii, te la voy a meter hasta el fondo por los dos lados mamiii.

    Empezó a follarme por el coño, su polla bombeaba sin parar, salía y entraba por completo de mi encharcado coño.

    -Ahhhh, ahhhh, ahhhh

    Sacó su polla del coño y la colocó en la entrada de mi culo. De un empujón introdujo la punta de su polla haciéndome gritar. Un segundo empujón hizo que entrara hasta el fondo, sus huevos hacían tope contra mi culo.

    -Aaaayyyy, como la sientooo, como siento tu polla dentro de mí.

    Mi hijo empezó a bombear cada vez más rápido:

    -Ahh, Ahh, que gusto me da mami, que gustooo.

    Los dos gritábamos como locos.

    Empezó a follar alternativamente mi coño y mi culo, provocándonos gritos de placer.

    -Hijo, Hijooo, me corrooo, ahhhh, siiiiiiii.

    -Y yo mamiiii, y yoooo, siiiii, siiiii, siiii.

    Mi hijo se corrió dentro de mi culo porque nunca lo habían hecho. Al mismo tiempo que nos corríamos mi hijo me azotaba en los glúteos. Me retorcía de placer y él gritaba por la gran excitación que eso le provocaba. Sacó la polla de mi culo y empezó a rebosar todo el semen de su corrida.

    Ese primer día me cogió algo así como veinte ocasiones, todas a pelo y dejando su leche dentro de mí que por fortuna no me embarazó.

  • Mi novia y un viejo conocido mío

    Mi novia y un viejo conocido mío

    Ana siempre había sido una chica recatada, demasiado, incluso para mi gusto. Aunque habíamos realizado todo tipo de juegos sexuales entre los dos, ella siempre se mostraba muy recatada a la hora de vestir y comportarse. Yo siempre insistía en que fuera más atrevida vistiendo, que enseñara más el escote y las piernas, pero a ella le incomodaban las miradas perturbadoras de los hombres. Ana mide alrededor de un metro y sesenta y cinco centímetros, es morena, de piel blanca, su culo es un pelín grande pero sin pasarse y con una talla 95 de pecho lo cual le acomplejó y le acompleja bastante, aunque a mí me encanta.

    Siempre ha vestido ropas anchas que disimulan muy bien su figura, sin embargo, siempre hay alguno o alguna que vislumbra sus bonitas formas. Llevamos juntos cerca de cinco años y la verdad es que lo pasamos bien juntos.

    No solíamos salir demasiado pero estábamos de vacaciones en casa de mis padres, que viven en otra ciudad, y habíamos salido de fiesta con mis amigos. Era verano y hacía muchísimo calor, ese calor que hace que sudes cuando acabas de salir de la ducha y que te da ganas de beber sin parar. Se había puesto un vestido veraniego que yo le había regalado, era un vestido de una pieza de tirantes que le llegaba por encima de la rodilla y le marcaba sus pechos sin pasarse, era perfecto para llevarlo sin sujetador, pero eso era demasiado para ella.

    Después de una cenita de amiguetes con algunas parejas y varios litros de vino y cerveza de por medio yo empezaba a coger el puntillo guapo, ese momento en que te ríes de casi cualquier cosa y no te importa demasiado lo que te rodea salvo pasarlo bien. Nos fuimos a un local de copas donde mis amigos y yo nos juntamos cerca de la barra a seguir tomando copas, mientras las chicas se agrupaban y hablaban entre ellas. Tras una hora en el local, mis amigos José y Javier me dicen que tienen que irse pues tienen que trabajar al día siguiente, con ellos se marchan sus respectivas parejas dejando sola a Ana. Tras lamentarlo a viva voz me quedo con Antonio y Luis, que están solteros, mientras que mi chica se queda sin compañía femenina y me insinúa que ya he bebido demasiado y que deberíamos irnos. Yo hago oídos sordos ya que hace mucho tiempo que no hablo con Luis, gran amigo de toda la vida, así que le pido una copa a Ana y les digo a todos que nos sentemos en una mesa al fondo. Ana apenas aguanta el alcohol y aquella noche ya llevaba un par de copas más el vino de la cena, por lo que la notaba un poco «tocada». En ese momento llegó Pepe.

    Pepe era un tipo de esos que lo ves de vez en cuando, habíamos estado juntos en el instituto y nos habíamos corrido alguna juerga juntos, pero no llegaba a ser amigo, vamos, yo nunca lo buscaría para tomarme una copa, simplemente coincidíamos en algún sitio y charlábamos un rato. Se acercó a la mesa a saludar y se presentó a Ana, yo no le hice mucho caso, pero él se sentó al lado de Ana, en el único lugar que quedaba libre, yo estaba sentado al otro lado de la mesa entre Antonio y Luis. Pepe era bastante guaperas y tenía fama de tener bastante éxito entre las mujeres. Rápidamente le dio palique a Ana, que parecía un poco aburrida mientras nosotros hablábamos de nuestras batallitas.

    Nosotros seguimos charlando y bebiendo yo veía a Ana sonreír mientras Pepe le hablaba a la oreja, ya que la música del local impedía cualquier tipo de conversación normal, yo no le daba demasiada importancia ya que no imaginaba que nadie se atreviera con mi chica estando yo delante y menos un colega o medio colega. Mi nivel de alcohol era bastante alto sin embargo me levanté a por otra ronda y le traje otro Martini a Ana que aunque me decía que no quería yo siempre la incluía en las rondas. En un momento dado sentí ganas de ir al servicio y Antonio y Luis me dijeron que ellos también lo necesitaban. Dirigí una mirada a Ana y Pepe que seguían charlando, aunque Ana parecía bastante borracha, les indique que íbamos al servicio a lo que Pepe me hizo un gesto de que no me preocupara.

    Llegamos a la terrible cola del baño y tras varios minutos esperando Luis me dice, «oye tío, no te da cosa dejar a tu novia sola con el tío ese», a lo que yo le respondí: «joder Luis, que va a hacer, Ana se sabe cuidar sola». Sin embargo, el aviso de mi amigo me hizo reaccionar, entre rápidamente al baño y salí aún más rápidamente dejando a mis amigos en la cola. Cuando llegué a la mesa Ana y Pepe habían desaparecido, mire hacia la barra y no los vi, registré el resto del local con la mirada pero no los encontré. Volvía a la mesa me tranquilice un poco. En ese momento aparecieron Luis y Antonio, y aparentando tranquilidad les dije que había visto a Ana bastante borracha y que había ido a pedirle un taxi y mandarla a casa y que Pepe se había ido sin más.

    Pasó un rato más de charla insulsa, mi cerebro pensaba donde podía haberse metido Ana. Para mis adentros pensaba que era ella la que había pedido el taxi y marchado a casa, pero debajo de ese pensamiento latía el de que Pepe se la había llevado a algún sitio. Terminamos las copas y les dije a mis amigos que estaba muy pasado y que no podía más. Salí del local casi disparado y me alejé yo solo dejando a mis colegas un poco desconcertados. Después de dar varias vueltas por los alrededores sin rumbó fijo y con la cabeza hecha un lio decidí dirigirme a casa.

    Llegue a casa de mis padres en un tiempo record. Entre a la casa y me dirigí sigilosamente hacía la habitación de invitados, donde dormíamos Ana y yo. Abrí la puerta lentamente y encendí una pequeña luz de noche. Mi corazón bajo de revoluciones cuando vi a Ana durmiendo tranquilamente en la cama. Caí redondo en la cama y todo el alcohol que había tomado volvió a mí de golpe, tuve que levantarme y dirigirme hacia el lavabo a vomitar. Después volví a la cama y me dormí del tirón.

