Autor: admin

  • Mi hermano tiene una polla enorme que me comí

    Mi hermano tiene una polla enorme que me comí

    Ya era de noche cuando Claudia, Raquel y Elisa devoraban unas pizzas mientras contaban batallitas, como casi todos los fines de semana, quedaban en alguna de las casas, siempre que faltasen los padres de una para estar solas y tranquilas. Claudia tenía 19 años y pico, casi 20, era morena, cara aniñada, figura fina y estilizada, Raquel era rubia y muy alta, también delgada y bastante guapa, por último Elisa era la más bajita, también delgada y una buena delantera de pecho. Estaban en casa de Claudia y después de las pizzas, mientras Claudia se pintaba las uñas, ya que era una adicta a tener las manos perfectas y la manicura impecable con unas uñas muy largas, las demás chicas abrieron unas cervezas.

    -Pero bueno Claudia, ya estás otra vez con las uñas? -dijo Raquel

    -Las uñas impecables les encantan a los tíos para que lo sepas jajajaja.

    -Ni que le fueras hacer una paja a tu novio jajajaja -se rio Elisa.

    -Que dices, a ese con mirarle ya se corre.

    -Pues al mío -dijo Elisa- le encanta que le haga pajas, pero luego como ya ha descargado no tiene ganas.

    -Pues el mío -dijo Raquel- a veces se queja de que se las hago mal, menudo idiota.

    -No me digas que no sabes hacerlas jajaja -dijo Claudia.

    -Calla estúpida -le respondió Raquel.

    -Jajajaja -se rio a carcajada limpia Jorge, el hermano de Claudia- que bueno tías, a eso os dedicáis cuando os reunís solas? A hablar de pollas, jajajaja, cuando se lo cuente a mis amigos se van a reír hasta el infinito!

    -Estúpido -le dijo Claudia enfadada- asqueroso, que haces aquí, anda, lárgate!

    -También es mi casa, que te pasa -le respondió- iros vosotras a hablar de pajas a otro sitio.

    -Anda vete a tu cuarto para que te puedas hacer una buena paja, pajillero! -jajajaja rieron las tres a la vez.

    -Por lo menos nuestros novios tienen quien se las haga -le dijo Elisa.

    -Vuestros novios seguro que piensan que menuda mierda de pajas les hacéis y tu hermanita, con esas uñas le debes arrancar la polla al marica de tu novio jajajaja.

    -Mira que eres cortico hermano, mi novio está encantado conmigo para que lo sepas, no como tú que acabas de cumplir los 18 y seguro que sigues virgen.

    -Y tú que sabrás hermanita!

    -Y te haces muchas pajas Jorgeee ¿? -le dijo en plan broma Raquel- seguro que con todo lo alto que eres, tienes una pollita chiquitita jajajaja

    -Ja, Ja y Ja -le respondió Jorge- pues con un metro ochenta y cinco que tengo no pensarás que la tengo tan pequeña como vuestros novios.

    -Anda hermanito, que te vayas a tu cuarto, conéctate a una web porno y hazte una paja y nos dejas tranquilas hablar de nuestras cosas.

    -Si claro, ha hablado la experta en pajas.

    -Bueno Jorge -le dijo Claudia a su hermano- si tan malas somos y tú lo sabes todo, porque no nos enseñas como se hace una?? Eh?? Jaja

    -Qué dices hermanita? Que os diga cómo se hace una paja?

    -No idiota, te digo que si tan listo eres y nosotras tan tontas, que nos digas como se hace una paja, que te hagas una tío y así aprendemos.

    -eso, eso -dijeron las otras dos.

    -Si claro -dijo Jorge- ahora que os enseñe yo a vosotras

    -Te da corte hermanito que te veamos la polla, o te da corte que te la vea yo?

    -Si claro, pero que te pasa Claudia.

    -No sé porque te da corte, si eres un experto, pues enséñanos, hazte una aquí delante de nosotras para que te veamos y aprendamos… o es que la tienes tan pequeña que te da vergüenza.

    -Ja, Claudia -lo que la tengo es enorme y no quiero que os asustéis.

    -Entonces entiendo que no te da corte? Jorgito, hermanito?

    -Que no es eso…

    -Entonces te vas a hacer una paja? Le volvió a decir Claudia su hermana- Venga va que te la queremos ver.

    -Por tus amigas si me la haría, pero paso de que tú me veas Claudia, no quiero traumatizarte.

    -Pero que pasa Jorge, te atreves a hacerte una paja delante de mis amigas si yo me voy? O sea que te estás pensando hacerte una no?

    -Si te vas me la hago, si se va me la hago.

    -Ja, yo no me largo a ningún sitio, yo he visto muchas pollas, no me voy a asustar por verte la tuya mamarracho, venga no te de corte tío, que ahora tengo curiosidad por vértela

    -No te de corte -le dijeron Raquel y Elisa.

    -Venga Jorge -le volvió a decir Claudia- hazte una que no lo dirá a nadie, ni me reiré ni nada, te lo prometo.

    -Pero para que quieres ver cómo me hago una paja?

    -Bueno tío, así aprendo no? Venga tío que no te de corte que soy tu hermana, venga va, ahora en serio, mastúrbate para nosotras.

    -Si me das 50 euros hermanita, dejo que te quedes a mirar, seguro.

    -Venga va Jorge, que soy tu hermana… te doy 20!

    -Por 20 miras desde la puerta!

    -Te doy 40 que es lo único que tengo.

    -Bueno va de acuerdo

    -Pero voy a estar en primera línea que lo sepas, ya que pago.

    -Por mi como quieras, pero cuidado si te salpico jajaja

    -Qué fuerte tías -dijo Claudia aplaudiendo- mi hermano se va a hacer una paja delante de nosotras, esto hay que verlo.

    Jorge se apartó un poco y mientras su hermana y sus dos amigas se reían expectantes a lo que iban a ver, Jorge se quitó la camiseta y los pantalones, mostrando un cuerpo musculado y atlético y un gran paquete dentro de los calzoncillos, se empezó a tocar por encima y su polla comenzó a crecer hasta marcar todo el calzoncillo, las tres chicas murmuraban sobre lo que parecía ser una gran polla y se pusieron cerca para ver cómo se quitaba los calzoncillos, Jorge se los bajó un poco por atrás, mostrando el comienzo del pene.

    -Bueno que, no me los voy a bajar yo no? Lo que mola es que alguna me los baje

    -Jo hermanito, parece que estás bien formado y tienes un buen culito -dijo Claudia mientras le daba una palmadita en el trasero

    -Que te crees, que digo mentiras?

    Raquel agarró el calzoncillo y lo comenzó a bajar poco a poco, y tras unos segundos eternos dejó a la vista de las tres una polla en semi descanso enorme, las tres se quedaron boquiabiertas contemplando semejante pene, Claudia se puso las manos en la boca con unos ojos de sorpresa increíble, sin dejar de mirar la polla de su hermano, hipnotizada por su tamaño y con una sonrisa tonta e incontrolada…

    -Habéis visto chicas? -Dijo Claudia girando la cabeza hacia las otras dos- menuda polla se gasta mi hermano, que grande la tiene el jodido, bueno Jorge a que esperas para ponértela bien tiesa para nosotras? -y mientras decía esto, Jorge en plan venganza de su hermana le agarró la mano y se la puso en la polla.

    Las tres se quedaron paradas, Claudia tardó unos segundos en reaccionar, tenía su mano en una polla enorme, que aunque fuera la de su hermano, era increíble, cuando se serenó, apartó la mano rápidamente, ante la carcajada de su hermano.

    -Jajaja, te lo tienes merecido hermanita jajaja.

    -Que cerdo eres Jorge, mira que guarro, hacer que tu propia hermana te toque la polla para que se te ponga dura, pero cuidado que saldrás perdiendo si me quieres avergonzar.

    -Si claro, porque no te has visto la cara chavala, tendrías que haberte visto jajajaja. -reía mientras su enorme pene daba pequeños saltitos al ritmo del cuerpo.

    -Ja ja -respondió Claudia- tu a mí con esas, a mí no me da vergüenza agarrarte la polla chavalillo, sólo tenías que pedírmelo y yo te la habría tocado… o es que ahora te daría corte… -Y en ese momento con todo su descaro Claudia alargó la mano y agarró bien la polla de su hermano, apretándola con fuerza- Dime Jorge, quien tiene vergüenza ahora eh? -Jorge se enrojeció en dos segundos sin saber que decir.

    -Jo que hermana más atrevida tienes tío jajaja -dijo Raquel

    -Y tanto -asintió Elisa, tía Claudia eres le leche tienes la polla de tu hermano en tu mano, para hacerte una foto.

    -Bueno hermanito, respira hondo, que a mí nunca me ganarás, cuando digas te la suelto y así aprendes que tu hermana es mucho para ti.

    -Pues hermanita, la polla la sueltas… Cuando quieras tú! Yo no te lo voy a decir que lo hagas, que te piensas… seguro que te gusta tocármela.

    -pique de hermanos, guerra de hermanos jajajaja -rieron Raquel y Elisa.

    -A Jorge, esas tenemos no? Pues serás tú, yo no la voy a soltar hasta que tú me lo pidas.

    -Pues te vas joder Claudia, no pienso decir nada.

    -Pues te joderás tú, porque no pienso soltártela, además, se te está poniendo dura, eres tan cerdo que te estás excitando con tu hermana, aún te tendré que hacer una paja.

    Y los dos se sentaron en el sofá, Jorge con los brazos en el cuello y Claudia a su izquierda con su mano derecha agarrando bien la polla de su hermano.

    -Bueno Claudia y que se siente tía? -le preguntó Elisa

    -Pues no lo voy a negar, el hermanito mío la tiene bastante grande… y cada vez más… lo estoy excitando al bobo este… cuanto te mide hermanito?? Más de veinte?? -le preguntó mientras iba apretando intermitentemente su mano en la polla de su hermano.

    -Si claro -dijo Jorge- es que aunque seas mi hermana, yo no soy de piedra que te piensas, si quito tu cara de mi mente, veo esas manos con esas uñas tan arregladas tocándome la polla y me pone.

    -Oye Claudia

    -Si Raquel

    -Por qué no le haces una paja a tu hermano, parece que te lo está pidiendo a gritos.

    -Joder tía, mira lo que dice Raquel Jorge, que porque no te hago una paja… quieres que te haga una??

    -Si claro y que más

    -mira lo dice el tío -dijo Claudia.

    -Pues se la haces tía, venga va, se la haces, una buena paja, masturba a tu hermano hasta que se corra.

    -Mira hermanito, me están picando para que te masturbe jajaja, que hago?? Cortado que eres un cortado -cuando repitió esto le subió y bajó la mano como un adelanto de paja.

    -Yo encantado si me haces una paja hermanita -dijo Jorge mientras se recostaba en el sofá.

    -Anda que salido estás… -cuando dijo esto volvió a subir y bajar su mano mientras apretaba sus dedos contra su polla y se reía burlonamente mirándolo.

    -Ostras Raquel -dijo Elisa- Claudia le va hacer una paja a su hermano.

    -Pues yo diría que ya ha empezado hace rato -le respondió Raquel.

    -Bueno hermanito, pues si no te da corte continuó hasta que te corras… conseguiré que te corras? Tienes mucha leche??

    -Joder Claudia, cállate y sigue con la paja, me estás poniendo a mil.

    Rieron las tres.

    -Joder hermanito -dijo sorprendida Claudia al ver todo el pene en estado de máxima erección- menuda polla tienes, nunca he tocado una así, de veras, a ver Jorge ponte de pie que te la haré mejor que así me canso.

    Jorge se puso de pie con una pierna subida en el sofá al lado de su hermana, ahora si se veía la enorme polla en perpendicular al cuerpo, toda enorme, llena de venas y un capullo que parecía que no pudiera entrar en ningún coño por el tamaño.

    -Así mejor hermanito, ahora sí que te la puedo tocar bien y hasta con las dos manos -Jorge suspiraba de placer- Te gusta mucho hermanito? Te estoy masturbando bien?

    Jorge no decía nada mientras miraba al techo.

    -Mirad chicas -dijo Claudia sin dejar de masturbar a su hermano, cada vez con más velocidad- como le cuelgan los huevos, este tío va a soltar una corrida como la de un caballo.

    -Joder tía -le dijo Elisa en medio susurro- reconoce que te está excitando la polla de tu hermano

    -Calla… shhhh, pues claro, que te crees, tú has visto que polla, la estoy disfrutando, aunque sea la de mi hermano, da igual jajajaja… por cierto -le dijo en voz muy baja- chúpasela tía ahora que no mira

    -Yooo -dijo Elisa

    -Sí, tu o Raquel, pero que alguien se la chupe a ver cómo reacciona pensando que soy yo…

    -Ahh vale, si jajajaja -Y Elisa se acercó muy callada ante las risitas de las otras dos y abriendo la boca todo lo que pudo se metió la polla de Jorge en la boca y comenzó a chuparla…

    -Oh, si, Oh siiii, que bien la chupas her… Que??? -y Jorge dio un salto atrás ante el carcajeo de las tres- que Zorras, pensé que me la estabas chupando hermanita!!

    -Jajajaja Jorge y que más -le respondió Claudia- también quieres que te la chupe o que… anda trae la polla que sigo antes de que se te baje…

    -Pues si quieres me la puedes chupar Claudia.

    -Ni en sueños hermano, hacerte una paja vale, pero chupártela ni hablar, además Elisa lo hace muy bien -y movió la polla de su hermano a la boca de Elisa- y Raquel también verdad? -y esta vez se la puso a Raquel.

    -Muy bien sí señor, la chupan muy bien.

    -Eso hermanito, no necesitas que te la chupe yo… aunque te mueres de ganas verdad???

    -Joder Claudia, que más te da ya, porque no me la chupas un poco?? Ahora eres tú la cortada.

    -A mi no me da corte chuparte la polla Jorge, aunque seas mi hermano te la puedo chupar igual, pero paso de que me veas comiéndote la polla y luego te burles que te conozco.

    -Que no tía, que no me burlaré.

    -Que paso, que te conozco de toda la vida y ya solo falta que te pases el día burlándote de que te comí la polla.

    -Venga tía -le dijo Raquel- si dices que te atreves, chúpasela no? O es que esto si te da corte, no pasa nada por reconocerlo.

    -Que no me da corte, lo que nunca haría sería acostarme con mi hermano, pero una paja o chuparle la polla es una tontería… mira Jorge -le dijo Claudia mirándolo- si no miras te la chupo.

    -Venga pues no miro, a ver cómo me la chupas…

    -Pero no mires eh? Si te pillo mirando lo dejo

    -Le vas a comer la polla a tu hermano?? -Dijo Elisa

    -Sí, que te crees que hablo por hablar?… -Claudia se fue acercando la polla a su boca cuando Jorge abrió un poco un ojo- Jorgeee!! Te veo tío, no te la voy a chupar joder, cierra los ojos si quieres que te coma la polla.

    -Venga va en serio ahora los cierro.

    -Bueno pues allá va -dijo Claudia- y muy lentamente se la volvió a acercar a la boca y más lentamente le dio un lametazo con la lengua en el capullo.

    -siii hermanita -dijo Jorge.

    -Capullo -le respondió Claudia- y le volvió a lamer otra vez y otra y otra hasta que se la puso en los labios y poco a poco se la fue introduciendo.

    -Ya me la estás chupando Claudia?

    -Si tío, no lo sientes? Que grande la tienes Jorge, apenas me entra en la boca -y siguió chupando, a medida que pasaba el rato y humedecía con la lengua todo el tronco del pene, este iba entrando más y más, tanto Raquel como Elisa aprovechaban para meter mano a Jorge, Raquel se levantó y le dijo a Jorge…

    -Ahora tu hermana está muy caliente, mira si quieres que ya no va a dejar de chuparte la polla, que la conozco.

    -Jooo hermanita que bien me la comes, lo haces como nadie de bien.

    -Pero que cerdo, que haces mirando??

    -Vas a dejar de chupar porque mire?

    -Gilipollas… claro que no…

    -Sabes que me voy a correr en tu boca verdad?

    -Bueno pues lléname la boca de leche Jorgito -dijo Claudia mientras volvía a chupar toda la polla, así durante unos interminables minutos hasta que Jorge agarró la cabeza de su hermana con las dos manos y descargó violentamente todo el semen dentro de su boca… Caludia se apartó ante tal cantidad de leche que no podía tragar y sacándose la polla de su hermano de la boca y con todo manchas de semen por el rostro dedicó unos segundos a tragar esperma para decir.

    -Que cerdo eres Jorge, mira como me has puesto!… bueno estarás contento no? De esto ni una palabra jamás!

    -Tranquila hermanita… pero te ha gustado mi leche?

