Autor: admin

  • Nuestra amiga se folla a un tío postizo

    Nuestra amiga se folla a un tío postizo

    Les voy a contar lo que me paso hace un par de semanas (hace tres años), algo que la verdad ¡no busque!, pero me deje… jaja

    Una noche papa me pide que al día siguiente vaya temprano por tribunales para hacer un trámite, me vestí normal para ir como cualquier pendeja de mi edad, me acuerdo que me puse unas botitas de lana, medias negras, pollera, corta pero normal, una blusa, un saco de lana y un tapado que si era largo.

    Bueno la cosa es que hago el trámite, estoy volviendo y me encuentro ¡con Luis!, Luis es un ex amigo de papa (nunca supe porque se pelearon) que era como un tío para mí, lo conozco desde que me acuerdo, pasábamos las fiestas juntos, lo que me acuerdo es que siempre estaba con mujeres distintas jaja, y hacía como 5 años que no lo veía.

    Cuando lo vi, que alegría, lo abracé nos quedamos hablando un rato, le digo de tomar un café (pero de buena onda, ¡sin pensar en nada malo!) y me dice que no podía porque la secretaria hoy no iba y tenía que ir a la oficina, porque iban a pasar a buscar unos papeles, y me dice de ir a la oficina a tomar un café, buenísimo , le digo ¡vamos!, pero lo digo de nuevo, yo no tenía ninguna intención de nada malo.

    Llegamos, prepara café, suena el timbre, me pide que le baje esos papeles, y nos ponemos a tomar el café, en lo que sería la recepción y después estaba su oficina.

    La recepción es un lugar no muy grande, pero con esos sillones que son en L y muy grandes, la verdad que por lo que me acordaba de él, si, en algún momento se me cruzó por la cabeza si se habría cogido alguna pendeja ahí, porque Luis es un tipo que se cuida, quemado, hace gimnasia, alto, tiene mucha facha para la edad que tiene.

    No sé por qué carajo, pero sentía calor en la oficina, me saque el tapado y el saquito de lana, y nos sentamos a tomar el café.

    Hablamos mil cosas, según él se pelearon porque papa lo cago con guita, y otras cosas que seguro a nadie le importan un carajo jeje. Ah, en esos sillones grandes, obvio cuando una se sienta, la pollerita siempre se corre, dejando las piernitas más a la vista jeje, pero no estaba en bolas, ¡nada que ver!

    Le pregunto por su vida y ahí empieza a ponerse la cosa más hot jaja, me dice que sigue igual, que no se volvió a casar, que cada vez le gustan más pendejas (ya me estaba tirando onda) y mientras me hablaba me pone la mano en la piernita, yo dudaba que lo hiciera de manera paternal jaja

    Me empieza a decir que yo estaba mucho más grande, que ya no era una nena, la verdad es que no sabía que decirle, tampoco sabía cómo podía yo reaccionar si me quería hacer algo, pero no sé si me estaba empezando a calentar pero mi corazón empezaba a palpitar de solo pensar que podía ser la putita de un tipo ¡de más de 50 años!

    Le digo que estoy de novia y me dice “de novia y algo más tendrás, esas piernitas no son para un solo hombre”, me quería morir, ya estaba claro ¡lo que él quería!, como siempre, me pongo como una boluda, y no sé qué contestar, y él aprovecha, y ya no era una caricia sobre mi pierna, empieza a subir las manos y a acariciármelas, mientras me decía que siempre le parecí muy linda (bah me di cuenta que siempre me quiso coger jeje)

    De la nada, me agarra y me sienta arriba de él, mirándolo yo a él y con las piernas abiertas sobre las de él, y me pregunta “¿estás segura?” que hijo de pupa era él que me quería coger, ¡yo no había hecho nada!, pero esas situaciones me calientan y le digo que sí.

    Nos empezamos a besar, me desabrocha la blusa, me la saca, me saca el corpiño, me empieza a comer mis tetas, y con la otra mano me tocaba la cola, yo ya taba caliente, si me gustaba lo que estábamos haciendo, estaba decidida, ¡me iba a dejar coger!

    Me hace cambiar de posición, me hace sentar en el sillón y me saca toda la ropa, muy de apoco mientras me iba besando ¡por todos lados! Yo ya les dije, me gusta que me dejen desnuda y que el hombre este vestido, no sé, me siento indefensa ¡y eso me calienta!

    Así sentada, le desabrocho el pantalón, le saco su pija, que ya estaba totalmente parada, y se la empiezo a besar a chupar, le acaricio los huevos, como una verdadera putita bahhh jaja

    La cosa es que se pone también en bolas, me empieza a coger, yo sentada en el sillón con las piernas abiertas, me calentó mucho estar cogiendo en una oficina, ¡nunca lo había hecho! Ahí tuve mi primer orgasmo, después él se sienta en el sillón, yo sobre su pija y empiezo a saltar sobre ella, subía bajaba, me tocaba y besaba las tetas y el con sus dedos y mis juguitos empezó a jugar con mi colita, ¡más caliente me ponía eso!

    Después me pongo en cuatro y me empieza a coger y sus deditos seguían jugando con mi cola, hasta que hizo lo que yo pensaba, ¡empieza a ponérmela en la colita!, despacito, y me decía que linda puta te volviste, ¡te voy a coger por el culo! Y yo le decía que sí que quería que me coja por el culo, rómpemelo, cógeme, y me empieza a coger por el culo, acabe de nuevo, pero el ¡todavía no había acabado!

    Me siento en el sillón y me la pone en la boca, ¡y si! ¿Qué iba hacer?, se la empiezo a chupar hasta que ¡me acaba en la boca!

    Nos quedamos hablando un rato, me confesó que siempre pensó en como yo cogería, pero que jamás pensaba que me iba a poder coger, que hasta que el me vio era una nena inocente, y yo le pregunto ¿y ahora qué?, jaja se reía no me dijo nada, claro ¿Qué me iba a decir? Que era una terrible trola jeje.

    Eso fue lo que paso.

  • La mejor experiencia en clases

    La mejor experiencia en clases

    Hola! Soy una chica tierna, no tengo un cuerpo escultural, a pesar de ser robusta tengo buen cuerpo, senos grandes, nalgas duras y redondas, soy caderona, me gustan mucho mis piernas. A diferencia de muchas mujeres que escriben sus experiencias aquí, yo soy muy distinta, nunca he vestido de manera reveladora o sexy, no me gusta, siempre uso, jeans, blusas de cuello redondo o polo, sweater o chamarras, bufandas, tenis o botas, eso sí, me gusta usar brasieres o tops que resalten mis senos, siempre he sido así, a decir verdad quien me conoce nunca creería esta faceta mía, porque siempre me muestro como alguien que es “correcta” según la sociedad, me gusta mucho el sexo, es algo muy rico, claro que no lo demuestro abiertamente.

    En fin comenzare con mi historia, fue cuando aún estudiaba el nivel medio superior, tenía 18 años, no era la más bonita o popular del salón a consideración de otros, pero tengo que admitir que tengo un buen cuerpo y mis amigos me lo decían de una manera respetuosa.

    Un compañero Aldair, un año más grande que yo, me enviaba mensajes diciéndome que quería probar mis labios y tal vez algo más conmigo, al principio me negué pero no podía ocultar la excitación que me causaba su confesión de querer besarme y cogerme.

    Un día la maestra de la última clase nos dejó salir más temprano de lo habitual, me iba a ir, pero antes de eso Aldair me dijo que lo esperara un momento, ya sabía que era lo que quería, así que le dije que iría a la cafetería primero y regresaría cuando los demás ya se hubieran ido para que no sospecharan nada.

    Cuando regrese, ahí estaba, afuera del salón esperándome, me sentí asustada y nerviosa, iba a ser la primera vez que estaría sola con un chico después de mucho tiempo (en otra historia tal vez lo contare), él no era de los chicos que consideraban guapos o populares de la escuela y yo tampoco, simplemente éramos dos lujuriosos el seguramente urgido de tener sexo y yo curiosa de cómo se siente.

    Entro al salón antes de acercarme más, yo también entre, era un salón muy cerrado, las ventanas era pequeñas en la parte de arriba de las paredes así que queda alto para que alguien se asomara. Él estaba cerca de puerta, esperando que me acercara a él, pero me fui a la esquina del salón no quería que nadie nos viera, el entendió eso y fue a la esquina conmigo. Deje mi mochila en una banca, el hizo lo mismo y se acercó a mi acorralándome en la esquina del salón, nos quedamos viendo un instante y de un momento a otro paso a besarme, estaba muy nerviosa, mi cuerpo empezó a temblar, el noto eso y me dijo «me gusta sentir tu temblor, tu nerviosismo me excita» yo no dije nada, no tenía que decir, volvió a besarme, sentí como iba subiendo la intensidad de sus besos, el empezaba a excitarse, agarro mi mano y la puso sobre su pantalón para que pudiera sentir su pene, ya estaba duro, eso hizo que me empezara a excitar también, sus besos bajaron hacia mi cuello, me besaba de manera muy intensa, me excitaba cada vez más, me empezó a tocar por encima de mi ropa mis senos y mi vagina, sentía muy rico, le susurré en el oído lo excitada que estaba, en ese momento metió su mano entre mi pantalón y mi calzón, ya estaba muy mojada, y eso lo excito aún más, empezó a masturbarme en mi clítoris haciendo movimientos circulares con sus dedos, sentía muy rico, me empezaba a excitar más y más apretaba fuertemente su espalda, en un momento volteé hacia la puerta y vi al maestro de física ¿cuánto tiempo llevaba ahí? Me despegue de mi compañero y rápidamente tomamos nuestras cosas y nos fuimos. El maestro no nos dijo nada, solo se nos quedaba mirando, supongo que estaba sorprendido de haberme visto ya que yo siempre fui la más tranquila y callada del salón para todos los maestros.

    Durante una semana Aldair trataba de acercarse lo más que podía a mí, cuando podía intentaba tocarme, los dos nos quedamos con ganas de más, esperaba una buena oportunidad para poder hacerlo con él, le propuse ir a su casa el fin de semana, pero no se pudo.

    Un día los maestros de las dos últimas clases no fueron, y pensé que ese podría ser un buen momento para ir a algún lado con Aldair y hacerlo, él también lo pensó, así que lo primero que hice fue despegarme de mis amigas diciendo que tenía que ver lo de un pago y que se adelantaran, después fui hacia el salón y vi a Aldair, dijo que lo siguiera así que lo hice, fuimos al edificio de atrás al último piso en el salón de la esquina, dijo que no había ido el prefecto que revisaba ese edificio así que no habría problema, el grupo del salón de a lado estaba en el laboratorio.

    Entramos y dejamos las mochilas en una banca, y nos fuimos a una esquina del salón, empezó a besarme, intensamente como aquella vez, pego mi espalda contra la pared y con una mano empezó a tocar mis senos por encima de mi ropa, abrí el cierre de mi chamarra y paso su mano por debajo de mi playera y mi brasier, el cual desabroche y me lo quite, quedando solo mi chamarra y mi playera eso le excito porque mi playera se transparentaba un poco, después bajo su boca a mis pechos y los empezó a chupar, sentía muy rico, los succionaba de tal manera que ya estaba bien duritos y parados mis pezones, mientras hacía eso, bajo mi pants un poco, y me empezó a masturbar por encima de mi calzón el cual ya estaba también mojado, siguió así, yo me excitaba cada vez más, agarro mi calzón de tal modo que lo rompió y lo quito, empezó a masturbarme en mi clítoris haciendo movimientos circulares con sus dedos, continuo así hasta que llegue a mi primer orgasmo, mi cuerpo vibraba del placer que sentía eso le excitaba aún más, después se sentó en una banca y saco su pene, ya bien erecto me acerco a él, abrió mis piernas y lo metió poco a poco para que no me doliera en aquel primer momento, con sus manos en mi cintura me movía arriba y abajo de manera cuidadosa para que mi vagina se acostumbrara a su pene, después de un rato, me dijo que me acostara en el suelo, yo no decía nada, simplemente lo obedecía, bajo completamente mi pantalón y me lo quito, puso mis piernas sobre sus hombros y sin pensarlo dos veces me penetro, haciéndome soltar un pequeño grito por el dolor, después empezó a cogerme, empezó lento y duro, después empezó a ir cada vez más rápido, yo gemía de placer, ya no sentía dolor, solo sentía placer, mientras me penetraba me chupaba mis senos, sentía muy rico, hasta que finalmente llego al orgasmo, sentí como su semen escurría por mi vagina, después volvió a masturbarme un rato hasta que tuve otro orgasmo, había sido muy rico, los dos estábamos cansados de esa actividad sexual tan placentera.