    Cuando desperté Ana estaba abrazándome completamente desnuda, seguía dormida y yo tenía un fuerte dolor de cabeza. Sin embargo, al tenerla desnuda rozándome con sus pechos y su sexo, mi pene comenzó a endurecerse. Ella parece que lo notó, porque empezó a desperezarse y a tomar conciencia de su desnudez y de mi excitación. Cuando parecía un poco más espabilada dirigió una de sus manos a mi pene y comenzó a acariciarlo por encima de los gayumbos. Yo me hice el dormido mientras ella me comenzaba a masturbar. Se inclinó un poco, me bajó los gayumbos hasta los tobillos y se metió de un golpe mi pene en la boca, mientras con sus pechos me rozaba las piernas y restregaba su sexo sobre uno de mis pies. En ese momento yo abrí los ojos y me regodeé un poco en la escena. Era un momento inoportuno pero me vino la imagen de la noche anterior, y le pregunté: «¿dónde te metiste anoche?», ella paro de chuparme el pene, me miró y se echó a llorar. Yo me quedé bastante estupefacto, con el pene duro, todavía agarrado por su mano, mientras la veía llorar en silencio, para no llamar la atención al resto de la casa.

    Mi dolor de cabeza, la resaca que comenzaba a reclamarse su tarifa y el hecho de que estaba todavía medio dormido, no impidieron que comenzara a sentirme realmente incómodo. Me incorporé la sujeté por los hombros y agitándola un poco le pedí que se tranquilizara. Una vez que dejó de gimotear, le dije que se explicara, que no me iba a cabrear, que me contará que había pasado y como había llegado a casa. Ella me pidió que no me enfadara que había bebido mucho y que no era responsable, que me quería mucho y que no podría soportar que la dejara. Yo, cada vez más acojonado le dije que se dejara de tonterías y me contará todo. Y así empieza su relato.

    Pepe se acercó y se presentó a todos dejando a Ana para la última. Le dio dos besos y le dijo que si le importaba que se sentara allí, ella, educadísima como siempre, le dijo que no había problema. Parece ser que él comenzó el ataque desde el primer momento, diciéndole que no comprendía como yo dejaba a una mujer tan atractiva y bella, sola y aburrida. Ella le comenzó a contar que cuando veníamos de vacaciones yo apenas le hacía caso y me dedicaba a mis viejos amigos dejándola sola. Él con la excusa del ruido se acercaba más a ella y le hablaba rozándole con los labios la oreja, lo que a ella la pone a cien. Además cuando le hablaba, él apoyaba su mano sobre su falda por debajo de la mesa. El alcohol y el ver que yo no decía nada hicieron que ella se confiara y le dejara hacer, a lo que él parece que tomó como una invitación. Así que mientras seguía hablando con ella, empezó a acariciar la pierna hasta conseguir levantar la falda un poco y meter la mano debajo, en contacto directo con la piel. Ella dio un pequeño respingo y miró hacia mí, pero la única respuesta que le di fue pedirle otra copa, que Pepe se apresuró a apremiarla a beber.

    En ese momento parece ser que Pepe se dio cuenta de que yo iba muy borracho y que Ana estaba lista pues no ponía ningún impedimento a su exploración. Comenzó a acercar la mano a la entrepierna de mi novia, mientras comenzaba a decirle en la oreja que estaba muy bien y que si se dejara iba a hacer cosas que a ella le iban a encantar, a lo que ella respondía que la dejara, que no quería montar un escándalo. En ese momento él consiguió romper las defensas de Ana y tocar con sus dedos directamente sus bragas y notar que ella se había humedecido entre el alcohol, el sobeteo y las palabras. Y para redondear la faena fue el momento en el que nosotros nos levantamos para ir al servicio y Pepe me hacía un gesto de complicidad diciéndome que no me preocupara.

    Parece ser que en cuanto nos levantamos, Pepe agarró a Ana de la mano y se la llevó casi en volandas del local hacia la calle. En cuanto traspusieron la puerta Pepe cogió a Ana y le dio un beso en la boca, reconociendo la victoria en ese momento. La llevó por calles oscuras hasta una pequeña furgoneta, la furgoneta donde siempre había presumido que llevaba a sus chicas para «echarles un kiki». Ella cuando se vio dentro del sitio se resistió un poco, pero el hábilmente le levantó el vestido y en un movimiento se lo sacó dejándola en sujetador y bragas. La observó un segundo mientras Ana intentaba taparse un poco torpemente. El alcohol la hacía sentirse muy rara y bastante excitada y aunque una voz dentro de ella le gritaba, era una voz muy débil. Pepe la volvió a besar mientras le tocaba el pecho suavemente y en una hábil maniobra le quitó el sujetador con una mano. Ana se veía semidesnuda delante de un desconocido que comenzó a comerle los pechos, su resistencia comenzaba a dar paso al placer con algún pequeño gemido ya que sus pezones eran muy delicados como bien yo sabía. Él la tumbó y rápidamente le bajó las bragas dejándola completamente desnuda. Antes de que pudiera reaccionar, Pepe hundió su cara en la entrepierna de Ana, que aunque ella no podía evitar, estaba completamente mojada y palpitante. El morbo de estar desnuda delante de un desconocido que le estaba haciendo una comida deliciosa, en un sitio desconocido y sin saber cómo salir de allí parece que la puso súper cachonda y se corrió silenciosamente en la boca de Pepe entre grandes espasmos. Este levantó la cabeza en señal de triunfo. Ana se relamía medio avergonzada y le decía que por favor la dejara, que ya estaba bien. Pepe le dijo que está bien, que la dejaría pero que él necesitaba desahogarse, que él la había acariciado y le había dado placer y que él se merecía un pequeño premio. Ella un poco aturdida le decía que ya estaba bien, que lo había pasado bien. En ese momento Pepe se bajó los pantalones y dejo ver un pene de grandes proporciones, que captó inmediatamente la atención de Ana. Ana y yo habíamos fantaseado alguna vez con que la follaba un tío con un pene mucho más grande que el mío y Pepe lo tenía mucho más grande que yo, por lo que parecía.

    Pepe mientras con la mano derecha se acariciaba el pene completamente tieso con la mano izquierda acariciaba la pierna de Ana, acercándose a la entrepierna, hasta que acarició directa y suavemente el húmedo sexo de Ana. Entonces le dijo: «Mira Ana, si me haces una paja me doy por satisfecho y no haremos nada más». Ella no parecía del todo decidida, así que Pepe se inclinó un poco y sin apartar la mano izquierda de la entrepierna de ella, cogió una de las manos de Ana y la llevó a su pene para que esta lo tocara directamente. Ana lo comenzó a tocar primero con cuidado y poco a poco comenzó a hacerle una suave paja con una mano.

    Su pequeña mano apenas abarcaba todo el diámetro del pene de Pepe así que la agarró con las dos manos y comenzó a masturbarle con más fuerza. Ella parecía un poco ida sintiendo la dureza del sexo de aquel desconocido, cuando de pronto vio que en la punta del glande salía un poco de líquido pre seminal, paro de mastúrbalo, con un dedo recogió el líquido y se lo metió en la boca. En ese momento Pepe aprovecho la oportunidad y la calentura de Ana y con la posición ganada empujó hacía la boca de Ana con su largo miembro. Ana un poco sorprendida entreabrió la boca y recibió el trozo de carne directamente con los labios. El siguiente empujón de Pepe consiguió meter gran parte de su pene en la boca de mi novia. Ana completamente desinhibida le chupaba la polla mientras Pepe le agarraba la cabeza intentado penetrar más aún su garganta. Ana pensaba que así conseguiría que Pepe se corriera rápidamente y la dejara en paz, pero Pepe en ese momento se la saco de la boca, dio la vuelta, la tumbo poniéndose a horcajadas sobre ella y le dijo, te voy a follar, lo necesito. A ella sólo le dio tiempo a decir que no débilmente, mientras ese largo pene chocaba contra su húmeda vagina. El primer golpe no rompió la barrera, pero provocó un calambre de placer en Ana que la dejó totalmente rendida. El segundo golpe entro hasta la mitad, un tercer empujón pegó sus cuerpos totalmente. Ana se volvió a correr en ese momento rodeando con sus piernas el culo de Pepe. Este comenzó un mete-saca furioso durante un par de minutos, durante el cual Ana volvió a correrse y casi perder el conocimiento. Mientras Pepe se la follaba sus lenguas compartían espacio y las manos de Pepe jugaban con los pechos de ella.

