Autor: admin

  • La María mujer

    La María mujer

    Mis queridos lectores, llevaba tiempo planeando un escrito como este, en el que simplemente me gustaría realizar una confesiones sobre mi persona, para que puedan conocerme mejor. Espero que las disfruten.

    1. Soy puta, de verdad, de las que cobran.

    2. Tengo el coño depilado.

    3. Tengo 26 años, pero he follado con más hombres mayores de 60 años que con hombres menores de esa edad.

    4. Cuando visto falda no uso ropa interior.

    5. Utilizo tangas comprado en tiendas de niñas para que me sea pequeños y aprieten más.

    6. Soy madre de un sólo hijo, aunque me he quedado preñada 3 veces de desconocidos.

    7. No puedo evitar sentir arcadas cuando me la meten hasta la garganta.

    8. El sexo anal me sigue doliendo.

    9. En la intimidad me gusta masturbarme boca abajo.

    10. Me he masturbado analmente con unos zapatos de tacón.

    11. Me gusta el sabor del semen.

    12. He tenido sexo en la calle y en el trabajo.

    13. Tengo un consolador con forma de polla de caballo. Y lo he usado.

    15. Me he masturbado con fruta.

    16. He sido infiel.

    17. Me han follado atada con cuerdas.

    18. Amo excitar a los hombres.

    19. Utilizo mucho lubricante.

    20. El aceite de oliva es el mejor lubricante.

    21. He bebido semen de un vaso.

    22. He dado leche de mis pechos a un hombre.

    23. He lamido pies.

    24. He tenido sexo con hombres de mi familia.

    25. He estado un día entero sin poder andar bien después de sexo anal.

    26. He usado bolas chinas durante todo un día

    27. Me masturbaba en los baños del instituto.

    28. Mi postura favorita es con las piernas levantadas.

    29. Se la he chupado a un taxista para pagar el viaje.

    30. Soy de naturaleza completamente sumisa.

    31. Se han corrido en mis bragas y las he usado todo el día.

    Hasta aquí esta primera entrega de confesiones, espero que les haya resultado interesante. Me encantaría seguir contestando vuestras dudas y cuestiones. Ya saben que me pueden escribir a [email protected]

    BESOS.

  • Ayudando a la señora Rita

    Ayudando a la señora Rita

    La señora Rita era madre de Pamela una compañera del colegio de hace tres años atrás algunas veces fui a su casa cuando nos tocó hacer trabajos juntos y siempre fue muy amable conmigo por eso la ayude con sus bolsas para que llegue a su casa…

    Cuando llegamos me invitó a entrar y a subir las escaleras porque vivía en un segundo piso, ya en la cocina me alcanzó un refresco helado porque el día era muy caluroso y me pidió otro favor.

    – Aprovechando que estás acá y abusando de tu amabilidad. ¿Podrías cambiar el foco de luz de mi dormitorio? Yo tengo miedo de hacerlo y que me pase corriente acá desde que murió mi marido no hay quién haga las cosas que le toca a un hombre en esta casa Pamela y yo somos inútiles para eso.

    El problema era que no tenía una escalera así que tuve que improvisar puse una silla y luego una banca de madera pequeña para subir y alcanzar el techo para cambiar el bombillo de luz parecía un equilibrista pero no podía hacerlo, pero lo que me puso nervioso fue cuando la señora que estaba abajo viendo lo que hacía me agarró de las piernas según ella para evitar que cayera.

    Pero luego de unos segundos sus manos pareciera que me masajeaban los muslos que casi me caigo, tratando de calmarla pregunté por su hija y me dijo que estaba trabajando y regresaba muy tarde y siguió con sus masajes logrando que empezará a tener una regular erección que la señora Rita se dio cuenta.

    Mentiría si dijera que era bonita de cara pero si tenía aún buen cuerpo a sus 55 años y un buen trasero y de tetas algo caídas, pero cuando sus manos subieron más y afloraron la correa y bajaron el cierre del pantalón rápidamente y cayó el pantalón hasta las rodillas.

    – Ahh ¿Señora Rita que hace? Por favor deténgase no vaya a venir alguien y no quiero problemas…

    – Perdóname Pedro pero no me pude aguantar hace tiempo que no tocó a un hombre y no tengas miedo nadie va a venir… por favor hazme ese favor sé que soy vieja para ti que eres joven…

    Si yo decía que no mi verga ya había dicho que si porque estaba bien dura y no era para menos a los 20 años uno siempre está listo para tener sexo, no dije nada y eso ella lo tomó como una afirmación para que continúe y sacó con su mano al falo que empieza a darle masajes y después se lo llevó a la boca.

    -Ohh que ricoo sabe tu verga

    Nunca imagine que la mamá de Pamela me estaría chupando la pinga y menos sobre una silla, como lo tragaba con que desesperación se notaba que estaba muy necesitada de sexo, su lengua también lo pasaba por mis huevos y luego volvía a tragar la verga que la tenía loca de deseo.

    – Está bien señora Rita pero deje que baje no me vaya a caer…

    Ya en la cama sentado ella se arrodilló y siguió chupando un rato más luego ella sola se quitó el pantalón y su calzón y se acomodó para hacer un 69 su chucha peluda estaba en mi cara y empiezo a pasar mi lengua por sus labios de arriba abajo haciendo que soltara gemidos de mujer arrecha.

    -Ahhh ohhh… ahhh…

    Estuvimos haciendo sexo oral hasta que ambos terminamos gimiendo y mojando yo de semen su boca que trago hasta la última gota y ella soltando sus jugos que también trague…

    Creí que ahí acababa todo pero ella aún quería más y fue a la cocina y me preparo algo ligero para almorzar y descansamos un par de horas ahora estaba totalmente desnuda sus tetas grandes de pezones marrones las puso a sobar con mi verga que nuevamente estaba lista para seguir complaciendo a una mujer madura bien arrecha.

    Mi falo en medio de sus tetas subía y bajaba y su boca se ocupaba del glande recibiendo una buena atención, luego puse sus piernas sobre mis hombros y metí la pinga en su chucha que reclamaba ya ser visitada luego de 4 años de luto.

    – Por dios que ricooo ahh… Tan rica y dura… metelo todito…

    Pareciera que la iba a partir en dos a la señora Rita mis embestidas era fuertes sobre ella que aguantaba muy bien soltando gemidos fuertes cada vez que entraba y salía de su chucha caliente y hambrienta de pinga.

    -Ayyy… Muchas gracias, como extrañaba sentir una verga dentro de mi…

    Le dije que se pusiera en posición perrito y obedeció inmediatamente en ese momento la respetable madre de mi amiga Pamela era mi perra sus enormes nalgotas las tenía a mi total disposición le di varias nalgadas de regular intensidad que la hicieron saltar y poner rojas su cachetes.

    -¿Te gustó como te doy de nalgadas?

    – Sii… a ti te gusta a mí también haz lo que quieras conmigo…

    La sujete fuerte de sus caderas y metí de frente la pinga en su caliente y mojada vagina y otra vez cabalgaba sobre ella que le gustaba que fuera tosco reclamando más y más fuerte que sean la cogida que recibía.

    -Así… así como te gusta tu pinga

    -Siii me gustaaa… asii… queee ricoooo…

    Si estaba ahí tirándome a la señora Rita en su casa en su cama haciendo que grité y reclamé más pinga tenía que ser bien así busqué su ano y empecé a prepararlo primero con un dedo y luego con dos.

    -Pedro no, tengo miedo, por ahí mi difunto marido una vez quiso por ahí y me hizo doler.

    Ahora yo no estaba para que me diga no así que seguí metiendo mis dedos en su esfínter y luego metí muy despacio el glande que encontró algo de resistencia al comienzo entonces di un poco más fuerte y al fin entró en su culo y ella dio un grito de dolor y mordió una almohada esperé unos segundos y fui de a pocos empujando hasta que lo tuvo todo dentro de sus entrañas.

    -Ayyy me duele… ayyy… no seas bruto… ayyy

    Me gustaba que sienta dolor eso me excitaba más además ella había empezado esto yo estaba tranquilo rumbo a mi casa y ella quiere pinga entonces eso tendrá, después de esperar que su esfínter se vaya acostumbrando a la verga que tenía adentro empiezo a meter y sacar.

    -Así así qué rico tu culo bien apretadito

    – Sii pero despacito… ahhh aggg… agg yooo aguantoo… ahhh… ahhh

    Y cumplió lo que dijo porque soportaba como entraba y salía de su culo mi verga bien dura luego después ella recién empezó a disfrutarlo les dije que también se moviera y obedecía todo lo que yo le ordenaba había resultado sumisa la señora Rita.

    Cuando estuvimos cachando como perros unos 32 minutos llegó a eyacular semen en su culo y empuje muy fuerte para que todo quedará ahí ella también gritó y su cuerpo tembló como si recibiera una fuerte descarga eléctrica y caímos en la cama todos agitados y sudorosos…

    Luego nos bañamos juntos ahí otra vez Rita se llevó lo que quedaba de leche con su boca y me dijo que cuando guste la podía visitar en las tardes que estaba sola.

  • Follado en los aseos públicos de la playa de Riazor

    Follado en los aseos públicos de la playa de Riazor

    Llevaba varios días que andaba salido y caliente a rabiar, deseando que alguien me diera por el culo, pero el problema es que era muy vergonzoso y tímido. Además, no terminaba de aceptar mi homosexualidad.

    Eso de ir por las zonas de ambiente gay, me aterraba, solo conseguía ir cuando la calentura que tenía me hacía perder toda clase de vergüenza. Pero eso sí, eran sitios públicos y al aire libre, a poder ser a altas horas de la noche. Solo en algunos aseos públicos, me atrevía a entrar por el día, siempre con mucha vergüenza y ansiedad.

    Cuando empezaba a tener ganas de follar, los primeros días siempre buscaba alguien que me gustara, que fuese joven como yo. Pero según iban avanzando los días junto a mi calentura, al final siempre terminaba por ir con cualquiera que me calmara aquel ardor que poco a poco me iba mortificando.

    Quería tener de nuevo aquella sensación de una polla abriéndome el culo, como soltaban su semen en mí interior, haciendo que mí polla eyaculara mientras me llenaban el culo de leche.

    Los primeros días aguantaba; aunque recurriese a pajearme; pero según iban pasando los días y aumentando mi calentura, las ganas eran más fuertes; terminaba por claudicar.

    La mayoría de las veces terminaba por ir con cualquiera. Solían ser siempre los más atrevidos y osados, y la gente de mayor edad. También hay que decir que, salvo contadas excepciones, eran los que mejor me follaban y más y mejor satisfecho me solían dejar.

    Llevaba varios días que no conseguía ser follado, y como la calentura iba en aumento, me atreví a ir a los aseos públicos que había y sigue habiendo en la playa de Riazor. Pensaba para mí, que, a primeras horas de la tarde, podía tener suerte y encontrar algo que me gustara, y es que además aquellos aseos están en las proximidades de varios colegios e institutos, además del campo de futbol y palacio de deportes.

    Con esos pensamientos, después de haber comido y haberme lavado y lubricado mi culito, marché rumbo a aquellos aseos públicos.

    Cuando llegué, serían aproximadamente las 5 de la tarde, de un día de mediados de la primavera. Al principio no me atreví a entrar, así que primero fui hasta el final de la playa, luego al volver a pasar por los aseos, como en ese momento no se veía a nadie, me atreví a entrar.

    Cuando entré, iba empalmado a más no poder, así que fui directo a los urinarios, poniéndome a intentar mear, o simular que lo estaba haciendo.

    Nada más entrar, pude comprobar que solo había una persona; era un hombre de más de 60 años, le calculé yo; estaba en el primer urinario, así que yo me dirigí al último de los urinarios.

    Al pasar por enfrente de los retretes, iba mirando para ellos; estaban con la puerta abierta; se veía que no había nadie más. Al terminar la fila de retretes, seguía un espacio que no tenía nada; solo estaba cubierto de azulejos; este hueco que quedaba además de ser amplio quedaba justo detrás de los urinarios. Pero cualquiera que entrara en aquellos aseos públicos, nada más entrar y girar a la derecha, ya podía ver todo.

    Me coloqué en el último urinario, empecé a desabrochar el cinturón, y parte de los botones que llevaba aquel tejano Lewi’s que me había puesto ese día; me resultaba más sencillo y cómodo hacer esto para sacar la polla; con una mano bajé la parte delantera del slip, dejando salir la polla; la tenía empalmada a más no poder; me quedé mirando al frente, intentando mear, o disimular que lo hacía.

    Al poco de estar allí, no conseguía soltar ni una gota, el empalme que llevaba no me dejaba relajar.

    Miraba de reojo para el hombre que estaba a mi derecha; pensaba yo que seguramente el andaba en busca de un putito como yo; veía que no parecía estar meando nada, y no me quitaba la vista de encima. Fue en el momento que me giré hacia él, cuando sin guardarse la polla, salió del urinario, se fue hacia el hueco que quedaba justo detrás. Allí pegado a los azulejos, mostrándome la polla, me llamaba, ¡eh! Me giré hacia él, vi cómo me enseñaba la polla; ¡joder con el viejo! Menuda polla que se gastaba, la tenía morcillona, y ya se le veía que era de buen tamaño. Ven, me decía mira lo que tengo, anda anímate y ven a tocármela un poquito. Y seguía el viejo jugando con su polla y haciéndome insinuaciones.

    La verdad es que yo lo estaba deseando, pero no me atrevía a dar el paso; si él me agarrara y tirara por mí, iría como un corderito a mamar de aquel teto, y lo haría encantado; dejaría que me hiciera lo que quisiera.

    Justo en esos momentos en que me seguía mostrando la polla, entró otra persona en los aseos. Yo giré la cabeza hacia los urinarios simulando que estaba meando.

    El que acababa de entrar, vino hasta el final; venía revisando los retretes; al llegar a mi altura, saludó al que me estaba enseñando la polla y haciendo insinuaciones. ¡Hola juan!

    El otro no le contestó, pero me pareció ver que le hacía señas señalándome a mí.

    En esos momentos me empecé a poner nervioso, iba a empezar a guardar mi polla y abrocharme el pantalón, cuando el que acababa de entrar, me giró poniendo una mano en mi cadera. Miró la polla que tenía, al ver que estaba empalmado, echó la mano a ella, la acarició, me la descapulló, luego me acarició los huevos. Sin dejarme pensar, me agarró por la polla y tirando por mí, me llevó hacia el hueco aquel. Me puso junto a la pared, quedándose el enfrente de mí. Empezó a sacar su polla. Había hecho igual que yo para sacarse la polla; solo se le veía el pubis, toda la polla y huevos. La polla de aquel era algo más delgada que la del viejo; era una polla que me gustaba, era larga y delgada; miraba para ella, pero seguía nervioso. Pasé la lengua por los labios, los tenía resecos, no sabía que hacer, allí estaba frente aquel hombre, con la polla y huevos de fuera.

    Tranquilo me dijo, a la vez que con una mano en la cabeza me empujaba para que me agachara. Abre la boca me ordenó. Temblándome las piernas y mirando para todas partes, a causa del nerviosismo que me había entrado, eso hice. Me agaché, abrí la boca, me sujeté a sus piernas con las manos, y empecé a chupar y tragar aquella polla.

    Yo estaba nervioso e intranquilo, pues cualquiera que entrara, nos vería perfectamente. Como vio que yo no sacaba la vista de la entrada a los aseos, él me dijo, estate tranquilo que aquí no nos va a pasar nada. Pero yo seguía nervioso e intranquilo. En cualquier momento Cualquiera podría entrar y cogernos infraganti.

    Mientras yo chupaba la polla de aquel hombre, el viejo se empezó a aprovechar. Me acariciaba el culo e intentaba bajarme los pantalones. Metió su mano por dentro del slip, a la vez que iba tirando por ellos hacia abajo, dejando mi culo al aire. Cuando consiguió su objetivo llevó un dedo a mi ano. Notó que el dedo le resbalaba, viendo que lo había lubricado, empujó el dedo y lo fue metiendo en mi culito.

    ¡Uffffff! Resoplé al notar cómo me entraba el dedo y, ¡uuummmmm! Gemí a la vez que me estremecía.

    ¡uyyy! Si ya nos trae el culito lubricado.

    ¿Tienes ganas de pollita, eh putito?

    No te preocupes que le vamos a dar un buen tratamiento. Que culito más vicioso y de puta tienes, ¡mira cómo traga mi dedito!

    ¡Uy que calentito y salido estás putito! Tienes la pollita Bien durita y andas todo empalmadito ¿eh?

    En ese momento el que me tenía la polla en la boca, la sacó, me hizo poner de pie, y me giró para que le diera la espalda. Con su mano agarró el pantalón y slip terminando de bajarlos hasta los tobillos, dejando por completo mi culito, polla y huevos expuestos al aire libre.

    Con una mano me hizo inclinar un poco, me subió la camisa hasta los hombros. Me sujetó por las caderas, arrimó la polla a mi culo, colocó la cabeza de su polla en la entrada a mi ano, fue empujando poco a poco para que fuera cediendo el esfínter y entrara el glande en mi culito. De repente dio un empujón a su pelvis, dejándome enterrada toda la verga en el culo, ¡aaaahhhh! Suspiré al notar como entraba toda su polla en mi culo.

    Ya me tenía empalado por su polla, y estaba que me moría de ansiedad; deseaba que me dieran por el culo, pero aquella sensación de estar expuesto de aquella manera me hacía subir la adrenalina.

    Si alguien llega a entrar en esos momentos, verían a un hombre metiéndome la polla en el culo, y un viejo con la polla de fuera, mirando cómo le daban por el culo a aquel joven que se apoyaba con sus manos en la pared.

    ¡Dios! De una estocada ya me había metido toda la polla en mi culo. Se arrimó un poco más moviendo sus piernas, a la vez que me sujetaba con sus manos las caderas, y su pelvis se pegaba aún más a mi culito. Tiraba con sus manos de mi culo para que no me fuera para delante, a la vez que empujaba su polla más dentro de mí culo.

    ¡Joder! Me tenía totalmente ensartado en su polla, y el muy cabrón seguía empujando. Notaba la polla dentro de mí culo, y cómo llegaba a lo más profundo de mis entrañas, ¡ooooooohhhh! Aquello me hacía gozar y sentir que tenía el culo lleno. Me estremecía al notar sus pelos púbicos y huevos pegados a mi culo.

    Cuando vio que ya me tenía bien empalado por su polla, después de dar unas estocadas que me hicieron poner de puntillas. Tiró de mí, y me fue llevando hacia atrás, se giró poniendo su espalda en la pared, y en cuanto estuvo allí apoyado, empezó a mover sus caderas, haciendo entrar y salir su polla en mi culo. Al principio, iba despacio para luego ir incrementando el ritmo.

    Así colocado, no podía sujetarme a nada, y el viejo con la polla de fuera, quedaba delante mía. Gracias a eso, el viejo se pudo aprovechar. Se me fue acercando, llevó mis manos a sus hombros dejando que me apoyara.

    ¡Te gusta eh putito! Mira que carita pones de felicidad. Anda, coge mi polla y juega con ella que luego la vas a probar.