    -Que si tío joder, que sí, no te lo voy a negar, pero ya está, me ha venido la serenidad, de esto ni una palabra y a vosotras chicas también, ni una palabra.

    -Bueno hermanita pues cuando quieras nos acostamos no? jajajaja

    -Eso eso -dijo Raquel- ya sólo falta eso jajaja

    -Ni en sueños Jorge, eso si te digo que ni en sueños!

  • Dejé que se cogieran a mi esposa

    Dejé que se cogieran a mi esposa

    Mi esposa y yo llevamos 8 años juntos yo 36 y ella 29 ella es muy hermosa de piel blanca y pelo negro además con unas tetas redonditas y un culo paradito.

    Somos muy calientes en la cama. Además nos gusta fantasear cosas a la hora del sexo ella tiene un juguetito al cual le damos demasiado uso en nuestras noches de sexo imaginándonos tríos con amigos compadres compañeros del trabajo de ella o cualquier otra cosa morbosa que se nos venga la cabeza.

    Mi esposa tuvo que salir una semana fuera del estado para cuidar a su madre que estaba enferma a su regreso decidimos ir a un antro a disfrutar el fin de semana, como siempre se puso hermosa con un vestido entallado Qué marcaba perfecto sus nalgas y un escote qué dejaba ver demasiado esos hermosos pechos.

    A mí no me desagrada que salga vestida como una puta al contrario me gusta que en la calle los tipos la desnuden con la mirada y eso a nosotros nos sirve para después imaginarnos esos tipos en nuestros juegos de cama.

    Pues llegamos al antro y empezamos a tomar unas copas y a bailar ya transcurrida la noche. Como siempre no faltaban las miradas pervertidas de varios hombres hacia las nalgas o tetas de mi esposa pero en particular me calentó mucho que un tipo sin importarle nada aprovechó cuando mi esposa se dirigía al baño para acercársele y decirle algo y darle una pequeña nalgada.

    Cuando miré eso lejos de enojarme, inexplicablemente tuve una tremenda erección y comencé a imaginarme cómo se miraría mi esposa siendo poseída por esa persona.

    Todos los tríos de amigos y juegos que teníamos en imaginación mi esposa y yo era sólo eso un juego para ella y yo disfrutar nuestra sexualidad jamás pensé que algún día me excitaría tanto volverlo realidad.

    Cuando ella regresó del baño le pregunté “qué te dijo ese tipo”, ella contestó “me dijo que le gustaría mucho mamarme mis tetas mientras me estuviera cogiendo” y ella soltó una pequeña sonrisa, yo al escuchar eso sentí por un momento que me estaba viniendo quería en ese instante llevar a mi esposa a casa, desnudarla y hacerle el amor como loco imaginando que ese tipo era el que se le estaba cogiendo.

    Pero ella se veía muy alegre y no quise arruinarle la noche, empezó a beber demasiado, algo que no es muy común en ella. Ya pasadas las 3 de la mañana casi no se sostenía en pie por lo que decidí era tiempo de llevarla a casa, por el alcohol ella ya no podía caminar, yo prácticamente la llevaba cargando. Cuando íbamos saliendo del antro nos topamos de frente con el tipo que había nalgueado a mi esposa, al verlo la verga se me paró y mis manos comenzaron a sudar imaginando aquellas palabras qué hacía unas horas él había dicho a mi esposa.

    Sin pensarlo le dije “Oye amigo, no seas malo, me ayudarías a llevar a mi esposa al carro que ha tomado mucho y parece que estuviera dormida. Estoy seguro que ahorita ni un tren la despertaría”, él no dudo un segundo en acercarse y decirme “claro no hay ningún problema”. Rápidamente la tomó por la cintura, en el transcurso al carro yo llevaba mi verga muy dura jamás la había sentido tan erecta, llegando al carro invente algo y le digo “sabes olvide su chaqueta, te molestaría que darte un segundo con ella en lo que regresó al antro por su chaqueta?”.

    Él se quedó mirándome asombrado sabía que iba a poder hacer con mi esposa lo que él quisiera además con mi permiso y me dijo “claro hombre ve tranquilo que yo me encargo de tu esposa”, comencé mi camino hacia el antro perdiéndome entre los carros del estacionamiento avancé lo suficiente para que él no me mirara y después regresé.

    Iba yo caminando muy despacio nuevamente hacia mi carro cuidándome de no ser descubierto, mi corazón palpitaba rápidamente y sentía mis piernas muy débiles por la excitación y el miedo de lo que yo estaba seguro iba a presenciar en un momento mi cabeza estaba con sentimientos encontrados, por un lado no creía que había sido capaz de dejar a mi mujer sola borracha con un vestido que apenas le tapaba su culo y sus tetas y además con un tipo que hace unas horas le había dicho que tenía ganas de cogérsela. Pero por otro lado lleno de excitación de ver como aquel tipo iba a disfrutar el cuerpo de mi esposa.

    Y ahí estaban tal como él se lo había dicho a mi esposa aquel tipo encima de ella penetrándola encima de mi carro de forma misionero y al mismo tiempo mamando sus tetas, era un espectáculo hermoso lleno de morbo viendo como él quería despedazar a mi esposa y ella indefensa dejándose hacer de todo, yo ya no podía más y comencé a masturbarme, tanto él como yo sabíamos que no nos quedaba demasiado tiempo, él seguía cogiendo frenéticamente a mi esposa y yo masturbándome viéndolos, cuando de pronto comienzo escuchar gemir a mi esposa pues aunque borracha estaba disfrutando las cogidas que aquel desconocido le estaba dando, ella comenzó a abrazarlo y besarlo y tomarlo por sus nalgas como ordenándole un movimiento más intenso, eso es lo que ella hace cuando está apunto de venirse y yo lo sabía era cuestión de minutos para que ella terminara con un orgasmo tremendo y empezó a decir “cógeme más papi así de rico como lo estás haciendo y no pares que siento que ya casi me estoy corriendo”.

    Al escucharla decir eso ya no pude más y deje salir toda mi leche en eso escucho a él y ella gemir y gritar al mismo tiempo y ya todo había finalizado, él había disfrutado de una mujer tan hermosa y con un cuerpo que muchos han querido disfrutar por mucho tiempo, ella había disfrutado una tremenda cogida y un tremendo orgasmo con un pene que no era el de su marido y yo dándome cuenta que entré al mundo del cornudismo.

    Espere un minuto a que se cambiaran y recobraran el aliento, en eso me acerco y le digo “has cuidado bien de mi esposa?”, él me dice “por supuesto, como nunca nadie antes lo había hecho”. Se despidió y yo me fui a casa con ella, hasta ahora no recuerda bien lo que pasó esa noche. Al día siguiente sólo me dijo “anoche la cogida que me diste en el estacionamiento son de las mejores qué me has dado en mucho tiempo”.

  • Bea: El inicio (Parte 2)

    Bea: El inicio (Parte 2)

    – Ya ves. La gente cambia, al menos temporalmente. Ya no soy el mismo de antes.

    – Si, te lo voy a creer. Siempre serás un caradura.

    – Así te gusto, caradura, no? ¿Y algo más que también te guste dura?

    – No empieces chaval, jejeje

    – Ni siquiera he empezado. ¿Con quién estás en México?

    – Con una familia. Él es un viejo amigo de mi padre.

    – Vaya con Bea. ¿Y qué tal están los hijos?

    – No hijos. Sólo una chica de 18. La esposa y el amigo de mi padre.

    – Ah ya veo, tengo la ligera sospecha de que te vas a divertir mucho

    – ¿Qué quieres decir?

    – No lo sé. Es una gran aventura la que te espera,

    – No me puedo quejar hasta ahora.

    – ¿El tipo te mira las tetas como yo?

    – No, cómo crees? Eres un cerdo… él si es una persona respetable.

    – Es que aún no te ha visto con esos escotes con los que yo te he visto, en eso llevo desventaja. Deja que te vea en los bikinis con los que yo te he visto y verás.

    – Estás loco, ellos no son así.

    – ¿Si estás consciente que el primer día que llegaste se folló a su esposa pensando que te follaba a ti?

    – Eres un zafado, no puedes saber eso.

    – Todos los tíos lo hacemos. Es algo instintivo. Por más buena que esté su esposa, tú eres la carne fresca, la fruta prohibida.

    – Vaya con el sicólogo de mierda que me has salido…

    – ¿Y tú como piensas quitarte las ganas estos seis meses?

    – Ya se me ocurrirá algo, no hay nada que un buen consolador no pueda solucionar

    – Ahora la zafada eres tú, no hay como lo real. ¿Te comerías una banana de plástico?

    – No es lo mismo.

    – Ese es mi punto, no es lo mismo un consolador que sentirte penetrada por un duro pedazo de carne caliente y palpitante

    – ¿Y tú cómo sabes eso?

    – Me han platicado mis amigas guarras.

    – Jejeje, eres un loco de remate igual que tus guarras…

    – Estoy seguro que mientras charlamos, ya se te pusieron duros tus pezones.

    – No, no es así.

    – No te creo. Demuéstramelo.

    – No necesito que me creas.

    – Entonces demuéstramelo.

    – No puedo, aún no se duerme la chica.

    – Joder. Qué fastidio.

    – Además no tengo nada que demostrarte ni nada.

    – Está bien, cachondéate mientras los oyes hacer el amor.

    – Ayer los oí

    – Y qué pasó?

    – ¡Qué preguntas haces!

    – ¿Te desahogaste?

    – Sí. Dos veces

    Esa era una mentira de parte de Bea. No habíamos hecho el amor la noche anterior ni mucho menos. Continué:

    – ¿Imaginabas que el tipo te hacia el amor?

    – No. No imaginaba eso.

    – ¿Entonces?

    – Imaginaba que no habían cerrado la puerta del todo y que les espiaba mientras follaban. Imaginaba a la mujer desnuda a cuatro patas mientras él le follaba el culo. Imaginaba a ella ahogando los gemidos para que su hija no se despertara mientras esa polla la abria y se le clavaba entera.

    – Guau. Me impresionas chica.

    – Para que veas que yo también puedo ser guarra.

    – ¿Ya se durmieron?

    – La chica ya se durmió al parecer. En la otra habitación ya no se escucha nada.

    – Es que la señora se la está chupando al marido en silencio para que no te enteres.

    – ¡Claro que no! Él estuvo enfermo durante el día y menciono que tomaría una pastilla para poder conciliar el sueño. Bien podría andar en pelotas por la casa y ellos ni se enteran.

    – Ve y asómate para que te convenzas y me calles la boca.

    – No voy a hacer eso.

    – Pero dijiste que podrías andar en pelotas por la casa

    – Dije que podría, no que lo haría. ¿Se te está olvidando el español, tío?

    – ¿Hasta aquí te alcanzaron las guarradas? Sabía que no eras de las que se animan

    – No es eso. Es que…

    – Sólo te pedí que me mostraras las tetas o que te asomes a ver si ya están dormidos. No quieres hacer ni lo uno ni lo otro.

    – Si lo hago ¿me dejas en paz?

    – Te lo prometo, ¿Qué es lo que vas a hacer?

    – Mostrarte las tetas ni de coña. Eres un salido. No quiero que le vayas a tomar foto a la pantalla y la andes presumiendo por ahí con nuestros amigos.

    – ¿Entonces vas a ver si están dormidos?

    – ¿Tengo otra opción?

    – ¿Qué llevas puesto?

    – Un pantalón de pijama y una blusa ligera. Hace calor.

    – ¿Eres monja? Quítate ese pantalón mata pasiones y no te pido que te quites también las bragas solo porque estás recién llegada.

    – Está bien, fuera pantalón, ¿vale? No cabe duda que eres el mismo salido de siempre.

    – Vale, sorpréndeme chica.

    Como un resorte me levanté de la cama y tomé nota de que yo solo traía mis calzoncillos sin camisa; guardé a toda prisa el laptop debajo de la almohada y prendí la lámpara, entrecerré los ojos y fingí que dormía no sin antes quitar las cobijas para que quedara mi entrepierna perfectamente visible hacia la puerta. Apenas había terminado de hacer esto cuando se abrió la puerta lentamente hasta que se asomó la silueta de Bea, iluminada suavemente por la luz de mi lámpara de buró. Ella se quedó quieta en el marco de la puerta vacilante y sin atreverse a avanzar un paso más. Mi verga se sentía palpitante y luchaba con la tela de mi ropa interior para ser libre. Tenía una erección mayúscula y seguramente Bea lo podía notar desde su posición a un par de metros de mí. Mi pene es grueso, no demasiado largo para considerarme un prospecto de actor de películas porno pero si lo suficientemente grueso para complacer a cualquier conito por más usado que se encuentre. Al inicio de nuestra relación, Susana tenía que comprar un lubricante vaginal porque si no se humedecía lo suficiente, la presión del tronco de mi pene en su pared vaginal le provocaba algo de incomodidad. Por eso cuando le propuse que tuviéramos sexo anal, me mando a volar con cajas destempladas y no se volvió a tocar el tema nunca más. Pero esta noche era Bea y era mi pene, conociéndose finalmente al menos de lejos, por ahora.

    Podía ver su mirada fija en mi entrepierna y sus manos agitándose nerviosas. Sus lindas piernas delgadas eran endemoniadamente sexy y como un resorte, mi pene se levantó aún más.

    Cuando pensé que finalmente se regresaría y cerraría la puerta en silencio se acercó a mi lado de la cama para tener una mejor visión de mi instrumento. A esta distancia no podía mantener los ojos entrecerrados ya que ella lo podría llegar a notar así que los cerré para que no se diera cuenta de que estaba despierto. Deseaba abrirlos para ver la expresión de su rostro pero a duras penas me contuve hasta que escuche de nueva cuenta la puerta cerrarse suavemente cuando finalmente se retiró de nuestro cuarto.

    – Ya, gilipollas. ¿Estas contento?

    – No lo sé. Tú dime que sucedió ahí.

    – Nada, que he entrado muy callada y ya estaban ambos dormidos.

    – ¿Y?

    – Y que les he visto dormidos y ya.

    – ¿No has visto nada que te haya interesado?

    – Casi nada, ¿vale?

    – El tipo tiene un capullito…

    – No es eso, la verdad la tiene bastante grande.

    – Aja, sabía que habías visto más. Anda, contadme. No seas aguafiestas. No tengo más nada que hacer acá y muero del aburrimiento.

    – Está bien. El tipo tenia las sabanas a un lado, y cuando entre se podía ver el tamaño de su polla.

    – ¿Estaba desnudo?

    – No, tenía un calzoncillo pero si se alcanzaba a ver el tamaño. Es grande, o al menos eso a mí me pareció.

    – ¿Y la esposa?

    – Profundamente dormida también.

    – ¿Te excitaste?

    – Tal vez, un poco. Si

    – ¿Solo un poco?

    – Bueno un poco más que un poco. Es tarde ya y debo dormir. Tengo clases mañana temprano. Nos leemos.

    – No quieres ir a terminar la obra? Dejaste tu aventura a la mitad.

    – Creo que no te entiendo.

    – El tipo se tomó una pastilla para dormir. No creo que vaya a despertar y la esposa duerme también. Es tu momento.

    – ¿Mi momento para qué?

    – Para chuparle la polla al tío.

    – Estas definitivamente muy zafado. No soy tu actriz porno personal.

    – No, pero estas caliente ahora y te vas a tener que dar dedo por una fantasía cuando bien puedes hacerlo por algo más concreto. Nadie lo notara y yo no pienso decirles.

    – Es tarde ya…

    – Razón de mas, lo que sucede en la noche se queda en la noche.

    – Calla filosofo de esquina.

    – Anda, no seas pesada, hazlo por mí.

    – A ti no te van a echar de la casa si me descubren.

    – Nadie te va a descubrir. Si el tipo se despierta, no dirá nada. ¿Quién le dice que no a una comida de polla gratuita y con una tipa que se cae de buena?

    – ¿Tú crees?

    – Claro. ¿Has notado la mirada del tipo viéndote las tetas, el culo o el coño?

    – Creo que ha habido un par de veces que lo he notado.

    – Anda. Estoy seguro que estás bien caliente ahora, rozándote el coñito con la mano mientras platicamos.

    – Bueno, algo hay de eso.

    – Ya no digas más y anda. Si no me vas a tener que mostrar las tetas y no quieres eso, ¿verdad?

    – Estoy loca por hacerte caso.

    – Anda, acá te espero para que me platiques como te fue.