    Pepe notó que se iba a correr, su primer pensamiento fue sacársela y correrse en la cara de Ana, pero no le dio tiempo y se dejó llevar dentro del sexo de Ana, que sudorosa recibió la corrida del desconocido con placer. Pepe permaneció tumbado sobre ella con el pene dentro de su vagina mientras se recuperaba del esfuerzo. Ana permanecía en un estado de semiinconsciencia que hacía que no se diera totalmente cuenta de lo que pasaba, pero el placer que sentía le hacía olvidar lo demás. Pepe fue recuperándose, en su cabeza solo rondaba una cosa: «que me la chupe y correrme en su boca».

    Se levantó y antes de que Ana pudiera incorporarse o decir nada ya tenía la polla en la boca. Sin querer evitarlo comenzó a chuparla de nuevo y la polla de Pepe se lo agradeció volviendo a endurecerse.

    Pepe consiguió correrse en la boca de mi chica. Pero no contento con eso se quedó con las bragas y el sujetador de Ana. Le puso el vestido, la llevó a casa, y en un estado de borrachera la dejó en la puerta de casa de mis padres con el semen reseco en la cara. Ella con la poca voluntad que le quedaba, sacó las llaves del pequeño bolso que llevaba, entró en la casa, fue al lavabo, se lavó los dientes, orinó y se fue al dormitorio, se quitó los zapatos y la única prenda que llevaba y cayó en la cama inconsciente. Parece ser que yo llegué minutos más tardes.

    Cuando terminó la historia, lloraba mientras que con una mano me acariciaba el pene que estaba completamente tieso. Yo no sabía que decir, salvo que llevaba empalmado casi una hora con la historia, que tenía una resaca de tres pares, y que quería matar a alguien. Tras pensar durante unos segundos dije:

    «chúpamela ahora y ya veremos lo que hacemos después».

  • Una minifalda, un viaje en carretera

    Una minifalda, un viaje en carretera

    Me gusta el tema de voyeur, exhibicionismo, aunque nunca nos han visto haciendo algo, tengo el gusto, me excita el pensar que no traiga bra o tanga, que la podrían ver en un mal movimiento es excitante, ella no es muy abierta en esos temas, pero algunas veces me complace pues aunque lo niegue sé que le gusta y le excita también, para mí que entre la pena y miedo no la deja ser.

    Ella mide 1.60, de complexión delgada, pechos no normales, 34b, una hermosa cintura y cadera bien marcadas, lo que me encanta, unas piernas y una colita hermosas para su físico, siendo delgada resalta esa colita grande y bien paradita… algo por lo cual me excita cuando trae falditas o vestidos cortos su gran trasero ayuda que lo que traiga se le suba bastante o al sentarse recorra lo suficiente para dejarte caliente.

    Íbamos a pasar el fin fuera de la ciudad, le comenté que si quería podía irse con falditas o blusas sin nada abajo, que a mí me excitaba el pensar que yo sabía y la podrían ver. No pensé que lo haría. Salimos a medio día, aún dentro de la ciudad iba todo normal ya tomando la carretera comenzó a desinhibirse abría las piernas mostrándome su coño húmedo, iba caliente, a ella no le gusta mucho tocarse o masturbarse, ese día jugaba con su clítoris metía los dedos, yo manejando tome un carril para ir más lento, ella tomaba mi pene lo sobaba, me provocaba… cuando había oportunidad alguna recta muy larga con mi mano derecha le acariciaba y tocaba sus piernas, y le masturbaba eso la prendía, me encanta, provocándola, le decía

    – “que no te importe, nadie te conoce tu disfruta”

    Ella solo se dejaba llevar, gemía se levantaba la blusa y comenzaba a jugar con sus pezones a recostarse en el asiento levantando y abriendo sus piernas para facilitar mi tarea, me gusta verla disfrutar, me excita que goce lo que le hago.

    Hubo un descanso, una pausa tampoco puedo manejar todo el camino así de cachondo, paramos a despejarnos un momento en un café con mesitas afuera, había sol pero estaba fresco, compramos café con el pretexto de despejarnos un poco, nos sentamos ella ahí estaba nerviosa a que alguien la viera, pero a su vez le excitaba saber cómo estaba y que a mí me gustaba, bajo la mesa abría sus piernas en ciertos momentos, yo estaba como loco, disimulaba tomar café o darle una fumada al cigarro mientras rozaba con su mano mi paquete yo estaba al 100, ella abría más para mostrarme y en momentos discretos creo yo metía mi mano rozando su coño sabía que estaba súper excitada.

    Ahí estaba ella, sentada recarga hacia atrás con su minifalda recorrida al inicio de su rico coño bien depilado se veía todo era un tremendo espectáculo, había gente alrededor, pero nadie al frente, cualquiera que se pusiera al frente hubiera podido ver su coño sin necesidad de abrir su piernas su faldita era tan corta que dejaba mucho a la imaginación, con los brazos cruzados pues con lo fresco sus pezones estaban duros, para comérselos en ese momento.

    El juego le estaba gustando, no sabía qué tanto más podríamos llegar a hacer, yo encantado de hacer locuras, pero ella iniciaba, me conformaba con continuar y se repitieran las cosas como esa ocasión.

    Ahí estuvimos alrededor de 30 minutos, nos preparamos para continuar, llegando al coche el típico beso nos prende abro las puertas de un costado, la recargó contra el coche entre estas, levantó su falta en público gente no muy lejos, ella estaba muy excitada pues en algún momento típico ella no lo hubiera permitido, sin dejar de besarnos, solo la tocó y acarició no paró de tocar y masturbar de meter mi dedo en su coño, agarrar su culito, su falda está en sus caderas, cualquiera que pase hubiera visto su gran y redondo culo, me fascinaba tenerla así abriendo sus nalgas mientras nos besamos, ella solo se dejaba hacer me abrazaba y gemía poco a poco, de repente reacciona, recuerda dónde está y para con risitas sin ser brusco el movimiento se comienza a sentar de una forma sexy y muy sensual aún continúa jugando con sus movimientos abriendo sus piernas en ratos, muestra su sexo, toca su húmeda cuevita y se lleva un dedo a la boca lamiéndolo y sonriendo coqueta, cachonda.

    Continuamos el viaje, de un momento a otro se lanza sobre mí con cuidado, abre sus piernas para mostrarme su coño, está mojada, saca su pechos no le importa si alguien me rebaza y la ve, se recarga de lado saca mi pene que está muy duro con tremenda excitación, lo ve lo acaricia y juega con su lengua, está muy cachonda, otra fantasía cumplida me hace una rica mamada, por la posición no puede hacerlo mucho tiempo, lo hace en ratos, luego se masturba y vuelva a mamarla, hasta que en un momento por tremenda excitación me vengo, explotó en un segundo todo lame y traga todo, no deja escapar nada sabe que no puede ensuciar el carro jaja… terminamos, el camino que resta ya no se masturba pero si va con la falda a media nalgas, no le importa al contrario, se toma fotos con mi cámara sabe que me gusta verla… llegamos a nuestro destino, el primer momento a solas, tenemos 5-10 minutos para nosotros, con la calentura del camino cogemos como locos hasta venirme en una segunda ocasión dentro de ella… Ella ya no sabe ni cuántos orgasmos ha tenido en el día…

    Le gusta lo que pasó, lo que hicimos, le gustó que la provocará, le gustó excitarse sabiendo que podrían verla… es la primera experiencia después de muchos años cuando teníamos 18 que lo hacíamos donde nos agarrara la calentura… le gustó que la masturbara y tuviera sus ricos orgasmos, le gustaba que los coches que nos pasaban podrían verla con las piernas abiertas mostrando todo sin ver su cara sin saber quién es, le encantó mamar mi pene mientras conducía…

    Se repetiría sin dudar… Próximos viajes… solo en rectas a velocidad promedio se recarga de lado sé que me hará una mamada… me encanta y sé que a ella también.

