Autor: admin

  • Mi novia y yo, nuestra primera vez

    Mi novia y yo, nuestra primera vez

    La conocí hace dos años, salí del país por trabajo y comprando suvenires la conocí. Ella allí trabajaba.

    Después de cobrarme en tono de broma le pregunté si también por una foto con ella me cobraba, me dijo que no y hasta dos fotos si quería. Me hice la idea que ya no la volvería a ver, sin embargo, me sorprendió cuando me pidió que le mandara la foto por Whatsapp.

    Para no seguir haciendo más larga la introducción, tres meses después de habernos conocido tuvimos nuestra primera conversación llena de pasión, de amor, donde nos dijimos lo que nos haríamos si estuviéramos juntos en ese momento. Ella me deseaba, yo a ella. Está de más decirnos que ambos nos masturbamos en ese momento. Cada vez que se podía se daba esa situación.

    Dos años después volví a verla, ya como novios. Al vernos nos quedamos pasmados, solo nos veíamos con una sonrisa de oreja a oreja con lágrimas de felicidad. Caminamos a nuestro encuentro, nos abrazamos y nos dimos un largo y pasional beso. Beso que tuvo sus consecuencias en mi pene que tuvo una erección inmediata. Ella me sintió y me dijo al oído, «estoy mojadita».

    Esa misma noche, como si se tratara de una tortura, dormí en un cuarto distinto. Era obvio que eso sucedería pues estaba en la casa de su familia, sin embargo, al día siguiente nos iríamos a la casa de campo de su familia, solos.

    Al día siguiente, antes da partir, mi cuñada nos dijo en un tono pícaro, «aprovechen estos días, que el miércoles llegamos nosotros», yo le respondí en el mismo tono, «está de más que lo digas».

    Fueron tres horas de viaje, con los testículos hinchados de besos y caricias que nos dimos en el bus hasta llegar a su casa.

    Dejamos las maletas en la sala y se metió a su cuarto, minutos después entré y ella estaba allí, quitándose la ropa. Me quedé en el marco de la puerta viendo cómo se quitaba el pantalón y mostraba sus nalgas hacia mí, después fue su blusa y su brassier los que cayeron. Volteó, me sonrió tímidamente mientras se quitaba el cachetero.

    Entré, cerré la puerta y la tomé de la cintura. Nos vimos y nos besamos profundamente mientras ella me quitaba el pantalón y la playera. «Vengo ahora, me bañaré», me dijo.

    Caminó hacia el baño que, a lo que vi se veía un baño amplio. Después de unos minutos, en los que me masturbé decidí entrar. El baño estaba para eso, listo para hacer el amor ahí. La vi a través de las ventanas empañadas de la regadera, mientras se enjabonaba y pasaba sus dedos por su vulva. Momento único.

    Caminé hacia la puerta para entrar a la regadera, totalmente desnudo. Me excitaba verla mojada. Volteó nuevamente, me vio y dijo, «¿te vas a quedar viendo?», entré ella se volvió a voltear, la tomé de sus caderas, puse mi pene entre sus nalgas, llevé mis manos hacia sus pechos y comencé a besar su cuello, ella movía sus caderas hacia arriba y hacia abajo, estimulando mi pene; su mano en mi cabeza y la otra tocando su vulva.

    Ella se volteó, me abrazó tanto que pegó sus pechos en el mío, mi pene entre sus piernas, nos seguimos besando, apretaba sus nalgas, mis manos pasaban entre ellas y con mis dedos tocando ligeramente su puerta trasera, eso la hizo suspirar, vi que le gustó y lo seguí haciendo; me movía hacia atrás y hacia adelante, frotando mi pene en su vulva, sentí como sus fluidos caían en mí. Me dijo al oído, «Papi, sácame la lechita».

    En la regadera había una amplia repisa, ni mandada a hacer. Allí la senté, abrí sus piernas y bajé mi mano hasta su vulva, la froté con mis manos y poco a poco fui metiendo mi dedo medio en ella, su vagina estaba ardiendo y húmeda, comencé a darle dedo y poco a poco aumenté el ritmo, después le metí el anular, estimulaba su punto G. Ella lo agradecía; aunque no me lo dijo su cara y sus gemidos lo hacían.

    Después fue un tercer dedo el que le metí, y los deslizaba con velocidad dentro de ella, con su mano tomó mi hombro y con la otra empujó mi cabeza hacia su vulva. Seguí masturbándola y con mi lengua le comía la vulva, se la besaba como si fuera su boca, mi lengua en su clítoris la hizo reventar, sentí temblar sus piernas y dijo «papi, me vengo, papi», saqué mis dedos y llevé mi lengua a su vagina la que con pasión lamía hasta que unos repetitivos y ruidosos «ay» invadieron el baño.

    Me separó de ella, respiraba de manera agitada y la besé, ella me tomó la cabeza con su mano, abrió aún más sus piernas, me tomó mi pene y comenzó a masturbarme. Me posicionó tal y como yo la tenía a ella y comenzó a chuparme el pene, lo tenía duro, sentía que me explotaría. Con sus manos me masturbaba y con su lengua hacía maravillas con su glande, después, en un movimiento arriesgado de ella, con su dedo me tocó la puerta trasera y movía si dedo en círculos, me sorprendió esa acción, pero al mismo tiempo se sintió rico.

    Me tenía loco, aunque no sentía que me vendría si un enorme placer con lo que hacía. Se llevó a su boca mis testículos, con su mano los masajeaba mientras me seguía masturbando.

    El líquido preseminal salía de mi pene, ella con su lengua me lo quitaba, pensé que en estos años había estado con otros hombres, cosa que no juzgaría ya que yo estuve con otras mujeres, y debo confesar que me excitó pensar que lo hizo con alguien más.

    Ella dejó de mamarme, la puse de frente al vidrio de la regadera, separé sus piernas, coloqué mi pene justo en la entrada de su vagina y poco a poco la penetré. Me movía despacio, sin embargo, la pasión me fue llenando, a ella también que gemía con cada embestida que le daba. Fijé la vista al frente y me di cuenta que había un espejo frente a nosotros, ví la cara de mi novia al verla como disfrutaba el momento, le tome la cabeza hacia atrás y nos besamos profundamente mientras le daba, nuestras lenguas decían lo mucho que disfrutábamos el instante, no dejé de acariciarla, movía mis manos por todo el cuerpo.

    Me decía que no me detuviera, ella estaba a punto de venirse nuevamente, se acariciaba los pechos, el cabello, me separé de ella, le jalé su cabello mientras le daba, me excitaba ver el movimiento de sus nalgas y sentir lo esponjosas que estás eran al tacto con mi ingle.

    Bajé mis manos a sus caderas y la jalaba hacia mí, y mis caderas las empujaba hacia ella, ella de verdad lo disfrutaba, estaba terminando, de escucharla yo también sentí que pronto me vendría. Cada vez lo hacía más rápido, con su manos me tomo de la cabeza hasta que nuevamente otros repetitivos «ay papi» por parte de ella se hicieron presentes en el baño, hasta que terminó.

    Yo aún no terminaba, lo que si es que cuando se vino lo hice más despacio pero con mi inglés la empujaba hacia arriba, sentía sus piernas temblar.

    Seguí dándole cada vez más, hasta que empecé a sentir que me venía. «Mami, ¿dónde la quieres?», le pregunté, respondió que fuera.

    Seguí dándole hasta donde pude aguantar, me salí de ella y froté mi pene con su vulva mientras llenaba de mi semen sus piernas. Con sus manos me masturbó en ese instante que me salía mi abundante intensidad.

    Ambos nos recostamos en la repisa mientras nos caía el agua caliente, nuestra respiración agitada confirmaba el momento que pasamos. Nos besamos, nos abrazamos y casi casi tuve nuevamente otra erección, pero no decidí volverlo a hacer.

    Salimos del baño, nos recostamos y ella comenzó a hacerme un oral, no me dejó tocarla para nada, sus manos controlaban las mías. Me ha hecho un oral digno de los dioses, me puso tan loco que cuando terminé parecía ella cuando se venía. Inundé la habitación de mis gemidos.

    Tomó su blusa, me limpió y después nos acomodamos para dormir, como siempre lo habíamos hablado: desnudos, con ella en mi pecho y su mano en mi pene.

    Esa misma noche repetimos color y aún más intenso que en el baño, pero eso es material de otra historia.

  • Mi sobrina consentida

    Mi sobrina consentida

    A mi edad pensé que todo lo había experimentado… a mis casi 50 años.

    Mi matrimonio lucía disminuido por la rutina, mis hijos casi grandes y realizados y mi matrimonio sumido en una monotonía me había llevado a vivir casi sin motivación alguna.

    Después de unos meses tuve la visita en casa de Carla, mi sobrina, separada hacía meses y con dos hijos a cargo, compromiso fuerte que la obligaba a estar trabajando casi todo el día. Por vez primera me fije en ella sus enormes senos y su cadera ancha a pesar de no ser alta le daban presencia…

    -¡hola como están! -Entró saludando…

    Fue hacía a mí y la recibí con un abrazo fuerte, sus grandes senos los sentí contra mi pecho.

    -Hola como estas? No hay nadie pero si no han comido…

    Sus grandes ojos se clavaron en mí, sentí un piquete en mi estómago.

    -Ya… ya comimos… Venía a pasar un tiempo y que estos se distrajeran en el parque… ¿no está Marcos? -preguntó.

    Marcos, mi hijo, era el más pequeño…

    -Anda en el parque, déjalos ir. Vendrá más tarde, así que si quieres vamos con ellos o nos quedamos… -Ella replico…

    -no, no… Que vayan estoy cansada y mejor me relajo un poco…

    Los mando, les dio tres horas… Se instaló en el sillón y me senté frente suyo… Por varios minutos platicamos de familia, hasta que toqué el tema…

    -Y tu marido no te visita?

    -No para nada. Mejor así. Aunque estoy sola no me hace falta…

    -Eso de no te hace falta es mentira… la mujer siempre ocupa del hombre Jajaja -Sonrió.

    -tienes razón creo que para la cama… Sólo para eso.

    La mire fijamente y le pregunté…

    -Ocupas ahora?

    -Ashhh tío… Que pregunta…

    La mire su color cambió. Y su mirada brillo y seguí…

    -Cuanto hace que no vas a la cama? -Me miró fijamente y me contesto:

    -Hace 2 años…

    Sus labios temblaban, mi mirada se clavó en sus piernas, su vestido de seda subió arriba de sus rodillas, los blancos y torneados y duros muslos quedaron al descubierto… Me aproxime y le di una cerveza…

    -Toma… te relajará… -su mano temblorosa tomó la lata y su mirada se clavó una vez más en mi…

    Sentí que mi bulto entre las inglés crecía y me senté nuevamente. Al reclinarse y colocar la lata sobre el lateral del mueble, su vestido subió aún más… los muslos perfectos estaban a mi merced… y decidí atacar…

    -Mira nena te quiero mucho, eres mi consentida lo sabes.

