Autor: admin

  • He aceptado hacer un trío

    He aceptado hacer un trío

    Le he dicho que si a mi esposo, después de tantos años calentando mi mente, calentando mi coño sobre la posibilidad de que otro hombre pueda verme desnuda o estar junto a nosotros mientras hacemos el amor.

    Estoy como una cabra, como coño le he dicho que si a esto?

    Ansío vivir una experiencia así, aunque solo por una sola vez, era virgen cuando conocí a mi esposo, nunca mi cuerpo ha sido visto ni tocado por otro hombre que no haya sido él, por ello me come por dentro el pensar que otro hombre pueda excitarse conmigo logra que me moje sólo de pensar esto.

    Le he puesto reglas, condiciones sobre el cómo hacerlo:

    1º Mi rostro estará cubierto por un antifaz, no quiero por nada de este mundo que ese chico pueda reconocerme alguna vez si me lo encuentro por la calle, por otra parte yo no quiero ver a ese chico, tampoco que mi marido pueda ver la expresión de mi rostro si me excito demasiado, no quiero que piense que soy una puta y ni de coña que nuestro matrimonio se vaya a la mierda por esto.

    2º Yo estaré vestida con tanga y con sujetador, no quiero que sin más otra persona pueda verme desnuda, el que mi marido haya aceptado esto me hace sentirme un poco más segura, teniendo ropa que cubra mis partes, como lo estaría en la playa teniendo un bikini de dos piezas puestas.

    3º El chico solo observará, no participará en nada, no me tocará por nada de este mundo, me encantaría pero tengo miedo a esto, a que mi marido me eche alguna vez en cara que otro hombre ha tocado mis tetas o mi cuerpo, el morbo que quiero experimentar es tan sólo el que haya otra persona con nosotros, nada más.

    4º Yo tendré la última palabra, en un solo segundo, si yo decido cortar todo de golpe, todo se acabará, esta es la tranquilidad que me da el que esté mi esposo en el cuarto, que me proteja en todo momento si ese desconocido se vuelve loco, más al saber que una amiga suya, queriendo experimentar algo así, solo queriendo ser tocada por otro, fue penetrada, follada a lo bestia en la cama de un motel siendo infiel a su marido, ha quedado tocada para toda su vida, ha quedado horrorizada por lo que le ocurrió, acabó confesándoselo a su esposo al cabo de unos meses, él la abandonó, él le había propuesto como todos los maridos lo hacen el hacer un trío, suave, light, pero ella como muchas esposas hacen, ni de coña soportarían el saber que su marido está viendo como ella es tocada por otro hombre.

    5º Esto lo hago por complacer a mi esposo, nada más, a mi me llega de sobras el sexo que tengo con mi esposo por lo que nunca él me podrá echar en cara esto y menos pedir que yo tenga que devolver el favor trayendo a otra chica a nuestra cama, esto no.

    Por lo tanto, no pierdo nada de nada, no crees?

    De momento ha ganado mi marido, tres días llevo follándolo, cabalgando su polla según entra por la puerta de casa, por la mañana, lo despierto mamando su polla, haciendo que se vaya encantado a trabajar teniendo sus huevos completamente descargados; esto nos ha cambiado nuestra rutina, nuestra vida sexual, ya no es el polvo que le permitía hacerme cada dos sábados, nunca he sido muy sexual, nunca, la férrea mentalidad casta en la que he sido educada por mi familia, donde todo es pecado o de degenerados así me influyó, siempre he tenido que esconder mis tetas, usando doble camiseta para nadie, nunca pudiese ni imaginar el tamaño de pechos que tengo, no he usado faldas cortas en mi vida, tangas, ni hablar, masturbarme?, ni de coña, todo esto era de guarras según me educaron

    Al conocer a mi esposo vi que todo esto era una asquerosa mentira, que las parejas no sólo hacen el amor con la intención de tener hijos, poco a poco crucé al otro lado del muro, tuve que aprender todo en cuestión de sexo, a masturbar y comer la polla a mi esposo, a masturbarme y correrme sintiendo ese enorme placer que se tiene y que no lo cambiaría por nada, no he vuelto a poner doble camiseta, mis 110 copa D se marcan por el tamaño de mis pechos, no porque los vaya enseñando por ahí, es justamente mi esposo el pillín, el que desde que nos conocimos me ha alentado a ser más sensual y sobre todo más sexual.

    Ahora uso tangas, el cabroncete de mi esposo me regala conjuntos muy sexys que en la zona de la raja de mi coño y de mis negras y grandes aureolas se transparenten, le encanta el morbo subido de tono, ver la llama del sexo en mis ojos, reflejándose, siempre lo consigue, le he masturbado en un cine normal, he experimentado el no llevar ropa interior yendo a comer a un restaurante llevando sólo una minifalda corta y una blusa escotada transparente, le encanta tocar, recorrer cada poro de mi piel con sus dedos, esto me pone perra, me corro siempre cuando me hace esto, diciéndome cosas guarras y sobre todo, haciendo recrear en mi mente que es el dedo de otra persona el que se desliza en ese momento por mi cuerpo, teniendo mis ojos cerrados.

    Le encanta el riesgo pero controlado, le encantan los juegos morbosos, probar un paso adelante pero siempre que ello sea para los dos, para el disfrute de los dos, me siento amada, deseada cada día estando con él, por ello y porque he comprobado que si es bueno el que una pareja crezca sexualmente confío en él, como siempre, sé que solo soy para él para el resto de nuestras vidas.

    Todo cambió a más cuando me regaló un enorme vibrador negro de 25 cm., nunca me lo he introducido dentro de mi vagina, no me atrevo, mi coño es exclusivamente para mi esposo pero me encanta refregar ese enorme aparato por toda la raja de mi coño, sintiendo como esa cosa enorme dura como una piedra recorre mi sexo, estando mi marido conmigo al lado, corriéndome cada vez que mi marido me pone en mi mano su polla, notando la otra en mi sexo, el muy cabrón sabe cómo follar mi punto G, mi mente.

    Hoy es el día, mi esposo se ha ocupado de todo, esta noche, después de cenar ha preparado la sesión más porno y morbosa que nunca hemos tenido, habrá otra persona más en la habitación, a sólo unos centímetros de nosotros, viéndonos hacer, sin poder tocarnos, pero creo que resultará muy excitante

    Hemos cenado en un precioso restaurante, ambos hemos bebido generosamente esta noche, los dos necesitábamos algo que nos alegre el momento de lo que vamos a hacer, del paso que vamos a dar, me hubiese encantado que mi esposo me hubiese follado en el restaurante, que me incrustase dentro de mi coño sus 19 cm. De polla encima de la mesa donde comimos, su mirada, viéndome sonreír, viéndome contenta, viendo la expresión de mi cara de una niña pilla que va a ser mala…

    El muy cabrón me depiló mi coño al cero en casa, escogió un conjunto de ropa interior que pondría cachondo al más ciego, más teniendo mi coño depilado en el que no ha quedado ni un solo pelo: tanga negra, completamente transparente en la zona del pubis, el sujetador… se me salen mis pechos por todos lados, transparente al 100% viéndoseme mis pezones y mis aureolas, negras como el carbón tipo galleta María.

    Noté como mi coño se mojó, instantáneamente, estando de pie, viendo ese conjunto escogido, viendo la cara de morbo en los ojos de mi esposo, sonriéndome, viendo que esa otra persona verá por completo mis partes aun estando debajo de esas telas, aquello me excitó, a horrores, sobre todo la mirada de mi esposo, contento porque otro hombre verá mis partes más íntimas por primera vez, no importándole sino justamente lo contrario, eso me encantó, lo besé, me tiré encima de él, en la cama, busqué su polla de dentro de su bóxer, el muy cabrón la tenía como un mástil, me puse encima de él, me la clavé de un solo golpe, él quedó alucinado que mi coño estuviese tan lubricado sin haber hecho los preliminares que siempre hacemos antes de follar, lo cabalgué como si se me fuese la vida en ello, tres maravillosos orgasmos notando como sus testículos golpeaban una y otra vez mi culo hasta que se corrió dentro de mí.

    Todo esto ha sido media hora antes de ir a cenar, al restaurante, menuda calentura me entró, no me reconozco, joder con el puto morbo, lo que hace…

    Con el alcohol no te cuento, entramos en la habitación del motel, mi esposo me bajó mi vestido, dejándolo tirado en el suelo, estaba tan contentilla por el vino, por llevar media hora siendo besada, lamida por la boca de mi esposo que ni me acordé por lo más mínimo a qué coño habíamos venido, mis ojos estaban tapados desde que entramos en la habitación, mi coño estaba tan caliente que los flujos traspasaban la fina tela transparente de mi tanga, a modo de colador, notando como estos recorrían el interior de mis muslos, siempre pensé que ese otro chico llamaría a mi esposo, no fue así.

    Me corrí mientras mi esposo metía una de sus manos por dentro de mi tanga, acercándose a la raja de mi coño recién depilada, escuchando en mi oído, en voz baja:

    -El chico estaba esperando dentro del baño, está al lado tuya desde que te quité el vestido.

    No, me dije, no puede ser, no me jodas, es mentira, llevamos media hora comiéndonos vivos, sudando mi coño de la calentura que me está dando mi esposo, no, es mentira, lo dice para calentarme.

    Me quedé de piedra, mi coño expulsó el charco de flujos más grande que nunca había emanado, traspasando la tela transparente de mi tanga, al tocar mi mano izquierda el muslo desnudo de otra persona a mi lado.

    Era verdad, ya había alguien en la habitación, ese desconocido ha podido ver cómo me he entregado a mi esposo con sus caricias, ha podido ver como todo mi cuerpo se ha erizado, calentado, excitado, puesto de punta con la fantástica sesión de toqueteos y morreos de mi esposo.

    Quité mi mano de un golpe, hijo de puta, cabrón, no me ha avisado para nada, ni por lo más mínimo, esto no se hace, por lo menos decirlo, cerré mis piernas automáticamente, instintivamente.

    Me quedé quieta, muda, estando tirada boca arriba en la cama, no puede ser, aprieto mis muslos pero no doy controlado que mi coño no pare de excitarse, de mojarse, nuevos flujos salen de mi coño, estando otro chico en esa habitación, que vergüenza pasé.

    Mi esposo no tuvo compasión conmigo, sabiendo que estaba muerta de la vergüenza, comenzó a besar todo mi cuerpo con sus labios, dándome pequeños besos, delante de otro hombre…

    El sentir esto, sabiendo que hay otra persona, de pie, a tu lado me desbordó, mi coño reventó en ese momento como si reventase de golpe una presa enorme, me corrí, mis piernas quedaron sin fuerzas, ya todo daba igual.

    Mi esposo comenzó a meterme mano, sin darle importancia a que otro hombre lo viese, creí morirme cuando sentí su mano colarse por dentro de la tela de mi sujetador, cogiendo mi pecho, moviendo su dedo en círculos en mi aureola, cogiendo mi empitonado pezón.

    Pudo ser peor?

    Lo fue

    Introdujo su otra mano en mi tanga, acercándose con su dedo mágico como yo lo llamo a la raja de mi coño, lo tocó, supo en ese momento en el estado que mi sexo se encontraba:

    Encharcado, como nunca antes lo había estado, podrías pegar el poster más grande que nunca hayas tenido solo con los litros de mis flujos vaginales, supe que había empapado las sábanas y el colchón de esa cama, solo pensé en quemar ese colchón para que los del motel no supiesen ni tuviesen pruebas que mi coño había descargado tal cosa.

    En ese momento, con sus dedos en mi teta y en la raja de mi coño, todo se acabó, no fui consciente de nada más, en ese momento me transformé por completo dejando a hacer a mi marido lo que quisiese conmigo, no viendo nada teniendo en mis ojos ese antifaz, ya ni me importaba para nada que ese desconocido al que no había visto estuviese allí, viéndome, para nada, como si hubiese un pelotón de soldados en fila viendo este espectáculo.

    Supe, en ese momento que nuestro amor como pareja no tendría límites nunca más.

    Así fue.

    Mi esposo comenzó a romper las reglas que yo le había impuesto y en las que había quedado de cumplir a rajatabla, no me importó, es más, me excitó a horrores que así lo hiciera.

    Mi esposo bajó las dos tiras de mi sujetador y dejó mis pechos al aire, recorrió con su dedo todo mi vientre, lentamente, la mano que tenía dentro de la raja de mi coño fue lo peor, el muy cabrón corrió de lado la tela de mi tanga, mi coño quedó al aire, a la vista de cualquiera, ahora mismo todas mis partes íntimas estaban siendo contempladas sin ningún tipo de problema por ese hombre, mi esposo separó con sus dos dedos mis labios inferiores, estaba mostrando a otro hombre el estado en el que se encontraba mi coño: empapado, brillando en flujos, latiendo mi coño como si tuviese un corazón propio.

    Me dio igual, noté como mis pezones se endurecieron al máximo, al estar completamente desnuda delante de otro hombre, estando con mi marido, podrías pasarme en ese momento un cristal blindado de un banco, te juro que lo perforaría sin problemas, dios que morbazo pasé, otro hombre que no era mi marido viendo todo mi cuerpo desnudo, sin que nadie más en este mundo supiese nada por estar escondidos, cobijados dentro de la habitación de un motel.

    Me corrí, mi cuerpo no paraba de convulsionar en ese momento, mi mente no pudo asumir por lo más mínimo que mi esposo decidiese colocar su lengua en mi coño abierto, delante de otro hombre, arqueé tanto mi espalda que pensé que me la rompía,

    Me corrí, varias veces seguidas, mi esposo no tenía límites,

    Me separo mis piernas, del todo, se puso en medio, noté el calor de sus muslos rozando los míos, el muy cabrón iba a hacer la cosa más guarra y pervertida que podría haber en este mundo.

    No me dio tiempo ni a acabar de pensar.

    Noté su glande, su polla, ardiente, dura en la raja de mi coño, estaba restregando su polla por todo mi coño, lentamente, haciéndomela notar como si me fuese a romper, llegó a mi tope, a mi clítoris, hinchado como un globo, un desconocido estaba viendo todo esto, no pude más, estaba a punto de tener el mayor orgasmo de mi vida, lo supe, así lo sentí.

    Mi esposo retiró su polla de la raja de mi coño, de golpe.

    Me quedé de piedra, intentando respirar, excitada como nunca antes había estado

    Sentí su glande tocar, rozar, entrar en mi vagina, el muy cabrón estaba dentro de mí, un par de centímetros pero los sentí como si fuesen metros en ese momento.

    Otro hombre había contemplado como mi esposo insertaba su polla dentro de mí.

    Esto fue el sumun, no hay más en este mundo, os lo juro.

    Mi coño se corrió, mi mente se corrió en ese momento, notando como ese cabrón no paraba de hinchar y deshinchar su capullo teniéndolo dentro de mí, delante de otro hombre.

    Me desmayé, sin más.

    Me desperté al día siguiente, era ya por la mañana, mi esposo dormía, estábamos los dos solos, desnudos, me alegré de que nuestro desconocido no estuviese.

    Miré mi coño, llevé mi dedo a él y un rayo traspasó todo mi cuerpo al descubrir que tenía mi coño lleno de esperma, mi marido se había corrido dentro de mí estando otro hombre mirando.

    Aquello me volvió loca, me excitó a lo máximo.

    Miré su polla, preciosa, depilada al cero como siempre la tiene, la cogí con mis manos, comencé a lamerla, a devorarla, no hay cosa que más ponga a una chica que el notar, sentir que la polla de tu chico crece, en tu mano, en tu boca porque le gusta lo que le estás haciendo.

    Mi coño goteaba, lo notaba, mi esposo despertó, me miró, sonrió, yo también le sonreí, estaba encantada con la experiencia que habíamos tenido, toqué sus huevos, me quedé sorprendida de que los tuviese tan gordos, tan llenos de esperma, más si hacía unas horas se había corrido en mi coño y más habiéndose corrido en casa antes de la cena

    Me paré, pensé en ello, no, no puede ser, no, no habrá…

    Miré a mi esposo, el muy cabrón tenía mi ipad a su lado, lo encendió, me quedé atónita viendo que había grabado un video, ayer, era yo, desnuda, en la cama, siendo tocada, siendo lamido mi coño, nunca se veía ninguna cara, solo mi cuerpo, pude ver como mi coño sintió esa polla rozándola.

    La polla de mi esposo cayó a un lado, mi mano se quedó sin fuerzas al ver en ese momento que la polla que había estado, entrado dentro de mi coño era la de otro chico, un guapo y cachas chico de unos 25 años, él había sido el que me había tocado toda, mi esposo solo me había grabado, no había sido él que noté en todo momento.

    Mi coño explotó, los flujos de mi coño salieron expulsados a reacción, cerré mis ojos, mi cabeza estaba recibiendo miles de preguntas en ese momento, no podía dar fe a lo que pude ver en ese video, mi esposo había permitido, consentido que otro hombre tocase por completo mi cuerpo y lo peor, ha recorrido mi coño abierto, expuesto con su polla ante él, sin saberlo yo.

    Odié en ese momento a mi esposo.

    Abrí mis ojos, del todo, no puedo creerme que mi esposo se haya levantado, colocado detrás de mí en este momento, tras verme fuera de juego sobre lo que acabo de ver en mi propio ipad, me clavado sus 19 cm. de un solo golpe en mi coño.

    Acabo de romper aguas, es lo que he sentido, su polla ha tocado el final de las pared de mi vagina de un solo golpe, completamente empalmado después de haber visto como otro hombre había entrado en mí, en mi coño, en su coño…

    Me corrí, me caí tirada en la cama, teniendo mi coño incrustada la polla de mi esposo, recreando en mi mente que es la de ese ahora no desconocido, ese joven guapo que había visto en el video, 8 orgasmos más, mi esposo follándome, dándome pollazos sin parar durante casi una hora hasta que se corrió dentro de mí.

    Me quedé dormida.

    Cuando desperté mi marido dormía, vi el ipad, volví a darle al play al video, volví a ver todo lo ocurrido con ese chico, otra vez mi coño se mojaba viendo todo, sabiendo que había sido otro el que me había tocado, ahora pude ver el final del video y que era lo que más me intrigaba, pude ver como ese chico me penetró todo mi coño, cuando me desmayé pero pude ver como retiraba su polla y se colocó mi marido en su sitio, siendo este el que se corrió dentro de mí, siendo su esperma el que me encontré cuando me desperté.

    Eso, el saber eso me tranquilizó, pero el saber ahora que dos hombres habían estado dentro de mi coño, uno tras otro, eso nunca lo olvidaré por el resto de mis días, te lo aseguro.

    Volvimos a casa, no volvimos a decir nada sobre lo ocurrido.

    Todo cambió, a mejor.

    Ahora follamos salvajemente dos veces al día, todos los días de la semana, todos.

    Creo que ha valido la pena el haber experimentado esto.

    Mi esposo también lo cree.

