Autor: admin

  • Mi vecino morboso (Parte 1)

    Mi vecino morboso (Parte 1)

    Hola mis amores espero que se encuentren bien, perdón por el tiempo que llevo sin subir un nuevo relato pero desde que mi querido sobrino Jorge se regresó después de las vacaciones no me ha pasado nada interesante para relatar

    Sin mi sobrino en casa me volví a quedar solita pero no pase mucho tiempo así, aunque este último mes he estado muy tranquila portándome bien, principalmente por los largos días tan calurosos que me quitan las ganas de todo hasta que conocí a Gabriel, mi vecinito morboso

    Hace unas semanas una nueva familia se mudó a la casa que se encuentra al lado de la mía, lo cual me pareció muy raro ya que llevaba años sin estar habitada. Entrándome la curiosidad por saber quiénes eran me acerque a ellos a saludarlos

    Norma como se llama mi nueva vecina resulto ser muy amable, me presento a su esposo Pedro un señor muy respetuoso y a Raquel su hija que eran igual de agradables, pero el que definitivamente llamo mi atención fue Gabriel su hijo, ya que mientras les daba la bienvenida pude notar como miraba detenidamente cada curva de mi cuerpo, examinándome de arriba abajo con una expresión de vicioso en su rostro.

    Sentí como me observaba obscenamente sin importarle que sus padres estuvieran ahí, con sus ojos clavados en mi culo sentí como me estaba desnudando solo con su mirada, percibir toda esa lujuria y pasión tan morbosa hizo que me excitara en ese momento.

    Al poco tiempo me hice muy amiga de Norma y con frecuencia me invitaba a pasar a su casa. Apenas entraba cuando ya tenía la lujuriosa mirada de Gabriel deleitándose con mis pronunciados escotes o mis cortas faldas que resaltaban mi culo, cada vez que me encontraba a Gabriel se me quedaba viendo fijamente a mi cola, a mis piernas pero con mayor atención a mis generosas y grandes tetas.

    Me encantaba que ese chiquillo morboso me mirara con tanto deseo y lujuria, que se excitara con solo verme y para provocarlo aún más comience a usar blusas de tela delgadita sin sostén con el pretexto del fuerte calor que hacía diariamente, y es que sin un sostén que me cubriera se podían apreciar mis pezones duros de lo excitada que estaba, además de que con mis tetas en total libertan bailoteaban al compás de mí caminar.

    Gabriel tenía todo el aspecto de ser un completo pajero e imaginar que se masturbara pensando en mí me ponía muy cachonda y mojada, tanto que al regresar a mi casa mi pobre marido no era suficiente para calmar toda mi calentura que terminaba masturbando con mi dedito para tranquilizarme.

    Tenía tantas ganas de cogerme a Gabriel que en cuanto se fue mi marido por una semana, puse en marcha mi plan para meter a Gabriel a mi cama. Una mañana después de dejar a mis hijos en la escuela me encontré a Gabriel sacando la basura, en cuanto me vio ese chiquillo dejo todo y de costumbre sé que quedo viendo con esa mirada tan morbosa que tiene.

    Observándome con esa pervertida mirada comencé a caminar con más fuerza haciendo que mis tetas rebotaran lo más que pudieran, Gabriel me comía mis grandes tetas con solo verlas y al pasar frente me detuve a preguntarle que tanto me miraba y sin ningún titubeo me contesto que mis deliciosas y grandes tetas.

    Su respuesta me saco una sonrisa pícara, aprovechando que no había nadie en mi casa y que él se encontraba solo, tenía tantas ganas de cogérmelo que lo invite a pasar a mi casa con toda la intención de llevármelo a mi cama, pero creo que Gabriel sabía lo que estaba tramando porque apenas entramos Gabriel me sorprendió por la espalda agarrándome por mis caderas y me recargó su verga entre mis nalgas, sentí toda su verga dura restregándose y apretando mi culo al mismo tiempo que metió sus manos por debajo de mi blusa sobándome mis tetas sin sostén susurrándome que ya no aguantaba las ganas de cogerme.

    Estar empalada por la verga de Gabriel hizo que me comenzara a picar mi rajita, estaba muy mojada y Gabriel no dejaba de masajear mis grandes y voluptuosas tetas, haciéndome gemir de placer mientras me seguía susurrando que mis tetas lo tenían loco.

    Después de casi 5 minutos restregándome su verga en mi cola y de susurrarme infinidad de cosas vulgares que solo hacían que mi rajita se humedeciera más, me volteo para quitarme mi blusa quedando expuestas mis tetas desnudas.

    Los ojos de Gabriel se iluminaron al ver por fin mis tetas y de inmediato se abalanzo sobre ellas chupándolas con fuerza, comenzó a estrujarme con fuerza muestras chupaba mis pezones que ya estaban duros, sus labios hambrientos no dejaban de chupar mis enormes tetas. Gabriel parecía un recién nacido, me pasaba su lengua recorriendo casa centímetros de mi piel con una cara de vicio.

    Mientras Gabriel seguía como loco chupando mis tetas, yo deslice mi mano derecho sobre el enorme bulto que se había hecho en su pantalón y comencé a sobárselo lentamente, con su verga tan dura en su pantalón me moría de ganas de verla.

    Me arrodille en el piso y con mis manos quite el botos y baje el cierre, al instante una verga dura y peluda salía disparada hacia mi cara abofeteándome, quedando boqui abierta de lo grande y gruesa que tenía su verga. Nunca me hubiera que ese chiquillo pajero y flaco tuviera semejante animal entre sus piernas.

    Como una posesa me abalance verga pasando mi boca a lo largo y ancho de su verga, su enorme verga salía y entraba de mi boca mientras se la chupaba sin parar, Gabriel comenzó a emitir gemidos de placer a cada lengüetazo que le daba.

    Mientras se la chupaba Gabriel me sujeto de mi cabello deteniéndome, me dijo que se moría porque le hiciera una rusa con mis tetas, saco su verga de mi boca y la acomodo en medio de mis tetas y me la metió nuevamente en mi boca, quería que lo masturbara con mis tetas mientras le mamaba la punta de su verga.

    Junte mis tetas con mis manos apretando su verga y como él quería, se la comencé a mamar mientras le hacia una rusa con mis tetas, así estuvo unos minutos hasta que sentí como de su verga salían chorros de leche caliente y espesa salpicándome mi cara, cuello y tetas.

    Un chorro de su leche cayó en mis labios y no pude evitar tragármelo, sabía delicioso. Con mi rajita hinchada y mojada, lo tome de la mano y lo lleve a mi recamara, nos despojamos de toda la ropa quedando completamente desnudos los 2.

    Nos acostamos en la cama y de inmediato Gabriel se ubicó sobre mi mientras me besaba apasionadamente, se acomodó lentamente sobre mis piernas y con mi rajita brillosa por mis jugos me metió lentamente su verga.

    Cerré mis ojos sintiendo como esa verga me iba invadiendo mi rajita lentamente, sintiendo centímetro a centímetro como me llenaba, todo mi cuerpo se estremeció al sentir como me penetraba, me volvió a dar un último beso y como de un semental desenfrenado se tratara comenzó a embestirme con fuerza.

    De inmediato me arranco un gemido de placer de mi boca, me sentía en la gloria con semejante verga clavándome duramente, su enorme verga profano hasta el rincón más profundo de mi rajita y me estaba encantando.

    El ritmo de sus embestidas eran constantes y bruscas, Gabriel me estaba taladrando tan rico que para que no se fuera a salir lo sujete de su cintura con mis piernas, me tenía bien ensartada en su verga llegando a lo más profundo de mi rajita, mi rajita estaba que ardía de placer con cada una de sus bestiales embestidas y Gabriel no paraba de decirme lo rica y apretada que estaba mi rajita.

    Su verga no paraba de machacarme con fuerza, era un completo demente cogiéndome con todas sus fuerzas, la riquísima verga de Gabriel me estaba matando de placer en ese instante y con el insoportable calor de verano, nuestros cuerpos chocando de pasión no tardaron en estar empapados de sudor.

    Pero eso no parecía importarnos porque yo seguía recibiendo más y más esa vigorosa verga sin parar, estaba tan cachonda que le comience a decir que me diera más duro para que se terminara de volver loco. Con tan magnifica cogida no tarde en correrme, todo mi cuerpo se estremeció al momento de una ola de placer recorrió todo mi cuerpo y con los espasmos de mi rajita sobre la verga de Gabriel, el no tardo en soltar una lluvia de leche que inundo por completo mi satisfecha y agradecida rajita.

    Poco a poco fue disminuyendo el ritmo de sus bestiales embestidas, cayendo sobre mí exhausto y sudoroso, y aun jadeando me dice que ha sido lo más delicioso que le ha pasado en la vida. Después de descansar un rato Gabriel volvió a tener nuevamente duro su verga y sin demora me la volvió a clavar toda.

    Terminamos cogiendo alrededor de una hora sin parar hasta que Gabriel tuvo que regresar a su casa antes de que regresara su madre, Nos despedimos con un beso largo y con la promesa de volverlo a repetir lo más pronto posible y con la ventaja de tenerlo como vecino es que apenas estamos iniciando.

  • Susana, la guarrilla de mi instituto (Segunda Parte)

    Susana, la guarrilla de mi instituto (Segunda Parte)

    Para Lara, mi más fiel lectora.

    Como os conté en el relato anterior, pasaron 7 años hasta que Susana y yo volvimos a encontrarnos. Yo tenía ahora 25 años y trabajaba para una multinacional. Estaba muy bien pagado y tenía mi propio lugar de trabajo. Era una oficina muy grande, con mucha gente trabajando allí y un trato bastante bueno.

    Un día de noviembre recuerdo que unos de los chicos que llevaba el correo se acercó a mí. Se inclinó para que no nos oyera nadie, con el carro del correo tapándonos.

    -Jefe, me han dicho que hay una tía en el curro que le mama la polla a los tíos por 40€.

    -Que dices. ¿Cómo va a hacer eso una tía y encima que trabaje aquí?

    -No sé. Algo he oído alguna vez en los baños.

    Al decirme eso, algo me vino a la cabeza. Pero no podía ser ella, pensé.

    Pasaron unas semanas y me olvidé de ello, cuando un día en el baño estaba lavándome las manos antes de comer y oigo una especie de gemido bajito que veía de uno de los lavabos.

    El morbo me llevó a meterme en el de al lado y pegar el oído a la separación.

    -Uf, uf, uf, que gusto… podía oír.

    Por otro lado oía una especie de gorgoteo, tenía que ser la mujer en cuestión haciendo una mamada.

    Seguí escuchando un rato más y se me ocurrió una locura. Me subí a la taza del váter y me asomé un poco por arriba. Desde allí se veía como una mujer rubia chupaba la polla del hombre sentado en la taza, que con la cabeza hacia arriba, estaba disfrutando como un loco. Afortunadamente tenía los ojos cerrados por lo que no pudo verme.

    Estuve tentado de hacer una foto, pero me contuve.

    Al rato volví a sentarme en la taza de mi váter, cuando oí como el hombre se corría. No pude saber si la mujer en cuestión se habría tragado su semen o no, pero me dio un poco igual ya que en ese momento yo me había puesto cachondo con lo que había visto y oído.

    Esperé a que salieran del baño para bajar las piernas al suelo y finalmente salir del baño yo también.

    Al día siguiente recibí un correo extraño. No conocía al remitente y se anunciaba como una mujer que ofrecía sus servicios para los trabajadores. Estaba claro que aunque la mujer trabajara allí, el correo había sido enviado desde fuera de la empresa porque no era nuestra intranet.

    Decía que las mamadas las cobraba a 40€, las mamadas tragándose tu semen eran a 80€ y que por 100€ echaba un polvo contigo.

    Me extrañó que ahora echara polvos. Conmigo lo había hecho porque la chantajeé. Pero pensé: ¿qué clase de vida ha tenido que llevar para que se ofrezca a mamarla o echar un polvo? Ya de joven parecía ninfómana, pero ¿y ahora? ¿Hasta dónde había llegado su perversión?

    Aun no tenía claro que se tratara de Susana, porque la mujer que vi era rubia y Susana no, pero un simple tinte la habría hecho cambiar de color de pelo. Tenía que averiguar más.

    Estaba absorto en mi trabajo, cuando por encima de mi despacho, vi una cabeza rubia que se dirigía al cuarto de las fotocopias. Teníamos allí todo el material aparte de un par de plotters bastante avanzados.

    Me levanté cuando me dio la espalda y me quedé mirándola. Estaba más rellenita que cuando íbamos al instituto. No gorda, pero si con más carne. Muslos anchos, un poco de tripa y un pedazo de culo que se bamboleaba según andaba, ceñido con unos vaqueros azules. La verdad es que estaba bastante buena. No pude verla la cara todavía.

    Se metió en el cuarto y cerró la puerta. Llamé al chico del correo, todavía no sabía ni como se llamaba y le pedí que contestara el teléfono si sonaba, porque estaba esperando una llamada.

    -¿Y si llaman, que digo?

    -Nada. Solo di que estoy reunido y que les llamaré en cuanto termine.