    Me levanté y dándole las manos la atraje hacia a mí. Ella se levantó rápidamente y me abrazo solloza…

    -no aguanto… no aguanto!!

    La abrace con fuerza apretando su cintura contra mi sus pechos firmes y duros taladraban mi tórax, mi verga casi quedaba entre la pelvis de ella… Nora la sintió y se pegó más a mí, separando las piernas metí una entré los muslos de ella, el roce era perfecto. El abrazo se prolongó y no pude más que comenzar a mover mi pelvis sobre la de ella… Nora levanto su vista y me miro… oh!…

    Sin más baje las manos y le tome las amplias nalgas… ella me beso de pronto… nuestras bocas se unieron. Y mi mente se nubló, la separe un poco y cerré la puerta del cancel, dejando una cortina semi cerrada de la ventana. Regrese a ella y sin barrera le arranqué la ropa, su escultural y bien formado cuerpo estaba frente a mí…

    Mi tolete de casi treinta centímetros la asombro… Se prendió de él y no lo soltó. Me pidió que la montara y sucedió lo inevitable… mi sobrina estaba probando mi verga… gritaba y gemía mientras la recibía… A pesar de mi edad la disfruté… Mis chorros de esperma la inundaron. Su vagina apretada servía bien al furioso mástil… Lo exprimió de tal forma que sus movimientos circulares y succionadores me dejaron satisfecho…

    Nos vestimos con tiempo para recibir a la familia.

  • Nuestra amiga argentina pervirtiendo a ex compañera del cole

    Nuestra amiga argentina pervirtiendo a ex compañera del cole

    Yo tengo un grupo de amigas que son las del Cole, Cole de monjas, la mayoría están de novias o casadas, muchas siguen yendo a misa todos los domingos, y obvio de sexo no se habla.

    El viernes cumplía años una de ellas que se llama Paz, yo estaba al pedo, peleada con mi novio y fui, sabía que iba a ser un embole, pero hacía mucho que no las veía.

    Llego había mucha gente y le veo a Pili. Pili era muy amiga mía, en 4º año del cole se puso de novia, y nos empezamos a ver poco, súper tranquila, parecía una monja, siempre tapada y todo eso, Pili es bajita, y tiene todo chiquito y muy lindo, un lindo cuerpito, un lindo culito, una lindass tetitas, cuando la vi, medio me sorprendí, porque estaba con una mini (antes jamás usaba) le quedaba muy bien y me cuenta que hacía unos meses se había peleado con el novio.

    Con Pili nos enganchamos hablar con dos chicos (estaban re fuertes jaja), y más nos enganchamos al final del cumple, que quedamos pocos y nos dicen a Pili y a mi si nos llevaban, yo les dije que si.

    Bueno la cosa es que nos dicen de ir a tomar algo, tomamos, Pili estaba media media y re zafada, yo la miraba y no lo podía creer, ella parecía la trolita y yo la santa jeje, es más dio a entender que se había comido pijas ¡desde que se peleó con el novio!, mírala, la santita jaja, y los chicos medio nos tiraban onda para ir a tomar un café a la casa de uno de ellos (el que más estaba conmigo).

    La agarro a Pili y la llevo al baño, le digo que me cuente todo, ¡todo! Que yo cuando me peleaba con mi novio también me acostaba con algún que otro chico (jeje ¡que le iba a decir!) y me cuenta que desde que se peleó se cogió a bastantes, que le gusta hacer eso, que no se lo puede contar a las chicas porque van a pensar que es una puta, que me lo contó a mí porque era su mejer amiga (de chicas) pero ¡que no se lo cuente a nadie!

    Obvio le digo que nadie se va a enterar, que me parece genial lo que hace, que los chicos nos tan diciendo ¡de ir a la casa!, si se animaba porque algo ¡seguro iba a pasar!, me dice que sí, pero que cada una con el suyo, que jamás había hecho nada raro, que no se animaba y todo eso.

    Volvemos con los chicos, nos dicen de ir a la casa les decimos que sí, yo me siento atrás con mi chico y Pili adelante. Al ratito de estar en el auto, mi chicho, me mete mano, yo taba con una pollerita, no le digo nada, sigue, me doy vuelta, me parte, ¡me parte la boca! Y después veo que el chico a Pili también le empieza a meter mano en la piernita jeje

    Bueno, llegamos a la casa, boludeamos un rato, mi chico, me dice que lo acompañe que me quería mostrar unos videos en la computadora (un excusa boluda pero bueno), voy con él, y me empieza a besar, yo me dejo, me besa, cada vez más fuerte, entro en calor, me saco el saquito de lana, y mientras me besaba ya sus manos me estaban acariciando la espalda, yo lo dejo, ¡no le digo nada!

    Me empieza a tocar la cola, sigue, me la toca por debajo de la pollera, me desabrocha la blusa, me la saca, también el corpiño, me acaricia las tetas, me las besa, yo ya estaba entregada, lo dejaba que me tocara, de solo pensar que a Pili también la estaban tocando más me calentaba.

    Me termina y lo ayudo a sacarme la ropita, él también se quedaba en bolas, nos tiramos en la cama, ¡POR FAVOR!, que lomo que tenía, con poquitos pelos, le beso el pecho, todo muy de a poquito se lo beso todo y voy bajando hasta llegar su pija, que también de a poquito me la como toda, estábamos los dos re calientes, se pone un forro, yo arriba de él, y empiezo a cabalgar, me importaba un carajo que estuviera Pili, al contrario me gustaba, porque también la oía que estaba caliente, ni quería pensar que se la estuvieran cogiendo.

    Bueno la cosa es que me subo arriba de él, cabalgo, subo bajo, me ayuda subiéndome con sus manos en mi colita, no sé porque pero acabamos los dos enseguida, me acuesto al lado de él, ¿y saben qué? Escucho a Pili que estaba acabando, NO LO PODÍA CREER, LA SANTITA, SE LA ESTABAN COGIENDO EN EL MISMO LUGAR QUE A MI, entonces le grito “hija de puta, no grites tanto jaja”, mi chico me agarra de la mano y vamos al sofá donde estaba Pili cogiendo.

    Cuando me vio se quiso morir, le dije que siga, que cuerpito tiene, nunca la había visto desnuda, todo chiquito ¡pero lindo! Y que calentona, como se movía, con mi chico me pongo a coger al lado de ella, quedamos las dos enfrentadas, porque yo me puse de espalda a mi chico (para que Pili me vea coger y yo verla a ella) , y otra vez me siento arriba de su pija, subo bajo subo bajo, me acerco a Pili y le doy un beso, ella estaba tan caliente que ¡también me beso!, acabamos los cuatro, con Pili un poco, muy poco pero algo nos tocamos.

    Bueno termina la noche, el chico de Pili me lleva a mí y después a ella.

    Esto fue el viernes, el sábado Pili me llama avergonzada, que no sabía lo que le había pasado, que nunca había hecho eso y bla bla bla, le digo que está bien y me voy a su casa.

    Me dice que nunca había cogido así y menos besar a una mujer, menos tocarla, como ya estábamos las dos en la misma, le cuento que yo alguna vez sí, que estaba bueno que no tiene nada de malo, que eso no es ser lesbiana, le pregunto si le gusto, y con mucha vergüenza me dice que si, chau dije aprovecho ahora, le doy un beso suave, no me acompaña, otra vez, y a la tercera vez, también me besa, nos besamos fuerte, yo no lo podía creer estaba besando a mi amiga de chiquita, le toco la pierna, se la acaricio, las abre se deja tocar, se estaba poniendo calentita jaja, me desabrocho la blusa y le llevo sus manos a mis tetas, con miedo pero despacito me las acaricia, yo también le empiezo a desabrochar la blusa, se las beso mientras ya tenía mi mano en su conchita, empieza a gemir, le meto un dedo, dos, se los saco, se los meto así, hasta que la hago acabar, sin habernos puesto las dos en bolas (¡era su primera vez!).

    Pili estaba extrañada de lo que le pasaba, pero le gustó jeje, nada eso es lo que pasó, van a ver la voy hacer reputa jaja, ya la voy a enfiestar, y seguro que le va a gustar.

  • Nuestra amiga argentina y sus apuestas

    Nuestra amiga argentina y sus apuestas

    Hice una apuesta en mi web de sexo preferida, me iba a poner de puta en una esquina y tenía que venir alguno de los amigos de esa web y levantarme como si fuera una puta.

    Bueno la cosa es que tenía que cumplir la apuesta y todo esto me gusta pero también me pone nerviosa, y eso me calienta. A eso de las 19 me empecé a vestir, pollerita recorta, casi en bolas, botitas, un saquito cortito y abrigado.

    Son las 19,55 hs., estaba muy nerviosa, con mucha adrenalina y eso me calentaba, me miro al espejo por última vez, y si, estaba muy puta, la pollerita apenas me tapaba la cola, ¡y no tenía medias!

    Estaba nerviosa, pero como siempre estas cosas me calientan, el riesgo de no saber qué va a pasar, me calienta. Tomo el ascensor, y venia una pendeja de mi edad, vestida normal, con jean, ¡cómo me miró! Seguro pensó que ¡era una puta!, eso más me calentó, me sentía como desnuda ¡delante de ella!

    Salgo, voy a caminar esa media cuadra hasta la esquina (Lafinur y Gutierrez, museo Evita) y cuando voy a cruzar se para un auto y me dice así:

    XX: hola hermosa

    Yo: hola bb (ya sabía que tenía que mostrare como una puta).

    XX: ¿cuánto vale tener esas piernitas y ese cuerpito para mí?

    Yo: $ 400

    XX: subí hermosa

    Subo, era un tipo de unos 45 años, buen cuerpo mucho gym y mucha guita, digo por el auto, no sé qué era, pero era bueno.

    XX: ¿estás siempre acá?

    Yo: no, a veces

    Yo no sabía si era alguien de la apuesta que me seguía el juego ¡o no! Igual ya estaba jugada, aparte cuando me senté con esa pollerita ya estaba en bolas, ¡apenas me tapaba la bombachita!

