Autor: admin

  • Cachonda en el metro

    Cachonda en el metro

    Les cuento, me encanta el sexo, para mi es primordial, también me gusta vestirme provocativa y ver la reacción que tiene la gente. Lo único malo de esto es que termine con mi novio y he tenido tanto trabajo que no he podido encontrar a un buen amigo que me ayude con eso.

    Siendo viernes, me visto para lo que parece ser el último día de tan extenuante trabajo, busco mi ropa interior y me decido por un conjunto de brazier y tanga negros de encaje, me pongo una falda a medio muslo negra, una camisa azul a la que le dejo barias botones superiores sin cerrar y un abrigo negro. Llego a la oficina y el tiempo no pasa tan rápido como quisiera pero, al menos, puedo terminar todo el trabajo que tenía.

    Por fin es hora de regresar a casa y estoy decidida a no hacerlo sola, me subo la falda lo justo para que no se me vea el trasero y abro otro botón hasta que se empieza a ver el brazier, me voy caminando hasta la estación del metro, como es hora pico todos los vagones están a reventar, frente a mi para un vagón al que no le cabe ni un alfiler y, claro, ahí entro yo, siento como me van apretando mientras voy caminando, rozan y tocan mi culo un sin número de manos, hay otros, un poco más atrevidos, que se animan a rozar mis pechos, hago mi camino hasta una esquina y me pongo de espaldas al gentío, en poco tiempo hay alguien detrás mío, siguiendo el movimiento del metro empieza a rozar su entrepierna con mi culo, me pego más a él y comienza a hacer más presión, poco a poco me va tocando las nalgas, levanta un poco más falda y así se restriega más en mi, ya puedo sentir como tiene dura la verga, se aparta un poco mientras separa mis nalgas, desde atrás roza mi coño con sus dedos, salen empapados y me los hace lamer, los chupo como si fuera lo mejor que hubiera probado en mi vida, abre su bragueta, aparta mi tanga y pone su verga dura en mi entrepierna sin penetrarme pero si moviéndose adelante y atrás, mientras tanto agarra mis tetas, las saca y magrea, después de un rato siento como su semen corre entre mis muslos, me limpio y acomodo mi ropa, él mantiene una mano en mis pechos, llegamos a mi parada; lo tomo de la mano y lo llevo conmigo, salimos de la estación, caminamos un rato hasta el callejón más oscuro que encuentro, lo pongo de rodillas, me quito la tanga y la guardo en su bolsillo, me subo la falda, abro las piernas y meto su cara entre mis piernas, mueve su lengua en círculos, de un lado a otro y mete tres dedos en mi coño, en poco tiempo ya me estoy corriendo, mientras acomodo mi ropa anota su número y continúo el camino a mi casa.

  • Me sentí una zorra bien cogida

    Me sentí una zorra bien cogida

    Era un viernes por la noche y como todos los viernes me encontraba en la casa de una amiga realizando algunas tareas de la universidad, esa noche en especial terminamos algo temprano pues ella tenía una cita.

    Así que decidí a marcharme, al salir me encontré con su hermano, un tipo alto, pelo negro, complexión delgada, pero muy bien marcada, quien iba de salida también, muy amablemente se ofreció a llevarme ya que le quedaba de camino al Gym, y yo accedí, obviamente.

    Subí a su coche, había algo de tráfico en el camino, casi no hablamos, él solo me veía y sonreía. Noté que algunas miradas se perdían entre mis piernas ya que yo llevaba puesta una faldita bastante corta.

    Él llevaba un pants algo ajustado que sentado dejaba notar lo bien dotado que estaba, eso comenzó a ponerme algo caliente pues comencé a imaginar lo que haría con ese armamento, lo imaginé en mi boca saboreándolo de arriba abajo, pasando mi lengua por toda la punta, penetrándome profundamente. ¡¡¡En serio, me estaba calentando mucho!!! Intencionadamente dejaba abrir un poco mis piernas para dejarle ver discretamente la tanguita rosa que llevaba puesta.

    De pronto comenzó a llover muy fuerte, casi no se podía ver nada, estábamos a unas pocas cuadras de mi casa, pero por lo fuerte de la lluvia tuvimos que parquearnos. Él volteó hacia mí y me dijo:

    -Bueno creo que nos quedaremos aquí un rato -llevando su mano hacia mi pierna y acariciándola lentamente.

    ¡¡¡Dios tenía que salir de allí, estaba a punto de no poder controlarme más!!!

    Le dije que estaba bien que yo podía quedarme allí y caminar a mi casa igual el agua no mataba, así que abrí la puerta e intente bajar, pero él se estiró y cerrando la puerta me dijo:

    -Estás loca, esta lluvia está muy fuerte, mira solo por abrir la puerta que mojada estas -estiró su mano hacia atrás y me dio un suéter que traía- toma, ponte esto, te enfermaras.

    Así que tome el suéter y me di la vuelta, intentaba quitarme la blusa cuando sentí sus manos tibias y suaves, me quité la blusa lentamente mientras sus manos subían de mi cintura deliciosamente por mi espalda.

    Sentía su respiración en mi cuello, tomó mis pechos entre sus manos, besó mi cuello y comenzó a apretar mis pechos, a juguetear con mis pezones realizando deliciosos movimientos circulares mientras susurraba a mi oído “quiero destrozar esa tanguita rosa que traes puesta nena”.

    Dirigí mi mano hacia atrás, hacia su pene, ese bulto que se veía tan delicioso hace un momento, como pude lo saqué y no me equivocaba era enorme y bastante grueso. Comencé a frotarlo de arriba abajo mientras él seguía tocándome y cada vez se ponía más duro y erguido así que no aguante más y me volteé hacia él.

    Él se abalanzó sobre mí, comenzó a besar mis pechos mientras con una mano frotaba mi vagina colocando sus dedos entre mis labios se abrió paso e introdujo uno de sus dedos y comenzó a masturbarme exquisitamente. Yo para ese entonces estaba ya muy mojada y no lo digo por la lluvia.

    Los movimientos con su mano y su lengua rozando mis pezones y mi cuello me llevaron casi al orgasmo, él se dio cuenta así que me giró e inclinó y de un sólo tirón introdujo todo su pene en mi… el éxtasis adentro y afuera una y otra vez, lo sentía salir y entrar fuertemente al mismo tiempo lo escuchaba decirme al oído “que deliciosa vagina que tienes… me encanta lo mojada que estás”. Y eso me excitaba cada vez más y en cada embestida que me daba era un completo placer y entonces dijo “estás lista…” y en ese preciso momento dejó salir todo su semen tibio y delicioso dentro de mí.

    Fue maravilloso, me sentía como una zorra por haberlo hecho con alguien con quien casi nunca hable, pero al menos era una zorra muy bien cogida y satisfecha.

  • En la casa abandonada me dio por el culo

    En la casa abandonada me dio por el culo

    Pasaban de las 12 de la noche, cuando de camino a casa me encontré con él. Yo venía del centro de la ciudad; iba a dormir ya que al día siguiente tenía que levantarme a las 8 de la mañana; había ido a ver si encontraba con quien follar. No lo había conseguido, por lo que como se me hacía algo tarde, decidí marcharme para casa.

    Venía caliente y con ganas de encontrar quien me diera por el culo. Así que procuraba ir por donde pudiera encontrar alguien que estuviera tan salido como yo.

    En el trayecto a mi casa, había varios puentes y parques, por lo que solía pasar por ahí cuando andaba caliente y desesperado por ser follado, por si me topaba algún vagabundo, indigente, o maricón como yo, que quisiera follar.

    Ya en varias ocasiones había tenido suerte; una vez fue un vagabundo, y otras veces, viejos que buscaban algún jovencito de última hora, o despistado.

    Por lo que siempre que volvía para casa caliente, sin haber conseguido ser follado, pasaba por esos lugares.

    Ya estaba cerca de casa, cuando al pasar por debajo del viaducto que hay, en la zona de cuatro caminos, después de pasar por el parque, me metí debajo del viaducto que suele estar lleno de vehículos aparcados; algunos de ellos abandonados y que algunos indigentes usan para dormir; me paré para mear, eligiendo la zona más oscura y apartada para hacerlo. Al terminar de mear, abroché el pantalón y cinturón, y al salir entre unos vehículos, me tropecé con un hombre que ya conocía de vista. Solía frecuentar los aseos públicos, buscando quien le mamara la polla, o le dejaran meterla en algún culito.

    Yo nunca había estado con él, y realmente no sé el motivo de ello; quizás mi timidez; el caso es que al igual que yo lo conocía de vista a él, seguramente él también me conocía a mí.

    Al verme salir de entre los vehículos, y venir de aquella zona apartada y oscura, supuso que andaba buscando algo, o de hacer algo; y había supuesto bien. Nos miramos a los ojos, él se quedó parado viendo lo que hacía. Yo reaccioné volviendo atrás, y volver a donde había estado meando.

    Volví a desabrocharme el pantalón y cinturón, y ponerme a hacer que estaba meando, y de reojo, mirando si aquel hombre venía hasta allí. Lo vi acercarse con disimulo y precaución, hasta que vio que lo que hacía era simular que estaba meando, por lo que se decidió a acercarse; seguro que ya me había reconocido, y que era lo que buscaba; cuando estuvo a mi altura, pudo comprobar que yo tenía la polla de fuera, que no estaba meando, si no que me estaba acariciando la polla, y que estaba empalmado.

    Se puso a mi espalda poniendo una mano en mi culo, a la vez que llevaba la otra a mi polla. La empezó a acariciar, bajó el prepucio descapullando el glande, luego me cogió los huevos, me los acarició y sobó. Se pegó más a mí subiendo su mano por mi vientre, hasta llegar a los pezones, los apretó y vio que estaban duros a causa de la excitación que tenía, y que me estaba haciendo gemir.

    Yo mientras era acariciado llevé mi mano a su paquete, intentando sacarle la polla, cosa que conseguí al girarme cara a él, y utilizar las 2 manos para ello. Le solté el cinturón, desabroché el pantalón, liberándole la polla que ya estaba algo más que morcillona. Me puse a acariciarla y sobarle los huevos, mientras él seguía metiéndome mano y acariciándome.

    Llevó una mano a mi culo, metiéndola entre el slip y pantalón, y bajándolos un poco, buscó mi agujero, metiendo un dedo en él. Nada más presionar el esfínter, el dedo entró todo, lo sacó y volvió a meterlo. Entonces fue cuando me preguntó:

    -¿No tienes otro sitio donde pueda follarte?

    -No, le contesté.

    -Aquí no estamos bien, cualquiera que pase nos puede ver.

    Dejando de acariciarme, me dijo, ven, vamos a esa casa de ahí, está abandonada, ahí estaremos mucho mejor.

    Me abroché el pantalón y cinturón, y llevado por su mano, le seguí.

    Entramos en aquella casa abandonada, la cual no tenía ni puertas, y se veía toda en ruinas, pero que, por suerte, la estructura y paredes exteriores, estaban en pie, y al menos allí estaríamos a resguardo de posibles vistas.

    Me llevó de la mano hasta donde había menos escombros. Nada más llegar, me abrazó, empezando a sobarme el culo, frotarme los huevos y polla, ¡ufff! Qué bueno estás maricón, cómo me estás calentando. Siguió manoseándome, mientras buscaba mi boca para que le dejara saborearla y meterme la lengua. Deja que te saboree con mi lengüita, ¡ohhh! Qué bueno estás, me decía después de meterme la lengua en la boca, saborearla y mordisquearme los labios.