  • Mi compañera de trabajo y su novia

    Mi compañera de trabajo y su novia

    Hola a todos les comento que yo trabajo en una empresa que queda fuera de la capital. Resulta que en la empresa donde estoy personas vienen y personas van como cualquier empresa, resulta que yo trabajo de supervisor y me toca hacer parte de la inducción a la empresa a los empleados nuevos, fui a donde conocí una chica joven de 22 años, nacionalidad nicaragüense, rellenita pero bien surtida, morena, 1.57, pelo negro, pechos grandes y culo grande pero redondo no caído que llamaremos Daniela, cara muy linda pero le confieso que la vi y la vi normal, debo decirles que a primera vista no me resulto nada llamativa o extraordinaria, todo normal y ella tenía que pasar 25 días de inducción conmigo entonces teníamos que socializar todo bien y normal los primero 3 días, nosotros usamos uniforme y en las mujeres no son tan tallados entonces no me había fijado realmente en su cuerpo hasta que al 4° día, al momento de salir de trabajar ella está esperando el transporte público de la empresa, yo voy saliendo en mi automóvil y la veo en la parada con todos los trabajadores y me llamo mucho la atención un pantalón blanco tallado al cuerpo estaba como de perfil y vi cómo se le veía la figura de culo grandote y redondo y me fui normal, si se me quedo grabada la imagen de ese gran culo que se le veía.

    Todo iba normal a los 21 días ya había más confianza y más acercamiento, vacilábamos de todo pero ella era muy sencilla todavía se le veía que era una muchacha humilde, tímida, pero tenía una mirada de puta que me despertaba el deseo y debo confesar que yo ya esperaba que ella saliera para yo verla haciendo fila en la parada y ver como se veía con la ropa. Para no cansarlos ya para diciembre tenía 8 meses de trabajar ya había una amistad bonita, resulta que se llega el tiempo de salir de vacaciones y la fiesta de fin de año, siempre lo hacemos en una hacienda.

    Llego el día de la fiesta todos en el ambiente entonces me acerco donde esta ella y le digo:

    Yo: Hola, como estas?

    Daniela: Hola, muy bien don Diego y usted como me le va?

    Yo: Muy bien también, pero estaba un poco aburrido y con ganas de bailar, si te saco a bailar?

    Daniela: (Se ríe) Está bien pero tiene que temerme paciencia porque casi no bailo mucho

    Yo: Tranquila Daniela yo te ayudo

    Daniela: Uy Don Diego yo no sé bailar Bachata (En ese momento pusieron música bachata)

    Yo: (Me rio) No importa yo sí sé qué te parece si te enseño?

    Daniela: Uy si yo quiero aprender

    Entonces en ese momento me acerco más y le pongo la mano en la espalda, se asustó al verme tan cerca, pero ella quería bailar, entonces ahí aproveche para ver hasta donde me dejaría llegar entonces poco a poco bajo mi mano en su espalda hasta llegar a la cintura donde tenía la (Faja) cinturón, pero baje un poquito más buscando donde comienzan las nalgas pude sentir ese relieve de su grande culo, ella lo noto inmediato y se asusto quiso parar pero yo no la deje pero no intente hacer algo más, bueno bailamos y tomamos. Ya resulta que eran como las 11PM de la noche y termina la fiesta entonces le pregunto:

    Yo: Oye Daniela como te vas?

    Daniela: Voy en el bus y cuando llegue a la capital agarro un Taxi

    Yo: Si quieres yo te llevo

    Daniela: Noooo, que pena me da

    Yo: No para nada pena daría robar, Si quieres yo te llevo

    Daniela: (Se quedó dudosa) mmmmm, está bien si no es mucha molestia

    Yo: Para nada, solo espérame un momento

    Daniela: Esta bien

    Bueno como en el trabajo sabían que yo soy casado, espere que se montara la mayoría de los empleados y luego me lleve a Daniela al carro ya ella le empezaron hacer efecto las copas y ya se veía algo tomada, el viaje dura entre 1 hora hasta la capital donde vivíamos, empezamos a hablar acerca de las fiestas, las personas borrachas y entre otras cosas, en el trabajo se podían llevar a las esposas y esposos cosa que yo no la lleve y Daniela me dijo:

    Daniela: Yo pensé que Ud. iba a venir con su esposa?

    Yo: No mi esposa trabajaba hasta tarde (Mentiras)

    Daniela: Aaahhhh, que lastima

    Yo: Y Ud. su novio no lo trajo?

    Daniela: No, no lo traje porque no tengo novio

    Yo: Como y porque?

    Daniela: Es que le confieso pero júreme que no le dice a nadie

    Yo: Si cuente conmigo te doy mi palabra

    Daniela: Soy gay, y salgo con una chica

    Yo: (entre morbo y sorprendido) No te gustan los chicos

    Daniela: (Riéndose) los chicos no pero sus penes si, entonces soy bisexual

    Yo: (Excitado) entiendo entiendo, ya que estamos en intimidad con las confesiones le confieso la verdad que rico ver a unas lesbianas follar

    Daniela: Uuuuffff es lo más delicioso, has visto alguna pareja lesbiana

    Yo: No la verdad solo en pornografía aunque pagaría lo que sea por estar presente en una

    Daniela: Aaayyy es enserio? Cuanto pagaría Don Diego?

    Yo: Bueno para empezar dígame Diego y segundo lo que sea lo que ellas pidan

    Daniela: (riéndose) Esta tentador

    Yo: Pues ya sabes, si algún día se deciden aquí estoy yo de primero

    Daniela: (Se ríe) Ayyy Diego Ud. es tremendo

    Yo: Apenas me conoce Ud. no sabe todo lo que puedo hacer si me lo permiten

    Daniela: Aaaayyyy no Ud. es casado pero debe tener bastante experiencia con su esposa

    Yo: (Riéndome) Soy casado y no capado y si bastante y ya que estamos de confidentes, te digo que con ella y con otras que he estado

    Daniela: Aaaayy que bárbaro, se porta mal

    Yo: Si a veces con quien le guste portarse mal

    Daniela: uuuyyyy ya me dio calor (Exclamo)

    Yo: Siiii bastante se subió la temperatura aquí pero me está gustando

    Se termina la conversación por unos minutos y cayo un silencio donde en mi mente empezó a imaginarme como se revolcaría con su novia en la cama y lo rico que seguro era como se chupaban, entonces empecé a excitarme más y mi pene despertó se pudo duro al instante y dije en mi mente debo seguir preguntándole y le dije que cuanto años tenía su pareja y me dijo que la chica acaba de cumplir 18 años, como se conocieron en el cole y como surgió todo, me empezó a contar que una tía en Nicaragua de ella empezó a seducirla cuando ella era más joven hasta llegar al punto de besarse, tocarse y llegar hasta follar y le exprese.

    Yo: uffff Daniela mi pene esta duro de escucharte perdón pero tengo que decírtelo

    Daniela: Aaaayyy Don Diego como así, yo le parezco bonita a Ud.?

    Yo: Claro que si eres muy bella y me encanta tu cuerpo para ser sincero

    Daniela: (Se agarra un pecho) Y te gusta mi pecho?

    Yo: Uuuuffff que sí que, todos grandes y redondos apenas para pegarle una buena mamada

    Daniela: Uuyyyy don Diego!!!

    Yo: Me dejarías tocarlo?

    No expreso nada pero nunca se me va olvidar que se mordió el labio de abajo, lo que me arme de valor entonces mire en la carretera que no viniera nada y con mi mano izquierda, me incline donde ella y empecé a agarrarle el pecho con suavidad y lo apretaba con deseos y durito.

    -Que rico pecho (Exclame) y ella me dijo con su respiración rápida

    -Gracias, dígame mas cosas ricas!

    Empecé a jugar con su pezón mientras le decía cosas sucias y todo lo que podría hacerle y por encima de su blusa a como pude detuve el carro a un lado afuera de la carretera me quite el cinturón y ella también y ella se empezó a quitar la blusa para quedar con su brasier era pequeñito se le salía el pezón era enorme a como pude me acerque e incline un poco y empecé a mamarle el pecho izquierdo y con mi lengua a jugar con ese pezón grande y succionarlo y morderlo suavecito ella gemía suavecito y subía el pecho para que pudiera mamarlo con más profundidad y a la vez la besaba, cuando veo que ella empezó a quitarme la faja y desabrochar el jeans, lo abro y meto su mano y lo empezó acariciarlo por encima del bóxer, su asombro al ver que mi pene era grande (17cms) y me dijo Daniela:

    -Pero que es eso tan grande -y ni lo pensó y metió la mano bajo mi bóxer a como pude me baje el jeans y el bóxer un poco y salió mi pene como una antena firme y duro mientras ella lo sujetaba con una ricura, y empezó a masturbarme despacito a como yo pude me detuve de mamarle los pechos e hice lo mismo quite su faja, abrí el botón de su jeans y a empecé a meter mi mano sobre su vagina encima de su calzón, llevaba uno negro de encaje uuufffff su vagina era gorda y deliciosa, estaba mojadita un poco y empecé a tocarla y masturbarle su clítoris luego introduje mi mano completamente y note como su clítoris era grande uuuffffff el mejor clítoris que he visto y sentido, ahí estábamos los dos masturbándonos yo empecé a meterle un dedito luego dos, hasta el tercero le metí entre más se los metía con más fuerza me masturbaba, uuffff fue de lo mejor en un momento deje de masturbarla y me fui a su boca lentamente y le pegue unos ricos besos apasionados, después bajo mi asiento hasta abajo quedar acostado y ella a como pudo se inclinó hacia mi pene y empezó a chupármelo y tragárselo como una loca desquiciada, ella esta media incomoda pero se aguantaba con tal de comerse un pene, recuerdo que succionaba sentía su garganta cuando se lo metía hasta asfixiarse entonces le hablo y le digo que quite el pantalón y se monte encima mío y me dice:

    – mmmmm, no hoy no va a ver acción, solo déjame sacarte la lechita y jugar un poco. Yo no quise presionarla porque después la indisponía entonces me deje llevar por varios minutos hasta que ya no pude más y sentía que me iba a venir.

    Yo: Aaayyyy ya me vengo Daniela

    Daniela: Siiiii démelo todo

    Yo: Donde quiere la lechita?

    Daniela: En mi boca para comérmela toda

    Yo: Siiiiii, siga siga que ya me vengo

    Daniela: mmmmm quiero lechita quiero su lechita démela ya

    Yo: aaaahhhh tómela tómela

    me inclino a ver su cara y aun seguía comiendo mi pene succionando para sacar la última gotita de semen, uuufff eso me templo a un más yo tenía ganas de agarrarla someterla y follármela entonces ella se levantó limpiándose la boca, con cara de satisfacción y se lo trago todo, no podía creerlo uuuffff fue tan delicioso que empezamos a hablar para no cansarlos con el relato porque falta muchísimo mas llegamos a la capital, la deje en su casa y al despedirse me dio un beso delicioso y me dijo:

    -Hasta mañana que sueñe conmigo bien rico. Llegue muy tarde a la casa y mi esposa estaba despierta y muy furiosa del porque no llegue temprano y medio la calme y hablamos y le metí una mentira que se la creyó.

    Al día siguiente llego a la empresa yo tratando de buscarla para hablar con ella y hablar si se podía de todo lo que paso en el camino más que los dos íbamos tomados yo casi nada la verdad pero ella si iba pasada de copas, me estaba evitando hasta que yo la llame y hablamos, ella apena me dijo que ella no era así que disculpara que se dejó llevar por el momento yo también le dije casi lo mimos pero fui claro y le dije que fue delicioso esa experiencia lástima que no se dio a mas con ella pasaron los días y todo normal ahora con una relación más de confianza hasta que un día me dijo que ocupaba hablar conmigo que íbamos a algún restaurante, lo cual accedí sin ningún problema:

    Daniela: Debo decirte que le comente a mi novia lo sucedido contigo

    Yo: Y que paso te dejo? te hizo un espectáculo? se molesto?

    Daniela: (Sonriendo) Un poco un poco, aunque la molesto fue porque ella no estaba con nosotros

    Yo: (Sorprendido) uuufffff se imagina mi sueño hecho realidad un trio bien rico

    Daniela: Bueno voy al grano, Te gustaría estar con nosotras dos? Quiero sorprender a mi chica y darle un regalo de cumpleaños delicioso más que acaba de ser adulta, acaba de cumplir 18 años

    Yo: (sorprendido, excitado, en estado de shock) Pues eso ni se pregunta clarooooo que estar más que feliz pero me estás hablando un trio? Follarme a las dos al mismo tiempo casi?

    Daniela: Siiiiii, sin frenos, una completa lujuria

    Yo: Claro que si dime que día y vamos a tener una loca noche de pasión

    Daniela: Bueno voy a planear que día y vamos

    Bueno resulta que me dijo un Sábado entre la tarde y noche el cual yo accedí, me escape de mi esposa diciéndole que tenía una reunión extraoficial con unos proveedores que necesitamos cerrar en esta semana, nos citamos en un lugar para recogerlas e irnos a un motel, cuando voy llegando veo a su pareja uuuuffff no podía creer tanta suerte, la chica una adolecente con mayoría de edad que permite el país (18), morena, delgadita, pelo colochos, 1.67, cuerpo delgado culito parado y pechos pequeños, y una cara que ni les cuento pero parecía mucho más menor, se subieron Daniela adelante conmigo y la que llamaremos Vero atrás, nos presentó, hablamos empezamos a romper el hielo y hablar de todo un poco cuando llegamos a la entrada del motel, y buscamos habitación era un poco temprano y estaba disponible yo ya iba con mi pene durísimo estaba tan excitado con solo la idea de estar con esas muchachas, llegamos a la habitación pagamos, compre condones, y una botella de ron, me senté en la cama y las llame para que estuvieran conmigo Vero está muy nerviosa hasta temblaba de lo excitada que estaba junto con la adrenalina.

    Daniela me dijo siéntate aquí y observa nada más me hizo sentarme en una silla y ellas en la cama

    No quería perderme del detalle del show lésbico que estaban a punto de ofrecerle. Me senté, totalmente dispuesto a relajarme y disfrutar de cada uno de sus movimientos. Daniela y Vero se besaban con paciencia, mirándome de vez en cuando, recorriéndose los cuerpos con las manos; alternaban las caricias delicadas con apretones que hacían que ambas soltaran pequeños jadeos y grititos. Se desnudaron pacientemente, con un regocijo en cada prenda directamente proporcional a la ansiedad que la escena me estaba dando comencé a tocarme el pene despacio. Daniela le sacó la blusa y el brasier a Vero y empezó a versarla por todo el pecho y cuello se inclinó un poco para tener sus pechos a la altura de la boca. Comenzó a chupárselos con lentitud pero de manera apasionada; Vero tenía unos pechos pequeños pero preciosos y finísimos, coronados por un pezón oscuro y pequeño, erecto y sensible a las caricias de la lengua de Daniela. Ésta la recorrió por el pecho hacia arriba, de nuevo hacia la boca. Vero le devolvió el placer haciendo lo mismo que había hecho ella: sacarle la blusa y el brasier y empezó a mamarle las tetas grandes, y tocarlas tan rico, las dos se quitaban entre si los pantalones Daniela andaba Hilo celeste mientras Vero andaba un bóxer rojo y empezaron a bajarse los calzones y se tocaban entre si sus vaginas. De vez en cuando me echaban una mirada que no era capaz ni de pestañear, y aquella mirada desbordada de lujuria era capaz de ponerlo aún más cachondo de lo que ya estaba, si es que tal cosa era posible. Después un rato así mamándose entre ellas los pechos, decidieron que ya estaba bien de exhibirse, que yo ya había sufrido lo suficiente. Fueron donde esta yo sentado como un sofá pequeño y empezaron a quitarme el pantalón y a bajarme el bóxer. Nunca, nunca me habían dejado con el pene al aire cuatro manos iguales y tocándolo, masturbándolo ver esas dos caritas uuuffff, Vero se sorprendió mucho al ver el tamaño de mi pene pero su cara de lujuria que lo veía me volvía mas excitado.

    Daniela y Vero estaban, eso era evidente, más que complacidas con el efecto que habían provocado en mí. Con aquella generosa barra de carne, en aquel estado, podría haberse clavado un ojo en la pared. Cada una de ellas se colocó de rodillas a mi lado, de modo que yo podía alcanzar a sobarles los pechos fácilmente, mientras las dos se inclinaban sobre mi pene. Yo dejó caer la cabeza hacia atrás, aunque enseguida volví la vista para contemplarlas, entregadas a mamarle el pene con una aplicación que, no eran nada inexpertas lo mamaban con una ricura que hasta se besaban en medio de la cabeza de mi pene. Las dos lenguas se deslizaban arriba y abajo por todo el pene, a veces más deprisa, a veces más despacio, las transiciones nunca se hacían a destiempo. Debo confesar esto yo hubiera querido aguantar un poco más, pero no había modo humano de evitarlo: me vine en la cara de las chicas, que compartieron el líquido, como buenas amigas, limpiándose la cara la una a la otra con la lengua.

    Tuve que disculparme. No sólo por haberlas dejado insatisfechas, sino porque yo también ansiaba follárlas, y ahora habría que esperar a que agarrara fuerzas porque estaba un poco flácido igual aun serbia.

    Daniela y Vero fueron a lavarse la cara y regresaron al sofá al lado mío. Abrace a ambas y las bese en la frente. Estuvieron en silencio un rato, ellas descansando, Yo maldiciendo el porque no aguante. La primera en hablar fue Daniela:

    -Creo que esto ha estado muy bien.

    -Yo también lo creo -le replicó Vero-. Pero ahora es cuando vas a tener que dar la talla, Diego-. Yo aludido las mire, alucinando.

    -¿Es que vamos a seguir?

    Vero me miró como si esa pregunta fuera una completa estupidez.

    -No pensarás irte y dejarnos aquí con las ganas, ¿verdad? (Exclamo Daniela)

    Yo les dije que un auténtico caballero no lleva la contraria a dos señoritas; les sonrió y las lleve a la cama acostando a las dos y me dispuse a sacarles los calzones (tan pronto como los calzones volaron hacia el suelo). Las hice que se abrieran tan abiertas como les era posible, y empecé a meterles dos dedos a cada una y empezó a moverlos en su interior mientras les comía la boca. Empezaron a jadear y a gemir, emitiendo soniditos tan parecidos que yo me sorprendió de las muchas similitudes que podían hacerlo. Era como sexo con eco.

    Me era imposible decidir por qué vagina empezar a comerme. Ambos eran igual de atractivos, rasurados uno bien gordito el otro con ricos labios grandes, dulces, cubiertos de su propia lechita que salía y el otro rasuradito, hinchadito y con labios grandes. Comienzo por el de Vero, sin sacar los dedos de la vagina de Daniela. Luego realizo la misma operación a la inversa, y luego otra vez, y luego otra… No me cansaba de saborearlas. Ellas tampoco se quedaban quietas, la pasividad no era lo suyo. Se toqueteaban, se masturbaban, se tocaban los pechos y se pellizcaban los pezones en mitad de una orgía de sonidos hermosos.