    XX: vos trabajas de esto

    Yo: no, solo a veces

    XX: seguro que sos de las pendejas que lo hacen solo cuando necesitan $ para pagar la facu o comprarse algo

    Yo: si jaja tenés razón

    XX: si te portas bien te voy a ayudar con más $

    Ahí me empieza a tocar mis piernitas y yo como buena puta las separo dejando libre para que me siga tocando, sube, sube y me roza la conchita y yo le pongo mi manito sobre su pija.

    XX: ah que linda puta que sos, ¡cómo te voy a coger!

    No sé, pero eso me pone loquita, ya estábamos llegando al telo y yo no aguantaba más las ganas de saber quién era, y sí, me juego.

    Yo: vos quien sos

    XX: Juan me llamo ¿por?

    Yo: nada, yo Caro

    Chau, ¡que boluda! ¡Me iba a coger cualquiera! ¡Nada que ver con la apuesta! ¡Otra vez me estaba prostituyendo en serio!, pero ya estaba, no me iba a bajar, aparte me calienta portarme como una puta. Llegamos al telo, entramos en la habitación me da los $ 400 y me pide que me desnude y que si me porto bien me da más.

    Sin dejar de mirarlo, de a poco me saco toda la ropa, siempre mirándolo, me quedo desnudita, me doy vuelta para que me vea bien, me acaricia , de a poco, siente mi piel y yo sus manos, me toca la cola, suavemente ,mi conchita, gimo, me dice que soy muy putita y que me va a recoger, me agacho, le acaricio la pija sobre el pantalón, ya se le iba parando, le desabrocho el pantalón, le meto la mano, la encuentro, la acaricio, la beso, sin dejar de mirarlo y muy de a poquito se la empiezo a chupar, hasta que desesperadamente me la meto toda en la boca, me empuja la cabeza para que se la chupe más, se la chupo toda.

    Después se pone en bolas, me chupa la conchita, bah me coge con la lengua, acabo por primera vez, me subo arriba de él y empiezo a saltar sobre su pija, me dice que soy su puta, le digo que sí, me doy vuelta sigo sobre su pija pero dándole la espalda, me acaricia la cola, subo bajo subo, bajo hasta que ¡acabo de nuevo!

    Me pongo en 4, me empieza a chupar la concha y la cola, me mete un dedo en la cola dos dedos, la pija de a poco, grito gimo, tiemblo de placer, le pido RÓMPEME EL CULO HIJO DE PUTA, y me empieza a coger por la cola, ¡qué HIJO DE PUTA! Como me la puso, no paraba de ponerla y sacarla hasta que acabamos los dos.

    Nos quedamos un rato y yo como siempre para ver qué pasa se la empiezo a tocar, se le empezó a parar de nuevo, se la chupo ¡y me empezó a coger de nuevo!

    Bueno la cosa es que cuando terminamos me dio $ 400 más, no estuvo mal, ¿no?

  • Nuestra amiga argentina y las locuras que hizo con su prima

    Nuestra amiga argentina y las locuras que hizo con su prima

    Hice más locuras en este verano que en toda mi vida, y la verdad que me gusto todo lo que hice, hasta pensé que me había vuelto lesbiana, pero noooo, las pijitas me siguen gustando y mucho jeje.

    Bueno después de haber estado con mi prima, como les conté antes, era muy difícil resistirnos para no hacerlo de nuevo, mi tía casi nunca venía a dormir (se quedaba con mi mama en lo de mi abuela) y como ya les dije como hacía calor a la noche dormíamos solo con bombachita y remera y si no hacíamos nada la tentación era fuerte, así que cuando estábamos al pedo sin salir a la noche, a veces estábamos juntas.

    Les cuento una vez, y la hago cortita porque no es lo que les quiero contar hoy. Una mañana me estaba duchando y ella se mete en la ducha conmigo, si ya les había contado que me gustaba la piel suave de una mujer que se roce con la mía imagínense las dos enjabonadas, no sé cómo explicarlo, si alguna chica me está leyendo y lo vivió lo va a entender, encima se trajo el consolador, así que imagínense yo sentada en la bañera y ella metiéndome el consolador también enjabonado, me lo metió de una, no se esa mañana me puso reloca.

    Pero lo que les quiero contar hoy es otra cosa.

    Mi primer trío lésbico:

    Sí, es así como dice el título, esta les aseguro es una de las cosas que jamás me imagine que iba a vivir, les cuento.

    Una noche estábamos cenando en lo de mi abuela y mi prima me dice porque no íbamos después de cenar a lo de Tati (su mejor amiga) a ver unas peli y nos quedábamos a dormir porque ella estaba sola (sus viejos se habían ido un par de días afuera).

    Llegamos a lo de Tati, boludeamos un rato y Tati nos dice porque no nos cambiamos así íbamos al cuarto de los viejos a ver la peli (porque ahí tienen el plasma). Les aclaro cambiarnos quiere decir ponernos la ropa de dormir, que es la remera y bombachita (yo siempre duermo así, y mi prima también).

    Nos cambiamos y me voy con Tati a la cama a esperar que venga mi prima a ver la peli. Cuando mi prima viene se acuesta al lado mío, o sea que quedé en el medio de las dos, en ese momento no le di importancia a eso.

    Nos ponemos a ver la peli y me prima me empieza a rozar con su pierna la mía, yo me corro y ella sigue, la verdad es que me estaba poniendo incómoda, no estábamos sola, ¡estaba su mejor amiga!

    Sigue rozándome la pierna y después empieza a acariciar su pierna y con dedo de la misma mano la mía ¿me explico? y la miro como diciéndole que la corte, pero sigue hasta que pone su pierna sobre las mía y se apoya en mí.

    Yo, estaba, porque siempre me pongo así para ver tele, con las piernas cruzadas.

    Ahí le digo que la corte, que no joda más, y me dice que no pasa nada, que me quede tranquila, que Tati ya sabe que estuvimos juntas GLUP, ¡me quería morir! le dije que era una HIJA DE PUTA, porque se lo había contado, y ahora viene la mejor parte.

    Entre las dos me empiezan a contar que ellas también habían estado juntas varias veces, y hasta se cogían en serio (no entendía lo que me querían decir, pero después lo entendí, ya van a ver) que no eran lesbianas, pero cuando estaban emboladas y con ganas de coger se encamaban, lo tomaban como algo natural, para sacarse la calentura y nada más, que lo habían empezado hacer hace como dos años, una vez que se pusieron a ver una peli porno, se calentaron tanto que se empezaron a masturbar (Tati y mi prima se conocen desde chiquititas, es decir tienen toda la confianza ), y después una empezó a masturbar a la otra y así empezaron.

    Mientras me contaban esto yo la verdad estaba empezándome a calentar por un lado y por el otro estaba nerviosa, nunca había hecho un trío y menos ¡con dos mujeres!

    Mi prima desde que me empezó a contar esto me estaba acariciando las piernas, las tenía cruzadas, ¿se acuerdan?, hasta que no pude más y casi sin darme cuenta las separé y ¡ahí cague!, siguió acariciándome las piernas y empezó a acariciarme la entrepiernas (para mi es una parte muy sensible, casi fatal), y Tati ya estaba con sus manos debajo de la remera tocándome las tetas, ahí ya estaba toda mojadita y entregada, ¡me estaba dejando tocar por dos pendejas! Y encima me calentaba.

    Bueno Tati me saca la remera y mi prima me empieza no a tocar, a besar las piernas y siguió, siguió, hasta que llegó a mi conchita, uy, que placer, la tenía a mi prima besándome la conchita y a Tati acariciándome las tetas y besándome. Así estuvimos un rato largo, las dos dándome placer solo a mí, yo me sentía totalmente entregada a ellas, les dejaba que hicieran lo que quisieran, todo me gustaba, obvio que me hicieron acabar como una perra.

    Después, nos fuimos cambiando de posición, nos hicimos entre las tres un 69, (la verdad, no sé cómo carajo llegamos a ponernos así), pero estábamos las tres recalientes, y acabamos de nuevo casi juntas.

    Después Tati me siguió chupando la conchita a mí, como le gustaba, que cara de placer ponía la pendeja (tiene 20 como mi prima), eso más me calentaba estábamos las dos relocas, yo le agarraba la cabeza para que me la chupara más, mis gambas ya estaban temblando, hasta que aparee mi prima (había desaparecido unos minutos) y ¿saben con qué?, con un cinturonga, yo sola los había visto en alguna porno ¡nada más!

    Mi prima me dice que se la chupe, que era una putita y eso me iba a gustar, la verdad sentía que me estaba denigrando, que me dijera que era una putita ¡y se la chupe! pero a su vez chuparle la pija a mi prima, que cosa loca, también me calentaba, así que se la empecé a chupar y ella cada vez me empujaba más la cabeza para que se la chupe y Tati atrás mío acariciándome las tetas, y yo sintiendo sus tetas en mi espalda, que lindo fue.

    Después Tati me llevó a que le chupe la conchita a ella, y me puse casi en cuatro patas para hacerlo y ahí mi prima me empieza a coger, de a poco, hasta que me la puso entera, yo ya no sabía lo que hacía, pero creo que nunca estuve tan caliente, por un lado sentía el placer de Tati mientras le chupaba la conchita y por otro lado el placer que yo sentía que me estuviera cogiendo mi prima.

    Después le hicimos la fiestita a Tati jeje, mi prima se la cogía y yo le besaba las tetas y la acariciaba por todos lados.

    Después que acabamos como mil veces cada una y nos pasamos, no sé, pero más de una hora seguro cogiendo, se fue calmando todo y nos fuimos quedando dormidas en la misma cama.

    Antes de dormirme y cuando la calentura ya se me había pasado, otra vez no podía creer lo que había hecho, pero tampoco me arrepentía, creo que nunca había gozado tanto, pero me cuestionaba mi sexualidad, decía, ¿no seré lesbiana?, después me di cuenta que no, que me puede gustar estar con una mujer, sentir su piel, pero las pijas me gustan más, aparte nunca me enamoraría de una mina.

    ¿Entienden porque les decía que este verano fue una locura para mí?, estaba re loca jaja, y mi primita me manejaba como quería y lo peor es que yo me dejaba manejar.

    Hay un par de cosas más que hice, que ya se las voy a contar.

    (Por eso me dijo al principio que con ella lo hacían mejor).

    La verdad me quería morir, pero estaba muy caliente, porque sabía cómo seguía la cosa, mi prima ¡me iba a querer coger! ¡Y con una pija de plástico!, cuando me la empieza a poner le digo que no, me dice que me va a gustar y me la empieza a poner en la conchi de a poquito, ¡que placer!, yo estaba chupándole la conchita a Tati, que la tenía toda mojada y oía sus gemidos de placer, y por otro lado me estaban cogiendo, lo que también me hacía gemir de placer.