    Con una mano puesta en el hombro del viejo, la otra en la cadera, y unos nervios que me hacían temblar, empezaba a jadear y gemir de gusto, ¡oooohhhhhh, ooooooohhhhhhh, ooooooohhhh! Sin parar de gemir, de vez en cuando, giraba la cabeza y miraba hacia la puerta.

    Estaba aterrado de que entrara alguien, y me cacharan en aquella situación. No había remedio, ni lugar a dudas, estaba siendo follado. Una polla entraba y salía de mi culo, y otra polla la tenía delante de mi cara.

    El viejo me decía, anda putito, ahora que estás gozando por tu culito, saca la lengua y lame la cabecita de mi polla. Anda se bueno que sé que lo estás deseando.

    Con todos los nervios que en aquel momento tenía, saqué la lengua y la fui pasando por aquel glande que se acercaba a mi boca. ¡Así, putito, así! ¡Ay que bien lo haces! Abre un poquito esa boquita, y chupa la cabecita, ¡anda!

    En el preciso momento que metía el viejo su polla en mi boca, hacía entrada en los aseos un adolescente; creo que superara los 18 años; traía puesto un chándal y parecía que venía del instituto, o algún colegio de la zona. Al ver el espectáculo se quedó parado, a la vez que miraba lo que sus ojos no le daban crédito. Estaba viendo como entraba una polla en mi culo, y otra polla entraba en mi boca. Los ojos no los sacaba de cómo entraba y salía aquella polla en mi culo, y poco a poco se iba acercando a uno de los urinarios, pero la vista la tenía en cómo entraba y salía la polla en mi culo. En un instante la polla del adolescente se le puso como una roca; se le notaba una inmensa tienda de campaña en aquel pantalón de chándal. Tiró de la parte delantera del pantalón hacia abajo, y sacó la polla que tenía tiesa a más no poder; no me extraña que se le pusiera así con aquel espectáculo, era toda una película porno, pero además en vivo y en directo; y sin dejar de mirar, se puso a pajear allí mismo.

    ¡Dios que carita de vicioso y lujuria tenía el chaval!

    Seguro que había ido hasta allí, buscando que le hiciera algún viejo una mamada, o lo pajeara, o tal vez fuera cómo yo, y fuera en busca de que alguna polla le abriera aquel culito de adolescente.

    Ven le decía el viejo, mira cómo le gusta tragar polla a este putito. Ven y aprovecha si quieres que te la chupe.

    El chaval no se hizo de rogar, se acercó a mi cabeza, y mientras el viejo sacaba su polla de mi boca, echaba mano al culo del adolescente, le iba diciendo, anda métele la polla en la boca, ya verás que bien te la chupa. Metió en mi boca la polla el adolescente, mientras el viejo aprovechaba a sobarle el culo e ir animándole. Coge mi polla con tu mano, y acaríciala, le decía mientras iba metiendo una mano por su chándal.

    El viejo ya tenía una mano en el culo del adolescente, y hurgaba con un dedo en su ano. ¿Te gusta, ¿verdad? Abre un poquito las piernas y deja que te meta un dedito ya verás cómo te va a gustar.

    El adolescente movió su culo al notar el dedo del viejo en su ano, pero el viejo lo tranquilizaba diciendo, tranquilo que solo es para que te dé más gusto y te corras antes.

    Así, así, le iba diciendo el viejo a la vez que le metía más el dedo en el culo.

    Pero el adolescente estaba salido a más no poder, tenía las hormonas revolucionadas, y empezó a jadear, ¡aaahhh, aaaahhh! Metió la polla a fondo en mi boca, empezando a eyacular dentro de ella.

    ¡Dios! Un adolescente me había llenado la boca de semen, y me había tenido que tragar todo aquel semen. Al principio noté un líquido calentito y espeso, luego noté un fuerte olor, y cómo iba resbalando por mi garganta.

    Cuando terminó de correrse, sacó la polla de mi boca, se subió el pantalón del chándal. Espera un poquito le decía el viejo todavía con el dedo en el culito del adolescente.

    El chaval quedó parado al escuchar dar fuertes alaridos al que me estaba dando por el culo, y oírme gemir más fuerte a mí, teniéndome que sujetar a su cintura para no caerme.

    ¡Ahhh! Me corro, me corro, ¡aaaahhh! Gritaba el que me estaba dando por el culo. Dio unas cuantas embestidas más fuertes, y empezó a soltar toda su leche en el fondo de mi culito, ¡oooohhhh, gemía yo, sujetado a la cintura del adolescente, ooooohhh!

    Cuando terminó de descargar todo su semen, el hombre que me estaba enculando, sacó la polla, se fue a uno de los retretes, allí limpió con papel la polla, se abrochó el pantalón, y salió de los aseos.

    El adolescente nada más entrar en el retrete el que me terminaba de dar por el culo, salió escopeteado de aquellos aseos públicos.

    Solo quedábamos el viejo y yo. El viejo con la polla de fuera y algo más que morcillona, y yo intentando subirme los pantalones y slip, y zafarme de aquel viejo que no dejaba de abrazarme.

    Espera putito, ¿no serás tan maricón de dejarme así, ¿verdad? Me decía mientras tiraba de mi slip y pantalón hacia abajo, para que no pudiera subirlos.

    Me pegó a la pared, y sujetándome por la espalda, llevó su verga a mi culo, la colocó a la entrada de mi ano, echó su mano a mis huevos agarrándolos con fuerza, diciéndome, así te quiero maricón, así, quédate quietito, que ahora vas a probar mi polla, putito.

    Anda, relaja el culito, y deja que te folle.

    Eché el culo hacia tras a causa del apretón de huevos que estaba sufriendo por la mano del viejo, cuando noté como entraba la polla del viejo en mi culo.

    Así, putito, así me gusta. No te muevas y déjame darte por el culo. Ya verás cómo te gusta mi polla, y lo bien que lo vas a disfrutar, ¡aaahhh, putito! Estas bien mojadito y abierto, ¡aaaahhh! Como me gusta, ¡aaahh, ¡cómo me gusta!

    ¡Ay que gusto me estás dando, putito! ¡Ay que gusto! Me iba diciendo el viejo, mientras me taladraba el culo con aquel vergón.

    Yo seguía todavía más nervioso que al principio, y aunque estaba gozando y no paraba de gemir, deseaba que terminara pronto, ¡ooohhh! Termina le pedía, pero el viejo no tenía intención de parar y seguía con un ritmo suave entrando y saliendo de mi culo.

    Llevaba hasta lo más profundo de mi culo, luego sacaba por completo la polla, y dejaba el glande que entrara y saliera varias veces haciendo que mi esfínter presionara su glande y le hiciera gozar más. Pero aquello a mí, me hacía sufrir, yo quería que la metiera a fondo con movimientos rápidos, y notar cómo su polla rozaba mi próstata.

    Después de bastante tiempo, el viejo empezó a ir más rápido y a meter toda su polla dentro, ¡aaahhh, maricón! ya me vas a hacer correr, ¡aaaahh, como me gusta! Me gustan los culitos de maricones cómo tú.

    Pero antes de que el viejo descargara su semen en mi culo, el que empezaba a eyacular, era yo, ¡oooohh, me corro, me corro! Empecé a escupir semen por mi polla, dejando todos los azulejos pringados por mi semen.

    ¡Ay putito, te has corrido degusto!

    ¡Dios! Notaba los huevos del viejo más pegados a mi culo, una vez me hube corrido, y la polla me había entrado aún más, cuando de repente el viejo empezó a jadear, y decirme improperios, ¡te voy a preñar, puta! Te voy a dejar preñado este culo. Y empezó a descargar todo su semen en mis entrañas, ¡ya, ya me voy, aaaahhh! Soltaba el viejo mientras mi culo recibía su semen.

    Cuando terminó de eyacular, dejó que su polla fuese saliendo poco a poco de mi culo, cuando lo hubo hecho, metió 2 dedos en él, y me decía, mira cómo te lo he dejado de abierto, putito. Anda aprieta el culito para que no se escapen mis hijos.

    Sacó los dedos, poniéndose a acariciarme el culo con su mano y querer que le diera un besito en la boca. Anda putito, deja que pruebe esa boquita, deja que mi lengua saboree la tuya, anda que también te llevas mis hijos en tus entrañas.

    Dejé que llevara su boca a la mía, abrí un poco la boca, dejando entrar su lengua en ella, y saboreara mi saliva y jugara con mi lengua.

    Una vez repuestos, subí el slip y pantalón, y nada más hacerlo, volvía a entrar otro hombre en los aseos. Se nos quedó mirando, pero nosotros ya salíamos por la puerta, y aunque yo seguía con el culo con más ganas de polla, no me atreví a quedarme.

    Se despidió de mí en la puerta, y mientras se puso a subir las escaleras, yo miré el reloj, vi que eran las 6 de la tarde, así que disimuladamente, me hice el remolón en la entrada a los aseos, y como el hombre que había entrado tardaba en salir, volví a entrar yo.

    El hombre estaba en los urinarios haciendo que meaba, yo me coloqué a su lado, ahora con menos disimulo y vergüenza, miraba la polla que tenía.

    Tenía una buena herramienta, y ya estaba empalmado. Se giró hacia mí, y me ofreció aquella polla, le eché la mano, se la acaricié y llevé la boca para lamerle la punta a la vez que le acariciaba los huevos.

    Ven me dijo, y nos metimos en un retrete de los que había. Entramos y cerró la puerta.

    Se abalanzó sobre mi boca, empezando a morrear e ir desabrochándome la camisa. Luego pasó sus manos por mis pezones, los fue mordiendo, mientras seguía desabrochando el cinturón, luego hizo lo mismo con los pantalones, hasta que cayeron al suelo por su propio peso.

    Mientras él me iba saboreando y desnudando, yo había aflojado su cinturón, desabrochado su pantalón, y sacado su polla de fuera; el muy hijo puta venía sin calzoncillos, y la polla y huevos que se gastaba, eran de buen tamaño.

    Yo jadeaba y temblaba con las caricias y mordiscos que me iba dando por mis pezones, cuello y boca. Ya había conseguido bajarle los pantalones, y apoderado con una mano de su polla, a la que no paraba de menear y acariciar sus huevos.

    Agarró mi slip con sus manos, tirando del hasta llevarlo a mis tobillos. Allí me dijo que sacara los zapatos para poder sacarme el pantalón y slip; así estaremos más cómodos dijo. En menos de 2 segundos me había sacado los zapatos, terminando de sacar el pantalón y slip, los dejó allí a un costado, luego me quitó la camisa, y volvió a acariciar todo el cuerpo.

    Fue lamiendo y mordiendo desde la boca, cuello, luego se paró en los pezones, para seguir lamiendo hasta llegar a mi polla; no estaba como un mástil, pero ya empezaba a estar en plena forma; se la llevó a la boca, acariciando los huevos, y llevando un dedo a mi ano.

    Cuando metió el dedo en mi culo, se sacó la polla de la boca, y me dijo, acababas de follar con el viejo, ¿verdad?

    Sí, le conteste.

    Te ha dejado el culo bien abierto, y todo mojadito. Te está chorreando semen. Menuda corrida que te largó el viejo debía tener los huevos bien cargados de leche. Seguro que va pensando que hoy es su día de suerte, ha encontrado un culito joven y bonito, donde pudo descargar sus huevos.

    Me metía 2 dedos en el culo, los volvía a sacar, y así estuvo un rato metiendo y sacando sus dedos en mi culo, mientras iba chupando mi polla.

    Mientras yo con las manos sobre su cabeza, gemía y me abría de piernas, ¡oooohhhh! Sigue, sigue, le pedía, ¡uuummm! Agachaba el culo para que sus dedos entraran más, y abría todo lo que podía las piernas, ¡oooohh! Cómo me gustaba aquello.

    Sacó la boca de mi polla, y sin dejar de meter y sacar los dedos, me dijo. Andas bien salido, debes estar caliente a joder, menudo maricón que eres.

    Tu culo está pidiendo rabo desesperadamente. Parece que la polla del viejo no le llegó. Pero te vamos a hacer sufrir un poquito, y se fue poniendo de pie mientras iba lamiendo con su lengua el ombligo, luego se paró en los pezones, y mientras seguía con sus dedos en mi culo, se puso a mordisquear los pezones.

    Yo ya estaba que me derretía. La polla ya la tenía tiesa a más no poder, y no paraba de dar grititos y gemir, ¡oooohhh! Fóllame, le pedía. Méteme la polla y fóllame, ¡oooohhh! No puedo más, me estás matando, le decía mientras me abrazaba a él y no dejaba de temblar y abrirme de piernas.

    Me sacó los dedos del culo, y me agarró la polla y huevos, apretando suavemente, mientras seguía con su boca recorriendo mi cuerpo.

    Cuando empezó a morderme el cuello, casi me desmayo de placer. Lo abracé más fuerte y le dije que por favor me follara.

    Espera un poquito, maricón. Ya sé que lo estás deseando, pero quiero verte sufrir de placer. Quiero disfrutar un poquito de tu cuerpo.

    Dejó de morderme el cuello, y se fue a por mi boca. Empezó por pasar la lengua por mis labios, luego mordió mi labio inferior, y por último fue metiendo su lengua en mi boca.

    Jugaba con mi lengua, saboreaba mis labios, chupó y sorbió mi saliva, hasta dejarme enrojecidos los labios.

    Yo estaba abrazado a él, y sin dejar de abrazarlo, le volví a pedir que me metiera la polla en el culo. Quiero que me des por el culo, no resisto más le pedía.

    Así abrazado a él, me sujetó por las piernas, y me levantó llevándome a su pecho.

    Rodéame con tus piernas, me dijo.

    Y eso hice, rodeé su cintura con mis piernas, mientras seguía abrazado a su cuello.

    Apoyó mi espalda a los azulejos, y con una mano llevó su polla tiesa y dura a la entrada a mi ano.

    Tan pronto noté la cabeza de su polla en mi ano, bajé el culo clavándome su polla, ¡aaahhh! Suspiré y gemí de placer al notar entrar su polla dentro mía.

    Él me sujetó bien por las piernas, y cuando se hubo arrimado más a mí, empezó a mover su pelvis, haciendo que su polla entrara y saliera de mi culo.

    Yo gritaba y besaba su cara, mientras su polla entraba y salía en mi culo a toda velocidad, ¡aaaahhh! Dame, dame más fuerte le decía.

    Después de un buen rato follándome en esa posición, me dijo que bajara los pies que quería cambiar de posición.

    Cuando bajé las piernas, salió su polla de mi culo. Me puso cara a la pared, subió mis manos apoyándolas en ella, y sin más preámbulo, tiró de mis caderas hacia él, entrando su polla en mi culo, ¡aaaahhh! Volví a gemir.

    Ahora si me empezaba a culear fuertemente y a un ritmo endiablado.

    Los 2 no dejábamos de gemir y sudar.

    Me tenía así ya más de 10 minutos, cuando empezó a meter la polla más a fondo, y clavarme sus dedos en mis caderas, hasta que explotó dentro de mí.

    Me corro, ¡oooohhh! Me corro, ¡oooohh! Que buen culito tienes maricón.

    Mientras terminaba de eyacular dentro de mi culito, me mordía la nuca y me susurraba, eres maravilloso, me has dejado los huevos bien secos. No me extraña que el viejo llevara aquella cara de felicidad.

    Sin sacar todavía la polla de mi culo, con su mano agarró mi polla, y empezó a menearla hasta que me hizo correr, ¡ooohh! Gemía mientras eyaculaba por segunda vez esa tarde, y siempre sobre los azulejos de aquellos aseos.

    Cuando terminé de eyacular, sacó su polla del culo, me giró, empezando a morrearme hasta volver a ponerme los labios al rojo vivo.

    Nos vestimos, y después de salir de aquellos aseos, nos despedimos quedando en vernos en otra ocasión.

    Ahora sí me iba de aquellos aseos, e iba con el culo bien preñado de leche, abierto a más no poder, y calmado de aquella calentura con la que había llegado.

    Iba con la cara bien sonriente, y el cuerpo lleno de semen y felicidad.

    Si queréis escribirme, lo podéis hacer a:

    [email protected]

  • Liliana la seductora amiga de mamá (Parte 1)

    Liliana la seductora amiga de mamá (Parte 1)

    Esto que les voy a relatar sucedió en el mes de marzo, más precisamente en Semana Santa, mi madre estaba internada porque la habían operado de la rodilla, fui en horario de visitas con la intención de ofrecerme a cuidarla pero la pareja de mamá dijo que no hacía falta porque se quedaría él.

    Por momentos salíamos fuera de la habitación porque éramos muchos, yo estaba fuera de la habitación cuando entró Liliana, una amiga de mi madre de la niñez, a quien yo no veía hacia unos 5 años, ella luego de saludar a todos, se dio cuenta de mi presencia, al verme me abrazó y me beso demostrando mucha alegría por el encuentro.

    Ella entró a saludar a mamá y yo me quedé sumergido en mis recuerdos, conocía a Liliana desde que tenía uso de razón, pasaba bastante tiempo en su casa, ella tenía dos hijos con los que jugábamos al fútbol en los picados del barrio, pero nos distanciamos un poco cuando mis estudios limitaron mi tiempo libre.

    Desde muy chico, siempre tuve buena onda y me gustaba estar con ella. Con el tiempo, ya entrando en la adolescencia mis sentimientos hacia ella fueron muy distintos el cariño que sentía por ella cambió a fantasía y deseo, estaba obsesionado por ella y pasó a ser una integrante más en esa lista a quien dedicaba mis masturbaciones juveniles.

    El verla después de tantos años volvieron a renacer en mi esos sentimientos, Liliana estaba más fuerte que antes, y yo no podía quitar mis ojos de ella, Lili a pesar de sus 40 años estaba espectacular, cabello lacio castaño claro entremezclado con mechitas rubias, piel morena, ojos marrones claros maquillados, no muy bonita de cara con alguna arruga propia de la edad, sonrisa dulce y atractiva, nariz mediana, pómulos marcados y labios finos con un rouge rojo suave, llevaba un vestidito blanco, con un estampado tipo floral en color plata, tipo mini vestido ya que su falda dejaba a la vista unos 7 cm por sobre sus rodillas y unas piernas que aún conservaba casi perfectas y estructurales, se había hecho las tetas (se las levantó), llevaba sus brazos al descubierto y una delicada cadenita en su cuello, reloj pulsera en su muñeca izquierda, y zapatos de taco muy fino y alto color natural, sujeto por una correa a sus tobillos, delicadamente su vestido destacaba las bondades de su torneado cuerpo 90-72-89

    Charlamos un rato en grupo pero cuando estuvimos a solas le dije:

    G- Espero que no te enojes por lo que voy a decirte… siempre fuiste hermosa pero ahora lo estas mucho mas

    L- Como me voy a enojar por eso… pero los años pasan y se nota en el cuerpo, pero te agradezco el piropo aunque no me lo creo… bien sabes que podría ser tu madre, sos un año menor que mis hijos (eran mellizos)

    Sus hijos se habían casado, ella ya era abuela (una hermosa, sensual y sexy abuelita de 40 años), su situación matrimonial, iba de mal en peor, es más si bien vivían bajo el mismo techo lo hacían en dormitorios separados desde hacía 3 años.