    -Andas salido mariconcito, ¿eh? Que culito tienes pedazo de cabrón, me decía mientras me iba sobando y metiendo mano por el culo. ¡Ay que culito! Te lo voy a abrir con mi polla y follar bien follado. Ya verás que gustito te voy a dar con mi verga cuando te lo abra y llene de lechita.

    No dejaba de sobarme y meter mano por todas partes, cuando llevó sus manos a mi cintura, empezando a desabrocharme el cinturón.

    Yo iba haciendo lo mismo que él, empecé a desabrocharle el cinturón, luego seguí con el pantalón, hasta que conseguí dejarle la polla y huevos al aire.

    Le acariciaba la polla que ahora ya la tenía tiesa y dura, subiendo y bajando la piel del prepucio, y le manoseaba los huevos, mientras él me iba sacando la ropa.

    Me había desabrochado el cinturón y ahora seguía con el pantalón, hasta que me cayeron a los tobillos. Jadeando y con una cara de lujuria, siguió desabotonándome la camisa, hasta que me la sacó por completo.

    -¡Uy que pezoncitos! Me decía pasándome la mano por el pecho, apretando y pellizcando los pezones.

    Llevó sus manos al slip, tirando de el para abajo, hasta que cayó a los tobillos junto al pantalón.

    Me agarró la polla y huevos, manoseándolos y acariciándolos.

    -¡Ay maricón que bueno estás! Me decía mientras me meneaba la polla, y sobaba los huevos.

    -Tienes ganas de polla, eh maricón. Andas salido y caliente como una perra.

    -Ardes de ganas por tener una polla en el culo, ¿eh?

    Mientras me hablaba, llevó una mano a mi culo metiendo un dedo en él.

    -¡Joder!, Que culito tienes maricón. Esto es una delicia de culito.

    Me quiso dar la vuelta para que le diera el culo, y estuve a puntito de caerme; el pantalón y slip en los tobillos, y el escombro que había, no me habían dejado moverme bien.

    -Es mejor que te lo saques de todo, deja solo los zapatos, y estaremos más cómodos, me dijo.

    Le hice caso, me saqué los zapatos, terminé de sacarme el pantalón y slip, colocándome de nuevo los zapatos.

    Cuando terminé de sacar el pantalón y slip, se abrazó a mí, fue bajando sus manos a mi culo, me apretujó los cachetes abriéndome el culo mientras entre jadeos me decía:

    -¡Que culito! ¡Ay que culito tienes!

    No te preocupes putita mía, que mi verga te lo va a follar bien follado.

    Te voy a quitar la calentura que tienes, y te lo voy a preñar bien preñado.

    Me metió un dedo en el culo mientras con la otra mano me pajeaba, e iba sacando y metiendo el dedo, como si me estuviera follando el culo.

    Mientras yo jadeaba y gemía sujetándome a él, ¡ooohhh! ¡ooohhhh!

    Te gusta maricón, te gusta que te follen el culo, ¿eh?

    Mira cómo gimes, puta.

    Se puso de pie, llevó sus dientes a mis pezones, empezando a mordisquearlos, mientras yo me retorcía de gusto y gemía a la vez, ¡ooohhh! ¡ooohhhh!

    Luego subió por mi cuello hasta llegar a mi boca, donde empezó a morrearme y meterme la lengua, sin dejar de hablarme y decirme cómo me iba romper el culo con su polla.

    Cuando se cansó de morrearme y morder los labios, me empujó por los hombros, para que le comiera la polla.

    Anda maricón, mámame la polla que ya te la voy a meter.

    Anda, mámala bien, que te quiero dar por el culo.

    Me agaché sujetándome en sus piernas, agarré la polla con una mano, llevándola a la boca.

    El cabronazo tenía una buena polla, era algo larga y cabezona y algo gruesa. Para meterla en la boca, tenía que abrir bien la boca.

    Fui chupando el glande como si fuera un chupa Chus, y metiéndola todo lo que podía.

    Mientras el jadeaba, ¡ooohhhh! Así maricón, así, chupa, ¡ooohhh!

    Que boquita de mamona tienes, ¡oooohhh!

    Después de un buen rato chupando y mamándole la polla, sacó la polla de mi boca, y me dijo:

    Vamos, que ya te la voy a meter en el culo.

    Me giró para que le diera el culo, me puso una mano en la espalda, ordenándome que me inclinara un poco.

    Escupió en una de sus manos, pasándola luego por mi ano, y metiendo un dedo en el culo.

    Repitió 2 veces más la operación, hasta que se acercó con su polla guiada por la mano, colocándola en la entrada al agujero de mi culo.

    Me sujetó por las caderas, arrimó sus pies más a mí, y dando un meneo a su pelvis, me metió la polla de una vez.

    ¡Ohhh! Gemí al sentir entrar toda la polla.

    Ya está, ya está maricón, ya te has comido toda la polla. Vaya culo tragón que tienes.

    Se agarraba fuertemente a mis caderas, mientras iba empujando su pelvis para meterme a fondo la polla, ¡aaahhhh! Que gusto maricón, que culito suave tienes, ay que gustito me da, ¡aaahhh! Que gusto.

    ¡Dios! Cómo me llenaba el culo aquella polla, ¡ooohhh! Que gusto me estaba dando aquel fulano con su polla, ¡ooohhh!

    Me sujetaba las caderas con sus manos, y me hacía mover adelante, atrás, adelante, atrás, metiendo y sacando la polla en lo más profundo de mi culo, ¡ooohhh! ¡Dios! que gusto.

    Se escuchaba el plas plas plas, de su pelvis pegando contra mi culo, los jadeos y gemidos de ambos, y a él gritar:

    ¡Ay maricón! Que pedazo de culo tienes, ¡ooohhh! Que gustazo me estás dando. Es una pena no tener una cama donde poder darte por el culo toda la noche, ¡ooohhh! Cómo lo íbamos pasar maricón.

    Te gusta que te meta la polla en este culito vicioso, ¿eh?

    Dime si te gusta, maricón; Me decía sin dejar de meterme la polla en el culo; anda dime que te gusta que te dé por el culo.

    Siií, le conteste.

    ¿sí que, maricón?

    Siií que me gusta que me metas la polla en el culo, ¡ooohhh! Siií, gemía mientras él metía y sacaba la polla de mi culo.

    Claro que te gusta, pedazo de maricón. Mira cómo gimes y disfrutas cada vez que te meto la polla en el culo.

    No te preocupes, que vas a tener polla para disfrutar. Te voy a dejar bien preñado pedazo de puta, te voy a llenar el culito de leche.

    ¡Ay que gusto maricón! Que gusto me estás dando. Mira cómo te abro el culito, pedazo de puta, mira cómo traga mi polla tu culito, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡Ay que gusto, ay que gusto maricón!

    Así, así, toma polla, maricón, toma. Me decía mientras no paraba de meterme su polla en el culo, sujetándome por las caderas, haciendo que mi culo fuese adelante y atrás, mientras su polla entraba y salía de él.

    Solo se escuchaban los gemidos de ambos, y al fulano llamarme de todo mientras me daba por el culo. Algunas veces se escuchaba el golpeteo de su pelvis golpeando mi culo; plas plas plas, y otras veces se oía el choff chofff,de su polla entrando en mi culito.

    ¡Dios! Cómo estaba disfrutando de aquella polla. Las piernas ya me empezaban a temblar, y mi pobre polla se bamboleaba soltando gotas de semen, con cada embestida de aquel fulano que me estaba dando por el culo. Notaba cómo sus huevos golpeaban mi ano, y su polla rozar mi próstata cada vez que entraba en lo más hondo de mí, ¡ooohhh dios! Aquello me estaba matando de gusto.

    Ya llevaba buen rato dándome por el culo, cuando me anunciaba que ya se iba correr.

    Ya, maricón, ya me voy a correr. Te voy a preñar este culo que tienes, ¡ooohhh! Ya, ya, ya me corro, ¡ooohhh! Toma, toma, toma leche mariconazo

    Soltó 4 o 5 trallazos, dejándome el culo lleno de leche.

    Yo temblaba y jadeaba, mientras mi polla iba goteando semen con el bamboleo que tenía a causa de las culeadas que me daba el tío aquel.

    Espera maricón, espera, me decía agarrándome la polla para meneármela y que soltara el semen que tenían mis huevos. Sin sacarme la polla del culo, me agarró la polla, y después de darle unos meneos, empecé a eyacular, ¡ooohhh! Ya me corro, ¡ooohhh! Ya, ya me corro.

    Solté 5 trallazos de leche, quedando regado el suelo de aquella casa abandonada por mi esperma.

    ¡Ay maricón! Cómo me exprime la polla tu culito al correrte, que gustito me dio.

    El fulano no sacaba la polla de mi culo, y seguía acariciando mi cuerpo, besando mis hombros. Tienes un culo divino maricón, es una pena no tener un sitio para llevarte y meterte en una cama y estar dándote por el culo toda la noche.

    Poco a poco le fue saliendo la polla de mi culo, luego nos vestimos, y salimos los 2 juntos de aquella casa abandonada. Me iba metiendo mano y sobando el culo, y queriendo que quedáramos en vernos otro día.

    Yo por supuesto que le dije que sí, pero sabía que eso iba depender de lo salido y caliente que estuviera ese día. Y tuvo suerte, porque me volvió a encontrar caliente y desesperado, y me volvió dar por el culo unas cuantas veces más.

    Nos despedimos, y cada uno seguimos nuestro camino, el feliz por haber tenido una follada inesperada, y yo contento y feliz, por llevar el culo abierto, lleno de semen, y la calentura aplacada. Esa noche había tenido suerte.

    Podéis escribirme a:

    [email protected].

  • Una rica rusa

    Una rica rusa

    Hola a todos. Mi nombre es Mario y lo que les voy a escribir realmente fue muy placentero.

    Maricela. No es la típica belleza femenina que cualquiera quisiera poseer. Todo lo contrario.

    Ella es muy delgada, tirándole a flacucha. No tenía un trasero frondoso; más bien era plana. A pesar de que siempre vestía con pantalones muy ajustados, sus piernas se le veían como dos popotes. Cabello obscuro con corte de hongo, de piel blanca, buena onda. Aunque a su parece ser su paga por ser flaca eran esas tetas grandes.

    Como maricela es chaparrita, yo diría aproximadamente 1.60 y como vestía de blusas algo escotadas; siempre trataba de ponerme frente a ella para darle un pequeño vistazo a esos melones que hacían que me pusiera algo cachondo.

    Esta señora es viuda y cuenta con casi 50 años de edad. Que la verdad casi no se le notaba.

    En ese entonces estaba trabajando en el mantenimiento de la estética donde Mary trabajaba.

    Luego de muchas conversaciones en temas de todo tipo, le hice notar que ella me agradaba; a lo que ella lo tomaba como broma, porque tengo 29 años y Mary decía que aún era muy joven.

    Al pasar los días en los cuales estaba a punto de terminar mi trabajo. Le hice saber a Maricela que la extrañaría y demás cosas.

    Como ese día no abrirían la estética, Mary compro algo de comer, en forma de despedida.

    Al despedirme, me atreví a darle un beso en la boca. Ella no sabía qué hacer y antes que dijera algo volví a besarla.

    Mary respondió de una forma muy rica. Nuestras lenguas se enredaban como serpientes peleando.

    Sus manos acariciaban gran parte de mi dorso. Las mías se posaron sobre sus ricos y abultados pechos.

    Acto seguido, desabotone su blusa, para bajar a besar esos dos manjares. Ella comenzó a respirar agitadamente, cosa que aproveche para desnudarnos a ambos.

    Realmente estaba fascinado con esas tetas, pasaba mi lengua al rededor y luego la ponía en sus pezones rosados.