  • La casta madre de mi amigo era una zorra

    La casta madre de mi amigo era una zorra

    Era sábado, hacia bastante calor y Jorge y yo íbamos en coche rumbo a la casa de Andrés, habíamos quedado con él para ir al cine y luego ir a tomar unas copas, todos teníamos la misma edad, 18 años.

    Al llegar nos abrió la puerta su madre Ángela, llevaba puesto un bikini rosa y son saludo efusivamente, nos conocía desde hacía más de 5 años y siempre había sido una mujer muy amable, nos dijo que su marido estaba trabajando y ella estaba aprovechando para darse un baño, que Andrés estaba en su cuarto, que subiéramos a verle.

    Subimos y nada más llegar Andrés ya estaba preparado, bajamos y se despidió de su madre pero antes de irnos esta le dijo que si había terminado de recoger su habitación, entonces comenzaron una absurda disputa, Andrés le decía a su madre que ya era mayorcito para recoger la habitación cuando le saliera de los cojones, Ángela le dijo que era un sin vergüenza y que no tenía educación, la cosa se fue calentando de la forma más tonta hasta que Andrés la grito

    -Que te jodan mama, yo me voy.

    Pero no dio un paso cuando su madre le dio una bofetada que casi le vuelve la cara del revés, tanto yo como Jorge nos quedamos alucinados y sin saber qué hacer, Ángela le dijo a su hijo que subiera a su cuarto y no bajara de allí hasta que ella lo dijera o le daría otra torta que no olvidaría nunca.

    Para mi sorpresa Andrés bajo la cabeza y sumisamente subió a su cuarto, la verdad que yo me quede atontado, nunca imagine que Ángela que era tan amable con nosotros pudiera tener ese genio tan fuerte y tan escondido, después de lo acontecido, ella volvió a ser la misma amable mujer de siempre.

    .Lo siento chicos pero mi hijo se estaba pasando, siento estropearos los planes, si queréis os doy unos bañadores de Andrés y os quedáis conmigo aquí en la piscina.

    Como no teníamos otros planes aceptamos y después de ponernos el bañador salimos al jardín donde estaba la piscina, desde allí vimos a Andrés, estaba en su habitación, el también podía vernos a nosotros y por lo que vi parecía estar haciendo caso a su madre y recogía su cuarto.

    Llevábamos 5 minutos en el agua cuando Ángela, que estaba tomando el sol, se quitó la parte de arriba del biquini dejando sus pechos libres a nuestros ojos, la verdad que Jorge y yo volvimos a flipar pero por otras razones, las tetas de Ángela eran de revista, supongo que rondaría los 40 años o más pero tenía unas tetas dignas de una joven.

    La situación era algo comprometida pero Jorge y yo seguimos bañándonos como si nada, al que la situación no le agrado mucho fue a Andrés que vio desde su cuarto como su madre se quedaba en tetas ante nosotros.

    Al poco tiempo, Ángela volvió a sorprendernos al quitarse la parte de abajo del biquini dejando su coño a nuestra vista, Jorge y yo no sabíamos donde mirar y mucho menos su hijo Andrés que sin decir nada lo veía todo desde su habitación con cara de mala leche.

    Ángela se levantó y nos preguntó si creíamos que a su edad era todavía atractiva, ni Jorge ni yo supimos que contestar, todo aquello nos había dejado fuera de juego y parecía el argumento de una película porno.

    Jorge tenía algo de sed así que se fue a la cocina a beber algo y me dejo a mí solo con la madre de Andrés, ella se acercó a mí y se metió en el agua desnuda.

    Yo no podía evitar centrar la mirada en sus dos tetas, ella se percató y tan cerca de mí como estaba me dijo:

    -No muerden.

    Y amarrándome las manos puso una en cada pecho moviéndolas de forma circular, sentía como sus pezones se clavaban en la palma de mis manos y las agarraba con suavidad mientras mi polla ya estaba en plena erección, Ángela se acercó más a mí y tiernamente empezó a besarme, Andrés no se daba cuenta, solo nuestras cabezas permanecían fuera del agua, frente a frente. Ángela alargo la mano y note como suavemente la metía por mi bañador hasta que pudo agarrar mi polla, la apretó con fuerza, subiéndola y bajándola muy despacio, cambiando la cara cuando comprobó con su mano que era más grande de lo que pensaba, note el frescor del agua en mi capullo y la forma de sus dedos en mi tronco. Me volvió a besar y dijo:

    -Me encanta tu polla, hacía tiempo que fantaseaba con esto, esperemos a Jorge.

    Salimos del agua, yo no me podía creer lo que estaba pasando y tanto Jorge como Andrés que seguía mirando sin decir palabra desde su dormitorio pero con la cara cada vez más roja se quedaron flipados cuando Ángela que iba algo adelantada a mi hacia las tumbonas se dio la vuelta y sin poder pronunciar palabra me beso fuertemente, mientras coloco su mano encima de mi paquete, que estaba bajo, jugaba con mi lengua, dándome pequeños mordiscos en mis labios, mientras Jorge y su hijo miraban atenta tal situación.

    Note que mi polla despertaba y eso pareció enloquecer a Ángela que besaba con más fuerza sin apartar su mano de mi entrepierna, notando como poco a poco me excitaba y el volumen de mi aparato crecía, note otra mano que me acariciaba el culo.

    Mi polla estaba en su plena erección. Ángela me impulso para detrás con el fin de que me tumbara, agarró mi bañador y me lo quito, dejándome totalmente desnudo, con la polla totalmente tiesa delante de ella, 19 centímetros para que pudiera disfrutar, Ángela se la introdujo en su boca, llegando casi hasta la mitad de mi polla, sintiendo el calor de su aliento en mi punta, y como su saliva resbalaba hasta perderse en los huevos, apretaba con sus labios, jugaba con su lengua, era el paraíso, gemía silenciosamente mientras cerraba los ojos, dejando que Ángela me hiciera lo que quisiera, coloque mis manos en sus cabellos y empecé a moverla de arriba abajo, intentando que introdujera toda mi polla en su boca pero no lo conseguía.

    La estaba follando la boca como si de la vagina se tratase. Embestía con rabia hasta que sus labios hacían tope en la base, una y otra vez. Salí pasado un rato y arrodillándome tras de ella, tome sus cabellos a modo de bridas y le clave mi polla de un solo golpe.

    Estaba tan mojada que lo recibió sin problemas, ese fue el primer instante que me detuve a pensar en lo ocurrido, mientras Jorge lo veía todo con una terrible erección yo pensé que esa deliciosa putita que me estaba follando no era otra que la madre de mi amigo Andrés y encima mi propio amigo lo estaba viendo todo desde su habitación, no me atreví a mirar hacia donde estaba el, sobre todo porque la excitación era tal que no me importaba, al fin de cuentas si su madre era una zampa pollas no era culpa mía.

    Estiraba su pelo con tanta saña, que la obligaba a recular hasta chocar contra mi pelvis, haciendo la penetración más profunda y violenta. Con la mano que me quedaba libre, propinaba palmadas en sus sufridas caderas.

    -Eres una zorra. Te voy a dar lo que mereces. Quiero oírte chillar de placer.

    -Sí, sí, sigue… no pares. Me gusta mucho -me decía entre jadeos.

    -Te voy a reventar, puta.

    -Sí, soy una puta. Soy tu puta. Sigue, que mi hijo vea como me follas, que vea como os lo pasáis mucho mejor conmigo que con él, no quería que me jodieran, pues ya me están jodiendo.

    Jorge se quitó el bañador ya totalmente presa del morbo y se acercó con su polla en mano hasta nosotros

    -Ahora, quiero que se la chupes a mi amigo Jorge, igual que has hecho conmigo.