    Ya finalizaba el horario de visitas así que entramos en la habitación a saludar a mamá, cuando bajamos por el ascensor lo hicimos mi abuela, ella y yo. Al llegar a la puerta ella pregunto que podía tomar para llegar a Constitución, ella iba a la casa de su madre en Banfield y yo dije:

    G- Yo te puedo llevar, acercamos primero a la abuela, desde acá no tenes ningún colectivo directo, ni siquiera a Constitución.

    L- Pero no hace falta que me lleves a la casa de mi mamá, déjame en Constitución

    G- Te llevo, así de paso charlamos un poco…

    Deje a la abuela que vivía a 10 cuadras, y fui con Lili, en el camino dije que iba a pasar a buscar mis documentos que los había dejado en casa

    G- Al llegar dije que vendría enseguida

    Pero antes de bajar del auto dije

    G-¿queres pasar a conocer el departamento?

    L- Por supuesto, pensé que no me ibas a invitar a conocerlo.

    Mi departamento estaba en el 12° piso entró la casa, la recorrimos, se sentó en el sofá y al hacerlo su vestido expuso bastante de sus piernas tal vez unos 15 cm por encima de sus rodillas, la forma del sofá ayudó a ello. Tomamos el café, estaba buscando la vuelta para retenerla.

    Ella entró al baño a arreglarse y retocarse el maquillaje, salió y yo estaba en el balcón fumando un cigarrillo, ella salió al balcón se arrimó a la baranda y dijo:

    L- Ahh… que hermosa vista

    Le mostré varios puntos que en un día despejado como el de esa tarde se podía, apoyé una mano en su espalda sentí que mi cuerpo se turbaba y le señale la vista del rio, bajé mi mano hasta la cintura, la acerque a mi cuerpo, y dije:

    G- Pero para mí la vista más hermosa es ver tu cuerpo, sentir como tiembla el mío por tenerte entre mis manos disfrutar tu piel suave y tersa y sentir el aroma de tu perfume que tanto me enloquece… estar así con vos es inigualable sos dulce, tierna, bonita, preciosa, divina, bella, hermosa, espectacular, en realidad ninguna ni siquiera todas juntas alcanzar para describir lo hermosa que sos.

    Un tanto impactada por mi confesión y tartamudeando dijo:

    L- ¿Qué decís?

    G- Lo que siempre sentí por vos pero que jamás me atreví a decirte, te amo y te deseo desde que entre en la adolescencia

    Aproveché su quedo, tomé muy suavemente su cintura entre mis manos y dije:

    G- Estoy loco por vos Lili. Siempre te amé, amo cada milímetro de tu cuerpo, pensé que estos años sin verte aplacaría mi amor por vos, pero no, hoy apenas te vi sentí lo mismo

    La tome con fuerza por la cintura, la besé en el cuello, suave y delicadamente, su boca suspiró, giró colocándose de frente a mí y dijo:

    L- Es una locura. puedo ser tu madre; ella es mi mejor amiga… jamás imaginé algo así… pero sucedió y quiero envolverme en esa locura de la que vos te vas a cansar… yo también de deseo desde hace años, pero no importa cuánto tiempo pasemos juntos; quiero vivir este momento en tus brazos aunque solo sea esta noche; porque yo también siento deseos por vos…

    La tomé fuertemente por la cintura, ella llevó sus manos a mi cuello y nos besamos envueltos en una pasión irrefrenable. A medida que el beso se fue prolongando todo fue convirtiéndose en vorágine, yo por sobre su vestido la sujetaba por sus nalgas, ella movía su cuerpo contra el mío, haciendo que mi pene se endureciese cada vez más, cada segundo que pasaba la pasión y el deseo se hacía más ardiente e incontrolable; el beso se prolongó… no sé tal vez durante más de 5 minutos. Luego ella dijo con voz entrecortada dijo:

    L- Mi amor… me siento tan distinta en tus brazos… tu beso me transporto al más hermoso de los mundos… quisiera que este instante fuese eterno… me siento tan feliz que no puedo creer que estoy así con vos… tal vez esto sea una locura pero te deseo… quiero sentirme nuevamente mujer en tus brazos… quiero ser tuya aunque más no sea una sola vez.

    Volvimos a besarnos con violenta pasión y desenfreno y en medio de ese acalorado encuentro fuimos al dormitorio sin dejar de besarnos, de acariciarnos, hasta caer en la cama, con ella arriba mío, me miro tomó su vestido y se lo quito, llevaba un pequeño corpiño blanco de encaje dejando libres sus senos arriba de sus pezones y una diminuta bombachita haciendo juego, su piel era suave y fresca.

    Sus manos desprendieron los botones de mi camisa, mientras continuaba desabotonándola, su boca besaba mi cuello, bajó hasta mi tórax y comenzó a recorrer mi pecho, lamiéndolo, besándolo con pequeños chupones lamia mis tetillas, y mi cuerpo vibraba con una excitación inigualable. Ella con desesperación quitó mi camisa, incorporó su tórax quedando sentada sobre mi erecto pene y comenzó a moverse sobre franeleando aún más mi miembro super excitado mis manos acariciaban su tórax ella jugueteaba con su caballera en medio de gemidos de placer, luego se quitó el corpiño, sus senos eran maravillosos, más duros de lo que pude imaginar, redondos, con sus pezones erguidos rodeado de dos enormes aureolas rosadas ; la llevé hacia mí la abrasé y nos besamos ahora ella quedó sobre la cama y mi boca deseosa fue en busca de sus senos, los lamí, los besé, los succione con mi boca, mis manos gozaron acariciándolos mientras ella gemía y daba gritos de placer y decía:

    L- Si… así mi amor… me vuelvo loca… muero de deseos por vos

    G- Te deseo Lili tenes un cuerpo perfecto y deseo disfrutarlo por completo

    Seguí disfrutando de sus tetas, ella no paraba de gemir y de revolcarse sobre la cama, varios minutos pasamos así, luego me incorporé y me quede en slip celeste mientras miraba a Liliana acostada sobre la cama apenas cubierta por su pequeña bombachita blanca. Ver su cola apenas cubierta por su bombacha me hizo comprender que tenía delante de mí a una mujer esplendorosa poseedora de un cuerpo casi perfecto y que a pesar de su edad muchas jóvenes envidiarían. La tomé en mis brazos por la cintura y dije:

    G- Sabes que sos maravillosa

    Nos volvimos a besar apasionadamente, su mano incursionó en mi slip y comenzó a acariciar y masturbar mi pene después, yo bajé su tanga y ella mi slip. Cuando sintió mi erecto pene contra su cuerpo, un profundo gemido ahogado por mi beso se apoderó de ella y empezó a moverse disfrutando ese pene erecto para luego decir:

    L- Mi amor quiero tenerte dentro mío…no aguanto más, quiero que me poseas como nadie jamás lo hizo y quiero saber que se siente al ser penetrada por vos, te deseo… muero por sentir tu semen dentro de mi cuerpo… no me hagas sufrir más.

    No cumplí inmediatamente su deseo, quise seguir disfrutándola, sentirla vibrar bajo mi cuerpo, que mis manos y mi boca continuasen disfrutando de su cuerpo, de su piel aterciopelada, deseaba que ese encuentro fuese inolvidable para ambos y juguetear con mi pene en las puertas de su depilada vagina y hacerla enloquecer de placer entonces su voz dijo:

    L- Mi amor no puedo contenerme más me vas a hacer acabar…

    Mi boca y mi mano buscaron su conchita deseosa de sexo, besaba sus labios vaginales la masturbaba con mi mano y dije “hacelo mi amor”, mi mano siguió friccionándola, ella me tomó en sus brazos, buscó mi boca con desesperación y su cuerpo comenzó a sacudirse en un interminable orgasmo y mi mano sobre su vagina sentía las contracciones de ese sublime instante.

    Siguieron los besos las caricias y luego de unos instantes comencé a penetrarla lentamente pero de manera continua y así fui ingresando en ella hasta entregárselo por completo, y una vez dentro de su vagina seguí moviendo mi pene en forma lenta me recosté sobre ella y busque su boca volviendo a saborear el placer del sabor de sus labios. Nos besamos con desesperación y ella luego dijo:

    L- Jamás me hicieron sentir nada igual, nunca disfrute tanto como hoy… sos maravilloso vida…

    G- Esto es solo el comienzo me enloqueces y quiero que cada vez nos deseemos cada vez más, tenerte en mis brazos es lo mejor que me pudo pasar

    Nos besamos apasionadamente y comenzamos a movernos haciendo sentir que ese instante sería inolvidable en nuestras vidas, mi pene empezó a deslizarse más vigorosamente dentro de su vagina. No sé cuanto tiempo permanecimos así, varias veces nos contuvimos en acabar para prolongar ese momento, hasta que no pudimos más, nuestros cuerpos explotaron al mismo tiempo, su cuerpo volvió a sacudirse de manera interminable, nos abrazamos y nos besamos con desesperación, su cuerpo se agitaba bajo el mío, mientras mi pene le entregaba a sus entrañas la calidez de ese semen tan deseado

    La calentura que sentíamos no cedió, cuando mi pene volvió a ponerse rígido nuevamente comenzó a jugar nuevamente en las puertas de su vagina, ella gemía, gritaba se sacudía en la cama suplicando que la penetrase y mi obediente y deseoso pene empezó a avanzar nuevamente en su vagina, al hacerlo un profundo grito placentero partió de su boca, y su cuerpo comenzó a agitarse, a convulsionarse cuando ella se estremeció entregando un nuevo orgasmo.

    Cuando se calmó continué entrando y saliendo de su vagina, besando su boca, su cuello, sus senos mientras mi pene deseoso seguía taladrando su vagina, sintiendo su lubricación y vibrando ambos, aceleré el ritmo, por momentos me detenía dentro de su vagina intentando prolongar ese momento crucial, hasta sentir que no podía más, se lo hice saber, mi pene explotó con furia lanzando en su interior la calidez de esa eyaculación tan deseada, su cuerpo volvió a agitarse y convulsionarse con un nuevo orgasmo, mientras nuestras bocas se unieron con desesperación acallando en parte los gemidos y gritos

    Permanecimos así unidos acariciándonos, besándonos hasta que nos fuimos a duchar juntos. Después nos fuimos a cenar y cuanto volvimos hubo un nuevo encuentro, pero eso merece otro capítulo…

    CONTINUARÁ

  • Liliana la seductora amiga de mamá (Parte 2)

    Liliana la seductora amiga de mamá (Parte 2)

    Estaba en el living esperando a Liliana para llevarla a cenar y cuando salió de mi habitación creí desfallecer, estaba matadora, como para quedarnos en casa, encerrarnos en la habitación y no parar de tener sexo durante varios días. Ella estaba vestida y maquillada como una pendeja, cabello peinado lacio y suelto, solamente maquillados sus ojos y párpados y sus labios con un rouge rosado con brillos, dándole un toque muy juvenil, un top a rayas gris oscuro y blanco muy pegado al cuerpo, con dos muy pequeños breteles sujetándolo, por detrás media espalda descubierta y por supuesto sin corpiño, por delante, sus senos cubiertos salvo por el detalle de un escote de unos 5 o 6 cm que mostraban provocativamente parte de sus tetas muy pegado al vientre dejándolo libre unos 5 cm por encima de su cintura, una pollera muy ajustada al cuerpo y corta de color azul con un cinturón ancho, su falda mostrando sus piernas unos 7 cm por arriba de sus rodillas y unos zapatos, muy altos de plataforma de corcho color salmón… me miró, giró mostrándose y dijo:

    L- Estoy bien así o preferís que me ponga algo más discreto

    G- Estas perfecta estas para comerte a besos, voy a ser la envidia de muchos

    L Te amo…

    Nos besamos, la tomé por la cintura y bajamos y dije:

    G-Hay un restaurante a 3 cuadras, ¿querés que saque el auto o vamos caminando?

    L- Caminando, quiero caminar abrazada a vos, quiero una noche inolvidable a tu lado

    Caminamos abrazados, besándonos, cenamos y cerca de la una de la madrugada volvimos a casa, y al llegar dándome un beso dijo:

    L- No puedo quedar embarazada, pero estoy con antojo

    G- ¿De qué?

    L- Quiero mi postre preferido

    G- Si es helado hay una heladería en la esquina

    L- No es helado lo que quiero

    G- Que querés?

    Nos besamos en la puerta del edificio, puso su mano sobre mi pantalón a la altura de mi pene y dijo:

    L- Quiero banana con leche

    En el ascensor el clima se puso tórrido, los besos, las caricias se hicieron que nuestros cuerpos entrasen en ebullición, nos desnudamos en el living, ella quedó solamente con una muy pequeña tanga azul de encaje metida en su cola. Me acosté en la alfombra y con ella sobre mí, yo la sujetaba por la cola mientras los besos eran cada vez más calientes y excitantes… en un momento ella dijo:

    L- No me extrañes bajo un poco para cumplir mi deseo…

    Ella, bajó hasta mis pies, acarició con ambas manos mis piernas, se fue echado sobre mí con sus manos deslizándose hacia arriba, para a continuación estremecer mi cuerpo cuando sentí sus pezones duros y erguidos deslizándose también por mi cuerpo, que a esa altura ya estaba totalmente erguido y deseoso de ser poseído por su boca.

    Mi pene fue encerrado entre sus manos y su lengua ardiente comenzó a deslizarse lamiendo mis testículos y el tronco de mi pene, luego lo tomó con una de sus manos poniéndolo vertical a su boca y la abrió introduciéndolo dentro, muy lentamente y lo fue deglutiendo hasta introducirlo por completo para luego mamarlo constante y lenta y suavemente; para luego acelerar sus movimientos, deslizaba su lengua por mi glande deseosa de obtener su premio, así hasta lograr su objetivo, mi pene estalló dentro de su boca entregándole el cálido y deseado semen.

    Su boca lo chupaba lo saboreaba… lo dejaba correr por mi pene para luego volverlo a en su boca y atrapar mi semen nuevamente, lo hizo varias veces, saboreaba cada gota y se lo tragaba y junto con mi pene introducía sus dedos lamiendo cada gota de semen derramada en ellos y gemíamos al unísono y ella chupaba y deglutía cada gota hasta dejar mi pene completamente seco.

    Luego se incorporó y dijo:

    L- Esperame en la habitación amor, voy al toilette y ya seguimos con lo nuestro

    Mientras la esperaba no podía dejar de pensar lo vivido, Liliana fue espectacular, nunca nadie me estremeció tanto, fue esa la mejor mamada de mi vida

    Ella volvió exultante, ataviada con su pequeña tanga azul, se acostó al lado mío, yo la envolví con mis brazos y nos besamos durante varios minutos y luego dije:

    G- Yo también estoy de antojo…

    Le acaricie la concha por sobre su tanga al mismo tiempo que dije:

    G- …quiero almejas es su sopa

    L- Ay amor, todo lo que tengo es tuyo podes hacer lo que quieras

    La miré a los ojos durante un tiempo, acariciando sus mejillas, sonriendo. Cuando ella entrecerró sus ojos, besé suavemente sus mejillas y su boca. Seguí bajando por su cuerpo para besar y lamer durante un buen tiempo sus senos y sus pezones, su cuerpo se estremeció, luego bajé lamiendo su cuerpo y su vientre y me detuve en su ombligo como preámbulo de lo que pronto le sucedería a su vagina, ella se contorsionaba y gemía. Bajé su tanga

    Liliana abrió sus piernas, comencé a rodear con besos y pequeños chupones su vagina y la parte interna de sus muslos, ella se excitaba cada vez más, ahora sus gemidos eran constantes y prolongados y deseaba sobremanera que mi boca comiese su vulva, abrí sus labios vaginales, jugué con uno de mis dedos, su vagina estaba empapada por los efluvios de su cuerpo.

    Seguidamente introduje mi lengua en su vagina y empecé a moverla velozmente, mientras aferraba sus caderas, era el momento de que mi legua se introdujese más dentro de su cuerpo hasta llegar a su clítoris, comencé con movimientos circulares, aumentando mi velocidad, podía sentir sus palpitaciones, mi lengua hacia estragos en su cuerpo, y cada vez la dominaba, la sacaba y la metía. Ella parecía estar en otro mundo, se revolcaba sobre la cama y no paraba de gemir, tome sus piernas para que no las cerrase.

    Metí mi lengua más y más dentro suyo, Liliana no para de jadear, de gemir y de mojarse y entonces no pudimos soportar más, Liliana estalló en miles de convulsiones, yo retire mi boca de su vagina, tomé mi pene con una de mis manos y apunte a su vagina mientras mi leche se distribuía sobre su cuerpo, sentimos en ese momento que cada uno era dueño del cuerpo del otro. Durante más de 10 minutos nos besamos, acariciamos, pronunciamos palabras de amor. Realmente sentíamos que estábamos en otro mundo, un mundo en el que ella y yo estábamos en el paraíso.

    Yo quería llevar a Lili a un clima especial y cogerla y gozarla como nadie jamás lo había hecho, disfrutaba ver su carita de gozo, sentirla vibrar cuando hacíamos el amor o simplemente cuando la besaba sintiendo su cuerpo derretirse en mis manos cuando nos uníamos en ese deseo infernal que nos había atrapado

    Liliana era una mujer impresionante, no solo con buen cuerpo, era sexy, sensual y provocativa, que deseaba recuperar los años perdidos en ese matrimonio inexistente, sus orgasmos parecían interminables y yo estaba dispuesto a hacerla gozar en cada uno porque quería disfrutar de ese perfecto cuerpo, que tanto desee durante años.

    Desde chico mis ojos se posaron en piernas que ella lucia con sus minifaldas y fui en busca de ellas, y desde la punta de sus pies hasta la hasta el tronco de su cuerpo, lamí, bese y chuponee cada cm de ellas, me sentía dueño de ellas su cuerpo vibraba su boca demostraba su gozo, durante 10 minutos disfrute de ellas.

    Luego me eche sobre ella y nos besamos con pasión, Lili aferraba mi cuerpo con sus manos y me decía lo feliz que estaba ella recuperó lentamente la respiración, aunque seguía suspirando.

    Se acurrucó contra mi tórax, empezó a besarme y mis manos tomaron contacto con sus pechos, acariciando sus senos duros y redondos, mis labios se depositaron en sus pezones erguidos, los introduje en mi boca y comencé a notar como continuaban irguiéndose dentro de mi boca, los chuponee, y succioné mientras ella gemía y se revolcaba sobre la cama mientras decía:

    L- Siii… así bebé… me encanta como me los chupas, me excita sobremanera cuando tu boca se adueña de ellos

    G- A mí me encanta tenerte así… me volvés loco… te amo te deseo… sos la mejor

    Luego mi pene erecto comenzó a jugar en las puertas de su vagina, ella gemía, gritaba se sacudía en la cama suplicando que la penetrase.