    Pronto sentí como Maricela empujaba mi cabeza hacia abajo en señal de quería que le chupara otra cosa.

    Al bajar y desde luego quitando sus calzones como de luchador, vi una rica vagina lubricada y llena de vellos púbicos.

    Yo realmente quería seguir disfrutando de sus pechos; pero, ni modo. Tuve que darle unas mamadas de clítoris; a lo que ella respondía con gemidos, alzándose como si la picaran por abajo.

    Llene mi boca con sus fluidos, para llenarle los pezones y luego hacer que saboreara su propio líquido.

    Me pidió que la penetrara profundo y sin parar.

    Haciendo esto. Aquellos gemidos eran cada vez más fuertes.

    Ella clavada y yo tomaba posesión de sus tetas.

    No pares. Me decía.

    Yo simplemente le mamaba sus tetillas como si fuera un bebe comiendo.

    La tuve que poner en cuatro; pues me daba curiosidad verle sus casi nalgas que tenía y oh decepción.

    Solo se le marcaban los huesos. Jajá. Aun así seguí dándole lo más duro que podía.

    Mis manos le rodeaban sus senos para apretarlos con firmeza y mucha, pero mucha lujuria.

    Le pedí que me dejara hacerle una rusa.

    Ella no sabía que era eso. Al enseñarle le volví a pedir que ahora apretara sus chichis contra mi falo.

    Luego le alce un poco la cabeza para que me diera unas ricas lamidas en la cabecita de la verga.

    Ooohh!! Exclame, al tiempo que le vaciaba toda mi leche en su boca y pechos.

    Mary pidió que me acostara; pues ella aun no había terminado.

    Para su edad y no es por menos preciarla. Me dio una mamada de campeonato; tanto que no perdí la erección.

    Se sentó sobre mí, cabalgando, más duro, más rápido.

    No me importo que aun tuviera mi semen en sus senos y me medio levante para entre mordisqueadas, lamidas y chupadas disfrutar de esas dos tetas bien formadas y nada caídas.

    Maldición!! Gritaba Maricela.

    Al término. Sentí como me bañaba toda la verga de sus fluidos.

    Le dije que no para; pues ahora yo sería quien se viniera.

    Uufff! Mary cayó encima de mí agotada y agitada.

    Al momento de recuperarse, me dio un beso como al principio lleno de calentura, pidiéndome que lo repitiéramos.

    Nos limpiamos y vestimos, para ahora armar el plan para otra rica sesión con sus hermosos pechos.

    Créanme que Maricela es muy buena en la cama. Pero yo solo se lo hago porque esas tetas me encantan…

  • Una ducha muy interesante

    Una ducha muy interesante

    Gracias a una amiga le agarre el gusto a jugar tenis, nunca he sido una persona muy deportiva pero después de tanta insistencia, termine yendo a jugar al menos una vez a la semana. Generalmente íbamos los sábados en la mañana, pero este día en particular que les voy a contar quedamos de ir en la tarde; mi amiga no podía ir en el horario habitual por ciertos imprevisto que se le habían presentado, así que cambiamos la hora, cuando ya yo estaba en el lugar ella me mensajeó diciendo que se demoraría un poco más y que la espere, al rato simplemente me llama disculpándose porque se le hacía imposible llegar.

    Un grupo que pasaba por ahí me invito a jugar con ellos y como no tenía más nada que hacer, acepte. Terminamos bastante tarde el partido, ellos decidieron irse de inmediato y yo me quede un poco más para tomar una ducha, no se veía ni un alma por los alrededores. Me desnude en el baño común que estaba desierto, mientras el agua de la regadera me empapaba cada rincón de mi cuerpo, escuche que algunas personas entraban y, acercándose a mí, una voz femenina dijo:

    -¿Pero que tenemos aquí? ¡Mira Charlie! Lo que me encontré.

    Eso me alarmo un poco, por instinto volví la cabeza en su dirección.

    -Mmmm que rico. Ven acá Jon, mira lo que encontró Sara.

    Yo, sin saber muy bien cómo reaccionar a estos comentarios, solo atine a decir:

    -Chicos, creo que deberían salir, este es el baño de mujeres.

    Tanto Charlie como Sara solo rieron al oír mis palabras, Jon me miraba intensamente desde lo lejos, su mirada me dio escalofríos. Sin siquiera darme cuenta intente taparme con mis manos inútilmente, lo que provoco otras risotadas.

    -Yo simplemente me voy a vestir y los dejo solos para que hagan lo que sea que vayan a hacer.

    Les dije cerrando la regadera e intentando salir de la ducha.

    -No linda, tú te vas cuando los chicos y yo lo decidamos…

    Dicho esto, Sara y Charlie me tomaron fuertemente de las manos, intente gritar y patalear pero pronto tuve las manazas de Jon en mi boca.

    -Si te portas bien, todos saldremos satisfechos de aquí, preciosa, de nada te sirve gritar y patalear; aquí solo estamos nosotros cuatro. Me susurro Jon al tiempo que me agarraba las nalgas.

    Sabía lo que me iba a pasar y sabía que él tenía razón, pero sus palabras solo hicieron que pataleara e intentara gritar con más fuerza.

    -Esta perra no entiende. Dijo Sara.

    -A mí me gustan con espíritu. Le respondió Jon y acto seguido empezó a comerme las tetas, me abrió las piernas, con sus grandes manos apretaba fuertemente mi culo. A Charlie se le ocurrió amarrarme los brazos con su cinturón y cuando estuvo libre metió la cara entre mi culo; saco la lengua y recorrió el pequeño círculo que es mi ano, intentaba meterla allí. Naturalmente Sara no se quedó atrás, se quitó la blusa y la puso en medio de mi boca, me lamio el cuello, como pudo chupo y mordió mis labios, entonces bajo a compartir mis tetas con Jon, cuando ella chupaba las mías, el chupaba las de ellas. En este punto, después de todo esa estimulación, los ruidos que salían de mi boca amortiguados por la blusa de Sara, solo eran de placer, para mi mala suerte Charlie se percató de esto y justo cuando Jon en compañía de Sara, apretaban y mordían mis pezones me quito la blusa de mi boca, y él me metía un dedo en el culo, gemí muy alto, quedaron en silencio por unos segundos, hasta que Jon hablo.

    -Que perra eres, sabía que lo disfrutarías, así es como merecen ser folladas las putitas calientes como tu… zorrita, te vamos a hacer gozar.

    Sonrojada, no pude decir nada, pero sus palabras me excitaron más de lo que hubiera estado alguna vez.

    Jon se bajó los pantalones dejando ver una verga enorme y dura, no pude evitar mirarla fijamente y lamer mis labios.

    -Puta, no te preocupes, esta te va a llenar todos tus huecos. Metió su polla entre mis muslos, sin penetrarme, al mismo tiempo Charlie hacia entrar y salir un dedo de mi ano, el también con la verga afuera hacia que Sara se la mamara.

    -Si la quieres a dentro tienes que pedírmelo, pídemelo perra, pídemelo y te lleno el coño de leche.

    Contrario a todo lo que soy, me vi rogando para tener esa monumental verga a dentro, en el momento solo me importaba tener el coño lleno.

    Apenas dije las palabras mágicas, Jon me la clavo toda, de una solo vez; gemí como una loca, me acostó de espaldas, entre las piernas de Sara, quien seguía en la labor de mamarle la verga a Charlie. Nada más ponerme debajo de ella puso su coño a mi alcance, me agarre de sus caderas, lamí, chupe y le metí tres dedos, al ritmo de Jon rompiéndome el coño a pollazos. Al cabo de un rato todos cambiaron de posición; Sara se ubicó en cuatro entre mis piernas, Charlie le metió la verga en el culo de Sara y, a su vez, Jon le rompió el culo a Charlie. Debo decir que Sara sabe comer coños como los dioses porque al poco tiempo que puso su boca en mi raya, ya yo estaba teniendo un rico orgasmos.

    -Zorrita, aún no he terminado contigo. Me aseguro Jon al ver cómo me venía. De nuevo, volvimos a cambiar de posición, esta vez yo estaba acostada sobre Charlie, quien me metía su rica polla en el culo, entre mis piernas tenia a Jon con ganas de llenarme de leche y sentada en mi cara estaba Sara, tenía todos mis huecos ocupados y fue delicioso, al cabo de un rato mis cavidades rezumaban leche caliente y mi boca sabia a Sara. Ellos tres se fue sin decirme palabra y yo, simplemente, abrí la regadera para seguir con mi ducha.

  • Mi vecino toda una leyenda viva

    Mi vecino toda una leyenda viva

    En este momento tengo 19 años, mi gusto por los maduros comenzó no de la mejor manera y desde entonces mis vecinos han sido muy complacientes con mis deseos, pero apenas relataré una experiencia, no será la primera con él pero si la que más me marcó hasta el día de hoy.

    Me describo físicamente no soy delgada, unos kilos de más podría decirse, soy caderona por naturaleza, una cola de araña galponera diríamos no me puedo quejar, un par de senos enormes que han sido para mí dolor de cabeza reiterado, pero que en verano son la inspiración de la paja de más de uno. En fin, comienzo con él, es morocho de piel tanto como de cabello, una sonrisa que deja atontada a cualquier mujer sobre la faz de la tierra, unos dientes blancos capaz de reflejarte en ellos, es de esas personas que puede estar hasta la coronilla de problemas pero siempre sonreirá sin perder su característica calma, es delgado, con un culo de mamá mía lo tiene en su lugar como dos duraznos bien firmes que son una incitación al pellizco, unas manos que son de ensueño, en pocas palabras es un fuego el negro, tiene un brillo pervertido en su mirada durante el acto sexual que realmente te hacen creer que al paraíso has llegado, nada mal para sus 47 o 48 años recién cumplidos.

    Hubo un trabajo de hormiga previo, no fue despertar desnuda en una cama de un telo de ruta junto a él, pero la primera vez con el junto con todo lo anterior merece relato aparte que quizás lo escriba. Mi trabajo comenzó en un cumpleaños de su hijo desde entonces nada fue igual pero lo sucedido en año nuevo me dio la seguridad de comenzar un juego de seducción sin desperdicio y con maestría.

    El siguiente relato es una de las tantas ocasiones que hemos coincidido, sin embargo decidí rememorar esa.

    Era una noche fría de agosto, al estar sola sin nadie en esa casa estaba en la computadora sin mucho que hacer vestida de pantuflas, calzas, una campera sin nada debajo ni si quiera un corpiño ya viendo con amor mi cama cuando de repente la pantalla de mí celular se enciende era él, que quería verme sentí como el mundo me bendecía, nerviosa dije que sí que podría esperarlo en casa de mis abuelos que estaba completamente sola que podría venir, efectivamente deje la puerta abierta el entro silenciosamente, cuando entro sin más me cogió por la cintura me llevo apoyada hasta una mesa que había llegado al pasillo para agarrar unos preservativos me soltó unos segundos girándome para darme un beso tierno sin violencia con calma sosteniéndome por la nuca, fuimos tomados de la mano hasta la habitación principal, dónde se hallaba la cama principal, la misma que había sido testigo de las noches de lujuria y sexo de mis propios abuelos, si años después sería su nieta mayor quién repitiera esos hechos con su mejor conquista.