  • La sobrina de Edelmiro

    La sobrina de Edelmiro

    Hasta los mismísimos cojones estaba Edelmiro de los testigos de Jehová. Como tenían el local cerca de su casa no había día en que no llamasen a la puerta de su piso.

    El hombre les tenía preparada una sorpresa para que no lo volvieran a molestar.

    Aquel día llamaron a la puerta de su piso dos mujeres. Una morena que no llegaba a los veinticinco años, y otra pelirroja, que no llegaba a los veinte. Las dos eran altas, guapas, con buenos cuerpos y vestían sobriamente.

    Edelmiro, que era un cincuentón, solterón y apuesto, al abrir la puerta de su piso y ver a las dos mujeres, sorprendido, le dijo a la morena:

    -No me jodas, Martina. ¿Tú también? ¿Cómo coño hacen testigo de Jehová en las aldeas?

    Le respondió la pelirroja.

    -Le descubrí yo los caminos de Jehová.

    Edelmiro, se cabreó con la pelirroja. Echándole una de esas miradas que matan, le dijo:

    -¡Estaba hablando con mi sobrina, cuervo!

    Martina, defendió a su amiga.

    -No la insulte, tío. Es una buena chica. Tiene que perdonar. No sabía que vivía aquí. Ya nos vamos.

    -¿Si querías venir a la ciudad no era mejor que te hubieses fugado conmigo hace unos años?

    Abril, la pelirroja, la pilló por el aire.

    -¡¿Fueron amantes?! ¡Eso es incesto!

    -Mete las narices en los asuntos de tu secta, chupa biblias.

    Martina, seguía defendiendo a Abril.

    -Tiene razón, tío, además era tan joven…

    Edelmiro, no cambió su plan porque una de ellas fuera su sobrina, les dijo con sorna:

    -Pasad, hermanas, pasad, que se están enterando los vecinos de lo que no deben.

    Martina y Abril siguieron a Edelmiro hasta la sala de estar.

    -Sentaos en el tresillo que ahora vengo.

    Las mujeres, que traían unas carpetas en las manos, se sentaron donde les había dicho. Jamás se podrían imaginar lo que se les venía encina.

    Al rato volvió Edelmiro a la sala de estar. Se sentó en un sillón delante de su sobrina y de Abril, y le preguntó a Martina:

    -¿Te acuestas con ella?

    -¡¿Qué dice?! La homosexualidad es pecado y la masturbación y la fornicación…

    Edelmiro, dijo, despectivamente:

    -Jehová, Jehova. ¿Daríais la vida por él si os obligan a mantener relaciones sexuales entre vosotras. Si os obligan a que os masturbéis o cosas similares?

    Saltó, Abril.

    -¿Ante quién hay qué firmar?

    Edelmiro, echó una mano a la espalda y sacó de entre la cintura y el pantalón una pistola con silenciador.

    -Ante esta.

    Martina, asustada, le preguntó:

    -¡¿Qué va a hacer, tío?!

    -Ver si es verdad que dais la vida por seguir ese camino que os marca Jehová.

    Abril, estaba temblando.

    -¡No haga una locura!

    -Depende de vosotras. Besaos.

    -¡Jamás! Además… Somos hermanas de leche.

    -¡Qué carallo de hermanas de leche ni hostias en conserva! ¿Os pensáis que soy tonto?

    Martina, lo puso al día.

    -Mamá dejó a papá y papá se casó con su madre.

    Edelmiro, se sorprendió.

    -Joder, sí que cambiaron las cosas en la aldea, sí, pero… ¡Me importa una mierda! ¡Besaos o aquí ocurre una desgracia!

    Abril, se resistía.

    -Estoy casada.

    -¿Estás capada?

    Por la puerta que había vuelto Edelmiro, entró en la sala de estar una rubia, delgada, de ojos azules y larga melena. Era muy alta y tendría unos treinta años. Vestía con lencería roja tremendamente erótica, y es que llevaba puesto el sujetador, el liguero y las medias, pero no llevaba bragas. Se veía su coño totalmente depilado. Calzaba zapatos de tacón de aguja de color rojo y llevaba una fusta en la mano derecha. Le volvió a preguntar a Abril:

    -¿Estás capada?!

    Abril, al verla, se persignó, y exclamó:

    -¡Con Satanás hemos topado!

    -¡Con la fusta de Satanilla os vais a topar si no os besáis. Te hicimos una pregunta: ¿Estás capada?

    -No.

    Le largó con la fusta en las dos piernas:

    -¡¡Plas, plas!!

    A Abril le dolió.

    -¡Ay!

    Satanilla, con cara de mala hostia, le dijo:

    -¡Besa e esa guarra o te lleno de cardenales!

    -Cuando salga de aquí os voy a poner una denuncia por abuso que os vais a cagar.

    Edelmiro, le dijo:

    -Si salís. ¡Cómo odió a todas y todos los testigos de Jehová! ¡¡Farsantes!!

    -Los testigos de Jehová no odiamos a nadie. Jesús…

    Sartanilla, ya se hartara.

    -Pégales un tiro si no se besan, Miro.

    -Es que una es mi sobrina. Se lo pego a la pelirroja.

    -Vale, así tu sobrina me quita el trabajo de limpiar la sangre.

    Edelmiro apuntó a Abril a la cabeza, y le dijo a su sobrina:

    -Apártate de su lado que va a salpicar.

    ¡Ni Jehová ni hostias! Abril, le dijo a Martina:

    -Bésame, bésame que están locos.

    Las jóvenes se pusieron de lado en el tresillo y se besaron. Se daban pequeños picos con los labios. Satanilla le dio con la fusta en el culo a las dos.

    -¡¡Plas y plas!!

    -¡Con lengua! ¡¡Y no paréis hasta que yo os lo diga!!

    Se rozaron las lenguas, después se las chuparon. De besarse con los ojos abiertos pasaron a besarse con los ojos cerrados. A los cinco o seis minutos ya estaban coloradas, mojadas y luchando para no gemir, y es que cuando a una se le abría y se le cerraba el coño, a la otra se le abría y se le cerraba el ojete, y viceversa. Viendo que ya estaban calentitas, Satanilla, les ordenó:

    -¡En pie! -se pusieron en pie- Tú, pelirroja, mete una mano dentro de sus bragas y masturba a tu hermana.

    Abril le levantó el vestido a su hermana de leche, le metió la mano dentro de las bragas y se encontró con una piscina. Martina, al sentir los dos dedos de la mano de Abril dentro del coño cerró los ojos y se le escapó un pequeño gemido… Volvió a abrir los ojos y miró a su hermana de leche mientras ésta la masturbaba. Se morían por volver a besarse. Satanilla, tenía otros planes.

    -¡Bájale las bragas y cómele el coño, pelirroja!

    Abril, le dijo:

    -No sé hacer eso.

    -Tú lame su coño de abajo arriba que ya verás cómo al final se corre.

    Abril le bajó las bragas a Martina y después le lamió de abajo arriba el coño encharcado.

    Edelmiro, sacó la verga, un tremendo cipote y se puso a menearlo.

    Martina, mirando para la verga de Edelmiro y sintiendo la lengua de su hermana de leche lamer su coño, se dejó ir sabiendo que de un momento a otro se iba a correr… pero Satanilla seguía teniendo otros planes.

    -¡Deja de lamer y levántate, pelirroja! -se levantó- ¡Besaos otra vez!

    Cuando Abril y Martina se besaron ya se abrazaron y se devoraron las lenguas. Las dos se morían por correrse. Satanilla dejó que se besaran un par de minutos. Después, con voz autoritaria, les dijo:

    -¡Mamarle la verga a Miro!

    Las dos hermanas de leche fueron como dos corderitas. Martina ya se la había mamado y tenía experiencia… Lamía de los cojones al frenillo y después dejaba que Abril hiciera lo mismo… Le mamaba el glande y después se lo ponía en la boca a su hermana de leche para que se lo mamase. Le estaba enseñando a hacer la mamada perfecta. Al rato largo, les dijo Satanilla:

    -Desnudaos.

    Martina y Abril se desnudaron. Martina tenía unas tetas grandes con areolas castañas y grandes pezones. Su coño tenía una gran mata de pelo negro. Las tetas de Abril eran casi tan grandes como las de la hermana de leche, tenían areolas rosadas y pezones tiesos como pitones. Su mata de pelo pelirrojo era grandiosa. También tenían pelos en los sobacos… Tenían dos tremendos polvazos.

    Satanilla seguía a lo suyo.

    -¡Magreaos y comeos las tetas!

    Martina y Abril ya estaban entregadas. De pie, se turnaron para comerse aquellas maravillosas tetas. Tanto gemía una como la otra. Por el interior de sus muslos bajaban regueros de flujo. A Martina le llegaba a la altura de las rodillas, a Abril le llegaba a los tobillos.

    Satanilla le ordenó a Martina:

    -Cómele el culo a tu hermana de leche mientras ella me come a mí el coño.

    Abril se agachó y le comió el coño a Satanilla. Martina le lamió el culo y el coño a Abril y Abril soltó un gemido casi escandaloso.

    Satanilla vio que Abril se iba a correr, y le dijo:

    -Siéntate sobre la verga de Miro.

    No se lo tuvo que decir dos veces, Abril se sentó sobre la tranca, dándole la espalda a Edelmiro. La metió hasta el fondo… Como Edelmiro no se movía lo folló ella moviendo el culo de adelante hacia atrás y de atrás hacia delante, lentamente al principio y aprisa después. Poco más tarde, Edelmiro, sintió como el coño de Abril apretaba su cipote. Abril, dijo:

    -¡¡Qué corrida se avecina!!

    Edelmiro sintió como una descarga de jugo bañaba su verga mientras Abril se corría y se convulsionaba. Al acabar de correrse, le dejó el sitio a Martina. A la que le dijo Edelmiro:

    -¡Te toca, morena! ¿La echaste de menos?

    -Mucho.

    Edelmiro, se vino arriba.

    -Ven y métela en el culo como la última vez.

    Martina puso el ojete sobre la verga de Edelmiro y la fue metiendo a su aire. Entraba sin dificultad. Se notaba que ya le habían dado por culo más veces. Le rodeó el cuello con los brazos y mirándolo a los ojos lo folló hasta que los ojos de Edelmiro se cerraron y se corrió dentro de ella. En el momento en que acabó de llenarle el culo de leche, Martina, besó a Edelmiro. Quitó la polla del culo, la metió en el coño y lo folló hasta que se corrió con una fuerza brutal lo que la hizo lanzar un alarido:

    -¡¡¡Aaaaah!!!