    Me acerqué decidido al cuarto de las fotocopias. ¿Y si no era ella y metía la pata? Podría no ser Susana, pero por el pelo estaba claro que era la mujer que vi en el baño.

    Abrí la puerta y estaba de espaldas a mi haciendo unas fotocopias. Su culo era grande, no demasiado, pero magnifico. Me acerqué y me pegué a su culo.

    -¿Qué? Le pregunté. ¿Te acuerdas de mi?

    Se giró y pese a los 7 años transcurridos, la reconocí enseguida. Era Susana.

    -Pedro, me dijo sorprendida. Que pequeño es el mundo.

    -Pues sí, volvemos a encontrarnos después de tanto tiempo, pero tu sigues siendo una pervertida como en el insti.

    -¿Te llegó mi correo?

    -Si, claro. Iba a decirla que la había pillado con el tío ese, pero preferí callarme.

    -A ti te haré un descuento. Como ya nos conocemos… El polvo te lo dejo por 50€. Y se rio picarona.

    -¿50? No llevo tanto suelto.

    -Ahora no, tonto. El fin de semana. ¿Qué te parece?

    La cogí el culo con la mano y se lo sobé bien fuerte.

    -Me parece que no, le dije. No voy a pagar por tus servicios. Vas a hacérmelo gratis y además cuando yo quiera. Y me dirás con quién lo haces y si follas también.

    -Estás loco. Tú vas a pagar como los demás.

    -Si no quieres que se entere el director y te ponga de patitas en la calle, no. Sé quién eres y si no haces lo que yo te diga, le contaré a todo el mundo que eres “Susana la guarrilla” la que se anuncia por internet. No decía en el mail que fuera Susana la guarrilla, pero ya se me había quedado ese nombre para ella.

    Seguí sobándole su hermoso culo hasta que tuve una erección.

    -Ahora vuélvete.

    Obedeció enseguida.

    Me volví a pegar a su culo y comencé a frotarme arriba y abajo como si me la follara. La incliné sobre la fotocopiadora un poco más y seguí así, follándomela pero sin follármela, hasta que me corrí en los calzoncillos.

    Recuperé la respiración y le dije:

    -Estás más buena que en el instituto. Ahora tienes más carnes. Pero recuerda, que ahora seré tu chulo. Quiero 10€ de cada trabajo que hagas.

    No dijo nada y yo salí de allí dando un portazo.

    Volví al curro con los calzoncillos pringosos. Hasta la hora de la comida no voy a poder cambiármelos, pensé. No me di cuenta de que no llevaba ningún otro calzoncillo. Me quedé sin nada hasta que terminó la jornada.

    Había estado bastante bien el polvo con Susana, aunque no hubiese sido un polvo completo, pero me daba igual. Me había corrido y eso era suficiente. Ya tendría tiempo de metérsela.

    Me duché bien al llegar a casa y anduve desnudo por ella. No me apetecía vestirme pese al frío.

    Cené y me acosté pronto. No soñé nada y al día siguiente me desperté muy pronto. Más pronto de lo que solía hacerlo para ir a trabajar. Encendí el móvil y vi que tenía un correo. Era de la misma dirección de Susana, pero con otro tipo de mensaje. Decía:

    “Hoy a las 15:30 en el cuarto de la limpieza de la 14ª planta tengo una mamada con el Sr. Pérez. Imagino que sabes quién es. Espero que estés de acuerdo con el mensaje y con que estoy obedeciendo tus órdenes”

    Sonreí para mis adentros y me dirigí al baño. Meé, me lavé las manos y preparé un pequeño desayuno como todos los días.

    La mañana pasó rápida. Estaba un poco nervioso por la situación, pero enseguida me olvidé de todo.

    A las 14:30 le pedí a uno de mis compañeros que me cubriera porqué hoy iba a comer más pronto.

    Bajé al comedor. Estaba muy lleno pero todavía había sitio. Me senté en una mesa cerca del Sr. Pérez y le observé sin que se diera cuenta.

    El Sr. Pérez era un jefazo. Un director general de marketing o algo así. Casado hacía 30 años y con 4 hijos. Vamos, que pillarle con Susana mamándosela sería un logro, aparte de los 10€ que me iba a dar.

    Terminé de comer y me subí para terminar de cargar mi teléfono. Quería tenerlo a tope de batería para la “hora H”

    A las 15:25 recibí un mensaje de Susana. Ya estaba en el cuarto de la limpieza, lista para una limpieza de sable, jejeje.

    Subí en el ascensor hasta la planta 13, no era supersticioso y subí andando hasta la 14.

    No sabía dónde ponerme para tener una buena imagen. Susana desde dentro me hizo pasar y me indicó donde debía ponerme. Eran las 15:28.

    A las 15:30 en punto el Sr. Pérez salió del ascensor y se fue al cuarto de la limpieza. Cerró la puerta y creo que la atrancó con una caja.

    Se puso delante de Susana y se bajó los pantalones y los calzoncillos y esta se agachó y le masturbó hasta que estuvo erecto y entonces, comenzó a chupársela.

    -Señorita, siga así, que gusto, decía el cochino.

    Yo estaba grabándolo todo, evidentemente. Tenía una vista perfecta desde donde me había dicho Susana.

    Volvió a llamarla señorita y en ese momento sospeché algo.

    -Señorita, me corro, señorita, me corro, ay señorita, decía el viejo verde.

    Dio unos espasmos y el tío se corrió. Susana hizo como que se tragaba su leche, pero no fue así.

    El viejo se incorporó y se arregló bien el traje.

    -A las 5 la quiero en mi despacho. Tenemos que terminar ese informe.

    Era evidentemente su secretaria y ahora, también su puta.

    Cuando nos quedamos solos le dije a Susana que ahora me tocaba a mi.

    Se bajó el pantalón para que me la follara.

    -No, no quiero sexo hoy. No llevo condones. Solo quiero que me la chupes.

    Se iba a poner el pantalón, pero le dije que no se lo pusiera. Y que se quitara la blusa y dejara al aire sus tetas.

    Sacó mi miembro con suavidad, ya estaba erecto, y me la acarició. Me sobó los huevos y recordé aquella vez hacía 7 años en el gimnasio del instituto. No sé porqué pensé que qué habría sido de algunos de mis compañeros.

    Con su mano derecha agarraba mi miembro mientras me la chupaba. Yo estaba en el cielo. Más tarde le pedí que quitara su mano de mi polla al mismo tiempo que agarraba su cabeza. Veía sus tetas botar con el movimiento de su cabeza y era lo más.

    Estaba llegando al orgasmo, cuando entonces decidí que no me correría en su boca. No sé porqué me dio lastima y la saqué antes de eyacular.

    Me pajeó y me corrí.

    Un primer chorro saltó a su barbilla y 3 más que me salieron cayeron a sus tetas. Uno a su teta derecha y el otro a la izquierda. El último cayó en su canalillo.

    Me senté en el suelo, estaba agotado y Susana me acompañó.

    Cogí papel de baño y limpié su barbilla y sus pechos. La ayudé a incorporarse y nos vestimos mutuamente.

    -Cuando me pague el Sr. Pérez te daré tus 10€

    -No te preocupes. Cuando puedas me los das.

    Nos separamos y volvimos a nuestro trabajo cada uno por su lado.

    Al día siguiente me tiraría a Susana.

    El día amaneció nublado cuando me desperté. Al salir de casa empezó a llover y cogí un taxi para llegar al trabajo sin mojarme. No me gustaba mucho llevar paraguas.

    Cuando llegué a mi despacho, el chico del correo me dejó la correspondencia y antes de irse, se volvió y tímido me dijo:

    -Hoy voy a quedar con la mujer esa.

    -¿Con la que se anuncia en el correo?

    -Sí, esa. Tengo ahorrados 80€ y quiero que se trague mi semen.

    -Pues por 20 más podrías follar con ella.

    -Claro. Se quedó pensando un poco. Tendría que venir a mi casa y vivo con mis padres y…

    -Mejor en la oficina, ¿eh?

    -Si. Vamos a quedar en la última planta. Hay un cuarto que no se usa y allí me la mamará.

    A las 12 en punto recibí un correo.

    “Hoy a las 14:00 en el cuarto sin usar de la última planta tengo una mamada con el chico del correo. Imagino que sabes quién es. Espero que estés de acuerdo con el mensaje y con que estoy obedeciendo tus órdenes”

    Sonreí para mis adentros. Ese pringado iba a recibir su primera mamada de una experta. Vaya suerte tenía.

    A las 14 en punto estaba allí. Susana volvió a indicarme donde colocarme, parecía conocerse todos los recovecos de la empresa y me dispuse a grabar.

    El chico llegó 5 minutos tarde. Se le notaba nervioso. Susana hizo todo el trabajo y se tragó su polla no demasiado erecta. Comenzó con la mamada y antes de que contaras hasta tres el chico se corrió. Se marchó de allí corriendo con los calzoncillos y el pantalón por los tobillos después de dejarle el dinero sobre una caja.

    Susana escupió el semen y me miró fijamente. Yo seguía grabando con el móvil pese a que todo había terminado ya.

    Se desnudó delante de mí y me empujó sobre una caja y nos besamos apasionadamente. El móvil se cayó al suelo y acabamos tirados en el suelo. Yo le sobaba las tetas y se las chupaba y luego bajaba a su coño y la masturbaba con un dedo.

    Acaricié su clítoris y tuvo un primer orgasmo.

    La giré sobre sus piernas y me puse a sobar sus nalgas. Me encantaba su culo grande aunque no demasiado. Me pasé a sus muslos y luego volví a su coño.

    Para entonces yo ya estaba lo suficientemente caliente. Me pasó un preservativo que había dejado en el suelo y me lo puse como un experto.

    La penetré sin más, sin mucho miramiento y así a cuatro patas comenzamos a hacerlo.

    -¡Ah, ah, ah! Gemía Susana. Le estaba gustando mucho y creo que era la primera vez que disfrutaba con uno de sus clientes.

    El oír sus gemidos me puso más cachondo y en dos o tres embestidas más me corrí. Me había convertido en un eyaculador precoz.

    Pese a todo no podía dejar a Susana así, a dos velas, aunque ya hubiese tenido un orgasmo. Quería que se corriese con mi polla dentro.

    Me quité el condón pringoso y la abrí de piernas frente a mí.

    -Espero que tomes la píldora, le dije.

    Ella asintió con la cabeza y yo la penetré.

    Ahora si íbamos bien, Susana me agarraba la espalda como loca y me clavaba las uñas. Yo la bombeaba como loco sabiendo que no iba a correrme en un buen rato.

    Dos veces se corrió antes de que yo lo hiciera.

    Después de media ahora llegué al orgasmo y eyaculé dentro de Susana. La sensación de derramarme dentro de ella sin goma fue lo más.

    Ya satisfecho, saqué mi polla de dentro de ella y volví a sentarme en el suelo, desnudo.

    Recuperamos nuestras respiraciones. Nos vestimos y salimos del cuarto.

    Ya no me importaba si no me daba el dinero. Estaba satisfecho por habérmela follado después de 7 años y que ella hubiera disfrutado.

    Si os gustado el relato y queréis cambiar impresiones, escribidme a: [email protected].

  • (7) Reflexión: Notas al pie de las páginas sin control

    (7) Reflexión: Notas al pie de las páginas sin control

    Las clases están basadas en sus instintos naturales. Las malas, las tengo cerca en el trabajo, donde vivo y además las que me encuentro en el camino, no comprendo cómo se escoge esa forma de vida, sin embargo consultando mis notas, observo muchas clases.

    La echadora de cartas es del grupo del misterio, así como las brujas, este grupo me cuesta creer que lo sean, pero una de ellas fue compañera de trabajo y tenía sus cosas, era evitada por todos, yo no, la tenía a mi izquierda y su tema favorito era la actitud ante el destino de cada uno de nosotros. Pero tenía más apuntes sobre malignos, y las malignas y ellas pueden tener su fundamento. Nosotros los hombres las hacemos malas debido al trato que las damos.

    Tú no puedes joderme la vida por qué seas hombre, como al revés, pero ocurre y hubo una que además sonreía con los ojos al descubrir los efectos producidos, gozaba la muy cretina, esa mujer era utilizada por los jefes, supongo que nos espiaba, y no quiero pensar cuando se quedara a solas en su vacía cama, en su vacío hogar, por tanto en su vacía vida.

    Su cuerpo disponía de cierto encanto, algo de sobrepeso que ella sabía mover. Bien armada, dos pechos coronados por rígidos pezones. Puedo decirlo por qué me rozó varias veces en verano, y esa proximidad no era casualidad, escogía el terreno para sus incursiones, y supongo que buscaba, no queriendo darse cuenta de mi rechazo, no es normal que te lleve algún documento y se apoye en la mesa, y su amplio escote permita ver sus pechos y de muchos rodeos para entregarte lo que habías pedido, en ese caso fue un aval bancario, ella es de administración, y además se permitía enseñarme las leyes de contratos del estado.

    En el fondo me entristecía, sabía que no miraba sus tetas en esos momentos, cuando estábamos solos en mi cuchitril, otra pobre venganza sin conocerme, apenas llevaba dos semanas en la empresa, sin causa ni motivo para joderme la vida, pero comprendí que ella era así, luchaba contra los hombres sin motivo, y aumentó su presión, aquel verano la fina tela de sus vestidos, permitía el paso de la mirada más torpe así como su lencería.