    Sin mucho trabajo me sentó sobre una madera que marcaba el fin de la cama comenzó a devorarme el cuello con calma haciéndome abrir mis piernas para marcarme la dureza de miembro, eso me tenía papando nubes, subió nuevamente hasta mí boca para con sus manos comenzar a bajar el cierre de la campera, sin dejar de apoyarme mí cuerpo no daba más ya no tenía control de mí misma me desvanecí hacia atrás sin mediar palabras ya no podía con tanto placer ahí sentada necesitaba pasar a mayores, él fue por un costado colocándose un preservativo luego termino de desnudarme sin prisa éramos solo nosotros disfrutando sin apuro de una noche de placer, no había palabras los cuerpos lo hacían por nosotros, adoptamos mí posición preferida, el misionero, fue la gloria sentir cada cm de esa pija en mí solo recuerdo cuando me susurro al oído lo mojada que estaba, que nunca había visto nada igual, yo solo pedía más cuando estaba llegando a su punto culmine la saco sin mediar palabra se tendió boca arriba colocándose almohada en la cabeza para alzar su mirada era mí turno de trabajar, este momento es con él que prefiero arrancar por el gusto a la látex o lo que fuese que queda, sin embargo comencé con la glande sin apuro dejando correr la baba por ese tronco sin apuro succionando cada centímetro viendo su cara de lujuria como su mano buscaba mí nuca para hacerme quedar sin aire logrando hacerme hacer arcadas, aquel acto de entra ansiedad y brusquedad me dejo volando, lo tenía viéndome como una velocidad desconocida en mí subía y bajaba por su miembro mí mandíbula comenzaba a dolerme, a pesar de todo mi esfuerzo ni una gota de leche asomaba me vuelve a recostar colocándose nuevamente un forro me embiste sin piedad hasta los huevos comenzando un mete y saca violento lo que me hizo gemir desde mis entrañas, no podía sentir tanto placer junto me hizo explotar en un orgasmo que jamás pude volver a repetir el solo continuaba con la misma intensidad del comienzo dejando un momento todo su miembro dentro de mí repitiéndome en voz altas una serie de palabras sucias que en mi caso me hicieron sentir más cachonda de lo que estaba, finalmente acabo saliendo de mí rápidamente ver el preservativo hecho globito lleno de leche fue una sensación de satisfacción, volvió a recostarse hice lo mismo sobre su pecho pasándole la mano por él pelo, él estaba fuera de sí solo paso mi mano sobre mí cuerpo como acurrucándome al cabo de unos minutos volvió a tomar las riendas del asunto, volvió a colocarme en el borde la cama al borde caer hizo que suba mis piernas dejándolas a la altura de sus hombros comenzando a masturbarme de esa manera yo solo podía magrearme las tetas a dos manos mientras le suplicaba me penetre, no lo hacía solo la cabecita hasta que de repente lo hizo dejándome escapar un grito entre dolor y placer, una sensación indescriptible me avanzo, él sabía lo que hacía cada uno de sus movimientos eran algo del otro mundo como ese hombre sabía cómo moverse al compás de mis gemidos las groserías iban subiendo su tono, nada me ponía más caliente que escuchar esa serie de provocaciones hacía mí, nuevamente unos segundos quietos para que explotara de placer, se había corrido como un animal sacando con cuidado el preservativo que no se rompiese, volvió a repetirse la misma secuencia con la diferencia que yo pensé que dormiríamos pero aún restaba la frutilla del postre.

    Llego él momento que cuando recién empiezan a hacértelo lo odias pero que en mí caso fue un antes y un después, venía por lo suyo, mí orto me indico como colocarme de espaldas a él me dio almohadas para colocar en mis codos, otras para morder en caso me doliese, así fue como cuidadosamente luego de lubricarme con saliva comenzó introduciendo la cabeza de la pija, cuidadosamente metía sacaba así iba repitiendo hasta la mitad de la pija cuando de un saque la metió completa grite del dolor lentamente eso se fue transformando en un placer de otro mundo, era increíble ese mete y saca que me realizaba, llego un punto en donde ya no podía más quería me acabase ya, los fluidos me corrían por la entrepierna al mismo tiempo que mí culo no daba más pedía un entretiempo hasta que finalmente me hizo enterrar la cabeza en una almohada el cogiéndome de la cintura hizo fuerza para adelante como si también quisiera meterme los huevos dentro se corrió como una bestia sin sacarla aún se acostó arriba mío desvanecido del cansancio, había sido un polvazo increíble, nunca volví a correrme como una verdadera perra entre tantas otras cosas que el repetía, saliendo de su boca con una sonrisa perversa y unos ojos que brillaban de lujuria.

    Es mí primer relato si hay errores o faltan detalles ya saldrá mejor, trate de ser lo más ordenada posible y detallista de manera que quién lo lea de alguna manera sea transportado a ese espacio físico como un espectador del acto sexual que se dio entre ambos. Si quieres saber más o hacerme llegar algún comentario siente absoluta libertad de hacerlo al siguiente e-mail [email protected].

  • Los ejercicios nocturnos de mi madre

    Los ejercicios nocturnos de mi madre

    Todas las noches mi madre sale a correr al parque del vecindario. Todas las noches se pone su ropa deportiva de color gris donde sus pezones traspasan la tela con mucha facilidad, además la tela del pantalón se le mete hasta las nalgas, dando entender que no trae ropa interior debajo de su ropa deportiva que es muy frágil y ajustada.

    De tan solo verla se me pone dura la verga. A pesar de sus cuarenta años sigue teniendo un culazo enorme y unos pechos bien firmes. Durante toda mi vida he tenido que soportar todo tipo de comentarios sexuales y vulgares hacia mi madre, por parte de desconocidos, amigos o incluso de mis propios familiares. Y que mi madre sea una puta no ayudaba mucho.

    Yo no me creía que fuera a correr. Hay noches que regresa después de una hora y hay otras que regresa hasta las 12. Siempre regresa sudada, con la ropa llena de tierra y el cabello totalmente despeinado. Pero es el olor a sexo, a semen y a puta lo que la delata. Es por eso que decidí seguirla esta noche.

    Todo transcurrió normal, me hizo de cenar unos hot dogs y se fue a correr. Yo espere unos minutos para salir de la caza. Ella no había avanzado casi nada lo cual pude seguirle el paso con facilidad. No iba al parque, se metía cada vez más a lo profundo del barrio. Varios tipos de la calle le decía cualquier tipo de pendejadas sin saber que su único hijo viene detrás. Lo peor de todo es que parecía que le gustaban, incluso uno que paso corriendo le dio tremenda nalgada en el culo y ella siguió como si nada.

    Nunca volteo hacia atrás, cualquier tipo la puede seguir para violarla y ella nunca se daría cuenta. Seguí siguiéndola unos minutos más hasta que entro a un callejón oscuro. Yo me escondí detrás de un contenedor de basura, viendo como mi madre caminaba con más lentitud.

    De las sombras del callejón salió un hombre alto y moreno con aspecto de vagabundo que no conocía para nada. Se le quedo mirando a mi madre con deseo y ella en vez de correr se quedó parada. Él se fue acercando y ella fue retrocediendo hasta pegar la espalda contra la pared.

    Yo no sabía si debía de intervenir, ese hombre tenía la intención de violar a mi madre, lo que no contaba es que mi madre tenía la intención de dejarse violar ya que se alzó hacia sus labios, dándole un beso de lengua mientras que el manoseaba su cintura.

    —¿Por qué tardaste tanto, putita? —La voz del hombre era gruesa y agria

    —Perdóname, cielo. Le estaba haciendo de cenar a mi hijo. —La voz de mi madre era débil y dócil.

    —¿Qué le hiciste de cenar?

    —Hot dogs

    —¿A tu hijo también le gusta las salchichas gruesas como a ti?

    —No, bueno, no sé, tal vez.

    No puedo culpar a mi madre por creer que soy gay, nunca le he presentado ninguna novia, siempre he tenido mala suerte en el amor y suelo enamorarme de puras putas, como ella.

    —¿Qué no piensas en mí, maldita? Yo también tengo hambre.

    El hombre hablaba de una forma agresiva y mi madre respondía como toda una sumisa.

    —Aquí tengo tu cena. —Dicho eso se quitó su blusa deportiva, dejando libres sus gigantescas tetas.

    El vago sin decir nada empezó a comerse las tetas de mi madre. Ella temblaba de placer, se le notaba en su cara de zorra y en sus suaves gemidos. El tipo masajeaba, lamia y mordía sus pezones, dejando varios chupetones pos sus pechos. Mi madre le agarraba del cabello con la mano izquierda mientras que la derecha acariciaba su gran bulto a través del pantalón mugroso.

    —¿Tú también quieres salchicha?

    —Siempre, papi.

    Para este momento ya tenía la verga dura como piedra y sin más remedio me la saque para jalármela. Mi madre no va a correr en las noches, va a que se la follen en la calle como una perra callejera.

    Mi madre se puso de rodillas sobre la tierra, bajo el cierre de aquel sujeto y le saco el miembro que era muy grande y muy grueso. Enseguida se lo metió en la boca y empezó a chuparlo como una profesional. Lo hacía con una gran desesperación, como si se estuviera muriendo y el semen de este hombre sea el antídoto.

    El cabrón ese sacó su celular y se puso a grabar a mi madre que hacía de todo con su miembro: lamia la cabeza de aquella verga negra, chupaba los huevos y restregaba el semen por toda su cara.

    Después de enderezo un poco, levanto las tetas y envolvió aquella verga negra en ellas, haciéndole una rusa que el cabrón disfrutó a morir.

    —Sonríe para la cámara, putita. —Ella obedeció, se deja grabar sin problema—. Lo que daría para que tu hijo te viera así.

    —Ni lo pienses.

    —¿Él no sabe lo puta que eres?

    —No.

    —Entonces es imbécil, ciego o marica, porque si yo tuviera una madre tan nalgona y tan tetona como tú la follaría todos los días. —Guardó el celular y sujetó a mi madre de su cabello—. Ahora abre la boca, puta.

    Tanto yo como mi madre sabíamos lo que venía a continuación, y ambos sonreímos casi al mismo tiempo. Me alegro de haberla seguido, me alegro de haber presenciado esto.

    Aquel malandro que era un total desconocido para mi empezó a follar brutalmente la boca de mi madre sin piedad alguna. Su verga toda gruesa entraba y salía de la boca de mi progenitora sin darle algún momento para respirar. Le llenaba la garganta de golpe, sus arcadas se oían por todo el callejón y yo me vine un poco después pero no deje de masturbarme en ningún momento.

    El hombre no le dio ninguna tregua a mi madre que ya estaba casi vomitando, golpeando sus caderas para que la dejara respirar.

    Él se detuvo por unos segundos lo cual mi madre aprovecho para vomitar y toser, fue muy asqueroso, incluso para mí.

    Mi madre sacó una gran cantidad de mierda por su boca pero no le dio tiempo de respirar ya que el horrible amante la levantó del suelo y la puso cara a la pared, le bajó el pantalón deportivo y le insertó la verga de golpe.

    Desde mi posición no podía ver si se la metió por la vagina o por el culo pero ella chilló de dolor y placer como la vil cerda que es.

    Empezó a follarla con la misma brutalidad que antes, incluso más fuerte, a la vez que le azotaba el culo. Mi madre disfrutaba de cada segundo de la follada, de cada golpe, de cada centímetro de esa verga negra, pidiéndole a gemidos que la tratara como una puta, que se la metiera más fuerte.

    Yo al oír eso me vine por segunda vez pero seguí jalándomela hasta al final de esto.

    El malandro con su mano izquierda apretaba las tetas de mi madre mientras que con la derecha la ahorcaba. Le escupía en la cara y la insultaba a más no poder.

    —Te llenare de leche, para que des a luz a un macho de verdad, no como el marica de tu hijo.

    Con eso me confirmo que la follaba por la vagina.

    —Gracias, muchas gracias —dijo ella con mucha alegría pero a la vez con mucha dificultad—, dámelo todo por favor. Lléname de leche.