    Un poco temeroso de que se fuera a acobardar, puse de nuevo la laptop bajo la almohada y me volvía a acostar sin sabanas, alejándome lo más que pude de Susana y acercando mi entrepierna a la orilla de la cama. Cuando estaba empezando a sospechar que no lo haría, escuche el suave movimiento del pomo de la puerta de nuestra habitación y un par de segundos después, la figura de Bea, aun con su blusa ligera y su braga que alcanzaba a tapar su coñito pero que dejaba ver una mancha en su cadera derecha que la semi penumbra y mis ojos entrecerrados no me dejaron apreciar. Parecía un tatuaje pero no tenía la certeza. Ya habría oportunidad de comprobarlo, supuse y sonreí por dentro. La chica se acercó a mi cama y con delicadeza posó suavemente su mano en mi pene por encima del calzoncillo. Era un contacto leve, sin presión apenas pero sentí aguijones traspasar mi piel. Al ver que no me inmutaba, tomó un poco más de valor y deslizó su mano pequeña por debajo de la prenda. Sus dedos vagaron por mi pubis y siguieron explorando por la extensión del pene, que por supuesto estaba durísimo. A un lado de mí, mi esposa se movió ligeramente en su sueño y pensé que hasta ahí se había acabado mi buena suerte pero tras quedarse quieta un rato, Bea comprobó que seguía dormida y siguió acariciándomela hasta que sus caricias se hicieron más intensas.

    No sabía cómo reaccionar, si aparentaba seguir dormido, no lograría que aquello pasara al siguiente nivel y si me despertaba corría el riesgo de que se asustara y huyera así que hice lo que haría cualquier caballero en mi situación. Nada. A estas alturas, el toqueteo había pasado a categoría paja en un santiamén. Su mano trabajaba vigorosamente en mi instrumento, y de pronto sentí un líquido espeso y caliente rodear mi pene. Seguramente era su saliva que diestramente había depositado en la extensión del grueso tronco. Tenía los ojos cerrados y la boca apretada para no gritar. Hubiera dado la mitad de uno de mis huevos por ver la cara de Bea mientras me pajeaba pero sabía que debía atenerme al plan. Sus diestras manos recorrían toda la extensión de m pene con un ritmo y una destreza que me impresionaron con su saliva actuando como un lubricante natural extraordinario. A medida que aquellas caricias se intensificaban, sentí que se avecinaba un orgasmo de grandes proporciones y ya consciente de que eso era a lo más que podía aspirar esa noche, dejé soltar mi carga con un ronco sonido gutural que no alcanzó a despertar a Susana y al menos pareció o hice el esfuerzo de que pareciera que yo continuaba dormido. Una parte de mi semen se quedó atrapado en su mano pero otra parte de él se derramó sobre mi abdomen. La saliva había ya escurrido hacia mi pubis mojado y cuando pensé que hasta ahí había llegado mi buena suerte esta noche, noté como Bea separaba la mano de mi polla y escuche el leve ruido que hizo al quitarse su blusa. Al tener la cabeza ladeada, entreabrí mínimamente el ojo pegado al colchón y pude ver que efectivamente se había quedado únicamente con sus braguitas blancas. Con la blusa se estaba limpiando la mano, sin embargo mi mirada no podía alejarse de sus tetas. Unas tetas naturales, jóvenes, firmes, de buen tamaño… Seguía absorto en sus pechos cuando Bea se acercó a la cama inclinándose sobre mí y recogiendo suavemente los restos de semen que se habían quedado en mi abdomen. Una vez limpio, se levantó en silencio y la vi alejarse hacia la puerta, cerrándola a continuación para entrar de nuevo en su cuarto.

    Apenas había recuperado mi laptop cuando se volvió a conectar enviándome un nuevo mensaje

    – Ya. Estás contento?

    – ¿Por qué te tardaste tanto? Platícame como te fue.

    – Te dejaré con la duda,

    – No seas guarra, no me hagas eso.

    – Está bien, sólo porque ya quiero que te vayas, te voy a decir que nunca había masturbado a un hombre dormido hasta hoy.

    – Estas bromeando. No te animaste…

    – Claro que me anime. Estuviste jodiendo con lo mismo.

    – Sí, pero creo que solo fuiste a dar una vuelta por la cocina y ya.

    – Jejeje, claro que no. El tío se vino como una bestia, fue un buen de lefa.

    – No te creo. Pruébalo.

    – Está bien, solo para que te vayas a pajear y me dejes dormir tranquila.

    Y acto seguido recibí una foto a través de nuestro chat. En la foto aparecía Bea con una camiseta blanca y me mostró la blusa que llevaba hace uso minutos con los restos de mi corrida.

    – Bea, putita, me impresionas…

    – Pensaste que no me iba a animar.

    – Pajéate conmigo, ya me calentaste.

    – Buenas noches, tío. Pajéate tú. Yo me voy a dormir.

    Y sin decir más, se desconectó. Me levanté de mi cama sin hacer ruido. Abrí la puerta y me acerque en silencio al cuarto de las chicas, sin abrir la puerta de su habitación. Quedamente se escuchaba un gemido ahogado, era demasiado tenue para percibirlo sin que lo estuvieras buscando pero con eso me bastó para imaginarla tendida sobre su colchón inflable, deslizando su mano sobre su coño mojado con las bragas enrolladas a la mitad de sus piernas y acariciando su clítoris. Me imagine sus piernas abiertas, las curvas delicadas de su cintura y ese enigmático tatuaje en su cadera que me intrigaba. Ya mi pene empezaba a recuperarse de su letargo cuando me pareció escuchar un pequeño gritito y con eso me basto para imaginarla arqueada sobre sí misma, recompensándose con un orgasmo bien merecido. Sus labios entreabiertos con su blusa que tenía los restos de mi semen cubriendo su barbilla, su mojada entrepierna, su mano empapada y sus dedos arqueados apresando febrilmente su sensible clítoris.

    Sonreí mientras me alejaba del pasillo hacia mi habitación. Estaba en el paraíso. Del otro lado de la puerta, seguramente Bea descansaba con una sonrisa de satisfacción en su rostro.

    Y quise pensar que en ese momento ambos compartíamos una ligera chispa de curiosidad y deseo por lo que pudiera ocurrir en los próximos días.

    Dark Knight

    [email protected].

  • Apoyado al árbol en los jardines de Méndez Núñez, me folló

    Apoyado al árbol en los jardines de Méndez Núñez, me folló

    Era un día de mediados de junio, era martes, y en unos días comenzaría el verano oficialmente, en la ciudad donde vivo, y transcurre este relato; relato verídico.

    Ese día había hecho calor, y por fin podía disfrutar de un buen día en aquellas pequeñas vacaciones de las que estaba disfrutando.

    Había ido a la última función del cine a ver una película, después de haber bebido algo y pasear por el centro de mi ciudad, que es La Coruña.

    Era demasiado pronto para ir a los pubs que estaban de moda, así que decidí ir primero al cine, de esa manera ir haciendo tiempo, y no beber demasiado.

    En el cine no había mucha gente ya que era día de semana, y la cosa no se veía muy concurrida, esperaba que al menos en los pub la cosa estuviera mejor, si no, la calentura y ganas de ser follado que tenía, iban ser tener que, calmados con una buena paja, o tendría que ir a la mañana siguiente por los baños públicos en busca de algún viejo que con su polla me aliviara.

    Al salir del cine, fui primero a comer una hamburguesa, y luego a tomar unas copas a varios pubs.

    Empezaba a haber algo más de marcha, pero no era mucha la que había comparado con otros días. Cansado de beber y no conseguir nada, a eso de las 3 de la madrugada, decidí marcharme para casa, con la resignación de conformarme con una paja, o esperar a la mañana siguiente, a ver si conseguía aplacar la calentura que ya me empezaba a martirizar.

    Decidí antes de irme para casa, pasar por los cantones, a ver si me atrevía y cruzaba hacia los jardines de Méndez Núñez, donde podría encontrar alguna polla que me diera por el culo.

    Caminé por todos los cantones sin atreverme a cruzar hacia los jardines, seguí por Sánchez Bregua, pero tampoco me atreví a cruzar hacia la rosaleda. Al llegar al semáforo de Linares Ribas, se encontraba la luz en verde que permitía a los peatones cruzar hacia la entrada del puerto. Sin pensarlo crucé, volviendo en la dirección que había traído, pero ahora iba por la acera de enfrente que era la que llevaba a la rosaleda y jardines de Méndez Núñez.

    Al llegar a la rosaleda, la fui bordeando, a la vez que miraba si había gente en el interior de ella; no se veía a nadie; así que, al llegar a la zona de los jardines de Méndez Núñez, me metí por las calles que van por el interior de los jardines. Aquí los jardines son más tupidos que la rosaleda, y además de pasear más oculto, si quieres encontrar algo, hay que ir por el medio de ellos, y pasear por las calles que hay.

    El corazón me latía acelerado, pero al menos me había decidido y había cruzado hacia los jardines. Ahora era cuestión de tener suerte, y esperar que hubiera gente y encontrar alguna polla dispuesta a darte por el culo. O al menos que te hicieran una paja o mamada.

    Iba paseando por el medio de los jardines, pero no se veía un alma. Llegué al final; más bien es el principio, ya que la dirección de los números de las casas empieza por allí; y no había visto a nadie. Fui ahora por el otro costado, pero en dirección a la rosaleda. Tampoco se veía a nadie, así que decidí dar otra vuelta más a ver si en esta ocasión se veía algún alma.

    Volví llegar al principio, pero sin haber encontrado ni visto a nadie. Realmente ese día no había un alma por los jardines.

    Así que volví en dirección a la rosaleda, seguir camino a casa, y esperar a la mañana siguiente, a ver si tenía suerte en los aseos públicos, y encontraba alguna polla dispuesta a darme por el culo.

    Cuando llevaba un pedazo andado, e ir más o menos por la mitad del camino de los jardines, vi que cruzaba la calle un joven, internándose en ellos. Iba en dirección opuesta a la mía, por la que, si no cambiaba de calle, nos cruzaríamos. Al pasar uno frente al otro, nos miramos a los ojos; era más o menos de mi edad, y no estaba nada mal; creí recordar haberlo visto en algún Pub, no sé si sirviendo o bebiendo, pero la cara que recordaba, creía haberlo visto sirviendo copas.

    Después de cruzarnos, al poco de seguir andando, ambos nos giramos para ver qué camino o decisión tomábamos cada uno de nosotros.

    Al verlo que se giraba a verme, yo decidí cambiar de calle, y seguir la dirección que él llevaba. Antes de llegar a volver a encontrarnos, me subí al césped, metiéndome entre unos árboles, cuyas ramas colgaban llegando casi al suelo. Allí no era mal sitio ya que quedaba algo oculto, y él me había visto entrar allí.

    Mirando si venía hacia allí, saqué la polla haciendo que meaba, para lo que aflojé el cinturón, desabroché los botones del pantalón, y bajé la parte delantera del slip por debajo de los huevos.

    Lo vi acercarse, se quedó un rato mirándome, luego se acercó un poco más, empezando a sacar su polla, igual que había hecho yo.

    Siguió caminando hacia donde yo estaba, hasta quedar en frente mía. Tenía un empalme de campeonato; si yo andaba caliente, él estaba tan caliente y salido como yo; la polla era de buen tamaño; más grande que la mía; se le inclinaba algo a la izquierda curvándosele un poco a causa del gran empalme que tenía.

    Se dejó caer los pantalones y bóxer a los tobillos, poniéndose a menear la polla, sin dejar de mirarme. Se fue arrimando a mí, hasta que sin decir nada, agarró mi polla con su mano, invitándome a que yo agarrara la suya.

    Tan pronto le cogí la polla para empezar a meneársela, esté empezó a jadear, apretar mi polla y manosearme los huevos, y con voz algo temblorosa, me dijo: Chúpamela.

    Me puse más enfrente de él, inclinándome para llevar su polla a la boca. Lamí la punta del glande, metiendo luego la cabeza y empezar a darle chupetazos, ¡aaahhh! Suspiró al contacto de su polla con mi boca.

    Se arrimó más haciendo que metiera más su polla en mi boca, puso sus manos en mi cabeza, empezando a mover su pelvis, ¡aaahhh! ¡aaahhh! Jadeaba mientras me metía la polla en la boca.

    Chupa, anda chupa y cómela toda, maricón, trágatela toda, ¡ahhh! ¡aaahhh! Ay maricón que gusto, me decía, mientras me sujetaba la cabeza con sus manos, y metía su polla en mi boca todo lo que podía.

    Te gusta, ¿eh? Te gusta la polla mariconazo. Mira cómo tragas todo mi rabo, puta, que eres toda una puta. Mira cómo te la comes toda, pedazo de maricón.

    Así, así, cómela toda. Toma, toma maricón, anda chúpala y déjala bien lubricada, que te voy a follar ese culo de maricón que tienes, me decía sin dejar de meterme la polla hasta el fondo de mi boca, y soltar jadeos por la excitación que tenía.

    En varias ocasiones tuve que sacar la polla de la boca, ya que con el ímpetu que le daba, me había hecho atragantar, y abrirme en arcadas.

    Una de las veces me incorporé de pie, pidiéndole que me dejara descansar. Se abrazó a mí, metiéndome mano y besándome. Me mordió el labio inferior, metiéndome la lengua en mi boca, para seguidamente decirme que quería follarme; déjame darte por el culo me susurró al oído.

    Luego fue bajándome el pantalón y slip, hasta dejarlos a la altura de los tobillos, para seguido agarrarme la polla y huevos; los acarició, me descapulló la polla meneándomela y sobando, a la vez que me fue girando para que le pusiera el culo.

    Yo dejé que me fuera girando, luego me subió las manos para que las apoyara en el árbol que nos ocultaba, me subió la camiseta por la espalda, haciendo que sacara la cabeza, quedando esta delante de mi cara. Escupió en una de sus manos, pasándomela por el ano. Metió un dedo en él para abrir el esfínter, y lubricarlo con la saliva que me había echado.

    Abre las piernas, y saca un poco el culo para que pueda meterte la polla, me dijo.

    Me sujetó por las caderas, haciendo que me inclinara un poco, colocándose él pegado a mí. Apoyó la punta de su polla en la entrada de mi ano, presionó un poco, y dando un impulso a su pelvis, a la vez que tiraba por mis caderas hacia él, metió toda la polla dentro de mí.

    ¡Ohhh! Suspiré, ¡ooohhh! Volví a suspirar al segundo movimiento de su cadera, notando cómo su polla me llegaba a lo más hondo de mi culo.

    Ya está, ya la tienes toda dentro, maricón. Ay que culito más tragón que tienes, mariconazo, ay que bien se siente.

    Se acomodó un poco mejor las piernas, sin parar de meter y sacar su polla de mi culo, ¡aaahhh! Jadeaba cada vez que movía su pelvis, clavándome más y más su polla, ¡aaahhh! ¡aaahhh! Gritaba sujetándome por las caderas, y enterrándome su polla en el culo.

    Notaba como sus huevos y pelvis chocaban con mi culo, haciendo que se escuchara el ruido de su polla entrando y saliendo de mi culo, chof, chof, chof, chof, ¡ooohhh! Dios, aquello me gustaba y volvía loco.

    Mi polla y huevos no paraban de bambolearse al ritmo de sus arremetidas, y la polla me empezaba a gotear semen, ¡ooohhh! Que gusto me estaban dando, apoyado a aquel árbol de los jardines públicos de Méndez Núñez.

    El stress que tenía por estar siendo enculado en plena vía pública, y el placer que me daba aquella polla al entrar y salir de mi culo, rozando cada vez mi próstata, me hacían gemir y delirar de placer, ¡ooohhh! Que gusto, ¡ooohhh! Sigue, no pares, no pares, ¡ooohhh! Le pedía, mientras me sujetaba a aquel árbol.

    Te gusta, eh maricón, te gusta que te metan la polla y que te den por el culo, mariconazo. Pues toma polla, toma toma, decía metiendo y sacando la polla en mi culito.

    Empezó a darme más fuerte y rápido, anunciando su eminente eyaculación, ¡aaahhh! Ya me voy a correr, decía, ¡aaahhhh! Ya, ya me corro, ¡aaahhh! Me corro, me corro.

    Soltó 6 trallazos de leche, dejándolos en lo más profundo de mis entrañas, ¡aaahhh! Que gusto, ay que gusto, decía, terminando de llenarme con su esperma el culo.

    Cuando el terminaba de soltar todo su semen, me rozó con su mano los huevos, haciéndome explotar en una potente eyaculación, ¡ooohhh! Gemía, empezando a lanzar chorros de semen por mi polla, ¡ooohhh! Me corro, me corro, gritaba yo.

    Las piernas me temblaban, mientras mi polla escupía el semen con el que regaba aquel árbol de los jardines públicos de mi ciudad.

    Estaba apoyado a aquel árbol, con una polla dándome por el culo, temblando de gusto, mi polla terminando de eyacular, y jadeando cómo si hubiese corrido los 100 metros lisos.

    Terminamos de soltar todo el semen, nos abrazamos acariciándonos, y subiendo los pantalones y slip, y componiéndonos de aquel encuentro furtivo, nos encaminamos a nuestras casas.