    Edelmiro había puesto la pistola con silenciador en el piso para abrazar a Martina. Satanilla la cogió. Le apuntó a las teta a Abril. La muchacha casi se mea por ella.

    -No, por favor. No diré nada de lo que ocurrió aquí.

    Satanilla apretó el gatillo y un chorro de leche mojó las tetas de la muchacha. La pistola era de juguete. Abril, estaba cabreadísima.

    -¡Hija de puta!

    -Puta a secas, perra.

    Le largó con la fusta en las nalgas.

    -¡¡Plas!!!

    -¡Cabrona!

    -¡Vas a seguir follando o te desgracio!

    -Vale, vale, seguiré fornicando.

    -Quiero que me respondáis a la pregunta, perrillas

    -¿Qué pregunta es esa?

    -¿Nunca pensasteis en tener un hombre a vuestra disposición para hacer con él lo que os viniese en gana?

    Le respondió Martina.

    -Yo, sí, pero antes de ser testigo de Jehová.

    Martina, le dijo:

    -Y te harías un dedo imaginando cosas, claro.

    -Sin comentarios.

    Ahora le cayó a ella un golpe de fusta en una nalga.

    -¡¡Plas!!

    -¡¿Qué respuesta es esa, zorra?!

    -¡Sí, sí. Me hice muchos deditos imaginando cosas guarras!

    Satanilla se dio por satisfecha.

    -Eso ya está mejor.

    Martina, le preguntó a su tío:

    -¿Seguro que se va a dejar hacer todo lo que queramos?

    -Segurísimo. Seguidme a mi habitación.

    En la habitación, Edelmiro, se desnudó. Su verga ya estaba a media asta. Se echó sobre la cama, y les dijo:

    -Disfrutad de mi.

    Martina, a su lado derecho, le cogió la verga y se la mamó con maestría. Abril le chupó las tetillas. Lo comió a besos, y acto seguido, dándole la espalda a su hermana de leche, le puso el culo en la boca, Edelmiro le lamió el ojete y se lo folló con la punta de la lengua. Un rato más tarde, del coño de Abril caían gotas de flujo que iban a parar a la frente de Edelmiro. Cuando ya estaba más que cachonda, bajó mojando su pecho y su vientre con el jugo del coño. Al estar a tiro, Martina, le puso la verga en la entrada del ojete, Abril, empujó y la fue clavando muy lentamente. Tenía los ojos llorosos cuando la verga toco fondo. Le había dolido pero no se quejara ni una sola vez.

    Martina subió encima de Edelmiro y le dio el coño a comer. Edelmiro le metió la lengua dentro y dejó hacer. Satanilla, sentada en un taburete, miraba.

    Abril frotó su clítoris contra el vientre de Edelmiro y Martina le folló la lengua. Se magrearon las tetas una a la otra y se besaron mientras buscaban el orgasmo… No tardaron en encontrarlo. La primera en correrse fue Abril:

    -¡¡¡Me corro, Martina!!

    -¡¡¡Y yo, cariño, y yo!!

    Las hermanas de leche al correrse se retorcieron con el gusto. El jugo de la corrida de Martina le llenó la boca a Edelmiro, y el de Abril le empapó los cojones. Edelmiro, se volvió a correr, esta vez en el culo de Abril.

    Al acabar de correrse, le preguntó Abril a Satanilla:

    -¡¿Tú no te vas a correr?!

    -Las putas no nos corremos.

    Satanilla, que era puta de profesión, había hecho su trabajo. Puso la fusta encima de una cómoda e iba a coger un abrigo que colgaba de una silla para irse. Sintió un fuerte golpe de fusta entre las nalgas.

    -¡¡Plas!!

    Le dolió.

    -¡Qué coño haces, pelirroja!

    Abril, le respondió:

    -¡Por mis cojones que hoy te corres, puta!

    -¡¿Pero tú no eras la que nos ibas a denunciar por abuso?!

    Abril, le volvió a largar.

    -¡¡Pas, plas!!

    Satanilla, se estaba cabreando.

    -¡Te estás pasando siete pueblos! Si quieres que juegue me tienes que pagar el tiempo, y soy una puta de lujo.

    Abril le sacudió en las dos nalgas.

    -¡¡Plas, plas!

    -¡¿Puta de qué?!

    -De Lugo, soy una puta de Lugo

    -Te vas a correr si no quieres que te cruce la cara con la fusta, puta de Lugo.

    Satanilla, se asustó.

    -¡La cara no, la cara no que la necesito para trabajar!

    Abril se puso a dar órdenes.

    -Miro, cómele el coño a la puta, y tú, Martina, cómele el culo.

    Martina quería comer chocho.

    -Yo preferiría…

    Ahora le largó a Martina.

    -¡¡Plas!!

    -¡Duele mucho!

    -Y más que te va a doler si no haces lo que te digo.

    -Es que…

    Abril levantó un brazo, y con la fusta en el aire, le dijo:

    -¡Qué le comas el culo, chupa biblias!

    Martina no conocía a su hermana de leche.

    -¡Abril!

    -¡NI abril ni mayo ni junio! ¡¡Come, folla cabras!!

    Martina, se cabreó.

    -¡Eso no me lo dices sin fusta, cobarde!

    -¡¿Cobarde yo?!

    -Cobarde y engaña maridos, puta, ¡Qué eres más puta que las gallinas!!

    Abril encaró a Martina y le dio la fusta a Emilio.

    -Agárrame esto.

    Abril y Martina se agarraron por los pelos y tirándose de ellos, se revolcaron por el piso. Sus tetas re rozaban, sus coños mojados se restregaban con las piernas y otras partes del cuerpo. Dando vueltas y más vueltas, Abril, acabó con la cara entre las piernas de Martina. Metió todo el coño chorreando en la boca y comenzó a lamerlo. Martina, que tenía su boca cerca del coño de Abril, le dijo:

    -¡Puta, puta hace putas, que no eres más que una puta hace putas!

    Después de llamarle puta y de llamarse puta a sí misma, metió en la boca todo el coño de su hermana de leche y comenzó a devorárselo. Satanilla, mirando para ellas se había puesto cachondísima.

    -Móntame. Miro, móntame y fóllame, por favor.

    Miro, le estaba dando canela fina, cuando la mujer, mirando cómo Abril y Martina se comían vivas, le dijo:

    -Bésame.

    Miro, que sabía que Satanilla no le dejaba besar en la boca, le preguntó:

    -¿En el culo?

    Aquello trastocó los planes de Satanilla, que quería que la besara en la boca, sentir la leche de Edelmiro en su coño, y correrse como una loba.

    -Sí, quiero que prepares mi ojete para que entre bien, pero antes bésame en la boca.

    Miro, no daba crédito a lo que oía. Satanilla nunca le dejara dar por culo ni besarla por más dinero que le había ofrecido. La besó apasionadamente, después, Satanilla, se puso a cuatro patas, al lado de Abril y de Martina. Edelmiro le lamió el coño y el culo. Satanilla se tocaba en coño.

    Poco después, le decía Abril a Martina:

    -¡¡¡Me corro, hermana!!!

    Martina, corriéndose en la boca de su hermana de leche, le dijo:

    -¡Me vo, me vo, me vo, me voooo! ¡¡¡Me voy!!!

    Satanilla, viendo y oyendo a las hermanas de leche, comenzó a correrse ella.

    -¡¡¡Córrete conmigo, Miro!!

    Miro, le llenó el culo de leche a Satanilla que se retorcía y gemía como una posesa.

    La cama quedó perdida con el flujo de las tres corridas y el semen de Edelmiro.

    Descansaban boca arriba y mirando al techo, Edelmirio, Satanilla y Martina, cuando sintieron el chasquido de la fusta. Abril la había cogido y les dijo:

    -¡Arriba, esclavos!

    Satanilla, le dijo a Miro:

    -¡He creado un monstruo!

    Martina, volvía a defender a su hermana de leche.

    -No digas eso, es un angelito con ganas de jugar.

    Abril, de pie, con las piernas abiertas, las grandes tetas con los pezones de punta, el pelirrojo vello del coño mojado., y la fusta en la mano, les dijo:

    -Sí que los soy, pero… que os quede bien claro que aquí quien manda es el angelito. ¡Caaaraaajo!!

    Era el principio de una tarde de sexo salvaje.

    Se agradecen los comentarios buenos y malos.

  • No estoy para novio

    No estoy para novio

    Conocí a una persona en un restaurante, acudí con una prima que llegó de visita, el muchacho llamado Gustavo se acercó a nuestra mesa, resulta que conoce a mi prima Iris, me gustó mucho al instante, se sentó con nosotras y empezamos a charlar, en todo momento actué normal, mi prima no sabe de mis cosas, yo era la niña buena y recatada de la familia, mis primas empezaron en tiempo a tener novios y supongo relaciones, Iris es muy buena gente, si bien tuvo sus cositas, no es una mujer sexópata ni calentona como yo, ella es de un solo hombre, siempre fue así.

    Salimos del restaurante rumbo a una disco, en todo momento Gustavo se portó de forma muy caballerosa, me hacía sentir muy bien, es muy atento con ambas, pero lo era más conmigo, me invitó a bailar, luego de 30 minutos de baile ya estábamos pegados como novios primerizos, mi prima bailando al lado de nosotros con otro muchacho, llegué a no aguantar las ganas, se me pegaba mucho a la cara y accedí a un beso que se convirtió en apasionado, lo raro fue que no pensé directamente en sexo, cuando salimos de la disco, mi prima quedó en su casa y Gustavo me iba a acercar a casa, le insinué un par de veces que aún no quería llegar, que no tenía sueño, paró el auto y comenzamos a besarnos, me dijo que hacía tiempo estaba solo y que le gustó mucho, me preguntó si hacía cuánto estaba sin pareja, le respondí que hacía año y medio, continuamos besándonos y mis manos fueron hacia su miembro, la sentí enorme dentro de ese ajustado jeans, no sabía cómo decírselo o cómo hacer para sacárselo sin que piense que soy una loca, emprendimos de vuelta la marcha y le pedí desviar hacia unos moteles de la zona, entendió mi pedido e ingresó a uno de ellos, «no quiero que pienses mal, si te sentís incómoda y presionada, podemos salir de vuelta» me dijo, «no tengo problemas, de paso uso el sanitario» le respondí.