    Y eso hizo, aquel vagabundo se vino adentro de mi madre. Sé que no es la primera vez que hace esto, mi madre debe de ser su puta desde hace meses.

    Mi madre gritó una vez más y se dejó caer agotada en el suelo. El vago en vez de ayudarla se puso encima de ella, se levantó la verga y empezó a orinarla. El chorro de orina caía en su culo todo golpeado, después en sus tetas todas babeadas y por último se dirigió a su boca donde ella con placer se lo bebió.

    —Te veo mañana a la misma hora, puta.

    —Ok papi. Gracias por todo.

    El hombre se acomodó el pantalón y se fue, yo hice lo mismo, dejando sola a mi madre desnuda en aquel callejón oscuro. Ella tardó una hora más en llegar a la casa. Ni siquiera me miró, se subió enseguida a las escaleras para entrar al baño.

  • Mi madre, nunca lo hubiera imaginado (Parte 1)

    Mi madre, nunca lo hubiera imaginado (Parte 1)

    Mi nombre es Raúl tengo 28 años, estoy felizmente casado con Marta, un año menos que yo, una mujer guapísima por lo menos para mí, sexualmente somos muy activos, ya que hace dos años nos iniciemos en el mundo liberal, cada dos meses solemos salir a un club liberal de la zona, donde lo pasamos genial, pero no podemos salir mucho porque tenemos dos críos y es complicado, pero como digo tenemos una vida sexual plena.

    Siempre hemos vivido en la ciudad, pero al año de casarnos. Decidimos irnos al campo, y dejemos a toda la familia en la ciudad, tenemos los dos, buenos trabajos y cerca de casa, todo genial hasta que por asuntos laborales me tenía que desplazar un mes entero a la ciudad.

    El fin de semana vinieron mis padres a vernos, y estar con los críos, ya de paso Marta y yo aprovecharíamos para ir al club.

    Mi padre es un tío muy majo, aunque mi hermana y yo hemos estado poco con él, por su trabajo, en un camión por toda Europa, siempre se ha preocupado de nosotros y nos ha dado todo lo que ha podido, se llama Juan y tiene 50 años, mi madre Raquel también es muy maja, una madre ejemplar, tiene 48 años siempre los he visto como un matrimonio ideal.

    El domingo, después de la fiesta que nos dimos Marta y yo, estábamos agotados, cuando nos levantamos mi madre estaba con los críos y mi padre con la barbacoa, cogí una cerveza para mi padre (a mí no me entraba recién levantado, me hice un café) y empecemos hacer la comida hablando de todo un poco, de sus viajes de mi hermana lo normal, cosas de familia para saber que todo iba bien, le comente.

    —Pues papa la semana que viene, tengo que ir un mes a trabajar a la ciudad

    —y que vas hacer hijo, vas a ir todos los días y venir con el coche?

    —Pues esa es la idea

    —de eso nada tú te vienes a casa, son 180 km cada día entre ir y volver. Y que horario tienes?

    —De 8 a 6 de la tarde

    —Pues habla con Marta, pero yo creo que lo mejor es que te vengas a casa, si quieres te subes los miércoles para ver los críos y a Marta.

    Durante la comida hablemos del tema, y todos lleguemos a la conclusión que lo mejor sería que fuera a casa de mis padres.

    Llego el domingo siguiente, y Marta me preparo pronto la cena, para que fuera a casa de mis padres esa noche, para no coger el coche tan temprano, me despedí de Marta y los niños, y monte en el coche dirección a casa de mis padres.

    Mi padre: hola hijo que tal el viaje?

    Mi madre: has cenado?

    Ahí estaban los dos con sus pijamas de chándal, y sus batas de toalla.

    —si mama ya he cenado y el viaje ha ido bien.

    Estuvimos charlado un rato y nos fuimos a acostar, fui al cuarto de mi hermana, porque en el mío solo hay juguetes, para cuando vienen los nietos, me acosté, y me acorde del colchón que tenía en mi casa, era la cama de mi hermana y estaba ahí desde que ella era pequeña, aparte el frío que estaba pasando, me levante a por mantas pero estarían en el cuarto de mis padres y me sabia mal molestar, en casa de mis padres no hay calefacción usan un calefactor eléctrico que lo ponen en su cuarto, como están solos no se complican.

    Por la mañana a las 4 se levantó mi padre para irse a la ruta.

    —Buenos días papa

    —que haces despierto a estas horas

    —Pues que entre el colchón que creo que ya es hora de cambiarlo, y el frio que estoy pasando, no puedo dormir, ¿me traes una manta?

    —Que mantas ni que leches, yo ya me voy, vete a dormir con tu madre que tiene el calefactor puesto y esta la habitación calentita.

    —(Me quede cortado) no papa trae me la manta.

    —pues cógela tú, mama no se entera de nada, están en el armario del medio, yo me tengo que marchar nos vemos el domingo.

    —Buen viaje papa.

    No podía más de frio, me levante cogí el móvil para alumbrarme, abrí la puerta de la habitación y uhhhh era como pasar del polo norte al Caribe, me alumbre con el móvil, abrí la puerta del armario, pero no daba suficiente luz y más sin saber dónde están las cosas, decidí salir al comedor dar la luz y abrir un poco la puerta para ver mejor, nada más entrar vi a mi madre.

    Destapada con las piernas abiertas. No quería mirar (era mi madre) pero no pude evitarlo, seguí mirando sus piernas y mis ojos subían desde sus dedos, menudas piernas tenía mi madre nunca lo hubiera imaginado, hasta que llegue a sus bragas, eran unas bragas blancas transparentes por las cuales se veía una mata de pelo impresionante, no podía dejar de mirarla en la parte de arriba tenia puesto su pijama de felpa, estaba guapísima nunca había visto así a mi madre.

    Cogí la manta, no me quitaba la imagen de mi madre de la cabeza, hasta que me dormí.

    Por la mañana, sonó el reloj estaba cansado de no haber casi dormido, antes de marcharme, no podía resistir la tentación de volver a ver a mi madre, sin pensarlo dos veces, abrí la puerta despacio, pero que desilusión estaba arropada.

    Después del trabajo volví a casa, mi madre todavía no había llegado, ella trabaja de 10 a 7, pero de que llega son las 8.

    Hice mi cama y me fui a hacer la suya, su pijama encima de la cama y mi sorpresa las bragas que me hicieron ver a mi madre de otra manera, tiradas en el suelo, las cogí y no pude evitar olerlas era increíble me estaba poniendo cachondo, oí un ruido era la puerta, mi madre acababa de llegar, solté las bragas inmediata mente.

    —Hola mama que tal el día

    —muy bien guaaauuu que detalle has hecho las camas y todo

    —Claro mama, y ahora me voy a duchar, después te duchas tú y yo preparo la cena

    — me siento una reina, gracias hijo

    Cenando hablemos de todo, hasta que salió la conversión.

    — Como has dormido esta noche.

    Entonces le conté todo, todo menos como la había visto.

    — Pues tu padre tiene razón, como no viniste a dormir a mi cama, no hay nada que discutir hoy duermes conmigo.

    Llego la hora de irnos a la cama, yo estaba impaciente, me quite la ropa me metí en la cama me tape y haciéndome el disimulado, esperaba que entrara y se desnudara, estaba totalmente empalmado, la polla se me salía del calzoncillo, entro mi madre, se sentó en la cama, se quitó el sujetador sin quitarse el pijama, por las mangas, (que desilusión) se levantó se quitó el pantalón, y solo pude ver unas grades bragas que no dejaban ver nada.

    —uffff que frio hijo, anda abrázame que entremos en calor.

    (Eso era imposible, no porque hubiera visto algo erótico en mi madre esa noche, tenía en mi mente todavía las bragas transparentes) La abrace echado el culo hacia tras y pegando mi pecho a su espalda para que no notara mi polla.

    — hace casi 20 años que no dormimos juntos, está bien, me gusta.

    Charlamos un poco, y salió el tema de mi padre, y me di cuenta que llevaban mucho tiempo sin tener sexo.

    —Mama es normal, te tendrías que poner un poco al día con papa.

    — que quieres decir con eso?

    —Que si vistieras de otra manera, te arreglaras un poco, papa te vería de otra manera

    — visto normal, como una mujer de mi edad

    —A ver mama, a mi me viene Marta con esas bragas de cuello vuelto y me corta el rollo

    —Te has fijado en mis bragas? Pues para que lo sepas, son muy cómodas, y no creo que sea eso.

    —Mira mama, vamos hacer un juego, no pierdes nada y lo podemos pasar muy bien, y quizás papa te vea de otra manera

    — Que sugieres

    —Yo te elijo cada día la ropa que te tienes que poner, pero toda, de día y de noche, que te parece.

    (Vi a mama que no le hacía mucha gracia, pero al final)

    — Puede ser divertido.

    —Pues venga enseña me la ropa que tienes

    — Ahora?

    —Claro cuanto antes empecemos mejor, venga mama espabila que veras que bien lo pasamos

    Nos levantamos y mi sorpresa:

    —(se levanta el pijama) con que estas bragas, como que no, es lo que piensas

    —Mama parecen un pantalón corto y feo además. (Yo solo pensaba en las bragas transparentes)

    Me enseño toda su ropa, no había mucho donde elegir y toda su ropa interior.

    —¿esto es todo mama?

    —¿qué me pueda poner? sí.

    —A ver mama enseñame todo, porque con lo que hay aquí poco hacemos.

    Entonces abrió el otro armario y empecé a ver lencería pero esta era de guerra, no eran tangas, pero lo que si eran braguitas tipo brasileñas, semitransparentes, sujetadores también muy finos que me imaginaba verlos puestos y poder ver las tetas de mi madre, que no tenía ni idea de cómo podían ser, y un par de camisones, sobre todo uno me llamo mucho la atención, era rosa transparente con unos tirantes muy finos y un gran escote.

    — Hijo que te quedas embobado, esto no me lo pongo hace años, no sé ni si me valdrán

    (Yo estaba muy nervioso solo quería ver a mi madre con esa lencería puesta, y me la jugué)

    —Mira mama, mírate al espejo tal como vas, como te sientes

    — Bien como siempre

    —Pues ahora vamos hacer una prueba, te vas a poner lo que yo elija, como hombre, creo que sé lo que puede excitar más a papa, y cuando estés, me avisas y a ver si notamos cambio.

    — venga vale, ya verás cómo sigo siendo la misma, si así te quedas más tranquilo.

    (Ahí fue cuando me excite, no esperaba esa respuesta de mi madre, me tuve que bajar la camiseta para que no notara que se me iba a salir la polla, me esperaba un “tú estás loco”)

    — venga hijo, yo me salgo fuera y tú eliges, pero eso sí, de este cajón solo me voy a poner una prenda.

    Salió mi madre, empecé a mirar las prendas, imaginándomelas en el cuerpo de mi madre, como solo podía elegir una prenda del cajón, no lo dude, cogí el camisón rosa transparente, unas bragas normales ya que no podía coger de las otras, ahora solo quería ver sus tetas. Como serian?

    —Mama, puedes pasar

    —a ver que me has preparado. Esto que es? tú estás loco (lo que me temía, por esto no iba a pasar) si esto y nada es lo mismo.

    —Mama, esto es un curso rápido, para que puedas volver a engatusar a papa, yo me salgo fuera, no voy a ver nada.

    — Como me lías, anda sal fuera

    Salí al comedor, no podía más, tenía la polla durísima, la saque y empecé a menearla como un poseso, pensando como estaría mi madre con el camisón, en ese momento se abrió la puerta de la habitación, solté la polla de golpe y baje la camisa.