    Se levantó y se empezó a acomodar la ropa, yo me levante me limpie su semen de mi vagina, me puse mi pantalón e iba a guardar mi calzón el mi brasier pero él ya los había guardado en su mochila. Al salir de la escuela nos despedimos el me dio un beso en la boca y me dijo al oído «que rica estuviste mi zorrita» sentí un escalofrío en el cuerpo y nos fuimos cada quien por su lado, pase primero a la farmacia y compre una pastilla del día después, al subir al camión me fui a la parte de atrás y me senté, después se subió un hombre y no te que se quedó mirando en dirección a mis senos, olvide que no llevaba brasier y que mi blusa se transparentaba así que rápidamente me cerré mi chamarra, pero ahora me despertó la curiosidad de hacerlo con un hombre con mucha más experiencia en el sexo.

  • Mis vacaciones en el campo de mi tío

    Mis vacaciones en el campo de mi tío

    Cuando llegaba el verano, terminado mi año lectivo, viajaba al campo de mi tío en la provincia de Buenos Aires. Siempre me gustaron las tareas rurales y luego de agotadores estudios en la Universidad, pasaba enero en el campo.

    El hermano de mi padre, tenía más de 400 hectáreas, dedicadas a la agricultura y ganadería. En marzo del año anterior, un accidente con un tractor le dejó parálisis en los miembros inferiores y le venía de perlas mi estadía en su casa por la ayuda mía en las tareas diarias y los traslados en su camioneta a las ferias, remates y al pueblo cercano, donde especialmente los sábados se reunía con amigos en el Club a cenar con ellos y jugar a las cartas hasta la madrugada. Yo lo llevaba, le ubicaba en su silla de ruedas y cuando me llamaba por teléfono lo buscaba en una pequeña vivienda que tenía en el pueblo para regresar al campo.

    Su esposa, bastante más joven que él, era una hermosa mujer de 40 años; pelo castaño y abundante, busto de redondez tentadora, ojos negros, piernas firmes muy bien formadas. Ella tenía la costumbre de caminar descalza por la casa y ese andar sinuoso, me ponía a mil y me excitaba sobremanera. Generalmente vestía soleros abrochados al frente con uno o dos botones sin prender, dejando insinuar un hermoso par de tetas.

    Verla en malla cuando los días calurosos nos metíamos en la pileta, era un espectáculo maravilloso digno del hombre más exigente.

    Una tarde, cuando mi tío Aníbal se preparaba para que lo llevara al pueblo, tuvieron una acalorada discusión. Patricia le reclamaba la falta de atención a su persona y le reprochaba tener amoríos en el pueblo con no sé qué mujer fácil del pueblo.

    Aníbal no presto atención a los reclamos de ella y me dijo que le acomodara en la camioneta y cargara la silla en la caja. Lo llevé al Club y acordamos que me llamaría al finalizar sus asuntos.

    Regresé al campo y Patricia estaba sentada en uno de los amplios sillones de la galería. Habría llorado o por la ira, tenía los ojos irritados. Me senté a su lado en silencio sin emitir ningún comentario.

    -Disculpá la escena que viste -dijo- pero no aguanté más.

    – No se haga problemas tía -y agregué- son cosas normales en muchos matrimonios.

    Con la mirada en el piso, permaneció callada.

    – Mi matrimonio se está desmoronando -y mirándome dijo:- Aníbal no me atiende como marido. Creo que tiene amoríos en el pueblo y conmigo hace casi un año que no me atiende.

    – No puedo creerlo- dije.

    -No sé si el accidente lo imposibilitó sexualmente -y agregó- Se olvida que soy mujer y necesito de él como hombre.

    Ahogó un sollozo y se cubrió la cara con ambas manos.

    Me apenó y pasé mi brazo por sobre sus hombros. Ella se acurrucó en mi pecho.

    – Te agradezco que estés conmigo. -dijo- estoy y me siento muy sola.

    – Cuente conmigo para acompañarla.

    – ¿Puedo contar con tu ayuda y comprender mi soledad? -dijo mirándome a los ojos.

    – Yo la quiero mucho tía y le quiero servir de amigo- afirmé y le besé la frente.

    – No soy una vieja cargosa para vos?

    – Tía, usted no tiene nada de vieja -y añadí- Si yo fuera el tío, la mimaría todo el día.

    Me miró fijo a los ojos y lenta, muy lentamente acercó su cara a la mía y mi boca buscó la suya y nuestros labios se unieron en un suave beso afectuoso.

    – Estoy necesitando de vos -me dijo.

    – y yo de usted, tía. -y tomándola por los hombros, la besé violentamente.

    Respondió mi beso con ímpetu y energía. Su lengua buscó la mía en mi boca y su mano en mi nuca impulsaba mi cara contra la suya.

    – Hace casi un año que no me besa un hombre -y murmuró- Hazme tuya, pendejo. Quiero que me lleves al dormitorio y que me cojas con toda la energía que tengas, te necesito. No imaginas cuanto te necesito.

    La levanté en mis brazos y tomé hacia mi dormitorio.

    – No a tu cuarto -dijo- quiero que me cojas en mi cama matrimonial. Quiero ser tuya plenamente y que me hagas feliz como nadie lo hace conmigo hace mucho tiempo.

    Fui con ella en brazos a su dormitorio, mientras no dejamos de besarnos y acariciarnos.

    Seguiré este relato próximamente.

    Danino

  • La señora de la cabina de Internet (3)

    La señora de la cabina de Internet (3)

    Conmigo no había problema en quedarme a dormir con la señora Ada las veces que se pudiera y que nadie me reclamara porque mi familia estaba en el interior del país y vivía sólo acá en Lima en una pensión.

    Ya estaba amaneciendo y tuve la mejor manera de despertar cuando al abrir los ojos ahí estaba Ada bien entretenida con mi verga dándole de besos y lenguazos en el glande que al instante también recobró su dureza y luego lo metió a su cavidad bucal, era muy buena con la boca y lengua la señora sus manos daban masajes a mis testículos.

    -Buenos días ¿Veo que amaneciste con apetito?

    -Siii… Franck… hace tiempo que no tenía una buena verga en las mañanas, disculpa pero no lo pude evitar se veía tan apetitoso…

    Y prosiguió dándome una buena mamada a la verga unos minutos más, cuando ya estaba en su máxima erección ella sola se subió sobre mí y sujetando el falo con su mano lo dirige a la entrada de su sexo que ya estaba bien lubricada de lo excitada que se encontraba.

    -Ohhh… qué rico, tan duro ohhh… Frank…

    Mi verga iba entrando a su chucha caliente y hambrienta, las paredes vaginales poco a poco iban cediendo al diámetro y tamaño del falo que de ahora en adelante estaría ahí buen tiempo.

    -Ohhh… mi amor tan rico y grande ohh…

    Estaba muy feliz cuando lo tuvo todito adentro de su vagina y se quedó quieta unos segundos ella lo estaba disfrutando era mucho tiempo que su marido la había dejado sin verga y su cuerpo lo reclamaba ya, Ada empezó a dar movimientos pélvicos muy suaves al inicio y fue subiendo la velocidad de sus caderas sobre mí.

    -Ahh… ohhh… Dios qué rico… ohhh…

    Ella cabalgaba como una amazona sus tetas se movían al ritmo de su caderas era todo un espectáculo verla como ella disfrutaba y me estaba cogiendo y la dejé que hiciera todo lo que quisiera, entendí era una mujer madura con muchas ganas de una buena verga.

    -Así así Adita sigue sigue, muévete de ahora en adelante esta es tu pinga ohh que rico eres toda una fiera…

    Mis manos cogieron sus enormes tetas y las sobaba con fuerza ella inclino su cuerpo hacía mí y pude meter en mi boca sus pezones duros que mordí muy despacio ella seguía moviendo el culo con una maestría digna de admiración no podía entender como su marido la estaba cambiando si era una fiera en la cama…

    -¿Mi amor te gusta cómo me muevo?…

    -Siii muy rico… pareces una licuadora… ohh sigue… sigue ahhh… ahhh… Gracias por esto…

    -Ahora viene lo bueno… No gracias a ti por todo por escucharme y ayudarme en la cabina…

    Y se volteó y me dio la espalda e inclinó su cuerpo para adelante dejándome ver como mi verga entraba y salía de su chucha sus labios se abrían y cerraban eso me calentó mucho estaba totalmente mojada y la penetración era muy buena abro con las manos sus nalgotas para ver más y un dedo tocó la entrada de su ano aprovechando su propio impulso casi entró.

    -Ayyy mi amor me hiciste doler. Ten un poco de paciencia mi amor todo en su momento y recién estamos empezando.

    Y tenía razón no había porque apurar las cosas si desde que empecé a darle los masajes todos los días fuimos muy lento hasta acabar ahora ella saltando y moviendo su culo sobre mi verga bien arrecha.

    Acomodé una almohada más en mi cabeza para tener una mejor visión como entraba y salía mi verga de su caliente y mojada chucha definitivamente tirar con una mujer de 42 años que sabe y usa esa experiencia cuando cacha bien rico no había comparación con mi ex que tenía que estar diciendo que hacer.

    Ahora ella había bajado las revoluciones en sus movimientos sobre la verga para alargar un poco más y seguir disfrutando ambos… «más sabe la diabla por vieja que por diabla» dice un refrán que acá se aplicaba.

    -Ahh ahh mi amooor… meee vengooo Ayyyy

    Cómo todo lo bueno tiene que acabar también al final sucedió y ella llegó a tener un orgasmo su cuerpo se estremeció por completo, y la vista era espectacular como sus jugos salían de la chucha roja y mojada parecía que se estaba orinando nunca imaginé que una mujer logrará eso, ahora yo sujetaba sus caderas y seguía cogiendo hasta que también llegó a eyacular en su vagina y se juntaron mi semen y con su jugos.

    -Ohhh… qué ricoo…

    Nuestros cuerpos totalmente mojados por la transpiración y aún agitados luego de tan buena cogida se juntaron nuevamente nos abrazamos y nos besamos tiernamente luego Ada puso su cabeza apoyada en mi pecho luego de unos minutos se quedó dormida, yo con 19 años con juventud y ella con 42 años con la experiencia habíamos hecho muy buena combinación.

    Cuando desperté vi la hora ya eran las 7.30 am tenía que ir a la universidad rápidamente me fui a la ducha no la quise despertar, al salir me cambie muy rápido y le di un beso en la frente y me fui…

  • Uno arriba, otro abajo. Yo llena de leche (Parte I)

    Uno arriba, otro abajo. Yo llena de leche (Parte I)

    Uno encima, otro debajo, y yo llena de leche.

    Llevaba tiempo sin escribir, siempre condicionada por la falta de tiempo. Es difícil compaginar mi vida laboral (puta) y mi vida familiar (madre soltera). Ser puta no es una opción, sino una obligación que la sociedad me ha impuesto desde que nací. Cuando era pequeña, me dieron como juguetes un bebé de plástico, un juego de sartenes de cocina, y un vestido de princesa. No fue elección mía. Quizás detrás de todos esos regalos se encontraba el machismo que sigue castigando nuestra sociedad. O quizás no era más que una preparación para la vida que me esperaba. En esta ocasión os contaré una experiencia ocurrida recientemente, apenas una semana, y que me ha hecho reflexionar acerca de lo que ha sido mi vida hasta ahora. Siento repugnancia por aquellos que semana a semana me follan pensándose que soy de su propiedad, y sólo espero que algún día en vez de ser yo quien me ponga de rodillas a comerles la polla sean ellos quienes supliquen por comer mi coño. Digo esto para que ustedes mis lectores no piensen que ser puta por elección es un camino de rosas que “guarras como yo” eligen, sino que a mujeres sin futuro como yo se nos impone. Pensé en todo esto por la experiencia vivida que a continuación les relato y que hicieron recordar momentos de mi infancia.

    Como de costumbre, llegadas altas horas de la noche, y habiéndome asegurado que mi hijo se encontraba completamente dormido, era la hora de salir a trabajar. Tras encargar a mi vecina su cuidado, algo que ya he contado en relatos previos, me dispuse a coger un taxi que me llevaría hasta una carretera en las afueras de la ciudad. Durante los últimos meses, y como ya saben, había tenido algo así como un alto caché, algo parecido a lo que puede considerarse una puta de lujo, que sólo folla con maduros en hoteles caros a cambio de un buen puñado de billetes, pero las circunstancias, y quizás el hecho de haber agotado los viejos de la zona, me obligaron a volver a las andadas en la carretera como puta barata. Quizás la falta de trabajo esté relacionada con que ya no soy la jovencita de 20 años que solía ser, y que ser madre y haber dado a luz a una criatura haya marcado mi cuerpo. No sé.

    Durante el trayecto, comencé a sentir el machismo en mi cuerpo. El conductor no quitaba sus ojos de mí. Era un hombre, de unos 40 años, entiendo que no se puede luchar contra el hombre que se lleva dentro, y entiendo una erección espontánea al verme vestida de puta. Pero a las personas nos definen nuestras elecciones, y aquel cerdo no hacía otra cosa más que mirarme lascivamente el escote, y eso es algo que a pesar de entender me repugna.

