Autor: admin

  • Nuestra amiga argentina con una nueva amiga

    Nuestra amiga argentina con una nueva amiga

    Hola hermosos, hoy les voy a contar algo distinto, jeje, me hice una amiguita por internet, una nena que es tan buena como yo, Juuli88.

    La cosa es que empezamos a mandarnos mensajes privados, algunas fotos para conocernos (fotos normales jeje) y hace unos días, en esos que hizo calor, nos conocimos, fuimos a tomar algo a la noche por plaza serrano.

    Yo sabía que no iba a ser solo conocernos, y creo que ella pensó lo mismo jaja a las dos nos gusta portarnos ¡mal!

    La cosa es que nos encontramos, las dos estábamos con polleritas (porque hacía calor), no en bolas, pero esas polleritas que a los chicos les gustan, nos sentamos a tomar algo, el lugar era medio oscuro y había de todo, parejas, chicas solas, chicos solos.

    Hablamos mil cosas que obvio no les voy a contar, porque aparte tampoco les interesa, hasta que nos dimos cuenta que en una mesa cerquita había tres pendejitos que tendrían 19/20 años.

    Jaja con Juuli se nos despertó el indio jeje, y era seguro que íbamos a hacer algo. Quedamos en que yo la dejo sola un toque en la mesa, a ver qué pasaba, y me voy al baño, no sé cuánto habré tardado, pero cuando salgo del baño veo uno de los pendejos en la mesa, chau dije, ya estamos, me siento se acerca otro y Juuli le dice que nos deje sola con él (yo no entendía un carajo, pero le seguía el juego).

    La cosa era así, yo taba frente a Juuli y el pendejo en el medio de las dos, les cuento, el pendejo era relindo como me gustan cara de nene, pelo larguito, pero, bastante zarpado jeje, enseguida empezaba hacerse el gracioso y aprovechaba para tocarnos, aunque sea las mano, los brazos, algo, para ver como reaccionábamos, obvio que no le decíamos nada.

    En una de esas Juuli, le mete un beso, puafff, se pudrió todo, y yo para no quedarme atrás y que el pendejo entendiera, por debajo de la mesa le tocaba la piernita, jeje, no llegue a la pija, apenas se la roce, pero ya se notaba que la tenía paradita, ¡qué lindo!

    Obvio que la cosa no daba para más, estábamos los tres muy calentitos, pagamos, lo agarramos al pendejo, sin que le pudiera avisar nada a los amigos, él le quería avisar a sus amigos, pero le decimos que si les avisa ya fue, y nos vamos al departamento de Juuli, porque ella vive sola

    Entramos al departamento, y así de una, lo arrinconamos contra una pared, Juuli le come la boca, pero se la come ¡no saben cómo! Mientras le saca la camisita que tenía puesta, yo le empiezo a desabrochar su pantaloncito hasta que encuentro esa hermosa pija, se la acaricio, le beso la puntita hasta que me la empiezo a meter toda en la boca, el pendejo empiezo a bombearme en la boca y se la saco y le digo que ¡ni en pedo se le ocurra acabar!

    Lo llevamos al cuarto, ya estábamos los tres en bolas, yo me tiro de nuevo en su pija, se la chupo, le chupo los huevitos, le tocaba la piernita, que lindo bebé, me lo comía todo, hasta que veo que Juuli, saca un pañuelo ¡y le ata las manos! Yo no lo podía creer, ¡nunca había hecho eso!, el pendejo medio como que pregunta, pero como estaba recaliente mientras se la chupaba se dejó jeje

    Después Juuli ¿saben lo que hace? Se sienta arriba de su boca para que le chupe ¡la conchita! Y obvio se la empieza a chupar, como le gustaba a Juuli, ya estaba gimiendo de placer, yo le pongo un forro y me siento arriba de su pija para empezar a cabalgar, y con Juuli nos empezamos a besar, ¡SI A BESAR!, nos acariciábamos las tetas nos tocábamos, nos empezamos ¡a sentir! Qué caliente que estaba, tenía una hermosa pija que me estaba cogiendo, volviéndome loca y la estaba besando a Juuli, tocando también esas hermosas tetas que tiene, y ella seguía moviendo su conchita en la boquita del pendejo, ya estábamos las dos gimiendo y recalientes, nos movíamos como locas hasta que acabamos las dos juntitas, nooo, no les puedo explicar lo que fue.

    Después Juuli, se lo empieza a coger y yo estaba entre que el pendejo me chupaba la conchita y yo le besaba las tetas a Juuli, el pendejo seguía con las manos atadas, y cuando se quería zafar, le partíamos la boca entre las dos y se quedaba quietito jaja

    La cosa es que entre las dos empezamos a chupar esa pija hermosa, el pendejo no daba más, Juuli le chupaba los huevos ¡y yo la pija!, nos dice que va a acabar, nos miramos con Juuli y lo dejamos que nos acabe ¡en la cara!, fue ¡una explosión de leche!

    Mientras el pendejo se reponía la agarro a Juuli, le parto la boca, así como estábamos, con la carita llena de leche, nos empezamos a besar como si fuera el último beso, le meto un dedo en su conchita, veo que le gusta se mueve, empieza a gozar, y me mete ¡uno a mí!, cada una tenía el dedo de la otra, y así nos empezamos a meter los dedos y a chuparnos todas, no podía creer, estaba con Juuli, después de tanto tiempo de estar leyendo lo que hacía, después de haberla imaginado.

    Ah, les cuento algo, yo me quede con un consolador de Belu, y por las dudas lo lleve, jeje. Entonces lo saco de la cartera, cuando lo ve Juuli, media se quedó, la verdad es que no sé si lo había usado alguna vez con alguna amiga, pero se lo empiezo a meter en su conchita hermosa mientras la besaba y ella abría más sus piernas dejándome que me la coja así, con ese consolador, nos quedamos así besándonos, tocándonos, sintiendo lo suave ¡de nuestra piel! Juuli entregada a ese placer, hasta que la hago acabar.

    Nos tiramos en la cama con el pendejo, ahora si lo desatamos, y ni bien le tocamos esa pija hermosa se le empieza a parar ¡de nuevo! Juuli se le sienta en su pija, se la mete toda adentro, de cuclillas empieza a saltar encima de él, yo por un lado lo besaba y por otro le tocaba las tetas a Juuli para que se calentara más, era todo placer.

    Ahora me toca un poquito de pija a mí, me pongo en cuatro, me empieza a coger, y Juuli se pone delante de mí, bahh, me deja su conchita delante de mi boca, otra vez que placer chupar esa hermosa conchita mientras me cogían, el pendejo estaba desesperado, me la pone me la saca, pero como una bestia, me tiraba de los pelos, no tenía piedad de mi conchita, yo gemía gritaba, me gustaba, no podía parar de chupar esa concha y quería que me siguiera cogiendo así, como una perra, hasta que me hace acabar y el pendejo ¡acaba de nuevo!

    Nos quedamos los tres en la cama y ¿saben lo que pasó?, ¡nunca me había pasado esto!!! al pendejo le suena el celular, se levanta para atenderlo, no lo encuentra hasta que lo encuentra en el pantalón que le saque en la entrada de la casa, con Juuli nos miramos, pensábamos que era la novia o algún amigo, pero no, era LA MAMA jajaja, que bebé hermoso, lo llamo, porque se había hecho ya muy tarde, obvio con Juuli mientras hablaba CON LA MAMA, nos tiramos en su pija y entre las dos se la empezamos a chupar de nuevo, ¡y no tardó mucho en pararse otra vez! Estaba recaliente el pendejo, yo no sé si alguna vez había estado ¡con dos chicas!, lo tiramos en el sillón Juuli se sienta arriba de él, se la empieza a coger de nuevo, se inclina sobre él, agarro de nuevo el consolador, pero esta vez intento ponérselo a Juuli en la cola, le pongo la puntita, no me dice nada, un poco más, tampoco me dice nada, se lo empiezo a meter más mientras le seguía besando la cola, y el pendejo se la cogía, obvio Juuli, no tardó mucho en acabar, esta vez estallo en un orgasmo, ¡quedo temblando!

    Me siento yo arriba del pendejo pero dándole la espalda y me empieza a coger a mí, mientras Juuli, me besa, me mete la lengua, me empieza a besar las tetas de nuevo, me toca toda, me mete el consolador en la boca, lo chupo como si fuera una pija mientras la miraba, ella me lo sigue metiendo, me ahoga, lo sigo chupando y cada vez saltaba más sobre el pendejo, yo quería ¡pijas por todos lados! Empiezo a gemir, temblar, gritar de placer, hasta que acabamos los dos.

    Ya era tarde, habíamos cogido bastante la noche y el pendejo se fue.

    Nos quedamos solitas con Juuli, no hizo falta hablar, decirnos nada, nos miramos, ella puso sus manitos en mi cara y yo sobre las de ella, nos empezamos a besar, pero esta vez despacio, otro beso, otro, otro y ya empezaron a ser a apasionados, las lenguas ya eran una sola, así, nos fuimos a la cama de nuevo.

    Nos seguimos besando, nuestras piernas se entrecruzaban, queríamos sentirnos con ganas esta vez, solo darnos placer a nosotras, rozarnos la piel, estuvimos un rato largo así, terminamos en un 69, otra vez chupándonos nuestras conchitas, ¡nos cogíamos con la lengua! Nos metíamos los dedos, pero no acabamos, terminamos frotándonos nuestras conchitas, mirándonos y besándonos hasta que las dos estallamos de nuevo en un orgasmo, pero las dos juntas al mismo tiempo. Nos quedamos dormidas desnuditas nos despedimos con un hermoso beso, no sé si nos volveremos a ver, a veces lo mejor es quedar con el primer recuerdo, ¡nada más!

    Que cosa loca, la verdad es que yo al menos jamás pensé en encontrarme con alguien de esa web, pero cuando empezamos a hablar, no sé, dije con una mujer es distinto, y me empezó a calentar verla coger como lo cuenta siempre, y nada, me calentó mucho verla coger y como nos cogieron a las dos jeje.

  • Sexo con mi compañera de oficina

    Sexo con mi compañera de oficina

    Su nombre es Marilyn una mujer espectacular y fascinante que lleva un tiempo atormentado mis noches y colándose en mi pensamiento en cualquier momento del día.

    Desde el instante en que la conocí cautivo mis sentidos, su cabello, su mirada, su piel ella es una diosa y una tentación infinita para mí.

    La deseo en la espesa oscuridad de mi habitación, cada noche su imagen viene a mi mente y su delicioso cuerpo invade cada uno de mis sentidos. Ella no lo sabe pero lleva tiempo siendo parte de mis sueños y de mis deseos. Me encanta su forma de ver la vida, de hablar, su inteligencia, aunque por momentos no estoy del todo de acuerdo con sus posturas, ella es fascinante, en su forma de vestir, de caminar, en fin ella es la mujer ideal me gusta demasiado.

    Un día en la oficina hago acopio de todo mi valor y decido invitarla a una copa de vino, el día en el trabajo fue algo tenso y aprovecho la oportunidad para hacer la invitación.

    Ella me responde que está agotada por el arduo trabajo pero que desea cambiar un poco el ambiente y así salir de la rutina. Nos vemos a las 9 pm luego de ir a casa, darnos un baño y cambiar nuestros atuendos. – me dice-

    Obviamente asentí y así quedamos.