    — (saca la cabeza por la puerta) Ya está hijo. (ufff menos mal no me vio)

    —Que, como te ves mama.

    — Pues tienes razón, me veo, voy a decir una palabra, que a lo mejor te sienta mal que la diga tu madre.

    —No mama, di lo que sientes.

    — Me siento guapa, pero también un poco guarra (esas palabras me hicieron hervir la sangre, la polla ya no la podía dominar, solo deseaba ver esas tetas, y no podía) y tenías razón, con otro tipo de bragas hubiera mejorado mucho.

    —Que mama, me dejas verlo para que te dé mi opinión.

    — Si hombre tu estas tonto, me da mucha vergüenza.

    —Yo solo quiero ver cómo te queda, así sabremos si le gustaría a papa, si veo que te queda mal, también te lo digo, además mama, que no voy a ver nada que no haya visto ya (me moría por ver sus tetas, estaba tan cachondo pensando en mi madre que no sabía ni que decir) si no tranquila, cámbiate y me avisas para entrar.

    — Tienes razón, tu opinión no me vendrá mal y no vas a ver nada que no hayas vito antes, mi hijo no me va a engañar. Entra.

    (Los nervios me comían de la excitación, creía que me iba a desmayar, Abrí la puerta, y allí estaba ella espectacular, no me salían las palabras solo podía mirar su cuerpo, el camisón ceñido por algún kilito de mas, y dentro unas enormes tetas que nunca hubiera imaginado, unos pezones negros con sus inmensas aureolas también negras, los pezones querían reventar el camisón, no sabía si porque eran así o porque estaba tan cachonda como yo, Me imaginaba acercándome a ella bajarle los tirantes y morder esos pezones negros, chuparlos, aplastarlos pellizcarlos… cada vez me aceleraba mas) hasta que oí

    —Raúl hijo, que te has quedado petrificado, tan mal estoy.

    —Perdona mama, no, estás preciosa, date la vuelta.

    (Cuando se dio la vuelta, me di cuenta lo buena que estaba mi madre, con ese camisón transparente, que me dejaba ver todo su cuerpo, menudo culo, nunca me había fijado en el culo de mi madre. Deseaba abalanzarme sobre ella inclinarla hacia delante arrancarle esas feas bragas de un tirón, y meterle toda mi polla por el culo)

    — Hijo tan mal estoy, que no dices nada?

    —Perdona mama, estas de vicio, si yo fuera papa.

    (Entonces se dio la vuelta diciendo)

    —Si tu fueras el pap…

    (Paro la frase de golpe, me miraba fijamente, nunca la había visto mirarme así, tenía la cara desencajada, entonces fue cuando me di cuenta donde se dirigía su mirada, baje la vista y pude contemplar como mi polla se había salido de mi calzoncillo por encima de la camiseta)

    — hijo, si tu fueras papa, ya se lo que me dirías, pero no quiero oírlo, ve un momento al comedor que me voy a cambiar.

    (Salí muy avergonzado si saber que decir, creo que no se esperaba que pasara eso, ella se lo tomaba como un juego y yo me obsesioné)

    — ya puedes entrar Raúl, vamos a dormir que es tarde.

    —Perdona mama por lo que has visto, no sé cómo ha podido pasar, no te estaba viendo como mi madre (no pude evitar decirle) es que estas buenísima.

    —Gracias Raúl (con un tono muy suave) vamos a olvidar lo que ha pasado y a dormir que es tarde.

    Continuará.

  • Mi madre, nunca lo hubiera imaginado (Final)

    Mi madre, nunca lo hubiera imaginado (Final)

    Estaba avergonzado con lo que había sucedido, vi como mi madre volvía a tener su pijama puesto y se metía en la cama,

    —Mama, si te sientes incomoda con lo sucedido, ¿Me voy a dormir a la otra habitación? me llevo unas mantas y ya está.

    —No Raúl, no vamos hacer un drama de esto, no ha pasado nada ni va a pasar, además en ese colchón no hay quien duerma, un día me enfade con tu padre, dormí en esa cama y créeme desde aquel día no he vuelto a enfadarme por no dormir hay (se rio) hablare con papa y compraremos uno nuevo, vamos a dormir que estoy cansada.

    Me acosté y no me podía dormir, me sentía fatal y creo que mi madre también por que no dejaba de moverse, me había venido abajo pensar que mi madre lo estaba pasando mal por culpa de mi mente calenturienta, mama lo veía como un juego divertido, pero se dio cuenta que yo lo veía de otra manera, tome la decisión de olvidar el tema, y no volver a tener fantasías con mi madre.

    Sonó el reloj, me levante mi madre estaba completamente dormida, Salí al comedor para vestirme y no molestarla, antes de irme dude si tenía que elegirle la ropa que se tenía que poner, con lo que paso anoche no sabía que hacer me seguía sintiendo mal, lo mejor era seguir el juego pero con naturalidad y solo con la ropa de día, por la noche nada. Entre en la habitación abrí el armario y no me complique mucho, siempre llevaba pantalones por lo que opte por falda tejana, bragas y sujetador de los que ella se suele poner, una camisa un poco transparente y una chaqueta, se lo deje encima de la silla y me marche.

    Acabada la jornada laboral, sonó el teléfono

    —Hola cariño

    —Hola mama

    —Llegare un poco más tarde, si tienes hambre cena sin mi.

    —No te preocupes mama, nos vemos luego

    Llegue a casa y como siempre mi madre se levantaba justa de hora, la habitación patas arriba. Hice la cama recogí su pijama y como el día anterior sus bragas y sujetador y los lleve al cubo de la ropa, vi que había ropa tendida la recogí y allí estaban las bragas que me había llevado a esa situación, volví a la habitación y me di cuenta que no se había puesto ni la falda ni las bragas porque estaban encima de la silla (mala señal, quería evitar el juego y lo veía normal) doble su ropa seca, cuando cogí las bragas transparentes me dio la tentación de ponerlas las primeras, pero no lo hice, las puse en el medio para que no se vieran y deje todo ordenadito encima de la cama

    Sobre las 9 llego mi madre, me saludo me dio un beso como siempre y la vi contenta.

    —Hola hijo ya estoy en casa, pensaba que iba a llegar más tarde

    —Mama veo que te has puesto la camisa y la chaqueta que te deje ¿la falda no te gusta?

    —No Raúl no es eso, es que no estaba depilada y no me la he puesto, he llegado más tarde porque he ido a depilarme y me he comprado una cosita, preparas tú la mesa mientras yo me ducho y te la enseño.

    —Si claro mama

    Otra vez estaba igual, ¿Qué se habría comprado ¿Qué es lo que me iba a enseñar?

    Cuando ya tenía preparada la mesa, salió mi madre de la ducha, la vi pasar al cuarto.

    —Cariño eres un sol me has recogido la ropa

    —Si mama la he dejado en la cama luego la pones tú en su sitio

    Mama cerró la puerta y a los 5 minutos salió

    —Que te parece?

    Allí estaba mi madre, con un vestido negro impresionante

    —Date la vuelta mama. Estas guapísima

    —A que si, yo también me veo muy guapa

    —Mama, ya no hace falta que te elija yo la ropa, creo que aprendes muy rápido

    —No Raúl me has abierto los ojos y tienes razón tengo que cambiar, mientras estés aquí eliges tú la ropa me encanta tener la sorpresa por la mañana de que me habrás preparado, menos este vestido que es para cuando venga tu padre.

    Entro en la habitación y salió con su pijama, cenamos, charlamos y nos fuimos a dormir.

    Me fui yo primero a la cama, y después mama.

    —Mama

    —Dime hijo

    —Mañana es miércoles no vendré me voy a ver a los críos y a Marta

    —Es verdad hijo, pues buenas noches y hasta el jueves.

    Por la mañana le deje la ropa que más me gusto preparada y me marche.

    Al terminar por la tarde me fui a casa, cenemos acostemos a los críos, y charlando con Marta le explique un poco lo de mis padres, lo de la ropa de mi madre todo un poco por encima.

    —Si Raúl es que tu madre se tendría que arreglar un poco mas, mañana le voy a comprar unas cositas que tu padre no se podrá resistir, como estas…

    Se quitó la camiseta se abalanzo sobre mi, y me dijo al oído “sígueme”, fuimos a la habitación abrió el armario cogió un consolador se tumbó en la cama y empezó a masturbarse para mi.

    —Coge la crema del cajón que me la vas a meter por el culo mientras yo me follo…

    Cogí la crema y se la unte haciéndole un buen masaje le encantaba, metiéndole un dedo “ohhhh siiiii dame más”, le puse la polla en el culo y ella sola se la iba metiendo yo solo hacia presión para no hacerle daño, hasta que no pude más y empecé a bombear la como un loco, las calenturas que había tenido pensando en el cuerpo de mi madre las estaba desahogando con el culo de mi mujer, Marta gritaba de placer y dolor a la vez.

    —Tranquilo cariño, tranquilo más despacio me haces daño.

    Yo no podía dejar de acelerar el ritmo, para no hacerle daño le quite el consolador del coño y le metí toda mi polla de un golpe en el coño “ohhhh siii aquí acelera todo lo que tú quieras”, me empecé a correr y Marta también, estaba tan excitado que me acababa de correr y seguía follándome a Marta.

    —Tranquilo cariño ya está, no veas como has venido de la ciudad, hacía tiempo que no te veía tan cachondo.

    —Perdona Marta, tenía muchas ganas

    —Perdona no, ha sido fantástico rápido pero fantástico, eso si el culo me lo has dejado hecho polvo.

    Al día siguiente me levante muy pronto para ir al trabajo se me hizo el día muy largo, llegue a casa recogí la habitación y cogí el portátil que me había traído, estaba chateando con marta y los niños cuando llego mama.

    –Hola hijo, que tal ha ido?

    —Hola mama, mira charlado con marta y los críos, habla con ellos.

    Mama se puso en el ordenador y estuvo charlando un rato con ellos.

    Luego lo normal de cada noche cenamos nos despedimos hasta el domingo ya que llegaba el fin de semana y a dormir.

    El día siguiente le prepare la ropa a mama, como si fuera un juego. Me fui a trabajar y el fin de semana genial en casa con Marta y los niños.

    El domingo cuando me marchaba, Marta me dio una bolsa para mi madre me despedí y cogí rumbo a la ciudad.

    Llegue a casa sobre las 10 me abrió la puerta mi padre y que sorpresa, llevaba un pijama de seda con su bata y zapatillas a juego

    —Qué te parece hijo.

    —Papa no te conozco, estas guapísimo

    —Pues ya verás cuando veas a tu madre

    Entre y cuando vi a mi madre (llevaba un pijama también de seda rosa con botones, no llevaba sujetador porque se le marcaban los pezones sobre la fina seda con una bata abierta a juego y sus zapatillas “que morbo”)

    –Mama que guapa, que guapos los dos quiero decir.

    —Hijo no sé qué efecto has hecho en tu madre, que no veas el cambio que ha dado y me está haciendo dar a mí.

    —No se papa, solo le dije que tenía que vestir más a la moda y si es para bien perfecto

    —Si hijo y tanto.

    Los veía muy contentos a los dos, estuvimos charlado y ya me iba a ir a la cama.

    —Ah! Mama me ha dado esto Marta para ti

    —Que es

    —No se míralo

    Lo llevo a la mesa y saco varias bolsas empezó abrirlas con mi padre y todo era lencería que le había comprado Marta. Mi padre con la boca abierta decía…

    —Pero esto se puede poner, jaaaa Marta si que sabe comprar

    A mi me daba vergüenza mirar con mi padre allí, además les vi muy a lo suyo a los dos, cogí una manta y me fui a dormir.