    Tras pagar correspondientemente al conductor, y bajarme en mitad de la carretea, había llegado la hora de esperar. Era una noche calurosa, e ir con tan poca ropa era para mí más un alivio que una humillación o cartel de puta barata. Fue una noche dura. Era una carretera poco transitada, pero era la adecuada para mi perfil profesional, lejos de polígonos industriales y de familias peligrosas, llamémosle así. Habían pasado 3 horas desde que llegué, y a pesar de mis continuos intentos de provocar en alguien un deseo animal irreprimible, como dejar mis tetas visibles subiendo mi camiseta, o masajear mi coño por encima de las mallas negras que vestía, no conseguí que nadie se detuviese. Era tal la situación que decidí marcharme y volver a casa. Había sido un fracaso, y el dinero que había gastado en el taxi, y el que ahora me costaría volver, supondría para mí una semana comiendo pollas de discoteca en discoteca. Sin embargo, algo ocurrió.

    Un coche conducido a toda velocidad se paró delante de mí, apagando en ese momento sus luces, y bajando su ventana para hablar conmigo.

    -Hola zorra, ¿Estás sola esta noche?

    En el interior del vehículo iban dos jóvenes, quizás de apenas unos 21 años, ambos de muy mal ver. Uno de ellos vestía una camiseta roja y un pantalón vaquero, y con un collar de oro alrededor del cuello, vestía unas gafas en la cabeza, rapada, y con tan sólo un mecho rubio de pelo en la parte trasera. Su acompañante, también de la misma edad, pero igual de degenerado (visual y mentalmente) era gordo, y vestía una camiseta de tirantes y pantalones cortos, acompañados de un juego de sandalias de verano. A partir de este momentos, el flaco y el gordo en esta historia.

    -Entra dentro y nos la chupas un poco ¿no, perra?

    Me dijo el flaco, el cual era el conductor del vehículo.

    -Lo siento pero me voy ya y no puedo ir con vosotros

    -En ese momento me dispuse a irme, pero uno de ellos, el conductor, bajó del coche y se acercó a mí por detrás. Me percaté y di la vuelta, viendo como el sacaba de su cartera del pantalón y un billete de 50 euros, el cual me ofreció.

    -¿Cuánto cobras por una hora con los dos puta?

    -Dos como esos.

    Contesté. En ese momento, el metió forzadamente el billete en mi escote, y cogió de mi mano, abriendo la puerta trasera del coche, y ayudándome a entrar en el interior.

    -El otro te lo doy al acabar zorra.

    Tras ello, su compañero, el gordo, bajó del asiento trasero y se situó a mi lado. Sentados todos, su compañero comenzó a conducir, a toda velocidad, y mientras ambos no paraban de fumar, algo que hacía muy difícil poder respirar en el interior de aquel vehículo. La música se encontraba a todo volumen, y yo había pasado de ser la puta de carretera a la puta de aquellos niñatos.

    El gordo, sentado a mi lado, comenzó a acariciar mi rodilla, con su mano más cercana a mí, mientras que con la otra bajó levemente hasta poder hacer que saliese su polla erecta al exterior. Era pequeño de no mucha longitud, pero tenía un gran grosor.

    -Chúpamela.

    Me agarró del pelo por detrás, y poniendo su mano sobre mí nunca, hizo fuerza hasta conseguir llevarme hasta el lugar donde quería

    Diez minutos más tarde, llegamos hasta una pequeña parcela en mitad del campo. Aún tenía el sabor de su sudorosa polla en la boca, y el cielo del paladar manchado de su semen. Era una pequeña casa de construcción, no excesivamente grande, con apenas un par de habitaciones, y un pequeño salón.

    Entramos en la casa, mientras que ellos no paraban de manosearme, tocando mi culo, y pegándome en él.

    -Te voy a romper el culo puta

    Dijo el flaco mientras que con fuerza agarraba mi teta. Cerraron la puerta, y ambos me llevaron hasta el centro del salón. Uno de ellos agarró una botella de ginebra, y comenzó a llevar u vaso y el de su compañero. El gordo me abrazó por detrás, y rodeándome con sus brazos comenzó a manosearme. Agarraba mis tetas, y pellizcaba mis pezones. Metió una mano por dentro de mis mallas, y agarrando mi tanga por detrás, comenzó a tirar con fuerza de el hacia arriba.

    -¿Te gusta sentir el tanga metido por el culo?

    El flaco, que se encontraba mirando, bajó su pantalón hasta el suelo quitándoselo, sacando su gran polla, mucho más larga que la de su compañero, y comenzó a pajearse mientras miraba.

    -Ponte en el suelo cariño, de rodillas como una perrita.

    Dijo el gordo mientras agarrándome de la cintura me forzaba a ponerme de rodillas en el suelo. Me deje llevar, y el flaco comenzó a acercarse hasta encontrarme con ambos delante mí, y con sus dos pollas delante de mi cara. El flaco agarró mi cabeza, y acercando su pene a mi boca me obligó a tragármela. Comencé a mamársela.

    Ellos miraban sonriendo, con cada vez más ganas de gritarme que era una puta, para resaltar su hombría mediante mi humillación. Yo continuaba con mi trabajo, agarrando con cada mano una de las pollas, y turnándome de una a otra para chuparlas.

    -Qué bien la chupar perra, se nota que me matas a chupar pollas.

    Pasaron 15 minutos. Uno se corrió en mi boca, otro prefirió hacerlo sobre mi cabeza.

    (CONTINUARÁ)

    Para cualquier consulta, no duden en escribirme, será un placer contestar sus dudas.

  • Mi madrastra Viviana (Sexta parte)

    Mi madrastra Viviana (Sexta parte)

    Luego de ese gran fin de año, tuve que esperar nuevamente hasta semana santa para visitarlos, ya llevaba un año en la universidad y la verdad me había ido muy bien, pero no podía sacarme de la cabeza las ganas que tenia de estar con Viviana, llegue el lunes de la semana santa en la tarde casi noche, Viviana estaba en la cocina haciendo la cena. Apenas entre y la vi quería desnudarla y metérselo ahí mismo, pero sabía que por la hora mi papa no debía tardar mucho en llegar a la casa, así que me contuve:

    J: Hola Vivi, huele muy rico la cena.

    V: Gracias hijo, descarga tus maletas que ya voy a servir la cena.

    J: ¿No vamos a esperar a mi papa Vivi?

    V: Hoy tiene la fiesta de despedida de un compañero de la empresa, así que llegara en la madrugada.

    Esa era la mejor noticia que podía haber escuchado, porque podría descargar todas mis ganas comerme a mi madrastra esa misma noche. Cenamos y luego ella entro al cuarto a ponerse la pijama y yo hice lo mismo en mi cuarto, después me llamo para que viéramos una película juntos en su cuarto. Cuando entre estaba acostada en la cama con una pijama en forma de vestido casi trasparente, que dejaba ver sus enormes tetas y esa diminuta tanga que llevaba puesta, cuando la vi fue obvia mi erección, ya que yo duermo solo con una pantaloneta. Me recosté a su lado y pusimos la película, no recuerdo bien cuál la verdad, porque cuando menos pensé ella me estaba besando y se había puesto encima de mí:

    V: Ummm… hijo… como te extrañaba… ¿si te gusta mi nueva pijama? (mientras ponía sus tetas en mi cara)

    J: Claro mami, se te ven deliciosos esos pezones (le quite la pijama-vestido y empecé a chuparle las tetas).

    V: Veamos que esconde esta pantaloneta… ummmm… (Me saco el pene y empezó a pajearme)

    J: Siii… mami… siii… ahora ponla entre tus tetas… déjame follar tus tetas (ella muy obediente puso mi pene entre sus tetas y empezó a hacerme una rusa deliciosa)

    V: ¿Así… así… esto es lo que querías hijo?… (mientras subía y bajaba sus deliciosas tetas en ni pene)… ahora es mi turno de disfrutar, quiero que me la metas.

    La cogí de la cara la lleve hacia mí y la empecé a besar, mientras ella se acomodaba justo sobre mi miembro y corría su tanga para que se la pudiera meter, cuando ya tenía mi pene acomodado justo a la entra de su chochita, se la metí de un solo golpe, que la hizo saltar y así continúe con un par de metidas muy fuertes pero lentas.

    V: Ohhhh… sí hijo… si… dame… dame duro (mientras alzaba las manos y se levantaba el cabello)

    J: Eres la más perra Vivi… (mientras le daba un par de nalgadas y me entretenía viendo sus tetas rebotar)

    V: Hijo me voy a venir…

    Ella tomo el control y empezó a balancearse hacia adelante y atrás muy rápido, movía esas caderas como una profesional, mientras ponía sus dos manos en mi pecho para apoyarse, así siguió hasta que con un fuerte gemido quedo recostada sobre mi pecho, con pequeños espasmos.

    J: Extrañaba que mi madrastra se viniera mientras me cabalga, pero yo aún no termino (así que la puse a un lado, dándome la espalda y le levante la pierna para metérsela de lado)

    V: Despacio hijo que acabo de… ahhhh! (se la empecé a meter lo más rápido que podia) siiii sisisisisi… hijo me vengo de nuevo… ohhhh!!

    J: Eso mami si… si… vente con la polla de tu hijo… (ya estaba a pocos segundo de venirme así que se la saque y la puse rápidamente en cuatro para venirme)

    La cogí del cabello y de las testas, no fue por mucho tiempo, pero le di con todas mis fuerzas, mi madrastra solo gritaba y gritaba cada vez más duro, hasta que los vecinos le pegaron a la pared para que bajáramos el volumen, pero seguí hasta que me vine dentro de ella. Luego me recosté sobre su espalda y ella se dejó caer en la cama, con una fuerte respiración jadeante.

    Vivi me dijo que se quería bañar que le ayudara que no tenía casi fuerzas, así que nos entramos a la ducha y cuando nos estábamos enjabonando el uno al otro, termine cogiéndomela contra la pared una vez más, diciéndole al oído que era la mejor madrastra del mundo, por dejarme cogerla. Luego de la cogida en la ducha salimos y ella me conto que su hermana marcela llegaría de Austria al día siguiente, que hacía mucho tiempo no se veían y que estaba muy contenta de que la visitara. Después de eso cada uno se fue a su habitación a descansar.

    A la mañana siguiente mi papa se levantó para irse a trabajar bastante enguayabado y justo cuando abrió la puerta para salir, ahí estaba marcela, yo quedé sorprendido al verla y creo que mi papa también, aunque es mayor que Viviana, se veía muy bien conservada y era bastante parecida a su hermana, no muy alta, carita angelical, grandes y hermosas tetas, pero marcela tenía un culo igual de perfecto que el de Viviana pero mucho más grande, que se resaltaba con ese diminuto vestido negro de tiras que llevaba puesto, daban ganas de darle un par de palmadas. Nosotros la saludamos, nos presentamos y Viviana se dio un gran abrazo con ella y en mi mente pensaba que ahora sería bastante difícil tener sexo con Viviana teniendo a Marcela acá todo el tiempo.

    Toda la mañana y parte de la tarde estuvimos charlando en la sala y viendo televisión, Marcela nos platicaba de lo mucho que extrañaba el país, la comida, la familia, etc. Luego ellas se fueron juntas para el cuarto principal a descansar y yo me quede viendo tv, cuando me entro curiosidad por ver a marcela acostada en la cama mostrado ese culito que seguro su pequeño vestido dejaba ver.

    Así que me acerque despacio a la habitación pero la puerta estaba entre cerrada, quedando una pequeña abertura para ver y oh sorpresa, estaban hablando muy cerquita y marcela le cogía la cara a Viviana, cuando de repente empezaron a besarse, casi grito de la sorpresa, pero logre controlarme, claro que se me puso como una piedra, ahí mismo me la saque para masturbarme mientras veía a mi madrastra sobarle las tetas a su hermana, mientras se besaban muy apasionadamente, marcela le levanto la blusa a Viviana y empezó a cogerle las tetas, mientras Viviana le corría las tiras del vestido de Marcela, dejando su brasier al descubierto, yo ya estaba a punto de venirme y ellas de terminar de desnudarse cundo la puerta de la entrada sonó, era mi papa que estaba llegando, yo no me fije en la reacción de ella pero yo me asuste demasiado, pero afortunadamente él no se dio cuenta. Esa noche tuve que ir al patio, coger una tanguita de Viviana y masturbarme porque no podía de la excitación.

    Al día siguiente mi papa se fue a trabajar muy temprano, así que salí de mi cuarto, cuando vi a marcela entrando en toalla al baño de huéspedes, así que dije «esta es mi oportunidad de un rapidin con Viviana en la ducha mientras la hermana se baña acá», así que corrí al cuarto de Viviana me metía al baño de ella y me quite la ropa, corrí la poeta de vidrio sigilosamente, mientras ella se enjabonaba, ella estaba de espalda así que puse mi mano suavemente en su espalda y la empuje hacia adelante para que se apoyara en la pared, le cogí el culo y se lo acomode para metérsela de un solo golpe.