    Cuando yo veo que el sexo oral que les hacía estaba ya estaba dado de sí, decidió que era momento de pasar a lo importante. Ya mi pene se había incorporado y les pregunte que cual quería que follara primero a los que sin dudar lo pidió Daniela. La tumbe de costado y me puse detrás de ella, insertándole el pene con las tantas ganas que me había dejado aquel día y con morbosa lentitud, consciente de cada milímetro de carne que metía en aquella vagina gorda, hinchada con ganas de pene. Cuando la tuvo tan adentro como la posición le dejaba, inició un bombeo suave y lento que iba acelerándose en cada embestida; no podía creerlo que me estaba follando a Daniela delante de su novia, la cual, en un gesto generoso, Vero se encargaba de frotarle el clítoris para asegurarle un orgasmo bárbaro. Así fue un rato más tarde, y Daniela, al ver correrse a Vero que se masturbaba ya con orgasmo me dijo que le tocaba a Vero.

    Vero sin darme tiempo me había tumbado boca arriba ya se me había sentado encima comiendo toda mi polla uuuuffffff que excitante poder distinguir cada vagina ya que Vero la tenía bien estrechita claro estaba con poco kilometraje y le cabalgaba apoyando las manos sobre su pecho y mordiéndose el labio. Yo la agarró por las nalgas, porque sentía necesidad de dirigir su movimiento, pero el gesto era inútil. Vero se bastaba para montarle, meciendo las caderas hacia delante y hacia detrás primero, saltando después. Daniela le hacía el mismo favor que ella le había hecho antes. Se situó detrás de Vero y no sólo le acarició el clítoris sino que extendió el alcance de sus roces a los pechos. De vez en cuando pasaba la cabeza hacia delante para chuparle un poco los pezones. Así los tres, sudando, gritando, gimiendo, Yo casi alcanzó el segundo polvo de la noche, y Vero el cuarto o quizás el quinto y Daniela creo que también, cuando de repente Daniela se sienta encima de mi cara para que yo otra vez le hiciera el oral le chupara la vagina y le metiera la lengüita, no podía creer las dos estaban encima mío eso era una lujuria completa. cambiamos varias posiciones Daniela se puso de 4 y se la empujaba toda mientras Vero se le abrió de piernas y Daniela comiendo su vagina y a veces gemía de lo rico que se la metía y así pasábamos luego cambiaba Daniela cuando estaba ella de 4 yo quise meterle un dedo en el ano pero ella me dijo:

    -Nooooo hoy por aquí no.

    Yo seguí en lo mío mientras Daniela se vino donde mí y mientras se la empujaba a Vero ella me besaba con una pasión fue un desenfreno sexual ya cuando me iba a venir me levante sobre la cama y ellas se hincaron en la cama y empecé a masturbarme y ellas piándome la lechita me dijo Daniela

    -mmmm deme lechita.

    Y luego Vero

    -Yo quiero tu lechita Diego.

    Y no aguante más y salió toda la lechita fue bastante y ver como caía en la cara de Vero más que todo y me volteé donde Daniela y unas gotitas también cayeron pero fue más donde Vero y terminaron y empezaron besarse entre ellas pasándose la lechita como las más perras y vero se volvió y comenzó a comerse mi pene de nuevo succionando como queriendo sacar más lechita uuufff esa boquita.

    Terminamos y a como pudimos nos levantamos fuimos a bañarnos los 3 besos iban besos venían y luego de esa gran follada nos acostamos un ratito para descansar y posteriormente salimos de hotel pasando a un restaurante de comidas rápidas y los 3 compartiendo, hablando, lujuriando ya las deje donde las había recogido y Vero que iba atrás se despidió de mi dándome un beso en el cachete agradeciéndome por la gran follada y Daniela que iba adelante conmigo comenzó a besarme con pasión ahí comprendí que Daniela si le estaba gustando yo y me dijo antes de bajarse:

    -Chao mi amor, gracias por tanto, tenemos que repetirlo.

    Yo le conteste:

    -Cuando Ud. quiera, y donde quiera.

    Resulta que Daniela mi compañera de trabajo es ahora mi amante y de vez en cuando follamos pasamos tiempo juntos y Vero y Daniela están juntas pero Daniela se porta mal conmigo y digamos que todos somos amigos con beneficios claro con Danielita mi compañera de trabajo algo más.

  • Mi primera experiencia con mi cuñadita

    Mi primera experiencia con mi cuñadita

    Quiero compartir este relato que es parte de mis experiencias con quien quiero tanto: Mi cuñadita.

    Me llamo Will, tengo 35 años y quiero contarles lo que me sucedió hace tiempo, cuando mi esposa recién acababa de tener a nuestra bebe. Por su cuidado tuvimos que irnos a estar unos días a la casa de mis suegros, una casa de 3 cuartos, en uno dormían mis suegros, en otro los papas de mi suegra, y en el tercero mi cuñadita, a quien llamare Karen, quien para ese entonces tenía 18 años recién cumplidos. Nos quedamos en el cuarto con mi cuñada, pero como solo había una cama, mi esposa y la niña se quedaron en la cama y mi cuñada y yo en el suelo. Como el espacio no era muy amplio solo cupo un colchón, por lo que tuvimos que compartir y quedamos uno junto al otro. La primera noche descubrí lo bien desarrolladita que estaba mi cuñada, sus pechitos ricos, unas nalgas paraditas y firmes, y una cintura muy bien formada, así mismo un rostro angelical y una boca deliciosa. Nos acostamos algo tarde, mi esposa y la bebe durmieron casi inmediatamente, por el cansancio del día, mientras yo no podía dejar de pensar en la mujercita que estaba a centímetros de mi, sin yo desearlo mi pene se empezó a endurecer, mi deseo por tocar a mi cuñada se volvió casi desesperante, aunque mi temor por verme descubierto o expuesto era igual.

    Quise forzar el sueño, pero no pude, así que comencé a planear lo que a continuación haría: me voltee, quedando mi mano justo a un lado de su cadera, podía sentir el contacto con su short, que por cierto era muy corto, de algodón y ajustado a su figura, eso me puso a mil, a pesar que únicamente era mi dedo menique el que estaba tocando aquel suave algodón. Ella estaba boca arriba y podía ver la sombra de sus lindos pechos sueltos (sin ningún sostén que los apresara, solo una estrecha blusita los cubría), gracias a un poco de luz de luna que entraba por la ventana. No hubo ningún tipo de reacción de parte de ella, por lo que me decidí a continuar con mi plan. Suavemente empecé a deslizar mi s dedos sobre su abdomen, acariciando con ternura ese firme abdomen y decidido llegue hasta su entrepierna, por supuesto sobre la ropa, lo estaba disfrutando, cuando de repente con un movimiento lento se gira para quedar frente a mí, los dos recostados de lado, tengo que aceptarlo me asuste tanto, que quite la mano inmediatamente y cerré mis ojos, aunque mi respiración me delataba, estaba súper excitado. Cuando no hubo más movimiento, abrí nuevamente los ojos y pude observar ese bello rostro frente a mí, con sus ojitos cerrados, su figura sensual expuesta totalmente, lo que me obligo a continuar con mi faena, volví a deslizar mi mano hasta llegar a su short, el cual gracias a la posición en que se encontraba, había formado un hueco entre la piel y la tela, donde hábilmente deslice mi mano. Fue maravilloso sentir esa piel tan suave y caliente, sumamente despacio y con mucha suavidad continúe deslizando mi mano hasta que sentí la parte superior de su vulva, el inicio de sus labios vaginales, me detuve para asegurarme que estuviera dormida, (no sé si estaba dormida o se hacia la dormida), pero al confirmarlo continué acariciando tan delicioso manjar, era un éxtasis, continúe bajando hasta poder tener en mi mano su ardiente conchita. Comencé a escuchar su respiración como se aceleraba, a medida que mis dedos jugaban con sus labios vaginales, abriéndolos para encontrar su clítoris, estuve así, unos 15 minutos, pero mi necesidad y mi deseo por ella crecía, quería más, así que comencé a bajarle despacio y sigilosamente su short, junto con su calzoncito con mis dedos, deteniéndome cada centímetro, en busca de alguna reacción de su parte que me hiciera detenerme, al no haberla continué hasta lograr bajarlas lo suficiente para que su vagina quedara descubierta, fue entonces que decidí dar un paso más en esta arriesgada aventura, y suavemente me acomode para poder llegar con mi cara hasta su deliciosa vulva, la cual comencé a besar, ( gracias a los consejos de mi esposa tenía una rajita bien rasuradita) mientras continuaba bajando su short junto con su calzoncito hasta liberarla por completo. Sentía sensaciones abruptas en mi interior, decidí explorar con mi lengua, comencé a lamer aquel manjar, empujando despacio deseando abrir esos ricos labios vaginales, cuando comenzaba a estorbar el hecho de que tenía sus piernas entrecerradas, algo increíble paso, con un leve movimiento comenzó a abrirlas (siempre haciéndose la dormida) hasta quedar totalmente expuesta para mi, y sin más comencé a comerme completamente aquella delicia, su olor y sabor eran especiales, combinación de pureza y juventud, así estuve por cierto tiempo, sabiendo que no podía parar, ya que quizás sería la única oportunidad que tendría de disfrutarla completamente, (por aquello de los prejuicios y los ataques de conciencia ) empecé a tocar sus senos, apretándolos por los nervios, a todo esto mi lengua seguía recorriendo todos los espacios posibles dentro y fuera de su vagina, ya sus fluidos vaginales se hacían notar, su respiración agitada delataba que lo estaba disfrutando tanto como yo.

    Quería probar el sabor de sus pechos, por lo que con un movimiento rápido y siempre cauteloso subí hasta ellos, y con agilidad los descubrí, no lo podía creer, tenía casi totalmente desnuda a mi querida cuñadita, me abalance a besarlos, sin dejar de pensar que estaba chupando por primera vez aquellos pechos virginales, deliciosos, no hay otra palabra para expresar lo rico que estaban, pasaba de uno a otro, los apretaba y succionaba sin más, ( a todo esto estoy seguro que se hacia la dormida, era muy fuerte para que no se hubiese despertado). Decidí continuar con mi plan y en lo que disfrutaba aquellas delicias, me baje mi bóxer, a estas alturas ya empapado y despacio me fui posicionando sobre ella, que continuaba con las piernas abiertas, por lo que no se me dificulto conseguirlo. Al momento de hacer contacto mi pene, que explotaba, con su rajita, sentí como se estremeció todo su cuerpo, creo que en ese momento no había retroceso, si mi esposa se despertaba, nos encontraría desnudos y a mí sobre su hermana, vaya riesgo, pero les aseguro valió la pena, (no tenía pensado penetrarla, por lo menos esa noche). Continué sobre ella haciendo suaves movimientos corporales, besando sus pechos, y empujando despacio mi pene sobre su rajita.

    De pronto me detuve y contemple su cuello y sus labios y sin más comencé a besar su cuello, a lo que sentí una leve respuesta corporal, (cosquillas probablemente), la cual fue cada vez más usual, lo cual denota que lo estaba disfrutando, busque lentamente llegar a sus labios, hasta que con ternura comencé a besar su boca despacio, suavemente, con muchísima ternura, pero sin conseguir respuesta, (Imagino que si respondía al beso se vería descubierta de que no dormía)aunque no importaba, me bastaba saber que al igual que yo lo disfrutaba. De repente me encontré con movimientos cada vez más rítmicos, mi pene quería entrar, ya no le bastaba estar a la puerta quería entrar, pero no podía, era demasiado arriesgado, pero sin desearlo, ante el mover de mi cuerpo y los líquidos que salían de su vagina, parte de el comenzó a entrar, mi glande había abierto los pétalos, estaba adentro, aunque fuera un poco, era lo máximo, no podía más, iba a explotar, estaba pronto a eyacular, por lo que detuve el movimiento, pero no me retire de sobre ella, ni mucho menos de lo que había logrado penetrar, así mientras el deseo de eyacular se esfumaba, comencé otra vez suavemente a moverme, los 2 lo estábamos disfrutando, cuando de repente, un movimiento en la cama, donde dormía mi esposa, me obligo a quitarme de encima de su hermana y recostarme (más bien tirarme rápidamente a un lado).

    Con rapidez me dedique a subirle su calzoncito junto con su short y le baje la blusa, quedando exhausto después de tan grata y riesgosa faena. La noche prosiguió hasta el amanecer, al despertar me asalto la duda si mi amada cuñada me delataría con sus papas y con su hermana, por lo que me levante rápidamente a ducharme, esperando huir antes que todos se levantaran, pero cuál fue mi sorpresa cuando salí del baño , toda la familia estaba despierta, preparándose para sus diferentes quehaceres, cuando entre al cuarto vi a mi cuñada buscando su ropa para entrar al baño, y me saludo como si nada, también mi esposa que se despertaba en ese momento me saludo y me pregunto cómo había dormido, a lo que mi cuñada le respondió: Durmió como un bebe. Esa fue una de tantas veces que dormí como bebe, ustedes me entienden.

  • Mi coño en la boca del vecino

    Mi coño en la boca del vecino

    Para sorpresa mía, tocaron el timbre de la puerta y yo me asome para ver quién era. Mire por el cerrojo de la puerta y mire a mi esposo con alguien más. No pude ver su cara y abrí la puerta y me di cuenta que era mi vecino del segundo piso. Mi esposo traía una botella de licor en su manos media llena y entrando me preguntaba si conocía a Carlos. Le conteste que sí y Carlos me saludo cuando terminaba de entrar al apartamento. Los dos estaban tomados y se fueron directo a la sala y se acomodaron en ella.

    Yo llevaba puesto mis pantalones cortos que siempre usaba cuando estaba en casa. Sorprendí la mirada de Carlos que me miraba en medio de mis piernas y quede como si no había visto nada. Mi esposo me pidió que le llevara hielo a la mesa de la sala y algo de entremés. Llegue y los serví y Carlos me miraba el busto y me hizo recordar de que yo no llevaba puesto brasier. A esto último no le hice caso y me quede así.

    Mi esposo y Carlos tomaban y escuchaban música acompañados de una conversación que yo no entendía. Salí del apartamento por un rato y mi esposo y Carlos quedaron solos. Dos horas más tarde regrese y encontré a los dos hombres dormidos. Carlos estaba dormido en el sofá y roncaba fuertemente y mi esposo en un sillón de cuero.

    Mire la boca de Carlos y su bigote grueso y no sé de donde se me cruzo por la mente ponerle mi coño en la boca de Carlos. Me asuste de pensar eso y me llame la atención hacia mí misma por la osadía. Pero, Carlos, tenía una boca que merecía que le pusiera mi coño en su boca y comencé a pelear conmigo misma en hacerlo o no. Por ultimo dije que sí y que trataría de hacerlo sin que mi esposo despertara.

    Me saque una teta y se la puse en su boca siempre mirando a mi esposo cuidando a que el no despertara. Luego después me cambie el pantalón corto y me puse algo más holgado y me acerque a la cara de Carlos poniéndole mi coño por encima de los labios de la boca de Carlos. Humm sentí los pelos de su bigote y me excitaron más. Con una mano sostenía el bóxer por un lado y mi raja platicaba beso a beso con la boca de Carlos. Con mi dedo me hice una paja y me vine muy rico y con cuidado le embarre el bigote de Carlos el fuerte lubricado que mi coño había producido del rico orgasmo.

    Me fui a bañar y volví a salir del apartamento y salí a la acera para recibir un poco de aire. Más tarde, vi que Carlos salía el apartamento y al verme me decía:

    —/ay señora, perdone que me haya quedado dormido en su sofá.

    Yo me le quede viendo al bigote y le conteste que no tuviera pena que el apartamento era su casa y que podría regresar cuando lo quisiera.

    Mientras platicaba con Carlos, su esposa salía del edificio y me saludaba. Después de que le conteste pensé en silencio “si supiera la embarrada de leche que le di al bigote de su esposo”.

  • Nuestra amiga argentina, más sexy apuestas

    Nuestra amiga argentina, más sexy apuestas

    Ayer iba a ser una noche tranquila, no había arreglado nada, a eso de las 20 hs. me llama Maxi, para invitarme a cenar. Maxi es un chico amigo de mis amigas, lo vi en varias reuniones, me invito a salir 1.567.984 veces, y siempre le dije que no, la verdad no sé porque, por que no es feo, buen lomo, y simpático. La cosa es que como estaba al pedo le dije que sí.

    Me puse una pollerita suficientemente corta para no estar en bolas, ni para salir como una puta, porque no daba, ¡íbamos a cenar! Son de esas faldas que cuando una se sube al auto quedan las piernitas todas al descubierto, jeje yo sé que a los chicos eso les gusta, es más se tirarían a besar mis piernas sin pedirme permiso, ah, en un momento le dije “che mira para adelante, ¡nos vamos hacer mierda!” no paraba de relojearme, no sé porque me pongo esas polleritas, jeje, la verdad si se porque, ¿se imaginan?

    Vamos a cenar, ya terminando la cena, me di cuenta que Maxi resulto ser re zarpado, empezamos hablar de sexo, él me decía que a una pendeja como yo le sacaba 7 orgasmos en una noche (yo me cagaba de risa, pero ya me estaba poniendo ¡media cranchi!), y también, me decía que una buena pendeja que sepa cómo hacerlo a él lo puede hacer acabar ¡hasta 4 veces!

    Yo no soy una santa jeje, pero en situaciones así me pongo ¡como si fuera mi primera vez! Me pongo nerviosa, veo a la gente y me digo, pensar que me están diciendo de coger (ya se, para mí no es nuevo, pero la primera vez con un chico en una situación así, solos, me da cosita, ¡boluda! Y bueno ¡soy así!)

    La cosa es que me sigue apurando, hasta que me dice:

    Maxi: ¿no te animas?

    Yo: animarme ¿a qué?

    Maxi: a que te robe 7 orgasmos en una noche.

    Yo: ¡estas re loco nene!

    Maxi: ¿o no vas a poder hacerme acabar a mi 4 veces?

    Yo ya estaba nerviosa, y me estaba empezando a mojar un poquito con solo la idea de pensar que íbamos a estar cogiendo ¡en un rato!

    Maxi: dale, anímate, es un juego, una apuesta.

    Yo: si, una puesta, pero la que se entrega soy yo.

    Maxi: si, es un juego de sexo, nada más, dale.

    Yo: estás loco.

    Ah, lo que me gusta a mí, es ver los distintos chamullos que tienen los chicos para cogernos, a mi me lo propusieron de mil maneras distintas, pero como una puesta ¡nunca!

    Mati: hagamos una cosa, agarramos una moneda, si sale cara, hacemos el juego, ¡dale!