    Fue una guerra en la que mi táctica era mantenerme impasible, sin devolver sus golpes, pero aquellas navidades tuve que mover ficha, fue en la comida de la empresa, terminaba el año, y la gente bebía sin control, yo no, tenía que conducir, y mi jefe me llamó, me ordenó que me sentara a su lado, era la mesa de la STAFF, hablar de trabajo y esta tía estaba sentada en frente al otro lado de la alargada mesa, sonrió por qué tenía donde morder, yo levanté mis escudos defensivos y nuevamente procuré esconderme detrás.

    En la comida hubo de todo, se habló mucho de trabajo y el gran jefe me miró un par de veces, había bebido y en voz alta me preguntó qué coño hacía yo en la mesa de dirección, mi jefe aunque bebido respondió con una tontería, así que respondí por él, dije que era el convidado de piedra, temas pendientes que comentar.

    Ante mi respuesta se puso serio, estaba en la cabecera de la mesa y los demás a ambos lados, entrecerró los ojos y luego soltó una carcajada, mi jefe que no se enteraba, le explicaron lo ocurrido y el muy cretino mira al gran jefe y le dice que tuviera cuidado conmigo, que podía joder la comida incluso sin querer, más risas y fui olvidado un segundo después.

    La maligna tenía una sonrisa estúpida en su rostro, tanto su boca como el resto de su rostro, me di cuenta que descubrió mi miedo y mi jefe a pesar de estar bebido ahora controlaba, algo que yo desconocía.

    Yo era nuevo en la empresa, entré en abril y era diciembre. Él me dijo que me estaba haciendo señales, que la veía muy receptiva, quería que la echara un polvo o dos, y el mismo se partió de risa por sus palabras, y aunque fueron dichas junto a mi oído, ella algo debió de coger, ya que apenas decimas de un segundo sus mejillas tuvieron un ribete rojizo, mi jefe me dijo que tirara la servilleta al suelo y que la recogiera, seguro que tenía las piernas separadas apuntándome.

    No le hice caso y mantuve mi postura de convidado de piedra, pero el sí lo hizo, no me había dado cuenta de ese detalle ya que me peleaba con una enorme gamba de color rojo que no lo era, un carabinero creo, y como no me gusta mancharme los dedos, utilicé el cuchillo y tenedor, mi jefe riéndose me habló de nuevo, al oído me dijo que no llevaba bragas, que más fácil no podía tenerlo.

    No le hice ningún caso, empezaba a repelerme, y mi jefe seguía con su manía, dijo que si no se la quería meter que solo me la chupara, aunque por la medida de sus tetas debía de tener un chocho enorme, y se quedó tan tranquilo con sus vulgares expresiones.

    La miré, su gesto ya era hostil, aunque no sabía si era a causa de mi jefe, que se dio cuenta de mi mirada y de nuevo me dijo que en aquellos momentos nos odiaba a los dos, a mí por mi inmovilidad y él por sus comentarios ya que cada vez hablaba más alto, de nuevo risa y se bebió de un trago la copa de vino blanco, un Rivera del Duero de cinco años.

    Llegó el primer plato, y le picoteé sin ganas, estaba metido entre dos fuegos, ya que el gran jefe me miraba de vez en cuando, pero debo decir en su favor, que vivía para la empresa y hablábamos mucho debido a que me preocupaba de cómo marchaban los proyectos, sabía que era fiel a la empresa y adicto al trabajo.

    Por otro lado, él era muy mujeriego, sabía que se tiraba a la secretaria de dirección, entre otras, ella me lo contó una tarde que estaba depresiva, decía que follaba muy bien, supongo que escondía su drama familiar.

    Mientras masticaba el segundo plato, cordero asado a la leña, con exquisitas patatas asadas y guarnición de setas y senderillas a la plancha, pensaba en ella y en las palabras de mi jefe, no fui capaz de figurármela haciéndome una felación, pero no por ella, era por mí, por mí autoestima, formaría parte de su colección de memos, ya que esta maligna debía de tener su corazón, no, aunque el corazón no puede albergar sentimientos, es el motor de nuestro cuerpo, será una de las cuatro partes que forman nuestro cuerpo, hablo de las partes invisibles de lo que estamos formados, en este caso será el espíritu.

    Tengo algunos libros prohibidos que hablan de esto, de eso que escondemos que llamo secretos primarios. Y uno de esos libros es este. L’OCULTISME, edición Belga de 1965. Es una copia del manuscrito de hace casi trescientos años, ahora no se encuentran libros antiguos. Uno de sus capítulos está dedicado a la maldad de lo visible y de lo invisible, así como de la naturaleza de las cosas, también habla de sexo. En la página 111, hay una serie de aclaraciones. 1/XVI, dice que nunca acercase a menos de cinco pasos de una mujer que esté menstruando, no explica la causa, pensando que tiene unos cientos de años, a saber y claro vas a subir a un autobús y antes de subir lo preguntas en voz alta. Esos días pueden estar raras, supongo que es comprensible.

    Otro libro “Elemental” (Entidades del más allá), tiene que ver con los teósofos. De los cuatro elementos tradicionales, añade Vida, Dinamismo, Tiempo, Principio y Sangre, y este último es la causa de esto que escribo. Pero ya llegaré a ese punto, sigo.

    Otro libro antiguo. LA MALDAD, de lo visible y de lo invisible, así como de la naturaleza de las cosas, también menciona al sexo y en ciertas partes de sus profundidades, entiendo que habla de algo parecido al fanatismo sexual, esa especie de virulencia que produce en algunas personas, pienso que el dolor no tiene cabida en el sexo, no hablo de amor para nada, eso es una deformación humana, han unido al amor y al sexo, cuando tengo la certeza de que su naturaleza es contrapuesta.

    Este libro cita en su página 579, en el capítulo ANIQUILACIÓN, algunos detalles curiosos, no se refiere a matar va mucho más lejos, a ese lento proceso que nos destruye y que siempre es debido a nosotros mismos. También hace referencia a ardientes deseos, a satisfacer sus mayores necesidades para conseguir y prolongar ese estado de bienestar, no solo físico si no también el psíquico, y asegura estar por encima a la dominación, incluso de sacrificios, de hacerse daño como pago al cumplimiento de sus deseos.

    DOMINACIÓN es otro capítulo muy sutil por sus enseñanzas, inserto en Aniquilación, es interesante debido a que la dominación casi siempre es voluntaria, es cuando ha traspasado todas las defensas, algo así como cuando te has rendido, en el sentido literal de la palabra…

    Mi jefe interrumpió mis pensamientos, yo no levantaba la cabeza del plato, me había asilado y el seguía con su manía, aunque no comprendía su actitud, conocía a su esposa, recientemente había tenido otro hijo, tenía tres y ella era una excelente persona, no sé cómo se había casado con este personaje.

    Seguí atacando al cordero y volví a mi meditación de la maligna, dije de hacerse daño para conseguir sus deseos carnales, y en ANIQUILACIÓN, hay una corta mención sobre la división oriental septenaria, volví a pensar en la teosofía, ya que habla de esa relación íntima, donde se escapa del espacio tiempo, una unión corporal sin tapujos, no importaba el daño íntimo, aunque no comprendo muchas cosas, ese daño será mental, habla también de que nuestro cuerpo es la parte grosera de nosotros, con el conseguimos nuestros bajos instintos, sin importarnos nada de sus efectos secundarios, que era lo que le estaba ocurriendo a la maligna, pero lo que más me impactó fue este pasaje:

    “Las manifestaciones de la conciencia, constituye uno de los secretos más terribles, incontestables e inconfesables de las almas enfermas, que tienen un aliento maléfico, y vician la atmosfera moral de cuanto le rodean. Lo cual equivale a decir, que mezclan reflexiones impuras que a ellas les penetra, mediante un ritual profundo creado por ellas mismas”.

    Pienso que hará en su casa, cuando se despierten sus instintos debido a la negación de sus deseos, una mujer frustrada es peligrosa, su mente no le deja ver la realidad, si se ha encaprichado de alguien, y no puedes doblegarle a la fuerza.

    Lo que hay en ese libro es cierto y mi jefe dándome la tabarra, ahora me decía que tenía que estar mojando la silla donde se sentaba, y que mi indiferencia ante sus señales la estaba calentando más los cascos, que podía confundirse con rechazo y eso le estaba produciendo el efecto contrario.

    Desvié la mirada entre las botellas y vi cambios en su rostro, sus mejillas estaba coloreadas, supuse el vino, y movió ficha cuando detectó mi mirada, bebió de la copa dejando mancha de carmín en su borde, mi jefe que no perdía detalle, me dijo que él llevaba razón, quería chupármela a toda costa, que el entendía mucho de esas contraseñas y que no me extrañara que lo hiciera por debajo de la mesa, había estado controlando las copas que bebía y que llevaba seis, más o menos una botella, pero que apenas había comido.

    Le respondí sin mirarle que eso es cargarse de valor, que sin el alcohol no es capaz de nada, lo que ocurre ahora los viernes, para soltarse el pelo tienen que beber.

    Dijo que sí, pero que yo tenía un problema lo mirase del lado que quisiera, esa tía se había enchochado conmigo y es algo de complicada solución, y lo que estaba haciéndola era la peor de las soluciones. Se bebió la copa de un trago y añadió, que podía estar empezando a ser peligrosa.

    Apenas había tocado sus platos, lo que no entendía era esa persecución, siempre mantuve las distancias y más de una vez le mostré que me repelía, que me asqueaba, pero esto no se lo conté a mi jefe, era capaz de soltárselo para que me dejara en paz y dejara de asaetearme con sus miradas cargadas de lujuria.

    Me olvidé de ella y de mi jefe y puse en marcha el proceso de huida, pero no podía hacerlo antes de la alocución del gran jefe, perdería puntos, así que llegaron los postres, el café, las copas y dulces. Y los cavas, cordón negro, brindis y palabras vacías, todo falsedad documental, ahora todos buenos y el día ocho de enero volverían las putadas y puñaladas, el joderte vivo y trabajar en un ambiente complicado, esto es repugnante, pero mantuve la posición, en síntesis esto es la vida.

    El gran jefe habló, aunque había bebido bastante, el tío controlaba, a mi otro lado la secretaria de dirección, me dijo al oído que estaba preparada, ya le había dicho que la llevaría a su casa, otro polvo la esperaba, había dormido con él y la despertó para follar, y como hombre delicado que era jamás se sintió como lo que estaba viendo, además me miró de muy cerca y me dijo que era un hombre muy instruido y que a su lado se sentía cómoda. Y me deseó suerte con esa mendiga de sexo.

    Empezó el desfile y yo mantenía una larga conversación con mi jefe, este se reía ya que sabía que la estaba dando cuerda para que se marchara, pero no, la tía mantuvo su posición, y tenía el morro apretado, mi jefe me interrumpía diciendo que su frustración la mostraba de una forma descarada, y que debía hacer algo o habría graves problemas, rectificó, dijo que yo tendría graves problemas, y el muy cretino alzando un poco su tono, me dijo que había descubierto su secreto, yo moví la cabeza contrariado, estábamos hablando de un problema de trabajo, me dijo que la tenía al borde de la sumisión, que probara con una señal y vería que llevaba razón.

    En la cartulina donde estaban nuestros nombres y departamento, escribí contrariado “Vamos al servicio, tenemos que hablar, voy primero, cuenta hasta veinte y baja”, mi jefe que veía lo que estaba escribiendo me avisó, me dijo que si me escapaba, que el lunes vigilara mi espalda, me clavaría un cuchillo en cuanto pudiera, que me la tirara con una pinza en la nariz y por supuesto que a mi polla le pusiera gabardina, el muy cretino había adivinado mi jugada, pensaba hacerlo así que no escapé.

    El servicio estaba muy concurrido, había más empresas además de la nuestra. Yo me apoyé en la pequeña barra del guardarropa que estaba cerrado y descendió las escaleras despacio, supuse la bebida, follarse a una borracha era muy peligroso. Se acercó deprisa, sudaba y su rostro estaba muy enrojecido, se detuvo al otro lado de la pequeña barra, un metro y algo, me miró de mala leche, pensaba que mal empezaba esta mierda.

    Me dijo que estaba hasta los cojones de como la trataba, no respondí nada, que mi desprecio y burla le había causado mucho daño, que mi jefe es un hijo puta y que yo secundaba sus gracias y comentarios, y que ella no tenía culpa de que el fuera un borracho.

    Cogió aire mirando al suelo, pensé que estaba cambiando el cargador, me miró de nuevo, tenía los ojos enrojecidos, pedí que no hiciera el numerito de la mujer despechada.

    Siguió con los reproches, me dijo que sabía que desde que llegué a la empresa que no le caía bien, veía mi gesto de repulsa ante su presencia y que no le disimulaba, lo peor era que lo mostraba abiertamente, y que eso hizo que me puteara todo lo que podía, era su pobre venganza ante mi petulancia, que ella se veía así.