    Luego de jugar con ella mi pene excitado por demás empezó a avanzar dentro de su empapada vagina, al hacerlo un profundo grito placentero partió de su boca, y continué avanzado lentamente dentro de ella disfrutando su carita de gozo y pidiendo que se lo de todo, se la veía muy excitada y dijo con desesperación:

    L- Me vas a hacer acabar no puedo contenerme más…

    G- No te frenes, acaba quiero verte gozar, me encanta ver tu carita cuando lo haces

    Y su cuerpo comenzó a agitarse, a convulsionarse, se estremeció gritó y comenzó a convulsionarse con un nuevo orgasmo.

    Cuando se calmó continué entrando y saliendo de su vagina, en busca de un nuevo orgasmo y aumente mis movimientos dentro de su vagina, sintiendo su lubricación y vibrando ambos, aceleré el ritmo todavía más, por momentos me detenía dentro de su vagina intentando prolongar ese momento crucial, hasta sentir que no podía más… se lo hice saber, segundos después mi pene explotó con furia lanzando en su interior la calidez de ese semen tan deseado, su cuerpo volvió a agitarse y convulsionarse con un nuevo orgasmo, sus piernas retuvieron mi cuerpo mientras nuestras bocas se unieron con desesperación acallando en parte los gemidos y gritos.

    Con Lili me sucedía algo muy distinto a las demás, más la tenía y más la deseaba, así que cuando nuestros cuerpos se calmaron volví a buscarla, pero ahora quería besar y lamer su espalda

    Comencé a besar y recorrer con caricias su espalda, recorriéndola en toda su extensión hasta llegar a su cintura, su boca gemía, su cuerpo se estremecía y vibraba al igual que el mío al disfrutar de su piel y de su belleza.

    Bajé por su cuerpo y mis manos comenzaron a recorrer sus piernas, se deslizaron por ellas acariciándolas, disfrutándolas, tomándolas lateralmente, y mi boca y mi lengua se deslizaron por ellas y fui trepando por estas de esa manera desde las rodillas, y fui subiendo en mi recorrida, ella estaba al igual que yo muy excitada.

    Así llegue a la zona de unión de sus piernas y sus nalgas, mi lengua se deslizó por ellas, mi boca besaba sus nalgas redondas, las chuponeaba delicadamente, las mordisqueaba suavemente, disfrutaba el contacto con su piel, ella gemía, gritaba, su cuerpo se agitaba y se sacudía sobre la cama, luego mi lengua bajo recorriendo la raya de su cola.

    Entonces me acosté sobre ella, con mi pene endurecido y súper excitado entre sus nalgas, me extendí sobre ella y nuestras bocas con desesperación se besaron desesperadamente en un beso apasionado que duró varios minutos. Nuestras bocas se separaron, y yo con la respiración entrecortada dije frases cortas a las que ella respondía con un «si» prolongado.

    G-Te gusta que te bese la cola… a mí también me gusta y muchos más verte tan caliente… me gusta cogerte… tenés una cola divina me encantaría ser dueño alguna vez de esa hermosura.

    L- Nunca me hicieron la cola, pero estoy muy caliente y dispuesta a dártela, jamás me sentí así quiero que seas vos el que la desvirgue…

    Me sorprendió

    Y siguió diciendo

    L- ¿Querés hacerla ahora?, estoy muy caliente… quiero más… quiero todo de vos

    E- si mi amor, es lo que más deseo en este momento

    Sin mediar palabras me incorporé y la hice girar sobre su cuerpo.

    Le levanté las caderas y me arrodillé para saborear ese plato impensado, saber que pronto desvirgaría su cola me excitaba más.

    Cuando mi lengua se deslizó por su cola, Lili gimió profundamente. Luego de lengüetearla besé sus nalgas, abrí los cantos de su cola y lamí los bordes de su ano, para luego introducir mi dedo dentro para aumentar la dilatación, ella gemía, gozaba el momento, estuve así varios minutos, abrí más los cantos de su cola y sin penetrarla apoyé mi erecto y deseoso pene en las puertas de su ano para que fuese familiarizándose, y cuando sentí que el momento había llegado la penetre, ella dio un grito mezcla de dolor y placer, me detuve un instante y dije:

    G- Te duele?… Querés que te la saque?

    L- Duele un poco, espera a que me acostumbre a tenerlo en mi cola y seguís, quiero ser tuya por completo, y para serlo solo me falta esto

    Después de un ratito el dolor dio paso al placer, gozaba al tenerla así bombee mi pene dentro de su ano, ahora los dos estábamos gozando y yo por supuesto disfrutaba lo que Liliana me estaba entregando.

    L- Acábame mi amor quiero que lo hagamos juntos

    G- si… vamos a hacerlo juntos

    Segundos después estallo mi pene lanzando torrentes deseosos de cálido semen, aferre a Lili por la cintura justo cuando ella tenía un infernal orgasmo y su cuerpo se agitó en miles de convulsiones.

    Cuando mi pene salió de su cola Lili se pegó a mi cuerpo, acaricié sus senos y bese su cuello mientras decía en sus oídos con voz melosa que ella era lo mejor que me pasó en la vida. Liliana estaba feliz por lo vivido.

    Estábamos en la cama besándonos abrazados entregados a un noche infernal llena de deseo y placer cuando tomamos noción del tiempo, ya los primeros rayos de luz irrumpían entrando por la ventana de mi habitación, bajamos la persiana y nos dormimos abrazados y besándonos. Nos levantamos a eso de las 15 hs.

    Ella llamó a la madre, sin nombrarme dijo que estaba conmigo y que si algo ocurría la llamase por TE y que si hablaban los hijos o “el marido” pusiese alguna excusa y la llamase. Vivimos a pleno nuestro idilio a puro sexo, la lleve a casa de su madre el domingo a la mañana y volví a buscarla por la tarde, el lunes ambos fuimos a nuestros trabajos.

    Durante algo más de 2 meses nuestra relación fue pletórica, nos veíamos el viernes por la tarde/noche e íbamos a mi casa donde saciábamos a pleno nuestra apetencia sexual hasta el domingo; pero hubo un impase el día que uno de sus hijos nos vio tomando un café pero como era cerca de su trabajo ella adujo que fue un encuentro casual, ella se fue con su hijo y nos quedamos sin viernes, volvimos a vernos el sábado y ahí comenzaron sus miedos, porque el hijo dudaba mucho de esa explicación que aceptaba a medias.

    Liliana me llamó para hablar de lo nuestro 15 días después, acepte sus explicaciones y tuvimos una despedida en un hotel alojamiento, ese sería el final, pero no fue tan así durante los dos primeros años tuvimos varios encuentros

    Pero a los 10 días de nuestra separación surgió algo inesperado que merece ser contado, pero ese será otro capítulo…

    CONTINUARÁ

  • Madura con amante

    Madura con amante

    Estuve casada durante 24 años. Mi esposo o ex me dejó por una mujer más joven. La separación me afectó profundamente, a tal grado que tuve que tomar terapia más de dos años, pues la depresión se apoderó de mí. Esto sucedió cuando tenía 54 años cumplidos, ahora tengo 58. Mi ex tenía 50 cuando me dejó… por una de 43. Nunca pasó por mi mente una ruptura conyugal pues fui educada para que el matrimonio durará para toda la vida y con un único hombre. La terapia me ayudó mucho, poco a poco, con mucho esfuerzo y dolor, fui superando esta situación y entré en un proceso de cierre que contribuyó a que superara la separación de manera gradual, pero también me liberé de prejuicios y formas de ser. Tengo 2 hijos, los cuales ya se casaron. Vivo sola. Administro un negocio de ferretería, del cual soy dueña, en el lugar donde vivo.

    Hace menos de un año conocí a un cliente-proveedor-agente de ventas que llegó al negocio. Un hombre muy atento conmigo desde que lo conocí, pero… casado. Tiene 48 años. Poco a poco fuimos conociéndonos y establecimos una buena relación. Yo me sentía sola y esa fue una de las razones por las que acepté salir con él, aunque sabía desde un principio de su situación personal. La diferencia de edad no nos afectó, más bien al contrario. En la terapia me decían que era importante que yo también me ayudara y tomara decisiones. Me dio confianza cuando lo conocí, por el simple hecho de que me dijera sobre su situación de hombre casado, por lo que valoré su sinceridad y la verdad, después de analizarlo, no me importó, pues a mi edad no iba a encontrar a un soltero, tal vez viudo o divorciado… La conexión con este hombre fue desde un inicio. Y las cosas, poco a poco, empezaron a fluir, conociéndonos en diferentes órdenes. Como a los tres meses de conocernos me invitó a realizar un viaje a la Riviera Maya. Acepté con ciertas condiciones, ni me hice la fácil ni la difícil, y bueno, en ese viaje fue cuando por primer vez tuvimos relaciones sexuales. Antes, cuando nos estábamos conociéndonos, me lo insinuaba pero no lo aceptaba. No me sentía preparada. Quería que fuera poco a poco. Al principio me costó trabajo intimar con un hombre que no fuera mi marido, pues los valores tradicionales con que fui educada no se van tan fácilmente y aceptar estar con otro hombre, además de casado, provocó en mí resistencias mentales, culpas, no estaba del todo convencida; sin embargo, las fui superando y con ayuda de la terapia, como decía antes, sentí como me fui liberando de muchos prejuicios que me impedían tomar decisiones, aunque fueran contra la corriente de mi moral.

    La relación con este hombre me hizo renacer. Siempre me he cuidado mucho y ahora más, pues me siento ilusionada nuevamente. No represento la edad que tengo, todos me dicen que parezco como de cincuenta años o menos. Soy de un lugar que se llama Sahuayo, en el estado de Michoacán, en México. Es un lugar que tiene fama de mujeres muy guapas, y la verdad, no soy la excepción. Aunque hay de todo, yo soy blanca, de cabello negro, mido más de uno setenta de estatura, delgada. Lo que más me gusta de mí son mis piernas. Antes casi no las lucía pues a mi ex marido no le gustaba: era muy celoso y no le gustaba que vistiera con faldas cortas o vestidos cortos. (Era muy posesivo, muy macho y yo casi a su total disposición). Ahora lo estoy empezando a hacer, a vestirme de otra manera, eso me decía la terapeuta, que por allí se empezaba. Tal vez quienes me lean, sobre todo jóvenes, crean que una mujer de esta edad ya tiene poco que dar y recibir. Yo misma lo creí así pero qué equivocada estaba. Sin embargo, eso no quiere decir que he dejado de ser recatada y conservadora en ciertas cosas, a pesar de ciertos cambios de mi persona.

    Pocas veces me veo con este hombre pero cuando nos vemos disfrutamos mucho en todos sentidos, generalmente salimos de viaje, un par de días o tres y ya, pues él por el trabajo, tiene esa posibilidad. Pero lo más importante que me sucedió como mujer, además de no sentirme sola, es que redescubrí mi sexualidad con él, pues me enseñó a descubrirme y a gozar más libremente, sin tantos prejuicios o sentimientos de culpa. Yo misma nunca imaginé que se fueran a despertar cosas en mí desconocidas.

    Para muestra confesaré dos situaciones que viví y más que nada experimenté por primera vez en mi vida. Hace como seis meses, mis hijos propusieron que pasáramos mi cumpleaños en un resort de la Riviera nayarita, pero sugirieron que fuera su padre. Yo lo acepté, pues a final de cuentas es el padre de mis hijos.

    Fue una estancia de cuatro noches y cinco días. Mis hijos hicieron las reservaciones, pues además iban con sus esposas e hijos pequeños cada uno. Pero reservaron un cuarto para mi ex y yo. Me incomodó el saberlo, sin embargo, lo acepté, pensando en mis hijos. Fue incómodo volver a estar con mi marido o ex marido, dormir con él, pues tenía muchos recelos todavía. Las primeras tres noches pretendió tener intimidad conmigo pero yo lo rechacé. Se me venían a la mente muchas cosas, resentimiento, recordar cuando me dejó por irse con otra mujer, incomodidad de estar con él después de sentirme atraída por otro hombre, etc. Para este viaje me vestí como recientemente lo venía haciendo, lo que a mi ex le llamó la atención, con faldas cortas y zapatos con tacón y blusas ceñidas, o vestidos pegados, además de que mi ropa interior era diferente a la que él se había acostumbrado a verme. Desde que tengo a mi amante me compro ropa interior sexy y generalmente la uso cuando lo veo, pero en esta ocasión, hasta cierto punto, lo hice al propósito pues sabía que mi ex me iba a ver en algún momento. En cierta forma aparecí irreconocible ante sus ojos. Pero para la cuarta noche, después de la cena y unas copitas de vino y caminando por la playa, hablamos de muchas cosas, recordamos de cuando nos conocimos y enamoramos y el ambiente me relajo. Así que me empezó a seducir para finalmente convencerme. Llegamos al cuarto y como me conoce bien, acepté sus caricias, a pesar de que me prometí que no me tocaría nunca más. Me sedujo como lo sabía hacer. Después de 24 años había toda una historia de intimidad a final de cuentas. Si me preguntan por qué acepté, no sabría decirlo y si me preguntan si disfrute, la respuesta es afirmativa, sí, disfruté estar nuevamente con el hombre del que me había enamorado de joven y que era el padre de mis hijos y que me conocía muy bien en la intimidad. Pero también pensé en mi amante en diferentes momentos. Algo nuevo para mí, pensar en otro hombre pero haciendo el amor con otro.

    Cuando terminamos de tener relaciones esa noche, él se sentía orgulloso, pues me había logrado seducir y sobre todo me había hecho caer y disfrutar nuevamente con él, después de mucho tiempo, pues yo supe que me engañaba años antes de la separación y nunca permití que me volviera a tocar. Es decir, llevábamos años sin intimidad. Después de haber tenido relaciones me preguntó si me sentía sola, le dije que no. Preguntó si salía con otro hombre y le dije que sí. Desde ese momento sentí que no le gustó mi respuesta, pues como dije, yo soy una mujer educada de manera muy conservadora y a los hombres no les gusta, así somos las mujeres de esa región. Y los hombres creen que una mujer es solo para ellos y que le guardará luto por siempre. Bueno, después de que le dije que salía con un hombre me preguntó si ya había tenía tenido relaciones con él. Sabía a dónde quería llegar con esas preguntas y aproveché la situación. Era mi gran oportunidad. Le dije que sí, que ya habíamos tenido intimidad. Me preguntó si en la casa, le dije que no, que la primera vez fue en un viaje maravilloso que habíamos hecho al Caribe. Luego me preguntó que qué tal, que como me había ido, yo le respondí que muy bien, luego me preguntó si había disfrutado estar con un hombre diferente a él; y textualmente le dije “disfruté y disfruto mucho con él”. Sentí como le afectaban mis respuestas. Después me preguntó de plano si sexualmente disfrutaba más que con él, después de tantos años de casados, y a pesar de que esa noche me había llevado a un intenso orgasmo, le dije que sí, que disfrutaba más, que me había hecho descubrir cosas inimaginables, que era muy buen amante y que era joven. Le dije la edad y que había redescubierto mi sexualidad y sobre todo el erotismo a estas alturas de mi edad. No le dije que era casado. Sentí que no le gustó, pues se lo dije en una forma coqueta. Luego, con una sonrisa de oreja a oreja, me le acerqué al oído y le dije sin más: “además la tiene más grande que tú”. Me levanté de la cama desnuda para ir al baño y me puse mis tacones al propósito para que viera como me conservaba todavía muy bien y volteando a verlo le dije que cada día me cuidaba más, que estaba haciendo mucho ejercicio y cuidando mi alimentación. Al mirarme de arriba a abajo se centró en la parte media de mi cuerpo y me preguntó que por qué me había afeitado el pubis, si nunca lo había hecho; simplemente le respondí: “porque él me lo pidió y le gusta verme así”. Me sentí como una diosa, era una venganza en el mejor momento y que nunca pasó por mi mente, pero se dio la situación perfecta y la disfruté. Supongo que pensó que, después de que había aceptado tener nuevamente relaciones sexuales y me había hecho gozar, podíamos regresar o tenerme cuando él quisiera, como su amante. Debo decir que vi en sus ojos sorpresa y molestia, sin embargo, disfruté verlo como se retorcía en la misma cama, sin saber más qué decir cuando escuchaba mis palabras.

    Terminó el viaje. Mis hijos quedaron muy complacidos de haberme dado ese viaje en mi cumpleaños 58. Regresé a casa. Cuando volví a ver mi amante, me preguntó que cómo me había ido. Le dije que bien. Y como le había dicho que iba mi ex al viaje me preguntó si me había quedado con él y yo le dije que sí, sincerándome en todo momento. A diferencia de mi ex, él no se molestó, agradeció mi sinceridad y creo que hasta le complació, pues le dije lo que le había dicho a mi ex: que salía con un hombre más joven que él, que disfrutaba el sexo y el erotismo y sobre todo que le había dicho que más y mejor que con él. Cuando le conté, sentí que le gustó y lo excitó, por lo que esa vez tuvimos una tarde de sexo increíble. También me preguntó si me había gustado volver a estar con mi ex y le dije que sí, que había disfrutado pero por otras razones. No mentí. No hubo secretos. También, con una risa coqueta de mi parte, le dije que lo había hecho porque ya tenía tiempo que él no me atendía, pues antes de irme de viaje con mis hijos, ya teníamos como un mes de que no nos veíamos Se rio y me dijo que ya no iba a dejar tanto tiempo sin atenderme. Yo no quería que regresara a su casa pero tenía que regresar con su esposa. Ya no dije que él vive en Guadalajara, la ciudad más cercana del lugar donde vivo.

    La otra situación que viví fue la siguiente. Asisto a un club a hacer ejercicio. Uno de los instructores me invitó a su despedida de soltero, según él, muy original pues invitó sólo a cuatro mujeres, representante de cada década: 20, 30, 40, 50. A mí me dijo y me invitó porque soy de las pocas que asisten al club de esa edad. Me llamó la atención y acepté. Sólo puso como condición que fuéramos bien arregladas, sexis si era posible y con apertura de mente. Cuando me dijo eso lo dudé, pero finalmente acepté. Qué podría ser, nadie me iba a obligar a nada y si me apetecía lo haría o no lo haría. Se realizó en una casa de campo de un amigo suyo. Se programó de once de la mañana a una de la tarde. Un par de horas solamente. Sólo estarían presentes las cuatro mujeres y él. Este joven tiene como 35 años y estaba a quince días de casarse y después se iba a vivir a Playa del Carmen con su pareja. También por eso acepté, pues ya no lo vería en el club. Sólo diré que es un chico atractivo y que en ocasiones me ayudaba a realizar algunos ejercicios. Me caía bien, respetuoso, hasta un poco tímido. Recuerdo que en una ocasión en que me ayudaba hacer sentadillas con peso, él atrás de mí, yo llevaba unos leggins ajustados y había momentos en que su miembro llegaba a rozar mis nalgas pero no de manera deliberada. Simplemente cada quien lo aceptaba y punto. Creo que ambos lo disfrutábamos por hacerlo discretamente.