    J: Si… Vivi que rica eres… (Le di unas nalgadas fuertes) me tienes muy caliente desde ayer que te vi besando a tu hermana… si eres una sucia…

    M: ¿Nos viste? (yo di un paso a atrás, esa no era la voz de Viviana, así que ella se dio la vuelta y era marcela) eres un pervertido… pero vamos termina lo que empezaste… (Se agacho y empezó a mamármela) Vivi si me había contado que lo hacían, pero no me imagine que fueran tan descarados (y se volvió a meter mi pene en la boca)

    Yo estaba muy sorprendido, pero verla ahí chupándomela con ese cuerpazo y esos ojitos que me miraban, no tuve más opción que cogerla de la cabeza y empezar a cogerme su boca, ella parecía feliz, luego de eso se echó jabón en la tetas y empezó a hacerme una rusa, la verdad ya estaba a punto de venirme era muy excitante, cuando se levantó y se puso de espalda contra la pared viendo hacia la puerta de vidrio de la ducha y yo me puse de frente viendo hacia la pared, mientras levantaba su pierna y se la metía.

    J: Ummmm… Marce… que estrecha, que mojada, estas muy buena… (Yo le agarraba las nalgas, le chupaba las tetas, la besaba, estaba desesperado por saciar mis ganas de ella)

    M: Gracias… mi jhon… mi hermana si me dijo… que… ahhhh! (se lo empecé a meter más duro) lo hacías muy bueno… dame más dame… más!!

    J: Me vengo Marce me vengo… umm… ¿puedo venirme dentro? (ya estaba llegando la final de mi resistencia, cuando marce empezó a retorcerse)

    M: ohhhh… siiiiiii… jhon… siiiii… (mientras se contraía suavemente y mi semen fluía dentro de ella)

    Yo me movía lentamente de pues de venirme para que terminara de expulsar todo mi semen dentro de ella cuando escuche que la puerta se abrió, era Viviana que se había estado bañando en el baño de huéspedes y entraba a dejar la toalla a marcela, ella quedo un momento quieta sin decir nada, imagino que la imagen de su hijastro teniendo a su hermana contra la pared de la ducha mientras le cargaba una pierda y se la tenía adentro, tuvo que ser algo impactante.

    V: Aquí te dejo la toalla Marce (dijo rompiendo le silencio)

    M: Gracias hermanita y ya veo que es cierto lo que me contaste.

    Viviana salió y cerro bastante duro la puerta, los demás días de la semana santa, Marcela se pasaba a mi cuarto desnuda a media noche, se montaba encima de mi polla y empezaba a cabalgar hasta que nos veníamos, pero Viviana estuvo muy distante todos esos días, hasta que mi papa un día antes de irme de nuevo para la universidad tuvo que salir de viaje por el trabajo, así que entre al cuarto de Viviana para hablar con ella de lo sucedido.

  • El chabolista del puerto

    El chabolista del puerto

    Habían pasado varios días desde que me habían sorprendido y follado en la fábrica abandonada, el día que había salido del puerto sin tener suerte a la hora de conseguir trabajo. Pero por suerte, al día siguiente había encontrado trabajo en el puerto; era en una descarga de pescado congelado, con la que al menos tendría trabajo para 7 u 8 días; por lo que no tuve necesidad de recurrir a lo que me había dicho aquel hombre que me había sorprendido y prácticamente violado; aunque hubiera sido una violación consentida, y hasta placentera e incluso deseada por mi parte; en aquella fábrica abandonada. Estaba recordando el placer que había sentido cuando me dio por el culo y lo rico que sentí cuando eyaculó dentro de mí culito. No fue como el día que me desvirgaron; ese día había sentido como eyaculaban dentro de mi culo, notaba como iba descargando el semen dentro de mí; pero sí había sido muy placentera esa nueva follada de mi culito.

    No aceptaba mi homosexualidad; prefería pensar que era bisexual; pero la realidad se iba imponiendo cada día que pasaba. Me había gustado que me dieran por el culo, y cada vez era más evidente que lo que me excitaba y me calentaba de verdad, eran las pollas. Cada vez que veía una revista pornográfica, lo que buscaba y me ponía a 100, era ver las pollas de los tíos. Deseaba tocarlas, mamarlas, y que me abrieran el culo con aquellas pollas, eso era lo que realmente me excitaba de verdad, no podía negarlo, aunque quisiera reprimirlo. Podía tratar de engañarme, pero la mente siempre volvía con aquellos pensamientos lujuriosos, y cada día que pasaba, las ganas de que alguna polla me diera por el culo eran mayores.

    Aquel día estaba en la hora de la comida; parábamos una hora para comer; empezábamos a trabajar a las 8 de la mañana, y terminábamos a las 7 de la tarde; solo parábamos esa hora para comer algo. Yo cómo la mayoría de la gente, lo hacíamos en el bar del puerto, o en el bar de la cooperativa. En esos días lo hacía en el bar de la cooperativa, ya que me quedaba más cerca del trabajo. Sumido en mis pensamientos; estaba recordando la noche que me sorprendió en aquella fábrica abandonada, aquel pedazo de macho y el susto que había llevado. Recordaba la follada que me había dado, y me estaba poniendo cachondísimo; tenía la polla tiesa a más no poder, recordando aquello. Lo que no terminaba de convencerme fue lo que me había dicho al final; tener que compensar por ayudarme a conseguir que el chabolista me diera trabajo; que estaba seguro le iba a gustar mí culito. Una cosa es que pongas el culo porque te gusta, pero otra muy distinto es tener que ponerlo para poder trabajar; yo sería todo lo maricón que quisieran, pero aquello me sonaba a prostitución.

    Sumido en esos pensamientos, cuando de repente noto cómo una mano me zarandea; ¿eh, no saludas a los amigos?

    Miré a la cara de la persona que me zarandeaba cuando al reconocerlo, me empecé a ruborizar y poner colorado y sentir una tremenda excitación. Hola, le contesté.

    ¿Hola, Solo dices eso?

    ¿Llevo 3 días esperando tu visita, y solo me dices hola? Pero bueno, ya veo que has conseguido trabajo.

    ¿Qué estás, en la descarga del congelador?

    Sí, empecé el martes.

    ¿Para cuantos días tenéis trabajo?

    Creo que para 7 u 8 días, eso es al menos lo que me dijeron.

    Pues ya le he hablado de ti a Pedro, el chabolista del que te hablé, y cuando termines aquí, puedes hablar con él, que seguro tiene algo para ti.

    Anda mira, hablando del “Papa de Roma, por la puerta se asoma”.

    Espera que te lo voy a presentar.

    Se fue hacia una persona que estaba entrando por la puerta en esos momentos, y trayéndolo por el brazo junto a mí, nos presentó.

    Mira Pedro, este es Dani, el chaval del que te hablé el otro día. Estos días está en la descarga del congelador, pero ya le he dicho que cuando termine ahí, vaya a hablar contigo.

    Me dio la mano mientras con sus ojos me escrutaba todo el cuerpo.

    Encantado, dijo el tal Pedro, ya me comentó Fernando de lo bueno que eres, y de lo que necesitas.

    Podemos sentarnos un momento y le dices donde tiene que ir para hablar contigo, dijo Fernando.

    Cogieron 2 sillas y se sentaron en la mesa en la que me encontraba, quedando yo pegado a la pared y rodeado por ambos. Fernando estaba a mi costado, y el chabolista quedaba justo enfrente de mí.

    En menos de 5 minutos ya me había dicho donde quedaba la chabola, y que era a donde tenía que ir para hablar con él. Puedes acercarte esta tarde cuando terminéis la descarga, y te comento en lo que consiste el trabajo y que día puedes comenzar.

    Me estuvo explicando más o menos en lo que consistía el trabajo, luego me dijo que él era portugués, por eso era el acento que tenía al hablar, etc. etc. etc.

    En esos momentos Fernando muy disimuladamente ponía su mano sobre mi entrepierna, para con todo sigilo, empezar a magrearme la polla.

    ¡Uy, veo que estás empalmadito!

    ¿seguro que estás deseando una buena follada, ¿verdad?

    ¿Si tienes así de empalmada y dura la pollita, seguramente que tienes el culito ardiendo y deseando comerse una buena ración de polla, verdad mariconcito?

    ¡Me tienes loco por volver meter mí manguera en tu culito, y apagar ese fuego que despides por él!

    Cada vez estaba más ruborizado, y no sabía cómo salir de aquello. Por un lado, me moría de vergüenza, por otro cada vez me notaba más excitado y con tremendos deseos de que aquel tipo me bajara los pantalones, y me clavara la polla en el culo. Deseaba volverme sentir empalado por la polla de aquel macho.

    Gracias a que el tiempo que me quedaba ya era mínimo, les dije que ya me tenía que ir a empezar a trabajar.

    Bueno dijeron ambos, quedamos en vernos cuando termines. Y ambos se levantaron, dejándome salir.

    Antes de salir del bar, fui a los aseos para mear antes de comenzar el trabajo. Estando en los urinarios Entró el chabolista. Poniéndose a mi espalda, echó su mano a mi polla que estaba empalmada por lo que me costaba trabajo mear, y rozando su paquete en mi culo, me decía, deja que vea que pollita tienes, y cómo estás de caliente, ¡uuuummm, sí que estás calentito! Mira cómo me has puesto la polla, me decía mientras se restregaba a mi culo.

    Noté que tenía una tremenda erección, ¡joder, menudo paquete notaba restregándose en mí culo, aquel portugués debía tener una tremenda polla! ¡uuufff!, aquello me excitaba, y me ponía más caliente todavía.

    Terminé de mear, y le dije que tenía que irme. Me dejó guardar la polla, mientras tanto con su mano me sobaba el culo. ¡Me gusta tu culito, quiero saborearlo y poseerte, ya verás cómo tu y yo, disfrutamos y hacemos buenos negocios!

    Salí del bar de la cooperativa, y me fui a seguir con el trabajo en la descarga del congelador.

    Toda la tarde estuve dando vueltas a los pensamientos que me acechaban, no lo tenía nada claro, aquello no terminaba de gustarme. Pero, por otra parte, estaba deseando que me volvieran a dar por el culo, y precisamente aquel día estaba caliente, y andaba más salido que una jauría de perras en celo. Recordaba aquel tremendo bulto restregándose en mi culo, y me excitaba a la vez que me daba algo de temor la polla que pudiera tener aquel portugués.

    Llegaron las 7 de la tarde, y la jornada tocaba fin hasta el próximo día a las 8 de la mañana. Solo tenía que cambiarme de ropa, luego ducharme al llegar a casa, ya que allí los que éramos eventuales, no podíamos ducharnos, solo había duchas para el personal fijo. Así que una vez me hube cambiado, marchaba para mi casa.

    Antes de salir del puerto, recordé que había quedado con el chabolista, cosa que se me había olvidado por completo. Así que sin muchas ganas ni estar convencido de todo, me dirigí hacia la chabola. No sabía que disculpa inventar y poder librarme de él, al menos hasta que terminara el trabajo en la descarga del congelador. Así tendría más días para pensarlo y tenerlo algo más claro.

    Cuando llegué a la chabola, esta ya se encontraba abierta, allí estaban esperándome Fernando y Pedro el chabolista.

    Ambos me saludaron, y preguntaron que tal me había ido la jornada. Bien les contesté, agotado y con ganas de llegar a casa y poderme duchar. Que pasa, ¿no os dejan duchar después de acabar?

    No, les contesté, solo lo puede hacer el personal fijo.

    Bueno, pasa y te enseño la chabola, y más o menos lo que tendrías que hacer. Además de aquí, algunas veces hay que ir al barco y ayudar a arranchar el barco. Eso suele consistir en recibir y colocar los víveres, llevar o traer algún aparejo, el material que hiciese falta, o simplemente vigilar que no entre nadie en el barco sin autorización, etc.

    Pedro me iba enseñando la chabola, que más que nada parecía un almacén con todo tipo de material para poder surtir a los barcos del armador. Había desde ropa de trabajo, ropa de camas, colchones, menaje de cocina, víveres, aparejos, en fin, que allí había de todo. También tenía una pequeña oficina y aseo y ducha.

    Fernando se había quedado en la entrada, hasta que en un momento apareció junto a nosotros. Listo le dijo Fernando a Pedro el chabolista. Bien quédate y síguele enseñando a Dani la chabola y el trabajo que aquí se realiza.

    Fernando siguió enseñándome todo, hasta que llegamos donde estaba el aseo y la ducha. Allí empezó a meterme mano y abrazarme, diciéndome que quería volver a follarme.