    Entramos al garaje, nos bajamos, ya en la habitación entré al baño, me limpié mientras pensaba si sería prudente salir con la ropa interior, desnuda o vestida… me preguntó si todo estaba bien, «salgo enseguida» respondí y salí al rato con la ropa interior, se quedó helado, me miraba de pies a cabeza, «sos hermosa» me decía, él aún estaba vestido, era como que no se convencía de hacerlo, entonces busqué canal porno y nos pusimos a mirar, me besaba y parecía que quería tocarme y no lo hacía, ya estaba yo súper excitada, entonces agarré sus manos y los puse entre mis piernas «sentís lo mojada que estoy» le decía mientras le desabrochaba el cinturón hasta bajarle el pantalón, quería sujetar mis manos pero cedía con mis besos, al fin pude dar con su pene, no les miento, es enorme, largo, grueso, me quedo mirando un rato, «es por esto que no tengo novia, me dicen que las lastimo» me dijo, «niñas bobas» pensé, «no te preocupes, a mí no me da miedo» le tranquilicé, «tu ex la tenía grande» me preguntó, solo me hice la desentendida a su pregunta y comencé a chupársela, poco a poco fue poniéndose cómodo, a la par íbamos quedándonos desnudos, le coloqué el preservativo y fui metiéndolo un poco a la vez (quería que piense que no estoy acostumbrada al tamaño), cuando ya me penetró, empecé a moverme de arriba a abajo hasta que me entró todo, se impresionó que no haya dado signos de dolor, «es la primera vez que entra todo» me dijo, solo seguí moviéndome y gimiendo, me encantaba poder meterla toda, «supongo que anal nunca pudiste hacerlo» le dije, «jamás, ni pensé siquiera» dijo, «querés que probemos» le dije mientras nos besábamos, «tengo miedo de lastimarte» me respondió (muy en el fondo me sonreía, si supiera que calzan dos pensé), en eso me salgo, agarro el lubricante, mientras se la chupo fui dilatándome el ano hasta que lo sentí abierto, me puse de espaldas sobre él y fui metiéndolo despacito, cada vez un poco más hasta que me penetró toda, la tengo bien grande que no hay dolor, quería que él viera cómo me estaba cogiendo el culo, me puse bien abierta de perrito y le acomodé el miembro que ya entraba como si fuera un guante, mis gemidos y sus movimientos eran continuos, me acomodaba el cabello hacia un costado para mirarlo a la cara mientras me lo hacía, mis gemidos y movimientos parecían casi hacerlo eyacular, me recuesto boca arriba y levanto mis piernas rodeándole el cuello guiando nuevamente su miembro a mi ano, con ricos bombeos profundos eyacula, pude sentir como se hacía cada vez más grande la cabeza de su pija, pude llegar al orgasmo casi al tiempo y terminamos agotados y con suspiros su exploración a mi ano.

    Quedé satisfecha, por lo dulce de Gustavo, su caballerosidad y por llenarme perfectamente los agujeros, me hizo sentir muy bien el haberme entregado a él, no era como los que suelo cogerme, me encanta este muchacho, «me encantas, me gustas muchísimo» me decía besándome el cuello, las mejillas y la boca, ya no sentía eso desde hacía tiempo, la ternura luego de coger, normalmente en mis salidas todo es vení acá, allá, ponete así, chupale mientras te cojo, tragate el semen y solo eso…

    Nos duchamos, me acercó a casa, nos despedimos con un beso de enamorados y quedamos que iba a visitarme cada tanto «hasta que seas mi novia» me decía, ahora el miedo está en mi cabeza, espero que no se decepcione de mi, que no se entere de mis orgias ni mucho menos tenga conocidos que me hayan penetrado… la tengo clara, no seré su novia, no estoy para eso, si bien me gustaría, no podré evitar querer tener sexo grupal porque me encanta, mientras tanto, seré buenita con él.

  • Trabajo en equipo, las conchas y yo

    Trabajo en equipo, las conchas y yo

    Luego de salir de la oficina de la gerente, Alejandra González, fui a mi auto con dirección a la casa de mi madre, para contarle que me fue bien en la entrevista, y de ahí, cansado, me dirigí hacia mi departamento, mi verga me dolía luego de tremenda cogida que me pegué junto a la gerente, tomé una ducha, mientras lo hacía, recordaba cómo era Alejandra, mi jefa, ella toda desnuda, tremendo cuerpo, tetas, culo deliciosos, su concha negra, rica y calentita, mi pene tomo una erección como un rato antes con la negra, comencé a masturbarme, solo pensando en Alejandra, de cómo cogíamos, y también imaginé a Cristina, su amiga y socia, su rico y desnudo cuerpo blanco, haciendo un trío fenomenal, hasta que llegué a correrme en la ducha, combinándose el agua con mi semen, así, desnudo, ya seco y cansado, me acosté, con mi pene a dolorido, me vino el sueño y me dormí.

    Eran tipo 6:30 am, me desperté con todas las ganas del mundo, desayuné, me arreglé con un traje semiformal, camisa blanca, pantalón de tela gris, corbata negra y suéter gris, fui a mi auto, lo encendí y partí rumbo a la empresa, a mi primer día laboral.

    Al llegar a la empresa, pasé por la oficina de Cristina, la amiga y socia de Alejandra, mi negra rica, a lo que llegué, me llamó, pasé a su oficina, a lo que hablamos de lo que es la firma del contrato, lo firmé ante ella:

    Cristina: Así que tú eres el nuevo empleado, el que va a trabajar con Alejandra y conmigo, en lo comercial.

    Yo: Si, ayer hablé con la ing. Alejandra, para quedar de acuerdo en la forma en que íbamos a trabajar, y hoy firmaría el contrato.

    Cristina: Así, 2 cosas te digo, 1. Ten ahí está el contrato, léelo bien, si no estás de acuerdo en algo, pregúntame cualquier cosa.

    A lo que lo leí, parte del mismo decía que trabajaba junto a Alejandra González y a Cristina Barrionuevo, en cualquier actividad que implique la sociedad, así que firmé el contrato.

    Yo: Tenga ing. El contrato firmado.

    Ella me hizo firmar 4 contratos, 1 original y 3 copias, de las mismas, una me hice quedar, para cualquier imprevisto.

    Cristina: Gracias, Daniel, ya te dije que no me digas ing. Dime Cristina, ya te dije una cosa, y va la otra. 2. Dime, que tiene Alejandra, que le viste, para que te fijes en ella, ehh.

    Yo: con todo el respeto que se merece ing. Cristina, entre la Ing. Alejandra y yo, es asunto de los 2 ing. Digo Cristina.

    Cristina: Mira, yo los vi un poco como cogían, ambos se gustan, lo hacían rico, me vas a negar eso…

    Un poco molesto, le dije a Cristina:

    Yo: No creo que me vaya a chantajear ing. No creo en Ud.

    Cristina: Jajajaja, tranquilo, yo chantajearle? Noo, eso no va conmigo, salvo que. (Se me acerca de manera sexy, me sujeta delicadamente el cuello de mi camisa), podamos, eh, que se yo.

    Yo: Ehh, Cristina, pare un poco, me está poniendo nervioso.

    Cristina: Daniel, mira, no muerdo, solo quiero aunque sea un poco de ti ehh

    Yo: Ing. Voy a ver a la ing. Alejandra, para ver donde me toca trabajar…

    Cristina, un poco, entre molesta y resignada, me dijo que Alejandra estaba en una reunión con unos clientes de la empresa, así que mi deseo de estar con mi negrita rica, podía esperar casi entre una y 2 horas, durante ese tiempo, Cristina me mostró las estrategias que usan para generar recursos para la camaronera, me gustó su forma de trabajar, cuando en eso sale Alejandra, estaba puesta una minifalda y saco gris, blusa blanca y medias negras, nos saludamos, fui con ella, me indicó donde iba a trabajar, junto a la oficina de ella y de Cristina, claro no es una oficina grande como la de Alejandra y de Cristina, me acomodó en ella, ya era la hora del almuerzo, todos salen a la misma hora, veo desde mi oficina que Cristina se salía hacia su almuerzo, voy a la oficina de Alejandra, y:

    Yo: Alejandra, buenas tardes, como está.

    Alejandra: Hola Daniel, cierra por favor la puerta con llave.

    Entré, cierro su puerta con seguro, ella se levanta, se acerca y:

    Yo: No veía la hora de tenerte así y poseerte toda mi negra..

    Ella me abraza rodeando sus brazos en mi cuello:

    Alejandra: Cosita, es que los negocios son negocios y placer es placer ricura.

    Yo: Ya pasaron los negocios reina de ébano, ahora que toca mi Aleja..

    Alejandra: (pensativa) Bueno, ahora toca cosita PLACER, rico y delicioso placer…

    Alejandra me da un rico beso, nos comíamos la boca, sus ricos y carnosos labios saben a néctar puro, que rico nos besábamos, cuando ella mismo me lleva a su escritorio, quita las cosas del mismo, dejándolo vació, en ello, la siento a Alejandra en su escritorio, subo su minifalda a la altura de su cadera,

    Yo: Ahora te voy a dar el más rico placer mi negra rica..

    Alejandra: Lléname de placer mi semental blanco…

    La besé en su boca, a puro beso recorrí su cuerpo, hasta llegas a su tanga, le quito sin problemas, la boté no sé por dónde, y comencé a hacerle la cunnilingus, ella gemía del placer que le daba al comerle la conchita negra y rica que ella tiene cuando, se repente:

    Alejandra: aaaahhh que rico mi Dani, hazme así, si si, sigue así, hazme terminar rico, aaahhh

    Yo: termina rico mi cosita, así, así vente mi amor, tus jugos son ricos…

    Ella pega un gemido que más fue grito…

    Alejandra: aaaahhhh que ricooo papi lo haces…

    Ella se pone de pie, me levanto, nos besamos, rico, cuando ella desabrocha mi pantalón, me lo quita junto a mi bóxer, quedando con mi pene erectisimo, a merced de Alejandra,

    Alejandra: dame tu rica verga, que esta que me llama.

    Yo: es tuya cosita, cómela si notas que te llama…

    Ella sin perder tiempo, se arroja sobre ella, la chupa, la mama rico, chupa también mis bolas, sin duda es experta en el tema, hasta que ella se pone detrás de mí:

    Yo: cosita que haces…

    Alejandra: te voy a comer tu culito amor, ya que tú te lo comiste al mío, ahora me toca a mí…

    Yo: me sorprendes, cada vez demuestras ser más zorra, así que mi culo es tuyo…

    Me inclina el cuerpo, me abre de piernas, ella arrodillada, comenzó a realizarme el beso negro, nadie me lo había hecho, ella lo hacía muy rico, sentía como su lengua punteaba mi culito, que rico sentí, sin duda era sodomizado, movía mi culo en su boca, luego ella se para, me hace acostar en la mesa, pone mis piernas en mi pecho, quedando mi culo a su merced, que rico es ese momento, en que tu amante te chupe el culito:

    Yo: que zorra eres, te comes mi culo como nadie, ooohhh que rico sigue así cosita…

    Alejandra: tu culito es mío de hoy en adelante, que rico que está.