    La despedida consistía en lo siguiente: En una urna de cristal había 24 papelitos, en donde estaba escrito qué había que hacer o hacerle al futuro casado. Fueron dos tandas, en cada una cada mujer tenía que extraer al azar tres papelitos y escoger uno. Leía cada uno de los tres pero sin decirlo y seleccionaba uno, e inmediatamente se trasladaba uno con el joven a un cuarto y solo cada una de nosotras sabía lo que decía el papelito. El tiempo de estar con él no debía sobrepasar los 15 minutos. Empezó por décadas, así que yo fui la cuarta. Estaba nerviosa. Cuando saqué los tres papelitos los leí, uno decía sexo anal, otro sexo oral y el otro hacer un striptease. Obviamente que escogí este último. El primero ni con mi ex ni con mi amante lo había hecho, nunca lo había permitido, pues además no me llama la atención. Del segundo, pasó por mi mente, pues recordé en el club cuando me ayudaba en los ejercicios y que a veces discretamente le miraba la entre pierna y se veía que estaba bien dotado el joven y como decía, pasó por mi mente llevarme eso a mi boca; pero decidí el tercero. Así que le hice un striptease, nunca lo había hecho en mi vida, traté de ser coqueta y como todos son iguales, lo único que se me ocurrió fue quedar al final desnuda con mis tacones, recordando la mirada de mi ex cuando me vio así. También el instructor quedó sorprendido al verme, como que no lo imaginaba. Me sentía dueña del momento pues me comía con la mirada y no me podía tocar. Yo disfrutaba cómo me miraba, incrédulo, antes de terminar miré el bulto en su entrepierna como crecía. Sentí como lo había excitado. Pues había bailado, me había volteado y agachado para que viera mi trasero, había movido mis caderas de manera sexy, etc.

    En la segunda tanda me tocó lo siguiente: sexo en posición de “a cuatro”, masturbación con un vibrador y sexo en posición de “vaquerita”. Escogí la segunda, sabía de esos artefactos pero nunca los había usado. En una ocasión mi amante me preguntó, pero yo le dije que nunca los había usado. Así que, cuando llegamos al cuarto el chico sacó un vibrador y me pidió que me acostara boca arriba y entonces empezó a masturbarme con el vibrador. Me preguntó si sabía del punto G, le dije que había oído hablar de él pero que no sabía si era verdad. Pues descubrió con el vibrador mi punto G y me hizo gozar muchísimo, creo que hasta grité, algo nuevo para mí.

    Así terminó la sesión de las tandas. La última actividad era estar cinco minutos con él a solas y aceptar sus propuestas. Ahora yo fui la primera: casi inmediatamente me dijo que cuando me miraba en leggins en el club se imaginaba mis nalgas carnosas y mis caderas anchas, así que me pidió que me pusiera en cuatro. Acepté, me subió la falda, me hizo a un lado mi tanga, se puso el preservativo (pues esa era otra condición), me miró como me veía en cuatro y me empezó a penetrar suavemente. El preservativo tenía lubricador por lo que no me dolió la penetración. En esta posición no disfruté mucho pero me gustó sentir la potencia, el tamaño y el grosor de su miembro, pues confirmé lo que me imaginaba. Tenía un miembro enorme, más grande que el de mi ex marido y el de mi amante, y sobre todo muy erecto. Yo le hice algunos movimientos en círculo para lograr la eyaculación, la cual lo logró. Para terminar me dijo que nunca se hubiera imaginado una mujer tan seria y recatada como yo haciendo todo eso.

    Regresé a casa, me duche y comí. Estaba exhausta, con mucha hambre. Me sentía rara, pero en el fondo me había gustado la experiencia. Me dormí. Me despertó el teléfono. Era mi amante. Me preguntó que como estaba. Le dije que bien. Quedamos de vernos la siguiente semana. Solo me preguntaba si estaría dispuesta a contarle lo que había experimentado, y si era así, en qué momento, pues teníamos programado un viaje de un par de días la próxima semana.

    (continuara)

  • La pasarela

    La pasarela

    Había pasado un tiempo sin que viera a mi novia de aquel entonces. Su nombre era Oriana y habíamos estado juntos por casi un año. Durante esa época había estado bastante ocupado por cosas de la universidad, así que no había tenido tiempo para poder verla; es más, ni siquiera había tenido tiempo de llamarle o mandarle más que un par de mensajes de vez en cuando. Fueron un par de meses bastante complicados, prácticamente me ahogaba en tareas, proyectos y exámenes, pero al final logre salir victorioso. Casualmente el último día de aquella pesadilla era el mismo día que Oriana cumplía años, así que no lo pensé dos veces y en cuanto entregue mi examen (que duró más de dos horas) decidí ir a la casa de mi novia. Sabía que su cumpleaños la iba a pasar en su casa, pues sus padres vivían en otro estado y ella vivía sola; sus amigos le habían organizado una fiesta, pero la iban a hacer aquel fin de semana, por lo que tenía la oportunidad de pasar su cumpleaños con ella sin que nadie nos interrumpiera.

    Cuando llegue, entre a su casa con la copia de la llave que me había dado. Entré de la forma más silenciosa posible pues quería sorprenderla. La encontré en la cocina, lavando los restos de su comida. Me acerque a ella por detrás silenciosamente, le tape los ojos y le susurre al oído.

    —Feliz cumpleaños, amor —inmediatamente le di un beso en la mejilla.

    Ella desde luego se sobresaltó, volteó a verme y me sonrió completamente sonrojada.

    —¡Amor! Muchas gracias.

    —Te debo un pastel —baje mis manos y la abrace por la cintura.

    —Con que estés aquí es suficiente —dijo devolviéndome el abrazo—. No esperaba verte hoy.

    —Lo lamento, sé que no he podido estar contigo últimamente, pero han sido semanas muy pesadas —le respondí dándole otro beso en la mejilla.

    Ella negó con la cabeza.

    —No pasa nada, sé que has estado ocupado —sonrió y me dio un beso en la mejilla bastante tierno y otro en la nariz.

    —Debes pensar que soy un mal novio —le dije mientras hacía un puchero.

    —No lo eres —contestó y luego me dio un beso en los labios. Vaya que extrañaba sus besos— ¿Cómo te fue el la uni? ¿No tenías exámenes?

    —Sí, pero hoy fue mi último y quería ver a mi hermosa novia en su cumpleaños.

    —Vamos, no soy tan hermosa —respondió poniéndose un poco roja.

    Eso era algo que me gustaba mucho de ella, solía ser un poco tímida, pero debajo de ella había una mujer bastante especial. Ori era ese tipo de chicas que normalmente era tímida y tierna, pero realmente cuando entraba en confianza parecía otra. Se volvía segura de sí misma y sobre todo bastante pervertida. Me encantaba como ambas facetas de ella se combinaban, podía ser tierno y cursi con ella, pero sabía que cuando lo necesitaba podía despertar su lado salvaje. Durante nuestra relación habíamos tenido relaciones sexuales muchas veces, más de las que pudiéramos contar. Cuando se excitaba no había forma de pararla, habíamos llegado a tal punto que le decía cariño que era mi Loba, pues decía que su apetito sexual era como el de un lobo con hambre.

    —Voy a compensarte, te comprare un regalo en cuanto tengo la oportunidad.

    —En serio no te preocupes, amor. No tienes por qué comprarme nada, yo tampoco te di nada en tu cumple —respondió con una sonrisa-

    —Sí, pero tú te lo mereces después de tanto tiempo sin que estuviera para ti. Además te lo mereces.

    —¿Por qué? ¿Qué hice? —alzó la ceja sorprendida.

    —Por haber sido paciente conmigo —hago una pausa y miró su cuerpo—. Además tengo suerte de tener a una novia tan sexy como tú.

    —¡Calla! —me dijo dándome otro beso— ¡No lo soy!

    —Para mí lo eres —respondí regresándole el beso—. ¿Y no sé qué hice para merecerte?

    —Piensa —dijo ella en forma juguetona y mordiendo mi labio.

    —¡Auch! No tengo la menor idea, pero me saque la lotería. Pero no te vayas a acabar mi labio por favor.

    Ella se sonrojó y soltó mi labio.

    —Perdón, es sólo que me gusta morderlo —comentó con una pequeña sonrisa. Se quedó callada por unos momentos y luego se mordió el labio—. Amor, en realidad… tengo un regalo para ti.

    —¿Y me lo quieres dar en tu cumpleaños? ¿No está mal eso?

    Ella negó con la cabeza.

    —La verdad había estado guardándolo, pero me gustaría dártelo. No me molesta que sea hoy, de hecho si te gusta a ti estaré contenta y ya no tendrás que darme nada.

    —Ammm… de acuerdo. Si quieres dármelo no veo por qué no.

    Ella respondió con una sonrisa, me tomó de la mano y me llevo hasta la sala donde me sentó en el sillón.

    —Espera aquí, ahora lo traigo. No te vayas a mover —dijo dirigiéndose a su cuarto.

    —¿Y si lo hago?

    —Me voy a enojar y vas a arruinar mi cumpleaños, no debes de moverte de ese asiento por nada del mundo —respondió desde la puerta de su cuarto.

    —Está bien, no me moveré. Lo prometo.

    Ella sonrió, se mordió el labio y desapareció en el interior de su alcoba. Espere un par de minutos un poco emocionado por la anticipación de lo que había pensado mi novia en regalarme. Pero jamás me había sorprendido como cuando ella salió de su cuarto.

    —¿Te gusta?

    Frente a mí Oriana dio una pequeña vuelta vestida con ropa interior de encaje color rojo. Sus pechos estaban apretados por el escote, su trasero estaba alzado ligeramente y sus piernas estaban enfundadas en unas medias con liguero.

    —Wow, amor…te ves —sin poder evitar solté un silbido y una sonrisa apareció en mi rostro—. Me gusta cómo se te ve el rojo.

    Desde luego que volvió a sonrojarse. Sin perder tiempo, Ori comenzó a mover su cuerpo de un lado a otro, dando de vez en cuando una vuelta para que pudiera ver por completo su cuerpo. Se detenía en ocasiones para posar y mandarme besos. Por mi parte, sentía como mi miembro comenzaba a cobrar vida mientras veía a mi novia caminar de un lado a otro como si fuera una modelo de lencería.

    —Wow amor, te ves tan hermosa, deberías ser modelo —le digo mientras la veo alejarse de mí para que pueda ver su trasero y muerdo mi labio, sintiendo como el deseo comienza a despertar en mí—. Te ves tan sexy.

    Como respuesta hizo una pequeña pose espaldas a mí y me guiñó el ojo.

    —Parece que quisieras comerme —comentó con una pequeña sonrisa y dio otra pequeña vuelta para poder deleitarme con su cuerpo. Yo también sonreí, pues comenzaba a identificar los cambios en la personalidad de Ori. Comenzaba a despertarse aquella loba.

    —Casi, aunque no estoy del todo seguro —respondí jugando con ella, me gustaba molestarla así para saber hasta dónde llegaban sus juegos. Eso me excitaba y a ella también.

    Oriana sonrió, dio una vuelta más y caminó lentamente hacía mí.

    —En serio te queda muy bien ese color —le dije con una sonrisa.

    Finalmente ella llegó hasta a mí y se inclinó para darme un beso que me gustó más que los anteriores que me había dado en ese momento.

    —¿Algo en especial que te gustaría que usara? —preguntó con una sonrisa pícara.

    —Espera… ¿hay más? —pregunté completamente incrédulo y su respuesta fue una sonrisa—. Sorpréndeme entonces.

    —Espérame aquí —me dijo y regresó a su cuarto rápidamente.

    —¿Qué tal? —me dice regresando después de unos minutos.

    Al verla me quede de piedra, llevaba puesto una minifalda a cuadros, zapatos negros y una camisa blanca ajustada a los pechos. La clásica figura de la colegiala.

    —Dios mío, Ori, te ves tan…wow.

    La imagen me excitó bastante. Ella pareció notar mi reacción porque sonrió y caminó directamente hacia mí. Despacio. Disfrutando la expresión en mi rostro. Dio una vuelta para que pudiera observarla mejor.

    —Vaya, este sí que es un buen regalo de cumpleaños —respondí con una sonrisa.

    —Lo sé —me contestó alzando un poco la falda para dejarme ver su ropa interior blanca y en seguida me guiñó un ojo.

    —¿Sabes? Una de las cosas que realmente me gustan de ti es que cuando quieres puedes ser tan picara y segura de ti misma —le comente con una sonrisa y completamente hipnotizado por sus piernas desnudas.

    —¿En serio te gusta esto? —me preguntó con una sonrisa y dando otra vuelta para deleitarme—. Si soy así es porque me haces sentir así. Tu loba te ama, no lo olvides.

    Sin darme tiempo de contestar se acercó a mí y me dio un beso rápido antes de alejarse y modelar un poco más.

    —Quiero ver más por favor —comenté completamente ido, disfrutando del espectáculo.

    Ella sonrió, dio una última vuelta y regresó a su cuarto.

    Realmente me sentía alegre. No esperaba aquella sorpresa tan magnifica, y parecía que iba para largo. Así que decidí ir rápido a la cocina a servirme un poco de refresco, comenzaba a sentir bastante calor. Regresé a mi asiento, le di un sorbo a mi bebida y espere pacientemente.

    —¿Y qué te parece este? Fue el primero que me encontré —me pregunta ella vestida de conejita. Parecía más bien un traje de baño de cuerpo completo, sus pezones sobresalían de la tela y el disfraz venía complementado con unas orejas y colita esponjosas.

    —Que linda se ve esa colita esponjosa —comenté sin poder resistirme.

    —¿Quieres tocarla? —me preguntó con una sonrisa y acercándose a mí.

    Al estar frente a mí, dio media vuelta, dejándome ver su trasero y lo movió lentamente de un lado a otro. Tentándome. Acerque mi mano y apreté la colita del disfraz, efectivamente, estaba afelpada y suave al tacto. Siguiendo su juego, con mis dos manos acaricie su trasero y después sus piernas.

    —Vaya que es un buen disfraz —comenté regresando a tocar su trasero.

    Ella volteó a verme y se mordió el labio, dándome a entender que le gustaba como la acariciaba.

    —Y no costó tan caro.

    —¿Aun tienes más atuendos para enseñarme? —pregunte mientras sigo acariciándola.

    —Mmmmm, sí.

    Pero en vez de irse, vuelve a besarme. Estaba jugando conmigo, quería ver hasta dónde podía llegar antes de no poder más, pero estaba decidido a continuar. La excitación que me embargaba era demasiada, quería disfrutar más, quería llevar mi deseo por ella hasta el límite. Llevaba mucho sin estar con ella y en esta ocasión no me iba a contener.

    —¿Cuántos quedan? —le pregunte entre labios.

    —Mmmm, no lo sé —respondió ella sonriendo entre besos. Así que ella también sabía jugar.

    —Muéstrame más.

    Se separó de mí con una sonrisa. Agitó una última vez su colita y regresó a su habitación.

    Unos minutos después salió disfrazada de Harley Quinn. Llevaba una ombliguera de cuero que me dejaba ver su delgada cintura y a su vez apretaban sus pechos juntos, su pantalón también parecía estar hecho de cuero de color rojo y negro con varios rombos en la superficie, acompañado de unas botas de plataforma chica. Hasta se había tomado la molestia de hacerse unas colitas con su cabello y ponerse un antifaz.

    —Vaya, ¿por qué tienes tantos? —pregunte con una sonrisa de oreja mientras ella modelaba un poco.

    —Te lo dije, planeaba sorprenderte por tu cumple —dijo ella dejándome ver todo su cuerpo. Las botas alzaban más su trasero—. Mencionaste que te gustaría algún día ver una pasarela de ropa interior, así que decidí hacerte la mía.

    —Y realmente la estoy amando. Que hermosa te ves, amor.

    Mi comentario hizo que se parara un poco y que se sonrojara. Al verla recordé porque estaba con ella y me gustaba cuando esta Ori tan confiada y picarona, dejaba ver la Ori tímida y tierna que también era.

    —Y además tienes un hermoso trasero.

    Recuperando su confianza, dio otro par de vueltas más, moviendo el trasero cada que podía y lentamente se fue acercando a mí.

    —Bueno en general todo tu cuerpo está espectacular.

    Mi comentario volvió a hacer que se sonrojara, pero esta vez no se paró, se rio y al estar frente a mí se inclinó un poco, dejando sus pechos frente a mi rostro.

    —Mmmm —estaba jugando sucio, pero en este punto no podía hacer mucho. Sin siquiera parar a pensarlo, me acerque y le di un pequeño beso arriba de sus pechos.

    —No, no —me respondió ella alejándose pero mordiéndose el labio. Le había gustado.

    —Tranquila, no pensaba seguir —dije con una sonrisa. El juego seguía.

    —¿No? —ella se sentó a horcajadas de mí. Acarició mi abdomen y jugó un poco con mi playera.

    Vi su entrepierna tan cerca de la mía. Mi erección estaba al máximo, pero Ori sabía cómo tentarme, no se había sentado del todo para no ponerse sobre mi miembro, vaya que sabía lo que hacía. Pero sabía que ella también estaba excitada, la situación en la que estábamos era especial y se notaba que también deseaba, pero dos podían jugar a ese juego.

    —Oye, por más que me gustaría comerte a besos ahora aun quiero ver más —comentó con una sonrisa y le doy un beso para cerrar la jugarreta.

    —Mmmm —respondió ella devolviéndome el beso bajando una mano hasta mi pantalón para acariciar mi miembro sobre la tela, pero esperaba esa jugada. Tomé su mano y la quite de mi pantalón con delicadeza.

    —No, amor, quiero disfrutar un poco más, por favor —le di otro beso y ella respondió con un pequeño puchero.

    —Un poco más —respondió con voz de niña, pero borró su puchero, me dio otro y se levantó —. Ya vengo

    Saque aire, había estado bastante cerca. Después de unos minutos, Ori regresó vestida en un bikini color azul.

    —Debo admitir que de todos es el menos espectacular que tienes —comenté con una sonrisa, pero aun así al verla casi desnuda volvió a prender mi interior.

    —Bueno, quería algo sencillo antes del gran final —respondió ella volviendo a hacer su rutina de modelaje. La ventaja de aquel bikini era que le quedaba tan ajustado la parte inferior que era el que mejor me dejaba ver su trasero.

    —¿Quieres decir que ya se va a acabar esto? —pregunté intentando poner rostro de decepción, pero sin lograrlo del todo, pues sabía lo que me esperaba. Ya no podía aguantar, y ella tampoco—. Bueno, todo tiene que acabar en algún momento, ¿no? Sorpréndeme.

    Ella sonrió, se acarició un poco las piernas, movió un poco la parte inferior de su bikini para darme un ligero vistazo a su pelvis y regresó a su cuarto.

    Apure el resto de mi refresco de un jalón y me pare de mi asiento. La situación me había prendido y necesitaba apagar el fuego en mi interior. Sólo que sabía que iba a ser complicado.

    Cuando llegó Ori me acerque a ella. Había decidido combinar la ombliguera que había usado vestida como Harley y combinarla con un short bastante corto. Estaba descalza, lo que me dejaba deleitarme con la visión de sus piernas sin nada que las tapara. A pesar de que me había gustado verla con el disfraz completo, verla así tan sencilla, pero sexy a la vez me había dado el último impulso que necesitaba.