    ¡Me vuelves loco, mariconcito! Muero de ganas por ponerte en pelotas, y follar ese culito que tienes.

    Me tenía rodeado por la espalda con sus brazos, e iba magreándome por todas partes. Con la boca me mordía la nuca, parte del cuello y orejas, mientras con sus manos agarraba mi polla y huevos sobándolos por encima del pantalón.

    ¡Quiero meter de nuevo mi polla en tu precioso culito, y estar d nuevo dentro de ti, para inundarte de semen este culito, que me vuelve loco!

    ¡Anda, dime que estás deseando que te dé por el culo, anda pídemelo maricón!

    ¡Dime que deseas que te preñe este culito!

    Joder, estoy cansado, y necesito darme una ducha y relajarme, mejor dejarlo para otro día.

    No, no mariconcito, no puedo dejarlo, me tienes los huevos que reviento, hoy vas a ser mío como Fernando me llamo.

    Estaba empezando a desabrocharme el cinturón del pantalón, y me seguía teniendo aprisionado con sus brazos por la espalda. Ahora ya empezaba a desabrocharme el pantalón, hasta que consiguió bajármelo, para luego bajarme el slip, y llevar ambos hasta los tobillos.

    Mira, si ya tienes la pollita dura y empalmadita, me decía mientras acariciaba la misma.

    Se que lo estás deseando, maricón, mueres de ganas por que te vuelva a dar por el culo. Si hasta estás temblando, ¡sí que me saliste bien maricón! Luego fue subiendo sus manos por mi vientre, llevando con ellas la camiseta hasta conseguir sacármela por la cabeza. Una vez la hubo sacado, la tiró al suelo, me dio la vuelta, y se apoderó de mí boca, metió su lengua en mi boca, como si le fuera la vida en ello, me dejaba casi sin aliento ni poder respirar. Me saboreó por todas partes, me fue lamiendo hasta llegar a mis pezones, para empezar a mordisquearlos, ¡ay maricón, me vuelves loco!

    Yo ya no paraba de jadear y gemir con aquella avalancha de caricias que estaba recibiendo, sin poder apenas defenderme. Pero aquel macho era mucho más fuerte que yo, y la calentura y excitación que iba creciendo en mí, me iba haciendo claudicar, ¡aaahhh, no, no, para por favor, aaaahhh!

    Calla, que sé que lo estás deseando, me decía cuando me sacó los zapatos. Levantándome con uno de sus brazos, terminó por sacarme el pantalón y slip. Ahora ya me tenía completamente desnudo, anda saca mi polla y ve desnudándome, que quiero poseerte y descargar toda la leche que tengo en los huevos, para este culito que me vuelve loco.

    Me bajó al suelo, y sin dejar de abrazarme, fui desabrochando aquella funda que llevaba puesta; era un buzo de trabajo como le llamamos aquí, consiste en una funda de una sola pieza, con una cremallera que va desde la polla hasta el cuello; tiré por la cremallera hasta llegar a la altura de la polla, y en cuanto llegó, la polla ya salió disparada; no llevaba nada más debajo de aquella funda; así que nada más salir, la agarré con mis manos, empezando a acariciarla, sobarle los huevos, mientras él, sacaba una de las mangas, para luego ir dejando caer la funda al suelo. Terminó de sacarse la otra manga, y la funda calló por su peso al suelo,

    Con sus manos me agachó, metiendo su buena polla en la boca, ¡anda, mariconcito,

    ¡Abre esa boquita, y traga la polla que te va a hacer feliz!

    Abrí la boca, y al introducir aquella polla que tenía delante de mí boca, noté que el glande lo tenía todo baboso; era el precumen que ya le asomaba. Al principio me dio algo de reparo, pero al notar aquel sabor y como resbalaba al entrar en mi boca, una sensación de placer y lujuria Me hizo estremecer todo el cuerpo. Aquella sensación me había recorrido por todo mi cuerpo, poniéndome los pelos de punta, y la piel de gallina.

    ¡Joder, hasta por los huevos y el culo notaba que una especie de corriente subía por mis entrañas! Aquello me hizo temblar y una sensación de que las piernas se me doblaban, y no me daban aguantado. Me sujeté con más fuerza a sus caderas, e involuntariamente tragué su polla hasta lo más profundo de mi garganta. Casi me ahogo, por lo que tuve que sacar la polla de la boca y coger aire. Me había traspasado la campanilla, y me abría la boca en arcadas; hasta los ojos me lloraban.

    Tranquilo maricón, ve despacito, no tengas prisa. Ya sé que estás desesperado y que mueres de ganas por mi polla, pero no quiero que mueras atragantado. Anda déjame ver como tienes este culito de caliente, me decía mientras llevaba una de sus manos a mi culo, y con uno de sus dedos, fue buscando mi esfínter, para poco a poco irlo introduciendo dentro.

    ¡Uy, mariconcito, ya tenemos tu culito ardiendo! Mira cómo se abre al notar mi dedito.

    ¿Lo estás deseando, ¿eh? Estás deseando que mi polla te lo perfore de nuevo. Pues tranquilo que tus deseos serán cumplidos.

    Hoy tu culito va a quedar bien satisfecho, hoy sí que va a quedar bien desvirgado. Hoy va a recibir su plena confirmación, te lo vamos a dejar suavizado y listo para follar lo que quieras. Hoy te vamos a dejar bautizado este precioso culito para toda la vida.

    ¡Así, maricón, así, abre bien la boquita y traga esta polla que te va a hacer gozar y hacer feliz esta noche! ¡Así, uuuummm, así, trágala toda!

    Aquel cabrón no paraba de empujar mi cabeza, y aquella polla me estaba traspasando la campanilla. Los ojos no paraban de llorarme, y la sensación de ahogo me hacía babear y abrirme en arcadas.

    Cuando aflojó un poco, pude sacar la polla de la boca, y respirar profundamente.

    ¡Joder, me estás ahogando! Déjame respirar un poco, por favor, que ya no puedo más.

    Dejó que me incorporara, y sujetándome por el brazo, me llevó hacia donde estaba la ducha. Abrió la puerta, y me dijo, ven que vamos a darle alegría a este culito que muere de ganas de que lo follen.

    Me metió como si fuese un muñeco, y poniéndome en el plato de la ducha, colocó mis manos en la pared de azulejos, luego cogió una pastilla de jabón que allí había, y empezó a pasarlo por mi culo. Una vez me hubo enjabonado toda la raja del culo, con una mano en mi nuca, para sujetarme contra la pared, empezó a pasar la otra por mi culo, e ir introduciendo uno de sus dedos, luego de un rato empezó a meterme otro. Gracias al jabón que me había pasado, la introducción de los dedos resultó más fácil y sencilla de lo que esperaba, ¡oooohhhh, empecé a gemir! Aquello me hizo estremecer y dar un pequeño respingo.

    Tranquilo maricón, relájate y no aprietes el culo. Afloja, y deja que mis dedos te vayan abriendo el culito un poco.

    Así, así, relájate, y gime, que ahora te voy a meter mi foronga y te va a regar el culito de leche.

    Noté como colocaba la cabeza de su polla en la entrada a mi ano, y a la vez que tiraba de mis caderas y me ordenaba inclinarme un poco, de una estocada, me dejó empalado en aquella polla.

    Di un respingo mayor, a la vez que gritaba, ¡aaaahhh!

    Ya, ya está, ahora relájate y no te muevas, deja que se acostumbre y se vaya abriendo tu culito.

    Se pegó todo lo que pudo a mí, y colocando su polla y pies para empezar a culearme, con sus manos en mi polla y huevos, los empezó a acariciar, manteniéndome el culo pegado a su pelvis y huevos, a la vez que con su boca me mordía la oreja y nuca.

    Me susurraba al oído, ¡oooohhhh, ¡cómo me gustas mariconcito, tienes un culito muy caliente y apretadito! ¡te lo voy a preñar de lechita, para que no sufras!

    Poco a poco empezó a mover sus caderas, y la polla poco a poco se iba deslizando dentro de mi culo.

    ¡Joder, que bueno estás maricón, aaaahhhh, que culito divino tienes!

    ¡Como me gustas, maricón, pero como me gustas! Me decía culeándome cada vez más rápido.

    ¡Te voy a preñar el culito, maricón, te lo voy a dejar preñado con mi lechita!

    Llevaba más de 15 minutos dándome por el culo, y cada vez lo hacía con más fuerza, hasta que con sus manos me levantó en el aire, y pegándose más a mí, empezó a correrse, ¡oooohhhh, maricón, me corro, me corro, oooohhh!

    Yo no paraba de dar gritos de placer, y cuando me levantó en el aire, los gritos ya eran un gemir y llorar continuo, ¡oooohhhh, por favor, oooohhh!

    Aquello me hacía delirar, era un placer tan grande el que estaba sintiendo, que hasta me hacía llorar por el gusto que estaba recibiendo.

    Cuando por fin me puso los pies de nuevo en el plato de la ducha, las piernas se me doblaron, y si no llego a estar agarrado por él, me hubiera caído al suelo. Las piernas me temblaban y la polla no paraba de gotearme semen.

    Estábamos sudando a más no poder, y la respiración era un jadear continuo. El corazón estaba funcionando a tope de revoluciones.

    Cuando recuperamos un poquito la respiración, sacó su polla de mi culito, me empezó a morder la nuca, luego el hombro y cuello, para luego agarrar mi cabeza con sus manos, e inclinándome la misma, empezó a morderme los labios, luego metió su lengua en mi boca, lamió los labios, jugaba con mí lengua, la succionaba. Y de repente, sonaban unos aplausos, y se escuchaba la voz del chabolista, Pedro, decir, maravilloso, maravilloso, ha estado maravilloso. Nos giramos y miramos hacia la puerta, y allí estaba el chabolista, en pelota picada, dando aplausos con una sonrisa en su cara, y decir maravilloso, maravilloso.

    ¡Dios! El tipo estaba imponente, tenía un cuerpo espectacular, y la polla tiesa a más no poder.

    Y que pedazo de polla, era grande de verdad, pero lo que asustaba, era el grosor de aquella polla, ¡dios! Era más gruesa que una de mis muñecas. Si aquello entraba en algún culo, al que le entrara, le iba quedar un buen boquete. Era como si metiera mi mano y muñeca.

    El chabolista se acercó a mí, cogiéndome las manos, las llevó a su tremendísima polla, agárrala. La agarré con las manos, empezando a menear aquel inmenso pollón.

    La vista no se me iba de semejante polla, estaba alucinado con aquella tranca, y además estaba dura como una roca. Él se fue abrazando a mí, y empezó a besarme por toda la cara, metía su lengua en mis orejas, con sus dedos jugaba con mis pezones, los pellizcaba, luego fue bajando hasta mis caderas, y con sus manos acariciaba mi culito. Yo estaba hipnotizado mirando aquella polla; no se me iba la vista a otro lado. Se pegó más a mí, me empezó a morder los pezones, luego los lamía, y fue subiendo hasta llegar al cuello, donde empezó a mordisquearme y abrazarme más fuerte a su pecho.

    Seguía mordisqueándome el cuello, cuando me susurró al oído, ahora que ya estás preparado, quiero entrar en este culito.

    No, no, eso no me va a entrar, le dije temblando.

    No tengas miedo, ya verás lo delicado que voy a ser, ya verás cómo sí te va a entrar, y no vas a sentir ningún dolor.

    Pero, pero, tartamudeaba yo.

    ¡Chiiisss! dijo, no tengas miedo que no te va a pasar nada, y verás cómo lo vas a gozar, va a ser el mayor placer que nunca hayas sentido.

    Me soltó un momento, se agachó para coger una cajita de crema, o algo parecido, la abrió, con los dedos cogió un poco de aquella crema, me giró, y metió los 2 dedos en mi ano. Así, me decía a la vez que me iba untando de aquella crema con sus dedos, así, iba diciendo mientras metía y sacaba los dedos y esparcía aquella crema por mi ano.

    Ya lo tienes bien abierto, ¡mira que bien entran mis dedos!

    Anda, ven y abrázate a mi cuello y deja que te vaya guiando.

    Con un susto que se me veía en la cara, y un miedo que me hacía temblar, dejé que llevara mis brazos y los apoyara en sus hombros. Anda abrázame con tus brazos el cuello, me decía mientras me volvía a morder el cuello.

    Yo no paraba de temblar, y no sabía si era por el miedo que sentía, o eran los mordiscos que me iba dando por el cuello.

    Echó sus manos a mi culo, y levantándome, me dijo que le rodeara con mis piernas su cintura y me quedara así a horcajadas sobre él.

    La verdad es que me levantó como si fuera un muñeco de papel. Una vez me tenía en sus brazos, fue colocando la cabeza de aquel tremendo pollón en la entrada a mi ano, y abriendo mi culo con sus manos, me iba bajando sobre aquella polla.