    Fui a mi apartamento a ducharme pero con ella siempre en mi pensamiento y como es obvio mientras impregnaba mi cuerpo con el gel de baño mi erección aumentaba, la deseaba con todo mi cuerpo pero ella ni se percataba. Salí de la ducha despertando un poco de mi ensoñación, busque en el closet algo cómodo y relajado y salí en su búsqueda.

    Ella llego a la hora acordada estaba más hermosa que nunca y en ese momento comprendí porque me fascinaba tanto.

    Tiene un hermoso cabello, de un negro intenso el cual lleva suelto y le llega hasta su cintura. Sus pestañas largas resaltan unos ojos oscuros que no me permiten leer lo que guarda en su interior. Sus labios pintados de un café mate se me hacen aún más provocativos que en otras oportunidades, lleva puesta una camisilla sin mangas gris oscura ajustada a su cuerpo, y una falda negra suelta que daba un palmo arriba de sus rodillas, sus piernas esbeltas y fascinantes hicieron agua mi boca, unos zapatos grises de tacón bajo con brillantes a juego con su camisilla.

    Nos saludamos con un beso en la mejilla y nos dirigimos a un bar cercano a nuestro lugar de encuentro. El lugar era amplio y estaba iluminado por una luz tenue que le daba un aire romántico especial para la ocasión, el mesero se acerca y nos entrega la carta, espero unos instantes, ella decide que tomará una Corona, hago señas y le pido dos cervezas al mesero.

    Iniciamos nuestra conversación hablando de cosas vanas y triviales de nuestras vidas, la conversación continuaba fluyendo y nosotros pedíamos más cerveza. Hablábamos de diversos temas, entre tanto las cervezas hacían lo suyo y nos entonábamos cada vez más, nuestra conversación tomo un aire diferente y hablamos de temas personales y candentes. Ella hablaba de su intimidad y de aquellas situaciones engorrosas que vivió con su anterior pareja aunque eran temas de su privacidad decidió confiármelos, igual hable de mis anteriores relaciones lo que nos unió un poco.

    Me acerqué a ella y con mis manos tome su rostro y le di un suave beso.

    Llevaba mucho tiempo deseando sus labios, me aleje un poco para ver su reacción, baje una de mis manos y con la otra recorrí la suave piel de su rostro, no quería alejarme de ella, mi intención era detener el tiempo y estar a su lado.

    Mi mano aún continuaba deslizándose por su cálida y suave piel cuando me acerqué nuevamente a sus labios, está vez nuestros labios se encontraron por largo rato. Eran besos tiernos, apasionados y dulces, ella me gustaba en exceso y aunque no lo pronuncié, con mis besos dije todo. La tome por la cintura y la acerqué a mi, ella me abrazo y en un acto reflejo mis manos se encontraron bajo su espalda y suavemente deslizaba cada una de arriba a abajo disfrutando de ese breve instante. Nuestros labios permanecían unidos, sólo nos separábamos unos instantes para tomar aire y ver nuestros rostros, mis manos jugaban en su espalda y en un momento las deslice sobre sus caderas y las apreté suavemente haciendo que ella se uniese más a mi. Mi mano se deslizó hasta llegar a sus piernas y luego empecé a subirla lentamente, ella tenía una respiración agitada aunque intentaba disimularla muy bien.

    Mis manos apretaban y se deslizaba por su espalda con más intensidad y al ver la reacción que tenía su cuerpo, yo iba en cada oportunidad un paso adelante. Deslice mi mano derecha hasta su cintura y baje hasta tocar la piel de sus piernas, metí la mano bajo su falda y la subí lentamente para luego bajarla y repetir el proceso un par de veces. Su respiración era cada vez más jadeante y yo disfrutaba de su presencia y de aquel momento que era lo mejor para mi. Continuaba aún con mi mano bajo su falda y la deslice por la parte interna de sus muslos, ella no pronunciaba palabra pero suavemente abrió sus piernas para permitir que mi mano tuviera acceso al interior de sus piernas, con más facilidad seguí subiendo y percibiendo el calor proveniente de su cuerpo hasta llegar y sentir en mi mano la humedad con la que su sexo me recibía. Masajee suavemente y mis dedos se humedecieron aún más, saque mi mano puse los dedos en mi boca y disfrute del delicioso sabor con el que acababa de impregnarme, ella sólo se limitó a sonreír un poco mientras sus mejillas tomaban un color rojo aún más intenso. Agarre mi cerveza, tome un trago y nuevamente la bese. Esa mezcla de sabores es realmente indescriptible, mi excitación estaba a flor de piel y aquel bulto peleaba por salir de mi pantalón, ella me beso y me pidió que continuara. Al ver esa mirada sedienta de pasión y de placer era imposible resistirme, pose nuevamente mi mano en sus piernas y las deslice hacia su humedad nuevamente mientras echaba un vistazo a las mesas más próximas por si alguien nos miraba, al no ver nada extraño nos fundimos en otro apasionante beso y mi mano seguía empapándose con sus jugos mientras masajeaba entre su lencería y su sexo. Ella estaba bastante excitada y el brillo de sus ojos y el tono que tomaba su rostro eran la confirmación a ello, Las cervezas cumplían con su deber y nosotros consumidos por la pasión sentíamos el calor que manaba de nuestros cuerpos. Nos retiramos un poco, ella mordía suavemente sus labios y yo tomaba su rostro en mis manos para levantarlo un poco y darle un beso en su mejilla, me acerqué a su oído y le susurre -quiero que te quites las bragas -ella se quedó mirándome fijamente por unos instantes quizás sopesando mis palabras y luego de un instante levantó su falda y disimuladamente se quitó su ropa interior y las puso en mis manos, eran una pequeña prenda de encaje negro las apreté en mi mano y luego la subí hacia mi nariz para inhalar su aroma.

    La sensación que sentí recorrió cada parte de mi cuerpo hasta sentir mi verga luchando desesperadamente por salir de mi pantalón, guarde sus bragas en el bolsillo de mi cazadora y volví con mis manos al juego en el que estábamos unos instantes atrás, una mano la crucé para posarla en su cintura y la otra volvió nuevamente a sus piernas para empezar a subir lentamente, cuando llegue a su entre pierna estaba mojada totalmente y eso me ponía a mil. Luego con mi dedo anular empecé a masajear su clítoris suavemente ella abrió aún más sus piernas con lo que tuve total acceso a su vagina, introduje mi dedo y ella respondió con un suave gemido y un abrazo en el que sus uñas se clavaron en mi espalda, metí otro dedo el cual entraba y salía al ritmo de su respiración. Luego gire mis dedos hacia la pared de su vagina para ubicar su punto g los dos estábamos a mil, tomamos una cerveza más y decidimos salir de aquel bar.

    Ella sentía un poco de incomodidad y a su vez excitación por no llevar sus bragas, decidimos caminar un poco por el centro de la ciudad para aumentar aquella sensación que nos producía el saber que el aire frío de la noche recorría sus piernas hasta llegar a su entrepierna, generando un sin fin sensaciones indescriptibles. Ella tiene un rostro angelical pero la picardía que sentía al saberse sin su ropa interior le daba un aire de Diablilla que me excitaba sobremanera.

    Luego de caminar unas cuantas cuadras abordamos un taxi hacia un motel cercano.

    Entramos a la habitación y sin decir palabra la abracé y la bese apasionadamente, la lleve de espaldas contra la pared, levante sus brazos por encima de su cabeza, baje mi mano y la metí por debajo de su falda para tocar su sexo que para mi sorpresa ya se encontraba húmedo nuevamente, hice que girará su cuerpo y quedara de frente a la pared, yo Levante su falda y empecé a besar y a lamer su cola. Ella pegada a la pared movía su trasero pegándolo aún más a mi boca, con mis manos abrí sus nalgas para que mi lengua pudiese recorrer libremente entre su vagina. Mi lengua se humedeció y penetraba suavemente cada uno de sus orificios, luego jugué un poco con su clítoris que en ese estado se encontraba muy sensible y duro. Ella gemía con más fuerza a medida que su placer iba en aumento y de repente se vino y pude recoger todos sus jugos en mi boca y saborear cada gota de su placer, sus piernas temblaban y ella se veía más frágil aún. Me puse de pie ella se giró la abrace y le di un beso para que ella pudiera disfrutar del sabor de sus jugos, los besos eran realmente excitantes, me gustaba verla así congestionada por el orgasmo que acababa de tener, tome su camisilla por la parte de abajo se la quite y comencé a besar y a masajear sus hermosos senos, sus pezones erectos se veían fascinantes y no dude en ponerlos en mi boca mordisqueando y dando unos besos suaves.

    Marylin se arrodilló y desabrocho mi pantalón bajo mi bóxer y libero aquella verga que se ahogaba en sus propios fluidos, llevaba mucho tiempo lubricando y quedó demostrado apenas quedo en libertad. Ella me miró con ojos de ternura y picardía a la vez, con su lengua tomó un hilillo de mi líquido seminal que escurría de mi verga. Luego la tomó con una mano y me empezó a lamer de arriba a abajo y de abajo hacia arriba por todo mi falo y repetía esta acción una y otra vez. Lo puso en su boca y lo chupaba desenfrenadamente, apenas lo sacaba para tomar un nuevo aire y con sus manos me masturbaba con demasiada pasión, creo que vio algo en mi rostro porque sonrió y la volvió a meter en su boca, la besaba, pasaba su lengua alrededor de mi glande y lo introducía en lo profundo de su boca, en ese momento mi cuerpo temblaba y sentí que me correría le avise y ella hizo caso omiso, me corrí en su boca. Chorros de mi semen escapaban por las comisuras de su boca y caían sobre su pecho, con mis manos esparcí el semen en sus senos y parte de su abdomen. Ella sonreía mientras saboreaba lo que quedaba de mi en su boca, luego se puso de pie nos besamos nos abrazamos y permanecimos así unos instantes disfrutando del calor de nuestros cuerpos y del momento.