    —¿Qué tan tu regalo? —me preguntó antes de que la abrazara contra mí y empezara a besarla.

    —Luego hablamos —le respondí acariciando sus piernas—. Ahora quiero recuperar el tiempo perdido.

    —Entonces primero esto afuera — se separó de mí y con sus dos manos tomó mi playera y me la quitó de un fuerte jalón y la lanzó al suelo—; segundo, bésame.

    Sin darle tregua comencé a besarla y la empuje contra la pared. Ella respondía mis besos con deseo y lujuria. Recorría mi pecho con sus manos, bajaba poco a poco hasta llegar hasta el borde de mi pantalón, se detuvo un momento y me miró.

    —Esto también fuera que me está molestando —desabrochó mi pantalón y lo bajó.

    Mientras mi pantalón caía al suelo, tomé su barbilla para que me mirara y apreté uno de sus pechos forrados en cuero.

    —Había olvidado lo suave que eran —le dije ya sin poder contenerme.

    Ella sonrió y se mordió el labio.

    —Yo había olvidado tu toque y tus besos.

    Me acerque a su cuello y comencé a besarlo. Metí mi mano dentro de su ombliguera y pellizque su pezón derecho, ella respondió con un ligero gemido.

    —Jamás te había visto tan excitado —comentó tras otro gemido.

    —Tu pasarela fue de otro mundo —respondí. Baje mi mano hasta su short y la metí debajo para poder acariciar su pelvis encima de su ropa interior—. Estás mojada.

    —Lo estoy desde que salí de Harley —dijo agitándose un poco por mi toque. Comencé a masturbarla por encima de su ropa interior y volvió a gemir. En respuesta, ella bajó mi bóxer para sacar mi miembro y tomarlo entre sus manos para masturbarme lento—. Y creo que tú también.

    Sin responderle, moví su ropa interior a un lado para meter dos de mis dedos en ella, haciendo que lance otro gemido, un poco más fuerte que los demás. Continúo masturbándome despacio y nos besamos. Con mi otra mano tome su trasero y esto hizo que apretara ligeramente mi pene y un escalofrío de satisfacción recorrió mi cuerpo. Sin siquiera una advertencia, ella quitó mis dedos de su entrepierna para agacharse y bajar completamente mi bóxer. Mi miembro salió al aire, libre por fin de la prisión en la que estaba. Ella lo tomó entre sus manos y me miró a los ojos.

    —Ahora creo que es mi turno para mi regalo —dijo con una sonrisa.

    El comentario me lanzó a las nubes y de nuevo el escalofrío me recorrió, al parecer a ella también le excitó demasiado la pasarela y se había excitado más que cualquier otra vez que lo habíamos hecho.

    Tomándose su tiempo, volvió a masturbarme lento. Acercó su boca y me dio unas cuantas lamidas, acompañadas de besos en la punta.

    —Primero te hare sufrir —dijo con una sonrisa maliciosa. Quería comentarle que ya no podía esperar más, pero continuó masturbándome y dándome lamidas, sin poder resistirme me deje llevar.

    —Ahhh, eres mala —dije también gimiendo por el toque de su lengua, pero al final sonreí. Estaba disfrutando como nunca.

    —Así es —respondió ella continuando con sus lamidas en todo mi miembro.

    Así continuó por un rato hasta que finalmente no se resistió más, abrió la boca y metió mi miembro despacio para empezar a chuparlo. Lo hacía lentamente, disfrutándolo. Apretaba sus labios y sentía su lengua recorrerlo por donde pudiera. Mientras lo hacía, se fue desabrochando la ombliguera para dejar sus pechos desnudos. Lanzó la ombliguera junto a mi playera y sacó mi miembro de su boca para inmediatamente ponerlo entre sus pechos. Comenzó a moverlos lentamente contra él mientras ella se mordía el labio.

    —Ahhhh, si —le dije sintiendo la suavidad— Que rico se siente, amor. No pares.

    Sonrió ante mi comentario y siguió moviendo sus pechos contra mi miembro. Después de un rato, aumentó la velocidad para de repente separarse y volver a meter mi pene en su boca y chuparlo con fuerza.

    —¡Oh por dios! —comentó tras el súbito cambió. La sensación fue tan increíble, una descarga cruzó por mi cuerpo y por poco sentí como si fuera a venirme— Ori, lo haces increíble.

    En vez de responder, siguió chupando rápido y con fuerza, luego sacó mi miembro de su boca y sonrió.

    —Lo sé, lo sé. Sé lo que le gusta a mi hombre —volvió a metérselo en la boca y volvió a chuparlo lentamente.

    Mientras lo hacía, movió su lengua en círculos. Intercalaba chupadas rápidas con lentas y yo sentía cómo en el cielo.

    —Me encanta eso que haces con tu lengua —dije mientras acariciaba su cabello y enredaba mis dedos en él. Un gruñido de placer salió de mi boca cuando volvió a mover su lengua en círculos.

    Me miró a los ojos mientras continuaba chupando y podía ver su sonrisa. Dios mío, aquella mirada me volvía loco. Al ver mi reacción ella sacó mi miembro de la boca y lo regresó a su posición entre sus pechos.

    —¿Quieres que llegue? —le recrimine mirando al techo, disfrutando la suavidad de sus pechos.

    —Quiero que llegues —respondió ella acelerando la velocidad.

    —¡Ah, dios! Vuelve a chuparlo, así llegare más rápido.

    Ella rio ante mi ruego, pero decidió complacerme. Metió de nuevo mi miembro en su boca para chuparlo con fuerza y mover su lengua alrededor de él.

    —¡Dios! Amor, voy a…a… ¡ahhhhh! —llegó al orgasmo y me vengo mientras enredo mis dedos en su cabello.

    Ella en vez de separarse se tragó toda mi corrida y continuó chupando mi miembro para dejarlo completamente limpio. Cuando terminó se levantó y me miró a los ojos, relamiéndose los labios.

    —¿Estás bien? —preguntó con una sonrisa en los labios.

    —Estuviste increíble —respondí acariciando uno de sus pechos y besando su mejilla.

    —Gracias.

    —Pero aún no hemos acabado —le dije al oído. Aun quería más, mucho más. Seguía excitado por la pasarela y quería agradecérselo.

    Sin darle tiempo para respirar, la empuje contra la pared, tome sus manos para colocarlas por encima de su cabeza, las sostuve ahí con una mano mientras la otra volvió a su entrepierna para volver a sobar su entrada encima de su short. Con sus pechos expuestos, acerque mi boca a ellos y comencé a chupar y lamer sus pezones.

    —¡Oye! —dijo ella intentando zafarse de mi agarre—. No es justo…mmm.

    Entrecerró los ojos disfrutando lo que le hacía.

    Sin soltarla, mordí su pezón derecho. Ella se retorció y lanzó un ligero gemido, pero al estar tan cerca de mi oído, lo escuche bastante claro y fuerte.

    —Amor —dijo ella de nuevo intentando soltarse, pero la tenía bien agarrada.

    Deje de masturbarla un momento para poder desabrochar su short, tarde unos cuantos segundos, pero finalmente lo logre y continúe estimulándola sobre su ropa interior. La tela estaba completamente húmeda y ella volvió a retorcerse bajo mi toque.

    —¿Te gusta? —le susurré acercando mi boca su oído y acariciando con más rapidez sobre sus bragas.

    Ella asintió con la cabeza y otro gemido escapó de su boca.

    —¡Oh! Por favor…

    —Es tu turno amor.

    —¿Mi turno? —preguntó con una sonrisa.

    Solté sus manos y me agaché para bajar su ropa interior con delicadeza. Tome su pierna izquierda para colocarla sobre mi hombro derecho para poder tener camino libre.

    —Oye… —comentó ella sorprendida por mi movida, se acomodó contra la pared para no caer y me miró mordiéndose el labio.

    Abrió la boca para decir algo más, pero no le di tiempo, pues mi lengua comenzó a lamer su entrada de arriba abajo. Pasaba mi lengua por todo el contorno de su vagina y arañaba la pierna que usaba como apoyo. Ella llevó sus manos a mi cabeza y jugaba con mi cabello.

    —Sí, amor —gimió bajo—, sí, así.

    Me separe un poco para ver su expresión, se notaba que estaba disfrutando tanto como yo y su expresión me hizo sonreír.

    —Estás completamente mojada

    —Solo un poquito —respondió ella mirándome y sonrojándose.

    Me acerque de nuevo para meter mi lengua dentro de ella y explorar en su interior.

    —¡Oh! ¡Sí! —respondió ella enredando mi cabello entre sus dedos y jalando un poco—. Así.

    —Más bien mucho —comenté.

    Deje de arañar su pierna y comencé a meter mi dedo medio y corazón en ella mientras chupaba y lamía su clítoris, el cual había aparecido de su escondite.

    —¡Oh! Por todos los dioses —volvió a gemir y a retorcerse de placer—. Amor…— pude ver como se mordía el labio para reprimir los gemidos que querían salir de ella—. Lo haces tan…excelente.

    —Estás tan mojada y caliente a la vez —le comente mientras besaba su pelvis y sacaba mis dedos de ella para golpear ligeramente su vagina, un ligero sonido de chapoteo sonó al hacer esto.

    —¡Oh! No hagas eso —gruñó y volvió a retorcerse—. Ya por favor, te deseo ahora.

    —Aun no —respondí mientras seguía golpeando su vagina para producir aquel sonido y también volví a lamer su clítoris.

    —Por favor…— rogó tras otro gemido. Estaba seguro que había cerrado los ojos, disfrutando lo que le hacía, pues empujó mi cabeza contra ella—. Así, amor.

    —Ahora me toca darte un regalo de cumpleaños —le dije.

    Junte mis labios con los de su entrada y metí mi lengua hasta donde podía, en esa posición comencé a gruñir para hacer vibrar mis labios.

    —Ohhhhh —gimió más alto y un espasmo recorrió todo su cuerpo—. Sabes que eso me encanta. ¡Oh! ¡Dios! —volvió a jalar mi cabello ligeramente y con la pierna sobre mi hombro me apretó más contra ella—. ¡Así!

    Volví a gruñir y lamer todo el contorno de su vagina. Después volví a meter mis dedos en ella y me concentré en su clítoris, acerque mis labios a él y volví a gruñir para hacerlos vibrar.

    —¡Oh, por favor! Mi amor —me apretó más contra ella y alcance a ver como levantaba una de sus manos sobre su cabeza para apoyarse con la pared ya que sus espasmos habían aumentado de fuerza—. Así…así… que bien lo haces —gimió mientras su otra mano seguía jugando con mi cabello.

    Continúe atacando su clítoris y aumenté la velocidad en que entraban y salían mis dedos de ella. Sin poder resistirlo, comenzó a retorcerse y aproveche para llevar mi otra mano a su trasero y apretarlo ligeramente.

    —Ya…por favor, amor… —me miró un segundo y luego llevó su vista arriba y lanza un gemido alto, gritando—. ¡Oh, Dios!

    Saque mis dedos de ella para volver a golpearla ligeramente, pero rápido y de vez en cuando restregaba mis dedos sobre su vagina para esparcir sus fluidos por toda la entrepierna.

    —Amor…ya…por favor —susurró, pero se notaba que disfrutaba, pues aunque me rogaba que paraba, acercaba más su pelvis a mí— Por favor.

    —Quiero que llegues —le dije mirándola, podía ver en su cara el éxtasis, pero note que también quería resistirse.

    —No lo haré —me dijo negando con la cabeza, pero de nueva cuenta acercó su pelvis a mí.

    —Un último intento —respondí volviendo a juntar mis labios, gruñendo y metiendo mi lengua.

    —¡Amor! —gritó jalando mi cabello—. Ya… ya no puedo… ¡Ah! ¡Dios! ¡Sí!

    Con otro grito finalmente llegó al orgasmo, todo su cuerpo se retorció y tuvo que bajar su pierna de mi hombro para evitar caerse. Sus fluidos emanaban de su vagina y los restregué con mi mano para esparcirlos por toda su pelvis.

    —Justo lo que quería, ahora…

    Cuando sus espasmos terminaron, me levante, le di la vuelta para aprisionarla contra la pared. Bese su espalda desnuda y levante un poco su pierna derecha para poder restregar la punta de mi miembro en su vagina.

    —Eres…malo —me dice con un puchero que me vuelve loco, desea que la penetre y me encantaba verla tan deseosa—. Ya por favor, no me hagas sufrir.

    —¿Lo quieres? —le pregunte moviendo a un lado su cabello para poder ver por completo su espalda desnuda. Me acerque a su oído para poder susurrarle—. Dime lo que quieres. Pídemelo —le digo sin dejar de sobar su entrada con la punta de mi pene.

    —Por favor —jadeó y llevó sus brazos hacia atrás para sostenerse de mí. Se mordió el labio y se hizo un poco para atrás intentando que mi miembro entrara en ella—. Tú ya sabes lo que quiero.

    —Dímelo —respondí besando su hombro desnudo y mordiéndolo ligeramente—. Quiero oírte pedírmelo.

    Para torturarla un poco más metí la punta de mi miembro en ella, pero lo saque de inmediato. Ella gruñó en desaprobación.

    —Quiero…no me tortures de esta manera —me dijo intentando de nuevo moverse para que mi miembro entrara en ella, pero debido a que no tuvo éxito finalmente se rindió a mi petición—. Por favor…quiero que me hagas tuya…quiero que volvamos unirnos… ¡te quiero dentro de mí, ahora!

    —Justo eso quería oír —respondí con una sonrisa.

    Coloque mi miembro de nuevo en su entrada y lentamente comencé a penetrarla, disfrutando cada centímetro y mordiendo de nuevo su hombro. Cuando estuve dentro por completo, comencé a meterlo y sacarlo a un ritmo lento.

    —Oh…justo eso quería sentir —me dijo mordiéndose el labio.

    La empuje contra la pared para acomodarla y que entrara más profundo. Jale su cabello ligeramente para hacer su cabeza hacia atrás, ella cooperó y su cabeza sobre mi hombro para dejar libre su cuello para que yo pudiera besarlo. Comenzamos a movernos en ritmo. La abrace del cuello para hacer que se arqueara un poco más pudiera besar su mejilla, ella movió su rostro hacia el mío para poder besarme. Sin aguantarme más, comencé a penetrarla más duro, haciendo que su trasero hiciera ruido cada vez que chocara contra mi pelvis. Ante esto, ella separó sus labios y comenzó a gemir alto y casi hasta gritar.

    —Sí…así es como me gusta —soltó un pequeño gritó e intentó seguir mi ritmo para que pudiera entrar más profundo con cada embestida—. Mi hombre.

    Me separe un poco de ella para ver como su trasero rebotaba en mi cuerpo.

    —Extrañe hacerte esto, amor. Me encanta ver tu trasero.

    Llevado por la excitación, le dio un par de nalgadas. Ella chilló pero no se detuvo.

    —Otra vez, otra vez —me rogó.

    Intercalaba mis embestidas con varias nalgadas, ella respondía con un fuerte gemido cada vez. Me detuve un par de segundos para poder darle unas cuantas nalgadas más y después seguí penetrándola con un ritmo acelerado. Ella gimió alto y empujó su trasero contra mí, en unos segundos volvimos a tomar un buen ritmo. Llevó de nuevo una de sus manos a mi cabeza para jugar con mi cabello.

    —A…amor.

    Me detuve un segundo para tomar su pierna derecha y mientras la mantenía en el aire, continúe penetrándola. Coloque su pierna en mi antebrazo y lleve mi mano directo a su pecho para poder apretarlo. Ori se acomodó en esta nueva posición y se movió un poco más despacio para disfrutarla, yo también desacelere el ritmo para poder apreciar su cuerpo. Alce un poco más su pierna para poder sacar mi miembro de ella, desde luego su cara me miró con reproche por haberle quitado su juguete. Sin darle tiempo a quejarse, metí de nuevo mi miembro en ella con una fuerte embestida para inmediatamente sacarlo, la expresión en su rostro me lo dice todo. Decidí repetir el proceso un par de veces más.

    —Oooooh, sí, así…así…sabes cómo me gusta —me dice entre gemidos—. Este es el mejor cumpleaños que he tenido.

    Vuelvo a bajar su pierna y continuó penetrándola de forma rápida. Ella giró su cabeza y se mordió el labio para no gemir, podía asegurar que ella también disfrutaba el sonido que hacía su trasero al golpear mi pelvis.

    —¿Te gusta? —me preguntó después de mirar como la penetraba.

    —Me encanta, amor —le respondí dándole un par de nalgadas más—. Tu trasero es hermoso.

    —Gracias —susurró.

    Usando sus piernas, ella me empujó ligeramente para que saliera de ella. Se dio media vuelta para rodear mi cuello con sus brazos. Después hizo un pequeño salto para poder enredar sus piernas en mi cadera. En esta posición me besó mientras restregaba su cuerpo contra mi miembro. Entendiendo lo que deseaba, la tome por la cadera para poder volver a meter mi miembro en ella, una vez hecho, la tome del trasero para controlar mis penetraciones. Sin embargo, fue ella quien tomó la iniciativa, se mordió el labio y comenzó a moverse lentamente de arriba abajo sobre mi miembro. Disfrutando sus movimientos, bese encima de sus pechos y lamí su contorno, ella respondió abrazando mi cabeza y enredando sus dedos en mi nuca. Sintiendo que el orgasmo estaba cerca, decidí acabar de forma espectacular. Con cuidado la fui bajando poco a poco hasta que estuviera lo más horizontal posible y hasta donde sus brazos le permitían. En esta posición la moví hacía el frente y hacía atrás de forma rápida para que mis penetraciones fueran lo más profundas posibles. Ella desde luego se adaptó al ritmo y me ayudaba a que entrara más profundo.

    —Así…

    Echó la cabeza hacia atrás e hizo una “o” con sus labios, señal que estaba disfrutando de mis embestidas—, ya casi.

    Estando los dos así, acerque mi boca al espacio entre sus dos pechos y la besé con deseo. Aumenté mi velocidad para que nuestros cuerpos hicieran ruido. Mientras besaba sus pechos, ella volvió a jugar con mi cabello y acariciarlo. Finalmente me separó un poco para poder ver como sus pechos se movían de arriba abajo.

    —Sí, así me gusta amor —le digo entre cortado, sintiendo como el orgasmo me llegaba.

    —Mmm —respondió ella gimiendo.

    Con el último esfuerzo, aumente la fuerza y velocidad de mis embestidas. Esto hizo que ella comenzara a gritar y arqueara la espalda lo más que pudo.

    —¡Oh! ¡Amor! Ya no puedo… —gimió alto y un espasmo recorrió todo su cuerpo para al final gritar—. ¡Sí!

    Cuando llegó al orgasmo, me salí de ella para dejarla en el suelo ya que estuvo a punto de caerse. Mientras seguía retorciéndose, me masturbe rápidamente y segundos después termine yo también sobre sus pechos. El orgasmo había sido uno de los mejores que había tenido en mi vida.