    Yo: OK (estaba rogando que saliera cara jeje)

    Obviamente ¿que salió? ¡Cara! Entonces le digo, que está bien, con una carita mezcla de putita, asustada, resignada, entregada.

    Subimos al auto y Maxi se sacó las ganas de lo que tenía desde hacía rato, me mete un beso y me empieza a acariciar las piernas (¡no le iba a decir que no!, si íbamos a coger), yo tenía las piernitas cruzadas, pero me acarició con tanta dulzura que solitas se separaron y sentía como sus manos las recorría, casi, casi llegando a mi conchita, ¡más cliente me dejo!

    Entramos en la habitación, y bueno lo que pasa siempre, nos matamos a beso, me empieza a sacar la ropa, él se saca el pantalón y oh sorpresa, veo algo bastante grande debajo del bóxer, le meto la mano, se la saco, lo miro, le digo hijo de puta ¡la tenes enorme! Y me dice, que por eso me había dicho ¡lo de la apuesta!, se la empiezo a chupar, pero no despacito, quería ver ¡hasta dónde me la podía meter en la boca! No me la pude tragar toda, me agujeraba la garganta jaja.

    Después me tira en la cama, me empieza a chupar la conchita, a meter los dedos, ya estaba recaliente, siguió, siguió. Con sus dedos y su lengua hasta que me hizo acabar por primera vez. Me subo arriba de él, y por más lubricada que estuviera, me dolía, hasta que una vez adentro empecé a saltar sobre esa pija enorme, como la sentía, como me hacía estremecer, gemir, y más saltaba, hasta que acabamos ¡los dos juntos!

    No habrán pasado más de 10 minutos que se la toco y YA SE LE ESTABA PARANDO OTRA VEZ; le doy un par de chupaditas, se tira arriba mío, me pone mis piernitas sobre sus hombros, le pido que por favor me la ponga despacio, despacito me la pone, me empieza a bombardear, me dolía y eso más me calentaba, el hijo de puta, me hizo acabar ¡otra vez!, era una ametralladora como se movía, no me dejaba hacer nada, se movía, se movía, ¡como una bestia!

    Me pone en cuatro, y me empieza a coger otra vez, me agarra de los brazos, y me los tira ¡para atrás!, yo no me sostenía, me sostenía él mientras que me bombeaba, me suelta, y me agarra del pelo, sigue bombeando, no sé cuánto tiempo pero fue mucho, hasta que me hace acabar y por segunda vez acaba el.

    (A mí me cogieron muchos chicos, pero este era una máquina, no solo por lo grande, sino por la resistencia, no paraba de bombearme, me ponía loca.)

    Nos quedamos en la cama, no hablando mucho, sino acariciándonos, paso un rato, no sé cuánto, pero una rato un poco más largo, empezamos a abrazarnos, a sentirnos la piel, a entrecruzar las piernas y noto QUE SE ESTABA PARANDO ¡DE NUEVO!, me besa, me besa todo el cuerpo, desde los pies hasta la boca, pasando por mis piernitas, mi conchita, mi pancita, mis tetitas, yo me deje, me gusto ¡cómo me besaba y me acariciaba!

    Me hace poner en cuatro de nuevo, y me la empieza a poner en la concha, pero la ponía, la sacaba, la llevaba a la colita, probaba, volvía a mi conchita, cuando empezaba a gemir iba a mi colita, le pedí que la cola no, que me la iba a romper, me dice mira que me faltan ¡dos veces más! ¿Quieres perder? (¡qué hijo de puta!), y de a poco me la fue metiendo en la conchita, seguía, seguía tanto me hizo calentar que acabe de nuevo, a los gritos, mi cuerpo ya no respondía, y ahí aprovechó y me la empezó a poner en la cola ayyy ayyyyy, me dolía, pero lo hacía despacio, hasta que me la puso y me empezó a coger por el culo. Mis gritos de placer se confundían con gritos de dolor, aparte le pedía que me la metiera más (yo no sé ya que quería sentir) y así siguió hasta que acabamos juntos ¡otra vez!

    La verdad es que no daba más, él tampoco, nos quedamos así un rato, yo había llevado la cuenta de las veces que él acabó y el también, y me dice me falta uno ¡todavía!, me pongo esa pijita, porque ahí era una pijita, ¡que estaba dormida!, no quería trabajar más ya jeje, en la boquita, y después de un rato de alternar tenerla en la boca, besarle los huevos, acariciarle las piernas, veo que se le empieza a parar, se la chupo, lo masturbo con mi mano y con mi boca hasta que logro sacarle las últimas gotitas de leche ¡sobre mi lengua!

    Ahora que lo cuento y saco la cuenta veo que me hizo acabar seis veces ¡no siete! Jeje, no importa, pocas veces estuve con un animal sexual ¡así!, que tranquila que me quede, y mi pobre conchita y colita muy muy contentas.

  • Con una madura en la biblioteca

    Con una madura en la biblioteca

    Hoy disfruté de la experiencia, hoy encontré una mujer. Era como ver la belleza de una emperatriz, la sensualidad de una diosa griega. Con su mirada invitaba a la locura; con sus gestos invocó a la pasión; con su voz provocó el revuelo de mi imaginación; con su experiencia, me hizo ver las estrellas; con su ternura disfruté del placer puro; con su entrega provocó un estallido en mi ser; con su energía un sin fin de fantasías; con su boca, un viaje al Universo del deseo y con sus sordos gemidos la mejor experiencia de mi vida.

    Con esas palabras empiezo mi relato, hasta el momento ha sido mi experiencia sexual más dura, más morbosa y aún más caliente que mi primera vez. Me presentó, me dicen «el mago» y tengo 18 años, estudio en la Universidad y fue precisamente en ese lugar en donde sucedieron los hechos. Me describo, mido 1.68, bajito creo yo, pero muy picante, cabello negro, ojos color negros, con una mirada muy penetrante y cautivadora (según dicen), tengo la piel bronceada, una herramienta muy potente.

    Para mí era un día más normal de clases, me dirigía hacia la biblioteca a investigar unas cosas que nos habían dejado en la clase de Química y en el camino me topé con una señora bastante atractiva (demasiado diría yo) vestía con una pequeña falda de tela y una blusa ligera (ese día hacía mucho calor) era rubia, blanca y de ojos grises, alta, más alta que yo y con una cara de deseo que provocaba el revuelo de hasta el más inocente, tenía una mirada penetrante, me miraba fijamente a los ojos, de cierta forma se me hacía perfecta, tenía un súper cuerpazo, unas tetas pequeñas pero muy firmes (cosa que comprobé después), un culo hermoso, bien formado y se notaba que si llevaba algo puesto, era un pequeño hijo, sin embargo se notaba que pasaba ya de los 45, casi 50 diría yo. Pero para su edad se conservaba en perfectas condiciones (me imaginó que muchas cirugías y mucho tiempo en el gym, la Universidad en donde estudio es de gente que tiene mucho dinero y me imaginó que alguna razón importante tenía para estar ahí).

    Como dije yo iba de camino a la biblioteca, y esta «dama» se me acercó y me preguntó que dónde se encontraba la biblioteca, yo muy cortésmente le indique donde, y le dije que me siguiera, que yo hacia allá me dirigía. En el camino (unos cuantos pasos por unos pasillos) no dijo ninguna palabra, hasta que llegamos y yo creo que más estúpido que nadie le dije «aquí es, nos vemos», sin embargo ella me preguntó que cual era el salón donde se guardaban los videos y los microfilms. Yo le indique el camino a seguir (algo complicado para alguien que no conoce, debía entrar, dejar su identificación, pasar hasta el pasillo de las Tesis, cruzar a la izquierda, pasar los televisores, entrar a un pequeño salón, cruzar a la derecha, seguir recto hasta el fondo, cruzar a la izquierda y entrar en un pequeño salón al fondo, ese era el lugar). Ella me vio con cara de no haber entendido ninguna palabra y me pidió que la acompañara, yo más que moleste lo hice, porque a pesar de que era un gran recreo para mi vista, yo debía entrar a clases en 10 minutos por lo que no tenía mucho tiempo que perder (tenía examen y ese era mi motivo principal para llegar a la clase la cual se encontraba lejos de la biblioteca).

    Pero en fin, la acompañe y nuevamente le dije aquí es, fue un gusto, nos vemos y me di la vuelta, dispuesto a salir del salón y hacer lo que tenía que hacer, sin embargo, de pronto sentí una mano sobre mi verga, era la señora, y en definitiva «me había metido mano». Yo con más miedo y con cara de sorprendido le pregunte qué le pasa, por qué lo hace. Ella se acercó más a mí y no dijo nada, sólo me besó, yo no respondí, me quede quieto, creo que debido a las circunstancias (me encontraba en la biblioteca de la universidad, cierto, nadie me podía ver, pero… y además ya era una señora mucho mayor que yo) yo nuevamente la retire y otra vez repetí mi pregunta. Ella se alejó un poco y me dijo que hacía ya un tiempo (más o menos 1 año) se había separado de su esposo y que no había vuelto a estar ningún hombre desde ese entonces, y que le guste cuando me vio y que estaba muy caliente y dispuesta a todo.

    Así que se acercó, y me volvió a pensar, yo solamente estaba pensando, pero en mi mente me dije a mí mismo, qué más da y entonces si respondí a sus besos.

    Ella marcaba el ritmo, yo solo me dejaba hacer. Ella me metió la mano entre el pantalón y me empezó a sobar la verga descaradamente, así que mis manos tardaron un poco en reaccionar, pero empecé a tocar todo su cuerpo.

    Entramos más al cuarto, y me recosté en una estantería, ella bajo, me desabrochó mi pantalón y me bajo también mi bóxer, y empezó a acercar su cara a mi verga (solo recordarlo provoca que mi verga vuelva a ponerse dura y me den ganas de estar otra vez con ella) primero rozaba su cara con mi verga, yo sentía su respiración y me estaba volviendo loco (debo decirles que con las otras mujeres que había estado, nunca me habían mamado la verga, ni en mis mejores sueños, había sido tan bueno como ella), después se metió mi verga en su boca, fue lo mejor, sentí que me llevó al cielo y de regresó. Empezó a pasar su lengua por toda mi extensión, desde la base hasta la punta, y se quedaba entretenida jugando con mi glande, pasándole la lengua como si de un helado muy delicioso se tratara. Y nuevamente se metía mi verga hasta el fondo y la sacaba, era como si le cogiera la boca. Ya teníamos un buen rato así cuando yo sentí que iba a acabar, así que le avise y a pesar de mis deseos le pedí que parara, porque todavía no quería acabar.

    Entonces la levante, y la empecé a besar. No sé ni cómo, metí mi mano entre su blusa y logré quitarle el brasier, luego baje mis manos y le baje su tanguita color blanca con encaje, deliciosa, además pase mi mano por todo su cuerpo y me di cuenta que estaba completamente depilada, su piel era suave y delicada (a pesar de su edad). Volví a subir mis manos y subí su blusa, por fin pude ver sus tetas, pequeñas pero firmes, sus pezones apuntaban hacia mí como dos volcanes que querían hacer erupción.

    Pase mis manos sobándola, la toque toda, sentí la firmeza de sus tetas, después baje mi cara y también mis manos hasta tocar su culo, pasé hacia delante y metí un dedo, ella se estremeció y dio un pequeño gemido. Empecé a masturbarla, mientras que con mi boca y mi lengua rozaba sus pezones, los lamí como si de ello dependiera mi vida. Su sabor era delicioso (yo sé que no tienen ningún sabor en especial, pero en ese momento lo sentí delicioso); mientras tanto yo continuaba metiendo y sacando un dedo y metí otro, nuevamente suspiró, mientras lo hacía mordí uno de sus pezones con fuerza, ella dio un gran grito de placer extremo, y me pidió más, pero yo por miedo a que nos descubrieran ya no lo volví a hacer, solo lamía, baje mi cabeza y le bese sus muslos, estuve a punto de empezar a chupar su concha, pero preferí subir y volverla a besar, metí el tercer dedo y movía mi mano con mayor rapidez, ella entre gemidos y expresiones de placer, pidiendo más y más (era verdaderamente insaciable, el placer su mayor delirio) acabó empapando toda mi mano, mientras yo la besaba con delirio, con placer y con entrega total.

    Después, ella aun gimiendo, le pedí que me volviera a chupar, es que lo hacía fenomenal, entonces ella descendiendo besándome detrás de la oreja (Ahhhh!!! es el lugar que más me excita, claro después de mi verga) me beso el cuello, me beso los pezones, donde estuvo un rato mientras me los lamí, luego con su lengua descendió por todo mi pecho y mi abdomen hasta llegar al lugar indicado.

    Nuevamente me hizo ver las estrellas. Pasaba su lengua entre mi glande y mi verga, mis piernas temblaban de tanto placer, y no sabía que más, puse mis manos en su cabeza y le sobe el pelo, movía poco mi cadera como si la boca le estuviera cogiendo, pero era tanto el placer que apenas me podía mover, solo la dejaba hacer. Después ella bajaba hasta mis huevos y se los metía a la boca mientras que con una sus manos me pajeaba deliciosamente, muy suave hacia toda la piel hasta atrás provocándome un poco de dolor muy placentero y luego regresaba su mano y cubría todo mi glande.

    Y nuevamente subía con su lengua desde la base de mi verga hasta el glande donde se entretenía chupando, lamiendo y succionando. Era tanto el placer que yo ya no aguantaba y apenas pude decirle que acababa, ella me chupó más rápido y con más fuerza, cuando lancé el primer chorro de semen, el cual fue a parar hasta su garganta, y después muchos más llenándole la boca de semen, las fuerzas en mis piernas me abandonaban y sentía que una corriente eléctrica recorría todo mi cuerpo, mientras la bañaba.

    Ella subió y me dio un beso, compartiendo conmigo mi semen (fue una situación algo desagradable, pero al fin y al cabo es mío), el resto la muy zorra se lo tragó todo.

    La levante y la cargue hasta una mesa, la acosté y me puse sobre ella, nos besábamos con mucha pasión, estaba a punto de metérsela cuando le dije que no tenía condones, ella me dijo que no importaba, por un momento pensé decirle que hasta ahí la dejáramos porque a pesar de lo muy caliente que puedo ser, pienso que el sexo debe ser seguro. Pero bueno, fue tan solo un pensamiento fugaz y se la deje ir hasta el fondo. Los dos gemimos, yo pude sentir la calidez de su concha y a pesar de lo que yo pensaba ya que a su edad pensé que ya muchas vergas habrían probado su concha y estaría totalmente floja, nada que ver, aún me apretaba y con mucha fuerza. Podía sentir las contracciones de su interior en mi verga.

    Empecé a moverme con mucha lentitud. A cada milímetro que movía yo sentía sus contracciones y a la vez podía sentir como nuestras respiraciones y nuestros latidos iban en aumento, me recosté sobre ella y nuevamente la besé, mientras no dejaba de moverme y con mis manos sobaba su culo. Sus manos tampoco se estaban quietas y me sobaba todo el cuerpo.

    Empecé a moverme con más fuerza, la sacaba completamente y se la volvía a meter. La metía con más rapidez y ella me anunció su nuevo orgasmo, entonces yo me moví más rápido y apretaba sus pezones con mis manos. Pude sentir como mojaba más mi verga, ahogaba sus gemidos con mis besos, me quede quieto para no acabar yo también, porque yo quería más, mientras continuaba besándola para que no la escucharan. Cuando su orgasmo había acabado, la baje de la mesa y la puse en cuatro sobre el piso, me puse por atrás y otra vez la empecé a coger, esta vez con fuerza y rapidez, mientras mis manos tocaban sus tetas y apretaban sus pezones, y bajaba por su vientre hasta apretar con mis dedos su clítoris y nuevamente subía, hasta que yo entre gritos ahogados acabé llenándole todo su interior.

    Ella me pidió que siguiera un rato más porque su orgasmo estaba nuevamente cerca, entonces la seguí cogiendo, unos cinco minutos más hasta que ella nuevamente acabó apretando deliciosamente mi verga, la que ya no daba para más después de dos grandiosos orgasmos.

    Me separé de ella y me recosté un momento en el piso para recuperar fuerzas, mientras estaba ahí, ella se arregló su ropa, entonces le pregunté su nombre y me dijo que no importaba, que sólo había sido un encuentro casual. Yo también me arreglé mi ropa y salí. Por supuesto, jamás llegué a mi examen, pero no me importó, pasé un rato fenomenal.

  • (8) Prueba, la verdad sobre el amor

    (8) Prueba, la verdad sobre el amor

    Ella era consciente de su maldad, no queriendo darse cuenta de que dañaba a su alma, tampoco sabe nada de la parte inmortal que habita en su cuerpo y sin embargo creía en el amor.

    Y de nuevo se le metió en la boca, despacio, procuraba que la erección no se perdiera, y sentí como la presión que mantenía su lengua hizo que le erección llegara a su punto máximo, entonces fue cuando lo sacó de su boca, me dijo que ya había probado ese líquido transparente que precede a la eyaculación, y que había hecho esta pausa para prolongar sus deseos, y de nuevo se le introdujo en la boca, hasta el fondo y apenas le movió, le tenía cogido con su mano izquierda, sus dedos parecía estar pendientes de los movimientos internos del penetrador.

    Pero alteré sus planes, ella quería tener semen en su boca, pero yo no, ya que todo ello tenía pensado sin coordinación alguna, había empezado por el final, y aunque tenía mis reparos debido a dos causas, una de ellas el vino ingerido y la segunda es que podía no entenderlo debido a su falta de control, una copa, dos como mucho y puedes seguir, pero llegar al descontrol no lo entendía, en una palabra, follar sin beber antes no entraba en sus planes y no sabe lo que se pierde.

    ________

    …Aquella jefa de caja, al margen de las hostias que me daba para no correrme, me enseñó muchos más detalles del sexo de lo que pensaba. Una madrugada que estaba cariñosa, me premiaba con sus enseñanzas, pensamientos, y que me anticipó que nunca compartía, pero en mi veía un ser diferente, no tenía nada del caballo de carreras, y que mi mirada le decía que era aplicado en sus enseñanzas, iba a interrumpir la narración de su pensamiento, pero puso sus dedos en mis labios y continuó.

    Decía que se había dado cuenta de que esa especie de prevención al tocar su cuerpo, había empezado a desaparecer, avanzaba por su cuerpo lento y se daba cuenta de que dudaba, ya que mi mirada era soslayada buscando señales de que no iba por el buen camino, pero no, y me confío un secreto femenino, me dijo que su mayor placer no es lo que hacía sentir, no, es un complemento, dijo que era yo, lo que yo desprendía cuando estaba recorriendo su cuerpo desnudo, que ella se entregaba sin límite alguno y yo avanzaba muy despacio, y cuando ella gemía, sentía como mi pene respondía con esa pulsación.