    Seguí en silencio, y en esos momentos vi bajar a mi jefe, temblé de miedo, jodería más el tema con sus comentarios peyorativos, y no me equivoqué, se detiene a mi lado, y me pregunta que si he pactado el precio por follarla, con las correspondientes prescripciones técnicas y cláusulas administrativa-sexuales, y que dejara muy claro que debe quedar satisfecha. Y riendo su gracia entró en el servicio.

    No voy a escribir su réplica, pero si debo darla la razón, sujetando el llanto, dijo que no podía ser más humillante, que ese hijo puta borracho solo sabía hacerla daño en cuanto podía. Mi silencio como respuesta.

    Se quitó las lágrimas que estaban a punto de escapar de sus ojos y los mocos de la nariz y se limpió los dedos en el vestido, me dijo que no la mirara así, sabía que era una guarrería pero que no tenía pañuelo, guardó silencio mirando la puerta por donde había desaparecido mi jefe, yo callado pensando que iba a pagar dos facturas la de mi jefe, y la mía por mi conducta inmutable.

    Mi jefe salió sonriente, nos miró a los dos y poniéndose a su lado la dijo pronunciando mal alguna palabra, dijo que su conducta en la empresa era la causa de lo que le estaba ocurriendo, que era una hija de la gran puta y que tenía record de putadas con todos los compañeros, y todo auspiciados por su jefe, que protegía sus desmanes y que ellos, dijo señalándome a mí, tenían que soportar todo sin derecho a defensa ni a réplica, que ella era el instrumento de ese cabrón.

    Era cierto, mi jefe y su jefe de odiaban a muerte, y nos jodía cada vez que podía. Ella miraba al suelo, era lógico, mi jefe pertenecía al Staff de la empresa, era socio, consejero y muchas cosas más, por tanto peligroso de enfrentarse a él, pero en esos momentos yo estaba al lado de ella, el muy cretino abusaba de su posición.

    Mi jefe se alejó canturreando, y yo le seguí con la mirada, y sorpresa, mientras miraba a mi jefe ella me dijo que afortunadamente mi jefe no me había infectado, dijo que se había dado cuenta, que las palabras de mi jefe me habían molestado y también del cambio de mi talante con ella, que había perdido esa indiferencia que desprendí durante toda la comida.

    Seguí en silencio, lo cierto era que nada tenía que decir, estaba en un callejón ignorando si tenía alguna salida, yo no vi ninguna. Y me dijo de hablar en su coche, se me puso el pelo de punta, en la parte alta de la espalda, había bebido mucho.

    La miré indeciso y sin darme cuenta negué con la cabeza, ella sonrió de forma triste comprendiendo y lentamente asintió con la cabeza, fue cuando hablé, le pregunté si sabía la fragancia que desprendía, y que no fumara, podía quemarse viva.

    Asintió mirando al suelo, supe que estaba en otro callejón que ella estaba en otro diferente, ya que tenía que hacer algo con ella, había ido tejiendo lentamente su tela de araña, había dado la vuelta a la cuestión gracias a mi jefe, ella era la pobre víctima de un cabrón machista con alcohol hasta las cejas y el que tenía que arreglar toda esta mierda era yo.

    En mis agendas de trabajo, ciertas cosas las anoto a lapicero, una vez solucionado el tema le borro, pero caí en el error de no dejar nada a la memoria, empecé a escribir cosas que no eran de trabajo, aunque no del todo, la relación entre personas es cosa del trabajo, incluso la humana y hay veces que se intima por diferentes causas, aunque he de reconocer que es un buen lugar para buscar y encontrar esposa, llegas a conocerlas más, estás todo el día con ellas, cinco días a la semana, mi teoría nadie la comparte…

    Me miró de nuevo, tenía borrones en torno a los ojos, la sombra negra estaba difuminada, así como sus labios, daba un aspecto deplorable, y una luz azul de alarma se encendió en mi cabeza, me decía que todo eso no era casual, que ella podía estar disfrazándose de víctima, que esa tela disponía de una araña con dos tetas importantes y con una vulva anhelante, que mi jefe no andaba desencaminado, ella se había propuesto algo conmigo y no abandonaba la persecución, y que la ayuda le llegó del sitio inesperado, mi jefe, que me había uniformado de víctima y yo estaba entrando en su red.

    Se acercó y se detuvo a un paso, sentí el calor que desprendía su cuerpo, hacía calor en el estrecho pasillo. Su fragancia era una mezcla de todo, su perfume no conseguía anular al vino ingerido, así como su transpiración, y me metió en su red, me dijo que sabía que no desprendía buen olor, pero que podía arreglarlo, que yo no había bebido, que fuéramos a su casa, que vivía sola, y que podía ducharla, y aprovechar para lavar mi indiferencia hacia ella, y que tenía una sorpresa para mí, algo que no conocía, que ella tenía una forma de saber si de verdad lo que sentía era repulsa hacia ella, hacia su cuerpo.

    Silencio por mi parte, me estaba envolviendo en su tela, y yo dudaba, nunca había estado con una maligna, pensé en Jesu, un amigo que no hace ascos a ninguna tía por zorra que fuera, decía que todas le parecían bien, fueran guapas, feas, gordas, delgadas, jóvenes o viejas, el caso era meter y todas lo tenían en el mismo sitio y que eran iguales, aunque yo discrepé en todo lo que dijo, me llamó cositas, y que pronosticaba que follaría poco o muy poco.

    ¿Por qué?, pregunté empleando cierto tono de frialdad, quizá cortante, su persecución me molestaba. Mirando al suelo dijo, que desde el primer día, esa tarde que fui hacer la entrevista, cierto es que fue viernes de un mes de febrero en su recta final, a las 20:00 horas, algo impensable y que cuando me dijo que la siguiera, íbamos a zona de dirección, se dio cuenta que no la miraba él culo, y al entrar debimos rozarnos de forma imperceptible, yo no me di cuenta, ella como respuesta tuvo calor, empezó a sudar, yo entré en el despacho del director adjunto, y ella cerró la puerta quedándose afuera, su cuerpo se empapó y por más que buscó la causa no la encontró en aquellos momentos.

    Ese calor nunca le olvido, y aquella noche en su cama meditó sobre ese calor, se dio cuenta que le había entrado hasta el fondo, pensó en su vagina, y como respuesta se humedeció. Dijo que pudiera ser la causa de la mala forma en que la trataba, temor pudo ser la causa. Yo no salía de mi asombro, y empezó a joderme después de la entrevista, yo había acordado unas condiciones y ella quiso cambiarlas esa misma tarde sin tener autoridad, y como le dije que no a todo, eso fue causa de declararme enemigo así como su jefe, otro cabrón.

    Pero de eso no se acordaba, supuse que había tomado una decisión, asaltarme con las armas de mujer visibles, sus tetas y su vulva, seguía envolviéndome en su tela, y desde luego que estaba siendo sutil en sus movimientos, empleaba otra de sus armas, esta es de uso múltiple, su boca. Tono, confusión y atracción, seguro que si abría la cremallera del pentalón seguro que movía ficha, aunque estuviéramos en medio del pasillo. Mejor salir de dudas.

    ¿Qué quieres?, mi tono era seco, mejor cerrarle todas las puertas, y como respuesta, se acercó un poco más, me miró diciendo que desde ese día tenía una ofuscación conmigo, quería descubrir que sentiría mi cuerpo desnudo encima del suyo y penetrada, ansiaba esa penetración en su cuerpo, dijo que solo de pensarlo le llegaba cierto gustillo de su vientre.

    Le dije que si ese supuesto ocurriera ¿Qué buscaba?, dijo que aquella tarde sintió como si la hubiera encadenado a su cuerpo, y que sintió indefensa ante el excitación que le hice sentir.

    Miraba su red, me estaba atrapando lentamente, y remataba el fondo de sus palabras, añadió juntando su cuerpo al mío, a pesar de que seguía mirando al suelo, ahora ya no, ahora miraba su escote, dijo que llevara mis dedos a su vulva, chorreaba, y que su vulva demandaba mi pene cuanto antes, que le pidiera lo que quisiera, esta rendida a mis deseos, pero que no la rechazara, ahora no, me había desnudado su alma y ese rechazo le podía hacer cometer locuras.

    Era muy lista, había puesto la pelota, mejor dicho su húmeda vulva en mi tejado, me había acorralado y estaba cogido en su red. Pero soy hombre de recursos, pregunté cuantos amigos tenía, amigos con cierto doble sentido, y la cogió al vuelo.

    Respondió. No tengo follamigos, me doy cuenta que no soy atractiva ni tan siquiera para un polvo rápido, tono triste en su respuesta. Insistí y pregunté si tampoco tenía a alguno parecido a ella, los hay y no se tarda en encontrarles, de nuevo negó. Me miró a los ojos, estábamos muy cerca, seguramente quiso comprobar hasta qué punto había destruido mis defensas.

    Entiendo que estás mendigando un polvo, dije, no pregunté lo que hice fue que lo aclarara. Asintió con la cabeza, joder que lista, de esa forma nunca puedo decir que habló, que lo dijo, y de esta forma poder decir que nada de eso salió de su boca.

    Pero no estaba tan bebida como pensaba, o es que aguanta bien la bebida, me dijo que estaba cansada de hablar, que la había estado torturando con mi indiferencia, y ese detalle de colocar las botellas de vino delante para no verla, le había hecho mucho daño, y que ahora estaba en un punto sin retorno, me quería en su cama.

    Tan solo que la echara un polvo rápido y me marchara, lo justo. Silencio por mi parte, el tiempo se había terminado, añadió en el mismo tono que le pusiera precio a ese polvo, que no olvidara que vivía de un sueldo normalito, dijo que cien euros eran razonable, no podía más y detalló la factura.

    Dijo que 50 por la excitación previa, penetración y embestir profundamente de forma progresiva, según su nivel de placer atesorado. 10 por cada orgasmo, calculó 5 por lo menos, y un extra de 20 por culminación sensorial, algo así como flotar y volar en con las alas del deleite sexual. Total 100 + 20, sin IVA.

    Asentí con la cabeza, estaba harto y era mejor cerrar este asqueroso capitulo, lo peor iba a ser después, y sobre todo en la oficina, pensé que seguramente empezaría a mirar anuncios.

    Fuimos en su coche, pero yo al volante, ella mantuvo la mirada al frente y callada, muy callada, cierto era que nada tenía que decirla, y pensé que su piso sería una leonera, no daba el perfil de mujer organizada, su mesa estaba llena de montones de papeles y sin espacio para nada.

    Vivía en un barrio antiguo en la zona norte, cerca de la salida de la A-1, viejos edificios y algunos con más de cien años, ladrillo rojo deteriorados y al margen de que tardamos en aparcar y lejos, el edificio tenía tres plantas, pasillos estrechos y con puertas de madera antiguas, era la entreplanta, daba al patio trasero.

    Una pequeña entrada, la cocina a la izquierda, ventana al patio, corto pasillo, salón regular rectangular, un sofá de tres, un mueble largo bajo, una pantalla grande y equipo de hifi, fotos, un montón de DVD-R pelis piratas y recuerdos de otros lugares, ningún libro y una mesa redonda plegable con cuatro sillas, a él daban tres puertas, despensa junto a la cocina, dormitorio y baño, bueno, ducha y pequeño lavabo, el dormitorio tenía otro baño, con bañera alargada antigua, lavabo, inodoro y bidet. Un pequeño armario empotrado con puertas de espejo y alfombrado, fragancia de hierbas en suspensión.

    El dormitorio tenía una cama ancha, cabecero de madera moderno, algunos cuadros en la pared, tres acostados no se molestarían, dos mesillas, un armario con doble puerta empotrado, una mesa con su silla y una pequeña estantería que llegaba hasta el techo, todas las paredes estaban ocupadas.

    Volvimos al salón, no dejó de mirarme, buscaba datos de reacción en mi rostro, pero yo estaba inalterable, y vi como sus mejillas de nuevo se coloreaban, pensaba que todo me parecería mal, sin embargo era algo mejor de lo que me esperaba, y procuré ser justo, el ambiente era limpio, nada de olores de los viejos edificios, y las tres ventanas daban al patio interior, sus cortinas eran de color verde oscuro con dibujos de frutos del bosque del otoño.

    Me miró expectante, la devolví la mirada y dije que mejor que lo ella desprendía, yo pensaba que tendría botellas tiradas en el suelo y olor rancio de la cocina, de nuevo apareció ese tono enrojecido y me respondió, que ella no esperaba esa forma de joderla como respuesta, que ella pensaba en otra forma de joderla. Y sin más.

    Se desnudó del todo, dejando la ropa en el brazo del sofá que. Se arrodilló y me dijo que tomara posesión de ella, y que me juraba total sumisión hasta que me cansara de ella, que lo asumiría sin darme problema alguno.

    Mi respuesta fue una pregunta, si tenía alguna fantasía pendiente, me dijo que si, vestirse con medias negras para recibirme en la cama. Pensaba no negarla nada, y pidió que la duchara, que lavara su cuerpo, y con eso ella entendería que borraba mi conducta con ella. Accedí a sus deseos, pidió que la dejara desnudarme, quería recuperar esa sensación de calor que sintió aquella tarde.

    Me desnudó despacio, fue doblando la ropa, la camisa dijo que la lavaría a mano, la chaqueta y pantalón la pondría en una percha, el calzón y calcetines los lavaría junto con la camisa, que su lavadora también secaba.