    Él cruzó rumbo a la plaza de Pontevedra, y yo seguí camino a Linares Ribas.

    Yo iba aplacado de mi calentura, y él desfogado y los huevos, descargaditos de semen. Yo, sin embargo, llevaba el culito abierto, y bien preñadito por su semen.

    Podéis escribirme a:

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  • (9) Cristales helados al amanecer

    (9) Cristales helados al amanecer

    Ante todo no me olvido de la cabrona, que era inducido por mi sistema de defensa, tengo una mala costumbre de etiquetar a mis mujeres con música.

    Las mujeres que han pasado por mi vida, todas sin excepción me han dañado, si intento calcular el valor del daño, pienso que es complicado ya que no es como un dolor físico, este es intenso y sobre todo imposible de combatir, con lo fácil que es darme puerta, con un solo gesto, no utilizar la traición como han hecho todas sin excepción.

    Y aquel primer amor, tuvo la fatalidad que se solapaba con la mujer de mi vida, y como efecto convertirme en caminante, errando en las noches de raso blanco bajo pálidas estrellas. Intentando resucitar ese amor envenenado debido a su rechazo. Llegaremos a ese capítulo repugnante de mi vida, y que no supe verme reflejado en el espejo que todos llevamos encima, era ciego y sobre todo ignorante en lo que son las mujeres.

    En cada uno de nosotros es diferente, hablo del verdadero y pienso que el verdadero es único, no puedes enamorarte dos o tres veces, apartas la anterior y te enamoras de otra, no, ese no es mi caso, para mí el primer amor es único y aunque han pasado muchos años, me doy cuenta de algo impensable, continúo amando a esa mujer que me destruyó, ahora vuelve a sangrar por recordarlo. Para mí el amor es inmortal.

    En el PUB.

    Cierto es que el fin de fiesta es una especie de concurso, en este caso hice algo sin pensar los efectos secundarios, soy así, digo lo que pienso y hago cosas sin meditarlas, de forma espontánea, me falta hipocresía, que es un buen freno.

    Nadie daba un paso adelante, y faltaba poco para el cierre, por tanto cogí un dardo de la diana y me situé frente al cuadro forrado de corcho. De mi bolsillo saqué las bragas rotas de CB y las sujeté en el cuadro clavando el dardo, pero había un detalle del que nadie se dio cuenta, y…, mejor ver el resultado de mi lado maléfico. Se fue haciendo el silencio en el pub, tan solo la música ambiental.

    Y en la pizarra anoté APUESTA/CUANTAS DE LAS PRESENTES NO LLEVABAN BRAGAS. ANOTAR NÚMERO. Presentes: 22 Mujeres en estos momentos. Hablo de las amigas, conocidas y arrimadas, no con las transeúntes, que había dos o tres, gente que prueba a entrar en el pub por primera vez. Y no entraron en el juego, aunque si se marcharon sorprendidas de las pruebas envueltas en papel de juego.

    Si digo estupefacción me quedaría corto. Todas se miraban entre sí, y ellos aplaudieron, algunos daban golpes con la mano abierta encima de la mesa partiéndose de risa y si, se movieron, todos hicieron sus anotaciones, ellas permanecían sentadas y poco a poco fue entrando en sus mentes y por momentos su gesto se iba endureciendo.

    Me dedicaron algunas frases, ejemplo, cornudo cabrón, maldito hijo puta castrado se queda corto, el más extremista fue que cuando no tenía con quien follar me follaba a mi puta madre, hice enemigas y el tiempo me dio la razón, algunas dejaron de hablarme y otras tan solo me ignoraron, me quedé con las ganas de hacerlas una pregunta. ¿Por qué entraron en el juego?, nadie las obligó.

    La mujer que pone las copas es la dueña, pero tiene a un tipo, un cachas que dice que es el jefe, no nos lo creemos, ella me miró frunciendo el entrecejo, tampoco le había gustado, y CB parecía furiosa, no hay que ser muy inteligente para saber que esas bragas clavadas eran suyas, muchas miradas lo atestiguaban. Y sorpresa, siempre lo dije, ellas van varios pasos delante de nosotros.

    Cuando terminó el tiempo de anotación, ante nuestra sorpresa, una a una se fue quitando las bragas. Unas de forma recatada y otras desafiantes, algunas sujetaron el vuelo del vestido o falda y se despojaron de sus bragas, daba tiempo a ver de forma difusa el triángulo de fuego, en la penumbra de su entrepierna.

    Y una a una las fui clavando en el cuadro de corcho, junto a las rotas de CB, y tampoco se dieron cuenta en qué lugar estaba clavado el dardo y pinchos de plástico que se utilizan para aperitivos o pequeñas brochetas, que en este pub son especialistas. El fino pinchazo en ese determinado lugar, estaba estudiado, es el efecto secundario, la segunda parte de lo que estaba por llegar.

    Nadie acertó, yo no quise apostar. Hubo dos excepciones, una no llevaba bragas CB y otra llevaba dos bragas, solo se quitó una. Misterio sin resolver en aquellos momentos. No me atreví a preguntar la causa de llevar dos, ya que nadie sabía nada de mis pensamientos, casi todos pensaron que era otra jugarreta mía, pero como no había apostado no podían decir nada y lo peor de todo, sigo dándole vueltas a las dos bragas y como no me dirige la palabra, eso me impide hacer preguntas ya que me intriga mucho, su pareja es un tipo normal, puedo estar equivocado y le guste que se tiren a su amiga de turno, hay gente que disfruta con eso.

    Anoté en el margen una premonición, quizá se debiera de que él estaba interesa en quitarle las bragas, y ella no estaba de acuerdo, la única forma de evitar problemas es sencilla, el no dijo cantidad de bragas a quitar, pero esto es tan solo una respuesta que yo me doy, nada que ver con la realidad.

    Lo digo por qué soy experto, bragas es plural y eso me despista, si lleva dos es cuando es correcto, lo normal sería braga hay otra prenda que se pone alrededor del cuello, invento de hace poco y además le veo incorrecto, no se ajusta a la definición de la Real Academia de la Lengua Española, pero ahora todo bale, (no tiene que ver con el jugador inglés, ahora se entiende que esa palabra mal escrita, sirve para expresarse mal aunque sea escribiendo), bueno, un lío y mi experiencia en esta prenda la mostraré más adelante, tiene su gracia. Daré una pista, su título dice mucho, aquella publicación tuvo muchos comentarios, pocos no constructivos.

    El título es TEND.eROS. Fotografías de muchas cuerdas donde se colgaba la ropa lavada para que se seque, pero no daba pistas del edificio, solo seleccionaba la parte del tendedero que me interesaba. Algunas tenían dos cuerdas con ropa tendida, y la ropa interior la colgaban en la cuerda posterior, la anterior con camisas y demás prendas lo tapaban.

    Otras no, no llevaban orden alguno y todas olvidaban al viento, fue mi aliado, y mi pensamiento me hizo reír por lo bajinis, pensaba que las rachas de viento levantaban las sábanas para permitirme hacer la foto, era un aliado, solo tenía que esperar a la racha adecuada.

    Más tarde hice una segunda parte, y el tema era el mismo, pero este tenía algo sorprendente, bragas tiradas en diferentes lugares, incluso en las ramas de los árboles, y no, el viento no se las había llevado todas, sujeta con los pinchos de las ramas en el tronco de las falsas Acacias, me dio la sensación de trofeo conquistado, no me gustó nada.

    Y una tercera idea que pudo ser, pero no lo hice, se trataba de lo que permitía la transparencia de los pantalones que alguna llevan, se marcan y alguna vez hasta se transparentan, algo así como no llevar sujetador, pero no lo hice, esa fotografía hay que hacerla desde muy cerca, aparté la idea, nadie comprende mi arte en la fotografía, este capítulo es completamente dedicado a las mujeres, tengo más, y alguno de terror, parece que tengo una enfermedad, veo rostros, formas, figuras y engendros, no es broma. Le llaman Pareidolia.

    Vuelvo al camino.

    Ese dinero apostado alcanzó la cifra de 745 €, y quedó en el fondo de ayuda para las obras de pub, la revisión de los bajos del pub precisaban obras de reparación. La Inspección Técnica de Edificios era caro. La mujer que ponía las copas también se quitó las bragas ante nuestra sorpresa.

    Lo hizo detrás de la barra y no nos dimos cuenta hasta que las puso encima de las demás, dobladas como las guardan en el cajón. Y apoyándose levemente en mi hombro, ella estaba de pie y yo sentado frente al cuadro de corcho, dijo esto, ni quito ni pongo.

    – Todas las noches me sorprendes y esta vez flipo, la forma de la que te has servido, para hacer quitarse las bragas a 22 mujeres a la vez, y con el agravante de que me he visto en la obligación de apoyar a todas. Amenaza, por si no te queda claro. – hizo una pausa -. Ten presente que no lo olvidaré.

    Ellos rieron, pero ellas no, no alcanzaban a comprender el verdadero fin de esa intrusión en su mente, ya que entre ellas no se hablaron, lo hicieron de forma inconsciente y esto no terminó aquí, algunas de ellas posteriormente se dedicaron a asediarme con ciertas y profundas preguntas y la primera fue de la mujer que pone las copas, no puedo utilizar ni su nombre ni alias, es un acuerdo firmado.

    CB se encontraba en un estado emocional desconcertante, no quería marcharse del pub, tenía los ojos humedecidos y me dijo que había descubierto a mi espíritu, le vio junto a la mesa de billar, junto al cuadro de corcho, a mi lado, era capaz de traspasar mis capas, mis defensas, sabía que estaba solo, que nada duraba a mi lado, había descubierto a esa fría sombra que yo ocultaba detrás de un muro impenetrable, donde me aislaba, donde me defendía de ellas, sin piedad y veía más, reseñas de venganza planeada y lentamente llevada a cabo, era un plato que yo servía helado.

    Que mi mirada había asaltado sus defensas sin esfuerzo alguno y una vez conquistada, la abandonaría. Y tenía una duda, si cuando le quité las bragas ya pensaba en la apuesta, si todo lo tenía calculado con antelación, en una palabra, ella había sido el instrumento y era la causa de llevarla al pub.

    Le dije que pensara desde que salimos de la oficina, y los pasos dados, e intentara recordar que ella pensó ir directamente a su piso y meternos en su cama, un polvo estándar, es decir, entrar y salir, algo así como 30 segundos en marte. Como respuesta esbozó una mueca, me dijo que le explicara que era un polvo estándar, ignoraba que un polvo tuviera clases.

    Como no podía extenderme mucho, le aclaré que para mí el sexo es como un trabajo especializado, había terminado mi fase de instrucción y deleite con algunos daños, siento mucho cariño por mis maestras, y con algunas no he roto el contacto, además las doy el tratamiento de “mi señora” (Nada que ver con esposa), a todas sin excepción.

    Siempre anoto datos para I+C y D (Investigación + Confianza (Intervalo de confianza) y Desarrollo). Mientras anoto datos en mi mente de las respuestas que obtengo antes, durante y después del sexo, incluso de sus efectos segundarios.

    Y que no se puede emplear lo mismo para todas, son diferentes, incluso la más simple, la que está en el borde de que no servir ni para ponerse. Pidió la clase de polvos según mi escala de valores y cuál era el adecuado para ella. Respondí Logística.

    No estaba para dar detalles, le dije que todo partía del estudio, ese que hice en su despacho, las reacciones de su rostro y de sus pechos, incluso cuando perdía el control. Pasaba a la ciencia, era la cultura que debía aprender de los resultados del estudio, esa ciencia precisa de datos, sirva como ejemplo la conversación y el entorno, ya que el asunto de las bragas no deja de ser una distracción.

    Llegamos a su cuerpo, el movimiento. Son de dos clases, si son de ida y vuelta, que al principio no fue así, estabas muy nerviosa y pasaste a la alteración, nunca te habían mirado fijamente, yo era capaz de notar tu respiración, es clave, así como tus pezones, incluso las areolas, y empezaste a superarlo, pensaste y fue cuando apartaste mi presencia y te miraste dentro, muy adentro, y como mujer convertiste el nerviosismo en delicia.

    Me cortó agarrando mi muñeca, me miraba de muy cerca, temblaba ligeramente. Que no siguiera, que era suficiente, que le importaba una mierda que clases tenía aparte de estándar.

    La vi perdida, que no comprendía como podía llevar a cabo tal estudio, que no entraba en su imaginación, que follar era más simple que todo eso y que yo le daba mucha importancia a algo que no la tenía, me espetó al oído que eso era enfermizo. No la hice caso.

    Le dije que aunque había cortado el hilo, me saltaba lo que faltaba y eso que me dejaba mucho en el tintero, le hablé sabiendo que se iba a cabrear más. Faltaba el alojamiento, no de un lugar o piso, el alojamiento en su cuerpo, su rostro enrojeció levemente, no le di tregua, dije que la mujer en la antigüedad tenía un signo para definirla, una copa, un recipiente y no hay que dramatizar, que analizara los signos de macho y hembra.

    Sois un recipiente, os guste o no, en la vagina tenéis un pequeño espacio donde suele quedarse el semen, aunque la mayoría escape, y en ese recipiente está la posibilidad del embarazo. Guardé silencio, ella miraba al suelo, a sus zapatos, soltó mi muñeca y se alejó hacia el pasillo, estaba claro, se marchaba y así fue.

    De nuevo otra mano, no un codo doblado, pensaba hacerme un poco de daño al apoyarse, otra de las cabreadas que me dijo que nunca más le dirigiera la palabra, no pude evitar la sorpresa, esta con cierta sonrisa me dijo, que bragas rotas no follaría conmigo esta mañana, eso hizo que me alarmara, veo a CB casi todos los días, si sería un problema. Se agachó un poco más hablándome muy bajito al oído, textualmente me dijo estas palabras.

    “No tengo prisa, ni quien me la meta”, supongo que será suficiente para tu pobre cerebro. Espero que entiendas lo que es la prisa, que tú enseguida lo traduces en un montón de páginas”

    Me miró a los ojos risueña, el efecto sorpresa lo había conseguido, parecía que no nos habían escuchado. En el fondo llevaba razón, demasiado fondo para un polvo sin importancia, pero yo tengo un problema, yo no voy directo al asunto, nada de eso, si hubiera hablado de conquistar su cuerpo se hubiera tronchado de risa, no sabe nada de las sensaciones que puede tener, en diferentes lugares de su piel, sea costado, hombro, cuello, espalda o muslo. Cuando volví a la realidad ya se había alejado hacia su mesa en la que vi a tres, podía no tener pareja o amigo.

    Recuerdo uno de mis impulsos, me llegan según recorro su cuerpo y en este caso fue el costado derecho, fue anterior a la hora de la fotografía, que he subido pero me ha sido negado. Esta mujer era peluda, sin embargo fue un potente imán, fue cuando lo descubrí, todo ese vello húmedo, y además ha sido la única que me ha mostrado ese dudoso punto G.

    Esta mujer en particular, tenía una costumbre que no tenía ninguna, al terminar, cuando ya su cuerpo vibraba por las contracciones que le producían los orgasmos. Ella misma llevaba mi mano a su frondoso monte de venus y le oprimía con mi mano ese lugar.

    Lo intenté por dentro, pero no sentía nada, hablo de la vertical del monte de venus en ese punto, y llegué a la conclusión que no es igual en cada mujer o que no todas disponen de ese punto.

    Esta mujer en especial, una madrugada apresé su costado derecho con los dientes, una especie de ensayo, forma parte de esa información que requiso para no perder comba, sirva la comparación y ella gimió torciéndose hacia ese lado, esperaba su mano apartando mi cabeza, pero no, y lo interpreté como buena señal, apreté un poquito más, muy poco, la respuesta fue gemido+cierto temblor en su cuerpo.

    Mantuve la presión segundos y después solté la presa, lo que hice fue abrir más boca y coger más bocado. Su respuesta un grito ahogado y retorcer su cuerpo pero sin intentar escapar de mi boca, eso demostró que de forma urgente debía de explorar su cuerpo despacio, muy despacio.

    ¿Qué tiempo tardamos?, dos horas y algo, no lo sabemos, nunca miramos el reloj, y el premio no fue en forma de placer, no, fue cuando despertó cerca del mediodía. Yo estaba un poco preocupado, aunque respiraba como es debido, su sueño estaba dentro de lo normal y cuando los abrió vio al centinela, y mi frente arrugada por la preocupación, sonrió estirándose como una gata satisfecha, y sus buenos días fueron más o menos estas palabras.