    Ángela acerco su rostro hasta el instrumento de Jorge y comenzó a lamerlo con los ojos cerrados, concentrándose en los placeres que ascendían desde su sexo.

    Sintió la presión de mi glande en mi ano e instantes después un leve dolor. Al tiempo que profanaba su gruta, mis dedos presionaban su clítoris y recorrían los inflamados labios mayores. El placer que le proporcionaban mis caricias la hizo apretarse contra mí hasta que mi polla quedó totalmente enterrada en su culo.

    -Te voy a partir en dos

    Mis arremetidas eran cada vez más brutales y sus jadeos quedaban ahogados por la polla de Jorge que estaba por completo en la boca de Ángela.

    -Ahora quiero verte la cara mientras te doy por el culo.

    La hice tumbarse boca arriba en el suelo y tomándola por las piernas, la situé frente a mi miembro.

    Abierta y con las piernas replegadas, sentía mi polla entrar y salir de su esfínter, en una desenfrenada carrera.

    Jorge se había arrodillado para buscar cobijo en su boca y con sus pegajosas manos amasaba mis pechos. No había pronunciado palabra, pero estiraba con crueldad los pezones de la madre de Andrés.

    Yo seguía envistiendo incansablemente. Salía hasta mi máxima extensión, para continuar con una salvaje arremetida. Separaba sus piernas todo lo que podía, cumpliendo mi pretensión de partirla en dos, de destrozarla.

    -Quiero correrme en tu cara -masculle entre jadeos.

    Y sacando mi polla del cedido agujero, me acerque hasta su rostro mientras me masturbaba con una mano.

    Mi caliente leche salió disparada, desparramándose por sus mejillas, labios, ojos y cuello. Abriendo la boca me limpio hasta la última gota, y solo entonces, me derrumbe satisfecho a su lado.

    -Has estado muy bien -me dijo la madre de Andrés.

    Luego fue Jorge el que la follo hasta terminar en la boca de aquella mujer que nos había proporcionado uno de los mejores ratos de nuestra vida y eso que aún no había terminado, cuando Jorge se corrió en la boca de la madre de Andrés, este apareció por la puerta del jardín, rojo como un tomate y lleno de rabia comenzó a insultarnos a los 3, yo me quede muy sorprendido, todavía estaba desnudo acariciándome la polla mientras veía a la madre de Andrés tragarse la corrida de Jorge.

    La primera en hablar fue Ángela, se levantó y con la cara llena de semen le dio a su hijo una sonora bofetada mientras el decía que se lo contaría todo a su padre.

    -Tú no le vas a decir nada a tu padre niñato, sabes perfectamente que me adora, no solo no tienes pruebas sino que además se enfadaría tanto contigo por mentir de esa manera que te echaría de casa, la culpa es tuya, ¿no me dijiste que me jodieran?, pues eso es precisamente lo que tus amigos están haciendo, joderme y por cierto, me joden muy bien, ahora vete a tu cuarto o quédate para ver como termino de follar, tú mismo, pero no se te ocurra molestar.

    Andrés estaba lleno de rabia e ira pero ni se movió del sitio, su madre volvió junto a mí y me dijo que si estaba listo para follarla de nuevo, yo desde luego estaba preparado.

    Metiéndose la punta de mi polla en su húmedo agujero para después empezar a bajar e irla penetrando hasta el final, sentí como sus labios iban bajando lentamente, y como su coño se iba haciendo a mi polla, al cabo de unos segundos llego al final y suspiro, me miro, sonrió y con voz dulce se dirigió a mí,

    -Menuda polla, no es fácil meterla entera.

    Sonreí, la agarre las nalgas y empecé a moverla, haciéndola trotar encima de mí, oyendo sus suspiros y sus tímidos gemidos y observando a Andrés, mirando fijamente a su madre.

    Mientras Ángela no dejaba de cabalgar encima de mí, sintiendo como mis huevos daban en su culo cada vez que bajaba y sus pechos botaban luego ella se tumbó y abrió sus piernas para recibirme.

    Baje lentamente y me situé ante su coño, empezando a entrar muy despacio, sintiendo otra vez sus pequeños gemidos, y observando cómo me miraba, con sus ojos fijos en los míos, empuje con fuerza hacia delante, clavando toda mi polla hasta el fondo a Ángela e inicie mis envestidas contra ella, dando despacio primeramente y posteriormente llegando hasta el final, haciendo que aquel cuerpo engullera toda mi polla.

    Los músculos de la vagina de Ángela empezaron a contraerse, notando como abrazaban mi polla, a lo cual respondí aumentando la velocidad de las envestidas, sus ojos estaban cerrados y su respiración era más rápida, su primer orgasmo se estaba produciendo ante mí, una vez se hubo relajado, salí de su cuerpo pero Ángela quería mas, quería que la diera por el culo.

    -Venga carbón, dame por el culo, podrás darme por el culo siempre que quieras, tú y tus amigos tendréis mi culo a vuestra entera disposición.

    Yo estaba completamente alucinado viendo en lo que se había convertido la casta madre de mi amigo, la encule nuevamente a placer hasta que vacié mis pelotas en su culo.

    Después nos vestimos, como ya se había echo tarde nos largamos de allí, Andrés todavía estaba clavado en su sitio, rojo de rabia pero sin atreverse a decir nada, no ha vuelto a contestar nuestras llamadas y por vergüenza nunca hemos vuelto a ir por su casa, la verdad que no puedo explicar cómo ocurrió lo que ocurrió pero si puedo decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida.

  • El profesor y las gemelas

    El profesor y las gemelas

    Cuando Jorge insertó aquel anuncio en el periódico, lo hizo sin demasiada convicción. «Estudiante de último curso de Filología Inglesa da clases a todos los niveles». Era consciente de que profesores de inglés no faltaban, pero confiaba en que alumnos tampoco. Al final tuvo razón, y en un par de semanas había logrado cubrir cuatro tardes a la semana con alumnos de diferentes edades. Se dejaba los viernes libres para poder descansar, y ganaba un dinero que no le venía nada mal a su precaria economía de estudiante.

    Considerándose satisfecho con eso, estuvo a punto de decirle que no a la mujer que lo llamó aquella tarde para que diera clases a sus hijas. Y esa negativa no llegó a brotar de sus labios porque la mujer se le adelantó, inconsciente, pronunciando una palabra que para Jorge tenía todo el poder de la magia: «gemelas».

    -Mis hijas gemelas están repitiendo el último curso de Bachiller, y necesitan una ayuda con el inglés. Estamos dispuestos a doblar lo que pides con tal de que puedan pasar a la Universidad este año.

    No era la oferta económica (aunque suponía pasar de 20 euros a la hora a 40), sino la idea de pasar dos horas a la semana con las criaturas más morbosas de la Creación, dos hermanas gemelas. De modo que Jorge aceptó sin pensarlo dos veces, y la tarde del siguiente viernes se plantó en la dirección que le habían dado, dispuesto a guiar a sus dos alumnas por los intrincados caminos de la gramática y la sintaxis inglesa, ya que a cambio obtenía una buena pasta y material para noches y noches de fantasías.

    La casa no era un palacio, pero estaba en un buen barrio y denotaba la seguridad económica de un matrimonio de funcionarios. Le abrió la puerta la mujer que le había hablado por teléfono, arreglada como para salir, y visiblemente contenta de verle.

    -Hola Jorge, pasa, encantada de conocerte. Mis hijas vendrán enseguida. Hemos preparado la mesa del comedor para que les des las clases allí- llamó a sus hijas mientras se atusaba el pelo frente al espejo del recibidor y se colocaba los pendientes-. ¡Amanda! ¡Verónica!