    Entramos en la bañera y ella abrió el agua, un caño dejaba caer un buen chorro de agua templada, y con un paño de piel blanca que puso en mi mano y su gel preferido, empecé con su pelo, y luego a pasar el paño despacio por su cuerpo, ella mantuvo todo ese tiempo los ojos cerrados y su respiración se fue alterando lentamente.

    Le dije que se pusiera de pie, y seguí con el paño repleto de gel, y frente a ella le fui pasando sus hombros, por sus pechos, y su respiración se aceleró. Descendí por su vientre y luego sus costados, me dijo que la estaba poniendo en marcha, sobre todo por qué no esperaba lo que la estaba haciendo.

    Seguí por sus piernas, por el exterior y luego por el interior, ahogó un gemido, y más tiempo en el monte de venus, hice que se volviese, su espalda, de nuevo desde sus hombros, ya su cuerpo temblaba de vez en cuando, en sus nalgas levemente se encogió, y seguí hacia abajo por sus piernas. Y me dijo sin volverse que si podía suplicar, enarqué las cejas, y dije que adelante, rogó que la chupara el clítoris y terminó con la palabra amo.

    Quitó agua y se recostó, separó las piernas y con sus dedos separó los labios de la vulva, su gesto era anhelante solo de pensarlo, y cuando le rocé con la lengua gritó, Agarró mi cabeza para separármela, me dijo que esperara un poco, si me di cuenta de su temblor, dijo que estaba paladeándome, miré su rostro, me miraba y añadió que pensaba que iba a ser algo muy rápido y era la causa de su alteración, y que no quería perderse ninguna sensación al yo acceder a sus deseos.

    De nuevo atrajo mi cabeza hacia su vulva, esta vez llevé la lengua al principio del clítoris, como respuesta se removió con un uuug muy prolongado a la vez que elevaba la pelvis, ya que mantuve cierta presión en ese punto. Y cuando se relajó un poco, me aparté preguntándola si tenía alguna costumbre que debiera saber, dijo que no amo, que hiciera lo que quisiera con ella. Y mi pregunta hizo que abriera los ojos, dije, ¿y si te ahogo en el poco agua que tenemos?

    Abrió los ojos, rojos, y su respuesta me dejó con la boca abierta, me dijo que después de que la echara el polvo, amo y que si podía darle un anticipo de sexo, que lo deseaba con urgencia, amo.

    Había una banqueta de plástico blanco, es donde tenía su móvil, le dejé en el borde del lavabo y puse la banqueta dentro del baño, le dije que sentara, obedeció sin preguntar nada, y una vez sentada la separé las piernas, ella cerró los ojos apoyándose en la pared que tenía detrás.

    Mi jefe tenía razón, era una gran vulva, aunque tuve que apartar la musculatura de sus grandes muslos, la tapaban. Ella separó del todo las piernas, sabía lo que estaba pensando, y separé los labios, ella se movió, sus manos se cerraron apoyándoles en el borde de la bañera, separó más las piernas y pude ver su clítoris, y me hizo comprender su estado, estaba rígido, puse mis labios en él, ella se removió cogiéndome la cabeza con las manos, y la punta de lengua le rozó levemente, no supe identificar el sonido que salió de su boca, separé los labios y procuré entrara en mi boca, le humedecí mucho y la lengua empezó a cargar su vía interna, el clítoris se endureció más y ella empujaba levemente y con un siseo me dijo.

    Amo, vamos a la cama, mi fantasía está alterada, no necesito que me calientes los cascos más de lo que los tengo, mi deseo ferviente es la penetración, la anhelo.

    Nos secamos y fuimos a la cama, ella de un cajón de la mesilla, cogió unas medias negras e intentó ponérselas, muchas dificultades debido al sobrepeso, dije de hacerla una foto, sonrió asintiendo, y le hice la foto con el móvil.

    Pero su fantasía no pudo ser, le apretaban demasiado los muslos y tuve que quitárselas, y frustración en su rostro, me empujó a la cama y se recostó a mi lado, su mano agarró el penetrador y dijo que hasta ahora todo muy bien, y despacio dejo al descubierto el glande, le puso entre sus labios, le humedeció y succionó despacio, sonrió mientras y me miró diciendo que se estaba haciendo una idea de cómo iba a ser penetrada.

    Pasó por encima de mi pierna derecha y se quedó entre las dos piernas, no había soltado su presa, y me miró pidiéndome permiso para comérsele, esos chupetones no había sido suficiente, quería grabar en su memoria esa otra sensación de posesión, el sentirme dentro de su boca, no dije nada, ella respondió que el que calla otorga y lentamente se le introdujo.

    Le sacó un poco y abrió los ojos, me miraba mientras movía su lengua por debajo, la punta rozaba el frenillo, estaba informada de todo, luego le fue sacando despacio y metiéndole, todo sin dejar de mirarme, así estuvo un buen rato, pensaba advertirla que mi tiempo se terminaba, pareció adivinarlo ya que sonrió con la mirada, le sacó completamente y me dijo que se había dado cuenta, y que había cambiado de deseo, que la dejara libertad de acción, que la tarde era joven, y que tenía planes para su amo.

    Y de nuevo se le metió hasta el fondo, le sacó un poco y siguió con esa sincronía entre la lengua y el paladar, mi cuerpo reaccionaba, me estiré completamente y exploté, pensaba que pararía, pero no, siguió y eso hizo que abriera los ojos y moví la cabeza, nos miramos, de su boca escapaba semen, y su movimiento fue más lento, el semen la escurría por la barbilla llegando a sus pechos, hasta que sujeté su cabeza, fue cuando le sacó de su boca, pero su mano se movió despacio, no dejaba de mirarme con una sonrisa tonta, hasta que dejé de eyacular.

    Se apartó y anduvo hasta el armario, cogió una caja de toallitas y no se quitó el semen que escurría hacia su vientre, primero me limpió y luego ella, me dijo que había disfrutado y alterado sus deseos, que era mejor saber de mí, y terminó amo, y que si no estaba de acuerdo que la castigar, que la pegara, que lo asumiría como sumisa.

    Le pregunté cuál era el cambio, dijo de salir, de picotear en una ruta de mesones que conocía, y que el cambio se debía a demorar ese polvo, y que le gustaba que la follaran en la madrugada, y que estaba segura de gastar todo en esos momentos, y terminó diciendo, amo te retendré todo el tiempo que pueda, pero puedes marcharte cuando lo desees, que como sumisa aceptaba todo aunque no le gustara, y que de la tarifa antes hablada, dijo que me había ganado algo más, ese truco del nacimiento del clítoris no le conocía y que casi se mea debido a ese gusto desconocido, y por eso es el cambio, intuyó que yo guardaba más trucos, amo.

    No dije nada, en cierto modo era natural, y aunque tenía demasiadas dudas, ya que muchas veces las mujeres me terminan destruyendo, y no hay dos sin tres, DESTRUCCIÓN, es un capítulo de mi vida que a nadie deseo, tardé tiempo en recuperarme. Para su sorpresa le dije que se enjuagara la boca, la obligué y me quedé con las toallitas con semen, destrucción fue una amarga lección que nunca olvidé, algunas se mueven por caminos tortuosos.

    Si me preguntó por ese detalle y se lo expliqué por encima, entonces de nuevo abrió la caja de sorpresas, dijo que pensaba pedirme que la dejara grabar el polvo. Aquello me dejó sin palabras, añadió que era parte de su fantasía, que en la oficina tenía fantasías conmigo, incluso cuando me quitaba de su vista.

    Negué con la cabeza, dijo que a ella no le importaba, aunque subiera la película a la red, que no le daba importancia, su cuerpo no me repelía ya que le gustaba comer, por tanto nada que declarar. Pero que el ir de mesones le ponía, era la antesala del amanecer entre los brazos de un odiado y desconocido que tenía trucos llenos de placer.

    Me duché tranquilamente, ella se ocupó de la espalda y dijo que del penetrador se encargaba ella de limpiarle, y lo hizo, pero le dio varios chupetones, dijo que no había podido evitarlo, quería rellenar sus recuerdos con todo lo que pudiera llevarse a la boca y para saber que estaba limpio y desde su postura mirando hacia arriba me pidió que fuera comprensivo con ella, lo quería todo, su vida privada era una mierda, le llevaba a la depresión y por eso se refugió en la bebida y en sus fantasías, desnuda y en sus delirios llamaba a sus fantasmas para que la follaran.

    Mi mente pasó página, ella debería modificar su destino, no yo, un follado a la fuerza, ya que hay que dejar todo claro. Ella tenía muy claro que la tarde era joven, decidí no oponer resistencia, si pude descubrir su descomposición interior, estaba rota por dentro y no sabía recomponer sus filas, pensaba hablarle de esto, jodía a todo el mundo debido a que ladraba al destino, al que ella construía sin darse cuenta, el mal produce estragos a pesar del bienestar conseguido debido al mal producido, era un círculo vicioso complicado de salir.

    Sostengo una teoría. El mal es un principio del bien, esto era siempre tema de conversación con un amigo, era catedrático en Salamanca, el pedía aclaración de mi tesis, y yo le mostraba detalles de la vida humana.

    Siempre había dos lados: blanco-negro, Luz-oscuridad, derecha-izquierda, arriba-abajo, dentro-afuera, verdad-mentira, risa-llanto, y quedan muchos que limitan nuestras costumbres. No henos podido terminarlo, murió en la mañana del 31 de diciembre de 2016, de la enfermedad de moda, derrame cerebral.

    Volví a pensar en la enigmática echadora de cartas, me pregunté si también guardaba secretos de esa índole. Pero la maligna se interponía por alguna causa, nunca pude averiguar por qué el pasado le cruzaba con el presente.

  • La señora de la cabina de Internet (2)

    La señora de la cabina de Internet (2)

    Luego de haber tocado los pechos de la señora Ada aprovechando los masajes que recibía cada vez que iba a su negocio y mis dedos jugaron con sus hinchados y duros pezones no dejé de pensar en ella.

    Pasó casi una semana desde que sucedió eso cuando volví del nuevo a la cabina no sabía cómo estaría ella conmigo pero todo parecía como si nada hubiera pasado y más cuando Alfredo su esposo me saludo muy agradecido.

    -Hola Frank muchas gracias Ada me ha dicho que la estás ayudando mucho en la cabina desde ahora tú ya no pagas y puedes venir cuando quieras…

    Luego se fue en su taxi a trabajar y yo me fui a la máquina donde siempre estaba, de ahí la observaba era un día de muchos clientes, ella también de vez en cuando me veía esté juego ya había empezado.

    Luego de un rato ella se acercó muy despacio donde yo estaba y simulando que conversaba se inclinó y su mano se posó en mis muslos y fue subiendo y buscó mi verga y dio unos ligeros masajes sobre el pantalón logrando que rápidamente se me pusiera dura pero otra vez fuimos interrumpidos por un cliente que ya se iba y Ada fue atenderlo.

    La hora se fue rápido ya era muy tarde así que Ada me dijo que la ayudará a cerrar, cuando ya estaba todo listo para irme ella se acercó y me dijo que hoy no le había dado su masaje y lo extrañaba mucho y empiezo a tocar el cuello y luego sus hombros mis manos recorrían su piel y llegaron donde nacían sus senos y le quité la blusa que llevaba puesta y luego el brasiere sus pezones estaban hinchados y erectos y mi boca fue directo a ellos.

    Los chupé como si fuera un bebé sediento de hambre mis manos sobaban esas dos tetas grandes y sabrosas que siempre me gustaron desde que los vi, sus ojos cerrados y su respiración agitada me calentaba más.

    -Qué ricas tetas tienes Ada parecen dos melones jugosos…

    -Sii… ahh… ahh ¿te gustan? Chúpalos, así así, como si fueras mi bebé.

    Luego ella se volteó y sentada como estaba aflojó la correa y luego el pantalón sacando mi verga dura de su encierro su mirada se iluminó cuando vio el tamaño y grosor del falo en su mano.

    -Ohh… Qué rico se ve tú verga Frank vamos a probar si también sabe rico.

    Y se lo fue tragando muy lentamente teniendo algunas arcadas mientras su boca de a pocos se iba acostumbrando al falo invasor en su garganta, resultó muy buena chupando y lamiendo vergas la señora Ada.

    -Glop… glop… glop…

    -Ahh así así Adita chúpalo bien ricoo ahh

    Su cabeza subía y bajaba y sus ojos me veían mientras recibía una deliciosa mamada de verga ahora me devolvía el favor de tantos masajes que había recibido por parte mía y se esmerada como siempre en hacer bien las cosas con los clientes y dejarlos bien atendidos su boca apretaba bien mi verga por ratos y luego continuaba con la felación hasta que consiguió que acabará.

    -Ohhh… meee vengooo quee ricooo…

    Cuando mi cuerpo se estremeció y siento llegar el placer y eyaculo en su boca golosa bastante semen que Ada trago sin ningún problema hasta la última gota.

    La levante de la silla y la abracé fuerte y empezó a llorar, me sorprendió eso y le pregunté si estaba arrepentida de lo que habíamos hecho si era así no era mi intención hacerlo y menos hacerle daño luego que se calmó me explico el motivo.