    “Me encuentro flotando, y aun me dura, tengo esa sensación de cierto gustillo en algunas partes y solo de pensarlo me llega la sombra del orgasmo, y ahora mismo me estoy mojando por recordarlo” y era cierto, anduvo ese sábado muy despistada, pero le dedicamos a un pequeño viaje a la sierra y a tomar el fresco a la sombra de los pinos Albar…

    Como dije, ese dinero pagado por su pareja tenía como resultado recuperar sus bragas, y es cuando se dieron cuenta de mi intención. Cuando vieron el agujero que había en ese lugar de las bragas, me miraron enfurecidas. Ese lugar roza la vulva, y los dardos muchas veces terminan en el suelo.

    Cuando la mujer que pone las copas recuperó las suyas, de nuevo se acercó a mi hombro y me habló, esta vez su tono era cortante, me dijo siseando cada palabra, parecía que me hablaba una serpiente, me dijo.

    – Has rizado el rizo, no te has contentado con quitarnos las bragas de forma voluntaria, sino que además te has preocupado que volvamos a casa sin ellas, ¿alguna sorpresa más?, cretino.

    Y todas fueron metiendo las bragas en una bolsa de plástico que el silencioso cachas puso a su alcance, no perdía esa sonrisa irónica, al ver el alcance del fin de fiesta. Pero la bolsa se la quedó la mujer que pone las copas, ella se encargaría de hacerlas desaparecer.

    Blanca me miró tan solo unos instantes, tuve que esforzarme para no desviar la mirada, me di cuenta que no me había percatado de su presencia y debí hacerlo debido a su sensibilidad herida, aunque he repasado su rostro y mirada muchas veces y no vi rechazo o recriminación, no, nada, impasibilidad fue lo que vi. Tengo que hablar con ella cuanto antes, solo me tiene a mí.

    Supo ver mis dudas, ya que se levantó el borde la falda de un costado, pude ver parte de sus bragas azul oscuro, esbozo una pobre sonrisa y movió la cabeza, ya no eran 21, el total son 20…

    Fui el segundo en marcharme, la mujer que pone las copas me dijo que buena fechoría había preparado, que se tardaría mucho tiempo en olvidarla. Respondí que mi tesis de la mujer y las bragas no había terminado, no ocurre lo mismo con el sujetador, bueno, algunas, CB parece demostrar lo contrario, reconocí que su estado debía de ser frustrante, ponerla en marcha desde la oficina y verse obligada a marcharse, seguramente pensó que tenía planes y ella no estaba en ellos, y no era así, y me hizo pensar en TV, no es la tele, la que no tiene prisa su apellido empieza con V.

    En la calle el móvil gruñó dos veces, miré la pantalla, era la que no tiene prisa, preguntaba si estaba huyendo, y que no le importaba ir sin bragas, que esperaba respuesta inmediata, estaba en el servicio peinándose, estaría en la calle en dos minutos, que decidiera.

    Esperé al otro lado de la acera, iban saliendo hablando en pequeños grupos, me ignoraban, ellos no y además sonrientes, algunos hacían con los dedos una V, una majadería por su parte, todo estaba pensado, meditado y ejecutado como una operación militar, nunca dejaba nada a la improvisación y obtenía resultados no calculados y este era otro de ellos.

    En este caso que casi todas son de piñón fijo, y aunque no me quiero apartar de las 20 mujeres sin bragas. Seguro que a todas les parecería algo absurdo ir en persecución de una tormenta en el monte y desnuda meterse debajo de la lluvia, ducharse con el fuerte aguacero, impensable para sus mentalidades, pero se pierden algo trascendental.

    No ven la conjunción con la naturaleza del ser, somos agua, y tampoco se dan cuenta del cambio que se produce en nuestro cuerpo cuando entramos en el mar, yo, buceo con los ojos abiertos y siento algo especial, me siento protegido por los metros de agua que tenga encima de mi espalda y la lluvia empieza en el mar, es un ciclo natural y hermoso, como las tormentas, bueno, ya me he disparado…, vuelvo al camino, la que no tiene prisa está mirándome desde la puerta del pub, seguro que sabe que no estoy, que solo ve mi cuerpo.

    Se acercó despacio, el cuerpo ligeramente echado hacia atrás, su pelvis adelantada, y sus pasos lentos e insinuantes. En su rostro cierta sonrisa calculadora, y mis datos recogidos no estaban equivocados, sobreexcitaba, receptiva la cien por cien y cuando estuvo a mi lado, me fue dando con su dedo índice en el esternón diciéndome despacio, que lo primero de todo, que la llevara desayunar fuerte, y que hablaríamos de la prisa.

    Empleando un talante persuasivo, en su mirada cierta promesa, pensé en la segunda parte de su frase. Ni quien se la meta.

    No estábamos lejos de una buena cafetería cerca del teleférico, olvidamos los coches ya que estábamos fuera de zona de estacionamiento limitado. Es algo cara pero comes lo que quieras. Ella, TV, no se anduvo con remilgos, yo me dediqué a las porras y churros, ella por bollos a la plancha, zumos y frutas, total 10 € cada uno, un lujo.

    En el camino de vuelta en busca de los coches, se colgó de mi brazo, yo me mantuve impasible, pensaba que podía estar conspirando, no vi detalle alguno de que fuera una mujer inercial, es decir, que se conforma con todo, ya que eso de tener prisa, es una frase pensada, con fondo y más ni quien la meta prisa, aunque la prisa no se puede meter, se puede apremiar y eso de meter yo lo tenía muy claro.

    Y le pregunté de una forma ambigua, que como no tenía alguien a su lado, que no desprendía languidez. Dijo que no le daba importancia a la pareja, que todo era efímero y por esa causa cogía lo que le parecía y lo dejaba de la misma forma, ya que nada dura eternamente.

    Repregunté por qué ese mensaje de no tener prisa, su respuesta fue una sonrisa, y dijo medio riendo que mi reacción no la esperaba, ya la había utilizado otra vez y el pájaro se disparó, fue todo lo contrario a mi reacción, pensaba que era terreno conquistado, y se llevó un buen chasco, y me hizo una pregunta sorprendente, que cuantas amigas tenía del pub.

    La respuesta era sencilla, una, solo una, el resto son conocidas. Su mirada me dijo que no lo creía, sobre todo por las reacciones de todas, pero se equivocaba, es una, Blanca bebe sin control y una madrugada de invierno sus amigos escaparon de ella, lo hacían siempre que podían, pero ella procuraba quedar antes para que la llevaran a su casa, y esa madrugada estaba sola en la acera, la helada aumentaba y no se sostenía en pie, el último en salir fui yo y me miró esperanzada, y no pude dejarla allí, la llevé a su casa.

    Blanca es una mujer joven, aunque nunca le pregunté la edad, tuve demasiados detalles para saber que podía tener treinta y pocos, pero su vida estaba llena de problemas irresolubles.

    Y una madrugada de sábado, en el corcho pinchó una cartulina, letras negras. HEMOS MUERTO Y ESTAMOS EN EL INFIERNO. Y una imagen de fondo, un sol oscuro. El sol ceniciento y casi oculto, por el humo de las llamas de un pozo de petróleo ardiendo en Kuwait.

    Esa frase la escribió una mujer con graves problemas, familiares y de su entorno, sus amigos la daban de lado, era comprensible, ella les complicaba la vida, se apoyaba en ellos y como dijo una amiga de ella, que te pasaba toda su mierda, sus problemas que no sabía resolver y que lentamente la bebida donde se refugiaba, la estaba matando.

    Esta mujer no era del montón, no, disponía de los conocimientos suficientes para tener una sólida posición económica, una pequeña cadena de tiendas de ropa, actual, muy actual, tiene un nombre muy raro, parecido a vanguardia rota, algo así pero en inglés, una tarde observé la tienda estándar, su cuartel general, estaba al otro lado de la calle, la vi moverse con soltura, atendía muchas cosas a la vez, no paraba, sus empleados (Plural), parecían torpes acémilas a su lado, les empujaba.

    Y me descubrió, se me quedó mirando, y con su mano izquierda puso la postura de ser una pistola y que me disparaba, es decir, que elevó ligeramente la mano, el impulso de retroceso del arma al ser disparada y luego me saludó volviendo a su huida de sí misma, yo me mantuve inmóvil, impasible, éramos parecidos, vivíamos en nuestro propio infierno.

    Nos conocíamos de vista, de vernos en el pub, y cuando cerraba, buscaba con la mirada a sus amigos, estos habían desaparecido, estaba hasta el culo de vodka, eso decían ellos a escondidas y se iban desvaneciendo despacio, de uno en uno para no llamar su atención y esa madrugada me atrapó, no podía dejarla en la calle, la helada era patente y ella no se sostenía en pie, ya en la puerta del pub vomitó.

    Y aquella madrugada mientras dormía la borrachera la observé, yo estaba con esa sensación de pérdida de estar cansado, vencido, harto de todo, de ver la inutilidad de la vida, me lo preguntaba muchas veces, mi ignorancia de mi ser, y el estar destruido por dentro, vivía como un autómata, como el comer y trabajar, pero no encontraba el horizonte de la realidad de la vida y fue cuando empecé a comprenderla.

    Vomitó varias veces, y la lavé las mismas veces, en realidad hizo que se me saltaran las lágrimas, estaba sola y nadie le comprendía ni ayudaba, su gente se apartaba de ella, pensé en su familia y muchas veces es el peor enemigo y sé de qué hablo. Ya limpia volvió a la cama, la tapé bien pero el agua caliente no había servido de mucho, tiritaba y sus dientes chocaban entre sí.

    Su ropa la lavé al chorro del agua, quité los restos del vómito, y la colgué del grifo de la bañera, cuando secara que la metiera en la lavadora, no tenía suficiente ropa para lavar.

    Estuve pendiente de su respiración y tiritona, temblaba de frío, eso hizo que pensara en su mente, lo que debía de estar ocurriendo y recordé a Nargaroth. Es un músico que escribió una canción muy acertada, supongo que debe sufrirlo el también, se trata de la guerra mental que tenemos muchos y algunos lo ignoran, ya que le defino como infierno, no el que algunas religiones dicen, no, algunas veces se tratan en psiquiátricos.

    Blanca es una de ellas, y ahora combatía en solitario contra sí misma y el mundo, todos la habían abandonado a su suerte, yo tenía la mirada humedecida, sabía lo que estaba sufriendo y Nargaroth escribió y compuso. “Spectral Visions of Mental Warfare” Black metal, y su música se adentra en la mente, tanto sus guitarras como la percusión, que son es perfectas, forma parte de mí mismo, muchas veces me encierro en ella ladrando al viento ¿Qué hago en la vida?, nunca obtengo respuestas, ella debe de hacer lo mismo, de sus ojos cerrados escapan lágrimas.

    Fui en busca del pendrive, siempre le llevo en el bolsillo de arriba de la chaqueta con sus cascos correspondientes, le encendí, seleccioné a Nargaroth y bucle, otra vez y bucle, y una tercera vez y bucle, de esa forma repite siempre la selección cargada y le puse los cascos, su cuerpo se movió, gimió, pero no, no fue un gemido, era un quejido, la causa debía dolerle y fue cuando tomé una decisión antes de llamar a una ambulancia, podía entrar en coma etílico.

    Me desnudé, pegando mi cuerpo al suyo, encogido, helado y húmedo, sudor frío, me estremecí, estaba en la frontera de lo peor de la borrachera, y la abracé con fuerza, ordené a mi cuerpo trasmitir mi calor y mi desesperación apareció, no sabía cómo defenderla de sí mismo, me pasaba a mí, muchas veces yo era mi peor enemigo, pero mi cuerpo pegado la suyo no daba para calentar su piel helada. Mi temor fue en aumento, pero no cejé y procuré sudar aunque su cuerpo lo evitaba. Cerré los ojos hablándole, le dije que me robara lo que precisara, que mi fuerza podía servirle y no me importaba que se la llevara toda, que no la necesitara, mi congoja emergió de esa forma tan dañina y que te arroja al abismo de la soledad, y nada queda, nada eres y es cuando piensas que es mejor terminar, terminar con todo y la es cuando la imagen de la muerte te sonríe, la ves, se ve y cada uno tiene una forma, la desesperación no dispone de ayuda, estás solo, como naces y mueres.

    Y la muerte se mostró como siempre, en forma de pesadilla, está presente casi siempre en todos mis sueños. La pesadilla fue esa huida que no hice, escalar esa montaña llena de Álamos Blancos, y fuerte aguacero, la tierra era barro, tuve que escalar troncos caídos, y había mucha gente, no era noche, y así llegué a la plaza mayor, mi ropa eran harapos y no sabía qué hacía allí, mi desorientación era total, sentí mis lágrimas, desesperación se manifestó con toda su crudeza.

    Su temblor fue desapareciendo, fue cuando mi calor empezó a ganar la batalla, apartando a sus demonios. Estuve un rato más, hasta que se estiró completamente, otro detalla importante, lo peor había pasado, limpié sus parpados con mi saliva, sentí su amargo sabor, quise llevarme su mal y dejándola bien tapada abandoné la cama. Tenía que recomponer mis líneas, tenía ganas de llorar, estaba derrotado, aunque la miré más tranquilo, había vencido a sus demonios.

    … Una serpiente alimentaba

    mi hambre con las lágrimas…

    El vio un vacío….

    “Spectral Visions of Mental Warfare” Black metal.

    Un comentario del video, de una dama de la noche.

    Este tema me remueve todo los sentidos, cierro los ojos y sientes como te lleva a otro mundo fuera de lo terrenal, es indescriptible lo que me hace sentir… volar en un mundo espiritual, a merced de lo más profundo de los sentimientos y del alma… olvidando por unos instantes los tormentos de la realidad… Saludos.

    Me vestí y fui a la cocina, me puse un café, la cafetera estaba llena, y mirando al suelo meditaba comparándonos, pero mis pensamientos fueron interrumpidos, ruido de llave en la puerta de la calle y el portazo al cerrar, elevé mis escudos, seguro que un enemigo llegaba, y esperé contrariado.

    Era una mujer de unos cincuenta o menos, enarcó las cejas al verme, no dio ni los buenos días. Me sentenció sin saber quién era, sus preguntas iban en dirección a ser otro que sacaba dinero a su hija, que me la había tirado, cobrado y ahora me bebía su café.

    Otro malnacido que robaba a su hija, me pareció su madre, ella tenía cierto parecido, como si el padre no hubiera intervenido y fue cuando apareció Blanca, ojerosa y con oscuras sombras en torno a sus ojos, mirada hundida, sufrimiento, en su mano los cascos, me miró profundamente, tragué saliva, y un nudo apareció en mi garganta, mi mirada se nubló, tenía que hacer lo que siempre, huir como un cobarde.

    Blanca dijo que se callara, que era el único amigo que la quedaba, que no me jodiera como había hecho con todos sus amigos. Era muy triste la confrontación y situación en la que yo era un convidado de piedra, no abrí la boca para nada, no levanté la mirada del suelo, dejé la taza de café en la encimera.

    Y poniéndome la corbata en torno al cuello de la camisa sin hacer el nudo, cogí la chaqueta que había dejado en el respaldo de una silla y me moví en dirección a la puerta.

    Ella dijo con voz grave, que era su madre la que se tenía que marchar no yo, que nos dejara en paz, y su madre arremetió contra mí, me acusó de aprovecharme de la situación y sacarle dinero a su hija y que estaba harta de sus amigos, que me iba a denunciar.

    Me acerqué a ella, presioné su hombro y diciéndola con gran esfuerzo en voz baja que ya nos veríamos, escapé de aquel infierno, bastante tenía yo con el mío. Salí del piso, ya se gritaban, su madre la llamó zorra de forma repetitiva que era una mujer perdida, que se dejaba follar por todos los tíos, cerré la puerta procurando no hacer ruido.

    Bajé las escaleras despacio, no me gustan los ascensores, y en el portal frente al espejo que ocupaba una pared, me hice el nudo de la corbata, ajusté cuello camisa y corbata con la chaqueta y salí la calle, respiré el aire fresco y con paso inseguro crucé la calzada, y al otro lado de la calle miré la fachada, su planta, y unos visillos se movieron, era ella, movió su mano y los cascos se movieron, y después hizo un gesto con sus manos.

    Se abrazó, luego llevó su mano derecha a su frente, luego sus dos manos a sus oídos, y por último quitándose la bata y mostrando sus pechos dejó su mano entre ellos, por último me señaló con su mano derecha.

    Yo incliné la cabeza, asentí, y respondí extendiendo la mano derecha, mis dedos hicieron el gesto de como si la cogiera, y cerrando los dedos los llevé hasta la corbata, la aparté y allí dejé ese puños. Ella asintió deprisa, lo había entendido, y de forma rápida sus dedos apartaron sus lágrimas.

    La magia fue destruida por la salida del portal a la madre, que iba sermoneándose sola sin sentido y muy furiosa. La hice un gesto de despedida y fui en busca del coche, pensé que era mejor dejarla sola, había sido una noche infernal, ahora tenía mejor sabor de boca que antes.