    Caí en el suelo rendido y completamente agotado, pero feliz.

    —Eso estuvo increíble —dije alzando mi cabeza para mirarla, también tirada en el suelo.

    Ella cerró los ojos, suspiró e intentó regular su respiración. Luego sonrió y se rio.

    —Sí que lo fue —abrió los ojos y me miró—. Eres increíble.

    —Tú lo eres —contesté también intentando relajarme—, y tu cuerpo también.

    —No digas esas cosas —me dijo ella sonrojada, luego se arrastró hacía mí y rodeó mi cuello con su brazo—. Te extrañe tanto como no tienes idea.

    —Yo también, amor. Realmente lamento no haber estado para ti.

    Ella negó con la cabeza y sonrió.

    —Tranquilo. Realmente el que estuvieras aquí en mi cumpleaños basta.

    —¡Feliz cumpleaños!

    Nos besamos de nuevo y ella sonrió.

    —¿Y qué tal tu regalo?

    —¿Crees que puedas hacerme otra pasarela luego?

    Ella se rio.

    —Ya veré.

    Nos quedamos acostados en el suelo unos minutos más antes de que ella comentara que necesitaba bañarse, estaba cubierta de sudor y yo también. La ayude a levantarse y ella se metió al baño mientras yo iba a su cuarto a sacar un poco de ropa para que pudiera ponerse. Era sabio que no nos metiéramos juntos a bañar, pues sabíamos que haríamos todo, menos limpiarnos.

    Entre al baño para dejarle la ropa y ella me agradeció lanzándome un beso, mientras yo recuperaba mi vestuario de la sala. Cuando yo también me terminara de bañar, lleve a Ori a un restaurante donde comimos pizza y disfrutamos unas cuantas cervezas. Después de regresarla a su casa, caí completamente exhausto en mi cama.

    Ese fin de semana celebramos su cumpleaños con el resto de nuestros amigos. Mientras hablaba con mis amigos acerca de películas, de vez en cuando volteaba a ver a Ori, quien también hablaba con su grupo de amigas.

    Mientras buscaba entre su armario ropa limpia que pudiera ponerse, me encontré que había comprado aún más disfraces y mucha ropa interior bastante sexy que no me había mostrado en la pasarela. El recuerdo siempre me hacía sonreír, posiblemente si habría una segunda vez.

  • Presentando a mi novia

    Presentando a mi novia

    Voy a entrar en la mansión con mi futura esposa Norma, para presentarla a mis padres. Después de bajar del deportivo y cuando iba a llegar a la puerta de la casa, esta se abre como por arte de magia. Como no, se trata de nuestro mayordomo Marcos. Se encarga de la parte social de la casa y es el arquetípico mayordomo. Estirado como un palo y servicial a más no poder. Veréis, la casa se divide en tres zonas. La zona social, donde se atiende a las visitas. En esta parte, el personal nunca lleva el anillo del club y la apariencia es de total normalidad. Luego está la parte privada, donde mi familia y yo realmente vivimos. En esta zona, el personal siempre debe llevar el anillo, ya que solemos tener ganas a menudo de romper la rutina. Y por último, está la zona del club. Marcos en la entrada, identifica a los socios y a cualquier hora del día o de la noche les remite a esa zona.

    -Hola Marcos, te presento a mi novia Norma. ¿Dónde están papa y mama?

    -Señor…, los señores se encuentran en la sala de pruebas nº 3. Me han encomendado decirle cuando llegara, que los espere en la sala de pruebas nº 4 –Me responde el mayordomo mirando intensamente a ni novia – Encantado señorita.

    -Vaya…, no sabía que hoy tenían otra prueba de admisión de socios.

    -Pues sí señor. Una encantadora familia. Se presentan con tres hijos, algo nada usual – me responde follándose con la mirada al monumento a la lujuria que es mi novia – Disculpe señor, sé que me salto las normas…, pero… ¿podría saludar a su señora? Ahora mismo la zona social está vacía señor.

    -Por supuesto Marcos. Norma… ¡saluda! –le digo a la preciosa de mi novia.

    La muy zorra saca la lengua de inmediato, mirando a los ojos al mayordomo. A continuación se saca la gigantescas tetonas por el escote de la camisa y espera.

    -Guarra… asquerosa… pedazo de putón… que tetonas joder… y que cara de chupapollas… serás puerca… – le dice escupiéndola sin parar por la cara y estrujando sus gigantescas tetas a lo bestia. Mientras, ella le soba el paquete y empieza a babear saliva de su lengua.

    -Marcos, serénate que mis padres nos esperan.

    -Mierda… ¡que pedazo de mujer! Le felicito sinceramente señor –me responde retirándose, no sin antes escupir un tremendo lapazo en los ojos de mi novia.

    Nuestro formal mayordomo, hace un gesto con la mano y una sirvienta con el uniforme reglamentario hace su aparición.

    -Señorita, póngase el anillo y limpie la cara de la señora de mis escupitajos –dice nuestro mayordomo a la sirvienta, mientras mi novia se vuelve a colocar sus monstruosidades dentro de la camisa.

    -Claro señor –responde la sirvienta al tiempo que se coloca el anillo de socia. Se traga a gran velocidad y con fruición toda la saliva de la cara de mi novia.

    -Bien, retírese y quítese el anillo –le dice a la sirviente la cual se retira.

    -Bueno Marcos, hasta luego –le digo a nuestro mayordomo acompañando a mi novia a una puerta a un lado del hall, la cual tenía el logotipo del club encima del marco.

    Acerco mi anillo a un lector óptico que está al lado de la puerta, este escanea mi anillo y la puerta se abre. Nos encontramos un largo pasillo con varias puertas a los lados y una al fondo. Sobre las puertas de los lados está escrito sobre cada una “pruebas 1, pruebas 2”, y así sucesivamente. En la puerta del fondo simplemente pone EL CLUB. Además hay un gran guardarropa, en el cual los socios dejan la ropa que traen. Luego, los hombres se ponen una especie de uniforme, el cual consiste en una camiseta de diseño especial y unas zapatillas asimismo diseñadas al efecto. Las mujeres tienen un amplísimo surtido de lencería y se ponen lo que deseen. Atendiendo al guardarropa hay una sirvienta, la cual ayuda a los socios y orienta a los candidatos a las puertas de pruebas de admisión. Esta sirvienta es relevada cada 45 minutos, ya que no suele tardar en estar cubierta de semen, meados y escupitajos.

    -Buenos días señorito Andrés – me dice la sirvienta. Una tremenda mulata, la cual viste el uniforme del servicio de la zona del club. Este consiste en un tocado de monja para el pelo, un corsé de color negro (con las tetonas colgando por fuera por supuesto), una tanga de hilo dental también de color negro y zapatos de tacón.

    -Hola preciosa. Dime, ¿hay mucha gente en el club? – le digo mientras me voy quitando la ropa, no sin antes escupir con fuerza en su cara.

    -¡Arrrrg!, no señor, sabe que las mañanas son tranquilas –me responde sacando la lengua ofreciendo su bello rostro.

    -Si, es verdad –le digo mientras acabo de ponerme la ropa del club.

    -¿La señorita no va a cambiarse de ropa? –me dice mientras se va al guardarropa con mi ropa moviendo un enorme y prieto culazo.

    -¡La señorita hará lo que le salga del coño, pedazo de zorra! ¡Ven aquí! – exclama mi novia mientras saca la lengua excitadísima.

    La sirvienta sorprendida se acerca, y mi novia la agarra bruscamente del tocado con una mano –¡Saca la lengua puerca!  le dice, e inmediatamente le mete la mano en la boca y empuja hasta meterle casi el antebrazo.

    -Asquerosa putona… ¡arrrrg!… jódete… serás guarra… cerda… ahógate puerca… ¡arrrrg! –le dice mi novia mientras se levanta la falda y empieza a correrse como una fuente.

    A continuación, le saca la mano de la boca y de un empellón violento, la pone de rodillas y empotra la cara contra su coño – ¡arrrrrg! traga asquerosa… ¡arrrrrg! traga mi corrida putón ¡arrrrrg! que asco das cerdona ¡arrrrg! te ducho en corrida de putón ¡arrrrg! asquerosa ¡arrrrg! puerca de mierdaaa ¡arrrg! –le dice soltando tremendos chorretones de corrida contra la cara de la bellísima mujer.

    -Que me hace señoritaaa… ¡arrrrg! me ahogas asquerosa ¡arrrrrg! serás cerda ¡arrrrg! me estás duchando putona ¡arrrg! -dice la sirvienta corriéndose también sin parar.

    Por fin, mi novia acaba de correrse y aparta sin más el ofrecido rostro –cuando quieras entramos en la habitación cariño – me dice subiéndose la falda.

    -Serás puerca ¡uuuuf!… como te has corrido cerda… que maravilla putón… espero que te revienten hay dentro asquerosa ¡arrrrg! – dice la sirvienta aun corriéndose y con la lengua fuera babeando saliva.

    Entramos entonces en la sala de pruebas nº 4 y como era de esperar estaba vacía. Sin embargo, no tuvimos que esperar mucho tiempo. No habían pasado cinco minutos, cuando entraron mis padres en la habitación.

    -Hola cariño –dice mi madre, la cual solo llevaba puesto sus zapatos de tacón y una camiseta blanca que le transparentaba totalmente y que tenía escrito en letras negras la leyenda “MAMA CHUPAPOLLAS”.

    Mami se acerca, se aprieta las inmensas tetas por encima de la camiseta y saca la lengua. Yo le escupo dentro de la boca y le meto de golpe la mano entera en su enorme chochazo – ¡Que gusto me das cabrón! – dice corriéndose por mi mano, mientras observo que tiene un montón de chorretones de lefa por toda su cara.

    Vaya mami, veo que se han corrido en tu cara. ¿Han pasado la prueba los aspirantes? – le digo mientras le bombeo el coño con mi puño.

    -¡Arrrrg!… si… puto niño… me corro cerdo… si… todos han conseguido el anillo… y un niñato con una polla enorme me ha usado de water…, cerdooo… ¡cómo me corro carbrooon! – me dice babeando saliva de su lengua larguísima y obscena.

    Saco la mano del chochazo de mama y esta siempre con la lengua fuera, se pone al lado de papa.

    -Hola hijo, veo que lo que me has contado de Norma se quedaba corto – me dice con su legendaria polla de 40 cm. empalmada y gorda como un vaso de cubata – he realizado la anterior prueba de admisión sin correrme y llevo todo el día reservándome para duchar a tu novia.

    -Hola papa… si… os presento a mi novia Norma. Saluda a mis padres cariño – le digo a mi novia, la cual saca su lengua mirando obscenamente a mi padre y a mi madre.

    Luego se saca los dos gigantescos tetones por encima de la camisa y a continuación se quita la falda mostrando su gigantesco culazo, el cual se veía enorme ya que la camisa se entallaba en su cintura.

    -Encantada… – dice babeando ya saliva de su lengua, al tiempo que se coge los dos tetones y se mete cuatro dedos de cada mano en cada pezón.

    -Jodeeer… tiene las tetas como tu Marisa. A este zorra se le pueden follar los pezones –dice papa acercándose para empezar a estrujar los gordísimos pechos de mi novia.

    -Ya te dije que nuestro hijo traería una hembra tremenda a la familia – dice mama acercándose también y metiéndole el puño de golpe en el babeante coño de mi novia.

    -¡Arrrrg!… cerdos… putos cabrones… así tratáis a la futura esposa de vuestro hijo… cerdooos… –responde mi novia corriéndose en la mano de mama con enormes chorretones.

    -Come se corre la cerda ¡arrrrg!… –dice mama sacando la lengua y soltando a su vez grandes chorros de corrida.

    -Bienvenida a la familia cariño –dice papa lanzando un tremendo escupitajo a los ojos de mi novia – ¡Te voy a reventar guarra! Tu gigantesco culo esta hecho para ser reventado a pollazos – dice al tiempo que se pone detrás de ella y le mete su gigantesca polla por el culo.

    -¡arrrrg!… que me hacéis cerdos… me tratáis como una muñeca hinchable… me estáis reventando cabrones… que gusto jodeeer… más… dame más fuerte viejo cabrón… empuja con el puño mami putona… putooos… –dice mi novia corriéndose sin parar con enormes chorros alrededor del puño de mama y babeando sin parar de su lengua obscenamente colgante.

    Mientras papa disfrutaba de las desproporcionadas caderas de mi novia y le metía tremendos pollazos por el culo, yo me puse detrás de mama y abriéndole las nalgas a lo bestia, le metí la polla en su gigantesco chochazo de un golpe hasta los huevos.

    -Hijo de putaaaa… fóllate a tu madre carbrooon… reviéntame putoooo… jodido crío… puto crío… me corrooo carbrooon… –dice mama corriéndose por mi polla con enormes chorretones y sacando la lengua babeando saliva.

    El cuadro era tremendo. Yo follando a mama por el coño, mientras ella no para de echar chorretones de corrida bañando mi abdomen. Mama follando con su puño a mi novia, metiéndolo y sacándolo casi hasta su codo. Mi novia corriéndose sin parar en la mano de mama como una fuente y con su lengua colgando. A las dos les caía un rió de saliva de sus lenguas hasta sus irreales y gigantes tetas. Papa follando por el culo a mi novia con bestiales pollazos y a la vez metiendo cuatro dedos dentro de una de sus enormes tetonas por el pezón y otros cuatro por uno de los pezones de mama.

    -No aguanto más asquerosa –dice mi papa agarrando del pelo a mi novia y obligándola a ponerse de rodillas, mientras con el movimiento sale la mano de mama de su coño salpicando un enorme chorro de corrida – me voy a correr en tu puta cara… guarra –dice masturbando su gigantesca polla encima del bellísimo rostro de mi novia.

    -Dame tu lefa cabrón… riega mi puta cara asqueroso… llena de leche la preciosa cara de la novia de tu hijo cerdo… dámelooo puto Cabrón ¡arrrrg!… –dice mi novia encorvando su culazo a cuatro patas mostrándolo gigantesco y echando corridas sin parar por el coño, mientras saca la lengua babeando saliva mirando a papa a los ojos.

    -Hija de putaaaa… – dice papa corriéndose con enormes chorros. El muy cabrón va dirigiendo su polla y cubre de lechada toda la ofrecidísima cara de mi novia. Sin embargo y a pesar de tener los ojos llenos de lefa, la muy guarra los mantiene abiertos en todo momento.

    Cuando papa acaba de correrse, mi novia se gira hacia mí y quedándose a cuatro patas con su enorme culazo encorvado para resaltarlo lo más posible, me mira sacando la lengua babeante de saliva y semen.

    -Joder, que bien enseñada está – dice mi papa sentándose en un diván de la habitación.

    -Que papa… ¿se merece el anillo o no? –le digo a papa mientras follo a mama dando potentes pollazos, que salpican cada vez un río de jugo del encharcado coño.

    -Por mi no hay problema –dice mirando a mi madre, la cual tiene la lengua colgando de manera imposible – ¿Tu que dices Marisa?

    – ¡Ven aquí putón! – e dice a mi novia mama, mientras se saca mi polla del coño y la apoya en su culo – ¡Reviéntame el culo cabronazo! – me dice empalándose mi polla en el culo de un golpe hasta los huevos.

    Mi novia se levanta y siempre con la lengua fuera babeando saliva se acerca a mama. Esta la agarra del pelo y de manera violenta, la pone a cuatro patas y empotra su cara contra su enorme coño.

    -Comete mi corrida asquerosa… jódete puerca… me corro en tu cara putooon… puta tetona culona asquerosa… te uso putón… putaaaa… –dice mama corriéndose con enormes chorros contra la cara de mi novia, la cual levanta su enorme culazo y no para de echar chorretones de corrida por el coño.

    -Eres un putooon mamaíta… usar así la cara de la futura esposa de tu hijoooo… me corro putona… puta cerdaaa… me corrooo ¡arrrrrg! –dice mi novia mientras me follo a mama por el culo y le meto las manos dentro de sus tetonas follándoselas por los pezones.

    Mi mama corriéndose en la cara de mi novia encharcándola sobre la lefa que ya tenía de la corrida de mi padre. Mi novia corriéndose sin parar con su enorme culazo levantado y lanzando chorretones de corrida hasta casi dos metros de distancia.

    Yo follando a mama por el culo con mi polla y por las tetas con mis manos, mientras ella no para de correrse con su lengua fuera babeando saliva.

    -Me voy a correr putonaaas… –digo sacando la polla del culo de mama. Luego la agarro por el pelo y la pongo a cuatro patas al lado de mi novia.

    Córrete cabrón… llena la cara de tu puta madre de lefa hijo putaaaa…, échamelo cerdooo ¡arrrrrg! –dice mama a cuatro patas mirándome a los ojos con su lengua babeante fuera y con su gigantesco culazo encorvado.

    -Siiiii… córrete puto cerdooo… correteee ¡arrrrrg!… –dice mi novia con su lengua fuera babeante de saliva, semen y cuajos de corrida femenina. Tiene la cara llena de semen y chorretones de jugos, mientras su gigantesco y perfecto culo está encorvado de manera imposible.

    Empiezo a correrme con enormes chorros. Se los hecho todos a mama, la cual los recibe sin pestañear. Le lleno toda su guapísima cara de lechada y cuando acabo, de manera casi inmediata empiezo a mear. Dirijo la meada a la preciosa cara llena de lefa y corridas de puta de mi novia y procuro darle sobre todo en los ojos.

    -Siiiii… mea a esta asquerosa… cabrón… mealaaa… jodete putaaaa ¡arrrrg! –dice mama volviéndose a correr como una fuente por el enorme coño, babeando semen y saliva de su obscena lengua.

    – Cabronazooo… me usas como un water cabrooon… putooo ¡arrrrrrg! – dice mi novia corriéndose sin parar.

    Cuando acabo de mear, me voy donde está papa y me siento a su lado. Mientras tanto, las dos pedazo de guarronas de mi madre y mi novia, empiezan a lamerse todas las corridas que tienen por la cara y el pelo. Cuando tienen la boca llena de cuajos de corridas, se escupen con violencia en la cara. Cada vez que reciben un escupitajo de cuajo, vuelven a correrse con grandes gritos insultándose una a la otra.

    -Qué papa, ¿le dais el anillo y entra en la familia?

    – ¿Tú que dices Marisa?

    – Siiiii… dale el anillo a este putooon… daselooo… será guarronaaa… –dice mama mientras mi novia le escupe un enorme cuajo de corrida en pleno ojo.

    -No se hable más, aquí tienes el anillo de socia. Ven por él –dice mi papa sacando el anillo de una caja.

    Mi novia se acerca a cuatro patas meneando su enorme culazo con escalofriante sensualidad, siempre con la lengua fuera babeando saliva y corridas. Se apoya en las rodillas de papa y este le pone el anillo de socia.

    -Bienvenida a la familia cariño. Dios eres deliciosa –dice papa estrujando los dos gigantescos melones de mi preciosa novia.

    -Bueno criaturas, nosotros nos retiramos. Tenemos una cita para comer –dice mama agarrando a papa y acercándose a la puerta.