    ¡Dios! Tenía el glande en la entrada a mi ano, y aquello no daba entrado ni un poquito.

    Relájate y respira lo más profundo que puedas, me dijo.

    Así lo hice, y cuando estaba expulsando el aire de mis pulmones, con sus manos abrió más mi culito, dejando que me cayera un poco, movió su pelvis, y me metió casi la cabeza del glande.

    ¡Ay, grité al notar como aquello abría mi culo! Había notado un tremendo pinchazo en mi esfínter, y un tremendo dolor me había recorrido la espina dorsal.

    Noté que aquella polla me había desgarrado el ano.

    Ya, ya, tranquilo que ya ha pasado, me decía. Ahora sigue relajándote, y sigue respirando profundamente. Estuve unos 10 segundos tratando de relajarme, cuando repitió el movimiento de pelvis, y el glande entró por completo en mi culito.

    ¡Ay!, Volví a gritar. Estaba seguro de que aquella polla me había roto el culo.

    El dolor ahora había sido menor, pero la sensación de sentir que me iban rompiendo el culo, me aterraba. Para para, le pedía.

    Tranquilo, lo peor ya ha pasado, ahora vamos a dejar que tu culito se vaya dilatando, y se acostumbre a mi polla.

    Poco a poco me fue moviendo sobre su polla, y de vez en cuando movía su pelvis para irme incrustando un poco más aquella polla en mi culo.

    ¡Así, así, ves cómo te va entrando! Ya falta poco para que te entre toda.

    ¡Uffff! Aquello llenaba todo mi culo. Tenía la sensación de que aquello me habría en canal. Aquello sí que era estar empalado.

    Con otro movimiento de pelvis, terminó por clavarme aquella tremenda polla que me partía en dos.

    Ya, ya, ya está, la tienes toda dentro.

    Ahora, despacito empezó a subirme y bajar por su polla. Al principio eran movimientos suaves y lentos, para poco a poco, irlos incrementando.

    ¡Uffff! Aquello me hacía sudar y me daba la sensación de que me iba romper por la mitad. Pero los minutos iban pasando, y las sensaciones cada vez eran de mayor placer.

    Llevaríamos unos 10 minutos, y ya me subía y bajaba por su polla a toda la velocidad que podía.

    Me había pegado la espalda a la pared de azulejos, y teniéndome en sus brazos, iba introduciendo su polla en mí, cada vez a mayor velocidad.

    Él no paraba de hablar y soltar bufidos de placer, y yo cada vez gritaba más, si la follada que me habían dado antes me había hecho delirar de placer, esta vez me tenía al punto del desmayo.

    No paraba de soltar semen por mi polla. Hasta notaba que el culo quería correrse del placer que estaba sintiendo, ¡ohhhh, dios, ohhhh, dios mío!

    Ya no podía más, llevaríamos unos 20 minutos, y aquello no terminaba nunca. La sensación de placer inmenso era ya casi insoportable. Cuando empecé a notar que me venía una tremenda eyaculación.

    Empecé a soltar grandes chorros de semen, que hasta no sabía de donde me podía salir tanta leche, ¡ooohhh! Empecé a gritar, hasta tuve que morderle el hombro, y empecé a llorar por el tremendo gustazo que estaba sintiendo.

    Cuando terminé de eyacular todo el semen que tenía, él explotó dando un fuerte alarido, ¡ooohhh! Me subía y bajaba por su polla a una velocidad endiablada.

    Cuando terminó de correrse, llevándome en sus brazos, salió de la ducha, llevándome al almacén. Allí nos tumbamos sobre unos aparejos, y sin sacarme la polla del culo, me estuvo besando y mordiendo los labios, hasta que terminó por salir su polla de mi culito. Cuando salió, llevé la mano a mi ano, y sin ningún problema me entraron los 4 dedos de la mano. ¡Joder! Que tremendo boquete tenía en el culo, no paraba de salir semen y hasta creo que me estaba meando por él. Cuando miré los dedos de la mano que había introducido en mi culo, vi que se me habían manchado de sangre y semen. Me sangra un poco el culo, le dije.

    Deja que te revise el ano. Me giró y con sus manos me abrió el culo. Metió uno de sus dedos, luego metió otro, e iba revisando mis entrañas. No es nada, solo un poquito rasgado. Luego voy por una pomada que tengo, y luego de ducharnos te aplico un poco en el ano, para que no te moleste y te alivie un poco el culito.

    Estuvimos un buen rato allí tumbados, y cuando nos dimos repuesto de tremenda follada, volvimos a la ducha, nos duchamos juntos, donde él no me dejó que me enjabonara, quería hacerlo él, y fue tan pero que tan sensual, que no me volví a correr, porque no tenía semen que expulsar. Sino estoy seguro de que me hubiera vuelto a correr de placer, y seguramente me hubiera vuelto a dar por el culo.

    Cuando nos hubimos duchado y secado, cogió una pomada que tenía, y con todo cuidado, me fue aplicando aquella pomada con sus dedos en el ano. Luego de aplicarme la pomada, me dijo que nos quedáramos en pelotas, mientras bebíamos unas cervezas. Bebimos más de una, y si no llega ser por el cansancio que tenía encima, ambos me hubieran vuelto a dar por el culo aquella noche.

    Nos vestimos, y Pedro me acompañó hasta la salida del puerto. Eran las 11 de la noche, e iba para casa super cansado, con el culo con un boquete inmenso, y unas agujetas en las piernas, que se me doblaban solas. Por supuesto que el culito algo desgarrado ya que con semejante polla fue normal que me sucediera, y que hubiese sangrado algo. Menos mal que pedro parece que está preparado, tiene todo un arsenal en el botiquín, y me aplicó una pomada para curar mi culito. Y la verdad que mi culito se lo agradeció, porque no me molesto nada, y el pobre se curó; no sé si es porque el muy vicioso quiere que la polla de Pedro lo vuelva a follar, o porque no quiere estar malito.

    Si queréis podéis escribirme a:

    [email protected]

  • La reina Catalina es una puta

    La reina Catalina es una puta

    Francia — Año 1390

    El rey Felipe de Francia se encontraba en una campaña militar al norte de Francia, por lo que el mando del reino había sido tomado por su bella esposa Catalina.

    El personal del castillo había comenzado sus trabajos desde muy temprano como todos los días, Catalina se encontraba cepillando su cabello sentada frente al enorme espejo de su habitación, los sirvientes habían encendido todas las chimeneas del castillo, por lo que ahora la temperatura era agradable.

    De pronto alguien toco la puerta de su habitación

    —Adelante!

    Catalina se perfumaba con su colonia especialmente fabricada como regalo de los artesanos del reino, la puerta se abrió y Enrique entro en la habitación con una enorme sonrisa en su rostro, el había sido el general de la antigua campaña militar con la cual habían logrado derrotar los enemigos que amenazaban el poder del reino en el norte del país, era un hombre de confianza para el rey Felipe y por ello había ordenado acompañar a Catalina durante su ausencia.

    Catalina al verlo sonrió también, Enrique la beso en la mejilla y continuó por su cuello.

    —Te extrañe tanto. Dijo Enrique.

    —También te eche de menos.

    —Que tienes para mi esta noche? Preguntó Catalina con una sonrisa.

    —Traje a los hombres más rudos de mi ejército, llegaron hace dos días de la batalla y hace meses que no tocan una mujer.

    —Mmmm perfecto, hazlos pasar.

    Catalina le ordenó a Enrique mientras ella se desnudaba a los pies de su enorme cama.

    Enrique con una seña indico a los hombres que esperaban afuera de la habitación que entraran.

    Eran cuatro soldados, héroes en batalla y la reina en persona les daría su premio, por su entrega en batalla defendiendo a Francia.

    Todos eran altos y de musculatura desarrollada, tenía una mirada de rudeza y no le temían a nada, se colocaron en fila junto a la cama en donde Catalina los esperaba ansiosa.

    —A partir de ahora, se encuentran bajo las ordenes de nuestra reina Catalina, deberán cumplir sus órdenes ciegamente al igual que lo hicieron en el campo de batalla.

    Enrique salió de la habitación y dejo en manos de la reina a sus soldados.

    —Ustedes me pertenecen, ustedes son mis servidores, por lo tanto quiero que se quiten la ropa, porque deseo chuparles la verga a cada uno de ustedes.

    Inmediatamente Catalina quedo rodeada de cuatro vergas duras, a centímetros de su rostro delicado y de sus pequeños y ansiosos labios.

    No espero más y comenzó a lamer por turnos esas pijas de buen tamaño que tanto deseaba.

    Aquella situación la hacía sentir poderosa y eso era solo el comienzo.

    Su lengua húmeda se movía sobre los hinchados glandes de los hombres, dejando un rastro de saliva sobre ellos.

    Catalina alternaba entre lamidas y gargantas profundas, escupía una verga y la chupaba con dedicación, se tragaba una verga hasta el fondo y lamia los testículos de otro hombre.

    Cuando se acercaba el momento de eyacular para alguno de ellos, la mujer les sujetaba la pija con fuerza, clavando sus esculpidas uñas y mirando a el soldado a los ojos.

    —Ni se te ocurra infeliz! Le ordeno a uno de ellos.

    El hombre tuvo que pensar en otra cosa para no correrse y obedecer, no podía expulsar ni una gota de semen o la reina se enfadaría y mucho, aunque para aquellos hombres era difícil, porque Catalina la chupaba muy bien.

    Catalina no les dio el gusto de correrse y les ordeno a dos de ellos recostarse en la cama junto a ella, ahora tenía a un hombre a cada lado, mientras los otros observaban la escena.

    Catalina acerco su rostro a uno de sus musculosos servidores, de barba larga y brazos enormes, para escupir dentro de su boca.

    —Tragatelo! Le ordeno.

    —Tragate mi saliva! Le dio un cachetazo al soldado, que resonó en toda la habitación.

    Tomo su pija dura y comenzó a masturbarlo con rapidez, mientras le ordeno al otro hombre que se encontraba detrás de ella que la penetrara.

    Sin esperar más, el héroe de guerra colocó su pene en la entrada de la vagina de Catalina y se la hundió rápidamente, para comenzar con el mete saca violento.

    —Asiiii ¡Así me gusta… muy bien mi amor, azótame el culo! Vamos!

    —Chasss! Sonó la mano del soldado sobre el culo de Catalina, —De nuevo! Azótame! Vamos! —Chasss

    —Date la vuelta le ordeno al hombre que se encontraba frente a ella, dame el culo…

    Se escupió el dedo índice y comenzó a metérselo en el culo al soldado, la uña lo lastimaba pero se mordió el labio tratando de aguantar, mientras que el otro continuaba dándole duro a la delgada mujer.

    Acto seguido Catalina les hizo una seña a los otros servidores que se encontraba de pie mirando la escena, para que se unieran.

    La mujer los guio para que la penetraran de a dos, ella montada de espaldas sobre uno que le clavaba el culo, mientras que el otro le metía la pija por delante.

    —Ahh, así… así… me encanta…

    Catalina sentía como aquellos hombres la inundaban de placer, podía sentir el calor de esos dos miembros duros entrando y saliendo de su cuerpo delicado haciendo que se empapara con sus fluidos íntimos.

    Le ordeno a otro que le pusiera la pija en la boca para llenar sus agujeros de placer por completo.

    Se encontraba siendo penetrada por dos hombres a la vez, mientras se la chupaba a un tercero.

    Su imagen se reflejó en el enorme espejo de su habitación, se vio a ella misma en esa situación y le resulto una imagen totalmente erótica.

    Después de unos minutos de estar en esa posición, Catalina se colocó a cuatro patas sobre la cama y los soldados comenzaron a turnarse para metérsela por su vagina húmeda y con destellos visibles de flujo que lubricaban su intimidad, después de darle duro por algunos minutos, el hombre de turno sacaba su verga dura del interior de Catalina, y otro ocupaba su lugar.

    —Ahh así, así, más fuerte, más fuerte!

    Catalina tuvo un orgasmo que la hizo ver las estrellas, mientras uno de los hombres no paraba de meterle la pija con furia.

    Los demás soldados se masturbaban observando la escena, hasta que todos pasaron por el cuerpo de la reina y ahora estaban listo para el final.

    Catalina bajo de la cama y se arrodillo en el piso de madera, mientras los soldados la rodearon con sus pijas a punto de reventar y comenzaron a eyacular sobre el rostro de la joven mujer de treinta años, aquellos chorros de semen caliente aterrizaron sobre su nariz, boca y hasta en su pelo, bañándole la cara por completo, y apenas si podía ver o respirar.

    —Que rica leche mis amores! Me encanta!

    Relamió la leche que tenía sobre sus labios y desparramó lo que sobraba por toda su cara, después les ordenó a los hombres abandonar la habitación.