    Me enseñó cómo se entraba en su cuerpo, pero no por la vagina, no, debía de aprender sus respuestas, los gestos, lo que escaba de su boca entreabierta, sus posturas y dar los pasos adelantados, que ella marcaba para que yo aprendiera y fue cuando me fijé en su clítoris, como reaccionaba y que efecto producía en su cuerpo, y como sus manos sujetaron mi pelo para acompasar a mi lengua, y fue la primera vez que bebí ese fluido normal que escapaba de su vagina, y ante mi sorpresa apartó mi cara y me preguntó si me había dado cuenta de un detalle.

    Dije que le gustaba, pero negó con la cabeza, dijo que era algo más excitante para los dos, yo me rompía el cerebro pensando, y ante mi despistada mirada, sonrió diciendo que era la señal previa a la penetración, pero ojo, dijo que esa penetración no era la definitiva, que era el ensayo, debía de aprender del movimiento de su cuerpo y de las señales que de su boca escapaban, no las iba a esconder.

    Y no me di cuenta, ella pensaba que en cuanto se le metiera me iba a correr y no andaba desencaminada, pero su astucia era increíble. Todas, absolutamente todas, cuando las penetraba abrían la boca y algo escapaba a su control, y ese paso siempre me la recuerda, ya que llego hasta el fondo y detengo el movimiento, casi todas se mueven un poco, como ajustándose a él o a mí, y me dijo que era buscar nuevamente ese destello de placer, esa invasión primera que produce diferentes sensaciones.

    A ella le inducía separar más las piernas, aumentar su entrega sujetándose con las manos en mi cintura, ese movimiento ya le hacía que su excitación creciera, y más si la penetración era lentamente, como me enseñó, dijo que era cuando alcanzaba el primer orgasmo, leve, y que era la base de los siguientes.

    Ella apenas se movía, y llevó mis dedos al clítoris, y apretándose contra mi cuerpo, mis dedos quedaron prisioneros, apenas podía moverlos, era un truco. Ella se movía lentamente, muy despacio y me explicó que esa presión que hacía sobre mis dedos, era la estimulación que ella calibraba y ya dejaba escapar gemidos, y que no ocultó, ya que seguía penetrada y cuando se cuerpo empezaba a arquearse, dejó que me moviera.

    Me dijo que lento, muy lento y que retrocediera muy poco en mi movimiento, y ella había pegado su boca a mi oído, gemía y ella controló todos mis movimientos. Todo esto tenía un fin, que poco a poco fui comprendiendo, distraer mi atención, aconsejó que no se trata de follar como la palabra indica, no, se trata de ir alcanzando niveles y estaba en poder de la razón, volví al presente defraudado…

    _______

    Me dijo que el tener en su boca mi semen, era una prueba de que metía en su cuerpo mi esencia, además entraba por las dos entradas que tenía. También necesitaba un anticipo, que se la metiera, ansiaba esa sensación de penetración, y que solo era eso, no quería debilitarme, la noche era joven y me iba a enseñar ciertos lugares de tapas de alta clase, donde se come muy bien, era lo único que tenía, comer y beber, en síntesis esa era su vida.

    Y su mirada se perdió detrás de mí, volvió a la realidad sacudiendo la cabeza, y ella misma se ayudó moviendo con sus manos la grasa acumulada en los muslos, y de esa forma me aprisionó entre ellos y el penetrador llegó al fondo, ella sonrió babeando, evitó que la saliva escapara, y pude escuchar un ummhoooh, y me dijo que muy bien, mejor que su fantasía y se removió un poco, supongo que ajustar la postura y me sorprendió, algo que no esperaba de una tía con tan malos instintos.

    Me dijo que como amo de ella, necesitaba mi consejo de algo muy íntimo y que no sabe dónde consultar, ella no daba para más y sabía reconocer la realidad de su vida. Nos miramos mientras el silencio se prolongaba, mi cerebro envió un mensaje al glande, este empujó sin moverme, es decir, esa pulsación que gusta.

    Ella enarcó las cejas abriendo la boca levemente, dejó escapar aire y se removió empujando levemente, me dijo que le había gustado mi respuesta, que entendía que era un sí, y añadió que sus poros estaban erizados debido a esa sensación que le había producido y cierta sensación de frío en la parte alta de la espalda y en la cintura.

    Me dijo que tenía una habitación donde guardaba muchos secretos, pero no estaban anclados, ni tampoco inmóviles, y levemente sabía de su utilidad ya que estaban fuera de la ley, cumplía órdenes de la dirección, pero uno de ellos requería una solución rápida, el tiempo se estaba terminando, debido a mi llegada a la empresa.

    Lentamente sacó el penetrador y le miraba, su lengua recorrió el glande y succionó como si intentara beberse lo que saliera, cierto es que su confesión me había dejado perplejo, y empecé a pensar si era fruto de su imaginación, y en la oficina tenía fama de mentirosa, por tanto debería tener cuidado con mi respuesta.

    Ante mi silencio, ella calibraba la mirada que veía en mis ojos, chupeteaba, desviaba sus ojos al penetrador, y volvía a mirarme a los ojos, le pregunté que era verdad y que parte era inventada.

    La tía no tenía desperdicio, sonriendo levemente con malicia en su gesto, dijo que yo en la oficina tenía fama de férreo, obstinado y ella pensaba que era un chulo de mierda, que despreciaba a las mujeres, que las veía inferiores y que en mis actos ella veía que me meaba en ellas, además a la cara, y que no escondía mi desprecio.

    Respondí que en cierto modo así era y añadí algo más que la molestó más de lo que pensaba, dije que algunas solo servían para ser folladas y muchas de ellas no servían ni para eso, ni para ponerse.

    Su mirada estaba llena de hostilidad y respondió que sería mejor que no se enteraran, iba a tener futuro complicado, lleno de putadas incluso de la forma más sublime que pudiera pensar y que demostraba total ignorancia sobre el pensamiento femenino. Su mirada seguía hostil.

    Le recordé el primer día de trabajo, esa mañana que me fue presentando a los que serían compañeros de trabajo, lugar más bajo de mi escala de valores, en realidad de colaboradores. Y uno a uno les fui dando la cifra que de forma natural aparecía en mi mente, incluso de futuros enemigos, y me equivoqué bastante debido a mi forma de ser, y sostuve una larga guerra, mi senda entre dirección y el resto de gente, estaba solitaria, solo la secretaria de dirección estaba excluida, sorprendía sus miradas compasivas.

    Nuevamente cambió el semblante y confesó que ella en sus noches de soledad construía sus historias y que ahora se daba cuenta de su sumisión, ese calor que sintió por mi proximidad pensó que yo manejaba y que ella había caído en mi red, me veía como una araña que la ataba lentamente y pensaba que sacaría de ella, ese dinero que me había ofrecido le dio la sensación de ser poco y por eso la torturaba para que saliera de ella darme más dinero.

    No respondí nada. Le dije de ver esa habitación, con la boca situó el prepucio en su sitio y salimos de la cama, de la mano me llevó a la habitación que había al fondo del pasillo, la abrió y quedé bloqueado, le dije que pusiera un cartel en la puerta, habitación infernal.

    En la memoria de la empresa de 2011, una empresa dedicaba a eventos estuvo allí, en el acto de inauguración de las nuevas oficinas. Hicieron una serie de fotografías, yo estaba en varias, pocas para más detalle y en una también estaba ella, copié la foto y a ella la quité.

    Una en mi despacho, otras dos en el hall de las secretarias de dirección, el director general dijo que mi trabajo y mis archivos eran secretos de empresa, le respondí que mi jefe ya me lo había dicho y ese detalle hizo que ocupara el despacho vacío del director técnico, que este aparecía de vez en cuando ya que su trabajo era itinerante por todas las obras en curso y terminadas.

    En una caja plateada tenía cosas mías, había detectado su falta pero quité hierro al asunto, esperaba que no lo utilizara para el vudú, y lo más sorprendente era una camisa usada de un día, como viajaba, en una de las carpetas colgantes de la mesa tenía una muda completa, había veces que tenía que viajar de improviso, un proyecto urgente no era anormal, y a la vuelta dejaba la muda usada en otra bolsa, pero mi mala cabeza me hizo que al detectar su falta, sin más le culpé a la señora de la limpieza que cuidaba mi piso, yo dejaba la lavadora puesta y cuando ella llegaba al día siguiente la metía en la secadora.

    Me dieron ganas de cogerla del pelo y darla contra la pared, leyó mi mirada diciendo que no sería el primero, y me mostró una enorme carpeta y en ella todo el personal de la empresa, dirección incluida, incluso de un huido, había robado mucho dinero y escapado al cono sur americano, y lo sorprendente es que la empresa no le había denunciado.

    Me dijo que ese pájaro follaba a lo bestia, dejaba su vagina en carne viva, y que se había desmayado varias veces mientras se la trajinaba, una pena que se marchara, aunque le pidió que le acompañara, y que ella se negó, pensaba que la pondría a trabajar en la calle, era muy peligroso, además algunas veces la hacía daño al follarla, le gustaba que se quejara.

    Pregunté si es que no mojaba la vagina momentos previos, dijo que ese miedo lo impedía y a él le gustaba ese roce que tanto daño le hacía. Empecé a pensar que todo lo que me contaba era fantasía espontanea del momento, no he visto ni apreciado nada de esos daños en su cuerpo y las que me han contado algo parecido el sexo para ellas es algo doloroso, ese trauma es complicado de eliminar y ella no mostraba rechazo alguno ni miedo.

    Arrugué la frente, maldije a mi jefe, y a mi estúpida forma de equivocarme con las mujeres, estaba metido en una trampa, y yo era el culpable, pasé a otra carpeta. Era del jefe de la oficina de ingeniería técnica, un tipo estirado y seco, parecía que todos le debíamos dinero.

    Me dijo que era un tipo extraño, la manoseaba siguiendo una especie de recorrido en su cuerpo, siempre era el mismo, precisaba de alcohol la mayoría de las veces, estaba casado y se quejaba de que su mujer era como una muñeca, se ponía él la follaba y luego se daba la vuelta y se dormía, así era siempre.

    Cuando iba a pasar a la siguiente carpeta, ella puso mano evitando que pasara carpeta, me dijo que era de mi jefe, pero lo que había en esa carpeta era peligroso para mí, yo la miré enojado, no entendía que tenía que ver con mi jefe, me quitó la carpeta y abriéndola empezó a leer lentamente.

    Es sabido que tienes un archivo de favores, con datos muy jodidos y en clave, el llamado severapen, más adelante te daré explicaciones sobre él, ya que se llegó a la conclusión que se trataba de Mercedes. Mantuve la posición a pesar de haberse disparado la alarma, y mi sistema me recordó las leyes de Murphy. Mercedes era una tía de gimnasio, cuidada todo lo que entraba en su cuerpo, los hombres estaban incluidos y todo en su cuerpo era perfecto, y un cerebro bien puesto. Continuó.

    Se dice que has encontrado la forma de ser imprescindible, se intuye que falsificas firmas del STAFF, por eso de tu blindaje, ellos son conscientes de que tu ayuda es inestimable, ya que no trabajan lo debían en la empresa, dedicando ese tiempo a sus negocios.

    Pero el caso del hijo puta de tu jefe, tiene varias vertientes, trabajo y familia parece que el hijo que ha tenido recientemente su mujer no es de él y me miró con cierta sonrisa en sus labios y dejó caer como si tal cosa. Te señala a ti. Hizo una pausa esperando respuesta.

    Casi me caigo al suelo, no dije nada. Continuó sin perder esa sonrisa, dijo que su mujer solo paría niñas y que el último era niño. Respondí con preguntas a esta espabilada.

    _______

    …Si sabía quién y cómo se decide el sexo en el polvo. Tenía pruebas de ese sistema y por último si se había preocupado de investigarlo antes de hablar. Mi primer hijo fue decidido por mí, es decir, ese polvo en refugio de cazadores, estaba encaminado hacia el heredero, mi suegro quería al menos un heredero y tuvo dos, uno detrás de otro.

    Estefanía mi esposa en aquellos tiempos, cumplía las ordenes de su padre, era un jefe de clan familiar y de cazadores a la antiguan usanza. Fue sumisa en grado superlativo, ella es especial a pesar de sus carencias y de todo lo que me hizo. Cuando su padre murió asumió el mando del clan, de la familia, y de los cazadores, y me fue dando de forma consecutiva, golpe tras golpe incluso en las cosas más nimias y que aparentemente no se aprecia, pero con el tiempo te vas resintiendo, sirva como ejemplo que teníamos separación de todo incluso de dormitorio y de piso.

    La planta tenía dos pisos con forma de U y comunicados por la escalera de servicio. Me llamaba y se apoyaba en mí, recibía la ayuda que necesitaba tal era mi conocimiento sobre ella y sus traumas. Era la única vez que podía pasar a su piso, era cuando requería sexo y cuando aparecían las depresiones, se arrastraba por el suelo debido a sus problemas.

    Yo la levantaba del suelo, despacio y su reacción era contradictoria. Entre mis brazos se sentía segura y ese sentimiento que ella ocultaba aparecía, ella me debía algo muy importante para ella, y siempre me lo recordaba. Volvíamos a esa zona donde fallábamos a espaldas de su padre, esos lugares la curaban y apreciaba mi forma de llevarla al pasado, desde la ropa hasta la forma de desnudarla y procurarla placer como a ella le gustaba.

    Tengo un documento escrito con tinta china y plumilla antigua, en la cual ella, de su puño y letra reconocía una deuda de sangre, y ante mi sorpresa, uno de esos días suyos fabricó la tinta de una forma sorprendente.

    Estaba menstruando y se procuró su sangre, todos los días el tampax era exprimido en un tintero, y cuando terminó esos días, me dijo que necesitaba semen, y me hizo una felación lenta, dijo que precisaba que ese semen fuera construido con amor y sentimiento, nada de sexo frío, y fue una tarde noche en la se convirtió en esclava en el verdadero sentido de la frase.

    La cena fue ancestral, utilizó las salas cerradas por su padre, incluso el personal fue vestido a la antigua usanza, y esa madrugada su boca me produjo un buen orgasmo, y el semen fue recogido por una fina vasija, ya que la tinta debía de tener más partes de su sangre que de mi semen, las letras serían rojas.

    Ese documento era un reconocimiento de deuda, aunque no explicaba que deuda era, el notario no puso objeción alguna, dijo que tenía documentos más raros que ese. Y yo para cobrármelo, solo tenía que detallar la deuda y que me sería entregada en un plazo razonable, pero ella ignora que ese documento está en su poder, yo me lo llevé pero mi hijo mayor Héctor lo escondió en su dormitorio, no me debe nada y allí duerme.

    Ella siempre requería pagarme, quería que le pusiera precio, y yo siempre le respondí que mi precio era que se alzara, que pisara fuerte, que al andar moviera sus caderas como a mí me gustaba y ella sonreía, había comprendido el mensaje y lo hacía, se alejaba de mi de esa forma, como una modelo en la pasarela y antes de desaparecer de mi vista se volvía, yo asentía con la cabeza, ella no había perdido la sonrisa…

    Supongo que esta cabrona lo sabrá y de momento nada más, fue una época de mi vida muy jodida a pesar de todo y no he perdido el contacto con ellos, con los tres, el tercero fue niña, Carla, es un largo capítulo de mi vida, ya llegaremos…

    ______

    Me miró largamente, pensaba y su rostro se tornó un punto encarnado, tenía cosas que ocultar, yo si se sobre ese tema y además fue una forma fortuita e inimaginable. Miró mi expediente pasando hojas, se detuvo en una y mirándome por encima de la carpeta leyó despacio.

    Tú, llamaste la atención debido a lo extenso y detalles de tu historial, al margen de utilizar color, así como los logos de las empresas donde habías trabajado. Recursos humanos desestimó todos los demás, carecían de tu clase y sobre todo los mensajes ocultos en tus definiciones, además detectaron cosas, positivas y negativas, pero hizo mención a algunas negativas, sobre todo a quien te creías que eras, tu ego te pierde.

    Eres un maniaco compulsivo y algunas cosas más, todo lo contrario al depresivo, algunas veces te derriban o caes debido a la obstinación, pero rápidamente te pones en pie, llegando a unos estados de exaltación que solo están en tu cabeza, nada era real y una madrugada casi chocaste con la jefa de contabilidad de la delegación, te despertó cerca de las cuatro, tenía que ir al despacho, lo hiciste y pediste algo a cambio y a cuenta, tuvo que trabajar con las tetas a la vista, tú mismo le quitaste el sujetador.

    Eso de chocar tiene su miga, por eso he utilizado esa palabra, ella tardó en recuperarse de esa prueba, perdió casi una hora de afrontar que estabas sentado frente a ella y mirando sus tetas, reconoce que así no se puede centrar, hasta que lo asumió, y pensó en positivo. El interceptor que habló con ella, le hizo una pregunta muy curiosa, preguntó si le habías dado tu opinión sobre sus tetas, y asintió con la cabeza asegurando que tuvo una fuerte impresión, ya que llevaba un sujetador de verano, y tu dijiste que llevaba masa de empanadillas sujetando sus tetas. Eso la descontroló, parecías mofarte y lo peor es que te comportabas como una estatua, y se dio cuenta de que habías entrado en ella, en su mente.

    CB, casi al amanecer, tuvo la seguridad de que ella misma se ocultaba algo, estaba excitada en contra de su voluntad y sus poros se lo recordaban de vez en cuando y a la vez que sus pezones se endurecían. Cerca de la seis de la mañana terminó su trabajo y te preguntó si eso era todo, negaste con la cabeza y te acercaste a ella, giraste su sillón y te arrodillaste, separaste sus piernas y rompiste sus finas y transparentes bragas de color gris marengo, ella te miraba entre asustada y sorprendida ya que no podía impedirte nada.

    Y tomaste posesión de su clítoris, ella se echó hacia atrás cerrando los ojos, tenías luz verde desde que se dio cuenta de su excitación, y alcanzó varios orgasmos, aunque se reprimía un poco, apenas llevaba tiempo en la empresa, y cuando no pudo más sujetó tu cabeza y subió sus pies junto a sus piernas, sus tobillos te tapaban lo oídos de vez en cuando.

    Te pidió tregua, su estado le había producido algo parecido a perder el control y te ocupaste de sus tetas, de nuevo te apartó, te dijo que no había tiempo para seguir, ya era poco menos de dos horas para la entrada, y aquella mañana estuvo trabajando sin bragas, y sin darse cuenta de vez en cuando sonreía como una tonta, decidió seguir lo que habías empezado y te envió un e-mail, en el describía las sensaciones que mantenía su cuerpo.

    A lo largo de la mañana, tuvo que ir al servicio a secar la humedad vaginal, era imposible negar la huella que habías dejado en su mente, en sus tetas, tu, esa estatua inmóvil que la miraba fijamente, y lo desconocido que le llegaba de su cerebro, eras una sombra inquietante, que la envolvía atrapándola, y avivaba ese fuego el recuerdo de que no podía evitarte.