    La suma de todo había roto mi sueño y tenía un estado de cansancio de material, y en casa decidí recuperarme al precio que fuera, oscurecí todo el piso y me acosté vestido, estaba hundido.

    Abrí los ojos en la oscuridad, puse antena y de la calle tampoco me llegaron ruidos, miré el reloj de la mesilla, 03:34 del domingo, había perdido un día de mi vida, pero lo peor es que no sabía qué hacer.

    Me quité la ropa metiéndome debajo del agua…, fría, casi me caigo debido a la impresión, mi mente estaba muy dañada, tenía ganas de llorar, estaba debilitado de tal forma que no supe que hacer, y frente a una taza de café miré el móvil, tenía tres mensajes, con cierto temor miré el primero.

    Quiero conocer el universo que tienes construido, donde vives escondido. Quiero que me prepares una zona.

    El segundo, era más intrigante. No dejas huella, las pisoteas para no poder reconocer el rastro…, que dejas.

    Y el tercero. La noche me ha llenado de recuerdos, muchas sensaciones que aun no comprendo. No me voy a duchar hasta que esa presencia desaparezca, tu cuerpo junto al mío, reconozco tu fragancia, que desapareció en los 90. Me has esclavizado, y lloro mucho, pero no de dolor, tu música me da calor, por eso quiero que me lleves a tu universo.

    Llegó otro.

    No me había dado cuenta de la ropa sin restos de vómitos, y te contaré un secreto, abrí los ojos unos instantes, segundos, tu calor fue la causa…

    _____________

    Y en ese momento llegamos a la zona de aparcamiento y sin más palabras me alejé en dirección al mío, escuché como cerraba la puerta del suyo y como lentamente me siguió, esperaba que se marchara, mi tono había sido duro, y la realidad es que me había enfriado, se puso a mi altura, yo iba por detrás de los coches aparcados en batería y me dijo.

    “No he terminado la frase. “No tengo prisa ni quien me la meta, y me llene”.

    No dije nada, ella siguió hablando, dijo que los hombres en general no la llenan, que hablaba de dos dobles sentidos, como la frase tiene, y que mis juegos siempre le habían parecido retorcidos, y que en cierto modo las utilizaba de una forma sutil y era otra causa para investigar.

  • Duro, fóllame duro

    Duro, fóllame duro

    Leonor, una preciosidad, morena, heterosexual, con lindas tetas y buen culo, había visto el Palacio de Cristal, el monumento a Alfonso XII, el Estanque Grande, la Puerta de Felipe IV… Se había dado una buena caminata por el Parque del Retiro de Madrid.

    Cuando Leonor salió del parque ya las palomas se empezaban a recoger y pronto las sombras de los árboles se iban a confundir con la noche.

    De camino a casa, donde vivía sola, pasó por un callejón y al doblar la esquina se encontró con un maromo de más de 1,80 de estatura, rubio, de ojos azules, nariz aguileña, atlético, con un aro en una oreja y con sus fuertes brazos tatuados. La empujó contra la pared, le echó una mano al cuello, y le preguntó:

    -¿Vas a coger conmigo por las buenas o lo prefieres por las malas?

    Leonor, se hizo la dura.

    -¡Ni por las buenas ni por las malas!

    El maromo le tapó la boca, la echó al hombro como un saco de patatas y la llevó al final del callejón, un callejón sin salida y donde las luces brillaban por su ausencia. Allí la volvió a poner de pie contra la pared, y le volvió a preguntar:

    -¿Por las buenas o por las malas?

    Leonor, en vez de estar asustada, estaba excitada, le respondió:

    -Por las malas.

    El maromo sacó una tranca casi como un salchichón de gorda, y le dijo:

    -Hazme una mamada.

    -¿Y si te no te la mamo qué pasa?

    El maromo, sonrió con maldad.

    -Atente a las consecuencias.

    Leonor no quiso saber cuáles eran las consecuencias. Se puso en cuclillas, le agarró la verga y comenzó a mamarla. Casi no le cabía en la boca. La mayoría del tiempo se la meneó, se la mamó y jugó con su lengua en las pelotas. La mujer se moría de ganas por meter su mano dentro de las bragas, pero la estaban forzando y tocarse no venía al caso.

    Cuando el maromo se cansó de que se la mamara, hizo que se pusiese en pie, y le dijo:

    -¿Desabotonas tú la blusa o te saco yo los botones a mordiscos?

    -Desabotónamela tú a mordiscos. Yo no lo hago.

    El maromo, a mordiscos, le fue quitando los botones de la blusa. Después, con las dos manos, cogió el sujetador y se lo rompió. Sus hermosas tetas quedaron al aire.

    -¡Joder que tetas más apetitosas tienes! ¡¡Te las voy a devorar, perra!!

    El maromo, le lamió las areolas y los pezones con su larga y ancha lengua. Se las mamó, le dio cachetes en ellas y le apretó los pezones.

    Poco más tarde, le decía:

    -¡Ponte en pelotas!

    Ya no se iba a resistir más, pues si lo hacía se quedaría sin ropa para volver a casa.

    Al estar en cueros, el maromo le dio la vuelta y le azotó las nalgas mientras le comía el culo.

    -¿Te gusta que te coman el culo, zorra?

    Mintió.

    -No.

    El maromo la nalgueó con más fuerza con sus manoplas.

    Minutos más tarde le volvió a dar la vuelta y le comió el coño.

    -¿Y ahora te gusta, putilla?

    Volvió a mentir.

    -No.

    -Ya, y estás tan mojada porque te vienes de bañar del estanque del parque. ¡Jodida mentirosa!

    -Bueno, sí, me gusta. No soy de piedra, soy una mujer de carne y hueso.

    -¡Y qué esta rica, rica, rica!

    Le comió el coño con lujuria y Leonor ya no se pudo contener. Comenzó a gemir con el placer que estaba sintiendo.

    Estaba con los ojos cerrados, acariciando la cabeza del maromo y gimiendo cuando llegó al lado de ellos un policía. Sacó la polla. Se puso a mear, y dijo:

    -¿Necesitas una polla más, Leonor?

    Leonor, respiró aliviada. La violación era simulada, pero como al maromo no lo conocía y lo había hecho tan jodidamente bien, podría haber sido un violador de verdad.

    -Ya me tardabas, primo.

    El maromo cogió en brazos a Leonor y le metió la punta de la verga en el coño. Leonor fue empujando, la metió hasta el fondo, y dijo:

    -¡Cómo ajusta! ¡¡Me encanta!!

    Javier, el primo de Leonor, la meneó hasta ponerla dura y al tenerla tiesa se la metió en el culo…

    Después de una larga doble follada, Leonor, al sentir que se iba a correr, les dijo:

    -¡Duro, follarme duro!

    La follaron a toda mecha, con fuertes arreones. La follaron como si el mundo se fuese a acabar.

    Convulsionándose y tapando la boca con una mano para ahogar sus gritos de placer tuvo un orgasmo anal brutal. (El segundo orgasmo anal en su vida) Al acabar de correrse, exultante, dijo:

    -¡Más, más, darme más fuerte!

    Dos veces más se iba a correr. Tuvo un orgasmo clitoriano primero, y el otro, vaginal, lo tuvo en el momento que le llenaban de leche el culo y el coño. No pudo evitar decir:

    -¡¡Adoro ser una guarra!!

    Unos días más tarde, Leonor, estaba tomando una coca cola en la barra de un bar cuando se sentó a su lado un hombre de unos sesenta años, que pidió una cerveza y luego le dijo:

    -¿Qué hace tan sola una belleza como tú?

    Leonor lo reconoció al instante, fuera uno de los profesores que le dieran clases cuando era una jovencita. Más de un dedito se hiciera pensando en él. Ahora era un hombre maduro. Se hizo la decente.

    -No le escapé de la casa a mi vieja como usted.

    Al hombre fue como si le diese una bofetada, bajó la cabeza, y le dijo:

    -Me está bien empleado por meterme dónde no debo. Toma lo que quieras que te lo pago. Es mi manera de disculparme por haber intentado ligar con quien podría ser mi nieta. -habló ahora con el barman- ¡Qué manera de hacer el ridículo, coño, qué manera de hacer el ridículo!

    El barman le preguntó a Leonor:

    -¿Le pongo otra coca cola, señorita?

    -No, gracias, no me apetece.

    Braulio, se fue de la barra. Al darse la vuelta, Leonor, le miró para el culo. Parecía que aún lo tenía prieto. Aquel hombre, alto, de pelo cano, que se había sentado a una mesa, aún tenía su puntito. Se arrepintió de no haberle dado cuartelillo. ¡Qué coño! Aquella noche tenía ganas y el hombre buscaba compañía. Fue a su lado y le preguntó:

    -¿Puedo sentarme?

    -Por supuesto que sí.

    Braulio, se levantó, apartó la silla de la mesa y cuando Leonor estaba en posición empujó por ella hacia delante, después de sentarse, la joven, le preguntó:

    -¿Discutió con su esposa?

    -Sí, y siempre es por lo mismo.

    -¿Por el dinero?

    -¡Qué va! Por follar. No quiere follar conmigo, dice que ya no está para esos trotes. -sacó una caja de viagra del bolsillo de la chaqueta- ¿Ves esto? Pues lleva dos meses sin estrenar.

    -¿Qué le hace para que ya no esté para esos trotes?

    -Trátame de tú, coño, que me haces sentir como el Matusalén, y yo soy Braulio.

    -Yo me llamo Leonor. ¿Qué le haces?

    -Lo típico, comerle la boca, el coño, el culo y follarle ambos. Masturbarla… Que ella ni eso, se echa boca arriba y aquí me las den todas. Negro me veo para que se dé la vuelta y así poder comerle el culo como es debido. ¡Cómo echo de menos aquellos tiempos en que me cabalgaba hasta que se corría y me encharcaba los cojones con su jugo! Perdón, no debí ser tan vulgar.

    -No hay nada que perdonar. ¿Puedo hacerte una pregunta personal?

    -Dispara.

    -¿Cuánto tiempo hace que no te la mama?

    A Braulio le gustó el rumbo que tomó la conversación.

    -¡Puuuuf! ¡¡Años!!

    -¿Y qué no te corres?

    -Tres meses.

    -Tu leche ya es añeja. Debe estar riquísima.

    -Me has puesto palote, Leonor.

    -¿Quieres usar una de esas pastillas?

    A Braulio se le iluminó la cara.

    -¡¿Me tocó la lotería?!

    -No sé. ¿Tienes sitio?

    -Sí, mi hijo está de vacaciones. Tengo las llaves de su ático. El jacuzzi preparado con pétalos de rosas. El champán a enfriar en la cubitera, y música de Abba para ambientar la cosa.

    -¿A quién ibas a llevar ahí?

    -A mi esposa. Era una sorpresa, pero se fue de fin de semana con sus amigas a una casa rural.

    Una hora más tarde, en el ático, Braulio y Leonor estaban desnudos, uno al lado de la otra, dentro de un jacuzzi con luces, con pétalos de rosa flotando entre la espuma y con dos copas de champán en las manos. De fondo sonaba: Chiquitita.

    Leonor, que estaba depilada totalmente, posó la copa en el piso, se sentó en el borde del jacuzzi. Comenzó a masturbar el coño con su mano izquierda, y le dijo a Braulio:

    -Menéala un poquito.

    Braulio, que ya estaba empalmado, agarró la polla y mirando para Leonor, la meneó. No tardó en acercarse y lamerle los labios del coño y el clítoris, después metió todo el coño en la boca y le metió la lengua en la vagina.

    -¡Qué bien lo haces!

    Braulio, era un experto, le comió el coño bien comido y cuando Leonor estaba cachonda a rabiar, le dijo:

    -Date la vuelta que te quiero comer el culo.

    Le lamió y le folló el ojete al tiempo que le magreaba las tetas. Llegó un momento en que Leonor se moría por ser penetrada, y sé lo dijo:

    -Métemela, Braulio. Necesito tu polla dentro de mí.

    Braulio le metió la cabeza de la polla en el culo.

    -¡Aaaay! Por ahí no.

    -¿Nunca te encularon?

    Mintió.

    -No.

    -Para todo hay una primera vez.

    Le metió la polla un poquito más. Metió y sacó. La metió hasta el fondo y le folló el culo. Leonor, se quejaba. Fingía que le dolía, pero al ratito ya gemía. Buscó la boca de Braulio. Lo besó. Se masturbó el coño y unos quince minutos más tarde, le dijo:

    -¡¡Me corro, Braulio, me corro!!

    Leonor, se corrió, gimiendo, curveando el cuerpo y echando la cabeza hacia atrás.

    Al acabar de correrse, se metió en el jacuzzi, volvió a coger la copa de champán, Braulio, se la volvió a llenar, le echó un trago, y después, estirándose, disfrutó un ratito del hidromasaje, al tiempo que masturbaba la polla a Braulio.

    Al rato, le decía Braulio:

    -¿Subes, pequeña?

    -Subo, grandullón.

    Leonor, se sentó sobre la polla empalmada de Braulio. Le rodeó el cuello con los brazos, lo beso, y besándolo con lengua, lo folló, despacito, muy despacito. La verga entrando y saliendo del conducto vaginal se movía a la velocidad de un caracol, caracol que dejaba su baba en él, al tiempo que el conducto lo engrasaba con la suya.

    La boca de Braulio, cuando se apartó de la boca de Leonor fue para comerle las tetas o el cuello. Sólo una vez dejó de hacer esto y fue para comerle el coño.

    Cuando Leonor volvió a meterla, a abrazar y a besar a Braulio, ya lo folló más, más, y más aprisa, hasta que le dijo:

    -¡Córrete conmigo, Braulio!

    Braulio, al empezar a correrse Leonor, sintió como su coño apretaba su polla, como el jugo calentito de la corrida bajaba por su polla. Sintió sus dulces gemidos al lado de su oído, sus temblores… y le lleno el coño de leche.

    Poco después, Leonor, le mamaba la polla a Braulio, quería saborear su leche añeja. Iba a ser una noche muy larga.

    Era domingo, las cinco y media para ser exactos, cuando sonó el timbre de la puerta del piso de Leonor, fue a abrir y se encontró con una chica morena, de unos 20 años, muy guapa y cachonda a rabiar, que tenía una maleta a su lado, era su prima Nuria.

    -Debías haber llegado ayer.

    -Se le estropeó el taxi a Matías.

    -Pasa, pasa.

    Fueron a la sala de estar y allí hablaron de todo un poco.

    -… ¿Y de qué vas a buscar trabajo, Nuria?

    -Voy a poner un anuncio en el periódico, que diga: Ama busca esclava. Visitas a domicilio.

    -¡No jodas! ¡¿Vas a trabajar de puta?!

    -Ya trabajaba en el negocio del sexo en mi ciudad y tenía mucho éxito.

    La pregunta era obligada.

    -¿Y por qué te vienes a Madrid si allí te iba bien?

    Nuria tenía las cosas claras.

    -Aquí enseguida triplicaré los beneficios.

    -¿Eres de esas que azotan…?

    -Hago de todo. En la maleta traigo el material. ¿Quieres verlo?

    -No. No me gusta lo que haces, y menos ver con que lo haces.

    -¿Quieres que me vaya? Si quieres que me vaya me voy a un hotel y ya encontraré piso.

    -No, puedes quedarte, siempre y cuando no traigas aquí a tus futuros clientes.

    -Clientas. Sólo trabajo mujeres. Los juguetes que traigo en la maleta son exclusivamente para mujeres.

    La cosa ya le interesaba, aunque iba a disimular.

    -¿Juguetes para mujeres?

    -¿Quieres verlos ahora?

    -No, bueno, sí, siento curiosidad.

    Nuria, abrió la maleta y fue sacando cosas y poniéndolas sobre la mesita de la sala.

    -Ahí van. Azotador de silicona, bolas chinas, bolas chinas premium, aceites…, esposas, riendas de amor, mordaza, pinzas para pezones, látigo, rueda estimuladora, máscara, collar con cadena, cuerdas y cordeles, vibrador anal, vibrador vaginal, barra masajeadora, dos pollas unidas, consoladores…, lubricante, cremas…, estimulador del punto G, anillo con lengua clitoriana, arnés con pene y barra electroestimuladora. Con esto hago que se corra cualquier mujer.

    -¡La hostia! Llevas un sex shop en esa maleta.

    -Ni tanto.

    Leonor, se levantó para ir a la cocina a buscar algo para picar.

    -¡Ay! -echó una mano a la parte de atrás del cuello- Tengo la espalda hecha una mierda.

    -¿Quieres que te de un masaje?

    -¿También das masajes?

    -Normales y eróticos.

    -Mejor, no. Igual te pasas.

    -Hablaba de dártelo en las cervicales y en los hombros, primita. Para un masaje integral aún tengo que comprar una mesa de masajes portátil.