    Hasta que sentí su lengua meter en mi culito, que rico, estaba a mi limite, cuando de reojo miro a Cristina masturbándose, sin duda, me quedé frio, en ese momento, me puse un poco de mal humor:

    Yo: amor, que hace cristina acá, si solo debemos estar los 2 mi cosita:

    Alejandra: cosita déjala que nos vea, y así sabrá que tú me culeas rico…

    A lo que ella:

    Cristina: Yo con ver no me conformo…

    En ello, viene Cristina, se quita la blusa, su pantalón, quedando en ropa interior, sin duda, era un cuerpazo, una modelo blanca, con grandes senos, y una vagina deliciosa, depiladita, solo para mí, se acerca, mientras mi negra me seguía comiendo el culito, Cristina toca magrea mi pene, me lo comienza a chupar, uf, Cristina lo hacía rico, sin duda, era poseído por esas dos hermosas mujeres,

    Cristina: uuuy que rico palo que tienes chico, me lo como todito… Alejandra no sabía que tienes tremendo paquete para ti solita…

    Alejandra: es mi hombre, como somos socias, te invito a disfrutar de este macho.

    Va, ella disponiéndome como si fuera su juguete, bueno eso no importa, Cristina lo chupara rico a mi pene, sin duda gozaba de lo lindo, mientras Cristina me lo chupaba, le quito su ropa interior, su tanga y brazier, acaricio sus nalgas ricas, hasta que la subo hacia mí, y me como su concha, que rica concha blanca, con Cristina forme un 69 rico, chupé su concha de lo más rico, ella gemía como una loca, Alejandra y Cristina comían mi verga como locas, mis 2 hembras degustando de mi pene, es lo más rico que experimenté en mi vida. Hasta que me levanté, besé los labios ricos de Cristina, me fui a sentar:

    Yo: ahora quien quiere que le clave primero…

    A lo que se acerca Alejandra, que me da un beso, acaricia mi pene, se sienta sobre mí, y poco a poco clavo mi verga en su concha, ella comenzaba a moverse rico, Cristina se sienta al lado mío, para ver lo rico que me la cogia a Alejandra,

    Yo: mi negra rica, te gusta que te clave así, que Cristina nos vea y se toque toda

    Alejandra: aaaahh si amor, que rico, sigue así, cris, mírame como Daniel me culea rico, aaaahhhh

    Yo miraba a Cristina que tenía ganas que le clavase mi pene, a lo que primero le comencé a excitar magreando su concha con mi mano, ella lo disfrutaba rico, mientras Alejandra seguía cabalgando mi verga, mi negra se corrió mojando mi pene con sus líquidos vaginales, que rico:

    Alejandra: aaahh que rico amor, cosita me coges rico, aaaahhh que rico es tener tu verga en mi vagina, aiii, sssiiiii

    Yo: eso es mi negrita rica, ahora le toca a cristina… Ahi te voy…

    Alejandra se va de mi, se acerca a Cristina, le da un beso, no vi hasta en ese momento a 2 mujeres besándose, abro de piernas a Cristina, y le clavo despacio mi palo, que rico, es cogerse a 2 mujeres al mismo tiempo:

    Cristina; aaaahh que rico papi, dame todo mi vida, que rico lo haces, aaaahhh

    Yo: esto apenas es el comienzo, ahora viene lo bueno…

    Comencé a bombear a Cristina, tiene su concha un poco más caliente que la de Alejandra, mi negra magreaba la concha de Cristina al mismo tiempo que yo me la tiraba, que rico, aceleré mis embestidas sobre Cristina, haciéndole tener un rico orgasmo.

    Cristina; aaaahhh que bien lo haces papi, dame más, asi, sii, sii, mas mas, mas, que rico, aaaahhhhh

    Yo: termina rico mi rubia peligrosa, toma de tu macho, toma, toma

    En eso, Cristina se convulsiona, haciéndole llegar a un orgasmo, que ella lo disfrutó mucho, Alejandra se separó de ella.

    Yo: ahora te toca mi negrita disfrutar de mi palo…

    Alejandra: si mi amor, clavame todito tu palo…

    A mi negra me la pongo en 4, con Cristina acostada, ella comía la concha de la rubia, mientras yo me la cogía en perrito a Alejandra, la bombeaba rico, mis bolas chocaban con su culito, eso me hizo acelerar más mis embates sobre ella,

    Alejandra: aaaaahhhh que rico mi amor, cógeme así, rico, mi precioso.

    Yo: toma duro mi cosita, toma, sii, yes, así, disfruta rico, termina rico mi cosita…

    Ella se vino rico, bueno ambas se vinieron rico, ambas se besaron, Cristina también me besó, mi morocha igual, cuando cambié mi pose, me acosté en el suelo, Cristina se colocó en mi verga y Alejandra puso su concha en mi cara, así comenzamos otra pose rica, al mismo tiempo, cogía a Cristina y comía la concha de Alejandra, ambas gemían, que rico espectáculo sexual brindábamos en la empresa, nadie nos veía ni nos escuchaba, así estaríamos mas o menos unos 7 minutos, hasta que:

    Cristina: aaaahhhh que rico Daniel que me coges, ni mi marido me coge rico como tú, así, si, aaahh.

    Alejandra; aaaahhhhh que delicioso que me comes amor, que rico, asiii…

    Hasta que:

    Cristina; tu pene va a eyacular mi Dani, vente en mi, aaaahhhh

    Alejandra: aaaahhh llena la concha de mi amiga de tu leche amor, hazla sentir caliente…

    Yo: ahí te va mi rubia…

    Llené la concha de Cristina con mi semen, ella sin duda, lo disfrutó tanto, de lo blanca que es Cristina estaba coloradísima, de tanto revolú, pero me faltaba algo, así que me levanté, besé a mi blanca hermosa y magreaba la concha de mi negra rica, lo hacía para recobrar fuerzas. Le metía uno, 2 hasta 3 dedos, ella gemía de placer, mi pene recobró fuerzas, le clave el mismo a Alejandra, la comencé a bombear, parados ambos, Cristina atrás mío, chupándome el culo, mientras yo clavaba a Alejandra, que rico, los tres estábamos excitados. Hasta que:

    Alejandra: aaaahhhh que rico amor, cógeme así, sii siii

    Cristina: que rico sabe tu culo amor…

    Yo: a las 2 nadie les va a culear como lo hago yo, así que disfruten de este trio fenomenal

    Hasta que:

    Alejandra: aaahhhhh lléname con todo mi hombre dame tu lechecita, inúndame todita…

    Cristina: si amor dale tu leche, asi como a mi, daselo a ella

    Llené otra vez la conchita de Alejandra de mi leche, era la primera vez que inseminaba a 2 mujeres al mismo tiempo, que espectáculo bueno que brindamos, mejor que de películas XXX, jajaja, los tres nos tumbamos en el suelo, Alejandra a mi derecha y Cristina a mi izquierda, nos dormimos un rato, y:

    Yo: y si se enteran de esto, que hago…

    Cristina: nadie se va a entrar de lo nuestro querido…

    Alejandra: así es, si por accidente se entera uno, bueno, será despedido,

    Alejandra sacó de su cartera unos cigarrillos, y nos fumamos, juntos. Hasta que llegó la hora de salir, nos cambiamos de ropa y cada uno se fue a sus casas.

    Parece mentira que toda la tarde estuvimos culeando las jefas conmigo, vaya, no me quiero imaginar lo que nos viene más adelante, ojalá haya la manera de contarles lo ocurrido.

  • La señora de la cabina de Internet (4)

    La señora de la cabina de Internet (4)

    Por mi me gustaría ir todos los días a la cabina y coger con Ada pero la universidad no me lo permite así que sólo los fines de semana la veía y ella me paraba llamando al celular.

    -Hola Frank… ¿Cuándo vas a venir sabes muy bien que extraño tus masajes? Aún recuerdo todo lo que pasó esa noche y quiero que se repita…

    Le dije que yo también quería sentir su cuerpo junto al mío pero deberíamos tener mucho cuidado con sus esposo y los clientes para no despertar sospechas, debía calmarla porque parecía una adolescente viviendo su primera vez luego de explicarle varias veces lo entendió a regañadientes.

    Llegó el sábado y fui a la cabina casi corriendo tenía los huevos llenos de leche y ahí estaba mi Ada para ayudarme con eso, pero como siempre había mucha gente y tuve que esperar que se vayan yendo mientras tanto estaba en una máquina viendo mis páginas virtuales.

    Al final llegó la hora de cerrar la cabina ambos estábamos muy desesperados apenas se fue el último cliente cerré la puerta y nos besamos al fin nuestras bocas se juntaban luego de una larga semana de espera mientras yo le quitaba toda la ropa hasta dejarla totalmente desnuda parada en medio de su negocio y empecé a darle masajes por todo el cuerpo.

    -¿Así te gustan tus masajes Ada que tanto extrañabas?

    -Siii… me gustan mucho papito tus manos que toquen todo mi cuerpo esas manos tan suaves y expertas que me vuelven loca y bien caliente.

    Besaba su cuello mientras mis manos tocaban sus hombros y luego muy despacio mis labios recorrían toda su espalda logrando que Ada se estremeciera por completo y simultáneamente mis manos se ocupaban de sus tetas jugando con sus duros e hinchados pezones.

    -Ohhh… Franck que ricooo ohh. Como necesitaba esto ohh…

    Ella parada mientras yo besaba todo su maduro y riquísimo cuerpo hasta que mordí sus nalgas abrí sus nalgotas con mis manos como si fuera un enorme pan y besaba su ano que todos estos días había estado en mi mente.

    -Hum… mi amor veo que quieres tu premio y está bien hoy me vas a meter esa rica vergota en el culo… ohhh… ohh…

    Ada se apoyó en el escritorio e inclinó su cuerpo dejándome todo su culazo a mi total disposición mi lengua recorría también sus labios vaginales por momentos y después a su esfínter.

    -Ohhh… ohhh… Frank ohh…

    Estaba en lo mejor ya Ada estaba gimiendo completamente excitada y sus jugos caían por sus muslos cuando golpean muy fuerte varias veces la puerta…

    -Ya está cerrado hasta mañana carajo (grité fuerte)

    Pero seguían tocando y escuchamos la voz de Alfredo que decía que era él, nos asustó pero había que actuar muy tranquilos entonces Ada rápidamente recogió su ropa que estaba tirada en el suelo y se fue donde dormía y esperé unos minutos y abrí la puerta.