    -Si… nos veremos luego en la cena. Adiós tortolitos –dice mi papa abandonando con mama la habitación.

    Me quedo a solas con mi novia y esta vuelve a ponerse a cuatro patas mirándome a los ojos con la lengua fuera.

    -Enhorabuena mi amor. Vamos en pie, que te voy a enseñar el resto de la casa. En primer lugar el ático donde vamos a vivir, el cual está en la zona privada de la mansión. Nos merecemos una ducha y cambiarnos de ropa –le digo a mi novia la cual se pone en pie y por primera vez desde que entró en la habitación relaja la boca, ya que en todo momento tuvo la lengua fuera de manera obscena.

    Nos dirigimos a la puerta y no resisto la tentación de ir estrujando las enormes nalgas de su perfecto culazo. Ella al sentirlo vuelve a sacar la lengua y se corre con un chorro que empapa la puerta. ¡Joder que maravilla de mujer! -pienso para mi mientras magreo el más enorme y perfecto trasero de mujer que existe.

  • La noche del bar

    La noche del bar

    Especialmente para:

    Mayra G

    A petición tuya, una segunda parte.

    He despertado después de haber dormido de una forma tan maravillosa. Relajado y feliz de haber disfrutado de la desnudez de Mayra mi vecina, la que con unos cuantos tragos el día de anoche me hizo sentirme totalmente en el paraíso del placer.

    Me dispongo a ir a mi cocina, prepararme una buena taza de café para iniciar el día de la mejor manera, observo a través de mi ventana a mi vecina que revisa su buzón de correo. Le miro mientras le doy un sorbo a mi café, y me regresa a mirar. Elevo mi mano y le digo entre labios “buenos días”, sólo sonrió y con un guiño de su ojo me hizo sonreír.

    Paso la mañana como cada fin de semana, me dispuse a hacer un poco de ejercicio y hacer unas cuantas llamadas para cerrar unos negocios de mi trabajo. Para mi fortuna esa misma tarde quedé con un cliente en un restaurant, para cerrar un trato muy importante para mi empresa. Generaría dinero y no tendría del qué preocuparme por un corto tiempo de nada en lo absoluto.

    Llegó la tarde, me di una ducha y me vestí de traje para impresionar al cliente con una buena imagen de seriedad e importancia hacia nuestro trato a proceder. Al salir a mi auto mire a Mayra barrer su patio, me observó y le sonreí a lo cual me pregunto:

    – ¿A dónde tan elegante vecino?

    “Tengo una cita con un cliente para un negocio de mi trabajo”

    – Estupendo, te tocará invitar la próxima botella entonces (Sonriendo carismáticamente)

    “Claro que si (Devolviéndole la sonrisa)

    “¿Y tú? ¿Planes para esta noche?

    -No lo sé, mi marido quiere vayamos a un bar, pero no me agrada mucho la idea, se pone algo odioso con unos tragos

    “Entiendo, igual trata de salir un rato, te hará bien”

    -Lo pensaré, gracias por el dato (Guiñándome un ojo)

    “Bueno, nos vemos que se me hace tarde…”

    -Hasta luego…

    La charla con ella antes de mi cita de trabajo, me hizo sentir mejor, los nervios se me fueron. Llegué al restaurant donde quede con mi cliente y ya estaba esperándome. Pude lograr sorprenderle con los beneficios de mi empresa y sin más, accedió a hacer contrato. Me fue realmente fácil, algo que no tenía previsto a pesar de tener ya experiencia en cuanto a convencer a mis clientes.

    Me sentí feliz por dicho trato y en vez de irme a casa a estar a sola, aproveche estar en el centro y me fui a un bar. Recordé que mi vecina tenía planes de ello y dije: ¿Por qué yo no? Entonces fui a uno muy conocido del centro.

    Llegué, me senté sobre la barra y pedí un whisky. Tomé unos cuantos tragos y charlaba a ratos con el cantinero que ya era un conocido para entonces. Al paso de un buen rato, él mismo me dice “Vaya que belleza de chica viene ahí” volteo mi mirar hacia la entrada y vaya sorpresa, era Mayra entrando con su esposo al mismo bar donde yo estaba. Llegó justo al lado mío junto a su pareja, me hice el tonto y solo salude formalmente. No quise ser muy obvio después de lo que anoche paso entre nosotros mientras él no estaba. Invite los dos primeros tragos a los dos y terminé pidiendo otros más para mí.

    A los 10 minutos aproximadamente, sentí como tocaban mi pierna suavemente. Baje la mirada y era su mano que cuidadosamente deslizaba sobre mí. Me quedé inmóvil y le di un trago a mi bebida, sonreía pensando en hasta donde podría llegar, sabiendo que su esposo estaba justo a lado de ella. Acariciaba y dejaba de hacerlo, repetía unas cuantas más y no pude evitar que mi piel se erice. De reojo volteo su mirada hacia a mí y con su lengua lamio sus labios. Fue algo excitante no lo puedo negar, el sólo hecho de hacer ese simple gesto, provocó una erección sobre mi pantalón. Me levante de mi silla para dirigirme al baño, pero ahora iba la mía. Al momento de levantarme me apegue a su trasero de forma intencional para ver su reacción. Solo volteo a verme y el movimiento de su lengua entre sus labios se hizo de nuevo. Sonreí y me dirigí al baño, me tenía como loco, y era de esperarse tras haberla sentido totalmente desnuda anoche en mi propia cama, tenía ganas de sentirle otra vez más.

    Al salir del baño ambos venían al mismo lugar, puesto que el sanitario de damas estaba justo al frente que a los de caballero. Él entro al sanitario y ella fingió entrar pero con la misma se detuvo. Tomó sorpresivamente mi mano y me jalo hacia dentro del baño. Nos besamos con tantas ganas que no pude evitar acariciar su cuerpo una vez más por encima de su ropa. Fue un intercambio de besos y caricias rápidas, debido a que su esposo estaba a punto de salir del sanitario. Se despegó de mis labios y me dijo:

    – Dame unos 10 minutos, y te veo en tu auto…

    “Esperare con ansias” respondí…

    No pueden imaginar el éxtasis que sentí por todo mi cuerpo de solo imaginar que esa noche, podría tenerla nuevamente entre mis brazos. Llegué a la barra y pague mi cuenta, me preguntó su esposo el porqué de mi partida tan temprano. Respondí: “Es que me necesitan para algo urgente, y sería inapropiado no atender tal urgencia amigo” Ella sonrió disimuladamente y él, sin sospecha alguna de que nuevamente su bella esposa, podría estar nuevamente entre mis brazos.

    Me fui de prisa hacia el estacionamiento a mi auto, abrí mi puerta y me metí observando el reloj pidiendo avanzara de forma rápida lo antes posible.

    Al término de unos 15 minutos máximo tocaron la ventana de mi auto, era Mayra. Por mi cabeza comenzaron a pasar miles de cosas, y mis ansias de tenerla eran inmensas. Abrí la puerta y entro de prisa:

    – ¿Esperabas a alguien cariño?

    “Ansiaba tu llegada por si no lo sabias”

    – Pues aprovéchalo, que solo tengo unos pocos minutos…

    Apenas y deje terminara su frase cuando me lance a su boca, le bese con tantas ganas que de inmediato sentí su mano dirigirse entre medio de mis piernas. Me comenzaba a apretar mi miembro, acción que solo provoco se pusiera duro. Mis manos no se quedaban atrás y una de ella se deslizó entre su escote, pude sentir su seno al desnudo entre la palma de mi mano. La suya no quería quedarse atrás y con la misma, quito mi cinturón, mi botón y bajo mi cierre con rapidez. Sacó mi miembro erguido con su mano, sentí como lo tomo firmemente presionándolo. Comenzó a moverlo de una forma tan estupenda que mi boca mordía sus labios. Lo movía entre lento y rápido a instantes, cosa que sólo provoco comenzaran a brotar mis primeras gotas entre sus dedos. Me beso con pasión y no pude evitar tomarle de la cadera y ponerla sobre mí. Su mano firmemente sobre mi miembro erguido, mis dedos apenas y pudieron entrar entre sus piernas, quería sentir su sexo entre mis dedos. Le toqué y sentí como su humedad había atravesado la tela de su interior. Le hice a un lado su panty y comencé a acariciar su vagina, sintiendo como mis dedos eran inundados por sus fluidos. Sus gemidos en mi boca se hicieron presentes, mi respiración provocada por sus movimientos de su mano en mi miembro era muy notorio. Quite mis dedos de su sexo, tome los bordes de su falda y la levante, dándome espacio para separar un poco más sus piernas. Sus manos se apoyaron sobre mis hombros y mis manos sobre su cadera, sentí como su sexo buscaba la punta de mi miembro, moví mi cadera ayudando a encontrarnos. Me acomodó a su gusto, y mi boca recorrió su cuello entre besos y pequeñas mordidas. Pude sentir como bajaba sobre mi miembro exquisitamente. Un gemido semi fuerte salió de su interior al bajar sobre mí. Me sentí totalmente dentro de ella, mis manos no esperaron más y se fueron sobre sus nalgas, las tomé apretándolas y comencé a elevarla. Obligando a su cuerpo elevarse y dejarse caer al mismo tiempo, era algo increíble. Sentirla nuevamente sobre mí, sus fluidos inundaban mi pelvis, mi miembro entraba en ella una y otra vez. Comenzamos a gemir, sus uñas se clavaban sobre mis hombros y mi boca desesperadamente buscaban sus senos. Se dio cuenta de mis intenciones y con sus manos, saco ese bello par de senos y me los entregó por completo. Mi boca apenas y podía succionar sus pezones por sus movimientos sobre mí, lograba tenerlos entre mis labios y les estiraba apenas por sus imparables movimientos. Mis manos separaban sus nalgas y cambiaron sus movimientos, ahora comenzaba a resbalar sobre mi pelvis de adelante y atrás. Cabalgaba deliciosamente, me perdí en el placer que provocaban sus caderas con tales movimientos. Gemía junto a ella y sentía como su sexo latía de forma tan increíble, cosa que provoco mi miembro se hinchara y vibrara de forma tan deliciosa. Comenzó a sonar su teléfono, era su marido quien me imagino ya le buscaba por ya llevar más de 10 minutos fuera del bar. Si tan sólo supiera que no le respondía porque estaba cabalgándome como una diosa.

    Ella sólo veía de reojo su celular, pretendía tomarlo con su mano pero se la tomaba para negarle le contestara. No quería interrupción alguna justo cuando estábamos por culminar tan exquisito encuentro. Hizo caso omiso a las llamadas y continuo cabalgando sobre mí. Busqué su boca nuevamente y le bese apasionadamente, su lengua invadía mi boca y mis manos hacían que no parara de moverse. Mi cadera se movía bajo la suya frenéticamente, y no pudimos contener nuestras ganas. Le abrace con tanta fuerza y nuestro orgasmo se dio lugar. Sentí como sus contracciones tenían prisionero a mi miembro dentro de ella. Por mi lado, no pude evitar inundarla con mi semen dentro de ella. Quedamos exhaustos y totalmente rendidos.

    Tomó su celular y le devolvió la llamada a su esposo:

    – Disculpa la demora, salí a comprar unos cigarrillos, ya voy de vuelta….

    Sonreí y le dije:

    “Pero si tú no fumas Mayra”

    -No, pero fue lo segundo que se me vino a la mente

    “¿Lo segundo? ¿Cuál fue lo primero entonces?

    – Tú, dentro de mí… (Riendo dulcemente)

    “Hasta donde hemos llegado”

    – Lo sé, espero no pienses que hago esto con cualquiera.

    “No, claro que no pienso tal cosa”

    – Está bien, sé que no es así de tu parte.

    – Disculpa pero tengo que volver con él o se pondrá como loco

    “Vale no hay problema, me voy a casa a dormir relajadamente”

    – Eres un loco, pero no podría contradecir tal argumento, vete con cuidado.

    “Gracias, espero no sea la última vez”

    – Que así sea, quizás la próxima vez, te de un bono extra.

    Espero haya sido de tu agrado.

  • Mi sueño especial (Parte 2): El visitante

    Mi sueño especial (Parte 2): El visitante

    Con Juan venimos intercambiando mensajes de distintos temas entre ellos lo sexual, le gustaron mis relatos y yo me anime a compartir con él detalles que no salen en relatos o que fueron publicados más tarde.

    Él es bastante mayor que yo, pero a mí eso no es algo que realmente me preocupe.

    Los muchos mensajes subidos de tono que a menudo intercambiamos me han hecho desearlo más de una vez, pero estamos bastante alejados y además desde que estoy saliendo con Camila (para los que no leyeron relatos anteriores yo soy bisexual) he perdido aún más el interés en tener algo con un hombre.

    A menudo fantaseamos acerca de tener un trio con Cami y él o algo nosotros solos, pero siempre quedo en la pura letra escrita.

    Un día luego de haber intercambiado mensajes con el tengo el sueño que les paso a relatar.

    Habíamos acordado vernos, por mensaje de texto me dijo la hora en la que iba a llegar, yo moría de anticipación media hora antes ya estaba en la terminal de micros esperándolo…

    Llega la hora designada, anuncian su micro y plataforma, voy a su encuentro…

    Salen pasajeros, hasta que me parece reconocerlo.

    -Juan? –Pregunto.

    -sos Lorena? sos mucho más linda en persona –contesta él.

    -si gracias -respondo.

    Yo había aceptado verlo sin tener seguridad de que tan lejos iba a llegar, para colmo me preocupaba mi relación con Cami con la que me había comprometido a tener una relación mutuamente excluyente, él ya sabía eso y no le importaba.

    -En persona, finalmente -le digo.

    -al fin no? -responde él.

    Se me acerca sin saber bien si besarme o no, o que tan lejos podía ir, yo lo noto.

    -podes besarme en la boca está bien, pero por ahora sin lengua… -le digo.

    El me besa y yo lo vuelvo a besar ambos besos cortos y en los labios,

    Él tenía algo que lo hacía atractivo, no sé bien que… me había gustado besarlo.

    Caminamos por un largo rato mientras charlábamos, yo lo guiaba ya sabía a donde lo iba a llevar eran un lugar en la costa muy lindo yo ya había estado ahí antes incluso una vez me había masturbado ahí (en una de esas locuras que a veces hago) el lugar, aunque público no suponía un gran riesgo de ser vistos si la cosa pasaba a mayores, aunque aún no estaba segura de si iba o no a hacer algo con él.

    Una vez en el lugar seguimos charlando, aunque su charla era interesante yo aún seguía en la misma quería hacer algo, pero no tanto.

    Finalmente me decido tenía mucha curiosidad por ver su miembro, y me había decidido sobre qué tan lejos estaba dispuesta a llegar ese día.

    Él se iba a quedar dos días y por lo tanto en caso de que las cosas fueran satisfactorias para ambos tendríamos otro día más para ir más lejos si así lo queríamos.

    -te tengo una mala noticia, hoy no me vas a coger (nota para españoles coger acá en argentina es una forma vulgar de decir tener sexo).

    -está bien, no te preocupes ya verte en persona es más que suficiente y aunque sea me di el gusto de besarte, aunque sea una vez -me dice él.

    -sos un dulce -le digo mientras lo vuelvo a besar.

    -pero no es todo lo que tengo para decirte, tengo algo para proponerte… vos sabes que yo soy una chica curiosa y bueno hace rato que tengo curiosidad por ver lo tuyo… Y además siento que algo te tengo que dar, vos sabes que las circunstancias no me permiten ir muy lejos, pero esto lo quiero hacer lo siento justo y creo que lo vamos a disfrutar los dos –continuo.

    -claro lo que vos quieras –me responde.

    -bueno, voy a ser directa porque no se otro modo… te lo quiero hacer con la mano, eso si no te voy a permitir que me toques ni nada, no te lo prometo, pero por ahí hago algo con la boca. -le digo.

    Nos acomodamos, le bajo su pantalón y luego su slip de forma que pueda ver su pene en su totalidad, tenía un tamaño y forma agradable y ya estaba algo erecto, pero aun no totalmente.

    Comienzo a acariciarlo, de a ratos lo rozo suave con mis dedos, de a ratos se lo aprieto un poco, de a rato uso movimientos lentos y en otros cortos y rápidos al poco su pene ya había terminado de ponerse duro se notaba que lo disfrutaba.

    Entonces lo empiezo a tocar rápidamente y con fuerza, me doy cuenta que en cualquier momento va a acabar.

    -aun no, aguántate –le digo mientras bajo un poco mi velocidad.

    Continuo, al poco rato veo que al menos intenta no acabar, puedo ver gestos en su cara de que hace un esfuerzo, acelero el ritmo nuevamente.

    No tarda en largar un gran chorro de semen, ahora lo toco suave mientras sale más de su semen finalmente me acerco y pruebo su gusto es agradable, llego a saborear sus últimas gotas mientras salían de la punta.

    Le pido que se vista y nos despedimos hasta el otro día, quería que conociera a Cami…

    Al otro día entonces nos vemos los tres, yo lo beso en la boca y le pido a Cami que también lo salude de esa forma y así sucede.

    Charlamos un rato los tres y una vez que veo que estamos cómodos, propongo ir a un lugar más privado.

    Estamos en una habitación ya había hablado con Cami de que no tenía por qué pasar nada que ella no quisiera…

    Les pido que se quiten la ropa y yo también comienzo a sacarme la mía, una vez que ya estamos los tres desnudos yo me turno besándolos a ambos un poco a cada uno.

    Luego de unas cuantas rondas con Cami ya empezamos a tocarnos mutuamente, cuando nuevamente es el turno de Juan le digo que él también puede tocarme, pero solo los pechos.

    El entonces me acaricia mientras nos besamos y sobre el final yo lo toco en su pene acariciándolo por unos segundos, lo suficiente como para que terminara de endurecerse.

    Luego se la chupo mientras Cami me mete dedos por la vagina, después le pido a ella que lo haga y así también tomamos turnos para chupar su verga.

    Finalmente estoy lista para dar el gran paso, le pido que se ponga el preservativo y me monto encima de él, no tengo experiencia haciéndolo, pero no tardo en poder acomodarme y sentirlo dentro de mí, luego le pido a Cami que se acomode sobre su boca y así él le practica sexo oral mientras yo lo monto y entre nosotras jugamos con nuestros pechos.

    Una vez que veo que Cami ya está gozando mucho cambiamos de posición él se pone detrás de ella penetrándola vaginalmente desde esa posición yo de frente a ella nos tocamos mutuamente… yo mientras la penetro con mis dedos intento rozar el pene de Juan que la está penetrando.

    Al rato Juan acaba, interrumpimos un momento le quito su preservativo que tenía la prueba del delito dentro, su semen…

    Lo lamo un poco y le pido a Cami que haga lo propio.

    Los tres la pasamos bárbaro…

    Íbamos a empezar una nueva sesión de sexo, pero me despierto, y me doy cuenta que solo había sido un sueño y que otra vez estaba muy mojada.

    Lo suficiente como para que se notara en la bombacha que traía y además estaba aún caliente, así que me metí dedos hasta quedar satisfecha, me cambie la bombacha y me volví a dormir.