    Me contó que con su marido no estaban bien las cosas buen tiempo ella había descubierto que por medio del Facebook había conocido a otra mujer más joven y había cambiado mucho ahora más paraba con su taxi que usaba como pretexto para muchas veces no regresar a dormir a la cabina y tampoco tocarla como mujer…

    – Frank yo estaba muy enamorada de él ahora me deja sola muchas veces nunca le hubiera sido infiel jamás pasó por mi cabeza en hacerlo pero tú siempre fuiste muy bueno conmigo te cuento esto para que no creas que soy una mala mujer pero desde que empezaste con los masajes me sentí muy bien y poco a poco me gustaste mucho.

    Le dije que no se sienta mal conmigo y comprendía por lo que estaba pasando y que su marido era muy tonto por no valorar la mujer que tenía antes su lado, ella puso su cabo en mi pecho y me pidió que está noche me quedara con ella porque se sentía sola.

    -Ada me gustaría mucho… ¿pero y si regresa Alfredo?

    -Por él no te preocupes le dije que te iba a pedir por favor si podías quedarte para que me acompañes y estuvo de acuerdo porque en verdad la otra vez sentí que alguien intentó abrir la puerta y tuve que gritar fuerte, antes él se quedaba pero ahora viene sólo por horas y luego se va…

    No había nada más que hablar si Alfredo dejaba a su mujer desatendida alguien tenía que hacerlo y con lo buena que estaba Ada y más ahora que tiempo que había terminado con mi enamorada y tenía los huevos llenos de leche y una buena madura no caía nada mal.

    Ella llamó a su marido y le preguntó iba a regresar porque ya se iba a dormir y Alfredo le contestó que no porque estaba lejos y que aseguré bien la puerta.

    -Alfredo en la tarde vinieron dos tipos muy sospechosos y miraban todo estoy con mucho miedo acá esta Frank ya me ayudó a cerrar pero tengo vergüenza pedirle si se puede quedar acompañarme dile tu…

    Ella me pasa su celular y sus esposo me pidió por favor que la acompañe a su esposa que había una can plegable para mí y diga cuanto sería, hice como que dudaba un poco y acepto mejor volvió a dar las gracias y colgó, Ada me dijo ves te das cuenta que no mentía

    La besé y le quité el pantalón quedando solo en tanga y también me quité la ropa y fuimos a su cama donde besaba todo su cuerpo su tanga estaba húmeda de lo caliente que se encontraba y besé su sexo empezando por sus labios vaginales mi lengua recorre todo su vagina ella se volvía loca se notaba que tiempo no era atendida y besaba su chucha mojada y su clítoris brilloso e hinchado con dos dedos jugaba con él y la masturbe y simultáneamente chupaba sus labios hasta que llegó a tener un orgasmo y grito mientras sus jugos mojaban mis dedos.

    -Ayyy… Ohh quee ricoooo… ohhh.

    Buscamos nuestras bocas y nos dimos un beso apasionado mientras aún temblaba su cuerpo luego del orgasmo que había experimentado y me abrazó fuerte se sentía protegida y el cansancio nos venció a los dos y dormimos pero esto recién empieza.

  • Con mi padrastro en la hamaca

    Con mi padrastro en la hamaca

    Yo estudiaba la preparatoria en Chihuahua, un día mi madre que vive en el sureste del país con su esposo, me pidió que me mudara con ellos. Todo marchaba bien, entré a la universidad, y a veces por las noches los escuchaba teniendo relaciones, yo salía sigilosa de mi habitación para poner la oreja en la puerta y escuchar mejor. Esto me calentaba mucho y cuando ellos terminaban corría a mi habitación para masturbarme. Ponía una almohada entre mis piernas y me daba de sentones hasta venirme, imaginando que era la verga de mi padrastro.

    Unos meses más tarde mi madre debía viajar a Chihuahua por cuestiones de salud de mi abuela, me pidió que la acompañara, pero con el pretexto de los exámenes, le dije que me dejara terminarlos y que la alcanzaría, ella accedió. Mi padrastro llegaba alrededor de las 8 pm a la casa, se portaba muy serio, ni se imaginaba las ganas que tenía de que me convirtiera en mujer. Yo soy morena y muy delgada, mis senos son pequeños, tengo el cabello lacio y muy largo.

    Un sábado que estaba mi padrastro leyendo en la sala, decidí ponerme unos pequeños shorts, y una playera, no me puse sostén, me acerqué fingiendo que lavaba una taza para mojarme la playera, mis senos se notaban tras la transparencia de la playera mojada, me empiné sobre la barra de la cocina, asegurándome que los pequeños shorts se me metieran entre las nalgas. Me incorporé y tomé un plátano, mi padrastro no dejaba de mirar mis acciones, entonces me acerqué al sillón donde estaba sentado, él seguía mirando atónito, así sin más me senté en una de sus piernas, dejó su libro de lado, yo empecé a meterme el plátano muy despacio en la boca, me lo quitó y me pregunto que si estaba aburrida, “algo” le contesté, “quieres jugar algo?” me dijo. Yo solo asentí con la cabeza, entonces metió dos de sus dedos en mi boca, y se los chupé, me cargó por la cintura y me sentó sobre su regazo, comenzó a acariciarme lentamente los senos, metió la mano por debajo de mi short y me introdujo uno de los dedos dentro de mi vagina que ya estaba muy mojada. Me estremecí toda, me subió la playera y empezó a lamerme y mordisquearme los pezones, mi respiración ya estaba muy agitada, y sentía un calor en todo el cuerpo y unas ganas locas de sentirme penetrada por él…

    Se sacó la verga y me hizo hincarme, fue sorprendente ver esa enormidad, nunca creí que la tuviera tan grande y gruesa, sentía arcadas al tener esa enorme verga en mi boca, me dijo:

    -Creo que no te cabe chiquita, mámamela despacito.

    Me cargó y me llevó a la mesa, donde me quitó el short y empezó a meterme la lengua, me recorría y me chupaba como si quisiera comerme, yo lo empujaba jalándolo del pelo para que me hiciera acabar, estaba en la gloria y a punto de acabar cuando se fue a acostar a la hamaca y me dijo:

    -ven aquí putita, quiero que sientas mi verga.

    Toda temblorosa y súper caliente me levanté, me subí a la hamaca, abrí las piernas ya estaba dispuesta a cabalgar en esa enorme y durísima verga cuando mi padrastro me detuvo y puso mis dos pies a un costado de la hamaca por encima de él, y me dijo “siéntate muy despacio, quiero metértela muy lentamente”. Él me bajaba y me empujaba por la cadera, muy lentamente sentí esa enorme cabeza lubricada abriéndose paso en mi apretada y virgen vagina, yo me retorcía de placer, pero él no me dejaba tragármela toda, la sacaba y me la sobaba sobre mi panocha caliente, luego otra vez solo la punta, y así me hizo sufrir un buen rato, hasta que yo estaba tan caliente que como pude bajé los pies de la hamaca y mi peso hizo caer en vilo dentro de esa deliciosa verga. Sí, me dolió un poco, pero era ya tanta mi calentura que una vez con la verga hasta el fondo grité y gemí, con las puntas de los dedos de mis pies me impulsaba para poder subir y bajar.

    Mi padrastro comenzó a besarme y morderme los pezones, me tomó de las nalgas y me hacía subir y bajar a su ritmo, yo solo escuchaba sus gemidos y me decía repetidas veces “mmm que rica y apretadita estás, me vas hacer venir putita”, yo gemía de placer, estaba llegando, mientras le gritaba “así papi, así papito no pares, no pares”. Entonces se levantó de la hamaca y me cargaba sobre su verga, yo lo tomé del cuello y estiraba las piernas lo más posible para tenerla lo más adentro… en eso sentí uno de sus dedos en el culo, en ese momento estallé de placer, y empecé a sentir el bombeo que expulsaba toda su deliciosa leche dentro de mí.

  • El vientre de mi madre

    El vientre de mi madre

    Hay una película de Schwarzenegger, puede que sea Comando, o algo así, no recuerdo bien, en que el protagonista llega del bosque motosierra en mano y cargando un tronco grande al otro hombro. Luego, con un hacha abre unos tocones de madera al medio como si fueran de mantequilla; da la sensación de que cualquiera que vea eso sienta complejo de inferioridad, pero eso es una fantasmada, os lo digo yo…

    Porque las películas son películas, pero yo soy real. Soy trabajador forestal hace años y me gano la vida en los bosques y en los montes, cortando madera. Un mileurista, como cualquier otro, todo el día agarrado a la motosierra, tirando pinos, robles, cualquier tipo de árboles, sobre todo muchos eucaliptos. Un hombre de batalla, con pocos estudios, de clase baja. Un ejemplo de la realidad de la España húmeda, la del Norte, de la dureza de la vida en los municipios rurales, donde quien no es duro o no sobrevives o la vida te hace duro a hostias…

    Inviernos muy fríos y mojados. Veranos bochornosos de sol de nube y calor húmedo. Grandes árboles cayendo a mi paso. Olor a gasolina, motor y resina. Ruido ensordecedor. Peligro, riesgo, miedo. Días que se hacen eternos, maldita sea mi suerte. Acojone con los tendidos eléctricos. Pendientes en que cuesta tenerse en pie. Maleza. Cansancio. Latas de callos y de sardinas, bocadillos. Insectos. Sólo en el monte muchos días, otros con más gente. Dos o tres cervezas bien frías al final del día, o un cubata, en alguna taberna. Necesito anestesiarme un poco para no pensar demasiado, para no irritarme. Soy un Rambo en una jungla, pero sin glamour, estrenos taquilleros ni nominaciones a premios de cine. Un Rambo en una jungla sin guerrillas ni vietcons, de acuerdo, pero también sin ositos ni bambis…

    El fin de semana cuando no trabajo, salgo a dar una vuelta por ahí, cenarme un chuletón de vez en cuando, calzarme unas birras o copas de cualquier matarratas, con colegas muy parecidos a mí, de batalla, echarnos unas risas, ponernos como cubas… Antes fumaba, ahora ya no fumo, tuve que dejarlo, me ahogaba mucho en el trabajo.

    Y aunque hubieras nacido inteligente, las formas de vida, el ambiente que te rodea, tu familia y tu condición social y demás te acaban volviendo un perfecto imbécil.

    Cuando vamos a dar una vuelta, hagamos los planes que hagamos, siempre acabamos en un puticlub. Muchas veces, yo solo, me escaqueo disimuladamente de los colegas, y me piro a un local de luz roja, y me veo de madrugada en alguna habitación, cubriendo alguna hembra, también escapada de alguna jungla de cualquier rincón del planeta, y procuro hacerlo lo mejor que puedo, o lo mejor que sé. Al menos, alguna gracia tenía que tener mi trabajo, solárium no me hace falta, de brazos y de músculos ando bien arreglado, también soy alto y medianamente guapo.

    No es que me guste mucho gastarme pasta en los puticlubs, pero dado mi status, para buscar hembra, yo a una magistrada, ni a una médica, ni a una profesora, ni a una escritora, no puedo aspirar, y para andar con una tía de mi condición social, que quieres que te diga, sencillamente no me apetece.

    Era comienzos de verano, llegaba el buen tiempo, pero a mí la vaina se me planteaba mal. Con la crisis o lo que sea, problemas en las fábricas papeleras, se empieza a talar mucho menos eucalipto, el trabajo comienza a escasear y los ingresos también a mermar. Aparte, por si fuera poco, lo que pasa, el coche me da una compleja avería en el motor que me va a costar un dineral; así que el verano, me temo, ya se me ha jodido bien.