    Jorge permanecía de pie a la espera de que llegaran sus pupilas, un poco tenso, como siempre que empezaba con alumnos nuevos. Y entonces aparecieron por el fondo del pasillo dos pequeñas réplicas de Sunrise Adams, dos gotas de agua con media melena castaña clara, los ojos almendrados, dos cuerpos juveniles y sugerentes, vestidos de forma deportiva (Amanda con un top rojo, Verónica con una camiseta azul), como corresponde a la comodidad del hogar, pero inequívocamente apetecibles, redondos, firmes, tentadores… O dejaba esas consideraciones o empezaría su primera clase con el término «erection», de modo que sacudió toda lubricidad de su cabeza y se presentó estrechando las manos de las gemelas. La madre se excusó y los dejó solos, y los tres fueron al salón para empezar las clases. Las gemelas iban delante, y a Jorge no se le escapó la sincronizada cadencia con la que contoneaban las caderas al caminar. Sabía que aquella clase le iba a deparar muchas satisfacciones. Aunque no académicas.

    Aquellas dos diosas podrían ser acicate suficiente para las fantasías sexuales del resto de su vida, pero eran dos absolutas negadas con el inglés. No había forma de hacerles entender los rudimentos más básicos de una lengua tan simple, al modo de ver de Jorge, como el inglés. El filólogo que el profesor llevaba dentro se impuso a la criatura sexualmente hiperactiva que estaba dando las clases, y Jorge estuvo a punto de perder los nervios. Las chicas se dieron cuenta de que no lo estaban haciendo bien.

    -Lo siento, ¿vale?- dijo Amanda- perdona, pero es que en inglés todo me suena a «guachi guachi»- Amanda bajó la cabeza, pero Verónica se echó a reír, a lo que su hermana le replicó indignada- ¿y tú de qué te ríes, idiota?

    -Ay, perdona, no me reía de ti-. Y se dirigió a Jorge para añadir- Es que me hace gracia que todo le suene a «guachi guachi», pero luego cuando ve porno se entera de todo lo que dicen. Pregúntale como se pide que te den por el culo en inglés que seguro que sabe.

    Jorge se quedó de piedra, no sólo ante el comentario, sino también ante el manotazo despreocupado que Amanda le propinó a Verónica en el brazo, como queriendo decir «tía, cómo te pasas». No sabía qué decir, así que volvió a los senderos filológicos:

    -El inglés no es tan difícil, y bueno, el porno es una manera de aprender lo que no te enseñan en las clases- y sonrió para relajar el ambiente y volver a centrarse en los verbos auxiliares. Sin embargo, en el fondo de su cabeza se proyectaba una imagen permanente de las dos gemelas viendo porno y toqueteándose los genitales, con la cabeza hacia atrás, suspirando primero, gimiendo después… No, no, no. Había que mantener la concentración en el inglés. Casi lo consiguió.

    La segunda hora de clase se les pasó volando. Ya había anochecido en el exterior. Jorge recogió sus cosas y estaba levantándose para salir cuando Verónica le detuvo para preguntarle por sus honorarios. Él contestó, un poco azorado, le parecía un tanto grosero indagar esas cuestiones:

    -Pues 40 euros a la semana, ¿por qué?

    Verónica dirigió una mirada altamente sospechosa a Amanda, y volvió a hablarle a Jorge:

    -Es una pasta interesante. Es que queríamos ofrecerte un trato. Te lo planteo sin más rodeos, ¿ok? Tú nos das ese dinero y nosotras pasamos los sábados por la noche contigo hasta que se terminen las clases.

    -¿Qué?- Jorge no daba crédito; en algún punto de la tarde que no recordaba se había producido un corte en el continuo espacio-tiempo, y ahora estaba en pleno rodaje de una película de Buñuel. Tan surrealista era la situación. Las chicas tomaron su incredulidad con más incredulidad y Amanda le repitió lo que había dicho su hermana, con unos pocos detalles más.

    -Pues eso. No hay mucho más que profundizar. Vero y yo necesitamos más dinero del que nos dan nuestros padres, para cosas que a ti no te interesan. De modo que si tú nos cedes el dinero que te pagan por las clases, nosotras nos comprometemos a pasar los sábados por la noche contigo en el pisito de una amiga que lo tiene vacío.

    Jorge se pasó la mano por el mentón, sopesando una oferta que, en realidad, no había que sopesar. Dos gemelas que estaban para matarlas a polvos se le ofrecían por la módica cantidad de 40 euros a la semana. ¿Qué había que pensarse? ¿A cuántos hombres agracia la diosa Fortuna con la oportunidad de terciar en un incesto lésbico? ¿A uno de cada millón? ¿A uno de cada cien millones? Era demasiado bueno. Demasiado bueno. Por fuerza tenía que ser mentira.

    -¿Y cómo sé que no vais a quedaros con el dinero y luego dejarme tirado?

    No debió hacer esa pregunta. Las gemelas le miraron furibundas, tremendamente ofendidas por haber sido puestas en duda. No usaron palabras para contestarle. Simplemente se levantaron, se acercaron la una a la otra y permanecieron casi un minuto entrelazadas por la boca. Era como ver a una tía morreándose con el espejo, sólo que el espejo tenía tres dimensiones y una lengua que exploraba la boca de su compañera como quien busca agua en el desierto. Quizás otro hombre se hubiera repugnado de presenciar un incesto, pero Jorge, anonadado, sólo podía disfrutar y masajear suavemente el pétreo bulto de sus pantalones. Cualquier roce un poco más intenso habría echado a perder los vaqueros.

    -¿Nos crees ahora?- preguntó Verónica. Jorge asintió, incapaz de articular palabra.

    Las chicas se despidieron de él y le dieron la dirección del piso donde le esperaban la noche siguiente. Jorge tuvo que descargarse en cuanto llegó a su casa, pero aun así, las 24 horas siguientes las pasó en un estado de erección semipermanente, tanto por el recuerdo de lo que habían visto sus ojos como por la anticipación de lo que vería (sentiría, olería, lamería o sería lamido) la noche del sábado.

    Jorge llegó a la dirección a las 20:30, media hora antes de lo convenido. Claro que ellas habían sido más rápidas que él, porque veía luz en el piso al que debía subir. Esperó media hora deambulando alrededor del edificio, viendo a las gemelas besarse en cualquier esquina a la que mirara. Cuando su reloj marcó las 21:00, tocó el timbre y subió al piso. La puerta estaba entreabierta. Jorge pasó y cerró detrás de sí. Aquello más que un piso era un estudio, chiquito pero coqueto. Ambientado por la luz tenue y suave de unas cuantas velas, en el centro pudo ver un sofá cama ya desplegado. Las gemelas salieron del baño, una puerta a la izquierda, tomadas de la mano. No llevaban encima más que unas bragas blancas de algodón con dibujos de las Supernenas y un sujetador a juego. Se dirigieron a él y le saludaron con sendos besos cariñosos pero lascivos en la mejilla, ese tipo de beso en el que la lengua se despega de la cara después de los labios, y le condujeron al sofá.

    Para Jorge, aquello era como descubrir que el paraíso lo habían creado a la medida de sus deseos. Aquellas dos gatas estaban decididas a no darle ni preliminares. De repente sintió cuatro manos desvestirle, sacarle los zapatos, los vaqueros, la camiseta, todo salvo los calzoncillos. Tenía una especie de sobredosis de placer que hacía que la cabeza procesara las sensaciones más despacio que su tacto. De pronto cayó en el detalle de que no sabría decir quién era Amanda y quién era Verónica, y aquello sólo hizo que el deseo se le encendiera más. No soportaba aquella pasividad, y quiso meter baza intentando arrancar algún sujetador, pero las gemelas se lo impidieron, agitando el dedo índice delante de su cara.

    -Ah, ah -dijo una de ellas, a saber cuál-. Tú estate quietecito que Vero y yo nos sabemos apañar solas.

    La que había hablado, la de la supernena rubia en las bragas, era Amanda, por tanto. Esa certidumbre le arrebató a Jorge un poco del misterio que la situación le estaba deparando, pero se alegró al pensar que, en cuanto las dos se quedaran en bolas, ya no habría modo alguno de diferenciarlas.