    Y cerca de la hora de comer, volviste a la oficina, de recepción le llegaban cosas y escuchó tu voz pidiendo tus mensajes escritos, recados, cartas y demás, incluido el sistema secreto anti hackers, telefax.

    Te vio ir en su dirección desde recepción, entraste en su despacho y sin mediar palabra te situaste fuera de la visión de contabilidad y por encima de su hombro dejaste caer unas bragas de color negro con dibujos en hilo rojo. Y al oído le dijiste que no hiciera planes a partir de las ocho.

    Quedó impresionada por muchas causas, una de ellas era lo que desprendías, esa seguridad en la que te basabas, como si la conocieras y supieras que estaba entrega sin saber la causa, aunque en el fondo reconoció que sus amiguitos eran del montón, sin ideas, de piñón fijo, y nunca la pusieron en jaque sexual como tú, esa sensación desconocida que tu habías introducido en ella.

    Recordó sus poros erectos y el vello erizado, tuvo que juntar sus piernas todo lo que pudo y un poco más, su naturaleza había sido despertada en otro nivel, otro forma desconocida, y esa sombra inmóvil, esa estatua la había dominado en silencio, con ese puente que habías construido entre tus ojos y sus pechos, duros como piedras, y ella esperando que le cruzara y sentir la acaricia en sus pezones.

    Esperaba que fuerais juntos a comer, y se sintió defraudada, bajó con algunos de sus compañeros de departamento, como siempre, y cuando finalizaba la jornada de trabajo, recibió la respuesta de su e-mail, decías que la noche empezaba, tan solo necesitabas un sí o un no, si decidía el silencio como respuesta, tú lo entenderías como un no.

    La respuesta tú no la esperabas, ya que tardaste en responder, ella había movido ficha en tu dirección, cruzaba ese puente en tu dirección y la respuesta fue “La armonía impide ponerme tu ennegrecido regalo”.

    Y aquella noche ella descubrió un mundo desconocido, desde el primer bar de tapas, entrantes como dijiste, expertos en canapés de ahumados, a otros norteños con sus potentes emparedados, y la cena en un ambiente de brujas, todo era del bosque encantado, y fue de sorpresa en sorpresa, y sus dudas acerca de ti fueron creciendo, incluso apareció el temor, que escondías en tu tono natural, y se fijó en que te conocían por tanto apartó parte de ese temor, le dijo que no te escondías con ella.

    Después la llevaste a un pub, aquello sí que fue una sorpresa y de nuevo pensó que no, no te ocultabas, le presentaste a tus amigos y conocidos del pub, y ese grupo tuyo la asediaron a preguntas, era muy raro que llevara compañía, pensaban que era un solitario, y tuvo cierta conversación con la mujer que ponía las copas, de vez en cuando te miraban, tu jugabas al billar americano y la apuesta eran la copas de toda la noche, tus amigos intentaron que bebiera, pero no entró en su juego, luego llegó el póker descubierto y las apuestas sin sentido.

    A las seis de la mañana la helada mostraba sus duros cristales, ella dijo que en su casa, ese alcohol ingerido le hizo tomar el mando, tu no dijiste nada, y fuisteis a su casa, un piso en la zona este, cerca del cementerio del este, en esa avenida compraste tu primer coche, se lo contaste, tu no habías bebido alcohol, la mujer le contó cosas sobre ti, eras un tipo Distante, ese es mi alias.

    En el pub nunca se utiliza el nombre y le encantó cuando la mujer que ponía las copas, le preguntó si quería estar en él, le abrió un enorme libro con grandes páginas. “El libro de la confusión”, para que ella fisgara, estuvo pasando páginas y aceptó ser inscrita en el libro, le preguntaron qué alias iba a utilizar y mirándome pensaba, yo la miraba impasible y dijo “Celo”, y una nueva pregunta, naturaleza del alias, sin apartar la mirada respondió despacio, desmenuzando la palabra, Autómata, y otra pregunta, color del alias, y en el mismo tono respondió. Negro con hilos rojos entrecruzados. Otra pregunta, Forma del alias. Triangulo invertido negro con hilos, preguntó qué forma tenía mi alias, la mujer que pone las copas, dijo que un punto de fuga…

  • Nuestra amiga argentina y su gusto por los pendejos

    Nuestra amiga argentina y su gusto por los pendejos

    El martes me junte con Camila en su casa, para hacer un Trabajo Práctico para la facultad. Camila, obvio es una compañera mía de la facultad, tiene mi misma edad 23 años. Todo bien hasta que apareció “el hermanito” como le dice ella. El hermanito como le dice ella (por la diferencia de edad que tienen) tiene 18 recién cumplidos, pero me gusto, cuerpito marcado, carita de nene, y lo piola que se creen a esa edad, que todo es joda (bah como me pasa a mi) jaja.

    De a ratos venía con nosotras, y Camila, lo rajaba, para que podamos hacer lo de la facultad. Como no terminamos, quedamos en seguir el miércoles y obvio le dije que volvía a su casa jeje. Al rato llego “el hermanito” yo ya me babeaba cuando lo miraba, pero sin que se dé cuenta Camila, la cosa es que se quedaba con nosotras y Camila, le decía que se fuera. Al rato Camila me cuenta que a veces le cansa porque está con las hormonas a full y se quiere levantar a todas sus amigas, también le dijo que se dejara de joder que es muy chiquito para salir con sus amigas, eso me puso más loca ¡todavía!

    Con una excusa muy válida (que no la voy a contar) le doy mi celular, por si necesitaba algo por ese tema, la verdad es que lo único que quería es que me llamara para salir, aunque dudaba que se animara.

    Pero ¡me equivoque!, tenía razón Camila (en el sentido que se quería levantar a todas las amigas de ella), El viernes, ayer, a la tarde me llama, y después de hablar boludeces me dice si quería salir, obvio, me hice un poquito la difícil diciéndole que era muy chiquito, y aparte el hermano de Camila, entonces me dice que Camila, ¡no se tiene por que enterar! (mírenlo al nene jaja) Obviamente le digo que sí, él quería ir a bailar, pero le digo que no, a bailar no voy más, ¡es un quilombo de pendejos!, y quedamos en ir a tomar algo. Ah, le pregunto si venía en auto, y me dice que sí, que se lo pidió al papa (que ternura que me dio, le pidió el auto al papa, ¡para salir conmigo!)

    El tema de todas las minas ¿QUE ME PONGO? Obviamente me puse de esas polleritas que no estoy en bolas, pero que a los chicos las vuelven locos, medias porque hacía frio (que cagada jaja), botitas cortas y el resto…

    De autos no entiendo mucho, pero me pasa a buscar en una camioneta enorme (lo primero que pensé es que al menos ahí podíamos coger jaja). Vamos a tomar algo, nos cagamos de risa. Yo siempre digo que soy, pendeja e inmadura y lo pase mejor con este pendejo que con un tipo de más de 30 años que salí la otra vez (lo conté), pero hay, obvio una diferencia entre ellos, que ya se van a dar cuenta.

    Mientras tomábamos algo, traté de mostrarle, con esas armas que tenemos nosotras jaja, lo calentita que me tenía, pero no me decía ¡nada!, ¡no se animaba! Salimos de ese lugar, vamos al auto y ahí viene lo que les contaba: me dice ¿qué quieres hacer?, no sé, le digo, decime vos. No sé, a vos que te gustaría, me contestaba, y yo poniendo cara de pendeja putita, calentona, entregada, le seguía diciendo que me dijera ¡que quería hacer!, pero no se animaba, hasta que entonces, le pongo mis manitos en la cara, y le doy un pico y me quedo mirándolo, otro pico, un beso y ahí el pendejo ¡se avivo!, se me tira encima, me parte la boca, me empieza a meter manos, pero como una animal, ¡no tenía freno! Jaja, hasta que le digo, que acá no, ¡vayamos a un lugar tranquilo!

    Fuimos a un telo, entramos en la habitación, y me sentía una pendeja de 17 años, nos tiramos en la cama y así vestidos empezamos a tranzar, hacía años que no hacía eso, yo de entrada, me pongo, me ponen o me piden que me ponga ¡en bolas!, pero me gusto, fue algo distinto, cuando nos quedamos en bolas estábamos los dos re calientes, le empiezo a chupar su hermosa pija, como lo hago siempre, que no lo voy a contar de nuevo, pero para mí chupar una pijita por primera vez es como un rito jaja, porque primero la acaricio, la acaricio mucho, la beso, muy despacio, hasta que la tenga en la boca puede pasar un rato, tiempo suficiente para que deje de ser una pijita.

    La cosa es que cuando la estaba chupando. él se empieza a mover para hacer un 69, no me resisto, le pongo mi conchita bien en su boca, siento como me la besa, me la chupa, más me calentaba, pensar que eso me lo estaba haciendo este pendejo ¡de 18 años!, me mete los dedos, me muerde la conchita, estuvimos un rato, hasta que no puedo evitar calentarme tanto hasta que llego al orgasmo, gimiendo, diciéndole HIJO DE PUTA ¿QUÉ ME HACES?, y mi cuerpo se encargó de demostrar lo que me había gustado, estaba terminando de acabar y me doy cuenta que el pendejo iba a acabar también, le digo NENE, NO VAS A ACABAR, y me dice, que sí que ¡no aguanta más!, me la meto en la boca y me llena la boca de esa lechita calentita que tenía, ¡pero me la llena! Tenía mucha lechita ¡acumulada! Jaja.

    Por suerte no tardo casi nada en recuperarse, lo que ayude poniendo esa pija en mi boquita jeje, cuando ya estaba recuperado, se tira encima de mí, yo lo abrazo con mis piernas pasándolas por su espalda (¿me explico?) y me empieza a coger, claro es un nene, me taladraba, me besaba, hasta que acabo de nuevo, me pongo arriba de él, empiezo a cabalgarlo, él me tocaba la cola, nada más que la cola, le agarro las manos y le llevo un dedito a mi culito, como dándole permiso para que me lo ponga.

    Me pone un dedo, gimo le digo que me gusta mucho, que me gusta mucho lo que me hace, me pone otro, me sigo moviendo como una perra, acabo de nuevo, le saco la pija de mi conchita y la empiezo a acomodar en mi culito, me mira, me mira raro, le pregunto si alguna vez había hecho eso, me contesta NO, le digo, no te preocupes, ¡te voy a enseñar!, otra vez estaba haciendo de puta, le iba a enseñar a un pendejo hacerle el culo a una mujer!!!! Y eso me calentaba, si me calentaba ¡mucho! La pija esa estaba re dura, y yo re lubricada, así que de a poco me la empiezo a meter hasta que empiezo a moverme con esa pija en el culo, dolor, calentura, gemidos, ver la cara de goce del pendejo, seguimos, seguimos, hasta que acabamos los dos juntos.

    Seguimos un rato más, ¿saben qué?, me pregunta si no quería ser la novia, pobre, mi amorcito, no, le dije que no, que lo nuestro va a ser de una sola noche y nada más, ¡que soy así!, seguro que no se olvida más de mí, y los próximos Trabajos Prácticos, obvio lo haremos en mi casa jaja

    Bueno, la cosa es que yo había dicho, después que cogimos, que no lo iba a ver más y que los trabajos prácticos los íbamos hacer en casa, pero el pendejo este estuvo todo el fin de semana mandándome WS y la verdad es que lo pase bien (yo siempre dije que soy pendeja, inmadura y lo paso mejor con un pendejo de 18 que con uno de 35 jaja)

    El lunes me tenía que juntar de nuevo con Cami (mi compañera de la facultad) a terminar el trabajo práctico, y me dice, que vaya para su casa (ella no maneja y vive en San Isidro, para los que no conocen es un poco lejos), acepto y voy a su casa. Cuando llego me dice que recién la habían llamado y a la tarde iba a salir un rato, porque ella ayuda a un nenito de primer grado con las cosas del cole, le pagan muy bien, y la llamó la mama del chiquito este para que fuera.

    Me dice que no me haga problema, que no me iba a quedar sola, porque en un rato llegaba “su hermanito”. Por un lado la idea de estar sola con él pendejo me gustaba, aunque sabía que en su casa no iba a pasar nada, y por otro lado ¡me ponía nerviosa!, que se yo, ¡soy así!

    La cosa es que Camila se va, yo me quede en su cuarto haciendo el trabajo práctico en la computadora ¿y saben qué? Aparece “el hermanito”, le digo que ya fue, que le había dicho que era una sola vez, pero lo miro bien y ya se le notaba paradita ¡esa pija hermosa!, el pendejo de mierda, se me acerca, me mira fijo ¡y se baja los pantalones!, le digo “¿estás loco??, ándate, estamos en el cuarto de tu hermana!”, pero mis ojos se iban sobre esa pija, y él se daba cuenta, se la toque ¡y ya no hubo marcha atrás!, me lancé sobre su pija, aunque no hizo mucha falta porque me la acerco a la boca, la empecé a acariciar, la bese, despacio, como hago siempre, él me empieza a sacar la ropa, se la sigo chupando, yo ya estaba desnuda, ya estábamos en la cama de Camila, se la seguía chupando y él me estaba metiendo el dedo en la cola, un dedo, dos dedos, aprovechaba todos mis jugos para lubricarme, ya estaba recaliente, los dos, estábamos muy calientes, su pija ¡ explotaba! Y yo también.

    No teníamos mucho tiempo, mi colita ya se estaba abriendo, y yo gimiendo, me dejaba, me gustaba lo que me hacía, mi cola se movía al ritmo de sus dedos, me dice que me quiere hacer la cola, lo miro, le doy un beso y me pongo en cuatro uyyy, me la puso de una, me dolió, me gusto, me lo taladraba, no tardamos mucho en acabar los dos juntos.

    Muy rápido, nos vestimos, porque estaba por llegar Camila, cuando llegó seguimos haciendo el trabajo práctico, y el pendejo mandándome mensajes diciéndome que se quedó con ganas de seguir conmigo, la verdad es que yo también me quedé con ganas jaja.

    Al día siguiente, nos matamos en un telo, la verdad por ser pendejo sabia coger bastante bien jaja, pero no voy a entrar en detalles, porque no es lo más importante.

    Al día siguiente, quedamos en salir de nuevo, y como hacía calor, aproveche para inaugurar la temporada de salir con polleritas cortas sin medias jeje. Me dijo que iba a estar en la casa de un amigo y que lo pasara a buscar por ahí. Llego, le aviso que estoy y me dice que entre, yo ¡ni en pedo quería entrar! Me iban a presentar a la mama del amigo como una amiguita ¡de ellos!, que me esté cogiendo a este pendejo está bien, ¡pero no voy a ser amiga de sus amigos!

    Pero tengo el sí fácil, baja a abrirme, me dice que están en el cuarto, subimos y estaba su amigo, los dos con bermuditas, el amigo un pendejo rubiecito con cara de nene, hermoso jaja, pasaba el tiempo, y empecé a darme cuenta de algo medio raro, ¡que me costaba creerlo!, le pregunto al hermano de mi amiga (llamémoslo Juanchi), ¿están solos? y me dice que sí. Estaba en la casa sola con los dos pendejos y sabía que iban a querer ¡cogerme!, ¡no sabía si se iba a animar! Tienen 18 años, ¡yo 23!, ya me parecía mucho, ¿no?

    La cosa es que yo estaba sentada en la cama, Juanchi al lado mío, y me mete un beso, le digo ¡que no!, me da otro, me sentía una pendeja más de 18 años, haciendo ¡lo que no hice a esa edad!, lo dejo que me bese, ya me gustaba la idea y me estaba mojando de solo pensarlo, nos besamos mucho, yo no hacía nada. Juanchi después de un rato me empieza a acariciar la pierna, de a poco va subiendo la mano, la sube, la sube, me levanta la pollera y me acaricia la cola, lo dejo, no le digo nada, me pasa la mano por debajo de la bombacha y ya sentía su manito en mi cola, y la fue llevando ¡a mi conchita!

    En un momento, no me acuerdo bien como fue, pero nos dejamos de besar, él me seguía tocando la conchita que ya estaba toda mojada, su amigo se sienta en la cama, lo miro y me empieza ¡a besar!, ya estaba entregada a ellos, me gustaba lo que me hacían sentir, ¡los dejaba!, Juanchi me saca la tanga, me empieza a besar la conchita y mis gemidos hablaban por mi, el amiguito ya tenía la pija afuera, se la empiezo a chupar, ya me estaban enfiestando los dos pendejos y yo me sentía una pendeja putita, y me gustaba.

    Terminamos los tres desnudos, empiezo a coger con Juanchi, y su amigo me tocaba las tetas, me besaba y yo cabalgando arriba de Juanchi, no estuve mucho, no quería que acabara porque no sabía cuánto tiempo teníamos, pero estuve lo suficiente hasta que explote en mi primer orgasmos, con la pija en la boca de su amigo y cabalgando arriba de Juanchi.

    Salgo de arriba de Juanchi, le empiezo a chupar la pija a su amiguito, le pongo un forro, y empiezo a cabalgarlo a él, ver la cara de goce del pendejo me hizo acabar de nuevo, mientras me inclinaba sobre él y Juanchi me besaba la cola, que se la había dejado toda para él, me metía la lengua en la cola, los dedos, yo volaba de la calentura, hasta que le digo a Juanchi “veni, fóllame vos también”, ¡no entendía lo que le decía!, me preguntó “¿los dos juntos?”, si bebé, le digo si, y me empieza a coger ¡por la cola!, fue una locura de gemidos, placer, acabé de nuevo, después Juanchi en mi cola ¡y después su amiguito!

    Nos quedamos un rato en bolas, en la cama, me dijeron que nunca habían hecho eso, me empezaron a tocar de nuevo, sus pijas se pararon ¡otra vez!, se las empiezo a chupar a los dos, primero a uno, después a otro, hasta que ¡me acabaron en la boquita!, con esa leche calentita.

    Me quede un rato más, les dije que se olviden de mi, que no iba a ser su putita, me vestí y me fui.

    Me sentí rara, claramente, me gusto lo que hicimos, acabe como una perra, pero se terminó, no voy a ser la puta de todos sus amigos.

  • Sucesos inesperados

    Sucesos inesperados

    Hola gracias a todos los que leen mis relatos, para mí es un gusto saber que por lo menos para alguien es agradable lo que les comparto por este medio, hoy les compartiré algo más de lo mucho que viví en esa casa donde aprendí a ser algo que nunca me hubiera imaginado, ya que en mi mente nunca pasó el representar y luego sentirme en verdad una mujer, lo cual fue más difícil de lo que imaginé.

    Al día siguiente después de esa noche tan rara que pasé siendo por primera vez la mujercita del señor como después me comenzaron a llamar todos en esa casa a mis espaldas, me levanté ya algo tarde para arreglarme como me lo había indicado aquella persona que me maquilló, la verdad traté de hacerlo lo mejor que pude pero no me quedaba ni un poco parecido y justo cuando estaba en eso llegó ella dando uno de sus característicos gritos al verme.