    Llevo unos días de bajón y mal humor, dándole vueltas a la cabeza; una temporada sin coche, sin pasta, sin ganas de nada y sin unos coños donde la meter. Solo consigo aliviar mi tensión parcialmente haciéndome buenas pajas, pero cuando me hago una, no tardo mucho tiempo en necesitar hacerme otra…

    Aquel día por la tarde, bajé de ducharme. Me habían puesto unos vaqueros gastados y una camiseta de tirantes verde camuflaje, dejando al descubierto mis brazos fuertes y mis bíceps duros del trabajo con los pectorales y los pezones duros marcando bajo la ceñida tela militar. Un Rambo en el sofá, retirado de las trincheras y los árboles. Un Rambo de salón, ocioso pero aburrido, apático, desubicado y a verlas venir…

    Estaba aquella tarde, como digo, espatarrado en el sofá viendo, como suelo, un show de wrestling en la tele, medio distraído. Mi madre entró al salón a limpiar con la mopa y dar spray a unos muebles. Yo me quedé un buen rato mirándola. Ya ni me acordaba de la madre tan bonita que tengo. Yo tengo 24 años y ella me tuvo con 23, ahora tiene 47. Es alta y morena como yo, y aunque ha trabajado mucho en ésta vida se conserva aún muy bien. Traía ese día unas mallas o leggins negros que le sentaban muy bien. Tiene unas piernas largas con unos muslos muy bien torneados y macizos, bonitas rodillas, y unos tobillos largos y proporcionados. Por arriba traía una camiseta blanca, de esas con las mangas recortadas por los sobacos, que lucía depilados. No tiene mucha teta, aunque lo poco que tiene lo tiene firme y tiene el estómago duro y el vientre plano, las caderas no muy anchas pero curvadas, y las mallas negras marcan ligeramente sus ingles. No es especialmente guapa de cara, tiene un buen cuerpazo, pero en el rostro y en esas arruguitas debajo de los ojos representa esos reales e inamovibles 47 tacos. Ya sé que en los cuentos las mamás son bellísimas cual princesas pero en la vida real, nuestras madres son como son…

    De adolescente, recuerdo temporadas que me hice muchas pajas pensando en ella, pero eso lo hemos hecho todos, para que lo vamos a negar; luego vas creciendo y centras atención en otras cosas. Ella y mi padre se separaron hace cosa de tres años, porque ya no se soportaban. Él era bien parecido también; intelectualmente no lo sé, pero otra manera puedo decir que física y genéticamente los dos me dejaron buena herencia… O al menos, eso parece decir mi espejo…

    Cuando me doy cuenta estoy con una mano encima de mi bragueta, y siento ese dolor en la polla que te provoca una fuerte erección bajo la tela dura de un pantalón vaquero. Mi madre me ha mirado de reojo un instante, o eso he creído, y ahora se agacha para limpiar bien los muebles. Las mallas me ponen en la vista que aún tiene un buen culazo, duro, redondo, firme. Sus muslos por atrás son preciosos y la camiseta por atrás se le ha levantado un poco dejándome ver, aauumm, el comienzo de su espalda muy morena…

    Trato de distraer mi atención hacia la tele, en la lucha libre, donde dos camioneras enormes se dan con todo lo que pescan. Una sujeta a la otra por una teta con una mano y con la otra mano le atiza con una silla de esas plegables. Bajo el volumen casi al mínimo y cambio a otro canal donde echan un documental sobre el Kilimanjaro. Pero no consigo disimular, y mi matriarca tampoco lo hace. De vez en cuando echa un vistazo, sin disimulos, al bulto de mis vaqueros. Ahora tira, oouuff, un poco hacia arriba de sus mallas, marcando bien en ellas los labios de su coño, causándome un buen dolor de huevos. Los pezones despuntan bajo la camisetita blanca y es cuando me percato de que no trae sujetador. Apago la tele, no me interesa el Kilimanjaro. O era el Aconcagua, ya no lo sé…

    Mi madre se sienta pegada a mí, en el sofá. Me da un beso en la mejilla y me acaricia el cuello. –No te preocupes por nada, todo se arregla. El coche se arregla, el trabajo con el tiempo volverá, para comer y vivir dignamente todavía tenemos… Además, huumm, me gusta tenerte un poco en casa, porque realmente paras poco bajo este techo. Y quizá te espere un buen verano, ya lo verás…

    -Tienes razón, mamá. Claro que sí. Todo irá bien.

    -Desde luego. Oye estás hecho todo un machito, eh? –Comenzó a acariciarme y apretarme los bíceps- Estos están muy duros, oye. Hacía tiempo que no acariciaba este torso; déjame masajearte un poco…- introdujo su mano bajo mi pequeña camiseta y frotaba con suavidad mi estómago, en círculos –Oye, esto está como una tabla de duro, huumm, a ver el pecho… – Sus manos, algo frías acarician ahora mis pectorales y sus dedos juegan con mis pezones, me dan como pequeñas sacudidas eléctricas- Estás fuerte y fibrado, que bueno está mi niño. Y por ahí, abajo debe estar todo muy a punto. Por cierto, mucho hace que no te veo desnudo, desde chiquillo que te bañaba. Me gustaría verte desnudo, quiero ver bien el hombretón que he parido, para ver qué es lo que estoy ofreciendo a mis futuras nueras, o la que sea madre de mis nietos…

    Cuando mi madre suelta esa parida de las “futuras nueras madres de sus nietos” no puedo evitar una pequeña carcajada. No tengo ganas de contarle con detalles a que sabía el coño de su “última futura nuera”, una rusa de San Petersburgo que estaba hace quince días en el puticlub Afrodita…

    -Bueno, -prosigue ella- ¿cuándo me dejas verte desnudito? No te dará más, supongo, soy tu madre… ¿Por qué no nos duchamos juntos? Así me ves tú a mí también. No me has visto desde hace muchos años, en la playa, en bikini… ¿O crees que tu mami ya no está presentable? De niño alguna pajita te has hecho a mi costa, no?

    -Mamá, eso que dices no está bien. –Respondí yo con tono tranquilo- La adolescencia es la adolescencia, eso ya lo sabemos. Respecto a lo otro, sabes de sobra que te conservas estupendamente, y que si no te buscas maromo es porque no quieres… Sé que la separación no te sentó bien, que mi padre es un necio, y también sé que os unía mucho el folleteo. Muchas veces os oí en la habitación, y tuve que ir al baño… Pero, asúmelo, él ya no está…

    -Tu padre –responde ella muy tranquila- tendría un millón de defectos pero me follaba bien. Era bueno en la cama, y yo no soy hembra para cualquiera, además tú lo sabes. Nenito, ¿por qué no nos dejamos de hipocresías? Hace un rato estabas mirándome, y te puse; –señaló el bulto de mi pantalón- no me molestó, al contrario me empleé en recrearte la vista y está bien, no pasa nada. Me sobra saber cuántas putas te follas, si eres clavadito a tu padre, joder… Motosierra, cerveza y putas… No te estoy juzgando, somos lo que somos. Bueno, ¿qué pasa, no quieres que nos duchemos juntos, o qué…?

    No pasa nada, mamá, no te quedes con las ganas… Estaremos algo apretados los dos dentro de la mampara… Yo acabo de ducharme…

    -Pues, hala, otra ducha… Si lo estás deseando, mi nene…

    Como ya he dicho, esa conversación, fluyó toda en un tono muy tranquilo y con naturalidad, con sinceridad. Ella me coge de la mano y nos vamos al cuarto de baño…

    -Déjame a mí… -Dice ella- Me saca despacito la camiseta de tirantes por arriba y contempla un ratito mi pecho y mis abdominales. Luego, me desabrocha el botón del pantalón y la cremallera, y lo deja caer. Tras jugar un ratito a estirar la goma de mi bóxer me lo baja despacito, surgiendo mi polla erecta a muerte… -Huumm, mi niño es completo…

    Ella se desnuda despacio, sin ninguna prisa, se saca la camisetita blanca. Aparece su torso muy moreno, con sus tetas pequeñas, pero bien puestas y algunas pecas que le suben hasta el cuello. Luego, se va quitando las mallas quedando con su tanga verde. Yo permanezco quieto, desnudo, expuesto ante ella, inmóvil, algo avergonzado, muy excitado… Se quita el tanga y se muestra ante mí, orgullosa… -¿Qué te parece? Tu madre todavía no está tan mal, ¿verdad?

    Estamos desnudos los dos uno frente al otro. Contemplo con expectación sus piernas largas y poderosas. Los muslos perfectos. Las caderas, apetecibles. El coño que me parió… Ella se abre un poco de piernas para que pueda verla bien, imitando la pose de una modelo. Su media melena de cabello negro cae sobre sus hombros, aunque es teñido. Sus ojos castaños me estudian con tranquilidad y su boca dibuja media sonrisa de satisfacción. El corazón me golpea el pecho y la sangre en mis carótidas. Nunca he sentido tan duros todos los músculos de mi cuerpo. Tras un rato enajenado mi madre me da una palmada en el trasero y riéndose me empuja dentro de la ducha entrando ella tras de mí… -Venga, tonto, si sólo vamos a ducharnos…- dice ella…

    Cabemos justos en la mampara, ella se sitúa tras de mí, a mis espaldas, y el agua bien caliente va fluyendo por nosotros. Ella va acariciando mi espalda mojada, mis brazos, mi pecho, mi vientre…Yo permanezco inmóvil, me dejo hacer… Ella me va enjabonando bien, acariciándome con suavidad los músculos. Acaricia mi vientre por debajo de mi ombligo; yo estoy en éxtasis…

    Entonces coge con su mano mi polla mojada que está como un mástil y la va enjabonando. También me manosea los testículos, que apuntan duros en su saco…

    -Oye, ¿y esto qué…? Déjame enjabonarte bien… El machito que he parido es bien completo… -me dice despacito al oído- Ya me contarás otro día lo bien que me follas las putitas, con esta herramienta tan buena… Tu padre follaba muy bien…

    Permanecemos un rato aclarándonos bajo el agua. El aroma del champú y su voz suave me han anestesiado. Ahora mismo no sé en que planeta estoy. Nos salimos de la ducha y yo sigo quieto y calladito. Ella envuelve nuestros cuerpos con una toalla gigante, se va secando y me va secando a mí. Sus rizos negros mojados caen sobre sus hombros y los pelitos negros húmedos de su coño me fascinan. Me toma de la mano, semihúmedos los dos y me conduce por el pasillo a su dormitorio, el de la cama grande donde dormían los dos, cerrando la puerta tras de sí. Debe haber echado alguna pócima en el champú porque estoy como narcotizado, pero muy feliz me dejo llevar. Se abraza frente a mí y me da un buen morreo, cosquilleando mis labios…

    -¿Ves como no ha pasado nada? Sólo íbamos a ducharnos en el cuarto de baño, quería verte desnudo, y ya está… Pero ahora estamos en mi dormitorio, oh oh, y aquí me vas a follar bien, porque yo no me puedo quedar así, y tú tienes mucha tensión acumulada en los huevos…

    Nos fundimos unos minutos en unos intensos morreos, manteniendo bien pegados nuestros cuerpos semihúmedos, abrazados los dos. Ella mete su mano entre los dos cuerpos para cogerme la polla, mientras su lengua saca cosquillas a la mía. Luego se concentra en mi cuello besando mis carótidas palpitantes. Tras un rato, estoy tumbado en la cama y ella sujeta la polla con su mano. Disfruta apretando suavemente y mirándome a los ojos, aunque en cierta manera yo trato de evadir su mirada. La polla, venosa, durísima, es una presa indefensa cerrada en su mano. Comienza a chupármela con profesionalidad, practicándole la humedad justa. La siento dentro de su boca, aplicándome la lengua con maestría en las zonas del placer. Besos húmedos en el capullo…

    -Dicen que el frenillo es una zona muy sensible, ¿es verdad? –me pregunta ella, concentrándose en darme ahora rápidos pero certeros lengüetazos en él. Me creo morir del gusto y le indico que pare o me corro rápido…

    La tumbo ahora yo a ella. Beso las arruguitas de su cara, esas de los 47 años, pero bien llevados. Muerdo su cuello y doy ligeros lengüetazos a sus pezones duros y oscuros, retrepándome sobre ella de vez en cuando para retreparla. Voy bajando a su vientre y beso los pelitos negros de su sexo. El aroma de su champú me acompaña mientras beso y aplico lametones a los labios de su coño. Me entretengo un rato con su clítoris, pero ya no puedo más. No puedo alargar más los protocolos. La levanto y nos ponemos los dos de pie, ella contra la pared. Dos metros a nuestra derecha, en la habitación hay un espejo de cuerpo entero que refleja nuestros cuerpos. Ella es casi tan alta como yo y el espejo refleja una buena pareja, la que hacemos. Le taladro el coño que engulle receptivo mi polla, erecta a un punto que no he conocido hasta hoy, con la puesta a punto de mi madre. Me excito contemplando como se tensan mis músculos al espejo y como su cuerpazo moreno amortigua estoico mis embestidas, mordiéndose el labio inferior, reprimiendo en parte los gemidos y clavando con fuerza las yemas de sus dedos en mis dorsales y mis bíceps hasta el punto de hacerme daño. Parecemos dos actores porno, y en ese momento no me importa estar cubriendo a mi madre. Continúo un ratito aplicándole pollazos, pero no puedo más, le indico que me voy correr…

    Ella me empuja hacia atrás sacándome de ella, jadeante, se tumba en la cama, arrastrándome del brazo y me señala su vientre plano y moreno. Me pongo de rodillas con las piernas abiertas, encima de su cuerpo, para que ella me dé el remate final. Con su mano derecha masturba con fuerza mi polla y con izquierda aprieta uno de mis pezones…

    Siento encogerse mis testículos doloridos, en su saco, y me corro entre alaridos, vertiendo el semen sobre la piel morena de su vientre jadeante…

    El vientre que un día me engendró y me trajo en su interior…

    El vientre que un día me trajo a este Mundo…

    El vientre del que me siento orgulloso…

  • Secretos de oficina

    Secretos de oficina

    Mi jefe me mira de manera morbosa, mientras ordeno los archivos en el estante, él está de espalda a mí, yo no puedo verlo, pero sé que me está mirando el culo y deseándolo en silencio. Aprovecho la situación y endurezco mi culo, lo saco hacia atrás para que sea más vistoso y pueda verlo mejor, mientras continúo con mis tareas. Él le hace una seña a mi compañero de trabajo Esteban para indicarle lo mucho que le agrada mi culo, mi compañero sonríe y dirige su vista a mi culo también, son unos pervertidos y babosos. Aun así Me gusta que ambos me miren, me siento deseada y eso me calienta.