    Las chicas le dejaron tumbado sobre el sofá cama, y se situaron delante de él para que no perdiera detalle del show lésbico que estaban a punto de ofrecerle. Él plantó la mano sobre el paquete, totalmente dispuesto a relajarse y disfrutar de cada uno de sus movimientos. Amanda y Vero se besaban con paciencia, mirándole de vez en cuando, recorriéndose los cuerpos con las manos; alternaban las caricias delicadas con apretones que hacían que ambas soltaran pequeños jadeos y grititos. Se desnudaron pacientemente, con un regocijo en cada prenda directamente proporcional a la ansiedad que la escena le estaba provocando a Jorge. Amanda le sacó el sujetador a su hermana y se sentó en una silla para poder tener sus pechos a la altura de la boca. Comenzó a chupárselos con lentitud pero de manera concienzuda; Vero tenía unos pechos preciosos y finísimos, coronados por un pezón oscuro y pequeño, erecto y sensible a las caricias de la lengua de Amanda. Ésta la recorrió por el pecho hacia arriba, de nuevo hacia la boca. Vero le devolvió el placer haciendo lo mismo que había hecho ella: sacarle el sujetador y amasarle las tetas, regodeándose en su tacto primero, y en su sabor después. De vez en cuando echaban una mirada a Jorge, que no era capaz ni de pestañear, y aquella mirada desbordada de lujuria era capaz de ponerlo aún más cachondo de lo que ya estaba, si es que tal cosa era posible. Las gemelas decidieron que ya estaba bien de exhibirse, el profesor ya había sufrido lo suficiente. Fueron hasta él y le bajaron los calzoncillos. A Jorge nunca le habían dejado con la polla al aire cuatro manos iguales.

    Amanda y Vero estaban, eso era evidente, más que complacidas con el efecto que habían provocado en Jorge. Con aquella generosa barra de carne, en aquel estado, podría haberse clavado un clavo en la pared. Cada una de ellas se colocó de rodillas a los lados de Jorge, de modo que él podía alcanzar a sobarles las tetas fácilmente, mientras las gemelas se inclinaban sobre su polla. Él dejó caer la cabeza hacia atrás, aunque enseguida volvió la vista para contemplarlas, entregadas a la tarea de mamarle la verga con una aplicación que, de haberla puesto en sus clases de inglés, las habría hecho obtener matrícula. Jorge supuso que semejante coordinación para lamerle los huevos, para hacer desaparecer el capullo dentro de sus bocas de forma alterna, no era producto del azar, sino de un concienzudo entrenamiento. Durante todo el día le había estado dando vueltas a la pregunta de cuánto tiempo llevarían las chicas follando a dúo. Pero a quién le importaba eso ahora. Lo único relevante era que la experiencia acumulada estaba conduciendo a Jorge más allá del nirvana sexual. Dos lenguas se deslizaban arriba y abajo por todo su pene, a veces más deprisa, a veces más despacio, las transiciones nunca se hacían a destiempo. Jorge hubiera querido aguantar un poco más, pero no había modo humano de evitarlo: se corrió en la cara de las chicas, que compartieron el líquido, como buenas hermanas, limpiándose la cara la una a la otra con la lengua.

    El joven estuvo tentado de disculparse. No sólo por haberlas dejado insatisfechas, sino porque él también ansiaba follárselas, y ahora habría que esperar una semana entera para eso. Amanda y Vero fueron a lavarse la cara y regresaron al sofá al lado de Jorge. Él abrazó a ambas y las besó en la frente. Estuvieron en silencio un rato, ellas descansando, Jorge maldiciendo el tener que irse. La primera en hablar fue Amanda:

    -Creo que esto ha estado muy bien.

    -Yo también lo creo -le replicó Vero-. Pero ahora es cuando vas a tener que dar la talla, Jorge-. El aludido las miró, alucinando.

    -¿Es que va a haber más?

    Vero le miró como si esa pregunta fuera una completa estupidez.

    -No pensarás irte y dejarnos aquí con las bragas puestas, ¿verdad?

    Jorge pensó que un auténtico caballero no lleva la contraria a dos señoritas; les sonrió y se dispuso a sacarles la pieza de ropa mencionada (tan pronto como las bragas volaron hacia el suelo, él perdió la noción de quién era quién). Las tumbó en el sofá, tan abiertas como les era posible, y se dispuso a hacerlas las gemelas más felices del mundo. Les metió dos dedos a cada una y empezó a moverlos en su interior mientras les comía la boca. Empezaron a jadear y a gemir, emitiendo soniditos tan parecidos que Jorge se sorprendió de las muchas similitudes que podían guardar unas gemelas. Era como sexo con eco.

    Le era imposible decidir por qué coñito empezar la cena. Ambos eran igual de atractivos, rasurados y rosaditos, dulces, cubiertos de su propio almíbar. Comenzó por el de la izquierda, que exploró con la lengua por cuantos pliegues encontró, sin sacar los dedos del coño de la derecha. Luego realizó la misma operación a la inversa, y luego otra vez, y luego otra… No se cansaba de saborearlas. Ellas tampoco se quedaban quietas, la pasividad no era lo suyo. Se toqueteaban, se masturbaban, su sobaban los pechos y se pellizcaban los pezones en mitad de una orgía de sonidos guturales que iba in crescendo hasta llenar por completo el estudio con un eco lascivo y maravilloso.

    Cuando Jorge percibió que el tema de la oralidad ya estaba dado de sí, decidió que era momento de pasar a lo importante. Le hirió un poco en su hombría que las gemelas ni siquiera discutieran por ver quién era la primera en tirárselo, pero enseguida comprendió que sentirse herido por eso era una estupidez. Se las iba a follar a las dos, qué más daba el orden. Tumbó a Vero de costado y se colocó detrás de ella, insertándole la polla con morbosa lentitud, consciente de cada milímetro de carne que metía en aquella vagina anhelante de marcha. Cuando la tuvo tan adentro como la posición le dejaba, inició un bombeo suave y lento que iba acelerándose en cada embestida. Al cabo de unos minutos ya no le incomodaba la postura del brazo; sólo sabía que se estaba tirando a una gemela delante de su hermana, la cual, en un gesto generoso, se encargaba de frotarle el clítoris a la empalada para asegurarle un orgasmo bárbaro. Así fue un rato más tarde, y Amanda, al ver correrse a su hermana, reclamó su puesto.

    Vero se salió sin dar tiempo a que Jorge protestara; en apenas unos segundos lo habían tumbado boca arriba y Amanda ya se le había sentado encima y le cabalgaba apoyando las manos sobre su pecho y mordiéndose el labio. Jorge la agarró por las nalgas, porque sentía la imperiosa necesidad de dirigir su movimiento, pero el gesto era inútil. Amanda se bastaba para montarle, meciendo las caderas hacia delante y hacia detrás primero, saltando después. Vero le hacía el mismo favor que ella le había hecho antes. Se situó detrás de su hermana y no sólo le acarició el clítoris sino que extendió el alcance de sus roces a los pechos. De vez en cuando pasaba la cabeza hacia delante para chuparle un poco los pezones, lo que era complicado por lo mucho que botaba. Así los tres, sudando, gritando, gimiendo, Jorge alcanzó el segundo éxtasis de la noche, y Amanda el cuarto o quizás el quinto. La alumna se salió de él, y se tumbó a su lado, junto a Vero. Jorge las besó a las dos suavemente en los labios, y ellas también se besaron, y permanecieron un par de horas dormitando sobre el sofá cama.

    Al despertar, Jorge se visitó y las chicas se quedaron recogiendo un poco el piso. Amanda y Vero le despidieron amablemente en la puerta con un «hasta el viernes» que recordó de pronto a Jorge sus obligaciones como profesor. Para él, aquellas gemelas estarían siempre asociadas al sábado por la noche.