    La tome por la mano y la guíe hacia la cama, ella puso sus rodillas sobre la cama y se inclinó hasta dejar su rostro sobre una almohada, la visión que tenia de su hermoso trasero hizo que mi excitación tomará fuerza nuevamente, se veía realmente hermosa y un poco vulnerable lo que no le quitaba en nada esa ternura que ella suele expresar en su rostro. Tome sus nalgas en mis manos y las masajee suavemente deleitándome en ellas, besando y mordisqueando levemente, empecé dando suaves palmadas que luego iban subiendo su intensidad a medida que mi excitación por verla así aumentaban. Su piel clara fue tornándose roja con cada spank que yo le daba, se veía realmente fabulosa ella tan sólo daba leves gemidos que ejercían cierto poder en mi erección. Para ese momento mi ropa se hallaba en el piso. Bese nuevamente ese cálido culo y me dispuse a penetrarla anhelaba estar dentro de ella, era un sueño que tuve en varias ocasiones en la oficina y era el momento de hacerlo realidad, tome mi verga con una mano y la deslice de arriba hacia abajo sintiendo su cálida conchita. A medida que repetía la operación ella se humedecía un poco más, y gemía sutilmente. Ambos estábamos sedientos por unir nuestros cuerpos, y no deseaba posponerlo un minuto más, así que suavemente empecé a penetrarla sintiendo cada parte de su sexo hasta estar completamente dentro de ella, me quedé ahí por unos segundos disfrutando el calor que provenía del interior de su cuerpo y muy lentamente salí de ella. El movimiento fue en aumento al ritmo de mi excitación, en cada tanto yo palmeaba sus nalgas y su sonido llenaba de euforia mi mente ella era deseo y pasión. Con mi mano derecha tome su cabello y lo tense hacia atrás lo que hizo que tuviera que levantar su rostro la giré un poco y me incline para darle un beso mientras la embestía con más fuerza, el sabor de sus besos me llevo a la cima y el movimiento de mis caderas fue cada vez más intenso a medida que las embestidas aceleraban mis pulsaciones, salí de ella la giré y pose mis labios en los suyos sus mejillas se veían de un rojo intenso y su pecho tenía una leve capa de sudor. Inicié un descenso por su cuerpo disfrutando de ese delicioso aroma que su cuerpo me daba. Su Abdomen se contrajo cuando pase mi lengua por su ombligo lo que me hizo detener un poco en esa parte para ver cómo su piel se erizaba cuando mi lengua hacia trazados abstractos por toda su piel. Seguí mi camino hasta llegar al lugar en el que el mundo se detiene unos instantes, en el que el infierno se vuelve real y deseas vivir eternamente en él, observé su sexo detenidamente quizás dibujándolo en mi mente para no olvidarlo jamás. Su aroma era exquisito y bastante tentador, moría por lanzarme a las profundidades de ese agradable infierno, mi lengua no se resistió un segundo más y decidió recorrer cada parte hasta encontrar su clítoris y hacer pequeños círculos alrededor de él, sus caderas se levantaban un poco como pidiendo más sus manos apretadas fuertemente en el tendido de la cama y sus gemidos eran más altos y seguidos. Tome sus caderas y la atraje un poco más hacia mi introduciendo mi lengua en su vagina y recorriendo alrededor de esta, dando leves mordiscos en su clítoris hasta que perdió el control y su orgasmo se apoderó totalmente de ella. Me recosté a su lado deleitándome con ese rostro angelical y con mis dedos recorrí desde sus labios hasta la parte baja de su vientre y regresaba otra vez su cuerpo estaba muy sensible y su piel lo demostraba. Me puse sobre ella apoyado en mis manos, ella me abrazo con sus piernas y entre en ella con un solo movimiento. Sus uñas se clavaron en mis brazos sus ojos se cerraron y su boca se abrió dando un gemido ahogado. Volví a repetir aquella acción tan sólo para ver las facciones de su rostro, ella mordió sus labios y su lengua salía por momentos para humedecerlos. Yo la penetraba otra vez y ella hacia lo mismo con sus uñas, la sensación era agradable y yo estaba muy excitado. Su humedad cada vez más abundante permitía que mi trabajo fuera más fácil y la fricción disminuyera un tanto, pero mi cuerpo no soporto más y acelere las embestidas y a su vez mi respiración también se salía de control, mis brazos se tensionaron ella puso sus manos en mi espalda baja y me apretó con fuerza luego tomó mis nalgas para acompasar el ritmo y apretarme con toda su fuerza ayudándose con sus caderas. Mi cuerpo se tensionó por completo y me deje venir dentro de ella soltando un fuerte gemido en el momento en que los primeros chorros de mi semen salían disparados contra las paredes de su vagina, me quede unos instantes ahí entrando y saliendo muy despacio sintiendo como la última gota de mi semen se posaba en ella. Me quedé dentro de ella mientras perdía la fuerza de mi erección, estaba agitado pero quería descargar en ella esos deseos que mantuve reprimidos durante mucho tiempo, quería que ella sintiera el deseo que despertaba en mi, que se imaginará cada uno de los sueños en los que la tuve conmigo. Que sintiera todos aquellos momentos en los que mi mente la dibujaba, que aunque en un momento fue algo imposible ese día estaba ahí para mi, era toda para mi. Baje mi rostro y le di un beso suave en sus labios pase a su frente y así continúe hasta llenar su rostro de besos.

  • Me follaba la boca de mi amiga virgen

    Me follaba la boca de mi amiga virgen

    Partamos desde la base que esta historia es real, es algo que ni mis amigos saben, solo la sabemos yo y la chica con la que la compartí, por eso decidí escribirla anónimamente.

    Cursaba el segundo año en la universidad, mismo año que por temas familiares tuve que mudarme de ciudad y por lo tanto cambiarme de sede, etc. Rápidamente me hice bastantes amistades, encajé bien, fue ahí donde conocí a Paulina una morena preciosa, un poco más baja que yo de pelo negro hasta los hombros y una figura muy bonita, no destacaba por tener dotes exagerados, era justo como me gustan las mujeres físicamente, delgada, de piernas bien delineadas y firmes, un trasero bien definido y pechos del tamaño promedio de una veinteañera, en ese entonces ella tenía pareja sin embargo siempre solía estar peleada con él y constantemente se quejaba que no la trataba como antes. Me hice muy amigo de ella, tanto que me contaba todas sus cosas y casi siempre éramos en grupos de trabajo. Hasta que un día, en el periodo de evaluaciones finales tuve que ir a quedarme a su casa por un trabajo que no era la gran cosa, pero que teníamos que hacer juntos, ella solo vivía con su madre la cual trabajaba en las noches, por lo que quedamos completamente solos.

    Comimos chatarra y miramos una película mientras hacíamos el trabajo, llegada las 3 de la mañana ya con el trabajo avanzado, empecé a pensar en la forma de ver si pasaba algo esa noche, le dije que podíamos irnos a dormir unas horas y terminar el trabajo en la mañana a lo que ella aceptó y subimos al segundo piso donde me dijo que yo dormiría en su cama y ella en la de sus papás, le dije que a mí no me molestaba que durmiera conmigo diciendo que así no nos quedaríamos dormidos, uno despertaría al otro, entre risas dijo que sí y se recostó al lado, no sé como pero entre charla y charla llegamos al tema sexual y me confesó que era virgen, yo no lo creí o sea llevaba cerca de dos años de relación con alguien y seguía siendo virgen? pero así era realmente, con la confianza que había me preguntó muchas cosas sexuales, sensaciones, etc. entre risas le pregunté si alguna vez había visto un pene al menos y me dijo que no, que su novio era muy torpe y repetitivo con el tema sexual que siempre quería intentar, que eso mismo le molestaba y no hacían nada porque él no entendía que ella no quería perder la virginidad aún, era un tipo bastante bruto.

    Le pregunté si quería tocarme el pene sobre la ropa y riendo no me respondió nada, asique que lo entendí como un sí, tomé su mano y la lleve hasta mi pierna y la comencé a subir lentamente mientras ella se reía nerviosa, hasta que la puse sobre mi pene erecto, ella me preguntó que porque estaba así si no habíamos hecho nada, no le dije nada solo le tome la mano e hice que frote mi pene acariciándolo, poco a poco luego de un rato, lleve su mano al cierre de mi pantalón he hice que me bajara la ropa, tomó mi pene y comenzó a masturbarlo mientras acomodo su cabeza en mi pecho, le dije que le eché un poco de saliva que era más rica la sensación cuando estaba humedecido, ella pasó su lengua en sus dedos y siguió masturbándome pero le dije que no era suficiente, que podía pasarle la lengua a mi pene, que sería mejor.

    Ella no contestó, ni una risa nerviosa, nada, fue un lapso de unos segundos en que no sabía si la había cagado al decir eso o no, pero de pronto ella se movió y bajó, me pidió que no la mirara, aunque había muy poca luz no quería que la viera mientras lo hacía, tomó mi pene que en ese momento estaba durísimo y pasó tímidamente la lengua, con un par de pequeños besos a lo largo, de pronto se lo mete a la boca, creo que la excitación de solo pensar lo que estaba pasando me hizo sentirlo mucho más placentero aún, esa humedad caliente dentro de su boca, sentir su saliva, su lengua me excitó muchísimo, le tomé el pelo y le indique como debía hacerlo, mientras me frotaba los testículos con la mano, seguía metiéndose mi pene dentro de la boca, pasándole la lengua, lo llenaba de saliva y al paso de unos minutos ya le daba igual que la mire, con mi mano la tome desde la nuca e intente meterle toda mi verga pero hizo arcadas cuando le llegó muy profundo en la garganta, se rio y me dijo que más despacio, seguimos intentando y de a poco iba aprendiendo muy bien a hacerlo, se la metía toda, le daba arcadas, tosía pero le daba lo mismo se notaba que lo estaba disfrutando, estaba muy excitada y comenzó a chupar mucho más rápido mientras me masturbaba a la vez, yo sabía que faltaba poco para que yo termine pero me daba igual ya llevábamos un buen rato, la sensación era demasiado como para detenerla, no quise decirle que iba a terminar, sabía que era difícil que esto vuelva a pasar asique era mejor aprovecharlo al máximo, la tome desde la nuca y comencé a acelerar mucho más y más, esa imagen no se me va de la cabeza, ella toda despeinada con una cara de excitación tremenda mientras le entraba mi pene lleno de saliva en la boca hasta que de pronto la tomo muy firme para que no se lo saque de la boca y me sale un chorro enorme de semen ella hizo arcadas, quiso quitarse pero no la deje, le metí más profundo aun el pene en la boca, sentí su saliva con mi glande era exquisito, se la deje dentro de la boca un buen par de segundos hasta que ella se movió y le corrió todo ese líquido blanco mezclado con saliva en los labios, sacó la lengua y la tenía llena de semen también, fue una enorme corrida, ella solo se rio y escupió en el piso diciendo que me había pasado pero que no importaba porque lo disfruto mucho, luego de eso siguió pasando un par de ocasiones más, hasta que no nos juntamos más, hablamos por Facebook a veces, como amigos, por cierto aún sigue con su novio, pero eso da igual sé que el día que nos juntemos de nuevo, me volveré a correr dentro de su boca.

  • Nuestra amiga argentina muy activa en la finca

    Nuestra amiga argentina muy activa en la finca

    Hola hermosos, como siempre sigo contando mi vida, ahora les voy a contar lo que me paso este último viernes.

    Resulta que en el último momento, medio rápido se dio para ir a la quinta de los padres de Matías y su hermana (mi amiga), la idea era comer un asado, dormir y volver el sábado después del mediodía.

    Fuimos, Matías con la novia, un amigo de Matías con la novia, Manu, otro amigo de Matías (solo), Pili, la hermana de Matías y yo. Sabía que no daba para nada, por como son todos, Yo me acuesto con Matías y con Pili, pero ellos no saben que me acuesto con los dos jeje, es más estaba segura que a la noche íbamos a dormir las nenas con las nenas y los nenes con los nenes, a ver si alguien piensa que los que están de novios ¡se ponen a coger!, eso no se hace si hay gente en la casa jajaja.

    Cuando llegamos, Matías me dice “no sé cómo pero te voy a coger” jaja me sorprendió nunca me dijo eso, ese pendejo hermoso me puede.

    Al rato de llegar, Matías se pone a ver todo para prender el fuego, y todos dicen de ir a comprar las cosas para el asado y tortas y todo eso, se me ocurrió decir que yo me quedaba, que tenía frio y de paso empezaba a acomodar las cosas. Como Matías y yo nos conocemos desde chicos nadie sospecha nada jeje.