    Catalina creía que el semen caliente de aquellos soldados le ayudaba a conservar su piel suave y más joven, por lo que repetía aquellos encuentros varias veces al mes, en ausencia de su esposo

    Nicole Bieber

  • Nuestra amiga argentina celebra el día del amigo a su manera

    Nuestra amiga argentina celebra el día del amigo a su manera

    Ayer a la noche se juntaban todos por el día del amigo, mi novio lo pasaba con sus amigos, y mis amigas (las de siempre, las del cole, con las que de coger no se habla jaja) se juntaban a cenar en una casa ¡y después nada!, un embole para mí, yo quería divertirme, les dije que me perdonaran pero ya había arreglado con las de la facultad (mentira jaja)

    Yo quería divertirme jaja, entonces arregle con:

    Ana; la compañera de la facultad (es con la primera mujer que me acosté, hicimos también un trio con mi novio).

    Belu: es amiga de trampas jaja (con ella fui a la despedida de solteros, me enfiesto con amigos y algunas cositas más).

    Y también iba Flor una amiga de Ana que yo no conocía.

    La cosa es que quedamos en juntarnos en lo de Ana, comer algo y salir, ahhh, también quedamos en ir vestidas atorrantitas jaja

    Me pongo una mini, cortita, botitas una blusa, un saquito de lana, la voy a buscar a Belu, también estaba con una pollerita recorta, se sube al auto, y me saluda con un beso ¡en la boca!, y me dice ¡que linda que estas! No sé, me quede helada, está bien con ella me acosté, ¡pero que me salude así!, no sé, me hizo pensar.

    Llegamos a lo de Ana, parecíamos 4 trolas, jaja estábamos casi en bolas con polleras recortitas, pedimos shushi, tomamos shampu, pero notaba que Belu me miraba de otra manera, no sé cómo explicarlo, estaba atenta a mi todo el tiempo, no perdía oportunidad de acariciarme cuando podía, yo la estaba viendo de otra manera también y las chicas se dieron cuenta porque nos jodían.

    Bueno tomamos bastante, terminamos de comer y empezamos a joder entre nosotras, a ver qué hacíamos y todo eso, y Flor dice en joda que vayamos a un boliche, nos subimos en la barra y hacemos un Streep, jaja, nos reíamos y Flor, lo empieza hacer.

    Ponemos música acorde y flor bailando se empieza a sacar la ropa, la sigue Belu, Ana y yo, obvio que también empezamos a los besos, primero en joda, después en serio, Belu me empezó a besar a mí, primero despacio, pero después apasionadamente, nos besamos apasionadamente, sentía que eran más que caricias lo que me hacía era como que me sentía, cuando me tocaba la cola, ¡la sentía vibrar!

    Terminamos haciendo lo que ninguna había hecho, las cuatro en la cama, si las cuatro cogiendo, chupándonos las conchis las tetas, poniéndonos los dedos, jugando con consoladores, acabamos varias veces, era un descontrol de piernas, todas nos besábamos a todas.

    Y así nos fuimos quedando, hasta que la cosa se fue enfriando, y nos fuimos vistiendo. Flor se quedaba a dormir en lo de Ana y yo me fui con Belu para llevarla a su casa.

    Cuando llegamos a lo de Belu, me dice que no sabe qué, pero que algo le pasaba conmigo, que nunca le había pasado algo así, que hacía tiempo tenía ganas de sentirme, y me parte la boca, y me dice si no quería subir a su casa un rato. Era tarde ya, pero no me importaba nada, le dije que sí y le mande un whatsapp a mama diciéndole que me quedaba a dormir en la casa de una compañera de la facultad, la verdad es que si mi novio se enteraba de algo tampoco me importaba solo quería estar con ella, no sé porque, pero quería estar sola con ella.

    Entramos al departamento, nos empezamos a besar de nuevo hasta quedar otra vez las dos desnudas, nos fuimos a su cama y no es que nos besábamos, creo que nos amábamos de la manera que nos tocábamos, y terminamos bañándonos juntas, que placer, las dos enjabonadas, que suave su piel, yo me agache, abrí sus piernas y le bese tanto su conchi hasta que le hice acabar otra vez.

    Nos acostamos y nos quedamos dormidas, las dos desnuditas, me levante al mediodía y vine a casa.

    No sé, que cosa loca, no soy lesbiana, pero tengo ganas de estar con ella de nuevo.

  • Nuestra amiga argentina de vacaciones lésbicas

    Nuestra amiga argentina de vacaciones lésbicas

    Ese domingo llegue a casa y no sé qué me pasó, no deje de pensar en Belu, ella me manda un whatsapp diciéndome lo mismo, a la tarde volví y estuvimos juntas un par de horas y nos matamos, pero eso no es lo más importante, la cosa es que a ella se le ocurrió irnos un par de días afuera ¡las dos solitas!

    No se la idea me volvía loquita, de solo pensar que íbamos a estar un par de días juntitas, bañarnos, dormir juntas, pero estar como dos lesbianas… no se me daba cosita, ¡nunca lo había hecho!

    La cosa es que tengo el sí fácil jaja, a la noche se lo dije a mi novio y a mis viejos les dije que me iba con unas compañeras de la facultad jeje.

    El lunes me despierta Belu, que estaba pensando en mí, obvio al rato estaba ya en la casa, otra vez nos matamos, no hay otra que me chupe mi conchita como ella, me vuelve reloca jaja, quedamos en irnos el martes a la mañana, y que ella se encargaba de reservar todo (micro, hotel, etc.)

    Estoy en casa, a la tarde, me llama, me dice nos vamos hoy, a la 1 (del martes) sale el micro, viajamos de noche, ¿ehhh? le dije, sí, me dice quiero irnos ¡ya!, estaba reloca Belu, creo que tenía miedo de que me arrepintiera.

    Me quede con una mezcla de nervios, vergüenza, no sé, les dije ¡nunca había hecho eso!, pero ¡tenía ganas de hacerlo!, pensar que nunca me fui con mi novio afuera y me voy ¡con una chica!, no se esto a pesar de todo me excitaba.

    Bueno, me pasa a buscar, vamos a Retiro, tomamos el micro. Yo lo único que le había pedido era que no nos mostráramos como lesbianas, ¡me daba vergüenza!

    Nos tapamos las dos con un saquito liviano pero grande que había llevado Belu, me quedo dormida y al rato empiezo a sentir una manito sobre el jogging que me estaba tocando la conchita, (la hija de puta, paso la mano por debajo del saco para que no se viera), al principio, pensé que era como un sueño, me despierto, se la quiero sacar, no quería que nadie se diera cuenta, no le quería hablar, era ¡todo en silencio!

    Obviamente, no la saca sino que me la mete ¡por debajo del jogging!, muy despacito, pero me empiezo a mover, a calentar, a mojar, la sentía, y me gustaba, me empieza a meter los deditos, que hija de puta, como me hiso calentar, después la saco, pero ¡me dejo a mil!

    Llegamos al hotel que ella había reservado, ¡me quise morir!! Con la chica de conserjería, que tenía mi edad, porque paso esto:

    Belu: Hola, había hecho una reserva a nombre de…

    Conserjería: si, que tal

    Se fija y nos dice

    Conserjería: chicas, esperen un ratito, porque hay un error

    Yo: que paso??

    Conserjería: que la habitación que tengo para ustedes tiene cama matrimonial, esperen que trato de conseguirles una con dos camas

    Belu: noo, noo, está bien, no te preocupes

    Conserjería: no, chicas, no es problema, esperen un ratito

    Belu: no deja así, dormimos juntas

    Conserjería: pero chicas

    Belu: no te preocupes DORMIMOS JUNTAS

    Obvio que la pendeja, por la manera que nos miró se dio cuenta, ¡me estaba viendo como a una lesbiana! Eso me causó una sensación extraña.

    Entramos en la habitación, las dos dábamos vueltas como boludas jaja, ¡yo no iba a tomar la iniciativa de nada!, hasta que se me acerca Belu, me da un beso, me mata con un beso, y me dice desnúdate, ¿qué? le digo y me dice desnúdate para mí, por favor hacelo.

    A mi me calienta mucho que me dominen, así que despacito me fui sacando toda la ropita, quede desnuda, ella vestida, me mira, me acaricia, me pasa la mano por todo mi cuerpito, se detiene en mis tetas que empieza a besarlas, me acuesto y me sigue besando, tocando, por todos lados, no sé cuánto tiempo estuvo besándome la conchita, me ponía los dedos, me los sacaba, hasta que me hizo explotar en un orgasmo, que me dejo temblando, ella se acostó, nos besamos nuestras conchitas en un hermosos 69, ¡acabamos de nuevo!, nos quedamos dormidas las dos desnuditas, que placer, sentir su piel toda la noche, bahh ya eran como las 8 de mañana jaja

    Dormimos no sé hasta las 3 de la tarde, nos vestimos así nomás y fuimos a comer algo, no sé, pero nos cagamos de risa, con ella lo paso muy bien, es rezafada, cuando volvíamos y nos cruzamos con un matrimonio grande, me mete un beso ¡para que nos vieran! Y después se cagada de risa, volvimos serían qué se yo las 5 de la tarde.

    Llegamos, me voy a duchar y yo estaba segura lo que Belu iba hacer, se mete conmigo en la ducha, nos enjabonamos juntitas, si la piel de una mujer me parece suave, enjabonadas es el mayor placer, pero esta vez la hice acabar yo, me agache y le empecé a chupar la concha, le metía los deditos hasta que acabó.

    Pero ahora viene mi sorpresa, jaja. Obvio, nos quedamos desnuditas en la cama, solo tapadas con la toalla, y Belu me dice “espera que vamos a jugar” ¿y saben qué?, siiiii, saca del bolso un cinturonga y un consolador, le digo hija de puta, ¿de dónde lo sacaste? Y me dice que lo había comprado hace unos días, porque sabía que en algún momento ¡me iba a coger!

    Me quede helada, y solo me calentaba de pensar en lo que íbamos a hacer!, nos empezamos de nuevo a besar, a tocar, chupábamos las dos juntitas el consolador, como si fuera una pija, Belu agarra el consolador, le pone una cremita y me dice que me ponga ¡en cuatro!, con lo caliente que yo estaba, no pregunte nada (aunque sabía lo que me quería hacer, ¡no sabía cómo!), ella pone su carita debajo de mi concha, me la empieza a chupar, y me empieza a meter los deditos en mi colita, jugando con mis juguitos, me la empieza ¡a dilatar!, y yo empezaba a gemir, cada vez más, cada vez más, me empieza a meter el consolador en la cola, despacio, lo saca, lo mete, lo mete, grite de dolor y placer, gemía, ¡estaba en otro mundo!, Belu era la primera vez que me estaba recogiendo, me gustaba, ¡no paraba de chuparme la concha! Y siguió. Siguió, yo gemía, hasta que empecé a temblar, era un placer enorme, me pone también los deditos y acabe, pero ¡eyaculando!, le llene toda la cara con mi eyaculación y ella seguía, y seguía, y otra vez eyacule, gritando y gimiendo como una perra.

    Quede temblando, con el corazón a mil y seguía caliente, muy caliente, Belu se pone el cinturonga, yo arriba de ella y empiezo a saltar sobre esa pija de goma, la quería sentir adentro, ¡toda adentro!, me inclino sobre ella y Belu me empieza a poner el consolador en la cola, ¡no!, nunca una mujer me había hecho ¡doble penetración!, pero me gustaba, acabe de nuevo y como, gemía gritaba, me estaba matando esta pendeja.

    Belu también estaba muy caliente, después le empecé a chupar la conchita, le metía los dedos, el consolador, se lo sacaba la besaba, me pido que por favor se lo meta, quería sentirlo, se lo meto, saco, meto saco, hasta que también estallo en un orgasmo que casi se muere.

    Nos quedamos tiradas en la cama, media dormidas, abrazadas, ¡estábamos muertas!

    Ya era la noche, nos vestimos como para ir a comer algo, y dar una vuelta, pero sin buscar nada, así que nos vestimos retranqui y bajamos, estaba la misma chica que cuando llegamos, y esta vez me quise morir en serio, nos dice que se llama Sofía y hablamos algo así:

    Sofía: hola chicas, todo bien

    Nosotras: si, si todo bien

    Sofía: les tengo que pedir un favor, espero que no lo tomen a mal

    Yo me quería morir, dije que paso!!!

    Nosotras; si, decinos que pasa

    Sofía: lo que les quiero pedir, es que dentro de la habitación hagan lo que quieran, pero que afuera no se escuche, porque hace un rato un pasajero paso por la habitación de Uds., y me dijo que no le pareció correcto lo que escuchaba siendo este un hotel familiar.