    Las clases acabaron cinco semanas después. Pese a los denodados esfuerzos de Jorge, que siguió tirándoselas y viviendo en su particular edén de sexo gemelar cinco sábados más, Amanda y Verónica suspendieron el examen final. Sin embargo, eran chicas con recursos, o al menos eso pensó el profesor de inglés del instituto mientras las veía desvestirse con la boca, tumbado en el sofá cama de aquel estudio tan coqueto en el que le habían citado para hablar de las notas…

  • Estoy arrecha y tengo derecho

    Estoy arrecha y tengo derecho

    Un día en el trabajo estaba flojeando viendo una peli porno del YouTube, y en eso mi jefe me pesca, que roche, que vergüenza, me quedo mirando con ojos serios, y justamente estábamos en calificación y reducción de personal. No me dijo nada se fue a su oficina, estaba confusa, ahora que hago era nuevo jefe (cincuentón, de bigotes, flaco, con cara de amargado) no lo conocía muy bien, y parecía malazo, en eso suena el anexo y me llama a la oficina. Puta mare! me persigné y entre, me miró fijamente, me dijo:

    -Siéntese, Ud. sabe lo que es utilizar la máquina y el internet para fines particulares.

    -Si -le dije- disculpe -no me dejo terminar…

    -Y lo peor viendo porquerías, Ud. es casada.

    -No señor, lo fui, estoy separada, y por curiosidad vi unas páginas -de nuevo me corto…

    -Ud. no tiene educación, no se ha puesto pensar que perder el trabajo a estas alturas, y Ud. es madre soltera todavía.

    -Sí, mil disculpas, no sé cómo podría subsanar mi error…

    -¡Que cosa se me está insinuando encima! Ud. no es mi tipo, no me gustan las piernonas ni culonas, a mí me gustan flaquitas… perdón, que estoy diciendo, soy un caballero y jamás le haría un chantaje, lo siento la voy a reportar a RR.HH…

    -No por favor -me queda mirando y me pregunta…

    -Hace que tiempo que no la ve…

    -Qué cosa?

    -No se haga la estúpida, hace tiempo no le rompe el pito, y ese debe estar más roto que la falla de San Andrés.

    Me armé de valor y le dije:

    -Un momentito, mi culo esta mas selladito que poto de bebe, porque no prueba, es que no se atreve, con una verdadera mujer, me tiene miedo, no importa que me bote, me largo antes -en eso se quedó atónito…

    -Espere, no le he dicho que salga, a ver, le voy a dar una oportunidad mi pájaro es especial no se para así nomas si le logras sacar la leche en 5 minutos, dejamos por saldado el tema…

    Atraqué al toque, ni coja que perdía ese chamba así que se le abrí el cierre de su pantalón y pa’ su mare, tenía un pájaro grandazo, estaba muerta, me atoré con mi garganta de pensar semejante verga en mi boca, y la verdad que le empecé a chupar pero no crecía, él se reía y decía “no eres buena, vas a perder”. Parecía que él no quería que se le levante, entonces tuve que sacar el repertorio de chupapinga, y le pasé la lengua por debajo entre el ano y su miembro y empezó a reaccionar, y se levantó semejante sable, y yo también me levanté, y le dije:

    -Gané.

    -Pero no me vas a dejar así…

    -Un momentito, la apuesta era que si te lo podía levantar en 5 y ya la hice, si quieres algo más échale algo más tú, y ya no me puedes botar porque ya te tomo la foto con los pantalones abajo…

    Saqué mi celular con cámara y le tomé a su pájaro de recuerdo, no sabía que decir, y me dijo:

    -Calma, ahí tienes un billete de 100 y termina de darle la mamada.

    -Si si, nos entendemos -y empecé a mamarla…

    La verdad que gratis también se la chupaba, me comenzó a meter mano y me empecé a mojar también. Me fui sacando la ropa y comenzamos bien, me atreví a subirme encima del escritorio y sentarme sobre su bandera, que rico, cuando en eso suena el teléfono, y él contesta y me dice “salga de aquí, están llegando los jefes de la estatal hay reunión de directorio”, y salí a las justas, llegaron los gringos feos, me senté en mi máquina. Estaba húmeda y arrecha, no tenía nada que hacer porque él no me dio chamba, y esas reuniones acaban tarde. De nuevo entro al chat ya más conchuda, y un pata que hablaba bonito me mete más letra y me arrecha más, estaba jodida. Mi amiga de la otra oficina me llama y salimos a almorzar y me ve toda turbada.

    -Que tienes -me dice.

    -Nada, aunque la verdad estoy arrecha.

    -Perdón -me dice- que?

    -Estoy arrecha, tengo totalmente mojada la concha…

    -Cállate la boca, no seas vulgar, la gente se está dando cuenta que estás loca…

    -Y a mí qué? -reacciono y le digo- discúlpame.

    Me dirijo al lavabo, y al costado veo a un moreno lavándose las manos, y estaba loca, como no había mucha gente lo llamo y le saco un billete de 20 y le doy. No le digo nada solo le agarro la entrepierna, entiende al toque el moreno y se la saca, vaya la tenía mediana, pero esta buena, y se la chupo, que por el susto lo hago tan rápido que el negro se le viene rápido y me llena la boca de leche, me limpio a medias, y llevo un poco de leche en la boca, y me siento con mi amiga, y me dice…

    -Adonde te fuiste?

    Le enseño mi boca a tomar leche…

    -Que has hecho loca?!

    -Se me apeteció pues, porque solo los hombres pueden tirarse su polvito afuera cuando ellos quieren, y no sabes que rica estaba la pinga del moreno…

    -Estás reloca, pero cuanto le media?

    -Te gusta la cochinada también solo que eres más cucufata.

    -No soy de acero, pero sí, me has calentado de pensar que te has mamado un verga en el restaurant…

    Y yo le chapo su mano y le jalo para abajo, la pongo con disimulo en mi entrepierna, me había sacado el calzón porque estaba mojado, y logro que ella pase sus dedos por mi clítoris y sienta la humedad, al toque la retira asustada… “estás loca” me dice, yo me rio “dime que no me envidias”, y se mata de risa…

    -Vámonos a trabajar mejor.

    Regresamos a las oficinas y riéndose me mira, me dice:

    -Me acompañas a ver una peli en mi casa?

    -No no no, estas arrecha pues jodete, hoy me busco un macho si o si, voy a esperar al jefe al final, de repente terminamos lo que empezamos.

    Se queda atónita…

    -Que te has levantado a Filomeno? ese cascarrabias?

    -Si es un amor…

    Y justo salía, y por primera vez nos dice:

    -Chicas ya comieron? si no que pena les invitaría a comer, pero me voy a casa, temprano.

    Y se fue el hijo de puta, faltaban 3 horas y estaba arrecha, y tenía que tirarme un polvo si o si, como el jefe había salido llamé a mi amiga y entramos a la oficina y le conté como me tenía agarrada Filo y que su pájaro era grandote, y ella me miraba mal.

    -Que no te gusta que te hable así.

    -Sí, eres una vulgar.

    En eso le meto la mano a su entrepierna y ella suspira.

    -Ya ves, también estás arrecha…

    Se quiso escapar pero le agarre, la bese y le metí todos los dedos por todos sus huecos y comenzó a gemir, y le regale mi conchita y me metió una mamada y le estruje su cabeza con mi concha, entendió y empezó a chupar, a lamer rico, y comenzamos a buscar juguetes de la oficina hasta la engrampadora sirvió, en eso se abre la puerta era el jefe, se había olvidado una llaves y se quedó atónito y dijo:

    -Esta me la pagan, ahora se la meto por el culo y seco.

    Así que atracamos no más, me puso en cuatro y pensé que me iba a echar un poco de salivita, no, me la clavo seco, grite y me tapo la boca y me la zampo toda, me moje tres veces seguidas, me desvanecí, mi amiga estaba pálida, pero igualmente la reventó, ella decía por sapa me revientan, pero después ella solita retrocedía, estaba tan arrecha que se tomó toda la leche, y nos tiramos el mejor polvo del día, así que amiga si estás arrecha dilo con fuerza “Estoy arrecha, tengo derecho!”.