    La cosa es que cuando se van todos, lo agarro de la mano, lo llevo al living, sabíamos que teníamos mínimo una hora (aparte de ahí vemos si llega alguien), le dije que se siente en el sofá, que hoy iba a ser distinto, que voy a ser ¡su puta! Me paro delante de él, y muy despacio, me empiezo a sacar la ropa, el buzo, la remera, el jogging, las zapatillas, ya estaba solo con ropa interior, él se quiso levantar, le dije que no, y muy despacio me saque el corpiño y la bombacha, me quede desnuda frente a él para que solo me mire, que me coja con la mirada, nada más, yo me mojaba de solo saber que estaba así, desnuda frente a él, indefensa…

    Me tiro encima de él, a mi me calienta en la previa estar desnuda y el hombre vestido, me toca toda, me besa, me paro en el sofá y le pongo la conchita en la boca, me la besa, me acariciaba las piernas, me metía la lengua, los dedos, yo ya sentía que no me podía mantenerme parada hasta que estalle en mi primer orgasmo.

    Me bajo para clavarme su pija en mi conchita, él me dice que va a buscar un forro, le digo que no, hoy no, la quiero sentir así, empiezo a cabalgar, salto, el también gime, me aprieta mis tetas, me las besa, parecía el último polvo del mundo, acabo a los gritos de nuevo, me avisa que va a acabar, me salgo y pongo su pija dentro de mi boquita, siento como saltan esos chorros de leche, me la trago, le limpio bien su pija con mi boquita,

    Ya había pasado un rato, nos quedamos abrazados desnudos, y después nos vestimos.

    Llegaron todos cenamos, comimos tortas en el mismo sillón que habíamos cogido, no se… pero no me podía olvidar de eso, yo seguía caliente jeje.

    Bueno, llego la hora de dormir, y la hermana de Matías, les dice a los chicos que vayan a un cuarto, a la novia de Matías y la otra chica en otro cuarto y la hermana de Matías en un cuarto sola. Quedamos Pili y yo, pero la verdad no me importaba, dormía en un sillón, hasta que la hermana de Mati nos dice si no nos jode dormir juntas (Pili y yo en el cuarto de los viejos de ella).

    Obvio que dije que ¡no!, nos vamos a costar, Pili me pide que por favor no la joda, que hay mucha gente en la casa y se muere de vergüenza, le digo, boluda ¡estás en pedo!, como voy hacerte algo jejeje.

    Nos acostamos, ella se da vuelta, y yo me pongo como en cucharita con ella, y de una le meto una manito en la panza, me la intenta sacar, le digo que no haga ruido, y le empiezo a meter mi manito en su conchita, ella, no se resistió, le gustaba sentirme, se empezaba a mover y yo le metía los dedos, hasta que siento que su mano estaba también tocando ¡mi conchita!, nos terminamos sacando la ropita metiéndonos los dedos, así en esa posición, besándonos hasta que acabamos juntitas, ¡no hicimos nada mas que eso!, había mucha gente.

    El sábado nos levantamos, desayunamos, salimos a correr, yo me puse un pantaloncito corto, y lo miraba a Matías cuando estaba con la novia, no sé, algo le quería hacer, cogerlo o joderlo, no se pero algo quería.

    Llega la hora de irnos Manu (el amigo de Mati) se ofrece a llevarnos a Pili y a mi jeje, se me ocurrió como joderlo a Matías, así como estaba, con el pantaloncito corto sin medias volvimos, le digo a Manu que le conviene dejar primero a Pili, cuando me deja a mí, nos despedimos, busco hacer la que no sé cómo se da pero nos cruzamos en un pico, me pide perdón, le digo que está todo bien (el boludo no se daba cuenta ¡de nada!, yo estaba con un pantaloncito corto, las piernas al aire ¡y nada!), hasta que se aviva, me agarra la cara, me da un tímido beso, no digo nada, otro, otro, nos matamos con unos besos apasionados, me empieza a acariciar las piernas, ¡yo ya me estaba calentando mal!, le digo si no quiere subir que en casa no hay nadie.

    Subimos, y así besándonos lo llevo a mi cuarto, nos desnudamos, le chupo la pija, jaja en su vida creo que se la chuparon así, le beso las bolas, nos tiramos en la cama, me pongo arriba de él, me coge, grito gimo, estaba muy caliente acabo, me doy vuelta, me sigue cogiendo, hasta que termina acabando.

    A la noche Matías me manda un whatsapp, y me dice “Hija de puta, no te podes coger así a mi amigo!!) jeje, misión cumplida, quería que se enterara.

    Hoy a la noche salimos de nuevo, con Matías, jaja, después les cuento.

  • Últimos sueños

    Últimos sueños

    Mis últimos sueños con Milena Velba se habían hecho tan realistas que una mañana desperté con la punta de mi polla cubierta de una pegajosa viscosidad, llegando a desconcertarme tanto que retiré las sábanas de mi cuerpo con prontitud por ver si algo ajeno a mi cama se había derramado sin darme cuenta. Pero no; no había nada extraño: se me vino a la cabeza la imagen de Milena desnuda, y entendí lo ocurrido al instante. Oh, Milena Velba. Todo empezó, como empiezan muchas cosas de las que no nos damos ni cuenta de que empiezan, una tarde aburrida de verano; daban partidos de fútbol por la tele, del Mundial creo, pero a mí no me interesaban… Bueno, algo parecido a lo que me sucede ahora: con la excusa de que mi novia va a aparecer por mi casa en cuestión de minutos, y querrá sexo, voy a comenzar a acariciar mi polla, a hacer como que me masturbo, sin eyacular, mirando en mi móvil fotos de mujeres desnudas: debo estar dispuesto. Vuelvo a aquella tarde: recuerdo que comencé a hacer búsquedas sencillas; en fin, que si «maduras desnudas», que si «mamadas de maduras»; un largo etcétera de combinaciones que no voy a detenerme a explicar, hasta que tiré del hilo de «chupar tetas»: ahí fue. Después de repasar decenas de bustos intrascendentes, observé una imagen de una mujer de grandes pechos que le daba de mamar a otra, también provista de abundantes atributos femeninos. Esto me llamó la atención tanto que fui a la sección de videos; y fue ya el desparrame. Sí, el desparrame de tetas sin sujeción, que, extendidas sobre los cuerpos, parecían hogazas de pan recién horneadas, listas para degustar. Y el sonido: ese chupeteo continuo y húmedo, esos gemidos de satisfacción, esas palabras murmuradas… Ha sonado el timbre: llega mi novia.

    Entras en casa y dices: «¡Sorpresa!»; y te vas quitando el vestido floral corto que te regalé: primero deslizas los tirantes sobre tus suaves hombros, soltándolos, un brazo, el otro, hasta que el trapo cae sobre tus sandalias. Sentado en el sofá, contemplo tu espléndida figura. Das un paso sobre la tela caída y te acercas a mí. El saloncito en penumbra oscurece tu piel, te hace más misteriosa y a la vez más deseable. Alzas tus brazos, muestras tus axilas sombreadas, y llevas tus manos hacia la espalda, y te desabrochas el sostén: tus senos caen grávidos, trémulos; luego, doblas una rodilla, la otra, y te sacas las bragas por los pies; tus sandalias, también. «Te quiero», me dices, y te sientas sobre mis rodillas. «Necesito perder peso, ¿verdad?», me preguntas; yo muevo mi cabeza de un lado a otro, no; y poso mi boca sobre tus tetas, y chupo un pezón. «Oh, sí, sí, no dejes que mis pezones se enfríen», gimes excitada, «me siento como una madre, tu cara, amor, tu cara, oh, tus gestos me dicen que te gusta mucho chupar mis tetas, chúpamelas, vamos». Sigo mamando de tus pezones, sigo mordiendo la blanda pendiente carnosa que distingo ante mis ojos, mordisqueando los lunares, oscuros, rugosos, que salen al paso de mi lengua; y sigo salivando tu busto, inundando el cálido valle entre los senos; «Oh, sí, te quiero», suspiras. Te apeas de mi regazo cuidadosamente y te arrodillas ante mí; con tus manos separas mis piernas, me sacas la polla, tan dura, caliente, crecida y vibrante de debajo del slip, y adelantas tu cabeza hacia mi regazo. «Pon tu polla en mi boca», me pides, «cada vez que te la chupo es para mí como la primera vez»; te la pongo. La absorbes entera, tu paladar rozando mi glande, y comienzas a mamar: arriba, abajo, arriba, abajo…, tu nariz, tu frente, tu coronilla. Tu asfixia a medida que mi polla aumenta de tamaño hace que comiences a respirar fuertemente por la nariz a la vez que un agudo sonido de placer nace de tu garganta. Oyes mi respiración agitada, mis jadeos y, escupiendo mi polla, me miras con los párpados semicerrados; recorres mi polla con una mano, y me dices: «Córrete, amor, por favor»; y vuelves a meterte mi polla entre los labios, presionando su piel con más brío, con más velocidad, hasta que eyaculo. Lames el semen que aún resbala, y estrujas el glande en busca de las últimas gotas. «Así ha sido siempre», reflexionas, «la hembra anhelando ver manar el líquido del macho, como descubrir una secreta mina de oro líquido, oh, lo antiguo, lo antiguo es el oro.»

    Último sueño:

    «Estoy en un campo, al aire libre; luce mucho el sol. Cerca mía, Milena está desnuda, tumbada de espaldas bajo la tupida sombra de un algarrobo, sobre las algarrobas y hojas secas. Su bonito rostro resalta entre los restos muertos del árbol. Sus enormes tetas se mueven al son que le marca su mano izquierda, con la que las masajea. Sus finas piernas extendidas en ángulos movibles, se diría que tiemblan, o se arrastran, como serpientes, cada vez que los dedos de su mano derecha se introducen en su coño de pelo ralo. Milena se masturba. Pero me ve, desnudo frente a ella. Yergue su cabeza y, quitando su mano derecha de su pubis, me llama, alzando el dedo corazón y moviéndolo como un gusano. Voy. Milena abre sus piernas y señala su centro. Quiere que la folle. Voy. Me dejo caer sobre su exuberante cuerpo y la poseo; comienzo a cabalgar. Milena lleva una mano hasta mi nuca y aprieta mi cráneo contra uno de sus pezones. Quiere que pruebe su leche. Mamo de ese líquido tibio, lo saboreo, lo trago; no puedo dejar de succionar. Oigo una voz, supongo que es la suya, que brota desde arriba de mi cabeza: «Folla, mama», dice, «follar y mamar es lo antiguo, lo antiguo es el oro.»»

    Despierto; y compruebo que me he vuelto a correr.

  • Nuestra amiga argentina se rinde a Matías

    Nuestra amiga argentina se rinde a Matías

    Hola lindos, bueno yo sigo contando todo, es como hacer catarsis, jaja, bueno lo que les voy a contar ahora tiene un poco de todo.

    Esto me paso la semana pasada, y tiene relación con Matías, el amorcito de mi vida jeje.

    La semana pasada me agarraron esos ataques que nos agarran a las mujeres jeje, de que Matías me diga que era yo para él (no se porque si yo ya lo sé jaja), pero como no sabían si me estaban pasando cosas con el me puse loquita.

    Lo llame que quería hablar con él, me dijo que estaba en lo de Benja (un amigo con el que también estuve cogiendo jeje) pero me dice que Benja ya se iba que vaya para allá; mucho no me convenció la idea, pero fui.