    -¡¡¿Pero qué te hiciste?!! Preguntó con asombro a lo que yo no supe que contestar, tomó un paño para desmaquillarme para luego volverme a maquillar dejándome esta vez como tenía que ser, la parte más difícil de todo sin duda eran los tacones aunque las tangas también fueron muy incomodas los primeros días, ella me dijo vamos a practicar con los zapatos porque me imagino que aún es muy difícil para ti usarlos.

    La verdad no hay mucho que contar los primeros días ya que la rutina era la misma mientras que el señor no me llamaba, cuando por fin pude dominar los zapatos de plataforma mi instructora que con el pasar de los días me empezó a hablar de ella pidiéndome que la llamara Lola, ella media como 1,75 sin zapatos, morena bronceada de rasgos más masculinos que yo y con grandes senos que obviamente eran implantes.

    Así pasó casi una semana en la que perfeccioné casi por completo mi técnica de maquillaje, llegando así mi día de descanso el cual decidí no usar ya que no sabía a dónde ir, aunque Lola me había invitado a salir con ella y su novio, justo aquel taxista que días atrás nos llevó al centro comercial, decidí aprovechar el día para practicar con los zapatos de tacón el cual medía 10 centímetros lo que para mi era demasiado en verdad.

    Al día siguiente cuando estaba terminando de arreglarme tocaron a la puerta creyendo yo que era lola fui a abrir pero me sorprendió ver que era una chica con uniforme de enfermera, sin darme su nombre me dijo que ella era la enfermera del señor y que me tenía que tomar una pastilla que llevaba en una charola, que era orden del señor, intenté preguntarle que era pero me dijo que no preguntara que solo me la tomara.

    Sin decir más solo lo hice mientras ella me decía que todos los días me iba a tomar una por la mañana y una por la noche, para luego marcharse sin dejarme decir más, minutos después llegó Lola notándome distraído me preguntó que me pasaba, le conté que una enfermera me dio una pastilla pero lejos de sorprenderse me dijo, “ha ya te dieron la pastillita mágica”, le pregunté porque era mágica pero su respuesta me dejo con más dudas.

    Es mágica porque te desaparece unas cosas luego te aparece otras, al no entender le pedí que me explicara pero solo me dijo que ya me iba a dar cuenta, así que ya no quise preguntar más, los días fueron pasando sin grandes novedades, yo perfeccionando desde el maquillaje pasando por la ropa zapatos y hasta modales ya que según el señor tenia fiestas a las cuales yo tenía que asistir cuando él lo pidiera.

    Pasaron dos meses en los cuales logré perfeccionar por completo el uso de los tacones siendo de 15 centímetros los más altos que llegué a usar, el señor no me había vuelto a llamar para nada mientras que yo no sentía deseos de sexo pero ni lo notaba, siendo ya casi tres meses desde que me vine por última vez, una noche de un jueves lo recuerdo bien la señora que ahora sabia era el ama de llaves me dijo que bajara al despacho del señor.

    Al entrar vi que estaba con su enfermera yo hice una reverencia ya que no podía hablar frente a él sin que me lo pidiera, me dijo que me preparara muy bien porque el próximo sábado daría una fiesta en la cual me presentaría con algunos amigos, me dijo que Lola me iba a llevar de compras para que estuviera listo aunque el me llamaba en femenino o sea para que estuviera lista, cuando me terminó de dar instrucciones me pidió retirarme.

    Al día siguiente Lola llegó más temprano que de costumbre mientras me disponía a arreglarme, lo primero que dijo después de saludarme fue, “¿no te notas algo diferente?”, Pero no entendía así que me dijo “ven”, llevándome al espejo de cuerpo entero me quitó la bata de baño que llevaba tomándome por sorpresa, era la segunda vez que me veía desnudo, “fíjate bien y dime si no te notas algo diferente”.

    Al fijarme bien la verdad es que no eran cambios tan evidentes pero mi espalda se notaba un poco más ancha a la altura de los hombros mientras que mi cadera se notaba más definida, mi cara igual tenia rasgos más femeninos aparte de que si me había dado cuenta de que ya casi no me salía bello más que en algunas zonas, y mis senos que si bien ya eran pronunciados ahora lo eran más sin llegar a ser algo impresionante.

    La verdad no sabía que pasaba pero me sentía muy confundido, pero Lola me dijo que eso hacia la pastillita mágica, “y eso que no llevas mucho tomándotela” dijo con una risa burlona, a lo que le pregunté que si ella sabía que era eso, me explicó que eran estrógenos para hacerme ver como una nena, en ese momento recordé lo que me dijo aquel doctor sobre que yo tenía problemas con los estrógenos comprendiendo porque me veía con esos cambios en tan poco tiempo.

    Lola también me dijo que mi voz también sonaba diferente aunque yo no notaba diferencia alguna, sin darme tiempo de meditarlo me dijo “apúrate que se nos hace tarde para ir de compras y todo lo que tenemos que hacer”, ese día me puse una mini falda azul, una blusa del mismo color, una tanga negra y unos zapatos de tacón alto descubiertos con broches, cuando terminé bajamos de inmediato para irnos.

    Justo en ese momento iba llegando el abogado del señor mirándome con asombro nos saludó, parecía que no sabía que fuera yo porque me miraba de arriba abajo poniéndome algo nervioso, le contestamos el saludo para luego salir de prisa sin decir más, el novio de Lola ya nos esperaba para llevarnos al centro comercial pero al verme puso la misma mirada del abogado sin importarle que Lola lo estuviera viendo.

    Pero más me sorprendí yo al escucharla decirle, “¿verdad que se ve muy linda?”. Contestándole el positivamente mientras me recorría con la mirada, nos subimos al taxi y el acomodó su espejo para ver mis piernas sin importarle que Lola se diera cuenta, yo solo las crucé haciéndome el desentendido todo el camino mientras ellos platicaban como si nada pasara, todo fue como la vez pasada ignorando mi opinión.

    Al salir del centro comercial me dijo que iríamos a su estética a arreglarme las uñas, ya estando allá me dijo que para hacerme un poco más fácil la vida me pondría unas extensiones de cabello para que ya no tuviera que usar peluca, la verdad no entendía mucho pero ella se puso a hacerme y ponerme muchas cosas en las uñas cara, mas cabello, el resultado me gustó bastante ya que no se notaba que fueran extensiones.

    Eran un poco más largas que la peluca pero más cómodas facilitándome en verdad la vida aunque tendría que retocarlas a menudo, al llegar a casa me fui a la habitación a quitarme los zapatos que me estaban matando, nunca había caminado tanto con ellos así que me cansaron mucho, sin darme cuenta me quede dormido hasta la madrugada que desperté con mucha hambre así que decidí bajar a la cocina por algo de comer.

    Estuve un rato en la cocina tomando algo ligero para luego irme a dormir hasta la mañana siguiente en que me despertó el ruido de la puerta, era Lola que venía a arreglarme pero le dije que era muy temprano que la fiesta seria por la noche, me dijo que tenía razón pero que no tenía nada que hacer y decidió venir temprano a platicar conmigo, se me hizo un poco raro pero ella parecía ya tenerme mucha confianza.

    Sin esperarlo me dijo que le había gustado mucho a su novio dejándome asombrado solo le dije que lo sentía que no quería problemas, pero ella me dijo “no seas tonta no hay ningún problema, hasta te quiero pedir que hagas un trio con nosotros”, me quede mudo por un instante solo para decirle “¿estás jugando?”. Pero me dijo que obvio no, que ellos tenían una relación muy abierta en la que podían andar con otras personas si querían.

    Yo ya no sabía ni que pensar o decir mientras ella me seguía contando cosas de su novio como que era bisexual aunque no sé si como broma dijo que eso era lo que él decía pero que la verdad era más putita que ella, solo me reí mientras ella me seguía contando que los dos eran versátiles lo cual yo no entendía para nada, “bueno nos gusta meterla y que nos la metan ¿si me entiendes?”. Pero le contesté con otra pregunta.

    “¿A ti te gusta meterla?”, “Uy me encanta a ti ¿no?”. Me dijo con su emoción característica, “no sé yo nunca lo había pensado aunque el mío no es de un tamaño como para hacer eso” le dije, “pero te encanta que te lo metan ¿no?”. Me preguntó pero le dije que solo a veces me gustaba, así estuvimos todo el día platicando hasta que me preguntó cómo fue mi primera vez lo cual yo no quería contarle pero me decidí hacerlo.

    Al terminar de contarle ella maldecía a aquel hombre más que yo pero le dije que si no me hubiera hecho todo eso yo no estaría ahí, no pude evitar llorar un poco pero al ver que ya era tarde ella me dijo que ahora si ya era hora de arreglarme, así que me fui a duchar para luego salir a que me arreglara, me puso colores claros en ojos y labios haciéndome ver con cierta inocencia en la mirada lo cual me gustaba en verdad.

    Ella escogió un vestido color rosa muy claro que casi se confundía con el color de mi piel, tenía un tipo tirante que iba al cuello para no dejar caer el vestido y una abertura en la pierna que casi dejaba ver más de lo debido, también escogió una tanga de un color parecido terminando con unos zapatos descubiertos transparentes con un broche arriba del tobillo con un tacón alto.

    Cuando por fin terminé Lola me confundió con una pregunta, “¿Cómo vas a querer que te llamen?”. No entendí pero ella me explico que tenía que ponerme un nombre porque ni modo que me fueran a llamar por el mío y después de un rato de pensarlo le dije que Paola, ella dijo “muy bien”, para luego despedirse deseándome suerte, estuve un rato esperando a que me llamaran ya que en estos casos yo no podía bajar cuando quisiera.

    Yo me sentía muy ansioso con tanta espera ya que pasó más de media hora hasta que me dijeron que el señor ya me esperaba, me sentía muy nervioso mientras que mi corazón casi se me salía, tenía pensado tener una salida triunfal pero al ir bajando pisé mal y casi me caigo provocando el susto de todos los presentes ahí, seguí bajando sintiendo que mis piernas temblaban como gelatina hasta llegar a la sala donde estaban todos.

    De inmediato el señor me presentó como Paola su nueva acompañante, todos me saludaron pero sin hablar solo les reverenciaba con la cabeza, me senté junto al señor mientras él me daba una copa la cual recibí pero no tomé, solo hacia como que si, en la fiesta habían varios señores ya mayores algunos más que otros y varias chicas o al menos eran como yo pero solo dos o tres se veían como auténticas mujeres.

    De pronto llegó un hombre de origen afro que al verlo me dejó impresionado ya que si bien ya había estado con uno no era ni la mitad de imponente que este, su piel brillaba con la luz, media más de 1.80, calvo de cuerpo atlético como de 45 años, la verdad no se describir lo que sentí en el momento pero no podía dejar de mirarlo mientras el sentado frente a mi hablaba con el señor, de pronto el señor me dijo que fuera al jardín o a donde quisiera.

    Así lo hice no sin antes sonreírle levemente a ese hombre, sentía hasta calor pero no entendía que me estaba pasando pero intenté distraerme mirando a las demás chicas, pero después de un rato recibí una de las sorpresas de la noche, él se acercó a mi saludándome muy educado y preguntando mi nombre, muy nervioso traté de responderle pero hacía varios días que me costaba un poco hablar ya que sentía flemas en la garganta.

    Como pude le respondí para luego comenzar a conversar un rato hasta que me dijo que ya se tenía que ir, me dio su tarjeta con su dirección y teléfono diciéndome llámame para luego apretarme la nalga izquierda, no supe que hacer en ese momento pero no fue desagradable para mi, un rato después comenzaron a salir los demás lo cual se me hizo muy raro ya que duró como dos horas la famosa fiesta del señor.

    Decidí entrar a la casa solo para encontrarme con algo que no tenía planeado, el señor aún estaba en la sala con otro hombre, ven me ordenó para luego decirme mira él es un amigo muy especial que quiero que atiendas en todo lo que él te pida, sin más opción solo moví la cabeza aprobando sus órdenes, el otro hombre media como 1.70, muy delgado en exceso diría yo, estaba casi calvo pero tenía largo el cabello en la nuca.

    Su color era pálido con ojeras, de nariz algo grande, sin duda yo hubiera preferido un millón de veces al que se fue pero no podía hacer nada, me tomo de la mano para llevarme por las escaleras hasta una habitación pero al pasar por la mía me detuve para echar por debajo de la puerta la tarjeta que me dio el otro para luego seguirlo hasta su habitación, entré muy despacio hasta que él pudo cerrar la puerta tras de mi.

    De inmediato se lanzó sobre mí para besarme la boca con fuerza sin dejarme reaccionar, sus manos comenzaron a recorrer desde mi espalda hasta mis nalgas apretándolas con fuerza, yo pensé en empujarlo para que ya no me besara pero recordé las palabras del señor y lo dejé seguir hasta que se detuvo para sacarme el tirante que detenía el vestido sobre mi cuello haciendo que cayera al piso.

    De inmediato se lanzó a mi pecho para lamerlo con desesperación, todo en él era con desesperación como si se le fuera a terminar el tiempo, después los empezó a succionar como si en verdad esperara que algo saliera de ellos, mientras lo hacía comenzó a desabotonarse la camisa dejándola a la mitad para luego desabrochar su pantalón dejándolo caer despacio pero con su desesperación se bajó su ropa interior.

    Dejando salir como disparado un pene totalmente erecto que era igual a su dueño, era largo la verdad aunque nada impresionante pero si muy delgado, yo aún tenía el vestido en los pies así que los saqué para luego echarlo a un lado con mi pie, de inmediato como el hacía todo me tomó de los hombros para arrodillarme frente a él, su pene quedó en mi cara haciéndome ver con detalle cómo estaba cubierto de venas.

    Lo primero que hice fue lamerlo con suavidad pero el de inmediato me tomó de la cabeza con ambas manos para meterlo hasta donde podía llegar en mi boca, yo sentía unas ganas de vomitar muy difíciles de controlar pero a él no le importó y siguió haciéndolo con mucha fuerza, mi saliva salía de mi boca mientras mis ojos se llenaban de lágrimas, no tardó mucho tiempo hasta que empezó a gemir haciéndome creer que terminaría en mi boca.

    Pero se detuvo antes de hacerlo para levantarme arrojándome en la cama en un segundo, tomó la tanga para quitármela, se arrodilló para levantar mis piernas separándolas pidiéndome que no las bajara, se lanzó sobre mi ano con su lengua recorriéndolo de arriba abajo deteniéndose en mi ano para recorrerlo con su lengua, era la primera vez que veía mis pies en esa posición con las uñas pintadas y zapatos de mujer.

    La vista que tenía más lo que él me hacía hicieron que sintiera una excitación pero esta vez era muy diferente, esta vez sentía un cosquilleo en mi interior mientras una sensación en mis senos hacia que se pusieran duros, los empecé a apretar con mis manos mientras él seguía en su tarea, después de unos minutos más él se detuvo para quitarse la ropa por completo y al terminar me quitó el zapato izquierdo.

    Tomó mi pie para lamerlo haciéndome sentir más excitación de la que ya tenía, tomó el otro pie para hacer lo mismo para rematar cubriendo su pene con ambos masturbándose con ellos un rato mas, cuando por fin se decidió separó lo mas que pudo mis piernas para luego acomodar su pene en mi ano, empezó a empujarlo con suavidad no hubo necesidad de hacerlo con fuerza ya que entró con mucha facilidad.

    De inmediato comenzó a moverse de adentro a afuera cada vez con más desesperación como era normal en él, mientras besaba mi cuello luego pasó a mi boca pero esta vez lo recibí casi con gusto, sentía en mi interior una sensación como si algo ardiera dentro de mi pero a la vez era muy excitante, de pronto sentí el más intenso placer que hubiera podido experimentar en mi vida no sé cómo explicarlo pero.

    Fue como haberme venido sin que nada saliera de mi lo cual hizo que mis músculos se contrajeran sintiendo calambres en las piernas, mis gemidos se ahogaron en su boca mientras sentía mi cuerpo temblar, el siguió embistiendo mi interior por un rato mas mientras a mi me faltaba hasta el aire, fue así que sus gemidos empezaron a salir pero igual se ahogaron con los míos y sintiendo como llenaba mi interior mientras daba fuertes embestidas terminó.

    Los dos exhaustos llenos de sudor nos acomodamos en la cama desnudos uno junto al otro, cuando recuperé el aliento quise irme pero él me lo impidió pidiéndome que me quedara hasta que se durmiera, acomodó la cama para cobijarnos y fue así que él me abrazó dejando mi cabeza en su pecho mientras que con la mano derecha recorría con suavidad e insistencia mi pierna izquierda, fue así que me quedé dormido escuchando los latidos de su corazón.

    Después desperté en la madrugada mientras él dormía aproveché para irme a mi habitación, solo me puse el vestido llevándome lo demás en la mano pero al salir me encontré con la enfermera que salía de la habitación del señor, al verme se rio burlonamente y entró a su habitación mientras yo hacía lo mismo, al entrar levanté la tarjeta para luego verme al espejo fue así que entendí porque la enfermera se burló.

    Traía todo el maquillaje corrido mientras que el cabello estaba como si me hubieran arrastrado por el piso, me di un baño rápido para luego meterme a la cama quedándome ahí hasta muy tarde, como ese día era mi descanso preferí no salir ni arreglarme solo pensé todo el día en aquel hombre que me impactó tanto y de vez en cuando en el otro que me sorprendió solo me levanté a tomarme aquella pastilla.

    Así llegó el lunes levantándome más temprano de lo habitual me arreglé ya que las visitas de Lola cada vez eran menos frecuentes, justo cuando terminé tocó a la puerta el ama de llaves para decirme que el señor me esperaba en el despacho, bajé de inmediato y al entrar estaba él solo, sin perder tiempo me dijo que solo me llamaba para felicitarme porque su amigo le dijo que había hecho un buen trabajo.

    También me dijo que me había dejado unos regalos que esperaba que me gustaran mucho, dándome una bolsa de plástico para luego decirme que me podía retirar a desayunar, así lo hice al salir estaba el ama de llaves en la sala y le pedí que me llevara el desayuno a mi habitación, solo dijo en seguida así que me fui a ver lo que me había regalado aquel hombre, eran dos cajas una era un celular, la otra una laptop.

    La verdad no me esperaba nada de eso pero me gustaban mucho así que de inmediato comencé a usarlos, lo mejor de todo era que la conexión del internet no tenía contraseña pero de igual manera le pregunté a la ama de llaves si la podía usar a lo que respondió que sí, el celular era de los más avanzados en ese momento pero no tenía conexión a internet, pasé casi todo el día con la computadora hasta que recordé la tarjeta que me dio aquel hombre.