    Mi jefe es un sexópata sexagenario que se acuesta con todas a cambio de un ascenso o beneficios.

    — Que buen culo tiene la rubia…le dice a mi compañero, pensando que no lo escucho o mejor dicho para que yo lo escuche. Luego se acerca a mí por detrás y posa su mano levemente en mi espalda baja.

    —Nicole después pasa por mi oficina, así te doy los informes del mes. No te olvides.

    —No me olvido Rodolfo. Respondo mientras trabajo en mi computadora.

    Mi jefe se retiró del lugar, vino para pedirme algo que tranquilamente podría haberme dicho antes, pero no, él quiere tenerme en su oficina a solas, porque que es un viejo cerdo. Mi teléfono suena, es un mensaje de mi novio, le respondo y sigo trabajando, este año trabaje duro haciendo horas extras para lograr el ascenso.

    —Estas a full Nicole! rio Esteban.

    —Podrías aprender de mí, no? Le respondí con ironía pero en broma.

    —Por no vamos a comer algo en el descanso? Sugirió el.

    —Bueno podría ser… acepte.

    Esteban siempre me había parecido sexy y también divertido, me gustaba trabajar con él. Más tarde fuimos en su auto a comprar algo para la hora del almuerzo, y esteban como era su costumbre, empezó a hacerme bromas sobre como nuestro jefe me miraba, decía que era mi culpa por usar ropa tan ajustada.

    —Vos no te quedabas atrás tampoco ehh, me di cuenta como me miraban el culo. Dije riendo

    —Como para no mirarlo, sería un desperdicio.

    Esteban rio y apoyo una mano sobre mi pierna, tengo que admitir que me gusto que me tocara y no le dije nada, cada vez teníamos más confianza y la verdad es que yo, estaba re caliente con él, por eso lo deje hacer sin ponerle límites.

    —Hoy estas más linda que nunca… dijo el

    —Eso se lo decís a todas no? Me reí.

    —No, solo a vos tonta.

    Acerco su cara a la mía y me dio un beso en la mejilla, después me busco la boca para besarme de nuevo y al no ver oposición me beso en los labios.

    Estábamos en el auto a punto de volver a la oficina, mientras nos besábamos como locos, como si nos hubiéramos estado guardando todo eso para un momento así, su mano acariciaba mi vagina por sobre la ropa interior y me arranco un suspiro

    —Me volves loco rubia. Me susurró al odio entre besos.

    Yo apoye mi mano por sobre sus jeans y note que tenía la pija parada y comencé a jugar con mi mano sobre sus pantalones

    —Chupámela. Me dijo finalmente, estábamos muy calientes los dos y no me importo ni la gente que había alrededor ni que alguien pudiera hablar de nosotros.

    Le baje el cierre y le saque la pija hacia afuera del jeans, para metérmela en la boca. Junte algo de saliva para lubricarla mejor, mientras tanto comenzaba a hincharse cada vez más. Realmente estaba disfrutando de tener ese pedazo de pija para mi sola.

    —Se te puso más dura… le dije

    —Vos me la pones así putita… sos mi putita o no?

    —Sí, soy tu puta. Respondí, mientras daba pequeñas lamidas a la pija de esteban, después me la metía completa en la boca saboreándola toda.

    —Mmm…

    No podía evitar hacer ruidos con mi boca mientras le comía la verga a mi compañero. Todo eso me había humedecido la concha y me había puesto como loca.

    —Que hermoso por dioss!

    Esteban agradecía la chupada de verga que le estaba dando y me motivaba aún más para demostrarle mis habilidades con la boca. El me agarraba de forma suave por los pelos, tomando el control de mi cabeza y empujaba para acelerar la velocidad de la mamada. Todo el labial rojo se me había corrido y casi no quedaban rastros de el sobre mis labios. Me siento puta y eso me calienta, me siento atrevida y deseada, tengo ganas de que mi compañero me coja en la parte trasera de su auto.

    Mi compañero tenía la pija caliente y a medida que yo continuaba chupándosela se hinchaba más dentro de mi boca, me di cuenta que Esteban estaba a punto de eyacular, pero no le advertí que parara, porque deseaba probar todo su néctar caliente en mi boca, eso era para mí como el premio mayor después de una buena mamada, era mi recompensa. Por eso acelere los movimientos de la mamada, hasta que Esteban exploto en tres chorros de semen que se metieron en mi boca y el resto resbalaba por la comisura de mis labios, podía sentir el calorcito y el sabor salado de su líquido masculino y eso me ponía loca.

    Yo tenía la boca y parte de mi carita llena de su semen, abrí mi cartera para buscar un pañuelo y me limpie todo el enchastre. Después entramos a la oficina para continuar trabajando. A partir de ese día, nuestros encuentros se nos hicieron costumbre y nos volvimos amantes.

    Nicole Bieber

  • Jugando sola

    Jugando sola

    Estoy sola y decido poner algún video porno para calentarme en mi laptop, mis favoritos son los amateurs, pero decido variar un poco y busco alguno sobre sexo oral, después de buscar por algún rato, encuentro uno donde una chica está rodeada por tres vergas, son muy grandes y me impresionan. Parecen irreales!, Pero me gustan, fantaseo probarlas, fantaseo chuparlas y pasarles la lengua con muchas ganas.

    Abro mi cajón de la mesa de luz, y saco un lubricante íntimo, aplico un poco en mis manos y el olor del mismo me excita, me recuerda a muchas cosas, me recuerda a muchas experiencias. Me acaricio la concha con ese líquido para lubricarme, mientras el video se reproduce, la mujer del video intercambia esas pijas en sus bocas y se divierte, sonríe y lame los testículos de uno de los hombres.

    Me froto la vagina, primero despacio, mas rápido después, me encanta pajearme. A quien no? Se escuchan los quejidos ahogados de la mujer que tiene la boca llena de pija, eso me calienta y a la vez deseo ser yo la protagonista de ese video. Acelero mis dedos, y me masturbo más rápido. Pienso… Que lindas vergas! Son muy lindas… para darle besitos y mamarlas a más no poder.

    Me desparramo sobre las sabanas, los dedos de mis pies se contraen, estoy en mis límites!… que placer por dios… la mujer del video es agarrada por el pelo, uno de los tipos la besa y ella continua chupándole la pija, continúa turnándose para chupar cada uno de esos tres miembros, siento que ya estoy… estoy acabando! Me vengo ahhh sii, que lindo es ese momento!… se me escapa un gemido que no reprimo porque no hay nadie que me escuche. Los hombres del video, le bañan de leche la carita a la chica, apago mi laptop y me voy a bañar. Fue una hermosa sesión.

    Nicole Bieber

  • Nuestra amiga argentina y el portero, otra vez

    Nuestra amiga argentina y el portero, otra vez

    Estaba en casa, esperando que una compañera de la facultad me trajera un trabajo práctico que yo tenía que llevar a la facultad, me manda un whatsapp, y me dice que está en la puerta, que el novio la esperaba en el auto, entonces le digo que bajo.

    Yo taba vestida normal, nada provocativa, tenía un pantaloncito corto, de esos que se usan en el gym, súper amplios, con elástico, zapatillas y una remera, (porque en casa hace calor), me puse un saquito y bajé.

    Mi compañera me da el Trabajo Práctico y lo voy a dejar en mi auto (en la cochera), lo dejo ¿y quién aparece?, si, aparece Juan (el portero), me quería morir, porque vi sus intenciones, yo no quería hacer nada, aparte ¡en casa estaban mis viejos! Y aparte en la cochera no había autos (para que entiendan yo vivo en esos edificios que son antiguos y hay solo un departamento por piso, y son solo cinco pisos, así que vive poca gente y los fines de semana se van siempre a la mierda).

    La cosa es que me ve y la cosa fue así (me acuerdo bien porque fue recién). (Hace tres años).

    Juan: que lindas piernas nena

    Yo: Jun, no, por favor, están mis viejos arriba

    No sé porque pero esas situaciones, de solo pensar que sabía que quería que me dejara coger, me calientan, ¡me excita que me dominen así!

    Juan: nena, no podes bajar así

    Yo; Juan, toy renormal, estaba así en casa, en serio!!!

    Juan: si, pero mira como me pones!!!

    Me agarra la mano y me la hace apoyar sobre su pija, ¡que ya estaba tomando forma! Y yo de solo pensar que me quería coger ya estaba mojadita.

    Juan: vení nena

    Me agarra de la mano y me lleva a ese cuartucho asqueroso, y sin que me diera tiempo a que le dijera nada, me da vuelta, me pone de espalda a él, me apoya sobre una mesa, me mete la mano ¡por debajo de la bombachita! Y obvio se dio cuenta que ya estaba mojadita, me empieza a poner los dedos, y ya no le podía decir nada, solo empecé a gemir, y me empezó a decir lo de siempre: que yo era una putita, que me gustaba que me cogiera, y cuanto más me decía más me calentaba.

    Me baja el pantaloncito y la bombachita, le pido que se ponga un forro, se lo pone, y así yo paradita, inclinada sobre la mesa ¡me empieza a coger!, como lo hace él siempre, ¡como un animal!, porque de dulce no tiene nada, es una bestia grandote, rudo, bruto, y no hicieron falta más de 5 minutos para que me hiciera acabar, ¡y enseguida acabó él!

    Cuando terminamos, me subo la bombachita y el pantaloncito y me dice que lo perdone, pero se había calentado ¡cuando me vio así!, le digo está bien Juan y me fui.

    Subí, y fue todo tan rápido que a mis viejos ni les llamó la atención lo que tardé, ¡que no fue más de 15 minutos!, ¡para que el portero me cogiera de nuevo!

    La verdad es que no se ¿para qué lo busque?, porque sé que esto lo empecé yo, sí, yo lo empecé a calentar, hasta que me cogiera, pero lo hice como un juego, pero para él no fue un juego, me coge cada vez que quiere, y lo peor es que me dejo coger y me calienta, me excita, que me trate así, acabo cada vez que me coge, ¡él sabe que me gusta todo esto! Hoy me quedaron las piernas ¡temblando!

    ¿Por qué me pasa esto?, digo de no saber decir que no ¡y calentarme enseguida!, que me gusta que me dominen y me cojan ¡como una perrita!

  • Nuestra amiga argentina y sus fantasías sexuales

    Nuestra amiga argentina y sus fantasías sexuales

    ¿Se acuerdan de Matías?, el hermano de mi amiga que es tan tan tan tan lindo que me puede, es hermoso, y que esta de novio con una chica que es preciosa la hija de puta, es relinda y a fin de año se casan.

    Bue la cosa es que con Matías desde hace un tiempo cogemos, pero desde que me cogió con sus amigos y amigas jeje, nunca más habíamos estado solos.

    Ayer a la tarde me manda un whatsapp para vernos, yo estaba al pedo y le dije que sí. Para nosotros vernos es ir derecho a coger, como estamos los dos de novios, ¡no nos podemos estar mostrando!

    Entonces se me ocurrió algo, él siempre me espera en la esquina y cuando me subo al auto me parte la boca y me toca mis pobres piernitas, dice que le encanta mi piel que es suave (se ve que la novia es muy linda pero tiene piel de cocodrilo jaja).

    Como no hacía frio y estaba feo, me puse unas botitas, un pilotín, que me queda por arriba de las rodillas (como si fuera una pollerita corta, pero no tanto), y un pañuelo que me tape el cuello y un poco el pechito, ¿saben por qué?, jeje, porque abajo del pilotín estaba DESNUDITA jajajaja (obvio que en la cartera me lleve ropa para volver a casa).

    De casa salí casi corriendo para que el portero no me pudiera decir nada, y esa cuadra que caminé, ¡qué cosa rara, estar desnuda en la calle, sin que nadie lo sepa!, ¡nunca lo había hecho! Pero el solo roce del pilotín sobre mi colita y mis tetitas, ya me estaba calentando.

    Entro en el auto, me da un beso y como siempre me acaricia las piernitas, ahhh, con el movimiento, obvio que el pilotín se había subido y ya tenía casi todas mis piernitas al aire.

    Cuando me empieza a acariciar, y de a poco va subiendo sus manitos y ve que estoy desnudita jaja, ¡se quería morir!, me dice que era una hija de puta, ¡cómo podía salir así!, ¡me quería coger en el auto!, le deje que por abajo del pilotín pasara sus manitas hermosas, por donde quisiera, que me sienta desnudita, y su pija ya estaba reparada, así que nos fuimos a mil a un telo.

    Llegamos, y me saco el pilotín, me quedé desnudita jaja, me gusta quedarme desnudita y que el hombre este vestido, nos matamos a besos, no me dejo de tocar ninguna parte de mi cuerpito, me agaché mirándolo con carita de inocente, le desabroche el pantalón hasta encontrar su pija, ¡que linda que es!, y la bese mucho, mucho, se la chupe, y después lo que hace cualquier pareja, cogimos a morir, ¡le deje que me hiciera la colita!, estábamos los dos muy calientes jaja.

    Cuando salí encontré 5 llamadas de mi novio jaja, me quería morir dije ¡cague!, pero creo que zafe, le dije que estaba con Belu, que no me pregunte más porque me daba vergüenza contráeselo, no se vamos a ver qué pasa.