    Llegué y Benja no se había ido, yo estaba ¡re enojada!, lo llevo al cuarto y le empiezo a preguntar ¿qué era yo para él? Y más o menos el diálogo fue así:

    Yo: que soy para vos???

    Yo: dale contestame? Porque bien que te gusta cogerme cuando esta tu novia cerca???

    Yo: dale. No seas cagon!!! Decime

    Yo: Dale hdep decime??

    Y no me contestaba nada, y más enojada estaba, y más sacada estaba y cuando estoy así me voy a la mierda, ¡lo sé!, pero soy así, entonces le seguí diciendo.

    Yo: que soy tu putita??

    Yo: a la que le hacés la colita porque tu novia no quiere??

    Y nada, no me contestaba nada, y más enojada estaba y más subía la apuesta con lo que le decía, entonces le digo:

    Yo: Dale decime, soy la putita que se cogieron tus amigos??

    Yo: a la que te calentas cuando la ves coger con otros? DECIME???

    Estaba resacada, y como no me contestaba nada, acá es cuando me voy a la mierda ¡mal!

    Yo: y sabes que??? me los volvería a coger, volvería hacer la putita de todos, me encanta que me cojan forro

    En ese momento es cuando Matías, me parte la boca de un beso, no me dejo hablar más, nos besamos desesperadamente, como si fuera el último beso del mundo, me empieza a meter la mano por debajo de mi remera, y yo lo dejo, a mi me puede y me pone loca ¡que me toque!, y mientras me besaba, me acariciaba las tetas, la pancita y mi calentura iba cada vez en más aumento me decía:

    Mati: si, me encanta verte coger con otros, a vos no te gusta que te vea como te cogen?

    Yo: si me gusta, me re calienta cuando me ves coger

    Mati. Si te gusta comerte dos a la vez o no??

    Yo: si mi amor, me encanta

    A esta altura Matías ya me estaba bajando el jean y me estaba tocando mi conchita que estaba toda mojada, me termina de sacar el jean, la bombachita y se tira de lleno en mi conchita, me la besa, ¡como me gusta! Yo abría cada vez más las piernas, me acariciaba las tetas y el ahí, ahí abajo besándome, metiéndome los dedos, cogiéndome con la lengua, hasta que me hizo acabar.

    Nos acostamos, él se pone atrás mío, me levanta bien una piernita y me empieza a coger, desesperadamente, me dolía, me gustaba gemía, gritaba, hasta que entra Benja, yo le estiro la mano para que se acerque, se saca el pantalón y me pone la pija en la boca, ¡que placer! Me estaba cogiendo Matías ¡y se la estaba chupando a Benja!, me siguió cogiendo hasta que acabé de nuevo.

    Benja se acuesta y Matías me dice cógetelo, me subo arriba de él, acomodo su pija en mi conchita y la empiezo a meter, entro fácil, una vez adentro empiezo a saltar sobre esa pija, mientras Matías, me acariciaba las tetas, mirando mi cara de placer y me acuerdo que me decía “como te gusta que te vea coger” y yo le decía que si que me encanta que me vean coger, mientras gemía gritaba.

    Matías se pone atrás, y me inclina para que me acueste sobre Benja, que me seguía cogiendo y empieza a poner su hermosa pija en la cola, no lo podía creer, iba a tener otra vez ¡dos pijas juntas!, de a poco me la empieza a poner, no se era tanto el placer que tenía que no podía ni hablar, ni moverme, estaba entregada ¡a ellos!, Matías me la termina de poner y me empieza a coger también por la cola, siguieron así hasta que acabé de nuevo

    Me acuestan en la cama y se las empiezo a chupar a los dos, primero uno, después otro, mientras a uno se la chupaba al otro lo pajeaba, me acabaron casi los dos junto, me llenaron la cara de lechita.

    Nos quedamos los tres desnudos en la cama, no se me quede muy rara, pasó un rato, me visto y me voy, desde ese día no lo vi mas, ya se, soy su puta, y lo peor es que me gusta serlo.

  • A nuestra amiga argentina le domina el portero

    A nuestra amiga argentina le domina el portero

    Lo que les voy a contar me pasó hoy jaja. (Hace tres años) Me levante, no se porque, sería por el día lindo, el sol, que no sentía frio, pero ya a media mañana estaba en la facultad y quería que hoy alguien me cogiera, no se… entregarme a alguien. De última había pensado en Matías, que es una pija segura, pero quería algo distinto, y como a mí las cosas se me dan por arte de magia, obvio paso algo distinto.

    Llego a casa y Juan (el portero) me dice “nena en una hora baja a la sala de máquinas que voy a tener una sorpresita para vos, dejo la puerta del pasillo sin llave”, la puerta del pasillo, es la de un pasillo que va a la sala de maquinas y siempre esta con llave, obvio ni le contesté y subía a casa.

    Pero me quedó eso en la cabeza, almuerzo, y como siempre empiezo jodiéndome a mi misma y pienso, a ver cómo me vestiría ¡para darle la sorpresita yo! Yo pensaba que la sorpresita de él era un juguete ¡o algo asi! jeje

    Me pongo esos pantaloncitos cortos para hacer gimnasia (que se que a Juan le vuelven loquito), zapatillas, medias cortitas y una remerita que me quedaba corta, así que se me veía la pancita.

    Me siento en mi cama (frente hay un espejo grande), me empiezo a acariciar las piernas y me empiezo a calentar ¡yo sola! Me llegue hasta tocar la conchita y digo NO CARO NO, ¡no te podes masturbar!, y más sabía que abajo tenía una pija esperándome, pero no quería que otra vez me cogiera, y empecé a tener esa adrenalina de dudar en que hacer, esa adrenalina que me calienta ¡y no me deja pensar!

    Sin pensarlo, bajé, así como estaba para entregarme a ese gordo asqueroso, pero que me hace acabar ¡como una hija de puta!

    Llego al cuarto, no me anime a entrar, pero escucho ¡algo raro!, eran como ¡gemidos! O algo así, me quede en la puerta, ¡casi paralizada!, no sé cómo, ni porque (a lo mejor hice algún ruido o me acerque demasiado a la puerta y la toque sin darme cuenta), pero de una Juan abre la puerta, me agarra de mi manito, me mete en el cuarto, cierra con llave, y, ¡me quería morir!

    Lo que les voy a contar fue mucho para mí, ¡jamás pensé en hacerlo!, Juan estaba con una chica que limpia no se en que piso del edificio donde vivo, pero alguna vez me la crucé, tiene mi edad, flaquita, lindas tetas, piel oscura. Estaba con esos delantales a cuadritos que usan las chicas que limpian para trabajar, desabrochado ¡y sin el corpiño!

    Me quedé paralizada, ¿Qué HACIA YO AHÍ?, la adrenalina que sentía no me dejaba pensar y me provocaba a la vez mucha calentura.

    Juan le dice a la chica (llamémosla ANA), algo así “viste que te dije que iba a venir! Estas chetitas cuando son putitas son putitas en serio y les gusta que se las coja ¡un viejo como yo! Me quería morir, y sin decir nada, Ana, se me acerca, me da un beso suave, yo no hago nada (estaba paralizada), uno más fuerte, otro, otro, y nos matamos con un beso cruzando nuestras lenguas.

    Ana, me empieza a acariciar la espalda debajo de la remera, yo la abrazo debajo del delantal, nos empezamos a sentir nuestra piel, y me gustaba (no se me sentía como poseída, no lo podía evitar), pero me gusto su piel, mientras Juan atrás mío ya me estaba bajando el pantaloncito y tocándome mi colita.

    Ana me termina sacando la remera ¡ya estaba desnuda frente a ellos!, Ana me empieza a besar mis tetas, yo le agarro su cabeza para enterrarlas en mis tetas, Juan agachado me empieza a besar mi colita, me tocaba la conchita que ya estaba toda mojadita y yo habría mis piernas para que me pudiera tocar mejor, ah todo esto mientras me decía “chetita puta, estaba seguro que también te gustaban las conchitas!!” a mí no me importaba nada, quería sentirlos ¡a los dos!

    Después me sientan en un sillón (roñoso y todo roto, no me importaba) y Ana se mete dentro de mi conchita, ¡me la comía! Juan me pone su pija en la boca, se la chupé, bah me la comí, que placer una pija en la boca y me estaban chupando y metiendo dedos en la conchita, así ¡hasta que acabe!

    Después Juan se sienta en el sillón, y me dice “veni nena”, me siento de espadas a él y me meto su pija en mi conchita y empiezo a saltar, mientras nos besamos, Ana, me acariciaba las tetas, las piernas, sentía sus manos en todo mi cuerpo y la enorme pija de Juan en mi concha, seguí saltando como loca hasta que ¡acabé de nuevo!

    Después Ana se sienta en una mesa, abre sus piernas invitándome a que me acerque, me acerco y empiezo a chuparle su conchita, meto la lengua, los dedos y por atrás Juan, me empieza a coger ¡otra vez!, así hasta que acabamos las dos.

    Después Juan nos dice que nos pongamos de rodillas (le hice caso, ¡ya no sabía lo que hacía!), entre las dos le empezamos a chupar la pija hasta que acabó y nos lleno la cara ¡de leche!, nos besamos con la cara llena de leche.

    Una vez que terminamos, me pregunté otra vez, ¿como había llegado hacer eso?, pero ya estaba, así en silencio me vestí y subí a casa.

    Me quede, no se rara toda la tarde, vino mama, me pregunto si la quería acompañar a ver unas cosas a un par de cuadras, le digo que si, ni bien salimos me la encuentro a Ana que estaba volviendo de hacer unas compras, me saluda, mama me pregunta quién es y le digo “no se mami una chica que trabaja en el edificio y la vi un par de veces”, si mi vieja supiera ¡se muere!

    Antes que nada quiero aclarar que el trabajo de las chicas que limpian como el de los porteros lo respeto son trabajos dignos como cualquier otro, es más a la chica que trabaja en casa se la respeta mucho, pero de ahí a que me enfiesten…

  • Una noche desenfrenada con la mejor amiga de mi esposa

    Una noche desenfrenada con la mejor amiga de mi esposa

    Hola soy nuevo por aquí y quiero relatar lo que sucedió con mi esposa y su mejor amiga…

    Bueno resulta que su amiga que llamaremos (Nina) separo de su esposo, y le pidió ayuda a mi esposa y se quedaría por 4 días en la casa, yo lo vi normal aunque debo confesar que siempre fantaseé con ella, ella es blanca, 1.65, pelo negro largo, gruesa pero no gorda, pechos grandísimos, rico culo y siempre se le veía una gran vagina entre sus jeans y leggings, y mi esposa es Morena, delgada flaca, pelo colochos, pechos normales y un culo rico paradito la llamaremos (Fany) bueno yo soy 1,71, trigueño, grueso, de buen parecer.

    Resulta que todo estaba normal ya había pasado la primera noche en casa pero a la segunda noche todo iba cambiar resulta que llego tarde del trabajo altas horas de la noche y veo que en la sala esta alguien, entro y era Nina que estaba dormida en el sofá con la tv prendida pero ella estaba vestida con un short muy pequeño y una blusa blanca tallada que se le veían los pezones duritos y bien paraditos, ufff debo confesarte que me volví loco imaginando como me la follaba y poco a poco mi pene iba poniéndose duro, mire su vagina que era gorda, se le repintaba en ese short que quería sacar con la boca, en eso me acerco un poco más para ver más cerca cuando en la tv salió un comercial que tenía el volumen alto. Yo me asuste en ese momento porque Nina se levantó media dormida y vio que la estaba viendo como un pervertido.