    Al día siguiente hice lo de costumbre le prepare la ropa a mama y me fui.

    Llegue a casa, recogí no toque la ropa no quería problemas ni crear una mala situación me duche y me puse con el ordenador hasta que viniera mama.

    —Hola hijo

    —Hola mama que tal todo.

    —Bien hijo mira llevo tu ropa, preparas la cena mientras me ducho y luego hablamos

    —Claro mama

    Me fui a la cocina, iba a preparar la cena y vi tres cajas de vino que solía traer mi padre de Francia.

    —Mama y estas cajas de vino

    —Ah! Si hijo las ha traído tu padre una caja para tu hermana una para vosotros y la que está abierta para nosotros, si te apetece en la nevera hay una la sacas para cenar.

    Puse la mesa con la botellita de vino

    —Ya estoy lista que te parece el pijama, no es como el otro.

    —Estas guapísima (se le marcaban perfectamente los pezones a través de ese pijama, no sabía lo que me estaba pasando pero mi madre me ponía a cien)

    Serví el vino brindamos y empezamos a cenar.

    —Que tal el fin de semana mama

    —Pues (sonriendo) el mejor en muchos años y creo que gracias a ti

    —Como es eso, mama

    —Pues tu padre y yo nos habíamos acostumbrado a una vida monótona, en toda la semana no estamos juntos, y el fin de semana yo haciendo cosas de casa y luego en la tele sin hacer caso a tu padre. Y el al bar jugar sus partiditas y tirarse en el sofá a ver la tele hasta quedarse dormido. Pero tú me has abierto los ojos esta semana.

    La cena estaba siendo muy amena y el vino haciendo su efecto mi madre hablaba yo la escuchaba pero no podía dejar de mirar sus pezones, como si quisieran salir del fino pijama.

    —El sábado me puse el vestido negro con unas medias de rejilla cuando tu padre me vio le cambio la cara, fíjate como me vería que se vino de compras, fue cuando compremos los pijamas y bastantes cosas más, le tenía que atraer mucho ya que se metía en los probadores para meterme mano. Uhhhh Raúl no veas el vino que calor.

    —Sigue mama, me tienes intrigado

    —Me llevo a comer a un buen restaurante y luego a casa, nada más entrar en casa soltó las bolsas, me levanto el vestido me quito las bragas y…

    —MAMA no sigas no hacen falta detalles ya me imagino.

    —Uhhh es verdad perdona hijo el vino

    —Ya veo que te has vuelto muy moderna, que no usas ni sujetador

    —¿Cómo qué no? claro que llevo

    —Si se te marca todo mama. (Esta conversión me estaba dando un morbo)

    —Mira (se desabrocho un botón y con la mano tiro el sujetador hacia arriba para que lo viera) uy es verdad que se me marcan, no me había dado cuenta jaja (se levantó se subió la camisa un poco, se bajó el pantalón del pijama otro poco y me enseño la parte de arriba del tanga que llevaba puesto) este conjunto es regalo de marta no son como los que suelo usar, pero me siento bien con esta ropa.

    —Estas muy guapa mama, quien lo iba a decir sí que has cambiado

    —(se acercó me dio un beso en la cara) gracias a ti, (cogió la botella de vino repartió lo que había en los dos vasos) nos tomamos esto y no vamos a la cama que creo que el vino me está afectando. (Pero mama seguía con ganas de hablar y muy animada)

    —Mama por casualidad no te pondrías el camión rosa jajaja

    —Si entonces entendí el efecto que tiene ese camisón, hacía tiempo que no veía la polla de tu padre así.

    —Mama córtate un poco

    —Perdona hijo ya sabes que no hablo así es el efecto del vino, no bebo más vamos a la cama que no quiero decir más disparates.

    Me fui rápido a la cama para estar preparado cuando se quitara el pijama.

    —Ufff Raúl como me ha subido el vino (no paraba de hablar encendió la luz de la mesita seguía hablando mientras se desabrochaba los botones se habría la camisa y dejaba ver sus dos pechos a través de un sujetador blanco podía ver sus grandes aureolas y pezones negros atravesando su fina tela como queriendo escapar, echó sus manos hacia tras desabrocho y libero esas preciosas tetas lo saco por la manga como siempre y lo tiro al suelo, cogió el pantalón y moviendo su cintura lo dejo caer al suelo, se abrocho la camisa y se metió en la cama sin parar de hablar, ajena a todo lo que yo había visto) Raúl hijo nunca caigas en la monotonía con Marta.

    Estaba cachondo la respiración se me aceleraba apretándome la polla bajo las sabanas con la mano sin poderla mover, y con el vino que también me había quitado la vergüenza, le conté que Marta y yo éramos una pareja liberal y algunas de nuestras aventuras en el club y con otras parejas, mi madre se quedó sin palabras.

    —Por eso mama no vamos a caer en la monotonía.

    Con la tenue luz de mesita de noche, mama me miraba sin dar crédito a lo que le estaba contando.

    —O sea que Marta y tu vais a ese sitio os desnudáis todos y a la unos con otros o sea una orgía, nunca lo hubiera imaginado.

    —No mama así no es (no sé por qué pero me ponía a mil hablar de esto con mi madre y más viendo que me miraba y escuchaba atentamente, quería llevar la situación al límite, que se pusiera tan cachonda que solo pensara en ser follada y no le importara que fuera yo, su hijo) Imagínate que vamos tu y yo al club…

    —Si yo jaaa tan mayor

    —Mama he estado con mujeres mayores que tu

    —Con lo que me estas contando me lo creo bueno sigue contando

    —Entramos tomamos algo y ves las parejas y hombres solos que hay… otra forma nos vamos los dos a un reservado entramos te empiezo a besar el cuello

    —Me besarías el cuello jaaa así empezarías (se estaba poniendo nerviosa y yo a dos mil, la mire y en plan broma me abalance sobre ella y le di un beso en el cuello)

    —¿Quieres que siga mama?

    —¿Con los besos en el cuello o con lo del club? jaaa (se le notaba una risa nerviosa) y ¿cómo estamos tumbados en una cama como ahora?

    —No, sentados en un sillón inmenso tu encima de mis piernas yo besándote el cuello, desabrochando tu vestido y llevando mis manos a tus pechos (mama me miraba con la respiración muy agitada sin decir nada, notaba que se mordía los labios y podía ver como se apretaba las piernas dentro de las sabanas) apretando tus pezones entonces notas como unas manos suben suavemente por tus piernas y sientes que 4 manos te está tocando por todo tu cuerpo (notaba que mi madre estaba que no podía más escuchaba atentamente y yo tenía la polla que iba a reventar pero no me atrevía a dar ningún paso tenía miedo de que se acabara la magia.— Pues así funciona el club mama.

    —Uffff no sé qué decir, estoy sin palabras

    —Ya lo veo mama, una pregunta, hubieras seguido en la historia o no?

    —Jajaja a ti te lo voy a decir. (Si hubiera dicho que si me hubiera lazado sobre ella)

    —Espera mama te voy a enseñar una cosa en el ordenador (me levante y fui a por el ordenador).

    —Raúl hijo queda vino, la copa que no te bebiste. Tráemela cariño, me hace falta

    Le lleve la copa y encendí el ordenador

    —Mira mama esta es nuestra página (mama apoyo la cabeza sobre mi hombro mirando la pantalla del ordenador) Marta está conectada

    —No nos vera?

    —No mama por aquí solo se puede escribir, ah si ves que escribe algo raro no hagas caso le gusta mucho el ciber

    —No sé lo que es pero vale

    —Hola Marta cariño

    —Hola Raúl ¿no tienes sueño?

    —Pues no, estoy en la cama mi madre está dormida

    —Y no te puedes dormir porque estas cachondo

    —Más o menos (mama me dio un golpe en el hombro riéndose)

    —Pues hazte una paja y veras que bien duermes

    —Si aquí con mi madre

    —Verdad que está dormida? Más morbo tu sabes que yo lo haria

    —Pero que guarra que es tu mujer jaaa nunca lo hubiera pensado

    —porque no te coges la polla y te haces una buena paja junto a tu madre así te relajas

    —Ohhhh pero que guarra es tu mujer (con una risa nerviosa) mama me miraba con cara de asombro

    —No seas burra Marta

    —Estoy cachonda Raúl, me estoy haciendo un dedito jugamos a un juego

    —A qué?

    —Que lleva puesto tu madre (mama me miro, como es tu mujer que mala necesito otro sorbo de vino esto es muy fuerte para mi)

    —Mama si quieres lo apago

    —No, no estoy intrigada

    —Un pijama rosa, Marta

    —Con botones

    —Si

    —Desabróchaselo

    Mama me miraba, yo no podía más y mi mano empezó a desabrochar el fino pijama, mama respiraba muy fuerte excitada y no decía nada llegue al último botón y con la parte de atrás de mi mano la apoye en el colchón justo en su entrepierna note su coño, mama se estremeció no decía palabra solo miraba mis manos y note como muy levemente apretaba su coño contra mi mano, no podía más cuando vi que mama abría las piernas muy lentamente le di la vuelta a mi mano cogiendo todo su coño y llegando mis dedos por detrás hasta su culo los introduje por el lado de su fino tanga. Mama se estremeció doblándose para que mi mano pudiera sentir todo su coño, baje mi boca y comencé a lamerle los pezones su tanga estaba empapado y la sabana bajo su precioso culo también fue cundo me di cuenta que hacía rato que estaba deseando lo mismo que yo subí mi mano apretando su coño para introducirla por debajo de su tanga le masajee el clítoris uffffff siiiiiiii disfrutaba como una perra le metí uno, dos tres y cuatro dedos y el gordo se lo puse en el clítoris masturbándola frenéticamente mientras le mordía los pezones y le comía las tetas con un deseo incontrolable siiiiii siiiii no pares no pares me corrooo

    Llenando todas las sabanas y mi brazo de sus jugos.

    Quedo desplomada en la cama. Me eche a un lado para poder respirar me faltaba el aire de la excitación que había tenido.

    Estuvimos callados unos minutos, ya se había acabado, ella no me había tocado pero había sido más de lo que hubiera imaginado.

    Mama sin hablar se acercó a mi me beso en la boca el cuello el pecho, note como su mano cogía mi polla y me hacia una paja con muchos cambios de ritmo mientras me besaba. “Siiii mama no pares” estaba a punto de correrme cuando paro, me acaricio se subió encima de mi cogió la polla y se la introdujo en su coño, la sensación que tuve al notar como entraba dentro de ella era inimaginable entonces fue cuando oí sus primeras palabras “tranquilo déjame a mi”, me estuvo cabalgando hasta que se sacó la polla del coño empezó a subir por mi cuerpo, cogió con sus manos el cabezal de la cama se incorporó y me puso su coño en la boca recorría con mi lengua todo su coño empezó a moverse y entonces era mama quien se follaba mi boca, nunca imagine que pudiera ser tan guarra me caía liquido por toda la cara estaba empapado, bruscamente saco su coño de mi boca se dio la vuelta cogió mi polla y se la metió en la boca no podía más estaba viendo a mi madre comiéndome la polla, “mama mamaaa… No puedo más”. Se sacó la polla de la boca sin dejar la paja se llevó la polla a sus tetas haciéndome la paja contra su pezón saliendo chorros de leche sobre sus tetas me temblaba el cuerpo pero cuando vi que mama se agachaba introduciéndose toda la polla llena de leche en la boca grite de placer creo que me volví a correr, fue mágico.

    Mama se limpió con las sabanas, estuvimos un rato sin hablar yo no sabía que decir.