    Entonces decidí que era el momento perfecto para estrenar el celular así que con muchos nervios le llamé, al contestar le dije quién era a lo que respondió que pensaba que no le llamaría, estuvimos platicando un largo rato y desde ese día nos llamábamos a diario, después chateábamos por ratos o hablábamos tanto que en poco tiempo nos tuvimos confianza para hablar de cosas más íntimas tanto así que un día me envió una foto desnudo.

    La verdad no me lo esperaba pero me dejó mas impactado de lo que ya estaba, su pene se veía enorme en verdad y sé que en alguna ocasión dije en otro relato que aquel era el pene más grande que había visto pero este estaba en un lugar aparte, pasaba todos los días viéndolo imaginando como seria ser penetrado por ese hermoso monstruo, así pasó un mes en el cual yo sentía por ese hombre algo que nunca había sentido por alguien.

    En la casa no habían novedades, solo Lola intentaba convencerme para hacer el trío, pero la verdadera razón para no hacerlo ni de no salir mis días libres era que aún no recibía autorización para estar con quien yo quisiera, pero justo a dos días de mi día libre me llamó el señor, lo primero que dijo fue que ya consideraba que había pasado un buen tiempo en el cual yo había demostrado mi obediencia que esperaba que así siguiera.

    Siguió hablando diciendo que ya me había ganado su autorización para hablar frente a él, aunque mi voz era más suave aun no podía decir que era muy femenina más bien parecía como niño entrando a la pubertad pero me las podía arreglar con eso, siguió hablando diciéndome lo que hacía días quería escuchar, tienes mi autorización para tener sexo con quien tu quieras pero eso si solo en tu día libre y con condón porque no quiero que tengas problemas.

    ¿Entendiste? Por primera vez en mucho tiempo le pude decir si señor gracias, ahora vete así lo hice me fui a mi habitación a planear lo que iba hacer mi día libre aunque no había mucho que pensar, le iba a dar la sorpresa a mi hombre favorito, el cual me hacía soñar despierto, el tiempo se me hizo eterno pero por fin llegó el que según yo era el gran día, todo tenía que salir perfecto así que me arreglé como nunca.

    Me maquillé como él me decía que le gustaba más en algunas fotos que le envié nada de desnudos por si alguien se lo pregunta, escogí una mini falda negra muy entallada que apenas me dejaba dar un paso, una blusa del mismo color que se detenía en el pecho, una tanga igual negra, y los mismos zapatos de la fiesta que me dijo le habían gustado, un día antes le había pedido a el ama de llaves el número de teléfono de la base de taxis.

    Pedí uno el cual no tardó mucho en llegar así que salí de prisa para no hacerlo esperar, para mi era muy gracioso ver que el jardinero junto con el chofer del señor que ya sabían quien era yo me miraban de arriba abajo, mientras que el taxista hacia lo mismo, yo trataba de fingir mi voz como ya la había estado practicando así que saludé muy normal al taxista a lo cual él respondió muy normal, le di la tarjeta pidiéndole me llevara ahí.

    Mientras mas avanzaba mas nervioso me ponía, tanto que no me había dado cuenta que el taxista me observaba por el espejo, no podía cruzar la pierna por el espejo así que solo cerré una chamarra de mezclilla que olvidé mencionar pero él siguió viéndome por todo el camino, lo cual me daba risa porque pensaba en que si supiera quién era no me estuviera viendo así, después de un largo viaje se detuvo diciendo aquí es.

    Le pagué para luego bajarme con mucha dificultad mientras que los hombres que pasaban me miraban como tontos, el lugar era un edificio como de cinco pisos al cual entré con paso lento, la verdad ya me estaba arrepintiendo de haberme puesto esa falda, ya no sabía si me miraban por mi aspecto o por mi forma de caminar, me dirigí al elevador ye que era en el último piso, con muchos nervios llegué a la puerta la cual toqué.

    Pero no abría nadie así que insistí hasta que de pronto se abrió la puerta, era el que solo llevaba un pantalón, sonreí al verlo pero el en lugar de alegrarse solo dijo ¿tú qué haces aquí? Mientras que tras de él estaba una mujer o al menos en apariencia lo era con su camisa de el puesta, yo sentí como un balde de agua helada recorrer mi cuerpo y lo primero que se me ocurrió fue salir corriendo de ahí pero ahora esa falda que maldecía desde ese momento me lo impedía.

    Sentía algo que nunca había sentido solo quería golpearla a ella mientras lo maldecía a el casi llorando, salí lo mas rápido que pude sin rumbo ni dirección, solo caminé por un muy buen rato sin ponerle atención a las calles hasta que reaccioné, de pronto me encontraba en una calle donde no había una sola persona o coche pero la verdad es que no sabía por dónde había llegado hasta ahí pero seguí caminando tratando de ver a alguien.

    De pronto salieron dos hombres de una casa dándome la idea de ir a preguntarles donde podía tomar un taxi, gran error, mientras mas me acercaba mas me recorrían con la mirada hasta que quedé frente a ellos, disculpen ¿me pueden decir a dónde puedo tomar un taxi? Es que me perdí, los dos se rieron y el mas viejo me dijo mejor ven y te tomas un chingo de leche mientras el otro se paraba tras de mi siguiendo con sus risas.

    El más viejo tenía como 60 años, gordo, con una barba muy abundante de mucho tiempo sin rasurarse, medía como 1.65, casi sin dientes, su cabello era canoso igual que su barba, el otro era muy parecido también con barba abundante pero casi sin canas mientras que su cabello era igual, medía como 1.70, pero mas delgado que el otro tendría 55 años mas o menos, también le faltaban algunos dientes pero no tantos.

    Intenté irme pero esa maldita falda me lo impidió haciendo mas fácil la reacción de ambos, el mas joven me tomó por atrás poniendo su brazo en mi cuello mientras el otro se acercó a mí, los amenacé con gritar pero se empezaron a reír mientras me decía el mayor que gritara todo lo que quisiera que nadie me iba a ayudar, al ver la situación me di cuenta de que era verdad no se veía nadie por ahí así que usé mi último recurso.

    Soy hombre les dije con mi voz sin fingir a lo que el mayor respondió ¿Qué? Lo volví a repetir pero el mayor en lugar de sorprenderse, se acercó a mí para poner su mano en mi entrepierna a lo que yo pensé que me dejarían ir, pero en lugar de eso él le confirmó al otro que era verdad y echándose a reír dijo, si vieras todo lo que hemos hecho en la vida te sorprenderías mientras el otro sin darme oportunidad de reacción me llevó jalando adentro de la casa.

    Sin decir nada me llevó por el cuello hasta una habitación de esa casa que estaba aun sin terminar, en esa habitación habían dos colchones uno matrimonial, el otro individual lanzándome al primero mientras el otro entraba, como última opción les ofrecí dinero pero el mayor me miró muy serio diciéndome que no necesitaban dinero, que lo único que querían era darme la leche que se miraba que me hacía falta.

    Les pedí que me dejaran ir pero sin perder tiempo los dos se pararon juntos para luego desabrocharse los pantalones al mismo tiempo, al dejarlos caer se veía su ropa interior muy sucia bajándola también dejaron ver sus penes, el del mayor era más pequeño nada impresionante lleno de bello, el del menor era más largo y grueso los dos semi erectos, los dos me tomaron de las manos para ordenarme que me arrodillara pero intente resistirme

    Lo que a ellos les molestó amenazándome con golpearme sino obedecía, lo que menos quería era regresar a casa todo golpeado así que me arrodille como querían, el mayor puso su pene para que lo metiera en mi boca pero su olor casi me hizo vomitar, olía entre a sudor orina mas otras cosas que no sé como llamar, intenté resistirme una vez mas pero me dio un golpe en la cabeza lo que me hizo tomar aire para luego meterlo de a poco.

    En mi mente maldecía a aquel hombre que para mi me había traicionado mientras decía esto te lo estaría haciendo a ti, provocándome mas rabia lo cual hizo sin darme cuenta que yo le hiciera el oral como si en verdad lo quisiera hacer, tenia mil cosas en la cabeza hasta que se apoderó de mi el decir disfruta lo que el no quiso, de pronto lo sacó para dejar que el otro metiera el suyo el cual apenas y cabía por su grosor.

    Mientras yo seguía con eso en mi mente que me decía disfruten lo que el no quiso con mucho coraje, así estuvieron intercalándose por un largo rato hasta que el mayor me empujó al colchón, para luego arrodillarse para subirme la falda para luego quitarme la tanga, era obvio que en verdad mi pene no le preocupara ya que solo se enfocó en acomodar su pene en mi entrada para luego empujarlo con fuerza hasta ocultarlo por completo.

    El dolor era poco pero incomodo para mí ya que el único lubricante era mi saliva que lo cubría por completo, sin perder tiempo comenzó a moverse con rapidez lo cual en poco tiempo provocó en mi excitación sin esperármelo, con cada embestida hacia que mi corazón se acelerara pero justo antes de comenzar a sentir mi máximo placer el aumentó su ritmo viniéndose dentro de mi haciéndome recordar las palabras del señor sobre el condón.

    La verdad no me importó solo estaba metido en el momento fuera de mi como si fuera otra persona, nunca imaginé sentirme así pero cuando sentía volver a la realidad venía a mi mente aquel hombre con esa mujer casi desnudos, haciendo que mi coraje volviera, el más joven fue más allá y me quitó la chamarra siguiendo con la blusa, para luego más que con palabras con movimientos pedirme que me pusiera en cuatro.

    Así lo hice para luego solo sentir como acomodaba su pene en mi entrada empujándolo poco a poco, aunque ya había tenido al otro antes aun así sentía dolor mientras se abría camino en mi interior, el semen del otro parecía actuar como lubricante haciendo que fuera mas fácil la penetración, ya estando adentro y después de detenerse unos segundos comenzó a moverse aumentando la velocidad cada vez mas.

    Pensé que no tardaría mucho en venirse pero aun iba a tardar para eso, luego de varias embestidas sintiendo por primera vez como se movían mis senos junto con mi pene, el se detuvo para sacarlo poco a poco hasta dejarlo por completo a fuera, se acostó a mi lado boca arriba dándome la orden súbete, lo hice mientras el sostenía su pene para que yo lo introdujera en mi interior, cuando sentí que ya estaba listo.

    Estando cara a cara comencé a dejarme caer sobre el mientras me sostenía de su abdomen con las manos, cuando sentí que ya estaba lo mas adentro que pude comencé a moverme de arriba abajo a mi ritmo lo cual en pocos minutos hizo que sintiera una excitación igual o mayor que la que sentí tiempo atrás con el amigo del señor, mi pene estaba totalmente erecto pero al llegar al punto máximo no me vine.

    Temblando con calambres en las piernas tuve que seguir moviéndome para que unos segundos después el se viniera dentro de mí, con mi corazón casi saliéndoseme me dejé caer a un lado de el mientras me daba cuenta que el otro se había quedado a ver todo, me incorporé como pude ya que seguía temblando y con dolor de piernas me vestí pero mi tanga la tenía el mayor lo cual me hizo temer pedírsela así que caminando como ebrio me fui.

    Al salir a la calle me di cuenta que seguía igual de desolada mientras sentía como salía semen de mi interior, tomé unos pañuelos desechables de mi bolso para limpiarme para luego sacar un espejo para revisarme la cara, el maquillaje estaba todo corrido y mi cara muy roja, me limpie la cara un poco para luego ponerme unos lentes de sol que me regaló Lola, me regresé por la calle donde llegué hasta ver carros pasar.

    Cuando vi un taxi le hice la parada para subirme pidiéndole de inmediato me llevara a casa, al llegar me fui a mi habitación para darme un baño mientras comenzaba a asimilar lo que había pasado, fue cuando empecé a rogar para que nadie se diera cuenta que lo hice sin condón, después empecé a llorar sin poder comprender si lloraba por lo que pasó con esos hombres o por lo que me hizo el otro.

    Gracias por leerme como siempre y si gustan dejarme sus comentarios o hasta sugerencias se los agradeceré hasta pronto.

  • Cómo nos conectamos con mi suegra de una forma especial

    Cómo nos conectamos con mi suegra de una forma especial

    Bueno le comento que esto es real 100 x 100, mi nombre es Alex, soy alto 1,87 buen físico, tengo 30 años y con las mujeres siempre me fue muy bien, pero esta vez mi desafió iba más allá de una simple aventura, tenía uno extraño sentimiento de deseo hacia mi suegra desde que la había conocido. Ella no es muy alta, más bien bajita, de ojos azules y rostro muy bonito, su figura es propio de su edad (55 años), buen culo y lo que más me gustan son sus tetas.

    Todo comenzó el verano pasado cuando una tarde nos vino a visitar, ya que vivimos en la misma ciudad, siempre me lleve bien con ella y en más de una oportunidad habíamos cruzado miradas algo extrañas diría yo y cuando nadie nos observaba, eso llamaba más mi atención, siempre se preocupaba por mí y cada vez que nos veíamos nos saludábamos con un beso muy cerca de la comisura del labio, ella jamás los esquivó, y que hacían ir a mil mis ratones.

    El día que nos visitó, mientras estaba sentada en una reposera en el jardín, me mostró como se le había manchado la remera en la parte de abajo, instintivamente mire y no pude dejar de observar su entrepierna, quede atónito al ver como se marcaban sus labios vaginales en el jean, provocando en mi una erección inmediata que rápidamente se notó por lo que pude observar en su cara.

    Necesitaba verla, así que al otro día fui a su casa con la excusa de buscar unas herramientas que mi suegro tiene, llegue como a las 15:00 hs. y la encontré tomando sol, mi suegro no estaba. Tenía puesto una malla enteriza que poco dejaba ver, me quede charlando un rato con ella y me comentaba que le hacía bien tomar sol, yo deseaba tener acceso a ella en ese instante, no podía contener mi excitación, cuando se puso boca abajo le comente que el sol estaba muy fuerte y que si quería le pasaba protector solar en la espalda, se quedó callada un instante y me dijo que sí, pero que no le comente a su marido porque era muy celoso y lo podría tomar a mal, contestándole yo que no era para menos con semejante mujer, se sonrió y dijo “además podría ser tu madre”, respondiéndole “gracias a dios no lo es”, se quedó callada, sin decir nada.

    Tome el pote de protector solar y comencé a frotárselo en la espalda, se sentía muy suave, entonces me dijo que parecían masajes y que la relajaban bastante, continuando como si nada me ofrecí a hacerle unos buenos masajes, respondiendo que sí, pero que por favor quedara entre nosotros, para mí la idea de tener secretos entre nosotros realmente me brindaba otras posibilidades.

    Comencé con mi masaje, podía notar como se relajaba ya que se encontraba acostada boca abajo, aunque la malla me limitaba los lugares de acceso le dije que necesitaba alinear las vértebras con mis pulgares, por lo que sin que lo pensara dos veces, quede sobre su espalda y con mis pernas a un lado de las suyas, se movió un poco y pensé que me pediría que saliera de arriba de su espalda, pero no, se acomodó y me dijo… “de esto a nadie por favor”.

    Mis movimientos y mis manos buscaban las orillas tratando de rozar algo de sus tetas, después de un rato corrí su bretel hacia un costado, siguiendo afanosamente con mis masajes, mi excitación había provocado una erección casi total y al estar en pantalón corto, bien podía apreciarse, por lo que poco a poco y casi como un descuido frotaba muy levemente mi pene con su culo, la primera vez hizo un movimiento instintivo como queriendo correrse de lugar, después como que se fue acostumbrando y mis leves apoyadas empezaron a ser más continuas y con más presión, yo estaba como extasiado, en un momento me dice que ya estaba bien que se iba a bañar, se puso de pie y pude ver como miraba mi bulto, a mi ya nada me importaba, pero si sabia y era consciente de que las cosas podían salir muy mal y perderlo todo, aunque no sé si realmente me importaba en ese momento, ya que las ideas de tener sexo con mi suegra me atormentaban, mas sabiendo que había sido mujer de un solo hombre y siempre se había dedicado a su casa y su familia.

    Bueno con mis ideas me quede fuera de la casa, viendo que me llevaba como excusa, ella se fue a bañar, antes de irme entre y pude sentir el agua de la ducha, mi curiosidad pudo más y me quede sentado en la cocina esperando el momento que saliera del baño hacia el dormitorio, cuando salió paso rápidamente desnuda, solo con un toallón en su cabeza, en ese instante la calentura pudo más y me acerque al dormitorio, cuando se dio vuelta me vio a los ojos y no dijo palabras, reaccionando después de cinco segundos se tapó y me dijo que me fuera, entonces empecé a decirle que significaba la forma que me miraba, cuando me daba un beso, cuando miraba mi entrepierna, los masajes, ella no decía nada, me acerque más y podía sentir su olorcito fresco de recién bañada, y sin más la di vuelta y le plante un beso en la boca, que al principio resistió pero después pude notar como su cuerpo temblaba… La arrojé a la cama y no le salían palabras, solo murmuraba entre jadeos, le quite el sostén y empecé a chupar sus pezones que estaban como una piedra, ella seguía temblando y a veces parecía que se desvanecía.

    Mi calentura era total y al decir verdad en ese momento no existía nada más, mientras mordía sus pezones mis manos buscaban afanosamente sus labios vaginales que estaban muy calientes y mojados, introduje un dedo y comencé a jugar con su clítoris, fue su primer orgasmo, baje con mi lengua haciendo un recorrido desde sus pezones hasta su entrepiernas, cuando mi lengua entro en contacto con vulva y después su clítoris, ella jadeaba de una forma descontrolada y se retorcía, sus jugos recorrían toda mi boca y mi cara después de varios orgasmos la incorpore y de dije que era su turno de hacerme una buena mamada, me dijo que nunca lo había hecho, pero una vez que la tuvo dentro de la boca, comenzó a hacer maravillas, chupaba… lamía, pasaba su lengua por el glande y la volvía a tragar, aunque se lamentaba de que no le entrara toda en la boca. Después de un momento y una buena chupada le acabé en la boca y se tomó hasta la última gota, lamiendo el remanente por toda mi pija, que al cabo de unos minutos estaba otra vez en su máxima plenitud (19×7).

    La lleve al comedor la puse sobre una gran mesa, y comencé a lamer su concha, que estaba como fuego, y cuando ya estaba por acabar, levante sus piernas sobre mi pecho y con la punta de mi grande la penetraba muy poquito haciéndola desear, ella me pedía que no la penetrara entre jadeos y excitación, dándose cuenta que no podía controlar lo que su cuerpo deseaba… en ese instante la penetre con fuerza hasta el tronco, arrojando un pequeño grito, se tiró hacia atrás como satisfecha y resignada… en ese instante comencé a bombear poco a poco… viendo ambos como mi pija entraba y salía de su concha, luego se incorporó muy despacio y me abrazo, no decía nada… empecé a bombear más rápido, podía notar que ella se acomodaba para que mi pija entrara más profundo en ella… a todo eso mi mente pensaba en el próximo paso que era tener y hacerle su hermoso culo…