    Se levantó rápido y se sentó pero ella volvió a ver entre mis piernas, claro, tenía mi pene duro se veía en mi jeans, apenado me hice un poco para atrás y le dije:

    Yo: Hola perdón no quería asustarte

    Nina: Tranquilo, no hay problema, me quede dormida

    Yo: Si te veías bonita dormida (le exprese)

    Nina: Se hizo a reír y me dijo gracias

    Yo: Bueno ya te dejo no te quiero molestar

    Nina: Ay como va ser! Ud. Para nada me molesta

    En eso yo subí mi corazón latía al mil por hora porque tenía las ganas de tirármele encima y comérmela poco a poco sentir sus juguitos. En eso subo al segundo piso donde están las habitaciones entro al cuarto principal de nosotros y ahí estaba mi esposa dormida boca abajo con una tanguita blanca con bordes azules y una mini blusa yo empecé a quitarme la ropa y me iba a acostar pero me quede pensando y dije: Esta es la oportunidad que no puedo desaprovechar.

    Entonces me puse un short de soccer que era corto y tallado un poco y salí del cuarto despacio y en silencio para no despertar a mi esposa. Resulta que cuando iba bajando por las escaleras, Nina venia subiendo y le dije:

    Yo: Ya te vas a acostar

    Nina: Si, aunque no tengo sueño como antes

    Yo: En serio yo iba a ver tv porque Fany está bien dormida, además no tengo sueño

    Nina: (Pensativa) Bueno podría acompañarte, si no ves ningún problema?

    Yo: No para nada, déjame ir por un vaso de leche y vamos a ver una película

    Fuimos y escogimos una película para ver en Netflix, todo normal conversaciones iban y venían cuando de repente sale una escena de sexo, era muy erótica caricias, besos era muy excitante debo confesar que pasaron mil ideas por la cabeza para seducir a Nina pero el miedo me frenaba a que ella no quisiera o le dijera algo a Fany mi esposa. La película se fue pasando de tono cuando veo entre ojos que Nina empieza a mover sus piernas como apretándolas uuuffff dije en mi mente se está excitando y le exprese:

    Yo: Que dichosos jajaja

    Nina: Siiii, dichosos

    Yo: Hasta me dio calor de verlos

    Nina: Pues ya somos 2

    En eso me acerco un poco más y ahí vi que ella lo que quería era que la follaran en ese momento…

    Yo: Cuanto tienes de no follar?

    Nina: 1 mes y unos días

    Yo: Como haces para aguantar tanto

    Nina: Porque no se me ha dado la oportunidad y Ud. Cuando fue la última vez que follo a Fany

    Yo: Hace 5 días que la llene de lechita

    Nina: Mmmm que rico

    En eso me le acerque al odio despacio y le hice esta pregunta:

    —Nina no quieres lechita?

    Nina: Uuuffff me estas excitando y no es correcto

    Yo: Yo desde que te vi me excite y me imagine besando esos pechos ricos y bajando con mi lengua en tu vagina

    Nina: Aaaay Dios, pero Fany?

    Yo: Ella está dormida, podría ser nuestro secreto, que dices Nina?

    Nina: Esta bien nuestro secreto

    Ahí me acerque y empecé a besarla y poco a poco mi mano iba tocando su estómago luego subiendo a sus pechos grandes, los empecé acariciar sentir su pezón durísimo, mientras le besaba el cuello le empecé a quitar la blusa y con la misma le tape los ojos me le acerque al oído y le dije:

    —Sssshhh solo sienta…

    Comencé a quitarle el brasier y empecé a mamar sus pechos como un loco mordía sus pezones suavecito y luego se los succionaba mientras le mama los pechos poco a poco empecé meter mi mano por su short y encima de su calzón empecé a acariciarla ya está muy mojada y le arranque el boto y le abrí el short se lo quite, quite su calzón de encaje negro y vi su vagina grande y mojadita toda depilada me hinque le abrí las piernas y comencé a hacerle sexo oral como si no hubiera comido en años.

    Recuerdo que se mordía los labios para no gemir, no aguanto más y se quitó la venda de los ojos y me empezó a ver cómo me comía su vagina. Le empecé a meter un dedito poco a poco luego dos y luego tres mientras con mi lengua jugaba con su clítoris.

    Entonces ella me dijo que me levantara y a como pudo me bajo el short y el bóxer y empezó a mamar mi pene como una loca, claro estaba desesperada no había mamado durante mucho tiempo, tuve que contenerme un par de veces porque ya me iba a venir, era una diosa mamando, después de un rato largo de mamármela la puse de cuatro en el sillón y empecé a metérsela poco a poco hasta adentro, era muy estrecha sentía como mi pene abría paso y empezamos poco a poco luego mas rápido, agarraba su cintura tan fuerte y se la clavaba como un animal me pedía más fuerte.

    Cambiamos de posición y la puse hacer sentadillas, de todas las formas hicimos varios orgasmos hasta el último a mas no poder y ya cuando iba a venirme me dijo que quería adentro que quería sentir obvio no me protegí no tenía condones cerca y termine adentro mientras todo esto pasada mi esposa no se levantó, cuando terminamos me dijo:

    Nina: Espectacular, tenía tanto tiempo de querer follarte por todo lo que me comentaba Fany

    Yo: Yo también tenía la fantasía de follarte

    Nina: Este secreto lo voy a guardar con una condición

    Yo: (Asustado) Como? Cual?

    Nina: Que lo sigamos repitiendo

    Hasta el día de hoy sigo teniendo sexo con ella podemos decir que tenemos una amistad de sexo sin compromiso.

  • Loly mi nena perversa

    Loly mi nena perversa

    Mi hija es una joven y apetecible mujercita, con todas sus hormonas a full, alborotadas y exultantes, con todas las ganas de realizarse, cumplir el desafío que la naturaleza, perder la virginidad para ganarse el título de hacerse mujer. Entregarse al hombre de sus sueños para que sea él quien desflore su virginidad, pero este acto representa algo más que una relación sexual, involucra sentimientos y emociones que no está dispuesta a regalar al primero que se le cruce, tiene la idea y la decisión de hacerlo con quién ella cree merecer todas sus consideraciones: su papi.

    Es joven pero decidida a cumplir los objetivos propuestos, había armado la forma y el modo que se entregaría al hombre elegido, el resto de la trama fue obra de las circunstancias totalmente causales y preparadas para dejar de ser virgen.

    Con todas la ganas en ebullición, la cerveza y tener toda la noche solo para nosotros, fue la tormenta perfecta que para romper los códigos morales, transgredir preceptos bíblicos, derribar todas las objeciones de conciencia y déjame llevar por la pasión y el desenfreno.

    Suele decirse que la ocasión hace al ladrón, yo agregaría que la provocación a la perversión.

    Esa calurosa tarde de verano me había quedado solo en casa con mi adolescente hija. Su juventud amerita una satisfacción sexual con carácter de urgente, el cuerpo pide calmar esos deseos que la inquietan hasta la crispación, las ganas florecen como la primavera, sobre todo en esa acalorada tarde, que se había sacado la musculosa y el short para quedar solo con esa pequeña bombacha blanca, tendida en la reposera para recibir sobre la tersura de su piel las caricias del sol.

    Mientras disfrutaba de una cerveza helada, me había quedado absorto contemplando la anatomía de la nena, tendida boca abajo. No comprendo bien qué fue lo que me sucedió, por un momento me sentía atraído por ese cuerpo virgen y juvenil casi desnudo, con abstracción de la relación paternal, más aún diría que en ese momento me había perdido en mi propia lujuria, estimo que la excitación y calentura habría sido a consecuencia de un tiempo de abstinencia sexual.

    Sin darme real cuenta de la situación, me encontraba siendo protagonista de una situación inédita, jamás imaginada, ni aún en la más afiebrada de mis lujuriosas fantasías, pero… la vida tiene esas sorpresas, escollos y pruebas que no siempre podemos eludir, esto que me estaba pasando era una prueba palmaria de que la visión lúdica de ese cuerpo había activado mis fantasías y ahora se habían convertido en una arrolladora locomotora fuera de control.

    A mis sesenta y algo más los vivo a pleno, con toda la pimienta, la sesión de gimnasia y la adicción casi compulsiva por el erotismo y el sexo es el motor que hace que la vida tenga sentido de ser disfrutada a pleno. Ser opend mind me permite adoptar una postura filosófica frente a la vida, tomarme algunas licencias sin demasiadas culpas, esos son los antecedentes necesarios para conservar el carácter jovial para ponerle una sonrisa al desafío cotidiano. No tengo ningún prurito si en alguna ocasión debo recurrir a un “ayudín” para sustentar la “autoestima” y hacerle frente al desafío de la carne joven, platillo preferido en la mesa gourmet de la diversidad femenina. Loly, mi hija, reúne todos estos atributos, joven, virgen, inexperta y sobre todo había heredado esta pasión compulsiva por el erotismo y el sexo.

    Loly se había bajado de la reposera, ahora tendida en el piso de la terraza, sobre una lona, giró para regalarme una sonrisa, haciendo gestos con la mano de que me acercara a ella, invitándome a compartir el mismo sol.

    – No, gracias hace mucho calor, mejor voy por otra cerveza.

    – Me traes una, papi.

    – So chica para tomar.

    – Vamos, si sabes que cuando estoy con mis amigos tomamos. Tráeme una, no te hagas rogar…

    Volví con dos, un instintivo chin chin, sentado a su vera, compartimos la rubia espumosa. Se sentó sobre la loneta, y me regaló esa sonrisa franca y desprejuiciada, pícara y atrevida, exhibiendo el torso desnudo.

    Disfrutaba ponerme incómodo, al menor intento por salirme de la escena, me retuvo tomándome de la mano.

    – Porfa! Quédate, no me dejes sola. (haciendo pucheritos) – a qué le tienes miedo? A mí o a vos?

    No supe qué responder, la verdad había sido precisa, me tenía miedo a mí, la situación se estaba saliendo de los carriles de la relación padre hija, no estaba preparado para situaciones como esta.

    – No me tengas miedo, no te voy a complicar la vida, solo necesito estar contigo, sentirte cerca, eres mi papi, no puedes evitarlo, nadie sabrá de esto, es un secreto entre los dos. También estoy algo nerviosa, sentí como me late el corazón.

    Me llevó la mano hasta posarla sobre su pecho, sin darme cuenta más que sentir los latidos estaba tocándole la teta. Tiene unas deliciosas tetas, pequeñas como limones según sus dichos, pero bien erguidas y vibrantes, con esos pezones pequeños pero súper erectos como picas de lanza preparados para el ataque.

    Su mirada suplicaba contención, leve sonrisa, su boca se dejó estar cerca de la mía, en ese instante todo se me volvió incomprensible, como si una nebulosa turbara mi capacidad de razonamiento, la pasión emerge arrasando con las prevenciones, derribando obstáculos.