    -Bueno, si es en los hombros, sí.

    Nuria, se puso detrás de su prima y le masajeó las cervicales y los hombros.

    -¡Uuuuum! Lo haces muy bien

    Nuria, entró a matar.

    -¿Cuánto tiempo hace que no te corres como es debido?

    -Te vi venir desde un principio, pero no soy lesbiana.

    -Ni yo, pero que me coman el coño de vez en cuando me encanta, y mejor que un hombre lo come una mujer.

    -Yo no sabría.

    -No tardarías en aprender. Eres mujer.

    -No me interesa… ¡Ooooh! ¡Qué manos tienes!!

    -¿Quieres que te deje nueva con un masaje integral?

    -¿No decías que no tenías mesa?

    -Tendrás una en la cocina.

    -Tengo, y es lo suficientemente grande.

    -¿Quieres qué te de ese masaje?

    -Miedo me da, si me calientas mucho…

    -¿Tiene mantel de tela la mesa de la cocina?

    -Tiene.

    -Desnúdate que yo llevo los aceites.

    -Me desnudaré en mi habitación. Espérame en la cocina.

    Cuando Leonor llegó a la cocina tapada con una toalla, vio a su prima desnuda. Tenía unas tetazas grandes y redondas, con enormes areolas negras y pezones como dedos meñiques de gordos. Su coño estaba rodeado de una espesa mata de pelo negro. Ya no estaba tan segura de que no le gustaran las mujeres. Le preguntó:

    -¡¿Qué haces desnuda?!

    -Es para que no te sientas incómoda. Quita esa toalla y échate boca abajo sobre la mesa.

    Nuria había llevado unos cordeles a la cocina.

    -¿Qué vas a hacer con eso?

    -Atarte las manos y los pies para que te veas indefensa. Así sentirás el masaje con más intensidad.

    Nuria le ató los pies y las manos y pasó los cordeles por debajo de la mesa. Después le echó aceite de coco en la espalda, hombros, brazos, manos, costillas, tetas, piernas y pies… La masajeó a conciencia, especialmente cuando metía las manos debajo de su cuerpo y le masajeaba las tetas. Llegó un momento en que el coño de Leonor ya mojaba el mantel con los gotitas de jugo que caían de él… Nuria, puso la palma de su mano sobre el coño de Leonor y lo acarició con ella. La mano se pringó de jugo. Luego lo siguió acariciando al tiempo que le metía el dedo pulgar en el culo. Leonor, estaba ardiendo.

    -Si sigues me corro, prima.

    -Lo sé. El ojo del culo te late como un reloj.

    Le dio con las palmas ahuecadas de las manos en las nalgas, primero en una y después en la otra.

    -¡Qué gusto!

    Nuria se fue y al momento volvió con dos juguetes. Le dio en las nalgas con el azotador.

    -¿Te gusta?

    -Sí.

    Dejó de darle en las nalgas y le dio en el ojete.

    -¡Ay que me corro!

    Le dio una pequeña descarga eléctrica en una nalga.

    -Chiiiis.

    Del coño de Leonor salió un reguerito de jugo.

    -¡¡Cabrona!! Me vas a electrocutar!

    Le dio tres descargas, una en la misma nalga de antes y dos en la otra nalga.

    -¿Qué me llamaste?

    -¡Cabrona, puuuuta!

    Ahora ya buscara ella las descargas. Le dio una en cada nalga

    -¿Ya no te vas a correr?

    -No, me la cortaste, prima.

    Nuria, le desató los cordeles y le dijo:

    -Date la vuelta.

    Leonor, se dio la vuelta. La volvió a atar. Lo primero que hizo fue comerle el coño. Leonor se volvió loca.

    -Ya ha vuelto, ya ha vuelto. ¡Sigue que me corro!

    Aún no iba a dejar que se corriese. Le echó aceite en las tetas, y se las masajeó con las dos manos, primera la izquierda y después la derecha. Leonor ya no paraba de gemir. Le dijo a Nuria:

    -¡Bésame, prima, bésame!

    -No soy lesbiana.

    -¿Y qué? Hazle un favor a tu primita.

    -¿Cómo se piden las cosas, viciosilla?

    -Por favor, prima, bésame, por favor.

    Nuria, le metió un morreo que hizo que el coño de Leonor se mojase aún más de lo que estaba.

    Al acabar de masajear las tetas, se las mamó mientras masajeaba su vientre. Luego masajeó su coño por los lados, el interior de sus muslos, sus pies, dedito a dedito, volvió masajeando el interior de los muslos, y al llegar al coño, le preguntó:

    -¿Quieres correrte con mis dedos, con un vibrador, con un consolador o con mi lengua?

    -Con tu lengua.

    Nuria, lamió desde su ojete al clítoris. Su lengua quedó empapada de jugo. Se tragó el fluido. Le metió el dedo pulgar en el ano. Puso su lengua sobre el clítoris, succionó, succionó y succionó, hasta que Leonor, retorciéndose de placer, y gimiendo como una loca, se corrió, diciendo:

    -¡¡¡Me vengo!!!

    El mantel de la mesa quedó para tirar.

    Al acabar de correrse Leonor, desatándola, le dijo Nuria:

    -¿Quieres hacerme correr tú a mí?

    -Me encantará hacerlo. El día aún es muy joven.

    Lo era, pero esa ya es otra historia.

    Se agradecen los comentarios buenos y malos.

  • El casting

    El casting

    Llegó el gran día… para el casting se pedían bailarinas y actrices, era una gran oportunidad para artistas jóvenes. El director y coreógrafo era conocido en el ambiente y cualquier obra que saliera de su mente estaba destinada al triunfo, ya que sus dos obras anteriores lo habían sido.

    Desde la semana anterior estaban disponibles tanto los textos como los videos con las distintas cosmografías para que las aspirantes pudiesen practicar…

    Las chicas iban pasando al escenario de a cuatro por vez y actuaban por parejas haciendo dos de los roles protagónicos, se les había pedido memorizar una parte del primer acto que incluía un pequeño dialogo una coreografía y un muy pequeño dialogo final, además se les había pedido llevar lo textos completos dado que podían pedir otras partes pero no era necesario saberlas de memoria.

    Las hermanas Dalma y Erika eran el cuarto grupo que pasaba y actuaban juntas luego de las otras dos chicas que componían su grupo…

    Pasan las primeras chicas, su virtuosismo como bailarinas era más que evidente, se notaba el hecho de contar con mucha experiencia a pesar de no ser artistas reconocidas.

    Llega luego el turno de las hermanas y aunque no tenían mucha experiencia ambas tenían mucha naturalidad y hacen un muy buen papel.

    -bien, las cuatro… bailan muy bien… sin embargo más adelante en la obra necesito un compromiso escénico que no se si podrán dar, hay una escena donde prácticamente no llevan ropa, por lo tanto ahora para testearlas van a realizar la misma coreografía, pero después del primer dialogo y antes de bailar van a quitarse la parte de arriba y hacer la coreografía completa y el dialogo posterior de ese modo -dijo el director.

    Pasan nuevamente las dos primera chicas y luego de terminar el dialogo se sacan sus remeras y corpiños y proceden con el baile y su posterior dialogo.

    -bien les faltó algo de naturalidad pero lo hicieron bastante, bien esperen así a que terminen ellas que después les voy a dar una parte actoral que es muy importante -dijo el director.

    -ahora las que siguen -continuó él refiriéndose a las hermanas.

    Terminan el dialogo y torpemente empiezan a sacarse la ropa, primero remeras luego corpiños, una vez que bailan parecen olvidarse toda la timidez y torpeza que tuvieron al quitarse la ropa, esta era su primera vez topless en un escenario pero al bailar lo hicieron como si aún continuaran totalmente vestidas.

    -bien… empezaron mal, pero en el baile mejoraron… eso es lo que busco… -dijo el director.

    -ahora quiero probar otra escena complicada, es la escena final del tercer acto -continuó el.

    Las cuatro chicas rápidamente, hojearon los textos buscando la escena a la que él se refería… la escena en cuestión era un beso en la boca que culminaba la coreografía y daba final al tercer acto.

    -no se preocupen por ahora por la coreografía, es solo el beso del final… quiero ver si se pueden sentir cómodas haciéndolo -aclaró él

    Pasan como siempre las otras dos chicas primero, no se conocían entre sí, pero aun así logran darse un buen beso y que parezca como si se hubieran besado siempre y no por primera vez.

    Luego, es el turno de las hermanas y comienzan algo torpes, ninguna de las dos había besado mujeres anteriormente pero al ir calentando motores pudieron terminarlo dando una gran sensación de pasión.

    -bien las cuatro, no me puedo decidir, pero aún con todas las chicas que me quedan por ver ya puedo saber que los protagónicos van a estar en este grupo… en una de las parejitas… Esto no lo pide el texto, pero yo lo que necesito es que estén cómodas con sus cuerpos, así van a hacer de nuevo la misma escena… pero esta vez quiero que el beso sea mucho más apasionado… y además lo van a tener que hacer en desnudo total… -dijo el director.

    Las cuatro chicas se sacan el resto de ropa que las cubría y una vez que están completamente desnudas están listas para realizar nuevamente la escena tal y cual como la pedía el director.

    Pasan las primeras chicas y empiezan a besarse, el estar desnudas parecía incomodarlas dado que el beso aunque pretendía ser apasionado se notaba forzado para el ojo entrenado del director que al poco tiempo grita corte, dando fin a la escena.

    Es el turno de las hermanas, empiezan lento y algo torpes al igual que la primera vez, pero a medida que transcurre el tiempo y tal como había ocurrido anteriormente el beso se había trasformado en algo natural y muy erótico. El calor las invade no se sabe bien cuál de las dos comienza pero el manoseo mutuo aparece, primero en forma casual y luego de una forma cada vez más sexual, olvidándose aparentemente ambas de que son hermanas…

    Las cuatro chicas fueron contratadas obteniendo las hermanas los roles principales…

    La obra fue un éxito, tal y como se lo esperaba, sobre todo a partir del final del segundo acto en el cual quedaban en topless y hacían todo el tercer acto de esa manera culminando en el beso final…

    Eso era lo más aplaudido y las chicas siempre lo llevaban bastante más lejos de lo que estaba escrito en vivo y en privado más lejos aún.

    Ambas continuaron saliendo un tiempo con sus respectivos novios pero estaban cada vez más interesadas en lo que tenían juntas y al ir perdiendo el interés en mantener relaciones serias con ellos ninguna de las dos tardo demasiado en cortar…

    Desde entonces y posterior al éxito de la obra quedaron de acuerdo en que podían salir con chicos si así lo deseaban pero nada serio y que priorizarían su relación…

  • El chico y el viejo

    El chico y el viejo

    Don Humberto esperaba en la pension de Doña Pola por su encuentro con el chico. La misma Doña Pola lo habia llamado esa tarde para decirle que tenia un chico espectacular en la pension, «un bombon, rubio con cara de nena, delgado pero con una cola y unas piernas que esta para chuparlo todo». Con esa descripcion el septuagenario Humberto, cuya obsesion eran los chicos jovenes, habia quedado muy excitado. Quedaron en que a la noche iba a ir a la pension a conocer esa belleza, «Claro que hay un pequeño gasto» le habia dicho la vieja ladina que bien sabia que el viejo verde no escatimaba pagarle con tal de cogerse un chico apetecible. «Y esta tan bueno como me decis?» pregunto Don Humberto «Espera a verlo y me decis, mira que hay varios que lo quieren coger, asi que si queres venir hoy, yo te lo preparo» dijo Doña Pola, confiada en que el viejo no se iba a perder de comerse esa ricura.

    Llegada la noche, la misma Doña Pola atendio a Don Humberto, lo hizo pasar y le dijo que esperara en la sala mientras el chico se terminaba de «aprontar» y ponerse lindo. La mujer se metio en el cuarto del chico y el viejo verde se quedo esperando, empezando a excitarse y sentir que se le estaba poniendo dura la verga, mientras se pasaba la lengua por los labios imaginando como seria la «preciosura» de la que tanto le habia hablado Doña Pola.

    Al cabo de unos minutos la mujer salio del cuarto, dejo la puerta abierta mientras le decia «Pasa Humberto, tratame bien al chico que es joven, tiene 18 años y la cola bastante sana todavia» haciendole una mueca que pretendio ser picaresca.

    El viejo entro al cuarto y cuando via al muchacho, parado junto a la cama, desnudo a no ser por una minuscula tanga blanca, los ojos se le agrandaran. Realmente estaba buenisimo, tenia un cuerpo perfecto, rubio de pelo largo, piel blanca y unas piernas torneadas que lo enloquecieron. «Hola» solo atino a decir mientras se acercaba al chico, el muchacho le dijo «Hola Humberto» y se acerco para darle un beso en la mejilla. El viejo empezo a perder los estribos y tomando de la cintura al chico lo beso en la boca, dando rienda suelta a su lujuria le metio la lengua a lo que el muchacho respondio trenzandose en un apasionado chuponeo mientras las manos del viejo pasaban de la cintura del chico hacia las duras y suaves nalgas. Tomo cada una con sus manos y las apreto, acaricio y sobo mientras continuaban besandose con ardor. El viejo se dio cuenta que su verga se habia puesto dura como una piedra, dejo de chuponear al chico mientras le decia «Que bueno que estas nene» y seguia tocandole las nalgas. El chico comenzo a frotar un muslo contra la entrepierna del caliente viejo mientras le decia «me parece que estas muy caliente, tengo miedo que quieras violarme». Don Humberto estaba que volaba de calentura, se aparto del chico y se quito los pantalones, los zapatos y su slip liberando su erecta verga. Tomo al muchacho de un brazo y lo hizo volverse de cara a la pared. Quedo hipnotizado viendo las grandes masas carnosas de esas nalgas y las volvio a acariciar, apretar y sobar como loco. El muchacho se aplasto contra la pared mientras el viejo verde disfrutaba de su culo y se apretaba contra el muchacho pasandole la lengua por el cuello y los hombros y con su dura pija se frotaba contra las piernas del muchacho. En un momento metio un dedo entre las nalgas del chico buscando su orificio y lo penetro, el chico se movio gimiendo pero el viejo siguio metiendole el dedo aun mas profundo mientras con su otra mano le acariciaba un muslo no pudiendo creer la suavidad, era como acariciar las piernas de una chica y su ereccion era ya insoportable

    Don Humberto se dio cuenta que con la calentura que tenia no iba a poder contenerse mucho tiempo mas y tomando al chico de la cintura lo guio hacia la cama. lo hizo acostar boca abajo, el muchacho se dejaba hacer sin protestar. El caliente viejo puso sus manos en los costados de la tanga del chico y se la deslizo hasta sacarsela, paso sus manos por las suaves piernas del chico y se concentro nuevamente en esa cola espectacular que pedia ser cogida.

    Tomo al muchacho de la cintura y lo hizo ponerse en cuatro patas, con cada mano separo las nalgas y se puso a besar y chupar esas duras carnes, buscando con lujuria la raja del muchacho e introduciendo su lengua en el orificio del chico. El muchacho encorvo su espalda cuando sintio la lengua del viejo chupandolo y queriendolo penetrar con su lengua. Comenzo a gemir de placer ante esos chuponeos, el viejo dejo de lamerlo y se puso entre las piernas del muchacho. Con una mano separo una nalga y con la otra llevo su duro miembro hasta el orificio del chico. Empujo un poco y penetro apenas, el muchacho se quejo y se movio como queriendo rechazar ese intruso, el viejo aprovecho el movimiento para meterle la verga hasta la mitad, a lo que el chico volvio a quejarse y ahora si lo penetro completamente. El viejo verde espero unos segundos que se acostumbrara su verga a esa estrechez y al cabo de unos segundos empezo a moverse hacia adelante y atras, muy suavemente. Ahora el chico gemia de placer mientras el viejo lo sodomizaba. Don Humberto experimentaba un placer indescriptible mientras se cogia esa belleza hacia mucho no disfrutaba de algo igual, sus movimientos se hicieron mas rapidos y de pronto en una embestida salvaje comenzo a eyacular dentro del intestino del chico. Siguio montandolo hasta que su verga perdio rigidez y se separo del chico. El muchacho se derrumbo en la cama y de su cola salian hilillos del semen del viejo.

    Don Humberto se dejo estar unos minutos, luego se levanto, fue al baño, se limpio y se retiro del cuarto, mientras el chico seguia tumbado boca abajo en la cama. Cuando se despedia de Doña Pola, advirtio que habia otro «cliente» en la sala, otro hombre mayor, esperando para entrar al cuarto del chico.

    Le dijo a Doña Pola «Tenias razon, el chico esta buenisimo, me parece que voy a venir pronto de nuevo» y Doña Pola le contesto «Te dije que era una ricura, hay unos cuantos que estan calientes, avisame cuando quieras venir de nuevo»

    Y Don Humberto se fue, pensando que pronto volveria.