    -Hola Frank espero no haberte despertado ¿Y Ada dónde está?

    Le contesté que ya estaba durmiendo la señora Ada y yo recién lo iba hacer porque estaba haciendo unos trabajos de estudio en la computadora, se notaba que había estado bebiendo mucho.

    -Ahh bueno Frank si deseas puedes irte ya porque hoy voy a dormir acá y gracias por acompañar a mi mujer.

    Yo me iba a ir miré la hora y eran las 2. 20 de la madrugada y apareció Ada ya se había puesto una bata y me dijo que no me podía irme quién mandaba ahí era ella y le reclamó a su esposo.

    -Qué mal agradecido eres Alfredo encima que Franck viene me acompaña y se queda a dormir cuidándome y no quiere cobrar porque todo lo hace por la amistad que nos tiene y tú quieres botar a estas horas y encima vienes todo borracho y ya sabemos que cuando estás tomado no te levantas así se derrumbe el mundo…

    Él se acercó y me abrazó fuerte y pidió varias veces disculpas su olor alcohol me molestaba y se fue a dormir ella lo siguió, acomodé la cama plegable y me acosté estaba muy molesto justo cuando ya la tenía lista llegó su marido y lo hecho todo a perder y mis ojos se cerraron…

    Cuando sentí como jugaban con mi verga en la oscuridad desperté sobresaltado, era Ada que puso un dedo sobre mis labios y me dijo que por la culpa de su esposo no nos íbamos a quedar con las ganas de coger bien rico si hemos esperado toda la semana por eso los dos.

    Le dije que yo también tenía muchas ganas de tirar con ella pero con Alfredo ahí muy cerca era muy peligroso si se despertaba debíamos esperar hasta el próximo fin de semana.

    -¿Frank tú crees que sería tan tonta si supiera que es peligroso estar ahora junto a ti? Él no se va a despertar tiene el sueño muy pesado y más cuando está borracho… yo lo conozco muy bien… Bésame…

    Nos besamos ella abrió sus bata dejando ver su enormes tetas que chupaba como bebé y luego sus pezones marrones jugaba con mi lengua, el saber que su marido estaba tan cerca aumento más mi libido luego ella buscó mi verga y se lo metió a su boca.

    -Ohhh… Ada… como extrañaba tu boca ohh

    El colchón lo tire al piso para evitar que sonará la cama por más que Ada me decía que no había problemas con su esposo no quería correr riesgos innecesarios, ella se coloca en posición de perrito la sujetó de las caderas y meto la verga a su chucha que reclama con desesperación ser penetrada y cabalgo sobre ella.

    -Ahhh… así todo metelo todito… Ahh… que ricooo ahh ahhh…

    Estaba bien lubricada así que la penetración era fácil y rica pero yo quería lo que ella me había prometido la semana pasada entregarme su culo pegue mi boca a su oído y le recordé su ofrecimiento…

    -Ahh… mi muchacho travieso no se olvidó está bien pero ten cuidado no me hagas doler mucho recuerda que mi marido está durmiendo.

    Aprovechando sus propios jugos le puse en su culo todo lo que pude y muy despacio coloque el glande en la entrada de su esfínter y empuje un poco ella ayudaba abriendo con sus manos las nalgotas y entró casi toda la cabeza ahí ella empezó a dar gemidos de dolor y usaba la almohada para mitigar los sonidos de su boca.

    -Aggg… despacitooo… aggg…

    Cuando ya tenía la mitad del falo en su culo y de a pocos su esfínter cedía a la invasión de una joven y dura verga, ahí di un empujón muy fuerte logrando que todo entrada en sus entrañas.

    -Ayyyy Frank despaciooo… ayyyy…

    Le di un beso en la mejilla en señal de perdón y comenzó el mete y saca qué rico estaba muy apretado su esfínter… Sus nalgotas saltaban a cada embestida que recibían al fin un deseo hecho realidad mi ex nunca quiso que se lo metiera por el culo aduciendo que era muy doloroso.

    -Ahh… ahh así así con cuidado mi amor ya no me duele mucho ahh…

    Ya su esfínter se había adaptado al falo que entraba y salía ahora dando lugar a que ella empezará a disfrutar media la intensidad de la penetración para gozar lo más que se podía ese culo tan rico de la señora Ada.

    -Ohhh qué ricoo culo tienes… ohh… Yaa se vieeneee… Ahhh…

    -Ayyy siii yoo también meee vengooo…

    Eyacule todo dentro de su culo y seguí dándole hasta que fue perdiendo fuerza la pinga caí rendido sobre el colchón y ella a mi costado luego de eso solo se oían las respiración agitada de los dos unos minutos nos costó recuperar el aliento luego ella me dio un beso y volvió donde dormía sus marido.

    Luego dormí también cuando vi la hora eran las 6.45 am me fui a mi pensión a seguir más tranquilo durmiendo, recibí un mensaje de Ada.

    -Hola Frank… Aún me duele el culo un poco pero estuvo rico ya sabes tú eres ahora mi cachero… Te cuento Alfredo regresó porque se había peleado con su aventura y no tenía donde quedarse y luego me quiso tocar pero yo no lo dejé porque ahora tu eres mi hombre. Te quiero mucho. Voy a esperar con muchas ansias la próxima semana pero recuerda cuando tú quieras acá te espero…

    Ahora voy dos veces por semana a visitar a Ada cogiendo de todas las formas y no voy a cometer el mismo error que su marido de descuidarla.

  • Uno arriba, otro abajo. Yo llena de leche (Parte II)

    Uno arriba, otro abajo. Yo llena de leche (Parte II)

    Terminé así de comerles la polla. El flaco, el que la tenía más grande, se corrió dentro, cerca de mi garganta. Fue una corrida con mucha presión, el líquido era poco espeso, por lo que todo rápidamente bajó por mi garganta, no quedando mucha cantidad en mi boca, y dejando como único recuerdo el desagradable olor que desprendía, posiblemente fruto de una mala higiene.

    El gordo, por otro lado, se corrió sobre mi cabeza, en mi pelo, cercano a la frente. No sé cómo era su corrida, pues no pude verla. Espesa supongo, ya que nada bajó por mi cara, salvo su espesa polla, que utilizó mis mejillas para limpiar los restos de leche.

    -¿Te ha gustado cariño? ¿Sigues con ganas de rabo?

    Dijo el más flaco de ellos mientras que el otro tocaba su ahora flácido pene. Entonces, el gordo se acercó a mí, y comenzó a besarme la boca intensamente. Era un cerdo, y no sabía besar, utilizo esa palabra por ponerle algún nombre a los sucios lametazos que recibía por su parte, muerta de asco como podréis imaginar. A continuación, me llevaron al único y pequeño cuarto con el que contaba la vivienda (Por llamar de alguna forma aquel mugriento lugar). Yo obedientemente obedecí y me dirigí hacia la habitación, entrando en ella, y sintiendo como una mano se colocaba sobre mi espalda para fuertemente empujarme y hacerme caer sobre la cama.

    El gordo se colocó sobre mí. Apenas podía respirar, ya que era difícil hacerlo con aquel hombre encima de mí el cual con su gran barriga oprimía mi vientre. Retiró mi pelo hacia un lado, y comenzó a lamerme el cuello, haciendo un enorme ruido. Yo no podía hacer nada, estaba indefensa, pero era un juego que había aceptado a cambio de un par de billetes, y ya no había vuelta atrás.

    -Ummm que dura me la pone pedazo de puta, y que cara de guarra tienes-

    Comenzaron a desnudarme entre ambos. El gordo situado encima de mí, comenzó a tirar de mi camiseta hacia arriba dejando mis pechos al descubierto. El otro, mientras tanto tiraba hacia debajo de las mallas negras que vestía, dejándome únicamente con el tanga de hilo blanco que llevaba debajo. Sentí entonces como una mano apartaba mi ropa interior y comenzaba a meterme los dedos dentro, moviéndose en mi interior. Eran largos y ásperos, y entraba con fuerza dentro de mí sin ningún tipo de miramiento, causándome un gran dolor al no estar excitada y por lo tanto poco lubricada.

    -Fóllatela tu por el culo, que la tienes más chica y entra mejor.

    Dijo uno de ellos riéndose al otro. El gordo se levantó de encima de mí, tras lo cual el flaco se colocó sentado sobre mi cara metiéndome la polla en la boca, y comenzando a follarme la de nuevo. No fue mucho tiempo, apenas unos segundos. Acto seguido bajó de encima, y se colocó tumbado a mi vera, pajeando su polla erecta recién salida de mi boca.

    -Vamos perrita súbete y te metes la polla de papá.

    Obedecí, y subiéndome sobre él y apartando mi tanga a un lado, coloqué la punta de su polla en la entrada de mi agujero y comencé a penetrarme, entrándome lentamente. En ese momento él agarró mis tetas, y tirando de ellas hacia él me obligó a caer recostada sobre él, con su polla dentro, la cual empezaba a mover con fuerza, acompañando cada embestida de un fuerte grito. Estaba asustada, y no estaba utilizando protección alguna, por lo que mentalmente recé pidiendo que no tuviese ninguna enfermedad. Mientras lo hacía, y él me follaba, el gordo se puso detrás, y después de escupir sobre mi ano, comenzó a penetrarme analmente. Fue así como quedé atravesada por ambas pollas, una de ellas larga y profunda, otra corta y gruesa, la cual tapaba mi ano como un corcho una botella de vino.

    En cinco minutos ambos terminaron, dejando dentro de mí el rastro de la follada. Sentía el espeso semen en mi culo en cada uno de los pasos que daba para dirigirme al baño a limpiarme. Al sentarme sobre el inodoro, el semen del flaco comenzó a salir del interior de mi vagina, la cual estaba deseosa de expulsar aquel asqueroso fluido de su interior.

    Tras ello, me pagaron, sintiéndose yo así que la mala experiencia había merecido la pena, y que tendría dinero para poder sobrevivir al menos una semana más. Me llevaron en coche hasta la carretera, en la cual me abandonaron.

    Nuevamente tuve que llamar un taxi, el cual me trasladó hasta la puerta de mi casa, no sin antes mirarme de arriba abajo. Quizás él también quería follarme.

    (Espero que les haya gustado este breve relato. Es una experiencia que quería contar, y que espero que entiendan desde el respeto a mi persona. Para hablarme, escríbanme a [email protected], y con gusto les atenderé. Si no estoy trabajando).