    Su mirada certifica y avala el roce de labios, fue un beso en la boca, inocente e instintivo, sin sorpresa, tampoco el siguiente y un tercero no tan inocente, lleno de fragor y deseo. Los valores subvertidos descartaba cualquier atisbo de retroceso, de ahora en adelante solo eran un hombre mayor y una mujer joven dejándose llevar en la vorágine pasional del fragoroso deseo de consumar el acto sexual.

    Se dejó tender sobre la loneta con mi cuerpo cubriendo el suyo, las bocas unidas, las lenguas frotándose respirando el aliento del otro. El abrazo efusivo, mucho, hacía subir los colores a las mejillas de mi nena, inyectadas de repentino rubor, el candor de la inocencia se consumía en la incandescente brasa de la lujuria.

    La situación amerita salir cuanto antes de la terraza, en brazos tomada de mi cuello, y a su pedido, la lleve al dormitorio, dejé sobre el lecho mientras me deshacía de las ropas quedando solo en bóxer.

    De pie, junto al lecho la observo en la plenitud sexual de una hembra consumada esperando a su hombre, flexiona las rodillas y las eleva, con un gesto me pide que le quite la bombachita, eleva las pantorrillas para facilitar la tarea. Abre sus piernas, me ofrece la magnífica e inquietante vistas del cofre mágico y virgen de su juventud palpitante, totalmente depilado, labios abultados, el clítoris coronando la magnificencia de una virgen ofreciéndose para que su papito sea su primer hombre, el que entre en ella haciéndola mujer.

    Me hubiera demorado un siglo contemplando esta nívea vestal entregándose a su hombre. Pícara y atrevida me invita a tomarla, abriendo las piernas me llama para que me acerque a su sexo, sin más voluntad que la calentura acepto incondicional, mi boca junto a su boca, inundo mis sentidos con su aroma de hembra, enreda sus dedos en mis cabellos y me lleva la cara entre sus piernas, siento en mis labios el húmedo sabor del deseo palpitante de su conchita sedienta de acción.

    Metí mis manos debajo de las nalgas, elevando la pelvis, incrusté mi boca en su sexo, elevó sus piernas hasta quedar con sus talones sobre mis hombros, ofreciéndome el ángulo preciso para comenzar a comerle la conchita.

    El deseo ríe en su sonrisa vertical, se inflaman sus labios en el boca a boca, besos tibios, húmedos, los gemidos coronan la mansa entrega devolviendo favores con jugos de vida. Los gemidos me llegan lejanos, distantes, como de otra galaxia, la agitación de su cuerpo expresa con fidelidad la dimensión del incipiente orgasmo, onda expansiva, urgente y avasallante la invade, trastorna y agita sin poder dar crédito a lo que le sucede.

    – Ah, ahhhh… Uffff qué bonito, qué bonito, papiiii

    Es más que obvio que es su primer orgasmo, por eso mismo no puede ni sabe de qué modo responder a estos estímulos inéditos, el desahogo de la carne, liberación volcánica de la tensión interior acumulada desde el mismo instante que comencé a acariciar su cuerpo. Acompañé esos momentos únicos, apoyando mis labios sobre su sexo, dejándola reposar en esa meseta para recobrar el aliento, permanezco en el epicentro de todos sus temblores, el centro de sus deseos vibra en mis labios húmedos de jugos, al límite de sus fuerzas, me aprieta contra sí y grita:

    – Basta, basta ya! Papi, cógeme, cógemeee. No puedo más, sabes que soy virgen, quiero… necesito que seas vos quien me desvirgue, que abra mi flor, que me hagas mujer. Nadie mejor que vos merece este premio, hacerme tu mujer. Lo quiero, lo necesito, no me aguanto más, solo será un secreto entre los dos, lo quiero completo, com-ple-to, con todo, que me des tu lechita, en un par de días me viene la regla, así que podes venirte dentro, necesito sentirte todo.

    Me arrodillé, desnudo para que pudiera tocar el objeto de su deseo, el miembro de su papi, el artífice que la hará mujer. Disfruté sentir la admiración y el regocijo al sentirme latir en su mano, una breve sesión de caricias y frotamientos, un beso fugaz y se dispuso a entregar su tesoro más preciado: la virginidad.

    Me sentía obligado a tomar todos los recaudos y precauciones para que esta primera vez fuera algo para recordar y disfrutar.

    Una almohada bajo sus nalgas, eleva la pelvis y ofrece al comodidad de una penetración franca y profunda, y besos en sus labios vaginales hinchados y latiendo por la ansiedad de ser estrenados por la verga de su papi. Le pedí que separe los labios de la vulva, arrodillado tomé el miembro en mi mano, frotándolo, tomando contacto con la profusa humedad, el glande tomo lugar entre los labios. Lento y suave vaivén para sentir los latidos se mi nena, las manos aferrando sus caderas para poder impulsarme en ella y al mismo tiempo evitar se pueda escurrir hacia arriba cuando sea intensa la penetración.

    Afirmado comencé a penetrarla, suave vaivén, llegando hasta ese velo que se resiste a ser vulnerado, es un juego cargado de ansiedades del macho pugnando por atravesarlo y de la hembra con la incertidumbre de no saber cómo será ese tránsito a la condición de mujer plena.

    Los ojos de la nena adquieren el brillo y la dimensión de la desmesura, inquieta y ansiosa por sentir la carne del hombre dentro de su carne. La ansiedad de ella es el estímulo para afirmarme en sus caderas e impulsarme despacio pero con fuerza y la intensidad necesaria para sentir como la potencia de la pija puede abrirse paso en ella, desgarrar el himen, leve retroceso y un segundo envión lo atraviesa por completo, un tercero, a fondo fue el esfuerzo necesario para penetrar totalmente la verga y quedarme quietecito dentro de su sexo para que su anatomía se adecue al tamaño de la mía.

    La tensión de ambos había llegado al máximo, casi diría que podíamos escuchar los latidos del otro, el silencio era la medida elocuente de la emoción de este momento único e irrepetible. El proceso de la desfloración lo hicimos dentro del más absoluto silencio, solo turbado cuando ella no pudo contenerse y gritó al sentir como su hombre rompía el sello de la virginidad.

    – Ahhhh, me… me… rompiste papi, Ufff, duele, dueeele, pero… sigue, por favor sigue…

    Llegado al fondo me retuve dentro, conteniendo la respiración, apretado contra su sexo, metido en su carne. Me miré en sus ojos abiertos de par el para, propios de quien se asombra al experimentar sensaciones que aún no aprendió a procesar, los miedos dieron paso a la ansiedad, ésta al dolor lacerante del desgarro que va desgranándose en latidos que abrigan al miembro de su padre abriendo sus carnes.

    Siento como su cuerpo vibra y se agita, la crispación de la ansiedad se diluye, se afloja para dejar lugar a que su hombre pueda terminar la faena de hacerla mujer.

    Comencé a moverme despacio, agitándome dentro, saliendo hasta la puertita, y volviendo a entrar a tope, el movimiento de metisaca se produce incesante, rítmico, los gemidos conllevan la condición de los dolores y la incomodidad de la primera vez, pero la calentura comienza a atenuar las molestias, hasta animarse a moverse, elevando su pelvis para ofrecerse con intensidad en una cogida lo bastante salvaje para conmocionarla.

    De pronto nos olvidamos de todo, y el acto sexual fue tomando la intensidad de un polvo con todos los atributos de una gran cogida.

    Tampoco era el momento para prolongar tanto como me gusta, para una primera vez no era necesario hacerlo tan largo, el bombeo abría de par en par sus músculos preparándola a mi gusto, acelero los movimientos, me concentro en buscar todas la formas y modos de producirle el máximo placer, poniendo en práctica la experiencia para que este momento se guarde entre sus recuerdos más entrañables.

    En pleno metisaca la nena comienza a experimentar el trance de sentir como la inquietante excitación se va traduciendo en latidos vaginales, signos inequívocos de la ebullición interior, a liberarse en movimientos descontrolados, la crispación propia de cuando la intensidad de la emoción está en conexión con el más allá. El desahogo de la carne, la liberación volcánica de la tensión interior acumulada durante todo este momento de sumar excitaciones en continuado.

    – Ahhhh, papiiiiii

    El trance propio del orgasmo pudo más que ella, se dejó llevar por esa sensación liberadora, tensando músculos y tendones, agitando el cuerpo y vociferando palabras sin sentido, gemidos y grititos. Las manos aferradas a mis hombros, clavando la uñas en mi piel como forma de expansión en el desborde emocional.

    – Nena, me voy, me voyy

    – Sí, síiii, papi, vení, vení dame tu leche.

    Los agotadores enviones de verga, intensos, a fondo, luego sosteniéndolo bien a fondo el leve movimiento para permitirme derramar el semen dentro del virginal estuche.

    – Uffff qué polvo le dejé a mi nena.

    – Síiiii, mi primera leche papitoooo

    Me salí de la nena, temblando por la emoción de haberla hecho mujer, quedé, arrodillado, como orando a la virgen que había dejado de serlo. Podía ver y sentir como la conchita comenzaba a dejar escurrir los primeros vestigios de sangre producido por el desgarro del himen con una parte del semen comienza a escurrirse de la conchita desflorada por su papi.

    La acompañé al bidé, para higienizarse y dejar escurrir el resto de la sangre virginal, mientras la lluvia de agua tibia calma las molestias propias de su primera vez, aprovecha para lamer de mi verga los restos de semen que había fabricado para ella. Volvimos al lecho

    Volvimos al lecho, nos quedamos abrazados, y lo que sucedió después será objeto de otra historia.

    Fueron momentos que no se pueden describir, no alcanzan los adjetivos para calificar esos instantes cargados de erótica emoción, ahora tenemos un doble lazo de sangre, por haberla engendrado y por haberla desvirgado.

    Loly y el papi esperan tu comentario en [email protected] para contarte el resto de la historia.

    Lobo Feroz

  • Sólo un par de tragos

    Sólo un par de tragos

    Se llega nuevamente un fin de semana, mucho estrés por el exceso de trabajo durante los últimos días.

    Me dirijo a mi casa manejando, cansado con el deseo de solo llegar y dormir hasta más no poder.

    Al llegar a casa noté a mi vecina Mayra discutir con su pareja, hice caso omiso y me dispuse a estacionar mi auto en mi cochera. Escuche algunos gritos a lo cual su esposo se subió a su auto y se marchó enojado.

    Me acerqué un poco y con algo de pena le pregunté si todo estaba bien.

    Respondió que sí, afirmando con su cabeza y apenada por lo que noté. Le dije que no se preocupara, que más tarde se le bajaría el enojo a su esposo, y que lo mejor de todo, las reconciliaciones siempre son para bien.

    Sonrió y solo respondió: “Ojalá dios te oiga” respondí solamente con una sonrisa.

    Me preguntó cómo me fue en el trabajo. Respondí que tuve una semana muy agitada, exceso de papeleos y como siempre, terminando muerto con ganas de un par de tragos y dormir hasta no poder más.

    Al oír mi respuesta dijo: “Mírate, quien te viera. Seguro te haz de echar tus buenos tragos”

    Le respondí que no suelo tomar, pero de vez en cuando darle un poco de alcohol al cuerpo, te relaja.

    Sonrió y me dijo “tengo un poco de alcohol ya empezado, si quieres compartimos un par de copas”.

    “Sería una grandiosa idea vecina, pero no quiero tener problemas con tu marido” respondí.

    – No te preocupes, no creo llegue en un buen rato. Cuando se molesta se va a tomar y regresa solo a dormir.