  • Nuestra amiga argentina no se resiste a Matías. Otra vez

    Nuestra amiga argentina no se resiste a Matías. Otra vez

    Esto me paso hace unos días, antes del encuentro con Matías y su novia.

    Como les decía ese día estaba boludeando en casa, y empecé a hablar con una amiga de internet (una que es más puta que la mierda jaja) y de tanto hablar, y por lo que hablábamos (cosas lésbicas jaja) me empecé a calentar bastante, me dieron ganas de coger, pero no tradicionalmente, un trío o algo así, pero no es tan fácil que yo sea la que lo arme jeje, no voy a estar llamando a mis “amigos” ¡para que me enfiesten!

    Empecé llamándolo a Matías, el amorcito de mi vida, a ver qué estaba haciendo, como de curiosa, me dice que estaba estudiando en lo de Benja (un amigo de él que también estuvo conmigo varias veces), empecé a indagar y me dice que estaba con cuatro chicos más estudiando, pensé no 5 ¡ya es mucho! (aunque una vez en lo de Benja me enfiestaron 4, pero fue una vez sola).

    Mi amiga, me decía “anda ¡comételos a todos!” yo le decía que estaba loca, que ni en pedo, pero me insistía ¡que lo hiciera! (jaja que buena amiga, ¿no?) y son esas cosas que me empiezan a dar vuelta en la cabeza, y me empiezo a calentar sola jaja.

    La cosa es que finalmente Matías me dice que me avisa cuando terminaba, y si yo quería que lo pasara a buscar por ahí, y veíamos qué onda, ok, le digo. Serían las 22 hs., me avisa que terminó, y voy para allá.

    Baja, me parte la boca, él sabe que sus besos me pueden jaja, y me dice:

    Mati: nena, subí y después salimos

    Yo: pero quienes están Mati

    Mati: los de la facu, vos lo conoces a casi todos

    (Si, son los que me enfiestaron jaja)

    Yo: Mati, pero para que querés que suba??

    Mati: agarro las cosas y nos vamos, dale

    Me agarra de la mano y me lleva al ascensor, la verdad es que yo (porque sé que soy media boluda y confiada), no estaba segura de que iba a pasar algo, pero lo seguí, él sabe que no le puedo decir que no, es tan lindo que me puede.

    En el ascensor, me parte la boca, abre la puerta entre dos pisos, y me empieza a besar como loco, me mete la mano por debajo de la pollerita, yo lo dejo, me encanta sentir sus manos en mi conchita, me mete los dedos, abro casi inconscientemente las piernas, lo dejo que me siga tocando, hasta que gritan “ASCENSOR” la puta madre, cerramos la puerta y fuimos al departamento de Benja. Matías me había dejado ¡recaliente!

    No voy a entrar en detalles, pero cuando entre note un aire extraño, obvio estaban parte de los chicos que me habían enfiestado la otra vez, pensé “cagaste Caro, hoy te comes 5” no sabía qué hacer, me calentaba mucho la idea, ¡pero eran muchos!

    En un momento, Matías se me acerca, yo estaba parada, me empieza a besar, delante de todos, le digo “no Mati, no” y en el oído me dice “si, amor, déjame, sabes que me pone loco, verte tan puta, y a vos te encanta que te vea coger” y también al oído le respondo “eso querés que haga por vos, amorcito” y le parto yo la boca a él, y se empezó a ir todo al carajo de golpe, sin que me diera cuenta.

    Mientras me besaba, me empieza a desabrochar la blusa, siento que por atrás uno de los chicos me empieza a apoyar, me levanta la pollera, me hace sentir su pija que ya la tenía parada, mientras Matías ya me había sacado la blusa el corpiño, y siento que otro me estaba comiendo las tetas, y otro me bajaba la pollerita ¡y la bombacha!, todo mientras me besaba, yo me dejaba hacer todo eso, no se… no lo podía evitar, me excitaba mucho, estaba ya desnuda delante de 5 pibes ¡que me iban a coger! ¡Todos me iban a coger!

    Vamos para el cuarto, ya todos en bolas, me pongo en 4 a chupársela a Matías, y ya siento el primero que me la empieza a poner, y les dice “chicos de a uno” ¿no es un amor? Vieron como me cuida jaja. Bueno les decía mientras se la chupaba me empieza a coger el primero, no sé quién era, pero para mí hacía mucho que no cogía, porque ni bien explote en mi primer orgasmo, siento que acaba ¡y desesperadamente!

    Me doy vuelta, me pongo boca arriba, me empieza a coger Benja, otro me pone la pija en la boca el resto se dedicaban solo a tocarme todo el cuerpo, es inexplicable la sensación de sentir tantas manos en mi cuerpo, ¡no quedaba parte de mi para excitar!, pongo la piernas sobre los hombros de Benja, ahí la siento como la puta madre, acabé como una perra, a los gritos, como podía porque seguía con una pija en la boca.

    En la misma posición, que yo estaba, sale Benja y me empieza a coger otro, y otro me pone la pija en la boca. Acá les cuento, ¡pocas veces me sentí tan puta!, mi concha estaba a disposición de todos, entraba uno y salía otro, y me decía QUE PUTA QUE SOS, PUTA HERMOSA, TE VAMOS A RE COGER, y todo eso me calentaba, y yo les decía que si que soy su puta. Lo que si me acuerdo bien es que mientras Benja me cogía lo miro a Matías, y eso me mato, lo miraba con cara bien de puta caliente, y acabe como una perra.

    Viene otro de los chicos y me siento arriba de su pija, empiezo a saltar como loca, trataban de ponerme una pija en la boca, pero con lo que yo me movía era imposible, me tocan de nuevo todos, uno se empieza a pajear y me llena las tetas de leche, yo le decía acábame bebé, acábame, y seguí hasta que acabé de nuevo.

    Después viene Matías, me pone en cuatro, y me la empieza a meter por la cola, si, a él se la entrego siempre, yo estaba tan caliente que ni sentí dolor, sentir su hermosa pija calentita en mi cola son las cosa de la vida que mas me calientan y me gustan, le entregué mi culo delante de todos, y empezó a bombearme yo gritaba gemía, COGEME MATI COGEME POR EL CULO, le decía, y todos me tocaban hasta que acabo de nuevo sintiendo su lechita calentita en mi culo (a él lo dejo que me coja sin forro).

    Después, me siento en la cama y a los que no habían acabado o querían acabar de nuevo (ya no sabía quien había acabado y quien no) lo que sé es que se las empecé a chupar a tres, a pajear a tres hasta que me llenaron la cara, la boca ¡de lechita!

    Aunque no me crean yo ya me había enfriado y ya me ardía la conchita, ¡no quería que me cojan más!, ¡no daba más!, voy al baño, me lavo, me visto.

    Esta es la parte que menos me gusta, cuando me estaba vistiendo en el baño, pensaba “¿cómo salgo ahora? ¿Como los miro después que me cogieron los 5?, ¿qué hago les doy un beso y me voy como una prostituta?” porque obvio no me iba a quedar hablando sobre mi vida, que carajo les iba a importar, ¿o no?, tampoco se iban “hacer los lindos” si ya me habían cogido TODOS.

    La cosa es que salí del baño, le dije a Matías que me iba, los salude a todos y me fui, por eso en el titulo puse LO HICE GRATIS, hice lo que hace una prostituta sin cobrar, y lo peor es que me gusto hacerlo, en el momento goce como una guacha, quien lo hizo solo puede entender lo que es tener 5 pijas para una sola y todas esas manos dándonos placer en todo el cuerpo.

    Al día siguiente Matías, me manda un whatsapp, que estaba en la puerta de casa. Bajo y cuando le veo me dice “ahora te quiero para mí solo amor”, me mata con la dulzura que me habla, me derrito como una boluda jaja, y así como estaba vestida (con unos pantaloncitos cortos zapatillas y una remera), nos matamos solos, los dos solos en un telo, ¡cómo me gusto!

  • Mi mujer y yo: una noche como solteros

    Mi mujer y yo: una noche como solteros

    Mi esposa y yo tenemos varios años de casados, ambos estamos en nuestros veintes, hemos tenido altas y bajas como todas la parejas, ya teníamos un tiempo arrastrando un mala racha matrimonial en la que nos peleábamos mucho, en lo sexual estábamos bastante distanciados, el sexo era muy escaso y monótono, creo que ninguno quedaba totalmente satisfecho sexualmente hablando.

    Esta relato comenzó un viernes por la tarde en el que me encontraba llegando a mi casa del trabajo, dejé mi portafolio sobre la mesa y entre a la cocina para ver que había de comer, escuché la voz de mi esposa llamándome y me asomé para ver que necesitaba, mi esposa estaba en la mesa sentada, ella me dijo que me quería pedir un favor, me contó que hoy en la mañana su mejor amiga le llamó para que saliéramos en la noche, ellas acordaron que nos veríamos en un nuevo bar que acababan de abrir, ella sabe lo mal que me cae su amiga y su esposo, no son gente con la que yo pueda congeniar, pero me pidió como favor que fuéramos, yo con muy pocas ganas le dije que sí.

    Ya en la noche nos estábamos arreglando para salir cuando por una tontería nos pusimos a discutir nuevamente, ella en su enojo me gritó que para mí tranquilidad aunque iríamos juntos yo podría hacer lo que me plazca, no tendría ninguna obligación de estar con ella ni con sus amigos, me dijo que si quería que me busque alguna zorra para llevármela a un motel, hoy ambos seríamos solteros sin obligaciones, yo grité que estaba completamente de acuerdo que me parecía perfecto.

    Aún molestos nos subimos al coche y manejé hasta el bar, aunque me sentía muy molesto con ella no pude dejar de admirar lo bella que se veía, estaba estrenando un vestido negro bastante entallado un poco más corto de lo que usualmente usa. Mi esposa es gordita con unos grandes senos que resaltaban enormemente por el escote del vestido. Tengo que admitir que se veía muy sexy esa noche.

    Al llegar buscamos una mesa, pedimos un tragos mientras esperábamos que llegasen sus amigos, casi ni nos mirábamos a ver, cada uno estaba metido en su celular, en eso escuché que el celular de mi esposa empezó a sonar, pude escuchar que su amiga tuvo que cancelarle a última hora ya que su hijo se enfermó, ella puso una cara de decepción, no sabía que decirle, creo que ninguno se sentía muy a gusto en ese momento.

    De pronto escuche que alguien decía mi nombre es voz alta, cuando me viré reconocí a Alejandro, un viejo amigo de la niñez que estaba entrando solo al bar, nos saludamos muy efusivamente, teníamos muchísimos años sin saber uno del otro, él siempre fue muy atrevido con las mujeres no tardó casi nada en ver a mi esposa de pies a cabeza y preguntar quién era esa guapa mujer, fue ahí cuando una idea se me paso por la cabeza. Recordando la discusión que habíamos tenido, la presenté como una amiga del trabajo que apenas nos estábamos conociendo, ella me miró un poco sorprendida por mi repuesta pero al parecer me empezó a seguir el juego por alguna razón. Él la saludó de beso e inmediatamente empezó a decirle varios halagos que la apenaron un poco, yo lo invité a sentarse en nuestra mesa y él dijo aceptar encantado, mi esposa se paró y dijo que iría al baño. Alejandro aprovechó ese momento para preguntarme si yo tenía alguna intención amorosa con ella, lo pensé por unos segundos pero decidí seguir el juego para ver hasta donde llegaríamos, le respondí que no, que sólo éramos amigos. Él con su sonrisa pícara me dijo que ella le llamó la atención de inmediato, que no podía dejar de verle ese enorme par de tetas por el escote, se acercó a mi oído y en voz baja me dijo que ambos la trabajáramos, que igual y los dos podríamos tener suerte esa noche. Tengo que admitir que la idea me causo morbo y un poco de excitación, de inmediato contesté que me encantaba la idea, me separé de la mesa con el pretexto de ir al baño mientras él se quedaba hablando con el mesero.

    Me paré en la puerta del baño de mujeres a esperar que saliera mi esposa, cuando salió la lleve a un rincón y le pregunté que si quería seguirme la corriente para divertirnos un poco, que posiblemente lo pasaríamos bien. Me contestó que estaba de acuerdo que nos sigamos portando como dos solteros sin compromisos esa noche, creo que para darme un poco de celos ella comentó que Alejandro le parecía bastante simpático, me reí un poco y no valía rajarse pase lo que pase.

    Nos dirigimos a la mesa para sentarnos nuevamente, el pidió una botella de vodka, ambos seguimos el juego al pie de la letra. La verdad es que nos estábamos divirtiendo muchísimo, Alejandro tenía muchos anécdotas e historias graciosas. Él descaradamente coqueteaba con mi esposa, no perdía el tiempo, ya nos sentíamos muy en confianza y empezamos a tocar temas picantes como con cuentas personas hemos tenido sexo o cual es nuestra posición favorita, mi esposa dijo cosas que jamás me escuche antes, él la saco a bailar y yo me sentía un poco caliente al ver como la tomaba de la cintura y rozaba su pene sobre las nalgas de mi esposa mientras bailaban.

    Ya estábamos un poco entrados en copas, nos habíamos tomado la botella entera y varias cervezas más, él sugirió que fuéramos a su casa los tres para seguir la fiesta, miré a ver a mi esposa a los ojos, un poco nervioso esperando su respuesta, ella dijo que estaría encantada, que se lo estaba pasando muy bien con nosotros.

    Pagamos la cuenta y nos dirigimos al estacionamiento, Alejandro le pregunto a mi esposa que por que no se iba con él mientras en su carro, ella aceptó pero antes de subir al carro se acercó a mí, me dio un beso en la mejilla y me dijo en voz baja que nos veríamos. Yo no sabía que pensar esa situación, me tenía súper caliente, sentía mucha emoción de lo que podría pasar, subí a mi carro y los seguí hasta su casa, cuando ellos se barajaron del carro estaban muertos de la risa.

    Alejandro nos invitó a pasar a la casa, nos sentamos en su sala y de inmediato nos ofreció unos tragos, mientras preparaba los tragos él dijo que por que no jugábamos algo para que la velada sea más divertida, mi esposa riendo le pregunto qué quería jugar, él dijo que por que no jugábamos póker de prendas, mi esposa no lo dudó ni un segundo para aceptar, yo estaba nervioso pero también acepté. Alejandro sacó las cartas y nos pusimos a jugar mientras seguíamos con las risas y los tragos. La primera en perder fue mi esposa, pero sólo se quitó los zapatos en esa ronda, seguimos jugando ronda tras ronda hasta que en un punto los tres estábamos en ropa interior, Alejandro y yo estábamos en bóxer mientras que mi esposa en bra con un pequeño calzoncito, jugamos una ronda más de la que mi esposa fue la perdedora, ella se empezó a reír y dijo que las deudas son deudas, se pudo de pie frente a nosotros, desabrocho el bra y lentamente se lo quito dejando que contempláramos sus grandes senos, Alejandro ya no podía ocultar su excitación tenía el pene bien parado resaltando en su bóxer.

    Ella se sentó en medio del sofá, dijo que nos quería tener sentados uno a cada lado de ella, inmediatamente obedecimos y nos sentamos con ella, primero ella tomo con sus manos la cara de Alejandro para darle un beso apasionado mientras tomaba mi mano y la ponía entre sus piernas, me puse a tocarla suavemente mientras ellos se besaban, él no perdió la oportunidad para acariciarle los senos, ella le pidió que se pusiera de pie frente a ella y con ambas manos bajó el bóxer de Alejandro hasta los pies dejando descubierto su pene erecto. De una manera muy sensual empezó a chuparlo lentamente, mientras yo seguía acariciándole su rajita húmeda, mi esposa dijo en voz alta que ya no podría aguantar más las ganas de que se la cogieran como si no hubiera un mañana. Se recostó un poco mientras Alejandro puso las piernas de mi esposa sobre sus hombros, inmediatamente la penetró para darle una cogida que nunca olvidaríamos, mi esposa no paraba de gemir de placer, yo estaba sumamente excitado con una erección de aquellas, ella metió su mano derecha dentro de mi bóxer y tomo firmemente mi pene, empezó a masturbarme mientras me preguntaba si me excitaba lo que estaba observando, ella rápidamente llego al primer orgasmo, seguimos así por un buen rato, cuando noto que ambos estábamos a punto de venirnos nos pidió que lo hiciéramos sobre sus senos para poder sentir el calor de nuestra leche, ambos nos pusimos de pie frente a ella y terminamos sobre ella como lo pidió.

    Al final de la noche le confesamos la verdad a Alejandro pero no pareció molestarle mucho, quedamos en reunirnos de vez en cuando para seguir con la diversión.