    Nosotras OK, no hay problema

    Creo que en mi vida sentí tanta vergüenza y me puse tan colorada, pero la verdad es después nos cagamos de risa, como me copio Belu, ¡cómo me hizo acabar!, justificaba cualquier cosa jaja

    Ese martes nos fuimos a cenar, ah obvio no les voy a contar todo lo que hablamos, ni lo que nos pasaba porque para ustedes es un embole jeje, lo único que les voy a decir es que queríamos estar juntas ¡todo el tiempo!, para las dos era algo nuevo irnos de novias de luna de miel jeje.

    Cuando volvíamos de cenar, no sé, nos íbamos soltando un poco más, de a ratos íbamos agarradas de las manitos, nos abrazamos y ¡algún piquito en la calle nos dimos!

    Cuando entre entramos en el hotel y la vimos a Sofía, ya no me dio vergüenza, estaba más segura, me sentía muy puta de que ella supiera que yo estaba cogiendo con mi amiga, me calentaba saber que lo sabía.

    Llegamos a la habitación y otra vez, nos matamos con un terrible beso, pero queríamos hacer las cosas distintas, cosas nuevas, ¡jugar!

    Le pido a Belu que se siente en el sillón desnudita y se masturbe ¡para mí!, por favor, yo también me fui sacando la ropa a medida que la veía masturbarse, me ponía a mil, Belu empezó a gemir, estaba caliente, cada vez se ponía más los dedos, termino acabando hasta que me pidió por favor que la cogiera, a mí me gusta más que me cojan, ¡pero lo hice!, no lo podía creer.

    Me puse el cinturonga, la tire en la cama, me puse arriba de ella y la empecé a coger, como gozaba, le encantaba, me pedía más fuerte, más fuerte, le tocaba las tetas, la besaba, le comía la boca, obviamente termino acabando como una perra, nos quedamos las dos abrazadas, cada una masturbo a la otra, después Belu me empezó a poner el consolador en la conchi y si, acabe de nuevo, grite otra vez, ¡no me di cuenta!, esperaba que nadie me hubiera escuchado jeje.

    Nos quedamos dormitas desnudas ¡otra vez!

    Al día siguiente, nos despertamos juntas, nos quedamos hablando, no cogimos, pero si nos acariciamos mucho, salimos, paseamos, nos dimos unos besitos en la playa, jeje, volvimos a la tarde.

    Bueno, obvio volvimos, cogimos de nuevo, que lindo, mi pobre conchita ya no daba más jeje, y Belu me empieza a decir para hacer algo a la noche, pero algo divertido, no sabíamos qué, pero divertirnos un rato, jeje, salir bien zorras y ver qué onda, aunque no teníamos ganas de estar con nadie, solo para calentar alguna pijita jeje.

    Nos vestimos bien trolas jaja, yo me puse una pollerita que me dio Belu ¡recorta!, pero en serio, unas botitas y bueno el resto, Belu se puso un pantaloncito corto, muy muy corto de esos que usan las pendejas para ir a bailar.

    Cuando bajamos y nos ve Sofía (la de conserjería) jaja, la cara que puso la pendeja, habrá pensado que somos ¡de lo peor! Estábamos en bolas, si en bolas jeje, pero me importaba un carajo.

    Bueno la cosa es que vamos a tomar algo, nos sentamos afuera, obvio, todo San Bernardo pasaba y algo decía o tiraban onda jeje, nosotras ni bola, es más cuando se nos ponían hablar decíamos que queríamos estar solas, que éramos amigovias, nos dábamos un besito, y se terminaban yendo jaja.

    Hasta aparecen dos pibes de unos 25 o 26 años, chamulleros como pocos y con un lomo como pocos también jeje, ¡estaban re fuertes!!! los hijos de puta, directamente se sientan en nuestra mesa y no nos dejaron ni hablar, no sé cómo hicieron, pero si, consiguieron que les diéramos bola, al rato, ya estaba fresco nos dicen de ir adentro, entramos y nos llevan directamente donde estaban los sillones (yo al lugar no lo conocía, en mi puta vida había ido).

    Bueno nos sentamos, y con mi pollerita ¡quede en bolas!, Belu, por más cortitos que fuera tenia pantalones, pero yo por más que cruce las piernas sabía que ¡estaba en bolas!

    A pesar que habíamos salido con la intención de no hacer nada, cuando estábamos sentados en los sillones, lo primero que pensé, pobrecito mi novio, cuernitos de nuevo jeje, porque yo sabía que Belu se los iba a querer coger, y yo, bahh también jeje.

    Y no me equivoqué, porque Belu ya se lo taba besando, y el chico que estaba conmigo, me pone la mano en mi piernita y me empieza a besar, despacito, hasta comerme la boca, acariciándome las piernas intentándomelas separar, hasta que me aflojo y dejo que me las separa, me empieza a tocar las entrepiernas (eso me pone loquita), nada, ya estaba recaliente, y veo que a Belu también le están metiendo manos por todos lados jaja.

    Ah ya les habíamos dicho que estábamos solitas en un hotel, a los pibes se le dieron vuelta los ojos, porque se dieron cuenta que éramos más que amigas jaja.

    De una nos dicen si queríamos ir al ¡departamento de ellos!, Belu de una dice ¡que sí! a mí me dio un poco de cagazo, pero no iba a decir que no, quedaba como una boluda, así vestida como una zorra, ¡me la tenía que bancar!

    Bueno, llegamos al departamento de ellos, Belu, les pregunta dónde está el dormitorio (porque era bastante grande el departamento, bahh tendría dos o tres dormitorios), y me lleva al dormitorio. En el dormitorio, Belu me dice que hagamos algo, que le parecía bueno, me dice; “pongámonos en bolas, juntitas en la cama, acariciándonos y los llamamos” le digo que no que está loca, pero me convenció (estamos re locas jaja), nos acostamos en bolas, y cada una le empieza a tocar la conchita a la otra, los chicos nos llamaban y les decíamos que ahora íbamos, pero nosotras seguíamos tocándonos las conchitas y ya nos estábamos calentando hasta que Belu los llama para que vayan al cuarto.

    Cuando nos vieron jajajaja, jamás vi esas caras de sorprendidos, nos dicen que éramos unas HDP, que como vamos hacer eso, no sé en segundos ya estaban en bolas y cada una tenía una pija en la boca, me senté bien en la cama para podérsela chupar bien, le tocaba los huevos, la tenía parada, muy parada y era bastante grande jaja,

    Los chicos se acuestan en la cama y con Belu nos sentamos cada una arriba de su pija, y empezamos a cabalgar, subíamos bajábamos, mientras con Belu nos tocábamos, nos besábamos, así hasta que acabamos las dos, si las dos juntitas y los pibes ¡más calientes estaban!, nos cogieron en otras posiciones, en una de esas estábamos de costado y quedamos enfrentadas, nos comimos la boca, como me excite, que me cojan mientras la beso a Belu, acabamos otra vez, me encanta verla acabar.

    Los chicos nos fueron llevando hasta dejarnos con las colitas para arriba, y si otra vez a las dos juntas, ¡pero la cola!, nos estaban haciendo la colita a las dos juntas, y nos agarrábamos de las manitos, las sabanas, nos retorcíamos, nos dolía, nos gustaba, gemíamos, todo era placer, queríamos más y más, los chicos acabaron, ¡nosotras también!

    Nos quedamos un rato más y volvimos al hotel, y si otra vez Sofía (la de conserjería) yo creo que ya no lo podía creer, porque cuando volvíamos era obvio que por como estábamos vestidas, por la pintura corrida, despeinadas, que nos habían cogido a las dos ¡y como!, pero ya me importaba un carajo.

    Nos acostamos, desnuditas como siempre, nos abrazamos y nos quedamos dormiditas.

    El miércoles fue una locura, una locura en serio jaja, jamás en mi vida pensé que me iba a pasar algo así.

    La cosa empieza a media mañana, yo estaba dormida y me despierta Belu acariciándome, besándome la cola, que lindo despertar, no se pueden imaginar, pocas veces tuve un despertar ¡así!

    Siguió besándome, me ponía su lengüita en mi ano, ya me lo estaba abriendo, sus caricias ya habían logrado que estuviera mojadita, que me empezara a retorcer en las sábanas, desarmando toda la cama, que cada vez me moviera más, y empezara ¡a gemir!

    Empiezo a sentir sus dedos con cremita que empiezan a entrar en mi colita, me encantaba, yo no hacía más que vibrar, me movía , me retorcía, y encima Belu también con la otra mano me tocaba la conchita, ni bien termino de acabar y quedar más caliente todavía, Belu se pone el cinturonga y me empieza a coger sin piedad, aayyy, que grito pegue, me la puso de una, pero me gustaba quería que me cogiera, me la ponía me la sacaba, me dio vuelta se puso arriba mío me siguió cogiendo, yo le gritaba que me cogiera, me tocaba las tetas, me hizo acabar de nuevo, se saca el cinturonga y me empieza a poner el consolador y me besa la conchi, después los dedos, así siguió, yo me retorcía, no me podía quedarme quieta, gemía, me gustaba, vibraba hasta que si ME HIZO EYACULAR UNA, DOS VECES, sentía que mi corazón explotaba, lo hizo de nuevo, sabe cómo hacerlo, quede temblando, y ella encima de mí, yo acariciándola, así nos quedamos un rato, que placer, ¡que piel tiene la pendeja!

    Nos duchamos, bajamos ¡y se armó quilombo!, de conserjería nos dice que el gerente del hotel quería habla con nosotras, yo me imagine que había pasado (grite mucho jeje), los digo ok, más tarde, y nos dicen que no, que quería hablar ¡ahora!

    Pasamos a su oficina el tipo de unos 35 años, fachero, estaba nerviosos, se notaba que le costaba decirnos lo que nos tenía que decir, y nos dice algo así: que ese era un hotel familiar, que él no juzga la libertad sexual de cada uno (chau me puse re colorada, me hablaba ¡como si fuera lesbiana!), pero que había recibido quejas de los pasajeros por los gritos nuestros (más colorada me puse, ¡me oyeron gritar de nuevo!), que era la segunda vez que pasaba en dos días (jeje, nos pasábamos el día cogiendo), que eso iba contra la imagen del hotel y bla bla bla, que no lo tomáramos a mal pero que por favor dejáramos el hotel, que nos devolvían el dinero, ¡que no lo comprometiéramos!

    Yo me quería morir, Belu se cagaba de risa, ok, decidimos volvernos, total más de dos días no pensábamos estar, sacamos pasajes para volvernos a la tarde, comimos algo y volvimos al hotel.

    Empezamos hacer los bolsos, aunque faltaba todavía para que saliera el micro, y cuando nos estábamos cambiando Belu me empieza a tocar (claro ella no había acabado hoy, se había quedado calentita jeje), y otra vez a coger jeje, pero esta vez yo la quería hacer gozar.

    La acuesto en la cama, se la empiezo a chupar, me calienta mucho ver como goza, me agarraba la cabeza y me la enterraba entre sus piernas, quería que se la chupar cada vez más, le metía los dedos, y explota con un orgasmos que sus gritos se habrán escuchado en todo el hotel, sigo, sigo metiéndole los dedos, el consolador, se da vuelta se lo meto por la cola, se la beso, se la dilato con la lengua, se lo pongo, grita, gime dice cógeme, se lo pongo, hasta que acaba otra vez, y grita como una perra (sé que lo hizo a propósito jeje)

    Nos quedamos las dos acostadas desnuditas y golpean la puerta, SIC me quería morir, Belu no, a ella estas cosas le importan un carajo y se caga de risa.

    Belu se levanta, pregunta quién es y ¿saben quién era? ¡El GERENTE DEL HOTEL!, Belu se tapa con una toalla, pero no como cuando una sale del baño, se la puso tapándose las tetas ¡y lo que podía! Y yo un poco con las sabanas, abre la puerta, asoma la cabeza, y el tipo este nos dice CHICAS POR FAVOR, ¡QUÉ ESTÁN HACIENDO!, Belu, (¡que hija de puta que es!), le dice que entre un segundo, cierra la puerta ¿y saben qué? ¡Yo no lo podía creer!, deja caer la toalla, se queda en bolas, le pone la mano en la pija y le pregunta si no quería gritar con nosotras.

    El tipo se quería morir, la cara que tenía era ¡inexplicable!, nos dice que POR FAVOR ¡NOS VAYAMOS YA DEL HOTEL! Y se va, bahh seguro que se fue hacerse una pajita, porque tener las tetas de Belu al lado y no hacerles nada es imposible, tiene una tetitas que no son grandes, pero si paraditas y una colita que tampoco es grande pero también paradita, no sé cómo el tipo se pudo resistir, porque aparte yo estaba en bolas en la cama ¡y me vio! Para mí era gay jaja

    Bueno terminamos de acomodar las cosas, nos fuimos, y así termino mi luna de miel con mi amigovia.

    En el viaje hablamos y quedamos en que a ninguna de las dos nos va hacer vida de lesbiana siempre, como yo digo la carne es buena pero un poquito de tortas mal no viene jeje, así que estaremos juntas cuando queramos.