    —Raúl hijo

    —Si mama

    —Despídete de Marta, vamos a ducharnos y cambiamos las sabanas, y quiero que sepas una cosa. Me podrías haber follado antes.

  • Astas destapadas

    Astas destapadas

    Prefacio

    Las astas crecen y se caen en relación al ciclo reproductivo de cada hombre, mientras que los cuernos no se caen y siguen creciendo durante toda la vida.

    Tenían tiempo de sobra, las vacaciones solo habían empezado, les gustaba frecuentar sitios desconocidos, Fabiolo sabía que era una cuestión de técnica y astucia ya que los primeros recelos estaban superados. Aún se acuerda el día que se conocieron, se la habían presentado, ella bailaba en Esteleponia en un show para turistas. Era una mujer en miniatura, no rebasaba el metro cincuenta, pareciera una Barbie tuneada, agraciada de cara y leve como una pluma de peso, quizá si no hubiese sido por ese joven tan simpático ni se hubieran conocido, ese encuentro fortuito mirando el espectáculo marco un antes y un después.

    – ¿Viaje de placer? – pregunto Fabiolo.

    – No, para nada, estoy pendiente de un material, mi empresa me ha enviado a revisar el transporte. ¿Y tú? Perdone que te tutee.

    – Para nada hombre, casi soy cuarentón pero eso no quita que no puedas tutearme; y si, estoy aquí por temas familiares, mis padres, papeleos, tienen una edad.

    – Si, la familia se echa de menos, yo de hecho he elegido este trabajo más cercano en contra de otro, no hace mucho hemos tenido un nuevo retoño, también estamos en temas del piso nuevo.

    – Ya ves, yo en contra estoy separado, no se puede tener todo en la vida.

    – Si, son cosas que pasan, supongo que cada persona es un mundo… yo vengo aquí para pasar un poco el rato, pasa mejor el tiempo viendo como bailan esas animadoras.

    – Veo que la pequeña te saluda – dijo Fabiolo.

    – Si, es una chica muy simpática.

    – Por lo que veo la conoces, espero no ser indiscreto…

    – Faltaría más, de hecho la conozco hace tres días, tampoco es ninguna estrecha amistad.

    – Parece muy maja – dijo Fabiolo

    – En verdad que si, es pura deferencia la chavala de hecho hace tres días que me la estoy ensamblando.

    . – Entonces… sabes de lo que hablas.

    – Si, claro, es una chica que sabe manejar un rabo y te hace deslefar cuando quiere, encima se entrega con todo, no son todas las chicas que te ponen culo. A destacar que es muy manejable.

    – Tuviste suerte de encontrarla.

    – Fue una recomendación de un compañero de trabajo mío. Sabes, hoy por la tarde tengo un vuelo de vuelta a casa, después te la presento si quieres.

    A partir de ese día Alba y Fabiolo congeniaron, fueron presentados por el simpático desconocido y no tardaron en vivir juntos una nueva etapa de su vida. De eso ya había pasado un año y medio, por tanto, hacía dos meses que Fabiolo, debido a su inconstancia con las mujeres buscaba alternativas. Su matrimonio anterior había fracasado, se cansaba rápido, ya tocados los cuarenta se encontraba ante Alba, una chica de apenas treinta años con cara de niña. Neutralizado por la monotonía buscaba alternativas, desde no hacía mucho le daba vueltas al mundo de los cornudos, quizá por eso no tardo en sentir los placeres de ver a su pareja con otros; al cabo de un mes ya se consideraba un cornudo de perímetro y en las distancias cortas llevaba la cornamenta destapada. Por eso se encontraban en ese local de copas de la comarca, ella vestida para la ocasión con sus pinturas de guerra – ojos pintados, labios rojo sangre, falda corta, medias negras y botines de plataforma. No pasó desapercibida, nada más entrar se encontraban dos individuos de la tribu de los Raptors y pusieron su detector de ondas en marcha.

    – Has visto lo que yo tío, jo pedazo de putanga… la hostia consagrada.

    – El pedazo tronco va con ella ya tendrá sus cuarenta buenas castañas, me cago en la puta de oros si no es un puto voyeur.

    – Los trapitos que lleva la putanga son de pedir caña, solo le falta el letrero que diga FOLLAME.

    – Vamos a coger posición, que me aspen si hoy no follamos…

    Alba empezó a bailar algo desenfrenada, pronto tuvo moscones, los cuales fueron neutralizados por los dos jóvenes anteriores mencionados, por el sistema de rodeo uno delante otro detrás, se la veía complacida, sacudía con vigor sus caderas y su melena; por su parte ellos con sus pañuelos de pirata y los pantalones caídos le daban un contraste salvaje. Fabiolo apoltronado en la barra miraba con deleite, a su lado se encontraba el clásico cincuentón que la follaba con la vista; un señor calvo de ojos achispados, algo barrigudo, de aspecto muy ordinario y vulgar.

    – Juventud – dijo Fabiolo dirigiéndose a dicho señor

    – Si, ni que lo diga… ¿viene con usted, no?

    – Me gusta que se divierta. Por cierto, viene a ligar o algo… perdone que sea indiscreto…

    – No, yo… vengo… miro la peña… ya me entiende.

    – Ya, tranquilo, ¿pillas?

    – Uno ya tiene una edad, a veces viene alguna puta… necesito…

    Los dos chulaperas junto con Alba salieron a escape hacía los baños, el señor con que Fabiolo había entablado conversación se dio cuenta de la maniobra, ya se sentía algo nervioso, no cabía en su taburete, intuía la jugada.

    – Perdón voy al baño – dijo de manera nerviosa.

    – Vaya, vaya – contesto Fabiolo.

    En los baños tenía lugar una pequeña disputa entre los dos jóvenes, ella en el baño orinando y afuera los dos junto con el maduro que terminaba de entrar. Cada uno defendía su posición.

    – Oye, no te pongas así, me toca ser el primero.

    – Por qué tú lo digas, siempre haces igual…

    – Echémoslo a suertes carajo; ¿no cree usted? – dijo uno de ellos dirigiéndose al maduro que meaba.

    – No sé… yo… solo…

    – Jejejeje… si se te conoce tío, eres un viejo verde, putero y vicioso, vienes a mirar; siempre estás igual.

    – Estoy en mi derecho…

    Lo echaron a suertes de pares o nones. Decidido quién la sableaba primero uno se quedó de guardia mientras el otro se desabrochaba los pantalones y entraba en el habitáculo de la taza del wáter. No tardaron muchos minutos en oírse vaivenes de mete sacas, palmadas sonoras.

    – ¡Dale caña! Date prisa, no tenemos toda la noche – dijo al mismo tiempo que abría la puerta y se pudo ver como Alba con la cara contra la pared era follada.

    – Toma vergajo ¡por puta! – decía mientras la bombeaba el otro.

    Los movimientos eran rápidos, no tardo en lefar y entrar el segundo turno y nada más entrar sin cambiarla de posición el otro joven como si fuera un transbordador se la cepilló. El maduro volvió a la barra.

    – ¿qué tal por ahí dentro?

    – Se la están jalando de lo lindo, se oyen los aullidos de la potra en todo el baño – respondió con tono timbrante y excitado, al mismo tiempo que sus ojos estaban vidriosos.

    – ¿Y usted? No ha…

    – La pava estará hecha pocilga, con esos dos…

    – Bueno, si es por eso cuando salga vamos a mi coche y siempre puede arrear una mamada, encima le saldrá gratis…

    – Si me pone boca de acuerdo.

    Del baño salieron a escape los dos, podía observarse como se subían las cremalleras de sus braguetas y al pasar al lado de Fabiolo este pudo oír como con un acento chulango al mismo tiempo que se tocaban sus braguetas exclamaban “ ¡Muuuu so toro “. Tras ellos venía Alba algo descompuesta.

    – No te había visto, ¿qué tal?

    – Estaba en el baño…

    – ¿Te ha gustado?

    – Si a ti te gusta que me entregue yo encantada.

    – Si, es más este señor que tenemos al lado estará encantado que le apliques una mamadita, en el coche nuestro mismo – dijo Fabiolo, mientras el señor miraba subrepticiamente con ojos feroces, sin llegar a entender de que hablaban.

    – Es algo mayor, pero… – dijo Alba.

    – Así te sentirás más puta si cabe, quiero que te comportes como una autentica guarra.

    Una vez afuera se dirigieron al coche, ella se sentó atrás, el maduro esperaba afuera, Fabiolo le indico que subiera al mismo tiempo que ponía el coche en marcha. Nada más sentarse en la trasera se quitó los pantalones, se le notaba ese protocolo de estilo putero. Por su parte ella tenía subida la falda y los pequeños pechos afuera. Ya se notaba algo de más soltura al maduro, su cipote ya apuntaba al techo, sus huevos le colgaban como si fueran murciélagos durmiendo, alrededor una buena mata de vello canoso. Con mirada escrutadora hacía Alba le dijo:

    – Te han dado bien ahí dentro, eh…

    – ¿Estabas de mirón? – Al mismo tiempo que abría las piernas con el tanga al lado.

    – ¡Por dios! La lefa te sale del coño, vas empapada de leche, apestas a macho. Succióname la tranca ya so cerda.

    – Vaya, era cuestión de que te soltaras, ya vas cogiendo confianza – dijo Fabiolo mirando por el retrovisor – toda tuya, úsala como quieras.

    El habitáculo trasero del coche no daba para mucho, el ambiente era cargante, el olor a semen era evidente, sobre el asiento trasero las manchas de lefa que iba goteando Alba dejaban claro que la habían gozado no hacía mucho tiempo. Se inclinó y empezó una mamada, empezó lengüeteando el tronco y el prepucio para tragarse el pene hasta la base, le hizo el vacío, cloc, cloc, cloc; al mismo tiempo masajeaba los testículos, los cogia incluso a una mano. El agraciado gruñía bramaba como un poseso, le volvió a obsequiar con una comida de testículos al mismo tiempo que lo pajeaba, los engulló hasta la campanilla, se podía observar la bolsa testicular rugosa y peluda como era tragada hasta la campanilla de Alba. Los estertores de él fueron a más, transpiraba a cascadas, su respiración era pesada, su voz desarticulada. Al mismo tiempo desesperado le busco el coño, la dedeó. La raja era viscosa, salía esperma en cada dedeada.

    – ¡Qué hija puta eres! ¡quiero coño ya! ¡¡dame coño!! ¡¡pon coño!! –dijo como un poseso.

    – Pensaba que solo querías que te la mamara – dijo Fabiolo.

    – ¡¡Quiero coño!! ¡¡que ponga coño!! arggg, uffff, uffff.

    – Bueno, me pararé en este descampado y podrás descargar a gusto – dijo Fabiolo.

    Nada más parar, con los faros encendidos y Fabiolo sentado al volante la tumbó sobre el capo y, apartándole el tanga la embistió como un toro salvaje. La polla entraba y salía pudiéndose observar que en cada embestida su pene salía con restos de lefa, incluso al bombearla a fondo su vello púbico se iba impregnando de dicho elemento. Bufaba, resoplaba, estaba en fase de descarga. Mientras la bombeaba a rabiar decía:

    – ¡Toma, por puta! ¡por viciosa!

    Los movimientos pélvicos fueron a más, como contracciones al mismo tiempo que el coño emitía, chof, chof, cloc, cloc. Terminando en un Argggg. El clítoris quedo goteando. Fabiolo no cabía de gozo.

    El maduro en el camino de vuelta se sentó al lado del copiloto, su sensación de plenitud era evidente, no articulo palabra, al bajar del auto de su monedero saco un billete de un dólar y lo tiró donde estaba ella diciendo “me gusta dejar las cuentas saldadas, y eso es lo que vales”.