    “Siendo así, creo podríamos tomar un par de copas, deja ir a ponerme algo más cómodo y regreso si gustas”

    – Si sientes incomodidad en mi casa, puedo llevarla a la tuya para que estés tranquilo.

    “No te preocupes, voy rápido y regreso”

    – Esta bien (Sonriendo y cerrándome el ojo)

    No lo tome de forma tan perversa la invitación, a lo cual fui a mi casa a dejar mis cosas de trabajo y cambiarme de ropa.

    Pasaron 5 minutos quizás cuando escuche tocaron la puerta trasera de mi casa.

    Acudí para saber quién tocaba a mi puerta, mire por el picaporte y era mi vecina. Me sorprendí pero no le tomé tanta importancia, abrí la puerta y dijo, “Para que no te eches para atrás, me traje la botella hasta tu casa” sonreí y le dije pasa entonces.

    Le dije se pusiera cómoda, que buscara en la cocina un par de copas en lo que cambiaba de ropa.

    Fui a mi cuarto que estaba no lejos de la cocina, busque un atuendo ligero para estar más cómodo. Al comenzar a desvestirme escuche un leve ruido, no hice caso y seguí vistiéndome. Al terminar de cambiarme avance a la puerta y sorprendí a mi vecina tras ella, le pregunte:

    “¿Perdida?”

    – No, disculpa estaba buscando el baño (Algo sonrojada)

    “Está al fondo” le conteste con una sonrisa.

    Fue caminando hacia él mientras yo me fui a la cocina, serví mi copa y la de ella. Al minuto llego y se sentó a lado mío.

    Comenzamos a charlar y a tomar poco a poco. Me preguntaba sobre mi vida, y cosas de no tan importancia. El reloj avanzaba y la botella cada vez iba disminuyendo.

    “Salud” decía entre cada platica que teníamos.

    – Salud, con su sonrisa media picarona.

    – Pasaré a tu baño, me dijo

    Y le dije que sí, que esta vez no se equivocara de puerta (entre risa)

    Riendo se levando y camino lentamente, como hombre no pude evitar mirar su cuerpo y de reojo volteo a ver y se dio cuenta que la miré.

    – Levante su mirada vecino, no deje que el alcohol le haga caer en la tentación (con voz sexy y a la vez riendo)

    Sólo sonreí y di un trago más.

    Llegó del baño y dijo:

    – ¿Le gustó lo que vio vecino?

    Le respondí que a qué se refería…

    – No se haga, ya sabe a lo que me refiero.

    “Claro, sería un mentiroso si dijera que no vecina”

    – Eres un amor… (Se acercó sutilmente y dejo un beso en la comisura de mis labios)

    Me quedé inmóvil a tal acción de su parte

    -Bueno, creo que ya es hora de irme a dormir, la botella se acabó y ya es un poco tarde.

    “Está bien vecina, gracias por tan agradable compañía”

    – Otro día podremos acabar con otra botella si gustas (Entre risa coqueta)

    “Sería perfecto”

    Nos paramos y le acompañaba a la puerta trasera, ella por delante y nuevamente no pude evitar verle su trasero.

    – Mirada arriba vecino, que se quedará ciego…

    Volteo y pregunto:

    – ¿Apoco si le gustan?

    “Pues se miran muy bien” (Con voz entre cortada)

    – Se miran y se sienten

    “Mirarlas lo sé, sentirlas no por ahora”

    Inesperadamente tomo mi mano y la llevo a una de sus nalgas:

    – ¿Qué tal ahora?

    Apreté un poco y respondí:

    “No pues, muy bien Mayra”

    Se acercó y me beso nuevamente la comisura de mis labios, respondí a su boca apegándola a mí. Sentí como su mano la llevo tras mi cabeza para tenerme aún más cerca. Pude escuchar su respirar agitado y de igual forma su pecho sentirlo de la misma forma. Me besaba dulcemente y a la vez mordisqueaba mis labios, me olvide en ese momento de que era casada y que vivía justamente a lado de mi casa. Me imagino que de igual manera se olvidó de su estatus en ese momento. La apegué sobre la pared y mis manos acariciaban su espalda, lentamente una de mis manos fue sobre su pierna para elevarla a la altura de mi cadera.

    Mi cuerpo, parte baja para ser exacto, fue más cerca de ella. Creo pudo sentir lo que me provocó en mi entre piernas porque entre besos, me sonrió y me beso apasionadamente.

    Me movía de forma ligera entre el medio de sus piernas, el ritmo avanzaba cada vez más y nuestra respiración cada vez se agitaba un poco más.

    Entre los besos que nos dábamos escuche que me dijo:

    – ¿Me llevas a tu habitación?

    “¿Segura?”

    – Completamente, respondió.

    Tomé su mano y nos fuimos a la habitación.

    Cerro la puerta, frente a frente me dio un beso y me dejo caer sobre la cama. Pude ver el tamaño de sus senos al ver como se dirigía a mí en busca de mi boca. Se acomodó sobre mí, disfrutaba de sus labios nuevamente mientras su cadera se balanceaba sobre mí. Mi erección ya era más que notoria, y sus movimientos sabían lo que habían provocado.

    Sus manos comenzaron a quitar mi playera, las mías de igual forma quitaban la blusa que tenía puesta, llevaba un besos doten semi trasparente, algo que enloqueció más mi zona pélvica. Sus manos recorrieron entre nuestros cuerpos buscando desabotonar mi pantalón, ayude a quitármelo. Sentí como iba en busca de mi miembro, logró encontrarlo y lo sostuvo firmemente. Supuse le agrado su forma porque lo apretó suavemente mientras le acariciaba con sus uñas. Mis manos no se quedaron atrás, y decidieron quitar el botón de su falda. Para mi sorpresa, llevaba algo muy diminuto lo que era fácilmente hacer a un lado.

    Los besos suaves pasaron a ser muy apasionados, sin decir palabras solo disfrutando nuestra desnudez en mi habitación.

    Sentí como bajo la piel de mi miembro y la acerco a su sexo. Un leve gemido salió de su boca cuando pude sentir como me hizo resbalar entre los labios de su sexo. Me resbalaba deliciosamente a través de su humedad y las gotas que dejaba al paso de mi recorrido. Mis manos subían por su piel, buscaba acariciar su par de bellos senos al desnudo. Los acaricie de forma suave y sus gemidos se escucharon nuevamente. Mi miembro se endureció por completo y moría de ganas por estar dentro de ella.

    Imagino se dio cuenta porque bajo por completo la piel de mi miembro, elevo su cuerpo y me puso bajo su sexo. Me miró fijamente y comenzó a bajar sobre mí. Sentí como su sexo me dejaba entrar, el placer de sentir como mi miembro comenzaba a resbalar entre sus fluidos, avanzando deliciosamente sobre mí.

    Dejé sus senos y llevé mis manos a su espalda, bajé sin dudar hasta sus nalgas, apretándolas haciendo que baje totalmente en mí. Su sexo pegado a mi piel, buscando su boca haciendo que mis manos muevan su cadera sobre mí.

    Comenzó el vaivén de su cadera, adelante y atrás, de una forma tan exquisita que nuestros gemidos comenzaron a salir poco a poco. Mi boca recorrió su piel, le besé su mejilla, bajé a su cuello y me adueñe de él, cuidadosamente sin dejar alguna marca que le hiciera tener problemas con su marido. Mi cadera se elevaba más al sentir como sus movimientos se hacían más intensos. Sentí como su sexo humedecía mi entre pierna, sus gemidos se hicieran un poco más seguidos. La excitación fue tan grande que me empujo con fuerza, dejándome acostado totalmente. Sus movimientos se hicieron salvajes y comenzó a cabalgar mi miembro de una forma tan exquisita. Sentí como su cuerpo se estremeció teniendo su orgasmo. Me quede quieto disfrutando ese momento al mirarle sobre mí, mientras ella disfrutaba como su sexo se contraía atrapando mi miembro dentro de ella.

    Se recostó sobre mi cuerpo, busco mi boca y me besó de forma dulce. Pareciera no fuese la primer vez que lo hubiéramos hecho pero así era. Yo aún seguía excitado y comencé a mover mi cadera de forma suave. Gimió al sentir como hundí mi miembro dentro de ella una y otra vez de forma suave. Mis manos tomaron su cadera encajándole las uñas y mi cadera ahora tomaba el control. Me moví de forma frenética, gimiendo de placer por lo que me provocaba. Era tan excitante el momento que no quería terminara.

    Me pidió cediera mis movimientos, pensé que sería todo. Se levantó de mí, dándose la vuelta y se acomodó con su cadera empinada. Sorprendido por su iniciativa y a la vez más excitado por poder mirar su trasero totalmente disponible para mí. Sin más a esperar me acomode detrás de ella, tome mi miembro y se lo hundí en un solo golpe, escuche un jadeo exquisito y comencé a moverme más y más. Mis manos se adueñaban de sus nalgas, mis dedos se encajaban entre ellas y jalaban sobre mí. Me excitaba el momento, mirar como ese par de bellas nalgas pegaban en mí, de la misma forma escuchar los gemidos que provocaba dicho momento, era algo increíble sentirme tan dentro de ella. Nuestros movimientos se hicieron más intensos, buscábamos ese choque entre ambos, mi cuerpo se recostó sobre su espalda. No dude en besársela y darle pequeñas mordidas mientras mi cadera buscaba clavar más a fondo mi miembro.

    Llevé mis manos sobre sus piernas, busque separarlas un poco más para que mis dedos fueran en busca de su vagina. Sin salirme de ella mis dedos comenzaron a recorrer sus labios y a la vez su clítoris. Presionaban y estimulaban de tal forma que sentí como se hinchó entre mis dedos, pude sentir como su humedad aumento y sus gemidos se hacían más fuertes. Rápidamente subí ambas manos a sus bellos senos, apoyándome de ellos el levante quedando sentados. Su espalda sobre mi pecho sin salirme de su sexo. Su cadera comenzó a moverse de forma tan deliciosa que me hacía gemir, mordisqueaba su hombro y a la vez subía por su oreja para dejarle oír los gemidos que provocaba con sus movimientos. Busque su mano y la obligue a cubrir su vagina, presionando para que sus dedos masajearan totalmente su clítoris. Mi miembro se hinchó dentro de su sexo, su vagina latía deliciosamente, nuestros gemidos se unieron y se intensificaron a la misma vez. Un frio recorría mi cuerpo y mi piel se erizo al sentirla totalmente mía. Su cadera no dejo de moverse hasta que no pudimos más, nuestro orgasmo llego a la par. Sentí como sus fluidos bañaban mi miembro y pude dejarle sentir como mi miembro inundaba su sexo con mis tibios fluidos. Temblábamos de placer quedándonos inmóviles. Nuestras bocas se buscaron nuevamente y un tierno beso comenzó a escucharse probando nuestros labios lentamente.

    Le tomé y nos recostamos cansados, sin decir una palabra, disfrutando el momento.

    Al poco instante se escuchó el auto de su marido llegar, con algo de prisa tomó su ropa y se la puso como pudo.

    Me dejo un beso y le pregunté:

    “¿Me volverás a invitar otro trago?”

    Respondió:

    – Esperemos una próxima pelea con mi marido, y veremos….

    Dedicación especial para:

    Mayra G

    Fuente de inspiración.

    Saludos.